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ENERO, mes de Jano; de la libertad y de la paz

Ana Livia Salinas González

El mes de enero recibe su nombre del dios romano Jano, considerado el dios de los
comienzos, pero también de los buenos finales. Fue representado con dos caras, una
mirando hacia su izquierda y otra a la derecha. Era invocado el primer día del año, y al
comenzar una guerra. Considerado dios de los comerciantes, de los navegantes, de los
astrónomos y de los arquitectos. Los romanos creían que era el creador del dinero, las
leyes y la agricultura.

Este dios de la mitología etrusca-latina era conocido por sus tres nombres: Ianus (Jano),
Quirinus (Quirino) y Arkhanus (El Oculto). ¿Por qué hacer referencia al dios romano?,
sólo para hablar de mitología: “…necesario para el que hace profesión de las letras, útil
para el aficionado a la poesía, y de agradable entretenimiento para el curioso”, nos dice
el catedrático D. Joaquín Delago y David, en su libro Nociones de mitología, ritos y
costumbres de los antiguos romanos, Editorial Maxtor, Valladolid, 2009.

Este autor nos cuenta que los griegos más antiguos, de acuerdo a Platón, hechizados por
el movimiento de los astros, les dieron el nombre de theoi (corrientes), de ahí el nombre
de dioses dado a objetos materiales. Como adorar a un objeto necesitaba de imágenes,
se le fue aplicando a cada uno un nombre simbólico que al ser revestido de una figura
humana se convertía en ídolo.

De ese antropomorfismo derivó una multitud de divinidades que eran manifestación de


algún fenómeno de la naturaleza: Urano era el cielo; Saturno, el tiempo; Apolo, el sol y
Diana, la luna. Y había muchos más que no eran otra cosa que símbolos o
representaciones de los dioses que tenían por verdaderos. Los dioses comenzaron a
relacionarse y las historias a contarse. Las divinidades se multiplicaron, se juntaron con
los humanos y nacieron los semidioses.

Rita Lilian Amieva, de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Argentina, al hacer


referencia al dios Jano en su trabajo Subjetividades anestesiadas, nos dice que en la
mitología romana, “Jano era un dios bifronte (1), mirando siempre en sentidos opuestos.
Venerado como el dios de las transiciones y los cambios, se creía que uno de sus rostros
representaba el pasado que se dejaba y el otro, el futuro que uno se prestaba a inaugurar;
por eso se invocaba su protección cuando se quería variar el orden de las cosas,
encarando nuevos proyectos.” (R. Amieva - Fundamentos en humanidades, 2009 -
dialnet.unirioja.es).

Los romanos erigían templos a sus dioses, y Jano no fue la excepción. En un trabajo
sobre la interpretación del Templo de Jano Quirino, vigilante del universo, el arquitecto
Carlos Sánchez-Montaña describe el templo de la siguiente manera:

“El recinto central del templo estaba remarcado por las doce columnas que equivalían a
los doce signos zodiacales, en el mosaico central y delante de la figura del dios se
presentaba la rueda cósmica. El pavimento tenia mosaicos alegóricos al cielo, el mar y
la tierra y en lugares específicos el símbolo del nudo de Salomón.
La figura del dios situada sobre un pedestal en el eje central del edificio miraba
simultáneamente a oriente y occidente. Su posición permitía que en el momento que las
puertas del templo estuvieran abiertas el dios podía influir de manera directa en la
actividad de los hombres.

Por ello en tiempo de guerra, la máxima expresión de caos, el templo permanecía con
sus puertas abiertas como plegaria para la intermediación del dios para la consecución
del nuevo equilibrio de la paz. Su estatua ostentaba en la mano derecha el numero 300 y
en la izquierda el 55 como alusión exacta a la totalidad de la duración del año romano
antiguo, o sea el ‘anillo’ del tiempo.”

Pero las puertas del templo rara vez se cerraron, pues la guerra no daba entrada a la paz.
El arquitecto cierra su aportación con esta frase que Octavio Augusto escribió:

“El templo de Jano Quirino, que nuestros ancestros deseaban permaneciese clausurado
cuando en todos los dominios del pueblo romano se hubiera establecido
victoriosamente la paz, tanto en tierra cuanto en mar, no había sido cerrado sino en
dos ocasiones desde la fundación de la Ciudad hasta mi nacimiento; durante mi
Principado, el Senado determinó, en tres ocasiones, que debía cerrarse.”
(http://www.arqweb.com/arkho/tj.asp)

Para llegar el templo se accedía por un camino peatonal llamado “Callis Ianus”
(Sendero de Jano) que simbolizaba “…un camino de iniciación a misterios y
conocimientos interiores que ligaban al devoto con el cosmos.” Al llegar al templo el
creyente entraba por la puerta de oriente y realizaba un recorrido para rodear la imagen
del dios y salir por la puerta de occidente: “De esta forma purificaba su espíritu al
contacto directo con el eje del mundo.” (http://www.arqweb.com/callisianus/liberie.asp).

El mes de enero se presta a reflexionar en lo que uno está dispuesto a hacer para
cambiar lo que hasta ahora somos o hemos hecho; entrar por la puerta de la meditación
y salir por la de las decisiones. Nuevos propósitos son los que muchos mexicanos nos
proponemos realizar este año 2012, empezando desde el día primero de enero. Los de
algunos personajes políticos son ofrecer su mejor cara para que los votantes indecisos
tomen partido por ellos, y así lograr la consecución de sus metas, cada vez más ajenas a
las necesidades del pueblo.

Día de año nuevo y mes de la paz

El mes de enero existe desde que, de acuerdo con la leyenda, en el año 713 a. C. el rey
Numa Pompilio añadió dos meses al calendario para completar el año lunar (355 días).
Mucho después, a principios del siglo XVI, el día 1 de enero se establecería
oficialmente como el día de Año Nuevo para los reinos europeos.

Además de ser el mes de las dietas, de las inscripciones al gimnasio y de los buenos
propósitos, también se dice que enero es el mes de la paz: UNICEF celebra el 30 el Día
escolar de la no violencia y de la paz. En España se celebra desde 1964. Su mensaje es
“Amor universal, No-violencia y Paz. El Amor universal es mejor que el egoísmo, la
No-violencia es mejor que la violencia y la Paz es mejor que la guerra”. Ese día se
conmemora el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi, líder nacional y espiritual
de la India, a quien se le atribuye la frase “No hay camino para la paz, la paz es el
camino”.

Este mes se celebran el Día de Reyes (06) y el Día Mundial de la Libertad (23).

Un día 10 de enero como en el que se publica esta edición de Razones, pero de 1909,
falleció Alberto Correa Zapata (1875-1909), educador tabasqueño, “El Apóstol de la
enseñanza en Tabasco”. Y de acuerdo a las efemérides nacionales, y tal como se
redactaron oficialmente, un día 10 de enero, pero de 1821, el comandante general del
ejército del sur, Agustín de Iturbide, con órdenes de acabar la resistencia insurgente
encabezada por Vicente Guerrero y ante la dificultad de la tarea, resuelve buscar la
colaboración del insurgente con quien se entrevista en esta fecha en Acatempan y le
propone indultos y reconocimientos a cambio de su sometimiento al gobierno español.
A este encuentro se le conoce como el Abrazo de Acatempan.

El 10 de enero de 1876, el general Porfirio Díaz lanza el Plan de Tuxtepec en contra del
presidente Sebastián Lerdo de Tejada: da un golpe de Estado y se adueña del poder, que
conservará hasta 1911. El 10 de enero de 1904 nace el compositor jalisciense Gonzalo
Curiel, autor de notables boleros. Entre sus composiciones se encuentran “Vereda
tropical” y “Cortesana”, que interpretaran cantantes como María Luisa Landín y Alberto
Rodríguez.

1. Bifronte. m. esc. Busto o estatua de dos cabezas que miran en sentido opuesto.

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