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1 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr.

Jorge Scala
CURSO BASICO DE SEXUALIDAD Y VIDA HUMANA

TEMA 1: SEXUALIDAD HUMANA

MODULO 1:
Somos seres sexuados. Sólo existen dos sexos. La homosexualidad.

a. Somos seres sexuados:

Empiezo con una advertencia muy sencilla: no hay que confundir la sexualidad con los órganos genitales,
ni tampoco con la actividad que desarrollan los órganos genitales. Los genitales son una parte de la sexualidad,
pero una parte muy pequeña. Veamos:

Todos los seres humanos somos sexuados. Por ejemplo, el cuerpo de cada uno de nosotros está formado
por millones y millones de células. Y todas esas millones de células son sexuadas. Es más, los varones tenemos
todas nuestras células masculinas, es decir con los cromosomas XY. Y las mujeres tienen cada una de sus millones
de células todas femeninas, es decir con los cromosomas XX. Esto es así y entonces, con solo analizar una célula
de cualquier persona desconocida, es posible saber si se trata de un varón o de una mujer.

Esto quiere decir algo muy importante: que la sexualidad integra hasta las partes más pequeñas, de nuestro
cuerpo humano. Por lo tanto, la sexualidad es una parte importante de nuestra vida material.

Como todos sabemos, Dios ha creado a los seres humanos dándoles además de un cuerpo material, un
espíritu que no es material y que, por esa misma razón, puede integrarse y conducir a nuestro cuerpo material.
Llegados a cierta edad y si no estamos enfermos, todos podemos pensar y amar, y vamos tomando decisiones cada
vez con mayor libertad. Y todas esas son obras espirituales –pensar y amar con libertad-. En especial conocer y
amar a Dios y al prójimo, que son las mejores obras espirituales que se pueden hacer. Pero para hacer cualquier
obra espiritual necesitamos nuestro cuerpo. No podemos pensar sin el cerebro. No podemos conocer sin los
sentidos, en especial la vista y el oído.

Y todo esto quiere decir otra cosa también muy importante: que el cuerpo y el espíritu están estrechamente
unidos. No pueden separarse; porque cuando se separan viene la muerte de esa persona. Por lo tanto, algo tan
íntimo al cuerpo como la sexualidad, necesariamente tiene que influir también en el espíritu humano. Como
veremos, influye y mucho en toda la vida de los seres humanos. En algunos momentos con más intensidad y en
otros momentos con menos fuerza, pero la sexualidad siempre está presente en todas las personas.

Es importante ahora aclarar una cuestión. Que la sexualidad esté siempre presente en los seres humanos, no
significa que toda la vida humana se reduzca a la sexualidad; ni siquiera que la sexualidad sea lo más importante en
nuestra vida. Sin duda, lo más importante de todo es haber dedicado la vida a aprender –y a lograr-, amar a Dios
Nuestro Señor y al prójimo, es decir a los demás seres humanos, en especial los que son más próximos a nosotros –
familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo-. Ojalá que con la ayuda de Dios, que es la gracia, podamos
amarlos tanto como Jesús nos amó a nosotros. Y para que nos quede bien grabado, Jesús es quien más nos amó y,
sin embargo, nunca amó a nadie a través de la genitalidad.

b. Sólo existen dos sexos: mujer y varón.

Por el designio creador de Dios, el ser humano existe únicamente en dos modelos: varón y mujer. Ambos
son igualmente humanos; pero que tienen diferencias en todos los órdenes, es decir en lo corporal y en lo espiritual.
Es evidente que esto ha sido siempre así, y no hay motivo para pensar que pueda cambiar. No lo podemos
demostrar, pero tenemos de esto una certeza tan firme, como la de que somos mortales: todos nuestros antepasados
han muerto o morirán y, además, un día nos tocará a nosotros… Por eso es tan importante vivir de cara a Dios;
porque un día nos encontraremos con El, y como un Padre bueno, nos pedirá cuentas de lo que hicimos, en la vida
que nos regaló.

Desde muy pequeños, todos hemos tenido la experiencia de que existen las mujeres y los varones; y nada
más. Todos hemos visto y oído como las dos primeras palabras que todo bebé dice en su vida, espontáneamente y
sin que nadie se las haya enseñado, son: "papá" y "mamá". Y cada bebé las dice sin equivocarse nunca, cuando ve a
cada uno de sus padres. Todo bebé desde muy pequeñito sabe diferenciar a su papá de su mamá. Nadie se lo enseñó
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y sin embargo, él lo sabe muy bien y no se equivoca nunca. Luego empieza a conocer a las demás personas, los que
no son ni su mamá, ni su papá, los hermanitos, los abuelos, los tíos y demás allegados a su casa.

Este hecho, que todos hemos vivido cuando fuimos bebés nos muestra algo muy importante, que más
adelante lo veremos más profundamente, pero que es un buen momento para adelantarlo un poquito. Y esto tan
importante es ir descubriendo que hay una relación muy estrecha entre ser mujer y la maternidad. Además, hay
también una relación muy estrecha entre ser varón y la paternidad. Y así como ser mujer es diferente de ser varón,
del mismo modo ser madre es diferente que ser padre. Esto lo sabemos muy bien, porque todos lo hemos
experimentado desde pequeños. Sin embargo, es importante estudiar y comprender un poco más todo esto.

Cuando decimos que ser mujer está relacionado muy estrechamente con la maternidad, y que ser varón está
relacionado muy estrechamente con la paternidad; esto se puede entender equivocadamente. Por ejemplo,
podríamos pensar que sólo cuando pare un hijo esa persona se convirtió en mujer, y en ese momento convirtió en
varón al papá de su hijo. Evidentemente esto es un error, la madre sólo pudo tener un hijo porque ya antes de
tenerlo era una mujer, y el padre ya era varón antes que naciera su hijo. Como lo veremos en el último tema, ya
desde la concepción somos varones o mujeres.

Entonces ¿qué quiere decir que el varón está unido a la paternidad, y la mujer a la maternidad?. Quiere
decir algo muy sencillo: que Dios en su bondad infinita quiso que los seres humanos cooperemos con El, en la
creación de cada nuevo ser humano. Y para procrear –es decir, crear un ser humano con el favor de Dios-, El dotó a
la naturaleza humana de la sexualidad, que es la que hace madres a las mujeres y padres a los varones. Por lo tanto,
la maternidad es una capacidad que tienen todas las mujeres, aunque todavía o nunca hayan sido madres; y la
paternidad es una capacidad que tienen todos los varones, aunque todavía o nunca hayan sido padres.

Todo esto nos ayuda a hacer una reflexión muy importante. No podemos ser padres y madres como los
animales; es decir, sólo a un nivel biológico. Pongo un ejemplo sencillo: Si es sano, una hora después de nacer un
potrillo, se para sobre sus patas raquíticas y comienza a mamar. Esto quiere decir que un caballo a la hora de
nacido, ya puede alimentarse por sus propios medios. En cambio, la mayoría de los seres humanos nunca estamos
en condiciones de alimentarnos por nuestros propios medios, ya que unos siembran y cosechan, otros elaboran los
alimentos, y otros los cocinan. Lo normal es que hasta el plato más simple que se sirve en nuestras mesas, necesite
del trabajo de varias personas diferentes.

La conclusión es muy sencilla: los animales pueden comer por sí mismos a la hora de nacer, y los seres
humanos para aprender a comer solos necesitamos varios años de vida, y para elaborar la comida, necesitamos la
colaboración de otras personas.

Además, los seres humanos podemos hacer cosas que los animales no pueden realizar. Por ejemplo:
nosotros podemos conocer la verdad con nuestra inteligencia, y con nuestra voluntad, libremente -porque se nos da
la gana-, podemos hacer el bien. Y los animales no pueden hacer nada de esto. Por lo tanto, ser padre o madre es
muchísimo más que dar la vida, alimentar y vestir a otro ser humano. Ser padre o madre es educarlo para que pueda
vivir como una persona, enseñarle a pensar, a descubrir la verdad, a respetar y amar a Dios y a los demás, a que
pueda ser feliz en esta tierra; y luego, ser feliz plenamente, conviviendo con Dios y con todos los santos durante
toda la eternidad.

En conclusión: hay que ser padre y madre al modo humano, y no al modo de los animales. Para que esto
sea posible, Dios ha previsto la colaboración armónica entre una mujer y un varón; entre la mamá y el papá.

Ya hemos visto la importancia de los dos sexos para procrear y educar a los hijos. Ahora es importante que
comprendamos que nuestro sexo influye en todas las demás actividades que realizamos en nuestra vida. Hacemos
muchísimas cosas todos los días. Es importante darnos cuenta que, a todo lo que hacemos, le ponemos la huella de
nuestra sexualidad. En mi caso: pienso, amo y siento como varón -porque lo soy-. Y me de cuenta o no, el sentido
de la paternidad está metido en cada uno de mis actos. La paternidad y la maternidad en parte las llevamos desde la
concepción; pero en parte se aprenden. Entonces es lógico que a medida que vamos madurando, son más fuertes la
paternidad o la maternidad en toda nuestra vida.

De todo lo que venimos hablando, ya podemos ir sacando una conclusión muy importante: Cada persona es
un espíritu encarnado sexuado. Es decir que lo más importante en nosotros es esa capacidad de conocer la verdad y
de amar el bien, o sea nuestro espíritu. Pero ese espíritu se expresa a través de un cuerpo humano, y nuestro cuerpo
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humano está impregnado por su sexualidad –masculina o femenina, según seamos varón o mujer-. Pero todo esto es
inseparable, porque cuando se separa alguno de estos aspectos -alma, cuerpo o sexualidad-, la persona se muere.

Otra conclusión fundamental es que la sexualidad humana tiene una base física, corporal; pero, a pesar de
eso, influye también –y mucho-, en todos los aspectos espirituales de cada persona.

Ahora ya estamos en condiciones de reflexionar sobre una realidad genial y encantadora. Por un querer
amoroso de Dios, el ser humano es la cumbre –lo máximo- de la Creación. Por eso la Biblia en el Libro del Génesis
nos cuenta que lo último creado por Dios es el ser humano. Las ciencias al estudiar los restos fósiles, le han dado la
razón a la Biblio. El ser humano es lo último en aparecer en la tierra: primero fue la tierra, luego el mar, después las
plantas, siguieron los animales y, por último, hicieron su aparición las personas.

Esta realidad nos sugiere algo que es muy cierto: así como el ser humano es el último ser que aparece en la
tierra, es el más perfecto de todos, porque asume todas las riquezas de los demás seres y las perfecciona con su
naturaleza espiritual

De algún modo, cada ser humano es como un mundo en miniatura; porque encierra en sí mismo todo y lo
mejor del mundo. Y esta realidad muestra la grandeza de la dignidad humana. Pero nunca debemos olvidar que ese
pequeño mundo, existe también en dos versiones igualmente maravillosas: la mujer o el varón. Además, cada ser
humano encarna a la humanidad "a su manera"; es decir con sus perfecciones e imperfecciones propias.

Y todo esto nos lleva a una última reflexión: Como hemos visto, cada ser humano forma parte del plan
amoroso de Dios, para él mismo y para el resto de la humanidad. Todos somos criaturas de Dios. Además, por el
bautismo nos convertimos en hijos adoptivos de Dios. Además, todos los seres humanos somos lo más importante
de la Creación. Por lo tanto, todos tenemos una dignidad muy grande: cada ser humano vale más que todo el
universo junto –el planeta tierra, los demás planetas, el sol, la luna y todas las estrellas-. Esa dignidad es igual para
todos.

En cambio, hay otra dignidad que es la dignidad moral, que es diferente para cada quien. No es lo mismo
ser buenos padres que abandonar a los hijos; los primeros tienen dignidad moral y los otros no la tienen. No es
igual ser honesto que ladrón, y así con todo. Pero aún las malas personas tienen una dignidad propia, que ni todas
las maldades del mundo le pueden quitar. Eso también nos lo enseñó Jesús, que vino a buscar a los pecadores y a
los enfermos, porque los sanos no necesitan curación.

c. La homosexualidad.

Así como todas las partes del cuerpo pueden padecer algunas enfermedades. Además, también hay
enfermedades que afectan el espíritu humano. Por ejemplo, la inteligencia es atacada por algunos tipos de locura,
que le impiden comprender la realidad; y los vicios arraigados afectan la voluntad. Del mismo modo, existen
enfermedades que afectan a la sexualidad humana. Por ejemplo, la esterilidad es decir la imposibilidad física de
tener hijos, es una enfermedad que afecta la sexualidad humana. También existen enfermedades que afectan las
partes psicológica o espiritual de la sexualidad. La más conocida de ellas es la homosexualidad. Aunque lo veremos
más adelante, en el segundo tema, es importante decir algunas palabras sobre la homosexualidad.

Seguramente todos hemos visto que los niños pequeños suelen jugar sin problemas con las niñas. Cuando
crecen un poco, ya no comparten los juegos, porque a los varones les gustan juegos que a las mujeres no les
agradan, y lo mismo sucede al revés. Cuando chicos y chicas llegan a la pubertad, les suceden ciertas cosas que los
confunden. Por un lado se sienten fuertemente atraídos por las personas del otro sexo de edad parecida; pero por el
otro les tienen como un cierto miedo, porque no se sienten seguros de sí mismos. No tienen firme su personalidad,
y tienen miedo de enfrentarse con quienes son muy distintos –los chicos del otro sexo-, sin poder manejarse con
seguridad con su propia personalidad. Por eso se refugian entre los de su sexo, pero tienen enorme curiosidad por
“espiar” o conocer a los del otro sexo.

Esto que les pasa es una señal de inmadurez, pero es normal entre las chicas y los chicos que están
ingresando a la pubertad. A medida que van madurando y creciendo, los jovencitos se van afirmando en su
personalidad y, por lo tanto en su sexualidad; y comienzan entonces, tímidamente, a tener salidas y conversaciones
con los jóvenes del otro sexo. Primero en grupo, porque eso les da más confianza, ya que se sienten protegidos por
los suyos, sus amigos, sus iguales. Cuando ganan más seguridad, ya comienzan tímidamente a manejarse solos, en
el trato con los chicos del otro sexo. Todo esto a ciertas edades es parte de la evolución normal de una persona. Del
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mismo modo que un bebito no puede comer carne, porque todavía no alcanzó la madurez para hacerlo, también en
lo psicológico hay que ir alcanzando –poco a poco-, la madurez conveniente.

Bueno, la homosexualidad es la inmadurez psicológica que le impide a una persona superar la etapa de la
pubertad. El homosexual no ha podido todavía afirmar su personalidad, su propia sexualidad. Se siente incómodo
con una sexualidad que no sabe manejar. Esto que a los trece años es normal, a los veinte, treinta o cuarenta años es
una enfermedad muy seria. El homosexual tiene tanta necesidad de conocer y afirmarse en su propio sexo, que
toma a aquellas personas que imagina representan muy bien a su propio sexo. Comienzan siendo sus “ídolos”, para
luego transformarse en motivo de atracción sexual de tipo genital. Desean tener relaciones sexuales con ellos,
imaginando que así van a poder dominar su propia sexualidad.

La homosexualidad es una enfermedad que puede curarse. Para que la curación sea posible, es necesario
que el homosexual reconozca su enfermedad y, además, que esté dispuesto a hacer todos los sacrificios que
requiere su curación.

Las causas de la homosexualidad pueden ser muchas. Las más comunes son: a) tener un padre ausente en la
niñez y la pubertad; ya sea porque lo haya abandonado, o que sin abandonarlo no le haya prestado ninguna atención
ni se haya ocupado del hijo, o porque haya sido un padre violento, golpeador, alcohólico, malo, y eso lo haya
distanciado afectivamente de su hijo; b) otra causa puede ser que haya habido algún episodio o, mucho peor, una
historia de abusos sexuales de pequeño; c) otra causa es la de aquellos promiscuos, que ya se cansaron de tener
relaciones sexuales con mujeres, y a los 40 o 50 años, comienzan a probar como cosa nueva las relaciones con
varones. Por supuesto que según sea la causa de la homosexualidad, será el tipo de terapia necesaria para curarla.

MODULO 2: Diferencias entre el varón y la mujer

Para comenzar con este asunto, es necesario entender bien qué significan la igualdad y la diferencia cuando
nos referimos a personas humanas. La igualdad puede entenderse de dos modos distintos. Puede significar una
identidad absoluta, como por ejemplo hay entre dos gotas de agua. O puede ser una igualdad parcial, es decir que
en algún aspecto hay identidad, y diversidad en otro aspecto. Esto último es lo que pasa con los humanos. Por
ejemplo decimos que das hermanas mellizas son iguales y, en realidad son muy parecidas, pero no son idénticas. A
una la llamamos María y a la otra Marta, porque son diferentes. Con esto quiero decir algo muy sencillo: varones y
mujeres somos igualmente seres humanos, tenemos la misma dignidad y los mismos derechos; pero somos
diferentes. Ahora vamos a estudiar un poquito esas diferencias naturales entre nosotros.

Es evidente que varones y mujeres somos diferentes. Basta ver nuestros cuerpos. No es necesario entrar en
detalles que todos conocemos muy bien. Además, nuestros organismos funcionan de modo diferente en muchos
aspectos. Y a medida que vamos llegando a funciones más complicadas, las diferencias entre mujer y varón, son
cada vez mayores. Hay un modo masculino de sentir, de pensar y de amar; y hay otro modo diferente, que es el
femenino, de sentir, de pensar y de amar. Y esto todos lo hemos captado desde pequeños. Por eso siempre hemos
tratado diferente a nuestra mamá que a nuestro papá, y a nuestros hermanos que a nuestras hermanas. Todos lo
sabemos muy bien.

Esto tiene una consecuencia también evidente para todos nosotros: hay dos modos de hacer todas las cosas:
un modo femenino y un modo masculino. La tarea es la misma, pero la realizamos de un modo diferente. Por eso es
conveniente aprender a conocer un poco más estas diferencias. Sobre todo porque son un bonito regalo de Dios,
que de esta forma hace que nuestra vida sea mucho más agradable. Comencemos con un ejemplo divertido.

a. Dos modos de ver las cosas:

Nuestros golpes de vista son casi opuestos. Es divertido llevar a la punta de un cerro a una mujer y un
varón, sentarlos juntos y hacerles mirar el paisaje que tienen frente a sus ojos, durante un rato, y que después nos
cuenten lo que acaban de ver. Parece que han visto lugares diferentes.

El varón tendrá una visión general, y dirá: hay cuatro cerros, un valle recorrido por un río caudaloso, dos
caseríos -uno a la mitad del valle y el otro río abajo-, etc.; pero en el golpe de vista no pudo captar ningún detalle.
La mujer habrá visto ciertos detalles: había una cabra que tenía una pata quebrada, un señor trepando un monte
subido a una mula, unos chicos jugando en una playita en el recodo del río; y junto con eso, una visión confusa del
conjunto: el paisaje estaba todo lleno de montañas…
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Más allá de lo gracioso, esto es muy importante, porque demuestra que hay un único mundo, pero que hay
dos modos de ver ese mismo mundo. Esto es muy importante y muy enriquecedor. Por eso es tan importante que
varones y mujeres aprendamos a escuchar al otro, para aprender a mirar las cosas con otros ojos, además de los
nuestros.

Frente a un hecho externo, es decir algo que nos sucede sin buscarlo; una mujer reacciona integradamente;
es decir que lo vive al mismo tiempo, con su inteligencia, con su voluntad y con sus afectos. Por ello, frente a
algunas noticias, puede llorar y reír al mismo tiempo. Que la mujer viva simultáneamente ese hecho con los
afectos, la voluntad y la inteligencia, no quiere decir que los viva en forma armoniosa. En general, alguno de esos
aspectos será más fuerte que los otros.

En cambio, los varones reaccionan primero con la inteligencia -los sentimientos y la voluntad quedan como
dormidos-. Por eso pueden analizar con serenidad hechos conmovedores, sin que eso signifique que no tienen
sentimientos. Y es preciso recordar que varones y mujeres reaccionamos así de modo natural. Nadie nos enseñó a
hacerlo así, ni lo aprendimos en ningún lugar. Actuamos así porque ese es nuestro modo de ser humanos: o como
mujer o como varón. No hay otra forma de hacerlo.

b. El valor de las palabras y los gestos, para mujeres y varones:

Por supuesto que estos modos diferentes de vivir las cosas que nos pasan, tiene consecuencias prácticas
muy importantes. Por ejemplo, mujeres y varones dan un valor muy diferente a las palabras y a los gestos; y eso
puede traer muchas dificultades de comprensión. Porque con las mismas palabras y los mismos gestos, muchas
veces entendemos cosas diferentes. Tenemos que aprender el “idioma” del otro sexo. Y eso es muy hermoso. Es
bueno agradecérselo a Dios, porque es otro regalo suyo.

Por ejemplo: las mujeres muchas veces dicen lo que están sintiendo en ese momento, y muchas veces no es
lo que piensan ni lo que quieren. Por eso pueden herir a un varón diciéndole: "te odio", y a los cinco minutos darle
un beso lleno de cariño. En realidad la mujer quiso decirle: “odio que llegues tarde, o que no te ocupes de
ayudarme con los niños”, por eso a los cinco minutos se le pasó el malestar y besa a su marido con todo cariño.
Para las mujeres los gestos valen mucho más que las palabras; porque los gestos muestran mejor a toda la persona.
En cambio, la palabra sin el gesto es más difícil de interpretar: a veces puede significar lo que siento, otras lo que
pienso, o también lo que quiero. ¿Y cómo saber qué significa cada vez que nos dicen algo?. El gesto ayuda mucho
para darse cuenta. Por eso las mujeres son mucho más hábiles para “leer” en los gestos de cada persona.

Con los varones pasa lo contrario. Como habitualmente se relacionan primero por la inteligencia, entonces
el varón suele decir lo que piensa; y le cuesta mucho más expresar sus sentimientos o sus proyectos. Por eso el
varón le da mucha importancia a la palabra, que expresa lo que piensa, y menos valor a los gestos que muchas
veces lo confunden, porque, por ejemplo, a veces expresan sentimientos y no pensamientos. ¿Y cómo saber cuando
ese gesto es un pensamiento, un querer o un sentimiento?. Para el varón es algo difícil. Por eso el varón se siente
más cómodo hablando, y le da mucho valor a la palabra y poco a los gestos.

Por estos motivos, el varón casi nunca repite lo que ya dijo. ¿Para qué, si ya se lo dijo, entonces el otro ya
lo sabe?. Por eso los maridos suelen decirle muy pocas veces a sus esposas que las quieren; total “ella ya lo sabe,
porque ya se lo dije"… Pero esto no es bueno, porque por su modo de ser femenino, las mujeres necesitan que sus
maridos, todos los días le repitan que las quieren mucho…

Como las mujeres no se sienten tan cómodas con las palabras, muchas veces les mandan mensajes a los
varones a través de gestos. El problema es que como los varones no se sienten tan cómodos con los gestos, muchas
veces ni siquiera se dan cuenta de que las mujeres algo les quieren decir. También pasa al revés: como los varones
se sienten cómodos con las palabras, les dicen muchas cosas a las mujeres, y se imaginan que las mujeres los
comprendieron. En realidad como las mujeres no están tan cómodos con las palabras, muchas veces ni siquiera los
escuchan, y si los escuchan no saben muy bien qué les están diciendo.

Entonces, usando las mismas palabras o realizando los mismos gestos, resulta que, muchas veces, varones
y mujeres decimos y entendemos cosas diferentes. Por eso es muy importante buscar la comprensión y la
adaptación al otro sexo. El error es encerrarnos en nosotros mismos, pensando que el otro es un tonto porque no me
entiende y, además porque me dice cosas que yo no comprendo. Esto entre esposos es algo fundamental, porque
sino el amor se empieza a desgastar.
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c. La actitud frente al dolor y las ofensas:

Otra diferencia muy importante entre mujer y varón, es la actitud frente al dolor y las ofensas. Habíamos
visto que los varones reaccionan primero con la inteligencia, y dejan como dormidos a los sentimientos y la
voluntad. Por eso, frente a un hecho doloroso o ante una ofensa que les hacen, los varones pueden “mandar a
dormir la siesta” a ese dolor o a esa ofensa que les hicieron. Por supuesto que me estoy refiriendo al dolor moral,
porque el dolor físico se calma con un calmante o con anestesia. Incluso como un mecanismo de defensa, los
varones pueden impedir –al menos en buena parte-, que los afectos y los sentimientos se involucren en ese dolor o
en esa ofensa.

También habíamos visto que las mujeres reaccionan simultáneamente con los sentimientos, los afectos y la
inteligencia. Entonces el dolor moral y las ofensas les impactan de un modo mucho más fuerte que a los varones,
porque les impactan en toda su persona. Para mostrarlo de modo sencillo, diría que ante una ofensa, la mujer es
como una vela de cera a la que se le hinca la uña. En ese caso, el daño a la vela se nota a simple vista. Pero cuando
queremos arreglar la vela, nos pasa que aunque juntemos todos los pedacitos de cera y tratemos de pegarlos en la
parte dañada, no vamos a poder hacerlo. El daño permanece. Por eso las mujeres suelen decir “yo perdono, pero no
olvido”. Y es cierto. Por eso, el daño injusto hecho a una mujer permanece siempre; a veces oculto en el fondo de
su corazón, pero allí está… Si los agravios se acumulan, esa mujer puede “explotar”. En ese momento, todas las
ofensas se le aparecen juntas, como si se las hubieran hecho el mismo día; además, aparecen con todo su dolor. El
mismo dolor de antes, que la mujer revive con la misma intensidad –por eso recuerda muchos detalles de cada
suceso: el día de la semana, la hora, la ropa que tenía puesta, etc.-. Esos momentos son muy críticos, porque puede
que la mujer ya no perdone más a quien la ofendió, y termine de ese modo su relación con esa persona.

Por todas estas cosas, muchas veces las mujeres para poder perdonar, necesitan la ayuda de quien las
ofendió. Necesitan oír que les pida perdón. Además, necesitan ver gestos de un arrepentimiento sincero.
Lamentablemente, muchos varones ignoran estas cosas. No conocen la mayor riqueza –y, a la vez, la mayor
fragilidad- de las mujeres. Por esa ignorancia, no son lo suficientemente delicados en el trato diario con las
mujeres. Ese trato más brusco hace que las mujeres se alejen un poco de los varones o, lo que es peor, que ellas
mismas se hagan más torpes. Esto se ve mucho en los colegios mixtos. Si es posible, siempre es mejor que las
escuelas sean sólo de varones o solo de mujeres. Lamentablemente, muchas veces esto no es posible.

Hay un tema que no es tan importante, pero que merece que lo comentemos. Toda mujer tiene una especie
de necesidad psicológica de agradar a las demás personas que están con ella. Por el contrario, al varón le da lo
mismo si lo que hace le gusta o disgusta a los demás. Hace lo que le parece que debe hacer, sin tener en cuenta qué
pensarán o sentirán los demás con eso que está haciendo.

Estas diferencias tienen importancia en algunas cosas. Por ejemplo: las madres no son muy buenas castigar
a sus hijos. Incluso cuando son niños pequeños, muchas veces no saben si la mamá los está regañando, o si les está
festejando una broma. En cambio, los padres son muy buenos castigando; no quiero decir que el castigo del papá
sea más violento; quiero decir que los niños enseguida se dan cuenta que el padre los está regañando, y que la cosa
va en serio. Y para eso el papá no necesita pegarles, ni gritarles, ni usar ningún tipo de violencia. Cuando son más
grandes, los hijos aprenden que los castigos de mamá se pueden levantar o, al menos, disminuir. Y también saben
que los castigos de papá no se modifican; hay que cumplirlos.

d. Dos modos distintos de amar:

Es muy importante que aprendamos cuál es la diferencia mayor, entre varones y mujeres. Lo que más nos
diferencia es el modo de amar. Mujeres y varones amamos de maneras muy distintas. Este es un tema fundamental.
El más importante de todos, porque hemos nacido para amar. Y quien a lo largo de su vida logra amar, es feliz. Y
quien a lo largo de su vida no logra amar, termina siendo un infeliz. Más adelante vamos a profundizar el tema.
Pero ahorita tenemos algunas cosas que decir.

Vimos que ser mujer significa la maternidad. También vimos que ser varón significa la paternidad. Si
queremos saber cómo ama una mujer, miremos cómo aman las buenas madres. Si queremos saber cómo ama un
varón, miremos cómo aman los buenos padres.

Y ¿cómo ama una buena madre?. Una buena madre ama sin ninguna condición. Ama a cada uno de sus
hijos, sólo porque son sus hijos. No le importa si son lindos o feos, si son buenos o malos, si son inteligentes o
tontos. Puede ser el peor criminal de la historia y su madre lo amará igual; y hasta como todos lo odian, quizá a ese
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hijo lo ame más que a sus otros hijos… Además, cuando la necesitan sus hijos, su mamá siempre está presente
aunque sea con el cariño o con el recuerdo, cuando hay distancias que los separan. Entonces ¿cómo aman las
mujeres?. Las mujeres aman sin ninguna condición y, además, están siempre que se las necesite. ¡Qué hermoso es
el amor de las mujeres!.

Y ¿cómo ama un buen padre?. Un buen padre ama con una única condición: que el modo que tenga de
amar a sus hijos los haga buenos o mejores que antes. No le importa si son inteligentes o tontos, si son lindos o
feos. Pero sí le importa si son buenos o malos. A los malos tratará por todos los medios de corregirlos. Y si no logra
corregirlos, es posible que deje de amarlos. Un buen padre pone límites a sus hijos, les enseña a cumplir los
horarios, a vivir la disciplina, a superar los obstáculos, a luchar por ser mejores cada día. Entonces, ¿cómo aman los
varones?. Los varones aman del modo en que ayudan a los demás a ser mejores. ¡También es muy bonito el amor
de los varones!.

Para terminar podemos hacernos una pregunta muy importante. ¿Y cómo ama Dios?. Porque Dios es
espíritu puro y, por lo tanto, no es ni varón ni mujer. El Evangelio nos ayudan mucho a responder a esta pregunta.
Hay que mirar a Jesús y allí está la respuesta. Jesús tomó la forma humana, encarnándose como varón. Pero Jesús
es Perfecto Dios y perfecto hombre. Como hombre perfecto, vive tanto las perfecciones masculinas, como las
femeninas. Dios –al igual que Jesús-, nos aman a la vez de modo incondicional y de modo condicional. Es decir
que Dios nos ama, simplemente porque somos sus hijos, aunque tengamos muchos defectos e incluso maldad. Pero,
a la vez, Dios nos ama siempre de un modo que nos ayuda a mejorar. Hay muchos pasajes del Evangelio que
muestran esto con toda claridad. Por ejemplo, cuando le presentan una mujer encontrada en adulterio, se la
presentan y le dicen a Jesús que Moisés ordenó que a esas mujeres había que matarlas a pedradas. Y los fariseos le
presentan a la mujer y le preguntan a Jesús: “Y tú ¿que dices?”. Jesús los mira y les dice: “El que esté libre de
pecado que tire la primera piedra”. Por supuesto, se retiraron todos avergonzados. Cuando quedan solos Jesús y la
mujer, Jesús la mira y le dice: “¿Dónde están los que te acusaban?. ¿Nadie te ha condenado?”. Ella le contestó:
“Nadie Señor”. Y aquí viene lo más importante: Jesús le respondió: “Ni Yo tampoco te condeno. Vete, pero en
adelante no peques más”. Ese es el amor de Dios, incondicional como el de las mujeres. Jesús no le preguntó qué
había hecho, porqué lo hizo. Simplemente la perdonó aunque ella no le había pedido perdón. A la vez el amor de
Dios pone siempre la condición de ayudarnos a mejorar. Por eso le pidió que no volviera a pecar. ¡El Amor más
hermoso de todos es el amor de Dios; porque Dios es Amor!.

MODULO 3: Sentido de las diferencias entre la mujer y el varón

a. Diferencias naturales entre mujeres y varones:

Es importante saber que mujeres y varones somos distintos, en parte porque nos han enseñado a ser
diferentes. Por ejemplo, usamos ropa y nos peinamos distintos. Pero también hay otras diferencias que son
naturales. Esto quiere decir que nadie nos las enseñó. Las tenemos dentro nuestro y desde siempre, porque
realmente los varones y las mujeres somos distintos.

Muchos de nosotros hemos podido observar dos hechos curiosos: ante una muñeca de plástico, una niña
pequeña la acuna como si fuera un bebé; y su hermano –otro niño de corta edad-, le saca la cabeza para patearla,
como hace con todo lo que sea redondo y liviano. Ellos lo hacen espontáneamente; y así actúan todos los niños y
todas las niñas, sin que nadie les haya enseñado jamás a hacerlo así. Y no solo eso. Cuando se pone un bebé en
brazos de un señor grande, el varón tiene que pensar como recibir al bebé. En cambio una niña de 5 ó 6 años sabe
perfectamente cómo recibir un bebé, sin que nadie se lo haya enseñado. Esto demuestra que hay diferencias
naturales entre los dos sexos.

Por supuesto que las diferencias naturales entre varones y mujeres, no quieren decir que sea mejor o más
importante un sexo que el otro. La dignidad es la misma. Mujeres y varones son igualmente humanos, sólo que
somos bastante diferentes. Es evidente que mujeres y varones somos distintos. Lo que tenemos que preguntarnos es
¿para qué somos diferentes?, ¿qué sentido tiene que varones y mujeres seamos distintos?.

Bueno, antes de responder a esas preguntas es importante decir que esas diferencias no son malas. Al
contrario, son muy buenas porque nos enriquecen, y hacen que nos atraigamos mucho más. El igual no atrae; atrae
el diferente, el que me puede dar algo que no tengo.

Es cierto que las diferencias naturales entre mujeres y varones, hacen más difícil que nos entendamos. Eso
se ve muy claro entre los chicos y chicas, desde los 10 a los 13 ó 14 años. A esas edades, sólo hacen amistades con
8 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
los de su sexo, y huyen de los demás. Están empezando a madurar sus propias habilidades. Por eso sólo se
entienden con sus iguales. Y huyen del mundo que no comprenden. Cuando sean más grandes y sepan manejarse a
sí mismos, comenzarán a aproximarse a los chicos del otro sexo.

Cuando vamos llegando a la madurez sucede algo muy hermoso. Estamos en condiciones de ir conociendo
el mismo mundo en el que vivimos, pero con otros ojos. Con unos ojos diferentes, que nos hacen ver cosas que no
podemos ver con nuestros propios ojos. Para los varones las mujeres son geniales, porque les permiten ver cosas
que antes no veían. Para las mujeres los varones son geniales, porque les permiten ver cosas que antes no veían. Así
mujeres y varones podemos ver el mismo mundo de siempre, pero de un modo más completo.

Esto requiere humildad. Hay que tener la humildad de reconocer que nuestro punto de vista no es el único.
Y tampoco es el mejor. Otros ven cosas que nosotros no somos capaces de ver. Volvamos al ejemplo de lo que ven
un varón y una mujer de un paisaje. Ellos ven cosas diferentes. Pero en la realidad de ese paisaje están todas las
cosas: las que ve el varón y las que ve la mujer. El paisaje verdadero es la suma de lo que ven ambos.

Y es necesario ser humildes para reconocer que otras personas ven cosas que, de primera vista, yo no las
veo. Pero cuando esa otra persona me las señala, soy capaz de verlas… Y aparece ante mis ojos algo fantástico,
hermoso; algo así como si fuera un mundo nuevo. En realidad es el mismo mundo, sólo que mis ojos no eran
capaces de verlo completo. En cambio, si nos complementamos, varones y mujeres somos capaces de ver las cosas
completas, tal como son de verdad.

Ser varón implica un límite: nunca podrá ser mujer. Ser mujer también implica otro límite: jamás podrá ser
varón. Pero junto al límite hay una oportunidad. Varones y mujeres pueden compartir su propia riqueza con el otro.
Así, en la armonía y no en la pelea y el conflicto, es como se puede hacer un mundo mejor.

Muchos de los conflictos son porque varones y mujeres no nos entendemos. Y no nos entendemos, porque
nos creemos superiores. Entonces los varones no se esfuerzan por entender a las mujeres. Y las mujeres no se
esfuerzan por entender a los varones. No se entienden y allí comienzan los problemas. Y si los problemas se
agravan, viene la violencia para tratar de acabar con los problemas. Pero la violencia no soluciona nada, sino que
trae más violencia.

b. Sentido de las diferencias entre los sexos:

Las diferencias entre las personas pueden tener dos sentidos diferentes: 1°) para competir, como los
deportistas; o 2°) para aportar cada uno sus cualidades en un proyecto común.

Competir entre mujeres y varones es absurdo. En la competencia no se suman capacidades creativas, sino
que uno de los dos sexos pierde sus cualidades, al competir en un terreno propio del otro sexo. Si se hace una
competencia para ver quien es más fuerte, pierde la mujer. Si se compite en prestar atención a varias cosas al
mismo tiempo, pierde el varón. Pero todo eso ya se sabe y no hace falta ninguna competencia para demostrarlo.

Entonces, es evidente que las diferencias entre varones y mujeres son para aportar cada uno lo mejor, para
un proyecto común a ambos. ¿Y cuál es ese proyecto común a mujeres y varones?. Muy sencillo: difundir la
especie humana, de modo que cada vez sea mejor y más humana.

Hay que entender bien qué significa eso de difundir la especie humana. En realidad significa varias cosas.
Primero: traer hijos al mundo. Segundo: educarlos para que sean personas buenas y útiles. Tercero: hacer un mundo
que sea digno de la humanidad. Veamos cada una de estas tres tareas que necesitan la colaboración de los dos
sexos, aportando cada uno todo lo mejor que le ha dado la naturaleza.

El primer punto es evidente. Si no nacen nuevos seres humanos, la humanidad desaparecerá de la tierra.
Esto es igual que en cualquier especie vegetal o animal. Si no se reproducen, se extinguen y desaparecen como los
dinosaurios y tantos otros animales. También es evidente y ya lo habíamos estudiado. Y para que nazcan nuevos
seres humanos, se necesitan relaciones sexuales al modo humano, entre un varón y una mujer. Más adelante
veremos que hay relaciones sexuales que no son dignas de los seres humanos. Y por eso mismo son malas. Y
porque son malas, Dios las considera pecados.

c. La educación de los hijos.


9 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
El segundo tema de colaboración entre varones y mujeres tiene mucha relación con el anterior. Es que no
se pueden traer seres humanos al mundo, como si fueran animales o plantas. Esto ya lo anticipamos. Un animal
apenas nacido ya está en condiciones de alimentarse solo. Un ser humano quizá nunca pueda alimentarse por sí
mismo. Necesitamos que nos eduquen. Todos necesitamos que nos enseñen la verdad –y también la mentira, para
que no nos engañen-. Todos necesitamos que nos enseñen dónde está el bien –y también el mal, para evitarlo-.
Todos necesitamos que nos enseñen a usar nuestra libertad, para hacer el bien para nosotros y para los demás. No
nacemos sabiendo esas cosas tan importantes para la vida. Necesitamos que nos enseñen esas cosas.

Educar a los hijos no es sólo enseñarles a leer y escribir. Es mucho más. Educar a los niños es
acompañarlos en todo el desarrollo de su persona. Desde la concepción y hasta que lleguen a la madurez. Es
ayudarlos a convertirse en un ser humano maduro. Un ser humano maduro es el que sabe usar su inteligencia para
descubrir la verdad; es el que sabe usar su voluntad y sus sentimientos para amar. Es maduro quien es dueño de sí
mismo, y es capaz de darse a sí mismo como un don –un regalo-, para la persona amada.

Para que esto sea posible hace falta el aporte de la madre –que es mujer- y el aporte del padre –que es
varón-. La mujer aporta dos cosas fundamentales: 1°) que siempre está presente cuando el hijo la necesita; y 2°)
que siempre apoya al hijo sin ninguna condición; sólo porque es su hijo; aunque sea una mala persona. Y todos
necesitamos que alguien esté siempre con nosotros, y que nos quiera también cuando fallamos. Y ese es el aporte
de la mujer. Y el varón no puede dar ese aporte.

El aporte del varón es diferente. La misión del varón es amar al hijo poniéndole condiciones. El padre tiene
que dar siempre el buen ejemplo. Es decir, tiene que hacer lo que corresponde en cada caso; aunque no le convenga
o le hagan daño. Cuando el varón da siempre el buen ejemplo a los hijos, tiene la autoridad en la familia. También
tiene que ejercer la autoridad con bondad. Debe castigar cuando corresponda. Pero el castigo tiene que ser siempre
moderado. Los hijos tienen que ver que al padre le duele más castigarlos, que lo que les duele el castigo a los hijos.
Todos necesitamos que alguien nos corrija y nos ayude a ser mejores. Y ese es el aporte propio del varón.

En la educación de los hijos, son muy importantes ambos padres. Si es una niña, la mamá le servirá como
modelo para imitar, y el papá para aprender a conocer y a querer a los varones. Al niño el papá le sirve de modelo
para imitar, y la mamá para aprender a conocer y querer a las mujeres.

Ya estamos en condiciones de entender la importancia de la familia en la sociedad. Esto lo veremos más


adelante, pero conviene avanzar ahora un poquito. Toda familia empieza en el matrimonio entre un varón y una
mujer, unidos para toda la vida, con el fin de procrear y educar a los hijos. Procrear es una palabra muy bonita y
muy verdadera, porque significa crear con Dios. Porque los padres crean el cuerpo de sus hijos, y Dios crea un
alma distinta para cada uno de ellos. Tener un hijo es colaborar con Dios en la criatura más importante de toda la
Creación: una persona humana. Tan importante es esto, que el mismo Dios quiso hacerse hombre. Y en Jesucristo
tomó la naturaleza humana, como recordamos cada Navidad. Esto es un regalo tan grande que Dios le ha hecho a
las mujeres y los varones, que si se puede tener una familia numerosa, eso es mucho mejor para la familia y para el
Ecuador. Recemos para que esto sea así de aquí en adelante.

Bueno, aquí se plantea un problema importante. La realidad es que en muchas familias esto no es así. En
las familias, muchas veces falta el padre. A veces falta la madre. A veces el padre o la madre no cumplen bien sus
funciones. Esta es la realidad en muchos hogares. ¿Qué se puede hacer?. Se pueden hacer dos cosas.

Lo primero de todo es prevenir. Es verdad que siempre “más vale prevenir, que curar”. La manera de
prevenir esto es lo que estamos haciendo en esta Campaña de Oración por la Vida: enseñar a todos, pero en
especial a los jóvenes qué es la sexualidad, cómo vivirla bien, qué es el amor, cómo prepararse para formar una
familia, cómo prepararse para ser mamá o papá, cómo ir educando con el ejemplo a los hijos. Y todo esto no con
teorías sino, sobre todo, con el ejemplo de una vida recta, de una vida de amor a Dios, al esposo a la esposa y a los
hijos.

Y cuando no se pudo prevenir y el problema ya está. ¿Qué se puede hacer?. Está claro que cada problema
es diferente. Hay algunos problemas que tienen solución. Es cuestión de buscarla y aplicarla. Pero hay otros
problemas que no tienen solución. Allí lo que se puede y se debe hacer es tratar que haya menos daños, tratar de
curar las heridas, tratar de suplantar lo que falta. Por ejemplo si el padre dejó la familia, quizá el abuelo pueda
ayudar un poco a la madre, a educar a sus hijos, en especial a los varones. Por eso es muy importante que la Iglesia
pueda ir creando Centros de Orientación Familiar. Para ayudar a las familias con problemas a superarlos y a salir
adelante.
10 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

d. Un mundo nuevo, donde el genio femenino y el masculino se complementen:

Hasta aquí vimos la importancia del aporte del varón y de la mujer para procrear y para educar a los hijos.
Ahora es importante imaginar un mundo nuevo, diferente, mucho mejor que el actual. Traslademos el aporte
femenino y masculino de la familia hacia el mundo del trabajo, el mundo de la política, el mundo de la amistad.

Pensemos un poco en algo muy sencillo. Dios creó el mundo con todo lo que hay dentro de él. Por ejemplo,
Dios creó los árboles y, además, creó al hombre. El ser humano con sus ojos ve los árboles, y con su inteligencia
piensa qué hacer con los árboles. Y se le ocurren muchas cosas. De los árboles se saca la madera, con la que se
hace fuego para cocinar, se hacen sillas, mesas, camas y todo tipo de muebles. De la madera se saca el papel. Hasta
se hacen casas enteras de madera. Todo eso es posible con el trabajo humano.

Esto quiere decir algo muy importante. Que Dios puso al ser humano en la tierra, para que completara su
Creación. Pero no podemos olvidar lo que nos enseña la Biblia. La Biblia dice que Dios creó al hombre, como
varón y como mujer. No a uno, sino a los dos. Además, Dios les dio a las mujeres y a los varones el mandato de
procrear y multiplicarse, hasta llenar la tierra. Pero también les dio el mandato de trabajar. Y con el trabajo de
varones y mujeres, someter la tierra, las plantas y los animales. Y los seres humanos tuvieron que trabajar para
poder vivir, para poder alimentarse, para poder vestirse, para poder hacer sus casas.

Y los seres humanos trabajaron mucho. Hicieron ciudades, rutas, carros, aviones, y tantas cosas que nos
hacen más fácil vivir. Todo eso es muy bueno. A pesar de todo podemos preguntarnos si eso que es muy bueno, no
podría ser todavía mejor.

Por ejemplo: El mundo del trabajo es un mundo demasiado masculino. Es muy eficiente, ordenado, pero
también frío y aburrido. Las fábricas producen mucho, pero un poco inhumanas. En las fábricas falta el genio
femenino. Pequeños detalles que hagan bonitas y agradables a las fábricas. Que den ganas de ir allí a trabajar. Lo
mismo pasa con los hospitales. Son inhumanos, horribles. Nos enfermamos sólo de estar dentro de un hospital.
¿Porqué los varones le dan a las mujeres el espacio que se merecen, para mejorar los lugares de trabajo?. ¿Porqué
las mujeres no se ganan su propio y merecido espacio, en el mundo del trabajo?. Si la mujer trabaja copiando al
varón, nunca podrá dar su propio aporte al mundo del trabajo.

Ahora retomemos un asunto muy importante. Ser mujer significa poder integrar varias cosas en forma
armoniosa: 1°) la tendencia instintiva a la maternidad. Y por lo tanto, también al sexo complementario. 2°) Un
modo materno de sentir, amar y pensar. 3°) Actuar en todos los aspectos de la vida –también en el trabajo-, con
corazón de madre. Para que todo esto sea posible, cada mujer necesita aprender a vivir las virtudes de un modo
femenino. Para aprender todo eso, el modelo de su propia madre para imitar es fundamental; y el modelo del padre
por contraste, también es importante.

Además, ser varón significa poder integrar varias cosas armoniosamente: 1°) la tendencia instintiva a la
paternidad. Y por lo tanto, también al sexo complementario. 2°) Un modo paterno de pensar, amar y sentir. 3°)
Actuar en todos los aspectos de la vida con corazón de padre. Para que todo esto sea posible, cada varón necesita
aprender a vivir las virtudes de un modo masculino. Para aprender todo eso, el modelo de su propio padre para
imitar es fundamental; y el modelo de la madre por contraste, también es importante

Si varones y mujeres colaboráramos aportando cada uno lo mejor, tendríamos un mundo nuevo. Más feliz.
Más humano. Este es un gran desafío. Si comprendemos bien lo que significa la sexualidad del varón y de la mujer,
podemos hacer ese mundo nuevo que todos deseamos.

¿Acaso no tendríamos un mundo mucho mejor y más feliz, si en lugar de competir los varones contra las
mujeres, no colaboramos aportando cada uno lo mejor, en un proyecto común?. Trabajemos juntos en lugar de
discutir. Escuchemos y aprendamos, en lugar de imponer nuestro modo de hacer las cosas. Pidámosle al Señor
Jesús que nos enseñe a respetarnos y a comprendernos, con nuestras diferencias como mujeres y varones.

MODULO 4: Visiones erradas de la sexualidad humana

a. La sexopatía:
11 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
La primera visión errada de la sexualidad es una enfermedad. La podemos llamar “sexopatía”. Así como la
“apatía” es la enfermedad de las personas que no quieren hacer nada. Y la “ludopatía” es la enfermedad de las
personas que están dominadas por el juego. Podemos llamar “sexopatía” a la enfermedad de las personas que están
dominadas por el sexo genital. Son personas que se comportan como si fueran un perro o un toro. Para esas
personas lo único que vale la pena en esta vida es usar sus genitales. Y usarlos de cualquier forma, con tal de
usarlos. Es una enfermedad muy triste. Porque degrada a los seres humanos. Poco a poco los va convirtiendo en
animalitos. Van actuando cada vez de un modo más parecido a los animales.

Es cierto que el sexo genital da un placer intenso. Tan intenso como breve. ¿Y después qué?. Si eso es
todo, la verdad que no vale la pena entregarle la vida. Es muy poca cosa, ¿no te parece?.

Ya lo veremos más adelante, pero es importante irlo sabiendo. El amor es un encuentro de personas. De
personas sexuadas. Por lo tanto, lo sexual es importante en el amor. Pero no es lo único. Tampoco es lo más
importante, porque si fuera lo más importante mucha gente no podría amar: por poca o por mucha edad, o por
alguna enfermedad. Y esto no es así. Siempre podemos amar. No depende de la edad ni de la salud.

El “sexópata” es la persona que toma un pedazo como si fuera todo. Pero un pedazo es un pedazo. Nunca
un pedazo es todo. El “sexópata” toma el sexo genital como si sólo eso fuera el amor. Pero el amor es muchísimo
más que las relaciones sexuales.

¿Y qué le pasa al que se queda con un pedazo en lugar del todo?. Algo muy sencillo: que pierde el todo
para siempre. Como está convencido que no hay más que ese pedazo, nunca busca el resto que le falta. Y si no lo
busca, nunca lo tendrá. El “sexópata” se queda con la genitalidad y se pierde para siempre el amor. Por supuesto
que si cambia de vida podrá buscar y encontrar el amor. Pero mientras tanto se quedará sin amor.

Y esto explica que el “sexópata” siempre está tenso. Siempre está probando algo nuevo, porque nada lo
hace feliz. Cuando no cambia de pareja sexual, cambia lo que hace con sus genitales, busca ropas, perfumes,
lugares distintos. Cambia todo y nunca está satisfecho. En realidad nunca será feliz, porque se quedó con un
pedacito de placer momentáneo, y se perdió el amor. Es más, no tiene ni idea de lo que es el amor. Y no solo esto.
Con el tiempo y si se agrava su enfermedad, el “sexópata” se transforma en una persona inútil. Sin voluntad. Sin
fuerza para pelear en la adversidad.

Es importante saber esto. A mucha gente le conviene que el pueblo se llene de “sexópatas”. Hay dos clases
de personas que tratan de multiplicar los “sexópatas”: los comerciantes del sexo, y los gobernantes totalitarios.

Mucha gente que gana mucho dinero con los “sexópatas”. Por eso, porque es un gran negocio, se difunde
mucho esta forma de vida. Hay una verdadera propaganda para volver a la gente, y en especial a los jóvenes, en
“sexópatas”. Es un gran negocio para los que se dedican: 1°) a los que hacen propaganda del sexo a través del cine,
el teatro, los libros, revistas, etc.; 2°) a la prostitución; 3°) a la trata de mujeres o niños; 4°) a la pornografía; 5°) a
fabricar o colocar anticonceptivos; 6°) a los que curan a las mujeres enfermas por usar anticonceptivos; 7°) a los
que hacen abortos.

Y cuando un gobierno de mediocres y malas personas quiere dominar a un pueblo, necesita un pueblo
idiota. Y, además, un pueblo sin fuerza de voluntad para oponerse al tirano. Y la manera más fácil y más rápida de
volver idiota a un pueblo es volverlo “sexópata”, y regalarle anticonceptivos para que crea que tiene “sexo seguro”,
y liberarle el aborto porque más tarde o más temprano, los anticonceptivos fallan. Y entrenar a los niños desde
pequeños en el uso de los anticonceptivos. Y enseñarles desde chicos, que mientras les de placer, el sexo es siempre
bueno. Y regalarles anticonceptivos para evitar los embarazos y las enfermedades. Y el gobierno totalitario les dice
a los niños que del sexo no les hagan caso a sus padres. Que son viejos, de otra generación. Que ahora las cosas han
cambiado. Y así, en pocos años tienen un pueblo idiota y sin voluntad, para manejarlo como ellos quieran.

No vamos a ser “sexópatas”. No vamos a darles nuestro dinero a los comerciantes del sexo. No vamos a
someternos a los tiranos de turno. Le pedimos al Buen Jesús y a su Madre, siempre Virgen, que nos protejan y nos
den fortaleza para no dejarnos dominar por un mundo enfermo de sexo.

b. La ideología de género:

La ideología de género es atea. Combate a Dios y a la más importante de sus criaturas: el ser humano. Parte
de una idea falsa de la sexualidad, y va expandiendo esas ideas, hasta transformarse en una ideología. Y ¿qué es
12 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
una ideología?. Una ideología es un cuerpo de ideas falsas difundidas a través de los medios de comunicación. Y si
puede, también a través de la escuela. El ideólogo no busca la verdad ni el bien de las personas. Solamente busca
conquistar las voluntades de las personas, para usarlas en un proyecto político personal. El nazismo fue una
ideología. El marxismo es otra ideología. El género es la ideología más actual.

El ideólogo usa el engaño y la mentira, para ganarse la voluntad de las personas. El ideólogo engaña
manipulando las palabras. Usa una palabra del lenguaje común. Luego, a través de los medios de comunicación y la
escuela, le va dando otro sentido a esa misma palabra. Finalmente, la gente repite la misma palabra, pero con el
nuevo significado.

Eso han hecho con la palabra género. Género es una palabra del lenguaje común que significa varias cosas:
un género es una tela. Pero también a las palabras se les da un género femenino o masculino. Por ejemplo: “mesa”
es una palabra de género femenino. Y “árbol” es una palabra de género masculino. Entonces, con la palabra género
estamos diciendo que una cosa es femenina y otra cosa es masculina. Pero le damos valor masculino o femenino sin
que lo tengan. Siguiendo el ejemplo: ¿qué cualidad femenina tiene una mesa, y qué cualidad masculina tiene un
árbol. No tienen ninguna cualidad ni femenina ni masculina. Por simple acuerdo de la sociedad. Sin que sea verdad.
Sólo porque nos resulta más simple, decimos que la mesa es de género femenino, y que el árbol es de género
masculino. Pero esto no es verdad: la mesa es mesa y no es varón ni mujer. Y el árbol es árbol, y no es mujer ni
varón.

Bueno, entonces ¿qué cosa dice la ideología de género?. La ideología de género dice algo que es muy
sencillo, pero que es muy falso. La ideología de género dice que el sexo es la parte biológica, material, el cuerpo
del ser humano. Y sólo existen dos sexos: femenino o masculino. Sólo podemos ser mujer o varón. Esto por
supuesto que es verdad y ya lo habíamos estudiado. Pero la ideología de género dice algo más. Dice que el aspecto
psicológico de la persona es el género. Y el género no tiene nada que ver con el sexo. Y como no tiene nada que
ver, cada persona puede construir ella sola su propio género. Y lo construye como se le antoje. Y como todas las
personas pueden construir como quieran su propio género, en definitiva cada sociedad va a ir creando un género
propio, de acuerdo a cómo lo haga la mayoría. En resumen, esa ideología dice que el género es el sexo construido
por la sociedad; y que no tiene nada que ver con el sexo biológico.

Dicho de otra forma, la ideología de género dice que una persona que tiene sexo masculino, puede elegir
más adelante tener un género femenino, y con sólo quererlo, tendrá ese género femenino. Además esa persona
puede inventar sin ningún problema y sin que nadie lo pueda cuestionar, qué cosa es un género femenino y qué
cosa es un género masculino. Además, puede inventar otros géneros. Los géneros que quiera. Y vivir su vida de
acuerdo con esos géneros que se invente.

Por supuesto que todo esto parece muy lindo, pero es una gran mentira. La que nació mujer morirá mujer, y
quien nació varón morirá varón. No podemos separar el cuerpo del alma. Sólo la muerte separa el cuerpo del alma.

¿Y cómo sabemos que la ideología de “género” es falsa?. Muy fácil: porque no existe nadie en este mundo
que haya nacido mujer; y luego, mágicamente, se transformó en varón. Y tampoco existe nadie que haya nacido
varón; y luego, mágicamente, se transformó en mujer.

Hay personas que se disfrazan del otro sexo e incluso imitan los gestos y modales del sexo que no es suyo.
Pero eso es una imitación, no es una realidad. Incluso por medio de operaciones quirúrgicas, hasta sus mismos
genitales pueden parecerse a los del otro sexo. Pero no son más que imitaciones, ya que no pueden cumplir ninguna
función sexual, y mucho menos tener hijos. A estas personas se las llama “travestidos”, porque son personas que
cambian sus vestidos; pero no pueden cambiar su realidad. Siguen siendo lo que eran al nacer –mujeres o varones-,
aunque se mutilen sus genitales y se disfracen del otro sexo.

Tienen un cuerpo sano y una mente enferma. Por eso siendo varones físicamente sanos, rechazan su sexo y
se encaprichan queriendo ser mujeres. La que está enferma es su mente, y sólo se curan si se les trata la mente
enferma para que reconozca la realidad de su sexo. En cambio, si se les deja que se mutilen y se disfracen del otro
sexo, nunca se curarán de la mente y, además, perderán el cuerpo sano, para tener uno mutilado.

c. Peligros de la ideología de género:

Como todas las ideologías, la de género es falsa y muy peligrosa. ¿Qué peligros trae la ideología de
género?. Voy a mencionar sólo unos pocos peligros. Son suficientes para comprender la maldad de esta ideología.
13 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

Si aceptamos la idea equivocada que cada persona pudiera elegir libremente su género, sin que el sexo
tuviera ninguna importancia, tendríamos que sacar una primera conclusión falsa: los sexos –mujer y varón-, no
serían complementarios. Pero si los sexos no se complementan; entonces, cualquier modo de relacionarse de los
sexos sería igualmente válido.

Tendría el mismo valor el matrimonio, que el concubinato, que las relaciones sexuales con personas casi
desconocidas, que la prostitución, que la homosexualidad, que tener relaciones con niños o jovencitas. Todo daría
lo mismo, porque cada persona haría lo que le resulte más placentero. Y si la otra persona está de acuerdo, estaría
todo bien. Pero en verdad, con este modo de vivir la sexualidad, está todo mal. Y está todo mal, porque se termina
destruyendo la sociedad. Veamos:

Si el matrimonio fuera cualquier cosa, entonces desaparecería el matrimonio. Y ya sabemos que el


matrimonio es la unión para siempre, entre un varón y una mujer, que conviven porque se aman, y que quieren
procrear y educar a sus hijos. Es evidente que el matrimonio es lo único que justifica –o sea que hace santas-, las
relaciones sexuales. Y si no hay matrimonio, también se destruye la familia.

Algunos pueden cuestionar: Pero ¿no es muy duro eso de tener relaciones sólo dentro del matrimonio?. Es
verdad que es duro tener relaciones sólo dentro del matrimonio. Pero también es verdad, que tener relaciones fuera
del matrimonio, es mucho más duro todavía.

Fuera del matrimonio, las relaciones sexuales pueden causar un momento de placer. Pero luego traen
muchos problemas, angustias –porque no es lo mismo que una mujer quede embarazada, con la protección del
matrimonio, que estando sola-. También pueden traer enfermedades, porque la promiscuidad puede causar
enfermedades sexuales. Además, si viene un hijo, ¿quiénes lo van a criar y educar?.

Algunos los matan por el aborto, para evitarse tener que criar y educar a sus hijos. Y matar a un hijo es de
lo peor y más malo que puede hacer una persona. Por supuesto que cuando una mujer en conflicto está embarazada,
hay que ayudarla para que pueda tener y criar a su bebé, y se aleje de la tentación de matarlo.

Pero también poner en práctica la ideología de género, trae peligros muy graves a todas las personas. El
peligro es convertir a las personas en “sexópatas”. La persona que acepta que cualquier modo de tener relaciones
sexuales es bueno, con tal que ellos estén de acuerdo, y no sean relaciones forzadas, empezará a probar y probar…

Primero probará con personas diferentes, a ver cuál le cae mejor. Luego probará modos diferentes de tener
relaciones sexuales –algunas veces serán normales, es decir entre varón y mujer y que sean aptas para tener hijos-.
Luego empezará a probar relaciones anormales. Y así, sin que nada lo convenza.

Y nada de eso lo podrá hacer feliz. Nunca será feliz, porque el amor es un encuentro de personas. Un varón
y una mujer, que quieren compartir toda su vida. Que quieren hacer eterno su amor, prolongado en sus hijos
comunes. Fuera de esto, no hay encuentro de personas sino de cuerpos. Y el encuentro de cuerpos da placer a la
piel, pero no puede crear el amor humano.

Y como hemos sido creados por Dios para amar, el que no logre amar, será un infeliz toda su vida. Se
engañará con un poco de placer, pero será muy infeliz. Y esto ya lo sabemos. También porque conocemos personas
que viven así. Y que viviendo así, nunca fueron felices. Entonces, para ser felices hay que tener las relaciones
sexuales sólo dentro del matrimonio. Fuera del matrimonio, las relaciones sexuales nos hacen infelices.

Le pidamos a la siempre Virgen, María, la Madre de Jesús y Madre nuestra, que nos ayude a vivir la santa
pureza, para mantener pura nuestra capacidad de amar. Y le pidamos también que nos ayude a encontrar –y a
conservar-, la persona adecuada para amarla toda la vida, y para ser amados por esa persona también durante toda
la vida.

TEMA 2: AMOR Y MATRIMONIO

MODULO 1:
El amor humano: su dinámica y etapas.

1. Introducción:
14 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

El amor es un encuentro de personas. Los animales son incapaces de amar, aunque puedan acoplarse. Sólo
pueden amar las personas –también Dios porque es Tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo-. Pero sólo
las personas humanas somos sexuadas. No solo porque tenemos órganos genitales. Somos personas sexuadas,
porque todas nuestras células, es decir las partes más pequeñas del cuerpo humano, son sexuadas. Y todas nuestras
células son masculinas, si somos varones; y todas nuestras células son femeninas, si somos mujeres.

Es por todo esto, que para los seres humanos, el amor es un encuentro de personas sexuadas. Por lo tanto, el
sexo no puede separarse de las personas. Si alguien separa el sexo de su propia persona, eso tiene una
consecuencia muy grave: quien separa el sexo de su persona, comienza a destruir su propia intimidad, su propia
humanidad. Esto se ve muy claro en la prostitución: tanto la pobre prostituta como quienes la usan, se van
degradando poco a poco, como seres humanos. Tienen sexo pero sin amor, casi como los animales.

Hay formas diferentes de amar. No son iguales el amor de los esposos, que el de los hermanos, los amigos
o el amor a la Patria. Aquí nos vamos a ocupar, exclusivamente, del amor conyugal; es decir, el amor entre los
esposos. El amor esponsal es el amor humano más perfecto.

Por ser el amor más pleno, es el más difícil y trabajoso de lograr. Tanto que se requiere un camino
compuesto por cuatro etapas. Aunque luego las vamos a explicar, es bueno comenzar adelantando los nombres de
esas cuatro etapas: 1) el atractivo, 2) el deseo, 3) el noviazgo, y 4) el matrimonio.

Como cada una de esas etapas responde a la naturaleza humana, sucede algo muy curioso: cuando las
estamos atravesando, nos dan una sensación de plenitud tan fuerte, que nos parece imposible amar más o mejor. Es
una sensación de felicidad completa, que no habíamos sentido nunca antes en nuestra vida. Y hay mucho de verdad
en esa sensación tan linda. Porque para comenzar a amar un poco, es necesario madurar también un poco. Por
ejemplo un bebé recién nacido no es capaz de amar, porque no sabe hacer nada. Cuando en la adolescencia
alcanzamos esa primera maduración, somos capaces de amar un poco. Allí viene la primera etapa, el atractivo, que
es el modo más pleno de amar que tienen los adolescentes, que tienen una madurez muy imperfecta.

Pero si maduramos más podemos pasar a la segunda etapa, y allí tendremos de nuevo otra sensación de
plenitud total. Y así hasta llegar a la cuarta y última etapa. Claro que esta realidad de la plenitud del amor en las
diversas etapas, es un riesgo. El riesgo es imaginar que estamos amando del mejor modo posible, que estamos
maduros para el amor para toda la vida, y que eso no sea así.

Este error es la causa de muchos divorcios y fracasos matrimoniales. Porque los novios no estaban maduros
para casarse. También es verdad que, en algunos casos, quienes se han casado sin la suficiente madurez logran
alcanzarla -con esfuerzo y dolor-, después de casados. Lamentablemente, en la mayoría de los casos esa inmadurez
inicial, lleva al fracaso definitivo de la relación.

Otro error frecuente, es pretender "saltar" alguna de las etapas de maduración del amor. Por ejemplo, pasar
del atractivo a una especie de donación. Esto les suele ocurrir a las parejas que -sin haberse casado-, deciden
convivir o tener relaciones sexuales frecuentes. También este error hace más probable el fracaso de la relación entre
ellos.

Después de estas aclaraciones necesarias para entender el resto del tema, vamos a ver -de modo sencillo-,
cómo son esas cuatro etapas, empezando por la primera de ellas.

2. El atractivo:

Todos sabemos que no somos animales. A cualquier animal adulto le atraen todos los demás animales de su
especie, y que sean del otro sexo. No elige a ninguno, le gustan todos. Siente un impulso irresistible. Los machos
en todo momento, y las hembras cuando están en celo. Y si la hembra está en celo, se acoplan.

Pero esto no es así entre los humanos. Es verdad que a cualquier persona normal, por el instinto sexual, le
atraen las personas del otro sexo. Pero puestos a elegir, no nos da lo mismo cualquiera, elegimos una de ellas. No
nos dan lo mismo todas las demás, una y solo una, es la persona elegida. No somos animales. No amamos como los
animales.
15 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
El atractivo es el "amor a primera vista", el "flechazo" de los dibujitos animados. Un impulso irresistible
hacia esa persona única. Pero ¿qué nos atrae?. Me atrae lo que me gusta. Y me gusta lo que me parece un bien
para mí. Al contrario lo que nos parece un mal, nos disgusta y lo rechazamos. Las personas del otro sexo son un
bien para cada uno de nosotros. Porque nos complementan. Nos dan lo que no tenemos. Por eso son un bien para
nosotros, y también por eso nos atraen.

Por supuesto que la atracción tiene mucho de sentimiento. Es más, nos atrae la apariencia. Nos atrae lo que
nos imaginamos que debe ser esa otra persona. En realidad con solo verla, no conocemos casi nada de ella. Es
decir, que no nos atrae la verdad de la otra persona, porque casi no la conocemos. La verdad es que nos atrae más lo
que nos imaginamos, que la realidad de esa persona. Por eso, por muy fuerte que sea la sensación de felicidad, no
podemos saber si amamos o no a esa persona, y mucho menos si ella nos ama o no. La atracción no es suficiente
fundamento para el amor.

Es necesario profundizar el trato, para conocer bien a esa persona. Recién entonces estaremos en
condiciones de juzgar si elegimos bien o nos equivocamos. Al conocer a esa persona, podríamos encontrarnos con
alguien mejor de lo que imaginábamos. Pero también podría suceder, que nos encontráramos con alguien mucho
peor a lo esperado. En cualquier caso, siempre nos encontraremos con alguien distinto a la persona imaginada.

3. El deseo:

Si al conocer mejor a esa persona nos entusiasmamos, comienza una nueva etapa en el camino del amor: el
deseo. Se desea lo que no se tiene y, a la vez, es necesario para nosotros. Varón y mujer nos deseamos, porque
nos necesitamos para complementarnos. Muchas culturas primitivas lo expresan muy bien: es como si el ser
humano estuviera partido en dos. Una mitad es la mujer, y la otra mitad es el varón. Solos estamos incompletos.
Juntos y bien unidos, estamos completos. Es importante comprender que los varones y las mujeres, nos
complementamos en todos los aspectos de la vida. No solo nos complementamos para tener hijos. También nos
complementamos para los afectos, el trabajo, la educación de los hijos. Para todo.

Aquí surge un problema. El problema es que no puede desearse a una persona, del mismo modo que se
desea una cosa. No puedo desear a un ser humano como deseo una rica comida o una rica bebida. Eso sería algo así
como transformar en mi corazón, a esa persona en una cosa. Y eso está muy mal. Es degradar a un ser humano. Es
usar y abusar de otra persona. No lo podemos hacer.

Entonces, si esto es así ¿cómo puedo “desear” a otra persona?. Como esa persona es un bien para mí, puedo
desearla con una condición. Con la condición de querer que yo sea –al mismo tiempo-, un bien para la otra persona.
Sólo de este modo hay una relación igual, entre esas dos personas. Ella es un bien para mí y, a la vez, yo soy un
bien para ella. Así queda salvada la dignidad humana de las dos personas. Sólo bajo esta condición es bueno desear
a una persona. Sin esta condición de ser yo también un bien para ella, es malo desear a otra persona. No queremos
hacerlo, ni lo vamos a hacer.

4. El noviazgo:

Siguiendo en la madurez del amor, se puede comenzar la tercera etapa: el noviazgo. El noviazgo es amar a
la otra persona, queriendo ser un bien para ella. Hay una clara diferencia con la etapa anterior. En el deseo, es
más fuerte querer a la otra persona como un bien para mí. En el noviazgo, es más fuerte amar a la otra persona,
queriendo ser yo mismo un bien para ella.

Cuando este modo de amar es recíproco; es decir, cuando los dos están más pendientes de ser un bien para
el otro, es el momento del noviazgo. Por supuesto, cuando alguno o ninguno ama de este modo, no hay que ponerse
de novios. Es mejor seguir creciendo juntos, en las dos etapas anteriores.

El noviazgo tiene dos tareas fundamentales: La primera tarea es profundizar en el conocimiento mutuo. Si
se pretende compartir el resto de la vida con otra persona, fundar un hogar, tener y educar hijos comunes, hay que
conocerse muy bien, antes de asumir esos compromisos tan importantes. Hay que poder responder que sí a estas
preguntas: ¿yo podría vivir el resto de mi vida junto a tal persona?, ¿me imagino ambos viejitos viviendo juntos
todavía, queriéndonos como ahora?. La segunda tarea es aún más hermosa: aprender a transformar mi vida en un
regalo constante para la persona amada. Y ella lo mismo, es decir, aprender a transformar toda su vida en un regalo
solo para mí.
16 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
El noviazgo es un período fundamental. Del modo –bueno o malo-, en que se viva el noviazgo depende, en
buena medida, el futuro matrimonio. Es muy importante conocerme bien. Conocer mis virtudes para hacerlas crecer
y consolidarlas. Conocer mis defectos, para tratar de superarlos. Además es necesario conocer las virtudes y
defectos de la otra persona. ¿Estoy dispuesto a aguantar sus defectos por toda la vida?, y ella ¿estará dispuesta a
aguantar mis defectos, hasta que la muerte nos separe?... El amor mutuo, si es verdadero, hace crecer en las
virtudes y, además, permite achicar los defectos. El noviazgo también sirve para aprender a ayudarnos el uno al
otro.

Todos tenemos un fondo egoísta. Por eso es tan importante el novizgo. El noviazgo nos desafía a superar el
egoísmo. Esto es muy importante, porque es imposible compartir toda una vida siendo egoístas.

Otro tema importante para crecer en el noviazgo, es en la capacidad de sacrificio. A lo largo de la vida se
suceden momentos hermosos, junto con otros que son duros, difíciles. El amor verdadero vence todas las
dificultades. Para eso hay que entrenarse durante el noviazgo en el sacrificio, aprender a negar nuestros gustos y
deseos, por contentar a la persona amada. Y esto no es fácil. Y esto no se aprende de un día para el otro. El
noviazgo bien vivido es muy importante. Es fundamental.

Durante el noviazgo es normal que crezca el amor entre los novios. También es normal que crezcan las
muestras físicas, de ese amor que va creciendo entre ellos. Pero esto trae un problema, que es importante resolverlo
bien. El problema es que crecen las ganas de los novios, de tener relaciones sexuales entre ellos. Les parece que es
el mejor modo de expresar ese amor tan fuerte, que sienten en su corazón. Es muy comprensible que sientan esas
ganas. Precisamente porque creen en el amor para toda la vida. Sin embargo, ese deseo es como un espejismo.

Cuentan que en el desierto, las personas sedientas ven a lo lejos muchos pozos de agua. Pero a medida que
se acercan, esos pozos de agua “desaparecen”. Y cuando llegan, abren bien la boca y con las manos bien juntas,
sólo logran llevar a los labios un poco de arena. Esos son los “espejismos”. Tanto desean beber que se imaginan
pozos de agua. Y la imaginación es tan fuerte, que sus ojos ven unos pozos que no existen. Y al acercarse a esos
pozos imaginarios, viene el desengaño. En verdad esos pozos no existieron nunca.

Bueno, algo parecido a esto pasa cuando se tienen relaciones sexuales, antes de haber asumido el
compromiso del matrimonio. Esas relaciones sexuales sin compromiso son, en algún sentido, parecidas a los
espejismos de los pozos de agua. Los novios gozan el uno del otro. Pero ellos buscaban otra cosa. Ellos buscaban el
amor; un amor para siempre. Pero no lo encuentran. Cuando parece que lo tienen al alcance de la mano,
desaparece. No estaba allí.

La explicación es sencilla, aunque pueda costar aceptarla. La convivencia -o las relaciones sexuales-, sin
haber asumido el compromiso del matrimonio; en lugar de hacer que aumente el amor, lo van desgastando de a
poco. En el fondo, la intimidad que supone todo acto sexual con alguien a quien se ama; involucra a toda la
persona, con toda su capacidad de amar. El problema es que, sin un compromiso previo y verdadero entre ambos,
no es posible que haya una entrega de toda la persona. Sin ese compromiso, nos guardamos una parte de nuestro
corazón, sin entregarlo a la otra persona, por si acaso esta relación se acaba… Y como no nos entregamos del todo
el uno a la otra, ese amor no es verdadero, no es total, no es para siempre. En el fondo, esa relación sexual es una
mentira, es un engaño, es como un espejismo. Es como decir: “Amo tu cuerpo que me da placer, pero a ti todavía
no estoy seguro de quererte”. Y así el enamoramiento se va derrumbando de a poco… La solución a este problema
es que ambos asuman el compromiso de una entrega total. Y a ese compromiso lo llamamos matrimonio.

Es muy bueno rezar para que todas las personas seamos capaces de amar, con un amor total, de una vez y
para siempre. Recemos por los matrimonios, para que sean fieles, felices y fecundos.

MODULO 2:
Matrimonio y celibato.

1. Introducción:

La semana pasada habíamos estudiado los cuatro momentos del amor humano. Primero el “atractivo”: Nos
atrae lo que nos gusta. Y nos gusta lo que nos parece un bien para nosotros. En segundo lugar el “deseo”:
Deseamos lo que no tenemos y, a la vez, es necesario para nosotros. Después viene el “noviazgo”: que es amar
a la otra persona, queriendo ser un bien para ella.
17 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Ahora nos toca ver el último escalón: el amor de los esposos, que llamamos matrimonio. El amor entre
varón y mujer, amor que se prolonga con los hijos comunes. Es el amor que forma una familia. También nos vamos
a referir al amor a Dios de algunas personas, a las que Dios mismo les da una vocación, para que le entreguen
completamente su corazón. Es el amor de quien se desposa con Dios. A este amor lo llamamos celibato.

2. El matrimonio:

Recordemos ahora brevemente la etapa anterior, la del noviazgo. Habíamos estudiado que, a medida que va
creciendo el amor entre esa mujer y ese varón, que se van conociendo, compartiendo diversos momentos, haciendo
juntos planes de futuro para compartir el resto de sus días, creando una familia. Llega un momento en que a cada
uno de los novios, se les hace más fácil querer convertirse en un bien para la persona amada, que no tanto el recibir
al amado como un bien para ellos.

Es raro que los dos novios lleguen a ese momento al mismo tiempo. Lo más frecuente es que sea uno de
ellos, el que primero se entregue sin reservas al otro. En general son las mujeres las que suelen dar las primeras este
paso. Y cuando esto sucede, algunos varones se aprovechan de esa entrega, y les pidan “la prueba de amor”. Es
decir, tener relaciones sexuales con ellas. Esto significa una cosa muy clara: que ese varón no la está amando con
un amor de entrega, sino con un amor egoísta: No la quiere a ella, sino al placer que ella le pueden dar en la cama.

Este puede ser un momento decisivo. La novia sólo tiene dos opciones: acepta acostarse con el novio, o le
dice que no. No existe otra posibilidad. La mejor respuesta es que le de una cachetada. Así al novio le quedarán
claras dos cosas: 1°) que él tiene que cambiar, porque de lo contrario se tendrá que buscar otra mujer; y 2°) que su
novia realmente es una mujer muy valiosa, con la que podrá compartir toda su vida, porque puede estar seguro que
no lo va a traicionar por otro.

Desde luego, puede ser que al novio no le guste la respuesta y la deje. En ese caso le hace un favor a la
mujer. Si él no es capaz de respetarla, es porque no la ama de verdad.… El respeto es el amor más elemental. Para
respetar a alguien no hace falta quererlo. A las persona desconocidas las respetamos. Y no necesitamos amarlas
para respetarla. Entonces, cuando no respetamos a alguien, es evidente que no lo queremos.

Veamos ahora qué pasa si el novio actúa de otra forma. El novio se da cuenta que fue un torpe al pedir “la
prueba de amor” a su novia. El mismo se da cuenta que ella lo quiere a él, bastante más de lo que él la quiere a ella.
Comprende que su amor es todavía un poco inmaduro. Y decide madurar. Se propone mejorar y crecer. En
definitiva, se propone aprender a amar de verdad, sin condiciones, para siempre. Sin reservarse nada para sí mismo.
Y mejora y cambia. Aprende a amar entregándose él mismo totalmente a ella.

Ahora sí que estamos en un momento muy bonito. En muchos aspectos, en el momento más bonito de
todos. Porque ambos son jóvenes y tienen toda la vida por delante. Y, sobre todo, porque él la ama a ella más que a
sí mismo. Y, a la vez, ella lo ama a él más que a sí misma. Si tienen un trabajo, una vivienda donde irse a vivir
juntos, solos los dos para acrecentar ese amor, y buscar que se haga eterno con sus hijos. Es el momento de casarse.
De prometerse ambos un amor exclusivo, total y para siempre. Compromiso de amor que hacen públicamente, ante
Dios, y poniendo por testigo a toda la comunidad. A partir de ahora él va a ser de ella. Y, a la vez, ella va a ser de
él. Y los dos con un proyecto único y común de vida y de bienes.

3. Características del matrimonio:

El matrimonio para ser verdadero, tiene varias características. Lamentablemente, las leyes del Ecuador no
aceptan todas las características del matrimonio. En cambio, las leyes de la Iglesia Católica, sí que tienen todas las
características del verdadero matrimonio. Por eso es muy importante casarse por la Iglesia. Ese es el verdadero
matrimonio.

3.1. La unidad: La primera característica del matrimonio es la unidad. ¿Y qué quiere decir unidad del
matrimonio?. Quiere decir algo muy sencillo, pero muy profundo a la vez. La unidad del matrimonio quiere decir,
que se deben casar únicamente un varón con una mujer. Esto tiene su explicación. Si hablamos de un amor total,
donde yo le entrego mi vida a la persona amada… Es evidente que sólo puedo entregar mi vida una sola vez,
porque al entregarla, ya no es más mía, es de la persona amada. Es como si le hago un regalo a mi mamá, lo que le
regalé es de ella, ya no es más mío. En el matrimonio el regalo no es algo que yo tengo, sino que el regalo soy yo
mismo. Y una vez que me entregué como regalo, ya no soy más dueño de mi vida. Por eso solo puedo darme una
vez. Y, también por eso mismo, sólo puedo recibir el regalo de la entrega de otra persona, la persona amada.
18 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

Hasta aquí hemos estudiado porqué el matrimonio es posible –únicamente-, entre dos personas. Sería
imposible entre tres o en grupo. Allí sólo se pueden entregar y recibir pedacitos de personas, pero no personas
totales. Eso es la amistad. Se pueden tener muchos amigos, y compartir con ellos partes de nuestra vida, partes de
nuestro tiempo, algunas cosas –pero no todas-. En cambio el amor de esposos sólo es posible entre dos personas.

3.1.1. No existe el matrimonio homosexual: Puede surgir una duda. Alguien puede imaginar que ese amor
matrimonial, no tendría que ser siempre entre una mujer y un varón. Quizá podría darse entre dos varones, o entre
dos mujeres. En realidad, esto no es posible. Está claro que dos mujeres o dos varones pueden ser excelentes
amigos; pero nunca podrían ser esposos. Ni excelentes, ni pésimos. Jamás dos varones o dos mujeres pueden ser
esposos entre ellos. Y hay muchos motivos para que esto sea así.

De entrada hay algo muy evidente: es imposible que dos personas del mismo sexo tengan hijos comunes.
Por lo tanto, es imposible que se haga eterno ese cariño que puedan tenerse. Es un cariño que se acaba en ellos
mismos. No se prolonga en los hijos. Nunca puede ser un amor matrimonial. Por supuesto que esto es muy distinto
que el caso de los matrimonios estériles, que han buscado tener hijos y la naturaleza se los ha negado. Una cosa es
hacer todo lo posible para tener hijos. Y lo contrario es hacer las cosas de modo que sea imposible tener hijos…
Son dos formas de vida completamente diferentes. Por eso son dos formas de amor completamente diferentes. Solo
el de marido y mujer es amor de esposos.

Pero hay muchos otros motivos, motivos más importantes todavía. Motivos por los cuales no pueden existir
los matrimonios, entre personas del mismo sexo. Algunas de esas razones ya las hemos visto, cuando estudiamos
las diferencias entre los varones y las mujeres. Sobre todo, cuando conocimos los distintos modos de amar que
tenemos: los varones por un lado y las mujeres por otro lado. También cuando estudiamos el aporte de cada sexo en
la procreación; y, sobre todo, en la educación de los hijos.

Finalmente, hay otro motivo importante. En parte ya lo habíamos estudiado: la homosexualidad es una
enfermedad. Una enfermedad que puede tener causas muy distintas: abusos sexuales siendo niños o adolescentes;
mala relación o ausencia del padre de su mismo sexo; una vida sexual muy promiscua; etc. Por supuesto que, según
sea la causa de la homosexualidad, será un tratamiento diferente el que tenga que aplicarse para la curación. En
cualquier caso, el homosexual es incapaz de relacionarse normalmente con las personas del otro sexo. Esa es su
enfermedad. Y es una enfermedad que causa mucha angustia, mucho sufrimiento. Es muy doloroso ser
homosexual. Hay que respetarlos, quererlos, pero quererlos bien. Y quererlos bien implica hacer todo lo posible,
para ayudarlos a que dejen la homosexualidad.

Más adelante vamos a profundizar más en este tema. Por ahora nos basta saber que el matrimonio
homosexual no puede existir. Es el momento de estudiar otra propiedad del matrimonio verdadero: la
indisolubilidad.

3.2. La Indisolubilidad: Ahora nos toca ver otra propiedad muy importante del matrimonio. Tiene un
nombre un poco largo y algo difícil de pronunciar. Se llama indisolubilidad. ¿Y qué quiere decir la palabra
indisolubilidad?. Quiere decir algo muy sencillo: que el matrimonio es para toda la vida. Hasta que la muerte separe
a los esposos. Esto puede parecer un poco fuerte: que el matrimonio sea para siempre. Pero en realidad, eso es lo
mejor para los esposos. Es lo que les da la seguridad que necesitan, para entregarle toda su persona y toda su vida al
otro. Es importante que reflexionemos juntos un momento.

Si yo tengo que dar toda mi persona y, a la vez, recibir al mismo tiempo toda la persona de mi amada; esto
sólo puede ser para toda la vida. Sería absurdo decir: te doy toda mi persona, pero por cinco años… Pasados los
cinco años nos vamos a reunir, para discutir si te vuelvo a dar toda mi persona por otros cinco años, o por un plazo
menor o si no te daré nada… Eso es completamente ridículo. No se puede amar de a ratos o con plazos de tiempo
ya fijados. Eso no es amar. Eso es jugar con la otra persona como si fuera un juguete. Y eso es injusto. Está muy
mal. Es inaceptable.

3.2.1. ¿Pueden separarse los esposos?: Por supuesto que hay que dejar bien aclarado un problema que,
lamentablemente, es frecuente. Hay casos donde marido y mujer no pueden seguir conviviendo. Puede ser por
violencia física o moral entre ellos, o violencia de uno hacia los hijos. Puede haber casos de alcoholismo, drogas,
mala vida, que aconsejen la separación de los esposos. Otras veces, alguno de los esposos no le es fiel al otro, y
tiene amoríos con otras personas. La infidelidad es muy mala, porque causa mucho daño y mucho dolor a la
19 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
víctima. Es el amor traicionado. Es toda una vida entregada a quien luego traiciona nuestro amor. Pidámosle al
Buen Jesús, que no permita que seamos infieles al amor prometido. Antes morir que traicionar el amor prometido.

La separación de los esposos es un mal muy grande. Un mal para ellos y un mal todavía más grande para
sus hijos. La separación de los esposos nunca puede ser un bien. Lastimosamente, en muchos casos puede ser
aconsejable que los esposos se separen. De lo contrario, si siguen conviviendo, el mal podría ser aún mayor. Porque
la violencia aumenta día a día, y no se sabe en qué puede terminar. En esos casos, es importante ayudar a los
esposos, a veces con tratamientos médicos, y siempre con la amistad leal y la ayuda espiritual que sea posible.

Pero si aún así no hay mejorías, quizá sea conveniente una separación entre los esposos. Lógicamente si
ambos quieren salvar su matrimonio, esa primera separación tiene que ser por un tiempo razonable –quizá un mes-,
con un plan de trabajo para cada uno. Donde primero examinen sus errores, y luego hagan sus propósitos de
mejorar. Luego tendrán que platicar lo que ha visto cada uno. Pedirse perdón por el daño que hicieron al otro. Esto
suele ser lo más difícil, porque ambos están heridos, y esperan que el otro de el primer paso…. Y luego contarle al
esposo en qué piensan mejorar, y autorizarlo a que los ayude a mejorar en esos puntos: dejar la bebida, buscar
trabajo, dejar de criticarlo todo, no mentirse nunca más, o lo que sea.

Pero si un matrimonio se separa, ¿en qué quedó la indisolubilidad?. Buena pregunta. Aunque los esposos se
hayan separado, y vivan en casas diferentes, la indisolubilidad del matrimonio los obliga a tres cosas muy
importantes. Primero a seguir siendo fieles el uno al otro. Esto quiere decir primero: no tener relaciones sexuales
con otras personas. Y segundo algo mucho más profundo: seguir amando –aunque de un modo diferente-, a la
persona a la que le prometieron amarla “hasta que la muerte los separe”. Indudablemente será un amor diferente.
Ya no compartirán el mismo techo y es probable que ya no tengan relaciones, o que sean muy esporádicas. Pero
siempre se puede ser fiel al amor prometido. Desde luego que no es nada fácil. Hay que rezar más que antes.

Y la otra obligación es la de seguir procurando mejorar, corregir los vicios o defectos, de modo que –más
adelante-, puedan reanudar la convivencia. Conozco unos cuantos matrimonios que lo han hecho. Estuvieron
separados un tiempo, incluso años. Pero siguieron luchando. Recuperaron su matrimonio, y son felices. Vale la
pena intentarlo.

3.3. Apertura a la vida: Finalmente, nos queda la última característica del amor matrimonial. Como es un
amor exclusivo y perpetuo, busca eternizarse. Pretende que no se acabe nunca. Sin embargo, es evidente que nos
vamos a morir. Pero si nos morimos, ese amor no podrá ser eterno. En primer lugar, será eterno en el Cielo Nuevo
y la Tierra Nueva que Jesús nos prometió. Pero también en esta tierra hay un modo de hacer eterno el amor
humano: con la llegada de los hijos, nietos, bisnietos y demás descendientes. Los hijos son fruto del amor de sus
padres. Es lógico que sea así. Ese es el modo que tienen los esposos, de hacer eterno su amor en esta tierra.

Para que el amor de los esposos sea fecundo, los esposos tienen que darse el uno al otro. En cambio, el
amor egoísta no puede ser fecundo. Por eso les pasa a muchos esposos que usan anticonceptivos, más tarde o más
temprano su amor se acaba. Porque el egoísmo hizo que ese amor no fuera verdadero. O al menos, que en un
momento dado, dejara de ser verdadero amor.

Todas estas realidades nos tienen que hacer pensar profundamente. En el fondo, amar es limitar mi libertad.
Si pretendo ser siempre libre para hacer lo que quiera; jamás podré amar a nadie. Lo dijo muy bien el Papa Juan
Pablo II, el 8 de abril de 1.987, en la Misa que celebró en la ciudad de Córdoba, en la Argentina: "Quien es incapaz
de concebir el amor para toda la vida, es incapaz de amar un solo día"…

En conclusión, los hijos son el mejor regalo para sus padres. Porque ellos hacen de
algún modo eterno el amor de mamá y papá.

4. El celibato:

Aquí llegamos a un punto muy importante. Dios -que es Amor-, en su Infinita Bondad, ha creado a los
seres humanos para que compartamos Su amor. Es decir que todos los hombres –mujeres y varones-, hemos sido
creados para amar. Por lo tanto, el amor es lo que da sentido a la vida de cada uno de nosotros. Está claro que hay
diferentes modos de amar: se puede amar a los amigos, a la Patria, a los hermanos, etc. Pero hay un tipo de amor
humano, que es el amor pleno. Ese amor pleno es el amor esponsal. Es todo lo que hemos venido estudiando hasta
ahorita. Es el amor de quien entrega toda su vida, todas sus cosas y todos sus proyectos, a la persona amada. Es el
amor de los esposos. Por eso se lo llama amor esponsal.
20 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

Además, Dios ha tenido la bondad de hacernos participar de su Alianza Nueva y Eterna, para la felicidad de
todos los hombres. Por eso El mismo se ha reservado a algunas personas –varones y mujeres-, para que dediquen
toda su vida, a expandir Reino de Dios entre los hombres. Para algunos les reserva el sacerdocio, y con ese don
infinito, la capacidad de celebrar la Misa, conferir los sacramentos, de enseñar con autoridad la Palabra de Dios, y
de acompañar a los fieles laicos en el camino de la santidad. También existen otras vocaciones al celibato, sea en la
vida religiosa o en la vida laical.

En todos estos casos, Dios quiere para esos elegidos una especial vocación de amor esponsal. Esa vocación
se llama celibato. Y consiste en estar unido, espiritualmente, sólo a Dios Nuestro Señor. Dios es el amado en esa
unión esponsal con El mismo. Naturalmente, este tipo especial de amor implica, que quien tiene la vocación al
celibato, renuncia voluntariamente a casarse y a tener todo tipo de trato sexual. Si Dios mismo es el objeto de ese
amor único, total y para siempre; ese amor no puede ser compartido con un ser humano.

Entonces, en realidad, la vocación al celibato es la plenitud del amor esponsal. Esto es así por una razón
muy sencilla: Dios no puede engañarnos, no puede hacernos daño, no se puede olvidar de nosotros, no puede
equivocarse. Dios es perfecto y, por lo tanto, Su Amor también es perfecto. El no nos puede fallar.

MODULO 3:
Las patologías sexuales.

1. Introducción:

Hemos visto en las semanas pasadas lo que es el amor humano. No podemos separar el amor de la
sexualidad. Ama toda nuestra persona. Y nuestra persona es sexuada. Es decir, el ser humano no es que tenga sexo
–como si fuera un sombrero que me lo puedo poner o quitar-, sino que toda nuestra personalidad está implicada por
nuestra feminidad –si somos mujeres-, o por nuestra masculinidad –si somos varones-.

Entonces quien ama es la totalidad de la persona. Por eso, sólo es bueno tener relaciones sexuales dentro
del matrimonio. En el matrimonio es toda la persona –también su capacidad de tener hijos-, la que se dona a la
persona amada.

Hoy están muy difundidos los anticonceptivos y una mentalidad egoísta. Por eso, mucha gente imagina
que se pueden separar las relaciones sexuales del matrimonio. Y ellos los separan. Esas gentes toman la sexualidad
sólo como un placer físico. Se equivocan, porque reducen el amor a un placer momentáneo, que se acaba cuando
salen de la cama. Esas personas equivocadas usan a la otra persona como si fuera un simple objeto de placer: Estoy
con él o con ella, simplemente porque me dan un poco de placer. No la pienso ni la trato como una persona
humana, sino como una simple cosa que me da placer. Aunque sea un placer intenso. Estas son formas patológicas
–enfermas-, del amor humano.

Y esta es la maldad de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Peor aún si son de un modo anormal
–es decir, que excluyen la posibilidad de tener hijos-. Todas esas conductas llevan a hacer más difícil –y a veces
imposible- el amor. Por eso, porque nos impiden amar, son conductas que nos destruyen. Por ese motivo, la Iglesia
–que es una Madre Buena-, nos alerta contra estas conductas y las llama pecado. No es que sean pecado porque a la
Iglesia se le ocurrió llamarlas así. Son pecado porque nos impiden amar. Y, al impedirnos amar nos destruyen. Por
eso la Iglesia nos advierte. La Iglesia nos ayuda a ser felices, indicándonos el camino seguro para poder amar y ser
amados de verdad. La Iglesia nos enseña a vivir la sexualidad en plenitud. No quiere que nos dejemos engañar con
falsos espejismos. Con caricaturas que no son el amor humano verdadero.

Es importante hacer un breve comentario, de las principales patologías sexuales, que son los modos
equivocados de usar los órganos genitales.

1.a. La anticoncepción: La anticoncepción siempre es mala, porque hace imposible el amor humano
verdadero. Cuando una pareja usa algún anticonceptivo, es como si el varón le dijera a la mujer: “Yo te quiero con
la condición de no dejarte embarazada”. A la vez, es como si la mujer le dijera al varón: “Yo te quiero con la
condición que no me dejes embarazada”. Por lo tanto, ambos le ponen condiciones a su amor. Además es una
condición muy dura. Se quieren con la condición que su amor no pueda hacerse eterno. Un amor así, no es un amor
verdadero.
21 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Hay que decirlo con franqueza: la anticoncepción mata el amor. No es un amor inteligente. Es un amor
imposible. Las relaciones sexuales usando anticonceptivos, son una mentira de a dos. Nos decimos que nos
amamos, aunque ambos sabemos que estamos mintiendo. Las estadísticas muestran esto con mucha claridad. Los
matrimonios que usan anticonceptivos, tienen diez veces más posibilidades de acabar en divorcio, que los
matrimonios que no usan anticonceptivos.

La anticoncepción tiene otros dos problemas. El primero es que, si se usan por una temporada larga, meten
en el corazón de quien los usa, una mentalidad de rechazo a la vida humana. Y cuanto más se usan los
anticonceptivos, mayor es el rechazo a la vida. Si viene un hijo en camino, es tratado como un enemigo. Un hijo ya
no es el fruto del amor de sus padres, sino su peor enemigo. Y cuando esto sucede, del amor no han quedado ni las
cenizas. Y si el anticonceptivo falla. Y todos los anticonceptivos fallan alguna vez, porque no son perfectos. Si falla
el anticonceptivo, muchas parejas deciden matar al hijo que está en camino. Lo matan con el aborto. Entonces ese
amor prostituido se ha vuelto asesino.

Otra cuestión importante, es saber que la mayoría de los anticonceptivos que se regalan en los hospitales -o
se venden en las farmacias-, tienen efectos abortivos. Es decir, que entre sus mecanismos de acción, está la
posibilidad de matar a pequeños seres humanos, en sus primeros días de vida. Como esto es muy importante y se
dicen muchas mentiras, nos vamos a detener un poco en todo esto. Veamos:

1) Las píldoras anticonceptivas tienen 5 mecanismos de acción. Dos impiden la concepción y tres matan al
hijo en sus primeros días de vida. Los mecanismos que no permiten la concepción son: a) impedir la ovulación. Si
la mujer no ovula, no puede quedar embarazada. Depende del tipo de píldora, este efecto se cumple entre el 50 y el
70% de los ciclos menstruales de la mujer; b) hacer más espesa la mucosa cervical, y con eso dificultar que los
espermatozoides del varón puedan acercarse al óvulo de la mujer.

Los mecanismos abortivos, que funcionan cuando fallan los anteriores, son:

1°) El óvulo fecundado –es decir la persona en sus primeras horas de vida-, debe anidar en el útero materno
a la semana de la fecundación. El óvulo fecundado no se mueve por sí mismo, sino que lo mueve el movimiento
rítmico de las trompas de Falopio de la madre. El primer efecto abortivo de estas píldoras, es hacer que ese
movimiento de las trompas de Falopio, sea mucho más rápido o mucho más lento, que el adecuado. Entonces, el
pequeño ser humano llega muy pronto –y el útero materno no está preparado para recibirlo-. O llega muy tarde –y
ya se produjo la menstruación, y el útero entonces tampoco está preparado para recibirlo-. En los dos casos, al no
poder anidar en el útero de su madre, ese pequeño bebé no puede anidar y muere.

2°) El segundo mecanismo de acción abortivo de todas las píldoras, es que modifican la cara externa del
útero materno -llamada endometrio-. Esa modificación del endometrio, hace que no sea apto para la implantación
del óvulo fecundado. Y ese pequeño bebé en sus primeros días de vida, al no poder implantarse, se muere;

3°) El tercer mecanismo abortivo de todas las píldoras anticonceptivas, es impedir que la madre produzca la
hormona luteinizante. Esa hormona sirve para mantener al embrión –el bebé en sus primeros días de vida-, anidado
en el útero materno, durante los dos primeros meses del embarazo. Entonces, si fallan los dos mecanismos
anticonceptivos y, además, fallan los otros dos mecanismos abortivos, el bebé logrará anidar. Pero morirá a los
pocos días al desprenderse del útero materno, por este mecanismo de acción abortivo, de todas las píldoras
anticonceptivas.

Falta aclarar, que las llamadas píldoras de “anticoncepción de emergencia” o “del día después”, tienen las
mismas fórmulas químicas que las píldoras comunes, pero en una dosis mucho mayor. Además, al usarse después
de tener relaciones sexuales, los mecanismos anticonceptivos no funcionan. Sólo pueden funcionar los mecanismos
abortivos. Por eso, todas las píldoras de “anticoncepción de emergencia” son abortivas.

2) Los inyectables y los implantes bajo la piel, tienen las mismas drogas que las píldoras, variando
solamente el modo de aplicación. En lugar de ser pastillas que se toman, son drogas que se inyectan o se implantan
bajo la piel. Como tienen las mismas drogas, funcionan igual que las píldoras, a veces como anticonceptivos, y si
fallan, como abortivos.

3) Los dispositivos intrauterinos (dius), son cuerpos de plástico o de metal, que se insertan en el útero de
la mujer. Su función es mantener continuamente irritado la capa externa del útero (el endometrio). Y ese útero
irritado, impide que el óvulo fecundado –ese bebé en sus primeros días de vida-, pueda anidar. Y al no poder anidar
22 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
en el útero, el bebé muere. Todos los dius son abortivos, aunque muchos médicos les mienten a las mujeres,
diciéndoles que no son abortivos.

Es muy importante saber que son los mismos laboratorios fabricantes en el extranjero, los que dan la
información de cómo funcionan los anticonceptivos. También informan lo mismo, los organismos de control
sanitario de Europa y EE.UU. En muchos países de América Latina, los laboratorios y los organismos locales de
control sanitario, ocultan los mecanismos abortivos de estos productos.

4) Por el contrario, los preservativos y los diafragmas, son verdaderamente anticonceptivos. No tienen
efecto abortivo.

Los métodos naturales: Los métodos naturales no son anticonceptivos ni abortivos. Los métodos naturales
ayudan a las mujeres a conocer su propio cuerpo, y a detectar el momento en que ellas ovulan. De ese modo, ellas
pueden saber los días en que son fértiles. Por eso, estos métodos se usan para tener relaciones los días de fertilidad,
cuando los esposos buscan tener un hijo. También se pueden usar para espaciar los nacimientos, al evitar las
relaciones sexuales los días fértiles de la mujer. Los métodos naturales son moralmente buenos, si los esposos
tienen motivos importantes para postergar el nacimiento de un nuevo hijo. Si no tienen esos motivos importantes,
son tan malos como todos los anticonceptivos, ya que impiden el amor verdadero de los esposos.

1.b. Las relaciones extramatrimoniales: Es tener relaciones sexuales con personas del otro sexo, con las
que no estamos casado. Pueden ser antes del casamiento o durante la viudez. Desde luego que son mucho más
destructivas, si las tiene una persona casada. En ese caso a su maldad le añaden el pecado de la infidelidad. Lo malo
de estas relaciones es usar el cuerpo de otra persona, para que nos de un rato de placer. Es faltarle el respeto debido
a la otra persona. Eso no es amor, sino un espejismo que nos engaña. Quien ama de verdad, respeta la dignidad de
la persona amada.

1.c. La prostitución: Nadie ama a una persona a la que le paga dinero, para tener relaciones sexuales con
ella. Tampoco la persona que recibe el dinero para tener relaciones, está amando a quien le paga. Allí no hay amor
posible. Lo único que hay son relaciones genitales casi como los animales. Sin duda es mucho peor pagar para
comportarse como un animalito, que recibir dinero por eso. Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los
casos, la prostitución es el único modo de vida que han podido tener esas mujeres. No las podemos juzgar.
Debemos ayudarlas a salir de la prostitución.

1.d. La promiscuidad sexual: La promiscuidad es una patología sexual muy difundida en estos tiempos.
La fomentan continuamente la televisión, el cine, las revistas. Muchas veces es el mismo gobierno y las escuelas,
quienes fomentan la promiscuidad. Pero ¿qué es la promiscuidad sexual?. La promiscuidad es tener relaciones
sexuales fuera del matrimonio, y que sean más o menos habituales. Bastan entonces dos cosas: a) que sean entre
personas que no estén casadas; y b) que esas relaciones sean frecuentes. Un promiscuo suele tener varias parejas
sexuales distintas. Es una verdadera enfermedad psíquica. Esa enfermedad los lleva a tener relaciones
compulsivamente, sin ningún tipo de amor ni de compromiso. No se busca a la otra persona, sólo se buscan sus
genitales.

Cuando la otra persona se da cuenta que no la buscan a ella, sino sólo a sus genitales, rechaza esas
relaciones sexuales. Por eso el promiscuo está continuamente cambiando de pareja. Con el tiempo, muchos
promiscuos se vuelven bisexuales. Su enfermedad los lleva a buscar descargar sus genitales como sea y con quien
sea. Algunos llegan a la homosexualidad por esta vía. Ya probaron todo tipo de relaciones y todo tipo de personas
del otro sexo y, lógicamente, ninguna les dio la felicidad. Entonces a los cincuenta o sesenta años, buscan esa
felicidad que no encontraron, en las relaciones homosexuales. Y con eso, lo único que logran es alejar aún más la
felicidad y el amor de sus vidas.

1.e. La homosexualidad: Entre personas del mismo sexo puede haber una gran amistad. Incluso se pueden
compartir aspectos muy importantes de la vida, como el trabajo, una actividad política o cultural, etc. Pero entre
personas del mismo sexo jamás puede haber un amor matrimonial. Esa imposibilidad tiene muchas causas. Hay dos
motivos evidentes que son muy importantes. Son los siguientes:

1°) Entre personas del mismo sexo es imposible la complementariedad. Porque quien comparte mi sexo, no
tiene nada que yo no tenga, en cuanto varón o mujer. Y si yo doy lo que el otro tiene, no le doy nada. Y si yo recibo
lo que ya tengo, no recibo nada. Dos varones pueden entregarse cosas, pero no pueden entregarse su masculinidad
23 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
–porque ambos ya la tienen-. Dos mujeres pueden regalarse cosas, pero no pueden regalarse su feminidad –porque
ambas ya la tienen-. Es imposible un amor de donación entre personas del mismo sexo.

2°) Porque esas uniones son estériles por definición. Es imposible que tengan hijos. Y si ni siquiera existe
la posibilidad de tener hijos; los homosexuales jamás se pueden plantear un amor eterno. Y si no se pueden
imaginar siquiera un amor eterno; ese sentimiento que puedan tener no es -ni puede ser-, un amor conyugal.

Además de todo esto, no hay que olvidar que la tendencia homosexual es desordenada. Es contraria a la
naturaleza humana. Implica, por lo menos, una enfermedad psíquica, que hay que tratar de curar. Por otra parte, los
actos homosexuales son aberrantes en sí mismos. La genitalidad homosexual es fuente de muchas y graves
enfermedades. Algunas enfermedades son mortales, como el sida o la hepatitis b. Este comportamiento antinatural
se demuestra un simple hecho: los homosexuales viven en promedio 20 años menos, que los varones y mujeres
normales. Por otra parte, los actos homosexuales degradan al ser humano, a un nivel inferior al de los animales. Y,
por sobre todo, hacen absolutamente imposible realizar el deseo de amar con plenitud. En consecuencia, la
homosexualidad es una grave aberración sexual. Sin embargo, es importante saber que la homosexualidad se puede
prevenir. Además, la homosexualidad se puede curar.

1.f. La masturbación: La masturbación se debe a un egoísmo total. La persona desea tener placer sexual,
pero sin que intervenga ninguna otra persona. Es como si dijera: “el placer me lo doy yo mismo, no necesito a
nadie para tener placer sexual. Yo solo me basto”. Por supuesto, el placer que se obtiene es a nivel de piel, y nada
más. No hay una relación de compenetración con otra persona. Si esta conducta se repite con frecuencia, se
transforma en un vicio. El vicio de la masturbación suele provocar daños psicológicos. Entre ellos, el que hace
difícil relacionarse con las personas del sexo complementario, aún en las cuestiones de la vida cotidiana.

1.g. El uso antinatural de los genitales: Los llamados sexo "oral" y "anal" son gravemente dañinos. En
primer lugar, porque se hace un uso asqueroso de los genitales. Se busca con ellos un placer muy torpe, que termina
degradando la humanidad de quienes los usan de esa manera. Además, porque se pisotea la dignidad del más débil
de los dos. Y, casi siempre la más débil es la mujer. Casi siempre se pisotea la dignidad de la mujer en estos casos.
El abusado suele quedar con profundas heridas afectivas.

1.h. La fecundación artificial: Hay diferentes técnicas que permiten tener hijos en un laboratorio. Dicho
de modo sencillo: por una importante suma de dinero, en un laboratorio se “fabrican” hijos, a una pareja que no los
puede tener a través de las relaciones sexuales entre ellos. Sin duda es un tema complicado. Las estadísticas
oficiales del gobierno de Gran Bretaña informan que de cada 100 bebés producidos por estas técnicas, sólo 4,26
llegan a nacer. Es decir que se trata de técnicas tan deficientes que para lograr un nacimiento, matan a 24 bebés.
Esta realidad es suficiente para descartar estas técnicas. Deben ser prohibidas. Y si los gobiernos no las prohíben,
es porque hay un gran negocio de dinero atrás de ellas.

Además de todo esto, hay otra razón que nos permite clasificar a la fecundación artificial como una
aberración sexual. La procreación artificial implica “fabricar” hijos, que ya no son fruto del amor de sus padres.
Son fruto de la habilidad de un técnico, en un proceso industrial. Explicado de modo más sencillo: significa
"fabricar" un hijo, y "pagar" al fabricante un dinero, para llevárselo a la casa. De ese modo, tener un hijo es igual
que comprar un pantalón o una camisa… Marido y mujer no colaboran con Dios, para generar una nueva vida.
Marido y mujer le pagan a un técnico, para que les entregue un hijo. Ese hijo no es fruto del amor de sus padres,
sino sólo del dinero de sus padres y la habilidad de un técnico. El hijo pasa a ser una “propiedad” de los padres,
porque pagaron un precio para comprarlo. Y es indigno del ser humano, ser comprado o vendido.

1.i. El aborto: Es la peor aberración sexual. Aquí se mata al hijo, que debió ser fruto del amor de sus
padres. Y en lugar de eso fue fruto del vicio de sus padres. Y sus padres lo rechazan y lo matan. El aborto no es un
problema de salud pública. El aborto es un gravísimo pecado y un gravísimo delito. Matar a un hijo, mata todo el
amor posible entre los esposos. Provoca además una grave enfermedad mental, llamada “síndrome post-aborto”.
Esa enfermedad requiere ayuda psicológica y espiritual para su curación. Dios es tan bueno y misericordioso, que
perdona por el sacramento de la confesión, a todos los que han participado en un aborto. Si conoces a alguna mujer
que haya abortado, es importante que la ayudes a reconciliarse con ella misma, a reconciliarse con Dios, y a
reconciliarse con el propio hijo que permitió le mataran.
24 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
MODULO 4:
Visiones erradas del amor humano y de la unión entre los sexos.

1. Introducción:

Uno de los problemas de los seres humanos, es que tendemos a reducir la realidad. Y con eso nos perdemos
las mejores cosas de la vida. El ejemplo más claro de esto, es lo que a muchos les pasa con el amor. El amor
involucra a la persona en su totalidad. Todos los seres humanos tenemos tres aspectos: a) el cuerpo material; b) los
sentimientos o afectos; y c) el espíritu. Por lo tanto, hay tres formas de reducir el amor. Los materialistas se
equivocan al decir que el amor se reduce a la genitalidad. Los sentimentalistas se equivocan al decir que el amor se
reduce a un sentimiento. Hoy nadie piensa en un amor puramente espiritual, que no tenga una expresión en los
afectos y en las relaciones sexuales. Sin embargo, muchos de los que aceptan que el amor es un encuentro entre
personas, lo reducen a un amor egoísta. Un amor que se reserva una puerta de escape. Y esos son los divorcistas.
Por último, hay otra visión errada del amor humano, y es el llamado “amor” entre personas del mismo sexo.

2. El amor materialista:

Todo ateo en el fondo es un materialista. Y, a la vez, todo materialista, más tarde o más temprano, se
vuelve ateo. El ateo es quien piensa erróneamente que Dios no existe. Hace falta ser bastante tonto para ser ateo o
para ser materialista. El materialista no puede explicar de dónde vino el mundo, ni hacia donde va. Tampoco puede
explicar quién es él y el resto de los seres humanos, y para qué están en el Mundo. No puede explicar qué es la
verdad y qué es la mentira; ni qué es el bien y qué es el mal. En el fondo, el ateo y el materialista no pueden
explicar nada importante. Por eso sus ideas están llenas de palabras raras y confusas. Parecen inteligentes y que
tienen razón. Pero no es verdad.

Los materialistas niegan el espíritu humano. Para ellos todo tiene una explicación biológica, química, física
o matemática. El amor también. Para los materialistas, el amor es una combinación de hormonas y elementos
químicos. Ellos no explican cómo se combinan ni porqué. Dicen que lo están estudiando. En el fondo, esto puede
ser más o menos cierto para el instinto sexual de los animales. Pero los animales no aman. No se acoplan por amor.
Se acoplan por instinto.

El amor humano es libre. Amo a quien quiero amar. Nadie puede obligarme a amar a quien no deseo amar.
El amor humano es libre porque es espiritual. Es más, el amor es el acto más libre que el hombre es capaz de
realizar. El amor es libre o no es amor.

A pesar de esto, que es muy evidente, hay gente que reduce el amor al placer que dan los actos sexuales.
Para los materialistas, el amor es igual al placer sexual. Entonces, para ellos, cualquier tipo de relación que les dé
placer, es buena. Y es buena sólo porque le da placer a esa persona. Lo único malo sería forzar con violencia a
alguien a tener relaciones conmigo, o contraer alguna enfermedad por medio de esas relaciones sexuales.

Las consecuencias son obvias. Para un materialista todas las formas posibles de relaciones sexuales, son
igualmente buenas y socialmente válidas, siempre que sean libres. Vale igual el matrimonio, el concubinato, la
prostitución, la anticoncepción, las uniones homosexuales, las relaciones ocasionales, los intercambios de parejas,
la poligamia. Todo vale igual, menos la violación.

Los materialistas piensan, además, que el Estado tendría que asegurar la felicidad de los ciudadanos. Y para
eso, tendría que regalarles todo tipo de anticonceptivos y legalizar el aborto. Porque si los anticonceptivos fallan,
las mujeres tendrían que tener derecho a “decidir”, si continúan con el embarazo o si matan a su propio hijo. A todo
esto lo llaman falsamente “derechos sexuales y reproductivos”. Suelen ser materialistas los ricos y los gobernantes
–que generalmente gobiernan para los ricos-. Difícilmente la gente común del pueblo sea materialista.

3. El amor sentimental:

Mucha gente, en especial la gente joven, reduce el amor a un sentimiento pasajero. Es verdad que los seres
humanos tenemos sentimientos. Es muy bueno tenerlos. De lo contrario seríamos máquinas. Y no somos máquinas.
Debemos cultivar y mejorar nuestros sentimientos. Los sentimientos son como el clima: varían. A veces hace frío,
otros días hace calor. A veces llueve y hay temporadas de sequía. El tiempo varía mucho y los sentimientos
también. Por eso no podemos dejarnos llevar por los sentimientos. Hay que encauzarlos. Como adaptamos nuestra
25 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
vestimenta al clima: nos abrigamos cuando hace frío, y vestimos ropas más ligeras los días cálidos. De modo
parecido, tenemos que controlar y encauzar nuestros sentimientos.

En primer lugar, tratando de superar nuestros sentimientos malos. Porque todos tenemos a veces
sentimientos malos: odio, envidia, indiferencia, un miedo que nos paraliza, etc. También, potenciando nuestros
sentimientos buenos: solidaridad, compasión, comprensión, valentía, ternura.

El amor tiene algo de sentimiento: viene de modo inesperado, nos golpea con mucha fuerza –incluso a
veces parece una fuerza irresistible-, y lo abarca todo. Todo esto es verdad, pero el amor es más que un sentimiento.
El amor es una decisión de la voluntad. Quiero amar. Y es una decisión libre. Amo porque quiero y a quien quiero.
Incluso puedo querer amar a quien no me ama. Una madre ama a su bebito recién nacido, y el bebito no la ama,
porque es muy pequeño para amar. El amor es mucho más que un sentimiento. Si fuera sólo un sentimiento, sería
pasajero. Sería cambiante. Al poco tiempo nos terminaría destrozando el corazón.

Para los sentimentalistas, el amor no es pura genitalidad. Ni pura química. Para los sentimentalistas, el
amor es un torbellino irresistible. Lo mejor sería dejarse llevar por ese torbellino, y llegar hasta donde lleguen las
fuerzas. En el fondo el sentimentalista es un adolescente, un inmaduro, alguien que no ha podido superar la etapa
del deseo. Es alguien que únicamente desea recibir amor. Y, a la vez, es incapaz de entregar nada de su parte. Tiene
una visión “mágica” del amor. Es un viento que lo arrebata y se deja llevar, sin hacer nada de su parte para
conquistar y mantener el amor conquistado.

Es el “Don Juan”. El eterno enamorado, cuyos amores más prolongados le han durado un par de meses. Es
el niño egoísta que pretende recibir amor, sin dar nada a cambio. Es el –o la- que se acuesta con quien “se siente
bien”, y mientras ambos “se sientan bien”. Pueden llegar a convivir. Nunca a comprometerse con nadie. Siempre
con un preservativo a mano. Jamás piensa en casarse. Pretenderá cerrar con un nuevo amorío, la herida que le dejó
el anterior amorío. Y en lugar de cerrar la vieja herida, pronto le provocará una nueva herida, que se suma a la
anterior. El problema es que el amor no se reduce a un sentimiento. Es mucho más que un sentimiento.

4. El amor egoísta:

Hay todavía otro reduccionismo. Quizá sea el más frecuente. Es el del egoísta, el calculador. Es el
pesimista. El que imagina que, en algún momento, algo va a fallar… ¿Y si me jugué entero por ese amor, y luego
algo falla?. Es el especula, y simula que se da del todo, pero siempre se reserva algo para sí mismo. No se da del
todo, por las dudas que algo falle… No se da cuenta que, en realidad, si no se da del todo en el amor, es él mismo
quien ha fallado. Y en realidad, se ama más a sí mismo que a su cónyuge…

En el fondo, es un amor demasiado pequeño. Que se reserva una puerta de salida con el divorcio. Es la
persona que dice: -“Yo no me divorciaría, pero el divorcio tiene que existir para aquellos casos donde el amor se
acabe…”. El problema es que si planteamos el amor con una puerta de salida, no es que el amor se puede acabar.
Lo que sucede es que el amor de verdad, nunca comenzó…

El amor es tirarse a una piscina sin haber visto si tiene agua o no. Y cuando uno se tira de ese modo, al
llegar descubre que estaba llena de agua. Hay personas que, por miedo al fracaso desean ver qué hay en la piscina.
Y como no ven nada –porque el futuro no puede conocerse de antemano-, nunca se tiran a la piscina. Y nunca logra
amar de verdad. El suyo es un amor mezquino. Poquita cosa, que no llena el corazón de nadie.

Nunca comprenderán que el amor está en darse del todo y para siempre. Allí está el amor. Aunque no sea
completamente correspondido. El que se dio del todo, ese amó de verdad. El que no se dio del todo, ese no amó de
verdad. Quienes han vivido mejor esto son los santos. Ellos se dieron completamente a Dios y al prójimo. Y
muchas veces recibieron incomprensión, persecución, incluso la muerte como el mismo Jesús. Pero nadie amó más
ni mejor que el Buen Jesús. El nos muestra el camino.

5. La homosexualidad y el “amor” homosexual:

5.a. La homosexualidad: Hay sólo dos formas de ser humanos: o somos mujeres o somos varones. No
existe un tercer tipo de seres humanos. Todos somos varón o mujer.
26 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Los varones son todos iguales y distintos entre sí. Esto quiere decir que, en cuanto varones, son iguales.
Tienen un cuerpo semejante, una psicología semejante y un espíritu semejante. Pero a la vez, son todos distintos, se
distinguen: uno más alto, otro más gordo, este pelado, aquel más veloz, etc.

Las mujeres entre sí son todas iguales y distintas. En cuanto mujeres son todas iguales, con un cuerpo
parecido, una psicología parecida y un espíritu parecido. A la vez, todas las mujeres se distinguen unas de otras:
altura, peso, color de ojos, etc.

En cambio, cuando comparamos las mujeres con los varones, llegamos a la conclusión que somos
diferentes. Iguales en cuanto a la dignidad de ser personas humanas. Pero diferentes en todo lo demás: Nuestros
cuerpos son diferentes, nuestro modo de amar y pensar es diferente. Nuestros afectos y sentimientos también son
diferentes. Es decir que varones y mujeres somos diferentes en todo.

Entonces: ¿quiénes son los homosexuales?, ¿acaso no son humanos?. Y ¿qué es la homosexualidad?. Es
muy sencillo de explicar. Pero es muy difícil de reconocer. Veamos:

Los seres humanos somos un compuesto de cuerpo y espíritu. Ni cuerpo solo, ni espíritu solo. Sino cuerpo
y espíritu perfectamente ensamblados. Por eso mismo podemos tener enfermedades del cuerpo –por ejemplo la
diabetes-, o enfermedades del espíritu –por ejemplo la locura-. Del mismo modo, la sexualidad humana puede tener
enfermedades físicas como, por ejemplo, la esterilidad. Y enfermedades psíquicas como, por ejemplo, la
homosexualidad.

Un homosexual tiene perfectamente normales, todos los aspectos físicos de la sexualidad: genes, hormonas,
órganos genitales internos y externos. En eso es idéntico a un varón. En cambio, su psicología es diferente a la de
los varones. Pero tampoco es una psicología femenina. El homosexual tiene una psicología masculina enferma.

Del mismo modo, en una lesbiana son normales todos los aspectos físicos de su sexualidad: genes,
hormonas, órganos genitales externos e internos. Su cuerpo es idéntico al de cualquier mujer. En cambio, su
psicología es diferente a la de las mujeres. Y tampoco es una psicología masculina. La lesbiana tiene una psicología
femenina enferma.

¿Y cuál es la enfermedad de los homosexuales y las lesbianas?. Me voy a referir a los homosexuales
“típicos” –sean varones o mujeres-. Dejo de lado algunos casos especiales, como aquellas personas que sufrieron
abusos sexuales de niños o adolescentes, y que como consecuencia de esos abusos, se volvieron homosexuales.
Esos son casos especiales. Lo mismo que los promiscuos, que probaron todo tipo de relación con las personas del
sexo complementario, buscando una felicidad que la promiscuidad no podía darles. Cansados o asqueados de eso,
buscan el amor mediante las relaciones con personas de su mismo sexo. Estos también son casos especiales, que
vamos a dejar de lado.

El homosexual “típico” es aquél que en la infancia y la adolescencia, no pudo establecer un vínculo con el
progenitor de su sexo. Y a la vez, tuvo un vínculo exagerado con el progenitor del otro sexo. Me explico con dos
ejemplos:

a) Un padre violento, que golpea e insulta a su esposa y que, además, desprecia a su hijo varón. A su vez,
el niño siente compasión por su madre y odio a su padre por lo injusto que es. Además la madre, con la buena
intención de suplir el desamor paterno, se transforma en una madre “sobreprotectora” –o una madre que transforma
al niño en su “confidente”, a quien le cuenta sus problemas, miedos e inseguridades-. Y no existe otro varón en la
familia, con el cual el niño pueda identificarse. Esta es una situación muy peligrosa para un niño varón. ¿Porqué?.
Porque el chico no pudo identificarse con su propio sexo, porque su padre le resulta injusto y despreciable.
Además, establece una relación enfermiza con la madre, quien lo protege demasiado y le impide madurar o, por el
contrario, siendo niño lo trata como si fuera una persona madura.

El resultado es que siendo varón, rechaza la masculinidad –que nunca pudo conocer-, y trata de imitar el
modo de ser femenino, que es el único que le parece bueno. Pero como la feminidad que conoce es enfermiza. Y
además, el niño no es mujer. Entonces su psicología se enferma. Al llegar a la pubertad, lo pueden atraer varones de
su edad que sean bien masculinos; es decir, aquéllos que tienen lo que él no tiene. Pero esa atracción no deriva en
una sana amistad, sino que se mezcla con deseos sexuales. A la vez, no tiene deseos sexuales con las chicas. Porque
quiere liberarse de la imagen de mujer que tuvo hasta entonces: una “sobreprotectora”, que le quita la libertad; o
27 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
una “confidente”, que le traslada problemas que él no puede resolver… Finalmente, si encuentra algún varón que
complace sus deseos sexuales, puede volverse homosexual.

b) En el caso de las chicas, todo suele comenzar con una madre distante, fría, nada cariñosa con su hija.
Un padre “ausente” o demasiado “compinche” con la niña, que la trata como si fuera un varón, la hace jugar a
juegos con cierta violencia o peligrosos. Para todo eso tiene que vestirse como varón. Empieza a descuidar su
aspecto externo. Y tenemos una situación similar.

La niña rechaza todo lo femenino, y trata de identificarse con lo masculino. Pero como no es varón, cada
vez se le hace más difícil esa imitación masculina. Y llegada a la pubertad, no tiene ni la fuerza, ni la agilidad, ni la
resistencia de los varones. Y eso la frustra. Al conocer una chica bien femenina, delicada, cariñosa, puede sentirse
atraída hacia ella. Pero no hacia una sana amistad, sino una atracción con deseos sexuales. Y no tiene deseos
sexuales con los chicos. Porque los varones sólo sirven para jugar con ellos, pero a juegos donde ella se siente
inferior… Si encuentra alguna chica que complace sus deseos sexuales, puede volverse lesbiana.

En definitiva, la enfermedad del homosexual –sea varón o mujer-, es una enfermedad de la psiquis. Esa
enfermedad consiste en rechazar su propia sexualidad, sin asumir la otra sexualidad –cosa que es absolutamente
imposible-. Esto produce personas egocéntricas, porque todo gira alrededor suyo; y, por eso mismo, muy
susceptibles. El homosexual es ansioso y vive angustiado; porque tiene miedo al otro sexo. Y la causa de ese miedo
es que nunca pudo establecer una relación afectiva íntima, con una persona del sexo complementario. Esto le
provoca una gran inseguridad. Se sabe diferente a los demás. Por eso mismo busca –angustiosamente-, que las
personas de su sexo lo reconozcan como un igual. Y si no obtiene ese reconocimiento de igualdad, puede sufrir
violentos ataques de histeria, que no siempre podrá disimular.

5.b. El amor homosexual: Todo este cuadro psicológico hace que, en el fondo, el homosexual utilice las
relaciones sexuales para autoafirmarse, para demostrarse a sí mismo que es alguien valioso. No son expresión de un
amor al otro, sino sólo de amor a sí mismo. Pero como es imposible ser feliz amándose a sí mismo; corre un riesgo
grande. Es la compulsividad de sus relaciones sexuales. Ninguna lo satisface, y entonces imagina que le falta más
pasión, algo de violencia, que es un problema de postura, o del entorno. Y eso lo lleva a probar compulsivamente
nuevas maneras de tener relaciones. Y como eso tampoco da resultado, lo lleva a imaginar que se equivocó de
persona, y busca compulsivamente también a otro, y así en una espiral cada vez más enloquecida. Ahora bien, cada
persona nueva que conoce es otra expectativa –quizá más grande que las anteriores-, y cada fracaso entonces, es
también mayor que los anteriores.

El homosexual que no vive la castidad, es tremendamente promiscuo y no puede evitarlo. Su amor no es


un amor esponsal. El homosexual no ama a otro; solo se ama a sí mismo. Es un amor enfermo, y la enfermedad no
es física, sino psíquica. Como toda enfermedad, la homosexualidad puede prevenirse. Además, si el homosexual lo
quiere, y tiene la voluntad de sobrellevar el dolor y sacrificio de la terapia, podría llegar a curarse completamente.
Naturalmente, cuanto antes comience la terapia, menos doloroso será el tratamiento, y tendrá más posibilidades de
curación. Si las heridas han sido demasiado profundas, puede que no tenga una curación completa, aunque lo
intente con todas sus fuerzas. Recemos para que se prevenga la homosexualidad. Y recemos también para que
todos los homosexuales y lesbianas puedan curarse completamente.

TEMA 3: Familia, Iglesia doméstica y sociedad

MODULO 1:
La familia y el matrimonio. Su importancia.

1. ¿Qué es la familia?

Hay tres verdades que nos ayudan a comprender qué es la familia. La primera de esas verdades es que
todos los seres humanos somos mortales. Es decir que más tarde o más temprano, nos vamos a morir. La segunda
verdad es que para el nacimiento de un ser humano, es necesaria la unión sexual de un varón con una mujer. Sin
esta unión entre los sexos, la especie humana se acabaría en pocos años. Y la tercera verdad es que los seres
humanos no somos simples animalitos. Somos mucho más que eso. Tenemos una inteligencia que nos permite
descubrir la verdad. También tenemos una voluntad que nos permite dirigirnos hacia el bien, con total libertad.
Tenemos afectos, que es necesario educar y hacer crecer. Y, además de todo esto, tenemos necesidad de otras
personas, para poder vivir de modo humano. Nos necesitamos unos a otros.
28 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Un simple ejemplo basta para comprender esto. Después de nacer un potrillo. A la hora de haber nacido, ya
se está parando en sus cuatro patas, mamando la leche de su madre. La yegua, luego de limpiarlo se ha quedado
esperándolo, parada a su lado. La conclusión es muy sencilla: los caballos a la hora de haber nacido, son capaces de
alimentarse por sí mismos. Un caballo a los dos años de vida ya es adulto. Y si fue domado, a esa edad sabe
galopar, correr carreras y sirve en las diversas tareas del campo.

Es obvio decir que ningún ser humano es adulto a los dos años. Mucho menos que a la hora de vida, sea
capaz de alimentarse por sí mismo. Nada de eso ocurre con nosotros. Son necesarios unos cuantos años para
aprender las cosas más elementales de la vida. No se llega a la madurez antes de los veinte años. Y en muchos
casos todavía hacen falta más años. Aprender a usar la inteligencia, para comprender la realidad y descubrir la
verdad, lleva muchos años de una enseñanza difícil. Más difícil aún es manejar los propios afectos. Y todavía más
complicado es llegar a ser una persona realmente libre. Es decir un ser humano que elige siempre hacer el bien. Y
no se trata de enseñanzas teóricas que se leen en los libros. Sobre todo son enseñanzas prácticas. Que se adquieren
con la experiencia de la vida, y el ejemplo de las personas buenas y sensatas que conocemos. Hay que ejercitarse en
las virtudes, y eso nunca es fácil.

Además, aunque una persona llegue a la madurez, sigue necesitando los servicios de muchas otras
personas. Hasta para las cosas más sencillas de la vida. Aún los campesinos no son capaces de cocinar solamente
con lo que ellos producen. Tienen que comprar algunas cosas. Aunque más no sea la sal, el azúcar o algún otro
condimento. Un caballo es capaz de alimentarse por sí mismo a la hora de nacer. Y los seres humanos no podemos
alimentarnos sin la ayuda de otras personas… No somos animales.

Pero hay algo que es lo más difícil de todo. Los seres humanos hemos sido creados por Dios para amar. Si
amamos somos felices. Si no queremos o no logramos amar, somos infelices. Así como los pájaros han sido
creados por Dios para volar. De igual modo, los hombres hemos sido creados para amar.

Pero, como ya hemos visto, amar significa regalar toda mi persona a la persona amada. Y no se aprende de
un día para el otro a ser dueño de uno mismo; ni a tener la generosidad de entregar como regalo la propia persona.
Eso requiere mucho tiempo. Y requiere, sobre todo, de personas que se amen entre ellas. Y que con su ejemplo nos
enseñen a amar. Y las personas más idóneas para esto, son nuestros propios padres.

Entonces, la conclusión es sencilla: La tarea de pasar de un bebé recién nacido –inútil para todo-, hasta que
se convierta en una persona madura, requiere dos cosas: a) unos cuantos años y b) un ambiente adecuado, que sea
algo así como la tierra fértil para los cultivos. Y a ese ambiente adecuado, a esa tierra fértil, la llamamos familia.

¿Y quienes componen la familia?. Es fácil responder a esta pregunta. Veíamos que para el nacimiento de
un nuevo ser humano, hace falta la colaboración sexual de un varón y una mujer, que son sus padres. Entonces, la
familia está compuesta por los padres y los hijos que conviven con ellos. Lógicamente, cuando los hijos van
madurando, se casan y forman sus propias familias. Así ha sido siempre, desde el comienzo de la humanidad. En
todas las culturas y en todos los tiempos históricos.

En cierto sentido, esto ya lo habíamos estudiado cuando hablamos del amor y el matrimonio. Cuando llega
el primer hijo -que es el fruto del amor de los padres, y es quien prolonga el amor de los esposos-, ese matrimonio
se convierte en una familia.

Por otra parte, como todos sabemos, ninguna familia es autosuficiente. Necesita de los servicios y del
trabajo de otras personas y familias, para poder vivir al modo humano. Por eso, desde siempre y en cualquier
cultura, las familias se fueron agrupando espontáneamente. Así nacieron los primeros caseríos, luego los pueblos y
las ciudades. Después las comarcas y las naciones. Desde siempre los hombres han vivido en sociedad. Y la
sociedad es la agrupación de las familias que están más cercanas. Por eso, la familia es la célula natural y básica de
toda sociedad.

2. ¿Qué es el matrimonio?.

Recordando las cosas que hemos aprendido, podemos entender que el matrimonio es la unión permanente
de una mujer y un varón, que deciden compartir sus vidas y sus bienes, para procrear y educar a sus hijos, y para
perfeccionarse por el amor mutuo. En todas las culturas y en todos los tiempos históricos, el matrimonio ha sido
esto: la comunidad de vida de un varón y una mujer, que deciden tener y educar sus propios hijos, creando lazos de
parentesco y de amor entre ellos. Y esto es tan importante para la sociedad, que ese compromiso siempre ha sido
29 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
público. Además, en casi todos los casos, ese compromiso se juró ante Dios. El matrimonio es un compromiso
principalmente religioso.

3. ¿Porqué el matrimonio es la base de la familia?.

Ahora bien, ¿porqué el matrimonio es la base de la familia?. Y ¿porqué las otras formas de relación entre
los sexos, no son la base de la familia?. De acuerdo con todo lo que hemos visto, la respuesta es sencilla. Es cierto
que la respuesta puede ser dolorosa para muchas personas. Pero ese es otro asunto. Además, siempre son más
dolorosas la mentira y el engaño, que la verdad. Aquí les vamos a decir la verdad, aunque pueda doler un poco.

Los hijos son el fruto del amor de sus padres. Los hijos hacen -de alguna manera-, que el amor de sus
padres sea eterno. Además, sus padres son un varón y una mujer, que asumieron públicamente el compromiso de
amarse, tener hijos y educarlos. ¿Quién puede criar, educar y amar a sus hijos mejor que sus propios padres?. Si los
hijos son como una parte de sus padres… Esto es lo normal y lo habitual. Es cierto que hay casos excepcionales.
Por ejemplo, cuando uno de los padres se muere o, por algún motivo está ausente o enfermo, y no puede ocuparse
de los hijos. En esas familias habrá que buscar alguien que reemplace al padre o la madre ausentes. Pero esto no es
lo ideal.

Cuando los esposos asumen públicamente y ante Dios, el compromiso de convivir para engendrar y educar
a los hijos, hay garantías razonables de que cumplirán sus muchas obligaciones. Sin ese compromiso público, no
hay garantías del cumplimiento de las obligaciones como esposos y padres. Por lo tanto, sólo el matrimonio puede
ser la base verdadera de una familia verdadera. Esto es evidente y lógico. No puede ser de otra manera. Entonces,
¿porqué algo tan lógico puede ser doloroso para muchas personas?.

El problema es que esto que es tan razonable y lógico, quizá no sea lo más frecuente. El drama es que
muchas uniones sexuales de personas muy buenas, no son las mejores ni las más lógicas. Ese es el problema. Y es
un problema que, en algunos casos tiene solución. Pero, desgraciadamente, en otros casos es un problema que no
tiene solución. Quizá alguno de ustedes está en un caso que puede solucionarse. Dios quiera que todo esto que
estamos estudiando, ayude a esas parejas a comprometerse mutuamente en el amor matrimonial. Y eso no es nada
doloroso. Todo lo contrario. Es algo muy hermoso y esperanzador.

En otros casos, por lo que les ha ocurrido en la vida, el problema no tiene solución. Y es en estos casos,
donde estas verdades pueden resultar dolorosas… Sin embargo, es importante decir estas verdades. No como un
reproche a nadie. Estas verdades hay que decirlas bien clarito. Primero que todo, para ayudar a los jóvenes a tomar
las mejores decisiones, sobre sus vidas. Y para no errar, el testimonio de quienes se han equivocado en la vida,
puede ser muy importante. Porque ayuda a los jóvenes a no equivocarse como ellos.

Además sabemos que el Amor y la Misericordia de Dios, son más grandes que todos los errores. Si nos
arrepentimos, el Buen Jesús nos perdona todos los pecados, que nos confesemos con sus sacerdotes. Porque los
sacerdotes representan a Cristo, y cuando nos confiesan son el mismo Jesús, que nos está perdonando. Porque sólo
Dios puede perdonar los pecados.

Esto hay que decirlo con mucha franqueza y claridad: la sexualidad es algo muy bonito, muy grande y muy
importante. Gracias a la sexualidad podemos cooperar con Dios, y darle la vida a otro ser humano. Es el modo más
pleno que tenemos de cooperar con el Creador. Por eso decimos que tener un hijo es “procrearlo”. Es decir, crearlo
junto con Dios. Los padres aportan los elementos biológicos (materiales), y Dios crea un alma espiritual única y
exclusiva para cada persona.

Nuestra capacidad de procrear, ese regalo tan grande que nos ha dado el Buen Dios, hay que cuidarlo
mucho. Por eso las relaciones sexuales sólo son buenas, dentro del matrimonio entre un varón y una mujer. Y
siempre que se hagan de modo que estén abiertas a una nueva vida humana. La Iglesia, nuestra Madre y Maestra,
siempre nos lo enseñó. Esto implica vivir el pudor y la castidad. Y evitar las relaciones sexuales fuera del
matrimonio. Este es el único modo bueno y sano de vivir la sexualidad. Aunque la televisión, la radio y el cine
digan otra cosa. Tenemos que reconocer que, si todas las personas vivieran así la sexualidad, no existirían el sida ni
las enfermedades de transmisión sexual. Tampoco existiría la infidelidad matrimonial, y no habría casi divorcios.
Todos seríamos muchísimo más felices. Es muy tonto rechazar las enseñanzas de la Iglesia…

Entonces, sólo es matrimonio la unión permanente de un varón y una mujer, que deciden compartir su vida
y sus bienes, para procrear y educar a sus hijos, con la intención de perfeccionarse por el amor mutuo. Cualquier
30 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
otra forma de relaciones entre los sexos, como por ejemplo: las uniones de hecho, las relaciones prematrimoniales
entre novios, las parejas homosexuales, etc.; nunca podrán ser un matrimonio.

Por lo tanto, esas otras formas de unión de los sexos que no son matrimonio, tampoco son una familia,
aunque tengan hijos. Esto puede ser doloroso en algunos casos. Pero hay que decirlo claramente: una madre soltera
con sus hijos, no es una familia. Una pareja de hecho con sus hijos, no son una familia. Una familia es otra cosa.
Una familia es un matrimonio con sus hijos. En cambio una viuda o un viudo con sus hijos, sí son una familia. Son
una familia incompleta, porque se ha muerto uno de sus integrantes. Pero son una familia.

Esto nos tiene que mover a ayudar a las parejas de hecho para que maduren, asuman un compromiso
público y se casen ante Dios y ante la sociedad. También nos tiene que mover a ayudar a las madres solteras. Quizá
económicamente. Pero, sobre todo, aportando alguna figura masculina que pueda reemplazar en parte, al papá de
sus hijos, para educarlos mejor.

4. Importancia de la familia.

Ya vimos como la familia basada en el matrimonio permanente, es la mejor institución para procrear y
educar a los hijos, al modo humano. Pero esto no es todo. Hay otra razón que aumenta la importancia social de la
familia. Veamos:

La familia es el único lugar donde cada persona es aceptada, amada y respetada, por el sólo hecho de ser
esa persona –con nombre y apellido-. Y no por lo que vale o por lo que tiene. Sólo la familia –papá, mamá y
hermanos-, nos acepta tal como somos. Con nuestras virtudes y defectos. Nos aceptan con nuestros errores y
aciertos. Con nuestras luces y sombras... Y esto es muy importante tanto en lo personal, como para la sociedad.

En lo personal, todos hemos tenido muchos fracasos y derrotas. Todos hemos cometido errores. Hemos
sido dañados, o hemos sido incomprendidos. Y sólo en casa, en la familia, hemos sido comprendidos, valorados,
ayudados. Cuando todos nos dieron la espalda. Sólo nuestra familia nos apoyó y nos ayudó. Esta función de la
familia, de apoyo y amor incondicional, es insustituible. Porque nace del amor que se tienen todos los integrantes
de esa familia. Solo quien pudiera decir que jamás necesitó que lo escuchen, que lo entiendan, que lo valoren aún
en sus miserias. Solo una persona así podría decir que no necesita una familia. Pero esa persona no existe. Todos
necesitamos nuestra familia.

A nivel social, la familia también es imprescindible. Basta un integrante de la familia que sea buena
persona y prudente, para ayudar a salir adelante en sus problemas, a todos los integrantes de la familia. Esa persona
será el referente, el que guíe, sostenga y proteja al resto de sus familiares. Y esto es muy necesario para el buen
funcionamiento de la comunidad.

MODULO 2:
La familia como “Iglesia doméstica”

1. ¿Qué es la Iglesia doméstica?.

Desde sus comienzos el cristianismo fue perseguido. La prueba más evidente es la muerte de Jesús en la
Cruz. El Verbo de Dios hecho hombre fue condenado a muerte y ejecutado. Con el peor suplicio de la época: fue
crucificado. Muchas imágenes, en especial cuadros, tallas y retablos, nos muestran con claridad la crueldad de Su
muerte redentora.

Después de la Muerte y Resurrección de Jesús, los Apóstoles vivieron juntos con la Virgen María, en el
Cenáculo. Allí se les apareció Jesús algunas veces. Y allí también el Espíritu Santo se posó sobre cada uno de ellos.
Los primeros cristianos no tenían ningún lugar para celebrar la Misa. No existían las iglesias. Todos los días iban a
rezar al Templo de los judíos, que estaba en Jerusalén. Sin embargo la Misa, es decir la renovación sacramental de
la muerte de Jesús en la Cruz, nunca la celebraron en el Templo de Jerusalén. La Misa o Eucaristía la celebraban en
el Cenáculo o en sus casas.

Esto fue así durante los primeros tiempos del cristianismo. Pocos años después, los Apóstoles fueron
perseguidos. El Apóstol Santiago, el primer obispo de Jerusalén, fue ejecutado. Y el resto de los Apóstoles se
dispersó por distintas ciudades y regiones. Ya no regresaron al Templo de Jerusalén. Además, pocos años después,
31 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
los romanos sitiaron la ciudad y destruyeron su Templo. Por estos motivos históricos, nació la costumbre de
celebrar la Misa y rezar, en las casas de los primeros cristianos.

Unos años después, el emperador romano Nerón, decretó la persecución de los cristianos. Los acusó
falsamente de haber incendiado una parte de Roma. A partir de ese momento y por casi 250 años, los cristianos
fueron perseguidos por el Imperio Romano. Se los condenaba a muerte, salvo que abandonaran la religión católica.
Durante muchos años, la sola participación en una Misa, era suficiente para ser condenado a muerte y ejecutado.

Por eso los cristianos se reunían secretamente en sus casas los domingos, muy temprano en la madrugada –
porque eran días laborales-, para asistir a la Misa dominical. Y se jugaban la vida. Y no faltaban nunca a la Misa.
Ojalá aprendamos de nuestros primeros hermanos en la fe a vivir la Misa dominical… Por supuesto no existían las
iglesias, ni había ningún lugar público para el culto de los católicos. La fe solo podía transmitirse en las casas de los
cristianos. Allí el padre o la madre cristianos les enseñaban la fe católica a sus hijos. Muchas veces arriesgando sus
propias vidas. Porque sus mismos hijos podían denunciarlos ante las autoridades por ser cristianos. Y el castigo por
seguir a Cristo era, habitualmente, la pena de muerte. Muerte con la que culminaban las torturas, intentando
hacerles renegar de nuestra fe católica.

La gran mayoría de los cristianos apresados mantuvo su fe. Al precio de perder la vida terrena y ganar el
Cielo para siempre. ¡Qué hermosa es la vida de tantos mártires!, que regaron con su sangre y así fecundaron todo el
Mundo. Si hoy somos católicos, en buena parte es gracias a ellos. Seamos agradecidos con los mártires que nos
precedieron en la fe.

Pero volvamos a nuestro tema. Como los cristianos fueron perseguidos, no existían iglesias ni lugares
públicos para la Misa, ni para sus reuniones. Las Misas y la enseñanza de la fe católica se hacían solo en las casas
de los cristianos. Por eso las casas de los cristianos eran las pequeñas iglesias domésticas. La gran Iglesia Católica
era la comunidad de todos los bautizados. Pero estaban dispersos. Cada uno vivía en su casa, con su familia, y no
había lugares de culto ni de reunión. Por esos sus casas fueron, desde el nacimiento de la Iglesia Católica, las
pequeñas iglesias domésticas.

Hoy tenemos muchos templos: catedrales, basílicas, parroquias, capillas. Allí se celebran las Misas. Allí se
enseña el catecismo de la doctrina católica. Allí se prepara a los fieles para recibir los sacramentos. En la Iglesia
primitiva, todas estas cosas se hacían en los hogares de los cristianos. Por eso eran verdaderas “iglesias
domésticas”.

Sin embargo, hay que decir algo muy importante. La fe católica es mostrar a Jesús, el Dios encarnado. Y la
mejor manera de mostrar a Jesús, es con el ejemplo de los buenos católicos. Esto es así porque más que en los
libros, Jesús está en la vida de los santos. Esto no significa que la Biblia no nos muestre a Jesús. Por supuesto que
los Cuatro Evangelios muestran a Cristo. Pero nos resulta más fácil conocer a Jesús siguiendo el ejemplo de los
santos. Por eso es tan importante que todos los sacerdotes -y todos los religiosos-, sean santos. Para mostrar bien a
Jesús a los católicos. Así cada miembro del pueblo fiel, también puede ser santo. Porque Dios quiere que todos
seamos santos, muy santos.

Han cambiado los tiempos. Ahora, gracias a Dios, no existen persecuciones sangrientas contra la Iglesia, en
el Ecuador. A veces hay otro tipo de hostilidad contra la Iglesia. Se la critica con mentiras o interpretaciones
torcidas. En la TV, en la radio, en discursos de algunos políticos y gobernantes. Pero, gracias a Dios, no se mata a
los sacerdotes ni a los fieles.

2. La iglesia doméstica hoy en el Ecuador:

Los padres se ocupan de alimentar, vestir y educar a sus hijos. Está muy bien que sea así. Debe ser así. Del
mismo modo, los padres tienen que alimentar y educar en la fe católica a sus hijos. El alimento es necesario para
vivir. Nuestro cuerpo lo necesita. Dios mismo es el alimento del alma. El alimento que el alma necesita para vivir.
Por eso es muy bueno, que los padres muestren a Jesús a sus hijos, ya desde muy pequeños.

La familia que reza unida, permanece unida. Por eso es tan importante que los padres recen junto con sus
hijos. Que recen con ellos todos los días, al menos al levantarse y al acostarse. Desde pequeños ya pueden aprender
a rezar el Avemaría, el Padrenuestro y el Gloria. Es necesario que los padres se los enseñen a rezar. Si los padres no
conocen esas oraciones de memoria, deben aprenderlas para poder enseñárselas a sus hijos. Desde que son
32 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
pequeños deben enseñar a sus hijos a hacerse la señal de la Cruz. Y que les dejen la buena costumbre de hacerse la
señal de la Cruz, cada vez que pasan frente a la puerta de una iglesia.

Otras costumbres cristianas son muy importantes. Por ejemplo: bendecir la mesa siempre antes de comer.
Al despertarse ofrecerle a Jesús las obras buenas del día. Rezar alguna oración antes de comenzar a trabajar,
pidiendo ayuda a Jesús para trabajar muy bien ese día. Rezar el Bendita sea tu pureza, antes de salir a la calle.
Alguna oración al Ángel de la Guarda que tiene cada persona. Rezar el rosario en familia –aunque sea un misterio-,
a la hora de la oración, que es cuando se pone el sol… Todo esto se reza en casa, no en la parroquia. Por eso
nuestros hogares son una pequeña iglesia doméstica.

También los padres tienen que hacer bautizar a sus hijos ni bien nacen. Cuanto antes mejor, porque el
bautismo perdona el pecado original a sus hijos, y el Espíritu Santo comienza a vivir en sus pequeñas almitas. Y el
Espíritu Santo comienza a actuar, acercando a nuestros hijos al mismo Dios. Luego, cuando tengan 5 ó 6 años, y ya
empiecen a entender las cosas, los padres tienen que llevar a sus hijos a Misa, todos los domingos y las fiestas de
precepto. Les van enseñando que Jesús se hace presente en cada Misa. Y que –cuando sean más grandes-, podrán
recibir al mismo Cristo en la Eucaristía. Es muy bueno que los padres se confiesen y puedan comulgar. Así les
enseñan a sus hijos con su ejemplo, a amar la Eucaristía, que es amar a Jesús. Porque Cristo está milagrosamente
dentro de ese pedacito de pan. Con Su Cuerpo, con Su Sangre, con Su Alma y con Su Divinidad. Después de la
consagración que hace el sacerdote en la Misa, Jesús está verdadera, real y sustancialmente presente en cada
Hostia.

En cada casa, en cada iglesia doméstica, tiene que haber alguna imagen de la Virgen. Puede ser una
estampa, un cuadro, alguna talla en madera, piedra o yeso. También tiene que haber en cada casa un crucifijo. Y
toda la familia rezará frente al crucifijo o la imagen de la Virgen. Para Navidad es bueno hacer un pesebre, y que
sea el más pequeño de los hijos, el que ponga al bebito Jesús en la Nochebuena. También es muy importante que
los padres lleven a sus hijos, a las celebraciones de la Semana Santa: el Vía Crucis, la celebración de la Pasión del
Señor, la Misa de Gallo la Noche de la Pascua. También es importante que los padres acompañen a sus hijos en las
procesiones, en especial en las Fiestas Patronales. Hay que sacar a Dios y a los santos por las calles de la ciudad o
del pueblo.

Los padres, además de enseñarles a rezar -sobre todo con su buen ejemplo-, tienen que enseñar a sus hijos
los elementos principales de la fe católica. Que Dios en su Bondad Infinita creó el mundo y todas las cosas. Creó
también a los ángeles y a los hombres. Que algunos ángeles se rebelaron contra Dios. Y Dios los castigó y esos
ángeles malos se llaman demonios. Y los demonios nos tientan para ofender a Dios. Los ángeles buenos nos
ayudan y rezan por nosotros. Cada persona tiene un Ángel de la Guarda para que lo cuide. Adán y Eva, que son el
primer varón y la primera mujer, pecaron contra Dios. Es el pecado original, que nos transmitieron a todos sus
descendientes, junto con la vida. Por eso todos los seres humanos nacemos con el pecado original, excepto Jesús y
la Virgen María.

Luego Dios se reservó un pueblo para sí mismo. Es el pueblo de Israel. María era de ese pueblo y su Hijo
Jesús también. Jesús es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que se encarnó. Y se hizo hombre en las
entrañas purísimas de Santa María, siempre Virgen. Jesús vivió como uno más en su pueblo. Trabajó en el taller de
San José. Así Jesús santificó el trabajo y la vida familiar. Y nos enseña a nosotros a santificar también la familia y
el trabajo. Cumplidos los treinta años, Jesús se puso a predicar al pueblo de Israel. Predicó durante tres años,
recorriendo toda la región. Por eso llamamos Tierra Santa a esa región. Porque la santificó el mismo Jesús al
haberla recorrido. Muchos israelitas recibieron con gozo el Evangelio de Jesús. El eligió entre sus seguidores a
Doce, a los que les puso el nombre de Apóstoles. Entre los Apóstoles estaba Pedro, a quien encomendó ser la
cabeza del Colegio Apostólico. El Papa es el sucesor de San Pedro, y los obispos son los sucesores de los demás
Apóstoles. Además, acompañaron a Jesús unos cuantos discípulos y las santas mujeres.

Algunos judíos lo rechazaron, y los jefes de los judíos lo condenaron a muerte. Y lo hicieron crucificar por
los romanos, en tiempos de Poncio Pilatos. Como ya lo había predicho muchas veces, Jesús resucitó al tercer día. Y
se apareció a Pedro y a los demás Apóstoles y a otros muchos discípulos. Todavía estuvo Jesús cuarenta días
visitando a los suyos, hasta que Ascendió a los Cielos. Ahora está en los Cielos, sentado a la derecha de Dios
Padre. En Pentecostés -tal cual lo había prometido-, Jesús envió el Espíritu Santo sobre los Apóstoles que estaban
junto a María, la Madre de Jesús. Pedro se puso a predicar, y ese mismo día se bautizaron tres mil personas. Así, el
día de Pentecostés nació la Iglesia Católica.
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Jesús fundó la Iglesia para que todos los seres humanos se salven y conozcan el camino de la salvación.
Sólo en la Iglesia Católica está toda la verdad. Jesús mismo prometió a Pedro y los demás Apóstoles –y a través de
ellos a sus sucesores: el Papa y los obispos-, que les entregaría las llaves del Reino de los Cielos, y el poder de
perdonar los pecados. Y que el poder del demonio no iba a prevalecer frente a la Iglesia. Y esta promesa se ha
cumplido plenamente. La Iglesia Católica lleva 2.000 años predicando el Evangelio, y ayudando a los hombres a
santificarse. Nos muestra el camino de la salvación. Los protestantes, evangélicos, etc., se han desprendido de la
Iglesia Católica, y ya no enseñan lo mismo. Sólo en la Iglesia Católica está toda la revelación de Dios a los
hombres.

Para ayudarnos a ser santos, Jesucristo le dio a la Iglesia Católica los siete sacramentos: 1) el bautismo, que
nos hace hijos de Dios y herederos del Cielo, y nos perdona el pecado original; 2) la Eucaristía o Comunión, donde
es el mismo Jesús quien se nos da como alimento de nuestra alma. Por eso hay que recibirla siempre en gracia de
Dios; 3) la Confesión o Penitencia, por la que el sacerdote perdona todos los pecados que le confesemos, luego de
habernos arrepentido, y después de haber hecho el propósito de no volver a cometerlos; 4) la Confirmación, por la
que recibimos el Espíritu Santo, y somos hechos soldados de Cristo, maduros para la lucha por la santidad; 5) el
Matrimonio, por el que una mujer y un varón ponen a Dios por testigo, de su decisión de compartir toda su vida,
para tener hijos y educarlos, y amarse mutuamente; 6) el Orden Sagrado, por el cual Jesús elige algunos varones
para que los sirvan exclusivamente a él, viviendo el celibato. Son sus sacerdotes, que pueden celebrar la Santa Misa
–que es el memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús-, dar la Eucaristía, la Penitencia y otros
sacramentos, predicar el Evangelio, y enseñar la doctrina de la Iglesia, ayudando a los fieles laicos en el camino de
la santidad; y 7) la Unción de los Enfermos, para curar a los enfermos graves, si eso es bueno para sus almas; o
para ayudarlos a vivir santamente el momento de la muerte.

Estas cosas y muchas más, se enseñan a los niños en el catecismo de la doctrina católica. Es muy
importante que los niños reciban todos estos conocimientos en su familia, que es la pequeña iglesia doméstica. Por
eso es tan importante la participación de los padres, en la catequesis familiar de sus hijos. Pidámosle al Buen Jesús,
y también a la Santísima Virgen y a San José -que son la Sagrada Familia-, que cada hogar y cada familia católica
del Ecuador sean, verdaderamente, una pequeña iglesia doméstica.

MODULO 3:
El papel de la mujer y el varón en la familia

1. El papel de la mujer en la familia.

Lo propio de toda mujer es ser madre. Es cierto que hay algunas mujeres que no han podido tener hijos.
Otras mujeres viven el celibato para extender el Reino de Dios. Aún esas mujeres pueden ser madres. No en sentido
biológico. Pero sí en su forma de ser y de obrar.

En toda familia, es la mujer la que acoge la vida. Ella concibe y lleva en su seno durante nueve meses, a
cada uno de los hijos que tiene con su esposo. La madre protege y alimenta a sus hijos durante todo el embarazo.
Ningún varón puede hacer esto. Y nadie puede nacer, si no ha vivido primero varios meses en el seno de su mamá.
La relación entre la mujer embarazada y su hijo, es la relación humana más estrecha que existe. El niño recién
nacido, es capaz de reconocer la voz de su madre y los latidos de su corazón. Por eso es tan importante que, ni bien
nace el niño, su madre lo estreche contra su pecho.

Esta función de la mujer es insustituible. También la mujer es insustituible en el parto. Y luego de nacido el
bebé, al alimentarlo con la leche contenida en sus pechos. Ningún varón podrá hacerlo jamás. Las mujeres, por su
mayor delicadeza y su capacidad de ver los detalles, pueden limpiar y atender a sus hijos mucho mejor que sus
esposos. Durante nueve meses el hijo se fue formando y creciendo en el seno de su madre. En todo ese tiempo, la
madre fue conociendo y amando cada vez más a su hijo. También porque a medida que avanzaba el embarazo, ella
tenía que sacrificarse más por su hijo. El amor de la madre por el hijo es mucho más intenso y afectivo que el del
padre. Porque el varón nunca tuvo a su hijo en su seno. Los bebés necesitan mucho el cariño de sus madres. El
cariño materno, hace que los hijos se sientan seguros, porque se saben amados intensamente, sin condiciones. Los
bebés perciben que siempre serán amados por sus madres. Y eso es verdad. Sus madres siempre los amarán sin
ninguna condición, aunque se vuelvan malas personas.

Cuando el bebé es pequeño, hace falta la paciencia infinita de una mujer para atenderlo. Un varón no puede
hacerlo. Al rato ya no aguanta más y deja de atender al bebé. Además, sólo las madres adivinan qué le está pasando
a su hijito. Cada bebé tiene distintos tipos de llanto. Sólo su madre sabe qué significa cada uno de esos tipos de
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llanto. Y rápidamente puede solucionar el problema. Con todo cariño. Con inmenso amor. Un varón nunca podría
hacerlo. Porque no es capaz de percibir tantos detalles. Y, sobre todo, porque no puede dar un cariño que no puede
sentir.

Además, las mujeres tienen la capacidad de prestar atención a varias cosas a la vez. De esa forma pueden
ocuparse de las tareas de la casa, mientras atienden a sus hijos pequeños. Esto es absolutamente imposible para un
varón: o atiende al niño, o atiende la limpieza, o hace la comida. Una sola cosa por vez. Y como los bebés y niños
pequeños requieren tanta atención, un varón tendría que estar siempre a su lado. Sin poder hacer otra cosa. Además,
la mitad de las veces el padre no sabría qué le hace falta a su hijo. En esto también las madres son insustituibles.

Otra función fundamental de las mujeres, es la de enseñarles a los niños a amar. Cuando un niño recibe
mucho amor, él aprende a dar también mucho amor. En cambio, si recibe poco amor o una cierta indiferencia, ese
niño dará poco amor. Por eso es tan importante que las madres permanezcan mucho tiempo con ellos, mientras los
hijos sean pequeños. Sin duda el padre tiene que estar presente, pero no todo el tiempo. Es bueno que el padre esté
presente de a ratos, con sus hijos pequeños.

A medida que los niños van creciendo, es la mamá –por su mayor delicadeza y su paciencia infinita-, quien
puede irles enseñando los comportamientos más elementales. Les enseña a vestirse, a usar los cubiertos, a
higienizarse. Y la madre también responde a sus interminables preguntas –en especial los porqués-. El padre en
cambio, puede enseñarle mejor a enfrentarse con la vida. A caminar, a trotar y correr, a cruzar la calle, a hacer
deportes, etc.

Cuando los hijos comienzan a razonar y entender las cosas, tienen que irse “despegando”, poco a poco, de
sus madres. Es el momento de comenzar a aprender a vivir por su cuenta. A tomar de a poquito, sus propias
decisiones. La figura materna va siendo menos importante. Y comienza a crecer la figura del papá.

La madre es fundamental para la educación de la sexualidad de sus hijas. Al ser mujer, ella comprende muy
bien todos los cambios físicos y psíquicos, que les llegan con la pubertad. Puede orientarlas frente a los
sentimientos ambivalentes, que se presentan a las chicas en esa etapa tan difícil. También es necesaria la madre,
para que sus hijos varones vayan aprendiendo a conocer y querer a las mujeres, que son tan distintas a ellos. En
definitiva, las madres son muy buenas para educar mujeres y niños, pero no son buenas para educar varones. Es
lógico, porque no son varones.

En la familia, la mujer además de ocuparse de sus hijos, también debe ocuparse de su esposo. El varón
necesita la ternura de su mujer. Ese estar siempre atenta a los detalles pequeños, que hacen tan agradable la vida en
familia. Si ve fatigado a su marido, lo recibe al regreso del trabajo de un modo más cariñoso. O le prepara su
comida favorita, aunque a ella no le agrade. Buscará el momento apropiado para contarle los progresos de ese día
de cada uno de los hijos. También sus travesuras o sus caprichos. Sabrá encontrar el momento apropiado para estar
a solas con su marido, sin que los hijos los molesten.

En cualquier caso, es decir con los hijos y con su esposo, el amor de mujer es incondicional. Y además, es
un amor que siempre está presente. Cuando los hijos comienzan a vivir su vida, experimentan fracasos. Y ante cada
fracaso, el amor de la mamá es muy importante. Porque está presente y es incondicional con ellos. Aunque sean
grandes, los hijos saben que siempre podrán volver a acudir al regazo materno. Y ella los recibirá con los brazos
abiertos y los llenará de mimos. Sin recriminaciones. Porque son sus hijos y ella es su madre.

2. El papel del varón en la familia.

El varón, por su capacidad de no mezclar los afectos con el razonamiento, tiene que velar por el futuro
familiar. El varón debe planificar el futuro familiar. ¿Qué terreno comprar?. ¿Cómo hacer la casa?. ¿Cómo
aumentar los ingresos familiares?, ya sea para atender los gastos de los hijos, para hacer un pequeño ahorro por las
enfermedades o las roturas en la casa. Aunque sean sólo planes que nunca se puedan concretar, porque falló algún
trabajo o el sueldo no alcanzó. No importa. En tal caso, el varón hará nuevos planes. Adecuados a la situación del
momento.

Todo esto es muy importante para el futuro de la familia. Pero también es muy importante para darle
seguridad y tranquilidad a la esposa. Toda mujer necesita que un varón le de seguridad. Y todo varón está
preparado psicológicamente, para dar seguridad a quienes tiene a su lado. Esa seguridad que aporta el varón, ayuda
a la mujer a desplegar todas sus capacidades. Que son muchas y hermosas. En cambio, la inseguridad anula las
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capacidades femeninas. Porque la mujer se tiene que ocupar de cosas, para las que no se siente preparada. Y eso le
trae dudas permanentes. Y esas dudas le impiden tomar decisiones. Y como no decide nada, los problemas no se
solucionan. La inseguridad anula muchas posibilidades de la mujer. Y eso la angustia mucho.

Por eso el matrimonio sólo puede ser entre un varón y una mujer. Ambos se necesitan. Ambos tienen
cualidades hermosas. Pero les faltan las cualidades del otro. Solos están incompletos. Sólo cuando una mujer y un
varón están juntos, cada uno de ellos puede desarrollar todas sus capacidades. El matrimonio -y mucho más la
familia-, necesitan las cualidades del varón y de la mujer, integradas armónicamente. No están para competir, sino
para ayudarse y complementarse mutuamente. ¡Qué hermoso es el matrimonio, y qué hermosa es la familia, tal
como el Buen Dios los hizo!.

A medida que los hijos van creciendo, la figura paterna también debe crecer. Mientras son pequeños, los
niños necesitan que la mamá los consienta. Así crecen seguros, protegidos por el amor incondicional de la madre.
Pero para que los hijos maduren hay que exigirles, sacando de cada uno lo mejor que tienen dentro.

Es el papá el que les enseña a los hijos a no mentir nunca. A decir siempre la verdad –aunque les cueste o
no les convenga-. El padre pone los límites: esto no se hace y punto. El papá pone las penitencias –y la madre no
debe levantarlas, aunque a ella le duelan más que a sus hijos-. El padre exige mejores notas en la escuela. Y con su
ejemplo los anima y enseña a ser personas de bien. El papá tiene que enseñar a los hijos la generosidad, que
piensen siempre en los demás. Porque la mamá los consiente. Entonces los chicos aprenden a pensar sólo en ellos.
Por eso el papá puede enseñarles mejor a ser generosos. A compartir sus juguetes con sus hermanos, o con otros
niños. En todo esto, el papel del varón es insustituible.

Ya de pequeños el padre les va enseñando a enfrentarse con la vida, a asumir riesgos sin ponerse nerviosos.
Se los enseña con juegos un poco brutos. Ya de bebitos tirarlos al aire, y recogerlos en sus manos callosas y
grandes. O hacerlos volar agarrándolos de sus manecitas. O cortando de raíz un llanto por una lastimadura, con sólo
decir con voz gruesa y segura: -No llores. A la vez que atiende la pequeña herida del niño. Y en cada uno de esos
juegos, desafía a sus hijos a superar siempre un obstáculo nuevo. Los niños a veces lo logran –y festejan juntos el
éxito-. Y otras veces fracasan, entonces el papá les explica en qué fallaron, y les dará una nueva oportunidad para
intentarlo. Todas las veces que haga falta. Hasta superar finalmente el obstáculo.

El padre es fundamental para orientar la sexualidad de sus hijos varones. Para enseñarles a dominar el
instinto sexual. Fundamentalmente con su ejemplo. Para enseñarles a respetar siempre a toda mujer. No sólo como
persona humana, sino también saber respetar sus tiempos, su compleja vida afectiva. Y les enseña a no
aprovecharse del amor femenino que es incondicional. El padre es también muy importante en la educación de la
afectividad de sus hijas mujeres. Con su presencia les enseña a amar con gran intensidad a un varón. También con
manifestaciones físicas, como caricias y abrazos. Pero sin que en ese intenso amor, se exprese mediante relaciones
sexuales. Esto ayuda a las muchachas a no entregar su cuerpo, al primer muchacho que les agrade.

El varón cuando está trabajando fuera de su casa, lo hace pensando en su esposa y en sus hijos. En su
familia. Por eso es capaz de sufrir muchas humillaciones en su trabajo. O trabajar muy duramente, hasta agotarse.
Lo hace por ellos, aunque mientras trabaja está concentrado en su labor. Y quizá en ese momento no se acuerde de
su familia. Igual lo hace por ellos. Y cuando llega a casa -agotado tal vez-, se vuelca en su familia, porque los ama
con locura.

El amor del papá pone condiciones. Es diferente al amor de la mamá. El padre pretende que sus hijos sean
personas de bien. El papá representa la autoridad, porque siempre es justo con todos. Y porque les da su buen
ejemplo. Cuando tiene que castigar, castiga con moderación. Los hijos cuando ya son grandes y han hecho su vida,
siguen necesitando el consejo del papá. Que los oriente y ayude a ser siempre honestos, buenos, leales. Y que los
ayude a mejorar como ser humanos, un poco cada día. A ponerse metas y superarlas. Siempre más y siempre mejor.
Sólo un varón puede educar bien a otro varón.

3. Imposibilidad del “matrimonio” y la “familia” homosexual.

Como ya hemos estudiado, tanto el matrimonio como la familia, necesitan el aporte insustituible de un
varón –esposo y padre-, y una mujer –esposa y madre-. La mujer y el varón tienen su propio genio. Cada uno
aporta de modo insustituible sus cualidades naturales. Una mujer nunca podrá ser padre. Un varón nunca podrá ser
madre. Además, una mujer nunca podrá ser marido. Y un varón nunca podrá ser esposa. Es imposible.
36 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Un varón podrá actuar un rato como mujer, para la televisión. Una mujer puede actuar un rato como varón,
también para la televisión. Pero están actuando. Es una imitación. No es la realidad.

Por eso es imposible que pueda existir un matrimonio entre dos varones. Y por eso es imposible que pueda
existir un matrimonio entre dos mujeres. Además, tampoco pueden tener hijos. Por lo tanto, es imposible que
puedan formar una familia.

Dos varones pueden vivir juntos. Incluso pueden tener relaciones sexuales antinaturales entre ellos. Pero lo
que dos varones no pueden hacer nunca entre ellos, es casarse ni formar una familia. Dos mujeres pueden vivir
juntas. También pueden tener relaciones sexuales antinaturales entre ellas. Pero lo que dos mujeres no pueden hacer
nunca entre ellas, es casarse ni formar una familia.

En algunos países con leyes moralmente desquiciadas, se permite a las parejas homosexuales presentarse
en el Registro Civil, y anotarse como si se hubieran casado. También les permiten adoptar hijos. Sin embargo, por
más papeles que tengan, eso no es ni un matrimonio ni una familia. Es sólo una mentira legal. Como tantas otras
mentiras legales… Y, además, es una mentira que a nadie le interesa. Por ejemplo, en Dinamarca existe el
“matrimonio” homosexual desde 1989. Sólo el tres por ciento (3%) de los homosexuales daneses se ha “casado” en
el Registro Civil. Porque a la inmensa mayoría de los homosexuales no les interesa casarse. Son promiscuos
sexuales y quieren seguir siéndolo. Esa es la triste realidad de su condición.

Entonces, ¿porqué razón los homosexuales no pueden casarse ni formar una familia?. Porque los
homosexuales no pueden cumplir ninguno de los fines del matrimonio, ni de la familia. Es imposible que una
pareja homosexual tenga hijos. Y si es imposible que tengan hijos, es más imposible aún que los eduquen.
Tampoco pueden tener un amor de esposos. Porque al ser del mismo sexo, no tienen nada que aportarse el uno al
otro. No pueden complementarse, porque son iguales. Y si es imposible que se complementen, su amor –si es que
existe amor entre ellos-, jamás podría ser un amor de esposos.

Aunque una pareja homosexual adoptara un hijo, le resultaría imposible cumplir los roles de padre y madre.
Si son dos lesbianas, no existe ningún padre. Además, con dos lesbianas no se hace una mujer. A una lesbiana le
faltan muchas condiciones para llegar a ser una mujer. Una lesbiana es incapaz de amar incondicionalmente. Y es
incapaz de estar siempre presente, sólo tiene tiempo para atender sus propias frustraciones. De modo parecido, si
son dos homosexuales, no existe ninguna madre. Además, con dos homosexuales no se hace un varón. A un
homosexual le faltan muchas condiciones para llegar a ser un varón. Un homosexual es incapaz de amar poniendo
límites –porque él no tiene límites en su propia vida-. Y es incapaz de amar dando buen ejemplo siempre, y
postergándose ante las necesidades de los demás –porque el homosexual no se posterga nunca, y su vida caprichosa
es un mal ejemplo para todos-.

Por lo tanto, no hay discriminación cuando las leyes les dicen a las personas del mismo sexo, que no
pueden casarse. En realidad, con esa negativa las leyes los están ayudando a cambiar de vida. Es como si la ley les
dijera: Si quieres casarte y formar una familia, antes tienes que prepararte para hacerlo bien. Cura tus heridas
afectivas. Aprende a ser varón o mujer, según te corresponda. Aprende a amar como lo que eres. Luego de eso
estarás en condiciones de casarte. Mientras no cambies, la ley no quiere engañarte. Simplemente te dice que no
estás en condiciones de casarte.

Del mismo modo que un ciego no está en condiciones de ser el arquero de un equipo de fútbol. Eso no es
discriminación. Es aceptar la realidad. Si el ciego jugara de arquero al fútbol sería un desastre para todos. En primer
lugar para él mismo, que sufriría durante todo el partido sin ver el balón. Y luego para todo su equipo, que sería
goleado desastrosamente. El mismo desastre provocaría una pareja homosexual adoptando un niño. Una gran
desgracia para todos. En primer lugar para los mismos homosexuales. El matrimonio no es un juego, y la familia
tampoco. Hay que prepararse muy bien para casarse y formar una familia.

MODULO 4:
Los desafíos actuales de la familia ecuatoriana

1. ¿Quiénes y porqué combaten a la familia?.

Ya hemos visto que la familia es el ámbito de libertad plena. Allí nos quieren simplemente porque somos
de esa familia. No les importa lo que tengamos, ni nuestros defectos. Por eso, los que pretendan manipular a un
pueblo, saben que tienen dos grandes enemigos: la Iglesia Católica y la familia. Por eso, combaten a la familia y a
37 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
la Iglesia Católica. Para conocer a los gobernantes, partidos o sistemas políticos, que manipulan a un pueblo, basta
ver que atacan a la Iglesia, al matrimonio y a la familia. Cuando lo veamos, tenemos la obligación moral de
oponernos pacíficamente, a ese gobernante, partido o sistema político. Nunca nos olvidemos de esto. Porque
nuestra libertad y la de nuestros hijos dependen de lo que hagamos nosotros.

El matrimonio y la familia han sido queridos y creados por Dios. Por eso forman parte de la naturaleza
humana. Por eso nadie podrá destruir el matrimonio y la familia como instituciones. Desgraciadamente, sí se
pueden destruir muchos matrimonios y muchas familias concretas. Pero nunca las instituciones. Porque nunca
habrá una forma humana de vivir, en lugar del matrimonio y la familia. A pesar de esta realidad, lastimosamente,
hay quienes combaten a la familia.

2. Políticas públicas contrarias a la familia.

Vamos a estudiar ahora seis tipos de leyes que atacan a la familia. Como son leyes, son políticas aplicadas
por algunos gobiernos. Esas leyes son contrarias a la familia. Por eso, esas leyes van contra el bien común. El bien
común es el bien de todo el pueblo, y no de algunos. Esas seis leyes son: a) el divorcio; b) equiparar cualquier
unión al matrimonio; c) equiparar cualquier convivencia a la familia; d) suprimir la patria potestad en los temas de
sexualidad humana; e) leyes de la llamada “salud reproductiva”; e) leyes que promueven la ideología de género.
Veamos:

2.a. El divorcio: Lastimosamente en el Ecuador existe el divorcio desde hace muchos años. Esa ley es muy
dañina. Deja indefenso al esposo que es fiel. Y le permite al infiel romper su promesa y volver a casarse, como si
no hubiera hecho nada malo. Casi siempre la mujer es la perjudicada por el divorcio. La ley de divorcio es
perversa, porque deja indefenso al inocente, y le permite al culpable sacarse de encima a la esposa y los hijos.

Las consecuencias de esta ley han sido iguales en todo el mundo. Los daños más graves de la ley de
divorcio son: 1) aumentan los divorcios; 2) aumentan las uniones libres; 3) nacen menos hijos por matrimonio; 4)
hay más hijos de las uniones libres; 5) disminuye la tasa de natalidad; y 6) la población del país va envejeciendo.
Todo el Ecuador se ha perjudicado.

2.b. Equiparar cualquier forma de unión sexual al matrimonio: El divorcio debilita a los matrimonios.
El divorcio da a los esposos una puerta de salida. Entonces los esposos, en vez de tratan de solucionar sus
problemas y dificultades, prefieren romper su matrimonio. Es más fácil. Porque los daños se ven después. Hijos
criados sin el padre. Más dificultades económicas para la madre y los niños. Niños que no conocen el amor de
esposos. O lo conocen mal, por las peleas de sus padres. Faltas de respeto, violencia, malas notas en la escuela. Y
cuando esos niños llegan a adultos, tienen problemas para formar un buen matrimonio y una buena familia.

Todos estos problemas, hacen que mucha gente prefiera una unión libre. Sin casarse. Sin compromisos.
Mientras todo vaya bien, seguiremos juntos. Al primer problema, no separamos y cada uno va por su lado. Mejor
evitar los hijos con los anticonceptivos. Y si fallan, hacemos un aborto… Y las uniones libres se multiplican. Por
eso algunos políticos reclaman una ley que regule las uniones libres. Que les de los mismos derechos que el
matrimonio. Y esas leyes se van dictando. Primero se les otorgan los beneficios de la seguridad social: la pensión a
la última conviviente. Luego se les dan facilidades económicas para créditos bancarios. Por ejemplo para construir
su casa. Y finalmente, se les otorgan los mismos derechos que a los esposos. Aunque las uniones libres no tienen
ningún compromiso. Ni entre ellos. Ni ante Dios. Ni ante la sociedad.

Luego, algunos políticos pretenden que las parejas homosexuales sean iguales al matrimonio. Pero de esas
uniones no puede nacer ningún hijo. A los homosexuales se los debe respetar como personas. Pero no se les pueden
consentir sus caprichos. El matrimonio es sólo para un varón y una mujer, que quieren tener hijos y formar una
familia. En verdad, a los homosexuales no les interesa adoptar hijos. No se van a tomar el trabajo de criarlos y
educarlos. Lastimosamente hay políticos que se creen progresistas, y promueven leyes para permitir el
“matrimonio” homosexual. Pero si es una pareja de homosexuales nunca podrá ser matrimonio, porque allí no hay
esposo ni esposa, no hay padre ni madre, no hay hijos y no hay hermanos. En las uniones del mismo sexo no hay
nada que se parezca a un matrimonio y a una familia.

2.c. Equiparar cualquier forma de convivencia a la familia: Hay otras leyes muy perjudiciales. Son las
que equiparan cualquier modo de convivencia, como si fueran una familia. Ya hemos visto que la familia sólo es la
unión matrimonial de un varón y una mujer. Unión abierta a la vida, que se prolonga en los hijos. En pocas
palabras: la familia es un matrimonio con sus hijos.
38 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

Ya sabemos que puede haber hijos sin matrimonio. Pero eso no es una familia. Todos los hijos, con o sin
familia, tienen la misma dignidad humana. Todos los hijos valen lo mismo ante Dios y ante la sociedad. Pero no es
lo mismo tener una familia, que no tenerla. Es mucho mejor tener una familia. Con sus problemas. Pero es una
familia. Es mejor que te críe y eduque tu papá, y no la pareja de tu mamá. Esto es evidente, pero hay que decirlo.
Porque la TV, el cine y la radio dicen muchas tonterías. En este tema y en muchos otros temas dicen tonterías…

Como ya vimos, hay leyes que llaman “matrimonio” a cosas que no lo son: como las uniones libres o las
uniones del mismo sexo. Esas leyes llaman “familia” a cosas que no lo son. Por ejemplo: una mamá soltera; una
pareja en unión libre con hijos de ambos, o con los hijos de la mujer, o con los hijos del varón, o con los hijos de
otro; dos divorciados de otras personas que se casan entre ellos, y viven con alguno de sus hijos. Todas estas
alternativas son muy frágiles. Ninguna da garantías mínimas para la crianza y educación de los hijos. Sin duda es
todavía peor que los niños estén abandonados. Pero estas uniones frágiles, no son las mejores para los niños.

Sólo una de las formas de unión de los sexos es buena. Solo la unión permanente de un varón y una mujer,
que se han propuesto tener y educar a sus hijos, es un matrimonio. Y sólo del matrimonio sale una familia. Es
bueno repetirlo para que se nos grabe bien: la familia es un matrimonio con sus hijos. Porque esto es lo mejor para
los hijos y para los padres.

2.d. Eliminar la patria potestad en cuestiones de sexualidad: Los padres tienen la obligación moral y
legal –ante Dios y ante la sociedad-, de criar y educar a sus hijos. Por eso, los padres necesitan tener algunos
derechos sobre sus hijos. Por ejemplo: si los padres no pudieran decidir en lugar de sus hijos, jamás podrían criarlos
ni educarlos. Si los padres no pudieran castigar moderadamente a sus hijos, no podrían educarlos. Si los hijos
hicieran lo que se les antoja, los padres no podrían criarlos y educarlos. Esos derechos de los padres para criar y
educar a sus hijos, se llaman la patria potestad. Que quiere decir el poder de los padres sobre sus hijos.

Algunos gobernantes han querido quitar los derechos de los padres en materia de educación.
Especialmente, en todo lo que tenga que ver con la sexualidad. Esos malos gobernantes quieren apropiarse de los
hijos. Es como si esos gobernantes quisieran educar ellos a los hijos, para meterles sus ideas políticas. Esos
políticos saben muy bien el papel de la familia. Porque la familia da la libertad a los hijos. Entonces esos
gobernantes que quieren someter al pueblo, comienzan tratando de quitarles los hijos a sus padres. Al menos en
parte. Al menos enseñándoles su ideología en las escuelas. También fomentando la promiscuidad sexual de los
jóvenes. Así los jóvenes pierden su voluntad, pierden su libertad, y son manipulados por esos políticos.

Para eso los gobernantes imponen la llamada “educación sexual” en las escuelas. Y no permiten que los
padres se metan en eso. Consideran inútiles a los padres en la sexualidad. A pesar que los padres han traído al
mundo a sus hijos. Con esta excusa, los gobiernos fomentan la promiscuidad sexual de los jóvenes. Les dicen a los
jóvenes que el sexo sólo vale si les da placer. Y les dicen que es bueno todo lo que les de placer con el sexo. Les
dicen que lo único malo es el embarazo. Y para evitar el embarazo les reparten condones. Pero todo esto es una
gran mentira.

Ya lo hemos estudiado. Lo principal del sexo no es el placer. Lo más importante del sexo es colaborar con
Dios, para traer hijos al mundo. Por eso, las relaciones sexuales solo son buenas dentro del matrimonio. Y siempre
que sean del modo apto para tener hijos. Esos gobernantes engañan a nuestros hijos. Los padres -con la ayuda de
las parroquias y las escuelas-, son los que tienen que orientar a sus hijos en materia de sexualidad. Recémosle a
Dios para que en todo el Ecuador se hagan cursos, para ayudar a los padres a orientar a sus hijos en la sexualidad.
Y para que los padres que estén preparados, se ofrezcan a dar esos cursos.

2.e. La mal llamada “salud reproductiva”: Desde hace algunos años, el gobierno del Ecuador, está
regalando anticonceptivos. Como ya estudiamos, algunos de esos productos impiden la concepción –como los
condones-. Otros productos son parcialmente abortivos –las píldoras y los implantes-. Y otros productos son
siempre abortivos –los dius o las píldoras de “anticoncepción de emergencia”-. Además, estos productos suelen
provocar enfermedades a las usuarias. Entonces, enferman y esterilizan a las mujeres.

Es muy malo usar anticonceptivos. Ya lo hemos estudiado y lo volveremos a ver más adelante. En primer
lugar, es despreciar a Dios. El nos regaló la sexualidad para cooperar con El al procrear un ser humano. Cuando
usamos el sexo solo para placer; impedimos la posibilidad de tener un hijo. Y eso es como decirle al Buen Dios: tu
regalo no me gusta. Yo voy a hacer con mi sexo lo que quiero, no lo que Tú quieres... Quien usa anticonceptivos
desprecia a Dios Nuestro Señor. Y eso es algo muy malo.
39 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

Usar anticonceptivos no es malo por un “capricho” de Dios. Es malo porque destruye al ser humano. Lo
hace egoísta. Le impide amar de verdad. Y termina haciéndolo infiel, al amor que juró para siempre. Además los
anticonceptivos causan daños a la salud de la mujer. Y los anticonceptivos fallan. Y cuando fallan nos ponen en la
tentación de abortar. Abortar es matar al propio hijo. Abortar es lo peor que puede hacer una persona. Además los
anticonceptivos también se regalan a los adolescentes. Y los adolescentes no conocen estas cosas. Por eso es muy
grave que se regalen anticonceptivos a los hijos, a escondidas de los padres. Por todos estos motivos, las leyes de
“salud reproductiva” son perversas.

2.f. Leyes que imponen la ideología de género: Ya estudiamos la ideología de género. Esa ideología nos
dice una mentira muy grande. Nos dice que los varones y las mujeres seríamos idénticos. Que las únicas diferencias
entre mujeres y varones serían las diferencias biológicas. Nos dice que los modos de pensar, de amar, de sentir y
tener afectos, de los varones serían iguales a los de las mujeres. En definitiva, esta ideología dice que los varones y
las mujeres no nos complementamos. Dice que mujeres y varones debemos competir entre nosotros, como si
fuéramos enemigos. Todos nos damos cuenta que estas son mentiras. Sin embargo, hay leyes que promueven estas
mentiras.

Como dicen que somos iguales, entonces tendría que haber igual cantidad de postulantes mujeres y
varones, para diputados o demás cargos electivos. Son las leyes de cupo. Entonces, en lugar exigir capacidad para
un cargo, se exige ser de un sexo. Y competimos varones contra mujeres, para llenar cada cupo. En el Ecuador,
para concursar cargos en la Justicia, da más puntaje ser homosexual o lesbiana, que ser varón o mujer. Son las leyes
“antidiscriminatorias”.

Todas estas leyes, atacan el matrimonio y la familia. Los católicos tenemos que meternos en la vida
pública. Los católicos tenemos que dirigir los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones civiles, los medios
de prensa, las entidades empresarias, los organismos no gubernamentales. No podemos seguir cruzados de brazos
en nuestras casas, como si no estuviera pasando nada malo, en nuestro amado Ecuador. Si los gobiernos atacan al
matrimonio y la familia, es porque las familias no supieron agruparse para defender sus derechos. Hay que insistir
hasta que todas las políticas públicas que afecten a las familias, sean dirigidas por las propias familias bien
organizadas. Le pidamos al Buen Jesús que nos ilumine y nos ayude para que sean las familias y los políticos
católicos, los que atiendan las cuestiones que afectan a las familias.

TEMA 4: Comienzo y fin de la vida humana

MODULO 1:
¿Cuándo comienza y cuando termina la vida humana?.

1. El inicio de la vida según las ciencias.

Las ciencias han avanzado mucho en los últimos años. La ciencia conoce cada vez mejor, el proceso de
gestación de la vida humana. Desde que comienza la vida, hasta que meses después, nace el hijo. Ese proceso dura
habitualmente unos nueve meses. Y se llama el embarazo. Todo embarazo termina normalmente con el nacimiento
del nuevo hijo. Algunos embarazos se frustran de modo casual, sin que nadie haya hecho nada. A eso se lo llama
aborto espontáneo. Otras veces, los embarazos acaban porque alguna persona, mató al bebé en el vientre de su
mamá. A eso se lo llama aborto provocado. El aborto provocado es matar a un ser humano antes de nacer. Mientras
está alojado en el vientre de su madre. El aborto provocado siempre es un asesinato, y nunca puede justificarse.

Hace algunos años no se sabía cuando comenzaba, exactamente, la vida humana. Desde hace unos treinta o
cuarenta años, gracias a la ciencia, sabemos perfectamente cuando empieza la vida de cada ser humano. Ahorita
vamos a estudiarlo. Para esto es importante ver las imágenes. Nos ayudarán a comprender mejor, el proceso del
comienzo de la vida humana.

El cuerpo humano está compuesto por una serie de tejidos (como la piel) y órganos (como el corazón).
Además, cada tejido y cada órgano está compuesto por diversos elementos. El elemento más pequeño del cuerpo
humano, se llama célula. Cada tejido y cada órgano tiene millones y millones de células. Cada tipo de células
cumple una función en el cuerpo humano. Las células son muy pequeñitas. Es imposible verlas con los ojos. Para
verlas es necesario usar aparatos llamados microscopios, con lentes que permiten agrandar mucho lo que se ve en
ellos.
40 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

Gracias a los microscopios, es posible estudiar las células humanas, o de animales o de plantas. Gracias a
los microscopios sabemos que cada célula está compuesta por partes más pequeñitas, siempre en número par,
llamadas cromosomas. Cada especie –sea planta, animal o ser humano-, tiene un número y forma precisa de
cromosomas. Por ejemplo sólo hay dos seres en la tierra que tienen 46 cromosomas en sus células: el hombre y la
patata –o papa-. Pero los cromosomas del ser humano son muy distintos a los de la patata. Por eso, cuando se ve en
el microscopio, es muy fácil saber si esa célula es de una persona o de una patata.

Casi todas las células humanas tienen 46 cromosomas. Todas menos las células germinales. Las células
germinales son las que dan origen a una nueva vida. Hay dos tipos de células germinales humanas: el óvulo en las
mujeres, y el espermatozoide en los varones. Las células germinales en lugar de tener 46 cromosomas, tienen 23
cromosomas. Es decir que cada óvulo femenino tiene 23 cromosomas. Y cada espermatozoide masculino tiene 23
cromosomas.

La mujer produce un óvulo en cada ciclo menstrual. En cambio el varón siempre está produciendo
espermatozoides, y tiene millones de espermatozoides en sus testículos. Durante una relación sexual, el varón
deposita millones de espermatozoides en el cuerpo de la mujer. El óvulo femenino está en la cara externa de las
trompas de Falopio. Hacia allí tienen que dirigirse los espermatozoides. Porque el óvulo no puede moverse. Cuando
se encuentran, un espermatozoide atraviesa y penetra el óvulo. En ese momento preciso, comienza la vida de un
nuevo ser humano. La ciencia nos enseña todo esto.

El momento en que se inicia una nueva vida humana se llama concepción. También se lo llama
fecundación o fertilización. El nombre Concepción, viene precisamente de la Pura Concepción de la Santísima
Virgen María. Que fue concebida sin pecado original. En cambio, todos nosotros fuimos concebidos con el pecado
original. María Santísima fue preservada por Dios del pecado original. Porque iba a ser la Madre de Jesús, el Dios
hecho Hombre.

¿Y cómo sabemos que la vida humana comienza con la concepción?. Porque la ciencia nos enseña que la
vida comienza en la concepción. Y la ciencia nos lo enseña por muchos motivos. Estudiemos ahora los motivos por
los que la ciencia nos enseña, que la vida humana comienza con la concepción.

Los seres humanos comenzamos a vivir con un programa completo, de nuestro futuro desarrollo biológico.
Ese programa se llama código genético. Cada persona tiene su propio código genético, diferente al de las demás
personas. Cada uno de nosotros tiene su propio código genético. En el código genético está todo el futuro plan de
desarrollo de esa persona. Por ejemplo: la altura máxima que va a desarrollar; el color de la piel, de los ojos y el
pelo; el tamaño del corazón y los pulmones; y así todo lo demás. Es decir, que el código genético tiene ya
programado, todo el futuro desarrollo biológico de cada ser humano. Desde que comienza a vivir hasta su muerte
natural.

¿Y cómo se forma ese código genético?. Es muy sencillo de responder. El código genético está formado
por 46 trozos. El espermatozoide del padre aporta 23 trozos. El óvulo de la madre aporta los otros 23 trozos. Que
son diferentes de los del padre. Es decir que cuando el espermatozoide penetra el óvulo, ya están los 46 trozos que
forman el código genético completo, de un nuevo ser humano.

Es importante saber que cada espermatozoide tiene trozos de código genético propios, distintos de los que
contienen los demás espermatozoides. Y lo mismo sucede con los óvulos. Cada óvulo tiene sus propios trozos de
código genético, que son distintos a los de los otros óvulos. Por esto, aún los hermanos mellizos son diferentes. Y
esto explica porqué no existen dos seres humanos iguales. Todas las personas somos diferentes. Cada uno de
nosotros es único e irrepetible. Nunca hubo ni nunca habrá nadie, que sea igual a tí. Porque cada ser humano tiene
su propio código genético. Que es diferente al código genético, de los demás seres humanos.

Esto es maravilloso. Y nos permite darnos cuenta porqué Dios nos ama a cada uno de nosotros, de un modo
diferente. Porque nos ama tal cual somos. Y todos somos distintos. ¡Qué bueno es Dios que vuelca todo Su
Corazón, de un modo diferente, en cada uno de nosotros, que somos sus hijos!...

Ya tenemos que el espermatozoide ha penetrado el óvulo. Veamos ahora cómo sigue el proceso de
desarrollo de ese nuevo ser humano. Pocas horas después de la concepción -es decir, del momento en que el
espermatozoide del padre penetra el óvulo de la madre-; se produce un fenómeno muy interesante: se fusionan el
núcleo –que es la parte donde está la información genética-, del óvulo con el núcleo del espermatozoide. En ese
41 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
momento, todo el código genético está en condiciones de empezar su trabajo. Además, al fusionarse los núcleos, ya
no existen más ni el espermatozoide ni el óvulo. Porque al fusionarse, el espermatozoide y el óvulo han
desaparecido, formando una única célula, que es diferente al óvulo y al espermatozoide.

Esa primera célula es maravillosa. Todos nosotros, al comienzo de nuestra vida, fuimos una célula única.
Esa célula única ya contiene todo el código genético. Además, ese código genético inmediatamente comienza a
trabajar, para desarrollar a ese pequeñísimo ser humano, que todavía no ha cumplido un día de vida dentro del
vientre de su madre.

Entonces, ¿esto quiere decir que esa pequeña célula primera es ya un ser humano completo?. Sí,
efectivamente es así. Esa pequeña célula inicial es ya un ser humano completo. Lógicamente, le faltan todavía unos
cuantos años para desarrollarse del todo. Pero ya en esa primera célula están todos los elementos necesarios para
que –a su debido tiempo-, esa persona pueda desarrollar completamente su cuerpo.

Este proceso es semejante al proceso de desarrollo de un bebé recién nacido, hasta que llega a la madurez,
unos 25 años después. Ese bebito recién nacido es la misma persona, que todos los años va cumpliendo un nuevo
año de edad. Por eso, siempre se le mantendrá el mismo nombre. El nombre que le pusieron sus padres cuando
nació.

Esto quiere decir algo muy sencillo: todos los seres humanos tenemos dos lugares diferentes, donde nuestro
cuerpo se va desarrollando. El primer lugar, es el útero de nuestra madre. En el útero, nuestro desarrollo dura,
aproximadamente, nueve meses. Luego de nacer, el desarrollo continúa ya fuera del útero materno, por unos
cuantos años. Algo parecido a esto ocurre con los animales. Lógicamente los tiempos del desarrollo varían, según
de qué animales se trate.

¿Y cómo se llama esa primera célula que es ya un ser humano?. Esa primera célula que es ya una persona,
se llama “embrión unicelular”. Es decir, un embrión compuesto por una sola célula.

Es importante conocer, como nos lo enseña la ciencia, que ese “embrión unicelular”, tiene unos poderes
muy grandes. Lo primero de todo, ya lo dijimos: el embrión unicelular contiene todo el código genético de esa
persona. O sea, que tiene todo el programa del desarrollo futuro de ese ser humano, hasta el momento de su muerte
natural. Pero esto no es lo único.

Además, el “embrión unicelular” tiene la capacidad –es decir el poder-, de ser él mismo quien dirige todo el
proceso de su propio desarrollo. Es decir que no es la madre quien le ordena al embrión cómo debe actuar. La
ciencia nos enseña que es el mismo embrión unicelular, el que da todas las órdenes para su propio desarrollo. Y
esto es muy fácil de probar. Cuando por medio de ciertas técnicas complejas, se realiza una concepción en un
laboratorio -es decir, fuera del cuerpo de la mujer-; ese embrión unicelular que no tiene ningún contacto con la
madre, va a continuar su normal desarrollo en el laboratorio, durante unos días. Y pasa de tener una sola célula a
ser un embrión de unas 200 ó 300 células. Y todo esto sin ninguna intervención de la madre. Porque es el mismo
embrión el que dirige su proceso de crecimiento.

La ciencia nos enseña que ese “embrión unicelular” dirige su propio desarrollo, según el programa propio
de cada especie. Es decir que si es un embrión humano, se desarrollará como ser humano. Y si es un embrión de
caballo, se desarrollará como un caballo.

Es importante saber que el desarrollo de un ser humano hasta su nacimiento, es un proceso muy complejo.
Que se va haciendo cada vez más complejo. Y, además, es un proceso perfectamente ordenado. Es decir, que todos
los pasos están perfectamente programados, y coordinados también en el tiempo preciso en que deben realizarse. Y
todo esto lo va haciendo el embrión, por su propia capacidad. Sin que nadie lo dirija. Y sin errores. Todo esto es
posible, porque el código genético contiene toda la información necesaria para hacerlo. Y, además, tiene la
capacidad o fuerza para realizarlo por sí mismo.

En conclusión, esa primera célula no es una simple célula. Es muchísimo más que eso. Ese embrión
unicelular es un ser vivo. Es una persona humana, en su tamaño más pequeño: una sola célula. Todos comenzamos
a vivir siendo tan pequeñitos como una sola célula.

Por supuesto que debemos recordar algo muy fundamental. Nuestros cuerpos provienen de nuestros padres.
Pero nuestro espíritu –el alma-, ha sido creada por Dios. Es un alma especial, única, la nuestra. Así como nadie
42 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
tendrá nunca un cuerpo igual al nuestro. Nadie tendrá nunca un alma como la nuestra. ¡Qué bueno es Dios, el
Creador, que nos quiere a cada uno con un amor exclusivo, único, irrepetible!.

2. El final de la vida humana, según las ciencias.

En algunos casos, resulta fácil determinar cuando una persona se ha muerto. Si tiene un accidente y se parte
la cabeza, es evidente que ha muerto en ese momento. En muchos casos es difícil determinar el momento exacto, de
la muerte de una persona.

Lógicamente es muy importante saber el momento de la muerte. Porque mientras está viva la persona, hay
obligación moral de cuidarla, darle alimento y bebida, asearla. También se le puede dar la Unción de los Enfermos;
pero si está muerto no puede recibir ningún sacramento.

Además, con el avance de la medicina, ahora se pueden hacer transplantes de algunos órganos vitales –
corazón, riñones, páncreas, por ejemplo-. Y aquí es también muy importante saber cuándo la persona está viva, y
cual es el momento exacto de su muerte. Y esto por una sencilla razón: si está vivo y le sacamos el corazón para
transplantárselo a otra persona, estamos matando al dueño del corazón. Y eso es un asesinato. Y eso está muy mal,
como todo homicidio.

En cambio, si la persona acaba de morir, se le puede retirar el corazón y demás órganos, para
transplantárselos a otros seres humanos que los necesiten para vivir.

En filosofía y en teología se dice que la muerte es la separación del cuerpo y el alma. Al separarse, el
cuerpo se corrompe y se va pudriendo, como sucede con las plantas y los animales. En cambio, el alma es inmortal.
Y por lo tanto no puede morir. Por eso el alma, inmediatamente separada del cuerpo, se presenta ante Dios para ser
juzgada por el Creador.

El problema es que no vemos cuándo el alma se separa del cuerpo. Porque el alma -como todo espíritu-, es
invisible. No se puede ver. Por eso, solo la ciencia puede determinar el momento de la muerte. Y lo hace
estudiando algunos signos externos. Y a medida que la ciencia avanza, se puede saber con más precisión, el
momento exacto de la muerte de un ser humano.

Anteriormente se tomaban dos elementos para determinar la muerte de una persona: que la persona haya
dejado de respirar y ya no le funcione el corazón. Hoy día, la ciencia avanzó un poco más. Y se determina la
muerte cuando se comprueba que cesó toda la actividad cerebral de esa persona. Entonces se mantiene a la persona
muerta con respiración artificial –por medio de aparatos de ventilación-. Además se le hace later el corazón. Todo
eso permite que los tejidos se mantengan vivos. Y, de ese modo, se puede realizar la operación de transplante de
órganos vitales.

MODULO 2:
Aspectos jurídicos y teológicos del inicio de la vida humana.

1. El inicio de la vida y el Derecho.

Las personas tenemos los mismos derechos fundamentales. El principal es el derecho a la vida. Es decir,
que nadie puede quitarnos la vida. Y si alguien nos quita la vida, deberá ir a la cárcel. Como hemos visto, todos
somos únicos e irrepetibles. Por lo tanto, todos los seres humanos somos muy valiosos. Porque somos únicos.

Por eso las leyes que protegen nuestros derechos, le dan especial protección a la vida humana. Es el
derecho más importante. Esto es lógico: los muertos no tienen ningún derecho. Hace falta estar vivo para poder
ejercer cualquier derecho. Por esta razón, el derecho a la vida es el más importante. Y es el fundamento-, de todos
los demás derechos humanos.

Por lógica, el derecho a la vida acompaña toda la vida de cada persona. Sería absurdo que hubiera algún
momento, donde la persona no tenga derecho a vivir. Por eso que el derecho a la vida se inicia con la concepción.
Como ya sabemos, la concepción es el inicio de la vida humana. Y el derecho a la vida sólo concluye con la muerte
natural de cada persona.
43 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Entonces el derecho a la vida comienza con la concepción, y termina con la muerte natural de cada ser
humano. Por eso en todos los países normales, son delitos: 1°) el aborto –que es matar a un bebé, que está en el
útero de su madre-; 2°) el homicidio; y 3°) la eutanasia –que es matar a un enfermo grave, para eliminar sus
dolores-.

Como el tema del aborto es muy importante, le vamos a dedicar todo el tema siguiente. Ahora vamos a
estudiar otras cuestiones, relacionadas con el inicio de la vida humana. Ya sabemos que el derecho a la vida está
protegido, desde el momento de la concepción. Y lo protegen los tratados de derechos humanos –en especial el
Pacto de San José de Costa Rica-, la Constitución de la República del Ecuador, y nuestras leyes.

Lamentablemente, esa protección no es total, no es perfecta. Es que si la protección de la vida fuera total,
se deberían prohibir dos grandes negocios, que dan mucho dinero. Esos negocios, que matan gente en sus primeros
días de vida, son: la venta de anticonceptivos de efecto abortivo, y la fecundación artificial. Estas cosas ya las
habíamos estudiado. En un par de semanas volveremos a recordarlas. Ahora nos interesa saber qué excusa dan para
justificar estos negocios mortales.

2. La vida humana no comienza con la anidación. Comienza con la concepción.

Si preguntamos, ¿qué excusa se usa para tratar de justificar los negocios, que matan bebés a los pocos
días de ser concebidos?. La respuesta es muy sencilla. Es una mentira. La mentira de que la vida humana recién
empezaría con la anidación del embrión en el útero de la madre. Ellos dicen que, como la vida comenzaría con la
anidación, impedir la anidación no sería matar a un ser humano. Pero nosotros sabemos que todo esto es una
mentira muy cruel.

Ya estudiamos que la vida humana comienza con la concepción. Es decir que la vida empieza cuando el
espermatozoide del papá penetra el óvulo de la mamá. Allí ya está todo el código genético completo, que va a guiar
el futuro desarrollo de ese ser humano. Que es diferente a todas las otras personas.

Además, vimos que esa primera célula, es ya un ser vivo de la especie humana. Lo llamamos embrión –
por su tamaño pequeñísimo-. Y sabemos que el embrión es capaz de dirigir él sólo, todo su desarrollo posterior. Y
su desarrollo se compone de millones de secuencias, todas coordinadas y cronometradas. Según un plan que no
puede tener errores y que no tiene saltos, sino que va paso a paso. Todo eso permite que el embrión de una sola
célula; luego de nueve meses de desarrollo, es ya un bebé perfectamente formado, listo para nacer.

Por supuesto que la anidación es importante. Si el embrión no anida en el útero de la mamá, no puede
continuar su desarrollo. Porque le faltaría espacio para seguir creciendo. Algo parecido le pasa al bebé nueve meses
después de la concepción. Tiene que salir del útero materno y nacer. Porque ya no tiene más lugar para continuar
creciendo, en la panza de su mamá.

Nadie dice que la vida humana comienza con el nacimiento. Es obvio que el bebé ya está vivo antes de
nacer. Incluso se pueden ver sus movimientos y su crecimiento con una ecografía. Bueno, del mismo modo, nadie
puede decir que la vida humana comienza con la anidación. Porque quien anida es un ser humano ya vivo. Es más,
si estuviera muerto o no existiera, no podría anidar. Si anida es porque ya está vivo. Y si está vivo en ese momento,
es porque su vida comenzó antes. Como nos enseña la ciencia, decimos que la vida humana comienza con la
concepción.

Entonces, para mantener los negocios de los productos abortivos –píldoras, dius, inyectables e implantes-,
mucha gente miente. Miente diciendo que la vida comenzaría con la anidación. La primera en mentir ha sido la
Organización Mundial de la Salud. Después siguieron diciendo esa mentira algunos médicos ginecólogos.
Finalmente, son los mismos gobiernos quienes repiten la misma mentira. No nos dejemos engañar: la vida humana
comienza con la concepción. Es decir, con la unión del óvulo y el espermatozoide. Jamás podría empezar la vida
humana con la anidación.

3. Algunas reflexiones sobre el comienzo de la vida humana.

Hay algunos hechos biológicos, que nos tienen que hacer pensar mucho. Y tenemos que sacar
consecuencias de esos hechos biológicos. El primero de estos hechos es que tu mamá, a lo largo de toda su vida,
produjo unos 300 óvulos. De esos 300 óvulos sólo 1 podía darte la vida a ti. Los otros 299 óvulos hubieran podido
44 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
originar a una persona que no eres tú. Además, tu papá produjo millones y millones de espermatozoides, a lo largo
de toda su vida. De esos millones de espermatozoides, sólo 1 podía darte la vida a ti.

Además, ese óvulo único de tu mamá y ese espermatozoide único de tu papá, se encontraron en un tiempo
muy breve, de sólo un día. Porque los óvulos solo viven 1 día, salvo que un espermatozoide los fecunde.

Estos hechos biológicos demuestran que es casi imposible que tú hubieras vivido y nacido, y que ahora
estés aquí. Pero hay aún mucho más, porque si tu mamá no hubiera nacido, jamás hubiera producido ese óvulo
exclusivo que te formó a ti. Y tu mamá no hubiera nacido, si tus abuelos no hubieran producido ese óvulo y ese
espermatozoide exclusivos, que formaron a tu mamá. Y lo mismo pasa con tu papá y tus abuelos paternos.

Pero los abuelos no hubieran podido nacer, sin los óvulos y espermatozoides únicos de tus bisabuelos. Y
tus bisabuelos no hubieran nacido, sin los óvulos y espermatozoides únicos de tus tatarabuelos. Y así, hasta llegar a
nuestros primeros padres: Adán y Eva…

Es decir, que si reflexionas bien sobre la información científica, te darás cuenta que no tienes ninguna
posibilidad real de existir. Sin embargo, la realidad indiscutible es que tú existes. Es casi imposible que existas. Y
pese a ello, existes. Y aquí estás. ¿No es algo muy maravilloso?. Nos tendríamos que pasar la vida agradeciéndole a
Dios y a nuestros antepasados, el milagro de nuestra vida.

Tenemos que reflexionar bien sobre esta realidad: no tienes posibilidades de haber nacido. Y sin embargo,
aquí estas. Tu vida es un milagro maravilloso. Además, tu vida es importantísima. Porque nadie en este mundo será
como tú eres. Nadie antes, ni nadie después de ti. No lo olvides. Por eso tú eres muy importante para toda la
humanidad.

Esta hermosa realidad nos lleva a sacar dos conclusiones. Podemos llamar “misterio” y “don”, a esas
conclusiones. Don quiere decir regalo. Misterio quiere decir algo que no conocemos, y que tenemos que descubrir.
Tu vida es un regalo. Y tú tienes que descubrir cómo y para quién tiene que ser un regalo. Ahora me explico:

3.a. La vida como misterio: La realidad biológica te hace ser único e irrepetible. Y te vincula
hermosamente con tus antepasados. A los antepasados les debes la vida y, además, cómo eres. Todo esto, te obliga
a hacerte una pregunta. ¿Quién soy yo?. Por supuesto que no se trata de decir sólo el nombre y apellido, ni el
número de documento de identidad. La pregunta es mucho más profunda. ¿Quién soy yo?, significa preguntarte
¿porqué vivo yo y no otra persona?. Alguien más o menos parecido, pero una persona distinta. ¿Porqué yo y no
otro?. Es una buena pregunta.

Hay algo muy importante que puede ayudarte a descubrir el misterio de tu vida. Todos los seres humanos
somos imagen de Dios. Es decir que nuestro espíritu –el alma-, nos hace parecidos a Dios. Por eso tenemos una
inteligencia para descubrir la verdad. Tenemos un corazón para amar de verdad. Y somos libres para hacer el bien.
Todo esto nos hace parecidos a Dios. Además, por la gracia santificante, somos semejantes a Dios. Dios es amor, y
la gracia nos va transformando para que amemos cada día más. El hecho que seas imagen y semejanza de Dios, te
ayudará a descubrir el misterio de tu vida.

Además, por el bautismo eres hijo adoptivo de Dios. Jesús siendo Dios, se hizo hombre, para que seas
hermano suyo. Y así te hizo hijo adoptivo de Dios Padre. Por lo tanto, el mismo Dios se te acercó, se puso a tu
disposición, y te ayuda a descubrir el misterio de tu vida. Tu vida le importa mucho, porque vale toda la sangre de
Jesús.

La biología nos enseña que como seres humanos, tú eres único e irrepetible. Eso te tiene que hacer pensar
algo muy importante: tú tienes algo que nadie tuvo, ni tendrá jamás en el mundo. Esto significa que tú tienes algo
único que aportarle a la humanidad. Algo especial, que nadie podrá aportarle jamás a los demás hombres. Una parte
importante del misterio de tu vida es descubrir, qué es esa cosa única que puedes aportarle a la humanidad. Y,
obviamente, dedicar tu vida a hacer ese aporte.

Además, tienes que preguntarte otra cosa. El Señor de la Vida quiso que nacieras tú y no otro. ¿Para qué
te querrá Dios?. Además de haber nacido tú y no otra persona, has nacido en esta época y no hace 500 años.
Naciste en el Ecuador y no en la China. Entonces, ¿cuál es tu misión en esta tierra y en esta época?.
45 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Tu vida es un misterio. Un misterio que te toca a ti descubrir. El misterio de saber qué quiere el Buen
Jesús de tu vida. Porque el misterio de la vida siempre nos pone en relación con Dios. En definitiva, es el mismo
Dios quien te va revelando, poco a poco, lo que quiere de ti. Aceptar el misterio de tu propia vida, significa ponerte
a disposición para lo que Jesús mande para ti. Y todos los días Dios quiere algo nuevo para ti. Y todos los días
tendrás que hablar con Jesús, preguntándole con sencillez: ¿qué quieres Señor de mí?. Un día y otro. Y así Él te irá
revelando, poco a poco, el hermoso misterio de tu vida. En cambio, los que no conversan con Dios, nunca sabrán
cual es el misterio de su vida…

3.b. La vida como don: Ninguna persona es dueña de su propia vida. Nadie eligió vivir y nadie compró
su vida en una tienda. Nadie hizo nada para merecer su vida. Tampoco nadie te preguntó si querías vivir o no
querías vivir. Simplemente has recibido la vida como un regalo. El mejor regalo que te han podido hacer: tu propia
vida.

Esta realidad te compromete. Y mucho. Recibiste la vida como un regalo. Como un regalo que no
mereces. Por eso, toda tu vida debería ser un regalo para las demás personas. Por lo menos, tu vida debería ser un
regalo para quienes tienes más cerca: tus familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc.

Esto es muy serio. Porque significa que tu vida tiene sentido y es buena, sólo si la vives en función de los
demás. Si estas siempre pensando cómo ayudar a los demás. Y si estas siempre ayudando a los demás. En
definitiva, es plantearte toda tu vida como un servicio a los demás. Tu trabajo, hecho del modo más perfecto
posible. Poniendo todas tus fuerzas, toda tu capacidad y toda tu honestidad, es un modo excelente de servir a los
demás. En casa tienes que pensar cómo servir a tu familia. En lugar de estar esperando que tu familia te sirva a ti.
Los demás tienen que estar siempre primeros. Y tú siempre el último. En todo. Si haces esto serás el último en
todo. En todo menos en el amor, donde serás el primero. Porque el amor es servicial. Y se sirve por amor a los
demás. De este modo puedes transformar tu vida en un don para Dios y para los demás hombres.

4. Maldad del homicidio y el aborto. Misericordia de Dios.

Matar a una persona es eliminar -para siempre-, el don y el misterio de ese ser humano. Además, se
elimina también la imagen de Dios, que hay en toda persona. Y si es un católico, también puede matarse la
semejanza de Dios, que le da la gracia santificante. La vida terrena no se puede recuperar. Entonces, quien mata a
una persona elimina para siempre el don, el misterio, la imagen y la semejanza de Dios de ese ser humano. Esta es
la maldad de todo homicidio.

En el caso del aborto, esa maldad es mucho peor. Porque se impide nacer al bebé. Nunca verá la luz del
sol. Nunca podrá sonreír. Una persona mayor que sea asesinada, quizá pudo conocer su propio misterio. Y quizá
tuvo tiempo de convertir su vida en un don para los demás. Quizá fue una hermosa imagen y semejanza de Dios.
En cambio, un bebé abortado jamás pudo conocer su misterio, ni ser don para nadie, ni ser imagen ni semejanza de
Dios… Por eso el aborto es un crimen abominable.

Sin embargo, la misericordia de Dios es más fuerte que todos los crímenes y pecados de los hombres.
Dios puede y quiere perdonarnos todos los pecados, por horribles que hayan sido. Basta arrepentirse de verdad,
procurar reparar el daño en la medida de lo posible, y acudir a la confesión con un sacerdote. En el caso del aborto,
por ser un pecado tan grave, el sacerdote tiene que estar autorizado por el obispo.

Quizá conozcas alguna mujer que haya abortado. O quizá conozcas a alguien que la haya ayudado o
presionado para que aborte. Tienes que saber que quizá esas personas necesiten tu ayuda. Para arrepentirse. Para
volver a la amistad con Dios. Para reparar su grave pecado. Para confesar su pecado. No les des la espalda.
Ayúdalos. Ora por ellos. No lo olvides nunca. Te necesitan.

MODULO 3:
El aborto

Ahora vamos a responder las principales preguntas que hace la gente, sobre el tema del aborto. Esto te
puede servir para ayudar a muchas personas. Primero que todo, para evitar que aborten. Y si ya lo hicieron, para
que puedan curar sus heridas y pedirle perdón a Dios de su pecado.

1. Acaso la mujer, ¿no es dueña de su cuerpo?.


46 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Ningún ser humano es dueño de su cuerpo. Nadie puede darse el cuerpo a sí mismo, ni nadie lo ha
comprado jamás. Pero aunque la mujer fuera dueña de su cuerpo, no es dueña del bebé que ha concebido con un
varón. Ni siquiera ambos, la mamá y el papá son dueños de su hijo. Menos aún podrían matarlo.

2. ¿Por qué al aborto se lo llama “interrupción del embarazo”?.

Interrumpir algo, significa detenerlo por un tiempo y que luego pueda continuar. Un embarazo nunca se
puede “interrumpir”. Porque si el bebé no continúa su desarrollo, se muere. El aborto es terminar con un
embarazo. Abortar es matar a un ser humano en el vientre de su madre.

Llamar al aborto “interrupción del embarazo” es tan falso, como llamar al homicidio: “interrupción de la
respiración”.

Decir que el aborto sería la “interrupción de un embarazo” es mentir. Nadie miente por mentir. Se miente
para engañar a los demás. Aquí el engaño es tratar de hacer creer a la gente, que el aborto no sería un asesinato.
Pero todos nosotros sabemos muy bien que el aborto es el peor de los homicidios.

3. ¿Existe el aborto "seguro"?.

Seguro… ¿para quién?: ¿para el bebé que van a matar?, ¿o para la madre que lo quiere matar?... Esta es
otra mentira. El engaño es tratar que la gente se crea que el aborto “legal” es “seguro”. Pero esto es falso. En
efecto:

Al año mueren en todo el mundo unas 68.000 mujeres por abortos. Casi la mitad de esas muertes -27.000-
ocurren en la India, país donde el aborto es legal.

En realidad, ningún aborto es “seguro” para la mujer que aborta. Aunque se haga en las mejores clínicas,
algunas madres mueren o quedan con lesiones.

4. El aborto, ¿no es un problema de salud pública?.

Esa es otra mentira. Si fuera un problema de salud pública, el Estado tendría que solucionarlo. Pero el
aborto es un asesinato. Entonces, el aborto es un problema criminal, no un problema de salud. Porque los muertos
no tienen salud. Están muertos.

En cambio, es cierto que las causas del aborto son muchas y muy diferentes. Casi siempre es un problema
de educación; porque mucha gente no conoce la dignidad de su sexualidad, y la usa mal. A veces hay un problema
económico; por ejemplo, por falta de trabajo o de una vivienda adecuada. Pero estos no son problemas de salud.

Incluso cuando hay un embarazo riesgoso, el problema de salud está en el embarazo. Y matando al bebé no
se soluciona ningún problema de salud de la madre. Además, la medicina ha avanzado mucho. Hoy día todos los
problemas de salud de la madre pueden tratarse, sin necesidad de matar al hijo que lleva en su vientre.

5. Las muertes maternas, ¿no son un problema de salud pública?.

Esta es otra mentira para tratar de asustar a la gente. Las muertes maternas son las relacionadas con el
embarazo y el parto. Lo normal es que cada mil mujeres muertas en un año, sólo una de esas muertes sea materna.
Hay muchas otras causas, por las que todos los años mueren muchísimas más mujeres. Si ellas controlan sus
embarazos y los partos se hacen en hospitales, las muertes maternas son muy pocas.

Sólo cuando no hay control de los embarazos y los partos son en las casas, las muertes maternas pueden
convertirse en un problema de salud pública. Pero esto no tiene nada que ver con el aborto.

6. Si se legalizara el aborto, ¿no disminuiría el número de abortos?.

Todo lo contrario. En todos los países del mundo que despenalizaron el aborto, rápidamente aumentó el
número de abortos. No hay ninguna excepción. En todos los países sucedió lo mismo.
47 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Por ejemplo, en Estados Unidos la cifra inicial de abortos “legales” fue de 57.160 en el año 1.967. Ahora
tienen 1.200.000 abortos por año. En España la cifra inicial de abortos fue de 16.766 en 1.987. En el año 2.008
hubo 115.812 abortos. En Sudáfrica el número de abortos aumentó de 1.600 –el año anterior a su legalización- a
85.621, en el año 2.005.

7. ¿Acaso la despenalización del aborto, no reduciría la mortalidad materna?.

Todo lo contrario. La penalización del aborto reduce la mortalidad materna. Lo demuestra el caso polaco.
Polonia tenía aborto libre durante el régimen marxista. En 1.993 modificó sus leyes, prohibiendo todo aborto,
excepto caso de peligro para la vida de la madre. Entonces pasó de 135.000 abortos anuales a los 100 abortos por
año de ahora. Es importante destacar que en 1.990 con aborto libre, hubo 70 muertes maternas, y en 1.996 -con el
aborto prohibido-, sólo hubo 21 muertes maternas.

Además, las medidas más eficaces para evitar las muertes maternas son: a) la atención médica
especializada de todas las embarazadas. Antes, durante y después del parto; y b) la posibilidad de derivar a
hospitales preparados para atender los casos difíciles.

8. ¿Está bien abortar cuando corre peligro la vida de la madre?.

Es importante saber que el aborto, es tres veces más peligroso que el parto. Hubo un estudio completo de
todos los casos en Finlandia, entre 1.987 y 2.000. La conclusión fue que hubo tres veces más muertes maternas por
aborto, que las muertes maternas luego de dar a luz.

La medicina avanzó mucho. Gracias al avance de la medicina, hoy no existen casos donde los médicos
tengan que optar, entre salvar la vida de la madre o la del hijo. Hoy los médicos pueden salvar ambas vidas: la de la
madre y la del hijo. Y si un médico dice que no puede hacerlo; hay que buscar un buen médico, ese no sirve.

9. Y si corre peligro la salud psíquica de la madre, ¿no sería lícito abortar?.

Es mentira decir que si una mujer continúa con su embarazo se volvería loca. Hay muchas terapias para
evitarlo. En esos casos, en lugar de matar al hijo, lo que hay que hacer es tratar de curar a la madre.

Además, las mujeres que abortan sufren luego trastornos psíquicos. Casi todas las mujeres que abortaron
sufren depresión y sentimientos de culpa, en algún momento de su vida. El diez por ciento de las mujeres que
abortaron sufren enfermedades psíquicas permanentes. El diecinueve por ciento de las mujeres que abortaron, tuvo
comportamientos suicidas. A todo esto se lo llama síndrome post-aborto.

10. En los casos de violación, ¿podría ser razonable el aborto?.

La violación de una mujer es un gran pecado e injusticia. No se puede justificar nunca. La violación causa
un daño muy grande a la mujer que la padece. Cuando la mujer violada aborta a su hijo, no se cura del daño de la
violación. Y le añade la culpa de haber matado a una persona inocente. El aborto no cura a la mujer violada, sino
que le agrava el daño.

En los Centros de Ayuda a la Mujer, hay una experiencia hermosa. Allí se ayuda a las mujeres violadas, a
continuar con su embarazo. Al nacer el chico pueden darlo en adopción. Muchas quieren criar a ese hijo y se lo
quedan. Esas madres, al poco tiempo, quedan curadas del trauma de la violación. El amor de aceptar y criar al hijo
fruto de una violación es tan grande, que cura los daños de la violación. Ver esto es muy hermoso. Matar nunca
soluciona ningún problema humano. No lo olvides.

11. ¿Es razonable el aborto por motivos económicos?

Una mujer embarazada con varios hijos se presentó al médico, y le pidió abortar porque era pobre. El
médico le explicó que él no iba a matar a su bebé. La mujer insistía diciendo que era muy pobre y no podría
alimentarlo. El médico le preguntó cuántos años tenía su hijo mayor. La mujer le contestó que 10 años. Entonces el
médico le dijo que le trajera al hijo mayor para matarlo. La mujer se negó indignada. Entonces el médico le
explicó: -No me habías dicho que no tenías dinero para criar al nuevo hijo. En realidad el que te cuesta más dinero
es el hijo mayor, el de diez años. El que llevas en tu panza, será gratis durante varios meses... Entonces la mujer
comprendió que la falta de dinero, no es motivo para matar a nadie.
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12. Y si un hijo tiene malformaciones, ¿no sería mejor abortarlo, para evitarle una vida de
sufrimiento?.

Es importante saber que la ciencia a veces se equivoca en sus pronósticos. Han sido abortados muchos
bebés sanos en el mundo. Además, han nacido sanos muchos bebés, que los médicos habían pronosticado que
tendrían graves enfermedades. Y no se puede jugar con vidas humanas. No se puede matar por las dudas esté
enfermo…

Pero hay una razón más profunda, para negar el aborto de un hijo enfermo. La enfermedad y la muerte son
parte de la condición humana. Todos tuvimos y tendremos enfermedades. Y todos nos moriremos algún día.
Muchas enfermedades son crónicas. Es decir que no tienen cura. Y quizá avanzan día a día. Ninguna enfermedad le
quita la dignidad a una persona. Ninguna enfermedad le quita el derecho a la vida a nadie. Y si no hay derecho a
matar a ningún enfermo. Tampoco hay derecho a abortar a ningún bebé enfermo.

Además, los católicos sabemos que una persona enferma puede amar. Puede ser feliz. Puede ganarse el
Cielo. Y también puede ser amada. Siempre. Por eso Jesús enseñó que había que cuidar a los enfermos. Y el mismo
Jesús curó milagrosamente a muchos enfermos. Por eso la Iglesia Católica inventó los hospitales. Y por eso la
Iglesia tiene dispensarios, en muchos lugares donde no el estado no es capaz de hacer nada. Además, es la Iglesia la
que recoge a todas las personas abandonadas de los hospitales. Por ejemplo en los Cottolengos o en las casas de las
Hermanas de la Caridad, de la Beata Madre Teresa de Calcuta.

13. ¿Se puede abortar a un hijo “no deseado” o “no amado” por sus padres?.

Las personas “no deseadas” no existen. Se desean las cosas, plantas o animales. A las personas no se las
puede desear. Sólo las podemos amar. O, en todo caso, no amarlas. Jamás podemos desearlas o “no desearlas”.

Desgraciadamente es cierto que algunos padres no aman a sus hijos. Incluso puede ser que ya desde el
embarazo los rechacen. Cuando no amamos a una persona no tenemos que matarla. En ese caso, deberíamos
alejarnos de esa persona. Nunca matarla.

Los padres que no aman a sus hijos tienen dos alternativas. O se dan cuenta lo malos que son por no amar a
sus hijos, y cambian de actitud. Y se convierten. Piden ayuda y aprenden a amarlos. O, de lo contrario, tienen que
acudir al Juez y entregar los hijos en adopción. Y si no hay Juez que se ocupe, tienen que buscar entre sus
familiares, amigos, vecinos o compañeros de trabajo, quién se pueda ocupar de esos hijos. Pero nunca pueden
matarlos. Y si el hijo aún no nació, la madre debe continuar con el embarazo. Y cuando nace, decidir si lo da en
adopción o se lo queda para criarlo amorosamente.

14. La adopción ¿puede ser una alternativa al aborto?.

Claro que sí. Si a una mujer le parece imposible criar a su hijo. Por el motivo que sea. Puede ser porque ella
misma ha sido abandonada, o por pobreza, o por enfermedad, o porque el hijo es fruto de una violación. Por lo que
sea. Si esa mujer no está en condiciones de criar a su hijo, siempre puede darlo en adopción. Siempre habrá
matrimonios que reciban gustosos a ese bebé, para criarlo y educarlo con mucho amor. Matar no soluciona ningún
problema. Y matar es el comienzo de muchos dramas.

15. ¿Porqué hay instituciones que promueven el aborto?.

Hay muchas instituciones en el mundo que promueven el aborto. Lo hacen por distintos motivos. El
principal motivo es que pretenden dominar el mundo. Y para dominar el mundo tienen dos caminos.

El primer camino para dominar el mundo es destruir la moral de los pueblos. Un pueblo que acepta como si
nada, que una madre mate al bebé que lleva en su vientre, es un pueblo sin moral. Y un pueblo sin moral es
fácilmente dominable. Porque no tiene fuerzas morales para resistir a la opresión del tirano de turno.

El segundo camino para dominar el mundo es controlar la población. Todos los años disminuye la
población de muchos países ricos. Porque mueren más personas de las que nacen. Cada vez tienen menos
población. Tienen menos jóvenes para trabajar. Y tienen más viejos para mantener y cuidar. Por eso sus economías
decaen. En cambio, en los países pobres, la población sigue aumentando. Y aunque sean pobres, de a poco van
49 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
progresando. Y los países pobres con más población, como Brasil, India y China, están empezando a tener
economías poderosas. Por eso, los países ricos quieren controlar la población de los países pobres. Para que sigan
siendo pobres. Y así, seguir dominándolos.

16. ¿Cuáles son las principales instituciones que promueven el aborto?.

Hay tres tipos de instituciones que promueven el aborto en todo el mundo: 1°) organismos internacionales;
2°) algunos Estados; y 3°) algunas organizaciones privadas de alcance mundial. Señalemos las principales:

a) Organismos internacionales: El principal organismo internacional que promueve el aborto en el


mundo, es la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y todas sus Agencias. En especial: la Organización
Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de Naciones Unidas para Actividades en Población (FNUAP), la
Organización de Naciones Unidas para la Cultura (UNESCO), el Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (PNUMA), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Consejo Económico y Social
(ECOSOC), la Unidad de Naciones Unidas para la Mujer, y los Comités de Seguimiento de los Tratados de
Derechos Humanos (especialmente el Comité de Derechos Humanos, y el de la Convención para la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer).

Además de la ONU, promueven el aborto la Unión Europea y la Organización de los Estados Americanos
(OEA).

b) Estados que promueven el aborto en todo el mundo: Principalmente son los Estados Unidos de
Norteamérica, Suecia, Gran Bretaña, Dinamarca y Holanda.

c) Organizaciones privadas internacionales que promueven el aborto: La principal de todas es la


Federación Internacional de Paternidad Planificada (IPPF). Su filial en el Ecuador se llama Asociación Pro-
Bienestar de la Familia Ecuatoriana (APROFE). Además, algunas fundaciones de los EE.UU. financian el aborto
en todo el mundo. Las más importantes de esas Fundaciones son: Fundación Ford, Fundación Rockefeller,
Fundación Gates, Fundación Turner y Fundación Packard.

MODULO 4:
Otros atentados contra la vida humana.

El aborto es el peor asesinato. Los padres –o al menos la madre-, matan a su hijo. No le permiten ni
siquiera nacer. Nunca se puede justificar un aborto. Ahora vamos a ver otros modos de atentar contra la vida
humana. Veremos algunos mal llamados “anticonceptivos”, que tienen efectos abortivos. Luego estudiaremos las
muertes que provoca la fecundación artificial. También estudiaremos algunas otras formas de manipulación
genética. Para terminar con la eutanasia y el suicidio. Aquí vamos:

1. Los “anticonceptivos” con efectos abortivos.

Es importante recordar que muchos “anticonceptivos” tienen efectos abortivos. Por sus mecanismos de
acción, son capaces de matar seres humanos. Y los matan en sus primeros días de vida. Cuando están en el vientre
de su madre. Nos mienten al llamarlos “anticonceptivos”, porque en realidad tienen efectos abortivos. Esos
productos son:

a) Las píldoras “anticonceptivas”. Todas las píldoras tienen 2 mecanismos de acción realmente
anticonceptivos. Además, todas las píldoras tienen 3 mecanismos de acción abortivos. Cuando fallan los
mecanismos anticonceptivos, entran en función los mecanismos abortivos. Y los mecanismos abortivos pueden
matar al hijo, en sus primeros días de vida. Recordemos todos los mecanismos de las pastillas:

a.1. Mecanismos realmente anticonceptivos: Los mecanismos que no permiten la concepción son:

1°) impedir la ovulación. Si la mujer no ovula, no puede quedar embarazada. Según el tipo de píldora, este
efecto se cumple entre el 50 y el 70% de los ciclos menstruales de la mujer. Entonces la mujer ovula –y puede
quedar embarazada-, entre el 30 y el 50% de los meses.

2°) hacer más espesa la mucosa cervical. Con eso es más difícil que los espermatozoides del varón, puedan
acercarse al óvulo de la mujer. Sin embargo, siempre hay espermatozoides que atraviesan la mucosa cervical.
50 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

a.2. Mecanismos abortivos de las pastillas: Si fallan los dos mecanismos anticonceptivos, se activan los tres
mecanismos abortivos de las píldoras. Los mecanismos abortivos de las pastillas son:

1°) El embrión –es decir la persona en sus primeras horas de vida-, debe anidar en el útero materno a la
semana de la fecundación. Pero el embrión no se mueve por sí mismo. Lo mueve el movimiento de las trompas de
Falopio de la madre. El primer efecto abortivo de estas píldoras, es hacer que ese movimiento de las trompas de
Falopio, sea mucho más rápido o mucho más lento, que el adecuado. Entonces, el pequeño ser humano llega muy
pronto –y el útero materno no está preparado para recibirlo-. O llega muy tarde –y ya se produjo la menstruación, y
el útero entonces tampoco está preparado para recibirlo-. En los dos casos, al no poder anidar en el útero de su
madre, el pequeño bebé muere.

2°) El segundo mecanismo abortivo de todas las píldoras, es modificar la cara externa del útero materno.
Esa modificación hace que el útero no sea apto para la implantación del embrión. Y el pequeño bebé, al no poder
implantarse, se muere.

3°) El tercer mecanismo abortivo de todas las píldoras, es impedir que la madre produzca la hormona
luteinizante. Esa hormona sirve para mantener al embrión anidado en el útero materno, durante los dos primeros
meses del embarazo. Entonces, si fallan todos los mecanismos anteriores, el bebé logrará anidar. Pero morirá a los
pocos días al desprenderse del útero materno, porque le falta la hormona luteinizante.

b) Los inyectables y los implantes bajo la piel, tienen las mismas drogas que las píldoras, variando
solamente el modo de aplicación. En lugar de ser pastillas que se toman, son drogas que se inyectan o se implantan
bajo la piel. Como tienen las mismas drogas, funcionan igual que las píldoras, a veces como anticonceptivos, y si
fallan, como abortivos.

c) Los dispositivos intrauterinos (dius), son cuerpos de plástico o de metal, que se insertan en el útero de
la mujer. Su función es mantener continuamente irritado la capa externa del útero. Y ese útero irritado, impide que
el embrión pueda anidar. Y al no poder anidar en el útero, el bebé muere. Los dispositivos intrauterinos no tienen
ningún mecanismo de acción anticonceptivo. Todos los dius son abortivos, aunque muchos médicos les mienten a
las mujeres, diciéndoles que no son abortivos.

2. La fecundación artificial.

A cambio de una suma de dinero, algunos laboratorios les “fabrican” hijos a personas estériles. El asunto
es que todas esas técnicas son muy deficientes. Por ese motivo se “fabrican” muchos seres humanos, porque la
mayoría de ellos muere durante el proceso.

Como todas estas técnicas son muy deficientes, los laboratorios “fabrican” muchos embriones –seres
humanos en sus primeros días de vida-. Matan a algunos, porque tienen alguna enfermedad. Otros embriones son
implantados en el útero de la mujer. El resto de los embriones es congelado, y conservado en unas pequeñas
cámaras frigoríficas. Si no prosperan los embarazos con los embriones implantados, se descongelan algunos de los
sobrantes. Y nuevamente se hace el experimento de implantar algunos embriones en la mujer. Si luego nace un
bebé y la mujer no quiere otro, los embriones congelados, se descongelan y así los matan.

Todos estos procesos hacen que por cada hijo nacido, son muchos los hijos que se matan. Las estadísticas
del gobierno británico, informan que de cada 100 bebés producidos por estas técnicas, sólo 4 llegan a nacer. Es
decir, que se trata de técnicas tan deficientes que, para lograr 1 niño nacido vivo, matan 24 bebés. Esto es suficiente
para eliminar estas técnicas. Deben ser prohibidas. Y si los gobiernos no las prohíben, es porque hay un gran
negocio de dinero atrás de ellas.

3. Otras formas de manipular el comienzo de la vida humana.

Desgraciadamente, muchos científicos se creen dioses. Pretenden ser los dueños de la vida y la muerte de
los seres humanos. Para eso hacen muchos experimentos. “Fabrican” seres humanos. Luego ponen en riesgo sus
vidas. Y, finalmente, todos ellos terminan muriendo. Algunos experimentos se hacen en secreto. Por miedo a que
los prohíban o metan presos a los científicos. Pero ni bien logran algún avance científico –real o posible-, dan a
conocer el experimento en las revistas científicas. Y los medios de prensa alaban esos “avances” de la ciencia, que
cuestan miles de vidas humanas.
51 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

Las bombas -en especial las bombas atómicas-, no son un avance de las ciencias. Porque sirven para matar
gente. Del mismo modo, estos experimentos sobre el inicio de la vida humana, tampoco son avances de las
ciencias. Porque matan mucha gente.

Algunos de esos experimentos son: a) los intentos de gestar bebés en úteros artificiales. Ya vimos que se
pueden “fabricar” embriones en un laboratorio. Pero, a los pocos días de vida, ya no se los puede mantener en un
laboratorio. O se los implanta en el útero de una mujer. O se los congela. O se los mata. Pero no pueden seguir
creciendo, porque no se ha inventado nada que actúe como el útero de una mujer.

b) la clonación. Son técnicas muy complejas, que permiten la reproducción de plantas y algunos animales,
sin intervención de los espermatozoides. En animales estas técnicas son muy caras, y tienen una tasa de éxitos
bajísima. Han fracasado todos los experimentos que se hicieron en seres humanos.

c) células madre de embriones. Esas células tienen una gran capacidad de reproducirse, y de transformarse
en muchas cosas diferentes: tejidos, huesos, órganos. Por eso, algunos científicos imaginaron que podían ser útiles
para curar algunas enfermedades. Los experimentos empiezan quitando esas células al embrión, que por ese motivo
se muere. Y luego se aplican las células al enfermo. Es decir que en estos experimentos, siempre se matan seres
humanos en sus primeros días de vida. Además, han fracasado todos los experimentos que se hicieron hasta el
momento. En cambio, se han podido tratar algunas de esas enfermedades, con células madre de personas adultas.
Esas células madre se obtienen sin hacer ningún daño al adulto de quien se las saca.

Todos estos experimentos son innecesarios. Nuestro Padre Dios ha previsto el modo perfecto para que
nazcan nuevos seres humanos. Él nos quiere con locura. Al punto que el Verbo de Dios se hizo Hombre. Y murió
en la Cruz por nosotros. Por eso, el Buen Dios ha previsto un modo hermoso para procrear nuevos seres humanos.
Hace falta la unión personal de un varón y una mujer. Que los dos sean “una sola carne”. Luego, la madre lleva
durante nueve meses en su seno, al hijo de ambos. Ese es un tiempo de preparación. Es un tiempo para ir amando
cada día más al hijo. Que ya vive, pero que todavía no ha nacido. Esos nueve meses de crecimiento misterioso.
Dentro del vientre materno. Son un tiempo muy importante. Es el tiempo que necesitan los padres, para prepararse
para amar a su hijo con todo el corazón. Como el mismo Jesús los ama a esos padres. Los hombres no tenemos que
inventar como procrear otros hombres. Basta dejarnos llevar por el plan amoroso del Dios que es Amor.

4. La eutanasia.

Hay algunos científicos que pretenden hacerse dioses, manipulando el comienzo de la vida humana. Pero
hay también médicos que pretenden hacerse dioses, adelantando el final de la vida humana.

El dolor es inseparable de la condición humana. Todos alguna vez hemos sufrido o sufriremos dolores.
Pueden ser dolores físicos o dolores morales. Algunos pueden evitarse. Otros son inevitables. ¿Quién podría estar
contento frente a la muerte de un ser querido?. Algunos dolores son muy intensos. Son muy difíciles de soportar.

Para quienes tenemos fe, cualquier dolor tiene sentido. Nos permite unirnos a la Cruz redentora del mismo
Jesús. Sabemos que el dolor es la forma más eficaz de purificación de los pecados. Por eso. Para purificar los
pecados de toda la humanidad, Jesús sufrió la Pasión y la Muerte en la Cruz. Todo dolor, sea físico o moral, nos
puede poner junto a Jesús Crucificado. Todo depende de nosotros. Y si lo hacemos, ya no llevamos solos esa cruz.
Porque el mismo Jesús nos ayuda a llevarla.

Por todo esto, la Iglesia siempre quiso cuidar a los enfermos. Aliviarles el dolor todo lo que se pueda. Y,
sobre todo, enseñarnos a ofrecer esos dolores a Jesús, para la purificación de todos los pecados. Los nuestros y los
de los demás hombres.

Algunos médicos que no conocen el sentido profundo del dolor. Y que quizá quieran sacarse de encima al
enfermo. Para no verlo sufrir. O porque es muy caro atenderlo. O por cualquier motivo. Algunos de esos médicos
prefieren matar al paciente. En lugar de mitigar su dolor. Y en lugar de ayudarlos a comprender el sentido de su
enfermedad. A esto se lo llama eutanasia. Eutanasia es matar a una persona para suprimirle un dolor muy intenso.
O porque tiene una vida muy precaria, sin valerse por sí mismo.
52 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
La eutanasia es un delito. Es un homicidio. Es matar a una persona humana. Nunca se justifica. Porque sólo
Dios es el Señor de la Vida y de la muerte. Sólo Él sabe cuándo es el momento oportuno, para la muerte de cada
persona. Por eso la vida humana debe protegerse desde el momento de la concepción, hasta la muerte natural.

5. El suicidio.

Desgraciadamente, hay personas que no soportan ciertos dolores y se dan muerte. En general los dolores
morales son los más difíciles de soportar. No podemos juzgar a las personas que se suicidan. Pero si son familiares
o amigos, tenemos que preguntarnos si no los habríamos podido ayudar mejor.

Quien se suicida es porque se sintió solo. Y quizá nosotros –sin darnos cuenta-, lo dejamos solo. Es muy
importante no dejar solo a nadie. Tengamos siempre la mano amiga tendida, para ayudar a los demás. Ayudemos a
que los demás encuentren el sentido hermoso que tiene la vida. Su propia vida. Esto es lo mejor que podemos hacer
para prevenir los suicidios. No lo olvidemos nunca. Y encomendemos al Buen Jesús a todas las personas que se
hayan suicidado.

TEMA 5: Métodos naturales de conocimiento de la fertilidad.

MODULO 1:
Introducción a los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad.

a. Los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad:

Son métodos les que permiten a todas las mujeres conocer sus días fértiles y los días en que no son fértiles.
Por eso se los llama métodos naturales de conocimiento de la fertilidad. Son métodos científicos. Los matrimonios
con dificultades para tener hijos, pueden usar estos métodos para buscar un embarazo. Teniendo relaciones
sexuales, en los días de mayor fertilidad de la mujer. También se pueden usar para postergar un embarazo.
Teniendo relaciones sexuales sólo en los días infértiles.

Los métodos naturales se basan en estudios científicos. Estudios sobre el funcionamiento del cuerpo de la
mujer. Primero se estudia el ciclo menstrual femenino desde el punto de vista teórico. Después viene la parte
práctica del curso. En la parte práctica, se le enseña a cada mujer a reconocer los signos externos, que le muestran
en qué momento del ciclo menstrual se encuentra cada día. Así puede descubrir con seguridad si se encuentra en un
día fértil o infértil. De acuerdo con esa información, ella y su marido podrán decidir si ese día tienen o no tienen
relaciones sexuales.

Cuando los métodos naturales se utilizan para postergar los nacimientos, tienen una eficacia superior a
cualquiera de los métodos anticonceptivos artificiales. Además, son gratuitos y no dañan la salud de la mujer. Y,
sobre todo, si se los utiliza por motivos justos; los métodos naturales pueden aumentar el amor de los esposos.

Además, los métodos naturales son muy sencillos de aprender. Pueden resumirse en 4 frases si se busca
lograr un embarazo, y en 2 frases si se busca postergar un embarazo. Veamos:
53 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
a.1. Para lograr un embarazo:

1) Absténgase desde el día 1 del ciclo, hasta que tenga la mucosidad más fértil;
2) Tenga relaciones matrimoniales en días alternados, hasta el día cúspide más 2;
3) Siga tomándose la temperatura al despertarse. Una temperatura elevada de 21 días seguidos significa que
tiene una probabilidad del 99% de estar embarazada;
4) Para estimar la fecha del nacimiento, determine el primer día de cambio térmico sostenido; reste 7 días y
sume 9 meses.

a.2. Para postergar un embarazo:

1) La fase I finaliza el día 6 del ciclo, siempre que todavía esté seca de mucosidades y no haya tenido ciclos
más cortos de 26 días en los dos últimos años. Absténgase de tener relaciones matrimoniales al comenzar el día 7
del ciclo;
2) La fase III comienza la tarde del cuarto día de secado después del día cúspide, confirmado por 3 días de
cambios de temperatura completos después del día cúspide.

Las personas que no conocen estos métodos no pueden comprender las frases que acabamos de leer o
escuchar. Para eso es necesario hacer el curso completo. Es muy importante que todos los matrimonios puedan
hacer un curso completo, de los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad.

b. Los métodos naturales. Un estilo de vida cristiano:

Los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad son los mejores. Porque hacen más fácil al marido y
a la mujer vivir su matrimonio de un modo cristiano. Es decir, les permiten transformar su vida matrimonial en un
camino de santidad. Y esto los hace insuperables.

En cambio, los métodos artificiales de control de la natalidad impiden la vida cristiana de los esposos.
Porque, a la larga, les impiden amarse mutuamente. Estos métodos rechazan el plan de Dios. Dios quiere que el
amor de los esposos sea un reflejo del amor de Dios a los hombres. Y El nos amó hasta la muerte y muerte de Cruz.

Dios Nuestro Señor nos creó por puro amor. El amor es expansivo. Necesita darse a otras personas. Por eso
Dios, aún siendo Tres Personas distintas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), creó a los ángeles y a los seres
humanos. Y nos creó para que lo amáramos a Dios Uno y Trino; y, a la vez, para que amemos a los ángeles y nos
amemos entre nosotros.

Pero Dios nos dio mucho más. Nos dio la capacidad de cooperar con Él, en la procreación de nuevos seres
humanos. Y que, de este modo, haya muchas más personas amadas por Dios y destinadas a amar al Señor y a los
demás hombres. Por lo tanto, la fertilidad es un don –un regalo- maravilloso de Dios, a todos los seres humanos.
Gracias a la fertilidad podemos procrear otros hombres, destinados a dar gloria al Buen Dios.

Por eso el mandato de Dios a nuestros primeros padres, Adán y Eva, fue muy claro y sencillo: “Crezcan,
multiplíquense y dominen la tierra”. Como Adán y Eva ya eran adultos, el mandato de que crezcan se refiere a
crecer en madurez, crecer en amor de Dios y amor mutuo, crecer en humanidad… El modo de dominar la tierra es a
través del trabajo. Finalmente, multiplicarse significa hacer un uso generoso del don de la fertilidad. Por eso la
Iglesia siempre ama, aconseja y ayuda a las familias numerosas. Porque las familias numerosas son un modo de
cumplir el mandato de “multiplicarse” dado por Dios a Adán y Eva.

Y ¿cómo ama Dios? Nuestro Señor nos ama libremente –porque El quiere amarnos-; nos ama totalmente
–se hizo Hombre, padeció y murió en la Cruz por nosotros, además se queda dentro de un pedacito de pan en la
Eucaristía y nos perdona los pecados si nos arrepentimos y nos confesamos-. Además, el amor de Dios es siempre
fiel; no nos engaña, siempre quiere lo mejor para nosotros, nos aguanta nuestros pecados y nuestra indiferencia.
Finalmente, el amor de Dios es fecundo. Es fecundo porque siempre se abre a nuevos seres humanos. Pero también
es fecundo porque el amor a Dios crece día a día en cada uno de nosotros, si le somos fieles.

Por lo tanto, el amor que se tienen los esposos también debe ser libre, total, fiel y fecundo. Así es un buen
reflejo del amor de Dios. Y los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad, ayudan a los esposos a amarse
de ese modo. Con más libertad, porque ellos deciden responsablemente tener -o no-, relaciones matrimoniales cada
día. El amor de los esposos es total porque uno decide en función del otro. Ese entendimiento y apoyo mutuo
54 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
garantiza la fidelidad de los esposos. Y, además, al conocer bien la fertilidad, pueden ser más fecundos. Porque el
amor verdadero siempre da vida.

En síntesis: los métodos naturales permiten que el amor de los esposos sea sincero. Que no se hagan
“trampas” ni se engañen. Que el varón esté pendiente del ciclo de su mujer. Y que la respete como ella es. En los
casos donde hay motivos graves para postergar un nuevo hijo, los métodos naturales permiten hacer esa
postergación, sin ofender a Dios.

c. Otras ventajas de los métodos naturales:

Las otras ventajas de los métodos de conocimiento de la fertilidad humana, es que son: a) sanos; b)
saludables; c) efectivos; d) fáciles de aprender; e) ecológicos; f) económicos; g) duran toda la vida; h) reversibles.
Veamos:

c.1. Los métodos naturales son sanos: Todos los métodos artificiales de control de la natalidad dañan la
salud de las mujeres. Unos más que otros. Unos antes que otros. Pero todos, finalmente, terminan dañando la salud
física de las mujeres. Además, dañan la salud espiritual tanto de las mujeres como de sus maridos. En cambio los
métodos naturales son muy sanos. Los métodos naturales no dañan la salud física, ni la salud espiritual de los
esposos. Los métodos naturales permiten observar los signos de fertilidad e infertilidad, que Dios les regaló a las
mujeres. Y eso es algo completamente sano.

c.2. Los métodos naturales son saludables: Los métodos naturales permiten que cada mujer conozca si tiene
un ciclo menstrual normal o no. Los ciclos anormales indican una mala alimentación o alguna enfermedad.
Entonces, al utilizar los métodos naturales, las mujeres con alguna enfermedad pueden tratarla y curarse. Y las
mujeres con problemas alimenticios, pueden aprender a comer adecuadamente. Y todo esto hace más saludables a
las mujeres.

c.3. Los métodos naturales son efectivos: Muchos matrimonios tienen baja fertilidad. Ninguno de los dos es
completamente estéril, pero uno o ambos esposos tienen poca fertilidad. Como los métodos naturales permiten a la
mujer conocer los días de mayor fertilidad, son muy útiles para ayudar a tener hijos a los matrimonios con baja
fertilidad. De hecho, son muchos los matrimonios que han podido tener sus hijos gracias a los métodos naturales.

Además, si hay justos motivos para postergar la llegada de un nuevo hijo, los métodos naturales también
son muy eficaces. La ciencia ha confirmado que los métodos naturales tienen una eficacia superior a todos los
métodos anticonceptivos.

c.4. Los métodos naturales son fáciles de aprender: Estos métodos se enseñan con unas pocas clases
teóricas. Luego, viene la parte práctica que desarrolla cada mujer en su casa. La mujer tiene que anotar diariamente
sus observaciones. Y en las clases prácticas le ayudan a comprender lo que observó en su cuerpo. Las
observaciones se pueden anotar con símbolos. Por eso, también las mujeres que no saben leer ni escribir pueden
aprender los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad.

c.5. Los métodos naturales son gratuitos: Cualquier método anticonceptivo cuesta dinero. Si los regalan en
los centros de salud, el Gobierno tuvo que comprarlos. Y, por lo tanto, los termina pagando el pueblo con sus
impuestos. Es decir que los paga el que los compra. Y si se los regalan, lo paga todo el pueblo ecuatoriano. En
cambio, los métodos naturales se enseñan en forma gratuita y se utilizan en forma gratuita.

c.6. Los métodos naturales son reversibles: Esto quiere decir algo muy sencillo. Significa que se pueden
usar tanto para buscar un nuevo hijo como para postergarlo. Y eso se hace inmediatamente de tomada la decisión.
Decisión que será la mejor si se toma en la presencia de Dios. En cambio hay métodos artificiales que no son
reversibles. Por ejemplo, quien se esterilizó casi nunca podrá volver a recuperar su fertilidad. Además, cuando las
mujeres dejan de tomar las píldoras, les recomiendan no quedarse embarazadas por varios meses. Es por el riesgo
que les nazcan hijos enfermos por el veneno químico de las pastillas anticonceptivas.

c.7. Los métodos naturales duran toda la vida: A lo largo de su vida, la mujer casada atraviesa diversas
etapas. A veces puede ser que Dios le pida tener un hijo con su marido. Otras veces, quizá el Señor les pida
postergar un nuevo embarazo. Después del nacimiento de un hijo, la madre tiene un período de adaptación y
recuperación de la fertilidad. Años después disminuye su fertilidad con la premenopausia. Y, finalmente, dejará de
55 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
ovular con la menopausia. Durante todas esas etapas de su vida, los métodos naturales pueden acompañar
adecuadamente a la mujer. Y le ayudan a estar siempre sana.

c.8. Los métodos naturales son ecológicos: La ecología nos permite vivir conforme con la naturaleza
humana y la naturaleza de las cosas creadas por Dios. Cuando la mujer conoce perfectamente como funciona su
cuerpo, puede vivir en armonía con su naturaleza femenina. Además, los métodos naturales le permiten a los
esposos vivir su sexualidad de modo natural sin contaminarla con elementos químicos, de plástico o látex.
Simplemente viven sus actos matrimoniales como Dios manda. Sin interferencias de ningún tipo. De un modo
completamente natural y ecológico.

MODULO 2:
El ciclo femenino y los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad.

Los métodos naturales se basan en el conocimiento científico de la fertilidad humana. Tanto del varón
como de la mujer. La célula generativa masculina es el espermatozoide. A partir del momento en que el varón llega
a la pubertad, comienza a producir millones y millones de espermatozoides en forma continua. Por lo tanto, el
varón es fértil todos los días del año y hasta una edad bastante avanzada –más o menos hasta los 70 años-. En
cambio, la mujer sólo es fértil unos pocos días cada mes. Y, además, a eso de los 45 años se acaba su fertilidad. Por
eso es muy importante conocer muy bien el ciclo femenino. Porque sólo puede concebir los días fértiles. Y en los
días infértiles, por más que tenga relaciones sexuales, no puede concebir ningún hijo. En cambio el varón puede
engendrar un hijo en cualquier día del año. Estudiemos ahora el ciclo de la mujer.

a. El ciclo femenino:

a.1. Con la ayuda de las imágenes, podemos hacer una breve síntesis del ciclo menstrual de cada mujer.
Cada ciclo tiene siete pasos fundamentales. Veamos:

Primero: El cerebro de la mujer le avisa al ovario que prepare un óvulo, para un posible embarazo.
Mientras el óvulo va madurando, el cerebro le avisa al útero que prepare su cubierta (endometrio) para recibir un
posible óvulo fecundado, o sea, un ser humano en sus primeros días de vida.

Segundo: El cuello del útero produce una mucosa apta para el embarazo. Al mismo tiempo, la abertura del
cuello del útero se abre más, sube y se pone blanda. Todo esto facilita la entrada de los espermatozoides.

Tercero: El óvulo ya maduro sale hacia un tubo llamado trompa de Falopio. A esto se lo llama ovulación.

Cuarto: Si los esposos tienen relaciones matrimoniales en esos días, los espermatozoides del marido
navegan por el canal de la vagina hasta el cuello del útero, y de allí atraviesan el útero para llegar a las trompas de
Falopio.

Quinto: En las trompas de Falopio es donde se produce la fecundación. La fecundación ocurre cuando un
espermatozoide atraviesa el óvulo. En ese momento comienza la vida de un nuevo ser humano. Ese bebé se irá
trasladando hasta la cubierta del útero (el endometrio), donde se implanta –se “pega”- y continúa su desarrollo.
56 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

Sexto: Si la mujer está embarazada, el cerebro envía un mensaje para que el cuerpo de la mujer no vuelva a
ovular. Además, el cuerpo comienza a proteger el posible embarazo, aumentando levemente la temperatura en
reposo (al levantarse de la cama). También la mucosa del cuello del útero se va secando. El cuello del útero se
cierra y desciende, como si cerrara sus puertas para proteger una nueva vida.

Séptimo: Si la mujer no concibió un hijo, entonces su cuerpo elimina la cuna que había preparado en su
útero. Es lo que se llama la menstruación. Luego de la menstruación, la mujer comienza a preparar su cuerpo para
iniciar un nuevo ciclo.

a.2. Si estudiamos el ciclo menstrual en relación al tiempo, nos encontramos con tres fases diferentes. Estas
son las tres fases del ciclo femenino:

-Fase I: La primera fase es la más evidente para toda mujer. Es la menstruación. Cuando empieza la
menstruación, comienza un nuevo ciclo. Esta fase concluye cuando aparece la primera señal de mucosa en la
apertura de la vagina. Este período es poco fértil.

-Fase II: Es la fase fértil y húmeda del ciclo. Aquí aparecen los signos de fertilidad: los cambios en el
cuello del útero (se abre, sube de altura y se pone blando) y aparece la mucosa vaginal (al comienzo es pegajosa y
densa, luego se pone de color más claro, se hace elástica y fluida). En algún momento al final de esta fase ocurre la
ovulación. Hay un día en que la mucosa se transforma en opaca y pegajosa, y la mujer se siente seca el día entero.
El día anterior, es decir el último día en que la mujer experimenta la sensación húmeda y resbaladiza, es el día
cúspide. El día cúspide es el de mayor fertilidad.

-Fase III: Es la fase infértil del ciclo. La fase seca. En ella no es posible concebir un hijo.

Ninguna mujer sabe de antemano cuánto durará cada uno de sus ciclos. Y tampoco sabe de antemano, si
serán regulares o irregulares. Los métodos naturales permiten a las mujeres conocer sus días fértiles. Al advertir los
cambios que se producen en su cuerpo. Por lo tanto, no tiene importancia si los ciclos son regulares o irregulares.
Por eso, usando bien estos métodos, cada mujer puede conocer perfectamente sus días fértiles. Y entonces, ella y su
marido pueden decidir libremente si tendrán o no relaciones matrimoniales en esos días.
57 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Los métodos naturales no pueden utilizarse mientras la mujer usa anticonceptivos porque los
anticonceptivos provocan cambios artificiales en la mujer. Y eso puede llevar a confundir esos síntomas con los
síntomas naturales de esa mujer.

b. El método de la ovulación:

Es el más sencillo y más difundido de los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad. Se basa en la
observación -y en la sensación- de los cambios producidos en la mucosa, en la parte externa de la vagina. Esto le
permite a la mujer detectar con exactitud: a) los días infértiles previos a la ovulación; b) el inicio de la fase fértil; c)
el día de máxima fertilidad; y d) los días no fértiles posteriores a la ovulación.

La mujer aprende a identificar las características de su propia mucosa. Con eso logra conocer la fase del
ciclo en la que se encuentra. Además puede conocer si está en un período fértil o infértil. Las dos características
que la mujer aprende a identificar son la sensación –lo que ella siente de su mucosa- y lo que ve de su mucosa –la
apariencia-.

Las sensaciones posibles de la mucosa son dos:


a) de sequedad. La mujer se siente seca;
b) de humedad. Se siente mojada, húmeda, con sensación de lubricación.

Las apariencias normales de la mucosa son tres:


a) grumosa: es muy densa, pegajosa, al intentar estirarla entre los dedos se rompe enseguida; suele ser
opaca;
b) elástica: se estira entre los dedos, suele ser transparente y se parece a la clara de huevo cruda;
c) mixta: posee una parte del aspecto elástico y otra del grumoso.

La mucosa sana puede presentar los siguientes colores: blanca, amarillenta, rosada o marrón (como con
sangre) o transparente. Cuando presenta un color diferente a estos puede significar alguna enfermedad o una
posible infección.

c. El método de la temperatura:

Se refiere a la temperatura de la mujer en reposo. Esa es la temperatura tomada inmediatamente después de


despertarse y antes de levantarse de la cama. Lo mejor es tomarla siempre a la misma hora. Permite detectar la fase
no fértil posterior a la ovulación.

Luego de la ovulación, la temperatura corporal de la mujer comienza a elevarse. Se eleva entre 0,2 y 0,5°C.
Ese aumento de la temperatura corporal dura hasta unas horas antes de la menstruación. De modo que durante el
ciclo menstrual, la mujer registra tres temperaturas diferentes: baja temperatura, ascenso de la temperatura y
temperatura alta.

La temperatura del cuerpo varía a lo largo del día. Aumenta con la actividad. Por eso se debe registrar la
temperatura en estado de reposo completo. Es decir, inmediatamente al despertarse y antes de levantarse de la
58 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
cama. Además es importante tomar la temperatura a la misma hora. Es necesario usar un termómetro adecuado que
registre correctamente pequeñas variaciones en la temperatura. La ovulación ocurre durante el ascenso de la
temperatura o poco antes que comience la suba de la temperatura.

Este método sólo sirve para identificar la ovulación. Entonces identifica la fase posterior a la ovulación. Por
lo tanto, este método no sirve para los matrimonios que desean tener hijos porque sólo permite conocer cuando ya
pasó la fase fértil. Para postergar un hijo, el matrimonio debe abstenerse de tener relaciones desde el comienzo de
la menstruación hasta el tercer día desde que comienza el aumento de la temperatura.

d. El método sintotérmico:

Este método es el más completo de todos los métodos naturales pero es el más complicado de todos. Su
base científica es hacer que cada mujer reconozca sus días fértiles e infértiles en base a todos los indicadores
posibles. Esos indicadores son: la mucosa –como en el método de la ovulación-, la temperatura –como en el
método de la temperatura- y, además, los indicadores menores de la fertilidad. Los indicadores menores de la
fertilidad son los siguientes:

1. Cambios en el cuello del útero: Poco antes de la ovulación, el cuello del útero se ablanda, se abre su
orificio externo y adopta una posición más alta en la vagina. Ya habíamos estudiado que esto es para facilitar el
ascenso de los espermatozoides. En cambio, días después de la ovulación, el cuello del útero se endurece, se cierra
su orificio externo y adopta una posición más baja en la vagina. También habíamos estudiado que esto es en
previsión de un embarazo, precisamente para proteger al hijo.

2. Sangrado no menstrual: A veces, durante la ovulación se produce un pequeño sangrado en la mujer que
tiñe la mucosa de color rojo, rosado o marrón.

3. Dolores abdominales en la pelvis o en la espalda: Se producen luego de la ovulación y antes de la


menstruación.

4. Molestias mamarias: A veces indican la proximidad de la ovulación; en otras ocasiones señalan la


proximidad de la menstruación. Eso depende de las diferentes hormonas que segrega la mujer en esos períodos.

5. Cambios de humor: En los días de la ovulación, algunas mujeres sufren de euforia o depresión. Y hay
mayor irritabilidad en los momentos previos, y durante la menstruación.

En una explicación simplificada, el método sintotérmico se aplica del siguiente modo: a) principalmente
con la observación de la mucosa, se fija el último día no fértil antes de que se produzca la ovulación; y b)
combinando la temperatura y la observación de la mucosa, fija el primer día no fértil posterior a la ovulación. De
esta manera se detectan con precisión los días fértiles –donde quienes deseen tener un hijo deben tener relaciones
matrimoniales; y quienes deseen posponer un nacimiento deben evitar las relaciones matrimoniales- y los días
infértiles.

El método mucotérmico es una variante menos complicada que el anterior. Usa los parámetros de la
mucosa y la temperatura. De allí viene su nombre. Y no utiliza los indicadores menores de fertilidad. Su eficacia es
similar a la del método sintotérmico.

Ahora es bueno recordar las ventajas de los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad. En primer
lugar, que permiten a los esposos amarse como Dios manda. Además, todos estos métodos son sanos, saludables,
efectivos, fáciles de aprender, ecológicos, económicos, se pueden aplicar durante toda la vida y son reversibles.

MODULO 3:
¿Porqué los métodos naturales son desconocidos o despreciados?

a. Principales daños físicos de los anticonceptivos:

Es importante conocer que todos los métodos anticonceptivos, causan daños a la salud. Unos son más
dañinos que otros. Y algunos pueden causar la muerte tanto del bebé como de la madre. Todos los anticonceptivos
dañan la salud. Los médicos y los farmacéuticos suelen ocultar estos efectos contrarios a la salud. Por eso es muy
importante conocerlos. Veamos:
59 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

a.1. Daños de los preservativos y diafragmas: Debido al roce con el látex y a los elementos químicos que
suelen contener, provocan irritaciones e infecciones de diversa gravedad.

a.2. Daños de los espermicidas: Al ser sustancias químicas provocan irritaciones e infecciones. Además,
como dañan a los espermatozoides, en caso de producirse una concepción, muchas veces provocan malformaciones
en los hijos.

a.3. Daños de las píldoras anticonceptivas: Aumentan el riesgo de cáncer de mama y de útero (en especial
si comienzan a usarse de jovencitas o si se utilizan durante varios años). Multiplica entre 3 y 6 veces los riesgos de
trombosis venosa, embolia pulmonar y trombosis cerebral. Además, provocan alteraciones hepáticas, hipertensión,
riesgo de esterilidad permanente, dolores de cabeza, náuseas, sangrado, aumento de peso y tromboembolismo. No
pueden ser utilizadas por adolescentes en crecimiento ni por mujeres con los siguientes factores de riesgo: diabetes,
hipertensión, obesidad, colesterol elevado y trastornos hepáticos.

a.4. Daños de los implantes: Tienen una composición química similar a la de las píldoras anticonceptivas.
Los daños que pueden producir son los mismos.

a.5. Daños de las inyecciones periódicas: Su composición química es parecida a la de las píldoras
anticonceptivas. Pero como deben estar almacenados durante un mes, las dosis iniciales son mucho más altas. Por
eso tiene los mismos efectos pero en forma mucho más generalizada y con mayor gravedad. En muchos países
están prohibidas porque han causado la muerte de algunas mujeres.

a.6. Daños de los dispositivos intrauterinos (dius): Provocan mayor riesgo de contraer la enfermedad
inflamatoria pélvica (que puede ser mortal), inflamaciones genitales, y septicemia (infección generalizada en todo
el cuerpo, que también puede ser mortal). Son frecuentes los dolores en la pelvis, sangrados e infecciones de cuello
de útero y de las trompas de Falopio. Puede causar perforaciones de útero (con riesgo de vida). Cuanto más tiempo
se tienen puestos los dius, es mayor el riesgo de esterilidad permanente. Las mujeres que no han tenido hijos no
deben usarlos.

Como podemos ver, todos los anticonceptivos causan daños a la salud de las mujeres. Lastimosamente,
muchos médicos y muchos farmacéuticos recetan o venden estos productos, sin explicarles a las mujeres los riesgos
que corre su salud. En otros casos, directamente les mienten al decirles que no corren ningún riesgo. Además, les
suelen ocultar el efecto abortivo de aquellos anticonceptivos que pueden matar en los primeros días de vida
intrauterina. En otros casos, directamente les mienten diciéndoles que no son abortivos. Es importante que las
mujeres les avisen a las amigas, parientas o vecinas cuando un médico les miente. Para que ninguna mujer se
atienda con un médico mentiroso. Esos médicos mentirosos ponen en riesgo la salud de las mujeres y la vida de sus
hijos.

b. Ventajas de los métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad:

Ya hemos visto que los métodos naturales son perfectamente saludables. No causan ningún daño a la salud
de los esposos y no matan a los bebés antes de nacer. Además, los métodos naturales son gratuitos –en cambio los
métodos artificiales cuestan dinero, y si los regala el Gobierno, los paga todo el pueblo con sus impuestos-. Los
métodos naturales permiten a los esposos, llevar un verdadero matrimonio cristiano. En cambio, los métodos
artificiales matan la vida cristiana de los cónyuges.

Por otra parte, los métodos naturales respetan mejor la dignidad de la mujer. Y equipara la mujer con el
varón. Hacen que el marido conozca y respete la fertilidad de su mujer. Si quieren tener un hijo, ambos deben
elegir juntos el mejor momento para sus relaciones matrimoniales. Si desean postergar un nuevo hijo, ella y su
marido deben abstenerse juntos de las relaciones sexuales en los días fértiles de la mujer.

En cambio, los métodos anticonceptivos no sirven para tener hijos; sólo sirven para evitarlos. Además, al
usar anticonceptivos, sólo la mujer paga con su salud, el hecho de postergar un nuevo hijo.

Como son tantas las ventajas de los métodos naturales, podemos preguntarnos ¿porqué no están más
difundidos? ¿Por qué no se enseñan en las universidades, en los hospitales y en los centros de salud comunitarios,
en las parroquias?
60 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
La respuesta a estas preguntas se puede resumir en tres palabras: sexopatía, ignorancia y oposición. a)
Sexopatía, porque hay muchas personas que viven su sexualidad de modo patológico. b) Ignorancia, porque muchos
matrimonios y médicos desconocen los métodos naturales. c) Oposición, porque algunas instituciones combaten la
difusión de los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad. Veamos el asunto con más tranquilidad.

c. ¿Por qué los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad son casi desconocidos por la
gente?:

Ya lo dijimos y ahora lo repetimos: las causas de la poca difusión de los métodos naturales son tres: 1) la
sexopatía de muchos, 2) la ignorancia de algunos, y 3) la oposición de otros.

c.1. Sexopatía: Lastimosamente para ellos, hoy en día mucha gente toma el sexo como si fuera “su” dios.
Buscan gozar de todos los placeres y huir de todos los dolores. No se dan cuenta que ninguna de las dos cosas es
posible. El dolor es parte inevitable de la condición humana. Y el exceso de placer nos hace daño. Da gozo comer cosas
ricas. Pero hay un límite para la comida. Pasado el límite, el exceso de alimentos hace daño. Además, hay comidas muy
ricas que son malas para ciertas enfermedades. Y las personas con esas enfermedades no deben comer esas ricas
comidas. Porque a ellos les hace mal.

Con el sexo pasa algo semejante. El sexo dentro del matrimonio y abierto a la vida es muy placentero. Es
genial. Podríamos decir que es lo máximo. Porque une a dos personas -el marido y la mujer- a través de sus cuerpos.
Pero se unen completamente las dos personas. Esto da mucho placer y algo aún más importante: un gran gozo. El gozo
de la mujer de entregarse ella misma, completamente, para su esposo. Y el gozo del esposo de entregarse él mismo,
completamente, para su esposa. Y ese gozo es mucho mejor y más completo que unos minutos de placer genital.

Los sexópatas buscan el gozo verdadero. Pero nunca lo encuentran porque no lo conocen. Además no lo
encuentran porque lo buscan por caminos equivocados. El sexópata busca el amor eterno. Pero quiere recibir un amor
eterno sin dar nada a cambio. Y eso es imposible. Sin darse completamente a otra persona, es imposible recibir
completamente a otro ser humano.

El sexópata confunde el instante con la eternidad. En una relación de amor verdadero, el amor llena todo el día.
Se trabaja por amor, se cuida la casa por amor, se educan los hijos por amor. Y las relaciones sexuales son solo unos
momentos. Se ama todo el tiempo y con todo lo que se hace. También con la sexualidad. Pero el sexo no es todo y ni
siquiera es lo más importante. Los sexópatas no pueden entender esto que es tan sencillo.

En definitiva el sexópata confunde el instante –la relación sexual- con la eternidad –el amor auténtico-. Por
eso, el sexópata aumenta la cantidad de sus relaciones sexuales. Y como no lo satisfacen, imagina que se equivocó de
persona y entonces cambia de persona. Y cuando las nuevas personas no lo satisfacen, cambia las posiciones del
cuerpo. Y cuando las nuevas posiciones del cuerpo no lo satisfacen, piensa en tener relaciones con las personas de su
mismo sexo. Y así sigue toda su vida teniendo algunos instantes de placer intenso, y todo el resto de su tiempo sin
sentido, triste y amargado. Muchos acaban tratando de ocultar su vida frustrada con otras distracciones: el alcohol, la
violencia o las drogas… ¡Qué triste es la vida de los sexópatas! Pidámosle al Buen Jesús que no haya sexópatas en
nuestras familias.

c.2. Ignorancia: Muchas personas ignoran la existencia de los métodos naturales de conocimiento de la
fertilidad. Nadie les dijo que existen. Nadie se los enseñó. También hay muchos médicos ginecólogos que ignoran estos
métodos. Porque en la Universidad no se los han enseñado o se los han enseñado mal. Les han dicho que no tienen base
científica o que no son seguros. Y eso no es verdad.

Casi todos los ginecólogos les dan anticonceptivos a las mujeres sanas. Ya hemos visto el daño que los
anticonceptivos causan a las mujeres. Entonces, después de un cierto tiempo, las mujeres regresan al ginecólogo
enfermas. Con las enfermedades causadas por los anticonceptivos que les dieron los mismos ginecólogos.

Por eso es muy grave que los ginecólogos ignoren los métodos naturales. Si los ginecólogos enseñaran a las
mujeres a usar los métodos naturales, las mujeres no sufrirían los daños a su salud que les provocan los anticonceptivos.
Esta ignorancia de los médicos perjudica a las mujeres. Es una ignorancia culpable, porque los ginecólogos saben muy
bien que los anticonceptivos enferman a las mujeres. Y deberían saber que los métodos naturales no las enferman. Y
también deberían saber que los métodos naturales son más eficaces que los anticonceptivos.
61 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
c.3. Oposición: También existen personas o instituciones que se oponen a los métodos naturales de
conocimiento de la fertilidad. Los que se oponen a estos métodos, los combaten. Ellos quieren que nadie los conozca y,
sobre todo, que nadie los use. Porque estos métodos son contrarios a sus intereses económicos o ideológicos. Veamos:

c.3.a. Oposición por razones económicas: Si la gente conociera y usara los métodos naturales, nadie compraría
anticonceptivos artificiales. La gente no los usaría ni aunque se los regalen. Porque ninguna mujer quiere dañar su
salud. Y ningún marido que ame a su mujer quiere que su esposa se enferme. Entonces, para mantener su negocio, los
laboratorios y los farmacéuticos que venden anticonceptivos se oponen a los métodos naturales.

Tratan de desprestigiarlos diciendo falsamente que los métodos naturales no son científicos. Y mienten
también afirmando que no son eficaces. Pero todo esto es falso, y ellos saben muy bien que mienten. Cada año los
laboratorios facturan miles de millones de dólares por la venta de anticonceptivos. Todo ese negocio dejaría de existir si
se difunden los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad.

c.3.b. Oposición por razones políticas: Cuando usan adecuadamente los métodos naturales, los matrimonios
viven su sexualidad con plena y verdadera libertad. Los esposos aprenden a conocer los días fértiles y no fértiles de la
mujer. Eso les permite elegir con libertad los días en que tendrán sus relaciones matrimoniales. Con estos métodos, la
sexualidad cumple sus fines verdaderos –procrear y aumentar el amor de los esposos-. Por eso, quienes viven estos
métodos, se alejan de los vicios y de la promiscuidad sexual.

Como ya habíamos estudiado, algunos gobernantes quieren tener “dominados” a sus pueblos. Y la manera más
rápida y fácil de dominarlos es volverlos “sexópatas”. Entonces, esos gobernantes consideran a los métodos naturales
como enemigos de sus políticas. Por tal motivo, esos gobernantes reparten gratis todo tipo de anticonceptivos. Y de ese
modo le “hacen la guerra” a los métodos naturales. Esto ocurre en muchos países de América Latina, y también en el
Ecuador.

Además de esto, hay otros organismos que se oponen a los métodos naturales. Y lo hacen por otros motivos.
Ya vimos que los países ricos están perdiendo población –y con eso pierden riquezas-. Por eso, Estados Unidos de
Norteamérica, la Unión Europea, Japón y otros países ricos quieren que los países pobres disminuyan su natalidad. Es
decir, quieren que cada año nazcan menos niños en nuestros países. Para eso financian los anticonceptivos. Para
controlar la natalidad de los países pobres. Quieren que Ecuador tenga menos niños para que siga siendo pobre y para
que esos países extranjeros sigan dominando la economía ecuatoriana.

¿Y cuáles son esos organismos que fomentan el control de la natalidad en el Ecuador y en los demás países
latinoamericanos? La lista es muy grande, pero los principales organismos que fomentan el control de la natalidad y
que, por lo tanto, combaten a los métodos naturales son:

1) La Organización de las Naciones Unidas (ONU). En especial algunas de sus agencias como: la
Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de Naciones Unidas para Actividades en Población (FNUAP), el
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la UNESCO y el Fondo de Naciones Unidas para la Mujer
(UNIFEM).

2) La Organización de Estados Americanos (OEA). En especial la Organización Panamericana de la Salud


(OPS).

3) La Unión Europea, que es el organismo administrativo que reúne a casi todos los países europeos.

4) Fundaciones de los Estados Unidos de Norteamérica, en especial, las Fundaciones Ford, Rockefeller, Gates,
Turner, Mc Arthur, entre otras.

5) la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF) que tiene una filial en Ecuador llamada
Asociación Pro bienestar de la Familia Ecuatoriana (APROFE).

Todos estos organismos internacionales vuelcan millones de dólares en todos los países pobres regalando
anticonceptivos para controlar la natalidad. Así logran que muchas personas no conozcan los métodos naturales de
conocimiento de la fertilidad.
62 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala

MODULO 4:
Los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad y la moral católica.

a. La procreación. Un don de Dios a los hombres:

Dios Nuestro Señor es el Creador de todas las cosas. Desde las estrellas del cielo, hasta los microbios más
pequeños. También es el Creador de las criaturas racionales: los ángeles y los seres humanos. Dios ha creado todo
el Universo por amor a nosotros, las mujeres y varones que habitamos la tierra. Y el Señor de la Vida ha sido tan
bueno, que ha querido compartir con nosotros la capacidad de dar la vida a los otros seres humanos.

Dios creó a nuestros primeros padres Adán y Eva. Y a nuestros primeros padres les dio el regalo de la
sexualidad. De su sexualidad masculina en Adán y sexualidad femenina en Eva. Y las sexualidades femenina y
masculina se complementan perfectamente. Para que a través de su sexualidad, la mujer y el varón puedan procrear
a sus hijos. Junto con Dios, que crea el alma inmortal de cada uno de sus hijos. Luego, los padres tendrán que
educar a sus hijo siempre con la ayuda de Nuestro Señor.

El regalo más precioso y excelente que le hizo Dios a la humanidad es la capacidad de procrear -es decir,
de crear con Dios nuevos seres humanos-. Porque el hombre es el centro de la Creación. Y Dios le ha regalado la
capacidad de procrear nuevas personas humanas. Nunca podremos agradecerle suficientemente a Dios, el bendito
regalo de la sexualidad, de la capacidad de ser padre o madre de un ser humano.

Además, sabemos por la fe que el bautismo convierte a ese hijo nuestro en hijo adoptivo de Dios. Ya no
solo es una imagen de Dios. Sino que, por la Gracia, se convierte en semejante al mismo Dios. Además es heredero
del Cielo, adonde llegará si lleva una vida santa. Y sus padres y la Iglesia están para ayudarlo a ser santo.

La sexualidad permite a los seres humanos amar como Dios ama. Un amor creador. Un amor libre. Un
amor pleno. Un amor exclusivo. Un amor total. Un amor fiel. Un amor para siempre, para siempre, para siempre…

Es lógico agradecer y cuidar un regalo tan grande del mismo Dios. El don de la sexualidad y de la
fecundidad humana. Hay que usar ese bendito regalo según el plan del Buen Dios para la humanidad. De lo
contrario, nos haremos un gran daño a nosotros mismos y a los demás.

Por todo esto es tan perverso el uso de anticonceptivos. Es como decirle a Dios: -Tu regalo de la
fecundidad no me interesa; me molesta; lo rechazo. Mira lo que hago con mi fertilidad: la elimino. Tú no sabes lo
que yo necesito. Estás equivocado. No me sigas molestando…

Cuando una persona dice una cosa y hace lo contrario, decimos que miente, que es deshonesta. Cuando los
esposos usan anticonceptivos y tienen relaciones sexuales, los esposos dicen con sus cuerpos que se aman. Pero, al
mismo tiempo, en el fondo de su corazón, se están diciendo que no es cierto. Porque su amor no es total ni es
fecundo. Por eso su amor es falso. Es un amor deshonesto.

En cambio, en el matrimonio bien vivido, los esposos se vuelven imagen y semejanza del amor de Dios. Un
amor fecundo. Un amor que da la vida. Los esposos están llamados a entregarse uno al otro, cada día, de manera
fiel, total, libre y fecunda. En el acto matrimonial, esa entrega mutua se vive de un modo único. Mucho más fuerte.
Mucho más perfecto. Quien vive así su sexualidad, siente la felicidad que Dios le otorga al que sigue sus caminos.
Es decir, que el modo de vivir la sexualidad puede acercarnos a Dios –si la vivimos según sus planes-, o puede
alejarnos de Dios –si la vivimos contra sus planes-.

Todo esto significa algo muy importante: que la sexualidad no puede vivirse de cualquier modo. Ya lo
hemos estudiado, pero es necesario recordarlo. El sexo no puede separarse de la persona. Si uso bien mi sexualidad,
me perfecciono como ser humano y logro ser muy feliz. Si uso mal mi sexualidad, desperdicio en buena parte mi
humanidad, me frustro y no puedo ser feliz. Está en juego nada más ni nada menos que mi felicidad en esta tierra y
en el Cielo. Por toda esta vida y por toda la eternidad. Dios no juega con nosotros. Por eso mismo, tampoco
nosotros podemos jugar con Dios. Por lo tanto, no podemos jugar con nuestra sexualidad.

b. ¿Cómo usar bien el regalo de Dios de la fecundidad humana?:


63 “Curso Básico de sexualidad y vida humana” Dr. Jorge Scala
Todas estas verdades nos permiten decir algunas cosas muy importantes. Lo primero es que todas las
relaciones sexuales fuera del matrimonio son siempre malas porque son una falsificación del amor humano. El
cuerpo dice: -Te amo. Mientras el corazón dice: -No te amo y te quiero usar para que me des placer. Y eso no es
amor. Es una mentira. Además, esa mentira –como todas las mentiras- nos aleja del amor misericordioso de Dios.
Porque con las relaciones sexuales fuera del matrimonio, también estamos rechazando al mismo Creador. Porque
estamos rechazando el regalo de nuestra fecundidad.

Lo segundo es entender que no todas las relaciones sexuales dentro del matrimonio son buenas.
Muchísimas son excelentes. Pero algunas son malas. Es importante saber cuáles son malas para no tenerlas de ese
modo. Es importante que los esposos presten mucha atención. Para no falsificar su amor. Y ¿qué tipo de relaciones
sexuales dentro del matrimonio son malas? Respondamos esta pregunta tan importante.

Son moralmente malas las relaciones sexuales que no se hacen al modo humano. Siempre son malas.
También cuando se tienen entre los esposos. Las relaciones sexuales al modo humano son aquellas aptas por sí
mismas para engendrar una nueva vida. No quiere decir que siempre sean fecundas, sino que están abiertas a la
posibilidad de una nueva vida. Por ejemplo: el onanismo –es decir que el varón termina la relación fuera de la
vagina-, el llamado sexo oral y el llamado sexo anal no son aptos para generar una nueva vida. Por lo tanto no son
relaciones sexuales al modo humano. Y, por eso mismo, son siempre actos moralmente malos. Es decir, son
pecados graves. Siempre.

Además, hay otra forma de tener relaciones sexuales dentro del matrimonio que no son al modo humano.
Son las relaciones sexuales que frustran la fecundidad, al usar algún anticonceptivo. Los anticonceptivos hacen
falso el amor de los esposos. Es un mutuo engaño entre ellos. Al usar anticonceptivos, es como si el esposo le dijera
a su mujer: -Te quiero, con la condición de no dejarte embarazada. Y es como si la mujer le dijera a su marido: -Te
quiero, con la condición de que no me dejes embarazada. Entre ellos hay un amor condicionado. Y si tiene
condiciones, no es un amor total. Y si no es un amor total, no es un amor verdadero. Es un amor falso. Y como todo
lo falso, rápidamente se acaba.

Entonces, ¿no todas las relaciones sexuales entre los esposos son buenas? Efectivamente. Son moralmente
malas todas las relaciones sexuales que no son aptas para procrear y las que se tienen usando anticonceptivos. Son
actos que falsifican el amor. Por eso ofenden, en primer lugar, a Dios. Y también ofenden a los mismos esposos.
Que prostituyen su amor. Que desgastan su amor. Que terminan matando su propio amor.

c. ¿Qué pueden hacer los esposos cuando tienen justos motivos para postergar un embarazo?:

En muchas ocasiones, no es razonable que los esposos tengan un nuevo hijo. Los justos motivos pueden ser
muchos. Y muy variados. Por ejemplo: a) graves motivos económicos: el marido desocupado o con trabajos
ocasionales mal pagados, y la esposa dedicada a criar los otros hijos; b) motivos de salud o desnutrición, y un buen
médico que aconseja a la esposa que postergue un nuevo embarazo; c) o que tengan muchos hijos y los padres no
tienen tiempo de criarlos y educarlos bien a todos; etc. Entonces puede ser prudente esperar un tiempo, antes de un
nuevo embarazo.

Ante estas situaciones, los esposos cristianos consultan su situación con un buen sacerdote. Y luego de
oírlo, se ponen en oración, pidiéndole al Espíritu Santo que los ilumine. Que les muestre el camino de lo que deben
hacer. Y, de común acuerdo, deciden si ponen los medios para postergar o no un nuevo hijo.

Lógicamente, los motivos para posponer la llegada de un hijo, tienen que ser graves. La Iglesia siempre
amó -y sigue amando- a las familias numerosas. Porque el Amor de Dios es siempre fecundo. Y el amor de los
esposos es una imagen del Amor de Dios. No es válido postergar un hijo para comprarse un carro, irse de
vacaciones, o mantener una “mascota” que cuesta mucho dinero. O por no tomarse el trabajo de estar con los hijos
para criarlos y educarlos mejor. Estos motivos no justifican postergar el nacimiento de un nuevo hijo.

Pero ese postergar el nuevo hijo, cuando hay justos motivos, no puede hacerse de cualquier modo. No basta
un fin bueno. También deben ser buenos los medios que se usan para alcanzar el fin bueno. Los anticonceptivos
son medios malos para posponer un hijo, incluso cuando esa postergación sea conveniente y justa.

Algunos dicen que la Iglesia es cruel -o que está anticuada- porque no permite que los esposos usen
anticonceptivos. En realidad la Iglesia Católica es Madre y Maestra. Por eso, porque es Madre y Maestra, les
enseña a los esposos lo que es mejor para ellos. Por eso la Iglesia no dejará de decirles la verdad a los casados: los
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anticonceptivos los apartan de Dios. Los anticonceptivos falsifican y gastan el amor entre ellos. Los
anticonceptivos dañan la salud física, en especial la salud de las mujeres. Y aunque estas verdades pueden sonar
feas a los oídos de algunos, son verdades; y la Iglesia las seguirá proclamando. Usar anticonceptivos no es el
camino bueno para postergar el nacimiento de un nuevo hijo.

Cuando hay justos motivos para postergar un hijo, el camino bueno, el camino correcto, el mejor camino,
es utilizar los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad. Cualquier otro camino es malo. Por eso la Iglesia,
que es Madre y Maestra, promueve y enseña los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad. Si no los
conoces es importante que, en cuanto puedas, hagas un curso para aprender los métodos naturales. Y si no se dan
los cursos en tu parroquia, tienes que pedirle al párroco que, cuanto antes, se comiencen a dar los cursos de
métodos naturales en tu parroquia.

Es importante saber que, cuando no hay motivos importantes para postergar un hijo, los métodos naturales
también falsifican el amor de los esposos. No les hacen daño físico. Pero les hacen daño moral y espiritual. Si no
hay justos motivos, los esposos deben tener sus relaciones sexuales al modo humano y siempre abiertas a la vida.

d. ¿Qué pueden hacer las personas que hasta hoy no han vivido bien su sexualidad?:

Puede ser que hasta ahora hayas vivido mal tu sexualidad. Que hayas tenido relaciones fuera del
matrimonio. Que vivas en pareja, sin haberte casado. Que uses anticonceptivos. Incluso que hayas tenido relaciones
homosexuales. O que hayas vivido con mucha promiscuidad. No importa que tan mal hayas vivido tu sexualidad.

La Iglesia tiene siempre un mensaje de esperanza. El Buen Jesús, siendo Dios se hizo hombre y vivió como
nosotros, y murió en la Cruz para reparar por nuestros pecados. ¿Acaso piensas que Jesús no te comprende?, ¿o que
no te quiere?, ¿o que no va a perdonarte? Si piensas algo de eso estás equivocado. Estás muy equivocado.

Dios quiere que seas feliz en esta tierra. Y luego, eternamente feliz en el Cielo. Quizá para ser feliz tienes
que cambiar el modo de vivir tu sexualidad. Con la ayuda de Dios siempre es posible cambiar. En ese caso, el Buen
Dios quiere perdonarte. Pero no te puede perdonar si tú no quieres que te perdone; y si tú no le pides perdón.

¿Y cómo hacer para que el Señor te perdone, y te ayude a comenzar a vivir mejor tu sexualidad? No es tan
difícil. Lo primero que tienes que hacer es reconocer con humildad que te has equivocado. Que has vivido mal tu
sexualidad. Lo segundo es hacer el propósito de vivir bien tu sexualidad de ahora en adelante. Con la ayuda del
Buen Jesús puedes vivir mejor tu sexualidad desde ahora mismo. Lo tercero es pedirle perdón al Buen Dios. Bien
arrepentido. De rodillas. Confesando tus pecados ante un buen sacerdote. Porque el sacerdote ha recibido el poder
de Dios para perdonar los pecados con el perdón del mismo Dios. Te levantarás de esa confesión completamente
reconfortado. Lleno de gozo en el corazón. Con ganas de iniciar una nueva vida. Siempre con la ayuda del Buen
Dios.

Así es la vida de los hombres sobre la tierra. Muchas veces nos hemos caído a lo largo de la vida. Y
siempre nos hemos levantado. Lo importante no es no caer. Lo verdaderamente importante es levantarse siempre,
luego de cada caída. Con la ayuda de Dios, esto siempre es posible. No lo olvides. Siempre que caigas, busca un
buen sacerdote, confiésate con él y deja que te ayude a levantarte. Nunca lo olvides.

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