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Año del Bicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional

Poder Judicial de la Nación


CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL - SALA 6
CCC 6775/2013/CA1
Z. M., S. P.
Procesamiento y sobreseimiento
Juzgado de Instrucción N° 29
(MIO)

////nos Aires, 4 de julio de 2016.-


Y VISTOS; Y CONSIDERANDO:
I.- Celebrada la audiencia y la deliberación pertinente,
trataremos el recurso de apelación interpuesto por la defensa de S. P.
Z. M. (fs. 188/193vta.) y por el Fiscal (fs. 196/197), contra los puntos
I, II y IV del auto de fs. 174/178vta. que dispuso el procesamiento del
nombrado en orden al delito de amenazas, en concurso ideal con el de
lesiones leves, coacción y desobediencia (hechos 2, 3 y 4); lo
sobreseyó por el hecho I; y trabó un embargo por cinco mil pesos ($
5.000), respectivamente.-
II.- El juez Julio Marcelo Lucini dijo:
El 21 de enero de 2013 Y. A., se presentó ante la Oficina
de Violencia Doméstica y relató una serie de episodios que habrían
ocurrido en el marco de la conflictiva relación de pareja que mantenía
con S. P. Z. M..-
Allí contó que el 14 de enero de ese año, en medio de un
forcejeo, aquél la habría lesionado en su mano con un cuchillo (hecho
1).-
Pocos días después, el 20 de ese mismo mes y año, la
habría interceptado en las inmediaciones de la estación de ómnibus
“Retiro”, le habría propinado un golpe en uno de sus brazos y,
sujetándola de su cabello y del brazo, la condujo hasta su domicilio
mientras le refería: “yo te dije que no salgas, que desaparezcas de
acá… si vos no vas a llorar por tu mamá y por tu hermano… vos anda
para tu casa pero vas a ver” -sic- (hecho 2).-
Luego se retiró a la casa de su madre dado que temía por
su seguridad y, horas más tarde, a las 22:30, el imputado se hizo
presente allí para manifestarle: “desaparece porque no te voy a dejar
tranquila” (sic), mientras se tocaba la cintura como si tuviera un arma
(hecho 3).-
Más allá de mi criterio respecto a la mera exposición ante
la Oficina de Violencia Doméstica, en este caso se verifican ciertas
particularidades que merecen ser analizadas desde otro enfoque.-
A la audiencia prevista en el artículo 454 del Código
Procesal Penal de la Nación concurrió no sólo el indagado, sino
también la damnificada -de lo cual se dejó constancia en el audio-,
quienes manifestaron tanto personalmente como a través de la defensa
que recompusieron su relación sentimental e incluso tuvieron otro
hijo.-
Si bien no desconozco el cúmulo de obligaciones que
representa para el Estado argentino la sanción de la Ley N° 24.485, de
protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia
contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones
interpersonales, lo cierto es que también debe observarse el marco de
libertad de la propia víctima mantiene, pues bien podría pretender
canalizar el conflicto por una vía alternativa.-
Es que, a mi criterio, la respuesta institucional deber ser
la adecuada para cada caso en concreto, puesto que todos presentan
distintas aristas y particularidades; el compromiso es de tutela real y
efectiva y la generalización no parece ser la vía adecuada. Además, de
este modo se preserva el carácter de ultima ratio del derecho penal.-
El tiempo transcurrido desde la fecha en que habrían
tenido lugar los sucesos denunciados por A., sin que se volviera a
tomar conocimiento de otros nuevos, sumado a la circunstancia de que
reiniciaran su relación, aparentemente de manera pacífica, demuestra
que sería conveniente citar a la damnificada para que amplíe su
presentación en sede judicial y manifieste certeramente cuál es su
voluntad.-
Además, estimo pertinente la realización de medidas para
determinar el estado actual de la situación y si aquélla se encuentra
inmersa en el síndrome de indefensión aprendida, o en cualquier
situación de violencia que pudiera estar afectando de algún modo
capacidad de determinación.-
Año del Bicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional
Poder Judicial de la Nación
CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL - SALA 6
CCC 6775/2013/CA1
Z. M., S. P.
Procesamiento y sobreseimiento
Juzgado de Instrucción N° 29
(MIO)

En virtud de ello, voto por revocar parcialmente el auto


impugnado y disponer la falta de mérito para procesar o sobreseer a S.
P. Z. M. por los hechos “1”, “2” y “3” y proceder conforme se indica
(artículo 309 del citado ordenamiento).-
b) Ahora bien, corresponde abocarme en párrafo aparte al
suceso ocurrido el 27 de enero de 2013 aproximadamente a la 1:40
horas, cuando el indagado habría desobedecido la prohibición de
acercamiento dictada por el Juzgado Nacional de Primera Instancia
en lo Civil Nº ….., en la causa Nº …….., caratulada “A. Y. c/ Z. M. S.
P. s/ violencia familiar” (hecho 4), dado que en este caso el bien
jurídico tutelado es la administración pública, por lo que A. no es
damnificada.-
No hay duda de que se encontraba en el lugar que, por
orden judicial, no podía. Así lo dijo la denunciante y el preventor que,
en efecto, lo detuvo por esa infracción (ver fs. 32/vta. y 43).-

Por otro lado, tres días antes había sido notificado


fehacientemente de la medida, por lo que no puede argumentar que la
desconociera (ver fs. 51vta. y 98/99).-

La crítica de la defensa, que no niega la presencia de Z.


M., no tiene la fuerza que la parte le asignó. Es que no se advierte
alguna circunstancia excepcional, o de fuerza mayor, que justificara
que estuviera allí. Ni mucho menos que la restricción fuera de
imposible cumplimiento, sino la comodidad de tomar un camino más
corto hacia su domicilio, con la clara finalidad de incumplir la orden.
Más aún cuando era altamente probable que se topase con A. que
estaba en la puerta de su domicilio.-
Por ello, debe homologarse el auto de procesamiento sólo
en relación al hecho 4.-
c) En virtud de todo lo expuesto el embargo deberá
reducirse a tres mil pesos ($ 3.000), un mil ($1.000) en concepto de
costas y dos mil ($ 2.000) para garantizar una eventual indemnización
civil.-
En este sentido es que emito mi voto.-
III.- El juez Mario Filozof dijo:
Limitado por el marco del recurso y teniendo en
consideración que ya en reiteradas oportunidades sostuve que las
denuncias realizadas ante la Oficina de Violencia Doméstica son
válidas para dar curso a la acción penal, aún cuando no estén
acompañadas de una presentación en comisaría o ratificadas en sede
judicial (ver de esta Sala la causa nro. 45789, “M. A., M. M.”, rta.:
9/9/13, entre muchas otras), avanzaré sobre el fondo de la cuestión.-
En primer lugar analizaré la impugnación de la asistencia
técnica y, en el siguiente acápite, me dedicaré al recurso del
Ministerio Público Fiscal.-
1) Y. A. indicó las circunstancias de tiempo, modo y
lugar que rodearon cada uno de los episodios en los que se vio
inmersa, sin algún indicio que permita dudar de su veracidad (ver fs.
6/8).-
Además, el informe médico practicado por la
dependencia de la Corte Suprema corroboró lesiones equimóticas y
excoriativas cuya data estimada y mecanismo de producción se
condicen con lo denunciado (cfr. puntos 1/7 del informe de fs. 10/11).-
A su vez, los profesionales del equipo interdisciplinario
concluyeron en función de los indicadores de violencia valorados, que
era de “riesgo medio”, lo que conforma un indicio sobre la situación
descripta (fs. 9/vta.).-
No puede sostenerse que las frases proferidas no hubieran
tenido entidad para amedrentarla cuando luego del primer episodio,
por temor, A. decidió hospedarse en la casa de su madre.-
Además, cuando se le consultó por el alcance que le
otorga a las expresiones del imputado manifestó: “yo entiendo que él
me va a matar (…) tengo temor por mí y por mis hijos” (sic) -ver fs.
7-.
Es pertinente recordar que “tanto las amenazas como las
coacciones tienden a quebrantar la tranquilidad espiritual del
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individuo. Así, el bien jurídico en juego es la libertad individual en su


esfera psíquica, que es la libertad de determinarse, de obrar
conforme a su propia voluntad. En el delito de coacción se ataca
directamente la libertad de determinación del sujeto pasivo, en
procura de sustituir su voluntad por la del agente” (Céliz Fabián
R.E., “Amenazas y coacciones”, en “Delitos contra la libertad”, ed.
Ad. Hoc., marzo 2003, pág. 262/263), extremos reunidos en la
presente de advertir la conducta adoptada por la víctima, que, lejos de
ponderar las frases como las propias de un momento de encono, su
carácter intimidatorio no sólo la llevó a presentarse ante la OVD, sino
también ante la justicia civil para impedir que el acusado se le
acercara. Un dato propio del temor que atravesaba.-
Por otra parte, si bien es cierto que no se cuenta con el
relato de testigos directos, la nombrada aseguró que parte de su
familia y una vecina presenciaron el “hecho 3”, por lo que también
podría profundizarse la investigación en ese sentido.-
Sin perjuicio de ello, su versión resulta suficiente, al
menos de momento, dado que en esta etapa provisoria no es pertinente
ponerla en duda si no se advierten pautas que afecten su verosimilitud
y, especialmente, porque se condice con otras constancias
incriminantes del legajo.-
Sobre este aspecto, comparto el análisis del caso a partir
del marco normativo previsto por las Leyes 24.632 y 26.485, puesto
que vislumbrándose un supuesto vinculado con la problemática de la
violencia de género, es imprescindible recurrir a los lineamientos que
en la actualidad regulan la materia, en virtud de los cuales “la prueba
más trascendental en la causa son los dichos de la víctima y que los
elementos reunidos deben evaluarse bajo la directriz que establece la
Convención sobre la Eliminación de toda las formas de
Discriminación contra la Mujer (CEDAW)” (Sala VI, causa n°
43356/14, “M., L.”, rta.: 15/12/14 en la que citó la causa n° 11414/12,
“V. M.”, rta.: 25/6/13, también de esta sala).-
La denunciante, en su condición de género mujer me
recuerda que nuestra Carla Magna la protege especialmente. Así en su
artículo 75 inciso 23 se establece: "Corresponde al Congreso:
Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la
igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio
de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los tratados
internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular
respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con
discapacidad" (la negrita me pertenece).-
Entre las normas internacionales que comprometieron a
nuestro país, se encuentran: las Reglas de Brasilia; la Convención para
la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la
Mujer, conocida como "La Carta Magna de las Mujeres", adoptada
por la Asamblea General de Naciones Unidas (1979); la Declaración y
Programa de Acción de la Conferencia Mundial de Derechos
Humanos, sobre los derechos humanos de las mujeres (1993); la
Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Resolución 48/104 de la Asamblea General de Naciones Unidas
(1993); Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia contra la Mujer, "Convención de Belem do
Para" de la Organización de Estados Americanos (1994); Programa de
Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo
del Cairo (1994); la Declaración y Plataforma de Acción de la VI
Conferencia Mundial de la Mujer, capítulo D "La violencia contra la
mujer" (1995); el Protocolo Facultativo de la Convención sobre la
Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
Asamblea General de Naciones Unidas (1999).-
Finalmente, como ya he remarcado en otras
circunstancias, corresponde aquí seguir la doctrina sentada en el caso
“Góngora” dónde se evaluaron los deberes del Estado al suscribir la
“Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer (“Convención de Belem do Para”, aprobada
por la ley 24.632).-
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(MIO)

El precedente indicado tenía una estrecha vinculación con


la necesidad de evitar el beneficio de la suspensión de juicio a prueba
frente a causas en donde el tema central fuera la violencia de género,
garantizando así, el acceso a la instancia oral para hacer efectiva la
pretensión sancionatoria de la víctima. En una interpretación amplia y
previo hacer el control de razonabilidad que la Constitucional
Nacional manda a todo magistrado, entiendo que es esa línea, la
sindicada por la Corte Suprema (a la que moralmente me someto in re
C.S.J.N. Fallos, Tº332, Pº1488 “R., E.”, rta. 23/06/2009) la que
debe, a mi entender, aplicarse a todos los casos donde el género sea la
razón de la violencia, pues como ha señalado el Máximo Tribunal
entre los considerandos de Góngora: “es de trascendencia capital a
efectos de posibilitar que la víctima asuma la facultad de comparecer
para efectivizar “el acceso efectivo” al proceso (cfr. también el inciso
“f” del artículo 7 de la Convención) de la manera más amplia
posible, en pos de hacer valer su pretensión sancionatoria…” y
“…Prescindir en el sub lite de la sustanciación del debate implicaría
contrariar una de las obligaciones que asumió el Estado al aprobar
la Convención de Belem do Pará” para cumplir con los deberes de
prevenir, investigar y sancionar sucesos como los aquí considerados”
(G.61, XLVIII, rta.: 23/4/13 y en similar sentido C.N.C.P., Sala 3,
causa n° 5/15, rta.: 7/4/15, del voto de los jueces Horacio Días y Pablo
Jantus y C.N.C.P. Sala III, causa n° 64561/13, registro n° 361/15, rta.:
18/8/15).-
Lo reseñado luce suficiente para tener por acreditada, con
el alcance del artículo 306 del código procedimental, la materialidad
de los sucesos y la responsabilidad de Z. M., ya que los agravios de la
defensa parecen desvanecerse con la sola confrontación de la prueba,
que muestra la situación de violencia en la que se enmarca la relación,
dentro de la cual A. se encuentra en innegable desventaja.-
En lo que respecta al “hecho 4”, en pos de evitar
reiteraciones innecesarias, adhiero a lo expuesto por el juez que
encabeza el acuerdo y, en consecuencia, voto por homologar lo
decidido en la anterior instancia.-
Por último quiero remarcar que la circunstancia de que en
la actualidad convivan, en modo alguno conmueve y mucho menos
quita la tipicidad de las conductas analizadas, a lo que se agrega que
tampoco se alegó ninguna causal de las previstas en el artículo 59 del
Código Penal.-
Finalmente, estimo que la suma fijada en concepto de
embargo es ajustada a derecho, ya que de acuerdo al primer párrafo
del artículo 518 del Código Procesal Penal debe ser suficiente para
garantizar la eventual indemnización civil y las costas del proceso.-
Así, atento a que los rubros que se consideran son
meramente indicativos, indeterminados y que pueden ir variando en
las distintas etapas y que las costas comprenden las ya devengadas
como las que podría devengar la continuación del trámite, que es lo
que en definitiva dispone el auto de procesamiento, se impone
asimismo su convalidación.-
2) En lo se refiere a la decisión liberatoria adoptado en
relación al hecho 1, coincido con el Fiscal respecto a que es prematura
ya que las falencias que el magistrado señala en el relato de la
damnificada podrían aclararse con su convocatoria en sede judicial.-
En virtud de ello, voto por revocar parcialmente el auto
impugnado y adoptar un temperamento expectante en relación al
“hecho 1”.-
IV.- El juez Luis María Bunge Campos dijo:
Intervengo en la presente a raíz de la disidencia suscitada
entre mis colegas.-
Escuchado el audio y sin tener preguntas que formular,
adhiero al voto del juez Mario Filozof.-
En consecuencia, este Tribunal RESUELVE:

I.- CONFIRMAR los puntos I y IV del auto de fs.


174/178vta., en cuanto fuera materia de recurso.-
Año del Bicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional
Poder Judicial de la Nación
CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL - SALA 6
CCC 6775/2013/CA1
Z. M., S. P.
Procesamiento y sobreseimiento
Juzgado de Instrucción N° 29
(MIO)

II.- REVOCAR el punto II del auto de fs. 174/178vta. y


DISPONER la falta de mérito para procesar o sobreseer a S. P. Z. M.,
con los alcances que surgen de la presente (artículo 309 del
C.P.P.N.).-
Regístrese y notifíquese a los interesados y devuélvanse
las presentes actuaciones al juzgado de origen, sirviendo lo proveído
de atenta nota de envío.-
Se deja constancia que el juez Luis María Bunge Campos
interviene en la presente en su carácter de subrogante de la Vocalía N°
3 de esta Cámara.-

Mario Filozof

Julio Marcelo Lucini Luis María Bunge Campos

Ante mí:
Ramiro A. Mariño
Prosecretario de Cámara

En se libraron cédulas electrónicas. Conste.-