Está en la página 1de 4

Melancolía, lengua

revolucionaria
En noviembre de 2018 y gracias a una iniciativa conjunta
del Centro de Documentación e Investigación de la
Cultura de Izquierdas (Cedinci-UNSAM), la Escuela de
Humanidades (UNSAM), la Fundación Rosa Luxemburgo
y el Programa Lectura Mundi (UNSAM), el historiador
italiano Enzo Traverso visitó la Universidad Nacional
de San Martín. Durante el tiempo que duró su estadía
brindó el seminario “Historizar al Comunismo”, presentó
su último libro Melancolía de izquierda y participó de
lo que fueron las jornadas enmarcadas en el Encuentro
Internacional Marx 200 años (organizadas por el Cedinci).
Ofrecemos aquí algunas postales de los encuentros que
nutrieron nuestras conversaciones de aquellos días.
Foto: Pablo Cabrera Oser (Gerencia de Comunicación, UNSAM).

La revolución, de
de la anulación del tiempo y el espacio de cierto romanticismo antimodernis-
en la modernidad. El aniquilamiento ta, pues hay que comprender la técni-
del espacio por el tiempo. ca no como un fetiche de la decadencia

utopía a melancolía1 Aparecen otras referencias a los


ferrocarriles en sus artículos sobre
India, con una dimensión orientalista
–porque eso es el fascismo–, sino como
una clave para la felicidad –ese es el
uso revolucionario de la técnica–.
Por Enzo Traverso muy marcada. Según Marx, los trenes En otros textos, como La ideología
son en India el instrumento mediante alemana, Marx devela lo que está de-
Quisiera partir de Marx y de una momento extraordinario y poderoso el cual el Imperio Británico vuelve a trás de la filosofía de la historia de
sentencia suya casi aforística: las re- de ruptura con un orden social y eco- cumplir su misión civilizadora, a pesar Hegel: una visión de la historia como
voluciones como locomotoras de la nómico, y una innovación, una moder- de su violencia y de su dimensión in- autorrealización del espíritu absoluto,
historia. La frase pertenece a un pasa- nización, una proyección poderosa de humana. En el mismo texto en que ha- como expansión del capital. Hay un
je de un texto suyo muy conocido, La la sociedad hacia el futuro. Una acele- bla de los ferrocarriles como un vector tiempo de la historia universal hege-
lucha de clases en Francia, de 1850. ración de la historia. del progreso, habla del progreso como liana detrás del cual hay un tiempo de
Esta sentencia, tan citada, no fue hasta Los trenes son un lugar privilegiado de un horrible ídolo pagano. Se trata la economía política, que es el tiem-
ahora suficientemente investigada. Es del imaginario colectivo en el siglo XIX. de la dialéctica de la historia. po del capitalismo industrial y de la
mucho más que un tropo literario: es Aparecen en el Manifiesto comunista, Esta visión de las máquinas y el expansión del capital. La historia se
una metáfora peligrosa y una ventana en particular, en las páginas que Marx maquinismo, simbolizada emblemá- vuelve, entonces, sucesión de modos
abierta al imaginario revolucionario consagra a lo que es casi una ideali- ticamente por las locomotoras y los de producción, conforme se desarro-
del siglo XIX. zación del capitalismo como vector de ferrocarriles, es también la fuente de llan las fuerzas productivas.
Hay muchas alusiones a los trenes modernización. El capitalismo se ve la crítica que Marx desarrolla sobre En su definición de la revolución,
en el Manifiesto comunista, en los tex- allí como una fuerza extraordinaria de el movimiento ludita, una forma pri- Marx articula varias ideas, tensiones
tos preparatorios de El capital y en El transformación del mundo, como un mitiva e inmadura de lucha de clases y sensibilidades, pues hay detrás de
capital mismo. Esta definición de las modo de producción que permitió un que consiste en romper las máquinas esta idea de las revoluciones como lo-
revoluciones como locomotoras de la desarrollo de las fuerzas productivas sin comprender que el enemigo es el comotoras de la historia una noción de
historia plantea una concepción muy sin comparación posible con otros sis- sistema de producción y las relaciones la revolución como proceso de secula-
moderna de la revolución: la revo- temas de producción anteriores. de propiedad que están detrás de ese rización de expectativas escatológicas
lución como aceleración y transfor- Hay ya en ese texto de 1848 una sistema de producción, y no la máqui- que pertenecieron al pasado, a todos
mación. Es un concepto muy joven, idea de globalización que para noso- na en sí misma. El ludismo es una de los movimientos emancipadores, a los
que apareció durante la Revolución tros es corriente: el capitalismo des- las formas que hoy los historiadores movimientos revolucionarios y de li-
Francesa, pero que se inscribió en los truye los vestigios del feudalismo, so- sociales redescubren, reinterpretan y beración. No obstante, el proceso de
idiomas occidentales y en la cultura mete el campo a la ciudad. Y, entonces, actualizan; movimientos anticapitalis- secularización es, también, un proceso
europea a comienzos del siglo XIX y aquella conocida fórmula: las conquis- tas y antiglobalización se reivindican de modernización, y la metáfora de las
asumió su codificación conceptual con tas del capitalismo van mucho más en esta tradición. locomotoras implica una visión teoló-
las revoluciones de 1848. Es una con- adelante que las pirámides de Egipto, Marx plantea una idea que será re- gica de la historia. Las locomotoras son
cepción moderna muy diferente de la que los acueductos romanos y las ca- formulada por Walter Benjamin, por como proyectiles, misiles propulsados
definición tradicional de las revolucio- tedrales góticas. Cuando Marx escribe ejemplo, en la década de los treinta, hacia el futuro. Los trenes corren en
nes tomada en préstamo de la astro- estas palabras, creo que está pensan- en sus textos sobre el fascismo. En sus rieles y conocen un destino. No es
nomía, es decir, una visión cíclica de do en la construcción de ferrocarriles ellos, Benjamin desarrolla una crítica una marcha desconocida. Aceleración,
la historia y de la revolución como un que, en ese momento, está cambiando
re-volver. Una nueva concepción de el paisaje de Inglaterra (con todo lo
la revolución, ya no cíclica, sino como que ello implica: transformación urba- Enzo Traverso es un intelectual italiano, licenciado en historia por la Universi-
na e industrialización). dad de Génova y doctorado en la École des Hautes Études en Sciences Sociales
1. Fragmentos editados de la conferencia brin- Hay otras referencias a los trenes en (Francia). En la actualidad es profesor en la Universidad de Cornell (Estados
dada por el autor en la Casa de la Lectura el 16 los Grundrisse, los manuscritos prepa- Unidos). Es autor, entre otros libros, de Sigfried Kracauer. Itinerario de un in-
de noviembre de 2018, en el marco de las ac- telectual nómada (1998); La historia desgarrada. Ensayos sobre Auschwitz y
ratorios de El capital, en la década de
tividades organizadas por el Centro de Docu- los intelectuales (2001); Los marxistas y la cuestión judía. Historia de un debate
mentación e Investigación de la Cultura de Iz-
1850, diez años después del Manifies-
(2003); El pasado, instrucciones de uso. Historia, memoria y política (2007); ¿Qué
quierdas (CeDInCI-UNSAM), la Fundación Rosa to. Allí hay una fórmula que es muy fue de los intelectuales? (2014) y Las nuevas caras de la derecha (2018).
Luxemburgo y el Programa Lectura Mundi. contundente: los trenes como símbolo

Lectura Mundi | I
aniquilamiento del tiempo y del es- nado y que, en su universo mental, con- II. Lo que descubrí en Italia y se constituyó en una de las matrices de mi formación,
pacio, de la finalidad. En este caso, la sideran a los caballos como un medio. a pesar de no haberla utilizado mucho para el campo de la historia intelectual, fue
expectativa escatológica es la historia Y los ferrocarriles transportan caballos, la microhistoria –una corriente muy importante de la historiografía–, muy bien
que acaba en y con el socialismo, que armas, soldados, maquinarias, vivien- representada en la Universidad de Génova en la que estudiaba. La microhistoria
es el telos de la historia y, también, de das. Pero los ferrocarriles pueden trans- fue muy importante para mí, pero en virtud de mi fuerte relación entre lectura,
la acción política. formarse también en lo que la literatura trabajo intelectual y compromiso político, se me aparecía como algo exótico; algo
Hay un Marx romántico, de una sen- de la época denomina “máquinas locas”, muy interesante, pero muy poco útil para mis intereses de aquel momento. Yo leía
sibilidad romántica radicalmente mo- a Giovanni Levi, a Carlo Ginzburg, a Edoardo Grendi, como luego leí a los autores
es decir, máquinas propulsadas contra el
del posestructuralismo (a Derrida, sobre todo): con mucho gusto, pero sin que me
dernista, y casi, yo diría, eurocéntrica- enemigo para destruir sus bastiones.
dejaran tanto para mi tarea. Había otra tradición en Italia muy importante en la
mente occidentalista. Este Marx está Hay, entonces, un uso dialéctico de la
época: la historia social y lo que se llamaba la historia “desde abajo”, la historia
muy bien captado en la definición de tecnología, que ya no se considera más,
oral, también estaba Alessandro Portelli, quien todavía no era una figura conocida
las revoluciones como locomotoras de unívocamente, como vector de progre-
como lo es hoy, pero ya había empezado a trabajar. Y, en la Universidad de
la historia. Esta metáfora conoce toda so. Pero será la Revolución Rusa el mo-
Génova, Antonio Gibelli, que es un historiador de la Gran Guerra, pero estudiada
una historia posterior a Marx. Quiero mento en el cual las revoluciones como
a través de un prisma antropológico y cultural: la Gran Guerra como momento de
dar, al menos, un ejemplo: la decons- locomotoras de la historia alcancen su ruptura traumática en el cuerpo de la Nación, como un momento en el cual las
trucción que se opera sobre ella en apogeo. Durante este proceso, y en par- masas campesinas del país descubren la modernidad en sus formas más violentas.
la Revolución Mexicana. Durante esa ticular durante la guerra civil rusa que Desde el punto de vista pedagógico, la Gran Guerra es un proceso de alfabetización
revolución, los trenes juegan un papel le permitió al poder bolchevique conso- masiva de campesinos analfabetos. Todos esos trabajos existían.
muy contradictorio, porque la Revolu- lidarse, Trotski –jefe del Ejército Rojo–
ción Mexicana tiene lugar a principios vive durante tres años en un tren.
El tren es un mito. Es el apogeo de la humanidad, que viaja en ese tren, ac-
del siglo XX, después de algunas dé- En su autobiografía consagra un ca-
la metáfora de las revoluciones como ciona el freno de emergencia”. Es decir,
cadas de modernización de México, de pítulo al tren; es un tren blindado con
locomotoras de la historia, pero con un es el abandono o la crítica radical de
construcción de ferrocarriles –una de el que recorrió cien mil kilómetros du-
cambio de sentido. El tren de Trotski una idea teleológica de la historia, la
las líneas privilegiadas de la moderni- rante ese período. El tren de Trotski es
es el símbolo de la revolución, pero ya historia como movimiento hacia el pro-
zación y del ingreso del capitalismo en un símbolo muy fuerte de la revolu-
no del desarrollo de las fuerzas pro- greso. Y es todo lo contrario: la historia
el país–. Es una época en la cual el libe- ción, primero, por el papel que juega
ductivas, del avance tecnológico. Es la es un movimiento hacia la catástrofe.
ralismo proporcionó una visión total- en la guerra civil, pues es a través de
idea de revolución que se autonomi- Hay que detener este movimiento.
mente idealizada de los ferrocarriles este tren como Trotski construye el
za y adopta una dinámica propia. La No me parece difícil reconocer que
como conductores del progreso. Ejército Rojo. El tren está muy bien
metáfora se emancipa de la dimensión esta definición de la revolución esta-
Durante la revolución, los ferrocarri- organizado: tiene cañones, ametra-
productivista y técnica que tenía al blece una resonancia muy fuerte con
les son utilizados de una manera muy lladoras, todo un equipo de militares,
principio, en Marx, y se autonomiza nuestra sensibilidad de principios del
diferente e interesante. Porque, por un lugares para reuniones, una biblioteca.
como símbolo de la aceleración de la siglo XXI, cuando todo el mundo re-
lado, son utilizados por fuerzas revolu- En él Trotski escribe Terrorismo y co-
historia en virtud de la revolución. conoce que nuestra civilización mar-
cionarias que se basan en el campesi- munismo, por ejemplo.
En este caso, hay un tren blindado cha hacia la catástrofe, una catástrofe
que es símbolo y espejo de lo que he ecológica que tiene sus recursos y sus
Traverso x Traverso descrito como el “paradigma militar de fuentes en un modo de producción, en
la revolución”, que aparece en 1917 y una civilización que es la del capitalis-
Fragmentos editados de la conversación que mantuvo el autor
domina la historia del comunismo a lo mo en su versión neoliberal.
con integrantes de la comunidad académica de la UNSAM.
largo del siglo XX. Pero también el tren La revolución no es, luego, una ace-
representa una carrera hacia el futuro y, leración de la historia, es un corte de la
I. En mi juventud, en Italia, conocí el trotskismo, que era muy marginal en
después de Octubre, hacia el futuro utó- historia, el pasaje de una civilización a
relación con la corriente operaísta, mucho más importante en términos teóricos
pico; es símbolo de la construcción de otra. Podríamos otra vez citar a Marx
e intelectuales, pero muy poco satisfactoria, me parece, desde el punto de vista
una nueva sociedad. Y, en este caso, yo cuando dice que la revolución es el pa-
de sus formas políticas. La atracción más fuerte, para mí, fue Francia; en aquella
época, la tradición marxista francesa me parecía más sólida y coherente. Llegar a diría que el tren es algo más: es el espí- saje de la prehistoria a la historia de
Francia, trabajar con Michael Löwy, era como integrarse a una corriente marginal ritu del mundo encabezado por Napo- la humanidad. En este caso, el pasaje
–representada por exiliados judíos– para nada hegemónica en la cultura francesa león en su caballo blanco; es el espíritu de la prehistoria a la historia implica
de la época. Michael era una figura muy atractiva, la encarnación de la síntesis de del mundo encabezado por Trotski que un cambio de civilización. Pocos años
una tradición de la sociología weberiana, de Mannheim, y la Escuela de Fráncfort, recorre en tren las líneas del frente du- después de que Benjamin escribiera
de Lukács y Benjamin –poco reconocida y estudiada en la Francia de entonces–, rante la guerra civil, del líder del Ejército esas palabras, se produce esa catás-
por un lado, y por otro, una tradición que era la del socialismo latinoamericano, Rojo que corre de Petrogrado y Moscú trofe de la historia que es la Segunda
la Revolución Cubana, el castrismo, el guevarismo. Él hacía, luego, una relectura hacia Varsovia, Budapest y Berlín. El es- Guerra Mundial, con sus violencias y
de Benjamin y de la Escuela de Fráncfort muy radical y atípica (la Escuela de píritu del mundo es la revolución mun- sus genocidios. Hoy, en nuestro ima-
Fráncfort había sido por completo indiferente a lo que sucedía en el Sur del dial. Estamos ante el apogeo de esta me- ginario, décadas después, los rieles ya
mundo, la historia del colonialismo no la afecta para nada). Michael venía de táfora y el comienzo de su declive. no nos recuerdan a una locomotora
Brasil y releía la tradición de Fráncfort de manera muy diferente de aquellas Durante los años de entreguerras, la que marcha hacia la revolución, sino al
puramente estéticas de Benjamin o puramente de crítica literaria. Para mí fue metáfora conoce una inversión radical. genocidio: Auschwitz.
una escuela, descubrí toda esta tradición oculta –en el sentido arendtiano de la En la década del veinte hay un texto Podríamos interpretar ese cambio
palabra–, como se descubre a Lukács en Francia hacia el final de las décadas del de Benjamin, Calle de mano única, en en la definición de las revoluciones
cincuenta y el sesenta por intermedio de Lucien Goldmann y otros. Me inserté el que la metáfora es formulada de como una transición de una visión
en esa tradición, lo que no me ayudó mucho en términos de carrera académica una manera totalmente diferente. La utópica a otra melancólica y románti-
porque se trataba de una tradición bastante marginal, pero para mí fue una
revolución aparece como la interrup- ca. En mi último libro Melancolía de iz-
escuela muy fecunda para poder trabajar luego sobre la historia intelectual, la
ción de un proceso catastrófico: ya no quierda, intenté reconstruir el perfil de
historia del exilio intelectual y político, la historia del fascismo, el impacto de las
más una carrera hacia el futuro, sino una melancolía que pertenece a la his-
guerras, violencias y genocidios en la cultura.
la interrupción de una carrera hacia la toria de la izquierda desde el principio,
catástrofe. Dice Benjamin: “Si esta in- desde sus orígenes. Una melancolía de
terrupción no se cumple antes de un izquierda que siempre marcó la histo-
momento casi calculable de la evolu- ria del movimiento obrero y de todos
ción técnica y científica indicado por la sus componentes: el anarquismo, el
inflación y la guerra química, todo se socialismo y todas sus variantes.
habrá perdido”. Benjamin escribe esto Para mí, esta melancolía es una di-
en Alemania antes del nacionalsocia- mensión de la cultura de la izquierda.
lismo, bajo la República de Weimar. No es que somos melancólicos porque
Después, en sus textos y notas pre- hemos perdido las elecciones o porque
paratorias a las tesis de Sobre el con- hubo una derrota o un retroceso. La
cepto de historia de 1939 y principios melancolía de izquierda pertenece a la
de 1940, Benjamin critica de una ma- historia de la izquierda. No es una pa-
nera explícita la metáfora de Marx: tología. No es una enfermedad que ha-
“Marx dice que las revoluciones son bría que curar. Tampoco creo que actúe
las locomotoras de la historia. Pero tal como una terapia, o como una prescrip-
vez las cosas sean diferentes. Quizás, ción o un remedio contra las derrotas.
“Traveling Lenin” (La mirada de Ulises, film de Theo Angelopoulos,1995).
las revoluciones sean la forma en que La melancolía de izquierda no es ne-

II | Review MARZO 2019


III. Llegué a Francia en el momento de la muerte de un conjunto de grandes figuras década de los veinte con la imagen de tuando en ella. Teniendo en cuenta que
de la cultura francesa de posguerra. Era la década de la crisis de los paradigmas Lenin que indica el futuro con su dedo. no se puede reconstruir nada sin hacer
de los sesenta y setenta y de la instauración de la hegemonía liberal, del retorno Esa visión de Lenin, utópica y teleoló- un balance de lo que fracasó.
victorioso y arrogante del liberalismo. Era la década también del surgimiento de gica, es utilizada otra vez después de En este contexto, un duelo exitoso –un
la memoria como categoría central del debate cultural, intelectual y político. La 1989 por Theo Angelopoulos en La mi- duelo acabado–, en ausencia de alterna-
memoria que, como categoría política, no existía luego de los libros de Holbach rada de Ulises (1995). Los críticos lo lla- tivas políticas, puede llevar a la reconci-
de la década del veinte, repentinamente volvía como categoría central del debate man travelling Lenin. Se ve una estatua liación con el orden dominante. Esa es
intelectual y de las ciencias sociales. Yo no podía no verme afectado por todos de Lenin desarmada, cuyo dedo apunta la forma que el duelo tomó para toda
esos cambios; el hecho de empezar a trabajar sobre la historia del Holocausto, por hacia el cielo, pero ya no indica el futuro una generación o más de militantes de
ejemplo, o sobre los fascismos y los genocidios, era un poco parte de la atmósfera sino que simboliza la caída de la utopía. izquierda. Creo que la melancolía de iz-
de aquel momento. Pasaron diez años para poder salir de ese marco que, en cierto Tenemos que reconstruir un proyecto quierda –si no es concebida como una
momento, se me apareció como una especie de jaula, de obstáculo epistemológico. de izquierda, un proyecto de socialismo, manera de encierro en el sufrimiento, el
Mis libros posteriores sobre las guerras civiles europeas o las violencias nazis
una alternativa de futuro, conscientes duelo por los compañeros caídos, perdi-
sostienen la expectativa de romper el paradigma del Holocausto como prisma
de que no estamos marchando en el dos, o simplemente la nostalgia por los
privilegiado de lectura del siglo XX y buscan inscribirlo en un contexto histórico
sentido de la historia. momentos mágicos de nuestra juven-
más amplio. Establecer una serie de conexiones que en aquella época no existían,
Quisiera volver, para terminar, sobre tud– puede ser el marco de una reflexión
por ejemplo, las relaciones entre nazismo y colonialismo, entre el Holocausto y la
la definición freudiana de la melancolía. crítica sobre el pasado, una forma de
Gran Guerra; todo un conjunto de problemas que se podían acercar e investigar
No soy psicoanalista, pero tengo mucha resistencia. Melancolía como manera de
rompiendo con algunas interpretaciones y marcos metodológicos que habían
familiaridad con Freud. La melancolía, no adaptarse al modelo antropológico
surgido en los ochenta y que se hacían muy pesados.
Escribí mi tesis sobre los marxistas y la cuestión judía y después todo el contexto para él, es una patología, un duelo in- propuesto por el neoliberalismo; como
me empujó a dejar el marxismo de lado y a ocuparme de otras cosas: historia acabado que no desemboca en la bús- modo de vida, conjunto de valores, for-
del fascismo, historia de la violencia nazi, historia del Holocausto, historia de queda de un nuevo objeto de amor en el ma de ser no contemporánea.
los exilios, historia intelectual. Aunque el marxismo nunca fue expulsado de mi cual invertir energías libidinales. Enton-
horizonte, no era central. El marxismo volvió después, fue reintegrado. ces, cuando el duelo no acaba, surge una
forma patológica de duelo melancólico
cesariamente un afecto o un sentimiento Benjamin también, en 1940, en Sobre el que se eterniza y produce cierta pasi-
que desemboca en la resignación, en la concepto de historia, cuando habla de la vidad, impotencia, incapacidad. Esa es
impotencia o en una actitud puramente pequeña puerta por la cual puede entrar la definición. Al mismo tiempo, reflexio-
nostálgica. Yo siempre repito que si me el Mesías, reconoce una catástrofe pero nando, la melancolía puede ser también
acusan de ser nostálgico, no me molesta. no destruye la espera, la utopía, la espe- el marco dentro del cual se elabora la
La nostalgia pertenece al corazón, a los ranza. Esa es la melancolía de izquierda memoria de una derrota. Y no se ela-
sentimientos de los seres humanos. ¿Por que pertenece a la estructura de senti- bora alejándose de la realidad, sino ac-
qué no tendríamos derecho a ser nostál- mientos de la izquierda.
gicos? En una época de individualismo Esa melancolía fue, durante largo IV. En mis años de formación era
competitivo, ¿por qué no tendríamos tiempo, suprimida, una tradición ocul- difícil tener una “carrera normal”, se
que ser nostálgicos de otros momentos ta –tomando en préstamo la fórmula de leía mucho, había influencias muy
de la historia en que los hombres y las Hannah Arendt–. Estando muy presente distintas que se mezclaban. Para mí la
mujeres pensaban que podían cambiar el en la cultura y sentimientos de la iz- influencia de la Escuela de los Annales
mundo mediante una acción colectiva o quierda, no tenía derecho a expresarse fue muy importante, probablemente
solidaria y actuaban dominados por una en la superficie; era permanentemente más importante que la influencia
del historicismo italiano, de toda la
idea de fraternidad, de comunidad? Esta autocensurada, porque en un siglo en
tradición, digamos, “croce-gramsciana”,
nostalgia no me parece nefasta, me pare- el cual la revolución fue concebida bajo
que era mirada con mucha sospecha
ce fructífera. un paradigma militar –como toma mili-
por la izquierda radical de la época
La melancolía puede tomar, así, dife- tar del poder, hecha por un movimiento
porque estaba muy identificada con los V. Creo que el redescubrimiento
rentes formas, pero ella como tal perte- de soldados que luchan y están inte-
intelectuales orgánicos, con el Partido de Marx puede ser muy fecundo
nece a lo que Raymond Williams definía grados en un aparato con disciplina y
Comunista. Había una influencia muy para la historiografía en todas sus
como la “estructura de sentimiento” de jerarquías–, reconocer este sentimiento
grande, tal vez no tan grande como dimensiones. A partir de un ciclo muy
la izquierda. Porque no se puede pen- aparecía como signo de vulnerabilidad. en Latinoamérica, de Althusser, del largo de liberalismo que terminó,
sar en cambiar el mundo solamente con Creo que el modelo que sugiere Ernst estructuralismo en todas sus formas. quizás a partir de la crisis de 2008,
ideas, proyectos, organizaciones; pen- Kantorowicz, historiador de la Edad Me- Ir a Francia fue, para mí, una liberación, encontramos en el marxismo términos
sando en términos de estrategia, tácti- dia, es muy interesante y particularmente porque no había posibilidades de como clase, lucha de clases, relaciones
cas, relaciones de fuerzas. Para cambiar pertinente. ¿Por qué Kantorowicz plantea conseguir becas o una posición en la de producción, que pueden ser
el mundo, hay que movilizar afectos, la idea de los dos cuerpos del rey? El cuer- universidad. El sistema de estudios utilizados de manera productiva […].
pasiones, un imaginario colectivo. Hay po físico, mortal, y el símbolo inmortal de doctorales recién empezaba. Por Intentar comprender las premisas
que levantar esperanzas. la monarquía. En nuestro caso, el cuerpo otro lado, el impacto del terrorismo filosóficas de las metodologías
Hay una melancolía de izquierda, físico, mortal, del líder comunista y las fue muy fuerte desde el punto de historiográficas sería fundamental. En
dibujada y definida por Sergei Eisens- banderas rojas que son la representación vista político y psicológico –yo era este sentido, hay algo que diferencia
tein en El acorazado Potemkin. Es una de un ideal inmortal, que permite una un muy joven militante cuando las el marxismo de otras corrientes
película que empieza con la melanco- continuidad, sobrepasar el duelo. Esa dia- Brigadas Rojas secuestraron a Aldo filosóficas y que se encuentra
lía, el duelo, la muerte del marinero. léctica del duelo opera en muchos autores Moro, y a eso le siguió un período en el origen del problema de la
Su muerte produce duelo, sufrimiento, a causa de la autocensura de la melanco- de mucha confusión y de miedo–. definición. Sucede que el marxismo
y ese duelo, esa melancolía, desembo- lía. La melancolía no se expresa tanto en Después de mi doctorado me quedé no es solamente una filosofía, una
ca en la revuelta, en la rebelión. Es el textos como en la iconografía, en el plano allí y fue en Francia donde descubrí concepción del mundo o una teoría
principio de la revolución de 1905. estético. Por ejemplo, Pier Paolo Pasolini, América Latina. Porque, antes de del capitalismo, de la sociedad. Es una
Francia, para mí América Latina eran teoría de interpretación de la sociedad
Pero hay otra melancolía de izquierda: miembro del Partido Comunista, expulsa-
los Siete ensayos sobre la realidad y de la historia que está orgánicamente
la que surge después de las derrotas. Es do por homosexual, pero interlocutor y
peruana de José Carlos Mariátegui, que orientada por un proyecto de
mucho más pesada, pero también es un compañero de ruta muy crítico –sin duda
había publicado Einaudi con un largo transformación de la sociedad, y todos
sentimiento que involucra un proceso un intelectual de la izquierda–, dedica
prefacio de Robert Paris. Este libro aquellos que se llamaron marxistas, a
de elaboración crítica de la memoria y toda una parte de su película Pajaritos y
me impactó mucho, pero en Francia pesar de su poco nivel de conocimiento
de reflexión crítica sobre las razones de pajarracos (1966) a los funerales de Pal-
había todo un medio latinoamericano de la obra de Marx, de su nivel más
la derrota. Lo llaman el “privilegio epis- miro Togliatti, lo que captura muy bien el
del exilio político; era a mediados de o menos consciente de utilización de
temológico de los vencidos”, que tienen sentido de la melancolía comunista. los ochenta, ya hacia el fin del ciclo las categorías, las metodologías y las
una mirada crítica hacia el pasado, al re- Después de 1989, cuando con la caída de las dictaduras, y muchos exiliados teorías que pertenecen a esa tradición,
vés de los vencedores, que tienen sobre del socialismo real también cae un mo- reflexionaban sobre la posibilidad de se planteaban este problema, es decir,
él una visión apologética. delo de revolución que dominó el siglo quedarse en Francia o volver a sus que se trabaja pero el trabajo tiene
Hay una melancolía que es recono- XX, esa melancolía antes siempre repri- países. Además allí empecé a trabajar una finalidad que trasciende la pura
cimiento de la derrota, pero que no es mida o autocensurada puede expresar- sobre mi tesis (los marxistas y la producción de conocimiento. Desde
para nada resignada, que se inscribe en se. Y toma la forma, en muchos casos, cuestión judía) bajo la dirección de este punto de vista, creo que hay que
una larga historia. Las palabras de Sal- de película. Por ejemplo, se ha hablado un latinoamericano, Michael Löwy, y salvar el marxismo como horizonte
vador Allende antes de suicidarse en La de la utopía comunista, de cómo se vi- comencé a participar de las reuniones dentro del cual se pueden inscribir
Moneda fueron: “Santiago será liberada”. sualiza en la iconografía soviética de la y actividades de su círculo. nuestras investigaciones.

Lectura Mundi | III
Reescribir el
ral que seguramente no conformó a Melancolía de izquierda viene a de- Cuando Traverso dice “un marxis-
los marxistas más clásicos, y tampo- cirnos que ese lenguaje leninista es mo posible hoy”, su “hoy” se remonta
co a los dirigentes zapatistas. Pero el hoy una lengua muerta, un marxismo al horizonte epocal abierto en 1989,
marxismo, politólogo poblano-irlandés salió de
su ostracismo académico y en pocos
residual que apenas hablan pequeñas
sectas supérstites en algunos países
cuando no sólo “nos vimos obligados
a admitir el fracaso de todos los in-

hablar la años sus libros, publicados en diver-


sos idiomas, recorrieron el mundo.
del mundo. El imaginario social que le
daba vida y hacía audibles las consig-
tentos pasados de transformación del
mundo”, sino que además “se pusieron

lengua del Holloway, más allá de la vigencia que


hoy pueda mantener esa operación,
nas del pasado se fue debilitando en
la segunda mitad del siglo XX y ter-
en tela de juicio las ideas mismas con
que habíamos tratado de interpre-
tuvo el mérito de poner en contacto minó por disolverse en 1990. El mar-
presente
tarlo”. A las izquierdas y los nuevos
dos universos discursivos y dos ex- xismo, que fue en la primera mitad de movimientos sociales les cupo desde
periencias si se quiere muy distantes aquel siglo un saber de vanguardia, entonces el desafío de reinventarse
entre sí: una cultura marxista europea aparece a inicios del siglo XXI como en este momentum histórico en que el
altamente sofisticada y una expe- un saber de retaguardia, apenas res- “presentismo” aplasta cualquier futu-
Por Horacio Tarcus riencia de insurrección popular de las guardado en los relicarios de los guar- ro visible, pensable o imaginable.
antiguas comunidades indígenas de dianes de una gnosis ancestral. El Es- En principio, pareciera que las tra-
Buenos Aires, 1993. Después del
Chiapas. Apareció como un mediador, tado y la revolución de Lenin (1918), diciones teóricas e históricas de la iz-
desplome de la Unión Soviética, el
un traductor, era como el Subcoman- o Terrorismo y comunismo de Trotski quierda –imbuidas de determinismo y
presidente ruso Boris Yeltsin impo-
dante Marcos leyendo a Theodor W. (1920) serían hoy libros incomprensi- teleología– nada tienen para ofrecer
nía una virulenta política de shock
Adorno en la Selva Lacandona. bles para las nuevas generaciones de en este trabajo de duelo y reinven-
prometiendo el inmediato pasaje a
La historia del marxismo está col- activistas sociales, por no hablar de ción. Sin embargo, Traverso nos pro-
una economía de mercado. Europa
mada de operaciones político-inte- las obras de Stalin, Mao, Enver Hox- pone en esta nueva obra una lectura
del Este se reconvertía a los tumbos
lectuales semejantes. Lo que en cada ha o Kim Il-sung. Hoy aparecen ante “a contrapelo” de la historia obrera y
al capitalismo. Checos y eslovacos se
momento histórico se entiende por sus ojos como testimonios de mundos de la trayectoria del marxismo, don-
divorciaban en dos Estados, mientras
“marxismo” no es más que el produc- desaparecidos. de la melancolía aparece como una
recrudecía la Guerra de los Balcanes.
to de una construcción exitosa. Fue La obra de Enzo Traverso parte de tradición oculta pero persistente, re-
John Major, el heredero de Margaret
Karl Kautsky, el líder teórico de la esta discordancia de los tiempos. No primida pero actuante. La rastrea en
Thatcher, aparecía como el líder con-
socialdemocracia alemana, quien con- viene a celebrarla ni a condenarla, los textos de Marx sobre la derrota de
servador de mayor respaldo popular
virtió en las dos últimas décadas del sino a pensar a través de qué cami- la Comuna de París, o en los de Rosa
en la historia británica. Entraba en
siglo XIX la compleja teoría de Marx nos podrían reelaborarse la historia y Luxemburgo acerca de la fallida insu-
vigor el Tratado de Maastricht, que
en una doctrina política. De una lectu- la memoria del marxismo, para que el rrección espartaquista y se detiene en
unificaba Europa bajo el signo de la
ra difícil, limitada a algunos cientos de pensamiento crítico del siglo XIX y del las agudas consideraciones de Walter
globalización capitalista. El México de
iniciados, devino de pronto un credo siglo XX vuelvan a hablar una lengua Benjamin o en las reflexiones contem-
Salinas de Gortari ingresaba en el Tra-
de millones. Con el concurso de Enge- viva del presente. poráneas de Daniel Bensaïd. Indaga
tado de Libre Comercio de América
ls, Kautsky “inventó” el marxismo, una las huellas de la melancolía no sólo en
del Norte. La Argentina de Carlos Me-
doctrina universal, completa, científi- Un marxismo utópico y melancólico el mundo de las ideas, sino también
nem sancionaba el Pacto Fiscal y pri-
ca, determinista y teleológica. en el poco explorado universo de la
vatizaba los ferrocarriles del Estado.
Con la Revolución Rusa de 1917, Le- En 2006, en una entrevista con his- imaginación socialista, desde los fu-
Se había impuesto lo que el econo-
nin y los bolcheviques reinventaron toriadores argentinos aparecida en nerales cívicos de las izquierdas con
mista británico John Williamson bau-
el marxismo, ahora bajo el nombre de Políticas de la Memoria, Traverso ha- su culto de los militantes caídos en
tizó con una expresión elocuente: el
“marxismo-leninismo”. Denunciaron bía anticipado el meollo de su tesis: “Si combate, hasta las representaciones
“Consenso de Washington”. Hoy, como
a Kautsky como renegado y se rea- hay un marxismo posible hoy, tiene plásticas y cinematográficas de los
en 1993, parece impensable cualquier
propiaron del legado de Marx para que ser utópico y melancólico. Es el vencidos.
política económica que se aparte de
“barajar y dar de nuevo”: reconfigu- precio de una resistencia intelectual”. Melancolía de izquierda no sólo apa-
los diez preceptos de Williamson:
raron el corpus marxista, reescribie- El marxismo posible aparecía conju- rece como un reto frente a las viejas
equilibrio fiscal, reducción del gasto
ron la historia del movimiento obrero gado en modo condicional, asumiendo izquierdas que, encadenadas al len-
público, tributación regresiva, desre-
y socialista. Tradujeron el marxismo aquellas cualidades que el marxismo guaje político-militar del siglo XX, con
gulación de las tasas de interés, tipo
a un lenguaje muy distinto del que histórico, justamente para afirmarse, sus tácticas y sus estrategias, su par-
de cambio “competitivo” (alto), libera-
hablaron los partidos socialistas de hubo de reprimir. El socialismo garan- tido como “cohorte de hierro” y sus
ción del comercio exterior, apertura a
fines del siglo XIX, confiados en el tizó su carácter científico a expensas batallones preparados para el asalto,
la inversión de capitales, seguridad de
progreso indefinido, la ampliación de de la utopía, al mismo tiempo que la menosprecian la melancolía como re-
los derechos de propiedad, privatiza-
la democracia y las reformas sociales confianza en su triunfo inexorable fugio subjetivo en un universo cerra-
ción y desregulación.
sucesivas, que conducirían de modo volvía estéril cualquier forma de me- do de remembranza y dolor. La me-
En medio de este clímax neolibe-
más o menos incruento al socialismo. lancolía. lancolía, propone Traverso, puede ser
ral, llegaba por primera vez a nues-
Hicieron hablar al marxismo el nuevo El proyecto de Traverso propone también el nombre de un trabajo de
tro país John Holloway, uno de los
lenguaje imperante desde 1914, el de un giro copernicano de la tradición duelo que permita reinventar las iz-
principales referentes internacionales
las crisis capitalistas, el imperialismo, marxista, recuperando perspectivas quierdas, recuperando creativamente
del pensamiento marxista. El politólo-
el quiebre del liberalismo y el ascenso como la de Michael Löwy, que pone el las tradiciones del pasado capaces de
go irlandés radicado en la ciudad de
del fascismo, el de las insurrecciones marxismo en sintonía con la tradición hablar a nuestro presente.
Puebla inició su seminario de Buenos
populares y las revoluciones socia- romántica; o la de Lucien Goldmann,
Aires con unas palabras que descon-
les. Desde 1917, la lectura leninista que lee a Marx en línea con el Pas-
certaron a su auditorio: “Nuestra cul-
hacía girar la obra de Marx en torno cal de la visión trágica antes que en
tura marxista es hoy incomunicable a Horacio Tarcus es doctor en historia
de una categoría residual en la inter- la clave hegeliana de síntesis de las por la Universidad Nacional de La
las grandes masas. Por rica que sea
pretación de Kautsky: la “dictadura contradicciones. Figuras como Marx, Plata (UNLP), investigador principal
para nosotros mismos, hablar como
del proletariado”. El marxismo fue re- e incluso Trotski, aparecen menos del Consejo Nacional de Investiga-
marxista es como hablar en latín, una
escrito por los bolcheviques a partir apegadas al modelo del militante pro- ciones Científicas y Técnicas (Co-
lengua muerta que ya nadie habla”. nicet) y director del Centro de Do-
de la experiencia de la “guerra civil fesional y más cercanas a la bohemia
Pocos meses después, el 1º de ene- cumentación e Investigación de la
europea”, de modo que la dimensión intelectual (el periodismo, los cafés,
ro de 1994, el levantamiento zapa- Cultura de Izquierdas (CeDInCI-UN-
militar tendió a imponerse en todos los exilios, la vida itinerante, el cos-
tista en Chiapas fue la oportunidad SAM). Su último libro es La biblia del
los niveles de la acción política. Mar- mopolitismo). Nombres antes margi-
para que Holloway ensayara una tra- proletariado. Traductores y editores
xista pasó a ser sinónimo de favo- nales del universo marxista, como de El capital en el mundo hispano-
ducción de esa lengua muerta a una
rable a la violencia revolucionaria, y Ernst Bloch, Walter Benjamin o el hablante  (2017) y tiene en prensa
lengua viva. Ofreció entonces una
pocos años después, con el triunfo de trinitano Cyril James, adquieren una Los exiliados románticos. Socialistas
lectura marxista –en clave francfor-
Stalin, de partidario de un régimen de visibilidad y una centralidad hasta en- y masones en la formación de la Ar-
tiana– de ese acontecimiento inaugu- gentina moderna (1853-1880).
partido único. tonces impensadas.

Staff: Rector: Carlos Greco. Director Lectura Mundi: Mario Greco. Edición general: Micaela Cuesta. Colaboran en este suplemento:
Enzo Traverso y Horacio Tarcus.

IV | Review MARZO 2019