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PARADIGMA CARTESIANO/ MECANICISTA EN LA SALUD

A lo largo de la historia de la ciencia occidental el desarrollo de la biología ha sido


paralelo al de la medicina. Es natural, por tanto, que la visión mecanicista de la vida, una
vez establecida firmemente en el campo de la biología, haya dominado también la actitud
de los médicos ante la salud y la enfermedad. De la influencia del paradigma cartesiano
en el pensamiento medico resulto el llamado modelo biológico, que constituye la base
conceptual de la medicina científica moderna. El cuerpo humano es considerado como
una máquina que puede analizarse desde el punto de vista de sus partes, la enfermedad es
el funcionamiento defectuoso de los mecanismos biológicos que se estudian desde el
punto de vista de la biología celular y molecular, la tarea del médico es intervenir, física,
o químicamente, para corregir las disfunciones de un mecanismo especifico.
Tres siglos después de Descartes, la ciencia de la medicina sigue basándose, como escribe
George Engel, en <<el concepto del cuerpo como máquina y de la tarea del médico como
la reparación de esta máquina>>.
Al concentrase en fragmentos cada vez más pequeños del cuerpo humano, la medicina
moderna suele perder de vista la humanidad del paciente y al reducir la salud a una
función mecánica, pierde la capacidad de tratar con el fenómeno de la curación.
El método cartesiano, introduciendo así una disyunción neta entre el sujeto pensante y la
cosa pensada. Para Descartes toda experiencia del mundo y todo objeto puede
descomponerse en los elementos simples que lo componen. Esto es, descomponer los
problemas en problemas más simples y resolver cada uno de forma independiente,
método atomicista.
Se buscan los principios universales, no habiendo más ciencia que de lo general,
centrándose en fenómenos de lo local y lo singular, reduccionista. Este paradigma no es
capaz de concebir la conjunción de lo uno y lo múltiple.
El método de conocimiento se caracteriza por la reducción del conjunto al conocimiento
de sus partes simples y por el aislamiento de los objetos de su entorno. La causalidad es
lineal y determinista, así se piensa a los fenómenos. El universo aparece como ordenado
y previsible. Se explica a través de los principios de la lógica tradicional. Privilegia la
cuantificación. El lugar del sujeto cognoscente en el conocimiento científico es totalmente
diferenciado del lugar del objeto. Las observaciones y descripciones del científico son
consideradas objetivas.
Dentro de este paradigma el pensamiento es unidireccional, sólo busca la relación causal
de los fenómenos ocurridos dejando ocultas las experiencias, pensamientos y
sentimientos de los seres humanos.

PARADIGMA HOLISTICO EN LA SALUD


En términos generales, el paradigma holístico surge de una crisis científica del paradigma
cartesiano-newtoniano, que postula la racionalidad, la objetividad y la cuantificación
como medio para alcanzar un conocimiento.
Etimológicamente, el término “holista” proviene de las raíces griegas holo- e -ismo y se
refiere a “la doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto
de la suma de las partes que lo componen”. Esta visión produce una interpretación y forma
de abordar la realidad desde una perspectiva más amplia y definida
El término holismo fue introducido en las ciencias de la salud sólo hasta la decada de
1960, con la aparición de las terapias no convencionales o complementarias, las cuales se
basaban en filosofías orientales. Esta postura fue descrita en las primeras escuelas
médicas por Hipócrates en el siglo V a.C., quien enfocaba el cuidado en el uso de fuerzas
naturales, creando así las condiciones más favorables en el proceso de sanar. En este
sentido, la salud no se reducía al simple funcionamiento vital-orgánico, sino que incluía
la experiencia de relación consigo mismo, con la naturaleza, con el propio cuerpo, con
los demás, donde los valores evocaban y realizaban lo trascendente.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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