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Universidad de Alicante

Master de Argumentación Jurídica


Módulo: Introducción al Análisis del lenguaje
Profesores: Daniel Gonzáles Lagier e Isabel Lifante Vidal
Estudiante: Kenny Dave Sanguino Cuéllar
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“Del diccionario, que no acierta nunca.”


Jorge Luis Borges, Al idioma alemán.

I. Ejercicio Práctico
Conforme a las instrucciones conocidas previamente, en el presente ejercicio se realizará un
análisis de un caso judicial litigado ante los tribunales de Argentina (María Kodama vs. Pablo
Katchadjian), en el que se presentará una disputa y en la que el lenguaje y la literatura es el
centro de la discusión. Para ello, es necesario conocer los siguientes hechos, a fin de
contextualizar la polémica y que son resumidos a partir de dos noticias de los periódicos
argentinos Clarín (2016) y La Nación (2016).
1. El Caso inicia en el año 2011 cuando Kodama (única y universal heredera de Jorge Luis
Borges, quien antes de su fallecimiento le cedió la totalidad de sus derechos de autor) decide
demandar a Katchadjian por plagio, puesto que este reescribió el famoso cuento de Borges
El Aleph, agregándole palabras o frases que inicialmente no estaban en él. A este texto
Katchadjian lo tituló El Aleph engordado (2009), publicándolo en una editorial independiente
y con un tiraje de doscientos ejemplares.
2. El abogado de Katchadjian inicialmente sostuvo que se trataba de un “experimento
literario” y por ello se declaró un primer sobreseimiento. No obstante, la Cámara de Casación
revocó esta decisión y decidió continuar con el proceso en contra del joven escritor, quien
fue citado posteriormente a indagatoria por considerarse que su conducta fue “apropiarse de
la propiedad intelectual de Borges”.
3. A fin de tener más elementos de juicio para analizar cabalmente esta controversia que llegó
a los estrados judiciales, transcribo una posdata escrita por Pablo Katchadjian al final de El
Aleph engordado en la que se da detalles de su intervención al cuento original de Borges.
“Posdata del 1º de noviembre de 2008. La posdata del 1º de marzo de 1943 no figura en el
manuscrito original de «El Aleph»; posterior a la escritura del cuento, es el primer agregado y la
primera lectura de Borges. Esa posdata es la única parte que quedó intacta en este engordamiento.
El resto, de aproximadamente 4000 palabras llegó a tener más de 9600. El trabajo de
engordamiento tuvo una sola regla: no quitar ni alterar nada del texto original, ni palabras, ni
comas, ni puntos, ni el orden. Eso significa que el texto de Borges está intacto pero totalmente
cruzado por el mío, de modo que, si alguien quisiera, podría volver al texto de Borges desde éste.
Con respecto a mi escritura, si bien no intenté ocultarme en el estilo de Borges tampoco escribí
con la idea de hacerme demasiado visible: los mejores momentos, me parece, son esos en los que
no se puede saber con certeza qué es de quién.” (Katchadjian, 2009).
4. Finalmente, más allá de las noticias de prensa, fue valioso para la elaboración del presente
ejercicio la decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y lo Correcional
(2017), donde se resolvió revocar el auto de procesamiento contra Pablo Katchadjian y
sobreseer a este por última vez.
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II. “Pablo Katchadjian plagió El Aleph de Borges”
(Análisis de una polémica jurídica)
Antes de dar inicio al análisis, se debe aclarar dos aspectos: (i) el primero de ellos es que la
proposición “Pablo Katchadjian plagió El Aleph de Borges” fue una síntesis propia de lo que
los artículos de prensa decían respecto del caso, y por tanto no se encontrará un apartado en
el que se lea exactamente la frase entrecomillada sino referencias en las que se indica que fue
demandado por plagio, que son dos situaciones distintas. La razón de esta primera aclaración
va unida a la segunda, puesto que en las reseñas de prensa ya citadas siempre se habló de
“plagio”, situación que difiere del problema jurídico planteado y resuelto en la decisión de la
Cámara Nacional de Apelaciones que terminó favoreciendo a Katchadjian; (ii) el segundo
aspecto para tener en cuenta es que, anticipando el subsiguiente análisis, se considera que en
la prensa (en los dos artículos ya señalados) y en los juristas (entiéndase abogados y jueces)
se presentaron dos tipos distintos de desacuerdo, siendo estos: seudo-disputas originadas en
equívocos verbales y seudo-desacuerdos de hecho en torno a proposiciones analíticas,
respectivamente.
1. La prensa y las seudo-disputas originadas en equívocos verbales.
Una de las causas de la seudo-disputa originada en la prensa puede tener relación con los
niveles del lenguaje, como señalan (Ghigliani, Guibourg, & Guarinoni, 1985, págs. 26-30),
y con el vértigo producido semejante al de una “escalera hacia el vacío”. Veamos:
1. El lenguaje objeto de la investigación judicial y la consecuente réplica periodística tiene
su asiento en el cuento El Aleph de Jorge Luis Borges, publicado en 1949 y del que se
reprocha haber plagiado.
1.1. No obstante, también debe investigarse el lenguaje objeto de El Aleph engordado,
publicado por Pablo Katchadjian en 2009 y en donde “intervino” El Aleph de Borges.
Lo claro aquí es que Katchadjian no estaba “investigando” sobre Borges ni tampoco
estaba hablando de su obra; la estaba “engordando” o, si se quiere, la estaba
“ensanchando”, la estaba haciendo “más extensa en palabras” de lo que inicialmente
era, la estaba transformando en su nueva obra.
Por tal razón, se considera que la “intervención” de Katchadjian no es un
metalenguaje de primer nivel, sino un segundo lenguaje objeto (o si resulta más fácil
un metalenguaje objeto o un lenguaje objeto prima), puesto que, se sabe, no es el
texto inicial (El Aleph de Borges) ni la investigación judicial que luego replicó en las
notas de periódico, pero está incrustado en un nuevo y diferente texto.
2. El metalenguaje de primer nivel corresponde a la investigación y posterior decisión
judicial adelantada por los jueces del caso, en donde se resolvió la controversia.
3. El metalenguaje de segundo nivel corresponde al estudio pericial ordenado por los jueces
y citado a lo largo de la decisión como fundamento de esta.
4. Habría lugar al metalenguaje de tercer nivel que corresponde a lo publicado en la prensa
sobre el cuento de Borges, el cuento de Katchadjian, sobre el proceso judicial y sobre el
estudio pericial.
Lo anterior podría ser graficado en los mismos términos de escalera, usados por (Ghigliani,
Guibourg, & Guarinoni, 1985) de la siguiente forma:

Metalenguaje de tercer nivel: Estudio pericial

Metalenguaje de segundo nivel: Estudio pericial

Metalenguaje de primer nivel: Investigación judicial


Aquí se podría seguir agregando
escalones de niveles de
metalenguaje, pues un cuarto
nivel correspondería a lo que se
El lenguaje objeto se encontraría aquí dijo en los puntos 1,2,3 y 4
en la base y corresponde a El Aleph de acerca de estos. Lo que se dice

ℵ´
Borges. en este rectángulo sobre lo que
se ha hecho correspondería a


El lenguaje objeto prima se encontraría
otro nivel y ahí llegaría el
en este mismo nivel y corresponde a El
vértigo del vacío.
Aleph engordado de Katchadjian, pero
no es el Aleph de Borges puesto que
está engordado.

No obstante la anterior explicación, que pareciera volver más complejo el análisis de lo que
suele ser en conversaciones comunes, la causa de la seudo-disputa se origina en equívocos
verbales que en las noticias de prensa fueron aclarados. El equívoco proviene de las clases
de lenguaje que señalan (Ghigliani, Guibourg, & Guarinoni) en donde se diferencia entre
lenguaje natural y lenguaje artificial-técnico, asumiendo por natural el lenguaje que se ha
formado paulatinamente por comunicación ordinaria; y asumiendo por artificial-técnico el
lenguaje en el que se le otorgan a determinados vocablos un significado restringido, a través
de definiciones precisas (1985, pág. 20 y ss).
En ese sentido, es de recordar que las noticias están dirigidas a un grupo amplio y variado de
lectores, mientras que las decisiones judiciales están dirigidas, inicialmente, a quienes están
involucrados en el litigio. Por esto, al reproducirse en lenguaje natural un contenido de interés
que presenta lenguaje artificial-técnico, se puede llegar a equívocos, puesto que el
definiendum “plagio” presenta diferentes definiens, tanto en el lenguaje natural como en el
lenguaje artificial-técnico. Veamos el Diccionario de la Lengua Española:
Plagio:1. m. Acción y efecto de plagiar (‖ copiar obras ajenas).
Plagiar: 1. tr. Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias.

Ahora veamos el Diccionario del Español Jurídico:


Plagiar: 1 Civ. Suplantar la autoría de una obra literaria, artística o científica.

2 Pen. Copiar una obra ajena con ánimo de obtener un beneficio económico directo o indirecto
y en perjuicio de tercero.

Sin ánimo de entrar en detalle de la definición de “acción”, “efecto”, “copiar” “sustancial”,


es claro que se presentan diferencias entre sí en las dos definiciones del Diccionario de la
Lengua Española, así como también se presentan diferencias en las definiciones del
Diccionario del Español Jurídico, en el que de hecho se tiene una definición para el ámbito
civil y otra para el área penal.
Habiendo señalado esto, es plausible que el equívoco respecto de la proposición “Pablo
Katchadjian plagió El Aleph de Borges” provenga de la variada cantidad de significados que
esta tenga, en donde la prensa asumió que el vocablo “plagio” en lenguaje natural era
equivalente a decirlo en lenguaje artificial-técnico; y además de esto porque el lenguaje
natural, a través del tiempo y sus hablantes, ha encontrado un significante corto (plagio) a
varios significados (conductas asociadas pero diversas entre sí relacionadas con suplantar,
copiar o modificar una obra ajena y darlas como propias). De esta manera, la seudo-disputa
proviene de la ambigüedad del vocablo “plagio” que tiene dos o más designaciones
(Ghigliani, Guibourg, & Guarinoni, 1985, pág. 49).
2. Los juristas y los seudo-desacuerdos de hecho en torno a proposiciones analíticas.
En la decisión judicial y de forma semejante a la lectura de (Carrió, 1990, pág. 97 y 98) sobre
este tipo de seudo-desacuerdos, lo primero que se hizo fue precisar en qué sentido se usaba
el vocablo “plagio” que presentaba ambigüedad. Allí se dijo:
Planteada la cuestión en estos términos y ante el recurso de la defensa, en la evaluación de la
responsabilidad del imputado en términos de las conductas defraudatorias descriptas en los artículos
71 y 72 de la ley 11.723, cabe formular las siguientes consideraciones:

No se presenta en el caso un supuesto de plagio. Ello así, por cuanto “El delito de plagio ha dicho esta
Cámara…reside en la acción dolosa del plagiario decidido a revestir con nuevos ropajes lo ya existente,
para hacer creer que lo revestido es de cosecha propia” (CCC, Sala II, causa nro. 18618, “Carreras”
del 25/11/1975, en Carlos A. Villalba – Delia Lipszyc, “El Derecho de Autor en la Argentina, La Ley,
2005, pág. 283 y ss.).

En este aspecto, el título y la posdata desechan que ése hubiera sido el designio de Katchadjian. La
denuncia formulada se ubica en las hipótesis de la reproducción y/o alteración. (Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Criminal y lo Correcional - Sala 5, 2017, pág. 8)

Esto implica que se prescinde del lenguaje natural para despejar la ambigüedad que recae
sobre el vocablo “plagio” y se hace uso del lenguaje artificial-técnico propio de la disciplina
jurídica, indicando implícitamente que conocen las diversas definiciones comunes y jurídicas
de esta palabra y precisando una de las tantas conductas que denota esta.
El seudo-desacuerdo aquí señalado tiene relación con las disputas donde se “pretende refutar
y apoyar enunciados que solo explicitan parte de la definición de un término apelado, para
uno y otro fin, a argumentos de hecho” (Carrió, 1990, pág. 98). En otras palabras, este tipo
de desacuerdo se da cuando se encaja subjetivamente ciertos hechos en una palabra o
proposición en disputa, dejando por fuera otros hechos que resulta “preferible mantener
unido”.
De esta manera, los hechos que tomó María Kodama para demandar a Pablo Katchadjian y
que originaron la disputa son los siguientes, según sus propias palabras:
“Toma todo el cuento sin pedir autorización. Hemos perdido el respeto a nosotros mismos, por eso no
respetamos a los otros. Si uno usa algo que no es propio, lo mínimo que puede hacer es pedir permiso”.
(Clarín, 2012)

Por su parte, Pablo Katchadjian a través de su abogado dijo que el texto era un simple
“experimento literario” (La Nación, 2016).
Estas dos posturas explican el seudo-desacuerdo, puesto que los hechos que se adecúan a las
palabras resultan diferentes y excluyentes para cada una de las partes en disputa, debido a
que Kodama considera que lo que realizó Katchadjian encaja dentro de la violación a sus
derechos de autor heredados por Borges, mientras que Pablo considera que en este caso él no
violó tales derechos puesto que su acto no encaja dentro de la endilgada conducta.
Finalmente, el Tribunal dispuso la realización de un estudio pericial para “conocer si el texto
origina de El Aleph fue transcripto literalmente por Katchadjian en El Aleph engordado”. Por
esta razón, resulta valioso conocer algunos apartados de dicho informe pericial en materia de
literatura que la Comisión Nacional de Apelaciones tuvo en cuenta para emitir su decisión:
“La parodia de un clásico, expresada a través de una acción material, concreta…corporal como
“engordar” expresa un gesto…de vulgarización de un procedimiento literario o poético con el objeto
de desacralizar un clásico, un guiño admisible al canon literario que cuenta con antecedentes ilustres
dentro de la literatura universal, tal el caso de Miguel de Cervantes Saavedra con Don Quijote de la
Mancha, que parodió la literatura de caballería”. (2017, pág. 9)

“El cuento de Katchadjian exige analizar el préstamo textual realizado, no sólo por la similaridad entre
ambas obras, sino por sus profundas diferencias narrativas y estilísticas, sin evaluar la calidad literaria
de uno u otro”. (2017, pág. 11)

“…un trabajo de reescritura literaria que responde a los principios defendidos por Borges, es decir a la
idea que la vocación de la literatura es producir variantes literarias destinadas a multiplicar los
textos…la capacidad de crear a partir de otra obra es la reivindicación borgeana por excelencia” (fs.
349); “ …se ve un trabajo creativo y la continuación del relato de Borges, lo que -como lo demuestra
una lectura atenta- implica un análisis crítico intensivo y estilístico del contenido del precursor y al
mismo tiempo le mayor valor. El Aleph engordado contribuye al renombre de Borges y es una
invitación a una segunda lectura…”. (2017, pág. 14)

En este sentido concluye el Juez Rodolfo Pociello Argerich, indicando que este tipo de
procedimientos literarios (el engordamiento) fue una técnica que el propio Borges utilizara
en vida, por ejemplo, en su cuento Pierre Menard, autor del Quijote.
3. Conclusiones.
1. Las disputas o seudo-disputas jurídicas tienen distintos campos en donde se desarrolla la
discusión. En este caso se pudo observar que el ámbito de lo jurídico y el ámbito del
periodismo proceden de maneras diversas a partir de un mismo hecho.
2. Se concluye que el proceder de cada uno de estos ámbitos presenta sus propias seudo-
disputas que si no logran aclararse deviene en ruido que distorsiona el mensaje que se
pretende comunicar.
3. El análisis del lenguaje mediante el lenguaje presenta complejidades de auto-referencia,
despejando y abriendo incógnitas a su paso, puesto que las convenciones con las que le damos
significado a las palabras implican arbitrariedades que, en ciertos casos rebasan, el campo de
lo racional.
4. El lenguaje como elemento visible y claramente constitutivo de la literatura termina por
absorber las disputas jurídicas que versan sobre violación a derechos de autor, pues a pesar
de que el infinito lenguaje no responde a propiedad privada alguna, las secretas
permutaciones de sus palabras y sus significados que componen una obra literaria abren la
posibilidad de que el escritor (y en este caso) se apropie de una parte de él.

4. Referencias
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y lo Correcional - Sala 5. (2017). CCC
18957/2011/CA3. “Katchadjian, Pablo”. Procesamiento. JI 3. Poder Judicial de la
Nación, Buenos Aires. Recuperado el Enero de 2018, de
http://public.diariojudicial.com/documentos/000/074/079/000074079.pdf
Carrió, G. (1990). Notas sobre derecho y lenguaje. Buenos Aires, Argentina: Abeledo-Perrot.
Clarín. (6 de Enero de 2012). María Kodama: juicio a un joven escritor experimental. Clarín.
Recuperado el Enero de 2018, de https://www.clarin.com/literatura/maria-kodama-
juicio-escritor-experimental_0_rJcgtH3vml.html
Clarín. (23 de Noviembre de 2016). Procesaron a Katchadjian, autor de “El Aleph
engordado”, por defraudación. Clarín. Recuperado el Enero de 2018, de
https://www.clarin.com/cultura/procesaron-katchadjian-aleph-engordado-
defraudacion_0_SJIxiSmMx.html
Ghigliani, A., Guibourg, R., & Guarinoni, R. (1985). Introducción al conocimiento científico.
Buenos Aires, Argentina: Editorial Universitaria de Buenos Aires.
Katchadjian, P. (2009). El Aleph engordado. Buenos Aires: Imprenta Argentina de Poesía.
La Nación. (23 de Noviembre de 2016). Procesan al autor de El Aleph engordado por
"defraudación". La Nación. Recuperado el Enero de 2018