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( Introducción
a la psicolo gra
( ,2

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social
(

( Tomás Ibáñez Gracia (coord.).


( Mercé Botella i Mas
Miquel Doménech i Argemí
(
Joel Feliu i Samuel-Laieunesse
( Luz M. Martínez Martínez
( Cristina Pallí Monguilod
Margot Puial i Llombart
(
Francisco Javier Tirado Serrano
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( $ EDITORIAL UOC

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Cwdlnadot (

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Tomás lbáñez Gracia
E u,:, ,:ir
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Avtores
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llYt / 03 Mercé Botella i Mas
(
i.58 Lictnciada erl Psicología 1rcr la Universidad Autónonn de
lhrcelona'
(
i. l{
Miquel Doménech ¡ Argemi (
en la universidad Autónoma
l)octof en Iilosofía y Letras y profesor titular tle Psicología social
de Barr,elotta.
(
l.'i¿t- .'.)
Jocl Feliu i Sanruel-laieunessc (
t-
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.-.t?-:'I
t \/ea"¿
Doctor cu l,sic<;logía social y piofesor titular en la
universklad Autónor¡¡a de Barcclona.

(
Tom¿ás lbáñcz Gracla
DoctorenPsicologíaycatedfáticodetticologíaSocialenlaUnivesidadAutónomadeB¡¡celona.
(
l-uz M. Martíncz M¡rtínez (
Autónoma de Barcelona'
Doctora en Psicología Social y profesora en la Universidad

('
Crlstltra Pallí Mongutlod
Diseño del libro, de la portada y de la colecciórr: Mauel Audreu LicenciadaenPsicologíaporlaUniversidadAutónomadeB¡¡ceh,rn.MagisterenPsicologíaSmial. (
Primera edición en lengua castellana: junio 200{
Primera reimpresión: septiembre 2009 MarSot Puial I Llombart (
@ Ful¡dació Fer la Ul¡iveBitat Ob€rta de C¡talul¡ya
a Esdocto¡aenPsicologíayprofesoratitulafdehicologfa§ocialenlaUniversidadAutónomade
@ MeIE¿ Bot'elta i Mas,-dd oPítulo lll; Miq.r:l
capituro v; Luz M. Martír¡ez Martír¡ezi cristhu p¡lri iI¡"uí,
Pgrd,§l del capítuto vl; Joel F€tiu i sar¡ruel-trieur¡e5r, det
u<iisú¡od, Jeí;prdü ry, i;ü1fii,üiiT¡t",uu, oa
Barcelona.
(
J¡vier Trado serauo, a. u p.'"it oai6r*,áiy oe rás i,rtrü,icáária . ü ..¡liü,
. fifl.if,ilji'üt3 r, rr y ur
Aragó, 182, 0B0ll Barcrlona Franclsco Javler Tlredo §crrano
Autónoma de Barcelon¡'
(
Doctor en Psicología Social y profesor titular en la Univer¡il¡d
www. editorlaluoc.con¡

Realizaciólr editorial: Eureca Media, SL (


Inrpresiór¡: Gráficas Rey, r SL
ISBN: 84-978&t32-X (
D€És¡to legal B-38.7 7 G?f04

Ninguno.F.rt d€ cstupubliroc'th, irctulto e! aisi"*-¡ar;i y lo


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-pr*u aie et*i*o,
químko, mcaúnko,
& los titu/lJrcs üt
Wo, grUceA, ¡otqú,
(rrpEtght. "
r-t4"ü rii,Tl, dutotizilc¡ón csoi¡u (
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ir¡d¡ce

r, 1c) l.lditorial tr(X:

(, Índice ,É.,i ,:.t ri 5


(
(
(
Presentación """"""" 13

( [jrancisco Javier'['irado Serrano

(
Capítulo I. El cómo y cl porquó dc h pslcología socl'al ..""""""""" 53
'lt¡más lbáñez Gracia
(
53
( Introducción de Francisco Javier Tirado Serrano..'.'.'.'." "" "'

( 1. ta dimensión social 58

1.1. La separación entre lo social y lo picdogico 6t


( 1.2. El impacto de los estímulos sociales sobre los procesos psicológicos ..-'. 62
1.3. L¿ intersección entre sociologia y picología 65
( 65
1.4. L¿ fusión entre lo social y lo psicológico
( 1.5. [a construcción social de lo psicolqico 66

genealogía de la psicología social .-......"' 68


2. [a
( 2.1. I-os antecedentes: Vico y los signiñcados compartidos 68

2.2.l,zformación de la psicología social en la Europa del slgto xtx """""""' 70


( 70
2.3. El desanollode la psicología sodal en los Btados Unidoe
( 2.4. Los temas fundacionales: insntos sodales, imitaclón, sugatión
y fenóoranoe colectlvoo 7t
( 3. L¡s grender orientactones teórlcas dc la psicología social """""""""' 77
78
( 80
3.2. El sodoconductismo
81
( 3.3. La o¡lentrción psicoanalítlca .-...-......-...
E1
3.4.|^teorh de la Gestalt y el sodcogtiüvlsmo """""""
( 3.5. El sodoconstruccionismo s2
D 4. qré sirve la psicologla socid? 84
( ¿Para
E5
4.1. Lá interftrición en los problemes sodales
(
(
(
(

l¡ltfoducciol! rIial q lililo.ial t,(X: Índice (


e Editorial UOC tt a la psicrrkr¡¡ia

(
4.2. lras aplicaciones dc la psicoltlgía strcial 87 Capítulo ltt. tá interacción social ..........- 139

4.3. El conocimiento cle la realidad social y los efectos Mcrcd lkrtclla i Mas (
del saber Psicosocial ...-... tt8
I¡rtroducción de Francisco Javier Tirado Serrano......... ...-... 139 (
Conclusioncs 90
l. La agresividad ............. -........" 145 (
1.1. Vcrsiones sobre la agresividad .....-....-.." 146
C-apítulo II. La identidad (el selfl 93 1.2.'t'clcvisión y agresividad 156

Margot Puial i Llombart 1..1. Procesos interpretat¡vos .................. ...... 158


1.4. Intcrvenir sobrc el comportamiento agresivo ....-......... 163
Introducción de Francisco Javier Tirado Serrano............. 93
(
2. El altruismo
t. Identidad pertonal e identidad social 9!) 2. 1. Vcrsi«rnes sobre el c«importamiento de ayuda .................'...-..--.......' 166 (
1.1. I-a identidad cosificada y la perspect¡va biológica 102 2.2. Factores que mediatizan el comportamiento de ayuda
"7C
2.3. ¿_(lué puede implicar el itecho de ser receptor de ayuda? 175 (
i 2. i.a- idenridarl "enmascarada" según el psicoanilisis 104
t07 3. La atracción interpersonal 175
2. l.a experiencia de la identidad: ¿quiérr soy yo? .
(
2.7.La dimensión fenomenológica de la identidad 107 3. 1. |actores que me«liatizan la atracción "" 176

3.2. las rclaciones a largo plazo entre hombres y muieres .............""""' 178 (
2.3. Narrativa de sí mismo ll0 3.3. Procesos interpretativos .................. """ 779
(
2.4. Identidad singular e identidad múltiple tt'2
114
Conclusiones ................... ...' " ""' 182
2.5. Diversidad cultural
3. Itlentidad y categorías sociales li5
3.1. Procesos de categorización, comparaciórr Capítulo IV. Naturaleza y organización de las actitu{s5 ......."""" 183

y ciiferenciación social 115 Cristina Pallí Monguilod y Luz M'Martínez Martínez


(
3.2. Preiuicios y discriminación 120
Introducción """""' 183
3.3. tá categoría social del género 122
l. Naturaleza de las actitudes ................ '."""' 188 (
4. I-a presentación del yo y la gestión de impresiones 127
1.1. Concepto ............-..""""" 188
(
4.1. [á estructuración social de la experiencia de identidad ................... 127
1.2. F'ormaciótr de las actitudes ........-..""""" 200
4.2. Gestión de impresiones y presentación del yo 131
1.3. Funciones de las actitudes ..-........-.""""' 2O7
5. Identidad e intera.cción simbólica ........".... 133
1.4. Actitud y comportamiento ............ """"' 212
5.1. Los actores sociales: Ia negociación del significado ......""""' 216 (
2. Cambio de actitudes
de la situación como fuente de identidad 133
11.1. Tecrías condrrctistas y estudios sobre la comunicación (
5.2. la construcción sociohistórica te h identidad 135
""
persuasiva 218

2.2. Teorías funcionales .-.."""" 223 (


Conclusiones 138

(
e lxlitor¡ál UOC lo Ir¡lrotlrretiórr a lJ Ir\i(\,lolilJ \()( lJl ac) [ditorial t,(X: il inriice

2.3. Teorías de la cotlsistcncia 224 4..5. Dx¡llicacioncs dc la influencia 332


2.4. Resistencia a la Pcrsuasi«in 2_r4 4.6. l{clacioncs dc podcr 337

2.5. Releycndo cl camhio: cl énfasis en el control social 235 5. Obediencia a la autoridad 340

3. Hacia una comprensión social de las actitudes ...'........ 2:16 5.1. I.)l expcrimcnto de Stanley Milgram 341

3.1. Las actitudes dcsdc una perspectiva discursiva 241 5.2. lil in«lividu() cn una sociedad burocrática 352
5.3. t,a prisión de Stanford 362
Conclusiones 255
5.4. Ll individuo cn una institución total 368
5.5. Ias grsibilidades de la rcsistencia 370

C-apítulo V. lnfluencia, conformidad y obediencia. Conclusiones 373


I+s paradoias del individuo social 257

Joel Feliu i Samuel-Laieunesse


Capítulo Vl. Grupos, movimientos colectivos
Introducción 257 e instituciones sociales 377

l. El proceso de normalización 266 Miquel l)oméncch i Argemí


1.1. Las normas sociales 266
Introducción de Francisco Javier Tirado Serrano 377
1.2. La creación de normas 274
1.3. Una polémica: ¿qué son las normas sociales? 282 grupos
l. Definición y tipos de ..................... 379
2. Factores sociales en la percepción 287
1.1. El inicio del estudio de los grupos 379
2. l. Percepción y percepción social 288
1.2. Definición y concepto de grupo ........... 382
2.2. Percepción y actitudes 290 1.3. Tipos de grupos ................ 385
2.3. Percepción sociaI y relaciones interpersonales 295
2. Estructura y procesos grupales 388
2.4. Percepción social y relaciones intergrupales: estereotipos 2.1. Estatus y roles 390
y discriminación 307 394
2.2.Lidenzgo
3. Influencia de la mayoría: conformidad 309
2.3. Cohesión 403
3.1. Asch y la presión grupal 310 2.4. Toma de decisiones 404
3.2. Conformidad, conformismo y uniformidad 314 2.5. los procesos de comunicación 408
3.3. Formarse y conformarse 316
3. las relaciones intergrupa.les 410
3.4. Alcance de la influencia de la mayoría 317
3.1. Teoría realista del conflicto ................... 410
4. Influencia de la fninoría: innovación 318
3.2. ta teoría de la identidad social 413
4.1. Mayorías y minorías 319
4. Procesos colectivos e instituciones sociales 415
4.2. Conformidad o conversión ............ 322 418
4.1. Modelos para el estudio de los procesos colectivos
4.3..CaracterÍsticas de la minoría innovadora 326 4.2. lns movimientos sociales 420
4.4. Resistencias a la influencia de la minoría 330
4.3. I"as instituciones sociales ....................... 426
(

O klitorial UOC t2 hrlr(xluccioil a la l)sic('losia !,cial !c, llditorial (JO(: ll


(
Prsqltación

(
4:t2 Presentación
¡rron¡¡566r .f avier'l'i rado Scrrano (
Bibliografía 434
(
Glosario 44.i
(

(
[.a presentación que tiene en sus manos ha sido concebida con dive¡sas fi-
nalidades. En primer lugar, pretende que tenga un acceso comprensivo y glo- (
bal a los contenidos de esta introducción a la picología social. para eso, se
(
hace una presr:ntación gencral de los capítulos y sus contenidos, se describe
su «;rganizar:ión y secuencia, y la relación que se establece entre preguntas y (
conceptos diferentes que aparecen en las p;igirras de los materiales selecciona-
dos. En segundo lugar, y corno consecuencia de lo anterior, se explicita y ar. (
gumenta tanto la lógica de los contenidos como el recorrido conceptual que
ésta implica. Se presenta, así, tanto una propuesta de definición de la discipli-
(
na como una manera de conceptualizarla. En tercer lugar, justifica la elección (
de determinados textos y los posicionamientos teóricos de los que parten. Fi-
nalmente, se proporciona una imagen de coniunto de la obra y de su inserción (
en la totalidad de materias que conforman la psicología social.
cuando sc inicia el estudio de una disciplina científica como la psicología
(
es frecuente maneiar el presupuesto siguiente: ¡la disciplina se ocupa de pro-
(
cesos que tienen que ver esencialmente con el individuo y su psique! pues
bien, la psicología social es una materia que rompe tal asunción. Hay una mul- (
titud de definiciones sobre su obieto de análisis: algunas enfatizan la necesidad
de buscar las causas del comportamiento y del pensamiento de los individuos
(
en situaciones sociales concretas, otras plantean que la materia es la ciencia
(
del conflicto entre el individuo y la sociedad, y también las hay que postulan
que el obieto de la psicología social está en los fenómenos relacionados con la (
ideología y la comunicación.
No obstante, sea cual sea la definición que maneiemos, en todas ellas late una (
preocupación común: mostrar las determinaciones sociales y culturales que tie-
(
nen los fenómenos picológicos. Así, la paicología social aparece como la materia
(

(
(

( l1 hrt¡di¡\n¡r r l.r t,\nr'l,,8rJ r¡ irl

( centro dc ú)terús har¡ sid() trcs fcnómcnos concretos: la a§l(jsividad, elcomporta_


quc estudia cómo k)s pr(,ccsos psicoló¡jico§ y las accioncs, relaci(¡n$, intcracci()-
nes, etc. de nucstra vida cotidiana se ticnen que conccbir y analizar dcntro dc k's
miento proso(ial o altruisrlro y la atracción ¡nterpcrsonal.
( [¿s actitudcs y su cambio constituyen uno de los temas más clásicos de la psi-
marcos sociales y culturalcs cn los que siemprc sc dan. Es decir, la PsicoloSía locial
cología suial. ¿ltrr qué razón? Porque la actitud es una nrxiri¡r que permite a
se constituye como un corpusdc saber, que proporciona una dimensii)n soctrul-
csta disciplina cstudiar y actuar sobre la relación quc se establecc cntre nuestro
tural a todos estos fcn(tmenos que consideramos habitualmente psiroló8ic('s, in-
comportamicnto, los valorcs culturalmente dominantcs y el ortlcn social. Ls dc-
dividuales e intraPsíquicos.
cir, cs un caminr) acldrar la relación que hay entre el aspccto social y el as-
( [á conceptualización quc se ha hecho de cada uno de estos dos términos, cl Rara
plcto psicológico.ll)e esta mancra, en toda introducción a la psicología sociat
tipo de relación (de exterioridad o interioridad) que se ha establecido entre ellos,
ticne que estar presente un apartado dedicado a revisar ampliamcnte los tipos de
( el enfoque metodoló8ico escogido para atralizarla y el valor de inseparabilidad o
análisis quesc han llcvado a cakl sobrc lasactitudes, mostrar los mecanismos que
difereocia que se ha conferido a la relación entre la persona y sus circunstan(ia\
( explican la formación, y expl¡citar el papel que tienen los procesos de compara-
socioculturales determinan tanto la historia como las diversas orie¡ltacioncs teó-
ción soc¡al y l()s lldmadr)\ grupo¡ de referencia cn la constitución de nuestras
ricas que posee Ia psicologÍa social como corpus de conocimiento cientifico.
¡dear, pcnsamicrrtos y cre'enciar. I
De la problemática anterior deriva otro de los Srandes eies definitorios de la
Si bien el tema de las actitudes tiene la virtud de poner de relieve el enorme
I disciplina. Nos referimos al tema de la identidad. La forma como se defina el yo
pcso que el contexto soc!al cierce en la f(,rmación de rruestro pensamiento, tam,
es deterrninante y fundamctrtal para el tipo de discurso quc posteriormcnte se
bién tiene la calidad de piantear una de las preguntas más inquietantes y típicas
( elabore sobre la relación entreel individuo y los contextos socioculturales en los
de la ps¡ctología social: ¿cómo es posible que los individuos sean capaces de ha,
( que vive. Asi, la psicoloSía soc¡al ha criticado y ha rcchazado tanto las nocioncs
cer acciones quc contradicen sus creencias o pcnsarnientos? El intento de res-
individualistas det yo, como las Puramente sociológicas. Ambas son excesiva- ponder a esta cuestión define otfa de las dimen§ones básicas en la disciplina.
mente reduccionistas y no permiten aclarar el tipo de influencia que el aspecto Nos referimos al estudio de los mecanismos quc hacen posible Ia conformidad,
social elerce sobre et aspecto psicoló8ico. Para Paliar estas carencias, Ia psicolo- la influencia social y la obediencia a la autoridad. Durante muchos años, estos
( gía sociat reivindica una noción psicosocial de la identidad que recoge algunos estudios han planteado modelos que explican la concordancia posible o nula
aspectos de las definiciones anteriores, pero los enriquece con el estudio de Ia
( entre nuestros valores o creencias y nuestras conductas sociales, nuestras actitu-
conexión misma que se da entre individuos y contextos soc¡ales. De esta mane- des de sumisión y las razones de obediencia en situaciones que exhitren la pre-
ra, el análisis de las implicaciones que tiene el uso de cateSorias sociales y de sencia clara y manifiesta de alguna fuente de autoridad.
procesos de cateSorizaciÓn en la construcción de identidad social y en la forma- Finalmente, los estudios sobre conformidad, influencia y obediencia rem¡ten
ción de estereotipos y comportamientos de discriminación adquiere relevancia a la relación que se establece entre el comportamiento individual y nuestra per-
notable en la disciplina. tenencia a determinados grupos y la posible participación en fenómenos colec-
ta identidad es un tema que Iemite inmediatamente a otro: la interacción sG tivos e instituciones sociales. La psicología social no es una disciplina aiena a
cial. Élta es una temática tan fundamental que para muchos autores constituye la este tipo de procesos, sino todo lo contrario, ya que entre sus principales obie-
propia deñnición de la disciplina; e5 decir, la psicologia se vuelve social cuando se tivos figu¡a la dilucidación de esta relación y la explicación de Ia producción de
enftenta al análisis de ta interacción humana. En enfoqu6 recientes, la interacción fenómenos grupales y colectivos.
simbólica y los aspectos comunicacbnales son el núcleo duro que define el obieto En definitiva, la psicología social eJ una materia que proporciona recursos
social. Aquí, no obstante, revisalemos las inves- metodológicos e interpretativos que muestran la íntima relación que se esta-
y el úopio sentido de ta P6imloSía
tigaciones tradicionales que ta diJciptina ha dedicado a la temática, en las cuales el blece entre procesos sociales y fenómenos psicológicos. Como deia patente la
I

(
l(, lllt()d(¡ecióll ¿ la §(f,ial O Editorial (l0C t7 l)fese0tacióil
o t:ditor¡al (rOC

como los prcl- Estos recogen las principales dirncnsiones definitorias de la disciplina que
lectura de los capítulos, esta relación se establece en fenómenos
(
cesos de normalización, los grupos de referencia,
el papel del significado cn hemos menci«urado anteriormente. [:l primero define y caracteriza la psicolo-
gía social; cn csta dcfinición se revisan los temas principales de la disciplina y
nuestraacciónsocial,lainfluenciaylaconformitlad,etc.Asuvez,estosCc)no- (
socioculturales las diversas oricntaciones teóricas que aparecen en su historia. El segundo sé
cimientos, en tanto que enfatizan la relevancia de los marcos
a la que centra exclusivamente en la problemática de la identidad y su objetivo princi- (
en el desarrollo psicológico, ofrecen una dimensión complementaria
pal consistc en proporcionar una c«-lnccptualización psicosocial de ésta. El ter-
se desarrolla en otras parcelas «le ta psicología' Pero,
además' son el botón de
más a la psicología
cer capítulo trata de las relaciones interpersonales y lo hace centrándose en
muestra de la interdisciplinariedad que cada día caracteriza
aquellos aspectos que la psicología social ha estudiado tradicionalmente: la
social.Así,enlosenfoquesmásrecientesquesedesarrollanenladisciplina, agresión, el altruismo y la abstracción. Ill cuarto está «ledicado a la organiza-
la sociología, ta filo-
los elementos que pertenecen al ámbito de la lingüística,
ción y el cambio de actitudes. Revisa las aportaciones más clásicas de este ám-
e importantes' (
sofía, la antropología o la historia son cada vez más frecuentes bito de trabaio y las críticas y definiciones más recientes sobre la noción de
Elplanteamicntoquehacelapsicologíasocialdelarelaciónentrelosocialy actitud. El quinto describe los dispositivos de influencia, conformidad y obe-
definen' también (
lo psicológico, y las climensiones e interrogantes clave que la diencia. El último hace un repaso dc las definiciones de grupo, analiza los
al conte-
permite enfrentarse, desde una perspectiva diferente y enriquecedora, principales fenómenos y procesos grupales y cliscrimina entre procesos colec- (
omnipresentes en
niilo de muchas cuestiones, temáticas e interrogantes que son tivos, movimientos sociales e instituci«t¡tes sociales.
intelectuales' Nos refe- (
nuestra actualidacl y arriman muchos debates y reflexiones una vez explicitada la estructura de esta introducción conviene hacer una
rimosaproblemáticascomolaviolencia-yaseaindividual,intergrupalointragru. aclaración. constituiría un error leer los seis capítulos en clave de progreso acu-
la constitución de
(
pal-, la influencia de las minorías ante el papel de las mayorías' mulativo de conocimiento psicosocial -es decir, no hay una relación de impli-
nuevasidentidadesgrupatesynacionales,latliscriminaciónylaxenofobia,el cación y necesidad entre los diferentes capítulos- ya que, como sucede con
ciertos movimientos
cambio de actitudes políticas y culturales, o la aparición de muchas otras ciencias sociales, la psicología social considera imposible estable-
sociales. cer principios o leyes generales unificadas del comportamiento social que deri-
Probablemente, la disciplina, los contenidos apuntados
y Sus posibilidades varían de un proceso extenso de acumulación de resultados y teorías. Entre los
(
tienen con el amplio
constituyen el primer contacto que muchos de los lectores seiscapítulos hay una secuencia lógica de preguntas y planteamientos concep-
contenido de los capí-
campo de la psicología social. Si tenemos esto en cuenta, el tuales y metodológicos compartidos. Sin embargo, no se tiene que suponer, por (
pretende consti-
tulosha sido diseñado con un doble propósito' En primer lugar' eiemplo, que los estudios sobre influencia que aparecen explicados en el capítulo v

tuirseenunaintroducciónágilalcampomencionado,recoserSuemergenciacomo son una derivación necesaria y requieren, para su inteligibilidad, todas las conside- (
temáticas y trabaios
corpus de análisis científico y extender sus explicaciones hasta raciones hechas sobre el tema de la identiciad, monogáfico del capítulo II. A veces,
aparecer como
que se desarrollan en nuestros días. Y, en segundo lugar' pretende entre los diferentes temas se creará una relación histórica y cronológica, pero en la
y pensamiento que estaría mayoría de los casos se üene que considerar que las temáticas tratadas tienen desa-
presentación y preámbulo de un itinerario de formación (
constituidoporotrasmateriasdelcampodelapsicologíasocialcomopuedenser rollos paralelos, sin duda interconectados conceptualmente, pero con evoluciones
Ia psicología de los grupos y los movimientos sociales,
la psicología de las organi- que tienen cierta independencia. (
zaciones, la psicología de las relaciones de autoridad
y poder o la psicología del Hecha esta aclaración, aconseiamos, no obstante, una lectura secuencial
D que respete el orden establecido en los materiales. Este orden responde (
comportamientocolectivo. a una
sus manos se organiza a presentación de la materia que empieza planteando cuestiones generales
t¿ introducción a la psicologÍa social que tiene en e in- (
troductorias, para más tarde exponer ¡nterrogantes y respuestas particulares y
parür de seis bloques o caPítulos.
(

(
I ItJ
E Eüilo¡¡¡l uoc
( normas, pautas de conducta, intcrrogantes, scntimientos, grst(,s dcviolercia, r¡tua-
la
una intKxlucciÓn a P\i'o-
los seis capítul<¡s nos ofrecen les e ¡nteraccioncs que c()rnlrcnen nucstra v¡da cotidiana.'fda aquella masa de
detalladas. i,s decir' temáticas
( generalcs y culmina con
tun'¡Ot'ut¡ont'
logía social que
partc ¿" sentimicntos, condudas, dudas, n¡mios rituale§, ctc. constituyen un con¡unto de
concretas de datos, un material, que habitualmente cae fuera del ¡nterés de la ps¡cología, más
mediante la lcctura
que se quieren alcanzar
l,os obietivos fundamentales centrada en el análisis y de,cripdón de procesos cognitivos c in¡livi¡luales. y suele
( puntos siguientes:
pueden resumir en los también ser rehuida por la soliologÍa, más preocupada pqr form;u generales de or-
".,;;r;;. psi- ganización, reproducción institucional y amptios dispositivos de estructuración y
( de los procesos
social' cultural e histórica
- Comprender la naturalez¿ control yxiales. llue! bien, este coniunto de datos da forma al obieto de estudio de

( cológicos entender y ana- la psicología social: sin duda, a esta le ¡nteresan muchos de los aspectos analizados
hertamientas conccP*":"' que permitan
concePtuales
- Maneiar ciertas I:^::^;^;"lpio
constituido
complelo cons
por la sociología o la psicoktgía, pero su centro principal de interés es la cotidiani-
como uo acontecimiento
( lizar la realidad cotidiana dad de los individuos en el sentido de que es una dimensión determinada por fac-
por [enómenos lsic"t*oll],...,,,- .ocialmente fenómenos psicotó8icos tores sociales, culturdles e hi5tór¡cos.
comDrendcr cómt) §c conslituvct ¿. .o.t io. Es deci¡,la psicología social se interesa por cómo nuestros pensa¡nientos,
::r:"r;;;¡r¡.ur
.omo lu identidad o la5 ac sentimientos y conductas están influidos y determinados por otras personas y
.on.retos
( de ras,-",:.J::::T::TjlTl,',"1",n,,u.n.,u,
il;;;;;il;,., "spectos
la relevancia que
por ciertos contextos s(rciales. Esta influencia se puede producir mediantcr inte-

( Entender y valorar y relaciones so- raccionescara a cara en las que dos personas se influyen mutuamente, mediante
la hora de exPlicar acciones
lr"i"t.,á* , ;*iencia a
una interacción no directa, como la que se da entre los políticos y sus votantes,
;i";.;;á*-":.:'-l::'^;::.T§[T,:;fi
conce
]:lldib,espara y mediante, ¡ncluso, interacciones que no son mutuas, que se dan en una sola
Di§Doner de las herramientas dirección, como ocurre, por eiemplo, en el caso de la publici¡lad.
Io,lp,"na., ro, rtnómenos
grupales v<r'j;jlllt;,
oo.,o,,^d, y también Obviamente, e[ interés por la ¡nfluencia que unos eiercemos sob¡e ]os otros
de la pslcon
Tener una visión global no es un tema nuevo, y gran parte de las preocupaciones que tiene hoy en día
( disciplinas sociales v humanas'
;;;;;.i;.* .* la psicología social han sido obieto de reflexión durante muchos siglos. La filo-
'ras
( en seis capítulos que sofía griega, por e¡emplo, plantea ya que el hombre es un animal político, de-
a la psicoloSía social está estructurada
Esta introducción terminado por la acción que sobre él ejerce su ciudad y sus conciudadanos, pero
aiui* tu ,nut.tiu otras tantas partes fundamentales'
todas estas especulaciones cobran un aspecto riguroso y sistemático con la cons_
"n
titución de la psicología social como disciptina científica. Hiia al mismo ti€mpo
de la tradición psicológica y la sociológica, sus primeros textos aparecen en 190g.
Una vez ha pasado el primer cuarto del siglo xx, se dará el proceso definitivo de
Contenldos básicos constitución como disciplina científica, que coincide, en buena medida, con la
Segunda Guerra Mundial y et coniunto de problemas que esta planteó: la nece_

pslcoloSía social sidad de propaganda bélica, el tema de la difusión de rumores y su efecto en la


la
C,apítulo l. El cómo y Gl porqué de población, el liderazgo, la sumisión, la posibilidad de los campos de exterminio,
los conflictos raciales, etc.
fácil' pues como'Ya he-
social no es una tare¡
Definir Y caracterizar la Psicologia En el capítulo l, que consta de cuatro apartados, precisamente se recogen las

,#:";;;,üunoiurtituaaJi'nnffi::ff
por interesan €
":'*l;jl,:ffi
I*X cuestiones principales relacionadas con la emergencia y constitución de la psi-

obstante, todas ellas se


(
io [ditor¡¿l l,(X 2l
20 l! rtro(lu(ci(itl a la l)§icologia s({ial ['reselttación
.o tditorial (r(iC

Valc la pcna mcncionar quc para muchos autorcs cl pr«xeso de instituciona_


cie ntífica y se revisan krs te tnas básicos tlc la ma-
cología social comtl disciplina lizaci(ln «Ie la disciplina cs tan importantc como su historia. y estc procescl (
está
teria,lasdiversasoricntacionesteóricasquecaracteriza¡rsul-rist<-¡ria,algunas marcadt¡ por las preguntas quc ésta ha intentact«l respondcr en cada momento.
hechas para la comprensión dc la realidad social y (
aportaci«rnes fundamentales a la dimcn-
Así, scñalan que sc pueclcn establecer tres grandes periotlos. Llprimero en su
han prop<'ircionado progresivamentc
la relevancia que sus enfoques institucionalización sc caracte¡iza por una visión cle la socie«lad como una rea-
siónsimbólica<lelosproccsospsicosociales.Suobietivoprincipalesdeiarcons. cs lidad homo¡;ónea, visiírn que qucrla planteacra en ra pregunta fundamental:
existente entre la persona y sus circunstancias'
tancia cle la inseparabilidad ¿quó nos mantiene unidos en el orden social establecido? [s el momento en el
y el aspecto social'
decir, entre el aspecto psicológico que la disciplina llega a las universidades. un segundo pcriodo arranca de la
que abre el capítulo es de carácter introductorio
En este sentido, et apartado americanización de la psicología y la pregunta fundamental es: (
¿qué nos integra
yseiniciaConunarenexiongencralstlbret<rdasestascuestionesydespuésplan.y to en el orden establccido? se parte de la necesidad de adaptar et indivicluo al or-
entre lo que dent>minamos psicológico (
tea en toda su amplitud la relación dcn social imperante. [.as tres áreas más estutliadas en este periodo son: los pe-
personas na-
el sentitlo común acepta que las
que denominamos social. Si bien queños gru[ros, las actitudes y ra reración entre cultura y personarida<i. ta (
CenConunasCaracterísticasquelastlefinenparaelrestoc]esuvi<la,lapsicología manera de tratarlas y sus contenidos reflejan el sesgo teórico hacia el inciividua-
s,ocialseopolreaestaatirmaciónyreconocequelascir(lunstanciassocialestie- lism«l y el psicologisrno. Es el üromento de máxima expansión acaclémica y cie
manera de pensar y ser'
nen urt peso decisivo cn nuestr2' aparición de los profesi<lnales que o[)eran al margen de las universidades. tJn
a pesar de sus difere¡rcias
precisamente, cl apartado muestra que las personas, tercer peri«jo se caracteriza por la pregunta siguiente
(
amplio de característica§ comunes según
su ¿qué nos libera clel orden
idiosincráticas, tienen un coniunto social establecido? comporta ya un cuestionamiento del orden social. Los pos-
(
pertenenciaelasdiferentescomunida<lesqueconstituyennuestfarealidadso.
varían tulados de este nuevo periodo serían los siguientes: a) la visión de la realidad so-
que nuestras creencias y conductas
ciar. De ra misma manera, se reconoce Es cial como una construcción histórica, como un producto de la acción humana;
que imperan en cada una de estas comunidades'
según los usos y costumbres h) el enfoque conflictivo del orden social, y c) el papel político de la psicología
decir,porurrlado,tenemoslaconstataciónrleladiferenciaciónsocialdentro.le social. Estamos en un momento en el cual la psicología social se constilrrye (

unasocieclady,porel¡¡1¡6r,hextensavariabilida«l.Jeculturasquepodemosde- como herramienta de critica social.


finir.Estassituacionesconstituyendatosquehablandelainseparabilidadqueen- La anterior revisión histórica concluye formulando un corolario: la psicolo-
de otra maneta'
hay entre Ia personay sus circunstancias sociales' O' dicho
gía social, desde su nacimiento, presenta dos grandes orientaciones diferencia- (
social'
tre Io psicológico y Io que consideramos el das. Por una parte, la psicología social psicológica (pSp), centrada en el
que hay en torno a la tensiÓn entre
Una vez planteado el debate general individuo y en los determinantes innatos de las conductas sociales y, por la otra, (
aspectopsicológicoyelaspectosocialyalgunasposiblesconceptualizacionesde Ia la psicología social sociológica (pSS), más preocupada por las grandes colectivi-
revisa cómo se ha formado históricamente (
esta relación, el segundo apartado dades humanas y por los determinantes culturales de las conductas menciona-
psicologiasocialcomocorpllsrlesabercientíficoquees'conunobietodeestu- das. La diferenciaentre ambas corrientes es importante: la primera orientación
EI tema parte del trabaio de
filóso (
rlio determinado y unas metodologías propias' toma los fenómenos sociales y los individuos como unidad de análisis y estudia
foscomciVico,elcualpostulóquelassoci«ladestienentantounadimensión la conducta social y el impacto de estímuios sociales en los procesos psicológi-
y cambian según una dimensión temporal-
histórica -se constituyen, evolucionan cos. Para ésta, el aspecto social y el aspecto psicológico son dos realidades o va-
Comouncarácterconstrui$o_esdecir,sonproduclosdelaacciónhumana.Acon. y riables con una relación de exterioridad, ya que se relacionan, p€ro no son (
xtx
psicologÍa social en Europa en el siglo
tinuaciórr, se revisa la forÁación de Ia exactamente la rnisma cosa, y es posible establecer dónde empieza una y dónde
(
sudesarrolloenEstadosUnidosenelsigloxx.rinalmente,seanalizasuplenacons. acaba la otra. [a segunda orientación define la interaccón entre los individuos y
de otios saberes sociales'
titución como disciplina científica diferenciada
(

(
llltr(xlueciólt u l¡ l':rtt,lt'Bi¿ rt'eial ,c/ t-(lil()rial tl(X: ?,t
22 Pres€lltaciótl
O Editorial (tO(:

como unidad de su trahaio' y cstudia'


stl- f<¡rrna a la primera, cr capítulo t insistc cn ra dificurtati quc hay
a ra hora de
la dimcnsi(ln social que la caracteriza
vida corectiva y su impacto cn la dctcrminaciírn
tlistinguir lo quc llamam's soci¿¡r de ro que denominamos
bre todo, las caractcrísticas cre la ¡r.sicur«igico, y apun-
ta hacia la nccesidacl cle considerar estos dos aspectos como consustanciales.
socialdelaspcrstlnas.l)aracstatlrientación,elintlividuoesunagcntcintcrprc- a La psicología social asume que los fenómenos sociales son una
tativoqucprocluceyreprotlucesurealidadsocialmediantesusinteraccioncsctr. realidad his_
significado que se generan cn
éstas tórica en la quc llama la atención er profundo carácter cambiante r¡ue posee.
tidianas. r,a dimensión simbólica y er
entender la relación entre el aspccto
psicolí t'll hccho cle afirmar que son una realidad histórica significa asumir
aparecen como claves básicas para que no
sin costuras' entre hay acontecimicntos sociales válidr¡s para todas las socie«lades, culturas
gi.o y.t social. E'stas entidades son un tipo dc teiido
aspecto o
los Iími-
las cuales se da una relación de
interioridaci, y es imposibte de discernir pucblos, sino que dcpenden de un momento temporal concreto y
marcos rJe
otra' significado específicos.
tes de una Y los de la
es posible definir orientaciones
teó- [)e la misma manera, er conoci¡niento producido sobre esta rear¡dad
A su vez, dentro de cada gran corriente es his-
tóric. y provisional, por ro que a ro rargo der capíturo se insiste en ra necesi-
ricasdiferentes:así,elapartadorevisaorientacionescomoelinteraccionismo
dad de tener prudencia a la hora «Ie conceder a los conocimientos instituidos
simbólictl,elsocioconductismo,laorientaciónpsicoanalítica'lateoría«lela
el carácter de verdades definitivas. La psicorogía sociar también produce
Gestalt,elsociocognitivismoyelsocioconstruccionismo.Sibienesciertoquepsi- un
la
hacen más compleio el panorama de conocimiento que depende de un contexto específico y un momento histó-
una multitud de escuelas como éstas
enriquecen y lo aproximan a la compleiiclad rico concreto, y pensar lo contrario nos llevaría a esencializar los fenómenos
cología social, también lo es que lo
denuestrarealidadsocialyvidacotirliana.Comoocutreconlamayoríadecien- sociales y las propie«Iades metodorógicas de ra disciprina: por eiempro,
podría-
ciassociales,cadaunadeestasorientacionesdefineconciertaspeculiaridades mos cometef el error de pensar que hay unas características básicas y
comunes
psicología social, attancan de una crítica
a
distintivas el obieto de análisis de la para todo grupo humano; o que hay una identidad social general para
los
tenemos que suponer que son un efec-
otras orientaciones y de ninguna manera micmbros de todo un gran corectivo; o que las relaciones de género tienen
un
ya que, como se aprecia al leer el capí- valor universal y transcultural.
to de la acumuración de conocimientos,
el eiercicio de devolver a los orígenes
tulo, cada una de estas orientaciones hace
a Del capítulo se desprenden dos preguntas fundamentales. si afirmamos
que
de la disciplina y reinterpretar su historia' el aspecto social y el aspecto psicológico son inseparables, se tiene que
resol-
de
El cuarto apartado cierra esta
panorámica general' plantea el interrogante ver el interrogante sobre cómo se constituye esta inseparabilidad y
cómo po-
y repasa algunas aplicaciones que se han
la aplicabilidad de Ia psicología social demos tratar y analizar tal constitución.
grupos, la cohesión grupal, la persuasión
hecho en el terreno del conflicto entre
o las relaciones interpersonales'
Elcapítulolconstituyeunavisióngeneraldelapsicologíasocial,presenta- Capítulo II. I¡ identidad (et selfl
posterior más amplia y pro-
ción que opera como marco para una exposición
principales que se desprenden de
funda de ciertas temáticas. Las conclusiones Uno de los recursos que ha utilizado la psicología social para responder
a las pre-
esta primeta unidad son las siguientes: guntas anteriores ha sido la identidad social. Nuestra vida
cotidiana transcurre en
una interacción permanente con otras penonas y en un continuo
.LapsicoloSíasocialesunadisciplinaqueponeelénfasisenladeterminación transitu por di-
la idea sobrada- versos contextos sociales. En estos context$, tenemos que
dá los fenómenos psicológicos' Ante
yconstitución social
obedecer órdenes y res-
petar códigos, se tienen que coordinar tareas, discutir,
psicológica es más básica y fundamen- intercambiar puntos de vista,
mente Seneralizada de que la realidad
opinar, callar, etc. Y en este tráfico experimentamos un doble
tal que la social y que, por lo tanto, esta
última se limita a proporcionar cierta senümiento: nos sen_
(
Irttrtxl¡ccitltl a ld |ri(()l('8ia s(f,ial !c-,Ud¡(uial t,(X: 25
z4 ['ruserrtaciólr
-c) tditorial (J()(:

taria y gcnótica, nricntras quc la scgunda se basa en cl análisis dcl inconsciente


timostliterentcsclcltlstltrtrsyalmismotiempoigualcs.Ntlssr:¡rtimtls¡rt«iximosa (
es la y cn cl cstudio tlel inrpacto quc las relaciones afectivas han deiado en nuestra
algunas personas y aienos a otras' Este scntimiento del yo' dc idi«lsirtcrasia'
de prtlximidad ctln algunas personas mancra dc scntir y actuar a ln largo de nucstro desarrollo evolutivo.
identidacl in<Jividual. Peroel otro sentimiento (
de irJentidatl grupal <l colectiva' [a rcla- l,as dos perspectivas comparten un propósito: busiar en la idcntidaci un
también es importante, cunstituye un tipo nú-
cleo natural, diferenciado y propio. Pero esta investigación se nos presen ta ialaz (
ciónentreambossentimientoshageneracloenlapsicologíasocialuncotriuntodc
indivi«Juat o c<-¡lcctiva? por dtls razoncs: a) cs enorme e inevitahle la canti«lacl de procesos ric i¡rfluencia
preguntas importantes: ¿qué entendemos por identidad
se puc<le hablar y relaciones sociales en las cuales cl yo está inmerso y se pone de manifiesto, y (
hay entregtas? ¿una determina la otra? ¿Realmente
¿QJ¿ r"tucion
a los otros para Pensarme a mí mismo?'li> b) es imposible conocer suidentidad más allá de su intermediación lingüística.
de una identiciad indivitlual? ¿Necesito
la temática de la iclentidad en una de las di- [,] lenguaie trar]smite formas culturales, patrones históric«_ls y códigos socia-
das estas cuestiones han convertido
les. [',sto implica que cada r-/ez que hablamos tle la iclentidatl o la analizamos
mensiones <Jefinitorias de la disciplina' (
científicamente proyectamos en ésta, mctliantc el lenguaie que utilizamos, una
EnestadimensiÓntienenunpapelimportanteColrceptoscomoelrJecutegoríu
manera concreta dr: entenderla y valorarla. l)or lo tanto, siempre que estutlia- (
social,estereotiptl,prejuicioycotnportamientodetliscnntitttlción.Unadelasconclu.
mos la identidad reproducimos en su definición una tlcterminada matriz icleo-
sionesmásirnportantesquehaestableci<loladisciplinatienequeverconelhe.
lógica y social. De esta ¡nanera, s¡ hacr: rnuy tJifÍcil rJistinguir entre una
chrl<Jequelacates()ríagrupal['roporcionaunaitlentida<loptlsit:iÓnsocialy,al
de petcepción de la realidad' E'n esta identidad social y una itlenti«Jad individual, ya que ambas son realidades cons-
misrno tiempo, funciona como perspectiva
un proceso de comparación so- tituidas mutuamente mediante el aspecto social, el cultural y el i<leológico. Ade-
percepción parece que haya siempre implícito
proceso donde emerge la identidad más, ambas son deud<¡ras del lenguaje que utilizamos al referirnos a cualquiera (
cial que Senera un nosotros ante un ellos'
preiuicio y la discrirninación' de sus múltiples aspectos. De Ia misma manera, ta identidarl no es una cosa fija
social, pero también el estereotipo, el
y estable, con propiedades aienas o al margen de contextos sociales y tempora- (
EIcapítulollestádedicadoaltemadelaidentidad.Sistematizalosconteni-
les, y por ello nc¡ se puede diferenciar «le las t.ircun..;tancias en las que
dosylasexplicacionesrelacionadasCone5tatemáticayadelantarespuestasalas es pcnsarla,
(
definida o pronunciada.
dospregur.rtasfun«lamentalesquesedes¡lrendíanclelcapítuloarrterior.E,lcapí-
[,] segundo apartado revisa las diferentes ,iimensiones que tendría la identi-
tulosecomponedecincoapartados,ioscuales';rlolargodesudesarrollo'acla-
dad concebida a partir de los contextos y las circunstancias sociohistóricas
ranladiferenciaquesedaentrelasexplicacionesdelaidentidaddenaturaleza en
las que emerge. se pretende responder desde ra psicorogía social a la pregunta (
individualista,Iasden¿rturalezapuramentesocialylasexplicacionespsicosocia-
la cultura y el contexto social en la quién soy yo. ciertamente, esta pregunta tiene diversas líneas de respuesta:
les; enfatizan el papel que tiene el lenguaie' se
(
que nociones como la de rol o puede hacer una lista de atributos individuales (soy inteligente,
definición de la identidad; muestran el impacto tímido, etc.),
pero esta respuesta elude el papel que tiene el aspecto social en la definición
estatustienenenlacomprensióndelainfluenciaquee|ercelaestructurasocial de (
se Seneran estereotipos' com- la identidad. o también se pueden enumerar categorías grupales (soy mujer,
en Ia identidad ,le las personas; y aclaran cómo
médico, trabajadora, etc.). Aparentemente, el aspecto social se haría más paten- (
portamientos de discriminacióii y efectos xenófobos'
la diferencia que hay entre la te en esta segunda respuesta. No obstante, no es así, porque sin un marco
Concretamente, el primer apartado expone de
comprensión previo también las categorías enumeradas aparecen como
nocióndeidentidadpersonalyelconcepto'Jeidentidadsocial'yargumenta rasgos
perspectivas muy conocidas individuales o características esenciales que comparten muchos individuos.
que Ia primera está fuertemente arraigada en dos [a (
estu- psicología social huye de este sesgo al considerar el peso que tienen
la psiccanalítica' La primera se centra en el
en psicología: ta biológicíy los aspectos
sociales e ideológicos en la formulación de las categorÍas mencionadas.
diodelasbasesbiotógicasdelcomportamientoytrasladalosprincipiosdela Las ca-
tegorías sociales señalan grupos de pertenencia o referencia, posiciones
evolrrciónnaturalalestudiodelaidentidadparaaclararsudimensiónheredi. o estra-
(
(
( 26 L,r«)dtr(tnnr al¿ t6tu¡lo8ia \o(ial 2¡

( c¡erta signifieación, algunos círdi¡¡os, simbolos, [,os aiustes sucesivos de cstc


cacla una dc éstas implica un
tos sociales, difcrenciaciÓn cultural, etc' Además'
y pcrccpc¡oncs socialcs c(nnpart¡r gcr)cran url conocimicnto cor¡lún, una intersubietividad que si prr_
( coniunt() csPecífico dc roles, atributos, representaciones
integrantcs dc la catcSo- dura cn cl ticmpo pucdc ser asumida p()r toda una comunidad. Además, los
lue igualan a la pers(xla quc las utiliza con cl resto de
otros son nucstro cspeio, per(¡ no nos limitamos a reproduc¡r totalmentc la
,íu, yi"¡u rn r"¡;undtr plano cualquier indi(io de individu']'.U"U ,
"n y su§ ctecto§ imagcn quc éstos nos tlevuelven, sino quc lo aiustamos a nuestra mancra de
tn cl t"r.", aportutlo se revisan los pr(xesus dt cdtegorización vakx
que aquélla ticne tanto un claro pensarnos, lo cual, a su vez, incide cn la interacción con el otro. Como
de comparación sülial, y se argumenta siem_
y simplifica la información pre vcnim0s dc unas interacciones y vamos hacia otras, la identidad es al
iostrumental, en el sentido que organiz¡, estructura nis-
como un evident€ valor ideológico mo tiempo causa y rcsultado de este movim¡ento.
que tenemos en nuestros contextos sociales'
la sociedad scgún ll capítulo Il pone sobre la mesa dos cuestiones importantes:
y de control social, en el sentido que estructura Srupalmente
dominantes Por otfo lado' la ca-
los intereses y valores de Srupos socialmente
la acentuación ilusoria de semeianza Dl análisis que hace la ps¡cología social de la identidad muestra que ésta, un
tegorización sociat comporta efectoscomo
exagcra- fenómeno quc habitualmente es considerado de naturaleza psicológica o
an'r,a p",ronu, qua torman patte de una misma cateSoría y la creación
comportamcntal, puede ser comprendida como una producción rJepentlien-
<iadediferenciasentleindividuosquep€rtenecenaCateSoriasdiferentes.[¿
del orpecto d¡- do del contexto social y cultural. t,a identidad pasa a ser otro fenómcno so,
I ;;;;r;.';;;.irr/,rcro iúl¿ntico en el no§otros ante la exaSeración
está e¡r
preiuicios hacia otros Srupos; este mecanismo cial más, proscrito y prescrito por estructuras sociales y de valores.
( frrrit "n "f
affo, S"nera
y permite relaciones diferencia- La tcmática de la identidad conduce a preguntas sobre la génesis social de
la base de comportamientos de discriminación
nuestras creencias, op¡niones, valores, etc. plantea interrogantes sobre cómo
les de género.
la di-
paso importante a la hora deentend€r se constituyen nuestros pensamientos y sobre si reproducen o no
La categorización constituye un un Jtat¡l
de la identidad' No obstante' determinado y por qué. Pone sobre la mesa, en definitiva, la importancia
mensión slocial que interviene en la constituciÓn
r¡4o
€l
consideradas y que se Plantean en básica que tiene analizar la identidad como producción de un determinado
hay otras dimensiones que tienen que ser
( cómo se estructura socialmente la ex-
cuarto apartado. En sus pá8inas se revisa orden social-
el siSnificado y lo simÚlico en esta
periencia de la identidad y qué PaPel tiene
(
estructuración.
(modelo organizado de comportamientos Capítulo lII. la intcrección social
En primer lugar, la noción de rol
la dentro de un
qu. ,"i"rpr.nd. d" la posición determinada que ocupa Persona
nos Permite en-
ion¡unto interaccionai) y la posibitidad de su interiorización Este cooiunto de cuesliones nos conduce directamente a[ tema del capÍtulo III:
en [a confisuIación de
tender cómo la estructura social y el estatus intervienen la interacción social. Nu6tra identidad, lo que somos en tanto que
identidad' el sentido de nuestro yo' está
seres culturales,
nuestra identidad. La experiencia de la nuestros deseos, sentimiento§, pensamientos, conductas, etc., se conforman y
la que estamos inmeños y poI los roles defi-
determinada por la estructura social en nen en la interacción con los otros. Es inimaginable la üda del ser humano
que hay en los diversos contextos
por los al mar-
represenfados por los interlocutore§ gen de los iuegos de interacción que establecemos con los ottos.
cuales transcurre nuestra vida cotidiana' El capítulo pretende ilustrar esta relevancia. y lo
simbólico o,el construc- hace centrándose en tres
En segundo tugar, teorías como el intelaccionismo ámbitos ctásicos de la investigación psicosocial sobre la interacción; la agresivi_
CionismosocialoautorescomoG.H.Meadpermitenanalizaftaidentidad dad, el altruismo o conducta prosocial y la atracción interpersonal. por
ploceso compleio de interacciones simbó- medio
como elemento que emerge en un de la
con los otros' compartimos revisión de estas temáticas el capítulo presenta la importancia que conser_
licas y de significados. Cuando nos relacionamos
(
l¡rtrodUeci(rrt a la PJicologia vf,ial
!c) tdirüial L,()(i o tditorial UoC 29 I'reseItación

(
van los factc¡res psicosociales cn la interacción, analiza las implicacioncs y cfec- relación. Puesbien, el capítulo enurnera las trcs c<lnclusioncs más importantes
quc (
tos ideológicos de los cnfoqucs quc se proponen y evidencia [a imptlrtanc¡a que se han establecido sobrc los cfectos tle la cxp0sición prol«rngada a modelos
tiene este conocimiento ¡rara claborar planes de intervención psicosocial' agresivos en los medios de conrunicación: a) hay aprendizaje de repcrtorios con-
(
'La
primera parte del capítulo está dedicada a la agresividad. que los primeros ductuales agresivos, especialmente en niñ«rs de poca edad; b) se da desinhibición
apartados tlc csta sccción revisan y sistematizan. Éstas se agrupan en dos Sran- de comportamiento agresivo aorendidr¡ ¡rreviamente, y c) se gencra insensibiliza_ (
Las pri-
cles constelaciones: las explicaciones instintivistas y las ambientalistas. ción sobre las consecuencias que tiene la agresivi«Iad en el mundo rca[-
meras parten del supuesto siguiente: el comportamiento agresivo está regulado El segundo apartado está dedicado al altruismo. Se inicia colt las rjificultades (
por alguna estructura biológica, instintiva o heredada. Por lo tanto, el ser humano que presenta el concepto y se apuesta por la noción, más operativa, de conducta

es agresivo por naturaleza, esta Condición es intrínseca y inevitable


y no requiere prosocial. si bien altruista es aquella persona que ofrece su ayuda sin esperar o
ningún tipo cle apren<lizaie para ser adquirida.'l'res perspectivas pertenecen a esta pedir nada a cambio, dccidir quó comportamiento se cmite esperando alguna (
constelación: e[ psicoanálisis, la etcrloSía y la sociobrología. La primera plantea cosa a cambio o no, esconde vcrdaderas dificultades. De herht¡, el debate sobre
qr"re conclucta agresiva es la expresión <Ie la pulsión de muerte y destrucción y
la el altruismo conduce a consideraciones éticas y nrorales. Ante esta situación se (
que su función es reducir la tensión que acumulamos y que nos podría autodes- opta por utilizar la noción de conducta prosocial o acción social positiva, que
(
truir. l.a et¿logia postula quc e[ ser huntano, como muchas otras especies, tiene hace referencia a un cornportarniento dirigitlo a b,:neficia¡ a otra persona, intie_

una dis¡tosición innata a la agresividad, que tendría una finalidad adaptativa. pendientemente de si esta acción comlrcrta o no, algún t¡po de recompensa.
La sociobiol<-¡gia comparte los planteamientos de la etología, pero afirma
que la Igual que pasa con el fenómeno de ra agresividad, hay bastantes modelos
agresividatl tendría una finalidad adaptativa. La sociobiología comparte los que intentan explicar la acción social positiva. uno de éstos es el sociobio_ (
planteamierrtos ,Je la etología, pero afirma que la agresividad posibilita la super- lógico, en el c,al se pla.tea que hay determinantes hereditarios que guían er
vivencia del individuo y no de la especie. comportamiento prosocial. para algunos autores, la cooperación (
y la acción
i,as i:xpiicaciones anlbientalistas rechazan el supue"to anterior' La violencia y social positiva aseguran ra continuidad de la especie y, por ro tanto,
es un (
la agresivi<Jad son Conc()ptualizados como fenomenos que se definen y adquieren comportamiento favorecido por la selecci<irr nai¡¡ral. otro modelo importan-
a partir ¡ie Ia interacción y la relaciórr con los otros. EI primer lnodelo que pefte- te es la te.oría del refuerzo, según la ct¡al las persorlas ofrecen
ayuda si a cam-
ncce a esta constelación es la teoría del aprendizaie social, que entiende que las bio reciben algún refuerzo, sea económico, sociar o emocionar.
La teoría del
pautas de cornportamiento agresivo se aPrenden, sea por experiencia directa o intercambio social es un buen ejernplo de teorías que explican (
ra acción so-
por medio de mo,Jelos. El segunrlo es la teoría de la frustración-agresividad, en el cial positiva basándose en ra noción de refuerzo. Moderos
más sociológicos
enfatizan el papel de ras normas en la regulación de interacciones (
que se mantiene que la agresividad es la respuesta a un estado emocional muy como las
conductas de ayuda. En el apartado se presentan
Concreto: !a frustración. EI tercero alude a laS nuevas aproximaciones al fenóme- las dos normas más impor_ (
tantes que regulan este comportamiento: ra
no de la agresividad y la violencia, las cuales apuntan a la necesidad de atender el norma de responsabiiidad y ia
de reciprocidad. La primera prescribe que
contexto social, histórico y el significado del acto violento para comprender en hay que ayudar a quien lo necesita, (
mientras que la seguncta prescribe que hay que
todas susdimensiones este fenómeno. ayudar a quien nos ha ayu-
dado previamente- La última propuesta (
Después de la revisión de los modeios teóricos, el apartado presta atención a exprica el comportamiento prosocial
por medio del aprendizaie a partir
algunos debates recurrentes en la mateúa, el más importante de los cuales tiene de modeics.
El apartado se cierra (
que ver con la reiación efitre la agresiüdad y la televisión. las dos F)stura§ en- con la exposición de los factores que intervienen en el
comportamiento prosociar. Los más
frentadas son: a) una que sostiene que la violencia televisiva anima el comporta- destacados son ros siguientes:ra presencia (
de otras per$nas en Ia situación,
miento agresivo; y b) otra que afirma que no hay evidencias científicas de esta Ios recursos de los que se dispone para ofre-
(

|sic()l08ia s('eial ,§) Iidil(triul t r(X


( -c) tldit(trial (lO( .t{) llI(t()dtlcci.)ll a la
.Il ¡)feser I tació I

( Capítulo IV. Organización y camtrio de actitudes


ccrayuda,lascaractcrísticasdelreccptoryelsistcrnadecrccnciasdela¡lcrstl-
( na que cmite aYucla.
El tercer apartatlo del capÍtulo versa sobre la atracción
intcrpcrstlnal, tcmáti- At'tittul cs u. c()ncepto trc ampri<l
us<¡ coticriano. En generar, er significado
y contluce muchas dc
ca fun«lamental en nucstra vida coticliana, ya que regula quc tlam.s al tórrrino cs ct quc sc puetre encontraren
de atracción intcr-
cualquier diccionario:
nuestras interacciones. Iil apartado se abre con la definición 'disp'sici<in dc á.im.'. I)ara ra psic<lr.gía sociar, no
obstante, actitud es una no-
personal como predisposición del individuo a evaluar
positivamcntc a otro y a
ción c.n un significatro un po('o diferente. La definición
más clásica que hay en
acercatse a él o ateiarse de é1. Esta prettisposición
permite una lectura de cariz
la disciplina cs [a pr.porcionada por (iordon w.
que Arport, en y
1g35, que prantea
biologicista y una lectura rJe cariz culturalista' Sin embargo' los apartados que las actitudes son estados de disposición mental
y nerviosa, organizados me-
integranestasecciónseCentranenlarevisióndelosfactoresqueintervienenen diante la expcriencia, que ejercen un infruio directivo
o dinámico en la respues-
laatracciÓn,deentreloscualeslosmásestutliadoshansidolaproximidad,cl ta dcl intlividuo a toda crase de obietos y situaciones. pero
al margen de ras
aspecto físico, la similitud y la valoración' definiciones ntúltiples que sc han dacl<l tlespués de ésta,
lo interesante del con- _
Elcapítulomuestraquelasdiferentesrelacionesqueestablecemosennucstta cepto reside e, cl rrecho de que ra actitud comporta
una preparación de ra per-
vidacotidianasepuedenexplicaryanalizatdemuchasmaneras:insistirerrque sona para actuar de una rr,nera o de otra ante <¡da
sólo una posibilidad; otras cn- obieto y, por ro tanto, la
están determinadas por la naturaleza humana es transit.riedad dc cada comportamiento quecla anclada
en ra estabilidad de lo
fatizan el papel de las normas o las transf<¡rmaciones sociohistóricas' que son dis¡rosicio.cs de la persona. De esta manera,
con el concepto de actitud
Aquelloqueentodocasosehaceevidentedespuésdelalecturadeltcrcercapí. se pretende ofrccer una respuesta a la psicología
nuestlos pensa- como ciencia cuando busca un
tulo es que la interacción pauta y determina nuestras acciones, principio unificador de la diversidad de conductas, y
también un principio que
mientosysentimientos.Ydadoquelainteracciónsocialimplicaunintercambio vincule el aspect. individuar con er social, er personar
con er grupar. En esta me_
simbólicoyeldesplegamientodeproce§osinterpretativos'nuestroscomporta- dida, la temática de ras actitudes tiene una importancia
fundamentar en ra psi-
mientos no se pueden elucidar sin atender a estos factores' cología social, ya que recoge un conjunto de intereses
lectura del capítulo III e interrogantes que
Aquello que en todo caso se hace evidente después de la
enfrentan la disciprina con er problema de ra reproducción y
es que la interacción pauta y determina nuestras
acciones, nuestlos pensamientos er cambio sociar.
Desde principios de siglo la picología social ha
simbólico analizado la uniformidad
y sentimientos. Y dado que la interacción social implica un intercambio social.
no se Es decir, se ha preguntado cómo y por qué las personas
de una misma sociedad
y el desplegamiento de procesos interpretativos, nuestros comportamientos
tenemos comportamientos y pensamientos parecidos
o equivarentes. También
pueden elucidar sin atender a estos factores'
se ha preguntado cómo se inducen estos pensamiento§
y acciones, de qué ma-
nera se podrían resistir las personas a esta inducción
y cómo intervendría el po.
Deestamanera,delcapítulotercerosedesprendenlassiguientescuestiones:
der en estos contextos de transformación y cambio
social de actitudes.
F¡tas cuestiones se exproran en esta tercera pafte
a
¿Cómo puede la interacción social
conformar nuestros pensamientos' deseos de nuestra introducción a
la psicología social. El capítulo contiene cuatro
y sentimientos? apartados en los que se revisa
qué es una actitud y qué definiciones diferentes
a
¿Qué relación hay entre la
interacción social y la conformación de nuestras se han dado a lo largo de la his-
toria de la psicologÍa sociar; sus funciones; cómo
creencias Y actitudes? se dan ros procesos de cambio
de actitudes; qué es la disonancia cognitiva y qué
fenómenos sociares permite
explicar; y qué nuevas maneras de entender
Estosinterrogantesnosponenanteeltemadelasactitudes'suorganización procesos los de formación de las ac-
titudes han aparecido en la psicología
y cambio. social.
1
(
Lltr()du(eiotl a la psicoloSía 5(f,idl o lldilori¡l t,(X 33 I'rcJctrtac¡ólt
c-r t¡litorial Il(X .\2.

(
nitivr¡, que f)rcsta atcncirin al c«rniunt«l cle procesos mentales quc intervicncn
titprinrcrysegurrcltlapartadtlcstárr«lcdicallosaladcfinicióndetctlnceptoclc
en el cambi<l dc actitudes. (
usado en su ctlnctptualizaciór.r'
actitucl y a kls e nfrx¡ucs principalcs quc sc han
actitrrtlcs. l'lsta divcr- l)cntro tlcl punto tlc vista cognitivo, se tiene que remarcar la teoría «lc la dis<>
Hay una gran diversidad de tc<lrías y mottelos sobre las (
nancia cognitiva. lista tóoría constituyc el modelo más popularizado y aplicado rJcl
sidaddependcdctlosfactores.lj,nprimerlugar,delaorientaciónpsictlsocialque
difcrcnciado si coniunto cle cnfrx¡ucs sr¡bre las actiturjt:s y su cambio; y fue formulada por lcon (
piantea el problcma. Así, las actitu«ies rccibcn un tratamicnttl
0 si lo son Festingcr cn 19.57. Sus
¡rostulatlos manticnen que cuando una persona tienc dos
son analizadas <Jesde los planteamientu; tlcl construccionismcl social
ideas, dos pensamienkrs o dos actitudes coherentes, experimenta cierto estado (
sa_
desdedelossupuestosdelcognitivismosocial'Ensegundolugar'dclosobieti- tisfactorio de cohcrcncia cognitiva. Al c-ontrario, dos o más pensamientos, ideas o
manera' la mayoría de
vos y del tipo de investigaciones quc se hacen' De csta
actitudcs incohcrentcs gencran u¡r estarkr negativo de activación denominado di-
invcsti-
los enfoques quc se dan sobre las actitutles sc han generado a partir de
sonancia. scgún lrestingcr, ex¡rcrimentam(» una fuerte motivación para reducirla.
gacicrnes cuyo objetiv<¡ era analizar cómo cambian las actitudes de grupcls o pcr- (
Así, el cambkr de actitudes se product: gracias a la <Jisonancia entre las
que habitualmente se mencitlncn tres cree¡cias de
sonas en situaci<tncs concfetas. Esto hace una pcrsona. l:s decir, cambiamos una actitud para hacerla coherente con
otras.
enfoquesclásicosenelanálisisc]elasactitudes.L,lprinreroeselenfoquedela El grado de rlisonancia depentre de dimensiones como ra magnitud
qut: mantiene quc las ac- de la in-
comunicacióIl y aprt'ndizaie, postulacl«l ¡lor Hovlan«l' coherencia o la irnportancia que cl contcnido rle la actitud tenga par-a nosotrc)s: (
que rccibe la persona al ac-
titudes son aprendit'las y depentir:rl 'Je [o:' reftrr]rzos cuanto más elevada cs la disonancia, nrayor es la motivación para re«lucirla. Las
(
tuardeunafnallera<¡cleotra,sc¡bretcldcltleltlsrcfuerzcsqueprovicnendesu formas de reducción de la disonancia se dan en la dirección de las dimensiones
(su temática' su soporte' etc')
grupo social. L,l tipo de información que se recibe anteriores: eliminar la incoherencia o bien eliminar la importancia que clemos (
al
y la importancia de la fuente (si es posecdora de autoridad
o no' si le atribuimos
tema.
pericia,etc.)sonclaveenlaconfiguraciÓn'lelasactitudesElsegundoeselen- La motivación que tenemos para mantener la coherencia cognitiva
está es-
(
foqueftrnciona!,queinsisteenelhtlchodequelasactitudcssirvenparadiversas trechamente relacionada con el cambio de actitudes. Nuestras actitudes.
conro
le ofrecen formas ade-
necesidades tle la persona: la orien'¡an anttl la reali«lad, nuestras ideas o pensanrientos, pueden entrar en contradicción. cuanclo
esto
cuadas de (.ofllportarse y !e permiten cxpresar srrs opiniones' Según este modelo' se produce se inicia ei proceso rlescrito anteriormente: se
busca la coherencra
las funciones hechas
el cambio de actitud requiere que la nueva actitud supla de actitudes contradict<_¡rias.
que mantiene
por la actitutl original. [,] tercer enfoque es el de la consistencia' Hay una cuestión muy interesante planteada en el modero de
la disonancia (
y afectos que tienden cognoscitiva de Festinger y que se refleia especialmente en sus
que las actitudes constituyen coniuntos de conocimientos estudios sobre las
de un elemento altera todos acciones en contra de la misma actitud. Esta cuestión tiene que (
a ser consistentes entre sí. De este modo, el cambio ver con el hecho
de que las ideas siguen a las acciones, la razóna la praxis.
los otros. El individuo cambia
(
su actitud para iustificar aquellas acciones ya hechas y para
Eltercerapartadoplanteaampliamenteelproblemadelcambiodeactitudes. las que no tiene una
y puede haber personas explicación suficiente. En otras palabras, Ias actitudes surgen
Nuestras actitudes puetlen vatiar por diversas razones, como producto (
de que varíen algunos ideológico de los intereses generados por ra praxis humana.
o institt¡ciones que deseen que carirbien con la esperanza Es decir, pensamos
sociales. En psicotogía social hay <Jos puntos de
teniendo en cuenta qué hacemos. y cuando nos vemos obrigados (
de nuestros comportamientos a [evar a cabo
los tres mo- acciones que contradicen nuestras creencias, lo más probable
vista generales a la hora ile analizar este fenómerlo y que agruparían es que las acabe-
mos iustificando de alguna manera. (
el punto de vista
clelos rnencionados antefiormetlte. En prirner lugar, tenemos
que tienen El cuarto apartado, finalmente, revisa las críticas que
conductista, que examina la importancia de los factores del entorno recientemente ha re- (
punto de vista cog- cibido el concepto de actitud y las nuevas definiciones propuestas
algún efecto sobre nuestras actitucles. Y, en segundo lugar, el basadas
(

(
(

J4 lil1r()du«-i(ill a la §( )c¡a I q, t:dil()riJl I J( )(:


( ic) Editorial L,O(l t5 l'reselltacióo

(
en el análisis del tlisculso. l:stas propuestas localizan c[ purtto dc partida dc L.s ¡rL,ces.s tre infruencia s<lciar y las relaciones rJe poder y
c'ntr<ll ticnen
( su reflexión cn la cucstión plantcada anteriormcntc: la actitud precedc a la much. que vcr co. e§ta tcnsión: cstos procesos generan presi.nes
y favorcctn
praxis. [.as actitudes se conccptualizan a partir del le nguaic y dc los valorcs la igualdad, y ayu,a. a gcncrar el antcrior sentimiento
del yo, ya que esta uni_
ideológicos. lin nuevos enfgques, el significadg quc se gcncra en una
est«-ls forrnidad ascgura la rcpr«lucción de ciertos patrones
ideorógicos, sociales y cul-
situación concreta en la que está implicado un individu0, un obieto y propo- turales prcvalccientcs cn una curtura o comunicrad
concreta.
( El capítukr V c<¡nsta «re cinco apartad,s y revisa
siciones lingüísticas hacia éste son clave para definir la actitud como ciert() estas temáticas. Anariza tos
,,compromiso" u orientación discursiva hacia aquel obieto. I)e esta manera, la procesos de infrucncia, c.nformicrad y obediencia, y
propone algunas respues-
(
perspectiva discursiva define ta actitud como una relación de sentido o siSni-
tas para el i.terrogantccerraba er capítulo de ras actitud es:
«¡ue
¿cómo podemos
desplegar corulucrtts t:t¡tttntdick¡rias con nuestr.ts creencias?
I ficado que emerge en una situación cliscursiva concreta y que está completa- El propósito básico de
decir, las este capítulo c.nsistc en criticar la noción de individuo
mente ligada a una situación social e ideológica determinada. H,s que utirizamoshabitual-
mente con la finalidad de redefinirro como nudo de
actitudes Son afirmaciones que apatecen en nuestras interacciones cotidia- relaciones intergrupales. La
nueva formulación pcrmite expricar por qué en ocasiones
nas, se prefiguran gracias a éstas y están informadas por los valores y pautas actuamos en contfa
de nuestras creencias u opiniones, o
culturales que guían estas interacc¡ones. ¡rr qué somos sumisos en algunos momen_
tos y obedecemos cn otros.
( El tema de las actitudes conduce a una plegunta que interviene como puente
El primer apartado abre el capítulo con una expricación
para conectar el capítulo IV y el v. der proceso de n<¡r-
malización. Nuestra vida sociar está reglada por coniuntos
I de normas, argunas
implícitas, como pueden ser algunos códigos de buena
a El tema de las actitudes ofrece pautas para analizar la relación entre el orden educación en ciertos
contextos, y otras completamente explícitas, como puede
social y las creencias del individuo, y también muestra que podemos actuar ser una normativa la_
boral o un código de tráfico. r¿ existencia y la pertinencia
o conducirnos de diferentes maneras que contradicen nuestras creencias u de todas
estas normas
(
se pone de manifiesto cuando tenemos un comportamiento
opiniones: es habitual que tengamos una opinión y no Ia expresemos porque contrario a lo que
dicta alguna norma: cuando esto ocurre, las reacciones
( es contraria a la opinión de la mayoría. ¿Cómo es posible tal cosa? ¿A partir de sanción o reproba_
ción de las personas de nuestro entorno no se
hacen esperar.
de qué mecanismos psicosociales se produce una sumisión parecida a la ma-
( El seguimiento de normas es uno de los factores
más importantes que hemos
yoría?
de considerar a la hora de entender ra producción
de uniformidad. Desde pe-
queños aprendemos los diferentes
luegos de normas que rigen nuestros com-
rnrtamientos, y podríamos decir que lo hacemos de manera automática y
Capítulo V. lnfluencia, conformidad y obediencia considerar si son las más adecuadas o si habría
sin
otras opciones posibles.
El segundo apartado anarizacómo ras
normas tienen un papel determinante
El capítulo sobre la ideritidad insistía en el hecho de que estamo§ sometidos en la percepción que tenemos de nuestra
realidad sociar. percibimos nuestro en-
a una tensión entre s€r totalmente iguales a los otros, a los individuos que per- torno a partir de categorías grupaies, ras cuales
adquieren sentido y funcionan
tenecen a nuestros grupos de pertenencia, o ser radicalmente diferentes. La gracias a determinadas pautas normativas
que rigen y organizan er comporta-
igualdad garantiza nuestro sentimiento de pertenencia a ciertas categorías y miento de los miembros que las mantienen. Así, estas
normas guían y mediati-
contribuye a Ia creación de una identidad social determinada, mientras que Ia zan la percepción que tenemos de ta
realidad social..
diferencia garantiza la sensación de individualidad y del yo, y evita que nos per- Toda categoría social comporta una agrupación,
es decir, alguna característica
damos en el otro.. aplicable a diversos inclividuos..Nuestra
percepción tiende a seguir los marcos ge-
o Ldirorial uoc 3(i hllr(xlucrió¡r a l¿ [)sicoloSia social €r Editorial t,(x .\7
l)reJclt tacióll

nerados por los procesos de categorización: las divisiones strciales, las difcrencias alte rar ta,to sus concepci..es c()¡,o su mancra tlc c<lmp,rtar.sc. Ia razón que
ex-
estructurales, etc. Sin duda, percibimos a las pcrsonas como "hombrcs" tl "muie- plica estos cfcct.s tan ¡narcacr,s residc c¡r cl temor a la «icsapr«lbación
der grupcl
res", y quiás como "rurales" o "urbanos"; no obstante, si tlbscrvamos que pasa o cl desc'de tcner ras características y cuali<Iades que éste manticnc.
un camión del eiército, percibimos a estas personas no como simplcs individuos, L,l prclceso den,rmalización, ra pcrcepción social y ra conformidad son fenó_
hombres o campesinos, sino como "policías" o "soldado§", es decir, como mic'm- menos que mucstran la influcncia en una única dirección: de la
mayoría a la mi_
bros de un determinado grupo institucional. noría c¡ dcl grup«r ar intrivicru.. son procesos que mantienen el
orden social y er
constituye la discriminacién perceptiva, la cual
Éstos son ejemplos de lo que stutu quo.
representa uno de los procesos fundamentales que nos permiten entender la Elcuart, apartado argumenta que también es posible aescribir procesos
dc in-
percepción interpersonal y su huella en el comportamiento de las personas. Per- fluencia que generan cambi, e innovación sociar; es crecir, procesos
que invierten
cibimos como miembros de un determinado grupo social y, a §u vez, percibimos la anterior dirección en er sentido de la infrue.cia y que
irían del indivi«Iuo ar gru_
a los otros no como individuos aislados, sino como miembros de grupos con- po. L,l tema muestra quc ra minoría puccle afectar e infruir
a la mayoría. A este fe_
cretos. Como hemos mencionado, las normas sociales rigen, tlan sentido y or- nómeno la psicología social lo trenomina influencia minoritaria.
ganizan las creencias, actitudes y comportamientos de los integrantes de los Entre los procesos de influencia minoritaria y ros de normarización
c infruen-
grupos. Las normas están profundamente arraigadas en los valores, intereses e cia mayoritaria hay grandes dit'ere^cias: la normarización (
es un proceso que tiene
historia del grupo, por lo que las percepciones que tenemos de todo lo que nos que vcr con [a eliminació. clel cc¡.flicto en el interior
<1e u, grupo nle<iia.te
(
rodea están determinadas por la normatividad que comparte el grupcl o la cate- el establecinriento de compr.nrisos n)utuos y con la conver¡¡encia
gradual hacia el
goría social a Ia cual pertenecemos. punto de vista de la mayoría, mientras que la conformidad
hace referencia a ra (
Los mecanismos que explican la percepción social permiten aclarar, en pri- resolución del conflicto mediante cr movimiento de la
minoría desviada hacia
mera instancia, la aparición de estereotipos y efectos de discriminación. Los es- la posición de la mayoría.
tereotipos sólo son el coniunto de creencias o pensamientos, en general de Ante esto, la infruencia minoritaria genera innovación y
cambio, refleja la
carácter negativo,'quebrientan la percepción y la acción de los miembtos que aparición del conflicto de¡rtro del grupo provocado por
una minoría de sus
pertenecen a una categoría social con respecto a los miembros de otra cateSoría miembros, y expresa su resolución en er sentido de un
movimiento que condu-
que no es la propia. ce a la mayoría hacia la posición u opinión
de la minoría.
Si bien el primer apartado y el segundo muestran cómo aparece la uniformi- Las revoluciones, ros movimientos de protesta,
etc. son algunos ejemplos de (
dad a partir del proceso de normalización y el efecto de discriminación conec- procesos sociales que muestran la relevancia
que pueden tener grupos minorita_
tado a la percepción social, el tercer apartado explica cómo las normas, una vez rios para generar transformaciones en el sistema
social. pero no todas las minorías
(
establecidas, son impuestas por parte de una mayoría a las personas o Srupos son capaces de generar influencia en la mayoría,
pues para ello se requieren cie¡_
que todavía no las comparten. Los grupos, mediante diversos mecanismos, eier- tas condiciones: por eiemplo, que la
minoría se enfrente a una norma dominante
cen presión hacia la similitud, la aceptación y el seguimiento de sus normas. clara, que sea nómica y heterodoxa, es decir,
que adopte una posición antisistema
En el primer tema, se examina con cierto detalle en qué consiste el fenómeno pero que ofrezca, al mismo tiempo, una
norma alternativa.
del conformismo, el cual hace referencia a una forma de similitud que tiene lugar El tema introduce conceptos como er de esfiro
de comportamiento y estilo de rw-
cuando un individuo cede a la presión social para ser como los otros. Esta presión gociación para referirse a ros recursos que
ponen en iuego ras minorías cuando de-
Ia ejercen normalmente lcls grupos a los que todos nosotros pertenecemos. Expe- sean desencadenar los anteriores procesos. (
Efectivamente, las minorías tienen que
rimentos diferentes, como los de Asch, demuestran que la presión del grupo pue- mostrar un estilo de comportamiento que
sea consistente tanto entre todos sus
(
de conseguir cambios notables en los individuos que se someten a sus dictados y miembros como a lo largo del tiempo. La consistencia
es importante por dos razo-
(

(
(

a la I rsi(r)logia §([ial O tal¡lor¡al tl(X:


Introdu((i(irl .](,) l¡rescr ltac¡ólt
( o t-dilorial Lloc
3rJ

l¿ sumisi(ln a la aut«¡ridad
nes: en primer lugar, porquc asegura
que la mayoría ecntrará su atcrtciíln cn cl se puedc definir como una fo¡ma tle similitu<J quc
se basa cn [a aquicscencia c.n las dcman«las producidas por una autoridad.
lugar' porque accntúa cl c<lmpro-
( mensaje que plopone la minoría' Y en seguntlo Ett 197 4, Milgram hizo una serie dc experimentos con
un carácter plcnamentc autónomo' la intención de anari-
miso con la posición mantenida y lo dota de zar la sumisión a laautoridad que rlcspertaron una gran expectación y polémica
puede ser directa tl indirecta' l'a pri-
La influencia producida por las minorías
en la psicoklgía sociar. riásicamentc, en sus experiencias, Mirgram mostró
explícitos que intcrpcla cl nlcrrsaie que
mera se refiere al cambio en los contenidos un elevado núnrcro de participantes en e I exper¡mento se sometían
a los cambios quc sc prtlduccn a su autori-
minoritario. La segunda, por su parte, se refiere dad y eran capaces dc aplicar descargas con una intensidad letal
a otras personas
entemáticasoaspecto§asociadosalosconteni«losexplícitos'Porcjcmplo,ima- que se suponía que cstaban inmersas en un proceso de aprendizaie.
pidiera al resto de castas de la India quc Hasta que
ginemos que Ia casta de los intocables Milgram no indicaba que poclían finalizar la aplicación de las descargas eléctri-
pa-
diferente y aboliera su condición de
los definiera, los considerara de manera cas, los suictos ex¡rerimentalcs ¡ro cesaban, aunque sabían que podían
Si consi¡¡uicran este estar in_
rias y excluidos de los circuitos económicos importantcs. fl igiendo un castig<t irreversible.
objetivoestaríamosanteunefectodeinfluenciaminoritariadírecta.Sicrlnsi- Esto no lmplica quc krs participantes ro hicieran de buen grado.
como ex-
que su caso se discutiera en cl Par-
guieran únicamente ciertas meioras legales o plica Milgram, una gran mayoría sintió gran angustia, se rebeló contra
asistiríamos a un el
lamento indio para posterklrmente tomar alguna decisión' "experimentador", se puso nervi«rsa o protestó. No obstante, a pesar de todo
fenómeno de influencia minoritaria indirecta' esto, continuaron el experimento.
Eltemadelainfluenciaminoritariacomportaunacspeciedecierrealaaper. Los resultados de Milgram muestran con claridad la ten<iencia
a someterse
t planteaba que los fenómenos psi-
tura que tenía esta introducción' EI capítulo con poca o nula resistencia a los criterios de una autoridad. Estos resultados
lle_
y que "el aspectcl psicológico" y "el
cológicos están determinados socialmente varon a análisis más exhaustivos de los factores que intervienen
en la obedien-
aspectosocial",dehecho,sonconsustanciales'Yenlostemassiguientesnohe- cia: entre los factores identificados destacan la legitimidad de
la autoridad y la
mosrJeiadodeanalizarcómolosocialdeterminanuestrospensamientos,senti. proximidad de la víctima y de la autoridad. La obediencia a la autoridad
es me-
mientos,conductasyactitudes'Ahora,estetemamuestraqueladeternlinación nor cuando se le concede poca legitimidad, cuando la víctima se percibe
lejana
( pueden influir en los grupos y las mi- o cuando la autoridad está ausente.
es recíproca: es decir, que los individuos
Aunque los experimentos de Milgran han recibido fuertes críticas,
( noríasenlasmayoríasoenlossistemassociales.Tenemos,porlotanto'unvec- algunas teó-
rico-metodológicas, otras éticas y muchas que insisten en el hecho
tor de doble dirección entre el individuo y la sociedad' de que no hay
convierte, de esta maneta' en un único
y mismo proceso' similitud entre las situaciones experimentales y las situaciones de la
Esta dicotomía se vida real, lo
la obediencia a Ia autoridad' se cierto es que los resultados de los experimentos están ahí. Tanto
En el último apartado, que está dedicado a en situaciones
provocadas en el laboratorio como en situaciones reales, parece
examinandostemáticas:lasumisióndestructivaylarelaciónentreelindividuo que las órdenes y
el hecho de someterse a la autoridad están por encima del
y la institución. sentido morar.
El último apartado se cierra con un examen de la relación
Todosnosotrostemblamosanteelrecuerdodelexterminionazioantelaspo. entre el individuo
y las instituciones. Las instituciones son establecimientos
IíticasdqdepuraciónétnicadesplegadasenlasguerrasdelaantiguaYugoslavia. sociales o coniuntos
y materialmente por petsonas, de reglas por los que transcurre buena parte de nuestra
Aquellas acciones han sido llevadas a cabo directa realidad cotidiana. Éstas
y que no han nos proporcionan rutinas de conducta, normas, valores y elementos
personas que han consentido su agresividad, que no han protestado culturales,
suelen absorber buena parte de nuestro tiempo
e interés, tienen la calidad de do-
intentadoevitarlo.Elconteptodesumisióndestructivaaclaracómolaautoridad tarnos de mundos o realidades propios, y tienen
y Ia obediencia total de al- un vector absorbente que se
puede obtenet en un momento concreto la sumisión
acentúa especialmente en las denominadas
para provocar la destrucción o el castigo a otros
indiüduos' instituciones totales.
gunas personas
I

social (l()( (
o I|ditorial [](X 4(.) llrt¡oducciór a la cr Irdit()rial 4l lteseltació¡r

(
[,a institución total cs un lugar caracterizado por ltls rasgcls siguientcs: a) [a el muncl.. Sc calcula que cn nuestra sociedad occidental
una persona puede lregar
ruptura cle las barrcras (luc separan la resitlencia, cl trabaio y el «rcio; b) tod<ts
los .
a perteacccr a una media dc cinct¡ seis grupos en un
moment. determinado
(

aspectos de la ct¡tidianidad se desarrollan en un espacio único; c) las


actividadcs de su vicla. Y, ¡xrr otro rad., se estima que estos grug)s suelen
estar compuestos de
(
prosrama- cinco o scis micmbr<-ls, cs decir, pcrtcnecemo§ a grupos pequeños.
diarias se llevan a cabo en compañía de otros; <I) las actividades están La noción gru-
de
en un único po pu':dc haccr refcrcncia a una familia, un corectivo
das, y e) las actividades obligatorias integran a todos los participantes de amigos, la unidad de un {
plan racional que oberJece a obietivos de la institución. [l estudio de las institu- regimie.to, ctc. rista disparidad en los integrantes, objetivos y tiporogía
de este fe-
sociales nómeno hacc difícil definir qué es un grupo, o dónde empieza y
ciones totales es una buena herramienta para entender cómo parámetros dónde acaban
sus limites. Dc esta manera, se han propuest0 definiciones
y culturales inciden y generan fenómenos psicolÓgicos y, concretamente, permi- que insisten en una
percepción compartida por parte de ros integrantes del grupo,
ten entender cómo se producen socialmente identidades tleterminadas' l'a rcla- una idéntica moti-
se genera subietividad vación, uncls obietiv,s similares o una jerarquía que los welve
ción individuo-institución nos permite cofn[rrender cómo interdependientes. (
El a¡rartad, acaba describic.do las dos tiporogías crásicas
obediente y complaciente con la autoridad. de grupos. por una parte,
tenemos el grupo primario (el elemento que lo caracteriza es (
la relación directa,
íntima y pers.nal que se establece entre sus miembros) frente al
secundario (ca-
rar:terizado p.r relaciones
tbrmales, indirectas e impersonales). y, por el otro, la
capítuto v[. Grupos, movimientos colectivos c instituciones sociales
tensión grupo de referencia (corectivo al que un indivi«luo se vincula
o aspira a
vincularse psicológicamente, es decir, grupo con er que se quiere
identificar) fren-
En los capítulos anteriores hemos expuesto y revisado un coniunto de pro-
te al grupo de pertenencia (aquél ar que pertenece rearmente
un individuo). (
cesos que regulan las interacciones entre las personas. En este último, sin em- El segund. apartado muestra que en ros grupos hay estructura.
Es decir, que
bargo, entramos en un nivel de análisis diferente: el nivel grupal, colectivo
e
con el paso rlel tiempo se desarrolla una pauta estable de relaciones (
algunos entre sus
institucional. Este nuevo nivel integra los procesos anteriores y muestra
miembros, la cual genera y delimita escalafones, clases, rores,
una asunción de res_
de los fenómenos más ir¡teresantes que se desarrollan r:n el interior Ce nuestras ponsabilidades de dirección y liclerazgo, el estatrlecimiento
de ciertas forrnas de
sociedades. comunicación y relación con individuos aienos ar grupo o
con otros grupr)s, y
En el capítulo V ha examinado cómo los procesos de influencia social y las
se produce la diferencia entre un grupo y una mera agregación
de individuos. para
relaciones rJe poder y control SeneIan presiones que tienden a favorecer la
iguat- comprender mejor ros procesos que rigen ra dinámica grupar,
er texto revisa las (
y asegurar Ia reproducción de ciertos patrones ideológicos, sociales y cultura- nociones de estatus y rol, er fenómeno del liderazgo, la formación
dad
de cohesión, la
les que prevalecen en una comunidad o colectivo concreto. Pues bien, ninguno toma de decisiones y los modelos que derimitan la comunicación (
entre los inte-
de estos fenómenos se puede entender Claramente sin aclarar las cuestiones si- grantes de un grupo.
(
guientes: a) el papel que tienen los grupos a los que pertenecemos en Ia formación Después de analizar la formación, tipología y dinámica
de los grupos, el tercer
cle nuestraidentidad social; b) la relactón que hay entre movimientos sociales y apartado de este capitulo se aproxima a ra relación que
establecen los grupos entre
generaci(n de categorÍas culturales, y c) et irapel que tiene el comportarniento ins- si; es decir, entramos en el terreno de las relaciones
intergrupales. Muchas de las ir¡
titucional en la producción y mantenimiento de ideología. En los cuatro aparta- teracciones c¡ue llevamos a cabo a lc¡ largo de nuestra
vida están influidas por nues-
dcs que componen el capítuio VI se revisarán todas estas cuestiones.
tra pertenencia a determinados grupos hasta el punto
de que er hecho de ser
El primer apartado recdge las diversas definiciones y tipologías
que se han ela- miembro de éstos marca de manera definitiva ra percepción
y er modo de reración
con las personas que forman parte de otro§ grupo§.
borado sobre la noción de grupO. Pertenecer a ulr 8rup0, sea de manera ocasional En estas ocasiones, no nos com-
portamos como indiüduos particulares sino
o permanente, es un hecho absolutamente cotidiano y experimentado por todo según nuestra pertenencia grupal.
(
qf,ial Itdir(trial l(x
( ,12 l¡ltr()duc(ióll a la l»ic()l()8ia !c) I
4.t I'rcsclttación
Gr lrditorial t,(xl

( fenómenos más analizadt¡s ptlr [a psicología nrovirnicnto s<rcial en la forrnación dc clementos identitarios para sus miem-
Atentlien<Jo a esta situacií)n, uno cle l<.¡s

social es el conflicto quc sc establcce


cntrc grupos difcrcnciatlos. [)ivcrsas t«lrías e x- bros. l')s tlccir, el movimicnto social proporciona categorías y material idcológi-
co quc gcncra idcnticlad social cn sus integrantes. Las dos teorías, entre otras
plicansuaparición:poreiemplo,latetlríarealistadelconflicttlsostic¡rcqucéstc
inctlmpati- cosas, mucstran quc
upur*. cuando entre dm Srupos o más sc dan obictivos mutuamctlte el movimicnt«l srrcial comporta un grado más alt«¡ dc rlrga_

bles o se buscan recurios €sca$s. No


obstante, la teoría de la iclentidad smial rcrha- nización que la multitutl. Pues bien, t«xlavía habría un fenómeno quc implica
( un gran númc(l <je pcrs.nas con un nivcl más alto de organización y estabili-
zaestereduccionismo.Conrovimoscnelcapítuloll,laiclcnticladxrialderiva
Y ésta contribuye esencialmente a la for- dad: la institución social. y más aún, la institución es una entidad con la capa-
( básicamente de la pertenencia a un 8rupo.
que la persona siempre busorá que cidad dc organizar y cstabirizar otros patrones de acción y comportamiento. I-as
mación del autoconcepto del individuo, por lo
( instituciones sociales son pautas normativas específicas arraigadas profuncla-
elgrupoalcualpertenecesediferencieptlsitivamentedeotrosgrupos.Ilstadistin.
establecerá a partir de cualquier rasgo o element«-l
mínimo, y con- mente cn el univcrso vital de un colectivo, que movilizan relaciones de po<Ier y
ciá positiva se
( carisma, se adaptan a experiencias de aprenclizaje, intereses y cálculos de utili-
ducirásiemprealaaparicióndediferenciasintergrupales.l)orlotanto,elconflicto
que a una escasez obietiva dc
grupal obedece más a Iazone§ de i«lentirlad social dad en situacir¡nes eminentemente cambiantes.

recursos. La introducción a la psicología social se detiene en esta temática.


Hemos
ElcapítuloseCierraconunaparta«lodedicadoalosprocesoscolectiv<rsylas revisado la historia de la disciplina y su apuesta por entender la constitución
(
institucionessociales.Prácticamentedesrjesunacimiento,lapsicologíasocialse social de los fenómenos psicorógicos, el tema c1e la identidacl como ejemplo
( hamostradointeresadaporaquelniveldeanálisisquedesbordalomeramente privilegiado de esta constitución social, el de la organización de las actitudes,
nos referimos a los fenó-
grupal y se sitúa en el terreno de lo puramente social: que mostraba cómo se configuran nuestras ideas y predisposiciones
a actuar,
( o la institucionaliz¿ción de
menos de las multitudes, los movimientos sociales la explicación de cómo se produce la influencia, la confo¡midad y la
obedien-
hay tres modelos que expli-
ciertas prácticas y comportamientos' Básicamente cia y, finalmente, la dinámica que rige los procesos grupares y ros fenómenos
del contagio' en el que la di-
can el funcionamiento de una multitud: e[ modelo colectivos.
( fusióndelafectoolaconductadeunintegrantedelamultitudpuedeestimular
que explica la genera-
Ia del resto de miembros; el modelo de la convergencia,
( ción de las multitudes por la convergencia de
personas que comparten alguna

característica común; y el modelo de la norma emerSente, que explica que la Propuestas de reflexión
n in situ un coniunto de nor-
multitud es una situación social en la que se elabora

guías para los integrantes de la mul-


mas y patrones de conducta que oPeran como
Finalizaremos esta presentación mostrando cómo los procesos y
titud.Aduraspenasconalgunadiferenciaseaplicabanlosmismosmodelos mecanismos
esta iden- de análisis que se encuentran en ros contenidos de los seis capítulos nos pueden
se ha rechazado
explicativos para su intelección' Más recientemente
ayudar a comprender e interpretar de ot¡a manera los fenómenos
tificaiión y han aparecido dos teorías que pretenden inteliSir
específicamente sociales que
experimentamos en nuestra vida cotidiana.
lageneraciónydesanollodelosmovimientossociales:enprimerlugar,lateoría
de que un movimiento social
Pensamos, por ejemplo, en una de estas muchas noticias que
de la movilización de recursos insiste en el hecho aparecen en
que representa pre- la prensa y que explican que un grupo de jóvenes ha
es un coniunto decreencias y opiniones en una población agredido a otra persona.
social y/o la distribución La noticia nos sitúa inmediatamente ante el fenómeno
ferencias por cambiar algirn elemento de la estructura de la violencia, en ge-
En segundo lugar' la teoúa de neral, y el supuesto fenómeno de la violencia juvenil,
de recompensas y rmrsos de una sociedad concreta' en particular. La mayo-
que desempeña el desarrollo de un ría de las interpretaciones que acompañan estas informaciones
la formación de identidad insiste en el papel se pueden
(

rc) tlditor¡al t,(X 4.1 a la l)sic()llqlll,r! ,o lldir(trial tl(x (


___hrlr(f,h¡((ióil 45 I'fcsciltacióll

(
agrupar bajo dos pcrs¡rcctivas. En la primera sc ofrecc un enfoque inrJivit1ua- con()ccs a un. l.s conolcs a td's", ctc. Estas expresi,nes s<ln eiempros dcr fenó-
lista, psicokrgizantc y patologizante del fenórncno. Sc califica, por lo tant<1, a meno clc la catc'grlrización. (
los agres<lrcs de cnfe rmos mentales, de personas agresivas ¡ror naturalcza o dc E'staremos dc acucrdo, p.r l' tanto, en et hecho tre que er fenómeno grupar
es
inadaptad<ls socialcs. [,)n la segunda, se plantea una perspcctiva más soci<tlogi- central cn la inter¡gibilidatl dc la vi.rencia de grupos (
iuveniles, ya que sin er eie-
zante y se habla tlc problemas educativos, de violencia institucional y clitruc- mento ¡;rupal cstc ti¡xr de viorcncia n. tcncrría lugar.
Estos jóvcnes interiorizan (
tural «r dc problemas de inserción laboral y cultural. las fc¡rrnas dc vicra, ros valores, las ideas, las creencias,
ras actitutles de los grupos
Sin desmereccr estos enfoques y reconociendo los elementos de interés quc en los quc sc insertan, cosa que provoca un alto grado (
de identificación con tod.
tienen, la psicología social plantea explicar:iones un [xlco difercntcs. lo que cs el gru¡xl, lo que comporta y lo que hacr.
Si el grupo requiere comporta_
rnientos vi,lentos, er individuo k¡s ileva a cabo con
¿Cómo hay que tratar el fenómeno de estos grupos de ióvenes violcntos des- una disponibilidad conside-
de la psicología social? rable. l:sto se incrementa con er hecho de que ra comparación
con otros grupos
Ias temáticas que aparecen en esta introducción nos permiten tratar el fcnó- habitr¡almcnte dc:cmboca en rivalitlad y ésta en acciones
violentas.
El estudio dcr grupo es importantc cuancro se
meno de la violencia y atcnder a dimensiones como la identidad, el grupo y la anariza er fenómeno de ra vio- (
ideología, dimensiones que hatritualmente escapan a las anteriores pcrspecti- lencia quc ejercen argunos grupos <-rc jóvenes. [.r grupo
es rerevante para entender
vas. Nuestro análisis, además, intentará mostrar que
cómo se constituye ra identidad individual a partir
l<l que dent¡minamos social de ra identidad grupar; una
identidad grupar que desb«-¡rrja er c,, junto de irrentidades
y lo que llamamos psicológico es un proce§() unico e indiferente. particulares y especÍfi-
cas de cada intlivi«luo.
(
Pues bien, antes que nada hay que aclarar que las acciones agresivas no lo
He¡nos habladode interi<¡rización de creencias
son al margen de las colectividades en las que se producen. Los actores implica- y actitudes que provienen del (
grupo. En esta medida, todo aqueilo que se ha
dos no tienen un perfil homogéneo, sino que se rnuestran llentls de nratices y anarizado en er capíturo sobre ac_
titudes se puede apricar en este tema. Las actitudes (
aparecen como productos de contextt¡s sor:iohistóricos concretos. L,s decir, se generadas por el grupo con-
tribuyen a producir identidatr grupal. Este corrjunto
iiene que tener muy claro que la violencia cristaliza como violencia en el nrarco de actitudes y ra identidad
*:sultante constituye en l,s grupos dc jóvenes
de sociedades concretas, como urla fo¡ma dc expresión cle las difercr¡tes fuereas viorentos uno de ros principares
pilares que fundamentan sus comportam¡entos.
sociales. A su vez, la violencia grupar es (
uno de los eies que articura y proporciona
En segundo lugar, hay que constatar que es muy interesante el hecho de que los sentido ar mantenimiento de ciertas
actitudes e identidad.
acontecimientos de violencia que describen estas noticias de prensa sean grupales. (
violencia permite que los
La
ióvenes pertenecientes a estos grupos se vincuren
¿Se debe tal cosa al azar? La respuesta es no. Como veíamos en el capítulo II, nuestra
con mucha intensidad a ros mismos. No (
obstante, otro eremento que genera
identidad social está determinada por una fuerte vinculación entre la persona y el esta intensidad es la ideología, la cuar suere ser
totaritaria y excruyente, gene-
grupo. El eje categorización, identidad y comparación social muestra que los grupos radora de muchos enemigos y (
!ustificadora de actitudes y conductas viorentas
necesitan conseguir y mantener una distintiüdad grupal positiva que, al mismo según la definición de enemigos potenciales.
ta ideologÍa tiene para muchos auto (
tiempo, permita a sus integrantes conseguir una identidacl social positiva. Esta se re§ una función de atracción
y de varoración positiva, genera, gracias
a esta virtud,
consigue inediante la comparación entre grupos. Cualquier categorización, por pe- una fuerte cohesión grupar y
derimita definitivamente ra identidad grupal. (
queña que sea, que establezca una diferenciación entre grupos sirve como base y La ideología es un eremento
fundamentar para ra persistencia aei grupo en er
fundamento para sostener¿a disüntividad positiva del grupo y así mejorar la iden- tiempo, la creación de una memoria (
colectiva o grupar y para su definición en
tidad social personal. Todos hemos leído declaraciones rte miembros de estos grtr- el coniunto del resto de
actores sociales. De la misma manera, es un eremento
clave en las explicaciones (
pos que afirman cosas como "ya sabes cómo son ésto,s, son todos iguales", ',si que muchos individuos que pertenecen a
estos grupos

(
(
IrrlÍrtlrrcririrr a la ef,ial O Edilorial (i()(: 47
( ,!) tidit0rial LlO( 46 l)rcselttaciolt

(
dan dcl uso quc hacen dc la violcncia, cn la legitimaciílrl c¡uc haccn individual- I)ensar crrcl significado quc ticncn muchos de estos
a
¡requeños ritualcs quc
mentc y cn el sentido o significado que dan a sus acciones' haccnlos tlurante nucstra vitla c«ltidiana: ir a comprar al mismo supcrmcrca-
(
La categorización trae incvitablcmente asociada la discriminackin
perccptiva. do, saludar a un c<inocido, cuidar de nucstra salud, obedecer al jcfe, amar a

sc cxptica cn el capítulo V[, ésta cs clave para comprcndcr la perce¡rción


in- un hij«-r o hiia, etc.
Como
pcrcibimos como a Identificar los sutilcs mccanismos de control social a los que estamos somcti-
tcrpersclnal y su influencia en el Comportamiento de las personas:
( grupo' dos continuamcnte -<íldigos de circulación, tarjetas de identificación pers<>
miembros de un grupo, y percibimos a los otros como miembros dc otro
de genera- nal, p(rccdimicntos burr¡cráticr¡s, etc.- y reflexionar tanto sobre los efectos
Aclemás, el capítuto V nos permite entender cómo se dan los procesos
( que provocan en nuestras acciones y pensamientos, como en los efectos de
grup«r pro«iu-
ción de normas y de normalización rje los recién llegados al grupo. El
grupo y ésta mantenimiento de una determinada realidad social que promueven.
( ce normativirlad, en ésta se adhieren los tliferentes inteSrantes del
Si la üolencia a Intentar cntendcr cómc¡ es posible que seamos capaces de torturar y matar
posibilita una percepción del entorno c<lmún a toda la agrupaciíln. a
nuestros vecinc¡s c¡r situaciones determinadas.
es lanorma en e[ grupo, y de ésta depende nuestra identidad social, seremo§ v¡G
última o Intentar describir las consecuencias de la virJa grupal.
lentos y la acción será natural y obvia. No obstante, los contenidos de esta
parte del libro también nos permltirían explicar el cambio que un individuo o una
( minoría puecle generar en las acciones de la mayoría del grupo'
Como se pue<1e observar, la psictllogía social nos ofrece una reflexión diferente
( violen- Claves de lectura
los fenómenos de violencia grupal. Para esta disciplina los fenómenos
sobre
tOS no Son frutO «le mentes enfermas, de rJeSviadt» SoCialeS, no eS un t'enómenOgra-

tuito y asignificante. Al contrario, este t'enómeno constituye un acontecimiento A continuación, presentamos un lista{o que resume las principales pregun-
con un determinado significado y valor social. Al intentar hacer inteligibles
signifi- tas, temát¡cas y respuestas que aparecen en los contenidos de esta introducción
grupal, la generación de iden-
caciones parecidas se acentúan dimensiones como la a la psicología social. su propósito es doble: por una parte, funcionar como hilo
tiene la
tidad o la ideológica. La primera dimensión enfatiza la importancia que conductor de la lectura y comprensión de los diferentes capítulos y, por la otra,
i-nterioriza-
identificación con el grupo y sus dinámicas -es decir, la asimilación e promocionar una visión global de la obra.

ción de valotes, obietivos y actitucles del grupo- y el papel del grupo como agente
que emerge
desencadenador de violencia. [a identidad se entiende como elemento Capítulo I. EI cómo y el porqué de la psicotogía social
producto del proceso grupal, y la itleología se perfila como dispositivo de
como
creación de enemigos y construcción de determinados discu§os iustificadores. l) El capítulo I hace una presentación de la psicología social como disciplina
¿Se atrevería a
hacer el mismo eiercicio con un acontecimiento como el genoci- científica.
dio iudío llevado a cabo por el régimen nazi? Puesbien, al finalizar la lecturadeeste 2) su primer interrogante es: ¿qué es la psicología social? La respuesta está
volumen, esperamos que Sea capaz de adelantar respuestas a Cuestiones genéricas relacionada con el hecho de que la disciplina asume que los fenómenos psico-
de esta íildole y a oüas más particulares como pueden ser las siguientes: lógicos están determinados socialmente.
3) A continuación, el capítulo detalla la constitución histórica de la psicolo-
gía social como disciplina cientÍfica. se recoge también las orientaciones y
Reflexionar sobre los procesos de discriminación del pueblo gitano' es-
cuelas que han aparecido a lo largo de esta historia.
a Evaluar si es inevitable la categorización y los procesos de percepción selec-
4) Finalmente, la unidad resume algunas aplicaciones de la psicología social.
tiva que implica, y aventurad alternativas.

t.
:li,i,
(

!o liditori¡l L,(X: 48 lIlt()dU(]ci(ill a la l)si«)k)8ia social O editorial t)(Xl


(
49 l)frsc¡rlacianr

(
5) Ll tema plantca las c<.¡nclusiones siguientes: 2) l:l capítuk) sc centra cn tres á¡nbitos cre nuestra interacción c.tidiana: la
agresividad, cl altruismo o ct¡nducta prorccial y la atracción interpersonal. (
a) 1'anto el aspcct() strial como el psicológico son aspoctos ttc un mismq y úni-
3) Hay d.s grandes tipos dc cxplicaciones sobre ra viorencia. uno de er.s in-
c() proc'cso. (
siste cn el hech'de quc la raízde ósta es un componente heredado,
b) Los fenómenos sr¡ciales son históricos, y ltama la atención c[ caráctcr una estruc-
tura biológica r¡ un instinto. Er «rtro prantea que ra agresividad es una pauta (
cambiante de nuestra realidad srrcial. De la misma manera, el ctlnocimicnttr de
acción qut sc aprcnde y quc ticnc significado.
producido sobre esta realidad es igual de histórico y provisional.
4) 'l'ambién hay formuraciones biorogicistas y culturaristas para explicar (
c) El hecho cle afirmar que el aspccto social y cl aspecto psicológico son in- ra
conducta prosocial. Hn ésta son muy ¡mportantes factores mecliadores
separables nos pone ante dos interrogantes: cómo se constituyc f:sta inscparabi- como la (
presencia de ,tras personas en la situación, Ios recursos de que
lidad y cómo se tiene que analizar. se dispone para
ofrecer ayuda, las caractcrísticas dcl receptor y el sistema de creencias (
de Ia per_
sona quc emite la ayuda.
Capítulo II. La identidad (el selfl 5) Ln el cas, de la atracción interpers,nal, volvemos a encontrarnos (
con las
anteriorr:s versiones explicativas. Las cliferentes investigaciones
psicosociales,
1) til prgpósitg básico de este tema es cmpezar a analizar t'írmt¡ cl as¡)tlcto psi' no obstantc, han puestri mucha ate¡rció¡r en los factores que intervienen
err la
cotógico está determinado socialment(:. l)or lr¡ taitto, t¡tricre dar respuesta ai las
atracción, dc los cualcs los más estudiados han sido ra proximidad, (
er aspecto
preguntas anteriores. físicc, la similitutl y la valoración.
2) La unidad empieza con la pregunta: ¿es posible distinguir entre una iden- (
tidad personal y una social? La respuesta es que no.
3) A continuación se analizan las dimensiones de la idcntidacl. (
Capitulo IV. Organización y cambio de actitudes
4) Ell capítulo muestra la constitución de la identidad a partil dc categorías so-
(
ciales, c1e la interacción con otra§ personas y rJel aspecto lingüístico-simbóiico'
5) Este capítulo II concluye planteando lo siguiente:
l) l-as actitudes corstituyen una de ras reflexiones más
clásicas de ra psico-
logÍa social soLrre la relación entre la persona y el orden
social.
a) identidad no es "algo" individual, propiedad exclusiva de cada indivi-
La
2) Ias preguntas principales (lue prantea er capíturo son ras siguientes: (
du,-r, sino un fenómeno social más, proscrita y prescrita según contextos y es-
a) ¿Qué es una actitud? (
tructuras sociales determinadas.
importante la génesis social de nuestras creencias, opiniones, pensa-
b) ¿Cómo se generan y para qué sirven las actitudes?
b) Es
(
c) ¿Qué es el cambio de actitudes?
mientos, etc. Esta génesis nos obliga a un análisis de la relación entre Ia persona
d) Clríticas al concepto de actituci.
y el orden social. (
e) Actitud y discurso.
(
C-apítulo III. La interacción social 3) El tema de las actitudes abre los inquietantes interrogantes
siguientes:
(
1) La interacción social es un tema fttndame¡tal para la psicología social. a).A veces hacemos r:osas que contradicen nuestras
creencias u opinioncs. (
Para mur:hos autores es definitorio de su obieto de estudio. somos capaces de obedece¡ acríticanrente,
de callar y aceptar sumisamente la
(

(
ic-, Ldi(ofial ti(x 5o Irrlr, ¡dt¡rriorr a h ¡rsicologia «xial (cr Edilorial I I(X: 5I

opini¿)n dc la mayoría. ¿.1)or quó? ¿A partir de quó mccanismos psicrlsociales lle- el fenómcno tlcl lidcrazgo, la formación clc cohesión, la toma cle decisioncs y
gamos a haccr cosas quc contradicen nuestras creencias u opinioncs? los modek» que dclimitan la comunicación cntre ros i.tegrantcs <Je un
¡;rupo
son clementos quc nos pcrmitcn cnten«ler la clinámica grupal.
4) Muchas rclaci.ncs intergruparcs están regidas por el conflicto. La lucha
C-apítulo V. Influencia, conformidad y obediencia por recursos c§casos o la formaciírn dc itlcntidad social positiva son clos teorías
que explican la góncsis y dcsarrollo dc este conflicto intergrupal.
1) L,sta unidad temátit" plantea respuestas al anterior interrogante y ofrece 5) Las multitudcs, los movimientos sociales y las instituciones también son
una imagen del individuo como nudo cle relaciones intergrupales' Los disposi- fenómenos abordados por la psicología social. Implican, de la misma manera,

tivos de influencia que describe s<¡n los siguientes: un gran número de persones, aunque presentan entre ellos un nivel diferente
de organización y estabiliciad.
a) Proceso de normalización
b) Percepción social
c) Influencia mayoritaria: conformidad
d) Influencia minoritaria: innovación

La influencia minoritaria es un cierre a la apertura que hacía la-obra- Si ésta

se iniciaba planteando que los fenómenos psicológicos están determinados so-


cialmente, este último punto explica cómo, a su vez, los individuos pueden in-
fluir en el grupo.

2) El capítulo concluye analizando Ia obediencia a la autoridad.

C-apítulo VI. Grupos, movlmientos colectivos e instltuciones sociales

1) [a psicología social se ha interesado también por un nivel de análisis que


está más allá de lo que delimitan las interacciones interpersonales: los grupos,
los fenómenos colectivos y las instituciones sociales.
2l Hay diversas definiciones de grupo, unas insisten en el aspecto perceptivo
que comparten sus miembros, otras en el motivacional, estructural, etc. De la
misma *un.ru, hay diversas tipologías de grupos, de entre las cuales lás más co-
nocidas son dos: la tensión entre el grupo de referencia y el grupo de pertenen-
cia, y Ia tensión entre el 6rupo primario y el grupo secundario.
3) [o que diferencia a un grupo de la mera agregación de [ndividuos es la
pauta estructural que se desarrolla en el primero. Las nociones de estatusy rol,

(
:

( L
(r
O [ditorial (,(X] .§3 Capluló l. tit có¡tro y cl ¡xrryué...
r
(
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Capítulo I
(,
El cómo y eI porqué de Ia pslcología social
Tomás lbáñcz Gracia (
(
(
(

Introducción
(
Francisco Javier 'l'irado serrano
(
(
[¿psdcol<rgía ¡ocial es una crisciplina que estudia
cómo los fenémenos psico-
légicqps t írr determ i nados y con ft¡rmados (
En
.§u.llrga nistofiq ¡on muchas hs temát¡cas tratdas con esta finalidad:
tr¡t irilcios los temas fundacionales tenían que ver
mientras (
Msicamente con los
en su (
posúeriór in3titucionatización destacan
de la forma-
(
(

. t4jims, encontrams en
todoa y modelos (
ta disciplina una permanente reflexión sobre
su apli_
cabilidad y la posibilidad de intervenir
en los pmblemas sociales. (
Tres temáticas determinan en buena
medida la historia de la disciplina: en
primer lugar, la definicién que
se hace tanto de lo §ocial como de lo psicológic.o.
(
En el segundo, la conceptualización que se proporciona
lugar, la propuesta met&lógica que
de su relación. y en tercer (
se realiza para el estudio de esta relación.
De
nnnera bast¿nte
desde el nacirniento de la picologÍa (
social se
(
(
(
(
llllr,)(lrl(ii(r¡l a I.t ¡'si'r'l'rgtr rrxial t l.dit()ri¿l li()(
I ! Ldilor[tl t1(]('
5-l ,1s _ , ^l!lllll,,t l,l rrür¡ y ¡l ¡¡ra¡¡¡

( 3) Si la rclaci«ill crrtrt'irltlividutl y socictla,J es un plutrler¡ra r:oll sc¡tid6 6 la


exteriilridady,finalnlente,ntanticn(jquccsposibleutilizarl«lstrtÚttlclostlclas
exprcsirin dc una ideología latente .
cienciaspo:iitivasparaanalizarestarclaciónyencontrarlcycsgcncralesqucla
4) Si la naturaleza de l.s sercs irur.an,s cs egoista y rrcccsita de pr.ccs.s
cle
regúlén.ErltlptlsiciónaestcP()SiCi()namiento,lasegundaS()Sticllequcltl¡lsictl-
socializacio¡r r¡ si krs scrcs hunranos s.n s<lciales prlr naturalcza.
lógicrlylt¡sociats()ttunaSuertedctcji<ltlsinCosturas,porl()qucrestlltadifícil
un ftnómcno y d(rnr-le e I otro' lr'tt 5) Si las pers()n¿rs sott a¡;ctttes librcs o cstán tlctcrminaclas
poner utl lírnite quc llrarquc ckindc cnlpicT-a ¡16r fur:rzas sociaits
y culturalcs.
consccuencia, la rclaciri¡ quc sc
postula entre procesos psicolílgicos y sociales

esdemerairrtcrioridadyscapucstaporelus()demétodosintcrpretativospara Pero la krcalizaci<in dcl «rrigcn histórico dc la clisciplina


no cs el únic. pr.-
entenderla.I)araestapcr§pectiva,ladimensiónsimbólicaclelarealidad.cscruCial
blenra con cl quc se e.cue .tra urra apr.xinració. ge.eral clc la psicología social.
alahoradecomprendercómolopsictllógicoseconstituyeapartirdelosclcial. ()tr. ¡rroblerna nruy inr¡r.rtalltc rcside en c(rnro se nta la Jisciplina, cuya
l)rese
I:nestccapítulrlscrevisanlasprincipalescuestionesrelacicrnadasctlnla
( Prcsentación sicm¡rre cstá ligada a ¡rosicionauricntos te¿)ricos, rn,:toclo¡igit:6s,
el]lerscnciayc<lnstituciílndelapsicologíastrcialctlnrtt<Jisciplinacicntífica.Sus
e¡ristem ol(lgicos c itleol o¡¡ i c os ¡r revi<ls.
caracterización i1e la psictllilgía social
ohietivos preterrden p«lp<lrcitlrlar: a) una l)c este modo, e l ca¡rítrrlo rlue tiene en las nranos e st¿i escrito dcstlc
la apuesta
apartirtlcsulristoria;ll)unairnagengeneraldelostenrasqtlehainvestigado por una psicología s.cial de corte sociológrco, cosa qu. tienr: divcrsas
quc harr emergido en la dis- consc-
durantc su tlesarrcltló; c) las grandcs oricntacitlues cue .cias. En primer lugar, significa gue en !a aproximació. a la disciptina
t¡ue sc realiza tle la rcalidatl s()cial; e) la se err
ciplina; tj) la definiciÓn y ap«rxinlación iatizala importancia que tienc ra historicidad cre ros fenómenos sociares
y del
relevalrciaqueadquierclosirrtb(.¡licoenlapsicologíasocial,yf)laindisolubte conocimiento que podemos elab'rar sobre eli<ls, ya que muestra
ptlstula entrc los fenómencls psicológicos
y striales' elcarácter
uniclatl que se cambiante de la realidad social y se aleia de la necesidad de considerar
k¡s fenri_
llxistencliversasvcrsitlnestlelrlrigetrtlelatlisciplinaydiferentesmanerasde menos psicosociales c'mo acontecimientos universales prefijados
y pr.pios tle
respotrderalapreguntarielcclmtlyelporquérJelapsicoltlgíasocial.Algurros una naturaleza humana que transcendeiía sus determinantes
de la Grecia clásica, otrtls en la fi- culturales. Llli st:-
autores encuentran cste oriSen en la filosofía gundo lugar, e'contramos que se acepta sin ni.gu^a rese [v¿: que los [ertómenos
lo más frecuente es considerar que
losclfÍa nltlral de la llustraciírn' No obstante' psicológicos están socialmente construidos, tle manera que
irleas o reflexiones sobre psicología srr lo social y lo psicc
toclas cstas referencias no son más que lógico son las d.s caras de una misma moneda. Finarme^tr.,
cncontramos que
cial,perodeningunamanerapsicotogíaSocialensentidoestricto.Entantoque a la hora de explicar y c.m¡rrender ra reración entre
itlentidad propia' su origen se loca- ro sr;ciar y ro psicoróg,ico, la
disciplina científica y campo de estudio con dimensión simbólica aparece como factor determinante. Hasta tar
un amplio coniunto de estudios rea- punto esto es
lizaría en Ia segunda mitad del siglo xtx en así, clue pasa a ocupar el primer plano en nuestros
psicología social tendría un largo análisis.
( lizados en diferentes países de Europa' Así"'la Esto podría ser de otra manera. por ejemplo, si se consuita
el manuar ya crá-
pasado pero solamente una breve historia"' sico que E. Aronson editr'r cn 19.54 con el títur. Itttntrbook of
Dado que no hay psicologÍa social ni en forma
ni en contetlido antes de fi- sociar ?sychorogy,,
1
escrito desde la denominada psp, la realiilad sccial que
se descr.ibe se caractcriz¿
¡ralesdelsigloxtx,[oqueencontramosenetapaspreviassonreflcxionespefte. por los rasgos siguientes:
(
necientesalámbitodelpensamientoofilosofíasocial.AlgunasCuestiones
son:
centrales que hay que considerar en tales reflexiones
l) No manifestar su a5pecto simbótico.
única o idéntica a los r¡tros' 2) constifuir un mundo percibido antes que interpretd.io en relación con l._r
1) Si ta persona, en Íánto que indivicluo' es
la sociedad es una otros. decir, la realidad coticiiana partre depcnder más cle ios pLopios
Es
2) Si la persona es prrxlucto de la socieclad o' a la inversa' esqucmas
percibidos del individuo quc de los prcxesos
( ' función de los individuos que la componen' de producción y rcprcducción social.

{
(

¡,'r«ilu(dill ¿ l¿ t¡si(ok¡H¡r y{ral (0 [dirdi¿lt/(x (


Cat,iruk,lHl(órbvd
(
3) Mostrar pcrsonas quc sc guían por pcqueñ(,s indicadorcs cst¡mulantcs esteob¡et¡vo ticnc qu(j Fxibilitar uná mayor libertad
individual y grupal mcdiante
que obscrvan cn el ambicfitc (, en las otras personas como si fucran meros rc- la toma dc coocicnc¡a yrhrr los dctcrminismos sociaks
de la acción; es tlecir, un
(
c€ptáculos llenos de normas y sin capacidad <.le agcncia. mayor crotroc¡miento de qit( )s dctcrminismos abre la
pGib¡lidad tanto de o¡:ioncs
4) (lrccr quc los grupos elaboran normas dc convivencia para quc cada uno (
más personalcs como d(: atcionc* más cony:ientes,
ta diferencia con la prcpucsta
de ellos encuentre su función social en un universo armonioso en cl cual no hay que encontraróis cn cste primcr eapÍtulo radica
en €l hecho de que lo simúlico
IuSar para cl confl¡ck). pasa a un sc¡¡undo plano y la a(ción de la

5) t)ludir las rclaciones de poder determinantes que imponen presiones y ge- ¡nra la psicokrgía socÍal.
neran estructura social y determinación de la identidad.
(
Y los presupuestos metodológicos que se maneian: propucsta de Martín-llaró se realiza desde
un contexto de fuerte confli (
cto
social y es completamente deudora de un posicionam¡ento
1) Obcdeccn a criterios completamcnte posit¡vistas. político claro: el au-
tor elabora un texto desd€ la realidad centroamericana, (
2) Depositan toda la acción de producción de conocimiento en el expcri- h uye de la psicología so-
cial atemporal y formal¡sta y apuesta r dotar a la disci plina con un fuerte
mento de laboratorio. (
3) Se asume que el conocimiento es acumulativo.
4) Seaspiraa formular leyes generalG del comportamiento social del individuo. (
No obstante, el problema t(xlavía s€ complica más si pensamos que incluso (
las presentaciones que se pueden hacer de [a psicoloSía so{:ial denmo de una
misma perspectiva varían ostensiblemente. Por eiemplo, si se revisa tanto la in-
bien en nuestra introducción el carácter histó
Si
co -tanto de la rcalidad solial (
como del conocimiento que producimos sobre
ella y su dimensión simbólica_
troducción como la definición de psicología social que lgnacio Martin-Baró (
aparece en un primer plano <osa que
define y proporciona a la d¡sc¡plina un as_
ofrcce en 1996 en su obru Entre el indilidm y la sociedad. Accíóne i&ología, se en-
pecto determinado, bás¡c¿mente analítico
y teóricG, en el caso de la propuesta (
contrarán importantes semeianzas y diferenc¡as con este primer capítulo. Entre que nos hace Martín-Baró,6tos
elementos pasan a un dirreto segundo plano:de
las primeras, tenemos que para el autor, el sentido y el significado son clave en esta manera, la ¡mportancia que
la comprensión de la realidad y ta acción social. Además, asume que persona y
tiene ra ideología en la determinación
de ta ¡ea_ (
lidad social ocupa la primera línea de
sus formulacions y propone que la psico_
sociedad se constituyen mutuamente, sin que se pueda entender la una sin la logÍa sociat actúe como henamienta (
cÍtica ae lm disposiiivos de pi., ,¡r. ,.
otra. Y, finalmente, defiende la necesidad de superar la ¡ntención posititivista ponen en funcionamiento con esta
finalidad.
de "entender, predecir y controlar' la conducta. Todo esto coloca su propuesta Cómo se puede ap¡eciar, los efectos que (
se derivan del cómo se presenta la
dis-
en la línea de lo que se ha formulado en la obra que tiene en las manos. dplina son importantes y notorios. En el caso
de la obra de Martín-Baró, nos (
muestra en qué consiste una considención
de la paicología social como compro_
Parahn autor como lgnac¡o Martin-B¡ró el papel de la estructura socioeconómic¿ es
determinante en el ser y el actuar de las p€rsonar. Sostieoe, de l¡ misma manera, que
miso político, como henamienta de crítica
del statrs 4Uo y como apuesta por una (
la psicología social tiene que ¡ugar un papel de crítica y denuncla social.
liberación de ta conciencia ideológicamente
ena¡eriada de los individuos. para é1,
el ejercicio científico de la disciplina
está al se¡vicio de unos grupos oprimidos y
(
Pero las diferencias empiezan a aflorar cuando atendemos al rumbo que toma aspira a una pedagogía de
su liberación. Tanto la inEoducció; d. A,onron
dicha superación del obietivo positivista. Martín-Baró defiende que el abandono de la nu€stra constituyen presentaciones
.o,no (
con efectos d¡fsentes: A O,rr*,,
"*r* (

(
(

q,!:dil(trial t j()( 5l{ lutrodu(riou a la lr!i(1)l()BiJ s({iJl e uditofial tl()( 59 (ial)ilul(, L l:l c<xrro y cl rrt¡ué.
¡r

ulla disciplitla que aspira a collstituirsc cn utla sucrtc dc tecrtrlltl¡;ía quc gestiotrc Así, la llro¡;rcsiva concicnciaci<'ln de la tliferenciación social cn cl scno dc
la relaci<in individutl-stxicdad, rrtictrtras que, por el cclntrario, cste capítul() prc- una misnra s«rcicdad y dc la variabilitlad de las culturas e ntre las tliversas so_
scnta una psicología social dc corte más teórico que aspira a comprclrdcr c in- ciedadcs fue dcjando constancia dc la inseparabilida<I que hay, de hecho, en-
terpretar los proccstls psicosociales cn sus dimensir¡nes históricas y simbólicas' tre la persona y.sus circunstancias o, cosa equivalentc, entrc tCIpú¡cológico y
[.as temáticas relack)nadas con la aplicabilidad de la materia y con los compro- lo social. cómo sc corrstituyc csta inseparabiliclad?
¿.I)cro ¿cómo incidcn
,,las

misos polítict)s aparecen cn un segundo platro. circunstancias" cn la fornracirin dc las personas? Lstas preguntas son muy sen-
cillas, pero las rcspuestas c¡uc cxigen son sumamente compleias.
(
La psicología social sc ha c<lnstitui«lo precisamente a partir tle preguntas
como las quc acabamos dc ¡rlantcar y con la preocupación por construir res-
l. t^a dimensión social
puestas que permitan entcndcr mejor el nexo mutuamente const¡tutivcl entre
I ,,Yo lo psicológico y social. listc capítulo pretende introduciros en el conoci-
1rl
soy yo y mis circunstancias". Ante la idea segun la cual las personas naccn
nriento de la disciplina quc llamamos psicología social, en el proceso de su
con una seric de característic¿ts que las definen para el resto de la existencia, Ortega
constitucií)n, cn los supuestos que la definen, en los temas que investiga, en
y Gasset tuvo el indiscutible talcnto de resumir en una sencilla frase una cosa que
las orientacioncs que la configuran y en los usos que poclemos hacer dc los co-
hoy nos parecc obvia, pero que tardó mucho tiempo en constituirse como evidencia
nocimientr»s t¡uc ¡lroporciorra.
y que fuvo que dar muchos pasos alrtes de instalarse en los saberes del sentido co-
Lo que acaba dc leer cn csta introducción indica una determinada manera de
mún. En efecto, para llegar a reconocer el pcso que tienen las circunstancias en nues-
entender la psicología social y la naturaleza de los fenómenos psicosociales. En
tra propia manera de ser, fue necesario elaborar, primero, la constatación de que las
efecto, ha lcídcl que la evitkrncia según la cual "yo soy yo y mis circunstancias,,
pennna$ a pesar i.bllgr dada una única y diferentes enÚe sí, piesentan un amplio
necesitó algunos pasos previos para constituirse como tal evidencia. Esto signi_
con$fit6.de c&ractedsti@s€ünun€s según pertenezen, pgrcircun§tancia§ de riaci-
[a vida, a una u oh? de fu, diferenties cCImuriidx|es fica, generalizando, dos cclsas: primero, que una creencia o una af¡rmación, por
mie*too por cir«¡tr§tancias de
( en la sociedad. También fue necesario llegar a la constatación de que muy evidente que nos parezca hoy, no siempre lo ha sido y, además. ha necesi-
$t@e¡isten
las creencias y las maneras de ser de las personas son de un tipo o de otro según los
tado un proceso histórico para que pudiera constituirse; segundo, que aquello
(
que hoy nos parece evidente, posiblemente deiará de serlo en un futuro próxi-
usos y las costumbres que imperan en las sociedades respectivas. Un autor francés
( resumió, muy acertadamente, este último punto, diciendo que lo que se consideta mo, r:omo deió de serlo la evidencia que las personas nacen, ya, como aquello
como verdad a un lado de los Pirineos no lo tiene que ser forzosamente en el otro. que son. Tanto los fenómenos psicosociales como el conocimiento que tenemos
son provisionales y cambiantes. Se forman mediante prácticas determinadas y
Aunque la cita siguiente está marcada por los preiuicios de la época, nos permite vef semodifican con la evolución de estas prácticas.
cómo a lo largo del siglo xvn se iba abriendo camino Ia idea de que nuesttas "circunstan-
También ha leído que la psicología social pretende construir respuestas y no
cias,, determinan nuestra manera de ser: "Si usted o yo hubiéramos nacido en Oldania,
seguramente nuestrcs pengmientos y nuestras nociones habrian sido tan poco refinadas encontrarlas. Esto significa que, del mismo modo que sucede con las evidencias,
como rás de los hotentot6 que viven en estas tiefras. si el rey de Virginia, Apochaucana, que hoy damos como buenas, las respuestas aportadas por la ciencia psicosocial
se hubiera educado en lnglaterra, probablemente sería tan sensible al sentimiento de lo
resultan de una actividad investigadora que se encuentra enmarcada en
diüno y un matemát¡co tan hábil como cualquiera de nosotros. [a diferencia entre él y un con-
el mejor de los ingleses sedebe, solamente, al hecho de que el eiercicio de sus facultades
texto social y cultural particular y situada históricamente. Estas respuestas están
ha estado ligado a las maneras, formas y nocione§ de su propio pais [...1"' marcadas por esta actividad y por este contexto particular. No podemos decir,

nbre el entendimiento humano. Madrid: Sarpe, 1984' por lo tanto, que son literalmente obietivas y rJefinitivas.
John Locke {1690\. Ensayo
(

c ilditorial (l()(l 60 lilt()dr¡ccióil a la l,si(1)lo¡3in s()(iJl cr t:dit(»ial t ¡()(l


6l (l¿¡ritrrlr| ||rrrrru
1!!55:
Los tcmas dc rctlcxi<in quc al)atccen cn cstc punt() son tliversos, pero aún sc La .cccsit.lad tlc dcsnaturalizar l«rs fc,rimenos
psic.l(rgic<ls, es dccir, de si-
puedc añadir otro si sc pregunta si sería descablc o no radicalizar la exprcsi<in tuarlcls ccxno fcn<imcnos culturales.
tle ()rtc¡;a y (iasset afirnrando, ¡lor ejemplo, que "yo soy mis circunstancias". [.as implicaci.nes dc una
¡rcrspectiva construccionista en cl campo dc !a
Flsta forrnulación cnfatiza todavía más la naturaleza plenamcntc social clc la pcr- psicokl¡;ía social.
sona, pero quizás tiene implicaciones difíciles de aceptar; ¿qué opina de cllo?
lrstc capítu[o constituye una invitación a dar un paseo por el variatl<l y rico
paisa je que ofrece la psicología sc¡cial. En efccto, utilizando una metáfora gco- l.l. I^a separación entre lo social y lo psicológico (

gráfica, podríamos decir quc en vucstro ¡ecrlrrido por la psicología, la psicolo-


(
gía sr-rcial se presenta como un territclrio clc pas«l obligado en el cual el vialante
Nadie duda dc quc er ser hunra.. cs u, sur ¡rlenamente social quc ncccsita ra pre-
ha dc adentrarse y quc tie ne que cxplclrar con curi«rsidad. A fin de quc este pa-
sencia y lasaptlrtacioncs dc lt» otros para (
seo sca más amcno, y quizás más provecht-rso, ofrecemos la c<lmpañía de un
¡x]er dcsarrollarse satisfactoriamente. lbr
decirlo de alguna rnancra. sur loc ohos quienes constru,ren
guia, el autor, que i¡rdicará cl trayecto más conveniente. Sin cmbargo, eso sí, el teiido de relaciones, (
de estÍmuloo ¡ en definitiva, er entomo en cuyo
seno, G[rño si r traüara de un nitr§
no llay que olvirlar que otro ¡¡uía te habría co¡rducitlo por otros caminos y que ¡ el tltlbdts'atsgttlo y'és arngrlffo. Naclie
[x)ne ert rJuda tainpoco que este entorno
al acabar cste viajc, soiarnc¡rtc sc habrá conocid¡t una de las posibles rutas a stlcial, cambiantc a r.edicla quc la
¡rers..a se va tlcsarroilando per'siempre prcsente
tLar'ós rie la <iisciplÍtra. y siempre i.dispensabre, le marcará
¡rrofundamente y configurará progresivamente
Así pues, los ob¡etivos básicos del capítulo so¡r los siguientes:
su propia manera tle ser. Basta cr¡¡r lcer los estudios
que se han hecho sobre algunos (
casos de niños que han sitlo privaclt¡s bicn
[)ront() de las relaciones sociales habitua-
- Saber definir o caracterizar la psicologia social, a partir de la historia de su les para poder ver cuáres son los et'ectos
catastróficos de Ia farta de un entorno social
configurac!ón como disciplina. satisfactorio (hospitalisrno, fuertes carencias srriales,
niños aislados y encerraclos
en casa por sus padres durante años, etr:.). llasta
- Saber definir o caracterizar la psicología so,:ial a partir de los grandes te- también con comparar entornos
sociales muy diferentes pata ver que las personas
mas que ha investigado. que se ha. desarrollado en estos
diferentes entornos presentan, entre ellas, «jiferencias
profundas.
- Corrocer cuáles han sido y cuáles son las grandes orientaciones teóricas
sin embargo, aunque nadie ponc en duda ra importancia
que se manifiestan en el seno cle la psicología social. y la influencia que (
tienen los factores sociales en ra configuración psicorógica
de los seres huma-
- i)oder analizar las aportaciones de la psicología social para la compren- nos, no existe, en r:ambio, ningú. consenso en el grado en el que la dimensión (
sión de la realidad sociat y para intervenir en ella. social incide sobre ros procesos psicorógicos y
todavía menos en la manera en
- Saber explicar por qué la psicología social afirma que hay una imbricación que esta incidencia se produce. Hace (
unos años se desarrolló un intenso debate
i¡rdisociable entre Io psicológico y lo social. sobre el papel que desarrollan la naturaleza
y la cult,ra respectivamente en la (
formación de la persona:
¿hay niños que naccn con una propensión mayor a ra
agresividad, igual gue rray niños que (
I)c ¡nanera cornplernentaria, este capítulo proporcionará las informaciones y los nacen con er pelo más claro que crtros?
¿o
bien son las condiciones de su existencia
hstlumentos para p<ider analizar c-c¡n más defenimiento lcls;spcctos siguientes: ras que hacen que un niño sea más
propenso que otro a la agresividad? preguntas (
como éstas arimentaron u.a po-
lémica que duró muchos años
antes de lregar a la conclusión de que era impo-
La importancia de Ia dimensión sirntxllica en los procesos psicosociales
(
sible separar arnbos componentes
para ver cuál era el impacto de cada uno. [¿
(
social ad liditorial (l(X 6t (:apítnlo L lil
62 hltr0lucciótt a la I)sic()logia c'órrro y el ue...
o tiditorial uoc

().m<l ya sc sahe, hay ilusio,cs perceptivas


que distorsionan [a visión que tc-
discusióndesembocÓenuncicrtoacuertlc¡encuantoalaincesablecincxtrica. nc[ros dc las c«rsas.
bleinteracció¡rentrcaquclloqueesinnatoyaquelloqueseadquicrc. [.as ilusi,ncs ¡rerceptivas
.t¡ sóro nos [rcnen en guardia contra el crédito quc
que' a pesar de las dificultacles que
Aun así, hay muchos que consideran di- tenenx)s quc dar a nucstras percepciones, por muy evidentes que
bien
existen' sin embargo' tl<¡s realidades nos parezcan,
comporta el intentt¡ rJe separarlas' sino quc tambión infr¡rman a l.s ¡lsicórog.s de las pecuriaridades
por el otro' Sc
psicológica, por un lado' y la reatidad srxial'
ferentes: la reatidad
der sistema vi_
la materia bá- sual huma¡r. y les ayudan a cstablccer una psicología de los
psicológica es primera y constituye mecanismos percep_
trata de la idea de que la parte tivos. Ah.ra hien, no son únicamcnte ros factores geométricos y
con conteni-
viene dcspués y alimenta la psicológica espaciares ros que
sica, mientras que la social
generan ilusi«.¡nes perceptivas, sino que también los factores
particulares' sociares presentan
dos concretos y dánclole formas
en esta concepción es la metáf«¡ra dc la esta pr.piedad. ['n un conocido experimento, Bruner y postman
pidieron a un
Una de las metáforas subyacentes
la plastilina' es decir, la materia básica, coniunto de niños que dijeran cuál de una serie de fichas circulares que
plastilina: la parte psicológica sería res pre-
esta plastilina para dar formas
diferentes segun sentaban se parccía más a otra ficha que se les presentaba como
modelo. cuando
mientras que la social modelaría
el estímulo modeto era una simple cartulina, los niños seleccionaban,
los diferentes entornos sclcioculturales.otrarjelasmetáfora§queencontfamos con bastan-
es la metáfora del barniz: la
parte social se- te acierto, la ficha de tamaño más parecida al modero, pero,
detrás de la mencionaCa concepción
cuando er modelo era
sobre la y le da tonos, brillo Y colores di- una moneda, los niños tendían a seleccionar una ficha significativamente
mayor.
ría el barniz que se aplica Psicológica
diferentes culturas. Pero bastaría con rascat este barniz Para Elvalor sclcial que tiene er dinero provocaba, pues, una sobreestima
perceptiva del
ferentes según las
idéntica Para todos los seres tamaño del soporte físico en el que el dinero se materializa.
ver aparecer, Por debaio, una realidad Psicológica
que los acontecimientos que provocan
humanos. Así, Por eiemPlo, se admite
si esta persona pertenece a la cultura Flgura l.l. llu¡lone¡ perceptlvas
risa o el enfado en una Persona camtlian
se afirma que la risa o
iaponesa o a la
cultura alemana, Pero, al mismo tiempo,
decir,
propias rle la psicología humana; es
el enfado son emociones universales
diferente
se reconoce que las personas
manifiestan la alegria o la ira de manera
estaciones
Ias diferentes culturas, pero se
afirma que estas diferentes manif
básicas y universales
constituyen el refleio de unas emociones

sobre los proce§os


1.2. El impacto de los estímulos sociales
psicológicos

se habla del impacto de los factores


precisamente en este sentido en el que
Es
por los
Muchos de los estudios realizados
sociales en'los procesos psicológicos' Muchos otros experimentos, del estilo de los que rearizaron
poner de manifiesto y a acotat este impacto' Bruner y post-
psicosociólogos se encaminaron a man, han deiado claro, por lo tanto,-que los-factores sociales
y la social, también inciden
L¿ idea de que hay dos realidades
bien diferenciadas, la psicológica
psicológico en los procesos perceptivos. A partir de otros experirnentos
y que conviene estudiar, p6' lo tanto,
el impacto de lo social en lo se ha llegado a la
conclusión de que los factores sociales inciden no
que la presentemos aquí detalladamente' sólo en la percepción, sino
ha sido tan influyentt qut *t"tt también en el resto de procesos psicorógicos que configuran
percepción'
Para empezar, pondr"moq un
eiemplo de ello en el campo de la er ser humano.
tl(x] 64 lrttrt¡lueciorr a la l,si(1)loBia Jo(ial ,O Edil(trial tl( X
oj [.dit0rial 65 (lapituk) l. I.ll cóIro y el lrorc¡ué...

I_o valioso
es más grande 1.3. t^a intcrsección entre soci«¡klgía y psicología

l.os cirr:ulos 1,2,


3,4,5 tlc la figura 1.2 representan la scrie tlc fichas dc cartón, entrc
las que el niño
ticnc qttc escoger la que se parez"ca más a las fichas A o Ii que le dan. Hay «rtra disci¡rlina, ra s«rciorr¡;ía, quc ticnc por obieto estutliar
rrs fenóme-
nos socialcs. La psicologÍa social sc situaría, por lo tanto, en la frontera
A y B son dc tamaño
itlóntico, pero A es una ficha dc cartón y li es una moneda. La ficha quc sc-
número i ticnc cl mismo diámetro que A y B y cs, ¡ror lo tanto, la ficha arletuada; la para la ¡lsic<rklgía y la strcioklgía. Más concrctamente,
se ha consideraiftr quc la
ficha número 4 tiene un diámetro superior. [a flecha indica la elccción quc ha hecho (]l psicología social se sitúa r:n la interst:cción entre estas dos disciplinas.
niño. Cuando compara la ficha A con cl resto, escogc c()rrcctamente la ficha nírmero 3.
En cambio, escoge
la número 4 cuando ticnc que corllparar la ficha B (moncria).
Flgura 1.3

La idea según la cual los factores socialei im¡ractan en l<ls procesos psicolí)-

gicos está cn la base de una concepción de la psicoloSía social que la sitúa corno
(
disciplina complementaria de ia propia psicología. Según esta concepción, la
psibología estudia los procesos psicológicos básicos que sc dan cn el individuo,
micntras que la psicolclgía social cstudia la manera cotnt) estos p¡occsos psieo-
lógicos se ven afectados por los fenómcnos sociaies.

(
Figura 1.2 Pskologío soclal

2 3 4
En el espacio delimitado por la intersección se encuentran
los fenómenos
picológicos demasiado cargados de determinaciones
sociales para que la psico-

f<§<; logía los pueda analizar debidamente, y los fenómenos


gados de determinaciones prsicológicas para que
sociales demasiado car-
la smiologfa los pueda arralizar
debidamente; es decir, los fenómenos .-,,yo estuaio es competencia de la psico-
logía social.

f.4. I^a fusión entre lo social y lo psicológico

Por muy influyente y por muy convincente que


haya sido esta manera de en-
tender la psicología social, hay gue preguntarnos, (
aun asÍ, si es correcto ver la
dimensión social como una dimensión sobreañadicla
a Ia dimensión psicorógica
y que se limita simplerurente a impactar
en ella. cada día hay más psicórogos
66 hrtf(xlucciólr a [a psic()logia s(rial Editorial (,(x: 67 Capítukr I. lil c'oruo
o lditorial IJOC @ el

que se ale¡an dc csta concepción y que cuestionan la supucsta separabilidad clc mentc, ¡xldcm«ls considerar que es ¡ror me«lio de la propia relación c«¡n los
lo social y de lo psicológico. Por otro lado, la importancia creciente quc sc ha otros c()mo lo social intcrvienc desdc el primer momento cn la c«¡nstrucción
concedido al lenguaie cn cl dcsarrollo de la persona ha contribuido clecisiva- de los pr«rccsos psic«rlógicos. Psique y sociedad no son dos realidades inde-
mente a difuminar la scparación entre lo psicológico y lo s«rcial. pendientcs vinculadas entrc sí por meras ¡elaciones de influencia recíproca,
El lenguaie es un obieto eminentemente social, quc sc presenta al sino que c<lnstituyen un todo inextricablemente entrelazado. La dimensión
como un producto y como un elemento constitutivo de la cultura en social no c«rrre paralclamente a la dimensión psicológica, sino que es cons-
I se desarrolla la persona. Pieza clave para el desarroll«¡ del pensamiento, titutiva «le ésta.
le es aquello que proporciona al niño las categorías que le servirán Esta idea n«¡ es fácil de asimilar, porque, cuando pensamos en la sociedad,
la percepción del mundo, para estructurar la afectividad, para pensamos habitualmente en una cosa que exterior al individuo, una cosa que
es
las relaciones con los otros. le rodea, una cosa en cuyo seno se encuentra el individuo y que, por lo tanto,
leinfluye, de la misma manera que le influye el entorno ecológico en cuyo seno
El lenguaie y el mundo también se encuentra, pero que le influye desde fuera y simplemente se tiene
que adaptar a é1.
A la vez que subraya el carácter convencional del lenguaie, esta cita del antropólogo
Beniamin Lee Whorf enfatiza el papel que eierce el lenguaie en nuestla construc- Para véncer la dificultad que nos impide entender plenamente que lo social
ción de la realidad. es constitutivo <Ie lo psicológico_, tcnemos que abandonar esta r.p"r".i*
iá-l*
individuo y sociedad, y quiás la referencia al lenguaie nos puede ayudar a con-
"Disecamos la naturaleza siguiendo unas líneas trazadas por nuestra lengua
na. Las categorías y los t¡pos que aislamos del mundo de los fenómenos no los seguirlo. Preguntémonos, por eiemplo: ¿dónde está el lenguaie, fuera o dentro
contramos en la realidad, allí [...] sino que, al contrario, el mundo se presenta de nosotros? Hay muchos problemas con los que tropezamos si no contestamos
un fluio de impresiones calidoscópicas que nue§tras mentes tienen que
que el lenguaie está dentro y fuera de nosotros, es decir, las dos cosas al mismo
y eso, en gran medida, significa que los §i§temas lingüísticos de nuestras mentes
que organizar. Desmenuzamos la naturaleza, la organizamos en conceptos tiempo y de manera inseparable. En efecto, si no estuviera fuera no podríamos
adscribimos significados, y lo hacemos de esta manera, en Sran medida adquirirlo y no podríamos comunicarnos con lc otros.
ligados a un pacto pata organizarto todo de este modo: convenio que
La comunicación es posible porque el lenguaie está fuera, lo que permite
e§trictamente dentro de nue§tra comunidad idiomática y que §e
los patrones y en los modelos de nuett¡a lengua. Ni que decit tiene que e§te que los otros accedan a é1, igual que nosotro§. Pero si no estuviera dentro, ni
es implícito e informulado, pero sus términos y sus cláusulas rcn siquiera podríamos saber que existe y, sin duda, tampoco podríamos comuni-
no podremos deci¡ nada a menos que suscribamos todos los datos
y clasificación que el mencionado pacto decreta como vinculantes carnos plenamente con los demás.
aceptemos enteramente."

Beniamin Lee Worf (19561. Langwyq Tlnught, and Reality. New York The Technology
Press y John Wiley and Sons.
l|t]. Pasa lo mismo con lo social:
está dentro y fuera de
al mismo tiempo. No podría estar fuera si no es$á dentro, y al revés. Desde esta
1.5. La construcción soci¡l dc lo pslcológlco perspectiva, el obieto que define la psicologÍa social como disciplina deia de
ser el estudio del impacto que tienen los factores'§iiciales en los procesos psi-

Así pues, podemos afirmar que con el lenguaie lo social está directamente cológicos y pasa a definirse como el estudio de la"construcción social de los
presente en el desarrollo mismo de los procesos psicológicos y, más general- procesos psicológicos.
(

cl lldi((trial ti()(i (rtl l¡l(r()du((iólt ¿ l¡ l,§i(1)logia s(f,idl o Editori¿l tl(X (tt)


(
Capítulo I lil córrro y rl ¡urqué...

2. La genealogía de la psicología social Princi¡titt di unu scienat nutw tl'i¡ttorno alLt comune
natu¡a delle nazioni (lTzslera mostmr
el fundarncntai pa¡rcI a¡¡cnte de las idcas cn la
historia, que es el lugar ¿c realización del (
homhrc, y huscar cn eil¿ er ve«radc.r con(rcimiento
de ra naturarei¿a humana.
2.1. [-os antecedentes: Vico y los significados compartidos (
vico insistiír, también, en cr earácter c«¡nstruido de ra
sociedad. para ér, ra so-
ciedad cs un pr«rducto puramcntc humano que resulta (
Cclmo es tratural, hay difercntes vcrsioncs del ori¿¡cn de la psicoklgía srxial. l:s de la actividad clesarro-
llada por bs i¡rdividuos. Irsta idca, que hoy aceptamos
bastante frecuente entrc los psicosociólogos hacer remontar esta disciplirra a la fácilmente, también fue
de difícil crab<¡ración. r¿ vrciedad parece tan insensible
época de la Grecia clasica y remitir a las obras de Platón y de Aristóteles para en- a ros efectos que pueaen
resurtar dc ra actividad de una persona particular
contrar los primeros bocctos de una consideración psicosociológica del ser huma- que resurta difícir reracionar su
existencia c<¡. las pe rsonas r-',ncretas que la co.stituyen.
no. Dejand<l a un lado estas obligadas referencias a la antigüedatl, muchos [.o más razonable con-
sistía, por ro tant(), en situar su origen y .acimiento (
psicólogos sociales coinciden en situar el inicir¡ de la psicología soci¿t hacia ntc- fuera der ámbito de ras ac_
tividades humanas, por eiemplo en la voluntad de
diados de siglo xtx _v algunos ven en la obra del filósofo francés Auguste Comtc, los dioses.
(
¡radre del positirzisnro, las primeias definiciones de ta ctisciolina. Pero también se
pueden tomar otros puntos de referencia y, por nucstra parte, nos parece que la conocemos meior to quc hemos construrdo nosotros
mismos
(
obra dcl iilósofb italiano del siglo xvttr (iiarnbattista Vico constituye un punto dc
"[...] el mund. de la vriedad c¡vil ha sido hecho, sin rugar a dudas, por los hornbres (
partida mucho más interesante para r¡brcar los primeros pasos de la disciplina. los principros hace farta burarros, por ro tanto, t...1
en ras mo«rifiraciones de la mente huma.
na. cualquicra que reflexione al respecto solo puede
filósof.s hayan puesto todoe los esfuerzos en el estudio
maraülrarse der hecho de que los (
"[...] una ciencia s«rcial que asuma que puede romper con el pasado desde el que ha sur-
gidi, perderá inevitabienrente la perspectiva del futuro hacia al que habría de tencler." Dios puc.e conocef, ya que.él es. quien lo
der mundo naturur
lu. Jil.nt*
ha hech., y que hayan dedicadq en cambiq
tan pocos esfuerzos ar est¡.rdio del mun«lo de (
ras naciones, o mundo civil, ya que,
debido
Scrge Moscovici (Ed.). (1986). Changing conceptions of leadership. New york: Springer- a haberlo hec.ho los mismos seres humanos,
pueden llegar a conocerlo.,,
Vcrlag. I
Giambattista Yic<t (172911973). I^a nueva ciencia.
Ba¡cerona: praneta.
En efecto, Giacrbattista Vico desarrolló una serie de conceptos que serán cla-
vc para la psicología social. En primer lugar, Vico desarrolló la idea segun la cual Pero vico investigó sobre todo la manera
en que se iban constituyendo las (
las soci«la<ies presentan una dimensión histórica ineludible: se constituyen, significaciones compartidas que constituyen
el fundamento de una sociedad y
evolucio¡an y camb.ian en el transcurso de la historia. Esta idea, que hoy nos sin las cuales no sería posible la interacción
entre los que Ia integran. Vico nos (
parece tan sencilia y tan evidente, requirió, en cambio, muchos esfuerzos para e.xplica, de una manera que hoy porlemos
considerar simplista, pero que revela
constituirse y ser aceptada comúnmente, porque el carácter cürcreto de la so- una profunda sensibiridad psicosociar,
córno se con§tituyeron ios primeros sig- (
ciedad está tan presente en Ia persona que nace y se desarrolla en ella que parece nificados compartidos a partir de las reacciones
comunes que tenÍan los seres
que siemp.re haya existido y que sea inmutable. humanos ante los acontecimientos naturares. por
(
eiernpro, ante los truenos y ra-
yos de una tormenta, corrían
a rcfugiarse en cuevas y otros refugios,
de manera (
Vico, Giambattista §ápol es, l66&l7tl/l) que desarrolraban coniuntamente
una misma activi«lad en un mismo momenh)
. y ante estímulos idénticos. Fueron
estas reacciones comunes,.§qq los ge§tos y (
Filóy.lt'ü italiano, autodidacta, fue profe«rr de retórica en la Llr:iversidad de Nápoles. con-
virtió el racicnalismo en un historicismo, al presentar ia razón como una realitlad que ac- las conductas que impricarran,
túa por sí misma corr urra irragotable fecundiüd creadora. El propósito de su gran obra
las que fueron estaurecienio,
§es para construir códigos de comr¡nicación
ffi.'olo,
r., ou- (
v significados compartidos.
(

(
(
70 l¡rl¡¡[k(nr' ¿ l¿ l'\i((n(,8iJ s({¡al 7t (:¿p¡lul,) ¡ u(dnoycl lxrqxc

2.2. I-a formación de la psicología soc¡al en la Europa del siSlo xrx l,a dit¡rencia entrc qitas dos psic()l()gÍas sociales, en cuanto a enfoques tcóri_
cos, cs clara. Micntras quc cn la primcra de estas dos orientaciones se toman los
fenómcnos y)riale-"i y los indivirluos crrmo unidad de análisis y se estudian sobrc
'lt¡davía tcndrcmos quc cspetar más dc un sigltr <lesdc la publicacitin dc la
todo la conducta $cial y el impacto dc los estímulos yxiales en los prGesos psi-
obfa pionera dc Vico para que [a psicokrgía social empiect a consttuir§q lomo
cológicr.rs, cn la otra ofientación sc toman la interacción social y la dimensión s()-
un campo de estudio claramentc diferenciado. lln rcalidad, csto no pasará hasta
cial como unidad de análisis y sc tstudian sobre todo las características de la vida
la segunda mitad del siglo xtx cron una serie de estudios realiz¿do§ en diferentes
colectiva y su repercusión en la !,onfiguración social de las personas.
países europeos. Desde el Primer momento se entrevén dos 8¡andes orientacio-
nes: [a una centrada en el individuo y en los determinantes innatos de las con-
Junto a estas diferencias de naturaleza teórica, también se manifiestan difc_
rencias mcbdoló8icas: mientras quc la tlSP recurre con frecuencia a la experi-
ductas sociales y la otra centrada en las Srandes colcttividades humanas y en los
mentación en laboratorio o a discños cxperimentales en situaciones naturales,
determinantes culturales de las mencionádas conductas.
la PSS se inclina por los estudios de campo, la obseNación sistematizada y la re-
En el marco de ta primera de estas orientaciones se enfatizan los instintos so-
cogida de datos en situacio¡res de la vida cotidiana.
ciates que empuian al individuo a desarrollarse como ser social, buscando el
[a separación y a veces el e¡tfrentamiento entrc estas dos perspectivas se ha
contacto con sus congéneres (insttnto Sregario) y aprendiendo las pautas del
atenuado después de la importante crisis por la que pasó la pSp a finales dc los
I comportamiento social (instinto d€ im¡tación). La otra.orientación porre el
años sescnta. (lomo consecuencia de esta crisis, parte de la pSp se ha acercado,,a
acento en los factores culturales que reSulan la socialización de las pcrsonas y
( que marcan la vida social, Prestando una atención muy particular a la sedimcn- los planteamicntos de la PSS y ha desarrollado una tercera vía que intenta superar
la división disciplinar entre psicología y sociología restituyendo a la d¡mensión
tación de ¡a historia de los pueblos en sus lenguas, en sus creencias y en sus tra-
social toda ta importancia que tiene en el análisis psicosocial y rescatando el papel
diciones culturales. Es, por eiemPlo, desde esta. segunda p€rspectiva desde
fundamental del Ienguaie cn la construcción de los fenómenos psicológicos. Esta
donde Wilhelm Wundt desarrollará a finales del siSlo xlx y comienzos del siSlo
tefcera vía ha recibido el nombre de psicología scrial construccionista (pSC).
xx una obra importantisima y voluminosa sobre la psicologia de los pucblos-
La rapidísima exposición de la genealogia de la psicología social que acaba-
mos de leer nos ha hecho sobrevolar en pocos párrafos más de dos siglos de his-

2.3. El desarrolto de la pslcologíe social en los Estrdos UDidos tor¡a hasta desembocar en el momento actual. Es necesario remontarnos, ahora,
a los inicios de la disciplina para ver más detenidamente cuáles fueron los gran-
des temas que solicitaron la atención de los primeros investigadores y que favo-
Aunque se irá perdiendo poco a poco el interés por unos suPuestos instintos
recieron la progresiva constitución de la psicología social.
sociates, gran parte de la psicología social mantendrá la PreocupaciÓn por los fe-
nómenos individuales, hecho que dará lugar a aquello que algunos autores han
denominado la psicoloSía social psicoló8ica (PSP), que conocerá un importante
2.¡1, los temas fundaciotrales: instintos mciales, lmitación,
desarrollo en Dstados Unidos durante el siSlo xx y que influirá a partir de este
sugestión y fenónenos colectivos
momento'sobre la psicoloSía social desarollada en otros lugares del mundo.
Paralelamente a la PSP, se desarollará, también en Estados Unidos, una psi-
cología social socioló8ica €SS) más Pmxima a los planteamientos de Wundt, l) Los instintos
pero que no alcanzará un grado de difuslon parecido a los de la PSP y quedará En la segunda mitad del siglo xrx, época en la que la psicología social fue to-

circunscrita básicamente af ámbito de la socioloSía. mando forma, la influencia de los escritos de Darwin era muy importante. Este
(

(
(
(

(c) l.:dilorial t,(X: 72 Irrtrr¡tft¡r'tirirr a h l,sic()l(rgia s()cial


o Editofi¿l t,()(;
(
73 (:al)itul() l. lll c(into y cl
lxrrqué...

hecho cxplica quc, por anat()gía con lo que pasa crl el rcst() dc cs¡rr,-ics animalcs, (
nada caftdad al pcrcibir t¡n determinád. obieto y a actuar, respcct()
la psicología s«rcial prcstara una gran atención, igual que toda la a e[o, de una
¡»ic«rlogía, a la manera paf ticurar., cua.d, men,s, a expcrimentar
un impulso al eiecutar tal acción.,, (
cuestión de los instintos c intentara explicar la conducta dc los scres human«rs
en términ«rs dc difcrentes instintos sociales que muevcn a las
¡x:rrcnas.
N, obstante, la mr¡da intelectual favr-¡recitla pnr ros trabaios cre Darwin fue (
Detrás de cada fenómen«r ¡xicosocial se buscatra el instinto que lo pr<xrucía. perdiendr fuerza p.c. a poc,
y ra referencia a los instintos desapareció progre-
De aquí viene quc se hable de: instinro greg)año-paraéip-licar quc ras pcisiiná.s
tie n sivamentc tlc l«rs plantcamicnt<¡s psic,s,ci,rógicos, y también cre ros plantea_ (
den a buscar la compañía de sus semeiantes, der instinto agresivo para dar rnientos psicr»l<igic«rs en general..
cucnta
de la h«¡stilidad interpersonal o intergrupal, y del instinto oltruistapara cxplicar
la
solidaridad entre las personas, etc. [¿ tendencia a buscar la explicación de
l«¡s fc-
2) La imitación
nómenos sociales en las características innatas de las personas se encuentra, otro de gra.des temas fundacionares de ra psicorogía
l«rs
pues, sociar es el fenórneno
muy presentc en los prirneros momcntos de la psicología social. de la imitació,. [,a obscrvación«lc la concructa de ros niños conduce a ros pri- (
En la obra de 1871 sobre el origen del hombre, c. R. Darwin decía lo siguiente: meros psicólogos sociales, cntre los que conviene destacar
muy especialmente a
Gabriel '[ardc, a ver e¡r el fcnómeno de la imitación ra explicación (
de la manera
"si consideramos al homb¡e como animat sociar, es muy probabre que en que los seres humanos aprenden a desarrollar
tenga que hc- las conductas consideradas
redar determinadas tendencias a guardar fidelidad a kis compañero_i y (
a soireterse at como "normales" y deseables en su sociedad. se trata, en
iefe de laLribu, ya que ambas cuaridades rcn propias de ra mayoiíi ie ¡os an¡maies realidad, cle u, primer
sociales. Baio la.intluencia de esta herencia estará dispuestu u rili, en defensa intento dc explicar er fenómeno de la s<¡cialiización, es decir, (
de sus er mecanismo me_
camaradas en convivencia con el festo y a prestarles colaboracion diante el cual los individuos que nacen en una sociedatr
en cualquier cir- interiorizan los varores,
cunstancia, siempre que no sea con urr det¡imento excesivo de su propio (
de sus aspiraciones más profundas.,,
bienestar () las creencias, l's
esquemas relacionares y ras pautas de comportamiento
propi,s
de esta sociedad, de manera que se permite que, generación
tras generación, se
Charles R. Darwin (1871). ['t origen del hombre. mantengan y se reproduzca¡r ras características básicas
de la sociedad. t.os adurtos,
que ya han inte¡ iorizado las normas sc¡ciales vige.tes,
¿Qué instintos? se erigen en el modelo quc I
imitan los niños y de esta manera ros niños se erigen
a su vez en personas adap-
Para el psicosociólogo William McDougall, los principales instintos eran tos siguientes: tadas e integradas en la sociedad. (
"El instinto de huida y la emoción del miedo. L,l instinto de_Lepulsión y la
di¡gus.to-El instinto de taqu_riosilhdflfEññ.on Os.¡a s,q¡;-ñTt iñíinto
emoción del
"El material der que se nutre el niño se encuentra (
Ae ta pusna- en er almacén de actividades ya era.
cidady la emoción de la-ira..Los instintode autorebaiaril;-suieción) y er boradas, de maneras, de modetos, de organización,
de-autoafir- etc., que posee la sociedad. Esto.
sirve de elementos estimulantes, de puntos de (
TTlQ_l.-{o exhibición de sí mismo), y hs ómociones ae U..sú¡eciói'y_qe!_S9(. to refe¡encii [..J er niño na oe pooer
sentimiento negativo y positrvo). El instintg.paternal y la emociéñái: iá aprender [...] ha de ser capaz cte imitar
ternlra. El ins_ [...].,,
tinto.de reproducciú1r. El instinto glega¡io. tt ¡r»úntoüe adt¡uisición, El
instintc be cons-
(
tnrcción." t"t. Baldwin (rgo2). sociar and ethicar interpretations in
fy-es mentar deveropment.New
York Maclnillan.
(
wiltiam Mcli<rugall (l9lo). An intn¡duction ht suiar psychorogy. London:Methuen.
El interés por
la imitación permaneció durante muchos años en
McDougall nos daba en esta misma obra una definición crara de I,s ra psicologia (
instintcs:. social, ¡rero fue deiando.paso, poco a poco,
a plantearnientos más sofisticados
"Así, pues, pode,rros definir lo que es instinto dicienrio que representa
una disposición
en términos de aprendizale sociar.
¿.Las teorías del aprendizaie
(
sociar pretenden
psicoñsica hqedada o innata que lleva a su poseedor a percibir explicar este mismo fenómeno de ra
objetos de una ietermi- sociarización y de ra reproducción sociar,
nada clase y prestarles atención, a experimentar excitaiión e-ocionat
ae un. J.r*,.r- pero salvando algunos de ros (
escoilos cr¡n los que topaba er cc,cepto de imita-
(

(
,c t:drlorial I l()(. lltlr(xlu.(iolt ¡ la l)\i(r)l()giJ \(xi¿l O t(litorirl l()(
L 15 ( lrpitul() L Ill crirrto y el ¡xrrquc

cia)n, corn() p()r quc inlitart kls niños? () ¿.prlr quó n() sc irttclioliza todtl aquclkr te const:icntcs tlc esta imposicirirr y así ¡lucdan conservar, por [() tanto, cl senti-
quc sc inlita,cs dccir, tanto [as conductas desca[rlcs c(,rlr() l()s rnalos cienrl)l()sl micnto c¡uc las asumcn para cllas mismas.
0, finalr¡rcntc, ¿ca)n)o sr: pasa de la sim¡llc inritacitin a la ap«rpiaci<itr dc u¡la
pauta dc c«rnilu(la?
Baiando hacia el individuo

Estas tlos citas rcflcian <:laranrtnte la evoluci<in tle la psicotogía social hacia el estudi<r
3) La sugestión de unidatles catla vr:z nrás alciadas de la dimcnsión social:
La prcocupación por el fenómeno de [a socializaci(ln rlrientó los prirneros pa-
"t...1 La psicokr¡;ia social cn Arnórica prnnkr dejó de ser genuinamcnte social y se cen-
( sos de la psicolo¡¡ía social hacia el estudi«r dc otrt¡ fení¡mcno tan importante tró en cl contportamir:ntt¡ de l«rs individuos."
como la imitación: cl fenómeno de la sugestirin.
Robert lrarr ( 1986). 'thc krial l)syclrology of william Mcl)ougall. t"n Carl F'. Graurnanrr
y Serge Moscovici ([tl.) ()hunging concelcions ol crow,d mind and behavior. New york:
I Mediante la sugestión se pretende explicar [a manera ct¡mo las petsonas se amoldan Springcr.Verlag.
al contexto social y acaban reproduciendo sus caractcristicas sometiéndose a las indi-
caciones y a las exigencias de los otros; es clecir, en definitiva, a las cxigencias de la Dc una manera más contundcnte, (¡raumann rlcclara que la evolución de la psict>lo-
scxiedad. gía social drsembocó en "la individualiación de lo social y la desocialización del in-
dividrro".
(
Ln los ¡rrimeros estudios sobre la imitación, cl papel dcsarrollaclo por cl adul- C. Ir. Grauntann, en el llibre citado ar¡teriormente
to es escncialrnente pasivo: se limita a figurar conto utt rnodelo que el niño in-
tenta imitar con más o menos acierto y es en esta facultad de imitar donde En la línea de los trabajos dcsarrollados por el psicólogo Alfred Binet, quc cla-

descansa la posibilidad misma del proceso de reproducción social. Tomar en rían lugar al influyente libro tituladrt La sugestión, Ia psic«rlogía social fue pro-
consideración la sugestión invierte los papeles, ya que es e[ adulto quicn pasa a fundizando en este fenon¡eno aunque abandonó poco a poco el término
tener el rol activo mientras que el niño se convicrtc en un receptor pasivo de ias sugestiótt y lo sustituyó por el concepto más amplio de influencia social. l)e esta

influencias eiercidas ¡lor los que lo rodean. Pero el resultado es cl mismo. manera se abrió una de las líncas de investigación más imDortantes de la disci-
Los primeros trabaios sobre la sugestión no cran aienos a la influencia que plina. Los estudios sobre influencia social abrazaron progresivamente todas las
eiercían en la época los trabaios y las polémicas en torno a la hipnosis, fenóme- situaciones en las que las personas adoptan el punto de vista expresado por los
no que se había puesto de moda en los círculos intelectuales y que mostraba otros o se aproximan a é1, y también las situaciones en las que las personas
cómo una persona podía obligar a otra a adoptar ciertas conductas o asumir adoptan tanto las conductas desarrolladas por los otros como su manera de ser
ciertas maneras de ser sin que esta últ¡ma fuera consciente del hecho de que al- o se aproximan a ellas.
guien había doblado su propia voluntad. [,a proximidad entre los conceptos de
sugestión y de hipr-iosis indica que el proceso que está en iuego no es un proceso 4) Los fenómenos colectivos
de obligación y de obcdiencia, sino que es un proceso de inducción en el que el Jrrnto con el interés por la irrritación y por la sugestión como [lecanisnros de
suieto nb percibe que se le ha impuesto una conclucta y mantiene el sentimien- la socialización, también se manifestó en la naciente psicología social un gran

to que es amo de sus propias actuaciones aunque le hayan sido dictadas por los interés por los fenómenos colectivos y por las cr¡nductas de las masas. El estudio

otros. Con el fenómeno de la sugestión, lo que se estudiaba, sin que quedara ex- de losfenómenos colectivos dio iugar a la preocupación por conocer las produc
plícitamente formulado, era la manera como la sociedad consigue imponer las cioncs colectivas de los puehlos, como las tracliciones culturales, las peiüliarida-

pautas de actuación socialmente establecidas Sin <lue las personas sean realmen- «les lingiiísticas, los mitos y las creencias colectivas, los háhitos de todo ripo. Es
o lldirorial t,(xi 76 Irrlrodt¡tciri¡r a la l)s¡«)loBia s()ci¿l @ Editorial L,(X) 77
(
ulo I. Ul cdllo cl

esta línea «le invcstigación la que quedará eicmplificatla cn la ohra dc Willrclm populares, sino tambi('n porquc la psicotogía social se fue centrantlo
carla vez
Wundt sobre la psicología de los pueblos y, un poco nrás tarcle, cn las otrras dc más en unidadcs dc a¡rárisis más reducidas. De esta manera, (
baió del ámbito de
los primeros interaccionistas simbólicos, enfocadas hacia el estudi«l dc l«¡s nre- los fe,ómen,s c.lcctiv.s ar de tos pcqucños grupos y de las relaciones
interper-
canismos mediantc l«¡s cuales se construye y sc mantic'nc cl <¡rtlcn social dc krs (
sonales hasta situarse, finarmcntc, en er campo de los fenómenos
individuares.
grandes colectivr¡s srrc-ia les.
(
Como parte del interés por kls fenómen<ls colcctivcls, también sc manifcst«i C.onocer para transformar
una notable preocupación por estudiar las conductas de las masas. [,a fuerte
Esta cita dcl psic'srrciórogo Kenneth (iergen ilustra er
irrupción de las masas en la escena social que, después de la Revolución Francc- cambio que se ha producido en
la psic.logía social. Dn efccto, K. Gergen tlecrara que las
teoríai psicosociológicas tie_
sa, se volvió a producir en el año 187 I , durante la revuelta de la Comuna de Pa- nen quc tener:
rís, llamó la atención de muchos ¡rensadores. Es así como uno de elk¡s, Gustavc
"[...] la capacidad de cuestir¡na¡ las asunciones dominantes de la (
Le Bon, dcsarrolló un influyente tratado sobre la psicología de las masas cn cl cultura, de plantear
reconsideraciones de aquelro que se da como evidente y generar
de esta manera nue-
que intentaba dilucidar los mecanismos psicológicos que intervenían en las ac- vas alte¡nativas para la acción social.,,
tuaciones colectivas. En estc tratado, Le Bon atribuía a las masas un efecto de
Kenneth Gergen (1989). r^a psicologia moderna i ra retd¡ica de
despersonalización de lql_ tndividu-Os que los impulsa a liberar k¡s instintos más la realitat. En Tomás
Ibáñez ([d.), El conocimtento de la reatittatt social. Barcetona:
primarios. Convertido en un ser anónimo, el individuo sc deia influir con rnu- Sendai.

cha facilidad por los estad<¡s anímicos y las conductas de las otras personas pre-
(
Después de exami¡rar cuáles fueron los primeros temas
que favorecieron ra
sentes en la masa, y también por las consignas y las actuaciones de los tíderes constitución de la psicología social,como disciplina diferenciada
de las disciprinas (
que emergen en la confusión de las congregaciones masivas. más próximas, es difícil no darse cuenta de que en
las primeras etapas la psicoro.
gía social estaba más preocupada por los mecanismos (
de reproducción y conser-
La supuesta infrahumanidad de las masas
vación de la realidad sociat estabrecida que por los
mecanismos del cambio sociar (
"Aún más, por el solo hecho de que forma parte de una ¡nultitud organizada, un y que refleiaba un detenninado temor ante las manifestaciones populares
susceP
hombre baia algunos peldaños en la escalera de la civilización. Aislado, puede ser un tibles de trastocar el orden social reinante.
euiás es útilcontraponer esta primera (
individuo cultivado; como parte de una multitud es un bárbaro; es decir, una criatura
época de la psicología social a las orientaciones actuales
que actúa por instinto. Posee la-_espontaneidad, la violencia, la ferocidad y también de la psicología social, so_
el entusiasmo y el heroísmo de los seres primitivos a los que tiende, además, a pare- bre todo en la vertiente socioconstruccionista, que ponen (
er énfasis en ra trans-
Cerse, por ta facilidad con la que él mismo se deia impresionar con palabras e imáge- formación social e individuar y que abogan por construir
nes -que podrían estar totalmente sin acción en cada uno de los individuos aislados
nuevas relaciones (
que componen la multitud- y ser inducido a cometer actos contrarios a sus inte¡eses
sociales y nuevas maneras de ser.
más obvios y a sus hábitos más conocidos. Un individuo en una multitud es come.-un (
grano de arena que el viento maneia como quiere."
(
Gustave Le Bon (1983). Ia Psicología de las masas. Madrid: Morata.
3' r as grandes orientaciones teóricas de la psicorogía social
En el desarrollo posterior, Ia psicología social se aleiaría progresivamente del
interés por las masas, no 3ólo porque quedó patente que los estudios realizados (
por Le Bon y sus contemporáneos contenían muchos preiuicios y reflejaban to- Hemos visto en el capítulo anterior que la psicología
social nunca ha sido una
dos los estereotipos que tenía la burguesía con relación a las manifiestaciones disciplina unitaria y homogénea, sino que durante (
mucho tiempo coexistieron doc

(
78 lutr(ducci(irr ¿ la l)sic()l()8ia s()cial O [.dilorial t,(x 79 (:al)itulo l. til etiruo y el lDrque...
!O !ditorial UOC

y una tcrccra p:iic()k)gía social quc se crc(i dcs- definc comt¡ un cstínrulo quc ticnc un significado aprendido y un valor para la gente,
psicologías socialc§, ta t)Sl'y la PSS,
y la rcspucsta tlcl hornbrc al sínrbokr se hacc cn términos del significado y valor que
pués de k¡s años sctcnta, ta l,SO. Aun así, scría una falacia
crcer que cstos tres
tiencn, en lu¡¡ar tle cn tÓrminos tlc la cstimulación física de los órganos sensoriales.
bloques son, a su vez, homo8óncos, pues tJentro dc cada
uno sc nranificstan Por poncr un eicmplo scncillo: una 'silla' no es simplemente una colección dc cstí-
más comple io cl panoranla dc mulc¡s visualcs, au«litivos y táctilcs, sino que significa un objeto en el que la gentc
orientaciones tliferentes quc cg¡tribuyen a hacer
puecle sentarse. Si uno sc sicnta en clla, cl <lbleto responderá dándole asiento. Tiene
a la ctlmplcii-
la psicología social, pero que también lo enriquecen y lo aproximan un valor para estc p«rpósito. Un significatlo cs equivalente a una definición'acertada'
principalcs tlricnta-
dad de ta realidad social. lntentaremos dar cuenta ahora de las de diccionarkl, que sc reficre a la mancra como la gente realmente utiliza un término
en su conducta. lll vaklr cs la atracción o la repulsión aprendida que siente hacia el
ciones que podemos encontrar en las cliferentes psicologías socialqi'
significa«Io. Un sí¡nbolo cs un acto incipiente o c<lndensado en el que las etapas pos-
teriores, quc implican ta¡rto elementos dc sentido como de valor, ya están implicadas
en la primera etapa. De la misma manera que el símbolo 'silla' implica el confort fí-
3.1. El interaccionismo simbólico sico, la oportunida«l «lc hacer cie rtas cosas quc se hacen me jor estando scntado y otros
resultados parecidos de sentarse en una silla, hay que entender, como Mead señala,
que el lenguaie no simboliz.a simplemente una situación o un objeto que ya existe;
en la
El interaccionismo simbólico (lS) es, sin duda, la corriente domi¡rante hace posible la existencia o la aparición de esta situación o este obieto, ya que es parte
pSS. El IS nació de los trabaios de George Herbert Mead a comienzos del siglo xx del mecanismo mediante el cual la situación o el objeto se crea."

y se asienta sobre tres premisas básicas:


Arnc¡ld M. llose (Ed.). (1971). Hurnan lJehavior and Social Processes. An lne¡actionist
Herbert Blumer define de la manera siguiente el interaccionismo simbólico: Approach. [,ond<¡n: Routladge & Kegan [)aul.

,,La expresión 'interacción simbólica' hace referencia, sin duda, al carácter peculiar y dis-
tinto de la interacción, tal como se produce entre los sercs ht¡manos. Su peculiaridad
re- 2) La importancia de la interacción social: los sigr"rificados no los traen los
side en el hecho de que estos seres humanos interpretan o
'definen' las acciones aienas, objetos en sí mismos, sino que emergen a partir del intercambio y de las relacio-
sin limitarse únicamente a reaccionar. Su 'respuesta' no se elabora d¡rectamente
como
nes con las otras personas. Es en la interacción con los otros donde se foria nues-
de las acciones de los otros, sino que se basa en el significado que otorgan
consecuencia
por el uso «le tra forma de interpretar la realidad.
a estas acciones. De esta manera, la interacción humana se ve mediatizada
los símbolos, la interpretación o la comprensión del significado de las rciones del próii- 3) La importancia del carácter activo de la persona: cuando decimos que
mo. En el caso del comportamiento humano, tal mediación equivale a intercalar un pro los significados se forman mediante nuestra relación con los otros, no decimos
ceso de interpretación entre el estimulo y la respuesta."
que son los otros quienes nos indican o nos transmiten estos significados, sino

Herbert Blumer (1982). F,t interaccionismo simÑlico: perspectiva y métú.Batcelona: Hora' que somos nosotros mismos quienes los elaboramos, aunque para hacerlo sea
necesaria la interacción con los otros. En efecto, la persona eierce un papel ac-
1) La importancia de los signiñcados: el ser humano no achia tanto con rela- tivo, seleccionando, transformando, negociando los significados adecuados en
a las supuestas características obietivas de los obietos con lo§
que se relaciona, función de las acciones que pretende desarrollar en las diferentes situaciones,
ción
Es fun-
como sobre la base del signiñcado que atribuye a los mencionados obietos.
persona
damental, por lo tanto, conocer cuál es la interpretación subietiva que una A partir de estos supuestos básicos, se han desarrollado en el pasado y se de-
hace de üna situación si queremos entender su conducta en esta situación. sarrollan actualmente muchas e interesantes investigaciones sobre una extensa
gama de fenómenos psicosociales, como la construcción de la identidad social.
I¡ crtación de los obltos En el marco de la PSP reseñaremos ahora tres orientaciones cuya influencia
ha variado según las épocas: la orientación conductista, [a orientación psicoa-
,,El hombre vive en un medio simbólico tanto como en un medio fisico y puede ser
,estimulado' a actuar tanto por simbolos como por estímulos físicos. Un símbolo se nalÍtica, Ia orientación cognitiva.

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e t.dit(trial ( J()(l 8() lntr()du(ci(itI ¿ la ¡rsicologia srrial O Edit(trial t,(Xl nt L EI córno y el ue...

3.2. El socioconductrsmo 3.3. La orientación psicoanalítica


(

[¿ «lcfinici(¡n de la psicol<tgía que ¡rrt4xlrcionóJohn []x¡adus Wats<ln, el pa- l¿ orientación psic.analíticase inspira obviamente en las formulaciones (
de
drc del conduct¡smo, fue adoptada por algunos investigatlorcs cn cl estudir¡ dcl Sigmund'Pfeud para cxplicar rr¡s fcnómenos psicosociares.
El propio Freucr desa-
comportamicnto social: rrolró importantcs anárisis psicos<rciarcs sobre la constitución
de ros grupos
(
so_
ciales, las rclaci.ncs intcrpersonarcs y ros fenómenos de
liderazgo. sus
seguidorcs también realizar.n contribuciones importantes
a la psicología social,
"La psicología desde el punto de vista conductista cs una rama cxperimental pura- estudian<I., ¡xrr cicmpl<1, ra formación del autoritarismo como
mente obietiva de la ciencia natura[. Su clbietivo teórico es la predicción y el control rasgo de perso-
de la conducta. Las formas de introspecci(ln no son parte csencial de sus métodos,
nalidad. sin emharg., la principar ap.rtación der psicoanálisis
a la psicorogÍa so-
ni el valor científico de sus datos depende de la rlisp<lsición cc¡n la quc se prestan a cial no proviene tant. de las invcstigaciones rearizadas por los seguidores (
tje
sí mismas a interpretación en términos dc conciencia. [,] conductista, en los esfuer- esta corrientc teórica como de las hucllas que las formulaciones
z-os por obtener un esquema unitario de la respuesta animal, no reconoce ninguna
de Freud han
deiado en los c.nocimientos rle todos ros psir:ólog.s sociares y
(
línea divisoria entre el hombrc y [a bcstia. [,a conducta del hombre, con todo su re- en er conoci_
finamiento y su complejidad, forma solamente una parte del esquenla total cr¡nduc- miento culto en 6cneral.
(
tista dc investigación."

"En la vida «le t¡n individtro, er otro ejerce er papel de un


John Broadus Watson (19l.t). I,sychology as the behavioris¡n views it. Psychological modero, de un objeto, dr un
socio o de un adversario; o sea que de arguna manera ra psicología
Review,2O. ¡nd¡viduar á, ,u,n-
bién desde el inicio una psicología social.,, (

(
La orientación conductista recoge, de hecho, un coniunt() muy diversificaclo sigmund Freud ( l92ll 1973). La psicología tle las ¡nasas y er análisis der yo. Madricr:
Biblioteca Nueva.
de teorías, a veces bastante contrapuestas, pero que tienen en común una misma
insistencia sobre la necesidad de estudiar los comportamientos observables de las
personas y de explicarlos en función de urros fenómenos que sean también obser- (
3.4. I^a teoría de Ia Gestalt y el sociocognitivismo
vables.
(
Así, por eiemplo, el conductismo considera que, para predecir la conducta que
desarrollará una persona, hace falta conocer, por una parte, las características con- Mucho antes de que se produiera la revolución cognitiva (
en psicología, la
cretas de la situación en la que se encuentra y conocer, por otra, la experiencia psicologia social prestaba ya una atención particular
a los procesos cognitivos
previa que haya tenido la persona con estas características o con características si- y partic¡paba de unas forrnulaciones de indudable
carácrer cognitivista. Esto
(
milares. L¿ iclea básica es que, mediante estas experiencias previas, la persona se debe, posiblemente, al impacto que tuvo
Ia teoría de la Gestart, o la teoría
aprende a establecer determinadas relaciones estables entre las características de de la forma, en psicología sociar, y también a
ra dificultad de anarizar ras rela-
una situación (estímulos) y las conductas adecuadas a dichas características (res- ciones interpersonales sin hacer intervenir en ello
atribuciones de intencio- (
puestas). Es comprensible qrre, a partir de estos supuestos, los conductistas inte- nes, interpretación de significados, representación
del otro u otros asprss¡r, ¿.
resados en la psicología cocial hayan dedicado muchos de sus esfuerzos a carácte¡ escasamente conductual y fuertemente
mental.
dilucidar Ios prgcesos de aprendizaje social mediante los que las personas consi- [a orientación cognitiva se centra en el estudio de los procesos
inferenciares
guen desarrollar las pautas de comportamiento ade¡uadas a su vida social. que caracterizan el pensamiento humano
y, en el campo de la psicología sociar,
(

,(
.ct t:,diruial tl(xl ri2 I¡rtr(xlueei(i¡r ¿ la lIieol()gi, s(f,iJl (cj, L.ditorial t i()( 8.t itulo l. lil c(xlo

analiza cl intpacto quc tiencn lt¡s factorcs socialcs cn l<¡s mecanismos y cn kls nrundo son artcfact(,s s«rcialcs quc resultan dc los intercamhios, sicmprc históri-
rcsultad()s dc la activiclad intelectiva. A partir de kls años scsenta esta ()ricnta- camcnte situad«rs, c¡rtre las pcf sonas. l)csdc el construccionismo se considera
que
k>s térnrin.s dc csta c.rnprcnsi<'¡n .<¡
ción teórica ha iclo suplantantlo poco a poco la influcncia que tenían las orien- ¡rr.vienen automáticarnentc de las caracte_
rísticas pr()pias dc la naturalcza, ni tampoco de nuestra c<¡nformación genética.
tacioncs .ct¡nductistas, y se ha convertido en la principal oricntación dc la son el rcsultado tlc un proccso activo y cooperativo que se da en la relación in-
psicol<l¡¡ía s«.¡cial cclnvcncional. terpersonal [...1. Destle csta pcrspcctiva, la ¡nvestigación social ya n. c.rre el ries-
go <Ic limitarsc a ser ur¡a actividad sccundaria, preocupada solamente
clc elaborar
las implicacioncs s.cialcs de l.s fenómenos psicológicos más fundamentales
[...1
"[...] el término'cognición'se refiere a t<xlos aquellos pr(xesos mediante los cualcs la el núcle<i explicativo dc la acción humana deja de ubicarse en las interioridades
entrada sensorial se transforma, se reduce, sc elabora, se almacena y se usa." de la mcnte para pasar a situarse en la e structura y er proceso del intercambi,
hu-
mano. l.as explicacioncs ya no se formulan aludiendo a un determinado estaclo
Ulrich Neisser (197 61. Psicología Cognitiva. México:'I'rillas. o proceso psicológico, sino considcrando las relaciones entre las personas.,,

Kenneth Gergen (1985).'l-hc smial constructionist inquiry: context and implications.


En el campo de la psicología social esta formulación se traduce de la siguientc En
Kenneth (iergen y Keith r)avies (Ed.), T'he social construction of'the persor¡. New york:
manera: Springcr-Verlag.

"[,] estudio de [a cognición s<rcial hace referencia a la manera como las ¡rersonas dan La PSC retoma, en bue'a medida, las premisas der interaccionismo simbórico
cuenta de las otras personas y de si misma. Se centra en la comprensión que tienen (lS), conce«le gran im¡rortancia a la dimensión subjetiva de la
las personas de la vida cotidiana [...] Se refiere, por lo tanto, a la manera como las per-
realidad social, a
sonas piensan sobre el mundo social [...1."
los significados y a la consideración de la actividad del individuo. pero
esta
orientación acentúa todavía más el papel que eierce el lenguaie en la formula-
Susan T. Fiske y Shelley Ii. Taylor (1984). §ocial Cognition. london: Addison-Wesley ción de la realidad psicológica, a ra vez que extiende la consideración der papel
(
del lenguaie a las teorías elaboradas por los psicólogos y muestra cómo
inciden
( las convenciones puramente lingüísticas en los conocimientos que elaboran las
3.5. El socloconstruccionismo ciencias humanas y sociales.
( El construccionismo social pone atención en el hecho de que la realidad
social y todo aquello que la compone se construye literalmente mediante
Para finalizar este apartado, todavía nos queda ver la PSC. Si hemos utilizado, las
prácticas sociales concretas que desarrollan las personas y los colectivos
al final del párrafo anterior, la expresión psicología social conwrcional, es porque al en la
final de los años sesenta empezaron a desarrollar una serie de enfoques alter-
vida cotidianana. Al mismo tiempo, la realidad social construida por
se estas
prácticas revierte en ellas mismas y define el marco de posibilidad.
nativos que pretendían situarse en una postura crítica con respecto a la psicolo- Esta de-
gía social en uso y que pretendían configurar una nueva forma de entender la pendencia entre el marco social que incide sobre nuestras actividades y
las
disciplina..Gran parte de estos enfoques alternativos se pueden reagrupar bajo actividades que inciden, a su vez, sobre la conformación clel marco
social ha
la denominación de P§C. sido teorizada por el sociólogo Anthony Giddens con el nombre de
dualidad
estructural. La insistencia en el papel constructivo de las prácticas
sociales
desemboca inmediatamente en el reconocimiento de la historicidad
"El construccionismo social se propone básicamente dilucidar los procesos me- de lo so-
diante los que las personas consiguen describir, explicar y, en definitiva, dar cial, ya que éste emerge de unas prácticas que se modifican necesariamente
cuenta del mundo en el que viven [...]. Los términos en los que se comprende el en el transcurso de los acontecimientos sociales- Dicho de una
manera lapi-
84 liltr()dr¡(ci(i¡r a la [)sic(]logia s(f,ial c) [dil(]rial t ¡(X: (
o Uditorial tJ()L: 8.5 (iapitulo I lll crirrro yel porqué..

claria, truestras c()Stumbres pr()ducen cosas y estas cosas modifican las ct¡s- 4.1. La intervención en los problemas sociales
tumbres quc las han Producido. (
Desde esta perspectiva que va adquiriendo una influcncia crccientc en la A pesar rle cstas co.sidcracioncs, sc pucrle malltener
una diferenciación en-
tre el ámbit«¡ tle las apricacioncs dcr satrer y el ámbito (
psicología social, qucda clartique, catnbiantlo las costumbrcs, l<-¡s seres hu- de ra producción del saber,
aunque só.¡ sea para dar cucnta de ra mayor o menor
manos tiencn la posibilidad de cambiar a la s«rcic¡lad quc resulta y cambiarsc implicación der psicólogo (
social en los pr<lblcmas concrctos de su sociedacl.
ellos mism<¡s.
Aceptan«I,, c,n ras reservas mencionaclas, ra distinción
entre lo básico y lo apri_
cado, no hay duda dc que la psicorogía sociar sc preocupó
desde ros pri*eros mo-
mentos no sórr¡ de protlucir conocimientos sobre
los fenóurenos psicosociares,
sino también de diseñar lcls i.strument* para po<l.er
intervenir en ra realidad so-
4. ¿Para qué sirve la psicología social? cial y c«-rntribuir a rcsorver argunos rle sus problem4s.
Así, por eiempro, se ha ma-
nifestadcl una pre(rcupación prácticamente constante
a lo largo de to¿a la historia I
de la psicología social para facilitar ra rcducci,n de
la hostilidad entre ros grupos
Cuando se hacc la pregunta sobre la utilidad pfáctica qt¡e pueden tener de-
humanos y para atenuar ros fenómenos de discriminación (
que rracen de los pre-
terminadr¡s cotro(:imientos científictls, aparecc, inmcdiatante¡rte, la Sran dict>
iuicios soc'ialer.
tomía entre investigación básica e invcstigación aplicada. Si nos detenemos un momento pafa pensar quiénes (
somos cada uno de noso-
tros, podemos recorrer un largo camino que va desde
ras definiciones más gene- (
"t...1 La investigación básica apunta y se dirige hacia la acumulación de conocimie-nto
rales según las cuares somos, por eiempro, seres
en torno a alSunos principios fundamentalmente {e la conducta, mientras que la in- vrvos o somos seres humanos,
hasta las definiciones más particulare.s que nos (
vestigación aplicada pretende suministrar alSuna a¡r{a a la solución de un problema-" sitúan como individuos absoruta_
mente ifrepetibres, con un nombre propi, y una
historia de vida que nos diferen-
L. i}ickman (Ed.). (1980). Applied Social I'sichoktgy Annual' Bevcrly Hills: Sag,e'
cia del rest. de seres humanos. pero entre est.s
dos extremos hay muchris niveles
i¡rtermedios: también somos homb¡es o muieres;
heterosexuares, homosexuales
Sin embargo, no siempre es fácil de mantener esta diferenciación en el o bisexuales; niños, jóvenes o viejos; cataranes
o gailegos; anarquistas o conserva-
campo de las ciencias sociales y humanas. El influyente psicólo8o social Kurt dores; cu!és o periquitos; etc. Es decir, pertenecemos,
sea por elección o por cir- (
l,ewin aseveró una vez, con Sran acierto, que "nada es más práctico que una cunstancias o por ambas cosas al mismo tiempo,
a una murtitud de categorías y
buena teoría,,. si esto es efectivamente así, y nos inclinamos a pensar que lo de grupos que contribuyen a hacer que
seamos prec¡samente quienes ,o*or. oá (
es efectivamente, se difumina la frontera entre las actividades que conducen la misma manera que nuestras relaciones interpersonares
transitan por episodios
a elaborar conocimientos y las actividades enfocadas a resolver problemas de colaboración y de apreciación mutu2s y por (
episodios de competición y de
prácticos de la vida cotidiana. Esta difuminación se hace todavía más patente conflicto, también las relaciones e'tre los grupos
trans¡tan por momentos de ar-
(
si conside.ramos, iunto con Lewin, que eS por medio de Ia intervención activa monía y momentos de tensión que de.sembocan
a veces en enfrentamientos vio-
en ia resolución de problema§ prácticos como se pueden constituir determi- lentos que salpican diariamente las páginas
de los diarios. (
nados conocimientos teóricos. El propio Lewin desarrolló un plantearniento
qge, con el nombre de invtstigación/acción, incitaba a los psicólogos socialcs El conflicto entre los gru¡x»

a involucÍarse en la resolución de los problemas sociales para hacel avan?¡;,


,*:l$:^lllT_d. C* tas diferencias cutturales y físicas observabtes entre grupos (
de esta manera, el conocimiento teórico. racllrtan ras reacciones discriminatorias hacia
los miembros aienos al grupo. Es inne_
(

(
(

tt6 IItrtrluecititt a ld l»ic()l()Bia s()cial o Edito(ial (,(x: tt7 (lal)ilulo I. t,ll cónK) y el F)rqué...
( q) llditorial tro(l

( gabte que estas difercncias cierccn un papcl cn [a h«rstilitlatl


y los prciuicit)§ c]lttc 8rr¡- ¡roder pcnsar cn tórminos de "elkrs" y de "nos«rtnrs", ya fuera irnp<lsible de cvitar
qtlc n. haccn falta
iur, pa,,, esta ctapa clcl ctt.flict. cntrc Srupo§ ha dcnr'stradt) favorcccr a "l<ls nucstros" y descalificar a "los otros". una mancra de r«rmpcr esta
( «lifer"n.ias culturalcs, físicas o ccon(lmicas Para qtlc surian conflictos cntfe Srtrpos,
micmbros aicnos al grupo'" propcnsión cr¡¡rsiste cn cruzar las cate¡;orías de pertenencia; es decir, mult¡pl¡car
actitutles hostilcs c imágencs estcrcotipadas de los
las circunstancias en las que una l)artc dc los que antes formaban el ,,nosotros,,
Muzafer Sherif (1967). Group conflict antl coopcration [.on«lon: ltoutledge. pasen a ser vistr¡s com{l "cll«rs", y al rcvós, cn una movilidad constante de las fron-
teras trazadas prlr las pcrtcncncias grupalcs. [os eiemplos que hemos dado no
que conducen al
[.os psicosociólogos han intentaclo conocer los mecanismos agotan ni muchr¡ mcnos las múltiples formas de intervención que ha cliseñado la
estc ctlnoci-
enfrentamiento entre los grupos para poder articular, a partir «le psicología social ¡rara miti¡;ar la hostilidad intergrupal.
las ob-
miento, los procedimientos susceptibles de reducir los conflictos. una de
servaciones más interesantes es que, si se establecen relaciones de compctición
entre los grupos, aunque sea sobre la base de actividades puramente lúdicas, 4.2. I-as aplicaciones de la psicología sociall
pronto fortalece la cohesión interna clc los grupos y pronto se desarrollan des-
se
y
calificaciones y preiuicios mutuos que multiplican las ocasiones de fricciones
Los conocimientos quc ha establecido la psirología social tienen un campo
de agresiones.
de un
Por eiemplo, si se asigna, aunque sca puramente al azar, a los niños de aplicación tan extenso que aquí difícilmente podem<¡s ir más allá de una sim-
campamento a diversos grupos, y se da un nombre y unos signos distintivos a ple enumeración cle algunos temas. I)or ejemplo, los conocimientos sobre ta di-
ganadores y per-
cada grupo y se les hace participar en iuegos competitivos, con námica de lcls grupos humanos permiten incidir sobre el fortalecimiento de la
de los ni-
dedores, veremos aparecer muy rápidamente reacciones dc solidaridad cohesión de los grupos, o decidir cuáles son los modelos de liderazgo más ade-
hacia los
ños con los miembros de su propio Sfupo y reacciones de hostilidad cuados a los obietivos que se marquen los grupos, o indicar qué mecanismos de
clima consiste en propo-
niños de los otros grupos. una manera de romper este toma de decisión pueden ayudar a conseguir los meiores resultados.
partici-
ner unas metas que ningún grupo pueda alcanzar para sí mismo, sin la Por su parte, los estudios sobre la influencia social han permitido diseñar las
pación de los otros grupos. Es lo que el psicosociólogo Muzafer sherif llamó las actuaciones más adecuadas para persuadir a las personas a adoptar puntos de
metas supraordenadas. vista más de acuerdo con las normas de una convivencia social que no discrimi-
nen a aquellos que son diferentes de la mayoría (racismo, estereotipos, preiui-
Obietlvos compartidos cios, etc.), aunque también se pueden utilizar, y lógicamente se utilizan de
,,Nuestra definición de meta supraordenada pone énfasis en el hecho de que es in- hecho, para convencer a la gente de que tal marca es meior que la otra o de que
más que
alcanzable para un grupo aislaáamente: así, no tiene ningún significado tal candidato merece más confianza que tal otro.
una'meta común'."
En otros ámbitos, las investigaciones sobre los fenómenos colectivos han pro-

Muzafer Sherif (1967). Group conflict and cooperation' London: Routledge' porcionado indicaciones para intervenir sobre los efectos del pánico que adquiere
consecuencias de gravedad extrema cuando se produce en situaciones de gan
Otro psicótogo social, Henri Taifel, demostró que ni siquiera era necesario
in-
amontonamiento o para actuar en el seno de las poblaciones que, muchas veces
hostilidad entre los
troducir una relación competitiva para que naciera ta Srupos'
el sentimiento de pertenencia a un para que se desarrollen me- lt !m lgpliar el tema de las aplicaciones puede consultar las obras siguientes: José Francisco Morales
Basta crear SIupo
er aL(198t. Psicología bcial Aplicult. Bilbio: Desclee de Brourver. engét noarigúez gg13). Apticrr;as
de discriminación que favorecen a los miembros del propio
grupo y que fu-la Psicdogíu socia,. México: Trillas. Julio seoane y Ángel Rodríguei
canismos 1ra.¡. lilaa¡.rsicaoLa Hfttct-
Madrid: Pinímide.
periudican a los miembros de los otros Srupos. Es como si, por el simple hecho de
rI
ii
!
-cr Ldilori¿l IIO(l 88 lltlrt¡tlt¡erio¡t a la ¡rsicolt4¡ia social
O Editorial t,O(
(
ti9 (ial)ilulo l. l)l c<Ímr y cl port¡tre...

(
[K)r causas naturalcs (tcrremotos, inundacioncs, (itc.), sc cncuentl.an en situac¡o- que dichas infrucncias n<l tengan los cfcct.s esperacr,s, y
contra«Iecir, de csta
nes dramática§. manera, las rcycs cstablecidas ¡rr la psicorogía sociar. r)or eicmpl«r, (
una pcr-
ljinalmente, los conocimientos acumulatlos s<¡brc las relaci<lnes intcrperst> sona puede habcr aprcndido, estudiando r's trabaios dcl psicórogo
sociar
nales pcrmiten ayudar a meiorarlas y desactivar las agrcsioncs, kr quc tavorecc stanley schachtcr, quc l<ls indivicruos buscan preferentemente la (
compañÍa
la atracción entre los individuos o suscitando krs com¡lrtamicntl¡s <Ic ayuda de los quc participan dcr misrn, estad«r de ánimo. [,sta
tendencia afiliativa sc (
mutua. N<l hay que decir que también sc l,ucdcn utilizar para rnani¡rular a los puede ,bscrva¡ cuando ar finaliza¡ un cxame. rt¡s
cstudiantes espcran quc
otros con la finalidad de satisfacer intereses particulares. salga la lista «le notas. Aqueil.s que sicntcn una determinada
euforia porque
están convencidos de quc lo han hecho bien tenderán
a iuntarse con los que
tienen el mism«¡ sentimient<.», mientras «¡uc los que experimentan
una ansie_
4.3. El conocimiento de la realidad social y los efectos del satrer dad elevada porquc ¡ri.nsan habcrro hech<¡ mal, buscarán
ra compañía de los
(
psicosocial que estén en ras mismas ct¡ndicioncs. Ahora bien,
al sarir del examen, ra per_
sona que ha leíd'ra obra cre schachter pue«1c decidir
buscar la compañia de (
los que participan del estado ()puesto al suyo e invaridar,
Estas aplicaci<lnes de los contximieutos psicosociales, iunto con muchas otras de esta manera, el
c.¡rocinlicnto elaborado p,r Sr:hachtr:r. l:s, se puedc lracer (
que no tcrrcrnos tiempo cle relatar aguí, han ido favoredendo p<rco a p()co la cons- deliberadamente
com, en el eiernpro que acabarnos d. ilar, pero cn ra niayoría
titución de nuevos campos del saber que han integrado aportaciones clc otras dis- de los casos el
conocimiento quc henros a<Jquirido rje las ciencias sociales
ciplinas y que han diversificado considerablemente el mapa de las especializaciones y humanas afecta
a nuestra conducta sin que ni siquiera seamos
posibles. Por eiemplo, se han ido formando especialidades como la psicología social conscientes de e[o. (
Dich'de otm manera, lo que aqui crcrimos es que er mismo conocimiento pro_
de la educación, la psicología iurídica, la psicología de las organizacioncs, la psico
ducirlo por los investi¡;adores puede engendrar efectos (
sobre el fenómeno estudia-
logía arnDi!'ntal, la psicología política o ia psicología cultural, entrc otras.
do, sin que traya que recurrir a ningúi-r proceclirnient,
de aplicación. Er psicólogo
No querría conr:luir {lste tema sin llamar la atención sobre una cuestióir de ca-
social Kenneth ljergen lta tle:;arr<¡llado las implicar:iones (
tle esta característica pecu-
rácrer general que permite matizar la separación, aparentemente tan clara, entre
liar de los saberes psicosociales que él c.!e'om ina F.nlightenment
(,llustración,) y que
los conocimientos teóricos, por un lado, y las aplicaciones concretas de dichos tendrían que incitarnos a reflexiorrar sobre ra responsabili«lad (
de los investigadores
conocimientos por otro. Hay una diferencia fundamental entre los conocimien- en ciencias humanas y sociares, no sóro en cuanto
a los tipos de aplicaciones en las (
tos que producen las ciencias sobre los fenómenos naturales y los conocimientos que pueden dar lugar ros conocimientos que
producen, sino también -y sobre to-
que versan sobre los fenómenos humanos. La Luna, por poner un eiemplo, con- do- en crranto al conocimiento que son capaces
de producir. (
tinuará imperturbablemente su movimiento elíptico alrededor de la Tierra con
total independencia del hecho de que conozcamos las leyes que Jo gobiernan o (
no. Nuestro conocimiento no incide de ninguna manera sobre este fenómeno 1,
lo único que podría incidir en él eventualmente serían determina<las aplicacio- (

nes de este conocimiento.


(
No obstante, no pasa lo mismo con nuestro conocimiento de los fenóme-
nos humanos. Si una perona se entera de que su conducta obedece a r¡na in- (
fluencia u otra, porque así lo ha establecido el conocimiento producido por
los psicólogos sociales, esta persona puede tomar las medidas oportunas para

(
! ¡.drtonJl li(X' 9o lltr(xluc(i!il a l¿ l[ic(rlogid locidl .c- ldilorial I I()( 9l (ial)ilulo l. Irl «jrrro y el
lx)r(luar..

Conclusiones 2) [n scgunclo lu¡;ar, cstc capÍtukr ¡r«rne énfasis en la naturaleza socialrnente


construida de los fcrtrimcntts ltsictlki¿;icos. Ante la idea bastantc gcncraliza«Ja sc-
(
gún la cual krs aspcctos s<rcialcs irn¡ractan sobre un entramaclo psicolírgico más
fur.rdanlcntal, clándolc f<lrma y contcnidos ¡rarticulares, señalamos la «lificultad
dc separar lo social y lo psicológico y a[)u]ltamos hacia la necesidad cle considc-
rar cstos dos as¡'lcct«rs unidos dc nrancra tar) incxtricable como pucclen ser las
dos caras dc una rnisma hclja.
(
3) Finalmentc, cl tcrcer presupucst() fundamental gira en torno a esta pecu-
En este capítulo presentamos alguncls punto§ de referencia para situar la psi- liaridad del conocimicnto sobre lo social que, con el término Enlightenment,
(
cología social, conocer sus principales caracteristicas, entender cuáles son los hace referencia a las repercusiones quc ticnc la prclpia investigación sobre los fe-
objetivos de conocimiento que lo animan y valorar sus aptlrtaciones. Se trata, nómenos investigados.
en definitiva, de posibititar una visión gencral de la psicología social por medirl
de una primera aproximación que ayude a abordar posteriornlente la exposi- En el mapa conceptual que figura a c.ntinuación, recogemos la
¡rarte más
ción más detallada de algunos de los temas. ct¡nvencional de la estructuració¡r dc este capítulo, pero algunos de los conec-
(
Particnclcl de estas premisas, el capítulo está estructuradcl de una manera bas- tores que indicam<ls, cspecialmente los quc son bi«iireccionales, reflejan tam-
tante convencional en una serie de apartados que estudian el origen de la disci- bién partc de los presupuestos fundar.entales que acabamos de indicar.
plina, su relación con las disciplinas más próximas (psicología y sociología), los
temas que dieron lugar a su formación, las orientaciones teóricas que se dan en Flgura 1.4
ella, las definiciones conceptuales de su obieto de cstudio y las aplicaciones a las
(
que dan lugar los conocimientos elaborados.
Pero más atlá de este formato convencional que hay que seguir en un nivel in-
( ;
troductorio a una disciplina, la presentación gue hemos hecho aquí de la psico-
( logía social se ha ordenado en torno a tres presupuestos fundamentales. L.__-. i l,:::l l
( 1) En primer lugar, la importancia que reviste la historicidad de los fenómenos
sociales y del conocimiento que somos capaces de elaborar sobre estos fenómenos.
(
La historicidad de los fenómenos sociales llama la atención sobre el carácter evolu-
tivo y cambiante de la realidad social y, por lo tanto, sobre la necesidad de aleiarnos
de una vez de toda üsión que tienda a considerar los fenómenos picosociales
( como fenómenos universales prefiiados y prq*» de una naturaleza humana que
trascienden sus determinantes culturales. Asimismo, la historicidad del conoci-
miento sobre los fenómenos sociales obliga, por una parte, a la máxima prudencia
en cuanto a la confianza que¡conviene conceder a los conocimientos instituidos, y
obliga, por la otra, a prestar siempre la máxima atención a la genealogía de cual-
( quier disciplina para entender debidamente sus caractqrÍsticas presentes.

(
(

G) Edit()rial t,(X
(
9J (;alrítulo ll. l.a itlcrrtidad (el Jc/R

(
Capítulo II
(
I^a identidad (el selfl
Margot l'}ujal i f.lomhart (

(
Introducción
Francisco Javier Tirado Serrano
(
(
tema de ra idcnti<larr es fundarnentar en la psicor.gía
I'.1
social contemporánea,
pues constituye una «rcasión privilegiada para analizar (
cómo los procesos sociales
determinan y conforman los fenómenos psicorógicus. t.a
definición de identidad (
que ofrece la disciprina se distancia tanto de
las utirizacras por ra psicorogÍa como
de las propuestas por la sociología. Las primeras
reciben el apelativo de individua- (
listas y plantean que la ide,tida,J es una posesión
idiosincrática y particular de
cada persona: habría u¡r núcleo natural, diferenciado
y propio, que caracterizaría
(
nuestras identidades. Las segundas son ras denominadas
sociológicas y habitual_
mente prefiguran un individuo que es una suerte
(
de receptáculo lleno de normas
y pautas sociales de interacción. I.a identidad
de la persona queda reducida a una (
especie de programa o protocoro en et que es
conformado completamente pof las
estructuras sociales y que el individuo se limita
a eiecutar. (
[a noción psic,social de identidad se aleja de la psicológica al reconocer
ra im-
portancia fundamental que tiene el contexto (
en la creación de nuestras identida-
des, y también de la sociológica al sostener que
ra persona no es un a,tómata sociar,
(
sino que tiene agencia
-es decir, el individuo interpreta las situaciones sociares, tie_
ne capacidad de elección entrc diversas (
altemativas y genera proyectos que en oca-
siones contradicen o alteran ras pautas
socioct¡lturares aprendidas e imperantes.
En el proceso de construcción de la identidad,
ra psicorogía social ha desta-
(
cado el papel que las categorías
iuegan sociales. una de ras conclusiones más
importantes que muestra er capítulo sostiene (
que la categoría grupar propor-
(
(
(
r, Iililorial tJ(Xl 94 liltro(lueeió¡l a la P\¡(ol(,8ia s([ial !c Edit('riJl l¡(X 95 (lapitulo ll. I a i{Ie[tidad (cl st'lll

( Ciona una itlentidad o ¡l<lsiciíln S()cial y, al mismtl tictnptl, ()[)cra como Pers- considcrada conro la nlás cicntífica: sus métod<ls cle trabajo son los que utilizan
pectiva dc lectura y pcrccpci«in de la rcaliclad s«rcial. lin csta Pcrcepci(in las ciencias naturalcs, prlr ejcmplo. lista perspectiva tienc d<ls grandes problc-
(
siemprc hay intplícitt) un procesg «lc c6mparación social quc Selre ra url noso- mas: uno tl(j índ<¡lc tcílrica, ya quc rcchaza ampliamente el hecho clc que la na_
tros frente a un cllos. l:.stc pr<lceso constituiría la ctlndición ncccsaria para la turaleza sinrb<ilica dcl lcnguajc con cl quc intcrpretamos el yo y la cultura cn la
formación <Ic estcrcoti¡xrs y comportamicntos de discriminación. que se forma c<lr-rficrcn a ta iclcntidad un coniunto de significados quc van nrás
[.stc capítul<l sistematiza los conteniclos y las explicaciones rclacittnadas c<ln allá tlc kr quc scría un núcle<-r natural dc definición del comportamiento tle la
la temática cie la identidad y a<lelanta respuestas a las preguntas fundamcntales per§ona, cs dccir, <¡lvicla el papel que poseen los significados en nuestras repre_
que se desprendían <lel capítulo anterior. Los obietivos de csta sccci(in preten- sentaciones del yo. Aclemás, no considera que éstos son contingentes social y
den: a) aclarar la diferencia que hay entre las explicaciones de la itlentidad de culturalmcnte. Y el segundo, er más importante, de índole ética, ya que las teo-
naturaleza individualista, las de naturaleza puramente social y las explicaciones rías biol<igicas sobrc el comportamiento pueden instrumentalizarse fácilmente
psicosociales; b) enfatizar el papel que tienen el lenguaie, la cultura y el contex- v conducir a propuestas de segregacionismo, cliferencias raciales, xenofobia y
le-
to social en la definición de la identidad; c) mostrar el impacto que nociones gitimar c«lmportamientos de discriminación y violencia social contra las perso_
como la de rol o estatus tienen en la cgmprensión de la influencia que e¡ercc la nas consideradas inferiores. Interpretar la causa de nuestro comportamiento
estructura social en la identiclad de las personas; d) analizar cómo operan las ca- como el resultado de una determinación natural, que proviene del sustrato bio_
tegorías sociales en la construcción de la identidad social, y e) aclarar cómo se lógico, puede legitimar la marginación y la destrucción de l.s consiclerados por
generan estereotipos, comportamientos de discriminación y efectos xenófobos. los grupos de poder com amenazadores o poco adecuados al canon
biológico.
noción de identidad que se propone en este capítulo tiene
La sus condiciones El segundo desarrollo interectual, ya clásico en la disciplina y que
posibi-
de posibilida<i en dos clásicos desarrollos intelectuales en el campo de la psico- lita la aparición de definiciones de identidad propias en la psicología social,
logía social. es la denominada teoría de la categorización-identidad-comparación
social
Nos referiremos, en primer lugar, a la crítica que muchos autores han desa- de Henri Taifel.
rrollarJo tanto contra la versión sociológica de la identidad como contra la psi- Esta teoría recoge los resultados de un coniunto de trabajos revolucionarios en
cológica. La primera perspectiva es rechazada porque entiende el individuo su momento- Su novedad residió en el nivel que proponían para localizar las expli_
como una Suerte de máquina Social, completamente determinada por la eStruc- caciones de la psicología social. H. Taifel rechazó los puntos de vista
habituales de
tura y el aprendizaie social que realiza de la misma. Entre sus múltiples carencias la disciplina que ubicaban las explicaciones de los procesos psicosociales
en el indi-
estaría la de no aclarar los procesos de innovación, Creación e interpretación viduo. Por eiemplo, criticó las formulaciones del prejuicio que veían
en éste una ex-
nueva de lo social. Las personas aparecen Como entes sobredeterminados por los presión de un malestar personal o una inadaptación individual. para
el autor, los
contextos sociales. preiuicios expresan propiedades estructurales de una soci«lad, que
sirven para
Entre las definiciones de identidad que pertenecen a la perspectiva más psi- crear categorías en virtud de las cuales las personas clasifican y
( evalúan la realidad
cologizante, las más famosas son las que ofrecen el psicoanálisis y las que se cen- social de su entorno inmediato. [¿ conducta individual opera respondiendo
a cier-
( tran en el estudio de las bases biológicas del comportamiento. La noción de tas líneas que sólo indirectanrente están determinadas por la psicología del indivi_
identidad que utiliza el psicoanálisis se apoya en Ia consideraciÓn que ex¡ste una duo. H. Taifel afirma que no puede haber paicología social individual
microscópica
estructura inconsciente, y las principales críticas que ha recibido están en la lí- sin especificar el marco social y cultural donde ocurre.

nea de rechazar que existruna arquitectula psíquica, más o menos invariante, H. Taifel aportó una nueva manera de entender los procesos psicosociales:
que sea parecida para todos los individuos y supere toda frontera, ya sea cultural dejaron de localizarse en el individuo y pasaron a depender
de propiedades es.
o simbólica. ta concepción biologicista Soza de Stan prestiSio social, ya que está tructrurales de la sociedad.
(

(
(

t)6 llrtf(xlu(!¡óil a l¿ [)5i.()l()¡iia s(Eial


(
o lilitorial t,(Xl O Lditorial ( l( )( 97 ()¡ritrrhr Il. I r ¡derrtidJd (rl !,rl)

(
L)c manera abrcviada, la línca argu¡ncntal dc las propucstas dc'1'aifcl scría la posible , pucs, l)cnsar t¡uc krs inte rcscs clel grupo social sean aienos g extrínstt«ls
siguiente: a la persona: cntran a fr¡rmar partc tlc clla, con<Jicionando y or¡cntando su co_ (
nocer, su scntir y su p«lccdcr.
(
1) Las personas utilizan catcgorías para ordenar, simplificar y comprcnder la Pero las pr«lpúestas de cste autor ofrecen otra constatación: muestran que la
realidad social. El matcrial con el que se elaboran estas catcSorías cstá dctcrmi- existencia dc l<¡s cstcrct)tip()s es una consecuencia directa de los procesos cle ca-
nado por procesos socialcs a gran escala. lin el uso de tales catcgorías las pr<-rpias tegorización social y que los preluicios aparecen como corolario de esta percep-
personas se adscriben a sí mismas y adscriben a los otros en ciertos Srupos par- ción estereotipada de la rcalidad. categorización, estereotipos y prejuicios son
ticulares que guardan relación con el sexo, la raza,la clase social, ctc. Dt¡s de es- tres n<¡cioncs cstrechamente li¡¡adas.
tas categorías son fundamentales: el nosotros (hace referencia a los integrantes Los cstcreotipos son categorizaciones grupales, generalmente de carácter ne- I
de mi grupo) y el ellos (hace referencia a los integrantes de otros grupos). gativ<1. Para cl ¡lsicoanálisis eran mecanismos de defensa, para otras orientacio.
(
2) El sentido de identidad social está detcrminado por su pcrtenencia a difc- nes reflcjan la cultura y los problemas propios de la sociedad en la que apareren.
rentes grupos. La identidad constituye la parte del autoconcepto que está ligada Para el modelo de la categorización no son más que meras categorizaciones gru- (
al conocimiento que tenemos de pertenccer a ciertos Srupos sociales y a la sig- pales que orientan la pcrcepción de las pers«rnas, la determinan y marcan el cur-
nificación emocional y evaluativa resultante. so de su acción, con kl quc frecuentemente tienden a producir la confirmación (
3) prefieren tener un autoconcepto positivo en vez de negativo
Las personas de lo que cstablece¡r como característico de un grupo.
y, dado que buena parte de este autoconcepto se desarrolla por medio de la per- Para la psicología social, la categorización constituyó un primer paso para
tenencia a diferentes grupos, es lógico que quieran pertenecer a Srupos social- entender la dimensión social que opera en la constitución de la identidad, aun-
(
mente valorados. Por otro lado, como el criterio de valor no es absoluto, sino que no res¡rondía a todos los interrogantes. Era necesario, todavía, analizar
cómo
relativo, los individuos establecen comparaciones con otros grupos.-Esta idea ya se estructura socialmente la experiencia de la identidad y qué papel (
iuega el sig-
había sido planteada por la teoría de la comparación social desarrollada previa- nificado y lo simbólico en esta estructuración. como se indica en el capítu|o, apa-
recen trabajos que encuentran en la noción de rol (modelo organizado de (
mente por Festinger (i954).
4) El resultado de las comparaciones es crucial, ya que da lugar a sesSos que comportamientos que se desprende de la posición determinada que ocupa la per-
permiten diferenciar favorablemente al endogrupo de los exogrupos. El uso de sona dentro de un conjunto interaccional) y la posibilidad de su interiorización
la discriminación de los exogrupos contribuye a Ia construcción de una identi- un camino para entender cómo la estructura social y el estatus intervienen en la (
dad social positiva y con eso los suietos incrementan su autoestima. configuración de la identidad. y muchos estudios recurren a teorías como el inte-
5) Pero, ¿qué ocurre si la comparación con el exogrupo resulta negativa, esto es, raccionismo simbólico, el construccionismo social o autores como G. H. Mead, (
cuando los miembros del grupo constatan su inferioridad en relación con algún as- para describir la identidad como el efecto de un
iuego complejo de interacciones
simbólicas y de significado que se pone en marcha cada vez que interacciona-
(
pecto? En este caso, los grupos desfavorecidos hacen uso de un coniunto de estra-
tegias (movilidad, creatividad y moülización social) para meiorar su identidad. mos con los otros.
(
a
como se habrá observado, la
psicología social no puede definir la identidad
Los resultados de los trabaios de H. Taifel -€s decir, el hecho de que se Senera al margen de elementos como el contexto social, el marco histórico, (
la estruc-
una percepción dicotómica de grupos y que hay prejuicio Perceptivo y compor- turación social concreta de una sociedad determinada y el significado o la di-
tamental a favor del proplb grupG son una constatación del arraigo social de mensión simbólica que se genera en ella. (
las personas y de que no se puede entender adecuadamente su ser y su tarea sin En este capítulo ofreceremos, de manera breve, Ias diferentes penpec.tivas teoricas
(
referirlo a las fuerzas y marcos sociales que lo determinan históricamente. No es existentes para la conceptualización de la identidad individual y social, valorando

(
(

lillr(ilu(ci()ll ¿ Ia llri(()l()Hla :()(ial tlditorial t,(X: 99 Gl)itulo ll. idcntidad (el J¿l/)
( (c) [d¡t(trial lr()( 9u G) I-á

( cicrccn nlutualrlcrltc, y valo- l. Identidad personal e identidad social


la influencia rccÍpr<rca quc la s«rci«lad y cl indivir.lutl sc

( rando tambión las irnplicacioncs idctll(lgicas dc las tlifcrcntes altcrllativas.


Así, los obictivos básicos dcl capítultl son los siguientes:
( Nucstra vida cotidiana transcurrc en interacción continua con otras perso-
nas llcvando a cabcl tarcas coniuntas, conversando e intercambiando puntos
- lleconocer la difercncia cntre una explicación de la idcntidad cle natura-
( de vista s«rbre alguna cucstií¡n, sintie¡'rdo algún tipo de emoción específica,
leza individualista, social y psicostlcial.
etc., y está atravesacla por un tloble sentimiento de identidad que poclríamos ca-
( - Tomar conciencia de la importancia del lcnguaie y la narración de sí mis-
lificar, en un primcr rnomento, de paradóiico. En este sentido, necesitamos
mo (o de sí misma), y también de la cultura y cl contexto social para la
identificarnos col'r l<-ls otros para saber quiénes somos -y así, por ejemplo, nos
( construcción de la identidad. podemos sentir catalanes-, pero al mism<¡ t¡empo necesitamos diferenciarnos
- Entender efectos xenófobos que se desprenden de la tet¡ría biologicista.
l<¡s
de ellos ¡rara p«rder sentirnos nosotros mismos (o nosotras mismas) y no con-
(
- Saber establecer las diferencias conceptuales entre las explicacio¡res más fundirnos con los otr«rs, lo que nos puede llevar a pensarnos una persona nada
( indivitlualistas cle la identidad (la biologicista y la psicoanalítica). tacaña y muy generosa.
- Analizar las implicaciones del uso de categorías sociales para la construc- Por un lado, pues, nos scntimos cercanos a otras personas, con un grado de
(
ción de Ia identidad social y para la formación de estereotipos y de com- semejurzrt importante, por medio de una diversidad de aspectos y sabemos que

( portamientos de discriminación hacia los individuos que pertenecen a compartimos c<-rn ellas un montón de cosas, pero, por el otro, queremos ser no-
sotros mismos con un yo diferenciudo, único y separado de los otros.
categorías diferentes.
La expcriencia de la identidad individual o personal harÍa referencia a este
- Ser capaces de extrapolar el funcionamiento de las categorías sociales en
sentimiento cierto de unicidad, de idiosincrasia y de exclusividad que va acom-
la temática específica del género sexual.
pañado de una sensación de permanencia y continuidad a lo laryo del tiempo, del
- Reconocer la importancia de las concepciones de rol y estatus para enten-
espacio y de las diferentes situaciones sociales. Todos y todas somos capaces de
der la influencia que la estructura social eierce en [a configuración de la sentir dentro de nosotros un yo, a quien podemos atribuir la responsabilidacl de
identidad de las personas. la mayor parte de nuestras acciones, de nuestros pensamientos, de nuestras
- Entender la idea de representación de un rol y la idea de gestión de im- emociones, sentimientos y preferencias. Es en relación con qué hacemos, qué
presiones hacia los otros. decimos, qué pensamos y qué sentimos, por lo que somos capaces de dar un
- Ser capaces de conceptualizar la identidad como el producto que surge de sentido, unos contenidos y una respuesta concreta a la pregunta ,.quién soy yo,,.
la interacción simbólica. Todo aquello que podemos asociar con nosotros mismos lo utilizamos como in-

- Tomar conciencia de la dimensión sociohistórica de las identidades. dicador tácito de nuestro ser, de nuestra identidad individual o personal.
Sin embargo, ¿qué pasa con el otro sentimiento que conforma esta experiencia

En casg de querer profundizar en la temática que presenta el capítulo, se pue- paradóiica de la identidad, a la que nos hemos referido y que convive con este yo
diferenciado? ¿A qué hacemos referencia cuando hablamos de la experiencia del
de continuar con el siguiente obietivo:
nosotros, del vínculo social con otras personas, de la semeianza, de compartir la

Identificar el impactrr y los usos, en nuesta sociedad, de los diferentes ti- experiencia del ser con los otros, de ser catalán, por eiemplo?
¿cuál es la relación
psicosocial entre estas dos experiencias de identidad?
pos de explicación de la identidad expuestos, centrándoos en los efectos ¿Son separables? ¿y si lo
son, en qué sentido?
que tienen en las personas en términos de poder y discriminación social'
r (
t
i
!, til¡(oriál t,(x; l(x) Iiltr()duc(ioil ¿ la l)\i(rrl()8ia s(,(i¿l Editori¿l t,(Xl lol (lal)írulo ll. t.a idc¡ttidad (rl rcr)
'O

(
Y, finalmentc, tambión dchemos plantearrx)s en cstc capítulo si todo cste pro- laidenticlad l)r()yccta, c,n las ¡ralahras y cxpresiones que utiliza, una forma
c'¡r-
ceso que hemos dcscrito cs algo quc forma parte dc [a rcalitlad psicolti¡;ica tal creta dc cntendcrla y una idca particular tlel yo. por ro tanto, n. hay ninguna {
como cs, de manera natural, () bien s(rlo cs una forma dc ¡rcnsarnos, el rcsultadtr manera de estutliarla ¡nás allá clc kls valorcs s,ciales e ideológicos que
la rodean.
de un aprendizaie particular y carac-terístico del tipo de stxicrlad en la quc vivi- Así, la idcntidad rcciar y la identidad intiividuar no
(
son realidades separables,
m()s, con unas normas sociales y una cultura específicas, una i«Ietllogía particular sino que sc constituye n mutuamente ; y lo hacen por medio de lo social, curtural (
y una historia dcterminada y también, por qué no, unas relaci«rncs de p<xJcr con- e ideol(lgic<l quc es inhcrcntc al lcngua je que utilizamos
cuando narramos cuar-
cretas. Y en caso de quc se trate de un aprendizaie, sin ninguna rclación clirecta quier aspcct<¡ rclacionado c.n er yo\ r),r eiemplo, sóro hace un par (
de décadas
con algún tipo de naturaleza particular de los individuos, habrá quc prcguntarsc que podcm<ls scntirnos estrcsaclos, en cl sentido de que antes
no existía ni la pa_
qué función social cumple este aprendizaie, quó efectos tiene, y si hace falta «l no (
labra ni cl cstadr¡ psic«rlógico del cstrés, por er hechcl de que er ritmo
de vi«ra no
intervenir en él y transformarlo en alguna <lirccción stlcial determinada. era tan acelerado c.m«l ahrlra y no se nccesitaba una palabra
para interpretar y (
lrl objetivo de este capítulo es res¡xrnder a estc tipo de preguntas dcsde la inse- legitimar los efcctos cspecíficcls que esta forma de vi«Ja contemporánea
produce
parabilidad entre lo individual y lo social, que llamaremos l«r psic'osrx-irtl. Pero para (
en las personas.
poder alcanzar este obietivo, haremos, en primer lugar, de maneta simplificada el En este scntidr¡, cl sefo la itlcnticlad no
es una cosa fija e inmutable, con pro-
recorrido teórico por la literatura psi«ilogictt clásica, que no es la psicología social. (
piedades que puccian trascender ros (ontextos cr¡lturares, ge,gráficos
y tempora-
Desde su nacimie¡rto, la psicol«ryía ha puesto el énfasis, sobrc todo, cn cl es-
les (como plantearán ras perspcctivas biorogicistas). No puecre (
como personas separarse dc la
tudio de los procesos por medio de los que llegamos a sentirnos
sociedad y de las circunstancias cn las que está definida, porque
éstas son las con_
separadas, independientes y diferenciadas --es decir, como yo individua[-, y ha
diciones que hacen ¡losible su definición y su uso social. La
idea de homosexual
(
desestimado en gran medida los procesos por medio de los que nos sentimos
sólo tiene sentido en una sociedad <londe haya una clara
como nosotros -€s decir, vinculados a los otros. Además, lo ha hecho mante- separación entre mascu_
lino y fernenino y un proyecto po!ític, basado en ra familia
(
niendo unar separación dicotómica, bastante artificial, entre aquello que es so' nucrear, cuya función
es mantener estas dos instituciones sociales. [a manera
cial y aqueilo que es individual. como entendemos la
identidad, pues, de¡xn<Ie tlircctamente ile la socieda<.l, la historia
La separación entre la identidad personal y la identidad social es un valor so- y los grupos gur
han participado en su interpretación y narración. (
cial fr:ertemente arraigado en la cultura de Occidente, del cual la tradición cien-
Pero antes de exponer la perspectiva más psicosociar
tífica ha participado de f<¡rma mayoritaria, y tam_bién la psicología. de la identidad, tenemos
que referirnos a dos perspectivas sobradamente (
Sin embargo, la psicología social que planteamos aquí tiene como empresa conocidas en psicología y que
han tenido bastante importancia a pesar de haber participado
primera disolver esta falsa separación entre lo individual y lo social para recu- de ra separación enr (
tre lo individual y lo social y de haberse decantado
perar su relación intrínseca en lo que llamamos psicosocial. Desde esta perspec- hacia lo individual.
tiva, considera que, vista la gran cantidad de procesos de influencia social
se
se trata, por un lado, de la perspectiva biologicista, que
se centra en er estu-
(
dio de las bases biológicas del comportamiento y pretende
que inciden err el 'y'o, por un lado, y dada Ia imposibilidad de conocer la iden- trasladar los princi-
pios de (
tidad más allá de su intermediación lingüística, por el otro, querer encontrar la evolución natural al estudio de la identidad para averiguar la
dimensión hereditaria y genética y, por el
en la identidad un remanente natural, diferente de Io social, se convierte en otro, hablaremos de la perspectiva (
un propósito imposible corr respecto a las posibili«iades y limitaciones de los del psicoanálisis, elaborada por sigmund
Freud, y que está centrada en er estu-
dio del inconsciente y del lmpacto que
las relaciones afectivas han ido deiandc (
lenguaie es un vehículo de transmisión de formas culturales e históricas y a lo largo de nuestra infancia en la
F,l manera como sentimos y actuamos en la
edad adulta. (
actúa como tal, lo cual irnplica que el investigador o investigadora que estudia

(
.-' lidit(trial Ll(X) Io2 liltr()(hr(ci(iil d l¡ s(x idl ic) [dil(trial t,()(: t03 (:apirulo ll. l.a ¡dr[tid¿d (cl \(U\

1.1. t-a identidad cosificada y la perspectiva biolégica ¿de qué tlc¡rende cstc cctttr() álgiclo dc la personaliclad en torno al cual sc cstruc-
tura? liyscnck scñala que la cnroci«rnalida<I y la extraversión tiencn una base
biológica en cl nivcl de an¡usal o de activación dc la persona y cn cl fu¡rciona-
Cicrtamente, nuestro cuerpo/bi<llosía tiene una función muy intportatrte,
miento del sistcma ncrvios«r autón«_¡m<¡ individual.
tanto en [a rClación COn nosotros mismoS (o con nOSotras mhmas) ctlm«r ctt la '

I)e acuerd«¡ con ó1, las características de personaliclad desarrolladas prlr cada
relación con los otros. Es una con{ición casi imprescinclihlc cn cualquicr tilx)
uno dc nosotros provicncn, mayoritariamente, de las disposiciones innatas
tie relación, pucs la presencia física o el conocimiento dc los rasgos físic<¡s dc
marcadas por la biología. Así, los aprendizaics que hacemos a partir de las cxpe-
una persona (apariencia, voz, movimienttls, etc.) tiene una inciclencia tlirccta
riencias y situaci«rnes con las que nos encontramos cotidianamente se conside_
en la relación que mantenemos con clla y con la manera como la pcrcibimos.
ran modelados por la biología.
'Iambién es por medio de la expericncia propia de nuestro cuerpo como pode-
sin embargo, ¡xxlemos hacer una c¡íticz a este modelo teórico: «lel hecho de ob-
mos Saber quc nos pasa algo e interpretar en qué estado nos encontramos: ¡lct-
servar un correlato fisiológico que acompaña al comportamiento de una pcrsona
viosos, cansados, deprimidos, etc.
no se desprende directamente que aquél sea su causa, ya que también lo poclemos
Pero la experiencia del cuerpo está también estrechamente ligada al desarro-
plantear al revés. P<lr ejemplo, que es la voluntad de agredir a alguien {omo res_
llo de la conciencia de éste, la cual es fruto del aprendizaie de la interpretaciótt puesta a cómo r*te actúa hacia nosotros- lo que provoca un elevado nivel de acti_
de lo que sentimos en difelentes estados psicológicos. Taml¡ié¡r tomamos con- vación general, y no que es esta activaciixl del arousal la causante del impulso
ciencia del cuerpo a part¡r de su efectividad en las acciones y leis movimientos violento. Así pues, una vez tenemos los datos que buscábamos, hay que interpre-
que lleva a CabO. F'inalmente, es la manera COmO la5 Otras petsonas reaccionan tarlos desde un modelo teóriccl que hemos tenido que decidir previamente.
al cuerpo y la manera como lo miran lo que l0 acaba constituyendo y dándole La sociobiología, por su parte, también considera que muchos aspec.tos de la
forma. personalidad dependen de condiciones innatas, pero [o plantea de manera dife_
Por lo tanto, hemos de tener presente que cualquier vivencia y expcriencia rente: se centra en el análisis del comportamiento social de los humanos como
psicológica asociada a la identidad tendrá un conelato biológico en el cuerpo si se tratara de una especie diferente que va cambiando a medida que se arJapta
(hormonal, bioquímico, cerebral, etc.), al mismo tiempo que tiene uno social y al medio. Por lo tanto, se centra en el estudio de la base biológica que
tienen los
uno contextual. Para darse cuenta de la importancia del organismo en la expe- grupos para adaptarse al medio, y no en las diferencias individuales.
riencia y percepción que tenemos del yo, sólo hace falta que nos bebamos unos Pero, ¿cuál es el sentido y la finalidad de estas teorías biologicistas de
la per-
cuantos whiskys y valoremos los cambios en la percepción del sí mismo' sonalidad? ¿La perspectiva teórica de la que parten y la metodología que
utili-
Hay dos grandes teoúas bastante conocidas que han estudiado las bases biologi- zan son apropiadas para el estudio del yo?
cas del comportamiento. ta de Eysenck y la sociobiología de Wilson. L,ysenck, en Desde la orientación de la psicología social que exponemos aquí parece
bas-
sus investigaciones en relación con la personalidad, se dedicó a analizar estadística- tante evidente que no, porque esta perspectiva no tiene nada en
cuenta el hecho
mente la manera como se a8rupan los diferentes rasSos de personalidad y concluyó de que la naturaleza simbórica del lenguaie con el que ¡nterpretamos
el yo y la
de estos estudios que hay dos dimensiones centrales que estructuran la personali- cultura en la que se conforma éste le atribuyen un coniunto de
significados par-
dad del individuo: la del con tirwum extraversión-introversióny lade la emocionalidad ticulares que van más allá del yo naturat. En este sentido,
la biología del com-
por medio del continutun ¡Mrosis4stabilidad. portamiento no es la dimensión más adec,ada para entender
y explicar la
El modelo de la identidad de Eysenck se considera ierárquico, en el sentido identidad, ya que ésta está básicamente organizada por
medio de significados
que entiende que estas dos dimensiones son la base de la estructura general de que socialmente y culturalmente se establecen, pero
que son variables y contin-
la personalidad y también de su continuidad a to largo del tiempo. Sin embargo, Sentes en las diferentes culturas y los diferentes grupos. por eiemplo, del hecho
(

i (
!o l:dit(tr¡al Ll(X t()4 llllr()dr¡c(¡{iil ¿ la l,Ji(l)kr8ta \(x i¿l ¡ o Ed¡lorial tJ(X: ¡o5 Capitul() IL I a itlrrrlitlad (rl sdn
.

(
<Je scr scrop«lsitivo y cstar infectacl() p()r cl virus dcl sicla (clat<l hitllíl¡;ico) nrl se dcs- configura a partir dc los pr<rccsos emc¡cionales y b) la personalida<J es prtxlucitla
prenden tlircctamcntc las conn«ttaciones dc inmoralidacl, irrcs¡xrnsabilidad, ctc. por una dis<riaci<in y una dcsconcx¡ón entre lo que nos pasa y lo que pensa- (
que nucstra strcie'dad atribuye a cstas personas, por razones idcológicas y clc ctlntr<ll mos, cntrc la m«rtivaci<in y la concicncia.
(
scrial, ni los miedos quc csta interpretación gencra. ccntrar cr ¡lsturado según el cual el pasado de ra persona (sobre
Para lrre ud cs

Y para acabar cste punto, una consideración acerca dcl uso quc se ha dacl(), todo las primcras rclacioncs afectivas) incide, de manera decisiva, en la estruc_ (
en ocasi()nes, a esta pcrspectiva. Hay que tencr muy prescntc quc la pcrspectiva turación de su idcntida<J actual. La pcrs<lnalidad, pues, no es considerada innata

biolclgicista, con mucho prestigio social por ser consideracla la más científica (ya sino que es construida mediante las cxperiencias personales que hemos teni<Io
(
que ha utilizado el mismo método de las ciencias naturalcs), ha sido también la por medio cle las interacciones sociares rnás significativas. sin embatgo, según
(
más instrumentalizada por los regímenes políticos racistas y autoritarios (nazis- este autor, la influencia en la edad adulta de las experiencias emocionales que
hemos tenido durantc la infancia muy a menurlo pasa desapercibida, las perso-
mo, Segregacionisrno, etc.) con et fin de legitimar los comportam¡cntos de dis- (
nas no son conscientes de ello y puc<jen dar un significado a lo que hacen
criminación y violencia social contra las personas consideradas inferiores. oa
lo que les pasa muy diferente y muy aleja<Icl der que tiene rearmente. (
Hay que ir con mucho cuidado con las explicacioncs biologicistas de la iden-
Así pues, el psicoanárisis sc propone estu«liar cómo er pasado (la historia
tidad, porque las características cle esta perspectiva la hace,l muy útil cuando s(l emo-
cional a partir de las reraciones) de ra persona afecta al presente, lo cual implica (
pretende discriminar a los grupos sitt poder g buscar una cabeza de turco a
c<¡nsiderar la identidad como algo dinámico/relacional y no corno una
quien responsabilizar de los problemas. I-a cosificación de la identidad -es decir, entidati
fija ni tampoco consciente, contrariamente a ro que planteábamos en la perspec-
el hecho de interpretar que la causa de nuestro Comportamiento eS natura[ y
tiva biologicista.
está en la biotogía- puede llevar a legitimar la marginación y la destrucción dc (
La teoría clásica de Freud presenta la i«rea básica según la cual la
aquéllos (:uyo comportamiento es considerado, por los Srupos con poder, poctl manera
como la historia va configurando la personaiidad depende en gran medida
de
(
cdnveniente y ¿lnenazador. lin contraposición a este tipo de explicaciones i¡'t-
la cxperiencia relacional con respecto a dos pulsiones básicas,
natistas del yo, po«lemos proporcioltar una cxplicación en términcrs de aprendi-
el eros y el thána-
fos (la primera referida al placer y ar principio rJe vida, y ra otra,
zaje social.
al dolor o ar
principio de muerte), que están en el centro del universo motivacional
de la per-
sona, sea ésta consciente de ello o no. La definición que hizo
Freud de estas pul-
siones básicas es la siguiente: fuerzas internas, fuertemente (
arraigadas en ra
1.2. La identidad "enmascarada" según el psicoanálisis
biología pero que no se corresponden con la idea de instinto, que
nos conducen
hacia la relación con los otros y con las cosas e ideas del mundo (
externo. En el
Sigmund Freud es el inspirador de Ia tradición psicoanalítica, de la cual se ha caso del eros, el
origen o la fuente de la energía pulsional gondeterrninadas zonas
(
derivado también una teoría de la personalidad y un método terapéutico, pero erógenas. A partir de esta consideración de ra pulsión,
Freud propone un mode-
aquí sólo nos centraremos en su vertiente de teoría dirigida a la comprensión lo de tlesanollo psicosexuar dc la prsonaridad co,cuatro
fases que hay que supe-
del yo. L,a corriente psicoanalítica se refiere a la noción de personalidad y no de ,at con el fin de evitar la ansiedad y los conflictos mentales
en la edad adulta,
identidad -ya que este últir¡ro concepto es bastante reciente-, aunque arnbos las cuales, a excepción de ra primera, están
centradas en las zonas erógenas: ra (
términos hacen referencia a la manera como sentimos y actuamos: por lo tanto, fase latente, la fase bucal, ra anal y la fálica.
La fiiación o imposibiliduaá" ,up".
rar alguna de estas fases de desarrollo psicosexual puede (
hay un cambio de palabrt y de explicación pero no de centro de atenciÓn. tener una incidencia
Freud, con su teoría psicoanalítica¡ eS el primero en considetar dos cuestio- importante en la vida adulta en el sentido de
r hacer recurrentes los sentimientos (
t y las emociones vividbs en la infancia
nes básicas para entender Ia personalidad: a) Ia historia individual se centra y se t en ¡eración con Ia fase no superacra.
t
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tI
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l( X, Iiltrodt¡eci(ilr ! la l)siL()lo8ia s(f,ial lo tiditor¡al t,()(: l07 (iapitulo II. I a idcr¡tidad (el rc//)
,s, liditorial L,(xl
1

I
tlinámica mclrtaI c()n- Ds cl caso,ejcm¡ll«r, de la irnportancia y la utilidad de considcrar y rcdcfinir
¡rr
Así, ta idcnti«iad puctlc configurarsc por medi() dc una
raci()llali- la historia pcrxmal intcgrándola a una historia social, y también la rcconceptuali-
flictiva y c()n cstn¡fc8 ias de defcnstt psicolólicu (nc¡;ación, sublimacitirt'
zación, etc.) dcsarrollaclas para combatir la ansicdad
quc l()s c()nflictos zación dcl inconscicnte con cl fin de entenderlo como el remanente colectivo que
personulid*l ¡túori- influye en el com¡xlrta¡nicnt<l inclividual, pero del que no se tiene plena concien-
psicológicos comportan. [)or eiemplo, Adorncl en su obra ln
por algún tipo de mc- cia. De esta forma, cl inconscientc se convierte en algo social y compartido, y ¡xrr
taria explicó algunos prciuicios racistas como p()movidos
lo tanto susccptihle dc elaborarse en la concicncia a partir del conocimiento dc las
Canismo<Jeclefcnsa,queactuabaparanesarCxperienciasquescltabíarrtcnido
relacioncs sociales y de dominación que, a lo largo del tiempo, se van inscribiendo
durante la infancia en relación con la familia'
en el cuer¡rc y en la psicol<lgía de las pcrsonas particulares.
Detodoloquehemosdichohastaahora,se<lesprendendiversasimplicacio.
Y para acabar esta breve y simplificada visión de la perspectiva psicoanalítica,
nes de la teoría psicoanalítica para la noción de identidad:
sólo hay que decir que csta perspectiva, a diferencia de la triologicista, ha sidr¡
y conflic-
1) Gran parte de nuestra forma de ser y actuar refleia motivacioncs la más marginada y desconsiderada iniustamente dentro del mundo académico
racklnaliza-
tos inconscientes, a lo que nuestra conciencia responde haciendo y científico ¡rr el hecho de que ha utilizado un método propio, el de la inter-
ciones y explicaciones engañosas. pretación y la introspccción, y no se ha conformado a la metodología de las
2)Muchosdelosaspectosdelaidentidadsonforiadosennuestrainfancia ciencias naturales, que ha sid<l Ia única reconocida científicamente durante mu-
con las experiencias emocionales que tuvimos' cho tiempo. Por lo tanto, ha sido una teoría utilizada minoritariamente, y sobre
una uni-
3) La identidad de una persona no corresponde necesariamentc a todo considerada en su vertiente clínica y terapéutica y no como una teoría de
da<lcoherenteensímisma.Aunqueelyointegrelosdiferentesaspectosdela la personalidad y del hecho social.
conflictiva y'
personalidad, éstos pueden llevarnos a actuar y sentir de manera
por Io tanto, producir un grado importante de ansiedad'

que esta perspectiva es más o menos adecuada que las ouas


¿Podemos considerar 2. l-a ex¡reriencia de la identidad: ¿quién soy yo?
que hacemos de ella
para el estudio de la identidad? Eviclentemente, la valoraciÓn
pone en iuego diferentes
no pude ser global' Como cualquiera de las perspectivas,
ser contraargumentadas'
formas de significar el funcionamiento del yo que pueden 2.1. La dinensión fenomenológica de la identidad
que se han mostrado bastante
Sin embargo, esta teoúa ha aportado algunos aspectos
útiles para las aproximaciones actuales al concepto de idenüdad'
de Freud puede implicar Sin embargo, la experiencia de la identidad no existe desde siempre, sino que
Por una parte, se ha criticado el hecho de que la teoría
está estrechamente ligada a aquello que llaman conciencia, a la conciencia que
unaconcepcióndeterministadelapersonalidad,enelsentidodequeéstasecon.
(esta parte es la más criticable tenemos del mundo que nos rodea y de nosotros como parte de é1. Más concreta-
sidera encorsetada por una serie de pulsiones innatas
mente, para experimentarnes como yo necesitamos pensar cómo nos sentimos,
por Ia otra, es sabido que a partir de los plantea-
desde la psicología social). Pero
de aproximaciones qué cosas nos p;§an, cómo nos las explicamos, etc. En este sentido, hasta que no
mientos clásicos de Freud se ha elaborado todo un coniunto
formulemos por medio det lenguaie a otm persona o bien a nuestro interior cómo
innovadorasquelecoSenlaorientaciónpsicoanalítica,comoeselcasodedeter-
bastante sugerentes en nos sentimos en un momento determinado y por qué, no tenemos una experien-
minadas lecturas marúst* del psicoanálisis, que resultan
cia directa de la identidad. La conciencia (más allá de Io innato y del inconscien-
elsentidoquereelaboranycompletanconcepcionesenlasqueelpsicoanálisisha.
te) es una condición necesaria para conocer/construir lo que somos.
bíapuestounfuerteénfasis,yquesonrelacionadasconcuestionessociales.
r (

l¡rlrodr¡((i()lr a l¿ l)r¡(1)l()8ia s(f,ial ! (l(xl (


(c-,Lditorial (,(Xl IOtl O Edir(xial t(x) (:at,itul0 II. t.a idflltidad (cl sclf)
:
(
cl caso, por elemp[<1, dc cuando pcnsamoi quc cstanx)s ctlfaclados p()rquc
[.s que hacemos. I)c hecl-rr¡, las lcycs asunlcn, cn general, que somos los únicos
hemos ido a Comprar y ncl hemtls traício ttüo kr qut: nos hacía falta, o bictr si responsables y los age ntcs de nucstras acciones, y eso probablcmc¡rtc coincicle (
nos sentimos deprimidt» p()rquc pcnsam()s quc en cl trabaio las ct¡sas n() n()s con lo que bastantcs personas piensan cle ellas mismas y de los otros. cierta-
(
salen como las planificamos, etc. mente, apartc dc las necesiclades primarias (comer, dormir y beber) y las limi-
Así, la perspectiva fenomenológica hacc refercncia a la experienciu sub¡etit'.t taciones dcl dincro, el resto de cosas es fácil de pensar que las hacemos sólo (
que tenemos dcl yt mediunte Ia conciencia, pcro dura¡rte mucho tietnprl la psictl- porque querern()s.
logía se centró en el estudio exclusivo de los comportamicntos, y dció de lado crlnciencia de si mismo, iunto con el sentimiento de agencia o la capacitlad
La (
los pensamientos que acompañaban a estos comportamientos porque los con- de escogcr cntrc ilit'erentes alternativas, son caractcrísticas consideradas intrínsccas
sideraba demasia<Jos complicados y difíciles de observar. Por lo tanto, esta pers- a la condición de persona, y pueden hacernos suponer que efectivamente poclemos
pectiva f uc durante mucho tiempo proscrita y es desclc hace dos clécadas cuand<¡ crear nuestro sef y tencr un papel importante en la construcción «le nuestra iden_ (
se ha recuperado. tidad. t»ta es una capacidad que se nos atribuye muy a menudo, que proviene (le
la ideología libcral y que se iustifica a partir de la observación de la toma de decisro_ (
C.onciencia del yo
nes en la vida cotidiana sobre los estudios. el trabajo, !a elección de amigos y de pa-
(
Nuestra identidad, inás quc ninguna otra cosa, eltá conlcrtnaCa por la manera en que reia, el lugar do¡rde vivivimos, los programas de televisión que miramos, los diarios
pensamos: "El proceso de autocc¡nforma¡:ión de ngsotrcrs ntisnlos dc¡rende dc las que lermos, la ropa que llevanros, etc. (
creencias que tenemos sobre cómo somos: de las historias que explicamos sobre no-
sotros. Explicamos a los otros lo que ellos espe¡an de nosotros, o bien otras cosas, en-
viándoles señales encaminadas a acciones o ctilos concretos. [¿s decisiones que tomamos van conformando el tipo de persona que somos: (

Las historias pueden §er muy variadas. si buscamos un trabaio, explicaremos lo compe- "Los grados en los que conformamos nuestras vidas son diterents. si
controlamos nues- (
tentes que somos y la c¿pacidad que tenemos para trabalar, y también la grarr dedicatión t¡as acciones a partir de detenninados proyectos que hemos hecho nos
convert¡mos en
que hemc»s invertido en formarnos profesionalmente, más quc rtia&tn¿ otra cosa. Pero personas activas y no
¡rasivas. Podemos darnos cuenta de las influencias que tienen iugar (
también nos explicamos historias a nosottos mismos. Somos nuestra historia privada, la en nosotros a partir del tipo de vitla que llevamos. Sin embargq otras veces,
tenemos más
cual se extiende hasta allí donde nos es posible recordar. Y pensamoi en ella como si fuera conciencia de nosotros mismm, y esto empieza ya a cambiarnos. Hacemos proyectos
so- (
nuestra verdad, de la que otras historias solo pu«len desviarse un poco." bre el tipo de pe$ona que quercmos s€r: alguien puede quererconvertirse
en más valien-
te, más tolerante, más independiente o más perezorc. fui, el hecho de conformar
J.Glover (1988). i:Tle lhilonpy and Ps¡tcholqyof Pasonal ldentity (p.139). Harmondswoit: nuestras propias caractedsticás implica un proceso de autoconstrucción.,, (
Penguin.
J. Glover (1988). I; The Philo*py and ps¡rhology of pernmt ktentity (p. l3l). Har-
(
mondswort: Penguin.
2,2. I,aagencia (
sin ernbargo, nr¡estras posibilidades de escoger están bastante limitadas, en
(
yo, por otra parte, está estrechamente asociada a la términos obietivos y también subietivos, por las condiciones
la experiencia subie.tiva del sociales en las que
vivimos y en las que hemos vivido a lo largo de nuestra (
conciencia de agencia -de ¡rensar que como persona particular tengo el poder de historia (tipo de educa-
producir efectos en mí y en los otros, como por eiemplo, cuando me proponSo con- ción, cultura, familia, clase social, etc.), por lo que hasta que
no hayamos toma_
do conciencia de estas limitaciones no podemos (
vencerme de deiar de fumar o cuando hago el proyecto Ce enarnorar a alSuien. trascenderlas. Está claro,
pues,
Asociado con la noción de agencia, está el sentimiento de que somos seres que todas estas pseudodecisiones van influyendo y
transformando el tipo de (
Iibres que podemos escoget, y que es potque quelemos por lo que hacemos lo persona en el que nos hemos convertido.
,s, l:drturial tl(Xl I I () l¡rtr()duc(i(iI a la []sic()lo8ia s()cial OLditorial tl(X lu (la ll. l.a idciltidad (e¡

H abanico dc elcccioncs que hacem«ls y dccisioncs quc tomamtls y [a ntancra "Los colectivos quc hatrlan difercntcs lcnguaies, en la práctica, viven tlifercntcs ,mun-
dos tlc rcalidad'
conro nos comf)rtamos van c«lnfigurando nucstro cstilo indivitlual, e[ cual puc-
de interpretarse como contingente o bien como la cxpresión dc una esencia na-
El lenguaie cs de naturaleza hcurística, cs decir, sus formas predeterminan para noso-
tural. Esta última interprctación puedc implicar una carga cmocional importantc, tros formas cr¡ncrctas dc obscrvaci«in y de interpretación. El lenguaie aonriituy" ,nu
que nos puede llevar a valorar cualquier crítica que sc ntls haga como un ataque guía de la realidatl, per«r dc la realidatl dc naturateza social, no individual.,,

al tipo de pcrsona que somos y, por lo tanto, crear cl cfccto tlc ccrrarse cn banda Edwarcl sapir (1949). culturu, lenguia y persow (selección tle ensayos publicada por
y desaprovechar las posibilidades de cambio con las quc la agencia nos clota. David G. Maclelbaum).llerkeley: University of C¡lifornia press.

Así, el lenguaie y el pcnsamiento nos llevan a actuar y reaccionar respecto


2.3. Narrativa de sí mismo a las cc»sas, no tanto por lo que éstas son, sino por cómo las interpretamos
nosotros por mcdio de las palabras que utilizamos. y lo mismo le pasa a nues-
tro yo, actuamos más por la imagen que narramos sobre el sí mismo que no
Pero la conciencia que tengo de mí depende directamente del lcnguaic, el
en virtud de lo que podríamos realmente hacer descle una perspectiva más
cual tiene un papel muy importante en la expe riencia subietiva de la identidad.
objetiva.
por medio de las palabras que conocemos y quc hemos aprendido como po-
Es
En este mismo sentido, el lenguaje y el pensamiento tienen la capacidad de
demos representarnos, interpretarnos y hacernos una imagen de nosotros mis-
poder trascen der el tiemp y el espacio, con el lenguaje podemos trasladarnos años
mos y de los otros. Con el lenguaie, que es de naturaleza simbólica (tiene la
atrás, adelantarnos y sentir algo que nos gustaría que nos pasara en el futuro, ima-
capacidad de ir más allá de las cosas en sí mismas), podemos referirnos conti-
ginarnos personas y lugares concretos, que no están presentes físicamente, acom-
nuamente a diferentes aspectos de nuestra experiencia, tanto a obletos percep-
pañados de todas las sensaciones que nos protrocan, etc. El lenguaie nos permite
tibles -como la longitud de nuestra nariz o el color <le nuestro Sato- como á
vivir una realidad diferente, que no está atrapada en el tiempo y el espacio obie-
cuestiones más abstractas -lo iustos que somos o la felicidad que sentimos.
tivos, y que quizás nunca lo estará, pero quc es igual de importante y real para
Sin embargo, las palabras y los conceptos que utilizamos en la narrativa
nuestra experiencia del sí mismo.
del yo tienen asociadas intrínsecamente connotaciones y valoraciones socia-
les que son fruto de Ia ideología dominante, que pueden ser positivas o ne-
gativas pero que difícilmente son neutras: palabras como ioven, introvertido, Eiemplo de relato dc novela

ama de casa, ettrovertido, seropositivo, nacionalista, basurero, político, etc. tienen sueños en el umbral, de F¿tima Mernissi (Barcelona:
Muchnik Editores, s.A., 1994), es
valores sociales implícitos. Estos valores llevan a favorecer unas identidades, una novela que explica las memorias de una niña en un harén:
como joven, por eiemplo, en detrimento de otros que implican la valoración
"cuando te ves atrapada, desvalida tras los muros -decía tía Habiba-, sueñas con es-
contraria, como la categoría de viejo. Es por medio de estos valores, de los capar. Y la magia surge cuando entiendes ese sueño y haces que las fronteras se des-
que muchas veces no somos conscientes porque forman parte de aprendiza- vanezcan. Los sueños pueden cambiar tu vida y, a la larga, el mundo
[...] puedes
transformar esas imágenes en palabras. ¡y las pahbras no cuestan nada!,,
ies que hemos hecho acríticamente, como las ideologías, las normas sociales
y la cultura intervienen y estructuran la manera como nos percibimos a no-
sotros mismos y la imagm que nos hacemos de nosotros, y también la ma- Es en este sentido en el que hay que tener presente el poder que puede tener

nera como percibimos los fenómenos que tienen lugar y las personas que la narración que hagamos de nosotros mismos y de las cosas que nos rodean, ya
están a nuestro alrededor. que toda esta realidad construida narrativamente tiene efectos
concretos y mo-
\9 tiditorial (l()( tt2 l¡lt r()drr('( i(;r r ¿ la lhi(1 rl()l.iia 5(,(ial o ¡:diklrial t I()( Ilr Gt,itul() II. t.a idcntidad (el s¿rf)

tlela lo quc haccnros y lcl quc scntimos. l)cnsarnos r:otrttt intcligetrtcs ticttc efcc- haces dc padre dc farnilia que cuando estás con los amigos viendo un partitl<r

tos cliferentes cn nucstra vida, pucdc llcvarn<ls a tcncr éxitos pclr la ct¡nfianza de fútbol o cr.¡ el traba j<l hacicndo tlc rranquero; la misma pcrsona pucdc, por
que hemos pucsto cn nosotr()s, y pucdc pasar lo c()ntrari() si nos pcnsamos eiempl«1, actuar cn un momcnto determinado de una mancra autoritaria
como incapaccs. Además, 19 pgdcmos librarnos del lcnguaic, Iro podemos pcr- como capataz cn una cmprcsa y cn otr(), de una manera solidaria como sin-
cibir cl mundo y a los otros de manera directa, más allá dcl lcnguaie, sino qu(j dicalista convcncidr¡.
éstc mediatiza cualquier parcela de realidad.
'l'ambión los difcrentcs ti¡rus de rclaciírr.r que
establecemos requieren que nos
La relación entrc el concepto de self y el de identidad es una relución tle in- mostremos disimilarcs. No manifcstaremos las mismas actitudes y el mismo ta-
clusión. Así, nos referimos al self ctlmg al núcleo dc la identidad, al centro del yo lante si la pers«rna con quien hablamos es nuestro
iefe, padre, paciente, vecino
que se hace patcntc mediante las cnunciaciones quc haccmos sobre nosotros o vecina o amigo o amiga íntimos.
como, por eiemplo, cuando haccmgs una exclamacirin diciendo "estoy harto de Así pues, pucde considerarse que parte de la itlentida«l es dependiente rlel
que mc tomen el Pelo!". abanico de relac'ioncs quc ponemos en acción y <1e las diferentes situaciones en
Este sentido del selfl itlentida«l depencle cn gran medida de lo desarrollada las que nos hemc¡s cncontrado.
(
(lue tengamos la capaciclad r1e pensar simbÓlir:amcnte, la habilidad para dirigir si considcramos la experiencia de la identidacl dcsde la perspectiva de su rle-
(
y refleiar nuestras propias acciortes y para pensar etr cl ¡liutrd(.) que nos rodca. sa¡rollo y su transformación, también podemos hacer referencia a una multipli-
lt:detnos hablar de autoconcieltcia o conciertcia de :;í nrisn¡'J erl cl §entido erl cidad de sentidos del yo. Es el cax¡, grr eiernplo, de pensar en el pasado y darnos (
que ésta está centrada en el yo y la definimos como la cotlciencia que tenemos cuenta de lo crueles que éramos cuando insultábamos a alguien por el simple
de ser una persona particular y diferente de las otras, y de refleiar en la propia hecho de ser gitano, sin que esta persona nos hubiera hecho nada. AsÍ, creamos (
experiencia de ser lo que esta persona es. ESte planteamientc) conducirá al COn-
narrativas diferentes sobre nosotros a lo largo del tiempo, por el simple hecho
(
cepto de rellexividttd. de poder tiiferenciarlas, al situarlas en ei pasado y en el presente.
Sie¡ldo, pues, tan compleia la experiencia y el desarrollo de la identidad a lo (
Iargo del tiempo y de los diferentes contextos, los cuales requieren formas par-
2.4. tdentidad singular e identidad núltiple ticulares de relación, no es en absoluto sorprendente que haya un cierto grado (

de fragmentación o muttiplicidad det yo.


(
sin embargo, la problematización y la extrañeza que la identidad múltiple
Hasta aquí hemos considerado la identidad individual corno una identidad di-
ferenciada, como una identidad singular conformada por un coniullto de rasgos
pfovoca en nosotros sólo puede entenderse como producto directo de
una noi- (
ma cultural, fuertemente arraigada en nuestra sociedad, que proviene
coherentes entre sí, pero esta idea de la identidad no es compatible con el hecho del libe-
ralismo y el individualismo, y que asocia el comportamiento externo y (
de que en la vida moderna nos encontramos situaciones mlly diferentes, que re- explícito
de las personas a cualidades internas de éstas, que se cons¡deran
quieren característiCas diversas en una misma pelsona para que las pueda afrontar' naturales y pre- (
existentes, y también coherentes internamente.
En ests Sentido, algunos autores consideran que parte Ce nt¡estra identi-
dad depende de las situaciones que hemos tenido que afrontar, ya que los
La dominancia de esta norma nos lleva, a menudo, a no darnos anenta de las (
presiones que el contextó y
los otros y las otras eiercen en nosotros a
difererttes colltextos exigen de nosotros diferentes manifestaciones- Las ca' fin de que ac-
tuemos de una manera determinada.
racterísticas que tiene qrÉ mostrar una muiei cuando sÓlo se encarga de cui-
Hay que decir, también, que esta identidad múltiple; aparentemente
dar de su hiio no Son las mismas qlle las requeridas cuando se trabaia ert el contra- (
dictoria, ha sido explicada por la psicología social desde
campo, además de hacerse carSo de los hiios. No se te pide Io mismo cuando otras perspectivas,
,c, Ldilorial tl(x I I4 IItr(]du((iar¡ a la lni(olo¡ita s(triál (9, Editor¡al L,(x I r5 (-aPi(ul() l¡. I.a idcillidad (cl r(l/)

com() cs cl caso dcl inte raccio¡risnro sinrbí¡lico y e I soci<lc«rttstrucci<lnistntt, ¡re rtr migrantes I sur, p<lr cicmpkr. lix¡rondremos el funcio¡ranrictrto dc este tipcl
cle

quc las deiarcmos para cl últim«r punto dcl capítulo. de crer:ncias y c()[lportamientr¡s cn e I punto de este capítulo r¡uc hace rcfercn-

cia a la relaci<in entrc la identidad y las categorías sclciales.

2.5. Diversidad cultural

A todo lo que hemos dichr¡, tenemos que añadir el modelado que la cultura 3. Identidad y categorías sociales
concreta hace de la identidatl. I¿ cultura cs entendida aquí como el coniunto
de tradiciones, normas, símbolos y valores quc conforman una rc,ciedacl y que
3.1. Procesos de categorización, comparación
se mantienen mediante el aprendizaie, la interiorización y la transmisión entrc
y diferenciación social
las personas que forman parte de ella.
Así, la identidad indiviclual tle la que hemos habtado, como "entidad autóno-
ma, particular, privada y racional", también es un modelo formado por medio de Hemos empezado eite capítulo haciend<¡ referencia a un doble sentimiento
la cultura, en este caso relativo al occidental, y no arraigado universalmetrte a la de identidad, que va desde la identificación con otras pcrsonas (que implica te-
naturaleza humana. ner una identidad s«rcial o compartida) hasta ei hecho de considerarnos únicos
En este sentido, y aunque todas las culturas tie¡ren algún tipo de concepto (que comporta tener una identidad personal). Las teorías de la identidad que he-
de self, hay grandes diferencias entre ellas con respecto al significado y a la mos expuesto hasta ahora (al menos la biologicista y la psicoanalítica) están, so-
manera de entenderlo. Por eiemplo, mientras que en Occidente las relacio- bre todo, centradas en la vertiente personal de la identidad. Pero, a partir de este
nes íntimas están fuertemente vinculadas a sentimientos privados, en China momento, introduciremos la vertiente más social, que concluirá, en el último
se considela que la elección de la pareia es algo vinculado al grupo familiar punto del capítulo, con la interacción de ambas vertientes en una sola que lla-
y es él como colectivo el responsable de la elecciÓn. Esta forma de entender maremos perspectiva ps¡cosocial, la cual pretende evitar tanto el reduccionismc
Ia vida privada de las personas en la cultura occidental o en la cultura asiática psicológico como el sociológico.
es fuertemente dependiente del hecho de pensar que somos autónomos o Ciertamente, a la pregunta "¿quién soy yo?" podemos responder usando ca-
bien de considerar que la persona sólo es una parte del coniunto del grupo, tegorías grupales, además o en Iugar de utilizar los atributos individuales. Por
y por lo tanto, no puede actuar independientemente. eiemplo, podemos decir que soy una muier, inmigrante, senegalesa, de clase bá-
sin embargo, las diferencias culturales han derivado, en la mayoría de los ia, de pueblo y peluquera: cada una de estas categorías señala los Srupos wiales
casos, en desigualdades y preiuicios que han conducido a conflictos y discri- de pertenencia y la ¡nskión o el estrato social que ocupa cada una de ellas en nues-

minaciones sociales graves y han llegado, incluso, a Ia destrucción del otro - tra sociedad.
. persona d.iferente. Este hecho pone de manifiesto una profunda ideología xe- Pero también hace referencia a un sentimiento y una experiencia concretos
nófoba, etnocéntrica y racista, se8ún la cual hay formas de sel que, de manera y particulares del yo, en el sentído de que otra persona en las mismas circuns-
absoluta, son consideradas meiores que ottas, lo cual lleva a legitimar la des- tancias obietivas podría utilizar otro tipo de categorías grupales para definirse,

( trucción de las identidadG construidas como inferiores. EI eiemplo paradig- como por ejemplo: soy madre, divorciada, joven, conservadora y creyente.
mático de Io que decimos ha sido el nazismo, pero podemos encontrar otlas F.s cierto, también, queestas categorías no son¡ólo un nombre sin ningún tipo

mgchas muestras del mismo hecho en la vida cotidiana, con relación a los in- de implicación, sino que cada una comporta un coniunto específico de roles, atri-

(
o) Edirofial LJ(xl ll6 l[(r(du((i()il ¿ la l,sicol()Bia §(fi¿l (O Dditorial I I(X: tt7 Ca¡riukr ll. L¿ ideiltidad (el JCll)

butos, rcpresentacioncs y ¡re rccpciones s<rcialcs quc igualan la ¡rersona al rcst«l dc No hcmos dc olvidar tampoco que cada sociedac.l tienc unas catcgorías dis-
integrantes de la catcg«-rría, ignoranckl su idiosincrasia pcrsonal y cstcriotipánd<l- ponibles dcpendiend«r dc su historia y que son éstas las que dctcrminan las
lc. Aparte de csto, la rcpresentackin quc tenemos <Je una dctcrminacla categoría identi«lades sociales que son posibles. H adietivo tránsfuga, vincula«lo al muntlo
depende de la i«leología que dcfenclarnos. Aquí utilizamos la idcol<lgía para haccr de la política, no cxistirá cn una socieclatl cionde no haya diferéntes partidos
referencia a las explicaciones que la s<rcieclacl da del com¡lrtamiento considerado políticos; ni c«¡rnuda cn una sociedad doncle exista la poligamia, como cn los
grupal o catcgorial: por eiempkr, desdc la idcología dominante, se pu«le cr¡nside- harenes árabcs.

rar que las mujeres no tienen que ejcrcer determinados trabaios por cl hecho dc con el fin de entender estas situaciones, haremos referencia a los proc-esos
por medio tle l«rs cuales las personas se identifican o se diferencian en categorías
que su biología las limita. Desde la idcología progresista, en cambio, se considera
sociales determinadas y, también, a las consecuencias que tienen estas identifi-
que las diferencias atribuidas a las muiercs no son ciertas, sino que son fruto de
caciones, en términos de prcjuicios, en la percepción de los otros y en la discri-
un proceso de representación y de aprendizaje sociales.
minación comportamental hacia estos otros.
¿La pertenencia a los grupos es, pues, una cuestión subietiva y no objetiva?
La teoría de la identidad social de I'aifel nos permite entender gran parte de
¿De qué depende que nos identifiqucmos con un grupo y no con otr<l? ¿Y por qué
estos procesos de identificación y desidentificación. llsta teoría engloba tres
sucede, a veces, que los otros nos perciben por medio de unas categorías determi-
procesos psicosociales -la comparación, la categorización social y la identífica-
nadas que no se corresponden con aquéllas con las que nosotros nos sentimos
los cuales actúan coniuntamente y hacen referencia a la manera como
.ción-,
realmente identificados? Puedo considerarme catalana, y comportarme com<¡ tal, percibimos a las otras personas y a nosotros mismos, tomando como base de
mientras que mis vecinos no paran de tratarme como si fuera andaluza (charnega) esta percepción la pertenencia de las personas a los grupos. por ejemplo, el he-
y, por Io tanto, diferente de ellos, por eiemplo. ¿Cómo podemos explicar este tipo cho de ser heterosexuales nos puede llevar a establecer una diferenciación, en
de percepciones "equivocadas" e identificaciones desconcertantes? otros aspectos, que no tienen nada que ver con el comportamiento sexual con
aquellas personas que practiquen la homosexualidad, lo cual no percibiríamos
si existiera Ia categoría y la creencia de que todo el mundo es potenc¡almente
Eiemplo de noticla
andrógino, por eiemplo.
Por lo tanto, podemos considerar que no actuamos
-ni nos relacionamos con
la gente- tanto por lo que las personas son sino por cómo nos
las representamos
o por cómo las percibimos e interpretamos. Estas percepciones y representacio-.
nes de los otros están fuertemente moduladas y afectadas por el sentimiento
de
pertenencia de los individuos en determinados grupos. lacatcgoría
grupal, pues,
proporciona una identielad o posición social y, al mismo tiempo,
funciona como
prisma de lectura y percepción de ta realidad social que nos
rodea.
En esta percepción del otro siempre hay implícito un proceso de compara-
ción social, establecido a partir deun patrón o criterioque actuará
de guía de la
comparación: así pues, si nos miramos a alguien por el color
de la piel, llegare-
mos a una determinada percepción y valoración, y si lo hacemos
notilia con esta autodescripción que hace de si mismo un afro-
Tal como se ve en esta por sus ideas
políticas, llegaremos a otra. Es obvio decir, sin
americano, pensar que las categorías sociales existen de manera pura es una falacia embargo, que en términos de re-
que no se corresponde con la realidad. levancia sociat y de ética,la calidad de ambas valoraciones
no tiene nada que
llll ¡lli{ú(.nn! ¿ la t'\nrn08r¿ n{r¡l (iJ¡úrul() Il lJ tl.,¡rid¿d lcl!r/l

vcr. lr.l tip{) de conrparaci(in quc harcmos, ert un priltler rn(}merk), tlcperttlerá en t¿rmi.()s de itlcrrtidad strcial, buscatrdo lo que 'l¡ifel lla,la u.a ¿,/isti¿li,i¡la¿l r¡r_
en gran partc del prtreso dc strcialización, pero con el tiempo Podern()s inter- cial ?os¡t¡nt.lrsta búx¡ucda cs una dc nucstras motivaciones principalcs.
vcnir co él y sustituir unos aprcodizaics [x)r (,tros. Con cste procc:io de (omparacií)n social establecemos difercnciacioncs del
. Adcmás, la comparación sociales fue cmcnte dcpcndientc del p(,a¿.\(, ¡r( c4- tiry t Msottos frcntt: a cllos", el cndo¡¡ru¡ro frente a el exogrupo, que la mayoría cle
tegoriarción xtcial, el cual hacc rcferencia "al coniunto de proccsos psicoló8¡c()s veces es fruto dc una competencia social y de un conflicto red Lle intereses
¡x:ro
que llevan a o(lenar cl entorno en térm¡nos de cateSorias -Srupos dc pertcncn- otras vcces cs fruto de la búsqucda dc una distittt¡r,idt1tl po.r¡liu¡, puramcnte Jim-
cia, de obietos y dc acontecimicntos-, cn tanto que son considerados equivalcn- üúlir¿. Ia consecuencia dc esta división entre nosotros/ellos es el ctn(rentrismo,
tes para la acción, las intencioncs o las actitudes dc un indivitluo". esdecir, cl fitnritismo hacia cl propio grupo y el tlesprecio, la discrimírutción y,
Ilste proceso de la catcgorización social comporta unos efectos especÍficos eventualmentc, la agrcsión hacia el grupo contrario. Así pues, la func¡ón de las
que son la dcefl¿ r¡rión ilusorfu úe semejanzq entre las personas que forman parte categorías socialcs, sobrc todo de aquellas que son considerarJas como naturales y
de una misma catetoíir -por eiemplo, la creación de semeianzas entre los diversos no son construidas s(xialmentc (contingentes e históricas), es ¡a ¡le legitimar la
catalanes-, y también la creación exageroda de diferencirc entte personas pcrtcne- dominaci(¡n y obstaculizar la solidaridad entrc posiciones soc¡ales diferente§.
cientes a a.¡f¿for¡i¡s ¡lile.exfes {s decir, entre un hombre y una muier cuak¡uicra, Parece quc cuanto más sc extrema la dicotomización entre las categorias en
o entre un europeo y ün chino también cualquiera.l términos de nosotros frentc a ellos, más se disuelve el ámbito tlel sentido común et
Se puede considerar que la cateSorización tienc un volot instrume ítl et el el que podrían cncontra6e k)s diferentes grupos que hay en uoa sociedad con
sentido que organizá, cstructura y simplifica la informaciÓn que tenemos del vistas a negociar la convivencia y el futuro. En momcntos de conflictos sociales
medio social, pero también tiene u¡ valor ideológico, de control social, en eI sen- agudizados es cuando más se acentúa esta discriminación, lo cual conduce a mi_
tido que estructura grupalmente la sociedad según los intereses y valores de los rarse cualquier circunstancia y fenómeno desde la perspect¡va cle la identifica-
grupos dominantes. Puede entenderse también como un sistema de orientación ción o la oposición con el propio grupo.
qve construte y define el lugat partícult de cada persona en la sociedad, ya que Así, todo se mira según si Io dice uno de los nuestros o no:
no solamente las otras personas y los otros obietos son adscritos a una determi-
nada categoría social, sino que uno mismo también es inscr¡to en ella. Todo esto "en la captación y definición de la realidad cotidiana ya no se mira si algo es intere_
sante o aburrido, bello o feo, bueno o malo, honesto o deshonesto; el sentido de lo
está estrechamente relacionado con el cor¡cepto de identidol social planteado por que sucede y de lo que se hace se empieza a entender primordial y casi exclusivamen-
Taifel entendido como "aquella paÍe del autoconcepto que proviene del cono- te a la luz de su asignación a uno de los grupos contendientes (nosotros o ellos).,.
cimiento de la pertenencia a determinados grupos sociales, iunto con los siSni-
Ignacio Martín-Baró (l98}l. Acción e ideologío, ps¡cotogía sociol des(le C,entroamérica
ficados valorativos y emocionales asociados a estas pertenencias". (p. 278). Buenos Aires: UCA.
Así, la percepción/valoración que hagamos de nosotros mismo6 ha de depender
del punto de comparación que establezcamos. Es decir, si la identidad social surge Con relación a esta percepción etnocéntrica de la realidad existe un curioso
del tipo de comparación intergrupal que hacemos en el contexto 6Pecífico y no fenómeno pe¡ceptivo intergrupal que Bronferbrenner (1961) llam6 el"efecto es_
existe preiiamente, es fácit pensar que gtableceremos esta comparación social de pqo". Consiste en que los dos grupos contrapuestos tienden a percibirse
con las
manera que salSamos Sanando con ello: scogeremos comP¡[amos con aquell¿§ mismas características, aunque invertidas; descub¡en en ellos las mismas carac-
categorías que nos permitan salir favoreddos de la comparación, y diferenciarnos terÍsticas positivas, y en el otro, las mismas características negativas. por eiem_
plo, en las peleas políticas es muy frecuente; cada partido político
l. Henri Taifel (1981). Gn¡por humr¿n$ y catcgüirts sioles. Barcelona: Herder; Jolm C. Turner (1990)
tacha at otro
Redesaú .1ttLtp sociaL Madrid: Morat¡. y a si mismo reciprocamente de ,,demagogo,, y a si mismo ,,honesto,,.
de
(

(
O Ldit()rial t,()(l I20 Irrlrrxltrt-r'iorr o la ¡nirohr¡iia stnial o [ditof¡al t,()( t2t Gpitulo ll. l.a ideil(iddd (el sctl)

Sin cmbirrgo, cl prciuicio favorable hacia el ¡rr«rpitl Srup() vicnc mctiatizad<r existencia tlc dctcrrninadas rclaci<¡¡res ile pclder y clesigualdades socialcs y quc las
(
por un pt()ccs() tlc vaklraci(ln sociaI dc óstc: así, cn dctcrminadtls ¡;rupos donri- mantienc.
naclos p«rdemos encontrar una preferencia y un favoritism<¡ hacia cl cxogrupo En dcfinitiva, la cxistcncia tle lt¡s cstcreotipos puecle consiclerarse como la
(
clominante en'vcz del prejuicio etnocéntrico, es lo quc llamarcmos preiuicio so- consecucncia dirccta de los pr«rccsos <lc categorización social, al mismcl tiempo

ciocéntrico.lis r:l por ejemplo, de un trabaiador quc admira l)ctsonalmcnte


cas<1, que kls prciuicios aparecen como la consccucncia de esta percepción cstereoti- (
a su ict'e porque ticnc un cstatus más alto y tienr: st-¡cialmentc más consideración
pada de la realidad. l)r¡r lc¡ tanto, los tres procesos están estrechamente ligaclos.
Porotra partc, la percepción de las personas que hacemos por medio del es- (
y más reconocimiento, o de las muiercs quc han adoptado roles masculinos por-
que se valoran más positivamente que los femeninos. tereotipo funciona de tal mancra que no resulta na<ja fácil destruir estas repre-
sentaciones que distorsionan la realidad, muy al contrario, tienen una fucrte
terulenciu t autoulimentnrse y monteilerse. El hccho de utilizar el estereotipo como
(
referente de interpretación nos llevará a fijarnos sólo en las acciones o inforrna-
3.2. Preiuicios y discriminación
ciones de la persona que sean crlherentes r:on nuestro estereotipo y a <lesestimar (
aquellas informaciones que son rxrco o nada coherentes con é1. con este pr()ceso
Seamos conscientes de ellc¡ o no y <:n tarrtt¡ quc actores sociales, en rruestra (
de análisis selectivr¡ de la información quc nos rrxlea, los estereotipos se autocon-
vida cotidiana interpretam<ls las interacciones y situaciones. sriciales utilizando
firrnan continuamente, son [)ers¡stentes, y por k¡ tanto, difíciles de cambiar, aun-
categorías sociales. Éstas nos permiten prever y avanzarnos a las acciones de los (
que tenSamos delante de nosotros informaciones objetivas y contradictorias que
otros y, al mismo tiempo, aiustarnos a ellas, pero este ploceso muchas veces es
prrlrían desdecirlos. (
independiente de las acciones que el otro lleva a cabo efectivamente. Estapercepción por medio de los estereotipos también pue«1e hacernos ver
Sin embargo, no todas las categorías sociales funcionan de la misma manera: directamente aquello que no existe, mediante un proceso de proyección social (
algunas son nrás utilizadas y más visibles socialmente que otÍas, sobre tcütl aque- que depencle de nuestras expectativas, tle aquello que esperábamos encontrar.
llas qrie lracen referencia a los grupos minontarios o sin porier, ctlmo homosexual, (
Además de sesgar la percepción y filtrar la información que tenemos que gcs-
rnuier, negro, inmigrante, niño, etc. a diferencia de blanco, hombre, burgues, he- tionar, los estereotipos t.lmbién inciden en el comportamiento en el senticlo de
(
terosexual, autóctono, adulto. que dirigen las acciones que emprendemos hacia las personas que son objeto
de
Esta incidencia que tienen las categorías en las interacciones sociales ha lle- estereotipo y preiuicio y hacen que aquél sea discriminatorio y les perjudique. (
vado a la psicología social a plantearse el tema del preiuicio. La discriminación hace referencia al comportamiento, a las acciones especí-
El preiuicio se entiende como tma actitud generalmente negativa hacia determi- ficas dirigidas a las personas afectadas por los preiuicios, y tiene un doble ob- (
nadas personas, que está originada porque pertenecen c deteftninadas categorías soci- ietivo: favorecer a los miembros de la propia categoría y, al mismo tiempo,
por individuales.
(
ales y no sus características o actuaciones perjudicar a los miembros de otras categorías.
Con relaciót¡ a la noción de preiuicio existe el concepto de estereotipo. Podría- lste trato discriminatcrio hacia el otro puede tener un grave irnpacto y puede (
rtr)s decir que el estereotipo está forrnado por el coniunto de creencias sociales afectar directamente a la identidad y la psicología de las personas que
forman
(cognición social) que están socialmente asociadas a una cateSoría grupal, las cua- parte de los grupos discriminados, que son ¡obre todo minorías grupos (
o sin po-
lesprovocan los prejuicios y los iustifican. Así,la acción de estereotipar constituye der. una de las consecuerrcias es lafu,ia autoestima olapercepción
ne§ativa de sí
un proceso de percepción, significación y representación de las otras peñ)nas y mismo y, también, un fuerte sentimiento de inferioridad,el cual le puede conducir
de la realidad que funciona de una manera bastante rígida, y está orientado <l bien amaltratarse o a deiarse pisar y a tener actitudes de sumisión. otra consecuencia
cumple Ia función de marttener los valores sociales dominalltes, que emerge de la con respecto a la actitud es la predisposición al
fracaso de los miembros de estos
(
( h'lr,llu,t¡ i J l¿ lN! iri¡¡!r¿ n { rrl rit{rul,, ll l¿ (rl e¡f)
'Jcrlitl¿J

( identirlad (algunos l)latrtcarnicrto5 recicntcs co[ro cl de lJutlcr consider¿n, in-


grupos () catql(,rías, quc conducc fáci[ncntc a hacer cl ftacasll real F)r la l'oca
c()nfianza quc se tic¡tc ctr sí mismo. Ya para acabar, un últ¡mo ef(-'c'to es cl c(nr()- cluso, quc una partc imlx)rtante dcl scxo está también producitla socialmcnte).
(
cido como cfeclo l'i¡nalirir, según cl cual cl comportamicnt() ncgativo hacia al- Dcsdc la psicologia s()cial quc dcsarrollamos aquí, se considcra que la identidad

guien, fx)r unas caractcristicas cspecífir"s quc no ticne per() que le atribuim{r\, sexual cs sohrc tod() una cucsti()n cultural e ideológica, vinculada al controls(F

puede crear en la otra pcrsona aquelkl que cspcráhamos encontrar cn é1, pucde cial y a la rcproducci¡in del ordcn social instituido.
5in cmbargo, como consecuencia dc los prciuicior que los estereotilx)s sexua-
gencrar cl comportamicnto que sostenía nuestra discriminaci(rn: por eiemplo, el
les producen cn Ia gcnte -y los cicntíficos y cientificas no se esL¿pan de cllos-, la
( hecho dc que las muieres sean consideradas con menor control em(rional puede
psicoloSía tradicionalmentc ha ignorado esta cuestión de Ia misma manera que
considerarse más el efecto de las condiciones en las que han sido obligadas a vivir
lo ha hecho con otras catcgorías socialcs o construcciones cstereotipadas de co-
( (como pcrsonas que se ocuPan de los otros) que alSo inherente a su naturaleza'
¡ectivos, lo cual la ha llcvatlo, muchas veces, a producir un cortrímiento sexistn,
llara concluir, sólo hay que recordar quc los estereotipos, en tanto que pro-
( ductos ideológicos, orientan la percepción y la acción dc los grupos sociales
haciendo dc la partc el todo, es decit, centrándose en la psicología masculina e
ignorando el resto. Así, estc sexismo que ha caracteriza¡lo el conocimiento c¡cn-
en su interacción con ¡as ottas Pcrsonas y cateSorías, lo cual puede llevarles
tífico en gcneral, y el psicológ¡rr en particular, se ha enmascarado en psicología
auna desatención selectiva sistemática y a potenciar la iSnorancia continua-
da de aquellos aspectos de la realidad social que son enmascarados. ¡nr medio dc la construcción de un único modelo de no¡matidad psicotógica que
I teóricamente se considera universal, pcro que, cn la práctica, es muy próximo a
( aquello <¡ue socialmente seas(xia al mundo masculinoya las condiciones de vida
de los hombres. La obra dej. Sh. Hyde (1995), Psicolotío de las muiercs.la otrami-
3.3. I-a categoría mcial del género
tad de Ia cxpericncia [rumana corrigc en parte este s€xismo del saber psicológico.
Por otro lado, la psicología también ha formulado algunas teorías de la iden-

Plantearemos el funcionamiento de esta cateSoría grupal como eiemplo pa- tidad sexual más tendentes a descub ¡, reproducir y ¡ustificar la dicotomía
radigmático de todo lo que acabamos de explicar. sexual que no a entender sus condiciones históricas de producción y sus posibi-

Ciertamente, la identídad sexual es percibida como una evidencia por la ma- lidades de cambio social, en dirección a transformal la desigualdad y la situa-
yoría de nosotros, es experimentada como una de las dimensiones más natura- ción de dominación en la que se encuentran la mayoría de muieres.
les, sólidas e incuestionables de nuestro yo. Así, aunque me cueste, Puedo deiar Así, se han intentado demostrar d iferencias de inbligaria y de temperanento etfre

de pertenecet at grupo de los fumadores si me lo proponSo, pero difícilmente los sexos por medio de constructosanatómicofisiológicm que han tenido el efecto
puedo dejar de ser muier en términos p6icoló8icos, aunque hay la posibilidad demantener a la muier sumisa para con el hombre. F-stas diferencias, al mismo üeui-

del transexualismq, pero es una oPción muy costosa a muchos niveles y, ade- po, han servido como argumento hasta no hace mucho -hasta los años sesenta-
para pedir una educación radicalmente diferente para hornbres
más, implica un cambio de aspecto fisioló8ico pero no un cambio psicotógico' y muieres: la des.
No obstante, ¿está claro qué es y qué siSnifica ser hombre o ser mu¡er? ¿Se igualdad entre los sexos era interpretada como diferencias de personalidad en la

trata de una diferenciación de orden 8enético y biotó8ico que tiene consecuen- manera de ser entre el hombre y la muier, y se defendía su complemeñtariedad, lo
cual rcsultaba bastante útil para mantener el modelo clásico y jerárquico de familia-
cias en el orden psicolÓ8ico? ¿O bien ta masculinidad y la feminidad son sólo
dos construcciones sociales, culturales e ideoló8icas que tienen poco que ver La tradición de estudios en psicología diferenciat, dedicada a averiguar las di-
titefatura psicotó8ica se hace refe¡encia a la noción de sexo ferencias de las muieres para con los hombres, empezó a tener graves problemas
con la biotogÍa? En ta
en las décadas de los años sesenta y setenta a partir de la eme¡gencia, entre otürs
cuando considela que esta identidad tiene su base en la bioloSía, y se utiliza
se
razones, de los movimientos de protesta social feministas. Éstos pusieron de ma-
el concepto de 8ét¡¿ro cuando se parte de una exPticaciÓn cultural y social de la
((irl
(
t,l«{luLrnrr ! l¿ l,\nr,lo8i¡ r:¿i c¿pnub ¡l ¡¿ idc¡¡lidad (el !r/l

nifiesk) cún(, cl discurs(¡ dc la difercn(:ia entrc l()§ iex(,s no cra un discurs(| §o- Más rcc¡cntemcntc, ()tr()s estudios han puesto de manifiesto quc no hay
bre la divcrsitlad, sino un discurs(¡ encubridor de la discriminaci(lrt scxual, natla dcmostrado ni demostrablc con respccto a la existencia de difcrcnciaJ nd-
pronunciatlo dcsde el poder para mantcncr una situación de dominación de la turalcs entre la psicolo¡iía de los hombres y de las mujeres, y quc éstas son pro- (
mu¡cr y quc, por lo tanto, niega su altcridad rcal y subordina su desarrolb y su ducidas por miradas ahistóricas.
proyccto dc vida al desarrollo y al proycct() dc vida del hombrc. (
fabla 2.2. Miár i€xismo en la c¡enc¡a
en el ámbit<¡ académico, el trimcrado análisis que hicicron Macc'oby y Jacklin
\197 4) §úc las diferencias sexuales hizo «nrncluir que, a excepc¡ón dc alsunas habi-
lidadcs verbales o rclativas a la agresión, el rqito dc difcrencias propuSnadas histó
lrracionalid¿d, emol¡v¡dad [a mu¡er razona menos que el hombre, et ñenot
ricamente entre los scxos (motivaci¿)n, competencia, temglramcnto, habitidadcs intelectualy l¡il¡ca, pcro m.fo intuit¡va que el
hombre; se dej¡ trai(ion¿r porelcora¿ón, ee
inteleltualei, etc.) obededan f)lo a un c()niunto dc creencias, ester«)tifx)s y rcpre- cambiante en iur e9t¿d6 de ánimo y en su5
(
sentaciones s(x¡ales que no tenian ningún fundamento cn la realidad.
Parivkl¿d, (onform¡smo, capacidad [a muier es natur¿lm¡te pariva y se (onforma
(
de ¿dapl¿rre, abnegación, rum¡sión, dedi.¿(¡ón coo las cotas t¿lcomovicr¡en dadai, acepta Ior
Tabla 2.1. De cómo el(ono.¡miento cÉnlfico ha conttuido un¿ psicologí¿ d¡lerent€ Par¿ lo5 hombres ¿(onte.im¡€ntos, thñ€ una grañ (apa(id¿d de (
y p¿ra la: rúieret . .bnegación y dedicacón ¡ los deñát.

D€b'l¡d¿d. n«e(ij¿d de ¿poyo Ld muier es un ser débale indefenro qoe re deta


llev¿r por los rentim¡ento9; no rabe ¿faontar lat
(
A. Cre€n(¡ar infúndadas tobre l¡s diferenc¡¿s sexuales ritu¿ciones de responsa¡il¡d¿d; n€cet¡dad
'1.
Que l¿s mujeres son már roc¡¿Hes que lor hombre!
de centrar 5u vidá en el otro (
2, Que la5 mu¡ere5 son má5 5uge!üonableg que lo5 hombres lnf ant¡lirmo, ruperf i(i¿lid¿d Aunque no se digá expr€samenle
,. Que l¿s muieret tienen ÍEnor auto€stim¿ ((omo s€ h¡zo derd€ A¡istoteler a Moeb¡ur, la
mu¡er er conr¡derada, d€ iÉ(ho, como un ser
(
4. QLre la, muieres soo me;orer p¿ra l¡s l¿rear sencil¡as y repet;t¡v¿s, y lot hombres para las tareat
que exigeñ procetos cognolc¡túos má5 elevador y l¿ iñh¡bi(ió¡! de,tspuestas dprendidas intermedD entre ¿lhombre y elniño, alque no
te pueden ccnfiár grardes rerponrab¡l¡dades; (
ruperfi(ialen su maner¿ de rer, no se poede
5. Que lor hombres ron más ¿n¡lítkí¡s.
responrabilizar de las coias ¡mpon¿ntes.
6- Que lae mu¡ere! €süin más ¡nÍuilas por l¿ herencia y lor hombres por el amb¡eñte.
7. Que l¡s ñrui€res no tien€n rnotivac¡ón de éxito. Coquet€rí¿ [e gusta gustar, ser atra]¡Ente, coquetear,
8. Qpe l¿s muiere5 ron de c¡rácter auditivo y los hombret d€ c¿ráct€rüsual.
por eso vive atrapada én un ñundc d€
cotméticos, modas y frein¿dos. (
g. D¡leren<iar s€xual€s sr¡ficientenEnte comprob¿dai
l. Que las muieres tienen más habilidad verbal que lo5 hombré! (
Las creencias tradicionales con respecto a la muier, que todavía hoy se mari-
2. Que loi hombr€r destacan rn hab¡l¡dad visuo€rpaci¿l-
3. Que los hombres desta(an€n habilidad mat€rnát¡ca. tienen en parte y que evidentemente distorsionan su realidad, no homogénea,
4. Que lor hombr€s son más¿grer¡vos son los tres mitos siguientes; la muier como eJposc amante, como mddr¿ altruista
(
C. Arpeclor ru¡etor a ver¡f¡(ación y buena por naturaleza y el eterno femenino, que hace referencia a su dimen-
l.Sens¡bilid¿d táctil. s!ón más sensual y miitedoJa.
2. Mi€do, l¡midez y angusti¿.
l. Núel de ¿ctivi¡lad. [¿ larga historia que ha tenido este pensamiento sexista ha marcado profun- (
4. fenden(¡a a compet¡r. damente las mentalidades actuales, aunque desde hace un ¡rar de decadas se estén
5. fendencia a dominar.
llevando a cabo cambios sociales importantes, sob¡e todo en términos iurídicos
6, Tendenc¡a a someterse.
,. Condu.ta maternal. (las leyes del divorcio y del abono, los programas de integración laboral de la mu-
(
fü6te: Ma((oby y l..ui', 1974 ier, etc.).
(
(

l2t¡ i,u«d(ktn,! ¿ l¿ I'i(,'¡(,8i¡ R(¡rl (¿l r'rl,'ll I J trfuirrdall(l tr)

( gun()s ticncn harrig¿, llcv¡n I(,s lapal()s sucios y la corbata con cl nudo t()rcido I in,
(licrtaflrctrtc, para una mi¡x)ría rle muicrcs ha¡r canlbiadr¡ nruchas eosas, y
chls() rr lcs pcrmitc scr un p()co cstitpidos, perc e¡las, que son directivas o sccrct¿fl¿s,
( p<xIríarnos dccir que ticnen accclo a casi las mismas cosas quc los hombrcs (tra-
van impccablcs, si hic[ sc lcs nota un velo de fals¿ durezá o de angustia debalo dcl
baios cualificados, carrera política, empresar¡al, artística, rclacioncs persoltales maquilla¡c. l)rohahlcmentc haccn pcsas para estar en forma, controlan su dicta con
¡ro dcsiguales, etc.), pero detrás de cstos cambios obiet¡vos no siemprc hay, lx)r gran sacrific¡o y t¡cnc¡ quc demostrar cn cada reun¡ón de trabaio que son más intc-

partc r.lel hombrc o la muicr, una manera subietiva difcrcntc dc cntcndcr la di- liÍ,cntes, más rápid¡s, más cf¡cicntcs qulr los homtlres si quieren ser tomadas cn c.on-
sideraci(in. |.stas muiercs constitr¡ycn la última conqu¡sta de la revolución fcmenin¿.
cot()mia dc géncro o identidad sexual, o una disolución dc esta dic()tomíd.
Nadic las c()mpadcce. Mantlan r:n los dcspachos y para eso deben expresarsc en cada
Y seguramente, esto es debido a quc el cambkr dc rol sexual lo han helho stihr minuto con una agrcs¡vidad rcdoblada y ün talento superior sin l¡n solo desmayo.
algunas muieres en dirección alámbito público, pero no ha sido reciprocodcl hom- Nadic crec que estos esplénd¡dos eicmplares femeninos están siendo también soiuz-
gados. lstrcmece peniar a quó grado dc violencia se ven sometidas las muieres en la
bre hacia el mundo privado. Más bien podríamos dccir que, si tradicionalmcntc ha
mayo¡ partc dcl mundo. Pienso cn csas va¡crosas argelinas quc tienen que d€§afiar di,
habido dos estilos de vida opuestos, uno de los cuales estaba muy bicn visto cn dc-
rectamcnte el cuchillo dc k¡s fanáticos para respiraren libertad. Ex¡sten en otros pueblos
trimento del otro, ahora siSuen eKistiendo, pero ha habi<Jo una minoría de muitr(s infinitas mu¡rrcs sin oombre, s¡n rostro, sin rebelión alguna, moralmente humilla-
que ha deiado la esfera privada para dedi(?§e a la Pública y proyectare personal- das, pero un hccho parcce evidentc: este siglo en el futuro será definido por la revo-
lución femenina que sr ha cruzado como un d¡que en la corriente de la historia
mente, y la sociedad ha sido suficientemente flexible para permitírselo; si bicn en
obligándola a elevarse de nivel. Por cso, cualqu¡er regresión moderna se ceba p.imero
ningún caso podemos hablar de un cambio más global o de una disolución de los en la muier. Pienso en clvelo de hicrro qttc cubreel ro6tro de las argelinas y en elvelo
ester«)tipos sexuales. dc la dureza que se ven obl¡gadas a lucir las nuevas troy¿nas quc triunfan en los des-
por esta razón por lo que el cambio social que han protaSonizado al8unas
Es pachos del Occidente cr¡stiano. ts la misma op¡es¡óo baio oko lápiz de labios.,,

muieres tas ha deiado, muchas veces, en una situación todavia más difícil y es-
Manuel Vicent, ¿/ P.¡b, 23 dc abril. 1996
tresante que la que tenían antes, sean ellas conscientes de ello o no. Aunque tra-
baie, la muier continúa siendo, más que el hombre y más que las instituciolres Hay quc ir, pues, con mucho cuidatlo cuando decimos que la situación de la
públicas, Ia encargada de compatibilizar el trabaio remunerado o el cuidado dc muier actualnlente está cambiando en un sentido positivo y la comparamos con
las personas más dependientes (enfermos y mayores) con las tareas de la (rianza lo que era su situación t¡adicional, o con la situación de culturas que considera-
y ta educación de los hi¡os. En el traba¡o, alSunas muieres se ven obligadas a de- mos más atrasadas,
mostrar que los estereotipos todavía viSentes sobre la muier en su caso no son
ciertos, lo que las obliga a esforzarse más de lo que harían si fueran hombres y
sobrecualificarse. Y para "amenizar" este coniunto de tareas y responsabilidades
diversas, que muchas veces ellas aceptan acríticamente, también se les pide que
conserven en su máxima expresión la belleza y el encanto, que siempre se ha
4. La presentación del yo y la gestlón dc impresiones
considerado como la esencia de la feminidad.

4.I. I-a cstructüraclén social de la experiencie de ¡dentidad


"El velo"

MANUEL VICENT
Est¡uctura social y rol son concepciones que están estrechamente ligadas pues-
Se las puede ver en cualq,uier aeropuerto, con chaqueta de marca y f¿lda pot encima to que la estructura está constituida por sistemas de roles y estatus. El concepto
de las rodillas, piernas firmescon medias oscuras, tacón alto y un maletín en la mano' de rol proviene del mundo del teatro, está relacionado con el arte dramático y tie-
Suelen tener cerca de 40 años. En el momento de abordar el avión están rodeada§ de
otros eiecutivos o compañeros de la emptesa. A ellos nadie les obliSa a ser guapos Al
ne que ver con la idea básica de que las personas representan diferentes papeles,
(
(
q liiitorial t,()(: l2n lIlf()dt¡( ri(rll a h i¡!i((,1()8i¿ !(¡al 9-, [dil()ri¿l t,()( I 2¡) Capitub Il [.a idr¡rlidad 1cl rcí]

(
r()ics, on relacií)n Con la cstructura Social (ln la quc cstán inscrta(las. l'<rlcmt»
dc- la prcsencia de alguicrt quc tc cscucht: (o que 1o haga ver), es decir, gcncra en cl

finir, pues, cl r0, c()mo vt nuxlckt or1(util,ado de comforlunile nkis qtrc se tlcsprutde le otro la acci<itt dc estar atcnto.
l)urantc una actuaci(¡n puctlcn desar«rllarse rutintts o pautas preestablccitlas de
Irt ytsición tleternúnulu qrv octqt¡ lu personu dantro de un con¡unto interuccional as' (
acción quc pueclcn scr prescntadas o sr:r representadas múltiples veces. órdencs,
tructurtdo.l)tlr ciemplo, quien ha cscrito cstc Capítulo ha tcnicltl cl rol dc autor o
l.,as

por cicmplo, siemprc van tlcsdc cl padre hacia el hijo o la hiia, ydiñcilmente encon- (
autora, y quien ltl lee representa el de lector «¡ lectora.
de la trarerlx)s quc circulcn en cl scntido inverso. lis en este sentido en el que Goffman
[,os rolcs, p()r otra parte, también pucden intcrvcnir en la c()nfisurackin
conccta la actuación de las pervrnas con la idea de rol: una persona que desarrolla la (
iclenti«lad «le las pcrsonas, dada la naturaleza Ielacional tlel yo y la interiorización
que podcmos hacer «Je los roles que nos tocan. Así, atguien que sc dcdica a cuidar misma rutina ante un mismo público cn diferentes oportunidades probablemente
desarr<¡llará una rehu'ión esttruhriztula con este público (Deutsch y Krauss, 1965).
a enfermos (enfermera) tendrá más desarrt¡llada la caracterÍstica de estar pendien-
diag- lin este sentidr¡, muchas dc las actu¿e ir)nes quc hacemos o que observamos tie-
te y ser sensible al estado de los otros, a iJiferencia dc quien se dedica a hacer (
ne n lugar cn lo rlue li. (ioffman califica de esütlilislunenfs. [ste término hace refe-
irósticos (médicr), que puede haber dcsarrollado la habilidad de la atenció¡r
rencia a un lugar cerratJo, con barreras para la perccpción, donde se desarrolla I
selectiva en rleterminados síntomas especíticos y de desestimar la inft¡rmación
so-

de la persona. I..stas habilidades pueden trasladarse a ámbitos


regularmente un tipo determinado de actividad, e implica un escenario en el que
i;re el estado teneral
se gestionan impresiri,ne:; «lurante la intcracción. Una persona que esté situada en (
cie la vida cotitliana que ntr tienen na{a (lue ver con la prár-tica ¡rrofesional'
ljn rclación con el cor¡cepto de rol, t:stá el conce¡rt,; de estlttus, quc :;'i refiere una tarima de u¡r aula y quc tcnga delante clc sí ¡ un priblico de estutliantes espe-
rando a que empiece la clasc difícilmentc pucdc hacer otra cosa que una clase, y
sobre todo a h vttloracién, al prestigio o al signiftcatlo que la socieclad otorsa a Ltn
comportará y tendrá las actitudes que se esperan de alguien que se dispone (
tletenninaelo rol. Así, Ios roles de médicr¡ y enfermero o (lnfetmera, además de in¡-
se a
dar una clase, las cuales le impedirán qucdarse callado, por eiemplo.
plicar comportamientos y actitudes diferentes, implican también una valora-
Tal como señala Goffman, casi siempre tencmos que diferenciar dos regiones en (
ción y un prestitio diferentes y desiguales.
el estutblishment: el fondo c la región invisible para el público y el frente o la región
Por todo lo cuat, la experiencia de la irle¡tida d, el vntiitt de rutestro ¡o, puede
ser
(
y visible para cl público. quc puede llamarse fachada, y que podemos considerar
el resultado <Ie [a construcciÓn de la estfilctura sc¡cial en la que estamos ins€rtados
corno símil de imagen. La primera región, la no .¿isible, se utiliza para preparar la
cle los roles representados en nuestras intelacciones sociales, según los diferentes (
actuación de una rutina (rol) y la segunda tiene la función de ofrecer esta actuación
contextos. Puede ser inclurc aieno a uno mismo, en el sentido de gue puede ser el
al público. Así, diffcilmente daremos una serie de contenidos coherentes, en su glo-
efecto de los roles que lc» interlocutores tienen en relación ccn nosotros y del signi-
balidad, si damos una clase teórica de dos horas sin haberla preparado antes, es de-
ficaCo que éstos atribuyen a los contextos en los que nui en(:ontramos. E§ta idea
es-
cir, improvisando. (
tructural de la identidad proviene de ta tradición teórica de la drarrufrrgla
El público, pues, sólo tiene acceso a una parte de la actuación, la que se co-
desarrollada por Goftnan,mediante la cual se elabora una estrecha analogía entre el (
rresponde con la fachada o región visible, en la cual se le pide que mantenga las
mundo del teatro y la dinámica de la üda cotidiana. Conviene recordar en este pun-
maneras y la integridad del rol. Además, en la fachada se actuará de una manera
to. reterido a la dramaturgia, tres de las obras más significativas dei mismo autor, (
presentación cle la personÍt en la vida cotidianc (Buenos Aires:
fiia con el fin de definir y dar un sentido único y comprensible a la situación.
Erving Goffman: Itt
La cara visible de la actuación o fachada está configurada por diferentes ele- (
Amorrortt¡, 1959); Ejüg¡tw.I¡ idmtidail detetiorada (Buenos Aires: Amonortu, 1963);
mentos, los cuales se espera que sean congruentes entre sí:
Riütol de la interacción (Buenos Aires: Tiempo contemporáneo, 1967)'
Cualquier actividad qfe haga una persona tiene algún tipo de influencia en
1) la dimensión física que impone el escenario de
Ia acción (el aula es un es-
el comportamiento de aquellos que están cerca; Goffrnan llalrra a este tipo de (
cenario específico, con uná mesa, diversas sillas, una pizarra, etc.);
interacción actuación de un rol: el simple hecho de hablar, por eiemplo, necesita
(

(
(

( l.() lItr(](lu(ci()rl a la s(,ci¿l tditorial tl(Xl 1.il (>pitul(, ll. l.¿ idcrtiddd (rl s(r/)
'e lrlirorial t](x §-,

( (cclad, rutina. sus irttcgrantcs ticnden a rclacic¡¡rarsc entre sí por medio de vínculos dc
2) la climcrtsitin pcrsonal, quc detcrnlina la a¡raricncia dc ltls actorcs
sexo, gcst()s, etc., un profcsor clc universidad clifícilmcntc tc¡rdrá mcnos dc vei¡r- depenclencia rccípr<lca (cada un«r ticnc quc confiar en la conducta corrccta cle los
(
te años, por cicnrplo). [;.sta dimcnsión personal al misnu) ticrn¡>o está configu- otros) y dc lamiliaridad rccíprrrca (son cómplices en el mantenimient<-l de una

rada por: apariencia tlctcrminada), ticnen quc compartir y guardar secretos que podrían
hacer tanrhalcar [a represcntación y su significado.

a) la apariencia o coniunto de estímulos quc nos informan sobre el esta- Así, si hay r<¡les o hcch<¡s que altcran la actuación y repercuten en la au-
tus del actor, por eiemplo, la actitud inquisid<lra cn cl caso dc un prtlfesor toimage n, en la interacción -definición dc la situación- o en la estructura social

autoritario; -+stablishment, etc.- los actores y el público procuran, con diferentes técnicas,

b) los comptlrtamientos que nos informan sobre el rol que tiene la persona' salvaguardar la representación.

que es, en nuestro eiemplo, la acción cle proporcionar contenidos teóricos de Sin embargo, si prlr la raz6n que sea la conducta propia de la región no vi-

una manera comprensible. sible se c<¡nvierte en visible, podemos encontrarnos con lo que se llama una
situación enojosa. [.,sta situación es provocada por la aparición de un compor-
tamiento incsperado, que va en contra de las expectativas y que, inequívoca-
Las apariencias normales, o utabuena attmciónrle rol, permiten al públic<l infe-
mente, tiene la fuerza para cuestionar las asunciones que se tenían sobre la
rir información que no tiene de manera obietiva y dar muchas cosas por sabidas, lo
identidad y el rol de, como mínimo, uno de los participantes en la inte¡acción.
que implica el eiercicio de un cicrto control del ¿¡ctor sobre el comportamiento dcl
Es el caso, por eiemplo, de una profesora que consideramos muy buena, pero
público, que es quien ocupa el rol complementarlo' Asf, alguien que se disponga a
de la que descubrimos que da unas clases que no son otra cosa que la copia
robar en una tienda no puede entrar mal vestido y comportándose de manera dife-
literal de un determinado manual.
rente del resto de compradores, si no quiere que los otros se pongan en guardia y le
Y, para finalizar, sólo hay que dccir que hay situaciones que están más for-
chafen los planes. Actuar como los otros esperan que lo hagamos, aunque tenga-
malizadas que otras (la situación de clase, de una boda, de público, de un espec-
mos intenciones ocultas diferentes, permite que seamos nosotros los que controle-
táculo, etc.), lo cual hace que sea más fácil la identificación del proceso de rutina
mos la situación y no ellos.
que hemos explicado en ellas que no en situaciones no formalizadas explícita-
Asi, la dimensión pública del comportamiento o fachatla tiende a ¡nstituciona-
mente (por eiemplo, el tipo de interacción que se da en un grupo de amigos),
Iizarse en función de las expectativas del público y a adquirir un significado y
aunque esto no quiere decir que estas últimas situaciones no tengan Ia misma
una estabilidad que son independientes de las tareas específicas que los acto-
tendencia a funcionar institucionalizadamente.
res lleven a cabo, lo que quiere decir que se convierte en una representación co-
lectiva y en un hecho en sí mismo, que puede ser independiente de lo que
realmente pasa. 4.2. Gestión de impresionqs y presentación del yo
Cada suieto, al interactuar en un establi shment determinado y en una s¡tua-
ción conqreta, lleva a cabo una representació n -performance- que está suieta a
Aquí nos centraremos en el estudio que haceGoffttwt&luestrategias de pr*n-
un programa prefiiado -rutina- (si hay varios, habrá que esco§er) y que está
tación del ¡n, que las personas utilizan con el fin de generar e incidir sobre las impre
marcado por unos roles. Por medio de este proceso, Ia actuación de cada per-
siones que los otros se forman de ellas. ¿Qué técnicas utiliza Ia gente para
sona se combina con IasF actuaciones de las otras con el fin de formar un
presentarse de una manera socialmente aceptable ante los otros, y en qué condicio
equipo y cooperar entre sÍ para la definición de la situación (una clase, una
nes las utilizan?
conversación, un examen, una consulta, etc.) y para la representación de una
(
(
t.l2 lrrtr()du(( i(il¡ ¡ ld l)s¡e()l()gid s()(ial ..cl lidit(,rial t,(X 133 (ipítuk) ll, l.a ider¡tidad (cl Íll)
,!) Uditorial (r(X:

(
Ia prcscntaci(lr"r dcl y() cs una cstratcgia dc intcraccitin, basada cn la dialÓc- 5. Identidad e interacción simbólica
(
tica establccida cntre r.l«ls ¡rartes tle la idcntidatl, que Mclld c«'trcc¡rtualizó: cl ytr
y el mí. l.ste autor es el promotor tlel intcraccitlnismtl simbtilict¡, quc prescrlta- (
5.1. Los actr¡res sociales: la negociacién del signiñcedo
rcnros en cl putlto quc vicne a ctlntinuación.
de la situación como fuente de identidad
ta realidacl de una situación de interacción casi nunca ui pcrccptible cn cl primer (
momento, kr quc hacc quc cl individuo tcnsa quc fiarse de las aparicncias o de las
Lll intcraccionismo simbólico inspirado por G. H. Mead (1932) es otra co- (
primeras impresioncs, {e las cuales se sirve para decidir cuál será su com¡xlrtamiento
rriente tc(rrica dc la psicología s<rcial, de la que se desprende una manera clife-
y el trato que te ndrá hacia estas personas con las que se ha dc rclaciouar. Así, las im-
rentc de entendcr cl ,self «r la identidad. Bsta corriente tiene atgunos elementos (
presiones quc <lamos a los otros tienen el papcl dcprorresas y dc reclunos, ya
que 8C-
en común con la pcrs¡rcctiva dramatúrgica dc Fl. Goffman, explicada cn el pun-
neran efectos. Es por eso ¡xrr lo quc el gbservado tiendc a contrtllar la impresión que (
prrxluce, y se convierte en un actuantc o actor que tcrgiversa la realidad en tanto que to antcrior, pero tanrbién tienc divergencias importantes.
directa dc Desdc csta pcrspectiva, se ct¡nsidera que cl se/fo la identidad no preexiste a (
sus acios se transforman en gt§tos para el au{itorio y no x¡n la expresi¿)n
lo que realmentc quieie haccr. En otras palabras, ¡xxlemos decir r¡ue la actividad se las interacciones sociales, sino que surge en el transcurso de éstas, que cs cons-

dramatizr. [.]n cste senticl0, los actuantes no están preffupados lrcr cl problema mo- tituitl<r por ia.r ispuestts de kts c,tros ltocitt utttt mismo y por las respuestns .le Luio
ral que repr$errta crrmplir las notmas sociales por mcrlio de las rluc s<ln iuzgados
por ntisttto haci¡t síy, al nlismo trcrnpo, itocia los ofros. En esfesentido, a principios (
los otros, sino por el problema de construir laimpresiónconvincente de que satisfacen de siglo cooley plantea que es a partir de la imagen y las miradas que los otros
o cumplen dichas n<_¡rmas y controlan al au<Jitorio. Así, el indiüduo pone en iuego reflejan de nosotros, como si fueran nuestro espejo, que nos configuramos una (
dos roles genéricos, el de acfuante y el de actor, cada uno cle los cuales origina un imagen de nosotros nrismos. Por otra partc, nosotros nos convertimos, también,
(
self el selfde nctory elxlfdelpersonaie que poneen escena el actor' en los observadores dc nosotros mismr¡s según la imagen que los otros nos de-
!-os riiferentes inclividuos no són hábiles «lt' la misma manera ni tienen los
mis-
vuelven de nosotios. Sin embargo, para porler hacerlo, tenemos qr¡e 3rir capaces (
mr)s recursos para intervenir en la impresión qtte quieren que los otros se lleven de
de ponernos err el lugar del otro y saber vernos desde é1. Según Mead, a la per-
ellos, o en la impresión que quieren queutilice como base de la interacción' Lita
se cepción que tendremos de nosotros según estas miradas (las cuales construyen
que el
habilidad, en gran medida, es fruto de Ia capacidad o margen de intervención el mí) podemos responder haciendo reaiustes, modificaciones o cambios según
(
¡n tiene sobre el mí. lo consideramos conveniente, qrediante reacciones adoptadas en cada interac-
Tal como señaló Mead, el mí eslá fuertemente controlado por los otros, es decir,
ción (desde el yo). se pasa, pues, de una concepcién sustancializada del self'a (
constituye nuestra herencia social y cultural, adquirida con Ia socialización, que
ha
una concepci 6n relacional y emergentc de éste.
quedado incrustada en la identidad de uno mismo. En cambio, el yoiace referencia (
De la misma manera que el selfdepende de la interacción con los otros, tam-
que se
a lareacción del inclividuo a la actitud de la comunidad, es una innovación
bién depende del contexto o Ia situación en la que tiene lugar la interacción y
localiza en la acción, y que después puede pasar a la conciencia como contrcimiento (
de la manera como los actores negocian el significado que otorgarán al contex-
de los elementos nuevos que la situación de intersección pcne en iuego'
de to. La definición de la situación y el sentido globai dado
a la interaccién están (
La dinómica que se establece entre el mí y el yo es la que permite los procesos
estrechamente ligados. De hecho, de la manera como se signífique o se interprete
transformación de lo social, y una buena 8eslión de las impresiones. Su maneio
el contexto y In interacción depende la emergencia de (
seaprende en la infancif,con los luegos infantiles, iuegos de rol, o bien, iuegos un tipo de sef u otro.
De todo lo que acabamos de decir se desprende una nueva conceptualización
que se basan en normas muy precisas para el comportamiento de sus participan (
de la identida d o self, que es diferente de las que hemos expuesto en los puntos
tes, como los llegos de deportes en equipo.
(
cr lilit(xial t,(Xl I J.l llrtr(xlr¡((i(ilr J la l)§icoloSia s()cidl o Ed¡tofial tl(x l.t5 (ial)itul() ll. l.a ¡denridad (rl rtli

anteriorcs. A continuaci(ln, vcrcm()s de mancra sintetizada cuáles stln las carac- 5.2. la construcción sociohistórica de la identidad
terísticas dc esta r¡r¡ctt¡ conccptualizacitin dc la iclcntidad.
Apartc dc la dimcnsi<in relacional y emerl;ente de la identidacl que propo-
a La ide ntitlad es considerada como algo situacltl y dcpcrldiente del ctlntcx-
ne el IS, las aprOximacioncs actualcs a la noción de identidad, como es el caso
to, y al mismo tiempo como múltiplo, en el senticlo qu(j surge en el prtlcc- del socioconstrucci<¡nism<), poncn un espccial énfasis en la recuperació¡r «lc
so particular de interacción y de significación dcl contcxto cspccífic«r cn cl la dimensión sociohist¡írictl dcl .self.
que tiene lugar esta interacción. t.a identida<i, pues, está siempre sitrutdo y sentido, la concepción de.selfdciminante en occidente, según la cual
En este
va cambiando según las situaciones en las que se manificsta y, por lo tant<1, es cons¡derado como "inde¡rcndientc, autosuficiente, autónomo y separado de

es múltiple. los otros, con un núcle<¡ interior del que surge todo, es decir, con atributos in-
a La identidad eS emergente y no preexiste a las relacigncs, sino que surge en cl ternos que son interpretados comr¡ los motivos del comportamiento indivi-
proceso local de las interacciones sociales concretas y particulares. dual", es contextualizada y considerada a la luz del contexto histórico que la ha
a La identidad es recíproca, responde en parte a las respuestas que sobre noso- hecho surgir.
tros mismos nos dan los otros. Es por medio de las interacciones Concretas Esta concepción dominante del self que caracteriza la mentalidacl occidental
como nos vamos defi¡riendo de manera recíproca. resulta muy útil para la reproducción dcl tipo
de sociedad democrática en la que
La identidad es negociatla por medio de los aiustes sucesivos que construyen vivimos. Así, este self está cstrechamente vi¡rculado a la ideología dominante, la
la intersubietividad o significación compartida. l,os otros son mi espeio, pero cual hace referencia a las ideas de irulivielualidatl, autonwníay liberfad comovalores
yo no me conformo totalmente con la imagen que los otros me dan de mí, centrales y necesarios para la democracia. El concepto de autonomía, por ejem-
sino que ta aiusto a mi manera de pensarme a mí mismo, que al mismo tiem- plo, es útil e imprescindible para el eiercicio de la capacidad de etección y de li-
po repercute en la interacción con el otro. bertad que, necesariamente, ha de caracterizar a un individuo que participe en
a Como siempre venimos de unas interacciones y vamos hacia otras, la identi' una sociedad que funciona a partir de un proceso democrático. sin la construc-
dad es a la vez la causa y el resultado de la interacción social. ción de este tipo de personas, el proceso democrático como forma de mantenimi-
ento del orden social resulta inviable.
Y, finalmente, sólo hay que decir que tendemos a producir las acciones y los tanto, los fenómenos que eran considerados de naturaleza psicológi-
Por lo
comportamientos sociales que confirman la identidad social que queremos ca o comportamental según una concepción ahistórica de la persona, y como
construir y proyectar en los otros. fenómenos que tienen su origen en la mente o en la misma persona, pasan á
Desde esta noción de self,la comprensión de la vida social no está basada en serconsiderados como construcciones situadas históricamente y emergentes en los
e[ conocimiento delos principios psicológicos vinculados al individuo, sino que Ptocesos sociales. se elimina, de esta manera, cualquier indicio de carácter na-

lo psicológico constituye el resultado del continuo proceso de neguiación y conflicto tural, necesario y universal en la concepci6n indiviilualísta que occidente tie-
entre las personas., ne de la persona.

Esta Concepción del self hace imposible la comprensión de nuestro yo a Ias idenüdades, pues, deian de considerarse la propiedad privada de los in-
partir de la introspección y ta reflexión descontextualizadas y obliga a reco- dividuos para pasar a ser construcciones sociales, proscritas o prescritas, de
nocer el rol que los otrostienen en la construcción del yo. En vez de considerar acuerdo con los intereses políticos del orden social dominante. por
eiemplo,
a los individuos como si fueran ellos los que establecen las relaciones, a partir
laconstrucción del heterosexual como identidad prescrita, por el hecho de te-
ner un papel bastante útil en la reproducción de un determinado
del IS hay que pensarlos como manifestaciones o ploductos de las relaciones. concepto de
(

lrrlrr¡tIt¡teirirr a l¿ \((ial
(
(cr t:ditorial LrO(l I 3(¡ (c-r uditorial t I()( ll7 Catritulo ll. l.a idclltida(l (cl sclfl

(
familia, contrasta con la idea del h<¡m<¡sexual () la lcsbiana conro iclenticlatlcs inhcrcnte cn sí rnisrno, quc sc llama inteli¡encfu,la cual cstá estrechamcntc liga-
que han sido proscritas a causa tlc las disfunciones y los camhi«ls con kls qur da al ntrilelo dc .scl/'modcrno. (
amenazan el <lrden st¡cial establecido. l)rlr kr tanto, la dcfinicitin y los contc- En las postrimerías dcl siglo xx, (icrgen hace referencia al nacimiento cle
(
nidos que son asociados a las identidades de las pcrsonas cn cada m()mcnto un nucvo sclf', cl suturutlo, que sur¡;c «lc la crisis de los selp romántico y modcr-
histórico sicmpre cumplen una función social e ideológica específica. no. Éste cs asociadr¡ a la nntlición Nstmodern¡r, y surge de los efectos que el (
l)e alguna nranera podríamos decir quc cttda éyrca histórics coilstrure el i¡uliv'i- avance imparable dc las nucvus tecnologíos ticnen en las relaciones y de la gran
dtto que más le conviene, qve cualquier cambio histórico, para pcxJer estabilizarse variedad clc vínculos que nos posibilitan las tecnologías, los cuales han propi-

durante un cierto tiempo, requiere el modelado del individuo necesario para ciado la ruptura con las formas dc vida que eran habituales y han dado lugar
a una intensificación de los intercambios sociales y a nuevas claves de rela-
(
mantenerlo y reproducirlo.
ción. sin emhargo, según (iergen, en torno al se/fsaturado no se ha construido
K. Gergen2 ha hecho un recorrid«r por la construcción tie los diferentes mG (
un nuevo vocabulario que permita nuevas comprensiones clel yo, ni tampoco
delos de identidad que han sido creados en los últimos momentos históricos. El
una identificación de nuevos atributos, sino que el único impacto es que el (
self romántico del siglo xtx, por eiemplo, atribuÍa a cada individuo caractcrísticas
mismo concepto de esencia personal es cuestionaclo. En consecuencia, este sc/f
de proftmtlidad personol -pasión, alma, creatividad y fuerza moral- que iban
sstursdo ue resulta del proceso de agonía que sufre el self moderno desde hace
q (
acompañadas de un vocabulario que permitía la formación de relacittnes fuerte-
un par de décadas, no sabemos en quéacabará pero, en todo cas<1, el resultaclo
mente comprometidas. Cuando llega la v'isión moderna del mundo a principios (
final dependerá de la actuación y de los proyectos de cada uno de nosotros.
del siglo xx, el vocabulario romántico empieza a verse como una desviación, a
Y acabamos con una idea de Foucault, que fue uno de los que más contribu-
adquirir connotaciones negativas, y el selfromántico acaba co¡tvertido en reduc-
(
yó al análisis crítico dc la idea moderna de self,',aquello que categoriza al indi-
to de inadaptados. viduo, que le otorga una identidad, le impone una ley de verdad que él tiene (
El self nroderno, en contraposición con el romántico, atribuye a los individuos que admitir y el resto tiene que reconocer en él; es una forma de poder que hace
características vinculadas a la habilidad de razonar por medio de sus creencias, del individuo un sujeto, constituye una formt tle dominarlo,,. (
opiniones e intenciones conscientes. La razón y la obrervaciór son, desde esta
(
perspectiva, los elementos centrales de la naturaleza humana. Esta visión, por
otro lado, se hace extensiva a los diferentes ámbitos: las ciencias, Ia manera de (
gobernar, los negocios y las relaciones personales.
Así, durante mucho tiempo, la disciplina de la psicología ha cumplido y (
cumple todavía la función de contribuir a la construcción de un selfconvenien-
(
te para el orden social, utilizando un coniunto de operaciones que producen y
regulan las identidades. La utilización de los tests psicológicos, por eiemplo, es la (
tecnologíqmás clara en este sentido: la semeianza de la persona en el modelo so
cial de identidad dominante en nuestra sociedad, por eiemplo, puede ser inter- (
pretada, dentro de la psicología, como el hecho de tener un atributo o calidad
(
2. Kenneth Gergen (1992). El yo stturailo. Barcelona: Paidós Contextos. También se puede consultar:
John Shotter (1984). Soc¡¿l accuntaülity arul selfhood. Oxford: Blackwell. John Shotter y Kenneth (
Gergen (1989). Texts ofidenüty.lnndon: Sage.

(
,4, Iiditorial t,(X ll8 l¡rlr<rduceitirr d la llsi((ll(tia social @ Editorial (l(x 139 lll. l.a irrtcracc¡(i[ s(ial

Conclusiones Capítulo III

La interacción social
Mercé lkrtclla i Mas

Este capítulo hace un recorrido teórico por las principalcs pcrspectivas que
sehan dedicado al estudio de la identidad, desde las más irulividwtlisus, que po-
nen el centro de explicación en el interior del individuo, pasando por las más Introducción
Francisco Javier 'l'irado Serrano
sociales,las cuales consideran que el origen de la identidad está fucra de é1, en
la sociedad, hasta acabar en la perspectiva psicosocir¡I, centrada en una explica-
ción dialéctica que parte de la idea de que el individuo y la sociedad se van con- '-. La interacción social es_un tema !ág!co eq lg.p¡r_qq]p.SiS sr¡cial. Hablar de rea- - .. .
rir.

formando mutuamente. -lidad social, de cultura, de fenómenos socioculturales, de comunicación o de


Dentro de las teorías más individualistas, estála biologicista, que es la más de- procesos simbólicos implica referirse a algún tipo de interaccbn. La mayor parte
terminista y que considera que la identidad tiene su base en aspectos innatos de nuestra vida tiene que ver con la interacción con otros individuos, por medio
que están en la biología de cada uno, la cual tiene un fuerte impacto en la so- de la cual modelamos nuestro carácter, pensamos nuestra identidad y confor-
ciedad en la que vivimos; la fenomenológica, que pone el centro de atención en mamos creencias, valores y actitudes. [,a vida del ser humano no se concibe fue-
el estudio de la consciencia y en la experiencia subietiva que tenemos-del sí mis- ra o al margen de las matrices de interacción en las que nos implicamos a-lo
mo; y finalmente la psicoa nalítica, que pone el énfasis en el análisis de la historia largo de nuestra vida, desde el nacimiento hasta la muerte. por otro lado, todas-
relacional de la persona. estasinteracciones se pueden dar cara a cara o en la distancia, por medio de me-
Con respecto a las teorías más sociales, se ha expuesto la teoría de la catego- diadores como los sistemas de comunicación, etc.
rización social de Tajfel, iunto con las nociones de estereotipo, preiuicio y dis- Lo que deseamos, sentimos, pensamos, valoramos... es producto de la inte-
criminación, por un lado, y la teoría dramatúrgica de Gofftnan, por el otro, que racción social. Es decir, necesitamos a los otros para existir.
se sirve de las nociones de rol y de estatus para señalar Ia dimensión estructu- La temática de la interacción es tan relevante para la psicología social que
ral de la identidad. muchos autores sostienen que en este interés reside precisamente el carácter so-
Todo este recorrido acaba en una nueva perspectiva psicosocial de la identi- cial que tiene la disciplina y que la diferencia de la picología general. y aún
dad, que se centra en la dimensión simbótica, histórica y construida de la iden- más, en algunas formulaciones teóricas (por ejemplo, el interaccionismo simbó-
tidad y recoge algunos elementos teóricos del interaccionismo simbólico y del lico o el construccionismo social) se arguye que la definición misma del obieto
socioconsíruccionismo. dé h psicología social pasa pff aceptar qúe el ser humano se convierte en ser-
cultural en y gracias a Ia interacción, que siempre implica intercambio con5-
},
titución de símbolos y significados.
En este capítulo no nos centraremos en estas formulaciones, sino que nos con-
formaremos con presentar y analizar las investigacionesque tradicionalmente ha.
,c) l:di{orial t l()( t.lo lrtlrrxluteiott r l.r lrsi«¡krBiartl ial c) l.lditorial t,(X l4l Ca¡ritulr lll. la irrrrf¿e(¡(ir r()eiJl

hecho la psicotogÍa s()cial dcntr() tlel árnllito de la interacci«in. l.stos trabai<ls sc da. [']ste cnftque aparecc cr¡n t:icrta intcnsiclad, p<lr r:jempkl, en las explicacioncs
han ccntrad<¡ cn la interacrji(in y rclacioncs que tlcstacan Por sus cfcct()s s()cialcs. que elah()ramos tlesclc cl sc¡rtid<l ct¡mún. 1'res grandes perspcctivis plantcan cl
Cc¡ncretamcnte, se ha analizado sobradarnentc cl fcn(rmeno dc la agrcsividad, el tema dc la agrcsividad desdc estc supuesto: el psicoanálisis, la etología y la srrcio-
altruismo o comportamicnto pr<lsocial y la atracci<)n interperstltral. biología- l'.1 primer. arguyc quc el scr humano posee desde el nacimient<¡ dos
El capítulo sobrc interacción sociaI sisternatiza krs co¡rtct.tid«)s y las cxplica- grandes pulsiones, una dc placcr y <¡tra de muerte y destrucrión. La conducta
ciones dc cstas trcs tcrnáticas, las cualcs tienen una incidencia clavc cn nuL'stra agresiva cs cxprcsirin clc i:sta sc¡;unda, y su función es reducir la tensión quc sc
vicia cotidiana y son fundanrentales en la conceptualizacitin de ltl quc es o tcn- Senera en los mtlmcnttls de auscncia de agresiviclacl y <iesvía hacia el exterior una
dría que ser una sociedad. energía que se po<Iría ct¡nvertir en autodestructiva para el individuo. I_a etología
Los obietiv«ts dc este capítulo prctcndcn: a) comprender el pa¡rcl que luega [a postula que el ser humano, como muchas otras especies, posee una disposición
interacción en nuestra vida social, ilustrándol«-¡ a partir de trcs tct.nas concretos innata a la agresividad, la cual
se despliega a partir cie estímulos internos y exter_
como Son la agrcsivi<Jad, el altruismo y la atracción interpers<inal. b) ILcvisar los nos, y tiene, básicamente, una función adaptativa para la especie. La agresivitlatl
principalc debates que han intervr:nido cn eI análisis de estos tctnas. c) (]onocer y la violencia ¡rermite. que se a<Iapten los más fuertes y aptos. r-a sociobiorogia (
Ios factore: psicosociales implicados cn los procesos de agresivirlatl. alttuism<t y compartc buena parte cle los planteamientos <le la etología, pero a diferencia «lel
atracción. d) Mostrar que este conoci[)ienio es esencial para disctiar intervenCio- anterior, sostienc que la agresividad ¡xlsibilita la supervivencia del individuo y no
nes psicosociales c'luc pretendarl ntodificar comportalnienic.-s tlt' viri[r:ncia, prt> de la especie.
(
mover Conductas altruistas o examinar los mecanismos que deseucadcnan la En segundo lugar, tenemos las explicaciones ambientalistas, las cuales recha-
atracción. zan que la agresividad sea consecuencia de una energía, instinto o pulsión inte-
(
Como hemos visto en los capítulos anteriores, el punto de arranque de la psi- rior y postulan que la violencia y la agresividad so.r comportamientos que se
cología social Io constituye la comprobación que buena parte del ser y el har:er adquieren a part¡r de la interacción y la relación con los otros. Evidentemente, (
humanos no Se pucde expiicar adecuadameote sin acudir' a las rclacitines qu': ia p'rg*rr,. clavc de esra perspectiva
es: ¿cómo se adquiere la agresividad? y su
estabiecernos con otras peisonas. Bs de¡:ir, nuestros pensamientos y conducia: respuesta establece diferencias entre los mo<lelos que se han desarrollado
baj<l
están siernpre e ineluctablemente influidos por los otros. Esto es lo rnismo que este enfoque: en primer lugar, está Ia teoría der aprendizaje sociar,
ra cual pos-
afirmar que nuestro carácter rle seres sociales o cr¡lturales es ¿Jado por las matri- tula que en los diferentes procesos de srcialización por los que pasa el ser hu-
ces de interacción en las que nos implicamos en nuestra vida cotidiana. mano (socialización priinaria y socialización secundaria) se adquieren pautas de (
Hay tres tipos de interacción social que presentan una especial relevancia en comportamiento agresivo. El aprendizaie se produce tanto por meiio de
expe-
nuestra cotidianidad: la agresividad, el altruismo y la atracción personal. riencias y vivencias directas como por medio de modelos, los cuales (
ofrecen mu-
El fenórneno de la agresividad y la violencia parece haber acompañado al ser cha información sobre ia conducta, sobre la adecuación de una
determinada
(
humano a lo largo de toda su historia y precisamente este rasgo ha llamado respuesta a cierto estímulo y sobre la pauta de comportamiento
más adecuada
siempre la atención de filósofos, antropólogos, psicólo8os y biólogos. Las expli- para cada situación. En segundo lugar conviene recordar
la teoúa de la hustra- (
iaciones4ue se hqn elaborado descle las ciencias sociales y que comparte la psi- ción-agresividad, la cual sostiene que la agresivirlad es la respuesta
a un estado
cología social se agrupan en dos grandes constelilciones. emocional muy concreto: la frustración. También se plantea que (
la agresividarJ
En prirner lugar están las explicaciones instintivi§tas, las cuales Parten de un n«rsiempre se dirige hacia el agente de la foustración y que a menudo
se produce
un fenómeno de desplazamiento en el que la agresividad generaliza (
supuestc muy simple: rJetñas del comportamiento agrcsivo hay un instinto que lc se a otro
iegula. Por lo tartto, el ser humano es agresivo por naturaleza, condición que es tipo de agentes. Para acabar, tenemos las nuevas aproximaciones
al fenómeno (
intrínseca e ineyitable y no requiere ningún tipo de aprendizaie para ser adquiri- de la agresividad y la violencia, las cuales son
de cariz construccioniita y postu-
(

(
(

t42 lr¡tr()drteci(ill a la lr\ic()l(l8ia \('(i¿l G) klit(trial tl(xl t4l (.Jlnlul(, Ill I J ilrterilLci(ilr !(,eial
,c) Filil()rial ( l()(

cn las regulaci(ln de intcracci<)Ires como las concluctas de ayuda. Concrctatnente, sc


lan quc: a) los actos agrcsivtls no ]tl son al margctr dc las ctllcctividadcs
pcrfil homtlgónct» y stln postula que habría clos normas -la norma dc responsabilidad y [a de reciproci-
que se protJuccn; tr) l<ls actorcs implicados no ticncn un
que reflcio dc un cstado datl- implicadas tlircctamente en las conductas prosociales: la prinrera prescribe
antes product<¡s tlc contcxtos sociohist(rric<-¡s concrcttls
acto dc violcncia cs que hay quc ayudar a quien lo ncccsite, cs una norma ética importante cn la
o disposición intcrna; c) la interpretación que sc hacc dcl
d) la agrcsiviclad tradición cristiana y está muy arraigada en nucstra cotidianidad. La segunda
contingcntc y tlcpendc dcl c«rntexto en el que se ha producido;
y prescribe quc hay quc ayu<.lar a quien nos ha ayudado previamente. Fi¡ralmentc,
y la violencia no son eicrcicitts vacíos sino que cstán dotados dc significado
otra manera de explicar cl cclmp«rrtamiento prosocial es el modelado. Por medio
sentido.
de modelos aprendemos cuándo tenemos que ofrecer ayuda, a quién, en qué si-
Todoshemosexperimentadoennuestracotidianida«lunacxtrañaparado-
en los quc algunas pcrsonas ayudan tuación, etc.
ia: a nuestro alrededor abundan los casos
tie mpo' son incontables Diversos estudios muestran que hay una serie de factores que mediatizan el
a otras arriesgando incluso su propia vida y, al mismo
humillado en presencia comportamiento prosocial. Ofrecer ayuda en una situación de emergencia es un
las situaciones en las que alguien es agredido, veiado <l
El análisis de compleio proccso que implica una serie de tlecisiones: hay que percibir que es
de muchas personas sin que ninguna haga nada para ayudarle'
ayuda en unos casos y necesario emitir la ayuda, interpretar atlecuadamente la situación, etc. A lo largo
estas situaciones, de por qué hay comportamientos de
de este proceso intervienen muchas variables que condicionan el comporta-
noenotros,esuntemadeinvestigaciÓnclásict¡enlapsicologÍasocial'Con-
altruistas miento final, de entre las cuales las más destacadas s<¡n las siguientes: la pre-
cretamente, se habla de Ia emisión o carencia de comportamientos
ya que no soll sencia de otras personas en la situación, los recursos de [os que se dispone para
o prosociales, pero hay que distinguir entre l«rs dos términos'
su ayuda sin es- ofrecer ayuda, las características del receptor y el sistema de creencias de la per-
sinónimos en absoluto: altruista es aquella persona que ofrece
se emite espc- sona que emite la ayuda.
perar o pedir na<1a a cambio, pero decidir qué cornportamiento
De hecho, Contrariamente a lo que podría dictar el sentido común, cuando_hay mu-
rando alguna cosa a cambio o no escon¡Je verdaderas dificultades.
y morales' l)or chas persónas en una situación de emergencia, la probabilidad de que alguien
el debate sobre el altruismo conduce a consideraciones éticas !.

de conducta emita una acción social positiva o preste ayuda es muy baia, ya que se produce
este motivo, algunos autores prefieren hablar exclusivamente s
comportamien- un efecto de dilución de responsabilidad: cuantas más personas hay e¡ una si-
prosocial o acción social positiva, la cual haría referencia a un
t¡¡?1ión de emergencil es pslei.bida y sentida-por cada
todiriSidoabeneficiaraotrapersona,independientementedesiestaacción -T:!_or lgspose_Uiiid.a.d
{lj los presentes. Un factor que puede evitar este efecto es la posibilidad
compotta o no algún tipo de recompensa' 9.
Una primera ver- de comunicación entre las personas observadoras, la cual permitiría una iden-
Hay diversas maneras de explicar la acción social positiva'
de agresión y vio- tificación colectiva adecuada a Ia situación y la aparición de conductas de ayu-
sión es la sociobiológica, la cual equipara el comportamiento
hereditarios que guían el da. los recursos que el donante de ayuda percibe que tiene a su alcance y
lencia al de ayuda. Es decir, hay determinantes
y la acción so- puede ofrecer son otro factor determinante de la emisión de acciones sociales
comportamiento prosocial. Para algunos autores, la cooperación
tanto' es un compor- positivas: entre estos recursos destacan la capacidad de acción física, el tiempo
cial positiva asegura la continuidad de la especie y, por lo
o el estado de ánimo. Qtro,aspecto que motiva el comportamiento prosocial ,
tamientofavorecidoporlaselecciónnatural.otrasversionessebasanenla
que recibimos alguna cosa es qlconirtnto de características que definen al receptor: por eiemplo, el atrac-
teoría del refuerzo, según la cual ayudamos siempre -
plantea que las personas' antes tivo, la simpatía y la amabilidad del receptor aumentan la probabilidad de la
a cambio. Por eiemplo, la teoría del intercambio
y los beneficios que esta in- acción de ayuda. Se ha constatado que los estereotipos tienen un papel crucial
de ofrecer ayuda, hacemds un cálculo de los costes
liry]lgent_g, el sistema_de c,r-qe-nclqs dc,l__er"D.Lrof _e§.__
y maximizando a la hora de ofrecer ayuda.
teracción puede implicar y actuamos minimizando los costes
que tienen las normas en la otfa variable determinante de la acción social positiva. Tener un sistema eti-
los beneficios. Otras versiones insisten en el papel
(

(
!-, tj.ditor¡al t,O(l l.l4 lIlr(nlu( ( i()| a la l]5ic()l()Bia s()c¡Jl .!) bditorial tl(X 145 ()altitulo Ill. I r iutsrd( (i()rr r()ci!l

(
comoral fuettc o pcrcibir quc la rcsp1¡nsabilidarj dc la situaci(rtl quc sufre cl rc- no con asPccto§ cstructuralcs crlmo las rclacioncs de génern, los estcrc«rti¡r<ls dc
(
ceptor (rs suya son elemcntos fu¡rdame ntales dc csta variahl(). género, etc.
La atracción cntrc las personas es uno dc los aspcctos más relevantes dc la A lo larg«r dc cstc capítulo se ex[x)nen las explicaciones más conocidas que
(
interacción Social en el scntirlo que opera c()n fuerza cn nuestras rclaci«rnes in- se han claboradr¡ clcsdc la psicología s<rcial sobre la agresión, el altruismo y cl
tcrpersonales, las rcgula y las «lota dc significado y §cntido. l)or atracci(ln inter- fenómen<-¡ de la atracci(rn interpersonal. (
persclnal se enticndc la prctlisposición de I individu«r a cvaluat positivamcntc al Así, los objetivos dc este capítulo s«rn kls siguientes:
otro y acercarse o aleiarse dc é1.
(
Igual que en el caso dc la agresiviclad y ta conclucta prosocial, la atracción in- comprendcr las cxplicaciones sobre la agresión, el altruismo y la atrac-
I
terpersonal tiene diversas lecturas: algunas la considcran un fcnómen«) con un ción que se ofrccen desde cada una de las perspectivas teóricas.
fuerte sustrato bitllógico y otras como un proceso que se aprencic, quc sc regula (lonu'er kls conceptos específict» de cada modelo y teoría. (
a Dartir de normas s«¡ciales o que está determinada por cateSorías y significados comprender los argumentos que se aportan al tlebate naturaleza/sclcie-
socialmente constituidos y compartidos. dad, herencia/medio.
(
El grueso de los trabaios que ha llevado e cabo la psicología social sobre este
conocer los factorcs psic«rsociales implicados en los procesos de rntcrac- (
tipo concreto de interacción social se ha centrado en el análisis dc los factores
ción personal que se han estudiado desde la psicología social.
que intervienen en la atracción. Los rnás estudiados han sido la proximidad, ei
saber aplicar cstos factores psic.osociales a la hora de diseñar una intervcn- (
aspecto físico, la similitud y la valoración.
ción dirigida a modificar los comportamientos agresivos y «le ayutJa.
Diversos estudios han mostrado que la proximidad geográfica es un factor (
esencial en la elección de pareia. En otros se ha constatado que el simple hecho
Si se desea la ampliación complementaria del conteni«lo expuesto, pueden
de ver a una persoita genera familiaridad, la cual permite que aumente la atrac- se
profundizar los temas ex¡ruéstos planteándose:
ción. El aspecto fÍsic'¡ es un fact<.¡r relativ'-r, pues varía mucho de urta cttltura a otra
o entre diferentes colectivos de r¡rra misma cultur¿. Sin emhargo. en ulr Srupo
Analizar las implicaciones y los efectos ideológicos de cada una de las con-
concr€to, en un monrento histórico deterrninado, el canon Ce belleza se compal- (
cepciones propuestas desde las diferentes aproximaciones teóricas.
te y es fundamental para generar atracción. Otro factor irnportante es la similitud:
Poder diseñar un plan de intervención psicosocial fundamentado teórica-
nos attaen las personas que son como nosotros. Una explicación que se ha dado (
mente y justificado ideológicamente.
de este hecho es la identificación. Conocer personas con Sustos, deseos y prefe-

rerrcias parecidos a los nueStros hace que rruesttas opciones sean percibidas Como
Evaluar la importancia que tierre la posición desde la que se interpreta (
una interacción.
válidas y aceptables socialmente. [¿ valoración o apreciaciótr, para acabar, es para
(
muchos autores uno de los factores más importantes en la atracción, ya que nos
atraen las pelsonas que sienten estima y muestran una valoración positiva hacia (
nosottos¡ Desde pequeños brrscamos persolras que nos valorert sobradamente y
nos definimos a partir de este vector. 1. La (
Finalmente, modelos teóricos como el coustruccionismo social definen las
relaciones amorosas y deátracción como una construcción que varía a lo largo
del tiempo y entre las diferentes culturas. Por lo tanto, estos rnodelos, aparte de Justo al iniciar un nuevo siglo, al fin de la centuria más sangrante de la his-
(
relativizar el origen biológico de la atracción interpersonal, conectan el fenóme- toria de la humanidad, no hay que esforzarse mucho en
manifestar la importan-
(
(
lrl«rlú.{nir ! l¡ tbn!l('*r¡ \({ial l4'/ (¡l)ituk) lll lJ i¡rl

( cia del c(xnporta¡¡ricrto asrcsivo cn nuertras vidas cot¡dianas, tanto cn la Dl psicoanál¡sis (c()n lircud), la ctología (con K. Lorcnz) y la srrciobiologia
intcracci(in pcrsonal !r,mo cn cl ánlhito más amplio dc la relaci(in social (gue- (con Wilson) son las orientacioncs más dcstacadas quc han dcsarrollado el tema
(
rras, atcntados, conflictos iotcrnacionales, etc.). de la aSrcsividad dcsde una pcrspcctiva innatista.
Por b tanto, se pucde $perar que, visk)s los efrúos que la agrcsividad comF)rta Stgún ltcutl, It¡s humant¡s nacrm(¡s con dos tipos de pulsión: una dir¡gida a ta
para todo cl mundo, devlc las cicncias humanas y socialcs este tema haya sido ob- autoconservaci(in y al placcr (r(,§), y otra dirigida a la muerte y la destruecion
ieto de qjtudi() dc muchas invcstigaciones y elaboraciones tcóficas. Sin embafgo, a (thitutosl.la c<rtrduda agres¡va tiene un origcn interno, el impulso de th¡irm¿oj, y
¡resar de krs csfuerz<)s que sc han invcrtido cn ello, el progreso en cl
qitudio dc la su función cs rctlucir la tcnsión queseacumula en el periodode no agrcsividad. Me_
agresividad ha sido bicn escaso; cada investigación ofrece un planteamicnto que diante la conducta agre-:§iva, se desvía hac¡a el exterior la energía destructiva gene-
lleva a cuestionar unos resultados quc se confirman en otros, y vicrversa. rada por este impulso, con el fin de evitar la autodestrucción. Por esta razón no se
Toda Ia larga y variada producción sobre este tema se puede clasificar en tres puede pretendcr eliminar la ag¡es¡vidad humana, sino que se tiene que procurar ca-
Iíneas teóricas básicas: nalizarla dc otra mancra para que no tenga consecuencias destructivas. t¡ta teoria
no ha tenido casi ninguna influcncia en la invcstigación co¡rtemporánea, pero
si
1) una quc centra su atención en los aspectos instintivós innatos del com- que ha servidodc basc para claborar conceptos clave para la inveitigac¡ón
empírica,
portamiento agresivo; como por eiemplo, la formulación ¡le la h¡potcsis frustración_agresividad.
2) otra quc destaca los procesos de aprcndiza¡e y el papel de los factorcs am- Konrad l-orenz, desde la etología (que estudia el comportamiento
animal),
bientales en la adquisición de patrones de comportamiento; postula también la existencia de una disposición innata de pautas de
acción en
3) y otra que intenta integrar de manera equ¡librada los dos enfoques ante- muchas espccies animales. A diferencia de lo que propone freud, cstas pautas
riores (el ambicntalistr y e[ innatista). de acción, aunque se estimulan desde la activación interna, también se pueden
desencadenar a parti¡ de un estímulo exterior; si durante un tiempo no hay
nin_
A continuación se presentan brevemente estas versiones sobre la agresividad
gún estímulo externo desencadenante de la agresividad, la energía
interna hace
que se dé espontáneamente. lrara evitar comportamientos agresivos
descontro-
lados, l,orenz propone que se libere esta energÍa continuadamente por
1.1, Verslones sob¡c la agresividad medio de
vías socialmente aceptadas (por e¡emplo, mediante el deporte).
La etología otorga a Ia agresividad una función adaptativa de la especie.
El
l.t.l. Explicaciones ¡nst itrtivistas proceso de adaptación y selección de la especie potencia la continuación
de loi
más fuertes y aptos, y la disipación de los que lo son menos.
Las explicaciones instintiv¡stas parten del supuesto de que las personas son
agresivas por naturaleza, es decir, que, detrás de lo que es el comportamiento "Para la conservación de la raza habría que dedicarse a una eliminación
de los s€res me
agresivo obseNable, se supone la existencia de un instinto. Esta hipótes¡s, por nlmente inferiorcs más severa de Io que lo es hoy
[...1. Tenemo6 que ña¡nos, y tenemos
el derecho a ellq de los meiores qr¡e h¡y entre nosotros y tenemos que
lo tanto, ímplica que este tipo de comportamiento, por una parte, no necesita confiarlos la ¡e_
lección que determinará la pro6peril¡d o el aniquilamiento de nueJtro pueblo.,,
ningún tipo de aprendiza¡e para ser adquirido y, po¡ la otra, tiene un carácter
intrínseco de inevitabilidad. Esta manera de entender e[ comportamiento agre- Konnd torenz ( 19 7 7). En J. Van Riüa€r. Ia ad¡es iidod húrara- Barcelona: Herder.

sivo es la que ha sido más influyente en las explicaciones cotidianas sobre la Como se puede ver, con afgumenlos de este tipo es fácil
¡ustiñcar cualquier acción
agresividad, sus causas y sus funciones. discriminatoria.
(

In«{u.úax¡ ¡ l¡ lanr)lL'AiJ Jo(i¡l t.l, (l¿l)rltrk,l¡l


(
La ínü¿ccfi[ !r'arl

(
la socitrbiokr¡¡ia, Por su partc, se ha detlicado a cstudiar las bascs hiol(igicas lcs y a pcsar dc las ¡nvcstigaciotrcs quc constatan la cficacia dc tratamic¡toli
del c()rnportamicnto. l,os sociobi(rltt1¡t)s partcn dcl suPucsto de quc el c()mPor- basados cn el cast¡g(), hay (tras dc las quc sc obtienen ¡esultados contrarios. Al- (
tamiento agrcsivo posibilita la supcrvivcncia del indivitlut¡ -no dc la c§P(reic- y, gunas invcstigacioncs t¡bscrvan t¡ue cl uso del castigo sólo product una retluc_
por lo tanto, que favorccela sclección individual. ción tcmB)ral dcl «)mF)rtamicnk) y quc F)tencia la aparición posterior, por lo
I
(Jna Sran partc de las criticas quc sc han hccho al cnftx¡ue ctoló8¡co y s([iu que sc tildan dc "pcligfosas" las intcrvcnciules diseñadas sobre la base dc la ad- (
biolóBico son dc cariz idcolírgico. ílstas arJvicrten, por un lado, quc la noci¿)n dc ministración dc castigos para preven¡r/contrdar la agrcsividad.
"supervivencia de los más aptos" quc eskls enfoques sostienen, n0 son már que [)e hccho, se t¡ene evidencia de que los niños que han sido castigados con más (
una iustificación para mantcner las Iclaciones de podcr cxistentes y para fomen- dureza son niños más agresivos. [)e entrada, cl castigo se utiliza para ¡mponer or
(
tar la ideología discriminatoria (racista, sexista, etc.) y las prácticas eu8énicas- Por den y disciplina, prero, al mismo tiempo, quien aplica el castigo actúa como mo-
el otfo, dcnuncian el apoyo que estas a[x)rtaciotlcs ofrecen al orden social estable- delo agresivo para lui niños. Ouando los ¡radrcs agreden a los hilos,
iustamente
cido; el hecho de considcrar cualquier comportamiento vx'ial como rcsultado de están potcncian(Io el com[x)rtamiento quc prctenden detener, ya que el mensajc
un prmeso de evolución natural, implica aceptar que el mundo es como cs y quc implícito cs que la agresión es una estrategia aceptabfu, útit y ex¡tosa de cara a rc- (
no se puede hacer nada, que no se pucde modificar lo que está detefminado por solver problcmas.
(
la naturaleza. Es evidente quc este enioque ticne un cfecto natura¡izaJor m¡ly Sin embargo, según la tetiría del aprendizaic socidl, formulada por A. Band,-¡
rnarcado y, pur lo tanto, legiti¡nador de las desiSualdadcs süiaies. ia, el a¡rrcndizaje social no sc da sólo por medio d(: la exp€riencia directa en tér-
(
minos de cnsayo y error, sino que también se da por medio de modelos. [,os

1.1.2. Version€s ambientalistas


modelos pueden ofrecer una amplia información sobre la conducta (la adecua- I
ción dc la respuesta a una situación determinada, la secuc¡rcia del cornporta_
miento, cl estilo,los resultados, las consecuencias, etc.).
Mientras que las versiont.s inst¡ntivistas, comt) hem(6 visto, coll§i(l(,¡al) que la
Atlcmas, tal conio exponc Bandura, una cosa es aprcnder, es decir, adquirir
conducta agresiva cs una consecuencia de ulra slre¡úa interior de la pcrsorra que for- (
conductas potencialcs destructivas, y otra cosa es eiecutarlas. La acción estará
ma parte de la naturaleza lrumana, las teorías del aprendizaie postulan que Ia agre-
mediatiz¿da por los factores que la condicionan. Esta distinción entre aprendi-
sividad es un comportamiento que se adquiere a partir de la rclación con los otros.
aie y eiecución del comportamiento aprendido es muy importante, porque se
[, en el apar-
¿Cómo se aprende la agresiv¡dad? Como hemos vistD en el capítulo puede aprender a ser agresivo y no serlo; es decir, que los repertonos de com- (
tado de Srandei orientaciones teóricas de ta psicoloSía social, se menciona el so-
portamiento agresivo aprendidos no pasen de ser unos repertorios latentes.
cioconductismo. Lo que afirma esta orientac¡ón teórica es que Por medio del eue (
se manifiesten o no, dependerá de la valoración que se haga de las consecuen_
condicionamiento instrumental se adquieren diferentes formas de comporta-
cias de la conducta. En este proceso evaluativo intervienen una serie de procesos (
miento, por eiemplo, patrones de comportamiento agresivo. Tal como expone el
interpretativos que expondré más adelante (en el apartado 1.3).
condicionamiento instrumental, s€ tiende a repetir aquellos condicionamientos (
que son refor¿ados positiva[tente. Por el contrario, se tiende a evitar los cofnHJrta-
"Esta distincióo (aprendizaieriecución) es m¡ry importante, porque todo lo que se
mientos de los que se obtiene un refuerzo aversivo. aprende nol€ re¿liza. [,as p€rsonas pueden adquirir, retener y po6eer la capacldad para (
¿Seaprende con los castiSos? Un buen número de inve§tiSaciones ha cons- actua¡ agrelivamente, pero este aprendizaie pocas veces se expres¿rá si la conducta no
tiene valor funcional para estas personas o si está sancionada de manera negativa.,, (
tatado que ur¡a intervendón diseñada sobre Ia base de recompensas positivas,
cuidadosamente contíolada, es muy eficaz para prevenir y/o reducir los com- A. Bandura y E. Ribes (197 51. Modificacio,t dc corutucta. Anólis¡s de lo agrerión y la detiñ- (
portamientos agresivos. En cambio, a pesar de los principios teÓricos elementa- cuencia (p- 3131. México: Trillas.

{
! tdilorial tl()(l I50 llttf()drreci(iI a la llsi(1)l()Bla J(,cial O Edituial tl(x: 1.5 I ()pitük) lll. l.a iiltcraeciólr s(rial

¿l:n quó se difcre ncia e I m«xlclad<l dcl prlccso dc imitaci<in? la irnitaci«in re¡rre- aprcndizaic ¡xrl rnodclad() n() sc basa cn la simple asociacirin dc cstímuk¡-
L,l

senta una simplc rcprtx.lucción dc un comglrtamicnto en [a misma situackin, sin respuesta, sino cn la aclquisición de rcpresentaciones simbólicas dc la acción del
ningún tipo dc reflcxi(xr sobrc la pcrtincncia, los resultad<-¡s y las consccucncias. l)t¡r modelo. l)r¡r esr¡ pcrnritc al <lbservador abstraer elementos para dar respuestas (a
kr tanto, la adccuación y las consccucncias tlc la imitación sc aprenclen ¡x)r cnsayo veces ¡ntegrantl<l cn ól i¡rf<lroracirin de respuestas de diferentes modelos) en
y crror cuando se imita el comportamiento obscrvadt¡, es decir, k» refucrars rctacn otras situaciones, ante estínrulos diferentes, dc manera que se puede hacer una
sobre la pcrsona en proceso de aprcndizaic. lin cambkr, cl mulclado sc rcficrc al previsión dc rcsultatftls; cs decir, quc no se aprende un comportamiento concre-
aprendizaie basado en los efectos que se derivan de ver a otra persona actuar de una to sino cstrategias dc comportamicnto quc pcrmiten ir más allá «je lo que se ha
manera y las consecuencias que esta acción le rep«rrtan. observado en cl mode lo.
Según esto, no es necesario que la persona reciba un refuerzo directo ni que [¿ teoría dcl aprcndizaje social también podría explicar por qué los hombres,
llegue a eiecutar la conducta observada, sino que basta con la obscrvación de las como grupo social, son más agresivos (al menos muestran más comportamien-
consecuencias reforzantes en el modelo (refuerzo vicario). En el modelado,
tos agresivos) quc las muicrcs. se co¡rstata, tanto en situación de laboratorio
pues, el refuerzo se limita a facilitar algunos de los procesos de aprenclizale y n<l
como en la vida real, que kls hombres (comcl grupo social) manifiestan unos ni-
tiene el carácter determinante que le confieren el «¡ndicionamiento instrumen-
veles más altos dcagrcsividad que las mu jeres (como grupo social). No obstante,
tal y la imitación.
también hay mujeres con niveles de agresividad similares a los que presentan
El aprendizaie se adquiere por cuatro procedimientos, más o menos consecuti-
los hombres, y al contrario. [stas observaciones se pueden interpretar -más allá
vos: el proceso de atención, que determinará el tipo de información que se extraelá
de los factores innat<-ls, biológicos y hormonales- por la diversidad en el proceso
del modelo; el de retención del estilo de comportamiento observado; el de repro-
de aprendizale, es decir, en todos aquellos factores experimentales que contribu-
ducción, en el que se elabora la ejecución de la conducta aprendida; y el de moti-
yen a la construcción de la diferencia. Irsta diferencialidad empieza a constituirse
vación, que es el proceso que lleva a desencadenar la conducta aprendida.
justo en el momento de nacer el bebé.
Bandura considera que este tipo de aprendizaie es muy adaptativo en com-
' Niños y niñas: ¿son o los hacemos diferentes? En una investigación realizada
paración con el aprendiza je por ensayo-error, en el sentido que ofrece mucha
en los años setenta se evidenciaba cómo, ante un mismo bebé, cuando se le i«len-
información con un coste muy reducido (si lo hay) por parte del observador;
tificaba como niño, la gente le veía forzudo y firme, y cuando se interpretaba que
es decir, mientras que por ensayo y error la progresión en el aprendizaie es len-
era una niña, se la veía mona, frágil y suave. Al cabo de un año, ya se pueden ob-
ta (por descubrimiento) y et mismo proceso comporta riesgo, el aprendizaie
servar diferencias entre niños y niñas, seguramente en gran parte a causa de esta
por modelado es rápido y los riesgos los corre la persona que "actúa" de mo-
desigualdad de trato por parte de los adultos.
delo. Pequeños y grandes aprendemos una gran cantidad de nuevos reperto-
Dado que los estereotipos culturales son los que guían nuestras creencias y -
rios de comportamiento por medio del modelado.
nuestros comportamientos, y que hombres y muieres están en posiciones dife-

Aprendlzafe vlcarlo rentes de poder e influencia dentro de nuestra sociedad, es más probable encon-
trar que los hombres actúen como líderes y que las muieres se comporten de
"Son adquiridas nuevas pautas de respuota o son ¡r¡odificadas las características de reper-
manera sumisa.
torios de respuesta ya existentes, como resultado de h observación de la conducta de
otros y sus consecuencias reforzantes, sin necesidad de que las respuestas modeladas sean A lo largo de la socializaciín, las niñas adquieren patrones de comporta-
realizadas abiertamente pqr el observador durante el periodo de exposición." miento pasivo y los niños, asertivo, sobre la base de procesos de identificación
con los modelos y de conformidad con las normas sociales que regulan el com-
A. Bandura (1965). Influence of models' reinforcer¡rent contingencies on the acquisition
. of imitative responses. /oumal of Personality and tubl k¡rholqy, 1, 589-595. portamiento diferencial entre hombres y muieres.
(
(
lillr(xlu(ci(i¡¡ a la l)s¡(1)l()8ia s()cial s) tdit()rlrl t l(x l5l (lapitulo Ill. l.a ir¡tcracciorr
,cr [']dil(tr¡al tl(X 152 social

(
()tr«l proccsr¡ dircctamcntc rclaciclnado con la hipótesis
1.1.3. Teoría de la frustración-agresividad de frustraci<in-agrc-
sión cs la catarsis, que sc rcfie rc a la climinación de energía agresiva cuando sc (
realiza una acción agresiva. Así pucs, según la hipótesis catártica, las
[sta teoria [a f<¡rmuló, cn los años cualcnta, un cquip<l dc invcstigaclt¡res lla- ¡rcrsonas (
que puedcn realizar cl comportamicnto agresivo presentarían una disminución
mado grupo de Yalc, intcgratio ¡xrr Dollard, Du¡b, Millcr, Mowrer y Scars. lil mo-
de la a¡¡resivitlad. (
delo de agrcsividad quc proponcn se basa cn la iclea <Jc quc la agrcsividad no está
Ilerkowitz, un teórico dcstacado cle la agresividatl quc también estudia las
motivada ¡xrr factores innatgs, sino ¡nr cstímulos exteriores; es decir, destacan el (
condicioncs quc mediatizan la relación entre frustración y agresividad, postula
carácter reactivo. Su hipótesis inicial sc formula cn los términos sisuicntcs:
que la frustración provoca un estado de activación emocional (la ira) que pre-
(
dispone a actuar agresivamente y que sólo se manifestará esta conducta si la des-
a) que el estímulo exterior quc motiva la agresividad es un cstado emtl-
encadena un estímulo que tenga un significad«r agresivo: los índices cognitivos. (
cional, (:oncretamcnte el cle la frustración (protlucida por un bloqucrl en la
obtención de obietivos), y quc csta frustración siempre desemboca en una Los índices cognitivos (
conducta agresiva;
b) r¡ue la agresividacl sicmprc es {onsecuencia <Je una frrtstración. Estos estírnulos llegan a adquirir un significa«lo agresivo rnediante procesos de con- (
dicionamiento clásico. Por ciemplo, las pistolas son claranrente una señal agresiva
porque tierren una función claramr:nte agresiva -a diferencia de otros obietos que (
También postulan que nr) siempre la agresivida«l se dirige hacia el agente dc pueden tener otras funciones y que no se asocian tan directamente a la agresividad
(des-
la frustración; a menudo, esta agresividad se realiza contra otros obietivos (piedra, cuchillo, palo, lata, ptc.). Aun así, cualquier objeto puede ft¡nciona¡ como ín-
(
plazamiento) «¡ se manifiesta de otras maneras (generalización de la respuesta). dice cognitivo para una persona o un grt¡po determinado si se da un proceso de aso-
ciación entre el obieto y la agresividad.
Esta primera forrn¡lación fue ntuy Cuestionada y, allte tantas obieciones, sc
(
reformuló de la siguiente manera: a) la frustración es u¡r estímulo que puede
(
provocar..entrc otras reacciones, la agresivitlad; b) la agresividad es la tt:ndencia 1.1.4. Reflexión crítica y nueyas versiones
de respttesta dominante, no la única, después de trna frustración' (
de al-
Que se manifieste la conducta agresiva dependerá de la intervenciÓn
Hasta aquí hemos hablado, desde aproximaciones aparentemente neutras,
guno de estos factores: (
de la agresión como un tema de estudio obietivo. Así, cada una de las versiones

O La.fuerz.ade Ia instigación. Las condiciones que pueden incrementar la


pro- expuestas pretende explicar la naturaleza del comportamiento agresivo buscan- (
do explicaciones causales, identificando factores y manipulándolos con
babilidad de agresividad son el grado de deseo de la respuesta frustrada; es el fin de
descubrir la fuerza predictora. 'roclas estas versiones están elaboradas a partir (
rlecir, la intensidad de motivación que tiene un individuo para conseguir un de
investigaciones cxperimentales con el obietivo de encontrar un modelo expli-
fin deseado. También afecta al grado de interferencia para conseguirlo (si es (
y cativo universal que sirva para predecir este fenómeno.
sólo un retraso o una imposibilidad total) y la razón (más o menos trivial)
el número de secuencias de frustración.
Así, unas investigaciones parten de la hipótesis de que Ia causa del compor- (
tamiento agresivo es una energía innata y las investigaciones se plantean, con
a I¿ inhibición. Se da cuanclo se prevé un castigo, pero no quiere decir que no
el fin de demostrar que es inevitable, que forma parte de la (
agre§iva, sino que cambia su torma. También es importante
se dé la respuesta naturaleza humana
y, por lo tanto, que "hay que buscar,, estrategias ,,socialmente
tener en cuenta que la inhibición no elimina ni reduce la instigaciÓn a la aceptadas,, para (
liberar esta energía.
agresividad; incluso'a veces la incre¡nenta.
(

(
lItr(f,luc(i(jrt ¿ la s((ial §1, lldito(ial (l(X 155 (:apitub lll. l.a ¡rteraecióu s({ial
,c, Iilitorial t I()( 154

te a la pcrcc¡xi(trt c intcr¡lrctacitin dc situacioncs dc interaccidrn intcrgrupal. l.)stc


()tras parten dc la premisa quc s()n los m<ltivtts atnhiclltalcs l<ls quc tJctertni-
cs dctectar ltls fac- sentimiento inclucc al intlividuo a actuar con vistas a promover el pr<lpkr gLupo
nan la agrcsiviclad. l)or l() tanto, e I obictivo tlc cstos estudios
para clescubrir y, adcmás, la idcolo¡¡ía dc gru¡xr iustifica krs comportamientos agresivos <Ie sus
tores cxternos (m<ldclos, índiccs coSnitivos, ctc.) y manipularltls
y cómo' mienrbros, rcalizatl«rs con el fin tlc bc'neficiar al grupo.
qué factores facilitan el comportamiento agrcsivo, cuándo
las causas del ctlmp«rr- Los planteanrir:ntos nrás radicalcs se basan en el hecho de cuestionar cl sis-
Y, finalmcntc, «ltrtts tstutlios partcn del axioma dc quc
innatas (incvi- tema cn el que se fundamcnta nucstra sociedad occidental. Sc considera que
tamientcl agresivo las p<xlemos encontrar tanto en las tlis¡rsiciones
las ambientales (los es muy importante explicitar la ¡rusición ideológica que orienta el enfoque y
tabilidad de la naturaleza reactiva de las pcrsonas) como en
agresividad)' análisis de estc tema; es decir, quién estudia qué, cómo, con qué resultados,
estímulos exteriores que pfovocan las conclici<-¡nes facilitadoras de la
cuestiona la re- con qué cfectos. l)roponen lecturas alternativas sobre la función de la agre-
como hemos visto, en ninguna «le las versiones explicacias se
agresivtr sión, y la consideran cr¡mo la única cstrategia que, a veces, permite incidir en
lación causa-efecto, es decir, se da por hecho que el comportamiento
el or«len establecido con vistas a promover un cambio social.'l-ambién ponen
obietivamente identificable y que es la consecuencia de una
causa -cvidente-
es
de manifiesto la relación de poder que se cstablece entre quien crea la norma-
mente obietiva- que hay que descubrir.
explica- tiva para iuzgar, quien iuzga y quicn es iuzgado. Las mismas categorías de le-
. las nuevas versiones que se están elaborantlo sobre estc tema, aportalr gislación criminal son u¡r constructo ideológico elaborado desde unos estratos
más tradicio¡rales:
ciones alternativas a los enfoques psicoloSistas de las versiones
de la sociedad para criminalizar a ur¡ tipo de comportamiento más frecucnte
a partir dc en personas que tienen poccl poder y salvaguardarse a sí mismos.
a) unas consideran útil estudiar las relaciones interpersonales
Así pues, las propuestas de estas nuevas versiones que centran el punto de
examinarlas en el contexto de las relaciones intergrupales'
la agr