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La teoría crítica de J.

Habermas por Enrique Ureña


La escuela de Frankfurt surge a partir del interés por desarrollar una reflexión interdisciplinar
sobre la sociedad burguesa-capitalista.
Sugerencia del contexto de la escuela de Frankfurt
La crisis de 1929 hace que haya reformas económicas en USA pero en el caso de Europa se dan
los totalitarismos antes de la 2da guerra (fascismo, nazismo y stalinismo)
Tendencias de la sociedad capitalista avanzada:
1. Un incremento del Intervencionismo estatal, dirigido a asegurar la estabilidad del
sistema.
2. Una interdependencia creciente entre investigación y técnica, que ha hecho de la Ciencia
la primera fuerza productiva.
Los estudiosos de la escuela de Frankfurt criticaban la idea de la teoría tradicional por
considerar que la ciencia es un saber objetivo y neutral, legitima el poder y la formas de
dominación, se centra en los medios (razón instrumental) y ve al ser humano como un medio.
En cambio para la teoría crítica, considera que la razón ha de ser crítica frente a todo tipo de
ideología manipuladora y alienante. La Emancipación a través de la autoreflexión.
Pensamiento, sociedad y consumo

LA RAZÓN INSTRUMENTAL se basa en la crítica de la misma teoría, su idea gira en torno de no


suponer que una teoría es la absolutamente verdadera sino siempre cuestionarse ese método o
bases. El predominio de la estrategia o la técnica y por lo tanto se impone ante los hombres.
LA RAZÓN IDENTIFICANTE

Para Ureña las obras tanto como las de Marx, Freud y el propio Habermas “pretenden alentar
desde la teoría una praxis humanizadora de una sociedad espeluznantemente deshumanizada,
de una sociedad que, capitalista o comunista, ha producido y sigue produciendo los medios de
su total auto-exterminación”.
Habermas es de la 2da generación de la escuela de Frankfurt estando en la primera
Horkheimer-Adorno-Marcuse.
Ureña menciona que “los problemas centrales de la Humanidad no pueden tratarse ni
resolverse con argumentaciones linealmente deductivas”. Es decir, Habermas aborda los
problemas no como una receta de cocina de forma lineal, sino con forma de espiral buscando
siempre una profundización de estos.
la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt ha ido rastreando, en tres cumbres del pensamiento
sociopolítico occidental moderno (Hegel, Marx, Freud), el interés por orientar e impulsar una
praxis humana de emancipación crítica de toda opresión, así como el fracaso, coincidente en los
tres casos en su estructura, en ofrecer un modelo crítico consecuente con su propia intención.
(p. 44)
La tarea que Habermas se propone, en un intento grandioso que le ha colocado a la cabeza de la
filosofía alemana de este siglo, consiste en responder a los planteamientos de esa tradición, sin
caer en el objetivismo que ninguno de sus portadores pudo soslayar.

Horkheimer-Adorno-Marcuse enfocan su visión crítica hacia una sociedad económicamente


muy desarrollada, que ha logrado dominar las contradicciones internas que, según Marx,
habrían de conducirla a su derrumbamiento s, pero que ha agudizado todavía más su
deshumanización: el hombre que vegeta en esa sociedad ni siquiera es consciente de la
irracionalidad en la que está inmerso, ha llegado al extremo de estar alienado de su propia
alienación (p. 47).
En una palabra, el gran milagro del aparato económicoadministrativo de nuestra sociedad
consiste en haber conseguido que «los hombres puedan sentirse felices, aun cuando en realidad
no lo son»: la conciencia falsa ha pasado a hacerse conciencia general.
Han intentado analizar el concepto mismo de razón que se ha materializado en esa sociedad, y
que, siendo ella misma irracional y opresora del hombre, es culpable de la irracionalidad y de la
opresión que la sociedad ejerce hoy sobre los miembros que la componemos.

RAZÓN INSTRUMENTAL (HORKHEIMER)


Horkheimer acude a una distinción entre razón objetiva (donde el hombre se preocupa por
encontrar los fines) y subjetiva o instrumental (donde se preocupa por resolver los problemas
entre medios y fines sin tomar en cuenta la racionalidad de los fines) «distinguida por tener un
proceso de deshumanización»
La construcción de aquella sociedad buena ha de llevarse a cabo mediante una praxis orientada
por la teoría; una praxis irreflexiva, una revolución a ultranza, sólo puede acarrear nueva
miseria.
La Teoría Crítica de Horkheimer, como critica de la razón instrumental,
La Teoría Crítica es también consciente en Horkheimer de que ella misma está inmersa en un
contorno alienado y alienante, y de que por ello ha de permanecer siempre crítica consigo
misma para no caer en el mismo vicio que trata de superar.

LA RAZÓN IDENTIFICANTE (ADORNO)


Adorno quiere descubrir, ya en Hegel, el presagio idealista de un tipo de racionalidad que
identifica el desarrollo técnico-económico del sistema global social con el desarrollo de los
hombres que están por debajo de él.
Para Adorno, la razón opresora, que impone violentamente la identidad del desarrollo técnico-
económico con el desarrollo humano, «se deja sentir diariamente en una forma crasa, tanto en
el ámbito vital de los individuos particulares, como en su propia conciencia», haciendo así creer
a éstos que viven en un mundo feliz creado y dominado por ellos, y «liberándoles de la sospecha
amarga de que eso no sea verdad y de que viven bajo un destino fatídico» (p. 51).
Toda praxis revolucionaria irreflexiva desemboca en confirmación de la alienación. Adorno
subraya también la ambigüedad del desarrollo técnico alcanzado, que puede conducirnos a la
salvación o a la catástrofe. Por lo tanto, La Teoría Crítica de Adorno quiere orientar a los
hombres hacia una praxis racional, que conduzca a la salvación y no a la catástrofe.
Asimismo, Adorno, asegura que permanece viva «la experiencia de que el pensamiento que no
se decapita a sí mismo desemboca en trascendencia, hasta llegar a la idea de la constitución de
un mundo, en el que no sólo se haya acabado todo el dolor, sino en el que el irremediablemente
pasado fuera remediado».

LA RAZÓN UNIDIMENSIONAL (MERCUSE)


Una vez que la razón tecnicista se ha hecho forma universal de la producción económica, y ha
invadido todas las esferas de la vida social, ha configurado a la vez un proyecto histórico
determinado de sociedad humana, ha proyectado «un mundo». Todo ello, asegura un dominio
sobre la Naturaleza y sobre los hombres.
la técnica que engendró la sociedad capitalista es esencialmente política porque es opresora. el
desarrollo de las fuerzas productivas ya no sirve como ilustración, como impulsador de una
crítica de las relaciones de producción ya caducas (como era el caso en la época de Marx), sino
que, por el contrario, se transforma en legitimación de la organización social existente. La razón
técnica unidimensional se convierte así en «cemento de una esclavitud, que no puede hacerse
consciente en los hombres porque el orden, al que uno se esclaviza, es estremecedoramente
racional».
Marcuse insiste una y otra vez en las autodefensas que el mismo aparato técnico-económico
produce, para cegar todo posible resquicio crítico. Menciona también que impotentes ante
tamaña alienación, los hombres sometidos al yugo de la razón técnica unidimensional se ven
obligados a «proseguir su lucha agotadora y retrógrada por la vida, a la vez que reproducen su
propia opresión». Esto quiere decir que no necesariamente el capitalismo está condicionado a
sufrir las adaptaciones sino cualquier sistema donde no exista la crítica y autocrítica, es decir,
que sea unidimensional.
La propuesta de Marcuse es, una sociedad en la que reinarían una nueva técnica convergente
con el arte, una nueva sensibilidad, unos hombres dotados de nuevas necesidades y de nuevas
valoraciones, un trabajo que convergiría con el juego, una lógica del eros que se levantaría por
encima de la lógica del logos, en una palabra: una Naturaleza que habría dejado de ser hostil al
hombre (PP. 53-54).

CONCLUSIONES
Los tres padres de la Teoría Crítica intentan salvar el derecho a la existencia de la razón práctica,
de la moralidad, y fundamentar su primacía sobre la razón técnica. Esa autorreflexión crítica ha
de despertar una nueva conciencia encaminada a la transformación de una sociedad
supertecnificada e irracional en una sociedad humana y racional, en la que los hombres sean
capaces de determinar libremente cuál es el sentido de su vida, cómo quieren vivir.

CAPÍTULO IV.
las dos tendencias que caracterizan el desarrollo de las sociedades capitalistas avanzadas, son
(p. 59):
3. Un incremento del Intervencionismo estatal, dirigido a asegurar la estabilidad del
sistema.
4. Una interdependencia creciente entre investigación y técnica, que ha hecho de la Ciencia
la primera fuerza productiva.
Habermas se centrará en la idea de la distinción fundamental entre trabajo o acción dirigida a la
consecución de un fin e interacción o acción comunicativa. Con esa distinción va Habermas a
analizar el paso de las sociedades de tipo tradicional a las sociedades modernas.
Habermas llama trabajo o acción dirigida a la consecución de un fin (Arbeit, zwcckrationales
Handeln) a «la acción instrumental, a la elección racional o a una combinación de ambas».
Acción instrumental es aquella que se rige por reglas técnicas, obtenidas a partir de un saber
empírico.
Elección racional es aquella que se rige por estrategias basadas en un saber analítico.
A este tipo de «acción dirigida a la consecución de un fin», que incluye tanto la «acción
instrumental» como la «elección racional», lo llamaremos de ahora en adelante «acción
técnica».
la interacción o acción comunicativa, que define como «interacción mediada por símbolos».
Este tipo de actuación «se rige por normas obligatoriamente vigentes, que definen esperanzas
recíprocas de comportamiento y que han de ser comprendidas y reconocidas, al menos, por dos
sujetos actuantes». la acción comunicativa exige de nosotros la internalización de las normas
morales acumuladas en la tradición cultural y la configuración de estructuras de la
personalidad.
Habermas llama sociedades tradicionales a aquellas en las que «el desarrollo de los
subsistemas de acción técnica se mantiene dentro de los límites de la efectividad legitimante de
las tradiciones culturales».
Diferencias entre sociedades tradicionales y sociedades primitivas:
 En ellas aparece una organización de tipo estatal que centraliza el poder.
 La sociedad se divide, además, en clases socioeconómicas, que participan
desigualmente del producto social excedente (del producto social que sobrepasa la
satisfacción de las necesidades mínimas de subsistencia): la división del trabajo y la
participación en el producto no tienen lugar conforme a criterios de parentesco (como
en la sociedad primitiva), sino según criterios de clase.
 hay una cosmovisión central (un mito o una religión desarrollada) que, a la vez que
explica el orden del cosmos y de la sociedad, y le da al individuo un puesto dentro de
ese orden que garantiza un sentido a su vida, legitima el reparto desigual del trabajo y
de sus frutos en la sociedad, conforme a los criterios de pertenencia a clases
determinadas.
La forma de producción capitalista, al socavar el poder legitimador de las tradiciones culturales,
llena a la vez el hueco creado: el mismo funcionamiento del sistema económico puede tomar
sobre sí la tarea legitimadora.
Pero esta tendencia de racionalización desde abajo, llega a penetrar y empapar otros sectores
de la vida humana, tradicionalmente mucho más ligados a un tipo de acción comunicativa; Los
criterios de racionalidad técnica, los criterios de productividad, llegan a invadir y dominar el
comportamiento humano aun dentro de los sectores más íntimos, más humanos.
hay una tendencia de racionalización «desde arriba»: al perder las cosmovisiones su fuerza
legitimadora, surge la necesidad de revestir con una legitimación de tipo técnico la organización
existente de las relaciones de los hombres entre sí. Las mismas leyes de funcionamiento del
sistema productivo toman sobre sí la función legitimadora.
el contrato «libre» y «justo» de trabajo incorporaba la realidad injusta de la esclavitud de la
clase asalariada. el desarrollo de las fuerzas de producción ha perdido su carácter crítico de
ilustración política y se ha convertido incluso en fundamento de legitimación ideológica