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Un pedacito del cielo

Shea K

~1~
Al−Anka2019
Un pedacito del cielo
StarvingLunatic

Resumen:

El marido de Georgia suele estar lejos, por lo que es una ama de


casa solitaria hasta que un día Jaz, la chica de entrega de pizza, decide
que van a ser amigas. Pero, cuanto más se acercan, más el marido de
Georgia y la familia de Jaz tienen algo que decir al respecto.
Notas:
Renuncia: Bienvenido a otra historia original de esta lunática. La
historia es mía y los personajes son míos. Por favor, no los use sin mi
permiso.
Advertencia general: Esta historia implica una relación sexual
entre dos mujeres. Si no te gusta, no lo leas. Simple como eso.
Un agradecimiento especial a mis lectores beta: Kattla, RLeefitz y
Kitmaro.

~2~
Al−Anka2019
Capítulo 1: Mezclando Negocios y Placer

El martes fue el peor día jamás inventado, Jaz estaba tan segura,
así como del que el cielo era azul. Si se acabara en algún momento del
futuro cercano, sería una persona mucho más feliz, en verdad, dudaba
de que alguien llorara la pérdida del martes; realmente, dudó que
alguien se afligiera por la pérdida del martes.
Para ella, el martes fue un día muy largo. Sus clases comenzaron
muy temprano en la mañana, y fueron hasta el final en la tarde. Una vez
que estuvo libre de la escuela, trabajó hasta las once de la noche. El
trabajo significaba estar en su coche durante largos períodos de
tiempo, ahora, le encantaba tener un coche, pero estar en su vehículo
no era un día de campo en lo que a ella se refiere.
Jaz manejaba un pequeño Hatchback (Compacto) de tres puertas,
en el que apenas cabía. Tenía más de seis pies de alto, en su mayoría
piernas y brazos. A menudo, comparó el coche con una caja de
sorpresa, en la que apenas entraba. La forma en que encajaba en el
automóvil parecía hacerla el objetivo favorito para la policía cuando
tenían sus momentos “jdlr1”; básicamente, que “simplemente no se
veía bien” que ella condujera. Nunca pensó en que sería algo racial, a
pesar de que era casi negra, a primera vista y a su hermano le gustara
insistir en que era por eso que era detenida con tanta frecuencia.
Especulaba que tenía más que ver con su edad y con el hecho de que
siempre tenía su asiento empujado hasta el fondo. Siempre estaba
medio acostada cuando conducía porque así era como se sentía más
cómoda en el pequeño coche; además, siempre tenía sólo una mano en
el volante, como si estuviera tratando de ser una especie de tipa dura.
No ayudaba a sus asuntos que la música que escuchaba, era
sobre todo rap o metal pesado. A menudo, bromeaba que, si fuera una
poli y la viera en la calle, también se echaría encima.
Justo cuando ese pensamiento cruzó su mente, notó las
familiares luces intermitentes detrás de ella, cortando el cielo nocturno
como un espectáculo láser. Un profundo suspiro escapó de sus labios
mientras negaba con la cabeza.
–No de nuevo,– Jaz entre dientes, mirando por el espejo
retrovisor, casi sorprendida por la visión de la patrulla de la policía.
Esta fue otra razón por la que odiaba los martes. Ser detenida por
estos tiempos había pasado casi todos los martes durante el último par
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de meses y la estaba poniendo vieja. Colocó el coche en el costado de la
carretera y echó un vistazo a la gran mansión de tres pisos a pocos
metros de donde estaba ahora aparcada. El barrio estaba plagado de
esas casas y Jaz a menudo se preguntaba qué tipo de trabajo hacía esa
gente para permitirse vivir en ellas.
–Debería averiguarlo. Tal vez podría hacer doble especialidad
por ellas –murmuró en broma.
No tenía tiempo para reflexionar sobre las casas, las carreras o
las especialidades en este momento, mientras un policía uniformado
golpeaba su ventana. Bajó el volumen de su música antes de enrollar
manualmente la ventana; no, su coche no tenía ventanas eléctricas.
Forzando una sonrisa, hizo todo lo posible por parecer cordial al
oficial, pero no tuvo éxito.
La expresión no llegó a sus ojos azul zafiro, apagados por falta de
sueño. Ah, la vida de una estudiante universitaria loca, tuvo que
asegurarse de que no bostezar mientras hablaba con el oficial.
–Buenas noches, oficial. ¿Hay un problema?–Jaz preguntó en un
tono muy cortés.
El oficial, un hombre joven que Jaz sospechó era sólo unos pocos
años mayor que ella, miró a su coche, como si estuviera buscando algo.
–Buenas noches, señora.–dijo con un tono de voz agrio y
empalagoso. Era tan condescendiente que no necesitaba la sonrisa
estúpida que llevaba, gritando que estaba contento por tener alguna
“acción”.
Jaz estaba tentada a no decepcionarlo en esa área. No era una
persona que se retractara sólo porque alguien pensaba que tenía poder
y autoridad.
Por desgracia, tenía un límite de tiempo que mantener y que
necesitaba para obtener su licenciatura tan pronto como fuera posible.
–Acabamos de tener algunas quejas sobre el ruido y escuché la
música que viene de su coche, pensamos que podría ser por eso. ¿A
dónde te diriges por aquí?–Preguntó, asegurándose de sonar curioso.
Lástima que la mirada altiva nunca dejó sus ojos marrones, que
estaban disfrutando escaneando el interior de su coche.
–Sólo entregando una pizza–respondió Jaz, señalando la bolsa
roja en el asiento del pasajero, que estaba segura de que sus ojos
entrometidos ya habían visto. Podría pensar que el grande e iluminado
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aviso de “Pizza Palace” en la parte superior de su coche respondía a esa
pregunta, pero suponía que no, ya que los policías siempre le hacían la
misma pregunta cada vez que era detenida en ese elegante vecindario.
Suponía que los policías consideraban que podría ser una táctica que
usaba mientras trataba de ocultarse en algún lugar de la parte
exclusiva de la ciudad. Aun así, pensó que era una tontería preguntar.
–¿Te importaría abrir la bolsa?–preguntó, de nuevo con ese tono
repugnantemente dulce. Se preguntó si pensaba que era lindo o
simplemente quería hacerla vomitar.
Jaz suspiró; este tipo sin duda era más ambicioso que el otro par
de chicos que la detuvo. Por lo general, sólo señalaba que tenía una
pizza que entregar, se comprometía a bajar el volumen de música y eso
sería lo suficientemente bueno como para que ella siguiera en su
camino. Mejor que eso era cuando había oficiales que simplemente la
recordaban de otras veces que detenían la patrulla y no la molestaban
en absoluto.
–Abriré la bolsa, pero no la caja. Esas cosas son una perra para
cerrar. No voy a pagar de mi paga si el cliente no quiere una caja de
pizza abierta–explicó Jaz, buscando la bolsa.
–Si quiero que abras la caja...–el oficial empezó a decir, pero Jaz
ni siquiera intento escucharlo.
–Vas a ir a Pizza Palace y comprar la tuya. Si crees que estoy
haciendo algo por qué no usas tu radio, para que puedan reírse largo y
duro de ti por detener a la chica de la pizza que pasa por esta ruta cada
maldito martes a esta misma hora. Te lo prometo, se reirán de ti
durante un tiempo. Y luego, cuando los oficiales Pérez y Robbieson
estén de vuelta aquí la próxima semana voy a tener un buen tiempo
diciéndoles acerca de lo idiota que eres–Jaz le informó. Como el
infierno que iba a pasar por todo esto por una pizza, especialmente
cuando él no tenía derecho a tirar de ella en el primer lugar.
–Escucha–fue cortado de nuevo.
–¿Para qué?–Jaz resopló, abriendo la bolsa. Luego dejó escapar
un jadeo, con una mirada de ojos muy abiertos.–¡Santa mierda, es una
pizza!
El oficial no pensó que fuera tan gracioso si el severo ceño
fruncido que puso en su boca significaba algo.
–Abra la caja,–ordenó, su voz no tan dulce.

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–No voy a abrir la caja. Como he dicho, son difíciles de cerrar y
dudo que estés ahí para detener a la persona que pagó por esto cuando
me grite porque la maldita cosa está abierta y fría–replicó; cerró la
bolsa y volvió a poner la pizza donde estaba antes.
Ella y el poli entonces entraron en una competición de miradas,
que él perdió y pareció trastornarlo aún más.
–Muy bien, señora, salga del coche–ordenó en un tono duro,
agitando con dos dedos.
Jaz tuvo que resistir el impulso de resoplar y rodar los ojos.
–No. Mira, solo quiero entregar esta pizza. ¿Realmente quieres
complicar nuestras vidas por esto? Sólo estoy entregando una pizza.
Puedes llamar a Pizza Palace y consultar con mi jefe, también puedes
darme una propina porque sé que vas a mandar a volar esta para mí ya
que tengo cinco minutos para llegar antes de que la pizza sea gratis–
comentó.
Un ceño fruncido venció al rostro del oficial.–Eres una de esas
malditas punks culo inteligente, ¿No?
–¿No te has dado cuenta? Mira, hombre, sólo estoy haciendo mi
trabajo. Entrego pizza. Como dije, puedes llamar a mi jefe y
comprobarlo. Será más rápido que tú y yo en este ir y venir, ¿verdad?
Fue lo suficientemente amable como para no señalar que
probablemente él era un punk sabelotodo cuando tenía su edad y
posiblemente por eso se metió en el trabajo policial. Parecía gustarle la
idea de tener poder sobre alguien. “Culo duro”.
Apretó los dientes y pudo ver la tensión en toda su cara, incluso
una pequeña vena apareció en su frente. Luego le hizo un gesto con la
mano.–Sal de aquí y asegúrate de mantener apagada esa radio–ordenó
como si la estuviera regañando seriamente.
–Gracias, señor–dijo con un acento que goteaba de sarcasmo. Se
fue antes de intentar empezar otra cosa con ella.
También estaba tentada de hacer estallar su música, pero no
estaba dispuesta a jugar mientras trabajaba. Hizo sonar su música
hasta lo que pensaba que era un volumen decente, el bajo sacudió las
ventanas, y ella sacudió la cabeza mientras conducía, giro el volante a
la izquierda, rodando hacia la siguiente calle. Los ojos azules
permanecieron alertas, no queriendo perderse la casa, aunque esta era

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una entrega regular del martes por la noche. Sin embargo, en algunos
momentos distraídos había pasado por delante de la casa.
–Nadie podría adivinar que realmente puedo hacer varias cosas
si subían conmigo cuando trabajaba.–ella bromeó, queriendo
divertirse.
El reconocimiento de los pilares de ladrillo marrón y la puerta
blanca la hizo frenar y tirar del coche hacia la acera. Jaz apagó el coche
y desató el cinturón de seguridad. Se agachó por puerta cuando salió,
después de haber aprendido hace mucho tiempo a tener cuidado o ella
golpearía su frente con la parte superior del coche. Agarro la pizza con
tanto cuidado como podría agarrar a un bebé, bajó el pie del asiento y
no se molestó en cerrar su coche, las posibilidades de que alguien
hiciera algo más que burlarse de la repugnancia desenmascarada de su
coche en el lujoso barrio era astronómica en lo que a ella respectaba.
–Debería estar preocupada de que alguien lo remolque o le meta
un tiro–Jaz comentó, echando un vistazo a su coche pobre.
No era un vehículo tan horrible, conseguía llevarla del punto A al
punto B tan confiablemente como cualquier otro coche, funcionaba
bien, y no tenía ninguna abolladura. Por supuesto, cuando se
comparaba con los coches en el vecindario, ella podría también haber
estado conduciendo alrededor en un modelo T.
Sacudiendo ese pensamiento recorrió el familiar camino de
adoquines hasta la casa grande y tocó la campana. La primera vez que
había visitado el lugar, pensó que un mayordomo o una criada
responderían.
La imagen le hizo gracia un poco, pensando que, a los señores de
la casa, amantes de pizza vegetariana, les servían mientras se sentaban
en una enorme mesa de esmoquin y vestido de noche. Esforzó los oídos
al escuchar los pasos leves desde el interior de la casa, acercándose a la
puerta.
Cuando se detuvieron, supo que tardarían unos segundos abrir la
puerta. Se entretenía inclinándose en el ojo de la puerta que sabía la
estaba examinando. Un grito sobresaltado por detrás de la puerta saco
una risa de ella cuando se imaginaba la cara de la persona con la
mirada fija en nada más que un gran globo de ojo azul.
La puerta se abrió lentamente y Jaz se puso medio profesional.
No quería hacer estallar su propina, después de todo, ya era una

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miseria lo que hacía en propinas y si la gasolina subía más, estaba a
punto de conseguir una bicicleta.
La forma ahora familiar de quien Jaz supuso que era la señora de
la casa apareció. Estaba, probablemente, por encima de la altura media.
Jaz no estaba segura de cuál era la talla promedio de las mujeres, dado
que a todas ellas le parecía bastante alta, la miraban porque tiene por
lo menos una pulgada y más de seis pies de altura.
La señora de la casa parecía un poco delgada y de piel blanca,
tenía el pelo negro azabache largo hasta los hombros y expresivos ojos
marrones que le parecían ligeramente en forma de almendra a Jaz; la
repartidora a menudo se debatía consigo misma si la mujer era asiática
o no, pero nunca podría decidirlo. No ayudaba que la dama de clase
alta la mirara siempre a través de sus pestañas en lugar de sólo tratar
de mirarla directamente en la cara.
Había decidido hace mucho tiempo, no obstante, que la mujer
estaba definitivamente triste. Era demasiado fácil mirarlo en esos
profundos ojos chocolate, incluso si apenas podía verlos.
–Lo siento, estoy un par de minutos más tarde de lo habitual, los
chicos de azul siguen intentando robar su pizza–comentó Jaz con una
cálida sonrisa que hizo que sus ojos brillaran.
Las líneas de expresión dibujaron una sonrisa muy tímida de la
mujer. Sin embargo, sus ojos no se encontraron.–Lo siento si usted
tuvo algún problema viniendo aquí–Se disculpó con una pequeña voz
que recordó a Jaz algo la miel. Jaz casi tuvo un pensamiento sucio allí,
pero logró reprimirlo.
Jaz hizo un gesto por la disculpa.–Nada peor que cuando los
policías intentaban arrestarme delante de la casa. Quiero decir, sé que
no reciben demasiadas personas conduciendo un coche como el mío
por aquí, pero me gusta pensar que el aviso de pizza me delata,–
comentó, señalando con el pulgar en dirección a su coche.
–Estoy segura de que no es nada personal. Han estado a la
vanguardia durante meses porque ha habido una serie de robos en el
vecindario.
Jaz asintió con la cabeza.–Oh, yo no sabía eso. Me alegro de saber
que había una buena razón para detenerme en lugar de que siempre
estén diciéndome que era por mi música demasiado fuerte. Bueno, tu
pizza está a salvo y está aquí; pero no sé si llego a tiempo, después de
todo.

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La mujer sacudió la cabeza y agitó un poco la mano.
–Oh, no, está bien. No es como si tuviera prisa o algo por el estilo.
La chica de la entrega sonrió, feliz de conseguir a alguien que era
cortés por una vez. Hubo momentos en que la gente actuó como si
estuviera entregando oro o pistolas o algo que necesitaran ese mismo
momento. Entendía si eran drogadictos o algo así, pero la gente normal
que lo hacía la desconcertaba. Algunas personas la maldijeron cuando
no era más que un poco tarde. Por supuesto, si ella estaba de humor,
los maldecía de regreso, pero la mayoría de las veces sólo los dejaba
dispararle con la boca hasta que le quitaban la pizza de sus manos.
Afortunadamente, la mayoría de la gente todavía le daba propina,
incluso si echaban sapos y culebras sobre ella durante más tiempo de
lo que le gustaba.
–Eso es genial. Así que, es el mismo precio de siempre...–Jaz dijo,
a pesar de que tenía ganas de decir más. Su imaginación había estado
sacando lo mejor de ella sobre esta mujer y realmente quería
arreglarlo.
–Muy bien. Gracias, sobre todo por todos los problemas que
atraviesas–dijo la mujer, entregándole a Jaz dos billetes de veinte
dólares. La propina de veinticinco dólares siempre compensaba
cualquier locura que Jaz tuviera que pasar cuando entraba en el
vecindario por lo que a ella se refería.
–No, gracias por siempre ser tan generosa–Jaz respondió
mientras deslizaba la caja en las manos de la mujer y luego metía el
dinero en su bolsillo. Ambas permanecieron allí durante medio
segundo de incomodidad hasta que Jaz simplemente decidió sacarlo.
–Mira, lo siento si esto va a parecer fuera de lugar o algo así, pero
tengo mucha curiosidad sobre esto. Durante los últimos dos meses,
usted ordena lo mismo todo el tiempo en el mismo día, ¿Por qué?
Quiero decir, si puedo preguntar.
La mujer lanzó otra sonrisa tímida y miró a Jaz a través de sus
pestañas.–Está bien. Bueno, para serte sincera, mi marido sale a jugar a
las cartas los martes si no está en un viaje de negocios y realmente no
sé qué hacer conmigo. Lo ha estado haciendo durante meses y todas las
noches después de que él se va, me gusta probar diferentes alimentos
de comida rápida que yo sé que nunca intentaría. Con el tiempo, me
encontré con su pizzería y pensé en ver de qué se trataba todo el
alboroto.

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El rostro moreno de Jaz se arrugó de aquellas palabras.
–¿Alboroto sobre el Palacio de la pizza o alboroto sobre la pizza
en general?
–Pizza en general, lo creas o no. La primera vez que entregaste
fue la primera vez que había tenido una pizza; bueno, una verdadera
pizza en todo caso–respondió ella con un pequeño encogimiento de
hombros.
Los ojos azules se abrieron un segundo.–Wow, tienes que estar
muy resguardada. Sólo para que sepas, venden más que pizza allí.
–Me siento bien con la pizza. Es una noche que sé tendré para mí
y puedo comer algo que quiero sin necesidad de tener de oír quejas
sobre ello. Sólo yo, mi pizza, y la televisión...–La mujer forzó una
sonrisa que Jaz no compró.
Jaz asintió con la cabeza.–El tiempo a solas siempre es bueno,
bien, no te retendré más. Además, si me tomo más tiempo, acabaré
despedida.
–¡Oh!
Los ojos de la mujer se ensancharon con alarma.
–Por favor, no quiero entretenerle. Me sentiría tan horrible si
fueras despedida.
Jaz se estremeció un poco por la incomodidad de la mujer, así
que lanzó una sonrisa encantadora.
–Oye, todo va a estar bien. La gente suele tener miedo de
despedir a alguien más alto que ellos–bromeó.
Las palabras, o tal vez sólo la expresión tranquila, sacaron una
sonrisa tímida de la mujer. La mente de Jaz se relajó y ella pudo
despedirse. Sin embargo, los ojos solitarios y dolorosos de la mujer
permanecían en su mente.
Voy a hacer algo tonto, lo sé. Después de todo, la tontería era una
manía suya.
+++++

Otro martes, otra razón para odiar este día. Una prueba sorpresa
de una lectura que ella no había leído de la materia que odiaba hizo
que Jaz sólo quisiera abandonar la clase en su totalidad, ¿Quién

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demonios da un examen sorpresa la puto tercera semana de clases?
Por lo visto, su profesora de inglés.
–¡La mujer es una sádica! Necesita acostarse o algo así. ¿No tiene
nada mejor que hacer que atormentarnos la tercera maldita semana de
clase? Ya nos ha hecho leer el equivalente a la Guerra y la Paz cada vez
que asigna la tarea y quiere una puta disertación sobre cada maldito
libro, ¿Pero ahora tengo que aguantar esos exámenes sorpresa? Pensé
que había dejado esa porquería atrás en la secundaria,–Jaz se quejó al
aire, asegurándose de mantener un ojo en el camino oscuro mientras
conducía.
La prueba había agriado su actitud, que ya estaba en el inodoro
debido a sus otras clases. Sin embargo, terminar el día con su clase de
inglés fue el peor.
Su martes estaba lleno de cursos obligatorios con horribles
profesores, pero la de inglés era la perdición de su existencia.
Estaba segura de que la profesora era el Anticristo o al menos un
demonio menor. Un día, ella iba a traer algo de agua bendita y tal vez
cantar–¡El Poder de Cristo me guarda!
–Dudo que la mujer me ayude a pasar la clase. ¿Por qué me hice
esto? Espero que este viaje a Pepper Hills no involucre a los policías
esta noche. No puedo soportarlo ahora mismo–suspiró, sacudiendo la
cabeza.
Estaba realmente harta de la gente en roles de autoridad,
incluyendo policías, incluso si había un ladrón acechando el vecindario.
No creía que estaban haciendo su trabajo mientras la acosaban a ella
cuando se suponía que debían estar buscando a un ladrón. Pero,
parecía que la policía estaba haciendo su trabajo porque no había luces
intermitentes y nadie dijo nada acerca de su música; llegó a su destino
sin un problema por primera vez en mucho tiempo.
–Gracias a Dios por los pequeños favores–murmuró, apagando el
motor.–Ahora, con suerte, pasaré por esta pésima idea sin parecer una
maníaca total...aunque, estoy bastante segura de que eso es lo que soy.
Jaz saltó del coche, agarrando una bolsa de plástico y una caja de
pizza. Trotó por el pasillo, el sonsonete del cambio suelto en su bolsillo
resonaba a través de la noche tranquila.
Tocó el timbre con cierta dificultad porque sus manos estaban
llenas, pero se las arregló y no pudo evitar sentirse orgullosa de sí
misma. Me alegro de haber llamado al timbre, ¿Cómo de fracasada soy?
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La puerta se abrió de par en par antes de que Jaz pudiera
burlarse más y la familiar mujer de pelo de ébano contestó a la puerta.–
Wow, eso fue rápido. Acabo de llamar,–dijo ella con asombro, sus ojos
se centraron en la caja en lugar de la persona que la sostenía.
–Bueno, ya que eres tan regular, se me permitió tomar el jet de la
empresa para hacerle la entrega–Jaz comentó con una sonrisa
encantadora, que ella pensó podría ser un desperdicio ya que la señora
de la casa no la miraba.
La mujer se rió.–Espero que no haya tenido una multa ni nada, no
tenías que apresurarte aquí por mi motivo. Pero, eso es realmente
increíble. Quiero decir, sólo llamé hace unos dos minutos.
Jaz continuó sonriendo, disfrutando de la presencia algo amable
de la mujer.–En realidad, no sabía que llamaste. Estoy libre esta noche,
pero pensé que tal vez podrías necesitar un poco de compañía.–¡Sabía
que iba a hacer algo tonto! ¡Soy una tonta por los ojos adorables!
Aunque no los haya visto por completo, por lo visto.
Aquellos ojos que para ella era tan adorables parpadearon varias
veces en confusión. Una frente cremosa fue ligeramente obstruida por
flequillos oscuros arrugados, que Jaz también pensaba que era
adorable. Salió de si cuando notó que la mujer regresaba a su casa,
probablemente a punto de golpear la puerta en la cara de Jaz.
–¡Espere! Lo siento. Esto me pareció una idea tan buena en la
cabeza, pero a veces tengo ideas extrañas.
Jaz rápidamente explicó mientras la mujer hacía una pausa por
un momento. Jaz entonces comenzó a hablar con prisa, queriendo
sacarlo todo en caso de que la puerta fuera a golpear su cara.–Bien,
noté que pides la misma cosa cada martes y luego me dijo que su
marido juega a las cartas el martes, por tanto, creía que tal vez a veces
te sentías sola, ya que nunca parece como si tuvieras a nadie más o
nada cuando tienes tu pizza. Y la casa siempre está oscura y como si no
estuvieras esperando que alguien viniera. Sólo pensé que podría ser
agradable tener a alguien para compartir la pizza sólo por una vez,
pero ahora que lo pienso, probablemente tienes amigos vienen más
tarde. Lo siento mucho; me voy a ir ahora.
Suspirando, bajó la cabeza como un cachorro castigado,
internamente, Jaz se maldijo a sí misma, preguntándose qué diablos
había estado pensando cuando se le ocurrió una idea tan loca, despacio
giró, lista para volver a su coche, y mentalmente darse un puntapié
sólo un poco más. Se detuvo tímidamente apenas había dado un paso.
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–Espera, está bien–dijo la mujer cuando Jaz se volvía. La mujer
miró hacia abajo mientras seguía hablando.–Le agradecería alguna
compañía...–admitió en un tono bajo.
–¡Entonces soy su hombre!–Jaz declarado con una sonrisa
amistosa.–¿Uh… señora? ¿Mujer? ¡Lo que sea!
–Por favor, entre–dijo la mujer, apartándose para que Jaz tuviera
espacio suficiente para entrar.
La repartidora se metió en la casa y la puerta se cerró
mansamente detrás de ella. La casa era oscura y tranquila, al igual que
siempre le parecía cuando llegaba. En la penumbra, notó
inmediatamente que estaba de pie en un amplio vestíbulo y casi silbó,
pero lo atrapo justo cuando estaba frunciendo los labios. Se lamió los
labios para ocultar lo que estaba a punto de hacer y luego notó que su
anfitriona se acercaba a la izquierda.
–Veo la televisión en la sala de estar. Es por aquí.
Explicó la mujer, señalando con la mano la dirección en la que se
dirigía. La manera que ella se movió, Jaz casi esperaba que se inclinara
para mostrarle donde estaba la sala de estar.
–Dirija el camino.
Jaz siguió detrás de su anfitriona, tomando en cuenta la lujosa
habitación que tenían que pasar antes de llegar a la sala de estar. Era
enorme con un techo abovedado que hacía parecer que llegaba al cielo
a Jaz. Estaba bastante segura de que toda su casa podría caber en la
sala de estar. Podía ver cómo una mujer que vivía en un lugar así nunca
hubiera tenido una pizza antes; probablemente estaba acostumbrada a
cosas mucho más finas en la vida.
–Por favor, siéntese en cualquier parte. ¿Déjame tomar la
pizza...?–La mujer hizo una pausa y entrecerró los ojos un poco
mientras recordaba algo.–Lo siento. Nunca hemos sido presentadas
adecuadamente. Soy Georgia Blake.
Por primera vez, los ojos marrones se encontraron con los
azules, Jaz se quedó boquiabierta por un momento, al ver finalmente
esos gloriosos ojos de chocolate en toda su extensión. Ahora estaba
perfectamente claro que Georgia era asiática... y sorprendente.
Sacudiendo eso, Jaz se dio cuenta de que necesitaba presentarse
rápidamente o las cosas se pondrían difíciles antes de que pudieran
hacer algo divertido.

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–Jasper Hall. Mis amigos me llaman Jaz, así que, por favor,
siéntase libre de llamarme así.–Una sonrisa feliz siguió el nombre.
Una pequeña sonrisa se abrió camino en el rostro suave y pálido
de Georgia.
–Es un placer conocerte, Jaz. Ahora, puedes sentarte donde
quieras, por favor. Puedo tomar la pizza y conseguir platos para
nosotras. También debería llamar de nuevo a Pizza Palace y cancelar
mi pedido ya que apareciste.
–Okay. Buena idea. No quiero que Mike sapa por qué estaba tan
dispuesta a darle mi martes y trabajar el sábado por él; sólo me
molestará el resto de la semana–Jaz comentó, entregando la caja de
pizza.–Oh, la pizza es mitad vegetariana y mitad hamburguesa. Pensé
que quizás querrías probar algo diferente, pero si no, me comeré toda
la mitad de la hamburguesa sin mucho problema–explicó.
–Está bien. Me gustaría probar algo nuevo de todos modos–
aseguró Georgia a su invitada.
Jaz entregó la bolsa que estaba sosteniendo también, que
contenía una botella de dos litros de gaseosa. Georgia desapareció por
otra habitación con los artículos mientras Jaz se dejó caer en el sofá de
diseñador. El cojín era tan saltarín que su rodilla casi le hundió la nariz
en su cráneo cuando ella se sentó; para evitar suicidarse, se deslizó al
suelo, pensando que sería mucho más seguro.
Cuando se acomodó en su "Asiento" notó lo suave y lujosa que
era la alfombra. Venia de una casa donde la alfombra de la sala había
estado allí por unos diez años, tal vez más. Incluso cuando era nueva,
no recordaba que se sintiera como la alfombra debajo de ella ahora,
tuvo que resistir el impulso de rodar por el suelo.
Al escanear la habitación, Jaz sintió que le debía dinero a Georgia
sólo por estar sentada en ella. Había tres pinturas en la habitación, dos
clásicas y una moderna que reconoció y sabía que podría poner una
abolladura incluso en la billetera más gorda. Estaba dispuesta a
apostar que habían sido colgadas allí por lo caros que eran porque no
había nada realmente excepcional o agradable a los ojos, en su opinión
de todos modos.
–Me pregunto si Georgia compró esas–reflexionó.
Su instinto le dijo que probablemente no era el caso. La
televisión, que estaba montada en la pared frente a ella, era tan larga
como ella de alta. Cada pieza de equipo electrónico alrededor del
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sistema de entretenimiento parecía ser de tecnología avanzada,
algunas cosas, ni siquiera sabía para qué eran. Los altavoces para
sonido envolvente los reconoció y una vez más ella sabía que eran
caros.
–Es como una sala de cine–dijo para sí misma, con los ojos
vagando hacia la siguiente cosa.
Había un par de mesas de caoba, forrando las paredes estaban
todo tipo de adornos de porcelana knick knacks, que parecía tan caro
como todo lo demás. Jaz no se sorprendería si viera un letrero de "No
tocar" colgando de las mesas como en un museo.
–Lo siento por hacerte esperar tanto tiempo–dijo Georgia cuando
regresó con dos platos, cada uno conteniendo una rebanada de pizza.
Los colocó en la mesa de café junto al sofá.
–Todo está bien. Tampoco tienes que disculparte conmigo,–
contestó Jaz y volvió su atención a la comida.–Tengo la sensación de
que no eres el tipo de poner la caja de pizza en la mesa y luego nos
limitamos a valernos por nosotros mismos, ¿No?
Georgia parpadeó.–Oh...Nunca se me ocurrió hacer eso.
–De esta manera no tienes que seguir levantándote si quieres
más pizza. Y te lo prometo, quiero más pizza; puedo comer alrededor
de la mitad de una pizza por mi cuenta. Dudo que quieras levantarte
tres veces más sólo porque soy una vaca codiciosa–Jaz comentó y lanzó
una sonrisa para dejar a su anfitriona saber que estaba bien si quería
reír.
Georgia se rió un poco, pero fue lo suficientemente educada
como para agacharse la cabeza mientras lo hacía.
–Realmente no me importa–trató de asegurar a su invitada–
Um...podrías sentarte en el sofá, si quieres–agregó.
–Estoy bien donde estoy, gracias–la mujer más alta respondió
con una graciosa sonrisa.
Georgia entrecerró los ojos y sus ojos buscaron el suelo, como si
tratando de entender por qué Jaz preferiría el piso. Jaz sonrió un poco,
especialmente cuando Georgia se relajó a su lado.
Parecía que Georgia no sabía cómo sentarse en el suelo, Jaz
pensaba que era linda. Decidió que le gustaba el comportamiento
tímido de su anfitriona, especialmente su voz suave y cómo la bajaba
cuando era especialmente tímida. El único problema que tenía era que
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Georgia estaba a casi un brazo de ella, lo cual era bastante distante
considerando los brazos de Jaz. Decidió no decir nada desde que
acababan de conocerse.
–Entonces, ¿Qué estamos viendo?–Preguntó Jaz, mirando la
televisión.
–Bueno, esta noche tengo varias películas que he querido ver,
pero todavía no he tenido la oportunidad. Te voy a mostrar la pila.
Georgia respondió, levantándose y caminando hacia el centro de
entretenimiento. Abrió un cajón y del fondo sacó cinco DVD.
Cuando regresó a su lugar de asiento, notó que la pizza de Jaz
había desaparecido. Su boca se abrió y parpadeó con incredulidad.
Jaz sonrió, como si estuviera orgullosa.–¡Oye, soy una chica
grande!–se rió.
–Te daré otra rebanada y podrás ver las películas. ¿Qué quieres,
carne o verduras?–preguntó Georgia, sonriendo un poco para sí misma.
–Realmente no importa. Sorpréndeme.
Georgia asintió con la cabeza y fue a la cocina mientras Jaz
miraba los DVD.
No estaba segura de qué esperar, pero vio que las películas eran
una verdadera mezcla. Había una de comedia, drama extranjero,
romance, y un par de otras de los cuales nunca había oído hablar.
Estaba tentada a seleccionar la de drama extranjero para ver, pero ya
la había visto antes, lo pensó mejor. Hablaba de películas de la peor
manera desde el principio hasta el fin, especialmente las que había
visto, y pensó que sería una distracción para Georgia, especialmente si
necesitaba leer los subtítulos.
–Aquí tienes–dijo Georgia mientras volvía con dos nuevas
rebanadas de Jaz y un vaso alto de cola.
–Gracias–contestó Jaz mientras se lamía los labios antes de
comer otra rebanada. Ella dio un gran bocado antes de dirigir su
atención a su anfitriona.–¿Qué tal si vemos esta?–Sugirió, tocando el
estuche de la comedia.
–Siempre he querido ver esa, pero nadie lo vería conmigo, mi
esposo piensa que es una payasada, el humor chiflado de clase baja–
explicó Georgia.

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–¡Me encanta la payasada! Pero, de bien, me encantan muchas
cosas–Jaz comentó con una sonrisa brillante que hizo sonreír a Georgia
también.
–Me alegro. Espero que la película resulte ser buena–Dijo
Georgia mientras sacaba la película de la envoltura de plástico, puso el
DVD en el reproductor y tuvo una de las noches más agradable en
mucho tiempo.

Capítulo 2: Deja que nieve

El timbre sonó y Georgia tomó una respiración profunda antes de


apresurarse a la puerta con tanta dignidad como pudo reunir. No podía
borrar la sonrisa de su rostro mientras abría la puerta, sin necesidad
de comprobar quién era. Una ráfaga helada de viento la saludó junto
con su buena amiga.
–Buen señor, ¡Hace frío aquí afuera!–Jaz declaro con su propia
sonrisa.
El tono rojo en la punta de su nariz y el tono rosado de sus
mejillas eran un testimonio del horrendo clima. El aire frío y amargo
mordió a Georgia a través de su camisa de diseño de cuello en V y
pantalones delgados.
–¡Entonces entra aquí ya!–Georgia dijo con una sonrisa, tirando
de la mujer mucho más alto a la casa. Rápidamente, cerró la puerta
para mantener lejos el frío de invierno.
–Cuidado allí. Conseguí comida caliente,–Jaz señaló. En sus
manos había una caja de pizza y una bolsa de plástico.–Estoy bastante
segura de que mis manos están pegadas a la comida de hecho–añadió

~ 17 ~
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como una broma cuando notó que la expresión de su amiga había
disminuido un poco.
–Lo sé. Lo siento. Sólo estoy…–Georgia hizo una pausa y agachó
la cabeza, escondiendo un ligero rubor que manchaba sus de piel
blanca s mejillas.–Me alegra que estés aquí,–admitió ella en un tono
bajo, algo avergonzada.
Una suave sonrisa se esparció por la suave cara de Jaz.
–No hay problema. Es agradable tener algún lugar para relajarse
después de mis locas clases del martes.
La mujer más pequeña levantó la cabeza y luego sacudió un poco
la cabeza.–No puedo creer que hayas tomado otro martes para venir
aquí.
Jaz sonrió un poco más.–En realidad no es un problema. No me
tomé el día libre. Acabo de intercambiar días con otra persona; así que
ahora tiene mis sábados y tengo sus martes permanentemente. Él
estaba feliz de hacerlo.
Los ojos de chocolate parpadearon fuerte. Georgia se sorprendió
al saber que Jaz entregaría un fin de semana libre por un día extraño
como el martes. No quería considerar que Jaz lo hizo sólo para
mantener su compañía, a pesar de que la mujer alta había terminado
en su casa los últimos tres martes, sin contar éste. El pensamiento fue
lo suficientemente halagador como para sacar un rubor claro de
Georgia.
Jaz no se dio cuenta de que ella estaba haciendo su recorrido a la
sala de estar. Suspirando de alivio, disfrutó del calor que abrazaba su
frío cuerpo. Dejó la pizza en la mesa de café y colocó la bolsa junto a
ella. Georgia entró detrás de ella mientras deslizaba su largo cuerpo
hacia el suelo, suspirando de nuevo mientras se acomodaba en la suave
alfombra. Sin decir una palabra entre ellas, Georgia le deslizo el largo y
pesado chaqueta de Jaz de sus hombros anchos. Salió de la sala para
colgar la chaqueta. Cuando volvió a entrar en el área, Jaz le sonrió.
–¿Lista para comer?–preguntó la mujer alta, frotándose las
manos.
–Voy a buscar unos platos. ¿Te gustaría beber algo?–Respondió
Georgia.

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–Nah. Traje una gaseosa. No todos podemos beber vino con
pizza–respondió Jaz con una sonrisa. En realidad nunca había visto a
alguien disfrutar de una pizza con vino hasta que conoció a Georgia.
La mujer de pelo de ébano sonrió antes de que desapareciera en
la cocina. Trajo dos platos y dos vasos. Los depositó en la mesa de café
de caoba y gimió un poco mientras se sentaba junto a Jaz.
–No entiendo por qué prefieres sentarte en el suelo que en el
sofá. Esto no se siente muy cómodo.–Georgia comentó, escudriñando el
suelo como si de alguna manera lo hiciera más agradable.
–Es mejor para mí que tu sofá. Yo casi pateé mi cabeza la primera
vez que senté allí. Además, no es lo suficientemente grande en la
espalda para apoyarme en el–Jaz explicó lo mejor que pudo.
Georgia echó un vistazo atrás hacia el sofá y luego en Jaz.
–Supongo. ¿Qué tan alta eres? Me siento como una niña parada a
tu lado.
–Estoy entre 1,85 y 1,90, algo así. Ha pasado un tiempo desde
que me midieron y me han dicho que parece que todavía estoy
creciendo.–Jaz se encogió de hombros.
Georgia asintió y contempló a la Amazona sentada a su lado; para
ella, la altura de Jaz no era realmente lo más impresionante acerca de
ella, aunque era la primera cosa que la mayoría de la gente notaba.
Tenía cabello castaño oscuro mezclado con rubio que usaba en lo que
Georgia creía que se llamaba rastas. Eran delgadas y hacían todo su
camino hasta la mitad de su espalda, recogidas en una cola de caballo
suelta que Georgia pensó encajaba con la joven mujer. También pensó
que el color de pelo de Jaz complementaba bien su tono de piel; tenía
un cutis de piel algo arenoso, como bronceado y amarillo mezclado
juntos.
Georgia adivinó que su huésped era biracial, no sólo por su tono
de piel, sino por el color de los ojos de Jaz. Tenía los ojos azules más
pálidos que Georgia había visto y eso era lo más impresionante
físicamente de Jaz para la mujer mayor. Esos ojos eran increíblemente
hermosos y le recordaban diamantes.
A veces, parecía que su mirada cortaba las cosas cuando las
observaba. Otras veces, tendían a brillar cuando sonreía, que era a
menudo observó Georgia.
–¿Entonces, en tu familia son altos?–Georgia preguntó.

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–Sólo mi mamá y yo. Tengo que mirar hacia arriba para verla, así
que no soy la más alta de mi familia.–Jaz explicó, levantando la vista
por un momento como si su madre estuviera en la habitación.
Georgia se echó a reír.–Wow, eso es increíble. Mi padre es el más
alto de nuestra familia y no creo que tenga ni seis pies, ¿Tienes una
familia grande?
Las trenzas africanas se balancearon cuando la Amazona negó
con la cabeza.–Nope. Sólo somos yo, mis padres, y mi pequeño
hermano mayor.
–¿Pequeño hermano mayor?–Georgia repitió en un tono
desconcertado.
–Es más bajo que yo, así que lo llamo mi pequeño hermano
mayor. ¿Tienes hermanos?–Jaz preguntó cuándo abrió la caja de pizza.
Pensó que podían conversar y comer al mismo tiempo.
–No. Soy hija única. Estoy bastante segura de que también fui un
accidente. Mi padre siempre está fuera por negocios, así que cómo mi
madre quedó embarazada sigue siendo un misterio para ellos–Georgia
comentó, riendo un poco para que Jaz supiera que la mujer
normalmente reservada había hecho una broma.
–¿De Verdad? Pensé que las escuelas ricas ofrecían educación
sexual para aclarar estas cosas–Jaz bromeó, ganando una risa de su
anfitriona.
–Eres demasiado. Hablando de la escuela, ¿Cómo te fue? dijiste
que eras estudiante de segundo año, ¿Verdad?–Georgia preguntó.
–Lo soy. La escuela para mí está bien. Mi clase de inglés este
semestre me está matando. Tomé a esta profesora aunque todo el
mundo me dijo que estaba loca, pero yo necesitaba los créditos y su
clase era la única que se ajustaba a los tiempos que necesitaba; me
alegro de no especializarme en inglés. Si tuviera que ver a esta mujer
más de una vez en la vida, me tiraría de un puente,–respondió Jaz antes
de tomar un mordisco saludable de su rebanada con albóndigas.
–¿En qué te estás especializando?–preguntó Georgia, cogiendo
una rebanada también, una con albóndigas. Se dio cuenta de que su
invitada parecía perdida por un momento.–Lo siento si estoy siendo
curiosa o algo así–Georgia se disculpó rápidamente.
Jaz sacudió la cabeza y le hizo señas con la mano a Georgia,
evitando cualquier sentimiento nervioso por la mujer mayor.

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–No, está bien. Es curioso que me lo preguntes ya que hace poco
cambié mi carrera...por tercera vez–respondió ella con una extraña
sonrisa divertida.
La respuesta hizo que la frente de Georgia se arrugara, un poco
desconcertada de que su amiga cambiara de maestría tantas veces sin
ni siquiera tener dos años de escuela en su haber.
–¿En qué te especializabas?–Se inclinó hacia delante, como si no
quisiera perderse la respuesta.
Tomando otro bocado de su pizza, Jaz se frotó el puente de la
nariz con el dedo índice por un momento, como si estuviera
considerando su respuesta. Georgia iba a retirar su pregunta, pensando
que podría estar preocupando a Jaz si la giganta tenía que pensar tanto
en ello.
Al final resultó que, Jaz no estaba realmente preocupada, solo
terminando de masticar su comida antes de responder.
–Empecé en ingeniería. Honestamente, no tengo ni idea de lo que
pensaba hacer con un título de ingeniero, pero sonaba muy inteligente.
Pensé que podría ser arquitecto o algo así, realmente no sé lo que
estaba pensando con eso y que me hizo saber que no quería un título
de ingeniería. Después de que decidiera que la ingeniería no iba a ser lo
mío, entré directamente en la arquitectura, pensando que estaría bien
con hacer eso. Después de un tiempo, sin embargo, tampoco pensé que
lo haría bien.
Las cejas de Georgia se acurrucaron, desapareciendo ligeramente
por debajo de los oscuros flequillos.–Parecen buenas especialidades.
¿Por qué las escogiste si no pensabas que te iría bien con ellas?
Jaz se encogió de hombros.–Pensé que eso haría feliz a mi familia.
Sé que tienen expectativas muy altas de mí porque creen que soy tan
inteligente. Imaginé que esperaban que entrara en un campo
realmente grandioso o algo así. Pero, cuando vieron lo miserable que
era, me dijeron que fuera por lo que quería.
Georgia sonrió, pensando que era muy dulce de la familia de Jaz.–
Entonces, ¿Qué querías?
Una sonrisa enorme y exaltada recorrió el joven rostro de la
morena.–Diseño gráfico.
Georgia parpadeó.–Eres una artista?–Dio a su nueva amiga una
mirada larga sin creer que la giganta larguirucha parecía una artista.

~ 21 ~
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No estaba segura de lo que era, pero nada de Jaz le indico que pudiera
ser una artista.
Hubo un vigoroso gesto antes de que algo verbal pudiera salir de
la boca de Jaz.–Sí, lo estoy. He conseguido algunos trabajos ya. Mis
amigos me dejan diseñar tatuajes y baratijas para ellos. Te puedo
mostrar mi portafolio en cualquier momento si quieres.
Por un momento, Georgia sólo pudo captar la energía de Jaz y el
obvio amor por su arte. La forma en que esos ojos azules pálido
brillaban sólo por mencionar su trabajo fascinaba a Georgia.–Me
encantaría ver tu trabajo.
–Bueno, lo traeré el próximo martes para que lo veas.
–Oh...sí...–respondió Georgia, sonando un poco decepcionada, y
agachó la cabeza un poco, ocultando su rostro detrás de una cortina de
pelo de ébano sedoso.
Jaz inclinó la cabeza hacia un lado para contemplarla,
preguntándose si Georgia estaría en su típico yo tímido. Se inclinó un
poco y vio los profundos ojos marrones de Georgia.
No, ella vio que esto no era la timidez habitual tomando el
control. Era algo más profundo.
–Sabes, te daré mi número de celular. De esa manera, puedes
llamarme y podemos pasar el rato en los días que no sean solo el
martes.–Propuso Jaz impulsivamente y luego se dio cuenta de lo loco
que probablemente eso sonaba para alguien que estaba segura una
mujer de sociedad ocupada.–O sabes, puedes advertirme si no vas a
estar aquí en un martes o algo así,–añadió rápidamente.
La sonrisa de Georgia podría haber iluminado a toda la ciudad.–
¡Me gustaría eso!–Luego hizo una mueca, dándose cuenta de lo ansiosa
que sonaba. Se aclaró la garganta y se acomodó un poco.–Jaz, Yo...yo...–
Un rubor invadió sus mejillas de porcelana y deseó poder
recomponerse lo suficiente para, al menos, asegurarle a Jaz que no
siempre era tan incómoda.
–Oye, no tienes que explicármelo. Me gusta cuando las chicas
guapas quieren mi número,–Jaz comentó y luego se dio cuenta de que
Georgia arqueó una ceja en lugar de reír como ella había esperado. Rió
un poco para encubrir el hecho de que su broma no había funcionado e
hizo una nota mental de la cara que su amiga le estaba dando.–
Uh...pero, sí, déjame darte mi número y podemos pasar más tiempo. A
tu marido no le importará, ¿Verdad?
~ 22 ~
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Georgia negó con la cabeza, con los ojos fijos en el suelo, su voz
era baja y su desesperación casi tangible.–No lo hará. Esta fuera la
mayor parte del tiempo. Comenzó este nuevo negocio y siempre está
tratando de conseguir nuevos clientes, así que siempre esta fuera. Me
siento…muy…sola…
–Bueno, amiga, no temas. ¡Jaz está aquí para solucionar todo eso!
La joven declaró con una sonrisa, lanzando su brazo a través de
los hombros de Georgia y tirando de la mujer más pequeña cerca.
El primer instinto de Georgia fue alejarse, pero ella lo ignoró
cuando se dio cuenta de que el cuerpo delgado de Jaz era cálido y
amistoso. Había pasado un tiempo desde que sintió el calor de otro ser
humano. Suspiró y se quedó dónde estaba.
+++++

Los ojos de chocolate miraban fijamente la hoja de papel rasgada


con un número de teléfono en ella. Georgia se sorprendió de que no se
hubiera borrado la tinta, considerando las veces que apretaba su
pulgar contra él y lo frotaba. Se desvaneció un poco y el papel brillaba
del aceite de sus dedos; sus pies descalzos en el vestíbulo de baldosas
apenas hacían ruido mientras paseaba, sus ojos se desviaban hacia el
teléfono del vestíbulo cada pocos segundos. Un leve suspiro se unió a
sus pisadas por un breve momento.
–¿Qué patética soy? ¿En serio? Probablemente tiene clase o algo
así. Debería dejarla en paz, pero realmente quiero ver su
portafolio...Oh, ¿A quién estoy engañando? Sólo quiero compañía. Una
compañía que no me mire como si estuviera loca si quiero ver un
montón de películas de los años 20 o películas extranjeras o algo así.–
Georgia murmuró, sacudiendo la cabeza e intentando frotar las líneas
de preocupación de su frente.
En el último mes, que en realidad era sólo una colección de
cuatro martes, Georgia se encontró apreciando la compañía de Jaz. A
veces, incluso se encontró ansiando la compañía de Jaz y esperando los
martes por eso. Ella rápidamente se animó con Jaz después de la
sorpresa inicial de la joven que sólo apareció de la nada en su puerta.
Por supuesto, era difícil no animarse a una persona tan abierta y
amistosa, sino un poco loca. Sonrió ante el recuerdo y se preguntó si
Jaz era siempre tan impulsiva. Estaba dispuesta a apostar que lo era.
–Probablemente también siente pena de mí y es por eso que lo
hizo. Pero, me invito a pasar un buen rato con ella más allá del martes.
~ 23 ~
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¿Estaba diciendo eso? ¿Qué busco con salir con una de estudiante de
segundo año de la universidad? Mis días universitarios están muy lejos
de mí. Esto sólo me hace parecer aún más patética,–Georgia siseó, su
boca se dobló en un airado ceño.
Georgia no sabía qué edad tenía Jaz, pero tenía la sensación de
que la mujer alta era joven. Se sentía avergonzada ahora que estaba
pensando en ello, lo mucho que le gustaba salir con alguien que todavía
era un estudiante universitario. Miró de nuevo el papel en la mano y
decidió olvidarse de él. No tenía ningún asunto para salir con alguien
que probablemente ni siquiera tuviera la edad suficiente para beber.
Con eso arreglado, entró en la tranquila sala de estar y escaneó la
zona con tristes ojos marrones. El espacio siempre parecía a una tumba
para ella, su tumba, fría, vacía, y sola. Cerró los ojos y podía oír risas,
sentir calidez y compañía. Sin pensarlo, terminó de nuevo al lado del
teléfono. Lo cogió y miró el papel, sus dedos marcaron antes de que
tuviera una posibilidad de cuestionarse a ella misma.
–Hola, has llamado a Jaz. Si me estás llamando para culparme por
algo, presiona uno. Si estás llamando para encargar algo, presiona dos.
Si recientemente accidentalmente alguien condujo a través de su patio,
yo estaba borracha y no era yo,–Jaz respondió a su teléfono, ganando
varias risitas de su amiga.
–¿Qué presiono si quiero saber si estás libre esta noche?–Georgia
preguntó, voz sonando divertido y satisfecho.
–No presionas nada. Sólo dime cuánto estás dispuesta a pagarme
por mi precioso tiempo.–Jaz comentó y su tono hizo fácil imaginar la
sonrisa que estaba luciendo.
–Bueno, tengo dinero para gastar.
–Lo sé, por eso estoy tratando de explotar todo lo que vales. Pero,
en serio, ¿Quieres que vaya?
Georgia mordió un poco su labio inferior.–Si no es demasiada
molestia. Mi marido acaba de salir en un viaje de negocios y ninguna de
mis amigas vienen a pasar el rato...–explicó ella con un tono
tembloroso.
Jaz suspiró un poco, reconociendo ya esa voz; era la forma en que
Georgia sonaba cuando estaba sola e insegura de sí misma; tiró del
corazón de Jaz, así que fue una decisión fácil de tomar.

~ 24 ~
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–¿Debo llevar comida también? Iba a comer hamburguesas o algo
ya que mi mamá no cocinó hoy.
Georgia parpadeó fuertemente por las palabras "mi mamá".
Estaba empezando a pensar en la edad de Jaz de nuevo, la estudiante
universitaria todavía vivía en casa, parecía. ¿Qué demonios estoy
haciendo merodeando a una niña?
–Georgia, ¿sigues ahí?–Jaz preguntó.
–Sí, lo estoy–respondió la mujer de pelo de ébano.
–Así que, voy a conseguir algunas hamburguesas y basura y estar
en cómo en una hora. ¿Eso es bueno?
–Um...–Georgia vaciló, su mente retrocediendo sobre sus
inseguridades y problemas. La vergüenza se instaló en su alma.
–Sabes, yo realmente no quiero tomar su tiempo–preguntó de
repente, tratando de soltar a Jaz del gancho.
–No es problema. Estaba sentada aquí leyendo para la clase;
puedo hacerlo por la mañana. Preferiría estar contigo de todas formas.
Así que, siéntate bien y encuentra algo que podamos hacer mientras
consigo algo de comida y pongo mi culo ahí.
–Uh... bien...–Georgia estuvo de acuerdo. Sonrió un poco y su
corazón se agitó, contento de que Jaz no cayera en su patético intento
de alejarse y pasar tiempo juntas. Realmente quería a alguien allí con
ella y Jaz había demostrado ser una gran compañía.
–Te veré dentro de poco.
–Está bien.–Georgia suspiró aliviada cuando desconectaron la
llamada. Se dejó caer en el sofá y trató de hacer que su corazón se
ralentizara ahora que todo había terminado. No puedo creer que esté
muy ansiosa por esto. Es sólo Jaz.
Sabía que Jaz era la causa de la ansiedad. Estaba un poco
preocupada de pasar tiempo con alguien mucho más joven que ella;
pero, se sentía bastante cómoda con Jaz. La estudiante de segundo año
de la Universidad ofreció una aceptación incondicional y amabilidad
que nadie más hizo. Ninguna de sus otras amigas la hacía sentir tan
relajada y a gusto con ella misma y con su compañía. ¿Esto podría ser
algo de lo que deberíamos hablar? puesto que era tan fácil hablar con
Jaz, creía que conversar con ella la haría sentirse mejor.

~ 25 ~
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−¿Por qué es tan fácil hablar con ella? No puedo hablar con nadie
tan fácilmente como puedo con Jaz. No puedo hablar con nadie tan
fácilmente como con Jaz. Ni siquiera me pregunto si a ella le importa lo
que estoy diciendo, porque siempre puedo decir que tengo toda su
atención. A veces, ella sólo parece una gran osa de peluche, lista para
escuchar lo que sale de mi boca,−Georgia murmuró para sí misma. No
estaba segura de qué hacer con Jaz o su comportamiento en torno a la
mujer más joven.
Apenas una hora después de que Georgia hiciera la llamada, Jaz
estaba llamando a la puerta. Georgia se sorprendió cuando abrió la
puerta y ver que estaba nevando bastante fuerte. No podía creer que
Jaz hiciera el viaje en una fuerte tormenta.
–No lo sabía...–Georgia murmuró cuando su huésped entró, los
ojos marrones como cierva se disculparon más que palabra alguna.
–Está bien. Espero que la nieve nunca se detenga y no tenga que
ir a clase mañana,–Jaz comentó antes de olfatear al final de su frase.–
Bueno, tengo la comida. Espero que tengas la diversión,–declaró,
sosteniendo su botín, cuatro bolsas de papel blanco que contenían
comida chatarra.
–Tengo un par de películas y algunos juegos de mesa, esperaba
que pudiéramos hablar un poco también–Explicó Georgia.
–No hay ningún problema. Déjame salir de mis botas antes de
que mis dedos se congelen.
Georgia entró en el papel de una buena anfitriona e
inmediatamente tomó la chaqueta de su huésped. Colgó la chaqueta en
el armario y subió la calefacción para su huésped. Jaz se estremeció
cuando entró en la sala de estar, aunque pensó que probablemente
sería mejor comer en el comedor. Simplemente no quería caminar por
la casa, sin saber lo cómoda que Georgia se sentía con ella todavía.
–¿No estás más caliente todavía? ¿Debería traerte una manta?–
Preguntó Georgia cuando entró en la sala de estar.
–Estoy bien. Hambrienta, sin embargo, así que voy a abrir estas
hamburguesas. Si planeas comer a algunas de ellas, sugiero que sientes
tu culo y esperes que no roa tu brazo.–Jaz bromeó, sonriendo mientras
hablaba.
Georgia se rió y se puso cómoda al lado de Jaz cuando empezó a
sacar comida de la bolsa. La mujer mayor parpadeó con fuerza cuando

~ 26 ~
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vio la pila de hamburguesas envueltas y varias cajas de patatas fritas.
Se rió de nuevo, ganando una mirada curiosa de su huésped.
–¿Algo gracioso?–Jaz preguntó con una ceja levantada.
–Es sólo mucha comida. Siempre me asombra lo mucho que
comes. Tus padres deben asaltar un banco alimentándote a ti y a tu
hermano–Georgia respondió, todavía mirando el montón de comida
chatarra.
–Bueno. Nunca hay muchas sobras en nuestra casa, aunque,
claro, mis padres también pueden colocar la comida a distancia.
–Oh. ¿Tu hermano todavía vive en casa?
–Sí. Mi mamá le daría un ataque si tratara de irse. No creo que le
guste la idea de tener un nido vacío–Jaz comentó con una risa y luego
tomó dos hamburguesas.–¿Quieres una hamburguesa normal o una
hamburguesa con queso?
–Um... la hamburguesa normal está bien–respondió Georgia.
–Bueno, un par de ellas son sencillas. No sabía si te gusta kétchup
o mostaza o mayonesa o pepinillos o algo así. Como sabes, no soy
exigente, así que sigue adelante y toma lo que quieras y comeré lo que
quede.
Georgia asintió con la cabeza.–¿Tu familia es así?
–Mi madre es realmente la única que es particular sobre lo que
come. Mi padre es de una de esas familias que crecieron comiendo
sándwiches de queso y cosas de vez en cuando, así que siempre es
bueno sólo tener una comida caliente en frente de él. Mi hermano y yo
heredamos el gusto de mi padre, supongo, mis padres trabajaron muy
duro para asegurarse de que siempre tuviéramos comida en la mesa.
Otro guiño de la anfitriona. Realmente no sabía qué decir a eso, a
pesar de que el tono de Jaz implicaba que no era gran cosa, sin
embargo, Georgia nunca había crecido preocupándose acerca de si
habría comida; era un hecho. Todavía era un hecho.
–Um…entonces, ¿Cuántos años tiene tu hermano?–Georgia
preguntó curiosamente. Pensó que sería una buena manera de hablar
de sus diferencias de edad.
–Veinticinco. Es un mecánico muy bueno, así que, si alguna vez
tienes un coche o cinco que necesiten un poco de trabajo, llámame–Jaz

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respondió con una sonrisa radiante. La expresión era tan brillante que
su anfitriona tuvo que sonreír también.
–Tu hermano…él es un año más joven que yo…–Georgia comentó
y esperó la reacción. No estaba segura de lo que esperaba, pero se
tensó como si Jaz fuera a explotar, literalmente, o golpearla.
–Si.–Jaz inclinó la cabeza para mirar a su amiga con intensos ojos
azules.–No te habría imaginado de finales de veinte, aunque, claro, hace
que tu matrimonio tenga más sentido para mí.
Los ojos de chocolate parpadearon varias veces antes de que
Georgia entornara los ojos, examinando a su invitada por un
momento.–¿No te molesta que sea un año mayor que tu hermano
mayor?
Jaz se rascó la frente y rió un poco.–Uh… no. ¿Debería? No estás
molesta que estar con una chica de 19 años, ¿No es así?
–¡¿Tienes diecinueve?!–Georgia jadeó, yendo tan lejos como para
poner su mano sobre su boca.
–Sí, estudiante de segundo año en la Universidad y todo, supongo
que te molesta–respondió Jaz.
La mirada de Georgia se volvió hacia abajo y ella retorció sus
manos en su regazo.
–Me siento un poco extraña al tomar tiempo de tu vida social;
siento que deberíamos pasar más tiempo con la gente de nuestra edad
o algo. Deberíamos estar alrededor de personas de nuestra edad.
–¿Porqué? Salgo con mi hermano y sus amigos todo el tiempo,
algunos de ellos son casi diez años mayor que yo. Siempre y cuando
estemos bien el uno con el otro eso es lo que cuenta. Si te gusta pasar el
rato conmigo, está bien. ¿No hay límite de edad? en adultos de todos
modos. Admito que, si yo tuviera como doce, esto sería
endemoniadamente espeluznante.–Jaz comentó, riendo al final para
aligerar el estado de ánimo.
–Realmente disfruto de tu compañía. Eres diferente de mis otras
amigas. Sólo quería asegurarme de que estaba bien contigo que sea
mucho mayor que tú–Georgia dijo, esperando sentirse mejor acerca de
estar cerca de alguien mucho más joven que ella.
–Tú no eres mucho más vieja que yo. Son sólo seis años. No te
preocupes por eso. Mientras estemos bien, no hay problema.−Jaz lo
desestimó todo por morder en una hamburguesa de queso.–Espero
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que no planees comer tus hamburguesas con vino–dijo con una sonrisa
burlona, cambiando a propósito el tema.
Georgia se ruborizó.–Uh… no, no lo planeé. Pensé que podrías
traer un poco de gaseosa. ¿No lo hiciste?
–Por supuesto que lo hice. Debería haber botellas en esa bolsa
junto a ti.
La chica mayor se inclinó y comprobar las bolsas más cercanas a
ella. Había tres litros de botellas de cola. Tomó una y le entregó la otra
a Jaz. Durante un rato, masticaron en silencio el montón de comida
chatarra.
–Entonces, ¿Qué pasó con tu esposo? Parece un poco abrupto
para él ir en un viaje de negocios,–comentó Jaz.
–No realmente. Ha trabajado en un acuerdo durante un par de
días. Ayer me dijo que iba a volar para sellarlo. Su negocio es pequeño,
así que tiene que hacer un montón de trabajo por él. A veces, él está
más ocupado que otros, pero a menudo se aparta sí parece que podría
haber un cliente.–Georgia explicó.
–¿Cómo lo conoció de todos modos? En realidad, ¿cuál es su
nombre en primer lugar? Es raro siempre decir "tu marido" o algo así.
–Su nombre es Allen. En realidad, lo conocí en la Universidad,
tuvimos una clase de negocios juntos y acabamos hablando en algún
momento durante el semestre. Él era muy dulce y muy agradable
conmigo. Siempre me trataba como si fuera preciosa para él. Salimos
durante dos años y luego nos casamos.
–¿Cuánto tiempo han estado casados?
Georgia suspiró.–Hmm...Cuatro años. A veces, se siente más y
otras veces se siente como nada en absoluto. Supongo que es porque
no está aquí mucho tiempo.
–¿Qué tipo de negocio tiene?–Jaz preguntó.
–Vende software antivirus. Son cosas de alta tecnología y de
vanguardia. Jura que no hay nada como eso en este momento. Pero
sólo ha sido capaz de ponerlo en marcha. Antes de eso, pasó mucho
tiempo desarrollando la tecnología.
Jaz asintió con la cabeza.–Trabajo con computadoras y esas cosas
en algún momento. Así que, ¿Y qué hay de ti? ¿Qué haces cuando está
corriendo por ahí tratando de poner su producto en marcha?

~ 29 ~
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–Bueno, antes de salir contigo, pasaba mucho tiempo cocinando.
Me gusta mucho hornear.
Jaz se rascó la frente, que estaba fruncida.–¿Qué del trabajo?
quiero decir, tienes un título y todo, así que pensé que tendrías un
trabajo o algo así.
–No. Iba a hacerlo, pero Allen no quería que lo hiciera. Creo que
quiso probarle a mi padre que podía apoyarme y cuidar de mí; hasta
ahora, está haciendo un muy buen trabajo. A mi papá también le gusta
mucho Allen.
–Bueno, creo que con que te guste Allen a ti es lo más importante,
dudo que te estuvieras casada con él si no te gustara,–Jaz razonado.
Georgia asintió y volvieron a comer. De repente, la mujer de pelo
de ébano recordó algo.–Oye, ¿Trajiste tu portafolios contigo como
dijiste que lo harías?–preguntó con curiosidad.
Jaz dejó de masticar y se contuvo antes de que su boca se abriera.
–¡Mierda! Lo dejé en el coche. Tendré que enfrentar la helada
polar por él.
–No tienes que hacerlo.
–Nah, está bien. No me gusta dejarlo en el coche de todos modos.
Es como dejar a mi bebé en un auto o algo así–Jaz comentó con una
risita algo tímida.
Georgia se rió, a pesar de que realmente no entendía. Jaz volvió a
ponerse las botas y salió trotando por la espesa nieve; ella odiaba
pensar en cómo iba a ser para llegar a su casa. Abrió el coche y sacó su
trabajo, que estaba envuelto en una bolsa de plástico.
Volvió a entrar en la casa; Georgia estaba esperándola en la
puerta y la cerró como si Jaz estuviera siendo perseguida por hordas
invasoras.
–¡Ahí fuera hace un frío del carajo!–Jaz se estremeció. Esa sería la
última vez que salió a una tormenta de nieve sin su chaqueta.
Georgia se rió.–Esa es una expresión inusual–señaló.
Jaz dio un paso atrás y luego pensó en ello por un momento.
–Supongo que lo es–Sonrió alegremente–De todos modos, aquí
está mi último portafolio. Cosas que mostrar si estoy tratando de
mendigar un poco de trabajo.

~ 30 ~
Al−Anka2019
–¿Has conseguido muchos trabajos?–Georgia preguntó
curiosamente cuando regresaron a la sala de estar. Jaz entregó a la
mujer mayor el portafolio mientras volvía a comer; la giganta iba en su
cuarta hamburguesa.
–Tengo lo suficiente. Realmente, sólo obtengo trabajos de gente
que conozco y quiere trabajos personalizados en cosas. Me pagan para
diseñar tatuajes y esas cosas, que están en la parte delantera de un
artículo. He diseñado cosas para patinetas y tablas de snowboard. Hago
un trabajo realmente enfermo con esos porque consigo trabajar con
colores. Muchas veces llego a trabajar con colores brillantes porque
quieren que sus tablas se destaquen, sólo cosas enfermas. Me gusta
inventar pequeños personajes, también, pero no he tenido la
oportunidad de vender cualquiera de esos a nadie aparte de mi mamá.
Los usa en la escuela.
–¿Escuela?–gimió Georgia, con una elegante ceja de ónix
levantada ligeramente.
–Oh, mi mamá enseña la geología y la ciencia de la tierra en la
escuela secundaria. Utiliza mis personajes como mascotas para las
cosas, como ferias de ciencia, folletos, tablones de anuncios, y basura
para tratar de conseguir a la gente más interesados. No sé si funciona o
no, pero cree que son lindos. Esos están en la parte de atrás si quieres
verlos.
Georgia asintió, mientras miraba lentamente el libro. La primera
docena de páginas sostenían diseños de tatuajes. La mayoría de los
diseños parecían tatuajes "tribales" con formas intrincadas y líneas
dinámicas, la mayoría hechas con tinta negra, otros eran imágenes de
varios temas, que eran tan llamativos como los tatuajes. Había un
montón de bordes afilados y ángulos de corte que se trasladó a sus
diseños para patinetas y tablas de snowboard en la siguiente sección
del portafolio.
Esta sección también mostraba su amor por los colores brillantes
y los pasteles vívidos fácilmente llamaban la atención, muchos de los
diseños parecían "enfermos" en la opinión de Georgia, pero sabía que
su definición de la palabra era muy diferente a la de Jaz porque algunos
de los diseños la asustaban un poco.
Cuando Georgia llegó a la sección de personajes del portafolio,
estaba un poco sorprendida. Pensó que iba a ver a los payasos más
aterradores y los hombres lobos amenazadores, pero encontró
pequeños y lindas criaturas de ojos saltones. Hechos con un

~ 31 ~
Al−Anka2019
pronunciado punto de vista, intercambiados por delicadas curvas; los
brillantes colores permanecieron, pero ya no parecía gritar a los ojos.
En cambio, los colores dieron a todos los personajes un atractivo un
poco travieso. La mezcla en las sombras les hizo parecer atractiva,
como si estuvieran agitando a los espectadores en la escena. Georgia
no pudo evitar sonreír.
–Te gustan los pequeños personajes, ¿Verdad?–Preguntó Jaz sin
molestarse en echar un vistazo para ver qué parte del portafolio
miraba su amiga.
–¡Son tan adorables! Eres tan talentosa, aunque tus payasos
sonrientes me asustan–respondió Georgia, todavía sonriendo.
–Personalmente, el tipo para quien diseñe los payasos sonrientes
para los sustitos me causa un miedo de muerte–Jaz dijo con una
sonrisa burlona que dejó claro que estaba bromeando.
–Tienes tanto talento.
–Sí, bueno, pues me gustaría tener el talento y el dinero. Por lo
tanto, si conoce a alguien que necesita un diseño de patineta, tatuaje o
snowboard, apúntelos en mi dirección.
Georgia se rió.–Sólo me estás usando para las conexiones;
primero tratando de conseguir un negocio para tu hermano y ahora
para ti misma. Antes de que acabe la noche, vas a estar tratando de
decirme que, si conozco a alguien con niños, necesiten ser enviados a
tu mamá para la tutoría científica.
–¡Hey, ayudaría a mantener la comida en la mesa!
–Puedo ver cómo eso sería una ventaja en tu casa–Georgia
replicó, señalando a la media docena de envolturas vacías de
hamburguesas por su amiga.
Las dos bromearon y se tomaron el pelo durante un par de horas
hasta que el celular de Jaz sonó. Sacó el teléfono para ver que su madre
le envió un mensaje de texto suplicando que regresara a casa antes de
que la nieve empeorara. Rió un poco y apartó su teléfono.
–Bueno, esa es mi mamá diciéndome que lleve mi culo a casa
antes que la nieve llegue hasta mis oídos–Jaz, anunció.
–Oh, no me di cuenta de que todavía estaba nevando–comentó
Georgia, mirando hacia la ventana. Todavía estaba agitado por lo que
podía ver.

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Al−Anka2019
–No se ve tan mal como antes. Pero mejor me voy. Mi mamá se
preocupa por nosotros cuando conducimos con mal tiempo; casi me
golpeó con una escoba cuando le dije que iba a salir–dijo Jaz con una
sonrisa.–Me divertí pasando un rato contigo, sin embargo, llámame
cuando quieras, Georgia, especialmente si estás sola. Me gusta hacerte
compañía–dijo con honestidad abierta que Georgia se quedó
estupefacta por más segundos de lo que le gustaba.
–Gracias por venir. Realmente lo aprecio. Espero que no tengas
problemas con tus padres–respondió Georgia, yendo a recuperar el
chaqueta de su invitada.
Jaz siguió a su anfitriona.–Mi mamá es toda de ladrar y no
morder. Sólo se preocupa por el tiempo. No es nada.–La artista se puso
el chaqueta y caminaron hacia la puerta.–¿Vas a estar bien aquí sola?–
preguntó Jaz a su amiga.
–Estaré bien. He pasado muchas estas noches sola mucho antes
de conocerte, Jaz. No tienes que preocuparte por mí–respondió
Georgia.–Sólo asegúrate de llegar a casa segura, llámame cuando
llegues.
Jaz sonrió.–Ahora suenas como mi madre.
–Lo digo en serio. Odiaría pensar que algo te pasó porque hiciste
todo lo posible para hacerme compañía.
–Bien. Te llamaré tan pronto como llegue a casa.
–Bueno. Conduce con cuidado.
Jaz asintió y se dirigió al coche. Georgia vio a su amiga salir y
luego volvió a la casa. Sacudió su cabeza; era amiga de una chica de
diecinueve años. Se sentía un poco extraña al respecto, pero sobre todo
eso, estaba feliz. Le gustaba estar cerca de Jaz.

~ 33 ~
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Capítulo 3: Placeres Pecaminosos

Georgia silbó mientras se movía por su cocina, sonriendo todo el


camino. El sol se estaba hundiendo y su marido se había ido hace
varias horas para otro viaje de negocios. Miró a través de la ventana e
imaginó que estaba mirando la misma puesta de sol, aunque dudaba
que lo hiciera. No podía recordar que se diera cuenta de una puesta de
sol.
–Probablemente está repasando su plan de batalla–murmuró
para sí misma, sacudiendo la cabeza.–Siempre son negocios, negocios,
negocios con él últimamente. Probablemente las cosas
empeorarán…antes de que mejoren como él dijo. Más viajes para él y
más tiempo a solas en esta casa para mí. Incluso cuando está aquí,
siempre está atascado en su teléfono, tratando de conseguir más
negocios. Así que seguiré estando sola...–Un largo suspiro escapó de
sus labios.
Con el fin de evitar pensar más en lo que respecta a su marido y
cuánto tiempo iba a estar fuera, hizo su cosa favorita en el mundo,
hornear. Se había ofrecido a hacer tortas y ponquecitos para una
recaudación de fondos de la escuela. Una amiga suya había hecho la
solicitud y ella estaba muy deseosa de ayudar, además, pensó que las
hijas de su amiga eran demasiado adorables para negarles cualquier
cosa, así que era fácil hornear cosas para su escuela.
Cuando sonó el timbre de la puerta, Georgia estaba un poco
sorprendida por su progreso. Miró alrededor de la cocina y supo que se
había ido por la borda. Sabía que sucedía cuando se la dejaba a su
suerte en una cocina. No podía creer que en poco más de dos horas,
ella había hecho tantos productos de pastelerías.

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Al−Anka2019
–Bueno, ellos saben que yo siempre me pierdo toda cuando se
trata de estas cosas. Tal vez pueda conseguir que Gina tome el extra ...
bueno, tal vez si se lo ofrezco mientras la mantengo secuestrada y la
torturo de alguna manera, tomará el extra–Dijo Georgia mientras iba a
contestar la puerta.
–Gracias a Dios, Georgia. Si me hubieras dejado a fuera un poco
más, ¡Me habría congelado hasta morir en los peldaños de tu casa!
Georgia se rió de la naturaleza excesivamente dramática de su
amiga, sobre todo porque sabía que su amiga era dramática. Se apartó
para dejar entrar a la mujer antes de que comenzara a quejarse más, lo
cual era casi un hecho. Gina Chamberlain se movió más allá de Georgia
con la gracia de la realeza y un poco de esnobismo, ni siquiera miró a la
señora de la casa. Georgia cerró rápidamente la puerta una vez que
Gina estuvo sobre el umbral.
–¿Quieres que te tome tu chaqueta?–preguntó Georgia,
extendiendo una mano por el grueso pelaje negro en el que Gina estaba
enterrada.
–No, no planeo quedarme tanto tiempo. Tengo que llevar a las
chicas después de esto. No tuviste ningún problema en hacer los tortas,
¿Verdad, cariño?–preguntó Gina con curiosidad, sacudiendo su largo
pelo castaño rojizo de su hombro.
–Por supuesto que no,–Declaró Georgia con una sonrisa tímida.
Los ojos de chocolate se sumergieron, encontrando el suelo de
baldosas del vestíbulo muy interesante.
–Oh, no, cariño, te fuiste de nuevo por la borda, ¿Verdad?
La voz de Gina era un cruce entre gimotear y suplicar.
–No puedo evitarlo. Entro en una zona. Les hice a las muchachas
unas tortas para cada una y luego les hice una docena de ponquecitos,
como no habías aparecido todavía, no parecía ver una razón para
detenerme. ¿Crees que las chicas quieren más de lo que pidieron?
Gina negó con la cabeza.–Estoy segura de que lo harían, pero no
van a poder llevar mucho más que eso a la escuela. Tienen sólo diez y
ocho años, después de todo.
Georgia suspiró y sus esbeltos hombros cayeron.
–Supongo que sería un poco de más para ellas llevarlos. Te
ayudaré a llevar las tortas a tu auto.

~ 35 ~
Al−Anka2019
Hubo un guiño de la pelirroja.–Voy a traer a los contenedores tan
pronto como las niñas terminen con ellas. Oh, no te olvides de la obra
al final del mes. Nunca me perdonarán si no apareces.
Georgia sonrió un poco.–Me encanta cómo te culpan por mi
forma de actuar.
–Parecen pensar que tengo un control remoto que te hace hacer
lo que digo y, a su vez, parecen pensar que tienen un control remoto
que me hace hacer lo que dicen.
–Podrían estar en lo cierto.
Gina se rió un poco mientras entraban a la cocina para conseguir
las tortas. ¿Gina no se sorprendió por el desorden? o las bandejas de
ponquecitos. Los productos de pastelerías que necesitaba estaban
asegurados en recipientes de plástico. Agarró dos y Georgia agarró a
los otros dos. Marcharon hacia fuera en la tarde de invierno y Georgia
casi lanzó un grito cuando el frío la cortó, rápidamente, pusieron los
tortas en la parte trasera del sedán de lujo y Gina saltó al coche para
calentarse. Georgia iba a correr de regreso a la casa, pero Gina no
pareció terminar la conversación.
–Ahora, no te olvides de la obra de nuevo. Y, por favor, trae a
Allen. De esta manera no tengo que escuchar a Rick quejarse toda la
noche. Creerías que él pensó que estábamos en Broadway por la forma
en que criticó la última obra de la escuela–dijo Gina, ignorando o no
notando a su amiga temblando.
–Haré lo mejor que pueda. Por lo que sé, él no tiene ningún viaje
planeado, pero sabes cómo es con él–Georgia respondió, envolviendo
sus brazos alrededor de sí misma con la esperanza de que la hiciera
más cálida.
–Sobornalo si es necesario. Dile que Rick lo llevará al barco por
un fin de semana si sólo viene a la obra de las niñas. Me aseguraré de
que Rick lo haga también.
Georgia se encogió un poco y miró lejos.–Bueno...Lo intentaré...
–No, no lo intentes, cariño. Por favor, hazlo. Realmente no quiero
lidiar con Rick lloriqueando durante toda la noche. Allen será una
distracción apropiada, así que asegúrate de llevarlo con él.
–Voy a intentarlo–repitió la mujer congelada.–Ya sabes cómo es
Allen. Sin duda estaré allí. Me encanta ver a las chicas en acción–Sus
dientes castañeaban mientras sonreía.

~ 36 ~
Al−Anka2019
–Estoy segura de que vendrás por nosotros. Cuídate cariño.
Georgia retrocedió mientras Gina se alejaba. Entonces hizo una
carrera loca para la casa, cerrando de golpe la puerta cuando estuvo
dentro. Tomó algunas respiraciones profundas, como si tratara de
calentar sus entrañas. Decidió que nunca iba a desafiar el invierno en
sólo una camiseta de cuello en V y pantalones de chándal delgados
nunca más.
–Bueno, y ahora, ¿Qué voy a hacer con todos estos ponquecitos
extra?–Georgia se preguntó. Se había pasado más allá de esta vez con
toda seguridad porque tenía cuatro bandejas de ponquecitos; cada
bandeja tenía dieciséis ponquecitos.
Sólo reflexionó un momento antes de acercarse al teléfono,
sabiendo exactamente qué hacer. Marcó el número de memoria y
esperó la respuesta.
129c$<

Jaz gimió al oír su teléfono celular sonar.–Maldita sea, dije que


iba a ir. ¿Por qué diablos sigue llamándome?–Murmuró al aire.
La mujer alta escaneó su habitación en busca de su teléfono
celular. Un ceño fruncido arruinó sus rasgos morenos mientras miraba
las montañas de papeles y ropas, pensando que su teléfono podría
estar en cualquiera de esas pilas. Justo cuando estaba a punto de
bucear, se dio cuenta de que el teléfono estaba tranquilo en el borde de
su escritorio. Lo extrajo rápidamente, dispuesta a soltar una corriente
de maldiciones, hasta que vio quién la llamaba.
–Oh, hey, Georgia,–Jaz dijo, calmándose inmediatamente.
–Hey, Jaz. ¿Cómo estás?–Georgia preguntó cortésmente.
–Lo estoy haciendo bien. ¿Tú?
–Estoy bien, gracias. Escucha, me preguntaba si podrías hacerme
un gran favor–explicó Georgia, hablando en voz baja.–Su timidez se
filtraba poner una sonrisa en la cara de Jaz.
–Cualquier cosa para ti. ¿Qué pasa?
–Hoy estaba horneando para recaudar fondos de la escuela, pero
me deje llevar muy lejos. Ahora, tengo 64 ponquecitos sentados en mi
cocina sin ningún sitio adonde ir y nadie para comerlos.

~ 37 ~
Al−Anka2019
Jaz se rió.–¿Déjame entender esto, el favor que quieres es que
vaya y me coma esos ponquecitos?–¿Por qué la gente no pide favores
así todo el tiempo?
–Bueno, sé que no podrías comerlos todos, pero pensé que tal
vez quieras llevarlos a casa como mínimo.
–Tú sólo ten esos ponquecitos para mí y veremos acerca de
comerlos todos ellos. Entonces, ¿Cómo está todo? ¿El marido
alrededor?
–En realidad, no. Se fue para un viaje de negocios hoy. No está
seguro de cuándo volverá, pero no más de cinco días dijo.
–Eso es un montón de días. ¿Por qué no me llamaste? podríamos
haber alquilado algunas películas y comido comida chatarra hasta
explotar,–La mujer alta comentó con otra risa.
–Yo no quería tomar tu tiempo. Quiero decir, si te llamara cada
vez que Allen se fuera, prácticamente vivirías en la casa, además, me
imagino que tienes una vida fuera de mí. No quiero ocupar todo tu
tiempo.
–No me importa. Estaré allí dentro de poco y lista para pasar el
rato,–Jaz ordenó juguetonamente.
Georgia se rió entre dientes.–Supongo que no hay discusiones.
–Yo no lo recomendaría. Sólo asegúrate de que tener algo para
que hagamos cuando llegue allí. Aparte de atiborrarse de sus deliciosos
ponquecitos.
Georgia se rió de nuevo cuando la llamada fue desconectada, Jaz
sonrió para sí misma y estaba a punto de salir corriendo para salir con
Georgia cuando se dio cuenta de lo que llevaba puesto. Se estremeció y
se quitó sus pantalones negros favoritos, reemplazándolos con unos
vaqueros cómodos. Ella desabotonó su camisa de polvo azul y la arrojó
sobre su cama deshecha. Entonces puso una camisa negra con un
diseño de una tela de araña. Luego bajó las escaleras, tronando tan
fuerte que sacudió las fotos en la pared.
–Jaz, deja de correr por aquí como un rinoceronte en estampida–
su madre la regañó.
El sonido de la voz de su madre detuvo a Jaz en seco. Se inclinó
un poco mientras daba los dos últimos pasos con cortesía, una vez que
tocó el piso, se volvió hacia su madre, haciendo grandes ojos de
cachorro.
~ 38 ~
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–Lo siento, Ma–Jaz gimoteó, asegurándose de sonar tan patética
como parecía. Levantando el labio inferior, en realidad obligó a sus
ojos a aguarse un poquito.
–No me des esa mirada, Jaz.
La mirada patética se transformó rápidamente en una gentil
sonrisa cuando Jaz miró a su madre, Maggie Hall. Jaz no creía que su
madre encajara con el nombre de "Maggie", pero de nuevo, tampoco
creía que su madre se llamara "Ponquecito" este último era el nombre
real de su madre, pero lo acortó cuando llegó a los Estados Unidos hace
más de dos décadas. Su madre sentía que con "Maggie" era más
"americana", lo que eso significara, Jaz siempre pensó. Fue un poco
divertido que su madre tratara de hiciera su nombre más "americano",
mientras nombraba a sus hijos después como las rocas. No había nada
americano con el nombre de "Jasper"
A menudo la gente le dijo a Jaz que su madre se clonó para
conseguir una hija. Jaz era casi una réplica exacta de su madre, en
cuanto a su altura, aunque su madre era de dos centímetros más alta, y
sus rostros,—salvo que Jaz era más morena—tenían los mismos ojos
azul hielo, narices delgadas, labios llenos, y cabezas de forma ovalada.
Maggie era la razón por la que Jaz tenía rubio su cabello, pero Jaz
estaba feliz de heredar la textura del pelo de su padre, simplemente no
pensaba que sus rastas se vieran bien si tuviera el pelo igual que el de
su madre. Aparte de su cabello, sólo había un par de otras diferencias
entre ellas. Jaz era más delgada que su madre y Maggie tenía más líneas
en la cara.
–¿Por qué estás corriendo por la casa como si hubieras perdido
la cabeza? Sé que no has salido con Robbie y Mitch por un tiempo, pero
esa no es razón para huir,–Maggie reprendió a la chica.
–En realidad, Ma, voy por la casa de mi amiga Georgia. Si Rob o
Mitch llaman, diles que los alcanzaré más tarde,–explicó Jaz, yendo al
armario del vestíbulo para buscar su chaqueta.
–¿Otra vez?–Maggie sacudió la cabeza y su pelo corto y recto
apenas se movió.
¿Qué quiere decir con otra vez?–Haces sonar como si estuviera
en la casa de Georgia todo el tiempo–dijo Jaz.
–Estás por ahí mucho últimamente. ¿Está segura de que no estás
bajo sus pies? ¿Su marido no le molesta que estés allí?–preguntó
Maggie.
~ 39 ~
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Jaz se encogió de hombros.–No sé si lo hace. No he conocido al
tipo. Viaja mucho y se siente sola. Me llama cuando él se va.
–Eso no suena bien, ¿Verdad?–preguntó Maggie.
Jaz se rió un poco.
–Uh...bien, suena mal de esa manera. Es sólo que, durante el día,
ella tiene todas estas obligaciones sociales para mantenerla ocupada y
todo, pero más tarde cuando se va a casa, es sólo ella y una gran casa
vacía.
La chica se frotó el puente de la nariz con el dedo índice.–Mira,
mamá, me llevo muy bien con Georgia y ella podría necesitar una
amiga.
–¿Ella no tiene ninguna?–Maggie preguntó, arqueando una ceja
de color del sol.
–Estoy bastante segura de que sí, pero también están casadas,
por lo que es extraño para divertirse con una amiga con su marido;
¡Además, MA, estoy recibiendo ponquecitos gratis de este trato!–Jaz se
quejó, rebotando arriba y abajo y agitando las manos como si sus
muñecas estaban rotas.
Maggie se rió un poco.–La primera mujer que has conocido que le
gusta cocinar y está casada.
Jaz sonrió.–¿Crees que Dios está de bromas?
–Jaz, ¿Estás segura de esto?–su madre le preguntó con
preocupación que sólo la persona que le dio a luz y la crio podría
reunir.
–MA, Georgia es inofensiva. En serio, creo que es tímida y
educada y no quiere imponerse a sus amigas casadas. Es más fácil estar
conmigo cuando sólo es ella. Es genial, mamá–prometió la chica.
Maggie decidió renunciar a la pelea ahora mismo. Sabía que Jaz
era una fuerza a tener en cuenta cuando tenía una idea en la cabeza.
Además, Jaz realmente parecía gustarle a su nueva amiga y Maggie no
estaba interesada en interponerse en el camino de una amistad
floreciente.
–Asegúrate de llevar tu chaqueta larga. Hace frío ahí fuera.
Maggie advirtió a su hija.

~ 40 ~
Al−Anka2019
–¡Ma!–Jaz se quejó, a pesar de que planeaba tomar su chaqueta
larga.
Maggie se echó a reír mientras su hija cogía la chaqueta deseada
del armario del pasillo. Le gritó al despedirse
–Te amo–cuando Jaz salió disparada de la puerta, los
ponquecitos llamando su nombre. Maggie sonrió mientras su hija se
iba.
Jaz entró en su coche y rápidamente lo encendió. El automóvil
nunca parecía calentarse lo suficientemente rápido en el invierno,
mientras esperaba que el coche se calentara, se metió en el bolsillo y
sacó un paquete de cigarrillos. Puso uno en los labios y, cuando iba a
encenderlo, su teléfono celular sonó. Se chupó los dientes y recuperó el
dispositivo del bolsillo de sus pantalones.
–Hey, Robbie,–Jaz saludó a su amiga.–Mira, voy a tener que
cancelar. Surgió algo. Hablo contigo más tarde.
La chica alta no le dio a su amiga la oportunidad de objetar,
desconectó la llamada, encendió su cigarrillo y arrancó; imágenes de
ponquecitos y ojos marrones de chocolate bailaron a través de su
cabeza hasta el prestigioso barrio Pepper Hills.
Mientras salía del coche, maldijo cuando el frío que
prácticamente le abofeteó en la cara. Trotó hasta la puerta familiar y
llamó. Segundos después, la puerta se abrió y se le concedió el acceso a
la calidez.
–Entonces, ¿Dijiste algo sobre los ponquecitos?–Comentó Jaz con
una sonrisa de dientes mientras se paraba frente a Georgia.
–Llegaste muy rápido. Los panecillos te motivan mucho, veo,–
Georgia contrarrestado.
–¡Tú lo sabes! ¡Mejor que valgan la pena!–La artista amenazó
juguetonamente a la mujer mayor.
–Espero que valgan la pena irrumpir en mi casa y ni siquiera
darme un saludo adecuado–dijo Georgia, sacudiendo un dedo a su
huésped.
Jaz se rió.–Mi madre hace esa cosa del dedo.
Georgia miró su dedo como si no supiera lo que estaba
haciendo.–También la mía. Debe ser una cosa de mamá. Aquí, dame tu
chaqueta y te traeré los ponquecitos.

~ 41 ~
Al−Anka2019
Jaz se quitó la chaqueta y se la dio a Georgia. La chica se dirigió a
la sala de estar mientras Georgia hacía sus tareas. Georgia permaneció
en la cocina durante unos minutos, mirando los ponquecitos.
–Uh... ¿Jaz? –la mujer mayor llamó.
–¿Sip?
–¿Te importaría comer los ponquecitos en la cocina? Estos son
mucho más propensos a producir migas que la pizza o las
hamburguesas–Señaló Georgia. No estaba de humor para aspirar la
alfombra de la sala de estar.
–¡No hay problema!
Jaz entró en la cocina unos segundos más tarde y su boca golpeó
el suelo. Nunca había visto una cocina más hermosa. Sabía que debía
haber esperado los mostradores de mármol, los gabinetes de madera
pulidos, la enorme cocina, la isla giganta con cada pieza de cubiertos
que un chef podía usar, y cada tipo de vasija inventada, pero nunca
pasó por su mente algo así. Se dio cuenta de que nunca pensaba en el
tamaño de la casa una vez que estaba en ella. Se encogió de hombros
cuando sus ojos se concentraron en los ponquecitos.
–Wow, realmente hiciste un montón,–Jaz rió. Su boca se aguo
sólo por la visión de los dulces.
–Me meto en una zona cuando empiezo a hornear y estoy aquí
sola–respondió Georgia.
–¿Por qué cocinaste esta vez?–preguntó la joven, caminando
hacia una mesa al final de la cocina. Los ponquecitos estaban
esperándola y estaba segura de que iba a salir de la casa con dolor de
estómago si los ponquecitos eran tan buenos como parecían.
–Una de mis amigas tiene dos hijas y querían ayudar en una
colecta de fondos para la escuela, que era una feria de tortas, mi amiga
Gina no tiene habilidades de hornear en absoluto y sus hijas no les
gusta la forma en que su cocinero hace tortas. Las chicas me pidieron
que horneara para ellas.
–¿Te gustan las chicas?–Jaz adivinó.
Una sonrisa se extendió por la cara de Georgia y parecía iluminar
toda la habitación.–¡Son unos ángeles! No sé cómo Gina tuvo unas
chicas tan dulces y adorables, pero me alegro de que lo hiciera. Hacen
que valga la pena aguantar a sus padres. Ambas quieren ser actrices,

~ 42 ~
Al−Anka2019
así que siempre tienen representaciones en la escuela. Voy a la mayoría
de ellas.
Jaz asintió y sonrió un poco también.–Eso es amable de tu parte.
Deben ser muy buenas chicas.
–Sí, por eso me pasé la tarde horneando para ellas. Se suponía
que sólo debía hacer una torta y una docena de ponquecitos, cuando
llegué a los ponquecitos, como puedes imaginar, me dejé llevar un
poco.–Georgia sonrió un poco.
Jaz sonrió también.–Sólo un poco. Entonces, ¿Qué tienes para que
hagamos mientras veo cuántos ponquecitos puedo comer? creo que
debería ser capaz de comer al menos veinte de ellos.
–Por favor, no comas en exceso, Jaz. Sea lo que sea que no puedas
terminar, eres bienvenida a llevarte a casa. Sólo Déjame un par–solicitó
Georgia.–Oh, tengo algunos juegos de trivia que podemos jugar. ¿Eso es
bueno para ti?
–Suena bien. Siempre que pueda comer mientras lo hacemos.
Georgia se rió un poco, lo que trajo una sonrisa a la cara de Jaz.
Georgia fue a recuperar los juegos mientras Jaz empujó un ponquecito
entero en su boca. Gimió en voz alta cuando la torta de chocolate
golpeó su lengua.
–¡Oh, Dios!¡Juro que esto es un pecado que se derrite en mi boca!
¡Si los otros son tan buenos como el chocolate, yo podría tener que
matarte y comerlos todos!–Jaz murmuró con una bocanada de
chocolate dulce. Muerte por ponquecitos; ¡Me gustaría irme con una
sonrisa si se tratara de estos ponquecitos!
–Jaz, no te habrás metido esa cosa entera en la boca, ¿Verdad?–
preguntó Georgia en un tono de regaño cuando regresó, sosteniendo
una caja de juegos. Iban a jugar a Scattergories.
–¡No!–mintió la joven. Su boca todavía llena de tortas y sus
mejillas se asemejaban a las de una ardilla codiciosa. Había migas
alrededor de sus labios un pico de azúcar glaseado en la esquina de su
boca.
Georgia sólo se rió y negó con la cabeza. Dejó la caja y comenzó a
configurar el juego mientras Jaz se las arregló para conseguir dar de
baja a más ponquecitos. Agarró otro ponquecito, uno de fresa con un
tipo de glaseado que Jaz nunca había visto antes. Se enteró de que era

~ 43 ~
Al−Anka2019
tan bueno como el chocolate y comenzó a gemir de nuevo. Cerró los
ojos como rico sabor jugó en su lengua.
–¿Debo salir y dejarte sola con los ponquecitos?–Georgia bromeó
debido a los ruidos que la chica seguía haciendo.
−¡No me tientes, mujer! ¡Eres una especie de diosa de los
ponquecitos! ¡Joder que llevare a casa, voy a comerme todos estos!
Declaró Jaz, pareciendo muy seria. Definitivamente iba a irse con
dolor de estómago.
–No creo que puedas comerlos todos y te vas a poner enferma
tratando. Por no hablar, que ganarás una tonelada de peso–comentó
Georgia. No podía imaginar a Jaz sin su figura delgada, pero lo intentó.
Jaz sacudió las palabras.–Tengo un metabolismo bastante alto.
Además, juego mucho tenis.
Georgia inclinó la cabeza hacia un lado.–¿Tenis? Hubiera pensado
que alguien de tu estatura jugaría al baloncesto o al voleibol.
La amazona se echó a reír y sacudió la cabeza.–Soy terrible en
ambos deportes. En la escuela secundaria, trataron de reclutarme, para
el baloncesto, no pensaron que sería tan mala. Todo lo que me dijeron
que hiciera era agarrar el balón cuando venía hacia mí. ¿Ya sabes, coger
rebotes y toda esa mierda? La pelota siempre me golpeaba en la
cabeza. Lo mismo con el voleibol. ¡Mis padres estaban tan
avergonzados! ¡Estaba arruinando sus dos deportes!
–¿Jugaron?
–Sí, mi mamá jugó voleibol por un tiempo y mi papá jugaba al
baloncesto durante la preparatoria. No entiendo por qué apesto tanto
ambos. Incluso mi hermano es bueno en el baloncesto, pero yo soy
completamente una porquería. Siento que tuviera un imán en la cabeza
y que atrae la...–Jaz se detuvo al darse cuenta de lo que estaba a punto
de decir. De todos modos, soy bastante decente en el tenis, sin
embargo.
–Tal vez podemos ir a jugar algunas veces–sugirió Georgia.
–Si alguna vez deja de nevar, sí.
La mujer sonrió y asintió. Cuando Jaz empujó otro ponquecito en
su boca, Georgia instaló Scattergories. Jaz continuó comiendo, incluso
cuando comenzaron a jugar. Fueron interrumpidas por el sonido del

~ 44 ~
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teléfono de Jaz cortándose, más de una vez. Después de la tercera
llamada, Jaz decidió responder mejor.
–Robbie, ¿Me vas a acosar por teléfono toda la noche?–Preguntó
Jaz, sonando como si estuviera molesta, pero la sonrisa en su rostro la
desmintió.
–Cocoa está llorando porque no las jugaste, una vez más!
Los ojos azul hielo rodaron.–Mira, los veré después. Dile a Cocoa
que se calme.
–Jaz, hombre, no puedes seguir cagandola de esta manera, ¡No
me hagas tener a Mitch en este teléfono!
–¡Oh, ¡Dios, no me hagas eso! Les prometo que los veré más
tarde.
–Te tomo la palabra en eso, grandulona.
Jaz se rió y desconectó la llamada cerrando su teléfono celular.
Georgia la miró con la cabeza inclinada. Jaz estaba empezando a
reconocer el movimiento como algo que Georgia hacia cuando tenía
curiosidad. Jaz decidió esperar y ver si su amiga iba a decir lo que
estaba pensando o si sólo iba a sentarse allí.
–Um... ¿Esa era tu amiga?–Preguntó Georgia en voz baja con los
ojos concentrados hacia la izquierda. El hecho de que tuviera el coraje
de hacer la pregunta era asombroso para ella, pero era algo que salía
mucho cuando estaba cerca de su joven compañera, notó.
–Sí. ¡Se suponía que iba a pasar el rato con ellos! ¡Pero tenías
ponquecitos!–Jaz sonrió y agarró uno de los aperitivos antes
mencionados.–Los veré más tarde, como siempre.
–¿Estás segura?–Georgia preguntó. Su voz era todavía pequeña y
sus ojos estaban caídos. Un goteo de miedo podría ser escuchado tras
esa pregunta.
–¡Totalmente! Siempre estamos haciendo cosas y nos vemos en
la universidad todo el tiempo. ¡Ahora, volvamos a esto, para que pueda
seguir pateando tu trasero!
Georgia se rió, a pesar de que Jaz estaba, de hecho, pateando su
trasero.–Eres muy buena en este juego, especialmente para alguien que
nunca jugó antes.

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Al−Anka2019
–¿Qué puedo decir? Conozco un montón de basura inútil. Me
volvía loca con mis padres cuando estaban tratando de ayudarme a
averiguar en qué especializarme–comentó Jaz.
–¿Qué quiere decir?–Una ceja del ónix se arqueó.
–Siempre fui muy buena en la escuela, a pesar de ser un poco
loca. Así que, cuando me presenté en la universidad, mis padres
estaban tratando de ayudarme a decidir qué programas elegir; estaban
volando alto, la física y la ingeniería y basura como esa. No se dieron
cuenta de que sólo porque era buena en algo no significaba que me
gustara.
–¿En qué asignaturas eras buena?
–Hmm... Todas ellas, supongo. La escuela siempre me fue muy
fácil. Bueno, excepto música. Siempre he sido un desastre en música. Al
parecer, soy tono sordo o algo así. Y, por supuesto, en el gimnasio, si
estábamos jugando voleibol durante la mayor parte del semestre,
tendría suerte de salir con un setenta y cinco.
–No sabía que clasificaran en capacidad–dijo Georgia.
No le parecía justo que el gimnasio se clasificara sólo en la
habilidad. Algunas personas simplemente no tenían aficiones atléticas
después de todo.
–Mis maestros siempre pensaron que estaba fingiendo porque yo
era tan malditamente alta. Por lo tanto, sacarían puntos de mi grado,
diciendo que me faltaba esfuerzo. ¡El cielo permita que la chica alta no
pueda jugar un maldito deporte!–Declaró con una buena risa.
–Bueno, al menos no parece que te moleste–dijo Georgia, estaba
genuinamente impresionada por la actitud de Jaz.
–Nah, cosas como esa no me molestan en absoluto. Está en el
pasado. Además, apenas me preocupo por las expectativas de otras
personas sobre mí, excepto mi familia y ellos tienden a entender lo que
puedo y no puedo hacer. Sólo ha habido un par de veces en la vida
donde no lo hicieron–respondió Jaz.
–¿La cosa con tus especialidades?–Georgia adivinó.
–Hubo algo de eso, pero finalmente, ellos entraron en razón; mi
familia es muy buena con las cosas... ¿Qué tal la tuya? No hablas mucho
de tu familia–observó Jaz.

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Al−Anka2019
–No hay mucho de qué hablar. Soy hija única. Mi papá trabaja
mucho. ¿Te he dicho que es dueño de una pequeña cadena de
restaurantes?–preguntó ella y un movimiento de la cabeza fue su
respuesta.−Bueno, lo hace. Comenzó este restaurante chino cuando
era más joven y ahora tiene cuatro hermanos y hermanas.
–¿Tu papá es chino?–preguntó Jaz. Tenía la sensación de que
Georgia era asiática, pero era un poco difícil de detallar.
–Sí, mi papá es chino y mi mamá es casi tan anglo como las
puedas conseguir. Se conocieron en la universidad. Ellos son una de
esas parejas que están bastante seguros de que van a estar siempre
asquerosamente enamorados uno del otro.–comentó Georgia con una
sonrisa cariñosa.
–Suena como a mis padres.
Una sonrisa sorprendentemente burlona se abrió camino en el
rostro de la mujer mayor.–¿De veras, tu papá también es un pequeño
chico chino?
Jaz no pudo evitar reírse de eso.–Sí, ¿No lo sabes?
–Eres tan tonta. Háblame de tus padres,–pidió la mujer mayor.
–No hay mucho que decir. Se conocieron cuando mi padre estaba
en la Marina hace un millón de años. Enamoro a mi madre y la emigró a
los Estados Unidos. Se casaron un poco después de eso con los padres
de mi madre pidiéndoles que se mudaran con ellos, mis padres
rechazaron y encontraron una casita para criar a sus propios niños
locos.
–Parece que hay mucho más en esa historia.
–Nada realmente importante sucedió hasta que nací–comentó
Jaz, ganando una risita de su anfitriona.–Entonces, ¿Qué pasa con tus
padres más allá de estar asquerosamente enamorados?
–No hay mucho más que contar. Me estropearon. De hecho,
todavía tratan de hacerlo hasta el día de hoy.
–No diría que te estropearon. Eres tan dulce como estos
ponquecitos–comentó Jaz justo antes de rellenar otra golosina. Lo
empujó en su boca y fue recompensado con un rubor de su amiga.
Sacudiendo el rubor a su cara, Georgia bufó, pero también se
echó a reír mientras continuaban jugando su juego. A mitad de juego,
Jaz seguía empujando ponquecitos en su boca. Georgia hizo una mueca

~ 47 ~
Al−Anka2019
de dolor al ver cómo la amazona mordía lo que debía ser su
decimotercera merienda.
–Jaz, tal vez deberías ir más despacio. Te vas a enfermar,–la
mujer de pelo de ébano advirtió a su huésped.
Una mano morena agitó el consejo.–No puedo parar. ¡Son tan
buenos!–Entonces ella tomó otro gran bocado.
Parecía que Jaz no podía dejar de comer porque se los comió
todos durante todo el juego. Con una mano en su estómago y un
temblor en su intestino, hizo todo lo posible para sonreír porque ganó
por dos puntos. Georgia sacudió la cabeza mientras Jaz apoyaba la
cabeza sobre la mesa y gimió.
–Mi estómago...–la artista se quejó. Una mueca retorció sus
facciones, haciéndola parecer bastante miserable.
–Te lo dije. Ahora, mírate. Tal vez deberías irte a casa. Es
bastante tarde de todos modos–señaló Georgia.
Luchando para levantar la cabeza, ojos azules se volvió hacia el
reloj en la pared. Era tarde. Su madre la estaría llamando pronto.
−Sí, tienes razón. Mi madre va a estar buscándome en un rato de
todos modos–dijo Jaz, dejando claro que tenía que irse.
–Déjame poner los ponquecitos en un recipiente para ti.
Poniéndose de pie, Georgia bostezó un poco. Hizo un trabajo
rápido con los ponquecitos mientras Jaz se esforzaba por pararse, para
entonces, la giganta estaba de pie, Georgia puso los ponquecitos en sus
brazos. Ambas salieron de la cocina.
–Gracias por estar conmigo–dijo Georgia, acercando a su amiga a
la puerta.
–No hay problema. Somos amigas y me gusta pasar el rato
contigo,–contestó Jaz. Quería inclinarse y abrazar a la mujer más
pequeña, pero tenía las manos llenas de bandejas de ponquecitos.
–Gracias por los dulces también.
Georgia asintió y, con eso, Jaz se fue.
Regresó a casa y guardó los ponquecitos. La casa estaba oscura,
así que supo que sus padres estaban dormidos. Pensó que explicaría
por qué no había más de cuatro docenas de ponquecitos mañana.

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Capítulo 4: Parte de la Multitud.

Jaz siseó y maldijo en voz baja casi dejando caer el cigarrillo


colgado de su labio, mientras su teléfono celular se apagaba. Se aseguró
su cigarrillo con una mano y puso la pizza que estaba sosteniendo en la
capucha de su coche. Sacó el teléfono de su bolsillo, sabiendo que sólo

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tenía un tono más, antes de que entrara al correo de voz. Abrió el
teléfono y lo puso a su oído.
–Yo, Rob–respondió Jaz
–Oh, ¿Quieres decir que todavía te acuerdas de mí?–La voz
sarcástica fue pronunciada con un molesto chillido de tono alto que
hizo que Jaz se encogiera de hombros. Consideró que el tono podía
haber sido un castigo por algo que había hecho... o no pudo hacer.
–Vamos, no seas una perra. ¿Qué pasa?–Preguntó Jaz, agarrando
la pizza. Se dirigió a la puerta a la que estaba entregando y golpeó.
–Queremos ir a los bolos esta noche. ¿Estás preparada para ello?
–Uh...–Jaz hizo una mueca justo antes de que la puerta se abriera.
Fue capaz de evitar hacer una cara de nuevo, con la esperanza de
preservar su propina, pero esto era debido a la forma en que el hombre
de la casa optó por responder. Llevaba sólo su bata y sus boxers,
mostrando el pecho más oscuro que Jaz había tenido el disgusto de ver
junto con una muy grande barriga cervecera. Tomó toda su fuerza de
voluntad para evitar hacer una mueca de nuevo.
–Vas a jugar con nosotros de nuevo, ¿No? ¿Qué demonios? ¿Estás
saliendo con Georgia otra vez?–El nombre fue dicho con el veneno que
goteaba de cada letra.–¡Esa puta debe ser la más dulce de todas!
Jaz hizo una mueca, moviendo el teléfono de su oreja por un
segundo. Esperaba que su cliente no pudiera oír a su fuerte amiga,
pronto concluyó su negocio con él y casi corrió hacia su coche, pero se
detuvo ya que ella no tenía ningún deseo de romper su culo delante de
nadie debido a la acera helada. ¡No puedo esperar a la primavera!
Caminó con calma y continuó conversando con su amiga.
–Rob, ¡Te dije que no estoy jodiendo con Georgia!–Jaz siseó de
indignación.
–Entonces tienes que estar tratando de follarla porque siempre
estás con ella! Parece que cada momento libre que tienes después de la
universidad, lo pasas con Georgia. ¡Ha sido así durante los últimos dos
meses!
–¡No paso mucho tiempo con Georgia!–Objetó la giganta,
saltando en su coche y encendiéndolo.
–¡Tú lo haces! Casi nunca te vemos más porque cada vez que te
llamamos, estás saliendo o camino a salir con ella.

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Jaz quería contrarrestar eso, pero se encontró haciendo una
pausa para pensar antes de abrir la boca. Durante el último par de
meses, había estado esquivando a sus amigos fuera de la escuela a
favor de pasar el rato con Georgia. Creía que Georgia la necesitaba más
ya que Georgia estaba bastante sola en esos días. Al menos su pandilla
habitual se tenía entre sí y la mayoría de ellos podían hacer amigos por
su propia cuenta sin mucho problema si era necesario.
–Jaz, sabes que podrías traerla contigo.
La artista parpadeó con fuerza.
–¡Tienes razón!–Declaró y se abofeteó en la frente por no pensar
en eso. Luego lo pensó de nuevo, lo cual pareció desinflarla con la
misma rapidez.–Espere, no estoy segura que ella quiera, es un poco
tímida, así que no sé cómo reaccionará al encontrarse con todos
ustedes a la vez, quiero decir, vamos, sabes que somos un grupo
pesado.
Hubo una fuerte burla.–¿Qué es una especie de snob?
–¡No! ¿Cómo podría ser una snob y salir conmigo? De todas
formas, es un poco tímida. En realidad, es muy tímida. Además, no sé si
podría estar avergonzada de pasar el rato con un montón de críos
universitarios.
–¿Qué quieres decir? ¡Ella sale contigo todo el tiempo y eras una
universitaria la última vez que lo comprobé!
Jaz se encogió de hombros, como si su amiga pudiera verla.
–Lo sé, lo sé, pero ella está acostumbrada a mí. Además, al
principio, estaba un poco extraña con pasar el rato conmigo.
–Yo también lo haría. Creo que vas a comerme y no en tu segunda
forma favorita.
Jaz se rió.–¡Cállate! No fue mi altura el problema o incluso mi
pozo sin fondo de estómago. Tiene veintiséis años. Piensa que es un
poco extraño pasar el tiempo con una joven de diecinueve años, dudo
que se sintiera mejor al pasar el rato con el cinco de diecinueve años–
razonó.
–¿Por qué? No es como si fuéramos a hacer algo que sea sólo
para críos de diecinueve años o algo así. Bien, mira, ¿qué tal si la traes
una vez y vemos cómo va desde allí? Si no le gusta, no tiene que volver
a vernos. ¡Si le gusta, recuperaremos a nuestra Jaz!

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Otra risa.–Bien. Lo haré. ¡Ahora, deja el teléfono antes de que me
despidan! Sabes que estoy trabajando.
–Estás entregando pizza, no realizando cirugía cerebral. Si no
puedes hablar y conducir, no deberías tener un auto.
–Cállate. De acuerdo, en serio, me tengo que ir. ¿Qué hora es esta
cosa de los bolos?
–Vamos a las nueve. ¿Guay?
–Apuéstalo. Te veo allí.
La llamada fue desconectada y Jaz regresó al trabajo. Se preguntó
si debía llamar a Georgia y decirle sobre su cambio de planes. Decidió
no hacerlo ya que estaría saliendo con Georgia esa noche, pase lo que
pase, así que dejaría correr la idea por delante mujer mayor cuando
estuviera en su casa.
–Probablemente nos lo pasaremos bien si vamos. Voy a tratar de
convencerla si es que ella no quiere ir al principio.
Jaz decidió.
–Después de todo, será divertido y ella necesita salir de todos
modos.
De lo que Jaz podía decir, Georgia no tenía mucho de una "Vida
Nocturna" Parecía como si una vez que el sol se ocultaba, Georgia debía
que estar en la casa. Ahí es donde se pasaban todo el tiempo; después
de todo.
–Oh, no, es definitivamente hora de salir.
Cuanto más pensaba Jaz, más ponía una sonrisa en su rostro;
esperaba que Georgia probablemente pondría un poco de lucha y no
querría ir. Por supuesto, probablemente se asustará de conocer gente
nueva, pero Jaz no iba a aceptar un "No" como respuesta; Georgia
necesitaba salir más y sería más que probable que tuviera un montón
de diversión en los bolos. Por lo tanto, iban a salir.
Cuando llegó a la casa de Georgia esa noche, sonreía tan grande
que parecía que podría abrirse la cara. Georgia arqueó una ceja ante su
expresión, pero no dijo nada mientras cerraba la puerta detrás de Jaz.
La chica estaba tan contenta consigo que simplemente saltó
directamente sobre la idea sin siquiera saludar a su amiga.
–Georgia–dijo Jaz, volviéndose para mirar a su amiga. Se golpeó
las manos y se frotó las palmas entre sí.
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−¿Sí?–Georgia respondió, la ceja todavía alta. Retrocedió un
poco, como si sospechara de su amiga. La inquietud que temblaba en
profundos ojos marrones pasó desapercibida para la mujer más alta.
–Nos quedamos en todo el tiempo y es divertido y todo, pero yo
estaba pensando que salir esta noche. Mis amigos quieren ir a los bolos
y creo que nos divertiríamos mucho con ellos–explicó Jaz con un
movimiento de cabeza, mostrando que ella, al menos, estaba de
acuerdo con su plan.
Georgia parpadeó fuerte y dio otro pequeño paso atrás.
–Uh...–Sus ojos fueron al suelo y ella bajó sus manos por su
ombligo. Giró los dedos juntos.
–Georgia, te prometo que va a ser una explosión. Mis amigos son
geniales. ¡Te amarán! Y te gustarán si les das una oportunidad.
Prometió Jaz, aun sonriendo. Sabía que, si mantenía su
entusiasmo y su expresión brillante, eventualmente aliviaría a su
amiga en la idea. No pensaba que fuera manipuladora, sólo ayudaba a
Georgia a abrirse a nuevas oportunidades y posibilidades.
–Uh...–Georgia vaciló de nuevo, los ojos todavía miraban el piso y
los dedos trabajando horas extras.
–Georgia, no va a ser algo malo. Quiero decir, será como cuando
sales con tus amigos, pero en un boliche.–Jaz lanzó una mueca tonta y
se encogió de hombros, como si eso iba a ayudar a su caso.
Georgia gritó y frunció el ceño. Su ceño se frunció de la impresión
y en realidad parecía un poco insultada, pero más cualquier otra cosa,
preocupada. Peor aún, sus amigas no salían con un grupo de chicas.
Sólo podía imaginar cómo reaccionarían si descubrieran que incluso la
entretenía la idea de ir.
–Georgia, no estoy tratando de sacudirte ni nada. Creo que nos
divertiremos mucho. ¿Alguna vez has ido a los bolos antes?
Preguntó Jaz, extendiendo la mano y tomando una de las manos
animadas de Georgia en la suya. Pensó que era una apuesta segura que
Georgia nunca había estado jugando a bolos basado en el hecho de que
cuando se conocieron, Georgia dijo que nunca había tenido
"Verdadera" pizza antes. Jaz pensó que había una posibilidad de que su
amiga se hubiera perdido otras cosas.
–No he...–admitió Georgia, ahora con los ojos en la mano;
discretamente, se tragó un nudo en la garganta cuando un pulgar suave
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y moreno le hizo masaje en el centro de la palma de su mano, poco a
poco, podía sentir sus niveles de ansiedad cayendo.
–Es un montón de diversión. ¿Qué daño puede hacer una noche?–
Preguntó Jaz en un tono suave y luego lanzo la cara que a menudo
usaba para salirse con la suya. Grandes ojos de cachorros y su labio
inferior quedaron atrapados en un puchero; en realidad parecía
ridícula con pucheros teniendo en cuenta lo alta que era.
Georgia no pudo evitar reírse.–Pon ese labio para atrás! ¿Qué
tipo de cara enferma es esa?–Bromeó. Su rostro se iluminó y la
aprensión de sus ojos se disolvió. Su cuerpo se relajó un poco y se
inclinó un poco para golpear a su joven amiga.
–¡Solía hacer que mis padres cayeran en todo lo que quería!
¿Cómo puedes llamarlo enfermo?–Jaz sacudió su cabeza atrás,
queriendo fingir daño. Desafortunadamente, su pelo no estaba atado,
así que un mechón la golpeó directamente en el ojo.–¡Ah, maldita sea!–
Una ligera mano de caramelo voló sobre su ojo azul pálido.
Georgia rió aún más.–¡Te lo mereces! ¡Tratando de manipular
mis sentimientos!
–Dios, yo sabía que un día mis mechones serían mi perdición–
bromeó Jaz, ahora de pie correctamente.–Mira, Georgia, creo que sería
divertido. Deberías salir y experimentar cosas nuevas, en vez de
sentarme aquí y molestarse en pasar el rato conmigo mientras esperas
a que tu marido vuelva. ¿Realmente crees que Allen quiere que te
sientes aquí toda la noche sólo porque se ha ido?
–Bueno...no ha dicho nada al respecto–Georgia respondió, lo que
sorprendió a Jaz un poco, pero no dijo nada al respecto.
–¿Qué daño puede hacer una noche?–preguntó la amazona, su
voz suavizándose de nuevo. Su pulgar continuó dibujando círculos en
la mano capturada de la mujer más pequeña.
–Tus amigos...están enojados contigo por pasar tanto tiempo
conmigo, ¿No?
Georgia preguntó con voz pequeña. Agachó la cabeza por un
momento, escondiéndolo detrás de su cortina de pelo negro.
–No están enojados conmigo, propiamente dicho.
–¿Están enojados conmigo?–La voz de Georgia era aún más
pequeña ahora. Sus ojos estaban estudiando sus pies como si hubiera
un examen en los anexos más tarde.
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Al−Anka2019
–¡No! ¿Qué? ¡Ni siquiera te conocen! Ellos sólo piensan que estoy
echándolos todo el tiempo, lo cual no es cierto. Es sólo que tengo
trabajo y tengo estos malditos pruebas en inglés para hacer; no tiene
nada que ver contigo.−Jaz mintió, soltando a Georgia y moviendo sus
brazos como un pato histérico como si eso la hiciera más creíble.
Georgia le dio a la joven una mirada severa.–He oído las llamadas
telefónicas, Jaz. Están molestos porque pasas todo el tiempo aquí.
Jaz suspiró y sus hombros se desplomaron.–No exactamente; es
sólo que lo hago parecer como si fueras tú o ellos y hasta ahora, has
sido tú. ¡Pero, no tiene que ser de esa manera!–insistió, una sonrisa de
nuevo en su rostro.
Georgia retrocedió, continuando con una mirada severa a la
mujer más joven.–Jaz, no tienes que hacerme compañía cada noche que
mi marido no está aquí.
–Si no me quisieras aquí, no me llamarías–Su sonrisa desapareció
porque ahora estaba confundida. Sonaba como si estuvieran a punto de
tener una discusión.
–Tú me llamas igual–replicó Georgia.
–¡Bueno, perdóname por querer asegurarme de que estás bien!–
Jaz declaró y luego arrugo la cara.–Espera, ¿Estamos peleando por ser
buenas amigas?
Georgia parpadeó y luego la frente se arrugó.
–¿Lo estamos?–Preguntó ella, sonando tan desconcertada.
Jaz negó con la cabeza y la agitó.–No importa. Ya no estamos
peleando. Sólo ven conmigo. Como dije, no tiene que ser una cosa de tú
o ellos. Podría ser de todos nosotros. Te gustarán mis amigos y te
prometo que estarás bien con ellos. Son un buen grupo. Extraño como
el infierno, pero agradable. Creo que realmente te van a gustar y creo
que realmente que tú les vas a gustar–insistió.–Espero de todos modos.
Los ojos de moca fueron al suelo otra vez.
–¿Segura que les gustaré?
–Hey, me gustas y me gustan. Te gusto y les gusto; lógicamente,
todos deberían llevarse bien sólo por mí–comentó Jaz, como si eso
tuviera sentido.
–¿Piensas muy bien de ti, uh?–Una sonrisa pequeña y burlona
tiró de los labios rosados de Georgia.
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–Bueno, estoy muy guay–comentó la chica.–Se acercó a su amiga
y puso su brazo alrededor de los hombros delgados.–Mira, me imaginé
que sería bueno para ti salir y probar algunos nuevos lugares. Sé que
eres aventurera, bajo toda esa timidez. Quiero decir, si no lo fueras, no
me habrías dejado entrar en tu casa esa primera vez que vine aquí
como una idiota. No te pido que salgas con nosotros todas las noches,
sólo esta noche.
–¿Sólo esta noche?–Georgia preguntó, mirando a la chica, a
través de sus pestañas.
Por un momento, la artista de ojos azules no podía recordar lo
que incluso estaban hablando. Fue atrapada mirando fijamente la
expresión tímida de la cara de su amiga. No era la primera vez que ella
se quedaba como una estúpida cuando se trataba de Georgia y tuvo que
parpadear un par de veces para recuperarse; mantuvo la conversación
en el punto y esperaba que Georgia no hubiera notado su pequeño
lapso.
–Solo esta noche y prometo que estará bien, probablemente te
van a tomar el pelo un poco, pero no lo estarán haciendo por maldad.
Son ellos aceptándote como uno de nosotros. Si no te gusta, nunca voy
a pedirte que vuelva a salir–prometió Jaz.
–Gracias, Jaz…–Georgia murmuró.
–No me lo agradezcas todavía. ¡Todavía no has visto el boliche!–
Bromeó la chica.
–Um... ¿Qué debo usar?–Preguntó Georgia.
–Es una bolera, no la ópera. Lleva lo que normalmente usas para
salir, no sales de la casa con un vestido de noche cada mañana,
¿Verdad?–Jaz bromeó.
Georgia se rió.–¡Por supuesto que no! Es sólo que estoy
conociendo a tus amigos...–Las mariposas empezaron a revolotear en
su estómago sólo por el pensamiento.
–Quienes son medio vagos como yo. Estarás bien con lo que te
pongas.−¿No es eso la verdad?–Jaz sacudió la cabeza un poco para
librarse de esos pensamientos que la distraían, culpaba a un par de
ojos de chocolate.
–¿Estás segura?–Georgia preguntó, haciendo pucheros ahora.

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–Lo juro. ¿Te he llevado por mal camino una vez?–Jaz lanzó una
sonrisa tranquilizadora. Todavía no podía creer lo tímida que era su
amiga.
–¿Quieres decir, aparte de cuando me convenciste de ver esa
película de la araña monstruosa y te fuiste justo después de eso?–
replicó la mujer mayor con una media sonrisa.
–¡Oye! Me quedé contigo al teléfono toda la noche después de
eso. ¿Cómo iba a saber que le tienes miedo a las arañas?
–¿Quieres decir que cuando te dije: "Tengo mucho miedo de las
arañas" al menos una docena de veces no tuviste una pista?
Georgia preguntó, empujando a su amiga del brazo varias veces.
La mujer más joven sólo le dio otra sonrisa torcida. Georgia
sacudió la cabeza y luego trotó para cambiarse de ropa. Jaz revisó su
reloj y vio que realmente solo tenían tiempo para que Georgia se
cambiara. Se estiró y bostezó para pasar el tiempo mientras deseaba
haber podido comer algo cuando estaba en el trabajo, pero nunca
quería quedarse en ese lugar más de lo necesario. Su jefe tenía el
hábito de necesitar que hiciera pequeñas tareas siempre que los
empleados giraban alrededor después de terminar su turno, incluso si
se convertían en clientes después de eso.
Los pensamientos de Jaz fueron arrancados de su estómago
gruñendo a los sonidos de pasos mientras su amiga regresaba, cuando
vio a Georgia, una vez más se encontró estúpidamente aturdida. ¡Los
jeans no deben abrazar un cuerpo de esa manera!
Georgia no pareció notar que la chica la miraba de manera
descarada y estúpida.–Jaz, ¿Hace mucho frío afuera?–preguntó con
curiosidad. No hubo respuesta.–¿Jaz?–repitió mientras bajaba el último
escalón.
–¿Uh?–Jaz preguntó, sacudiéndose de su aturdimiento. ¡Wow!
¡¿Qué demonios me pasa?!
–Te pregunté si hacía mucho frío fuera. ¿Estás bien?−Georgia
preguntó, sus cejas afiladas juntas en la preocupación
–¡Estoy bien! No esta tan malo afuera. Creo que el invierno
finalmente va a salir de aquí,–contestó Jaz.
Georgia suspiró mientras iba al armario. Jaz pensó que era un
sonido curioso. La mayoría de la gente estaba feliz de que el invierno se
moviera a lo largo haciendo tiempo para la primavera.
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–¿Qué te pasa?–Jaz preguntó con preocupación.
−¿Qué quieres decir con lo que me pasa?–la mujer de piel blanca
contesto.
–Normalmente sólo haces ese ruido cuando algo anda mal.
–¿Qué ruido?
–Es algo así como...–Jaz imitó el suspiro, pensando que ella hizo
un buen trabajo. Georgia parecía que no tener ni idea de lo que la
artista estaba hablando, sin embargo.
–¡No lo hago!–insistió Georgia. Nunca notó que lo hizo y nadie
alguna vez lo mencionó hasta Jaz. Pensó que la mujer más joven estaba
cometiendo un pequeño error, pero dudaba que Jaz admitiría algo así.
Después de todo, Jaz siempre parecía pensar que ella tenía razón.
–Tú lo haces. Entonces, ¿Por qué es el sonido? ¿Tienes algo
contra que el invierno finalmente se vaya?–Preguntó Jaz.
–No, me gusta la primavera tanto como a cualquier persona; es
sólo que cuando el clima mejora, creo que Allen va a viajar más, ya que
será más seguro y con menos retrasos. El negocio simplemente parece
levantar cuando el clima empieza hacer bonito. Sólo serán más noches
a solas,−Georgia explicó con otro suspiro.
–¿Sola? ¡Uno pensaría que como mínimo me tomarías en cuenta
considerando lo grande que soy!–Jaz comentó con una sonrisa
monstruosa, golpeándose en el pecho con ambas manos.
–Oh, sabes que no quise decir eso, pero no puedo ocupar todo tu
tiempo más de lo que podría ocupar todo el tiempo de mis otras
amigas–señaló Georgia.
–Cuántas veces tengo que decirte, no estás tomando mi tiempo.
Te lo doy libremente. Me gusta pasar el tiempo contigo, Georgia. Eres
divertida e inteligente con un mal gusto por las películas. Por no
mencionar, ¡Eres la única competencia real que tengo en los juegos de
trivia!
Georgia sonrió un poco.–Aun así, no puedes venir todas las
noches.
–En realidad, podría ser capaz de hacerlo. Las vacaciones de
primavera es en un par de semanas y luego después de que sólo tengo
un par de semanas de la universidad. Por lo tanto, voy a estar abierta

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para pasar el rato contigo–explicó Jaz. Pensó que si Georgia se cayera
bien con sus amigos que sería aún mejor.
–Vamos a ver qué pasa–dijo Georgia, esperando evitar tener una
discusión extraña como antes.
–Bueno, vamos. Podemos llevar a mi coche–Jaz propuso.
–Eso es bueno, ya que no sé cómo conducir–comentó Georgia con
una sonrisa burlona.
Si era físicamente posible, la cara de Jaz habría caído al sótano de
la casa en ese momento.–¿No sabes cómo conducir? ¿Qué significa
eso?–Preguntó muy seriamente.
La mujer de pelo de ébano frunció el ceño un poco y su tono se
puso a la defensiva.–Significa que no sé conducir. Nunca necesite
saberlo. Mis padres solían llevarme a los sitios cuando era joven, y
mientras crecía, mis amigos aprendieron a conducir, me recogían y me
llevaban a casa cada vez que me invitaran a salir. Hay gente por ahí que
no sabe conducir.
Jaz sacudió un poco la cabeza, librándose de su expresión de
shock.–Tienes razón. Lo siento por eso. Me cogiste por sorpresa; quiero
decir, pensé que todos los mayores de dieciséis años sabían conducir,
mi error. Yo estaba equivocada.–Levantó sus manos en rendición.
Georgia estaba a punto de replicar, pero luego se dio cuenta de
que básicamente había ganado la discusión. Jaz había concedido y
admitido culpa. No iban a tener una pelea por ello. Quisiera que las
discusiones con Allen fueran tan suaves.
–Vamos, vamos a movernos–dijo Jaz, abriendo la puerta para su
amiga.
Georgia asintió con la cabeza, moviéndose para establecer el
sistema de seguridad de la casa, y luego cerró la puerta detrás de ellos.
Hicieron su camino por la acera al Hatchback de Jazz. La dueña del
coche abrió la puerta del lado del pasajero para su amiga antes de
trotar a su lado. Ambas dejaron escapar un escalofrío cuando Jaz
rápidamente trabajó para girar el coche y esperó que calefacción no
tuviera uno de sus muchos momentos de "Diva" donde arrancaba
cuando estaba malditamente lista y no antes.
–La calefacción podría tardar un... milenio o dos para ponerse en
marcha–le informó Jaz a su pasajera, ganándose una risita.

~ 59 ~
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–No me importa calentarme, pero me gustaría seguir siendo
capaz de oír cuando lleguemos a la bolera–Georgia comentó. Tan
pronto como Jaz encendió el coche, su música salió de los altavoces
hasta el punto en que Georgia no se sorprendería si sus oídos
estuvieran sangrando.
Jaz lanzó una sonrisa tímida mientras rápidamente bajaba la
música.–Lo siento. De verdad no me importa la idea de ser sorda; me
daría una excusa para no escuchar a mucha gente–bromeó.
Georgia se rió un poco y negó con la cabeza de una manera
burlonamente desaprobación. Jaz decidió moverse antes de que
Georgia encontrara algo más sobre el coche para burlarse de ella, como
el hecho de que incluso con el asiento hacia atrás, sus rodillas seguían
golpeando contra el tablero. Georgia estaba en silencio mientras
comenzaba a echar un vistazo alrededor del automóvil.
No le sorprendió que el asiento trasero estuviera lleno de libros y
equipo de arte. Aparte de eso, Jaz no parecía tener nada más en su
coche, ni siquiera cambio suelto. Había un artículo extraño, pero
explicó mucho. Había una colilla de cigarrillo en el cenicero. A menudo
se preguntaba por qué el pelo y la chaqueta de Jaz olían a humo y
cigarrillos, así que ahora tenía su respuesta; parece que su amiga
fumaba. Absurdo.
Los ojos azules espiaron a Georgia justo a tiempo para ver su
arruga en la nariz. Jaz recogió que la prueba de su último cigarrillo
estaba siendo juzgada. Tenía la sensación de que Georgia estaba en
contra de fumar, por lo que nunca se molestó en preguntarle si podía
fumar mientras estaba su casa. Siempre y cuando no se convirtiera en
un problema, Jaz no se preocuparía mucho por su amiga desaprobando
su vicio.
–Entonces ¿Hay algo que necesite saber antes de conocer a tus
amigos? Me aseguraré de mantener el hecho de que no puedo conducir
a mí–comentó Georgia con una pequeña sonrisa.
–Solo usa tu encanto habitual. Tal vez no lo sepas, pero tienes
mucho carisma–respondió Jaz.
Como era de esperar, los labios rosados se torcieron y los ojos de
chocolate brillaron con incredulidad. Jaz decidió no citar pruebas y
dejaría a sus amigos ser los jueces. La chica sonrió a cambio, lo que
hizo que Georgia rodara los ojos.

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129c$“<

–¿Estás segura que viene?


–¡Te juro que si ella nos deja plantados de nuevo por esa
perra...!–La declaración fue recalcada con un puño golpeando en la
palma abierta.
–¡Hey! No hay necesidad de llamarla así. Aún no la conoces. Y,
hablando en serio, a menos que tengas un bate en el bolsillo trasero, no
vas a hacerle mucho a Jaz fuera de patearla en la espinilla.
–No le faltes el respeto a los puntapiés. Funcionan.–La confianza
en la voz profunda le ganó al dueño unos cuantos fruncidos.
–¿Por qué estamos hablando de espinillas?
–Buen punto, ¿Por qué estamos hablando de espinillas?
deberíamos estar hablando de patear el culo grandulona de Jaz si nos
planta de nuevo. Un coño no es más importante que los amigos.
–¿Podrías ser más vulgar?–Indignación y el shock entrelazaron la
voz.–Sea respetuosa con Jaz y su amiga cuando aparezcan. Si te pones
en ese plan, tal vez nunca vuelva a vernos porque asustamos a su
nueva amiga.
–¿Por qué seguimos diciendo amiga? Las únicas amigas que Jaz
ha tenido en su vida son tú y Mitch. Aunque todavía no estoy segura de
que Mitch sea de su tipo. Quizás Cocoa sea su otra amiga.
–¡Hey!
–¡Sigue así, hombrecito, y te voy a dar de comer esa maldita
patineta que amas tanto!
+++++

–No tienen ni idea de que los vemos, ¿Verdad?–Le preguntó


Georgia a Jaz mientras miraban a las cuatro personas inconscientes y
muy disparejas ir y venir unos con otros a varios metros de distancia.
Jaz suspiró y se cubrió la cara con las manos.–Tenemos que ser el
grupo más tonto que jamás conocerás. Quiero decir, más como
unos−tontos−sin−remedio. Yo también podría dejar las
presentaciones fuera del camino ya que has tenido el placer de verlos
hacer un culo de sí mismos.
Georgia se rió y siguió detrás de Jaz cuando se acercó al grupo de
cuatro, entre ellos una rubia que parecía que estaba dispuesta a ahogar
~ 61 ~
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la vida de un pequeño hombre con gorra. A medida que se acercaban,
Georgia tragó saliva y comenzó a relajarse detrás de su amiga mucho
más alta, mientras seguía viendo el grupo animado ir y venir de un lado
a otro entre sí; ciertamente era un equipo heterogéneo, observó en
silencio.
–Mitch, ¿Podrías no ser una psicópata por como dos malditos
minutos de tu vida?–Jaz preguntó, causando que cuatro cabezas
miraran al mismo tiempo en su dirección.
–¡Jaz, que realmente te presentaste!
Jaz sonrió, como si estuviera orgullosa de ese disparo que la
rubia le había hecho. El cuarteto se volvió hacia su gran amiga y
Georgia consiguió ver que Jaz no era la más alta entre ellos. Un joven se
alzó sobre ellos y Georgia se sorprendió de que el suelo pudiera
apoyarlo.
–Les dije que lo haría. También traje Georgia conmigo,–Jaz les
informó y ella caminó al lado de repente, dejando a Georgia en
exhibición.
Los ojos de Georgia fueron inmediatamente al suelo y sus manos
se encontraron, de modo que sus dedos podían girar juntos, Jaz sonrió
y rodeó a su amiga con el brazo. Los ojos marrones se volvieron hacia
arriba para ver una cara cálida sonriéndole. Los dedos dejaron de
moverse unos contra otros y los ojos se centraron en el grupo.
–Así que, Georgia, permítanme presentarles a estos pacientes
mentales. Primero él es Cocoa,–dijo Jaz y ella señaló al gigante.
Georgia parpadeó, sorprendida de que un joven tan grande se
llamara "Cocoa". Tenía que ser por lo menos seis pies y medio de altura
con el pelo largo, negro azabache que era tirado con en una trenza
apretada. Él tenía suave tono de piel cremosa, era un poco más moreno
que Jaz. Claramente de ascendencia Polinesia, pero Georgia no quiso
asumir nada de él, ni siquiera su etnia. Tenía unos ojos marrones
expresivos, casi de cachorro, y un rostro juvenil a pesar de su enorme
tamaño. Georgia consiguió una buena vibra de él, más que
probablemente ayudado por el hecho de que él parecía tan adorable.
–Luego está Robbie. Ella es probablemente la más normal de
todos nosotros–explicó Jaz y le hizo un gesto a la joven mujer que
estaba junto a Cocoa.
–Es un placer conocer finalmente a la legendaria Georgia–dijo
Robbie con sólo un toque de acento español. Extendió su mano, que era
~ 62 ~
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del color del chocolate de leche mezclado con bronce, y graciosamente
estrechó la mano de Georgia.
–¿Legendaria?–Georgia se repitió, una vez más obteniendo una
buena vibra de la mujer más joven.
–La grandulona no deja de hablar de ti–Robbie informó a la
mujer mayor, sonriendo a su amiga.
Georgia se volvió para mirar a Jaz, que deseaba que el suelo se la
tragara toda. Dado que el piso no parecía estar respondiendo a ningún
deseo, Jaz hizo todo lo posible para parecer inocente; aún tenía que
perfeccionar esa mirada inocente, sin embargo.
–Bien, a menudo los regocijo con cuentos de su
sofisticación,−dijo Jaz, lanzando sus manos en la rendición.−estaban
amenazando con cortarme la garganta cuando empecé a salir contigo.
¡Pensaron que te había inventado! Siguieron adelante y continuaron
con cosas como "La artista finalmente se ha chiflado" Pensé que me
iban a internarme. Una vez que comencé, no pude parar y hablo mucho
de ti. Los tenía babeando y listos para golpearme cuando les conté de
tu viaje a la inauguración de la exposición hace un par de semanas.
–¡Creerías que ella estuvo allí!–Proclamó Robbie con una
carcajada. Sus ojos color avellana bailaban con diversión; ella
realmente no guardaba rencor contra su gran amiga.
–Estuve allí indirectamente a través de la mundana Miss
Georgia–Jaz comentó con una sonrisa. Luego volvió su atención a sus
dos amigos que aún no había presentado. Los ojos ligeros de la
acuarela cayeron sobre la rubia.–Esa es Mitch. La mujer más enojada
del mundo porque es irlandesa e italiana... o por lo menos esa es la
mentira que les decimos a todos que se dan cuenta de sus múltiples
cargos de asalto.
Mitch—si ese era su verdadero nombre—resopló y rodó sus ojos
verdes, lo que hacía plausible que fuera irlandesa por lo menos; tenía el
pelo cortado, pero muy bien decorado. Estaba frunciendo el ceño y
tenía los brazos cruzados contra el pecho, Georgia rápidamente decidió
mantenerse alejada de ella.
–Por último, pero no menos importante, el hombrecito de allá es
Peach. Por lo general, sólo lo llamamos hombrecito, sin embargo,–dijo
Jaz, señalando a los más pequeños entre ellos.
Georgia parpadeó cuando tuvo que mirar hacia abajo para ver a
un hombre joven llamado Peach. No, era demasiado increíble; ese
~ 63 ~
Al−Anka2019
definitivamente no es su verdadero nombre. Se veía como un niño
normal; uno de esos patinadores, eso dado por la patineta atada a la
espalda. Tenía unos vaqueros holgados con zapatos deportivos bajos.
Sus brazos arrojados sobre su pecho y sus ojos marrones estaban
ocultos gracias a una gorra que llevaba puesta.
–¡Vamos a hacer algunos malditos bolos!−Peach bufó con una
voz que no era realmente adecuada para su tamaño. Su voz era tan
profunda que debería haber estado saliendo de la boca del Cocoa.
Georgia gimió cuando se dio cuenta de que podría tener que
llamar a los jóvenes por esos nombres en algún momento de la noche.
No podía imaginarlo y sinceramente esperaba no tener que decir nada
a ellos. Permitió que Jaz llevarla lejos de ellos he ir al mostrador a
pagar y conseguir zapatos. Iba a ser una larga noche.

~ 64 ~
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Capítulo 5: Compartir y compartir por igual.

El fuerte trueno de bolos demolidos, esparcidos por una pesada


pelota resonó a través de la gran bolera abarrotada, Georgia se
sorprendió por el ruido, pero hizo todo lo posible para ocultarlo, no
estaba haciendo el mejor trabajo teniendo en cuenta lo tensa que
estaba sentada. Era como si tuviera una varilla de acero en la espalda,
pero una presencia repentina y familiar sentada junto a ella la ayudó a
relajarse. Jaz puso su brazo alrededor de Georgia para ayudar a
mantener la calma de la mujer mayor.
–Relájate, a pesar de lo que parece, mis amigos no están tan
locos–le prometió Jaz a su tímida compañera.
Georgia asintió con la cabeza y tomó una respiración profunda
para calmarse.–Bien–dijo en un suspiro. Puso su mano en la pierna de
Jaz, el contacto ayudando a calmarla.–Háblame de tus amigos. ¿Cómo
consiguen esos nombres usuales?
–Hey, chicos, Georgia quiere saber cómo consiguieron sus
nombres raros–Jaz les informó a sus cuatro amigos. Los ojos de
chocolate se abrieron de par en par con sorpresa y vergüenza y
entonces la mujer mayor miró a Jaz mientras esperaba que la silla dura
en la que ella estaba sentada la tragara.
El verdadero gigante entre ellos, Cocoa, se volvió hacia la pareja.
Sus buenos ojos se centraron en Georgia y le sonrió, lo que ayudó a
aliviar su malestar. Él bostezo y se estiró un poco antes de explicar su
nombre, como si fuera un ejercicio.
–Todos nos conocemos desde hace tiempo, pasando por
momentos difíciles en la niñez. Cuando me mudé aquí, todos
estábamos en sexto grado. No sé acerca de su experiencia en la
secundaria, pero por lo que puedo decir casi todo el mundo era un culo
en ese momento. Me he burlado de ellos y los niños siempre me
llamaban "coco" Pensaron que era divertido porque sentían que
estaban siendo inteligentes, ya que mi nombre es Kupe. Usted sabe,
~ 65 ~
Al−Anka2019
tienen el mismo sonido al principio, por lo que los niños pensaron que
eso era muy gracioso. Además, parecen pensar que los cocos sólo caen
del cielo en Hawái. Ahora, no importa el hecho de que soy samoano y
soy de California. Así que, viene Jaz, a quien los niños les encantaba
fastidiar porque estaba condenadamente cerca de seis pies en el sexto
grado y tan amenazante como una caja de gatitos; graciosa y amistosa,
sin embargo. Se hizo amiga de mí casi de inmediato y puso el nombre
de "Coco" de afecto, eventualmente acortando a "Cocoa" una vez que el
resto de este lote se metió en él; quede atascado y todo el mundo
todavía me llama así, pero no lo están haciendo para ser malos ni nada
gracias a Jaz–Brilló una sonrisa en su amiga mutuo.
Georgia se rió y asintió un poco.–Ella es amistosa y divertida con
seguridad.
−Robbie y Mitch son fáciles, así que Peach, ¿Por qué no le dices
cómo consiguió tu apodo?–Comentó Jaz con una sonrisa torcida.
Peach bufó a la amazona por la burla.–Mi nombre también es
fácil–se burló el patinador. Se volvió hacia Georgia y se encogió de
hombros.–Como melocotones todos los días. Frescos, maduros,
enlatados, no importa. Los melocotones son mi basura–comentó con
una risa, golpeando su puño en el pecho dos veces.
–Eso no es todo y ni siquiera mienta–objetó Robbie, levantando
la vista de su tarea de llenar sus nombres en la pantalla de puntuación
de bolos, para que pudieran llegar a los bolos.–Y dile tu verdadero
nombre, hombre. Trata de ser amigable y actúa como si tus padres te
enseñaran unos malditos modales.
–Dice nuestra mamá gallina–le susurró Jaz a Georgia, que sonrió
un poco.
Peach rodó los ojos y se chupó los dientes.
–Bien, bien, bien.–Volvió su atención hacia Georgia.–Mi nombre
es Naren...o al menos ese es el nombre en mi certificado de nacimiento.
Mis padres no lo saben, pero uno de estos días lo estoy cambiando. De
todos modos, aparte del hecho de que me encanta comer melocotones,
la razón por la que tengo el apodo tiene que ver con un incidente
desafortunado cuando era pequeño. Rete al hermano mayor de Jaz a un
concurso de comida. No fue un movimiento inteligente teniendo en
cuenta el hecho de que tiene un estómago sin fondo al igual que la
maldita Amazonas aquí.
Señaló a Jaz.

~ 66 ~
Al−Anka2019
–Acaba de llegar a la parte buena–Mitch sopló, sus ojos azules de
océano cortaron al patinador.
Peach frunció el ceño y le lanzo a la rubia una mirada furiosa.
–¡De todas formas! Lo hice por un par de sándwiches, un pedazo
de tortas, y un perro caliente con todo en él. A mi estómago no le gustó
mucho, pero no iba a renunciar a un idiota que le gustaba referirse a mí
como "el camarón". Luego vino lo que parecía una taza de melocotones
muy inofensiva. Hasta hoy, creo que Jaz les pinchó.
Era el turno de Jaz para rodar sus ojos y se burló.
–¿Por qué lo haría yo? No me importaba si perdías esa estúpida
cosa. El punto es que comió los melocotones y vomitó sobre sí mismo,
la mesa y mi hermano. Pensamos que era la cosa más divertida.
Entonces, después de eso, él era Peach.
–Iba a terminar de contarlo–Peach bufó. Luego volteó la nariz
como si estuviera ofendido.–Mitch consiguió su nombre porque todos
pensábamos que era un tipo cuando la conocimos–añadió con una
sonrisa divertida.
–¿Quieres decir que no es una chica?–gritó Jaz, jadeando después.
Luego se volvió hacia la rubia.–¡Me has mentido a mí!
Mitch le dio a Jaz la señal con el dedo medio mientras Robbie
lanzaba sus manos para señalar que había terminado.
–Bien, chicos, estamos listos para empezar. Jaz y Cocoa, van
primero como de costumbre,–Robbie les informó.
Jaz y Cocoa se pusieron de pie de un salto; Georgia se sorprendió
de que sus pesos combinados moviéndose a esa velocidad no causara
un terremoto. Los ojos de Georgia estaban pegados en Jaz, queriendo
reírse de los ridículos zapatos multicolores que estaban parcialmente
cubiertos por sus andrajosos jeans. La única cosa que mantenía a la
risa de Georgia era el hecho de que ella llevaba unos zapatos de boliche
ridículos.
−Así que, Georgia, sólo para evitar que te preguntes sobre mí y
Mitch, te explicaré que no nos creemos ni chicos ni nada–comentó
Robbie con una sonrisa.–Por lo general me llaman Rob. Mi verdadero
nombre es Robbie y la razón de acortarlo fue porque pensé que para
mis hermanitos serían más fácil decirlo. Si hubiera sabido que cuando
crecieran dejarían de ser lindos, e iban a venir con sus propios apodos

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desagradables, no me habría molestado con los pequeños punks–dijo,
la sonrisa en su rostro desmentía sus palabras.
Georgia sonrió un poco también.–No tengo hermanos menores,
pero entiendo que pueden ser bastante terroríficos.
–Ellos pueden.–Robbie asintió sabiamente y luego inclinó la
cabeza hacia Mitch.–Ella va por Mitch sólo porque suena más duro que
Michelle.
–¡Oye! ¡Yo no te pedí ir por ahí diciendo mi nombre!–Mitch sopló,
mirando a Robbie como si hubiera cometido un verdadero crimen.
–¿Y Jaz?–Georgia preguntó curiosamente. Se preguntó qué
historia había detrás de ese nombre.
–No hay pista en realidad. Jaz, ¿Cómo diablos conseguiste tu
nombre?–preguntó Robbie cuando Jaz rodó la bola por el carril; Cocoa
ya se había ido, rodando a la izquierda de Jaz, y él golpeó una huelga.
–Uh... mi mamá me lo dio–respondió Jaz, como si pensara que era
obvio.
–No Jasper, idiota. ¿Cómo se conseguiste el apodo de Jaz?
Mitch preguntó.
La artista frotó el puente de su nariz con su dedo índice y miró
hacia fuera. Luego se encogió de hombros.–Por lo que yo sé, mi madre
me dio eso también. He estado escuchando durante todo el tiempo que
puedo recordar.
Todos se encogieron de hombros y rechazaron el tema. Jaz logró
recoger el recambio y la sesión de bolos estaba en marcha; fue lisa
hasta que Georgia tuvo que ir. La mujer mayor nunca había jugado
bolos en su vida y lo demostraba simplemente por el hecho de que
estaba sosteniendo la pelota con las dos manos y se paraba sobre las
rodillas temblorosas. Los chicos tuvieron que ocultar sus muecas
mientras Jaz trotaba para ayudar a Georgia.
–Espera, espera, espera–dijo Jaz a la mujer de piel blanca cuando
se acercó.
–¿Qué?–preguntó Georgia, con ojos de chocolate llenos de
curiosidad.
–En primer lugar, ¿Esa bola es demasiado pesada para ti?–
preguntó Jaz, aunque podía adivinarlo. Después de todo, Georgia
estaba usando la bola que Jaz había rodado en su turno.
~ 68 ~
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–Es un poco pesada–Georgia admitió con un guiño.
–Espera. No hagas nada todavía.–Jaz fue a través de las bolas y
agarró una esmeralda.
–¡Oye, no uses mi pelota!–Mitch se quejó, señalando con un dedo
amenazador a su alta amiga.
–Creo que estos pertenecen a la bolera, pero yo podría estar
equivocada–Jaz bromeó, sonriendo a la rubia enojada mientras ponía
la pelota.–Georgie, dame un segundo para que te traiga una pelota que
funcione para ti.
Georgia asintió y se preguntó si Jaz se daría cuenta de lo que
acababa de decir. La amazona se había ido antes de que Georgia
pudiera decir algo. Jaz sólo se fue por un minuto, regresando con una
pelota verde. Que pasó a las manos de Georgia.
–Está bien, ¿Mejor?–Preguntó la mujer más alta.
–Sí–confirmó Georgia.
–De acuerdo, esto es muy sencillo. Pones tus dedos en los
agujeros,–Jaz informó a la mujer mayor. Se detuvo un momento para
mirar a sus amigos. El grupo parecía demasiado inocente; Peach
incluso tuvo el valor de silbar.
–¿Y ahora qué?–preguntó Georgia. Tenía los dedos seguros
dentro de los grandes agujeros.
−¿Todo encaja bien? ¿No sientes que tus dedos van a ser
arrancados una vez que lances la pelota?–preguntó el artista, Georgia
asintió con la cabeza para confirmar que todo estaba bien.
–Muy bien, ahora la parte fácil. Voy a alinearte con las flechas en
el piso y conseguir que apuntes al pin central.
Georgia asintió de nuevo, a pesar de que ella no tenía ninguna
idea de lo que la mujer más alta estaba hablando. Jaz señalo a todo lo
que se refería mientras se acercaba a la línea con Georgia. Miró por
encima del hombro de nuevo porque sus amigos estaban
sospechosamente callados. De nuevo, parecían muy inocentes,
demasiado inocentes, como si la mantequilla no se derretía en sus
bocas. Jaz entonces volvió su atención a la tarea que tenía a la mano; se
instaló junto a Georgia para mostrarle la forma adecuada.
Georgia asintió y luego hizo los movimientos. La pelota trabajó
lentamente por el carril y la mujer mayor hizo una mueca hasta que la

~ 69 ~
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bola entró en contacto. Rodó a través de los pines corpulentos con
suficiente fuerza para sacar siete de ellos. Georgia sonrió mientras Jaz
aplaudía, como si Georgia acabara de hacer algo completamente
increíble.
–¡Eres natural!–Dijo Jaz, acariciando suavemente a su amiga en la
espalda.–Ahora, cuando la pelota vuelva a subir y usted pasa a la línea
de nuevo. Apunta entre el primer y el segundo Pin para que todas
caigan.
La mujer mayor asintió y Jaz retrocedió. Fue a sentarse y se dio
cuenta de que sus amigos la miraban, pero todavía tratando de actuar
como si tuvieran halos sobre sus cabezas. Peach decidió romper el
silencio.
–Jaz, puedo ver por qué nos dejaste por ella. ¡Tiene un culo
dulce!–Peach arrullo.
–¡Cállate! ¡No hables de ella así!–Ordenó Jaz en un silbido
enojado, asegurándose de hablar lo suficientemente bajo como para
que Georgia no oyera. Luego señaló con un dedo rígido a cada uno de
sus amigos.–No es así entre ella y yo. ¡Está felizmente casada y la
tratarán con un poco de respeto!–Ordenó.
Los amigos se pusieron rígidos y tensos. Amplios ojos miraban a
Jazz; ninguno de ellos podía recordar cuando la artista levantó su voz
de esa manera. Las bocas se abrieron para decir algo, pero nadie sabía
qué decir. El sordo shock se rompió cuando Georgia repentinamente
aplaudió y los tres bolos restantes cayeron.
–¡Lo hice, Jaz!–Georgia declaró mientras caminaba hacia la chica
y se sentaba a su lado.–¿Viste eso? ¡Lo hice exactamente como me lo
dijiste y los derribé a todos!
Jaz sonrió ampliamente y se dio una palmada orgullosa en el
pecho.–Eso es porque soy una maldita entrenadora. Ahora estás
venciendo a Mitch y Peach.–Ella miró a la rubia–Deberías haberla
dejado usar tu bola. Podría haberle frotado la suerte.
Mitch casi perdió su señal.–Es sólo la primera tirada. Puedo
pateártele el culo todavía,–proclamó con una sonrisa arrogante.
Jaz se rió en voz alta, obviamente jugando. El juego estaba en
marcha y todo iba como era de esperar, con las bromas y
conversaciones. Las bromas se intensificaron cuando Robbie observó
donde un par de ojos azules hielo estaban durante el quinto juego.

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–Ella está casada–susurró Robbie al oído de Jaz. La artista saltó
cuando sintió aliento caliente en su oído.
–¡Santa mierda! ¿Cómo te has metido detrás de mí?–preguntó
Jaz, aunque Rob siempre había sido silenciosa como un gato cuando
quería.
–No importa. Ahora, ¿Por qué tus ojos están pegados al buen culo
de esa mujer casada?–Robbie preguntó.
–Estoy viendo la forma de ayudarla. No la estoy mirando,− Jaz
discutió, hablando por la comisura de su boca ya que Robbie estaba
detrás de ella. No pareció ocurrírsele simplemente voltear la cabeza.
–Entonces dile a tus ojos que no se acerquen a su culo.
Jaz resopló, pero no dijo nada porque el turno de Georgia había
terminado. Animó a Georgia por ser capaz de derribar ocho Pins.
Robbie se rió un poco y negó con la cabeza. No estaba hecha por la
noche. Los otros tampoco habían terminado sin duda. Sólo se
aseguraron de no hablar lo suficientemente alto como para que
Georgia oyera. Sin embargo, hicieron un esfuerzo por incluir a Georgia.
–¿Estás segura de que esta es tu primera vez bolos?–Cocoa le
preguntó a Georgia, sonriendo.
–Estoy segura. Creo que sabría si hubiera hecho algo como esto–
respondió con un tono algo inseguro. Ni siquiera podía mirarlo a los
ojos.
–¡Ella probablemente nos está engañando!–Peach comentó.
Georgia se inclinó y pareció retroceder en sí misma. La risa de Jaz
la trajo de vuelta, sin embargo. No eran malos, se recordó Georgia. Sólo
estaban jugando, como lo hacía Jaz. Como Jaz le había enseñado a
hacer.
–Lo bueno es que no hay dinero en juego o ella ya te habría
timado–Robbie bromeó, hablando con Peach, pero sonriendo en
Georgia. La mujer mayor logró una sonrisa a cambio.
Todos eran amistosos con Georgia, haciéndola reír e intentando
que se burlara de ellos también. No dijeron nada ofensivo sobre ella,
pero trataron de demostrarle que era una de ellos al tomarle pequeños
disparos.
–Oye, Georgia, mira esto–le dijo Cocoa, señalando a Jaz cuando
ella estaba alineando su siguiente disparo.

~ 71 ~
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–¿Qué?–preguntó Georgia, volviendo su atención a la amazona.
–Espera.–Dijo Cocoa mientras Jazz balanceaba su brazo hacia
atrás. Abriendo la boca, estaba claro que estaba a punto de decir algo.
Pero, Mitch lo golpeó.
–¡Skkkkiiii eyyyyyoppp!–Gritó la rubia y Jaz dejo caer la bola.
Jaz gimió.–Maldita sea–murmuró mientras su bola viajaba por la
cuneta. Se volvió hacia sus amigos.–¡Eso es tan inmaduro, chicos!–
fingió que la rabieta. Luego se marchó al estante y agarró otra bola
para hacer otro tiro.
–Ustedes la hicieron lío–observó Georgia con una expresión un
poco preocupada.–¿Por qué?–preguntó curiosamente.
–Eso es parte de la diversión. Además, tienes que mantenerla
humilde. Rodó dos strikes, así que ella habría empezado a jactarse; lo
hacemos con todos nosotros...excepto Mitch, que simplemente apesta
en el boliche,−explicó Cocoa.
–¡Hey!–Mitch sacudió su puño hacia él.
Georgia se mostró escéptica hasta que Jaz le hizo lo mismo a
Robbie un par de veces más tarde. Robbie tomó represalias cobrando a
Jaz y haciéndole cosquillas. Jaz se deslizó fuera de su asiento.
–¡Arruinaste mi Spare, Jasper!–Rob dijo, manteniendo a la artista
en el suelo.
–¡Lo siento! ¡Lo siento!–Jaz se disculpó.
Rob pareció creerle, alejándose de su amiga. Jaz no aprendió su
lección y fue tan lejos como para distraer a Georgia en uno de sus tiros.
Georgia no estaba segura de qué hacer con eso, pero se
sorprendió aún más cuando Robbie y Peach castigaron a Jaz por ella. Le
hicieron cosquillas a Jaz nuevamente e instaron a Georgia a unirse a
ella. Vacilando, sólo por un momento, Georgia decidió soltarse,
sabiendo que realmente era por eso que Jaz la había distraído. Una vez
que Jaz fue debidamente disciplinada, Peach y Robbie chocaron
Georgia cinco, que ella regresó. Georgia se rió y Jaz le sonrió.
+++++

–Tienes que traer a Georgia más a menudo. Es graciosa y te


mantiene en tu lugar,–Cocoa le dijo a Jaz mientras el grupo salía al
estacionamiento. Le dio unas palmaditas en el hombro de Jazz.

~ 72 ~
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–Nadie me mantiene en mi lugar. ¡No tengo lugar! ¡He crecido en
todos los lugares!–Declaró Jaz con dramática llamarada.–Pero, de todos
modos, si ella quiere salir con nosotros, definitivamente la traeré más.
Parece que le gustas loco.−Una sonrisa fácil selló el trato.
–Es bueno porque nos gusta ella–comentó Robbie, acercándose
detrás de la mujer mayor. Robbie abrazó a Georgia por los hombros y
le sonrió. Georgia hizo lo posible para no estremecerse por el toque
inesperado, pero no pudo evitarlo. La mujer más joven no dejó que las
cosas se pusieran incómodas y amablemente se deslizo de Georgia,
fingiendo no darse cuenta de cómo se había endurecido.
–Por favor, sigue trayendo a la lunática–dijo Robbie a Georgia,–
Quizá no podamos actuar, pero nos gusta mucho.
Georgia sonrió.–Siento haberla acaparado. Disfruté esta noche.
Espero que me invite a más lugares.
–Sí, sólo tenemos que pensar en otras actividades para que los
chicos y Jaz puedan comerse con los ojos a tu culo–Mitch comentó con
una sonrisa.
–¡No te enojes porque su culo es mucho mejor que el tuyo!–
replicó Peach.
Cuando Georgia empezó a sonrojarse, Jaz supo que era hora de
sacar a su amiga de allí.–Ustedes son idiotas. Vamos, Georgia, déjame
llevarte a casa a una hora razonable.
Jaz condujo a la mujer más baja hacia el coche. Se volvió para
mirar a sus amigos, en su mayoría Mitch, por un momento; lanzaron las
manos en señal de rendición, pero todos llevaban sonrisas en la cara.
Jaz sacudió la cabeza y luego volvió su atención hacia Georgia,
deteniéndose cuando llegaron al coche para abrir la puerta del
pasajero.
–Tus amigos son para morirse de risa–comentó Georgia con una
brillante sonrisa tan pronto como Jaz se sentó en el coche.
–Me alegra que pienses así. Les gustas demasiado–contestó Jaz,
encendiendo el coche.
Las delgadas cejas de ébano se acurrucaron y los ojos marrones
parecían inquietos por un momento.–¿Verdad? Fue difícil decirlo.
Pensé que sólo estaban siendo cortés.

~ 73 ~
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–El hecho de que estuvieran siendo educados es una de las pistas
de que les gustan. Pero, estaban tratando de incluirte en todo y quieren
que salgas de nuevo. No te importa, ¿Verdad?–preguntó Jaz.
–No, me divertí mucho. ¡Me encantaría salir con ustedes otra
vez!–Declaró Georgia con una sonrisa.–Eso era tan diferente de lo que
estoy acostumbrada cuando salgo.
–¡Bueno, quédate con nosotros y tendrás una explosión de eso!–
proclamó Jaz. Sólo espere que los chicos no sigan yendo por la borda
con las cosas. No creo que Georgia tome esas noticias bien. Miró a su
amiga cuando comenzaron a ir a su casa. Tienen razón en una cosa:
Ella se ve bien. Una sonrisa se posó en el rostro de la artista.
–¿Por qué estas sonriendo?–preguntó Georgia con curiosidad.
Su sonrisa desapareció instantáneamente.
–¡Nada!–Chilló. ¿De dónde demonios vino esa voz?
Georgia se rió un poco.–Dudo que no fuera nada, pero puedes
tener tu pequeño secreto. Sin embargo, me preguntaba algo.
–¿Y qué es eso?–preguntó Jaz.
–¿Notaste un par de veces esta noche que me llamaste "Georgie"
en lugar de Georgia?
Jaz frotó la pendiente de su nariz, mientras que su frente
arrugada con el pensamiento.–¿Lo hice?–Realmente no me di cuenta.
Supongo que sólo te estaba dando un apodo como todos los demás en
la Pandilla–respondió el artista con una sonrisa gigante.
Una leve risa escapó de la mujer más pequeña.–Pensé que sería
embarazoso tener un apodo así. Yo solía preocuparme que la gente me
llamara algo así, pero cuando lo hiciste, me di cuenta de que era... lindo.
–¿Sí? Está bien, ¡Georgie es entonces!–Jaz proclamó.
Georgia parpadeó, pero decidió no objetar. Tenía la sensación de
que una vez que Jaz diera un apodo, que iba a conseguir algunas millas
con él. Después de todo, Cocoa seguía caminando con el suyo y él era
un gigante de seis–pies–y–medio. Una sonrisa se instaló en su rostro
mientras pensaba en el hecho de que, sí, el Cocoa todavía llevaba un
nombre que Jaz le había dado, que se habían conocido por casi la mitad
de sus vidas. Esperaba que ella pudiera decir eso en algún momento.

~ 74 ~
Al−Anka2019
+++++

–¿Así que, Jaz, vas a recoger a Georgie, para que podamos ir a


jugar al Mini–golf?–Rob preguntó.
Jaz estaba sentada en su escritorio de arte en su habitación
desordenada con un cigarrillo apagado colgando de sus labios; tenía su
teléfono celular en una mano y un lápiz negro mecánico en la otra. El
lápiz estaba trabajando sobre una hoja de papel mucho más eficiente
que el oído escuchando la conversación.
–¿Por qué la llamas Georgie?–Jaz preguntó.
–He oído que la llamas así. Pensé que era genial. Supongo que
necesito decirles a los chicos que no lo es.
–No, es totalmente genial. Supongo que la llamé así más de lo que
quería. No es que quiera hacerlo una vez más.
Rob rió.–¿Segura que no tienes nada con ella?
–Positivo. Es sólo mi amiga, como tú eres amiga y como Mitch es
mi amiga. Bien, Mitch es un mal ejemplo ya que todos sabemos que es
una alienígena enviada a destruir la tierra.
Esto consiguió una risita cómica de la chica más pequeña.
–Mitch es un mal ejemplo de todo. Pero, de todos modos,
queremos ir al Minigolf. ¿Puedes hacer que Georgie te acompañe? es
divertida de tener alrededor.–Rob dejó de lado que todos sabían que
Georgia ya tenía la preferencia sobre Jaz, por lo que se quedarían sin la
compañía de su buena amiga a menos que trajera a Georgia.
–Voy a preguntar esta noche. Su marido está fuera de la ciudad
otra vez, así que estamos teniendo un maratón completo de películas
monstruo con pizza y cerveza de raíz.
–Cerveza de raíz, ¿Eh? ¿Desde cuándo bebes cerveza de raíz?
Jaz dejó escapar un suspiro.
–Mira, Georgie descubrió que le gusta más la cerveza de raíz que
la cola y yo no quiero desperdiciar dinero comprando una cola de litro
y una cerveza de raíz de litro cuando podría comprar una cerveza de
raíz de dos litros, ¿de acuerdo?–ella sopló.
–Hey, yo no he dicho nada. De todos modos, te recuperaras
conmigo en el circuito de mini golf, ¿Verdad? Se supone que será
agradable mañana, así que tenemos que subir a esto.
~ 75 ~
Al−Anka2019
–Te llamaré esta noche cuando vuelva de casa de Georgie.
–Si vuelves a las cuatro y me llamas, te juro que voy a decirle a
todo el mundo que estás cogiendo con esta mujer.
−¡Rob! Jaz resopló y dibujó una línea mucho más oscura de lo
que ella pretendía y, empeorando las cosas, estaba muy lejos de la
marca.
Rob rió, como si supiera el estrago que acababa de causar.
–No, pero en serio, Georgia es guay, así que tráigala y tráigase, no
me llames tarde. Esta casa tiene un toque de queda, a diferencia de la
tuya.
–Mira, caminante de día, no te enojes porque somos noctámbulos
aquí.
Robbie se rió, pero ese fue el final de la conversación,
desconectaron la llamada y Jaz comprobó la hora. Tenía unos minutos
antes de que realmente necesitara irse, pero decidió detener lo que
estaba haciendo en ese momento. Se dijo que se iba temprano porque
quería fumar su cigarrillo y su madre odiaba que fumara en la casa. No
tenía nada que ver con el hecho de que quería ver Georgia.
Se aseguró de agarrar su chaqueta en su salida o su madre le iba
a morder la cabeza. Tan pronto como golpeó el exterior, encendió su
cigarrillo antes de cualquier otra cosa. Subió a su coche y se puso en
camino.
Un silbido se esforzaba mucho por escapar de los labios de Jaz
mientras se acercaba a la casa de Georgia. El sonido se mantuvo
cuando el aire helado la golpeó cuando salió del coche y agarró la
comida. Trotó hasta la puerta y llamó. Segundos después, estaba
dentro de una casa agradable y cálida.
–Hola–Georgia saludó a su amiga.
–Hey. Entonces, ¿Qué películas tienes?−Jaz preguntó.
–Tendrás que entrar en la sala de estar y ver–dijo Georgia,
quitándole la chaqueta de Jaz de los hombros. Por un momento, un
pensamiento pasó a través de su mente de que éste era el movimiento
exacto que ella hacía para Allen cuando él entraba; pero, tan
rápidamente como vino, se había ido.
–Bien. ¿Ah, antes de que olvide, estás libre mañana?–Jaz
preguntó.

~ 76 ~
Al−Anka2019
–¿Por qué?–Georgia respondió.
–La pandilla quiere ir a jugar mini golf y me han ordenado que te
invite–respondió el artista con una sonrisa.
–Oh, eso suena mucho más divertido que lo que yo tenía en mi
agenda de día–comentó Georgia.–¿A qué hora?
–En realidad no lo sé. En algún momento de la tarde, supongo; no
es divertido jugar mini golf por la noche ya que el lugar apenas tiene
iluminación exterior. ¿Qué tienes planeado?
–Sólo iba a reunirme con mis amigas y planificar los jardines
para el próximo año–respondió Georgia.
Jaz parpadeó con fuerza.
–¡Guau, eso suena realmente aburrido!–Se rió.
Georgia se burló de su joven amiga.
–¡No te atrevas a reír! ¡Siento mucho orgullo en mi jardín!
–¿Lo dices en serio?
Georgia se rió.– No, en realidad no. Es algo que puedo hacer con
mis amigos, sin embargo. A Allen le gusta cómo el jardín hace que la
casa se vea. Él siempre se jacta de cómo nuestra casa es la mejor en la
calle cada vez que nuestro jardín finalmente entra y les dice a todos
sobre el don para la jardinería que tengo. Los hace sonreír, así que me
aseguro de mantener el jardín. Estoy segura de que haces cosas por tus
amigos, incluso cuando realmente no quieres.
–Uh...no realmente. Normalmente nos reunimos para hacer cosas
divertidas que a todos nos gustan. La única vez que nos arrastran a
hacer algo que no queremos hacer es cuando uno de nosotros tiene que
hacer una diligencia y quiere compañía o algo así,–Jaz respondió con
un encogimiento de hombros.
–¿Oh, así que tienes las amistades perfectas?–Georgia se quebró,
toda la alegría se fue en un instante.
–Yo no he dicho eso–contestó Jaz–Mantuvo su vacilación en la
raya, no queriendo mostrar lo sorprendida que estaba por este
repentino cambio. No era algo que nunca hubiera visto antes, pero no
entendía cómo las cosas más pequeñas se convertían en discusiones
con Georgia.
–Lo insinuaste.

~ 77 ~
Al−Anka2019
–Georgie, no voy a discutir contigo sobre una implicación
percibida. ¿Por qué haces eso? Tú sabes que no estoy tratando de
pelear, pero tú también haces una pelea,–señaló Jaz.
Los ojos y la cabeza de Georgia se hundieron en la vergüenza
inmediatamente.–Lo siento. Es solo...
–¿Sí?–preguntó Jaz.–¿Es algo sobre mí?
–¡No! Es Allen. A veces...a veces parece que estamos teniendo una
conversación cívica y entonces él comienza a discutir conmigo sobre
algo. Supongo que sólo estoy anticipando las discusiones ahora–explicó
Georgia, sus ojos todavía en el suelo.
–Bueno, no me gusta discutir. Nunca realmente parece llegar a
ninguna parte. Ahora, si tenemos un problema, me gustaría poder
hablarlo. Ya sabes, tener una discusión y espero resolver el problema o
al menos comprometernos a hacerlo.
La sonrisa de Georgia podría haber puesto el sol fuera de
cuestión.–Eso suena muy bien. Me gustaría eso también.
–¿Entonces, no más discusiones extrañas?–Jaz preguntó, sólo
para estar segura. Sabía que tomaría más que un acuerdo, pero era un
comienzo.
–De acuerdo.
–¿Y el mini golf?
−Me encantaría ir. Allen no estará en casa durante dos días más,
así que necesito algo que hacer. Estoy segura de que el club de
jardinería se va a reunir en algún lugar alrededor de las once o doce ya
que siempre nos reunimos alrededor del almuerzo. Por lo tanto,
debería ser capaz de hacerlo, ya que dudo que ustedes van a empezar a
mediodía.
Jaz se burló.–¡Diablos, no! Probablemente iremos como de cuatro
o cinco. Tengo trabajo en la mañana de todos modos.
Esas palabras hicieron que la frente de Georgia se arrugara.
–¿Desde cuándo trabajas en la mañana?
–Mi jefe está de simpático acomodando nuestros horarios ahora.
Creo que está tratando de hacer que renunciemos, para que pueda dar
a sus mocosos nuestros trabajos ahora que uno puede manejar y el
otro puede trabajar legalmente.

~ 78 ~
Al−Anka2019
–Eso suena horrible.
Jaz agito el brazo–Nadie está tratando de trabajar allí para
siempre de todos modos. ¡Vamos a ver películas de monstruos!
Georgia asintió con la cabeza y encendió la televisión y el
reproductor de DVD. Las películas eran cursis, como era de esperar; la
pizza y la compañía eran buenas, sin embargo.
+++++

El mini golf no podía venir lo suficientemente rápido para


Georgia; prácticamente había salido corriendo de la casa de su amiga
cuando terminó su reunión en el jardín. Jaz la recogió justo a tiempo y
se reunieron con los amigos de Jaz en el campo de minigolf.
–¿Alguna vez has jugado minigolf, Georgie?–Cocoa preguntó
curiosamente cuando estaban en la cola para pagar; había una pareja
en frente de ellos.
–No, pero me imagino que es como golpear la bola en un campo
de golf y lo he hecho una o dos veces–respondió Georgia.
–Bueno, si alguna vez has tenido que pasar por delante de un
payaso blandiendo una motosierra, entonces sí, es algo así como
golpear la bola un campo de golf–comentó Rob con una sonrisa.
–¿Una motosierra manejada por un payaso?–Georgia imito con
una voz desconcertada, torciendo la boca un poco confundida.
Peach asintió con la cabeza.–No es lo peor, pero te da una idea de
con lo que estarás trabajando.
Georgia asintió con la cabeza, pensando que iba a ver lo que
significaba cuando comenzaron el recorrido. Pagaron; Georgia trató de
objetar cuando Jaz pagó por ella, pero el artista no estaba escuchando.
Todos tomaron sus palos de golf y recogieron diferentes bolas de
colores.
–Un día harán una de estas cosas lo suficientemente largas como
para no tener que romperme la espalda al usarla–comentó Cocoa con
una sonrisa de buen humor cuando se alineó en el primer hoyo.
–Estoy segura de que todo el mundo por aquí sólo espera que no
te enfades y dobles el palo como un pretzel–comentó Jaz.
–Ahora sabemos por qué Mitch no sacó la altura en nuestra
pandilla–bromeó Peach.

~ 79 ~
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–¿Y cuál es tu excusa, hombrecito?–Mitch se burló del pequeño
patinador.
Georgia se rió un poco antes de darle la atención a este primer
hoyo. No parecía un gran problema. Se trataba de un golpe corto de
primera línea, sin ningún payaso blandiendo una motosierra a la vista.
Pasaron por eso sin ningún problema. El siguiente hoyo fue un poco
más difícil porque tenía una curva. En el tercer hoyo, las cosas se
complicaron un poco. Había una curva, una colina, un pequeño
estanque, y un payaso sosteniendo una motosierra con las manos
según lo prometido. La motosierra de juguete se balanceaba por la
taza, cada pocos segundos para eliminar cualquier bola que no fuera
golpeada en el momento exacto.
–¿Qué clase de mente enferma pensó en esto?–Georgia murmuró
en voz alta.
–¿Te acuerdas de los payasos de mi portafolio?–Jaz preguntó.
–Por supuesto–respondió Georgia. Todavía tenía pesadillas sobre
esas cosas.
–Bueno, el tipo que hice ese diseño es dueño de este recorrido, la
mayoría de los obstáculos alrededor de este campo tienen payasos
espeluznantes haciendo cosas locas–explicó Jaz.
–Espera, ¿Le mostraste tu portafolio?–Peach preguntó, señalando
a Georgia, pero hablando con Jaz.
Jaz asintió con la cabeza.–¿Sí? ¿Por qué?
–¿Le mostraste el arte malvado que hiciste en mi patineta?
Peach se volvió rápidamente, de modo que su mochila con su
patineta pegada a ella estuviera frente a Georgia. La parte inferior de la
patineta estaba cubierta de melocotones con contornos gruesos y
bordes afilados que Georgia sabía que eran comunes en el trabajo de
Jaz.
–No creo que este esté en tu portafolio–dijo la mujer mayor a Jaz.
La artista resopló.–Peach no es tan importante y ese no es mi
mejor trabajo–respondió con un encogimiento de hombros. Una
sonrisa tiró de su labio mientras veía pucheros de Peach.
–¡Pensé que habías dado lo mejor a tus amigos!–se quejó el
pequeño.
Jaz se rió y se agitó el pelo.
~ 80 ~
Al−Anka2019
–¡Por supuesto que sí, amigo! En realidad, no guardé el original
de eso, por lo que no está en mi portafolio. Además, es un poco simple
de todos modos. Probablemente podría hacer un trabajo mucho mejor
hoy.
Peach no estaba seguro de qué decir y se limitó a pedirle a Jaz
que le diseñara algo nuevo porque no tenía los fondos y no tenía
tiempo, gracias a la universidad. Continuaron su juego con Jaz
ofreciendo consejos a Georgia, ya que ella era la única de entre ellos
que no había jugado el recorrido De "Mil Millones y Una" veces como
los adolescentes les gustaba ponerlo.
Mientras Jaz ofrecía consejos sobre un agujero, sus amigos se
retiraron y sólo la observaron con Georgia, por unos segundos de todos
modos. Observaron la mano grande moldeada los hombros de Georgia
mientras que Jaz señalaba los lugares que Georgia debía golpear la
bola; Georgia ni siquiera se acercaba lo suficiente al resto de ellos
cuando había un peligro de que se pudieran tocar. No podían creer lo
familiar que Jaz estaba con la mujer obviamente tímida después de sólo
conocerla durante dos meses y medio.
–Hey, Jaz, ¿por qué no le pegas a la bola mientras estás en ello?–
Mitch bromeó, una mueca desequilibrada y maliciosa en su rostro.
–O al menos espera hasta que estemos en un hoyo muy duro
antes de empezar a sacar la brújula y el transportador y la geometría
del juego–interrumpió Peach.
–Lo siento–se disculpó Georgia, dándose cuenta de que estaba
retrasando el juego. Miró al grupo y luego agachó la cabeza.
–Wow, hey, ¡Sólo estábamos tomándote el pelo!–Prometió Peach,
acercándose a ella. Ella se apartó un poco, básicamente se curvó en el
cuerpo de Jaz.
–Georgie, recuerda, estos son los mismos chiflados con los que
fuimos a los bolos. Sólo están bromeando y no hay ningún daño en él,–
Jaz aseguró la mujer más pequeña.
–Lo siento. Aún no estoy acostumbrada a esto.–Una sonrisa de
vergüenza y un rubor corrompieron las mejillas de Georgia.
–Tendrás que acostumbrarte. Hemos decidido mantenerte
después de todo–observó Rob con una sonrisa de buen humor.
–Ya tienes mejor comportamiento que nuestro último adoptado–
bromeó Cocoa, asintiendo hacia Mitch.

~ 81 ~
Al−Anka2019
–Oh, al diablo contigo, Mauna Kea–la rubia respondió.
Cocoa puso los ojos en blanco.–Oh, sí, eso fue realmente original.
La pequeña exhibición ayudó a Georgia relajarse porque le
recordó que se burlaban de sí mismos. Así que, cuando se lo hicieron a
ella, estaban tratando de incluirla. No eran intencionalmente idiotas,
excepto tal vez Mitch. El jurado seguía deliberando sobre ella.
El resto del día se pasó tranquilo, tan tranquilo como las cosas
eran para los amigos que no les gustaba nada más que molestarse y
burlarse mutuamente. Georgia se relajó un poco, al igual que cuando
fueron a los bolos. Se burló un poco de Jaz; Jaz, por supuesto, lo tomó
con una sonrisa.
–Chicos, debemos ir a buscar algo de comer–sugirió Peach
mientras se alineaban para el hoyo dieciocho.
Un letrero cercano proclamaba que cualquiera que tuviera un
hoyo en uno ganaría un juego gratis. La trampa era que la taza estaba
en la cima de una inclinación ancha, escarpada con varios peligros y
sentada en el medio de una meseta corta con un hoyo detrás de ella en
caso de que cualquier persona tenía la idea de intentar depositar la
bola adentro. Empeorando las cosas, había tres falsos agujeros encima
de la colina en la plataforma pequeña y si la bola entra en uno, caía
fuera del alcance en una cubeta debajo de la colina y el juego terminaba
para ese jugador.
–La comida siempre suena bien para mí–comentó Jaz, ganando
un chócalo cinco de Cocoa.
–Entonces vamos a pasar a través de este desperdicio de dinero y
bajar por la calle ya,–Mitch se quejó, intencionalmente golpeando su
pelota demasiado duro. La observó con cierta alegría al caer en el
olvido detrás de la taza.
–¡Oye!¡Mira por dónde estás moviendo esa cosa! ¡Casi me quitas
la cabeza!–Peach resopló. Había tenido que agacharse para evitar
llevar el palo corto en cráneo, pero Mitch no parecía demasiado
preocupada por ello. De hecho, nadie parecía demasiado preocupado
por ello, como si sucediera todo el tiempo; Georgia sospechaba que sí.
Tenía razón.
–Desperdicio de dinero, sí, cuando golpeas así–murmuró Rob; se
acercó y tomó su tiro, desapareciendo como de costumbre. Soltó una
sarta de maldiciones en español.

~ 82 ~
Al−Anka2019
–Bien, chicos, tengo esto. Voy a ganar el juego gratis–Jaz se jactó
cuando caminando hacia arriba.
–Ya hemos escuchado eso varias veces–comentó Mitch.
Jaz rodó los ojos y luego procedió a hacer un show antes de
tomar su disparo. Rodó los hombros y el cuello. Se quebró los nudillos.
Se estiró, yendo tan lejos cuando se inclinó para tocar sus dedos. A
continuación, se metió una mano en el bolsillo y sacó un cigarrillo,
poniéndolo en los labios, pero sin molestarse en encenderlo. Todos sus
amigos se quejaron.
–¿Qué? Es mi cigarrillo de la suerte,–insistió Jaz. La sonrisa
giganta hizo un poco difícil creerle.
–¡También hemos escuchado esa mentira antes!–Señaló Mitch.–
Sólo golpea la maldita pelota ya. Como si tuvieras un cigarrillo de la
suerte.
El cigarrillo resultó ser tan afortunado que la bola de Jaz sufrió el
mismo destino que la de Mitch. El grupo se echó una buena carcajada.
El Cocoa terminó chocando contra uno de los agujeros falsos. Peach
siguió justo detrás de él e hizo exactamente lo mismo.
Georgia fue la última en irse y cuando golpeó la pelota, los
amigos retuvieron su aliento. Parecía que iba en la dirección correcta.
Lo hizo hasta la colina y rodeó el borde de la Taza; los chicos se
inclinaron hacia adelante, pensando en un juego gratis se acercaba. De
repente, la pelota perdió la dirección y la gravedad se hizo cargo. La
pelota fue jalada en uno de los agujeros falsos.
Todos se quejaron.
–¡Te han burlado, Georgie!–Peach gritó.
–Sí, este maldito hoyo es una estafa. Casi lo tenías, sin embargo,–
dijo Mitch.
–Has hecho un buen trabajo manteniéndote al día con nosotros, a
pesar de que nunca habías estado aquí. En realidad, has vencido a la
giganta aquí–comentó Rob, lanzando su pulgar hacia Jaz, que soltó otra
sonrisa.
Georgia sonrió mientras caminaban para devolver sus putters
(palos cortos) y Rob informó a cada uno sus puntuaciones; como
resultado, Peach ganó; él era sin duda mejor en mini golf que bolos,
que había llegado en último lugar. Mitch parecía ser mejor en mini golf
también, terminando segundo, mientras que, en los bolos, que sólo
~ 83 ~
Al−Anka2019
había sido capaz de vencer a Peach y que no fue por mucho. Jaz y Cocoa
se fueron lo peor, lo que Georgia sospechó tenía que ver con los putters
no siendo de la longitud adecuada para sus estaturas.
A medida que regresaban los putters, Georgia miró a Jaz, se dio
cuenta de que Jaz todavía tenía el cigarrillo en la boca, pero nadie dijo
nada. Todo el mundo regresó a sus coches, de acuerdo para reunirse en
el restaurante.
–¿Entonces, estás bien?–preguntó Jaz a Georgia cuando estaban
solas.
–Estoy bien. Lo siento, me asusté un poco en el medio. No estoy
acostumbrada a esto todavía–explicó Georgia.
Jaz se acercó y acarició el muslo delgado de la mujer mayor.
–Oye, está bien. Sé que no estás acostumbrada. Si quieres ir a
casa, solo dilo. Te llevaré allí ahora mismo.
−¡No! Me estoy divirtiendo. Esta fue una gran actividad y espero
que podamos hacerlo de nuevo algún día. Aunque, te diré lo que no es
divertido,–Georgia, comentó.
Jaz arqueó una ceja. –¿Qué?
–Esto–Georgia sacó el cigarrillo de la boca de Jaz.–Esto no es
lindo o guay. ¿Qué haces fumando?
–Bueno, técnicamente, sólo tenía un cigarrillo en la boca. No
estaba fumando.
–¡Sabes a lo que me refiero!–Georgia soltó un gruñido y luego de
repente se quedó sin aliento. Sus ojos se ampliaron y ella se tapó la
boca con las dos manos. Unos pocos latidos más tarde, movió sus
manos sólo lo suficiente para hablar.–Estoy empezando una discusión,
¿No?
Jaz sonrió.–No, esto parece que hubiera sido más un debate; me
alegro de que lo pilles por ti misma, sin embargo.
–Lo siento mucho, Jaz. Voy a guardar mis opiniones para mí.
Georgia devolvió el cigarrillo.
–Espero que no. Creo que tienes unas opiniones muy inteligentes
y bien pensadas. Si te hace sentir mejor, yo seguiré no fumando a tu
alrededor,–Jaz prometió con otra sonrisa alegre.
Georgia miró hacia abajo y puso sus manos en su regazo.
~ 84 ~
Al−Anka2019
–Gracias.
Jaz sonrió y que recibió una sonrisa de Georgia. Fueron a comer
con el grupo, manteniendo lo que eran obviamente sus travesuras
habituales. Había burlas, bromas, historias graciosas, y cualquier otra
cosa para sacar sonrisas de la gente en la mesa, mientras Georgia no
jugueteaba a menudo, hablaba de vez en cuando; sonrió todo el tiempo.
–Wow, mira la hora–murmuró Cocoa, mirando hacia abajo en su
reloj. Los otros hicieron lo mismo.
–Oh, es tarde. Tengo que irme,−Robbie informaba a todos.
–Yo también. Se suponía que iba a reunirme con mis primos hace
casi una hora–informó Peach.
Mientras que las despedidas fueron intercambiadas, Jaz podría
jurar que Georgia estaba casi haciendo pucheros debido a las salidas
repentinas. Pasó de "Casi Pucheros" a hacer pucheros de pleno derecho
mientras los jóvenes iban por caminos separados; Jaz puso su brazo
alrededor de la mujer más pequeña.
–No te preocupes, Georgie. Prometo que nos reuniremos con
ellos otra vez y haremos algo,–dijo Jaz y que puso una sonrisa brillante
en la cara de Georgia.

~ 85 ~
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Capítulo 6: Máxima capacidad.

–Esta escuela necesita un recaudador de fondos profesional o


algo así. ¿Cuántas veces quieren tener una venta de tortas? me siento
como si estuvieran pidiendo cosas cada dos semanas, quiero decir, en
serio, ¿Cuántas veces puedes tener una venta de tortas?–Gina sopló,
tirando de una silla en la cocina inmaculada de Georgia. Se imaginó
que, si vigilaba a su amiga, podría evitar que Georgia saliera por la
borda.
–Cada vez que quieren hacer un poco de producción, parece;
necesitan comprar disfraces y cosas así. Me alegro de poder hacer algo
para ayudar, especialmente algo que me encanta hacer de todos
modos,–respondió Georgia con una sonrisa mientras pasaba por sus
gabinetes, sacando los ingredientes que iba a necesitar para tortas.
Gina sonrió un poco y asintió ligeramente.–Las chicas lo
aprecian. Te adoran tanto.
–Gina, ya estoy haciendo los tortas. No hay necesidad de hablar
dulce conmigo–comentó Georgia con una pequeña sonrisa.
La risa sacudió los hombros de Gina ligeramente y causó sus
rizos castaños rebotaran.–No soy dulce hablando contigo, mi amiga;
pero, hablando de dulce charla, ¿Quién es este caballero que ha sido
capaz de hablar dulcemente a tu casa todas las noches cuando Allen no
está aquí?–preguntó con una sonrisa burlona.
Georgia parpadeó y arqueó una ceja de ébano. Gina parpadeó
también cuando notó la frente arrugada y los perplejos ojos de
chocolate. Se preguntaba si había ido demasiado lejos o había cometido
algún error. Georgia no parecía tener una idea de lo que Gina estaba
hablando, después de todo.
–¿Caballero? ¿Has visto a un caballero venir a esta casa cuando
Allen no estaba? ¿Qué dices? Espero que no estés difundiendo esa
tontería.–Comentó Georgia, dándole a su amiga una mirada severa–No
había hecho nada para merecer tal calumnia y no quería que tales
mentiras llegaran a su marido. Aunque, ella dudaba que él creyera tal
basura.
–Sé que mi vista no es tan mala. Un caballero alto en un coche
muy pequeño. Te visita las noches en que Allen no está aquí.

~ 86 ~
Al−Anka2019
Insistió Gina, con los ojos verdes desafiando a Georgia para para
que explicara.
La expresión de Georgia no se aclaró.–¿Hombre alto en un
automóvil pequeño?–Se rascó la cabeza y luego sus ojos se abrieron.–
¡Oh, ese no es caballero! ¡Esa es Jaz!
–¿Disculpe?–preguntó Gina con una ceja arqueada.
La mujer de piel blanca rió mientras se ponía su mano por
encima de su cabeza y pasó a explicar lo de su nueva amiga.–Jaz. Es
muy alta, pero definitivamente no es un hombre. Es una amiga mía.
Su amiga asintió con la cabeza casi tediosamente, como si la
información no significaba nada para ella.–Pensé que tal vez era un
amigo de negocios de Allen o algo así, viniendo a ver cómo estás. No me
sorprendería que hiciera algo así–Su tono algo disgustado fue
ignorado.
Georgia negó con la cabeza.–No necesito a nadie para ver como
estoy.–Estoy muy bien por mi cuenta. Te olvidas que incluso antes de
casarse con Allen, yo era una hija única con padres que también
estaban de negocios frecuentemente.
Gina asintió de nuevo y suspiró.–Supongo que estaba tratando de
imaginar algo de emoción en tu vida. Un enlace secreto parecía
perfecto, pero supongo que tendré que mantenerlo en mi mente y
seguir imaginando el entusiasmo en tu vida.–Soltó un suspiro
dramático y largo; Georgia podría ver de dónde sus hijas sacaron su
talento para la actuación. Gina continuó después de eso.
–También explica por qué pensé que "él" se veía tan delgado.
Ella se rió de esto.
Georgia también se rió.–Si ella fuera un hombre, sí, sería delgada.
Es esbelta, pero no flaca. A ella le gusta hacerme compañía cuando
Allen no está aquí, asegurándose de que no me sienta sola.
–Bueno, eso es dulce de su parte. Me hubiera gustado que me
hubieras llamado si necesitabas compañía, todas formas. Me gustaría
venir en cualquier momento.–Había un pequeño puchero en la cara de
Gina y Georgia se lo tomó muy en serio. Aunque su amiga podría ser un
poco frívola y snob, todavía era una buena amiga.
–Y entonces tendrás que traer a las chicas aquí y luego querrán
hacer ponquecitos o tortas o casi cualquier cosa y luego me iré por la

~ 87 ~
Al−Anka2019
borda y estarán llenos de azúcar y por los próximos 50 años–señaló
Georgia.
Hubo un guiño para las sabias palabras.–Estás absolutamente
correcto. Gracias por nunca llamarme.
–Yo realmente no llamo Jaz mucho tampoco. Sólo aparece los
días que no tiene trabajo o no tiene que trabajar hasta tarde. Creo que
soy su proyecto de mascotas o algo así,–Georgia comentó con una
sonrisa feliz.
Ni siquiera me importa si eso es todo lo que soy. Ella sabía que su
amistad era mucho más que eso, no obstante.
Una ceja castaña se levantó.–Suena intrigante. ¿Qué clase de
trabajo hace?
Georgia abrió la boca y casi soltó "Entrega Pizza". La boca se
cerró rápidamente y luego trató de arreglar los labios para decir:
–Diseño gráfico–Su boca rechazó la mentira; no era mentirosa.
Asimismo, no se disculparía por su amiga, que no se avergonzaba de
tener que trabajar.–¿Recuerdas que solías burlarte de mí por pedir
siempre comida chatarra cuando Allen viajaba o iba a pasar el rato con
sus amigos?–Georgia preguntó y recibió un guiño.–Jaz es el que entrega
las pizza aquí. Se dio cuenta de que pedía lo mismo cada semana.–Una
sonrisa pequeña y tímida adornaba la cara de Georgia.
–¿Y ahora sólo se acerca y te hace compañía?–Sonaba un poco
peculiar, especialmente por la forma en que Gina lo preguntó y la
forma en que sus cejas estaban hechas punto ahora, pero Georgia no
pensó en nada de eso.
–Si. Comparte comida chatarra conmigo y vemos televisión, nada
demasiado serio.
Gina asintió de nuevo.–Eso no es más como tu ritmo–comentó
con una sonrisa. Una sonrisa decepcionante.
Georgia no dijo nada, a pesar de que estaba teniendo la sensación
de que a su amiga le habría gustado chismear sobre tener un romance.
Se preguntó si Gina habría dicho algo a cualquiera o a su marido acerca
de ver a un "caballero alto" entrar en la casa cuando Allen estaba
ausente. Si es así, Allen no había dicho nada, pero ahora sabía que
debía vigilar cualquier cambio en su actitud que pudiera indicar que
había estado escuchando algo que saliera de la boca de Gina.

~ 88 ~
Al−Anka2019
Por supuesto, había el hecho de que Allen nunca escuchaba lo
que salía de la boca de Gina. Él no era un fan de sus amigas. A su vez,
ellas no eran sus fans. Así que, suponía que Gina nunca le diría nada a
Allen, pero eso no significaba que no le dijera algo a su propio marido.
Era uno de los amigos de Allen, por lo que era plausible para él pasar el
rumor a Allen. De nuevo, Allen no había mostrado ningún signo de
escuchar algo semejante.
–¿Crees que a las chicas les importaría un poco más?–preguntó
Georgia, volviendo el tema a la razón por la que Gina estaba en su
cocina en primer lugar.
–¡Me importaría! Estarán zumbando durante horas si les das
cualquier tortas–señaló Gina, parecía casi ofendida de que Georgia le
preguntara tal cosa.
Georgia se rió un poco, sabiendo que eso era cierto. El horror de
ese pensamiento hizo que Gina se alejara de la conversación de Georgia
sobre que alguien la visitara. Mientras hablaban de las chicas, la idea
de tener una aventura se mantuvo en el fondo de la mente de Georgia y
secretamente le hizo cosquillas. La cosa más audaz que hizo en su vida
fue hacer su propia torta de bodas y le gustaría mantener las cosas así.
+++++

Jaz estaba sentada en su cama, trabajando en uno de sus muchos


cuadernos de dibujo. Sus amigos le gritaban en el oído por algo, pero
en realidad no les estaba prestando atención, necesitaba terminar con
su tarea ya que debía llevarla mañana. Si, sabía que la dilación era una
cosa mala, ¡Pero ella era tan buena en ello!
–Así que, de todos modos, ya que las vacaciones de primavera es
la próxima semana, bien podríamos averiguar qué es lo que queremos
hacer–dijo Rob, ejerciendo como la organizadora que era.
–Tenemos que empezar a ahorrar dinero para que el año que
viene podamos dejar la ciudad como todos los demás–comentó Cocoa
con una ligera carcajada.
–Oh, por favor, si Jaz se pierde un día de trabajo, su culo sería
disparado tan fuerte que veríamos las marcas de quemaduras–
comentó Peach, ganando algunas risas. Sin embargo, pensó que era
raro que Jaz estuviera en silencio.
–¿Jasper, alguien en casa?–Dijo al teléfono.

~ 89 ~
Al−Anka2019
El silencio fue la respuesta, por lo que los otros chicos se
unieron.–¿Jaz? ¡Jaz!
–¿Uh?–Respondió la artista al darse cuenta de que sus amigos la
llamaban.
–Jaz, ¿estás dibujando mientras se supone que nos estás
escuchando y haciendo planes?–Cocoa preguntó.
–Ella probablemente está absorta en la cara de Georgie–se burló
Mitch.
–¡Hey!–Gruñó Jaz.–¡Te dije que no era así con ella! ¡Está
felizmente casada y preferiría dormir contigo que con ella!
–¡Wow!–gruñó Peach en completo shock.–¡Necesito lavar mi
cerebro! ¡Esa imagen mental nunca desaparecerá!
–Tiene que ser el único macho en existencia que este disgustado
con la idea de que dos chicas haciéndolo–comentó Rob.
–Mitch no es una chica–insistió Peach.
–Jaz, ¿Estás segura de que no pasa nada entre tú y Georgie? sea
sincera con nosotros porque nos parece raro,–Rob informó a la artista.
–No hay nada que decir. Ella es mi amiga al igual que todos
ustedes son mis amigos. Está casada y no estoy tratando de intervenir
entre ella y su marido. Parece estar muy contenta con él y eso es lo
suficientemente bueno para mí.
–¿Cuántas veces ha estudiado mi culo entonces?–preguntó Mitch,
ganando risas del grupo.
–¿Tienes un culo?–Peach intervino.
Jaz suspiró, sabiendo que esto podría durar para siempre.
–Chicos, no tengo tiempo para esto. Realmente necesito terminar
esta asignación. Para resolver el asunto de una vez por todas, sólo soy
amiga de Georgie. Ustedes saben cómo soy. Si puedo ayudar con algo,
lo hago, así que la estaba ayudando con bolos y minigolf. Yo haría lo
mismo por ustedes.
El silencio le hizo saber que había ganado aquella ronda. Se
desconectó de la llamada antes de que el cerebro de alguien finalmente
entrara en acción. Volviendo su atención a su trabajo, suspiró y en
silencio admitió que podría haber mirado el culo de Georgia una o dos
veces.

~ 90 ~
Al−Anka2019
–Es un buen culo y yo solo soy humana–murmuró. Además, sólo
porque ella miraba no significaba que alguna vez consideraría tocar.
Después de todo, Georgia era su amiga, al igual que Rob y Mitch eran
sus amigos. Nunca los había tocado...pero, de nuevo, nunca los había
visto.
Jaz sacudió rápidamente ese pensamiento. Respirando
profundamente, cogió un cigarrillo de su mesita de noche cercana y se
lo metió en la boca. No lo encendió, pero le ayudó a concentrarse en su
trabajo, prometiéndoselo como regalo en cuanto terminara su tarea.
+++++

Mientras subía de su coche, Jaz tomó un último y largo arrastre


en su cigarrillo. Luego lo apretó aplastándolo entre sus dedos, usando
su mano derecha ya que para ella era su mano menos importante. La
colilla fue colocada en el cenicero del coche, calculando que, si la
arrojaba a la calle, probablemente conseguiría un boleto por tirar
basura...y la policía podría querer buscar su coche otra vez.
–Espero que atrapen a ese maldito ladrón furtivo dentro de poco
o podría caer en la delincuencia sólo para que los policías encuentren
algo sobre mí la próxima vez que me detengan,–Jaz murmuró para sí
misma mientras trotaba por la pasarela familiar.
–Espero que atrapen al tipo también, así que no tengo que
preocuparme por Georgie estando sola aquí afuera con un loco
arrastrándose a través de los arbustos.
Sacudiendo esos pensamientos, levantó la mano para llamar,
pero ella no tuvo la oportunidad. La puerta de entrada se abrió y
tiraron de ella dentro. Un grito sorprendente escapó de la joven;
Georgia no pudo evitar reírse.
–Ese es un ruido raro para alguien de tu tamaño–la pequeña
mujer bromeó, una sonrisa brillante adornando su rostro. Jaz notó que
últimamente, Georgia había estado luciendo mejor, de alguna manera
más saludable. Se preguntó por qué.
–Eso crees tú. Me gustaría saber qué ruido harías si te jalara de
un tirón–contestó Jaz, poniendo una profunda mueca.
–Deja de hacer pucheros. Es muy impropio–continuó Georgia
mientras tomaba la chaqueta de su huésped.
Jaz continuó haciendo pucheros, sólo para molestar. Todo eso
cambió cuando olisqueó el aire e inhaló un toque de chocolate, la
~ 91 ~
Al−Anka2019
sonrisa que se extendía por su rostro era un cruce entre infantil y
glotona.
–Están en la cocina–informó Georgia a la chica.
Jaz se fue hacia el regalo de ponquecitos mientras Georgia
colgaba la chaqueta que olía a humo de cigarrillo. Sacudió la cabeza
cuando fue a reunirse con su amiga. No se sorprendió al ver a Jaz, con
las mejillas llenas, sentada en la isla en la cocina frente a dos bandejas
de ponquecitos. A juzgar por las migajas alrededor de su boca, había
comido primero uno de chocolate.
–A veces eres demasiado–Georgia comentó, limpiando
suavemente el lío alrededor de los labios de la artista.–¿Quieres algo
para pasar eso, ardilla codiciosa?–preguntó ella y obtuvo un gesto feliz.
Trasladándose a la nevera, sirvió un vaso de leche para su invitada y lo
puso delante de ella.
Jaz se tragó todo en su boca, tomó un saludable trago de leche
para lavarlo todo y luego sonrió como una niña feliz.–No puedo
evitarlo. ¡Tú haces los mejores ponquecitos que he jamás probado!
¡Debes vender estos! ¿Lo has vendido antes?–preguntó curiosamente.
Georgia sacudió la cabeza.–Ponquecitos, no. He vendido una o
dos tortas en mis días, sin embargo.
La cabeza de Jaz se inclinó hacia un lado como una cachorra
curiosa. Georgia no pudo evitar sonreír; era demasiado linda. Jazz no
pensó en nada más por su expresión.
–¿Vendes tortas?–preguntó la estudiante.
–No a menudo. Sólo a amigos y cosas así. Me gusta hornear y soy
muy buena en ello, así que la gente viene a mí cuando necesitan unas
tortas o algo así. Siempre y cuando no sea demasiado extravagante, lo
haré de forma gratuita. Pero, cuando quieren que yo haga un pastel de
bodas y cosas así es cuando empiezo a cobrar.
Explicó Georgia.
Jaz asintió con la cabeza.–¿Tienes un portafolio?–preguntó con
gran interés. Los ponquecitos se olvidaron por el momento; poco lo
sabía, pero la atención era halagadora para la mujer más pequeña.
Georgia se rió.–Lo siento, no. Realmente no trato de conseguir
cualquier negocio o algo.

~ 92 ~
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Otra vez con inclinación adorable de la cabeza.–Debieras; sería
mejor que estar aquí la mayor parte del tiempo, ¿Verdad?
La tristeza atravesó los profundos ojos marrones por un
momento, pero desapareció con la misma rapidez.
–Estoy bastante bien con esto. Si no me sentara por aquí, nunca
te habría conocido–señaló Georgia.
Jaz se encogió de hombros porque no podía discutir eso. En vez
de tratar de decir algo, llegó a otro ponquecito. Cuando lo empujó todo
en su boca, Georgia gimió y negó con la cabeza. Se acercó y se limpió la
boca de Jaz por segunda vez esa noche.
–Sabes, realmente deberías morderlos,–Georgia advirtió a la
chica.
Una mano morena agitó el consejo, pero Jaz no trató de hablar
hasta que se había tragado la mitad del ponquecito.–Yo sé lo que estoy
haciendo. Soy como una comedora profesional. He estado comiendo
toda mi vida, después de todo.
–Sí, todos en menos de noventa minutos, ¿eh?–Georgia bromeó,
completando con una sonrisa elegante de sabelotodo en la cara.
Jaz sonrió, dándose cuenta de que era la primera vez que Georgia
se mofaba de su edad. Esperaba que eso significara que su amiga se
estaba acostumbrando a salir con alguien más joven que ella. Para ella,
eso significaba que tenían una larga amistad delante de ellas y ese
pensamiento hizo que sus ojos se iluminaran.
–Un centavo por tus pensamientos–dijo Georgia al notar el brillo
de aquellos ojos azules.
–Solo esperaba que nos quedáramos como amigas para siempre–
contestó Jaz honestamente.
Georgia sonrió.–Es un trato.
Esa declaración hizo que la cara de Jaz se iluminara aún más
brillante que antes. Tragó el resto de la ponquecito en su boca y buscó
otra golosina, uno de fresa esa vez. Estaban a punto de entrar en una
conversación, pero un sonido sorprendente hizo una pausa en las
palabras que saldrían de sus bocas.
La puerta principal se abrió y cerró. Ojos marrones se
encontraron con los azules en miradas interrogativas. Jaz se inclinó
hacia atrás, tratando de ver a la puerta principal desde el pasillo fuera

~ 93 ~
Al−Anka2019
de la cocina. No tuvo mucho éxito en eso debido al ángulo en que
estaba, así que se puso de pie. Georgia levantó la mano, pidiendo en
silencio que Jaz permanecer donde estaba.
–Voy a ir a mirar. Espera aquí–dijo Georgia.
La mujer mayor no esperó a que Jaz respondiera y se levantó de
su asiento. Jaz se levantó con la misma rapidez, caminando detrás de
Georgia, olvidando que tenía las mejillas llenas de ponquecitos. Dudaba
de que estuviera siendo muy astuta, ya que era difícil no notar a seis
pies de persona detrás de uno, pero Georgia tuvo la amabilidad de no
decir nada sobre cuando Jaz no sabía cómo escuchar.
En el vestíbulo, vieron el por qué escucharon la puerta abrir y
cerrar. Un hombre estaba parado allí, tirando una bolsa de viaje a un
lado. Miró hacia arriba cuando las oyó acercarse y una mirada curiosa
torció sus rasgos casi de inmediato. Jaz se dio cuenta, pero no dijo nada
porque no sabía qué estaba pasando todavía, la forma en que su rostro
se puso mientras las miraba a ellas no le sentó bien, sin embargo.
–Allen, llegas a casa temprano–dijo Georgia, una cálida sonrisa en
su rostro que no alcanzó sus ojos, pero aun así parecía muy sincera. Su
frente se arrugó a continuación.
–¿Algo salió mal?–Preguntó con preocupación.
Sacudió la cabeza.
–Este fue en realidad uno de los acuerdos más fáciles que he
hecho, y es por eso que estoy en casa temprano–Explicó y luego echó
un vistazo más allá de su esposa.–¿Y a quién tenemos allí atrás?–Él
asintió con la cabeza hacia los seis pies de sombra que su esposa lucia.
Georgia miró hacia atrás, como si no supiera que Jaz estaba allí.–
Oh, Allen, esta es mi buena amiga Jaz. Jaz, este es mi esposo Allen,–
presentó a los dos, haciendo gestos entre ellos con ambas manos.
Jaz se frotó las manos en sus vaqueros para asegurarse de que no
tenía migas de ponqué en ella y luego dio un paso adelante, ofreciendo
su mano a Allen. Parecía listo para dar un paso atrás, no preparado
para que ella fuera mucho más alta que él. Se recuperó antes de
moverse y tendió la mano. El apretón de manos fue rápido, Allen tiró
de su mano casi tan pronto como tocó la mano de Jaz. La sonrisa en la
cara de Jaz no vaciló, a pesar de que le pareció extraño que la retirase
tan rápido.

~ 94 ~
Al−Anka2019
He oído hablar mucho de ti, Allen–le informó Jaz. Era más bajo de
lo que esperaba, sólo un par de centímetros más alto que Georgia.
Parecía más glamoroso en la vida real que en las fotos de la casa;
demonios, incluso en esas fotos, parecía que estaba posando para una
portada de revista. Tenía una mirada encantadora y juvenil con un
cabello castaño, marrón y ojos azul oscuro. Su traje azul oscuro estaba
inmaculado y gritaba éxito. Pero, había algo en sus ojos que no le
gustaba; ella lo sacudió, descartándolo como nada por varias razones.
–Es gracioso, no he escuchado nada de ti, de Georgia, de todos
modos,–Allen comentó, su tono ligeramente mordaz y sus ojos eran
agudos. Incluso cortó con una mirada a su esposa, que encontró el piso
de repente muy interesante.
Jaz se preguntó por un momento si estaba tratando de llegar a
ella o a Georgia. Si estaba tratando de llegar a ella, no importaba; no le
molestaba, pero si trataba de molestar a Georgia de alguna manera,
bueno, ella no lo toleraría.
–Dudo que le digas a Georgie todo lo que está pasando en tu vida,
así que no veo por qué ella debe hablar de todo en la suya,–Jaz replicó
encogiéndose de hombros mientras se metió las manos en los bolsillos.
Lo miró fijamente, tratando de determinar qué nivel de idiota quería
asignarle.
–No te preocupes por lo que hago con mi esposa. Gracias por
hacerle compañía y todo, pero creo que es hora de que te vayas a casa–
ordenó Allen. Apenas intentó hacer sonar como una sugerencia.
Jaz se encogió de hombros.–No creo que me guste las vibraciones
alrededor de este lugar de todos modos. Te veré más tarde, Georgie–
dijo, aunque no apartó los ojos de Allen.
Silenciosamente, decidió enseguida que no le gustaba este
hombre.
–Yo te acompañaré–dijo Georgia precipitadamente, acercándose
rápidamente a su huésped.
Jaz no discutió y la pareja salió de la casa. Georgia cerró la puerta
detrás de ellas, obviamente queriendo un poco de privacidad. Entonces
miró a Jaz esos ojos marrones que Jaz estaba segura podría
convencerla de que se lanzara de un puente y ella sonreiría todo el
camino. Georgia abrió la boca, pero Jaz levantó la mano.
–No tienes que disculparte por él–dijo Jaz.

~ 95 ~
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–Pero, realmente lo siento. Normalmente no es así. Podría estar
cansado. Él estuvo en todo el país hace sólo unas horas–explicó
Georgia.
El tejido rubio y marrón se balanceó mientras Jaz sacudía la
cabeza levemente.–Georgie, no te disculpes por él, pero no trates de
disculparte también. Creo que de verdad no le gusto.
Delgadas, cejas de ébano se arrugaban juntas y labios llenos en
un ceño fruncido.–Eso no tiene sentido. ¿Cómo podrías a alguien no
gustarle?–Ella preguntó muy en serio.
Jaz sonrió.
–Me alegro de que piense tan bien de mí, pero se sabe que
sucede. Está bien. No soy amiga de él, después de todo. Soy amiga tuya.
Una sonrisa tímida se deslizó en la cara de Georgia.–¿Así que
seguimos siendo amigas?
–¡Por supuesto!–Jaz envolvió a Georgia en un apretado abrazo.–
Siempre seremos amigas.
Georgia sonrió, feliz de oír eso. Caminó a la chica alta hasta su
coche y observó las luces traseras desaparecer en la calle. Suspiró y
volvió su atención a la casa. Se rascó la frente un poco antes de tomar
una respiración profunda y cuadrar sus hombros. Luego regresó a la
puerta y entró en la casa. No le sorprendió que Allen se hubiera
movido al vestíbulo. Lo encontró en el estudio, preparándose un trago.
–¿Tenías que ser grosero con ella?–preguntó Georgia, con un
tono que seguía siendo civilizado y los ojos casi disculpándose, cruzó
los brazos sobre el pecho y levantó la cadera hacia un lado; Jaz se
habría preguntado quién era esa mujer y qué había hecho con su
tímida y cortés amiga.
–¿Y dónde la conociste? Sé que no es de ninguna parte de nuestro
vecindario,–disparó Allen, mirando a Georgia como si hubiera hecho
algo realmente ofensivo.
–Estoy segura de que Gina, o debo decir Rick, ya te dije de dónde
la conocí,–respondió Georgia calmadamente.
–¿Por qué en el mundo estás saliendo con una chica de entrega
de pizza? Por no hablar de una así. ¡Por lo que sabes, podría estar en
alianza con ese vagabundo que ha estado vagando por aquí!–señaló
con un resoplido, lanzando su brazo hacia la ventana.

~ 96 ~
Al−Anka2019
–Jaz no es nada de eso. Es una persona muy dulce y ha sido una
muy buena amiga para mí. No es una criminal y me siento insultada
que incluso lo sugieras–dijo Georgia en un tono firme.
Los ojos de chocolate ahora estaban mirando de reojo a Allen; no
podía creer que él implicaría que su amiga era una criminal. Él no sabía
nada sobre ella.
Un rugido fuerte y prácticamente burlón llegó antes de su
respuesta.
–¡Ella será dulce hasta que nos robes y nos deje sin nada! ¡Sé
cómo es su tipo!
Georgia parpadeó con dificultad, sin querer considerar lo que
podría significar con eso.–¿Su tipo? ¿Qué se supone que significa eso?–
preguntó con una arqueada ceja.
–¡Todos son ladrones! Dios, ¿Has revisado la casa desde que la
has dejado entrar con regularidad?
Los ojos de Brown se estrecharon.–Jaz no es nada de eso y me
gustaría saber a quién se refiere en términos generales.
Él le sacudió el dedo índice antes de señalarla.–Escucha, Georgia,
esta es mi casa y no quiero que la chica de aquí nunca más; tú tienes
amigas. Si te sientes sola, ve y pasa tiempo con ellas, no es que yo los
quiera en la casa tampoco, pero puedes salir con ellas, no necesitas
estar cerca de ese tipo de persona y no la quiero aquí.
–¡Ni siquiera la conoces!
–Como he dicho, sé cómo es los de su tipo. No la dejas en mi casa
y dejas de salir con ella–ordenó y salió de la habitación, dejándola allí
en estado de shock.
El rostro de Georgia estaba retorcido, la boca levantada, las cejas
dobladas hacia adentro y la frente arrugada. No podía creer lo que
acababa de suceder. Siempre tuvo la sensación de que a Allen no le
gustaría Jaz, a pesar de que creía que Jaz era la persona más simpática
que había conocido, pero parecía totalmente extraño tener esa
sospecha confirmada tan rápidamente. No había esperado que él
explotara del modo que hizo tampoco.
–¿Qué diablos quería decir con "Su Tipo?"–Georgia suspiró y
sacudió la cabeza.

~ 97 ~
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+++++

–Wow, nunca pensé que Allen sería un idiota. Quiero decir, pensé
que podría ser un idiota por dejar siempre a Georgie así, ¡Pero era un
idiota total!–Jaz murmuró al aire lleno de humo en su coche. Un
cigarrillo colgaba de sus fruncidos labios.
Ya estaba planeando llamar a Georgia, pero no estaba segura de
si debía hacerlo inmediatamente. Ya podía decir que probablemente
causó una discusión entre la pareja y realmente no quería empeorar
las cosas. Así que pensó que darle un poco de tiempo estaría bien.
Dejó el cigarrillo mientras se acercaba a su casa. Después de
estacionar el coche en el camino abierto, entró en la casa, oliendo la
cena. Eso le llevó una sonrisa a la cara y entró en la pequeña cocina.
–Hola, mamá–dijo Jaz, acercándose detrás de la mujer más alta,
con la esperanza de echar un vistazo a lo que estaba haciendo.
–¿Qué estás haciendo de vuelta tan temprano, mi pequeña joya?–
Maggie preguntó curiosamente, cortando chuletas de pollo.
–Apareció un invitado sorpresa.
–¿Qué significa eso?
–Su marido llegó temprano.
Maggie se volvió a enfrentar a su hija.–Dios, Jaz, no pasó nada,
¿Verdad? No las atrapó a ustedes dos haciendo nada, ¿Verdad?–le rogó,
ojos azules entrelazados con preocupación.
–¡Ma! ¡Te dije que sólo somos amigas! ¿Por qué diablos todo el
mundo piensa que estoy haciendo algo con Georgie?–Jaz resopló,
retrocediendo para levantar las manos y no golpear a su madre en el
proceso.
–Tal vez porque pasas cada momento despierta con ella y hablas
de ella todo el tiempo Y está aquella vez que te envió a casa con
puñados de ponquecitos sólo porque quería.–contestó la mujer mayor
como si fuera toda la evidencia que necesitara.
–¡Bueno, quiero que sepas que no estoy haciendo nada con
Georgie! Es sólo mi amiga–insistió Jaz
Maggie asintió con la cabeza.–Está bien, está bien. Sólo tenía que
realizar una verificación porque pasas mucho más tiempo con ella que
tus otros amigos, los amigos que ha conocido desde la secundaria.

~ 98 ~
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Demonios, pasas más tiempo con ella que lo que pasabas con tus
novias también. Ahora, su marido llegó temprano y ¿Qué pasó?
Jaz se frotó el puente de la nariz con el dedo índice.–Nada en
realidad. ¡Fue grosero como el infierno! No creo que le guste mucho.
Maggie asintió de nuevo y frunció el ceño un poco.–Él no piensa
que estás haciendo algo con su esposa, ¿Verdad?
–Lo dudo...–Jaz apartó la mirada.–Ellos no saben que soy gay.
El ceño fruncido de Maggie se profundizó.–¿Has estado saliendo
con esta mujer por casi tres meses y no te has molestado en decirle que
eres lesbiana? Jasper.–El suspiro que se le escapó casi cortó a su hija
por la mitad.
–¡Lo sé, Ma! ¡Debería decírselo!–Jaz suspiró y frotó un poco más
la nariz.–Yo solo... tengo miedo de que no lo tome bien.
–Nena, tú lo sabes muy bien–dijo Maggie, poniendo su mano
sobre el hombro de su hija.–Si te juzga porque eres lesbiana, es mejor
que no te relaciones con ella. Cuanto antes lo haga, mejor. No quieres
apegarte más a ella de lo que estas y luego descubrir que no puede
manejar que seas lesbiana. ¿Realmente piensas que no lo va a tomar
bien?
Jaz se agachó la cabeza por un momento, parecía una muñeca.–
Realmente no lo sé ahora mismo. Georgie es genial y todo, pero tengo
la sensación de que no está acostumbrada a personas demasiado
diferentes de las que la rodean. Quiero decir, estaba molesta por ser
mayor que yo y todo. Trabajamos eso, pero tengo la sensación de que
ser una gran lesbiana tomaría mucho más trabajo. Además, ahora su
marido me odia, así que tengo que lidiar con eso. Sólo puedo lidiar con
una cosa a la vez, Ma.
Maggie suspiró y se frotó el puente de la nariz con los dedos
índice y medio.–Pequeña joya, es tu vida y no te voy a decir cómo
vivirla. Pero, ambos sabemos que cuando haces nuevos amigos, es
mejor para ti simplemente decirles por adelantado quién eres; odiaría
tener que verte llorando y enojada como el infierno porque una nueva
amiga que realmente te gustaba te llamo maldita lesbiana o algo peor
aún. Porque entonces tendrá que averiguar lo loco que está tu familia y
siempre lo odias cuando la gente lo descubre.
El último comentario sacó una sonrisa gigante de Jaz.

~ 99 ~
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–Mamá, todo el barrio ya sabe que estamos locos. Ahora, ¿cuándo
comemos?–Preguntó ella, cambiando el tema deliberadamente porque
para ella no tenían nada mas de qué hablar; Maggie sonrió y dejó el
tema ir, respondiendo a la pregunta sobre la cena.

Capítulo 7: Diversión Nocturna.

Jaz se sentó en su escritorio, tratando de hacer su trabajo


temprano, ya que las vacaciones de primavera estaban a la vuelta de la
esquina. Entre su tarea de inglés, un trabajo de historia y un proyecto
de arte, no estaba segura de como en realidad lo lograría, pero
necesitaba pasar la mayor parte en ello mientras tenía tiempo; sus
amigos iban a molestarla para pasar todos los días. Le gustaría ser
capaz de pasar el rato todas las horas de la noche. Bueno, todas las
horas si Georgia estuviera allí de todos modos.

~ 100 ~
Al−Anka2019
Georgia había estado en su mente un poco. La mayor parte era
simplemente querer pasar el rato con ella, pensando en las cosas que
habían hecho o podían hacer, o rememorando las conversaciones que
tenían. Los recuerdos con Georgia siempre traían una sonrisa en la
cara, pero debajo de ellos había pensamientos perturbados.
Su madre la había regañado por no decirle a Georgia que era
lesbiana. Ahora, Jaz estaba lejos de avergonzarse de su sexualidad, rara
vez hizo un escándalo por eso, ni difundirlo o seguir hablando al
respecto por cualquier razón. Ser lesbiana era sólo una parte de lo que
era. Su familia lo tomó como normal. Miraban sus citas con mujeres tan
naturales como las citas de hermano. Fue ese apoyo el que la ayudó a
mantenerse unida cuando se enteró de que el resto del mundo no
tomaba su lesbianismo con una naturaleza tan tranquila.
A través de los años, ella había perdido un montón de amigos
cuando se enteraron de que era una lesbiana. Fueron esas reacciones
las que le enseñaron a contar a los posibles amigos desde el principio.
De esa manera, si tuvieran un problema con la homosexualidad, no
estarían en su vida lo suficiente para que ella se apegara a ellos.
Funcionó bien...hasta Georgia de todos modos; no esperaba convertirse
en tan buena amiga de Georgia tan rápidamente. Estaba atada a
Georgia tanto como a su grupo de amigos. El problema era que dudaba
que Georgia tomaría la noticia de que ella era una lesbiana de la forma
en que sus otros amigos lo tomaron; todos se rieron y señalaron que lo
sabían desde que...tenían doce. Bueno, para ser justos, Mitch le había
dado un puñetazo en el estómago, pero al final ella se rió y comentó lo
"Obvio" que era. Estaba segura de que Georgia no diría eso y no se
reiría cuando se enterara.
Jaz suspiró.–Puedo no preocuparme por eso ahora. Quiero decir,
ya han pasado tres meses. Estoy segura de que en algún momento
podré plantearlo sin que parezca extraño y podamos ir desde allí.
Eso tenía sentido para ella. Por lo tanto, decidió dejarlo ir y
centrarse en su trabajo. Tenía tarea que terminar y algo de dibujo para
hacer. Después de eso, pensó que dejaría todo lo demás hasta después
de las vacaciones de primavera. Por supuesto, tenía que esperar que
algo no surgiera después de las vacaciones de primavera.
–Lo que sea. Siempre surge algo. Vamos a pasar por esto.
Jaz se dijo a sí misma de nuevo. Asintiendo con la cabeza, como si
eso hiciera todo sólido, renovó su enfoque y siguió con su trabajo
universitario.

~ 101 ~
Al−Anka2019
+++++

Georgia estaba sentada en casa sola en la cocina. Estaba


pensando en hornear algo porque deseaba algo para ocupar su tiempo
y su mente. En este momento su cerebro estaba siendo bombardeado
con pensamientos con respecto a su marido y su reunión con Jaz. Su
comportamiento había sido extremadamente preocupante.
Siguió usando las palabras "su tipo" y les puso implicaciones
bastante negativas cuando habló. Parecía que Jaz era la peor clase de
persona, aunque él no la conocía. Georgia estaba tratando de averiguar
lo que quería decir cuando dijo "su tipo" porque su diatriba fue por
todo el lugar...durante varias horas.
Parecía que Allen era en realidad...prejuicioso. O posiblemente
racista. Nunca hubiera pensado que era posible, ya que parecía llevarse
muy bien con su padre, que era muy chino en apariencia y cultura.
Allen nunca dijo una cosa fanática sobre ella o su padre, pero cuando
vio a Jaz, parecía que cuando dijo "su tipo" estaba hablando de
afroamericanos.
No entendía por qué sería, sin embargo. Conocían a los
afroamericanos y Allen no parecía tener problemas con ellos, bueno,
no un problema que notara, prometió ser más observadora cuando
estaban fuera con amigos. Lo extraño era que su juicio parecía ir
incluso más allá de la raza de Jaz; no es que Jaz se considerara
afroamericana porque siempre dejaba claro que su madre era sueca.
Mientras divagaba después de conocer a Jaz, parecía que "su
tipo" también podía significar adolescente, o joven, ya que no conocía
su edad específica. Parecía pensar que, porque era joven, Jaz iba a
causar problemas para Georgia, como invitar a amigos a la casa y tener
una fiesta salvaje. Georgia no sabía de dónde sacaba esos
pensamientos, porque sabía por experiencia que no todos los jóvenes
lo hacían. Además, Jaz hasta ahora había demostrado que le gustaba
más su compañía que la de grandes masas de gente.
Por último, parecía tener algún problema con el estatus
económico de Jaz, por lo que podría ser a lo que se refiriera al decir "su
tipo" Ahora, él no sabía por hecho si Jaz era pobre, pero parecía pensar
que lo era y eso fue suficiente para él. Él había implicado
continuamente que ella iba a salir de la casa con algo porque ella
"obviamente no tenía cosas agradables" ¡En realidad había recalcado el
"obviamente!" Como si conociera a Jaz.

~ 102 ~
Al−Anka2019
Al parecer, Allen pensó que Jaz iba a robarlos cuando se
presentara la oportunidad. Ahora, no estaba segura de sí sus creencias
provenían del hecho de que Jaz era morena, joven o menos afortunada
en lo que respecta al dinero de lo que ellos eran, pero parecía una
combinación de las tres. Supuso que tan pronto como supiera lo que
quería decir con "su tipo", sabría por qué pensaba que Jaz iba a robar
su casa.
Por supuesto, sus acusaciones llevaron a una discusión.
Estaba acostumbrada a discutir con él, pero no sobre sus amigas.
Sí, él podría discutir sobre sus amigas que estaban en su casa y como
grupo, que eran chismosas, pero nunca sobre ellas individualmente
como personas. Tuvo el coraje de tratar de prohibirle a ver Jaz de
nuevo. Nunca había explotado antes como lo había hecho cuando se
atrevió a intentarlo.
Su rostro se había quedado tan sorprendido como si estuviera
tratando de averiguar quién era y qué había hecho con su esposa; la
discusión había calentado enormemente después de eso, pero no llegó
a ninguna parte... excepto para cansarse uno del otro de todos modos.
Estaba tan contenta de que él se había ido el fin de semana.
Sí, se había ido el fin de semana. Un repentino viaje de
negocios...o así fue la explicación cuando salió corriendo por la puerta.
Al no tener la oportunidad de hacer preguntas, no pensó mucho en ello.
No era la primera vez que se marchaba sin mucho aviso.
Al principio, le parecía curioso la forma en que salía corriendo de
la casa, como si se olvidara de que incluso tenía una reunión a la que
llegar. Ahora parecía una rutina.
–Ahora, sólo necesito algo que hacer, algo para quitarme la
frustración. ¿Qué hago?–Se preguntó Georgia.
Originalmente, había planeado llamar a Jaz y averiguar si podían
pasar algún tiempo juntas, pero Jaz tenía tareas universitarias que
hacer. Dejaría a Jaz con eso, especialmente desde que Jaz afirmó que
una vez que hiciera su trabajo, estaría libre por un par de semanas
para pasar el rato. Eso sonaba promete.
–Voy a hornear un poco para despejar mi cabeza–se dijo por
enésima vez. Simplemente no sabía qué hornear.
En vez de sentarse allí por otra hora, dejando a sus pensamientos
sacar lo mejor de ella mientras fingía averiguar qué hacer, se levantó.
Comprobando los gabinetes, vio para qué tenía ingredientes.
~ 103 ~
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–¿Me pregunto qué tipo de tortas le gusta Jaz?–Georgia se
preguntó a sí misma cuando empezó a sacar artículos. Recordó que Jaz
dijo que no era una muy exigente, pero estaba segura de que la chica
alta tenía favoritas. Decidió hacer una prueba por error a partir de
ahora. Prepararía tortas para Jaz hasta que descubriera cuáles eran sus
favoritos. El solo pensamiento la hizo vertiginosa y saltó alrededor de
la cocina.
Georgia trabajó como una mujer poseída hasta que el zumbido de
su teléfono celular la interrumpió. Iba a ignorarlo al principio,
pensando que podría ser Allen. Había una posibilidad muy remota que
fuera a llamar para disculparse por su comportamiento...una
posibilidad muy remota. Comprobó la identificación de la persona que
llamaba y estaba feliz de saber que Jaz la estaba llamando.
–Hey, tú–Georgia saludó a la estudiante universitaria con un
alegre chirrido.
–Hey, sólo llamaba para ver cómo estabas. Sé que las cosas han
sido un poco... raras desde que nos reunimos los tres–comentó Jaz.
Georgia soltó una risa.
–Nada raro en absoluto. No sé cuál es el problema de Allen, pero
tú y yo estamos bien. ¿Verdad?–Su voz saltó un pedacito al final.
–Por supuesto que somos. No te juzgo por lo que él es. Eres mi
amiga, después de todo, no él. Pero, ¿Todo está bien entre ustedes?
–No te preocupes por eso. Él y yo discutimos mucho. Estoy
empezando a pensar que es la base de nuestro matrimonio. Así que,
¿Cómo van los trabajos?–Preguntó Georgia, deseando cambiar el tema
a asuntos más agradables.
–Va bien. Necesitaba un descanso. No tengo madera para incluso
para el remediar de inglés. Pero, estoy a mitad del trabajo y sólo tenía
que darle a mi pequeño cerebro un descanso–explicó Jaz, que explicó
por qué también llamó.
–¿Cuánto tiempo de descanso?–Georgia preguntó curiosamente.
–No estoy muy seguro. ¿Tienes algo en mente?–Jaz respondió,
haciendo todo lo posible por mantener un ronroneo fuera de su voz;
mentalmente insistió en que ella sólo habría ronroneado para burlarse
de Georgia, pero no quería arriesgarse asustar a su tímida amiga.
–Bueno, te he horneado una torta...–fue la respuesta. Georgia se
sintió un poco rara admitiendo eso. ¿Era extraño hacer una torta para
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una amiga? No, lo hacía todo el tiempo. Por supuesto, era por lo general
a petición y no porque estaba pensando en la persona como lo había
hecho con Jaz.
–¿Torta? ¿Puedo ir a comer ahora?–Jaz pidió, sonriendo ante la
idea de la golosina húmeda esperando por ella. Por supuesto, pensar
en ello a lo largo de esas líneas casi hizo que su mente se desviara.
Culpó de eso a todas las reprimendas que había recibido por no
informar a Georgia de que era lesbiana y ahora eso estaba aglutinado
en su cerebro. Tenía que ser capaz de mantenerse enfocada.
–Esperaba que lo pidieras.
–Voy a estar allí en 30 minutos.
Georgia se echó a reír.–No te mates por venir aquí. La torta no va
a ninguna parte y yo tampoco.
–Es bueno saberlo. Todavía estaré allí en unos treinta minutos.
Hasta entonces.
–Adiós.
Jaz desconectó la llamada y se movió rápidamente para
encontrar algo de ropa; había estado en pijama todo el día; fácilmente
encontrando lo que necesitaba, entonces agarró su billetera y las llaves
del auto. Entro en la planta baja sólo para detenerse en la puerta.
–¿Adónde vas, Jaz?–gritó su madre desde la sala de estar.
–A la casa de Georgie–respondió Jaz con un gemido. Se
preguntaba cuántos otros chicos de diecinueve años de edad tenían
que explicar su paradero a su madre cada vez que caminaban al lado de
la puerta.
–Ten cuidado a su alrededor.
–¡Ella es sólo mi amiga, Ma!–gimoteó Jaz.
–Sí, como un volcán es sólo un pozo de fuego.
–Ahórrate la lección de geología, mamá. No pasa nada, Georgie es
sólo mi amiga, como todos mis otros amigos. ¿De acuerdo?
–Si eso es lo que dices, pequeña joya.
Jaz puso los ojos en blanco, pero decidió no discutir con su
madre. Georgia era sólo su amiga, como el resto de su pandilla, sí, había
diferencias, pero ninguna de ellas tenía que ver con la noción de que
estaba atraída o hacía algo con Georgia. Era completamente inocente.
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El viaje a la casa de Georgia fue en su mayoría sin incidentes, la
policía la interceptó, pero eran oficiales de patrulla regulares que
reconocieron a Jaz como "la chica de la pizza". Le preguntaron qué
estaba haciendo en el vecindario, ya que evidentemente no estaba
trabajando y ella amablemente explicó que estaba visitando a una
amiga. Los dos hombres tomaron un par de minutos para burlarse de
ella, consiguiendo bastantes risas debido a ella antes de enviarla en su
camino.
Jaz se detuvo frente a la casa de Georgia y casi se olvidó de poner
el coche en el estacionamiento antes de salir del vehículo, una vez que
el coche estaba seguro, trotó hasta la puerta y se sorprendió
gratamente cuando se abrió antes de que pudiera llamar, Georgia se
paró delante de ella sonriendo y Jaz sintió como si hubieran pasado
siglos desde la última vez que se vieron. De hecho, una expresión
aliviada apareció en la cara de Jaz, haciendo que Georgia parpadeara
confundida.
–Jaz, ¿estás bien?–Georgia preguntó.
–Por supuesto. ¿Por qué?–respondió la mujer alta.
–No sé. Te veía tan…feliz, supongo.
–Yo estoy feliz. Estoy muy feliz de estar aquí. Cuatro días parecen
una eternidad sin ti,–dijo Jaz sin pensar. Tan pronto como se dio cuenta
de lo que dijo, esperaba que Georgia no pensara que era rara para decir
tal cosa.
Georgia asintió con la cabeza y sonrió.–Yo sé lo que quieres decir.
Yo también te extrañé. Espero que hayas avanzado mucho en tus
estudios.
Jaz asintió con la cabeza y Georgia le hizo un gesto para que
entrara. Una vez que estaba en la casa, Jaz fue más profundamente con
su respuesta.–Terminé los trabajos que me quedaban, a excepción de
esta tarea de inglés. Lo conseguiré eventualmente, pero realmente
necesitaba un descanso.
–Bueno, esa es tu opinión. Bien, tu torta te está esperando y elegí
un par de películas para ver si podías reservar tiempo.
Georgia esperaba que Jaz pudiera prescindir del tiempo ya que
realmente extrañaba a la mujer más alta y sería bueno estar con alguna
compañía que no discutiría con ella, sobre todo.

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Al−Anka2019
–Creo que puedo disponer de un tiempo para las películas y la
torta contigo–respondió Jaz con una sonrisa burlona.
Georgia se echó a reír un poco y llevó a Jaz a la cocina donde
esperaba la torta. No era nada extravagante en cuanto a tamaño, sólo
dos capas. Más que una presentación, Georgia estaba buscando
averiguar qué sabor de la torta y helado a Jaz le gustaba más; comenzó
con lo básico, un torta amarilla con glaseado de chocolate, Jaz devoró
tres rebanadas grandes, declarándolas todas deliciosas, pero Georgia
pudo decir inmediatamente que no había alcanzado su favorito en
absoluto.
Jaz simplemente no hizo las caras y los sonidos correctos para
que la simple torta fuera su favorita. Eso estaba bien, sin embargo, ya
que Georgia estaba segura de que tendría un tiempo maravilloso
descubriendo las cosas favoritas de Jaz. Por ahora, estaba feliz de ser
elogiada por sus habilidades pasteleras y que alguien apreciara su duro
trabajo.
–Ahora, ¿Vamos por esas películas?–Preguntó Jaz con una
sonrisa de vagancia.
Las amigas entraron en la sala de estar y Jaz vio una pequeña pila
de películas esperándolas. Jaz rápidamente pasó por ellos, viendo que
Georgia había elegido un montón de comedias de los hermanos Marx.
Jaz se rió sólo de la vista.
–¡Nunca había visto ninguna de ellas antes!–Gritó Georgia,
encantada de experimentar algo nuevo con Jaz.
–Hey, no he visto muchos de estos tampoco. ¡Entonces
tendremos que remediar eso!–Proclamó la estudiante universitaria.
Georgia asintió con la cabeza y se acomodaron después de que
escogieron la primera película para ver. El tiempo parecía volar y antes
de que lo supieran, habían visto tres películas y Georgia estaba
asintiendo. Jaz sonrió un poco mientras la pequeña mujer se
acurrucaba contra su costado, tratando de sentirse lo bastante cómoda
como para quedarse dormida.
–Hey, Georgie–susurró Jaz mientras los profundos ojos marrones
se cerraban de nuevo.
–¿Hmm?–Respondió Georgia, sin abrir los ojos y apoyarse más en
el cuerpo firme junto a ella. Oh, esto es cómodo. Casi perfecto si
pudiera encontrar el lugar adecuado para instalarme.

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–Creo que es hora de ir dormir para ti, Georgie Porgie–comentó
Jaz con una risa dulce.
–No–gimió Georgia, agazapándose aún más en Jaz–Quiero
quedarme despierta y ver películas contigo antes de que vuelvas a
estudiar. Te extrañé mucho.
–Lo sé, Georgie. Yo también te extrañé, pero obviamente estás
cansada, así que debes irte a la cama. Volveremos a salir pronto, lo
prometo. Ahora mismo, quiero meterte en la cama,–dijo Jaz e
internamente se regañó por esa elección de palabras. Pero Georgia no
pareció darse cuenta, así que dejó que se deslizara.
–Pero, no quiero. Si me voy a dormir, me despertaré y tú te irás y
Allen volverá y pelearemos un poco más.
–Siento que las cosas sean así para ti, Georgie, pero te estás
durmiendo. Quizá podrías tratar de hablar con Allen. Si no discutes,
quizá él tampoco.
Georgia asintió con la cabeza, pero parecía reacia aceptar eso.–
Supongo. ¿Prometes que volveremos a vernos pronto?
–¡Por supuesto! Sabes que me gusta pasar tiempo contigo, es
probable que mis amigos me llamen más tarde, así que, si me invitan a
algún lugar, ¿Quieres venir?
Hubo un lento guiño.–Me divierto contigo–admitió la mujer
mayor con una voz cansada.
–Lo sé. Vamos, hora de dormir para ti.
Georgia volvió a asentir, pero no se movió. Jaz miró hacia abajo y
vio que Georgia debía haber asumido que "acostarse" significaba
quedarse dormida allí mismo. Jaz rió un poco y lentamente se puso de
pie, asegurándose de no molestar a Georgia.
Reuniendo a la mujer de pelo de ébano en sus brazos, la
adolescente se dio cuenta de que Georgia era mucho más ligera de lo
que aparecía. Sosteniendo al el estilo nupcial a Georgia, Jaz se acercó a
las escaleras y ascendió al segundo piso. En su recorrido allí, se percató
de la opulenta decoración que estaba acostumbrada a ver en la casa de
Georgia.
Encontrar el dormitorio principal no era muy difícil porque la
mayoría de las habitaciones de arriba parecían oficinas o bibliotecas. El
dormitorio principal estaba más allá de decadente; podría decir mucho
incluso en la oscuridad. No veía mucho a su alrededor y no sabía por
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dónde empezar a buscar un interruptor de luz. Sus brazos estaban
empezando a arder, así que sólo quería poner a Georgia en la cama.
–Te ves completamente adorable durmiendo–comentó Jaz con
una sonrisa.–Como una pequeña princesa–añadió y luego sacudió eso–
Necesito realmente parar lo que sea que esté haciendo; estaba bien
hasta que mamá tuvo que ir y hacer que parezca que estaba teniendo
un romance con Georgie aquí.–Jaz volvió su atención a la forma de
dormir de Georgie.–Buenas noches, amiga. Te veré más tarde.
Georgia se volvió y se encogió en la almohada y Jaz se despidió de
esa observación. Se aseguró de que la puerta estuviera cerrada, pero
no podía trabajar en el sistema de seguridad. Haciendo una nota para sí
misma, llamaría a Georgia y la despertaría si es necesario para
asegurarse de que estaba a salvo y que el sistema de seguridad estaba
instaurado.
En realidad, estaba tentada a quedarse hasta que Georgia se
despertara. A ella no le gustaba la idea de que su amiga estuviera sola,
especialmente porque un merodeador seguía plagando el barrio. Y
ahora que sabía que Georgia no pesaba prácticamente nada, se
preocupó aún más. Dudaba de que Georgia pudiera defenderse en
absoluto si el merodeador decidía atacarla.
Aquellos pensamientos la atormentaban mientras conducía a
casa. Un par de veces, mientras estaba sentada con las luces rojas, en
realidad dio un giro en "U", regresando a la casa de Georgia. Sólo
cuando estaba sentada en otra luz roja se dio cuenta de lo loco y lo
aprensiva que estaba siendo, así que se dio la vuelta para volver a casa.
–Maldita sea, ¿Cómo puede Allen simplemente dejarla sola
cuando es tan peligroso andar por aquí? ¡Estoy nerviosa por eso y ella
es sólo mi amiga!–Jaz pensó en voz alta mientras se acercaba a su casa.
Se había preocupado por todo el camino a casa por dejar a
Georgia.
–Jazz, ¿Eres tú?–Maggie gritó desde su habitación. La casa estaba
oscura y todo el mundo estaban preparados para pasar la noche.
–Sí, Ma.
–Hay comida en la cocina si quieres comer.
–Comí donde Georgia. Tengo que volver a la tarea.
–Bien. No te quedes despierta hasta tarde y no fumes más esta
noche. Nos mantiene despiertos–dijo Maggie a la mujer más joven.
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–Lo sé. Lo sé.
Jaz subió las escaleras a su dormitorio. Pensó que era bastante
gracioso que ella y su hermano fumaran principalmente gracias a su
padre, pero no podía soportar el olor del humo cuando él estaba
tratando de dormir. Su madre lo odiaba completamente, pero lo
soportaba porque amaba a su marido.
Sólo deseaba que sus hijos no hubiesen tomado el hábito.
Jaz se sentó en su escritorio, lista para volver al trabajo. Se
sumergió de nuevo en su papel, queriendo sacar las cosas del camino.
Sabía que sus amigos la iban a llamar muy pronto, lanzando ideas para
hacer. Ellos se sentirían insultados si los plantaba, incluso por un
trabajo de la universidad. Antes de que terminara la noche, sus
pensamientos resultaron correctos. Su teléfono sonó en una hora loca
en la madrugada.
–¿Sí, Robbie?–Preguntó Jaz, contestando su teléfono, sabiendo
que sólo podía ser Robbie por la hora. Robbie estaba más allá de un
noctámbulo y tendía a molestar a sus amigos, aunque supiera que
estaban dormidos. Pero, Jaz era igual de lechuza, por lo que nunca se
molestó con las llamadas telefónicas.
–Hey, Cocoa estaba dando vueltas a la idea de ir de parranda el
viernes. ¿Qué te parece?–Robbie propuso.
–Suena muy bien. Puedo hacerlo por algunas mujeres hermosas
presionándose contra mí en la pista–comentó Jazz, sonriendo ante la
idea.
–Sí, ¿Tendrían estas hermosas mujeres ojos de color marrón
oscuro y serían llamadas Georgie?–Robbie bromeó.
–Georgie es sólo mi amiga, Rob. Les dije eso a los chicos.
–Está bien, ella es tu amiga y tienes que llevarla al club con
nosotros. De esta manera, no retrocederás en el último minuto porque
Georgia necesita compañía. ¿Suena bien?
Jaz reflexionó por un momento, rascándose el puente de su
nariz.–No puedo ver a Georgie Porgie en un club.
–¿Podías verla en una bolera o jugando al mini golf?
–Tú haces un punto. Le arrojaré la idea la próxima vez que la vea.
Creo que le haría algo de bien salir con la gente. Podría ayudarla a
superar su timidez–pensó Jaz.

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–Y podría hacer que presionara ese trasero lindo en ti,–Robbie
bromeó.
– Oh, ¡que te jodan, Robbie.
–Estoy segura de que lo intentarías si yo fuera Georgia.
Jaz puso los ojos en blanco.–Equivocaste tu vocación; deberías
haber sido una estrella de cine en los años 40 considerando cómo
siempre tienes una línea para mí. Ahora, necesito terminar este
trabajo, así que puedo ser libre para salir con ustedes. ¿Bueno?
–Okay. Nos vemos más tarde.
Jaz terminó la llamada y volvió su atención a su trabajo. En el
fondo de su mente, pensó en Georgia en la pista de baile, apostaría que
Georgia se movía como un ángel. Sólo imaginando que esas caderas se
balanceaban, Jaz gimió y se movió un poco en su asiento; entonces
sacudió el pensamiento lejos, necesitaba permanecer centrada en el
asunto entre manos, a fin de tenerlo todo listo.
–Apuesto a que su culo encajaría muy bien contra mí, no
obstante,–Jaz murmuró con una sonrisa. Y sacudió la cabeza otra vez,
haciendo todo lo posible para deshacerse de ese pensamiento; ¡Georgie
es mi amiga y yo no debería pensar así!
+++++

Georgia no podía creer que accediera a ir a un club, pero por


alguna razón cuando Jaz le preguntó, saltó a la oportunidad, nunca
había estado en un club antes y no estaba segura de qué ponerse ni
nada. Pero, Jaz prometió ayudarla. Tendría que esperar a que
apareciera la chica alta.
Mientras esperaba, se preguntó por qué había aceptado ir al club.
Nunca había deseado ir a uno antes, pensó que podría tener algo que
ver con el hecho de que Jaz había sido quien le hizo la pregunta.
Curiosamente, cuando era más joven, tenía muchos amigos que le
pedían lo mismo, pero ella los rechazó. Incluso cuando Allen solía
pedirle que fuera, se negaba; a menudo, se iba sin ella. Simplemente no
se sentía cómoda con la idea, especialmente el pensamiento de un
montón de gente en una pequeña zona alrededor de ella. Pero, algo de
ir con Jaz lo hizo parecer que estaría bien.
Un golpe en la puerta la sacó de sus pensamientos y se levantó
para dejar entrar a Jaz. La chica alta sonrió tan pronto como la puerta
se abrió, pero eso rápidamente dio paso a una expresión más
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desconcertada. Georgia se apoyó para dejar entrar a Jaz y se preguntó
por qué la estudiante la miraba de esa manera.
–No estás vestida–Jaz dijo a lo obvio.
–¡Oh!–Georgia se rió, sintiéndose un poco avergonzada.–No
estaba segura de qué usar.
–Algo bonito, pero no demasiado formal. Como yo–respondió Jaz,
haciendo señas a sí misma.
Georgia tomó un momento para comprender lo que Jaz llevaba y
de hecho tuvo que tragar un poco por alguna razón. Jaz no estaba
vestida con nada extravagante; en realidad llevaba pantalones
vaqueros regulares, pero la forma en que abrazaban sus caderas era
muy diferente de la forma en que sus pantalones vaqueros
generalmente se ajustaban a ella. Luego había una camisa de polo
blanca y lisa, que estaba cubierta por una elegante y negra chaqueta de
traje. Su pelo estaba hecho de manera diferente también.
–Me gusta su cabello como esta–Georgia comentó sin pensar.
Jaz sonrió.–Gracias. Lo acabo de conseguirlo hoy. Un montón de
gente nunca parece notar la diferencia–respondió ella.
–¿En serio? Es muy bonito. ¿Cómo se hace?–Georgia preguntó,
tocando las rastas recién hechas de Jaz.
–En el frente es un trenzado plano. No estoy segura de cómo
funciona. No me hago el pelo por una razón. En la parte de atrás está
trenzada. Me alegra que te guste. Ahora tenemos que preocuparnos
por ti,–Jaz declaró, haciendo señas a la mujer más pequeña.
–Todavía no sé qué usar. No tengo jeans ni nada.
–No necesitas jeans. Lo uso porque puedo. La mayor parte del
tiempo, el club al que vamos a no te deja entrar si vas en jeans de todos
modos, no importa qué tipo. Pero, somos muy bien conocidos allí, así
que puedo salirme con la mía. Sin embargo, seguro que tienes ropas
estupendas. ¿Tienes un vestido o una falda o algo así?
Jaz preguntó.
–Yo creo que sí.
–¿Quieres que te ayude a encontrar algo?
Georgia asintió con la cabeza.–Sí, por favor–respondió ella con
una voz más pequeña de lo habitual.

~ 112 ~
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–Entonces muestra el camino.
Georgia asintió otra vez y se dirigió a las escaleras con Jaz justo
detrás de ella. Mientras subían las escaleras, Jaz se dio cuenta de que
probablemente iba a ver el interior de la habitación de Georgia. Se
preguntó cómo sería. No había tenido la oportunidad de verla cuando
llevo a Georgia arriba porque estaba concentrada en asegurarse de que
Georgia estuviera en la cama y que la habitación estaba oscura.
Estaba segura de que la habitación estaría decorada con buen
gusto, como el resto de la casa, pero un dormitorio era un área tan
personal que creía que sería algo que no había en el resto de la casa;
antes de que su mente pudiera encontrar todo tipo de posibilidades,
recordó que Georgia no estaba sola en ese dormitorio. Allen también
estaba allí.
–Oye, ¿Dónde está Allen?–Jaz preguntó curiosamente como
llegaron a la cima de las escaleras.
–Viaje de negocios,–Georgia simplemente respondió.
–Se ha ido la mayor parte de la semana, ¿Eh? ¿Cuánto tiempo ha
estado así?
–Durante un año aproximadamente. Te lo dije, está persiguiendo
clientes. Él tiene que hacer mucho del trabajo de campo si él quiere que
su negocio sobreviva,–Georgia explicó claramente.
–¿Alguna vez te preocupas de que esté haciendo más que trabajo
de campo mientras estás aquí sola?–preguntó Jaz, su boca se adelantó a
su cerebro. Georgia de repente se detuvo frente a ella y se dio cuenta
de lo que acababa de preguntar.
–Lo siento, Georgie, no es asunto mío–se disculpó.
Georgia suspiró.–Su negocio es importante para él. Vamos, por
aquí.–Señaló por el pasillo antes de marcharse.
Jaz lo siguió como una cachorra triste, avergonzada de lo que se
atrevió a preguntar. Sin embargo, era sólo algo que le atravesaba la
mente. Allen se había ido mucho y no parecía interesado en Georgia
cuando él estaba ausente. Sabía que él no llamaba a su esposa las veces
que ella siempre estaba alrededor y dudó que eso cambiara cuando no
estaba dado que era seguro suponer que él no sabía cuándo ella estaría
por ahí. La compañía de Georgia no parecía significar mucho para él,
así que Jaz no podía dejar de preguntarse si él ponía en marcha su

~ 113 ~
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compañía con alguien más o alguien más mientras estaba ahí fuera
"haciendo el trabajo de campo"
Los pensamientos de la chica fueron interrumpidos al entrar en
el dormitorio. Con una iluminación clara, Jaz se quedó rápidamente
impresionada con la habitación. Era todo lo que la casa era y más.
Había una enorme cama negra de cuatro postes en el centro de la
habitación que parecía algo sobre lo que descansaría un emperador.
Las almohadas mullidas alineaban la cabeza de la cama y un toque de
sábanas de Satén se asomaba por debajo del edredón negro. Sólo la
idea de las sábanas hizo que la piel de Jaz se calentara hasta que
recordó quién dormía en esas sábanas con Georgia. Se dio la vuelta y
vio una enorme chimenea que daba a la cama.
Antes de que ella pudiera sentirse aún más impresionada por la
habitación, Georgia abrió el armario y la mandíbula de Jaz golpeó el
suelo.
–¿Todo esto es tu armario?–preguntó Jaz, incrédula, mientras se
acercaba al enorme vestidor.–¡Es como el tamaño de mi habitación!
–Bueno, tenemos que ser capaces de encajar tanto sus cosas
como mis cosas aquí–señaló Georgia, como si cada pareja tuviera un
armario de tamaño monstruoso porque necesitaban espacio para
ambos.
–Uh... sí,–Jaz aceptó por falta de algo mejor. Entró en el armario
con Georgia que se retorció y se volvió para tomar toda la ropa,
accesorios, zapatos, joyas y otros artículos que uno podría necesitar
durante una noche fuera.
–¿Qué piensas de este vestido? ¿Es demasiado?–Preguntó
Georgia, sacando lo que parecía ser un vestido de noche.
–Sí, eso es demasiado. Vamos a buscar algo un poco más
discreto–comentó Jaz, moviéndose para mirar a través de lo que
parecía ser la mitad del armario de Georgia. Rápidamente descubrió
algo que le parecía más adecuado para el lugar al que iban. Lo arrancó
y lo presentó a Georgia.
Una ceja de ébano se arqueó y su dueña se inclinó hacia atrás un
poco.–¿Ese? ¿Estás segura?
Un gesto y una sonrisa fueron la respuesta.–Confía en mí,
Georgie. Este está bien y estoy segura de que todos estarán de acuerdo
conmigo.

~ 114 ~
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La mujer más corta aún parecía un poco escéptica, pero aceptó el
vestido. Al salir del armario, se dirigió al cuarto de baño adyacente y
cerró la puerta. Jaz esperó pacientemente lo que parecía una eternidad,
sobre todo porque estaba anticipando que Georgia regresara al
dormitorio. Cuando ocurrió el momento, Jaz casi silbó, pero la sostuvo.
Pero, sus ojos parecían estar listos para caer de su cráneo.
–¿Me veo bien?–Preguntó Georgia, mirando hacia abajo con
timidez. No estaba muy segura de que sí el vestido azul marino hasta la
rodilla se veía bien en ella.–¿Crees que estoy mostrando demasiado
escote? a Allen por lo general no le gusta que use este tipo de cosas–
afirmó.
Ojos azules pálidos rodaron cuando una burla se hizo eco a
través de la habitación.–Puedo apostar por qué–murmuró la mujer más
joven. ¡Todo en el mundo en el club iba a estar mirando a Georgia!–Te
ves hermosa y no estás mostrando mucho escote. En realidad, es más
un timo que cualquier otra cosa. ¿Te sientes cómoda así?
Georgia miró a su alrededor.–Creo que debería llevar una
chaqueta o algo así.
–Está bien. Podemos elegir una chaqueta y unos zapatos; ¿Cómo
te hiciste el pelo tan rápido?–Preguntó Jaz curiosamente mientras
volvían al armario.
–Mi cabello no es tan difícil de manejar. Todo lo que tenía que
hacer era fijarlo–respondió Georgia. Se puso el pelo con dos hilos en la
parte delantera enmarcando su rostro. Era un peinado muy sencillo,
pero Jaz pensó que se lo había arreglado bastante elegante, agregado al
peinado, ella había tirado sobre un ligero chapoteo de maquillaje.
–Siempre le digo a la gente, mi cabello es fácil porque incluso
cuando está mal, la mayoría de la gente no lo sabe–comentó Jaz,
riéndose de su propia broma. Habría arruinado sus mechones, pero su
pelo definitivamente no estaba en mal estado ahora para que ella
hiciera eso.
Georgia parecía curiosa.–Bueno, puedo decir cuando lo haces y
está muy bien hecho de hoy. ¿Qué opinas de estos zapatos?–Sacó un
par de elegantes tacones negros de un estante.
–Oh, perfecto. Ahora, tu chaqueta, Entonces, ¿No vas hacer
demasiado tímida.
Georgia encontró una chaqueta para ella y la envolvió alrededor
de sus hombros. La pareja se marchó después de eso y Jaz las llevó al
~ 115 ~
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club. Sus amigos ya estaban fuera esperando en línea, por lo que ella y
Georgia se unieron a ellos. Se intercambiaron agradables saludos y
todos se dieron cuenta de lo fantásticos que parecían los demás.
Cuando llegaron a Jaz, ellos la instaron a dar marcha atrás y
comentaron que parecía demasiado simple para ir a cualquier parte
con ellos, especialmente con Georgia en su brazo.
–Ahora bien, sabes que deberías avergonzarse de ti misma, por
sacar a una buena dama de esa manera–replicó Robbie a la amazona,
agitando la mano en la dirección general de Jaz.
Jaz rodó los ojos y sacó la lengua a su amiga.
–No tuve ninguna queja.
–Creo que se ve...–Georgia buscó la palabra correcta.–Apuesta.
–Sí, como si necesitara volver a meter su culo en su armario–
murmuró Mitch.
Los ojos azul pálido rodaron de nuevo.–Solo están celosos de que
no luzcan tan bien como yo–ella replicó con una sonrisa juguetona
satisfecha.
–¿Bien y feo, ¿verdad?–Peach bromeó.
–No me hagas bajar, hombrecito. Sabes que voy a moler tus
huesos para hacer mi pan,–bromeó ella.
El grupo se rió de eso. La broma realmente ayudó a Georgia a
relajarse porque le hizo olvidar su nerviosismo al entrar en un club por
primera vez. Pero, mientras esperaban en línea, su ansiedad regresó.
No podía creer que fuera a un club con un grupo de jóvenes y sin su
marido. Con el desconocimiento de su marido incluso; comenzó a
inquietarse con la cartera de mano que trajo con ella hasta que una
gran mano se envolvió alrededor de su mano. Alzó la vista y advirtió a
Jaz sonriéndole.
–Vas a estar bien–le aseguró Jaz, hablando en voz baja para que
los demás no oyeran.
–Siento que debería haberle dicho a Allen que venía a un club–
Georgia contestó.
–Tal vez. ¿Te cuenta cuándo va a salir?–preguntó Jaz.
–Ya no es así. No en realidad–Su frente se arrugo un poco
mientras pensaba en lo poco que Allen le decía.

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Jaz frunció el ceño un poco.
–Bueno, lo que es bueno para el pavo, es bueno para la pava.
Además, no estás haciendo nada malo. No es como si fuera a un lugar a
bailar en topless o cualquier otra cosa–comentó.
Las palabras consiguieron un rubor inmediato de Georgia.
–¡Espero que no!
–No es. Lo prometo. Guardamos esas salidas para el verano–
bromeó la joven.
Georgia sonrió, pero continuó ruborizándose. Jaz pensó que la
crisis había sido evitada y volvió su atención a ver si estaban cerca de
la entrada todavía. Sólo se dio cuenta de que la línea se movía, pensó
que estarían dentro de poco, pero Georgia dijo algo que distrajo
completamente su atención del club.
–Él va a esos, ya sabes–susurró Georgia.
–¿Dónde? ¿Quién?–preguntó Jaz.
–Allen. Él va a ese tipo de instalaciones. Dice que es bueno para
hacer negocios allí– explicó la mujer mayor.
–¿De verdad?–Jaz era un poco escéptica, pero se lo guardó para sí
misma, sabía que no sería capaz de conseguir muchos negocios en un
bar topless.–Nunca lo hubiera imaginado.
–No hice demasiadas preguntas cuando me lo contó. En realidad,
la única razón por la que lo sé es porque se topó con gente que ambos
conocemos. También estaban haciendo negocios allí. Tuve la tentación
de preguntarle a mi padre si hacía negocios en ellos porque parecía
que muchos hombres lo hacían.
Jaz seguía manteniendo su opinión para sí misma, pero dudaba
seriamente de que algún negocio estuviera ocurriendo. Tal vez había
redes y cables, pero no de negocios.
Se salvó de decir algo porque caminaron hasta el frente, el grupo
dio sus largos saludos habituales al gorila, que Jaz desafió a un combate
de lucha de brazos...pero más tarde; fue una más tarde que nunca llegó.
El vigilante se echó a reír y los dejó entrar sin comprobar sus
identificaciones, notó Georgia.
El interior del club estaba más allá de lo que Georgia imaginó, sí,
había música ruidosa y gente por todas partes, pero también había
luces por todas partes en el oscuro establecimiento, había incluso
~ 117 ~
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gente con palillos resplandecientes, atrayendo la atención a sí mismos
en la atmósfera oscura. Una gran pista de baile que parecía estar
hundida se estableció en el lado derecho de la entrada y había cuerpos
por ahí moviendo con la música, muchos de manera que trajo un rubor
a la cara de Georgia. El otro lado tenía mesas, divisiones y algunos sofás
para relajarse. El grupo rápidamente fue a reclamar un par de sofás.
–¡Hombre, este lugar está lleno! ¡Pensarías que era el lugar o algo
así!–Remarcó Jaz, arrojando sus largos brazos detrás del sofá.
–¡Tiene que ser el lugar con la entrada que cobran!–Mitch bufó,
cruzando los brazos sobre su pecho.
–Sí, Mitch, porque es tan difícil para ti conseguir hasta incluso la
menor cantidad insignificante de dinero.–Robbie intervino, lanzando
un guiño a la buena medida.
–Vete a la mierda. Al menos todavía no me dan un subsidio–
contestó Mitch con una mueca de desprecio.
–Hey, necesito todo el dinero que puedo conseguir–admitió Rob
con un encogimiento de hombros.–Hablando de eso, discúlpame
mientras voy a tirar la mierda de quien está en mi mesa de billar
favorita.
Los otros saludaron cuando Robbie se levantó y caminó hacia la
parte de atrás del club. Después de darle un momento de obvia
contemplación, Peach se levantó y siguió a Robbie. Mitch se levantó
para ir a buscar algo para beber y antes de que nadie se diera cuenta,
un grupo de mujeres estaba sacando a Cocoa. Echó un vistazo a Jaz,
quien sólo le hizo una seña para que siguiera su camino. Por lo general,
ella habría sido arrancada con él, pero por alguna razón, no recibió el
tratamiento típico y se alegró por ello.
–Wow, supongo que ustedes conocen muy bien este lugar–
comentó Georgia cuando se dio cuenta de lo rápido que se separaron
los amigos.
–Sí, estamos muy cómodos por aquí. ¿Quieres algo de beber?–Jaz
señaló al bar del otro lado de la habitación.
–No, no todavía.
–¿Qué tal bailar? ¿Quieres ir a bailar?–Jaz señaló a la pista de
baile ocupada, observando a Cocoa inmediatamente. Fue intercalado
entre dos hermosas mujeres que prácticamente eclipsaba porque eran
mucho más pequeñas que él.

~ 118 ~
Al−Anka2019
Georgia se rió cuando vio Cocoa con las mujeres jóvenes, pero
negó con la cabeza a la pregunta de Jaz.–No creo que me sienta cómoda
bailando con alguien así–declaró.
–¿Por qué no?
–¿Te imaginas tener a un extraño presionado contra ti de esa
manera?
Jaz miró a su amiga.–Es sólo bailar. Vamos, ven conmigo.
–¿Contigo?–Georgia refrendó, como si no supiera lo que
significaban esas palabras.
–Sí, conmigo–insistió Jaz y esperaba que no sonara demasiado
extraño para Georgia. Simplemente no quería que su amiga jugara a
planchar el asiento por el resto de la noche.
Georgia mordió el borde de su labio inferior por un momento y
lanzó sus ojos a la pista de baile. Jaz se puso de pie y puso su mano en
el aire para Georgia. Los profundos ojos marrones se volvieron para
mirar a la mano ofrecida y luego a la persona que hacía la oferta. Jaz le
sonrió y Georgia no podía creer el nivel de ternura y compasión que
ella veía en esos orbes de hielo azul.
Georgia sonrió.
–Voy a intentarlo–dijo Georgia, tomando la mano ofrecida. Jaz
sonrió y condujo a la mujer más pequeña a la multitud en la pista de
baile.

~ 119 ~
Al−Anka2019
Capítulo 8: Fiesta En…

Peach debería haberse centrado en jugar al billar. Él tenía dinero


en el juego, después de todo, pero algo mucho más interesante le llamó
la atención. Jaz en la pista de baile. Era difícil de perder de vista a Jaz,
no sólo por su altura, pero tenía un aura distinta que atrajo la atención
hacia ella. No le habría importado eso, pero cuando la vio en la pista de
baile, notó que estaba bailando con Georgia y no estaba seguro de qué
hacer con eso.
–Yo, Robbie, mira eso y dime lo que ves–pidió Peach, señalando
hacia donde estaba mirando. Sabía que Robbie iba a seguir adelante,
así que no tenía que ser muy específico.
Robbie volvió su atención lejos de su juego de billar e
inmediatamente notó lo que Peach quería decir cuando sus ojos
aterrizaron en la pista de baile. Jaz estaba presionada muy cerca de
Georgia con las manos en las caderas delgadas, balanceándose al ritmo.
Robbie puso los ojos en blanco.
–Sólo amigas mi culo,–declaró con una burla.
–¿Crees que la joven titán nos está mintiendo acerca de que no
hay nada entre ella y Georgie?–preguntó Peach con una ceja arqueada.
–Creo que le gusta tener ese culo redondo presionado contra ella
más de lo que quiere admitir–respondió Robbie.
–¿De qué están hablando ustedes dos?–preguntó el oponente de
Peach, mirando hacia la multitud. Lo que su atención fue lo
suficientemente fácil de detectar.–Wow, ¿Es la nueva novia de
estirada?
–No, según ella, son sólo amigas–Robbie le informó.
–Me gustaría ser amiga de ella de esa manera–la mujer con la que
Robbie estaba jugando al billar, comentó con una sonrisa de lobo.
~ 120 ~
Al−Anka2019
–Tú y la mitad de la población femenina de este club–comentó
Peach con una sonrisa burlona.
–Lo que dice algo porque esto no es ni siquiera un club gay–
comentó Robbie, sacudiendo la cabeza un poco.
La mujer se encogió de hombros.–Oye, ella sabe cómo tratar a
una chica–dijo con una sonrisa.
–He oído demasiadas historias para ser molestada por eso,
¿Sabes?–dijo Robbie secamente, imaginando que la mujer estaba
tratando de irritarla.
–Pero, obviamente, no las suficientes historias para ir y
averiguarlo por ti misma.
Robbie y Peach le pusieron los ojos, pero Peach habló.–Eso sería
la frontera incestuosa para ellas. Además, Rob es heterosexual y no se
comprometería en usar Jaz solo para averiguar si es buena en la cama,
o incluso la cita más grande de todos los tiempos–informó a cualquiera
que estuviera escuchando.
–Oh, ella es genial en ambas, déjame asegurarte,–la mujer
comentó.–Se puede decir por la forma en que se mueve allí.
Y los ojos rodaron de nuevo, pero volvieron a Jaz y Georgia,
Robbie y Peach no estaban seguros de qué hacer con la escena, Sí, Jaz
bailaba con todos los tipos. Diablos, podía convencer a Mitch de que
bailara con la motivación adecuada, pero parecía que había algo más
que bailar cuando estaba con Georgia.
+++++

Jaz sonrió al sentir que Georgia se movía contra ella. El


movimiento seguía siendo un poco rígido, pero fue una gran mejora
cuando salieron hace diez minutos. Durante casi treinta segundos,
Georgia se había quedado allí, mirando fijamente a Jaz mientras rodaba
ligeramente sus caderas hacia la música. Jaz había asumido con razón
que Georgia estaba consciente de sí misma, especialmente acerca de
bailar con otra mujer. Sólo después de señalar un montón de otras
mujeres bailando unas con otras fue Jaz capaz de convencer a Georgia
que se moviera, pero incluso entonces, era muy rígida. Jaz casi había
estado desalentada cuando puso sus manos en la cintura de Georgia
para intentar que se moviera y Georgia casi había saltado de su piel,
pero, había permitido que las manos de Jaz se quedaran allí.

~ 121 ~
Al−Anka2019
Luego se relajó y trató de moverse mientras las manos la
dirigían, que era lo que todavía estaban haciendo en su mayor parte,
Georgia estaba lo suficientemente cómoda como para apoyarse contra
Jaz, pero Jaz era consciente de que tenía mucho trabajo por delante. Sin
embargo, no estaba segura de sí sobreviviría a ese trabajo.
–Georgie–susurró Jaz al oído de Georgia. En ese nivel, a Jaz le
impresionó el pensamiento de que las orejas de Georgia parecían casi
como las de un elfo. Podía imaginarse besar las puntas de esos oídos ya
que su boca estaba tan cerca, pero ella rápidamente desterró esos
pensamientos de su mente.
–¿Sí?–preguntó Georgia, acercándose un poco más a su amiga
para asegurarse de que la oyeran...y para evitar que los extraños
intentaran bailar con ella.
–Relájate y puedes parar de retroceder tanto o nos vamos a
caer,–Jaz informó a su amiga. No se iban a caer porque Georgia
estuviera prácticamente caminando a través de ella, sino porque sus
piernas iban a tener un culo tan dulce en sus muslos.
¡Fue una tortura!
–Oh, lo siento.–Georgia se relajó un poco, pero todavía parecía
como si estuviera huyendo hacia Jaz.
–Georgie, ¿Por qué estás tan nerviosa? Sólo soy yo. Sabes que no
voy a dejar que te pase nada, ¿Verdad?–Jaz preguntó.
–Lo sé–dijo Georgia.–Pero...yo no estoy acostumbrada a bailar;
no soy muy buena en esto–añadió, sonando bastante avergonzada de sí
misma. No ayudó nada que se ruborizara un poco.
Hubo una pequeña, pero reconfortante sonrisa.
–Lo estás haciendo bien. Sólo relájate y sígueme, ¿De acuerdo?
Georgia asintió y trató de hacer lo que Jaz dijo, pero fue difícil
porque parecía que la mitad del club la veía bailar. Se movió un poco
más, más suelta que antes. Jaz movió sus manos de las caderas de
Georgia hacia sus lados, tratando de dirigirla un poco más. Georgia
empezó a entender la idea y Jaz se llevó una mano a la espalda,
amasando la parte baja de su espalda, lo que la ayudó a relajarse. Por
alguna razón que no podía entender, tener la mano de Jaz sobre su
espalda la hizo sentir segura y protegida. Jaz se aseguraría de que no le
pasara nada.
–Vale eso está bien. Ahora, bájate un poco conmigo–le dijo Jaz.
~ 122 ~
Al−Anka2019
Georgia fue un poco más baja y zigzagueándose con el ritmo un
poco más. Una sonrisa apareció en su rostro y Jaz supo que tenía a su
amiga. Dejó de dirigir Georgia en su mayor parte y se trasladó a donde
Georgia podía seguirla. Georgia se mantuvo presionada contra ella,
retorciéndose y girando, sonriendo todo el camino. Jaz también tuvo
que sonreír.
Después de largos minutos de baile, Jaz arrastró a Georgia hasta
el bar, para que pudieran obtener una "costosa mierda" de agua; así lo
describió Jaz. Por supuesto, Georgia tuvo que reírse de eso, Jaz compró
agua para las dos.
–Tú no tenías que pagar por mí–Georgia objetó cuando su amiga
se quitó el tapón del agua embotellada y se lo entregó.
–No te preocupes por eso.–Jaz le hizo un gesto y tomó un trago
de su propia agua.–Es mi trabajo asegurarme de que lo pasas bien y me
tomo muy en serio mi trabajo. ¡Así que, toma un poco de agua para ti,
coge el aliento, y consigue las piernas estén listas para volver por ahí y
moverte conmigo!–declaró con una sonrisa.
–Vas a ser la muerte para mí–dijo Georgia, sonriendo a lo largo
de las palabras. Luego tomó un sorbo de agua.
–¡No tan pronto en la noche, mi amiga! ¡Todavía tenemos mucho
que hacer!–Proclamó Jaz, todavía sonriendo sin parar, justo después de
que ella lo dijo una nueva canción llegó y ella soltó un pitido y sus
caderas comenzaron a retorcerse y girar.
–¡Oh, esta es mi canción! ¡Vamos, Georgie, vuelve ahí!
–Pero, todavía no he terminado mi agua–dijo Georgia.
–Yo tampoco, pero eso no importa. ¡Vamos, me muevo muy bien
a este tipo de música!–Jaz declaró.
Cualquier cosa con un ritmo de hip hop era una llamada para que
ella empezara a bailar.
–Pero...–Georgia no pudo objetar porque su amiga la agarró por
la mano y tiró de ella hacia la pista de baile.
Jaz tomó la botella de agua de Georgia, asegurándose de volver a
poner la tapa y luego metió el agua en el bolsillo de su chaqueta;
entonces tomó el control de las caderas de Georgia y forzó a la mujer
más pequeña para comenzar a moverse con ella; en muy poco tiempo,
Georgia estaba bailando sola, presionándose contra Jaz y sonriendo sin

~ 123 ~
Al−Anka2019
parar. Jaz sonrió de nuevo, asegurándose de mantenerse al día con su
compañera de baile.
–¡Esto es divertido! –Georgia sonrió.
Jaz asintió con la cabeza, completamente disfrutando. De
repente, sintió que alguien se presionaba contra su espalda, así que
miró hacia atrás para ver lo que estaba pasando. Una mujer con la que
Jaz estaba familiarizada estaba bailando contra ella, que no le molestó.
Sonrió a la mujer más corta, que le devolvió la sonrisa. Las cosas
estaban bien, incluso cuando la otra mujer salió de la nada para bailar
contra su lado.
Jaz notó que el lenguaje corporal de Georgia cambiaba un poco,
poniéndose más rígida, aunque intentaba esconderlo, acercó a Georgia
un poco más cerca de ella, esperando que se tranquilizara y viera que
todo estaba bien. La tímida mujer se calmó un poco y trató de
concentrarse en el baile. La calma de Georgia no duró mucho tiempo
cuando repentinamente un cuerpo se presionó contra su espalda.
Gritó y saltó contra la forma delgada de Jaz, como si estuviera
buscando protección. Jaz puso sus brazos alrededor de Georgia y miró
a la mujer que estaba detrás de su amiga. La mujer tuvo el valor de
sonreírle.
–Vamos, vamos a tomar el aliento–dijo Jaz en voz alta, no sólo
para Georgia, sino para su compañera de baile no deseada oyera y
entendiera que Georgia estaba "ocupada"
Georgia asintió ante la sugerencia y dejó que Jaz la llevara de
vuelta al sofá en el que habían estado sentadas. Mitch estaba allí,
descansando con una cerveza en la mano y balanceándose ligeramente
con la música mientras permanecía en su asiento, Georgia y Jaz se
sentaron, Georgia presionándose más cerca de Jaz, aparentemente
todavía buscando protección. Mitch las miró, pero no dijo nada.
–Lo siento, Georgie. No esperaba que atrajéramos a un grupo así–
comentó Jaz, mirándola un poco avergonzada por lo que pasó.
–Todo está bien. Simplemente no lo esperaba...–respondió
Georgia, haciendo todo lo posible por sonar bien con todo. No quería
arruinar la diversión de Jaz sólo porque tenía un problema con la
gente.
–Sí, las chicas ven a Jaz en la pista de baile y también podría ser
la señal Batman–comentó Mitch, riendo.

~ 124 ~
Al−Anka2019
–¿No te importa bailar con un grupo de extrañas?–preguntó
Georgia, mirando a Jaz.
Jaz se encogió de hombros y negó con la cabeza.
–No me importa. Me gusta bailar. Entiendo que no te gusten los
extraños que te presionan. Mucha gente se siente así. No hay mucha
gente que le guste una persona al azar frotándose contra ellos.
–Pero, ¿No te importa?
–Nope.
–¿Por qué no vuelves allá, Jaz?–preguntó Mitch.–Puedo cuidar a
Georgie por ti–agregó.
Jaz miró a su amiga rubia, notando que estaba haciendo lo
posible para parecer bastante inocente, y luego miró a Georgia,
mirando de nuevo a Mitch, sabía que no debía confiar dejar sola a la
rubia con Georgia.
–No, estoy bien–respondió Jaz, buscando en su bolsillo y sacando
el agua de Georgia. Entregó la botella a la mujer más pequeña.
–Gracias–Georgia dijo, tomando el agua.
–Dios, ¿ustedes dos están bebiendo agua? Jaz, sea una
acompañante medianamente decente, ¡Levántese y consígale una puta
bebida! ¡Vamos, se supone que debes estar mostrándole como son las
noches de juerga en la ciudad! Señaló Mitch.
–No necesito ninguna...–Georgia objetó suavemente, sus ojos se
deslizaron hasta sus zapatos.
–No, ya sabes qué, Mitch tiene razón. Se supone que debo
enseñarte lo que es una buena noche de juerga en la ciudad, Georgie,
quiero que lo pases bien–dijo Jaz.
–¡Lo estoy!–Insistió la mujer mayor–Estaba pasando un buen
rato hasta que esa mujer desconocida empezó a manosear su culo y
tocar sus muslos sin permiso.
–Sin embargo, creo que una bebida podría ayudar a relajarte un
poco. No te preocupes, no voy a emborracharte o dejar que alguien se
aproveche de ti si decides emborracharte. Confías en mí, ¿No?–
Preguntó Jaz.
–Por supuesto que sí,–Georgia respondió y ella sabía que era la
verdad. Confiaba completamente en Jaz.

~ 125 ~
Al−Anka2019
–Está bien entonces. Así que, ¿Qué es lo que bebes?–Preguntó Jaz.
–Deberías conseguirle un poco de sexo en la playa–comentó
Mitch con una sonrisa y Georgia se sonrojó de inmediato. Los ojos
azules sólo miraron a Mitch ya sus "chistes" inteligentes.
–¿Qué bebes, Georgie? Ignora cualquier cosa que Mitch se
moleste en decir–comentó la amazona, alejando a su amiga rubia.
–Um...Voy a tomar una brisa de la bahía, por favor–Georgia
decidió. Por lo general, no bebía, pero uno debería estar bien, pensó.
Jaz asintió y fue a buscarle una bebida de Georgia, esperaba que
durante los dos minutos en que se había marchado se pudiera confiar
en Mitch mantuviera la boca cerrada. O esperaba que Georgia
simplemente no creyera en nada que Mitch le dijera.
–Yo, Jaz,–dijo el barman cuando la mujer alta se acercó a la barra.
–Oye, déjame conseguir una Bay Breeze–solicitó.
–No hay problema. Estoy pensando que una bebida con sabor a
fruta como esta no es para ti, a pesar de que es afrutado como tú–
bromeó con una sonrisa.–¿Es para esa cosa linda con la que tratas de
fusionarte en la pista de baile?–preguntó mientras se movía para hacer
el cóctel.
–Sí, y no estaba tratando de fusionarme con ella. Yo estaba
bailando, como hago con todos los demás–replicó Jaz.
El barman se rió.–Lo que tú digas, Jaz. Es linda. Pero parece
diferente de las chicas de siempre.
–¿Demonios, hombre? Ella es sólo mi amiga. No es así.
–¿No?–sonaba escéptico, pero mantuvo sus pensamientos a sí
mismo.–Bueno, ya que ella es sólo una amiga...–Sus ojos se desviaron a
donde Georgia estaba sentada.
–No le gustas y está casada. No la molestes si volvemos por aquí
–ordenó, señalándole con un dedo amenazador–Su mirada podría
haber sido creíble e intimidante si sólo él no la conociera tan bien.
El camarero sonrió y rió de nuevo mientras terminaba con la
bebida. Jaz volvió con sus amigas, encontrando a Mitch charlando con
un guapo joven y Georgia mirando a sus pies. Jaz sacudió la cabeza;
Mitch era una amiga horrible, pensó. Haciendo caso omiso de Georgia
para ligar a algún tipo, bufó mentalmente en el comportamiento.

~ 126 ~
Al−Anka2019
–Aquí tienes, Georgie–dijo Jaz mientras le entregaba el cóctel a su
amiga y se relajaba en el sofá junto a Georgia.
–Gracias–Georgia dijo en voz baja.
–¿Estás bien? No pasó nada mientras estaba tomando la copa,
¿Verdad?
Georgia sacudió la cabeza.–No, no pasó nada. Lo siento, estoy tan
asustada. Yo no estoy acostumbrada a esto.–Los ojos marrones
permanecieron sobre sus pies y estaba un poco encorvada, parecía
bastante tímida y disculpándose.
Jaz se acercó y frotó suavemente la rodilla de Georgia, haciendo
que la mujer de pelo de ébano la mirara.
–Georgie, está bien. No tienes que disculparte. Sé que no estás
acostumbrada. Sólo quiero que te relajes y que te dieras un buen rato;
no más disculpas a mí, ¿De acuerdo?
Una pequeña sonrisa se extendió por la cara de Georgia y asintió
con la cabeza. Con eso arreglado, bebió su bebida.
–Así que, ¿Y ahora qué?–preguntó con curiosidad.
–Puedo mostrarte los alrededores. Hay más de este lugar que la
gran música y zona de salón. Hay mesas de billar en la parte trasera,
algo de hockey sobre el aire, una sección deportiva en el pasillo, e
incluso hay un piso de arriba–informó Jaz a su amiga.
–¿Un piso de arriba?
–Es un poco como una zona de restaurante. El menú no es
demasiado lujoso, pero es un buen lugar para conocer a alguien que
podría reunirse aquí. ¿Quieres ver algo de eso?
Georgia se encogió de hombros.–No creo que esté interesada en
ninguna de esas cosas. No puedo jugar al billar ni al hockey aéreo. No
me gusta mucho el deporte y ya estoy con una persona que conocí
aquí–dijo con una sonrisa.
Una risa ligera escapó de la mujer más alta.
–Eso es genial. Déjame saber si cambias de opinión; podemos
sentarnos aquí y hablar. Cuando estés cómoda, podemos volver a la
pista de baile.
Georgia asintió con la cabeza, sonriendo un poco para demostrar
que le gustaba esa idea. Se sentaron allí y hablaron de nada en general.

~ 127 ~
Al−Anka2019
En un momento, Jaz se levantó y rellenó la bebida de Georgia. La mujer
más corta le agradeció por la bebida de nuevo y luego decidió
compartir que ella casi nunca tomaba más de dos bebidas mientras
estaba fuera, especialmente porque no había comido nada.
–¿Estás preocupada por emborracharte a mi alrededor?–Jaz
preguntó, lanzando sus brazos en la parte posterior del sofá.
–No eres tú. No me gusta emborracharme–respondió Georgia.
–¿Por qué? Emborracharse de vez en cuando no es tan malo.
–No sé. Sólo...Me emborraché una vez y cuando desperté no
podía recordar nada de lo que pasó.
Jaz asintió con la cabeza.–Sucede a veces. Diablos, no te
despertaste en la cama con un extraño o algo así, ¿No?
Georgia sacudió la cabeza.–No, estaba en la cama con Allen, pero,
aun así, no me gusto el no recordar. Y...–Se apartó la mirada, sin saber
si quería compartir algo más.
–Hey, Georgie,–Jaz arrulló, poniendo su brazo alrededor de los
hombros de Georgia.–Puedes decirme. ¿Qué pasó?
Tomando una respiración profunda, la mujer de piel blanca miró
por un momento.–Bueno...es sólo...Me molestó cómo me miró a la
mañana siguiente.
Las cejas de Jaz se enroscaron.
–¿Qué quieres decir? ¿Cómo te miró?
Georgia negó con la cabeza.–Nada, no importa. Es una tontería.
–No, no lo es. Dime, Georgie. Esto obviamente te molesta ¿Cómo
te veía? ¿Qué pasó?–La artista instó a su amiga a que se frotara el
hombro de Georgia con la esperanza de que se abriera.
–Él sólo tenía esta extraña sonrisa en su rostro y no dejó de
agradecerme por la noche. No podía recordar de qué estaba hablando,
pero estaba un poco...adolorida...así que podría adivinar,–respondió
Georgia, bajando la voz junto con sus ojos.
–De acuerdo, tuviste sexo borracho con tu marido. ¿Por qué te
molesta tanto?–Preguntó Jaz, aunque ahora estaba un poco molesta
por ello. Allen no debería haber hecho algo con Georgia si sabía que la
haría incómoda, incluso tener sexo con ella cuando estaba borracha.

~ 128 ~
Al−Anka2019
Nunca dormiría con alguien si esa persona estaba borracha y ella
estaba sobria, pero Allen podría haber estado borracho también.
–Te dije que era una tontería.
–No es tonto, Georgie. Quiero saber. Tal vez ponerlo en palabras
te ayudará a superarlo o ayudará a enfrentarlo si era algo realmente
malo–señaló la estudiante universitaria.
Georgia asintió con la cabeza.
–Como he dicho, no me gusta no recordar lo que pasó. Pero
recuerdo que Allen no estaba borracho esa noche. Siento...siento que se
aprovechó de mí. Sé que es una locura porque él es mi marido y todo,
pero todavía...–Georgia en realidad se acurrucó en el cuerpo de Jaz y
luego se envolvió en sus brazos alrededor de sí misma. Jaz puso su
brazo alrededor de su amiga, ignorando el hecho de que Mitch las
estaba observando de repente.
–Oye, está bien, Georgie. Estoy segura de que no lo pensó de esa
manera–Jaz trató de asegurarle, hablando en un tono bajo,
reconfortante.
–Estoy segura de que él tampoco y mis amigas dijeron lo mismo,
pero eso no cambia la forma en que me siento.
Era el turno de Jaz para asentir y acarició el hombro de Georgia.–
Tienes toda la razón. Bueno, Míralo de esta manera, prometo no
aprovecharte de ti. Es seguro que te emborraches si quieres. Sólo
quiero que te des un buen rato.
Georgia estuvo callada por un momento.
–¿Bailas conmigo otra vez?
La mujer más joven sonrió y rápidamente llevó a Georgia de
vuelta a la pista de baile. Jaz se aseguró de mantener alejada a
cualquier persona que intentara acercarse a Georgia, dando un guiño a
cualquiera como una señal para irse y mirándolos si no recibían el
primer mensaje. Funcionó y Jaz también le consiguió otra bebida a
Georgia. La mujer mayor bebió el cóctel y se relajó más, pero Jaz
todavía se aseguró de mantener a los extraños alejados de su amiga;
estaba muy contenta de ver a Georgia pasando un buen rato, riendo y
moviéndose con confianza que Jaz sentía que debería tener siempre.
–¿Cómo estás, Georgie?–preguntó Jaz mientras seguían bailando.

~ 129 ~
Al−Anka2019
–Estoy haciéndolo bien–dijo Georgia, inclinándose más cerca de
su amiga mientras se aseguraba de seguir avanzando.
–¿Deberíamos conseguir algo de comida? Parece que empiezas a
sentir esas bebidas–comentó Jaz–Podía ver esos hermosos ojos
marrones comenzaron a inclinarse un poco.
–Estoy haciéndolo bien–repitió Georgia, sonriendo un poco.
–Sí, parece que lo estás haciendo bien–comentó la mujer más
joven, sonriendo también.
Jaz dejó ir a Georgia, incluso alcanzar otra bebida cuando vació
su segundo cóctel. Otro vino poco después. Jaz estaba bastante feliz de
que Georgia estuviera lo suficientemente cómoda como para tener
varias bebidas mientras estaba a su cuidado. Georgia ni siquiera
parecía consciente de lo que estaba haciendo, centrándose más en el
baile que en cualquier otra cosa.
Cuando Georgia terminó su cuarto trago, Jaz tuvo que sostenerla
y decidió que era hora de sacar a su amiga de la pista de baile.
Volvieron al sofá, donde Mitch conversaba con tres jóvenes. Los
hombres arrojaron miradas a Jaz y Georgia, pero se concentraron en
Mitch mientras Georgia se enroscaba en el cuerpo de Jaz.
–Creo que esta está lista para irnos–comentó Jaz, hablando con
Mitch, pero refiriéndose a Georgia.
–Ciertamente se ve así–compartió Mitch, dándole una larga
mirada a Georgia. La mujer mayor estaba despierta, pero obviamente
intoxicada, apenas capaz de mantener los ojos abiertos y sonriendo
absolutamente nada.–Garrison debe estar mezclando las bebidas extra
fuertes esta noche para que ella este así.
–Creo que voy a llevarla a casa–dijo Jaz, frotándole el hombro de
Georgia.
–¿Cual casa?–preguntó Mitch con una burlona sonrisa.
–Que te jodan, Mitch–respondió Jaz, sonriendo mientras hablaba.
–No creo que sea yo con la que quieras hacer eso–continuó la
rubia.–Creo que podría ser es pequeño duende en tus brazos lo que
quieres.
Jaz apartó a su amiga mientras miraba a Georgia, deseando ver si
estaba prestando atención a lo que estaba pasando, Georgia estaba
acurrucada contra ella y parecía estar al borde del sueño más que

~ 130 ~
Al−Anka2019
cualquier otra cosa. Jaz pensó que podría haber sido un poco
equivocado darle a Georgia tres copas sin darle agua o algo para comer
en el medio, pero parecía que se estaba divirtiendo mucho.
–Es mejor que la lleves a su casa. Parece que ha terminado y
vamos a estar un par de horas más. Los tiburones del pool parecen
estar haciendo muchas cosas ahí atrás, así que no van a querer
salir−señaló Mitch.
–Muy bien. Los atraparemos más tarde,−dijo Jaz.
–Le diré a todos los demás que te fuiste. Probablemente van a
querer hacer esto de nuevo pronto si se van con suficiente dinero y
Cocoa tiene suficientes números de teléfono,–Mitch le informó.
–Lo sé. Pero estoy bien. Tengo la mayor parte de mi trabajo
hecho y todo. ¿Y tú?
–Estoy bien. Sin embargo, probablemente tendremos que romper
látigos y cadenas para Peach. Todavía piensa que uno de nosotros va a
escribir ese jodido trabajo de historia por él.
Ojos azules claros rodó y Jaz resopló.–Ese pequeño bastardo
debe estar loco. He visto suficientes trabajos por este año. Todo por el
culo loco de la profesora de inglés.
–Lo sé. Estoy tomando la otra clase que la chiflada está
enseñando.
–Entonces no somos más que dos idiotas–dijo Jaz, y luego su
atención se volvió hacia Georgia mientras sentía a la mujer mayor
moviéndose contra ella. Por lo que podía decir, Georgia está dormida;
muy bien, creo que realmente necesito que Georgie la cenicienta
vuelvan a su casa ahora.
Mitch asintió con la cabeza y se dijo adiós. Jaz ayudó a Georgia a
levantarse, lo que también la despertó. Georgia se inclinó hacia Jaz,
como si necesitase el apoyo para mantenerse en pie.
–¿Qué está pasando?–Georgia preguntó en un tono soñoliento.
–Es hora de irse a casa, pequeña princesa–Jaz le informó.
–Así que, despídete de Mitch.
–¿Ir a casa? ¿Ya? Pero, pensé que nos estábamos divirtiendo–
declaró Georgia.

~ 131 ~
Al−Anka2019
–Nos estamos divirtiendo, pero creo que has alcanzado tu límite
de diversión. Sólo estabas durmiendo,–reportó Jaz.
–¿Lo estaba? Entonces supongo que tienes razón en que es hora
de irse. Adiós, Mitch,–dijo Georgia, haciendo hacia la rubia un pequeño
un gesto de despedida, bien, realmente agitando en la dirección
general de la rubia, pero, dado que Georgia estaba ocultando su cara
contra el lado de Jaz era difícil decir que ella estaba despidiéndose de
cualquier persona en absoluto.
–Más tarde, Mitch,–dijo Jaz.
−Más tarde, ustedes dos. Mantén la fiesta si puedes,–Mitch
comentó con una sonrisa lasciva y un guiño, que la amazona eligió
ignorar.
Jaz y Georgia se despidieron y regresaron al coche de Jaz. La
mujer alta aseguró a su amiga en el asiento del pasajero, a pesar de que
Georgia insistió en que ella misma podía hacerlo. A pesar de toda su
insistencia, no se había movido ni un centímetro para hacerlo por su
cuenta. Una vez que Jaz estuvo segura de que Georgia estaba tenia
puesto el cinturón bien, entró y empezó a ir a casa de su amiga.
–Jazzy, esta sin duda fue una noche divertida–comentó Georgia
en un tono aturdido.
–¿Jazzy?–Jaz repitió, sonriendo con el apodo.
–Me diste un apodo. Quiero darte uno también–señaló la mujer
mayor.
–No tengo ningún problema con eso. Puedes llamarme así todo lo
que quieras.
–¿Sólo yo?–Georgia solicitó
–Claro, si eso te hará feliz. Tú eres la única persona autorizada a
llamarme "Jazzy" ¿Está bien?
Georgia sonrió brillantemente, como una niña encantada.
–Bien.
–Georgie, Allen no va a estar en casa por casualidad, ¿No?–
preguntó Jaz con curiosidad. Quería que estuviera en casa porque no se
sentía muy cómoda dejando a Georgia sola en la casa en su estado
actual, pero tampoco quería que estuviera allí. Después de todo, se
aprovechó de Georgia la última vez que estaba borracha y Jaz también

~ 132 ~
Al−Anka2019
no quería que asumiera que ella salía y emborrachaba Georgia todo el
tiempo o algo así como loco.
–No, Allen se ha ido por los próximos días. ¡Gracias a Dios por los
pequeños favores!–Georgia declaró con una risita.
Jaz también sonrió un poco.–George, ¿por qué te casaste con él si
ustedes no se llevan muy bien?–preguntó antes de que pudiera
atraparse.–¡No tienes que responder eso!–Ella chilló, pensando que era
inapropiado, especialmente para preguntarle a una persona intoxicada.
Georgia sonrió un poco como si estuviera atrapada en un
recuerdo feliz.–Solíamos llevarnos muy bien en la universidad. Los dos
estábamos muy decididos e impulsados por nuestras carreras; tuvimos
muchas citas de estudio y él también me ayudó a relajarme en algunos
eventos sociales. Él parecía tan interesado en mí entonces y hablamos
mucho más. Hablar en serio. No fue hasta que salimos al mundo real
que empezamos a discrepar en casi todo.
Jaz asintió.–Ah, el mundo real, jodiendo tu infancia desde la
infancia fue inventado–remarcó.
Georgia asintió y siguió sonriendo.–Debería haber esperado estar
en el mundo real más tiempo antes de que nos casáramos, casi nos
casamos justo después de la universidad. Creo que, si esperábamos un
poco más, no me habría casado con él.
–Entonces, ¿Por qué estar casados?–Jaz preguntó antes de que
pudiera detenerse.
–Nos hemos visto en nuestro mejor momento y creo que
podemos volver allí una vez que Allen consiga establecerse en su
negocio. Cuando tenga todo junto, estoy segura de que tendrá más
tiempo para mí y podemos trabajar en nosotros. Sólo tiene que
arreglar su negocio primero.
–¿Es ésa la causa de la mayoría de tus desacuerdos?
Georgia bostezó, pero no respondió. Jaz la miró y se dio cuenta
de que su amiga estaba dormida. Jaz sonrió de nuevo y luego suspiró;
estaba contenta de que Georgia estuviera durmiendo, sabía que habría
continuado pescando información, no estaba totalmente cómoda con
hacer eso, pero no pudo detenerse.
El viaje a la casa de Georgia fue tranquilo; Jaz no se molestó en
encender la radio, sabiendo que iba a molestar a Georgia si lo hacía.

~ 133 ~
Al−Anka2019
Una vez que llegaron al frente de la casa oscura, Jaz ayudó a
Georgia a entrar en la casa y la llevó arriba. Dejó a Georgia en la cama,
esparcida en la parte superior.
–¿Jazzy?–dijo Georgia, buscando a su amiga.
–Todavía estoy aquí, Georgia. Voy a quitarte los zapatos y luego
conseguir algo para lavarte el maquillaje, ¿De acuerdo?–Le dijo Jaz a la
mujer mayor.
–Puedo hacerlo,–murmuró Georgia, pero al igual que en el coche,
ella no hizo ningún movimiento para hacerlo.
–Sé que puedes, pero creo que estás demasiado cansada para
hacerlo.
–Me siento cansada. ¿Por qué estoy tan cansada?–Georgia se
preguntó en voz alta, bostezando al final de esa pregunta.
–Porque te lo has pasado bien y te has agotada.
–De verdad la pasé muy bien.
Jaz sonrió suavemente.–Sé que lo hiciste.
–Te aseguraste de que me lo pasará bien. Eres la mejor, Jazzy, mi
mejor amiga.
–Tú eres mi mejor amiga también, Georgie. Ahora, necesito
quitarte los zapatos y lavarte la cara, ¿De acuerdo?
–Ajá.
Georgia se cayó de nuevo a dormir después de eso. Jaz se aseguró
de quitarle los zapatos y lavarle la cara. Estaba tentada a buscar un
pijama, pero decidió no hacerlo. No quería que Georgia se sintiera
como si se hubiera aprovechado de la mujer más pequeña en cualquier
momento. Quería que Georgia se mantuviera lo suficientemente
cómoda como para beber, ya que creía que de vez en cuando una
persona debería ser capaz de soltarse, Georgia se lo pasó bien, se soltó,
y debería sentirse lo suficientemente segura como para hacerlo otra
vez con ellos.
Jaz se quedó un rato, nerviosa por dejar que Georgia se quedara
sola en la casa. Cuando pensó que era hora de salir de allí, terminó
volviendo arriba y despertando Georgia. Quería saber el código para
armar la alarma de seguridad.

~ 134 ~
Al−Anka2019
La haría sentir mucho mejor sabiendo que estaba encendida
mientras Georgia estaba desmayada. Georgia estaba desorientada, pero
sacudió los números a Jaz sin problemas. Jaz luego registró la casa para
asegurarse de que estaba despejado antes de activar el sistema de
seguridad y desaparecer durante la noche.
Cuando Jaz llegó a su casa, no esperaba que nadie estuviera
despierto. Eran casi las cinco de la mañana y era el fin de semana, pero,
la luz en la sala de estar estaba encendida, haciéndole saber que su
padre probablemente estaba despierto estuvo tentada intentar
escabullirse a su habitación para evitarlo, pero era muy difícil que
alguien de su tamaño se escabullera en cualquier lugar y lo había
aprendido de la manera más difícil, simplemente odiaba cuando su
padre la sorprendía entrando a esas horas de la mañana. Siempre tenía
preguntas raras.
–¿Jaz, eres tú?–llamó su padre.
–Sí, papá. ¿Flint está afuera también?–preguntó mientras se
ponía de pie en el umbral de la sala de estar. Su padre estaba sentado
en el sofá con una taza de té delante de él en su desordenada mesa de
centro.
−Sí, está con esos cabezas huecas que llama a amigos–respondió
su padre encogiéndose de hombros–Sus tibios ojos marrones se
cerraron con los azules, brillando un poco en su opinión.
Jaz sonrió un poco, riéndose por lo bajo. Su padre, Jeremy Hall, la
miró con una sonrisa divertida. Era un hombre bastante bajo y parecía
aún más pequeño cuando estaba sentado. No ayudó que él fuera
fornido, por lo que parecía aún más pequeño todavía. A veces, ella
pensaba que su altura podría haber ayudado a atraer a su madre a él
porque Maggie parecía disfrutar de ser unos nueve centímetros más
alta que su marido. Al crecer, Jaz a menudo nunca notó la diferencia de
altura porque su padre era el padre disciplinario en la casa. Algo acerca
de ser el tipo a cargo lo hizo parecer más grande en la vida la mayor
parte del tiempo.
La mayoría de la gente nunca adivinaría que su padre era el
estricto ya que la mayor parte del tiempo él realmente parecía una
buena persona con ella y su hermano mientras que su madre se
preocupaba sobre cada pequeña cosa. Pero, cuando los hermanos
hacían algo mal, era su padre quien intervenía y los ponía en su lugar;
él era todo bromas y sonrisas hasta que salían de la línea.

~ 135 ~
Al−Anka2019
Se acercó a él, tratando de medir si iba a ser raro con ella por
estar fuera tan tarde o que estaba disgustado sólo que se levantó a la
hora impía de las cinco por la mañana. Era bueno manteniendo una
expresión neutra, así que era difícil de decir.
–¿Mamá ronca de nuevo?–preguntó como una broma.
Jeremy se rió, arrugando la piel marrón alrededor de sus ojos; Jaz
volvió a sonreír, sintiendo cierta confianza en que podía dejarla pasar
sin tratar de asustarla de por vida. A veces sentía que su padre estaba
demasiado cómodo con ser una lesbiana, sabía que, si le gustaran los
varones, probablemente guardaría muchos de sus comentarios
dirigidos hacia su hermano.
–Entonces, ¿Saliste de caza? ¿Dejaste algunas chicas sin
terminar?–señaló Jeremy, burlándose de ella.
–¡Papá!–gritó Jaz. ¡Siempre la sorprendía con cosas así!
–Supongo que eso es un no–dijo con una sonrisa.
–Vamos, papá. Sabes que la mayoría de los padres se asustan de
la vida sexual de sus hijas. De hecho, en realidad tratan el tema como
algo tabú–señaló, como a menudo lo hacía.
Su padre se divertía mucho burlándose de ella por las mujeres,
tal como lo hacía con su hermano.
–La mayoría de los padres no tienen una lesbiana casanova
viviendo con ellos. Tengo que vivir a través de ti y de Flint ahora, ya
que estoy atado a tu madre hasta que se canse de mí y me mate. Sólo
para que sepas, ella los va a alimentar con mi cuerpo a ti y a tu
hermano–bromeó Jeremy, riéndose por unos segundos.
–Lo sé. Ya nos lo ha dicho. Planeo comente con kétchup y Flint
tiene una salsa picante especial,–ella siguió el juego.
–Siempre y cuando me pongas sal. Ya sabes cómo esa mujer me
monta sobre la sal.
–Ella sólo está cuidando de ti, papá. Ya es bastante malo que sea
una mujer y que vaya a sobrevivirte, pero empeorando las cosas, eres
un hombre negro. Podrías elegir un segundo marido para ella.–se burló
él.
Jeremy gruñó y luego rascó su perilla recortada.–Debería haber
mirado si los suecos viven mucho antes de que la encadenara. De todos

~ 136 ~
Al−Anka2019
modos, no trates de distraerme. Estoy esperando por ti porque quería
hablar contigo a solas.
Jaz hizo una cara curiosa.–¿Por qué?
–Por ti y por esta mujer que estás viendo.
–Papá, no estoy saliendo con nadie, tú lo sabes. Sabes que cuando
tengo una novia no puedo callarme sobre ella y ella estaría llamando
aquí cada segundo del día para averiguar lo que tengo planeado para
ella–le recordó.
El asintió.–Lo sé, pero también sé que has estado pasando mucho
tiempo con esta mujer Georgia y tu mamá está preocupada por ti. Al
parecer, hablas de ella lo suficiente para que tu mamá se preocupe.
–Papá, dime algo que hagamos que a mamá no le preocupe;
demonios, recuerdo cuando golpeé los seis pies, se asustó. Ella se
preocupa por todo–señaló Jaz.
Él asintió de nuevo.–Tu madre es la preocupante de nuestra
pequeña tribu, pero ella nunca se preocupa sin causa. No tenía un
trabajo cuando te disparaste por las nubes y estuvo preocupada por
ponerte la ropa sobre tu espalda. Tenía motivos para preocuparse,
quizás recuerdes que, para los primeros meses de tu nueva altura, tú y
su madre compartieron la ropa.
–Muy bien, pero éste no es tan malo. Me gusta Georgie. Es
divertida y necesitaba compañía. Su marido la deja...–dijo Jaz y eso fue
todo lo que ella sacó.
–Bebé, ella tiene un marido. Un marido–suspiró.
–¡Ella es sólo mi amiga, papá! Pasamos el rato. Salimos hoy, igual
que siempre. ¡Papá, nos fuimos de juerga con toda mi pandilla! ¡Toda la
pandilla de chiflados!
–De acuerdo, tú y ella se fueron de juerga. ¿Lo sabía su marido?
–Su marido se ha marchado por negocios. Siempre está fuera por
negocios. Siempre está tan sola...–señaló Jaz, pero fue cortada de nuevo.
–Jasper, mi niña pequeña, no te metas en el matrimonio, ¿Me
tienes? No me importan dos mierdas lo malo que es el matrimonio de
esta mujer. No te metas con eso, ¿De acuerdo?–le informó en un tono
severo con una mirada a juego.
–¡Papá! ¡Yo no! ¿Por qué es que nadie me cree que es mi amiga?
es sólo mi amiga–afirmó.
~ 137 ~
Al−Anka2019
–Cierto, y yo sólo soy el hombre de la casa, que todos sabemos no
equivale a una colina de frijoles en este lugar. Pero, el punto es, no te
metas con el matrimonio. De hecho, no te metas en la relación. Deja
que se vayan, como un animal salvaje herido, ahora, podría ser lanzado
por un león, pero no ayudas por patearlo en la rodilla–le ordenó
Jaz se rascó la frente.–Papá, se te da fatal las metáforas...o símiles
o lo que sea. No lo estoy llevando nada bien con en literatura,–
murmuró ella, sacudiendo la cabeza.
–¿Estás desperdiciando mi dinero en esa elegante escuela tuya?–
le provocó, arqueando una gruesa ceja. Obviamente, había dicho lo que
él sentía necesario para ser dicho y ahora iba a volver a jugar con ella.
Sin embargo, no podía dejarlo así.
–Mira, papá, te lo prometo, no estoy haciendo nada con Georgie,
sólo estoy siendo su amiga. Somos buenas amigas, como lo soy con
Robbie.
−¿Robbie? La mujer que dejaste plantada un montón de veces
para salir con Georgia. ¿Estás segura de que no estás haciendo nada
con ella?
Jaz asintió con la cabeza.–Estoy segura. Papá, tú y mamá podéis
estar seguros, no estoy haciendo nada. No estoy tratando de romper un
matrimonio o incluso patearlo en la pierna. Sólo quiero ser su amiga.
Ella necesita una amiga.
Jeremy se encogió de hombros y tomó un sorbo de té.–Yo te creo,
niña. Le diré a tu madre lo que has dicho, para que pueda dejar de
preocuparse. Pero, quiero que te des cuenta de que si el marido de
Georgia sospecha que es más que sólo tú amiga, aunque sea sólo tu
amiga, puede que te lastime. Creo que ese pensamiento asusta a tu
madre aún más.
–Estoy bien, papá. No pasa nada y no voy a dejar que parezca que
algo está pasando. Va a estar bien–se esforzó en asegurarle, moviendo
con despreocupación, como para descartar todo el asunto.
–Llegas demasiado tarde para hacer que parezca que algo está
pasando por lo que tu madre me dice. Pero, no te he visto mucho
gracias a tu zipping dentro y fuera de aquí. Sólo quiero que tengas
cuidado. No quiero tener que patearle el trasero a este tipo. ¿Es más
alto que yo?−preguntó Jeremy, bromeando un poco.
–Por supuesto, papá. ¿Quién no es más alto que tú? Creo que le
patearía el culo si fuera necesario. Pero, ya sabes, sé que le vas a patear
~ 138 ~
Al−Anka2019
el culo si es necesario. Tendré cuidado. ¿Así que ahora podemos ir a la
cama?
–Tú puedes. Tengo que esperar a tu hermano. La última vez que
lo dejé actuando por su cuenta, escondió a una chica aquí.
–¿Sí? No recuerdo eso–dijo, frotándose el puente de su nariz
mientras trataba de recordar tal acontecimiento.
–Dudo que lo hagas. Dormías durante todos los fuegos
artificiales. Estabas muerta para el mundo hasta el mediodía–le dijo.
–Supongo que mamá no le sirvió el desayuno–comentó Jaz con
una sonrisa.
–Si ella la atrapa aquí, sabes que lo habría hecho. Eso
probablemente enseñaría a tu hermano mejor que yo esperándolo;
creo que me iré a la cama. Creo que me iré a la cama. Por la mañana,
enviaré a tu mamá para que lo despierte. Si tiene una chica esta vez,
apuesto a que nunca volverá a traer una aquí.
Jaz asintió con la cabeza de acuerdo con eso y se rió
burlonamente mientras se imaginaba a su madre irrumpiendo en la
habitación de Flint mientras estaba con una chica. Su madre actuaría
como si todo estuviera bien y como si ella y la chica fueran viejas
amigas. Ese era el tipo de persona que era.
La artista fue a tomar una ducha antes de caer en la cama. Fue
sacada de su sueño por el zumbido del teléfono celular en su oído. Ella
gimió, preguntándose ¡Qué demonios era la cosa de vibraba tan fuerte!
–¿Qué?–gruñó.
–¿Dónde estás? ¡Durmiendo al lado de una buena dama asiática
llamada Georgia!–Peach gritó al teléfono.
–Cállate. ¿Por qué estaría durmiendo junto a Georgia?–Murmuró.
–¿Teniendo en cuenta la forma en que ella estaba apretándose
contra ti, frotándose el culo solo en su entrepierna toda la noche?–
Cocoa respondió.
–No me estaba frotando nada en la entrepierna,−dijo Jaz. Si
estuviera un poco más despierta se habría dado cuenta de que estaba
teniendo lo que consideraba una discusión muy estúpida.
– Estaba totalmente en tu entrepierna, así que pensamos que ya
estarías en la de ella,–comentó Mitch.

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Al−Anka2019
–Jódanse chicos,−Jaz entre dientes. ¡Odio las conferencias
telefónicas!
–Sólo estamos tratando de averiguar si le hiciste eso a Georgia,
estaba sobre ti y tú estabas cuidando tan bien de ella,–Robbie informó,
prácticamente balbuceando de esa manera petulante que tendía hacer
cuando pensaba que tenía razón.
–No hice nada con Georgie. Nos divertimos, ella se divirtió, la
dejé en casa como lo haría con cualquiera de ustedes. Ahora, ¿Podemos
irnos a la cama y dormir un poco?–Sugirió Jaz.
–No sé. Estoy bastante nervioso. Todos salimos y tomamos esos
cafés de diseño que odias–dijo Peach.
−¿Te refieres a los cafés que todos odiamos? ¿Por qué demonios
están bebiendo café?–Se preguntó Jaz.
–Estamos ebrios de poder...y alcohol. Emborracharse te hace
hacer cosas estúpidas. El café es desagradable–anunció Mitch.
–Lo sé. Todos lo descubrimos cuando teníamos trece. Estoy
colgando ahora–les informó Jaz.
–Dile a Georgie decimos hola.–dijo Cocoa.
–No estoy durmiendo con ella.
–¡Como si lo creyéramos! ¡Sabes que tienen algo!–gritó Peach.
Jaz resopló y colgó, no queriendo molestarse con las tonterías de
sus amigos. Ocultando el teléfono bajo su almohada, se volvió sobre su
estómago y se volvió a dormir. Su último pensamiento fue
preguntándose cómo Georgia lo estaría aguantando.

Capítulo 9: Se Acabó la Fiesta

Jaz se dejó caer en una silla de la mesa y luego se inclinó para


apoyar su cabeza sobre la superficie lisa y fresca. Sintió un roce
afectuoso en su cabeza, consiguiendo saludar con un gesto con la mano

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de ella. Quería levantar la cabeza y saludar adecuadamente a su madre,
pero la idea de hacerlo parecía demasiado trabajo.
–¿Quieres panqueques para el desayuno, mi pequeño animal de
fiesta?–preguntó Maggie, sonando más alegre de lo que a Jaz le gustaba
después de haber dormido sólo cinco horas. Sí, podría haber
permanecido más tiempo en la cama, pero realmente quería desayunar
y su madre sólo preparaba el desayuno por la mañana.
Jaz levantó el pulgar, mostrando que estaba a favor de esa
comida. Pensó que ahora era seguro volver a dormir y que su madre
sólo pondría el plato frente a ella cuando la comida estuviera lista,
despertaría y festejaría tan pronto como eso sucediera, ese había sido
su plan de todos modos.
–¿A qué hora llegaste?–preguntó Maggie.
¡Oh, qué alegría!, pensó Jaz con un ligero ceño. Su mamá quería
cocinar y hablar.
–Alrededor de las cinco–dijo Jazz torcida, sin molestarse en
levantar la cabeza–Mátame ahora... No, espera, mátame después de los
panqueques.
–Eso no es malo para ti. Normalmente, te caes en la puerta como
a las siete y tratas de actuar como si hubieras estado aquí toda la
noche. ¿Qué te hizo venir tan temprano?–Maggie preguntó
curiosamente.
–Tuve que llevar a Georgie a su casa.
–¿Así que Georgia fue contigo? ¿Le gustó?
–Se lo pasó bien. Fue su primera vez en un club–informó Jaz.
Maggie hizo un ruido curioso.–¿Me atrevo a preguntar por qué es
eso?
El ruido hizo que la adolescente echara una ojeada, deseando
medir los pensamientos de su madre a través de su rostro. La espalda
de Maggie era todo lo que podía ver, así que bajó la cabeza.–Georgie es
muy tímida, así que supongo que nunca vio el club como su tipo de
lugar. Al principio no se sentía cómoda con la multitud, pero se ajustó
después de un rato. Lo pasó bien.
–La mayoría de las personas pasan un buen tiempo con contigo,
especialmente si tenemos en cuenta que tu misión es la de asegurarte
de que tengan un buen tiempo. ¿Pasaste un buen momento?

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–Totalmente.
–¿Qué hiciste?
–Lo de siempre. Bailar.
Maggie se rió.–¿Georgia baila?
–Muy bien.
–¿Bailaste con ella?
–Si.
–Jaz,–suspiró Maggie
El sonido hizo que la chica gimiera y volviera a mirar hacia arriba
de nuevo, solo para ver a su madre frente a ella y a unos ojos azules
decepcionados mirándola.–Sólo bailaba, mamá. Bailo con mis amigos y
extraños todo el tiempo–señaló.
Maggie estuvo callada por un momento.–¿Su marido sabía que
iba a bailar contigo?
–No sé. No pregunté. No lo mencionó más allá del hecho de que
estaba de negocios, como de costumbre.
–Jaz, esto es...preocupante–Maggie comentó con una expresión
familiar y preocupada.
Su mentón se tensó un poco con el labio inferior sobre la parte
superior ligeramente y sus cejas se doblaron algo sin surcar su frente,
el signo revelador vino con la forma en que sus ojos parecían dirigidos
hacia sus pies, pero estaba claro que estaba mirando fijamente a su
hija.
–Lo sé, mamá, por eso hiciste caer a papá sobre mi anoche, pero
no es eso. No sé por qué todo el mundo piensa que es algo así. ¿Creo
que Georgie es atractiva? Sí, tendría que ser ciega para pensar lo
contrario. ¿Me gusta pasar tiempo con ella? Sí, es muy divertida estar
cerca de ella una vez que la saca de esa concha y me divertí ayudándola
a sacarla de esa concha. ¿Voy a hacer una jugada con ella? no, sólo creo
que es mi amiga. Una muy buena amiga.
–Muy bien, Jaz. Al menos reconoces y admites que te atrae, creo
que me preocupa que te estés encariñando con ella. Y todo a sucedido
muy rápido–señaló Maggie, hablando en voz baja.
Jaz se quedó en silencio por un momento, sólo escuchando a su
madre moverse por la cocina mientras trataba de recoger sus
~ 142 ~
Al−Anka2019
pensamientos.–Hicimos lazos rápidamente, pero creo que está en mi
naturaleza hacerlo. Ya sabes cómo soy.
Mientras Maggie asentía con la cabeza, su expresión un poco
preocupada se mantuvo.–¿Y está en su naturaleza?
−Creo que para ella el vínculo llegó tan rápido porque sabe que
puede confiar en mí. He estado ahí para ella, la escuché, y la dejé que se
inclinara sobre mí cuando lo necesitara. Ella es muy tímida y dudo que
confíe en un montón de gente, pero como forcé mi camino en su vida y
traté de asegurarme de que se sienta cómoda mientras probaba cosas
nuevas, ella confía en mí. Así que creo que es por eso que nos unimos
tan rápido.
–Supongo que es razonable–Maggie dijo, pero ella no sonaba
muy convencida.
–Mamá, ¿Qué es lo que te preocupa? ¿Crees que tengo
sentimientos por Georgie que ella no corresponde? ¿Crees que me está
usando para tener una aventura que no estamos teniendo? ¿Crees que
su marido me va a matar? ¿Qué es exactamente lo que te está
comiendo?–preguntó Jaz, levantando la cabeza para mirar a la mujer a
la que tanto favorecía.
–Creo que podría ser todo lo anterior–admitió Maggie.
El joven resopló.–Mamá, realmente no tienes que preocuparte,
ninguna de esas cosas va a suceder. Me gusta Georgie, como amiga. Te
lo prometo.
Maggie suspiró y asintió con la cabeza, pero sus ojos azules
claros no parecían convencidos. Pero dejó caer el tema.
–Entonces, ¿qué quieres con tus panqueques?–preguntó con una
pequeña sonrisa.
–¡Tocino!–sonrió Jaz abiertamente.
–De acuerdo, pero tienes que prometer que no escabullirás
algunos a tu padre cuando venga aquí–dijo Maggie con severidad.
–Palabra de honor–sugirió Jaz, yendo tan lejos como para imitar
el saludo del explorador.
–Eso podría significar algo si fueras un Scout–comentó su
madre.–Espero que tu hermano y tú encuentren mujeres que cocinen
para ustedes.

~ 143 ~
Al−Anka2019
Jaz continuó sonriendo.–¡Yo también! ¡Señor sabe que quemo
todo lo que toco en la cocina!–Ella tenía un don para poner la llama
demasiado alta, dejando las cosas en demasiado tiempo, o simplemente
olvidando cosas. Flint era mejor en la cocina que ella, pero él era
mucho más perezoso allí también. Sin su madre, los hermanos estaban
seguros de que morirían de hambre en un mes o ganar veinte libras de
comida rápida.
Maggie estuvo de acuerdo con eso y siguió haciendo el desayuno.
Jaz observó a su madre y se preguntó por qué parecía creer que había
algo más que amistad con Georgia. ¿Por qué todo el mundo pensaba
eso? No tenía una respuesta para eso. Al revisar su comportamiento
con Georgia, no vio lo diferente que hacía que lo que no hiciera con sus
otros amigos, así que decidió descartarlo. Todo el mundo estaba
obviamente sólo tratando de hacer parecer las cosas más de lo que
eran porque no estaban seguros de qué hacer con ella con amigos
nuevos.
–Así que bailaste con Georgia–dijo repentinamente Maggie
después de varios minutos de silencio. Ahora estaba apilando
panqueques en un plato y revisando el tocino.
–Sí, señora–respondió Jaz, preguntándose a dónde su madre iba
con las cosas ahora.
–¿Le has dicho ya?–Maggie preguntó, poniendo tres rebanadas
de tocino en el plato.
–No–se quejó Jaz, sabiendo exactamente de lo que su madre
estaba hablando.
–Bueno, ¿Cuándo le vas a decir, pequeña joya?–Maggie
preguntó.–Sé que te preocupa que ella ya no quiera ser tu amiga, pero
en serio, ¿Te gustaría quedarte con alguien a quien no le gustaras sólo
porque eres lesbiana?
Un fuerte resoplido escapó por la nariz del joven.–Sabes que no
lo haría. No es tanto que crea que Georgie ya no querría ser mi amiga,
pero creo que eso la pondría nerviosa y otras cosas. Ya estaba nerviosa
por nuestras edades. Pensó que era una perdedora sólo porque salía
con alguien más joven. Tiene estos conceptos en su cabeza que ella
podría no estar de acuerdo con ello, pero están allí y la hicieron
reaccionar mal a las cosas.
–¿Crees que reaccionará mal cuando sepa que eres lesbiana?
Jaz asintió.
~ 144 ~
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–Si. Incluso podría sentir que le mentí. ¿Recuerdas que Mitch
pensó que le estaba mintiendo por omisión porque no le dije primero?
no quiero pasar por eso otra vez.
–Bueno, vas a tener que pasarlo. Eventualmente, ella tendrá que
saberlo. Conociéndote, para el verano, tendrás una novia de la que
tendrás que hablarle.
Jaz asintió con la cabeza, de nuevo su madre hizo un punto.
–Voy a decirle a ella. Eventualmente.
Maggie no dijo nada y puso el desayuno de Jaz delante de ella, la
mujer más joven sonrió a su madre, lo que le valió otro masaje en la
cabeza. Jaz atacó la pila corta de panqueques con vigor.
–¿Cuándo fuiste y te hiciste el pelo?–Maggie preguntó, queriendo
hacer conversación.
–Ayer por la tarde. Me encontré con papá afuera y me dio el
dinero para hacerlo. Espero que esto dure por un tiempo porque sé
que va a haber todo tipo de fiestas que se celebrarán en las vacaciones
de primavera–dijo Jaz.
–Lo siento, no pudimos enviarte a ninguna parte.
Una mano morena agitó la disculpa.–Mamá, me has enviado un
lugar. Se llama universidad y lo aprecio más que cualquier viaje al que
podrías enviarme.
–El dinero de la beca hizo eso,–Maggie corrigió suavemente a su
hija.
–La beca no cubre todo, así que como dije, aprecio esa manera
más que cualquier viaje. Además, tengo un trabajo, así que necesito
ahorrar mi dinero y enviarme a algún lugar. Soy una niña muy grande
ahora.
Maggie se rió de eso.–Nunca serás demasiado grande para mí.
Jaz asintió, sabiéndolo perfectamente.
Terminó de desayunar justo cuando su padre se dirigía a la
cocina para desayunar. Parecía que se había quedado hasta más tarde
de lo que había dicho, pero Jaz no hizo ningún comentario.
Sabía que a veces la "maternidad" de su madre se contagiaba a su
padre, así que estaba dispuesta a apostar que se quedó despierto hasta
que oyó que Flint entraba. Y a juzgar por el hecho de que Flint no llegó

~ 145 ~
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al desayuno, Jaz fue dispuesta a apostar que él entró bien después de
que el sol fuera para arriba.
Jaz volvió a su habitación, decidida a conseguir un par de horas
más de sueño y luego se dio cuenta de que iba a averiguar lo que su
alegre grupo de inadaptados estaban haciendo para el día. Tal como lo
hizo hace unas horas, se quedó dormida preguntándose por qué todo el
mundo parecía pensar que había algo entre ella y Georgia.
Y justo como antes de que Jaz fuera sacada de su sueño por su
teléfono. Gimió y la agarró.–¿Hola?
–¿Jaz?–La voz de Georgia sonaba desconcertada, como si pensara
que marcó el número equivocado.
–¿Georgie?
–¿Estoy perturbando su sueño?–Georgia preguntó
–No, no,–Jaz mintió.–¿Qué pasa?
–Um...Te llamo porque estoy un poco confundida y esperaba que
me aclararas algunas cosas.
–Haré lo que pueda, Georgie. Dispara.
Georgia hizo un ruido curioso antes de continuar.
–Um... ¿Bebí anoche?
–Sí, lo hiciste. Disfrutaste de unas cuantas Brisas de Bahía, creo
que así las llamaste.
Hubo un pequeño aullido.–Yo no hice nada tonto, ¿Verdad? si lo
hice, lo siento mucho, Jaz. No quise emborracharme.
–Georgie, está bien. Quería que tuvieras un buen tiempo y estuvo
claro que lo hiciste. No hiciste nada tonto más allá de bailar conmigo, lo
cual pedí y disfruté. Eres sorprendentemente una borracha tranquila y
recogida. La próxima vez que salgamos, sólo tenemos que asegurarnos
de que comas algo antes de empezar a beber, ¿De acuerdo?
–¿No te importó?–Georgia sonó bastante sorprendida por eso.
–Georgie, yo fui quien te conseguía las bebidas, así que no, no me
importa. Quería que te divirtieras y eso incluye beber. No te saliste de
las manos y no lo haces al exceso, así que está bien, quería que te
divirtieras. ¿Te divertiste?–Replicó Jaz.

~ 146 ~
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–Lo hice–la mujer mayor admitió en un tono bajo. Sonaba
avergonzada de confesar eso.
–Entonces eso es todo lo que importa. No te preocupes por
soltarse, George. Si quieres beber algo, puedes. Te cuidaré la espalda;
estás a salvo conmigo,−dijo Jaz.
La línea se quedó en silencio por un momento y luego hubo un
pequeño,–Lo sé.
–Bueno. Entonces, ¿Cómo te sientes? ¿Tienes un poco de resaca?–
Preguntó Jaz, más preocupación que cualquier otra cosa en su tono.
–Sí. Me duele un poco la cabeza, pero hoy no tengo nada que
hacer, así que me hice un poco de té y me quedé en la cama.
–Buen plan–dijo Jaz con una sonrisa.
–¿Que pasa contigo?
–Bueno, no tengo resaca ya que no bebí nada. Alguien tenía que
conducir a casa, después de todo,–la mujer alta señaló con una risa
ligera.
–¿Estás segura de que no te importó?
–Positivo. No importa que hubiera tenido que conducir a casa, no
podías conducir, ¿Recuerdas?–Jaz se burló un poco.
–Sí, un punto sobre mí que parecía pensar era bastante ridículo–
comentó Georgia y la sonrisa se oía en su voz.–Um... Jaz...?
–Si.
–¿Fuiste tú quien me puso en la cama?–Georgia preguntó
curiosamente.
Jaz casi sin aliento, pero se contuvo. Se movió en la cama y trató
de averiguar si Georgia sonaba insegura. Tomando una respiración
profunda, se estabilizó y trató de prepararse para Georgia
posiblemente enloqueciendo.
–Sí, lo hice–la joven confirmo.
–Gracias–dijo Georgia y que sorprendió que su amiga guardara
silencio. Pasaron unos segundos sin que la estudiante universitaria
dijera nada.–¿Jaz, todavía estás allí?–preguntó.
–Sí, lo estoy. Uh...no fue ningún problema.

~ 147 ~
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–Yo estaba un poco confundida cuando me desperté
completamente vestida, pero me imaginé que probablemente me
ayudaste a ir a la cama y me quitaste los zapatos ya que no podía
recordar incluso entrar por la puerta. Gracias por quitar mi maquillaje.
–No fue un problema, Georgie. Soy yo quien te sacó, así que tenía
que asegurarme de que llegaras a casa en una sola pieza y que
termines en una posición relativamente buena al final de la noche. Me
tomo mi trabajo muy en serio–declaró Jaz.
–Eres muy buena conmigo, Jaz, y estoy feliz de que hayas entrado
en mi vida–dijo la mujer tímida en voz baja.
–Suenas como si te estuvieras sonrojando. ¿Te estás
sonrojando?−Jaz bromeó y el silencio al final le dijo que estaba en lo
correcto. Se rió, imaginándose el rubor lindo en su amiga un poco.
Georgia se aclaró la garganta.–No importa. Sólo llamaba para ver
si tenías dolor de cabeza como yo.
–Yo no. Pero, quiero que sepas que cada vez que vayamos a pasar
el rato, si quieres beber, puedes.
–Gracias.
–No, gracias por confiar en mí. Ahora, descansa un poco, así tu
dolor de cabeza se irá.
–No está tan mal.
Jaz podía decir por esas sencillas palabras que Georgia quería
quedarse en el teléfono. No tenía problemas con eso, aunque realmente
quería dormir un poco. Sin embargo, se quedó despierta y habló con
Georgia durante horas.
+++++

Jaz estaba dibujando en uno de sus muchos cuadernos de dibujo,


escuchando medias las voces de sus amigos. Estaban descansando en
un restaurante y Jaz prácticamente había aspirado su cesta de dedos de
pollo y papas fritas. Sus amigos todavía estaban hablando mientras
comían, dejando la mayor parte de su comida.
–Así que, Jaz, Georgie parecía muy amigable cuando ustedes
dejaron el club la otra noche y dormiste ayer. ¿Te agotaron tanto?
Mitch comentó, lamiéndose los dedos para deshacerse de
kétchup y sal de sus patatas fritas.

~ 148 ~
Al−Anka2019
Jaz le sacó la lengua a su amiga.
–Sigo diciéndoles idiotas que Georgie y yo no somos así;
preferiría follarte a ti.–respondió ella.
–¡Asqueroso! ¡Estoy comiendo aquí!–Peach se quejó y se
estremeció de disgusto ante la imagen mental.
–Tu boca dice una cosa, pero tu cuerpo estaba ciertamente
diciendo otra cosa cuando ella estaba se moliéndose contra ti la otra
noche,–intervino Rob, dándole a la amazona una mirada de presunción.
–Ella no se estaba moliendo contra mí. Estaba huyendo de terror
y yo estaba en el camino. ¿No se supone que deberías estar haciendo
tus propias cosas? ¿Por qué me estabas viendo?–Preguntó Jaz, aunque
sabía por qué. Estaban buscando pruebas de su ridícula teoría de que
quería algo más que amistad de Georgia.
–Debido a que sobresales y con Georgia, aún más–le informó
Cocoa, mostrando que incluso él había tenido su ojo en ella en el club.
−Ni siquiera importa. Estoy cansada de oír esta mierda sobre mí
y Georgie. No hay nada y nada sucederá. Es mi amiga, como ustedes
cuatro idiotas, a pesar de que estás tratando de cambiar eso,–declaró
Jaz con una sonrisa sarcástica.
Los ojos rodaron y resoplidos escépticos sonaron, pero el grupo
dejó caer al tema. Todo el mundo volvió a sus comidas y Jaz volvió a su
dibujo. Después de unos momentos de silencio, surgió otro tema de
conversación.
–Se supone que habrá una gran fiesta mañana. ¿Quieren golpear
eso?–Propuso Mitch.
–Suena bien. No es que tengamos algo mejor que hacer con
nuestro tiempo libre–señaló Robbie.
–Bueno, Jaz podría–comentó Peach, una sonrisa burlona en su
rostro.
Los ojos azul hielo levantaron la mirada del bosquejo.
–Parece que alguien quiere que lo pise–comentó la giganta,
provocando que el patinador tragara.
–Peach tiene un punto. No tienes ninguna cita con Georgie,
¿Verdad?–preguntó Cocoa.

~ 149 ~
Al−Anka2019
–Lo haré si siguen alterando mis nervios–les informó Jaz con un
poco de aspereza en su voz.
–Deja de ser tan insolente. Solo estamos bromeando contigo
como siempre–dijo Robbie, agitando la indignación de Jaz.
–¿Vas a esta fiesta o no? Ya sabes cómo estás con Georgia,
algunas noches no te importa traerla y otras noches tienes que
esconderte en su casa, no follando al parecer,–Mitch empezó, hablando
con Jaz.
–No lo estamos–insistió Jaz
–Lo tenemos–murmuró Mitch, molesto más allá de la idea si la
expresión en su rostro significaba algo. Había una llamarada en sus
ojos que dejó a todo el mundo saber que estaba verdaderamente
enojada con la artista.–Ahora, ¿Estás viniendo a la puta fiesta o no?
porque vamos a ir y nos gustaría saber si nuestra amiga viniera.
–Voy a ir. Y llevare a Georgia, eso sí, sí creo que está sola–les dijo
Jaz.
–Haces que parezca como si nos ofende que la fueras a llevar;
llevala,–Peach sopló.–Es mejor a que te escondas en su casa actuando
como si no existiéramos.
–¿Podrían ustedes sonar más como mocosos malcriados?–
Preguntó Jaz en voz alta.
–Disculpa al infierno de nosotros por disfrutar de tu compañía,
no que esté sucediendo en este momento–comentó Robbie.
–Oh ¿En serio? Entonces, ¿Qué tal si ya no tienes que sufrir mi
presencia?−Jaz se levantó y tenía planes para salir, pero fue un poco
difícil de hacer eso cuando Cocoa la estaba bloqueando.
–Siéntate de una maldita vez. ¿Por qué estás tan gruñona hoy?–
Ordenó Cocoa. Por lo general, nunca hablaba con Jaz así, pero
obviamente estaba trabajando sus últimos nervios. Era agradable
saber que ella estaba devolviendo el favor, sin embargo.
–Ustedes me tienen tan gruñona. Estoy harta de oír estupideces
sobre George y yo. Todos los días tengo que aguantar esta porquería,
¿No pueden simplemente dejarme tener una amiga que no esté en este
pequeño círculo loco nuestro?–Jaz resopló, volviendo a caer en su silla,
sin pensar que alguien de su tamaño podría romperla.

~ 150 ~
Al−Anka2019
–Jaz, solo estamos jodiendo contigo, como hacemos todo el
tiempo. ¿Por qué es tan diferente?–preguntó Peach.
–Tal vez porque ustedes realmente lo creen. En serio creen que
hay algo entre Georgia y yo, lo que significa que en serio creen que soy
una mentirosa. Perdón por estar un poco ofendida–contestó Jaz con un
resoplido.
–Aguanta, chica machona. Tú eres el que actúa como si fuera tu
novia,−Mitch contradijo.
–¿Por qué crees eso?–preguntó Jaz.
–Vamos a ver, gastas cada momento despierta con ella, te
precipitaste a su lado para mostrarle cómo jugar a los bolos, y jugar al
mini golf, te fijas en su culo cada vez que la ocasión te golpea, tú traes
sus bebidas, sostienes su bolso, y tú nos dejas tirados por ella siempre
que sea posible. ¿Necesito decir más?–Dijo la rubia con aire
presuntuoso, marcando cada punto de su dedo mientras bajaba la lista.
–Jaz, sabes que no debes discutir con la abogada entre nosotros,
lo siento, no sabíamos que tomarías esto tan personalmente, pero
como Mitch ha insinuado, hemos tomado tu ausencia un poco
personalmente. Tal vez lo sacamos contigo–razonó Robbie.
–O tal vez creemos que ella está con Georgia y simplemente no
quiere decirnos, como cuando ella no podía molestarse en revelar a
algunos de nosotros en que es una lesbiana. Como si no confiara en
nosotros–dijo Mitch.
−Mitch, eso es otra cosa y fue hace cuatro años. Déjalo ir ya, no te
lo dije porque no confío en ti. No te lo dije porque no quería que
perdieras los estribos, lo que hiciste de todos modos–Alegó Jaz;
sospechaba que su retener su sexualidad de Mitch sería siempre un
punto doloroso entre ellas. Comenzó a pensar que podría ser la misma
cosa con Georgia... Si alguna vez llegara a decírselo.
–¡Siempre pierdo los estribos! Es lo que me hace digna de ser
amada, ¡de modo que no es una excusa válida!–Gruñó Mitch.
–Ella te tiene allí–Peach estuvo de acuerdo, llegando a asentir.
–¿Estás realmente respaldando a esta psicópata?–Jaz indicó a la
rubia que se encontraba frente a ella mientras le daba a Peach una
mirada de incredulidad.

~ 151 ~
Al−Anka2019
Peach se encogió de hombros.–De vez en cuando, este tipo
en−ropa−de−chica–tiene sentido–remarcó, también señalando a la
rubia.
–Sabes qué, ¡Váyanse los dos a la mierda–dijo Mitch!
–¡Qué asco!−Jaz y Peach se estremecieron al mismo tiempo.
A partir de ese punto, la conversación se volvió hacia
comentarios más amistosos. Al final de la pequeña reunión, todo
parecía normal, pero Jaz sabía que estaba justo en la superficie; estaba
segura de que sus amigos todavía pensaban que había algo entre
Georgia y ella. No estaba segura de lo que podía hacer para hacerles
ver la verdad, así que decidió dejarlo caer por ahora; tenía cosas más
importantes que preocuparse de todos modos, como conseguir que
Georgia aceptara ir a una fiesta llena de chicos universitarios.
–Bueno, probablemente no será un problema si Allen está en la
ciudad. Pero, ¿cuáles son las probabilidades de eso? El hombre parece
estar fuera por negocios ocho días a la semana.–señaló Jaz mientras
subía las escaleras de su casa. Toda la casa estaba en silencio, lo que le
hizo saber que su hermano había salido de nuevo y que sus padres
estaban dormidos.
–Jaz, ¿Eres tú?–Su madre la llamó desde el dormitorio principal,
que estaba ubicado en la planta baja. Sus padres siempre dejaban la
puerta de su dormitorio abierta, deseando saber si alguien entraba en
la casa. Sospechaba que tenía que ver con su naturaleza
sobreprotectora, escuchando que sus descendientes volver a casa.
–¡Sí, mamá, soy yo!–Respondió Jaz.
–Okay.
Jaz fue a su habitación después de eso y volvió a preguntarse si
Georgia vendría a la fiesta con ella. Ya estaba preparada para que
Georgia declinara si Allen estaba en casa, lo cual pensó que debía ser ya
que la fiesta iba a ser un martes. Pero, de nuevo, nunca pareció estar en
casa toda la noche, estaba de negocios o jugando a las cartas con sus
amigos. Se preguntaba si realmente estaba haciendo esas cosas o si eso
era lo que le decía a Georgia.
–Probablemente sea el tipo de imbécil que engañaría a Georgie;
el idiota probablemente no sabe lo bueno que lo tiene,–gruñó Jaz a sí
misma. Bueno, ella lo sabría cuando llamara a Georgia y le propusiera
ir a la fiesta.

~ 152 ~
Al−Anka2019
No fue tan duro como asumió que sería hablar Georgia sobre ir a
la fiesta. Allen estaba todavía en su viaje de negocios y Georgia quería
saber si ir a la fiesta sería tan bueno como ir al Club. Jaz se
comprometió a sí misma asegurarse de que Georgia tuviera un buen
tiempo fuera y espero que esto ayudara a su amiga tímida a salir de su
concha un poco más.
+++++

–¿Estás segura de que esto está bien para una fiesta?–Georgia


preguntó, mirando hacia abajo a su atuendo que consistía en el único
par de jeans que poseía y una camisa de color ciruela con un escote
hundido y mangas de tres cuartos.
–Georgia, es una fiesta en una casa. Sólo un puñado de locos
borrachos en una casa, bebiendo, escuchando música fuerte, y
esperando a que la policía aparezca,–Jaz comentó con una sonrisa
tranquilizadora. Había estado contenta cuando Georgia dijo que se
uniría a ellos para la fiesta, pero estaba un poco molestada de que Allen
estuviera todavía lejos. Le preocupaba más y más que dejara a Georgia
sola en esa casa durante tanto tiempo, especialmente cuando ese
delincuente todavía estaba en alguna parte.
Georgia asintió con la cabeza, pero todavía estaba bastante
nerviosa y se notaba en la forma en que se movía con las manos en el
asiento del pasajero del coche de Jaz. Jaz la miró y tomó una de sus
manos, agarrándola suavemente. Georgia soltó un suspiro de alivio y
agarró la mano más grande.
–Estará bien. ¿Ves lo que estoy usando?–Señaló Jaz.
Estaba vestida como solía, pantalones vaqueros y una camiseta
azul oscura con un estampado de lobo. Georgia volvió a asentir y Jaz
lanzó su más vívida sonrisa.
–Entonces lo que tienes está muy bien. Todo estará bien–le
prometió.
–Si tú lo dices…dijo Georgia y ella no estaba siendo negligente,
quiso decir eso. Si Jaz lo decía, debe ser así.
Jaz sonrió, disfrutando de toda la confianza que Georgia
depositaba en ella. Llegaron a la fiesta y estaba en pleno apogeo,
Georgia colgó cerca de Jaz tan pronto como vio cuántas personas
estaban en la fiesta. Jaz sonrió y pasó su brazo por los hombros de
Georgia, manteniendo a la mujer mayor cerca de ella. El contacto

~ 153 ~
Al−Anka2019
mantuvo a Georgia fuera de pánico y fue capaz de relajarse lo más que
pudo alrededor de una casa llena de ruidosos y borrachos extraños.
–¿Quieres que te presente?–Preguntó Jaz, aunque tenía planes de
hacer eso de todos modos.
–Me gustaría que–respondió Georgia. Estaba segura de que al ver
cuántas de estas personas Jaz conocía la ayudaría a mantener la calma.
Si Jaz conocía a la gente, entonces no eran realmente extraños,
razonaba silenciosamente.
Jaz hizo el trabajo rápido de introducir a Georgia alrededor de
casi todo el mundo que se encontró. Georgia estaba sorprendida y no
sorprendida con la cantidad de gente que Jaz conocía. Jaz era la
definición misma de sociable y todos los que sabía parecían amarla y
parecía gustarles a todos. Sin embargo, para alguien como Georgia,
parecía imposible conocer a tanta gente.
–Yo, Jaz,–gritó una mujer mientras trotaba hasta Jaz.
–¿Qué pasa?–Jaz respondió, moviendo la mano cuando la
estrecharon.
–Mucho tiempo sin vernos. ¿Quién es esta cosita caliente a tu
lado?–Preguntó la mujer con una mirada que hizo a Georgia retorcerse
un poco.
−Deja de lamer tus chuletas. Este es mi amiga, Georgia. Georgie,
ésta es Canter. Nadie sabe si es su nombre o apellido, está en el equipo
de voleibol–explicó Jaz.
–Todavía estoy tratando de hacer que te nos unas. Podrías mirar
unos culos muy bonitos si te aparecieras–comentó Canter, dándole
palmadas en el hombro a Jaz.
–También es muy pervertida–añadió Jaz, hablando con Georgia,
que se reía incómodamente.
–Sólo sigo tus indicaciones, mi amiga. Conseguí toda mi
perversión sexual de su amiga aquí,−Canter comentó, también
hablando con Georgia. Movió las cejas.
–No soy una pervertida–dijo Jaz, mirando a un lado.
–Así es, y no te vas a emborrachar y buscar a algunas damas al
final de la noche–replicó Canter.
Jaz se plantó, pero rápidamente se recuperó, discretamente, miró
a Georgia para ver si reaccionaba a las palabras, pero parecía que
~ 154 ~
Al−Anka2019
Canter confundía principalmente a la mujer mayor que cualquier otra
cosa. Jaz pensó que sería mejor para sus intereses alejarse de Canter
antes de que ella dijera algo más directo y básicamente la expusiera de
ella...no que estuviera enclosada o algo así.
–No me estoy emborrachando, así que todo el mundo está a salvo
de mi naturaleza demasiado amable–dijo Jaz. Por lo general, cuando
bebía un poco de más, era más amigable de lo habitual. Por supuesto,
no era con "todo el mundo" como se decía. Sólo conseguía ser más
amigable si la persona tenía una generosa cantidad de escote.–Ahora, si
nos disculpa, quiero presentar a Georgia a todos–agregó Jaz, para que
puedan hacer una escapada expedita.
Jaz se despidió y alejó a Georgia de Canter. Durante el resto de la
noche, Jaz se aseguró de quedarse pegada al lado de Georgia y hacer
control de daño. Nunca se le ocurrió que todos los que la veían
quisieran hablar de mujeres, pero eso parecía ser el tema de la noche.
¿No hay otras cosas en la vida aparte de follar con mujeres hermosas o
tratar follarselas por lo menos?–Jaz se preguntó con un gruñido.
No era que Jaz se avergonzara de su sexualidad. Después de todo,
todos los que la conocían eran conscientes de su estilo de vida...excepto
Georgia. No estaba segura de cómo abordar el tema, pero seguramente
no quería que un extraño intoxicado fuera el que le dijera a Georgia.
Sabía que eso no iría bien.
–No pareces estar divirtiéndote–observó Peach, acercándose a
Jaz, que estaba apoyada contra una pared.
–Estoy tratando de recuperar el aliento. He estado presentando a
la pequeña Georgie por toda la maldita fiesta–respondió Jaz.
–¿Dónde está George?–preguntó Peach curiosamente, mirando a
su alrededor.
–Uh...–Jaz miró hacia abajo y alrededor de ella, como si estuviera
buscando un artículo perdido.–Mierda, no sé dónde se fue. Tengo que ir
a buscarla–declaró, un poco de pánico. Dios, ¡¿Y si un borracho la
manosea?! ¡Ella nunca querrá ir a ningún lado conmigo de nuevo!
−Cálmate, es una mujer adulta.
–Peach, sabes lo asustadiza que puede ser y está en torno a un
grupo de estudiantes universitarios borrachos que ella no conoce,
¿Crees que esto podría terminar bien si no la encuentro?–Preguntó Jaz.

~ 155 ~
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–Sí, podría aprender a cuidarse sola. No vas a estar ahí para
protegerla todo el tiempo, Jaz. Tienes que dejar que se encargue de
algunas cosas. Este es un buen lugar para empezar poco a poco.
Señaló.
Jaz no le estaba prestando atención. Estaba muy ocupada
escaneando a la multitud, buscando alguna señal de Georgia. Soltó un
suspiro de alivio cuando vio a Georgia cerca de la puerta trasera,
hablando con Cocoa. Su alivio fue de corta duración cuando notó que
Cocoa tomaba un trago de un vaso de plástico en su mano.
–Peach, ¿Cocoa está borracho por casualidad?–Preguntó Jaz,
terror en sus ojos.
–Cuando lo vi por última vez, yo iría con sí. Sabes cómo es, jura
que por su tamaño puede beber un galón de vodka y no escatimar una
palabra cuando todos sabemos que un dedal de tequila lo pondría de
culo–observó Peach.
Jaz se rió, aunque era algo cierto. Cocoa pensaba que tenía una
súper tolerancia al alcohol debido a su enorme tamaño. Él estaba muy
equivocado, pero debido a su presunción bebía mucho. Él tendía a
terminar más borracho que nadie en su pandilla también debido a la
falsa confianza de su tamaño.
La artista no se habría preocupado, pero Cocoa tenía una manera
de soltar su boca cuando estaba borracho. De hecho, casi nunca se
callaba. Raramente le permitía a una persona decir una palabra, no es
que manifestara la intención de hacerlo. Cocoa regalaría los secretos
del universo si los conociera cuando estaba intoxicado.
–Déjeme ir a salvar a Georgie antes de que le cueste la oreja–
comentó Jaz.
–Tenga cuidado y no termine con dos miembros del público
cautivos en lugar de uno. Sabes que se moría por contarle a la gente
sobre esa estúpida clase de agricultura que tomó,−Peach la advirtió.
Jaz esperaba que siguiera hablando de la agricultura, pero
cuando llegó allí, supo que no era así. Cuando se acercaba, un par de
chicas se marchaban. Conocía a las chicas bastante bien, una era una
vieja novia y la otra había estado tratando de ser su novia. Y Georgia
parecía que estaba en completo y total shock.

~ 156 ~
Al−Anka2019
–Hey, ¿qué está pasando aquí?–Preguntó Jaz en un tono alegre
que ella no sentía. Especialmente no le gustó el hecho de que Georgia
se alejara de ella.
–Estaba diciendo a George aquí sobre cuánto debería golpearte
con fuerza!−Cocoa anunció y luego volvió los ojos hacia Georgia.–Eso
mejoraría su temperamento últimamente. Jaz ha estado saliéndose de
sus casillas por cada pequeña cosa y es porque ella realmente necesita
echar un polvo!
–¡Cocoa, eso es suficiente!–Jaz ladró, dándoles un puñetazo a su
gran amigo.
Se rió y señaló la furiosa amazona.–¿Ves? Está desquiciada
porque te quiere tanto, pero es demasiado estúpida para saberlo,
¡Tienes que ayudarla, Georgie!–le suplicó.
–Maldita sea, George, no lo escuches. ¡Está borracho!–señaló Jaz,
dirigiendo sus propios ojos azules a Georgia, que parecían alejarse
cada vez más.
–¿De eso se trata todo esto, Jaz? quiero decir, ¿Has estado siendo
mi amiga sólo para...?–Georgia ni siquiera podía decirlo. Apartando los
ojos de la pareja, se concentró en el suelo, mirándola fijamente.
−¡Por supuesto que no, Georgie! Tú me conoces, sabes que no
soy así–respondió Jaz y odiaba lo que sonaba. Era como si estuviera
negando que era gay cuando en realidad lo que estaba negando era que
estaba tratando de ser amiga de Georgia para sacar algo de ella.
–No, no te conozco, Jaz. Todos los demás parecen, pero no te
conozco en absoluto–se dio cuenta Georgia en una pequeña voz y se
volvió, corriendo tan rápido como pudo.
–¡Georgie, espera! ¡Puedo explicar!–Gritó Jaz, queriendo
perseguir a Georgia, pero encontrar por una vez su tamaño era una
desventaja. Georgia fue capaz de deslizarse a través de pequeñas
grietas entre las personas y seguir huyendo mientras tenía que tener
cuidado de no tumbar a la gente. Estaba molesta, pero no quería herir a
nadie... salvo Cocoa de todos modos.
+++++

Georgia se movió hasta que salió, sólo entonces recordó que Jaz
era la que conducía y necesitaba a Jaz para llegar a casa, quien vino a su
rescate fue Robbie, que estaba afuera, bebiendo lo que Georgia

~ 157 ~
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esperaba que fuera una bebida sin alcohol. Se acercó a la mujer más
joven.
–Robbie, ¿crees que podrías hacerme un favor?–preguntó
Georgia, resoplando un poco antes de poner su mano sobre su boca.
–Uh...claro,–Robbie contestó cuando notó cuán desesperada
estaba Georgia.–¿Qué pasó con Jaz?
Georgia miró hacia atrás, como si estuviera nerviosa por la
llegada de Jaz.–Yo solo... no puedo... quiero decir...
–Todo está bien. Puedes explicármelo más tarde si quieres. No
tengo ningún problema en llevarte a casa–respondió Robbie,
empezando la caminata hacia su coche. Georgia siguió detrás de ella.
Llegaron al pequeño y robusto coche de Robbie. Georgia se metió
en el asiento del pasajero mientras Robbie saltaba en el asiento del
conductor. La unidad estaba en silencio con Georgia dando la mayoría
de los detalles sobre cómo llegar a su casa desde el principio; Robbie
no dijo nada, observando por el rabillo del ojo mientras las manos de
Georgia se agitaban. Estaba claro que algo estaba molestando a la
mujer mayor.
–¿Sabías...?–preguntó Georgia en voz baja.
–¿Sabes qué?–replicó Rob.
–Ella es... gay...–Georgia se ahogó.
Robbie guardó silencio, pero sus ojos se dirigieron a Georgia
sorprendidos. La mirada parecía decir.
–Sí, ¡Todo el mundo sabe eso!–Georgia suspiró y negó con la
cabeza.
–Entonces, yo era la única que no lo sabía. Sabía que era
demasiado buena para ser verdad. Soy una tonta,–Georgia murmuró y
eso fue el final de toda conversación en el coche.
Robbie quería decir algo, sobre todo cuando notó una lágrima
deslizarse por la mejilla de Georgia. Pero, sabía que no era su lugar
decir nada. Jaz tenía que arreglar esto, así que siguió conduciendo
hasta que llegaron a la casa de Georgia.
–Gracias por traerme a casa–dijo Georgia con la voz más
tranquila que Robbie había escuchado cuando salió del coche. Si
Robbie respondió a eso, Georgia no oyó, caminando rápidamente hacia

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su puerta. Desapareció en la mansión grande y oscura, cerrando la
puerta detrás de ella como para cerrar el mundo.

Capítulo 10: Sin Aliento.

Georgia se sentó en su oscura casa con una copa de vino,


ignorando su teléfono. Sabía que era Jaz llamando y en este momento
no tenía ningún deseo de hablar con la joven. No podía creer las cosas
que Cocoa le dijo ni siquiera después dos horas en la fiesta. Más allá de
eso, no podía creer lo que esas dos chicas habían divagado. Se sentía
tan tonta.
–¿Por qué alguien se interesaría realmente en mí, después de
todo?–Georgia preguntó la oscuridad, resoplando un poco.
Había pasado su vida descubriendo que la gente parecía estar
interesada en ella sólo por las cosas que podía hacer por ellos y no por
el hecho de que en realidad fuera fascinante o valía la pena. Cuando
estaba en la escuela, en la escuela primaria, sus compañeros habían

~ 159 ~
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estado interesados en su inteligencia y se habían hecho amigos con ella
a menudo, para que hiciera alguna asignación para ellos o para que les
permitiera copiar el trabajo de ella.
A medida que el negocio de restaurantes de su padre crecía, la
gente entonces quería ser su amiga porque era rica. Incluso sus amigas
siempre querían que horneara productos o ayudara con sus jardines o
cualquier otra cosa que pudiera proporcionar, ¡Demonios, algunas
incluso le pidieron consejo de negocios, sabiendo que ella tenía un
título de negocios! Y parecía que todo el mundo sólo esperaba que
encajara con una sonrisa en su cara todo el tiempo, nunca se le
permitió estar molesta con ser utilizada.
–Nadie quiere hablar conmigo solo porque le gusto–se quejó con
tristeza. –Entonces, ¿Qué diablos me hizo pensar que Jazzy sería
diferente? Parecía tan diferente, como si ella realmente le gustara, pero
era como todos los demás. Sólo quería usarme. Tenía algo que quería,
como todos los demás. Se puso una buena máscara, pero sólo quería
usarme. Probablemente peor de lo que otra persona ha querido
usarme.–Su voz era amarga y un ceño fruncido torció sus rasgos.
Un escalofrío la recorrió mientras consideraba lo que Jaz
posiblemente deseaba de ella. Quería creer que Jaz no era así, Jaz era
sincera y sana, pero obviamente no podía haber sido así porque Jaz
prácticamente le había mentido. Le dolía tanto que Georgia agarró su
corazón mientras la agonía rasgaba a través de su torso entero.
–¿Por qué me has mentido, Jazzy? ¡Pensé que éramos amigas!–
gimió Georgia, con las lágrimas en los ojos–Resoplando de nuevo,
intentó parpadear las lágrimas. Se frotó ligeramente los ojos cuando
parpadeó no funcionó.–¿Por qué duele tanto? Es sólo una amiga. O era
sólo una amiga. Tal vez ni siquiera eso. Tal vez sólo una mentirosa.
Todo el asunto era que pensaba que Jaz era su amiga. Le gustaba
tener a Jaz como amiga. Era muy diferente de sus otras amigas...o eso
había creído. Era obvio ahora que Jaz no había visto su amistad de la
misma manera. Un ceño le recorrió la cara, endureciendo los ojos, al
pensarlo.
–Al diablo con Jaz–proclamó Georgia y se sintió un poco mejor;
así que, por supuesto, decidió repetir.–¡Al diablo con Jaz!–gritó,
calculando que cuanto más alto, mejor. Se sentía mejor,
esperanzadamente, la tendría bastante tiempo para que ella siguiera
adelante.

~ 160 ~
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+++++

Jaz gruñó, el sonido dirigido hacia su teléfono, que acababa de


lanzar contra su cama. Georgia no respondía a sus llamadas y no lo
había estado haciendo durante un par de días. No sabía qué hacer;
quería pedir el consejo de su madre, pero tenía miedo de que tal cosa
añadiría más leña a la loca teoría de su madre que pensaba en Georgia
como más que una amiga.
Había perdido muchos de los llamados amigos en su vida debido
a su sexualidad, incluso antes de darse cuenta de que era gay. Nunca le
molesto eso. Tendía a decírselo a la gente antes de que ella se apegara
a ellos. Simplemente echarles un vistazo como pudiera hacer más
amigos. Hacer amigos nunca fue un problema con ella, pero las cosas
no serían tan fáciles con Georgia. No estaba segura de qué hacer y
decidió pedir a sus amigos consejo...no es que confiaba en lo que
pensaban sobre la situación.
–Sin embargo, las opiniones locas son mejores que ninguna–
pensó.
Se reunió con ellos por la tarde en un restaurante que
frecuentaban. Todo el mundo pidió comida y se sentó en silencio por
un momento. Robbie se quedó mirando a Jaz mientras Jaz fulminaba a
Cocoa, que parecía no enterarse.
–Es sorprendente que nos hayas llamado, Jaz. Por lo general,
tenemos que sacarte de debajo de Georgia,–Robbie comentó, una
sonrisa burlona en su rostro.
–Sí, bueno, Georgie ya no me está hablando–respondió Jaz en un
murmullo, pareciendo encogerse en su asiento.
Era raro para ella encorvarse o acurrucarse en sí misma, por lo
que su postura llamó la atención de sus amigos.
–¿Qué? ¿Por qué?–preguntó Cocoa, con los ojos muy abiertos.
–Oh, no lo sé. Tal vez porque uno de nosotros le dijo que yo
estaba tan malhumorado todo el tiempo porque necesitaba echar un
polvo podría tener algo que ver con eso–contestó Jaz, cortándole con
una mirada de reojo.
−¿Quién dijo eso?–Preguntó Cocoa, mirando alrededor de la
mesa en total confusión.

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–¡Tu, doctor borracho Stein! Te emborrachaste y no sólo le dijiste
a Georgie que tenía que golpearme duro, sino que le presentaste a una
de mis ex novias y una chica que estaba tratando de ligar conmigo–Jaz
resopló.
Cocoa se rascó la cabeza.–¿Hice eso? No me suena.
–¡Sí!–Jazz dijo con una mirada que declaraba a su compañero
como un gigante idiota.
–Incluso si lo hizo, ¿Qué tiene de malo eso? No es que ella sea tu
novia y aunque sea ella, tenía que saber que has estado con otras
mujeres antes,–razonó Peach.
–Ella no sabía que yo era gay–se quejó Jaz, mirando hacia abajo
como una niña regañada con sus mejillas hinchadas y su labio inferior
asomando.
–Bueno, ¿De quién es la culpa?–preguntó Robbie, sonando
bastante insulsa e indiferente al dilema de Jaz.
–¡Estaba esperando el momento adecuado!–Alego Jaz, golpeando
la mesa con su dedo índice como si eso hiciera que su punto fuera más
válido.–¡No en una fiesta!
–¿Esperando el momento adecuado? ¿Quieres decir como lo
hiciste conmigo?–Preguntó Mitch, frunciendo el ceño.
−Mitch, no es lo mismo. No te lo dije porque sabía que nunca
habría un momento adecuado. Te ibas a sentir insultada, pasara lo que
pasara, a menos que te lo hubiera dicho en el momento en que lo
averigüé–contestó Jaz
–Fui insultada. ¿Cómo pudiste decirme de última? ¡Este idiota lo
sabía antes que yo!–Mitch señaló a Peach, quien con razón parecía
ofenderse ante esas palabras.
–Porque sabía que no estaría molesto. Pero claro, te molestas por
cada pequeña cosa. También estaba bastante segura de que no me
daría un puñetazo en el estómago–replicó Jaz.
–¡Te lo merecías! No guardas secretos así sin que te patee el
culo–dijo Mitch.
–No era un secreto. Simplemente no estaba segura de cómo
abordarlo sin ser golpeada en el estómago –respondió Jaz.
–Todavía no has averiguado eso, ¿verdad?–bromeó Robbie.

~ 162 ~
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–No, estoy bastante segura de que no importa lo que pase cuando
Mitch es al menos la segunda persona que sabe algo, me golpea en el
estómago–respondió Jaz.
–Suerte que no pudo llegar más alto–murmuró Peach,
inconscientemente frotándose la mejilla.
–Pero, ya sabes, después del puñetazo en el estómago, tú y Mitch
estaban a la altura después eso–señaló Robbie.
–¿Es tu sugerencia que deje que George me golpee en el
estómago?–preguntó Jaz con una ceja levantada. La imagen mental era
suficiente para reírse de ella. Podía ver a Georgia "golpeándola" y
entonces sería Georgia la que se cayera.
–Uh. No. Eso sólo funciona con Mitch,–Robbie le informó.
–¿Por qué no dejas esa mierda así? Si no quiere hablarte,
obviamente está ofendida por tus piojos lésbicos–comentó Mitch,
agitando toda la discusión.
Jaz negó con la cabeza.–No, no creo que eso es todo. Por lo
general soy bastante buena para decir si alguien me rechaza cuando
descubren que soy gay. No estoy segura de que Georgie me haya dado
esa mirada. No estoy muy segura de lo que era su mirada.
–Puede que te hayas confundido. También parecía un poco
ofendida que nadie se lo dijera cuando la llevaba a casa. Estoy segura
de que, para ella, parecía un gran secreto–informó Robbie.–Vi la
confusión. Se quedó un poco como "¿Por qué diablos no me dijiste?",
esa fue la sensación que me dio. Como cuando Mitch trató de matarme.
Pero, había muchas otras cosas allí, que probablemente podrían ser
culpa de la boca del Capitán Motormouth aquí.–Los ojos azules le
dieron una mirada al otro gigante a su derecha.–Sólo creo que podría
haber más en su silencio que el hecho de que "oh, Dios mío, ¡Yo era
amiga de una lesbiana malvada!"−Continuó Jaz.
–Bueno, eso es esperanzador entonces–dijo Peach, esperando
levantar el ánimo de Jaz.
–No puede ser demasiado esperanzador si ella no está
contestando mis llamadas–señaló Jaz.
–Probablemente necesita tiempo para lidiar con el hecho de que
le mentiste, mentirosa–dijo Mitch sin rodeos
Jaz miró a la rubia.–Vete a la mierda, Mitch. Yo no soy una
mentirosa. Sólo quería abordar esto en el mejor momento de la mejor
~ 163 ~
Al−Anka2019
manera. Nunca adiviné que uno de mis mejores amigos saldría de
lengua suelta.–ella bufó.
−¿Estás seguro de que hice eso?–Cocoa preguntó, señalando a sí
mismo con una expresión desconcertado y preocupado. La forma en
que se arrugada la cara era como si estuviera tratando de ver algo en el
horizonte.
–A menos que haya otra bocazas de seis pies y medio, entonces
sí, estoy segura de que lo hizo–respondió Jaz.
–Oye, deja de enojarte con Cocoa. No estarías en esta situación si
hubieras sido un hombre al respecto y contarle como se suponía que
debías hacerlo–Robbie reprendió a Jaz.
–¿Oh, así que ahora es toda mi culpa?–exigió la Titán,
golpeándose en el pecho con la palma de su mano.–¿sabes qué?, al
diablo con ustedes. Probablemente ni siquiera les importe que George
ya no me hable.
–¡Hey!–Peach objeto.
–Es totalmente injusto que digas eso, Jaz,–Cocoa objetó.
–¿Injusto? Tiras mi negocio a la calle y me culpas cuando sucede,
por no mencionar, que probablemente fingieron que les gustaban a
Georgie en primer lugar, ya que juran por Dios que prefiero pasar el
tiempo con ella que con ustedes y que simplemente no pueden
soportarlo–cuestionó Jaz.
–Nos gusta Georgie, ¿De acuerdo? Seguro que creemos que pasas
demasiado tiempo con ella, pero eso no es suficiente para que no nos
gusten. Es una mujer agradable y parece saber cómo pasar un buen
rato. Por no mencionar, que te hace feliz. Y, no, Cocoa no debería
haberla expuesto a la explosión, pero debiste haberle contado a
Georgie tu sexualidad hace mucho tiempo porque sabías que podría
terminar mal. Sabías que podrías acabar perdiendo su amistad y te
asustaste–dijo Robbie con calma.
Jaz estaba demasiado molesta a verse adecuadamente castigada.
–¿Y cómo es que esto ayuda?–preguntó ella.
–¿Por qué demonios no hablas con ella?–preguntó Peach.
Mitch palmeó su cara por un segundo antes de golpear
duramente a Peach en la parte posterior de la cabeza. Se lanzó hacia

~ 164 ~
Al−Anka2019
delante y se estremeció antes de mirarla fijamente. Parecía tan enojada
como siempre.
–¿Eres un jodido idiota o qué? Acaba de decir que Georgie no está
tomando sus llamadas. ¿Cómo coño hablas con alguien que no contesta
el puto teléfono?–Mitch le preguntó.
–Ve a su casa–sugirió Cocoa, volviéndose hacia Jaz–Ve a su casa,
habla con ella en persona. Grita en la puerta si es necesario. Hazle
saber que lo dices en serio–le ofreció, rezando para redimir su metida
de pata social.
–¿Gritar en su puerta? ¿Así la policía puede detener mi culo?
estaré especialmente jodida si empiezo a gritar y su marido está en
casa. Se deleitará mucho viendo mi culo alto rellenando la parte trasera
de un coche de policía,–Jaz resopló, rodando los ojos.
–Deja de ser una maldita derrotista. Pruébalo primero antes de
que lo juzgues un fracaso, maldita idiota,–Robbie sopló.
–Oh, que áspera, Robs–comentó Peach, vacilante mientras
hablaba.
–Ella necesita el empujón. Siempre estás actuando como un bebé
grande, Jaz. No te estropearemos como tu mamá, hombre, toma su
consejo primero y luego vuelve a lloriquear cuando no funcione
Ordenó Mitch, señalando con un dedo amenazador a la
estudiante más alta.
–Creo que quizá quieras escuchar o soportar que te peguen de
nuevo en el estómago–le advirtió Peach a Jaz.
–Eso podría ser menos doloroso–murmuró Jaz, pero
afortunadamente nadie la oyó. Mitch ciertamente habría intentado
probar su error si hubiera oído a Jaz.
La amazona decidió dejar de lloriquear con sus amigos, ya que
era obvio que no iba a obtener su simpatía. Se imaginó que
consideraría hacer lo que sugirió Cocoa, aunque estaba bastante segura
de que terminaría con su arresto. Sin embargo, valía la pena, no le
gustaba estar sin Georgia y le molestaba especialmente que Georgia
estuviera molesta con ella y probablemente pensara menos en ella
ahora. Quería aclarar las cosas.
La conversación fue abandonada y la pandilla comió sin ninguna
otra discusión profunda. En su mayoría hacían planes para lo que
harían durante el resto de sus vacaciones. Jaz se fue primero porque
~ 165 ~
Al−Anka2019
tenía que ir a trabajar. Mientras se sentaba en su coche, entregando
pizzas, pensó en dar la vuelta e ir a una casa determinada en un barrio
elegante. Finalmente, las pizzas se habían ido y Jaz se sentó en su
coche, apoyándose contra el volante, mirando hacia delante de ella,
había una calle para volver al trabajo y recoger más pizzas o ir a la casa
de Georgia.
–Probablemente nunca quiera volver a verme. Posiblemente
piense que todo este tiempo estaba tratando de meterme en sus
pantalones. Pero, realmente me gusta Georgie, no quiero que esto sea
así. No quiero que termine así, con ella pensando mal de mí,–Jaz
murmuró para sí misma y antes de darse cuenta, estaba conduciendo
hacia cierta casa en lugar de volver a trabajar como debería haber sido.
Antes de que Jaz comprendiera completamente lo que hacía, se
detuvo en la casa de Georgia. Se sintió aliviada al ver que no había
coches en el frente, así que asumió que Allen no estaba en casa, pero
todavía había una opresión en su pecho.
–¿Qué estoy haciendo?
Se preguntó Jaz, tratando de calmarse.–Siendo un idiota, como de
costumbre–contestó su propia pregunta mientras su pecho se apretaba
un poco más.
Su respiración empezaba a ponerse un poco más rápida, pero lo
ignoró y salió del coche ya que ya estaba en la casa, pensó que podría
tratar de hablar con Georgia como sugirió Cocoa. Caminando hacia la
puerta, esperaba que Georgia no estuviera en casa. No estaba
preparada para esto.
Sin embargo, llamó a la campana y esperó una respuesta,
mientras permanecía allí para lo que parecía una eternidad, su pecho
se hizo un poco más apretado y su respiración se hizo un poco más
profunda, sonando casi como un jadeo ya.
+++++

Georgia se dirigió hacia la puerta cuando oyó la campana,


preguntándose quién era. Consideró si podría ser una de sus amigas,
pidiéndole algo. Gina probablemente necesitaba más productos de
pastelería. Mirando a través de la mirilla, vio que ciertamente no
estaba Gina esperando en su escalón delantero.

~ 166 ~
Al−Anka2019
–¿Qué hace Jaz aquí? ¿Debo contestar? Debería fingir no estar en
casa. Ella desaparecerá con el tiempo. Debería estar trabajando hoy, así
que tiene que irse eventualmente,–Georgia murmuró para sí misma.
Georgia se quedó allí, sin saber qué hacer. Esperaba que Jaz
asumiera que nadie estaba allí y se fuera, pero no tenía ese tipo de
suerte. Jaz volvió a sonar la campana y empezó a golpear la puerta,
Georgia tragó saliva, deseando dar un paso atrás y alcanzar el pomo de
la puerta al mismo tiempo. Sin embargo, permaneció clavada en el
suelo.
–Georgie, ¡Sé que estás allí!–gritó Jaz, tosiendo un poco después,
volvió a sonar la campanilla y golpeó la puerta un poco más fuerte que
antes.–¡Vamos, podemos hablar de esto como dos adultas!–Añadió
antes de inhalar profundamente. Golpeó fuerte otra vez.
–Jaz, sólo vete. No quiero verte más,–respondió Georgia.
−¡No me iré! Tenemos que hablar de esto. No quiero perder tu
amistad,–dijo Jaz, teniendo que tomar otra inhalación profunda. En el
fondo de su mente, estaba empezando a darse cuenta de que podría
estar en más problemas de lo que pensaba...y eso iba más allá de lo que
estaba pasando con Georgia.
Georgia se burló en voz alta.–¿Mi amistad? ¡Como si quisieras ser
mi amiga! ¿Qué querías de mí, Jaz? ¿Sólo para tener una buena risa o
realmente quieres dormir conmigo? Bueno, soy heterosexual y casada,
¡Así que déjame en paz!
–¡No es eso y lo sabes! ¡Déjeme entrar y podemos hablar!–Jaz le
suplicó y tomó otra inhalación profunda. Puso su mano en su pecho y
respiró profundamente de nuevo.
Georgia hizo una pausa por un momento, oyendo a Jaz respirar
pesado. Moviéndose hacia la puerta, miró a través de la mirilla. Jaz
estaba apoyada contra la puerta y parecía jadeante, parecía que algo
andaba mal, pero no estaba segura de qué, decidiendo observar un
poco más, se quedó en la mirilla.
–Por favor, Jaz, solo vete–respondió Georgia, implorando a la
joven que la dejara.
–¡No lo haré! ¡No voy a desaparecer hasta que hablemos!−Jaz
dijo, tosiendo a través de sus palabras. Tomó un par de respiraciones
profundas y luego se inclinó la frente contra la puerta. Su respiración
parecía estar empeorando por el segundo.

~ 167 ~
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–Jaz, ¿Estás bien?–preguntó Georgia preocupada.
–Quiero...Quiero...hablar,–contestó Jaz, tosiendo un poco más, se
volvió, necesitando escupir mientras sus pulmones comenzaban a
arder. Ahora estaba segura de que estaba en un gran problema.
–Jaz, ¿Estás bien?–Georgia pidió saber.
–Yo... yo... Yo...–Jaz tuvo que tomar una respiración profunda muy
grande, seguida de más respiraciones profundas.
Georgia abrió la puerta, deseando ver a Jaz de cerca para decirle
si algo andaba mal. Cuando la puerta se abrió, Jaz sacó la mano de ella y
trató de ponerse de pie, pero no pudo lograrlo. Respiraba como si
acabara de llegar corriendo por la cuadra, pero Georgia sabía que no
era el caso porque el coche de Jaz estaba aparcado justo enfrente de la
casa.
–Jaz, ¿Estás bien?–Georgia repitió, poniendo su mano en el brazo
de Jaz.
La mujer más alta asintió.–B...bien. Sólo... sólo...necesitaba...–Ni
siquiera podía sacarlo. Respiró hondo y empezó a toser de nuevo. No
podía creer lo rápido que pasaba de sentirse bien al sentirse ahogada.
–No suenas bien. Ven y siéntate–ordenó Georgia, haciendo gestos
en el interior de la casa.
Jaz asintió, sin discutir. Permitió que Georgia la introdujera en la
casa, la puerta se cerró detrás de ellas. Se dejó caer en el sofá, apoyó las
manos en las rodillas y se inclinó, poniendo la cabeza entre las piernas.
Georgia miró a Jaz, sin saber qué estaba pasando. Parecía que Jaz
estaba luchando sólo para respirar.
–¿Necesitas algo?–preguntó Georgia, manos moviéndose en
exceso ahora.
–Ag... agua...–Jaz rogó
Georgia asintió con la cabeza y corrió a buscar agua para su
invitada. Jaz hizo todo lo posible para beber todo, pero en su mayoría
se sentó con la cabeza entre las piernas. Georgia paseaba delante de
ella, esperando escuchar lo que Jaz pudiera necesitar. Sin embargo, Jaz
no dijo nada.
–Jaz, ¿Qué ocurre?–preguntó Georgia, arrodillándose ante la
joven. Jaz no contestó, sólo tomando una inhalación profunda.–Jazzy,
por favor, dime lo que está mal. Dime qué puedo hacer para ayudar.

~ 168 ~
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Suplicó.
Jaz alzó la cabeza y sonrió.–Me...me llamó...Jazzy...−ella jadeó.
–Sí, sí, lo hice,–respondió Georgia, sonriendo también, pero
parecía más preocupada que nada.–Ahora, dime qué pasa, Jazzy,–dijo
ella en un tono suave.
–Como...asma...ataque...–contestó Jaz, respirando profundamente
otra vez.
–¿Ataque de asma? ¿Estás teniendo un ataque de asma?
Georgia preguntó, ojos anchos de shock y pánico. Jaz asintió
como una respuesta. Georgia miró a su alrededor, como si sólo así
encontraría qué hacer.–¿Tienes un inhalador?
Jaz asintió.–Pero... en casa...
–Bueno, no nos sirve de nada. ¿Hay algo que pueda hacer?
¿Alguien a quien llamar?–Georgia avanzaba hacia el teléfono antes de
que ella pudiera contestar.
Jaz negó con la cabeza.–Cálmate... podría estar... bien...
–¿Si me calmo o te calmas?
–Ambos.
Georgia asintió e hizo todo lo posible para calmarse. Se sentó en
el sofá junto a Jaz, que volvió a respirar con dificultad con la cabeza
entre las piernas. Georgia golpeó sus dedos, mirando a Jaz por el rabillo
del ojo. Pasaron unos minutos que parecían años y luego Jaz se sentó
derecha, su respiración no tan mal como lo había sido cuando entró
por primera vez. Desafortunadamente, su respiración no había vuelto a
la normalidad, sin embargo.
–¿Estás bien ahora?–Georgia preguntó.
–Mejor. Tendré que ir a casa y conseguir mi inhalador, sin
embargo,–respondió Jaz.
–¿No deberías tener un inhalador contigo en caso como estos?
–Usualmente lo hago. Lo terminé hace unas semanas...−Jaz tomó
aire.–Me olvidé de conseguir una recarga.
–¿Cómo pudiste olvidarte de conseguir una recarga? ¡Esto es
obviamente algo importante, Jaz! Hablamos de tu vida aquí–señaló
Georgia.

~ 169 ~
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–Cálmate, Georgie. Por favor,–imploró Jaz a su amiga–No le haría
bien a ninguna ponerse nerviosa, pero sobre todo no me haría ningún
bien.
Georgia la miró por un momento.
–Lo siento. Tienes razón. ¿Estás mejor? ¿Deberías traerte más
agua?
Jaz negó con la cabeza.–Mientras me mantenga tranquila, estaré
bien–declaró. Respiró hondo.–No he tenido un ataque en un tiempo, a
veces, cuando siento como si viniera...–se detuvo para otra
respiración.–...Yo uso el inhalador.
–Tal vez debería llamar a tu casa por ti. Alguien podría traer el
inhalador–propuso Georgia.
–Todo el mundo está en el trabajo, así que nadie está en casa,
como he dicho, si me mantengo tranquila y debo estar bien.
Georgia asintió con la cabeza.–Suenas mejor–señaló.
–Sí, sólo tienes que mantener la calma.–Jaz tomó otra
respiración. Su pecho parecía que estaba relajado de nuevo, pero
todavía estaba apretado. Iba a tener que irse a casa pronto y usar su
inhalador o estaría en verdaderos problemas.
–¿Estás bien con conducir? Realmente necesitas tu medicina,
pero ¿Puedes llegar a casa por tu cuenta?–Preguntó Georgia.
–Puedo hacerlo.
–¿Estás segura? Quiero decir, tal vez Robbie o alguien pueda
venir a buscarte.
Jaz negó con la cabeza.–Clases. Puedo hacerlo. Pero, antes de
irme, prométeme algo.
–¿Qué?
–Cuando vuelva...–Hubo inhalación profunda otra vez. Los ojos
azules se cerraron con los de color siena.
–Por favor, habla conmigo...–La voz era baja desesperada.
–Lo haré–Georgia juró.
Una sonrisa iluminó la cara de Jaz, a pesar de que dudaba de que
estaba siendo justa. Por la mirada de preocupación en la cara de
Georgia, podría haber pedido a Georgia la luna y Georgia

~ 170 ~
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probablemente habría hecho su mejor esfuerzo para conseguirla, pero,
eso no le molestó mucho Jaz. No fue como si ella planeara tener un
ataque de asma en la puerta principal.
–Vuelvo pronto–dijo Jaz a su amiga antes de irse.
–Llámame más tarde y hazme saber que estás bien–solicitó
Georgia.
Jaz le hizo un gesto con la cabeza antes de subir al coche y
alejarse. Georgia se detuvo en su puerta y observó a la joven irse, no
estuvo a gusto hasta aproximadamente una hora más tarde cuando Jaz
llamó, sonando mucho mejor y asegurándole que estaba bien, Georgia
no tenía ni idea de lo preocupada que estaba hasta que recibió la
llamada.
A pesar de que la llamada no fue muy larga, Georgia sintió que un
gran peso había sido levantado de sus hombros y como si su corazón
fuera liberado de un vicio. Fue en ese momento que supo que tenía que
hablar con Jaz. Tenía que saber la naturaleza de su amistad y tenía que
tratar de mantener a Jaz como amiga, Jaz significaba demasiado para
ella para dejarla ir tan fácilmente.
–No debería tomar ninguna decisión hasta que escuche lo que
tiene que decir, sin embargo. Esto todavía podría ser malo para mí–se
dijo Georgia.
Georgia hizo todo lo posible para mantenerse positiva y no
hablar a sí misma fuera de cumplir su promesa, pero su mente ofreció
un montón de razones para retroceder de todos modos, ciertamente,
no le debía nada a Jaz, sobre todo porque Jaz no había sido honesta con
ella. Luego estaba el hecho de que las cosas con Allen podrían ser un
poco más suaves ya que él no tendría que molestarla acerca de ella
colgando con "ese tipo". Pero ambas excusas sonaban y se sentían
huecas para ella.
–No puedo ir por ahí renunciando a las amigas por Allen. Sólo
encontraría algo nuevo para pelear si no tuviera a Jaz para ladrar,
incluso podría empezar a pensar que controla mi vida y tiene algún
control sobre quién debe ser mi amiga si dejo de hablar con ella, podría
pensar que lo hice por él. No quiero que piense que tiene poder sobre
mí porque no lo hace. Estoy segura de que eso sólo llevaría a más
peleas también–discutió consigo misma.−No debería molestarme en
pensar en él.

~ 171 ~
Al−Anka2019
La gran cosa era el hecho de que Jaz no había sido honesta con
ella y no estaba segura de por qué eso era. Estaba bastante segura
ahora de que Jaz no había mentido por omisión por algo así como una
posible jugada en la cama. Jaz casi murió viniendo a su casa para tratar
de arreglar las cosas, después de todo. Si las cosas fueran tan simples
como una atracción física, Jaz no habría estado tan preocupada por
ello. Pero, no estaba segura de qué más podía significar. Ahora, todo lo
que sentía era que Jaz no confiaba en ella y eso significaba que no eran
verdaderamente amigas, lo que seguía doliendo.
+++++

Jaz revisó su bolsillo por enésima vez, asegurándose de que su


inhalador estuviera allí. La última cosa que quería hacer era tener otro
ataque de asma frente a Georgia y tener que cortar su breve discusión
y correr a casa para evitar morir. Sintiendo que la medicina la hacía
suspirar de alivio mientras golpeaba la puerta, segundos después, la
puerta se abrió y reveló Georgia.
–Hey–dijo Jaz, agitando un poco la mano para ir junto con su
saludo.
–¿Cómo estás?–Georgia preguntó con voz pequeña.
–Bien. Pero traje mi inhalador por si acaso.
Georgia suspiró y se pudo ver alivio en sus ojos.–Eso es bueno,
adelante–dijo, apartándose para que Jaz entrara en la casa.
Jaz asintió y entró. La pareja terminó en el sofá, sentada en
silencio. Jaz respiró unos instantes, sorprendida por lo nerviosa que
estaba. Nunca se había sentido así antes que una amiga, aunque, claro,
pensó que Georgia se había convertido rápidamente en una de sus
mejores amigas.
–Primero, me gustaría disculparme contigo, Georgie–dijo Jaz,
volviéndose para mirar a Georgia a los ojos. No le sorprendió que
Georgia tuviera problemas para mantener el contacto visual.
–¿Disculparte?–Georgia coreó, preguntándose por qué estaba
pidiendo disculpas.
–Sí, discúlpame. Debí haberte dicho antes sobre el hecho de que
soy gay. Por lo general, se los digo a mis nuevos amigos de inmediato,
pero obviamente no paso así contigo.
–¿Y por qué no conmigo?–preguntó Georgia, mirando a la joven.

~ 172 ~
Al−Anka2019
–Estaba planeando decírtelo, pero estaba esperando el momento
perfecto. Supongo que no había un momento perfecto, debería haber
aprendido que nunca hay un momento perfecto con cosas como esta.–
Jaz suspiró y sacudió la cabeza.
−¿Por qué esperabas este momento perfecto? ¿No confiabas en
mí?–Preguntó Georgia, deseando sacar eso de en medio. Creía que
podría quitarle algo a su ansiedad si eso era confirmado o negado.
–¡Georgie, sabes que confío en ti!–Jaz declaró, llegando a tomar la
mano de su amiga y apretándosela fuerte deseando ser creída a través
de su tacto, así como con sus palabras.
Los ojos marrones echaron un vistazo a sus manos unidas.
–¿Entonces por qué?... ¿Por qué mantenerlo en secreto?
Jaz suspiró y luego respiró hondo.
–No era que yo estuviera manteniendo un secreto. Sólo
estaba...Sólo estaba asustada–admitió.
–¿Asustada?
Jaz asintió y mantuvo contacto visual.–Tenía miedo porque no
estaba segura de cómo reaccionarías. Por lo general, puedo leer cómo
la gente va a reaccionar, pero contigo, no pude hacerlo, no era tanto
que no tuviera fe en ti o pensara que me evitarías...–trató de explicar.
–Entonces, ¿De qué tenías miedo?
–Supongo que de tu rechazo. Estaba muy asustada por eso;
quiero decir, Georgie, realmente me gusta salir contigo y pasar tiempo
contigo. Y sé que algunas personas no se toman todo el asunto de ser
"lesbiana" bien. Sé que a veces te pones nerviosa por las cosas nuevas y
todo,–dijo Jaz, rascándose la cabeza y preguntándose por qué esto no
iba cómo ella lo había ensayado.
–Voy a ser honesta, no conozco a ninguna lesbiana...a mi parecer
y no sé si he conocido alguna. Eres la primera en venir a mí. No quiero
que rechazarte, todas formas,−Georgia afirmó, apretando la mano de
Jaz un poco.
Jaz sonrió un poco.–Es bueno saberlo. Tampoco quería asustarte.
No sé por qué, pero pensé que estarías nerviosa a mí alrededor si
supieras que yo soy lesbiana.
–Bueno, supongo que estoy un poco nerviosa.

~ 173 ~
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Jaz se rió un poco.–Bueno, generalmente estás nerviosa por todo,
así que eso es normal. George, te lo prometo, en ningún momento he
considerado usar esta amistad como un medio para tener sexo contigo.
Sí, eres una mujer hermosa, pero eres mi amiga., te valoro como amiga.
No voy a empezar a ligar contigo y no te he estado coqueteando. Sólo
quería ser tu amiga.
Georgia asintió con la cabeza.–Siento haber asumido lo contrario.
–No lo sientas. Deberías sospechar. Te guardé este gran secreto y
luego te enteraste por el idiota, borracho de la montaña, que estoy
segura usó el lenguaje más burdo posible para decirte,–Jaz señaló.
Hubo otro movimiento de cabeza.
–Mi cara estaba en llamas...
Jaz rió.–Estoy segura. De nuevo, lo siento. Sólo quería que
nosotras siguiéramos siendo amigas y casi lo arruiné. Todavía somos
amigas, ¿no?
–Sí, lo somos. Pero, no más secretos como ese, ¿De acuerdo?
–Bueno, no puedo sacar muchos otros secretos como este; sólo
puedes salir una vez,–Jaz comentó, riendo un poco para ayudar a la
broma.
Georgia sonrió y una parte de la tensión entre ellas se derritió.
–Supongo que tienes razón. Y lo siento por asumir que intentabas
usarme de alguna manera...
–Georgie, como dije, deberías desconfiar. Eres una mujer
hermosa y me siento atraída por una mujer hermosa, pero no te lo dije
y luego pasé todo este tiempo acercándome a ti. Tiene que parecer
extraño desde tu punto. Además, Cocoa te dijo sin rodeos que debías
tener sexo conmigo–señaló Jaz.
Georgia inmediatamente empezó a sonrojarse.–Um... sí... bueno,
se acabó y terminó. ¿Podemos seguir adelante?–Pidió, no queriendo
recordar algunas de las cosas que Cocoa le dijo esa noche.
–Si te parece bien. ¿Estás cómoda con la idea de salir con una
lesbiana que es seis años más joven que tú, todavía vive en casa, y es
sólo una estudiante de segundo año en la universidad?–Preguntó Jaz,
preguntándose si ella estaba pidiendo demasiado a su amiga.
Georgia inhaló profundamente y sopló un largo suspiro.

~ 174 ~
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–Estoy dispuesta a intentarlo. Me gusta estar cerca de ti, Jaz; te
has convertido rápidamente en mi mejor amiga. Te he echado de
menos por el corto tiempo que hemos estado separadas y no me gustó
la separación. Creo que nunca me he sentido así antes.
–También te extrañé, Georgie. Tú eres mi mejor amiga también y
estoy feliz de que tengamos la oportunidad de salir otra vez–dijo Jaz
con una sonrisa.
Georgia sonrió también, sus ojos brillaban. Jaz tardó un momento
en darse cuenta de que los ojos colorados de Georgia se llenaban de
lágrimas. Mientras las lágrimas corrían por la mejilla de Georgia, Jaz las
rozó suavemente.
–Oh, esto es bastante embarazoso. No sé por qué estoy llorando–
dijo Georgia y luego se dio cuenta de que no estaba diciendo la verdad.
Sabía exactamente por qué lloraba.–Estoy tan aliviada que todavía
seamos amigas...–confesó. No podía creer que se sintiera mucho mejor
sabiendo que Jaz no iba a desaparecer de su vida.
–Está bien–dijo Jaz en voz baja, observando lo suaves que eran
las mejillas de Georgia.–Sé cómo te sientes.
–Al menos no estás llorando, sin embargo.
Jaz brilló con una gran sonrisa.–¿Debería?
Georgia se echó a reír y eso ayudó a evitar que sus lágrimas
fluyeran. Permanecieron como estaban por unos momentos
silenciosos. Fue entonces cuando Jaz se dio cuenta de que seguía
acariciando el rostro de Georgia. Dejó caer su mano y aclaró su
garganta, pero no pudo pensar en nada que decir; afortunadamente, el
silencio no parecía incómodo, incluso después de que ella dejó caer su
mano.
–Jaz, ¿Podemos hablar de algo más ahora?–preguntó Georgia, con
los ojos cayendo al suelo ahora, como si no estuviera segura de si debía
hablar de lo que quería hablar.
–Oye–respondió Jaz, moviendo la cara de Georgia para que se
miraran a los ojos otra vez.–Vamos, no te pongas tímida conmigo
ahora,–dijo ella, queriendo persuadir a las palabras de su amiga.
–Bueno... es solo que... realmente me preocupaste cuando
estuviste aquí antes, Jazzy. Me asusté tanto por lo duro que estabas
respirando y no sabía qué hacer. Me sentí tan indefensa–confesó
Georgia.

~ 175 ~
Al−Anka2019
–Está bien. Me aseguraré de llevar mi inhalador y todo. Esto
realmente sólo me ha pasado una vez,–Jaz informó a su amiga, con la
esperanza de consolar a Georgia y ponerla a gusto.
–Hay más que eso. Quiero que dejes de fumar–dijo Georgia,
sorprendiéndose de que fuera capaz de sacarlo.
–¿Dejar de fumar?
–Sí, quiero que dejes de fumar. Estoy agradecida de que me
respetes lo suficiente como para no hacerlo a mí alrededor, pero ahora
necesitas respetar tus pulmones lo suficiente para dejar de
envenenarlos. ¿Vas a hacer eso?
Jaz suspiró y se frotó la frente un poco.–¿Es esto una condición
para nuestra amistad?–preguntó ella, aunque dudaba que fuera eso.
–¿Qué? ¡No, lo siento si sale así!–Gritó Georgia.−Sólo estaba
preocupada por ti.
–Lo sé. ¿Está bien que lo piense un momento? Quiero decir, si
esto fuera una condición para nuestra amistad, dejaría de fumar en
este mismo momento, pero no eres así–dijo Jaz.
–No es una condición para nuestra amistad. Somos amigas, no
importa lo que pase, siempre y cuando seamos sinceras la una con la
otra.
Jaz asintió y sellaron ese trato con un abrazo. Ambas se las
arreglaron para evitar suspirar mientras se abrazaban, pero notaron
que se sentían mucho mejor que antes. Ahora que se evitó la crisis,
supusieron que era hora de volver a lo que hacían mejor: pasar el rato,
terminaron viendo películas hasta que Jaz tuvo que ir a trabajar.

~ 176 ~
Al−Anka2019
Capítulo 11: Fuego Lento.

Jaz se sentó en el porche trasero de su casa, mirando al pequeño


jardín colorido de su madre. Ocasionalmente, miraba hacia abajo en su
mano, al paquete de cigarrillos que sostenía. No podía creer que
estuviera considerando seriamente la solicitud de Georgia. La última
persona que le pidió que dejara de fumar antes de Georgia fue su
madre y en realidad le dio a su madre alguna respuesta de mierda y
continuó con el hábito mortal.
–Oye, Jaz cigarrillos, ¿Tienes cigarrillos extras?–le preguntó la
voz de su hermano.
–Muchos,–murmuró, mirando fijamente el paquete en su mano,
no dijo nada de los paquetes en su habitación.
–¡Hey, Jaz fiesta–llamó de nuevo.
–¡Estoy en el patio trasero, pequeño mono aullador!
Aunque podía oír sus pasos acercarse, ella no se dio la vuelta. Se
dejó caer al lado de ella, botas pesadas pisoteando el camino del
cemento. Le echó un vistazo, notando que la miraba como si algo
estuviera mal con ella. Tenía los ojos preocupados de su madre; no
ayudó que sus ojos fueran azules. ¡Cómo demonios mamá logró
esconder todos estos genes recesivos no tiene sentido!
–Déjame conseguir un par de cigarrillos. Estoy fuera,–le pidió su
hermano, su mano un poco más oscura que se movía a tomar su
paquete, ya que se quitaban cigarrillos entre si todo el tiempo; Justo
cuando estaba a punto de agarrar sus cigarrillos, los movió de su
alcance.

~ 177 ~
Al−Anka2019
–Nope. No puedes tener nada, Flint–dijo Jaz, algo burlona, pero
su cara era muy seria.
–Vamos, Jaz, deja de jugar. Déjame tomar un cigarrillo,–Flint
insistió, extendiendo la mano para agarrar el paquete. Jaz se alejó,
causando que un ceño fruncido estropeara su rostro liso, oval.
–No estoy jugando. No puedes tener uno–dijo Jaz. Estaba tentada
a ponerse de pie y sujetarlos por encima de su cabeza; pensó que sería
divertido verlo saltar por las cosas, sabiendo que nunca llegaría. Era
siete pulgadas más altas que él y eso sin extender su brazo todo el
camino sobre su cabeza.
–¿Qué diablos? ¿Por qué no me das un cigarrillo? ¿Este es su
último paquete o algo?–preguntó curiosamente, sentándose de nuevo.
Se rascó la cabeza, que estaba en extrema necesidad de un corte de
pelo.
–No, no es mi último paquete. Bueno, en realidad, sí, es mi último
paquete. Estoy renunciando y tú también,–Jaz le informó a su hermano.
–¿Qué demonios? ¿Por qué estamos dejando de fumar?–Preguntó
Flint, rascándose la cabeza de nuevo.–Mierda, necesito un corte de
pelo,–se dio cuenta, tirando de su mechón rizado.
–Infiernos que sí. Tus raíces se están mostrando–comentó,
burlándose de él en lo que respecta a su sangre mezclada. Tenía un
afro rubio arena pasando. Típicamente, él mantenía su pelo corto, casi
calvo la mayor parte del tiempo.
–Necesito hacer algo. Lo último que quiero es que mamá se
ofrezca trenzarlo o algo así. Entonces me veré muy loco. Se podría
pensar que una mujer que sabe que va a terminar con niños negros
aprendería de uno de sus suegros negros cómo lidiar con el cabello
como este–comentó, tirando de su pelo de nuevo.
Jaz juguetonamente le golpeó en el hombro.–No hables así de mi
mamá, enano.
Se rió y sonrió a ella antes de centrarse en sus cigarrillos de
nuevo.–Ahora, una vez más, ¿Por qué demonios estamos renunciando?
–Mira, Georgie me pidió que lo dejara.
–¿Georgie? ¿La mujer con la que mamá jura estás teniendo una
aventura o a punto de tener una aventura?

~ 178 ~
Al−Anka2019
Jaz asintió con la cabeza.–Sí, es ella, pero no voy a tener una
aventura con ella. Es una buena amiga mía.
–Está bien, ¿Ella es una buena amiga y te pidió que dejaras de
fumar?–Preguntó para estar seguro, su rostro se arrugó un poco
mientras intentaba captar la información.
–Sí, quiere que renuncie. Tuve un ataque de asma frente a ella y
no le gusto eso. Señaló que fumar no es bueno para mi asma y estaba
bastante preocupada por mí. Me pidió que dejar de fumar, así que eso
hare.
Flint asintió con la cabeza como si entendiera, pero su rostro
mostró que estaba completamente desconcertado.–¿Estás saliendo con
Georgia por casualidad?–preguntó. Fue muy consciente de que las
cosas tendrían mucho más sentido para ambos si salía con Georgia.
–No.
–¿Y no te la estás follando?
–No.
–¿Así que esta mujer que no estás saliendo y ni siquiera estas
follando te pide que dejes de fumar y dejas de fumar?–preguntó con
una voz curiosa con las cejas juntas.
–Sí–ella respondió con un movimiento de cabeza para conducir
su punto.–¿Es tan extraño?–Replicó, ya que no parecía comprender lo
que estaba pasando.
–Yo diría que sí, pero eso no es realmente lo que me molesta–
respondió.
–Entonces, ¿Cuál es el maldito problema?–preguntó ella, no
siendo grosera, sino curiosa. Estaba haciendo parecer que esto era lo
más bizarro del planeta, pero ahora afirmaba que no era lo que le
molestaba.
–Quiero saber, ¿Por qué demonios estoy renunciando también?
no estoy saliendo ni follando con esta mujer–señaló.
–Tampoco soy yo y estamos renunciando–le dijo con toda la
sonrisa feliz. Su rostro se quedó desconcertado. Le dio unas palmaditas
en la espalda.–Vamos, se un pequeño gran hermano de apoyo. Además,
mamá estaría muy contenta si dejamos de fumar.
–No jodas, eso no me ha llevado a parar todavía.

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Al−Anka2019
Jaz se encogió de hombros; tenía un punto.−Será mejor para
nuestros pulmones. Sé que mi asma es peor que la tuya, pero no
estamos ayudando nuestras vidas con los cigarrillos. Y, por supuesto,
eres un hombre negro...–ella se arrastraba, burlándose de él con el
último punto.
Los ojos azules rodaron.−No vas a sobrevivirme por mucho,
mamá va terminar sepultándonos a todos nosotros.
–Mucho antes de lo que le gustaría si no dejamos de fumar.
Flint se rascó la cabeza y parecía pensar todo.
–¿Crees que el tabaquismo a atrofiado mi crecimiento?–preguntó
con curiosidad.
–Probablemente. Has estado fumando desde que tenías como
quince años y no has crecido desde lo que puedo decir. Es lo práctico,
no podemos fumar en ningún lugar de la tierra, ni siquiera en nuestra
propia casa–señaló.
–Voy a darle una oportunidad–le murmuró con un suspiro.
Jaz sonrió y se inclinó para abrazar a su hermano. No estaba
segura de sí lo lograría, pero confiaba en que intentaría lo mejor
posible, aunque sólo fuera para apoyar su decisión. Ayudó a que se
sintiera un poco culpable porque era él quien la hizo fumar. La culpa
era mayormente de su madre. Maggie había estado encima de el tanto
cuando se enteró de que Jaz estaba fumando, los hermanos pensaron
que Maggie iba a golpear a Flint. Por supuesto, no lo había golpeado,
pero estaba muy alterada.
–¿Crees que mamá finalmente me perdonará por haberte puesto
en marcha?–preguntó, mirándola.
–¡Diablos no!–Contestó honestamente con una risa.–Mamá va a
recordar eso por siempre jamás. Diablos, cuando todos reencarnemos,
va a encontrar tu culo y patearlo por influir en mí.
Flint se rió también.–No creo que sea justo en absoluto; tienes tu
propia mente. Demonios, supuestamente eres la más inteligente,
¡Debería saber que fumar es malo para ti!
–¿Funcionó eso cuando se lo dijiste?
Flint resopló; ¡Por supuesto que no había funcionado! Jaz era la
bebé mamá, después de todo. No, no pensaba que Maggie jugaba a
favoritos, pero con la personalidad de su madre, sólo tenía sentido que

~ 180 ~
Al−Anka2019
abrazara a Jaz un poco más debido a que Jaz era la bebé. También
esperaba que actuara con más responsabilidad por ser el mayor,
supuso que tenía un punto, pero cayó con Jaz como lo hicieron sus
padres. Disfrutaba cuando su hermanita pequeña lo imitaba o
mostraba signos de querer ser como él. Era halagador.
–Así que, volviendo a esta cosa de dejar de fumar por una mujer
con la que no estás saliendo o follando. ¿De qué se trata?–preguntó con
una ceja arqueada.
–Georgie es sólo una buena amiga. Realmente la asusté cuando
tuve un ataque de asma frente a ella y no tenía mi inhalador. ¿Alguna
vez has tenido que pasar por eso?
Sacudió la cabeza.–Mi asma no me ha molestado mucho en años,
y es por eso que no pensé en ello cuando tomé el hábito de fumar, pero
debería haberlo pensado contigo. Tu asma siempre fue peor que la mía.
No sueles tener ataques, es por eso que no pensé en ello. Un golpe de tu
inhalador y estas bien, sólo usas el inhalador de vez en cuando. ¿Cómo
terminaste teniendo un ataque esta vez?
–Más que todo porque no tenía mi inhalador. Yo estaba muy
ansiosa cuando lo sentí llegar. Por lo general, soy capaz de sostenerlo y
sabes que soy bastante suave la mayor parte del tiempo, excepto
cuando me emociono mucho.
Se rió un poco.–Casi siempre estás emocionada, así que no sé de
dónde sacas esa cosa suave. Supongo que sería una buena idea que
dejes de fumar.
Jaz asintió con la cabeza y se sentaron allí en silencio por un
tiempo. Se alegró que no la acosara sobre Georgia. Pero, por otro lado,
Flint siempre supo cuánto para presionarla.
+++++

–Georgia, me sorprende que hayas tenido tiempo de organizar


esta pequeña reunión–comentó la amiga y vecina de Georgia, Gina, ella
y otras dos mujeres estaban descansando en la sala de estar de
Georgia.
–Parece que estás muy ocupada últimamente, Georgia.
Intervino una de las otras mujeres. Estaba sentada en el borde
del sofá, enfrente de Gina. Era una mujer pequeña y rubia llamada
Chrissy. Debido a su nombre y su pelo junto con una risa extrañamente
aguda para reírse, la gente no la tomaba en serio, era una lástima ya
~ 181 ~
Al−Anka2019
que ella era brillante de muchas maneras diferentes. A veces Georgia se
encontraba deseando poder ser más como Chrissy.
–Estoy segura que tiene que ver con esa persona alta y atractiva
que viene de aquí todo el tiempo–soltó la otra mujer. Era una mujer
alta y elegante, de cabello negro ondulado y un poco excesiva en
maquillaje. Su nombre era Melissa y ella era otra mujer sin pelos en la
lengua que Georgia deseaba ser una poco más como ella.
–Sabes que esa persona alta es una mujer, ¿No?−preguntó Gina
con una ceja arqueada.
Melissa se rió.–Has mencionado eso, ¿No? Georgia, ciertamente
pasas mucho tiempo con esa mujer.
Georgia se encogió de hombros un poco.–Supongo que sí. Ella me
hace compañía cuando ustedes tres están con sus familias y yo no
quiero imponerme.
–Sabes que no te estarías imponiendo–insistió Chrissy.
–Eso dices, pero siento que sería imponerme. No tengo eso con
ella porque es soltera sin hijos y también viene aquí–Georgia trató de
explicar.
–¿Y qué haces?–preguntó Gina con curiosidad.
–Ver películas principalmente–Georgia respondió honestamente.
Chrissy asintió con la cabeza.–¿Sabe Allen que viene aquí?
Georgia miró lejos y asintió con la cabeza. La rubia inclinó la
cabeza para mirar a su amiga.–¿Está bien con eso?–preguntó, sonando
bastante escéptica.
–Claro que no. Todavía no está cómodo con ustedes tres por
aquí–señaló Georgia.
–Se podría pensar que somos tres desconocidas por la forma en
que actúa. Lo juro, es casi como si asumiera que vamos a robarle o algo
igualmente ridículo,–Melissa sopló.
–¿De Verdad? Siempre había pensado que era porque le gustaba
conservar a Georgia,–dijo Chrissy, sonando alegre, como si estuviera
bromeando, pero su rostro no apoyaba el tono.
–Parece de esa manera,–Gina sorprendentemente de acuerdo, su
frente se arrugó; al parecer, no le gustaba esa idea.

~ 182 ~
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–¿Qué? ¿Por qué dices eso?–Preguntó Georgia, sonando
incrédula.
–La mayoría de las veces, sólo sales cuando él sale, generalmente
pasas el rato sobre todo cuando él lo hace. Si está en la casa, tú estás en
la casa–explicó Gina–A veces, parece que necesitas su permiso para
salir.
Chrissy volvió la boca y asintió.–Ahora que lo pienso, es más que
él tratando de mantenerte sola, es como si estuviera tratando de
aislarte. Siempre es muy crítico con tus amigas, incluso con nosotras, a
pesar de que se cuelga de nuestros maridos.
–No es así. Allen es sólo protector conmigo porque sabe lo tímida
que puedo ser–Alegó Georgia. Desde que se conocieron, Allen siempre
había sido su escudo en los escenarios sociales, acudiendo a su rescate
y defendiéndola si estaba atrapada en una situación incómoda. Fue uno
de los aspectos de su personalidad lo que la hizo enamorarse de él. Era
su valiente caballero.
–Bueno, si te soltara un poco la correa, no serías tan tímida;
cuando sales con nosotras, por raro que sea, tú mejoras poco a poco.;
diablos, recuerdo que cuando saliste con nosotras, trataste de
esconderte detrás de mí y ahora a veces incluso te presentas–declaró
Gina.
Georgia parpadeó.–Él apenas me tiene en una correa,–ella gruñó.
–Sí, por eso nunca podemos venir cuando él está en casa y
necesitas permiso para salir cuando está en la casa–comentó Chrissy,
poniendo los ojos en blanco.
–No saben de qué están hablando. Allen está bien y no estoy
encadenada a una correa. Todo está bien–insistió Georgia, sus dedos
inquietos un poco.
−Está bien, todo está bien–Melissa estuvo de acuerdo. Hubo un
latido de silencio.–Entonces, ¿Allen ha conocido a tu amiga? Si es así,
¿La aprueba?–Preguntó con curiosidad.
–Él la conoció y no le gusta. De hecho, no la quiere en la casa. No
estoy segura de por qué, pero de alguna manera en los cinco minutos
que interactuaron, decidió que no le gustaba–explicó Georgia,
deseando haberlo endulzado un poco más ahora que sabía que sus
amigas tenían una visión tan pobre de su esposo. Bueno, siempre había
sabido que sus amigas y su marido se disgustaban mutuamente, pero

~ 183 ~
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no sabía que pensaban que Allen básicamente la tenía atrapaba en la
casa.
–Quizá sea sólo con las mujeres en general con las que tiene un
problema–dijo Chrissy, riendo un poco mientras hablaba.
–Creería que estaría preocupado de los hombres. Después de
todo, son los que probablemente te roben–intervino Melissa.
Georgia rodó sus ojos. Se iba a reír, encontrando irónico que
pensaran que los hombres tratarían de robarla y su nueva amiga era
lesbiana. Pero, otra vez, Jaz no era así. Jaz entendió que estaba casada y
que era demasiado vieja para ella de todos modos. Sin mencionar, que
es heterosexual y Jaz era muy consciente de eso también.
–¿Podemos dejar de hablar de Allen? Podría haber jurado que
había un propósito para reunirnos nosotras aquí arriba–comentó
Georgia.
–¿Había?–Bromeó Chrissy.–Oh, pero realmente no quiero hablar
del bazar del barrio. Será aburrido como siempre–dijo ella, agitando
todo el asunto con deliberada frivolidad.
Las otras mujeres se rieron un poco, pero volvieron al camino,
estaban a cargo de planear el bazar anual de barrio; básicamente, cada
casa podría establecer una mesa con un conjunto específico de tesoros
para vender. Generalmente lo que pasaba era que los niños vagaban de
mesa en mesa para comprar cosas. Los adultos generalmente
despreciaban todo el evento y rara vez compraban nada, creyendo que,
si veían algo que querían, simplemente lo comprarían en la tienda. Los
niños asistían al evento con gran entusiasmo y su felicidad tendía hacer
que quien planificara el bazar lo tomara muy serio.
–Este plan parece bastante simple. Supongo que deberíamos
dejarlo antes de que Allen vuelva a casa y nos encuentre aquí,–comentó
Chrissy.
–No empieces con Allen de nuevo–rogó Georgia con un suspiro.
–Lo siento, pero desde que empezamos a hablar con él, me siento
como si quisiera desahogarme. Quiero decir, no le gusta que tengas
amigas, pero todos sabemos que tiene compañía,–señaló Chrissy.
–Cuando esta fuera de casa–añadió Melissa con un ligero
desprecio.
–Él está muchas veces lejos e incluso cuando no está fuera, a
menudo sale con sus propios amigos. ¿Es así como puedes soportarlo?–
~ 184 ~
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Gina se burló de su amiga, yendo tan lejos como golpeando a Georgia
con su hombro ya que estaban sentadas una al lado de la otra en el
sofá.
–Sucede que amo a Allen, ¿De acuerdo?–dijo Georgia, levantando
la barbilla, pero sin sentir el impacto en sus palabras como suponía
debía hacerlo.
–¿Puedo preguntar por qué?–preguntó Chrissy en serio.–Por lo
que puedo ver, él es tan indiferente contigo más que cualquier otra
cosa, la única vez que muestra un interés en ti es cuando estás de su
brazo y él puede presumir la caliente esposa tiene y jactarse que
satisfaces cada uno de sus caprichos.
Georgia sacudió la cabeza.–Es muy amable y protector conmigo–
insistió, pero cuando las palabras salieron de su boca, se dio cuenta de
que había más en la declaración. Sin embargo, no podía decirles a sus
amigas el resto. Se negó a darles la razón. No había nada malo con su
marido o su matrimonio. Sólo estaban haciendo suposiciones acerca de
Allen, ya que no lo conocían bien.
–Bueno, supongo que es por eso que estás casada con él–dijo
Gina, como intentando salvar a Georgia. O eso esperaba de todos
modos.
–Sí, sucede que me gusta él–dijo Georgia, con una especie de
murmullo de lo que debería haber sido una declaración sincera.
Las otras damas observaron a Georgia, haciéndola retorcerse en
su asiento. Estaba muy feliz de escoltar a sus amigas a la puerta cuando
estuvieron listas para irse. Por desgracia, su día no mejoró porque,
mientras caminaban, Allen estaba entrando. Miró a sus amigas con
desprecio mientras salían de la casa.
Allen resopló cuando entró, lanzando a Georgia su chaqueta
mientras cerraba la puerta detrás de él. Observó su tensa espalda y
sabía que una discusión venía. Todo lo que tenía que hacer era
esperarla... y no tuvo que esperar mucho.
–¿Qué estaban haciendo esas tres aquí?–preguntó Allen, tirando
de su corbata para librarse de la molestia.
–Estamos planeando el bazar del barrio. Te lo conté tres veces–
replicó, moviéndose a su alrededor para colgar su chaqueta en el
armario.

~ 185 ~
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–Deberían haberse encontrado en otro lugar. Odio cuando esas
entrometidas están aquí,–prácticamente gruñó.
–Sé que sí, pero era mi turno de recibirlas–le informó, como le
había dicho varias veces antes–Tomamos turnos y fue mi turno; es un
sistema justo y equitativo–agregó. No entendía que no le gustaba
acerca de que sus amigas vinieran en cualquier momento y le
preguntó, él la eludió. Sólo una vez dio algo que sonaba como una
razón, diciendo algo que iba más o menos "A las mujeres les gusta
husmear". O lo que demonios significara eso.
–Podrías haber ido a casa de Gina. Su marido y los niños no
estaban allí hoy–declaró Allen.
–Lo sé, pero me tocaba ser la anfitriona. No habría estado bien
presionar mi turno sobre Gina.
–¿Por qué no?–Resopló y echó la mano hacia atrás. –Siempre te
está empujando por ahí. La mayoría de las veces, no sé cómo su marido
puede estar casado con esa perra.
–¡Gina no es una perra!–Georgia declaró con indignación;
mientras que la pelirroja era un poco snob, no estaba ni cerca de una
perra. Apoyaba a sus hijas y ayudaba alrededor del vecindario siempre
que podía. Era una persona maravillosa.
Allen se volvió y la fulmino con la mirada.–Es por eso que no me
gusta tenerlas aquí. Siempre te irritan y no podemos simplemente
disfrutar de mi tiempo en casa. Siempre es una discusión contigo
cuando están alrededor.
La declaración hizo que la cabeza de Georgia girara un poco.
¿Es culpa de mis amigas que siempre discutamos cuando Allen
está aquí? Esa teoría no tenía ni pies ni cabeza por lo que a ella le
concernía. Demonios, ni siquiera tenía sentido.
–Eso no es cierto–insistió ella.
–Estás discutiendo ahora por nada, tienes a todos exaltados por
nada. Si hubieras ido a la casa de Gina, habrías tenido tiempo de
calmarte caminando a casa–señaló.
–¿Habría tenido tiempo de calmarme? Parece que eres tú el que
necesita calmarse. Tú eres el que está atacando a mis amigas sin
ninguna razón–le informó Georgia, cruzando los brazos sobre su
pecho.

~ 186 ~
Al−Anka2019
Allen se rió.
–¿Tus amigas? La única razón por la que te molestan es porque
eres tan fácil y harás cualquier cosa que te pidan. Se están
aprovechando de ti y las estás defendiendo. Eso es justo como tú.
Comentó en un tono condescendiente, sacudiendo la cabeza y
alejándose.
Georgia suspiró, sin saber qué hacer. Parte de ella quería seguir
discutiendo con él, pero la otra parte sentía como si estuviera en lo
cierto. Acababa recordar que "amigas" eran personas que querían
cosas de ella, y había muy pocas excepciones a esta regla. La más
grande, casi literalmente, era Jaz, a quien le hubiera encantado llamarla
y rescatarla mientras la duda empezaba a devorar su cerebro. Por
desgracia, Jaz tenía trabajo y Georgia tuvo que soportar a Allen por su
cuenta. Trató de ignorarlo cuando decidió hacer una noche para
desatarse con sus amigos y recordarle que la mayoría de la gente le
gustaba tomar ventaja de ella porque se las dejaba tan fácil.
–Es por eso que esas mujeres siempre vienen molestan, saben
que vas a ceder como una casa de naipes. También fue así en la
universidad. Todos los que te rodeaban sabían que te doblarías como
papel y harías cualquier cosa que te pidieran que hicieras, igual que
estas mujeres.–Allen se agarró, dejándose caer en el sofá. Luego hinchó
el aire.–Uh, apesta aquí con toda esa mezcla de perfume y loción para el
cuerpo y mierda. Esa es otra razón por la que odio cuando vienen aquí.
Ellas siempre dejan atrás este hedor afrutado,–él bufó.
–Al igual que tus amigos dejan latas de cerveza y círculos en la
mesa –gruñó Georgia en voz baja.
–Mis amigos no son entrometidos, sin embargo. No tengo que
preocuparme de que vayan por la casa, investigando todas nuestras
cosas, y tratando de empezar rumores sobre nosotros, sólo recuerda
que sus supuestas amigas son siempre las primeras en hablar de ti y
chirriar entre ellas acerca de lo que estás haciendo con tu tiempo libre–
le recordó Allen.
A Georgia le hubiera gustado discutir ese punto, pero tenía razón
en lo que a ella se refería. Gina había estado tratando de averiguar
quién era Jaz desde el principio, más que probablemente buscando
chismes y queriendo algo de qué hablar. Pero, una vez que se enteró,
Gina estaba satisfecha con eso y no le gustaba pensar que sabía
exactamente lo que Gina iba a hacer con esa información. Después de
todo, Gina no había iniciado ningún rumor sobre ella.
~ 187 ~
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–Dios, esto hace que estar en casa sea una molestia. Sólo quiero
relajarme por un par de días mientras estoy aquí trabajando en cosas
de la ciudad. ¿Es mucho pedir?–Allen sopló, golpeando el sofá con la
palma de su mano.
–Quizá si te tranquilizaras, podrías relajarte–replicó con tono
recogido.
–¿Cómo diablos puedo relajarme cuando la maldita sala huele a
un maldito jardín? ¿Cómo diablos puedo relajarme sabiendo que tenías
esas molestas cabezas huecas aquí, aunque sabes que no me gusta?
¿Qué clase de respeto es ése? Compartimos esta casa y tú actúas como
si pudieras tener a quién demonios quieras aquí.
–¿Yo?–Dijo con incredulidad, señalándose a sí misma.–Recibo a
mis amigas tal vez una vez a la semana y por lo general, sólo en por un
par de minutos. Rara vez se sientan y charlan como tus amigos, que
incluso se quedan a comer, a veces más de una porción. Ellos estropean
la casa y solo se ríen de ello–le informó.
–Pero no se quejan como pájaros, ¿Verdad? Y me gustaría tener a
mis amigos en las raras veces que estoy a casa. Estás en casa todo el
tiempo, así que, si quieres ver a tus amigas, necesitas salir más. Pero,
de todos modos, es necesario tener mejores amigas–declaró.
–Mis amigas resultan ser las esposas de tus amigos–le recordó.
–No todas ellas–replicó con un tono bajo y enfadado.
–¿Ah, No?
–No. Esa mujer alta con la que insistes en pasar el rato no es una
esposa de ninguno de mis amigos y sé que la traes, aunque sabes que
no me gusta eso. Es bastante irrespetuoso.–señaló, casi como si
estuviera burlándose de ella y reprendiéndola al mismo tiempo.
–Jaz es mi amiga. No sé por qué no la quieres. Es muy
dulce−replico Georgia.
–No confío en ella o en los de su tipo, así que no la quiero en mi
casa. ¡Es así de simple! ¡Es mi casa!–proclamó antes de partir.
Agarrando su chaqueta, salió de la casa, asegurándose de golpear
la puerta principal en su salida.
Georgia frunció el ceño, de nuevo preguntándose qué demonios
quiso decir con "su tipo". A pesar de que no sabía lo que quería decir, le
disgustaba y le dolía cada vez que lo decía. Ya que se había ido, decidió

~ 188 ~
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ir a llamar a Jaz, a pesar de que pensó que Jaz podría estar trabajando.
Con suerte, hablar con Jaz la ayudaría a calmarse y calmar su
autoestima levemente herida.
–Jazzy, por favor contesta el teléfono,–Georgia murmuró
mientras caminaba en la cocina. Empezó a sacar las sartenes y otros
artículos que necesitaría para comenzar a hornear.
−Hey, pequeña Georgie, ¿Qué pasa?–Jaz contestó el teléfono en
un tono casi alegre.
Georgia parpadeó, sorprendida por la voz.–Sólo quería hablar
contigo. ¿Estás bien?
–Estoy bien. Estoy tratando de recordar algo feliz,–contestó Jaz.
–¿Por qué? ¿Todo está bien?
–¡Aparte del hecho de que quiero masticar mi propio brazo
porque quiero un cigarrillo tan mal!–Gruñó Jaz.
–¿Quieres un cigarrillo? ¿Por qué no fumas uno?
–¡Lo dejé hace un par de días! Me está matando. Estoy tratando
de ser feliz, pero maldita sea, ¡Necesito un cigarrillo tan
desesperadamente!–Jaz en realidad sonaba como si estuviera cerca de
roer su propio brazo.
–¿Tu lo dejaste?
–Sí, dejé de fumar. Me está irritando ahora, pero lo estoy
tomando mejor que Flint. El pobre estaba rodando por el piso,
mendigando sólo uno. No ayuda que papá huela a cigarrillos, pero, por
el lado positivo, mi mamá está muy feliz de que lo dejemos.
Georgia asintió con la cabeza.–Me alegro de que hayas decidido
dejar de fumar. ¿Puedo hacer algunos brownies para ti?
Estaba empezando a hacerlos de todos modos y en realidad
había planeado hacerlos para Jaz.
–¡Oh, brownies!–Jaz sonaba genuinamente optimista acerca de
esa idea.–Supongo que, si consigo brownies cada vez que quiera un
cigarrillo, podría vivir.–Hizo una pausa durante un segundo–Pero, no
Flint. Flint está seguro de que va a morir.
Georgia se rió un poco.–Creo que tiene una mejor oportunidad de
vivir ahora que ha dejado de fumar.

~ 189 ~
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–Tal vez si es un buen chico, comparta mis brownies con él,
¿Cuándo puedo conseguir dichos brownies?
–Mañana. Te llamaré cuando la costa esté despejada–comentó
Georgia.
–¿Allen todavía en casa? Son dos días seguidos. Increíble–gruñó
Jaz.
–Jazzy, deja a mi marido en paz. No quiero discutir más–declaró
Georgia con un suspiro.
–Muy bien. Puedes llamarme cuando la costa esté despejada, con
suerte, eso no tomará mucho tiempo–respondió Jaz.
–Puedes venir pronto, estoy segura. Siempre que está en casa,
tiende a pasar el rato con sus amigos, durante bastante tiempo después
de que se ocupa de sus negocios.–explicó Georgia.
–¿Negocios en casa y en el extranjero? Allen lleva una vida muy
emocionante. ¿Cuándo pasa tiempo con su esposa en todo esto?–Jaz se
preguntó en voz alta.
Georgia hinchó sus mejillas.–Acabo de decir que no quiero
discutir.
–¡Lo siento, pequeña Georgie! No tener tabaco me está poniendo
loca, y ahora quiero brownies, lo que me hace aún más loca. ¡Quiero
brownies!–Jaz se quejó.
El ruido echó a reír de Georgia.
–Los conseguirás mañana. Cálmate por favor.
–Bien. Brownies, tu compañía, añade una película a eso y suena
como la tarde perfecta.
–Tendré una película o dos listas para mañana, que espero que
podamos ver. ¿Tienes trabajo?
–Por la noche. Así que no estaré cuando tu Príncipe Encantado
vuelva a casa. Tengo una clase por la mañana, sin embargo. ¿Cómo te
suena las doce?
–Suena perfecto,–Georgia aceptó, una sonrisa trabajando en su
manera cara. Una tarde con Jaz la animaría, estaba segura de eso.
Con eso establecido, todo lo que Georgia tenía que hacer era
cocinar los brownies. Los hizo con alegría mientras se quedaba con el
teléfono, tratando de evitar que Jaz pensara en cómo realmente quería
~ 190 ~
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un cigarrillo. Cuando las amigas dejaron de hablar por teléfono, los
brownies estaban hechos y fueron guardados, la casa estaba tranquila,
y Georgia estaba segura de que era hora de acostarse. Se fue a dormir
sintiéndose un poco mejor y se atrevió a considerar que era porque
sabía que Jaz a pasar mañana.
+++++

Georgia tomó una respiración profunda para recuperarse


mientras oía el timbre de la puerta. Frotó su cara y luego se marchó
hacia la puerta, esperando parecer normal. Cuando abrió la puerta y la
habitual sonrisa de Jaz cayó, supo que no parecía normal en absoluto.
–¿Qué pasó? ¿Qué pasa?–Preguntó Jaz en un tono amable cuando
entró en la casa.
Georgia sacudió la cabeza.–Te diré después. Vamos a buscar esos
brownies primero, ¿Vale?
Jaz asintió, deseando los brownies casi tanto como necesitaba
saber qué estaba mal con Georgia. Por lo tanto, primero el bocadillo y
luego averiguar lo que estaba causando a su buena amiga tal pena. Los
brownies estaban esperando en la cocina y Jaz devoró tres de ellos
junto con un vaso de leche mientras mantenía un ojo en Georgia.
Georgia hizo todo lo posible para no retorcerse, muy consciente
de que Jaz la estaba observando. Se había despertado sintiéndose bien
por el día, feliz de que Jaz iba a venir, desafortunadamente, su alegría
duró poco porque Allen se levantó no mucho tiempo después de que
ella lo hizo. La mañana había estado cargada de drama.
–¿Estás lista?–preguntó Jaz mientras terminaba su leche.
Georgia sacudió la cabeza y luego llevó a Jaz a la sala de estar;
puso una de las películas que había escogido. Esperaba que ella y Jaz
pudieran ver más de una. Podría escapar por el momento, sin querer
pensar en la discusión que tuvo con Allen.
–Oh, vi esta hace mucho tiempo. Es una película realmente
buena–dijo Jaz. También había sido una selección extraña para Georgia.
Por lo general veían comedias o películas viejas, pero la que
estaban viendo ahora era actual y casi una película de "sentirse bien",
la mujer más joven trató de descartarlo y centrarse en la película;
Georgia se quedó en silencio, pero a lo largo de la película, se movía
mucho. Finalmente, estaba apoyada en Jaz, casi aferrada a ella. Jaz
sentía como si Georgia quisiera aspirar cualquier regocijo y seguridad
~ 191 ~
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que ella tenía. No de una manera negativa, sino para Georgia, de alguna
manera curaría lo que la estaba molestando.
–Hey…–Jaz dijo.
–Shhh...
Georgia suavemente puso su dedo en el labio de Jaz.–Me gusta
esta parte.
Jaz se encogió de hombros y decidió simplemente ir con la
corriente. Se sentía fantástica que Georgia se presionara contra ella y
su brazo se moviéndose alrededor de los hombros de Georgia sin
pensarlo. Georgia no parecía molestarse por eso y se acurrucó más
profundo en el cuerpo de Jaz. Jaz la sostuvo con fuerza como si
estuviera tratando de que Georgia se sintiera mejor.
La película continuó y ninguna de ellas se movió. En ocasiones,
Jaz frotó el hombro de Georgia para ayudarla a relajarse. Georgia
comenzó a dibujar círculos en el brazo desnudo de Jaz, casi haciéndola
ronronear. Jaz miró hacia abajo y vio que Georgia probablemente ni
siquiera era consciente de que estaba haciendo algo, ya que parecía
totalmente centrada en la película.
Jaz se relajó y se concentró en la película también, pero cada vez
más miraba a Georgia. Siempre que la mujer mayor se movía contra
ella, Jaz tenía que mirar hacia abajo, sólo para ver a Georgia viendo la
película.
Pensamientos empezaban a bailar por la mente de Jaz que hacía
todo lo posible para sacudirlos lejos, especialmente relacionados con lo
maravilloso que sentía Georgia cuando se movía contra ella y lo mucho
que disfrutaba de Georgia trazando ligeramente líneas imaginarias en
su brazo. Tragando con fuerza, trató de concentrarse en la película y no
hacer nada estúpido.
Por desgracia, Jaz vivía su vida haciendo cosas estúpidas, incluso
cuando trataba de luchar contra sus impulsos. Todo era tan perfecto
que se movía automáticamente, inclinándose hacia abajo mientras los
labios de Georgia se separaban ligeramente, principalmente debido a la
anticipación de la siguiente parte de la película. Jaz se lamió los labios
mientras continuaba su espiral descendente. En el fondo de su mente,
juró que su siguiente movimiento estaba a punto de ser tan dulce.
Cuando se acercó lo suficiente, Georgia la notó y gritó
sorprendida. Estaba a punto de retroceder, pero no era lo
suficientemente rápida. La boca de Jaz estaba en Georgia y colocando
~ 192 ~
Al−Anka2019
un suave beso en los labios de Georgia. Oh, sí, definitivamente dulce,
Jaz decidió mientras probaba la maravilla que era la boca de Georgia; y
haciendo las cosas mucho más dulces, ¡Georgia le devolvió el beso!
Jaz acercó a Georgia un poco más cerca ya que su brazo estaba
alrededor de la mujer más pequeña. Georgia en realidad se inclinó y
sus labios se movieron unos contra otros durante un breve instante; y
entonces, de repente, Georgia jadeó y se retiró, Jaz la dejó ir y se retiró
también. Tragó saliva, esperando que Georgia no estuviera demasiado
furiosa de ella.
–Um…–Georgia intentó hablar, pero no podía.
Puso su mano sobre su boca, insegura de qué decir. Sus ojos
comenzaron a llenarse de lágrimas.
Jaz se mordió el labio.–Por favor, no llores, Georgie–le suplicó, y
alargó la mano para consolar a su amiga.
Georgia retrocedió, casi tirándose del sofá. Jaz sintió que su
pecho iba a explotar, pensando que veía horror en los ojos de Georgia,
Jaz utilizó todo su autocontrol para evitar romper las lágrimas.
–Debería irme, ¿No?–Adivinó Jaz, su voz sonaba como una
sombra de su yo habitual. Oró por un "no", pero era demasiado
consciente de que no sería la respuesta.
–Por favor–ella chilló mientras las lágrimas rodaban por sus
mejillas
Jaz no discutió y en silencio salió de la casa, sintiendo que era
probablemente lo correcto. Georgia no se quitó la mano de la boca. Sin
embargo, bajo su mano, se lamió los labios.
–Wow...– Georgia murmuró con incredulidad.

~ 193 ~
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Capítulo 12: Nublado

–Tonta, tonta, tonta!–Gritó Jaz mientras golpeaba la cabeza con el


volante de su coche–Cuando terminó, tuvo un dolor de cabeza, más
debido a su problema emocional que su abuso descuidado.–¿¡Por qué
coño hice eso?–Gritó. El silencio del coche era su única respuesta.
Sí, ella sabía que tenía un problema con el control de sus
impulsos a veces, pero por lo general sólo le llevó a hacer amistad con
un extraño o hacer acciones benignas. ¡Nunca la llevó a besar a alguien
sin permiso! ¡Una amiga especialmente! Incluso pensar en ello la hacía
sentir como si hubiese cometido un pecado, invadiendo el espacio de
alguien y tomando de un amigo. Tomando de Georgia.
–¡Mierda! ¿Qué mierda estaba yo pensando? Bueno, obviamente,
¡Yo no estaba pensando! ¡Georgie es mi amiga! ¡Amiga! ¿Desde cuándo
beso a mis amigas?–Jaz gritó, tirando de su cabello, sin importarle que
se viera completamente loca para cualquiera que pasara por allí.
Estaba estacionada en la esquina de su trabajo, necesidad estar allí en
aproximadamente una hora, pero no iba a ir a casa en este momento.
Sí, dicha amiga era atractiva de muchas maneras, ¡Pero eso no
disculpa el hecho de que no besaba a sus amigas! No besaba a nadie sin
su consentimiento. Aunque, tuvo que admitir que Georgia dio un cierto
consentimiento cuando la besó también. Pero, Jaz pensó que era
probablemente un momento de pura locura o reflejo muscular, ya que
Georgia indudablemente estaba acostumbrada a besar si su marido la
besaba.
La respuesta fue tan corta probablemente porque Georgia
rápidamente se dio cuenta de que no estaba besando a su marido.
–Su estúpido marido, que ni siquiera es lo suficientemente
inteligente como para pasar tiempo con ella. Pero, por otro lado, dudo
que sea tan estúpido como para hacerla llorar como yo. ¡Joder!
Su cabeza se reunió con el volante una vez más. Esos ojos
marrones llenos de lágrimas la atormentarían para siempre; Jaz estaba
muy segura de eso. Nunca podría dormir otra vez porque vería el
rostro lloroso de Georgia cada vez que cerrara sus ojos, se sentiría
como una burra por el resto de la eternidad gracias a su lapsus mental.
–Pero, maldición, qué resbalón. Sus labios eran tan suaves y su
boca era tan dulce. Su cuerpo contra el mío...Sólo puedo preguntarme
~ 194 ~
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cómo diablos se sentiría su lengua contra la mía, su boca moviéndose
con la mía, ella deseándome tanto como yo la deseo a ella...–Jaz dijo y
luego se dio cuenta de sus palabras.–¿La deseo...? ¡NO! ¡Georgie está
casada y es heterosexual! ¡Casada y HETEROSEXUAL! ¡Mierda, estoy
tan condenadamente jodida!
Jaz apostaría su vida que ha arruinado su amistad con Georgia,
había jurado no hace mucho tiempo que sólo porque era lesbiana no
significaba que quería a Georgia de una manera sexual y ahora la había
besado. Y en un momento de su vida cuando parecía estar deprimida o
al menos molesta por algo.
–¡Maldita sea! ¡Soy una jodida depredadora también!–Jaz se
estremeció ante la palabra. No estaba segura de qué besar amiga
trastornada, heterosexual, casada podrá dar a lugar. Pero su mente iba
por todo el lugar, desde aprovecharse de todas las mujeres
heterosexuales adultas que merodeaban por plazas, mujeres casadas
para estropearlas.
Su cabeza volvió a encontrar el volante antes de que ella sólo la
descansara allí, deseando recomponerse. Moviendo sus manos, agarró
el volante y lo retorció entre sus manos. Tomando un par de
respiraciones, pensó que estaba bajo control hasta que se dio cuenta de
que estaba llorando.
–No quiero perder a Georgie...–gimió ella. Realmente disfrutaba
de la compañía de Georgia y no quería que el último recuerdo de
Georgia de ella fuera viéndola como una pervertida.
Respirando hondo, empezó a darse cuenta de lo mucho que le
dolía el pecho. Al principio asumió que era dolor emocional, pero era
su asma. Llegando a su bolsillo, sacó su inhalador y tomó un par de
bocanadas, pensando que a nadie le gustaría que muriera en su coche;
definitivamente no le gustaría.
–¿Por qué las cosas tienen que ir por este camino? ¿Por qué hice
eso?–Jazz se preguntó, pero nunca llegó a una respuesta lógica.
+++++

Georgia todavía estaba sentada en el sofá, a pesar de que Jaz


había salido hace un par de horas y probablemente debería haberse
levantado para hacer algo hace mucho tiempo. Pero, su mente estaba
completamente ocupada con el hecho de que Jaz la había besado;
bueno, había más en ello que sólo el beso. Salvo, su reacción.

~ 195 ~
Al−Anka2019
Sí, se asustó cuando sucedió. Apartó a Jaz y lloró. Diablos, incluso
sentía ganas de llorar ahora y asustarse un poco más, pero no era lo
mismo que antes. Antes, había estado casi sorprendida y asustada por
Jaz, pero ahora su mente estaba concentrada en la sensación del beso.
Quería estar asqueada por ello y realmente creía que debía, pero
sabía que no estaba. El beso fue tan gentil y suave. Nunca se había sido
besada así en su vida y nunca se sintió tan bien después de un beso. Era
desconcertante que un simple beso de una mujer pudiera sentirse tan
maravilloso.
–Una mujer... ¡No cualquier mujer, sino Jazzy! ¿Qué demonios
significa eso? ¡Soy heterosexual y amo a Allen! Estoy dedicada a mi
marido, completamente. Jazzy es sólo mi amiga, sólo mi amiga y una
mujer, ¿Qué diablos significa esto?–Se lamentó Georgia, las lágrimas
cayendo de nuevo por su rostro.
La mujer de piel blanca estaba confundida hasta el punto de
tener dolor de cabeza. Nada de lo que pasó tenía sentido. Había
disfrutado de un beso con un amigo, su amiga.
–¿Significa eso que soy gay? ¿Eso significa que no amo a mi
marido? ¿Eso significa que estoy realmente atraída por alguien seis
años más joven que yo, que ni siquiera puede beber legalmente y aún
vive en casa con su mamá y papá?–Se preguntó Georgia. La única
respuesta que pudo hacer fue que no lo sabía.
Para empeorar las cosas, tampoco sabía a dónde acudir. No era
como si pudiera hablar del problema con cualquiera de sus
amigas...excepto quizás con Jaz y ahora Jaz era la última persona que
quería ver. De hecho, tal vez no quiera volver a ver a Jaz.
–No necesito este tipo de locura en mi vida. Todo estaba bien
hasta que llegó Jazzy. Ahora, me siento más solitaria que nunca cuando
no está cerca y estoy confundida por ella. ¡Ojalá nunca la hubiera
conocido!–Declaró Georgia.
Por supuesto, sabía que era una mentira. Ahora no podía
imaginar su vida sin Jaz e incluso continuamente buscaba pasar tiempo
con Jaz de espalda a su marido. Jaz era posiblemente la persona más
importante en su vida. Pero, eso no significa que me sienta atraída por
ella o algo así, ¿No? No soy gay.
Nunca se había sentido atraída por las mujeres y sólo porque
disfrutaba de ese pequeño beso con Jaz no significaba que se sintiera
atraída por las mujeres, trató de asegurarse. Aunque, no estaba segura

~ 196 ~
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si eso era así cómo funcionaba. Nunca tuvo que lidiar con la idea de que
podría no ser heterosexual. De hecho, hasta ese beso, nunca había
pensado que fuera algo heterosexual. Para ella, sentirse atraída por los
hombres era un hecho, como ser una mujer o ser mitad china y mitad
blanca. Era algo que estaba allí y no pensó en...hasta ahora de todos
modos.
–Yo soy heterosexual. Estoy casada. Amo a mi marido. Amo a mi
marido. Amo a mi esposo–gritaba Georgia, balanceándose de un lado a
otro en el sofá, parecía estar al borde de un colapso nervioso.
Para evitar tener un mal funcionamiento mental completo en el
salón, Georgia se levantó y se movió en el piloto automático, haciendo
cosas normales alrededor de la casa. Limpiaba la cocina, aunque no la
necesitaba. Guardó los brownies que hizo para Jaz sin pensar en por
qué estaban reposados en el mostrador. Pasó la aspiradora por la
alfombra y luego barrió y limpió los pisos de baldosas. En el momento
en que Allen entró, tenía una gran comida cocinando.
–¿Qué es todo esto?–Se preguntó Allen en voz alta mientras se
acercaba a Georgia y la tiraba hacia él.
–Sólo pensé que podríamos tener una buena cena–respondió
Georgia. Bien, si ella estuviera pensando en eso, ese habría sido el
pensamiento, pero la mayor parte de la comida se hizo con su mente a
cien millas de distancia.
–Oh, eso es agradable. Será bueno tener una comida casera antes
de salir a la calle otra vez–le informó.
−¿Te irás otra vez?–Georgia trató de mantener la decepción de
su voz. Ahora no era un buen momento para que él se fuera, no cuando
se estaba cuestionando su propia sexualidad y su relación con no sólo
Jaz, sino con su marido también.
−Sí, voy a ir al sur otra vez. Hay algunas empresas que me
llamaron y sonaron realmente interesadas en el software–explicó.
–¿Estás seguro de que tienes que ir?–preguntó en voz baja.
La frente de Allen se arrugó cuando volvió a Georgia.
–¿Qué pasa, Georgia? Sabes que tengo que irme. Necesito que
este software circule y ponga este negocio en marcha–señaló.
–Desearía que te quedaras un poco más.

~ 197 ~
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Dio una mirada como si declarara lo linda que era y luego se
inclinó para besarla. El acto no la hizo sentirse mejor y se tensó un
poco, pero él no parecía notar mientras continuaba con el beso; su boca
contra la de ella sentía...deficiente. Era como un toque, nada más,
podría haberle dado una palmadita en la espalda. No había nada
emocional o íntimo en su beso. Se preguntó si sus besos siempre
habían sido así, pero trató de rechazar la idea mientras él se alejaba.
–Vamos a disfrutar esta noche–dijo y Georgia asintió, sin saber
qué más hacer.
Georgia estaba bastante tranquila esa noche, pero Allen no hizo
ningún comentario al respecto. Él llenó el aire con suficiente de sus
propias reflexiones, a las cueles ella no les presto mucha atención. Sus
pensamientos estaban atascados en el hecho de que el beso de Allen no
era nada como el simple beso que compartió con Jaz. Sólo le hacía
pensar que en realidad podría ser gay y nunca lo supo, lo que le parecía
absolutamente absurdo.
Toda la vida se había sentido atraída por los hombres; nunca
había dado a las mujeres un pensamiento más allá de ser amigas, por lo
tanto, no podía ser gay, razonó. Pero, si ese fuera el caso, ¿Por qué le
había gustado más el beso de Jaz que el de su propio marido?
Georgia no pudo responder a ninguna de sus preguntas, incluso
después de pensar en ellas por un par de días. Estaba demasiado
nerviosa y asustada de llamar a la única persona que pensaba podría
explicarle algo de ella. Jaz. En un breve momento de locura, incluso
había considerado que Jaz le "Paso" su homosexualidad. Sabía que no
podía y probablemente no debía hablar con Jaz hasta que al menos
pudiera pensar en líneas claras y racionales durante más de diez
minutos sin que una idea totalmente ridícula nublara su mente.
Jaz no tenía los mismos planes, después de haber llamado a
Georgia un par de veces ya.
Georgia no había contestado, pero cuando oyó que su teléfono
celular sonaba de nuevo, ella lo agarró. No era de extrañar que fuera
Jaz de nuevo. Suspiró y decidió responder. Necesitaba hablar con
alguien antes de salir de su mente.
–Hola–murmuró Georgia.
–Hey, Georgie…–Jaz la saludó, sonando bastante desanimada.
Georgia no estaba segura de qué decir, así que se instaló en la
cosa más patética que me vino a la mente.–Hey.
~ 198 ~
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–Um... ¿No... Quieres hablar conmigo?–Preguntó Jaz.
–¿Qué? ¿Por qué siquiera preguntas eso?–Respondió Georgia, eso
parecía bastante inmaduro, a pesar de que ya lo había hecho una vez
antes. Pero, de nuevo, estaba enojada entonces y sentía que era mejor
no decir nada que decir algo malo.
–Porque... te llamé... y no me respondiste...–respondió Jaz como
una niña asustada. Su voz estaba bordeando la inseguridad, a la que
Georgia no estaba acostumbrada de la artista casi presumida.
–Lo siento. Sólo he estado pensando. Jazzy, estoy tan perturbada
y no estaba segura de sí debería hablar contigo, quiero decir, estoy
tan... desconcertada.–La mano libre de Georgia se apretó contra su
frente, como si eso de alguna manera lo arreglara todo de nuevo.
–¿Desconcertada? ¿Qué te confunde? ¿Por el beso?−preguntó Jaz,
con la voz temblando tan ligeramente al final de la pregunta. Su
habitual sangre fría parecía tan perdida, sobre todo porque estaba
segura de que lo había jodido de verdad y necesitaba mejorar las cosas
de alguna manera.
–Si.
–Georgie, no pienses en el beso. Siento haber hecho eso, ¡Sabes
que a veces hago cosas estúpidas! Sólo soy muy impulsiva. Por lo
general, funciona bien, pero a veces me equivoco. Me gusta totalmente
estar contigo ¡He metido la pata! No sé qué me ocurrió, pero lo siento
mucho. ¡Eso fue totalmente fuera de lugar y completamente estúpido!
–Jazzy, ¿Puedes dejar de reprenderte por un segundo?–Preguntó
Georgia.
–Oh, lo siento. Lo siento mucho. Lo arruiné totalmente...–El auto–
reproche fue cortado inmediatamente.
–Jaz, todavía te estás reprendiendo.
La joven gritó.–¡Oh, lo siento! Sólo pensé que tenía que
disculparme y ya que me estás hablando, pensé que primero tendría
que disculparme.
–Bueno, te has disculpado bastante–dijo Georgia, para asegurarle
a su amiga –Pero... Um... Jaz... ¿Crees que podrías venir?
–¿Ir? ¿Quieres que vaya? ¿Estás segura?–Jaz sonó desconcertada
y desconfiada al mismo tiempo.
–Sí. Necesito hablar y necesito que sea cara a cara.
~ 199 ~
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–Uh…bien. Estaré allí pronto–contestó Jaz.
–Gracias.
La llamada fue desconectada y Jaz llegó poco después. Georgia
tuvo problemas para mirar a Jaz a los ojos, pero por otra parte, Jaz
parecía muy interesada en cualquier cosa sobre Georgia. Ni siquiera se
tocaron cuando Jaz entró por la puerta.
–Uh...entonces, ¿Cómo has estado, Georgie?–Jaz preguntó,
metiendo las manos en los bolsillos. Ni siquiera estaba segura de si
debía quitarse la chaqueta.
–Confundida–Georgia respondió honestamente.
Jaz asintió.–Mira, otra vez, lo siento mucho por lo que hice, ¡No sé
lo que me sobrevino! ¡No hago que sea un hábito besar a mis amigas...o
cualquier mujer que no quiera que lo haga!–Explicó ella, claramente en
pánico.
–¡Jaz, cálmate antes de que te de un ataque de asma, por favor!–
pidió Georgia, levantando las manos para señalar que Jaz necesitaba
detenerse.
La chica alta asintió de nuevo. Necesitaba calmarse, ella lo sabía;
durante los últimos dos días, había tenido en varios ataques cercanos;
por suerte, llevaba su inhalador religiosamente.
–Lo siento mucho, Georgie. Realmente no sé lo que me sobrevino.
Por favor, sigue siendo amiga mía–suplicó Jaz, con los ojos ardiendo en
lágrimas.
–Jazzy, no tenía planes de dejar de ser tu amiga, sobre todo ahora
que sé lo que sientes.–Georgia quiso llegar y tocar a la artista, pero no
estaba segura si eso era una buena idea en este momento. No estaba
segura de cómo reaccionaría Jaz ante algo inesperado.
–No quiero que pienses que soy una depredadora lesbiana o algo
así. Yo no sólo salto sobre las mujeres, ¿De acuerdo?–Jaz insistió.
–¡Nunca pensé eso, Jaz! Bueno...tal vez no nunca...–admitió
Georgia. En algunos de sus momentos más oscuros, considero que Jaz
podría haberla obligado a besarla y que todo era culpa de Jaz. Pero,
fácilmente admitió que era toda una mierda cuando ella fue capaz de
recuperarse.
Jaz tragó saliva.–No crees que soy así, ¿Verdad?–preguntó ella
con su voz de niña.

~ 200 ~
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Georgia se dio cuenta de que la voz de "niña regañada" era
adorable en Jaz y luego sacudió ese pensamiento.–No creo que seas así.
Aún te considero mi amiga. Simplemente no sé qué pensar acerca de
otras cosas, pero como he dicho, estoy muy confundida. Por eso quería
hablar contigo en persona–explicó.
–Oh...–contestó Jaz, aunque no tenía idea de lo que Georgia
quería decir.–Um... podemos sentarnos y hablar?
–Por favor–respondió Georgia, señalando la sala. Jaz se alejó y
Georgia la siguió. Se sentaron en el sofá, eligiendo los extremos
opuestos.
–Entonces... ¿De qué tenemos que hablar?–Preguntó la mujer
más alta, rascándose la cabeza.
–Um... Jaz, ¿Cuándo te diste cuenta que eras lesbiana?−Preguntó
Georgia, como si ignorara totalmente la otra pregunta. Hacía todo lo
posible por no enredar los dedos, pero no pudo evitarlo. Sus manos
parecían moverse automáticamente cada vez que estaba fuera de su
zona de confort, que era muy a menudo.
Jaz se rascó la cabeza de nuevo y luego se frotó el puente de la
nariz.–Uh... alrededor de la secundaria, supongo. Mientras todas las
otras chicas enloquecieron por los chicos, yo estaba siguiendo las
líneas de los chicos y volviendo loca a una chica. Sin embargo, no llegué
a actuar hasta el bachillerato. Pero, desde sexto grado, siempre supe
que quería una novia. ¿Por qué?
Georgia volvió a ignorar la pregunta que se le había hecho e hizo
su propia investigación.–¿Alguna vez has besado a un tipo?
Jaz se encogió de hombros.–Un par de veces. No era nada que
destacar. Estoy segura de que sabes lo que quiero decir después de
besarme.
Georgia agachó la cabeza.–Um... no creo que yo lo describiría así–
admitió, aunque no estaba segura de cómo podía confesar una cosa así.
Los ojos azules se abrieron.–Oh. Um... Podría ser diferente ya que
tú me conoces y somos amigas–razonó. Por supuesto, eso no era una
excusa decente. Había besado a un amigo y no había nada de especial.
–¿Es así? Me preguntaba por qué te había besado también...–dijo
Georgia, bajando la mirada hacia sus dedos. Sus manos parecían estar
funcionando más rápido de lo habitual, haciendo girar los dedos unos

~ 201 ~
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contra otros. En pocas palabras, temió que sus dedos se ataran en
nudos.
–Bueno...−Jaz se frotó el puente con la nariz de nuevo, como si la
acción la ayudara a pensar mejor, tratando de averiguar cómo
explicarlo. Después de todo, Georgia tenía razón, así que tenía que
haber alguna razón para ello.–Probablemente fue una reacción
involuntaria. Quiero decir, a menudo eres besada por Allen y lo besas
también, así que tu cuerpo lo hace por instinto cuando te besan; quiero
decir, no es como si tu cuerpo esperara que otras personas te besaran,
así que obviamente es sólo una respuesta instantánea, completamente
involuntario.
Georgia asintió con la cabeza, como si eso tuviera sentido, pero
sus dedos no dejaron de moverse.–Sin embargo, no explica todo.
–¿Qué no explica?
–Creo que podría ser gay–dijo Georgia.
Jaz volvió a abrir los ojos.–¡¿Gay?! ¿Qué diablos te hace pensar
que puedes ser gay? ¿Sólo porque me besaste también por medio
segundo?–prácticamente gritó. Georgia dio un breve asentimiento y Jaz
rió.–Confía en mí, se necesita un poco más que eso para convertirte en
una lesbiana. No soy tan buena y estoy segura de que no te he pegado
mis piojos–comentó el adolescente.
–¡No creí que lo hicieras!–gritó Georgia.–Quiero decir...–se
sonrojó y apartó la mirada.–Está bien, pasó por mi mente por un
segundo...–confesó.
Jaz se rió de nuevo.–Te lo prometo, pequeña Georgie, no funciona
de esa manera. No hay piojos gays.
–Lo sé. Lo sé. Es sólo que...−Georgia tragó saliva.–...Creo que
realmente disfruté...
Nuevamente, los ojos azules parecían estar listos para caer del
cráneo de Jaz.–¿Lo has disfrutado?–susurró la voz.
–Sí.–La voz de Georgia era baja, pero la respuesta era muy clara.
–Um... bueno, gustarle un beso no te convierte en una lesbiana.
La mujer más joven trató de asegurar a su amiga.
−Probablemente fue sólo un poco de tu soledad apareciendo. Es
decir, probablemente estabas pensando en Allen o algo así.

~ 202 ~
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Georgia asintió, aunque sabía que no era el caso. Podía ver que
Jaz iba a sentarse allí y racionalizar todo lo que pasaba, por lo que
estaba agradecida. Eso era mucho más de lo que ella era capaz de
hacer, después de todo. Apreció el esfuerzo también; Jaz obviamente se
preocupaba por ella y por su tranquilidad. No podía decir eso de
muchas otras personas.
–Me quedé pensando en que podría ser una lesbiana–confesó
Georgia, mirando lejos.
–No te preocupes, Georgie. Se necesita más que el beso de una
lesbiana para convertirte lesbiana. Míralo de esta manera, ¿Alguna vez
has tenido sentimientos románticos por una mujer?
Georgia sacudió la cabeza.–Estoy segura de que no.
–¿Siempre has querido estar con hombres?
–Estoy bastante segura de que lo he hecho.
–¿Has tenido alguna vez algún impulso de estar con una mujer?
–Estoy bastante segura de que no lo he hecho.
–Entonces no creo que seas una lesbiana.
Georgia asintió con la cabeza, a pesar de que todavía estaba un
poco en conflicto con las cosas. No, nunca tuvo sentimientos
románticos por una mujer, pero sintió algo al besar a Jaz. Decidió
descartar todo eso. Si Jaz, una lesbiana, le dijo que ella no era una
lesbiana, se imaginó que lo más inteligente que hacer sería escuchar a
Jaz. Jaz era la experta en el tema entre ellas, después de todo.
–Entonces... ¿Estamos bien?–Preguntó Jazz, mirando sus manos y
luego las manos de Georgia, las cuales notó que no iban más de una
milla por minuto.
–Me gustaría pensar que lo estamos. Todavía soy tu amiga–
respondió Georgia, pensando que era lo correcto decir
Jaz sonrió brillantemente.–Eso es genial. Todavía soy tu amiga
también.–Hubo un silencio incómodo entre ellas, pero Jaz pensó en lo
correcto para decir.–¿Por lo tanto, están mis brownies todavía por
aquí?–preguntó con otra gran sonrisa.
Georgia se rió.–Todavía están aquí. Déjame tomar tu chaqueta y
luego voy a conseguirlos para ti.

~ 203 ~
Al−Anka2019
Jaz sonrió otra vez. Georgia colgó la chaqueta de Jaz y luego
fueron a la cocina a tomar aperitivos. Después de eso, pasaron el rato
como siempre. Las cosas parecían volver a la normalidad, lo cual
estaba bien para Jaz. Por supuesto, Georgia todavía tenía algunas cosas
en mente, pero las guardaba para sí misma.
Eventualmente, Jaz tuvo que irse a trabajar y Georgia quedó sola
con sus pensamientos. De acuerdo, entonces, podría no ser lesbiana
sólo porque disfrutó su beso con Jaz, pero había disfrutado ese beso
con Jaz.
–¿Qué significa todo esto?–Se preguntó Georgia. Al igual que
antes, ella no tenía respuestas.
+++++

Jaz nunca había sido más feliz de entregar pizzas. No era tanto
que hacer su trabajo la hiciera feliz, sino lo que había asimilado de
Georgia en el rato que pasaron de tiempo. Algo sobre saber que a
Georgia le gustaba su beso la hacía sentir ligera y casi vertiginosa, trató
de alejar la sensación, recordándose a sí misma que no saldría nada de
eso ya que Georgia estaba casada y era heterosexual, pero no podía
librarse de la pequeña dicha que corría por sus venas.
Su efervescencia vino a través de ella mientras estaba trabajando
y ayudó a ganar algunas buenas propinas. Se sorprendió de que tanta
gente estuviera encantada de recibir sus pizzas con una sonrisa. Hizo
una nota mental para ir a trabajar de buen humor con más frecuencia.
Jaz fue a casa a silbando...bueno, haciendo algo que se podía
pensar era silbar. Realmente no sabía silbar, pero eso nunca la detuvo,
su madre escuchó el ruido y la puerta principal se abrió, así que sacó la
cabeza de la sala de estar.
–Hey, Jaz, parece que tienes...–Maggie tuvo que hacer una pausa
para recordar la expresión.–Una verdadera vitalidad en tu paso.
Jaz soltó una risa.–No sé si lo llamaría así.
–No, definitivamente parece que has tenido un buen día. ¿Saliste
a conocer a una chica?–su madre le preguntó con una sonrisa burlona.
Otra risa.–Te lo aseguro, mamá, nada de eso pasó. Acabo de pasar
un tiempo con Georgie y luego me fui a trabajar. Tengo un montón de
propinas del trabajo, sin embargo.

~ 204 ~
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–Apuesto a que las conseguiste con una sonrisa como esa. Debe
haber sido un día muy bueno para que te veas tan jubilosa, sin
embargo.
–Supongo que fueron las propinas. Debería poder conseguir
nuevos suministros de arte ahora por culpa de ellas–explicó Jaz con
una gran sonrisa cuando se dio cuenta de lo cierto que era. ¡Nuevos
marcadores y lápices de colores! ¡Hurra!
–Oh, puedo imaginar tu alegría,–Maggie dijo, bastante seria.
Sabía cómo era Jaz cuando se trataba de nuevos suministros de
arte.–Sigo preguntándome dónde has sacado ese lado artístico en ti.
Jaz arqueó una ceja.–¿La haces? Mormor es siempre es la que me
dice que soy como ella con un lápiz.
Maggie se rió y sacudió la cabeza.–¿Has visto a tu abuela dibujar?
Ella es la única que piensa que puede. Si tienes hambre, hice la cena.
–¿Si tengo hambre?−Jaz repitió, su frente se arrugo.–¿Quién eres
tú y qué has hecho con la madre que sabe todos los detalles acerca de
mí?–Bromeo.
–Bueno, asumo que soy ella, ya que sé que esa actitud no viene
por las grandes propinas–comentó Maggie con una sonrisa diabólica.
Jaz gritó y rápidamente se dirigió a la cocina, no queriendo dar
una pista a su madre de cualquier otra cosa que sucedió en su día;
después de comer su ración de cena, decidió ir a tomar una ducha,
mientras iba al baño, metió la cabeza en el salón para ver a su madre,
Maggie estaba sentada en el sofá con un montón de papeles sobre la
mesa de café.
–¿Necesitas algún tipo de ayuda para calificar esas pruebas, Ma?–
Preguntó Jaz.–A menudo ayudaba a su madre con las pruebas de curso
que no se hacían en las hojas de opciones múltiples.
–No, estos son trabajos escritos, así que no creo que puedas
ayudar mucho aquí. Gracias por la oferta, sin embargo,–Maggie
respondió.
–Supongo que tienes razón.–Jaz estaba a punto de irse, pero su
madre la detuvo.
–Sabes, has estado tan malhumorada los últimos días y luego
vienes totalmente bien después de pasar el rato con Georgia–señaló
Maggie.

~ 205 ~
Al−Anka2019
Jaz arqueó una ceja.–¿Es eso un problema?
–Por supuesto no. Siempre estoy feliz cuando estás feliz; estaba
solo haciendo una observación. La maldición del científico, supongo.
Maggie se encogió de hombros.
–Ma, no es nada–le prometió Jaz, sabiendo que su madre iba más
allá de "hacer una observación".
–Yo no he dicho que lo fuera. Fue sólo una observación que
supone que tu felicidad está ligada a Georgia. ¿Estoy equivocada?
Jaz echó un vistazo a sus pies.–Bien, no, supongo que no está
equivocada. Pero, no es nada. Sólo me divertí con Georgie.
–Estoy segura de que lo hizo. Normalmente la pasas bien con ella.
Como con la mayoría de tus amigos.
–Entonces, ¿Por qué hacer una observación al respecto?–
preguntó Jaz con curiosidad.
–No sé. Supongo que viene del hecho de que no hace mucho
tiempo estabas tan hosca que tenías una nube oscura sobre tu cabeza y
ahora estás prácticamente radiante. Esto no es algo típico.
Jaz asintió.–Yo siendo hosca, como dices, no es típico.
–No, no lo es. Pero, de nuevo, estabas triste después de una
noche con Georgia. Esta mujer extrae extrañas reacciones de ti.
Comentó Maggie.
Jaz decidió no responder a esa observación. Sentía como si
estuviera siendo cebada. No iba a morder el cebo, fue a tomar su ducha.
Podría haber jurado escuchar a su madre reírse mientras se alejaba.
¿Por qué demonios me siento como un pez de repente?
+++++

Georgia suspiró mientras trataba de averiguar lo que estaba


pasando con sus emociones. Había disfrutado de ese beso con Jaz. No
había duda de eso, pero había más que eso. A ella le gustaba estar cerca
de Jaz de una manera que pensaba que podría ser más allá de la
amistad. Realmente sentía que podría ser una lesbiana.
–Siento cosas por Jaz...Pero, ella dijo que besarla y disfrutarlo no
me hacía una lesbiana. Después de todo, ella ha besado a hombres
antes y es gay. Nunca me he sentido así con las mujeres. Pero, por otro

~ 206 ~
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lado, nunca me he sentido así. Hay algo en ella que es completamente
diferente de cualquier otra persona para mí y no sé cómo clasificarlo.
Gruñó Georgia a sí misma.
Por lo tanto, admitió la idea de que tal vez no era lesbiana. Era
posible que no tuviera sentimientos románticos por Jaz. Tenía
sentimientos que no sabía lo que eran. Sólo sabía que disfrutaba estar
rodeada de Jaz. Había algo en la forma en la que Jaz la trataba que la
hacía completamente dichosa. Siempre estaba feliz cuando Jaz la
llamaba y se sentía aún mejor cuando Jaz estaba cerca. Luego, estaba la
guinda de la torta, le gusto cuándo Jaz la besó.
–¿Qué significa todo esto?–se preguntó.
No estaba segura de qué significaba todo aquello. Pensó que lo
sabía, pero, otra vez, pensó que probablemente estaba equivocada;
decidió conformarse con estar equivocada. Ella era heterosexual y
estaba felizmente casada con Allen.
Por lo tanto, Georgia decidió dejar de pensar en todos esos
sentimientos desconcertantes. Sólo enfocaría su energía en pasar
tiempo con sus amigas y tratar de no entrar en discusiones con su
esposo. La primera era mucho más fácil de lograr que la segunda; a
Allen le gustaba encontrar fallas y problemas en muchos aspectos de
su vida.
Pero Jaz siempre hacía las cosas mejor.
+++++

Georgia rió mientras se movía alrededor de Jaz en la cocina de su


casa. Jaz estaba sentada en la isla, observándola, como una niña
paciente, esperando por las galletas calientes y frescas; mientras las
galletas estaban en el horno, Georgia estaba recogiendo objetos para
hacer ponquecitos. Quería dar a Jaz algunas para llevar a casa porque
era un gran éxito en la casa Hall aparentemente.
–Oye, Georgie–dijo Jaz mientras Georgia se deslizaba por ella
otra vez. Estaba tratando de ignorar cuánto le gustaba sentir la presión
de los pechos o el trasero de su amiga mientras pasaba.
–¿Sí?–Respondió Georgia, mezclando los ingredientes.
–Sabes que tienes harina en la nariz, ¿Verdad?–Jaz sonrió
maliciosamente.

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–¡No lo hago!−Georgia intentó mirarse la nariz. La acción hizo
que su joven compañera se echara a reír.
–¡Espero que tu rostro no se quede así!–Jaz señaló a su amiga.
–¿Cómo qué?
–Estabas cruzando los ojos.
–¡No lo estaba!–Georgia objetó y ella dio un suave golpe a Jaz,
golpeándola en el hombro.
–¡Claro que sí!–Jaz se estiró y se frotó la punta de la nariz de su
amiga.
Georgia volvió a reír; había estado riendo mucho durante el día;
Jaz dio un paso más y fingió que limpiaba la harina en la mejilla de
Georgia. La acción sólo consiguió más risitas fuera de Georgia. La
artista se rió también, disfrutando del sonido alegre de su amiga.
–Nunca voy a conseguir estos ponquecitos hechos si sigues
jugando alrededor–dijo Georgia, haciendo todo lo posible para sonar
como un regaño, pero era difícil hacerlo sonriendo.
–¿Estoy jugando? ¡No soy la que tiene harina en la nariz!–
Respondió Jaz con una sonrisa.
–No, pero tú eres la que intenta esparcir la harina por todo el
lugar–comentó Georgia.
La pareja se interrumpió al oír la puerta abrirse. Georgia jadeó y
Jaz se volvió hacia su amiga con los ojos muy abiertos, estaba claro que
Jaz quería saber si estaba bien que estuviera en la casa, pero estaba
más claro por la expresión de Georgia que no estaba bien que estuviera
allí.
–Georgia, ¿De quién es el coche que está enfrente de la casa?–
exclamó Allen.
–No, "hola, cariño, estoy en casa" o nada–gruñó Jaz, sacudiendo la
cabeza y frunciendo el ceño.
–Jazzy–dijo Georgia, suplicando a su amiga que no comenzara
nada.
–¿Qué diablos estás horneando otra vez?–Allen resopló cuando
llegó a la entrada de la cocina. Ya estaba frunciendo el ceño, pero todo
su rostro se endureció cuando puso los ojos en Jaz.

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Jaz tuvo la osadía de agitar el brazo como saludo.–Hey, Al, ¿Cómo
te va?–Preguntó con una sonrisa alegre.
Todo eso combinado consiguió un toque de reprimenda del codo
de Georgia.
–¿Qué está haciendo ella aquí?–Allen exigió de saber, fulminando
con la mirada a Georgia y dirigiendo la pregunta a ella.
–Cálmate. No hace falta que te cabrees. Sólo estoy aquí para
recoger unos dulces horneados y estaré fuera de tu cabello,–Jaz le
informó, con la esperanza de calmarlo.
Allen gruñó y luego salió furioso de la cocina, pisando fuerte su
camino arriba. Jaz puso los ojos en blanco ante su comportamiento
antes de concentrar su atención en Georgia. La mujer de piel blanca
sacudió la cabeza y suspiró.
–¿Todo está bien, Georgie?–preguntó Jaz.
–Tan bien como que puede estar. Probablemente está
malhumorado porque el viaje no salió bien. Se vuelve muy irracional e
irritable cuando eso sucede. ¿Qué te parece si tomas las galletas y te
vas a casa? Terminaré los ponquecitos y los podrás recoger mañana–
propuso Georgia.
Jaz pensó en ello por un momento. A ella no le gustaba la idea de
dejar Georgia en la casa con Allen en ese estado de ánimo, pero en
realidad no tenía elección. No era su casa y Georgia era sólo su amiga.
–Llámame más tarde si tienes una oportunidad, ¿Quieres?–Dijo
Jaz.
–Qué dulce,–Georgia hizo un arrullo y le dio a la mujer más alta
un breve abrazo.–Te llamaré más tarde.
Jaz sonrió mientras Georgia sacaba las galletas listas del horno.
Agarró un recipiente para meterlas y condujo a Jaz hacia la
puerta. Las amigas intercambiaron otro abrazo antes de que Georgia
pasara las galletas a Jaz y Jaz saliera por la puerta, Georgia suspiró al
oír que el coche se alejaba y volvió su atención hacia las escaleras.
–No, no voy a correr detrás de él nunca más. Si tiene un
problema, sabe dónde encontrarme–Georgia decidió y regresó a la
cocina para terminar sus ponquecitos.
La mujer de piel clara fue dejada hornear en paz durante casi
media hora. Después de eso, Allen entró en la cocina, todavía con su
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traje de negocios, y se sentó allí. Miró fijamente a Georgia mientras
continuaba con los ponquecitos. Luego suspiró y resopló como si
tratara de llamar su atención, pero ella lo ignoró. Su día había sido
demasiado bueno, pasando tanto tiempo con Jaz, que se negó a dejar
que lo arruinara.
–Entonces, ¿Qué diablos estaba haciendo esa aquí?–Allen
finalmente habló, sonando más allá de agrio y loco en el mundo.
–¿Esa?–repitió Georgia.
–Esa perra alta que te dije que no quería más en mi casa–gruñó.
Georgia jadeó.–¿Por qué llamas a todas mis amigas así?
–¡No es tu amiga! ¡Ella te está usando como todo el mundo y eres
demasiado estúpida para verlo! ¡Estás aquí horneando mierda para ella
y dándole comida gratis! ¡Nunca te librarás de ella a este ritmo y,
cuando te quieras dar cuenta le estarás dando será tu dinero! Sin
mencionar que probablemente ha estado saliendo a hurtadillas de
nuestra casa con alguna mierda de todos modos. ¡Esa es
probablemente la razón por la que no pude encontrar mi reloj de
suerte!–Ladró, golpeando la tapa del mostrador de la isla con el puño.
–Oh por favor. Tomé tu reloj de la suerte para arreglarlo. Lo
arruinaste cuando entraste a la piscina, ¿Recuerdas?–señaló.
–¡Ese no es el punto! ¡No sabes por lo que podría estar saliendo
de aquí mientras juegas a la Reina Baker en la cocina!–Gritó.
–Ella no nos está robando nada, así que deja de suponerlo. Está
aquí para verme y eso es todo–respondió Georgia.
Allen se burló y rodó los ojos, como si lo que ella decía fuera
imposible. –Oh, ¿Y de qué diablos se trata toda esta pastelería? ¡Estoy
seguro de que eso no tiene nada que ver con ella!–rodó sus ojos de
nuevo.
–Solo estás enojado de que yo tenga una amiga más.
–¡Esa es otra cosa! ¿Qué pasa contigo y tener toda esa gente
cuando te dije que no me siento cómodo con eso? ¿Cuándo diablos te
has vuelto tan desconsiderada?–preguntó él, mirándola.
–¿Soy desconsiderada? El hombre que no quiere a ninguna de
mis amigas aquí porque no les gusta, ¿Piensa que soy
desconsiderada?–Los ojos marrones rodaron duro.

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–¡Sí! ¡Esta es mi casa! Yo pago las facturas aquí, ¡Así que espero
que mis reglas sean seguidas!
Georgia frunció el ceño y cruzó los brazos sobre su pecho.
–Oh, lo siento. No sabía que esto fuera sólo tu dominio. ¿Y qué
soy yo, su Alteza Real? ¿La cocinera quizás? ¿La sirvienta? ¿La chica de
servicio?–gruñó antes de quitarse el delantal y arrojárselo a Allen;
luego salió de la cocina, terminó con él y sus horribles discusiones
mata ánimo.
Subió las escaleras y tomó una ducha caliente, pensando que eso
le ayudaría a relajarse. Después de eso, consideró llamar a Jaz, aunque
sólo fuera para levantar su ánimo de nuevo, pero encontró a Allen en el
dormitorio esperando por ella. No parecía particularmente
arrepentido, pero sus rasgos ya no eran tan hostiles.
–No estoy de humor para discutir más, Allen,–Georgia le informó.
–No estoy tratando de discutir. Mira, han sido unos pocos días
difíciles. No pude empujar mi software en todo este viaje por alguna
razón. Estoy cansado–dijo Allen.
Georgia asintió, aunque esas palabras no sonaban como una
disculpa. Sonaba como una excusa de su parte para desahogar todas
sus frustraciones y tratar de hacerla sentir como si tuviera tres
pulgadas de altura, algo que a menudo hacía; bueno, esta vez no iba a
darle la satisfacción.
–Entonces deberías dormir un poco–le dijo ella y salió de la
habitación.
Georgia se retiró a lo que era básicamente su sala de estar; tenía
libros allí que le gustaba leer y pensó que leería por la noche... después
de llamar a Jaz. Esperó un rato para asegurarse de que Allen no la
había seguido o no vendría a molestarla antes de hacer la llamada. La
estudiante respondió antes de que el teléfono lo hiciera su primer
repique.
–Hey, George, ¿Cómo van las cosas?–preguntó Jaz, aunque ya
sabía la respuesta.
–Mucho mejor ahora que he conseguido alejarme de Allen; su
viaje de negocios no fue como esperaba–respondió Georgia.
–Sucede, pero eso no le da el derecho de masticarte como yo sé
que lo hizo–sostuvo Jaz. Había recibido este tipo de llamadas antes,
aprendiendo más acerca de cómo Allen a menudo trataba a Georgia
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cuando llegaba a casa después de estar ausente durante días enteros,
haciendo solo−Dios−sabía−que. Lo aborrecía y eso estaba muy claro.
–Sólo está enojado consigo mismo y se desahoga conmigo.
–Bueno, me gustaría descargarme con su culo. ¿No has hecho
nada más que amarlo y está tratando de arrancarte la cabeza antes de
que incluso te diga "hola"?
Georgia suspiró.
–Creo que verte aquí lo empeoró. Realmente tiene este problema
con que mis amigas estén en la casa.
–Sí, pero estoy segura de que no le importa que sus amigos estén
en la casa. Pero, eso es otro asunto extraño por sí solo; entonces,
¿Cuánto tiempo discutieron esta vez?
–No largo. Se quejó y gimió y luego salí. Realmente no quería
escucharlo después de tener un gran día contigo. No iba a dejar que me
bajara el ánimo sólo porque era infeliz.
–Muy bien, pequeña Georgie–declaró Jaz y se oyó una sonrisa en
su voz.
Georgia nunca llegó a leer un libro. Se quedó al teléfono con Jaz,
explicando la discusión con Allen y también lo mucho que le dolían sus
palabras.
Parecía pensar que su juicio era pobre y que nadie quería estar
cerca de ella sin querer algo. Jaz le aseguró que estaba lejos de la
verdad y concluyó que Allen era sólo un hombre miserable que quería
que otros fueran miserables como él. Georgia no lo defendió, ya que
parecía cierto.
Pasó la noche al teléfono con Jaz. Cuando empezó a bostezar en la
boquilla, Jaz le dio buenas noches y su llamada concluyo. Georgia
volvió a su dormitorio para encontrar a Allen acostado. Cuando se
sentó en la cama, él le dio la espalda. Eso solía ofenderla y hacerla
sentir castigada, pero no había tenido ese efecto últimamente. Lo
ignoró y tuvo un sueño tranquilo.
+++++

Jaz observó cómo Georgia se acercaba a ella mientras


descansaban en el sofá de su casa. Últimamente, Georgia había sido
más sensible con ella, no que se quejara. Pensó que estaban de vuelta al

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nivel de comodidad de antes; antes de que Georgia se enterara de que
había estado ocultando el hecho de que era lesbiana.
A Jaz le gustaba la cercanía, pero sobre todo con Georgia; así que,
cuando Georgia terminó descansando en contra de ella mientras tenían
una maratón de películas, Jaz puso sus brazos alrededor de Georgia y
aceptó el contacto. Georgia suspiró alegremente y se acurrucó lo más
cerca posible. En poco tiempo, la televisión las estaba mirando y
estaban durmiendo una contra la otra. Se despertaron, sorprendidas
por un fuerte grito.
–¿Qué diablos está pasando aquí?–gritó Allen a todo pulmón,
mirando a las dos mujeres en el sofá. Georgia saltó al darse cuenta de
que su marido la había sorprendido durmiendo en el regazo de Jaz.
–¡Allen, no es lo que parece!–Declaró Georgia, no creyendo que
tuviera que pronunciar esa frase con respecto a dormir sobre una
mujer, pero como era Jaz, las cosas eran diferentes.
–¡Te quiero fuera de mi casa ahora!–Gritó Allen, señalando con
un dedo amenazante a Jaz.
Jaz bostezó y le hizo un gesto con la mano.
–Está bien, está bien. Me voy.–tomándose un querido y dulce
tiempo.
–¡Vete al infierno ahora, maldita pervertida! ¡No sé qué coño los
parásitos de tu culo creen que está haciendo!, ¡Pero no lo estoy
teniendo!¡No quiero tu puta especie en mi casa, nunca!–El rostro de
Allen se estaba al rojo vivo de furia y por estar gritando a todo pulmón.
–¿Mi tipo?−Jaz repitió con una ceja arqueada, pero ignoró eso.
–¿Crees que puedes venir aquí y aprovecharte de Georgia porque
ella confía en ti y no sabe lo que estás haciendo? Bueno, no puedes ¡Así
que lárguese de mi maldita casa ahora!
Jaz miró a Georgia, que parecía dispuesta a estallar en lágrimas
de vergüenza y el miedo. Jaz extendió la mano, lista para consolar a su
amiga, pero pensó lo mejor. Si él pensaba que estaba tratando de hacer
algo con Georgia sólo por dormir acurrucadas en el sofá, dudaba que
ayudaría si acariciaba a Georgia de cualquier manera. No obstante,
Georgia extendió la mano hacia ella.
–Deberías irte a casa–le dijo Georgia a la mujer más joven,
tocándole una mano tan solo por un momento.

~ 213 ~
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Jaz asintió con la cabeza para demostrar que comprendía y le dio
a Georgia una mirada tierna, lo cual fue suficiente para la mujer mayor.
Jaz consiguió salir mientras Georgia se volvía para enfrentar al irritado
Allen.
–¿Qué coño fue eso? ¿Vengo a casa y las encuentro acurrucadas
en el puto sofá? ¡Esa perra grande probablemente está tratando de
joderte! ¡No me sorprendería si fuera una puta lesbiana comecoños!
Proclamó Allen, levantando los brazos como si intentara tocar el
techo.
Georgia estaba a punto de informarle de que Jaz era lesbiana,
pero que eso no la convertía en una mala persona como él parecía
pensar que sí. Sin embargo, tenía la sensación de que si él sabía que Jaz
era lesbiana empeoraría las cosas, así que guardó esa información para
sí misma. En cambio, defendió a Jaz como su amiga.
–¡Cálmate! Estábamos viendo un montón de películas y
dormimos durante una. No es para tanto–Georgia resopló. Sus ojos en
forma de almendra lo miraron fijamente, pero la mirada severa no tuvo
ningún efecto en él.
–¿No es para tanto? ¡Probablemente te estaba acariciando en tu
maldito sueño! Eres demasiado confiado, Georgia. ¡No sabes qué
demonios quiere esta mujer de ti!
–¡Quiere ser mi amiga!–gritó Georgia, deseando meterle esa idea
a través del cráneo.
−¡No, no lo hace! ¡Es como todos las demás! ¡Sólo te está usando
para cualquier propósito enfermizo que tenga!, probablemente ya nos
robó un montón de veces y no te diste cuenta porque estabas
demasiado ocupada siendo tonta y haciendo sus malditas galletas
mientras ella lo hacía.
–No soy tonta–gruñó Georgia, frunciendo el ceño ante el insulto.
–¿No?–Sonaba escéptico y el hecho de que él se levantara de
nuevo en choque no ayudó. Luego arqueó una ceja.–¿Crees que toda
esta mierda de hornear no es ser tonta? Déjame decirte algo, Georgia,
he estado allí en el mundo de los negocios, golpeando el pavimento y es
difícil. Ese maldito sueño estúpido que tienes de poseer una panadería
es sólo eso... ¡Un sueño!
Georgia jadeó, demasiado atónita para hablar. Se había
aventurado en territorio prohibido y pisoteado por todas partes. Su

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sueño era poseer su propia panadería, que había sido una ambición
desde que era una niña pequeña, desde que viajaba con su padre a sus
restaurantes. La había puesto en suspenso para que Allen pudiera
poner su negocio en marcha y ahora él la estaba llamando estúpida y
diciéndole que nunca lo lograría. Tampoco se detuvo allí,
especialmente porque estaba demasiado aturdida para interrumpir.
–Dejas que todo el mundo llene tu cabeza con toda esta mierda
acerca de tu pastelería, ¡Pero todo lo que realmente tienes es un
pasatiempo estúpido de mierda que otros utilizan para tomar ventaja
de ti! Pero, ¡Eres demasiada estúpida para ver eso también! Haces
todas estas estúpidas tortas para las personas que pretenden ser tus
malditas amigas, ¡Pero no lo entiendes! ¡Sólo te están usando! ¡No les
gustas! ¡A nadie le gustas!
La diatriba de Allen se terminó con una bofetada dura a su
mejilla derecha. Su cabeza se quebró a un lado mientras su mano se
acercó inmediatamente para acunar el área lesionada. Miró fijamente a
Georgia, aparentemente incrédula de haberla golpeado. Sus propios
ojos estaban llenos de lágrimas e indignación.
–¡Fuera de aquí!
–¿Vas a echarme de mi casa? ¡Ja!–Declaró, burlándose de ella
para compensar el hecho de que ella había herido gravemente su
mejilla con ese golpe.
–¡Bien!
Georgia salió corriendo A su habitación, arrojando algo de ropa
en una maleta. Agarró su bolso y su teléfono celular, dejando la casa en
un arrebato mientras Allen la observaba irse, todavía sosteniendo su
mejilla. Se marchó por la calle, con determinación en su zancada y un
tornado de emociones en sus ojos. ¡Al infierno con él!

El capítulo 13: Una Tragedia Griega

Jaz estaba en casa, preocupada por dejar a Georgia a solas con


Allen cuando, afortunadamente, recibió la llamada telefónica que había
estado esperando.

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–Oye, Georgie, ¿Estás bien?–preguntó, contestando el teléfono en
el primer timbre.
Georgia gimió.–Realmente no. Jazzy, ¿Crees que puedes salir esta
noche?
–Por supuesto, para ti, cualquier cosa. Voy a poner mis zapatos y
estar en su casa en como treinta minutos.
–No, no estoy en casa.
–¿No estás en tu casa?–Jaz repitió con un tono desconcertado.
–Me dijo tantas cosas horribles y traté de echarlo, pero no se
quería ir–comenzó a llorar Georgia mientras trataba de explicar.
–Ah, así que te fuiste. Dime dónde estás y estaré allí tan pronto
como pueda.
Georgia rápidamente dijo que el nombre del hotel y Jaz estaba en
movimiento. Se mantuvo en la línea mientras Georgia lloraba
principalmente cuando intentaba explicar lo sucedido. Jaz realmente
no estaba recibiendo la historia debido a todo el llanto, pero sabía que
estaba recibiendo todo el dolor desgarrador. Le dolía porque Georgia le
dolía.
Jaz no estaba segura de cómo había llegado al hotel sin
estrellarse, considerando lo enfadada que estaba mientras conducía;
estaba hirviendo de rabia porque Allen se atrevió a hacerle daño a una
de las mujeres más dulces del mundo, en su opinión, por supuesto,
haciendo las cosas peor, Jaz sintió que no importaba lo que Allen
hiciera, Georgia probablemente no podría defenderse apropiadamente
porque no era simplemente ese tipo de persona; claramente olvidó lo
controvertida que fue Georgia una vez con ella; pero, de nuevo, aunque
recordara, sabía que la mujer mayor retrocedería si ambas partes
coincidían en que la discusión era inútil.
Jaz golpeó su cabeza en el techo de su coche mientras salía con
un poco de pánico, no le gustaba la idea de Georgia en un hotel. Nunca
se sintió bien con Georgia estando sola, pero estar sola en un lugar
extraño era demasiado para ella. Deseaba poder hacer algo, pero no
sabía que, si llevaba a Georgia a casa, nunca oiría el final. Aunque, no
estaba segura de sí Georgia estaría de acuerdo con eso en primer lugar.
–Georgia probablemente tiene demasiado orgullo para quedarse
conmigo, incluso si necesita un lugar para quedarse–consideró la chica.

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Jaz apenas tuvo a la vista del hotel, estuvo feliz de que no era una
pocilga. De hecho, parecía un hotel muy decente, pero todavía
engendró dolor y preocupación en Jaz. Fue a la habitación que Georgia
dijo que estaba y llamó a la puerta. Podía oír a alguien que venía a la
puerta del otro lado y sospechaba que la persona estaba tomando un
momento para mirar a través del orificio de la puerta.
–¡Oh, Jazzy!–gritó Georgia, abriendo la puerta, revelando su
rostro manchado de lágrimas.
–Oye, pequeña Georgie,–Jaz arrullo y luego sus ojos cayeron en la
mano de Georgia, notando algo extraño.–¿George, estás bebiendo?
–¿Eh?–Georgia hizo una mueca de perplejidad y luego bajó la
vista a su vaso.–Este es mi primero.
–Hmm...–Jaz tomó el vaso.–Vamos a tratar de permanecer sobrias
por un tiempo, para que puedas explicar lo que pasó y luego puedes
beber todo el licor caro del hotel que quieras.
–¿Me cuidaras mientras lo hago?–preguntó la mujer de piel
blanca en voz baja.
–Por supuesto que lo hare. Ahora, dime qué pasó.
Georgia asintió y dio un paso más en la habitación, seguida por
Jaz. La joven morena dejó la bebida antes de sentarse al lado de
Georgia sobre la cama. Tan pronto como estuvo cerca, Georgia se
arrojó sobre Jaz y comenzó a llorar a moco tendido. Jaz la envolvió en
un abrazo protector y apretado mientras acariciaba suavemente el
hombro para ayudarla a sentirse mejor.
–¿Qué pasó, pequeña Georgie?–preguntó Jaz en voz baja.
−¡Fue tan cruel! Entiendo que estaba enojado porque sus últimos
viajes de negocios no fueron productivos, ¡Pero seguía siendo tan
cruel! ¡Me llamó estúpida y se burló de mi sueño de poseer una
panadería! ¡Incluso dijo que a nadie le gustaba y todas mis amigas sólo
querían usarme!–Georgia se lamentó, una mano agarrando el bíceps de
Jaz.
–Oh, Georgie, sabes que no es cierto. Me gusta mucho pasar
tiempo contigo y estoy segura de que a tus otras amigas también, eres
una persona maravillosa y estoy segura de que todo el mundo se
deleita en estar cerca de ti como yo–Esperaba Jaz asegurarle a su
amiga.

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–¿Y si tiene razón? Mis otras amigas siempre me están pidiendo
cosas...–Georgia gimoteó mientras se alejaba y se aferraba a la mujer
más alta sólo un poco más apretada.
Jaz frunció el ceño por un momento, enojada de que Allen
realmente se aprovechara de las inseguridades de Georgia durante una
pequeña discusión.
–¡Eh, no está bien! ¡Eres una persona maravillosa, Georgie! ¡No
hay nada malo en el mundo contigo y tus amigas te quieren a muerte!
suena como si solo estuviera amargado y enojado con el mundo y
descarga su frustración en ti.
–Lo sé, pero ¿Y si realmente quiso decir esas cosas? ¿Y si él cree
que esas cosas que dijo?–Los dedos de Georgia estaban a punto de
ponerse en marcha, haciendo girar como hacían a menudo, pero Jaz
puso su mano sobre Georgia justo cuando sus dedos se juntaron.
–¡Entonces es un imbécil! ¡Un tonto del culo! ¡Eres una mujer
maravillosa, talentosa, hermosa y todas tus amigas probablemente te
adorarán tanto como yo! No sé qué lo haría mentirte además del hecho
de que es un jodido idiota, pero te prometo que eres muy querido por
todos los que están agraciados con tu presencia,−Jaz declaró con fuego
en su tono y pasión en sus ojos.
Georgia se apartó un poco, deseando mirar a los ojos de Jaz;
podía ver la convicción allí. Jaz verdaderamente creía en ella, Jaz
honestamente la adoraba como dijo. Georgia sintió más lágrimas en sus
ojos, pero no fue de tristeza o dolor. Era como si algo dentro de ella se
encendiera, la hacía sentir entera, y traía lágrimas con ella.
–Jazzy...–Georgia sopló el apodo.
–¿Sí? –preguntó Jaz.
–Te adoro también–Georgia confesó y antes de Jaz tuviera
tiempo para pensar en lo que eso significaba, suaves labios estaban
sobre los suyos.
Jaz gritó con sorpresa, pero rápidamente se rindió a la sensación,
amando los labios de Georgia contra los suyos. Su mente trató de
señalar cuán innobles eran sus acciones, pero ella no podía parar.
Georgia era demasiado tentadora y cedió a la dulce sensación con
demasiada facilidad.
Jaz no era la única que cedió a sus más bajos instintos; ahora que
Georgia estaba besando a Jaz por segunda vez, se dio cuenta de lo

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mucho que disfrutaba de esta acción con Jaz. Había una suavidad, una
ternura en Jaz a la que Georgia no estaba acostumbrada en su pareja,
pero definitivamente le gustaba, nunca se dio cuenta de lo hermoso y
beatifico que podría ser un beso hasta ahora.
Una vez que ambas aceptaron que no iban a alejarse, el beso se
transformó en pasión cruda. Sus bocas se abrieron y sus lenguas se
encontraron. Incluso entonces, sus lenguas se acariciaban con
impaciencia más que cualquier otra cosa, algo a lo que Georgia no
estaba acostumbrado. Georgia estaba acostumbrada a sentir que iba a
ser devorada, como si Allen tratara de comerse su cara. Pero no con
Jaz.
Besar a Jaz la movía, tanto emocional como espiritualmente, casi
como si trascendiera todo placer mundano. También se mantuvo suave
a través de toda la experiencia. Georgia acabó moviéndose y
prácticamente sentada en el regazo de Jaz. Las manos de la mujer más
joven se movían por su propia voluntad, yendo de la espalda de
Georgia a su frente. Georgia gimió en la boca de Jaz mientras sentía
fuertes manos masajear sus pechos. Incluso un movimiento que
Georgia habría pensado perverso en otra persona fue suave y muy
emotivo cuando lo hizo Jaz.
A medida que el beso y el tacto continuaron, la mujer mayor lo
comparó de nuevo con su marido. Allen nunca amasó sus pechos con
tal cuidado y la hizo sentir algo como un placer suave. A menudo, sólo
la buscó a tientas, la apretó, o incluso la mordió. A veces, dolía y
gritaba, pero tomaba muchas protestas para que cesara el severo
tratamiento a su cuerpo. No era algo que él hacía todo el tiempo, pero
él lo hizo y se acentuó en su mente en el momento. La forma en que Jaz
la tocaba era infinitamente mejor que Allen y apenas habían hecho
nada.
Mientras se alejaban para tomar el aire, Jaz miró hacia Georgia
con una mirada vidriosa.–¿Está todo bien?–susurró la artista, dudando
de que pudiera detener sus manos si no estuviera bien; maldita sea,
¡Georgia se sentía tan bien!
–Por favor–contestó Georgia con un tono de aliento–Por favor,
tócame.
Jaz gimió ante las palabras, seguro de que ella no sería capaz de
detenerse ahora. Georgia la alentó más al ir a por otro beso,
aparentemente más profundo que el primero. Tan pronto como Jaz

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sintió los labios por sí misma, sus manos comenzaron a moverse,
amasando la carne amortiguada del pecho de Georgia.
Georgia fue la que progresó más allá, retrocediendo a la cabecera
de la cama. Jaz estaba tan encantada que la siguió sin darse cuenta, sólo
queriendo seguir besando y tocando. Georgia envolvió sus brazos
alrededor del cuello de Jaz, por si acaso la mujer más joven decidía
escapar. Pero, estaba claro que Jaz no estaba pensando más allá de los
labios contra los suyos y la sensación del cuerpo al que la invitaron a
tocar.
La mente de Jaz estaba nadando en la sensación y la
incredulidad. Había soñado con estar con Georgia, pero nunca pensó
que algo así sucedería en la vida real. Estaba a punto de cuestionar su
cordura cuando Georgia se arqueó contra ella y la hizo gemir en voz
alta. De acuerdo, concluyó, esto no era un sueño. Nada nunca se sintió
tan bien en un sueño.
Jaz se apartó un poco.–Georgia...–Besó de nuevo los labios de la
mujer mayor antes de alejarse para continuar.–No creo...–Otro beso,
más profundo que antes.–Poder parar...–Finalmente confesó.
–Entonces no lo hagas–le rogó Georgia, frotándose contra la
espalda de Jaz, sintiendo los músculos de la mujer alta moverse en
respuesta a su atención.
Jaz gimió, pero tuvo que seguir ese comando. Todo era
demasiado. Buceando, empezó otro beso caliente, sintiendo que
Georgia gemía en su boca y la tragó como si fuera comida deliciosa,
Georgia se retorció debajo de ella mientras saqueaba la boca de
Georgia; la mujer más pequeña hizo lo posible para dar lo mejor que
pudo.
En poco tiempo, las manos de Jaz se movían, pasando bajo la
camisa de Georgia para descubrir cómo se sentía su piel. Jaz siseo de
placer cuando sintió la superficie plana del abdomen de Georgia, siguió
adelante y hacia arriba, casi se derrumbó sobre Georgia cuando sintió
el encaje de su sostén y luego la hinchazón de sus pechos.
Georgia gritó y arqueó la espalda de nuevo, tratando de ser más
amigable con las manos de Jaz. El tacto era tan adorador y amoroso,
como nada Georgia había experimentado antes. El simple movimiento
hizo que pareciera que Jaz la reverenciaba; agarrando puñados de
camisa de Jaz, trató de acercar a la artista a ella, sintiendo como si
desease que ellas se convirtieran en una sola entidad, infinitamente
cerca.
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Jaz terminó su beso, necesitando decirle a Georgia lo que
pretendía hacer a continuación.–Voy a desabotonar tu camisa, ¿De
acuerdo?–Le informó a la mujer normalmente tímida. Se sorprendió al
ver cómo estaba enrojecida Georgia y cómo ansiosamente asintió con
la cabeza para responder a la pregunta.
La estudiante universitaria hizo brevemente el trabajo de la
camisa de Georgia y empezó a besar su camino a la carne recién
expuesta. Georgia intentó mantener los ojos abiertos, para ver lo que
Jaz hizo, pero cuando Jaz comenzó a mordisquear ligeramente su
cuello, sus ojos se cerraron de manera espontánea. Sin embargo,
volvieron a abrirse cuando las manos de Jaz comenzaron a moldear sus
pechos. La mujer mayor concluyó que Allen había estado haciendo algo
muy mal todos los años que tocó su escote.
Georgia soltó un grito de puro placer mientras sentía las manos
de Jaz acariciar y dar forma a sus pechos. Jaz no parecía oír,
completamente cautivada por su tarea. Sus besos flotaban por el cuello
de Georgia y luego su boca donde estaban las manos, Georgia no estaba
segura de qué esperar porque hasta ahora el encuentro no era nada
como ninguna de sus otras experiencias sexuales.
Jaz mordisqueó cada uno de los senos de Georgia, sin pasar
demasiado tiempo en ninguno de los dos y felizmente cambiando entre
ellos. Georgia estaba segura de que iba a derretirse por las atenciones;
una parte de se estaba derritiendo de todos modos, estaba
acostumbrada a que sus pechos fueran tratados un poco más
bruscamente; Allen tendía a morder más que mordisquear.
–Oh, Dios,–gimió Georgia mientras la lengua de Jaz lanzaba
ligeramente su pezón derecho.
–Oh, eso no es nada,–murmuró Jaz. Después de todo, Georgia
seguía usando su sujetador. La mujer más joven rápidamente rectificó
ese problema.
Georgia sintió como si saltara de su piel cuando sintió la lengua
de Jaz contra su pezón desnudo. Se estremeció y gimió fuertemente
mientras la lengua y los dedos de Jaz jugaban con dos áreas
particularmente sensibles de su cuerpo. Se agarró a los hombros de Jaz
para asegurarse de que Jaz no se moviera, pero también para
asegurarse de que no saliera de la cama.
–Más...–Georgia se encontró implorando.–Más...–Rápidamente se
convirtió en un canto.

~ 221 ~
Al−Anka2019
Jaz gimió y el ruido retumbó contra el pecho de Georgia.
Pronto Jaz se deslizaba por el tembloroso cuerpo de Georgia y
Georgia todavía se aferraba a ella, por lo que básicamente tomó la
camisa de Jaz mientras la artista se movía. Jaz notó que estaba
perdiendo la parte superior, así que se sentó para arrojar la camiseta,
sin perder un latido, volvió a Georgia, agarrando sus pantalones y
tirándolos hacia abajo. Georgia no se dio cuenta de que sus bragas
habían ido con sus pantalones hasta que sintió Jaz acariciando sus
muslos desnudos.
Georgia soltó un largo gemido gutural.
–Jazzy, fuera–imploró, buscando los pantalones de Jaz.
Jaz gruñó.–Te estás volviendo mandona–declaró y luego disparó
a Georgia una sonrisa feroz. –Me gustas mandona. Los quiere afuera,
los consigues afuera,–ella contestó.
La mujer más alta se sorprendió cuando las manos de Georgia
fueron directamente a su cintura, desabrochando sus vaqueros,
Georgia fue capaz de empujar sus pantalones y ropa interior de sus
caderas y después de eso Jaz se hizo cargo. Un gemido escapó de
Georgia cuando Jaz tuvo que dejar la cama por un momento para salir
de sus pantalones por completo, pero Georgia no estuvo sola por
mucho tiempo.
Jaz inclinó su cuerpo desnudo contra la figura desnuda de
Georgia y un fuerte gemido casi gutural resonó por la habitación,
ninguna de las dos estaba segura de quién hacía el sonido y no les
importaba. Jaz entró con otro beso profundo a la boca de Georgia, que
Georgia regresó con tanto fervor. Cuando el beso progresó, Jaz separó
las piernas de Georgia presionando su muslo contra el centro de
Georgia. Georgia se estremeció ante la sensación.
–Voy a hacer que te sientas tan bien, nena,–Jaz prometió con
laceración de su voz.
Georgia asintió con la cabeza, su voz pegada en su garganta. Si
hubiera podido responder, le habría asegurado a Jaz que ya la hacía
sentir tan bien. Pero, entonces aprendió de lo que Jaz estaba hablando.
Jadeó, sintiendo los dedos de Jaz explorando su área más íntima.
–Oh, Dios–murmuró Georgia, con los brazos envolviéndose
alrededor de Jaz una vez más, anclándose a la artista.

~ 222 ~
Al−Anka2019
Jaz sonrió y trazó ligeramente el nuevo tesoro debajo de las
yemas de sus dedos.–Quieres esto tan mal. Puedo sentirlo y me
encanta–comentó.
Georgia volvió a asentir con la cabeza, frunciendo los dientes, Jaz
estaba tentada de hacer que la mujer mayor le pidiera un poco, pero no
quería estropear su momento. Lo último que necesitaba era que todo
cesara ahora. Por lo tanto, subió la apuesta y provocó que Georgia
prácticamente convulsionara mientras tocaba el lugar más dulce de
todos.
–Justo ahí–Georgia gimió, moviéndose para tratar de presionarse
contra la mano de Jaz aún más.
–¿Justo ahí? Pero, ¿Qué hay de aquí?–Preguntó Jaz, deslizándose
un dedo dentro. Un suave gemido escapó de ella al sentir la ardiente y
suave pasión que era Georgia.
Georgia gritó.–¡Allí también!–Sus dedos se clavaron en la piel
morena que se cernía sobre ella.
Jaz sonrió de nuevo antes de inclinarse para besar la garganta de
Georgia mientras construía un ritmo, deslizando fácilmente dos dedos
en su amante. Se maravilló de lo sensible Georgia era y de cómo se
sentía como si estuviera haciendo una peregrinación. Su pulgar
continuó masajear el dulce punto de Georgia, reverenciando a la mujer
mayor. Georgia sintió honrada más allá de la creencia cuando Jaz buscó
a su alma, o por lo que se sentía así de todos modos.
Los gemidos, los gritos y la manera en que Georgia se aferraba a
ella estaban llegando a ser demasiado para Jaz, que se sentía exaltada a
su manera. No podía imaginar a Georgia agarrando a nadie de la
manera en que Georgia la sostenía. Al poco tiempo, Jaz se frotaba el
muslo de Georgia y construía su propia ola de éxtasis mientras se
aseguraba de que Georgia seguía subiendo. Ambas se perdieron en la
sensación, incapaces de creer lo fantástico que fue toda la sesión.
–Te sientes tan bien, tan dulce, tan celestial–susurró Jaz a su
amante y fue recompensada con gemidos roncos mientras entregaba
felicidad pura a la mujer mayor.
Georgia no podía concentrarse y no sabía cómo responder; pensó
que su cabeza podría volar de sus hombros mientras se acercaba cada
vez más al borde. Cuando se levantó, agarró la espalda de Jaz, con las
uñas mordiendo la piel morena con más fervor que antes.
–Oh, Dios, oh, Dios, oh, Dios,–pintó Georgia todo el tiempo.
~ 223 ~
Al−Anka2019
Jaz no parecía notar los arañazos, presionando. Pronto, Georgia
estaba arañando la espalda de Jaz cuando alcanzó el pico por segunda
vez. Jaz todavía no se detuvo; era como si estuviera poseída. Por
tercera vez, Georgia gritó, arañó a Jaz de nuevo aún más, y luego se
derrumbó contra las almohadas, sintiéndose gastada, pero no
queriendo admitirlo. Eso no detuvo a Jaz, que finalmente cayó al límite
después de traer a Georgia allí por cuarta vez.
–Eres maravillosa,–susurró Jaz antes de besar la frente sudorosa
de Georgia.
Jaz se dejó caer al lado, sin querer aplastar a Georgia con su peso.
Georgia se acurrucó contra su costado tan pronto como se acomodó
sobre una almohada. Como era de esperar, ambas se quedaron
dormidas en cuestión de segundos sin pensar en lo que acababa de
suceder.
+++++

Jaz bostezó y se despertó, notando que nada a su alrededor


parecía familiar. Por un momento, se quedó perpleja y pensó que
acababa de tener el sueño más asombroso. Después de ese
pensamiento, se dio cuenta de que había un peso presionado contra
ella. Miró hacia abajo y sus ojos casi salieron de su cráneo.
–Oh, dios, no, no, no, no–murmuró Jaz, rezando para que las
cosas no fueran como parecían. Tal vez todavía estoy dormida o tal vez
estoy realmente jodidamente borracha y que no es Georgie. Estoy tan
borracha que me enganché un poco una tía buena y estoy alucinando
que se parece a Georgie. No sonaba muy plausible.
Respirando profundamente, Jaz trató de mantener la calma,
prefería pensar que no pasaba nada...simplemente se quedaron
dormidas en la misma cama...abrazadas... y desnudas; perfectamente
normal, deseaba poder asegurarse. ¡Por supuesto que no era
perfectamente normal! ¡Estaba desnuda en la cama con su AMIGA
HETEROSEXUAL CASADA! ¡Había tantas cosas mal con eso!
–Mierda, ¿Qué coño estaba pensando? ¿No me hablo después de
que la besé como a una puta idiota y ahora hago esto? ¡Mierda, me va a
patear el culo!–Jaz silbó, abofeteándose en la frente.
En un momento de estupidez, Jaz pensó que podría levantarse de
la cama y salir furtivamente de la habitación. Por supuesto que eso no
borraría lo que pasó. Tal vez Georgia piense que fue solo un sueño

~ 224 ~
Al−Anka2019
extraño... que ella tenía mientras dormía desnuda... ¿Qué infierno está
mal conmigo?!
–Está bien, está bien, está bien, obviamente me tomé una mierda
de pastillas estúpidas y necesito salir de aquí para salvar lo que el
infierno todavía pueda existir entre Georgie y yo–decidió Jaz.
Apenas se movió cuando Georgia se movió contra ella y gimió un
poco en su sueño. Jaz se volvió para asegurarse de que la mujer más
pequeña todavía estaba descansando y luego trató de moverse de
nuevo. Los ojos marrones se abrieron cuando Georgia se aferraba a Jaz
un poco más apretado.
–¿Adónde vas? –preguntó Georgia en voz baja, áspera de sueño y
de gritar antes.
–Um... Mira, Georgie, lo siento mucho–Se disculpó Jaz.
Estaba bastante segura de que ésta era la primera vez en su vida
que se disculpaba por darle a alguien orgasmos múltiples.
Georgia parpadeó confundida.–¿Lo siento?
–¡Por esto! Quiero decir, ¡Deberías haber aprendido! ¡No quiero
perderte como amiga y hago algo estúpido como esto!
–Jazzy, cálmate. Tú no hiciste nada malo–Georgia intentó
asegurarle a la artista obviamente asustada.
–¡No hice nada malo! ¡Tuve sexo con mi heterosexual amiga
casada! ¡Hay tantas cosas equivocadas en eso!–Gritó Jaz.
–Jazzy, no te estás calmando–Georgia señaló y comenzó a frotar
el hombro de Jaz. Había aprendido varios de los puntos débiles de Jaz
cuando se acurrucaron en el sofá, así que pensó que el frotamiento de
los hombros sería suficiente. Si no, siempre había el frotamiento de la
panza.
–¡Por supuesto que no me estoy calmando!–Gritó ella y su pecho
comenzó a tensarse. Bien, tal vez necesite calmarme o esto va a ir más
allá de lo incómodo.
–¿Tienes el inhalador contigo?–preguntó Georgia, oyendo cómo
la respiración de Jaz se aceleraba.
–En mi bolsillo, pero no lo necesito. Como dijiste, necesito
calmarme. Debería estar bien mientras yo permanezca en calma–dijo
Jaz, hablando más para sí misma que para Georgia. Ambas

~ 225 ~
Al−Anka2019
permanecieron en silencio por un momento, dejando que la mujer más
alta se apaciguara.
–¿Estás bien?–preguntó Georgia, volviéndose para concentrarse
en Jaz mejor, mirándola a los ojos.
Jaz asintió.–Creo que sí.
–Bueno. Ahora, antes de empezar a pedir disculpas otra vez, no
hiciste nada malo. Te pedí esto, te rogué unas cuantas veces si
recuerdo bien y no me arrepiento de esto–proclamó Georgia con voz
fuerte.
–¡Pero, estás casada... y eres HETEROSEXUAL!
Georgia le dio a su amiga una mirada uniforme.–Jaz, en primer
lugar, no estás calmada como dijiste, segundo, no puedes decirme lo
que soy. Ya que ni siquiera yo lo sé. He estado pensando en ello desde
que me besaste.
Subió una ceja.–¿Has estado pensando en ello?
–Nunca he estado en una posición en la que estar con una mujer
pareciera plausible, pero honestamente, cuando me besaste, sentí más
que maravilloso. Incluso divino. Es cierto, no mucha gente me ha
besado en mi vida para que yo hable de tener otros besos mágicos,
pero el tuyo fue definitivamente especial. El tuyo es lo que esperaba
que mi primer beso fuera. Desde entonces, me he estado preguntando
si tal vez la razón por la que mis otros besos no han estado cerca es
porque podría sentirme atraída por las mujeres–Explicó Georgia.
–Georgie, creo que podría estar apresurándote aquí, quiero decir,
estás casada,–señaló Jaz.
–Lo sé. Lo sé.−Georgia suspiró. No quería pensar en eso en ese
momento. Parecía como si estuviera casada con alguien que era muy
emocionalmente abusivo y ella preferiría concentrarse en el hecho de
que estaba actualmente con alguien que era su apoyo, amable y
cariñosa.–Pero, nunca exploré este lado de mí misma, nunca supe que
podría existir hasta que llegaste. Estar contigo se sentía bien. Era casi
espantoso lo bien que se sentía.
Jaz asintió con la cabeza como si la entendiera, pero ella apenas
tenía control sobre lo que estaba pasando. ¿Significaba eso que Georgia
quería estar con ella? Bueno, eso sería genial; estaba muy unida y
atraída por Georgia. Le encantaría que Georgie fuera su novia, pero
había un pequeño problema: Allen Blake, el marido de Georgia.

~ 226 ~
Al−Anka2019
Jaz no quería parecer ingenua, imprudente o simplemente
"joven, tonta y llena de ganas" por así decirlo, así que no quería asumir
que lo que ella y Georgia hicieron significaba algo más que reconfortar
a Georgia después de una noche difícil. Sería estúpido suponer que algo
pasaría con ellas después de esta noche, pensó. Sólo esperaba que
siguieran siendo amigas.
–Entonces... ¿No estás enfadada conmigo?–Preguntó Jaz, sólo
para estar segura.
–No, Jazzy, no estoy enfadada contigo. Ahora, ¿Podemos volver a
dormir? Realmente me desgastaste–comentó Georgia con una sonrisa
traviesa.
Jaz estaba en conflicto, realmente sólo quería ir a casa, tal vez
golpear su cabeza contra la pared un par de veces para curarla de su
estupidez desenfrenada. Pero, ¡no podía dejar pasar la oportunidad de
acurrucarse con una Georgia desnuda! Ella sentía que dejarla podría
haber sido más idiota que quedarse, así que se sentó en su almohada y
envolvió sus brazos alrededor de Georgia. Los dos estaban durmiendo
de nuevo en segundos.
El par fue sacado de su sueño por el sonido de un teléfono
celular. Por el tono, Jaz sabía que era su madre. Georgia se quejó y se
movió contra la mujer más alta. Jaz protestó por el contacto y luego se
trasladó a encontrar su teléfono celular.
–No–murmuró Georgia, aferrada a la mujer más joven.
–Tengo que cogerlo. Es mi mamá–dijo Jaz.
Georgia se quejó un poco, pero soltó Jaz de su agarre. La artista
se bajó de la cama y buscó sus pantalones. Los encontró por la puerta y
localizó su teléfono. Vaciló en responder por un momento, sintiendo
una carga pesada sobre sus hombros de repente.
–Hola, mamá–dijo Jaz.
–¡¿Dónde estás?! ¡He estado llamando y llamando! ¡Y tus amigos
tampoco saben dónde estás!–gritó Maggie al teléfono.
Estaba definitivamente más preocupada que molesta, lo que hizo
que Jaz se sintiera culpable. Mi madre, la preocupada.
–Lo siento, mamá, estoy con Georgie–Explicó Jaz en voz baja;
estaba un poco avergonzada. ¿Cuánta gente recibió una llamada de su
madre—que contestaron?—¿Justo después de hacer el amor con la
mujer con la que soñaban, después de todo?
~ 227 ~
Al−Anka2019
–¿Qué? ¿Tan tarde?–preguntó Maggie, sonando perpleja.
Jaz miró su reloj e hizo una mueca; estaba más allá de la
medianoche y algo más.–Sí...–respondió ella, sin querer explicar más; a
ella le gustaría evitar mentirle a su madre después de que, sin duda,
preocupara a la mujer hasta la muerte al salir corriendo de la casa y no
decir a dónde iba y perdiendo numerosas llamadas de su madre.
–Jaz, tienes clase mañana muy temprano. ¿Cuándo piensas
venir?–Maggie preguntó en un tono severo que le dijo a Jaz si su
respuesta no era "ahora mismo" se arrepentiría.
–Estaré pronto. Me voy ahora,–contestó Jaz.
–Bueno. Por favor, no vuelvas a hacer esto. Responder a una
llamada telefónica de tu pobre madre no es demasiado difícil, después
de todo.
–Lo sé, Ma. Lo siento. Adiós.
Jaz terminó rápidamente la llamada, pensando que cuanto más
tiempo su madre la sostenía en la línea, era más probable que le
mintiera eventualmente. Luego volvió su atención a Georgia, que
estaba sentado en la cama y mirándola. Jaz se rascó la parte de atrás de
ella, sintiéndose extremadamente desconcertada y bordeando en
infantil.
–Um... Mi mamá quiere que vaya a casa...–Jaz informó a la mujer
mayor, mirando hacia un lado mientras hablaba. Nunca había tenido
que pronunciar tal frase después de estar con una mujer antes...ni
siquiera cuando estaba en la escuela secundaria, ¡Por supuesto, el
momento más embarazoso de mi vida sexual tiene que venir delante
de Georgie! ¡Maldita sea!
–Oh...–Georgia miró hacia otro lado torpemente.
–Lo siento mucho, Georgie. Me quedaría, pero mi mamá está
realmente preocupada por mí y tengo clase mañana...
Georgia asintió lentamente, pero Jaz pudo ver las lágrimas
reunirse en esos hermosos ojos de chocolate. Jaz corrió, todavía
desnuda como el día en que nació, y se sentó junto a Georgia,
lentamente, sostuvo a Georgia en abrazo seguro.
–Georgie, sabes que me quedaría contigo, pero...–Jaz no estaba
segura de cómo terminar eso. Su madre tendría preguntas si se
quedaba, preguntas que sabía que no tendría ningún deseo de
responder.
~ 228 ~
Al−Anka2019
–No, no, deberías irte a casa. Estaré bien. Voy a volver a dormir–
dijo Georgia, haciendo todo lo posible para parecer creíble.
–¿Estás segura?–Era demasiado consciente de la verdadera
respuesta a esa pregunta.
–Sí estoy segura. Vete a casa–insistió Georgia.
–Muy bien...–Jaz sonó bastante ansiosa–... ¿Nos vemos más
tarde?–Le preguntó esperanzada y recibió una breve inclinación de
cabeza a cambio. Eso no alivió su temor al irse.
La mujer alta se movió para vestirse y estaba segura de que
cuando ella se fue sin beso y sin despedirse de Georgia estaba tomando
la decisión equivocada. Pero se fue de todas formas, todo el camino a
casa, se preguntó cuándo se había vuelto tan estúpida.
–Jaz, ¿Eres tú?–Maggie gritó desde la sala de estar cuando la
puerta principal se abrió.
–Sí, mamá–respondió Jaz, sonando cansada y agotada. Casi
arrastró su cuerpo a la casa.
–¡Oh, Dios, ¡Jaz! ¡Me estaba volviendo loca! ¡Tus amigos piensan
que estoy fuera de mi mente! ¡Incluso Robbie estaba tratando de
hablar conmigo!–Maggie lloró, saliendo a recibir a Jaz. Se detuvo en
seco cuando se encontró cara a cara con su hija.–Jaz, te
ves...desgraciada...–comentó ella.
Jaz puso los ojos en blanco.–Oh, gracias, mamá. Rompiste el gran
vocabulario para decirme que me veo como una mierda–comentó,
forzando una sonrisa burlona. Lo último que quería era que su madre
sospechara incluso que ella hacía algo con Georgia, aparte de su
costumbre de salir.
–¿Estabas bebiendo con Georgia o algo así?–preguntó Maggie.
–No, Georgie tuvo una discusión con su marido y sólo necesitaba
que alguien estuviera allí para ella–contestó Jaz.
–¿No tenía amigas casadas para estar allí para ella?–preguntó
Maggie con una ceja arqueada.
–No a esas horas de la noche–comentó Jaz.
–Bueno, tampoco necesitas salir a esa hora de la noche, tienes
clase por la mañana. Pero, es bueno que estuvieras tratando de ayudar
a tu amiga–dijo Maggie.

~ 229 ~
Al−Anka2019
Jaz sonrió un poco.–Gracias mamá. Me voy a la cama ahora.
La joven empezó a subir las escaleras, pensando que ella estaba
fuera del gancho. Por desgracia, su madre tenía una cosa más que decir
y que la dejaría un poco inestable.
–La vida matrimonial es dura. Siempre estás tratando de
convertir dos vidas en una, manteniendo dos al mismo tiempo, siempre
hay parches ásperos, pero si eres serio, peleas y te llegas a aguas más
tranquilas–Maggie informó a su hija.
Jaz vaciló en su paso, pero decidió seguir avanzando y esperar
que su madre no se diera cuenta. Después de tomar una ducha, se
derrumbó en la cama, tratando de no pensar en lo que pasó esa noche;
después de todo, tenía que levantarse para la clase en cuatro horas.
+++++

Al salir de la ducha, Georgia escuchó su teléfono celular en


marcha. Se apresuró a la mesita de noche, pensando que podría ser Jaz.
Un ceño fruncido se fijó en su rostro cuando vio que era Allen.
Permaneció allí en toalla por un momento, tratando de averiguar
qué debía hacer. Estaba un poco sorprendida cuando se encontró
alcanzando el teléfono.
–Hola–respondió la llamada.
–Georgia, gracias a Dios que respondiste. ¿Dónde estás?–Le
suplicó Allen.
–¿Que importa? Nadie se preocupa por mí, después de todo–
replicó ella, parafraseando sus palabras de anoche. Odiaba pensar que
él podría estar en lo cierto con su opinión sobre cómo todos se sentían
por ella. Posiblemente ahuyentó a la única persona a la que le había
importado cuando se acostó con Jaz anoche. La idea de arruinar su
amistad con Jaz causó que las mariposas aparecieran en su estómago y
ella realmente sintió náuseas. El miedo de estar completamente sola en
el mundo le hacía daño en el pecho. ¿Qué voy a hacer ahora?
–Georgia, ¡Siento mucho haber dicho todo eso! ¡He estado tan
estresado! El negocio no despega tan rápido como lo tenía planeado y
mi último par de viajes han sido infructuosos. Sin mencionar, todos
estos viajes me alejan de ti y cuando te vi en el sofá con esa chica, me
perdí. ¡Quiero ser capaz de abrazarte en el sofá!–Proclamó.
Georgia parpadeó y quedó sin palabras durante unos segundos.

~ 230 ~
Al−Anka2019
–¿De Verdad? ¿Quieres acurrucarme conmigo en el sofá?–No
estaba segura de si alguna vez había hecho eso con ella; al menos, no
mientras estaban casados.
–¡Por supuesto! Pareces muy sorprendida–comentó.
–Lo que dijiste anoche, hace que gran parte de lo que dices hoy
me sorprenda–respondió ella.
Hizo un ruido.–Fui muy cruel ayer por la noche. Me disculpo por
eso. Esperaba poder llevarte a desayunar para empezar a compensarte.
Estaba bastante tentada a decirle que se fuera al infierno, pero se
tragó esas palabras. Necesitaban hablar. No estaba segura de lo que iba
a decirle, pero sabía que tenía que decir algo, además, obviamente
tenía cosas que decir.
–¿Dónde quieres que nos encontremos?–Preguntó.
–Dime donde estas. Voy a buscarte–respondió.
Ella lo pensó. Conociendo a Allen como lo hacía, estaba segura de
que había un ángulo de por qué se ofrecía venir a recogerla. Pero,
honestamente estaba demasiada agotada y no se molestó en tener
cuidado. Le dijo dónde estaba y le hizo saber que iba a estar allí en
unos quince minutos. Luego terminaron la llamada.
Georgia se vistió despacio mientras miraba fijamente su teléfono,
deseando que Jaz la llamara. No salió nada de eso y muy pronto Allen
estaba de pie frente a ella. Tenía una sonrisa infantil en su rostro y un
gran ramo de rosas rojas en sus manos. Presentó las flores a su esposa
confundida y retraída.
–No tenías que comprarme flores–le informó Georgia. La hizo
sentir culpable de que le diera cosas tan bonitas después de lo que
dijo...y después de lo que hizo.
–Hermosas flores para una bella dama–respondió, todavía
sonriendo.
Georgia no sabía qué decir. Estaba tentada a romperlas, pero era
difícil de hacer cuando él estaba sosteniendo rosas. En vez de decir
nada, aceptó las flores.
–Gracias...–dijo Georgia en voz baja.
−Pensé que podríamos ir al club a desayunar. ¿Qué te parece?

~ 231 ~
Al−Anka2019
Georgia sólo asintió con la cabeza, sorprendida por lo contrito
que estaba. Recogiendo sus cosas, se fue con su marido, los condujo a
su club de campo. Se sorprendió de que él quisiera comer allí ya que, si
alguno de sus amigos estaba alrededor, entonces nunca sería capaz de
tener una conversación privada; pero, de nuevo, la mayoría de sus
amigos estaban en el trabajo o llevaban a los niños a la escuela.
Permanecieron en silencio mientras, sentados y fingían
contemplar lo que querían desayunar. Lo miró, preguntándose si
debería decirle lo de anoche. Sabía que, si lo hacía, lo perdería, odiaba
pensar que él podría ser todo lo que le quedaba, si de hecho había
espantado a Jaz, pero aun así no podía quedarse en silencio, se dijo a sí
misma.
−Georgia, ante todo, quiero pedirte disculpas otra vez. Todo lo
que dije era innecesario. Estaba tan enojado–se abrió.
–¿Estás enojado por tus negocios y viajes?–preguntó.
Allen estuvo callado por un momento demasiado largo para
Georgia. Parecía que había algo más, pero no estaba muy segura de lo
que era. Ella lo rechazó; probablemente estaba cansada. Sin embargo,
por alguna razón, sabía que continuaría destacándose en el fondo de su
mente.
–Está enojado por muchas cosas–admitió, lo que sonaba extraño
a los oídos por alguna razón.
Era casi como si no pudiera mentir con la suficiente rapidez, así
que decidió no mentir, pero aún no estaba diciendo la verdad; aunque
no podía imaginar sobre que había que mentir. Por lo general, cuando
afirmó que estaba molesto, era debido a que su negocio no está
marchando tan bien como él quería o los viajes no iban bien. Pero
parecía que había algo más. No intervino, pensando que podría
explicar cuál era el problema mientras hablaba.
–En su mayoría enojado porque no estamos donde pensé que
estaríamos en la vida. Siempre imaginé que mi negocio habría
despegado inmediatamente. El software es sólido, después de todo, es
la mejor protección que existe, ¿Por qué no la compran para sus
sistemas?–Se preguntó en voz alta con un profundo ceño fruncido.
–No lo sé–contestó Georgia–No sabía qué más decirle,
honestamente, ella estuvo de acuerdo con él. Sabía sobre su software y
pensó que era fantástico. La gente probablemente no lo estaba

~ 232 ~
Al−Anka2019
comprando, porque era un producto nuevo y la gente le gustaba
quedarse con lo que conocían.
Allen negó con la cabeza.
–No importa. El punto es, que estaba muy fuera de línea con lo
que te dije. Yo estaba fuera de mi mente sobre esto y luego entrar y ver
a esa chica en la casa, pero, de todos modos, lo siento; odio cuando
discutimos. No puedo creer que de hecho te expulse de la casa. Las
cosas nunca han sido tan malas antes–señaló, los ojos implorando que
le creyera. Llegando a través de la mesa, suavemente tomó su mano en
la suya.
Georgia lo pensó. No, las cosas habían estado cerca, pero esto fue
definitivamente lo peor. ¡Después de todo, lo había golpeado! ¿Fue el
berrinche de Allen el que los llevó a esto? Sentía que la respuesta era
"no", pero no estaba segura de por qué. No estaba segura de querer
hacer algo.
–Georgia, te quiero. Te amo más de lo que puedas imaginar y
ojalá pudiera tenerte todo para mí todo el tiempo. Creo que uno de los
problemas que tengo es compartirte. Así que, supongo que por eso me
molestó cuando te vi con esa chica en el sofá–continuó Allen.
Georgia quería estremecerse cada vez que se refería a Jaz como
"esa chica". Le recordó que le disgustaba y que también le recordaba la
edad de Jaz. Jaz tenía sólo diecinueve años. Se había acostado con una
niña de diecinueve años.
–Pero, supongo que no he estado haciendo un buen trabajo al
mostrarte lo mucho que me importas–dijo, sonriendo un poco y
apretándole la mano–Así que pensé que empezaría con las flores y el
desayuno.
Georgia asintió con la cabeza para demostrar que estaba
escuchando. Sin embargo, no podía creer lo que estaba oyendo, ¿Estaba
buscando salvar su relación? ¿Después de que ella acababa de arruinar
básicamente su confianza? ¡Oh, cómo el universo ama una broma!
–Necesito empezar de nuevo romance, Georgia, al igual que
cuando estábamos en la universidad–dijo Allen, dibujando círculos
alrededor de la parte superior de su palma con su pulgar.
De nuevo, asintió. La palabra "universidad" le recordó a Jaz otra
vez. Jaz era una estudiante universitaria. Tenía una vida por delante;
tenía esperanzas y sueños en el futuro. Probablemente se mudaría
pronto, olvidándose de Georgia. Tenía sentido para Georgia; sucedió
~ 233 ~
Al−Anka2019
con sus otros amigos. El pensamiento hizo que su corazón latía en su
pecho y tomó todo en ella mantener las lágrimas de aumento en sus
ojos en forma de almendra.
–¿Crees que podemos hacer eso? ¿Volver a lo que solía ser
cuando estábamos saliendo por primera vez?
–¿Qué quieres decir?–preguntó, tratando de recordar los mejores
tiempos, en los primeros momentos de su relación.
–Necesitamos estar juntos más, salir, hablar toda la noche, cosas
así–Su sonrisa se transformó de una expresión normal en una llena de
encanto juvenil.
Georgia suspiró, sobre todo decepcionada consigo misma por
considerar realmente su idea. Sólo debería decirle lo que pasó, pero
luego pensó que probablemente era sólo una cosa de una vez, después
de todo, estaba alterada casi se había puesto de rodillas, rogando a Jaz
por anoche. Nunca volvería a suceder.
Además, escuchando a Allen, le hizo pensar que honestamente
quería hacerlo funcionar. Hubo momentos en el pasado cuando
pensaba que todo lo que quería hacer era hacerla miserable y como no
quería que su matrimonio durara. Si él iba a intentarlo, pensó que
podría ser capaz de hacer un esfuerzo. Podrían ser capaces de hacerlo,
por lo que no podía simplemente renunciar.
–Creo que me gustaría eso–encontró su boca diciendo, a pesar de
que su cerebro no lo aprobaba.
Allen sonrió; incluso había un brillo en sus ojos.–Entonces está
arreglado. Mañana saldremos a una cita.
Georgia se limitó a mirar, aunque sabía que iba a ir con lo que
había planeado. Se atrevió a preguntarse qué diablos estaba haciendo,
sin embargo. Mentalmente, insistió en que estaba tratando de salvar su
matrimonio. Una pequeña voz en la parte de atrás de su cabeza que
trató de ahogar, comenzó a preguntar "¿Qué pasa con Jaz?" Se
convenció de que Jaz era sólo una amiga, si eso. Después de todo,
podría haber arruinado hasta eso y eso haría de Allen todo lo que le
quedaba. ¿Por qué me deprime? No tenía respuestas para eso, así que
trató de no pensar en ello y simplemente disfrutar de su tiempo con su
marido.
Era difícil de hacerlo, sin embargo.

~ 234 ~
Al−Anka2019
El capítulo 14: Por cualquier otro nombre.

Jaz estaba encorvada sobre su escritorio, tratando de hacer algo


de trabajo, pero era arduo. Estaba distraída por decirlo menos. No
había oído hablar de Georgia en los últimos días. Por supuesto,
tampoco había intentado contactar con Georgia. No estaba segura de
qué decir. No le ayudó nada que se sintiera avergonzada por cómo tuvo
que abandonarla la última vez que la vio. Un golpe en su puerta la sacó
de sus preocupados pensamientos.
–Yo–gritó a quien estaba en la puerta.
−¿Desde cuando dices "yo"?–preguntó Flint con una sonrisa
burlona al entrar. Golpear era algo nuevo para él. Durante los primeros

~ 235 ~
Al−Anka2019
dieciséis años de la vida de Jaz, solía caminar en su habitación y nunca
fue un problema. Entonces un día casi se quedó ciego al entrar en la
habitación cuando estaba en medio de cambiar de ropa. Después de
ese momento, tocó todo el tiempo.
–Desde siempre–respondió ella con una sonrisa inteligente.
–Lo que sea. Actúas como si no te enseñaran a hablar bien en tu
universidad de lujo,–él la burló.
–Actúas como si mamá no te enseñara a hablar correctamente, si
hablas así con ella, te retorcería la oreja hasta que lo dijeras bien en
inglés y griego y te dijera que ya no se te permite jugar con tus amigos
matones,–señaló con una sonrisa propia.
Él se rió.–No te puedo llamar mentirosa, por eso no hablo así con
Ma. Le haría estallar la cabeza. Ahora, ¿En qué estás trabajando aquí?–
Preguntó, dejándose caer sobre su cama, ya que no tenía otra silla en
su pequeña habitación. A Jaz le gustaba señalar que era injusto que ella
consiguiera la habitación más pequeña cuando era la hermana más
alta. Por supuesto, no sabían que sería la más alta y hasta ese día todos
en la casa estaban seguros de que Flint hizo algo que realmente atrofió
su crecimiento.
–Ponencias finales y mierda como esa.
−Wow, ¿Desde cuándo dices mierda?–comentó con una sonrisa
burlona. Sus ojos brillaban con malicia juvenil, informándole cuánto le
gustaba molestarla.
–Cállate. ¿Qué quieres? No te voy a dar cigarrillos–le dijo, una
sonrisa en sus labios.
–Vete a la mierda, Jaz. Estoy con el parche. Sin embargo, sé que
no te apoyaré en tu próxima idea inteligente–comentó, rascándose el
bíceps cubierto de mangas. Sospechaba que era donde él llevaba el
parche.
–Pensé en ponerme el parche, pero primero quiero probar
dejarlo sin ayuda.
Flint se encogió de hombros.–¿Cómo funciona eso?
–Tengo suficiente basura pasando por mi vida para hacerme
querer tomar un cigarrillo, pero me mantengo ocupada lo suficiente
como para no tener tiempo de fumar uno–respondió ella encogiéndose
de hombros.–Ahora, otra vez, ¿Qué quieres?

~ 236 ~
Al−Anka2019
–¿Quieres ir a una fiesta esta noche? Me imaginé que es hora de
que te consiga algo de acción.–A continuación, juguetonamente le
guiñaba un ojo mientras le señalaba varias veces.
Resopló.–Será un día frío en el infierno cuando necesite tu ayuda
para conseguir sexo. Estoy bien. Necesito sacar estas cosas del camino.
Es el final del semestre y todo. Es por eso que no voy a salir con mis
propios amigos.
Fue el turno de Flint para resoplar.–Eso es una mierda; estoy un
poco preocupado por ti, Jaz. Creo que necesitas salir a conocer chicas.
Una ceja rubia y oscura se arqueo.–¿Y por qué crees eso?
–No sé, tal vez porque alguien estuvo fuera hasta las tres de la
mañana con una mujer que no está follando–señaló.
Jaz casi se estremeció, pero logró mantener la reacción
–¿Y qué importa eso? Fue una noche.
–Pasas la mayor parte del tiempo con esa mujer que no estás
jodiendo.
–Pequeña Georgie es genial–la respuesta fue compuesta, casi
desdeñosa.
–Podría ser la mujer más guay del mundo, pero todavía necesitas
otra compañía. Compañía que no esté casada y esté dispuesta a pasar
algún tiempo contigo que podría ser considerada una cita–replicó.
–¿Es mamá que te obliga a salir conmigo o se trata de otro de tus
planes para que distraiga a la amiga de alguien y puedas engancharte?–
Ella y su hermano jugaban a menudo compañeros de ligues entre sí,
pero no lo había hecho últimamente.
–¿No pueden ser los dos?–preguntó con una sonrisa gigante.
Jaz gimió.–¿Mamá sigue preocupada?
–Creo que las tres de la mañana sin una llamada telefónica
asegura que estará preocupada y enojada por al menos un mes, sabes
que ella inmediatamente asume que ambos hemos sido violados,
golpeados y luego dejados muertos en medio de un lago cuando nos
perdemos una llamada–bromeó. Lo inquietante era que estaba cerca de
ser la verdad.
–¿Cómo es que no matamos a esta mujer mientras crecemos?−se
preguntó en voz alta, frotando el puente de la nariz.

~ 237 ~
Al−Anka2019
–Papá tiene que mantenerla cuerda. Si fuera sólo ella y nosotros,
se habría trasladado de nuevo a Grecia y volveríamos a los abuelos
locos–dijo.
Ella rodó los ojos y se rió.–Oh, sí, Mormor sería tan loca como
mamá.
Flint se encogió de hombros.–Eso es cierto. Así que, sólo para
estar seguros, ¿Estas anotada para esta fiesta?–Preguntó, con los ojos
casi rogándole que viniera.
–No, en serio tengo trabajo que hacer. El semestre termina en
una semana y tengo un montón de mierda que debo.
El asintió.–Tienes que vigilar tu lenguaje, jovencita. ¿Qué pasa
contigo y los plazos de locos también? Cada vez que hablo contigo
sobre la universidad, te estás quemando porque un trabajo debe ser
entregado en los próximos diez segundos–Preguntó, en su mayor parte
burlándose de ella. Era muy consciente de que siempre era así.
Jaz se encogió de hombros.–Trabajo mejor bajo presión.
Era la verdad hasta donde podía decir. Por supuesto, rara vez se
daba la oportunidad de trabajar de otra manera que no fuera bajo
presión.
–Bueno, sigue ahí, hermanita giganta. Tengo trabajo que hacer y
puedo decirle a mamá que hablé contigo y no salió nada de eso–Se rió
entre dientes.
Gimió y golpeó la cabeza en su escritorio.
–¿Por qué no puede simplemente dejarlo ir?−No le molestaría
tanto si no hubiera dormido con Georgia hace un par de días y sintiera
que su madre lo sabía y la estaba juzgando con dureza.
–Uh...porque es mamá. ¿Dónde diablos has estado?–Bromeó,
sacudiendo los mechones.
–Sí, mi culpa. No sé lo que estaba pensando. ¿Está bien papá? No
lo he visto mucho en los últimos días.
–Papá ha estado trabajando horas extras y obviamente has
estado trabajando horas extras también–bromeó, asintiendo con la
cabeza hacia su trabajo universitario.
Jaz rió y luego su hermano salió de la habitación. Gracias a su
visita, estaba segura de que su madre sabía que había algo; no era
extraño que Flint tratara de hacerla ir a una fiesta, pero admitió que
~ 238 ~
Al−Anka2019
estaba ofreciendo en parte debido a su madre. Jaz suspiró y bajó la
cabeza. Mientras esperaba que su madre no supiera lo que había
hecho, todavía quería oír y volver a ver a Georgia. Al menos como
amigas... quizás... bueno, eso era lo que se decía así misma,
–Sólo podemos ser amigas. Georgie es casada y heterosexual; esa
noche fue sólo una casualidad. Estaba angustiada y yo estaba allí–
murmuró Jaz.
Eso no estaba ayudando mucho a su autoestima, pero necesitaba
creer que nada saldría de esa noche.–Georgia no era su novia porque
era casada y es heterosexual,−se dijo Jaz.
Trató de sacar a Georgia de su cabeza y continuar con su trabajo,
no había oído hablar de Georgia en los últimos días, pero de alguna
manera funcionó. Necesitaba tiempo para terminar sus trabajos
universitarios y no habría podido salir de todos modos, pero realmente
quería saber dónde estaban Georgia y ella.
Tardaría unos días en reunir el coraje para llamar a Georgia.
–Hey, pequeña Georgie,–dijo Jaz, sonriendo cuando Georgia
contestó la llamada inmediatamente.
–Hey, Jazzy,–respondió Georgia, sonando un poco tímida al
hablar.
–¿Cómo estás? Siento no haberte puesto en contacto contigo,
pero he estado haciendo algunos trabajos universitarios.
–Me di cuenta. No quería llamarte y molestarte. He estado
pasando tiempo con Allen.
–¿Oh?–Jaz hizo un ruido curioso, sonando como si ella no lo
creyera. Francamente, no lo creía. Algo pasaba, pero no estaba
totalmente segura.–Entonces, ¿Estás saliendo con él hoy?
–Creo que sí. Me ha estado sacando todos los días. Seguro que
eventualmente se irá a un viaje de negocios. Lo han estado estresando
últimamente, así que creo que se está tomando un descanso de ellos, la
mayoría de las veces, su teléfono suena y ni siquiera contesta, lo cual es
simplemente impactante. Nunca pensé que vería el día que ignorara
ese teléfono.
Jaz asintió con la cabeza, aunque su amiga no podía verla.
–¿Te ha estado tratando bien?–preguntó, aunque estaba segura
de que no era asunto suyo. No pudo evitarlo.

~ 239 ~
Al−Anka2019
–Últimamente, sí, lo ha hecho.
–¿Se disculpó por sus palabras?–Preguntó la mujer más alta.
–Sí, lo hizo.
–Eso es bueno.
Hubo un latido de silencio entre ellas.
–Um...Georgie, ¿Estamos bien?–Preguntó curiosamente,
necesitando saber.
Otro golpe de silencio.
–Espero que lo estemos.
–¿Aún son amigas?–preguntó Jaz para estar segura.
–Espero que lo seamos.
Jaz sonrió. Todo su rostro se iluminó y ella podía adivinar que se
veía algo ridícula, pero sinceramente no le importaba.
–Bueno. Estoy hecha con mis trabajos, así que cuando quieras
salir, estoy aquí–relató.
–Eso es bueno.
Tuvieron una pequeña charla antes de terminar su llamada.

Mientras la voz de Jaz seguía satisfecha con escuchar a su amiga,


su júbilo duró poco. Cuando se desconectaron, Jaz descubrió que no se
sentía mucho mejor. No estaba segura de lo que era. Sacudiéndolo,
trató de ignorar la sensación, diciéndose que seguía siendo amiga de
Georgia y que era lo mejor.
+++++

Georgia suspiró cuando terminó la llamada con Jaz. Se dio cuenta


de que extrañaba a Jaz, pero trató de deshacerse de ella y prepararse
para pasar tiempo con su marido. Se convenció de que las cosas eran
mejores de esa manera. Necesitaba resolver las cosas con Allen y
parecía que lo estaba intentando. Fue agradable tenerlo por unos días y
no estaban discutiendo. Lo mejor de todo era que ignoraba su teléfono
en lugar de dejar que dominara su día y estaba prestando atención a
ella. Esperaba que durara un buen rato. Por supuesto, no lo hizo.

~ 240 ~
Al−Anka2019
–Allen, ¿Por qué están empacadas tus maletas? Pensé que íbamos
a salir hoy–comentó Georgia mientras entraba en el dormitorio, viendo
a Allen sacando uno de sus trajes de negocios favoritos.
–Viaje de emergencia. Recibí una llamada de una compañía que
realmente quiere ver el software antivirus–respondió Allen con prisa.
–¿Qué? ¿Y cuándo ibas a decir algo sobre esto?–preguntó,
mirando su bolsa de lona, así como una bolsa de prendas que llevaba
su traje de repuesto.
–Yo iba a decírtelo–farfulló, frunciendo el ceño, como si estuviera
equivocada por atreverse a interrogarlo.
–¿Cuando? ¿Cuándo fueras al aeropuerto?
Allen frunció el ceño.–Iba a hacerlo–insistió, mirándola.
–¿Cuándo ibas a hacerlo, Allen? Pensé que estábamos tratando
de mejorar. Dijiste que me sacarías hoy y yo vengo aquí para
encontrarte empacando,–señaló.
Su ceño se endureció en algo que bordeaba a la indignación.
–¿Es eso de lo que se trata? ¿Cómo se suponía que iba a sacarte
hoy? ¡Mira, este es mi trabajo! Si quieres conservar esta casa y todo lo
que tenemos, ¡Necesito hacer mi trabajo y poner en marcha este
negocio!–Replicó él, gruñendo.
–No se trata de la cita que habíamos planeado. ¡Se trata de ti
diciendo que me estás dejando de la nada!
–¡Yo iba a decírtelo!
–¿Cuándo?–preguntó una vez más, pisoteando su pie al mismo
tiempo.
–No importa ahora–declaró.–Ahora, no tengo tiempo para estar
aquí y tener esta estúpida discusión contigo. Tengo que irme.
Allen no se quedó para discutir, agarrando sus maletas y
marchandose por las escaleras. Georgia frunció el ceño brevemente y
luego notó el teléfono celular de Allen colocado en el tocador. Estaba
tentada a dejar que lo olvidara, pero ese era su salvavidas para sus
contactos de negocios. Agarrando el teléfono, caminó detrás de Allen;
el teléfono vibró en su mano y ella miró hacia abajo, preguntándose si
Allen podría estar llamando a su teléfono para tratar de localizarlo, no
era un número que reconoció y era un mensaje de texto en vez de una
llamada.
~ 241 ~
Al−Anka2019
Pensó que eso era un poco extraño; después de todo, la gente de
negocios tendía a llamarse entre sí con el fin de rematar los detalles, no
el texto. Era tan extraño que consideraba mirar el texto. Era la primera
vez que había pensado en revisar el teléfono de su marido, la forma en
que se estaba yendo, así de la nada, y luego tenía un mensaje de texto
en su teléfono de negocios parecía raro. La tentación y su curiosidad en
el asunto eran geniales.
–¡Allen, tu teléfono!–Georgia gritó mientras lo alcanzaba fuera,
sosteniendo su recompensa por él.
Allen estaba en su coche y se volvió hacia ella.
–¿Mi teléfono? Maldición–murmuró mientras miraba los bolsillos
para ver que de hecho había dejado su teléfono. Él se acercó trotando
hacia ella.–Gracias por eso–dijo con una pequeña sonrisa.
–No hay problema,–respondió, entregándole el celular.–Oh,
tienes un mensaje de texto.–Buscó en su cara para ver si pensaba que
era extraño que le estuvieran enviando mensajes de texto cuando el
teléfono era para propósitos de negocios.
–¿Un mensaje de texto?−Su ceja se arrugó confundida. Miró al
teléfono y pulsó un botón para ver quién le envió un mensaje. Su cara
se tensó un poco, pero no dijo nada.
–¿Malas noticias?–preguntó por la expresión apretada en su
rostro. ¿O es sólo más confusión? Debería ser desconcertante tener un
texto en tu teléfono empresarial, ¿Correcto?
–¿Uh?–Allen miró a sus preocupados ojos marrones.–Oh, no,
nada de eso. Era sólo un mensaje diciéndome que me diera prisa
porque no tienen tiempo que perder. Tengo que irme.−Respondió,
corriendo hacia su coche. Ni siquiera se despidió de su esposa.
Los ojos marrones observaron su salida, sin saber qué hacer con
lo que acababa de suceder. Georgia suspiró y volvió a la casa antes de
que el coche de Allen estuviera fuera de su calle. Se echó al sofá e
intentó canalizar la discusión y el comportamiento horrible detrás de
ella, se imaginó que ella y Allen estaban de vuelta rápidamente donde
empezaron, otra vez al principio y no podía entender por qué. ¿Qué lo
cambió de intentar resolver las cosas para volver a cómo eran antes?
¿Una simple llamada telefónica? ¿Es todo lo que se necesita? ¿Un
teléfono y un mensaje de texto? ¿Es tan fácil? No quería creer eso.
–Probablemente su actitud se deba al par de reveses que ha
tenido en su negocio y ahora que las cosas parecían estar en
~ 242 ~
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movimiento de nuevo, supongo que va a volver a los negocios como de
costumbre–murmuró con un suspiro.
No tenía mucho tiempo para pensar en ello porque Jaz la llamó,
la estudiante parecía tener un poco de tiempo libre en sus manos y
esperaba pasar ese tiempo con Georgia aparentemente, Georgia estaba
feliz de oír eso porque eso sería una distracción para evitar pensar en
cómo Allen la trataba. También demostró que, a pesar de lo sucedido,
ella y Jaz seguían siendo amigas.
Jaz llegó con pizza, refrescos y películas, que inmediatamente
puso una sonrisa en la cara de Georgia. De hecho, estaba tan
agradecida de ver a Jaz que abrazó a la mujer más alta tan pronto como
entró en la casa. Esa acción puso una sonrisa inmediata en la cara de
Jaz.
–Caray, podría aparecer con comida chatarra más a menudo–
comentó la mujer más joven con una sonrisa.
–No, sólo solo con aparecer es suficiente,–Georgia le aseguró con
una sonrisa suave.
Esas palabras hicieron que la sonrisa de Jaz fuera más grande,
terminaron en la sala de estar, en el sofá. Cayeron en su rutina habitual.
Ambas se sorprendieron de lo natural y bastante cómodo que estaban
entre sí. Habían estado tan seguras de que las cosas serían incómodas
cuando finalmente se reunieran de nuevo, pero todo parecía que era
antes de que cruzaran la línea.
–No puedo creer que hayas sacado muchas películas–comentó
Georgia, mirando la pila de películas.
–Tengo mucho tiempo en mis manos ahora que la escuela está
terminada. Iba a tomar algunas clases de verano, pero creo que mi
cerebro necesita un descanso, Jaz contestó, masajeando su frente para
dar efecto cómico.–Le dio una pequeña sonrisa.
–¿Tus clases han terminado?
–Por el momento, sí. Ahora, puedo concentrarme en relajarme y
tal vez tomar algo más de tiempo en el trabajo para ganar algo de
dinero extra. Pasar el rato con mis amigos tanto como sea posible.
Georgia asintió con la cabeza.–Oh, ¿La universidad ha terminado
para todos ustedes ahora?
–Sí, lo es. Pero, probablemente estaremos en horarios diferentes
este verano. Siempre hacemos eso. Nos da una razón para mirar hacia
~ 243 ~
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adelante a la universidad, sabiendo que todos nos veremos entonces.
Mitch va a tomar clases durante el verano, tengo trabajo, Robbie tiene
trabajo además ayudará a su madre con sus hermanitos, Cocoa suele
tener un trabajo de verano, y Peach probablemente pasará la mayor
parte de su tiempo en el parque de Skate con sus primos y esas cosas.
Georgia sonrió.–¿Y dónde encajo en este horario?–preguntó ella
como una burla.
–Donde quieras–contestó Jaz, y no habría sido tan malo si no
hubiera ronroneado al final. Se aclaró la garganta con la esperanza de
que las cosas no se pusieran difíciles ahora. Pero, en el fondo de su
mente, estaba pensando en cómo había hecho que Georgia ronroneara
esa noche y cómo anhelaba hacerlo de nuevo.
Georgia tragó saliva y trató de ignorar el sonido que salió de la
voz de Jaz. Había algo en ese bajo ronroneo que la hizo derretirse y le
tembló el estómago. Sacudiéndola, forzó una sonrisa.
–Es bueno saber que no te importa cuidar de mí–comentó
Georgia con una chispa en sus ojos de chocolate.
Jaz se rió.–Yo no lo tomo como niñera. Pienso en ello más como
trabajo de caridad–bromeó.
–Oh, ¡Tú!–La mujer de pelo de ébano golpeó a la estudiante
universitaria, ambas riendo.
Se acomodaron para prestar atención a la película que estaba
pasando. Al poco tiempo, la pizza se había ido, la película había
terminado, y estaban viendo otra. De alguna manera, parecían estar
acercándose una a la otra en el sofá también.
Jaz se preguntó si la gravedad tenía algo que ver con ello;
recordaría agradecer la gravedad más adelante si ése era el caso;
eventualmente, Georgia estaba descansando contra Jaz y la adolescente
tenía sus brazos alrededor de Georgia. No estaban muy seguras de
cuándo o cómo sucedió. Sin embargo, ninguna de los dos dijo nada al
respecto.
–Entonces, ¿Dónde está Allen?–Jaz preguntó, con la esperanza de
que no iban hace interrumpidas de nuevo y arruinar el momento.
–Se fue en un viaje de negocios justo antes de venir. Sabes que ni
siquiera me dijo que se iba. Él realmente hizo planes conmigo hoy y
luego subió a empacar sin decirme una palabra–respondió Georgia.
–Wow, eso es un poco desconsiderado.
~ 244 ~
Al−Anka2019
–¡Lo sé! Fue muy repentino y todo. Entiendo que tiene que viajar
por su negocio, pero todo lo que estoy pidiendo es un poco de aviso
antes de que se vaya. ¿Es eso mucho pedir?–Se volvió para enfrentar a
Jaz mientras hacía la pregunta.
–En absoluto en mi opinión–contestó Jaz con sinceridad. Su
padre le decía a su madre hasta cuando caminaba al buzón, podía
entender por qué Georgia estaba un poco molesta. Demonios, cuando
tenía novias, al menos les explicaba por qué una cita fue cancelada.
–Es tan esclavo de su teléfono. En el segundo que se activa, él
también lo hace,–gruñó Georgia.–Por no mencionar, que está
recibiendo textos ahora también. ¿Qué tipo de hombre de negocios
recibe un texto de una empresa interesada en su producto?–Susurró,
frunciendo el ceño mientras pensaba en ello.
Jaz arqueó una ceja hacia eso, pero sacudió los pensamientos
sospechosos que se deslizaban en su mente, consideró que
probablemente sólo quería creer lo peor de Allen porque se sentía
atraída por su esposa y buscaba cualquier excusa para actuar sobre la
atracción. Sólo porque se fuera cada vez que su teléfono celular se
activara no tenía que significar nada más que él tratando de obtener
algunos negocios para sí, además, sólo porque estaba recibiendo
mensajes de texto que afirmaba estar relacionados con el negocio no
tenía que significar nada.
–¿Ha mirado alguna vez su teléfono celular?–se preguntó Jaz.
Maldita sea. Bocazas, ¿Quién te dio permiso para hablar? ¡Se
supone que tienes que dejar que tu cerebro sea el que hable!
Georgia frunció el ceño.–¿Por qué lo haría?–preguntó con
curiosidad.
Jaz se encogió de hombros.–Sin razón. No importa.−Luego volvió
su atención a la televisión antes de decir algo peor.
Georgia le dio a su amiga una mirada escéptica, pero volvió a ver
la película también. Una vez más, de alguna manera sus posiciones se
volvieron cada vez más cómodas a medida que pasaba el tiempo,
pronto, Georgia estaba prácticamente acostada sobre Jaz, que ahora
tenía los brazos alrededor de la cintura de Georgia. Las manos de Jaz
tampoco estaban inactivas, dibujando pequeños círculos en la espalda
de Georgia, muy cerca de su culo, Georgia no era mucho mejor con sus
manos en los lados de Jaz y sus pulgares haciendo pequeños círculos
en las áreas.

~ 245 ~
Al−Anka2019
Jaz miró a Georgia, preguntándose si la mujer mayor no tenía ni
idea de lo que estaba haciendo. Hermosos ojos marrones levantaron la
vista de largas pestañas y Jaz sintió disolverse bajo la mirada. No podía
controlarse, inclinándose y picoteando a Georgia en la boca. Se apartó
un poco, como si quisiera saber si era una buena idea.
Georgia exhalado lentamente, sin creer que Jaz la había besado
una vez más. Quería decirle a Jaz que ya no podían hacer eso, pero
maldita sea, anhelaba esos dulces y gentiles besos. Así que, en lugar de
poner fin a todo como ella sabía que debía, se empujó y besó a Jaz de
nuevo. Jaz se quejó de alegría cuando sintió los labios de Georgia
contra los suyos. Sus manos se desviaron más bajo, presionando contra
el culo de Georgia antes de que las caricias cambiaran y estuviera
agarrándolo. Fue el turno de Georgia de gemir y eso parecía devolverla
a sus sentidos. Ella se apartó.
–Jazzy...–la mujer de pelo de ébano respiró.
–No deberíamos estar haciendo esto, ¿No?–Preguntó Jaz.
–Bien.
–Pero, te deseo tanto,–la mujer más alta dijo honestamente.
Una vez más, su boca estaba actuando sin su cerebro, pero estaba
feliz por esa vez. Necesitaba Georgia para saber cómo se sentía y
posiblemente ya no había lugar para la amistad entre ellas, ansiaba a la
mujer encima de ella.
Georgia gimió con la admisión. Agachando la cabeza, trató de
llegar a una explicación razonable de por qué las cosas no funcionaban,
pero en realidad le salió por la culata. Al encontrarse cerca del cuello
de Jaz, todo lo que podía pensar era besar la cálida carne allí y chupar
el pulso de Jaz. El pensamiento mismo la hizo sonrojar; nunca había
tenido tales pensamientos antes. Jaz notó el color pintando la cara de
su amiga y acarició la mejilla de Georgia.
–¿Qué estás pensando, Georgie?–Jaz preguntó en voz baja.
–Yo... yo...–Georgia tragó saliva.–Te deseo también–susurró,
sonrojándose profundamente, en parte por timidez y en por
vergüenza.
Eso era todo lo que Jaz necesitaba escuchar, fue donde Georgia
por más. El beso comenzó de nuevo con mucho más fervor en ambos
extremos. Las manos de Jaz lentamente penetraron por el pantalón de
Georgia, amasando la piel firme que se encuentra allí. Se separaron por

~ 246 ~
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aire y Georgia gimió nuevamente, incapaz de contenerse mientras Jaz
atraía el esbelto cuerpo de Georgia contra el suyo.
–¿Puedo?–preguntó Jaz, esperando que Georgia entendiera
aquella petición. Su mano derecha se deslizó hacia el frente del cuerpo
de Georgia.
–Por favor...–Aunque sólo fue un susurro, hizo que su necesidad
fuera muy clara.
Jaz no necesitaba más persuasión que eso. Sin molestarse en
pensar en lo que estaba pasando, usó una mano para desabrochar los
pantalones de Georgia y procedió a empujarlos justo al lado de las
caderas de Georgia. Incapaz de esperar, sus dedos fueron derecho al
premio. Georgia gritó mientras Jaz la acariciaba.
–¡Oh, dios!–la mujer de piel clara gimió cuando su piel se
encendió rápidamente por deseo y placer.
Una larga exhalación escapó de Jaz cuando Georgia empezó a
moverse en ritmo con ella.–Mierda...–la estudiante universitaria gruñó
mientras empujaba más profundo en terciopelo caliente.–Te sientes
tan jodidamente bien...–murmuró, casi con incredulidad.
–Tú también...–Georgia gimió, moviéndose para presionar su
cara contra el cuello de Jaz y bloquear sus gemidos. Mordió y lamió el
cuello de Jaz sin darse cuenta, pero no estaba recibiendo ninguna queja
sobre sus acciones.
Fue el turno de Jaz para dejar salir los ruidos felices. La sensación
de los labios de Georgia en su garganta parecía impulsar sus dedos más
rápido y más profundo. Se sentía casi poseída, queriendo experimentar
tanto de la dulzura suave que era Georgia.
–Maldita sea, viviría en ti si pudiera–gruñó Jaz, no deseando nada
más que hacer eso mientras ella bombeaba el espacio más divino que
había sentido jamás.
Un gemido estrangulado escapó de la boca de Georgia a medida
que el paso rápido la empujó más y más cerca del borde;
presionándose más, trató de sentir la mayor parte de la mujer más alta
que pudo, que parecía simplemente aumentar la experiencia intensa.
Estaba segura de que, si las cosas continuaban fortaleciéndose, su
cabeza saldría de sus hombros.
–Oh, dulce, misericordioso...–El aliento de Georgia se detuvo
antes de que ella pudiera terminar ese pensamiento.

~ 247 ~
Al−Anka2019
Jaz podía decir que Georgia estaba casi allí y la estimuló con más
fuerza. Georgia repentinamente gruñó contra su garganta y sintió el
cuerpo de la mujer mayor sujetándola. El gruñido continuó durante
casi diez segundos.
–¿Más?–preguntó Jaz cuando Georgia se derrumbó contra ella, en
realidad, no estaba esperando una respuesta, sus dedos seguían
moviéndose, yendo mucho más suaves y más lentos ahora.
Georgia no estaba segura de cómo responder a eso. Estaba
segura de que debía bajar de Jaz y sentir vergüenza por sus acciones,
pero, era muy difícil pensar correctamente con esos dedos largos y
fuertes acariciándola.
–¿Qué hay de...la película?−Georgia exhaló la pregunta,
agarrándose a la mujer más joven.
–¿Película?
Jaz repitió, preguntándose de qué demonios Georgia hablaba. Y
entonces recordó que habían estado viendo una película antes de que
se desviaran.–Es un DVD. Podemos rebobinarla–señaló
Georgia iba a traer algo más, pero Jaz la calmó con un beso
caliente. La muestra de afecto era casi escandalosa para Georgia, pero
se deleitaba en ella. La simple presencia de Jaz le trajo dicha y un
simple toque la llevó al éxtasis. Más que eso era puro éxtasis y lo que
estaban haciendo ahora era el paraíso puro. Tardó unos segundos en
ser un cuerpo quejándose se moviera encima de Jaz hasta que
volvieron los temblores. Cayó sobre Jaz por segunda vez, tratando de
recuperar el aliento.
–Dios, Jazzy, eso fue increíble–suspiró Georgia, sintiéndose
completamente gastada e igualmente satisfecha.
–Sí, lo fue–asintió Jaz. Estaba segura de que podía sentir y ver a
Georgia llegar clímax todo el día, todos los días y nunca cansarse de
ella.
Permanecieron calladas durante un rato y luego Jaz notó que
Georgia estaba dormida. Una sonrisa se deslizó sobre la cara de Jaz
mientras retiraba sus dedos y luego mantenía a Georgia apretada,
decidió tomar una siesta también, aunque sólo fuera para evitar pensar
en lo que sucedió de nuevo.
Cuando despertaron, Georgia se escabulló para tomar una ducha
y cambiarse. Antes de desaparecer arriba, sugirió que ella y Jaz salieran

~ 248 ~
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a cenar. Sonó como una cita con Jaz, que encontró su boca hablando sin
el permiso de su cerebro otra vez. Aceptó la invitación; decidió ir a casa
y limpiarse también. Hizo todo lo posible para no pensar en lo que
estaba pasando, pero en el camino a casa, su mente iba a un kilómetro
y medio.
–Mierda, voy a una cita con Georgia–Jaz murmuró para sí y luego
miró su mano. No pudo evitarlo, llevándose la mano a los labios, lamio
los dedos índice y medio.–Oh, Dios,–gimió y se estremeció.–Necesito
más de eso–decidió. Sabía que estaba mal, ¡Pero se sentía tan mal… y
sabía tan bien!
Llegando a su casa, corrió y se empujó hacia la ducha; ni siquiera
tuvo tiempo de preguntarse si alguien estaba en casa, cuando salió de
la ducha, se dio cuenta de que no estaba sola.
–Te duchaste temprano–preguntó Flint con una sonrisa burlona
en su rostro.
–¡Bro!–Jaz jadeó en estado de shock y maldijo dentro de su
cabeza.
–Sí, yo. Ahora, tú, Jaz, ¿A dónde vas?–preguntó, sonriendo aún
más.
–Maldita sea, Flint, no tengo tiempo para esto–dijo ella,
empujándolo.
–Me pregunto por qué es así. ¿Qué está pasando, Jaz?–Flint
preguntó y la respuesta fue un portazo en la puerta del dormitorio de
Jaz.
Jaz suspiró y esperó que su hermano no supiera qué estaba
haciendo. Rápidamente, se cambió de ropa decente, pantalones negros
y una camisa azul profundo. Se miró en el espejo y pensó que se veía lo
suficientemente bonita para una cita con Georgia, pero deseaba que
tuviera ropa mejor para la ocasión. No tenía ninguna duda de que
Georgia iba a estar impresionante, por lo que quería al menos mirarse
digna para estar junto a la mujer mayor.
–Esto tendrá que servir. No voy a cambiar de ropa un millón de
veces como una colegiala enamorada–decidió.
Saltó de la casa, que no quería ver a su hermano otra vez, podía
sentir sus ojos en ella, sin embargo, mientras entraba a su coche;
saltando al volante, regresó a la casa de Georgia lo más rápido posible,

~ 249 ~
Al−Anka2019
cuando Georgia la dejó entrar, Jaz vio que ella estaba correcta al asumir
que Georgia se vería increíble.
–Oh, Dios, mira...−Jaz sólo pudo exhalar para explicar cómo se
veía Georgia mientras rodeaba a la mujer mayor.
Las mejillas cremosas fueron invadidas por un tinte rosado.
–...Gracias...–murmuró la pequeña mujer, sin estar acostumbrada
a la lisonjera atención.–No es mucho...–añadió.
Llevaba pantalones de color canela con una camisa blanca de
manga corta que dejaba poco a la imaginación. En sus pies caras, botas
de cuero marrón que agregaba algunos centímetros a su altura, pero
aún la dejaba más pequeña que Jaz.
–Eres tan hermosa–comentó Jaz, envolviendo sus brazos
alrededor de la cintura de Georgia y tirando de la mujer más pequeña
hacia ella. Sus manos se movieron hacia las caderas de Georgia y se
deslizaron por el área.
Georgia gimió y se estremeció por el contacto. Estaba tentada a
proponer que se saltaran la cena, pero no pudo hacerlo, se recordó a sí
misma que lo que habían hecho antes estaba equivocado. No podían
hacer eso de nuevo, insistió mentalmente.
–Podría comerte,–Jaz susurró, su intención clara en su tono.
–Oh, Dios–gimió Georgia. Palabras como esa definitivamente no
iban a ayudar y ella se recordó a sí misma que no podían hacer lo que
hicieron esa tarde otra vez.
Jaz sonrió.–¿Quieres que lo haga, ¿No?–Preguntó antes de tomar
con un ligero pellizco el oído de Georgia.
Georgia lloriqueó de nuevo y le llevó un largo momento
encontrar su voz.–...Tenemos que ponernos en marcha. Hice las
reservas para una media hora a partir de ahora.
–Tienes razón. ¿Adónde vamos?–Preguntó Jaz.
–Es una sorpresa. Te voy a contar cómo llegar allí.
Jaz asintió con la cabeza, yendo con el flujo. Georgia se deleitó en
eso y se deleitó en estar a cargo por una vez. No lo compartía, pero
siempre que Allen la sacaba, tenía que seguir su ejemplo o siempre
habría una pelea.

~ 250 ~
Al−Anka2019
Era molesto tener que hacer eso todo el tiempo. Le gustaba
planear y sorprender y estaba feliz de que Jaz le permitiera esa
oportunidad. Jaz se sorprendió de que llegaron al restaurante a tiempo
para las reservaciones porque tuvieron que ir casi por toda la ciudad.
Georgia sonrió brillantemente cuando salieron del coche y un valet
tomó las llaves. Jaz vaciló por un momento, no queriendo entregarle
sus llaves a otra persona, pero cedió eventualmente para evitar causar
una escena.
–Siempre he querido venir aquí–dijo Georgia, tomando a Jaz de la
mano para tirarla hacia el restaurante.
–¿Por qué no has hecho?–preguntó Jaz, buscando alguna señal
que explicara por qué su amiga no había estado en el lugar antes.
–La mayoría de mis amigas no son muy buenas con alimentos
picantes. Allen tiene una constitución particularmente débil, pero tú
tienes el estómago de hierro fundido–comentó Georgia con una
burlona sonrisa, dándole palmaditas a la ya mencionada parte del
cuerpo de su compañera.
Jaz se confundió momentáneamente hasta que descubrió que era
un restaurante indio. Nunca había tenido comida india antes, pero
siempre estaba a la altura de las aventuras alimentarias. Tuvo que
dejar que Georgia ordenara por ella, pero después de eso, ella estaba
fuera.
–Es muy bueno–murmuró Jaz mientras terminaba de comer.
Georgia estaba a medio camino para entonces. Georgia sonrió.
–Me alegra que te guste. Me sorprende que lo comas todo tan
rápido.
–Realmente, me pateó–admitió Jaz mientras se abanicaba.
Estaba sudando un poco, comiendo más rápido de lo que debería
hacer en retrospectiva.
–Es por eso que nadie viene aquí conmigo. Espero que no estés
en ese barco ahora.
–¿Qué? Voy a venir aquí cuando quieras. La comida es deliciosa,
un poco caliente, pero deliciosa de igual manera,–Jaz respondió antes
de agarrar su bebida y tomar un largo trago. Su boca y la garganta
fueron ligeramente aliviadas por el trago.
–¿Quieres un poco de la mía o estás llena?

~ 251 ~
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–¿Estás segura?
Georgia asintió y empujó su plato al centro de la mesa. Jaz
empezó a cavar, comiendo más lentamente que antes, compartieron la
comida y la conversación ligera, hablando sobre los planes de verano.
Una vez fueron interrumpidas por el teléfono celular de Jaz.
–Hey, Robbie,–Jaz respondió la llamada después de ver que era
sólo su amiga.–No, estoy saliendo con Georgie ahora mismo, ¿Mañana?
Déjame preguntar,–dijo ella y volvió su atención a Georgia.–¿Quieres ir
al cine conmigo y con la mía mañana?
Georgia sonrió y se encogió de hombros como respuesta. A ella le
gustaría hacer eso en lugar de estar sola en casa. Por supuesto, la idea
de pasar más tiempo con Jaz siempre fue una ventaja para ella también.
–Sí, vamos a ir. Nos vemos entonces–dijo Jaz, desconectando la
llamada después. Deslizó el teléfono de nuevo en su bolsillo–Sólo para
hacerte saber, probablemente vamos a ir al cine tarde, así que no
tienes que preocuparte de prepararte demasiado temprano.
–Todos ustedes parecen hacer todo tarde,–la mujer más vieja
comentó ligeramente.
–Sí, así es como somos. Además, no se interpone en el camino de
cualquier plan que alguien pueda tener. ¿Tienes planes para mañana?
–Aparte de las películas contigo, no.
Jaz asintió.–¿No? ¿Quieres que vaya?
–Me gustaría eso. Podríamos terminar de ver las películas–
propuso Georgia.
–Suena bien. Voy a trabajar por la mañana, pero iré después del
trabajo. ¿Debo llevar la pizza otra vez o algo más para el almuerzo?
–Hmm... Tal vez podría hacerte el almuerzo–sugirió Georgia.
Comían demasiada comida basura cuando estaban juntas.
Jaz sonrió ante la idea. Con los planes hechos, terminaron a cabo
su comida y Georgia insistió en pagar la cuenta, Jaz cuestionó, incluso
cuando vio el precio. Georgia ganó, sin embargo, señalando que sólo
una vez le gustaría invitar a Jaz, la mujer más joven cedió, causando en
Georgia una sonrisa. Con eso fuera del camino, Jaz llevó a Georgia a
casa. No estaba totalmente segura de si eso significaba que la noche
había terminado ya que no era tan tarde, pero decidió no empujar su
suerte.
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–Esto fue divertido–comentó Jaz con una sonrisa. Estaban de pie
en el interior de la casa, justo en el vestíbulo.
–Muy bien. Me hace esperar mañana–respondió Georgia.
–Me alegro de que estés ansiosa por ello–dijo Jaz, su brazo
automáticamente alrededor de la cintura de Georgia.
–Siempre tengo ganas de tener tiempo contigo–dijo Georgia en
un susurro.
Jaz no pudo contenerse después de eso, inclinándose para
capturar la boca de Georgia le dio un beso caliente. Georgia aceptó la
muestra de afecto, a pesar de que seguía pensando en lo equivocada
que estaba. No importaba que estuviera mal. Se sentía muy bien.
–Nos vemos mañana–murmuró Jaz, a milímetros de la boca de
Georgia.
–Una vez más, lo espero.
Jaz se fue después de eso, sintiéndose como la mujer más
afortunada de la tierra. Cuando llegó a casa, prácticamente flotó hasta
su habitación. Ni siquiera se molestó en tomar las miradas de sus
padres y hermano. Maggie miró a los dos hombres.
–No voy a hablar con ella más–dijo Jeremy, levantando las
manos.–Algunos errores que sólo tienes que hacerlos por tu cuenta.
–¿Qué clase de filosofía es esa para tener hacia tu propio hijo?–
Maggie soplo, cruzando sus brazos sobre su pecho mientras los ojos
azules de hielo miraban furiosamente a su marido.
–El tipo que tengo que tomar si hablar con ella no parece
funcionar. Esto es algo que ella va a tener que pasar para averiguar que
teníamos razón–señaló Jeremy.
Le entristeció darse cuenta de que era la verdad, pero a veces se
necesitaba experimental para aprender una lección, que él creía que su
mujer que enseñaba geología debía saber.
–Pero, ella va a terminar herida,–Maggie replicó.
–Creo que eso es lo que se necesita. No quiero que se lastime
tampoco, pero no podemos protegerla de todo el mundo. Además, esto
es obviamente algo que ella quiere hacer. Hemos hablado con ella y no
está llegando a ninguna parte. Tiene que cometer este error por su
cuenta. Además, podría ser un enamoramiento de su parte. No sabes si
es algo más que eso–dijo Jeremy.
~ 253 ~
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Maggie no podía discutir eso. Flint miró hacia arriba, pero no
expresó ningún pensamiento. Sabía que era más que una pasión, pero
pensó que su padre tenía razón. Jaz podría tener que cometer ese error
por su cuenta. Parecía muy feliz de hacerlo.
+++++

Jaz y Georgia se presentaron a la sala de cine para reunirse con


los amigos de Jaz. Todo parecía normal, pero Jaz notó casi
inmediatamente que Robbie la miraba fijamente. No dijo nada al
respecto y saltó de su mente cuando notó que Georgia se movía para
pagar los boletos.
–Wow, espera allí–dijo Jaz, poniendo su mano en la muñeca de
Georgia.
–¿Qué?–preguntó Georgia.
–No vas a pagar los boletos.
–¿Por qué no? Es sólo entradas para el cine, Jazzy. No es tan
grave–señalo Georgia.
–Sí, Jazzy,–Mitch intervino, sonriendo.
–Me ocupo de esta, pequeña Georgie–murmuró Jaz, mirando a
Mitch con la esperanza de que se callara. Por supuesto, no tenía tal
suerte.
–Sí, Georgie, no sabes que es la machona quien paga–observó la
rubia.
Jaz gruñó y Georgia se endureció brevemente. La mujer más alta
entonces sacó el dinero para la película. Gentilmente apartó a Georgia
mientras el grupo de amigos se quedaba un poco desconcertado, nadie
dijo nada y siguió detrás de la pareja.
En el teatro, las cosas se establecieron después de que todos
encontraron asientos. Jaz y Georgia compartieron palomitas de maíz y
todo estaba en calma. En algún momento durante la película, la mano
de Jaz encontró la mano de Georgia y se tomaron las manos a través de
toda la película. Cuando la película terminó, los amigos fueron a comer
en un restaurante abierto las 24 horas.
–¡Esa mierda era espantosa!–preguntó Peach, hablando de la
película que acababan de ver.

~ 254 ~
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–Teniendo en cuenta el hecho de que estabas muy cerca de
sentarte en el regazo de Mitch al final, sí, sabemos que pensaste que
era aterrador–bromeó Robbie.
–¡No lo estaba!–preguntó Peach con indignación desgarrando sus
ricos rasgos de sienna.
–Sí, lo estabas. Tendrías que subir por encima de mí para llegar
allí–señaló Cocoa
–Debe haber tomado mucho del pobre hombrecito–bromeó Jaz.
–Se cansó a mitad de camino y sólo se aferró a mí–dijo Cocoa, los
ojos brillando con diversión.
Hubo risas por todas partes. Toda la comida se pasó entre
chistes; sólo se puso serio cuando Jaz y Robbie fueron al baño al final;
Robbie sacó a Jaz, queriendo hablar, pero alegando que ambas tenían
que usar el baño.
–¿Qué pasa?–preguntó Jaz.
–Jaz, te estoy diciendo esto como a una amiga y porque sé que tu
madre te va a lesionar y adornar la casa con tus entrañas si se entera,
estás jugando con fuego aquí–respondió Robbie.
–¿Qué quieres decir?
–Un ciego podría ver el cambio dinámico entre tú y Georgie;
estaban de la mano en la película como dos niñas. Seguías inclinándote
como si estuvieras tratando de protegerla. Le estabas susurrando al
oído y todo. Demonios, hasta te vi besarle la cabeza un par de veces–le
informó Robbie a su amiga.
–¿Y?
–Y por no hablar de que tiene un gran puto chupetón en su
clavícula y no tiene una puta novia. ¿Qué mierda? No intentes quedarte
aquí y actuar como si no tuvieras ni idea de lo que estoy hablando. Jaz,
no te juzgo. Yo sabía desde el principio que tenías un enamoramiento
con esta mujer. Sólo ten cuidado, ¿De acuerdo? Ella está casada.
–Pero un imbécil–declaró Jaz.
–Sea como sea, ella está casada. Podrías salir lastimada, Diablos,
probablemente sea un hecho.
Jaz negó con la cabeza.–No lo creo. A Georgie le gusto y me gusta.
Robbie se encogió de hombros.
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–Está bien, solo me aseguraba. Recuerda, tu mamá te va a matar.
–No si cierta bocazas no se lo dice,–dijo Jaz, sacudiendo un puño
juguetón a su amiga.
–No voy a decir nada. Lo dudo que cualquiera de nosotros, pero
su madre es un sabueso. Ella lo va a averiguar.
Jaz se encogió de hombros.–Voy a cruzar ese puente cuando
llegue a él.
–Y caer y ahogarte más que probable, pero si eso es lo que
sientes...–Robbie se encogió de hombros como si todo no fuera gran
cosa.
Jaz asintió con la cabeza y el asunto cayó. Regresaron al grupo y
la pandilla se separó por la noche. Jaz regresó a Georgia donde
intercambiaron varios besos apasionados y fervientes caricias. Jaz
empezó a alejarse cuando notó que Georgia la estaba arrastrando hacia
la casa.
–Georgie, yo...–
Jaz hizo una pausa para un beso.
–Realmente necesito...–Otro beso. –Irm…
–¿Por qué?–preguntó Georgia, mientras las manos se paseaban
por debajo de la camiseta de Jaz.
–Porque...
Jaz tuvo que pensar duro por qué tenía que irse.–Tengo que
trabajar mañana. Mierda, eso es lo que es, tengo trabajo.
–Oh. ¿Has cambiado horas de nuevo?–Preguntó Georgia.
–Durante unos pocos días. Estoy tratando de conseguir las
mañanas durante el verano. De esta manera, puedo estar libre para
pasar el rato contigo durante la tarde y la noche.
Georgia hizo una mueca.
–¿Qué tan temprano es el trabajo? ¿Nunca serás capaz de salir
tarde?
–Oh sí. Puedo. Sólo que no esta noche. ¿Bueno?
–Bueno. ¿Vendrás después del trabajo?

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–Voy a venir cuando quieras–respondió Jaz con una sonrisa antes
de inclinarse para otro beso.
–Promesas, promesas–comentó Georgia.
–Puedes apostar.
–Muy bien. Voy a tener el almuerzo esperando por ti cuando
entres. ¿Cómo suena eso?
–Maravilloso,–contestó Jaz con una sonrisa en su rostro. Todo
parecía completamente y absolutamente maravilloso.

Capítulo 15: Los Dos Lados de la Moneda.

El mes de mayo pasó como una maravillosa fantasía para Jaz. En


realidad estaba saliendo con Georgia, la mujer de sus sueños. Salieron a
menudo, sobre todo porque Allen había reiniciado su apretada agenda
de viaje de nuevo. Jaz habría sospechado de la frecuencia con que se
había ido, pero no le importaba. Podría estar jodiendo a todo el mundo
en lo que a ella se refería. Si él no estaba en casa, entonces eso
significaba que tenía Georgia para sí misma, como lo hacia en el
momento.
–Sabes, nunca vamos a salir si sigues con esto–señaló Jaz
mientras Georgia se inclinaba y colocaba un ligero beso en sus labios
por lo que tenía que ser la millonésima vez. Georgia estaba
cómodamente aparcada en el regazo de Jaz con las manos de Jaz
alrededor de su cintura y acampando en su cadera.
–Es sólo una obra de teatro. Habrá otras–comentó Georgia antes
de dar otro beso, mucho más profundo que los anteriores.
Jaz gimió antes de abrir la boca y dejar entrar a Georgia. Las
manos de Jaz agarraron y amasaron el culo de Georgia mientras el beso
continuaba. Las propias manos de Georgia rodearon el cuello de Jaz.
Jugaba con las trenzas de Jaz, amando la forma en que se sentían.

~ 257 ~
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–Pensé que realmente querías ver esta obra. ¿No es por eso que
me has hecho vestir?–Preguntó Jaz con una sonrisa mientras se alejaba
para tomar aire. Llevaba un traje negro con una blusa blanca para el
asunto que se suponía debían dirigirse, pero ahora su amante parecía
decidida a quedarse y arrugar sus trajes.
La mujer de pelo de ébano sonrió también.–No, te hice vestir
porque me pone muy caliente verte vistiendo ropa bonita.–¡No puedo
creer que acabo de decir eso! ¡Aún más loco es que sea verdad!
–¿Es por eso que sigues comprándome ropa bonita?–Desde que
se decidió que estaban saliendo, Georgia había estado comprando su
ropa. Comenzó con una excursión de compras donde Georgia la
necesitó sólo para las tallas, pero una vez que Georgia supo su talla,
que la acompañara era opcional, Georgia afirmó que la ropa era para
cuando fueran a algún lugar agradable y que habían ido a varios
restaurantes, espectáculos y museos, donde estaba agradecida por las
prendas semi formal.
La mujer mayor asintió y se inclinó para darle otro beso más
corto.–Como he dicho, me pones caliente. También me gusta que
cuidas de mí cuando me calientas toda–comentó, susurrando las
palabras para disminuir su vergüenza. No podía creer lo audaz que era
con Jaz, pero le gustaba.
–Me pone caliente cuando te sonrojas así–comentó Jaz, sus
manos moviéndose para profundizar más en los pantalones de Georgia.
El rubor se intensificó.–No sé por qué...–murmuró ella.
–Pequeña Georgie, eres la mujer más cariñosa, hermosa y sexy
que he tenido el placer de conocer. Eres inteligente, eres graciosa,
pruebas algo una vez. El infierno, a veces dos veces para asegurarse de
que no te gusta,–Jaz bromeó un poco, una sonrisa lasciva en su rostro.
Georgia sintió como si le fuera estallar una vena. Escondió su
cara en el cuello de Jaz, haciendo a la mujer más joven reírse. Jaz movió
una mano para frotar la espalda de Georgia para consolarla.
–No puedo creer algunas de las cosas que hago contigo–
murmuró Georgia, sacudiendo la cabeza un poco y frotando la nariz en
la piel de la mujer más alta.
–Te gusta la mayoría de ellas–señala Jaz, con voz temblorosa
ligeramente gracias a la sensación que Georgia estaba causando en su
cuello.

~ 258 ~
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Un gemido fue la única admisión de que Georgia lo hacía, Jaz
sonrió, disfrutando del lado tímido de Georgia tanto como disfrutaba
del lado aventurero. Mantuvo Georgia apretada contra ella, como si
tratara de transmitir sus sentimientos a través del abrazo.
–Gastaste mucho dinero en estas entradas. ¿Estás segura de que
no quieres levantarte e ir a esta obra ahora?–Preguntó Jaz.
–Si te hace que dejes de tomarme el pelo, entonces sí–respondió
Georgia.
Una risa divertida y deliciosa escapó de la mujer más alta.
–No te estoy tomando el pelo. Sólo hago una declaración de
hechos y te digo acerca de todas tus buenas cualidades.
Otro gemido salió de la boca de Georgia.
–Vamos. Vamos a ponernos en marcha antes de que te pongas
más sentimental.
Jaz se rió un poco más, pero eso fue todo. Se puso de pie,
trayéndose a Georgia con ella y se fueron a la obra. Jaz realmente
nunca había estado interesada en el teatro, pero Georgia quería ir y ya
había comprado dos entradas, así que Jaz estaba atrapada con él, pero,
por otro lado, realmente no le importaba donde iban mientras
estuviera con Georgia.
La obra no fue tan mala. Jaz sabía que no iba a tener como
costumbre asistir por su cuenta, pero no tendría ningún problema con
escoltar de Georgia a los espectáculos. A Georgia parecía que también
le gustaba el espectáculo, lo que lo hizo mejor para Jaz.
Después del espectáculo, fueron a cenar. Al final de la comida,
Georgia pidió la cuenta. Después de sólo un mes, Jaz fue entrenada para
no llegar a la factura cuando la tomaba. Le molestaba, pero dejó de
traerlo a colación porque Georgia señaló que nunca había discutido
cuando Jaz pagaba por las cosas.
–¿Te quedas un rato?−Preguntó Georgia mientras Jaz llevaba su
coche a la casa de Georgia.
–Hazme una oferta que no puedo rechazar–respondió Jaz con
una sonrisa.
–Cuando entremos en la casa–Georgia prometió con un rubor
manchando sus mejillas.

~ 259 ~
Al−Anka2019
Jaz gruñó y siguió fielmente a Georgia a la casa. Pateando la
puerta, prácticamente saltó sobre la mujer mayor. Georgia gimió como
Jaz la agarró por detrás y atacó su cuello con besos, mientras que sus
manos masajearon escote de Georgia. La mujer más pequeña se acercó
y envolvió un brazo alrededor de Jaz, tratando de mantenerla en su
lugar.
–Jazzy...–Georgia murmuro su nombre con un aliento bajo.
–¿Hmm?–Jaz zumbó contra su garganta.
–Tú me haces sentir tan viva…
–Ajá.–La boca de Jaz se mantuvo enfocada en la tarea de degustar
Georgia.
–Me haces sentir cómoda siendo yo misma...
–Ajá.
–Me haces tan feliz…
–Ajá.
–¿Me estás escuchando o simplemente estás pensando en cómo
puedes devorarme?–preguntó Georgia, aunque mantenía a Jaz cerca, lo
que la animaba.
–Puedo realizar varias tareas bastante bien. Pero tú también me
haces sentir viva y me haces muy feliz. Espero que sigas siendo tu
misma conmigo–contestó Jaz, sin que las manos estuvieran ociosas, a
pesar de que su boca no estaba cumpliendo con la tarea que deseaba.
–Creo que me haces sentir demasiada cómoda,–ronroneó
Georgia.
–No hay tal cosa. Ahora, ¿Podemos cortar toda la conversación y
llevarte arriba?–Preguntó Jaz antes de correr su lengua por el cuello de
Georgia. La mujer de piel clara gimió y Jaz sonrió.
–Voy a tomar eso como un sí–comentó y luego levanto a Georgia
de sus pies.
–¡Jazzy!–gritó Georgia, lanzando sus brazos alrededor de la mujer
más alta.–¿No estoy demasiado pesada?–Preguntó casi en pánico.
–Infierno, no. Eres perfecta–declaró Jaz.–Simplemente perfecta.
–Eres demasiado dulce–dijo Georgia sonriendo.–Ahora, ¿Me
llevas arriba o qué?

~ 260 ~
Al−Anka2019
Jaz parpadeó, como si volviera a sus sentidos.
–¿Estás segura? En realidad, nunca habían hecho nada arriba;
por lo general, siempre que estaban juntas todo comenzaba natural,
colgadas en el sofá viendo la televisión. De repente, algo las activaba y
lo hacían en el sofá.
–Positivo. Llévame arriba, Jazzy. Llévame arriba y muéstrame lo
mucho que significo para ti–imploró Georgia la mujer más joven. Sus
ojos de chocolate estaban vidriosos por el deseo, lo que hizo dar al
corazón Jaz un salto a la garganta.
Jaz no necesitaba que le dijeran dos veces. Se dirigió a las
escaleras y subió, sosteniendo a Georgia por todo el camino, Georgia
estaba un poco sorprendida por eso; obviamente no sabía cuán ligera
era en realidad. Jaz frenó cuando sus pasos la acercaron a la habitación
de Georgia. Tragando saliva, miró a la mujer en sus brazos.
Georgia podía ver el nerviosismo en aquellos preocupados ojos
azules y adivinó lo que estaba mal.
–Si vas al final del pasillo, hay una habitación de invitados; la
cama está hecha y esperando–informó Georgia a la mujer más joven.
Jaz asintió e hizo lo que le dijeron. Efectivamente, había una
cama de tamaño completo esperando alguna compañía. Jaz bajo
suavemente a Georgia en la cama antes de comenzar un nuevo beso,
Georgia se ocupó de retirar la chaqueta de Jaz y luego desabotonar la
camisa de Jaz, liberándola de las prendas. Una vez que la chaqueta se
había ido y la camisa había desaparecido, alcanzó los pantalones y los
desató.
–Más despacio, bebé–dijo Jaz cuando sintió a Georgia tirando de
su pantalón.
–Pero te deseo ahora mismo–Georgia declaró enfáticamente.
–Yo también te deseo y llegaremos allí, pero más despacio;
tenemos tiempo.
–Entonces, ¿Te quedarás un rato?
Jaz asintió.−Me quedaré un rato.
Esa respuesta sonrió de la mujer mayor. Georgia desaceleró
después de eso, y ya no rasgo los pantalones de Jaz. Sus labios se
reunieron en un tierno beso y las lenguas se masajearon con cariño
mientras Jaz liberaba a Georgia de su camisa y sostén, Georgia gimió en

~ 261 ~
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la boca de Jaz cuando manos grandes amasaban sus pechos, prestando
mucha atención al centro de las gemas. Gemidos más apasionados
llenaron la habitación, seguidos por respiraciones pesadas.
–Los pantalones, fuera–ordenó Georgia, empujando los
pantalones de Jaz de sus caderas.
–Tus deseos son órdenes para mí–respondió Jaz.
Rápidamente, la artista salió de sus pantalones y ropa interior,
Georgia gimió ante la vista de su amante desnuda. Jaz estaba en forma,
no musculosa, pero todavía se veía muy poderosa. Ambas exhalaron
cuando Jaz se arrastró sobre el cuerpo de Georgia. Eso en sí mismo fue
suficiente para que Georgia se derritiera de maneras que nunca
imaginó. Estaba segura de que nunca vería una figura más erótica que
Jaz revoloteando sobre ella.
Inclinada hacia abajo por otro beso, las manos vagaban en ambos
cuerpos libremente, amando todo lo que se tocaba de maneras que casi
parecía adoración. Una vez más, la habitación estaba llena de gemidos
guturales, casi en auge, olía a pasión y sudor.
A medida que los besos se hacían más profundos y fervientes, la
lengua de Jaz interpretaba lo que los dedos deseaban hacer...si sólo
pudieran detenerse el pezón de Georgia y pellizcarlo. Fue necesario
muchísima fuerza de voluntad para conseguir que sus dedos se
movieran más bajo. Sin embargo, su boca seguía pegada a los labios de
Georgia.
–Oh, Dios,–Georgia gimió y se arqueó en el cuerpo largo de Jaz
mientras los tentadores dedos la encontraban. Sacando trazos y con un
pulgar suavemente rodeando su zona más sensible, sus ojos rodaron y
se volvieron blancos mientras sacudidas placenteras ardían a través de
su cuerpo.
–Te sientes tan bien, cariño–susurró Jaz en una oreja enrojecida
antes de correr su lengua a lo largo de la cara gloriosa de Georgia,
luego mordisqueó el lóbulo de la oreja de Georgia, haciéndola gritar
aún más.–Tienes buen sabor también. Tan bueno.–Probando su punto,
lamió la mejilla de Georgia de nuevo.–Eres demasiado buena,
demasiado perfecta.
Curvando sus dedos, Jaz consiguió reacciones más deliciosas de
su amante consiguiendo que Georgia la sujetara como queriendo salvar
su vida. Una pierna blanca se enganchó alrededor de la cintura de Jaz y

~ 262 ~
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frotándose para arriba contra la parte posterior de su muslo con cada
movimiento magnífico que ella hacía.
La sensación parecía tomar control del cuerpo de Georgia y se
retorcía, moviéndose, haciendo su mejor esfuerzo para seguir a Jaz,
esos dedos largos buscaban más lejos, acariciando todo lo que podía; la
mujer mayor gritó mientras su cuerpo se aferraba a los dedos de Jaz
como si tratara de tragarlos enteros. Jaz ciertamente no le importó,
intentando explotar el clímax de Georgia por todo lo que valía,
arrastrando varios picos más pequeños.
–Oh, Dios. No sabía que mi cuerpo podía hacer eso hasta que
llegaste–dijo Georgia, tratando de recuperar el aliento.
–No creo que vea alguna vez una mejor vista, entonces, vienes tú
y pasas la línea de meta.–Jaz comentó con una sonrisa.
–Puedo pensar en una vista mejor–dijo Georgia, con los dedos
arrastrándose hasta el muslo delgado de Jaz.
Como si necesitara verlo, Jaz miró hacia abajo para ver si lo que
ella sentía era cierto. Sí, esos eran definitivamente los dedos de Georgia
deslizándose por sus partes más íntimas. La visión solo la hizo temblar
y pudo sentir su esencia prácticamente goteando por sus muslos.
Silenciosamente, abrió sus piernas más amplias, dando a Georgia un
mejor acceso. Por movimiento de esos dedos delicados, Jaz estaba
segura de que Georgia apreció la zona donde trabajaba.
–Buen movimiento–la mujer más joven gimió de placer mientras
su amante se deslizaba dentro de ella.
Georgia apenas se movió, provocando a Jaz y sacando los sonidos
más lindos de la amazona. Jaz lentamente se movió con esos dedos
agraciados.
Los gemidos y las respiraciones profundas escaparon cuando el
placer se filtraba a través de ella como el agua que vertía de su interior.
Sus brazos temblaban y sabía que pronto tendría problemas para
levantarse.
–¿Cómo se siente?–preguntó Georgia en un susurro. Había
aprendido de Jaz que disfrutaba hablando mientras hacía el amor, no
era algo que había pensado hacer antes.
–Tannnnnn bueeeeeeeeno–Jaz siseó, moviendo las caderas para
mantenerse al día con los dedos de Georgia. Su cabeza bajó un poco,
acercando su boca tentadoramente a los labios de Georgia.

~ 263 ~
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Un beso era necesario con sus bocas tan cerca. Era casi como si
estuvieran tratando de devorarse y, sin embargo, saborearse entre sí,
una de las manos de Georgia seguía ocupada, asegurándose de que Jaz
siguiera en esa onda de felicidad en al que ella estaba, la otra buscaba
uno de los otros tesoros de Jaz. Pronto, Georgia estaba rodando y
pellizcando un pezón de color caramelo y Jaz se quejaba en su boca,
Georgia se tragó todos los sonidos como si estuviera bebiendo a su
amante.
–Santa madre, mujer–murmuró Jaz al romper el beso.–Ni
siquiera hablo así–murmuró ella incrédula.
–Enfócate Jazzy–Georgia ronroneó, dando al pezón en su agarre
un ligero tirón.
–¡Ah!–gritó Jaz mientras el éxtasis quemaba cada centímetro de
su cuerpo.–Créeme, lo estoy. Fóllame, bebé–rogó.
Georgia en realidad se ruborizó con esas palabras, pero era difícil
de decir ya que todo su cuerpo estaba bañado con un color rosa oscuro.
Encontró una nueva ambición de ellas, sin embargo; queriendo
escuchar más palabras sucias de Jaz, apretó con más vigor.
–Maldita sea,–Jaz gruñó, enterrando su rostro en el cuello de
Georgia. Sus caderas se movían con tal fuerza que estaban golpeando
en el muslo de Georgia, mientras que la mujer mayor continuó
enterrándose en Jaz con sus dos dedos.–¡Joder!
Antes de que Jaz supiera lo que estaba pasando, estaba viendo
estrellas y terminó colapsando en Georgia. Le tomó casi un minuto
darse cuenta de que estaba encima de la mujer más pequeña y rodó
hacia un lado. Mientras se movía, lloriqueó, sintiendo cómo Georgia se
retiraba de su cuerpo.
–Eso fue increíble–comentó Georgia cuando se volvió hacia su
lado, ahora frente a su amante.
–Eso fue–asintió Jaz, y luego una sonrisa casi aterradora se
apoderó de su rostro.–¿Lista para ir de nuevo?–Preguntó.
Georgia se sorprendió al descubrir que Jaz estaba hablando en
serio. La artista tiró de Georgia sobre ella y comenzó un nuevo beso, al
que Georgia respondió de inmediato. Pronto, las manos parecían estar
en todas partes y los gemidos estaban llenando el aire otra vez.
Las dos se durmieron después de hacer el amor varias veces,
Georgia se acurrucó hasta el cuerpo de Jaz y Jaz envolvió sus brazos

~ 264 ~
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alrededor de Georgia. Un par de horas más tarde, el teléfono celular de
Jaz se activó. Era la alarma.
–Georgie...–Jaz gimió mientras recuperaba la conciencia.
–¿Hmm?–Georgia murmuró mientras dormía.
–Bebé,–dijo Jaz, sacudiendo un poco a Georgia para despertarla.
–Duerme...–respondió Georgia, algo gimoteando.
–Tengo que irme a casa, nena–informó Jaz, lo que hizo que
Georgia abriera los ojos.
–¿Casa? ¿Ya?–preguntó Georgia, abriendo los ojos y
concentrándose en la cara de Jaz.
–¿Ya? Son las dos de la madrugada, Georgie–comentó la artista
con una sonrisa.
–¿Dos? ¿De Verdad?–Georgia parpadeó y luego miró el
despertador junto a la cama. Estaba atónita al ver que eran las dos
pasadas.–¿Dónde se fue el tiempo?–Se preguntó en voz alta.
–Probablemente se asustó con todo ese gruñido que hiciste–
bromeó Jaz.
Georgia se rió un poco.–Eres la gruñona. Es muy sexy.–Con esas
palabras, sus manos se deslizaron arriba y abajo del lado de Jaz.
–Oh, Dios.
Jaz gimió y entonces cogió las manos de su amante.–No, no
empieces, Georgie. Sabes que no tengo tiempo para esto.
Un suspiro escapó de la mujer más pequeña.–Lo sé. Lo siento, ¿Te
veré mañana?
−Voy a intentar venir, pero no puedo prometer nada. Tengo que
ir a mi universidad mañana–respondió Jaz. Bueno, realmente tenía que
ir a su universidad hoy.
Georgia frunció el ceño lo suficiente como para arrugar su
frente.–¿Por qué tienes que ir a tu universidad? Estás de vacaciones de
verano.
–Sí, lo estoy, pero tengo que ir a la universidad y hablar con mi
consejera. Podría ser capaz de obtener una pasantía y realmente
quiero una, así que tengo que ir allí y averiguarlo–explicó Jaz.
–Ah, vale. Bueno, no estarás ahí todo el día, ¿Verdad?
~ 265 ~
Al−Anka2019
–Por supuesto que no, pero entonces tengo trabajo. Si no me ves
mañana, sabes que estaré al día siguiente–Jaz aseguró a Georgia y
luego se inclinó, besando tiernamente a la mujer mayor.
Georgia aceptó el beso y luego asintió. Después de eso, Jaz se
levantó de la cama y se vistió, pensando distraídamente que Georgia
tenía buen gusto cuando se trataba de escoger ropa para ella. Una vez
que estaba vestida, volvió a la cama y se despidió de Georgia.
–Vuelve a dormir, nena. Te llamaré más tarde hoy–dijo Jaz.
–No, llámame cuando llegues a casa y hazme saber que lo has
hecho con seguridad–ordenó Georgia.
–Sí, señora. ¿No te importa que te despierte?
–No podré dormir hasta que reciba esa llamada telefónica,
¿Quieres que te acompañe hasta la puerta?
–No, está bien. Quiero que te quedes en la cama. ¿Estás bien?
Georgia sonrió.–Por supuesto que sí. ¿Te encuentras bien?
Jaz asintió con la cabeza y ofreció Georgia otro beso antes de salir
de la habitación.
Georgia permaneció despierta hasta que recibió la llamada de Jaz
unos treinta minutos más tarde. Georgia en realidad trató de quedarse
al teléfono, pero Jaz explicó que necesitaba dormir un poco, así que le
dijo a Georgia adiós. Con la llamada fuera del camino, Georgia se instaló
en el sueño, quedándose en la cama de invitados que estaba cubierta
con el aroma calmante de Jaz y su pasión.
+++++

Jaz llamo Georgia después de pasar más tiempo en su


universidad de lo que estaba dispuesta. Se enteró de que Allen estaba
de vuelta en casa, así que no había nada que hacer con su tiempo. Sus
amigos estaban ocupados, así que se quedó en la casa y decidió hacer
un poco de dibujo. Esperaba que nadie en su familia notara o habría
preguntas y discusiones.
Durante la mayor parte del día, Jaz estaba sola y cuando su
familia empezó a llegar, ella sólo actuaba como si acababa de llegar
también Nadie parecía darse cuenta y ella fue capaz de hacerlo a través
de un día como ese. No estaba segura de sí sería capaz de hacer eso por
los próximos días, sin embargo. Tendría que encontrar algo que hacer
aparte del trabajo.
~ 266 ~
Al−Anka2019
Llenar su tiempo no era demasiado difícil. Entre el trabajo y el
dibujo, fue capaz de pasar el rato con al menos un amigo cada día que
no podía ir a ver Georgia. Se burlaban de ella, pero todavía era
divertido estar con ellos.
–Estoy sorprendido de que no estés aquí en tus trapos de lujo–
Peach se burló de Jaz mientras el grupo de amigos jugaba una ronda de
minigolf.
Ellos estaban más interesados en fastidiar a la amazona, pero se
las arreglaron mientras juagaban y hacían un montón de conversación.
–Georgie probablemente no le comprará nada nuevo si se
ensucia–dijo Mitch.
–Oh, por favor, Jaz es sólo una muñeca muy grande ahora–
bromeó Robbie.
–Sí, ella va a conseguir ropa nueva, siempre y cuando sea una
buena niña–Cocoa terminó.
Jaz rodó los ojos y se burló.–Ustedes sólo están celosos porque
tengo una novia a la que le gusto lo suficiente como para comprarme
cosas.
–Ella sólo te compra cosas para mantenerte con la correa corta–
dijo Mitch, dando palmadas en la mujer más alta en la espalda.
–Yo no tengo una maldita correa–objetó Jaz, levantando la
cabeza–Como he dicho, ustedes están tan celosos porque tengo una
novia. ¿Cuándo fue la última vez que alguno de ustedes tuvo una cita
que no tuviera algo que ver uno de nosotros?
Los amigos se rieron.–Ella nos tiene allí–admitió Peach.
–Me gustaría tener una novia que me compre cada maldita cosa
que le pida,–Robbie admitió con un encogimiento de hombros.
–Creo que a todos nos gustaría eso–comentó Cocoa.
–Ella no me compra nada que yo le pida. Sólo ropa. Ella va de
compras cuando se aburre y piensa que necesito mejor ropa para
cuando vayamos a lugares más formales–explicó Jaz.
–¿Sólo ropa? Ah, ¿Y esos zapatos que te vi usar un día fue un
producto de mi imaginación?–Robbie preguntó.
−¡Era solo un par de zapatos! Dijo que necesitaba unos zapatos
para ir con los trajes–señaló Jaz.

~ 267 ~
Al−Anka2019
–Después te dará dinero para hacerte el pelo más a menudo–dijo
Cocoa y luego frotó la cabeza de Jaz, arrojando sus trenzas por todo el
lugar.
–Diablos, yo pagaría por eso a veces. Su cabeza me asusta cuando
espera como dos meses para hacerlos. Siempre pienso que me voy a
convertir en piedra sólo mirándote,–bromeó Mitch.
–Tu cabeza empieza a tener esa apariencia de Medusa si esperas
demasiado tiempo para que te hagan las rastas–dijo Peach.
Jaz rodó los ojos.–Dejen mis trenzas en paz. Mi cabeza es
funcionar.–dijo con una sonrisa orgullosa.
–Funcionar o no, te estás convirtiendo rápidamente en una mujer
mantenida–dijo Mitch sin rodeos.
–¡No lo soy!–Objetó Jaz.–Solo son unos cuantos trajes. No es gran
cosa.
Los amigos no parecían estar de acuerdo y continuaron
burlándose de Jaz por el resto del día. Lo tomó todo con calma, aunque
duró horas. No obstante, estaba acostumbrada a eso de sus amigos,
demonios, si uno de ellos hubiese estado en su posición, también se
habría burlado de ellos.
+++++

–Parece una eternidad desde la última vez que nos vimos–


comentó Georgia mientras atraía a Jaz a su casa. No había sido para
siempre, por supuesto, pero había sido casi una semana.
–Lo sé. Me sentí tentada en llamar a Allen y fingir ser un cliente,
sólo para sacarlo de la casa, y poder verte,–contestó Jaz antes de
inclinarse para darle un profundo beso a Georgia. Era como si
estuvieran tratando de apagar la sed que tenían entre sí; para cuando
se separaron, estaban jadeando y sonriendo suavemente entre sí.
–Bueno, me alegro de que las cosas no hayan llegado a ese
extremo. Estoy segura de que él habría reconocido tu voz y acabaría
empezando una gran pelea–comentó Georgia.
–Es verdad. ¿Cómo estuvo él mientras estuvo aquí? ¿Comenzó
alguna pelea contigo? Me he puesto un poco nerviosa porque no has
llamado.

~ 268 ~
Al−Anka2019
–Tuvimos las discusiones habituales, pero en su mayoría estaba
tratando de salir a buscar nuevos negocios; arrastrándome a su club de
campo para tener un caramelo del brazo y cosas así.
Jaz asintió.–¿Él te utiliza de esa manera?–Preguntó, frunciendo el
ceño un poco. ¡Cómo se atreve a usar mi Georgie como un maldito
accesorio!
–A veces. Es la naturaleza del negocio. Dice que se ve mucho más
exitoso mostrando a su bella esposa en su brazo y por lo que puedo
decir, él tiene razón. Pero, no hablemos de eso; estoy aquí contigo y
solo quiero disfrutar de eso. Ven, tengo algo para ti–dijo Georgia,
tomando a su amante de la mano y tirando de ella hacia la cocina.
–¿Son ponquecitos? ¡Quiero ponquecitos!–Jaz sonrió y aplaudió.
–Sabía que apreciaría algunos dulces.
Había una docena de ponquecitos calientes y esperando. Jaz se
zambulló justo cuando Georgia se sentaba y la observaba. Jaz sonrió
todo el camino.
–Haces las mejores tortitas, Georgie –dijo Jaz con la boca llena de
su tercer ponquecito.
–Me gusta hacerlos para ti. Me haces sentir sinceramente
apreciada–respondió Georgia.–A veces, no creo que devuelva el
sentimiento, así que te consigo un regalo para mostrar que te aprecio–
agregó, mirando al suelo.
–¿Un regalo? ¿Quieres decir más allá de la pila de deliciosos
ponquecitos?–Preguntó la artista con una expresión confusa.
–Sí, más allá de los ponquecitos deliciosos. Sólo quiero que sepas
que te aprecio y siento que estuviéramos separadas durante una
semana por mi culpa–respondió Georgia.
–Hey.–Jaz se acercó y tomó la mano de Georgia.–No fue culpa
tuya. Recuerda que yo también estaba ocupada. Tenía cosas de escuela
y trabajo.
Georgia forzó una sonrisa.–Esas son cosas normales, sin
embargo. Gracias por intentar hacerme sentir mejor. Pero, he aquí que
hemos estado juntas durante un mes y que es el mejor mes de mi vida–
anuncio buscando algo en su bolsillo. Sacó una pequeña y delgada caja,
que estaba envuelta en un regalo. Se lo entregó a la mujer más alta.

~ 269 ~
Al−Anka2019
–Oh, gracias, Georgie. Realmente no tenías que hacerlo, no
obstante–insistió Jaz al aceptar el presente.
–Sé que no, pero lo hice. Así que, por favor, acepta y ábrelo,–
Georgia pidió con una sonrisa angelical.
Jaz también sonrió y se quitó el envoltorio con cuidado. Una vez
que el envoltorio se había ido, una caja de joyas fue revelada; abriendo
la caja, un fino reloj de plata descansaba en el estuche. Jaz jadeó.
–Oh, Dios, Georgie, esto es demasiado–murmuró la joven,
sacudiendo la cabeza
Georgia se levantó y se acercó a Jaz, abrazándola.
–Nada es demasiado para ti, cariño. Te lo dije, quiero que sepas
cuánto te aprecio. Esto es sólo una pequeña muestra de esa
apreciación–comentó en un tono bajo antes de colocar un beso en el
hombro de Jaz.
–¿Pequeña muestra? Este reloj probablemente costó una
pequeña fortuna–dijo la giganta.
–Nada de eso. Pensé que un reloj sería más de tu estilo, pero
había un hermoso collar que pensé que se vería bien en ti. De todas
formas, parece que tú no usas mucha joyería–comentó la mujer de ojos
marrones mientras se acercaba a mirar el reloj, deseando ponerlo
alrededor de la muñeca de su amante.
–No tengo muchas joyas. Sólo unos aretes. Las pocas piezas que
poseo, no las uso tanto porque siempre tengo miedo de perderlas–
explicó Jaz.
–Bueno, por favor, usa este reloj e intenta no perderlo–imploró
Georgia.
Jaz asintió.–Lo llevaré con amor y orgullo–murmuró antes de
inclinarse para besarla.
Georgia aceptó y devolvió el beso. Terminaron en la habitación
de huéspedes y se agotaron mutuamente. Se quedaron dormidas
desnudas y envueltas en los brazos de la otra. El sonido de la alarma de
Jaz las despertó.
–¿Tienes que irte?–preguntó Georgia en voz baja.
–Sí. Si no llego a casa pronto, mi mamá llamará–respondió Jaz.

~ 270 ~
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–Ojalá pudieras quedarte–dijo Georgia, agarrándose a la mujer
más alta.
–Ojalá pudiera, pero mi madre probablemente correría por aquí
y me arrastraría a casa eventualmente. Esa es la forma en que ella es–
señaló Jaz.–Sin importarle el hecho de estacionar su coche en frente
durante todo el día, y que los vecinos estuvieran hablando toda la
semana.
–Ella no es muy diferente de las madres en general. Mi madre
solía chequearme constantemente en mí también–dijo Georgia. No se
molestó en añadir que su madre finalmente detuvo los chequeos
diarios cuando se casó.
–Tendré que recordarlo por si alguna vez me convierto en mamá.
Voy a decirles a mis hijos, "Hey, estar preocupados y una perra
guardiana está en el manual de ser madre"–comentó Jaz.
Georgia se rió un poco. Ellas intercambiaron unos tiernos besos
antes de que Jaz se escapara por la noche caliente. Llegó a casa y trató
de no hacer ningún ruido mientras se dirigía a su habitación.
–Jaz, ¿Eres tú?–Maggie gritó desde su habitación.
–¡Sí, mamá!–Respondió Jaz en voz alta.
–¿Cierra la puerta por completo? Tu hermano ya está aquí.
–Ok.
Jaz regresó a la puerta se aseguró de que ambos pasadores
estuvieran cerrados ya que ella era la última. Con eso hecho, fue a
tomar una ducha y se dejó caer en la cama. La mañana llegó demasiado
pronto para ella.
–¡Jaz, aquí tienes unos panquecas si quieres levantarte!–le
informó Maggie a su hija, hundiendo la cabeza en la habitación de la
joven.
–¿Panquecas?–Jaz gimió, golpeando sus labios con esa idea.
–Sí, una buena pila grande. Una tortilla de queso también.
–Debo...levantarme...–murmuró Jaz con cansada determinación.
Maggie se rió mientras Jaz lentamente se levantaba de la cama,
parecía más que desaliñada. Ambas bajaron y Jaz se arrojó a un asiento
junto a su hermano. Flint no se veía mucho mejor que su hermana
menor. Maggie se rió del estado de sus hijos.

~ 271 ~
Al−Anka2019
–Ustedes dos, no sé qué voy a hacer con ustedes–comentó
Maggie mientras desayunaba delante de ellos.
–Solo eres joven una vez, mamá–dijo Flint con un tono atontado,
rascándose la cabeza limpia como si eso ayudara a mantener los ojos
abiertos.
–Lo sé, pero yo no era tan salvaje como usted dos cuando yo era
joven. No puedo esperar a que ustedes dos se calmen–dijo Maggie
honestamente.
–Ajá. Viviremos aquí con nuestras esposas, ¿No?–Remarcó Jaz
con una carcajada.
Maggie también se rió.–Estoy segura de que podemos acomodar
a dos personas más y luego cuando ustedes dos empiecen familias,
encontraremos casas cerca.
Los hermanos tuvieron que reírse, sobre todo porque sabían que
su madre realmente hablaba en serio. Sabían que había heredado la
mentalidad de sus padres, que hasta ese día todavía parecían un poco
resentidos del hecho de que Maggie se trasladara a los Estados Unidos
para estar con su marido. Ahora, Jaz no diría que el resentimiento de
sus abuelos salió de una manera negativa; la adoraban a ella y a su
hermano y trataban a Jeremy como un miembro de la familia. Era sólo
que cada vez que veían a sus abuelos, la pareja envejecida siempre
mencionaba lugares donde la familia podría vivir cerca.
–Mamá, si pudiéramos reducirte a unas siete pulgadas, sabrás
que serías Mormor, ¿No?–dijo Flint.
–No lo tomo como un insulto–comentó Maggie con orgullo.
Una vez más, los hermanos se rieron antes de volver su atención
a su comida. Mientras comían, un destello capturó el ojo de Flint. De
repente, alargó la mano y agarró la muñeca de Jaz. Jaz gritó mientras
inspeccionaba su brazo.
–Este es un bonito reloj, Jaz. ¿De dónde lo sacaste?–preguntó
Flint con una ceja arqueada y una media sonrisa, como si no lo supiera.
Jaz se congeló y esperó que un rayo la golpeara o un coche
atravesara la sala de estar. Cualquier cosa estaría bien mientras
distrajera a su hermano y a su madre ahora interesada de lo que estaba
pasando con su muñeca. Sin embargo, no tuvo tal suerte.
–Es un buen reloj. Parece caro,–Maggie observó, mirando a su
hija sospechosamente.
~ 272 ~
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–Uh...–Jaz se mordió el labio y luego se frotó el puente de su nariz
con su mano libre. Siempre odiaba mentir, especialmente a sus padres.
Tampoco era muy buena en mentir.–Alguien me lo dio...
Los ojos azul pálido se estrecharon.–¿Se llamará ese alguien
Georgia?–preguntó su madre.
–¿Y si lo es?– Preguntó Jaz, la mirada fija en su plato.
–Maldita sea, Jaz, ¿Te está manteniendo esa mujer ahora?−Flint
preguntó con una sonrisa burlona.
–¡No! Ella acaba de comprarlo como un regalo,–Jaz protestó.
−¿Por qué te compraría un reloj como regalo? Este es un regalo
caro, una pequeña joya. ¿Por qué haría esto?–preguntó Maggie.
Jaz permaneció en silencio y trató de seguir comiendo su
desayuno. Flint dejó ir a su hermana y volvió a su comida también. Jaz
supo que no estaba fuera del gancho, aunque el silencio reinaba sobre
la habitación. Terminó de comer primero y se retiró a su habitación, lo
cual no la salvaría.
–Jaz–dijo Maggie, golpeando ligeramente antes de abrir la puerta.
–Mamá...–Jaz no estaba segura de qué hacer, así que decidió tener
la charla que sabía que vendría tarde o temprano.–Vamos. Tome
asiento–dijo, señalando a su cama desde que estaba sentada en su
escritorio.
Maggie lo hizo y Jaz giró su silla para hacer frente a la cama; por
un largo momento, se miraron la una a la otra. Maggie se inclinó hacia
adelante y se frotó la rodilla de su hija.
–Mamá... por favor... no te decepciones...–Jaz dijo, sintiendo en
sus huesos que su madre ya sabía.
–Jasper, pequeña joya, sabes que esta mujer no va a dejar a su
marido por ti. Sé que te preocupas mucho por ella, pero no va a dejar a
su marido por ti–dijo Maggie sin rodeos.
–Ella podría...–Jaz respondió. Tenía fe en que un día eso pasaría,
sólo necesitaba que Georgia viera que ella era la mejor opción y luego
Georgia tomaría la decisión correcta.
–No lo haría, Jaz. Te está comprando estas cosas para distraerte
porque no va a dejarlo.
–Cómo lo supiste…?

~ 273 ~
Al−Anka2019
Maggie se rió.–He visto la ropa que has estado usando cuando
vas a pasar el rato con Georgia. Definitivamente no son tu estilo y son
demasiadas lujosas para una noche de películas y pizza.
–Supongo que nunca pensé en eso...–Bueno, en realidad, nunca
pensó que alguien lo notara, ya que trató de salir corriendo de la casa
lo más rápido posible siempre que estaba vestida formalmente.
–Pequeña joya, honestamente, tienes que aceptar que eres sólo
un poco de diversión para un ama de casa aburrida. Te está comprando
todas estas cosas sólo para distraerte. No va a dejar a su marido,–
Maggie señaló una vez más, sonando un poco más severa que antes,
como si eso ayudaría a taladrar la idea en la cabeza de Jaz.
–No lo sabes, mamá. Sólo necesito darle tiempo y hacerle saber
cuánto me importa. No espero que ella lo deje de inmediato, pero estoy
segura de que, si le muestro lo grande que soy como novia,–Jaz insistió.
–Jasper...–Maggie suspiró, sacudiendo la cabeza.–Puedo decirte
que te sientes fuerte por ella, pero es una mujer casada; no eres tan
crédula, Jaz.
–No soy crédula en absoluto, mamá. Sólo sé que, si me da a este
tiempo, va a resultar bien.
–Jaz...–Maggie suspiró de nuevo y miró de distancia, como si
tratara de recoger sus pensamientos.–Nada de lo que pueda decir va
hacerte cambiar de opinión, ¿Verdad, pequeña joya?–preguntó con
curiosidad.
–Mamá, sé lo que estoy haciendo. Entiendo que está casada, pero
realmente creo que si la trato bien, verá que soy la mejor opción.
–Jaz, no es sólo eso.
–Lo sé, mamá, y siento mucho decepcionarte. Sé que sientes que
estoy jugando con un matrimonio y todo, pero no es así. Si él supiera
cómo tratar a Georgie como la gran mujer que es, no tendría una
oportunidad, pero no es así. Es negligente y piensa en su negocio antes
de cualquier otra cosa. Cuando las cosas no van a su manera, regaña a
Georgie para sentirse mejor. También es posible que esté teniendo una
aventura,–Jaz se defendió.
–¿Y eso justifica tu relación con su esposa?–preguntó Maggie con
una ceja arqueada, muriéndose al oír esa explicación.
–No, por supuesto que no. Sólo digo que no habría tenido
oportunidad si estuviera haciendo lo que debía hacer. No puedo evitar
~ 274 ~
Al−Anka2019
que me importe Georgie y quiero que tenga todo lo que se merece, ¿De
acuerdo? Ella es especial y merece ser tratada de esa manera.
Maggie asintió con la cabeza para mostrar que entendía, a pesar
de que estaba claro por el ceño fruncido en su rostro que no estaba de
acuerdo.–Bien, Jaz, entiendo que nada de lo que pueda decir te hará
cambiar de opinión. Necesitas ver esto hasta el final.
–Lo sé.
–Simplemente no quiero que te lastimes–dijo Maggie.
–No lo haré. Como dije, sé que esto saldrá bien.
Maggie suspiraba por lo que parecía como la enésima vez, pero
no se opuso. Se frotó la rodilla de Jaz de nuevo antes de ponerse de pie.
Se acercó a la puerta y miró hacia atrás a su hija.
–Jaz, creo que tienes que prepararte mentalmente, por si acaso–
dijo la madre.
La artista le lanzó una sonrisa confiada a Maggie. Era obvio que la
mujer más joven estaba hasta la cabeza y no podía ver nada que
estuviera mal. Tenía un plan y todo lo que necesitaba hacer era seguir
el plan.
Maggie la dejó en esa nota y Jaz regresó a su faena.
Eventualmente, la puso lejos y fue a pasar tiempo con Georgia,
salieron esa noche, yendo a otro restaurante que Georgia quería
probar.
–Oh, griego. Me encanta el griego,–Jaz arrulló al entrar en el
restaurante.
Georgia hizo una mueca curiosa.–¿Te gusta la cocina griega?
–¡Oh, sí! Me encanta–declaró Jaz.–Nunca te dije que mi mamá es
de Grecia, ¿No?
–Pensé que habías dicho que tu madre era sueca.
–Lo es, pero es de Grecia. Sus padres se mudaron a Grecia cuando
eran más jóvenes y mi madre nació en Grecia. Mis abuelos todavía
viven en Grecia y solemos ir a verlos en el verano y en ciertas
vacaciones. De hecho, deberíamos ir a Grecia en agosto. Siempre vamos
por esa época,−explicó Jaz.
–En agosto, ¿Eh? ¿Cuánto tiempo vas a estar fuera?–Preguntó
Georgia mientras el anfitrión las sentaba.
~ 275 ~
Al−Anka2019
–Una semana. Esa es la mayor cantidad de tiempo que mi padre y
mi hermano van a despegar. Normalmente me quedo más tiempo,
pero...–Jaz se calló, sin saber si quería continuar con esa declaración.
–¿Por qué no te vas a quedar más tiempo?–preguntó Georgia
inocentemente.
–No quiero dejarte sola por mucho tiempo–comentó Jaz,
agarrando la mano de su amante–Georgia rápidamente se sonrojó,
pero también sonrió.
Su discusión fue interrumpida cuando una camarera vino con
menús y a tomar sus pedidos de bebida. La mirada de la camarera se
demoró un poco en Jaz, pero se marchó rápidamente para traer sus
bebidas. Georgia la vio irse, pero no le dijo nada a Jaz sobre la mirada.
La camarera regresó con sus bebidas y estaba lista para tomar sus
pedidos, Jaz ya sabía lo que quería y rápidamente lo sacudió.
La camarera parpadeó fuerte. −lo dijiste bastante bien. ¿Hablas
griego por casualidad?−Todos los artículos de comida en el menú
fueron nombrados en griego y normalmente los clientes que no hablan
el idioma tenía un tiempo más difícil pedir.
–Con fluidez–contestó Jaz
Antes de que Jaz lo supiera, estaba teniendo una conversión en
griego con la camarera. Georgia observó el intercambio, frunciendo el
ceño mientras continuaban durante varios minutos; no fue hasta otra
mesa empezó a llamar a la camarera que ella recordó que estaba en su
trabajo y volvió su atención a los otros clientes.
–Oye, Lena, no te olvides de volver. Olvidaste una orden–le
recordó Jaz, señalando a Georgia–Fue entonces cuando volvió su
atención a Georgia y notó que su cita estaba frunciendo el ceño.
–¿Qué pasa, Georgie?–preguntó ella.
–¡Esa camarera estaba coqueteando contigo!–Georgia siseó de
rabia.
–Un poco... supongo...–admitió Jaz con un pequeño encogimiento
de hombros.
–¡Y usted le estaba coqueteando también!–señaló Georgia.
–Uh...no realmente–contestó Jaz. Sólo estaba siendo amable,
como siempre lo era. Además, siempre fue divertido encontrar a

~ 276 ~
Al−Anka2019
alguien con quien hablar griego. No era algo que hacia con demasiada
frecuencia cuando no estaba en Grecia.
–Sí, lo estabas–insistió Georgia.
–No, no lo estaba. Sólo estaba siendo amable.
–Te sentaste aquí y tuviste una conversación completa en un
idioma extranjero mientras sonreías y te reías con ella. Eso es
coquetear–declaró Georgia.
–No, no lo fue. Era una conversación amistosa en un idioma
extranjero. Nada más que eso. ¿Por qué estás haciendo una gran cosa
de esto?
–Porque estás flirteando con alguien justo delante de mí.
–¿Qué? Eso ni siquiera es lo que pasó. Era sólo una conversación.
La cena fue todo, menos divertida después de eso. Georgia estuvo
en silencio y miró a Jaz durante todo el tiempo, especialmente cuando
su camarera volvió a la mesa varias veces esa noche. Cuando Jaz
condujo a Georgia a casa, la mujer mayor cerró de golpe la puerta del
coche y se dirigió hacia la casa. Donde también cerró la puerta. Jaz
suspiró y se fue a su casa, sin saber qué hacer con las cosas esa noche.
En la mañana, Jaz revisó sus planes para el día, pensando que ver
Georgia no era la mejor de las ideas. Bueno, necesitaba ver a su asesor
en la universidad otra vez, así que decidió ver si esa era una opción,
resultó que sí lo era, así que iba a ser su día, se imaginó. Se vistió y se
fue a la universidad. Su teléfono sonó antes de que llegara a su coche y
se sorprendió al ver que era Georgia.
–Hey, Georgie–respondió Jaz.
–Um...Hola, Jazzy–Georgia dijo, sonando insegura de sí misma.–
¿Vas a venir hoy?
–Lo dudo. Voy a la universidad ahora para ver a mi asesor.
Hubo un momento de silencio.–Pensé que estabas de vacaciones,
¿Por qué tienes que ir tanto a la universidad?
–Porque quiero una pasantía. ¿Esto va a ser un
interrogatorio?−Jaz contrarrestado, no en el estado de ánimo para
discutir.
–No, sólo digo que sigues yendo a tu universidad.

~ 277 ~
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–Porque ahí es donde está mi consejero. Georgie, no tengo
tiempo para esto. Llámame cuando no estés en un estado de ánimo tan
combativo. No me gusta pelear por ninguna buena razón–dijo Jaz.
–No es una buena razón. Estuviste coqueteando con esa
camarera anoche.
–Adiós, George.−Jaz colgó.
Tratando de poner a Georgia fuera de su mente, Jaz fue sobre su
día, ignorando su teléfono. No fue hasta que llegó a casa por la noche
que comprobó en su teléfono para ver cuántas llamadas se perdió.
Había mensajes de texto de Georgia, todas ellas variaciones de las
súplicas para que contestara su teléfono, los mensajes de correo de voz
eran más o menos lo mismo. Jaz ignoró también como a los demás.
Por la mañana, el teléfono sonando perturbó el sueño de Jaz. Su
enojo había corrido más o menos su curso, así que respondió. Su
saludo era apenas audible y sabía que era porque tenía su cara
enterrada en su almohada.
–Hola, Jazzy–Georgia dijo, su voz pequeña y humilde.
–Hey, Georgie–respondió, sonriendo un poco mientras rodaba
sobre su espalda.
–¿Te desperté?
–Ajá. No te preocupes por eso, sin embargo. Mi mamá estará aquí
dentro de un rato para ofrecerme el desayuno.
–Oh, eso es lo que iba a ofrecer. Allen todavía no está en casa y
realmente me gustaría hacerte el desayuno y así podemos hablar.
Jaz chasqueó los labios–Desayuno y hablar. Puedo estar allí en
una hora. ¿Cómo te suena eso?
–Suena bien. Voy a tener cosas hechas para el momento de
llegues aquí.
Despedidas se dijeron y luego Jaz salió de la cama. Fue a tomar
una ducha, se vistió y estaba en su camino. Llamó a su madre y le dijo
que iba a ver a Georgia, sabiendo que su madre estaba despierta.
Maggie reconoció eso con un ruidoso "bien" desde la cocina.
+++++

Georgia corrió alrededor de la cocina, queriendo asegurarse de


que todo fuera perfecto. Los waffles caseros estaban apilados en un
~ 278 ~
Al−Anka2019
plato, huevos revueltos estaban esperando en la sartén, tostadas con
mantequilla y mermelada e frutas en cubitos. Todo estaba listo cuando
Jaz sonara la campana.
Georgia respiró hondo antes de contestar, pasando los dedos por
su pelo para asegurarse de que todo estaba hecho.
–Hey–dijo Jaz a Georgia cuando la puerta se abrió.
–Hey–respondió Georgia.–El desayuno está todo preparado en el
comedor. Espero que te guste.
–Sabes que me encanta comer–dijo Jaz con una sonrisa.
La pareja fue al comedor y la boca de Jaz se abrió de sorpresa. No
podía creer la recompensa que tenía delante. Georgia señaló un plato y
dejó que Jaz supiera que era para ella; Jaz entró y se sentó. Georgia se
sentó frente a Jaz y la observó comer por un momento.
–Entonces, ¿Cómo fueron las cosas con tu consejero?–Preguntó
Georgia.
–No como esperaba. Él piensa que tengo demasiadas cosas para
asumir una pasantía también. Él sugiere que o bien espere el término
de primavera o simplemente espere para el próximo verano, así que no
estoy tomando demasiadas cosas y puedo dar mi todo a la pasantía–
explicó Jaz.
–Quizá tenga razón–dijo Georgia.
–Probablemente, pero no me importa. ¡Realmente quería esa
pasantía!–gimió Jaz.
–Bueno, no debes quemarte–dijo Georgia, y luego se detuvo
brevemente–Jazzy, lo siento por la forma en que he estado actuando–
se disculpó.
–Ok...–dijo Jaz, su tono indicando que estaba esperando más.
–Te compré algo...–Georgia se inclinó hasta el final de la mesa
para coger una caja de espera.
–Georgie, no necesitas seguir comprando cosas, incluso si estás
tratando de disculparte. No quiero que nuestra relación sea así. No
necesitas comprarme para mantenerme cerca–dijo Jaz.
–No estoy tratando de comprarte–Georgia objetó.

~ 279 ~
Al−Anka2019
–Georgie, me has comprado un montón de ropa, un reloj, y lo que
sea esto y sólo hemos estado juntas durante un mes. No necesitas
comprarme. Estoy aquí. Me gusta estar aquí,−Jaz informó a su amante.
Georgia asintió con la cabeza.–Supongo que eso va doble para mi
tirada celosa–comentó.
–Sí lo hace. Podría hablar con otras mujeres y ser amable, pero
estoy donde quiero estar. No voy a ninguna parte. Es así de simple–dijo
Jaz.
Georgia asintió de nuevo.–Supongo que este sería un mal
momento para sugerir que pagaría para que consigas un dormitorio en
su universidad, así que no tendrías que preocuparte de ir a casa con su
mamá–bromeó.
–Mi mamá no me dejaría vivir en un dormitorio de todos modos–
Jaz rió.
–Ya me había imaginado yo eso. Jazzy, lo siento mucho. Yo
solo...no quiero perderte–dijo Georgia.
–No lo harás. Sólo recuerda que soy feliz donde estoy, no importa
qué. Pero, no deberías tener miedo de patearme en el culo también. Yo
hago cosas estúpidas a veces,–Jaz admitió con una sonrisa.
–Voy a estar segura de recordar eso.
–Entonces ven aquí y hazme compañía–dijo Jaz con una sonrisa.
Georgia sonrió también y se levantó de su asiento, asegurándose
de llevar su regalo con ella. Se acercó a Jaz, que tiró de la mujer mayor
en su regazo. Georgia sonrió y luego se acomodó. Jaz volvió a comer,
compartiendo su comida con Georgia, llegando a alimentar a la mujer
más pequeña. Georgia aceptó y sonrió todo el camino, finalmente
sintiéndose a gusto de nuevo.

~ 280 ~
Al−Anka2019
El capítulo 16: Escaparse.

Para Jaz, el verano fue bien, aunque ella no consiguió su pasantía,


su relación con Georgia iba bien en su mayor parte, a pesar de que
todavía tenía que recordarle a Georgia que dejara de comprarle cosas,
las cosas iban tan bien que ni siquiera sentía ninguna ansiedad por
dejar Georgia por una semana a principios de agosto. Ella y su familia
fueron a Grecia a visitar a los padres de Maggie, pero ella y Georgia
intercambiaron correos electrónicos y un par de llamadas telefónicas.
Se espera que los buenos tiempos para siguieran rodando; a
mediados de septiembre, le esperaba una llamada de atención, hizo
planes para ella y Georgia, pero se encontró a que esos planes no
significan nada cuando llamó Georgia hasta hacerle saber acerca de
ellos.
–Hey, Jazzy–respondió Georgia a su teléfono.
–Hey, Georgia. ¿Me preguntaba si quieres cenar y una película
hoy o mañana? Sé que no es nada extravagante, pero realmente quiero
llevarte fuera,–Jaz informó a su amante.
–Oh, Jazzy, me encantaría.
–¡Genial!–Jaz sonrió ante la noticia. Ella y su chica no habían
salido en una cita desde hace un par de semanas y estaba ansiosa por
darle a Georgia un buen momento.
–Pero, no puedo–continuó Georgia, sonando un poco triste.
Jaz hizo un ruido.–¿No puedes?–dijo ella como si no entendiera lo
que eso significaba.
–Desafortunadamente no puedo.
–¿Qué? ¿Por qué?–preguntó Jaz. Echaba de menos a su novia y
quería pasar tiempo con ella. ¿Era una idea tan loca?
–Bueno, cariño, lo siento, pero Allen compró boletos para que
salgamos de vacaciones y celebrar la llegada de un cliente muy grande–
explicó Georgia.
~ 281 ~
Al−Anka2019
–¿Allen?–repitió Jaz, de nuevo sonando confundida, como si
nunca hubiera oído hablar del hombre.
–Sí, Allen consiguió entradas para unas vacaciones. Todo está
planeado. Estaremos fuera por una semana. Lo siento, Jazzy, no podía
decirle que no. Quería saber por qué y tendríamos una discusión,
además, lo desanimaría.
–¿Desanimarlo? ¡A quién le importa una mierda! ¡No le importa
cuando te desanima!–señaló Jaz.–Se caga en tu sueño cada vez que
puede y que estás tratando de no herir sus sentimientos?–Le preguntó
con incredulidad.
–Jazzy, no estoy tratando de no herir sus sentimientos. No es
necesario que te pongas de esa forma.
–Mi novia se va quién sabe–por–cuánto–tiempo con un imbécil y
no me dijo y ¿Tú crees que no es necesario ponerme así?–Jaz preguntó
incrédula. ¡Parecía pura locura para ella!
–Yo no lo sabía hasta hoy. Dijo que quería sorprenderme; pensé
que era dulce–respondió Georgia.
Jaz frunció el ceño, no le gustaba la idea de que alguien más
estaba de romance con su novia, incluso si esa persona resultara ser el
marido de su novia.–¡No es dulce! Probablemente está tratando de
sobornarte para que olvides todas las cosas horribles que te ha dicho,–
señaló.
–No está tratando de sobornarme por nada. Sólo quiere celebrar,
¿Cuál es tu problema?–Estaba molesta hasta el punto de que Jaz podía
oírla pasear por el suelo con su teléfono.
–¡Mi problema es que estás cayendo en esa basura! Quiero decir,
vamos, ¡Ni siquiera hace una semana que los dos estaban peleando
como de costumbre e incluso él te tenía llorando! ¿Ahora, de repente,
tiene estos boletos y unas vacaciones planeadas?–Se burló Jaz.–¡Por
favor! sólo trataba de conseguir tu lado bueno.¡Él está jugando contigo!
–Él no lo hace. Deja de pensar tan negativamente. Por una vez,
me estoy llevando bien con Allen y él está de buen humor; esperemos
que se mantenga así durante todas las vacaciones.
El ceño de Jaz se convirtió en un ceño fruncido y su rostro era tan
duro como la piedra. Georgia no estaba actuando como una novia en su
opinión. Las palabras que estaba usando parecían ser como si
estuviera contándole a una amiga las grandes vacaciones que su

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Al−Anka2019
marido había planeado para ellas. Bueno, Jaz gruñó mentalmente, ¡Ella
no era una amiga y no le importaba nada de las vacaciones!
–Está de buen humor, ¿Eh?–Jaz resopló.–¿Qué diablos importa
eso? Él sigue jugando contigo es lo más probable y tu simplemente no
quieres creerlo.
–¿Estás diciendo que soy crédula?–preguntó Georgia con
indignación en su voz.
–Estoy diciendo que estás cayendo en su mierda.–Por supuesto,
para ella, lo que hizo la semana pasada cuando Georgia lloraba en sus
brazos era suficiente y era posible que estuviera tratando de
compensar eso.
–¡Nada! Te dije que es para celebrar. Él acaba de aterrizar a un
gran cliente y él es feliz y él quiere llevarme de vacaciones. ¿Cuál es tu
problema?
–¿Sinceramente?–preguntó Jaz. Ojos azules rodaron por su
propia cuenta.
–Sí, sinceramente. Pensé que estábamos siendo sinceras la una
con la otra.
–No me gusta la idea de que mi novia se vaya de vacaciones con
alguien que no soy yo dijo Jaz sin rodeos.
Georgia estuvo callada por un momento.–Es mi marido, Jazzy. No
puedo decirle que no–señaló.
−¿Por qué no? Te dice que no todo el tiempo. Él te dice a quién
puedes y no puedes tener en la casa. Te dice donde puedes y no puedes
ir. Te dice lo que puedes y no puedes hacer para la cena. Diablos, él te
dice que no cuando le mencionas tus ideas de negocios. Te está
diciendo constantemente que no, pero no puedes hacerlo a cambio.
¿Sus sentimientos son tan importantes para ti?–preguntó Jaz.
–Él es mi esposo.
–¡Y yo soy tu novia, pero obviamente eso no significa una maldita
cosa si estás prácticamente fanfarroneándome cómo te vas de
vacaciones con ese imbécil!–Jaz rugió. Estaba caminando ahora,
pisando fuerte en el suelo mientras se movía.
–Jazzy, cálmate. Recuerda tu asma–dijo Georgia.
–¡Al diablo con mi asma! No lo entiendes, ¿Verdad?

~ 283 ~
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–Lo entiendo. Estás lanzando una rabieta porque no puedo salir
contigo,–respondió la mujer mayor.
Jaz gruñó ante el insulto.–¿Una rabieta? ¡Perdona la mierda de mí
por querer pasar tiempo con mi novia! Y por tratar de ahorrarte la
decepción con la que Allen es más que probable te golpee.
–Sabes, no sabes todo sobre él. No es el idiota total que pareces
creer que es. Hemos tenido vacaciones antes y estaban bien, muchas
gracias. ¿Por qué no me vuelves a llamar cuando termines con tu
actitud? Es bastante fea–declaró Georgia y luego desconectó la llamada.
Jaz se quedó mirando el teléfono con incredulidad. ¡Georgia la
había colgado de verdad! Gruñendo, arrojó el teléfono sobre su cama,
sin saber qué más hacer, pateó una pared cercana. Si hubiera estado en
su buen juicio, habría recordado que golpear una pared en la casa
nunca fue una buena reacción y casi siempre la metía en problemas.
–Jaz, ¿Qué es todo ese maldito ruido?–Preguntó Jeremy, gritando
desde las escaleras hacia su habitación.
–¡Nada, papá!–Respondió Jaz como una cachorra.
–¡Es un bastante fuerte para nada! Parece que estás a punto de
caer por el suelo.
–¡Lo siento!–Jaz decidió desahogar su ira de otra manera, ya que
no quería que nadie viniera a preguntar qué le pasaba. Se echó en su
silla y se sentó en su escritorio, comenzando algunos bocetos nuevos.
Jaz murmuró enfadada consigo misma mientras ponía
rápidamente las líneas oscuras. No podía creer que Georgia la acusara
de lanzar una rabieta. ¿Era demasiado pedir que su novia no fuera de
vacaciones con otra persona? Sería como si llamara a Georgia y le
dijera que iba al cine con una chica al azar, pensó.
–Mierda, si llevo a una chica al cine, le daría un ataque, pero se
supone que sólo acepte que se vaya haciendo ¿Quién sabe qué con esa
cabeza de mierda?–Jaz resopló.–¡Al diablo con eso!–Un semicírculo en
negrilla se fue a su papel.–¿Por qué diablos soy yo el que tiene que
sentarse y esperarla? ¿Por qué diablos está bien para ella? ¡Cómo se
atreve a decir que estoy haciendo una rabieta! ¡Ella actuó como si yo
fuera una niña punk!
Insultada y herida, Jaz continuó murmurando mientras
trabajaba, su mano se movía como si estuviera poseída, pero sus ojos
no estaban tomando en lo que estaba dibujando. Estaba demasiado

~ 284 ~
Al−Anka2019
ocupada pensando en la forma en que Georgia la trató y la forma en
que Georgia actuó como si fuera la cosa más natural en el mundo para
que desapareciera a algún paraíso de la isla con Allen durante toda una
semana.
–Él puede pasar una semana con ella, mirándola en bikini y
tomando un bronceado y bebiendo de un puto coco y mierda mientras
tengo que sentarme aquí y resentirlo. ¿Qué demonios es eso? ¡Es una
mierda es lo que es!–Declaró con un gruñido.–¿Y qué si es su jodido
marido? ¡Soy su novia! ¿No importan mis sentimientos? ¿No cuenta mi
opinión?–Jaz se preguntó con una mueca de dolor.
Sentía que la respuesta a su pregunta era "no", hizo una pausa y
bufó. Mientras que Georgia podría no ser capaz de decirle "no" a Allen,
Jaz sintió como si le hubieran dicho "no" junto con ser abofeteada en la
cara por su novia. Era ella quien era buena con Georgia, así que ¿por
qué Georgia la denegaba? ¿Por qué Georgia la trataba de tal manera?
–¿Por qué actúa como si no le importara?–preguntó Jaz al aire.
Al no tener una respuesta, finalmente tomó en lo que había
dibujado. Se rió, viendo que sacó la cabeza de Allen en el cuerpo de un
burro. Era una representación exacta en lo que a ella concierne,
resoplando de su nariz, comenzó a dibujar otro; este de Georgia. Le
ayudó a sentirse mejor.
+++++

Georgia miró su teléfono después de colgar a Jaz. Se preguntó por


qué la estudiante estaba actuando tan difícil. Allen había hecho algo
dulce por una vez y Jaz sólo estaba tratando de derribarlo.
Empeorando las cosas, la mujer más joven parecía estar tratando de
derribarla. En otras palabras, Jaz estaba haciendo justo lo que acusó a
Allen de hacer.
–Ella me regaña solo por hacer algo que no le gusta, al igual que
él, ¡Qué infantil!–Georgia se quejó mientras se marchaba de nuevo en
su armario, buscando artículos para empacar. ¡Se iba de vacaciones e
iba a pasar un buen rato, no importa lo que Jaz dijera o pensara!
Con el ceño fruncido, Georgia se preguntó qué diablos de derecho
Jaz tenía para cuestionarla sobre las vacaciones de todos modos. No
había cuestionado a Jaz cuando fue a Grecia durante el verano, había
mordido de nuevo el impulso de preguntarle por qué Jaz llamado tan
tarde un par de veces durante ese viaje, haciendo todo lo posible para
frenar sus celos y sospechas de que cualquier mujer que podría estar
~ 285 ~
Al−Anka2019
alrededor de Jaz. Todo lo que había hecho durante toda la semana en
agosto fue sonreír y decirle a Jaz que se diera un buen rato.
–No necesito todo este estrés. Allen está siendo un buen hombre
por una vez y yo sólo quiero disfrutar de eso. ¿Es eso es tan malo?–
reflexionó Georgia en voz alta. Mientras se preguntaba eso, arrancó la
ropa para su viaje, ¡Ella iba a pasar un buen rato a pesar de Jaz! ¡Eso le
mostraría!
–¡Voy a acostarme en la playa y conseguir un bronceado
agradable...sin líneas incluso!–Georgia decidió. Por supuesto, dudaba
de que tendría el coraje de hacer tal cosa, pero fue una buena idea para
entretener. Entonces regresaría a casa y se burlaría de Jaz, estaba
segura de que querría saber si tenía líneas de bronceado. Bueno, no
dejaría que Jaz se enterara, ¡Ya que Jaz quiso tener tales rabietas
infantiles!
Georgia buscó sus trajes de baño, queriendo tomar los más
provocativos. Justo cuando estaba sacando un bikini que nunca había
usado, Allen entró en la habitación. Él silbó su aprobación del traje de
baño. Georgia saltó de sorpresa.
–¡Allen!–Ella chilló.–¿Cuándo regresaste?
–Hace unos minutos. Me gusta lo que estás haciendo–comentó
con una sonrisa feliz mientras caminaba hacia ella, envolviéndola en un
flojo abrazo.
–¿Está todo en orden?–preguntó, haciendo todo lo posible para
no retorcerse en sus brazos. Por alguna razón, cada vez que la
abrazaba últimamente, se encontraba siempre tratando de alejarse o
terminar el abrazo rápidamente. No estaba segura de por qué eso era,
pero siempre parecía estar tratando de escapar de él.
–Todo está listo. Nos iremos mañana,–él le informó. –Mira, por
eso deberías concentrarte en quedarte en casa. Podemos ir de
vacaciones como está cada vez que aterrice una cuenta grande y tú no
tienes que preocuparte de cerrar una tienda o tomar días de descanso
o dejar a alguien a cargo,–agregó.
Georgia frunció el ceño un poco.–¿Entonces, debo poner mis
sueños en una repisa por vacaciones espontáneas?–¡Ninguna cantidad
de playa y sol la convencería jamás de hacer eso!
–Eso no es lo que estoy diciendo. Sólo digo que deberías esperar
un rato, así podemos hacer cosas como estas mientras aún somos
jóvenes. Una panadería siempre va a estar allí.
~ 286 ~
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–¿Y las islas se están hundiendo la próxima semana?–señaló con
una media sonrisa.
Allen se rió.–No, pero seguro que no será lo mismo después de
que nos vayamos si caminas por ahí en el bikini que estás sosteniendo–
bromeó, todavía riéndose.
Georgia sonrió un poco.–Dudo que vaya a tener el coraje de
usarlo–admitió, mirando a la prenda. Un pequeño rubor se deslizó
sobre sus mejillas sólo de sostenerlo delante de Allen.
–¿Oh? ¿Qué te parece si lo usas sólo para mí?–preguntó, y luego
se inclinó para darle un rápido beso.
Georgia devolvió el beso antes que contestarle. De repente,
estaba mucho menos interesada en llevar el traje. Trató de no pensar
en por qué era eso y se recordó a sí misma que ella y Allen finalmente
se llevaban bien. Esperaba que siguiera haciendo bien con su negocio,
aunque sólo fuera por su cordura y su matrimonio.
–Entonces, ¿Qué crees que quieres hacer cuando lleguemos?
podríamos ser capaces de ir a ese pequeño café al que fuimos antes.
Comentó Allen mientras se alejaba, entrando en el armario para
más que probablemente empezar a empacar sus propias cosas.
–¿Antes?–repitió ella con un tono muy curioso.–Allen, nunca
hemos estado allí antes–señaló.
Allen estuvo callado por un segundo.
–¿No? ¿Estás segura? Creí que lo habíamos hecho.
–No, podrías confundir esto con nuestras vacaciones hace tres
años.
–¿No fue esta isla?–preguntó, sonando un poco perplejo, pero
también algo más que Georgia no podía nombrar. Casi parecía como si
estuviera tratando de cubrir sus huellas, que ella no podía entender.
Era extraño.
–No, es un conjunto completamente diferente de islas.
Allen rió.–Supongo que no soy más inteligente que un estudiante
de quinto grado cuando se trata de geografía. ¡Podría haber jurado que
era el mismo lugar!–Se rió un poco más. Incluso la risa parecía extraña,
como si estuviera forzándola.

~ 287 ~
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–No–dijo ella distraídamente. Se encogió de hombros como un
error, pero en el fondo de su mente, se quedó.
Asegurándose que era sólo un pequeño error y estaba pensando
demasiado en ello, volvió a hacer las maletas. Su enojo con Jaz se olvidó
gracias a los otros pensamientos que ahora ocupaban la mente de
Georgia. Para evitar pensar demasiado en algo que estaba segura de
que era trivial, su atención volvió a sus trajes de baño. Ahora pensaba o
que se sentía cómoda al estar afuera y también en que estaba dispuesta
a dejar que Allen la viera. No estaba segura de por qué, pero la idea de
que él la mirara con un bikini diminuto no era una idea atractiva en
absoluto.
Al día siguiente, cuando se dispusieron a marcharse, Georgia
intentó llamar a Jaz, al menos queriendo hablar con ella un momento
antes del despegue. Esperó hasta que Allen se alejara, necesitando usar
el baño. Por desgracia, Jaz no respondió, lo que hizo que Georgia se
molestara. Estaba indignada e entristecida por el comportamiento
infantil de Jaz. Sí, tuvieron una pequeña pelea ayer, pero eso no era
razón para ignorar sus llamadas, especialmente cuando estaba a punto
de estar a 30.000 pies en el aire. En lugar de volver a intentarlo,
Georgia dejó a Jaz un mensaje de voz y un mensaje de texto,
básicamente diciendo que esperaba que todo estuviera bien y espero
que pudieran hablar cuando aterrizara.
–¿Estás lista?–preguntó Allen con una sonrisa encantadora
cuando regresó y anunció que su vuelo ya estaba subiendo.
Georgia sonrió.–Lo estoy. Estoy tan feliz de que pudiéramos
hacer un viaje juntos como solíamos hacer y que siempre planeábamos
hacer cuando nos casamos.
Allen sonrió también.
–Vamos a hacer mucho más de lo que planeamos, siempre y
cuando siga recibiendo más clientes. Realmente siento que este fue el
punto de inflexión y ahora todo va a ir bien.
–Yo también lo espero–convino ella–Era agradable estar con
Allen cuando intentaba ser amable y considerado en su mayor parte,
como cuando estaban en la universidad. Él era como una persona
totalmente diferente cuando estaban en la universidad; a veces, incluso
se olvidaba de que él era siempre educado. Su relación parecía tan
brillante mientras se llevaban bien. Le hizo recordar por qué se había
casado con él en primer lugar. Abordó el avión sintiéndose bastante
bien sobre su matrimonio. Esperaba que durara.
~ 288 ~
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+++++

Jaz frunció el ceño al oír su tono de llamada que le alertó de que


Georgia la llamaba de nuevo. No quería hablar con la mujer que la
traicionaba. Seguía furiosa sobre cómo Georgia se fue de vacaciones
con Allen y parecía ignorar totalmente sus emociones en general. Se
había encerrado en su habitación todo el día, no estaba lista para
enfrentar el mundo. Sabía que si hablaba con alguien mientras estaba
en su estado de ánimo actual, aniquilaría verbalmente sin ninguna
razón.
Entonces, permaneció atada a su escritorio. Había llegado hacer
un montón de caricaturas en ese tiempo, la mayoría de Allen y su
muerte intemporal. Su favorito implicaba un gran tiburón blanco, una
lancha motora, y algunas rocas dentadas. Un resultado
extremadamente cercano fue una imagen que se inspiró de un pulpo y
algunos cómics japoneses que leyó en línea.
Su ceño fruncido se profundizó cuando pensó en esa foto porque
la llevó a pensar en lo que Allen podría estar haciendo con su novia. Ya
había imaginado un millón y una de cosas que podrían suceder que no
quería que ocurriera, pero la idea de que Allen tocara íntimamente
Georgia estaba realmente revolviendo el estómago.
–¿Por qué iba a dejar que la tocara? ¿Es el pene? Si es así, puedo
ir a comprar uno de esos–se quejó Jaz consigo misma.
Sorprendentemente, esa pequeña burla le quitó de la mente las
cosas por un momento. Se perdió en algunas fantasías y en que quería
una oportunidad para explorarlas un día. Demasiado mal para ella los
ensueños no duraron mucho y volvió a lo que le preocupada en primer
lugar.
–¿Estará follando con él ahora mismo?–Jaz gruñó, inclinada hacia
abajo y golpeando la cabeza contra su mesa, con la esperanza de sacar
esos pensamientos e imágenes de su mente; un golpe en la puerta la
distrajo.–¿Uh?–llamó.
–¿Estás bien, Jaz? –le preguntó Jeremy.
–Estoy bien,–mintió ella. ¿Qué más podría decir, sin embargo? Su
padre no sabía de su relación y estaba segura de que no lo aprobaría. Al
menos su madre trataría de ayudarla. Estaba segura de que su padre lo
desaprobaría y le pediría que terminara la relación, a pesar de que él
era típicamente el que pensaba que debía cometer sus propios errores.

~ 289 ~
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Era sólo que por lo general sus propios errores no estaban en contra de
sus creencias o gustos generales.
–Tu mamá hizo algo de comida. ¿Quieres almuerzo?–preguntó,
sonando muy preocupado, aunque intentaba sonar normal.
–Nah, estoy bien–respondió. No tenía hambre, no de comida de
todos modos. Estaba ansiosa por un cigarrillo, sin embargo. Apuesto a
que Flint tiene algo. De ninguna manera él realmente dejaría de fumar,
pensó.
Saliendo de su prisión auto–impuesta, marchó al otro lado del
pasillo y entró en la habitación de Flint. No estaba en casa, así que
estaba bien entrar; ambos actuaban como si la habitación del otro les
perteneciera y sólo respetaban el espacio privado cuando tenían miedo
de ver algo que los dejaría mentalmente marcados. Comprobó todos
sus espacios habituales para los cigarrillos y no podía encontrar uno
solo, ni siquiera un filtro.
–¡Maldita sea, el pequeño ratón está dejando de fumar en serio!–
farfulló ella, frunciendo el ceño.
Jaz estaba lista para patear la pared de nuevo con frustración,
pero no estaba tan alterada como antes y recordó que no era bueno
golpear las paredes de la casa. Había aprendido esa lección cuando
tenía unos diez años de edad y aún recordaba vivamente lo poco
amable que su padre había estado con sus acciones. Así que, en lugar
de dejar que la pared sintiera su furia, regresó a su habitación y siguió
dibujando caricaturas de odio.
Probablemente tendré un libro de esta mierda cuando vuelva.
Ella sabía que no contestaría su teléfono mientras dibujaba porque las
fotos estaban ayudando a alimentar su furia.
Otro golpe en la puerta eventualmente cobró su atención.
–¿Sí?–Llamó la artista.
–¿Vas a cenar?–preguntó Maggie mientras entraba en la
habitación. Miró a su alrededor, observando que Jaz estaba en el
mismo lugar que había estado desde ayer. Eso fue suficiente para
hacerla preocuparse, pero el hecho de que Jaz estuviera básicamente
sentada en la oscuridad, sólo teniendo su lámpara de escritorio
encendida, sugería que las cosas eran un poco espeluznantes.
–¿Cena? ¿No acabas de hacer el almuerzo?–preguntó Jaz, con la
frente arrugada y las cejas amasadas.

~ 290 ~
Al−Anka2019
Maggie se rió y sonrió a su hija.–Mi pequeña joya, eso fue hace
siete horas. ¿Qué está pasando aquí, Jaz? ¿Por qué estás encerrada?
Jaz tuvo que reír un poco; amaba el vocabulario de su madre.–He
decidido convertirme en monja–respondió.
–Si sólo pudiera tener tanta suerte–comentó Maggie.
–¿Oh?
–Sabes que siempre he cuestionado tu gusto en las mujeres; este
es sólo otro excelente ejemplo de por qué lo hago; la próxima vez que
vayamos a casa, voy a dejar que tu Mormor te presente a una chica
griega o sueca agradable,–Maggie respondió, burlándose sólo
ligeramente.
–¿Cómo sabes que se trata de una mujer?
La madre rió de nuevo.–Porque, en la vida, cuando te atraen las
mujeres, ¿No son todas las cosas las mujeres?–Bromeó.
Jaz frunció el ceño.–Las mujeres son lo peor.
–¿Y por qué?–preguntó Maggie.
–George se fue de vacaciones.
–Ajá,–Maggie presionó.
–Con su esposo.
–Bueno, supongo que sí–comentó la mujer mayor.
Jaz gruñó, sintiéndose dominada por su madre.
–¡Vamos, mamá! ¡Podría estar haciendo cualquier cosa con él
ahora mismo! ¡No está bien!–Susurró ella.
Maggie se quedó en silencio un momento, indudablemente
tratando de pensar en algo que pudiera salvar los sentimientos de su
hija.–Pequeña joya, están casados–Simplemente señaló.
–¡Lo sé! ¡Pero, eso no quiere decir que ella deba perdonarle el
hecho de que él es un imbécil y él sólo le dio este viaje porque él ha
estado molestándola mucho últimamente! ¡Sólo la está engañando y
ella lo está dejando!–Declaró Jaz, levantando las manos en la derrota.
–O está tratando de arreglar las cosas con ella y es a eso a lo que
realmente tienes miedo, ¿Verdad? Él hará cosas con ella y no estarás
ahí para distraerla y luego la pierdes, ¿No?

~ 291 ~
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Jaz resopló.–Él no es lo suficientemente inteligente como para
eso–proclamó ella, con el ceño fruncido mientras hablaba.
–Bueno, entonces, no hay nada de qué preocuparse, ¿Verdad?–
Maggie señaló.
–Ese no es el punto, mamá. El punto es que fue con él; sé que va a
meter la pata, pero se fue junto con él en el primer lugar. ¡Le daría un
ataque si hiciera eso!
Maggie arqueó una ceja.–Oh, ¿Tienes un cónyuge para tomar
vacaciones?
Jaz no se divertía.–Ya sabes lo que quiero decir, Ma.
–No sé lo que quieres decir, Jaz. Georgia está casada y tú no. ¿Qué
diría para rechazar la oferta de su marido de ir de vacaciones?–Maggie
preguntó.
Una ceja caramelo se frunció mientras la adolescente pensaba en
ello.–No lo sé. Algo así como que no quiere ir.
–Bueno, eso sería un poco sospechoso. ¿Ella tiene una razón para
rechazar unas vacaciones gratuitas y una oportunidad de pasar tiempo
con su marido que nunca está en casa?
Un gemido escapó de la artista.–No lo sé. Creo que sí.
–¿Crees que podría decirle a Allen que no quiere ir con él de
vacaciones porque quiere pasar tiempo contigo?–Maggie preguntó.
–¡Bueno, es la verdad! La trató mejor que él, así que debería
querer salir conmigo. Sólo debe decirle que no quiere estar con él
nunca más–declaró Jaz con sentimiento.
La rubia sonrió un poco.–Eres una joya tan romántica.
¿Realmente crees que va a funcionar así?
Jaz frunció el ceño y miró al suelo brevemente.
–Eventualmente ocurrirá. Lo sé, mamá. Esto va a funcionar.
–Si va a funcionar, Jaz, ¿No crees que tienes que entender su
situación un poco?–Maggie preguntó.
–¿Qué hay que entender? Está casada con un idiota y me tiene a
mí. Ella debe dejarlo y estar conmigo,–dijo Jaz razonado.
Maggie sonrió de nuevo y luego acarició a su hija en la cabeza. Jaz
era consciente de que estaba siendo condescendiente, pero no estaba

~ 292 ~
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segura de por qué. Todo tenía sentido para ella. Era la mejor opción, así
que Georgia debería dejar a Allen y podrían ser una buena pareja. ¿Por
qué demonios era tan difícil de entender?
–Mamá, ¿Estoy equivocada?–preguntó la adolescente con voz
algo llorosa. ¿Me estoy engañando a mí misma?
Maggie suspiró.–Pequeña joya, estás saliendo con una mujer
casada. Va a haber algunas complicaciones. Debes entender eso. Eres
muy inteligente, ¿No? Eres quien tiene la beca académica completa y,
después de todo, estábamos mostrando ese impresionante boletín de
calificaciones 4.0 a sus abuelos–comentó.
–Simplemente no me gusta, Mamá. No me gusta esto.
–Eres consciente de que esto es sólo va a empeorar, ¿Verdad?
Ella va seguir casada, Jaz,–Maggie señaló.
–No lo hará, mamá. Sé que no lo hará. Ella va a ver que yo soy la
mejor opción y me va a elegir–Insistió Jaz.
–Si ese es el caso, ¿Por qué estás sentada aquí todo tristona
entonces? Todo va a funcionar, ¿Verdad?–Maggie razonada
Los ojos azules se estrecharon cuando Jaz miró a su madre.
–Vas a morir con tu lógica, ¿Eh, mujer?–señaló con una media
sonrisa.
–Sólo estoy aquí para hacerte sentir mejor, nena. Es mi trabajo,
después de todo. ¿Funcionó?
–Un poco.
–Bueno, ¿Y si te dijera que hay chuletas de cordero abajo
esperándote?–Maggie preguntó con una sonrisa.
No fue de extrañar, que la mención de la comida era suficiente
para motivar a la semi animada artista.
Jaz bajo las escaleras, necesitando algo en su estómago después
de haber estado encerrada en su habitación durante casi dos días.
Maggie siguió a Jaz, sin molestarse en ocultar la expresión de
satisfacción en su rostro.
Una barriga llena puso una sonrisa real en la cara de Jaz por
primera vez desde que discutió con Georgia ayer. Sintiéndose mejor,
cuando su teléfono sonó de nuevo no demasiado después de la cena,

~ 293 ~
Al−Anka2019
Jaz le respondió, aunque era Georgia. En silencio se admitió a sí misma
que ella extrañaba a Georgia después de sólo un día.
–Hey–Respondió Jaz el teléfono.
–¡Oh, gracias por contestar, Bebé!–Georgia prácticamente lloró
de alegría.
–Bueno, sigues llamándome–contestó Jaz, esforzándose por
sonreír. Pensó que era un poco extraño que Georgia la llamara "bebé"
mientras estaba de vacaciones con Allen. Seguramente estaba cerca. Si
se iba de vacaciones con Georgia, estarían unidos a la cadera...por así
decirlo.
–No quiero que te enojes conmigo–le informó Georgia a su
amante, sonando tímida y pequeña.
Jaz suspiró y estaba a punto de explotar, pero descubrió que su
ira había seguido su curso por el momento.
–Por supuesto que estoy molesta contigo, Georgie. No estoy allí y
tú estás con él. Quiero estar contigo.
–Eso es dulce–comentó Georgia.
–¡No en este extremo no lo es! Es doloroso. Quiero estar contigo,
¡Quiero abrazarte, besarte, hacerte el amor! ¡Y no quiero que lo haga!–
Jaz resopló, admitiendo esas cosas para sí misma tanto como Georgia.
–No está haciendo eso–respondió Georgia, sonando una extraña
mezcla de ira, tristeza y alivio.
La cara de Jaz se crispó.–¿Qué quieres decir con que no está
haciendo eso? Es tu marido.
–Parece estar más interesado en estar acostado en la playa y
beber más que cualquier otra cosa.
–Pero, finalmente, él va a querer estar contigo y no quiero eso.
–Tienes razón, pero es mi marido, Jazzy. Por supuesto, él va a
querer eso–señaló Georgia, sonando casi como si estuviera hablando
con un niño por lo que se refiere a Jaz.
–¿Quieres eso?–Preguntó Jaz en un tono bajo, lloriqueando un
poco.
Georgia estuvo callada por un momento, como si no supiera qué
decir.

~ 294 ~
Al−Anka2019
–Te quiero a ti, Jazzy.
–Entonces, ¿Por qué te fuiste con él? ¿Por qué te fuiste con él y
me dejaste aquí?–preguntó Jaz.
–Porque es mi marido. No puedo simplemente dejar pasar unas
vacaciones inmensas con él, especialmente cuando esto era en realidad
algo que solía molestarle cuando empezó a estar lejos tanto. Él
realmente quiere pasar tiempo conmigo y no puedo dejarlo ir.
–¿Así que prefieres estar con él que conmigo?
–¡No dije eso! Sabes que preferiría estar contigo, pero me gusta
pasar tiempo con Allen y hubo un tiempo que le gusta pasar tiempo
conmigo. No puedo simplemente tirar todo sin intentarlo.
–¿Sin intentar qué?–Preguntó Jaz, su voz casi un gruñido ahora.
–Sin intentar volver a conectar de alguna manera. No entiendes.
–¡Tienes razón, no lo entiendo! ¿Por qué diablos mi novia
necesita conectarse de una manera que implica volar miles de
kilómetros con sólo él, una playa y una habitación privada?
–Sabes qué, Jazzy, estaba llamando porque tenía esperanzas de
que pudiéramos hablar de esto, pero está claro que no tienes intención
de hablar de esto. Todo lo que estás haciendo es tratar de reclamarme,
¡No soy un pedazo de propiedad que conozcas!
Jaz retrocedió, esas palabras atrapándola por sorpresa.
–Yo... yo no estoy diciendo que lo seas,–tartamudeó.
–Es Lo que nos parece a fin de cuentas. Ni siquiera te estás
molestando en entender mi posición. Todo lo que oigo es por qué crees
que esto está tan mal y por qué es una afrenta para ti. Estás molesto
porque no lo deje todo sólo para estar con la pequeña Jazzy. Estás
actuando como un bebé–declaró Georgia.
Jaz casi se contradice con un débil "Yo no", pero se sorprendió a
tiempo.–Sólo estoy preocupada, Georgie. No quiero perderte.
–No vas a perderme solo porque estoy de vacaciones. ¿Te perdí
cuando te fuiste de vacaciones?
–Eso es diferente. Yo estaba con mi familia, visitando a la familia,
estás en esta escapada romántica con un hombre que finalmente se va
a dar cuenta de que estar contigo es mejor que alguna bebida afrutada
en la playa–explicó Jaz.

~ 295 ~
Al−Anka2019
–Jaz, él es mi esposo–era todo lo que Georgia podía decir.
Jaz tuvo la sensación de que esa frase se suponía que de alguna
manera explicar todo, pero no le explicó nada. Todas esas palabras no
hicieron más que herirla y le recordaron que estaba compartiendo
Georgia con alguien que no la merecía. Era doloroso, como si sus tripas
estuvieran siendo sacadas.
–Georgie...–Jaz sintió que había palabras bastante importantes en
la punta de su lengua, pero no podía sacarlas. No sabía lo que eran.
–Jazzy, trata de entender, él es mi esposo.
–¿Y que él viene antes que yo?–Preguntó la estudiante
universitaria. ¿Era eso? ¿Era eso lo que le faltaba?
–No, cariño, no estoy diciendo eso en absoluto. Sólo estoy
diciendo que hay algunas cosas que se espera de mí como su esposa y
yo no creo que estas cosas son irrazonables. Ojalá no fueras tan
gruñóna. Entiendo tu lado de las cosas, pero estoy casada con Allen,–
Georgia señaló, tratando de aliviar las lesiones emocionales de Jaz por
el sonido de su voz.
Jaz suspiró y se rascó la cabeza, no estaba segura de qué más
podía hacer. No era como si pudiera saltar por el teléfono y de repente
estar en el lado de Georgia. Lo hecho, hecho esta, mente señaló. Pero,
todavía dolía.
–Jazzy, me gustaría que estuvieras aquí conmigo,–confesó
Georgia.
–Pero no lo estoy.
–Sé que no lo estas.
–¿No prefieres estar con él?–preguntó Jaz en voz baja.
–No, no hago. Sabes que preferiría estar contigo. Pero no podía
decirle que no. Por una vez, Jazzy, estaba siendo considerado. Sé que
no quieres oír eso, pero no está mal todo el tiempo. Le habría dolido si
lo hubiera rechazado y se hubiera vuelto más distante y abrasivo de lo
que ya es. No debería castigar una buena acción.
–¿Qué pasa con mis buenas acciones?
–¿Alguna vez castigo tus buenas acciones?–Preguntó Georgia.
Jaz suspiró y se frotó el puente de su nariz bastante duro con dos
dedos.–Esto se siente como un castigo por algo muy, muy malo.

~ 296 ~
Al−Anka2019
–No es un castigo, Jazzy. No lo es y sé que lo sabes. Cariño, no sé
qué más decirte. Realmente deseo que no te molestes tanto–dijo la
mujer mayor.
–Tal vez no hay nada para decirme ahora mismo–concedió Jaz.
Nada menos, que Georgia apareciendo ante ella, desnuda
preferentemente, aliviaría su sufrimiento en este momento.
–¿Debo irme?–preguntó Georgia, su voz pequeña ahora.
–Creo que sería mejor.
Georgia gimió un poco, hiriendo a Jaz aún más. No podía
entender cómo esta mujer la podría afectarla. Estaba molesta con
Georgia, pero tenía miedo de que también estuviera hiriendo a Georgia.
Estaba segura de que nunca había estado en una relación tan
desconcertante.
–Georgie, no llores,–Imploró Jaz.
–No lo estoy. Sólo siento que estés tan enojada conmigo. No
quiero que peleemos. No me gusta pelear contigo–dijo Georgia.
–A mí tampoco me gusta pelear contigo. Sólo estoy de mal
humor–admitió Jaz. Nada iba a cambiar ese hecho hasta que Georgia
estuviera con ella.
–Está bien. Adiós bebé.
–Adiós.
La llamada se desconectó y Jaz suspiró de nuevo. Apoyándose
contra su escritorio, se preguntó si acabaría por arruinar las cosas con
Georgia. Después de todo, estaba molestando a la mujer mayor y había
una posibilidad de que Allen pudiera realmente conseguir que
estuvieran juntos. Si Allen le mostraba a Georgia un buen momento,
¿Pensaría que era la mejor opción? ¿Acabaría ella con él y acabaría con
Jaz? La artista no lo sabía.
–Quizá vuelva a llamar...–esperó Jaz.
+++++

Georgia miró fijamente su teléfono celular, deseando que la


llamada hubiera ido mejor con Jaz. Realmente podía entender la
ansiedad de Jaz por las repentinas vacaciones, pero no podía
retroceder, además, no quería. Quería ver si Allen realmente estaba

~ 297 ~
Al−Anka2019
empezando a cambiar ya que su negocio iba mejor. Hasta ahora, no
estaba viendo mucho de un cambio.
Él había estado actuando igual a como lo hacía cuando estaban
en casa. Al mando y posesivo, casi haciéndola sentir como un juguete
caro del cual podía presumir. La mayor parte del tiempo, nunca dijo
nada al respecto porque estaba segura de que todo estaba en su mente.
El No era así cuando comenzaron a salir, así que no veía por qué era así
desde que estaban casados. Pero, beber parecía empeorar su
comportamiento y siempre consideró que no podía estar solo en su
mente.
–Allen, Tal vez deberías tomarlo con calma con las bebidas–
sugirió Georgia.
–¿Qué? Son unas vacaciones, nena. Relájate. Aquí, toma éste y yo
conseguiré otro–propuso Allen, deslizando su bebida a través de la
mesa para ella.
–Allen, sabes que no bebo–No contigo de todos modos.
–Como dije, cariño, relájate. Esto es una celebración; obtuve una
gran cuenta. Celebra conmigo. Deja de intentar arruinar mi momento
estando tensa como de costumbre–comentó.
–No estoy tensa.
–Sí, lo eres. Siempre has sido tensa. Eres linda la mayor parte del
tiempo–comentó con una sonrisa borracha.
Georgia frunció el ceño. No estaba tensa. Simplemente no le
gustó la manera en que la bebida le hacía olvidar cosas o cómo hacía
que Allen actuara.
–Hay otras formas de divertirse en lugar de emborracharse, ya
sabes–señaló.
Él rió un poco.–Estás demasiado tensa para las cosas divertidas,
cariñó. Toma tu trago. Te relajará y luego podremos llegar a las cosas
divertidas.–Él le dirigió una sonrisa algo obscena después de eso, lo
que la hizo sentir un poco incómoda.
Georgia se ruborizó, más por vergüenza por la forma en que
estaba actuando que por cualquier otra cosa. No podía evitar
preguntarse qué "cosas divertidas" habían hecho la última vez que
estuvo borracha. No estaba deseando repetirlo, así que empujó su
bebida. También decidió ignorarlo durante el resto de la noche.

~ 298 ~
Al−Anka2019
–Bebé, ¿Por qué estás molesta? No quiero decir nada con eso. Me
agradas todo el tiempo. Como dije, eres muy linda, pero de vez en
cuando tienes que relajarte. Hay un tiempo para ser serio y un tiempo
para relajarse–argumentó.
–No me relajo con licor–le recordó con tono agudo.
Allen se encogió de hombros.–Más para mí. Pero, vamos a tener
que hacer algo para relajarte.
–Creo que tumbarme en la playa hará eso por mí.–Se dio cuenta
cuando llegaron allí, no había mucho que quería hacer, sobre todo sola,
ofreció algunas sugerencias, como bucear, pero Allen no quería probar
nada que ella propuso. Sin embargo, no quería hacer esas cosas sola.
Realmente desearía que Jazzy estuviera aquí conmigo.
–¿Eso es todo? Deberíamos ir a algunos clubes y hacer una fiesta,
todavía somos jóvenes–dijo.
–Sé que somos, pero ya sabes lo que pienso de los clubes–
respondió ella.
Allen suspiró.–Te lo dije, estás tensa. ¿Quieres nadar con
tiburones o alguna mierda así?–Resopló.
Frunció el ceño profundamente. Estaban en una hermosa isla.
Ella quería hacer cosas que no podía hacer en casa. Había clubes en
casa, no que quería ir a ellos. No había playas de perlas blancas o
líquido turquesa en casa. No había una vida salvaje exótica o deportes
acuáticos en casa. Beber y divertirse definitivamente no era exclusivos
de la isla, sin embargo.
–Allen, he oído que hay un bonito acuario aquí con uno de esos
túneles submarinos. ¿Qué te parecería ir?–Sugirió.
–No soy un niño, mujer. ¿No me venga con esa mierda de un
acuario?–respondió, dándole una mirada como si estuviera problemas
mentales y luego la despidió. Era casi como si se estuviera despidiendo
por completo de ella.
Georgia decidió rendirse. Pensó que disfrutaría de las vacaciones
por su cuenta y que podría disfrutar de su manera; durante los
siguientes cuatro días, se acostaba en la playa y se fue a unas cuantas
tiendas que deseaba ver. Allen la molestó con respecto a salir, pero
siempre fue a lugares que a él no le importaba. Entonces, él siempre se
salía sin ella y la única vez que se veían era si por casualidad entraba

~ 299 ~
Al−Anka2019
en la habitación del hotel por la tarde para encontrarlo desmayado en
la cama, luciendo muy cansado o enfermo.
Si nada más, Georgia fue capaz de ver que ella y Allen compartían
muy pocos intereses. Estaba halagada de que él la invitara a sus
lugares, pero preferiría que fueran a algún lugar que ella quisiera ir.
Por supuesto, mentalmente admitió que podía ir a ambos lugares, pero
ella no se atrevía a ir a donde quisiera. No tenía ganas de soportar
multitudes turbulentas o lidiar con idiotas borrachos.
–Te encantaba ir a lugares conmigo–declaró Allen, frunciendo el
ceño mientras se vestía para otra noche de fiesta.
No respondió. No era que le encantaba ir a esos lugares con él.
Iba porque sentía que era lo se esperaba de ella como novia y más
tarde como esposa. Era difícil divertirse, especialmente cuando
intentaba exhibirla.
–Me gusta mucho ir contigo, Allen. No me gustan los clubes y las
fiestas, y tú lo sabes. No me gusta el cigarrillo, ni beber, ni los tanteos al
azar.–Él la ignoró y se fue, como había hecho los últimos días. Se
encontró sin preocuparse de quedarse atrás y fue en busca de algo
para llenar su tiempo.
En general, supuso un buen viaje. Tenía regalos para Jaz, con
esperanza de compensar irse por una semana. También compró un
regalo Allen, simplemente un "gracias" por unas buenas vacaciones. Le
dio crédito por tratar, a pesar de que se quedó corto al final.
+++++

Georgia observó desde la ventana a Jaz sentada en su coche. El


coche de Jaz estaba estacionado frente a su casa y había estado sentada
allí durante casi diez minutos. Georgia no lo tomó como una buena
señal, su cerebro comenzó a considerar que Jaz podría estar
practicando cómo iba a romper con Georgia.
–Yo podría necesitar más que ponquecitos y algunos regalos muy
originales para que me perdone–suspiró Georgia.
Se dirigió al salón, esperando a que Jaz se acercara a la casa,
pasaron otros cinco minutos antes de que Jaz se acercara a la puerta.
Los golpes eran débiles, pero Georgia lo estaba anticipando, así que lo
oyó.
Abrió la puerta segundos después del primer golpe. Georgia
forzó una sonrisa cuando puso los ojos en Jaz.
~ 300 ~
Al−Anka2019
–...Hola...– murmuró Georgia, sin saber qué más decir.
–Hola...–respondió Jaz, cambiando de un pie a otro.
–Adelante–Georgia movió hacia el interior de la casa.
Jaz entró y Georgia cerró la puerta. Por un momento, Jaz sólo se
quedó allí y luego sintió un peso en la espalda; Georgia abrazaba a la
amazona. Georgia luego enterró su rostro en el hombro de Jaz. Un
suspiro de alivio se escapó mientras se sentía las manos de Jaz
descansar por su cuenta.
–Te he echado mucho de menos–comentó Georgia en un tono
bajo y lloroso. Había estado tan sola durante la última semana.
–También yo te extrañaba–admitió Jaz.
–Te hice unos ponquecitos–anunció la mujer de pelo de ébano
por falta de algo mejor que decir.
–Gracias. Los olía desde afuera.
–¿Sigues enfadada conmigo?–Preguntó Georgia. No había
llamado a Jaz mientras estuvo de vacaciones después de aquel primer
día. Pensó que Jaz se pondría en contacto con ella cuando estuviera
lista para hablar. Parecía que Jaz no estuvo lista durante toda la
semana. De hecho, tuvo que llamar a Jaz cuando regresó a casa para
hacerle saber a la artista que había regresado.
–¿Te preocupas por mí, Georgie?–preguntó Jaz.
–¡Sabes que sí!–contestó Georgia con vehemencia.
Jaz dio la vuelta y miró hacia abajo a la mujer mayor, suspirando,
puso su mano y acarició la mejilla de Georgia. Inclinándose hacia abajo,
colocó un beso suave en los labios de Georgia. En el momento en que
Georgia se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, Jaz ya estaba
alejándose.
–Eso no es un beso de despedida, ¿Verdad?–Preguntó Georgia
tristemente. Sus ojos brillaban por las lágrimas.
–Estaba enojada, Georgie, pero no tan enojada. Ojalá no me
dejaras para irte de viaje con él, pero no te voy a dejar por eso, yo
también me preocupo por ti. Me importas mucho. La razón por la que
no llamé fue porque estaba molesta y seguí enfadándome imaginando
todo clase de locuras que estarías haciendo con él–explicó Jaz.

~ 301 ~
Al−Anka2019
Georgia sonrió un poco.–No pasó nada loco. Si quieres, te puedo
contar todo mientras comes tus ponquecitos.
–Mientras no sea nada loco,–Jaz se comprometió.
–Lo prometo, no es nada loco. En su mayor parte me involucra de
compras. Estarás muy enojada has de saberlo, he comprado varios
regalos para ti–comentó Georgia con una sonrisa burlona.
Jaz se rió entre dientes y desaparecieron en la cocina. Georgia le
dio a Jaz los regalos y discutió las vacaciones con ella. Los cuentos
cortos relacionados con las compras sacaron unas sonrisas de la mujer
más joven.
–Había muchas tiendas bonitas, pero había muchas cosas más
interesantes que hacer. Desafortunadamente, no quería hacerlo sola,
supongo que la próxima vez, tendré que dejar que me acompañes a las
islas.
Los ojos de chocolate brillaron de esperanza mientras decía esas
palabras y los ojos azules se abrieron.
–Me gustaría eso...–Jaz coincidió, hablando a pesar de tener
medio ponquecito en la boca.
–Estoy segura de que nos divertiremos mucho juntas–dijo
Georgia con una sonrisa.
Al final del día, Georgia estaba contenta de ver a Jaz sonriendo
como de costumbre. Parecía que Jaz no estaba más irritada, lo que
Georgia pensó era grande. Nunca quiso que Jaz se molestara con ella,
pero, sabía que sería difícil para ellas mantener una relación
maravillosa si Jaz iba a lanzar una rabieta cada vez que hacía algo con
Allen. Sin embargo, lo intentaría.
Definitivamente lo intentaría porque Jaz era preciosa para ella.

~ 302 ~
Al−Anka2019
Capítulo 17: El Amor Deletreado al Revés.

–Jaz, ese es un bonito brazalete que el llevas puesto–comentó


Robbie al ver atrapar el resplandor de la pieza de joyería.
Ella, Jaz, y su grupo habitual estaban acurrucados alrededor de
una mesa en la biblioteca de la universidad, tratando de hacer algo de
trabajo. Era probable que iban a ser expulsados de la biblioteca,
considerando el lío que hacían con libros y papeles por todas partes.
No ayudó a que Mitch no parecía saber el significado de la palabra
"Silencio". Afortunadamente, se irían pronto de todos modos y sólo
esperaba que pudieran llegar a eso que sin nada embarazoso ocurriera.
–Wow, lo es,–Cocoa estuvo de acuerdo, agarrando a Jaz por el
brazo y tirando de ella más cerca, para que pudiera verla mejor.
–¿Son esos zafiros reales?
Jaz se encogió de hombros indiferente.–Estoy segura de que lo
son.
–Maldita sea, ¿Georgie te está comprando una mierda así?–
preguntó Peach mientras se inclinaba sobre la mesa para examinar la
pulsera.
–Probablemente fue otro regalo de disculpa–señaló Mitch,
rodando los ojos. El grupo gruñó al darse cuenta de que tenía razón.
–¿Es otro regalo de disculpa?–Preguntó Robbie, mirando a la
giganta en la cara.–Juro, que ustedes dos tienen más peleas que una
vieja pareja de casados–declaró.
–No, esto no es un regalo de disculpa y lo hacen sonar como si
peleamos todo el tiempo. Sólo hemos tenido algunas peleas. Ni siquiera
las llamaría peleas. Son sólo malentendidos–Señalo Jaz.
Mitch rodó sus ojos.–Oh, por favor, todo ese malentendido de
vacaciones fue un infierno por una semana para nosotros debido a tu
actitud de mierda–dijo.
–Además, ¿No tuvieron una pelea la semana pasada?–Preguntó
Peach.
Jaz resopló.
–Ustedes necesitan encontrar a sus propias novias si me están
cronometrando tan duro. Todo está bien entre Georgie y yo. Me
~ 303 ~
Al−Anka2019
compró el brazalete hace un tiempo. Nunca lo usé y ella sigue
preguntando por ello. Piensa que no me gusta, así que lo estoy usando
ahora, así lo verá cuando vaya allí más tarde–Explicó.
–Oh, es dulce que lo uses sólo para que ella se sienta apreciada–
comentó Cocoa.
–No lo sé. ¿No sólo estás animándola a que te compre más cosas,
que no quieres que haga?–preguntó Robbie.
–Bueno, es esto o aguantar sus quejas acerca de cómo yo nunca
uso nada de lo que ella me compra a menos que me pida, mientras que
me gusta su cara de puchero porque es adorable, no quiero verla seria
cada vez que aparezco en la puerta.–contestó Jaz.
–Deberías dejar a esa chica en paz. Está casada. Estaba bien como
amiga, pero no deberías estar saliendo con ella,–proclamó Mitch.
–¿Te he preguntado con quién debería estar saliendo, rubia?–Jaz
preguntó con una sonrisa de sabelotodo.
–¿Me importa una mierda?–Replicó Mitch.–Te estás poniendo
tras un montón de mierda sin razón.
Jaz puso los ojos en blanco.–No es por ninguna razón. Cuida de
tus propios asuntos, Mitch,–Bufó con enojo.
La rubia rodó los ojos también y levantó las manos de manera
defensiva.–Siempre con miedo de la verdad–comentó.
–¡Veta a la mierda!–Exclamó el artista.
Un par de miradas hizo que Mitch guardara sus pensamientos
para sí misma. Por supuesto, no impidió que los demás expresaran sus
pensamientos. Jaz ni siquiera se molestó en contrarrestarlos de todos
modos. Tenían opiniones e iban a seguir expresándolas, por mucho que
lo odiara. Realmente deseaba que todos ellos salieran y encontraran
sus propios seres queridos, aunque sólo fuera para que salgan de sus
asuntos. El grupo fue capaz de salir de la biblioteca sin ser escoltado
por la seguridad, principalmente porque Jaz tenía suficiente sangre fría
para evitar gritar a sus amigos cuando comenzaron a alterar sus
nervios.
La mente de Jaz vagó al tema de las discusiones. Ella y Georgia
habían estado discutiendo mucho más desde que empezaron a salir,
supuso que era por el cambio de su relación; salir era bastante
diferente de ser amigas, especialmente cuando se trataba de una mujer
casada, sacudiendo la cabeza, se obligó a no pensar en ello. Le gustaba
~ 304 ~
Al−Anka2019
estar con Georgia y eso era todo, de hecho, hizo un punto para ir a ver a
Georgia cuando dejó a sus otros amigos.
–Hey, Jazzy, no esperaba verte hoy–dijo Georgia, abriendo su
puerta y sonriendo brillantemente mientras la estudiante universitaria
entraba.
–Lo siento, pero te extrañé–respondió Jaz, que tiene una sonrisa
más grande de Georgia.
–Siempre te extraño cuando estás fuera. Adelante. Allen está
jugando a las cartas–Explicó Georgia.
–Pensé que sólo hizo que el martes.
–Este es un juego espontáneo. Probablemente se habrá ido por
un tiempo.
–Bien.–Jaz envolvió a Georgia en un fuerte abrazo y procedió a
besarla hasta dejarla sin sentido, así como sin aliento. La mejor parte
fue que durante unos segundos después del beso, Georgia estaba sin
habla.
–Tus besos son siempre tan buenos–Murmuró Georgia después
de mirar fijamente a la amazona por un tiempo.
–Lo intento–comentó Jaz con una sonrisa orgullosa.
–Puedes intentar que todo lo que quieras entonces,–La mujer
mayor bromeó.
Jaz se rió y tomó esa invitación, inclinándose para otro beso.
Cuando se alejó, Georgia estaba presionada contra ella, las
piernas incapaces de sostenerla más. Jaz sonrió orgullosa y envolvió
sus brazos alrededor de Georgia. Luego levantó a la mujer mayor de
estilo nupcial y la llevó al sofá. Georgia rió y se aferró a Jaz en el
camino.
–¡Me encanta cuando me llevas a lugares!–La mujer más pequeña
comentó.–Eres tan fuerte–agregó.
Jaz sólo se rió, no queriendo decirle a Georgia que había estado
trabajando durante un tiempo para asegurarse de que pudiera llevar
fácilmente a la mujer más pequeña. Le gustaba que Georgia pensara
que era fuerte y que se sintiera segura cuando sostenía a Georgia.
Bajando a Georgia hasta el sofá, se aseguró de mantenerse firme,
recibiendo varios besos de la mujer de piel blanca.

~ 305 ~
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–¿Tenemos tiempo para...?–Jaz susurró, moviendo las cejas en
lugar de terminar su pregunta.
–No lo sé. No sé cuánto tiempo Allen va a estar fuera–Respondió
Georgia.
–Está bien. Acurrucarse en el sofá contigo es siempre divertido–
declaró la joven con una sonrisa.
–Con un montón de besos y caricias–Agregó Georgia.
Jaz asintió ansiosamente de acuerdo, deslizándose por el sofá.
Georgia se arrastró sobre ella, obligándola a tumbarse hasta que
Georgia estuvo casi por completo encima de ella. Georgia apoyó la
cabeza en el hombro de Jaz, por lo que el beso sería más fácil.
–Entonces, ¿Qué has estado haciendo?–Preguntó Jaz
curiosamente, sus manos vagando vagamente por el trasero de
Georgia, la mujer de ojos marrones estaba segura de que era la zona
favorita de Jaz de su anatomía, no que tuviera alguna queja.
–No mucho. Lo usual de verdad. Hablé con mis amigas
recientemente, ya que están tratando de organizar una fiesta en el
barrio para Halloween. Algo para los niños en el día y para los adultos
por la noche. No hicimos mucho, sin embargo–respondió Georgia.
–¿Por qué? ¿Tuviste esta pequeña reunión aquí y Allen entró
para interrumpirla?
–No, afortunadamente no. A veces, a mis amigas les gusta ser
maliciosas y vienen aquí, pero en otros días simplemente no quieren
molestarse con Allen. No entiendo por qué es así. Él hace que parezca
que mis amigas son unas auténticas demonias del mal. Todavía jura
que nos has estado robando libremente, aunque no falte nada.
Jaz rió.–Quizá debería tomar algo. ¿Le haría sentirse mejor si
tenía razón?
Georgia se rió.–No te atrevas. Nunca escucharía el final de que
tenía razón acerca en ti. Aunque, tengo que admitirlo, tenía razón en
una cosa.
Una ceja de oro arenosa se arqueó con la curiosidad.–¿Y qué es
esto?
–Supuso que eras lesbiana y me seducirías.
–Bueno, él tenía razón sobre la primera cosa, pero te aseguro, no
fue sino hasta después de que me acosté contigo la primera vez que
~ 306 ~
Al−Anka2019
tenía planes de seducirte. Diablos, creo que ni después de eso. Sólo me
siento atraída por ti–Explicó la mujer más alta.
–Sé lo que quieres decir. Nunca tuve planes para seducirte, pero
algo sobre ti siempre me atrae.
Jaz asintió y suspiró, disfrutando de la sensación de Georgia
presionada contra ella. Se sentía muy bien, pensó. Desearía saber si se
sentía tan bien en Georgia. Parte de ella concluyó que no podía sentirse
tan bien en Georgia porque si lo hiciera, Georgia habría dejado a Allen
ahora. Supongo que todo no está bien.
–¿Estás bien?–Georgia preguntó.
–Por supuesto. Estoy aquí con mi chica favorita. ¿Por qué no iba a
estar bien?–Jaz respondió, preguntándose si Georgia la había sentido
tensarse hace unos segundos y eso fue lo que provocó la pregunta.
Georgia sonrió un poco por el cumplido.
–¿Tu chica favorita? Lo haces sonar como si hubiera una lista.
Hubo una carcajada.–Hay una lista muy larga–bromeó.
–¡Mejor que no se así!–Hubo un pellizco en el costado que sólo
saco más risas de la mujer más alta.
–Eres la única para mí–insistió Jaz, sabiendo en su corazón que
era cierto. Tuvo cuidado de no tragar cuando se dio cuenta de que lo
decía en serio.
Georgia abrió la boca, como si fuera a decir esas palabras, pero
rápidamente cerró la boca. Obviamente, las palabras que saldrían de
ella parecerían muy falsas mientras todavía estuviera casada con Allen,
tragando la respuesta, consiguió una sonrisa en Jaz.
–Eres especial para mí–logró Georgia.
¿Lo soy?–Lo sé.
Se acomodaron, volvieron su atención a lo que pasaba en la
televisión. A lo largo del tiempo, Georgia de vez en cuando besaba el
cuello, la garganta o la mejilla de Jaz hasta que giró su cabeza para un
beso apropiado.
Cada vez que se alejaba, notaba una mirada algo preocupada en
los ojos de Jaz. Tentada a preguntar qué estaba mal, mantuvo la boca
cerrada, temiendo que ella fuera la respuesta.

~ 307 ~
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–¿No sería agradable estar así todo el día?–preguntó Georgia,
acurrucándose más cerca de la artista.
–Hacemos esto todo el día–señaló Jaz. Siempre que Allen este
fuera de viajes de negocios, esta era una de las principales cosas que
hacían cuando estaba en la casa.
–Hoy, en particular, me gusta hacerlo, sin embargo.
–¿Están las cosas bien entre tú y Allen?–preguntó Jaz. A pesar de
que ella no le importa una mierda. De hecho, estaba muy harta de él y
deseaba que se fuera para siempre.
–Son como siempre lo son.
–Pensé que esas vacaciones, suponía que era su demostración de
que estaba listo para pasar la página.–comentó Jaz cáusticamente,
afortunadamente, Georgia optó por ignorar su tono.
–Eso es lo que yo pensaba también, pero cuando regresamos fue
como siempre. Su negocio todavía lo ha tenido corriendo, a pesar de
que las cosas están mejorando para él en esa zona. Él ha conseguido un
par de grandes clientes para comprar su software, por lo que siempre
es bueno. Por desgracia, le ha dado por celebrarlo saliendo con sus
amigos en lugar de pasar tiempo conmigo–Explicó Georgia.
–Él tiene sus prioridades confundidas.
–Es bueno saber que no soy la única que piensa así. Yo les estaba
contando a mis otras amigas y, aunque no quieren decirlo a mi cara,
tengo la impresión de que creen que la sal ha salido de mi matrimonio.
Jaz asintió, más ausente que de acuerdo. Mentalmente, estaba
pegada al término "mis otras amigas". Era como si estuviera incluida
en esa categoría, la categoría de amiga. Era más que una amiga, sin
embargo, insistió en silencio. ¡Soy su novia, maldita sea! ¿No se da
cuenta de eso? ¡Ella es mi maldita novia!
–Jazzy, ¿Estás segura de que estás bien?–Georgia preguntó.
–Estoy bien. Podría estar cansada o algo así. Pasé mi mañana
siendo ridiculizada por mis amigos y vagando por un centro comercial–
respondió Jaz, forzando una carcajada.
–¿Por qué estabas en un centro comercial?–preguntó Georgia,
sonando un poco desconcertada. El centro comercial ciertamente no
era un destino normal para Jaz y su pandilla.

~ 308 ~
Al−Anka2019
–Peach estaba tratando de encontrar a su madre un regalo para
su cumpleaños. Tratamos de decirle que hiciera lo que el resto de
nosotros hacemos y ordenamos basura en línea, pero él no escucha, así
como Mitch a veces–Comentó la estudiante universitaria.
Georgia se rió.–Tú y tus amigos son un poco raros.
–¿Un poco? Podría haber jurado que éramos unos malditos raros,
ahora, descubro que somos un poco raros. ¡Tengo que decirles que
debemos trabajar más duro!–Bromeó Jaz.
–Eres tan tonta.
–Te gusto siendo tonta.
Georgia hizo un pequeño ruido de acuerdo.–Me gustan muchas
cosas de ti.
–Oh, dímelo–le pidió Jaz–Muéstrame que me ves, que me prestas
atención, que me quieres tanto como te quiero a ti.
La seriedad de su voz atrapó a Georgia por sorpresa, pero no
tuvo ningún problema en presentar una lista.–¿Dónde empezar?
Bueno, me gusta tu osadía porque sin ella nunca habríamos encontrado
en primer lugar. Me gusta su amabilidad por la misma razón. Me gusta
que eres talentosa, pero humilde en cuanto a eso, así como su
inteligencia. Me gusta cómo te frotas la nariz cuando estás pensando
profundamente. Me gusta cómo valoras a tu familia y amigos. Me gusta
que siempre estás ahí para mí y lo especial que me haces sentir. Me
gusta cómo me sostienes como si yo fuera la cosa más preciosa del
mundo para ti y me gusta cómo me dejas abrazarte de la misma
manera. Me gusta cómo aprecias todas las pequeñas cosas que hago
por ti, como cuando te hago ponquecitos u otras tortas pasteleras. Me
gusta cómo me miras.
–¿Te miro?–Jaz repitió como si no lo entendiera, aunque lo hacía,
gracias a sus amigos, sabía que cuando miraba a Georgia todas sus
emociones se mostraban en su rostro. Demonios, cuando hablaba de
Georgia, sus emociones y sentimientos se mostraban en su rostro y se
escuchaban en su voz.
–Cuando me miras, Jazzy, me hace sentir como la mujer más
afortunada con vida.
Jaz asintió con la cabeza por la falta de una mejor cosa que hacer,
¿Georgia podía ver sus emociones en su rostro? Nunca lo hubiera
adivinado. Honestamente, sabiendo que realmente le dolía. Significaba

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que Georgia tenía una idea muy buena de lo que significaba para Jaz y,
aún así, se quedó con Allen. Fue más preocupante que desconcertante.
–Jazzy, ¿Estás segura de que estás bien, bebé? Tiene una mirada
extraña en este momento–señaló Georgia, poniendo sus manos en las
mejillas de Jaz.
Un lento movimiento de cabeza fue su respuesta.
–Estoy bien. Sólo...Simplemente no sabía...–murmuró, con la
esperanza de que ella no estuviera dando demasiado con esa
respuesta.
–¿No?–Preguntó Georgia escépticamente, sonriendo un poco
mientras hablaba. Luego tiró de Jaz para un dulce beso, lo cual hizo
poco para arreglar la expresión de la mujer más alta, Georgia siguió
sonriendo y utilizó dos dedos para masajear la frente de Jaz, con la
esperanza de aliviar la tensión de su rostro.
–Te amo...–susurró Jaz, sonando como si acabara de darse cuenta.
Georgia parpadeó y se movió, necesitando mirar directamente a
Jaz.–¿Disculpa? ¿Qué acabas de decir?–preguntó con voz temblorosa.
–Te amo,–Declaró Jaz, mucho más fuerte esta vez, pero todavía
un poco sorprendida. Se enderezó, miró a Georgia, la miró a los ojos y
lo volvió a decir.–Te amo,–repitió.
–¿Por qué dices eso?–Preguntó la mujer mayor con el rostro
tembloroso como si estuviera a punto de llorar.
–Porque es la verdad. Por eso me siento así. Por eso te miro de la
manera en que lo hago. Por eso aprecio todo y todo lo que haces. Te
amo, Georgie. Te amo mucho.
–Jaz, eres joven. No sabes lo que dices.
–Puedo ser joven, pero sé exactamente lo que estoy diciendo. Te
amo.
Georgia de repente frunció el ceño.
–Entonces, ¿Qué es eso? ¿Como si estuvieras reclamando algo de
mí?–preguntó.
Jaz gruñó, lívida de que sus emociones estuvieran siendo
enfrentadas con casi beligerancia, como solían ser.–¿Por qué demonios
siempre tiene que ser así contigo? ¿Por qué diablos no puedo solo

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amarte y eso es todo? ¿Reclamando algo de ti? ¡Ha! ¿Quieres decir
como tú me haces a mí en cada maldita oportunidad que consigues?
–¿Qué estás hablando?–Georgia pregunto, su tono acalorado y su
expresión tensa.
Jaz se puso de pie, casi como si necesitara mirar físicamente a
Georgia para tener la discusión.–Toda esta mierda que me compras no
es que para hacer una reclamación sobre mí? ¡Oh, no me digas que no
lo es! ¡Tienes que dejar que todas las otras mujeres sepan que eres
dueña de la gran lesbiana que está a tu lado!
La mirada feroz y el uso violento de la palabra "lesbiana" pareció
sacar a Georgia de su sobresalto. Una mueca que destrozó su cara antes
de asentarse en una dolorosa expresión.
Alzando la mano, en cierto modo arrulló el nombre de Jazz.
–Jazzy–Georgia agarró la mano de su amante.–¿Es eso lo que
realmente piensas? ¿Qué te compro las cosas por esa razón?
–¿No es así?–Gruñó Jaz.
–No, Jazzy, yo no hago eso. No quiero ser tu dueña tampoco; me
gusta comprar cosas que muestren cuanto te aprecio. Ya hemos pasado
por esto. No puedo hacer mucho por ti, nena, especialmente
comparado con lo que haces por mí, así que trato de compensar eso
comprándote cosas bonitas,–Explicó Georgia, tirando a sí misma
usando Jaz y luego abrazando a la mujer más alta.
Jaz trató de mantenerse firme, pero respirando profundamente
le hizo inhalar el dulce perfume de Georgia. El aroma
instantáneamente la calmó. Los brazos largos se deslizan alrededor de
Georgia y la presionan contra Jaz.
–Siento haberte hecho sentir de esa manera, Jazzy. También
siento haber empezado estas estúpidas discusiones contigo. Odio
siempre pensar tan sospechosamente. Empiezo a preguntarme si es
realmente Allen quien siempre empieza a pelear conmigo y no al
revés–Comentó Georgia.
–He sido testigo de su actitud, estoy segura que la mayoría de las
veces es más su culpa que no.–Contestó Jaz con sequedad.
Aunque, ella no estaba dispuesta a ser culpada por tantas peleas
como lo había hecho en el pasado. Estaba dispuesta a apostar que la
habilidad de Georgia para malinterpretar muchas de las cosas que dijo
y que hizo venían de tratar con Allen, no obstante.
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–Siento haber asumido lo peor. Y después de decir que me amas
de todos los tiempos posibles.–murmuró Georgia, ocultando su rostro
en el pecho de Jaz.
Por un segundo, la estudiante universitaria iba a dejarlo pasar,
diciendo algo como "está bien", pero no, no estaba bien; estaba
enamorada de Georgia. Era emocionante y angustiante al mismo
tiempo, la mezcla hizo una sensación pésima, francamente, ni siquiera
quería repetir la declaración. Para su sorpresa, fue salvada de tener
que habitar en ella por Allen de toda la gente.
–¿Qué demonios está pasando aquí!–Allen rugió cuando entró en
la sala de estar, lanzando su larga chaqueta en el respaldo del sofá.
–¡Allen!–gritó Georgia sorprendida mientras empujaba a Jaz lejos
de ella. El movimiento saco un ceño muy profundo de Jaz.
–¿Qué demonios está pasando?–repitió Allen en un tono lento y
deliberado, con los ojos clavados en Jaz.
–No pasa nada. Estaba saliendo,–le informó Jaz, odiando que en
realidad no se sintiera como una mentira. Nada más de lo normal
estaba sucediendo de todos modos y que se iba ahora, ¿Por qué
soportar que la empujaran como si tuviera la peste, después de todo?
–Y es mejor que nunca vuelvas a venir aquí–le advirtió Allen con
una mirada amenazante en sus ojos.
El ceño de Jaz se profundizó hasta el punto de herirle la cara y
ella dejó de moverse hacia la puerta. Volviéndose hacia él de una
manera bastante metódica, gruñó. Georgia se acercó rápidamente,
poniendo su mano en el brazo de Jaz. La acción debía calmar a Jaz, pero
lo único que hizo fue enojarla más. Arrancando su miembro, fulminó a
la pareja de esposos.
–Voy a venir por aquí tanto como me dé la gana, si Georgie me
invita. ¿Quedó entendido?–le informó Jaz.
–Y voy a llamar a la policía–replicó él.
–¿Por qué? No puedo estar invadiendo si me invitaron, idiota–
señaló Jaz.
–Jazzy, por favor,–Georgia suplicó en un bajo gemido.
–No tengo tiempo para esta mierda. Te veré más tarde, Georgie,–
dijo la mujer alta, empujando a Allen, asegurándose de no tocarlo. Lo

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último que quería hacer era terminar en la cárcel por cargos de
agresión.
–¡No, no lo harás!–Gritó Allen.
Jaz no respondió, camino tan fríamente como pudo, a pesar de
que quería salir trotando. Una vez que estaba afuera, le tomó un
esfuerzo considerable no golpear la puerta de la casa o hacer añicos su
coche. Por primera vez en mucho tiempo, no le importaba que dejara
Georgia sola con un Allen enojado. Mientras él no la golpeara o algo tan
extremo, él podría discutir con ella el contenido de sus corazones en
cuanto a Jaz se refiere.
+++++

–¿Qué diablos estaba haciendo aquí otra vez?–preguntó Allen,


mirando a su esposa.
El enfoque de Georgia estaba más en la puerta por donde Jaz
prácticamente corrió hace ni siquiera un minuto.
Volviéndose, miró por la ventana justo a tiempo para ver el auto
de Jaz irse a gran velocidad. Allen ni siquiera se registró en su cerebro
hasta que él estaba en su cara, agarrándola por el mentón para
obligarla a mirarlo.
–¡Te hice una pregunta!–gritó.
Georgia hizo una mueca y apartó la cara.–No tienes que gritar,
creo que es obvio lo que estaba haciendo aquí, haciéndome compañía.
–¡Tengo que decirte una y otra vez acerca de tener tus amigas
aquí!
–¡Te he escuchado insistir en esa locura, pero me niego a
obedecer! Si tus amigos pueden venir aquí, que lo hacen mucho más
frecuentemente que las mías, entonces debería ser capaz de tener
amigas también. ¿Me escuchas ladrar o gemir cuando tiene tus partidas
de póquer o tus fiestas deportivas o algo así por aquí? ¡No!
Simplemente busco algo más que hacer con mi tiempo; incluso si me
quedo, no digo nada, ya que tú y tus amigos proceden a ordenarme
como si yo fuera su criada. Al menos tengo la cortesía de tener a mis
amigas aquí cuando estás fuera de casa, ¡Así que no tienes que sufrir
por ellas!–Señaló.
–¡No hay nada malo en mis amigos!
–¡Y no hay nada malo los mías!
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–Oh, ¿No? ¿Qué tal si empezamos con la que acaba de irse que
probablemente nos ha estado robando desde que la conociste y quién
posiblemente sólo intenta seducirte?–dijo, como si esos supuestos
fueran hechos escritos en piedra.
–No lo sabes. ¡Sólo estás juzgando! ¿Qué tienes contra ella? ¿Es
que es joven, morena o, posiblemente, gay?–preguntó. Estaba
consumiéndose por averiguar exactamente que llevo a su marido por
el camino equivocado desde principio con Jaz. Parecía una
combinación de las cosas, que no podía creer, o...no quería creer de
todos modos.
–No importa. Sólo sé que ella no es buena para ti, pero tú eres
demasiado...–Él tragó cualquier insulto en la punta de su lengua, pero
hubo un susurro silbante procedente de su boca antes de que se
detuviera.
Georgia arqueó una ceja y cruzó los brazos sobre el pecho.
–¿Demasiado qué?–Se atrevió a terminar. Sospechaba cual sería
la palabra–Estúpida.
–Confiada. Iba a decir que eres demasiado confiada–Insistió.
¡Mierda! Georgia levantó la boca, escéptica de su intención de
terminar esa frase. Él había dicho que ella era demasiado confiada en el
pasado, pero comenzaba a creer que era su manera de decir que ella
era demasiado ignorante y no podría defenderse para sí misma. Lo
necesitaba para guiarla y caminar con él a través de la vida. ¡Mierda!
–Allen, ¿Crees que soy una tonta? ¿Que pueden aprovecharse de
mi tan fácilmente?–Preguntó ella, aunque sabía la respuesta a eso. Se
preguntó qué le había hecho pensar eso. ¿Era algo en su carácter?
¿Había casos en los que había actuado de alguna manera que lo llevara
a esa conclusión? ¿Qué podría ser?
Suspiró, como si estuviera herido de que pensara tal cosa.
–No creo que seas una tonta. Sólo creo que la gente confunde tu
bondad con debilidad y estoy seguro de que eso es lo que está haciendo
esa chica. Creo que eso es lo que hacen tus amigas.
–¿Por qué piensas eso? ¿Porque me piden que haga las cosas y yo
las hago? Me preguntan porque soy confiable y estoy feliz de hacerlo
porque no tengo más hacer con mi tiempo; después de todo, no quieres
que trabaje a menos que esté dirigiendo mi propio negocio, cosa que
no puedo hacer hasta que tu negocio esté despegando del suelo.

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Entonces, ¿Qué quieres que haga? ¿Quedarme sentada en casa y
suspirando lejos de ti? ¡Ja!
–Sabes, la mayoría de las mujeres estarían felices de estar en una
casa donde no tienen que trabajar–Replicó con un gruñido.
–A la mayoría de las mujeres les gustaría tener una opción; estoy
tratando de apoyarte, Allen. No quieres que trabaje, para que puedas
demostrarles a mis padres que puedes cuidar de mí, bien. Ves que no
trabajo. Pero, no voy a sentarme aquí y no hacer nada en todo el día,
tampoco seré servil y atenderé a todos tus caprichos. No soy tu
sirvienta ni tu esclava, ¿De acuerdo? Tengo una vida propia.
–No estoy diciendo que no lo hagas. Estoy diciendo que no
aprecias lo que yo proveo y luego traes todo tipo de personajes
cuestionables a nuestra casa. Se supone que es nuestro santuario. ¡Me
gustaría poder salir en un viaje de negocios y saber que cuando vuelva
en una semana no falte nada!–Ladró.
–¡Nunca falta nada! ¡Jaz no es una ladrona ni mis otras amigas!
¡Nadie aquí nunca husmea como tú piensas tampoco! Pero, ¿Qué crees
que encontrarán, Allen? ¿Qué pasa en la casa que sientes que la gente
no necesita ver?–Preguntó.

Había algo en la expresión de su rostro mientras le hacía esa


pregunta que le parecía extraña. Estaba claro que él lo tomó como una
acusación antes de que incluso abriera la boca, aunque lo decía como
una simple pregunta. Pero, la mirada en sus ojos habló más que una
mera acusación. Sin embargo, no estaba segura de lo que significaba.
–¿Crees que algo está pasando?–contestó él, fulminándola con la
mirada con un poco de nerviosism