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Palabras esdrújulas

Es aquella palabra cuya acentuación fonética recae en la antepenúltima sílaba. En


castellano todas laspalabras esdrújulas son excepcionales y por eso siempre llevan
acento ortográfico en la vocal donde recae la acentuación. Algunos ejemplos de palabras
esdrújulas son: teléfono, árboles, esdrújulo.

 Antígona

 Anaxágoras
 ópalo
 endócrino
 héroe
 cómpralo
 ídolo
 órdenes
 déficit
 esdrújula
 espátula
 éxtasis
 tarántula
 páncreas
 océano

propiedades de la multiplicación

Propiedades de la multiplicación

Para multiplicar números enteros hay que tener en cuenta una serie de propiedades q
ue hará más fácil la resolución de problemas.
Estas son las propiedades conmutativa, asociativa, elemento neutro y distributiva.
3.1- Propiedad conmutativa
Cuando se multiplican dos números, el producto es el mismo sin importar el orden de
los multiplicandos. Por ejemplo: 4 •2 = 2 • 4

3.2- Propiedad asociativa


Cuando se multiplican tres o más números,
el producto es el mismo sin importar como se agrupan los factores.

Por ejemplo (2 • 3) • 4 = 2 • (3 • 4)

3.3- Propiedad de elemento neutro


El producto de cualquier número por uno es el mismo número. Por ejemplo 5 • 1 = 5

3.4- Propiedad distributiva con respecto a la adición


La suma de dos números por un tercero es igual a
la suma de cada sumando por el tercer número.

Por ejemplo 4 • (6 + 3) = 4 • 6 + 4 • 3
3.5 - Propiedad del 0
Todo número multiplicado por 0 es siempre 0.

Ejemplo:

1•0=0 ; 45 • 0 = 0 ; 28 • 0 = 0

3.6- Propiedad modulativa


La propiedad modulativa se refiere particularmente al producto y te indica que:

a • 1= a

Ejemplos:
4•1=4
33 • 1 = 33
12 • 1 = 12
52 • 1 = 52

3.7- Propiedad clausurativa


El producto dos números naturales, da como resultado otro número natural.

Ejemplo:
7 x 8 = 56

56 es un número natural.
Propiedades de la división
La división es una operación matemática que consiste en repartir en
partes iguales el total de un todo numérico.

Cada división está compuesta por los siguientes elementos:

o Dividendo: es el número que vamos a dividir.


o Divisor: es el número por el que vamos a dividir.
o Cociente: es el resultado de la división.
o Resto: es la parte que no se ha podido distribuir. Puede ser cero o
un número menor que el divisor.
o Signo: es el signo, llamado divido, que se representa con el
símbolo ÷ o a veces con los símbolos de una barra ( / ) o de
dos puntos ( : ).

Elementos de una división.

Las propiedades de la división son:

PROPIEDAD NO CONMUTATIVA: si cambiamos el orden de los


números de una división, se altera el resultado. Por ejemplo: 10 ÷ 2 =
5 pero 2 ÷ 10 = 0, 2 .

PROPIEDAD NO ASOCIATIVA: si se descomponen uno o todos los


números de una división, o se agrupan de diferentes maneras, el
cociente o resultado puede cambiar. Por ejemplo: 400 ÷ 10 ÷ 5 puede dar
8 o 200 según como se asocie. Si realizamos (400 ÷ 10) ÷ 5 = 40 ÷ 5 = 8,
pero es diferente a 400 ÷ (10 ÷ 5) = 400 ÷ 2 = 200.
CERO DIVIDIDO ENTRE CUALQUIER NÚMERO DA CERO. Por
ejemplo: 0 ÷ 5 = 0.

NO SE PUEDE DIVIDIR POR 0: porque no existe ningún cociente que


multiplicado por 0 sea igual al dividendo.

PROPIEDAD DISTRIBUTIVA: es válida la propiedad distributiva con


respecto de la división cuando se descompone el dividendo. Por ejemplo:
400 ÷ 10 = 200 ÷ 10 + 200 ÷ 10.

DIVISIÓN EXACTA: en una división exacta el dividendo es igual al


divisor por el cociente. Por ejemplo: 10 ÷ 2 = 2 x 5.

DIVISIÓN INEXACTA O ENTERA: en una división entera el dividendo es


igual al divisor por el cociente más el resto. Por ejemplo: 30 ÷ 7 = 4 (resto
2), por lo tanto, divisor x cociente + resto = 7 x 4 + 2 = 28 + 2 = 30 =
dividendo.

PROPIEDAD NO INTERNA: el resultado de dividir dos números


naturales o enteros no siempre es otro número natural o entero. Por
ejemplo: 2 ÷ 6 ∄ N.

Prehistoria

La prehistoria (del latín præ-, «antes de», y de historia, «historia, investigación, noticia», este
último un préstamo del griego ιστορία) es, según la definición clásica, el período de tiempo
transcurrido desde la aparición de los primeros homininos, antecesores del Homo sapiens,
hasta que tenemos constancia de la existencia de documentos escritos, algo que ocurrió en
primer lugar en el Oriente Próximo hacia el 3300 a. C.; en el resto del planeta, posteriormente.
Según otros autores, la prehistoria terminaría en algunas regiones del mundo antes, con la
aparición de las sociedades complejas que dieron lugar a los primeros
estados y civilizaciones.
Según las nuevas interpretaciones de la ciencia histórica, la prehistoria es un término carente
de significado real en el sentido que fue entendido por generaciones. Si se considera a
la Historia, tomando la definición de Marc Bloch, como el «acontecer humano en el tiempo»,
todo es Historia existiendo el ser humano, y la prehistoria podría, forzadamente, solo
entenderse como el estudio de la vida antes de la aparición del primer homínido en la tierra.
Desde el punto de vista cronológico, sus límites están lejos de ser claros, pues ni la llegada
del ser humano ni la invención de la escritura tienen lugar al mismo tiempo en todas las zonas
del planeta.
Por otra parte, hay quienes defienden una definición de esta fase o, al menos, su separación
de la Historia Antigua, en virtud de criterios económicos y sociales en lugar de cronológicos,
pues éstos son más particularizadores (es decir, más ideográficos) y aquellos, más
generalizadores y por tanto, más susceptibles de proporcionar una visión científica.
En ese sentido, el fin de la prehistoria y el inicio de la historia lo marcaría una estructuración
creciente de la sociedad que provocaría una modificación sustancial del hábitat, su
aglomeración en ciudades, una socialización avanzada, su jerarquización, la aparición de
estructuras administrativas, de la moneda y el incremento de los intercambios comerciales de
larga distancia. Así, no sería muy correcto estudiar dentro del ámbito de la prehistoria
sociedades de carácter totalmente urbano como los incas y mexicas en América, el Imperio de
Ghana y el Gran Zimbabue en África o los jeméres en el sudeste asiático, que solamente son
identificados con este período por la ausencia de textos escritos que de ellos
tenemos1 (los mayas han entrado hace muy poco plenamente en la Historia al haberse
descifrado sus glifos, que tienen valor fonético, por lo que forman un sistema completo de
escritura).2

Edad de piedra

La Edad de Piedra o Etapa Lítica1 2 es el período de la prehistoria que abarca desde que los
seres humanos empezaron a elaborar herramientas de piedra hasta el descubrimiento y uso
de metales. La madera, los huesos y otros materiales también fueron utilizados (cuernas,
cestos, cuerdas, cuero, etc.), pero la piedra (y, en particular, diversas rocas de rotura
concoidea, como el sílex, el cuarzo, la cuarcita, la obsidiana) fue utilizada para fabricar
herramientas y armas, de corte o percusión. Sin embargo, ésta es una circunstancia
necesaria, pero insuficiente para la definición de este período, ya que en él tuvieron lugar
fenómenos fundamentales para lo que sería nuestro futuro: la evolución humana, las grandes
adquisiciones tecnológicas (fuego, herramientas, vestimenta), la evolución social, los cambios
climáticos, la diáspora del ser humano por todo el mundo habitable (ecúmene), desde su cuna
africana, y la revolución económica desde un sistema recolector-cazador, hasta un sistema
parcialmente productor (entre otras cosas). El rango de tiempo que abarca este período es
ambiguo, disputado y variable según la región en cuestión. Aunque es posible hablar de este
período en concreto, para el conjunto de la humanidad: no hay que olvidar que algunos grupos
humanos nunca desarrollaron la tecnología de la fundición de metales y por tanto quedaron
sumidos en una edad de piedra hasta que se encontraron con culturas tecnológicamente más
desarrolladas. Sin embargo, en general, se considera que este período comenzó en África
hace 2,8 millones de años, con la aparición de la primera herramienta humana (o
prehumana).3 A este período le siguió el Calcolítico o Edad del Cobre y, sobre todo, la Edad de
Bronce, durante la cual, las herramientas de esta aleación llegaron a ser comunes; esta transición
ocurrió entre 6000 a. C. y 2500 a. C.
Respeto

El respeto (del latín respectus, «atención» o «consideración») es la consideración y valoración especial que se le tiene a
alguien o a algo, al que se le reconoce valor social o especial deferencia. Muchas formas de respeto se basan en la
relación de reciprocidad (respeto mutuo, reconocimiento mutuo, etc.), sin embargo, en lo que se refiere al respeto de
las personas hacia objetos, costumbres e instituciones sociales, se fundamenta en otras consideraciones diferentes de la
reciprocidad.
De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), entre otros significados, el respeto está relacionado
con la veneración o el acatamiento que se hace a alguien, e incluye miramiento, consideración y deferencia. 1
Tradicionalmente se considera que las muestras de respeto están relacionadas con cuestiones morales y éticas, aunque
en algunos casos tienen que ver con cuestiones legales y culturales. El término respeto aparece en diversas disciplinas
como la filosofía política y otras ciencias sociales como la antropología, la sociología y la psicología.2
El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad
única,3 que necesita y quiere comprender al otro.4 Consiste en saber valorar los intereses y necesidades de otro
individuo, por ejemplo en una reunión.5

Honestidad

Honestidad (del latín honestĭtas, -ātis)1 u honradez2 es la virtud consistente decir la verdad,
ser decente, recatado, razonable y justo. Desde un punto de vista filosófico es una cualidad humana que
consiste en actuar de acuerdo como se piensa y se siente (coherencia). Se refiere a la cualidad con la cual se
designa a aquella persona que se muestra, tanto en su obrar como en su manera de pensar, como justa, recta
e íntegra. Quien obra con honradez se caracterizará por la rectitud de ánimo, integridad con la cual procede
en todo en lo que actúa, respetando por sobre todas las cosas las normas que se consideran como correctas
y adecuadas en la comunidad en la cual vive.
En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el
mundo exterior, los hechos y las personas; en otros sentidos la honestidad también implica la relación entre el sujeto y
los demás, y del sujeto consigo mismo.
Honestidad y honradez, términos originariamente distintos, se han aproximado con el lapso del tiempo y la influencia
del idioma inglés; de tal modo que se está produciendo una suerte de refundición de ambos para aludir a la definición
de honradez, siendo ésta sólo una de las acepciones del vocablo "honestidad".3

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