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Del Proyecto de Diseño al Plan de Producción

Así como en cada Taller de Diseño y otras asignaturas -previas o simultáneas a esta- se ha
puesto énfasis en los aspectos metodológicos que hacen a la resolución formal de piezas
gráficas, vamos a comenzar esta materia revisando herramientas que permitan ir articulando -
en forma paralela a las acciones proyectuales de Diseño- las estrategias proyectuales y de
planificación de la Producción.

Esto significa que nuestro Proyecto de Diseño debe incluir desde el comienzo la perspectiva de
su materialización. No es correcto -como ya ha aprendido en Producción Gráfica- diseñar "en
abstracto" (es decir, sin pensar en un sistema de impresión en particular, un soporte en
particular, etc.), y luego ver "quién imprime" lo que ya ha diseñado. Recordará, seguramente,
que en todos los Talleres de Diseño ha trabajado con la metodología proyectual como guía de
cualquier proyecto de Diseño y que en todo proceso proyectual están presentes e incluídas las
instancias de producción e implementación.

De hecho, una de las definiciones de "Diseño" lo asocia al concepto de "Plan mental", es decir,
al hecho de haber pensado previamente todos los detalles que afectarán a su concreción.

Tal como recordará de la materia Producción Gráfica, un paso inicial en nuestro trabajo es
poder caracterizar correctamente la demanda que realiza el cliente.

De esta caracterización surgirán las posibilidades y limitaciones propias de cada demanda de


intervención profesional.

Para ello es importante tener presente algunos principios básicos:

Plazo de resolución. Es esencial comprender que la mayoría de los comitentes realizarán su


demanda acotada a tiempos de entrega que -solo en raras ocasiones- podrán ser extendidos.
Por ello, una correcta evaluación previa de los plazos de resolución (contemplando incluso la
hipótesis de algunos problemas ocasionales que pueden ocasionar retrasos en el plan original)
resulta vital para el éxito del trabajo.

En caso de tratarse de trabajos de mediana o alta complejidad, como por ejemplo en el Diseño
Editorial, es aconsejable acudir a alguna herramienta formal de planificación que nos permita
el seguimiento del proyecto en el tiempo.
Una de las más extendidas herramientas de planificación es el uso del Diagrama de Gantt .

Complejidad de la demanda. Determinar la complejidad de la demanda implica revisar


condiciones objetivas y subjetivas de la propuesta de trabajo generada por el comitente, que
por supuesto variarán de caso en caso.

Las condiciones objetivas de complejidad tienen que ver con las características de la pieza final
y los procesos para concluirla.
Por ejemplo: el diseño e instalación de una gigantografía de 8 metros, sobre una columna
estructural de metal en un entorno urbano va a requerir condiciones objetivas de cierta
dificultad tanto para su diseño, producción e implementación, involucrando también aspectos
de diseño industrial e ingenería civil (en especial para el cálculo de las estructuras portantes y
evaluar el comportamiento de los materiales), así como también el análisis de normativas
vigentes y, en especial, las disposiciones municipales que pueden afectar la implementación de
la señal.

Las condiciones subjetivas de complejidad guardan mayor relación con el nivel de


conocimientos propio de cada diseñador. Lo que resulta complejo para un diseñador novato
puede ser simple y de rutina para un profesional experimentado.

Hay que tener en cuenta que, en términos de complejidad, tanto las condiciones objetivas
como la subjetivas pueden ser positivas o negativas. Veamos un ejemplo:

La producción de un libro electrónico (e-book) en los formatos más extendidos (.pdf, .mobi,
.epub) puede resultar una tarea de cierta complejidad para quien no conozca las herramientas
y técnicas de creación de e-books, o bien una tarea muy sencilla para alguien que no solo
conozca los aspectos técnicos sino que comprenda, además, las estrategias de comunicación y
distribución que cada formato implica.

Esto, que puede ser tarea conocida y parte del expertise de un estudio de Diseño puede ser la
pesadilla de otro, sin experiencia en el tema.

Para pensar...

Si un cliente lo llamara en este mismo instante, y se mostrara interesado en contratarlo para


un caso similar ¿usted cree que ya tiene los conocimientos para ofrecerle su libro electrónico en
los tres formatos mencionados? ¿Aceptaría el trabajo o le parece algo tan complejo o
desconocido que no se arriesgaría a darle el sí?

También es necesario considerar que la valoración de la complejidad de la demanda puede


darse a dos niveles: a nivel Diseño y a nivel Producción de la pieza. Veamos más en detalle
estos aspectos:

Complejidad a nivel diseño: una pieza gráfica (aunque no represente mayor complejidad
técnica de producción, por ejemplo, un simple afiche tabloide a cuatro tintas que puede ser
reproducido sin problemas en varios sistemas de impresión), puede tener una máxima
complejidad a nivel diseño; por ejemplo, si se requiere la digitalización y edición de un plano
nomenclador de una metrópoli altamente urbanizada, modelado en 3D.

Complejidad a nivel producción: por el contrario, una pieza gráfica puede ser poco compleja
en su resolución de diseño (por ejemplo, un envase en cartón corrugado, a una sola tinta),
pero de mayor complejidad en su nivel de producción; en este caso, requiriendo etapas
posteriores a la impresión tales como marcado, plegado, troquelado, puntillados, etc.

La complejidad, en forma simplificada, puede tener grados (que podemos clasificar en tres:
baja, media, alta), y esto debe ser evaluado por el diseñador en forma previa, incluso a la
aceptación del trabajo.

Estos niveles de complejidad, tanto en el diseño como en la producción gráfica de la pieza


deben ser ponderados y planificados principalmente en relación con la variable tiempo o plazo
de resolución. En general, a mayor complejidad, mayor requerimiento de plazos extendidos
para la realización del conjunto de tareas involucradas. Piense en lo que sucedería si acepta un
trabajo de alta complejidad de Diseño, alta complejidad de Producción, en un plazo de
resolución inaceptable, con un deadline extremadamente riesgoso.

Disponibilidad de recursos tecnológicos o de otra índole. Tanto en la etapa proyectual de


diseño, como en la de producción de originales, pruebas, matrices y piezas definitivas, pueden
requerirse determinados recursos (en especial tecnológicos) a los cuales no se tenga acceso en
forma directa.

Esto puede obedecer a diversas razones, siendo las más recurrentes:

Razones económicas: habitualmente derivadas del alto costo de un dispositivo de hardware o


de un programa de software en particular, que por falta de disponibilidad económica el
diseñador no pueda invertir en ese momento.

Razones tecnológicas: incompatibilidad con el sistema informático que se dispone,


complejidad de la instalación de una herramienta de software, etc.

Razones de temporalidad de la necesidad: a veces ciertos dispositivos o programas son


requeridos para un caso en concreto, con pocas posibilidades de ser necesarios nuevamente
en un futuro -al menos cercano-. En esos casos, se evalúa como inapropiada la inversión
económica en un recurso que luego será infrautilizado y, por ende, resultará de poca o nula
rentabilidad.

Presupuesto potencialmente disponible. Este aspecto es central para acotar el proyecto de


diseño y producción gráfica a las posibilidades reales del comitente. Si bien es difícil -en
muchos casos- establecer al principio un presupuesto exacto de un trabajo, es importante
conocer en forma aproximada el monto de inversión que el comitente está dispuesto a
realizar.

Extrañamente, las situaciones con las que va a enfrentarse en este punto son variadas,
dependiendo del perfil del comitente. Algunos comitentes, ya expertos en la gestión de
Comunicación Visual, le formularán una demanda con un presupuesto muy acotado y realista.
Conocedores de precios, de la oferta y posibilidades del mercado, nos proveerán de una
plataforma presupuestaria que servirá de mucho para construir la propuesta de intervención.
Otros comitentes, inexpertos y con evidente ignorancia sobre muchos aspectos del Diseño y la
Producción Gráfica, solicitarán complejas demandas con presupuestos irrisorios e irreales. O
peor aún... ¡sin ninguna base presupuestaria!
Muchos tratos comerciales entre diseñadores y comitentes finalizan con serios conflictos
cuando no se ha partido de una cifra razonable aceptada por el comitente y se han realizado
bocetos, pruebas, etc., sobre un proyecto que, finalmente, no es aceptado por razones de
presupuesto. En otras ocasiones, comitentes que ignoran la complejidad y los costos de cierta
calidad de piezas gráficas trabajan -por ejemplo- sobre el supuesto de impresiones offset full-
color, con empleo de sustratos caros o apelan al uso de operaciones de post-impresión
complejas. Una vez ajustados los costos, a último momento modifican la calidad del proyecto a
variables de menor calidad. El resultado casi siempre es el mismo: frustración, pérdida
económica e incluso la ruptura de la relación comercial recién iniciada.

El proceso de Diseño es, entre muchas otras cosas, un servicio profesional que debe ser
valorado y apreciado no solo moralmente sino también económicamente por el comitente,
pero esa valoración debe partir de fundamentaciones claras por parte del Diseñador que
involucrarán inevitablemente el debate acerca de los costos del proyecto.

En cierta medida -sea cual fuere el resultado del trato comercial- ambos realizan una actividad
de mutuo aprendizaje, donde el comitente aprenderá acerca de la complejidad de los aspectos
técnicos del diseño y la producción de piezas gráficas, tanto como el diseñador se verá
obligado a ajustar su metodología de trabajo, indagar en busca de nuevas técnicas y
proveedores, en pos de la mayor eficiencia de la respuesta profesional brindada.

Veamos ahora todos los elementos mencionados, en un diagrama integrador:

Aspectos básicos de un Plan de Producción

La idea de poder formular un Plan de Producción para la/s pieza/s gráfica/s que hemos
definido para nuestro comitente, tiene que ver con la consideración de una serie de aspectos
que resuelven la materialización de los impresos, bajo condiciones de razonabilidad técnica y
económica.

Un Plan de Producción, por lo general, tiene características de reproducción industrial -es


decir, empleando técnicas y herramientas que permiten la producción en serie- pero
ocasionalmente puede ser necesaria la resolución a partir de un Plan de Producción Artesanal.

Vea el DOCUMENTO EXTERNO » Plan de Producción Gráfica Artesanal.

Dado que -como habíamos diferenciado metodológicamente en la materia Producción Gráfica-


la etapa de Diseño es diferente a la etapa de la Producción Gráfica, es posible pensar que un
Plan de Producción debe comprender ambos aspectos a resolver: un Plan de Producción en la
etapa de Diseño y también -específicamente- un Plan de Producción Gráfica.
Abundemos un poco más en estos conceptos. La idea de un plan o de planificar implica tener
una "anticipación" mental respecto a lo que haremos para resolver una determinada situación.
"Tener un plan" significa tener resuelto (al menos, en teoría, "en la cabeza") todos los aspectos
que llevan a la resolución de una situación que se planteaba incierta.

En gran parte, lo esencial de planificar es: tener claro el resultado al que se quiere llegar,
definir recursos, organizar pequeñas acciones que se encadenan unas con otras, establecer las
secuencias de esas acciones y sus interrelaciones, todo ello en el marco de un línea de tiempo.

De esta manera, un Plan de Producción a nivel Diseño va a determinar la forma de producción


del original digital, por ejemplo:

¿Con qué recursos vamos a realizarlo (tipografías, software, etc.), tomando para ello
definiciones a cada instante? ¿Serán tipografías libres o de uso comercial? ¿pagaremos
derechos por fotografías de banco de imágenes, contrataremos un fotógrafo o realizaremos las
fotos nosotros mismos? ¿utilizaremos programas gráficos comerciales legales? ¿o nuestro
trabajo se hará con Software Libre? ¿en cuánto tiempo planeamos resolverlo?

Para concretar el establecimiento de este plan no necesariamente debemos escribirlo. En


ocasiones sí, para ciertos proyectos, pero para otros simplemente lo resolveremos como plan
mental para aplicarlo en la realidad.

En cuanto al Plan de Producción a nivel Producción Gráfica surgen interrogantes similares que -
cuando estén respondidos- serán ya nuestro plan definitivo:

¿En qué sistema o sistemas de impresión imprimiremos la pieza y por qué? ¿qué definiciones
tomaremos sobre el soporte y las tintas? ¿cuál será nuestra elección entre las opciones de
preimpresión de alta, media y baja calidad para el sistema elegido? ¿sobre qué plazos y con
qué proveedores lo haremos? ¿en base a qué monto de inversión por parte de nuestro
comitente, y formas de pago o financiación?

En general, el Plan de Producción a nivel Producción Gráfica tiene una complejidad mayor que
un Plan de Producción a nivel Diseño, sobre todo porque el universo de posibilidades de
realización es más extenso y -en ocasiones- menos conocido.

Durante la formulación de su Plan de Producción a nivel Diseño generalmente el diseñador


reconoce todas las variables y puede ir tomando sus opciones en función de experiencias
previas, en cambio al momento de abordar un Plan de Producción a nivel Producción Gráfica
muchas veces deberá indagar en el mercado sobre nuevas tecnologías y soluciones sobre las
cuales antes no ha escuchado o experimentado.

Tal vez sea uno de los aspectos más dinámicos y excitantes de la profesión: estar preparado
para resolver situaciones conocidas con nuevas herramientas, o por el contrario, aplicar
herramientas conocidas a situaciones nuevas.

Plan de Producción, Logística Final y Puesta en Uso

Tal como hemos registrado en el esquema general de la materia, ampliamos nuestra visión de
la implementación de nuestra pieza de Diseño en términos Logísticos y de Puesta en Uso. Estos
últimos son conceptos que iremos desandando en los apartados siguientes, pero es
importante que desarrollemos sensibilidad de percepción sobre lo que nos espera en estas
etapas finales de implementación, dado que puede influir y condicionar tanto el Plan de
Producción a nivel Diseño, como el Plan de Producción Gráfica.

La Logística (entendida aquí como Logística Final de la pieza gráfica) se puede condicionar por
factores tales como: peso de la pieza a transportar, características de conservación, resistencia
climática, etc.

La Puesta en Uso (que a veces es inseparable de la Logística) es la que determina la


funcionalidad de la misma en términos de fijación de la pieza a un soporte, formas de
almacenamiento y recuperación de información de la pieza, resistencia a variables de todo tipo
(climáticas, vandálicas, etc.).

Muchas definiciones que se dan en términos logísticos o de puesta en uso, repercuten


directamente en el proyecto de diseño. Vamos algunos ejemplos:

Si las piezas gráficas deben viajar en avión como equipaje de mano, el tamaño del paquete
debe ser compatible con las medidas en alto, ancho y profundidad que establecen las
normativas aeronáuticas y de las compañías de aviación (y por supuesto, también en peso).

Una pequeña variación en el gramaje de un folleto (por ejemplo, definir el sustrato de


impresión en 130 grs. en lugar de 90 grs. ) puede afectar los costos de franqueo postal en
varios centavos. Algo que, a nivel individual, parece irrelevante, pero multiplicado por miles de
envíos puede hacer una diferencia significativa en relación con otra decisión alternativa.

Un menú de restaurant impreso con tecnología de inyección, sin tratamiento protectivo de


postimpresión, se verá rápidamente deteriorado, obligando a una nueva reproducción si el
impreso vulnerable entra en contacto directo con agua, manos húmedas, etc.

Los ejemplos serían interminables...

Con todos estos elementos en consideración, es hora de volver a la situación profesional


planteada, para revisar los aspectos indispensables que deberá considerar en la entrevista con
el gerente de GlobalMarket.

Vamos a partir de estos principios básicos, y analizaremos qué nuevos interrogantes pueden
formularse en un instrumento ya conocido, el Brief.

Pero a no preocuparse, que no se aburrirá. Si bien el Brief es un tema que ha sido abordado en
otras asignaturas, en este TID revisaremos algunos aspectos particulares que nos permiten
formular un Brief específico al que llamaremos Brief Tecnológico. Este nuevo instrumento
funcionará como una herramienta que le permitirá sustentar las definiciones tecnológicas
involucradas en el Diseño y la Producción de cualquier pieza gráfica.
SP1 – Paso a Paso

Trabajo Práctico

1) Elija una empresa, entidad o institución real: Banco de Nación Argentina (Agro
Nación).
2) Recopile 2 piezas: Bolígrafo / Bolsa.
3) Efectúe entrevistas con personas involucradas en las distintas etapas del proceso.
4) Plantee el plan de producción de las mismas.

Plan de Plan de Producción de…

Plazo de resolución.

Complejidad de la demanda. Condición Objetiva:

Condición Subjetiva:

Complejidad a nivel Diseño:

Complejidad a nivel Producción:

Disponibilidad de los recursos Razones económicas:


tecnológicos.
Razones tecnológicas:

Razones de temporalidad de la necesidad:

Presupuesto potencialmente
disponible.
5) Realice el Biref Tecnológico para cada etapa del proceso.

Producto: Bolígrafos

Brief Tecnológico - Comitente

 Características formales de la pieza:

 Requerimientos técnicos para su reproducción:

 Características técnicas de los elementos de base:

Brief Tecnológico – Proveedor de Recursos Informáticos

 Alternativas tecnológicas:

Brief Tecnológico – Proveedor de Recursos Gráficos

 Alternativas tecnológicas de producción de la pieza final:

 Condición básica del servicio que proveerá:

Logística

-
-

Puesta en uso