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Preferiblemente guardarse refrigerados.

Si no hay refrigerador, la leche que se va a usar en el


día puede guardarse en un lugar fresco, manteniendo los envases sumergidos en agua fría.
La leche materna no se debe hervir, calentar en microondas, ni a baño María, para no deteriorar
los elementos vivos, enzimas y otros elementos que contiene. Para entibiarla, basta sumergir el
tiesto que la contiene en un recipiente con agua caliente a no más de 50 grados, moviendo
suavemente el frasco (no batir) para distribuir el calor y reintegrar la grasa que puede haberse
separado en la superficie.
Forma de dar el biberón
El biberón debe ser dado en brazos, en posición cómoda de amamantamiento, con la cabeza
ligeramente más alta que el cuerpo, ojalá con un buen contacto piel a piel, permitiendo que el
niño mire a los ojos de la persona que lo alimenta. Debe ofrecerse desde el frente, sin que el
niño tenga que voltear la cabeza, ni sobreextender o sobreflectar el cuello para mamar.
Debe hacerse calmadamente, dando tiempo y tranquilidad al niño para que se acople adecua-
damente y se sienta cómodo, considerando además que ésta es una instancia importante de
estimulación sensorial y de comunicación afectiva-emocional. Si el niño continúa amamantán-
dose, es preferible que el biberón sea dado por otra persona para que el niño asocie a la madre
sólo con el pecho.
¿Hasta cuándo el biberón?
El biberón debiera usarse sólo el tiempo que dura la función normal de amamantamiento. A
medida que erupcionan los dientes de la zona anterior (incisivos superiores e inferiores), se
producen cambios progresivos en la boca, que preparan al niño para dejar el amamantamiento
como forma básica de alimentación. De estos cambios, los más evidentes son el crecimiento
anteroposterior y vertical de la mandíbula, la verticalización de los labios para hacer el cierre
anterior, y el posicionamiento retrodentario de la lengua tanto en reposo como en la función
deglutoria y fonética.
Estos cambios morfológicos y funcionales habilitan al niño para beber líquido de un vaso y reci-
bir alimento sólido de una cuchara, por lo que funcionalmente no existe justificación para seguir
usando biberón para ingerir líquidos.
Lamentablemente, patrones socio-culturales de crianza han extendido el uso del biberón a eda-
des muy avanzadas, a veces hasta la edad escolar. El uso prolongado y frecuente de biberón
después de la erupción dentaria, es una severa iatrogenia, causante de alteraciones morfofun-
cionales del aparato dento-máxilo-facial.
Si observamos la perfección con que la naturaleza implementa progresivamente los cambios
morfo funcionales para que el niño se desarrolle armoniosamente, tenemos que reflexionar
acerca de cómo podemos ayudar a estos procesos en lugar de interferirlos.

Extraído del “Manual de Lactancia Materna” Dra. Cecilia Schellhorn H. (2003)


Características del biberón funcional
Aunque es imposible emular la compleja función de amamantar en el pecho, se ha pensado en
la propuesta de un biberón que supla al menos en parte las características funcionales más
relevantes del amamantamiento.
El chupete
El chupete o tetina es lo más importante al hablar de biberón funcional. Aunque en el comercio
no se encuentran chupetes especialmente diseñados bajo el verdadero concepto funcional del
amamantamiento, hay algunos que pueden suplir aceptablemente algunas de las funciones
básicas.
Forma: La forma del chupete debe ser lo más parecido a la forma del pezón-areola del pecho.
La zona que corresponde a la areola, debe permitir la total eversión de los labios superior e infe-
rior sobre su contorno. La tetina, que corresponde al pezón, debe ser lo suficientemente largo y
depresible como para hacer fluír libremente la leche hasta el fondo de la boca por el efecto de
presión negativa de la parte posterior. El chupete largo permite la deglución refleja, dejando a la
lengua libre para coordinar adecuadamente el tríptico funcional succión-deglución-respiración,
evitando la bronco-aspiración, la aerofagia y posteriormente el reflujo. El agujero debe ser tan
pequeño que no deje gotear el contenido al poner el biberón vuelto hacia abajo. Esto permite al
niño extraer la leche en forma dosificada usando la fuerza de vacío de la retrofaringe para hacer
fluir la leche hasta el fondo de la boca para ser deglutida.
Disfunción motora oral
El chupete demasiado corto, obliga al niño a una disociación del tríptico funcional. Los labios y
las encías aprietan la tetina, la lengua succiona en la zona anterior y debe participar como ór-
gano deglutorio para llevar el líquido hacia el fondo de la boca para ser deglutida. Aunque es un
intento de adaptación funcional, desde el punto de vista estomatognático, esta forma de succio-
nar se considera como una disfunción motora oral. Si succiona y deglute de esta forma, se
puede ver leche escurriendo por las comisuras.
Si el niño vuelve a mamar en el pecho, reproduce esta forma disfuncionada de mamar. Esta
“confusión de pezón”, altera significativamente el programa original de acople y amamantamien-
to, con consecuencias clínicas inmediatas: dolor intenso, daño en los pezones, inhibición del
reflejo de ocitocina o eyección de la leche, congestión de los pechos, inhibición del reflejo de
prolactina o producción de la leche, insatisfacción del niño frente a la experiencia fallida, recha-
zo del pecho, hambre, irritabilidad, llanto, angustia y tensión de la madre, autorecriminaciones,
disminución de la autoestima, etc... y finalmente, fracaso de la lactancia.
Material del chupete: Puede ser de goma latex o de silicona, de textura lisa, blando, fácilmente
depresible. Los materiales deben tener registro de calidad certificada para este uso.
Material del biberón
El biberón debe ser de un plástico de buena calidad, resistente a la temperatura, de paredes
lisas, que no retenga residuos y se pueda lavar adecuadamente. El plástico tiene la ventaja que
la grasa y los anticuerpos de la leche materna no se adhieren a sus paredes, como sucede en
los frascos de vidrio.
Tamaño
Es preferible usar biberones pequeños, de manera que las porciones de leche materna se
guarden separadamente en cada uno, evitando los riesgos de contaminar el contenido con la
manipulación.
Algunos detalles para el manejo de la leche extraída
Si la leche se va a mandar a la Sala Cuna u otra Institución, los envases deben ser rotulados
claramente con el nombre del niño, el día y la hora de la extracción.
vacío de succión al momento de mamar. El contacto de la mucosa labial con la zona areolar
estimula los reflejos de succión en el niño y de lactogénesis en la madre.
Posición de la lengua: En el momento de iniciar el acoplamiento, la lengua debe estar ade-
lantada, apoyada en la encía y el labio inferior. Una vez que se sella el acoplamiento, la lengua
permanece durante todo el proceso de amamantamiento en esa posición adelantada y,
abrazando por debajo al pezón-areola, ayuda al cierre anterior para hacer el vacío de succión.
Participación de la lengua en la succión-deglución
Desde esa posición adelantada, la parte media y posterior de la lengua tracciona fuertemente el
pecho, no para “succionar” la leche, sino para alargar el pezón-areola hasta el fondo de la boca,
llevando el flujo de leche -eyectado por la mama- hasta la retrofaringe para ser deglutida.
La deglución refleja del amamantamiento
En la función de amamantamiento normal no se realiza la primera fase del acto deglutorio, en el
que la lengua presiona el alimento líquido contra el paladar y lo impulsa hacia atrás, sino que la
leche ha sido “atraída” hacia la retrofaringe, por la gradiente de presión negativa que ha produ-
cido la succión, sin que la lengua haya tenido que impulsarla. La deglución, por lo tanto, sólo
está constituida por un acto reflejo. La mantención de la lengua en posición adelantada permite
una mayor amplitud de los espacios aéreos y una adecuada coordinación del tríptico funcional
succión-deglución-respiración.
El complejo linguo- hioídeo- mandibular
Los rítmicos movimientos de descenso y adelantamiento del complejo linguo-hioídeo-
mandibular son responsables de crear la fuerza de vacío o de émbolo que atrae la leche que
fluye del pecho hacia la parte posterior de la boca para ser deglutida en forma refleja. En la for-
ma normal de amamantamiento de los primeros seis meses de vida, la lengua no participa di-
rectamente en la “succión” de la leche ni en la deglución de ella.
Al conocer los detalles de este proceso se podrá entender la importancia que tiene un adecua-
do amamantamiento durante el primer semestre de vida y la conveniencia de buscar un sustitu-
to funcional en el caso que no sea posible amamantar durante este período.
Indicaciones para usar biberón funcional
Cuando por alguna razón no es posible amamantar directamente al pecho, para emular la fun-
ción de amamantamiento, se propone el uso de un biberón funcional.
El ideal es que la lactancia materna exclusiva continúe hasta el 6º mes, por lo que el biberón se
propone como alternativa para suplir la función de amamantamiento directo en caso que la ma-
dre no pueda amamantar, y no para sustituir la leche materna. Por lo tanto, el uso de biberón
debe ser indicado clínicamente y no como opción voluntaria para reemplazar el pecho materno.
Se indica en casos que la madre tenga algún impedimento clínico para amamantar directamen-
te y cuando, por razones socio-culturales o laborales, se suspende parcial o totalmente el ama-
mantamiento antes del 6º mes.
El uso del biberón funcional con leche materna extraída está especialmente indicado para el
niño menor de 6 meses que asiste a Sala Cuna, continúe o no con amamantamiento en forma
parcial.
Si continúa mamando el pecho para algunas tomas del día, el biberón funcional evita la modifi-
cación del patrón original de amamantamiento y por lo tanto la confusión de pezones al volver a
mamar del pecho.
En caso de suspensión total del amamantamiento, el biberón funcional estimula el desarrollo
adecuado de las estructuras y funciones del sistema estomatognático y satisface en parte las
necesidades afectivo-emocionales relacionadas con el amamantamiento.
DEGLUCION DEL LACTANTE (predentaria) Y DEGLUCION SOMATICA (post eruptiva).

Cambios funcionales progresivos de la deglución


La deglución es instintiva y refleja antes de los 6 meses. Se denomina deglución predentaria,
del lactante o deglución infantil. Está condicionada sólo para tragar líquidos. Necesita de un
cierre anterior hermético y de una fuerza negativa de vacío posterior.
El cierre hermético anterior se hace con el adosamiento de los labios contra la areola del pecho,
y la fuerza de vacío, con los movimientos de ascenso y descenso del complejo linguomandibu-
lar (efecto de émbolo) que moviliza el líquido hacia el espacio retro-faríngeo.
Cuando el lactante succiona, la lengua se mantiene en posición adelantada para despejar la
zona faríngea y permitir el mecanismo de alternancia coordinada de respiración-deglución.
Deglución somática o madura
La deglución básica o infantil evoluciona y madura a medida que crece la mandíbula y la colum-
na cervical, cambia la posición espacial del hioides y empieza la erupción dentaria. Se transfor-
ma progresivamente en deglución somática, en la que el complejo linguomandibular participa
como órgano deglutorio.
Con la aparición de los dientes cambia la percepción sensorio-espacial de lengua y labios. La
lengua se ubica en posición retrodentaria y los labios se juntan para hacer el cierre anterior y
deglutir (equilibrio del cinturón labio-yugal por fuera y la lengua por dentro).
La aparición progresiva de los dientes integra nuevas percepciones y estímulos (nuevas pra-
xias) que marcan diferentes etapas de madurez morfofuncional del sistema estomatognático.
Una succión eficiente permite desarrollar y madurar las praxias bucales básicas sobre las cua-
les se instalan progresivamente las nuevas funciones orofaríngeas: masticación, deglución so-
mática, fonoarticulación del lenguaje, expresión y mímica facial.
La succión-deglución inadecuada es causa de las distorsiones funcionales más frecuentes del
sistema estomatognático: la respiración bucal y la deglución atípica, disfunciones que a su vez
son causa de la mayoría de las alteraciones de desarrollo máxilo-dentario.
El amamantamiento como tríptico funcional
El amamantamiento es una actividad funcional de gran complejidad. Se considera un tríptico
funcional que integra y coordina interdependientemente las funciones básicas de succión, de-
glución y respiración. La función está diseñada para que el niño extraiga el alimento líquido del
pecho de su madre, lo degluta en forma refleja y respire oportunamente sin riesgo de broncoas-
piración. Un amamantamiento adecuado consiste por lo tanto en la coordinación armónica de
las funciones de succión-deglución-respiración.
Para coordinar estas funciones, es esencial la forma cómo se acopla la boca del niño al pecho,
ya que para este efecto constituyen una unidad funcional de gran eficiencia. Para lograr un
buen acoplamiento, al momento de iniciar la mamada, es importante la posición de la cabeza,
de los labios y de la lengua.
Posición de la cabeza del niño: Cualquiera sea la posición de amamantamiento elegida,
para permitir un buen acoplamiento, la cabeza del niño debe estar a la altura del pecho, la cara
totalmente de frente a la mama, la boca a la altura del pezón-areola, en una posición corporal
cómoda y segura. El objetivo de esta posición es que el niño no voltee la cabeza, no sobreex-
tienda ni sobreflexione el cuello para alcanzar el pecho.
Posición de los labios alrededor del pecho: Tanto el labio superior como el inferior de-
ben estar totalmente evertidos acoplándose como una ventosa alrededor de la zona areolar. El
objetivo de esta relación, es lograr un adosamiento hermético de los labios que permita hacer el
ganizar el tríptico y verse obligado a mamar en forma disfuncional. Es lo que se denomina dis-
función motora oral secundaria o iatrogénica del lactante.
La característica de la DMO es un acoplamiento deficiente: labios no evertidos y no adosados
herméticamente sobre la areola, lengua no protruída sobre el labio y la encía inferior.
Efectores comunes
Estructuralmente, la respiración y la deglución funcionan con elementos comunes y en un espa-
cio común (efectores comunes). La faringe es el lugar donde se cruzan las vías para el aire que
va y viene de los pulmones (vía doble), y para el alimento que va al esófago (vía única). Un me-
canismo sutil coordina estas dos funciones al momento de amamantar. Es en este rol dual de la
faringe donde se produce la descoordinación del tríptico funcional cuando el niño no se ama-
manta en la forma adecuada.
Efectos de la descoordinación inicial del tríptico funcional
La descoordinación de la succión-deglución-respiración en forma reiterada puede establecer
patrones anormales de deglución-respiración. Se confunden las vías digestiva y respiratoria,
induciendo a la deglución de aire junto con el alimento, y a deglutir en apnea.
Estas dos disfunciones tan tempranas, impiden la implementación normal de los patrones de-
glutorios y respiratorios básicos y alteran el proceso de maduración funcional. Las evidencias
hacen presumir que ésta puede ser causa de reflujo gastroesofágico y de episodios apneicos en
los lactantes. Se estudia actualmente si tiene relación con la muerte súbita.
Efectos clínicos de la disfunción motora oral del lactante
La disfunción motora oral en el lactante interfiere severamente con el amamantamiento: dificulta
el acoplamiento boca-pecho, daña los pezones, interfiere con la extracción de la leche, inhibe el
reflejo de eyección, no satisface física ni emocionalmente al niño, no incrementa peso, etc.
La DMO del lactante es una iatrogenia que se puede y debe evitar ya que es la causa más fre-
cuente del fracaso de la lactancia materna.
Amamantar: función transitoria de alimentación
El amamantamiento es la función asignada para alimentar al niño (mamífero) en el primer se-
mestre de vida. Es una función ortopédica natural para estimular el normal crecimiento y desa-
rrollo del sistema estomatognático.
Como función básica de alimentación, tiene una duración limitada. Está programada para ex-
tinguirse progresivamente, a partir del 6º mes. Su extinción coincide con signos de desarrollo
morfo-funcional del sistema estomatognático: disminución de la avidez de succión, extinción del
reflejo de extrusión, aumento de la actividad de las glándulas salivales, comezón de las encías,
y el más visible, la erupción de los primeros dientes. A esta edad hay madurez funcional, meta-
bólica, enzimática, inmunológica y emocional para iniciar el destete.

Conclusiones
La succión en el lactante está integrada al tríptico funcional del amamantamiento.
La necesidad de succión es un imperativo biológico, funcional y emocional.
La succión vacía satisface engañosamente las necesidades biológicas y emocionales.
La DMO es la causa más frecuente del fracaso de la lactancia
Mamadas poco frecuentes en la etapa calostral dificultan la instalación de la lactancia
El uso de biberón y chupete en el lactante causa DMO
La DMO es la causa más frecuente de fracaso del amamantamiento
La succión-deglución en el lactante forman la base de las praxias orofaríngeas y bucofaciales.
contacto visual (estímulo neurohormonal y emocional recíproco de la lactancia),
apego (identidad, pertenencia, interacción emocional,
La succión vacía no se justifica en el período de la lactancia.

Habilidades del RN para organizar las funciones del tríptico funcional


El RN, aún el prematuro, cuenta con habilidades neuro-sensorio-motoras especiales para ama-
mantarse. Minutos después del nacimiento, reflejos neuro-hormonales incondicionados y una
hipersensorialidad olfatoria, táctil, auditiva y visual facilitan la búsqueda del nuevo alimento: rep-
tar en busca del pecho, quimiotropismo olfatorio para encontrar el pecho, capacidad visual para
mirar el pezón, habilidad neurosensoriomotora para acoplarse, succionar, coordinar deglución-
respiración y mamar armónica y rítmicamente.
La succión vacía del período prenatal, se transforma en una función más compleja que se coor-
dina con la deglución y la respiración. El objetivo de la succión es hacer el efecto de una bomba
de vacío para atraer la leche hasta el espacio de la retrofaringe y ser deglutida en forma refleja.
Para que el lactante pueda organizar las funciones del tríptico funcional, es fundamental que el
acoplamiento boca-pecho sea perfecto: cabeza del niño frente a la mama, boca frente al pezón,
pezón-areola al centro de la boca, labios evertidos adosados al contorno de la areola, lengua
protruída apoyada sobre el labio inferior abrazando a la areola por debajo.
Los labios del niño hacen un cierre hermético sobre el pecho de la madre, formando una unidad
de succión al vacío.
El niño de pretérmino está capacitado para acoplarse y succionar, pero necesita más tiempo
para ejercitar, organizar y fortalecer sus funciones.
La primera mamada
La primera experiencia funcional de mamar debe ser en el pecho materno, dentro de la primera
hora después de nacer, idealmente en la sala de parto. La separación del RN del lado de su
madre, o la experiencia de succionar de un biberón o un chupete, interfieren en la secuencia de
reflejos neuro-hormonales que rigen la búsqueda instintiva del pecho, el acoplamiento y la or-
ganización del tríptico funcional. Después de la primera mamada el niño permanece despierto
por un período de hasta dos horas. Luego se duerme, para volver a despertar cuando necesite
mamar nuevamente. De ahí en adelante, necesitará estímulos funcionales frecuentes para or-
ganizar el tríptico funcional (mamadas frecuentes).
Etapa calostral
En los 2 a 3 primeros días después del parto, la glándula mamaria provee calostro, alimento
específico en calidad y cantidad para el neonato. Es una sustancia espesa, de gran concentra-
ción y poco volumen. Esta característica del calostro hace que no fluya fácil ni espontáneamen-
te del pecho si el niño no hace un trabajo activo de extracción, permite al niño deglutir pequeñas
cantidades (gotas), y respirar sin riesgo de aspiración.
La etapa calostral es la instancia para implementar y reforzar el tríptico funcional, no importando
en este momento cuánta leche toma el niño, sino cómo la toma.
Disfunción motora oral (DMO)
Después de los tres a cuatro días posparto, se inicia el proceso de la lactogénesis. La leche
producida es más fluída y de mayor volumen en cada mamada.
Si el niño no ha organizado el tríptico funcional en la etapa calostral, ya sea porque no ha ma-
mado frecuentemente en el pecho o porque la madre tiene características anatómicas de los
pezones que dificultan el agarre, el niño ha recibido alimento de un biberón no funcional, o se le
ha dado un chupete inadecuado para que ejercite la succión, puede tener dificultades para or-
El SE en el período prenatal
Entre la sexta y octava semanas de gestación se separan las cavidades nasal y bucal. La len-
gua se posiciona en el lecho mandibular e inicia sus actividades funcionales con leves movi-
mientos organizados que preparan el acto deglutorio.
Deglución en el período fetal
La deglución es la primera actividad funcional del sistema estomatognático. Durante el período
de gestación el feto organiza y ejercita esta función deglutiendo constantemente líquido amnió-
tico. La deglución en este período constituye un acto reflejo en respuesta a cambios de presio-
nes del líquido amniótico, producidos por los movimientos de la madre y del feto.
Succión en el período fetal
A partir de las 9 semanas el feto posiciona sus manos cerca de la cara. Más adelante, alrededor
de las 13 a 14 semanas, las posiciona más específicamente alrededor de la boca. A las 18 se-
manas puede introducir el pulgar en la boca y hacer los primeros intentos de succión. De ahí en
adelante las imágenes ecográficas muestran que el feto succiona frecuentemente el pulgar has-
ta el término de la gestación.
Deglución refleja y succión vacía fetal
Durante el período prenatal las dos funciones se ejercitan independientemente. La deglución,
pasiva y refleja, se desencadena cuando el líquido amniótico que entra a la boca, fluye hasta el
espacio retrofaríngeo por la gradiente negativa de la zona posterior y estimula el reflejo degluto-
rio. La succión, más activa, responde como un reflejo condicionado al contacto de la mano-
pulgar en la boca. Su objetivo no es extraer líquido, sino ejercitar el complejo linguo-hioídeo-
mandibular para el acto del amamantamiento (succión vacía). Se puede decir que el feto traga
sin succionar y succiona sin tragar.
En este período el feto ejercita regularmente las dos funciones, preparando las estructuras para
el amamantamiento.
El evento de parir-nacer
El niño, como todos los mamíferos, tiene codificado internamente el momento y la forma de na-
cer. Es él quien da la señal de partida induciendo la iniciación del trabajo de parto y el trabajo de
nacer. La secuencia de eventos en las funciones de parir-nacer está comandada por reflejos
neuro-hormonales interrelacionados entre madre e hijo en el preparto, en el parto, en el puerpe-
rio, inmediato y tardío, y durante el proceso de lactancia .

Amamantar: un tríptico funcional


Al momento de nacer el niño integra una tercera función, la respiración pulmonar. A pesar de no
haberla ejercitado en el período prenatal, el RN normal estrena oportunamente la función respi-
ratoria y luego la integra al acto del amamantamiento. Amamantar constituye entonces una fun-
ción interdependiente, coordinada y armónica de tres funciones: succión-deglución-respiración
un tríptico funcional.
Amamantar no es sólo “succionar” la leche del pecho. Está en íntima relación con necesidades
biológicas, funcionales y emocionales:
nutrición (nutrientes específicos, lactosa, ácidos grasos, enzimas, proteínas específicas),
hidratación (equilibrio osmolar, volemia, nutrición celular, excreción)
contacto corporal frecuente (regulación de ritmo cardio-respiratorio, glicemia, temperatural),
drenaje linfático (anillo linfático de Waldeyer oto-rino-oro-faríngeo)
organogénesis (maduración morfofuncional de órganos, glándulas, sistemas),
implementación de la arquitetura cerebral (mapeo morfofuncional y emocional),
LACTANCIA MATERNA
DISFUNCIONES DEL AMAMANTAMIENTO
Contexto: Curso “Trastornos de la Deglución en niños”
Septiembre 2005

Dra. Cecilia Schellhorn Hirigoyen


Odontopediatra
Consultora en Lactancia Materna

AMAMANTAR
Forma parte del proceso reproductivo
Es un continuo del proceso de gestación
Concepto de gestación externa

FUNCION DE AMAMANTAMIENTO
Primera función ortopédica del SE
Promueve el desarrollo neurosensoriomotor
Desarrollo morfofuncional integral del SE
Preparación de nuevas habilidades de alimentación
Preparación de habilidades para el lenguaje

AMAMANTAMIENTO HUMANO
Desarrollo emocional
Mapa neurológico de experiencias emocionales
Implementación de patrones vinculares
Primer acto de comunicación humana

LA SUCCION
La succión forma parte del mecanismo de alimentación primaria en los mamíferos.
Succionar no es sinónimo de amamantar. La succión es una de las tres funciones del amaman-
tamiento.
Para hablar de la succión como función de alimentación, es necesario conocer detalles del sis-
tema estomatognático relacionados con el desarrollo prenatal y la compleja implementación de
este sistema para ejercer la función de amamantamiento.

Sistema estomatognático (SE)


Es un complejo morfofuncional de alta especialización neuro-sensorio-motora, cuya primera
función específica es el amamantamiento. Está integrado por los complejos otorrinolaríngeo,
buco-faríngeo y máxilo-facial. Las estructuras y funciones del SE se definen tempranamente
desde el primer trimestre de gestación.