Está en la página 1de 4

LACTOBACILLUS (LACTOBACILOS)

El género Lactobacillus (lactis-leche; bacillus-pequeños bacilos)

¿QUÉ ES?
El género Lactobacillus (lactis-leche; bacillus-pequeños bacilos) se caracteriza por presentar células en
forma de bacilos largos y extendidos, aunque con frecuencia pueden observarse bacilos cortos o coco-
bacilos coryneformes (Kandler y Weiss, citados por Bergey, 1992); lo cual hace que se puedan
confundir con géneros aislados habitualmente de materiales clínicos (Marin, Bantar, Monterisi,
Smayevski, Suárez de Basnec y Bianchini, 1993).

Estos bacilos se presentan comúnmente formando cadenas y en general son no mótiles, pero cuando
tienen motilidad es por la presencia de flagelación perítrica. Son Gram positivos y sólo las células
muertas pueden dar resultados variables a la tinción de Gram. Además, no esporulan y algunas cepas
presentan cuerpos bipolares que probablemente contengan polifosfato.

Los grandes bacilos homofermentativos presentan gránulos internos revelados por tinción de Gram o
por tinción con azul de metileno.

El lactobacilo es un tipo de bacteria. Hay muchas especies diferentes de lactobacilos. Estos son
“bacterias amistosas” que viven normalmente en nuestros sistemas digestivo, urinario y genital sin
causar enfermedades. El lactobacilo también se encuentra en alimentos como el yogur y en
suplementos dietéticos.

El lactobacilo se utiliza para el tratamiento y la prevención de la diarrea, incluyendo los tipos de


diarrea infecciosas como son la diarrea rotaviral en los niños y la diarrea de viajero. También se utiliza
para prevenir y tratar la diarrea asociada con el uso de antibióticos.

Algunas personas usan el lactobacilo para problemas generales de la digestión; para el síndrome del
colon irritable (SCI); para los cólicos de los bebés, para la enfermedad de Crohn; para la inflamación
del colon y para un problema intestinal grave llamado enterocolitis necrotizante (ECN) que puede
ocurrir en los bebés prematuros. El lactobacilo también se usa para la infección por el Helicobacter
pylori, el tipo de bacteria que produce úlceras y también se usa para otros tipos de infecciones
incluyendo las infecciones del tracto urinario (ITUs), las infecciones vaginales por levaduras y para la
prevención de las infecciones respiratorias en los niños que asisten a guarderías infantiles. También se
está probando para prevenir infecciones graves en las personas que utilizan un ventilador (máquina
para respirar).

El lactobacilo se utiliza para trastornos de la piel tales como los herpes labiales o fuegos, las aftas, el
eczema (dermatitis alérgica) y el acné.

También se utiliza para el colesterol alto, la intolerancia a la lactosa, la enfermedad de Lyme, la


urticaria y para reforzar el sistema inmunológico.

Las mujeres a veces usan supositorios de lactobacilo para el tratamiento de las infecciones vaginales y
del tracto urinario (ITUs).

Existen dudas acerca de la calidad de algunos productos de lactobacilos. Algunos productos


etiquetados como lactobacilo acidófilo en realidad no contienen lactobacilo acidófilo, o contienen una
cepa diferente de lactobacilo tal como el Lactobacilo bulgaricus. Algunos productos están
contaminados con “bacterias perjudiciales”.
PATOGENICIDAD:
Aparte de las caries dentales, la patogenicidad de los lactobacilos es rara; aunque últimamente se han
informado algunos procesos infecciosos en humanos donde estos microorganismos se han encontrado
involucrados. Tales son los casos de abcesos, septicemias sistémicas y endocarditis bacterianas,
provocados por L. casei subsp. rhamnosus, L. acidophilus, L. plantarum y ocasionalmente
Lactobacillus salivarius (Bourne y cols,1978; citados por Bergey, 1992). Sin embargo, las bases
bioquímicas de tal patogenicidad aún se desconocen.

TIPOS

Tipos de bacterias lácticas más comunes:

 Lactobacillus bulgaricus. La acción combinada de estos microorganismos con las bacterias


y Streptococcus thermophilusgenera el yogurt que todos conocemos y que incluso algunos
nutriólogos consideran superior a la leche, debido a que posee proporcionalmente más calcio y no
ocasiona problema de indigestión a quienes no toleran la lactosa.

Además de esto, varias investigaciones han demostrado que estas bacterias lácticas obligan al cuerpo
a producir interferón gamma, sustancia eficaz contra infecciones (en las mujeres ayuda a evitar las
que se originan en la vagina) y que reduce la severidad en casos de alergia. Por ello, el yogurt se
recomienda ampliamente para la alimentación del ser humano y en la recuperación de quienes
padecen anorexia, asma, alcoholismo o cáncer.

 Lactobacillus rhamnosus o lactobacilo GG. Se emplea en la elaboración de quesos y otros


lácteos, así como para enriquecer jugos de frutas y complementos alimenticios. Ha demostrado que
mejora el proceso digestivo y que se establece en el intestino grueso, previniendo enfermedades
infecciosas, incluso las generadas por virus.

Por cierto, un estudio efectuado en Finlandia y publicado por la prestigiada revista científica The
Lancet reveló que los hijos de mujeres que consumieron este probiótico, 2 a 4 semanas antes del
alumbramiento, tuvieron mejor desarrollo de la barrera protectora de la pared intestinal, mayor
respuesta en la formación de anticuerpos y lograron conformar una flora intestinal adecuada, es decir,
reforzaron tres factores que previenen la aparición de alergias ocasionadas por alimentos.

 Lactobacillus casei (casei Shirota y casei DN114). Desde hace más de 30 años hay evidencia
del efecto benéfico de estos microorganismos sobre las defensas naturales y la eliminación de
toxinas y microorganismos que ocasionan diarrea, como el rotavirus.

Recientes estudios en ratones demuestran que esta familia de bacterias lácticas disminuye el riesgo de
padecer cáncer de colon y, de manera cada vez más insistente, se acepta su eficacia en la prevención
y tratamiento de gastritis. También se ha observado su efectividad al reducir problemas de acidez
estomacal en quienes siguen tratamiento con fármacos que irritan al estómago.

 Lactobacillus helveticus. Se encuentra en fermentos lácteos y quesos maduros. Además de


proteger al tracto digestivo, llama la atención su capacidad para romper ciertas proteínas de la
leche y liberar sustancias que bloquean a la enzima convertidora de la angiotensina (ECA),
compuesto que desencadena procesos de presión arterial elevada (hipertensión).
Varias investigaciones buscan encontrar la dosis adecuada de bacterias que ayudaría a disminuir estos
problemas circulatorios de manera “natural”, a fin de crear nuevos productos que generen efectos
secundarios mínimos o nulos, con lo que se elevaría considerablemente la calidad de vida de los
consumidores.

 Lactobacillus acidophilus. Se sabe que contribuyen a la producción de lactasa, enzima que ayuda
a digerir la leche y sus derivados; además, estudios recientes muestran que también produce cuatro
poderosos compuestos (acidolin, acidophilin,lactocidin y bacteriocin) que neutralizan a
microorganismos invasores.

Nuevas investigaciones realizadas en la Universidad de Nebraska, Estados Unidos, indican que ciertas
cepas de este microorganismo (acidophilus DDS-1) pueden reducir los niveles de colesterol y
neutralizar o inhibir sustancias que generan cáncer. Otras familias de este lactobacilo han demostrado
capacidad para acabar con algunos hongos y virus, por lo que se cree que pueden retardar la
manifestación de herpes y gripe.

HABITAT:
Los lactobacilos pueden encontrarse en productos lácteos, quesos, granos, productos cárnicos o de
pescado, agua, aguas cloacales, cervezas, vinos, frutas y jugos de frutas, col y otros vegetales
fermentados, ensilajes, masas agrias y pulpas (Venema, Huis y Hugenholtz, 1996), aunque también
forman parte de la flora normal de la boca, el tracto gastrointestinal y la vagina de muchos animales de
temperatura estable, incluyendo al hombre. También pueden encontrarse en habitats secundarios como
los fertilizantes de origen orgánico. Algunas especies individuales se han adaptado a determinados
nichos ecológicos, que son de hecho sus habitats naturales, siendo muy difícil encontrarlos fuera de
éstos (Bergey, 1992)

CONCLUSIÓN
El mundo de los lactobacilos se ha considerado muy difundido, su clasificación actual se debe considerar
como provisional.

Existe un lactobacilo que se diferencia de todos los anteriores, no en su totalidad pero si en alguna de
las reacciones resultantes durante su activación, este lactobacilo es el bifidus, este se sitúa
habitualmente dentro del género de Lactobacillus, junto a los homofermentativos termófilos, sin
embargo sus caracteres morfológicos, fisiológicos y serológicos la separan, como ya señalamos, de las
anteriores. Este género, presenta mucho interés, por el hecho de que forma regularmente la parte
esencial de la flora intestinal de los recién nacidos alimentándose con leche materna. Su disminución se
da cuando la lactancia se hace mixta, y su erradicación se da cuando hay menos de 1/3 de leche humana
en la ración, por todo esto concluimos que este lactobacilo, es un problema para los estudiosos de la
flora ácido láctica de este género (Lactobacillus bifidus).

Los lactobacilos no son perjudiciales, al contrario, muchas veces inhibe el desarrollo de los gérmenes
nocivos, como el Escherichia Coli y Staphylococcus Aureus, y tienen capacidad de producir sustancias
como la proteinosa y la peptidosa, y con respecto a la acidificación se encarga de regularlo, rebajando el
pH, por todas estas características y las señaladas en el desarrollo, los lactobacilos forman la parte
esencial de la flora bacteriana tanto del queso como en la leche.

BIBLIOGRAFÍA

Ciencia de la Leche; Principios de Técnicas Lecheras