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Fuente para el Mundo A. R. Martínez de la Torre, Ver.

La Gran Comisión y la Guerra Espiritual


Cuando Luis Manuel conoció a Jesucristo, en ese pueblo remoto del golfo de México, se entusiasmó
tanto con la lectura de la Biblia, que no la soltaba ni un minuto. El único margen que se daba para
apartarse de sus páginas, eran las obligadas jornadas de pesca.

Cada nuevo principio le apasionaba. En términos prácticos, era como sumergirse en un profundo
océano de conocimiento, y conforme leía, aprendía cosas que le permitían cambiar y crecer. Su relación
cambió con su esposa, con los hijos y con quienes le rodeaban. "Tienes algo especial en tu vida", le dijo
Jacinto, un compañero de faena en la captura de peces; y era así. Evidente.

Pero vinieron dos pruebas de fuego tremendas. La primera, el día que comenzó a experimentar
tremendos dolores en las articulaciones. Al comienzo pensó que se trataba de artritis, pero una vecina le
dijo que Ramona, una reconocida bruja del lugar, estaba "fumando tabaco" e invocando espíritus para
que trajera enfermedades incurables sobre su vida. Fue entonces que se decidió a orar intensamente.
Reprendía todo ataque de maldad. La hechicera terminó yéndose del lugar. "Ese evangélico me las
pagará", amenazó el día que partió en una embarcación rumbo hacia el puerto.

La segunda fue la noche que, a pesar de encontrarse sumido en un sueño profundo, escuchó golpes
duros sobre la puerta. Sobresaltado pensó que querían arrancar la madera, con la insistencia de los
toques. "Mi madre se muere, Luis Manuel. Ven a orar por ella". El joven se dispuso a ir. Creía en la
Biblia y si ella decía que podía imponer manos sobre los enfermos, y que ellos recibieran la sanidad en
el nombre de Jesucristo, debía ocurrir así. Y ocurrió. La mujer se recuperó horas después. ¡Un
verdadero milagro!

Ese fue el comienzo de su ministerio. El inicio en un mover de milagros sin precedentes, en el que
nadie ha podido negar jamás, que Satanás no ha podido vencer, pese a los ataques que ha desplegado
contra su ministerio entre los pescadores de la zona.

Las cinco dimensiones de la Gran Comisión

Cuando vamos a las Escrituras descubrimos que una vez resucitó y ante la inminencia de su partida, el
Señor Jesús reunió a sus discípulos. "Les dijo:

«Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que crea
y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado. Estas señales
acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán en
nuevas lenguas; tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no
les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la
salud.»" (Marcos 16:15-18, Nueva Versión Internacional)
Le invito a considera cuidadosamente el pasaje, del que se desprenden principios sumamente valiosos
para la Guerra Espiritual, contenidos en lo que llamamos la Gran Comisión de Jesús a Su pueblo:

1. Es urgente predicar la Palabra de Dios

Pastor: Sergio Manzanilla Ramiro 1


Fuente para el Mundo A. R. Martínez de la Torre, Ver.

El desbordado crecimiento poblacional que experimenta el mundo, obliga que asumamos ese principio
de urgencia y no dejemos pasar un día sin que le hablemos a alguien de la Salvación que hay en
Jesucristo: "Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que
crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado."

En este preciso instante, cuando usted hermano pastor y yo estamos reunido unánimes en oración,
intercesión y estudio de la Palabra de Dios, millares de personas están partiendo a la eternidad sin
Cristo en su corazón. Es, por tanto, imperativo que cumplamos la tarea de ganar almas para el reino.
Pero algo más: tener claro que Satanás se opondrán. Eso no debe, sin embargo, desanimarnos sino
llevarnos a estar alerta, en plan de batalla siempre.

2. Ejercer nuestra autoridad en el mundo espiritual

Aun cuando muchas personas en el mundo desestimen el obrar de Satanás y sus huestes, es real. Por
ese motivo el Señor Jesús llamó a sus discípulos y también a nosotros, a ejercer autoridad en Él. "Estas
señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios"

Los demonios están ahí, camuflados, moviéndose en medio de una sociedad plagada de pecado y
maldad. Y nos corresponde echarlos fuera. No eludirlos, sino confrontarlos y enviarlos a las tinieblas,
donde pertenecen. Ya el amado Maestro Jesús nos dio la autoridad. Ahora nos corresponde tomar
autoridad y hacerla valer.

Si avanzamos tomados de la mano de Cristo y unidos, es decir, siendo un solo pueblo de Dios, Satanás
y sus servidores tendrán que marchar en derrota, de huida. Permítame en este punto preguntarle; ¿está
ejerciendo el poder y la autoridad en Jesucristo?

3. Nuevas dimensiones espirituales

Con frecuencia viajo en avión. Y algo que me sorprende y lo confieso, a la vez me asusta, es cuando al
avión toma pista y despega. El despegue me sobrecoge. Imagino que a usted también. Es el comienzo
del ascenso a nuevas alturas. Pero una vez llegamos al nivel necesario, el tránsito por el aire resulta
acogedor y placentero.

Es la mejor ilustración que encuentro en nuestra búsqueda y andar con Dios. Con Él, llegaremos
siempre a nuevas dimensiones de crecimiento personal y espiritual, como anunció el Señor Jesús en el
pasaje que leímos al comienzo: "... hablarán en nuevas lenguas"

Los cristianos no podemos quedarnos en estancamiento, por el contrario, debemos avanzar. Y


prendidos de la mano del Señor Jesucristo, vamos a lograrlo.

4. Ningún ataque contra nosotros prosperará

No se sienta tan alentado porque su vida espiritual es dinámica y da pasos firmes hacia el crecimiento.
Por el contrario, que elevarse a nuevas dimensiones le lleve a permanecer en alerta. A tomar
precauciones. Sepa que entre más andemos con Jesucristo, más dificultades enfrentaremos.

Pastor: Sergio Manzanilla Ramiro 2


Fuente para el Mundo A. R. Martínez de la Torre, Ver.

El precioso Salvador dejó claro el asunto cuando instruyó: "... tomarán en sus manos serpientes; y
cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno". Vendrán ataques, por supuesto, y debemos
estar preparados, pero tales ataques no producirán derrota si los enfrentamos en el poder de Jesucristo.
Tanto en los ámbitos físico como espiritual, libramos batallas y estamos llamados a obtener la victoria
en cada nuevo combate. Si arrecian las circunstancias adversas, más debemos afianzarnos y
fortalecernos en Jesucristo. La victoria está asegurada.

5. Ejercer el ministerio de sanidad

Medite en el hecho de que la sanidad es un ministerio al que estamos llamados todos cuantos nos
movemos en el poder de Jesucristo y no en nuestras fuerzas. Es algo que aprendemos en las propias
Escrituras cuando leemos que el Señor Jesús dijo a sus discípulos y a nosotros hoy: "... pondrán las
manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la salud.»"

Recuerde que Satanás ata en las áreas física y espiritual. Aunque muchos desestimen el asunto, es
causante de muchos males y enfermedades. Pero cuando ejercemos autoridad en Jesucristo, obtenemos
la victoria sobre cualquier atadura. No hay distingos. De acuerdo con el pasaje bíblico de Marcos, que
es el más antiguo de los Evangelios, todos: usted y yo, y más siendo ministros del Evangelio, estamos
convocados a ese ministerio de sanidad.

Hermano pastor, Jamás olvide: no estamos solos

Una vez recibieron instrucciones del Señor Jesús, los discípulos no se pusieron a razonar el asunto ni a
aplicarle lógica, si se cumpliría o no. Simplemente actuaron, como relata Marcos: "Los discípulos
salieron y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con
las señales que la acompañaban."(Marcos 16:20, Nueva Versión Internacional)

Si no pone por obra aquello que lee en la Palabra, que es además de un mandato del Señor Jesús un
principio de vida para todos nosotros, nada extraordinario ocurrirá. Pero si pone manos a la obra y da
pasos sin dudar, verá milagros, prodigios y maravillas. ¡Hoy es el día para comenzar!

Cumplamos la Gran Comisión, sin desestimar la batalla que tenemos por delante, fortalezcamos juntos
en unidad, y en el Poder de Dios.

Que el amor de Dios, la gracia de Nuestro Señor Jesucristo y la comunión con el Espíritu Santo sea
con cada uno de ustedes, Dios les llene de bendiciones.

Pastor: Sergio Manzanilla Ramiro 3