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UNIDAD I

La palabra valores viene del latín “valere” lo que significa “ser fuerte”.
Este vocablo alude a todos aquellos principios que le permiten a los seres
humanos mediante su comportamiento realizarse como mejores
personas; es decir son esas cualidades y creencias que vienen anexadas a las
características de cada individuo y que ayudan al mismo a comportarse de una
forma determinada. Los valores posibilitan la determinación de nuestras
prioridades, y ayudan a encaminar la vida del ser humano a una
autorrealización; estas creencias permiten elegir al hombre entre una
situación u otra, o entre una cosa u otra.

Los valores morales corresponden a las acciones o comportamientos


correctos o incorrectos, permiten diferenciar el bien del mal, de lo que se
debe y lo que no, lo justo de lo injusto; por ende se puede decir que los valores
involucran nuestros sentimientos y emociones; como por ejemplo cuando
amamos o valoramos el amor aborrecemos el odio, o cuando estamos de
acuerdo con la paz, no deberíamos estarlo con la guerra, y cuando valoramos
la libertad no somos partidarios de la esclavitud. Cada individuo debería
identificar sus valores, y al hacerlo se dará cuenta de lo que realmente es
importante para él.

Otros términos que están estrechamente ligados a los valores son las
actitudes y conductas, que es la manera en que se actúa en un momento
determinado, de acuerdo a lo que creemos, sentimos y valoramos. Los valores
son valiosos por lo que son, es decir por lo que pueden llegar a significar o
representar en una sociedad dada, y no por lo que se opine de ellos.

Entre los valores más comunes se pueden mencionar: responsabilidad,


respeto, audacia, alegría, calma, compromiso, compasión, consistencia,
Competitividad, cortesía, creatividad, confianza, disciplina, justicia, fe, bondad,
lealtad, éxito, apoyo, gratitud, entre muchísimos otros.

Existen diferentes tipos de valores, también denominados valores


universales que se caracteriza o se diferencian por lo que equivalen; entre
ellos están:

Valores personales: son los valores a los cuales se les estima como
fundamentos o normas indispensables para el levantamiento de nuestra vida,
es decir los pilares fundamentales establecidos por sí mismo para vivir, que
pueden variar de acuerdo a la persona

Valores socio-culturales: estos son principios que enfocan en el


comportamiento de cada individuo dentro de una determinada sociedad; con el
correr de la historia estos han ido cambiando variando de acuerdo a la
sociedad.
Valores familiares: estos se refieren a todos aquellos valores o normas
inmersas o que imperan en una familia, y que permiten relacionarse entre sí;
los valores familiares pasan de generación en generación que definen nuestro
comportamiento dentro del ámbito familiar.

Valores espirituales: son patrones de comportamiento que a través de su


práctica permiten que se tenga una relación con alguna deidad; es decir los
valores espirituales generan que exista una conexión con Dios.

Valores morales: aluden a aquellos parámetros que posibilitan a la persona


realizarse como mejor persona, que pueden ser desarrollados y perfeccionados
por los mismos a lo largo de la vida.

Valores materiales: son aquellos valores que le permiten a un individuo la


permanencia o estabilidad, relacionándose a las necesidades básicas
existentes tales como la vestimenta, la comida, etc.

Valores Orgarnizacionales: son aquellos valores definidos por una


determinada organización o empresa inmersos en su política empresarial; entre
los valores organizacionales se pueden describir: el trabajo en equipo, la
honestidad, justicia, orden, limpieza, etc.

QUÉ SON LOS CONTRAVALORES?.... Por Grissel Estephanía Rodríguez


Barrueta
Los contravalores son obstáculos, actitudes hostiles o negativas que generan
una disfunción en el seno de toda sociedad. Así, desde este punto de vista,
llamamos “contravalores” a todo aquello que se opone al crecimiento
armonioso de la personalidad y por extensión, del propio desarrollo del ser.

Todos somos libres de vivir nuestros valores o contravalores, sin embargo,


actualmente la sociedad cada vez nos propone más posibilidades de
desarrollar los contravalores que los mismos valores. Con demasiada
frecuencia nos dejamos atrapar por estas propuestas que la sociedad moderna
nos propone y pensamos que la felicidad y la satisfacción nos llenarán desde el
exterior.

Sólo la persona autónoma valora críticamente los propios valores y


contravalores que surgen en su entorno. Desde la autonomía somos capaces
de interiorizar, contrastar y elegir la orientación de la vida a partir del propio
sistema de valores y contravalores.

La sociedad de hoy rechaza la percepción subjetiva de los valores por parte del
individuo, que desvirtua su carácter absoluto y universal. Recurrir a los
contravalores permitirá tomar conciencia de la auténtica valía y dirección que
se quiere que éstos tomen en favor del progreso humano.

Lo opuesto al valor, lo denomina contravalor, todo valor, por tanto, va unido a


un contravalor que es conveniente evitar. Por ejemplo: amor-odio, justicia-
injusticia, libertad-opresión.
Esta contraposición permite a la sociedad priorizar unos valores sobre otros y
juzgar cuáles son fundamentales y de obligado cumplimiento. La dinámica de
oposición valor-contravalor puede ayudar a guiar las acciones evitando no caer
en el contravalor y así mejorar la convivencia en sociedad.

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