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ESCUELA SUPERIOR POLITECNICA DE CHIMBORAZO

FACULTAD DE RECURSOS NATURALES


INGENIERIA FORESTAL
ANTEPROYECTO DE PROTECCION

Tema

La cochinilla del carmín (Dactylopius coccus )

Integrantes
Henry Siguencia
Vicente Paredes
Byron Yucailla
Objetivo
Contribuir a desarrollar un paquete tecnológico sobre cultivo, manejo,
producción, industrialización y comercialización de la grana cochinilla.

Introducción cochinilla del carmín (Dactylopius Coccus).

Las circunstancias de la introducción de este nuevo recurso industrial presentan un aspecto


providencial. Nadie podía pensar en 1835 que los años de cultivo del viñedo en Tenerife estaban
contados. En este país se lleva produciendo vino desde hace 300 años y nada parece impedir que
lo siga haciendo eternamente, dirían los defensores del inmovilismo secular. De modo que
cuando aquel año un caballero nativo importó desde Honduras los insectos y los cactus
apropiados, sus amigos lo tomaron por tonto y la gente del campo destruyó una noche sus
plantaciones, porque en tierra de uvas aquella era una provocación que no podía tolerarse. Sin
embargo, afortunadamente el Gobierno apoyó al animoso innovador y, aunque al coste de varios
disturbios ocasionales en el campo, algunos cactus y cochinillas quedaron a salvo en zonas
particulares de la isla.

El tiempo pasó y la enfermedad de la vid cayó sobre estas tierras. El fruto se secó, las plantas
murieron y todo el mundo vio la cara del hambre. La Orotava, tan frecuentemente visitada antes
por los americanos, deseosos de cambiar madera y otros productos por vino, quedó pronto vacía
de gente de negocios. Entonces tuvo lugar el experimento del cultivo de la cochinilla en los
abandonados viñedos y se alcanzó un gran éxito. El insecto se reproducía con rapidez y sus crías
pasaban de mano en mano. La gente fue pronto dominada por el furor de su cultivo, que aún
continúa. Tierras de barbecho, huertos y campos se convirtieron en plantaciones de cactus. A los
seis meses de que crezcan las hojas se puede comenzar la cosecha, con un aprovechamiento tan
grande de la tierra como no se había conocido nunca.

Los progenitores generan pequeñas crías en gran número. Los pocos machos que hay entre ellos
toman la forma de un mosquito, viven una existencia muy corta y mueren, dejando a las
hembras, de aspecto parecido al de las chinches, pero siempre blancas, la útil y laboriosa misión
de segregar buenas cantidades de un líquido de color púrpura. Cuando la hoja está bien cargada
de ese fluido, se la separa de la planta, se coloca sobre tablas y se la calienta en un horno hasta
formar el preparado seco que se encuentra en el mercado.
NOCHEZTLI; era el nombre que los aztecas daban a la cochinilla. Los mixtecos la llamaban
induco y los zapotecos bi-yaa. Diversos testimonios nos hablan de la importancia de este
pequeño insecto parásito del nopal que desde hace siglos se ha utilizado para teñir de rojo
carmín el cuerpo, los dientes, textiles, códices, muros y alimentos. La cochinilla tenía un gran
valor en la época prehispánica: “con grana se teñían las prendas de la alta sociedad, debido a la
importancia del color rojo en esa época. El rojo representaba la sangre, los rayos del sol, el
fuego y a varios de sus dioses principales atribuían este color. Para los toltecas el país del color
rojo, donde estaba la casa del sol, era el poniente, para los tarascos el rojo representa el este y
para los chontales significa la fuerza”.

Con la llegada de los españoles a América comenzó un intenso intercambio de productos entre
ambos continentes. La cochinilla fue uno de los principales. La primera exportación de
cochinilla a Europa se hizo en 1523. El impacto del colorante en Europa fue tan grande que se
convirtió en el tercer artículo de exportación de la Nueva España, después de la plata y el oro.
En el año 1530 la grana fue incorporada al sistema de tributos reales, y para 1550 el consumo en
Europa ya se había generalizado; el carmín de la cochinilla se utilizaba para teñir los ropajes de
la nobleza y de los eclesiásticos; posteriormente con grana se tiñeron también las chaquetas del
ejército británico.

Comenzó así un verdadero auge de la industria de la grana. En 1575, en algunos lugares de


Oaxaca la cochinilla llegó a adquirir tal importancia que alcanzaban a recoger cerca de 7000
arrobas (80 542 kg) en un año; de esta forma, el valor promedio anual del comercio llegaba a los
259 000 pesos, cantidad considerable en esas primeras décadas del siglo XVI.

La creciente demanda de grana fina propició la adulteración del producto, que era mezclada con
grana silvestre (otras especies de cochinilla, que también producen carmín pero de menor
calidad), ceniza, greda, harina y otras sustancias.

Con la intención de evitar estos fraudes se promulgaron una serie de leyes, que castigaban a los
infractores con multas, suspensiones, confiscaciones, destierros y penas corporales, llegando a
comienzos del siglo XVII a proponerse hasta la pena de muerte
No obstante que la cochinilla se mantuvo siempre en los primeros lugares de las exportaciones,
la producción durante el México colonial e independiente se caracteriza por una serie de
altibajos. Entre la causa de las mermas, también influyeron los falsificadores, que se
embolsaban grandes ganancias.

La cochinilla («Dactylopius coccus») es un blanco y regordete pulgón procedente sobre todo de


México y de Perú. Un animal parásito, para vivir necesita plantas del género Opuntia, que desde
hace más de 2.000 años se usa en América para teñir vestidos y dar color a la comida. En el
siglo XVI los españoles comenzaron su exportación a Europa, donde alcanzaba un alto precio
como colorante para paños y para el uso de los pintores. Posteriormente, los españoles la
introdujeron en Canarias, donde su cultivo se convirtió en un importante recurso económico
para las islas.

Hasta que la aparición de los colorantes artificiales dio al traste con este comercio, la cochinilla
–llamada grana entre los españoles– fue uno de los productos mexicanos de exportación más
valiosos, entre 1650 hasta 1860, tan solo superado por el oro.

No en vano, su uso como colorante natural se remonta a las civilizaciones precolombinas. La


cultura Paracas, que habitaba la costa del actual Perú hace unos 2.000 años, y los aztecas –en el
actual México– ya conocían las propiedades de este insecto. Cuando los españoles conquistaron
México en 1521, vieron a los indígenas recoger insectos de los nopales y no tardaron en darse
cuenta de sus excepcionales propiedades como pigmento natural.

En Europa, existía una gran obsesión durante la Edad Media por conseguir el pigmento rojo
perfecto. Los tintoreros medievales, que estaban organizados en gremios, eran capaces de
producir muchos colores ricos, pero el rojo resultaba sumamente difícil de obtener. Las sedas de
los ricos color carmesí y escarlata eran teñidas con kermes –un pigmento rojo derivado de los
cuerpos deshidratados de las hembras de otro insecto, uno procedente de la familia Coccoidea–
en centros ubicados en Italia y Sicilia. Con el descubrimiento de América, la cochinilla desplazó
al kermes puesto que producía un rojo más fuerte a menor cantidad.
Biología de la cochinilla (Dactylopius Coccus).

Dactylopius coccus o como se le llama comúnmente “Cochinilla del carmín”, es un insecto de


cuerpo blando, plano, oval, similar a una escama, que se alimenta exclusivamente de cactáceas
de los géneros Opuntia y Cereus (ambos presentes en el centro norte de nuestro país). Las
hembras no poseen alas y mide unos 5 mm de largo. Estas se agrupan en grandes poblaciones
cerosas que dan la apariencia de almohadillas blancas sobre el tejido vegetal. Los machos
adultos pueden distinguirse de las hembras por su diminuto tamaño y sus alas. Las hembras en
su proceso de alimentación quedan inmóviles y se alimentan penetrando su aparato bucal en el
tejido del cactus para succionar la savia de la planta. Tras el apareamiento, la hembra fertilizada
aumenta en tamaño y da a luz a pequeñas ninfas. Las ninfas secretan una cera de color blanco
para la protección de sus cuerpos del exceso de agua y sol. Esta sustancia hace que el insecto
tome una apariencia externa de color blanco o gris, sin embargo el cuerpo del insecto produce
internamente el pigmento rojo, lo cual le da al verlo por si solo una tonalidad púrpura oscuro. Es
en la etapa de primera ninfa (denominada crawnler) que se dispersa la cochinilla. Los individuos
en esta etapa se trasladan a un lugar de alimentación, generalmente al borde de los cladodios del
cactus, donde comienzan a producir largos filamentos de cera. Estos filamentos cerosos les
permiten un mayor arrastre por el viento, logrando así con mayor facilidad el traslado a un
nuevo huésped. Son estos individuos los que establecen sitios de alimentación en el nuevo
huésped y producen una nueva generación de cochinillas. Las ninfas de los machos se alimentan
de los cactus hasta que alcanzan la madurez sexual, cuando maduran no se alimentan y sólo
poseen el tiempo suficiente para copular con la hembra antes de perecer, por lo tanto, son
raramente son observados.

Ácido carminico: Antraquinona polihidroxilada

- resto carboxílico

- enlace glocosídico con una d-glucopiranosa

- gran cantidad de grupos hidroxilos

- soluble en agua y en mezclas hidroalcohólicas

- aumenta la solubilidad al alcalinizar el medio


Plagas de la Cochinilla (Dactylopius Coccus).

- Depredadores naturales en México: - El gusano telero (Laetilia coccidivora). Puede consumir 4


insectos diariamente. - El gusano tambor (Bacca spp.). Larva de color amarillo que se convierte
en avispa.

- Depredadores naturales en Canarias: - La Mariquita o Sanantonio. Coleóptero. Dorso de color


negro y zona ventral rojiza. - Otros depredadores: Aves insectívoras, el Lagarto de Haría y
ratones.

Uso de la cochinilla (Dactylopius Coccus), como control biológico.

Algunas especies de cochinilla han sido ampliamente utilizadas en muchos países como medio
de control biológico en plantas de Opuntia. El primer informe de este uso proviene de la India,
donde se introdujo en 1863 la cochinilla Dactylopius ceylonicus, que controló exitosamente una
planta invasora de Opuntia vulgaris. Posteriormente, esta misma especie de cochinilla fue
utilizada para controlar al mismo cacto en el sur y este de África y en Australia. La cochinilla
Dactylopius opuntiae de México se volvió famosa después de que fue introducida primero en
Australia en 1932 y más tarde en Sudáfrica en 1938, donde contribuyó sustancialmente al
control de Opuntia stricta y Opuntia ficus-indica, que habían invadido miles de hectáreas de
pastizales .La cochinilla fue introducida posteriormente en muchos otros países, en donde
distintas especies de Opuntia introducidas de América se habían convertido en una plaga. La
cochinilla sudamericana Dactylopius austrinus fue introducida en Sudáfrica y Australia en 1935
con buenos resultados en el control de Opuntia aurantiaca, originaria de Uruguay y Argentina.
Este pequeño cacto había invadido grandes áreas de valiosos pastizales haciendo imposible la
ganadería. La cochinilla norteamericana Dactylopius tomentosus fue introducida en Australia en
1925 y más tarde en Sudáfrica en 1970 para controlar el avance de la “cholla”, Opuntia
imbricata. Actualmente el doctor Helmuth G.Zimmermann (Agricultural Research Council,
Plant Protection Research Institute), trabaja para encontrar una solución viable para el control de
Opuntia pallidum, una cilindropuntia que desde 1970 se ha convertido en una planta invasora en
algunas regiones de baja precipitación pluvial en Zimbabue. El peligro principal de esta especie
es que desarrolla unas espinas terribles que al ser mordidas por el ganado le cierran el hocico y
muere de hambre.

Procedimiento para el cultivo de la cochinilla (Dactylopius Coccus).

- En primavera se recogen las “madres”, hembras adultas portadoras de crías.


- Se extienden sobre el “tablero” durante 1 noche para que se separen unas de otras.
- Se introducen las madres en unos saquitos llamados “rengues”.
- Los rengues se colocan sobre las palas de las tuneras.
- Las crías salen del rengue e infectan la tunera.
- Transcurridos 60-70 días se puede empezar la recolección. Meses estivales.
- Los insectos se recolectan con la ayuda de la “cuchara” y se vierten en la “milaña” o
“mina”.
- Otra forma de recolección es el “barrido”.
- Sacrificio y secado de la cochinilla en el tablero.
- Limpieza del producto y envasado en sacos aireados.

Procedimientos
La obtención de tintes.

- Moler la cochinilla seca en un molinillo de café y/o en mortero.


- Poner la cochinilla molida en un recipiente con agua y calentar hasta su ebullición.
- Hervir el preparado durante 30 – 45 minutos. Removiéndolo periódicamente.
- Retirar el preparado del fuego y dejarlo reposar durante 3-5 minutos.
- Filtrar en caliente el preparado con embudo y papel de filtro.
- Añadir agua a la cochinilla residual y volver a repetir el proceso.
- El líquido resultante es el “tinte de cochinilla”. Ácido carmínico + grasas + proteínas +
ceras.

La obtención de carmines.

- El ácido carmínico reacciona con las sales de los metales formando lacas complejas
(carmines) insolubles en agua, ácidos débiles diluidos y en solventes orgánicos.
- Lacas de carminato cálcico:
- Tinte de cochinilla + Cloruro de calcio. Calentar a 90ºC con agitación.
- Reposo 24 horas. Decantar y filtrar para obtener el carminato de calcio.
- Lacas de carminato alumínico cálcico (variante del método de Forgios):
- Tinte de cochinilla + Cloruro de aluminio en agua. Calentar a 70ºC. 12-15 minutos.
- Añadir Cloruro de calcio en agua. Calentar a 98ºC. 12-15 minutos.
- Alcalinizar con sosa cáustica hasta pH 5. Reposo durante 8 horas.
- Decantación del líquido y filtración para separación de la laca sedimentada.
- Precios
- Los precios medios anuales entre 1975 y 1979 estuvieron entre US$18.8 y US$21.20 el
kilogramo de grana cochinilla, en 1981 y 1982 los precios declinaron a $9.80 y $9.40
dólares, respectivamente. A partir de 1983, los precios se incrementaron en un 67 % con
respecto a 1982. Ante la gran demanda, los precios se incrementaron en 1984 y
llegaron, en 1985, a $120.00 dólares para después descender hasta $45.00 y $17.00
dólares. El carmín se cotizó en esas mismas fechas entre $457.93 y $453.55 dólares el
kilogramo y a finales de 1985, descendió a $312.95 dólares el kilogramo. En 1989, la
grana cochinilla mantuvo su precio entre $25.00 y $30.00 dólares con amplitud hasta
$35.00 dólares, e inclusive mayores para la de primera calidad. En ese mismo año, el
carmín alcanzó un precio entre $160.00 y $187.00 dólares por kilogramo, mientras que
los colorantes sintéticos se cotizaron entre $88.00 y $100.00 dólares el kilogramo. En
septiembre de 1997, el kilogramo de grana cochinilla estuvo entre $45.00 y $90.00
dólares; en 1998 y 1999 los precios fluctuaron entre $35.00 y $21.00 dólares. En
México, la mayoría de los productores la venden actualmente a precios que van desde
$80.00 a $100.00 dólares (Vigueras, 1999). México consume bastante colorante en
alimentos, bebidas, cosméticos, textiles y artesanías. Sin embargo, fue hasta 1997 que
sus importaciones de grana fueron significativas.

Materiales y equipo

Los costos de producción que se describen a continuación están calculados sobre una base de
consumo, por lo que se renuevan continuamente, se consideran herramientas, materiales y
equipo.

CONCEPTO COSTO

Cubre boca $5

Mandil $ 12

Paliacate $ 30

Brocha $2

Cinta $1

Franelas $1

Escobas $2

Cepillos para barrer $3

Bolsas de plástico $1

Cloro $4

Jabón $2

Jergas $ 20

TOTAL 83
CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES

FECHAS OCTUBRE NOVIEMBRE DICIEMBRE ENERO FEBRERO

ACTIVIDADES 1 2 3 4 1 2 3 4 1 2 3 4 1 2 3 4 1 2 3 4

CONFORMACION DE X
GRUPOS

TEMAS X

OBJETIVOS GENERALES X
Y ESPECIFICOS

REVISION X X
BIBLIOGRAFICA

MATERIALES X

PROCEDIMIENTO X X

METODOLOGIA X

EJECUCION X X

TABULACION DE X X
DATOS

ANALISIS DE DATOS X

ELABORACION DEL X
INFORME FINAL

DEFENSA X

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA

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