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Y se descubrió que la higiene era buena, historia de la limpieza corporal

Por:
Félix Casanova

Hoy en día entendemos palabras como higiene o limpieza corporal como parte
de nuestra vida. Pero no siempre fue así como veremos en la evolución de estas
costumbres desde el Medievo hasta la fecha.

Ante tanta insalubridad como había sido en épocas épicas, no es de extrañar las
grandes epidemias que se asolaban tanto en tanto. Incluso en las grandes
ciudades, hasta hace poco poco más de un siglo, los excrementos y orines se
arrojan sin ningún pudor a la calle. Debía ser toda una "alegría". El año 1348
marca el inicio de una etapa crítica en la Europa de la Edad Media. Fue un siglo
que fue testigo de una de las epidemias más famosas de la historia: la Peste
Negra. Aunque esto no es lo que antes y después de esta fecha no hubieran
existido las pestes generalizadas. Las palabras, y terriblemente virulentas. Sin
embargo, esta es la razón por la cual tenemos que compartir. Pero no siempre
fue para usted. Muchos infectados se encaminan también a sus pasos en la
búsqueda de "mejores aires", propagando el mal por comarcas que, hasta ese
momento, se han visto libres de las pestilencias. Estas medidas preventivas se
convirtieron en verdaderos catalizadores de violencia. Si hoy, a principios del
siglo XXI, y con el inmenso bagaje de los conocimientos que se tienen en cuenta,
discriminamos, excluimos e incluso dictamos sentencia contra los enfermos de
SIDA, es más fácil de entender (consideradas bestiales o incivilizadas por
muchos que actualmente Impidió la entrada en el trabajo o en el hogar un virus
infectado por el virus como una práctica en la ciudad de Mallorca en 1546 cuando
rechazó un cañón y un barco que pretendía comprar alimentos para dar de comer
a una Barcelona atacada por la peste.

Los Municipios y los Consejos de las Ciudades Contaminadas-Por Por-


Contaminar-Elaborar Porterías de Trabajo. "El líquido por su presión y sobre todo
por su calor, puede abrir los poros y centrar el peligro". Esto explicaría el consejo
dado, en la ciudad de París en 1516, cuando antes de los efectos de una
epidemia se exhortaba: iPor favor Huyan de los baños de vapor o de agua o
morirán "Es evidente que en el siglo XVI, la enfermedad no se combate con la
higiene; o para ser más exactos: la idea de lo que es sobre lo higiénico era
radicalmente diferente a la actualidad. Esto lo podemos verlo en el siguiente texto
escrito en 1568 y en gran vigencia en la época: la mayoría de nosotros
compartimos en la "Conviene prohibir los baños, porque, al mismo tiempo, la
carne y el cuerpo son más b landos y los poros están abiertos, por que el vapor
apestado puede entrar rápidamente hacia el interior del cuerpo y provocar una
muerte súbita, lo que ha ocurrido en diferentes ocasiones ... "A. Paré, Oeuvres,
París, 1568. El agua y el baño, enmarcados en épocas de epidemias, elaborados
así una imagen del cuerpo abierto a los venenosos infecciosos de la peste, sin
el cual no podemos entender el proceso histórico de la idea de limpieza ni
comprender el motivo por el cual el rey de Francia , Luis XIll, tardó siete años de
su vida antes de arriesgarse a sumergirse en su verdadera bañera Estamos ante
un mundo muy diferente en nuestro, no sólo en costumbres, ideas o vestimenta,
sino también-y esto es fundamental- en olores. Las diferencias entre buen olor y
fetidez manifiestan las fronteras que se separan a unos estamentos de otros (..)
"por lo tanto, es necesario tener en cuenta los aromas desagradables, pero sin
acudir al elemento líquido. Las normas de cortesía indican muy expresamente
una serie de Los procedimientos de un nuevo inventario de comportamientos
nobles, por la limpieza del cuerpo se circunscriben a lo que la historiador
Georges Vigarello liama el "aseo

La información que se hizo fue sinónimo de "lavado". El uso de perfumes y


friegas en seco reemplazaron al agua (que durante el Imperio Romano y la Parte
del Médico). El cuerpo, el escondite debajo de los vestidos vestidos, no ha sido
considerado. Se trata de un papel limpio y fácil de entender. 1555: "Es
indecoroso y poco honesto, rascarse la cabeza mientras se ven y sacas el cuello,
o de la espalda, piojos y pulgas, y matar delante de la gente". Por otra parte,
ciertas ideas que eran colectivamente compartidas, hacían posible eludir el agua,
que tanto temores despertar. Burgueses y aristócratas estaban convencidos de
la ropa blanca "limpiaba", puesto que impregnaba la taza en el modo de esponja.
Por lo tanto, cambiar de ropa el cuerpo se "purifica", simbolizando ese acto de
limpieza interna (sin la necesidad de acudir al elemento de la vida útil) Hacia el
siglo XVII, se hace notar un cambio de acción hacia el baño. Empiezan a
aparecer habitaciones especificas para el aseo corporal y el número de bañeras.
Los libros de salud insisten con frecuencia en las virtudes estimulantes del frio:
"El agua fria favorece tensiones y reacciones musculares repetidas; sin ellas el
tono de las fibras es menor y los tejidos musculares se aflojarán" Incluso los
médicos enciclopedistas le atribuyen al agua cualidades morales, especialmente
cuando es fría. Serán los burgueses que difundan la imagen del baño caliente
como generador de afeminamiento, artificio aristocrático y origen de toda la
haraganería. En resumen: agua fria para el burgués poderoso; Agua caliente
para el noble decadente.

Será el siglo XIX quien asocie el vocablo nuevo de "higiene" con el de "salud". Y
contrariamente a lo que se ha creído por siglos, el agua y el baño empiezan a
promocionarse como defensas contra el contagio die enfermedades. Sucede que
ahora se conocen-y se ven- a los responsables directos de esos padecimientos.
Hay que combatir "monstruos invisibles": los microbios. Por lo tanto, la limpieza
comienza a actuar contra esos agentes, protegiendo al ser humano Con el
tiempo comenzaron a surgir las piletas públicas a muy bajo precio, los baños
públicos y un elemento hoy muy conocido: la ducha, sin el que no podriamos vivir
hoy en día. Es cierto que aún hay muchas personas en nuestro planeta que no
tienen acceso a estos "lujos" en los llamados países del tercer mundo (que
todavía ando buscando quién inventó esa palabreja (sic..), pero también es
verdad que por fortuna ya no le tenemos miedo al agua. Bueno, quizás algunos
si, pero eso ya es cosa de cada cual.

Hacia mediados del siglo XVIII, se empieza a notar un cambio de actitud hacia
el baño. Empiezan a aparecer habitaciones especificas para el aseo corporal (el
cuarto de baño) y empieza a aumentar el número de bañeras. Los libros de salud
empiezan a insistir con frecuencia en las virtudes estimulantes del frio: "El agua
fría favorece tensiones y reacciones musculares repetidas; sin ellas el tono de
las fibras será menor y los tejidos musculares se aflojarán". Incluso los médicos
enciclopedistas le atribuyen al agua cualidades morales, especialmente cuando
es fria. Serán los burgueses los que difundan la imagen del baño caliente como
generador de afeminamiento, artificio aristocrático y origen de toda haraganeriía.
En resumen: agua fria para el burgués poderoso; agua caliente para el noble
decadente.

Será el siglo XIX quien asocie el vocablo nuevo de higiene" con el de "salud". Y
contrariamente a lo que se ha creido por siglos, el agua y el baño empiezan a
promocionarse como defensas contra el contagio de enfermedades. Sucede que
ahora se conocen -y se ven- a los responsables directos de esos padecimientos.
Hay que combatir "monstruos invisibles": los microbios. Por lo tanto, la limpieza
comienza a actuar contra esos agentes, protegiendo al ser humano. Con el
tiempo comenzaron a surgir las piletas públicas a muy bajo precio, los baños
públicos y un elemento hoy muy conocido: la ducha, sin el que no podriamos vivir
hoy en día. Es cierto que aún hay muchas personas en nuestro planeta que no
tienen acceso a estos "lujos" en los llamados paises del tercer mundo (que
todavia ando buscando quién inventó esa palabreja (sic.., pero también es
verdad que por fortuna ya no le tenemos miedo al agua. Bueno, quizás algunos
sí, pero eso ya es cosa de cada cual.

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