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Kurt Lewin y la Teoría del

Campo: el nacimiento de la
psicología social
Las ideas de Kurt Lewin fueron la génesis de la psicología social y de
las organizaciones.
por Arturo Torres

En la historia de la psicología hay pocas figuras tan importantes e influyentes


como Kurt Lewin. Este investigador no solo fue uno de los impulsores de
la psicología de la Gestalt, sino que además es considerado como el padre de
la psicología social y la psicología de las organizaciones.

Kurt Lewin fue, además, el creador de la Teoría del Campo, que ha servido de
base para desarrollar investigaciones sobre las dinámicas de grupo, muy
aplicables en el entorno organizacional y empresarial. A continuación, para
entender su legado, nos remontaremos a los años en los que Kurt Lewin
desarrolló sus ideas.

Los primeros años


Kurt Lewin nació en 1890 en el seno de una familia judía residente en Mogilno,
un pueblo que por aquella época pertenecía al reino de Prusia y que hoy forma
parte de Polonia.

Después de que él y su familia se trasladasen a Berlín, Kurt Lewin empezó a


cursar estudios en medicina en la Universidad de Friburgo pero poco más
tarde se trasladó a Munich para emprender la carrera de biología. De vuelta en
Berlín, y sin haber terminado su formación, pasó a interesarse más en la
psicología y la filosofía, disciplina que empezó a estudiar en 1911. Por aquella
época ya había empezado a participar en iniciativas vinculadas al socialismo, el
marxismo y la lucha por los derechos de las mujeres, y creía que la psicología
aplicada podía ser de ayuda para impulsar reformas a favor de la igualdad.

Fraguando la psicología de la Gestalt


Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, Kurt Lewin fue enviado al frente
para servir como artillero. Sin embargo, fue herido enseguida, de modo que
permaneció convaleciente durante varios días. En ese momento empezó a realizar
una descripción del campo de batalla usando términos topológicos que
recordaban a la que se realizaría desde la teoría de la Gestalt, que por aquella
época se estaba fraguando, y que además recordaba a la teoría topológica que él
mismo crearía algo más tarde.

Una vez hubo regresado a Berlín, además de doctorarse en filosofía, Kurt


Lewin empezó a trabajar en el Instituto Psicológico de Berlín. Es allí donde
entró en contacto con otros dos grandes representantes de la psicología de la
Gestalt: Wolfgang Köhler y Max Wertheimer. El cruce de ideas entre ellos
permitió que se fuesen consolidando las ideas pertenecientes a la corriente de la
Gestalt y, a la vez, sirvió como caldo de cultivo para que el laboratorio fuese un
lugar en el que iban a formarse jóvenes promesas de la psicología europea, como
Bluma Zeigarnik.

Kurt Lewin en los Estados Unidos


En 1933, cuando Hitler y los nazis ascienden al poder, Kurt Lewin decide
trasladarse de inmediato a otro país. Termina emigrando a los Estados Unidos
tras intentar sin éxito obtener una plaza como profesor universitario en
Jerusalem, y gracias a los contactos de Wolfgang Köhler consigue entrar a
trabajar en la Universidad de Cornell para más tarde pasar a la de Iowa. En el
1944 pasó a ser director del Centro de Investigación de Dinámica de Grupo en el
MIT de Massachussets.

Durante esta época, Kurt Lewin trabaja especialmente en fenómenos sociales que
tienen que ver con la interacción social, e investiga desde los efectos que tiene la
presión social en los hábitos alimenticios de los niños hasta las dinámicas de
trabajo que son más eficaces en las organizaciones. Por lo tanto, los ámbitos
tocados por Kurt Lewin fueron mucho más allá de lo que solía estar asociado al
repertorio de actividades de un psicólogo, ya fuese de la corriente de la Gestalt o
de cualquier otra escuela.

Cuando Kurt Lewin murió en el año 1947, ya había dejado abierta una puerta
que daría paso a la nueva rama de la psicología: la psicología social.

La Teoría del Campo de fuerzas


En los años en los que Kurt Lewin vivió en Norteamérica, el conductismo era el
paradigma imperante en los Estados Unidos. Los conductistas entendían que el
comportamiento humano es el resultado del modo en el que el entorno influye en
los individuos, pero Lewin partía de una visión de la psicología muy diferente a
esta. Él, al igual que los representantes de la Gestalt en Europa, entendía que las
personas no son un simple agente pasivo que reacciona ante estímulos, sino
que actúan según el modo en el que perciben que ellas mismas interaccionan
con el entorno. La interacción era, pues, el elemento fundamental del que partía
Kurt Lewin en sus análisis.

La Teoría del Campo es su manera de plasmar la idea de que la psicología no


debe centrarse en el estudio de la persona y el entorno como si estas fuesen dos
piezas a analizar separadamente, sino que hay que ver el modo en el que se
afectan entre sí en tiempo real. Es por eso que Kurt Lewin trabajaba con
categorías como "espacio vital" o "campo": lo interesante para él eran las
dinámicas, los cambios, y no las imágenes estáticas de lo que ocurre en cada
momento, las cuales entendía que solo servían para describir lo que pasa en cada
fase de un proceso, y no para explicar.

Para describir los procesos de cambio, Kurt Lewin se inspiró en los estudios de
la física y tomó prestada la idea de campo de fuerza. Para él, el
comportamiento grupal o individual puede entenderse como un proceso de
cambio que lleva desde una situación inicial hasta otra distinta. Así, la Teoría del
Campo de Lewin establece que lo que ocurre mientras ese proceso de cambio se
desarrolla pasa en el seno de un campo dinámico en el que el estado de cada parte
de este campo de fuerza afecta a todas las demás.

Las variables más importantes que están actuando en los campos o "espacios
vitales" son, para Kurt Lewin, la tensión, la fuerza y la necesidad, gracias a la
cual la conducta tiene una finalidad.

Kurt Lewin y la investigación-acción


Kurt Lewin entendía que, como en un campo de fuerzas todas las partes se
afectan entre sí, para comprender el comportamiento humano hay que tener
en cuenta todas las variables que están interviniendo en tiempo real en las
acciones de las personas y los grupos, desde el espacio en el que se encuentran
hasta la temperatura, el modo en el que socializan entre ellas, etc. Además, estos
elementos no pueden analizarse aisladamente, sino que hay que centrarse en
estudiar sus interacciones para tener una visión holística de lo que ocurre.

Pero de esto se desprende una idea que en aquella época resultó revolucionaria:
como lo que se estudia no es algo aislado sino la interacción, no hay que tener
miedo de afectar al objeto de estudio como investigadores. Es más, intervenir en
el campo de fuerzas nos permite introducir dinámicas que nos ayudarán a
entender los mecanismos que funcionan en este.

En definitiva, según Kurt Lewin incidir en estas dinámicas ayuda a tener una
imagen fiel de lo que ocurre. Esto quedó cristalizado en una de las frases más
famosas de este psicólogo: para entender un sistema, hay que cambiarlo. Se trata
del principio de la investigación-acción que Kurt Lewin propuso como método
eficaz para comprender y mejorar las dinámicas sociales.

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