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EXPLORACION NEUROLÓGICA.

Los test que exploran la función cerebral se dividen en dos grupos: test para la función
cerebral general y test para detectar funciones anómalas específicas.

- Para valorar las funciones cerebrales generales, el examinador observará si existen


defectos en el aspecto general del paciente, el nivel de conciencia y orientación,
memoria, nivel emocional y pensamiento. Así se realiza una valoración superficial del
estado mental: nivel de atención y comprensión, orientación témporo-espacial y
autopsíquica, cálculo, lenguaje, lectura y escritura. Inversión numérica.

- Las funciones cerebrales específicas se corresponden con áreas corticales específicas.


Se ha de explorar la interpretación cortical sensorial, cuyo fallo es la agnosia, la
integración cortical motora cuyo fallo es la apraxia, y el lenguaje cuyo fallo es la afasia.

EXPLORACIÓN DE LOS PARES CRANEALES.

El siguiente paso será la exploración de cada par craneal:

Nervio olfatorio (I).

Antes de investigar el olfato, es conveniente asegurarse de que no existe obstrucción


de los conductos nasales. Con los ojos cerrados el paciente deberá identificar olores
familiares, como café o tabaco, por cada fosa nasal por separado.

Nervio óptico (II).

La agudeza visual se estudia con mapas de Snellen y con gravados ordinarios. Si el


paciente utiliza lentes correctoras, el estudio se efectuará con y sin gafas.
Para realizar el estudio de los campos visuales, el paciente se tapará un ojo y mirará la
nariz del examinador. El examinador desplazará su dedo o un objeto frente al paciente,
comenzando por la periferia de cada cuadrante de visión lo irá desplazando hacia el
centro de la visión. El paciente deberá indicar el momento en que puede ver el objeto
utilizado. La prueba se realizará para ambos ojos. Este método permite detectar
trastornos de una forma aproximada. Si se desea una información más precisa, deben
de utilizarse pruebas perimétricas standard. Se investiga la extinción visual
desplazando los dedos simultáneamente a los lados opuestos de los campos visuales.

Para que la exploración sea completa, se impone un examen del fondo de ojo. Esta
incluirá la observación de las papilas ópticas, de los vasos y de la periferia de la retina.
Si la exploración resulta difícil por ser pequeñas las pupilas, el examinador debe
dilatarlas al concluir las demás pruebas neurológicas. Un oftalmoscopio es fundamental
para evaluar un posible papiledema u otras lesiones retinianas

La sospecha de cualquier patología en este par exige consulta con el oftalmólogo.

Nervios oculomotor, patético y abductor (III, IV y VI).


Estos nervios, al ser los tres oculomotores, se exploran conjuntamente. El par
oculomotor acciona además del globo ocular, los músculos constrictores de la pupila y
los elevadores de los párpados.

Se invita al paciente a que siga el movimiento del dedo que el examinador desplaza en
todas las direcciones y el globo ocular ha de seguir con sus movimientos el rastreo del
dedo. Se examina igualmente la movilidad palpebral y la contracción de la pupila. El
examen de las pupilas se realizará en una habitación oscura. Se observa en primer
lugar el tamaño y la forma de las pupilas, comparando si son iguales, o no. El reflejo
de acomodación pupilar se estudia observando la contracción pupilar, que se produce
cuando el paciente mira un objeto cercano después de haber observado otro más
lejano. Existen muchas variaciones en el tamaño de las pupilas. Suelen ser más
grandes en los jóvenes y se hacen más pequeñas y presentan menor capacidad de
respuesta al estímulo luminoso con la edad.

Los reflejos pupilares a la luz se estudian observando la contracción pupilar en


respuesta a un estímulo luminoso dirigido a cada ojo, lateralmente. Se observarán los
reflejos pupilares directo y consensual.

Nervio trigémino (V).

Su parte sensitiva se examina comparando las respuestas derechas e izquierdas a


estímulos táctiles en las regiones supraorbitales, infraorbitales y mentonianas. Se ha
de examinar además el grado de sensibilidad al dolor (con una aguja) y a la
temperatura (objetos calientes y fríos).

Su parte motora inerva los músculos de la masticación; en las lesiones paralíticas


unilaterales el paciente permite que se le abra la boca sin ninguna resistencia, siendo
incapaz de movilizar la mandíbula del lado paralizado. Se observará si existe
desviación del maxilar cuando la boca esté abierta. Cuando la parálisis es bilateral la
mandíbula cae por su peso. Con el tiempo se produce una atrofia de los músculos
maseteros y temporales.

Exploración de los reflejos en los que participa el nervio:

- Jaw jerk, o reflejo masetérico, que es sensitivo y motor. Un golpe en la sínfisis


produce el cierre reflejo de la mandíbula.

- Reflejo corneal: consiste en tocar con un algodón la esclerótica del ojo (no los
párpados o las pestañas); su ausencia incida una lesión en la vía aferente del V, o en
el arco eferente motor del VII. En este capítulo lo exponemos más abajo al tratar los
reflejos superficiales.

- Reflejo del estornudo: producción de estornudo al estimular la pituitaria nasal; evalúa


la función sensitiva trigeminal.

- Reflejo nasal de Bechterew, la aplicación de un estimulo en la piel de la nariz produce


la contracción de los músculos faciales ipsilaterales.

Nervio facial (VII).


Nervio estatoacústico (VIII).
Nervios glosofaringeo y vago (IX y X).
Estos dos pares se exploran conjuntamente.

La lesión motora del glosofaríngeo produce un pequeño descenso del arco palatino
unilateral, pero sin afectar a los movimientos voluntarios del paladar. Las fibras
sensitivas del glosofaríngeo interesan a la mucosa faríngea y paladar blando, así como
a otras áreas adyacentes. La lesión sensitiva produce una alteración del reflejo
faríngeo y palatino. El reflejo faríngeo se estudia tocando cada lado de la faringe con
un depresor lingual. El reflejo palatino se estudia tocando cada lado de la membrana
mucosa uvular. El lado examinado debe de elevarse. La función autónoma se evalúa al
estudiar la función parotídea. El reflejo salivar es provocado al colocar alimentos sobre
la lengua, de forma más exacta se explora mediante la sialometría.
Cuando la función del vago es normal, el paciente pude tragar y hablar con
movimientos normales de las cuerdas vocales y del paladar blando cuando dice por
ejemplo A. La parálisis de los músculos palatinos, la ausencia de reflejo palatino o la
asimetría palatina sugieren su lesión motora. La parálisis bilateral produce una caída
del paladar que aparece como una cortina sin movimiento voluntario pero que puede
moverse por la corriente de aire al respirar (fenómeno de Rideau) y presenta una gran
dificultad para pronunciar sonidos como la K, A o Ch que requieren la elevación
palatina.

Las parálisis laríngeas se estudian ampliamente en el correspondiente tema:


Trastornos de la motilidad laríngea.

Las funciones autónomas del vago se estudian durante el examen físico general.

Nervio espinal (XI).


Se examina la fuerza del músculo trapecio, elevando el paciente los hombros mientras
el médico con la mano hace resistencia a la elevación.

Se examina igualmente la fuerza del ECM por el mismo método, pero haciendo girar la
cabeza.
Nervio hipogloso (XII).

Se observa si hay alguna desviación lateral de la lengua cuando ésta se halla en


protusión, y se observa si existe atrofia y fasciculaciones.

La fuerza de la lengua se explora pidiendo al paciente que la mueva de lado a lado,


haciendo fuerza contra un depresor, hallándose la lengua en protrusión.

PALPACIÓN Y AUSCULTACIÓN CAROTIDEA.

Se aconseja realizar siempre la palpación y la auscultación bilateral de la carótida


común.

EXPLORACIÓN DEL SISTEMA MOTOR.

La inspección y palpación de los músculos en reposo permite determinar su tamaño,


consistencia y una posible atrofia. Para realizar una exploración meticulosa se utiliza
un modelo standard que permite comprar las medidas en las partes correspondientes
de los músculos proximales de los brazos, muslos y pantorrillas. Deben de valorarse
las diferentes formaciones musculares en busca de una posible irritación mecánica o
miotónica.

La percusión lingual y de la eminencia tenar de la mano puede revelar la existencia de


una contracción miotónica o de una pobre relajación. El explorador observará la
simetría de la postura y de los contornos musculares.

Se ha de examinar y comparar la musculatura fina de la mano, buscando


fasciculaciones y finos temblores de fibras musculares individuales. Las fasciculaciones
están presentes a menudo cuando existe una amiotrofia de origen motor inferior.

Tono muscular.

Los músculos se palpan en reposo y el examinador observa la resistencia a


movimientos pasivos, mientras mueve el músculo correspondiente. Debe de buscar
anomalías en el tono como espasticidad, rigidez o flacidez.

Movimientos involuntarios.

La inspección puede revelar distonias lentas, movimientos coréicos irregulares,


contracciones rápidas mioclónicas, tics o temblores.

Fuerza muscular.

La flexión, extensión y otros movimientos musculares se examinan primero sin


resistencia y luego realizando resistencia el explorador. Este compara los músculos
correspondientes de cada lado.

EXPLORACIÓN DEL SISTEMA SENSITIVO.


Durante esta exploración se ha de observar:

- La capacidad del paciente para percibir la sensación.

- Se han de comparar los dos lados del cuerpo y las extremidades correspondientes.

- Se ha de comparar la sensibilidad de las partes distal y proximal de cada extremidad


para cada forma de sensación.

- Se ha de intentar determinar si los cambios sensitivos interesan a todo un


hemicuerpo o siguen las distribuciones de los dermatomas.

Durante la exploración sensitiva el paciente mantendrá los ojos cerrados. Los


resultados de esta exploración dependen de la percepción del paciente y de la
interpretación de los estímulos. Las pruebas sensitivas son, a menudo, difíciles de
evaluar y dependen, en alto grado, de la cooperación del enfermo y de sus propias
nociones a cerda de fenómenos sensitivos. Es importante recordar que es más
frecuente que exista una hipoestesia que una anestesia total.

Exploración de las formas primarias de sensibilidad.

- Sensibilidad táctil superficial. ¿Siente el paciente el toque con un trozo de algodón?


¿Es la sensibilidad idéntica en ambos segmentos correspondientes de ambos
hemicuerpos? Se ha de investigar la sensibilidad en manos, antebrazo, brazos, tronco,
músculos, piernas y pies en este orden, y después en las zonas perineal y perianal.

Se ha de comparar la sensibilidad en las partes proximal y distal de cada extremidad.

- Sensibilidad dolorosa superficial. Se seguirá el mismo procedimiento anterior, con


una aguja.

- Sensibilidad térmica: siguiendo el mismo procedimiento, se harán toques con tubos


que contengan agua fría y caliente.

- Sensibilidad vibratoria: se aplicará un diapasón sobre las prominencias óseas:


muñeca, codo, hombro, cadera, rodilla, tobillo. Se observará la capacidad del paciente
para sentir cuando cesan las vibraciones y se comparará la sensibilidad contralateral
en las porciones proximal y distal de las extremidades.

- Dolor profundo a la presión: se examina el tendón de Aquiles, los músculos de las


pantorrillas, etcétera.

- Movimiento y posición: los dedos de la mano y del pie son movidos pasivamente y se
interroga al paciente acerca de la dirección del movimiento y de la posición final del
dedo explorado. El movimiento se efectuará arriba y abajo.

Se ha de prestar atención a que la presión en la piel no pueda servir de guía al


paciente sobre la dirección de los movimientos. Las partes laterales de los dedos de los
pies se tomarán entre el índice y el pulgar del examinador. Las reacciones anormales
en estas pruebas, que siguen las vías anatómicas desde los receptores periféricos
hasta la corteza, indican trastornos o lesiones en algún lugar de dichas vías.
Exploración de las o sensaciones o sensibilidades corticales y discriminatorias.

Las sensaciones corticales y discriminatorias son impresiones sensitivas somáticas


complejas, que requieren ser interpretadas por la corteza cerebral.

- Discriminación de dos puntos: se tocarán simultáneamente varias partes del cuerpo


con dos objetos punzantes. El paciente, con los ojos cerrados, deberá indicar, cada vez
que se le interrogue, si es tocado en uno o en dos puntos. La distancia mínima para
que el paciente pueda distinguir entre uno y dos puntos varía según las partes del
cuerpo.

- Localización de un punto: con los ojos cerrados se le pedirá al paciente que indique el
lugar donde ha sido tocado.

- Discriminación de objetos: el paciente ha de reconocer materiales tales como


algodón, lanas o sedas, mediante el tacto, con las manos.

- Función estereognósica: el paciente debe de identificar objetos de uso común puestos


en las manos, siempre con los ojos cerrados, por su forma y estructura.

- Grafestesia: el paciente ha de identificar letras o números escritos sobre sus palmas


o sobre otras partes del cuerpo con una punta roma. Se comparan siempre ambos
lados.

- Fenómenos de extinción: se tocarán dos puntos simultáneamente en lados opuestos


del cuerpo pero en áreas idénticas. Con los ojos cerrados, el paciente debe de ser
capaz de sentir que ha sido tocado en los dos lados.

Un defecto de las modalidades corticales de esta sensación indica un trastorno del


lóbulo parietal de la corteza cerebral.

EXPLORACIÓN DEL CEREBELO.

En cada una de las pruebas el examinador debe de comprobar si el ejercicio es


realizado con facilidad, sin temblor ni ataxia.

Exploración del funcionamiento del vermis cerebeloso.

1. La observación de la posición que adopta el paciente de pié y sentado ya constituye


un test orientativo, aunque grosero, del funcionamiento del vermis cerebeloso.

2. Test de Romberg.

Esta prueba fué descrita por Romberg en año 1846, para valorar el equilibrio del
paciente en posición estática con el fin de poner de manifiesto las lesiones de los
cordones posteriores de la médula espinal en la tabes dorsal. Posteriormente fue
incorporada a la exploración cerebelosa y otoneurológica, ya que las lesiones de otros
elementos anatómicos del equilibrio como el SV o el cerebelo pueden alterar la
posición erecta por cambios en el tono postural.
Método standard de realización de la prueba: paciente colocado de pie, estáticamente
en bipedestación, con los pies juntos, para reducir el elemento propioceptivo de la
sustentación, y los brazos a lo largo del cuerpo. Primero se le mantiene con los ojos
abiertos y luego se le ordena cerrar los ojos para suprimir la información visual. Al
cerrar los ojos la prueba elimina el receptor visual reduciendo la información al SV y al
propioceptivo. Duración de la prueba, como mínimo 1 minuto, pudiéndola alargar a 3
minutos.

Si antes de este tiempo el paciente cae, mueve los pies, abre los ojos o extiende los
brazos la prueba se considera positiva. Se ha de valorar si la caída es rápida o lenta,
hacia un lado o hacia ambos, hacia adelante o hacia atrás.

Se han descrito otros métodos o variantes de la prueba para hacer la prueba más
sensible:

- Se puede hacer colocando al paciente en la posición de Mann: un pie delante del otro
y con los brazos cruzados.

- Maniobra de Jendrassik, manos agarradas ente si con fuerza; esta maniobra


disminuye los impulsos inhibitorios centrales que descienden por la médula.

- Apoyo sobre un solo pie durante 30 seg., alternando el pie derecho y el izquierdo.

- Test de resistencia pélvica. Normalmente al dar un empujón en el esternón, región


enterescapular o en la espalda al paciente este compensa bien el equilibrio y no cae. Si
cae la prueba es positiva o patológica.

- Prueba de la plomada o prueba de Barré: Consiste en hacer la prueba colocando al


paciente delante de una cuerda plomada indicándole que abra y cierre los ojos a
indicaciones del explorador. Se valora la intensidad de las lateralizaciones con ojos
abiertos y cerrados.

- Evaluación cronometrada de la estación unipodal: consiste en medir la duración


máxima de equilibrio colocando al paciente sobre un solo pie. Se permiten como
máximo cinco ensayos y la duración de la prueba es de 30 segundos. Como ejemplo se
considera que a los 60 años debe de permanecerse, como mínimo, 5 segundos con los
ojos cerrados.

Romberg central: la lateropulsión o caída es inmediata, intensa y en cualquier


dirección. No se modifica con los ojos abiertos y cerrados incluso a veces la
inestabilidad es tan grande que es imposible realizar la prueba pues el paciente es
incapacidad de juntar sus pies, cae como el palo de una escoba. No existe armonía con
la dirección del nistagmo si este existe. Se produce en las lesiones de los cordones
posteriores, del tracto piramidal y del vermis ya que el enfermo está deprivado de los
reflejos de enderezamiento.

En las lesiones cerebelosas del vermis y de los núcleos cerebelosos, la caída es


fulminante hacia el lado enfermo, o bien hacia delante o hacia atrás y en estos casos el
Romberg positivo coexiste con otros signos cerebelosos, como hipotonía y dismetría.
En lesiones de la corteza cerebelosa aparece: hipertonía homolateral con caída
fulminante hacia el lado sano, además de otros signos cerebelosos como ataxia y
adiadococinesia.

3. Prueba de la marcha.

También denominada de Babinski-Weil o marcha ciega.

Técnicas: se ordena al paciente caminar en línea recta hacia adelante y hacia atrás con
los ojos abiertos y cerrados. Si hay espacio se le indica que de unos 10 pasos hacia
adelante y hacia atrás.

La prueba puede hacerse más sensible haciéndole caminar en fila un pie tras otro
talón-puntera.

Existen múltiples variantes de este test haciéndolo más sofisticado, siendo el más
conocido el "rails test" .

Como ocurre con el Romberg se ha de tener en cuenta que la habilidad para la


realización de la prueba disminuye con la edad. En general sólo son valorables las
desviaciones notables o caídas.

Lesiones de los cordones medulares: la marcha se realiza con una gran base de
sustentación separando mucho los pies.
Lesión cerebelosa: marcha atáxica o incoordinada. En las lesiones
unilaterales caída hacia un lado.

Lesiones centrales: la lateropulsión es hacia cualquier lado y suelen aparecer además


fallos cualitativos en la marcha, como marcha atáxica, parética, etc.

Exploración del funcionamiento de los hemisferios cerebelosos.

En las lesiones de los hemisferios se podrá observar en todas las pruebas astenia y un
temblor fino, intencional o no.

1. Tono brazos: prueba de los índices.

Valora las desviaciones espontáneas y el tono muscular de los miembros superiores


permitiendo diferenciar una lesión de los hemisferios cerebelosos de una lesión
vestibular.

Técnica: se coloca al paciente sentado con los brazos extendidos hacia el explorador,
con los ojos cerrados, y se valora la desviación de los índices al mantenerse en esta
posición durante un tiempo que como mínimo ha de ser de 15 segundos.

Resultados:

En las lesiones periféricas se produce una desviación uniforme y paralela de ambos


brazos hacia el lado lesionado y lo mismo ocurre en las lesiones cerebelosas del
vermis.

En las lesiones de los hemisferios cerebelosos hay una astenia unilateral que hace que
el brazo del lado lesionado caiga de forma muy acusada (hipotonía cerebelosa)
pudiendo además apreciar un temblor intencional.

En las lesiones centrales puede aparecer una caída por astenia o hipotonía del brazo en
lado lesionado.

2. Past-pointing.

Esta prueba examina el tono muscular de los brazos, constituyendo un test para
evaluar además del cerebelo el sistema vestibuloespinal con relación a las
extremidades superiores, si bien su realización requiere una buena integración de la
función vestibular, ocular, propioceptiva y cerebelosa.

Técnica: el paciente se coloca delante del examinador y extiende sus brazos señalando
con su dedo índice; con los ojos cerrados eleva sus brazos hacia arriba extendidos y
rápidamente baja los brazos al punto de origen; la maniobra se repite con la cabeza en
extensión hacia atrás e inclinada hacia cada hombro. Se ha propuesto realizar la
maniobra con estimulación térmica de los laberintos.

Cuando la prueba es positiva en ausencia de nistagmus y con un Romberg normal


sugiere patología central.

Cuando realizada después de la estimulación térmica la prueba aparece invertida o


ausente en presencia de nistagmo se ha de sospechar patología central.

3. Prueba índice-nariz
Con respecto al cerebelo es la forma más rápida y mejor para explorar la sinergia.

Técnica: El paciente extiende su brazo, con ojos cerrados, y manteniendo el brazo


extendido en posición horizontal dirige el dedo índice a la punta de la nariz. Primero se
hace con una mano y luego con la otra. Hay quien propone hacerlo primero con ojos
abiertos y luego con ojos cerrados para comparar ambas situaciones. Se comienza
haciéndolo lentamente y se irá repitiendo con mayor rapidez.

Otra forma muy similar de realizar esta prueba es con la técnica denominada dedo-
nariz, que consiste en que el paciente vaya tocando sucesivamente la punta de su
nariz y el dedo del examinador.
Resultados: la prueba es positiva si aparece un temblor fino o intencional, astenia y
falta de puntería con el índice, ya que la ataxia, la hipermetría y las alteraciones de la
coordinación indican la existencia de lesiones cerebelosas ipsilaterales.

Las dos pruebas anteriores exploran la sinergia, que es la coordinación motora del
cerebelo, y su alteración es la asinergia mostrando temblor fino o intencional, astenia y
falta de puntería con los índices. Exploran además la metría que es el control de la
actividad muscular ejercido por el cerebelo, su alteración es la dismetría.

4. Exploración de la adiadococinesia.

La adiadoconicensia es la capacidad para realizar rápidamente movimientos


alternativos.

Para su exploración se indica al paciente que efectúe con rapidez movimientos


alternativos, como golpear sus rodillas con las palmas y el dorso de las manos, con
movimientos de pronación y supinación.

Otra maniobra es indicar al paciente que vaya tocando con la punta de los dedos la
punta del pulgar rápidamente y con los ojos cerrados.

5. Rebote. La alteración del rebote es indicativo de lesión cerebelosa.

Se indica al paciente que extienda el brazo con los ojos cerrados y el examinador
empuja hacia abajo y hacia arriba la mano del paciente, al dejar de hacer fuerza el
examinador la mano debe de volver a su posición de comienzo.

EXPLORACIÓN DE LOS REFLEJOS.


Al evaluar los reflejos se debe de tener siempre relajada la parte del cuerpo que se
examina. También es importante aplicar en ambos lados la misma intensidad de
estímulo, así como emplear el martillo de reflejos de forma adecuada.

Se comparará en ambos lados la rapidez y la fuerza de contracción evocadas por el


reflejo examinado.

Reflejos profundos:

Reflejos osteotendinosos podemos encontrarlos normales; disminuidos o abolidos en


cualquier lesión de unos de los elementos del arco reflejo, neurona aferente, neurona
eferente, médula o el propio músculo asimismo las lesiones suprasegmentarias.
Aumentados en lesiones crónicas de las vías corticomedulares sobre todo de la vía
piramidal.

Los reflejos profundos se incitan al golpe secamente sobre un tendón o una


prominencia ósea, provocando el estiramiento repentino de ciertos músculos y la
contracción de los mismos.

Se debe intentar provocar rutinariamente el clonus aquíleo (flexión y extensión del pie,
rápida y continua): tiene lugar al flexionar bruscamente el pie en dirección dorsal. Un
clonus aquileo que se extingue rápidamente es, en muchas ocasiones, normal.

Superficiales, cutáneos o mucosos.

El resto se examina rozando la piel con un objeto romo como por ejemplo la punta de
un depresor lingual. El signo de Babinski es el más importante de los reflejos
patológicos y es uno de los signos más valiosos en neurología. La provocación del
mismo debe de hacerse con cuidado y ha de interpretarse adecuadamente. La
estimulación del pie de manera inadecuada puede provocar en el paciente una reacción
voluntaria de los dedos del pie, que puede confundirse con el signo de Babinski. No
existe signo negativo de Babinski y es por ello incorrecto referirse a un Babinski
positivo. La mejor terminología será referirse a un reflejo flexor o extensor plantar.