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Eva Šipulová

Tarea: Reseña literaria

Cortazár, Julio. (1964). Continuidad de los parques. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.

Continuidad de los parques es un cuento escrito por el escritor argentino Julio Cortazár. Esta obra

de solo dos párrafos apareció por primera vez en la segunda edición del libro Final del juego, de

Editorial Sudamericana. Fue en el año 1964, el comienzo del período de fenómeno literario llamado

el boom latinoamericano, cuando el trabajo de unos novelistas latinoamericanos más reconocidos

fue distribuido en Europa y en todo el mundo. Cortazár era uno de los autores más relacionados con

el boom. Muchos de sus cuentos cortos, como Continuidad de los parques, tienen elementos de

horror, suspenso, surrealismo, con un conflicto entre lo real y lo irreal que termina con algo

inesperado.

El cuento está organizado cronológicamente y se divide en dos párrafos. El primer párrafo contiene

dos relatos en los que uno está incrustado en el otro. La primera parte del primer párrafo está

contada por un narrador externo que no tiene ninguna relación con los personajes. El narrador no

pierde el tiempo detallando el entorno para introducirnos en la historia, sino que describe

directamente la experiencia interna del personaje principal. Este es un hombre en su camino a casa

desde el trabajo que no puede esperar a llegar a casa para continuar leyendo la novela que comenzó

hace pocos días. A pesar de que la historia carece de una descripción personal del protagonista, de

las palabras como ‘finca‘ o ‘aparcerías’ podemos suponer que se trata de un hombre acomodado. Su

interés por la trama de la novela crece rápida e involuntariamente, obligándolo a arreglar todos los

asuntos pendientes para que pueda retirarse a un lugar tranquilo para submergirse en la novela. Así,

Cortazár describe la adicción de la gente al drama y la ficción.


Siguiendo el relato empezamos a notar que cuanto más avanza la historia, más atención se presta

a la descripción detallada del entorno. Parece que, sin ninguna razón aparente, el narrador quiere

que sepamos que el personaje está "arrellanado en su sillón favorito del terciopelo verde y de alto

respaldo, de espaldas a la puerta“. Sin embargo, no es un accidente, el autor quiere crear una

imagen que recordaremos y reconoceremos más adelante en la historia. Es una base para construir

suspenso. Las palabras “gozaba del placer perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo

rodeaba“ son una descripción clara de un escape de la realidad mal visto cuando un lector olvida el

mundo que lo rodea y se traslada a la historia que está leyendo. Cortazár sabe que esta experiencia

es la misma para todos los que han leído una historia con una trama complicada e intrigante. En el

momento en que el hombre se adentra en la historia y se olvida de todo lo demás, pasamos a la

historia incrustada que es al mismo tiempo paralela a la primera.

El homble en la silla está leyendo la parte final de la novela que describe a dos amantes que tienen

un encuentro clandestino en la cabaña de monte. En lugar de ser testigos de una reunión amorosa,

sentimos un indicio de algo oscuro que está por suceder. Con las palabras como: ‘testigo‘,

‘recelosa‘, ‘amante‘, ‘sangre‘, ‘puñal‘, ‘libertad‘, ‘cuerpo‘, ‘destruir‘, ‘coartadas‘, ‘azares‘, ‘errores‘

podemos deducir lo que estos dos están planeando: matar al esposo de la mujer. La tensión se está

acumulando y ellos deciden que es hora de hacerlo. Así termina el primer párrafo, describiendo dos

historias, que aunque todavía están separadas, están a punto de conectarse.

Estas dos partes tienen dos cosas en común. En primer lugar, los personajes se encuentran en un

lugar remoto, rodeado de árboles, lejos del público. Además, ambas están sucediendo a la misma

hora del día. Cuando el hombre comienza a leer la novela en el estudio ya está atardeciendo.

También empezaba a anochecer cuando los amantes establecieron que iban a llevar a cabo su plan

para matar. Está claro que la aprehensión es palpable en ambos relatos. Cortazár quiere enfatizar

que la oscuridad trae miedo.


El segundo párrafo es más corto que el primero, pero la trama se acelera. Los amantes abandonan la

cabaña. La mujer sigue la senda hacia el norte y el hombre de dirige en dirección opuesta.

Corriendo entre los árboles llega a la casa y no hay nadie que lo detenga. Al entrar en la casa, él

sigue repitiendo la voz de la mujer en su cabeza diciéndole cómo se ve la casa por dentro. Esto deja

claro que la mujer conoce la casa y que había estado allí antes. Él recorre la casa mirando cada

habitación cuando finalmente llega al salón y ve “el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la

cabeza del hombe en el sillón leyendo una novela“.

Este es el momento en el que el lector se da cuenta de que las dos historias se fusionaron. El hombre

en el sillón es el mismo hombre desde el principio del cuento. Toda la estructura está saboteada por

este giro inesperado. No hay una lógica clara y el lector debe leer la obra varias veces para

comprender realmente lo que sucedió. La transición de una historia a otra es una continuidad, por

eso el título. No sabemos el comienzo del relato y el final está abierto – no sabemos si el hombre

mató al otro – así que parece fluir continuamente. La palabra ‘parques‘ significa los dos ambientes

en que ocurren las historias.

Con esta obra, Cortazár ofrece a los lectores las dos cosas más importantes que todos quieren

encontrar en una historia: el suspenso y lo inesperado. Incluso remata con un final abierto, deja de

narrar en la mejor parte posible, dejando nada más que lectores frustrados exigiendo un cierre. Se

sienten traicionados y satisfechos al mismo tiempo y no olvidarán la historia tan fácilmente.

Es notable ver lo que Cortazár puede hacer con dos páginas. Tanta ilusión con tan poco espacio.

Continuidad de los parques es un cuento sorprendente e inolvidable y sin duda vale la pena leerlo.