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MODELOS EDUCATIVOS FRENTE A LA DIVERSIDAD CULTURAL: LA EDUCACIÓN

INTERCULTURAL

La educación intercultural es un enfoque educativo holístico que tiene un carácter inclusivo, donde
se parte del respeto y la valoración de la diversidad cultural; es indispensable para lograr una
educación integral, busca erradicar elementos que dificulten la convivencia entre culturas como: La
discriminación, la exclusión, el racismo. Este tipo de educación alude a una tendencia reformadora
dentro de una practica educativa que trata de responder a la diversidad cultural de las sociedades
actuales. De tal manera algunas de las estrategias mediante las cuales se plantea una educación
intercultural son implementando acciones como la promoción del respeto entre culturas
coexistentes, la aceptación de culturas en contacto, la percepción de la diversidad como un valor y
no como una deficiencia, el incremento de la equidad educativa y el favorecer la comunicación y
convivencia.

Puesto que la interculturalidad es una aspiración, no una realidad, preferimos hablar de educación
para la interculturalidad en lugar de educación intercultural. La educación debe contribuir -y puede
hacerlo de manera privilegiada- a la construcción de una nación intercultural. Decíamos que la
interculturalidad, como concepto, no admite asimetrías. Asimetrías hay muchas: económicas,
políticas y sociales. Todas ellas deben ser combatidas, pero como educadores nos corresponde
combatir de modo directo las asimetrías propiamente educativas, que también existen.

Dos son las asimetrías educativas que es necesario combatir. La primera es la escolar, que
conduce a que sean las poblaciones indígenas las que menor acceso tienen a la escuela, las que
transitan con mayores dificultades por ella, las que más desertan y las que menos progresan de
nivel a nivel. Más grave aún, la asimetría escolar nos explica por qué los indígenas aprenden
menos de la escuela, y por qué aquello que aprenden les sirve menos para su vida actual y futura.
La asimetría escolar se combate ofreciendo una educación de calidad a los indígenas en todos los
niveles educativos, desde el preescolar hasta la universidad. Calidad significa ofrecer una
educación cultural y lingüísticamente pertinente. Desde el paradigma de la diversidad, la calidad
debe alcanzarse por los caminos más adecuados, que difieren según los grupos culturales y
contextos poblacionales.

La segunda asimetría educativa es la valorativa, que nos ayuda a explicar por qué hay un grupo
cultural mayoritario que se considera superior, culturalmente, a los demás. Mediante el mecanismo
del racismo introyectado, nos explica también por qué los grupos minoritarios, en ocasiones, y
sobre todo en situaciones de relación con los mestizos, se consideran a ellos mismos como
inferiores. No permite que las relaciones entre grupos culturales distintos se den desde planos de
igualdad.
Esta asimetría debe combatirse con los grupos indígenas persiguiendo y obteniendo, como fruto de
la educación básica, el orgullo de la propia identidad, pero es evidente que el origen de esta
asimetría, de la discriminación y el racismo que ella implica, se encuentra en la población mestiza.
Por eso, la educación intercultural tiene que ser para toda la población. Si no es para todos, no es
intercultural. En México, cometimos el error de llamar a la modalidad educativa bilingüe destinada a
poblaciones indígenas "intercultural bilingüe". Arrastramos la identificación, en la representación
colectiva, de la educación intercultural con aquella destinada a los pueblos indígenas. Es necesario
ir transformando esta percepción equivocada.

La asimetría valorativa con población mestiza debe combatirse enfrentando el racismo. Esto no
puede hacerse de manera directa, pues el mexicano no se reconoce a sí mismo como racista. Para
lograrlo, es necesario que todos los mexicanos conozcan la riqueza cultural de su país diverso, a
través del currículo de todos niveles educativos y, de manera muy especial, del de educación
básica. Hay que trabajar el respeto por el otro distinto, mediante procedimientos de formación
valoral que permitan acercarse a las formas de pensar de quienes pertenecen a otros grupos
culturales. Ojalá sea posible llegar al aprecio del otro distinto, lo que se logra cuando hay ocasión
de experimentar el enriquecimiento personal del contacto con los diferentes. El racismo tiene tres
opuestos: la tolerancia, el respeto y el aprecio. Este tercero es el más profundo, el que no tiene
retorno. Es el que debemos perseguir en nuestra actividad educativa con toda la población,
incluyendo en especial la mestiza.

Una educación para aprender a vivir en sociedad y en la diversidad cultural que nos ofrece el
mundo de hoy, desarrollando valores como el respeto y la tolerancia hacia los demás. Estamos por
lo tanto ante una educación transformadora, no sólo a nivel educativo, sino también con
proyecciones a la sociedad, considerados por algunos como un nuevo enfoque hacia una
Educación Antirracista. Se desarrolla de forma interdisciplinar y transversal, tiene un enfoque
holístico, es decir no se trata de una educación puntual, ejemplo de ello son los “Día de …” (día de
la paz, día de la diversidad, ...), muy comunes en nuestra cultura escolar, sino que es una
educación que está siempre presente en el continuo del proceso de enseñanza-aprendizaje y
además globalizadora afectando a todas las dimensiones educativas posibles.

El proceso de enseñanza-aprendizaje de naturaleza intercultural debe basarse en la construcción


de actitudes que promuevan los valores y el encuentro entre las culturas, implicando a los
estudiantes en la apertura, la empatía, el reconocimiento, que les permitan entender las formas de
reaccionar y de actuar de las culturas presentes en su entorno.

Por lo anteriormente mencionado, se recomienda la elaboración de un currículum intercultural en el


que se refleje de manera clara la atención a la diversidad cultural, en las cuales se primerien las
aportaciones de las culturas en interacción y sobre todo la colaboración entre el profesorado, así se
identificarían los problemas, proyectos y estrategias para la mejora de la convivencia y del proceso
de enseñanza-aprendizaje, en los que se impliquen no solo algunos docentes de manera particular,
sino toda la Comunidad Educativa.  La utilización de un discurso en el que fluya el diálogo
abierto, favorecería el intercambio y el encuentro en el grupo-clase y en el Centro Educativo. Se
recomienda la creación de grupos de trabajo variados, utilizando una composición de líderes de
grupo junto a alumnos rechazados y de difícil integración, organizados de modo cíclico atendiendo
a las necesidades de los estudiantes y a sus singularidades, así se establecen relaciones de
interacción social que facilitan la integración y disminuyen el rechazo. Dado que se identifican
necesidades formativas, tanto respecto a la orientación y uso de materiales didácticos, como en
relación al desarrollo y atribución de significado de los fundamentos de la Educación Intercultural,
se recomienda la elaboración de programas de formación para docentes en Educación
Intercultural, que partan de las necesidades de cada Centro Educativo, valorando las auténticas
expectativas y demandas de los docentes, que permitan avanzar en el conocimiento y valoración
de la realidad intercultural presente en la sociedad y, por ende, en las escuelas.

Lo que se pretende igualar las oportunidades educativas para alumnos culturalmente diferentes.
Tal posición surgió ante el fracaso académico continuado de los alumnos pertenecientes a los
grupos minoritarios, y también como rechazo de la hipótesis del déficit genético y cultural como
causa de dicho fracaso. En definitiva, se trata de diseñar sistemas de compensación educativa
mediante los cuales el puede lograr acceder con cierta rapidez a la competencia en la cultura
dominante, siendo la escuela la que facilita el tránsito de una cultura a la otra.

En este segundo enfoque se apuesta por una necesaria educación acerca de las diferencias
culturales y no de una educación de los llamados culturalmente diferentes. Se trata de enseñar a
todos a valorar las diferencias entre las culturas. Partiendo de este criterio se piensa, entonces,
que la escuela debería orientarse hacia el enriquecimiento cultural de todos los alumnos. La
multiculturalidad sería un contenido curricular, en la cual todos los alumnos necesitan aprender
acerca de las diferencias culturales, hacia las cuales las escuelas deben mostrar una mayor
sensibilidad, modificando sus currícula, si fuese necesario, para reflejar de manera más precisa sus
intereses y peculiaridades.