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Al notar cualquier tipo de violencia, debemos seguir una serie de pasos para detectar y

detener a tiempo la situación. En cualquier momento puede ocurrir y todas las mujeres
estamos expuestas, por lo que debemos estar atentas y actuar a tiempo.
1. Identifica el acto de violencia. Ante la sospecha de que alguna persona cercana pueda ser
violenta, debemos analizar muy bien cómo nos trata. Si aún no estamos seguras de que
sea un acto de violencia, siempre podemos comentárselo a alguna amiga o a un familiar y
conocer su opinión.
2. No normalices los actos de violencia. Que nos hagan comparaciones destructivas o nos
empujen son actos de violencia que debemos denunciar. Si vemos este tipo de actos como
algo normal y los seguimos permitiendo, no se detendrán y serán cada vez más
perjudiciales para nosotras.
3. Busca apoyo. Cuando somos violentadas de manera constante, es necesario encontrar
apoyo en personas cercanas, así podremos sentirnos con mucha más fuerza y enfrentar la
situación.
4. Sé fuerte como mujer. Esta no es una tarea sencilla, pero no es imposible y todas podemos
lograrlo. La clave está en ser fuertes y tomar la decisión. Debemos tener claro que
estamos sufriendo violencia y visualizarnos libres de ella.
5. Busca ayuda psicológica. Es normal que cuando vivimos una situación de violencia nuestra
autoestima disminuya, además de que nos sintamos inseguras y desvalorizadas. Asistir a
una terapia psicológica nos ayudará a recuperar toda esa confianza que perdimos a causa
de la violencia.
6. Investiga todo acerca del maltrato contra la mujer. Hay más posibilidades de evitar la
violencia contra la mujer si estamos correctamente informadas, no solo por nosotras, sino
también por si una amiga o familiar pasan por alguna situación de violencia.
7. Si notas algún tipo de violencia, denuncia. Este es uno de los puntos más importantes para
evitar la violencia contra la mujer. Si notamos alguna actitud violenta, no debemos
quedarnos calladas, denunciar es lo más importante.

Ante cualquier situación que pueda afectarnos o hacernos daño, lo más importante es tener la
determinación de salir de ella. Cualquier mujer está expuesta a sufrir algún tipo de violencia, estar
informadas e investigar es vital para detener cualquier situación. Evitar la violencia contra la mujer
sí es posible.

EL CÍRCULO DE LA VIOLENCIA

El ciclo de la violencia de L. Walker, es una de las teorías más difundidas sobre las fases por las que
atraviesa la violencia de género.

Fase de acumulación de la tensión

En esta fase se produce una escalada gradual de tensión que se caracteriza por la frecuencia de
pugnas continuas y actos violentos. Es una etapa sin duración determinada, puede ser cuestión de
semanas, meses o años. Se dan incidentes de celos, gritos o pequeñas peleas.
Los insultos o la violencia verbal son interpretados por la víctima como casos aislados que se
pueden controlar. El agresor experimenta cambios de ánimo repentinos, se enfada por cosas
insignificantes y se muestra tenso e irritado.

La víctima trata de llevar a cabo comportamientos que no alteren a la pareja, intenta calmarla
creyendo que así se acabarán los conflictos. Tiende a autoculpabilizarse justificando la conducta
que muestra el agresor. Cada vez que se produce un incidente de agresión menor hay efectos
residuales de aumento de la tensión por parte del agresor que incitado por la aparente pasividad
de la víctima no trata de controlarse a sí mismo.

Fase de agresión

Es la más breve de las tres fases. Aquí estalla la violencia. Hay una falta de control absoluto y se
producen las agresiones físicas, psicológicas y/o sexuales. La víctima experimenta incredulidad,
ansiedad, tiende a aislarse y se siente impotente ante lo que ha ocurrido. Suelen pasar varios días
antes de pedir ayuda.

Fase de conciliación (culpas arrepentimientos y promesas)

En esta fase el agresor suele pedir perdón y promete a la víctima que este comportamiento no
volverá a repetirse. Utiliza estrategias de manipulación afectiva para intentar que la relación no
termine.

La aceptación de regalos, invitaciones o promesas no hacen más que reforzar la conducta violenta.
La tensión acumulada durante la fase de acumulación de la tensión y la fase de agresión han
desaparecido.

En esta fase se dificulta la posibilidad de que la mujer denuncie la situación por la que está
pasando: el cambio de actitud de la pareja le lleva a pensar que ha sido un hecho puntual y que no
volverá a repetirse. La víctima quiere creer que no volverá a sufrir abusos jamás. La moderación
del agresor apoya la creencia de que puede cambiar, debido a su comportamiento cariñoso
durante esta fase. Esta fase de conciliación finaliza cuando acaba la calma y comienzan de nuevo
los pequeños incidentes y las vejaciones.