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Tema: El espíritu de la pensantez II (Extracto aleatorio) Lun 23 Nov 2015 - 3:05

Quien algún día enseñe a los hombres a volar habrá rebasado todas las lindes: para él, las lindes mismas quedarán disueltas en el aire, y él
bautizará de nuevo a la tierra, llamándola la ligera.
El avestruz corre más de prisa que el más veloz corcel, mas también hunde pesadamente su cabeza en la pesada tierra: así le ocurre al
hombre que aun no puede volar.
Tierra y vida son para él pesadas: eso es lo que quiere el espíritu de la pesantez. Mas quien quiera hacerse ligero y transformarse en pájaro,
deberá amarse a sí mismo: así enseño yo.
No, en verdad, con el amor de los enfermos o de los febriles, pues entre ésos hasta el amor propio huele mal.
Hay que aprender a amarse uno mismo con amor sano y saludable: soportar estar consigo mismo y no vagabundear de un lado a otro: así
enseño yo.
Ese vagabundeo se autobautiza : con esa expresión han venido diciéndose las mayores mentiras y cometiéndose las mayores hipocresías: y
lo han hecho, en particular, quienes más pesados caían a todo el mundo.
En verdad, aprender a amarse a sí mismo no es mandamiento para hoy ni para mañana. Por el contrario, es la más sutil, la más sagaz, la
ultima y la mas paciente de todas las artes.
A quien algo tiene, en efecto, cuanto tiene suele estarle bien oculto; y entre todos los tesoros, el propio es el que más tardíamente se
desentierra: ésa es la obra del espíritu de la pesantez.
Casi en la misma cuna se nos provee de palabras pesadas y de valores pesados: y , así se rotula tal patrimonio. Y sólo en razón de él se nos
perdona que vivamos.
Y dejamos que lso niños se acerquen a nosotros para impedirles a tiempo que se amen a sí mismos: ésa es la obra del espíritu de la
pesantez.
Y nosotros - nosotros arrastramos lealmente la carga que se nos impone, sobre duros hombros y a través de ásperos montes. Cuando
sudamos, nos dicen <¡Sí, la vida es una pesada carga!>.
¡El hombre es, empero, la única carga pesada para si mismo! Y eso , porque lleva encima de sus hombros demasiadas cargas ajenas.
Semejante al camello, se arrodilla para que le carguen bien.
Tal sucede sobre todo al hombre vigoroso y paciente, en el que habita la veneración: ¡demasiadas pesadas palabras ajenas, demasiado
pesados valores ajenos carga sobre sí! ¡ De ahí que la vida le parezca un desierto!
Y en verdad, también algunas cosas propias resultan pesadas de llevar . Y muchas de las cosas que habitan en el interior del hombre se
asemejan a la otra: ¡ son repugnantes y viscosas, y difíciles de agarrar!
De suerte que una concha noble, con nobles adornos, se ve obligada a interceder en su favor. Y otro arte precisa también aprender: ¡el de
tener una concha, una bella apariencia y una sabia ceguera!
En el hombre hemos errado una y otra vez acerca de algunas cosas, porque hay conchas desdeñables y tristes, ¡y demasiado conchas! Hay
mucha bondad y mucha fuerza oculta que jamás adivinaremos: ¡ los manjares más exquisitos no hallan quien los sepa saborear!
Las mujeres lo saben bien, las más delicadas: algo más gruesas, algo más delgadas. - ¡Oh, cuanto destino depende de tan poca materia!
Difícil de descubrir es el hombre, y lo más difícil de todo es descubrirse a sí mismo: a menudo el espíritu miente a propósito al alma. Ésa es
la obra del espíritu de la pesantez.
Mas se ha descubierto a sí mismo quien llega a decirse: ¡éste es mi bien y éste es mi mal! Merced a esas palabras he hecho callar al topo y al
enano, que dicen:.
En verdad, tampoco me complacen quienes tienen todo por bueno y quienes llaman a nuestro mundo el mejor de los mundos: a ésos les
llamo los omnisatisfechos.
Omnisatifscacción que de todo gusta: ¡No es ese el mejor de los gustos! Yo honro las lenguas y paladares selectivos que han aprendido a
decir , , y .
Mas tragárselo todo y digerirlo todo, ¡eso es realmente propio de cercados! Decir siempre sólo lo aprendieron los asnos y los de su especie.
El rojo ardiente y el amarillo intenso, eso es lo que mi gusto quiere: sangre procedente de todos los colores quiere mi gusto. Mas quien
blanquea su casa evidencia tener también un alma blanqueada.
Unos se enamoran de momias, otros de fantasmas. Todos son, por igual, enemigos de la carne y de la sangre: ¡ Cómo me repugnan! ¡Pues
yo amo la sangre!
No quiero seguir alli donde todos escupen: éste es mi gusto. Preferiría vivir entre ladrones y falsarios. Nadie tiene oro en la boca.
Pero todavía me repugnan más los serviles lamedores de escupitajos. Y al mas repugnante bicho humano que hallé, le llamé <parásito>: no
quiere amar, pero sí vivir del amor.
Desventurados llamo a quienes no pueden optar sino entre dos cosas: convertirse en fieras malvadas, o en malvados dominadores de fieras.
No quisiera alzar yo mi tienda al lado de esos tales.
Desventurados llamo a quienes se ven obligados a aguardar siempre: me repugnan esos aduaneros, y tenderos, y reyes, y demás guardianes
de países o de tiendas.
En verdad, también yo aprendí a aguardar, y mucho; pero sólo a aguardarme a mí mismo. Y aprendí a estar en pie y a caminar, a correr y a
saltar, a trepar y a bailar por encima de todas las cosas.
Pues mi doctrina es ésta: quien quiera aprender a volar algún día, tiene que aprender antes a tenerse en pie, a caminar, a correr, a saltar, a
trepar y a bailar. ¡ Volar no es algo que se aprenda al vuelo!
Más de una ventana he aprendido yo a escalar con escalas de cuerda: con ágiles piernas he trepado hasta los más altos mástiles.
¡ Qué delicia, hallarse sentado sobre los elevados mástiles del conocimiento! ¡Llamear sobre los elevados mástiles, como llamitas, siendo
ciertamente una pequeñas llama, pero un gran consuelo para los navegantes y para los náufragos extraviados!
Por muchas sendas diferentes llegué yo a mi verdad, y de muchas maneras. No he subido por una única escala hasta las alturas desde donde
mis ojos recorren el mundo.
Siempre me ha costado esfuerzo preguntar por caminos:¡ nunca me agradó! ¡ Preferiría interrogar y poner a prueba los caminos mismos!
Un ensayo y una interrogación, tal fue siempre mi caminar: ¡y en verdad, también precisa aprender a contestar tales preguntas! Este es - mi
gusto; no bueno ni malo, si no mi gusto, del que no me avergüenzo, ni lo oculto.
<Éste es mi camino. ¿Donde esta el vuestro?> Así respondía yo a quienes me preguntaban por camino. Pues el camino, en efecto - ¡No
existe!.

Así habló Zarathustra.

martes, febrero 20, 2007


el espíritu enano.
estoy empezando a pensar que tenemos un enano viviendo adentro que piensa y actua por cuenta propia, a algún ladri se le ocurrió llamarlo
inconciente. este enano vive adentro nuestro, y cuando no estamos del todo alerta, toma el control del cuerpo y, peor aun, de la cabeza. Para
colmo de males, el enano esta loco, vive en un delirio, desordena todo, agarra nuestros recuerdos, los mezcla, les cambia cosas, por eso de
golpe cuando estas dormido y por consiguiente no muy alerta, empieza a jugar con tus recuerdos y con tus deseos. Los lleva de un lado a otro,
los amasa, los deforma, por momentos quedan cosas lindas y te despertas con una sonrisa, por momentos hace unos engrudos de cosas que no te
gustan demasiado y te despertas por el ruido que hace en tu cabeza el enano mientras juega con tus miedos.
Cuando estas en pedo el enano no sólo controla tu cabeza sino que, como estas despierto, tambien puede controlar tu cuerpo. Ahí es cuando el
enano maldito se desata y te hace que hagas cosas que no harías si estuvieras mas alerta, cosas que en estado de alerta te darían miedo o
vergüenza, cuando estas en pedo las haces sin dudarlo, pero no es porque sos vos quien las hace, es el enano. El puto enano.
Y ni hablar si se te ocurre ponerte bajo los efectos de algo más fuerte, ahí el enano se desata completamente, es dueño de tu cuerpo, tu mente y
tus sentidos. Es la anarquía total. Puede agarrar tus peores miedos y llevarlos frente a tus ojos, hacerte correr como un desesperado detrás de
ellos, o hacer que te quedes charlando con una hoja de árbol durante 2 horas sobre la evolución de internet.

Todo esto que te cuento es para que sepas que el puto enano ayer me hizo soñar con vos de nuevo. Todavía no se cómo, pero te juro que voy a
encontrar la forma de cagarlo a trompadas. ¡Tengo mucha bronca!

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