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ENSAYO DEL SUICIDIO

Introducción
En el presente ensayo voy a tratar el tema del suicidio porque considero que éste
tópico ha surgido con mucha popularidad en los últimos años, lo cual, no es una
buena señal sobre nuestra sociedad.

Otra razón, es que éste tema me parece muy controversial y profundo, algo difícil
de tratar y que me puede llevar a una gran reflexión acerca de mi voluntad de vivir.

Podría asegurar que muchos de nosotros hemos escuchado la expresión “me quiero
morir”, pero no le atribuimos importancia porque eso pasa cuando le damos
repetición a las cosas.
Aun así, deberíamos considerar si la posibilidad realmente existe en nuestra mente,
o solamente la decimos por decir…pero creo que en el fondo en verdad lo
deseamos.

¿Y por qué? ¿Qué estamos haciendo mal que de pronto queremos perder la vida?
¿Qué puede ser tan malo para querer dejar de existir? ¿Hemos considerado todas
las cosas que vienen con eso? No para nosotros, sino para nuestra familia y amigos.
¿Los medios de comunicación nos manipulan para intentar cambiarnos físicamente
y emocionalmente? ¿A qué se deben nuestras inseguridades? ¿Cuáles son los
métodos más comunes de suicidio? ¿Y las razones? ¿Qué estadísticas hay sobre
el suicidio?

Tengo el propósito de investigar y analizar todos estos aspectos, con el fin de


mostrar una postura sobre ésta situación. De igual forma, hacer notar cómo la ética
y la moral se relacionan en ésta decisión. ¿A caso nuestra libertad alcanza hasta
decidir dónde llega nuestra vida? ¿Es egoísta de nuestra parte? ¿Si quiera eso
importa?

Creo que el suicidio es un asunto muy complicado, porque en realidad nunca lograré
entender a otros, y otros no lograrán entenderme a mí. Pero vale la pena tomarnos
un tiempo para reflexionar acerca de ésta problemática que está surgiendo entre
jóvenes y ancianos; intentar comprenderlos, conocer sus causas, prevenirlos y
ayudarnos.
El suicidio
La palabra “suicidio” está definida como:
· “ El acto por el que un individuo, deliberadamente, se provoca la muerte”.
· “Acción o conducta que perjudica o puede perjudicar muy gravemente a quien la
realiza.”
· “Es el acto trágico de quitarse la vida uno mismo de forma voluntaria.”

Todos hemos oído hablar de él. En noticias, chismes, televisión, radio, en la calle,
escuela, en el hogar; la gente siempre parece estar sorprendida ante la noticia de
que alguien se ha suicidado. ¿Qué puede estar tan mal en tu vida para suicidarte?

Muchas de las personas ven el suicidio como la manera más corta y rápida de
acabar con el sentimiento de dolor. Porque en realidad, la idea del suicidio no es
querer morir, es querer perder el dolor.

Últimamente podemos ver como las personas cada vez hacen sus deseos de querer
morir cada vez más públicos, como cada vez la gente pierde las ganas de seguir
adelante. ¿Qué está pasando?

La sociedad (la cual todos formamos parte de ella, entonces nos podemos referir
como nosotros mismos), es exigente. Simple como eso. Todo el tiempo nos la
pasamos diciendo frases como “sé tú mismo”, “vive tu propia vida”, “lucha por tus
sueños”, “nunca te rindas”, cuando en realidad, siempre participamos de una doble
moral. “Sé tú mismo…pero tal vez podrías ser más delgada…o tal vez podrías dejar
de comportar de esa forma…deberías de tomar alcohol o consumir drogas, porque
es lo que está de moda y si no lo haces no serás aceptada…debes de darme algo
a cambio para que sea tu amigo…todos te decepcionan…sigue tus sueños, pero no
esto, porque no eres bueno…”.

¿Cómo esperamos salvar a las personas sino cooperamos en motivarlas?

Creo que la razón por la cual los jóvenes piensan tanto en ésta alternativa es porque
están frustrados.

Cuando eres pequeño, tienes una idea del mundo. Al principio, todo parece ser
demasiado lindo, ni sabes que tus abuelos y padres tendrán que morir, piensas que
serán eternos y que por siempre la vida será igual de tranquila y armónica hasta
como lo ha sido en la infancia. Pero después, llegan todos estos cambios, en tu
cuerpo y en tu mente, y en la forma de ver las cosas.

Te das cuenta de que el mundo no es color de rosa, de que la gente tiene sus lados
malos, de que hay crímenes, responsabilidades mayores, de que a veces hay
personas que te tratan mal simplemente por malicia, de que la gente juzga sin
importarle tus sentimientos, y lo peor, que incluso tú formas parte de eso. Pero es
la realidad.
En otras ocasiones es una combinación de factores, algo externo a nosotros y a
nuestra propia mente. Como el ejemplo de una ruptura amorosa, o la muerte de un
ser querido.

El sentimiento de pérdida, te da un vacío que siempre sentirás que nunca se podrá


ir. Que el dolor será eterno, que no hay rescate. Sin embargo, las palabras “siempre”
y “nunca” son peligrosas.

Incluso alguna enfermedad o discapacidad que se presenta, la cual puede ser


degenerativa o te hace sentir desdichado.

Las personas nos sentimos solas, débiles, locas, incompetentes, poca cosa,
reprimidas, como si todo el mundo estuviera encima de nosotros y en cualquier
momento va a colapsar. Y ese es otro de nuestros grandes problemas: pensar de
más.

Todo inicia con un pensamiento base, un catalizador, como por ejemplo “mis nuevos
compañeros no me hablan.” De ahí se puede derivar otras líneas de pensamientos,
disparadas hacia nuestras inseguridades. Asumimos cosas que no están ni si quiera
mencionadas, como en éste caso “de seguro es porque no soy tan bonita…oh, pero
luego está que no soy capaz de hacer lo que ellos hacen…en realidad, mis papás
siempre me dicen que soy inútil…y eso es porque fallo en todo lo que hago…tengo
tantas cosas malas… ¿para qué vivo? Ni si quiera soy indispensable…ni si quiera
valgo…debería matarme.” ¡Y así fue como la chica se suicidó!

Parece absurdo ¿no? ¡Pues así sucede muchas veces! Y es que pasa que no
somos capaces de comprendernos. No podemos ver cuánto alcance tienen
nuestras acciones y emociones, o nuestro propio cerebro.

El suicidio no solamente está presente en los jóvenes, de hecho, los ancianos


también encuentran razones para suicidarse.

Al verse tan cerca de la muerte, los ancianos prefieren decidir cómo y cuándo morir.
Esto incluso se da a veces por el fallecimiento de su compañero/a de toda la vida.
Cuando la soledad llega a apoderarse de ellos, y se ven tan próximos a dejar todo
atrás.

Además, podemos mezclar esto con la falta de atención por parte de los hijos. Que
al adquirir responsabilidades con sus propias familias, con el trabajo, o simplemente
por falta de interés, pierden la comunicación y el compromiso con sus propios
padres que, sin ellos darse cuenta, necesitan de su amor y cuidado en los últimos
años de su vida.

Las personas de tercera edad, de igual forma sufren de trastornos mentales,


inseguridades, problemas económicos y de relaciones. Pero aseguramos que ellos
al ya pasar la parte que nosotros consideramos “más emocionante”, no tienen
mortificaciones. Ellos se sienten tristes, inútiles, solos, tal vez frustrados por las
metas que no consiguieron, desesperados por atención, y un sinfín de cosas más
que probablemente no sabremos hasta que nosotros las vivamos.

Todo éste análisis, me lleva a la pregunta ¿en quién recae la responsabilidad de


elegir el suicidio?

Hasta ahora he mencionado las causas por las cuáles las personas deciden
suicidarse, provocadas por otros o por circunstancias externas. Pero al final, la
libertad y autonomía, como se interpreta, es la que nos da el poder de la decisión.

Hay ocasiones en las que el dolor no nos deja pensar lo suficiente, en las cosas que
podemos provocar al quitarnos la vida, o si quiera en si nuestra decisión ha sido
tomada con la suficiente lógica.

El deseo de suicidarse sólo significa que tienes más dolor del que crees poder
aguantar. Pero ya sabemos: “el dolor es inevitable, sufrir es opcional”.

La vida, las decisiones, la actitud, nuestro camino, todo recae en nosotros.

Señales que pueden advertir tendencias suicidas


· Un cambio de apariencia – Hay veces en que los suicidas piensan que el único
control que tienen en su vida es el de su propio cuerpo.
· Un cambio de actitud.
· Cambios de humor dramáticos- Pueden parecer indecisos acerca de cómo va
su día, van de felices a tristes, de enojados a arrepentidos.
· Se fuerzan a sí mismos al aislamiento.
· Una pérdida de interés - No les importa nada ni nadie.
· Actúan impulsivamente o imprudentemente - Alguien que piensa que no tiene
nada que perder puede empezar a hacer decisiones importantes de forma
importante sin meditarlas bien.
· Un cambio en sus hábitos alimenticios y de descanso - Algunas personas
con depresión comen de mas, otras comen de menos o incluso pueden llegar a
desarrollar un desorden alimenticios. Algunos llegan padecer insomnio y otros tratan
de evitar pensar en sus problemas durmiendo todo el día, abandonando cualquier
otra cosa en su vida.

¿Cómo ayudar a un suicida?


Puedo decir, que he pasado por muchos pensamientos suicidas en mi vida, o los he
presenciado en amigos.

Como ya mencioné, nunca lograremos entendernos. En cualquier aspecto. Pero el


ser humano es por naturaleza social; esto significa que necesita relacionarse con
otras personas independientemente de que lo quiera o no.

Lo primero que debemos hacer para ayudar a alguien con estos pensamientos, es
escucharlos. Saber escuchar es todo un arte, y no hay nada como sentirte
acompañado en momentos difíciles.

Es tan lindo cuando alguien muestra interés por tus problemas y se toma el tiempo
de sentarse y si quiera intentar entenderte. Éste es el primer paso. Escuchar con
atención, sin juzgar o dar por seguro cosas que no se han dicho. Lo que buscamos
es que la persona sepa que no están solas, no que están completamente locas al
querer desaparecer por momentos, porque no lo están.

Una vez que ya conozcamos el problema, es difícil dar consejos, pero siempre hay
que motivar a las personas, sin presionarlas o abrumarlas con preguntas. Hay que
asegurarles que la vida es algo a lo que debemos afrontar con determinación y
fuerza, que no hay que dejarnos vencer.

A pesar de esto, la empatía muchas veces no es suficiente; y aunque pueda ser


doloroso, en ocasiones es necesario ayuda profesional, con personas que tengan
experiencia y conocimiento en el campo de la salud, y que no nos permitan cometer
más errores.

Ante absolutamente todo, hay que mostrar una actitud llena de respeto, amor,
cuidado y comprensión. Nunca lástima, pena o juicio.

¡NO LO HAGAS!

No creo encontrar palabras adecuadas para pedirles a las personas con éstas ideas,
de que no lo hagan.

Por lo usual, la mayoría de la gente en los funerales dice “lo lamento.” Pero en
realidad, no lo lamentamos, ni lo sentimos. En ese instante, no logramos
comprender el dolor de la otra persona, nunca lo hacemos.

La vida es en muchas maneras sorprendente, a veces buena y a veces mala. Y hay


ocasiones en las que en verdad deseamos nunca haber nacido, pero la idea de
abandonar lo que tenemos aquí, nos aterra.
El dolor alcanza niveles inexplicables, nos consume lenta y profundamente.
Dejándonos desprotegidos ante todo lo que sucede, haciéndonos desear las cosas
más drásticas de las que nos arrepentiríamos.

Bien dicen, que no tomes decisiones enojado, o con dolor.

“El suicidio no acaba con las oportunidades de que la vida sea peor; acaba
con las oportunidades de que la vida sea mejor.”

La realidad duele, la vida duele, las personas te lastiman, nosotros nos lastimamos.
Pero nosotros también decidimos que tomar y qué no, qué cara darle a la vida.

Me siento algo hipócrita escribiendo esto, porque la mayoría del tiempo me quejo
acerca de mí misma y de lo malo que es el mundo. Pero en el fondo, yo sé la verdad.

Por más cruel que las cosas puedan ser a veces, la vida también nos da alegría y
placer.

Nunca me suicidaría, porque no sería capaz de hacerles tal daño a mis padres de
perder un hijo. Sí, tengo la libertad, y es mi cuerpo, mi integridad y pensamientos,
pero no sería lo correcto si lo que busco es acabar con mi sufrimiento.

Es imposible irte de aquí sin haber pasado por malas rachas. Eso lo debemos de
entender.

Todo, especialmente a nuestra edad, parece eterno e incomprensible. Pero ¡oye!


¡mira a la gente de tu alrededor! ¡todos pasamos por crisis! Es normal, es
completamente natural tener inseguridades y preocupaciones. Incluso es parte del
placer de vivir.

Así como la vida nos da miedo y nos lastima, también nos da risa, felicidad, buenos
recuerdos, amor, amistad, satisfacción, placer, gozo, plenitud, ¡y muchas cosas
más! El punto es enfocarnos en eso y no en las desdichas.

Hay muchas personas dispuestas en dar ayuda, desde amigos hasta psicólogos.
Podemos encontrar refugio en alguna actividad deportiva o cultural que nos haga
sacar toda nuestra energía y podamos desahogarnos; en dónde podamos proyectar
nuestros sentimientos y desarrollarnos. Algún día, podremos decir “sobreviví”.

Sí, al final, todos morimos. Sí, tal vez la vida no tiene sentido. Sí, tal vez deseas no
haber nacido nunca…pero ya estamos aquí, y lo mejor que podemos hacer es tomar
la mejor perspectiva de las cosas y dar lo mejor de nosotros cada día. En el libro de
"Nada" de Jane Teller, la autora nos explica al final del libro cómo es que hay que
tomarnos la vida viéndola en una perspectiva de corto plazo, no de largo.

Ser feliz, es una elección. Como tomas la vida, también.

“Sólo porque hoy es un día terrible no significa que mañana no pueda ser el
mejor día de toda tu vida. Tú sólo despiertas y llegas aquí.”

Conclusión

El suicidio es el acto de quitarse la vida de forma voluntaria. Es un fenómeno que


ha tenido un gran auge en los últimos 45 años, en todo el mundo, sin respetar
género, posición socioeconómica, o educación. Las razones por las cuáles se dan
pueden ir desde pequeñas inseguridades, hasta las adicciones y los trastornos
mentales. Los adolescentes son los más vulnerables respecto a él, debido a los
cambios que se generan durante ésta etapa. Algunos de los métodos pueden llegar
a ser crueles y escalofriantes.

Hay formas de prevenir, detectar y salvar a las personas con tendencias suicidas,
siempre y cuando se muestre amor, respeto y comprensión con éstas.

A veces la vida nos pone en situaciones que nosotros nunca esperamos, que nos
parecen injustas y nos dan deseos de morir y dejar el dolor atrás. Pero es
simplemente eso…queremos evitar el dolor, cosa imposible en ésta vida.

Nuestros motivos para suicidarnos pueden ir desde cosas superficiales hasta


grandes trastornos mentales, pero la clave de todo es nunca darnos por vencidos
ante las adversidades. Y sé que suena muy trillado, peo es que es la realidad.
¿Imaginan la cantidad de personas que se matarían por sufrir? ¡El mundo estaría
vacío!

Contamos con libertad y autonomía, que nos da todo el derecho de hacer con
nuestra vida lo que queramos, incluso quitarla. Pero no tomamos en cuenta a las
personas que dejamos vivas…tampoco las oportunidades que llegan para tener una
mejor calidad de vida.
No puedo asegurarles que la vida será de color rosa y que habrá algún momento
en el que las cosas malas dejen de pasar, pero si les aseguro que si deciden luchar
por sí mismos, y disfrutar cada día con ganas de vivir y una buena actitud, ustedes
comenzarán a ver que la vida está llena de matices, de blancos a negros. Un mundo
lleno de grises y otras combinaciones que es lo que le dan belleza a nuestro propio
cuadro.