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Concentración de nutrientes en planta como

herramienta de diagnóstico
Adrián A. Cerrado y Fernando O. García IPNI Cono Sur. Av Santa Fe 910,
Acassuso, Buenos Aires, Argentina. lacs@ipni.net

Mg Deficiency

El análisis vegetal, a veces referido como análisis foliar, es es una técnica que
determina el contenido de los nutrientes en tejidos vegetales de plantas de un
cultivo muestreado en un momento o etapa de desarrollo determinados. Esta
herramienta se basa en los mismos principios que el análisis del suelo, asumiendo
que la concentración de nutrientes en la planta está directamente relacionada con
la habilidad del suelo para proporcionarlos y a su vez, con la productividad de las
plantas.

El análisis vegetal es una herramienta sumamente eficiente para evaluar la


nutrición del cultivo ya que el contenido de nutrientes en planta es un valor que
resulta de la interacción entre el cultivo, el ambiente y el manejo.
Las utilidades del análisis vegetal pueden ser diversas tales como:
 Verificar síntomas de deficiencias nutricionales.
 Identificar deficiencias asintomáticas (“hambre oculta”).
 Indicar interacciones entre nutrientes.
 Localizar zonas del lote que se comportan en forma diferente.
 Evaluar el manejo nutricional de los cultivos.

Así, utilizando el análisis de planta para realizar un seguimiento y registro en


etapas tempranas del ciclo de los cultivos, el agricultor puede determinar si se
requiere o no de tratamientos correctivos de fertilización. Por otra parte, puede ser
muy provechoso para el caso de cultivos perennes como alfalfa o en el
planeamiento de los futuros cultivos anuales, determinando en etapas avanzadas
del ciclo si los niveles de fertilidad del suelo y los fertilizantes aplicados fueron
suficientes para satisfacer los requerimientos de los cultivos. En el aspecto
práctico de esta técnica, la misma comprende una secuencia de procedimientos
con igual importancia: muestreo, análisis químico e interpretación.
El presente artículo ofrece una revisión acerca de valores de suficiencia de macro
y micronutrientes para los principales cultivos extensivos, junto con una serie de
recomendaciones para utilizar esta técnica de diagnóstico nutricional.

¿Cuáles son las fases y/o etapas fenológicas de


las variedades utilizadas para autoconsumo?
FASE ETAPAS DIAS DESPUES DE
GERMINADAS
I VEGETATIVA 0- Germinación – emergencia 0- 5
1- Plántula 6- 12
2- Macollamiento 13- 18
2-a Máximo macollamiento 19- 30
3- Elongación del tallo 30- 40
3-a Máxima elongación del tallo 41- 60

II Reproductiva 4- Iniciación de la panículo 61-70


5- Desarrollo de la panícula 71-93
6- Floración 94-100

III Maduración 7- Etapa lechosa 101-107


8- Etapa pastosa 108-118
9- Etapa de maduración 119-135
La Concentracion de Nutrientes en la Planta I Figura 1. El análisis de planta determina la
concentración actual de nutrientes en la planta, donde dichos valores son el resultado de la
interacción de múltiples factores que han afectado positiva o negativamente el crecimiento y
desarrollo de las plantas. Foto: (Bob Nichols), USDA Natural Resources Conservation Service.
Factores que Afectan la Concentración de Nutrientes en la Planta Parte I: Factores de la
Planta Introducción El análisis de plantas es una herramienta para evaluar el estado
nutricional de los cultivos. Fue a inicios de los años 1,800 que lo análisis de plantas se
comenzaron a utilizar, aunque las metodologías eran poco precisas. Sin embargo, ahora la
capacidad y calidad analítica que ofrecen los laboratorios es elevada gracias a modernos
instrumentos y equipos. Entorno a la nutrición de los cultivos, los análisis de plantas cumplen
la función de diagnosticar la concentración de nutrientes en la planta o en su defecto en una
parte u órgano definido de ésta; y aún más importante en una determinada etapa de
desarrollo. En un sentido práctico este análisis determina la concentración actual de nutrientes
en la planta, donde dicho valor o valores de concentración son el resultado de la interacción
de múltiples factores que han afectado positiva o negativamente el crecimiento y desarrollo de
las plantas. Dichos factores incluyen los de: suelo, planta, clima, riego, sanidad, y manejo
agronómico. A continuación se abordan aquellos factores que están relacionados a la planta
misma y que influyen en la composición de nutrientes. Variedad La genética de variedades,
híbridos o cultivares incide fuertemente sobre las capacidades y eficiencias para absorber y
asimilar nutrientes. Dicho de otro modo, las variedades, híbridos o cultivares varían en su
capacidad para extraer nutrientes del suelo. Los niveles críticos son valores que se han
determinado para prácticamente todos los cultivos, pues son imprescindibles para la
interpretación de los análisis de plantas. Sin embrago, tomando en cuenta lo anterior referente
a la variable capacidad para extraer nutrientes y al gran desarrollo actual de material genético
para diferentes cultivos, ¿no resulta lógico que estos niveles críticos deberían actualizarse
para estos nuevos materiales?. Esto es especialmente importante debido a que actualmente
se experimentan altos rendimientos en diferentes cultivos y bajo diferentes sistemas de
producción.

Extraído de https://www.fertilab.com.mx/Sitio/Vista/La-Concentracion-De-Nutrientes-En-La-
Planta-I.php, - Esta información es propiedad intelectual de Fertilidad de Suelos S. de R.L,
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SUBSIDIO DE NUTRIENTES:
LOS FERTILIZANTES

La artificialización de los sistemas naturales, o usando el concepto moderno, los


agro-ecosistemas cuentan entre sus principales elementos con el incremento
sustancial y continuo de fertilizantes y pesticidas. Su utilización es, sin duda,
factor fundamental de la expansión en la producción agrícola.

Hasta mediados de este siglo, el aumento de producción agrícola se logró


fundamentalmente por la expansión del área cultivada, la posibilidad de
incorporar tierras, a costos relativamente bajos, impidió la adopción de políticas
y medidas de conservación y gestión de suelos. Sin embargo, al alcanzarse la
frontera agropecuaria, la escasez de tierra arable se hizo evidente. Desde
entonces, los aumentos de producción han resultado de la intensificación de la
explotación agrícola, es decir, de los incrementos de productividad por unidad de
tierra cultivada, gracias a la aplicación de tecnología que combina los avances de
la mecanización con los de los insumos químicos: fertilizantes y pesticidas
conjuntamente con variedades cerealeras de alto rendimiento, riego, etcétera.

Según la FAO, los aumentos de producción se deben en más de 55% al uso de


fertilizantes, cuyo consumo aumentó entre 1950 y 1983 de cinco a veinticinco
kilos per capita. Los aumentos de productividad han sido importantes en los
cultivos de cereales en los países en desarrollo, cuyos rendimientos aumentaron
en 42% entre los años 1968-1972 (promedio de cinco años) y 1984-1988.

De particular importancia es el nitrógeno, es uno de los cuatro elementos


fundamentales en la construcción de las proteínas, y por lo tanto participa en la
constitución de prácticamente todos los organismos. Además, por lo general, las
plantas revelan una respuesta relativamente rápida a las aplicaciones de abonos
nitrogenados.

El nitrógeno es considerado, después del agua, el más importante factor limitante


en la expansión de los cultivos, en efecto si bien en el suelo se encuentran
diversas formas de nitrógeno disponible para las plantas, hoy se considera esas
cantidades insuficientes para sostener los rendimientos económicos que exige la
agricultura moderna.

Sin embargo, el uso del nitrógeno es también motivo de preocupación y debate,


en particular por la relación con los efectos no deseados de sus aplicaciones, que
son consecuencia, entre otras causas, del frecuente uso excesivo y el mal uso, que
termina en dispersión de nitrógeno en el ambiente gracias a fenómenos de
volatilización, lixiviación y desnitrificación. Esta mayor dispersión en el
ambiente puede resultar en problemas de eutroficación de aguas superficiales y
contaminación de aguas subterráneas. La presencia de compuestos de nitrógeno
puede ser índice de serios problemas ambientales, como ocurre en los suelos y las
aguas europeas que sufren fuerte contaminación nítrica debido al uso excesivo
por la agricultura, pero también en los cultivos forrajeros y hortícolas, con
efectos potenciales sobre la salud humana y animal. Actualmente, la política
europea propugna por la reducción en el uso de fertilizantes y por normativas
estrictas sobre los contenidos de compuestos nítricos en el agua.

Son también temas de debate, hecho demostrado, que sus aplicaciones tienen
límites, bastante precisos en términos de respuestas de los diferentes cultivos, ya
que las plantas absorben sólo una proporción de los fertilizantes que se aplican.
Asociado con lo anterior está el efecto negativo, o inhibidor, que pueda tener
sobre los mecanismos naturales de fijación de nitrógeno la adición de
fertilizantes sintéticos. Ambos fenómenos agravan los efectos contaminantes.
Finalmente, es materia de controversia el elevado costo energético que presupone
el uso de fertilizantes.

En general se ha constatado que, en países con rendimientos medios y en áreas


no expuestas a severas limitaciones de agua, la respuesta de los cultivos, medida
en incrementos de producción por kilogramo adicional de nutrientes aplicados,
fluctúa entre ocho y doce para los cereales, cuatro y ocho para las oleaginosas y
entre 30 y 50 para las raíces y los tubérculos.73 En los países en desarrollo, los
cereales son los que absorben la mayor cantidad de fertilizantes: 60% del total
aplicado, el arroz por si sólo es responsable por un tercio del consumo de
fertilizantes y el trigo por un sexto. Los cultivos de plantación, en particular caña
de azúcar y algodón, son también importantes consumidores con 9% y 4%
respectivamente de las aplicaciones totales.

Entre 1981 y 1991 el uso mundial de fertilizantes aumentó de 81 a 96 kilogramos


por hectárea cultivada, siendo el promedio para los países en desarrollo de 62
kg/ha.74 El consumo de fertilizantes por parte de los países en desarrollo,
excluyendo a China, ha crecido substancialmente, desde 9.3 millones de
toneladas del periodo 1969-1971, a casi 37 millones de toneladas de fertilizantes
(en términos de nutrientes de NPK), promedio del trienio 1988-1990, es decir, a
comienzos de la década de los noventa, se aplicaba a los cultivos de los países en
desarrollo un volumen cuatro veces superior al de hace 20 años, a pesar que el
ritmo de aumento en la utilización de fertilizantes fue en la década de los
ochenta, muy inferior al registrado en los setenta. En efecto, mientras el ritmo
anual de crecimiento del consumo de fertilizante fue entre 1970 y 1980 de 9.6%,
entre 1980 y 1990 fue de sólo 5.6%. Si bien esta caída es común a todos los
países en desarrollo, ella es mucho más pronunciada en América Latina y África
subsahariana, en gran medida como consecuencia de la crisis económica y la
consiguiente dificultad para importarlos, hay que recordar que un tercio de los
fertilizantes empleados en los países en desarrollo son importados.

El consumo mundial de fertilizantes se caracteriza por grandes desigualdades,


tanto entre países desarrollados y en desarrollo, como entre cada grupo de países
o regiones, o entre cultivos de exportación y aquellos destinados al consumo
interno. En un extremo se tiene a los países de la Unión Europea y en el otro los
de África subsahariana; en los primeros, el consumo por hectárea llega a 783.6
kg/ha (en 1986) en Holanda y 522 kg/ha en Bélgica y Luxemburgo, mientras que
el consumo promedio de África subsahariana es de sólo 11 kg/ha y en Zaire
apenas alcanza a un kilo por hectárea, siendo aun inferiores al kilo por hectárea
en otros, y consumos crecientes en Zimbabwe, donde es de 56 kg/ha y en Kenia
de 45 kg/ha, mientras que en África del Norte Egipto utiliza más de 361 kg/ha
reflejando un aumento de casi 100 kg/ha respecto de 1981.

En América Latina el consumo anual fluctúa alrededor de los 8.2 millones de


toneladas, mientras que en Asia es de dos millones y en África subsahariana 1.2
millones. Lo anterior equivale a una aplicación promedio por hectárea de
alrededor de 71 kilogramos; en México es de 69 kg/ha, reflejando un aumento de
16 kilogramos por hectárea respecto a 1981, Brasil consume 54 kg/ha y
Argentina sólo 6 kg/ha con un aumento de 2 kg/ha respecto de 1981. El consumo
de fertilizantes aumentó muy rápidamente en el periodo 1970-1980, en el que
registró un crecimiento anual promedio de 10.1%. Sin embargo, las penurias de
la década 1980-1990 se reflejan en una disminución importante de esa tasa a sólo
3%.

El sobrepastoreo, la intensificación de cultivos, la disminución de los periodos de


barbechos, la erosión, el no retorno de nutrientes orgánicos al suelo y la penuria
económica que impide recurrir a fertilizantes químicos contribuyen, en algunas
regiones de África y Asia, a un serio proceso de degradación química. Según la
FAO, el agotamiento de los suelos por extracción neta de nutrientes en África
subsahariana se traduce en pérdidas equivalentes a 20 kilogramos de nitrógeno,
10 kilogramos de fosfato (P2O5) y 20 kg de potasio (K2O), por hectárea,
alcanzado al doble en África del Este. Un estudio de Zimbabwe, citado por FAO,
señala que el costo de las pérdidas de nitrógeno y fósforo en las tierras arables se
calcula entre 20 y 25 dólares por hectárea, para el caso de Malí ellas representan
aproximadamente 40% del ingreso neto de un agricultor. Es interesante resaltar
que estas pérdidas de nutrientes no se deben exclusivamente a una intensificación
de cultivos, sino al menor retorno de nutrientes naturales al sistema como
consecuencia de la pobreza de la región; en efecto, ha sido probado que la
escasez de leña y otros combustibles ha obligado a los campesinos a recurrir a
fuentes alternativas de energía, como los rastrojos y el estiércol, que en
circunstancias diversas habrían retornado al suelo. Según Redclift y David las
pérdidas en la producción de granos originados por el no retorno de nutrientes al
sistema se estima, en África y Asia, en alrededor de 20 millones de toneladas por
año.75

Los consumos muy altos y constantemente crecientes durante décadas han


empezado a causar preocupación en los países desarrollados, en especial por los
problemas asociados de contaminación nítrica. Así, si bien en forma incipiente se
manifiestan presiones para su reducción, llevando incluso a la Unión Europea a
establecer una normativa al respecto. En Japón el uso de 402 kg/ha, registrado en
1991, revela una reducción de aproximadamente diez kilogramos por hectárea
repecto de 1981. Estos consumos no alcanzan a contrarrestar el aumento muy
fuerte registrado en China, que ha aumentado su consumo en la década de 140
kg/ha y usa actualmente 284 kg/ha.

Se puede establecer un símil con la situación alimentaria: sobrealimentación en el


norte y subalimentación en el sur: en ambos casos deterioro ambiental. En el
norte el exceso resulta en elevada contaminación nítrica: la concentración de
nitratos alcanza a 7.67 mgN/l en el Támesis, a 4.28 mgN/l en el Meuse, a 3.70
mgN/l en el Rhin y a 3.47 mgN/l en el Guadalquivir, si se compara con el
Mississippi, que atraviesa una de las regiones agrícolas más ricas del mundo,
tiene 0.96 mgN/l y el San Lorenzo en Canadá 0.16 mgN/l. En el sur la
explotación intensiva de los suelos, sin restituir los nutrientes extraídos,
conjuntamente con la creciente pobreza rural, se traduce en pérdida progresiva de
nutrientes y, por consiguiente, deterioro y pérdida de capacidad productiva.

Parece estar demostrado que las especies vegetales tienen capacidades de


absorción de nitrógeno limitadas, por lo general bastante inferiores a las
cantidades que se les suministra mediante compuestos nitrogenados. Se ha
calculado que en Estados Unidos los cultivos de maíz sólo absorben entre 65% y
70% del nitrógeno que se le suministra como fertilizante. Los estudios llevados a
cabo en Illinois, Estados Unidos, revelan que, entre 1945 y 1975, la producción
de maíz aumentó de algo más de 40 hectolitros de maíz por hectárea, a algo más
de 120, pero que el consumo de nitrógeno por hectárea pasó de volúmenes
despreciables a más de 170 kilogramos por hectárea, en el mismo periodo, con
crecimientos particularmente fuertes, a partir de los primeros años de 1960,
curiosamente a partir de mediados de la década de los sesenta, la producción por
hectárea tiende a estabilizarse, mientras que el consumo de nitrógeno sigue
aumentando, pasando de alrededor de 100 kilos en 1960 a, los ya señalados, casi
170 kilogramos a mediados de la década de los setenta. El mismo estudio señala
que la respuesta del maíz es relativamente importante a adiciones crecientes de
nitrógeno de cero hasta 50 kg/ha, que la respuesta tiende a ser menor a partir de
los 50 kg/ha de aplicación de nitrógeno, y que, con nuevas adiciones, por encima
de los 100 kg/ha, la respuesta, en términos de aumentos de producción, es
prácticamente cero. En otras palabras, ceteris paribus, la producción de maíz por
hectárea tiende a estabilizarse cualquiera que sea la adición de nitrógeno por
encima de 100 kilógramos.

Estudios similares con variedades mejoradas de trigo mexicano e indio muestran


que en la variedad Sonora 64 los rendimientos aumentan notablemente con
adiciones de nitrógeno de cero a 100 kg/ha, la tasa de crecimiento de los
rendimientos se estabiliza en 120/140 kg/ha, a partir de cuando cualquier adición
se traduce en una respuesta negativa. Lo mismo sucede con las variedades Lerma
Rojo, Sonora 63 C306,NI876 y NI887.76
Un estudio de la FAO77 sobre la India calculaba valores de absorción de 34% a
39% para el trigo, 35% a 75% para el maíz y 19% a 35% para el arroz. Para este
último, se ha calculado que se necesita 1 kg de nitrógeno para producir entre 15 y
20 kg adicionales de granos, pero el arroz sólo absorbe entre un tercio y 50% de
cualquier tipo de fertilizante que se le aplique.78

Los expertos señalan que, por lo general, entre 30% y 60% del nitrógeno
aplicado es directamente absorbido en los tejidos del cultivo. Para la mayoría de
los cultivos de granos es normal que entre un cuarto y la mitad del nitrógeno
absorbido regrese al suelo en forma de residuos del propio cultivo (incluyendo el
nitrógeno de las raíces). La otra mitad del nitrógeno absorbido es removido junto
con la cosecha. Otro 20% a 40% regresa al suelo en diferentes residuos, y 20% a
40% restante se pierde en el medio ambiente con el agua o en forma de gas en la
atmósfera, siendo causa de contaminación nítrica.79

El cuadro siguiente muestra el balance de nitrógeno aplicado por la agricultura


norteamericana a las 170 millones de hectáreas cultivadas en 1977. Lo
interesante del cuadro es que revela la cantidad de nitrógeno removido junto con
las cosechas, 7.5 millones de toneladas métricas, lo que equivale apenas a 36%
de 21.1 millones de toneladas métricas de nitrógeno aplicadas.

Nitrógeno aplicado a los cultivos norteamericanos en 1977


y nitrógeno retirado con los cultivos cosechados
(en millones de toneladas métricas)

Nitrógeno incorporado en las cosechas:


en los cultivos cosechados 7.6
A.
en los cultivos siguientes 4.3
Total 11.9
Nitrógeno aplicado:
en residuos agrícolas 3.0
en abonos y residuos orgánicos 1.4
B.
como N fijado simbióticamente 7.2
como fertilizante 9.5
Total 21.1
Fuentes: J.F. Power, Nitrogen in the cultivated ecosystem, op. cit.

Los fertilizantes nitrogenados no absorbidos quedan en el suelo y alteran su


estructura, destruyendo las bacterias con la consiguiente reducción de fertilidad.
El nitrógeno no absorbido por las plantas se convierte en nitratos por acción de
los microorganismos del suelo. Los nitratos pueden ser arrastrados por las aguas,
o transformados en óxido de nitrógeno por la acción bacterial. En el primer caso,
al incorporarse al agua, pueden ser causal de metahemoglobinemia y, en último
término, originar casos fatales tanto en animales como en seres humanos. Si los
óxidos de nitrógeno escapan del suelo y se incorporan a la atmósfera pueden
alcanzar la estratosfera, donde a través de una serie de reacciones químicas
contribuyen a la destrucción de la capa de ozono. Con la destrucción de la capa
de ozono, aumenta la radiación ultravioleta que ejerce efectos negativos sobre las
plantas y sobre el hombre, al ser las radiaciones causa del cáncer de la piel.

No sólo el nitrógeno es absorbido en cantidades limitadas por las plantas, los


otros fertilizantes tienen problemas similares, así es sabido que las plantas sólo
absorben 20% del fósforo que se aplica en los cultivos y el resto queda fijado, en
formas insolubles, en el suelo.80

Los fertilizantes arrastrados por las aguas superficiales dan origen a su


eutroficación, es decir, a un enriquecimiento excesivo de nutrientes, que provoca
una explosión en la reproducción de algas y otras plantas acuáticas, con un
aumento sustancial de la biomasa vegetal, que causa, a su vez, el incremento de
la evapotranspiración y, por tanto, reduce la cantidad de agua dulce disponible,
así como la cantidad de oxígeno de las aguas, reduciendo la vida animal del
ecosistema acuático con consecuencias sobre la actividad pesquera. Efectos
adicionales se asocian a las dificultades de transporte, al impedir la navegación,
los daños que causan en los sistemas de generación eléctrica de las presas, la
propagación de hábitats favorables a mosquitos, caracoles y otros vectores de
enfermedades.

Finalmente, el uso excesivo de fertilizantes, en particular nitrógeno, y su


acumulación en el suelo tiende a inhibir la capacidad de fijación natural de
nitrógeno de las plantas que tienen esa capacidad. Disminuye así la capacidad
natural de los suelos para fijar nitrógeno, fenómeno que se acentúa si se combina
con la sustitución de leguminosas por otros cultivos que no fijan nitrógeno.
Ha sido demostrado que al aplicar nitrógeno en forma de fertilizante a las
leguminosas (y por lo tanto a la simbiosis leguminosa-rhizo-bium), la cantidad de
nitrógeno que asimila la planta no aumenta, sino que ésta sólo utiliza el que
proviene del fertilizante y reduce la cantidad que el rhizobium fija
biológicamente. Esto se debe a que el nitrógeno que se provee con el fertilizante
representa una fuente de nitrógeno disponible, para las bacterias fijadoras de
nitrógeno, que satisface sus requerimientos con un gasto energético menor que
los que tendría que realizar para fijar el nitrógeno atmosférico. Así,
paradójicamente, la aplicación de fertilizante artificial impide, o inhibe, el
proceso natural de fijación de nitrógeno. La planta sustituye, para su consumo
nitrógeno obtenido de fuentes energéticas renovables por nitrógeno sintético, que
se produce a partir de recursos no renovables.81

La Ley del Mínimo de Liebig


La idea de que un organismo no es más fuerte que el eslabón más débil en su cadena
ecológica de requerimientos fue expresada claramente por Justus Liebig en 1840. Liebig fue
uno de los pioneros en el estudio del efecto de diversos factores sobre el crecimiento de las
plantas. Descubrió, como saben los agricultores en la actualidad, que el rendimiento de las
plantas suele ser limitado no sólo por los nutrientes necesarios en grandes cantidades, como
el dióxido de carbono y el agua, que suelen abundar en el medio, sino por algunas materias
primas como el cinc, por ejemplo, que se necesitan en cantidades diminutas pero escasean
en el suelo. La afirmación de Liebig de que "el crecimiento de una planta depende de los
nutrientes disponibles sólo en cantidades mínimas" ha llegado a conocerse como "ley"
del mínimo de Liebig.

La ley del mínimo de Liebig dice


que el nutriente que se
encuentra menos disponible es
el que limita la producción, aún
cuando los demás esten en
cantidades suficientes.

El elemento menos disponible (en este caso


potasio [K]), limita la producción

La Ley del Mínimo fue reenunciada por Bartholomew (1958) para que fuese aplicable al
problema de la distribución de especies y que tuviera en cuenta los límites de tolerancia de
la manera siguiente: La distribución de una especie estará controlada por el factor
ambiental para el que el organismo tiene un rango de adaptabilidad o control más
estrecho.
Es importante enfatizar que tanto demasiado como demasiado poco de cualquier factor
abiótico simple puede limitar o prevenir el crecimiento a pesar de que los demás factores se
encuentren en, o cerca de, el óptimo. Esta modificación de la ley del mínimo se conoce como
la Ley de los Factores Limitantes. El factor que esté limitando el crecimiento (o cualquier
otra respuesta) de un organismo se conoce como el factor limitante.

La razón por la cual una especie de un ecosistema no penetra indefinidamente en un


ecosistema adyacente se debe a que con frecuencia se enfrenta a uno o más factores
abióticos en el sistema adyacente que son limitantes. Sin embargo, los factores biológicos
como depredación, enfermedad, parásitos y competencia por otras especies también pueden
ser factores limitantes.

Con respecto a las plantas, el factor abiótico que con mayor frecuencia es limitante en
los ecosistemas terrestres naturales es el agua. El agua es el principal factor de definición de
los principales biomas en bosques, pastizales y desiertos. Esto ocurre de la manera siguiente:
La cantidad óptima de lluvia para muchas especies de árboles es de alrededor de 150 cm por
año; ellos alcanzan su límite (inferior) de tolerancia alrededor de 75 cm por año. Los pastos
(gramíneas) tienen un límite inferior para el agua mucho menor, alrededor de 25 cm por año,
pero hay especies de cactus y otras plantas especializadas que pueden sobrevivir con tan
poco como 5 a 10 cm por año. A consecuencias de ello, los ecosistemas naturales de regiones
con pluviometrías superiores a 100 cm por año son típicamente bosques. Las regiones con
25 a 75 cm de lluvia son típicamente pastizales (sabanas), y las regiones con menos de 25
cm de lluvia presentan una vegetación esparcida con especies como cactus, artemisas y
similares. Tales áreas son reconocidas como desiertos. Como es de esperarse, en los valores
intermedios de lluvia, los bosques penetran en los pastizales y estos, a su vez, en los
desiertos.

También la temperatura juega un papel en limitar las principales comunidades de plantas.


Sin embargo, excepto en el frío extremo (que origina la tundra o hielo permanente), el efecto
de la temperatura se superpone al de la pluviometría. Esto es, el bosque se encuentra donde
se presenta una precipitación annual de 100 cm o más, pero la temperatura determinará la
clase de bosque. Los abetos y píceas son lo que pueden enfrentar mejor los inviernos severos
y las cortas estaciones de crecimiento que se encuentran en las regiones nórdicas y/o altas
elevaciones. Los árboles deciduos, que se desprenden de sus hojas y entran en un período
de letargo, también resisten bien las temperaturas invernales bajo cero, pero ellos requieren
de una estación de crecimiento más prolongada. Por lo tanto, las especies decíduas de árboles
predominan en latitudes más templadas donde es adecuada la precipitación. Finalmente, en
los bosques tropicales predominan los árboles de hoja ancha y siempre verdes debido a que
estas especies, que no toleran temperaturas de congelamiento, son más exitosas donde
exista una estación contínua de crecimiento. Igualmente, un desierto caliente tiene especies
diferentes a las encontradas en un desierto frío, pero las áreas que reciban menos de 25 cm
de precipitación serán, en ambos casos, desiertos con apenas unas pocas especies tolerantes
de la sequía.

La temperatura también ejerce alguna influencia debido a su efecto sobre la evaporación


de agua: el agua se evapora más rápidamente a temperaturas superiores.
Consecuentemente, las transiciones de desiertos a pastizales y de pastizales a bosques se
encuentran en niveles mayores de precipitación en las regiones cálidas y en niveles inferiores
de precipitación en regiones frías.

En las regiones más al norte, la capa superficial de suelo se descongela cada verano pero
permanece congelado permantentemente (permafrost) unos pocos centímetros debajo de la
superficie. Este factor limita la extensión hacia el norte de los bosques de coníferas de abetos
y píceas pero permite el crecimiento de pequeñas plantas resistentes que ocupan la tundra.
Desde luego, las temperaturas todavía más frías limitan la vegetación de tundra y producen
los casquetes polares de hielo.

Por todo lo anterior, la distribución de las especies vegetales que caracterizan los
principales biomas del planeta está determinado en gran parte por los factores abióticos de
precipitación y temperatura. Sin embargo, es frecuente que otros factores abióticos causen
variaciones dentro del bioma principal. Por ejemplo, dentro de los bosques de caducifolias
del Este de Estados Unidos, generalmente predominan los robles y nogales sobre los suelos
rocosos, pobres y bien drenados; las hayas y arces se encuentran en los suelos más ricos.
Dicho de otra manera, dentro del bioma bosque de caducifolias (decíduo), el tipo de suelo
frecuentemente es el factor que determina la distribución de ciertas especies de árboles.
Igualmente, la abundancia relativa o ausencia de ciertos nutrientes en el suelo puede
determinar la distribución de varias especies en los pastizales.

En ciertos casos, un factor abiótico diferente a la precipitación o temperatura puede ser


el factor limitante principal. Por ejemplo, la banda de tierra próximo a la costa recibe
frecuentemente una aspersión salada desde el océano, una factor que relativamente pocas
plantas pueden tolerar, por lo que esta banda es ocupada por una comunidad única de plantas
tolerantes a la sal. Otro ejemplo es una roca con poco o sin suelo. Tal área puede tener una
rica comunidad de musgos y líquenes similar a una tundra, pero aquí el factor limitante es la
ausencia de suelo. La concentración de sal es comúnmente el factor limitante en la
distribución de plantas y animales acuáticos. La disponibilidad de luz es el factor que
determina la cantidad y clase de vegetación debajo de los árboles en un bosque. Casi no hay
vegetación bajo un bosque denso siempre verde debido a la ausencia de luz. En un bosque
deciduo, hay especies en el sotobosque que se aprovechan de la falta de cobertura a
principios de la primavera; otras especies aprovechan la luz al final del otoño luego que han
caído las hojas de los árboles. El fuego también es un factor muy significativo que limita
algunas especies pero no a otras.

Un factor abiótico secundario puede ser crucial, especialmente en las áreas de transición.
Por ejemplo, considere un área con una precipitación de más o menos 25 cm, lo que viene a
ser la cantidad fronteriza entre desierto y pastizal. En tal área, un suelo con buena capacidad
de retención de agua puede presentar pastos mientras que un suelo arenoso con poca
capacidad retentiva solamente tendrá especies desérticas.

Los ecólogos, frecuentemente, hablan en términos de microclimas. Los patrones


prevalecientes de precipitación y temperatura de la región crea un clima global que determina
el bioma principal. Sin embargo, cualquier otra cantidad de factores pueden intervenir y
provocar que las condiciones sobre o cerca del suelo sean marcadamente diferentes. El
microclima abarca las condiciones particulares desde el piso hasta una altura de 2 metros.
Así que, cuando se consdiera las interrelaciones de un organismo con su ambiente, debe
tenerse en cuenta el microclima de su localidad particular. Debemos enfatizar de nuevo que
todos los factores abióticos interactúan unos con otros para crear el ambiente resultante.
Optimización de las Dosis de
Fertilización
Autor: Ing. Guy Sela , CEO de SMART! Software de gestión de fertilizantes y un experto
internacional en nutrición de plantas e irrigación.

Todo Agricultor quiere obtener el máximo rendimiento de su cosecha y al mismo tiempo


reducir Sus costos de fertilizantes. ¿Cuál es la mejor manera de lograr esto?

El rendimiento del cultivo depende de muchos factores, como por ejemplo, las propiedades
del suelo, el riego, la genética de la planta, el clima, las prácticas culturales, control de plagas
y enfermedades y la aplicación de fertilizantes.

Las investigaciones demuestran que al menos el 30 al 50% del rendimiento, es atribuido a la


aplicación de fertilizantes. Esta contribución significativa explica por qué muchos Agricultores
creen que al aplicar más fertilizantes, obtendrán mayores rendimientos.

Sin embargo, esto no es así.

¿Cuál es la Relación Entre la Aplicación de


Fertilizantes y el Rendimiento del Cultivo?
La relación entre la aplicación de fertilizantes y el rendimiento potencial, se describe en el
siguiente diagrama.
Observación: Esta curva de respuesta del rendimiento a la aplicación de fertilizantes, tiene
base en diversos ensayos y pruebas experimentales en campo, sobre diferentes cultivos
condiciones y lugares.

Explicación del diagrama:

Cuando no se aplica fertilizantes, el rendimiento está en su nivel mínimo.

Al principio, el rendimiento aumenta mientras va aumentando la tasa de aplicación de


fertilizantes (A), hasta que el rendimiento alcanza el nivel máximo (B).
A partir de este momento, cualquier adición de fertilizante adicional, no aumentará el nivel de
rendimiento (C).

Cuando las tasas de aplicación de fertilizantes son demasiadas altas, disminuye el


rendimiento, debido a daños de salinidad y toxicidad específica de nutrientes (D).

Las condiciones ambientales pueden variar significativamente, entre una localidad y otra. Por
lo tanto, una curva que se ha elaborado para un campo específico probablemente debería ser
reajustada a otro campo.

Esto significa que el mismo cultivo requiere diferentes tasas de aplicación de fertilizantes en
diferentes lugares y en diferentes momentos, ya que por ejemplo, el rendimiento potencial
puede variar de un año a otro, debido a cambios en el suelo (exceso de fertilizantes,
fertilizantes residuales no absorbidos por la planta, falta de nutrientes etc.), cambios en
fuentes de agua clima y otros factores.

Por lo tanto, aplicar una recomendación general Y permanente de fertilizantes,


lamentablemente, no es más que una suposición generalmente desacertada.

Para conseguir el mejor resultado, Usted debería ser capaz de planificar un programa de
fertilización específico ajustable regularmente para Su propio campo, cultivos y máximos
beneficios.

Con el fin de ajustar y optimizar el programa de fertilización de acuerdo a las condiciones


específicas de Su campo, es aconsejable testear suelo, agua y depende casos, tejido foliar.

Factores Limitantes que Afectan el Rendimiento


de Cultivos
La curva de respuesta de rendimiento que presentamos anteriormente, muestra como las
tasas de aplicación de fertilizantes, afectan el rendimiento de los cultivos.

Sin embargo, no sólo la tasa total de aplicación de fertilizantes afecta el rendimiento del
cultivo. También lo afecta y desestabiliza, “la tasa de aplicación específica de cada nutriente
individual”.

De acuerdo con la "Ley del mínimo" de Leibig, el rendimiento del cultivo es determinado por el
factor más limitante en el campo.

Esto implica que si un solo nutriente es deficiente, el rendimiento será limitado, incluso si todos
los otros nutrientes se encuentran disponibles en cantidades adecuadas.

Por lo tanto, se puede dibujar una curva de respuesta individual para cada nutriente.

Tasa Correcta de Aplicación de Fertilizantes


Para un Rendimiento Económico Optimo.
Un rendimiento objetivo o cuota de producción objetivo, es el rendimiento que Usted espera
cosechar. Para que sea rentable, es muy importante que Usted se fije metas de
rendimientos realistas, alcanzables, que utilicen las herramientas adecuadas y las mejores
prácticas para lograr el mismo.

Además, es esencial que Usted sepa cuál es Su rendimiento económico óptimo.

Se puede determinar el rendimiento económico óptimo, mediante el cálculo de la diferencia


entre costos de fertilizantes y rendimientos, del cual se obtiene el rendimiento final.

Aumentando las tasas de aplicación de fertilizantes para obtener mayor producción, incluso
podría resultar en pérdida de cosecha. Las tasas de aplicación de fertilizantes para el
rendimiento económico óptimo, son las tasas que resultaran en la ganancia máxima.
Fertilizantes. Tipos y formas de aplicación
por AdminFertilizer | 24 enero, 2018
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Entendemos como fertilizantes las sustancias que se utilizan para mejorar las características
biológicas, químicas y físicas de los terrenos de cultivo, con el fin de que las plantas obtengan
su desarrollo óptimo.
El suelo va perdiendo sus nutrientes naturales debido al consumo que han realizado las
cosechas anteriores, motivo por el que el terreno no llega a recuperarse para aportar los
nutrientes necesarios a una nueva cosecha. Ante esta situación es necesario el uso de
fertilizantes.

El origen de estos fertilizantes o abonos puede ser animal, vegetal, mineral o sintético y se
podrían clasificar en diferentes grupos:

Contenidos que encontraras en este artículo [Ocultar]


 1 Fertilizantes orgánicos
 2 Fertilizantes Inorgánicos
 3 Biofertilizantes
 4 Fertilizantes químicos
o 4.1 Simples
o 4.2 Compuestos
o 4.3 Complejos
o 4.4 Mezclas
o 4.5 Foliares
o 4.6 Líquidos
 5 Correctores de carencias
 6 Fertilizantes quelatados
 7 Formas de aplicación de los fertilizantes
o 7.1 Radicular o al suelo
o 7.2 Foliar
o 7.3 Fertirrigación
 8 Objetivos a tener en cuenta en la aplicación de fertilizantes

Fertilizantes orgánicos
Son los formados naturalmente bien por vía animal o vegetal, como por ejemplo el estiércol, la
composta, el yeso agrícola, humus de lombriz, cenizas, turba, guano o los residuos de otras
cosechas.
Su misión es proporcionar al suelo el nitrógeno orgánico necesario para que las bacterias lo
conviertan en inorgánico y sea absorbido por las raíces de las plantas. Estas sustancias son
denominadas de acción lenta, ya que se va descomponiendo poco a poco, siempre en
relación con las temperaturas, la humedad y el tipo de terreno. Otro punto a tener en cuenta
es que su uso consigue mejorar el terreno, al mezclarse con la tierra la despelmazan y airean
favoreciendo la retención de agua y nutrientes.

Su principal desventaja radica en que al ser de lenta liberación no pueden ser utilizados por
los cultivos con rapidez, y en caso de necesidades urgentes de nutrientes, estos no se
encuentran disponibles de forma inmediata. Por otro lado, estos abonos orgánicos pueden
causar una disminución temporal del nitrógeno debido a su acción bacteriana.

Este tipo de abonos son imprescindibles y forman parte de las técnicas para la agricultura
ecológica.

Fertilizantes Inorgánicos
Son compuesto utilizados para aumentar el material orgánico disponible en el suelo y añadir
nutrientes. Son producidos por el hombre y buscan aportar la combinación de nutrientes que
necesita cada tipo de cultivo en particular.

Podríamos considerar como abonos o fertilizantes inorgánicos aquellos cuyos nutrientes se


han obtenido mediante la extracción mineral o procesos industriales químicos o físicos.
Aunque también en esta clasificación entran la urea, la cianamida o los compuestos que
contienen micronutrientes complejados o quelados.
Este tipo de fertilizantes son muy usados, ya que la concentración de los nutrientes principales
es mucho más elevada que en cualquier fertilizante orgánico, y sus resultados se notan muy
rápidamente en las plantas. Otra ventaja con relación a los abonos orgánicos es que en este
tipo de fertilizantes nos ofrece de forma exacta la cantidad de cualquier nutriente necesario.

Sin embargo su mal uso puede traer graves consecuencias. Una aplicación excesiva produce
que las sales químicas del fertilizante puedan llegar a “quemar” la planta, a la vez que
aumentan las sales toxicas del suelo, desequilibrándolo químicamente.
Biofertilizantes
Son aquellos compuestos que contienen microorganismos vivos (bacterias y hongos). Su
aplicación hace que estos microorganismos se desarrollen en simbiosis con la planta o en la
raíz, ayudándola en sus procesos naturales y consiguiendo que el terreno incremente los
nutrientes primarios.
Estos microorganismos se encuentran de forma natural en todos los terrenos que no hayan
sido tratados de forma excesiva con fertilizantes y consiguen fijar el nitrógeno atmosférico, la
solubilización del fósforo, la antibiosis estimulando el desarrollo vegetal y protegiendo a la
planta de microorganismos patógenos del suelo.

Los Biofertilizantes son muy respetuosas con el medio ambiente y permiten reducir costes de
producción.
Fertilizantes químicos
Su origen puede ser químico o mineral. Y conjugan la mezcla de diferentes elementos junto
con los nutrientes principales, los macronutrientes y los micronutrientes. Estos compuestos
agroquímicos se aplican al suelo o directamente a las plantas, obteniendo resultados muy
rápidos y visibles en las plantas. Si bien su mal uso o en exceso serán los causantes de
consecuencias negativas para el medio ambiente.
Dentro de los fertilizantes o abonos químicos podemos encontrar diferentes tipos:

Simples
Son los formados exclusivamente por uno de los nutrientes principales, pueden ser
nitrogenados, potásicos o fosfatados.

Compuestos
Aquellos procedentes de la combinación de por lo menos dos nutrientes principales.

Complejos
Son fertilizantes compuestos que al presentarse en forma granulada, cada gránulo tiene que
estar compuesto de todos los nutrientes declarados. Su proceso de fabricación incluye una
reacción química.

Mezclas
Se obtienen al mezclar en seco dos abonos diferentes, sin que esta mezcla produzca ningún
tipo de reacción química.

Foliares
Son lo producidos para que la absorción de nutrientes por la planta sea efectuada a través de
las hojas.

Líquidos
Su aplicación puede ser realizada directamente sobre el suelo o disueltos en el agua de riego.
Su condición liquida consigue que las plantas lo absorban con facilidad y rapidez. Estos
fertilizantes se pueden clasificar en dos clases:

En solución. Si contiene partículas solidas se denomina


En suspensión. Carecen de partículas solidas y están disueltos de manera homogénea.
Correctores de carencias
Permítenos que definamos como una categoría especial, los correctores de carencias. Unos
compuestos especialmente diseñados para como indica su nombre, corregir cualquier tipo de
carencia de nutrientes que se detecte en los terrenos. Estos fertilizantes pueden estar
compuestos de algún elemento en particular o una combinación de los mismos, y están
formulados para que su efecto sea rápido y duradero.
En algunas ocasiones, alguno de los nutrientes esenciales no llegan correctamente a las
plantas y no solamente porque el terreno tenga carencias del mismo, también puede ser
causado por el pH del suelo que los mantiene insolubles, o por que otros elementos
antagónicos lo bloquean.

Fertilizantes quelatados
Los quelatos son compuestos químicos donde un ion de metal está ligado o unido a una
molécula orgánica.

Estos quelatos ofrecen a la planta una buena disponibilidad de micronutrientes tales como el
hierro, el manganeso, el zinc y el cobre. Sin que estos elementos se degraden por efecto del
agua o la hidrolisis. Los quelatos más comunmente utilizados son EDTA, DTPA y EDDHA.
Formas de aplicación de los fertilizantes
Podemos distinguir tres formas de aplicar los abonos o fertilizantes, dependiendo de los
diferentes productos, sus cualidades y los resultados que necesitamos en nuestros cultivos.

Radicular o al suelo
Son los productos que se aplican directamente a la base de la planta, bien diluida en agua o
de forma directa. Su uso puede ser realizado en la superficie o incorporándolo dentro del
suelo.

Con esta forma de aplicación buscamos acercar los nutrientes a las raíces, para que estas los
absorban y asimilen rápidamente. Su uso depende de las necesidades de la planta,
pudiéndose utilizar durante todo el ciclo.

Es conveniente conocer que estos productos pueden ser muy eficientes, pero su exceso
puede llegar a matar a las plantas a la vez que producir graves daños al medio ambiente.
La aplicación de Fertilizantes al suelo se puede hacer de dos maneras:

Localizada. Se aplica alrededor de las plantas para que sea más accesible por las raíces, se
puede incorporar sobre la superficie o en profundidad.
A voleo. Bien se expolvorea por todo el terreno o se utilizan medios mecánicos como el arado
o las rastras
Foliar
La misión de los fertilizantes de aplicación foliar es la de poner a disposición de planta de una
forma rápida los nutrientes primarios como el fosforo, el potasio y el nitrógeno, ya sea de
forma combinada o individual. Este tipo de aplicación es ideal para corregir las deficiencias en
las plantas en los momentos que los nutrientes se encuentran muy fijos en el suelo, y los
cultivos no pueden asimilarlos de forma óptima.

Se aplica en forma similar a la lluvia y son absorbidos por las hojas. Este tipo de aplicación
suele usarse como complemento a los fertilizantes o abonos de suelo, o cuando las
condiciones del suelo limitan la absorción de nutrientes por las raíces.

Al ser absorbidos foliarmente sus efectos en los cultivos se aprecian con mucha rapidez. Es
conveniente para un uso eficaz de la aplicación foliar, tener en cuenta factores como, el calor,
la humedad y la luz que puede interferir en su asimilación por parte de las plantas.

Es conveniente conocer que la cantidad de macronutrientes que se pueden suministrar por


aplicación foliar es limitada, por lo cual con este método no se pueden asegurar todas las
necesidades nutricionales de las plantas.

Fertirrigación
La fertirrigación consiste en la disolución de los distintos fertilizantes o abonos en el agua de
riego. A través del flujo del agua los nutrientes se repartirán por el terreno, para que la planta
los absorba por vía radicular. Estos productos pueden ser aplicados mediante las diferentes
técnicas de riego.
Este modo de aplicación es el método más racional, ya que aumenta la producción de las
plantas con menores dosis de abonos o fertilizantes, aunque es fundamental tener en cuenta
las necesidades de los cultivos y las características del agua utilizada.

Objetivos a tener en cuenta en la aplicación de fertilizantes


Antes de entra en materia, debemos de tener en cuenta dos conceptos para llevar a cabo un
eficaz uso de los diferentes fertilizantes.
 El objetivo fundamental es conseguir el máximo rendimiento aplicando la menor cantidad
posible de fertilizantes.
 Conseguir el mínimo impacto ambiental posible.

Hemos querido hacer un breve resumen de los tipos de fertilizantes o abonos y


sus métodos de aplicación. Si bien, todos los conceptos están redactados de forma
resumida, a lo largo de este blog iremos incrementando la información sobre los diferentes
puntos tratados en éste artículo.
Si quiere aportar cualquier tipo de información u opinión respecto a este articulo
sobre fertilizantes, sus usos y aplicaciones, estaríamos encantados de que utilices los
comentarios de este blog para hacerlo.

fertilizantes organicos e inorganicos


Una cosa que debemos tener presente es que “orgánico” e “inorgánico” no siempre significan
“natural” y “sintético”. Los fertilizantes orgánicos son simplemente aquellos que derivan de animales
o plantas (o sus derivados), mientras que los fertilizantes inorgánicos provienen de fuentes no vivas
como rocas o sales. Todos éstos son fertilizantes naturales. Los sintéticos o “químicos” son aquéllos
procesados o fabricados en plantas químicas. A pesar de que los nutrientes en ambos fertilizantes,
“naturales” y “sintéticos”, son absorbidos por las plantas de la misma manera; los naturales poseen
algunas ventajas sobre los químicos.
Ventajas de los fertilizantes orgánicos naturales:
* Los abonos orgánicos poseen la gran ventaja de aportar nutrientes en forma natural sin exponer a
la planta al riesgo de quemarla por exceso.
* Pueden ser aplicados en distintas épocas del año ya que la liberación es lenta y gradual y se va
produciendo naturalmente con los riegos y las lluvias.

* Ayudan a mejorar la estructura del suelo, alivianan aquéllos pesados y mejoran la retención de
agua y nutrientes en los muy arenosos.

Desventajas:

* No se puede saber con exactitud qué nutrientes van a estar disponibles para las plantas, porque la
velocidad con que son liberados depende de muchos factores, como ser pH, temperatura y
humedad.

* El estiércol seco, mantillos de hojas y otros abonos orgánicos pueden ser más difíciles de
desparramar uniformemente, y los nutrientes no estarán disponibles hasta que las bacterias los
transformen. Por lo tanto, es recomendable incorporarlos a la tierra unas semanas o meses antes de
plantar.

* El origen de los abonos orgánicos es muy diverso y el aporte de nutrientes varía notablemente en
cada uno.

Fertilizantes orgánicos VS Fertilizantes


inorgánicos.
Fertilizantes orgánicos VS Fertilizantes inorgánicos.
El tema central de la ciencia de la agronomía es aumentar el rendimiento de los cultivos y cultivar
plantas mas sanas que proporcionen un alto valor nutricional. Mientras que el debate continuará entre
fertilizantes orgánicos e inorgánicos, un hecho es claro. Cuando se trata de alimentar a un mundo
hambriento, los fertilizantes inorgánicos son insuperables en su capacidad de proporcionar altos niveles
de nutrientes a las plantas de una manera eficiente y económica. Comprender sus diferencias nos ayuda a
todos a entender sus usos apropiados.
Las plantas alimentadas con una dieta estricta de fertilizantes orgánicos no son necesariamente más
saludables para comer que las plantas alimentadas con fertilizantes convencionales o fabricados a base
del petroleo. La calidad nutricional de los alimentos está controlada por la cantidad y el equilibrio
proporcional de los nutrientes suministrados a la planta, no por la fuente del nutriente.

Los fertilizantes están hechos de materiales orgánicos o inorgánicos producidos a partir de orígenes
naturales o sintéticos que se agregan a los sistemas de la planta con el fin de suministrar uno o más
nutrientes necesarios para el crecimiento saludable de las plantas.

Los fertilizantes producidos a partir de materiales orgánicos contienen carbono y uno o más de los
nutrientes esenciales de la planta, nitrógeno, fósforo y potasio.

El abono orgánico más común es el abono animal, el compost, el lodo de alcantarillado y los
subproductos de animales procesados y vegetales.

Por otro lado, el carbono normalmente no es un componente en la estructura química básica de los
fertilizantes inorgánicos. Usualmente denominados como fabricados, comerciales, sintéticos o minerales,
los fertilizantes inorgánicos se producen a partir de las sustancias naturales de nitrógeno, fósforo y
potasio.

El nitrógeno (N), el nutriente más utilizado en las plantas, comprende aproximadamente el 78% de la
atmósfera. Para producir nitrógeno para los fertilizantes, el aire se combina con el metano del gas natural
y, bajo presión y temperatura, se convierte en amoníaco anhidro, que es la base de la mayoría de los
fertilizantes nitrogenados.
Los restos fosilizados de vida marina depositados en la tierra son la principal fuente de fósforo (P), el
segundo más utilizado de los macroanutrientes de plantas primarias, NP y K. Su conversión a forma
utilizable por la planta imita los procesos naturales que ocurren en el suelo.

Los océanos evaporados son la principal fuente de sales a partir de las cuales se produce potasio (K).

La principal diferencia entre los fertilizantes orgánicos e inorgánicos es el contenido de nutrientes. Los
fertilizantes orgánicos contienen pequeñas concentraciones de nutrientes vegetales, lo que significa que
deben aplicarse a altas tasas para proporcionar las necesidades nutricionales de las plantas.

Si bien contienen nutrientes, los niveles de nutrientes del abono varían mucho de una carga a otra. Los
nutrientes en el estiércol usualmente no se pueden usar fácilmente en las plantas y no se equilibran
adecuadamente para proporcionar todas las necesidades de nutrientes que la planta requiere. Los
fertilizantes inorgánicos por otro lado se pueden aplicar a la exacta concentración de niveles o nutrientes
requeridos por las plantas.

Los costos de transporte para el estiércol son relativamente altos debido a que su contenido de nutrientes
es relativamente bajo, por lo que no es económico para los productores agrícolas mover el estiércol a
más de unos pocos kilómetros del corral de engorde. Se deben aplicar grandes cantidades de fertilizantes
orgánicos para satisfacer las necesidades de las plantas en crecimiento. una aplicación de estiércol
excesivo puede crear un riesgo ambiental en lugar de una fuente de nutrientes.

Sin el uso de fertilizantes inorgánicos, los agricultores no podrían producir alimentos suficientes para
alimentar al mundo. El uso de fertilizantes representa aproximadamente el 30-50% de los rendimientos
de los cultivos en los EE. UU. Los rendimientos más altos son comunes en las áreas en desarrollo del
mundo a través del uso de fertilizantes inorgánicos. Aún así, los cultivos usan y eliminan
más nutrientes del suelo que regresamos con fertilizantes. Es una necesidad utilizar fertilizantes
inorgánicos para reemplazar los nutrientes tomados del suelo durante el crecimiento del cultivo. El uso
de fertilizantes inorgánicos produce mayores cosechas y un mayor rendimiento significa más alimento
disponible para un mundo hambriento.

Todos necesitamos tener acceso a alimentos saludables y nutritivos. La agronomía es la ciencia de la


producción de cultivos, la fisiología de las plantas y el crecimiento de plantas sanas que proporcionan un
alto valor nutricional.