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Liderar: un proceso de persuasión, gestión y acción

Vivimos en una sociedad en constante crecimiento e innovación y con múltiples demandas


de bienes y servicios, en la que sólo hay lugar para dos tipos de personas: quienes dirigen y
quienes se dejan dirigir. En algún momento de nuestras vidas todos anhelamos estar en esa
cúspide de poder, en ser el lobo que lidera la manada, tomar el papel de amo y dejar para
otros el lugar de sumisos; pero, ¿qué tenemos que hacer para lograr tal objetivo? Liderar es
un término bastante amplio que podemos utilizar en una gran gama de campos, pero en este
caso nos basaremos en el más importante de todos: las relaciones interpersonales, que si
bien es cierto, son la clave para el éxito, pues reúne lo social, lo afectivo, lo económico y lo
cultural, que en este caso nos guiarán hacia la cima de los grandes administradores.

Qué mejor manera de empezar, que haciendo un recuento de algunos términos y teorías
que de una u otra forma han contribuido a la creación y fortalecimiento de la
administración. Comenzamos hablando de la evolución de las propuestas del análisis del
discurso, que de una u otra forma es la base del emprendimiento, que a su vez es el primer
eslabón de la gerencia. A lo largo de la historia se han hablado de tres enfoques
fundamentales en el estudio de la práctica discursiva; el primero, cuyo principal exponente
fue Ferdinand de Saussure, aborda una visión estructuralista-normativa, que considera el
lenguaje como un sistema de signos que constan de un significado y un significante, existe
una norma que debe ser respetada y estudiada de forma aislada. Esta teoría, hoy por hoy,
sigue siendo la raíz de un sin número de estudios lingüísticos, pero como el indagar es algo
innato del ser humano, nació el siguiente interrogante: ¿es suficiente estudiar el lenguaje
desde la norma propuesta? Y es aquí donde entra Noam Chomsky con su propuesta de la
Gramática Generativa.

Si se quiere llegar a hacer un verdadero análisis del discurso, ¿por qué sólo estudiar la
palabra y no la oración con sentido completo? Chomsky quiso probar con un enfoque
comunicativo-funcional, mucho más elaborado que el anterior, pero sin dejar de lado los
aportes de su antecesor. En este caso se quería estudiar el lenguaje como elemento
mediador, obteniendo como resultado personas capaces de comunicarse socialmente y de
hablar y actuar acorde con el contexto en que se desarrolla; lo cual fue un gran paso, tanto
para los estudios lingüísticos y semánticos, como para el emprendimiento. La palabra
empieza a tener sentido y puede ser utilizada para convencer y persuadir. Pero todo no
queda ahí, en el afán por obtener un discurso más elaborado y una mejor utilización de la
lengua, Teun Van Dijk propone una lingüística textual, en la que se pasa del estudio de la
oración, al análisis de un texto más elaborado, por medio de un enfoque discursivo-
pragmático; lo que para la administración fue un gran avance, puesto que la palabra tiene
poder y más dentro de un discurso bien elaborado.

Después de tan productivo recorrido, nos encontramos en el último enfoque propuesto,


que ha contribuido a que presidentes y líderes de todo tipo, en estos momentos se
encuentren en el lugar donde están. Pues, para nadie es un secreto que una de las
principales características de un gerente y una persona emprendedora es el discurso, por
medio del cual logra motivar, persuadir y convencer, lo que de una u otra forma lo ayuda en
su arduo camino para llegar a la cima. Un verdadero emprendedor se vale de una buena
argumentación, donde utiliza las palabras adecuadas, donde nada sobra y nada falta, todo lo
dicho, y previamente escrito, está perfectamente pincelado y alcanza un impacto en la
gente, en el cual no hay lugar para dudas, la palabra toca a cada ser humano y un verdadero
líder es capaz de lograr tocar a todos con un excelente discurso.

Luego de la práctica discursiva como principal característica en la administración,


pasemos a un término también indispensable dentro de este campo: la gestión. Gestionar
implica actuar sobre las organizaciones, definir sus fines y establecer medios para
alcanzarlos; no basta con prometer y convencer, hay que llevar a cabo los proyectos
acordados, mostrar interés por solucionar los problemas presentes, conociendo el medio en
el que se está desempeñando y contribuyendo para llegar al fin deseado. Ahora bien, hay
algo que se presenta comúnmente dentro de distintas empresas y es aplicar a todas las
organizaciones, los programas con buen prestigio que han funcionado en las mejores
empresas, optando por repetir un modelo, esperando así los mismos resultados. Pero
¿repetir un mismo modelo asegura el éxito de una empresa?

Para el buen manejo de una empresa y la excelente gestión de sus proyectos, es


necesario tener en cuenta las condiciones de dicha organización, es por ello que aplicar un
modelo eficaz en otra empresa, no garantiza los mismos resultados, puesto que cada una
tiene diferentes necesidades, fines, visiones y objetivos. Ahora bien, un líder puede tomar
un modelo base, pero sin dejar de lado la innovación; hay que saber adaptar un buen medio
para lograr el fin deseado, y la mejor manera de ello es trabajando en equipo, aprovechando
al máximo el potencial de cada integrante y creando modelos que permitan comprender,
comunicar, trabajar y construir nuevas acciones, que hagan parte de una realidad
empresarial.

Por otra parte, la empresa es considerada como un ente social, que actúa como una
unidad productiva y que debe estar en condición de suplir necesidades, llenar expectativas y
entrar en el mercado competitivo, lo que nos lleva a hablar de realidad empresarial, que
constituye una visión con enfoques reduccionistas y funcionales de competitividad y
productividad, estando en capacidad de cubrir ofertas y demandas, dependiendo el contexto
en el que se desarrolla, obteniendo rentabilidad de los procesos llevados a cabo. Es decir, la
realidad empresarial puede definirse como una noción constitutiva para el ejercicio de la
dirección, en el que se tiene en cuenta todo lo mencionado anteriormente; es el núcleo de la
empresa y la puesta en escena de los acuerdos antes planteados.

En definitiva, para lograr ser un líder, debemos empezar por aprender a comunicarnos,
manejar un buen léxico, saber crear un discurso convincente y persuasivo que tenga un
impacto sobre quienes lo escuchen, teniendo en cuenta el contexto en el que nos
desempeñemos. Por otra parte, debemos recordar que a pesar del poder que tiene la palabra,
no hay que dejar de lado la gestión, cuyo fin es llevar a cabo los objetivos propuestos
dentro de la empresa, considerando y aprovechando las habilidades de cada miembro e
intentando crear nuevos modelos que partan de los mejores, pero que a su vez busquen
innovar con el fin de hacer de la empresa, un ente más productivo; y por último, no
podemos dejar de lado la realidad empresarial que de una u otra forma es la realización
social y material de los propósitos de la empresa. Una persona emprendedora mezcla la
teoría y la práctica con el fin de subir a la cima, innovando, contribuyendo a un mejor
desarrollo económico y social, aprovechando todos los medios a su disposición para llegar
a ese fin tan anhelado; es posible lograrlo, es un camino pedregoso que con esfuerzo y
dedicación puede llevarnos a una merecida meta y es decisión de cada profesional quedarse
en desempeñar lo aprendido o aprovecharlo para crear nuevas oportunidades, pues como lo
dijo Shakespeare en alguna ocasión, ser o no ser es la cuestión.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS