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Ontología:

Definición
La ontología es la rama de la metafísica que analiza las diferentes entidades
fundamentales que forman componen el Universo. Muchos de los
interrogantes pertenecientes al pensamiento filosófico se corresponden con
este estudio; algunos ejemplos son la eterna búsqueda de la verdad acerca de
la existencia de Dios, de las ideas (entidad de tipo mental) y de los números
(entidad abstracta).

Ontología
Existen diversos tipos de entidades, y la ontología busca asimismo estudiar
las relaciones que se dan entre ellos. A continuación se definen las
principales distinciones de dicha clasificación:

* la entidad abstracta: de acuerdo a las convenciones de la metafísica, las


entidades se dividen en dos grupos, que son las abstractas y las concretas. En
el primero encontramos los conjuntos, los conceptos y los números, entre
otros muchos; en el segundo, por ejemplo, se encuentran los objetos, las
plantas y los planetas. Esto puede parecer razonable, teniendo en cuenta las
definiciones de abstracto y concreto que la mayoría de la gente conoce; sin
embargo, cabe mencionar que no se ha establecido un criterio oficial para
determinar a qué clase pertenece cada entidad, dejando como único recurso
la intuición de cada observador. Asimismo, se pone en duda la existencia de
las abstractas, las cuales necesitan de una concreta para completar su
significado;

* la entidad del sentido común: se refiere a las diferentes formas de analizar


la existencia de algo, que van desde la mera identificación del elemento por
el nombre que se le haya asignado en un idioma en particular, hasta el
meticuloso desglose de su composición molecular o atómica, ignorando
completamente su concepción más evidente. Asumiendo esta visión, ninguna
respuesta resulta del todo satisfactoria (al menos no para un gran grupo de
personas) dado que la efectividad de cada una depende del enfoque y de las
expectativas de los interrogantes mismos;
Ontología* los universales: también se conocen como propiedades,
cualidades o atributos, y se trata de ciertos adjetivos o conceptos que nos
permiten clasificar entidades concretas. Por ejemplo, cuando decimos que la
seda es suave, estamos utilizando una de sus propiedades (la suavidad) para
darle un sentido en particular a la existencia de este material. Del mismo
modo, podemos decir que tanto ese tipo de tela como la piel de un niño y los
pétalos de una flor son todos suaves; este ejemplo ayuda a entender el
carácter de universal que poseen estas entidades, dado que el adjetivo suave
es independiente de los objetos y seres mencionados, pero se advierte en
todos ellos. El problema relacionado con este tipo de entidades, una vez más,
gira en torno a su existencia y, de resolver ese punto, a su necesidad o no de
asociarse a otros conceptos;

* la entidad mental: similar al problema del sentido común, resulta


imposible determinar si la mente existe o no, si las ideas, el razonamiento y
la memoria son reales, dado que nuestro cerebro es netamente material ante
los ojos de la medicina. Pero el estudio de la mente no se limita a este simple
interrogante; se postula, por otro lado, la posibilidad de que su existencia
escape voluntariamente la mirada de la ciencia, que no tenga lugar en el
plano físico tal y como los concebimos, sino que sea, en efecto, imposible de
ser observada;

* el agujero: con un nombre aparentemente inocente y de poca profundidad,


el concepto de agujero, o hueco, encierra una serie de preguntas. En primer
lugar, se supone que representan la ausencia de la materia, lo cual puede
entenderse como la nada. Si es así, entonces, ¿cómo se puede hablar de ellos
como si fueran elementos normales? Además, ¿se puede percibir un agujero?