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AMANDOLO A EL MÁS QUE A NUESTRA PROPIA VIDA

Vamos a comenzar con una pregunta fuerte y directa:

¿Quién quiere realmente morirse?...

Cuando escuchamos a alguien decir que no desea seguir viviendo, asumimos que esa persona o está
pasando por una terrible depresión, o está luchando contra una enfermedad dolorosa e incurable, o
simplemente ha perdido el deseo de vivir.

Sin embargo, en algunos casos nuestro juicio puede estar equivocado.

Escucha estas palabras de un hombre de elevada capacidad intelectual, en plena vida y con un ministerio
que afectaba a miles.

2 Corintios 5:8

pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

Filipenses 1: 21-24

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.

Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es
muchísimo mejor;

pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.

¿Qué tipo de persona escribiría algo como eso?

Alguien como el apóstol Pablo, un hombre que deseaba el gozo de la eternidad con Dios, más que todo
lo que esta vida terrenal pude ofrecer.

Pablo tenía un deseo a morir que no era enfermizo.

Tampoco era que despreciaba los dones temporales que Dios nos ha dado. Simplemente sabía donde se
encontraban los tesoros más grandes.
En este compartir revisaremos algunos de los ídolos que nos separan de amar y adorar a Dios mas que a
cualquier cosa.

Ninguno de ellos son en esencia malos, pero el ponerlo por encima de Dios es idolatría y fuente de
miedos, dudas y una vida incompleta:

1.- Reconocimiento humano :

Las escrituras fomentan que podamos lograr una sana reputación

Proverbios 22:1-4

De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas,

Y la buena fama más que la plata y el oro.

El rico y el pobre se encuentran;

A ambos los hizo Jehová.

El avisado ve el mal y se esconde;

Mas los simples pasan y reciben el daño.

Riquezas, honra y vida

Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.

2.- Controlar las cosas, sentirse cómodos, confortados:

Dios espera que ejercitemos una mayordomía idónea en nuestras responsabilidades y que sembremos
para poder cosechar

Proverbios 6:6-8

No des sueño a tus ojos,

Ni a tus párpados adormecimiento;

Escápate como gacela de la mano del cazador,

Y como ave de la mano del que arma lazos.

Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio;

La cual no teniendo capitán,

Ni gobernador, ni señor,

Prepara en el verano su comida,

Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir?

¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

Un poco de sueño, un poco de dormitar,

Y cruzar por un poco las manos para reposo;

Así vendrá tu necesidad como caminante,

Y tu pobreza como hombre armado.

3.- Placer y Posesiones –

Hemos sido creados para disfrutar en plenitud los deleites temporales que Dios nos provee

1 Timoteo 6:17

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son
inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

Aun así si nuestros anhelos y esperanzas se centran sólo en las cosas de esta vida, pues no hemos
aprendido la primera lección.

Pablo se posicionó en buscar un ministerio que le trajo fama y gloria.

¿Por qué lo hizo? Porque Pablo era un adorador de Dios.

El vivía para un propósito que era superior a él mismo y a su vida: prepararse para el momento en que
miraría con sus ojos a su Hacedor y recibiría el premio por lo que hizo en la tierra

2 Corintios 5:10
Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno
reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

La visión de Pablo respecto a la muerte era una visión acertada y con sabiduria. El sabía que nuestro
tiempo en la tierra era sólo una preparación, que la muerte es el inicio de la verdadera vida. Es por esto
que Pablo, instó a los Colosenses a hacer lo que el hacía:

Colosenses 3:2-3

Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra
de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en
gloria.

Si eres un creyente de Jesucristo, tu vida también está escondida con Cristo en Dios.

¿Es así como vives?

¿Cuales son los mayores anhelos de tu corazón? ¿Donde estas depositando tus tesoros?

Los adoradores de Dios entienden que no hay nada más bueno en esta vida que el mismo Dios.

La vida de un adorador anhela el momento en el que se postrará delante del trono de Dios para
declararle Gloria al Cordero.

Ese día nuestras palabras, nuestra adoración y nuestra pasión por Dios no estarán limitadas.

Que Dios por su gracia nos haga esa clase de adoradores aquí en esta vida

Mateo 6:25-33

Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por
vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las
alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;

pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más
a vosotros, hombres de poca fe?

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de
todas estas cosas.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.