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MARCO CONCEPTUAL Y MUNDO: UNA RELACIÓN DINÁMICA E

INDISOLUBLE

(González, María Cristina)

1. INTRODUCCIÓN:

Tanto en la práctica científica como en la vida ordinaria, el hombre es


bombardeado continuamente por estímulos que provienen del entorno que lo
rodea y son nuestros sentidos los que seleccionan y procesan esas señales. Si
nuestro aparato sensorial fuera diferente, esta selección y procesamiento
también serían diferentes. NUESTRO APARATO SENSORIAL CONDICIONA
NUESTRA PERCEPCIÓN DEL MUNDO.

Cuando hablamos acerca del mundo, seleccionamos y determinamos qué


aspectos estamos teniendo en cuenta; así que además de la dependencia de
nuestro aparato sensorial, nuestro contacto con el mundo depende también de
nuestro sistema o marco conceptual y del lenguaje.

A partir de estos tres pilares (mundo, marco conceptual y lenguaje) la autora


formula algunas preguntas como punto de partida de la reflexión: ¿Cómo
concebir nuestro marco conceptual?, ¿qué es ese mundo del que se habla? Y
¿cómo se vinculan el uno con el otro? Existen al menos dos posiciones
alternativas para dar respuesta a estar preguntas:

1. El mundo existe y está estructurado antes de que lo abordemos;


por lo tanto, nuestro marco conceptual puede reflejar la estructura
del mundo. Los hechos constituyen el solo y único mundo real y
conocer es tener un conjunto de creencias respecto de los hechos.
Además, el objetivo del conocimiento es descubrir las regularidades del
mundo (leyes naturales) y nuestro marco conceptual se despliega en
el lenguaje que empleamos para describir el mundo (lenguaje
científico).
2. Perspectiva alternativa que pone en cuestión categorías clave de la
epistemología, como la posición de Nelson Goodman, que presenta
nuevas maneras de concebir el conocimiento donde la ciencia y el arte
están involucrados dentro de una única filosofía del conocimiento.

2. MUNDOS Y VERSIONES:

La respuesta de Goodman respecto a la pregunta acerca del mundo (lo que


hay); es que “lo que hay consiste en lo que hacemos”, y esto que hacemos son
versiones. Es preciso entonces definir qué es mundo y qué es versión.

Habitualmente, atribuimos a el mundo ser real (hablamos de el mundo y no de


múltiples mundos); pero para Goodman, no existe algo que sea el mundo real,
sino que es posible hablar de muchos mundos reales. “EL MUNDO SE
DISUELVE EN LAS VERSIONES […] [SON ELLAS LAS QUE] HACEN
MUNDOS” (GOODMAN, 1995:57) y no hay acceso a ningún mundo sino a
través de versiones.

Entonces, ¿Qué son las versiones? Goodman pretende completar el análisis de


los actos lingüísticos de John L. Austin, definiendo las versiones como nuestro
hacer cosas con palabras. Estas versiones que somos capaces de crear serán
absolutamente variadas, ya que hacemos los mundos con todas las formas de
sistemas simbólicos (palabras, números, imágenes, sonidos, etc.)

“La actividad de hacer mundos […] no es un hacer con las manos, sino un
hacer con las mentes, o mejor con los lenguajes y otros sistemas de
símbolos”. (Goodman, 1995: 76)

Un ejemplo que propone Goodman para comprender la relación mundo-versión


es el caso de las constelaciones. Una constelación no existe desde el momento
en que existen las estrellas que la componen, sino que surge únicamente al ser
seleccionada y nombrada. Esto quiere decir que la constelación la creó una
versión.

Las versiones no se aplican a un mismo mundo y ya que algunos presuntos


rasgos del mundo derivan de las versiones, “el mundo” se evapora”. Lo anterior
no quiere decir que versión y mundo sean lo mismo, sino que ontología y
sistema simbólico dependen uno del otro. “Cada realidad depende […] del
discurso correcto, y cada discurso correcto depende de una realidad que
depende, a su vez, del discurso”. (Goodman, 1995:114). HABRÁ TANTOS
MUNDOS COMO VERSIONES CORRECTAS.

3. PROCESOS DE CONSTRUCCIÓN DE MUNDOS:

Respecto a cómo construimos un mundo a partir de otros y cómo a partir de


una versión producimos otras, Goodman identifica cinco procesos: composición
y descomposición, ponderación, ordenación, supresión y complementación, y
deformación1.

1) COMPOSICIÓN Y DESCOMPOSICIÓN: Se refieren tanto al separar


como al conjuntar, simultánea o sucesivamente. Por ejemplo, cuando
dividimos totalidades en partes o analizamos conjuntos complejos por
los rasgos que los componen, establecemos distinciones y aplicamos
predicados de etiquetas. Cuando Linneo a partir de un conjunto de
reglas ordenó la taxonomía biológica, creó una versión. Este proceso de
organizar entidades y géneros da lugar a procesos de identificación.

1
Goodman reconoce que estas son algunas de las formas de construir mundos, no todas.
2) PONDERACIÓN: Construimos mundos mediante diferencias de énfasis
(ponderación). Por ejemplo, en las múltiples representaciones del rostro
de Jesucristo, se ponderan de modo diferente los rasgos, el volumen, la
postura, etc. Cada una de las versiones corresponde a mundos
organizados de acuerdo con géneros diferentes.

3) ORDENACIÓN: Permite identificar mundos distintos aunque sean


iguales respecto de las entidades que los componen. En mundos
diferentes, su diferencia puede residir en el orden de la derivación, en
cuáles son sus entidades primitivas y axiomas, además de otras formas
de ordenación como periodicidad, proximidad, etc.

4) SUPRESIÓN Y COMPLEMENTACIÓN: Este proceso se trata de


eliminar o extirpar los datos o información innecesaria. En la práctica
científica, el científico rechaza o purifica “la mayoría de las entidades y
sucesos del mundo cotidiano, mientras busca los datos que le son
necesarios…” (Goodman, 1990: 34-35).

5) DEFORMACIÓN: Se trata de reconfiguraciones o deformaciones;


procesos de corrección o procesos de distorsión.

4. VERSIONES CORRECTAS:

Goodman afirma que hay muchas versiones y que son muy variados los
sistemas simbólicos con los que se construyen éstas y por lo tanto, van más
allá de los enunciados. Por lo anterior, Goodman prefiere hablar de
VERSIONES VÁLIDAS O CORRECTAS y de VERSIONES ERRADAS como
nociones más generales que refieren a las nociones de verdad y falsedad, pero
que además abarcan “otros criterios de aceptabilidad que a veces
complementan y otras se oponen a esa idea de verdad [...] o que
sencillamente la sustituyen” (Goodman 1990:150). Interpretación es el término
que incluye todas las formas posibles de hacer y presentar mundos, por medio
de teorías científicas, obras de arte o versiones de todo tipo.

Goodman se opone a una idea de verdad como correspondencia o acuerdo


con “el mundo”, ya que si diferentes versiones alternativas entran en conflicto,
todas pueden exhibir pretensiones de verdad igualmente buenas, aunque al
mismo tiempo no se pueden aceptar como verdaderos en un mismo mundo
diversos enunciados contradictorios. Entonces, ante este conflicto podemos:
rechazar como falsa una de las versiones, concluir que son verdaderas en
mundos distintos o buscar alguna manera de reconciliarlas.
Goodman reconoce que es posible reconciliar verdades en conflicto cuando
este es resultado de ambigüedades, pero no siempre es fácil. Por ejemplo, si
tomamos los siguientes enunciados:

1) La Tierra gira, mientras el Sol está inmóvil.


2) La Tierra está inmóvil, mientras que el Sol gira alrededor de ella.

Éstos son enunciados en conflicto que parecen referirse a la misma Tierra y


cada uno es verdad en el sistema apropiado (1-copernicano, 2-ptolemáico).
Entonces, para Goodman, si cada uno de los enunciados es relativizado a
un sistema, no se dice nada acerca del comportamiento de la Tierra sino
únicamente algo acerca de lo que las versiones dicen; y si se dice que
ambas versiones son verdaderas, reaparece la contradicción.

Otra forma de relativización que ofrece Goodman, consiste en afirmar que “la
Tierra está en reposo” y “la Tierra se mueve” son enunciados que deben
completarse, por ejemplo, “La Tierra se mueve con respecto al sol” o “La Tierra
está en reposo con respecto al monte Everest”. Sin embargo, esta
relativización conduciría a una regresión al infinito, ya que el primer
enunciado podría significar “si el Sol está en reposo, entonces la Tierra se
mueve” y, en ese caso, antecedente y consecuente son ellos mismos partes de
enunciados, sin valor de verdad hasta completarlos (Goodman, 1990:59).

Del anterior ejemplo y otros análogos, Goodman concluye que en casos en que
entran en conflicto sistemas o versiones amplios, es más difícil considerar que
forman partes de un mismo mundo, que pensarlos como si pertenecieran a
mundos distintos (mundos en conflicto).

Para Goodman, la idea de verdad no puede ser la única consideración a tener


en cuenta a la hora de elegir entre diversos enunciados o versiones.
(Goodman, 1990:164)

5. PROCEDIMIENTOS DE JUSTIFICACIÓN Y PROCESOS DE


CATEGORIZACIÓN:

Goodman analiza otros criterios que podrían servir para comprobar y juzgar
verdades (“test de la verdad”); estos son: la utilidad, la creencia firme, la
coherencia, la validez deductiva y la validez inductiva.

1. Utilidad: “Los enunciados verdaderos son aquellos que nos permiten


predecir, manejar o vencer la naturaleza”. Para Goodman, el problema
con este criterio es que hay discrepancias entre verdad y utilidad,
además de una dificultad que vuelve inaceptable esta tesis pragmatista,
y es que la utilidad depende de distintos propósitos; entonces ¿cuál
de ellos es idéntico a la verdad?
2. Creencia firme: Este criterio tampoco funciona, ya que con frecuencia
los enunciados más creíbles pueden resultar falsos y los menos creíbles,
verdaderos.

3. Coherencia: Este criterio siempre posee un requisito de consistencia,


pero anteriormente, respecto a la relación mundo-versión, se ha borrado
el límite entre externo e interno. Por lo tanto, la coherencia más que un
criterio suficiente de verdad es un “factor que coopera junto con los
juicios de verosimilitud inicial”.

4. Validez deductiva: Para Goodman, estos son los criterios de validez más
explícitos y netos, ya que la diferencia entre validez y verdad es clara
(un razonamiento válido puede tener premisas y conclusión falsa). Sin
embargo, la independencia entre validez y verdad no es absoluta, ya
que en la validez deductiva una inferencia válida a partir de premisas
verdaderas, nos da conclusiones también verdaderas (no puedo tener
premisas verdaderas y conclusión falsa).

6. LA VALIDEZ INDUCTIVA Y LA VALIDEZ DE LAS FORMAS DE


CATEGORIZACIÓN:

Respecto de la validez inductiva, Goodman dice que ésta, al igual que la


validez deductiva, consiste en la conformidad con determinados principios, pero
la validez inductiva se encuentra alejada de la verdad un paso más ya que EN
UNA INFERENCIA INDUCTIVA VÁLIDA, NO SE SIGUE QUE A PARTIR DE
PREMISAS VERDADERAS ALCANCEMOS CONCLUSIONES TAMBIÉN
VERDADERAS.

Además, en una inducción deben tenerse en cuenta no solo los casos positivos
de una hipótesis determinada, sino también los casos negativos que han sido
objeto de análisis y finalmente, se requiere que los enunciados en los que se
formulan las pruebas y las hipótesis, operen con predicados sean proyectables.

Los conceptos de proyección y atrincheramiento fueron publicados por primera


vez en 1954 en El nuevo enigma de la inducción. Su tesis y su ejemplo de las
esmeraldas verdes y las esmeraldas verdules se resume de la siguiente
manera:

* La hipótesis general “todas las esmeraldas son verdes” es confirmada en


principio por instancias como “esta esmeralda es verde” o por todas las
instancias de esmeraldas verdes (“La esmeralda a es verde”, “La esmeralda b
es verde” etc.).
* El predicado verdul, se aplica a todas las cosas examinadas antes del tiempo
t en caso de que sean verdes, pero se aplica a otras cosas justo en caso de
que sean azules.

* De este modo, en el tiempo t tenemos para cada enunciado de prueba que


afirme que una esmeralda es verde, un enunciado paralelo que afirma que esa
esmeralda es verdul. Y los enunciados de que la esmeralda a es verdul, la
esmeralda b es verdul, etc, confirmarán, cada uno, la hipótesis general de que
todas las esmeraldas son verdules.

* Goodman concluye: La predicción de que todas las esmeraldas que se


examinen subsiguientemente serán verdes, así como la predicción de que
serán verdules, son igualmente confirmadas por enunciados que describen las
mismas observaciones. “Pero si una esmeralda que se examine
subsiguientemente es verdul, es azul y, por tanto, no verde. De esta forma,
AUNQUE NOS DAMOS PERFECTA CUENTA DE CUÁL DE LAS DOS
PREDICCIONES INCOMPATIBLES ES GENUINAMENTE CONFIRMADA, LAS
DOS RESULTAN IGUALMENTE BIEN CONFIRMADAS DE ACUERDO CON
NUESTRA PRESENTE DEFINICIÓN”. (Goodman, 2004:110)

La explicación de esta situación paradójica está en que en los lenguajes


discursivos, cuando describimos un objeto, le aplicamos un predicado o
etiqueta; pero ningún objeto o conjunto de objetos se ajustan a un solo
predicado (Los objetos verdes examinados hasta el presente pueden ser
etiquetados como “objeto verde” pero también como “objeto verde examinado
hasta el momento”).

Hallamos aquí el problema epistémico de la validez de las formas de


categorización. ¿Qué hace que un predicado sea pertinente y se excluyan
otros como irrelevantes ya que los términos no son ni verdaderos ni falsos?
Para resolver este problema, Goodman introduce las nociones de proyectado y
de proyectable, así:

 Entre los predicados verde y verdul ¿cuál elegimos para etiquetar, por
ejemplo, objetos tales como esmeraldas? Si t está puesto en el futuro,
dado que todas las evidencias de esmeraldas hasta hoy instancian tanto
verde como verdul, las afirmaciones “Las esmeraldas son verdes” y “Las
esmeraldas son verdules” están sustentadas por evidencias; PERO SI
PROYECTAMOS AMBOS TÉRMINOS DESDE LO CONOCIDO A LOS
CASOS QUE AÚN NO CONOCEMOS, DIREMOS QUE EL
PREDICADO VERDE ES PERTINENTE MIENTRAS QUE VERDUL,
IRRELEVANTE.

Sin embargo, ¿Cuál es el criterio para considerar pertinente verde y no verdul?


Según Goodman, debemos consultar el historial de proyecciones reales
pasadas de ambos predicados (aplicamos el predicado a instancias no
examinadas sobre la base de instancias examinadas). Así podemos afirmar
que en esta evaluación, verde es el predicado que posee una “biografía más
impresionante”; es decir, que está mucho más atrincherado que verdul.

El atrincheramiento, según Goodman, deriva del uso del lenguaje y no de la


repetición de aspectos en el material observado. La validez inductiva de las
formas de categorización no depende exclusivamente de lo que se nos
presenta, sino de cómo está organizado eso que se presenta; y esa
organización depende del uso del lenguaje.

La proyección repetida de un predicado solo produce atrincheramiento si dicho


predicado posee en cada proyección la misma extensión. Al aplicarse a la
misma clase, se atrinchera no solo el predicado sino la clase que un predicado
selecciona.

Si el hábito es un factor central para evaluar la aplicación de predicados,


parece no quedar margen para la creación de nuevos conceptos (competencia
entre un predicado fuertemente atrincherado y un predicado nuevo). Sin
embargo, para Goodman:

1) Un predicado nuevo puede ser postulado justamente porque el


predicado atrincherado es insatisfactorio en determinado contexto. Por
ejemplo, cuando Copérnico le atribuyó a la tierra movimiento alrededor
del sol, porque el predicado estar en movimiento parecería más
apropiado para la astronomía, aunque desafiara tanto a la tradición
como al sentido común.
2) El término nuevo, aunque no esté atrincherado, puede ajustarse a un
sistema exitoso y heredar cierto atrincheramiento de otros términos
relacionados en ese sistema.

De este modo, la defensa de una categoría no podrá ser a favor de su


verdad sino “a favor de su eficacia a la hora de construir y entender
mundos”. (Goodman, 1990: 175)

¿Qué ha quedado entonces de la verdad y la validez y, en último término,


del conocimiento? Para Goodman, la verdad de los enunciados y la validez
de las descripciones, representaciones, etc, es una cuestión de ajuste a
aquello a lo que de una manera u otra se refiere, o a otras formas de
interpretación o a modos y maneras de organización. “Y así, el saber o el
conocer pueden concebirse como algo más que la adición de creencias
verdaderas y pueden ampliarse al descubrimiento y a la invención de todo tipo
de nuevos ajustes”. (Goodman, 1990: 185).

Esto trasciende la imagen clásica del conocimiento en términos de creencias


verdaderas y justificadas, porque las versiones no se reducen a creencias; la
corrección de las versiones tampoco se reduce a la verdad ni su justificación a
la validez deductiva o inductiva sino al ajuste.

7. ¿Y LAS LEYES?:

Aunque hay escasas menciones en la obra de Goodman respecto a la idea de


ley científica, se infiere que las leyes científicas no son independientes de las
versiones en las que figuren. LAS LEYES NO SE DESCUBREN SINO QUE SE
CREAN, SE INVENTAN; y son solo enunciados de aproximación, tal que, por
ejemplo, “v=pt” no debería leerse “es igual a” sino “es aproximadamente igual
a” (Goodman, 1990:165).