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El Sistema Nervioso Periférico

El sistema nervioso periférico tiene dos componentes, somático y


autónomo. El sistema nervioso somático controla los movimientos de los
músculos esqueléticos; por ejemplo, aquellos hechos para avanzar esta
lectura moviendo el cursor o apretando las teclas.

El sistema nervioso autónomo controla las glándulas y los músculos de los


órganos internos como un piloto automático, pero a veces podemos
suprimirlo concientemente para hacer los movimientos nosotros mismos. Sin
embargo, generalmente este sistema opera en forma autónoma para
determinar nuestro funcionamiento interno, incluyendo el latido cardiaco,
la digestión y las actividades glandulares.

El sistema nervioso autónomo es dual y está formado por el sistema


nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. El Sistema Nervioso
Simpático nos activa para ponernos en una actitud defensiva. Si algo nos
alarma, el sistema simpático acelera el latido cardiaco, enlentece la
digestión, eleva el azúcar en la sangre, dilata las arterias y nos enfría por
medio de la sudoración, poniéndonos alerta y listos para la actividad (las
máquinas detectoras de mentiras miden estas respuestas al estrés, que
pueden acompañar o no a las mentiras). Cuando el estrés pasa, el Sistema
Nervioso Parasimpático produce los efectos opuestos, ya que conserva la
energía disminuyendo la frecuencia cardiaca, baja los niveles de azúcar
en la sangre y así sucesivamente. En situaciones cotidianas el sistema
nervioso simpático y el parasimpático funcionan juntos para mantenernos
en equilibrio nuestro estado interno.

El sistema nervioso de los animales, incluidos los seres humanos, se ocupa


de la transmisión de los impulsos electroquímicos que permiten el
funcionamiento de un gran número de procesos biológicos. Se divide en
dos conjuntos de conexiones: el sistema nervioso central, compuesto por el
cerebro y la médula espinal, y el sistema nervioso periférico.
El término “periférico” denota la localización de los componentes de esta
red neural en relación al sistema nervioso central. Las neuronas y las fibras
que componen el sistema nervioso periférico conectan el cerebro y la
médula espinal con el resto del organismo, haciendo posible el
intercambio de señales electroquímicas con todo el cuerpo.
A su vez el sistema nervioso periférico consta de dos subdivisiones: el
sistema nervioso autónomo, que controla los órganos internos, la
musculatura lisa y funciones fisiológicas como la digestión, y el somático,
compuesto principalmente por los nervios craneales y espinales.
A diferencia del sistema nervioso central, el periférico no se encuentra
protegido por el cráneo, la columna vertebral y la barrera
hematoencefálica. Esto hace que sea más vulnerable a distintos tipos de
amenaza, como las lesiones traumáticas o la exposición a toxina

El sistema nervioso somático

El sistema nervioso somático está compuesto por nervios y ganglios con


funciones sensoriales y motoras que permiten la conexión entre el sistema
nervioso central y el resto del cuerpo.
Los nervios son conjuntos de fibras nerviosas, es decir, de axones
neuronales, por lo que se especializan en la transmisión de impulsos
electroquímicos. Los ganglios nerviosos están compuestos por los somas o
cuerpos celulares de las neuronas del sistema nervioso periférico; en ellos
tiene lugar el relevo de señales entre las distintas estructuras del sistema
nervioso.
Esta subdivisión del sistema nervioso periférico se relaciona con el control
voluntario de la contracción de la musculatura esquelética, así como con
el de los arcos reflejos, que permiten la ejecución de respuestas
automáticas por parte de las propias motoneuronas, antes de que el
sistema nervioso central reciba las aferencias sensitivas correspondientes.

Los nervios craneales y espinales

Los 43 pares de nervios del cuerpo humano constituyen el sistema nervioso


somático. De estos, 12 se encuentran en el tronco del encéfalo y 31 en la
médula espinal, tanto en su raíz dorsal como en la ventral. Los primeros son
denominados “nervios craneales” y los segundos los “nervios espinales o
raquídeos”.
La transmisión de información entre el encéfalo y el sistema nervioso
periférico se produce a través de los 12 pares craneales: el olfatorio (I), el
óptico (II), el oculomotor (III), el patético o troclear (IV), el trigémino (V), el
abducens (VI), el facial (VII), el vestibulococlear o auditivo (VIII), el
glosofaríngeo (IX), el vago o neumogástrico (X), el accesorio (XI) y el
hipogloso (XII).
Los nervios raquídeos o espinales conectan la médula espinal con el resto
del cuerpo. Mientras que los nervios que envían información sensitiva
aferente al sistema nervioso central se encuentran en la raíz dorsal o
posterior de la médula, los somas de las neuronas motoras o eferentes se
localizan en sus astas ventrales.
El sistema nervioso está formado por una compleja red de estructuras
especializadas, donde la unidad fundamental es la célula nerviosa
llamada neurona. Junto con el sistema endócrino, la función del sistema
nervioso es la coordinación, regulación y asociación de las reacciones que
suceden en el organismo, permitiendo así que todas las actividades se
desarrollen de manera controlada y efectiva. El sistema nervioso se
encarga de recibir los impulsos provenientes del medio ambiente y de los
órganos internos, codificar la información y producir una respuesta
adecuada a través de los órganos efectores. El sistema nervioso se clasifica
desde un punto de vista anatómico o fisiológico. Desde un aspecto
anatómico o estructural se divide en sistema nervioso central y sistema
nervioso periférico.
Antes de describir el componente somático del sistema nervioso periférico,
se presenta un breve resumen sobre las generalidades de los nervios y los
ganglios nerviosos, estructuras que forman parte del sistema nervioso
periférico.

NERVIOS

Son un conjunto de axones (fibras nerviosas) agrupados en fascículos que


se interponen entre los centros nerviosos y los órganos corporales. En el
sistema nervioso central, ese conjunto de axones se denomina tracto. Los
nervios, de color blanquecino, se rodean de una capa de tejido conectivo
llamado epineuro. Cada fascículo nervioso está envuelto externamente
por una capa de células de tejido conectivo que corresponde al
perineuro. Entre los fascículos se ubican los capilares sanguíneos y linfáticos
que se encargan de nutrir a las fibras nerviosas. Los axones están rodeados
por el endoneuro, finas capas de fibras colágenas que se ubican dentro
de los fascículos, en los espacios existentes entre las fibras nerviosas.
Nervios sensitivos

Transportan los impulsos nerviosos desde los órganos receptores externos


hacia el sistema nervioso central. Los nervios sensitivos somáticos conducen
los impulsos desde la piel y los músculos esqueléticos, mientras que los
nervios sensitivos viscerales lo hacen desde los órganos internos. Los nervios
sensitivos son aferentes o centrípetos, puesto que el impulso se transmite
desde la periferia del organismo hacia el centro.
Nervios motores

Son los que llevan las señales nerviosas desde el cerebro a los órganos
efectores. Los nervios motores somáticos llevan los impulsos hacia los
músculos voluntarios, que reaccionan mediante contracciones. Los nervios
motores viscerales lo hacen hacia las glándulas y hacia los órganos
viscerales. Se comportan como eferentes o centrífugos, puesto que los
impulsos parten desde los centros nerviosos hacia la periferia del cuerpo.
Nervios mixtos

Conducen tanto los impulsos sensitivos o aferentes como los motores o


eferentes, ya sean somáticos o viscerales. Según sea la zona en que se
distribuyen se reconocen los nervios musculares o cutáneos. Las fibras
nerviosas motoras penetran en los músculos, se dividen en muchas ramas
hasta alcanzar la placa motora de la fibra muscular. Los nervios cutáneos
se distribuyen en la piel controlando toda su sensibilidad. Según sean los
receptores que contengan, los nervios se clasifican en propioceptivos,
exteroceptivos e interoceptivos. Los receptores propioceptivos intervienen
en los estímulos generados en músculos, tendones, articulaciones y
ligamentos, y en aquellos que se relacionan con el equilibrio y el
comportamiento. Los exteroceptivos actúan en impulsos relacionados con
la temperatura (frío, calor), el dolor, la presión y el tacto. Los interoceptivos
se relacionan con los impulsos provenientes de las glándulas y los órganos
de los sistemas digestivo, cardiovascular, respiratorio, excretor, etc. De
acuerdo a su origen, los nervios también se pueden clasificar en craneales
y raquídeos.

Los nervios craneales se originan a partir del tronco encefálico. Hay nervios
sensitivos, motores y mixtos. Muchos de ellos inervan los órganos internos y
sensoriales, como así también estructuras musculares y glandulares.

Los nervios raquídeos o espinales emergen de la médula espinal,


atraviesan el foramen intervertebral y se distribuyen por todo el cuerpo. Los
nervios raquídeos son todos mixtos y poseen elementos somáticos
relacionados con la piel y los músculos esqueléticos, y elementos viscerales
(autónomos) que controlan las actividades de muchas glándulas y de la
musculatura lisa. Los nervios craneales y raquídeos pertenecen tanto al
componente somático como al componente autónomo del sistema
nervioso periférico.

La mayoría de las fibras nerviosas (axones) poseen una envoltura de


mielina, lipoproteína presente en la membrana plasmática de algunas
células de la glia (no neuronas). En el sistema nervioso central, la envoltura
o vaina de mielina es producida por los oligodendrocitos, células de la glia
con muchas prolongaciones que abrazan a los axones neuronales. En
sistema nervioso periférico, los axones de los nervios craneales y espinales
poseen otro tipo de células gliales llamadas células de Schwann. Las
células de Schwann se enrollan varias veces en los axones formando
vainas, separadas entre sí por áreas sin mielina llamadas nodos de Ranvier.
La función de la mielina es actuar como aislante, con lo cual los impulsos
nerviosos se transmiten en forma de saltos cada vez que llega a un nodo,
adquiriendo mayor velocidad. Por esa razón, cuanto más mielinizadas
están las fibras nerviosas más veloz es la conducción del estímulo. El grosor
de las fibras nerviosas con mielina puede llegar a 20 micras.

En las fibras nerviosas que carecen de mielina (amielínicas) el impulso


nervioso viaja de manera continua por los axones ya que carecen de
aislante, con lo cual las zonas próximas a la membrana se excitan en forma
progresiva. Las fibras nerviosas amielínicas tienen un grosor de hasta una
micra. A raíz del color blanco de la mielina, las fibras nerviosas mielinizadas
forman la llamada sustancia blanca, presente en la periferia de la médula
espinal y en el centro del encéfalo.

LOS GANGLIOS NERVIOSOS

Son un conjunto de somas neuronales (cuerpos) que se agrupan en el


trayecto de los nervios del sistema nervioso periférico (somático y
autónomo) por fuera del sistema nervioso central. Si lo hacen dentro de
dicho sistema se denominan núcleos grises. Estos se ubican cerca de la
base del cerebro y sirven de relevo de las vías que se dirigen a la corteza
cerebral o que desde dicha corteza van al tálamo y al tronco encefálico.
Los ganglios nerviosos tienen forma oval o redondeada y están envueltos
en una cápsula de tejido conectivo que los protege. Actúan como
conexiones intermedias entre los sistemas nerviosos central y periférico. Los
axones que emergen de los ganglios constituyen los nervios o fibras
nerviosas. Existen dos tipos de ganglios nerviosos, los espinales y los
autónomos o vegetativos. Los ganglios espinales son aferentes y se ubican
en las raíces dorsales de los nervios espinales sensitivos. Los ganglios
vegetativos, que forman parte del sistema nervioso autónomo, constituyen
un grupo de cuerpos neuronales que se sitúan, de acuerdo a su función,
cerca o dentro de las paredes de las vísceras. Desde un criterio fisiológico
o funcional, el sistema nervioso periférico se clasifica en sistema nervioso
somático y sistema nervioso autónomo. Las células nerviosas del sistema
nervioso somático controlan las funciones voluntarias del individuo, como
el sentido del tacto, la visión o el gusto, y los movimientos de los músculos
esqueléticos. El sistema nervioso autónomo o vegetativo se compone de
neuronas que gobiernan actos involuntarios como las secreciones
glandulares y los movimientos respiratorios, cardíacos o viscerales.
NERVIOS CRANEALES

Se originan a nivel del tronco encefálico, en las proximidades del cuarto


ventrículo. Tienen por función la inervación de los órganos de los sentidos,
de músculos, glándulas y órganos internos como el corazón y los pulmones.
Se distinguen 12 pares, identificados con números romanos, de los cuales
algunos son sensitivos, otros motores y el resto mixtos. Los nervios motores o
eferentes se originan de los núcleos presentes en el encéfalo. Están
formados por neuronas somáticas y neuronas autónomas parasimpáticas.
Las somáticas tienen su soma o cuerpo en los núcleos somáticos del tronco
encefálico, llegando las prolongaciones axónicas a toda la musculatura
estriada. Las motoneuronas parasimpáticos, con somas en los núcleos
parasimpáticos del encéfalo, hacen sinapsis en los ganglios parasimpáticos
con cuerpos neuronales posganglionares hasta el efector correspondiente.
Hay cuatro pares craneales que poseen fibras que pertenecen al sistema
nervioso autónomo o vegetativo. Ellos son el motor ocular común o IIIº par,
el facial o VIIº par, el glosofaríngeo o IXº par y el neumogástrico o Xº par. El
origen de los nervios sensitivos o aferentes está presente en las neuronas
periféricas que se agrupan en ganglios cercanos a los ramos nerviosos o
bien en los órganos de los sentidos como los oídos o las fosas nasales. Los
nervios mixtos poseen dos sitios de origen, uno para el ramo sensitivo y otro
para el motor. Los nervios craneales llevan impulsos hacia el sistema
nerviosos central procedentes de los órganos sensoriales ubicados en la
cabeza y el cuello. De los centros cerebrales parten órdenes por las vías
motoras hacia los músculos esqueléticos de la cabeza y del cuello.
1- NERVIO OLFATORIO (Iº par)

Es un nervio sensorial que se origina a partir de neuronas bipolares de la


mucosa olfatoria, situada en craneal (parte superior) de las fosas nasales. El
nervio olfatorio es responsable del sentido del olfato. Determinados daños
en este nervio pueden ocasionar pérdida del olfato (anosmia), disminución
en la intensidad del olfato (hiposmia) o bien alteración en la identificación
de los aromas (disosmia).

2- NERVIO ÓPTICO (IIº par)

Tiene función sensorial. Se origina en las células ganglionares de la retina. El


nervio ocular recoge información de la visión y la envía a los núcleos
laterales del tálamo. Distintas alteraciones de este nervio pueden producir
miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia, entre las más comunes.

3- NERVIO MOTOR OCULAR COMÚN (IIIº par)

Se origina en el mesencéfalo a partir de dos núcleos motores. Uno de ellos


es el núcleo motor ocular principal que inerva los músculos extrínsecos del
ojo, menos el recto lateral y el oblicuo craneal. El otro es el núcleo
parasimpático accesorio, que inerva las glándulas lagrimales, la
musculatura intrínseca de los ojos y regula la abertura de las pupilas. En
síntesis, el nervio oculomotor permite elevar los párpados superiores,
contraer las pupilas y girar los globos oculares hacia arriba, abajo y al
centro. Los daños en este nervio pueden producir pérdida de movilidad
del ojo, caída del párpado (ptosis), visión doble (diplopía) y dificultad para
enfocar la visión.
4- NERVIO TROCLEAR (IVº par)

Es un nervio motor que se origina en el mesencéfalo, hacia caudal del IIIº


par craneal. Inerva al músculo oblicuo mayor del ojo. La parálisis de este
nervio provoca estrabismo convergente y diplopía.

5- NERVIO TRIGÉMINO (Vº par)

Es un nervio mixto con predominio de la acción sensitiva sobre la motora.


Se origina en la protuberancia anular (puente de Varolio) y se compone de
dos ramas sensitivas, el nervio oftálmico y el maxilar superior, y una rama
motora correspondiente al nervio mandibular inferior. El trigémino recoge
estímulos sensitivos de la cara, de los párpados, de la córnea, de las
mucosas nasal y bucal, del labio superior y de las piezas dentarias. La vía
motora inerva los músculos masticadores. La parálisis total del trigémino
produce insensibilidad en la piel de la cara, en las mucosas nasal y bucal y
en los músculos masticatorios como el masetero, el pterigoides y el
temporal.

6- NERVIO MOTOR OCULAR EXTERNO (VIº par)

Se origina en el puente de Varolio. Este nervio, también llamado abducens,


tiene acción sobre el músculo recto lateral del ojo, lo que permite
movimientos de rotación de los globos oculares hacia lateral.

7- NERVIO FACIAL (VIIº par)

Nervio mixto originado en el puente de Varolio. La rama motora tiene


acción sobre los músculos de la cara y del cuello. La rama sensitiva se
relaciona con fibras gustativas de las dos terceras partes anteriores de la
lengua. Además, el nervio facial posee una rama secretora vegetativa
(involuntaria) que estimula la secreción de las glándulas sudoríparas de la
cara, de las lagrimales, muconasales y de las glándulas salivales
submaxilares y sublinguales. Las lesiones en el VIIº par craneal producen
parálisis del músculo facial, caída del párpado inferior, desviación de la
boca hacia el lado afectado y pérdida del sabor.
8- NERVIO VESTIBULOCOCLEAR (VIIIº par)

Llamado también nervio auditivo y acústico, es un nervio que se origina a


partir de ganglios periféricos. Está formado por dos ramas sensitivas. Una de
ellas es la vestibular, que se origina en el ganglio de Scarpa y transporta
información inherente al equilibrio. La otra rama es la coclear, que nace en
el ganglio de Corti y lleva sensaciones acústicas. El ganglio de Scarpa o
vestibular está ubicado en el fondo del conducto auditivo interno. El
ganglio coclear o de Corti en el interior de la cóclea.

9- NERVIO GLOSOFARÍNGEO (IXº par)

Es un nervio mixto que posee fibras sensitivas motoras y vegetativas,


perteneciente al componente somático y autónomo. Los núcleos se
originan en el bulbo raquídeo. Las ramas motoras inervan los músculos de
la faringe y el velo del paladar. Las ramas sensoriales se relacionan con las
papilas gustativas del tercio posterior de la lengua. Las ramas vegetativas
contienen fibras parasimpáticas que inervan la glándula parótida y
glándulas de la cavidad bucal. El daño del nervio glosofaríngeo ocasiona
dificultad para deglutir y pérdida del sabor ácido y amargo.

10- NERVIO NEUMOGÁSTRICO (Xº par)

Como el anterior, pertenece tanto al sistema somático como al autónomo.


Nace en el bulbo raquídeo, en las células del ganglio petroso. Es un nervio
mixto con ramas vegetativas que inervan órganos presentes en el cuello y
en las cavidades torácica y abdominal, como la faringe, laringe, tráquea,
bronquios, esófago, estómago, hígado, el diafragma y el músculo
cardíaco. El núcleo motor del neumogástrico, o nervio vago, inerva la
musculatura estriada de la laringe, la faringe y el paladar. Las fibras
parasimpáticas son responsables de los movimientos que se producen en
los músculos lisos de los órganos respiratorios, digestivos, glandulares y
circulatorios. Las fibras sensoriales proceden del tercio posterior (dorsal) de
la lengua.

11- NERVIO ACCESORIO (XIº par)

Nervio motor que se origina en el bulbo raquídeo, por debajo del


neumogástrico. Al salir de la cavidad craneal, se divide en dos ramas, una
interna que se une al ganglio del nervio vago, y otra externa que inerva los
músculos trapecio y esternocleidomastoideo del cuello. El nervio accesorio
o espinal permite la extensión y rotación del cuello. También interviene en
la inervación de la musculatura de la laringe.

12- NERVIO HIPOGLOSO (XIIº par)

Es un nervio motor que se origina en el bulbo raquídeo. Tiene por función la


inervación de los músculos de la lengua. Al abandonar la cavidad craneal,
el músculo hipogloso desciende hasta el borde lateral de la lengua donde
se divide en varias ramas. Las lesiones sobre el nervio hipogloso producen
parálisis lingual y dificultad para hablar y para deglutir.
NERVIOS RAQUÍDEOS

Emergen de la médula espinal, atraviesan los espacios intervertebrales a lo


largo de la columna vertebral y se distribuyen por todo el organismo. Los
nervios raquídeos o espinales son todos mixtos y ejercen el control de la
mayoría de los músculos esqueléticos, de los músculos lisos y de las
glándulas. Es por ello que poseen elementos somáticos relacionados con la
piel y la musculatura voluntaria, y elementos viscerales que se relacionan
con estructuras glandulares, órganos internos y vasos sanguíneos. A partir
de la sustancia gris presente en la médula espinal nacen dos raíces
dorsales, una a la derecha y otra a la izquierda, y dos raíces ventrales, una
a la derecha y otra a la izquierda. Las raíces dorsales son aferentes y
contienen axones sensitivos que captan la información de los receptores
sensoriales ubicados en la musculatura esquelética, en la piel,
articulaciones, músculos lisos de las vísceras y glándulas para transportarlos
hacia la médula espinal. Las raíces dorsales forman un ganglio raquídeo en
su recorrido, compuesto de cuerpos neuronales. Las raíces ventrales son
eferentes y llevan axones motores somáticos que llegan directamente a los
músculos esqueléticos estriados gobernados por el sistema somático.
Además, las raíces ventrales también contienen fibras motoras
preganglionares del componente simpático y parasimpático (autónomo).
Estas raíces ventrales se van a unir, tanto del lado derecho como del
izquierdo, con las raíces dorsales sensitivas, por detrás del ganglio raquídeo,
dando origen así a cada par de nervios raquídeos. El tronco de estos
nervios tiene apenas unos milímetros, ya que se divide enseguida en una
rama anterior (ventral), una rama posterior o dorsal, un ramo meníngeo y
un ramo comunicante blanco
Las ramas ventrales inervan la parte anterolateral del cuello, las estructuras
ubicadas en la parte central del tronco como vísceras, músculos y
articulaciones y la piel y la musculatura de las extremidades superiores e
inferiores. Las ramas dorsales de los nervios raquídeos inervan la piel y los
músculos de la parte dorsal del tronco (espalda). Por último, el ramo
meníngeo retorna al conducto vertebral y el ramo comunicante blanco
desemboca en los ganglios autónomos simpáticos. Los 31 pares de nervios
raquídeos se distribuyen de la siguiente manera:
-8 pares de nervios cervicales, que se nombran como C1 a C8.
-12 pares de nervios torácicos, T1 a T12.
-5 pares de nervios lumbares, L1 a L5.
-5 pares de nervios sacros, S1 a S5.
-1 par de nervios coccígeos.

Los últimos pares nerviosos forman filamentos denominados cola de


caballo (cauda equina). Las ramas ventrales de los nervios espinales, con
excepción de T2 a T12, se conectan entre sí dando lugar a la formación de
plexos nerviosos, cuya finalidad es generan nervios más complejos para la
inervación de estructuras como el hombro o las extremidades. Luego de
esa formación se dividen varias veces antes de llegar a los órganos que
deben inervar. Entre los plexos están el cervical, el braquial, el lumbar y el
sacro.

Plexo cervical

Formado por las ramas ventrales de los nervios cervicales C1, C2, C3 y C4.
Controla la movilidad y la sensibilidad de los músculos de la cabeza, del
cuello, de los hombros y de la zona pectoral. También emite ramas
profundas (nervios frénicos) para inervar el diafragma.

Plexo braquial

Formado por la unión de los nervios C5, C6, C7, C8 y T1. Inerva los hombros
y las extremidades superiores por medio de los nervios axilares, músculo
cutáneo, radial, mediano y cubital.
Plexo lumbar

Formado por las ramas ventrales de los nervios espinales L1, L2, L3 y L4. Se
encarga de la inervación de la región anterolateral del abdomen, de los
órganos genitales externos y los músculos mediales y anteriores del muslo.

Plexo sacro

Formado por una porción del nervio L4 y por los nervios L5, S1, S2, S3, S4 y
S5. Inerva los glúteos, los músculos posteriores de los muslos y el resto de la
extremidad inferior.

Nervios torácicos

Son delgados y se sitúan por debajo de su correspondiente costilla. Los


nervios torácicos no forman plexos y están formados por los pares
comprendidos de T2 a T12. Captan la sensibilidad cutánea de las glándulas
mamarias, de la piel del tórax, del abdomen y de la pelvis. También
inervan la musculatura de las cavidades torácica y abdominal.
Circuito cerebromuscular

En el siguiente esquema se muestran los pasos que sigue el movimiento


muscular, donde están involucradas las vías sensitivas que van al cerebro,
de color azul, y las vías motoras que llegan a los músculos esqueléticos, de
color rojo. En la piel, los receptores sensoriales son los que captan los
estímulos (1), que viajan por las vías sensitivas (2) hasta la médula espinal.
Aquí se produce la primera sinapsis entre las fibras axónicas sensitivas con
las neuronas medulares (3). El nervio se dirige hacia el lado opuesto de la
médula espinal (4) y lleva el impulso al cerebro (5). En el tálamo se produce
una sinapsis (6) y la señal llega a la corteza sensorial, quien envía a la
corteza motora un impulso para que se genere un movimiento (7). El nervio
motor cruza hacia el lado opuesto del cerebro y la señal llega a la médula
espinal, donde se produce otra sinapsis. Las fibras motoras llevan las
señales hasta el músculo que reacciona con un movimiento (11)

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