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eutanasia

“Tenemos que cabildear (conseguir algo de las leyes) las leyes y no hay manera de que
no se vayan cabildeando (consiguiendo algo) las leyes y convencer a través de un diálogo
permanente y nosotros no vamos a imponer”, manifestó Sánchez Cordero, quien adelantó
que los mexicanos tienen derecho “a morir con dignidad, así como tenemos un derecho a
la vida digna”.

 Ley de Voluntad Anticipada (LVA) vigente, hasta hoy, en sólo 11 entidades del país.
 Decidir no recibir más tratamientos o medios para prolongar la vida NO
es eutanasia,
 Lo que se buscaría con la LVA en todo el país sería ofrecer a los
mexicanos la opción de decidir al final de su vida, de forma libre y
autónoma, si desean o no continuar con tratamientos médicos o retirar el
soporte vital que los mantenga con vida cuando sepan que en realidad su
condición médica no tiene ya oportunidad de mejora y por el contrario,
todo irá en declive.
 El 45% de los mexicanos encuestados dijeron estar de acuerdo con
que hay circunstancias en las que se debe permitir que un paciente
muera

Drogas

En un mundo en el que 250 millones de personas consumen alguna droga, la


regulación es una estrategia de las naciones para administrar el riesgo que
representa la ilegalidad. De acuerdo con Comisión Global de Política de Drogas,
este tipo de estrategias reducen los daños que pueden causar tanto en los
consumidores como los productores, y es una potencial herramienta para
debilitar al crimen organizado.

El estudio “Regulación: El control responsable de las drogas”, recomienda que


las naciones reconozcan los peligros que la ilegalidad de las drogas representan
en las personas y aceptar que poner en marcha una estrategia de regulación “no
implica admitir una derrota ni condonar el uso de drogas”.

La prohibición de las drogas en México ha generado más violencia, además de


la criminalización y represión de los consumidores. De acuerdo al informe de la
Comisión cualquier reforma de la política de drogas debe tener al sector salud
como protagonista.

Estos son 5 puntos a favor de la regulación, según los especialistas:


 Escrutinio de producto, venta y acceso

Una regulación de la droga podría llevar a un escrutinio de los productores y de


la misma sustancia: los precios, la potencia, el empaquetado y la preparación de
productos, dice el informe.

Así, los productores pueden recibir concesiones, ser monitoreados y


entrenados, mientras que se puede establecer un orden para la
comercialización, promoción, ubicación, presentación y las horas de venta.

“El acceso y la disponibilidad pueden regularse, obviamente en términos de


control de la edad, pero también incluyendo opciones como licencias de
compradores o esquemas de membresías para clubes, y modelos de
prescripción médica”, detalla el texto.

 Reducción de daños al consumidor

El informe señala que las drogas con potencias desconocidas se venden y


consumen en un ambiente criminal sin ningún control de calidad. Además,
algunas veces se anuncian como cosas que no son y están desprovistas de
información básica.

Por ello, detalla el texto, el poner a los gobiernos y las agencias regulatorias de
vuelta en control de este mercado puede reducir significativamente los riesgos
para los consumidores.

 Debilitar al crimen organizado

La prohibición ha puesto a las organizaciones criminales en control del


comercio ilegal de drogas, y el retomar el control de este mercado para
desempoderar al crimen organizado sigue siendo una motivación central para
la regulación, según los especialistas.

Esto significa restringir una de las más amplias y accesibles oportunidades


criminales, que se traduce no solo a los criminales existentes, sino
significativamente a las generaciones criminales futuras.

“Terminar con la prohibición brinda la posibilidad de desviar a millones de


potenciales productores de drogas, jóvenes traficantes y comerciantes de un
estilo de vida criminal peligroso y destructivo”.

 El mercado ilegal alimenta la corrupción y la violencia


La producción y el tráfico ilegal de drogas, añade el informe, están
despiadadamente motivados por las ganancias, pero una parte fundamental es
la falta de restricciones, la rendición de cuentas y las instituciones que guían a
las economías legales.

“Las organizaciones delictivas flexibles y oportunistas se sienten naturalmente


atraídas por las comunidades empobrecidas, los estados frágiles o los países
sensibles a la corrupción. Aquí las amenazas a su negocio por parte del estado
se pueden mantener más fácilmente al límite, se minimizan los costos de
producción o tránsito y se maximizan los beneficios”, añade.

 Menos violencia y abusos contra derechos humanos

Para los especialistas, la intensificación de la aplicación de políticas


prohibicionistas solo sirve para desplazar la actividad ilegal, aumentar la
criminalización y el encarcelamiento y, “en particular cuando está militarizado,
aumentar los niveles de violencia relacionada con las drogas y abusos contra
los derechos humanos”.

Actualmente, dice el informe, las personas involucradas a pequeña escala en


actividades no violentas relacionadas con la producción, el tránsito y la venta
de sustancias psicoactivas “sufren sentencias extremadamente
desproporcionadas” y pueden correr el riesgo de la pena capital o penas de
prisión más largas que las que se otorgan por crímenes violentos.

“El disfrute de los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la cohesión


social exigen sentencias proporcionales, alternativas al encarcelamiento o
amnistía, especialmente cuando se establecen medidas políticas y económicas
para permitir que estos delincuentes se unan al mercado laboral legal”, añade.

México siguió una “política equivocada”


Durante la presentación del informe, el expresidente mexicano Ernesto Zedillo
admitió que durante su gobierno, de 1994 a 2000, siguió una “política
equivocada” al optar por la prohibición de las drogas en lugar de la regulación.

Zedillo dijo que las políticas prohibicionistas basadas en la represión y la


criminalización dejaron un “resultado devastador” en muchos países.

“Estas políticas han fracasado rotundamente y prácticamente en todos los


lugares en los que se han aplicado”, dijo y añadió que se incrementaron los
problemas de salud pública y violaciones de derechos humanos”.
De acuerdo al estudio, la prohibición de las drogas en México ha tenido efectos
devastadores en México: “Como política, ha fracasado para proteger la salud
pública o individual y en cambio ha socavado las instituciones del Estado”.

Uno de los principales problemas es que las personas que usan drogas son
tratados como delincuentes. Aunque el uso de sustancias prohibidas no es un
delito, la posesión sí lo es.

“Esto significa que, en la práctica, las personas que las consumen son
criminalizadas”, detalla el análisis.

La Ley de Salud de México señala que la posesión de hasta 5 gramos de


marihuana, 0.5 gramos de cocaína, 50 miligramos de heroína, 40 miligramos de
metanfetaminas o 2 gramos de opio, es un delito que debe ser llevado al
ministerio público, esto es “la excusa para llevar a los usuarios al sistema
penal”, dice el informe.

¿A quiénes ha afectado la prohibición?

En México, la política de la prohibición afecta más a ciertos grupos: mujeres,


hombres jóvenes de las zonas suburbanas pobres y los campesinos, son los que
más han sufrido la criminalización. Esto, dice el estudio, “tiene efectos
devastadores en sus familias y comunidades, pero hace poca diferencia en el
mercado ilegal”.

En el caso de los campesinos, el análisis detalla que las comunidades agrícolas


dedicadas al cultivo de la amapola y la marihuana generalmente se encuentran
en regiones rurales muy pobres del país, por lo que los cultivos ilícitos son una
forma de obtener ingresos.

“La erradicación de estos cultivos se realiza con el uso de pesticidas peligrosos


que contaminan las fuentes de agua, los animales y, a veces incluso los cultivos
legales, causando daño a las fuentes de alimentos de esas comunidades”,
explica.

Qué debe incluir una política de drogas para México


La reforma de la política de drogas debe buscar resolver los problemas que ha
provocado la prohibición: violencia, violaciones sistemáticas de los derechos
humanos, desplazamientos forzados y criminalización de las personas que usan
drogas. Además de prevenir y atender los daños a la salud resultado del uso
problemático de las drogas.
“Los derechos humanos y la salud pública deben ser los dos pilares esenciales
del nuevo paradigma. La prohibición debe ser descartada y reemplazada por la
regulación”, recomienda el informe.

Debe cubrir seis puntos:

Derecho a la salud: El Estado tiene la obligación de proporcionar tratamiento


seguro y voluntario para los casos de uso problemático, así como un marco
regulatorio que permita a las personas que usan drogas tengan un acceso a las
mismas informado y seguro.

“Los daños a la salud que resultan de la violencia que conlleva la prohibición


superan con creces los causados por el uso de drogas ilícitas, especialmente
cuando se adoptan medidas más estrictas para hacer cumplir la prohibición”,
detalla el informe.

El derecho al libre desarrollo de la personalidad: La protección de la decisión


individual de usar drogas debe ser un principio básico que guíe la política de
drogas. Se debe sustituir la prohibición por la regulación. Además de
proporcionar condiciones para que las personas puedan tomar decisiones
informadas sobre el uso de drogas, así como mecanismos para tener acceso
seguro a ellas.

Políticas adaptadas por y para las comunidades locales: La regulación de las


drogas debe adaptarse a las necesidades específicas de cada comunidad,
además de que la comunidad participe en la definición de esas necesidades e
intervenciones.

Acceso efectivo a la información, medicinas y tratamiento: El Estado debe


ofrecer estos servicios que deben ser de uso voluntario, gratuitos, laicos y de
acceso universal.

Diversificación y revisión de las leyes y políticas públicas: Sustituir la


prohibición, criminalización, penalización y uso de la fuerza por la regulación,
debe comprender una supervisión independiente y estricta, así como la
evaluación periódica de los resultados de las nuevas intervenciones.

Regulación y derecho internacional: Pese a que México ha firmado las


convenciones prohibicionistas de la ONU, la regulación de las drogas es una
obligación constitucional en México. La política de drogas de México debe
basarse, ante todo, en los derechos humanos.
El informe concluye que la educación y la prevención deben ser el centro de la
política de drogas, además de proporcionar información sobre los riesgos de su
consumo.

“La opinión pública necesita considerar el uso de drogas como un problema de


salud pública, no penal. El gobierno debe promover una campaña de
desestigmatización para que las personas que usan drogas no sean
criminalizadas o rechazadas”, recomiendan los expertos en el informe.

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