Está en la página 1de 1

LA REVOLUCIÓN FRANCESA

La Revolución Francesa fue el evento histórico, tanto político como social, que se produjo
ya finalizando el siglo XVIII en Europa. Esta fue una etapa violenta en la cual se derrocó al
régimen monárquico, iniciando así la República y determinando el futuro de Francia.
Esta comienza gracias a las ideas del pensamiento ilustrado sostenidas por Voltaire,
Rousseau y Montesquieu; las cual plasmaron los principios de la razón, la libertad y la
igualdad en los franceses.
Para ese momento, Francia se hallaba bajo el dominio de una monarquía absoluta
encabezada por el rey Luís XVI, quien estaba casado con María Antonieta. La situación del
país se encontraba bastante mal, pues los franceses pasaban hambre, debido a una
situación económica precaria donde los trastos militares y las malas cosechas generaron
esta grave crisis social.
Por lo tanto, el descontento nacional junto a la mentalidad ilustrada fueron las bases de
esta revolución, lo que llevo a que la muchedumbre se trasladara a Versalles a quejarse de
sus problemas, hecho que hizo que el Rey declarara a Francia en bancarrota, convocando
en 1788 a un parlamento medieval donde se reunieron 1200 diputados representando a los
Estados Generales. La mitad de estos diputados representaban al clero y la nobleza (1er y
2do Estado), mientras la otra mitad a la burguesía y a los campesinos (3er Estado). Luego, la
actuación del rey hizo que los diputados del 3er Estado formasen la "Asamblea Nacional".
Más tarde, el 14 de julio, el pueblo de París tomo la Bastilla, símbolo del absolutismo
monárquico, el cual era el punto estratégico de un plan de represión de Luís XVI. Esto llevó a
que el rey formase una nueva asamblea nacional denominada "Asamblea Constituyente", la
cual aprobó los derechos del hombre y redactó una constitución que fue aprobada en 1791,
siendo Francia ahora una monarquía constitucional.
Esto no le gustó a Luís XVI, quien trató de recuperar su poder absoluto, pero mientras
escapaba hacia Austria junto a María Antonieta, fueron capturados y hechos presos.
Para el 10 de agosto de 1792, la Asamblea Legislativa suspendió las funciones
constitucionales al rey, llamó a elecciones para un nuevo parlamento (la Convención
Nacional), él cual proclamó la República, aboliendo la monarquía.
Durante esta etapa, el poder legislativo estaba a cargo de la Convención y el ejecutivo
por el "Comité de Salvación Pública", él cual desató el reinado del terror. Esta etapa finalizó
con la captura de Robespierre, lo que en un intento de moderación, hizo que en 1795 se
promulgase una nueva constitución muy similar a la de 1791.
Luego en 1799, un general francés quién había retornado de su campaña por Egipto,
Napoleón Bonaparte, da un golpe de estado, proclamándose Primer Cónsul de la República.
Napoleón restableció el orden interno y con un gran apoyo de los franceses, la economía
volvió a crecer. Finalmente, en 1804, Napoleón se proclama "Emperador" tras un plebiscito.