Está en la página 1de 732

18

LABERINTOS
Revista de estudios sobre los exilios culturales españoles
Año 2016

Presentación Manuel Aznar Soler / 3 El lirismo de la materia bruta: Pedro Salinas ante la gran urbe norteame-
ricana (Natalia Vara Ferrero) / 243
Estudios, ensayos e investigaciones
Mesa redonda: Historia de un legado. El hispanismo norteamericano y el
Deportistas valencianos en el exilio (Recaredo Agulló Albuixech y Víctor exilio de 1939 (Mari Paz Balibrea, Sebastiaan Faber, José-Carlos Mainer
Agulló Calatayud) / 7 y Shirley Mangini) / 259
1956: Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura (Manuel Aznar Cuarto Centenario Don Quijote (coordinación: Verónica Azcue) / 281
Soler) / 37 La gran aventura, un mito humanista desde el exilio: León Felipe, Cástor
Juan David García Bacca: metafísica y creatividad en el exilio republica- Narvarte y José Martín Elizondo (José Ángel Ascunce Arrieta) / 283
no (Alberto Ferrer García) / 57 El Quijote que Ángel Gutiérrez soñó en Rusia (Verónica Azcue) / 295
Los Premios Formentor en el epistolario Aub/Barral: un diálogo entre Contrapuntos del caballo sin pedigree en León Felipe y en Pablo Picasso
orillas y nuevas perspectivas sobre la España franquista (Alessio Piras) / (José María Balcells) / 307
77 El Quijote en la obra crítica de Carlos Blanco Aguinaga (María Bueno
Dominar el laberinto, salir de él: Crónica del alba, de Ramón J. Sender Martínez) / 321
(Jean-Pierre Ressot) / 99 El Quijote en la reflexión y la pintura de Ramón Gaya (Laura Mariateresa
Durante) / 333
Dossier
El homenaje a Cervantes en la revista Realidad (1947): la construcción de
El exilio republicano de1939 y el hispanismo en Estados Unidos una tercera vía al margen de la guerra político-cultural entre el Franquis-
(coordinación: Fernando Larraz y José-Ramón López García) / 111 mo y el Exilio (Olga Glondys) / 341
Presentación (Fernando Larraz y José-Ramón López García) / 111 El exilio de 1939, Cervantes y El Quijote en los campos editoriales argen-
La vida mutilada. Una lectura de las memorias de Isabel García Lorca tino y mexicano (Fernando Larraz) / 355
(María-Dolores Albiac Blanco) / 117 Arturo Serrano Plaja y su visión comparatista de Don Quijote (Esther
Exiliados en Puerto Rico: el caso de Alfredo Matilla Jimeno (Lara Cari- Lázaro) / 365
de) / 143 Los ballets Don Quijote en el exilio republicano de 1939 (Idoia Murga
Exilio e hispanismo norteamericano: cuatro paradigmas de interpretación Castro) / 373
(Sebastiaan Faber) / 159 Lo que le sucedió a María Zambrano: Dulcinea (Isabel Navas Ocaña) /
389
Entre Estados Unidos y España: un puente literario y personal de Francis-
co Ayala a través de sus cartas inéditas a Ricardo Gullón (Olga Glondys) El Don Quijote en tres relatos de El laberinto mágico de Max Aub (Ales-
/ 173 sio Piras) / 403
Galdós en el exilio norteamericano: José F. Montesinos, Joaquín Casal- Olor de Santidad: una novela cervantina de Luisa Carnés, inédita (Neus
duero y Carlos Blanco Aguinaga (Fernando Larraz) / 191 Samblancat Miranda) / 415
Cosas de América: algunas notas sobre la experiencia de Arturo Serrano El episodio de “la cabeza encantada” en la obra de José Bergamín (Mª
Plaja en Estados Unidos (José-Ramón López García) / 199 Teresa Santa María) / 429
Los dos Unamunos de Carlos Blanco Aguinaga (Mario Martín Gijón) / Identidad, Política e Historia en Don Quijote, Rey de España y Las Cor-
217 tes republicanas durante la Guerra Civil, de Matilde de la Torre (Francis-
ca Vilches-de Frutos) / 443
El legado del antifranquismo en Estados Unidos a través de la hispanista
Shirley Mangini (Mar Trallero) / 235
Textos y documentos El intercambio epistolar de Max Aub con la España del interior (Esther
Lázaro) / 671
Compromiso antifascista y teatro de resistencia en el epistolario inédito de
Álvaro de Orriols (Antonio Espejo Trenas) / 459 Escenografía en el exilio republicano de 1939 (Raquel López Fernández)
/ 675
Mi José Bergamín (José Antonio González Casanova) / 490
Ramón Gaya. El sentimento della pittura (Alessio Piras) / 679
México y la República española (José María Murià / 494
Sobrevivir en el exilio: la experiencia liberal (Germán Ramírez Aledón) /
Algunos textos inéditos de Arturo Perucho escritos en México y su breve 681
reencuentro postal con Vicente Llorens Castillo (Josep Palomero) / 505
Los rehenes del Alcázar de Toledo (José Ramón Saiz Viadero) / 688
Acordes en el alma. Notas de las Memorias de Carlos Palacio García
(Amparo Ranch) / 559 El duende mal pensante. Aforística musarañera (Mª Teresa Santa María
Fernández) / 691
Llocs de la memòria De la resistencia y la deportación. 50 testimonios de mujeres españolas
(Mar Trallero) / 694
En busca de los exiliados españoles en Londres. Crónica de un viaje tras
las huellas de la emigración liberal de 1823 (Germán Ramírez Aledón) / Teatro de José Ricardo Morales (Yasmina Yousfi López) / 699
607
Varia
Reseñas
Representaciones de Mar de almendros, de Juan Luis Mira Candel, en
Una deuda inexcusable (Cecilio Alonso) / 621 Alicante (Cecilio Alonso) / 703
Personas, artistas y máscaras (Cecilio Alonso) / 627 Guillermina Medrano y Rafael Supervía. De Washington a la Biblioteca
La otra cara del exilio (Cecilio Alonso) / 633 Valenciana (José Ignacio Cruz) / 704
Chemins de fer, chemins de sable. Los españoles del transahariano (Ceci- El archivo de Bernardo Giner de los Ríos, donado al Ateneo Español de
lio Alonso) / 637 México (José Ignacio Cruz y Santiago Muñoz) / 706
Operación Stanbrook. Homenaje a la memoria republicana (Cecilio
Alonso) / 644
Los nudos del quipu (José Ángel Ascunce) / 646
El último Arteta. Vida y creación en el exilio (Xesqui Castañer López) /
652
Jorge Semprún: memoria cultural y escritura (Beatriz Coca Méndez) /
656
El retorno artístico del patrimonio del exilio (Laura Mariateresa Durante)
/ 658
Edificar la cultura, construir identidad. El exilio español de 1939 en la
Unión Soviética (Mª M. Garrido Caballero) / 660
Los nombres del exilio (Sònia Hernández) / 663
Dos exilios y un librero (Esther Lázaro) / 667
18
LABERINTOS
Revista de estudios sobre los exilios culturales españoles
Año 2016
Presentación

El 17 de febrero del presente año 2016, a la edad de cien años, murió José Ricardo Morales en su
exilio chileno de Santiago. Fallece así acaso el último superviviente de nuestro exilio republicano de
1939, a cuya obra Laberintos le ha venido prestando atención en varios números de este anuario y
también en el presente, en donde Yasmina Yousfi López escribe una reseña de una edición de su Teatro.
Además, los días 16 y 17 de febrero del próximo año 2017 van a celebrarse en la Facultat de Filologia
de la Universitat de València unas Jornadas en homenaje a la memoria de este dramaturgo, ensayista,
pintor y catedrático. Militante de la Federación Universitaria Escolar (FUE) en la Universidad de Va-
lencia, fue responsable de Cultura de la FUE valenciana, de la que dependía por ejemplo “El Búho”,
dirigido un tiempo por Max Aub. Soldado del ejército republicano, combatió en diversos frentes de
guerra y en febrero de 1939 atravesó la frontera francesa y fue ingresado en el campo de concentración
de Saint-Cyrpien. Pasajero luego en el Winnipeg, el barco fletado por Pablo Neruda, llegó a su exilio
chileno, en el que impulsó el Teatro Experimental de Chile, hoy Teatro Nacional, así como la editorial
Cruz del Sur, en la que dirigió la colección “La Fuente Escondida”, de clásicos españoles. Catedrático
de Historia del Arte en la universidad de Santiago y miembro de la Academia Chilena de la Lengua –fue
el primer exiliado republicano español que ingresó en una Academia americana-, es autor de una obra
dramática y ensayística de gran calidad que ha sido publicada en dos volúmenes por la Institució Alfons
el Magnànim de València: Teatro (2009) y Ensayos (2012), ediciones ambas de Manuel Aznar Soler. El
9 de octubre de 2015 el gobierno de la Generalitat lo nombró “Embajador cultural valenciano”.
En el presente número de Laberintos se publican cinco artículos en la sección de “Estudios, ensayos
e investigaciones” sobre temas tan variados como el deporte, la filosofía y la literatura: en primer lugar,
Recaredo Agulló Albuixech y Víctor Agulló Calatayud tratan en “Deportistas valencianos en el exilio”
un tema muy poco estudiado. Por mi parte, con motivo de que este 2016 hace sesenta años que a Juan
Ramón Jiménez se le concedió el Premio Nobel de Literatura, escribo precisamente sobre “1956: Juan
Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura”, un año por lo demás clave, tanto para el exilio como
para la oposición antifranquista del interior. Alberto Ferrer García es autor de un artículo sobre “Juan
David García Bacca: metafísica y creatividad en el exilio republicano”, mientras quer Alessio Piras
estudia “Los Premios Formentor en el epistolario Aub/Barral: un diálogo entre orillas y nuevas perspec-
tivas sobre la España franquista”. Por último, y a título póstumo, publicamos un artículo, “Dominar
el laberinto, salir de él: Crónica del alba, de Ramón J. Sender”, obra del hispanista Jean-Pierre Ressot,
prólogo a una edición francesa de la obra.
A continuación editamos dos dossieres: el primero, sobre “El exilio republicano de 1939 en los Es-
tados Unidos”, coordinado por Fernando Larraz y José-Ramón López García, reúne la transcripción
de una mesa redonda (Historia de un legado. El hispanismo norteamericano y el exilio republicano
de 1939, en la que intervinieron Mari Paz Balibrea, José-Carlos Mainer y Shirley Mangini, moderada
por Sebastiaan Faber) y nueve artículos de los que son autores María-Dolores Albiac Blanco (“La vida
mutilada. Una lectura de las memorias de Isabel García Lorca”), Lara Caride (“Exiliados en Puerto
4

Rico: el caso de Alfredo Matilla Jimeno”), Sebastiaan Faber (Exilio e hispanismo norteamericano:
cuatro paradigmas de interpretación”), Olga Glondys (“Entre Estados Unidos y España: un puente
literario y personal de Francisco Ayala a través de sus cartas inéditas a Ricardo Gullón”), Fernando
Larraz (“Galdós en el exilio norteamericano: José F. Montesinos, Joaquín Casalduero y Carlos Blanco
Aguinaga”), José-Ramón López García (“Cosas de América: Algunas notas sobre la experiencia de
Arturo Serrano Plaja en Estados Unidos”), Mario Martín Gijón (“Los dos Unamunos de Carlos Blanco
Aguinaga”), Mar Trallero (“El legado del antifranquismo en Estados Unidos a través de la hispanista
Shirley Mangini”) y Natalia Vara Ferrero (‘El lirismo de la materia bruta’: Pedro Salinas ante la gran
urbe norteamericana”).
El segundo dossier, coordinado por Verónica Azcue con motivo del Cuarto Centenario de la muerte
de Miguel de Cervantes -fallecido en Madrid el 22 de abril de 1616-, trata sobre Don Quijote visto
por el exilio republicano español de 1939 y reúne catorce trabajos escritos por José Ángel Ascunce
Arrieta (“La gran aventura”: un mito humanista desde el exilio: León Felipe, Cástor Narvarte y José
Martín Elizondo), Verónica Azcue (“El Quijote que Ángel Gutiérrez soñó en Rusia”), José María Bal-
cells (“Contrapuntos del caballo sin pedigree en León Felipe y Pablo Picasso”), María Bueno Martínez
(“El Quijote en la obra crítica de Carlos Blanco Aguinaga”), Laura Mariateresa Durante (“El Quijote
en la reflexión y la pintura de Ramón Gaya”), Olga Glondys (“El homenaje a Cervantes en la revista
Realidad (1947): la construcción de una tercera vía al margen de la guerra político-cultural entre el
franquismo y el exilio”), Fernando Larraz (“El exilio de 1939, Cervantes y El Quijote en los campos
editoriales argentino y mexicano”), Esther Lázaro (“Arturo Serrano Plaja y su visión comparatista de
Don Quijote”), Idoia Murga Castro (“Los ballets Don Quijote en el exilio republicano de 1939”, Isabel
Navas Ocaña (“Lo que le sucedió a María Zambrano: Dulcinea”), Alessio Piras (“Don Quijote en tres
relatos de El laberinto mágico de Max Aub”), Neus Samblancat Miranda (“Olor de Santidad : una
novela cervantina inédita de Luisa Carnés”), Teresa Santa María Fernández (“El episodio de “la cabeza
encantada” en la obra de José Bergamín”) y Francisca Vilches de Frutos (“Identidad, Política e Historia
en Don Quijote, Rey de España y Las Cortes republicanas durante la guerra, de Matilde de la Torre”).
La sección de “Textos y documentos” reúne cinco artículos de temas muy diversos. Por ejemplo,
Antonio Espejo Trenas, en “Compromiso antifascista y teatro de resistencia en el epistolario inédito
de Álvaro de Orriols”, edita una parte del epistolario teatral del dramaturgo en su exilio francés; José
Antonio González Casanova evoca su memoria y lecturas bergaminianas en “Mi José Bergamín”; José
María Murià estudia la relación histórica entre “México y la República española”; Josep Palomero
edita “Algunos textos inéditos de Artur Perucho escritos en México y su breve reencuentro postal con
Vicente Llorens Castillo”; y, por último, Amparo Ranch hace lo propio en “Acordes en el alma. Notas
de las Memorias de Carlos Palacio García”, el músico alcoyano exiliado en París.
El historiador Germán Ramírez Aledón, en la sección “Llocs de la memòria”, investiga “En busca
de los exiliados españoles en Londres. Crónica de un viaje tras las huellas de la emigración liberal de
1823”.
En la sección de “Reseñas” editamos en este número veinte de las que son autores Cecilio Alonso
(Artículos y ensayos de Francisco Pina; textos de Antonio Otero Seco; Stanbrook. Vivencias de un
exilio, de Isabel Beltrán Alcaraz; Chemins de fer, chemins de sable. Los españoles del Transahariano;
y, finalmente, Operación Stanbrook. Homenaje a la memoria republicana), José Ángel Ascunce (Los
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
5

nudos del quipu, de Cecilia G. de Guilarte), Xesqui Castañer (El último Arteta. Vida y creación en el
exilio, de Javier González de Durana), Beatriz Coca (Jorge Semprún. Memoria cultural y escritura, de
Mirjam Leuzinger), Laura Mariateresa Durante (El retorno artístico del patrimonio del exilio, de In-
maculada Real López), Magdalena Garrido Caballero (Edificar la cultura, construir identidad. El exilio
español de 1939 en la Unión Soviética, de Natalia Kharitonova), Sònia Hernández (En tierra ajena de
Josep Solanes), Esther Lázaro (Pedro Salinas / Jorge Guillén. Epistolario. Correspondencia con León
Sánchez Cuesta y Max Aub: epistolario español, de Javier Sánchez Zapatero), Raquel López Fernández
(Escenografía en el exilio republicano de 1939. Teatro y danza,, de Ana María Arias de Cossío e Idoia
Murga), Alessio Piras (Ramón Gaya. El sentimento della pittura, traducción, notas e introducción de
Laura Mariateresa Durante), Germán Ramírez Aledón (Versiones de un exilio. Los traductores españo-
les de la casa Ackermann (Londres, 1823-1830) de Fernando Durán López), José Ramón Saiz Viadero
(Los héroes del Alcázar de Toledo de Luis Quintanilla, edición de Esther López Sobrado), Teresa Santa
María (El duende mal pensante. Aforística musareña (1924-1983), de José Bergamín), Mar Trallero
(De la resistencia y la deportación. 50 testimonios de mujeres españolas, de Neus Català); y, por último,
Yasmina Yousfi López (Teatro, de José Ricardo Morales).
La última sección de “Varia” cuenta con tres artículos: el primero, de Cecilio Alonso (“Representa-
ciones de Mar de almendros, de Juan Luis Mira Candel, en Alicante); el segundo, de José Ignacio Cruz
(“Guillermina Medrano y Rafael Supervía. De Washington a la Biblioteca Valenciana”), noticia de
una Jornada dedicada a ambos cuyos materiales publicaremos en el próximo número de Laberintos; y,
finalmente, un texto escrito en colaboración por el propio José Ignacio Cruz y Santiago Muñoz Bastide
sobre “El archivo de Bernardo Giner de los Ríos, donado al Ateneo Español de México”.
Ojalá todos estos materiales que incluimos en el presente número 18 (2016) de Laberintos intere-
sen tanto al investigador cualificado como al ciudadano comprometido con el proyecto colectivo de
reconstruir y recuperar la memoria de nuestra tradición cultural democrática. A todos ellos queremos
recordarles que esta revista está abierta por completo a sus colaboraciones, tanto en forma de estudios
o ensayos como de crónicas o reseñas críticas, que deberán superar la correspondiente evaluación ex-
terna, por pares y a ciegas, como requisito previo para su ulterior publicación. Agradeceremos que se
nos envíen también al correo electrónico o a la dirección de correo postal de la Biblioteca Valenciana
-y a nombre siempre de Everilda Ferriols, secretaria de Laberintos-, cuantas informaciones, noticias o
publicaciones dignas de memoria se refieran al tema de los exilios culturales españoles.
manuel aznar soler
director
6
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
7

Deportistas valencianos
en el exilio
que permanecieron en Valencia, les hizo tomar el
camino del exilio. En palabras de Alejandra Soler,
recaredo agulló albuixech exiliada en la URSS: De haberme quedado en Es-
Filólogo e historiador deportivo. Autor del Diccio- paña, hubiera acabado en una cuneta.
nario Espasa de Términos Deportivos y miembro de
l’Associació d’Amics de la Federació Universitària
Abstract: The following article aims to value
Escolar FUE
and rescue the memory of Valencians athletes
víctor agulló calatayud
who were forced into exile after the end of the
Profesor de Sociología del Deporte. Departament
Spanish Civil War. Thus by means of qualitative
de Sociologia i Antropologia Social. Universitat
de València. España methodology we have recovered and documented
Dirección para la correspondencia: the sporting career of five outstanding athletes,
Keywords: exile, sportsmen, engagement,

víctor agulló calatayud


three of them of the FUE (Federación Universitaria
Departament de Sociologia i Antropologia Social Escolar): the doctor Manuel Usano, rugby player;
José Catalina Llorens, physical education teacher
Spanish Republic, civil war. FUE.

Facultat de Ciències Socials. Universitat de


València and three times athletics champion of Spain;
Av. Tarongers, 4b/ 46021 València (España) the indefatigable teacher Alejandra Soler; José
Tel. 96 162 53 94/ Fax. 96 382 84 50 Martínez Fort, European boxing champion and
Email: victor.agullo@uv.es the doctor Enrique Georgakopulos, who has the
first international Valencian rugby player. We also
remember the upholsterer Enrique Cano, Valencia
Resumen: Deportistas valencianos en el exilio F.C goalkeeper; the pilotari Isidro Muñoz Sesé,
En este artículo recuperamos la trayectoria depor- el Perolero or cyclist Juan Bautista Llorens. We
tiva de cinco deportistas, tres de ellos de la FUE also evoke the figure of the runner Manuel Lora,
(federación universitaria escolar) que se vieron worthy representative of what has been called
obligados a exiliarse a consecuencia de la Guerra internal exile.
Palabras claves: exilio, deportistas, compromiso,

Civil: Manuel Usano, jugador de rugby y médico; The fate of these exiled athletes were countries
José Catalina Llorens, triple campeón de España; like France, Algeria or, especially, Mexico and
la infatigable Alejandra Soler; José Martínez Fort, Argentina that hosted a large contingent of them.
campeón de Europa de boxeo y Enrique Geor- Most exiled athletes had higher education studies
gakopulos, primer internacional que dio el rugby and were not professionals in the field of sport
valenciano. También hacemos un recordatorio (given the incipient professionalism of the time)
república, Guerra Civil. FUE.

para Enrique Cano, portero de fútbol del Valencia and most of them never returned to their land.
F.C., y para el pilotari Isidro Muñoz Sesé, el pero- The majority belonged to left parties and its
lero. Igualmente evocamos la figura del corredor draws attention the large number of athletes who
de a pie Manuel Lora, digno representante de los were exiled from Valencian Country compared to
que se ha llamado el exilio interior o de Enrique what happened in other regions of Spain perhaps
Cano, el gran portero del Valencia F.C. because Valencia was the capital of the Republic,
El compromiso de todos ellos con los valores among other factors analyzed.
de la España Republicana y el temor a perder la
vida, como así aconteció con Cariño y con otros
8

Introducción el periodo de la II República y la guerra


(1931-1939) en un acto que sigue sin estar
reparado a día de hoy.
La metodología empleada ha sido emi-
El estudio sobre el exilio repu- nentemente cualitativa basada principal-
blicano conoce un creciente interés en mente en entrevistas de carácter semi-es-
tre historiadores e investigadores sociales tructurado con los propios protagonistas o
en aras de reconstruir, divulgar y dar a co- sus descendientes o allegados así como el
nocer a las nuevas generaciones un hecho recurso al análisis de la prensa escrita de
histórico condenado al olvido y el ostracis- la época. En este sentido, cuando no nos
mo. Han pasado 80 años desde el inicio de fue posible hablar en su día con los propios
la Guerra Civil y todavía es difícil y, pa- protagonistas, suplimos esta limitación en-
rece que incluso comprometido, encontrar trevistando a numerosos amigos, familiares
estudios sobre esta temática, y este hecho y compañeros de los propios deportistas.
se acrecienta más si cabe si nos ceñimos al Ocasionalmente también se recurrió a dis-
ámbito del deporte, donde las investigacio-
tintas aportaciones bibliográficas y heme-
nes han sido escasas hasta la fecha.
rográficas si bien obtuvimos la mayor parte
El siguiente artículo pretende poner en
de nuestra documentación a partir de los
valor y rescatar de la memoria a los depor-
testimonios orales y escritos procedentes
tistas valencianos que se vieron forzados
del entorno más cercano a nuestros prota-
a exiliarse tras la Guerra Civil Española.
gonistas así como de la amplia información
Son los grandes desconocidos de la histo-
recabada de los medios de comunicación,
ria del deporte valenciano y el siguiente
artículo supone un reconocimiento a todos en especial los periódicos El Mercantil
ellos. Hemos recuperado y documentado la Valenciano, Levante, Fragua Social, Las
trayectoria deportiva de cinco destacados Provincias y Jornada. Igualmente se con-
deportistas que sirven de hilo conductor sultaron otras fuentes secundarias como
para comprender las vicisitudes que tuvie- archivos personales y federativos, boletines
ron que hacer frente en sus vidas debido informativos de diversas Federaciones o re-
a las imposiciones del régimen franquista: portajes de revistas especializadas.
represión, miedo, olvido, desprecio cuan-
La actividad deportiva en la Valencia
do no estigmatización interior, entre otros republicana
factores. Cabe añadir además la anulación
de sus resultados deportivos así como el El deporte en Valencia durante los años
de todas las competiciones deportivas ce- de la República vivió un momento excep-
lebradas en territorio republicano durante cional, en el que las ilusiones fueron más
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
9

grandes que los medios con los que se y la Agrupación Exploradores de Valencia
contaba para su práctica. A partir de la recorrían las cimas del País Valenciano. En
Exposición Regional de 1909, vinculado atletismo, como también veremos más ade-
fundamentalmente a los ámbitos urbanos, lante en detalle, el foso de longitud de las
emerge una nueva clase social, la burgue- rudimentarias pistas de atletismo de Mes-
sía, ahora con tiempo libre y que deman- talla, Vallejo, La Malvarrosa o Burjassot
dan un modelo de ocio basado en la activi- sirvieron de escenario para que José Catali-
dad física y deportiva a modo de distinción na Llorens, conocido como Pepe Lacomba,
social siguiendo el ejemplo de Reino Unido inscribiera su nombre entre los grandes del
y Francia. En la capital del Turia ello propi- atletismo español. Por otra parte, los te-
ció que deportes elitistas como el tenis o la nistas contaban con tres excelentes clubes
hípica contaran con excelentes instalacio- donde las clases acomodadas disputaban
nes. No obstante, con la República se de- enconados matches. En el Real Club Náu-
mocratiza el deporte y en ese sentido cabe tico, desde 1903, la vela, el remo y la na-
apuntar que el fútbol fue el deporte domi- tación iniciaban su singladura. En Vallejo
nante en los grandes núcleos de población (estadio del Levante F.C.) estaba ubicado el
(Carbonell, 1972; Bosch, 2014) mientras canódromo y en la plaza de toros una gene-
que la pilota valenciana resistía con entu- ración excepcional de boxeadores lograba
siasmo en el mundo rural y en una decena títulos europeos y mundiales. Muchos de
de trinquetes que funcionaban con notable estos boxeadores murieron antes de cum-
éxito. Por su parte, el ciclismo fue capaz plir 50 años, buena parte de ellos en la mi-
de organizar la Vuelta Ciclista a la Región seria, víctimas de las consecuencias físicas
Valenciana. La natación celebró en la pis- que acarreó la guerra, la cárcel, el exilio o
la posterior represión franquista.
cina de Las Arenas en 1935 los campeona-
tos de España, en sesiones nocturnas, con La FUE
éxito enorme. Las carreras a pie contaron
con figuras que marcaron una época: José La labor de la Federación Universitaria
Morant, el Meló, y Manuel Lora (Agulló Escolar, fundada en Valencia en 1928, fue
Albuixech, 2008). El hockey también gozó enorme en ámbitos como la educación, la
de buena salud y una selección valenciana cultura y el deporte. La FUE estuvo siempre
llegó incluso a competir en Lyon (Francia). al frente de todos los proyectos de innova-
En relación con los espacios deportivos ción pedagógica, fue una gran valedora del
la Alameda de Valencia servía de escenario saber crítico y racional, y al mismo tiempo
a numerosas competiciones ciclistas y ca- defensora de la escuela pública como ca-
rreras pedestres, entre ellas la Volta a Peu mino de integración de las desigualdades
a Valencia. La Colla Excursionista El Sol sociales.
10

Reproducimos parte del texto que con deportistas en sus distintas modalidades,
ocasión del acto de entrega de la Medalla desde equipos de rugby, a fútbol, pasando
de la Universitat de València, se leyó en el por el atletismo, la natación, el baloncesto,
paraninfo de la Universitat (2001): La FUE el hockey, el waterpolo, el esquí, el remo, la
ha sido mucho más que una organización vela o el excursionismo. La mayoría de sus
de estudiantes, ha sido un talante, que se socios fueron estudiantes de clase media.
tradujo en su participación en Colonias Es- Durante el franquismo los fuistas siguie-
colares; su cooperación en las Universida- ron reuniéndose de forma clandestina pri-
des Populares; su colaboración con las Mi- mero y discreta después hasta que a fina-
siones Pedagógicas, el más brillante ensayo les de los años 70 retomaron su actividad.
de la República por llevar la cultura a no Hoy la más veterana de ellos es Alejandra
importa qué lugares perdidos de la geogra- Soler, que acaba de cumplir 103 años. Un
fía del país; su integración en la Barraca, día a la semana, que suele ser los jueves, se
dirigida por Federico García Lora y cola- reúnen los antiguos fuistas con las nuevas
boración de Rafael Alberti y María Tere- generaciones de los Amigos de la FUE para
sa León. La FUE valenciana creó el Búho, compartir alegrías, proyectos e ilusiones.
que llevaron a los más apartados rincones
de España representaciones teatrales sin El deporte durante la guerra
olvidar las bibliotecas ambulantes con ser-
vicio de prestaciones de libros (Archivo de El 18 de julio de 1936 los valencianos
la FUE). acudían a ver la película Tiempos Moder-
Su labor en el campo deportivo fue enor- nos con Charles Chaplin como protagonis-
me. La FUE introdujo en Valencia deportes ta. Unos días antes se había celebrado un
como el rugby y el básquet; divulgó el at- gran concurso hípico en las instalaciones
letismo, la natación, el fútbol o el excur- anexas al campo de Mestalla. El rugby y el
sionismo, entre otros. La FUE incorporó basket se expandían. En el Frontón Valen-
la mujer a la práctica deportiva. Hasta ciano reinaba la pelota vasca mientras las
entonces solo jugaba muy ocasionalmente chicas jugaban a hockey. La Olimpiada Po-
a pilota valenciana o pelota vasca y ahora pular de Barcelona contó con una impor-
encuentra en el baloncesto, junto al tenis tante delegación valenciana. Las regatas
y la natación, los primeros lugares donde femeninas fueron otra de las actividades
desarrollarse deportivamente, mientras el deportivas reseñables. En el trinquete de
fútbol, el boxeo o el ciclismo siguen sien- Pelayo se jugaban partidas todos los días
do deportes practicados de forma exclusi- (Bosch, 2016).
va por hombres (Rius, 1991). Las secciones El golpe de estado del general Franco
deportivas de la FUE aportaron más de 400 abrió la caja de Pandora y la violencia y
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
11

los asesinatos injustificables de uno y otro Arnau era vicepresidente y socio fundador
bando se adueñaron de pueblos y ciudades. del Club Naútico Delfín y juez árbitro del Co-
legio de Jueces Cronometradores de Valencia.
El deporte no escapó a la politización y se
De sus condiciones morales y técnicas dice,
convirtió en arma propagandística. Clubes más que todo cuanto escribamos, el hecho de
y federación pasaron a ser controlados por haber sido el único juez regional que actuó en
sindicatos y asociaciones obreras. los pasados campeonatos de España.
En Valencia durante la guerra se cele-
braron numerosos festivales para recaudar Probablemente de todos los deportistas
fondos ora para los niños huérfanos ora del País Valenciano que murieron duran-
para comida y medicamentos para los hos- te la Guerra el más internacional fuera el
pitales. Se jugaron partidos de fútbol, ru- ciclista de Vila-real Juan Bautista Lloréns
gby, baloncesto y hubo festivales atléticos. Albiol (1897-1937). Murió en la defensa
Los pilotaris vascos y valencianos se unie- de Madrid siendo capitán del ejército re-
ron a esta causa y en el trinquete de Pelayo, publicano. Lloréns, varias veces campeón
en el Frontón Valenciano y en el Jai Alai se de España, fue el primer ciclista español in-
jugaron partidas memorables. ternacional y llegó a competir en América.
Su hijo Juan Bautista Lloréns Cantavella
El hecho de que un deportista famoso
(1997) ha escrito la biografía de su padre
defendiera la República era destacado por
en la que habla de la discriminación y per-
la prensa: Aparicio, el extremo izquierda
secución que sufrió la familia y del olvido
del Valencia F.C dirige desde el frente un
que durante 40 años padeció la figura de su
saludo a la afición valenciana. Sabemos
progenitor.
que Aparicio está en el frente sur del Tajo.
Otra muerte en el frente de batalla muy
Las noticias de la muerte en el frente de sentida fue la del atleta de Carcaixent (la
algún deportista eran recogidas y comen- Ribera Alta) Bernardo Camarena, sub-
tadas con verdadera admiración. De este campeón de España de 10.000 metros, y
modo La Correspondencia de Valencia, plusmarquista regional en esa distancia.
2.11.1936, anunciaba la muerte en el fren- Durante años su nombre fue silenciado y
te del nadador Ricardo Arnau Piquer: sus marcas ignoradas.
En los meses previos al final de la guerra
Ricardo Arnau ha muerto en el sector del
miles de valencianos dejaron su tierra y se
Tajo, en Parla. Estaba enrolado en la prime-
ra compañía, segundo batallón de regimiento establecieron mayoritariamente en Francia,
Uribarri, formando parte de la columna Uri- América Latina y en el Oranesado (Arge-
bes-Palacio, a donde llegó luego de haberse ba- lia) donde sufrieron enormes privaciones.
tido anteriormente en la Columna de Hierro. Muchos de ellos están enterrados en los
12

países de acogida, otros volvieron décadas portivo de todo cuanto había acontecido
después. A finales de los 70 los deportistas en Valencia durante los años de la Repú-
de la FUE, que durante la República había blica y en especial de la Guerra. A modo de
agrupado a decenas de practicantes, volvie- ejemplo, el título que ganó el Levante U.D
ron a reencontrase. Este texto está destina- en la copa de España de 1937, sigue sin ser
do para toda aquella generación que unió reconocido hasta la fecha por la Real Fede-
deporte con cultura, igualdad y libertad. ración Española de Fútbol.
El exilio afectó a decenas de deportistas:
El exilio pilotaris, atletas, boxeadores futbolistas,
nadadores, excursionistas o ciclistas. Tam-
El hecho de tener que emprender el ca-
bién muchos maestros republicanos fueron
mino del exilio, por desgracia, ha sido algo
fusilados o expulsados del cuerpo de profe-
habitual para muchos valencianos. El gran
sores. Cabe recordar que los maestros de la
humanista Juan Luis Vives, jugador de pi-
República abogaban por una práctica de-
lota valenciana en su juventud, inaugura la portiva en la que los hombres y las mujeres
lista. Ello aconteció a principios del siglo podían compartir aulas, proyectos y jue-
XVI. La mano larga de la Inquisición estu- gos. La coeducación y la igualdad debían
vo detrás de esta partida forzosa. A princi- de regir los destinos de las futuras genera-
pios del siglo XIX otro ilustre valenciano, ciones. Volviendo a los deportistas, unos
totalmente desconocido para el gran públi- cuantos lograron pasar a Francia o a Arge-
co, se vio obligado a exiliarse. Nos esta- lia, y desde estos países trataron de llegar a
mos refiriendo a Francisco Amorós (1770- América Latina (principalmente México y
1849) coronel del ejército español, amigo Argentina) donde intentaron sobrevivir en
de Jovellanos y del conde de Aranda e in- diversos sectores económicos.
troductor del Real Instituto Pestalozziano A título de ejemplo, el profesor y nada-
de Madrid en 1807. Partidario de las ideas dor de la FUE José Ricardo Morales desta-
de la Ilustración Francesa desarrolló en có por sus publicaciones en la universidad
Paris toda su actividad en el campo del de- de Santiago de Chile; el árbitro de fútbol
porte. Amorós diseñó numerosos aparatos de Montavener (la Vall d’Albaida) Francis-
y fue el autor de varios manuales gimnás- co Bataller García y el aficionado al mo-
ticos. tociclismo Amado Granell -que un 26 de
Si el tribunal del Santo Oficio en el pa- agosto de 1944 tomó el ayuntamiento de
sado trató de borrar todo vestigio de in- París- pasaron a Argelia en el Stanbrook,
teligencia y de espíritu crítico, acabada la el carbonero británico que sacó a los últi-
Guerra Civil el bando vencedor trató por mos españoles desde el puerto de Alicante
todos los medios de borrar el pasado de- en marzo de 1939.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
13

Si nos adentramos en el fútbol, es menes-


ter poner en valor la figura de José Rodrí-
guez Tortajada, un hombre defensor de la
cultura y la lengua valenciana, presidente
del Valencia F.C y de una integridad cívi-
ca ejemplar (Bosch, 2013; 2014). También
pueden ser mencionados los casos de fut-
bolistas en el exilio de: Antonio Conde
Aja, Francisco Montañés, Hilario Cerdà,
Nieto, Artigas y Siero (García Candau,
2007; Bens, García-Nieves y March, 2009;
Bosch, 2014)
Otros casos de futbolistas desterrados
fuera de Valencia correspondieron curiosa-
mente a dos porteros: Joaquín Ramos del
Sporting de Sagunt (Camp de Morvedre)
que falleció en Venezuela en 1980 y, sin
duda uno de los casos más representativos,
Enrique Cano (1907-1958). Cano, conoci-
do popularmente con el alias de «Manitas
de Plata», fue uno de los más famosos por-
teros del Valencia F.C y con este club subió
a la división de honor en 1931. Finalmente
tuvo que emigrar a Uruguay, ante la per- Enrique Cano
secución política y laboral a la que fue so-
metido acabada la guerra. Murió en Mon- delación propició su detención muy cerca
tevideo siendo uno de los miembros más de la frontera. Fue fusilado el 24 de julio
destacados y queridos del Casal Valencià de 1950 tras haber sido uno de los roders
de Montevideo (Agulló Calatayud, 2011). o maqui más buscados por la Guardia Ci-
Por otra parte, la pilota valenciana fue vil. Según Toni Marí y Vicent Malonda
otro de los deportes que se vio afectado (1998) Carinyo -originario de Rafelcofer
por la represión o el exilio. El escritor Víc- (la Safor)- fue un jugador carismático, de
tor Labrado cuenta en su reciente libro No muchos poderes y con una de las mejores
Mataràs (2014) la vida del pilotari José izquierdas que se han conocido. Jugador
Andrés Mompaler conocido como Carinyo tanto de trinquet como de carrer todavía se
que trató de exiliarse a Francia si bien una le recuerda en la actualidad en numerosos
14

pueblos de las comarcas centrales valencia- ánimo de ser exhaustivos citaremos a los
nas por su excelente juego, y por su serie- pilotaris Jeroni Piera Calatayud de Murla
dad y saber estar en el trinquet. (Marina Alta) y a Salvador Rodriguez Mut
Siguiendo en el trinquet cabe destacar de Benicalap (l’Horta). El primero era un
igualmente al pilotari Fenoll de Torrent renombrado jugador de «llargues» y «trin-
(Horta Oest). Actuó en la demarcación de quet» de uno de los pueblos con más so-
mitger y estuvo a nómina del Trinquet de lera. Jeroni ejercía como secretario de la
Pelayo desde 1931 a 1939, cuando, por agrupación socialista local. Cerca de aca-
razones políticas, salió del país, concreta- barse la guerra desde el Partido Socialista
mente a Francia. El erudito Llorenç Millo de Alicante se le conminó a salir del país
en su excelente obra El Trinquet (1976) por miedo a represalias. Finalmente, tras la
dice de él: «Era un jugador temperamental, intercesión de los caciques locales, resolvió
los que llegaron a verlo lo comparan con el quedarse si bien debía presentarse diaria-
Gat II, su mejor arma fue la volea. Alternó mente ante la Falange Local y «demostrar
en los mejores partidos de más categoría de buena conducta». Por otra parte, Salvador
su época. Se distinguía por su temperamen- Rodriguez, Bolera, destacado pilotari de
to alegre y jocoso». las modalidades de «carrer» combatió en
Por otra parte, Isidro Muñoz Sesé, co- el Frente de Teruel y formó parte del equi-
nocido como Perolero, uno de los mejores po de carabineros de confianza de Juan Ne-
jugadores de la modalidad de frontón de grín. Su carrera quedó truncada y marcada
la historia y que llegó a jugar importantes desde entonces, pero años más tarde volvió
partidos contra pilotaris vascos, se tuvo a «faixar-se» (vestirse de blanco en el léxi-
que exiliar a la ciudad argentina de Tucu- co de la pilota valenciana) y se consolidó
mán. Allí, años más tarde, abrió un hotel y como un referente del deporte autóctono
se casó, si bien no tuvo descendencia. Una por antonomasia de los valencianos (Agu-
sobrina suya, Cristina Fernández Pera, nos lló Calatayud, 2016).
comentó que cada año, el día de las uvas Retomando estos casos de exilio es me-
su tío decía: Este año cae Franco. No vol- nester señalar que, aunque quizás menos
vió a Pedralba hasta la muerte del dictador. conocido, el exilio interior también existió.
Años después de su muerte se rotuló una Centenares de deportistas valencianos fue-
calle con su nombre en su localidad natal y ron detenidos y encarcelados por una gran
se le brindó un sentido homenaje. diversidad arbitraria de motivos como es-
En la pilota valenciana, muchos juga- tar en posesión del carnet de militante de
dores pertenecientes a las clases populares Izquierda Republicana, el partido del pre-
se significaron por la República durante la sidente de la República Manuel Azaña, o
guerra por lo que también encontramos por el hecho de haber defendido la legali-
numerosos casos de exilio interior. Sin dad democrática. En este grupo hay que se-
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
15

ñalar al atleta Manuel Lora quien en 1931 José Lacomba, triple campeón de
había ido corriendo en compañía de José España (1913-1985)
Morant, el Meló, desde Valencia a Menton
(sur de Francia) para depositar una ban- La figura de «Pepe Lacomba», José Ca-
dera republicana en la tumba de Vicente talina Llorens, deslumbra toda la década
Blasco Ibáñez. Igualmente destacables son de los años 30. Nacido en el Cabanyal
los casos del dentista Pepe Bonet Sanjuán (Poblats Marítims), tuvo una infancia mar-
de la FUE, uno de los jóvenes entusiastas cadamente difícil al ser atacado de polio-
más activos en la promoción de deportes mielitis a los siete años. Poco antes de su
como la natación, el hockey, el rugby o el muerte, nos contó que se curó con los con-
remo, al igual que el atleta Vicent Marco, sejos que cierto médico le dio a su madre:
también de la FUE. Quince días de baño de sol en la playa y
Finalmente, al igual que los deportistas, quince en la montaña. Su primer club fue el
cabe apuntar que el periodismo deportivo C.A. Huracán, luego pasó a la Agrupación
también se vio afectado por las consecuen- Atlética Valenciana.
cias de la Guerra. En este apartado resulta Lacomba entrenaba en las playas de Las
oportuno destacar la figura del periodista Arenas y de la Malvarrosa. Ello hizo que
Rafael Hernández Zafrilla que durante la sus tobillos se acostumbraran a trabajar
República fue subdirector del periódico La con una intensidad inusitada con respecto
Traca, además de secretario y jefe de pren- al resto de atletas. Otros recintos deporti-
sa del presidente de la República. Por su vos que utilizó Pepe fueron el campo del
ideología e involucración política fue en- Levante (Camino Hondo), el campo de
carcelado, torturado e inhabilitado para el
ejercicio activo del periodismo. Años más
tarde, debido a esas razones, se escudó en
un seudónimo para ocultar su verdadera
identidad y seguir así escribiendo lo que le
llevó a popularizar varios sobrenombres,
siendo su alias más popular y conocido
el de «El duende de las casetas» (Corell,
2002).
A continuación nos aprestamos a co-
nocer más en profundidad a los cinco de-
portistas exiliados que hemos seleccionado
para nuestro análisis. José Lacomba
16

Sant Guillem en la calle Sagunto, el Algi- ¿De dónde ha salido esta maravilla? Se pre-
rós Tenis Club o los campos del Rayo y del guntaba la gente. Y el chiquet, morenito, fino,
tipo clásico cabañalero, sonreía socarronamen-
Norte. te mientras cruzaba miradas significativas con
Lacomba fue el primer atleta valenciano Meléndez. Unas líneas más abajo lo definen
que se adjudicó tres competiciones interna- como, enjuto, cetrino, elástico como manojo
cionales: Génova, Bolonia y Brescia. Una de miembros de goma, derribaba ahora un re-
serie de lesiones y la necesidad de ganar- cord, y luego otro y otro.
se la vida condicionaron su carrera atléti-
Un año después en la primavera de 1931, en el
ca. Trabajó en una naviera lo que le hizo estadio de Montjuïc, Lacomba se proclama cam-
aprender pronto lenguas como el inglés, el peón de España de triple (13,87); altura (1,75) y
portugués y el francés siendo además el va- subcampeón en longitud, (6,39). Tenía entonces
lenciano su lengua materna. Nunca ganó 19 años de edad.
un solo céntimo de peseta con este deporte
En su carrera ostentó el récord regional de pen-
y tuvo que pagarse los listones con los que tatlón y tres récords de España: altura con 1.82 el
se entrenaba. En ocasiones una cuerda o 13 de mayo de 1935 en Barcelona y en dos oca-
una caña sirvieron de listón. Al no haber siones el de triple. El 3 de junio de 1930 en Brescia
colchoneta su caída era sobre sacos de are- con 13.90 y el 7 de julio de 1935 en Valencia con
una marca de 14.07. Estas marcas necesitaron
na o la tierra del estadio. En 1934, en el más de un cuarto de siglo para ser batidas por
descanso de un partido entre el Barcelona y atletas valencianos lo que da cuenta por un lado
el Valencia, en el campo de Mestalla, trató de su excepcionalidad y por otro de las vicisitudes
de batir el récord de altura de España. que pasó el atletismo valenciano en la postguerra.
El estilo de Lacomba para pasar el lis-
tón -hay que recordar que entonces no se Cuenta el periodista Rafael Hernán-
conocía el estilo Fosbury-, era una especie dez Zafrilla que este muchacho poseía un
de rodillo ventral que se llamaba estilo Os- cuerpo atlético y una técnica muy especial
a la hora de saltar. Queremos agradecer a
borne, en la que el cuerpo del atleta pasaba
Zafrilla, fallecido hace unos años, toda la
en paralelo sobre el listón.
información que nos ha suministrado so-
Plusmarquista español bre la temática analizada así como sobre
Lacomba, sobre sus métodos de entrena-
En el mes de junio de 1930 Lacomba en- miento, anécdotas y necesidades. Ambos
tró en la historia del atletismo español, tras trabajaron conjuntamente y ambos sintie-
su triunfo en Italia. La Semana Gráfica (14 ron el deporte valenciano con una pasión
de junio) se hizo cargo de presentar a este merecedora de todo elogio.
joven: Volviendo a nuestro protagonista, en
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
17

1933 empieza a colaborar con el Mer- suficiente para que la clase proletaria agudice
cantil Valenciano, periódico republicano. su ingenio en busca de beneficios comunes,
En 1935 hace 9,3 en 80 metros y supera tanto en el orden moral como en el material.
‘Ellos’ fueron los que, no conformándose con
el listón situado en 1,82, estableciendo un
su inmejorable posición, exenta de privaciones,
nuevo récord de España. Por si fuera poco, nos llevaron a lo de hoy, paso firme que viene
ese mismo día hace en 13,52 en triple y es a marcar una ruta de esperanzas proletarias
segundo en los 110 metros vallas. Igual- que, por el fondo y el porcentaje tan crecido de
mente, como periodista obtuvo el primer clase obra, a nadie más que a todos nosotros
premio por sus crónicas deportivas de las conviene.
regatas del Club Náutico de Valencia. Asi-
mismo, fue el primer entrenador oficial que El rumbo social que toma nuestro país con
motivo de esta fracasada rebelión fascista, tien-
tuvo la Federación Valenciana de natación.
de a mejorar la clase del trabajador en todos
Apasionado del deporte, leía toda la infor- los sentidos, porque lo venía exigiendo la mar-
mación que a través de las agencias llegaba cha de los tiempos, la razón de lo justo, y los
a la sede del diario Mercantil. Igualmente, derechos del hombre.
en compañía de Zafrilla entrevistaron a las
estrellas del cinematógrafo que pasaban Y en deporte, en esta importante faceta de la
por Valencia. vida, ha llegado la hora de pedir a voz en grito
que cuanto antes, una vez pasados los momen-
Su compromiso con la República tos amargos por que atravesamos, se pida a los
poderes constituyentes lo que el pueblo necesi-
Lacomba fiel a sus principios republica- tas, como el pan que come. Campos, piscinas,
nos denunció junto con su amigo Hernán- lugares de recreo y todo lo necesario, a fin que
dez Zafrilla desde el periódico el Mercantil pueda mejorar nuestros medios físicos con que
Valenciano la instrumentalización racista ayudarnos a ganarnos el sustento.
de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.
El 27 de agosto de 1936 en el periódico el
La Guerra Civil
Mercantil Valenciano en donde viene cola- Durante los años de la Guerra Civil fue
borando desde hace 3 años, escribe un tex- profesor de educación física en el Instituto
to que sirve para ilustrarnos sobre el mo- Obrero, participó en la Olimpiada Popu-
mento que vive España y la función social lar de Amberes en 1937, donde hizo una
del deporte (Agulló: 1985): gran marca en salto de longitud, y en un
mitin solidario, disputado en el estadio
Los momentos críticos por que atraviesa
nuestra Península, provocados por gente re- de Montjuïc en mayo de 1937, saltó 1,77
accionaria y de bajos sentimientos, nos han en altura, hizo 13,51 y marcó 6,53 en el
volcado a una situación, sino angustiosa sí lo foso de longitud. Todas estas marcas fue-
18

ron anuladas por la Federación Española ciones para destacar en esta especialidad,
de Atletismo por haberse conseguido en el dotado de piernas largas y elásticas y de
bando republicano. Luis Furió en el diario gran afición. Popular en su región y en
Las Provincias 30-9-1978 lo entrevista y toda España, según leímos en una revista,
allí narra cómo fue su vida: Salí de Espa- estuvo enfermo de poliomielitis en su in-
ña tras la guerra civil y estuve tres años en fancia, gracias a su gran fuerza de voluntad
Italia; luego pasé a Argentina, donde residí recuperó sus facultades físicas y llegó a in-
cerca de quince años. Más tarde estuve en ternacional y a campeón de España en cua-
Brasil. Allí trabajé durante tres años como tro ocasiones: 1930, 1931, 1934 y 1935.
director de programas de una emisora de Lacomba igualó la marca de Irigoyen en
radio y TV, luego en Estados Unidos, Ja- el año 1932, durante un festival interpro-
pón y toda Europa. Prácticamente he visi- vincial, en el campo del F.C. Levante. Y
tado todos los países del mundo. tres años más tarde, en el estadio de Mon-
tjuich, cuyas pistas había sido restauradas
Lacomba en los libros de historia del recientemente, consiguió batir este récord,
atletismo español su gran ilusión, estableciendo un registro
La importancia de la carrera atlética de de 1,82. El excelente atleta valenciano se
Pepe Lacomba es recogida por el historia- expatrió durante la guerra y trabajó en
dor francés Gastón Meyer (1962: 299): una cadena de radiodifusión argentina y en
«Un magnífico producto de la escasa can- uno de sus viajes por España hemos tenido
tera levantina. Un hombre que se preocupó ocasión de rememorar sus hazañas depor-
seriamente de trabajar la técnica y que le tivas».
llevó a señalar marcas de bastante nivel en
Homenaje en los viveros 1978
1935. Batió el récord de España de salto de
altura, con 1,82, y el de triple, con 14.05. El 30 de septiembre de 1978 Lacomba
Antes, en 1930, ya había raspado los 14 recibió el homenaje del atletismo valencia-
metros, saltando 13.94 en Brescia (Italia)». no. Había llegado a España hacia 5 años,
vivía en Madrid y trabajaba en el sector ci-
El prestigioso y añorado historiador nematográfico. Durante muchos años pasó
del atletismo español José Corominas
(1967:85) escribió sobre él: penurias y privaciones. El homenaje con-
sistió en una comida que tuvo lugar en los
«En 1930, de forma meteórica, surge el Jardines de los Viveros y que contó con la
atleta valenciano José Catalina Llorens, asistencia de sus compañeros de los años
más conocido por su seudónimo de La- 30. Alfredo Di Stefano; el director de cine
comba, uno de los atletas con más condi- Alfredo Barden; el presidente de la Fede-
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
19

ración Española de Atletismo Manuel de Valencia a finales del siglo XIX y el padre
Hoz y el historiador catalán Joan Coromi- se convirtió en el cónsul de Grecia en Va-
nas enviaron telegramas de adhesión. Entre lencia, y su trabajo se vinculó con la activi-
los asistentes al acto, el alcalde de Valencia dad portuaria. Una familia de clase media
Miguel Ramón Izquierdo, León Agulló que que deseaba dar estudios a sus hijos.
fue el secretario de la comisión organizado- La personalidad de Enrique Geor-
ra del homenaje, Antonio Ruiz, Martínez gakopulos, al decir de todos aquellos que
Marcelino, Alfonso Alberola, Hernández le conocieron, fue excepcional tanto en el
Zafrilla, Manolo Ricart, Juan Antonio Ca- plano deportivo como en el humano. Los
parrós, Miguel Pellicer, los delegados del familiares con los que hemos podido ha-
Valencia C.F. y del Levante U.D. Sus últi- blar nos dicen que Enrique adoraba a su
mos años los pasó en Madrid, desde donde familia y que su fidelidad a la República no
visitaba ocasionalmente Valencia. Su muer- le impidió ayudar a las personas honestas
te fue recogida por los principales periódi- que militaban en otro campo ideológico,
cos deportivos nacionales como aconteció con su hermano Nicolás y
otros amigos.
Enrique Georgakopulos, primer Alejandra Soler, una mujer comprometi-
internacional del rugby valenciano da con la República y defensora de la igual-
Los primeros Georgakopulos los en- dad entre los hombres y las mujeres que co-
contramos en la ciudad de Vinaròs (Baix nocernos más en profundidad en epígrafe
Maestrat) donde se estableció el padre de aparte, dice de él: Poseía una belleza grie-
Enrique, nuestro siguiente protagonista, ga, era enormemente simpático y alegre: lo
hacia el año 1870. La familia se trasladó a llamábamos cariñosamente Georga y fue
quien nos enseñó a correr y a lanzar. Nos
daba unas clases de educación física muy
atractivas y divertidas. Enrique fue el en-
trenador del equipo de atletismo femenino
de la FUE en el que estaba Alejandra y las
hermanas Reyes, entre otras.
Víctor Agulló Aguilar, íntimo amigo
suyo, nos dijo hace años: Enrique fue junto
con Usano los que introdujeron el rugby en
Valencia. Ambos eran médicos y estimaban
este deporte como uno de los más comple-
tos y nobles, a pesar de los enormes placa-
Enrique Georgakopulos jes a los que se sometían.
20

Enrique no solo fue un excelente juga- Pero no solo la prensa valenciana desta-
dor de rugby, o el primer entrenador de có su papel en el campo del deporte. Igual-
un equipo femenino de atletismo, en este mente, la prensa madrileña se ocupó de
caso las alumnas de Magisterio Español, este valenciano. Con ocasión de la final del
sino que también fue uno de los hombres campeonato de España disputada en Ma-
que procuró ver la relación existente entre drid entre los equipos de Medicina de Ma-
deporte y salud, como vemos en sus memo- drid y de Valencia, el diario ABC en fecha
rias sobre la historia del rugby. 2 de mayo de 1935 leemos:
Formó parte del equipo de rugby de la
FUE y sus actuaciones, siempre según la En la melee, Georgakopulos sacó todos los
balones hasta que se lesionó, lo que aprovecho
prensa de la época, fueron catalogadas
Uría para talonar también para sus tres cuartos
como excelentes. Jugó en Madrid donde se
apreció su saber hacer y fruto de ello fue su
En esta misma crónica encontramos
convocatoria para formar parte de la selec-
la alineación del equipo de la FUE que se
ción española de rugby que se enfrentó a
proclamó subcampeón de España de ru-
Portugal en Lisboa, convirtiéndose de este
gby: Alriols, Sancho, Bonet, Peris, Usano,
modo en el primer internacional del rugby
Espinosa, Martí, Gimeno, Mestre, Ceba,
valenciano.
García, Galler, Naya, Georgacopulos y
Sus compañeros del equipo de la FUE Umbert.
Alriols practicaba el salto con pértiga; el
Gracias a las numerosas reseñas de la médico Sancho, aparte de jugar al rugby,
prensa sabemos quienes fueron sus compa- fue un excelente corredor de 100 y 200;
ñeros en el equipo de rugby de la FUE. El abogado Baltasar Bonet destacó en los
lanzamientos y formó parte de la federa-
FUE de Valencia: Espinosa, Usano, Pu-
jalte, Soria, Urribes, Peris, Segovia, Aguado,
ción de atletismo en los años 60, si bien
Benavent, Moscardó, Solís, Robles, Codoñer, su pasión por el rugby la conservó hasta
Georgacópulos y Cantó. Del equipo valencia- los últimos días de su vida; Usano forma
no merecen mención honorífica: Usano, Peris, parte de este artículo con un estudio espe-
Aguado y Georgacópulos. Bien muchachos que cial; Espinosa jugaba al fútbol; el médico
formáis la sección de Deportes de la F.U.E., se- Martí Ceba en la década de los años 50 y
guir por el camino emprendido y demostrad
60 se especializó en medicina deportiva y
la falta que está haciendo la implantación del
deporte en las Universidades españolas. Seguid su deportivo favorito fue el submarinismo;
y entonad vuestra canción guerrera: FUE, ras, Mestre jugaba al fútbol al igual que Naya
ras ras. (Las Provincias 25.10.1932, 15). y Umbert.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
21

Pasión por los deportes estaban en el frente. Entre los equipos par-
ticipantes encontramos los siguientes: FUE,
Con ocasión de un encuentro entre Ma- Universitary, Estrella Roja, Sporting Club
drid y Valencia, Miguel Aguado Navarro Catarroja, Fracas R.C, Spartako R.C, Zeus
del periódico Diario de Madrid de fecha 18 R.C, Alcira R.C., Tabernes R.C. y Depen-
de diciembre de 1935, entrevista a Enrique dencia Mercantil R.C. En las alineaciones
quien comenta: que la prensa reseñaba sobre el equipo de
He sido campeón infantil de natación, cam- la FUE las actuaciones de Enrique siempre
peón de boxeo universitario y jugador de futbol fueron destacadas.
en el Gimnástico. Me gusta el rugby porque es
el deporte más completo y más noble de todos. Guardaespaldas de Negrín
He sido internacional una vez contra Portugal.
Iniciada la Guerra Civil Enrique ingresó
En las memorias de Enrique sobre el en la Academia de Policía y participó acti-
juego del Rugby en Valencia escribe en la vamente en los preparativos de la defensa
página 6: En el año 1935, tuvieron lugar de la ciudad, así como en la seguridad de
dos partidos contra Portugal. El uno Es- miembros del gobierno republicano que
paña-Portugal, siendo el otro partido el de durante el año 1937 se establecieron en
Madrid-Sporting de Lisboa en ambos fui Valencia. Un hecho transcendental aconte-
seleccionado acompañándome en la expe- ció en su vida, con ocasión de la visita del
dición Cayetano Espinosa, en concepto de presidente de la República Juan Negrín a
tesorero de la Nacional. Valencia en 1938. Enrique, de constitución
Al mismo tiempo que su presencia en los atlética, fiel a los principios republicanos
terrenos de juego era reseñada estudiaba en formó parte de su escolta y en cierta oca-
la facultad de Medicina de Valencia. Unos sión evitó que el presidente fuera agredi-
estudios que probablemente tuvo suspen- do y ligó su vida a la del Negrín. Juntos
der cuando cursaba el último curso en el se trasladaron a Barcelona, a continuación
año 1936, o quizá acabar precipitadamen- al castillo de Figueres y de allí a Francia a
te. El estallido de la Guerra Civil supuso principios de 1939.
la implicación de Enrique y de cientos de Una vez en Francia Enrique continuó su
deportistas valencianos en defensa de la lucha contra el fascismo y el nazismo. La
República. Los festivales atléticos se suce- ocupación de Francia por parte del ejército
dieron y en ellos, aparte de la celebración alemán en 1940 y el hecho de haber sido
de carreras y saltos, igualmente se dirimían señalado como uno de los miles de repu-
partidos de fútbol y de rugby para recau- blicanos que habían atravesado la fronte-
dar fondos destinados a los soldados que ra huyendo del régimen franquista podría
22

acarrearle problemas. En un primer mo- lleva por título Sept guerrilleros espagnols
mento montó una imprenta con la que se arrêtés dans le Sud-Ouest, ‘Siete guerrille-
ganaba la vida y también ejercía como mé- ros españoles detenidos en el Sur-Oeste’.
dico, con lo que debía estar en posesión de En él se comenta que una banda de asesi-
algún certificado académico. Su lucha por nos acaba de ser arrestada, una cuadrilla a
defender los valores republicanos le abrió la que se le imputan trece asesinatos. Tras
la puerta a formar parte del maquis. la liberación se cometieron una serie de
crímenes que habían quedado impunes. El
El asesinato de Enrique articulista piensa que se trata de represalias
Los datos sobre su muerte son confusos. cometidas por guerrilleros llegados a Fran-
Sus familiares nos relataron que durante cia tras la Guerra de España y que tras el
años no tuvieron ninguna noticia suya. Sa- fin del maquis, saldaron sus diferencias con
bían que había pasado a Francia y que resi- arreglos de cuentas.
día en el sur, pero no recibieron nunca una El autor del texto señala que el jefe de
carta suya. Posteriormente, con el paso de la banda era Juan Fernández, apodado el
los años, comenzaron a llegarles noticias a Chato, y que ha sido gracias a las decla-
través de la prensa francesa. raciones de éste que se ha podido recons-
De este modo supieron que el doctor truir lo acontecido. Fernández explica a la
Enrique Georgakopulos fue ejecutado en policía como se cometieron los crímenes:
octubre de 1944 en el departamento del tiro en la nuca y por la espalda, y a conti-
Aude, cuya capital es Carcasona, una re- nuación se trasportaba el cuerpo al bosque
gión boscosa en la que los maquis llegaron donde era enterrado.
a contar con una fuerte infraestructura en La narración continúa dando noticias de
los meses previos a la liberación de París el todos y cada uno de los asesinatos cometi-
26 de agosto de 1944. dos por esta banda y en uno de los párrafos
En este grupo de guerrilleros que ope- se lee.
raba en esta zona había varios españoles, En octobre 1944, à Mérial (Aude), la
algunos de ellos miembros del partido co- bande arrêtait et exécutait le docteur Henri
munista. Según el periódico francés L’In- Georgakopulos, sa femme connue sous le
transigeant de fecha 1 de noviembre de nom de Mme Mougina, et Louis Garcia.
1953 se va a juzgar en París a siete guerri- (En octubre 1944 en Merial (departamento
lleros españoles que en el sudeste de Fran- de Aude) la banda detenía y ejecutaba al
cia habían ejecutado a trece compatriotas doctor Enrique Georgakopulos, su mujer
suyos en los meses que sucedieron a la Li- conocida con el nombre de Señora Mougi-
beración de Francia. na, y Luis García).
Este artículo de periódico L’Intransigeant Julián García Candau, en el diario Le-
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
23

vante del domingo 28 de diciembre de 2008 campeonato de España entre los equipos
en un artículo que lleva por título Dos va- de Madrid y Valencia:
lencianos protegieron a Azaña y Negrín
comenta que tras la Liberación Enrique Sacan los valencianos y sus tres cuartos co-
rren ahora derechos, dando la sensación de
protegió a una señorita, quien había tenido
peligro. Se van del campo lesionados los valen-
relaciones con un oficial nazi. Esta fue la cianos Gimeno y Georgacopulos. Este vuelve
excusa para que le persiguieran y acabaran al poco rato.
con su vida y García Candau añade: Su
hermano Nicolás, con quien conversé, me Lo que no dice el diario madrileño es que
contó que en tal relación solamente hubo jugó el resto del partido con dos costillas
compasión: Mi hermano era un hombre de rotas. Este era Enrique Georgakopulos.
gran corazón, me contó.
Esta versión puede ser cierta, si bien exis- José Martínez Valero, el tigre de Alfara
te también la posibilidad de que fuera la (1911-1963)
envidia y los celos los que desencadenaran
su muerte, dada la atractiva personalidad La práctica del boxeo vivió en Valencia
de Enrique. En cuanto a considerar el ase- su época dorada en las primeras décadas
sinato de Enrique como una cuestión ideo- del siglo XX. Hilario Martínez, nacido en
lógica, en el año 2014, los familiares con Aielo de Malferit (la Vall d’Abaida) y resi-
quienes hablamos nos comentaron que En- dente en Barcelona desde los 11 años, fue
rique era republicano pero no extremista. un boxeador que peleó en Nueva York, la
Otra de las hipótesis que se han barajado Habana, París y México. Sus éxitos sirvie-
señala el hecho de la presencia de forajidos ron para que otros muchachos valencianos
que actuaban bajo el paraguas del maquis quisieran seguir sus pasos y vivir también
y que no eran otra cosa que delincuentes de este deporte como lo hacían las gran-
comunes que aprovecharon la ocasión para des estrellas europeas y norteamericanas
eliminar a todas aquellas personas con las del ring, los Jack Dempsey, Joe Louis, Max
que pudieran ser un peligro cuando las Schmeling, Primo Carnera, Jacques Car-
aguas se calmasen y se supiera quién era pentier, o el español Paulino Uzcudún, en-
quién, y cuáles fueron sus móviles para ac- tre otros muchos.
tuar. José Martínez Valero nació Alfara del
Volviendo al Enrique hombre del depor- Patriarca (l’Horta Nord) en 1911 en el
te hay que destacar su coraje deportivo y seno de una familia muy humilde. Este será
su pundonor. Así quedaron reflejados en uno de los rasgos de todos los boxeadores
el periódico ABC de Madrid de fecha 2 de valencianos que destacaron en los años 20,
mayo de 1935. Con ocasión de la final del 30 y 40: los García Álvarez, Ricardo Alós,
24

mingos que había corridas de toros vendía


gaseosas en el coso valenciano. Allí, en esa
plaza de toros, presenció los primeros com-
bates de boxeo.
Los chicos de clase humilde, cuyas
familias no podían permitirse el lujo de
llevarlos a la escuela, comenzaban a trabajar
a los 8 ó 9 años, primero ayudando al padre
y luego como aprendices de alguna tienda,
o para llevar recados. El teléfono era un
aparato al alcance de muy pocas familias.
El hambre propició que muchos chiquillos
sabedores por la prensa de la buena vida
de los grandes ases del ring quisieran
emular a los grandes campeones de cuyas
hazañas el cinema mostraba imágenes y
las revistas especializadas comentaban
aspectos de su vida cotidiana. Casi siempre
el hecho de subir a un cuadrilátero era
algo que se hacía a espaldas de la familia,
José Martínez Valero
normalmente a los 15 ó 16 años de edad,
y en ocasiones con un nombre falso para
Llácer, Sangchili, Folgado y otros. Su padre
evitar la consiguiente «paliza» paterna en
se ganaba la vida trabajando en el campo,
caso de ser reconocidos.
como tantos y tantos hombres de princi-
La carrera de Martínez de Alfara no fue
pios del siglo XX, sin apenas haber pisado un camino de rosas, pero si que tuvo unos
la escuela. Es frecuente en el boxeo dar un inicios fulgurantes. A los 18 años se procla-
mote al púgil que destaca, así nació el tigre mó campeón de España. Contó para ello
de Alfara, por su enorme valentía. Años con dos personas claves; una fue su mana-
más tarde, en la década de los 40, otro pú- ger, Nicolás Calvo, y otra un periodista Sal-
gil valenciano en este caso Antonio Folga- vador Pont Ripoll que vio todo el potencial
do recibió el mote del tigre de Manises. económico que podría obtener llevando la
José Martínez siguió los pasos de su pa- carrera del Tigre de Alfara. Un hombre que
dre y le acompañaba al campo desde pe- llenaba la plaza de toros de Valencia cada
queño. Sabemos, por las entrevistas que le vez que boxeaba.
hicieron [una vez fue famoso], que los do- De este modo el diario Las Provincias de
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
25

fecha 23 de abril de 1933 hablaba de Mar- de 1939 se celebraron combates de boxeo


tínez de Alfara: en el teatro Apolo y en ellos participaron:
Llácer, Muñoz, Chirivella, Alandi, Ma-
Anoche vimos un Martínez de Alfara com- tamoros, Mesas, Gómez Blanco, Martín
pletamente nuevo, desconocido; pero mejora-
Nuevo, García Álvarez y Pedro Ros (Fra-
do en grado superlativo. Aquel batallar aloca-
do y ciego ha sido sustituido por una escuela
gua Social 22.3.1939). El 1 de abril en el
más depurada, tranquila. Sabiendo medir los momento en que desfila por la plaza del
tiempos y las distancias. Graduando el esfuerzo ayuntamiento las tropas franquistas en el
y conociendo el momento de lanzarse en salto trinquet de Pelayo se está jugando a pelota.
felino de tigre, para desbordar al contrario y La extracción social de los boxeadores
disparar toda la dinamita que tienen sus puños. explica que la mayoría de ellos apoyaran la
República y que desde el primer momento
se ofrecieran como voluntarios para parti-
Campeón de Europa
cipar en reuniones boxísticas:
Se proclamó campeón de Europa en
Reunión en Alcira con García Álvarez, Tole-
1934, en el combate celebrado en el mes
do, Alos, Santandreu y Alandio, club Martínez
de febrero en Mataró contra Leonard Ste- Fort (La Correspondencia 25.9.1936, 11).
yaert. Era la tercera ocasión que se le pre-
sentaba y no la desaprovechó. La fama que
alcanzó su nombre en la prensa valenciana Matinal pugilística en la plaza de Toros
fue enorme. De este modo el diario La Van- 20 de octubre de 1936: Participan boxea-
guardia dada la noticia el 8 de febrero: dores como García Álvarez, López de Silla,
Cebrián de Valencia, Melitón Mesas, Gar-
Anoche en el Olimpia en el combate más in-
teligente de su carrera, Martínez de Alfara con-
cía Peralta. Termina el artículo:
siguió el título de los semipesados. El campeón
Y por último, Martínez de Alfara ejecuta
belga, Steyaert, fue un hábil, difícil y noble ad-
unas exhibiciones con sparrings profesionales
versario.
(Fragua Social, 20.10.1936, 15).

La guerra El hundimiento del buque ruso Komso-


mol en aguas internacionales por parte del
En el momento que estalla la guerra uno bando faccioso provocó una profunda in-
de los primeros deportes que apoya a la re- dignación en la España Republicana. Si era
publica es el boxeo. Un deporte que junto cierto como decía el bando nacional que
con la pilota valenciana será el que registre trasportaba armas lo más sencillo hubiera
una mayor actividad. En el mes de marzo sido apresar el buque e incautar las armas.
26

El hecho de haberlo hundido subrayaba empeora en el bando republicano. Martí-


que era un acto de guerra. En Valencia los nez pelea en París por la causa de la Repú-
boxeadores decidieron celebrar una serie blica y cede parte de sus ganancias. A pesar
de combates Pro Komsomol. Según el dia- de su compromiso público con la legalidad,
rio Adelante 19.2.1937. En estos combates la envidia de algunos de sus paisanos y las
tomaron parte Cebrián, Martínez Valero, amenazas veladas hacia su familia acon-
Chirivella, Muñoz, Felipe, Gironés, Cer- sejaron trasladarse a Valencia y, en 1938,
velló II, Mesas, Álvarez, Aguilar, Arlandis, José Martínez acepta una propuesta del di-
Canet y García Álvarez. rector de Luna Park de Buenos Aires para
El origen social de Martínez marcó su boxear allí. Tras 4 años como boxeador en
postura ante los acontecimientos que se vi- este recinto se estableció en Mar del Plata
vían en España. El «tigre de Alfara» partici- donde ejerció de preparador en el gimnasio
pa en reuniones boxísticas organizadas por del Estadio Bristol de esa misma ciudad.
el partido comunista para recaudar fondos Los últimos años de su vida se recuerdan
con los que aliviar la situación de miles de como el de un gran preparador de boxea-
valenciano en el frente y la retaguardia. El dores argentinos. Una persona que se inte-
siguiente texto tomado del diario El Mer- gró en Mar de Plata donde dejó el recuerdo
cantil Valenciano de fecha19.8.1936, 3: de su saber hacer, siempre dispuesto a ayu-
dar a ese muchacho de extracción humilde
«Encontrándome al servicio de las milicias que quiere escapar del hambre.
en mi pueblo de Alfara, y habiéndome surgi-
En España durante muchos años su
do la idea de contribuir con mi esfuerzo a en-
grosar las recaudaciones que se destinan a mis nombre se borró de las páginas de la pren-
hermanos en lucha en defensa de la libertad y sa deportiva. En el momento de su muerte,
la República, me ofrezco incondicionalmente a el día de su cumpleaños, la prensa valencia-
tomar parte en alguna velada de boxeo. na lo comunicó en una breve nota en la que
se decía que había muerto
En espera del primer aviso. Salud y Manuel Usano (1909-1987):
República. – Martínez de Alfara». Director técnico de los V Juegos
Centroamericanos y del Caribe
En 1937 combatió en Madrid donde fue
ovacionado por su compromiso con el go- Al abrir las páginas de los periódicos
bierno de la República. En uno de los com- valencianos de los años de la República y
bates el batallón de la Pasionaria le entregó acudir a la sección de deportes el nombre
un mosquetón tomado a los facciosos. A de Usano aparece vinculado a la FUE y
medida que pasan los meses la situación a la práctica totalidad de los deportes: la
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
27

natación (Minguez, Monfort, Bolea, Bus- cial de España en el Primer congreso inter-
quets, Abrahasson), el hockey, el atletismo nacional de Medicina del Deporte. Entre
(Poveda, Sancho, Espert, Climent, Tramo- 1932 y 1933 ejerció como profesor en el
yeres, Julve, Perales, Collado, Torres, Na- Instituto Luis Vives de Valencia y dio clases
cher, Agulló, Bonet, Gascó, Borrás, Malea, en la facultad de Medicina. Tras pasar la
Abril), el esquí, el montañismo, wáter-polo frontera en 1939 se estableció en Burdeos
(Bonet, Molero, Leone, Delfín, Román y
primero y Toulouse después donde dio cla-
Morales), el rugby (Espinosa, Usano, Pu-
ses en el Instituto de Educación Física de la
jalte, Soria, Uribes, Peris, Segovia, Aguado,
Benavent, Moscardó, Solís, Robles, Co- universidad de esta ciudad donde se habían
doñer, Georgacópulos y Cantó), el fútbol refugiado miles de españoles. Allí coincidió
(Georga, Canut, Nebot, Royo, Mariner, con Darío Marco, otro gran deportista de
Bonet, Larroda, Picó, Coll, Lluesma, Bo- la FUE.
ronat, Bono) o el baloncesto (Alriols, Bo-
net, Espinosa, Collado y Usano). Se diría
que estaba en todas partes. Si consultamos
los resultados en lanzamiento del disco o
de la barra, ahí está Usano. Si hablamos
de congresos universitarios asociados a la
medicina deportiva o a la educación física
de nuevo Manuel Usano está presente. Si
fijamos la atención sobre la travesía a nado
al Puerto de Valencia o un partido de fút-
bol universitario nos encontraremos con él.
Nació en Ávila y falleció en Madrid tras
un largo periodo de tiempo ausente de Es-
paña marcado por el exilio, primero en
Francia, luego en Colombia y finalmente
en Estados Unidos. Usano estudió el ba-
chillerato en Valencia y en 1926 ingresó
en la facultad de Medicina de Valencia. Se
licenció en 1932, y ese mismo año se gra-
duó como profesor de Educación Física en
Madrid. Estudio Fisiología del deporte en
1933 en Alemania donde obtuvo el título
de medicina deportiva. Fue delegado ofi- Manuel Usano
28

Usano estableció nuevos récords en lan- acuerdo que toma una entidad no constituida
zamiento de disco y en los relevos de 4 legalmente, sobre otra que desde su fundación
x100. Compitió en pentatlón con la gran está dentro de la ley. Y que al mismo tiempo se
diga por qué el Medicina y el Universitary han
figura atlética del momento: José Catalina desaparecido del hockey valenciano.
Llorens, conocido como «Pepe Lacomba». Y ya que tan partidarios se muestran de la
En la práctica totalidad de las crónicas de publicidad, espero de ustedes publiquen la car-
rugby aparece siempre su nombre entre los ta que elevé a la F. Nacional, para que la afición
jugadores destacados junto al de su com- sea la que juzgue, procedimiento que yo no em-
pañero Enrique Georgakopulos. Usano era plee en un principio, para no lesionar los inte-
reses del hockey, al ser conocida por el público
un atleta en todos los sentidos. Un hombre
la forma que ese comité hace justicia.
divertido, comprometido, con una forma- Y, desde luego, advertimos que la F. Nacio-
ción excelente y con un sentido claro de lo nal conocerá el asunto y resolverá.
que la medicina y el deporte pueden hacer Y, últimamente, es muy extraño en la ecua-
por el individuo y la sociedad. Creyó siem- nimidad de ese comité, la involucración en mi
pre en la superación personal, en la perso- descalificación, de mis compañeros Martínez y
na como sujeto de la historia. Giner, que nunca han pertenecido a la direc-
ción deportiva de la F.U.E., y en los que tal
Adjuntamos un texto de Usano que esti-
vez la única culpa que ve ese comité, sea la de
mamos puede contribuir a conocer su per- haber laborado continua y desinteresadamente
sonalidad. Ha sido descalificado a perpe- por el hockey valenciano.
tuidad por la federación de hockey, y esta A su disposición como jugador, como árbi-
es su respuesta. tro y como directivo.

Al comité levantino de hockey manuel usano


Las Provincias 7.2.1932, 14.
Colombia, Estados Unidos y de nuevo España
Me ha causado gran extrañeza su nota, en la
que me descalifican a perpetuidad como juga-
dor, árbitro y directivo, pues ignoraba que mi
Afortunadamente sobre Usano existe
persona podría llegar a ocupar a ese comité. una gran cantidad de información, en espe-
Solo he de hacer costar que tenía entendi- cial de su estancia en Colombia donde resi-
do que las más elementales normas de justicia dió una vez conseguido de las autoridades
y delicadeza obliga a escuchar previamente al francesa el visado para salir de Francia en
acusado o, por lo menos, y esto es el mínimum 1940. En Colombia su labor en el desarro-
que se podía pedir, notificarle el acuerdo antes
llo del deporte ha sido muy bien valorada
de darlo a la prensa.
Y si así se hace que la sinceridad dicta la por los estudiosos del ejercicio físico. En
causa de la sanción, que se explique si ca- 1941 fue nombrado Director de Educación
lumniar es recurrir ante la F. Nacional, de un Física y Deportes de la escuela militar de
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
29

Cadetes y en 1946 fue el director técnico de los estudios clínicos de un nuevo medica-
los V Juegos Centroamericanos y del Cari- mento, la Terramicina, descubierto y desa-
be. En 1953 se estableció en Nueva York. rrollado por el laboratorio Pfizer, y formar
En 1962 llegó a Madrid con el pasaporte a los visitadores médicos de toda Hispa-
estadounidense. A partir de ese momento noamérica. No tenía demasiado tiempo
viajó por Europa trabajando para un la- para su gran pasión, el deporte. Cuando
boratorio estadounidense relacionado con disponía de vacaciones o días libres prac-
el mundo de los medicamentos. Años más ticaba los que más le gustaban: el esquí, la
tarde, a principios de los 70, se encontró natación y el senderismo. Otra afición, no
con Pepe Lacomba y reanudaron su amis- muy conocida eran los toros. Él decía que
tad. La familia, en buena situación social, le habría gustado ser torero. En los Estados
pasaba los veranos en Denia, pero antes la Unidos lo tenía difícil, pero en alguna oca-
visita a Valencia era obligatoria y acudía sión en Colombia y Méjico, con otros ami-
a cenas y comidas donde departía con los gos españoles hicieron sus espectáculos. Le
Sancho, Collado, Marín, Bonet, Agulló o gustaba mucho Nueva York, pero siempre
Martínez, entre otros añoraba España. Quería volver ya que
nuestra madre y él tenían aquí su familia.
Durante muchos años no pudo pisar sue-
SOBRE NOLIN (MANUEL USANO) lo español y para ver a su madre y herma-
nos quedaron varias veces al sur de Francia.
Palabras de sus hijas Mireya Olimpia
Usano y Maribel Usano En los años sesenta, el laboratorio decidió
montar fábricas en Europa y le ofrecieron
Los primeros recuerdos que tenemos la oportunidad de venir a España, como Di-
sobre la vida de nuestro padre son de rector Médico en Madrid. En el año 1962,
Yonkers, un pueblo en Nueva York al nor- y con nacionalidad estadounidense lo cual
te de Manhattan, situado a la orilla del río nos proporcionaba cierta seguridad en esos
Hudson, a donde fuimos desde Colombia años que seguía la dictadura de Franco,
en el año 1953, y donde vivíamos. Un lugar nos trasladamos toda la familia a Madrid.
bien comunicado para nuestro padre que En España su trabajo era más relajado,
trabajaba en la calle 42 de Nueva York. los viajes más cortos al ser por Europa, y
Nuestro padre siempre estaba de viaje. Ya tenía más tiempo para reencontrarse con
de mayor supimos que era un médico muy sus amigos. Tuvo muchos reconocimientos
importante y que trabajaba en una gran tanto profesionales como de su labor de-
farmacéutica, Pfizer, de Associate Medical portiva durante su juventud.
Director. Siguió practicando el deporte: esquí,
Su trabajo consistía en coordinar todos gimnasia (cada mañana) y natación (casi
30

todos los días). Y asistía a todos los par- y Manuel Martínez Iborra. Hacía muchos
tidos de Rugby que podía especialmente años que habían dejado de verse muchos de
cuando jugaba el Valencia en Madrid. Ya los componentes de la FUE. La cita fue en
jubilado, en el año 1976, aprendió a nave- el restaurante de Las Arenas. Juan Marín
gar a vela, sacó su título de patrón de yate y Víctor Agulló fueron los encargados de
y se compró un barquito velero. Salía al coordinar este homenaje. En el momento
mar a navegar por aguas de Denia con sus
de los parlamentos Usano habló de los días
nietos, desde muy pequeños inculcándoles
de lucha y esperanza que habían vivido los
la afición al deporte. También le gustaba
mucho viajar. Viajó por los países escan- allí presentes y de la pasión por volver a su
dinavos, Europa, norte de África y Suda- tierra desde el lejano exilio, de su fe en el
mérica. futuro. El acto cargado de emotividad fue
A los 78 años, tres semanas después de probablemente un momento excepcional
haber vuelto de esquiar en los Pirineos, para muchos fuistas. Martínez Iborra, que
murió nadando en una piscina pública de había sido presidente de la Unión Federal
Madrid. A lo largo de nuestra juventud y de Estudiantes Hispanoamericanos, plan-
sobre todo a la vuelta a España en que la teó la necesidad de llegar a soluciones prác-
sociedad era mucho más rígida, nuestro ticas que puedan llevar el histórico mensaje
padre destacaba porque tenía ideas muy de la FUE al corazón de la juventud actual,
progresistas para la época (nudismo, liber- en unos momentos de incertidumbre.
tades individuales, política). Era muy vital
Por otra parte, para completar el conoci-
y sociable, amoldándose y adaptándose a
miento sobre Manuel Usano, especialmente
las diferentes circunstancias y situaciones.
Después de fallecer, se donó a la Facultad sus años en Colombia, se pueden consultar
de Ciencias de la Actividad Física y del De- los artículos: El impulso educativo, cultu-
porte -INEF de la Universidad Politécnica ral, científico, deportivo y socioeconómico
de Madrid numeroso material deportivo, que significó el exilio español republicano
libros y documentación que tenía relativa en Colombia, una significativa aportación
al deporte y ahora forma parte del museo al progreso de Mª Eugenia Martínez Go-
de objetos del deporte de dicha facultad. rroño y Juan Luis Hernández (2009) y
Educación Física y Medicina: una historia
El Homenaje a Usano y Martínez
Iborra compartida y simbiótica (2003) también de
la historiadora Mª Eugenia Martínez Go-
El 14 de noviembre de 1980, la FUE ho- rroño.
menajeó a dos médicos que además habían
sido excelentes deportistas: Manuel Usano
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
31

Alejandra Soler (1913): hacer deporte de las decisiones de los gobernantes y que
era ser libre la pobreza o la riqueza están en buena
parte en relación con la cuna en la que
La personalidad de Alejandra Soler Gi-
naciste. Alejandra fue una de las primeras
labert desborda el marco deportivo. Sus re-
valencianas que fue licenciada.
flexiones sobre el proceso de incorporación
En 1935 ingresó en el partido comunista
de la mujer a la vida social estimamos que
y en 1936 fue nombrada miembro del Co-
son de gran importancia. mité Provincial y asumió la Secretaria de la
Alejandra, por expreso deseo de su pa- Mujer. En ese momento acaba de iniciar sus
dre, republicano y ateo, estudió en la Insti- estudios de doctorado. La guerra frustrara
tución para la Enseñanza de la Mujer, ins- su carrera de investigadora. Alejandra evo-
titución que estaba en la Alameda y una de ca a los amigos de aquellos años y habla de
sus profesoras fue Natividad Domínguez, los Uribes, Martínez Iborra, Juan Renau,
una mujer que quiso innovar los métodos Luis Galán, José Bonet, Ángel Gaos, Enri-
pedagógicos de su época. Alejandra estu- que Georgakopulos y de sus amigas Car-
dió el bachillerato en el Instituto Lluís Vi- men Solero, Concha Bello, Pepita Miralles,
ves y a los 15 años ingresó en la FUE. Una Pilar y Angelita Azzati, Pilar Llaneza -entre
organización estudiantil por la que esta otras- muchos de ellos y de ellas deportis-
mujer, que ya ha cumplido 103 años, sintió tas de la FUE.
y siente pasión.
Hay dos hechos en la vida de Alejandra
que recuerda con especial emoción. El pri-
mero es el 14 de abril de 1931, el día que se
proclamó la Segunda República y que su-
puso para toda una generación un momen-
to inolvidable. El segundo es el 9 de mayo
de 1945, fecha en la que finaliza la Segunda
Guerra Mundial, y que Alejandra festejó
en Moscú con una alegría desbordante.
En 1932 Alejandra se matriculó en la
facultad de Filosofía y Letras para estudiar
Historia, materia que le ayudó a interpretar
las relaciones entre el poder y el pueblo. Su
paso por la Universidad de la calle La Nau
fue decisivo en su formación. Comprender
que las desigualdades sociales proceden Alejandra Soler
32

En 1937 tomó posesión de la cátedra de ran el origen de todos los males procede del
Historia y Geografía en el instituto de Se- cuerpo y de su exhibición.
gunda Enseñanza de Tarrasa y desde mayo
de 1936 tiene como compañero a Arnaldo Las primeras deportistas valencianas
Azzati: Nuestro único compromiso válido El único deporte al que las valencianas
es el amor. El 11 de febrero de 1939 pasa tuvieron acceso en los primeros años del si-
a Francia y unos meses después se exilia a glo XX fue el tenis. Un deporte reservado
la URSS, su segunda patria. En Moscú da para las familias con alto poder adquisiti-
clases de geografía e historia. La invasión vo y de marcado acento elitista. El patinaje
alemana la sorprende en Stalingrado. Salvó en el que algunas muchachas se ejercitaron
la vida y la de todos los niños que estaban nunca lo entendieron como práctica depor-
con ella gracias a la suerte y al ejército rojo tiva, sino más bien como juego. La gim-
que los sacaron de la línea de batalla. Aca- nasia también contó con muchachas, pero
bada la Segunda Guerra Mundial volvió a siempre menores de 18 años. Una mujer no
Moscú a dar clase. A partir de 1957 so- debía exhibirse. En los colegios la indumen-
licita al gobierno de Franco la posibilidad taria de las niñas en las clases de gimnasia
de volver que le fue denegada hasta en 7 no facilitaba los movimientos. No nos ol-
ocasiones. Finalmente, en febrero de 1971 vidamos de las jugadoras de pelota vasca
Alejandra y Arnaldo Azzati volvieron del que a finales del siglo XIX actuaron en el
exilio. Jai Alai, pero cuya presencia en las canchas
no duró más que unos pocos meses.
La mujer no tenía ningún derecho La proclamación de la República supu-
so una bocanada de aire fresco para una
Alejandra desde el momento que comen- sociedad marcada por la sumisión de la
zó sus estudios en la facultad inició la prác- mujer al marido, y por la consideración
tica deportiva en el campo del atletismo. A bíblica de que todos los males de la huma-
partir de 1932 y en años sucesivos en los nidad procedían de Eva, la primera mujer
festivales de la FUE se incluyen pruebas de la creación que engañó a Adán, desobe-
atléticas como los 60 metros, la longitud, deciendo los mandatos de Dios.
los 150 metros, el lanzamiento de peso y La incorporación de la mujer a prácti-
los relevos. En estos festivales un pequeño cas deportivas no fue tarea fácil. Deportes
grupo de muchachas desafían los prejuicios como el atletismo, la natación, el ciclismo,
de una época. Su presencia en los estadios el excursionismo, el baloncesto, el hockey y
es recibida con entusiasmo por unos y con el fútbol contaron con muchachas que que-
desagrado por todos aquellos que conside- rían disfrutar de las mismas emociones que
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
33

sus compañeros de pupitre. A medida que compañera sino la esclava. Desgraciada-


pasan los años se crean equipos de fútbol mente hoy aún queda mucho machismo,
femeninos que disputan partidos en Vallejo incluso la mujer cobra menos en muchos
o en Mestalla, se programan competiciones trabajos que el hombre, y no hay paridad.
femeninas de natación, se celebran pruebas Alejandra que fue una alumna enorme-
ciclistas femeninas en la Alameda, o com- mente aplicada con varias matrículas, aña-
peticiones atléticas. En el instituto Luis de: el hecho de salir con chicos, con panta-
Vives las chicas cuentan con profesores de lones cortos estaba mal visto. Nos miraban
gimnasia. de reojo. Nos daba igual, lo que queríamos
era hacer las cosas que nos apetecía, gozar
Corríamos un rato, luego nos de la vida. La mayoría de las personas no
bañábamos y a las 9 ya estábamos en
las aulas aceptaban esta situación y en ocasiones nos
decían, pero si parecen buenas chicas. Eran
Salir a correr suponía ser libre como un inconcebible que las muchachas tuvieran
pájaro, nos dice Alejandra. En ocasiones ganas de hacer las mismas cosas que los
cogíamos el autobús que iba al Saler a las chicos.
6 de la mañana, corríamos un rato, luego Hoy me alegra mucho ver como las mu-
nos bañábamos y a las 9 ya estábamos en jeres salen a correr, disfrutan de la amistad,
las aulas. del ejercicio físico, hacen deporte. Se ha
La Facultad de Medicina era el bastión avanzado mucho pero queda mucho por
de la FUE y de donde más deportistas sa- hacer. El machismo sigue estando presente
lieron. Los médicos comprendieron el gran y las leyes siguen discriminando en algunos
valor de la educación física y del deporte y casos a las mujeres.
es por ello que compañeros como Usano, Alejandra ha recibido el cariñoso apela-
Georgakopulos, Martínez Iborra, Bonet y tivo de la abuela del 15M. En el mes de
muchos más destacaron y nos animaran a octubre de 2015 el ayuntamiento de Va-
hacer deporte. lencia presidido por su alcalde Joan Ribó
La mujer en la dictadura de Primo de Ri- le concedió el título de hija predilecta de
vera no era una persona, era un zombi. Te- Valencia. El gran ideal de Alejandra fue
nía que pedir permiso al marido, al padre que el deporte, la cultura y el conocimiento
o al hermano para hacer cualquier cosa. sirvieran para hacer un mundo más justo,
No tenía personalidad propia. El machis- con menos desigualdades y, en definitiva, y
mo era enorme. No podía abrir una cuenta utilizando sus propias palabras, más feliz.
corriente, ni un negocio. Las leyes estaban
hechas para anularla. La mujer no era la
34

Conclusiones y Alicante fueron las dos últimas ciudades


en caer en manos del ejército franquista.
El exilio afectó mayoritariamente a de- A diferencia de los futbolistas de la se-
portistas con estudios y cualificados para lección de Euskadi o del Barcelona F.C.,
ejercer una actividad profesional, en espe- con un fuerte componente nacionalista, los
cial a aquellos que pertenecían a la FUE. jugadores del Valencia F.C., Gimnástico y
Deportes como el tenis, la esgrima o la hí- Levante FC optaron mayoritariamente por
pica, todos ellos elitistas y vinculados a las no significarse demasiado políticamente
clases elevadas, no se vieron afectados por por su compromiso y la mayoría de ellos
el exilio. siguió jugando en la década de los 40.
La mayoría de los deportistas, al igual Los deportes universitarios como la na-
que numerosos artistas, profesores, cientí- tación, el atletismo, el basket, el rugby o
ficos e intelectuales, que salieron de España el hockey fueron los más comprometidos.
lo hicieron por temor a perder sus vidas. El boxeo, el ciclismo y la pilota valenciana
La ideología de los exiliados se correspon- que se nutrían de los jóvenes más desfavo-
de mayoritariamente con la correlación de recidos si que se verán afectados, en espe-
fuerzas de las votaciones de 1936. cial en el exilio interior. Muchos de ellos
Las profesiones que se vieron más afec- pasaron los últimos años de sus vidas en la
tadas fueron los médicos, abogados, pro- miseria.
fesores y profesiones liberales. Los únicos El trauma brutal sufrido en el campo de-
deportistas profesionales fueron los futbo- portivo marcó el devenir de un territorio
listas y algunos pocos pilotaris y boxeado- del mismo modo que lo hizo en el campo
res. El resto fueron siempre amateurs. de la cultura, la investigación y las relacio-
Llama la atención el gran número de per- nes sociales. Un tiempo de silencio se abrió
sonas que se exiliaron del País Valenciano, pasó en medio de una larga noche.
a diferencia de lo que aconteció en otras
regiones de España. Una posible explica-
ción estaría en la fuerte implantación del
republicanismo en Valencia favorecida por
la gran labor de las asociaciones culturales
y deportivas; la fuerte influencia de Vicen-
te Blasco Ibáñez en ciertos segmentos de
la sociedad valenciana; la eclosión de una
clase media relacionada con el comercio y
las exportaciones, fuera de la esfera de la
religión católica, y el hecho de que Valencia
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
35

BIBLIOGRAFÍA Valenciana: Pràctica, Ciència i Codi, València,


Servei de Publicacions de la Universitat de
Agulló Albuixech, Recaredo. Historia del atletismo València, 2016.
valenciano. Valencia, Generalitat Valenciana, Cabo Alandes, Francisco. El tigre de Alfara de Va-
1984. lencia a Mar de Plata, Valencia: Diputació de
Agulló Albuixech, Recaredo. Un siglo de atletismo València, 2015.
valenciano (1907-2008). De los primeros anda- Carbonell Garañena, Santiago. 50 años de perio-
rines al mundial de atletismo. Valencia, Comité dismo deportivo 1922-1952. Valencia, Federi-
Organizador del Campeonato Mundial de Atle- co Domenech, 1972.
tismo en pista cubierta-Ajuntament de València
y International Association of Athletics Federa- Corell Rausell, José. Ilustres del Periodismo De-
tions (IAFF), 2008. portivo Valenciano. Historia del último siglo
del milenio, Valencia, Colección Aula Deporti-
Agulló Calatayud, Víctor. Vínculos futbolísticos va-Fundación Deportiva Municipal-Ajuntament
entre uruguayos y valencianos. Dentro de: Los de València, 2003.
Valencianos en Uruguay. Valencia, Generalitat
Valenciana, 2011, pp. 259-272. Corominas, José. Medio siglo de atletismo espa-
ñol (1914-1964), Madrid, 1967.
Agulló Calatayud, Víctor. Semblança de Bolera:
compromís, elegancia i honradesa a les llar- García Candau, Julián. El deporte en la Guerra Ci-
gues. Dentro de: La Pilota Valenciana: Pràctica, vil, Madrid, Espasa Calpe, 2003.
Ciència i Codi. València: Servei de Publicacions Georgakopulos, Enrique. Notas sobre el rugby va-
de la Universitat de València, 2016. lenciano. Valencia, Texto no editado, 1935.
Bens, Felip; García Nieves, José Luis y March, Labrado, Víctor. No matarás. Valencia, Bromera,
Jose Ricardo. Historia del Llevant. Tomo 2. 2014.
1922 1939. Del Camp de la Creu a la fusión. El
Lloréns Cantavella, Juan Bautista. Juan Bautista
Llevant FC y el Gimnàstic FC entre la ilusión y el
Lloréns Campeón, Vila-Real, 1997.
desencanto. València, L’Oronella, 2009.
Martínez Gorroño, María Eugenia. «Educación
Bosch Valero, Josep Andreu. L’esport valencià
Física y Medicina: Una historia compartida y
durant la Guerra Civil (1936-1939). Un estudi
simbiótica». Revista Internacional de Medicina
historiogràfic. Tesis doctoral inèdita, Universitat
y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, 3
Catòlica de València, 2013.
(9), 2003, pp. 30-48.
Bosch Valero, Josep Andreu. «Sports in Valen-
Martínez Gorroño, María Eugenia y Juan Luis
cia during the early years of the Franco regi-
Hernández. «El impulso educativo, cultural,
me (19391945). Political repression and con-
científico, deportivo y socioeconómico que
trol», Aloma-Revista de Psicologia, Ciències de
significó el exilio español republicano en
l’Educació i l’Esport, 32 (2), pp. 25-31, 2014.
Colombia, una significativa aportación al
Bosch Valero, Josep Andreu. La pilota valencia- progreso». Arbor: Ciencia, Pensamiento y
na durant la Guerra Civil. Dentro de: La Pilota Cultura, 739, 2009, pp. 1045-1062.
36

Marí, Toni y Malonda, Vicent. La Safor. Dentro de: Agradecimientos


Joc de Pilota. Historia de un deporte valencia-
no, Valencia, Diputació de València, 1998, pp. Asociación Comunitat Valenciana de Montevideo.
221. Centre Valencià a l’Exterior de l’Uruguai.
Alejandra Soler Gilabert
Mestre, Juan Antonio. Valencia 1936-39. La cul- Antoni Reig Ventura «El Rovellet»
tura deportiva de un pueblo. Valencia, Ajunta- Familiares de Enrique Georgakopulos
ment de València, 1987. Familiares de Enrique Cano
Meyer, Gaston. El Atletismo, Madrid, Comité Olím- Familiares de Isidro Muñoz «El Perolero»
pico Español, 1962. Jeroni Piera y Sebastià Giner de Murla
Mireya Olimpia Usano y Maribel Usano
Millo, Llorenç. El Trinquet. Valencia, Prometeo, Pepe Lacomba
1976. Rafael Hernández Zafrilla
Rius Sanchis, Inmaculada. «Historia de la prensa Salvador Rodríguez Mut de El Verger
deportiva valenciana». Revista l’Esport i Temps Vicent Malonda de Oliva
Lliure, nº46 i 47, 1991.
Soler Gilabert, Alejandra. La vida es un río cau-
daloso con peligrosos rápidos. Valencia, 2005.

Periódicos consultados
ABC
Adelante
Diario de Madrid
El Mercantil Valenciano
Fragua Social
La Correspondencia
La Vanguardia
Las Provincias
Levante
L’Intransigeant

Televisión
Programa Crono de Levante Televisión. 2014.
Valencia, Capital del running, 2015. Canal Plus.

Archivos
Arxiu de la FUE
Arxiu de la Universitat de València
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
37

1956: Juan Ramón


Jiménez, Premio Nobel de
Literatura Durante el año 1956 se produje-
ron una serie de acontecimientos muy
relevantes en política internacional. Por
manuel aznar soler
GEXEL-CEFID-Universitat Autònoma
ejemplo, el 25 de febrero, durante la ce-
de Barcelona lebración del XX Congreso del Partido
Literature Nobel Prize. 1939 Republican Exile.

Comunista de la Unión Soviética, Nikita


Jrushchov pronunció su famoso Discurso
Anti-Fracoist Opposition. Fracoist Spain.
Keywords​: 1956. Juan Ramón Jiménez.

secreto, donde criticaba el culto a la perso-


nalidad y revelaba al mundo la feroz repre-
Resumen: 1956, veinte años después del gol-
pe militar fascista que dio origen a la guerra civil
sión desarrollada por su antecesor Stalin.
española, fue un año clave para empezar a cons- En este contexto de desestalinización, el 23
truir un puente de diálogo entre el exilio repu- de marzo se produjo en Hungría la rehabi-
blicano español y la oposición antifranquista del litación póstuma de László Rajk, antiguo
interior. Hechos como las detenciones en febrero ministro de Asuntos Exteriores húngaro,
de estudiantes de la Universidad de Madrid, o la ejecutado en 1949 y al que Jorge Semprún
aprobación en junio de la política de reconcilia-
ción nacional por parte del Partido Comunista de
se refiere en varias de sus novelas.
España, fueron decisivos en tal sentido. En este ar- Fernando Claudín, en la “Introducción”
tículo se estudia el impacto que, en este contexto, a su libro La crisis del movimiento comu-
tuvo la concesión en octubre del Premio Nobel de nista, afirmaba lo siguiente:
Literatura a Juan Ramón Jiménez, tanto entre el
Palabras clave: 1956. Juan Ramón Jiménez. Premio Nobel

exilio republicano como en el insilio interior y en El año 56 fue para mí, como para tantos
de Literatura. Exilio republicano de 1939. Oposición

la España franquista.  otros comunistas, el comienzo de la ruptura


con una confortable y optimista representación
​Abstract​: 1956, twenty years after the fascist del estado y las perspectivas de nuestro movi-
coup that led to the Spanish Civil War, was a key miento.
antifranquista. Insilio. España franquista.

year in which links between the Republican exile (…)


and the anti-Francoist oposition in Spain were
established. The February arrests of students at the Las revelaciones del “informe secreto” de
Madrid University and the Spanish Communist Jruschev y las sublevaciones de los proletarios
Party’s national reconciliation agenda played a e intelectuales húngaros y polacos contra el sis-
crucial role in this connecting. Within this broader tema estaliniano destruyeron de golpe esa re-
context, this article studies the impact of Juan presentación confortable y optimista (Claudín
Ramón Jiménez’ Nobel Prize in the Republican 1978: XVII)
exile and both in the opposition in Spain and in
Francoist Spain.
Egipto y Hungría fueron escenarios es-
telares de la política internacional durante
ese año, ya que el 18 de junio los británicos
38

abandonaron el país tras una ocupación tras derrotar en las elecciones presidencia-
que había durado setenta y cuatro años y el les de Estados Unidos al demócrata Adlai
23 de junio Gamal Abdel Nasser fue nom- Stevenson, era reelegido para un segundo
brado presidente. Su decisión de nacionali- mandato. Por último, el 25 de noviembre
zar el 26 de julio el Canal de Suez motivó Fidel Castro, Raúl Castro, el Che Guevara
la intervención militar del Reino Unido y y setenta y nueve expedicionarios más zar-
Francia para forzar su reapertura. Así, tro- paron del puerto mexicano de Túxpam a
pas militares anglofrancesas, bajo el mando bordo del buque Gramma y el 2 de diciem-
conjunto del general Sir Charles Keightley, bre lograron desembarcar en Cuba, inicio
invadieron el 1 de noviembre el Canal de de una revolución que acabaría por triun-
Suez y tomaron la ciudad de Port Said. Por far el 1 de enero de 1959.
su parte, el 26 de octubre tropas del Pac- Durante aquel año 1956 fallecieron per-
to de Varsovia invadieron Hungría contra sonalidades tan importantes como Irène
la política del gobierno presidido por Imre Joliot-Curie, Premio Nobel de Química
Nagy, quien había decidido abandonar el en 1935 (17 de marzo); el escritor francés
Pacto de Varsovia, la alianza militar de Julien Benda (7 de junio); el dramaturgo
los países socialistas contra la OTAN. La alemán Bertolt Brecht (14 de agosto), que
intervención militar soviética posibilitó la tenía el proyecto de estrenar en el Berliner
formación de un nuevo gobierno, presidido Ensemble el “aguafuerte en un prólogo y
por Janos Kadar, a su vez primer secretario un acto” Noche de guerra en el Museo del
del Partido Comunista húngaro. Por cierto, Prado, de Rafael Alberti; el pintor y car-
Julián Gorkin, trotskista y feroz anticomu- telista español exiliado Helios Gómez (19
nista a sueldo de la CIA norteamericana de septiembre); el novelista Pío Baroja (30
por entonces, es autor de El otro mundo, de octubre), y el doctor Juan Negrín, presi-
“drama en tres actos y un prólogo”, en el dente del gobierno republicano, exiliado en
que “plantea el drama –o algunos de sus Londres (12 de noviembre).
aspectos- del mundo totalitario, Aun sin Por lo que se refiere a España, el régimen
mencionarlo, no será difícil ver que me ha franquista ya había logrado ingresar en la
servido de inspiración el drama húngaro”, FAO en 1950, en la UNESCO en 1952 y el
afirma el dramaturgo en la solapa izquier- 14 de diciembre de 1955, tras la firma el
da de su Teatro histórico-político, publica- 23 de septiembre de 1953 de los pactos con
do en México por Libro Mex Editores en Estados Unidos por los que se establecían
1961. bases militares en España a cambio de ayu-
El 29 de octubre Israel invadió la penín- da económica y apoyo internacional, había
sula del Sinaí, mientras que el 6 de noviem- conseguido hacerlo también en la ONU. Y,
bre el republicano Dwight D. Eisenhower, por si fuera poco, el Real Madrid del pre-
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
39

sidente Santiago Bernabeu, por entonces 4. El discurso apócrifo de ingreso en


el equipo del régimen, iba a conquistar la la Academia Española de la Lengua de
Copa de Europa en 1956, al tiempo que el Max Aub, pronunciado supuestamente en
28 de octubre de ese mismo año se inaugu- Madrid el 12 de diciembre de 1956.
raban los estudios de Televisión Española,
que al día siguiente comenzó a emitir como I
única televisión pública al servicio político
Las detenciones en Madrid de inte-
de la propaganda del régimen franquista.
lectuales y estudiantes de la Universidad
Por otra parte, no olvidemos que 1956
Complutense los días 9 de febrero de 1956
fue también el año en que se estrenó Calle
(Gabriel Elorriaga, Enrique Múgica, Javier
Mayor, de Juan Antonio Bardem, el mismo
Pradera, Dionisio Ridruejo, José María
año en que Jorge Semprún sitúa su novela
Ruiz Gallardón, Miguel Sánchez Mazas y
Veinte años y un día.
Pero durante el año 1956 se produjeron Ramón Tamames), 11 (José Luis Abellán,
cuatro hechos relevantes que suponen, a mi María del Carmen Diago, Jesús López Pa-
modo de ver, auténticos hitos en el proceso checo, Jaime Maestro, Julián Marcos y
histórico-literario de nuestro exilio repu- Fernando Sánchez Dragó) y pocos días des-
blicano de 1939. Y sucedieron durante el pués la de Julio Diamante, provocaron una
año 1956, es decir, justamente veinte años grave crisis política al régimen franquista.
después de la sublevación militar fascista El 7 de febrero se produjo el asalto de la
que originó la guerra civil española: Facultad de Derecho por la Centuria 20 de
la Guardia de Franco, asalto que se repitió
1. La prohibición del Congreso Uni- con mayor violencia al día siguiente, mien-
versitario de Escritores Jóvenes en no- tras que el día 9 se produjo un tiroteo en
viembre de 1955 y las detenciones de estu-
diantes en la Universidad Complutense de la calle Alberto Aguilera con motivo de la
Madrid durante el mes de febrero de 1956, celebración de la conmemoración falangis-
que provocaron la primera grave crisis po- ta del Día del Estudiante Caído. Ese mismo
lítica al régimen franquista. día se produjeron las primeras detenciones
2. La “Declaración del Partido Comu- de estudiantes, al día siguiente se ordenó
nista de España”, titulada “Por la reconci- el cierre de la Universidad Complutense y
liación nacional, por una solución demo- el Consejo de Ministros suspendió por tres
crática y pacífica del problema español”, meses los artículos 14 y 18 del Fuero de
fechada en el mes de junio.
los Españoles. Además, se produjo la dimi-
3. El 25 de octubre la Real Academia sión del Rector, Pedro Laín Entralgo, y el
Sueca le concede a Juan Ramón Jiménez el día 12 el cese del Decano de la Facultad de
Premio Nobel. Derecho, Manuel Torres López. Esta gra-
40

ve crisis política del régimen franquista se mente contra la dictadura franquista. Julio
resolvió con la formación de un nuevo go- Diamante, Antonio López Campillo, Je-
bierno en el que el 16 de febrero fueron ce- sús López Pacheco, Jaime Maestro, Julián
sados tanto el ministro de Educación, el de- Marcos, Enrique Múgica y Javier Pradera,
mócrata-cristiano Joaquín Ruiz Giménez, entre otros, fueron algunos de los primeros
como el ministro Secretario General del estudiantes universitarios que fueron mili-
Movimiento, Raimundo Fernández-Cuesta tantes del PCE. En este sentido, Federico
y Merelo, sustituidos respectivamente por Sánchez, nombre utilizado entonces en la
Jesús Rubio García-Mina y José Luis de clandestinidad insiliada por el comunista
Arrese y Magra, respectivamente. Se trata- Jorge Semprún, era muy consciente de que
ba de la expresión más clara de que había “la poesía tiene un papel muy importante
nacido una joven oposición intelectual a la en la oposición antifranquista” (Semprún
dictadura militar franquista en el interior, 2010: 173), mientras que Múgica afirmaba
en el insilio. Y esta revelación va a ser de- sobre la llamada “poesía social” -la de Blas
cisiva, a mi modo de ver, para que desde de Otero, Celaya, Eugenio de Nora y Án-
el exilio se contemple con nuevos ojos la gela Figuera, entre otros- que “lo que sí se
realidad española del interior y para que expresaba a través de ella era una llamada
cambien algunas políticas y actitudes per- constante al pueblo como protagonista, al
sonales en un intento de crear un “puente” pueblo como sujeto de la historia, a la vez
de diálogo con esa oposición intelectual an- que una crítica estimulante de la situación
tifranquista, con esa resistencia silenciada. de postración en que se encontraba Espa-
Pero no se entenderían estas detenciones ña, de la carencia de libertades y de su irre-
de estudiantes universitarios madrileños en levancia intelectual” (Múgica 1986: 35).
febrero de 1956, que cuentan con una am- Así, por ejemplo, organizaron en la Facul-
plia bibliografía, sin reconstruir con la bre- tad de Derecho durante el curso académico
vedad debida el proceso que desembocó en 1954-1955 una serie de “Encuentros entre
ellas y que ha sido mucho menos estudiado la poesía y la universidad” a los que invi-
(Aznar Soler, en prensa). taron, entre otros, a Gerardo Diego, José
En efecto, desde que el 1 de abril de Hierro, al entonces estudiante Jesús López
1954 se creara la primera célula comunis- Pacheco, a Dionisio Ridruejo, Luis Rosales
ta de estudiantes en la Universidad Com- y Luis Felipe Vivanco. Rechazaron la invi-
plutense de Madrid, sus miembros tenían tación tanto Dámaso Alonso como Vicente
muy claro que se trataba de impulsar las Aleixandre. A estos “Encuentros” poéti-
actividades culturales en las distintas fa- cos, tras la lectura de sus poemas por parte
cultades para intentar atraer a un público de los poetas invitados, seguía un coloquio
que pudiera irse politizando progresiva- con el público, “lo que entonces constituía
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
41

toda una innovación en Madrid” (Lizcano pregnados de una significación política que
1981: 113). trascendía el puro ámbito literario. Mú-
Cabe recordar que el 4 de mayo de ese gica resulta muy explícito cuando explica
mismo año 1955 se había celebrado en la que la tarea de organización de congresos
Facultad de Derecho de la Complutense un era “otra variante táctica de nuestros pro-
homenaje a Antonio Machado en el que pósitos finales” (Múgica 2010: 187), que
intervinieron, entre otros, Carlos Bousoño no eran otros sino conseguir “la destruc-
y Claudio Rodríguez. Por otra parte, otro ción del SEU” (Múgica 1986: 48), es decir,
dato que viene a evidenciar la intensa ac- “acabar con el SEU desde dentro” (Múgica
tividad cultural desarrollada durante ese 2010: 186) y, al mismo tiempo, “concien-
curso académico 1954-1955 en la Univer- ciar a un sector estudiantil” (Múgica 1986:
sidad madrileña es la celebración durante 44) y “consolidar la presencia comunista
los meses de abril y mayo de un ciclo de en la universidad” (Múgica 2010: 188).
conferencias sobre el teatro español actual, Ciertamente, resultaba imposible en aquel
organizado por el Teatro Español Univer- contexto histórico desvincular literatura
sitario (T.E.U.) de la Facultad de Letras, y política. Así, los objetivos explícitos del
dirigido por Antonio María Hernáez. Un Congreso se explicaban en los tres “edito-
ciclo en el que intervinieron, entre otros, riales” sucesivos del Boletín del Congreso
Dionisio Ridruejo, que lo abrió; Gonzalo Universitario de Escritores Jóvenes, publi-
Torrente Ballester y José María García Es- cados en mayo, junio y octubre de 1955
cudero, quien había sido director general bajo el patrocinio del Rectorado de Pedro
de Cinematografía y Teatro entre agosto de Laín Entralgo, en donde colaboraron tanto
1951 y febrero de 1952. dirigentes del Sindicato Español Universi-
Pero su proyecto más ambicioso fue, tario (SEU), por ejemplo Gabriel Elorriaga,
sin duda, el de la convocatoria en junio de como los citados Diamante y Múgica. La
1954 de un Congreso Universitario de Es- presentación pública del Congreso, presi-
critores Jóvenes, que debería celebrarse en dida por el propio “Rector Magnífico de la
el año 1955 (Aznar Soler, 2013), convoca- Universidad Central”, tuvo lugar el 27 de
toria que firmaban Jesús López Pacheco, mayo de 1955 en el Aula Magna de la Fa-
Julián Marcos, Enrique Múgica Herzog, cultad de Ciencias Políticas y Económicas.
José Luis Ortiz-Cañabate y Claudio Rodrí- Desde el punto de vista literario lo que
guez. Los militantes comunistas que aca- nos interesa prioritariamente es la “defensa
baron formando parte del Comité Ejecu- del realismo en arte y literatura” que sos-
tivo de dicho Congreso (Julio Diamante y tenía entonces el Partido Comunista de
Enrique Múgica) tenían claro los objetivos España (PCE) y que se refleja en los tres
del mismo, que obviamente estaban im- números del Boletín del Congreso Univer-
42

sitario de Escritores Jóvenes. Una defensa e intelectuales como, entre otros, Ignacio
apasionada y militante del realismo que es- Aldecoa, Carlos Álvarez, Juan Antonio
taba vinculada de alguna manera, con las Bardem, Jorge Campos (Jorge Renales Fer-
obvias limitaciones impuestas por la censu- nández), Gabriel Celaya, Eduardo Ducay,
ra franquista, a la estética que se había de- Jesús Fernández Santos, Antonio Ferres,
finido en el Mensaje del PCE a los intelec- Ángela Figuera, Juan García Hortelano,
tuales patriotas, fechado en abril de 1954, Ángel González, Luis Goytisolo, Alfonso
en el que se realizaba una defensa abierta y Grosso, Luis Landínez, Armando López
militante del “realismo socialista” de ins- Salinas, Ricardo Muñoz Suay, el pintor
piración soviética, es decir, de la estética Pepe Ortega, Blas de Otero, Francisco Ri-
dogmática aprobada por el Primer Congre- bes, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sas-
so de Escritores Soviéticos que se celebró tre, Marcial Suárez, Eloy Terrón o Juan
en Moscú en 1934. Aunque, lógicamente, Eduardo Zúñiga (Estruch 1982: 213; y
aquel “realismo socialista” iba a quedarse, Nieto 2008 : 236). Por otra parte, no de-
por obvias razones de censura franquista, bemos olvidar el protagonismo de Federico
en un “realismo social” a secas, estética Sánchez, es decir, de Jorge Semprún, como
de la cual novelas como Central eléctrica responsable del PCE en el ámbito de los in-
(1958), de Jesús López Pacheco, o La mina telectuales del insilio,
(1960), de Armando López Salinas, cons- Las tensiones entre la dirección del sin-
tituyen ejemplos elocuentes. Pero no olvi- dicato universitario falangista, quien ejer-
demos que aquel año 1956 se publicó en cía una fuerte presión sobre el Rector, y los
aquella España franquista una novela me- organizadores del Congreso fue acrecen-
morable como El Jarama, de Rafael Sán- tándose hasta el desencuentro total, que
chez Ferlosio, saludada por la crítica como se produjo cuando el 26 de septiembre de
novela innovadora por su técnica narrati- 1955 fue nombrado José Antonio Serrano
va objetivista. Y que en el exilio argentino Montalvo nuevo Jefe Nacional del SEU en
apareció, por ejemplo, Noche de guerra en sustitución de Jorge Jordana Fuentes. Pero
el Museo del Prado, “aguafuerte” dramáti- el fallecimiento en Madrid el 18 de octu-
co que, como hemos dicho, Bertolt Brecht bre de 1955 de José Ortega y Gasset y la
tenía la intención de estrenar en su Berliner manifestación ulterior de los estudiantes
Ensemble. universitarios madrileños en homenaje a
La penetración del PCE en el ámbito in- su memoria significó la liquidación de ese
telectual era entonces tan minoritaria como Congreso, su acta de defunción. Porque,
creciente. En efecto, entre 1954 y 1956 mi- en rigor, a pesar de la explícita amenaza
litaban ya en el PCE, o eran “compañeros “seuísta”, los organizadores aún pudieron
de viaje”, un grupo de artistas, escritores publicar en el mes de octubre de 1955 el
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
43

tercer y último número del Boletín, un nú- sólita, ilegal, pacífica y multitudinaria ma-
mero que acrecentó el malestar y la presión nifestación de estudiantes universitarios,
de algunos sectores del régimen franquista, que sorprendió tanto a la policía que no
que veían en dicho Congreso -que apelaba acertó a reprimirla, salió desde la calle San
a una cultura “libre y varia, independiente Bernardo, cruzó la Gran Vía (entonces ave-
y fecunda” y que agradecía muy “políti- nida de José Antonio) con el consiguiente
camente” la ayuda tanto del Rector Laín corte de tráfico, y siguió por la Puerta del
Entralgo como la del propio Ministro de Sol hasta la tumba de Ortega, situada en
Educación Nacional, Joaquín Ruiz Gimé- la Sacramental de San Isidro. Y, ya en el
nez- una seria amenaza de que derivase en cementerio, intervinieron varios oradores
una crítica a la situación política y cultural (López Pacheco y Fernando Sánchez Dra-
española. gó, entre otros) y fue Julio Diamante, se-
La noticia del fallecimiento de Ortega cretario general del Congreso, quien cerró
llegó con el número ya en imprenta, por lo este homenaje laico.
que sus redactores decidieron publicar una Pocos días después, el propio Julio Dia-
esquela sin cruz, en una hoja aparte, que mante, como director del Teatro Español
se intercaló entre las páginas del Boletín y Universitario, ensayaba la puesta en esce-
que decía así: na de una versión libre de El proceso de
Kafka que había realizado él mismo cuan-
don josé ortega y gasset do supo que la representación había sido
Filósofo liberal español prohibida por decisión gubernativa y, casi
Madrid 1883-1955 inmediatamente, se le informó que el Con-
greso Universitario de Escritores Jóvenes,
que debía haberse celebrado del 21 al 28 de
noviembre de ese mismo año 1955, había
El Congreso Universitario de Escritores Jó-
sido definitivamente prohibido (Diamante,
venes lamenta la pérdida de tan insigne espa-
2010: 227).
ñol, en los momentos en que era más necesaria
Sus organizadores, lejos de desanimarse,
su aportación.
pensaron en la convocatoria de un nuevo
Además de esta esquela, el 21 de octu- Congreso aún más ambicioso, “un Congre-
bre de 1955 se organizó en el patio de San so de estudiantes que defendiera la libertad
Bernardo un homenaje laico para honrar en las elecciones estudiantiles y la posible
su memoria, en el que intervinieron López creación de un sindicato universitario al-
Pacheco, Tamames y Diamante, quien invi- ternativo al SEU” (Diamante, 2010: 227).
tó a los asistentes a marchar hacia la tumba Para ello mantuvieron conversaciones du-
del filósofo (Diamante: 2010: 226). Esta in- rante el mes de enero de 1956, pero el ré-
44

gimen franquista no podía tolerar esta ini- ción al diálogo político e intelectual entre
ciativa, que desbordaba todos sus límites, y exilio e insilio.
procedió a la detención de estos estudian- Esta “Declaración”, fechada en junio de
tes en febrero de 1956. 1956, se publicó en un número extraordi-
La muerte de Ortega y la posterior ma- nario del Boletín de Información, Praga,
nifestación estudiantil para honrar la me- VI (1 de julio de 1956), folleto compuesto
moria de aquel “filósofo liberal español”, por treinta y cuatro páginas que fue trans-
así como la propia prohibición del Con- mitido por Radio España Independiente,
greso Universitario de Escritores Jóvenes y “la Pirenaica”. Voy a citar a continuación
las mismas tensiones internas entre las di- algunos fragmentos de este folleto, con in-
versas familias políticas del régimen fran- dicación entre paréntesis de la página o pá-
quista, constituyen los antecedentes más ginas del texto.
inmediatos de los graves sucesos de febrero El documento empieza constatando
de 1956. Estos violentos enfrentamientos “una importante evolución” en la sociedad
entre los falangistas del SEU y los universi- española durante los últimos veinte años y
tarios antifranquistas constituyeron el acta afirma que, por una parte, “fuerzas consi-
de nacimiento en la Universidad madrileña derables, que en otro tiempo integraron el
campo franquista, han ido mostrando su
de una joven generación que empezaba a
discrepancia con una política que mantie-
organizar su resistencia intelectual con-
ne vivo el espíritu de guerra civil”, mien-
tra aquella dictadura militar (Aznar Soler
tras que “en el campo republicano son más
2013).
numerosas e influyentes las opiniones de
II los que estiman que hay que enterrar los
odios y rencores de la guerra civil, porque
No cabe duda de que los informes des- el ánimo de desquite no es un sentimiento
de Madrid de Federico Sánchez y los de las constructivo” (1). Por ello, “el Partido Co-
demás fuentes de información desde el in- munista de España declara solemnemente
terior provocaron una profunda reflexión estar dispuesto a contribuir sin reservas a
política en la dirección del PCE en el exi- la reconciliación nacional de los españo-
lio. Y fruto de ello, entre otras razones, se les, a terminar con la división abierta por
aprobó en junio de aquel mismo año 1956 la guerra civil y mantenida por el general
una histórica “Declaración del Partido Franco” (3). Durante estos últimos veinte
Comunista de España” , titulada “Por la años había crecido una juventud española,
reconciliación nacional, por una solución “una nueva generación que no vivió la gue-
democrática y pacífica del problema espa- rra civil, que no comparte los odios y las
ñol”, que supuso un auténtico giro en rela- pasiones de quienes en ella participamos. Y
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
45

no podemos, sin incurrir en tremenda res- como ideólogo Calvo Serer; el movimien-
ponsabilidad ante España y ante el futuro, to liberal, en el que se destacan hombres
hacer pesar sobre esta generación las con- como Pedro Laín, Dionisio Ridruejo, el
secuencias de hechos en los que no tomó doctor Marañón y los dirigentes universi-
parte” (4). Es necesario que desaparezca tarios encarcelados recientemente por la
“la artificiosa división de los españoles en dictadura, y la democracia cristiana” (23).
“rojos” y “nacionales” (4) y a ella deben No debe sorprendernos, por obvias razo-
contribuir tanto “las fuerzas sociales que nes políticas y para evitar mayores conde-
retiran su apoyo a Franco” como la oposi- nas penales, esa mentira piadosa de que
ción antifranquista: “El Partido Comunis- “los dirigentes universitarios encarcelados
ta de España, al aproximarse el aniversario recientemente por la dictadura” en febre-
del 18 de julio, llama a todos los españoles, ro de 1956 sean calificados como “libera-
desde los monárquicos, democristianos y les” cuando, en rigor –como hemos visto
liberales, hasta los republicanos, naciona- anteriormente-, la mayoría eran militantes
listas vascos, catalanes y gallegos, cene- comunistas o, cuanto menos, “compañeros
tistas y socialistas a proclamar, como un de viaje”.
objetivo común a todos, la reconciliación Pero aquí y ahora, más que “la llama-
nacional” (3-4). da tercera fuerza monárquica”, que “es sin
Nos interesa ante todo lo que en esta duda la que se caracteriza por una posi-
“Declaración” se refiere al ámbito de la in- ción más derechista. En la práctica, es la
telectualidad y de la cultura en donde, por expresión del pensamiento católico y mo-
ejemplo, se denuncia que “el cine español nárquico tradicional” (23); o más que “la
vive aplastado bajo el monopolio que de- democracia cristiana, que se desarrolla en
tenta Hollywood en el mercado nacional” pugna con los elementos más fascistas y
(17). reaccionarios del catolicismo” y que cons-
Tras sostener “la necesidad de acabar tituye “el más importante movimiento po-
con el fanatismo, el sectarismo y la into- lítico de las fuerzas de derecha que aparece
lerancia en la vida y costumbres políticas en la arena política española” (23) -sobre
españolas” (22), se afirma que “en Espa- la cual se recuerda que “los comunistas y
ña es posible un cambio pacífico” (22) y se la democracia cristiana en otros países han
invita a contribuir al mismo a las “nuevas colaborado en la lucha contra el fascismo e
formaciones políticas, surgidas del seno de incluso han participado juntos en diferen-
las fuerzas que constituían la base social de tes gobiernos-; más que todas estas fuerzas
la dictadura y hoy se alejan de ella”, entre políticas nos interesa ante todo lo que dice
las cuales distingue tres: “la llamada ter- esta “Declaración” sobre el llamado “mo-
cera fuerza monárquica, en la que aparece vimiento liberal”:
46

El movimiento liberal abarca variados mati- En ciertos casos, los llamados falangistas de
ces: desde ciertos núcleos tradicionales libera- izquierda, católicos, democristianos, liberales y
les, pasando por toda una serie de personalida- comunistas hemos hecho ya ensayos de colabo-
des del campo intelectual que han abandonado ración sobre bases de un contenido democráti-
Falange y evolucionado hacia posiciones de- co. Y aunque esos ensayos hayan tenido has-
mocráticas, hasta la juventud universitaria que ta ahora un carácter limitado, la experiencia,
adopta una actitud más progresista. para unos y para otros, ha sido positiva. Se ha
puesto de manifiesto que el hecho de haber lu-
chado hace veinte años en campos opuestos no
A través de discursos, libros y artículos, este
era un obstáculo infranqueable para marchar
movimiento, bajo el lema de integración, y con
unidos (25).
todas las limitaciones que la censura impone,
defiende de hecho una línea de reconciliación
nacional, de libertades democráticas. Los libe-
“La perspectiva del cambio pacífico,
rales han apoyado la lucha de los estudiantes de la supresión de la dictadura sin guerra
contra Falange, lucha cuyo alcance político de- civil” (27) es posible “si en las fábricas,
mocrático es evidente (23). en los Sindicatos y Hermandades, en las
organizaciones profesionales y económicas,
Así, si la dictadura franquista “se sostiene en las Universidades y centros docentes,
hoy sobre el Ejército y demás fuerzas armadas” en todos los lugares donde sea posible,
(24), se afirma, con un optimismo sin ningún liberales, democristianos, católicos,
fundamento en la realidad, que algunos man- monárquicos, falangistas disidentes,
dos “pondrán el patriotismo y el sentido del republicanos, socialistas, cenetistas y
interés nacional por encima de un mal enten- comunistas, nos entendemos para plantear
dido compañerismo” (25). En definitiva, que y defender juntos aquello que interese en
“esta perspectiva de cambios pacíficos, de la cada momento” (27).
supresión de la dictadura del general Franco, En esta “Declaración” se menciona ex-
sin guerra civil, hubiera sido inimaginable años plícitamente también a los exiliados repu-
atrás, cuando aún no se había producido la
blicanos: “Esa presión múltiple, cada vez
ruptura del llamado Movimiento Nacional”
más poderosa, ha obligado al gobierno en
(25).
los últimos años a poner en libertad a miles
de presos, a autorizar la vuelta al país (si
Vuelve a resaltarse a continuación en este bien con restricciones) a los exilados que
texto la esperanza en la intelectualidad an- no se destacaron por sus actividades polí-
tifranquista y en la juventud universitaria: ticas” (26):
Las luchas intelectuales y estudiantiles, que Nosotros entendemos que la mejor justicia
tanta resonancia han tenido, son movimientos para todos los que han caído y sufrido por la
en los que han coincidido hombres de los más libertad consiste, precisamente, en que la liber-
diversos horizontes. tad se restablezca en España. La idea de que
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
47

cualquier cambio podría acarrear la repetición tado en el mundo y su ideología ha hecho


por parte de las fuerzas democráticas, contra bancarrota” (31), la caída de la dictadura
sus adversarios, de las atrocidades que Franco
militar franquista, residuo en 1956 de los
ha cometido contra ellas, es falsa e infundada.
Una política de venganza no serviría a España fascismos europeos, únicamente puede
para salir de la situación en que se encuentra. provocarla la lucha de todas las fuerzas de-
Lo que España necesita es la paz civil, la recon- mocráticas:
ciliación de sus hijos, la libertad (29).
Son justamente esas acciones de lucha de la
Pero conceptos como “paz civil” o “re- clase obrera, de los estudiantes e intelectuales,
de las masas populares en general, la palanca
conciliación” deben ser clarificados y esta
poderosa que acelera el desarrollo de los acon-
“Declaración” lo hace con estas palabras: tecimientos hacia nuevas conquistas democrá-
ticas, hacia la supresión de la dictadura del ge-
La interpretación que damos los comunistas
neral Franco (31).
al concepto de paz civil, de reconciliación de los
españoles, parte del principio de que la demo-
cracia que se restablezca en España no puede Por ello esta “Declaración” del Comité
ser exclusivamente para las fuerzas de izquier- Central del PCE apela a la reconciliación
da o para las de derecha. Ambas han de tener entre todos los españoles como vía para
cabida dentro de esa democracia. La norma de conquistar una democracia parlamentaria
conducta debe ser, para unos y otros, el respeto en España que ponga “fin a la dictadura
a la legalidad democrática; el compromiso de
no recurrir a la guerra civil ni a las violencias
del general Franco, sin guerra civil ni con-
físicas, para dirimir las diferencias político-so- vulsiones violentas” (32):
ciales; el respeto a la voluntad popular expresa-
da regularmente en elecciones libres. En vísperas del XX aniversario del comien-
zo de la guerra civil, el Partido Comunista de
Dentro del respeto a la legalidad democráti- España se dirige a todas las fuerzas políticas
ca, la más amplia libertad a cada clase y capa llamándolas a deponer los odios y el espíritu de
social para la defensa de sus intereses; a cada venganza y a tenderse la mano para emprender
Partido para la propaganda de sus doctrinas. la tarea de sacar a España de la difícil situación
El mayor respeto para las creencias religiosas en que se halla.
de cada cual, así como para aquellos que no (…)
profesen ninguna (29-30).

El Partido Comunista considera que una


Veinte años han sido campo de aprendi-
verdadera amnistía, que permitiera el regreso
zaje suficiente para todos, “la guerra no ha de los exilados, sin discriminación ni vejacio-
pasado en balde, y su experiencia es para nes; la liberación de los presos políticos; la re-
todos fuente de aleccionadoras enseñan- construcción de decenas de miles de hogares
zas” (30). Y si el fascismo “hoy está derro- deshechos y la reparación de las injusticias co-
48

metidas, allanaría el camino al entendimiento greso y resuelvan democráticamente sus


y crearía el terreno apropiado a la convivencia problemas.
nacional, dando a los españoles las posibilida- Y, en este sentido, esta “Declaración” fi-
des de vivir libres del temor a la persecución y
a la venganza.
naliza con la afirmación de que “el Partido
(…) Comunista apoyará a cualquier gobierno
que dé pasos efectivos hacia la realiza-
Mientras siga la represión contra quie- ción de una política de mejoramiento de
nes combatimos en el campo republicano, las condiciones de vida del pueblo, de paz,
mientras sigan presos o en el exilio, o en independencia nacional y restablecimiento
libertad vigilada cientos de miles de espa- de las libertades democráticas” (34).
ñoles, entre los que se hallan muchas de las III
más grandes figuras de la ciencia, la lite-
ratura y el arte nacionales, el espectro de Recordemos que la “Declaración” del
la guerra civil seguirá rondando nuestra Comité Central del PCE afirmaba en junio
patria (32-33).
Por último, esta “Declara- de aquel año 1956 que “mientras siga la
ción” concluye con la defensa de la nece- represión contra quienes combatimos en el
saria unidad de toda la oposición franquis- campo republicano, mientras sigan presos
ta, ya que “las fuerzas de oposición deben o en el exilio, o en libertad vigilada cientos
luchar unidas por los siguientes objetivos” de miles de españoles, entre los que se ha-
(33): llan muchas de las más grandes figuras de la
ciencia, la literatura y el arte nacionales, el
1 Amplia amnistía que devuelva la liber- espectro de la guerra civil seguirá rondan-
tad a los presos y permita la vuelta al país do nuestra patria” (33). Y, en efecto, una
de todos los exilados políticos con plenas de esas “grandes figuras” de la literatura
garantías. española, el exiliado Juan Ramón Jiménez,
2 Supresión de la censura para la prensa entonces en Puerto Rico, iba a recibir el 25
y otras publicaciones, para el cine y el tea- de octubre, tres días antes de que murie-
tro. Libertad de prensa y expresión, inclu- ra su mujer, Zenobia Camprubí, el Premio
yendo la libertad de escribir y expresarse Nobel de Literatura de ese año 1956.
en los idiomas de las nacionalidades. El exilio republicano español saludó con
(…) júbilo y legítimo orgullo esta decisión del
5 Respeto al fuero universitario. Repo- jurado sueco, porque el poeta era también
sición de los profesores y catedráticos re- un exiliado republicano, uno de los suyos.
presaliados. Libertad de cátedra. Libertad Pero también porque el Premio Nobel a
para que los estudiantes celebren su Con- Juan Ramón venía a confirmar la superio-
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
49

ridad ética y estética de la España republi- (…) Lo que nos interesa señalar es la sig-
cana exiliada sobre la España franquista. nificación de la recompensa otorgada a Juan
Ramón Jiménez. El Secretario General de la
En este sentido, resulta contundente la
Academia, Sr. Anders Oesterling, declaró:
transcripción del primer párrafo de un tex- “Otorgamos el premio de literatura 1956 a
to anónimo publicado en el Boletín de la Juan Ramón Jiménez por su pureza lírica, que
Unión de Intelectuales Españoles en Mé- constituye, en lengua española, un ejemplo de
xico: alta espiritualidad y de pureza artística”. De-
clarando seguidamente: “Al recompensar a Ji-
El Premio Nobel es el máximo galardón li- ménez, representante de la gran tradición lírica
terario del año. El de 1956 ha sido otorgado española, la Academia sueca ha querido coro-
a nuestro Juan Ramón Jiménez. Y decimos nar igualmente a Antonio Machado y García
“nuestro” no sólo porque Juan Ramón Jimé- Lorca”. Tres nombres cumbres de la poesía es-
nez es uno de los más grandes poetas de len- pañola –que lo son de la literatura universal- en
gua española, sino porque humanamente, -y los que se da la coincidencia de haber sido dos
es obvio- representa la España con honra, la de ellos poetas españoles exilados y el otro, Fe-
España peregrina, en una y otra orilla. El Dr. derico García Lorca, asesinado en España por
los falangistas al comienzo de la guerra civil.
Anders Österling, secretario permanente del
Queremos, como siempre, ser objetivos, pero
Comité del premio Nobel de Literatura, dijo, al
más en esta circunstancia y sometiendo al ma-
comentar el suceso: “Al premiar a Juan Ramón
yor rigor nuestro juicio tenemos que reconocer
Jiménez como representante de la orgullosa
que es a la literatura española exilada y perse-
tradición lírica española, también se está lau-
guida a la que se le otorga el Premio Nobel y
reando a Antonio Machado y Federico García
que es esa literatura la más alta expresión de la
Lorca”. Estas palabras despiertan en nosotros, espiritualidad española (Kent 1956: 3-4).
republicanos españoles, una viva emoción…
(Anónimo 1957: 2).
Victoria Kent concluía resaltando esa fi-
delidad al exilio republicano del poeta, que
A estos tres poetas españoles (Juan Ra-
vivía en Puerto Rico y “allí seguirá en su
món Jiménez, Antonio Machado y Federi-
exilio voluntario y doloroso y en él conti-
co García Lorca) los consideraba Victoria
nuará para guardar su fidelidad a su idea
Kent en su artículo “Premio Nobel a un
de España, de su España, de la que empezó
poeta exilado”, publicado en la revista Ibé-
a formar en la Residencia de Estudiantes,
rica de Nueva York, como “recipendiarios
en “la colina de los álamos [sic]” (Kent
del Premio Nobel”: 1956: 4).
La Real Academia de Suecia, en sesión cele- El Ateneo Español de México organizó
brada en Estocolmo el 25 del mes de octubre, un homenaje al poeta y le mandó una carta
acordó otorgar el premio Nobel de Literatura mecanografiada y firmada por los asisten-
al poeta español exilado Juan Ramón Jiménez. tes al acto, carta fechada el 6 de noviem-
50

bre de 1956, en la que le enviaban, “con mo su “felicitación por el justísimo Premio


su cordial felicitación por honor tan justo, Nobel concedido al gran poeta de la Es-
que les llena de orgullo como españoles, el paña peregrina, de la verdadera España”
testimonio reiterado de su admiración sin (Alegre Heitzmann 2008: 435). Cipriano
límites y un saludo pleno de afecto”. Y fir- de Rivas Cherif le transmitía, en carta fe-
maban esta carta, entre otros, Max Aub, chada en México el 25 de octubre de 1956,
Rafael de Buen, Honorato de Castro, Juan su felicitación y la de su hermana Dolores:
de la Encina, León Felipe, Bernardo Giner “Mi hermana la viuda de Azaña me encar-
de los Ríos, José Giral, Ceferino Palencia, ga condolido saludo, alegre también en su
Isabel O. de Palencia, Francisco Pina, Ci- corazón, por amiga y por española deste-
priano de Rivas Cherif y Pilar de Zubiaurre rrada” (Alegre Heitzmann 2008: 271). An-
de Gutiérrez Abascal. toniorrobles, en carta fechada en México
Por su parte, el Centro Republicano Es- el 26 de octubre de 1956, se congratulaba
pañol de México le dirigía una carta me- de “que se haya hecho justicia a la Poesía.
canografiada en la que, entre otras cosas, ¿Que además va escrita en español? Mejor.
decía: “Todos los desterrados españoles ¿Que está escrita por un refugiado español
nos hemos conmovido al enterarnos de ello en la época de esa dictadura mediocre y
y deseamos hacerle presente nuestra íntima cruel? ¡Mejor todavía” (Alegre Heitzmann
satisfacción de españoles, que, privados de 2008: 299). Juan Rejano comentaba tam-
la tierra, llevamos en lo más profundo del bién las palabras del doctor Anders Öster-
corazón el sentimiento de la patria, aumen- ling antes citadas, su mención de Antonio
tado por la nostalgia y la obligada lejanía” Machado y Federico García Lorca, y con-
(Alegre Heitzmann 2008: 358). También el fesaba su “viva emoción” porque
Centro Republicano Español de Montevi-
deo le envió una carta mecanografiada en tienen, quiérase o no, una significación polí-
la que le manifestaban “nuestras felicita- tica. (…) El doctor Österling ha llevado a cabo
ciones y mejores augurios por la ventura un doble acto de justicia: reconocer su perso-
personal de quien bajo el signo de la Espa- nalidad en el mundo de la literatura y situar-
los en el marco heroico de su pueblo, por el
ña del exilio recibe el tercer Premio Nobel
cual murieron. (…) Sin contar el hecho mismo
para nuestra patria” (Alegre Heitzmann de que el beneficiario de esta distinción haya
2008: 416). sido Juan Ramón Jiménez, que salió de España
Además de estas felicitaciones colectivas, como protesta contra el alzamiento fascista, y
el poeta recibió muchas felicitaciones indi- aún no ha vuelto (Rejano 1956: 6).
viduales. Así, por ejemplo, Homero Serís,
en carta manuscrita con el membrete de También Antonio Otero Seco se refería a
Syracuse University, le manifestaba asimis- las palabras de Österling en estos términos:
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
51

Por eso constituía un acierto evidente la de un hombre –de unos hombres- que tienen
evocación de la literatura española, “lamenta- que vivir fuera de España, con la nostalgia de la
blemente apartada de esta competición inter- patria royéndole el alma, o morir en ella, vícti-
nacional”, y la de esos tres nombres ilustres, ma de su “obra idealista y de tendencia huma-
a la hora de premiar, en uno de ellos, con el nitaria” (Otero Seco 1957: 11).
más alto galardón literario, una vida larga y
fecunda dedicada a la poesía pura y al amor Estas palabras entrecomilladas por Ote-
a España y a los valores humanos: Juan Ra-
món Jiménez, emigrado voluntario y peregrino
ro Seco habían sido escritas en su testa-
por América; Federico García Lorca, fusilado mento por Alfred Nobel, cuya voluntad
en Granada -¡en su Granada!- y Antonio Ma- expresa consistía en “que el galardón debía
chado, muerto en Francia, en Collioure, junto ser concedido “al autor de una obra idea-
a su madre octogenaria, dos meses después de lista y de tendencia humanitaria” (Otero
haber llegado –emigrado voluntario, también-
Seco 1957: 10). Por último, Libertad Blas-
a tierra libre (Otero Seco 1957: 10).
co-Ibáñez, exiliada republicana en México,
Palabras de Österling que Otero Seco le mandó también al poeta una carta meca-
interpretaba como una manifestación por nografiada en la que afirmaba que, “como
parte de la Academia Sueca de “solidaridad española y refugiada política, su triunfo lo
espiritual con los millares de intelectuales he sentido como propio” (Alegre Heitz-
españoles que, como Juan Ramón Jiménez, mann 2008: 460).
viven desde hace veinte años fuera de Es- Pero un dato aún más revelador de las
paña por incompatibilidad con un régimen convicciones políticas y morales del exilia-
que niega y persigue la libertad y con los do Juan Ramón Jiménez y de su lealtad a
centenares y centenares que en el interior los valores republicanos nos lo proporcio-
de España han sido víctimas del régimen” na Pere Bosch Gimpera, Rector de la Uni-
(Otero Seco 1957: 10-11). Sin embargo, la- versitat Autònoma de Barcelona antes de la
mentaba la omisión del poeta Miguel Her- guerra civil, quien en una carta manuscrita
nández, aludido también por Rejano: le escribe:

La evocación hubiese quedado completa con Siempre le he recordado y admirado y hoy


el nombre de Miguel Hernández –otro poeta siento la necesidad de enviarle una calurosa fe-
español de los tristes destinos- (…) muerto (…) licitación tanto por el Premio Nobel que tan
de soledad y de asco en la cárcel de Alicante. merecidamente le han dado como por su ac-
titud de integridad moral prefiriendo delegar
La Academia Sueca dejó así, bien sentado, para recibirlo a nuestro amigo el Rector de
sin posible resquicio para el equívoco, cuál era Puerto Rico, ciudadano de un país en que la
su criterio respecto a los valores literarios de un dignidad humana se cotiza, al representante del
poeta –de unos poetas- y a los valores morales régimen que impera en España y que es incom-
52

patible con nuestros viejos principios liberales gusto. Gracias. Y otro abrazo de corazón”
(Alegre Heitzmann 2008: 452). (Alegre Heitzmann 2008: 466). Y, por úl-
timo, Sender también elogió años después
Porque, en efecto, el poeta delegó la re- al poeta por haber “preferido el exilio a la
cepción del premio en Jaime Benítez, Rec-
ignominia” (Sender 1971: 395).
tor de la Universidad de Puerto Rico, y no
La concesión en 1956 del Premio Nobel
en el embajador franquista en aquel país
a Juan Ramón Jiménez planteó al régimen
americano y esta decisión provocó una dura
franquista un problema incómodo y las
polémica diplomática (Morelli 2010: 88)
que Gabriele Morelli documenta mediante reacciones fueron variadas, desde la igno-
cuatro cartas escritas por el periodista ca- rancia voluntaria al intento de apropiación
talán Ernesto Dethorey, exiliado republica- del poeta. Así, el diario monárquico y con-
no naturalizado sueco: dos al doctor Jaime servador ABC titulaba su portada del 26
Benítez y otras dos a Fernando Valera, re- de octubre con las siguientes palabras: “El
presentante del gobierno republicano en el Premio Nobel de Literatura para España
exilio de París (Morelli 2010: 84-97). En (Villar 2006: 82).”. Una portada patriotera
palabras de Dethorey a Fernando Valera en y malintencionada, porque obviaba delibe-
carta fechada el 16 de noviembre de 1956 radamente la condición de exiliado repu-
en Estocolmo, se trataba de “hacer todo lo blicano del poeta. Pero un ejemplo antoló-
posible con el fin de que no sea el embaja- gico de “ninguneo” fue el que le dispensó
dor de Franco el que recoja “oficialmente” la Real Academia de la Lengua, institución
el premio. Hay que evitar en todo lo posi- que, según información publicada el 26 de
ble, por todos los medios a nuestro alcance, octubre de 1956 por el periódico madrile-
que el régimen franquista y sus servidores ño Ya, reaccionó de la siguiente manera:
se engalanen con plumas ajenas” (Morelli
2010: 89)”. Don Julio Casares, secretario perpetuo de la
María Martínez Sierra, desde su exilio docta casa, nos informó oficialmente de que la
argentino, se congratulaba de que Juan Academia no tenía por qué tener conocimien-
Ramón no hubiera sucumbido a los can- to del premio concedido a un escritor español.
(…) Aquí no sabemos nada. Particularmente,
tos de sirena franquista, que le invitaban a
cada académico puede juzgar el hecho como
volver a España: “¡Cómo me complace que
guste. Unos lo encuentran acertado, y otros no.
no haya usted querido volver a España! Yo Pero, repito, esto en el terreno particular. -¿La
tampoco. Gregorio volvió, y ello es una de Academia no va a felicitar al poeta?, pregun-
mis tantas tristezas. Aunque decían: ¿Vol- taba el periodista. –Hasta el momento no pue-
verá? ¿No volverá? Y yo deseaba: ¡Que no do decirle nada. Oficialmente no mantenemos
vuelva, que no vuelva! Me dio usted por el contacto con él (Alegre Heitzmann 2008: 201).
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
53

“Oficialmente”, la España franquista sido que una Real Academia Española saliera
no mantenía “contacto” con el exilio re- en defensa de su gran poeta. Sin embargo, en
publicano y el “ninguneo” de Juan Ramón ese caso hubiéramos tenido que construir una
academia española invisible, en la cual el poe-
Jiménez por parte de la Real Academia de ta, aquí sí, hubiese contado con amigos y ava-
la Lengua resultó tan sonrojante como ver- ladores. Pero sus contemporáneos de la famosa
gonzoso, ya que la institución había pre- “generación del 98”, un Unamuno, un Antonio
sentado como candidato a Ramón Menén- Machado (ambos también dignos candidatos
dez Pidal, finalista junto a Saint-John Perse al Premio Nobel), están todos muertos. Y sus
y Eugène Baie. Y, obviamente, la concesión discípulos más brillantes, un Rafael Alberti, un
García Lorca, o bien se exiliaron o enseguida
del Premio Nobel de Literatura 1956 al
fueron definitivamente arrinconados por el ré-
poeta exiliado, quien, por cierto, “rechazó gimen vencedor (Alegre Heitzmann 2008: 170-
en tres ocasiones la propuesta de entrar en 171).
la Real Academia Española” (Alegre: 170,
nota 116), fue recibida como una pésima
noticia por el régimen franquista, porque IV
que le planteó una extraordinaria incomo- Esa Academia “invisible” a la que se re-
didad política y cultural. fiere Hjalmar Gullberg es la que quiso ima-
Esta vergonzosa actitud de la España ginar Max Aub, una Academia en la cual
franquista ante la concesión del Premio Juan Ramón Jiménez “hubiese contado
Nobel a Juan Ramón Jiménez, esta anoma- con amigos y avaladores”. Así, frente a la
lía española, era denunciada por Hjalmar Real Academia franquista, Max Aub quiso
Gullberg, miembro del Comité del Nobel, imaginar su ingreso en una Academia que
en una carta fechada en Estocolmo en sep- no era ni real ni Real, sino ficticia y Repu-
tiembre de 1956: blicana.
El 1 de noviembre de aquel 1956 ya he-
Toda la España oficial ha erigido el nom-
bre venerado y sin mácula de Menéndez Pidal mos dicho que sucedieron en política in-
como una enseña ante el mundo, y comprendo ternacional dos hechos relevantes. Por una
que sea necesario hacerlo. parte, el gobierno húngaro, presidido por
(…) Imre Nagy, decidió abandonar el Pacto de
Varsovia, la alianza militar de los países
socialistas contra la OTAN. La interven-
En esta ocasión, Juan Ramón Jiménez ha
ción militar soviética posibilitó la forma-
sido propuesto por el señor Martinson; no es
la primera vez que un miembro de la Academia ción de un nuevo gobierno, presidido por
sueca salva un nombre de la lista de candidatos. Janos Kadar, a su vez primer secretario del
No cabe duda de que lo más verosímil hubiera Partido Comunista húngaro. Y por la otra,
54

las tropas militares anglofrancesas, bajo de la política de reconciliación nacional. Y,


el mando conjunto del general Sir Char- en ese sentido, nada más amargo que este
les Keightley, invadieron el Canal de Suez discurso ficticio del escritor republicano
aquel mismo día 1 y tomaron la ciudad de exiliado, el discurso de la reconciliación
Port Said. El 7 de noviembre de aquel 1956 cultural que no pudo ser.
el socialista Max Aub, exiliado republica- El teatro español sacado a luz de las ti-
no en México, anotaba en sus Diarios: nieblas de nuestro tiempo fue el título que
el escritor exiliado dio a este ficticio dis-
Lo terrible de la intervención soviética en curso de ingreso en la Academia Española.
Hungría, no es tanto –con serlo- ella en sí como Un discurso, escuchado por ejemplo por el
la demostración de que el régimen comunista – académico Federico García Lorca, ya que
tal como lo entienden los rusos- es ineficaz para
la guerra civil nunca existió, en donde Max
los países que han conocido la administración
burguesa. Definitivamente: por ese camino no
Aub se refiere a los últimos veinte años del
se va a ninguna parte honrosa. teatro español, texto publicado por el au-
tor en México el año anterior a su muerte,
La intervención franco-británica en Egipto, es decir, en 1971, y que reprodujo la revista
coincidiendo con la soviética en Hungría, me Triunfo un par de meses antes de su falle-
reafirma en mi posición negativa: no, no y no. cimiento.
Para nuestros países, con todo el tiempo que se Pues bien, a la solemne lectura de este
pierde y se pierda, lo más conveniente es la ruta discurso apócrifo asiste el Sr. Presidente
del socialismo (Aub 1998: 284).
de la República española, por entonces
don Fernando de los Ríos. Y en su discur-
El propio Max Aub eligió la fecha del 12 so Max Aub se inventa el hermoso sueño
de diciembre de 1956 para su discurso apó- de suceder en el sillón académico “i” mi-
crifo de ingreso en la Academia Española núscula nada menos que a don Ramón del
de la Lengua y ni la fecha ni el año, a mi Valle-Inclán. Un sillón que el nuevo aca-
modo de ver, parecen inocentes ni fruto del démico confiesa haber alcanzado no tanto
azar. El 12 de diciembre lo eligió acaso por- por “mi labor literaria” cuanto “por mi
que se celebra el día de la Virgen de Gua- empeño como director del Teatro Nacio-
dalupe, patrona de México, el país donde nal desde 1940”. Un quimérico Teatro Na-
el escritor estaba exiliado. Pero si esta in- cional republicano que, según las palabras
terpretación del día y del mes es más que del también académico Juan Chabás en su
discutible, no me lo parece sin embargo la discurso de contestación, fue inaugurado el
elección en 1971 del año 1956, porque es 12 de octubre de 1939 “con la memorable
el año tanto del Premio Nobel de Litera- representación de El acero de Madrid, di-
tura a Juan Ramón Jiménez como el año rigido por Cipriano de Rivas Cherif. Creo
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
55

que este dato resulta sumamente expresivo BIBLIOGRAFÍA CITADA


de hasta qué punto Max Aub se veía a sí
mismo como un hombre de teatro, como ALEGRE HEITZMANN, Alfonso (2008), Juan Ra-
un frustrado director del Teatro Nacional. món Jiménez, 1956: crónica de un Premio No-
En definitiva, un hermoso y amargo bel: memorias, cartas y documentos. Madrid,
Publicaciones de la Residencia de Estudiantes.
discurso apócrifo pronunciado el 12 de
diciembre de 1956 por Max Aub en Ma- ANÓNIMO (1957), “Juan Ramón Jiménez, Premio
drid ante la Academia de la Lengua que no Nobel“, Boletín de la Unión de Intelectuales Es-
pudo ser. Un discurso apócrifo pronuncia- pañoles, México, 3-4 (febrero-mayo de 1957),
p. 2. Existe una reedición facsímil de esta revis-
do en una España republicana a la que, por
ta: Sevilla, Renacimiento, Biblioteca del Exilio,
el golpe de Estado militar fascista encabe- 2008, con prólogo de Federico Álvarez y estu-
zado el 18 de julio de 1936 por el general dio introductorio de Manuel Aznar Soler.
Franco, no dejaron ser.
AUB, Max (1998), Diarios (1939-1972), edición,
estudio introductorio y notas de Manuel Aznar
Soler. Barcelona, Alba Editorial.
AZNAR SOLER, Manuel (2013), “Resistencia esté-
tica y realismo literario: el Boletín del Congreso
Universitario de Escritores Jóvenes (1955)”, en
VIII Encuentro Internacional de Investigadores
del Franquismo/VIII Trobada Internacional d’In-
vestigadors del Franquisme. Barcelona, 21-22
de novembre de 2013, edición de Carme Moli-
nero y Javier Tébar. 1 disco (DVD-ROM) (ISBN:
978-84-695-8654-9). Barcelona, CEFID-UAB y
Fundació Cipriano Garcia, pp. 1-24
--, (en prensa), La Resistencia silenciada. El
Congreso Universitario de Escritores Jóvenes
(1955) y la censura franquista. Sevilla, Renaci-
miento, colección Iluminaciones.
CLAUDÍN, Fernando (1978), La crisis del movi-
miento comunista. Barcelona, Ibérica de Edi-
ciones y Publicaciones, colección Biblioteca de
cultura socialista (Ruedo Ibérico).
DIAMANTE, Julio (2010) , “Orígenes y desarrollo
del movimiento estudiantil del 56”, en LÓPEZ
PINA, pp. 215-235.
56

ESTRUCH TOBELLA, Joan (1982), El PCE en la NIETO, Felipe (2008), “La constitución de la orga-
clandestinidad, 1939-1956. Madrid, Siglo XXI nización comunista de los intelectuales, Madrid,
de España Editores. 1953-1954. Espacio, Tiempo y Forma, Serie V,
KENT, Victoria, “Premio Nobel a un poeta exilado”. Historia Contemporánea, 20, pp. 229-247.
Ibérica. Nueva York, 11 (15 de noviembre de
OTERO SECO, Antonio (1957), “Crónicas de
1956), pp. 3-4.
Francia. Los Premios Nobel y España”. Ibérica,
LIZCANO, Pablo [1981], La generación del 56. La Nueva York, 12 (15 de diciembre de 1957), pp.
Universidad contra Franco. Barcelona, Edicio- 10-12.
nes Grijalbo.
REJANO, Juan (1956), “Juan Ramón Jiménez y
LÓPEZ PINA, Antonio, editor (2010), La genera-
el Premio Nobel”. Revista Mexicana de Cultura,
ción del 56. Madrid, Marcial Pons Historia.
501 (4 de noviembre), p. 6; reproducido en Ar-
MORELLI, Gabriele (2010), “Polémica diplomática tículos y ensayos, edición, estudio introductorio
en torno a la recogida del Premio Nobel a Juan y notas de Manuel Aznar Soler. Sevilla, Rena-
Ramón Jiménez: correspondencia inédita”. El cimiento, Biblioteca del Exilio-1, 2000, p. 199.
Maquinista de la Generación, 18-19 (mayo),
pp. 84-97. SEMPRÚN, Jorge (2010), “Una explosión incon-
formista y libertaria”, en López Pina, pp. 167-
MÚGICA HERZOG, Enrique (1986), Itinerario ha-
cia la libertad. Barcelona, Plaza&Janés Edito- 179.
res, Colección Biografías y Memorias. VILLAR, Arturo del (2006), Juan Ramón Jiménez,
--, (2010), “Una generación para la democracia”, poeta republicano. Madrid, Coletivo Republica-
en López Pina, pp. 179-193. no Tercer Milenio.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
57

Juan David García Bacca:


Metafísica y creatividad
en el exilio republicano* the requirements of new scientific challenges.
These new principles meant a radical break with
the scholastic background –the resort to rigid
ontological categories has founded the different
metaphysical theories that have followed one
alberto ferrer garcía
Universitat de València another since Aristotle. So we do not need to
Crtra. de Escrivá 26, pta. 14 · 46007 (Valencia) count on that kind of ontological rigidity: the
691 958 478 | ferrergarcia.alberto@gmail.com human mind scrutinizes reality, but his epistemic
decisions do not freeze reality; reality is in essence
«creative», unlimited, infinite…
Resumen: El presente trabajo hace un análisis
del pensamiento de J. D. García Bacca, exiliado 1.Heidegger como pretexto
republicano, partiendo de tres autores contempo-
ráneos: M. Heidegger, W. James y A. N. White- A su llegada a México, en 1942,
head. Ellos subvirtieron la tradicional lengua filo- lejos ya de España, «la lectura de Kant
sófica –y sus cimientos– de una manera «creativa» und das Problem der Metaphysik de
y contribuyeron a la creación de un nuevo fondo
ontológico que cumplía los requisitos de los nue-
Heidegger fue –para García Bacca–
metaphysics, pluralism, realism.
Keywords: Creativity, ontology,

vos retos científicos. Tales novedosos principios un choque contra lo que de metafísica
suponen una ruptura radical con el fondo esco- conservaba en el Fondo»1, a pesar de
lástico –el recurso a rígidas categorías ontológicas lo asfixiante que le había resultado
ha sido común en las diferentes teorías metafísicas
que se sucedieron desde Aristóteles. Así que no
la lectura de Sein und Zeit unos años
debemos tener en cuenta tal rigidez ontológica: antes. En ella hallará una orientación
la mente humana escudriña la realidad, mas sus clave que basculará, en buena medida,
decisiones epistémicas no logran congelarla; la su pensamiento ulterior:
realidad es esencialmente «creativa», ilimitada,
infinita... La metafísica, dice Heidegger en Kant und
das Problem…, no es una teoría; es un acon-
Palabras Clave: Creatividad, ontología,

Abstract: This paper analyzes the thought of tecimiento (Geschehen): toda una irrupción
J. D. García Bacca, republican exiled, based on (Einbruch) que en Ser hace ese ente concreto
metafísica, pluralismo, realismo.

three contemporary authors: M. Heidegger, W. que es el hombre. Irrupción que descompone


James and A. N. Whitehead. They subverted el ser en entes: y a éstos, en enseres (Zeug). Si
the traditional philosophical language –and its así fuera […] resultaría deshecha, deshecho el
foundations– in a «creative» way and they helped Ser, por una irrupción, no por una refutación
to devise a new ontological background that met u olvido. La coherencia máxima del Ser, el Ser

*
Agradezco al profesor Sergio Sevilla sus valiosas observaciones y sugerencias, así como a Silvia Torres su
paciente ayuda en la elaboración del presente artículo.
1
J. D. García Bacca, «Autobiografía intelectual», Anthropos 9 (1982), p. 6.
2
Ibid., loc. cit.
58

parmenídeo, no resiste la irrupción de un ente existencia, sustancia/accidente, potencia/


cuyo privilegio y faena en el orden de lo real es, acto… Es el hombre quien hace del univer-
cual la de la bomba atómica (recién descubierta
y empleada), deshacer el ser en entes –la mate- so físico un mundo poético –en el sentido
ria, en radiación2. más noble del término «creación,
producción». La metafísica es una con-
Existe la metafísica porque existe el creción, «un acontecimiento real que hace
hombre –ese peculiarísimo tipo de ente que
historia»4 por hacer acto de presencia el
posee, entre sus múltiples capacidades, la
maravillosa de descomponer aquello pri- hombre en función de auténtico
mitivamente unido: «el universo […] en –«creador»–: el Enser (Dasein)hacedor de
componentes “metafísicos”»3. Sin su irrup- enseres (Zeuge)5; que ya no es Dios, sino el
ción el universo callaría ante eso de esencia/ hombre, el poeta del mundo.

3
J. D. García Bacca, Antropología filosófica contemporánea, Caracas, UCV, 1957, p. 165. En adelante: AFC.
4
Ibid., p. 166.
5
A lo largo de su vasta producción literaria García Bacca traduce la magia nominal del Dasein heideggeriano
de múltiples formas: «realidad de verdad», «Ser que está», «existencia humana», «existencia auténtica», «nuestra
auténtica realidad», «aquí-ahora-éste», «Aquí-ser», «realidad puesta en verdad», «estar-siendo», etc. No podemos
perfilar cada una de ellas, mas sí podemos precisar, siquiera en unas pocas líneas, la traducción –fuerte y violenta–
de Dasein por Enser que aquí ahora mencionamos.
Al término castellano «enseres» –instrumentos (matando aquí su significación multisecularmente viviente)– le
circunda aquel otro de región, de comarca –Gegend– y sus lugareños: cuchillo está en región de cubiertos en
compañía de tenedores, cucharas, cucharillas y cualesquiera otros refinados instrumentos para similares fines –
todos ellos en calidad de enseres, que no de seres. Los enseres son-en-mundo y, además, están-a-la-mano –
Zuhandenheit– (ese es su sentido del ser –Sinn des Seins) quedando en perfecto coajuste –Bewandthis– entre,
dice García Bacca, «mano-enseres-mundillo». Así, «si […] el Dasein comienza por ser su ser siéndolo en mundo
instrumental (Zeugganzes), constituyendo el universo en mundo de enseres […], no andaríamos muy fuera de
propósito si tradujéramos Dasein por Enser. […] Nuestra realidad total merece el título de “ser-que-está”, realidad
integrada de ser y de estar» (J. D. García Bacca, «Las ideas de ser y estar; de posibilidad y realidad en la idea de
hombre en la filosofía actual» (1952), en Existencialismo, Xalapa, Universidad Veracruzana, 1962, pp. 256-257. En
adelante: Exist.). Con mayor precisión y gracia lo dejó dicho el propio García Bacca en ibid., p. 255 ss. Mas continúa
advirtiendo éste: «Pero lo que tratamos no es cuestión de palabra más o palabra menos, ni de diversas, intraducibles
o traducibles, sino de algo más hondo y tremebundo» (ibid., p. 257); lo que, para García Bacca, está en juego con la
traducción del Dasein heideggeriano es la receta que el cocinero dialéctico ha de seguir a pies juntillas para dividir el
ente por la juntura «ser-estar» en vez de desmenuzar inútilmente los binomios –con aparente identidad o distinción
real– esencia/existencia, qué es/que es, potencia/acto… y otras tantas insustanciales dicotomías. Al ave existencial
debe cortarla uno no por sus naturales junturas, sino por las novedosas de Da/sein, posibilidad/actualidad; y
el cocinero dialéctico es aquel que sabe cortar el ave a lo heideggeriano, y salpimentarla a lo whitehedeano. Y,
permítaseme la añadidura, que la cocción no se le vaya de las manos dejando tirante al ave, o poco hecha y
excesivamente sanguinolenta, dependerá de que acierte a prepararlo a temperatura garcíabacquiana. El ave en
pluralidad de estados y con multiplicidad de sabores –nouvelle cuisine–, era plato indigerible que, cada día, se va
haciendo más común en nuestras mesas frente a la cuisine classique –carne de museo.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
59

«El hombre es un ser cuyo puesto se La posibilidad es su constitutivo ontológi-


encuentra precisamente en el Ser en toda co. El ser del hombre es posibilidad abier-
su amplitud»6 y tal situación privilegiada ta, un poder-ser, un ir por delante de aque-
implica la necesidad de comprender –Vers- llo que en el momento se es. Así el hombre
te-hen– el Ser. Entendiendo tal temple, tal se trasciende a sí mismo, trasciende –o, por
existenciario, no como un comprender de decirlo en términos del propio García Bac-
tipo intelectual o psicológico sino como ca, transfinita– los límites que le han sido
una mirada ontológica que abre el mundo: impuestos; así deja de ser un tema para
convertirse, necesariamente, en un proble-
ma: el más comprometedor y aventurado
Lo que se puede en el comprender en cuanto
existenciario no es ningún «algo», sino el ser en de ser empresa de sí, «empresario de su lla-
cuanto existir. En el comprender reside existen- mada esencia»9, elector forzoso de posibi-
ciariamente la forma de ser del «ser ahí» como lidades cuyo no hacer es ya un poder-ser.
«poder ser». El «ser ahí» no es algo «ante los Que lo real, como veremos más adelante,
ojos» que posea además como dote adjetiva la carezca de soldadura implica que nosotros
de poder algo, sino que es primariamente «ser
posible». El «ser ahí» es en cada caso aquello
tampoco la tengamos; así no llevamos en el
que él puede ser y tal cual él es su posibilidad7. pecado nuestra penitencia sino en la cruz
nuestra salvación.
El hombre es un haz de posibilidades, no
somos más que materia de hechos –matter Nadie se ha tragado en firme eso de
of facts–, sin esencia ni determinación últi- cambio y del movimiento, hasta llegar
a la filosofía moderna. […] Pero Heide-
ma alguna. Y un hecho no obliga a nada, gger, por ejemplo y para ejemplo, Whi-
nada impone; su ser, el ser del hombre, es tehead, Bergson, comienzan por afirmar
raíz de libertad: escapa a toda determina- que el hombre no está hecho de necesi-
ción categorial. Nada de géneros que traten dades metafísicas, o categoriales como se
de apresarnos. Nuestra realidad de verdad las llama; eso de estar hecho de catego-
rías o categoriales es cosa de las cosas,
(Dasein) es la contingencia: «un ser como necesidades suyas. El hombre está hecho
el hombre […] no puede estar compuesto, de materia de simples hechos y de exis-
sino descompuesto, y en descomposición»8. tenciales, por decirlo con Heidegger, o de

6
AFC, p. 163.
7
Martin Heidegger, Sein und Zeit, § 31. Cito por la traducción de José Gaos: El ser y el tiempo, México, FCE,
1971, p. 161. En adelante: SuZ.
8
«Las ideas de ser y estar…» (1952), Exist., p. 265.
9
J. D. García Bacca, Humanismo teórico, práctico y positivo según Marx, México, FCE, 1965, p. 9.
60

obligaciones categoriales10, en términos a lo que viniere, a lo radicalmente im-


de Whitehead11. previsible; y tanto más expuesto, tanto
más expósito cuanto más nos agarremos
No hallaremos en nosotros «un diaman- a entes, a objetos en cuanto objetos15.
te dentro, un fundamento positivo y esen-
cial de eternidad, de seguridad en el ser»12 Una angustia que destruye sentidamen-
–en ese Ser que ahora se nos vuelve patente te «todos los optimismos, fábulas, teorías,
como una carga13–, pero tampoco lo ha- mitos, dogmas que para no reconocer tal
llaremos fuera. Extraños y peregrinos nos facticidad, para huirnos, habíamos com-
hace sentir la angustia en medio del mun- placientemente tejido, a ver si tejiéndonos o
do de las cosas. La temblequera del Ser nos entretejiéndonos con otros seres, quedába-
asalta por nuestra realidad de hecho, de mos firmes y asegurados»16. Pero las cosas
simple y bruto hecho: «Nuestro Ser está no se sienten «matter of facts», no les duele
que se muere, y está de muerte porque la la caducidad ni les pesa la irracionalidad de
realidad que le hace de base es simplemente lo real, su desconsideración. No necesitan
realidad “de hecho”»14, y ello nos angustia, huir de la ontología, del ser que son. No les
nos desestabiliza, nos destempla; a noso- aterra el silencio de los espacios infinitos.
tros y a nuestro mundo, a nuestra concep- No les aterra la nada. «Sólo el hombre vive
ción(es) del mundo –Weltanschauung. sobresaltado [preocupado (Sorge)], con el
alma en un hilo, con el ser en vilo»17.
La angustia es el testimonio, el exis- El hombre está proyectado, es proyecto
tenciel [existenziell] que nos da fe, cons-
–Entwurf; y la comprensión, decíamos, es
tancia y pruebas de que nuestro ser está
a manos del Ser; y, por estarlo, lejos de proyectarse, «lanzarse a». En el compren-
obtener la seguridad de la identidad se der el hombre se lanza hacia un futuro que
halla expuesto (existencia) a lo que sea, se abre como posibilidad. El hombre resul-

10
«Término de Whitehead que suple el de principio metafísico; eso de “tener que ser” o necesidad absoluta no
existe en el sentido clásico de esta palabra ni puede darse en un universo del ser en que lo Último es la Creatividad:
la Novedad» (J. D. García Bacca, Nueve grandes filósofos contemporáneos y sus temas, Barcelona, Anthropos,
1990, p. 464. En adelante: NGFC).
11
J. D. García Bacca, «Potencias, posibilidades e historia» (1948), en Exist., p. 65.
12
J. D. García Bacca, «La angustia heideggeriana y el temple de peregrinación y extrañeza de San Juan de la
Cruz» (1947), en Exist., p. 209.
13
SuZ, § 29.
14
J. D. García Bacca, Introducción literaria a la filosofía, Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1964, p. 209.
En adelante: ILF.
15
«Las ideas de ser y estar…» (1952), Exist., p. 271.
16
J. D. García Bacca, «La angustia heideggeriana…» (1947), en Exist., p. 212.
17
ILF, p. 204.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
61

ta, por decirlo en términos de Goethe, espía degger, no es otra cosa que estar dejado de
del porvenir. Y no hay espionaje posible la mano de Ser. Y ¿puede haber mayor ries-
sin, al menos, una pizca de atrevimiento go, mayor atrevimiento, que aquel que co-
–das Wagnis–: «el hombre es a veces más rre el dejado de la mano de Dios? Ser es lo
osado que el riesgo, más ente que el ser de inesperado, es campo abierto: «La verdad
lo ente»18. no es una propiedad del ser, sino un estado
del ser; ser que está en patencia cósmica (in
El ser desata y abandona a lo ente en der Welt) dando campo a todos los entes
el riesgo. Este abandono que arroja a lo
ente es el auténtico riesgo. Todo ente es para que se aparezcan como seres»20.
arriesgado. El ser es el riesgo por exce-
El Ser es el atrevimiento en persona, por
lencia. Nos arriesga a nosotros, los hom-
antonomasia […]; lo cual tal vez no venga a
bres. Arriesga a los seres vivos. Lo ente
decirnos otra cosa sino que el ser es creación
es, en la medida en que sigue siendo lo
(Bergson), «creativity» (Whitehead), surtidor
arriesgado una y otra vez. Ahora bien,
de novedades […]; mutación; o lo más viejo,
lo ente sigue siendo arriesgado en el ser,
esto es, en un arriesgar. Por eso, el ente de que nuestro ser es creación continuada. […]
es abandonado al riesgo, arriesgándose El Ser, para hacerse ente, tiene que aventurar-
él mismo. Lo ente es, en la medida en se y atreverse; «el ser es, simplemente […], la
que marcha junto con el riesgo en el que aventura, el atrevimiento». Otra modulación
es abandonado. El ser de lo ente es el ontológica del tema de la radical contingencia
riesgo. Éste reside en la voluntad, que del ente concreto21.
desde Leibniz se anuncia más claramente
como ser de lo ente desvelado en la me- «La historia no consiste en lo natural
tafísica19. […] sino en la invención de nuevas posibi-
lidades»22. La infinidad de las posibilidades
Cada ente es, pues, el atrevimiento mis- está contenida en el aparente límite de lo
mo; el riesgo encarnado. El Ser nos suelta, natural. El hombre no es solo sus potencias
nos deja de su mano, a los entes; somos por sino también, y ante todo, sus posibilida-
nuestra cuenta y riesgo. Ser filósofo, decía des. «Los existenciales son posibilidades»23
García Bacca, no es otra cosa que estar de- y, en consecuencia, no deben ser confundi-
jado de la mano de Dios; ser ente, dice Hei- dos con las potencias y sus actos –meros

18
M. Heidegger, Holzwege. Cito por la traducción de Helena Cortés y Arturo Leyte: Caminos de bos-que, Madrid,
Alianza, 2001, pp. 220-221.
19
Ibid., p. 207.
20
«Las ideas de ser y estar…» (1952), Exist., p. 265.
21
Ibid., pp. 271-272.
22
«Potencias, posibilidades e historia» (1948), Exist., p. 74.
23
Ibid., pp. 66-67.
62

categoriales. No basta, además, con tope- Whitehead –«vector character»–, fue Kant
tarnos con lo natural para ser capaces de el primero en descubrir «la vectorialidad de
descubrir sus posibilidades –la real y efec- la razón, sus direcciones (Richtungslinien)
tiva transformación, deformación, de lo puras»27 –aunque no lo expresase, desde
natural según plan o proyecto: «Los actos luego, en los términos de la física moder-
naturales son solamente de hecho el térmi- na. Las ideas, fuera de su actuación direc-
no de las apetencias de las potencias […]. triz –de ser líneas de dirección, dirá García
No hay cosa que tenga término, en punto Bacca, que conducen al entendimiento a
a posibilidades, aunque parezca tenerlo en una determinada meta– no poseen con-
orden a actos naturales»24. tenido propio alguno; son pura dirección
Todo esto sólo tiene sentido respecto dirigente, puro anhelo. Son meros princi-
del hombre, porque el hombre es capaz pios regulativos que no dan propiamente
de forjarse planes, designios, proyectos conocimientos. El caso es que mientras
que no están prefijados por la estructura que en Kant la idea se agota en su función
de los seres, o, como diría Cervantes, la vectorial y jamás llega a ser en realidad de
preocupación hace echar a los ingenios,
al Hombre, «por caminos que no están verdad real, en James y García Bacca ésta
en el mapa» del ser, del Universo25. puede llegar a serlo si, puesta a pruebas y
repruebas, hace patente su eficacia, su uti-
lidad.
2. W. James y la eficiencia vectorial de En 1927 W. Heisenberg enunció el prin-
las ideas cipio de indeterminación que pasaría a la
Aunque la aplicación a las ideas del tér- historia con su nombre, limitando nues-
mino «vectorial» le venga sugerida por el tro conocimiento de lo real de una mane-
propio James –«ideas directrices», «ideas- ra hasta ahora insospechada: «lo real está
guía»26– y acuñada por su continuación en imperfectamente especificado, o es imper-

24
Ibid., p. 73.
25
ILF, p. 204.
26
Los términos exactos le son sugeridos por la traducción francesa de E. Le Brun (W. James, Le pragmatisme,
Paris, Ernest Flammarion, 1911) con la que trabajó: «idées directrices» (ibid., pp. 189, 195-196, 199…), «une idée,
un guide» (ibid., p. 195; cf. p. 186). James se refiere a ello en términos de una «function of a leading that is worth
while» (William James, Pragmatism, Cambridge, Harvard University Press, 1975, p. 98. En adelante: Pragmatism):
«Such simply and fully verified leadings are certainly the originals and prototypes of the truth-process» (ibid., p.
99); «To “agree” in the widest sense with a reality, can only mean to be guided either straight up to it or into its
surroundings […]. The essential thing is the process of being guided» (ibid., p. 102); «Agreement thus turns out to be
essentially an affair of leading—leading that is useful» (ibid., p. 103).
27
J. D. García Bacca, Lecciones de historia de la filosofía, II, Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1973, p. 258.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
63

fectamente especificable»28 –principio pri- maleabilidad del hombre, es, en palabras


mero de realismo posible de la verdad. En de Hegel, lo inmediato indeterminado30,
consecuencia, si el ser en general, o ciertos «lo dado sin más […] como no determi-
seres en particular, no se encuentran espe- nado, mas, por eso mismo, determinable a
cificados de una vez por todas –perfecta- todo»31.
mente determinados– sino que su forma es «Mientras que para las otras doctrinas
la de material bruto y en bruto, ello implica una verdad nueva es un descubrimiento,
que ciertas ideas del hombre –por el carác- para el pragmatismo es una invención»32.
ter vectorial de éstas– pueden ser capaces No hay, por bendita suerte o maldita gracia,
de determinar –al menos transitoriamente– asidero inflexible donde el ser alcance
tal realidad mediante artefactos. Las verda- especificación última. Frente al mundo
des que produjese tal proceso resultarían, clausurado –finito– de la antigüedad
literalmente, inventos. Si la verdad es un y el mundo moderno que no tiene, ni
atributo del ser –y más si, como sostuvo la puede tener, fin ni término –infinito–, el
escolástica, ésta se identifica con aquél– la pragmatismo, con su carácter apaciguador,
verdad real no puede ser más que un mero no se decanta inclinando la balanza ni del
descubrir, tan sólo un desvelar – lado de los unos ni del de los otros, sino
aquello que de inmutable, de natural, hay tomando una tercera vía que defina lo real,
en el ser –su esencia. Mas si el ser, o ciertos sencillamente, como aquello indefinido:
seres, son ajenos a eso de la inmutabilidad, aquel lugar sin dirección donde se hace
de ser naturales, la verdad resultará in- preciso trazar una ruta para orientarse.
vento del hombre –realidad del ser o seres Sólo en tierra inhóspita el hombre precisa
plastificable por procedimientos artificia- de ideas-vectores que determinen su
les; que «el ser es de plástico; es lo plástico, rumbo; artefactos, máquinas, instrumentos
por excelencia. Y cada ente tiene tanto de capaces de dar, no con una solución sino,
ser cuanto guardare, bajo cada forma, de en términos de García Bacca, con un
plastificable»29. El ser está disponible a la «programa, plan, proyecto» –program,

28
J. D. García Bacca, Antología del pensamiento filosófico venezolano, II, Caracas, Ministerio de Educación,
1964, p. 41.
29
J. D. García Bacca, Invitación a filosofar según espíritu y letra de Antonio Machado, Mérida, Universidad de los
Andes, 1967, p. 56. En adelante: IfAM.
30
G. W. F. Hegel, Wissenschaft der Logik, I, buch 1, abschnitt 1.
31
IfAM, p. 56.
32
H. Bergson, «Vérité et réalité», préface à W. James, Le pragmatisme, Paris, Flammarion, 1911, p. 11.
64

dirá James–, «una indicación de las formas que dan a lo real una especificación tran-
en que las realidades existentes pueden sitoria, mediante planes (que son los sus-
ser trocadas»33: el valor efectivo –cash- titutos de esencia e ideas) y artefactos
(que son los sustitutos de las inexisten-
value– de lo real. No se trata de desvelar tes causas eficientes naturales vinculadas
lo enigmático; necesitamos que lo real se con la forma, la idea y la esencia).
nos pague al contado, sólo de este modo
podremos seguir trabajando. Por tanto: la verdad, o patencia, de
Mediante lo artificial –aparatos, artefac- las cosas físicas es de tipo «verdad-in-
tos, máquinas, todos ellos construidos se- vento». Las cosas físicas no son en sí ni
verdaderas ni falsas, porque comienzan
gún plan– logra el hombre dar forma, espe- por no estar esencialmente determinadas
cificar, a lo real. Así «no sólo hacemos que y especificadas35.
los objetos se [nos] aparezcan […] (Kant),
sino que el hombre constituye los objetos Las formas a priori de la sensibilidad y el
mismos»34. La técnica moderna ha podi- entendimiento –reactivos revelantes o des-
do surgir y ha sido eficiente –dominando y cubridores, como los llama García Bacca–
aprovechando lo real mediante máquinas– no le bastan al hombre para poder conocer
porque ninguna energía –en las múltiples lo real; lo real, para ser conocido, precisa
formas en las que se nos presentan– se en- avant la lettre ser determinado, ser defi-
cuentra definitivamente especificada; de lo nido realmente, mas en los aparienciales
contrario tal plan habría resultado un fra- kantianos no existe especificación real. Por
caso. De igual manera la especificación y el procedimiento de la verdad trascenden-
determinación de lo real –dado a nosotros tal no se destila esencia alguna, es preciso
como inespecificado e indiferenciado– está emplear las ideas como planes técnicos,
en nuestras manos –y lo está, además, den- como instrumentos o máquinas conceptua-
tro de amplísimos límites. les. Planes donde lo natural se hace patente
de manera más efectiva que en los «fenó-
Lo real físico, por tanto, es material menos» kantianos; vgr. una radio, a pesar
bruto y en bruto, y las fuerzas o ener- de su artificialidad, es decir, de haber sido
gías físicas son fuerza o energía bruta y
en bruto; admitiendo, por consiguiente construida no con la idea esencial de sonido
–y es el hecho de la técnica– no especi- y luz sino con idea de otro orden –funcio-
ficaciones o diferenciaciones definitivas, nes y ecuaciones diferenciales parciales…
sino simples determinaciones de hecho coordinadas con lo real y dirigidas según

33
Pragmatism, p. 32.
34
NGFC, p. 269.
35
Ibid., p. 270.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
65

plan–, con todo ello, dice García Bacca, lo Llegar a un «acuerdo», en su más
natural responde perfectamente y se osten- amplio sentido, con una realidad, sólo
ta mejor que en los llamados fenómenos puede significar ser conducidos direc-
naturales. Con James la verdad se hace, en tamente hacia ésta o sus alrededores, o
realidad de verdad, eficiente; «verdad real ser puestos en tal activo contacto con la
misma que lleguemos a manejarla, a ésta
de verdad»: la verdad como invento para
o a algo conectado con ésta, mejor que
transformar y dominar lo real. si estuviésemos en desacuerdo. […] Lo
Mas, para poder hablar con firmeza de esencial es el proceso de ser conducido39.
«verdad-invento», conviene advertir que,
del mismo modo que lo real es amorfo –es Cada sistema conceptual no es más que
decir, que las cosas no tienen por qué ser de «una de tantas» posibles interpretaciones de
una última ni única especie perfectamente la realidad. Las cosas «sólo son de hecho de
individuada– las ideas «no son definibles, una manera, porque no hemos descubierto
es decir: no poseen determinaciones últi-
aún la manera de tratarlas en su realidad
mas e inmutables»36. De la misma manera
de verdad, que debe ser en grado mayor o
que no se da determinismo ontológico per-
menor amorfa, maleable, especificable por
fecto –«ahora resulta que el ser real tiene
el hombre»40; de ahí que lo esencial sea
como modo propio de existir y ser real el de
probabilidad, y por consiguiente no queda encontrar en la idea una guía para moverse
sometido a un ser necesario»37– tampoco por entre la realidad. «Inventamos la
se da determinismo conceptual: frente a verdad para utilizar la realidad, del mismo
cambio de sistema conceptual lo real físico modo que creamos dispositivos mecánicos
permanece invariante –«no hay, por tanto, para utilizar las fuerzas de la naturaleza»41:
un sistema de conceptos para expresar ta- correspondencia pragmatista –o, por
les realidades; y, de consiguiente, la verdad seguir a García Bacca, realista42– con la
no puede consistir en una adecuación entre realidad. Nuestro acuerdo –el de nuestras
concepto y realidad»38; al menos no en el ideas y creencias– con la realidad es de
sentido clásico. suyo un acuerdo práctico que dependerá
36
Ibid., p. 275.
37
Ibid., p. 430.
38
Ibid., p. 434.
39
Pragmatism, p. 102.
40
NGFC, p. 273.
41
H. Bergson, op. cit., p. 11.
42
García Bacca prefiere emplear el término «mucho más exacto» de «realismo» «en vez de “pragmatismo”, al que
ciertas gentes han colgado ya ciertos sambenitos propaganderiles y malévolos» (NGFC, p. 267); algo en lo que W.
James, aunque resignadamente, estaba de acuerdo: «No me gusta el nombre, pero parece ser ya demasiado tarde
para cambiarlo» (Pragmatism, p. 5).
66

de las consecuencias útiles para nuestra La física cuántica pone como postula-
existencia que de tales creencias o ideas se do primero […] que “a todo observable
sigan: verdadero es aquello que nos permite corresponde un operador”, no un con-
cepto que sea expresión por abstracción,
predecir experiencias futuras conduciendo del concepto incluido en él. Y así a los
con éxito nuestras acciones hasta sus conceptos ineficaces, puramente presen-
fines. La verdad no es un fin en sí mismo tantes, […] tal como se definen en física
sino un instrumento con el que alcanzar clásica, se sustituyen ahora los opera-
fines humanos más vitalmente valiosos dores, sin concepto, cuya interpretación
conceptual es libre46.
–«nuestra obligación de buscar la verdad
es parte de nuestra obligación general de
La física moderna se maneja con las
hacer aquello que nos resulta rentable»43.
ideas bajo la forma de «operadores» –se
Mas de ello, nos advierte Bergson, no se
emplean por cuanto tienen de guías, en la
sigue ni la arbitrariedad de tal verdad –
medida en que conducen a operaciones de-
una verdad, al igual que una invención terminadas. Frente a la inoperancia de los
mecánica, «no vale más que por su utilidad conceptos clásicos, y desde la irrupción de
práctica […], una afirmación, para ser Heisenberg, los conceptos operantes u ope-
verdadera, debe acrecentar nuestro imperio radores. Nos interesa de una idea aquello
sobre las cosas»44–, ni que esté al alcance de que tenga de operador, de dirección, de
cualquiera eso de ir inventando verdades, guía, de tendencia, porque «sin tendencia,
la verdad es «creación de un cierto espíritu sin dirección prefijada, no se va a ninguna
individual»45 –le es imposible preexistir a parte; y sin la tendencia condensada y agre-
su invención, como el fonógrafo no pudo siva de la bala no se da en el blanco, ni se
preexistir a Edison. clava uno en meta alguna de esas hacia las
Con el fin de caracterizar una teoría rea- que vale la pena [worth while] […] forjarse
lista del conocimiento, García Bacca toma en bala»47.
los postulados de la física cuántica tratan- «Un concepto y una proposición sólo tie-
do de poner a disposición los materiales nen de verdad lo que tengan de eficiencia,
científicos e ideológicos de que James no de operadores. […] Verdad es […] “instru-
pudo, obviamente, disponer: mento para la acción”, verdad es operador

43
Pragmatism, p. 110.
44
H. Bergson, op. cit., p. 11.
45
Ibid., loc. cit.
46
NGFC, p. 278.
47
J. D. García Bacca, Plotino: Presencia y Experiencia de Dios, México, Séneca, 1942, pp. 9-10.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
67

eficiente»48. No hay proposiciones teóricas, riencia es, a fin de cuentas, una dicotomía;
tampoco verdad ni falsedad teóricas. Los es algo que nos sucede –ciertas experien-
axiomas, al ser proposiciones carentes de cias perceptivas básicas e inmediatas que,
necesidad y evidencia por sí mismas, son de algún modo, se nos imponen limitándo-
posiciones libres que pueden ser tratadas a nos (aun antes de que… me encuentro ya
voluntad, tomar forma según convenga a con…)–, pero también es algo que nuestra
nuestro plan. Tener evidencia del conteni- acción dirige maleando –«ideas directri-
do de un concepto nos es completamente ces», «ideas-guía», que nos permiten pasar
inútil –incluso en el plano de lo puramente de nuestra experiencia actual a experien-
teórico. El estado propio del concepto es cias futuras que merezcan la pena, es decir,
enteramente otro, lejos de la abstracción, que satisfagan algún interés práctico. La
no separado de los objetos sino operando realidad se constituye en la experiencia. Así
sobre ellos. tales conceptos operadores funcionarán
como máquinas ideológicas no empleán-
Ideas verdaderas son aquellas que dose como puros entes de razón, de proba-
podemos asimilar, validar, corroborar y
verificar; ideas falsas son aquellas que da ineficiencia, sino cual material maleable
no. […] La verdad de una idea no es una según plan, eficiente en realidad de verdad,
estancada propiedad inherente a ésta. La capaz de dominar y especificar la realidad
verdad acaece a una idea. Ésta se con- física –amorfa y en bruto en amplísimos lí-
vierte en verdad, se hace verdad por los mites. Las piezas ideológicas de tal máqui-
acontecimientos. Su verdad es, de hecho, na se unirán, no por subordinación esencial
un acontecimiento, un proceso: el proce-
so, a saber, de verificarse a sí misma, de o ideológica, sino por coordinación, por
su verificación. Su validez es el proceso remache –más o menos arbitrario según el
de su validación49. plan impuesto.
«Por tanto la teoría del conocimiento
«Tales indicadores –operadores, en tér- en el pragmatismo, o si queremos la teo-
minos de García Bacca– simple y llanamen- ría del conocimiento real de verdad, ha
te verificados son, ciertamente, los modelos de pertenecer al tipo de conocimiento por
y prototipos del proceso de la verdad»50. El coordinación»51, entendido en el sentido
vínculo, en James, entre verdad, experien- explicitado por Reichenbach en su Ziele
cia y acción es indisoluble. Nuestra expe- und Wege der physikalischen Erkenntnis

48
NGFC, p. 279.
49
Pragmatism, p. 97.
50
Ibid., p. 99.
51
NGFC, p. 279.
68

(1929): «coordinación semejante a la que, los universales –meros conceptos guía que
en virtud del plan, rige entre la energía real poseen la propiedad de conducirnos entre
en bruto y las partes de la máquina que la singulares sin perdernos en su multiplici-
modifican, encauzan, utilizan de manera dad; pura y simple eficiencia vectorial– la
determinada»52. Algo ya sostenido expre- regla pragmática jamesiana aboga por fijar
samente por el propio James, a pesar de las la piedra angular sobre lo particular, lo sin-
deficiencias que en este punto presentaban gular e individual: «La significación de los
los conocimientos de su época: «“explicar” conceptos estriba siempre en su relación
significa coordinar, uno a uno, los estos del con los perceptos»57. Unas líneas antes de
flujo perceptivo con los qués de la multi- la formulación de tal regla, James había
plicidad ideal, cualesquiera que sean»53; y distinguido en un concepto entre su con-
haciéndolo, además, en términos entera- tent y su function –su carácter, su eficien-
mente modernos, hablando de una coor- cia vectorial–, a fin de comprender mejor
dinación biunívoca –quedando por una la naturaleza de estos. Un concepto –vgr.
parte la variedad de las ideas y por la otra el de «hombre», por seguir a James– es 1)
lo percibido– exactamente como lo hiciera la palabra misma, 2) una vaga imagen an-
M. Schlick54 en su Allgemeine Erkenntnis- tropomórfica y 3) un instrumento suscepti-
lehre (1918/1925): «La esencia del concep- ble de manejo humano, un valor funcional
to […] consiste simplemente en ser un sig- –functional value– que nos conduce ha-
no de que coordinamos en el pensamiento cia alguna otra parte en nuestro discurrir.
los objetos que estamos pensando»55. Una Existen, sin embargo, conceptos cuya ima-
armonía no preestablecida sino establecida gen es tan débil –prácticamente inexisten-
«por coajuste de funcionamiento entre lo te– de los que decimos que poseen tan sólo
real amorfo, maleable, diferenciable, y lo funcionalidad; es el caso de los conceptos
ideal en forma de máquina vectorial, en- «Dios», «causa», «número», «sustancia»,
cauzante, transformante, especificante»56. «alma»… La plenitud de su significado se
Frente a un racionalismo que tiende a halla en su tendencia funcional, «en el giro

52
Ibid., loc. cit.
53
W. James, Some Problems of Philosophy, Cambridge, Harvard University Press, 1979, p. 42. En adelante:
Some Problems.
54
Conviene advertir que, aunque aparezcan los nombres de H. Reichenbach y M. Schlick, García Bacca va más
allá del positivismo lógico del Círculo Vienés –del que, por cierto, fue miembro entre 1934 y 1936– en el que estos
se afianzaron, decantándose, como veremos líneas más adelante, por una metafísica de corte whitehedeano.
55
M. Schlick, General Theory of Knowledge, tr. by Albert E. Blumberg, New York, Springer-Verlag, 1974, p. 40.
56
NGFC, p. 289.
57
Some Problems, p. 36.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
69

ulterior que pueden dar a nuestro pensa- realmente lo real; son, […] diremos con
miento y nuestra acción»58. Al no poder de- Whitehead, “potenciales de definibilidad
tenernos en la contemplación de su inexis- de lo real”. […] Las ideas, ciertas al menos,
tente forma nos envían, necesariamente, tienen resultados reales, satisfactorios para
más allá. el hombre en cuanto realmente incardina-
do a un universo real»60. Las ideas, en un
Sin embargo, por hermosa o terrible- primer momento, no cumplen otra función
mente valiosa que pueda llegar a ser la
que aquella que Heráclito atribuyese al Se-
contemplación estática de la parte sus-
tantiva de un concepto, puede consi- ñor de Delfos, quien ni decía ni ocultaba
derarse naturalmente que la parte más nada, sencillamente indicaba; mas a poste-
importante de su significación está en riori tales indicaciones deben dar como re-
las consecuencias a que conduce. Estas sultado su satisfacción. Funciona, en reali-
pueden residir ya en la manera en que dad de verdad, aquello que es satisfactorio.
nos hace pensar, ya en la manera en que
nos hace actuar. Quienquiera que tenga
idea clara de esto conoce efectivamente 3. A. N. Whitehead: una metafísica del
el significado práctico del concepto, con ser en cuanto creación
independencia de si su contenido sustan-
tivo resulta interesante por derecho pro- Es cierto que no han faltado intentonas
pio o no59. para trocar el tipo de ser, para dinamitar
las bases ontológicas mismas de la filosofía
En consecuencia, y siguiendo la regla es- occidental, mas sólo en el escarmentado ló-
bozada por James, resulta oportuno aban- gico británico A. N. Whitehead tal rebeldía
donar todo contenido sustantivo del con- adquiere carta de naturaleza dándole «for-
cepto por mor de su función. Sin embargo, ma metafísica estricta con un “esquema
del mismo modo como en las máquinas categorial” complejo y sutil»61 respaldado,
no encontramos únicamente mecanismos además, por los supuestos de la física con-
simplemente direccionales –con función temporánea. Es en él donde, nuestro autor,
vectorial– sino también aquellos de directi- encuentra la excelencia, por vez primera,
va eficiente, también hay en las ideas otras de haber asentado los fundamentos «de
muchas que, yendo más allá de su mero ca- una metafísica del ser en cuanto creación,
rácter funcional, «especifican y determinan del ser en cuanto acto actuante, en cuanto

58
Ibid., p. 37.
59
Ibid., loc. cit.
60
NGFC, p. 283.
61
Ibid., p. 407.
70

proceso convergente de ascendentes crea- La creatividad rehúye el ser confinada en


ciones»62 –una metafísica del irrefrenable especie última por ser ella misma lo Últi-
avance creativo, de un crecimiento expo- mo. Es el acto por cuya eficiencia toda ac-
nencialoide que no puede ser detenido. tual entity66 destila actividad; careciendo
La creatividad, en términos del propio por ello, la creatividad, de actualidad, aún
Whitehead, «es la noción pura de la activi- teniendo su lugar en tales actual entities.
dad condicionada por la inmortalidad ob- «Creatividad es como Acto en bruto, acto
jetiva del mundo actual»63. Es material del en puro, acto infinito […] que es de suyo
que todo puede ser hecho por carecer de absolutamente infinito, sin confinamiento
cualesquiera de las categorías que determi- a una especie»67. Es lo Absoluto en virtud
nan al ente. Es lo indeterminado-que-ani- de su desligamiento, de estar suelto de la
ma-a-la-determinación-indeterminada; que actualidad, y ser actual en virtud de sus ac-
«todo ente se caracteriza por “acto” que cidentes, de sus encarnaciones accidentales;
podrá ser transitorio y superablemente for- fuera de ellos carece de toda actualidad.
ma, siendo “forma” sólo estado, fase, gra- «“Creatividad” es el universal de los
dación momentánea y pasajera de Acto»64. universales que caracteriza a la realidad
Todo ente es actual –con forma inespecifi- de verdad [ultimate matter of fact]. […]
cante, sin anclamiento– por ser gradación Es el principio de la novedad»68. Por ha-
momentánea y pasajera de Creatividad, ber sido privada de carácter propio, todo
participación del Acto puro –sin especifi- lo crea e inventa, incluso a Dios –«el pri-
carlo ni limitarlo: «el “avance creador” es mordial hecho creado […] es la “naturale-
la aplicación de este último principio de za primordial” de Dios»69; por ello «nada
creatividad a toda nueva situación que ori- de que Dios cree al hombre, ni el hombre a
gina»65. Dios»70. «La Creatividad […] es la Génesis

62
Ibid., loc. cit.
63
A. N. Whitehead, Process and reality, New York, Macmillan Co., 1929, pp. 46-47. En adelante: P&R.
64
NGFC, p. 461.
65
P&R, p. 32.
66
Mientras que para toda la metafísica anterior los seres reales tenían que quedar, de algún modo, definitivamente
clausurados sobre sí mismos, para Whitehead the final real things son del tipo «actual entity» «sin que tal actualidad
esté definitivamente delimitada, definida y especificada por tener que ser una forma o recibirse en una forma. […]
No hay formas que sean y estén para siempre confinadas a un orden» (NGFC, p. 448); es decir, que posean esencia
finita.
67
NGFC, p. 461.
68
P&R, p. 31.
69
Ibid., p. 46.
70
IfAM, p. 106.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
71

en toda la amplitud infinita del orden del que sean, a la vez, necesarias y suficientes:
ser»71, se torna el carácter metafísico uni- que la necesidad sea suficiente para ser lo
versal que atraviesa a todas las entidades que son. […] Son a se, per se: de sí por sí
que ella misma engendra. Así tal organic mismos»74. Y por ello no es necesario ren-
philosophy carece de un Creador que cree, dir cuentas con razones suficientes para
rija y conserve el mundo, cada actual entity demostrar sus calidades y su existencia
existe por su propia virtud, es causa sui. Un misma: de lo nuevo no puede decirse sino
universo pluralista –a pluralistic universe– que es nuevo, de lo espontáneo sino que
de entidades al mismo nivel: «Si hay un es espontáneo, y de lo original sino que es
solo individuo, la filosofía es monística; si original.
hay varios individuos, la filosofía es plura- Cada cosa rehúye, por serle imposible,
lista»72; una pluralidad de individualidades quedar confinada en lo finito, paralizar-
conducida por la Creatividad a novedoso se en sí, está hambrienta de infinitud –es
aunamiento. A la actividad pura corres- esencialmente transitoria, circunstancial,
ponde activar y conducir la realización de ocasional; puede quedar, cuanto más, sa-
toda actual entity, mas no su concreción, tisfecha, saciada, mas su apetito, tarde o
la cual toma de los eternal objects –su, di- temprano, volverá a despertarse. «Esta
gámoslo así, «forma» (principio inactivo). doctrina de que la “satisfacción” final de
Parece obvio que, por su carencia de deter- una entidad actual es reacia a toda adición,
minación, la actividad pura no pueda ser expresa el hecho de que toda entidad actual
origen de concreción pero sí pueda, para –desde que es lo que es– es finalmente su
ser actual, concretarse en sus creaciones. propia razón de lo que omite»75. El concep-
La actualidad no es más que la creatividad to «satisfaction» sustituye en Whitehead al
conformada. de «especie», «sustancia», propio de la me-
Creatividad –que es «palabra “como- tafísica clásica. Mas, tal y como advierte el
dín” para designar, vagamente, global- propio Whitehead al final de la exposición
mente, “novedad, espontaneidad, origi- de su categoreal scheme, no son pocos los
nalidad”»73– es lo seipsisuficiente. «Lo filósofos que aún negando el concepto de
novedoso, original, espontáneo […] carece «sustancia» «presuponen, sin embargo,
de previos, premisas, causas, condiciones implícitamente en sus disquisiciones que la

71
NGFC, p. 462.
72
P&R, p. 208.
73
J. D. García Bacca, Qué es dios y Quién es Dios, Barcelona, Anthropos, 1986, p. 156.
74
Ibid., loc. cit.
75
P&R, p. 71.
72

forma de proposición “sujeto-predicado” cidad en “disyunción” y, por una invención


encarna el modo de aserción finalmente de Inventiva, por una creación de Creati-
adecuado sobre el mundo actual»76. Y tal vidad, asciende a unidad de “conyun-
noción debe ser sustituida por la de «sub- ción”»79. Con independencia de su univo-
ject-superject» –transyecto: entidad que cidad toda entidad comienza por hallarse
siendo, momentáneamente, sujeto de cier- en estado plural, en «disjuntive diversity»
tas propiedades y no de otras, está lanzada de «un», «el», «éste», «ése», «aquél»,
más allá de su especificación impropia, de «cual», «que», «quien»… –a or an, the,
su satisfacción temporal, hacia el Universo this, that, which, what, how… «El térmi-
–esa síntesis–, el transyecto final –«más allá no “muchos” presupone al término “uno”,
hay no-entidad»77. y el término “uno” presupone al término
[La creatividad] es el principio último “muchos”. El término “muchos” entraña
mediante el cual los muchos, que forman la noción de “diversidad disyuntiva”; esta
disyuntivamente el universo, se tornan la noción es un elemento esencial en el con-
ocasión actual única que es el universo cepto de “ser”»80; tanto la unidad como la
conjuntivamente. Está en la naturaleza multiplicidad son elementos esenciales en
de las cosas que los muchos se unan en
una unidad compleja. […] Así, la “crea- el concepto de ser. Cada cosa resulta ser
tividad” introduce la novedad en el con- «una» –singularidad por disyunción– al
tenido de los muchos que son el universo formar un «plural» entre «muchas» sin ha-
disyuntivo78. ber llegado a ser «todas» –singularidad por
aunamiento–, que es su «obligación catego-
Esa es su función: impulsar la multipli- rial» –categoreal obligation. Una multitud
cidad al aunamiento constituyéndose en no exige aunarse –togetherness– eficiente-
novedosa entidad actual. Es el principio de mente por no sentirse descoyuntada –«po-
novedad que impulsa al mundo hacia nue- sitivamente descuartizada», en palabras de
vas e insospechadas realidades. Creativi- García Bacca. Mas por ser disyunción y no
dad es la insatisfecha por excelencia. mera privación «la actualidad o novedad
«Entidad actual es un plural que comien- o creatividad que imbuye a toda entidad
za por hallarse en estado o fase de multipli- actual, crea e inventa por sí y ante sí –por

76
Ibid., p. 45.
77
Ibid., p. 41.
78
Ibid., pp. 31-32.
79
NGFC, p. 464.
80
P&R, p. 31.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
73

ser acto puro, por ser novedad– una uni- cosas actuales es un organismo, mas no un
dad positiva: la unidad de conyunción»81. organismo estático. Es una incompleción
«El principio metafísico último es el avance en proceso de producción»87. «Process»
de la disyunción a la conjunción, creando significa aquí avance creador, de disyun-
una nueva y diferente entidad de las enti- ción a conyunción, que no puede ser de-
dades dadas en disyunción»82. El avance tenido.
se verifica en la creación, real de verdad,
El proceso es el camino por el cual el univer-
de novedad: «Los muchos se tornan uno, y so escapa a las exclusiones de la inconsistencia.
se aumentan por uno»83. La concrescencia
–«acrecerse, crecerse y no sólo acrecentar-
se cuantitativamente»84–, el «todos a una» Estas exclusiones pertenecen a la finitud de
la circunstancia. Mediante el proceso, el uni-
real de verdad, adviene –becoming– por
verso escapa a las limitaciones de lo finito. Pro-
Creatividad. Inmolación total a Creativi- ceso es la inmanencia de lo infinito en lo finito;
dad: morir nuestra muerte subjetiva para allá donde todos los límites rompen y se disuel-
salvarnos en inmortalidad objetiva85. ven todas las inconsistencias.
Así «“lo que” una cosa es actualmente Ninguna finitud específica es una última tra-
[…] es sólo un corte que se ha hecho en ba para el universo. Mediante el proceso, las
la Creatividad: en ese universal de univer- posibilidades finitas del universo viajan hacia
su infinitud de realización88.
sales, el más concreto e inconcretable en
forma específica y definitiva, de todas las
Así, todo ser no hace sino modular cir-
cosas»86. Las cosas llegan a satisfacer sus cunstancialmente el irrefrenable –sólo en-
aspiraciones particulares mas no logran sillable– proceso supremo; un viaje a las
satisfacer una creatividad siempre ávida de más vastas generalidades que jamás serán
ulteriores realizaciones: «La comunidad de alcanzadas. Por su condición de transyecta,

81
NGFC, p. 466.
82
P&R, p. 32.
83
Ibid., loc. cit.
84
NGFC, p. 466.
85
«El alma no es espiritual; es trans-espiritual. Ex-siste, mas ex-sistencia es un estadio hacia con-sistencia, hacia
“estar en un ser con seguridad”. Somos inmortales en segunda potencia, y somos capaces de morirnos de dos
maneras: dejamos de ex-sistir para comenzar a con-sistir» (J. D. García Bacca, Introducción general a las Enéadas,
Buenos Aires, Losada, 1948, p. 108).
86
NGFC, p. 470.
87
P&R, p. 327.
88
A. N. Whitehead, Modes of Thought, New York, Macmillan Co., 1938, p. 75.
74

de transfinita, cada actual entity lleva en sí jetos eternos, se podrá obtener la “estabili-
una raíz de novedad que la lanza más allá dad metafísica” del universo entitativo»92.
de sí: «el ser de una res vera está constituido
por su “devenir”»89. Creatividad impide el 4. A modo de conclusión
estatismo de toda entidad despertando en
El hombre, aun cuando genéricamente
ellas el imperioso apetito de infinitud positi-
determinado, anda falto de especificación
va, el paso al límite: «La creatura no puede
última, de determinación definitiva, de con-
tener aventuras externas, sino solamente la
clusión; que el hombre es el ser menos na-
interna aventura del devenir. Su nacimiento
tural que existe. Es por ello que el realismo
es su muerte»90. Ser no puede ser separado
de devenir. Hay ser porque hay devenir y jamesiano hace patente la posibilidad del
devenir porque hay ser, la muerte del de- hombre de ser inventor de su propio ser; de
venir es la muerte del ser y la del ser es la ponerse a ser creador de sí y de su propio
muerte del devenir. mundo –frente a un universo que le es in-
Dice García Bacca, parafraseando a Berg- diferente. Nada tiene sentido para nosotros
son, Creatividad es Evolución «de veras» hasta que lo tratemos artificialmente. Y lo
creadora, producción realverdaderamente real es, por su inespecificación esencial, lo
novedosa. En virtud del principio de relati- tratable artificialmente por excelencia. Lo
vidad a toda entidad, por ser potencial para real no opone resistencia alguna a los arte-
todo advenimiento, puede pasarle cualquier factos que invente el hombre para malear-
cosa –que el universo whitehedeano tiene el lo. No creer en la eficiencia real de verdad
centro en todas partes. El finalismo white- de nuestras ideas es, hoy en día, el resto
hedeano resulta «del hecho de que existien- más persistente de un idealismo que ignora
do una ilimitada riqueza de posibilidades las actuales evidencias científicas.
en el mundo, unas se realizan y otras son Sin embargo, por esa misma razón, tam-
excluidas»91. Hay en el universo algo así bién nuestras ideas carecen de definición
como una selección de posibilidades –per- absoluta siendo no más que meros acciden-
mitir a las cosas ser lo que son sin que se tes: «no podemos obtener de lo físico ideas
diluyan en el fondo móvil de la realidad: que estén definidas y perfectamente especi-
«sólo unificando por un acto creador, por ficadas, puesto que lo real físico mismo no
una invención de la creatividad, todas las está especificado»93. No hay verdad o fal-
potencias de definibilidad que son los ob- sedad que pueda ir más allá del aspecto de

89
P&R, p. 252.
90
Ibid., p. 124.
91
Guillermo Francovich, Toynbee, Heidegger y Whitehead, Buenos Aires, Raigal, 1951, p. 77.
92
NGFC, p. 534.
93
Ibid., p. 286.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
75

lo real como «cuerpo», de la sustancia ma- –«truths in the plural»95. La multiplicidad


terial. En consecuencia, ninguna de las de- de lo real es irreducible a lo esencial, a lo
finiciones físicas es verdadera en la medida único, a la Verdad.
en que presupone la distinción real especí- El hombre es un manantial de invencio-
fica entre cuerpos. Así, «la indeterminación nes –y, en cuanto tal, amante de peligrosas
de lo real, más allá del género “cuerpo”, aventuras– que minimiza el mundo a cada
hace de materia amorfa y maleable para ta- paso que da hacia la fase superhumana.
les transformaciones»94; posibilita el domi- «James […] conjetura que el universo tie-
nio de lo real físico por parte del hombre, ne un plan general, pero que la recta eje-
la diferenciación accidental, transitoria, del cución de ese plan queda a nuestro cargo.
mismo. Hablar ahora de adecuación o re- Nos propone así un mundo vivo, un mun-
producción intencional de la realidad ca- do inacabado, cuyo destino incierto y pre-
rece de sentido, pues lo real en bruto hará, cioso depende de nosotros, “una aventura
no únicamente aquello que le indiquen las verdadera, con verdadero riesgo”»96. El
ideas-guía –vectores– sino que hará, real advenimiento de novedades lo constituyen
y efectivamente, lo que éstas le obliguen a las aventuras de las ideas.
hacer –ideas-fuerzas, ideas-instrumentos. Vivir es una inmensa aventura. Y el
Tales máquinas conceptuales ejercen ahora hombre es, dice García Bacca, el gran tan-
el auténtico dominio sobre lo real; un do- teador. De nada le vale al resto de especies,
mino que será medido por su efectividad, en presencia del hombre, su estabilidad
por su éxito o fracaso de transformación. natural. No hay naturaleza que se resista
Lo indeterminado adquiere pues su tran- a vida. Y siempre quedará, por el carácter
sitoria y extrínseca determinación por la inclausurable del progreso exponencialoi-
acción de una serie de axiomas elegidos li- de radioactivo, una aventura ulterior espe-
bremente. Es decir, la realidad admite ser rando ser vivida.
especificada por diversos modelos. En con- Nuestra lógica pretende ser la de un pensar
secuencia, no hay en ello continuidad con- poético, heterogeneizante, inventor o descubri-
ceptual o esencial alguna, sino solamente dor de lo real. Que nuestro propósito sea más
pura coordinación fijada por un determi- o menos irrealizable, en nada amengua la dig-
nado axioma. Es por ello que no debemos nidad de nuestro propósito 97.
hablar ya de universo sino de «pluriverso»
y, consecuentemente, de verdades en plural

94
Ibid., loc. cit.
95
Pragmatism, p. 38.
96
J. L. Borges, «Nota preliminar», en W. James, Pragmatismo, Buenos Aires, Emecé, 1945, p. 12.
97
Antonio Machado, Juan de Mairena, Madrid, Alianza, 2004, p. 168.
76
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
77

Los Premios Formentor en


el epistolario Aub/Barral:
un diálogo entre orillas y about the Formentor Prizes. Through the analysis
of these letters, I want to prove the validity of this
nuevas perspectivas sobre correspondence in order to study the Francoist
Spain and the cultural relations between Spain
la España franquista1 and Latin America.

alessio piras
Introducción y primer acercamiento al
GEXEL-CEFID-Universitat Autònoma de Barcelona
corpus

Resumen: A pesar de la exclusión que los exilia- La correspondencia entre Max Aub
dos sufrieron a lo largo de las cuatro décadas de y Carlos Barral referente al Premio
dictadura, siempre se mantuvo un contacto –pre- Formentor se inscribe en un corpus más
cario y de papel- entre la España del exilio y la del amplio y complejo de 172 cartas que el es-
interior. El objetivo de este artículo es el estudio critor exiliado a México, Carlos Barral y
de un fragmento del corpus de cartas que se inter-
sus colaboradores se intercambiaron entre
cambiaron Max Aub y Carlos Barral entre 1957
1957 y 1972.
Barral, Giulio Einaudi, Francoism

y 1972, y referente a los Premios Formentor. A


De una manera muy general el epistolario
Barral, Formentor Prizes, Seix

través del análisis de la correspondencia se preten-


Key words: Max Aub, Carlos

de demonstrar la validez del epistolario a la hora se puede definir plural en un doble sentido:
de entender la España franquista de los 60 y las por un lado, por las numerosas voces que
relaciones entre las dos orillas del habla hispana. en él intervienen (además de Aub y Barral,
he contado a Juan Petit, Jaime Salinas, José
María Castellet, Montserrat Sabater, Rosa
Formentor Prize in the Aub/Barral Regás e Yvonne Hortet); por otro lado, por
Correspondece: A Transatlantic los temas que las partes enfrentan. Además
Dialogue and New Perspectives on de los Premios Formentor, en las cartas se
Francoist Spain encuentran: referencias literarias, tanto a los
Barral, Premio Formentor, Seix Barral,

poemas de Barral como a las obras de Max


Abstract: Despite of the exclusion the exiled
Aub y de otros escritores; referencias a los in-
Palabras clave: Max Aub, Carlos

writers suffered during the dictatorship, they


maintained contacts with the inner Spain. The tereses económicos de Carlos Barral y Max
Giulio Einaudi, Franquismo

aim of this article is to study a series of letters that Aub, es decir que mientras el editor estaba
Max Aub and Carlos Barral wrote to each other interesado en publicar a jóvenes escritores

1
Sin ambición alguna y como acto de agradecimiento, este artículo quiero dedicarlo a la memoria de Carmen
Balcells (1930-2015). El día 4 de junio de 2015 tuve la fortuna de conocerla y entrevistarla en su piso de Barcelona.
El contenido de la entrevista, por expresa voluntad de la Sra. Balcells, lo guardo celosamente en mi ordenador.
Nunca podré olvidar las dos horas que quiso dedicarme y la amabilidad con la que contestó a mis preguntas. Sus
respuestas constituyen una contribución fundamental para esta investigación.
78

hispanoamericanos y pedía consejo a Max las notas de prensas de las reuniones de los
Aub, este último veía en la amistad con el Premios, o sea la comunicación oficial de
editor una vía para publicar algunas de sus los ganadores y las deliberaciones de los
obras en España. Esta doble vertiente del jurados.
epistolario, junta con el corpus que anali- Al lado de las comunicaciones oficiales,
zaré a continuación, constituye un prisma una parte de las misivas se compone de
original e ideal a través del cual estudiar un intercambios de naturaleza práctica para
momento histórico en el que el franquismo organizar los viajes de Max Aub en los
conoce una fase que los historiadores defi- lugares donde se celebraron los Premios.
nen aperturista y en la que, efectivamente, Finalmente, hay una serie de cartas en las
algunas medidas económicas favorecieron que Carlos Barral se dirige personalmente
el ingreso de capital extranjero en España a Max Aub para pedirle informaciones de-
y un consiguiente crecimiento económico.2 talladas y consejos sobre autores mexica-
El corpus objeto de este artículo se com- nos e hispanoamericanos.
pone de 71 cartas redactadas entre el 20
de mayo de 1960 y el 7 de septiembre de Los Premios Formentor en el
epistolario Aub/Barral
1965.3 De estas, una parte son comunica-
ciones oficiales entre Seix Barral y los jura- Premio Formentor de 1961
dos de lengua castellana. Se trata de cartas
colectivas y son una fuente importante a la De las 71 cartas que forman parte del
hora de comprender los mecanismos de los corpus, un tercio (24) se refieren a la pri-
Premios y su evolución en las cinco edicio- mera edición del Premio de 1961. A con-
nes celebradas. La mayoría de estas misivas tinuación voy a comentar las más signifi-
llevan la firma de las dos secretarias de Seix cativas para el objetivo de este artículo. O
Barral en esta época, que son Montserrat sea, las que son mayormente emblemáticas
Sabater y Rosa Regás; o bien de algunos del diálogo que el epistolario Aub/Barral
de sus organizadores como Juan Petit y Jai- supone.4
me Salinas. Una parte de estas cartas son En una fecha comprendida entre el 20

Sobre este tema relacionado con el universo cultural véanse Cisquella [2002] y Larraz [2009].
2

De las cartas, 70 se conservan en la caja 12 del Archivo Max Aub de la Fundación Max Aub. A la hora de citar
3

o parafrasear sus contenidos las indicaré de la manera siguiente: AMA 12/Número de la carta y letra en caso de
que se trate de una carta con más que una página (Ejemplo: AMA 12/30 a). La única carta que no se conserva en la
FMA me la proporcionó la Sra. Montserrat Sabater, secretaria de Carlos Barral en la época y con la que tuve ocasión
de entrevistarme el día 26 de febrero de 2015. La entrevista se incluye como apéndice de este artículo y la carta se
donará a la Fundación Max Aub en el mes de noviembre de 2015.
4
Me reservo para trabajos futuros el estudio pormenorizado de todo el corpus del epistolario. De momento, por
razones de espacio y de tiempo, solo puedo detenerme en las más significativas.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
79

de mayo y el 12 de junio de 1960, Carlos Seis meses después Carlos Barral parece no
Barral escribe en una carta manuscrita que: tener duda de que Max Aub tenga que for-
mar parte del Comité Nacional español en
Últimamente mi peor quebradero de cabe- calidad de experto en literatura hispanoa-
za es la problemática institución del “Comité mericana. El editor barcelonés necesita de
nacional” que ha de actuar de jurado solida-
rio del Prix International des Editeurs, que
los consejos de un escritor del exilio que
[tendrá lugar] en Formentor. En mi caso de vive en México porque se supone que esté
editor español comporta dos especialidades: actualizado sobre las últimas novedades de
Hispanoamérica y que tenga una visión de
1) Que forzosamente algunos de los es- conjunto más precisa de este universo lite-
pecialistas serán “escritores españoles que rario con respecto al mismo Barral y a sus
vivan fuera de España”, que habrán de dele- colaboradores, cuya recepción de lo que se
gar, después de consultar tantas veces como publicaba fuera de España se veía afectada
sea necesario, su voz en miembros del comité
y corrompida por la asfixiante censura del
de lectura de Barcelona.
régimen.
2) Que sobre todo con vistas al Prix For- El 12 de julio de 1960 Max Aub respon-
mentor ha de [tratarse de] escritores o críti- de a Carlos Barral diciendo que:
cos especializados en lit. hispanoamericana.
Referente a integrar su “Comité Nacio-
Uno de los primeros nombres en que he nal” para el premio de los editores mi pa-
pensado es el suyo. En principio ¿estaría us- pel de informador tendría forzosamente que
ted de acuerdo en figurar como miembro de reducirse a México. Aun así creo que José
ese Comité y en actuar de informador en lo Luis Martínez estaría mejor situado que yo.
que respecta p.e. a joven literatura hispanoa- Al fin y al cabo uno es español. En fin usted
determinará.
mericana? Si en principio lo está, le escribiré
dándole todas las información[es] [y] deta-
lles del mecanismo [de] función, ect. [AMA
12/30 a-b] Lo que si me interesaría es formar parte
del auténtico jurado e ir a Formentor si me
garantizan el visado... Así tendría un pre-
Según me informó la señora Montserrat texto más para ir a Europa donde, por otra
Sabater la idea del Premio Formentor fue parte, espero pasar el invierno. [AMA 12/31]
de Jaime Salinas y se compartió con los
editores que participaron en su primera Para Aub su papel tiene que reducirse a
edición en 1959, en la Feria de Frankfurt.5 México, literatura de cuyas travesías es un

5
Encontré y entrevisté a Montserrat Sabater el día 26 de febrero de 2015 en Barcelona. La entrevista está
disponible como anexo del presente artículo.
80

testigo directo. Las palabras de Aub son de 1960, Carlos Barral escribe a Max Aub
significativas de cómo muy a menudo la que ya cuenta definitivamente con él para
perspectiva eurocéntrica de las categorías el Comité Nacional de Lectura del Prix In-
literarias nos hace olvidar que dentro de ternational y añade que le gustaría tener en
la etiqueta “literatura hispanoamericana” el jurado a Octavio Paz.6 En fin apunta que:
hay muchas literaturas nacionales y por
esto Aub solo se siente idóneo para dar Con vista al Premio Internacional, ¿puede
Ud señalarme algún libro mexicano o latino
consejos sobre literatura mexicana.
americano publicado durante el año y que
Asimismo, el escritor exiliado dejaría le parezca muy importante? Y en cuanto a
paso al humanista y futuro director del autores jóvenes o inéditos de ese país, ¿cono-
Fondo de Cultura Económica, José Luis ce Ud alguno con una novela bajo el brazo?
Martínez Rodríguez. Justifica su posición [AMA 12/33 a-b]
aportando que “al fin y al cabo uno es es-
pañol”. En un interesante juego de espejos Este pasaje tiene que ser comentado des-
con sus obras literarias en las que con- pués de haber leído la respuesta que Max
trapone hombres de papel y hombres de Aub envió a Carlos Barral:
verdad, Aub subraya que la nacionalidad
Me parece perfecto que le proponga a
mexicana no hace de él un mexicano. Por
Octavio Paz formar parte del Comité Nacio-
eso, supone que le es imposible entrar en la nal de Lectura del Prix des Editeurs. Cuente
médula de la literatura de su país de acogi- conmigo para su Comité Nacional. Ya me
da en cuanto que, como español, siempre dirá lo que tengo que hacer.
se verá influenciado a la hora de emitir un
juicio. No le puedo señalar ningún libro mexica-
Finalmente, y quizás elemento más sig- no -es decir, ninguna novela mexicana- “que
nificativo, lo que le interesa a Max Aub es me parezca muy importante”. Si quiere le
envío las tres o cuatro novelas más notables:
formar parte del jurado del Premio y, con “El rey viejo” de Fernando Benítez, “Pintada
esta excusa, tener la concreta oportunidad y ojerosa” de Agustín Yáñez, “El bordo” de
de viajar a España. Sergio Galindo; “El tiempo de la ira” de Luis
En una carta fechada el 9 de septiembre Spota. Esta última, aparecida hace 15 días

6
Los Premios Formentor se dividían en dos categorías solo aparentemente independientes. El Prix International
galardonaba una obra narrativa que ya estaba editada en su país y que todavía no había tenido atención internacional
a pesar de merecerla. El Prix Formentor, en cambio, premiaba una obra inédita de un autor posiblemente joven.
En ambos casos los editores que participaban en las reuniones se comprometían en traducir y difundir las obras
vencedoras en sus respectivos países. Creo que no hace falta detenerme en la importancia que dicha competición
ha tenido en la circulación de textos narrativos a nivel internacional.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
81

ha movido a algunos “intelectuales” a defen- toda probabilidad El gallo de oro, escrita


der a su autor, a encomiar la novela. A mi entre 1956 y 1958, pero publicada muy
juicio Spota es un excelente periodista, mal tardíamente en 1980.7 En cuanto a Carlos
escritor muy capaz de forjar un ambiente y
escribir buenos argumentos de películas. Fuentes, en 1960 ya había publicado La re-
gión más transparente (1958) y Las buenas
conciencias (1959), ambas por el Fondo de
Hablando con Joaquín Diez-Canedo -el Cultura Económica. Ahora bien, la prime-
Fondo es la aspiración máxima de todos los ra edición española de Pedro Páramo es de
escritores mexicanos- me decía que, como es
1969 por Planeta, esto quiere decir que en
natural, si hay alguna buena novela ellos la
publican. De todas maneras cuente conmigo el verano de 1960 en España circulaban a
y con algunos amigos para dar con lo mejor lo mejor copias clandestinas de México, ya
que haya. Juan Rulfo no ha terminado su no- que en 1955 la censura franquista denegó
vela, Arreola no ha escrito ninguna. Carlos su publicación [Prats Fons, 2004: 196]. En
Fuentes está ligado al Fondo. Cuentistas sí se cuanto a las obras de Fuentes sabemos de
le podría mandar, pero tampoco de primer
orden. [AMA 12/34]
Francisco Ribes [1960 y 2004] que las dos
primeras novelas del escritor fueron impor-
Max Aub no puede, o no quiere, arries- tadas a finales de 1960 cuando el Fondo
garse en señalar alguna obra importante. de Cultura Económica exportó a España
No obstante sus premisas lo hace, y pro- una pequeña colección de su catálogo en la
porciona a Barral los nombres de cuatro que figuran también El Llanto en llamas de
autores que acaban de publicar novelas Juan Rulfo y El rey viejo de Benítez. Estas
entre 1959 y 1960. En la última parte Aub informaciones son importantes porque dan
nombra a quien será su editor y colabora- la medida de que con toda probabilidad
dor del mismo Barral a partir de 1962 con Carlos Barral no había leído a ninguno de
el sello de Joaquín Mortiz, es decir Joaquín estos autores en la fecha, aunque a lo mejor
Díez-Canedo. Asimismo, hay quizás las sí les conocía de renombre. Por lo tanto,
dos referencias más importantes a la narra- Aub se convierte en embajador de la mejor
tiva mexicana del siglo XX: Juan Rulfo y literatura mexicana del momento, escrita
Carlos Fuentes. El primero había publica- por jóvenes novelistas.
do su obra maestra Pedro Páramo en 1955 El poeta editor por su parte tiene una
y la novela a la que se refiere Aub es con preocupación constante con Hispanoamé-

7
En efecto, Juan Rulfo después de Pedro Páramo (1955) no publicó otra cosa hasta 1980. En los años anunció
varias veces que estaba a punto de publicar una novela, como en 1965 con La cordillera, que nunca apareció. Véase
González Boixo (1986).
82

rica, cuyas novedades no logra conocer torial barcelonesa ha sido la impulsora de


como quisiera, por causa de la asfixiante los Premios Formentor que constituyen un
censura que afectaba las importaciones y modelo imprescindible de diálogo entre
la edición de libros hispanoamericanos en editoriales de diferentes países y quizás uno
España.8 de los primeros intentos de crear un corpus
Asimismo, no hay que subestimar la im- de textos transnacionales y universales que
portancia que tenía el Premio Formentor representen al ser humano independiente-
para la difusión de las novelas a nivel inter- mente de las barreras políticas y lingüísti-
nacional. De hecho, Frank de Glas [2013] cas que se han impuesto a lo largo de la
demuestra que Dacia Maraini y Jorge Sem- historia.
prún recibieron enormes ventajas a nivel En una carta fechada en el día 3 de oc-
internacional gracias al galardón mallor- tubre de 1960 [AMA 12/35] Carlos Barral
quí. Mientras Burkhard [2008] recuerda vuelve a la carga preguntando a Max Aub
que Giulio Einaudi afirmó que el setenta los nombres de dos escritores hispanoame-
por ciento de los autores candidatos a los ricanos que se pudieran considerar para el
premios se publicó en Italia, a pesar de que Prix International. Los requisitos eran muy
ganaran o no el premio final.9 En nuestro claros:
caso, sin embargo, el simple hecho de que
Max Aub, con la excusa del Premio, pasara Me gustaría que me sugiriese Ud un par
nombres y manuscritos de autores mexica- de nombres de escritores de ultramar que ha-
nos a Carlos Barral, me parece relevante yan publicado en las condiciones del Prix In-
ternational; esto es, autores de literatura na-
por la difusión de la literatura mexicana en
rrativa que gocen en sus respectivos países de
Europa que, precisamente, y no por casua- un bien ganado prestigio, pero que no hayan
lidad, se debe también y sobre todo a la alcanzado todavía la audiencia internacional
editorial Seix Barral. que merecen. Estoy seguro de que hay varios
Las cartas referentes a la primera edición en ese caso.
del premio en las que me estoy deteniendo
dan una muestra emblemática de la necesi- Como si no fuera suficiente Barral insiste
tad y de la voluntad de una editorial como en su deseo de entrar en contacto, a tra-
Seix Barral de ir más allá de las estrechas vés de Max Aub, con algún joven escritor
fronteras impuestas por el régimen. La edi- todavía inédito. El objetivo, o la excusa,

8
Un ejemplo elocuente con los mismos actores fue el caso del Premio Biblioteca Breve de 1967, otorgado a
Carlos Fuentes y denegado por la censura, ya en la época de la Ley de Prensa de 1966.
9
En el mismo artículo Pohl (2008) recuerda que también Joaquín Mortiz integró en su catálogo a 11 sobre 17 de
los autores presentados en las reuniones de Formentor.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
83

siempre es el Premio Formentor: “Preferi- también a Rosario Castellanos, escritora


ría que en el tema de manuscritos que debo feminista con un compromiso ético muy
presentar al Prix Formentor figurase al me- fuerte. En fin, Aub indica a Sergio Galindo
nos uno hispanoamericano o de la España como posible candidato.
en el exilio” [AMA 12/35]. Además de la Por su parte Barral agradece y aprecia
gran consideración en que Barral tenía la la labor que Max Aub está haciendo des-
opinión de Aub, esta carta confirma la vo- de México en favor de los premios [AMA
luntad del editor de crear un puente entre 12/37]. Incluso le pide si puede ayudarle a
las dos orillas del habla castellano con el fin ponerse en contacto con Octavio Paz que
de permitir a obras de ultramar de entrar está en París en sus funciones de diplomáti-
en España, rompiendo los angostos cauces co. Destaca, por lo tanto, el papel que Aub
de la censura franquista. De hecho, el joven va asumiendo en cuanto a la aportación de
editor barcelonés logrará su objetivo y Seix las letras hispánicas, y en concreto mexi-
Barral se convertirá en la principal puerta canas, en los Premios Formentor: un papel
de entrada del etiquetado boom en España que no se limita a los consejos editoriales
y, por consiguiente, en Europa.10 y literarios, sino que tiene que ver también
Max Aub no tarda casi nada en respon- con asuntos organizativos, prácticos y de
der y el 15 de octubre de 1960 escribe que: mediación entre el Fondo de Cultura Eco-
nómica y Seix Barral.
[…] pronto recibirá novelas editadas de
Carlos Fuentes y Rosario Castellanos que Hacia finales del año 1960, Carlos Ba-
son sin duda los novelistas jóvenes de mejor rral y Max Aub empiezan a discutir del
y merecida fama. Además, otras de Sergio viaje que el escritor exiliado tendría que
Galindo y Agustín Yáñez. Sergio Galindo, enfrentar para estar en Mallorca en prima-
que dirige la Editorial de la Universidad Ve- vera y todo lo que supondría, tanto a ni-
racruzana (excelente) podría ser candidato al
vel de visado, como a nivel psicológico, ya
Formentor. Le escribo pidiéndole que si tiene
una novela inédita se la envíe. [AMA 12/36] que se trataría de la primera venida de Aub
a España desde enero de 1939. Ya el 2 de
Todos los autores citados por Aub esta- noviembre de 1960 Carlos Barral escribe a
ban publicados por el Fondo de Cultura Max Aub que: “De estar en Europa estoy
Económica y el escritor exiliado también se seguro de que podría asistir” [AMA 12/37;
atreve a dar un consejo puntual a Barral: subrayado original]. Y el 19 del mismo
nombra otra vez a Carlos Fuentes y cita mes, añade que:

10
Sobre este tema véase Ayén [2014] que da cuenta, a través de numerosos testimonios, del trabajo no solo de
Seix Barral, sino más bien de todo el movimiento editorial barcelonés cuyo centro gravitacional era el eje Seix Barral-
Carmen Balcells.
84

No sabe Ud cuánto me alegra que tanto A partir del mes de febrero de 1961
Ud como Octavio Paz se decidan a aceptar [AMA 12/41 a-e] empiezan una larga serie
mi invitación para la próxima reunión de
de cartas dirigidas a todo el Comité Nacio-
Formentor.
No me parece nada probable que no pue- nal de Lengua española, que es jurado del
da Ud acudir; probablemente haciendo los Prix Internacional des Editeurs y jurado
trámites normales, a título de súbdito meji- consultivo del Prix Formentor. Esta praxis
cano obtendrá Ud su visado. De todos mo- se repetirá en todas las ediciones del Premio
dos habrá ahí quien entienda más de eso,
en las que Aub es jurado. Las cartas comu-
Juan por ejemplo.
Como le prometí, le iré teniendo al co- nes dirigidas a los jurados son una muestra
rriente de todo lo referente al Comité Nacio- excepcional de los mecanismos internos de
nal y a la preparación de esa reunión. [AMA los Premios Formentor y representan una
12/38 a] fuente preciosa de datos e informaciones
a la hora de estudiar la circulación de los
Entre las dos cartas debe haber habido textos en Europa y entre ella y América,
alguna comunicación en la que Aub expo-
en manera particular por lo que se refiere
nía sus dudas acerca de las posibilidades
efectivas de que le concedieran el visado a las novelas que no fueron galardonadas
para viajar a España.11 A pesar de las du- y encontraron igualmente difusión interna-
das (sentadas y realísticas) que podía tener cional. Además, estas cartas ‘técnicas’ in-
el escritor exiliado, destaca la seguridad de cluyen los verbales de las reuniones de los
Carlos Barral en relación con el visado de jurados, los candidatos de los otros países
Aub para acudir a las reuniones mallorqui- y los jurados/comités de lectura de todas
nas. las editoriales implicadas en los premios.
Adjunto a esta carta [AMA 38 b-g], Ba- En la primera de estas cartas conocemos
rral envía a Max Aub un primer listado de a los miembros del jurado de lengua espa-
los miembros de los comités nacionales de ñola. Además de Max Aub, forman parte
Italia, Estados Unidos, Alemania y Holan-
del Comité: José María Castellet, Camilo
da, y los nombres de los candidatos al pre-
mio elegidos por el jurado español, entre José Cela, Emilio Lorenzo Criado, Jaime
los cuales destacan los de lengua castella- Gil de Biedma, Octavio Paz, Juan Petit y
na: Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Miguel Antonio Vilanova. Entre ellos hay poe-
Delibes, es decir un cubano, un mexicano tas (Gil de Biedma, Paz), novelistas (Aub,
y un español. Cela), académicos (Criado, Petit y Vilano-

Tanto en el Archivo Max Aub de Segorbe, como en el Fon Barral de la Biblioteca Nacional de Catalunya en
11

Barcelona, donde se conservan los epistolarios de Carlos Barral, no encontré rastro de esta comunicación que, muy
probablemente, se perdió.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
85

va) y un crítico (Castellet). La gran mayo- más emblemáticas del corpus maxaubiano
ría procede de Barcelona y, además de for- son en realidad las que menos problemas
mar parte del entorno de Seix Barral, serán causarían al escritor en España y no hay
los protagonistas del dinamismo editorial referencia alguna a las obras ya publicadas
que vivió la Ciudad Condal a lo largo de de El laberinto mágico.
los años 60 y 70 del siglo pasado. La carta AMA 12/41a está precedida por
La carta incluye un pequeño resumen una misiva firmada por Montserrat Sabater
de la trayectoria vital y literaria de cada en la que la secretaria pide que Max Aub le
miembro. Para Max Aub se dice que enviara un “currículum vitae”. La respues-
ta del escritor, que me ha proporcionado la
MAX AUB, uno de los más fecundos es- misma Señora Sabater y que resulta hasta
critores de su generación, nació en París en ahora desconocida por la Fundación Max
1903. Su primer libro publicado, LOS POE- Aub de Segorbe, llega directamente desde
MAS COTIDIANOS, apareció en 1925. Des- París, donde el 15 de enero de 1961 el exi-
de entonces ha publicado más de 45 obras, liado dice que:
de las que cabe señalar, entre las últimas,
CUENTOS MEXICANOS, DEL AMOR, […] Por otra parte mi bibliografía va más
ALEMANIA DE JAIME (1959), JUSEP TO- allá de los 45 títulos. Tampoco sirve. (Si la
RRES CAMPALANS, ANTOLOGÍA DE LA quiere se la mando copiar). ¿Qué fui agrega-
POESÍA MEXICANA 1950-1960 (1960) y do cultural aquí? ¿Qué fui secretario general
LA CALLE DE VALVERDE, que aparecerá del Consejo Nacional de Teatro, ahí? Y cual
en el curso del año 1961. Actualmente reside cosas más. ¿A quién le interesara, para ilus-
en México y se le puede considerar una de trar a quiénes? Actualmente, a Dios gracias,
las figuras más influyentes en la joven lite- no hay nada. Fui profesor, cineasta, perio-
ratura hispanoamericana y española de la dista, preso, vendedor de bisutería, director
península y del exilio. Max Aub ha desem- de teatro, […] nada dio buenos resultados,
peñado cargos diplomáticos y universitarios, dejando aparte la cárcel y los campos de con-
pero últimamente se dedica exclusivamente a centración.
la literatura. [AMA 12/41 a]
Tengo mujer, tres hijas, ocho nietos y al-
Como se puede apreciar, en el recuento gunos amigos.
de la trayectoria bio-bibliográfica de Max
Escriba lo que quiera, si lo cree convenien-
Aub no se hace referencia ni a su militan-
te me lo envíe y tal vez entonces se me ocurra
cia republicana, ni a su permanencia en los qué debo decir. No me gusta nada hablar de
campos de concentración franceses y ni si- mí (me encanta que lo hagan los demás).
quiera a sus novelas y relatos que tienen
como argumento la Guerra Civil Española. El escrito de Aub y el contenido de la
Las publicaciones que se aportan como las carta dirigida a todos los miembros del
86

jurado coinciden en algunas cuestiones se lee que una de las obras sugeridas por
fundamentales: ninguno de los dos hace Max Aub era de Elena Garro, ya que Ba-
referencia al Laberinto y ni siquiera a la rral declara esperar con impaciencia su ma-
actividad de Aub en la II República. Las nuscrito. Si analizamos la bibliografía de la
únicas excepciones son la referencia a la primera mujer de Octavio Paz, nos damos
“actividad diplomática” del escritor – fue cuenta de que su primera novela, publica-
agregado cultural en la embajada de París da en 1963 por Joaquín Mortiz, fue Los
en 1937 – y a su detención en los campos, recuerdos del porvenir. Por lo tanto, con
que él mismo considera irónicamente como toda probabilidad, Carlos Barral estaba es-
uno de los hitos de su currículum y como perando precisamente este manuscrito.
algo que “dio resultados”. El 6 de abril de 1961, al acercarse la fe-
La serie de cartas donde se desprenden cha de las reuniones en Mallorca, Jaime Sa-
los detalles de los mecanismos del Premio linas, en nombre de Carlos Barral, escribe
se prolonga hasta la que da cuenta de las a Max Aub [AMA 12/48] para enterarse
de los pormenores de su viaje a España. Se
reuniones que tuvieron lugar en Formen-
da por descontado que el escritor exiliado
tor y decretaron los ganadores. Entre ellas,
pueda viajar a las Islas Baleares entre el 28
merece ser destacada la carta del 21 de fe-
de abril y el 2 de mayo de ese 1961. Sin
brero de 1961 en la que Barral añade a la
embargo, como ya es notorio, el primer
información dirigida a todos los miembros viaje de Max Aub a España se celebró en
una nota personal para Max Aub: 1969, cuando el escritor estaba trabajando
Nuestra información sobre literatura his-
en el libro sobre Luis Buñuel. La ausencia
panoamericana es escasa y poco segura. Me del exiliado no pasó desapercibida en las
gustaría, sin que eso excluya el que me haga reuniones que decretaron los ganadores de
Ud sugerencias de candidaturas para el Prix los Premios y en el informe de clausura se
International de libros en cualquier lengua, puede leer que:
que lo antes posible me hiciera saber su opi-
nión sobre qué libros hispanoamericanos, El Jurado del PRIX INTERNATIONAL
que puedan considerarse dentro de las con- DES EDITEURS, reunido en Formentor
diciones estipuladas en los estatutos del Pre- (Mallorca), del 28 de abril al 1 de mayo de
mio, son a su juicio merecedores este año de 1961 lamenta la ausencia del Miembro de
ser tenidos en cuenta. [AMA 12/42 c] Jurado de lengua española Max Aub, que
no ha podido estar presente en las delibera-
Esta nota confirma el papel, central, que ciones y concesión del Premio y le expresa
su adhesión manifestándole que le ha consi-
Barral otorgó a Max Aub en esta prime- derado como asistente a todos los actos que
ra edición de los Premios y que sienta las han tenido lugar con este motivo en Formen-
bases para las que siguieron. En una carta tor, lo cual se complace este Jurado en hacer
del 25 de febrero de 1961 [AMA 12/43] público. [AMA 12/50 a]
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
87

Esta declaración de solidaridad ha esti- a algunos de los más progresistas y visio-


mulado el agradecimiento personal de Max narios editores europeos de la época. Seix
Aub que, al cabo de unos días, escribe que: Barral logró concentrar en las Islas Balea-
res una fuerza cultural que el Régimen difí-
Al carecer de las direcciones de la mayoría cilmente podía tolerar.12 Además, el apoyo
de los firmantes de la declaración del Jurado público otorgado al exiliado Max Aub, con
del Prix Internacional des Editeurs Max Aub toda probabilidad, no pasó desapercibido
ruega a Carlos Barral, Presidente, el hacer por la policía franquista.
llegar a cada uno de ellos las gracias por su Entre los editores presentes en Mallorca,
adhesión y el haberlo considerado presente y amigo fraterno de Carlos Barral, estaba
en Formentor. el italiano Giulio Einaudi que, justo en
1962, publicó un libro titulado Canti de-
Max Aub reitera a todos el sentimiento lla nuova resistenza spagnola (1939-1961),
de lo sucedido y su amistad, esperando que edición de Sergio Liberovici y Michele L.
el año próximo pueda estrecharles la mano.
Straniero. El texto es una colección de can-
[AMA 12/51 b]
tos populares y antifranquistas que los dos
editores, etnomusicólogo el primero y pe-
Las ediciones de 1962 y 1963
riodista musical el segundo, grabaron a lo
largo de la península.13
En 1962 se repite más o menos el mismo
Al lado de la polémica que los Canti…
guión que 1961. Max Aub sigue forman-
do parte del jurado de lengua española y, despertaron,14 el régimen no podía aceptar
como el año pasado, le viene denegado el que se celebrara en España una manifesta-
visado para viajar a Mallorca. ción como los Premios Formentor, en don-
La edición de 1961 fue un éxito que lle- de Giulio Einaudi estaba implicado junto
vó en una periferia de la España franquista con Carlos Barral. Al mismo tiempo, no

12
La novela que ganó la primera edición del premio, Tormenta de verano por Juan García Hortelano, fue en un
primer momento declarada no publicable por la censura franquista.
13
Sergio Liberovici (1930-1991) fue uno de los primeros en Italia en hacer confluir la formación musical y la
antropológica en sus estudios. Michele L. Straniero (1936-2000), en cambio, se considera el precursor de la canción
de autor italiana.
14
El periodista italiano Antonio Armano resumió en su libro Maledizioni la polémica que despertó la publicación
de los Canti… El periodista afirma que: “Carlos Barral, della Seix Barral, scrive una lettera di protesta contro Giulio
Einaudi all’Unione Internazionale degli Editori” [2014: 268], es decir que según él Barral se pone en contra de Einaudi
en un contexto internacional. El autor no cita las fuentes de sus afirmaciones. No he encontrado rastro de esta carta
en ningún sitio, ni es verosímil que Barral haya podido ir contra a la única persona que, en palabras de Montserrat
Sabater, estimaba enormemente. La misma Sra. Sabater, además, afirma que en caso de haber redactado la carta,
con toda probabilidad Carlos Barral se la habría dictado y ella se recordaría [véase entrevista en apéndice]. Creo
que este pequeño accidente merece una investigación a parte que re-establezca la verdad y que profundice los
proyectos y la amistad de dos grandes editores europeos.
88

podía denegarla porque se habría compro- se hace imposible seguir celebrando en For-
metido la imagen internacional del régi- mentor las reuniones de los jurados de los
Premios Formentor o Internacional de Litté-
men, que en los años 60 estaba poniendo
rature, los editores fundadores han acordado
muchos esfuerzos en un proceso de parcial buscar otro lugar de reunión, al que fuera
abertura para permitir el ingreso de capi- posible acudir sin suscitar conflictos ni herir
tales extranjeros, en particular estadouni- susceptibilidades.
denses.15
La publicación de los Canti… y la pre- Encontrarlo no ha sido cosa fácil ni mu-
chos menos, y no es todavía seguro que el
sencia de Einaudi en Formentor en 1962 problema esté resuelto; pero por ahora lo
le proporciona a Franco la ocasión para más probable es que se elij un casino que hay
obstaculizar las ediciones sucesivas. Se- en la isla de Corfú, a unos veinte kilómetros
gún me relató la Sra Montserrat Sabater,16 de la capital. Para la delegación española,
en 1962 estaba presente en el Hotel For- esta elección implica un gravísimo problema
mentor la policía franquista que interrogó de orden económico. […]
durante unas horas a Giulio Einaudi y a
Ante esta situación –que es de esperar no
Carlos Barral. Desconozco el contenido del se repita en años sucesivos- no vemos más
interrogatorio, pero es significativo que en que un recurso, tristísimo, ya lo sé: que vo-
1963, como se aprende de una carta del 9 sotros mismos designéis, entre los nombres
de febrero de este año [AMA 12/82], la ce- de los jurados del año anterior, a los dos que
lebración de los Premios tiene que moverse en opinión vuestra puedan mejor –juntamen-
a otro sitio, fuera de España, porque el edi- te conmigo- representaros a todos. [AMA
12/82 a-b]
tor italiano se declara persona non grata en
España. La imposibilidad de Giulio Einua-
La desgracia de Seix Barral es la ocasión
di para viajar a España implica enormes
que Max Aub esperaba para, por fin, ser
dificultades para Seix Barral, como resulta
presente en las reuniones de los Premio:
evidente en las mismas palabras de Juan
Petit: Querido Juan Petit:
Como consecuencia de la decisión del Acabo de recibir tus cartas del 9. Creo
gobierno español declarando “persona non que soy la única persona que se alegra del
grata” al editor Giulio Einuadi, con lo cual traslado de la sede del Formentor. Desde

15
Sobre este tema véase Cisquella et. al [2002]. Los autores, aún faltando de rigor académico, logran dar una
muestra puntual de los años entre 1962 y 1976 durante los cuales la apertura del régimen fue sustancialmente
necesaria por razones económicas y para salvar las cuentas del Estado que, en 1959, estaban al borde de la
quiebra después de casi veinte años de autarquía.
16
Véase la entrevista en apéndice.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
89

luego “entre los nombres de los jurados del de que se ha incorporado al jurado de len-
año anterior” entre quienes me pides escoger gua española el escritor peruano Mario
voto en primer lugar por mí, porque es la Vargas Llosa. Este es un aspecto que me-
ocasión pintiparada que esperaba para deci- rece la pena ser evidenciado por subrayar
dirme a ir a Europa este año. [AMA 12/84 a]
el peso que la literatura hispanoamericana
iba asumiendo en los años 60 en el mundo,
En la misma misiva Max Aub proporcio-
no sólo de habla hispana.
na a Juan Petit los nombres de sus candida-
En la carta del 21 de enero de 1964 [AMA
tos para los premios de 1963: un cubano
12/96], José María Castellet da la triste no-
(Alejo Carpentier, El siglo de las luces) y
ticia de la muerte de Juan Petit. Max Aub
dos mexicanos, uno publicado por el Fon-
contesta el 26 del mismo mes [AMA 12/97]
do de Cultura Económica (Carlos Fuentes,
mostrando su sentimiento y pidiendo noti-
La muerte de Artemio Cruz) y el otro por
cias para los candidatos de los Premios de
Joaquín Mortiz (Agustín Yañez, Las tierras
1964 y avanzando como posible candidato
flacas).
a Julio Cortázar, que acababa de publicar
su obra maestra Rayuela.
Las ediciones de 1964 y 1965
El 11 de febrero de 1964 [AMA 12/99],
Contrariamente a las esperanzas del Max Aub comunica a Jaime Salinas sus
equipo de Seix Barral, tampoco en 1964 y candidatos para los Premios Formentor.
1965 las reuniones de los Premios se cele- Entre los de lengua española contamos a
braron en España. Debido al gran éxito de Cortázar, Carpentier, Fuentes y Serrano
la manifestación y al hecho de que creció el Poncela. Por cuarto año seguido Aub pro-
número de los editores y de las obras que pone a Carlos Fuentes y, lo que más salta
competían,17 se optó por un cambio de sede a la vista, por primera vez propone a un
anual, siendo la más natural (Mallorca) escritor del exilio, Segundo Serrano Ponce-
impracticable. En 1964 los Premios se cele- la, que en 1963 había publicado la novela
braron en Salzburg [AMA 12/94 a-b] y en Habitación para hombre solo, novela del
1965 se movieron a Vallescure (Francia). exilio sobre el exilio en la que el narrador
En una carta del 17 de mayo de 1963 toca algunos temas que Max Aub sentía
[AMA 12/88] Juan Petit entera a Max Aub como suyos.18

17
Véase De Glas [2013] y Burkhard [2008]. Además, a confirmación de la dimensión internacional asumida por
los Premios, en la carta AMA 12/95 a-c José María Castellet envía a los jurados de lengua española el listado de
candidatos propuestos por el jurado escandinavo.
18
De hecho, la primera edición española de Habitación para hombre solo es precisamente por Seix Barral en
la colección “Biblioteca Formentor” y demuestra cómo las ventajas de visibilidad de los Premios se extendiesen
también a las obras que al final no resultaban galardonadas.
90

En el otoño de 1964 [AMA 12/109] se El 30 de marzo de 1965, Max Aub se


comunica a Max Aub que las reuniones pone en contacto con Rosa Regás para
del Prix International de Littérature se ten- organizar el viaje de su mujer Perpetua a
drán en el Golf Hotel de Valescure, Costa Valescure. El matrimonio es, en este mo-
Azul, del 28 de abril al 4 de mayo de 1965. mento, separado, ya que la señora Aub no
La carta lleva la firma de Rosa Regás, lo tenía restricciones para ir a España a ver
cual supone una nueva voz en epistolario. a su familia. De hecho, Aub comunica a
En cuanto a los candidatos propuestos por la secretaria de Barral que Peua estará en
Aub este año, el autor se limita a confirmar Valencia y en Barcelona y que, a partir del
los del año anterior [AMA 12/113], propo- día 26 de abril la encontrará en casa de su
niendo por lo tanto por quinto año conse- hermano, el Dr. Ignacio Barjau: “Su nom-
cutivo al mexicano Carlos Fuentes. bre y apellido: Perpetua Barjau (omitimos
El 12 de enero de 1965 [AMA 12/118
el de Aub para mayor facilidad)” [AMA
a-b], Aub se queja con Rosa Regás de que,
12/125]. Detalle, este, curioso y elocuen-
entre los candidatos de lengua castellana,
te tanto de la vida que un exiliado estaba
no haya escritores españoles. Por eso va a
proponer, por segundo año seguido, al exi- obligado a conducir, como del miedo y del
liado Segundo Serrano Poncela. El 21 de temor que sentía para sus familiares que se
enero del mismo año, Rosa Regás informa encontraban en España.
[AMA 12/119], sin dar justificación algu-
Las ediciones que no se celebraron:
na, a Max Aub de que es imposible incluir
1966 y 1967
a Serrano Poncela en la lista. Sin embargo,
precisa que en el momento de establecer la La edición de 1965 de los Premios For-
lista definitiva “quizá tengamos ocasión de mentor fue la última que efectivamente
añadir un nombre español”. se celebró en su entereza. La sucesiva de
En una carta del 5 de febrero de 1965 1966 nunca se celebró, mientras que en
dirigida a todos los miembros del jurado
1967 solo se galardonó la novela gana-
hispano-luso-latinoamericano se informa
dora del Prix International de Littérature
de la lista de candidatos provisional selec-
cionados. Entre ellos, el único español es [Burkhard, 2008: 3]. Sin embargo, el epis-
el catalán Josep Vicens Foix con la novela tolario Aub/Barral referente a los Premios
L’estrella d’en Perris. Aub marca cuáles son Formentor no llega tan lejos. Las últimas
sus preferencias con tics de bolígrafo y las cartas son fechadas entre el final de agosto
comunica a Rosa Regás en una carta del 10 de 1965 y los primeros días de septiembre.
de febrero de 1965 [AMA 12/121]. Entre En ellas Max Aub está trabajando para lle-
los de lengua española escoge a Alejo Car- var las reuniones de los Premios a México:
pentier, Julio Cortázar, Carlos Fuentes “y
el español que resulte elegido”. Cher samis,
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
91

M. Max Aub me fait savoir qu’il a écrit à o Turismo organice las reuniones. [AMA
Barney Rosset lui faisant part d’une proposi- 12/130]
tion du Boureau de Tourisme Mexicain pour
la célébration de nos réunions à Cuernavaca. El Gobierno de México, por lo tanto, es-
taría disponible en financiar las reuniones,
Cette proposition comporterait une im-
no se entiende si en parte o por completo,
portante collaboration à nos dépenses de
séjour et de voyage. Je pensé qu’en tout cas, pero a estas alturas Aub no puede estar en-
il faut tenir compte dans notre propchaine terado del presupuesto que México puede
rencontré à Francfort, de cette suggérence poner a disposición. Lo que sí hace falta
dont les avantagges et les incovénients doi- subrayar es el papel que Aub asume en una
vent être comparé avec ceux du propjet de hipotética organización de los Premios en
célébration de nos réunions à New York.
México, poniéndose en primera línea en las
[AMA 12/129 b]
relaciones culturales entre España (y Euro-
pa en este caso) y su país de acogida.
La carta está firmada por Carlos Barral
Desafortunadamente no sabemos cómo
y es un añadido de otra misiva en la que
y porqué las reuniones de los Premios For-
el editor barcelonés se declara “entusiasta
mentor de 1966 no se celebraron en Méxi-
partidario de la que me veo obligado a lla-
co. La carta AMA 12/131 tiene como fecha
mar proposición mejicana” [AMA 12/129
el 27 de diciembre de 1966 y en ella Barral
b]. Asimismo, prevé que podrían ser de la
bromea a Max Aub que por aquel enton-
misma idea también Claude Gallimard y
ces se encontraba en Israel. En esta carta,
Giulio Einaudi si “la formulación definiti-
sin embargo, hay una mención del editor
va de la proposición se hiciera a nombre
barcelonés a los Premios de 1967: “Lo de
de una entidad más académica que estatal,
Túnez es casi seguro; ya te avisaré”. De
o de algún modo desligada de Poder Pú- hecho, para 1967 los editores decidieron
blico” (ibid.). En este caso, escribe Barral, efectivamente celebrar las reuniones en el
“sería partida ganada”. país norteafricano.
El 7 de septiembre de 1965, Max Aub
escribe a Barral que: Conclusiones
[…] la invitación no tiene ningún carácter Con la excusa de los Premios Formen-
oficial ni gubernamental. Sencillamente los tor, Max Aub y Carlos Barral establecen un
mexicanos tienen ganas de veros por aquí puente entre México y Europa que llevará
–y con cuantos más periodistas importantes
mejor- y se limitarán a pagar lo que haga fal- en el viejo continente una parte de la mejor
ta, sin que aparezca, en ningún momento, el literatura mexicana e hispanoamericana de
que la Secretaría de Educación o Relaciones, la época.
92

Escritores como Carlos Fuentes entrarán 60. Son evidentes, de hecho, las dificulta-
en las casas de los españoles precisamen- des que el régimen ponía para el desarrollo
te gracias a la labor subterránea de Aub y de actividades culturales que pretendían
Barral, abriendo una brecha en el cerrado ser libres de cualquier jaula política e ideo-
universo cultural de la España franquista. lógica. De hecho, la intervención de Carlos
Y tampoco tenemos que subestimar el pa- Barral en el Congreso Internacional de Edi-
pel que tuvo Octavio Paz en los Premios tores de 1962, a la vuelta de la desgraciada
y cuya presencia se debe precisamente a la reunión de Formentor en la que la policía
mediación que hizo Max Aub. Burkhard secreta de Franco interrogó a Giulio Einua-
[2008] subraya que: di, es muy clara:
Como autoridad mediadora [en Formen-
tor] figura también Octavio Paz, miembro C’est pour moi un grand honneur de
pouvoir soumettre à votre approbation
de la delegación española, quien se hace
une résolution qui réaffirme que pour
con la presentación de los escritores lati- exercer d’une façon correcte et complète
noamericanos, pronunciándose, infructuo- notre profession, il nous faut refuser:
samente, a favor de Carpentier.
a. Tout régime d’atuorisation préalable à la
A pesar de haber sido infructuoso el apo- publication des livres.
yo público de Paz a favor de Carpentier,
b. Tout régime de saisie administrative.
hay que subrayar que en 1961 se galardo-
c. Tout régime qui interdise ou entrave la
naron dos autores de lengua castellana, que distribution et la circulation des livres.
fueron Jorge Luis Borges para el Prix Inter-
d. Toute limitation d’inspiration politiqueo
national y Juan García Hortelano para el u confessionnelle à exercer librement la
Prix Formentor, y que un escritor del exi- profession d’Editeur.19
lio, Jorge Semprún, ganó el Formentor en La comunicación de Barral se perfila
1963, o sea en la primera edición que se como un manifiesto y una toma de posición
celebró fuera de España. consiguiente a lo que pasó en Mallorca. Al
El corpus de cartas analizadas en este mismo tiempo, el punto d) evidencia el des-
artículo se revela también un prisma pre- tinatario del editor barcelonés. Al subrayar
cioso a través del cual mirar a la España que se refuta cualquiera limitación confe-
franquista de la primera mitad de los años sional, Barral hace clara referencia a la cen-

19
Este documento me lo proporcionó, en copia escaneada, la señora Montserrat Sabater el día en que nos
entrevistamos.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
93

sura franquista y a las preguntas a las que muestra de los contactos entre la España
tenían que contestar los censores a la hora exiliada y la España del interior, que todo
de rellenar sus informes de lectura.20 eran menos que dos mundos distintos e in-
Otra cuestión que el epistolario permite comunicados.22 Por otra parte, estos con-
enfrentar de cara es la influencia que tenía tactos permiten a los estudiosos de entrar
la España exiliada en la vida cultural del en los mecanismos del régimen desde una
interior. A pesar del ostracismo y de la ex- perspectiva viva y directa, entender las
clusión a la que estaban sometidos, la voz consecuencias de su clausura y su autorita-
de los exiliados llegaba a España a un re- rismo, y contribuir en la reconstrucción de
ducido número de hombres y mujeres. Al una memoria histórica colectiva constante-
mismo tiempo el medio epistolar permitía mente amenazada por una peligrosa capa
a los desterrados de mantener un contacto, de olvido.
aunque precario y de papel, con su patria
querida y estar al tanto de las últimas no-
vedades. Max Aub, con el trámite de Car-
los Barral, se entera de lo que está pasando
en España y participa activamente en el
acontecimiento cultural más importante de
la época.21 Es más, aconseja a Carlos Ba-
rral, le pone en contacto con Octavio Paz,
el Fondo de Cultura Económica y Joaquín
Díez Canedo.
Finalmente, el corpus analizado de-
muestra de una vez la importancia de los
epistolarios y de las escrituras privadas a
la hora de estudiar la dictadura franquis-
ta. Esta importancia se puede apreciar en
una doble vertiente que deriva de la con-
frontación entre los dos interlocutores de
la correspondencia. Por una parte, son una

20
Sobre la censura y las preguntas a las que los censores tenían que contestar la bibliografía es extensa. Véase
por brevedad y puntaulidad Larraz [2009].
21
Burkhard [2008] subraya que en la edición de Formentor de 1961 estaba presente en Mallorca la televisión
pública italiana, RAI, y cubrían el evento 14 diarios internacionales.
22
Este mismo aspecto lo releva con gran lucidez Javier Sánchez Zapatero [2014] en un artículo sobre el epistolario
Dámaso Alonso/Max Aub publicado en el número 9 de El Correo de Euclides.
94

BIBLIOGRAFÍA Fernando Larraz Eloriaga, El monopolio de la pala-


bra, Madrid, Biblioteca Nueva, 2009.
Antonio Armano, Maledizioni. Processi, sequestri
Fernando Larraz Eloriaga, “La calle de Valverde,
e censura a scrittori de editori in Italia dal do-
poguerra a oggi, anzi a domani, Milano, Rizzoli, de vuelta a España”, El Correo de Euclides 8
2014. (2013), 179-189.

Xavi Ayén, Aquellos años del boom. García Már- Sergio Liberovici y Michele L. Straniero, Canti della
quez, Vargas Llosa y el grupo de amigos que lo nuova resistenza spagnola. 1939-1961, Torino,
cambiaron todo, Barcelona, RBA, 2014. Einaudi, 1962.
Pohl Burkhard, “Las letras y el oro: Los encuen- Nuria Prats Fons, “La censura ante la novela hispa-
tros de editores de Formentor como network
noamericana”, en J. Marco, y J. Gracia (eds.),
transnacional”, en Fernando Moreno, Sylvie
Josserand, Fernando Colla (eds.): Fronteras de La llegada de los bárbaros. La recepción de la
la literatura y de la crítica, Poitiers, CRLA Archi- literatura hispanoamericana en España, 1960-
vos, 2008. http://burkhard-pohl.de/PohlSeix- 1981, Barcelona, Edhasa, 2004, pp. 189-218.
BarralFormentor.html.
Francisco Ribes, “Literatura, historia y paisaje”, en
Georgina Cisquella, La represión cultural en el J. Marco, y J. Gracia (eds.), La llegada de los
franquismo: diez años de censura de libros du- bárbaros. La recepción de la literatura hispano-
rante la Ley de Prensa, 1966-1976, Barcelona,
americana en España, 1960-1981, Barcelona,
Anagrama, 2002.
Edhasa, 2004, pp. 229-233 [originalmente pu-
Federico Gerhardt, “Editores y «lectores» en torno blicado en Índice 143 (nov. 1960), p. 28].
al proceso de edición de Antología Traducida”,
El Correo de Euclides 8 (2013), pp. 152-166. Javier Sánchez Zapatero, “Max Aub y Dámaso
Frank de Glas, “The Literary Prize as an Instrument Alonso, diálogo y amistad desde la otra orilla”,
in the Material and Symbolic Production of Lite- El correo de Euclides 9 (2014), pp. 171-177.
rature: The Case of the ‘Prix Formentor’, 1961- Segundo Serrano Poncela, Habitación para hom-
1965”, Quaerendo 43 (2013), pp. 147-177.
bre solo, Barcelona, Seix Barral, 1963.
José Carlos González Boixo, “El gallo de oro y
otros textos marginados de Juan Rulfo”, Revis- FMA-AMA. Epistolario Max Aub/Carlos Barral,
ta Iberoamericana 52.135 (1986), pp. 489-505. Caja 12 cartas n° 30-131.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
95

APÉNDICE PREGUNTA: La primera carta que se


intercambiaron Carlos Barral y Max Aub
es de 1957 y tiene como objeto el libro
Entrevista a la Señora Montserrat Metropolitano de Barral. ¿Por qué Max
Sabater del 26 de febrero de 201523 Aub y porqué la relación sigue en los años?
Montserrat Sabater, secretaria durante RESPUESTA: Yo en 1957 todavía no
años de Carlos Barral en Seix Barral y Ba- estaba en Seix Barral. Me imagino que
rral Editores, me cita en un bar del barrio
alguien le aconsejó a Carlos que se
de Sant Gervasi, Barcelona. Es febrero y el
dirigiera a él. Lo que puedo decir, porque
invierno barcelonés da sus últimos golpes:
ya estaba trabajando con él, es que en su
el cielo gris no deja que el sol penetre el
espeso estrato de nubes y el aire se carga amistad fueron fundamentales los Premios
de humedad. Más abajo, en la Plaça Uni- Formentor, que fueron una idea de Jaime
versitat, los estudiantes se juntan para ma- Salinas, que era un gran organizador. Tenía
nifestarse en contra del Plan Bolonia y un la capacidad de organizar cosas con éxito.
futuro que está cada vez más incierto. Pero Y los Premios Formentor fueron todo un
aquí, en los barrios altos de la Ciudad Con- éxito.
dal, los cantos de la protesta no llegan y la
vida hace su curso sin imprevistos. P: Los Premios se celebraron dos veces
La señora Sabater me acoge en el bar en España (1961 y 1962) y después se
con una amplia sonrisa, feliz a su decir de movieron por los problemas que tuvo
hablar de estos años maravillosos e impre- Giulio Einaudi con el régimen. ¿Pasó algo
sionantes que vieron Barcelona volverse en en la edición de 1962?
la capital editorial de lengua castellana. La
impresión, por mi parte, es la de encontrar- R: Al régimen un acontecimiento como
me con una mujer que ha vivido la historia el Premio Formentor no le gustaba. Pero,
cultural española en directo, interviniendo al mismo tiempo, no podía prohibir su
en ella: algo más que un testigo, yo diría celebración por una cuestión de imagen
una actriz con un papel menor, pero fun- internacional. En 1962, sin embargo, hubo
damental. la ocasión que le permitió obstaculizar
Ordenamos un café y un café con las ediciones sucesivas, si se hubiesen
leche. Saco mi cuaderno de la mochila, un celebrado en España. Este año Giulio
bolígrafo y empezamos nuestra charla. Einaudi, que Carlos estimaba de manera

23
Este es un extracto de la entrevista que tuve con la Sra. Montserrat Sabater en el bar Robles de Barcelona el día
26 de febrero de 2015. Incluyo en este texto algunos matices que la Sra. Sabater me ha aclarado en una segunda
entrevista que tuvo lugar el 16 de septiembre de 2015 en el mismo lugar.
96

increíble, publicó en Italia I canti della formas, me imagino que hablaron de los
nuova resistenza spagnola, que es una Canti… y de las relaciones que había entre
colección de cantos antifranquistas que ellos. Para responder a la otra pregunta,
dos periodistas habían ido grabando por la un poco de presión se percibió, pero, en
península. Este libro fue toda una polémica general, la gente estaba normal.
y yo me acuerdo que en 1962 había en
el Hotel Formentor agentes de la policía P: El resultado fue que a Giulio Einaudi le
secreta de Franco. Interrogaron durante denegaron el visado para el Formentor de
una noche a Giulio y a Carlos… 1963.

P: ¿Cómo puede estar segura de que eran R: Exacto. Einaudi fue declarado persona
dos agentes de la policía secreta de Franco? non grata por el régimen y los Premios se
movieron. Se decidió entonces hacerlos
R: Nos lo dijo Tomeu Boadas, el dueño itinerantes, ya que la participación de
del Hotel Formentor, que era muy amigo editores europeos e internacionales iba
de Carlos y que nos brindó hospitalidad creciendo. Quiero añadir una cosa.
en las dos ediciones de los Premios que Este mismo año de 1962, a la vuelta
se celebraron en Mallorca. Eran dos de Formentor, se celebró en Montjuic
agentes en burgués, vestidos de paisanos. el Congreso Internacional de Editores.
Hay también una anécdota divertida: una Había editores de todo el mundo y
noche estaban charlando entre ellos en el estaban divididos entre los de derechas
vestíbulo del Hotel y le pasé al lado. Oí y los de izquierdas, los pro-Franco y los
que uno de los dos decía al otro: “Prefiero antifranquistas. Los que pertenecían a
estos comunistas de lujo que…”. Lástima este último bando, entre los cuales Barral,
que no escuché el final de la frase, pero Einaudi y Feltrinelli, escribieron un
me imagino que lo prefería a lo que Manifiesto en contra de la censura y en
estaba acostumbrado normalmente por el favor de la libertad de expresión.
Régimen.
P: ¿Para usted este Manifiesto está
P: ¿Sabe qué le preguntaron? ¿Se percibió relacionado con lo que acababa de pasar
la presión? en Formentor?
R: No sé lo que se dijeron pero Carlos R: Por supuesto, fue una consecuencia de
estaba angustiado, sabes, con este tono la noche de los interrogatorios.
melodramático muy suyo [se ríe al
recordar]. Einaudi, por su parte, ni se P: ¿El hecho de que tuvisteis que mover el
descompuso: era un gran señor. De todas Premio os causó problemas?
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
97

R: Muchísimos, de orden económico antes DATOS DEL AUTOR


que todo. Tuvimos que reducir la delegación Dirección:
española porque ya no podíamos pagar Carrer Melcior de Palau 141, 4° 1°
el hotel para todos y los pasajes tenían 08014 Barcelona
Teléfono: 663560740
que pagárselos los mismos delegados. Sin Correo electrónico: alessiopiras.83@gmail.com
embargo, creo que Aub se alegró de este
problema [me dice riendo] porque por Datos profesionales:
fin pudo asistir a las reuniones. De todas Alessio Piras (Génova, 1983) es Doctor en Hu-
manidades por la Universidad de Pisa (Italia) con
formas, tienes que entender que en aquella una tesis sobre El laberinto mágico de Max Aub
época todo era un problema para quien en comparación con las obras de la Guerra Civil
Española de Ernest Hemingway y André Mal-
intentaba hacer lo que hicieron Carlos y,
raux. Actualmente es investigador del GEXEL en
hasta que vivió, Víctor. La censura era muy la UAB y coordinador de Forma. Revista d’Estu-
fuerte y Carlos también escribió a Fraga dis Comparatius en la UPF. Sus investigaciones
se centran la obra de Max Aub, la Guerra Civil
cuando empezó a ser Ministro, en 1962, Española, el Franquismo, la novela negra y las
porque no lograba publicar. literaturas comparadas. Es autor de la novela
Omicidio in Piazza Sant'Elena. Genova, Pagani e
Marino indagano (F.lli Frilli Ed., 2016).
P: ¿Y obtuvo algo?

R: No.

P: Una última pregunta, he encontrado


referencia en un libro italiano sobre una
carta que Carlos Barral habría escrito
en contra de Giulio Einaudi y dirigida a
la Unión Internacional de Editores. ¿Le
parece verosímil?

R: Me parece imposible. Esta carta no


existe, no solo por la admiración y la
amistad que unía Carlos y Einaudi, sino
también porque Carlos me la habría
dictado y yo me acordaría muy bien de ella.
98
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
99

Dominar el laberinto, salir


de él: Crónica del alba, de
Ramón J. Sender1 much more about adult Sender, in the years 1939-
42, when he writes and publishes the novel which
begins of the homonymous series, and not child
jean-pierre ressot and adolescent Sender, which is narrated there.
This is, therefore, an exemplary methodological
Université de Paris IV and theoretical contribution, valid for all
autobiography, as it invites the reader to avoid
exclusive focus on what is merely anecdotal and
Resumen: El ensayo se centra en el tema de cómo privilege instead the instances that animate the
hay que enfocar lo autobiográfico en el texto de text at a deep level.
Crónica del alba, de Ramón J. Sender, y muestra
cómo lo esencial, en él, no es la referencialidad, o
sea la correspondencia a acaecimientos realmente ¿Novela de la infancia o novela
ocurridos al autor durante los años evocados por del exilio? Éste es el doble aspecto de
la novela, sino todo lo contrario: Crónica del alba Crónica del alba si intentamos darle un
habla mucho más del Sender adulto, de los años
1939-42, cuando escribe y publica la novela ini-
sentido más allá del contenido escueta-
ciadora de la serie homónima, que del Sender niño mente anecdótico. No se sabe con exacti-
y adolescente, que allí se narra. Es, por lo tanto, tud cuándo escribió Ramón J. Sender esta
Keywords: Sender, Crónica del

una aportación metodológica y teórica ejemplar, novela. Pero imaginamos que debió empe-
valedera para toda autobiografía, que invita a zarla como muy pronto al comienzo de su
prescindir de lo escuetamente anecdótico y a pri-
exilio, a finales de 1938, en París, o, más
vilegiar en cambio las instancias que animan el
alba, autobiography

texto a nivel profundo. probablemente, cuando se instaló en Mé-


xico, en 1939. El caso es que el libro sale
Abstract: The essay focuses on the issue of how to a la prensa en 1942. Durante los tres años
tackle Ramón J. Sender’s autobiographical work anteriores, la actividad creadora de Sender
Crónica del alba, showing how its essential feature
había sido sin duda intensa2, pero en ese
is not referentiality, that is, the correspondence
to events which actually took place in the life of momento de su vida en que el escritor ex-
the author during the years evoked in the novel, perimenta conmociones profundas, Cróni-
Palabras clave: Sender, Crónica del

but quite the opposite. Crónica del alba is indeed ca del alba cobra una significación especial.

1
Pensado como una introducción a una versión francesa de Crónica del alba, este ensayo había quedado
inédito. Lo publicamos ahora en traducción española como un homenaje a su autor, profesor en La Sorbona, fallecido
alba, autobiografía

hace dos años. Dentro de sus numerosas aportaciones al estudio de la obra senderiana, señalamos la traducción
francesa de Imán (L’aimant, París, Imprimerie Nationale, 1994), la edición crítica de Monte Odina. El pequeño teatro
del mundo (Ediciós do Castro, Biblioteca del Exilio, 2003) y la monografía Apología de lo monstruoso. Una lectura
de la obra de Ramón J. Sender (Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2003).
2
Acababa de escribir, entre otras, tres novelas importantes: El lugar del hombre (posteriormente corregida
y titulada El lugar de un hombre), Proverbio de la muerte (que pasaría a ser La esfera) y Epitalamio del prieto
Trinidad. En esa época Sender había fundado su propia editorial.
100

Para comprender el alcance de esta na- una intensa colaboración, en París, con el
rración hay que saber que en su momento y semanario pro-republicano Voz de Madrid,
desde hace ya una quincena de años, Sender deja Europa definitivamente en marzo de
es un personaje de primera línea en la vida 1939. Llega a Nueva York, donde tiene que
cultural española. Periodista de talento, re- dejar a una amiga americana sus dos hijos
nombrado por sus reportajes sin concesio- muy pequeños, para probar suerte en Mé-
nes, se ha afirmado también como uno de xico. En 1942 se instala en Estados Unidos,
los raros novelistas de una época más bien donde trabajará como profesor de literatu-
pródiga en poetas y dramaturgos. Acaba ra española en diversas universidades, has-
de alcanzar la consagración literaria al re- ta su muerte en 1982.
cibir en 1935 el Premio Nacional de Litera- El exilio, por tanto, es para él, al igual
tura3, recién creado por una República es- que para muchos intelectuales españo-
pañola también reciente. Cuando la guerra les comprometidos con la República, una
civil estalla, Sender representa la figura del ruptura brutal con un pasado prometedor
escritor comprometido que esos tiempos de todavía muy cercano. Entonces emprende
luchas sociales y políticas tienden a mitifi- lo que es probablemente el primer acto de
car. Compararle con André Malraux no es cualquier exiliado, el primer reflejo para
un acercamiento fortuito porque Malraux, superar la prueba: el ejercicio de la memo-
al escribir L’espoir, se acordará de Sender4. ria, la operación de anamnesis indispensa-
Ahora bien, nada más empezar la guerra ble para la supervivencia y recuperación de
civil, todo vira de manera desastrosa para las raíces. Ésta es la necesidad profunda a
él. Su mujer, de la cual ha tenido que se- la que obedece la novela, que será la prime-
pararse para alcanzar el frente, acaba fusi- ra de una serie de nueve narraciones desti-
lada por los franquistas. Él mismo, dentro nadas a recomponer de alguna manera los
del campo republicano, se siente amena- añicos de una personalidad, la de un hom-
zado de muerte por los comunistas, de los bre de treinta y ocho años que la Historia
que es compañero de viaje desde hace dos acaba de hacer estallar. Crónica del alba
años. Así, abandona el campo de operacio- pasa a ser también el título de una serie que
nes camino de un semi-exilio que algunos integra en su versión definitiva, terminada
equiparan, no sin mala fe, con una huida y en 1965, además de esta novela: Hipogrifo
hasta con una deserción. Después de una violento, La Quinta Julieta, El mancebo y
gira como portavoz oficial de la causa re- los héroes, La onza de oro, Los niveles del
publicana por Estados Unidos y Francia, y existir, Los términos del presagio, La orilla

3
Por la novela histórica Mr. Witt en el Cantón.
4
Por ejemplo, en L’espoir se encuentran algunas huellas de un libro-reportaje de Sender, Contraataque.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
101

donde los locos sonríen y La vida comienza extra-literario, sino de correspondencias


ahora. entre las ficciones, es decir de fenómenos
Se trata de una ficción de inspiración au- de intertextualidad. Dicho de otra forma,
tobiográfica, evocadora de un periodo de cuando creemos poder contar con un refe-
la vida del autor, que se puede situar, pese rente exterior que asegure el valor realista
a la ausencia de datos precisos, en 1912, de tal o cual elemento del relato, justo en
es decir cuando tenía once años. Pero hay ese momento es cuando no disponemos de
que despejar el campo de una lectura au- otra cosa que no sean repeticiones de infor-
tobiográfica, por decirlo así, en primer maciones procedentes de una sola fuente: el
grado, porque estamos lejos de un relato mismo Sender. En suma, por más legítimo
más o menos novelado de un fragmento de que sea nuestro proceder cuando intenta-
vida, y lejos de lo que podríamos llamar mos perfilar la personalidad de un escritor
una “autobiografía superficial” o “aparen- a partir de episodios “veraces” de su infan-
te”. Claro que las conexiones concretas en- cia o adolescencia, no podemos ni mucho
tre autor y personaje existen. Por ejemplo, menos ilusionarnos respecto a nuestras po-
en Crónica del alba, ese nombre en forma sibilidades de saber lo que él fue realmente
de diminutivo (“Pepe”) que le es asignado en su vida o, sencillamente, qué fue su vida.
al héroe, no emana de la imaginación: es A este respecto, hay que decir que Sen-
justamente así (y no “Ramón”) como se der adoptó en el curso de su existencia
le llamaba a Sender dentro de la familia. una actitud que dificulta, por no decir im-
Sin embargo esto no autoriza a afirmar que posibilita, una lectura de sus obras como
“la mayor parte de los episodios significa- una autobiografía en primer grado: por un
tivos son recuerdos veraces de hechos con- lado, Sender fue siempre avaro de infor-
cretos”5. Una visión tan somera de las co- maciones6; por otro, pertenece a ese tipo
sas amenaza con camuflar la significación de escritores que cuidan su imagen pública
profunda de la obra. No nos acabamos de hasta el punto de construirse un personaje;
dar cuenta lo suficiente de que esta mate- y no por el gusto de la mentira, sino por la
ria referencial que creemos encontrar en preocupación del todo legítima de salir al
las novelas nos la proveen, en la mayoría público no parvo de sentido, sino al con-
de los casos, las novelas mismas. El efecto trario, con la explicación (a menudo justifi-
de referencialidad no procede siempre de cación) que acompaña la imagen.
una relación entre la ficción y el mundo En todo caso, ¿hace falta precisar que

5
Vid. Marcelino Peñuelas, La obra narrativa de Ramón J. Sender, Madrid, Gredos, 1971, p. 76.
6
Su mismo hijo, Ramón J. Sender Barayón, se quejó de esto en un libro (Muerte en Zamora, 1989) donde
intentaba reconstruir la circunstancia de la muerte de su madre, la primera esposa de Sender.
102

esta búsqueda del tiempo perdido que Sen- efecto al apellido de su madre). Y a este
der emprende en 1939 es al mismo tiempo doble le hace morir en noviembre de 1939,
una búsqueda de sí mismo, con todo lo que acabando de este modo la evocación por
esto supone de reelaboraciones y dudas? medio de un acontecimiento totalmente
Entre la persona de Ramón J. Sender y el simbólico. A causa de este procedimiento
personaje de “Pepe” escenificado en Cróni- básicamente novelesco no será posible en-
ca del alba media todo un trabajo de tras- contrar en Crónica del alba la minuciosa
relación de lo que fuera la vida de Sender
posición literaria del que se proporciona-
en 1912, sino al contrario una reinvención
rán aquí los elementos principales.
literaria a partir de algunos datos biográfi-
En primer lugar están esos desdobla-
cos bastante generales. “He puesto allí un
mientos del escritor (héroe potencial del poco de autobiografía y un poco de imagi-
relato) en varios personajes intermediarios, nación”, dirá maliciosamente Sender, pre-
que dan la medida de esta distancia entre cisando: “La imaginación no es necesaria
lo real y la ficción: un personaje narrador, para inventar sino para hacer verosímil la
primera proyección del autor, pretende, en realidad.” De esta manipulación fecunda
un prólogo, haber conocido al héroe de la de lo real, voy a mostrar, entre los ejemplos
novela en el campo de refugiados de Ar- más contundentes, el hecho de que el lugar
gelès, en 1939, y heredado unos manuscri- de los acontecimientos referidos en Cróni-
tos donde éste cuenta su vida. Ahora bien, ca del alba no es claramente identificable.
ni este narrador ni el protagonista pueden La “aldea” evocada en la novela no tiene
identificarse inmediatamente con Sender, nombre porque tiene dos referentes posi-
porque él nunca estuvo en ninguno de los bles en la realidad. El autor superpone, en
campos y, en 1939, se encontraba prime- efecto, dos lugares de su infancia: la aldea
ro en Francia, luego en Estados Unidos y de Alcolea de Cinca, donde la familia vivió
finalmente en México. Por otro lado, si es de 1903 hasta el otoño de 19117, y la villa
seguramente él mismo a quien Sender, a de Tauste8, donde los Sender se instalaron
pesar de todo, pone en escena en la narra- a continuación. Como se parece a Alcolea,
ción, es bajo la apariencia de un doble, ya el pueblo es entonces, por un lado, muy ru-
que le ha dado al héroe su segundo nom- ral; pero al mismo tiempo presenta algún
bre, José (nombre de su padre), y su segun- que otro rasgo más urbano probablemente
do apellido, Garcés (que corresponde en referido a Tauste, con su convento, su cír-

7
Muchas de nuestras indicaciones biográficas sobre Sender las debemos a las investigaciones de Jesús Vived
Mairal, autor de una notable biografía del escritor: Ramón J. Sender. Biografía, Madrid, Páginas de Espuma, 2002,
709 pp.
8
Alcolea de Cinca era entonces una pequeña aldea de 2.300 vecinos, entre Huesca y Lérida. En cambio, Tauste
era una villa más importante, 5000 vecinos, no lejos de Zaragoza.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
103

culo de notables (el “casino”) y su notario. duda fue el caso de Sender) si por otro lado
Ahora bien, al mezclar los lugares, Sender no perdiera esos rasgos de adolescente en
mezcla a la vez las épocas y reinventa las re- su relación con Valentina, al recuperar en-
laciones entre los personajes. Así que, si to- tonces la inocencia y la ingenuidad de un
mamos dos hechos que marcan de manera niño normalmente inmaduro. En este caso
significativa la vida de Pepe Garcés -por un también, la ficción introduce unos desajus-
lado el enfrentamiento con los muchachos tes, legítimos sin duda, pero que no pueden
de la aldea cercana de Albalate (‘la infancia entrar en el cuadro de una lógica biográfica
de un jefe’) y, por otro, su relación senti- estricta.
mental con Valentina (‘la educación senti- Del mismo modo, no nos hemos interro-
mental’)- se nota que no pueden coincidir gado nunca bastante a propósito de algu-
biográficamente porque el primero pasó en nos silencios de la narración que impiden
Alcolea y el segundo en Tauste; asimismo, atribuirle sin reservas esta calidad de auto-
en el pueblo de Alcolea no hay ningún con- biografía anecdótica. Así, sabemos que el
vento franciscano y, por consiguiente, nin- joven Sender formaba parte, en esa época,
gún mosén Joaquín. de una familia con siete hijos9. Pepe Garcés,
Además, se percibirán en la concepción al parecer, también tuvo a su alrededor nu-
misma del joven protagonista unas ambi- merosos hermanos y hermanas. Y, en efec-
güedades que relativizan el valor autobio- to, vemos aparecer a Concha, la hermana
gráfico del relato al mezclar, una vez más, mayor, así como a Maruja y a Luisa. Pero ni
momentos distintos de su vida. Según los una palabra sobre los otros tres (salvo una
personajes que se relacionan con él, Pepe mención global: los “pequeños”), en parti-
está dotado de una psicología considera- cular sobre los demás chicos, cuyo nombre
blemente desigual. En particular, está claro ni siquiera aparece mencionado. Podremos
que, con su padre, Pepe manifiesta una ma- notar sobre todo la ausencia de Manuel10,
durez que no encaja con lo que imagina- el hermano fusilado por los franquistas al
mos en un niño que apenas tiene diez años. principio de la guerra, y cuya muerte es to-
En el fondo, los problemas de Pepe con su davía reciente en 1939. Lo mismo pasa con
padre, esa relación de fuerzas tan violenta su abuelo materno, del que no hay huella
en la que insiste de forma tan redundan- en la primera versión de Crónica del alba,
te, es la típica de un adolescente. Se podría mientras que se percibe claramente que el
imaginar que el personaje estuviera dotado autor quiso privilegiar el papel de la tía Ig-
de una precocidad excepcional (lo que sin nacia. El abuelo no aparecerá sino en las

9
Los padres de Sender acabarán teniendo diez hijos.
10
A Manuel, en cambio, le dedica El rey y la reina, en 1949.
104

ediciones ulteriores, donde será el motivo rra prometida, para Ramón J. Sender no
y el sujeto de las únicas modificaciones un hubo tierra prometida ni siquiera en los Es-
poco importantes (no rebasan las dos pági- tados Unidos. Esta tierra de América don-
nas). Pero hay que evitar deducir de estos de moriría unos cuarenta años más tarde,
silencios conclusiones arriesgadas, pues es y donde viviría más tiempo que en la mis-
evidente en ellos un carácter muy relativo ma España, no logró hacerla suya nunca.
de autobiografía aparente. Si por razones prácticas adoptó en 1946 la
En las novelas que siguen a la primera nacionalidad americana, en 1980, cuando
entrega de Crónica del alba, la distancia la situación política de España lo permitió,
entre el protagonista novelesco y la quiso recuperar su ciudadanía española.
autobiografía aparente del autor se hace Y de hecho, la obsesión que lo habita en
aún mayor. Se constata una descomposición 1939, y que él mantendrá firme gracias a
de la imagen de Pepe Garcés a causa de un ejercicio constante de rememoración
su multiplicación en distintos personajes, del pasado, es justamente la búsqueda obs-
como si su identidad se hiciera cada vez más tinada del Paraíso perdido. Que este cami-
dudosa; con lo cual su identificación con no haya empezado con una transposición
Sender acaba difuminándose. Por tanto, idílica del tiempo de la infancia mediante
compartimos la conclusión de Donatella una reconstrucción del verde paraíso de los
Pini a este respecto: “Tenemos la impresión amores infantiles, es una evidencia que nos
de una insatisfacción de fondo causada por exime de cualquier explicación. Pero hacía
la constatación del carácter insuficiente e falta también recordar que la idealización
ilusorio de cualquier imagen de sí mismo es incompatible con una autobiografía de
que uno intente reproducir. Al final de la tipo documental, si es que este género de
larga fila de espejos, la representación autobiografía puede existir.
fiable del autor acabará revelándose un En cambio, en el plano de lo que llama-
límite inalcanzable”11. remos ahora “autobiografía profunda”, la
De hecho, para tomar la medida del au- visión del pasado que nos ofrece Crónica
tobiografismo de Crónica del alba, hay que del alba es rica en enseñanzas. Seguro que
tratar de situarse en el espíritu del autor hay vivencia en el origen de las creaciones
en la época en que redactó la novela. Ante ficticias; y hasta cierto punto podemos afir-
todo, si los exiliados se encuentran a menu- mar que no hay nada más que esto. ¿Cómo
do desgarrados entre dos mitos contradic- podría ser de otra manera? Menudas ra-
torios, el del Paraíso perdido y el da la Tie- zones puede aducir yo para afirmar que es

11
Cfr. Donatella Pini Moro, «Esilio e istanza autobiografica», en Ramón José Sender tra la guerra e
l’esilio, Alessandria, Edizioni dell’Orso, 1994, p. 120. La traducción es de la autora.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
105

otro; yo será de todos modos, y pese a que biografía no puede ser realista strictu sen-
el autor pretenda otra cosa, una expresión so, pero en cambio puede ser “verdadera”;
de mí. Pero esta vivencia no es la que se porque las deformaciones impuestas a lo
encuentra expresada de manera explícita real son justamente lo que permite darle un
en la ficción, la cual entonces no será sino sentido, y este sentido que le asignamos a
una autobiografía superficial. Yo es la rela- lo real es lo que nuestras sociedades llaman
ción que el sujeto mantiene con el mundo “verdad”. Ramón Sender no hace sino lo
que le rodea en el momento de la creación que llevan a cabo todos los escritores: re-
novelesca. De modo que Crónica del alba crea la realidad para tamizar mejor una
nos enseña muchas más cosas sobre el Sen- verdad; es decir, el sentido que él trata de
der de 1939-1942 que sobre el de 1912. La darle a esta realidad y que corresponde a
parte de realidad que esta novela nos ofre- sus necesidades de hombre maduro y lasti-
ce sobre el autor es su visión del pasado tal mado. De esta deformación, la ficción saca
y como él lo percibe a partir de su situa- un interés mucho mayor que el que po-
ción de hombre maduro: son sus fantasmas dría conferirle un simple valor documental
y obsesiones de exiliado, son sus tentativas sobre la vida del autor: cobra un sentido
para ver más claro en un sistema de valores simbólico, mucho más enriquecedor que el
que acaba de ser seriamente cuestionado que habría podido cobrar el empalagoso
por los remolinos de la historia. Dicho de recuento de los “hechos escuetos” de las
otro modo, esta imagen idealizada de la in- autobiografías basadas en la pura seriación
fancia que propone Crónica del alba no es de los acontecimientos. Si Pepe Garcés es
indudablemente autobiográfica sino en la una imagen de Ramón Sender, no es una
medida en que expresa las necesidades del imagen calcada sobre algo real, sino una
escritor en 1942. Recordemos que es justa- imagen construida, porque está determina-
mente en ese año cuando Sender va a tratar da por la obsesión de dar un sentido a esa
de echar nuevas raíces en Estados Unidos y vida.
no puede evitar interrogarse sobre el senti- Por tanto no es en los aspectos más o
do de su pasado. menos anecdóticos de la novela donde
De repente, las distorsiones de la reali- hay que buscar su interés, sino en su valor
dad que hemos podido divisar aquí y allá, simbólico y en algunos rasgos hasta inclu-
las penumbras y las mismas redundancias so alegóricos. Había que esperárselo: toda
no son ya “debilidades” de la obra, sino novela de la infancia es de alguna mane-
al contrario lo que va a darle sentido, un ra una novela iniciática y es por ello que
sentido que rebasa los lugares y las épocas símbolo y alegoría van a invadir Crónica
del autobiografismo trivial. Para detectar del alba. Al mismo tiempo, esta liberación
ese sentido hay que admitir que una auto- del imaginario le permite al exiliado em-
106

peñarse profundamente en la búsqueda de por Sender) que este Aragón primitivo po-
la identidad primitiva. En efecto, las rami- dría ser a buen seguro la cuna de la hispa-
ficaciones de las raíces que el autor inten- nidad entera.
ta reconstituir van muy lejos, mucho más En el fondo, todos estos temas nos llevan
allá de su propia vida. Y se dilatan hasta a lo que, a fin de cuentas, acaba revelándo-
llegar allí donde el tiempo y el espacio se se como el sentido profundo de la novela:
confunden. Porque, por cierto, son raíces la búsqueda de lo auténtico. Esta búsque-
familiares, pero también son unas raíces da comienza con una actitud crítica que
que pretenden ahondar en la Historia de al principio toma los caminos del humor,
Aragón al sugerir una suerte de filiación de la ironía, de lo cómico, omnipresentes
entre la familia Sender12 Garcés y este per- en la narración ya que están naturalmente
sonaje de Sancho Garcés Abarca13, visto así asociados con la infancia. Por supuesto que
como uno de los fundadores de una posi- en las travesuras de Pepe y en sus ingenui-
ble identidad aragonesa. El episodio de la dades hay materia para sonreír, pues, por
exploración de los subterráneos que unen ejemplo, las batallas que se desencadenan
los castillos del antiguo rey es, a este res- entre los niños de las dos aldeas inmediatas
pecto, de un simbolismo evidente tanto en evocan una especie de Guerra de los bo-
el plano individual y psicoanalítico (la no- tones. Pero también es verdad que el hu-
vela iniciática) como en el plano colectivo mor es un arma contra la norma y que la
e histórico (la novela de la identidad). De mirada de los niños sobre la sociedad de
esta manera, el descubrimiento del manus- los mayores provoca unos efectos destruc-
crito pretendiendo fundar una concepción tivos. Al narrador de Crónica del alba se le
de la sociedad y del hombre ideal, aparece ve ensañándose especialmente con la figura
también como un proyecto de vida para el de don Arturo, el padre de Valentina, ha-
joven Pepe. Al mismo tiempo, en la medi- ciendo de este notario barrigudo el autor
da en que el manuscrito en cuestión parece de un improbable ensayo sobre la sexuali-
prefigurar de manera implícita, en el conte- dad, refiriéndole los rasgos de un Tartarín,
nido y en el estilo, los grandes textos fun- etc. Ahora bien, don Arturo es un blanco
dadores de la nación española, como son excelente en tanto símbolo de un orden fa-
las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio14, miliar y social execrable: es una caricatura
queda sugerido (idea expresada a menudo de la figura del padre, que en esta historia

12
“Sender”, por otra parte, es un apellido típicamente aragonés.
13
Sancho Garcés Abarca fue rey de Navarra entre 970 y 995; en la visión de Sender parece encarnar una figura
simbólica de ese Aragón profundo con el cual el escritor se identifica.
14
Alfonso X (1221-1284) fue rey de Castilla de 1252 hasta la muerte.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
107

tiene mucha importancia, y, si nos reímos será durante toda su vida un “libertario”,
de él, es porque encarna cierta inautenti- en el sentido más amplio del término, de-
cidad. Por esa razón es tan incapaz de hu- fendiendo obstinadamente el individua-
mor como, salvo en escasas excepciones, el lismo contra la obediencia a las normas
mismo padre de Pepe. En cambio, en esta y a las consignas. La vuelta a la infancia
novela, constatamos que las madres son simboliza por tanto el deseo y la voluntad
capaces de reír (a menudo a escondidas) de buscar y volver a encontrar una auten-
pues han guardado, al igual que los niños, ticidad profunda de la conducta, la única
algo auténtico. capaz de garantizar la armonía en las rela-
La figura del héroe, el joven Pepe, está ciones entre los hombres.
Esta vuelta a lo auténtico elimina lo ra-
plasmada entonces para encarnar ciertos
cional y privilegia lo mágico. Sender, pro-
valores, ciertas actitudes frente a la vida,
bablemente influido por sus lecturas de
juzgadas como más verdaderas que las que
Schopenhauer, subscribe esa idea de que
representa el mundo que le rodea y al que
cartesianismo y materialismo empobre-
se opone. En Crónica del alba15 encontra-
cen nuestra aprehensión y conocimiento
mos un antagonismo fundamental: por un
del mundo, y con esto se inscribe en una
lado la naturaleza humana con lo que tiene corriente de pensamiento que ha tenido y
de más precioso, representada aquí por el sigue teniendo éxito en el mundo hispáni-
niño; por otro, la sociedad, encarnada en la co, y cuyo exclusivismo tal vez haya sido
familia y sobre todo en la figura del padre. responsable de algunos inconvenientes his-
De ahí ese enfrentamiento entre Pepe y don tóricos. Por tanto no nos sorprende si los
José, cuya violencia, que puede sorprender niños de Crónica del alba tienen acceso a
en el plano de la verosimilitud psicológica, un mundo invadido por la magia, un mun-
se explica de hecho por su alcance simbó- do negado a los adultos. Pepe encuentra a
lico. “Debemos devorar a nuestro propio unos gigantes (según le cuenta a Valentina),
padre si queremos evitar que un día él nos hace vivir todo un mundo en miniatura tan
devore a nosotros”, dijo en una ocasión solo mirando con unos prismáticos los di-
Sender. Esta visión un tanto maniquea de bujos del tapiz que cubre su mesa; se comu-
las relaciones humanas, la retomará e ilus- nica con el más allá, con unos fantasmas,
trará en su restante producción literaria, y, sobre todo, esas fuerzas del mal que son
oponiendo lo que llama también el “hom- las “lamias” del subterráneo no pueden ser
bre ganglionar” al hombre inhibido por las dominadas sino por los puros e inocentes,
presiones sociales. En cuanto a esto, Sender que son los niños y los pastores.

15
Lo explica con claridad Margaret E. W. Jones en “Saints, Heores and Poets: Social and Archetypal Considerations
in Crónica del alba”. Hispanic Review, 45 (1977), pp. 385-395.
108

De modo que todos los planes de huida victorioso de la prueba. El pastor le ha re-
de Pepe, tanto en la imaginación como so- velado el camino secreto; él será el único
bre el tejado de la casa o fuera de la casa capaz de emprenderlo junto con Valentina,
misma, son una defensa contra la norma- y solo ella, para acompañarlo en la última
lización que amenaza a los individualistas parte del recorrido. Los adultos quedarán
y a los puros, es decir a los que tienen una atrás y tendrán que conformarse con ser
probabilidad de realizarse. Éste es el moti- unos meros seguidores. Por otra parte, se
vo por el cual el ingreso en el internado del darán prisa por volver a sellar rápidamente
colegio, al final de la novela, es presentado el subterráneo.
como una sanción impuesta por el padre También tenemos la sensación de que
y no como una oportunidad de realización Pepe es el único que comprende verdade-
y desarrollo cultural y social. Es justamen- ramente el texto del pergamino descubier-
te aquí donde el radicalismo de Sender se to en el subterráneo, y que ha sacado de
contradice, ya que este colegio reservado allí una especie de definición del hombre
a los niños de familias acomodadas es, a auténtico que ha sabido unir en sí las tres
pesar de su función represiva, la única po- virtudes del santo, del poeta y del guerrero.
sibilidad de adquirir los medios para más Una trilogía que había intuido previamen-
tarde conseguir independencia. te en su libro de oraciones, y cuya inter-
De hecho, la prueba del colegio16, en el pretación le había llevado a estimarse a sí
fondo, no conseguirá otra cosa que prolon- mismo como “señor del Amor, del Saber
gar el recorrido iniciático empezado con y de las Dominaciones”; nada menos que
la prueba del subterráneo. Colegio y sub- como el mismo Dios. De modo que la no-
terráneo son laberintos, y encontrar la sa- vela actúa con toda la distancia humorísti-
lida significa haberlos dominado, es decir, ca que, evidentemente, el autor se reserva
haber tenido acceso a una verdad funda- para sí. Pepe debe conquistar y cuidar a
mental. En esta prueba, el pastor de Cróni- Valentina, aprobar sus exámenes y triunfar
ca del alba desempeña un papel simbólico en los enfrentamientos con los otros niños
pues resulta ser el mentor que debe su sa- de las aldeas cercanas. Unas tareas en las
ber y su poder al hecho de vivir cerca de que el mundo social de los mayores sirve
la naturaleza y fuera de la sociedad. Pero, sobre todo para oponerle obstáculos a él.
al mismo tiempo, no es a él a quien está Una vez superadas las tres pruebas, él pasa
reservado el privilegio de recorrer el subte- a ser entonces un héroe, un hombre com-
rráneo de parte a parte, sino al niño, cuya pleto o casi completo, ya que la palabra
inocencia le hace digno de salir, él solo, “holocausto” sigue siendo oscura para él

16
Tema de la segunda novela de la serie, Hipogrifo Violento.
ESTUDIOS, ENSAYOS E
INVESTIGACIONES
109

porque la hora del sacrificio a los dioses no


ha llegado aún; pero no podemos evitar ver
en ello una alusión a esa guerra civil que,
según la ficción novelesca, llegará al final
de la vida del héroe, unos veinticinco años
más tarde. De hecho, si el holocausto sigue
siendo un misterio para Pepe, es porque se
refiere a su propio sacrificio, a su muerte.
Los fantasmas del subterráneo se lo habían
anunciado: los héroes, los santos y los poe-
tas deben morir. Por tanto él será el chivo
expiatorio inmolado a la cólera de los dio-
ses. Y Crónica del alba es su testamento.
110
DOSSIER

111

Presentación completas de una parte muy importante de


la historia intelectual y cultural de ambas
naciones. En este sentido, desde el Grupo
de Estudios del Exilio Literario (GEXEL)
fernando larraz y de la Universitat Autònoma de Barcelona
creemos que el debate en torno a las rela-
josé-ramón lópez garcía
ciones entre el exilio republicano de 1939
y el hispanismo en Estados Unidos sigue
Ochenta años después del inicio abierto en la actualidad y por eso plantea-
de una guerra civil cuyo desenlace mos la necesidad de elaborar nuevas lectu-
daría lugar al exilio de miles de españoles, ras y perspectivas críticas sobre esta cues-
la producción cultural del exilio republi- tión.
cano de 1939 sigue siendo una cuestión Con este fin, entre el 3 y 4 de diciembre
que afecta a nuestra más estricta con- de 2015, se celebró en la Facultad de Le-
temporaneidad. Como determinaron las tras de la UAB el Coloquio Internacional:
propias condiciones plurales y diversas El exilio republicano de 1939 y el hispanis-
de este exilio, nos hallamos ante cuestio- mo en Estados Unidos. Con este encuen-
nes que trascienden el mero marco penin- tro pretendíamos entablar una discusión
sular para proyectarse en un fascinante y que permitiese comprender y analizar crí-
complejo ámbito transnacional. Países de ticamente el impulso y las direcciones que
acogida tan diversos como México, Ar- el exilio republicano de 1939 imprimió a
gentina, Francia o la URSS, por mencionar la investigación y difusión de las culturas
solo algunos casos, propiciaron que las ex- y las literaturas hispánicas en los Estados
periencias, producciones culturales y pro- Unidos, a través de la actividad docente
blemáticas de estos exiliados adquiriesen universitaria, la crítica y la investigación li-
dimensiones múltiples e inéditas. Procesos teraria en publicaciones dirigidas al público
de intercambio o transculturación tan trau- norteamericano, y la edición. En concreto,
máticos como enriquecedores, tan fructífe- nos interesaba analizar las redes de inser-
ros como, lamentablemente, muchas veces ción de estos investigadores en las univer-
olvidados o mal recordados a día de hoy. sidades estadounidenses, las escuelas que
El caso particular del exilio republicano crearon y la influencia que su magisterio y
en Estados Unidos cuenta ya con algunos su obra escrita en los EE. UU. tuvieron en
estudios de entidad, pero consideramos generaciones posteriores de investigadores.
que se trata de un campo en el que todavía La contribución del exilio republicano de
es necesario profundizar si se quiere alcan- 1939 al hispanismo es tan plural y diversa
zar una comprensión y recuperación más como lo fueron las decenas de hombres y
112

mujeres que se integraron, en muchos ca- o a “la antigua Hispania”, o “a la lengua y la


sos durante periodos muy amplios de su cultura españolas”. […] Ahora bien, no podría
negar que el meollo de mis intereses literarios
vida, en el variado mapa del hispanismo
y culturales eran escritores españoles del siglo
estadounidense. En cada caso, su labor en xix y de la generación del 98, herencia inne-
el ámbito del hispanismo estuvo irremedia- gable de nuestros mayores del exilio. Herencia
ble y vocacionalmente marcada por lo que que no hizo sino reforzarse cuando, instalado
el legado de los valores republicanos im- ya como profesor en los Estados Unidos, fui
plicaba, siendo ellos mismos parte de una conociendo y leyendo –a unos más, a otros
menos– a varios de los historiadores y críticos
continuidad de ese legado en las generacio-
literarios del exilio en ese país: Pedro Salinas,
nes sucesivas de estudiosos y lectores. Un Américo Castro, Vicente Llorens, Joaquín Ca-
legado que alcanza hasta el día de hoy y salduero, José F. Montesinos… […] ¿Soy acaso
que creemos de justicia reivindicar y estu- un “hispanista” en el sentido más limitado de
diar en el momento presente. la definición de la Academia? Es decir, alguien
De la diversidad con que fue vivida e que ha dedicado su vida a estudiar asuntos de
la cultura de “Hispania”. Sí, pero no, ya que
interpretada esta experiencia dan cuenta
mi exilio infantil de 1939 y mis sucesivos cam-
las propias declaraciones de algunos de bios de mundo han hecho de mí alguien muy
los protagonistas de este exilio que se in- distinto, aunque casi siempre coincidente, con
tegraron en las esferas del hispanismo. Así, –por ejemplo– un Claudio Guillén, quien sí se
Carlos Blanco Aguinaga se ha referido a reincorporó a España, donde murió1.
las ambigüedades identitarias que implica
el uso habitual de conceptos como hispa- Precisamente, el aludido Claudio Gui-
nista e hispanismo en el caso de un exiliado llén dejó testimonio del intenso proceso de
republicano de 1939, nacionalizado mexi- internacionalización vivido por aquellos
cano y con una vida marcada por la itine- intelectuales españoles abocados al exilio
rancia entre las dos orillas: cuando confluyeron con otros colegas su-
yos afectados también por los conflictos
Según la Academia, “hispanista” es aquel que asolaron Europa en el pasado siglo.
o aquella “que profesa el estudio de lenguas, Para Claudio Guillén, “aquella conjunción
literaturas o culturas hispánicas”, tal como lo
de grandes espíritus” no puede entenderse
hacíamos aquellos jóvenes investigadores de El
Colegio de México y según hacían nuestros dos
más que como una experiencia enriquece-
maestros. Bien. Pero el problema está en que, dora y, a su vez, como una deuda y respon-
también según la Academia, “hispánico” resul- sabilidad hacia esa herencia de saberes pro-
ta ser lo “perteneciente o relativo a España”, porcionada por sus mayores, herencia que

1
Carlos Blanco Aguinaga, “¿‘Hispanista’? (Notas autobiográficas)”, en Joaquín Álvarez Barrientos (ed.), Memoria
de hispanismo. Miradas sobre la cultura española. Madrid, Siglo XXI, 2011, pp. 81-82 y 89.
DOSSIER

113

ellos mismos supieron preservar y ampliar lio republicano de 1939 y el hispanismo en


de modo ejemplar: Estados Unidos, de cuyas intervenciones
se recogen ahora una parte sustancial en el
El nivel de calidad del exilio español fue presente dossier3. Abre el dossier un ensa-
altísimo. También lo fue el de los desterrados
yo de María Dolores Albiac Blanco en el
europeos reunidos en América durante los años
del fascismo y del nazismo, el de los Wellek, los que se lleva a cabo un profundo y detenido
Spitzer, los Auerbach, los Jaeger, los Jakobson, análisis de Recuerdos míos, las memorias
los Panofsky y los Marcuse. Como veis, tam- de Isabel García Lorca editadas en 2002,
poco en el terreno del destierro cabía ni cabe un “teatro de la memoria” entrañable y, en
dividir a España de Europa. La Universidad muchos momentos, estremecedor. Crónica
norteamericana, que acogió con liberalidad a de una vida mutilada cuyo centro de grave-
los unos y a los otros, mejoró en consecuencia
extraordinariamente. ¿Cabe poner en duda la
dad sería el asesinato de su hermano Fede-
fecundidad de aquella conjunción de grandes rico, en sus páginas se evidencia la rotura,
espíritus? personal y colectiva, que supuso la tragedia
de la guerra civil, condicionante de todo
Alguna vez me he preguntado si nuestros su exilio estadounidense y su posterior re-
maestros no fueron demasiado buenos, si no greso a España. Lara Caride se fija en el
fue excesivo el peso de su ejemplaridad. Quie-
exilio en Puerto Rico y, concretamente, en
nes tuvimos aquella preparación y nos doctora-
mos en aquellas aulas, seguimos luego nuestros una figura rara vez recordada en los estu-
caminos singulares y vivimos nuestras vidas de dios sobre el exilio republicano español,
profesores por separado, bien que mal, lo me- Alfredo Matilla Jimeno, cuya obra crítica
jor que pudimos y supimos. De mí sé decir que y poética analiza pormenorizadamente. A
todos mis trabajos se me aparecen en el mejor continuación, Sebastiaan Faber ofrece una
de los casos como un esfuerzo por estar a la visión general de las complejas y ambiva-
altura de mi memoria, de mi deuda con aque-
llos hombres admirables, y sobre todo con los
lentes direcciones que los exiliados impri-
valores y las cualidades que, más allá de toda mieron al hispanismo norteamericano y de
identidad individual, ellos supieron convertir las variadas y contradictorias valoraciones
en vida real, solidaria y perdurable2. que es susceptible de recibir este legado.
Faber, como colofón a su análisis, propor-
De distintos modos, la mayoría de estas ciona un posible paradigma superador de
cuestiones se abordaron durante el desa- los modelos que hasta ahora se han venido
rrollo del Coloquio Internacional: El exi- aplicando. El texto de Olga Glondys parte

2
Claudio Guillén, “De lecturas y maestros y otras admiraciones”, en Claudio Guillén, Entre el saber y el conocer.
Moradas del estudio literario. Valladolid, Fundación Jorge Guillén, 2001, p. 35
3
El programa completo del coloquio puede consultarse en: http://www.uab.cat/doc/hispanisteseeuudoc.
114

del inédito epistolario entre Francisco Aya- bor docente e investigadora al respecto es
la y Ricardo Gullón para ofrecer abundan- puntualmente recorrida. Por su parte, Na-
tes datos y reflexiones acerca de la peripe- talia Vara hace de Pedro Salinas el objeto
cia biográfica, intelectual y académica del de su estudio a partir de la impronta que
primero. En su artículo, Fernando Larraz el paisaje urbano estadounidense dejó en
traza la valiosa aportación de los exiliados su obra en prosa y en verso, fijándose en
republicanos al nacimiento y desarrollo del los valores simbólicos que otorgó a la fisio-
galdosismo, cuyo origen como disciplina nomía de la gran ciudad posmoderna, que
radica no casualmente en los Estados Uni- simultáneamente le producía fascinación y
dos, adonde llegaron exiliados los tres crí- pavor, así como de las lecturas morales y
ticos en los que se fija: Joaquín Casalduero, antropológicas que de ella hizo. Finalmen-
José F. Montesinos y Carlos Blanco Agui- te, Shirley Mangini, José-Carlos Mainer y
naga. Por su parte, el trabajo de José-Ra- Mari Paz Balibrea fueron los protagonis-
món López García propone una aproxi- tas de la mesa redonda “Historia de un
mación a la figura de Arturo Serrano Plaja legado. El hispanismo norteamericano y el
analizando los modos en que este exiliado, exilio de 1939”, cuya moderación estuvo
tras haber sufrido una profunda crisis per- a cargo de Sebastiaan Faber y cuya trans-
sonal y religiosa que lo llevó a abandonar cripción hemos considerado oportuno in-
el comunismo y convertirse en un hetero- cluir. Durante las distintas intervenciones,
doxo católico, asimiló la realidad estadou- se pudo constatar la diversidad de perspec-
nidense en un momento en que la sociedad tivas y metodologías susceptibles de aplicar
americana se hallaba recorrida por inten- a este ámbito del hispanismo, además de
sos movimientos contraculturales y de agi- permitirnos acceder a testimonios genera-
tación política. Carlos Blanco Aguinaga es cional y culturalmente muy distintos. Por
retomado de nuevo en el trabajo de Mario todo ello, creemos que este dossier sobre
Martín Gijón, quien analiza sus contribu- El exilio republicano de 1939 y el hispanis-
ciones al estudio de Miguel de Unamuno, mo en Estados Unidos constituye un paso
figura esencial del capital cultural que los más que corrobora tanto la transversalidad
exiliados quisieron preservar y proyectar al del tema como sus muchas posibilidades de
futuro, y a cuyas interpretaciones críticas análisis futuro.
Blanco Aguinaga dio un vuelco decisivo.
El estudio de Mar Trallero nos acerca al
fecundo territorio de las relaciones entre
los hispanistas estadounidenses y los his-
panistas exiliados mediante el análisis de
la trayectoria de Shirley Mangini, cuya la-
DOSSIER

115

Claustro deClaustro de profesores de la Escuela Española de Middlebury College,


profesores de la Escuela Española de Middlebury College,
Vermont, años cuarenta. Eugenio Florit (segundo por la izquierda),
Vermont, añosJoaquín
cuarenta.
Casalduero, Eugenio Florit
Juan Centeno, Sacha (segundo
Casalduero, por la izquierda), Joaquín
Pedro Salinas
(sentados, segundo, cuarto, quinta y sexto por la izquierda), María Díez
Casalduero, Juan Centeno,
de Oñate (detrás SachaJuanCasalduero,
de Sacha Casalduero), Pedro Salinas (sentados,
Marichal, Soledad Salinas,
Jaime Salinas (en la fila de arriba, primero, segunda y tercero por la
segundo, cuarto,
izquierda) y José Fernández Montesinos (segundo por la derecha). María Díez de Oñate
quinta y sexto por la izquierda),
Archivo Residencia de Estudiantes, Madrid.
(detrás de Sacha Casalduero), Juan Marichal, Soledad Salinas, Jaime Salinas
(en la fila de arriba, primero, segunda y tercero por la izquierda) y José
Fernández Montesinos (segundo por la derecha). Archivo Residencia de
Estudiantes, Madrid.
116
DOSSIER

117

La vida mutilada. una


lectura de las memorias
de Isabel García Lorca El teatro de la memoria
Las autobiografías no siempre
son fieles a la realidad, tal y como esta
maría-dolores albiac blanco fue, porque durante la vida cambian los
Universidad de Zaragoza puntos de vista y se asumen ideas que con-
dicionan los recuerdos del narrador, que
siempre escribe a posteriori. Esa distan-
Para Laura García-Lorca de los Ríos cia de los hechos puede llevarlo a solapar
Resumen: Este artículo es un análisis de algunos lo que experimenta ahora, al cabo de los
de los recuerdos narrados en el libro de Isabel años, con lo que vivió entonces. El carác-
García Lorca Recuerdos míos. A partir del ejer- ter autorreferencial del género facilita que
cicio de su memoria, se reconstruye la peripecia la subjetividad y lo emocional presenten
Key Words: exile, Isabel García Lorca,

vital de esta mujer y, con ella, experiencias de exi- las sensaciones del pasado poco ceñidas a
lio que fueron compartidas por otros refugiados
como realmente fueron y se superpongan
españoles en Estados Unidos. El texto explica de
los sentimientos de tiempos más cercanos.
qué manera la existencia del exiliado queda escin-
dida a partir de la experiencia traumática de la
Esta reflexión, en modo alguno novedosa,
guerra y el exilio, agravada, en el caso de Isabel viene muy a propósito del caso de Isabel
García Lorca, por la muerte de su hermano Fe- García Lorca, en cuya vida, como ella mis-
Giner de los Ríos

derico. ma explica, el asesinato del hermano supu-


so un corte tan definitivo que le cambió el
Abstract: This article is an analysis of some of the modo de ver las cosas: lo que vivió con pos-
memories narrated in Isabel García Lorca’s book terioridad a la tragedia pasó a ser valorado
Recuerdos míos. By exercising her memory, this en función de ese desgarro que actuó como
woman’s biography is reconstructed and thus,
Palabras clave: exilio, Isabel García Lorca,

lupa filtrante. Su vida después fue eso: la


exile experiences which she shared with other vida de después. Ya no pudo recordarla sin
Spanish refugees in the United States. This paper
referirla a esa amputación.
explains how exile’s existence is split from the
Las memorias de Isabel García Lorca, la
traumatic experience of war and exile. In Isabel
García Lorca’s case it is even more dramatic due hermana once años menor de Federico, se
to her brother Federico’s death. publicaron el mismo año de su muerte, el
2002, con el título de Recuerdos míos1. En
Giner de los Ríos

1951 había vuelto del exilio para instalarse

1
Recuerdos míos, ed. de Ana Gurruchaga, Tusquets (Tiempo de memoria), Barcelona, 2002. Para evitar
innecesarias remisiones ad calcem, en cada cita que haga del libro pondré entre paréntesis el número que
corresponda a las páginas de la misma, precedido de una R.
118

en la España todavía franquista, y en 1984, repasa los cantares y coplas que las niñas
setenta y cinco años después de los prime- cantaban jugando en los felices veranos de
ros acontecimientos que rememora, fue Asquerosa –el pueblo de la Vega de Zujai-
cuando empezó a escribir su autobiografía. ra, que ahora se llama Valderrubio–, que
Para entonces España era ya una democra- Federico oía y pasaba a sus poemas… En
cia radicalmente diferente de aquella patria “Aquellos ojos míos de 1910”, dice Isabel,
que abandonó, destruida por una guerra “descubro clarísima nuestra casa de Gra-
especialmente sucia, y donde quedaron el nada y reconozco recuerdos de la propia
cuerpo de su hermano Federico, en lugar infancia de Federico en Fuente Vaqueros”
desconocido, y el de su cuñado, Manuel (R, 29). Federico –como hacen los creado-
Fernández Montesinos, asesinados en Gra- res– partía del mundo que conocía y eso
nada en los primeros días de la sublevación es lo que hizo, por ejemplo, con el perso-
nacional-católica. naje de Pepe el Romano, y así fue cómo
Los Recuerdos están fundamentalmente unas hermanas, a las que no conoció y de
escritos en clave de Federico, que es el eje las que supo por su tía Matilde, pasaron a
que los articula: lugares, gentes y situacio- ser Martirio y Angustias en La casa de Ber-
nes se relacionan, con significativa reitera- narda Alba. Casa, por cierto, inspirada en
ción, con el hermano poeta, con sus manías la de Franquita Alba que Isabel visitó una
y ocurrencias, con su carácter, sus obras y vez… La lista sería interminable.
con sus personajes literarios, cuyas contra- El asesinato fue para ella, como para
figuras reales –en prosas y versos– Isabel tantos miles de españoles que padecieron
describe e identifica con exactitud. Confor- mutilaciones semejantes, la zanja que divi-
me va evocando hechos, recordando perso- dió su vida e introdujo el sentimiento de
nas y sitios de su niñez y juventud, los ata extrañeza que no iba a abandonarla: “viví
al uso creador que de ellos hizo el poeta: aquellos dos meses en Madrid como si fue-
el gran muñeco negro vestido de conserje ra otra persona” (R, 197). La lectura de sus
que había en el “cuarto de los leones”, lo memorias demuestra que la mayor parte de
reconoce en “‘el rey de Harlem vestido de sus 91 años de vida los vivió en función
conserje’ de Poeta en Nueva York” (R, 49); de los 27 primeros, que eran los que con-
la tremenda bacanal que se organizaba en sideraba suyos de verdad y no impuestos.
la romería al cristo de Moclín para pedirle El alzamiento de julio de 1936 le arrebató
fertilidad, inspira la erótica evocación que derechos y libertades elementales; perdió
de ella hace en Yerma; la conversación so- al hermano, al cuñado, la casa, objetos y
bre la venta de la huerta en Bodas de San- recuerdos, la familia quedó separada y, du-
gre (I, 3), repite “una historia verdadera de rante mucho tiempo, incomunicados sus
un pariente de mi padre” (R, 53). Isabel miembros. El golpe de Estado la expulsó
DOSSIER

119

de su mundo y de su historia, la desterró a viaje que hizo forzada, que nunca sintió
un país y a una lengua ajenos y la condenó como propios y de los que escapaba para
a vivir una existencia en permanente extra- refugiarse en el recuerdo.
ñeza. Su capacidad de elección quedó re-
ducida a encontrar trabajo para abastarse La estructura del recuerdo
y a cobijarse en el recuerdo. Como tantos Su mundo, a partir del destierro, como
otros mutilados civiles sobrevivió, en bue- llama al exilio en coincidencia con Pío Ba-
na medida, gracias a la protección solidaria roja, se contrapone al mundo de antes has-
de seres tan huérfanos y despojados como ta en la estructura del libro, que refleja la
ella. bifurcación sentimental que dividió su vida
Los lugares de la memoria de Isabel, tal en dos etapas de desigual importancia. Los
como ella los presenta en Recuerdos míos, cinco capítulos que componen la autobio-
fueron, en primer lugar, los de Granada, su grafía carecen de título; cada uno es, sim-
decisivo encuentro con la moral institucio- plemente, una “parte” precedida por el or-
nista, que fue parte de su vida y de su fami- dinal correspondiente. En la primera trata
lia, y su conflictivo noviazgo con Enrique de su infancia, de la familia, los criados y
Gómez Arboleya –mal visto, aunque tole- casas en que vivió (65 páginas). La segunda
rado por la familia– y del que ella guardó parte la dedica al tiempo de adolescencia:
un contradictorio y acedo recuerdo. Otros los amigos de los hermanos, el descubri-
fueron los lugares del Madrid republicano, miento del feliz adanismo de los veraneos,
las gentes y ambientes de Granada y la de-
adonde la familia –marcada por sus ideas–
cisiva influencia que tuvo en su formación
se trasladó para evitar el amenazador re-
la ética institucionista que aprendió de Fer-
accionarismo provinciano de Granada;
nando de los Ríos, de su mujer Gloria Gi-
también los de la Universidad Central y los ner y de la amistad fraterna que la unió de
del violento Madrid en guerra. Los últimos por vida a Laura, la hija de ambos que, con
lugares de la memoria son el cuarto en el los años, casaría con Francisco García Lor-
que supo que habían asesinado a Federico, ca y sería su cuñada (62 páginas). En la ter-
la Bélgica del primer y transitorio exilio y cera parte evoca el tiempo de la juventud:
el transatlántico que la llevó a Nueva York. su paso por las Universidades de Granada
Ahí terminó su pasado verdadero y ella y de Madrid, el amor, el desengaño y cómo
quedó como una superviviente que engar- descubrió el mundo de las mujeres univer-
zaba, sin solución de continuidad, su mun- sitarias (30 páginas). La guerra y el exilio
do anterior con la vida que le iba llegando. –el corte que escindió su existencia– llenan
El exilio en Estados Unidos, Midlebury y la cuarta parte (55 páginas). En la quinta y
las Universidades en que profesó hasta que última resume sus 52 años de vida tras el
volvió del exilio, fueron apeaderos de un exilio (24 páginas).
120

Que dedique 157 páginas a sus veinti- trasladarlo a la Huerta de San Vicente, y
siete primeros años y 55 a los quince de el recuerdo de cuando su florista le rogó
destierro, frente a las 24 páginas que resu- que regalara a la hija de un conserje (“Está
men su medio siglo final, demuestra dónde loca por la poesía de su hermano”) una an-
coloca Isabel el peso de su memoria. Pero tología de Federico dedicada por ella. Al
más que la mecánica de sumar páginas es cabo de unos días, el padre se le acercó por
el contenido de sus escritos lo que resul- la calle para comunicarle que la hija murió
ta trasparente y confirma que la segunda con el libro entre las manos: “Se echó a llo-
parte de su vida fue un mero sobrevivir, rar, yo también, y allí en la acera nos abra-
con graves amputaciones y con la memoria zamos los dos […]. Lo recuerdo como si
anclada en el pasado. Por esa razón el úl- hubiera sido un sueño, como si se hubiera
timo capítulo, el que habla de su vida una producido un salto del cuento a la realidad.
vez que ha regresado a España, cuenta po- Resulta muy extraño que momentos reales
cas novedades de esos años y, más bien, lo se puedan sentir como vividos en una at-
dedica a rememorar a las gentes que trató mósfera irreal de ensoñación” (R, 258).
“antes” y a repasar sucesos referidos a “en- En 1954 volvió a la Vega de su infancia
tonces”. Recuerda que Melchor Fernández y de la emoción perdió la voz durante
Almagro fue el amigo imperfecto, que Emi- veinticuatro horas. Seguía siendo la Isabel
lio Gómez Orbaneja fue el fiel amigo que dual y escindida que confesaba que desde
custodió la maleta con los manuscritos de “niña he tenido la extraña sensación de
Federico; evoca las estancias que la fami- no haber sido nunca una, de haber sido
lia cumplía –“entonces”– en la Huerta de siempre dos, difíciles de aunar y manejar
San Vicente o se duele porque las huertas […] nunca he podido olvidar a la Isabel que
granadinas –que ha querido volver a visitar fui ni a la otra” (R, 206)… Y, de nuevo, la
“ahora”– han desaparecido bajo “bloques realidad, el ensueño y la nebulosa lacerante
de viviendas, caóticos, feísimos, pero sin del pasado volvieron a confundirla: “La
duda más rentables”. Incluso lo poquísi- gente, como apariciones, salía de sus casas,
mo que cuenta en ese capítulo final sobre no me decían nada, cualquier palabra
su vida reciente también lo remite a lo de hubiera sido vana, […] me besaban o me
antes. Las novedades, en resumen, son la tocaban como el que adora a una reliquia
celebración del centenario de Federico y el […]. Nunca olvidaré este paso por el pueblo
consuelo de comprobar que la gente recor- de mi infancia. Yo misma me sentí pasado
daba y admiraba al hermano y su obra. En y recuerdo de algo acabado. Las piedras
esta línea sobresalen por su emotividad la de la calle me parecían de algodón y creí
evocación de la última vez que su sobrina estar fuera de este mundo, pues tampoco
Isabel tocó el piano de Federico antes de fue mi infancia lo que volví a vivir; fue
DOSSIER

121

sentir la terrible realidad de lo que había Isabel son las propias de la conversación
pasado” (R, 46). Sería aventurado por de una persona culta que domina muchos
mi parte tratar de deslindar lo que en registros del idioma y sabe dónde encajar
la permanencia de ese terrible pasado cada término. Su modo de narrar es todo
hubo –como ella dice– de incapacidad un modo de ser.
personal para superar la mutilación y lo Ella se benefició de haber vivido con Fe-
derico y Paco –un intelectual genial y un
que pesó la imponente memoria de un
intelectual erudito con habilidades ma-
Federico, famoso y admirado, que era ya
nuales–, de los que se confiesa “tan hija
un icono en vida y luego, con su muerte, de ellos como de mis padres”, porque con
simbolizó internacionalmente al mártir ellos tuvo “una preciosa relación y un pri-
de la barbarie fascista, al poeta en el que vilegio admirar al que se quiere […]. Esta
se asesinó la inteligencia y la libertad. influencia tan grande que tuvieron sobre
Un Federico al que, sistemáticamente, mí no fue un propósito; ellos eran como
no han dejado de referirse estudiosos, eran y yo estaba allí, como siempre, miran-
historiadores, políticos, pintores, músicos, do, escuchando. Yo no trataba de imitarles
cantantes, dramaturgos, amigos, enemigos en sus gustos, pero sí creo que a mis herma-
y nostálgicos. Los Recuerdos de Isabel nos les debo la gran afición que siempre he
García Lorca permiten comprender que la tenido a la lectura”; y añade, “los adoraba
familia ha vivido el asesinato de Federico y respetaba […]. Todo lo que ellos decían
en una suerte de presente repetido y nunca era para mí como si saliera del mismísimo
oráculo de Dios” (R, 98). Además, alrede-
pudo cerrar el duelo.
dor de Isabel siempre sucedían cosas: una
Contar hablando vez Federico se disfrazó de moro y, saltan-
do por las terrazas, se metió por las casas
Isabel García Lorca habla con el lector. vecinas, hasta que a una anciana le dio un
Escribe con llaneza y precisión, sin que se soponcio que acabó en el hospital; Paco
vea el diccionario. La emotividad de su desmontaba los juguetes para ver cómo
prosa, ajena al artificio, se manifiesta, mu- funcionaban; los hermanos tan pronto mi-
chas veces, por simple yuxtaposición y sin maban a la pequeña como “me quemaban
marcar el orden secuencial; se van enume- bastante la sangre” (R, 45). La familia y
rando hechos, situaciones y acciones que los invitados cantaban en las celebraciones
fluyen ordenadamente y con naturalidad familiares y los hijos representaban con los
creando el ambiente adecuado. Claudio criados obras teatrales, algunas con inten-
Guillén, en el precioso prólogo que pone al ción mordaz, como El alcázar de las perlas,
libro, habla de “la brevedad sentenciosa” de Villaespesa, obra que Federico y Paco
(R, 15), que él remite a la tradición lati- consideraban malísima, pero emocionaba
na y andaluza. Las palabras y las frases de a Dolores “la colorina”, la sirvienta prin-
122

cipal y más querida por la familia. Isabel lo lores, de animales, de lluvia o de nieve”. El
resume: “resultaba imposible aburrirse en juego más infantil era “la desesperación de
aquella casa porque, además, era un hogar Espronceda”: “Se trataba de expresar algo
feliz y bien avenido” (R, 45). con grandes aspavientos y gesto dramáti-
Es obvio que la niñita granadina que vi- cos […] para que los demás adivinaran lo
vía en un ambiente intelectual y bohemio, a que era” (todo en R, 31).
la que el divertido y peculiar hermano ma- “Mi casa era muy alegre y abierta, una
yor enseñaba a leer música, se balanceaba casa de mucha gente que entraba y salía”
entre la comezón de jugar y aislarse en una (R, 30), y asegura que para ella fue “un
burbuja de fantasía y pillerías irresponsa- gran juguete” (R, 40). Allí convivió con
bles (cortarse el flequillo, tirar objetos a la gentes de la buena burguesía, con intelec-
calle) y la temprana evidencia de que no de- tuales, visitas peculiares, sirvientes y cam-
bía desentonar en una casa donde los ma- pesinos. El compadre Salustiano contaba
yores eran peculiares y sobresalientes y las historias de su huerto “con los árboles fru-
visitas, importantes. Quizá ahí nació aque- tales tan pequeños que sólo había que abrir
lla “extraña sensación de no haber sido la boca para comerse la fruta, y unas oveji-
nunca una, de haber sido siempre dos, di- tas con chalecos rojos que se dejaban coger
fíciles de aunar y manejar”. Los niños cap- […]. Todas estas historias fantásticas me
tan el modo de ser doméstico y su instinto las contaba en la cocina. Hubiera podido
de emulación los adapta tempranamente contar extraordinarios cuentos infantiles.
a la temperatura del “cuarto de estar”: es Tuve la suerte de vivirlos” (R, 40-41). Visi-
decir, a una manera familiar de comportar- taba la casa la señora Danilevsky, una rusa
se que imprime sello a la vida de relación blanca que contaba extrañas historias a lo
y al modo de ser. Cuando Isabel recuerda Kipling, y cuyas hijas luego fueron impor-
que sus hermanos jugaron con ella hasta tantes militantes del PCE. A una de ellas,
muy mayores, remite a diversiones ideadas Julia, que había sido cursillista como Isabel
por personas nada vulgares, fundamental- y había ganado oposiciones a instituto el
mente Federico: “nuestros juegos fueron año 1936, volvió a encontrarla: “Después
siempre de imaginación […] Recuerdo uno de haber estado más cuarenta años sin sa-
de aquellos juegos que empezaba de la si- ber nada la una de la otra coincidimos en el
guiente manera: mis hermanos se sentaban, mismo instituto, el Pardo Bazán” (R,117)2.
se ponían muy tristes y se les caía la cabeza. A la casa familiar acudían artistas, intelec-
La única cura posible era que yo les diera tuales y amigos de Federico, como Ramón
besos de la más diversa índole: besos de co- Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez

2
Hacia mediados los años 1960 Isabel reingresó en el cuerpo de funcionarios de enseñanza media y, durante
un año, ejerció como profesora en el instituto Pardo Bazán de Madrid. Su sobrina Laura García-Lorca, a cuya
generosidad debo este dato, recuerda lo emotivo que fue para Isabel ese retorno a las aulas.
DOSSIER

123

y Zenobia Camprubí, Manuel Altolaguirre con Fernando de los Ríos, Isabel estudió
o Emilio Prados. El trato con personas de en casa de don Fernando y de Gloria Gi-
distintos niveles avivó la curiosidad de la ner con su hija Laura, quien, pasados los
niña que oía discutir de arte, de literatura, años y ya en el exilio de Estados Unidos,
de las “cosas de la vida”, y en ese ambiente fue –como he dicho– su cuñada. Les daba
plural en el que dominaba la oralidad, ob- clase, además de la propia Gloria –profe-
servó comportamientos, diferentes formas sora en la Escuela Normal de Maestros–,
de expresarse y aprendió una terminología “una criatura ideal”, la “seño” Isabel
–la específica granadina– a la que estuvo Montero (R, 96), una tía abuela de Luis
afectivamente apegada. En cierta ocasión García Montero, de preciosas manos, que
le permitió cierto lucimiento frente a su
compaginaba las lecciones con dar grandes
profesor, Américo Castro, del que recuer-
paseos con las niñas. Isabel se empapó del
da que “Nos teníamos, no sé por qué, un
odio mortal” (R, 165). Parece que a Isa- ambiente de la casa de Laura, cuya habita-
bel le reprochaba públicamente en el aula ción más amplia era la biblioteca y donde
madrileña tener un “acento granadino in- se respiraba “amor al estudio y al esfuerzo
soportable” y la molía a preguntas –qué es personal” (R, 97). Pronto comprobó que
un violín, qué es un piano…– para ver si las casas institucionistas tenían un sello
la pillaba en falta. “Un buen día me dijo: especial: “había mucha cretona de tonos
‘¿Sabe usted lo que es un chichón?’, y le más bien oscuros, cacharros populares,
contesté, ‘Sí, un tolano’, que es como se con ramas verdes, […] fotografías de mo-
llama en Granada a los chichones. ¡Gran numentos célebres y un orden perfecto que
exclamación! Dijo no conocer la palabra” procuraba un gran confort, aunque todo
(R, 165-166). era simple y algo espartano” (R, 146). La
Otra gran influencia que marcó el estilo descripción corresponde a la casa de Alber-
de Isabel y la acompañó de por vida, fue la to Giner en Nerja, donde convivían armo-
de la elegante sencillez institucionista. Isa- niosamente agnósticos y creyentes, y donde
bel fue un solo día al granadino Colegio Isabel y Laura pasaban invitadas el verano:
Calderón, dirigido –al decir de Federico– “Les dijeron que Isabelita era católica y las
por una monja “perlática hipócrita” (R, tías de Vélez me preguntaron si me que-
91), que tuvo un violento enfrentamiento ría unir a ellas […]. En mi vida he rezado
con Concha. A partir de ese suceso las her- más” (R, 148). A Isabel le admiraba que en
manas estudiaron en casa con profesores Granada su “tío Fernando”, el catedrático
particulares, pero esta fue una solución y estudioso sabio, “por puro amor, lo deja-
que les impedía tener amigas, sobre todo ba todo para acudir cada noche, como uno
a la pequeña, porque Concha sí tenía su más, a la UGT, a defender a los que apenas
grupito. Gracias a la amistad de Federico sí sabían leer. Hacía falta valor, convicción
124

y generosidad para hacer eso en una ciu- hijas de la criada –que esa noche salían
dad como Granada” (R, 97), levítica por del hospicio– y con Manuel y María del
demás. De Gloria recibió Isabel “la educa- Carmen Falla.
ción y la instrucción al estilo de los mejores
tiempos de la Institución Libre de Enseñan- Primero tomábamos un caldo, después –
como se decía entonces en Granada– “pesca-
za. ¡Cuánto les debo a los padres de Lau-
da” al horno, toda ella con un manto de al-
ra!”, recuerda, para afirmar que las clases mendras y pedacitos de limón clavados en el
y ejemplo de Gloría le cambiaron la vida. lomo. A don Manuel le encantaba. Luego venía
Para resaltar la amistad y complicidad el pavo relleno de manzanas, castañas, pasas,
de conciencia que tuvo el muy católico ciruelas y piñones, acompañado de medias na-
Manuel de Falla con el agnóstico y ranjas con puré de batatas y canela. No faltaba
tolerante Fernando de los Ríos, no vacila tampoco la ensalada de escarola con granada.
en copiar la carta que el músico escribió Después de cenar se cantaban villancicos.
al político y profesor, cuando ambos Don Manuel y Federico al alimón al piano, con
acompañamiento de cacerolas, zambombas,
estaban ya exiliados de una guerra que
carrañas y el tenedor restregando una botella
repugnó tanto a don Manuel que le de Anís del Mono. A medianoche, a Misa
provocó “el parón que sufrió su capacidad del Gallo a las Tomasas en el Albaicín. Frío.
de creación –ya no pudo terminar su La sierra brillante de nieve. Todo silencio,
soñada Atlántida–, y acabó huyendo de pero aún las callejas llenas del ritmo de las
la ciudad que tanto quiso [Granada], del canciones. El Albaicín se veía más blanco que
recuerdo de sus colaboradores y amigos, nunca. “Corpus azul. / Blanca Nochebuena”
dice Federico en su libro Canciones. La capilla
casi todos sacrificados. Creo que, de fuera era un primor, y el recogimiento de Falla en
de la familia, fue la persona a la que más misa era tan emocionante y verdadero como un
conmocionó la muerte de Federico” (R, poco antes había sido sincera su limpia y joven
129). En la carta Falla recuerda la vez que alegría. (R, 133).
habló con don Fernando sobre “el sentido
de la propia responsabilidad ante Dios En los villancicos se alternaban los tra-
y ante los hombres” (R, 130)3. En otro dicionales con aportaciones de “letrillas
punto Isabel hace el retrato afectivo de don burlescas. Algunas se dirigían contra San
Manuel y, de paso, evoca la celebración José, del que tan devota fue mi madre.” (R,
de las Nochebuenas en la granadina casa 131-132). La delicada justeza del estilo se
familiar, con los padres, hermanos, las hace nostalgia para evocar cómo el paso

Elías Díaz, Fernando de los Ríos. La vigencia del socialismo humanista, Fundación Españoles en el Mundo,
3

Madrid, 1993. Viene al caso recordar que cuando Fernando de los Ríos llegó a Estados Unidos y le preguntaron,
como era preceptivo, por su religión, contestó que era “cristiano erasmista”.
DOSSIER

125

del tiempo ha cambiado sus impresiones “Una niña fácil rodeada de gente
y, ante los mismos lugares, vistos después, mayor”
ya no experimenta las mismas sensaciones
que sentía antes. Los unos han cambiado Luego silencio absoluto en el pueblo. Noso-
por la voracidad de los hombres; a otros es tros, los cuatro hermanos, nos encerrábamos
después de comer en una sala grande y fresca
ella la que los percibe como ajenos, distan-
donde había cuatro mecedoras. Se cerraban
tes y extraños. totalmente sus dos ventanas y sólo entraban
rayitos de luz brillante por sus rendijas. Era
Mi último viaje a Granada no ha estado como un fanal. Federico tocaba la guitarra […]
exento de cierta melancolía. De gustarme aque- y cantábamos […] las canciones cultas de los
llo más que nada, he pasado a sentirlo todo con cancioneros de los siglos XV y XVI que él co-
frialdad y distanciamiento, completamente aje- nocía tan bien, y otras populares, sobre todo
na a lo que ven mis ojos. Ya no pertenezco a asturianas, gallegas, catalanas, castellanas. To-
aquel mundo. […] La primera vez que volví a das las recuerdo. Muchas de ellas a dos voces
Granada después del destierro, era el tiempo que mi hermano Paco hacía a la perfección
de la fresa. […] En busca de aquel olor y de mi […]. Después nos dispersábamos y nos íbamos
propio recuerdo, a mi regreso, me encontré en a nuestros cuartos […]. Más tarde Federico se
el mismo sitio de siempre a un grupo de vende- iba al río con papel y lápiz. (R, 55)
doras […] “¡Ay pobre!”, me dijo una que era
algo mayor, “yo sé lo que usted busca. Hace En las horas que pasaba Federico en el
años que no se cultiva”. Otro olor matado, río, en el estudio que compartía con Paco o
vivo sólo en el recuerdo. […] en su habitación, se gestaron dibujos, poe-
Tampoco la Alhambra es ya la mía […]. La
mas, representaciones de La Barraca, y to-
mía era solitaria; se oía el ruidillo del agua, el
canto del ruiseñor… Cuantas mañanas he pa-
maron forma obras teatrales de gran éxito.
sado en el jardín de Lindaraja […]. Los padres no asistían a los estrenos, pero
Allí, al bosque, me he ido muchos ratos a Isabel fue a todos menos a los de Mariana
sentarme en los bancos de mi lejana costum- Pineda y La zapatera prodigiosa. Iba con
bre para comprobar que por unos instantes el sus amigas “más queridas a un palco se-
tiempo se sigue deteniendo. Será eso parte de gundo. Laura no quiso ir jamás con sus pa-
su ritmo. Allí estaban las parejas de novios que dres, que siempre estaban bien sentados en
me recordaron a mí misma […]. Recordé a En- butaca, como es natural. Se venía conmi-
rique Gómez Arboleya en una tarde inolvida-
go y con Mácar Nogués y Soledad Ortega
ble […]. Mi primer recuerdo, cuando volví al
arriba” (R, 168). Su primer viaje en avión
Generalife, después de tantos años, fue para él.
Volvió a mí unido al ruido del agua y al olor de lo hizo con Paco para el estreno de Doña
las flores. (R, 258-260). Rosita en Barcelona, donde a Paco le des-
bordó el entusiasmo. Debieron ser momen-
tos muy conmovedores a juzgar por cómo
126

rememora los decorados de Fontanals para mismas, y no deja de agradecer la fidelidad


Yerma, la salida a escena de Federico para a su obra. Asegura que Katina Praxinou,
saludar llevado de la mano por Margarita que estrenó La casa de Bernarda Alba en
Xirgu, “Pálido. Parecía un muchacho” (R, Nueva York, ha sido la mejor Bernarda
170), dice. Isabel gozaba con el éxito de y en los Recuerdos no olvida agradecer a
un hermano y la exaltación del otro pero Claudio Rodríguez su glosa del niño de Así
lo que le provocó aquel día temblores fue que pasen cinco años ni a Lluís Pascual su
–según propia confesión–, el desbordarse dedicación al teatro de Federico, a cuyos
de “Valle-Inclán y, sobre todo, ver a don estrenos asistía siempre, “siempre, fuera
Miguel de Unamuno de pie, verlo aplaudir invierno o verano, y porque él me lo pedía,
y dar bravos de entusiasmo la noche del es- vestida con mi capa azul, que él decía le
treno” (R, 169). daba suerte” (R, 170). Reconoce la impor-
La consagración de Federico como gran tancia social que tuvo La Barraca y cómo
dramaturgo y su gran fama fue, sin duda, cambió el modo de declamar, porque gra-
muy importante para toda la familia, pero cias a su influencia se “abandonó la forma
a Isabel, tan afectivamente dependiente de aún romántica con que veíamos a los clá-
los hermanos mayores, la impulsó a que- sicos, para darles un nuevo enfoque, para
rer y admirar a Federico en una dimensión hacerlos actuales, vitales” (R, 187), pero
que excedía el ámbito del cariño fraterno no le gustó el grupo que la formaba porque
para ampliarse al de su representatividad “se creían superiores a los demás y daban
social, cultural y política. Federico, imagi- a lo que hacían un tono desagradable […]
nativo, comprometido, extrovertido, múl- se creían que La Barraca eran ellos, y La
tiple, aplaudido –elogiado o criticado–, se Barraca fueron dos: Federico y Ugarte” (R,
había convertido en un personaje impor- 185). El declive de aquella experiencia, hija
tante, cuyos trabajos y proyectos valoraba de las Misiones Pedagógicas, se debió a que
Isabel de manera muy emocional y propia; la carencia de medios desanimaba a Fede-
y lo mismo sucedía en el grupo institucio- rico quien pronto tuvo conciencia de que
nista en el que Isabel se movía. Es lógico “con los elementos que tenía no podía ir
que la muerte de Federico, además en cir- más allá” (R, 186).
cunstancias tan abyectas, haya sido el eje Para quien ha vivido en el ambiente fa-
en torno al que han ido girando recuerdos, miliar de Isabel es lógico que el mundo de
esperanzas, frustraciones y dolores de una las relaciones haya sido determinante y re-
hermana pequeña que ha hecho de la me- cuerde con especial énfasis el trato con los
moria del hermano parte de su propia bio- amigos de sus hermanos y la forma de ser
grafía. Se preocupa por su posteridad, por de cada quien. Hay emoción cuando narra
las representaciones, por la calidad de las cómo Manuel de Falla tocaba el piano a
DOSSIER

127

cuatro manos con Federico y este se iba de cha Méndez, vivía con María Luisa Gómez
la partitura; nunca olvidó que él y la fami- Mena y, “según Emilio, llevaban una vida
lia de Amalita Olmedo fueron los únicos totalmente inmoral y yo no podía pisar
que, tras el asesinato del poeta, se atrevían aquella casa” (R, 156).
a ir a “mi casa, tan llena de gente en otro La relación cálida que tuvo en las aulas y
tiempo” (R, 49). A Falla hasta lo cachearon en el exilio estadounidense con Pedro Sali-
una vez. Isabel leía con admiración a Juan nas y Margarita Bonmatí se inició el día en
Ramón Jiménez y le fastidiaba mucho su que se presentaron, sin que Federico avi-
egoísmo y falta de empatía, su proclividad sara de su llegada, en la casa de la Acera
a hablar mal de los colegas y lo cicatero y del Casino; la familia los recibió en la sala,
celoso que fue con Federico. Le sentó muy pero el frío de la estancia y la cordialidad
mal que, después de regalar a Juan Ramón del matrimonio facilitaron que la visita
un espejo de peltre del siglo XVII que a él le continuase en el comedor. Isabel se matri-
gustaba mucho, un día lo vio en el escapa- culó en los cursos de Salinas en la Univer-
rate de la tienda que tenía Zenobia enfren- sidad de Madrid, donde “la clase de don
te de las Cortes: “¡Cómo se puede escribir Pedro era una ventana abierta, y no sólo
el poema del Generalife, de donde fui hadi- al siglo XVIII” (R, 179). En 1935, Isabel
lla, y a la misma persona hacerle la ínfima estudió con los hermanos Salinas, Solita y
faena del espejito” (R, 144). Pero Isabel no Jaime, en la Universidad de Verano de San-
conocía el rencor y en su última enferme- tander, fundada por la República dos años
dad fue a verlo al hospital con la familia. antes y de la que don Pedro era Secretario
Los García Lorca trataron mucho al grupo General4. Isabel siguió cursos de teatro clá-
de poetas formado por José María Hino- sico y de antropología “que daba un sabio
josa, Emilio Prados, Manolo Altolaguirre, alemán”, pero, confiesa “con cierta ver-
con los que compartían playa cuando iban güenza que fui muy frívola aquel verano.
a Málaga y “ha[n] dejado una importante Casi no me acuerdo de los cursos que se-
huella en la historia de la poesía española” guí” (R, 181). La amistad que la unió con
(R, 156). En 1947 Isabel comprobó que, Solita Salinas –que tuvo un fugaz noviazgo
en el exilio de México, el guapísimo Emilio con un sobrino de Fernando de los Ríos en
se había vuelto un hombre triste, sin dien- Estados Unidos– y con el resto de la fami-
tes y mal vestido, que le prohibió visitar a lia continuó en los años de exilio. Por Jor-
Manolo porque había abandonado a Con- ge Guillén la admiración y cariño fueron

4
Isabel habla de Pedro Salinas como director, sin duda porque el tiempo le había emborronado que el cargo
correspondía a don Ramón Menéndez Pidal y porque Salinas se encargaba de todo.
128

totales; le fascinaba como profesor, como 177). Salinas fue muy generoso con él facili-
poeta, como amigo fiel y hombre íntegro. tándole un trabajo en Estados Unidos para
Lo conoció dando unas conferencias so- que pudiera salir de España, porque temía
bre Bécquer invitado por la Universidad de que su pasado de intelectual republicano le
Madrid, pero lo trató más durante el exi- pasara factura, y porque le repugnaba te-
lio y en los cursos de Middlebury College: ner que hacer gestos hacia el Régimen para
“Conservo en la memoria momentos de sus sobrevivir con su familia en una patria fas-
clases […]. Alberti salió bastante mal para- cista y en manos de delatores6. La amistad
do. Insistió en que su inspiración era más perduró toda la vida: cuando Germaine,
bien libresca […], su poesía de tono popu- la esposa, marchó a morir a París, Isabel
lar venía más de los cancioneros que de su los despidió en el puerto; lo visitó cuando
propia vida de dentro […], lo popular en él Castroviejo le operó el desprendimiento de
no provenía de un sentir profundo y perso- retina y volvieron a menudear las mutuas
nal como en Machado” (R, 175-176). En visitas en Nerja y Málaga, cuando volvie-
una clase ponderó tanto la originalidad de ron del exilio.
la literatura española que se vio obligado a El crucero de 1933 por el Mediterráneo,
que la Universidad de Madrid organizó en
explicar que no estaba arrimando el ascua
el Ciudad de Cádiz, ha pasado a sus memo-
a su sardina porque “a los españoles nos
rias como la gran experiencia intelectual y
han dejado hasta sin ascua que arrimar a
personal que le enseñó la articulación que
nada” (R, 175). Federico había leído en su
existe entre historia, arte, modernidad y
casa Bodas de sangre, ante Isabel, Ignacio política. Vio el auriga de Delfos, la fuente
Sánchez Mejías y Moreno Villa; el comen- Castalia, Argos, la Acrópolis, pero también
tario del “poeta de Valladolid” –como le una suerte de pelotita o huevo vacío que el
llamaba Luis de Zulueta5– sobre la escena día del Corpus colocan en Barcelona en los
de la boda fue definitivo: “Yo no recuerdo surtidores y salta impulsado por la fuerza
nada más brillante en Lope de Vega” (R, del agua7. Tuvo la suerte de ir en el grupo de
175). Isabel cree que su hermano y Guillén Gómez Moreno que explicaba muy bien, y,
se admiraban y consideraban los más gran- a la vez “nos hacía poquísimo caso; nos de-
des: “Yo estoy segura –escribe– de que es jaba una casi total libertad”. En Egipto las
uno de los amigos que más han llorado por pirámides le produjeron una “emoción casi
Federico; luego por Paco y por Laura” (R, religiosa” y sintió que los colores, olores y

5
Carmen de Zulueta, Compañeros de paseo, Renacimiento (Biblioteca del Exilio), Sevilla, 2001, pp. 125 y ss.
6
Pedro Salinas y Jorge Guillén, Correspondencia (1923-1951), ed. de Andrés Soria Olmedo, Tusquets, Barcelona,
1992.
7
Se trata de la tradición, todavía viva, denominada “L’ou com balla” (el huevo que baila).
DOSSIER

129

calor de Kairuán y del Nilo la retrotraían a Infame turba


su Andalucía (todo en R, 188). En Jerusa-
Es significativo que el capítulo dedicado al
lén sintió la desazón de ver la incomunica- tiempo de juventud lo cierre una antinomia:
ción de las tres religiones, a los cristianos de una parte la evocación del crucero por el
divididos y enfrentados y a la policía in- Mediterráneo, que le descubrió la belleza
glesa acosando a los palestinos: “En vez de del mundo antiguo, y, simultáneamente,
acogedora me resultó una tierra crispada y la presencia amenazadora, en esos mismos
hostil” (R, 189) y no lamentó pensar que países, de la intolerancia, de los problemas
no volvería a pisarla. Grecia y Santa Sofía raciales y del fascismo. La siguiente frase, la
se llevan sus mejores recuerdos, junto con que abre la “Cuarta parte”, lo anuncia casi
Paestum, donde recupera “la emoción de con énfasis: “Yo salí de España a finales de
volver a encontrar lo perenne de la creación septiembre de 1936” (R, 195). Isabel dio la
griega en templos un siglo más viejos que el guerra por perdida desde el primer momen-
Partenón. No hay nada igual en majestad to; quizá por la desprotección que sintió en
y grandeza […]. Allí mismo almorzamos, casa de Laura, donde estaba pasando esos
bajo las columnatas. No lo olvidaré en mi días con la amiga, su madre y la abuela.
vida” (R, 190). Después de haber compro- Don Fernando estaba dando un curso en
bado el contraste que formaba la Jerusalén Suiza y en el Madrid peligroso e inquietan-
religiosamente idealizada con la real –tan te de los primeros días Prieto puso escolta a
mal avenida política y socialmente y tan las cuatro mujeres y les aconsejó trasladar-
se al piso del hermano de Gloria, Bernardo
cargada de malos presagios–, también ante
Giner, especialmente protegido por ser mi-
las majestuosas “columnas amarillentas”
nistro de Comunicaciones. En esta casa vio
de Paestum, reflexionó acerca de la ame-
Isabel la faz obscena de toda guerra civil:
nazante realidad italiana: “junto a aquella la deslealtad, la traición, el asesinato y el
maravilla, ¡qué miedo sentimos al compro- odio. Un buen amigo, Manuel (Manolito)
bar la fuerza de Mussolini! […] Todas las Aznar, que era visita habitual en casa del
calles llenas de grandes letreros –‘¡viva il ministro y estaba aparentemente entregado
Duce!’– y de fotografías propagandísticas a la causa del Gobierno legítimo, “un buen
que decían: ‘¡Contemplad la obra de la re- día desapareció. Cruzó el frente. Una vez
volución fascista!’. Los italianos, tan tea- en Burgos fue uno de los mayores propa-
trales como su saludo y sus odiosas cami- gandistas de Franco” (R, 195) 8. Isabel co-
sas negras” (R, 190-191). noció bellaquerías mayores:

8
Era Manuel Aznar Zubigarray, periodista y diplomático, abuelo del que fue presidente del Gobierno de España,
José Mª Aznar López.
130

En casa de Bernardo Giner me enteré de lo par a rastras de la habitación; salir a la ca-


de Federico. Sonó el teléfono. Lo cogí yo y una lle con el atuendo formal de la clase media
voz femenina preguntó por la señora Elisa. Le podía acarrear problemas con los descon-
dije que no se podía poner […]. La voz me dijo:
trolados grupos anarquistas y la sinrazón
“Solamente dígale usted que es verdad, que han
matado en Granada a Federico García Lorca”. hacía que en Granada asesinaran los con-
Solté el teléfono (recuerdo que era de pared) y trarios a los que asesinaban en Madrid. “Yo
me fui resbalando hasta caer al suelo. Aún veo me ahogaba de miedo y repugnancia” (R,
moverse el fatídico péndulo. No veía otra cosa 198), confiesa Isabel, que, tiempo después,
más que el ir y venir del teléfono negro zum- en Middlebury, consideraba que entonces
bándome al oído (R, 195). “lo había perdido todo, hasta la capacidad
de deseo, que es lo más negativo que le pue-
El estado de postración de una Isabel de pasar a nadie. Fueron los años peores de
afectivamente devastada, aconsejó ocultar- mi vida. Creo que tardé casi veinte años en
le el asesinato de Manolo Fernández Mon- poderme recuperar de la muerte de Federi-
tesinos, su cuñado, cuya carta de despedida co, en volver a sentirme viva” (R, 175). En
al hermano es un testimonio más de cómo septiembre del 36, Fernando de los Ríos,
las personas inteligentes y demócratas se nombrado embajador en Washington, se
enfrentaron a la muerte sin perder el de- llevó a la familia a Estados Unidos. Isabel
coro ni la grandeza moral. Concha, estan- marchó a Bélgica, donde Paco era primer
do aún preso el marido, tuvo la presencia secretario en la Embajada de España. En
de ánimo de acudir al que fue su despacho Bruselas pasó una tremenda depresión, que
de alcalde de Granada a recoger sus per- le ayudó a superar el Dr. Goffin, un parti-
tenencias. Lo ocupaba ya un amigo de la dario de Degrelle que, pese a lo mucho que
familia, Antonio Gallego Burín, que había les enfrentaba, fue extremadamente eficaz,
aceptado sustituir a Manolo “en aquellas delicado y cortés con Isabel. La correspon-
circunstancias”; Concha “abrió la puerta dencia con España estaba cortada y la pri-
sin llamar y él, al verla, se desmayó”… Un mera carta, la de la madre, tardó en llegar.
mes antes había ido al circo con los García Aconsejaba a Isabel no volver a España y
Lorca. Su comportamiento “fue algo indig- mandaba tres fotos que demostraban en
no –concluye Isabel–, tan horrendo como qué estado de abatimiento se encontraban
el propio crimen” (todo en R, 197). los padres y Concha. A Isabel la mantenía
El Madrid del verano de 1936 era un la rabia: “En aquel momento hubiera sido
infierno donde los milicianos detenían ar- capaz de matar. Y la presencia del odio,
bitrariamente, se fusilaba en caliente, ha- sentimiento terrible que yo no conocía, fue
bía tiroteos indiscriminados que, en alguna otro crimen de la guerra. Yo no he podido
ocasión, obligaron a Laura e Isabel a esca- perdonar. Sigo odiando a todo el que fue
DOSSIER

131

franquista” (R, 201). Isabel –sin duda por –donde viajaba Gary Cooper– con gentes
autodefensa– olvidó la voz de Federico; que escapaban del terror de Europa, y con
Paco, en cambio, pasó a mirar con sus ojos: otros que en los salones bailaban valses
La angustia de los dos asesinatos, la y bebían champán. Durante la travesía a
separación de los miembros de la familia, la Nueva York tomó conciencia de su bifurca-
calamitosa deriva de la contienda y el miedo ción vital: “Tuve la sensación de que estaba
a nuevas calamidades, desgarraron de tal viviendo el final y de que aquella travesía
modo a los supervivientes que todavía años era morirse un poco […]. El pasado que-
después, Paco, en “De pronto”, revivió daba atrás. Todo lo de antes pertenecía ya
el vértigo lacerante de la desaparición de a otra persona que era yo misma, pero que
Federico: nada tenía que ver con la Isabel de Gra-
nada ni con la Isabel de Madrid, ni con la
Isabel de Bruselas” (R, 205). El llanto de
El pájaro en la rama una judía alemana que huía, unió en fra-
y, de pronto, no estaba.9 ternidad a las dos mujeres; cuando Isabel
le enseñó fotos de su familia, “Lo que yo
… Y en un inequívoco “Llegó a mi oído”, no hice, lo hizo ella. Ella besaba las fotos
repite la imagen especular de los ojos: y decía: ‘Todos los nazis, todos los fascis-
tas son unos criminales’”. A la siguiente
Pero yo vi en sus ojos
tarde el rabino ofreció un servicio por las
abiertos, fijos,
víctimas de Hitler al que invitaron a Isabel:
que otra muerte miraba “habló del sacrificio al que otros hombres
los ojos míos. 10 no judíos habían sido sometidos, de lo que
se estaba sufriendo en Europa por el azo-
La enrarecida situación de Europa y la te del nazismo de Hitler. Enseñó las fotos
posibilidad de que el mal curso de la guerra de Federico e hizo de él, Dios se lo pague,
en España reclamase la presencia de Paco ante aquellos supervivientes de la hecatom-
en Barcelona complicaron la situación de be nazi un gran elogio […], nunca olvidaré
Isabel que, entre marchar a dar clases a que el primer homenaje a su memoria que
Londres y obedecer los paternales consejos presencié fue hecho por un rabino en mitad
de la familia De los Ríos-Giner, optó por del Atlántico” (todo en R, 207).
irse con ellos a la Embajada de España en Paco García Lorca llegó a Nueva York
Washington. Se embarcó en el Champlain en mayo de 1939; los padres, Concha y

9
Francisco García Lorca, Poesía, ed. de Mario Hernández, Diputación de Granada, Granada, 2003, p. 33.
10
Ibid, p. 23.
132

los niños, no pudieron hacerlo hasta 1940: libertad. “En Washington vivíamos con los
“Recuerdo bien lo que me dijo [Concha] al ojos puestos en lo que ocurría al otro lado
llegar a Nueva York, cuando me vio lloran- del océano. Era nuestra vida lo que nos ha-
do abrazada a mi padre: ‘Isabel, nosotros bíamos dejado en la otra orilla. Eso es el
no tenemos que llorar. ¡Que lloren ellos!’” destierro” (R, 208). Las cartas desde Gra-
(R, 197). Acababan de desembarcar del nada y las de Paco llegaron muy espacia-
Marqués de Comillas. Era el 28 de agosto. damente. Las del hermano daban noticias
de la situación española –la emocionante
Tiempo de destierros despedida a los brigadistas– o de la política
Cuando Fernando de los Ríos cerró la europea, y mandaban reflexiones propias:
Embajada de la República en Washington “Nos han tocado unos tiempos duros. Y
se instaló en Nueva York con su familia sucios”. Paco, cuando todo estuvo perdi-
(esposa, hija, las dos abuelas) y, temporal- do, echó mano de la esperanza del patriota
mente, con el hermano y sobrinos de su y decidió “esperar una vuelta decorosa a
mujer y con Isabel. Todos se enfrentaban España, cuando uno pueda volver a ser lo
a la doble carga, psicológica y material, que ha sido hasta hoy” (todo en R, 211).
de soportar el dolor por las pérdidas, el Las cartas que llegaban de Granada, con-
recuerdo del horror, la evidencia lacerante troladas por las autoridades, eran caute-
de la derrota, el temor por los seres queri- losas y abundaban en sobreentendidos:
dos que quedaron en España, la preocupa- todos están bien, Concha da clases de in-
ción por los que andaban desperdigados y glés y tiene “ilusión de que algún día me
buscando acomodo, la inseguridad por el sirva” (R, 213). Es lo que necesitaba Isa-
propio presente y la acuciante necesidad bel para saber que no había más bajas y
de buscar trabajo para sobrevivir. Lo peor que la familia preparaba su viaje a Estados
era el desánimo…: “Me es casi imposible Unidos. Aún faltaba tiempo para que Paco
expresar lo que es el destierro, porque es llamara a la hermana, invitada por unos
difícil coordinar tanta pena con un fondo amigos en Massachusetts, para decirle qué
de alegría y esperanza […] es vivir en va- día llegaría el barco con la familia: “Soy
cío: sin entender lo que pasa alrededor, sin incapaz de hablar de lo que sentí […] hasta
saber lo que va a ser de uno. Estar sin tierra se descorchó champán y dieron una fiesta
es el vacío mismo. Me es muy difícil hablar por todo lo alto en mi honor. El señor de la
del destierro. Yo he vivido varios, y tengo casa […] improvisó un discurso patriótico
que decir que el primero y más doloroso sobre nuestra nueva vida y la libertad” (R,
ha sido en mi propia tierra” (R, 207-208). 213-214).
Alude al tiempo en que vivió en una pa- Pero la urgencia de encontrar un trabajo
tria despojada de leyes, de derechos y de que diera dinero para vivir y ayudar a los
DOSSIER

133

compatriotas que lo necesitaban era impe- donde dirigió un hogar para niños refugia-
riosa. La solidaridad fue empeño extendido dos; pero ella, por ser abogada, tenía difícil
al que no faltaron los García-Lorca ni los trabajar en Estados Unidos. Don Fernando
De los Ríos-Giner; unas veces se daba di- la puso en relación con Luisa Crane, una
nero, otras se buscaban recomendaciones, multimillonaria simpatizante con lo espa-
acomodo o trabajo. Las familias colabo- ñol y con la causa republicana, que desea-
raron con causas solidarias como la Cruz ba aprender el idioma; había conocido a
Roja y en las campañas para promover la Federico en Nueva York y ahora se ofrecía
compra de bonos de guerra entre la comu- para ayudar a los exiliados. Victoria y Lui-
nidad hispana. Carmen de Zulueta cuenta sa vivieron juntas hasta el fin de sus días en
que la casa de don Fernando de los Ríos fue el lujoso apartamento de la Quinta Aveni-
la embajada de los republicanos en Nueva da esquina a la calle 63.
York donde se posibilitaba “que el grupo No era fácil para los españoles adap-
de exiliados nos relacionásemos los unos tarse a la vida americana y la familia Gar-
con los otros”11. Los domingos acudían es- cía-Lorca no fue una excepción: al padre,
pañoles, gentes que nunca se habían visto, don Federico, le deslumbraron los enormes
a encontrar un trozo de patria y el calor y edificios, las buenas carreteras, los helados
y no quiso que su cadáver volviera a Es-
la esperanza que necesitaban para no caer
paña. La actitud de la madre, Vicenta, fue
en la desmoralización. Solían acudir Fede-
“mucho más distante y negativa. Un día en
rico de Onís, los Ucelay, Lola Rivas Cherif,
el parque me dijo: ‘A toda esta gente se le
viuda de Azaña y el que fue su secretario,
nota que ha venido aquí huyendo; a casi
Enrique Ramos, los Escobal-Castroviejo, todos que su padre sería, cuanto más, un
Ángel del Río y su mujer Amelia Agosti- pastor de ovejas’”. Isabel asegura que el
ni, el ex presidente de Colombia, Eduardo exilio le hubiera sido mucho más llevadero
Santos, con su esposa… Se daban apoyo, en Europa, “(que es mi mundo y lo sigue
consejos útiles, lo que podían. Zenobia y siendo) […]. No creo que esto le pasara a
Juan Ramón mandaban algo del poco di- Laura, pero estoy por afirmar que a Paco
nero que les llegaba a sus antiguas criadas sí; a pesar de la felicidad de su matrimonio
del piso de Padilla, en Madrid, y aún re- y de sus hijas, sí le pasó. Por eso no logró
servaban algo para “donar algunos dóla- desarrollar toda su capacidad como críti-
res a los niños españoles en colonias fuera co literario o como creador. Paco se quedó
de España”12. Hacia 1940 apareció por el sin su mundo, perdió su vida, su círculo de
piso Victoria Kent, procedente de Francia amigos” (todo en R, 232).

Carmen de Zulueta, Compañeros de paseo, loc. cit., p. 120.


11

Ibid. p. 183.
12
134

Juan Centeno, un gran amigo de Federi- do en mis raíces me resultaba forzado, fal-
co en la Residencia de Estudiantes, dirigía so, y casi me molestaba. No fui capaz de
la prestigiosa Escuela Española de Midd- sumergirme en aquella vida que no era la
lebury College, en Vermont; allí se orga- mía y me quedé sola, como en una isla”.
nizaban, en julio y agosto, unos cursos de La bifurcación que tan lúcidamente ha de-
inmersión en la lengua, literatura y cultura clarado y su conciencia de que aquella no
española que si siempre contó con los me- era su vida, sino una existencia impuesta,
jores hispanistas, a partir de la llegada de la mantuvo en el doble nivel de observar y
los profesores y escritores exiliados, reunió ver, pero no quiso –o no pudo– implicarse.
a lo más exclusivo de la Universidad y la Hablaba con las abuelas de Laura porque,
cultura españolas. Se daban clases, se re- al igual que ella, seguían viviendo con la
presentaban piezas del teatro clásico espa- memoria en la España de antes; con ellas,
ñol, se aprendían bailes y canciones y ha- dice,
bía una intensa vida social entre alumnos
y docentes como Joaquín Casalduero, Pe- me sumergía con gusto en una época leja-
na donde estaban las raíces de mi mundo […].
dro Salinas, Tomás Navarro Tomás, Jorge Siempre recordaré estas charlas con ella [Laura
Guillén, su esposa Germaine Cahen, Sofía García Hoppe] en Middlebury. Ella me enseñó
Novoa, el mismo Juan Centeno, Luis Cer- a medir de otro modo el misterioso concepto
nuda… Isabel comenzó su trabajo como del tiempo. Con ella aprendí a sentir cosas muy
profesora dando clases de conversación a lejanas como presentes. Pero también se acre-
los estudiantes, lo que “era una buena ma- centó en mí una peligrosa tendencia: olvidar o
no contar con cosas que estaban ocurriendo
nera de alejarme seis semanas del sofocante ante mis ojos, o –lo que es peor– sentir lo que
calor de Nueva York” (R, 214) y de ganar tenía delante como fugaz e inexistente. (todo
un pequeño sueldo. A Middlebury se des- en R, 231)
plazaban en verano las familias de Isabel y
don Fernando y en ese lugar, en 1942, un Como tantas veces repite en las páginas
pastor cuáquero casó a Paco García Lorca de Recuerdos míos, su vida afectiva se
y a Laura de los Ríos Giner. El traje no se había detenido ante el teléfono negro de
compró, lo confeccionó la “Bisa”, Fernan- casa de Bernardo Giner. Allí quedó la vida
da Urruti, madre de Fernando de los Ríos. real y por eso no extraña su confesión
Eran tiempos de ahorro. de que “en el fondo a mí Middlebury me
A propósito de la convivencia en Midd- pareció siempre un escenario y, como todos
lebury, Isabel explica que “vivía muy poco sabemos, en los escenarios se representa,
integrada en la vida americana, y compartir no se vive” (R, 233).
con aquellas gentes lo que para mí era algo En esa Universidad sí trató mucho a Luis
tan personal y tan profundamente hundi- Cernuda, “crítico insatisfecho y hombre
DOSSIER

135

desamparado”, al que hizo cuanta com- en vida el éxito que como poeta merecía”
pañía pudo, pero cuya crudeza de carácter (R, 238)14.
no oculta: “¡Qué capacidad tenía para el En Nueva York no era difícil encontrarse
desprecio! ¡Qué poco reconocía lo que a su con los españoles e Isabel reencontró a Mi-
lado hubiera de positivo! Sentía desprecio guel Pizarro, el compañero inseparable de
incluso por la gente que le admiraba como universidad de Federico y Pepe Fernández
poeta y que buscaba su trato y su amistad” Montesinos. Pizarro fue el primer amor de
(todo en R, 233). A Concha de Albornoz, su prima María Zambrano, pero se casó
la única amiga que el poeta tenía, “la tra- con Graciana, una rumana con la que
taba a zapatazos” (R, 234), y tampoco tuvo a Aguedita. En Nueva York trabaja-
era más generoso en la consideración de ba como un forzado dando clases duran-
sus contemporáneos: Salinas le parecía un te horas para poder vivir; emigró a Japón
periodista al que personalmente ignoraba donde descubrió una tierra de “irregulari-
y tachaba a Unamuno de tontiloco buen dad simétrica” (R, 240), pero vivir lejos de
poeta. El ambiente de convivencia intensa sus raíces le impidió desarrollar sus capa-
de Middlebury fastidiaba a Cernuda, poco cidades como poeta. En opinión de Isabel,
amigo de relacionarse con la gente y con- “Miguel era una criatura más desvalida
vencido de ser “rechazado, casi odiado por que María [Zambrano] y no pudo luchar
los demás, y esto, que no era así, le llevó con la vida que le tocó vivir. María pudo
a odiar al género humano […]. En aque- con el destierro y él no” (R, 242).
llos días Cernuda vivía completamente Con el tiempo Isabel se afianzaba como
aislado” (R, 234)13. Isabel, que apreciaba profesora y cuando fue contratada por
a Luis, quizá porque en el fondo compren- el Sarah Lawrence College, del estado de
día su deseo de apartamiento –aunque no Nueva York, coincidió con Marguerite
su desdeñoso modo de ser–, y admiraba Yourcenar y su compañera Grace Jones.
mucho su poesía, trató de aliviarle su so- Solían comer juntas e Isabel leía a la erudi-
ledad y ayudarlo: “Pobre Luis, no conoció tísima Marguerite poemas barrocos espa-

13
El más reciente estudio sobre vida y trabajos de Cernuda en Estados Unidos es el documentadísimo de José
Teruel, Los años norteamericanos de Luis Cernuda, Pre-Textos, Valencia, 2013. Vid, asimismo, VV. AA., 100 años
de Luis Cernuda. Actas del Simposio Internacional celebrado en mayo de 2002 en la Residencia de Estudiantes
y en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla, ed. de James Valender y Nuria Martínez de Castilla, Residencia de
Estudiantes, Madrid, 2005. Guillermo Carnero, “La experiencia de la guerra civil y la conciencia del exilio en la obra
poética de Luis Cernuda”, en VV. AA., Entre la realidad y el deseo. Luis Cernuda, 1902-1963, ed. de James Valender,
Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales-Residencia de Estudiantes, Madrid, 2002, pp. 271-291. También
Douglas Barnette, El exilio en la poesía de Luis Cernuda, Esquío, El Ferrol, 1984.
14
Vid. Andrés Soria Olmedo, “Luis Cernuda en Las Américas, 1947-1952”, en VV. AA., Entre la realidad y el
deseo. Luis Cernuda, 1902-1963, loc. cit., 2002, pp. 313-329.
136

ñoles. En 1960 volvieron a encontrarse en ces el recuerdo aparece claro, transparente;


Madrid cuando ya Isabel había vuelto de otras, en cambio, surge como en una nebu-
Estados Unidos. Para contrarrestar la mala losa, lo que tan bien llamó Gabriel Miró
impresión de que la Yourcenar no pudo el ‘humo dormido’. Porque los recuerdos
hablar en el Instituto Francés por falta de no permanecen nítidos en la conciencia,
público, Isabel le organizó una conferen- son retazos vagos, casi perdidos en mi me-
cia en la Asociación Española de Mujeres moria” (R, 27). Los engranajes que ponen
Universitarias, cuyas socias llenaron la sala en marcha la maquinaria de la memoria
de Miguel Ángel con conocidos, amigos o, como ella dice, “las cosas de antes”, se
y maridos: Lapesa, Lafuente Ferrari, Ma- movilizan “por dos caminos: o por la lec-
rías, Aranguren, Laín… Otro día llevó a tura, o por reacción ante algo primario y
Marguerite y Grace a ver el espectáculo externo, como un ruido, un olor, o una voz
de flamenco del café de Rosita Durán, que familiar que haya estado largos años au-
arrebató a la novelista. De Madrid salieron sente” (R, 260). Tal y como revive situa-
las dos hacia Granada. Visitaron Víznar y ciones y sentimientos no parece sino que el
Marguerite escribió a Isabel una conmo- aire, la temperatura y el espacio vuelven a
vedora carta que es, casi, el relato de una pasar por su vida. En este excepcional libro
peregrinación. Vale la pena recordar su me- sus recuerdos trufan lo que pasó con lo que
lancólica y consoladora reflexión sobre el está ocurriendo, pero, simultáneamente,
lugar de reposo del poeta asesinado: ella establece la presencia del corte. Lo hizo
Me dije a mí misma que un lugar como aquel
cuando volvió al Generalife, tras el exilio, y
hace vergonzante toda la pacotilla de mármol recordó los momentos de plenitud amoro-
y de granito que puebla nuestros cementerios, sa con Enrique Gómez Arboleya en los que
y que cabe envidiar a su hermano por haber se dedicaban a arrojar “una hoja al canali-
comenzado su muerte en aquel paisaje de eter- llo y seguir su navegación […]. Lo hice a mi
nidad. Créame que al escribir esto, no trato de
vuelta. Parecía la misma de entonces. Ella
minimizar el horror de su prematuro fin, ni lo
tremendamente angustioso que sería (al menos sí” (R, 260). ¡Qué difícil es no sentirse es-
para mí) tratar de reconstruir aquella escena cindida cuando la vida civil de una persona
que sucedió allí, en un determinado instante se ha cortado en dos; y qué difícil, también,
del tiempo, y cuyos pormenores no llegaremos no sentir que las cosas pasadas resurgen y
a conocer jamás. Pero es cierto que no cabe se entretejen con el presente de quien las
imaginar más hermosa sepultura para un poe-
está evocando!
ta. (R, 250)
¡Me duele tanto recordar…! Quizá ya no
Isabel ha guardado la memoria de per- pueda perdonar lo que han hecho. Eliminaron
sonas y de hechos, fotos y cartas. “A ve- su persona, ahora su entorno. La vida es un
DOSSIER

137

continuo fluir, pero, cuando se viven muchos cias como un hiato, un paréntesis impuesto
años, a mi por lo menos me cuesta mucho tra- a su existencia. Los exiliados de 1939 no
bajo quedarme en un único momento. Voy y fueron emigrantes económicos, ni gentes
vengo porque para mí son inseparables –y casi
a zaga de promoción profesional; fueron
lo mismo- el pasado y el presente. Mi vida la
veo como un inmenso y desordenado retablo. desterrados que se sintieron de paso en el
Sola estoy en mi vivir, en mi sentir, en mi pesar. lugar de acogida y expulsados de una pa-
Se que no voy acorde con nadie y en el fondo tria a la que deseaban volver. La precisión
es lo natural. Y lo comprendo. Yo no puedo de hallar morada y trabajo en el extranjero
vivir sólo lo actual; mi vida es inseparable del fue una preocupación dramática que vivie-
pasado. (R, 277) ron como transitoria, porque todos espe-
raban la caída del fascismo y el retorno a
El exilio. Discordias y convergencias España para restablecer las libertades de-
(Una coda final)
mocráticas e impulsar la convivencia polí-
Estas palabras finales del libro, “Yo no tica por la que habían arriesgado vida y ha-
puedo vivir sólo lo actual; mi vida es inse- ciendas. En algún otro lugar16 he apoyado
parable del pasado”, se encadenan con las –a diferencia, entre otros, de Kamen17– la
que lo inician: “Lo que yo hago ahora, lo tesis de que el exilio español, por encima de
que puedo hacer, es recordar” (R, 27). La diferencias ideológicas, de enfrentamientos
afirmación, lógica en un libro de recuerdos, partidistas y de las polémicas levantadas
tiene un sentido especial en este porque, entre ellos, mantuvo un fuerte vínculo de
como se ha visto, lo que Isabel recuerda unidad y compromiso que radicaba, fun-
mayormente es la parte de vida que clausu- damentalmente, en reconocer al fascismo
ró la guerra civil. Las memorias de los exi- como enemigo común. Sin embargo, el
liados españoles de 1939 pivotan, de modo análisis de los textos y testimonios de los
coincidente, sobre el motivo del exilio, el exiliados hace patente que había más cosas
zanjón de la derrota y la vida lejos de la pa- que compartían y los emparentaban.
tria. A estas circunstancias se remiten Max Es evidente que –salvo contadísimas
Aub en México15, Juan Ramón en Puerto y raras excepciones, como la de Américo
Rico, Ramón Gómez de la Serna en Buenos Castro– los exiliados vivieron en la extra-
Aires o Fernando de los Ríos en Estados ñeza, con la evidencia de ser ajenos, en mu-
Unidos. No cuentan quehaceres realizados chos aspectos, al lugar en que estaban. La
en otro país, sino que hablan de sus estan- sensación de que no acababan de situarse,

15
Max Aub, Diarios (1939-1972), ed. de Manuel Aznar Soler, Alba Editorial, Barcelona, 1998.
16
“Guardianas de la memoria”, BILE , II Época, 95-96 (2014), pp. 101-123.
17
Henry Kamen, The Disinherited: The Exiles Who Created Spanish Culture, Penguin/Allen Lane, Londres, 2007.
138

de que estaban de paso, la repiten y con te a la hora de analizar ese aspecto, convi-
mayor angustia los que hubieron de vivir vencial y laboral, de la vida de los exiliados
en países de otra lengua y debían ganarse en países de lengua extraña.
el pan con la palabra. Américo Castro, ávi- Isabel García Lorca tuvo que aplicarse
do por “americanizarse”, no quería hablar con la nueva lengua, su hermana Concha
español para no estropear su inglés… Juan empezó a estudiar inglés en España para
Ramón Jiménez, que rechazó vivir fuera de preparar el viaje hacia el exilio y Paco, el
su lengua, no quería hablar inglés para no diplomático, fue quien menos problemas
estropear su español. Porque lo cierto es tuvo. En casa de Fernando de los Ríos y
que los exiliados españoles de 1939 que vi- Gloria Giner los adultos debieron mejorar
vían en Estados Unidos tuvieron el trabajo notablemente su inglés para hacer traduc-
añadido de aprender un idioma muy dife- ciones y dar conferencias y clases19. Laura
rente al propio que, en aquellos tiempos, de los Ríos profesaba en Wellesley Colle-
era poco habitual en la enseñanza española, ge, Gloria Giner traducía, daba cursos en
ya que, incluso las personas cultas, apren- Nueva York, y en Middelbury atendía a los
dían preferentemente francés o incluso ale- que le encargaba Federico de Onís. El des-
mán. Pedro Salinas se quejaba a su mujer conocimiento del idioma creaba problemas
de las trabas que suponía para su trabajo muy reales a personas alejadas de su mun-
como profesor universitario y ensayista te- do, su familia y amistades con el agravan-
ner que expresarse en inglés: “Si lo que yo te de que, muchas de ellas, además, ya no
llevo en la cabeza se pudiera expresar en eran precisamente jóvenes. Ese fue el caso
idioma universal, comprensible para todos, de las dos ancianas, Laura García Hoppe y
me abriría camino en América muy pronto Fernanda Urruti, madres de Gloria Giner y
y muy bien”. Por más que el idioma no le de Fernando de los Ríos, respectivamente,
era del todo ajeno y que en Estados Unidos que vivían reducidas al trato con la familia
se aplicó a su mejor conocimiento y estu- en el hogar neoyorquino, sin poder, siquie-
dio, reconoce que “para dar conferencias ra, responder al teléfono. Gloria procura-
siempre se siente la limitación, la barrera ba estar en casa el mayor tiempo posible,
infranqueable”18. Esa “barrera infranquea- porque durante el horario laboral, como
ble” quizá no se ha valorado bastantemen- escribe la bisabuela Urruti, “pues nos que-

18
Pedro Salinas, Obras Completas, III. Epistolario, Cátedra, Madrid, 2008, pp. 593 y 594. Sobre estos temas trata
también Jaime Salinas en Travesías. Memorias (1925-1955), Tusquets, Barcelona, 2003.
19
Carmen de Zulueta, en Compañeros de paseo, loc.cit., recuerda que en casa de los De los Ríos-Giner, al
comenzar el exilio, se hablaba con dificultad inglés y ella les ayudó, alguna vez, con la editora que gestionaba los
derechos en el extranjero de Federico.
DOSSIER

139

damos las dos viejas sin entender el idioma apretados, que al recibir este mes tu cheque
y con poca salud” (P, 103) 20. Este obligado nos quedaban once dólares en cuenta co-
aislamiento doméstico tuvo una contra- rriente, ¡Jamás habían venido tan a punto
partida providencial pues Fernanda Urruti los que mandaste! […]. Gracias, pues, a tu
–la “Bisa”– volcó su necesidad de comu- generoso envío mensual seguimos nuestra
nicación en extensísimas y pormenorizadas vida, modesta, pero sin carecer de nada”
cartas que escribía a la familia de Madrid, (P, 211). He tratado ya de la solidaridad
contando la vida y milagros de toda la fa- que nunca faltó ni entre personas que vi-
milia y la de los conocidos. Esas epístolas y vían con justeza y hasta bajo mínimos y no
las de Fernando de los Ríos, Gloria Giner será ocioso recordar los extremos de dure-
y su hija Laura, constituyen una excepcio- za que algunos soportaron: de la familia de
nal fuente de información sobre las dificul- Bernardo Giner, el arquitecto y exministro
tades, añoranzas y dolores de una familia de la República, hermano de Gloria, y de
española de gran tradición intelectual en él mismo, escribe Fernando de los Ríos que
Estados Unidos. “pasan una situación de extrema necesi-
Contra ciertas afirmaciones acerca de la dad, a veces no tiene para comer, le dio un
privilegiada situación económica que dis- síncope en la estación y su hijo Francisco
frutaron los profesores exiliados en Esta- ha enfermado: ¡Pobres criaturas!, el exilio
dos Unidos, cabe recordar que la bonanza es muy duro para ellos; no han encontrado
tardó años en llegar (para los que llegó…) trabajo suficiente” (P, 125). La dureza se
y que todos hubieron de trabajar febril- prolongó para muchos y el 24 de agosto de
mente, superar muchas dificultades y pasar 1970 Max Aub escribió: “Entierran hoy a
estrecheces. La ciertamente extensa familia Bernardo Giner de los Ríos […] sus hijos
de Fernando de los Ríos alcanzaba hasta fin […] uno en Chile, otro en Santo Domingo,
de mes en Nueva York porque el hermano otro en Guanajuato, otro en los Estados
de este les enviaba un cheque mensual desde Unidos, los nietos en Israel, en Santiago,
Puerto Rico. Al volver Fernando de asistir aquí, en provincia […] ¿De qué le sirvió ser
en México a las Cortes Republicanas, el 15 decente y orgulloso de serlo? ¡Giner y de
de febrero de 1945, le escribe: “gasté ¡400 los Ríos! No se podía pedir más”21.
dólares!, y cuando volví estábamos tan Pedro Salinas vivió durante años en Es-

20
“Poco a poco os hablaré de todo”. Historia del exilio en Nueva York de la familia de los Ríos, Urruti, Giner.
Cartas: 1936-1953, ed. de Ritama Muñoz-Rojas, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, Madrid, 2009.
Para evitar innecesarias remisiones ad calcem, en cada cita que haga del libro, pondré entre paréntesis el número
que corresponda a las páginas de la misma, precedido de una P.
21
Max Aub, Diarios, loc. cit., p. 463.
140

tados Unidos con su familia en pensiones A esta condición de forastero convicto se


y casas alquiladas, sin apenas mobilia- suma otro elemento identificador, muy vivo
rio22. Claudio Guillén en El sol de los des- entre los exiliados españoles, que tuvieron
terrados: literatura y exilio23 recuerda los que serlo, precisamente, porque habían de-
obstáculos que se oponen al exiliado que, cidido construir la España moderna que el
obligado a buscar trabajo y a vivir en am- nacional-catolicismo franquista estaba des-
bientes cuyos sistemas de sociabilidad, có- truyendo. Por chocante o sospechoso que
digos más usuales y hasta el idioma, desco- hoy pueda parecer el término, me refiero al
noce, se hunde en abismos de perplejidad sentimiento patriótico; una convicción que
y soledad. Isabel García Lorca lo dice con mantuvo la voluntad de resistencia en los
sencillez: “Me es casi imposible expresar lo exiliados con una vocación claramente an-
que es el destierro, porque es difícil coordi- tinacionalista e internacionalista, pero ra-
nar tanta pena con un fondo de alegría y de cional y afectivamente atada a una tierra,
esperanza […] es vivir en vacío: sin enten- unas gentes y una historia que ellos querían
der lo que pasa alrededor, sin saber lo que impulsar hacia el progreso. Política e ideo-
va a ser de uno” (R, 207-208). Los estudios lógicamente el patriotismo de los exiliados
sobre exilios hablan coincidentemente de radicaba en la conciencia democrática de
quiebra, de mutilación, de la extrañeza de quienes habían continuado y adaptado
ese apátrida funcional que no se integra en una tradición modernizadora, minoritaria
la tierra que lo acoge porque espera volver y muchas veces heroica, que llevaba desde
a la suya. Clara Lida24, entre los estudio- nuestras Luces –con varia intensidad– opo-
sos del exilio español, o Theodor Ador- niéndose al fanatismo, al sistema oligárqui-
no25 cuando definen al exiliado como un co, al oscurantismo, a la injusticia y a las
ser disgregado repiten las confesiones de desigualdades… Los republicanos de 1939
Pedro Salinas26, de Max Aub, las de Laura habían devuelto a España la dignidad de
García Lorca, la sobrina pequeña de Isabel, ser un Estado de Derecho: tenía una Cons-
cuando escribe sobre los familiares que van titución democrática, se había consolidado
enterrando en Estados Unidos y los define el derecho a libertades sociales y particula-
como “raíces que se nos van quedando en res, se reformaban las prisiones y avanzaba
esta tierra extraña” (P, 452). hacia una legislación garantista, el país era

22
Víctor Fuentes, en VV. AA., Contra el olvido. El exilio español en Estados Unidos, ed. de Sebastiaan Faber y
Cristina Martínez Carazo, Biblioteca Benjamín Franklin, Alcalá de Henares. 2010, p. 227.
23
Sirmio, Barcelona 1995.
24
Clara Lida, Inmigración y exilios: reflexiones sobre el caso español, El Colegio de México, México D.F., 1997.
25
Theodor Adorno, Minima moralia. Reflexiones desde la vida dañada, Taurus, Madrid, 1998.
26
Obras Completas, III. Epistolario, Cátedra, Madrid, 2008.
DOSSIER

141

laico, la alfabetización se generalizaba, se familia de Madrid: “Es muy difícil, que-


protegía la ciencia, se reconocían los de- ridísimos míos, que os deis cuenta de lo
rechos sindicales y el derecho universal a que es vivir en Esp[aña] y sin ella, sin ese
voto ya incluía a la mujer. No es imperti- grupo, sin ese ambiente que nos ha dado
nente recordar la propuesta de Fernando vida a todos y, sobre todo, ver a los niños
de los Ríos, que, desde el Ministerio de de extranjeros permanentes. Eso es lo que
Justicia, propuso que se concediera la na- más trabajo me cuesta aceptar” (P, 355).
cionalidad española a los judíos sefardíes En verano Gloria Giner daba “una hora de
del Protectorado Español en Marruecos27. clase a los niños [de Concha García Lorca]
Contrariamente a la exaltación de lo pro- de Historia de España, un día sí y otro no”
pio practicada por los nacionalistas, los (P, 380). Y Laura, en agosto de 1949, con-
exiliados no ocultaban los vicios y men- fesaba a su prima Ritama Troyano de los
guas de su patria, pero los denunciaban Ríos: “Parece que nuestra estancia aquí va
por patriotismo, para corregirlos y poder siendo indefinida y también queremos que
alcanzar la modernidad científica, política nuestra casa sea lo más nuestra posible,
y social propia de un Estado culto y progre- que las niñas estén rodeadas de España, si-
sista. Si no se analiza cómo el sentimiento quiera en casa” (P, 382).
La añoranza de la patria reposaba, ade-
patriótico era radicalmente democrático, e
más, en fuertes ligámenes vitales y senti-
incluía la conciencia de pertenencia a una
mentales que impulsaban a los exiliados a
tradición cultural e histórica propia, difícil-
recordar no sólo la pérdida de las libertades
mente se puede entender la tenacidad con
democráticas, sino también el expolio de lo
que personas que, sabiendo perdido cuanto íntimo y familiar: de los olores y sabores,
poseían en España, conservaron el espíritu del paisaje, de los lugares y objetos coti-
resistente y la esperanza de un retorno para dianos que aparecen en la escritura privada
reponer la democracia abolida. (correspondencia, diarios, memorias), don-
La evidencia de las dificultades no que- de adquieren, con su alto valor emotivo, el
bró la tenaz convicción de pertenencia de estatuto de categoría ideológica. El fascis-
unos exiliados que mantuvieron ese estatus mo arrebató a los exiliados hasta cosas tan
político y moral, porque nunca dejaron de mínimas como los churros de la churrería
proclamarse españoles. Laura de los Ríos, de la esquina. Que el correoso y distante
en 1948, ya casada con Francisco García Luis Cernuda se supiese de memoria El re-
Lorca, escribía desde Estados Unidos a la licario y lo recitase “a la perfección y con

27
Un Decreto del Gobierno de Azaña de 1933 recogía la iniciativa, que revocó Alejandro Lerroux cuando en
septiembre de ese año llegó al poder.
142

todo el sentimiento”, para enseñárselo a la


alumna de Middlebury que debía cantarlo
en la fiesta que preparaban para los profe-
sores, da idea de cuanto digo. Isabel García
Lorca que presenció la escena, cree que ese
cuplé “a Cernuda le gustaba muchísimo”
(todo en R, 236). El mismo Fernando de los
Ríos era un gran conocedor del flamenco y
del cante jondo, y en el exilio se lanzaba
por peteneras y tanguillos y explicaba sus
peculiaridades y distintos estilos. Carmen
de Zulueta lo recuerda cantando mientras
paseaban por las noches el perro: “Nun-
ca pensamos que el erudito profesor fuese
también erudito en el cante jondo de su tie-
rra”28. Es imposible calibrar con justicia lo
que el exilio supuso en la vida de sus pro-
tagonistas y valorar lo que significó, como
hecho político y como hecho de conciencia
–particular y colectiva–, si no se analiza y
valora la multiplicidad de carencias y de
sentimientos –coherentes unos, contradic-
torios otros, a veces lúcidamente resigna-
dos- de los desterrados. La rotunda afirma-
ción de Guillén, “El consuelo, nunca” (R,
175), condensa la orgullosa determinación
de rechazar tanto la integración como el
desaliento. Esa convergente actitud de re-
sistencias plurales explica que aún hoy se
pueda seguir hablando del exilio, no sólo
como un hecho histórico, sino como una
realidad ética, social y vital, mantenida en
los aún supervivientes y sus descendientes.

28
Compañeros de paseo, loc. cit., p. 122.
DOSSIER

143

Exiliados en Puerto Rico:


el caso de Alfredo Matilla
Jimeno «Por más que en el destierro los exiliados
hayan vivido soñando con el retorno, no por
eso han dejado de hacer suyo y de entregarse al
país que los acogió»
lara caride
Nicolás Sánchez Albornoz [Sánchez Albor-
Universidad de Puerto Rico-Recinto de Río noz, 1991: 167]
Piedras

Resumen: Alfredo Matilla Jimeno es quizás uno


Introducción
de los exiliados españoles en Puerto Rico menos En el extraordinario libro Sefa-
conocidos a pesar de ser uno de los más polifa- rad de Antonio Muñoz Molina publi-
céticos que ha tenido esta isla del Caribe. En este
artículo exploro la vida de este importante madri-
cado en el año 2001, el autor recorre las
leño a través del Archivo personal de la familia heridas abiertas que el siglo XX nos ha de-
Matilla y las entrevistas a sus familiares así como jado en el contexto de eventos traumáticos
a través de sus textos de crítica teatral y litera- de público conocimiento. A través de una
ria que publicó durante más de diez años y de las serie de historias ubicadas en contextos di-
Key Words: Spanish Exile, Puerto

aportaciones académicas de otros estudiosos e in-


ferentes, Muñoz Molina intenta acercarse
vestigadores.
a las rupturas interiores que dichos acon-
Abstract: Alfredo Matilla Jimeno is probably one tecimientos acarrearon para personas que
Rico, Alfredo Matilla.

the worst-known Spanish exiles in Puerto Rico, bien podríamos haber sido nosotros. En
although he was one of the most versatile ones in ese continuo explorar el exilio al que mu-
this Caribbean island. In this article the life of this chos se vieron abocados, Muñoz Molina
important Madrilenian personality is explored by escribe, entre otras muchas reflexiones, lo
means of Matilla’s family archive and interviews
to his relatives, as well as his texts on theatre and siguiente:
literary criticism which he published for more
than ten years and other scholars’ academic Eres el sentimiento del desarraigo y de la ex-
trañeza, de no estar del todo en ninguna parte,
Palabras clave: Exilio español, Puerto

contributions.
de no compartir las certidumbres de pertenen-
cia que en otros parecen tan naturales o tan
fáciles, la seguridad con que muchos de ellos
se acomodan o poseen, o se dejan acomodar o
Rico, Alfredo Matilla.

poseer, o dan por supuesta la firmeza del suelo


que pisan, la solidez de sus ideas, la duración
futura de sus vidas. Eres siempre un huésped
que no está seguro de haber sido invitado, un
inquilino que teme que lo expulsen, un extran-
jero al que le falta algún papel para regularizar
su situación. [Muñoz Molina, 2001: 453-454]
144

Esta descripción de sentimientos y sensa- do, entre otros factores, con el hecho de
ciones es una perfecta muestra de cómo se que muchos en España ya solo recuerdan
sienten aquellos que deben salir de su país que se perdió Cuba y Filipinas. Entonces,
para no saber si algún día podrán volver. ¿por qué una ponencia sobre Puerto Rico
Así debió de sentirse Alfredo Matilla Jime- en unas jornadas sobre el exilio español en
no, madrileño de corazón al que la Guerra los Estados Unidos?
Civil Española le despojó de su lugar y lo Como apunta Javier Malagón en su con-
llevó inicialmente a la República Domi- ferencia «Cómo recibió América al exilio
nicana de Leónidas Trujillo y, pocos años español» producto del congreso Cincuenta
después, a la isla de Puerto Rico. años de exilio español en Puerto Rico y el
A pesar de la gran cantidad de intelec- Caribe (1939-1989), Estados Unidos nunca
tuales y académicos que pasaron por Puer- reconoció como refugiados a los exiliados
to Rico o que incluso vivieron en la isla, españoles. Para Malagón, estos exiliados
Puerto Rico no ha tenido el papel prepon- tuvieron que pagar el precio de la política
derante que le debiera de corresponder en internacional que supuso la compra de ar-
la cuestión del exilio español en la isla. Con mas a la Unión Soviética y a México y que
esto no deseo afirmar que no se ha escrito desembocó en una manifiesta desconfianza
nada al respecto, ahí están los trabajos de por parte de los Estados Unidos hacia ellos
Consuelo Naranjo Orovio y las publicacio- [Malagón, 1991: 40]. Los que entraron a
nes también académicas que sus familiares, Estados Unidos, como él mismo indica, lo
Alfredo Matilla Rivas, hijo de Matilla Ji- hicieron a través de familiares ya instalados
meno, y Fernando Feliú, nieto del mismo, en el país, casándose o como profesores
han realizado en las últimas décadas. Pero de universidad o incluso de High School.
sí es importante señalar que el exilio espa- Los menos, consiguieron entrar como fun-
ñol en Puerto Rico es un campo del conoci- cionarios internacionales en las Naciones
miento al que le queda mucho por explorar Unidas después de 1945 o a través de otras
y que tiene mucho que aportar todavía. organizaciones. Para Puerto Rico, como
La invisibilidad de Puerto Rico en el pa- colonia de Estados Unidos, aplicaron las
norama no solo académico sino cultural mismas leyes rígidas en cuanto a inmigra-
fuera de la isla se hace patente en muchas ción. Todavía lo hacen a día hoy.
ocasiones. La más famosa es la constante Si bien el Estado Libre Asociado de
equivocación de la isla con el país de Costa Puerto Rico se gestó a inicios de los años
Rica. Según algunos, los de Puerto Rico no cincuenta, en concreto en 1952, la domi-
suelen estar en los congresos relacionados nación sobre la isla no ha cambiado sus-
con el famoso 1898, donde se perdieron tancialmente desde su paso de colonia es-
las consabidas colonias de Cuba, Puerto pañola a estadounidense. Entre algunas de
Rico y Filipinas. Quizá eso esté relaciona- sus características se puede señalar que la
DOSSIER

145

única moneda es el dólar, que la población Matilla García del Barrio, a manos del ga-
en Puerto Rico porta pasaporte estadouni- rrote vil.
dense y que eligen a un gobernador pero La Guerra Civil Española sorprende a
que, sin embargo, no pueden votar por el Matilla como profesor auxiliar de la Cá-
presidente, que para ellos no es otro que tedra de Derecho Internacional Privado en
Barack Obama en el momento de escribir la Universidad de Madrid tras haber cur-
estas líneas. Otro dato importante y menos sado sus estudios en jurisprudencia entre
conocido se refiera a las llamadas leyes de Madrid y La Haya. Durante la guerra, y a
cabotaje que obligan a que cualquier tran- pesar de no haber ejercido como tal, se le
sacción comercial deba pasar primero por adjudicó el rango de teniente para ingre-
Estados Unidos, esto es, que un producto sar en el ejército republicano [Feliú, 2011:
que sale de un país extranjero, como por
271]. Cómo llega a ocupar la jefatura de
ejemplo España, hacia Puerto Rico debe
relaciones con la Sociedad de Naciones del
pasar primero por Estados Unidos. Por
Ministerio de Estado y ser amigo personal
tanto, no se equivocan al pensar que los
precios en esta isla son considerablemente de Manuel Azaña es algo que le he pre-
altos. Muchos siguen considerando que, al guntado a la familia sin que hayan podido
menos en la misma teoría porque ya sabe- responderme a ciencia cierta. En cualquier
mos que en la práctica hay muchas otras, caso, la amistad se corrobora en una de las
Puerto Rico es en la actualidad la última cartas que Matilla guardaba en su archivo
colonia en el mundo. La mayor parte de remitida por el presidente de la República.
las características mencionadas ya definían En ella, Azaña se muestra agradecido por
a Puerto Rico cuando Alfredo Matilla llegó la felicitación en su tercer aniversario como
a la isla. Pero primero había arribado a la presidente electo de la República en medio
República Dominicana. Esta es su historia. de la guerra civil y se percibe el afecto que
guardaba hacia Matilla:
Alfredo Matilla, entre España y la Re-
pública Dominicana Comparto sus juicios sobre lo que pudo ha-
ber sido el régimen que ayudamos a implan-
Alfredo Matilla Jimeno nace en Madrid
tar. Y es muy posible que las lecciones vividas
en 1910 producto del matrimonio de Ma-
no dejen de ser provechosas algún día. Pero
ría Dolores Jimeno y Aurelio Matilla Gar- de cualquier modo deseche la creencia de que
cía del Barrio. Ella era maestra de escuela ha sido un atrevimiento conducirse como re-
y él un reconocido abogado que, bajo la publicano digno y honrado. En nosotros era
dictadura de Primo de Rivera, trabajó en una obligación. Ya que usted quiso serlo con-
el caso del Expreso de Andalucía como sidérelo como una satisfacción a la hora de las
abogado defensor de uno de los acusados, amarguras. [Naranjo Orovio y Puig-Samper,
quien terminó, a pesar de los esfuerzos de 2009: 91]
146

Meses antes de terminar la guerra se lúa que es la única alternativa posible ante
traslada al pequeño pueblo pirenaico de la demora de otros trámites mencionados
Vernet les Bains. Como así lo indica la co- y en varias cartas pregunta a distintas per-
rrespondencia de Matilla, este y su fami- sonas cómo son las cosas allí, qué puede
lia se hospedaron en dos hoteles, el hotel esperar y cómo debe manejarse, si bien no
Portugal y el hotel Ibrahim, donde recibían recibe mucha información en este sentido.
cartas diariamente de familiares y amigos Por una de sus cartas, sabemos que Matilla
así como del S.E.R.E., en orden de buscar informa de que si hubiera partido de Fran-
un país que los acogiera. cia, podrían encontrarlo en la calle Colón,
Repasando su archivo, son múltiples las número 11, en el hotel América de Ciudad
cartas en las que Alfredo Matilla solicita Trujillo (la actual Santo Domingo), procu-
las ayudas económicas del S.E.R.E., que de rando por él y/o por Enrique Darnell.
hecho le aprueban con carácter retroactivo, Entre finales de 1939 o principios de
así como los trámites realizados para salir 1940 llega a la República Dominicana. En
de Francia a algún país de América Latina Santo Domingo, es nombrado profesor en
o Europa. En este sentido, son varias las la Escuela de Derecho Diplomático y Con-
misivas en su intento de poder viajar a Mé- sular, de la que llegó a ser director técni-
xico, pero, como le indican, México no se co. Fue también delegado en la Repúbli-
hacía cargo del transporte y en ese momen- ca Dominicana de la Unión de Profesores
to ya no estaba admitiendo más exiliados. Universitarios Españoles en el Extranjero
Hay cartas desde Inglaterra afirmando que y profesor de historia de la Música en el
la Society for the Protection of the Science Conservatorio Nacional dominicano [Na-
and Learning puede que llegue a admitir ranjo Orovio y Puig-Samper, 2009: 91]. En
profesores españoles y en la que le solicitan 1940, el grupo de exiliados en la República
un fundamentado curriculum vitae; hay Dominicana debió asistir a un desfile como
otra de Suecia en el mismo sentido e inclu- muestra de gratitud hacia el Generalísimo,
so otra más de Chile firmada por el mismo el otro Generalísimo del otro lado del At-
Pablo Neruda en la que el poeta le escribe lántico. Firmado entre otros por Javier Ma-
que hará todo lo que pueda por trasladarlo lagón, Vicente Llorens o Aurelio Matilla
a su país. Por tanto, Matilla removió cielo padre e hijo, también aparece suscrito por
y tierra buscando una alternativa de vida Alfredo Matilla la siguiente declaración:
en otro país. Sería la República Dominica-
No olvidan los republicanos españoles que
na de Leónidas Trujillo la que le tendería la ha sido el Generalísimo Trujillo el hombre que,
mano pero, definitivamente, no era este el durante la Guerra Civil Española, y después
lugar que él buscaba debido a la dictadura de ella, levantó su voz a favor, primero, de los
impuesta en el país. De hecho, Matilla eva- huérfanos y, después y ahora, de los exilados.
DOSSIER

147

Por ello consideran que no pueden estar ausen- contrado su cuerpo. En el archivo hay una
tes en una manifestación pública de adhesión a considerable correspondencia entre ellos.
la persona que, reciente triunfo diplomático, ha Una anécdota que me cuenta la hija de Ma-
hecho merecer un homenaje nacional como va
a ser la «MARCHA DE LA VICTORIA». Sin
tilla en nuestras múltiples conversaciones
distinción de matices, como españoles acogidos es que su madre siempre bromeaba en rela-
a la generosidad de esta República, invitamos a ción con el nacimiento de Mari Loli, pues
nuestros compatriotas a concurrir al grandioso fue Galíndez el primero que llegó al hos-
desfile, para hacer públicamente demostración pital ya que Matilla, como se imaginarán
de los que, cada cual, en privado, siente y reve- después de la cantidad de cargos que tenía,
rencia hacia la figura señera del Generalísimo
estaba en esos momentos dando una con-
Dr. Rafael Leónidas Trujillo Molina, Benefac-
tor de la Patria. Ciudad Trujillo, 15 de Octubre ferencia. Como así cuentan sus familiares,
del 1940. [Naranjo Orovio, 2010: 146-147 y la muerte de Galíndez en 1956 consumió a
Archivo de la familia Matilla] Matilla en una profunda pena.

Como imaginan, vivir en República Do- Alfredo Matilla y su llegada Puerto


minicana después de haber huido del régi- Rico
men de Francisco Franco no era del agra- En Puerto Rico la Guerra Civil Española
do de los exiliados españoles, que salían se vivió de igual forma entre dos bandos.
de una dictadura para meterse en otra. En La mayor parte de los intelectuales defen-
1942, el gobierno de Trujillo acusó a va- dieron el gobierno legítimo de la Repúbli-
rios exiliados españoles de haber sido los ca mientras que, sobre todo comerciantes
organizadores de una importante huelga y empresarios, se decantaron por el bando
de trabajadores azucareros en La Romana, franquista. En este sentido, es importante
por lo que muchos empezaron a sondear señalar las actividades de Falange Españo-
nuevas posibilidades de futuro. Según Con- la que tuvieron lugar tanto en el Viejo San
suelo Naranjo, Matilla «fue un destacado Juan como en la Casa de España. De he-
miembro de la masonería, organización cho, todos los exiliados republicanos tuvie-
que en todo momento socorrió a su fami- ron vetada su entrada a dicha institución
lia en el exilio facilitándoles su salida de la hasta la muerte de Franco en 1975.
República Dominicana y el visado para su Para la década de los cuarenta, Puerto
entrada e instalación en Puerto Rico» [Na- Rico se encontraba en la afirmación de
ranjo Orovio y Puig-Samper, 2009: 91]. un proceso identitario de un país donde
Es importante destacar la gran amistad el español prevalecía sobre el inglés y en
que tuvieron tanto Alfredo como Aurelio el que la mayoría de las clases universita-
Matilla con Jesús Galíndez, cuyo final es rias se impartían en el idioma oficial de los
bien conocido aunque nunca se haya en- Estados Unidos. La llegada de un nutrido
148

grupo de españoles exiliados reforzó este el mar de Puerto Rico para su destacada
proceso de construcción de una identidad obra El contemplado y está precisamente
puertorriqueña que ya había comenza- enterrado en el cementerio del Viejo San
do en la isla, exiliados que representaban Juan, al lado del mar que le robó algunos
valores culturales compartidos y que eran de sus versos más emotivos.
parte de la incomodidad creciente que su- La presencia de estos intelectuales de la
ponía la presencia de Estados Unidos en la que alguna vez había sido la Madre Pa-
isla. Este ámbito cultural iba de la mano tria no significaba que en Puerto Rico no
del sector político, representado en la figu- existiera un importante sector social igual
ra de Luis Muñoz Marín, quien en 1949 o mejor formado que los españoles exilia-
se convirtió en el primer gobernador puer- dos. Así lo indica Jaime Benítez citando las
torriqueño electo por los isleños. A pesar
impresiones de Francisco Ayala al llegar a
de ello, Iris Zavala señala una realidad in-
Puerto Rico:
equívoca, la de que de esta forma «se crea
(…) la gran aporía (…) de una identidad En modo alguno esperaba yo, cuando me
cultural sin autonomía política» [Zavala, incorporé a la Universidad de Puerto Rico,
2011: 193]. En definitiva, es en este con- encontrar en ella –pese al chocante contraste,
texto histórico que debe entenderse la in- grotesco a veces, de penosos desniveles propios
fluencia de este sector intelectual que llegó de una institución que se transforma y crece–
a Puerto Rico en los años cuarenta. Como un foco tan encendido, entusiasta y estimulante
de actividades culturales como el que allí ardía.
apunta Fernando Feliú, «el núcleo de refu-
Por supuesto, parte sustancial de ellas era el
giados españoles que llegó a Puerto Rico
resultado de la presencia más o menos perma-
representó una estructura de apoyo con la nente de los notables «extranjeros» reclutados
que muchos puertorriqueños, en particular por Benítez para enseñar en sus aulas; pero su
a aquellos pertenecientes a la generación actuación no hubiera tenido el afecto que tuvo
del 30, se identificaron» [Feliú, 2011: 279], de no haber existido ya en la isla un ambiente
ya que estos representaban los valores de propicio, un interés despierto y, en suma, una
hispanidad que muchos intelectuales puer- minoría culta muy distinguida, de cuya calidad
torriqueños reivindicaban ante la injeren- bastarán unos cuantos nombres para dar tes-
cia e influencia estadounidense en la isla. timonio. Los de poetas como Luis Palés Ma-
tos, Julia de Burgos o Matos Paoli; prosistas
De esta forma, por Puerto Rico pasaron
como Tomás Blanco, Emilio Belaval o Gustavo
Carlos y Juan Marichal, Cipriano de Ri- Agrait; críticos y promotores culturales como
vas Cherif, Segundo Serrano Poncela, José Nilita Vientos, más o menos directamente vin-
Vázquez «Compostela», Francisco Ayala y culados a la tarea docente académica, permiten
Pedro Salinas, entre muchos otros. Salinas, aquilatar la valía de ese núcleo originario. [Be-
conocido internacionalmente, se inspiró en nítez, 1992: 66]
DOSSIER

149

De esta forma, Alfredo Matilla llega a ciedad puertorriqueña acusaron la presen-


Puerto Rico inicialmente en el año 1940, cia de estos como una amenaza. En parte,
el mismo de su llegada a República Do- dicha impresión estaba justificada, pues
minicana, para ofrecer unas conferencias estos españoles venían a cubrir unos pues-
sobre teatro universitario en el Ateneo de tos de trabajo para los que en ocasiones se
San Juan, invitado por Jaime Benítez. No les exigía menos requisitos de acceso que
obstante, no será hasta 1946 que la fami- a los mismos puertorriqueños. Un caso
lia Matilla se traslade definitivamente a la controvertido y del que da cuenta su nieto
llamada Isla del Encanto o de Borinquen, Fernando Feliú le sucedió al propio Ma-
pero sin Aurelio Matilla padre, fallecido y tilla al verse enfrascado en la disputa con
enterrado en Santo Domingo en 1942 has- dos intelectuales puertorriqueños, Emilio
ta hoy. Belaval y Nilita Vientos Gastón, al consi-
Hablar del exilio español en Puerto Rico derar estos que Matilla, en su faceta de crí-
es hablar inevitablemente de la figura de tico, era demasiado injusto con los artistas
Jaime Benítez, que era doctor por la uni- puertorriqueños, de modo que quisieron
versidad de Chicago, discípulo de Ortega y impedir que el exiliado español participase
Gasset y afecto al Partido Popular Demo- como miembro del Comité de Publicidad
crático y a la figura de Luis Muñoz Marín, del Quinto Congreso Interamericano de
gobernador de Puerto Rico entre 1940 a Municipalidades [Feliú, 2011: 295-296].
1964 y artífice del Estado Libre Asociado. Esta anécdota apunta a que las desavenen-
Al ser nombrado rector de la Universidad cias también fueron parte de las relaciones
de Puerto Rico en 1943, su posición le per- entre académicos españoles y puertorri-
mitió reclutar a exiliados españoles para queños, y rompe la imagen que pervive en
que fuesen profesores de la universidad y, Puerto Rico de que la llegada del exilio es-
de esta forma, nutrirla de académicos e in- pañol no generó ningún conflicto.
telectuales de envergadura a los que brin- Una vez en San Juan, Matilla es contra-
daba el imprescindible contrato de traba- tado por la universidad como catedrático
jo para ser admitidos en el país. El mismo de Ciencias Políticas. Posteriormente, será
Benítez llegó a afirmar que «al igual que también profesor de Historia de la Música
la mayor parte de la intelectualidad puer- en el Conservatorio de Puerto Rico. Pero
torriqueña, me sentía en profunda solida- no contento con eso, tendrá además otros
ridad con aquellos españoles del éxodo y cargos propios de los intelectuales que dis-
del llanto» [Benítez, 1991: 62]. Si bien es frutan del abanico de posibilidades que
cierto que la llegada de los españoles fue en ofrece la cultura. Así, Matilla será Director
general bien recibida, no es menos cierto de Actividades Culturales de la Universidad
que ciertos sectores intelectuales de la so- de Puerto Rico, Consultor Técnico del Fes-
150

tival Casals desde su fundación hasta 1977, que luego se marchó a Chile (…), También
cofundador de la Ópera de Puerto Rico y recuerdo bien a García Madrid, que era un
Gran Orador de la Gran Logia Masóni- psiquiatra (…)» [Naranjo Orovio, Luque,
ca de Puerto Rico [Feliú, 2011: 275-276]. Albert Robatto 2011: 386-387].
Pero sobre todo, Matilla será conocido por
la crítica musical y teatral que escribía para Matilla como crítico teatral y de música
el reconocido periódico El Mundo, llegan- Alfredo Matilla fue un hombre prolífico
do a sobrepasar las mil reseñas en poco donde los haya. Además de sus obligacio-
más de una década. Gran parte de ellas se nes como profesor universitario, cultivó un
encuentran en los dos tomos recopilados sentido cultural profundo con el que quiso
por su hijo, Alfredo Matilla Rivas, bajo los contagiar a la sociedad puertorriqueña de
títulos de De teatro y De música. la época. Esta percepción le llevó a traba-
Durante su estancia en la isla, Alfre- jar textos habituales tanto de teatro como
do Matilla seguirá comprometido con la de música y lo consolidó como uno, sino
República. En este sentido, pertenecerá a el más importante, crítico de música y de
la Asociación Pro Democracia Española, teatro en la isla. Desde su llegada a Puerto
agrupación creada por los puertorrique- Rico, Matilla se quejaba constantemente
ños Ramón Lavandero y Tomás Blanco en de la poca disposición puertorriqueña para
1942, impartirá charlas y conferencias so- el teatro o la música, señalando en reitera-
bre la guerra y sus consecuencias, y ayuda- das ocasiones el poco público que disfruta-
ba de las extraordinarias obras de teatro y
rá a muchos de sus compatriotas exiliados.
los excelentes eventos musicales programa-
De hecho, la mayor parte de los exiliados
dos. A pesar de ello, y como señala Matilla
que llegaron a la isla pasaron por la casa de
Rivas en el prólogo de De teatro, «No em-
Alfredo Matilla. La esposa de Matilla siem-
pecé esta marcada dejadez, el residente del
pre afirmaba, según su hija María Dolores Área Metropolitana tuvo la ocasión –de al-
Matilla: «Si a mí me dieran cinco centavos gún modo aprovechada– de crear una cul-
por todos los cafés que he puesto a todos tura teatral viva, sobre todo ante compa-
los exiliados que viven aquí, estaría rica». ñías que causaron furor en el país durante
La misma María Dolores Matilla afirma en largas temporadas, como las de Alejandro
la entrevista que le realizó Consuelo Na- Ulloa, Carlos Lemos y Mercedes Prendes,
ranjo que «era, como yo decía, el “hotel”, por ejemplo, que incluía a los grandes au-
porque en realidad todos o casi todos los tores del teatro clásico español y europeo
exiliados se quedaron en casa (…). Yo re- amén de una buena parte de la producción
cuerdo haber visto muchas veces a Serrano dramática del siglo veinte» [Matilla Rivas,
Poncela en mi casa; he visto a Pepe Medina, 1993: 6].
DOSSIER

151

Ya durante su primer contacto en la isla francamente buena. Mantiene un ritmo


en 1940, Matilla había percibido la can- poético de un fervor romántico creciente,
tidad de posibilidades que el país podía tratado con elementos de teatro nuevo, y
ofrecer en el ámbito teatral. Estas posibili- desarrollado de menor a mayor» [Matilla
dades, unidas al exilio de importantes per- Rivas, 1993: 302] así como la representa-
sonalidades del mundo de la dramaturgia, ción teatral de Los Justos de Albert Camus,
fueron fundamentales en la evolución del en la que subraya que «los muchachos ha-
teatro puertorriqueño. Por un lado, el es- blan con sonora claridad: se ha perdido esa
pañol Cipriano de Rivas Cherif dirigió el habitual y monótona impostación de la voz
Teatro Experimental del Ateneo, mientras y ese tono lamentoso y trémulo que aún
que el canario Carlos Marichal es conocido padecemos en los programas de televisión»
como el padre de la escenografía en la isla [Matilla Rivas, 1993: 293], ambas produ-
y en reconocimiento a su labor, el Centro cidas en 1958. Menos suerte corrieron Ve-
de Bellas Artes de Santurce del área metro- jigantes, del puertorriqueño Francico Arri-
politana le tiene dedicada una sala desde ví, en la que el dramaturgo puertorriqueño
hace varios años. Por otro lado, destaca la narra el discrimen sufrido por la población
figura del austríaco Ludwig Shajowicz, que negra del barrio de Loíza en Puerto Rico
da nombre hoy al Seminario de Filosofía a través de su personaje principal, Marta,
de la Universidad de Puerto Rico-Recinto quien negará su origen para favorecer a su
de Río Piedras, quien inspiró la creación hija. El concepto Vegijantes, según el autor,
del llamado Teatro Universitario. Este es el hace referencia a la negación identitaria del
momento, asimismo, de grandes dramatur- puertorriqueño por las consecuencias que
gos puertorriqueños como René Marqués, pueda tener afirmar su procedencia. Vegi-
Victoria Espinosa o Luis Rafael Sánchez. jantes fue duramente criticada por Mati-
Las críticas teatrales de Alfredo Matilla lla, quien le dedica las siguientes palabras
se publicaron entre los años 1946 a 1960. diciendo que «siempre me ha pesado un
Recogen no solo el panorama teatral en tanto el fardo lloriqueante y lastimero de
Puerto Rico sino que dan cuenta de las ex- muchos escritores puertorriqueños, al in-
periencias de su autor para que sus escritos sistir en el reiterado sonsonete de “nuestra
gocen de un mayor dinamismo y agilidad, pobre islita”. Abunda demasiado el cariz
como manifiestan las críticas relativas a la deprimente en la pintura del medio. Tal
producción teatral de Federico García Lor- vez los últimos doce años no me autorizan
ca a las que luego me referiré. Críticas po- para adentrarme en los pliegues espiritua-
sitivas recibirán la famosa obra de teatro les de una generación –que, por otra parte,
Los soles truncos del puertorriqueño René también es la mía– pero Puerto Rico, le-
Marqués, a la que califica como una «obra vantándose día a día en una personalidad
152

consciente y destructiva, está ya muy lejos, no importa. Lo cierto es que nos lo mataron
a mi juicio, del llanto pesimista que se ob- y que el crimen es aún más grave cuando se
piensa en cómo era él. Fusilar a un niño no
serva todavía en algunos» [Matilla Rivas,
hubiera sido peor. Porque además de quitar la
1993: 300]. vida alevosamente a un hombre bueno y con
Una de las críticas más emotivas se rela- una personalidad infantil, se privó al mundo de
ciona con la famosa La casa de Bernarda habla española de uno de los más grandes poe-
Alba de Federico García Lorca, a la que tas que hemos tenido. En la tremenda injusticia
Matilla califica como «un latigazo en las española, Federico ha pasado a ser un símbo-
lo colectivo. Pero para algunos de nosotros es,
fibras del alma dolorida» [Matilla Rivas,
además, un dolor implacable. No se nos puede
1993: 67]. En este sentido, Matilla se la- pedir el olvido. Lo más que se nos puede exi-
menta en ella del asesinato prematuro del gir es que no alimentemos raíces de venganza.
autor español, al que cuenta conoció per- [Matilla Rivas, 1993: 67].
sonalmente y al que recuerda recitar parte
de lo que sería La casa de Bernarda Alba Las heridas abiertas del exilio forzado se
en la Cervecería de Correos. «Ninguno cuelan en sus escritos mostrando un dolor
podíamos pensar que esa era la última vez que, a pesar de los años, sobrevive. La fuer-
que nos reuníamos para escuchar a aquel za de sus palabras así lo demuestra.
niño grande leernos (Federico leía bastante No menos significativa fue la producción
mal sus obras) lo que escribía» [Matilla Ri- de críticas musicales. En esta ocasión, Ma-
vas, 1993: 66]. Presenciar la obra de Lorca tilla ya había comenzado a escribir crítica
significa para Matilla recordar los motivos sobre música en España, en concreto en
que le llevaron a hacer su vida en Puerto La Correspondencia Militar y El Heraldo
Rico y no en España, además de recalcar de Madrid. Gracias a la recopilación de
la cantidad de víctimas mortales que la sus reseñas en De música, el lector puede
guerra civil se cobró en tres largos años. apreciar que estas críticas a las actividades
Los sentimientos de Matilla se perciben a musicales nacionales e internacionales que
flor de piel en esta crítica fechada el 1 de pasaban por la isla fueron una introduc-
octubre de 1950, cuando la decepción que ción aguda y perspicaz para provecho de
supuso el fin de la Segunda Guerra Mun- la población de la isla que no contaba en
dial al no significar el término de la dicta- aquel momento con críticos musicales de
dura franquista sino que, por el contrario, envergadura. Al estas ser publicadas en el
la afianzó. En este orden de cosas, en este periódico, el alcance de estas intensas crí-
mismo texto, Matilla advierte que ticas podían llegar a una vasta parte de la
población de la isla. Como indica Alfredo
Una de las primeras víctimas de la locura Matilla Rivas, compilador e hijo de nuestro
fue Federico García Lorca. Lo anecdótico ya exiliado, en el prólogo de De música, «este
DOSSIER

153

cuerpo de trabajo representa el esfuerzo Por su afilada opinión pasaron las figu-
más sobresaliente –en realidad único por ras más importantes de la música en Puerto
su continuidad y proyección– de la crítica Rico como el reconocido violinista puerto-
artística en Puerto Rico» [Matilla Rivas, rriqueño Jaime «Kachiro» Figueroa o Je-
1992: 17]. Las reseñas escritas por Matilla sús María Sanromá, considerado uno de
iban desde óperas a ballets, pasando por los mejores pianistas del siglo pasado. En
zarzuelas y recitales. En su archivo se pue- el plano internacional, Matilla dedicó al-
den ver decenas de fotografías de aquellos gunas de sus reseñas al violinista italo-esta-
que visitaron la universidad y le dedicaron dounidense Ruggiero Ricci o a la bailarina
una instantánea. de ballet cubana Alicia Alonso. Reducidas
Matilla tenía muy claro en qué consistía menciones para la cantidad de artistas que
la naturaleza del crítico y así lo expone en pasaron por Puerto Rico entre los más de
“Esencia y valor de la crítica musical I”, diez años que Matilla se mantuvo como
publicada el 22 de septiembre de 1946, es crítico musical, en concreto desde 1946 a
decir, recién llegado a Puerto Rico. Y lo se- 1959.
ñala de la siguiente forma: Pero además de la información estric-
tamente musical de estos textos, gracias a
La labor del crítico exige un margen de com- sus artículos se comprende mejor la rea-
presión del hecho social que motiva y justifica lidad social y cultural de Puerto Rico así
su existencia. Esa comprensión debe comen- como su propia experiencia como exiliado
zar por el crítico mismo, al analizar el alcance español. En este sentido, y como no podía
de su misión. En primer lugar, todo el que se ser de otra manera dedicado al arte de la
decida a seguir el camino complejo de la crí-
música, Matilla se hace eco, en la década
tica debe arrostrar la convicción de que va a
resultar antipático. Y esa antipatía será tanto de los cincuenta, de la posibilidad de la lle-
mayor, cuanto más se perturbe, con la libertad gada de Pablo Casals a la isla y, más tarde,
de juicio que requiere su tarea y la severidad de su definitiva estancia a partir de 1955.
derivada de la responsabilidad del trabajo, la Matilla recuerda a Casals en su setenta y
placidez del medio social y artístico donde se cinco aniversario, el 29 de diciembre de
desenvuelve (…) La antipatía del plano crítico 1951, en “Pablo Casals, El monumento a
reside en la obligación de decir que, a veces, la dignidad”. Ya en 1951, Matilla señala
no todo está bien, cuando otros lo creen. Es
a Casals no solo como uno de los mejores
difícil convencer a estos de que el crítico tiene
razón –y en ocasiones puede no tenerla plena-
músicos españoles del momento, sino como
mente- pero la efectividad del crítico proviene «el primer violoncelista de todos los tiem-
de su libertad expresiva, dando por sentado sus pos» [Matilla Rivas, 1992: 307]. Además,
previas condiciones de conocimiento. [Matilla Matilla cuenta de forma personal cómo
Rivas, 1992: 64] tuvo la posibilidad de presenciar el famo-
154

so concierto ofrecido en Barcelona por el convirtieron en grandes amigos en el plano


maestro catalán meses antes de finalizar la personal, como documenta la cantidad de
contienda española. En palabras de Mati- fotografías de ambos en el Archivo de la
lla, «la última vez que escuché el “cello” de familia Matilla. Esta amistad traspasará la
Pablo Casals fue en el Liceo de Barcelona, íntima simpatía hacia el plano laboral. En
unos meses antes de terminar la guerra ci- este sentido, Matilla será un entusiasta co-
vil. Haydn y Dvorak fueron las obras que laborador del famoso Festival Casals, que
tocó, en un concierto dedicado a los huér- comenzó allá por el año 1957 y que todavía
fanos de tanta insensatez. Fue esa la última se celebra anualmente en la actualidad en
oportunidad de escucharle y también la úl- Puerto Rico, muestra inequívoca de la gran
tima vez que hablé con el presidente Aza- influencia que han tenido los exiliados es-
ña, que ya llevaba en el rostro la palidez de pañoles en esta isla del Caribe. La impronta
cera que acreditaba su profecía: “Cuando de la celebración del Festival Casals en su
todo termine, el corazón de vuestro Presi- inauguración la suscribe Matilla en “El año
dente se romperá antes que los demás”» musical”. Los artistas visitantes recalcaron
[Matilla Rivas, 1992: 306]. Si bien esta fue el gran año que supuso 1957 para la vida
la última vez que creyó que lo escucharía, musical puertorriqueña y el Festival Casals
de igual forma la «última» vez que lo vio fue el gran evento del año. Según Matilla,
fue ya en Francia, sin saber Matilla que el «el Festival Casals fue, no solo el aconteci-
destino jugaría a su favor con la llegada miento más grande del año musical, sino el
del músico a Puerto Rico en 1955. De esta acontecimiento más importante en la vida
forma, el 10 de diciembre de 1955 escribe musical en Puerto Rico y posiblemente el
«Presencia de Pablo Casals» en el que da la más trascendental de toda la visa musical
bienvenida al maestro al país. Quién le iba del Continente, considerado en su totalidad
a decir al maestro que la patria de su madre artística» [Matilla Rivas, 1992: 568].
se convertiría en su último refugio ante los Como si esta actividad no fuera suficien-
avatares del siglo XX. Matilla lo recoge así: te en el plano cultural, Matilla también,
«Pablo Casals prometió un día a su madre, tendrá un programa de radio sobre música,
puertorriqueña, no abandonar el mundo, además de hablar de otros temas como la
que conquistó con su arte, sin visitar la tie- dictadura de Franco y su experiencia en el
rra que ella añoraba y que le hacía evocar a exilio.
su lado en la dulce tarea de la maternidad.
El poeta Alfredo Matilla Jimeno
Y Pablo Casals cumple la promesa, entre
otras cosas porque no ha habido prome- Una de las facetas menos conocidas de
sa que Casals no haya cumplido» [Mati- Matilla y que cultivó durante su vida en
lla Rivas, 1992: 462]. Matilla y Casals se Puerto Rico fue la poesía. La serie de poe-
DOSSIER

155

mas hallados en su archivo personal no cer», «Yo no soy español, «Autorretrato de


han sido publicados hasta el momento. La una ventana», «Tarde», «Nike», «Presen-
serie se compone de diez poemas en los que cia», «Dudas» y «La palma asesinada»1.
Matilla revela su parte más personal y su En «Se me ha muerto un paisaje», Mati-
sensibilidad ante las consecuencias irrepa- lla alude a las interferencias que el tiempo
rables del exilio. La misma sensación que ha supuesto en el recuerdo de los paisajes
describe Muñoz Molina con la que iniciaba de España:
este escrito, ese desarraigo de sentir que no Pido un paisaje a la memoria
perteneces y que no estás donde debes es-
y me devuelve,
tar, se percibe en la poesía de Matilla con
breve,
una calidad y fuerza extraordinarias. Una
una colección sórdida
de las características del drama del exiliado
de tarjetas postales, en blanco y negro,
se refiere a la constante búsqueda de raíces
que lo una a lugares comunes así como la sin color, sin cristales,
exaltación del recuerdo de aquello que de- sin alma
jaron atrás. Los que consiguen regresar a ni dolor.
España, tanto los que lo hace con Franco
Matilla afirma en la crítica ya mencio-
aún en el poder como los que vuelven tras nada, «Pablo Casals. El monumento a la
la muerte del dictador en 1975, confron- dignidad», que: «Y yo sabía que la vida
tan la profunda decepción producida por estaba aquí y hacia aquí vine» [Matilla Ri-
el paso del tiempo al no poder reconocer vas, 1992: 307]. Que el futuro se represen-
sus recuerdos en los mismos lugares donde tara en el calor del Caribe no sería óbice
sucedieron. De igual forma, ciertas memo- para sentirse «fuera de lugar», a pesar de
rias se vuelven borrosas con el transcurso que como sus familiares afirman, Mati-
de los años y muchos echan de menos los lla fue todo lo feliz que pudo haber sido
olores, colores y paisajes de aquellas ciu- dentro de los márgenes obligados del exi-
dades donde vivían su rutina diaria. Todas lio. Y como mencionaba al inicio de estas
estas sensaciones se perfilan en la poesía líneas, cada exiliado se entregó en cuerpo
de Matilla en cada uno de los títulos que y alma al país que lo acogió, con la grati-
componen su poesía: «Trópico», «Se me ha tud inmensa de ser recibidos fuera de las
muerto un paisaje», «Cuando vuelva a na- desgracias que asolaron a España, no solo

1
Sirva este pie de nota para agradecer a Fernando Feliú la reproducción de los poemas de Alfredo Matilla así
como las aportaciones de su artículo «”Se me ha perdido un paisaje”: El Archivo de Alfredo Matilla o los relatos del
exilio» (El eterno retorno: exiliados republicanos españoles en Puerto Rico, Aranjuez, Doce Calles, [2011], pp. 267-
302), texto fundamental para la elaboración en este artículo.
156

durante la guerra sino también durante la Española y del franquismo. Una muestra
represión franquista, en todo su apogeo en más del calvario interior en el que se de-
los años cuarenta. Rescato un fragmento batían aquellos españoles que buscaban el
de «Autorretrato en una ventana», donde equilibrio entre el doloroso pasado, el des-
de forma elocuente describe ese «fuera de asosegado presente y el incierto futuro de
lugar» mencionado: saber si podrían volver a su patria perdida.

Nacieron nuevas vidas y otras se me murieron; Apuntes finales


pisé tierras amigas y respiré otras casas
y existí: si existir es saberse extranjero La vasta producción cultural de Alfre-
con la raíz al aire y huérfano de nada… do Matilla es más que evidente. Su vida en
Puerto Rico, a grandes rasgos, fue tranqui-
Por último, el poema «Dudas» es un des- la y muy productiva. Matilla se naciona-
garrador relato en el que el autor se pre- lizará estadounidense con los años, no así
gunta qué crueles razones pueden existir su esposa Dolores, que entendía que no
para privar a un ciudadano de su propio era necesario mientras él la tuviera. Menos
espacio. Estos versos representan con toda los exiliados José Vázquez, Compostela, y
nitidez los sentimientos de soledad, nostal- Carlos Marichal, el resto se nacionaliza-
gia e incluso dolor que le produjo el exilio. ron en algún momento. En cualquier caso,
Parte de los versos más expresivos y con- Matilla nunca volvió a España mientras
movedores de «Dudas», dicen así: Franco estuvo en el poder. Su esposa sí lo
haría y, de hecho, moriría en Santander en
¿por qué me diste a España
la década del sesenta. Alfredo Matilla no
para luego quitármela? acudirá al entierro.
¿Por qué me diste el aire
Un obstinado Matilla, a pesar de la nos-
y el olor de los montes
y los pueblos talgia, no regresó a España hasta la muerte
que anudan por las calles de Francisco Franco en 1975, por lo que
todos los horizontes? su exilio se ve interrumpido solo tras vein-
¿Por qué? ticinco largos años. No sé si Matilla es,
¿Por qué queda mi vida como dice Fernando Feliú, un elefante que
temblando en mi memoria vuelve a morir donde ha nacido, pero la
entre surcos
realidad es que Alfredo Matilla muere en
de tierra envejecida
y ya enferma de Historia? 1977 de un ataque al corazón en la misma
calle en la que nació. Tampoco sé si prede-
En definitiva, estos poemas componen cía el futuro, pero la realidad también es
una significativa aportación al drama del que la noche en que murió le dijo a Fernan-
exilio español producto de la Guerra Civil do: «mírame bien porque esta es la última
DOSSIER

157

vez que me vas a ver» [Feliú, 2011.268]. BIBLIOGRAFÍA


Matilla descansa en Madrid por esas co-
sas del destino que, pareciera, se burla de Archivo Alfredo Matilla Jimeno (familia Matilla), Río
nosotros. En cualquier caso, seguramente Piedras, Puerto Rico.
es «dentro de todo» el final feliz que le hu- Benítez, Jaime, «La Universidad de Puerto Rico
biera gustado. y el exilio español», en Cincuenta años de exi-
Este trabajo ha pretendido ser un acer- lio español en Puerto Rico y el Caribe (1939-
1989), A Coruña, Ediciós do Castro, 1991, pp.
camiento a la figura de Alfredo Matilla Ji- 61-68.
meno a través de su vida en Puerto Rico.
Como afirmaba al comienzo, la impor- Feliú, Fernando, «“Se me ha perdido un paisa-
je”: El Archivo de Alfredo Matilla o los relatos
tancia del exilio republicano en Puerto del exilio», en Consuelo Naranjo Orovio, María
Rico ha sido más grande de lo que quizá Dolores Luque, y Matilde Albert Robatto (eds.),
se muestra en congresos y publicaciones, El eterno retorno: exiliados republicanos espa-
y Matilla es solo un ejemplo. Todavía hoy ñoles en Puerto Rico, Aranjuez, Doce Calles,
muchos recuerdan la figura y el gran aporte 2011, pp. 267-302.
de Alfredo Matilla y de otros exiliados a la Malagón, Javier, «Cómo recibió América al exilio
Universidad de Puerto Rico. Como le co- español», en Cincuenta años de exilio español
mentara Fernando Agrait, el antiguo rector en Puerto Rico y el Caribe (1939-1989), A Co-
de la Universidad de Puerto Rico, a Ma- ruña, Ediciós do Castro, 1991, pp. 33-45.
ría Dolores Matilla, hija de Adolfo Matilla Matilla Rivas, Alfredo, De música, Río Piedras,
Rivas: «Mira Mari Loli, yo necesito otra Editorial de la Universidad de Puerto Rico,
guerra civil española para que esta univer- 1992, 639 pp.
sidad se me nutra otra vez de toda aquella Matilla Rivas, Alfredo, De teatro, San Juan, Institu-
gente tan extraordinaria que tuvimos, para to Cultura Puertorriqueña, 1993, 327 pp.
que vuelva a brillar esta universidad como Muñoz Molina, Antonio, Sefarad, Madrid, Alfagua-
brilló entonces» [Naranjo Orovio, Luque, ra, 2001.
Albert Robatto, 2011: 395]. Creo que esta Naranjo Orovio, Consuelo y Miguel Ángel
frase resume una historia completa. Puig-Samper, «De isla en isla. Los republicanos
españoles exiliados en República Dominicana,
Puerto Rico y Cuba», Arbor, Ciencia, Pensa-
miento y Cultura, 735 (enero-febrero 2009), pp.
87-112.
Naranjo Orovio, Consuelo, «Las redes de un exi-
lio errante: republicanos españoles en Santo
Domingo, Puerto Rico y Cuba», en Reina Ro-
sario Fernández (coord.). El exilio republicano
español en la sociedad dominicana: seminario
158

internacional, Santo Domingo, Comisión Per-


manente de Efemérides Patrias, 2010, pp.131-
160.
Naranjo Orovio, Consuelo, María Dolores Luque y
Matilde Albert Robatto (eds.), El eterno retor-
no: exiliados republicanos españoles en Puerto
Rico, Aranjuez, Doce Calles, 2011.
Sánchez Albornoz, Nicolás, «Los dos exilios», en
Cincuenta años de exilio español en Puerto
Rico y el Caribe (1939-1989), A Coruña, Edi-
ciós do Castro, 1991, pp. 163-167.
V.V. A.A., Cincuenta años de exilio español en
Puerto Rico y el Caribe (1939-1989), A Coruña,
Ediciós do Castro, 1991.
Zavala, Iris, «El exilio español y la imaginación cul-
tural», en Cincuenta años de exilio español en
Puerto Rico y el Caribe (1939-1989), A Coruña,
Ediciós do Castro, 1991, pp. 187-196.
DOSSIER

159

Exilio e Hispanismo
Norteamericano:
Cuatro paradigmas de the development of culture and knowledge inside
Spain), the anti-Hispanist paradigm (a critique of
interpretación1 the exiles’ Hispanism from, among others, U.S.
Latin Americanism) and the geopolitical paradigm
(which understands the exiles’ Hispanism within
sebastiaan faber
a Cold-War framework). After considering these
oberlin college four paradigms and their limitations, I consider
the possibility of a fifth paradigm that might
transcend them.

Prólogo personal
Resumen: Aunque el legado del exilio republica-
no español en el hispanismo estadounidense se ha Como holandés nacido en Áms-
leído y valorado de formas muy diferentes, cabe terdam en 1969 pero educado parcial-
identificar cuatro grandes paradigmas de interpre- mente en Estados Unidos, el legado del
Key Words: Exile, Hispanism, United

tación: el paradigma arqueológico-memorialístico exilio republicano me pilla muy de cerca.


States, Cold War, Latin American

(en que predominan las narraciones biográficas y Dos de mis profesores del doctorado en la
relaciones interpersonales), la visión desde España
Universidad de California en Davis, el me-
(que valora al exilio por lo que pudo o no pudo
dievalista Samuel Armistead y el latinoa-
Studies, Iberian Studies.

contribuir al desarrollo de la cultura y el conoci-


miento en el “interior”), el paradigma anti-hispa- mericanista Hugo Verani, fueron alumnos
nista (una crítica del hispanismo de los exiliados de Américo Castro y Vicente Llorens en
formulada por entre otros, el latinoamericanismo Princeton y de Antonio Sánchez-Barbudo
en Estados Unidos) y el geopolítico (que lee el en Wisconsin. Armistead, de hecho, pasó
hispanismo exílico en función de la Guerra Fría). nada menos que una década con Castro:
Después de considerar estos cuatro paradigmas y
sus limitaciones, se plantea la posibilidad de un
bajo su dirección realizó la licenciatura, la
quinto que las trascienda. maestría y el doctorado. Salió de la expe-
riencia un converso: el contagio de la pa-
Palabras clave: exilio, hispanismo, Estados

Abstract: Even though the legacy of Spanish sión castrista le marcaría de por vida. No
Latinoamericanos, Estudios Ibéricos

Republican Exile in North American Hispanism ardía menos cuando yo le tuve como maes-
has been read and valued in very different tro, cuarenta años después, entre 1995 y
Unidos, Guerra Fría, Estudios

ways, it is possible to identify four overarching 1999. En un breve artículo de esa misma
interpretative paradigms: the archeological-
memorialist paradigm (in which biographical
época, Sam recordaba cómo don Américo
narrations and interpersonal relations prevail), vivía en un estado casi continuo de exal-
the vision from Spain (which values exile based tación, enfado y frustración: “¡Que no me
on what it was or wasn’t able to contribute to entienden!” —gritaba— “¡Que no me van

1
Este trabajo forma parte del proyecto de investigación La historia de la literatura española y el exilio republicano
de 1939 [FFI2013-42431-P] financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.
160

a entender!” Comparto lo que dejó escrito años 20 y se había jubilado en los sesenta.
el viejo Sam, que murió hace solo dos años: ¿Cómo conocía a Aub? Me puse en contac-
to con el hijo de Paul, el también hispanista
Estudiar con Américo Castro era una expe- Douglass Rogers, quien me reveló que Ro-
riencia incalculablemente gratificante, inten- gers había pasado parte de la Guerra Civil
samente interesante y ocasionalmente abru-
madora. Era un maestro que electrificaba,
en España y que después se había hecho
consistentemente dinámico e inspirador. Una y íntimo amigo de un grupo de exiliados es-
otra vez, uno salía de sus seminarios —al cabo pañoles en México: no sólo Aub, sino Bu-
de tres horas de aprendizaje intenso— total- ñuel, Mantecón, Juan Vicens, Constancia
mente convencido de la vital importancia de lo de la Mora e Ignacio Hidalgo de Cisneros.
que decía, totalmente convencido de que todos Estas amistades le servían de compañía a
los que estudiábamos con él estábamos partici-
Rogers cuando visitaba México, cosa que
pando activamente en una tarea colaborativa
crucial, una misión por reinterpretar y refor- hacía a menudo y por largos períodos. Y es
mular los orígenes de la cultura española.2 que Estados Unidos se le hacía pequeño. A
partir de los años 40, sabía que estaba vigi-
En 1999 conseguí un trabajo en Oberlin, lado por el FBI. (Pude conseguir una copia
uno de los miles de colleges pequeños que de su expediente, son casi mil páginas que
salpican el país y que sólo tienen estudian- cubren 25 años de seguimiento por agentes
tes de grado. El primer año, vagando un día e informantes.) Como era lógico, no se sen-
por un rincón de estantes viejos y polvoro- tía cómodo expresando sus ideas políticas
sos de la biblioteca universitaria, me topé en su propio país. Aunque parece que nun-
con una importante colección de primeras ca militó en el Partido Comunista de Esta-
ediciones de Max Aub. Hacía años que na- dos Unidos (CPUSA), con toda seguridad
die las había sacado. Y en vez de guardarse fue compañero de viaje. El FBI sospechaba
en las colecciones especiales, donde por su que hacía de mensajero entre los PCs de
valor deberían estar, seguían en los estan- España, México y Estados Unidos pero no
tes corrientes. Abrí un volumen al azar y pudo probar nada concreto.
vi que estaba dedicado, por el propio Max, Ahora bien, si Aub y compañía le daban
a un tal Paul. No tardé mucho en descu- la bienvenida en México, Rogers a su vez
brir que se trataba de mi predecesor, Paul servía de puente para sus amigos exiliados.
Patrick Rogers, un hispanista que había Así, fue gracias a Rogers que, a finales de
llegado a Oberlin College a finales de los los cuarenta, llegó a Oberlin College como

2
Samuel G. Armistead, “Américo Castro in the United States (1937-1969)”, Hispania, vol. 80:2 (mayo 1997),
pp. 271-274, p. 272.
DOSSIER

161

profesor visitante Augusto Centeno, com- ser significativas. Demuestran que, incluso
pañero de cuarto de Buñuel en la Residen- para alguien de mi generación, es imposi-
cia de Estudiantes. (En 1952, Centeno pasó ble moverse por las universidades y colle-
a asumir una jefatura de departamento en ges norteamericanos sin toparse constante-
Connecticut College, vía Middlebury, don- mente con las huellas del exilio republicano
de su hermano Juan dirigía la escuela de español. Pero si su impacto sobre el hispa-
verano.) Un año después, en el otoño de nismo en Estados Unidos —en Filología
1953, bajó del tren en la estación de Ober- tanto como en Historia— es indudable, lo
lin un chico fornido de dieciocho años, que sigue suponiendo un desafío, e incluso
de ojos saltones y ganas de provocar, que un tema de disputa, es cómo comprender,
había pasado su adolescencia en la Ciu- interpretar o valorar ese impacto. Así, por
dad de México pero que hablaba un inglés ejemplo, una corriente influyente en Esta-
americano nativo porque de niño se había dos Unidos, de la que yo también formo
escolarizado en Estados Unidos. Se hacía parte, suele identificar al exilio intelectual
llamar John, se dedicaba al fútbol america- en EEUU con un “hispanismo” entendido
no y estaba decidido a realizar una carre- en sentido negativo como ideología y prác-
ra de Literatura Inglesa. Sus apellidos, sin tica intelectual marcada por actitudes más
embargo, eran Buñuel Rucar. Juan Luis — bien coloniales, anti-teóricas e impresionis-
que así se llamaba de verdad el hijo mayor tas. Y hemos identificado la crítica y supe-
de Luis y Jeanne— se había presentado al ración de ese legado como condición indis-
Oberlin College por una recomendación de pensable para un avance en lo que ahora
Rogers. Le admitieron y se licenció cuatro llamamos estudios culturales, ibéricos o
años después, en 1957. Un año antes, en trasatlánticos —campos que se niegan a
el 56, se había recibido en el mismo Co- privilegiar alta sobre baja cultura, el caste-
llege Xavier Pi-Sunyer, sobrino segundo de llano sobre los otros idiomas peninsulares
Carles Pi-Sunyer, cuya familia también se o lo español sobre lo latinoamericano.
había exiliado a México y después pasado Antes de entrar en el porqué de esa críti-
a EEUU. Y finalmente fue gracias a Rogers ca en el contexto de las luchas instituciona-
que, en el año 1949-1950, la hija mayor les dentro de las universidades norteameri-
de Max Aub pasó un año en este pueblo, canas, sin embargo, quizás sea útil repasar
trabajando de asistente en las clases de brevemente las diferentes formas en que se
Francés. Curiosamente fue en Oberlin que ha “leído” el legado del exilio republica-
María Luisa Aub conoció al economista in- no en el hispanismo estadounidense. Me
glés Neil Falkner, con que se casaría en el parece que cabe identificar, grosso modo,
verano del 51. cuatro paradigmas. Después de considerar
Son anécdotas, claro, pero no dejan de esos paradigmas terminaré con un puñado
162

de preguntas pendientes que puedan servir lo estuvieron los propios exiliados; en Los
de base para un diálogo. Ángeles o San Francisco no tiene la misma
presencia que en Nueva York, en Boston,
El paradigma arqueológico-memoria- en el Medio Oeste o en el Sur. Un ejemplo
lístico reciente lo constituye el libro ¿Por qué Es-
El primer paradigma es en cierto sentido paña? Memorias del hispanismo estadou-
el que me ha servido para abrir este texto. nidense, editado por Anna Caballé y Ran-
Considera al hispanismo desde y dentro del dolph Pope, que reúne las autobiografías
marco norteamericano; lo componen las intelectuales de 21 hispanistas en Estados
memorias de discípulos, las biografías, las Unidos, y en que los maestros republica-
leyendas, las necrológicas, los homenajes y nos tampoco están ausentes.3 Bajo el mis-
anecdotarios. Ha sido, en verdad, el para- mo paradigma cabe clasificar el simposio
digma dominante en la bibliografía sobre “Exiliados, constructores y visionarios.
el tema. Y dado que predominan en él los Wellesley en español: 125 años de Siner-
enfoques personales, biográficos y auto- gia” que se celebró en el College del mis-
biográficos, destacan por tanto también los mo nombre —por donde pasaron, entre
elementos afectivos: amores y odios, agra- otros, Jorge Guillén y Pedro Salinas— en
decimientos, añoranzas, nostalgias y algún el año 2000, plasmado dos años después
ajuste de cuentas. No hay que olvidar que en el libro Wellesley, recuerdo ileso.4 Otro
forman parte de este mismo paradigma las ejemplo es la sección que dedicó a media
muchas huellas físicas y materiales del exi- docena de exiliados españoles en Estados
lio: lieux de mémoire que incluyen salones Unidos la revista Hispania en 1997; o el li-
nombrados, bustos y fotos, hasta archivos bro de homenaje a Américo Castro que sa-
y bibliotecas enteras. lió en 1988.5 Ya hemos visto algo del texto
Ahora bien, este paradigma arqueológi- sobre Américo Castro de mi maestro Sam
co-memorialístico no ofrece necesariamen- Armistead; cabe citar un par de ejemplos
te un relato unificador o coherente sobre más. Así, el galdosista John Kronik escribía
el exilio. Es tan disperso y diverso como sobre Sánchez Barbudo:

3
Así, Harriet Turner recuerda con mucho cariño a Sánchez-Barbudo, que le dirigió la tesis doctoral. Harriet
Turner, “Habitada por palabras”, en ¿Por qué España? Memorias del hispanismo estadounidense, ed. Anna Caballé
Masforroll y Randolph D. Pope, Madrid, Galaxia Gutenberg, 2014, pp. 599-624, p. 612.
4
Elena Gascón Vera y Carlos Ramos (eds.), Wellesley, recuerdo ileso: Una celebración de lo hispano en el 125
aniversario. Lleida: Milenio, 2002.
5
Ronald E. Surtz, Jaime Ferrán y Daniel P. Testa (eds.), Américo Castro: The Impact of His Thought: Essays to
Mark the Centenary of His Birth, Madison, Wisconsin, Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1988.
DOSSIER

163

Como era activo en momento en que los inteligencia con tanta intensidad en otra perso-
críticos, especialmente en el campo hispánico, na. Cada clase era una muestra prodigiosa de
aún no estaban impulsados o tentados a com- la máquina de pensar: daba la impresión de ver
prometerse con ninguna aproximación rígida- cómo arrancaba el movimiento de las ruede-
mente teórica, Sánchez Barbudo se inclinaba citas, cómo se encadenaban unas con otras, y
hacia la temática y estilística, al mismo tiempo cómo echaban fuera instantáneamente la idea.
que se nutría de la experiencia biográfica del (…) A las alumnas nos infundía miedo. Había
autor y enfatizaba la relación entre literatura y quien salía de la clase con lágrimas en los ojos,
pensamiento.6 hablaba de suicidarse o —en mi caso— de de-
jar la universidad para siempre. Un miedo casi
Kronik también señalaba que, más que pánico, que no desapareció con graduarse. (Ci-
plijauskaité 280-81).7
su producción erudita, su impacto mayor
fue como maestro: fue, dice, una presencia Estelle Irizarry, que estudió en Rutgers
encantadora y pintoresca, un “humanista con Francisco Ayala, afirma que el sociólo-
liberal consumado” que no se preocupaba go tampoco era nada fácil:
demasiado por interferir en el trabajo de
sus doctorandos. Vaya un profesor exigente: primera semana
En el mismo número de Hispania, Biru- El sentimiento trágico de la vida de Unamuno,
té Ciplijauskaité recuerda a José Ferrater bien leído, y sobre él, un ensayo de comenta-
rio. Otra: La Segunda antolojía de Juan Ramón
Mora, al que tuvo como maestro en el Co-
Jiménez entera en una semana. Aún conservo
llege para mujeres de Bryn Mawr: el libro con los apuntes al margen para cada
uno de los poemas como prueba de esa asidua
Eran proverbiales su seriedad y lo exigente lectura. ¡Pues había que leerlo todo, no fuéra-
que era. Un encuentro con él era una experien- mos a quedarnos mal con “el profesor” de tan
cia sin palabras: su mirada parecía escrutar lúcida inteligencia que ojalá nos contagiara con
cada palabra que salía de la boca del interlo- ella! (Irizarry 284)8
cutor, analizarlo en vuelo, y con un pequeño
“clic” aceptar o rechazarla. Frente a él no había
Para Andrew Debicki, gran crítico de
modo de esconder la ignorancia bajo palabras:
pedía esencias, no retórica. Nunca en mi vida poesía española que tuvo a Concha Zardo-
me he sentido tan incapaz, tan sumamente ton- ya como maestra, lo que aportaron los exi-
ta como cuando hablaba con él. Por otra parte, liados fue una aproximación que fue más
nunca he visto casi plásticamente funcionar la alla de la “descriptiva y temática” que pre-

6
John Kronik, “Antonio Sánchez Barbudo”, Hispania, vol. 80: 2 (mayo 1997), pp. 277-279.
7
Biruté Ciplijauskaité, “’Sacar de ti tu mejor tu’: un escorzo de Jose Ferrater Mora”, Hispania, vol. 80:2 (mayo
1997), pp. 280-282.
8
Estelle Irizarry, “Francisco Ayala, mi maestro aún”, Hispania, vol. 80:2 (mayo 1997), pp. 283-286.
164

dominaba en los años 50, al combinar su torno institucional de la universidad. Su re-


gran conocimiento de fondo, “las destrezas lación con sus alumnos norteamericanos se
de la estilística española y la comprensión basaba en una distancia impuesta no solo
analítica aprendida en los Estados Unidos” por el factor de intimidación propia de la
(Debicki 287).9 erudición y la inteligencia sino también por
El texto más interesante de esta cierta otredad cultural que les daba un aire
colección quizá sea el de Roberta Johnson enigmático.
sobre José Rubia Barcia. Como joven
arabista y comunista que era, Barcia tuvo El exilio visto desde España
serios problemas con las autoridades Si el primer paradigma tiene una foca-
norteamericanas, aunque en la práctica lización claramente norteamericana, el se-
escondió esa parte de su vida ante sus gundo contempla al exilio hispanista desde
alumnos universitarios. Johnson recuerda España, tanto durante los años del fran-
el “compromiso apasionado” con obras quismo como después. Como es sabido, en
literarias que se enseñaban: “La clase era términos más generales el tema de los con-
teatro intelectual; el rigor y el drama se tactos entre los intelectuales del exilio y los
combinaban para grabar el intercambio del “interior” es objeto de alguna contro-
de ideas de la tarde, indeleblemente, en la versia. Es aquí obligatorio citar el libro de
memoria de los estudiantes”. Al mismo Jordi Gracia, A la intemperie (2010), que
tiempo, confiesa que Barcia era “un enfáticamente aboga por ver el legado inte-
misterio”: “distante y formal, aunque cálido lectual del exilio como parte de la cultura
y atento”, que nunca hablaba de los años española, y además evaluarlo en base a su
del macartismo, cuando fue encarcelado y aportación a la democratización cultural y
estuvo a punto de ser deportado.10 política desde el interior.11 Como he indi-
Como evidencian estos ejemplos, el pa- cado en otra ocasión, no estoy del todo de
radigma arqueológico-memorialístico, en- acuerdo con la valoración de Gracia. Me
carnado en los recuerdos de ex discípulos, parece que, al interesarse sobre todo en la
combina la autorreflexión disciplinaria con aportación del exilio republicano al desa-
una indudable dimensión afectiva-perso- rrollo de la cultura española dentro de Es-
nal. También llama la atención el estatus paña, acaba perdiendo de vista lo que tiene
de maestros que tuvieron —y quizás exigie- la cultura del exilio de valor en un sentido
ron— los intelectuales exiliados en el en- más general, o independientemente de su
9
Andrew P. Debicki, “Concha Zardoya”, Hispania, vol.80:2 (mayo 1997), pp. 287-289.
10
Roberta Johnson, “José Rubia Barcia: Ethical Humanist”, Hispania, vol.80:2 (mayo 1997), pp. 290-292.
11
Jordi Gracia, A la intemperie. Exilio y cultura en España, Barcelona, Anagrama, 2010.
DOSSIER

165

vinculación o repercusión españolas. Me venido practicando en la España democrá-


parece que Gracia casi acaba por plantear tica? Aquí entramos en el campo del que
que el valor de la cultura del exilio se redu- se ha ocupado a fondo Fernando Larraz,
ce a lo que pudo aportar al desarrollo de arguyendo que la Transición no supuso
una cultura democrática en España. Lo que precisamente una ruptura con los relatos
sí deja claro Gracia es que la cultura del maestros disciplinarios establecidos duran-
exilio aportó más bien poco, tanto durante te los años de Franco, cuando la historia
la dictadura como en los años de la Tran- de la literatura “se sembró … de inercias
sición. Para Gracia, esa falta de aportación y tópicos, envenenándola y haciendo que
es simplemente una realidad histórica que hoy resulte cada vez más imprescindible un
hay que asumir, producto del desfase entre trabajo de deconstrucción”.13
exilio e interior, así como de las dinámicas Ahora bien, la imagen del exilio como
políticas y culturales entre la comunidad un conjunto desfasado en relación a la Es-
intelectual exiliada. Para otros críticos, paña “del interior” (anacrónico, preso del
como Mari Paz Balibrea, ese déficit, más pasado, obcecadamente nostálgico, etc.) es
que ser una simple realidad histórica asu- reversible. Hay los que, como lo hace Gre-
mible, es de lamentar y ayuda a explicar gorio Morán en El cura y los mandarines,
ciertas deficiencias de la cultura española arguyen que, si hubo el desfase, se produjo
postfranquista.12 Lejos de asumirlo como en el interior: al fin y al cabo, eran los in-
dado, Balibrea aboga por que se revisite el telectuales condenados a trabajar en la Es-
legado del exilio con el fin de regenerar la paña franquista los que habían perdido el
cultura y la democracia españolas. contacto con la modernidad occidental.14
¿Hasta qué punto este desfase se da en el Como escribí en otro lugar, Morán cita a la
caso más específico del hispanismo exilia- escritora estadounidense Mary McCarthy,
do en Estados Unidos? ¿Cuál es la presen- quien pasa por Madrid en 1963 como invi-
cia de ese exilio hispanista en la genealogía tada a un congreso literario. En su epistola-
de la Filología Española tal y como se ha rio se encuentra una carta de aquellos días

12
Mari Paz Balibrea, Tiempo de exilio. Una mirada crítica a la modernidad española desde el pensamiento
republicano en el exilio. Barcelona, Montesinos, 2007.
13
Fernando Larraz, El monopolio de la palabra. El exilio intelectual en la España franquista, Madrid, Biblioteca
Nueva, 2009, p. 15; en otro lugar, afirma que, por ejemplo, “la obra historiográfica de Sanz Villanueva (1972, 1974,
1994) se ha caracterizado por restringir a la literatura del exilio a un lugar muy secundario respecto de la literatura
del interior, cumpliendo en casi todas la misma retórica y metodología para referirse al exilio”. Fernando Larraz, “El
lugar de la narrativa del exilio en la literatura española”, Iberoamericana, vol. XII, 47 (2012), pp. 101-113, p. 110.
14
Gregorio Morán, El cura y los mandarines (Historia no oficial del bosque de los letrados). Cultura y política en
España. 1962-1996, Madrid, Akal, 2014.
166

dirigida a su íntima amiga Hannah Arendt: tual. Cabe citar aquí a la misma Mari Paz
“Es muy divertido y a la vez triste”, escri- Balibrea, que llega a California en 1990
be McCarthy; “Algunos jóvenes eran muy para hacer su doctorado en la Universidad
simpáticos, conmovedores y provincianos. de California en San Diego (ver su apor-
[…] La única literatura extranjera que co- tación a este número). Veinte años antes,
nocían era la francesa, aunque algunos Francisco Caudet tuvo una experiencia pa-
habían oído hablar del neorrealismo italia- recida. Cuando, en los setenta, tiene por fin
no”. “Fuera del tonillo desdeñoso de vie- la oportunidad de pasar por Estados Uni-
ja dama rigorista” —señala Morán—, “lo dos, se encuentra con un mundo intelectual
cierto es que la visión de Mary McCarthy inesperado e inesperadamente rico. En un
tenía algo de exacta. Su mundo intelectual interesante texto autobiográfico de 2009
y el del plenario de la joven inteligencia crí- explica que al terminar la licenciatura en
tica española estaban a millas”. La novelis- España, a finales de los sesenta, se sentía
ta, escribe Morán, se quedó “literalmente totalmente “asfixiado”. En California, en
traspuesta al serle traducida la ponencia cambio, se topa con Rafael Pérez de la De-
de Castellet, penosa en su simplicidad”. A hesa, quien un día le lleva a casa de Mon-
Morán el texto de Castellet le produce ver- tesinos:
güenza ajena: “se nos aparece […] como
Rafael Pérez de la Dehesa me hizo el impa-
una radiografía del escaso substrato, la pe- gable regalo, no fue el único, de llevarme una
dantería y el despiste en el que se movían lluviosa tarde de octubre de 1970 a casa de
los futuros mandarines de la cultura espa- José F. Montesinos, en las afueras de Berkeley.
ñola”.15  (…) Para alguien que había tenido en toda la
La idea de que el anacronismo, el des- carrera solamente dos clases de literatura espa-
ñola y el mismo profesor, Joaquín de Entram-
fase histórico e intelectual, se daba no en basaguas –¡Viva Franco!, ¡Arriba España!…–,
el exilio sino precisamente en el interior, aquella lluviosa tarde fue como un festín.16
se convierte en tema recurrente en los tes-
timonios de españoles que, entre los años Poco tiempo después, Caudet conoce a
60 y 90, salen de España para entrar en —y llega a trabajar con— Sánchez-Barbu-
contacto con la realidad del exilio intelec- do, en Wisconsin, y Arturo Serrano-Plaja

15
Sebastiaan Faber, "¡Todos mediocres! Crítica e inclemencia en España. El caso Gregorio Morán", FronteraD (24
de sept de 2015), http://www.fronterad.com/?q=%C2%A1todos-mediocres-critica-e-inclemencia-en-espana-ca-
so-gregorio-moran.
16
Francisco Caudet, “El azar y la necesidad”, en Contra el olvido: el exilio español en Estados Unidos, ed.
Sebastiaan Faber y Cristina Martínez-Carazo, Alcalá de Henares, Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos,
Universidad de Alcalá, 2009, pp. 207-222, p. 211.
DOSSIER

167

en Santa Bárbara y habían sido activos en agendas no coincidían plenamente con las
Hora de España y el Congreso de Escri- de los eruditos españoles; los que, por re-
tores del 37; son contactos cruciales para gla general, experimentaron el hispanismo
Caudet y que darán pie a varias décadas y de los exiliados como altanera imposición
media docena de libros sobre la cultura de imperial. Se trata de los latinoamericanistas
los años treinta y el exilio republicano. y otros que no compartían la visión caste-
Este segundo paradigma, en suma, re- llano-céntrica que predominaba entre los
conoce el impacto relativamente limitado exiliados.
del hispanismo del exilio sobre el estudio Como es sabido, en los departamentos
de la literatura española en los años de la de español en EEUU se libra desde
dictadura y después, aunque interpreta esa hace casi ochenta años una lucha entre
falta de impacto en claves diferentes. Al- latinoamericanistas y los llamados
gunos privilegian el desarrollo de una cul- “peninsularistas”. Recordemos que el
tura intelectual “democrática” en el inte- campo de los estudios latinoamericanos
rior, independiente de gran parte del exilio; se empieza a establecer en Estados Unidos
otros asocian la desconexión entre ambos en los años treinta y cuarenta del siglo
mundos como señal del anacronismo y de pasado, en parte como consecuencia de la
la pobreza del tratamiento universitario de política del Buen Vecino, de inspiración
las literaturas peninsulares y sus historias panamericanista, y la Segunda Guerra
en España. Mundial.17 Aunque se trata de un campo
interdisciplinario con una presencia mayor
El paradigma antihispanista
en Historia, Antropología, Ciencias
Si en los primeros dos paradigmas se Políticas y Sociología, también manifiesta
enfatizan aspectos relativamente positivos un claro auge en los departamentos de
del hispanismo exiliado —como maestros y lengua y literatura españolas. La primera
pedagogos, desfasados con España o no—, asociación que se dedica exclusivamente a
el tercer paradigma produce una imagen los estudios literarios latinoamericanos se
bastante más áspera y crítica. Se trata de funda en 1938: es el Instituto de Literatura
la perspectiva personal de algunos de los Iberoamericana (IILI), que publica la
colegas más cercanos a los exiliados: aque- Revista Iberoamericana. En el momento de
llos compañeros de departamento cuyas su creación, ambas tienen un claro sesgo

17
Sebastiaan Faber, “Economies of Prestige: The Place of Iberian Studies in the American University”, Hispanic
Research Journal 9.1 (2008): 7-32; Mark T, Berger, Berger, Mark T. “Civilising the South: The US Rise to Hegemony
in the Americas and the Roots of ‘Latin American Studies’ 1898-1945”, Bulletin of Latin American Research 12:1
(1993): 1-48.
168

panamericanista.18 Si, hasta ese momento, poco o nada tienen que ver con los de los
lo común en los campos filológicos había exiliados españoles. Como consecuencia,
sido no considerar la producción cultural hay en la universidad norteamericana
latinoamericana, o sólo considerarla como toda una serie de contramemorias del
una derivación menor de la española, el exilio hispanista en que los catedráticos
IILI afirmaba por primera vez la autonomía españoles en Estados Unidos emergen como
de esa producción y de las disciplinas personajes reaccionarios, arrogantes de
que la estudiaran. Ahora bien, en la perspectiva tradicional y estrecha. Es una
lucha por la independencia intelectual y visión cuyo legado persiste hoy y que sigue
disciplinaria, los que se dedican a la cultura condicionando en muchos departamentos
latinoamericana se topan, por regla general, las relaciones entre los que se especializan
con el desinterés y la incomprensión de en lo latinoamericano y los que se dedican
gran parte de los hispanistas españoles, a lo español.
que se resisten a la legitimación del estudio Curiosamente, hay un eco de la expe-
de la cultura y literatura latinoamericanas riencia de los latinoamericanistas en la
en pie de igualdad.19 El conflicto se biografía de algunos universitarios nacidos
intensifica en los años 60 y 70 con la en España que acaban en Estados Unidos.
llegada de otro contingente de intelectuales El mejor ejemplo quizá sea Joan Ramon
exiliados, esta vez del Sur, sobre todo de Resina. Así como Caudet, Resina llega a
Cuba, Argentina, Chile y Uruguay, cuyos Berkeley desde España en los años 70; y,
intereses literarios, filosóficos y políticos como Caudet, pretende escapar de lo que

18
Sebastiaan Faber, “’La hora ha llegado’: Hispanism, Pan-Americanism, and the Hope of Spanish/American
Glory (1938-1948)”. Ideologies of Hispanism . Ed. Mabel Moraña. Nashville: Vanderbilt UP, 2005. 62-104.
19
En uno de los primeros números de la Revista Iberoamericana, Américo Castro publica un artículo en que
aboga por un acercamiento y un aprendizaje mutuo entre la América hispana y la anglosajona en que no puede por
menos de reivindicar la empresa colonial española: “Hay que decir a México, en efecto, que en tanto que no sienta
de veras que a Hernán Cortés debe el haber salido de la sanguinaria e inerte vida precortesiana, México carecerá
del esencial equilibrio que tanto necesita. Las repúblicas hispanas con gran contingente de indios parecen obedecer
a una consigna tácita, pues en prosa y verso retóricos reclaman por suya la raza precolombina, o la posterior a su
independencia. ¿Vale detenerse ante tamaño error? Cuando se contemplan las ciudades mexicanas, las instituciones
de cultura del pasado, los libros, su originalidad literaria, se queda uno absorto, sin comprender la ceguera de quienes
intentan suprimir trescientos años de hispanidad, a reserva de utilizar el contenido de vida superior que hay en ellos”.
Ese mismo año, en conferencia inaugural en Princeton, se había expresado en el mismo sentido, arguyendo que
España había dado “lo mejor de sí” en el “esfuerzo creador” de la Conquista”, “México, Perú, Colombia y las Antillas
no eran colonias sino más bien extensiones del territorio nacional enriquecidas con una rara generosidad artística e
ideal”; Américo Castro, The Meaning of Spanish Civilization: The Inaugural Lecture of Américo Castro, Emory L. Ford
Professor of Spanish in Princeton University, Princeton, N.J, Princeton University, 1941, pp. 25-27.
DOSSIER

169

experimenta como una sensación de asfixia tados Unidos, desarrollar una visión tan lú-
intelectual en España. Pero si Caudet en- cida como crítica de la historia institucional
cuentra simpatía y sintonía en California, del hispanismo en Estados Unidos (y, por
la experiencia de Resina es muy distinta. cierto, de la Filología Española en Espa-
En la fascinante autobiografía intelectual ña).21 Es Resina, también, junto con perso-
incluida en el libro de Anna Caballé y Ran- nas como John Beverley, Noam Chomsky y
dolph Pope mencionado arriba, Resina Richard Ohmann, el que ha ayudado a es-
describe el tremendo chasco que se lleva tablecer lo que propongo aquí como cuarto
al conocer al exilio hispanista en Estados paradigma: la visión del hispanismo exilia-
Unidos: do dentro de un marco geopolítico y de his-
Hasta ese momento había pensado que un toria institucional universitaria en Estados
hispanista era alguien capaz de comunicar un Unidos durante los años de la Guerra Fría.
conocimiento acerca de la historia y la cultu- Este cuarto paradigma parte de media do-
ra de la totalidad de la península ibérica. Pero cena de elementos clave del contexto his-
cuando entré en contacto con los expertos en tórico que vale la pena describir en detalle.
aquella universidad para mí mítica [de Ber-
keley], descubrí que compartían los prejuicios
Primero, las normas migratorias de Es-
y limitaciones de sus colegas en España, for- tados Unidos condicionan quién puede
mados bajo el franquismo. En el templo de la entrar al país y quién no. Esto hace que
libertad de expresión, me topé con la misma los exiliados de perfil política más radi-
negación de la diversidad lingüística y literaria cal, los militantes, acaben en otros países,
de la península que ya me era familiar en Espa-
sobre todo México, mientras que los más
ña; era como si uno de los ministros de Franco
hubiera planeado la especialidad de español en moderados y liberales son admitidos a Es-
América. Ningún profesor mencionó jamás la tados Unidos. Segundo, la dinámica de la
existencia de diversas tradiciones literarias.20 Guerra Fría —que en realidad comienza
a finales de los años 30; recordemos que
El paradigma geopolítico el House Un-American Activities Commi-
A Resina, esta experiencia temprana de ttee (HUAC) se funda en 1938— tuvo un
desencuentro con el hispanismo de los exi- impacto crucial en la naturaleza y la evo-
liados republicanos le ha permitido, a lo lución de la universidad norteamericana,
largo de una larga y exitosa carrera en Es- incluidos los estudios humanísticos. Por un

20
Joan Ramon Resina, “Ausente del hispanismo”, en ¿Por qué España? Memorias del hispanismo estadouniden-
se, ed. Anna Caballé Masforroll y Randolph D. Pope, op. cit., 2014, pp. 551-597, p. 568.
21
Visión que me ha servido a mí en mi trabajo sobre el impacto de la Guerra Civil en esa historia, en Anglo-
American Hispanists and the Spanish Civil War: Hispanophilia, Commitment, and Discipline, New York, Palgrave
Macmillan, 2008. 
170

lado, los estudios humanísticos en EEUU tura” que postula el texto literario como
se benefician, como todos los campos, de objeto privilegiado de la mirada académi-
la enorme expansión de la universidad nor- ca, una mirada formalista interesada más
teamericana después de la Guerra Mun- en las dinámicas internas del texto que con
dial. Por otro, es el momento cuando las su contexto biográfico, histórico, social o
disciplinas humanísticas se profesionali- político. En este ambiente, la actividad po-
zan. Ahora bien —este es el tercer punto—, lítica se llega a ver como impropia de un
esa profesionalización, bajo la influencia experto de lengua y literatura —“to be a
de escuelas como el New Criticism, implica professional”, recuerda Ohmann, “was to
también una desvinculación de los estudios be nonpartisan, to abstain from historical
de lengua y literatura de la vida política. agency. Practitioners of literary studies, like
Los estudios literarios del momento, lidera- those in all fields, should stay within their
dos por los departamentos de Ingles —ar- own area of expertise”— y por si había al-
guye Ohmann— se caracterizaban por una guna duda al respecto, quedaba eliminada
oposición a las tendencias dominantes de por las sanciones profesionales que, en los
la cultura norteamericana —materialismo, años del macartismo, cercenaban carreras
consumismo, militarismo— pero nunca lle- universitarias por todo el país.24 En suma,
garon a politizarse de verdad.22 Al contra- concluye Ohmann, las Humanidades en los
rio, la profesionalización de las humanida- años de la Guerra Fría hicieron lo posible
des se caracterizaba por un énfasis creciente por eliminar la política del estudio de la
sobre la disciplinariedad (es decir, la espe- cultura. Las filologías, escribe, se quedaron
cialización) y la institucionalidad (es decir, “with our moral critique of bourgeois so-
la socialización profesional), y el deseo de ciety from the standpoint of culture, while
legitimar el estudio de lenguas y literaturas excising culture from bourgeois society, se-
como disciplinas tan rigurosas como las de vering it from its real historical and social
las ciencias naturales y sociales.23 Lo que relations, and exempting it from historical
llega a predominar en estos momentos, se- critique”.25
gún Ohmann, es una “ideología de la cul- Así llegamos al cuarto elemento de esta

22
Richard Ohmann, “English and the Cold War”, en The Cold War and the University: Toward an Intellectual His-
tory of the Postwar Years, ed. André Schiffrin, New York, The New Press, pp. 73-105, p. 87.
23
Joan Ramon Resina, “Cold War Hispanism and the New Deal of Cultural Studies”, en Spain Beyond Spain:
Modernity, Literary History, and National Identity, ed. Brad Epps & Luis Fernández Cifuentes, Lewisburg, Bucknell UP,
2005, pp. 70-108.
24
Ellen Schrecker, No Ivory Tower: McCarthyism and the Universities. New York, Oxford University Press, 1986.
25
Ohmann, ob. cit., p. 84.
DOSSIER

171

lectura en clave geopolítica del hispanis- (AATS),27 Ramón Menéndez Pidal envía
mo de los exiliados en Estados Unidos. Si una carta de felicitación a los dirigentes de
los que se dedicaban al estudio de la alta la nueva organización, el director del Cen-
cultura en Estados Unidos la veían por re- tro de Estudios Históricos entona un men-
gla general en términos de espiritualidad, saje panhispanista: “nuevas generaciones
armonía y estética —alejada de la política, americanas esperan con optimismo el por-
en fin— el hispanismo de los exiliados no venir, ese porvenir hermanado de España y
desentonaba. Y si la despolitización de las América”. Al mismo tiempo, sin embargo,
humanidades en general tenía que ver con advierte a sus colegas norteamericanos que
la necesidad de legitimarlas como especia- no pierdan de vista la primacía natural y
lizaciones científicamente disciplinarias, normativo del español de la Península Ibé-
así también el hispanismo se veía abocado rica sobre el de Latinoamérica, mucho más
a una lucha por el prestigio institucional. “vulgar” tanto en el habla popular como
Como he argüido en otro lugar, para los en sus expresiones cultas.28 Si, a partir de
exiliados españoles, esto implicada una los años 60, la creciente presencia de inte-
defensa de la grandeza de la cultura espa- lectuales exiliados de Latinoamérica sirve
ñola, como ya la había emprendido Amé- para resaltar el eurocentrismo de los exilia-
rico Castro en 1940 al asumir su cátedra dos españoles, del mismo modo los grandes
en Princeton.26 Ahora bien, si esa grandeza cambios que vive la universidad norteame-
española la definía Castro en primer lugar ricana por esas mismas fechas —el auge de
en contraposición a las otras culturas hege- la teoría marxista, estructuralista y postes-
mónicas occidentales, el mismo argumenta- tructuralista; el nacimiento de los estudios
rio servía para afirmar la hegemonía de lo de género, afroamericanos, chicanos…—
español sobre lo latinoamericano. No ca- dejan fríos a muchos de los integrantes de
sualmente, ya en 1917, cuando el español la comunidad exílica republicana. “Ence-
acaba de desplazar al alemán como idioma rrado en [sus] tradiciones historicistas y
extranjero preferido en el sistema educati- filológicas” —sentencia Resina— “… el
vo de Estados Unidos y se funda la Ameri- hispanismo de la Guerra Fría pasó de largo
can Association of Teachers of Portuguese ante el materialismo histórico y las cuestio-

26
Castro, ob. cit.
27
James D. Fernández, “Longfellow’s Law: The Place of Latin America and Spain in U.S. Hispanism, circa 1915,”
en Spain in America: The Origins of Hispanism in the United States, ed. Richard Kagan, Urbana, University of Illinois
Press, 2002, pp. 122-141.
28
“[N]o creo cabe vacilar en imponer la pronunciación de las regiones castellanas, pues es la que responde más
exactamente que ninguna otra a la ortografía secular de la literatura”; Ramón Menéndez Pidal, “La lengua española.
Una carta de Don Ramón Menéndez Pidal”, Hispania, vol. 1:1 (febr. de 1918), pp. 1-14, p. 11.
172

nes candentes sobre feminismo, clase, raza su reduccionismo, nutriéndose, por ejem-
y minorías, que surgieron con fuerza a par- plo, del paradigma arqueológico-memo-
tir de los años 60 y que coincidían amplia- rialístico? Me parece que sí. El nuevo pa-
mente con la crítica del pasado imperial de radigma podría empezar por asumir que
España”.29 Es este desfase intelectual con los hispanistas exiliados en Estados Unidos
la mainstream académica norteamericana trabajan en y desde el margen, y que esa
el que pretenden deshacer iniciativas “pos- marginación era doble: con respecto a la
thispanistas” como los Estudios Culturales, España de Franco y con respecto a la cultu-
ra norteamericana.30 Nos permitiría ir más
los Estudios Transatlánticos y los Estudios
allá del estereotipo del viejo republicano
Ibéricos.
conservador —sin perder la visión crítica,
¿Hacia un nuevo paradigma? desde luego— y leer el legado hispanista del
exilio en Estados Unidos a contracorriente.
Los cuatro paradigmas que acabo de es- Nos permitiría rescatar a figuras hetero-
bozar no son precisamente compatibles en- doxas como Carlos Blanco Aguinaga, José
tre sí. También es obvio, sin embargo, que Rubia Barcia o Arturo Serrano Plaja, al
ninguno de los cuatro paradigmas basta mismo tiempo que reconociéramos las ten-
por sí solo para hacer justicia a la comple- dencias reaccionarias, o al menos cultural
jidad y diversidad de las prácticas y pro- y lingüísticamente conservadoras, de otros
ductos académicos de aquellos intelectua- representantes del hispanismo exiliado.
les españoles exiliados en Estados Unidos Asumiría la crítica hecha al “hispanismo”
que acabaron dedicándose al estudio y la como un paso necesario pero no suficiente,
enseñanza de lenguas y literaturas. De los que no excluiría el rescate de parte de su
cuatro, el paradigma geopolítico me parece legado tanto para los Estudios Hispánicos
el más productivo y riguroso, aunque solo en Estados Unidos como para la Filología
fuera por la amplitud de su enfoque. Esto Española en España. Y quizá así se podría
no quita que el marco de su narrativa tenga tender un puente entre dos mundos cuya
cierto efecto reductivo. falta de comunicación mutua sigue siendo
¿Hay otro paradigma posible? ¿Es posi- una oportunidad perdida.
ble llegar a una visión del exilio intelectual
en Estados Unidos que parta del análisis
geopolítico al mismo tiempo que corrige

29
Joan Ramon Resina, Del Hispanismo a los Estudios Ibéricos. Una propuesta federativa para el ámbito cultural.
Madrid, Biblioteca Nueva, 2009, p. 130.
30
Es llamativo que el aislamiento institucional de los exiliados españoles en Estados Unidos fuera tanto mayor
que el de intelectuales centroeuropeos como Hannah Arendt, Theodor Adorno, Max Horkheimer o Herbert Marcuse.
DOSSIER

173

Entre Estados Unidos


y España: Un puente
literario y personal de impressions of readings, news about friends and
various writers, notes on travels, perceptions of
Francisco Ayala a través the United States and Spain, family issues, etc.
de sus cartas inéditas a These letters of Francisco Ayala are revealing for
a study of his biography and his literary thought,
Ricardo Gullón1 as well as of Ayala’s relationships and impressions
of American life and the writer’s return to Spain.

olga glondys
Universitat Autònoma de Barcelona El presente trabajo tiene por ob-
-GEXEL-CEFID jetivo dar a conocer la temática gene-
Key words: Francisco Ayala, Biography, Return,

ral de las cartas más interesantes pertene-


cientes a la correspondencia, aún inédita,
Resumen: Este trabajo da a conocer las cartas
sostenida por Francisco Ayala con Ricardo
más interesantes, pertenecientes a la colección de
correspondencia inédita entre Francisco Ayala y
Gullón, custodiada por el Harry Ransom
Ricardo Gullón, custodiada por el Harry Ransom Humanities Center de la Universidad de
Humanities Center de la Universidad de Texas, en Texas, en Austin. La colección —en total,
216 cartas— abarca los años 1959-1973
United States, Francoism

Austin. Los temas tratados son asuntos literarios,


impresiones de lecturas, noticias sobre amigos y y más de 120 misivas están dirigidas por
diversos escritores, apuntes sobre viajes, percep- Francisco Ayala a Ricardo Gullón. Los te-
ciones de Estados Unidos y España, asuntos fami- mas tratados son asuntos literarios, impre-
liares, etc. Estas cartas de Francisco Ayala resultan
harto reveladoras para el estudio de su biografía y
siones de lecturas, noticias sobre amigos y
de su pensamiento literario, así como de sus rela- diversos escritores, apuntes sobre viajes,
ciones e impresiones acerca de la vida estadouni- percepciones de Estados Unidos y España,
dense y del regreso del escritor a España. asuntos familiares, y un largo etcétera.
El interés de la correspondencia es des-
Palabras clave: Francisco Ayala, Biografía,

Abstract: This paper presents the most interesting igual, pero las cartas que presentamos a
Retorno, Estados Unidos, Franquismo

letters belonging to the collection of unpublished continuación resultan harto reveladoras


correspondence from Francisco Ayala to
para el estudio de la biografía de Ayala y de
Ricardo Gullón, guarded by the Harry Ransom
Humanities Center at the University of Texas at su pensamiento literario, así como de sus
Austin. The topics covered are literary issues, relaciones e impresiones acerca de la vida

1
Este trabajo se ha materializado gracias a una ayuda de investigación concedida por la Fundación Francisco
Ayala, así como un contrato Juan de la Cierva-incorporación del Ministerio de Economía y Competitividad del
Gobierno de España. Asimismo, forma partet del proyecto de investigación La historia de la literatura española y
el exilio republicano de 1939 [FFI2013-42431-P] financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad. Quie-
ro agradecer la generosidad de la Fundación Francisco Ayala por abastecerme de materiales útiles a la hora de
redactar este estudio.
174

estadounidense y de su regreso, por enton- Gullón firmaba la reseña de Los Usurpa-


ces intermitente, a España. dores, en su número 48, de diciembre de
La relación entre Francisco Ayala y Ri- 1949, mientras que, en el número 51, de
cardo Gullón se remonta a los primeros marzo de 1950, aparecía otra, sobre La ca-
años cuarenta, integrantes del periodo que beza del cordero. Ciertamente, a lo largo
Ayala pasa en su exilio en Argentina. De de los años, Ínsula fue para Francisco Aya-
hecho, es quizás concretamente en la acti- la, tal como escribiría García Montero, «la
vidad de Ayala en la Argentina de aquellos voz del diálogo más clara y más fiable de la
años que debe buscarse el verdadero origen vida cultural española de la posguerra, un
de la corriente del diálogo intelectual en- referente de seriedad literaria en tiempos
tre las dos orillas del antifranquismo. No de silencio o mediocridad, y de comuni-
en vano, Ayala devino, en aquellas fechas, cación honrada con los escritores del exi-
uno de los fundadores y principal spiritus lio en años de olvido y negación» [García
movens, al lado de Lorenzo Luzuriaga, de Montero, 2006]. Así, con motivo del cum-
la revista de ideas Realidad (1947-1949), plimiento de los cuarenta años de la revis-
una ambiciosa publicación trasnacional ta, Ayala consideró conveniente dedicar
que posibilitó entablar un primer contacto a Ínsula y a sus amigos José Luis Cano y
cultural e intelectual, fructífero y valioso, Ricardo Gullón su «Testimonio a la distan-
entre los ámbitos del interior y del exilio, cia», en tanto que expresión inequívoca de
destinado no solo a intercambiar informa- su amistad y admiración por aquellos es-
ción, sino también a paliar los devastado- fuerzos de «un puñado de entonces jóvenes
res efectos de la represión cultural padeci- escritores para asomarse al mundo y abrir
dos en la España franquista. una rendija de luz», que bien merecían «el
Recordemos que fue precisamente Ri- calificativo, no ya de tenaces y denodados,
cardo Gullón quien, al lado de José Luis sino incluso de heroicos» [Ayala, 1986].
Cano, contribuyó regularmente a la sección La correspondencia presentada aquí cons-
«Carta De España» de Realidad [Glond- tituye otra prueba de la importancia de la
ys, 2013]. Y que aquella relación también mencionada relación personal con Gullón,
funcionó en sentido inverso puesto que la ya explicitada por el propio Ayala en su
revista madrileña Ínsula, impulsada por es- «Carta a Enrique Canito» [Ayala, 1971],
tos críticos, fue la primera publicación del así como en su contestación al ingreso de
interior que intentó dar noticia de la litera- Gullón en la Real Academia Española y
tura producida en el exilio [Larraz, 2009]. en las generosas referencias presentes en
Cabe añadir que la atención dedicada a la Recuerdos y olvidos (1906-2006). Las car-
obra de Ayala en Ínsula fue temprana y tas intercambiadas con su amigo Ricardo
siempre generosa. Así, el propio Ricardo Gullón, que presentamos a continuación,
DOSSIER

175

pueden considerarse, por tanto, un revela- Gullón, Benítez reclamó su ayuda para rea-
dor exponente del fructífero diálogo entre lizar una inspección del estado de la edito-
el interior y el exilio españoles, además de rial y, en particular, de la revista La Torre,
constituir una valiosa fuente primaria para que —aseguraba— se hallaba «a punto de
el estudio de la vida y el horizonte intelec- [del] colapso». La situación era, al parecer,
tual de Francisco Ayala. tan desesperada que Benítez incluso llegó a
El primer gran bloque temático se refiere proponerle a Ayala dirigir «la revista por
a las experiencias en las universidades de control remoto», lo que, según contaba
Estados Unidos y Puerto Rico. Recorde- el propio Ayala, constituía una «empresa
mos que, en 1950, Ayala viajó al país aso- arriesgada y archidifícil», que no sabía si
ciado, invitado por el rector de la Univer- animarse a llevar a cabo.
sidad de Puerto Rico, Jaime Benítez, quien Su salida de Puerto Rico fue progresiva.
por aquella época llevaba a cabo, desde la En 1955, tras aceptar una invitación que
rectoría, una gran labor cultural y educati- le hizo Vicente Llorens, Ayala empezó a
va, de la cual uno de sus puntos estrella era trabajar como profesor visitante en Prin-
la organización de conferencias de exilia- ceton, permaneciendo asimismo institu-
dos tan relevantes como José Gaos, María cionalmente vinculado a la Universidad de
Zambrano, Pedro Salinas, Américo Castro, Puerto Rico. En Princeton coincidiría con
Eugenio Fernández Granell o Juan Ramón Américo Castro, además de Juan Marichal
Jiménez. Al principio, Ayala solo dio cla- y Edmund King, aunque fue el propio Vi-
ses de Sociología, pero pronto, designado cente Llorens quien se convirtió en su me-
por el propio Benítez, pasó a ocupar la jor amigo en Estados Unidos. Merece la
dirección de la destacada revista cultural pena señalar aquí que es precisamente en
La Torre y de la Editorial Universitaria, y Princeton donde guardan los interesantes
ascendió asimismo a catedrático (perma- documentos y papeles de Ayala que, junto
nente, no visitante) de Ciencias Sociales. con tres manuscritos de su novela Muertes
Como es sabido, el impacto intelectual le- de Perro, han sido objeto de reciente pu-
gado por los exiliados españoles a aquella blicación, por parte de la Fundación Fran-
joven universidad sería muy notable y, en cisco Ayala, bajo la coordinación de su do-
concreto, Francisco Ayala resultaría deter- cumentalista Manuel Gómez Ros [Ayala,
minante para su «edad de Oro» [Zavala, 2015]. Es preciso agregar que, durante su
2008]. De hecho, las cartas intercambia- segunda estancia como profesor invitado
das con Gullón indican que Benítez tuvo a Princeton, en 1958, Ayala sustituiría a
un serio problema para encontrar un digno Llorens cuando este, tras la muerte de su
sustituto de Ayala en sus cargos. Así, el 1 esposa, viajó a España.
de abril de 1971, según Ayala le contaba a La apreciación de Francisco Ayala de Es-
176

tados Unidos era, esencialmente, positiva. una posición a su amigo Ricardo Gullón.
Testimonio de ello constituyen las palabras Resulta de interés, sobre ello, la carta que
reunidas por Javier Krauel en la «Conver- revela una cierta insatisfacción de Ayala
sación con don Francisco Ayala», en las con su lugar de trabajo, firmada el 1 de ju-
que el escritor granadino destacaba su ex- lio de 1967:
periencia docente en Estados Unidos, «un
país muy diverso, muy complejo», como Tú sabes que la atmósfera allí dominan-
muy positiva porque se trataba «de un país te era de no hacer nada: total indiferencia,
e irritación ante la perspectiva de que algo
abierto, con una generosidad fundamental,
pudiera moverse. Eso era así ya en tiempos
quizá demasiado amplia, diría yo que has-
de Ángel, persona excelente a quien nunca
ta ingenua...» [Krauel/Ayala, 2014: 1626]. faltaban buenas palabras y mejores inten-
En consecuencia, puesto que se encontra- ciones, pero de hecho incapaz de mover un
ba tan «a gusto», Ayala decidía aceptar, en dedo a favor de nadie (y lo digo, no sólo a
1958, la oferta de una plaza en Rutgers, base de la experiencia propia, sino de otras).
y pasar a dar, un año después, clases en el Muerto él, la situación empeoró aún. (...) En
Bryn Mawr College, donde coincidiría con cuanto a dejarme ir a Chicago, supongo que
José Ferrater Mora, titular de su cátedra ni siquiera le pasaría a nadie por las mentes
de Filosofía desde 1949 hasta su jubilación que pudiera ser bueno tenerme ahí. Ahora
se jubila García Lorca, y enseguida Florit. El
en 1979. Y, por cierto, según da fe la carta
chairman es, para juzgarlo con benevolencia,
de 1 de marzo de 1962 de Ricardo Gullón, un cretino, que no se ocupa ni quiere saber
también allí fueron grandes las dificultades nada de nada. En estas condiciones, la única
para encontrar un sustituto adecuado a persona que ahí funge es Sobejano.
Francisco Ayala tras su renuncia del Bryn
Mawr2. Tras la experiencia en Columbia vendría
Finalmente, en 1964, Francisco Ayala la decisiva y la más placentera en términos
fue contratado por la Universidad de Co- profesionales, su etapa asociada a la Uni-
lumbia en Nueva York, donde coincidió versidad de Chicago. Tal como aseguraba
con Francisco García Lorca, Eugenio Florit el mismo Ayala a su amigo, en su carta de
y Ángel del Río. Precisamente desde aquel 9 de abril de 1973, «de todas las que he co-
cargo, Ayala intentó procurar, sin éxito, nocido, y no son pocas», fue la universidad

2
Decía así Gullón en su misiva: «Aunque la señora (decana) sabe perfectamente lo que pierde al perderte, no
dejé de advertirla de que buscar un segundo Paco Ayala era empresa inútil, porque no los hay. Tuvieron la chiripa
de encontrar al único, y lo mejor que ahora puede hacer es olvidarse de ti como punto de referencia. Como bien sé
tratar de sustituirte es empresa más que ardua. Lo vi en la Editorial Universitaria y no menos difícil le resultará a quien
ahora se haga cargo de tu herencia».
DOSSIER

177

que «más satisfacción» le produjo, donde triunfal de Camilo José Cela (primavera
fue tratado «con mayor delicadeza». A de 1964), Ayala decía, en su carta de 5 de
pesar de que su familia residía en Nueva abril de 1964, que «ha dado con mucho
York, Ayala manifestaba que le había «cos- éxito una conferencia en mi universidad y
tado mucho trabajo» decidirse a dejar la (...) dará otra mañana en la [de] Columbia,
Universidad de Chicago, ante todo por el para seguir viaje después por lo ancho y lo
buen ambiente, por no hablar de las ópti- largo del país en una gira que culminará
mas condiciones de trabajo: «Las majade- en doctorado honoris causa». Convendría,
rías, pendejadas y rozamientos usuales en tal vez —las anteriores líneas dan qué pen-
todas partes, aquí son mínimos. La biblio- sar al respecto—, plantear la conveniencia
teca es magnífica, y la ciudad –digan lo que de realizar en el futuro un estudio de las
quieran sus propios habitantes– es de las universidades estadounidenses como pla-
más bonitas del país». Finalmente, Ayala taformas de contacto o territorios de con-
pasaría siete años en la Universidad de Chi- fluencia entre los exiliados republicanos y
cago, desde 1966 hasta 1973 [Delicado; los antifranquistas del interior. En un plano
Fernández de la Reguera, 2011], y con pos- más modesto, en cuanto a la huella concre-
terioridad, se incorporaría a la Universidad ta dejada por Francisco Ayala en el ámbi-
de la Ciudad de Nueva York —metrópoli to académico de Estados Unidos, resultan
en la que seguían residiendo su mujer y su muy esclarecedores tanto los volúmenes
hija—, en la que impartiría clases durante coordinados por Ricardo Landeira [2007;
el periodo 1973-1976. 2013] –el segundo con Janet Pérez–, como
La correspondencia de Ayala con Gu- el número especial de la revista Hispania
llón evidencia que, desde su primer viaje a [diciembre, 2006] que, bajo el lema «Pro-
España Ayala entabló o profundizó varias yecto Don Paco», reunió numerosos testi-
amistades que tenía en el interior, y que monios de sus discípulos y colegas, entre
utilizó sus influencias para conseguir lectu- ellos los de Helene M. Anderson, Carolyn
reships en las universidades estadouniden- Richmond, Noël Valis, Maryellen Bie-
ses a diferentes intelectuales españoles. Las der, Nicolás Sánchez-Albornoz, Eugenio
cartas reflejan, por ejemplo, que la ayuda Suárez-Galbán Guerra, Thomas Mermall,
de Ayala fue decisiva para conseguir dichas Doris Meyer, Manuel de la Nuez, John B.
estancias, entre otros, al propio Gullón – Hughes, Mario J. Valdés, Barry Luby, Lin-
incluido el puesto de catedrático en la Uni- da L. Elman, Miguel González Gerth, Eric
versidad de Texas, en Austin– y a Ildefonso W. Naylor, Phyllis Zatlin, Keith Ellis, Susa-
Manuel Gil –en la Rutgers University–, así na Cavallo, Juan Cano Ballesta, Ignacio
como conferencias a José Luis L. Arangu- Soldevila Durante, Rosario Hiriart y Ra-
ren (en febrero de 1961, y de nuevo, a co- quel Chang-Rodríguez.
mienzos de 1966). Por lo que hace a la gira El segundo bloque temático que puede
178

perfilarse tras la lectura de las cartas inter- que iba «a tomar el pulso a la realidad» y
cambiadas por Francisco Ayala con Ricar- en la que limitó sus contactos a meramente
do Gullón es el que hace referencia a los personales y editoriales. En la misma entre-
sucesivos viajes a España. Sobre el regreso vista, por cierto, no faltaron tampoco pala-
de Francisco Ayala han tratado reciente- bras de crítica sobre la actitud de la gente,
mente contribuciones valiosas de Fernando que le resultó «amargadísima, silenciosa,
Larraz [2007] y de Giulia Quaggio [2012; taciturna y con un espíritu muy retorcido»
2014], además de una conferencia dedica- [Hiriart, 2014: 44].
da a Ayala en el marco del ciclo «Los retor- La correspondencia con Ricardo Gu-
nos del exilio a la España democrática» y llón permite completar ciertos aspectos del
una película documental impulsadas, bajo complejo regreso de Francisco Ayala. Así,
la dirección de Abdón Mateos, por la Cá- el día 2 de octubre de 1960, Ayala resumía
tedra del Exilio. En el año 1960, Ayala via- sus impresiones de aquel primer viaje de
jó por primera vez a su patria y, a partir vuelta a su tierra:
de ese momento, los viajes se sucederían
anualmente. En varios escritos y entrevis- En Andalucía, de la que sólo conocía mi
tas dejaría patente su valoración del pano- Granada natal, reencontrada después de cua-
rama español como un cuadro deprimente. renta años justos (qué barbaridad), Sevilla me
Fruto de aquellos contactos con la desco- fascinó, y me hubiera encantado el paisaje de
nocida patria fue España a la fecha, un fo- la llamada costa del sol [Costa del Sol] si hu-
lleto publicado en 1965, donde Ayala de- biera podido levantar la vista de los cráteres
que adornan la carretera, como por lo demás
jaba este testimonio irónico y sagaz de un
todas las de ese desdichado país. Para qué voy
enrarecido ambiente: «La atmósfera inte- a contarte la clase de emociones que me aguar-
lectual española está cargada de sutilezas, daban en las piedras, árboles y aguas de Gra-
de sobreentendidos, de equívocos, de am- nada. Esto, que es el pasado, y convencerme de
bigüedades que hacen muy difícil si no im- que España entera es3 también un pasado irre-
posible orientarse» [Ayala, 1965: 75-76]. vocable, es lo que he sacado, como principal
Más tarde, en Recuerdos y Olvidos, en su cosecha, de mi viaje. Estoy muy contento de
parte titulada «Retornos» afirmó que iba a haberlo hecho. ¡Cuánto me gustaría que pudié-
España «para ver (...) calladamente, en la ramos charlar de todo!
actitud de un observador silencioso» [Aya-
la, 2006: 459] y también, en un testimo- Con todo, lo que más nos interesa aquí
nio dejado a su discípula Rosario Hiriart, son sus palabras dedicadas al ambiente
destacaba su postura externa frente a una intelectual. En la misma carta, afirmaba a
nueva España totalmente desconocida, a la este propósito:
3
Ayala subraya esta palabra en el original para darle más énfasis; nosotros utilizaremos la cursiva.
DOSSIER

179

De España habría tanto que hablar que más sé si me atrae más, o me asusta más, la pers-
bien renuncio. Me he encontrado las cosas pectiva de la proyectada visita a nuestro desdi-
distintas de lo que pensaba, y no desde lue- chado país4.
go mejores que la imagen que me pintaba de
ellas. En lo que hay de mejoría (eliminación de Dichas percepciones negativas iniciales
molestias policiacas externas) reside la posibi- resultarían confirmadas in situ. Por ejem-
lidad de reparar en el mal profundo, que está
plo, en la carta de 23 de noviembre de
en la actitud, diversa en sus manifestaciones,
pero concurrente en lo esencial, que tienen las 1962, aunque encontraba, en general, «ati-
gentes frente al régimen, y frente al mundo en nado» el libro La Novela Española Con-
general. Para resumirte mi impresión en una temporánea de Eugenio de Nora, señalaba
sola palabra: “deprimente”. Y en cuanto a las que este adolecía, «como es corriente entre
perspectivas... no hablemos. La República del la gente que trabaja en España», de «una
Congo ofrece un modelo de lo que está pre- información deficiente respecto del exte-
parando Franco para el día remotísimo en que
rior». No se trataba de que se hiciera justi-
Dios quiera acordarse de él.
cia a su propia obra –«acerca de esto me li-
mitaré a darle las gracias», escribía Ayala–,
Las opiniones de Ayala sobre la vida cul-
sino de realizar observaciones sobre otros
tural e intelectual españolas son, en general,
escritores del exilio, ignorados o tratados
críticas. En una de las misivas anteriores a
parcialmente por Nora. De hecho, aun en
su viaje, el 12 de marzo de 1960, manifes-
otra carta, de 3 de febrero de 1963, referi-
taba Ayala en referencia a la candente falta da igualmente al mismo libro, así como al
de criterio para dar valor a lo bueno, o lo famoso Narrativa española fuera de Espa-
que es lo mismo, a la injusticia, el clientelis- ña de Marra López, a pesar de que insistía
mo y el nepotismo que dominaban la vida en mostrarse contento con la valoración de
literaria y la crítica del país: su creación –«no me quejo del trato que
me dan»–, Ayala criticaba la incapacidad
Lo peor de la situación literaria española es
de sus autores para reflejar la inmensa ri-
que, aun entre las mejores gentes, se ha perdido
el sentido de las proporciones, y todo es equi- queza de la literatura del exilio y exponía
valente a todo, de modo que sólo la amistad la siguiente reflexión sobre el limitado ho-
funciona; y esto es maravilloso en un sentido, rizonte que padecían los intelectuales que
pero funesto en otro. Debo confesarte que no trabajaban en la Península:

4
Concordaba, por cierto, con esta opinión el propio Gullón quien escribía el 18 de abril de 1960, sobre la situa-
ción de la crítica literaria en España: “Tienes mucha razón al decir que se perdió toda proporción en el enjuiciamiento
de los valores literarios españoles, y en verdad es maravilloso que la amistad funcione como funciona y salve mu-
chas cosas y haga tolerable la vida en diversos aspectos. Pero en lo que se refiere a la crítica literaria, la situación es
deplorable”.
180

Observo la incapacidad en que se encuen- rario que en aquel subdesarrollado país se


tran de reflejar todo lo que no tenga relación propugna». Aún en la anterior misiva, la
inmediata con nuestra aldeana península. Los
de 1 de agosto, añadía los siguientes trazos
españoles que nunca estuvieron en América pa-
recen incapaces, en efecto, de captar su reali- al aburrimiento imperante en la vida cultu-
dad; pasan por alto, con aprensión, todo lo que ral de la patria:
no tenga que ver con los ambientes españoles.
Es curioso. Entre tanto, la vida literaria está muerta o
a punto de morir. Ayer fui a la última soirée
La atmósfera española, además de ne- o sarao de Ínsula, que sin Aurorita no brilla,
potista y reprimida, le parecía asimismo a aunque había otros elementos femeninos de
filiación desconocida pero anyway bastante
Ayala aburrida y tediosa. Así, desde Ma-
competentes. Empieza agosto, y aun el más in-
drid, el 1 de agosto de 1963, escribía sus digente plumífero se desplaza, aunque más no
novedades a Gullón empleando una ironía sea a San Rafael, que también lo era, al menos
maravillosa: en cuanto a las alas; y a mí no me quedará más
recurso que la amable horchatería y la lectura
Mis noticias, que esperas, pero que son más del ABC, que tanto ilustra.
bien insípidas, se reducen a informarte de que
fuimos a Lisboa, recogimos a Nina, seguimos En cualquier caso, las cartas más inte-
hasta Santiago, Astorga, León, Zamora, Sa- resantes como crónicas del hastío que ex-
lamanca, Mérida, Sevilla, Córdoba, Granada
y Madrid, y aquí estamos ahora haciendo los
perimenta Francisco Ayala al respecto del
pequeños arreglos a que nos obliga la ingrata ambiente intelectual de España son las dos
y penosa condición de propietarios, y dispues- cuyos amplios fragmentos ya fueron repro-
tos a pasarnos aquí el resto de las vacaciones, ducidos en otro lugar [Glondys, 2013]. En
puesto que nos hemos quedado sin chavo. Veré la primera de ellas, de 21 de julio de 1966,
si la calor me permite escribir un sesudo ensa-
yo sobre la función de la literatura hoy y hace Ayala escribía a Ricardo Gullón:
40 años (tema absurdo que la Revista de Oc-
cidente me propone para un número con que Las cosas de España me resultaron muy in-
piensan conmemorar la fecha de su aparición... teresantes, y al mismo tiempo (uno difícilmente
hace 40 años, o sea ocho lustros, cuatro dece- puede asumir la actitud del mero espectador),
nios, o un cuarto de siglo y quince años). irritantes en gran medida. Desde enero hasta
junio, el cambio es notable. Funciona la liber-
Se refería aquí al artículo «Función so- tad de expresión (libertad condicionada, por
cial de la literatura», que saldría en el nú- supuesto) en medida apreciable, pero inferior
a lo que hubiera sido de esperar, pues la gente
mero de enero de 1964 de Revista de Occi-
no se anima a hacer uso de las posibilidades
dente, y en el que, según otra carta, del 17 existentes, no sé si porque nada tiene que de-
de enero de 1964, Ayala decía echar «un cir, o porque la corrupción que el régimen ha
cuarto a espadas en eso del realismo lite- producido hace que se sientan incómodos y
DOSSIER

181

molestos quienes han estado quejándose de él pregunta que se les haga; de modo que -con-
año tras año y ahora carecen de pretexto para cluyo- lo que pasa es que la gente se ha des-
guardar silencio. Por supuesto, despotricar en entrenado por completo, y viven dentro de los
los cafés y decir chistes es fácil, y no compro- planteamientos ofrecidos por el régimen, sin la
mete demasiado, mientras que la expresión menor iniciativa propia.
pública de opiniones concretas comporta una Por otro lado, me parece que se trata de una
responsabilidad. El hecho es que hasta ahora crisis muy pasajera, y que el ejercicio, que ya ha
sólo se ha creído en el caso el gobierno de de- comenzado, de la expresión pública, conducirá
nunciar y recoger publicaciones eclesiásticas: la a una situación más normal, sin que se produz-
única oposición real parece ser la de los curas. ca el daño que comportaría instaurar el ana-
Por otro lado, resulta que, con las nuevas posi- crónico y peligrosísimo armatoste monárquico.
bilidades de expresión, el grupito monárquico En fin, veremos, como dijo el ciego. La salud
del que es portavoz ABC ha empezado a ac- de Franco (otro mito nacional) es excelente, y
tuar muy enérgicamente. Por supuesto, basta promete larga vida.
ver los nombres, y basta ver lo que el susodi-
cho órgano dice (si no bastara conocerlo de Resultan relevantes tanto el tono de har-
antiguo) para darse cuenta de que ésa es una tazgo y no disimulado enfado de Francisco
oposición reaccionaria, a la derecha del régi- Ayala con los grupos de oposición liberal,
men tal cual hoy es éste. O sea que se trata de que le hacían el juego a la derecha mo-
una oposición integrada por los terratenientes nárquica, como sus observaciones sobre
resentidos al ver su posición disminuida a efec-
tos del desarrollo económico, amas de casa a
el sistema político al que aspirar después
quienes la criada les sale respondona, cara y de la caída del franquismo, al igual que su
abusiva, cavernícolas que ya no pueden volver denuncia de las actitudes cobardes y con-
la mirada a Roma puesto que el Papa se les ha formistas, responsables, según Ayala, del
hecho cripto-comunista, y residuos sociales por silencio de la gran mayoría de los intelec-
el estilo, todos nostálgicos de una monarquía tuales, pese a la progresiva liberalización
imposible. Y lo absurdo del caso es que nues- del sistema. La otra carta, de 14 de junio de
tros amigos liberales, antifranquistas, ex-repu-
1967, resulta igualmente reveladora para
blicanos y hasta ex-exiliados están haciendo el
juego a ese grupo en la vana esperanza de que conocer la crítica opinión de Ayala según
la monarquía les lleve el gato al agua, los muy la cual existía una compleja dependencia
ilusos. Piensas que la implantación de este ré- mental de los intelectuales españoles con
gimen es ineluctable (y lo será, si no se crean respecto al Régimen:
alternativas, cuando Dios llame al Caudillo a
su seno), y que con él ellos van a mangonear. Una de las cosas que me han ocupado y ca-
Viendo lo extendido de ese mito llego a pensar breado en las semanas pasadas fue el asunto
que el equivocado debo de ser yo, pero ensegui- de mi edición de Obras Narrativas en Aguilar.
da, discutiendo con los amigos me doy cuenta Este poderoso editor, como todos, sin excluir al
de que no han pensado más allá de sus narices, comunistoide Barral, presentan los originales a
pues son incapaces de responder a una segunda la consulta voluntaria, y ésta, claro está, cum-
182

ple su oficio, desaconsejando una cosa u otra. Las amistades y los asuntos editoriales
En mi caso vetaron La Cabeza del Cordero, que centran sus viajes a España constituyen
aceptando todo el resto, es decir, muchas cosas otro tema de principal interés de las cartas.
que antes habían eliminado, y al parecer dando
fórmulas tales para dividir en dos volúmenes
De este modo, en la de 16 de febrero de
la publicación y dejar la obra objetada para 1966, escrita desde la Universidad de Nue-
un segundo, que ya no tendría dificultad. Los va York, recordaba con cierta nostalgia
editores prefieren (dado que yo, naturalmente, los días pasados en Madrid, «en cuanto al
me niego a cambiar una coma en los textos, tiempo, lluviosos, templados, y agradables,
que era otra de las “sugestiones”) imprimir en cuanto [a] los amigos, y en primer lugar,
el libro en México, como va a hacerse. Y yo
el matrimonio Enjuto, [que] derramaron
contaré esto, o diré cuál es la situación, tanto
en un prólogo a la edición del susodicho libro sobre mí el bálsamo de su cordialidad». En
que hace Prentice-Hall como en una interview varias menciona a sus amigos nuevos (Pe-
que le he dado a Mundo Nuevo. Lo que me dro Laín, Dionisio Ridruejo, Ildefonso Ma-
fastidia de todo es que la culpa ya no es de las nuel Gil, José Luis L. Aranguren...) y viejos
autoridades oficiales, sino de la gente, en este (José Luis Cano), así como su contacto con
caso los editores, en quienes los muchos años
Domingo Ynduráin y con “Pablo”, proba-
de régimen han puesto mataduras y burujones
que ahora, al levantarse un tanto los aparejos blemente Pablo Beltrán de Heredia, quien
de la censura, quedan bien al descubierto. Y da por aquella época iba a dar conferencias a
asco la cobardía y la obsecuencia con que pro- Nueva York. En la referida carta de febrero
ceden, con un miedo infundado, pues les pasa de 1961, Ayala se mostraba muy satisfecho
como a la modistilla que dio el mal paso en el por las gestiones editoriales realizadas con
poema de Almafuerte: “y lo que es más grave, Tirso Echeandía, de Aguilar, que quería pu-
sin necesidad”. Bueno, ya me he desahogado
un poco; a otra cosa.
blicar sus obras «más o menos completas»
en tres volúmenes, así como con sus con-
Las cartas citadas permiten completar la tratos y acuerdos editoriales con Taurus,
información sobre el estado de ánimo de Gredos (una nueva edición en España de
Francisco Ayala durante su regreso inter- Experiencia e Invención), Seix Barral (la
mitente a España a la vez que conocer en edición de El jardín de las delicias y Con-
mayor grado las razones de la decepción frontaciones), Ediciones Anaya (para la
experimentada por el escritor exiliado con publicación de «un tomito con cuatro no-
la sociedad española y sus ambientes inte- veletas mías»), Revista de Occidente (que,
lectuales, desengaño que él igualmente ex- esperaba Ayala, iba a editarle alguna de sus
presaría en posteriores entrevistas, sobre novelas, quizás La Cabeza del Cordero)
todo las concedidas a Andrés Amorós y y Alfaguara (que haría una edición «más
Rosario Hiriart [Amorós/Ayala, 2006; Hi- decente» de El Rapto). La alegría de ver
riart, 2014]. varios proyectos tomar un firme camino de
DOSSIER

183

publicación contrastaba aquí, una vez más, el día 19 después de operaciones y demás car-
con su reiterada percepción del «consabido nage. Una amiga suya, a quien yo no conocía,
marasmo» del ambiente intelectual espa- me escribe piadosamente con la noticia, y me
ha llenado de aflicción, apenas atenuada por
ñol, así como de una «atmósfera bastante
las aprensiones que ya tenía de que tan triste
cargada» y «angustiosa» políticamente. noticia podía ser inminente. ¡Bueno!
En el contexto de estas gestiones edito-
riales, la mención a la represión política de En la carta de 10 de abril de 1965, es-
la cultura aparece cuando Ayala informa a crita desde la Universidad de Nueva York,
Gullón, el 6 de diciembre de 1961, de que abundaba más en las dificultades que el
su cuento Baile de Máscaras, publicado en mundo intelectual español padecía bajo la
Papeles de Son Armadans, había aparecido dictadura. Su amigo José Antonio Maravall
«mutiladísimo por la censura», con la pro- había sufrido un nuevo ataque al corazón,
mesa de Camilo José Cela de hacer unas sin duda causado, en parte, por la vulnera-
separatas con el texto íntegro. De mane- bilidad de su situación intelectual y políti-
ra parecida, en la carta de 28 de enero de ca: «[…] pese a las promesas que le habían
1965, señalaba que la edición de la obra hecho a José Antonio de darle carta blanca
Rapto le había ocasionado a Cela una pe- para la dirección de Cuadernos Hispanoa-
lea con la censura. Y, en otra, de 28 de fe- mericanos, a los veinte días de haberla asu-
brero de 1965, escrita desde Nueva York, mido tuvo que volverla a dejar, pues lo de
manifestaba el sentimiento de frustración los plenos poderes era pura filfa, y engañifa
que padecía a causa de la lejanía que le im- del nene Gregorito». A este apunte Ayala
posibilitaba seguir la suerte de tal edición, añadía su valoración: «Ya ves, una vez
así como la tristeza sentida por la muerte más, qué difícil es levantar la costra hispá-
de los escritores de referencia en el exilio: nica; aunque, quieras o no, va saliendo de
todos modos». Curiosamente, la atmósfera
Aunque parezca mentira (pero ¿qué va a pa- intelectual de Barcelona le parecía, según la
recerte mentira a ti que también y tan bien co-
noces el paño de la madre patria que los parió?)
carta de 27 de febrero de 1971, más ligera
todavía no me han enviado los Cela un mísero y agradable, y se mostraba muy contento
ejemplar, para no hablar de los 10 prometidos de los resultados de su visita a esta ciu-
y anunciados, de mi nueva obra maestra, El dad, en la que —explicaba— «entre otras
Rapto, que sin embargo ha circulado tan am- muchas gentes a quienes conocí, estuve en
pliamente por el ruedo ibérico como para que casa de Blecua, familia encantadora cuya
varios amigos me hayan escrito con alusiones
a ella. […] Quizás esperan a que ingrese en la
frecuentación es un placer incomparable,
categoría de cadáver ilustre, como dices tú, si- pues hasta la dificultad auditiva de su jefe
guiendo con ello otros ejemplos, como el del pone una nota de particular simpatía en su
pobre Salazar Chapela que murió en Londres caso, al contrario de lo que suele ocurrir
184

con ese defecto». Resultan asimismo sim- lo que se refiere a las novelas de la guerra
páticos sus apuntes sobre las costumbres de Aub, «que lo que a Max le sale es lo
españolas, como cuando, el 30 de enero de primero que lleva adentro, o sea la visión
1971, se refiere a las últimas dos semanas combatiente, según la cual los caracteres
en España «en las que no he parado, ni de son buenos o malos según su posición po-
ver gente, ni de atracarme, pues como bien lítica». Esto, creía necesario añadir en una
sabes la actividad principal de este país reveladora frase, era «falso en un plano su-
consiste en llenarse el buche, y ese es el ver- perficial», aunque concedía que «llevando
dadero opus Dei». En otra de las cartas, de las cosas a un plano más profundo pudie-
17 de febrero de 1973, además de expre- ra no serlo tanto». No obstante, animaba
sar su hartazgo con la editorial Taurus y el a Gullón a incluir a Max Aub en un libro
«reverendo Aguirre», insistía en que su re- dedicado a la generación española «de
ciente viaje había estado marcado por una 1925», para la colección dirigida por Gui-
continua actividad «sobre todo gastronó- llermo de Torre (El Puente). La correspon-
mica, y en nada literario-creativa, aunque dencia refleja también el momento de la
sí, en alguna medida, político-literaria, que inesperada muerte de Aub, de la que queda
es cosa más bien aburrida, pues a mí eso no una constancia bastante lacónica en la car-
me va ni me interesa». De hecho, las cartas ta de Ayala, de 16 de septiembre de 1972,
de los años setenta reflejan el mayor relaja- tras su llegada a México:
miento político que, por entonces, vivía Es-
La llegada fue siniestra; pues nos encontra-
paña. Así, el 28 de marzo de 1972, cuenta mos con que Max Aub, que nos había hecho la
que «por iniciativa de Jaime Ferrán, y con reserva de hotel, acababa de morir y lo habían
la cooperación entusiasta de Luis Rosales, enterrado el día antes de nuestra llegada. Ima-
han de haber representado en estos días, en gínate la sorpresa. Pasada ésta, y el consiguien-
Cultura Hispánica, cuatro de mis “dialo- te mal rato, el resto de la estancia en México,
capital más una excursión en automóvil por el
ghi”». Aludía asimismo a la publicación
país, resultó bastante agradable, y dio lugar a
sin censura, por Seix Barral, de La Cabeza las inevitables interviews de prensa y TV para
del Cordero, «y a ver qué pasa». mayor belleza.
Las cartas contienen asimismo huella de
las relaciones de Ayala con los escritores De la producción del exilio, le merece
exiliados. Así, paradójicamente, el 9 de di- elogio la edición que realiza Gullón de las
ciembre de 1963, se mostraba crítico con cartas cruzadas entre Juan Ramón Jimé-
la obra literaria de su amigo Max Aub, nez y Zenobia Camprubí. El 10 de febrero
«autor-pulpo […] cuya producción carece de 1960 manifestaba que las había leído
de estructura interna y de verdadera evo- con «enorme interés» y destacaba el trazo
lución». Le molestaba también a Ayala, en exacto de las respectivas personalidades.
DOSSIER

185

Sobre, en particular, Juan Ramón Jiménez, lo que piensa cuando piensa bien de algo […].
en contraposición con Antonio Machado,
decía: De las polémicas que sostiene Ayala en el
seno del exilio, interesa un fragmento de la
La actitud es la misma que tuvo respecto de carta de 3 de febrero de 1963, que dedica
la creación poética. Vivía, si a eso puede lla- a recordar su prólogo crítico con Américo
mársele vivir, en función de ella; y el sublime Castro, en la Razón del Mundo, a propósi-
farsante lo hacía todo con vistas a la extrapo- to del cual le decía a Gullón:
lación estética. El resultado, paradójicamente,
era rebajar el valor estético de sus perlas artifi-
Lo de don Américo me parecía ya obligado,
ciales. ¡Qué contraste con la poesía de Macha-
porque, con todo su mérito, este hombre está
do, a quien le brotaban sin buscarlo ni procu-
cundiendo el disparate en forma dañosa, y era
rarlo las perlas naturales de su verso como una
menester darle el alto con algo más que meras
excrecencia del vivir! Por cierto, para Macha-
insinuaciones, que desatiende, o con las pam-
do hubiera sido afrentoso y terrible el hecho de
plinas patrióticas de Albornoz y demás merlu-
que sus cartas a Guiomar alanzaran al público,
zos. Creo que el viejo se habrá llevado un gran
y aun a tercera persona, aunque ésta lo hubiera
disgusto y habrá montado en cólera, pero esto
sido en verdad, y no la vieja alcahueta de doña
estaba previsto, y en lo personal lamentado
Concha Espina. Pero es que él era un hombre, y
por mí de antemano, aunque considero la cosa
tenía sindéresis. Por eso, paradójicamente tam-
bastante seria para sobreponerse a ese tipo de
bién, interesan más sus cartas: uno sabe que no
consideraciones.
estaban marcadas.
En otra carta, de 21 de abril de 1963, aún
En lo referente a los ataques a su obra
recordaba el asunto del polémico prólogo
decía que estos se debían a su éxito, que
de la nueva edición de Razón del Mundo:
«despierta la envidia de gentes que sólo
creen puede reconocerse a un escritor a Don Américo no ha dado señales de vida,
condición de que se haya muerto previa- pero tampoco ha de haberlo matado el disgus-
mente, o al menos de que esté muerto en to, pues se hubieran sabido las de su muerte.
algún modo, y no inquiete, ni moleste, ni De seguro habrá optado –pues yo también es-
diga cosas desagradables». Y añadía: toy seguro de que lo habrá leído– por guardar
un prudente silencio acerca de mi cautelosa
aun cuando severa rociada; y si es así, ello de-
Dado que yo no pienso en morirme por
mostraría que, impulsivo y todo, sabe cuidarse
ahora, ni menos dejar de escribir con punta,
y escarmentar en cabeza albornozada.
pues de otro modo de no me tomaría el tra-
bajo, ciertos elementos prefieren, consciente o
inconscientemente, silenciarme. Por suerte, hay En numerosas de estas misivas se apre-
otra gente, y al parecer no demasiado escasa, cia, como aquí, el sentido de humor y la
que tiene la magnanimidad bastante para decir ironía sarcástica de Francisco Ayala. Así,
186

el 29 de noviembre de 1963, desde Nueva como aquel gobernador de Asturias: “Otros


York, aludía al «anciano Zulueta [don Luis más burros que yo lo han sido”), sino que, a lo
de]» que «ha llegado a Manhattan cargado mejor, la recomendación de Jaime Benítez no
basta para que lo nombren.
de años para animarnos a perdurar en esta
vida a nosotros los muchachos», a Nilita Finalmente, las cartas resultan igual-
Vientós, que le «escribió larga y cariñosa mente significativas por el testimonio que
carta» y a que «el joven Marañón vino a proporcionan de la relación de Ayala con
besarme la mano el otro día (Jesús, qué eu- su propia obra y creación literaria. En par-
femístico estoy)...», a lo que añadía, iróni- ticular, sobre la lentitud de su escritura, el
co, «Bueno, finis coronat opera, y aun ope- 28 de diciembre de 1961, decía:
reta». En la carta de 10 de abril de 1965, ya
citada, se refería de este modo al triste final Me halaga, pero también me indigna, que
de la revista Cuadernos del Congreso por la me supongas dotado de facilidad literaria. Pa-
Libertad de la Cultura: «Ya era de suponer ciencia es lo que tengo, pero también me cues-
que Arciniegas les daría la puntilla. La ver- tan sudores los partos del ingenio, y sin duda
dad es que eso, como tantas otras cosas, fue no menos que a ti. Verbigrata: acabo de poner
el punto final a un nuevo cuento, El As de Bas-
siempre de mal en peor, saliendo de Málaga tos, más impublicable que los anteriores: cons-
para entrar en Malagón, o de Murcia para ta de seis hojas, y me ha costado no menos de
Tegucigalpa». En varias ocasiones se expre- 15 días de trabajo. ¿Facilidad? Sí, sí.
só muy irónico sobre Julián Marías, como
en la carta de 28 de diciembre de 1961, don- En otra misiva, de 23 de octubre de 1965,
de hacía referencia a un artículo de Gullón, desde la Universidad de Nueva York, Ayala
«cuyo único punto censurable (y claro está compartía, otra vez, su estado de ánimo:
que lo hemos comentado los amigos con la
natural tristeza) es el ataque que diriges en Te diré, por si quieres apuntarte conmigo
él contra el arte pictórico de inocentes cria- en el sindicato de los tontos que se consuelan
turitas cuyo único pecado es el original de compartiendo, o sabiendo compartido, el mal
que los aflige, que mi estado de ánimo, curio-
llamarse pluralmente Marías». También la samente, se parece muchísimo desde fines del
carta de 15 de septiembre de 1962 destilaba verano al que a ti te tiene deprimido, pues sien-
la misma ironía crítica sobre Julián Marías: to general desgana, esterilidad y pésimo humor,
sintiendo igualmente de modo muy agudo la
¿Cómo no me avisaron de que el maestro angustia del tiempo, que por lo demás no me
del apellido femenino plural estaba en Puerto falta, pero que no soy capaz de aprovechar en
Rico? Hubiera ido yo, presuroso, a escuchar nada satisfactorio, lo cual, psicológicamen-
sus sabias enseñanzas. Respecto de sus pers- te, es peor aun, pues elimina la posibilidad de
pectivas de ser embajador, no es que le fal- achacarle a las circunstancias esa sequedad y
ten cualificaciones (pues podría siempre decir nerviosismo, y obliga a mirar la situación cara
DOSSIER

187

a cara. Con decirte que no tengo ganas ni de hace cada vez más necesario que nazca una
leer, está dicho todo. La esperanza es que todo contrastada biografía de Ayala que, natu-
ello sea pasajero, y todavía le conceda a uno
ralmente, solo será completa si emplea ma-
la vida una nueva fase de cierta productividad,
no tanto para regalo del mundo (¡vaya!) como teriales de archivo de diversas bibliotecas
para propia confrontación. del mundo. El propósito de nuestra contri-
bución ha sido añadir un grano de arena a
Para acabar, en otra carta de 13 de sep- la tarea compartida de reconstruir la fasci-
tiembre de 1966, escrita en el contexto de nante vida y obra de Francisco Ayala con
su prolongada crisis de creación, y tras re- datos nuevos, procedentes de documentos
ferir las alegrías vinculadas al reciente he- aún inéditos.
cho de haber sido abuelo, añadía: En nuestra opinión, esa futura bio-
grafía de Francisco Ayala podría elegir,
Durante este tiempo, sea por las complica- como eje principal, el diálogo interior-exi-
ciones del nuevo status familiar, sea –lo que es
lio, apuesta intelectual que probablemente
más probable– por falta de fluido que alimente
la combustión literaria, mi proyecto de nueva devino la más decisiva para Francisco Aya-
novela ha avanzado demasiado poco y desga- la y la que, sin duda, más impacto social e
nadamente. Lo que pasa es que si uno quiere, intelectual alcanzó. Su anhelo por recons-
como quiero yo, evitar el repetirse e intentar truir, o construir de nuevo, una comunidad
experimentos nuevos a cada momento, la cosa intelectual por encima de las divisiones
no puede ajustarse a la feliz pauta de coser y
de la Guerra Civil y superar asimismo el
cantar. Veremos si los fríos vientos y la sole-
dad de mi estadía en Chicago son propicios a
abismo geográfico y político que, durante
un nuevo empujón, y la cosa marcha por fin. largas décadas, dividió a los escritores in-
Cualquiera sabe. tegrantes de la mejor tradición española,
obedecía, en el caso de Francisco Ayala,
En suma, la fraternal correspondencia no solo a su propio y legítimo interés de
inédita, sostenida entre Francisco Ayala y escritor exiliado ansioso de retornar con
Ricardo Gullón, y custodiada por la Harry su obra al territorio de la patria perdida,
Ransom Humanities Center de la Univer- integración que, por cierto, solo podía rea-
sidad de Texas, en Austin, permite arrojar lizarse de manera individual. Más allá de
más luz sobre las relaciones personales y ello, se debía a la voluntad de unir, pero
los estados de ánimo de Francisco Ayala también de confrontar, a los espacios inte-
tanto en su vida estadounidense como en lectuales del interior y del exilio, y consis-
los viajes que constituyeron su regreso pro- tía, en el caso de Ayala, en ejercer una in-
gresivo a España. fluencia liberadora, y estimulante, hacia el
Transcurrida una década desde la muer- oprimido mundo cultural del interior desti-
te del escritor granadino, creemos que se nada a contribuir a romper el aislamiento,
188

tan nocivo para los numerosos intelectua- BIBLIOGRAFIA


les disidentes. Llevó a cabo su tarea con sus
esfuerzos por conseguir estancias estadou-
nidenses para los intelectuales españoles, FUENTES PRIMARIAS
mediante sus colaboraciones con la prensa
cultural en España, a través de sus “conspi- Cartas de Francisco Ayala a Ricardo Gu-
raciones” intelectuales en Madrid, y final- llón, Archivo de Ricardo Gullón, custodia-
mente, aportando sus críticas constructivas do por el Harry Ransom Humanities Cen-
a jóvenes intelectuales españoles acerca de ter, Universidad de Texas, Austin. Series I.
algunas lagunas presentes en su aprehen- Subseries B. Correspondence, 1958-1980.
sión del exilio. Con todo ese empeño tra- Container 6.3.
taba de colaborar, desde el campo intelec-
tual, a la restitución de una comunidad de
valores apta para sustentar, en el futuro, la FUENTES SECUNDARIAS
«tercera España», aquel territorio compar-
AA.VV., “Proyecto Don Paco”, Hispania, Vol. 89,
tido de consenso intelectual y moral por el
No. 4 (diciembre, 2006): 841-870.
que tantos liberales republicanos, como el
propio Francisco Ayala, habían luchado, Amorós, Andrés/Ayala, Francisco [2006]. «Con-
versación con Francisco Ayala», Revista de Oc-
sin fortuna, en su día. cidente, 307: 9-35.
Ayala, Francisco [1965]. España a la fecha, Bue-
nos Aires, Sur.
––– [1971]. «Carta a Enrique Canito», Ínsula, 295
(junio): 31.
––– [1986]. «Testimonio a la distancia», Ínsula,
470-471 (enero): 11.
––– [2006]. Recuerdos y olvidos, Madrid, Alianza.
––– [2015]. «Muertes de Perro» y otros docu-
mentos de Ayala en la Universidad de Prince-
ton, edición de Manuel Gómez Ros, Granada,
Universidad de Granada/Fundación Francisco
Ayala.
Delicado Puerto, Gemma; Fernández de la Re-
guera, Tánit [2011]. «Francisco Ayala en Esta-
dos Unidos: recuerdos y delicias de Chicago»,
en De este mundo y los otros: estudios sobre
DOSSIER

189

Francisco Ayala, ed. de Milena Rodríguez Gu- Volver a España», en El regreso del exilio inte-
tiérrez, Madrid, Visor: 263-276. lectual durante la Transición, ed. de Giulia Qua-
ggio, Historia del Presente, 23: 11-29. 
García Montero, Luis [2006]. «Francisco Ayala en
Ínsula», Ínsula, 718 (octubre): 2. Zavala, Iris María [2008]. «Francisco Ayala en el
Caribe», La Torre. Revista de la Universidad de
Glondys, Olga [2013]. «El “puente” en sus prime-
Puerto Rico, Vol. 13, 48 (2008): 13-168.
ros años: la sección ‘Carta De España’ en la re-
vista Realidad, en sus contextos y consecuen-
cias», en Diez ensayos sobre “Realidad. Revista
de Ideas”, ed. de Carolina Castillo Ferrer y Mile-
na Rodríguez Gutiérrez, Universidad de Grana-
da; Fundación Francisco Ayala: 125-146.
Hiriart, Rosario [2014]. Conversaciones con Fran-
cisco Ayala. Granada, Fundación Francisco
Ayala; Universidad de Granada (Cuadernos de
la Fundación Francisco Ayala, 9).
Krauel, Javier/Ayala, Francisco [2014]. «Conver-
saciones con Don Franscisco Ayala», en: Con-
frontaciones y otros escritos. Obras completas
de Ayala, vol. VII, ed. de Carolyn Richmond,
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2014:
1616-1627.
Landeira, Ricardo [2007]. En torno a Francisco
Ayala, Málaga, Benalmádena; E.D.A. Libros.
Landeira, Ricardo; Pérez, Janet [2013]. Francisco
Ayala. In memoriam (Ensayos reunidos), Mála-
ga, Benalmádena.
Larraz, Fernando [2007]. «Francisco Ayala, el exi-
lio y la literatura del exilio», Laberintos, 8-9, pp.
54-73.
–– [2009]. El monopolio de la palabra. El exilio in-
telectual en la España franquista, Madrid, Bi-
blioteca Nueva.
Quaggio, Giulia [2012]. «Ayala di ritorno», Spagna
Contemporanea, n.41: 51-77.
–– [2014]. «Regresar de otra forma: Francisco
Ayala y sus memorias durante la Transición en
190
DOSSIER

191

Galdós en el exilio
Norteamericano: José
F. Montesinos, Joaquín El interés del exilio de 1939 por
Casalduero y Carlos la obra y por la figura intelectual de
Galdós es muy notorio. Se objetivó en un
Blanco Aguinaga1 gran número de homenajes (muchos de
ellos coincidiendo con su centenario, en
1943), ediciones, biografías, trabajos di-
fernando larraz vulgativos, ensayos y estudios críticos. Si
Universidad de Alcalá – GEXEL/CEFID la recepción de Galdós hasta 1936 había
sido fluctuante, enseguida lo vemos trans-
formado para la España peregrina no solo
Resumen: Este trabajo aspira a subrayar la im-
portancia que tuvo el exilio académico español en
en mero referente literario, sino como par-
los Estados Unidos para el nacimiento, consoli- te representativa de una identidad cultural,
dación y evolución del galdosismo. Se analiza la equiparable a otros modelos como Lorca,
obra crítica de tres académicos que desarrollaron Machado o Miguel Hernández. Parece
sus carreras en Estados Unidos que representan como si la coyuntura del exilio hubiera
bien tres etapas de los estudios sobre la obra de brindado la ocasión de llevar a cabo nue-
Galdós: Joaquín Casalduero, José F. Montesinos
vas lecturas de la obra galdosiana: las ex-
y Carlos Blanco Aguinaga, pues son considerados
representantes destacados de los estudios de los pectativas de los lectores en el exilio ofre-
exilios sobre Galdós. El trabajo concluye que las cían una imagen hasta entonces inédita del
escritor como ejemplo de intelectual liberal
Key Words: Galdós, Exile,

circunstancias biográficas e intelectuales del exilio


republicano de 1939 fueron cruciales para el co- de izquierdas que se enfrentó a través de
nocimiento de la obra narrativa de Galdós. la literatura contra la reacción, la corrup-
Literary Criticism.

Abstract: This paper aims to outline the ción y el militarismo, que se diferenció de
importance of the Spanish academic exile in the la abulia contemplativa en que cayeron la
United States for the birth, consolidation and mayor de escritores de fin de siglo y del es-
evolution of Galdosism. The critical work of teticismo de la generación que los siguió y
three academics who developed their careers in que vinculó su escritura literaria con idea-
the United States is analysed: Joaquín Casalduero,
les de regeneración y justicia social.
Palabras clave: Galdós, exilio,

José F. Montesinos and Carlos Blanco Aguinaga,


as they are considered outstanding representatives En la figura de Galdós queda también
of the exile’s studies on Galdós. The paper representado un antecedente histórico de
concludes that the biographical and intellectual los modelos de escritura realista que bus-
circumstances of 1939 republican exile were can una gran mayoría de narradores exi-
crítica literaria.

crucial for the knowledge of Galdós’ narrative. liados. Se trata de un realismo no estricta-

1
Este trabajo forma parte del proyecto de investigación La historia de la literatura española y el exilio republicano
de 1939 [FFI2013-42431-P] financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.
192

mente naturalista o mimético, sino pasado España que aterrizaron en los centros docen-
por la experiencia de las vanguardias de los tes norteamericanos y desde sus cátedras en las
años veinte, de la literatura de avanzada de instituciones más renombradas ejercieron una
enorme influencia y cultivaron una numerosa
los treinta y de las lecturas de la literatura herencia. Yo mismo descubrí a Galdós y Cla-
americana y europea que estaban llevando rín gracias a mis profesores, Francisco García
a cabo a través de la intensa productividad Lorca y Antonio Sánchez Barbudo. Desde otro
de las editoriales argentinas y mexicanas. ángulo, en una de esas inquietantes ironías que
Es entonces, en el exilio, cuando no pocos labra la historia, podemos decir que hay tanta
escritores caen en la cuenta de que habían actividad galdosiana en Estados Unidos gracias
a Francisco Franco. [Kronik, 2005: 848]
pasado por alto la inspiración que en esta
búsqueda puede ofrecer el escritor canario. |No nos hacer sentir a Galdós; a la vida que
Las lecturas de Galdós en el exilio se hay en sus novelas […] echamos de menos la
producen a varios niveles. Mientras que la visión directa de la realidad y de la vida espa-
edición y divulgación tienen lugar allí don- ñola […]. La rica sustancia humana […] se nos
de hay un núcleo de exiliados más nume- escapa, y su mundo poético-vital queda redu-
roso, activo y cohesionado —Buenos Aires cido a un sistema de abstracciones. [Del Río,
1969: 64]
y, secundariamente, México—, la crítica
especializada encuentra su espacio privile-
Este juicio representa bien una segunda
giado en Estados Unidos, en cuyas univer-
época de la recepción norteamericana de
sidades había recalado una buena parte de
Galdós operada por exiliados como Del
la Filología española de la Edad de Plata.
Río y José Fernández Montesinos. Tanto
Esta producción intelectual está formada
Montesinos (nacido en 1897) como Casal-
inicialmente por trabajos más dispersos
duero (en 1903) se habían formado en el
e individuales, si no eruditos sí bien fun-
ámbito del Centro de Estudios Históricos
damentados metodológicamente hasta el
con maestros como Ramón Ménendez Pi-
punto de que, durante varios decenios y en
dal y Américo Castro, y ambos llegaron a
conjunto con otros hispanistas estadouni-
Estados Unidos a principios de los cuaren-
denses e ingleses, configuran el surgimiento
ta, donde se integraron en una incipiente
y la vanguardia del galdosismo internacio-
comunidad de hispanistas españoles en
nal. Uno de los miembros más destacados
la que formaban ya destacados nombres
de este galdosismo estadounidense, John
como Federico de Onís y Eugenio Florit,
W. Kronik, ha resaltado que
además del mencionado Ángel del Río.
el auge de los estudios galdosianos en Es- Esta que he llamado segunda fase del
tados Unidos […] se debe más que nada a la galdosismo norteamericano podría estar
labor fundacional de un grupo de emigrados de representada por las obras gestadas en los
DOSSIER

193

años cincuenta y sesenta, que rectifican en siglo. Del comentario rescato la mención al
parte los presupuestos de Casalduero. Son “rencoroso grupo noventiochista” no solo
en este sentido aportaciones de primer or- porque a la altura de 1967, cuando fecha
den los trabajos de dos exiliados, Ángel del esas palabras, parece haber renunciado
Río, autor de Estudios galdosianos (1953) al marbete de “Generación” sino porque
y José F. Montesinos, junto con el de otro cabe recordar que el valor que tuvo treinta
español que trabaja en la universidad años antes su necrológica en Hora de Es-
norteamericana, Ricardo Gullón, autor paña a la muerte de Unamuno, el maestro
de otro hito, Galdós, novelista moderno controvertido entonces por su adhesión y
(1960). Todos ellos muestran el paso hacia posterior alejamiento de la sublevación mi-
una crítica más textual, el deseo de estudiar litar franquista.
la obra de Galdós desde dentro y no desde La trayectoria del filólogo José Fernán-
arquetipos extrínsecos. dez Montesinos acompaña a la de otros
Los mencionados y otros títulos consti- miembros de su generación. Interesado
tuyeron una aportación fundamental para como joven de los años veinte por Lope,
colocar a Galdós lejos de una estrecha mi- Gracián y Góngora, el exilio introduce una
rada nacional que tendía a descalificar lo variación en sus investigaciones y las lleva
decimonónico y a identificarlo con un cos- al siglo xix. “¿Cómo no pensar que fue el
tumbrismo conservador anacrónico, fasci- destrozo de la guerra civil el que le llevó a
nado por tipos y personajes castizos, para reconsiderar la crónica de la narrativa de
analizar, sobre todo las técnicas de Galdós un siglo atrás entendida como reflexión e
como autor moderno y muy pendiente de imaginación acerca de la convivencia entre
las novedades del contexto europeo y sus- españoles?”, se pregunta José-Carlos Mai-
ceptible de lecturas universales. Esta poten- ner [1998: 34] al tratar la figura del crítico.
cialidad es el motivo por el que Montesinos Ya desde la nota preliminar, se advierte
comienza su “Nota preliminar” desmar- que el tratamiento que Montesinos hace de
cándose de “aquel despego que algunos su objeto de estudio difiere del de Casal-
mozos de mi generación solían manifestar duero. Frente a las fases múltiples que este
hablando de él, despego heredado del ren- establecía para explicar la trayectoria del
coroso grupo noventiochista, siempre mal novelista, para Montesinos existen, sustan-
dispuesto a aceptar anda de su próximo cialmente, dos grandes periodos: uno, el
pasado que pudiera hacerle sombra” [F. del Galdós juvenil, llevado por lo que él de-
Montesinos, 1968: IX]. Hay que recordar nomina “antiquijotismo racionalista” ba-
que la generación de Montesinos es, crono- sado en una absoluta voluntad de cambio
lógicamente la del Grupo del 27, la de los político que prevalece sobre la autonomía
nacidos en los alrededores del cambio de de los personajes y que revela su exaspe-
194

ración ante la “paranoia hispánica” inocu- Casalduero y de Montesinos, Blanco no es


lada por la reacción política y religiosa; y, autor de un estudio sistemático de la obra
otro, un Galdós que, desde la publicación de Galdós, pero sí de numerosos y releva-
de La Desheredada, en 1881, se deja atraer dores artículos monográficos y ediciones
por personajes quijotescos como la propia de algunas de las principales novelas, como
Isidora Rufete que son anomalías desde el Fortunata y Jacinta, El amigo Manso, Tor-
punto de vista del progreso y de la raciona- quemada en la hoguera y La de Bringas.
lidad social y política, anomalías y obstá- La aproximación que Blanco hace a la obra
culos hacia las que, sin embargo, el narra- galdosiana no esconde su inspiración mar-
dor no oculta su simpatía. La complejidad xista, implícita en el título de un volumen
de los personajes, la pluralidad de perspec- que recogió tres de esos trabajos, La his-
tivas, el relativismo y el afán por compren- toria y el texto literario. Tres novelas de
der al individuo y a los grupos humanos Galdós (1978), cuya aparición coincidió
en su circunstancia histórica más que por con el de la Historia social de la literatura
juzgarlos, son en suma los criterios que el española, de Iris Zavala, Julio Rodríguez
crítico Montesinos adopta en su mirada y Puértolas y el propio Blanco.
en su valoración de la obra galdosiana. En efecto, en los estudios sobre Galdós
La obra sobre Galdós en tres volúme- que lleva a cabo Blanco hay un ejercicio
nes de Montesinos abunda pues en lectu- de revitalizadora crítica materialista basa-
ras humanistas del escritor que han sido da en el axioma de que no hay creaciones
afeadas por algún crítico contemporáneo literarias atemporales ni autónomas de su
como Germán Gullón, quien ve en ello “el tiempo histórico. El análisis de Blanco es
cénit de este tipo de interpretación moder- un esfuerzo por recomponer la relación
na cruzada con lo tradicional”, la cual pro- entre la obra literaria y los modos de pro-
voca que “Don Benito ha quedado pillado ducción social, como cabría esperar de un
en una pose de beatitud condescendiente marxista ortodoxo, pero su variación con-
que estrecha las posibilidades interpreta- siste en evitar las simplificaciones mecani-
tivas de su obra” [Gullón 1993: 683]. La cistas en que había caído la crítica marxista
crítica de Gullón al estudio de Montesinos al establecer esta relación. En este sentido
desea abrir la perspectiva a nuevas lectu- otro importante galdosista norteamerica-
ras más centradas en la diferencia y en la no, John H. Sinnigen, recordaba que:
crítica cultural. Por ello le satisfacen más
Tal vez la introducción más notable a la crí-
los hallazgos que, más cercano a eso que él tica sociohistórica en el galdosismo fue el artí-
llama “lecturas posmodernas”, ofrece Car- culo de Carlos Blanco Aguinaga, ‘On the Birth
los Blanco Aguinaga en sus trabajos sobre of Fortunata’ [en 1968], una respuesta al análi-
Galdós de los años setenta. A diferencia de sis simbólico de Stephen Gilman, ‘The Birth of
DOSSIER

195

Fortunata’ […]. Fueron los primeros años de En gran medida, este y otros trabajos
Anales Galdosianos y ese debate resonó y sigue de Blanco representan en el galdosismo un
resonando entre galdosistas. [Sinnigen, 2015: momento de inflexión que estaba teniendo
122-123]
lugar en esos últimos años sesenta y prime-
ros setenta en todo el ámbito de la crítica
Así es: aquel artículo mencionado por literaria, desde el textocentrismo estruc-
Sinnigen expresa una voluntad explícita turalista que hasta entonces había preva-
de intervenir sobre el signo de los estudios lecido hacia posturas más sociologicistas
literarios sobre Galdós, como se ve en su de diverso tipo, que tenían en cuenta con-
propia apertura: textos de producción y de recepción y que
daban entrada en los estudios literarios a
El artículo de Stephen Gilman sobre “El
otros factores de comprensión e interpre-
nacimiento de Fortunata”, recientemente pu-
blicado en el primer número de estos Anales
tación del texto literario, principalmente
[…] es, sin duda, el trabajo de un apasionado la relación entre poder, clase y gusto. A
“galdosiano”. En su misma concepción, sin este respecto, Rafael Chirbes reconocía en
embargo, y, a menudo, en los detalles con los Blanco un intento por depurar “decenios
que Gilman argumenta a favor de una inter- en las lecturas de una crítica idealista y
pretación puramente simbólica del nacimiento más o menos reaccionaria que, interesada
de Fortunata y de su angelicalidad, así como en desactivar su energía social, los ha leído
en su noción de la novela —de cualquier no- pro domo” [Chirbes, 2015: 21]. Tras aque-
vela— como dependiendo estrictamente en el
llos trabajos iniciales, los que siguieron
concepto de “chemin a parcourir ou parcouru”
por un personaje —considerando los aspectos muestran, en palabras de Jo Labanyi, , “la
sociales, históricos o topográficos de la novela creciente sofisticación de la crítica marxista
solamente “secundarios”—, el artículo ofrece a medida que se aleja de la visión del texto
una interpretación radicalmente equivocada como expresión directa de la circunstancia
tanto de Fortunata como personaje como de histórica hacia visiones más complejas de él
la novela Fortunata y Jacinta en su conjunto. como mediador estructural de alternativas
Si no fuera porque el enfoque de Gilman y el históricas” [Labanyi, 1992: 16]2 . Labanyi
equívoco manejo de los detalles revelan un tipo
se está refiriendo en concreto a un ilumina-
de actitud crítica peligrosamente subjetiva y
porque “El nacimiento de Fortunata” puede
dor artículo de 1988 titulado “Silencios y
ejercer alguna influencia sobre la crítica de Gal- cambios de dirección: sobre la determina-
dós —y, quizá más ampliamente, entre Hispa- ción histórica en la ficción de Galdós”, al
nistas interesados en “la novela”­— podríamos que habría que añadir otro de 1994 titula-
dejarlo pasar sin comentario. [Blanco 1968:13] do “La originalidad de Galdós”.

2
La traducción es mía.
196

*** intelectual de Galdós una oportunidad de


indagar las raíces de la crisis de los valo-
Los trabajos descritos en esta comunica- res republicanos, laicos y progresistas en la
ción abrieron vías fértiles en el desarrollo España contemporánea. De ser así, los es-
histórico de la crítica galdosiana y cobra
tudios históricos de crítica literaria que los
sentido explicativo que tuvieran lugar en el
exiliados republicanos realizaron en Esta-
contexto de exilio y de un exilio como el
dos Unidos fueron una manera de pregun-
norteamericano. Primero, porque la heren-
tarse por una identidad nacional y también
cia galdosiana quedó muy maltrecha bajo
por la genealogía de su propia identidad
el imperio franquista y no solo por el recelo
excéntrica y derrotada. En este sentido,
–cuando no directamente censura– con que
todo el siglo xix, desde sus orígenes hasta
fue leída toda la tradición liberal a la que
la crisis de fin de siglo que da sus mejo-
pertenece nuestro escritor. Germán Gullón
res muestras de pensamiento literario ya
ha recordado que a esta postergación de
en el siglo xx —y recordaremos aquí otro
los estudios sobre Galdós en la Península
estudio revelador de Blanco, Juventud del
concurrieron diversos factores, pero dos 98— es para estos historiadores una fuente
fueron los más importantes: la herencia anti- inagotable de enigmas impregnados de ex-
galdosista que mantuvieron algunos escritores periencia personal. Baste recordar aquí la
de la postguerra, como Francisco Umbral o afirmación que, en el prólogo a la edición
Juan Benet, y el tipo de crítica que hicimos en
de 1979 de Liberales y románticos, realiza
aquel momento, que disonaba con el conser-
vadurismo crítico nacional. En muchos casos, Vicente Llorens:
eso sigue siendo así. El filologismo ultra, que
dominaba y, en gran parte, sigue vigente, pasó Esta obra no fue tan sólo posible por un
por alto a Galdós. [Gullón, 2005, 836] azar, como dije, ni por la riqueza de las biblio-
tecas que pude utilizar, sino por mi misma con-
En este contexto es cuando la identidad dición de emigrado político de 1939 [...]. Dudo
mucho que sin esta circunstancia personal mi
cultural exiliada cumple una de sus fun-
obra, buena o mala, fuese lo que es: el testimo-
ciones: conservar toda aquella expresión nio de un expatriado de nuestro siglo que ve el
simbólica que, bajo el dominio totalitario, pasado español a la luz del presente y aun del
atraviesa lo que Walter Benjamin ha llama- futuro. [Llorens, 1979: 8]
do “un instante de peligro”.
En relación con ello, semejante fecundi- Lo mismo podría decirse de la apasiona-
dad de los estudios galdosianos se debe a da relación de estos académicos con la obra
que su origen no está en una mera curiosi- de Galdós. La experiencia exílica propor-
dad intelectual, sino que Casalduero, Mon- ciona una rara lucidez que ilumina áreas de
tesinos, Blanco y otros vieron en la figura la realidad literaria que de otra manera ha-
DOSSIER

197

brían sido abordadas de una manera más — [2006]: «Sobre el “hispanismo” de los exiliados
oblicua, más teórica, impersonal e indirec- en Estados Unidos», Laberintos, 6-7, pp. 136-
144.
ta y que guarda relación con una serie de
elementos clave que une a los exiliados con —, Iris Zavala y Julio Rodríguez Puértolas [1978].
Historia social de la literatura española, Madrid,
Galdós: la fascinación por la potencialidad
Castalia.
de la ficción para racionalizar la derrota
de la razón y el valor de la literatura como Casalduero, Joaquín [1943]. Vida y obra de Gal-
dós, Buenos Aires, Losada.
testimonio de su tiempo. De esta identifi-
cación, unida a las posibilidades que brin- Chirbes, Rafael [2015]. «Francisco Caudet, his-
toriador de la literatura», en: Fernando Larraz
daba el medio académico estadounidense,
(ed.), Estudios de literatura, cultura e historia
nació un particular modelo de lucidez que contemporánea en homenaje a Francisco Cau-
caracteriza a los estudios acerca de la obra det, Madrid, Universidad Autónoma, pp. 21-26.
galdosiana de los exiliados republicanos y Gullón, Germán [1993]. «Galdós y la lectura pos-
que dejó una impronta hegemónica en el moderna del texto literario: El amigo Manso
galdosismo del siglo pasado. Al menos en como ejemplo», en Actas del Cuarto Con-
este campo, el imperio del poder sobre el greso Internacional de estudios galdosianos
territorio nacional no impuso un dominio (1990),  Vol.  1,  Las Palmas de Gran Canarias,
Ediciones del Cabildo Insular, pp. 681-694. 
sobre la escritura de la historia.
— [2005] «La imagen actual del galdosismo en Es-
paña», en Actas  del  octavo  congreso  interna-
OBRAS CITADAS cional de estudios galdosianos, Las Palmas de
Gran Canaria, Cabildo  Insular, p. 833-841.
Blanco Aguinaga, Carlos [1968]. «On ‘The birth of Kronik, John W. [2005]. “Galdós  y  sus  críticos:
Fortunata’», Anales Galdosianos, III, pp. 13-22. El galdosismo en América”, en Actas del octa-
— [1970], Juventud del 98, Madrid, Siglo xxi. vo  congreso  internacional  de  estudios  galdo-
sianos, Las  Palmas  de Gran  Canaria, Cabil-
— [1978]. La historia y el texto literario. Tres nove- do  Insular, pp. 848-853.
las de Galdós, Madrid, Nuestra Cultura.
Labanyi, Jo [1992]. Galdós, Londres, Longman.
— [1988]: «Silencios y cambio de rumbo: sobre
la determinación histórica en las ficciones de Llorens, Vicente [1979]. Liberales y románticos.
Galdós», en Peter Bly (ed.), Galdós y la historia, Una emigración española en Inglaterra. Madrid,
Ottawa, Dovehouse, pp. 187-206. Castalia (3.ª edición).

— [1994]: «La “originalidad” de Galdós», en  Ha- Mainer, José-Carlos [1998]. «Montesinos o la pa-
rriet S. Turner y John W. Kronik (coords.), Tex- sión de la filología», Revista de Libros, 22, pp.
34-35.
tos y contextos de Galdós. Actas del simpo-
sio centenario de Fortunata y Jacinta, Madrid, Río, Ángel del [1969]. Estudios galdosianos, Nue-
Castalia, pp. 179-184. va York, Las Américas.
198

Sinnigen, John H. [2015]. «Un hito en el galdosis-


mo: la edición crítica de Fortunata y Jacinta de
Francisco Caudet», en: Fernando Larraz (ed.),
Estudios de literatura, cultura e historia con-
temporánea en homenaje a Francisco Caudet,
Madrid, Universidad Autónoma, pp. 121-130.
DOSSIER

199

“Cosas de América”:
Algunas notas sobre la
experiencia de Arturo La labor de los exiliados repu-
Serrano Plaja en Estados blicanos de 1939 en distintos centros
del sistema universitario estadounidense
Unidos1 tuvo una presencia destacada en el estado
de California. La nómina de escritores e in-
telectuales que, de modo esporádico o per-
josé-ramón lópez garcía manente, realizaron parte de su trayectoria
GEXEL-CEFID-Universitat Autònoma de profesional en universidades californianas
Barcelona
nos sitúa de pleno en la intrínseca plurali-
States, Counterculture, Cold War, University of
Key words: Arturo Serrano Plaja, Exile, United

dad de las culturas del exilio republicano.


Pablo de Azcárate, Carlos Blanco Aguina-
ga, Joaquín Casalduero, Américo Castro,
Resumen: Este trabajo propone una aproxima- Luis Cernuda, Enrique de Rivas, José Ru-
ción acerca del exilio en Estados Unidos del poe- bia Barcia, Pedro Salinas, Ramón J. Sender
ta Arturo Serrano Plaja, en especial a sus últimos o Arturo Serrano Plaja son sólo algunos in-
años de vida transcurridos en la University of Ca- tegrantes de un listado cuantitativa y cuali-
lifornia de Santa Barbara, mediante la valoración tativamente excepcional.
que realizó de la realidad del país norteamericano
Quisiera acercarme en esta ocasión a la
en algunos de sus ensayos. De este modo, Serra-
no Plaja reflexiona sobre estos distintos elementos figura de Serrano Plaja para ejemplificar un
California

nacionales, sus significados políticos, religiosos y proceso detectable asimismo en otros itine-
existenciales e intenta fusionar cada uno de ellos rarios exiliados. Me refiero a cómo la expe-
en sus últimos poemas. riencia de largos años de exilio se traduce
muchas veces en episodios de crisis perso-
Abstract: This paper proposes an approximation nal que afectan asimismo a las bases ideo-
Palabras claves: Arturo Serrano Plaja, Exilio,
Estados Unidos, Contracultura, Guerra fría,

about the exile in the United States of the poet lógicas y políticas que previamente habían
Arturo Serrano Plaja, especially his last years of
caracterizado el proceder de estos autores.
life spent in the University of California of Santa
Barbara, by means of the evaluation of the reality El caso de Serrano Plaja resulta especial-
that realized of the North American country in mente extremo dada su anterior compren-
some of his essays. In this way, Serrano Plaja sión marxista del mundo y su brillante
reflects on these different national elements, their implicación y protagonismo en el seno de
University of California

political, religious and existential meanings and las vanguardias políticas de los años trein-
try to merge each one of them in his lasts poems. ta. Baste ahora mencionar su papel como
principal redactor de la “Ponencia colecti-

1
Este trabajo forma parte del proyecto de investigación La historia de la literatura española y el exilio republicano
de 1939 [FFI2013-42431-P] financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.
200

va” (1937) o la escritura de El hombre y el la capacidad de Serrano Plaja para hacer


trabajo de 1938, considerado un libro fun- de su opción religiosa un territorio abierto
dacional de la poesía social española (Cau- a la subversión, incluso en temas tan deli-
det 1978; López García 2008). Fiel compa- cados para un católico como la Pasión de
ñero de viaje del Partido Comunista desde Cristo, que sabe cruzar hábilmente con los
1933, su progresivo distanciamiento a par- esquemas de la novela negra deudores de
tir de los años cincuenta culminó con una Raymond Chandler y con la tradición de
sonada ruptura pública que se vería acom- los misterios medievales.
pañada poco después de la conversión a No obstante, mi intención no es entrar
una heterodoxa comprensión de la religión en el análisis de las causas de estos cam-
católica. En este sentido, la praxis poética bios ni en sus manifestaciones poéticas,
de Serrano Plaja, como ya había sucedido cuestiones que ya he abordado en otro
en Galope de la suerte. 1945-1956 (1958), lugar (López García 2008). Mi interés se
mantendrá en sus posteriores entregas un centra en comprobar si el contacto con la
marcado experimentalismo y tono perso- realidad estadounidense sirvió para refor-
nal, pero puestos ahora al servicio, prime- zar y legitimar el radical giro ideológico y
ro, de la comunicabilidad de su desgarrada religioso de los últimos veinte años de la
vivencia religiosa y, finalmente, a la recu- vida de Serrano Plaja. En este sentido, me
peración de la memoria de su pasado fami- ha parecido relevante que este momento de
liar. Así lo testimonian sus últimos poemas, su biografía coincidiera con un periodo es-
escritos casi en su totalidad en Estados pecialmente intenso de la historia estadou-
Unidos: el libro La mano de Dios pasa por nidense. Años en los que la guerra fría se
este perro (Cadena de blanco-spirituals halla en pleno apogeo y en los que mien-
para matar el tiempo como Dios manda) tras Estados Unidos proyecta una imagen
(1965) y las series “Descubrimiento y con- de fortaleza como ejemplo de liderazgo
quista de América, poema amoroso incon- del llamado “mundo libre”, simultánea-
cluso naturalmente” (1963) y “Los álamos mente tiene lugar la eclosión de toda una
oscuros y La goma de borrar” (1970)2. Una serie de movimientos contraculturales y de
producción literaria a la que cabe sumar, crisis políticas de enorme alcance para la
además de varios ensayos a los que ense- identidad nacional norteamericana (misi-
guida me referiré, la peculiar novela La ca- les de Cuba, asesinatos de John Fitzgerald
catúa atmosférica (1977), ambientada en Kennedy y Martin Luther King, guerra de
los paisajes californianos y que demuestra Vietnam). Movimientos que, al igual que

2
Toda la poesía de Serrano Plaja escrita en el exilio, incluidos numerosos inéditos, ha sido recogida en Descansar
en la frontera. Poesía en el exilio (1939-1970) (2007), edición de la que se toman las citas de este trabajo.
DOSSIER

201

en ciudades como San Francisco, se mani- puede comprobarse en sus crónicas para el
festaron de modo especialmente intenso en diario barcelonés La Vanguardia que luego
la University of California. agrupó en Entre España y América (1974).
En este sentido, sería especialmente inte- O, por último, Soledad Puértolas, alum-
resante confrontar la expresión de esta rea- na de Serrano Plaja y Aranguren durante
lidad en la obra de Serrano Plaja con otras una estancia en California a la que se ha
visiones que alumbran tanto la evolución referido en varios momentos mostrando
del exilio republicano como la de distintas un enorme agradecimiento y afecto hacia
instancias ligadas en mayor o menor medi- el exiliado español, alguien fundamental en
da a la disidencia franquista y la transición su decisión de dar el salto al mundo de la
a la democracia. Me refiero a figuras como escritura. El bandido doblemente armado
el por entonces joven profesor Víctor Fuen- (1980), su primera novela publicada, está
tes, quien llegó a la institución californiana ambientada precisamente en los paisajes
en 1965, compañero de departamento en californianos en que vivió aquellos años.
Santa Bárbara y que ha abordado en distin-
Todos estos textos, en suma, propician
tas obras su experiencia en Estados Unidos
múltiples perspectivas sobre el enclave de
y, de modo particular, en California, como
Santa Bárbara y forman un conjunto en el
sucede en buena parte de Morir en Isla
que confluyen aspectos tales como la su-
Vista (1999), novela publicada por su seu-
blimación autobiográfica, los juegos con
do-heterónimo Floreal Martínez, y en sus
dos libros de memorias, Bio-Grafía ameri- los moldes genéricos de la novela negra,
cana (2008) y Memorias del segundo exilio la hibridación con modalidades ligadas al
español (1954-2010) (2011). Compara- auto sacramental o la autoficción, así como
ción a la que debería sumarse asimismo la reflexiones acerca de los significados políti-
presencia de José Luis López Aranguren, cos e intelectuales de los movimientos con-
igualmente vinculado a la University of Ca- traculturales y las reivindicaciones de las
lifornia tras la expulsión de su cátedra por minorías que se produjeron en ese periodo
parte del gobierno franquista en 1965. Un y su virtualidad como espejo de las proble-
Aranguren que llegaría a mantener una no- máticas españolas. Se abre así un juego de
table amistad con el poeta y que asimismo perspectivas en el que exilio republicano y
reflexionó sobre Estados Unidos y, espe- actitudes de disidencia hacia el franquismo
cialmente, sobre el ambiente contracultu- de muy distinto signo vinieron a coincidir
ral que vivió de cerca en California, como en la dorada California3.

3
Analizo con mayor detenimiento estas distintas perspectivas en mi trabajo, de próxima publicación, “California
Dreamin': visiones de la contracultura estadounidense en Arturo Serrano Plaja, José Luis López Aranguren, Víctor
Fuentes y Soledad Puértolas”.
202

La experiencia norteamericana de su nueva pareja sentimental, será definitivo,


Serrano Plaja demostrando desde ese momento un enorme
La muerte de Arturo Serrano Plaja el entusiasmo por el modelo de sociedad y de
16 de junio de 1979 en el el Oak Conva- vida estadounidenses. Se ponía así fin a esa
lescence Home de California ponía fin a larga marcha como compañero de viaje que
casi dieciocho años de exilio en tierras es- había iniciado en 1933, llevando consigo
tadounidenses. Se trata de un periodo de el evidente derrumbe de una cosmovisión
su vida y creación que ha sido leído con de la realidad a la que se había entregado
bastante menos interés que su brillantísima por completo, pero atesorando también un
actuación durante la segunda república y legado ético y estético al que, en muchos
la guerra civil. En esta desatención han in- sentidos, nunca renunciaría.
fluido varios elementos: el factor religioso Propuesto por Sánchez Barbudo como
que acompañó a su renuncia al marxismo, sustituto en su puesto de profesor en la Uni-
su crítica al compromiso del intelectual co- versity of Wisconsin (Madison) durante una
munista, su ensayística más académica y ausencia suya de varios meses, allí impar-
ensimismada en lo literario y su poesía a tió distintos cursos de literatura española
contracorriente de los círculos exiliados y entre 1961 y 1963. Tras ello, su segundo
del interior. destino sería otra universidad de prestigio,
Tras un largo y complejo proceso de
University of Minnesota (Minneapolis), en
desencanto político, su ruptura definitiva
donde trabajó entre 1963 y 1968 y alcan-
con el PC se había hecho pública con la
zó la categoría de catedrático. En 1968,
aparición en abril de 1960 de su ensayo “Arte
a sugerencia de Enrique Martínez López,
comprometido y compromiso del arte” en
profesor en la University of California que
la revista Cuadernos para la Libertad de
la Cultura, que constituye asimismo, en había establecido una buena relación con
muchos sentidos, la presentación de su Sánchez Barbudo durante los veranos de
nuevo programa estético (López García 1966 y 1967 que pasó como profesor vi-
2008: 272-276). En 1961, y tras la muerte sitante en Madison, se le abrió la posibili-
en España de su hermano Carlos, último dad de ingresar en el centro californiano.
miembro de su familia, decidió aceptar la En carta del 19 de agosto de 1967 a David
sugerencia de su antiguo compañero Antonio Bary, jefe del Departament of Spanish and
Sánchez Barbudo de viajar a los Estados Portuguese de la University of California,
Unidos. Este traslado a tierras americanas Sánchez Barbudo resumía el itinerario has-
junto Ingrid Kruse (Rusia, 13 de febrero de ta la fecha de Serrano Plaja por las univer-
1919-Santa Bárbara, 28 de marzo de 2002), sidades estadounidenses:
DOSSIER

203

Recibo hoy mismo carta de Serrano Plaja, ¿Cómo había percibido hasta entonces
[…] diciéndome que está en contacto con usted su nuevo país de exilio? En 1968 se había
para una posible invitación de Vds. a ir a Santa publicado El arte comprometido y el com-
Barbara. Como ya le dije al amigo Martínez promiso del arte, selección de ensayos cuyo
López, aunque soy parcial con él pues es viejo último trabajo llevaba por título “Cosas
amigo mío, creo realmente que no sólo estará
de América”, un texto breve que subtitu-
él muy contento allí con Vds., si llega a ir, sino
ló “Crónica ligera con una nota grave: La
también Vds. con él. Es cumplidor, prepara las
Libertad”. En sus catorce páginas se reco-
clases bien, y es persona en extremo decente
y responsable en cuanto a sus obligaciones. Y gen varias de las impresiones de Serrano
muy leal como amigo. Aquí en Wisconsin, don- Plaja durante sus primeros cuatro años en
de estuvo dos años, quedó muy bien, y Malvi- Estados Unidos, periodo en el que muestra
hill puede darle referencias de él, si lo desea. Y su pronta admiración por el estilo de vida
también entiendo quedó muy bien en Minneso- norteamericano y en el que abundan las
ta, como pueden testimoniar Pattison y otros. críticas hacia la antigua URSS. El antico-
Es productivo —quizás ya sepa que sale muy munismo de Serrano Plaja se había larvado
pronto un libro suyo en Gredos sobre Cervan- de manera constante desde inicios de los
tes— y muy estimable poeta. No sé si conoce años cincuenta (López García 2008: 247-
usted El hombre y el trabajo, que publicó en 251) y no cabe duda alguna de que estaba
1939 durante la guerra. […] ahí hay un nom- perfectamente asentado y de que fue a más
brar poético, de los oficios, que viene de Neru-
durante su estancia en Estados Unidos. Así,
da en parte (y a la vez del ansia de la palabra
el 7 de noviembre de 1961, recién llegado
“desnuda” de JR) y en el que se adelanta a Ce-
al país, escribe desde la Universidad de
laya… En realidad Celaya plagió eso de Plaja,
como puede probarse. Ahora anda metido en
Madison a Joaquín Maurín para enviarle
una búsqueda de Dios por vía “perruna”, con copia de dos novelas y tantear la posibili-
dejos quevedescos, algo original, divertido, in- dad de su publicación. Una de ellas, La ver-
teresante. Le voy a escribir diciendo le mande dad triunfa, tiene como tema “uno de los
ese libro suyo que publicó Adonais hace un par famosos procesos comunistas, el de Praga,
de años, el primero suyo en España tras la larga con sus monstruosidades y hasta unas ‘car-
ausencia del destierro.4 titas’ que la prensa comunista publicó en

4
Debo el conocimiento de esta carta al profesor Enrique Martínez López (1926-2012), quien llegó a ser íntimo
amigo de Serrano Plaja durante este último periodo californiano de su vida. David Bary, por cierto, tomaría buena
nota de lo apuntado por Sánchez Barbudo acerca de Celaya –un tema por el que Serrano Plaja se sintió especial-
mente agraviado (López García 2008: 277)– y publicó un interesante trabajo sobre la cuestión: “De Serrano Plaja a
Gabriel Celaya: apuntes sobre el tema del trabajo en la poesía española contemporánea”. Papeles de Son Armadans,
Palma de Mallorca, LX, 180 (marzo de 1971), pp. 240-264.
204

el mundo entero, que dan escalofríos”5. de los estudiantes “radicales”, eufemismo


En correspondencia con este anticomunis- empleado, como recuerda, para designar a
mo, Serrano Plaja desarrolló un profundo los comunistas. El exiliado describe admi-
respeto por Estados Unidos. A título de rado cómo, en aquel ambiente de tensión,
ejemplo, baste recordar el testimonio del se permitió en dicha agrupación estudiantil
ilustre científico español Francisco Grande que ese grupo debatiera libremente acer-
Covián, con el que Serrano Plaja trabó es- ca de las razones de la URSS para llevar a
trecha amistad en Minnesota, quien recor- cabo su acción, algo inimaginable, precisa,
daba como le habían llamado la atención en “la Universidad de Kahrkov”. De ahí su
“su entusiasmo por los Estados Unidos [y] conclusión: “Aquel día –aquellos días– de
su irreductible actitud crítica frente a la ‘lo de Cuba’, hube de aprenderlo más que
política soviética […] a la que consideraba nunca. La importancia de la libertad. La
culpable de muchos de los males de nuestra veracidad con que se lleva eso –eso, nada
época, incluyendo el catastrófico final de la más que eso– de ser libre: aquí va en serio”;
segunda república española y el comienzo la acción de Kennedy fue para él “haber
de la segunda guerra mundial” (195-196). afirmado la libertad de defender la liber-
Por el mismo testimonio de Grande Covián, tad” sabiendo “hablar el lenguaje que le
sabemos del sumo interés de Serrano Plaja corresponde precisamente a eso, a la liber-
por las tesis expuestas por Jean-Jacques tad” (1968: 140). La contraposición entre
Servan-Schreiber en su exitoso El desafío Estados Unidos y la URSS en el contexto de
americano. Datos, en suma, que corrobo- la guerra fría se aborda asimismo mediante
ran la impresión de que Serrano Plaja con- el ejemplo de las competiciones deportivas
sideraba los Estados Unidos como un lugar entre unos equipos juveniles de cada na-
que había ganado la partida a Europa. ción que pudo observar durante su estan-
Los dos episodios más relevantes para cia en la Universidad del Sur de California.
entender esta temprana admiración son la Serrano Plaja remarca la ansiedad por co-
crisis de los misiles de Cuba en octubre de nocerse entre los jóvenes de ambos equi-
1962 y el asesinato de Kennedy en 1963. pos, constreñida en el caso soviético a la
En el primer caso, Serrano Plaja relata lo estrecha vigilancia a la que eran sometidos
que observó en la Unión de Estudiantes sus movimientos en grupo frente a la capa-
de la Universidad Madison y la actitud cidad de los norteamericanos de moverse

5
Debo el conocimiento de esta carta, conservada en la Hoover Institution on War, Revolution and Peace de
Stanford University (Joaquín Maurín Papers, 1870-1976, Box 10), a la profesora Olga Glondys, miembro del GEXEL
y especialista en el estudio del exilio republicano de 1939 y la guerra fría. Hasta donde he podido averiguar, las dos
novelas mencionadas en esta correspondencia parecen perdidas.
DOSSIER

205

libremente. Este contraste entre los blo- existencia de alimentos bajos en calorías en
ques soviético y norteamericano apenas si contraste con la subalimentación de otros
halla excepciones, como la del “pudor so- países (128). También se alude al proceso
cial” ante la muerte, que teóricos soviéticos de secularización de una sociedad en que
como Trotsky (señala Serrano Plaja recor- las campanas que suenan, en Madison u
dando una entrevista de Malraux al líder otras localidades, no son las de las igle-
soviético que leyera en su juventud) acha- sias sino la de los bancos: “materialización
can a la “inculcación de un supersticioso poética […] de los dólares entrando y sa-
temor” fruto de la “educación milenaria liendo en las arcas bancarias” (129). Fe-
de carácter religioso” mientras que la so- nómeno que, en una nueva confrontación,
ciedad americana lo evidencia suprimiendo pone en paralelo con la pluralidad religiosa
con eufemismos su presencia, aludiendo al de un país que se manifiesta hasta en los
muerto como “the loved one” (135-136). símbolos más distintivos del progreso y
La última escena de esta “crónica ligera” modernidad estadounidense como puedan
remite al asesinato de Kennedy, evocando ser los moteles de carretera, que él mismo
la suspensión de una clase al comprobar ha frecuentado a lo largo y ancho del país,
que sus alumnos estaban llorando por la en los que “siempre hay en la habitación
muerte del presidente. Sin entrar en ningún una Biblia y, muy generalmente, una lista
tipo de comentario sobre el intenso deba- de las diferentes iglesias que ofrecen servi-
te político que comportó el asesinato de cios en la localidad”, con estadísticas tan
Kennedy (y poco después el de Lee Har- abrumadoras como la de que en un pue-
vey Oswald), Serrano Plaja se limita a se- blo de 1400 habitantes existieran veintiu-
ñalar que esta contrición nacional era una na iglesias distintas (129). También se alu-
prueba de que el mandatario había sido de a la primera visita a Nueva York con
“el político que tuvo el gran don de no ser el relato de su insistencia en entrar a pie a
únicamente ‘político’. Era Presidente de los Manhattan por el puente de Brooklyn para
Estados Unidos y además otra cosa” (141). emular al Walt Whitman de una fotografía
Como en estos dos ejemplos centrales, que había visto en su juventud. Una preten-
buena parte de estas notas no pasan de ser sión que deja perplejos a los neoyorquinos,
un bosquejo costumbrista que, por otra que le indican el metro o el taxi como op-
parte, apuntan el choque cultural ante la ciones, pero que logra realizar gracias a las
sociedad y el sistema de vida americanos. explicaciones de un “chinito de Brooklyn”
Por ejemplo, se nos habla de la publicidad (131), depositario de una tranquilidad que
aplicada a la industria alimentaria o de la han perdido los habitantes americanos. En
sorpresa por la preocupación norteame- este sentido, tanto en esta anécdota como
ricana por la sobrealimentación y por la en la siguiente, en la que comenta sus visi-
206

tas a asentamientos de tribus indias en lo- para cada ciudadano, algo que Serrano
calidades fronterizas con Canadá o Nuevo Plaja consideraba un dirigismo estatal que
México, Serrano Plaja no entra en cuestio- anularía la libertad individual.
nes que tengan que ver con la multiplicidad En este sentido, su estancia en Santa
étnica del país, las desigualdades sociales Bárbara le llevaría a estar presente en una
o las reivindicaciones llevadas a cabo por de las comunidades universitarias política-
parte de muchas de estas minorías raciales. mente más movilizadas de aquellos años,
El comentario no pasa de la crítica superfi- en pleno periodo de reivindicación de los
cial a la mercantilización turística (produc- derechos civiles de las minorías raciales y
tos supuestamente hechos por indios que de protestas contra la guerra de Vietnam.
son de origen japonés o alemán), la ironía En trabajos académicos como el pionero
de que uno de ellos le entregue una tarje- La marcha al pueblo en las letras españolas
ta en la que lee su nombre, “Abel Sánchez (1917-1936) (1980) o en su colaboración
OQWA-PI” (“¿Qué hubiera dicho don para el Homenaje a Arturo Serrano Plaja
Miguel de Unamuno si hubiese visto a su (1985) coordinado por Sánchez Barbudo
Abel Sánchez vivo, de carne y hueso, como
y Aranguren, Víctor Fuentes ha valorado
don Miguel quería –sólo que en Taos y con
muy positivamente la figura del Serrano
dos coletas enormes, y dos teléfonos”), o
Plaja anterior a la guerra civil pero también
la evaluación de los programas de subsi-
ha marcado las distancias con el Serrano
dios gubernamentales como una manera
Plaja del exilio. Así, el segundo de los tex-
de eludir el trabajo (“como muchos no son
tos mencionados concluye con la siguiente
tontos, prefieren seguir siendo indios y de-
jar que hagan el indio los blancos con su nota a pie: “En el exilio y en los años de
civilización y sus ‘líos’”) (132-133). En esta la guerra fría, Serrano Plaja, como tantos
misma dirección cabe situar la oposición otros intelectuales marxistas europeos vive
que en el futuro manifestará hacia plantea- la ruptura con el stalinismo: replegado en
mientos progresistas como los de George sí, sigue escribiendo, en el corazón de una
McGovern, candidato del Partido Demó- sociedad que lleva la fórmula dinero-mer-
crata en las elecciones de 1972 ganadas por cancía-dinero al paroxismo y agarrado a
Nixon (Martínez López, 156). McGovern, un nuevo ‘clavo ardiendo’… Pero eso es la
al que muchas veces se ha definido como el historia de otra época y parte del drama de
candidato presidencial demócrata de ideas la ‘España del éxodo y del llanto’” (Fuentes
más cercanas al socialismo de la historia 1985: 105). En sus memorias o autoficcio-
de Estados Unidos, propuso, entre otras nes ha sido mucho más explícito y crudo
medidas para erradicar la pobreza, la asig- en el retrato del escritor, como sucede en el
nación de una renta anual gubernamental caso de Morir en Isla Vista:
DOSSIER

207

En la otra ala del pasillo también tuvo su ofi- su figura y a las penosas condiciones de
cina-sepulcro Arturo Serrano-Plaja, cuyo poe- su muerte en las otras dos obras que con-
mario El hombre y los trabajos [sic] elogiara
forman lo que denomina su “trilogía me-
Antonio Machado. Vivió el trauma del exilio y
del stalinismo. “Las he pasado putas” te soltó morialista” (Fuentes 2011: 13). Así, tan-
nada más conocerle, ya asido al salvavidas de to en Bio-Grafía americana (2008) como
su puesto de profesor de español en Estados en Memorias del segundo exilio español
Unidos. Si en la guerra sacara, junto a Alberti, (1954-2010) (2011) evoca su fallecimiento
los cuadros del museo del Prado, en otra ope- en “uno de esos eufemísticamente llama-
ración de salvamento, ahora, a sus sesenta y
tantos años y reconciliado con el capitalismo, dos ‘Hogares para convalecientes’, en ver-
se paseaba en un porsche descapotable azul por dad, ‘Academias para la muerte’” (Fuentes
la Riviera de Santa Bárbara, donde se había 2011: 228)6. El retrato que efectúa de la
comprado casa para resarcirse de tantos años a muerte de Serrano Plaja, más que como
la intemperie. Pero la parca fue más rápida que una descripción objetiva de las condiciones
el porsche y acabó con él en un devastador tri-
en que se produjo este fallecimiento, pare-
ple ataque al corazón que lo dejó unos cuantos
meses de sobreviviente, aunque sin suficiente ce estar actuando como proyección perso-
riego cerebral. En una de las últimas visitas que nal de sus propias angustias existenciales.
le hiciste, para felicitarle porque en España, y Una imagen que, a partir del ejemplo de
tras el franquismo, empezaba a ser rescatado Habitación para hombre solo de Serrano
del olvido, tomándote por un cura rojo te hizo
Poncela, convierte a la habitación en que
su última retractación: “Las contradicciones
del capitalismo son irresolubles” (Hernández: se muere en soledad y olvido en un espacio
82-83). simbólico, en una especie de alegoría del
exilio. Seguramente, dicha dimensión se
Las condiciones en que murió Serra- origina ante la figuración que previamente
no Plaja parecen haber marcado mucho a había realizado de sus propias aspiraciones
Fuentes, quien tituló el texto que dedicó al intelectuales y políticas en la persona del
poeta tras su muerte y publicado en la re- Serrano Plaja anterior al exilio: “Yo aspi-
vista La Calle “Morir de incógnito”, vien- raba a ser lo que él había sido en los años
do en su caso un ejemplo paradigmático de 30 y él, desengañado con el comunismo, se
la tragedia existencial del exiliado que aso- había dado un cambio de chaqueta de esos
cia al anonimato y al olvido (Fuentes 2008: en que, como dijera César Vallejo, al que él
57). De hecho, Víctor Fuentes aludirá a tanto admirara, te rompes la espina dorsal.

6
“El día que le visité agonizaba en solitario, con una anciana, en silla de ruedas, agarrada a la cortina de la puerta
de entrada y reclamando que aquella cama que ocupaba el moribundo español era la suya. La enfermera chicana
me soltó, ‘Éste no pasa de esta noche’, y así fue” (Fuentes 2008: 60).
208

Cuando presenté mi candidatura para Jefe taba ya como gobernador del Estado de
del Departamento, exclamó airado: ‘No, California. La más significativa de las mo-
con Fuentes, esto sería el politburó’. De to- vilizaciones estudiantiles ocurrió el 25 de
dos modos, le admiraba como poeta y por febrero de 1970, cuando algunos estudian-
lo que había sido. Mantuvimos un sote- tes con apoyo de varios profesores que-
rrado afecto mutuo” (Fuentes 2011: 228). maron la sucursal del Bank of America en
Las constantes identificaciones que Fuentes Isla Vista, el barrio estudiantil adyacente al
realiza entre él y los exiliados denotan la campus, acción acompañada de una brutal
voluntad de insertarse en la comunidad represión policial de resultas de la cual se-
exiliada, como bien a las claras manifiesta ría muerto un estudiante. Desde mediados
el título del último volumen de su trilogía de los sesenta, Isla Vista se había converti-
(segundo exilio). do en un foco de movimientos contracul-
Soledad Puértolas traza un mapa de turales con una amplia actividad política.
afectos distinto en la evocación de su an- Este contexto fue bien conocido tanto por
tiguo profesor, pero similar en algunos Serrano Plaja como por sus otros colegas
aspectos con la visión de Fuentes. La es- de departamento, Aranguren y Fuentes,
critora nos muestra a una persona tímida, quienes en cada caso y de particular modo,
muy reservada y adusta pero apasionada sí han dejado reflexiones y testimonios
en sus clases, cuyas tendencias políticas acerca de estos acontecimientos. Frente a
eran evaluadas del siguiente modo: “Tenía, las simpatías calculadas del Aranguren que
pues, reputación de ‘duro’ y reaccionario, a edifica ya su papel de futuro intelectual de
causa de su riguroso academicismo y de su la transición o la implicación entusiasta y
integración en la vida americana, simboli- directa de Fuentes en estas movilizaciones,
zada en su casa de las colinas, de la que ha- Serrano Plaja, de creer las explicaciones
bíamos oído hablar, y su Porsche plateado que Martínez-López ofrecía en su carta del
de dos plazas que destacaba orgullosamen- año 2000 evocando asimismo el incidente
te frívolo en el aparcamiento reservado a de la quema del Bank of America, mostró
los profesores” (Puértolas 1985: 55). su rechazo:
Sin duda, los símbolos a los que aluden
Fuentes y Puértolas debían destacar mucho Ni qué decir hay cuánto el arrepentido agi-
en unos años en los que la Universidad de tador desconfiaba de quienes aquí buscaban la
California había sido protagonista de múl- justicia arrojando “Molotov cocktails” al grito
de “Power to the people”. Bien sabía Serrano
tiples manifestaciones políticas en la estela que ese “people” en el Madrid de 1934 algu-
del mayo francés, con fuertes protestas uni- nos días consistía exactamente en sólo cuatro
versitarias en el periodo en que Nixon llegó individuos que en esquinas diferentes encen-
a la presidencia y Ronald Reagan despun- dían petardos que espantaban y herían al pue-
DOSSIER

209

blo de verdad. Y que el “pueblo” que entonces que se están reafirmando “los valores re-
componía anónimas coplas revolucionarias ligiosos”, arguyendo en favor de esta idea
“Éramos Alberti, otro y yo”. Este ayer peludo
el éxito en Broadway de Jesuschrist Supers-
[alusión a su poema “La goma de borrar el pa-
sado imborrable”] se le erizó, acusador, con los
tar y el fenómeno del llamado Jesus People
disturbios estudiantiles en Santa Bárbara. (5), ligados al movimiento hippie. Tras una
extensa reflexión sobre las relaciones entre
Otros fenómenos vinculados a los mo- ciencia y religión que encuentra expuestas
vimientos contraculturales surgen, no obs- en primer término en los casos de Einstein,
tante, con carácter más positivo en el en- Planck y Heisenberg, el trabajo se cierra
sayo de 1973 “¿Es la religión el opio del con una crítica a las “minorías ‘avanza-
pueblo? ¿Será el opio la religión del pue- das’” que en Estados Unidos “son hoy ya
blo?”, recogido luego en ¿Es la religión tan libres como para reivindicar como un
el opio del pueblo? (1978), en el que se derecho la nueva esclavitud: la esclavitud
abordan las problemáticas de las drogas, el de la droga” (15). A estas minorías con-
materialismo filosófico y la posibilidad de trapone la juventud que “está tanteando
conciliar ciencia y religión. Serrano Plaja a ciegas una nueva espiritualidad” (16),
plantea la posibilidad de comparar la “fi- movimiento en el que incluye todo tipo de
losofía implicada” en la famosa tesis leni- “misticismos” orientales, ocultismos o as-
nista que encabeza su ensayo con “aquella trologías o el ya referido movimiento Je-
significada por los sectores llamados ‘radi- sus People, presente asimismo en Europa
cales’ de los países más industrializados”, y América Latina. En todo ello, Serrano
“minorías radicales” que, en el caso de Es- Plaja advierte la demostración de las limi-
tados Unidos, “proclaman como una de sus taciones del ateísmo materialista, por lo
reivindicaciones contra el ‘sistema’ la lega- que la religión, antes que opio del pueblo,
lización de las drogas” (1978: 1-2). En este vendrá a ser “el despertador del pueblo res-
sentido, apunta la paradoja que observa en pecto del sueño de la droga” (17). Alejado
la reivindicación del cuerpo propio como de todo activismo, Serrano Plaja desplaza
un territorio al que se tiene libertad para en ocasiones este tipo de elucubraciones al
destruir si esa acción no trasciende la es- terreno de una ficción literaria que adquie-
fera individual, pues encuentra en ese tipo re así cierto sentido político. Su novela La
de argumentación una coincidencia con “el cacatúa atmosférica se revela así como un
más sólido principio del ‘establecimiento’ compendio tanto de antiguos intereses y
al que combaten; la sacro santa propiedad recurrencias como de esta nueva espiritua-
privada” (4). Pero de modo parejo a esta lidad que ha renovado el imaginario que
reivindicación del valor de las drogas por gira en torno a la figura de Cristo. En este
parte de la juventud, también menciona sentido, Martínez López puntualiza que en
210

esta novela serán “unos dinamiteros ame- más determinante lo apuntado por Sánchez
ricanos” (que el viejo protagonista exilia- Barbudo, quien coincidió con él en Madrid
do compara con “los nuestros de la FAI”) durante algunos meses: “se sentía allí ex-
y los “antiestablishment hippies” quienes traño, aislado, descontento […]. Pero en
querrán desenterrar a un Cristo que sólo su caso esa alienación del que retorna re-
podrán ver “unos niños, una ‘hija de puta’, sultaba extrema. Y además estaba como de
un negro borrachín y una mejicana igno- incógnito. No quería ver a nadie. Una de la
rante” (163). Es decir, minorías juveniles, razones, creo yo, es que quería evitar tener
sociales y raciales que deambulan por la a que dar explicaciones sobre su evolución
imaginaria localidad de Arbol Seco City en en lo político y en lo religioso” (Sánchez
busca de una nueva espiritualidad que los Barbudo 1985: 42)7. Previamente a este
salve. viaje, Serrano Plaja había padecido difi-
La valoración en general positiva sobre cultades para normalizar su situación legal
Estados Unidos no significa que la estancia en Estados Unidos al demandar en 1962 la
del escritor en el país estuviera exenta de residencia permanente. Su significado pa-
dificultades. Serrano Plaja contaba desde sado comunista fue un obstáculo para el
1961 con un pasaporte español que hubo Servicio de Inmigración que sólo se pudo
de obtener para poder viajar a Estados superar cuando Walter T. Pattison, jefe del
Unidos, documentación que le permitió Departamento de español en Minneapolis,
además realizar su primer viaje a España solicitó a su amigo Hubert Humphrey, po-
desde su salida en 1939. El balance de la lítico laboralista senador por Minnesota
estancia que mantuvo desde mediados de y luego vicepresidente, que se ocupase de
1967 hasta principios de 1968 fue negati- este problema inmigratorio. Tras la pre-
vo. Quedó desengañado de la España del sentación de su caso ante el senado de la
desarrollismo, que enjuició como una so- nación, se votó una ley especial a favor de
ciedad materialista, opinión similar, en va- Serrano Plaja, quien vería así conseguida
rios sentidos, a la que en parte había rea- la ansiada tarjeta verde que confirmaba
lizado sobre Estados Unidos. Es probable su “descubrimiento y conquista” ameri-
que en su desengaño influyera de modo canos. En efecto, la esmeralda de “Descu-

7
En la carta ya referida del año 2000, Enrique Martínez López. al comparar la situación de Serrano Plaja con la
suya propia y la de otros exiliados estadounidenses que viajaban habitualmente a España, sumaba además otros
factores: “Lo diferente de Serrano en este grupo era que los demás (empezando por [Américo] Castro, Paco García
Lorca y Sánchez Barbudo) íbamos a España a ver la familia y él no, porque no la tenía. Tampoco volvíamos cabrea-
dos, cosa que le ocurría a él. Cuando se jubiló pensó en mudarse a Paso Robles, un pueblillo al norte de Santa
Bárbara, porque su paisaje le recordaba el de La Mancha. Luego intentaría sin éxito las Canarias”.
DOSSIER

211

brimiento y conquista de América, poema […]


amoroso inconcluso naturalmente” remite la conquista de América es difícil
porque yo ando perdido por la selva
claramente a esta cuestión. Un poema que
de mis tristes pecados
muestra la resolución global de tres ámbi- y voy de tumbo en tumbo en el desierto
tos de crisis (amor, religión, exilio), pues, por la seca arizona que se agrieta
como señala Martínez López, está: “escrito […]
en la primavera de 1964, tras una ruptura hundido ya en el lecho del río misisipi
con Ingrid, seguida de reconciliación, pre- o río memorias
senta el júbilo de la reconquista amorosa que se desborda sólo de pensarlo
se salen ya de madre los recuerdos
[…] junto al del redescubrimiento de Dios para hacerse ya río desbordado
y acaso la esperanza de obtener la famosa torrente misisipi galopante
tarjeta verde de ‘residente permanente’ en que nace por los montes remembranzas
Estados Unidos” (1985: 176). También se y va a dar en la mar tempestuosa
trata de un anticipo del juego con la memo- y va a dar en la mar
ria y las superposiciones espaciales España/ que es el amor (299- 306).
América que acabarán confluyendo en su
último libro proyectado, Los álamos oscu- Tras establecerse en California en 1968,
ros, una vez que el paisaje californiano ad- una de las primeras decisiones de Serrano
quiera su condición de enclave definitivo. Plaja sería comprarse una casa de madera
Una categoría que ahora, en 1964, detenta en lo alto de un cerro con vistas al Pacífico.
el entorno de Minnesota presidido por el Menos de un año después y ante la impo-
río Misisipi, nueva figuración del “galope sibilidad de la anulación eclesiástica de su
de la suerte” de antaño que, resuelto en primer matrimonio, el 12 de julio de 1969
esta ocasión en clave manriqueña, va acu- se casaría por lo civil con Ingrid Kruse.
mulando significados históricos, religiosos, En 1970 la pareja solicitó la nacionalidad
amorosos y existenciales: estadounidense, trámite que en el caso de
Serrano Plaja se fue demorando año tras
En la orilla derecha del río misisipi año. Este retraso en la aceptación de su
que es el costado izquierdo de la sangre demanda acaso explique los preparativos
según se mira a Dios para su segundo viaje en la primavera de
[…] 1975 a las Islas Canarias, abortado por un
yo soy un español incendio de su residencia el 27 de marzo
pero no ejerzo
yo era un conquistador
en que perdería cuanto contenía y cuya
ya queda dicho reconstrucción concluyó, azarosa y sim-
de mucha mala muerte bólicamente, el 14 de julio de ese mismo
mal dormida año. Sabemos de la indignación de Serrano
212

Plaja por el silencio administrativo acerca maciones de su conciencia y de su pasado,


de su petición de nacionalidad gracias al agentes que edifican el omnipresente moti-
borrador de una carta al senador Walter vo de la culpa en sus poemas, son asimismo
Mondale que probablemente nunca llegó a de orden nacional y político y no solamente
remitir. En ella afirmaba que este rechazo religiosas o familiares. Así se deduce de dos
se debía al hecho de haber “luchado contra cartas con las que reanudó, tras diez años,
el fascismo antes de la Guerra Civil, y con- el contacto con Antonio Soriano, su anti-
tra el golpe de estado franquista durante la guo compañero de exilio parisino propieta-
Guerra Civil”, y declaraba no entender esa rio de la legendaria Librairie Espagnole del
actitud hacia alguien cuya solicitud no pro- número 72 de la rue de Seine, quien tuvo
venía de la necesidad de ser estadounidense la generosidad de facilitarme una copia de
sino del deseo de serlo porque “to get the este epistolario. En la primera de ellas, del
American nationality is the only way I have 30 de septiembre de 1977, le escribe:
to say thanks to this country” (apud Martí-
nez López: 188). Sin embargo, la muerte de No sé —NO lo creo— que tú hayas vuelto
Franco en noviembre de 1975 parece haber en el sentido rotundo y absoluto de la palabra.
suscitado de nuevo las dudas acerca de esta En todo caso, yo no lo he hecho y, lo que es
peor, no creo que vaya a hacerlo. Aunque mi
cuestión de su nacionalidad, como eviden-
conciencia me insulte a cada paso por ello, el
cia la realización en el verano de 1976 del hecho es que me siento con muy pocas fuerzas.
pospuesto viaje a Canarias “con la inten- Lo de mi corazón, con los años, naturalmente
ción de explorar la posibilidad de jubilarse no se ha arreglado. Vivo aquí pero, en térmi-
en España” (Martínez López: 189). La idea nos materiales, llevando una vida tan rutinaria
fue definitivamente desestimada y Serra- que casi casi no se puede llamar vivir. Dependo
no Plaja decidió pasar sus últimos años en de los medicamentos y de esa rutina hasta un
Santa Bárbara donde murió con pasaporte punto increíble. (Cuando se murió Franco, por
ejemplo, de sólo pensarlo a poco me dio a mí
español. Pocos meses después de su falle-
la pataleta o poco menos). Y con todo no me
cimiento, llegaría por fin la respuesta del quejo ni mucho menos. Voy tirando. De vez en
Immigration and Naturalization Service. cuando consigo escribir algo. Ahora en España
No obstante, de manera fragmentaria se ocupan algo de mí.
pero indicativa, podemos conocer otras
valoraciones suyas acerca de la posibilidad En otro párrafo de esta misma carta,
del retorno o de la incipiente transición Serrano Plaja muestra su aprobación ante
política en España. Apreciaciones que nos las primeras medidas adoptadas durante
advierten de la imposibilidad de cerrar la la transición, y se declara orgulloso de no
cuestión del regreso y pertenencia nacional haber participado en lo que considera un
por parte de alguien para quien las recla- silencio cómplice con el franquismo por
DOSSIER

213

parte de un amplio sector de la sociedad ner en música no sólo para “nuestros reaccio-
española que, a su juicio, estaba ahora por narios”. Y basta por hoy y perdona la brusca
ello deslegitimado para la protesta: terminación y échala a cuenta de mi puñetero
coranzocito.
Lo de España, hasta el punto donde yo lo
sé, me parece que va lo mejor posible, digan El laberinto burocrático de Serrano Plaja
lo que digan algunos impacientes. Por primera y su insuperable sensación de desarraigo fí-
vez al cabo de los años mil se puede decir que sico y existencial que le impiden reconocer-
uno es español sin sentir vergüenza. Por prime- se tanto en una orilla como en la otra halla-
ra vez España aparece entre las naciones como
rán su única compensación en el territorio
una más, no de las peores precisamente, etc. De
manera que muchos —¡muchos!— de los que del poema. Mediante el uso de un denso
han estado en España callándose la boca du- simbolismo, cada una de estas unidades de
rante cuarenta años y que ahora gritan tanto, sentido cristaliza en una serie de imágenes
podrían tener un poco más de pudor. Es cierto, y metáforas. Los álamos, la casa y la mesa
por ejemplo, que ni tú ni yo sabemos lo que familiares son acaso las más centrales y se
hubiésemos tenido que hacer de estar allí. Pero
el hecho es que no estábamos allí y por consi- manifiestan de modo muy logrado en sus
guiente ese silencio vergonzoso no nos atañe. últimas poesías hasta constituirse en una
morada cordial de la memoria. Martínez
En consonancia con su evolución ideoló- López (158-163) ha destacado la resolu-
gica, hacia el final de la otra carta de fecha ción al problema espacial que viene mar-
26 de mayo de 1978, Serrano Plaja empla- cándose en toda su experiencia como exi-
za a Soriano a una próxima conversación liado mediante la conquista del territorio
epistolar en la que físico, íntimo y religioso de la casa, entidad
simbólica que es también una conquista
volveremos a hablar de la situación de Es- segura y arraigada de las opciones est