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¿QUÉ ES EL CAOS CONSTRUCTIVO?

La tesis del Caos Constructivo, es parte de los planteamientos geopolíticos de


uno de los principales asesores en Política exterior de los EEUU: Zbigniew
Brzezinski, quién la formuló esencialmente para explicar los esfuerzos
geoestratégicos por alterar la organización geográfica en el espacio de la Península
Arábica, como parte de una línea de acción que procurará mantener un mayor control
sobre los importantes recursos energéticos de la zona.

El Caos constructivo, sostiene la necesidad de alentar y apoyar conflictos


violentos, crisis económicas y/o sociales, con la finalidad de impulsar el acoso y
derrocamiento de un Gobierno, esencialmente confrontado a los intereses estratégicos
y de seguridad de los EEUU o en su defecto, impulsar una fragmentación de ese
territorio, con el objeto de colocar “gobiernos aliados” en los espacios geográficos
surgidos de las acciones secesionistas.

En términos teóricos y paradigmáticos, la teoría del caos constructivo hace


uso de diversas aproximaciones. La primera, se sostiene en las ideas y planteamientos
del teórico norteamericano Shermant Kent, en el texto “Inteligencia Estratégica para
la política Mundial Norteamericana”, escrito en 1949, que sostuvo que las guerras
próximas que le tocaría pelear a los EEUU, implicarían armas no convencionales y
las identificaba: “bloqueo, la congelación de fondos, el boicot, el embargo y la lista
negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y
los convenios comerciales por otro”. Es lo que también se conoce como el soft power
(poder suave) o el empleo de mecanismos diplomáticos de presión, aprovechando la
estructura del poder mundial en el sistema-mundo.

Lo significativo de este primer pivot teórico, es que a través de los supuestos


sostenidos por Kent en su obra, se generan un conjunto de acciones que marcan el
hacer de la política exterior de los EEUU, hasta el día de hoy. Esa inteligencia
estratégica, tiene actualmente su correlato a través de lo que algunos han dado en
llamar la cibergeopolítica o el empleo de los elementos de Guerra de IV Generación
aplicados al tema de la seguridad. Conocidos son las advertencias realizadas tanto por
Snowden como por Assange al respecto del control cibernético e informático que han
alcanzado las fuerzas especiales de los EEUU y los imperialismos colectivos.

Una segunda base paradigmática del Caos Constructivo, está conformado por
los aportes del teórico Gene Shard en su obra “De la Dictadura a la democracia”. Ahí
se plantean un conjunto de métodos de acción, para ser precisos una acción en cinco
(5) pasos para desestabilizar un Gobierno, a saber: 1) generar y promocionar un clima
de malestar , 2) intensa campaña en defensa de “la libertad de prensa y de los
DDHH”, acompañado de denuncias de totalitarismo y autoritarismo por el Gobierno
objeto de la acción, 3) lucha por reivindicaciones políticas y sociales, así como
promoción de manifestaciones y protestas violentas, amenazando instituciones o
personajes políticos, 4) operaciones de guerra psicológica (OPSIC) y
desestabilización del gobierno, mediante movilizaciones que impulsen la
“ingobernabilidad” y 5) forzar la “renuncia” del presidente o jefe de gobierno y la
preparación de una intervención militar, a través del aislamiento internacional del
país. En el caso de Venezuela, hemos indicado como se han venido ejecutando parte
de esas acciones, buscando incrementar el conflicto y la violencia en el país.

Un tercer piso teórico, es el derivado de las denominadas Operaciones


psicológicas (OPSIC). Sus orígenes se remontan al texto El Arte de la Guerra, de Sun
Tzu que proponía “Luchar y ganar las batallas no es la suprema excelencia, sino que
la suprema excelencia consiste en ganar las batallas sin luchar,…, toda el arte de la
guerra está basado en el uso del engaño, es decir la guerra total merced a las
falsedades y mentiras”. Las Operaciones Psicológicas (OPSIC) pueden ser definidas
como “el conjunto de actividades psicológicas planeadas en paz, crisis y guerra,
dirigidas a audiencias enemigas, amigas o neutrales para influir en actitudes y
conductas que afecten al logro de objetivos militares y políticos”. Las OPSIC buscan
desarrollar lo que denominan “línea de persuasión”, que es una técnica empleada para
inducir una reacción deseada sobre una audiencia objetivo y representa la estrategia
que persigue alcanzar un objetivo psicológico determinado. Viene acompañado por el
abordaje de temas, que es la idea o asunto objeto de la línea de persuasión.

Estos tres elementos, son la base conceptual desde la cual se estructura todo el
peso de la praxis ejecutora del Caos Constructivo, como mecanismo implementado en
escenarios de Guerra No Convencional, que en nuestro criterio son empleados en los
actuales momentos en Venezuela.

LA GUERRA HIBRIDA

La revista de la OTAN publicó en noviembre un artículo titulado “Guerra


híbrida: ¿Una oportunidad para la colaboración OTAN-UE?”. «A raíz del conflicto
ucraniano», escribe su autor, «la OTAN ha decidido emprender una tarea ambiciosa:
desarrollar un conjunto de herramientas para disuadir y defenderse contra adversarios
que libren una guerra híbrida.» ¿En qué consiste, empero, esta “guerra híbrida” que
algunos también denominan “no-lineal”? Según el artículo del órgano de la Alianza
Atlántica, en ésta «el enemigo trata de influir a los estrategas políticos más
destacados y a los principales responsables de la toma de decisiones combinando el
uso de la presión con operaciones subversivas. El agresor a menudo recurre a
actuaciones clandestinas para no asumir la responsabilidad o las posibles represalias.
Sin la existencia de pruebas fehacientes resultará difícil que la OTAN acuerde
realizar una intervención.» La pregunta que da título al artículo es, por descontado,
retórica. La OTAN ya ha aprobado la creación de una fuerza de intervención rápida
compuesta por varios países miembros de la Unión Europea, cuyo cometido sería
abortar cualquier intento de una hipotética “guerra híbrida” en otro país de Europa
oriental.
La doctrina Guerásimov
En septiembre de 2014, el general Valeri Guerásimov, jefe del Estado Mayor
de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, publicó otro artículo, éste en el
Correo militar-industrial, que ayuda a arrojar luz sobre este nuevo concepto militar.
Según Guerásimov, cuyas conclusiones proceden del análisis de los conflictos
posteriores a la desintegración de la URSS en el espacio post-soviético y en la antigua
Yugoslavia, las fronteras entre los estados de guerra y paz tienden actualmente
a Difuminarse. Las guerras ya no se declaran, sino que siguen un patrón descrito hace
Décadas por el teórico militar soviético Georgui Iserson: «la movilización y
concentración [de fuerzas] no es posterior al inicio de las hostilidades [...], sino que
ocurre de manera desapercibida.» Para Guerásimov, los enfrentamientos directos
entre grandes ejércitos Son cosa del pasado. La guerra asimétrica y el apoyo en
factores externos a la acción militar –como los medios de comunicación o una
oposición civil interna–son determinantes para anular la ventaja estratégica del
enemigo en un conflicto. El uso de fuerzas armadas se reserva para un momento clave
que pueda decantar la victoria.
La teoría del partisano
Lo cierto es que “la doctrina Guerásimov” –como la han bautizado ya algunos
comentaristas–dista de ser nueva. El propio autor cita diferentes ejemplos históricos
sobre el uso de tropas irregulares, desde los partisanos de la Segunda Guerra Mundial
hasta las fuerzas especiales (spetsnaz) en la guerra de Afganistán y en el Cáucaso
norte. Aunque no lo menciona, “la guerra híbrida” coincide en algunos aspectos con
la “teoría del partisano” de Carl Schmitt, el jurista conservador alemán cercano al
nacional-socialismo. Según el derecho militar clásico, que distingue entre guerra y
paz y entre combatientes y no-combatientes, escribe Schmitt, «la guerra será una
guerra regular, de Estado a Estado, con ejércitos estatales, entre soberanos portadores
de un ius bellique, incluso en guerra, se respetan como a enemigos en lugar de
discriminarse». El problema, según Schmitt, era una figura que ganaba creciente
importancia en la estrategia militar: el partisano. Para el autor, éste se caracteriza por
su «irregularidad, máxima movilidad [...] y máxima intensidad de compromiso
político». En su Teoría del partisano, Schmitt recalca que el partisano que empuña las
armas para combatir al enemigo «depende de la colaboración de una organización
regular», en muchas ocasiones una «tercera parte interesada» que «no sólo
proporciona armas y municiones, dinero, recursos materiales y medicinas de todo
tipo», sino que «también consigue el tipo de reconocimiento político que el
combatiente irregular necesita para evitar caer, como los ladrones y los piratas, en la
apolítica, esto es, en la criminalidad. A la larga, la irregularidad tiene que legitimarse
y convertirse en regularidad; y para conseguirlo sólo hay dos posibilidades: ser
reconocido por una institución regular o conseguir una nueva regularidad con la
propia fuerza.»
Una guerra de irregulares
A pesar de la versión atlantista, que muchos medios dan por buena, no sólo
Novorrossiya, sino Kiev también libraría, a su manera, una guerra híbrida. Muchos de
los militantes de formaciones neonazis como Pravy Sektor, decisivos a la hora de
derrocar al gobierno de Víktor Yanukóvich, se integraron en la Guardia Nacional –
legitimando su irregularidad y convirtiéndola en regularidad–o formaron batallones
propios, reconocidos por el Ministerio de Interior. Por su parte, las milicias de la
República Popular de Donetsk (RPD)y la República Popular de Lugansk (RPL)
persiguen el reconocimiento oficial de Moscú, que funciona como “tercera parte
interesada”.
Ayuda humanitaria para Venezuela
29 Septiembre, 2017
Por:
Leopoldo Puchi

Entre las opciones que se manejan para que Venezuela vuelva al redil está la
de una intervención directa de ayuda humanitaria con despliegue militar y creación de
un gobierno provisional. Si hacía falta una evidencia de que Venezuela se encontraba
en el centro de un torbellino mundial de la lucha por el poder, la intervención del
Presidente estadounidense en la ONU lo viene a confirmar al utilizar esa tribuna para
referirse a nuestro país. La sede de esa organización es el escenario por excelencia en
la que se libra esa batalla en el terreno de la diplomacia. Se ha señalado con claridad
que no se admitirá una nueva Cuba, lo que en el lenguaje de la geopolítica significa
que Venezuela pertenece a la zona de influencia occidental y que no se acepta que
intente abandonarla

Aunque Venezuela, a diferencia de Crimea, región satélite de Rusia, no


perteneció históricamente a la órbita estadounidense sino al imperio español, el
debilitamiento de este último la situó progresivamente en el espacio de la nueva
potencia, lo que se consolidó durante la Guerra Fría. Por lo demás, Venezuela se
encuentra en el Caribe, zona geográfica del continente dónde EEUU se ha expandido
territorialmente y dónde ha realizado varias intervenciones militares. Igualmente,
Venezuela dispone de la primera reserva de petróleo del mundo y de grandes riquezas
minerales. De modo que no es sencillo que se acepte que se desprenda
definitivamente y de forma completa del dispositivo geopolítico al que pertenecía
hasta hace poco.

Una opción para retornar a Venezuela al redil es la de una intervención


armada, que se daría con los siguientes pasos: primero sanciones y un bloqueo
progresivo hasta trancar la llave de PDVSA, lo que crearía una situación terrible en
relación al suministro de alimentos y otros bienes, luego se procedería a una
intervención directa de ayuda humanitaria con un despliegue militar y finalmente se
crearía un gobierno provisional.

La otra opción es la que ha venido adelantando José Luis Rodríguez Zapatero


a solicitud de Barack Obama, que tiene la misma finalidad de la anterior: la de ubicar
de nuevo a Venezuela en el redil de Occidente, pero de manera pacífica y de una
forma menos evidente o tajante, lo que permitiría a Venezuela mantener un cierto
grado de independencia en relación a Washington, por medio de un acuerdo de
coexistencia Gobierno-oposición para el período 2019-2024. Incluso, en esta opción
pudiera estudiarse una fórmula de neutralidad para Venezuela, con el apoyo de Rusia
y China.

Ahora bien, Donald Trump no tiene la misma visión de Barack Obama y


puede pensar que Venezuela es equivalente a Crimea, aunque obviamente no se
trataría de “una anexión”. De la misma forma, una parte de las fuerzas internas
partidarias en Venezuela de “Occidente” se inclina por “la opción Trump”, mientras
que otra parte de la oposición se inclina por “la opción Zapatero”. De modo que si
fracasan las conversaciones de Santo Domingo se fortalecerán las posibilidades de la
intervención militar. Una herida que será muy difícil de cicatrizar.

Técnica del “Golpe Suave”

Por Américo del Verbo


13 de agosto de 2008

“La no violencia como técnica de acción política puede ser utilizada con cualquier
fin”, asegura el politólogo Gene Sharp, señalado en estos mismos días por diferentes
gobiernos y organizaciones sociales de ser el ideólogo de los denominados “Golpes
Suaves”, concepto emparentado con “las revoluciones de colores”.

Nunca está demás informarse sobre estos personajes y analizar la estrategia del
“Golpe suave” que puede desarrollarse en etapas jerarquizadas o simultáneamente.

1ra etapa: Ablandamiento (empleando la guerra de IV generación)


• Desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales.

• Cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento.

• Promoción de factores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento,


criminalidad, manipulación del dólar, paro patronal (lockout) y otros.

• Denuncias de corrupción, promoción de intrigas sectarias y fractura de la unidad.

2da etapa: Deslegitimación


• Manipulación de los prejuicios anti-comunistas (anti-populistas).

• Impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos


humanos y libertades públicas.

• Acusaciones de totalitarismo y pensamiento único.

• Fractura ético-política.

3ra etapa: Calentamiento de calle

• Cabalgamiento de los conflictos y fomento de la movilización de calle.

• Elaboración de una plataforma de lucha que globalicen las demandas políticas y


sociales.

• Generalización de todo tipo de protestas, exponenciando fallas y errores


gubernamentales.

• Organización de manifestaciones, trancas y tomas de instituciones públicas (no


respeto a las instituciones) que radicalicen la confrontación.

4ta etapa: Combinación de diversas formas de lucha

• Organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de


coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria.

• Desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas para justificar


medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad.

• Impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar los


organismos de seguridad.

5ta etapa: Fractura institucional

Sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamiento


militares, se obliga la renuncia del presidente. En casos de fracasos, se mantiene la
presión de calle y se migra hacia la resistencia armada. Preparación del terreno para
una intervención militar del imperio o el desarrollo de una guerra civil prolongada.
Promoción del aislamiento internacional y el cerco económico.