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Antropología y Ética en América Latina

Reseña de: “El Utilitarismo” 1

Por Juan Eduardo González Reyes2

La definición del término utilitarismo aparece relacionada con el placer de dos formas, la
primera como algo opuesto, la segunda como algo que está vinculado al placer. Dicho término
proviene de la palabra utilidad y se lo emplea para referir una doctrina moral que tuvo significativas
tesis de reflexión en la época moderna, principalmente a partir de Jeremy Bentham, pero cuyos
inicios, en la antigüedad se remiten a Epicuro de Samos (cf. Mill, 1861, p. 45). Quienes postulan
la utilidad como opuesta al placer, la definen como rechazo u olvidó de la felicidad, en aquellas
franjas de la vida en sociedad o en actividades sociales que tienen que ver con la belleza, con el
ornato o con la diversión (cf. Mill, 1861, p. 45). Quienes vinculan la utilidad a los placeres se la
imaginan como una facultad superior que desdeña la frivolidad de los placeres momentáneos o
pasajeros. No obstante, el uso de una de las definiciones mencionadas es vicioso y no hace justicia
al término con el cual se promueve dicha doctrina moral: en lugar de eso, la utilidad tiene todo que
ver con el placer o es el placer mismo, al tiempo que la liberación del dolor.

De acuerdo con esta doctrina moral (credo) son correctas las acciones encaminadas a promover
la felicidad e incorrectas aquellas que promueven el dolor. Este principio o fin último promovido
por los defensores del utilitarismo les ha valido –de antaño– una comparación desobligante: si se
inclinan por los placeres, se asemejan a los puercos –cerdos (cf. Mill, 1861, p. 46), pero, resulta
evidente que los seres humanos poseen facultades elevadas o superiores en relación con los
animales y no se estima como feliz nada que no se corresponda con estas. Tales facultades son las
mismas que se han enarbolado desde otras doctrinas como la fe cristiana o el estoicismo (cf. Mill,
1861, p. 46) y que tienen relación con los placeres del intelecto, las emociones, los sentimientos
morales. Estos últimos elementos están, a todas luces, en la orilla opuesta de las meras sensaciones.

Cabe agregar que los utilitaristas dan preminencia a los placeres mentales sobre los corporales
y que consiguieron fundamentar de manera racional la utilidad atendiendo a grados o niveles de

1
Resumen de una obra de John Stuart Mill.
2
Filósofo. Especialista en Educación, Cultura y Política (UNAD). Estudiante de la Maestría en Filosofía
Latinoamericana (USTA).
felicidad relacionada con: la mayor percistencia de placeres mentales, la seguridad, el menor costo,
todo esto teniendo en cuenta ventajas circunstanciales, a la vez que factores como la cantidad y la
calidad; dando énfasis a esta última, puesto que: a facultades superiores y mayor sensibilidad de
los seres humanos, corresponden placeres excelsos. Nótese que una mayor sesibilidad posibilita
también una percepción mayor de los sufrimientos –mayor en intensidad y en número, por lo cual
se aspira a un equilibrio de contrapesos.

Con oportunidad de la determinación de las diferencias entre animales y seres humanos, dada
la superioridad de las facultades de los últimos, urge establecer la diferencia entre felicidad y
alegría (contento), aclarando que para los animales resulta más sencillo tener reiterados momentos
en los cuales afloren los sentimientos de alegría, mientras que para los seres humanos, dadas las
diferentes situaciones a las que se enfrentan en la vida cotidiana, la felicidad es imperfecta, pero
tal imperfección es soportable para ellos porque conocen el bien que la fundamenta, es decir, el
altruismo: preferir un placer mental a uno corporal, la salud de otro en lugar del propio bienestar.

La sensibilidad hacia los placeres más nobles es una facultad que se puede perder con el paso
del tiempo o producto del transcurrir por las diferentes etapas de la vida, a dicha perdida
contribuyen varios factores: influencias hostiles, la dificultad de suplir las necesidades más básicas
o las ocupaciones cotidianas, laborales o profesionales, esto es, la sensibilidad por los placeres
superiores se pierde también por falta de tiempo y de oportunidades. Es ahí cuando se recurre a
placeres inferiores.

Otro elemento relevante tiene que ver con la necesidad y la urgencia de formar o instruir en la
preferencia por los placeres más elevados, solo promoviendo el “Principio de la Mayor Felicidad”
(Mill, 1861, p. 54) se garantizará a todos los seres humanos y a los demás seres sintientes, una
existencia libre de dolor y rica en goces, tanto en calidad como en cantidad, este es pues, “el fin
de la acción humana (…) a la vez que el (…) criterio de la moralidad” utilitarista (Mill, 1861, p.
54).

Otra de las objeciones planteadas al utilitarismo tiene que ver con que si la felicidad es el fin
al cual deben enfocarse los esfuerzos humanos, tal objetivo es inalcanzable, en lugar de perseguir
ese propósito, corresponde la renunciación a la felicidad, como tantos hombres y mujeres
memorables han obrado. Pero para el disfrute de muchos y variados placeres basta seguir el
sencillo fundamento: “no esperar de la vida más de lo que la vida pueda dar” (Mill, 1861, p. 56).
Referencias Bibliográficas

Mill, J. S. (1861). El Utilitarismo.