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comicidad admite múltiples variedades, algunas de

Humor ellas cargadas de una trágica ironía o de esa fuer-


za corrosiva feroz que los surrealistas exaltaban-
en el humor negro; al respecto, el crítico Wolf-
El término humor se originó en él lenguaje em- gang Kayser, especialista en la materia, reconoce
pleado por la fisiología y la psicología del Rena- que el grotesco alcanza efectos cómicos devasta-
cimiento y significó inicialmente "fluido". Se creía dores al ridiculizar lo deforme y exagerado, al pun-
que había cuatro fluidos principales que circula- to de que logra incorporar en su seno revelaciones
ban por el cuerpo humano: la-sangre, la flema, la tan pavorosas e inquietantes como para aniquilar
bilis (o cólera), la melancolía (o "humor negro"). la risa.
Según cuál de éstos prevaleciera en cada indivi-
duo, se suponía que ello gravitaba directamente
en los rasgos físicos y mentales y conformaba un
temperamento típico; sea sanguíneo, flemático, bi-
lioso o melancólico. Esta doctrina tuvo gran as-
cendiente en las concepciones renacentistas y se
manifestó en la literatura de variadas formas: Ro-
Ijirt Burton escribió una vasta, erudita y entrete-
nida Anatomía de la melancolía; Ben Jonson elabo-
ró una "comedia de humores" cuyos personajes
tipificaban estas distintas formas de comporta-
miento; se sospecha que Shakespeare ilustró las
cuatro variedades temperamentales en distintos
caracteres de su obra dramática y se sostiene
qu© Jaques, en Como gustéis, es un ejemplo de
disposición melancólica. A partir del siglo XVIII
el término humor pasó a designar la vis cómica o
disposición espontáneamente jocunda, por con-
traste con las actitudes corrosivas e irónicas que
revelan una intención deliberadamente burlona y
agresiva. Por consiguiente, la palabra humorismo
designó la tesitura artística en la que prevalece
im impulso hacia el regocijo originado en la evo-
cación o descripción de situaciones que mueven
«-risa. Ello ha dado origen a distintas teorías
j$bre los episodios que resultan cómicos y esti-
tnMlan el regocijo de lectores y espectadores, en
tflXtos literarios o representaciones teatrales; en-
tro esto» estudios cabe citar el Ensayo sobré la
oomédla de George Meredith, La risa de Henri
Bergeon y El humorismo de Lulgl Pirandello. La

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