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---JORGE LEONIDAS ESCUDERO

-------------------POESÍA REUNIDA
JORGE LEONIDAS
ESCUDERO

POESÍA REUNIDA

1
ÍNDICE

2
11
15
17
19
20
30
32
34
36
ABUELA MATILDE
A DORMIR
AL ARRIERO DANIEL GONZÁLEZ
A MI AMIGO “EL CHONGO”
AMIGO ÍNTIMO
ANIVERSARIO
ANTE LA INMENSIDAD
A OTRA COSA
A OTRO HABLAR
APLAUSOS
APRIETE
A SALVARSE
A SARMIENTO
ATISBOS
BASAMENTO CRISTALINO
2
BELLEZA TOTAL
BOLICHE
CAFÉ PEDANTESCO
CAMBIO DE DOMICILIO
CAMINOS QUEMADOS
CAMPO MUERTO
CAMPOS DE LA DIFUNTA
CANTO DEL YERNO PASMADO
CARRERA DE PASTAS CON ANTORCHA
CASA DESHABITADA
CÁSCARA GRIS
CASO DE ATAR
CATITERO
CAZA FURTIVA
CAZA NOCTURNA I
CAZA NOCTURNA II
CAZA NOCTURNA IV
CERROS ABAJO
CLAVO DE DOLOR
CONFIAR
CONTESTACIÓN
COSAS DEL CAFÉ
CUCHICHEO DE ESTRELLAS
CUENTO DEL VIEJO Y DE LA VIEJA
DEL AMOR
DEL IMAGINERO
DE LO QUI HAIGA
3
DERIVACIÓN TIMBERA
DESENCUENTRO IV
DE SOL A SOL
DESTINO
DOLORES
EL APARECIDO
EL AQUÍ Y EL ALLÁ
ELLA ES ASÍ
EL PAJARO COBRADOR
EL PAJARO SIBILANTE
EL PALPITO
EL PANTASMA
EL POLLERUDO
EL TIEMPO
EL VIAJERO NUESTRO
EL VINO TRISTE
EN AQUELLA MESITA
ESA FOTO
ESCUELA PRIMARIA
ES LINDO
EXTRAÑAMIENTO
FATALIDÁ
FLORES
GLORIA EFÍMERA
GUANACO RELINCHO
HACER EL NO HACER
IDEOLOGíAS Y TRAMPAS
4
INVIERNO
JODERSE
JUEGO DE FOTOS
LA BUSCA
LA CALLE DE LOS ENAMORADOS
LA CREATIVIDAD
LA CRUZ DE PALO
LA HERIDA MÁS MORTAL
LA LLUVIA ESTÁ LAVANDO
LA MEDECINA
LA PALABRA ÚNICA
LA PARED PARLANTE
LAS CARTAS DESCARTADAS, V
LE DIGO A UN GRAN POETA
LEJANÍAS
L’ENVIDIA
LO DIVINO
LO INESCRUTABLE
LO QUE SOBRA ZOZOBRA
LOQUITO DE AMOR
LOS BUSCAHUELLA
LOS GATOS DE SCHOPENHAUER
LOS “MUCHACHOS”
LOS RECIEN CASADOS
MAULLIDO
MI ACTOR GRATUITO
MI ANCIANO HIJO
5
MINERO RIQUELME
MIRADA AL ABISMO
MISTERIO
MUDAR
NACIMIENTO DE LA TONADA CUYANA
NADIE SCAPA
NOCTURNIDADES
OH ESE BAR
PAISAJE URBANO
PÁJARO LLAMADOR
PALABRAS TENDIDAS
PARADOJA
PARAR LA OREJA
PERSEGUIMIENTO NOCTURNO
¿PIEDRA LIBRE?
PIRQUINEROS
POETAS
PLOINIZAVIÓN
POLLITO DIFERENTE
¿QUÉ PASÓ?
QUEMAZÓN
RECUPERACIÓN DE LA VISTA
REFERENCIAS
RESTOS
RESTOS HUMANOS
RIÑA DE GALLOS
ROMPECABEZAS
6
SENDEREAR
SILENCIO
SIN SALVACION
SISIEGUESÉ ON JORGE
SOBRE LA RUTA DEL ORO
SOLILOQUIAR
SU VIAJE
TAL CUAL
TANTEO A OSCURAS
TE QUIE
TIEMPOS BRAVOS
TRANSMUTACIÓN DEL ORO
TRAS LA LLAVE
TRATAMIENTO DE LA GRIPE
TREGUA
ÚLTIMA APUESTA
VENTURA
VIDRIO MOLIDO
VISITA VEGETAL

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2

Estaban los martingaleros a puerta cerrada


estrujándose las imaginaciones.
Después de fabricar extracto de nicotina
como para fumigar una hectárea
idearon un juego aparentemente hermoso.

Corrieron al casino a probar el invento


creyendo que tomaban a Dios de la barba,
e inmediatamente fueron ejecutados en la horca.

Pero los martingaleros siempre hacen crisálida


y reaparecen con otra teoría.
Es excelente eso ya que de tal manera
se mantienen las fábulas de Lin Lin, El Dorado,
la Ciudad de los Césares,
Trapalanda y tierras adyacentes.

Entonces déjenlos,
no los echen de las mesas,
son útiles en fabricar lejanos países.

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11

Estotro argonauta caminaba mortuorio


en el amanecer.
Trasudando desgracia fue al café y miró,
no vio a ningún amigo y volvió a la calle.
Le faltó oyente.

Es que hubiera querido expresar en un vómito:


He perdido en el juego el sueldo de un mes.

Levantó las solapas y preguntó al viento


si había pasaje, aunque no sabía a dónde,
o una llave: No hombre porque faltan
las puertas de las casas; aunque tampoco hay casas
ni argumento ni nada.

Es ver esa tormenta cuando aparece el día.

Automáticamente se dirige al trabajo


y allí excava un túnel con la máquina de escribir,
esconde la cabeza y le sobresale
con argumentos tristes.

Le sobreviene un síncope.

Muerto ya el argonauta nada termina ahí:


la ruleta avanza dentro de él, impertérrita,
y lo obliga a perder eternamente.

9
15

En Baden Baden e en Wiesbaden,


donde amó la ruleta Dostoievsky,
ahí estuve en mil ochocientos sesenta y pico.
Aún lo veo al ingenuo de Fedor
perder hasta el pasaje de vuelta a Rusia
y me veo a mí mismo, ilusionado,
perseguir infames mariposas.
Es que vengo haciendo en muchas partes
vida de iluso,
soñando con aves del paraíso
y perdiendo las plumas.
Sin duda que el eximio novelista,
jugador extremoso,
seguirá todavía en Baden Baden o en Wiesbaden
(tal como lo dejé)
luchando a pie juntillas contra los numerosos
caprichos de la suerte. Por eso le remito este mensaje hoy
para que venga a ver mi última martingala,
tan bonita,
que si no anda inventaré otra.
Vendrá por descontado el amigo Fedor
a que juguemos juntos, porque le gustaba mucho
colgarse en los precipicios y sacar la lengua.

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17

Véanlo en su elemento Es que sufre y le gusta


expirar en el juego atrevido.
Déjenlo que asista a sus nocturnas muertes,
nadie afecte
su libertad entendida como herirse.

Nadie toque
su libertad ni siquiera
con la hoja de un lirio. Es lógico
que todos lo miren con reprobación
pero hay que dejarlo que se desfleme y exude
los líquidos de su imaginación excesiva

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19

Éste era un señor que fue al casino


por un whisky o dos, mirar mujeres,
jugar nunca, expresó:
pero a modo de broma ya está,
puso una ficha al 5 y se le dio
desgraciadamente.

De ahí para adelante es la historia de siempre.


Hasta abunda tanto el desengaño
que una noche fatal
el numerito aquel se le negó muchísimas veces.

Entonces ha salido apurado a la calle,


seco de solemnidad,
y dirigiéndose al parque elige un árbol,
prefiere no sé qué rama y fallece.

Sin duda que al árbol se le desprendió una lágrima;


pero allá en el casino, cuando se enteraron,
a nadie se le movió una hoja.

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20

Lo comprendo señor, deme la mano,


por aquí es la salida, lo acompaño a la calle.
Usted quería, claro, llevar pan a sus hijos
y la casualidad no concurrió a la cita.

Quería lucir una sonrisa hermosa o véanme,


soy tremendo,
y en cambio ha salido hediendo a caca.

Jadee nomás jadee,


póngase las manos en la cabeza para gritar: horrendo,
toy muerto;
pero si alguien le diera ya dinero
seguro correría a jugarlo.

Usted no es de salvarse porque falta


a la palabra empeñada, empezando
que no tiene salida y es mejor
vaya escribiendo su epitafio:
“Aquí descansa un tonto que murió de frío
pero nunca dejó de desabrigarse”.

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30

Cierto dolor andaba yo el parque


cuando salió del lago nocturnal
una figura verde,
grande así un cocodrilo en forma sanguijuela,
cabeza aparatosa de mujer.

Decime donde está la puerta, miera,


le grité con un odio concentrado,
dame la llave para que intente
aunque no sepa qué.

Le grité con el labio arremangado


enseñando los dientes
cuando la mala suerte me había desfigurado
arrancándome grandes pedazos de piel.

Y la quimera contestó así:


Yo no sé de la puerta de salida
ni de nada que vengan a pedir,
lo único que hago es invitarlos a jugar.

Y volvió a echarse al lago, deforme y pegajosa,


exhalando un perfume de jazmines y rosas,
lo que la hizo todavía más horrible.

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32

De un gran jugador que armó su vida en el aire


no digáis que ha sido estupidez.
Más bien hay que mirarlo filosóficamente:
los pájaros comen en las manos de Dios
y él los estruja para que otros vuelvan.

De un ciego jugador que a guisa de bastón


adelantó las fichas pretendiendo llegar,
digáis nada,
calláos si su sangre salpicó la pared:
los murciélagos aprendieron a barajar el sonido
a costa de muertes.

Si un muchacho habita en la puerta del casino


empujadlo para que entre,
seguro necesita ir al foro de los demonios
a discutir su tesis.

Que necesita ir un largo viaje


y le pide a Colón ser el grumete;
pero como ello no existe
querrá que la tercera se le dé ocho veces,
los números vecinos siempre
y el colorado mientras viva.

Nadie lo toque mientras exprime


el limón de su corazón en las baldosas del regreso.
Nadie le diga que1 tiemblo por él
acechándolo desde un portal tenebroso,
porque fui, mejor dicho él es mi hijo,
algo de mí mismo que dejé en el tapete,
ho juventud.

15
34

Pálida, doblemente triste,


acedo el salivar, perro el aliento,
así estaba ella entre los que ya no apuestan
e integran la fila de los cadáveres.

Hasta fingía una mirada inocente


mientras exhibía en el pecho la histórica
puñalada que acababan de inferirle.

Pronunció una mirada hacia mí


en demanda de salvación,
de modo que la tomé de un brazo
y hasta la puerta
la acompañé caballeroso.

No pude ir más allá con mi ternura


pues tuve que volverme diligente
para seguir cavando mi propia fosa.

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36

Apareció transido una mañana


cuando me levantaba para ir a la escuela.
Observé tras los vidrios que dudaba
si entrar a casa o no. Era mi padre.

De sobretodo largo arrugado


y barba en crecida. Va y le abre
mi madre. Nos sentamos
a desayunar y ni agrega esta boca es mía.

Ven que revea ese mazo, papaíto,


tu mano en cucharita temblorosa al café,
la falta de seguridad en los ojos,
y el sol que apareció, no obstante
habías perdido todo
según supe después.

Nunca más ocurrió y prestamente


dijiste cuidadito hijo mío,
el juego es un abrojo que se te prende
hasta dejarte desnudo.

Y desde entonces su ausencia


de sobretodo fúnebre vigila
en la puerta de todos los casinos y timbas
para que yo no entre;
pero entro no más y a la salida
digo tenés razón viejito, perdóname.

17
ABUELA MATILDE

Venía de sus costumbres eso de que los niños


en cosas útiles, nada
de estar de balde, jugar si, pero oportunamente

mi abuela en madrugar trajines y ropa


coser ir y venir.
Mis padres traer pan a la casa.

En la orilla de la calle empedrada


a veo mirar si vengo de la escuela.
Entra conmigo, vamos a comer,
sigue en sus tareas.

No, no me de esa moneda abuela, no.


Pero démela,
voy a ir al almacén de doña Ana
a comprar un bollito.
(Ella no se da cuenta que esta muerta)

18
A DORMIR

Aquí regreso tarde y totalmente


Ain más una nostalgia indefinida
porque ni siquiera duele. Es sueño.
Sueño porque estuve mirando y me cansé,
el mundo se me hizo aburrido.

La verdá es tarde ya para lo de antes.


Los pájaros no están, el agua
no canta como allá en el oeste
en los arroyos que bajaban del cielo.

Se ha puesto mi mano a escribir esto


y dejémosla,
ella quiere hablar del otro sueño,
decir algún acercamiento
a lo continuamente distante.
Buenas noches.

19
AL ARRIERO DANIEL GONZÁLEZ

Allá en Los Paramillos del Tontal su toro


pecho en la soledad
bajando malherido tropezaba en el aire,
se caía, cayó nomás.
Se le cortó la vida por lo más delgado de la tarde.
Pidió al viento la guitarra, y con la orilla del poncho
punteaba el último estilo cuando un enjambre de estrellas
se asentó en la rama seca de sus pupilas. Cantaba:
Ya el hombre se hizo tierra, déjenlo en Los Paramillos;
la tropa de sus recuerdos volvió a los pagos de nadie.
Déjenlo en Los Paramillos, póngase otro sus espuelas.
Para que siga rodando su voz en los pedregales.
Tres veces alzó la taba del sol con la mano muerta
y la clavó en el poniente,
suertudo, pues les juntó las cabezas a los jotes.
Tres veces la Cruz del Sur se le paseó por la frente
hasta que lo halló un pastor y bajó con la noticia.
En el boliche, en largas averiguaciones de vino
pasó a flote su vida como tronco en el río.
Un triste le puso música, otro idas y venidas,
otro unos tallos de albahaca en perdidos carnavales.
Después lo fueron dejando solito en Los Paramillos.
Y allá anda, entra y sale de las neblinas. Y como solo es arriero, y yo poeta,
dicen,
le entrego esta yeguada de palabras
rumbo a los pastaderos del olvido.

20
A MI AMIGO “EL CHONGO”

Porque no hiciste más que tropezar


y con la mirada esa de mirar imposibles ir,
ojos alerta, brazos extendidos
en olímpico ademán hacia
lo que no estaba.

Porque soñabas martingalas famosas


las con ruedas cuadradas
¿y así a dónde ir? El juego
¿nos respetaría? Tu sistema
fatalmente se enterró en los desiertos
del "no va más".
Es por eso que hoy paso el plumero
sobre la nuestra aquella vida hermosa,
desempolvar noches, recordarnos, recordarte.
Es que fuimos hermanos en la búsqueda seca,
sacábamos el pasaje hacia
y volvíamos exentos de todo.
Y con cara larga en la calle nos decíamos
¿qué pasó?

Y para que esto hablar si nada


queda excepto yo aquí ¡eh!,
para desempolvar tus huesos con esta canción
¿fúnebre? sí,
por todos los caídos en el laberinto ciego.

Chongo, chongo ¿qué más


hubiéramos podido hacer?
Preguntémosle al pterodáctilo,
ese reptil de los pantanos
que hace millones de años aprendió a volar.

21
AMIGO ÍNTIMO

Era noche de viento anoche cuando


desvelado oí al gato amigo, el perdido,
llamándome.
Su quejumbre apagada oí e el impulso
tuve de abrir todas las puertas a recibirlo.

Veinte días ya,


y si no lo mató un perro viene ahí.
Salte de la cama y corrí a la ventana
ver si lo veía y hacerlo entrar
acariciarlo darle comida. Sucio, flaco
estaría después e tanta ausencia.

Entonces otra vez oí el llamado;


pero mi di cuenta no era el gato,
era una persiana que con el viento hacía
tal quejumbre.

Cerré la ventana.
Fui a mirarme al espejo ver qué cara
le queda a uno después de desilusionarse.
Y en esas vecindades de viento engañador
y ladridos nocturnos
volví a la cama a no poder dormir. Acaso
¿esto es mucho decir sobre la ausencia de un gato?

22
ANIVERSARIO

Estás igual, yo no
la vejez a vos. Estás
como cuando en el banco del patio
unidas las manos para no soltar estábamos
lo poco restante de estar juntos.
Ahora en mí verás nocturnidades de naipe,
vino humoso y caminos cortados, soledades
propias de haberte ido.
Alguna mariposa de recuerdo cruza
por mi frente y miro adonde estuvimos.
Lo que el tiempo hizo y deshizo,
lo que esperábamos y no.
En ese banco del patio en las noches ahora
Hay una sombra detrás,
ojos abiertos de un dolor inefable.

23
ANTE LA INMENSIDAD

Fue alguna de esas noches en que miraba cielo


en lejanías sobre campo oscuro y vi
cruzárseme un relámpago lejano. Fue tal
como ver chispear una idea
en el umbral de otro mundo.

Es como si en el fondo del desierto hubiera


querido hacerse luz una verdad pero
pasó fugaz y quedé a oscuras.

Parece que la inmensidad


quiere decirme un secreto y al ver
que todavía falta mucho en mí
queda muda.

24
A OTRA COSA

¿Pongámonos bien la vida


que nos pusimos del revés?
En vez de alimentar historias de plomo
digamos cosas fáciles.

En vez de hacer de perro del hortelano,


o llorar a la luna porque no nos quieren,
echemos pájaros en el jardín de las preciosidades.

Probemos saludar a desconocidos


a ver si aparece el amor,
pues qué delgado está el mundo,
qué pálido, y necesita apoyo.

Aventa una palabra uno y afecta al tiempo futuro;


por eso hay que hablar con cuidado
y sonreír más.

Pogámonos bien la vida a ver qué pasa,


pues así como estamos se han desequilibrado
los bancos de las plazas
y si no intervenimos
¿a dónde va a ir la gente a tomar aire?

25
A OTRO HABLAR

¿Y qué puedo decir con la lengua trabada?:


esto, y la sombra piso,
palabras huecas alzo, tomo
de la cola de un ratón y lo suelto,
no es lo que busco.

Ando a ver en qué ando, qué saber,


hallar mi centro fijo, un rastro, un carozo;
me respiro y no.

Una mujer ayer su cabellera puso,


venda en mis ojos;
pero no dejé de buscar lejanías.

Quiero decir hermosas, no razones,


palabras como hombres pétalos y estrellas,
seudópodos de mí hacia lo inaprensible

Ando andando estas averiguaciones


a ver si se me desata la lengua.

26
APLAUSOS

Fui lejos tanto como nunca


y desperté a media noche asustao
por el encuentro que tuve con los monos.
Sí porque no deja de ser preocupante
soñar estar conversando mano a mano
con tales antecesores.

Ahí estábamos en comer bananas


y el jefe de la tribu me preguntaba
por qué me había metido en pensamientos vanos
como a dónde vamos y de dónde venimos.
Tranquilizate hijo, me dijo,
soy el padre de los humanos que andan perdidos
como vos.

La tribu lo aplaudió y él se paseaba


sacando pecho y mirando a todos
sobradoramente.

En eso me desperté,
di otra vuelta en la cama y pensativo
dije para mis adentros: Te agradezco, mono,
pero ahora te aconsejo yo,
los aplausos al jefe son peligrosos.

27
APRIETE

Atiéndanme a esto que les digo aunque


antes ya lo dije, pero
sean buenos porque necesito
compañía neste asunto.

Que otra vez fui a dormir a campo abierto


y al despertarme al rato veo
al cielo echado sobre mí.
La Cruz del Sur clavándome el pecho,
las Tres Marías ciñéndome la frente y
un lucero espantoso apretándome la garganta.

E me exigían hablara que qué relación


tenía con sus esplendores,
que si sentía la inmensidá en mí,
la presión del Universo, dijera algo.

Cerré ojos y estuve desvelado


pensando que les decir qué
si no sabía nada de nada. Pero musité:
Señoras estrellas yo soy un humilde
buscador de piedras que vine a la montaña
y soy inorante de vuestras grandiosidades.

28
A SALVARSE

Dame una mano viento, porque estoy afónico,


voy a pedirte a voz en cuello
para porque si alguien oye venga
a socorrerme ya que estoy perdido
en desconocido desierto.
Es que no asumo lo incomprensible
d’estar cada uno acá sin más que él mismo.
Y por más que pienso no me avengo
a esta rareza de en solitariamente
matar el tiempo.
Cierto que hablo muy ronco
por tanto llamar a gritos sin eco,
y ahora tengo que pedirte ayuda, viento,
para lo que tanto necesito.
Dame una mano entonces el asunto
no es solamente mío, es de muchos
los que aquí nos desgañitamos
buscando compañía esencial y claro
nos ponemos mudos de tanto llamar
y nadie escucha.

29
A SARMIENTO

Corazón de gran puerto cabeza de atalaya


quisieras de la estatua hoy bajarte,
estar entre nosotros poner el hombro ver
si hacer andar lo que no anda.
Y esos niños ahí bajo tus alas ¿qué? Ah,
Estudian futuro

Don Domingo Faustino es, se llama;


pero aquí los antiguos suponían
que estaba mal de la cabeza lo que hablaba
de escuela , minería, el gusano de seda
y pan para todos, el que todavía no alcanza.

El viento nuestro fuerte fue su guía.


Así corrió este genio desvelado
alumbrándose a velas para leer
mucho de lo que hizo.

Es que sacó de su ciudad de adobe


no se qué empuje ir y fue a otros países,
chapucero de idiomas, a traer
algo de lo que faltaba.

Nadie podrá sacarte ni siquiera una


hoja del laurel que te adorna la calva, nadie
podrá atajar los palos que diste merecidos

Y me despido ya con el mayor respeto.


Gracias don Sarmiento,
deseo que continúe con buena salú

30
ATISBOS

Veces me alejo caminando lejos


en divergencia de mis propios pasos.
¿Busco lo perdido hace miles de años?

Un hombre oscuro pervive, late


como crisálida o un algo
que pide abrir alas en mí. Siento
que desde la penumbra me empuja pan que regrese
¿a dónde?
De modo que divago y fluctúo
en la ciudad bullicio y abatido
me derrumbo en los bancos de las plazas,
espero no sé qué.

El hombre misterioso se aproxima, intenta


religarme a su mundo indefinido pero
no doy chispa. no accedo
a su fervor de vida más allá de todo.
La vislumbre de Eso me perturba.
Hombre oculto no insistas,
ya es demasiado tarde, no puedo
volver a donde nunca estuve.

31
BASAMENTO CRISTALINO

El huerto estará alzado en flores

Toy escarbándome al lado de los ojos


profundas arrugas e izar abejas,
grillos principales donde metía mano
en agarrar el amor con pasto y todo.

El sauce con las hojitas puestas.

Para bajar limones, con una caña enhiesta


fui ayudarle y caímos los dos,
pos limones
a unos trébolos puestos como Dios quería
para unificarnos primaveralmente.

Esa fue la muchachaque me hizo hombre,


me pintó el bigote y para terminar bien
estuvo trabajando en mí de noche
que amanecía con las rodillas verdes.

De repente el otoño golpeó manos, voló


mi pajarito a árboles diferentes.

Y al caer de las hojas ya estaba en el colegio


a patinar tiza escalofriantemente;
pero no puedo escribir nada bueno.
Nada como con verde cuando me apuntaba el bigote
pude aislar en el pizarrón.

32
BELLEZA TOTAL

Ahora embelleciéndome se me desaparecen


arrugas de recuerdos, el dolor
de cuando agarrás ortiga
creyendo es albahaca de carnaval.

Felicítenme
que se está en mí un vacío llegando un
atisbo de soledad donde
no hay ganancia ni pérdida.

Para ir a ninguna parte


voy a salir por encima del laberinto, es
saltar desde aquí hacia ir
acercándome a todo.

Que se me están retirando las ilusiones


de alquilar balcones y aullar ante la luna
reclamos de amor. Entonces
sigan ustedes y hagan sus apuestas,
yo me retiro porque la belleza
viene pisándome los talones,
ella apagará la luz y dormiremos juntos.

33
BOLICHE

Esperando a su huérfano en la ruta sombría


Alguna de vacía silla totora está.
Mugre de viejos días ensucia las paredes,
las moscas se pegan a los vasos.

Sale afuera diez pasos el vino y refermenta


junto a la acequia orina y yerbamota.

Un uú de paloma callejonera impulsa


la brisa en los poemas últimos del verano.
Cuatro flacos atados a la vara dormitan
y cabizbajos
sueñan que los pialan con pasto.

Por cuestiones de alcohol llega a veces la muerte,


ese “bicho que pica sin remedio en botica”.
Veces sale un borracho y explica,
lo inexplicable
con un grito en la noche.

34
CAFÉ PEDANTESCO

Nos encontramos en la calle,


dijo vamos a un café y hablamos largo.
Allá empezó con esto y lo otro...
y haciéndose el agrandao
habló hasta por los codos de nada.

Se refirió al filósofo Kant


como si fuera un can callejero
digno de pegarle una patada.
No le fue mejor a Platón:
lo comparó con un plato grande
vacío de verdades.

Su verborragia entró en la horticultura


y se fue por el lao de los tomates
como si a mí un rábano me importara.

Hizo un breve silencio para mirarme ufano


como diciendo ¿viste todo lo que sé yo?
Se limpió la boca con el dorso de la mano,
encaró por el lao de la política
y ahí fue cuando consulté mi reló y
levantando los ojos al cielo dije adiós.

35
CAMBIO DE DOMICILIO

Fui a visitarte a la casa donde no estás


y es habitada hoy por fantasmas.
Salió a recibirme una señora pálida
diciéndome que me había equivocado de piso,
que tú vives hoy solamente en mi cabeza.

Abrí ojos en vista de tamaña realidad


como es tu presencia en mis pensamientos
y contesté perdón, no me había dado cuenta.

De modo que insisto y te visito


puntualmente ahora en los insomnios.
Te obsequio flores; pero me da tristeza
que estés así, tan puesta
exclusivamente en mi imaginación.

36
CAMINOS QUEMADOS

Eran Alfredo y varios, como sea.


llamar el horizonte, cariciar los caminos.
Un barcito chiquito con dos ruedas de vino
traca trac en la noche viajero a las estrellas.

Picaban los amigos aceitunas y queso,


y al empezar callaban. Inconsolablemente
daban vuelta las copas relojes de arena.

Sombra de no sé quién, de Allan Poe o Rimbau.


un poeta entre ellos, escribiente maldito,
levantaba en la mesa una orquídea envinada
y después la guardaba en silencios divinos.

Conversaban oscuros de una lucha impotente,


fruta verde en las ramas del arte,
pensativos.
Hablaban de negocios que jamás harían.
Atropellaban el mundo sin moverse.

Y así hasta que la fruta se pudrió en las ramas


la ceniza les puso huevos en las sienes.
Y un día con la ausencia de Alfredo, tan pesada,
se quebró en la distancia el eje del barcito.

37
CAMPO MUERTO

Me paro neste hocico de cerro,


nestas piedras o desabrigada altura
on pega el viento y diganme.
¿dónde se han ustedes
escondido que no asoman cabeza?
¿queda alguien aquí?

Hablen, o por lo menos sinceramente


digan algo de por qué
no vienen a saludarme como ayer,
a ofrecerme casa o perro que me ladre.

Están en mudamente ustedes e el campo


no quiere reconocerme. Pregunto:
¿Hay alguno que me alcance un mate?

Vengo después de una punta de años


y lógicamente ustedes se han hecho ausencia,
no se dejan ver porque así es la vida, luego
voy a pegar la vuelta por donde vine pero
para definitivamente.

38
CAMPOS DE LA DIFUNTA

Otra vez ando el campo este seco


de retamos jarillas e írseme la tarde
en lo que es ver,
sin más estar que en mis ojos la yerma
extensión del desierto sanjuanino.

Sesga un pájaro desde y va a


lo mismo siempre lento a lo mismo vuela
como si no se moviera y se apaga.
El cielo enciende alguna estrella sobre
los jarillales ya oscurecidos.

Monte achaparrado donde ha muerto


y vive la Difunta Correa.
Y es su hijo es quien llora
en tanta soledad viento trío.
Y ese es mi estar aquí en ‘l inmenso
campo santo de ella, bravía sed a donde vine para
en lo que me es ver sentir,
tras el pájaro huyente del día
la unión con la Madre.

39
CANTO DEL YERNO PASMADO

Aparecí querube desplatado


con la camisa hilachas en el cuello.
Casi ronco de amor: ¿Está Elvirita?
¡Fuego! Gritaron sus padres.

Mi sangre manchó cinco baldosas.

Me alejé livianito, por encima;


canté por la nariz como sólo se llora
cuando falta la guita para encordar la guitarra.

Después me asesinaron nuevamente


para que estuviera más muerto.
Después en la garganta me brotó una rama de sauce.

Ella está pobrecita gorda como una vaca,


pero si se hubiera casado conmigo estaría flaca
por tanto ejercicio para cazar mariposas.

40
CARRERA DE PASTAS CON ANTORCHA

Ayer de los ayerescuando corría tullido detrás de una mujer,


cuando no podía andar bien, digo
cuando estaba mal parado ella
ocurrió el traspaso de la antorcha.

Frente a frente sentados nuna confitería


la hermosa me decía este es el final de etapa
y empujábame para que despejara el camino.

Me sostenía yo no sé cómo
para no caer de la silla, era víctima
de un amor deportivo.

Entonces intervino un ángel bueno


ojos azules hombre
que antotra mesa estaba y acudió a reemplazarme.

Sí, porque se miraba con ella


por encima de mi hombro y me di cuenta
de todo lo que me di cuenta. Chau dije.

Y al angelote bueno de azules ojitos


le pasé la antorcha ardiente para que,
como le tocaba a él entrar en carrera,
se quemara los dedos igual que yo.

41
CASA DESHABITADA

Aquí estoy en el alma de la vieja cocina,


el otoño es un cuadro luminoso en la puerta,
ante azules montañas vuelan lentas ibiñas
Es me llevó la vida andar campo, caminos
y vine hoy a ver la endenantes
casa amiga onde estuve y tuve
enamoramiento grande que todavía
alla en la lejanía se ve la polvareda
de cuando tuve que salir huyendo
en un destartalado ómnibus
rumbo a las añoranzas.

42
CASCARA GRIS

Actúo hora como otro no el prolijo


hacedor de entuertos no
el jugador perdidoso en todo el postrero
orejón del tarro el niño
meado por los perros. Tampoco
el jugador masoquista. Me escondo,
soy el tapado, el otro, claro es lógico
ustedes no vean en mí ningún cambio.
Es que busco e nadie me ubique
como distinto en reuniones vuestras
por eso exhibo
una cáscara de costumbres añejas.
Mientras,
vos ante mí queate quieto
no podés ayudarme, no he caerme
ni o podrías empujarme a un pozo
pues no es con ustedes mi asunto, es
con el horizonte que tengo clavado aquí,
en el entrecejo.

43
CASO DE ATAR

¿Es lógico decirme


que no hay que enamorarse de la mujer del prójimo?
¿Acaso el corazón entiende de taparse ojos,
cerrar boca y tragarse tu nombre?

¿Acaso es tarde para que se me, en los dedos,


un ansia de acariciarte exista?
Muerto
he de sacar la mano todavía al viento
para sembrar lo que me abunda.

¿Acaso vas a impedirme el gesto


de llamar al amor en tu oscura calle?
Conserva vos lo tuyo, tus costumbres, tu nido;
yo andaré como quiera. Suelto, violín de un grillo,
al buscarte a vos
amo a la hembra inmensa que es la vida.

44
CATITERO
Este oficio de suerte milagrera vendo catitas;
voces de pecho, adentro de mis nidos,
lengua bola nomás, pájaros verdes
que nunca cantarán como es debido
precisamente porque son catitas.
Es que no salen desde el pecho afuera
como deben salir por el oído
sino que se me atoran y se niegan,
andan entusiasmadas por el cielo
del paladar y mueren en saliva.
Nombres de aquí nomás de la otra esquina
que no alcanzan verdad extraterrena;
algo que iba a decir y se me olvida
como un golpe de plumas en el suelo.
Aves brutas serán y empedernidas
en bulla verde hasta trabar la lengua,
una ilusión de canto diferente
que se queda en arena.
Este oficio, señor de catitero
por aspirar palabra luminosa
por querer recogerla desde abajo
y presentarla arriba de otro modo.
Díganme cuándo, recibo el eco
díganme cuándo aprenderán mis pájaros;
o es que falta poco y viene el día
en que se libren de la vieja jaula.
Soy catitero por la calle larga
Voy traqueteando la prisión del canto.

45
CAZA FURTIVA

Aguaiten:
la poesía se deja ver cuando gusta y uno la alcanza si le alcanza el salto.
Entonces
cada uno cante lo suyo
en la rama que se le cante. Intente
lo mucho a nombrar y escaso,
lo necesario y difícil. Escarben
debajo de las cáscaras busquen
la palabra única.
Búsquenla, mejor dicho espérenla;
y aunque cierto es vano decir a otro cómo
hay que caminar,
les digo aquí un modo de cazar gorjeos
de pájaros emisarios, pero es obvio
que si no naciste con dedos de guitarrero
te es mejor tocar otros asuntos.
Tan cierto como reír o llorar
puesto si vos te estrujás el cerebelo
sale merdosidad,
esos palos de ciego que castigan de alivio
a oídos inocentes.
Me pasa
golpear tambores, meterme en berenjenales
y participar en festivales de chicharras.
Tarde nos arrepentimos, si acaso,
pero lo escrito queda escrito.
Es que aguaiten pues todo es acechar
hasta que una evidencia salga de su cueva y recién dar el salto, cazarla,
compartirla con los análogos
nuestros que viven en las cornisas gatos
hambrientos de infinito.
Y alegría festejos alegría
porque el cazador de palabras
vive para no matarlas.

46
CAZA NOCTURNA I

¿Cómo hago para dar el salto?


¿Pero de qué salto estoy hablando?
No sé, simplemente un salto, salir
desto de siempre donde no hallo
y sigo buscando.

Y ahora esperen pueda memorizar, ver


si explico algo de mis desvelos,
ver si encuentro
el mapa del tesoro, el carozo
deste asunto que me tiene absorbido.

El no poder explicarme cómo


da desorientación, pero sigo metido
nestas alturas de mis inquietudes
donde falta el aire y sin embargo existo.

47
CAZA NOCTURNA II

Aquí voy a investigar


lo que difícil sepan de qué hablo.
No obstante escribo sobre ir
hacia lejanamente,
escalar cumbres en acecho de si
encuentro lo que espero o
una vez más regrese muerto de frío.
Es que ando a los tumbos
tratando de armonizar
lo visible con lo invisible, digo
fabricar con la mente un despertador
de conciencia que avise
cuándo una imagen real sea chispa de futuro.
Les digo, ese fenómeno
es un esquivo animal que sólo se caza
cuando la flecha se dispara sola.

48
CAZA NOCTURNA IV

Alguno de ustedes, señalo al azar


porque no sé dónde está pero estará,
sin duda, con la boca abierta
esperando el resultado de esta búsqueda.

Escuchá pues a ver si me entendés,


(o si yo mismo me entiendo)
abrí bien laj orejas
por si se me sale una verdá de la lengua.

Sí, porque hay oscuridades muy oscuras


y hay que respetarlas, el intérprete
no serás vos sino el Ello,
un otro que te saca de dudas
si confiás ciegamente en él.

Y a ese no lo busqués hacia afuera


porque vive en vos mismo
y te va yudar cuando estés descuidao.
Porque así es esto un salto un tic
de la conciencia que cuando lo alvertiste
ya es recuerdo, pasa. Entonces
esperá a te lo diga dejá
de amasijarte la cabeza.

49
CERROS ABAJO

¿Qué te aflige hoy?


¿Qué te arruga las arrugas?
¿has visto algún mal modo en el aire?
Veo un murciélago en tu cabeza,
¿vas a espantarlo?

Bueno amigo me entero que ¡carajo!


lo esperado no anduvo.
Entiendo: el tiempo te castigó y la mujer deseada
en vez de incorporarte besos, cariciarte,
agarró distancia de vos

Y ahora no te alcanza la palabra


para decir las uvas están verdes sino
que quisieras morirte.

Y si gritaras eso hacia la Cordillera


los guanacos dispararían asustados;
y acaso algún amigo desos viejos allá,
levantaría las cejas incrédulo:¿Cómo
sos vos el mismo firme que ayer
buscaba oro nestas piedras? No –diría-, no
puede ser él tienen que ser
quejas del viento

50
CLAVO DE DOLOR

La amada lo agarró prolijamente,


sin animosidad pero con firmeza
y le clavó un clavo en la frente.
E Antonio salió a la calle
amarillento y verdoso, la cabeza
caída sobre el pecho y apretándole el hígado.

Es que un perro sarnoso y apaleado era. Bilis


le corría por la sangre. Vieras
qué espectáculo triste.

Álguienes le aconsejaron
que se desahogara o moriría y él anduvo
consultando a cuanta bruja en que sin resultado.

Entonces le ije yo sería bueno llorá,


aunque supongo para tanto escándalo
no te alcanzaría el agua del río.
Mas como Antonio se encogió de hombros me enojé
y con voz ronca y profunda como exigen los dramas
le espeté así: Sos el efecto de un adiós,
jodete

51
CONFIAR

Señor gato este blanco y negro este


que duerme a mi lado y suelta las patas
seguro de que no voy a incomodarlo. Descansa
como un trapo caído en el suelo
no vi más entrega como así un bebé
cerrar los ojos y dormir
ajeno a las traiciones del mundo
sí, porque la desconfianza lógica
entre nosotros los animales,
ver a este dormir tan feliz
me da la sensación expansiva
de que todos los seres deberíamos ser así.
E ante este sentir le agradezco
al cariñoso gato
porque por lo menos mientras lo veo dormir
me siento amoroso con todo el mundo.

52
CONTESTACIÓN

Aquí estoy contestando tu carta, muchacho,


donde me dices que lea tus poemas y opine.
Y sí, veo que andás buscando
ver si decís la palabra única, esa
que a veces te parece ´stá ahí nomás
y cuando vas a agarrarla se te ´scapa.

Leeré tus versos con fatiga


porque estoy en edá de descansar
y no voy a decirte mi parecer más
que sí joven, siga, siga
porque no quiero engañarte y vos creer
que mi experiencia vale.

Yo también busco la palabra única


y ando a los tropezones por agarrarla,
así que andamos en la misma búsqueda
y el que cree que sabe no sabe
más que saber va a a a a…
quién sabe dónde.

53
COSAS DEL CAFÉ

Resulta que me le una noche


en el café acerqué y pregunté
si me permitía compartir con él
ya que no ni una mesa libre había.

Dijo con la cabeza que sí.


Entonces pedí al mozo un cortado
y me senté nomás junto a ese
hombre muy mayor a quien conocía de vista.
Dije es fiero estar solo
por eso a ver si nos decimos algo.

Levantó cejas el veterano, parpadeó


y entré a hablar yo solamente.
Él mugía: ¿Ah? ¡Umm! ¡Desde luego!

Después hice silencio, pagué por ambos


y antes de retirarme dije: Disculpe señor
por haber hablado de bueyes perdidos.
Él mugió ¡Umm!

54
CUCHICHEO DE ESTRELLAS

¿Adonde voy? No sé si llegue


pero voy.
anduve recogiendo piedritas
a ver si alguna me decía, por fin,
que hallé oro y me volví rico y…
¿Qué vas a hacer ahora?

Y basta ya de esperanzas muertas,


ahora me dedico a escarbar en el papel
a ver si encuentro la palabra esa
que huye y se esconde,
se me atraganta en la mano
y justo antes de decirla
termina en nada.

Me pasa como allá en la montaña


cuando dormía a cielo abierto
y las estrellas cuchicheaban entre ellas:
Pobrecito,
dejará de buscar cuando se muera.

55
CUENTO DEL VIEJO Y DE LA VIEJA

Escúchenme, chitt,
son confidencias tardías:
Salió con el vestido blanco y le hicieron hijos,
volvió con el negro cuando la hicieron trapo.
Ahora pela papas y hamaca al nieto,
en eso está.

Pero si en ves de eso dijera que me quiere


yo mismo la tomaría por loca.

¿Es que no han dejado piedra sobre piedra aquí?


Pegada a la ventana fabrica pelucas
con lana de chimeneas
y me las aplica en escenarios de ayer.
Por mi parte, atento,
le envío claveles de florerías añejas.

Quise correr su calle en primavera


y tropecé.
Quiso venir a verme desde sus lejanías
y no pasó el ómnibus.

Hoy mueve con el pie la cuna del nieto,


pela papas
y con prolijidad única desteje posibilidades
ya que el agua florida no anina
dos veces bajo el mismo puente.

56
DEL AMOR

Mas quisiera un final algo florido


ya que el amor es poesía.
Para esto adhiero a una sabiduría antiquísima
Y suspiro:
Las abejas no saben por qué van a las flores
y las flores no saben por qué atraen a las abejas.
La palabra única (del libro "Tras la llave"):
¿Estoy quizá hablando de la nada
o del todo que es lo mismo?
¿Será eso el
silencio total ah? Me asustó:
¿buscar la palabra única será
instinto de muerte?

57
DEL IMAGINERO

Toy en construir muñequitos de palabras,


toy buscando mi obra esplendorosa;
pero éste me sale raquítico
y aquél con demasiada hojarasca;
algunos caminan con cierta elegancia
aunque es dudoso que lleguen muy lejos.
Me preocupo bastante como todo buen padre
pues quiero que mis hijos sean perfectos,
mas ellos andan como les da la gana
y la gente, claro, me culpa a mí.
Simplemente quiero verlos felices
y para eso tiro el barro sobre la mesa,
amaso, corto, saco, pongo
y finalmente siempre
falta.
Es difícil esto.

58
DE LO QUI HAIGA

Noches a esa fonda llegábamos varios y ¿qué


van a comer hoy? "Tráigame de lo qui haiga"
contestaba Rufino.
Después en sobremesa larga de vino
iba la conversa subiendo poco a poco
desde asuntos menores
a totalidades inmanejables.

Salíamos a la calle y agarraba


cada uno para irse. La noche
cerraba así. E otras veces
éramos invitados e íbamos a algún otro
lugar a no sé qué más.

Después fueron desapareciendo


amigos íntimos desos si falta uno está
el otro, pero finalmente
muy pocos van quedando y aparecen suplentes
los como para escasamente tener
a quien saludar.

Así pasa.
Y en llegando a topar en esta altura
con lo desconocido me pregunta la vida
¿qué vas a pedir vos?
Y como ayer en la fonda contestaba Rufino
digo yo "tráigame de lo qui haiga"

59
DERIVACIÓN TIMBERA

Mientras miro pasar el suceder vacío


cuando barajan y dan o doy cartas,
espero recordar si he visto
fugazmente un indicio.

¿Qué es eso? Darme cuenta, sentir-ver


lo buscado ¡ah! porque es posible
la comunicación con lo todavía no y es
recordar que he visto un relámpago.

¿Y esto a qué viene? Es


porque un filósofo dijo "la conciencia
es recuerdo" y me agrandé: Ahora en la timba
cuando jugamos al póker o al truco
le pregunto al aire qué cartas tiene el otro y,
¿y se gana? Puede,
cuando afloja el yo masoco
y te deja respirar un poco.

60
DESENCUENTRO IV

Caminó ella hacia allá,


cabeza erguida y a paso firme
dándole a él la espalda.

El viento a favor melena agitándosele


en despedida.
Y ahí también el hombre se dirigió
hacia allá, pero con rumbo opuesto.

Así harto se extinguen las uniones;


donde antes hubo dos queda nadie
y a menudo lágrimas en el suelo.

Mas cabe preguntarse ¿a dónde


está ese allá do se marcharon,
divergentes,
en busca de otro amor?

Esperen que estudie el mapa, ya contesto.


Aquí hay un territorio donde los veo
distanciados uno del otro y con la lengua afuera.
El terreno es sumamente áspero.
Y como soy comedido les grito intenten,
insistan, cuélguense de otra ilusión
y aunque vuelvan a sufrir angustia, ejercítense
hasta que aprendan a caer parados
como los gatos.

Y en ese pintarse del Poeta, nos pinta con sus palabras…

61
DE SOL A SOL

Volví a los campos en que lejos donde


viví de niño cuando ayer mi padre
y vi un niño solito frente a un rancho, estaba
sentado en una piedra.
Me acerqué temeroso de lejanía y dije
o pregunté algo, qué, su edad su nombre
y su mirada habló sólo silencio.
E iba yéndome cuando volví la cabeza
y ví que sobre el niño se venía un temporal
de palas y azadones, arados y herramientas
para ya hombre hacerlo
empezar con mujer hacia otra vez niño
sentado en una piedra y volver
de nuevo al hombre sol a sol
jirones la camisa el pantalón a ver
si aparece un qué en el horizonte pero
azadón pala y pico dolor luna.
Continué mi camino , regresé triste

62
DESTINO

Ayer cuando venía de no sé dónde


se me cruza mujer como otras veces y dice
salite
de andar entre los buscadores de no encontrar.

Fue triste que hermosa mujer esa me diera


tal consejo de madre, porque aunque es verdá
no puedo bedecerla pues me pasé la vida
en intentar lo desconocido y ahora
¿qué hago con la costumbre de no encontrar?

Di la espalda, cabeza
bajé y la bella consejera otra vez
se sintió defraudada.

¿Pero es que qué culpa tengo yo si


al revés de lo que opina tanta gente
me complace buscar lo que no encuentro?

63
DOLORES

Hora viene un dolor y se te encima


en las rodillas como un gato
y vos salí decirle pero insiste.
Y acaso se te sube a las costillas para
hacerte caminar con el chasis ladeado.

Son las consecuencias de vivir y la muerte


es el coronamiento de todo. Dicen
que con no hacerles caso los dolores
se retiran ofendidos y no vuelven.

Así se lo expliqué a una doña del barrio


y ella sí que se ofendió, dijo
usté habla porque no le duele
aquí y allá como a mí, pero espere
y también ha de lamentarse.

Así fue y al instante


sentí un fuerte dolor ¡Ay! y me toqué
por allá abajo. La vecina
desviando la mirada dijo: Que se mejore,
eso le pasa por hacerse el jovencito.

64
EL APARECIDO

Un niño muy antiguo digo un niño


con ropa muy de ayer me mira
desde una ventana, parece
como de diez años y no hace un gesto, observa.
Tiene seriedad de muerto
pero está vivo, está
¿cómo testigo de qué? ¿de mí?
¿o es que piensa soy el mismo él?
Desde su soledad, desde la incógnita
de su mirada inmóvil observa.
¿Qué estas haciendo ahí?
¿palpando la terrible unidad del tiempo?
¿las flores
que inocente de mí sostengo todavía
para que se sequen? ¿qué miras,
la escalera de huesos por donde llegué
a este juego de mi amor ciego?
Me siento en la cama,
enciendo la luz y él se apaga, vuelve
al nido de fantasmas donde habita
y a veces sale para ver qué pasa
a través de mí.

65
EL AQUÍ Y EL ALLÁ

Calles donde la gente deshoja,


en busca de frutos imaginarios,
el árbol de la vida.

Que pasado mañana mejorarán las cosas,


que ahora falta todavía un poco
mientras el nunca
acecha bajo cada baldosa.

E encima de las palabras


anida una esperanza muda cansada de esperar.

Los transeúntes caminamos


uno al lado del otro sin considerar
que vaya cada uno a donde crea ir,
unos antes y otros después todos
vamos hacia el mismo sitio.

Pero a la corta, ya,


ante si alguien pisa una baldosa floja
y al caer se lastima cabe decir
hay que fijarse bien por donde se camina.
Hay que cuidarse para no morir, pero
¿aunque todos vamos hacia el mismo allá?

66
EL GRILLO INTRUSO

En el jardín vi una rosa


y le dije: Preciosura,
es tu destino adornar un florero
pero ahí cuando te marchites
voy a tirarte a la basura.

La rosa contestó: Vos por fiero


sin pasar por el florero
vas a ir directamente a la basura.

E un grillo se metió a decir:


Perdón, ustedes no saben nada, todos,
fieros y bonitos
vamos a ir a parar al hoyo. Cri cri cri
me despido de ustedes hasta pronto.

67
ELLA ES ASÍ

Mi hermana Margarita es en extremo


cuidadosa,
anda mirando el suelo no sea
que inadvertidamente pise una hormiga.
Ciertos monjes de no sé dónde
caminan así
pero mi hermana lo hace por naturaleza.

Cuida la vida más allá de ella y suele


hablar bajito si un grillo namorado
canta en el jardín.
Y cuando va al campo trae alguna piedrita
que gracias yo encantado es hermosa digo.

Ahora quel tiempo se nos viene ciático,


cabizbajo y olvidadizo,
ayer salimos a la puerta de calle cuando
mirá mirá –dijo mi hermana- qué alegría,
los paraísos están floreciendo.
Ella es así.

68
EL PÁJARO COBRADOR

Busco hallar ver si un pajarólogo


m' explica qué pájaro es ese
que nun árbol del fondo de mi casa
canta fiero diciéndome págueme págueme págueme.

No lo he visto pero lo oigo


y me trae inquietú porque no sé,
se me ocurre ques de mal agüero
eso de que un bicho hable
como si fuera gente.

Mucho es atrevimiento de en mis propias barbas


decir eso de "págueme";
pero es mejor que no me asuste.
Pienso es una desobediencia del pájaro
pues alguna bruja
lo mandó a otro destino pero vino aquí
pensando era lo mismo cobrarle a uno u otro
ya que todos somos deudores de algo.

69
EL PAJARO SIBILANTE

Iré mañana al méico ver si me arregla


el asunto e loj moco que se me descuelgan
a la garganta y silban
pa que loj saque de ahí.

Caso curioso este del aire que


entra por la nariz
y al volver del pulmón
toca en la laringe una flauta triste.
Y cuando uste’ tose
no se libra de lo ahí.

O mejor dicho éste es un sibilante


pájaro cantor que desde adentro
anuncia mi involuntario retiro
de bares, viejos amigos
y últimas ilusiones.

Es horroroso
oir en la alta noche la voz fúnebre
dese pájaro burlesco que stá organizando,
al parecer,
mi despedida final con una rechifla.

70
EL PALPITO

Aquí voy a meterme nun asunto oscuro


Porque no queda otra que asumir
La inquietú del vacío.
Si lo pienso no vale porque esto
Llega de alivio, entra por la gatera
Del más allá de la cabeza, digo
Que no son ocurrencias propias.
Oscura oscuridá enfrento y mi mente debe silenciarse
Cuando pretenda recibir el eco
De la ajenidá, de la ajeno en mí,
Digo desencasillarme del archivo.
Porque ante dos posibilidades
Se trata de no opinar,
Dejar que hable la inmentalidá
Por conducto del pálpito.
Y este es como el hipo,
Cuando ha desaparecido
Sabemos que ha llegado.

71
EL PANTASMA

Justo andaba al tranquito del mocho mohino


helando camino entre Barreal y El Leoncito,
noche clarita,
cuando se me (en Las Piedras Pintadas)
susta el animal.
Era un bulto en blanco, alto a hombre,
que sale y ataja. Alto y más.
Tonce el macho salta de güella a juria y,
tropezando piedras, de herraduras saca chispas.
Que me caigo y no me caigo me sujeto,
miro p’ atrás y del pantasma ni señas.
Mejor así.
Esto ha sío ce mucho y todavía toy sustao.

72
EL POLLEDURO

Llegué de nochecita al Carmen Alto,


en el Tontal, mineral abandonado
desde hace muchísimos años.

Cuentan los mineros que ahí sale el Pollerudo,


un cura vela en mano,
cara blanca como pintada con cal.

Desensillé la mula, prendí fuego,


comí algo, hice cama con la montura
y cuando iba a dormirme oigo un ruido raro
¡Caramba!, lo veo al Polleduro.
No es para menos que se me helara el sebo.

Demás esta decir que el resto de la noche


estuve con loj ojos grandes así.
Y si se me hubiera otra vez aparecido
me esmayo. Ni sonso
voy a alojarme otra vez
en las propias barbas del polleduro

73
EL TIEMPO

Ya sé vuelvo a intentarlo.
voy a hablar del tiempo otra vez
y ustedes dirán cállate vas a repetir
meterte en dificultades.
Y a mí qué
porque si muchos ya escribieron sobre el tema
a mí un bledo me importa y lo intento
porque ningún genio de esos
entiende más que yo de los turnos de agua.
Del agua de riego, digo
cuando uno se dedica a regar la viña.
El tiempo es como en acequia el agua
pasa pero al mismo tiempo se queda.
Usted meta la mano y tóquela, está quietita
y sin embargo corre.
dispara pero no se ha ido, tóquela.
Después viene el celador ese que
maneja los turnos,
baja la compuerta y al cortar el riego
ahí se te acaba el mundo.
Pero claro yo estoy hablando
de lo que ustedes piensan que no entiendo
¿ Será porque se me inquieta la ignorancia?
Sea como sea, aquí dejo escrito
lo que supe del tiempo mientras regaba la viña

74
EL VIAJERO NUESTRO

A sus majestades no les viene a cuento


carabela fondeada en mis pupilas,
el viento izado, luego
en la foja mil del expediente un ítem
agregó: Puercas autoridades
¿podrido el huevo parado muero?
¿A la tierra incógnita
sin barbero que me la saque finaré?

Hoy es la hipocondría y mañana los callos.


de Isabel, las meninas
o misas en Sanlúcar de Barrameda.
Me lleve Judas.

Colón véngase mañana me han dicho ayer,


como si el ronco acento de los mares
no estuviera quemándome.

Y vivo en los mesones del Puerto de Palos


llorando mi suerte,
masticando el del horizonte,
pegándomelo en las pestañas.

De las postrimerías de la ilusión se arrastran


países de canela, demandan historia,
y vean a los reyes o plaga maldita:
juegan al ajedrez.

Con mocos no se compra la vela de mesana


ni el golfo de mi arribo con albricias.
Entrégame las joyas, imbécil,
me avergüenza la risa de los marineros.

Si cuestioné la forma de la tierra


no fue por chiste.
La gloria de mis ojos alumbrará el camino
Ya lo sé:
el fuego de lo desconocido se alimenta con mariposas.
75
76
EL VINO TRISTE

Agazapada casa m’ está sperando


en que vuelva a allá y voy ya voy
digo pero no voy sino me hundo
cada vez más en este bar.
(Tráigame lo de siempre.)

Casa qu’ en preguntarme insiste. No


sé respondo sólo hice allá
un adiós como decir tal vez, no sé.
¿Y qué pretendo aquí?
¿Salvarme del pasado cerme el sordo?
Late
la casa y acecha ver qué hago.

Sí, debo tener cuidado, hoy


estaba entre los aburridos aquí
y de repente hice un ademán así
como a tomar el ómnibus de vuelta a, y
lastimosamente derrame el vaso de vino.

Avergonzado
salí a la calle para como siempre
seguir quedándome.
Soy el desaparecido de allá.

77
EN AQUELLA MESITA

Aquí venían cuatro y queda ninguno,


en aquella mesita , señor,
ahí donde una mosca se pasea triste.
Aquí hace, bueno, no tan poco,
el vasito de vino y los amigos
la conversa la risa la voz alta
sobre lo que si no es cierto
vale para hacer tiempo.
Bueno muchachos esos que ya viejos
venían a hablar sobre jubilaciones
y últimamente de nada.
Hasta que de uno en uno
desaparecieron de aquella mesita
donde siempre se reunían
como si cumplieran horario. El tiempo los echó del bar
y quedó la nostalgia de aquella
mosca solitaria questá recordándolos

78
ESA FOTO

Callecita de un pueblo escondido


en un recodo de mí, allá
donde entró en el pasado lo que pasó
pero sigue estando en una foto.

Hay una fila de casas


achatadas bajo harto cielo.
No hay árboles ni gente pero al fondo
se ve un jinete yéndose.

Un jinete que no acaba de irse


y ahí está. Soy yo
como alejándome para no volver,
pero no avanzo porque la nostalgia
lo agarra de la cola al caballo
y lo tiene ahí, fijo, para que no me aleje.

Es nomás que me fui. Sí, ya sé,


la foto qu' estoy mirando
no quiere que me haya ido,
eso es todo

79
ESCUELA PRIMARIA

Es claro que la señorita dio la orden: Scudero


pase al frente, tome la almohadilla y borre.
- ¿Qué?
- Todo
lo escrito en su vida.
- ¿Paa qué?
- Para que no recuerde las apuestas perdidas.
- Pero es que también tuve ganancias.
- Scudero no sea gil,
esas también son pérdidas porque ya no existen,
se las llevó el viento zonda. Borre todo.

80
ES LINDO

Cristalino se ha vuelto y poco pasa el río.


Las golondrinas se han ido.
Las cortaderas mueven sus penachos.

Ya hasta veo amarillear los álamos


y en cuanto llegue a la cocina. la olla,
el mate después de tanto
maltratarse uno en el campo. Es lindo.

Si Ignacio habrá hecho lo que hacer,


porque a veces debido a la guitarra
olvida todo.

Yo he tenido llevar los animales,


andar por las fieruras en lo ventoso
y pregunto
si la María habrá tenido a luz, como le dicen,
y si fuera hombre mejor porque hay mucho
que andar aquí.

Y por cuánta la sed que traigo iré


a lo del Quilpa a vino y conversa.
Diré que me ha salido un toto bravo,
que he visto el rastro del león
y para qué hablar de avestruces y guanacos.

Es lindo.
Y que la casa te reciba con un pañuelito de humo.

81
EXTRAÑAMIENTO

Apareció nun árbol de la plaza, supe


no era paloma casera sino
venida del campo. Oí su canto salvaje:
kuúu ku ku kuúu.
Lamentábase, decía que
este mundo de la ciudá es confuso es
puro ruido.

Lloraba eso y tomé la palaba, dije


te asusta la ciudá y viniste
a compartir conmigo tu extrañamiento
pero no necesito ayuda gracias no
quiro escuchar conferiencias tristes.

La paloma voló seguramente


para no insistir con su lamento.
O sea: nun banco de la plaza quedé ntrinstecido
e iba kuúu ku ku kuúu runrunear yo también
pero tuve miedo
no fuera que algún transeúnte pudiera pensar
¿qué le pasa a este güevón?
Por eso es quedé pensativo, mudo, claro:
Allá en los lejos campos de mi querer
la soledá no andaba adentro de uno,
sino afuera y sin hacer ruido.

82
FATALIDÁ

Un hombre y una mujer


que andaban solitarios recorriendo mundo,
ver si amor se encontraron,
se asieron de las manos ir
a en común vivir por los siglos de los siglos.

Anduvieron juntos hasta cuando,


por un quítame allí ese cigarrillo,
optaron por añadirse a los que
siguen cada uno por su lado.

Bien.
Es perfecto así cuando ni en la cama
conseguían arreglar su desequilibrio.
Ntonces el hombre
agarró su ropa y ella la suya. Adiós.

¿Lo así resultó podría


haber sido diferente? No,
porque lo que pasa pasa y está registrado
desde antes
en el libro mayor de los destinos.

83
FLORES

Debo decir aquí tiene el ciruelo


pocas flores y pienso
es para los frutales un mal año, pero
el damasco va a más y el limonero
apunta a bonito.

La parra extiende pámpanos airosos


mientras el pomelo
anda viendo abundar.

Dejo la manguera y camino,


reflexiono: ¿Qué clase de frutos
podría dar mi vida hoy?

Ansioso pienso yo tendría


que empezar por regarme a mí mismo
con pensamientos exquisitos a ver
si florezco ídem.

Ando así por las nubes cuando


cabizbajamente pongo pies en la tierra,
vuelvo al riego y pienso realmente
para mí ya no hay flores,
como no sea allá
donde las ponen los parientes.

84
GLORIA EFÍMERA

Aquí estoy otra vez en una foto, fue


nuna masiva entrega de diplomas
donde me dieron uno por mérito supuesto
y en la foto aparezco entre dos mujeres,
una su mano en mi hombro y la otra
agarrándome el codo.

Son dos damas amigas que me asisten


no sea caiga de narices
antes de recibir la distinción.
Digo porque la espera fue excesiva.

Rara fotografía cuando estuve en esa


entrega de cartulinas para el recuerdo.
Y a pesar de tan bella custodia femenina
parecía yo uno a quien lo llevan preso.

Y hasta sepan ustedes que ya en noche alta


volvía galardonado por calle solitaria
cuando unos perros ladraron. Me asusté
y al volver la cabeza se me cayó de la calva
la corona de laureles.

No dije a mi escudero "ladran Sancho


señal que cabalgamos" sino que
me bajé del caballo
y llegué a mi casa a pie.

85
GUANACO RELINCHO

Paró pata en la cumbre reinadora


y miró por el tiempo de sus hembras;
copó al viento, le puso contraseñas
y lo volcó en las cuestas azulinas.

De cogote cruzado con las nubes estuvo,


antojo de ser luz, pegado al cielo.
Corazón de algo grande parecía
diminuto en la mano de una peña.

Del alto nacedero de sus ojos, la nieve


colgaba derritiéndose para formar los ríos;
loa pastos amarillos caían de su pecho
saltando las quebradas rumbo a las vegas verdes.

Y enhorquetó de pronto un eco en las orejas:


entre los farallones la piedritas movida.
Dio una vuelta en redondo, avizoró de frente
y así entró por el ojo de la carabina.

Lanzó un relincho azul, morado y negro;


le chispeó en el codillo abierto rosa;
sorprendido en secretos con su ángel
entró al revolcadero de la sombra.

Huyeron las guanacas por las crestas;


hilaron con su lana los abismos;
y la cumbre quedó sin corazón arriba,
como un grito en la nada, sólo piedra.

86
HACER EL NO HACER

Por ahí doy en la tecla


pero no soy yo el que la pega,
es un ser escondido en mí que actúa
sin que se me ocurra mover un dedo.
Soy el testigo nada más que de eso, o sea
estuve esperando sucediera
sin saber cuándo
y de repente la sorpresa me agarró de alivio.
El viejo Krishnamurti
creo que le llamó a eso “darse cuenta”:
quedarse uno con la boca abierta
ante repentina claridá.
Claro qu’ es lindo, y si te sucede a vos
no vayás a creerte que sos especial,
sos de aquí no más, común,
pero viste una chispa en su cielo oscuro.

87
IDEOLOGÍAS Y TRAMPAS

Dijiste que matarse por un ideal


es hermoso, bonito,
propio de la fe o acción heroica.
Tonces ahí stán los que se explotan
con una bomba que a la vez mata gente.
¿Es bonito?

Mariposa que vuela alto a,


es la utopía a
un país libre y hermoso cuya belleza
es que a ahí nunca se llega.

Pero si tu mente caza esa mariposa


y la diseca,
se te seca el corazón y ya no podés cantar.

Y aquí eso de los que capturan.


a inocentes para fosilizarlos,
los llevan al terreno mesozoico
y duras penas se desempioja uno.

Y en librase de eso veo a jóvenes que


hacen arcadas y no consiguen
botar el anzuelo. Sería bueno
un mano en la frente ponerles, ayudarlos
a que vomiten.

88
INVIERNO

En canto ella me soslayo miró


bajó la vista y yo también en cuanto
la miré bajé ojos.
Llegó el mozo e un vaso de vino pedí, ella
pidió no sé.
Entonces nos miramos, pero sin saludo,
como a distancia de tres mesas, mudos
como correspondía. ¿Y? Bueno,
para qué.
Tomé un trago y en cuanto
hacía frío de tiempo lógico
salí de haberla visto haciéndome el duro,
esforzándome para no renguear.

89
JODERSE

Anduve po allá por donde lejos


fue cuando adolescente adolecía
de falta de cariño y le dije a Ella
¿Querís venirte conmigo? Y ella me contestó:
So sonso ¿Te creís que la mazamorra se masca?

Me retiré ntonces agachadito


como perro la cola entre las patas.
Todavía ‘n esos años
se hablaba de la mazamorra,
maís blanco hecho pasta muy alimentoso.
Si fuera hoy,
la aquella muchacha hubiera dicho
andate a freír papas.

Cómo cambian los gustos culinarios


mucho cambian costumbres.
Nunca olvido
aquella negativa culinaria.
Escuela Primaria

Es claro que la señorita dio la orden: Scudero


pase al frente, tome la almohadilla y borre.
- ¿Qué?
- Todo
lo escrito en su vida.
- ¿Paa qué?
- Para que no recuerde las apuestas perdidas.
- Pero es que también tuve ganancias.
- Scudero no sea gil,
esas también son pérdidas porque ya no existen,
se las llevó el viento zonda. Borre todo.

90
JUEGO DE FOTOS

Con el mazo de fotografías


que guardo amorosamente
voy a jugar un solitario. Empiezo,
pongo sobre la mesa a mi hermana Margarita
y al lado a dos amigos muertos,
debajo al Loco Desiderio (el que creía ser caballo
y trotaba azotándose a dos verijas). Pongo
a mi tío Teodoro junto a su automóvil 1920
y enseguida yo, montado en un burro,
cuando de chico salí a conquistar el mundo.

Toda la mesa ocupo y descarto, saco y pongo


hasta que de pronto me detengo,
respaldo en la silla cierro ojos
y pienso en lo que ha barrido el tiempo:
tanto pariente al hoyo, tanto sobreviviente
gastado como por erosión eólica.

Barajo nuevamente y corto,


destapo la foto de mi madre
y entonces ella dice hijo mío
recuerdo las primaveras, dame un beso. Se lo doy
y ahí se me nublan los ojos y abandono el juego.

91
LA BUSCA

Con rumbo incierto llego, oscurece,


suelto la mochila y descanso
pero sé que aún no he llegado. Mañana
debo salir de nuevo en pos de buscar
lo que nadie ha visto.

Es ser como el primer hombre


que caminó esta tierra de polo a polo
a sólo talón rajado,
llegando y partiendo naa más.

Así es mi asunto avanzo a territorios lejos


pero a veces me pierdo, doy vuelta en cículo
y se me lloran los ojos de pena.

Mañana con la fresca


he de salir contento en procura
de lo mismo de siempre y ya sé ya sé,
no me lo digan,
llegará el día oscuro en que dejaré de buscar:
lo desconocido se habrá olvidado de mí.

92
LA CALLE DE LOS ENAMORADOS

Yo no soy de aquí,
soy de dónde me están llamando.
Endemientras saludo y me arrincono,
escribo, m'encaramo en las palabras,
soy el occiso
que anduvo en la calle de los enamorados.

Y estaría dicho todo


porque'n ese lugar caí igual
hojas de sauce al viento como si
fuera otoño. Excede
decir que era verano e hizo mucho olvido.

93
LA CREATIVIDAD

Viene de antes que vos y sorpresivamente


a veces te habla.
Mientras tanto el artista hace
garabatos y cree
gobernar la manija creativa.

A veces se te asienta
el pájaro famoso de la inspiración
y otras un sapo intuitivo
salta en tu pecho y caza hermosa mariposa.

Creíste ser el creador de eso


cuando era el otro,
el que está escondido siglos y siglos atrás
y te habló porque estabas propicio a escucharlo.

Pero vos creíste ser el fabricante de crear


cuando más bien agradecé
porque te arrojaron desde lejos, si acaso,
un pedazo de verdá.

Porque antes de eso


cuántas veces creíste que sí,
que eras vos el creador y al intentar
hacer arte sólo hiciste
palos de ciego, merdosidá.

Luego si nadie es creador ¿qué pasa? Nada,


porque todo es garabatear mientras se espera
que desde lejos, de alivio,
se te asiente un pájaro hermoso
o el sapo intuitivo te entregue una mariposa.

94
LA CRUZ DE PALO

A unos cerros del sur de Calingasta


fui a buscar lo que todavía no hallo
cuando vi una cruz de palo
tirada en el camino.
Ya iba pasando de largo y pensé
ques mala seña ver algo así cuando uno
anda buscando riquezas minerales.
Me devolví pues y le dije: Vos
¿qué andás haciendo aquí?

La cruz se quedó callada. Ntonces agregué:


Sos propia de un cementerio
y vaya a saber cómo
apareciste ‘n la huella;
pero ahora te invito, con todo respeto,
acompañarme a unos mates. Vos
como leña al fuego y ahí conversamos.

Así fue. Y al escuchar


en el silencio cordillerano
su crepitar en las llamas le dije a ver
si me decís algo del más allá porque en eso
supuesto sos muy entendida.

Y ahí empezó la cruz a chisporrotear


cosas de muertos mientras llegó la noche oscura
y me dio miedo.

95
LA HERIDA MÁS MORTAL

La herida más mortal es enteriza,


baja desde la coronilla
hasta las uñas de los pies.
Podés hacer cuanto se te ocurra pero
has fallecido.

Herida mortal que escapa


a todo hablar, asfixia
como si en una bolsa
a un pozo negro te hubieran.
Esto ocurre a enamorados tozudos
que aspiran a recuperar besos perdidos.
La realidad los engancha de atrás con un clavo
los abre en canal y deja colgados
como res en el matadero.

Se les vacían los tuétanos,


gimen lloro inconsolable
se mean y defecan encima. No,
no es gracioso
ver así a un inocente agregado al olvido
brutalmente por lo que él más quiere.

96
LA LLUVIA ESTÁ LAVANDO

Se está haciendo tarde para subir escaleras,


dar el amor si juras quererme,
revolucionarse a préstamo
y agarrar a los muertos de palo blanco.

Viene de otra manera responder a los padres.


Agua movida por la piedra del molino
hacer los movimientos que caben,
los que la lluvia está lavando.

La parábola de una baldosa muerde


las ínfulas esclavistas.
Porque nos cortaban los cables, imaginaos,
y horribles manyines,
entes sin collares de flores,
acróbatas sobre nuestras clavículas
inventaban las leyes.

Homo homini lupus los trilobites


y tantos fósiles,
pero viene curarnos con caneiones
dar besitos no vuelva la nube forma de hongo,
supongo,
porque tu codo electriza el mío y liga el mundo.

Somos esta materia que maneja aire


para que florezca el durazno.

97
LA MEDECINA

Les diré que me encuentro adolorido


por mujer que me desposeyó de ella,
quitó lo que me daba
y me en casi sin aire deja
o como naranja sprimida.
Me deshojó de su árbol como si a usté
de pronto lo dejan sin agarrarse de algo,
como que se me cayeran los pantalones
en medio de un baile
como de urgencia
necesitar ir a mear y no hallar dónde.
Así de desvalido.
Me hice ver con un médico y recetó
el desapego hombre, el desapego,
cambie de costumbres póngase
una tela metálica al pecho
así no se le incrustan mariposas dañinas.
En ningún peor caso me he visto;
pero aseguran los intrusos ques buena medecina
visitar lejanos países.
Bien,¿pero a dónde he ir que no mesté sperando
la susodicha esa para castigarme
solamente porque la quiero?

98
LA PALABRA ÚNICA
Sigo aquí en el camino de otras veces, escarbo,
me encaramo en las palabras, miro
cielos a ver si la palabra única
me resume todo lo a decir.
Sigo esto y escribo como que soy mandado
a encontrar arduamente lo que aún no asoma
pero lo atisbo.
Una esperanza bruta me asiste.
Y voy a lo invisible sin saber qué
ni cuando ni si
podré poner pie nel umbral de
o me consumiré andando el camino. ¿Estoy quizá hablando de la nada
o del todo que es lo mismo?
¿Será eso el
silencio total ah? Me asusto:
¿Buscar la palabra única será
instinto de muerte?

99
LA PARED PARLANTE

En la calle donde paso


cada vez más despacio yéndome,
suelo ahí pensativo detenerme a leer
en la pared de un baldío el mensaje de amor
qu’ escribiera un joven hace años no sé.
El sol y la lluvia lo destiñen pero
aunquel tiempo lo borre
seguirá ahí para decir la vida
no muere.

Esto le conté a un amigo y replicó:


Choterías tuyas
darte cuerda ante un escrito en pared muda.
Quien escribió a fulana que la amaba
seguro hoy está en la antípoda
o es su marido golpeador.
Es decir salite,
vos estás en romanticón todavía.

E yo me alcé de hombros,
dije perdón voy a retirarme
y caminé hacia la pared del baldío
para releer vitalidá.

100
LAS CARTAS DESCARTADAS, V

Destapé la ceniza de una carta


quemada de intento,
pues me arrepentí de enviarla,
y vi que de mi pecho manaba sangre pura.
Es que tenía la voz en contra viento
para decir flores; era tarde,
por eso la quemé.
Ya iba mal herida en mi pulso tembleque
cuando la llevaba al correo;
por eso me devolví, encendí la estufa,
la eché al fuego de forma que he visto
en la ceniza
lo que he dicho.

101
LE DIGO A UN GRAN POETA

Holderlin,
a tu mamá una carta le dijiste,
¿recuerdas?, "todo lo alcanza el amor". Escribiste eso y hoy
desdícete, por favor te lo pido, Holderlin,
pues quise detener lo que huía
con palabra a mujer y no alcancéla.

Es por eso me duele haber creído


lo tan absoluto que escribiste
y tan serio en mi que speranzado
corrí tras el amo a lo tonto
cayéndose la baba.

¿Es que mentiste?


Sea como sea desdícete, Holderlin,
así ningún pobre namorado en desgracia
se largue al infinito con todo
y sufra como yo destrozo de alas.

102
LEJANÍAS

En la avenida de Circunvalación
los automoviles pasan raudamente
creyendo que uno es tonto y no se da cuenta
que van a ninguna parte.

San Juan tiene autopista y hace aspavientos


de ciudad moderna;
pero yo miro al este, al cerro Pie de Palo
donde los guanacos estarán hablando
de la próxima nieve.

Luego vuelvo cabeza al cerro Villicum


y me aturdo de azulidades ¡Oh¡
que hermoso es esto, silbo entre dientes.

Y un camión enojado da al viento su motor


murmurando insultos
porque mi corazón esta puesto tan lejos.

103
L’ENVIDIA

De frente sonríe,
por la espalda te apuñala, llora
porque no tiene lo que vos. Adolorida
es alimania muy asidua a chuparte la salú, exhala
vaporoso veneno, actúa
cuando un cualquiera acierta en algo.
Por eso si se te da una buena escondela
de modo que no se vea,
poné cara larga decí que estás en pérdida.

O cuando el bicho tire la zancadilla


pegá un salto por encima,
pisale la cabeza o mejor todavía
hacele con la mano la seña tomá tomá.

O tal vez nada sirva porque si en vida


hiciste algo bonito,
llegada tu muerte la víbora
irá hasta el cementerio trepada en el cajón
para ¡ayayita!
propalar veneno sobre tu recuerdo.

104
LO DIVINO

Me amanecía entre libros raros


que hablaban de mi alcurnia celeste,
de cuando la muerte largara
fuegos artificiales hacia arriba
y yo me volvería Universo.

Otros me ofrecían asiento en una nube,


el cetro en la mano
y corona de rey hasta las orejas.
Otros nada, ni en muerte ni en vida.

Y me venía pensar: Tanto


que somos dioses dioses,
pero en verdad andamos a los palos
con nosotros mismos
o de rodillas veces y extendida mano
a días que se van mientras lloramos
en serio o a lo cocodrilo.

Mas mirándolo bien me dije acaso


sea cierto soy dios y puede ser
porque siento en la punta de la lengua
la verdad del mundo; nada más que todavía
no se me desprende.

105
LO INESCRUTABLE

Si usted toma la punta de un conocimiento


y empieza a tirar el hilo
va a sacar una sombra.

Es tremendo y espanta,
porque si todo está unido a todo
uno piensa extraer un pez gordo
y termina vencido con la boca gusto a nada.

Mi caso es el de siempre, siempre el mismo.


Ya no puedo callar y más tranquilo
vivir sino que indago e inmerecidamente
caigo en la oscuridad.

Tras el fuego sagrado a si pellizco


me levanto alta noche y sigiloso
pongo la caña de pescar en vano.

Sin embargo insisto.

106
LO QUE SOBRA ZOZOBRA

Los que odian dar migas a las palomas, esos


que cierran la mano para no desprenderse
de lo que sobra.
Los habrás visto.
Y si les pide algo un hambriento
levantan los hombros como a mí qué me importa.

Mientras más tienen más ni pizca aflojan y es de ver


cómo se les pone la cara ambiciosa.
Escondidos nocturnamente
cuentan su ganancia moneda a moneda y lloran
cuando se les merma un pedacito.

No se dan cuenta de en la vecindad


viven mancos rengos y tuertos
ya zafados de lengua los cuales van a hacer
que zozobren los que a las palomas
no dan lo que les sobra.

107
LOQUITO DE AMOR

Establecía unos poemas largos,


grises y desmedidos,
una fantasmagórica manera
que le venía dada la escritura.
Enseguida le dijo que la amaba,
y ella entre ambos mucha tierra puso
hasta desvanecerse en humo.
Está dicho todo;
pero falta el motivo de una guitarra
que manejaba el hombre con cierta soltura
no exenta de un tic en el hombro
como diciendo ¿la vida?
He perdido bastante la memoria,
mas la viola cabía entre sus manos
como una olla de música.
Sorbía cucharaditas de estrellas
Y regurgitaba azul.
Cayó en los rápidos mentales.
Imposibilitado de todo,
en un bote de cuero de sí mismo
derivó río abajo con los remos levantados.
Cantaba lejanísimo:
Yo soy el viudito de todas las mujeres,
me quiero casar y no hallo con quien.
Y las muchachas,
que lo veían pasar desde la orilla,
le contestaban por chiste:
Si siendo tan guapo no encuentras con quién,
Elige a tu gusto que aquí tienes cien.

108
LOS BUSCAHUELLA

En el arenal veo personas


que van en busca de agua, parece,
o a buscar alguna tierra prometida.
(¿Ahí vamos?)

Es tener es coraje hundir


pies en arena ardiente mientras el viento
borra sus pasos. No dejan rastros hacia
un mundo diferente pero
es su destino ir aunque se queden
muertos de oscuridá.

Si es cierto o no, tal vez puedan llegar


eso no les importa
todo es ir rumbo a allá,
a la convergencia de todos los caminos.

Porque sienten el impulso de ir


sin para qué, no saben.
Y porque van hacia donde no saben
saludémoslos,
aunque ellos sólo escuchan la voz que los empuja.

109
LOS GATOS DE SCHOPENHAUER

El fabricante de gatos
quiere hacerlos baratos:
junta al gato con la gata
para que se reproduzcan
pero ellos protestan,
juran que no es posible y escapan
hasta que aturdidos por la luna acceden.

Es que se creen víctimas de un cuento


unidos para enemistarlos con el perro,
asediar ratas y mear sillones.
Todo sin objeto.

Los gatos se retuercen y gritan,


bufan ásperamente
y por último se acoplan a regañadientes
sabiendo que ha habido injusticia.

Adornan almohadones y uno los cree felices


cuando en verdad dormitan resentidos,
aburridos de la vida,
conscientes de que están comiendo mezquindades
para mayor gloria de nadie.

110
LOS “MUCHACHOS”

A la mesa del bar van tres amigos


todos los días para ver
extinguirse la mañana
Hablan de que el río poco agua este año.
Y a ellos qué, pero discuten
como si poseyeran grandes cultivos.
¿Y la política?
¡Ah de los ladrones! Dice alguno
y a otro le viene a la memoria
el robo lejano de su bicicleta.
La plata ya no alcanza para nada se quejan
y arremeten contra la juventud
a la que consideran hoy pervertida.
Pagan de a cada uno el habido
consumo individual y se alejan después con
me duele un pie, esto es artritis, gastritis
me produce el café.
Y el mozo del bar con mirada aburrida
los ve irse a mansalva con cara de inocentes
cuando es público y notorio que están confabulados
y otra vez han asesinado a la mañana

111
LOS RECIÉN CASADOS

Vedlos,
Todavía no botan la cáscara
Del cuarto donde han dormido.

Él la guía,
Pero ella sabe caminar sola.
Extasiados andan y al desaire
Observan la plaza, entran al museo.
Dan largos rodeos para llegar a lo mismo
Practican la unión antes que filosofarla.

Es lindo y es fácil
Cuando se quieren de a dos en dos
Y un saldo favorable resulta en la cama.
Sus padres crían vacas o emporios,
siembran coles o fabrican peines
mientras tanto ellos gastan y se abrazan.

¿Y si cuando pasan rientes apuñalan a un triste?


Está bien.
A su pueblo de origen volverán deshojándose,
haciéndose los que no oyen
que se acabó lo que se daba.

Y en la fotografía que les sacaron recién


la muerte gritará, dado el tiempo:
– Viejos aminorados,
¿cómo se les ocurre que ustedes son estos?

112
MAULLIDO

Maullaba un gato ayer, hablaba


con voz ronca, pedía
presencia de gata.
Tonces mi hija Rosi dijo ahí,
ahí ronda otra vez ese gato dañino
que se mea en las plantas del jardín.

Sí, dije, lo oigo, anda


como dolorido y no voy a correrlo.
Dejalo hija dejalo, respetémoslo,
yo también anteayer de los antiayeres
vociferé al compás de una guitarra
en busca de la que fue tu mamá.

113
MI ACTOR GRATUITO

Es un hombre que inmensamente


espera en una silla,
dentro del restaurant mira hacia la puerta,
no se le mueve un gesto
sigue inmóvil.

Es hora de gente a comer


y él no hace más que estar mano sobre mano
en espera de vaya a saber qué.

Me dije este hombre debe haber muerto


porque no pestañea,
tiene la cara congelada. Y ¿Eh?
se levantó,
caminó hacia la puerta y se hizo humo.

Es una alucinación mía, pensé.


¿Ustedes creen que no?
Siempre veo alguno así,
hombre como si esperara lo que no llega.

Como sea
siempre algún individuo
se me presenta así y hace lo que puede,
luego se retira fantasmagóricamente
para ocupar una silla en otro sitio
y ahí esperarme.
Debe ser un actor excelente que representa
mi ansiedad ante lo inhallable.

114
MI ANCIANO HIJO

Mi hijo es viejo y tiene eso raro


de sentarse nun banco la plaza
y estarse solitario hasta el amanecer.
No es por insomnio, me dijo,
sino en cómo hacer para dejar de pensar
y entrar directamente en el saber.
Algunos dirán que es estúpido
eso de dejar que el tiempo transcurra lúcido
por fuera del pensamiento propio;
pero allá él, mi hijo es así.

Tiene un impulso que lo alienta a correr


detrás de lo difícil,
pero como le falta agilidad en los pies
se siente en un banco de la plaza.

Para colmo aspira a ser alquimista


y quiere fabrica4r oro con la mente.
Tampoco entiende por qué se le corren los mocos
sin estar refriado y le brotan lágrimas
sin estar triste.

Le aconsejo m´hijito acuestesé,


descanse ´n la cama, ya todo está hecho;
pero él no me escucha,
va a la plaza y se amanece.

115
MINERO RIQUELME

El bar de La Alcaparrosa
y un largo llanto en la puerta.
En estas piedras el río
¡qué va a decir otra cosa!

Vistas a la cordillera
el bar de La Alcaparrosa.

Riquelme entra.

Le dan un valle remoto


adentro de una botella,
la sombra de una mujer
copada por agrio tiempo.

Joven se hizo minero


y andando el mundo adelante
se vino como ha venido,
solo en caballos de piedra.

Metido en las lumbreras


se le rajaron las manos;
craneando volver al pago
se le hizo arrugas la frente.

Por tanto amor que le deben


trae unos vales ahí, para vino.
Con tanta dicha que espera
él sigue como dormido.

Él vive a cuerpo de sombra


mientras arriba
el oro claveteado asoma en primavera
sobre los yuyos,
los arroyos dan vetas de alfalfa malaquita
y el cielo entre sulfuros atardece de cobre.

Y apura un vaso el minero.


116
Se estira como un gusano
para formar mariposa.
Pone los ojos en blanco
rumbo a la noche de adentro
y un golpe de tos lo encoge sobre la mesa.

Tanto golpear en la cuña


tendrá que abrirse la vida, Riquelme.
Hay un caballo blanco esperándote.
El agua subterránea sacará un espejo
donde tu cara charqui
reencontrará el asombro y la sonrisa.

En un profundo derrumbe
del bar de La Alcaparrosa
está Riquelme apretado
y afuera el río lo llora.

117
MIRADA AL ABISMO

La cuestión es salirse del laberinto


saltar hacia otra parte, a lo otro, ir
a un territorio ajeno a la memoria:
porque se trata de volver
a onde nunca antes.
O sea caminar a impulso ciego
sin noticias de nada,
un ir sin saber a qué,
a dónde no sé si, pero a más allá. Un
dirigirse hacia sin saber a dónde.
Es lo que vos también haber sentido
cuando un viento rarísimo te empuja
como a se abran las puertas de otro mundo.
(¿Será esto el instinto de muerte?)

118
MISTERIO

Tengo que regresar a donde nunca estuve.


¿Cómo? Como lo oíste,
porque si fuera yo de aquí
no sentiría las ganas de pegar la vuelta a
donde no sé.
Pregunto a loj amigo,
y diligentes hormigas y a árboles,
a todo bicho y nadie sabe nada de nada.
Y esto que digo es triste,
ser exiliado a un país allende
más allá de allá a donde siempre
estoy yendo y siempre
nada.
Hasta si muevo un dedo
sé que me estoy acercando y voy, voy
pero contradictoriamente
me espanta la idea de llegar.

119
MUDAR

Así como una oveja quea esquilada


quiero perder la zoncera de hablar
sobre lo que abunda aburre y acalora.
Quisiera ser como la víbora
que bota la piel vieja cuando l´estorba.
Digo esto
porque anhelo sacarme de la cabeza
el tiempo acumulado ahí,
lo siempre mismo, el plomo y quisiera
desenredarme. Es
que me dieron cuerda y vivo programado.
Este o sueño de liberación me hace
dar vueltas y vueltas en la cama. Pobrecito
de mí buscarle a la vida
más patas de las usuales.
E encontrar la punta del hilo sería,
sacarme de encima basura, despiojarme,
pelechar ideas o como la víbora, dije,
que s´enrosca nun palo
y ahí deja colgada la piel antigua

120
NACIMIENTO DE LA TONADA CUYANA

Trajeron su semilla desde tierras lejanas,


nostalgiosas guitarras la sembraron en Cuyo;
dicen que florecía al pie de las ventanas
pero aún no tenía la esencia del terruño.

Aquí anduvo en los campos como la flor del quisco,


tan sufrida y hermosa, tan sola y delicada,
hasta que alguna tarde por decir el olvido
haciéndose suspiro salió como tonada

La cantó la Martina Chapanay de a caballo,


la llevaron los criollos en la urdimbre del poncho,
los gallos del lucero la siguen encontrando
mientras van retirándose los padres algarrobos.

Juramentos de amor, esperanza, recuerdos


donde la topa el vino y la hace mas profunda.
La florida tonada que se prende de cielo,
Esa de “pata en quincha” con cogollo de luna.

En mi tierra se canta desde el tiempo de ñaupas


Con la voz delgadita y ese tono doliente.
Amoroso requiebro, palomita cuyana
que se asentó en la rama de las cumbres celestes

121
NADIE SCAPA

Matar hormigas negra me ocupa,


y si alguna se scapa le pie encima
pongo y todo
en defensa de mi jardín.

Son víctimas de un destino adverso


que fabrico paa ellas
aunque no tienen culpa, pobrecitas no saben
el daño que hacen y yo actúo
en defensa de las flores.

A nos nos persigue igualmente un astuto


ser misterioso uno
pie grande que nos pisa con sumo deleite.
¿Es que le en perjuicio mucho? No sé
porque sobre esto nadie sabe nada.

Seguramente él ve que somos hormigas dañinas


y lo primero que hace
es bajar sobre nosotros.

122
NOCTURNIDADES

Hoy quiero hablar de lo que hasta el alba


me mantiene despierto, el insomnio
como le llaman,
un verdugo al cual si vos le decís dejame
él más escarba tu cabeza
y saca trapos sucios

Y aunque nada
tiene que ver esto con la poesía,
lo escribo para dar cuenta,
ante cualquier intruso,
por qué madrugo y me han dicho
que ando con cara de amanecido calavera.
Ntonces sí, claro le dije a uno,
estuve de baile tuita la noche
dándome vueltas en la cama.
Verás que divertido.

123
OH ESE BAR

E estábamos en el bar La Gota de Grasa


famoso cubil de nocturnos. Óiganme,
no una noche ni dos jugábamos al truco,
no por chiste ¡epa!

Orejeábamos la noche sin apuro


y sucedía qu’el tiempo
sin avisarnos iba hacia hacete
de cuenta que estábamos en el paraíso.

Que hasta a la alba no cejábamos


de manejar cartas ahí
seguros de que nunca se nos secaría la lengua
por falta de reposiciones vínicas.
¿Dije bien?

Lindo tiempo ese el perdido,


pero conciso, lleno de hombría y amistad.
¿O qué otra cosa tiene mejor la vida
que darse el gusto uno sin ofender a nadie? Sí,
estuve revolcándome en La Gota de Grasa.
Y los moralistas vayan a otro bar a predicar
porque aquí los mirones son de palo.

124
PAISAJE URBANO

Aquí nomás a vuelta de esquina


hay una placita adecuada
para que en alguno de sus bancos exista
una parejita de enamorados.

Hoy he visto ahí, como otras veces,


a un él y ella tanteándose abrazados.
¿Buscaban cada uno en el otro
la eternidad de la especie humana?
¿Ver si mañana o algún día no sé, ahora?

Es lógico sirvan de envidia


a algún desprevenido caminante
como yo que cuando los vi pasé
presuroso como si fuera a comprar algo
de lo que me fafalta y a ellos les sosobra.

125
PÁJARO LLAMADOR

A esto que estoy escribiendo le falta


claridá intrínseca,
mas por atrevimiento lo paso al papel
y aunque me quede lejos llegar
lo intento.

Como si fuera un capricho esto de ir a cazar


perdices en la oscuridá,
tiro tiros de tinta y yerro,
continúo mastico palabras en se me atoran
y así camino.
Créanme que si aparece la resonancia
comeremos perdices.

Un entendido dijo que tal vez


si gritara contra los muros escucharía
el esperado eco, por eso
corro de aquí a allá, pido permiso
y aunque no me lo dan insisto.

Mientras tanto allimento al pájaro llamador


a ver si atrae pájaros del absoluto.
Y entiéndase que a ahí nunca se llega
pero alcanza para vislumbrar qué es la búsqueda.

126
PALABRAS TENDIDAS
Frente a un rancho que tengo donde el diablo
dicen que perdió el poncho
pongo estos versos colgados en un alambre.
Es a ver si pasa algún caminante
y al verlos como ropa al viento puede
que no se le dé un pito o
salude agitando una mano como
si hubiera encontrado algo suyo.
Es mostrar intimidades,
ropa de andar dentro de mí,
palabras que se me vienen a la boca
y al no encontrar bien cómo decirlas
nomás las cuelgo afuera.
Mejor dicho se trata de saludar,
enviar saludos a quien acierte
pasar frente a esto y diga sí,
ahí está colgado lo mismo que yo quería decir.

127
PARADOJA

Así es esto, no hacer drama,


pero estoy asustao porque no sé a qué vine,
para qué me trajo el mundo
Una cadena de pariciones.
Y vivo agazapándome para que no me ubique
la aquella, la que te niega el aire
en la última respiración.
Y vos
llegado el caso de leer estas palabras
no vayás a burlarte de mi miedo
porque si escarbás un poco en la oscuridá
vas a encontrar tu propia calavera
esperándote.
Ahora te dejo, discúlpame,
debo ir al mercado a comprar pan, sí,
alimentarme
para cuando me alcance la que te dije
m’encuentre con vida, si no
¿cómo me la va a quitar?

128
PARAR LA OREJA

Como las orejas del gato


que hacia cualquier ruido apuntan
así escucho hacia adentro de mí
qué dice el pálpito.

Hago así porque él sabe


si aparece o no la chispa. ¿Qué chispa?:
la que ilumina lo oscuro.
Más no se puede decir
porque es difícil de explicar.
De ahí que yo cace conocimiento oculto
con con orejas de gato estar atento
a ver qué pasa en el centro de mí.

Y esta es la brújula es para definir qué;


es la corazonada es; pero nos engañamos
a veces y nos desoímos
cuando la mente bruta habla
y su voz tapa
a la voz del pálpito en el centro de uno.

129
PERSEGUIMIENTO NOCTURNO

Estaba a punto de dormir y antes


de quel sueño me alcanzara
vi a un hombre caminar en calle desconocida.
puertas y ventanas cerradas,
ningún caminante a más de él.

Era verlo ir mirar a derecha e izquierda


sin rumbo al parecer no saber dónde
ir y desubicado andar así
como si viniera de otro país a buscar
lo inhallable.

Y me dije: ¿qué le pasa a este otra vez


aquí andar pobrecito de mí?
Dije, porque por el modo de andar sabía
quese individuo era yo.

Hasta que afortunadamente quedé dormido,


dejé de andar persiguiéndome como otras noches
me sucede no sé por qué.

130
¿PIEDRA LIBRE?

Pienso que porque entro y salgo de mi casa,


voy a la plaza y me rasco, entro al café
u opino que el mundo anda rengo
ya está, soy libre.

Eso creo y ayer


conversé con un profesor amigo.
Todos somos hijos de la necesidad,
del determinismo, creo que dijo.

Me dio risa pensar que la bruta necesidad


pueda manejarnos a su antojo.
Así opiné y él agregó:
Si ahora me das una patada
no es tuyo el enojo, es del otro,
del determinismo que viene montado en vos,
caballo.

Me sentí casi ofendido y él remató:


Somos el Mono Sapiens que vive en nosotros
y transcurridos algunos miles
de siglos llegaremos al Homo Liberto,
el cual sin reflexionar
hará naturalmente lo que es bueno.

Bueno bueno dije no sé,


eso de la libertad es cosa difícil,
Xactamente, contestó el profe,
poné las barbas en remojo mientras yo ahora
me voy a dar clase
porque no tengo tiempo libre.

131
PIRQUINEROS

Tal vez fueran los últimos los aquellos


revolvedores de piedras que i visto montados en las cumbres
para llegar a casi nunca.
Ir a lomo de mula ir a ver
en qué cerro chispeaba el oro,
en qué arroyo
podía un pobre lavar su esperanza en un plato.
Hallaron y desencontraron.
Rajuñaron montañas hasta volverse piedra.
Piojos en las barbas de la riqueza
están glorificados sus nombres en olvido.
Por la causa que fuera,
distancia y soledad, falta de todo,
desde las nubes cayeron al bajo
y el que murió en poblado
quedó mirando cordilleras muerto.
Pero dejaron rastros imborrables. Sepamos
que la gran minería esta de mundiales
compañías hoy en nuestros cerros, proviene
del enroscamiento de la Vía Láctea
en el sueño sin techo de los aquellos
solitarios pirquineros.

132
POETAS

La poesía viene y yo comedido


me ofrezco de puente para que llegue a otros.
Ella en el mundo de las analogías busca
relaciones ocultas y me las dicta.

Y es difícil ser fiel porque uno mete


palos de ciego, ocurrencias, vacío.
Ella aspira ha hermosura
de fondo y forma, quel poema dé
chispa y se hunda en tierra-tiempo donde
se pierda la firma del que transcribe.

Es que soñaste ser creador


pero la poesía te usa abusa
de tu ignorancia y te hace creer que sí,
quel poema es tuyo cuando sos
el muñeco del ventrílocuo Sol
Viento Camino Cielo Amor y Dolor.

133
POLINIZACIÓN

Es que miré a una flor de mi huerto,


muy bonita,
y ella también se quedó mirándome
como a decirme
que necesitaba algo de mí.
Sí, como pidiéndome que libara en ella.
¿Me confundiría con una abeja? Y claro,
yo no podía
ser vehículo de polinización
para quesa flor llegara a ser fruto.

De modo que al no poder satisfacerla


desvié la vista de tal hermosura
y me fui algo triste
porque claro,
para satisfacer a tal belleza
no me alcanza, soy menos que un insecto.

134
POLLITO DIFERENTE

Caa uno es caa uno, es, no hay


dos botones idénticos, resulta: siempre
el mundo ensaya nuevos pasos de baile.
De modo que no es vanidoso este joven
sino raro, por eso choca a la gente.

Los jefes lo miran con mirada airada,


arrugan la nariz, se apresuran a despedirlo.
Él no se inmuta, sigue fiel a su nacimiento.
Ni imbécil, ni loco,
es un espécimen difícil y en peligro.

Si lo ve un dictador lo toma por disidente


y la contra por cómplice del dictador.
Es que anda en contramano y sólo aspira
a que nadie lo joda.

Entre pollitos blancos pollito negro


todos lo pican y cuando muere
el tiempo suele recoger sus huesitos,
los baraja bien y dispone sobre la mesa
para adivinarse el futuro.

135
¿QUÉ PASÓ?

Manera de quererte piedra pelada, digo


hasta perdérseme la vista
en azules oeste,
cerros lagartos donde subí
para en sus crestas verme como nunca.

Esto me abunda en quererlo decir desde


qu’estuve encaramado en pórfidos estuve
y en cuanta roca sin motivo otro
que verme ahí.

Y en cierta vez recuerdo una escalada


que terminó en adoración. No sé,
no supe bien, o qué, o eso
inexplicable cuando llegué a una altura donde
cielos y cumbres me abrazaron,
caí de rodillas y lloré.

136
QUEMAZÓN

Allá por las alturas de Calingasta


se me ocurrió hacerme rico de endeveras.
Me metí a cateador minero y pobrecito
pretendía nada menos que oro claveteao.

Anduve picoteando aquí y allá


hasta que se me enfrió el pulso, la esperanza
se me quemó en la puerta del horno.

Tan bonitos recuerdos que me vienen


y se van ligerito
como hacer así con los dedos pasó.

Mirar en vano hacia lo ya no,


decir y digo estoy
en medio una calle solitaria
herido de quedarme aquí ¿a qué?

Supuesto es seguir la vida sigue,


tomo una piedra y la miro por toas partes,
no le encuentro lo que antes sino sólo
minerales de ausencia.

137
RECUPERACIÓN DE LA VISTA

Yo no tengo culpa, suéltenme,


no soy malo.
estuve haciendo todo lo que los demás hacían,
armando desarmonías pero inocentemente.
No deben a prisión llevarme porque créanme,
no veía bien, cometí abuso de ceguera
no estuve a altura de saber qué.

Mejor dicho en mis andanzas mezquiné amor


porque los demás hacían así. Era el mundo
y yo ando en el mundo.
Recién he visto claramente hoy
cómo es esto de no hacer daño,
y vivo el cambio pero por culpa del pasado

nadie cree que soy inocente.


Deténganse, apártense, ahora no es ayer,
déjenme ir a donde voy,
a sentarme en el fondo de mi casa
para mirar la belleza de un álamo.

138
REFERENCIAS

El tatarabuelo por lado de mi papá


salió de La Rioja hace cuándo
en una sequía grande y ¡Ea! ¡Quiá! ¡Ea!
con sus animales por delante
fue a dar a El balde, en San Luis.

Tuvo allí descendencia hasta que mi padre


dio un saltito a Mendoza, dobló hacia el norte
y acampó aquí. Ya estamos en San Juan, pues.
Entonces fue que Leonidas casó con la Margarita
y aparecí yo en escena.

Nací en calle Santa Fe a pasitos de Alem,


junto al taller de don Manuel Trías, mi tío,
donde una vez me quemé en la fragua
pero no aprendí la lección
ya que en otros asuntos me he quemado siempre.

Después con mi abuelito por parte de madre


fui a la finca del Médano de Oro, y ya se sabe
que todavía ando con olor a pájarobobo y pichana.

139
RESTOS

Este es, este es el sillón solitario


donde una vez te sentaste, pusiste
los talones encima de la mesa
para descansar, dijiste, y sí
tus hermosas piernas ante yo aquella vez
en que todavía no llegaba el momento.

Después,
aquí es ahora veo el sillón desierto
y la mesa es la misma, sin embargo
la soledad ha puesto sobre ella un manto
que me lo pongo a ver cómo me queda
y no puede ser de otra manera que como un
sudario.

O tal vez no sea para tanto,


pero es que no sé cómo referirme
a lo que hace con nosotros el tiempo.

140
RESTOS HUMANOS

Aquí han amado, aquí en el fondo de este valle.

El Sinanthropus calingastensis,
el que se defendía del olvido con un palo.
Aquí su metatarso, un solo diente,
calota corcho de alma desgraciada.

Aquí está el rudimento de su espera


en manos de los grillos,
el rompecabezas de su sombra jugado inútilmente.

Dejaba sus amigos en guitarras y cartas,


y andaba callejones pos la dicha
entrever lejos cuando
un mamut le puso la pata.

De su vida quedaron más que rosas grabadas


en piedras otoñales y una pizca en el viento
de susto,
pulgaradas de chamuyo en la fuente
y en la higuera dos nombres enlazados
que nadie puede leer.

141
RIÑA DE GALLOS

Otra vez
por dormido mal anoche amanecí atravesao.
Por eso le dije a un amigo tu poesía
nada que ver con la poesía,
es harina de otra bolsa.

Y como el hombre se molestó


l’endilgué este discurso: ¿Qué ti has créido ah?
tirás la taba al aire y cuando cae culo
vos decís gané.
Además si tu asunto es engañarte hacé
lo que se te más guste,
largá ventosidades por la boca
y escribilas como poema, pero no me vengás
con que son verdades mundiales.

Cierto le pegué rudamente hoy


por las palabras bostezadoras qu’escribe y él
de manera peor me devolvió los palos.
Si mi abuela viviera nos hubiera dicho dejen
de darse picotazos en la cresta,
con su pan se la coman a la poesía.

142
ROMPECABEZAS

Salgo a cazar, si puedo, la palabra única


esa que me desvela y no aparece. Debo
hacerla mía porque si no
¿cómo voy a expresar lo más íntimo?

Si tuviera mi pensamiento
certeras flechas indias de pedernal
tal vez la cazara, pero sólo dispongo
de palabras que no alcanzan.

¿Es pretensión absurda? Puede,


pero me han dicho
quese pájaro anida en el vacío
entre dos pensamientos;
y lo primero para cazarlo es eso,
el silencio.

Por eso aquí jadeo con la lengua afuera,


me arrugo y sumerjo en oscuridades.
Mientras tanto el papel me desafía
a que le haga un agujero con el lápiz
a ver si veo del otro lado
eso que me está llamando desde antes,
desde antes de antes de antes.

143
SENDEREAR

En los cerros i visto sendas de andar


animales sueltos subir o bajar
por rodados difíciles y en las pizarras
escribir con letras de pezuñas, cascos,
patas de guanaco ir
por agua
o pasto en busca de vida.

Ariscos.
Dejar señas desde o a dónde,
rastros efímeros
en los despeñaderos
campo de aludes.

Eso vi allá
y en eso ando, camino este es
mi senderear con palabras ir
por pasto de luz y agua escondida
en los nacederos de la evidencia.

Y aunque también aquí las avalanchas


borrarán todo, éstos mis rastros dejo, voy
suelto
semejante a en el cerro aquellos animales
que andan en lo que son hasta morirse.

144
SILENCIO

Iba,
pero estoy de vuelta
antes de haber llegado.
Entonces le dije a mi cerebro:
Quedate quieto,
hoy no voy a pedirte pan
ni dinero para comprarlo,
tengo otro pensar para encontrar la verdad
y es por eso que me devolví
de adonde iba.

¿Y? Así es, hermano.


Entonces fui a la plaza,
hablé con las palomas,
ellas me dieron
ejemplos llenos de verdad.

Quedé con algo del tal Silencio Universal,


encima.

145
SIN SALVACION

Acercamiento en todo pero no


consigo más que aproximaciones tristes
como de zorro que se relame
ante lo inabordable. Termino
introduciéndome dos dedos en la boca y trato
de destrabar la lengua, pero está pegada,
no habla, no quiere, no sabe
palabra luminosa como espero.
Aspiro a definir lo innominado
como quien desafía al cielo pero caigo
y se me naufragan
las palabras en un mar de saliva. Quiero
a solo impulso de garganta decir
lo fundacional del mundo y se me resulta
un tartamudeo sin sentido.

Desolado,
mano en la mejilla pensativo quedo
como para que me saquen
una fotografía artística.

Al yerme así mañana cuando muera


alguno desos que nunca faltan dirá: Este
parece vanidoso y mírenle la cara, tiene
que haber sido nomás un tonto en vida,
un decidor le palabras huecas para cáscara
como nuez apolillada.

146
SISIEGUESÉ ON JORGE

No se insista on Jorge no se insista


en buscarle seis o siete patas al felino,
no se haga caso cuando quiera meterse
en lejanías;
abajesé del caballo, inserte
la cabeza en l’arena
y escuéndase de sí mismo.

Recuerde usté es criollo de aquí,


destas piedras
y no tiene querencia en el cielo.
Por cierto no es su culpa ver creído
lo que le han dicho los pájaros. Desentiéndase
de prestar oídos a tales murmullos, escuenda
la cabeza en l’arena.

147
SOBRE LA RUTA DEL ORO

Es que estaba ordenando los papeles


que uno guarda prolijo y pospone
hasta ocasión propicia mientras sueña
días de gloria.

Encontré la su carta que escrita


por Aniceto Paredes me invitaba
si quería compartir sus minerías
viajara a Valle Fértil.

Pero años pararon hasta que voy


finalmente a ver al amigo. Sale
un criollo comedido diciéndome descanse,
el hombre que usted busca hace montones
oro en el infierno.
Y agrega:
Fue puro cuenterío ese Aniceto,
y no pudiendo aliviar su pobreza
pasó a difunto
donde más mentiras ya no puede.

Emprendido el regreso, pronto en casa


mi mujer grita: -¿Y? ¿Estamos como siempre?
-Silencio- le contesto-,
hemos tenido años de esperanza.

148
SOLILOQUIAR

Estaba soñoliento nun banco de la plaza


cuando la soledá vino a decirme: ¿Qué
miras tanto de reojo acaso esperás
una chispa de la verdá última?
Me despabilé
y se me a la cabeza vino que
mirando así de refilón
a veces cacé una mariposa
y la puse en un verso.
Ntonces a la soledá no le gustó
mi pensamiento,
parece que tenía ganas de pelear
y dijo vos creíste
que eso que cazaste era un mariposa
cuando muchas veces fue sólo una mosca negra.
Me levanté del banco y caminé diciéndole:
señora, no sea imprudente.
La soledosa replicó:
chasmoscas negras dejaste nel papel
clavadas con alfiler,
¿De que te laj dai ahora?
Puede ser, musité, pero por ahí
alguna mariposita agarré
y eso es lo bonito, lo fiero
dejémoslo de lao, adiós me voy a dormir.

149
SU VIAJE

Anoche a solas ha reverente


sale al patio va levanta ojos
a las inmensidades, por la Cruz del Sur viaja
a donde nunca siempre.

Ahí anda a,
sin tiempo, desde lo sabido a
no recordar qué, vacía, plena de ver.
Sin mañana o ayeres, hora libre
horra de pensar atenta sólo
a la respuesta silente de allá.

En levedad quedó unida a ser


centro de sí en ominosa y nada. Y
por el hilo de un grillo solitario
bajó a tierra.

Miró en torno paredes la casa, sí


ésta es la casa al reconocerla
entornó los ojos resignadamente.
Se le posó en la cara una sonrisa pálida.
Amanecía ya. Fue ese su
viaje.

150
TAL CUAL

Me veo en esa foto jovencito


en campo de San Juan, estoy sentao
en un carro sin ruedas. Parece
que me siento feliz.
Me cuelga de la boca provocativamente
un cigarrillo que dice mírenlo a éste,
se hace el triunfador y veremos después
qué va a pasar con él.
Joven amigo,
me da alegría verte y que hayas venido
a visitarme. Ya sé,
quisieras saber qué hago hoy, y sí,
anduve tras el rastro de algo maravilloso
pero igual que vos
me quedé sentao en un carro sin ruedas.

151
TANTEO A OSCURAS

¿Adónde va el amor? ¿Qué busca en nosotros?


Pobre de mí entonces, víctima de él
porque me usa de puente para ir a no sé.

¿Va
el amor a mujer que es llamándome o
yo así me doy cuerda para ir a un oscuro
inexorable Todo? Nadie
sabe un qué hay detrás de este
caminar en la noche dando voces, nadie.

Endemientras el sexo hace lo suyo,


arremete, pone y saca, encima
vivientes para en por último
aislar a cada uno y lo estruja, le saca
las ganas la alegría la tristeza, le desviste
los huesos. Dígame alguien
¿adónde va el amor?

152
TE QUIE

Del arranque no guardo más memoria


que dos palabras flacas, espantadas
por el gesto que hiciste en el barrio Bardiani
a mediados de este siglo.
Una cortita y la otra cortada: te quie...
Mis palabras desplumadas
fueron a posarse en unos árboles muertos
llenos de telarañas.
Esas pobres urracas en la tarde
sobre huevos azules nunca sacaron crías.
Si vas alguna vez por esas partes
ruégote revisar las arboledas;
y aunque ahora me han dicho que talaron los paraísos,
deben andar aún aquellos pajarracos;
quié, te quié, quié... pura bulla en el aire,
pues como les bajaste la caña
andarán revoloteando eternamente.

153
TIEMPOS BRAVOS

Otra vez fue esa vez cuando veníamos de Chile.


Oscura estaba la Cordillera.
Tuvimos que atropellar
disparando a la muerte sonsa
que a veces traen los temporales.

Rumbo a Barreal
Bajamos de Las Pichireguas y a gatas
subios por La Fortuna. Los animales
con la nieve hasta las verijas.

Éramos el Güilo Varas, el Mañungo Rojo


y quien esto dice. Llegamos
a la orilla del río. Traía miedo el agua
y en medio de la ocuridá cruzarlo ¿era chiste?

Yo en una mula flaquita ¡caramba!


¿iba a quedarme atrás? ¡si se cagan!
apreté las espuelas a ver que el destino
decía de mí. Dijo
tirarme a l’ otra orilla y dejarme vivo
pa contarle a ustedes que esa vez
tragué tanta agua que ahora
al verla me da asco y tomo vino.

154
TRANSMUTACIÓN DEL ORO

Dormitaba en la plaza acurrucado


en un banco hacia frío había ido
a no sé qué.

El caso es estaba y de pronto


me alza un cóndor en alas y me lleva
a la Cordillera de los Andes.

Ahí vi contra las rocas florcitas amarillas


y ellas me reconocieron;
entonces les pase las manos por encima,
suavemente
como cuando se acaricia un gato.
Estremecidas por el viento
me devolvieron el cariño arqueando el lomo,
apretándose a mi mano. Les digo
que hasta llegaron a runrunear.

Esto es más hermoso


que mi quimera del oro en esa Cordillera.

155
TRAS LA LLAVE

¿Quién va? ¿Quién anda?


Díganme quién es y de dónde va a dónde
ese que ante mi puerta pasa a
ser feliz o a inmensamente
andar entre los que no aciertan una.

Pregunto e insisto porque anda ese hombre


con la lengua afuera por cansancio y sed
y yo corro igual ante espejismos. Buscamos
lo que jamás de los jamases, pero.

Esto es porque andamos


de modo picaflor en flores mientras
los gatos acechan. Miento,
no se trata de flores ni de gatos
sino de tantear piedras, ver si alguna
es la filosofal de toque para
cambiar nuestro mundo.
Y es mejor no decir más porque estamos
golpeando puertas del horizonte
con la cabeza y nos rebota, pelota,
sin que podamos agarrar la llave.

Y en ese expresar de forma sencilla pero exacta


nos va comunicando cada paso.

156
TRATAMIENTO DE LA GRIPE

El hombre se ha hecho para sufrir


y no llorar por más que le pegue azotes la vida,
decían los antiguos.
Entonces cuando se le da una gripe
hay que dejarlo solito que se defleme,
no entregarlo al méico ni ofrecerle aspirina.

No irle con tesitos de chachacoma o jarilla


ni andarle palpando la frente. Déjenlo
hasta que decidan los viros
qué van a hacer con él.

Abrigarlo bien sí
para que sude los venenos.
¿Y si la fiebre le sube a mucho?
Ah, en cuanto se complique,
mirarlo al enfermo con respeto,
desde prudente distancia
e ir pensando en lo más pior,
pero sin hacer aspamento
porque temprano o tarde todo bicho viviente
estira la pata y se acabó el cuento.

157
TREGUA

Desde aquí veo pasar gente va y viene,


mujeres pantalón mostrar lo suyo,
hombres rebuscadores de lo obvio,
un árbol demacrado ser otoño
en hojas despedidas,
un perro aún, un niño todavía,
un pedazo de sol en la vereda,
un vendedor de globos de colores. Esto
será hasta que al inventor del mundo
se le ocurra otro invento,
hasta que por aburrimiento
borre todo con el codo.

158
ÚLTIMA APUESTA

Apártense, déjenme pasar,


vengo de estar existiendo y ya lo sé
voy a las palideces. Merezco
descanso pero antes
quiero mirar atrás del horizonte para
no verme siempre aquí como árbol seco
donde no hay más que hablar.

No atajen, no digan que hay medicina buena.


dejen que me siente en el umbral
a ver pasar la última gente. Los pájaros
están escondiendo la cabeza bajo el ala.

Manden a alguien a comprar pan,


no digo de aquí sino de mañana
porque mi hambre última
es de lo que aún no he visto.

159
VENTURA

Fue lejos lejos. Me daba por las piedritas


desas bonitas que juntaba para
todavía tener algunas.
Niño cuidate decía mi mamá, no
traigás más porque algún día
buscándolas en el campo te vas a perder.
Así fue una vez. Buscando,
a los cerros de Zonda subí sin darme cuenta
y como bajar es difícil
se me hizo noche sin luna.
Me quedé ncerrao
y unos zorros ladraban susto grande pero
con la luz del día pude bajar.
Al volver a la casa me esperaba
un gran revuelo de gente en el camino,
todo el barrio había salido a si me hallaba.
Esa fue la primera gran ventura
por amor a las piedras cosa rara
porque todavía no se me cura.
Ahora camino en plena ciudá
mirando el suelo a ver si.

160
VIDRIO MOLIDO

Si te hiere un amor agudizá la herida


con vinagre, sal, vidrio molido, algo
que aumente la importancia de tu dolor.
Las penas mediocres no hacen huella en la historia
como decir un callo te molesta,
un piojo te habita o cosas menores propias
de la mezquindad.
Habría que gemir como sirena,
rasgarse las vestiduras,
echarse ceniza en la cabeza o mejor aún
no digo qué, pero mucho más sufrimiento.
Nada de olvido. Y que la herida se pudra.
Porque cuando los grandes amores se frustran
requieren lluvias de lágrimas,
carradas de tropezones en la misma piedra,
insomnios hasta que te anide la locura.
No se avergüencen de decirlo a moco tendido,
asuman el concepto ético del dolor.

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VISITA VEGETAL

El retortuño o espina blanca,


esa planta rústica del desierto
apareció en mi casa. ¿Qué hace
junto a las flores del jardín?

Es tan humilde como que no aspira


a ocupar cantero sino en las orillas.
Ahí sale y vegeta donde la dejan,
tiene raíz comunicante y avanza
sin necesidad de riego.

Yo las dejo nomás porque son plantas


que felizmente me hablan
de andanzas en salitrales y llanos
donde me vi abrazado por la distancia.

Si alguien quiere tocarlas aquí va


a pincharse las manos
con la espinita blanca esa que no parece
pero es defensora de mis recuerdos de allá,
donde la vista se me hacía lejanía.

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