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La eclampsia

La eclampsia es la presencia de convulsiones generalizadas inexplicables en pacientes


con preeclampsia. Estas convulsiones no están relacionadas con una afección cerebral
existente ni se conoce una causa exacta, pero hay factores que pueden jugar un papel
importante como lo son: problemas vasculares, factores cerebrales y del sistema nervioso,
dieta y genes.

Generalmente, suele aparecer en el último trimestre del embarazo, durante primeras 24


horas desde el comienzo del parto o durante el desarrollo del mismo. Aunque sólo el 5
por ciento de los casos de preeclampsia evolucionan a eclampsia, cuando no está
controlada es una causa importante de muerte materna.

Consiste en el agravamiento de la hipertensión arterial del embarazo, cuando afecta la


vascularización cerebral. En este punto, la paciente sufre convulsiones y la enfermedad
deriva en una eclampsia, que es una complicación muy grave para la vida de la madre y
del feto.

Las mujeres con mayor probabilidad de sufrir dicha afección son aquellas que tienen 35
años o más, son afroamericanas, están cursando su primer embarazo, tienen diabetes, si
es adolecente, tiene un embrazo multifetal, obesidad o trastornos trombóticos y
frecuentan signos y síntomas como: exámenes sanguíneos anormales, dolores de cabeza,
presión arterial muy alta, cambios en la visión y dolor abdominal.

Ahora bien, antes de presentarse directamente eclampsia la embarazada tiende a presentar


síntomas tales como: dolores de cabeza, náuseas y vómitos, dolor de estómago, hinchazón
de las manos y la cara, problemas de visión tales como pérdida de la visión, visión
borrosa, visión doble o puntos ciegos en el campo visual, quienes dan indicios de que hay
una preeclamsia que al avanzar desarrolla síntomas como: convulsiones, agitación
intensa y pérdida del conocimiento que resultan ser síntomas específicos de eclampsia.

Pero esta afección no es diagnosticada solo con la aparición de los síntomas anteriormente
mencionados, sino que se realizan una serie de pruebas y exámenes los cuales son: un
examen físico para determinar las causas de las convulsiones. Se verificarán regularmente
su presión arterial y frecuencia respiratoria. Se le realizan examen de orina y sangre para
verificar: Factores de coagulación sanguínea, creatinina, hematocrito, ácido úrico,
actividad hepática, conteo de plaquetas y proteína en orina.
Para poder evitar la eclampsia es necesario evitar que la preeclampsia progrese su
principal tratamiento es dar a luz al bebé debido a que puede ser peligroso que el embrazo
continúe tanto para el bebé como para la madre. Se le puede subministrar medicamentos
para prevenir las convulsiones y para disminuir la presión arterial alta, de modo que si
esta continúa alta será necesario incluso antes de la fecha prevista del parto este deberá
realizarse.

Preeclampsia incrementa el riesgo de desprendimiento prematuro de la placenta y la


enfermedad puede dar lugar a un parto prematuro. La mortalidad materna en la eclampsia
gira en torno a un 10-15 por ciento, aunque la mayoría de las pacientes mejoran
notablemente en las siguientes 24 a 48 horas tras iniciar el tratamiento adecuado. Suele
ser necesario interrumpir el embarazo tempranamente y practicar una cesárea.

Aunque esta afección es difícil de prevenir se puede mantener monitoreada mediante


controles prenatales tempranos a todas las embarazadas. Las periodicidades de estos
exámenes permitirán el diagnóstico y el tratamiento oportunos de la preeclampsia para
evitar que se presente la eclampsia.