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1) Problema jurídico:

¿Existe alguna incongruencia entre algunos artículos de la


Constitución Política como el 5-28-29-34-49 y 95 y los Artículos 2 literal
J y los artículos 51 y 87 de la ley 30 de 1986, en cuanto al libre
desarrollo de la personalidad, el derecho a la igualdad, ¿derecho a la
libertad de los drogadictos y toxicómanos?

2) Tipos de métodos usados por la corte:

“En el caso que ocupa a la Corte, (en relación con el consumo de


estupefacientes) es preciso vincular las normas de la ley 30 de 1986,
que se refieren al consumo de las sustancias allí indicadas, con el
inciso último del artículo 49 de la Carta, que dispone: "Toda persona
tiene el deber de procurar el cuidado integral de su salud y la de su
comunidad." (énfasis fuera de texto). Aplicando los lineamientos
anteriores al examen de dicho inciso, se tendría:

1). Se trata de un mero deseo del Constituyente, llamado a producir


efectos psicológicos que se juzgan plausibles, pero en modo alguno
generador de un deber jurídico genérico, susceptible de plasmarse
en la tipificación de una conducta penal. (Histórico, porque se
determina la razón de la decisión del constituyente y la intención de
este en el momento de crear la norma)

2). El Estado colombiano se asume (en tanto que sujeto pretensor)


dueño y señor de la vida de cada una de las personas cuya conducta
rige y, por eso, arrogándose el papel de Dios, en la concepción
teológica, prescribe, más allá de la órbita del derecho,
comportamientos que sólo al individuo atañen y sobre los cuales
cada persona es dueña de decidir. (sistemático y lógico, porque se
enfrentan principios constitucionales dándole mayor importancia al
de las libertades individuales)

3). Toma en consideración las consecuencias, frente a otros, de la


conducta individual y por esa razón la hace objeto de regulación
jurídica, v.gr.: la situación de desamparo en que puede quedar la
familia del drogadicto; la privación a la comunidad de una persona
potencialmente útil; el peligro que para los demás puede entrañar la
conducta agresiva desatada por el consumo de las sustancias
indicadas en la ley.( interpretación por concretización, ya que se tiene
en cuenta las consecuencias para la sociedad que puede generar en
específico , el consumo de drogas)

Pero si, moderando la perspectiva, asumimos que no se trata de un


Estado omnímodo, con pretensiones de injerencia en las más íntimas
decisiones del sujeto destinatario, sino de un Estado paternalista y
protector de sus súbditos, que conoce mejor que éstos lo que
conviene a sus propios intereses y hace entonces obligatorio lo que
para una persona libre sería opcional, por esa vía benévola se llega
al mismo resultado inadmisible: la negación de la libertad individual,
en aquel ámbito que no interfiere con la esfera de la libertad ajena.
(sistemático lógico)
Téngase en cuenta que en esa norma se consagra la libertad "in
nuce", porque cualquier tipo de libertad se reduce finalmente a ella.
Es el reconocimiento de la persona como autónoma en tanto que
digna (artículo 1o. de la C.P.), es decir, un fin en sí misma y no un
medio para un fin, con capacidad plena de decidir sobre sus propios
actos y, ante todo, sobre su propio destino. La primera consecuencia
que se deriva de la autonomía consiste en que es la propia persona
(y no nadie por ella) quien debe darle sentido a su existencia y, en
armonía con él, un rumbo. (sistemático lógico)

Poco sirven las prédicas hueras contra el vicio. Tratándose de seres


pensantes (y la educación ayuda a serlo) lo único digno y eficaz
consiste en mostrar de modo honesto y riguroso la conexión causal
existente entre los distintos modos de vida y sus inevitables
consecuencias, sin manipular las conciencias. Porque del mismo
modo que hay quienes se proclaman personeros de una
cosmovisión, pero la contradicen en la práctica por ignorar las
implicaciones que hay en ella, hay quienes optan por una forma de
vida, ciegos a sus efectos. (interpretación por concretización)

3) Decisión tomada por la corte:

R E S U E L V E:
PRIMERO: Declarar EXEQUIBLE el literal j) del artículo 2o. de la
ley 30 de 1986.

SEGUNDO: Declarar INEXEQUIBLES los artículos 51 Y 87 de la


ley 30 de 1986.

Cópiese, notifíquese, comuníquese a quien corresponda,


publíquese, insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y
archívese el expediente.
Por medio de la sentencia C- 221 de 1994, la Corte Constitucional
replantea el modelo de tratamiento jurídico al consumo de drogas, para
predicar que en este campo un derecho penal de corte no podrá irrumpir
en este campo de acción del individuo, quedando a merced de éste el
consumo o no de esas sustancias. Se ve una nueva forma de ver desde
lo jurídico el consumo de estupefacientes en Colombia.

Recuerda la Corte, por ejemplo, cómo la educación y la prevención son


los caminos expeditos para controlar el consumo de estas sustancias,
pero no la represión desde el Derecho Penal.

El Estado debe replantear su política de manejo del consumo de


sustancias psicoactivas, buscando alternativas más resocializadoras y
grupales que individuales y represivas.

Aquí es donde el derecho, que antes se abandonó a la represión y luego


se retiró en respeto de la autonomía personal, debe comprometerse en la
formulación de estrategias de regulación del consumo. Dichas estrategias
pueden enunciarse así:

Otorgamiento de mayores responsabilidades al individuo y a sus grupos


naturales de asociación, para que, al asumir el riesgo del manejo de su
propia vida, salud, bienes y honra, se asuma en un proyecto personal de
consuno con un proyecto social.

Reglamentación del tiempo libre, que permita un mejor manejo de este.


El mejoramiento del manejo del tiempo libre no significa aumentar las
horas de producción, entendida esta palabra desde el capitalismo, sino
proponer sanos esparcimientos, deportes, lecturas, cultivo de la razón,
etc. Se resalta la importancia del estudio sociológico y psicológico del
tiempo libre. Un ocio mal manejado predispone la vida al sinsentido
absoluto y a la irresponsabilidad.

Disminución del índice de desempleo, pues con los niveles de


desocupación que se tienen hoy día no es extraño ver cómo las clases
marginales se asumen en una nueva relación identitaria derivada del
consumo de estupefacientes.