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autoestima inflada tienen una visión distorsionada de sí mismas, no se observan tal y como son.

Existen algunos rasgos típicos que nos pueden ayudar a diferenciar la autoestima inflada del
amor propio sano y equilibrado.
Por ejemplo, en el primer caso, las personas viven estableciendo constantemente
comparaciones con los demás y desarrollan una especie de sentimiento de superioridad. Por el
contrario, alguien con autoestima verdadera no entra en este tipo de comparación tan poco
constructiva sino que pone su foco de atención en crecer como persona superando sus propios
límites.
Exceso de vanidad
Son personas que valoran más la superficialidad de la apariencia, por ejemplo, se encargan de
recordar todos sus logros personales, buscan el éxito profesional como una forma de ser
admirados por los demás. Por el contrario, ante una derrota se hunden porque confunden su
propio valor con los resultados profesionales.
De hecho, un dato que puede ayudarte a diferenciar entre una autoestima inflada o una
autoestima sana es si de un modo habitual sientes que las críticas de otras personas te afectan
en exceso hasta el punto de que un comentario negativo puede llegar a arruinarte el día.
Arrogancia
Las personas con autoestima inflada también se creen insustituibles e indispensables, es decir,
se dan una importancia desmedida y tienen muchas dificultades para delegar en los demás con
confianza. Pero por el contrario, con frecuencia sufren porque sienten que los demás no les
tienen tan en cuenta como merecen.
Este tipo de autoestima también se define por los picos de altibajos que tiende a vivir el
protagonista, por el contrario, una autoestima sana muestra un ánimo más lineal y regular.
Existe un soporte interior que es más sólido. Son personas que tienen un nivel de expectativas
muy altas sobre sí mismas y este sentido de autoexigencia constante les causa un enorme
sufrimiento.

Este exceso de "yo inflado" puede proyectar una imagen de arrogancia que es la que hace que
muchas personas del entorno se alejen. Las personas que tienen esta arrogancia también
tienden a presumir de su conocimiento. Les gusta mucho demostrar cuánto saben.

Comienza reconociendo que eres humano y que tienes derecho a fallar y a equivocarte.

– Pide ayuda cuando la necesites pues nadie es competente al 100% en todos los sentidos.

– Reconoce que nadie nace sabiendo y que todos necesitamos practicar para aprender.

– Tú no eres el mejor, siempre habrá alguien mejor que tú. Si quieres ser mejor, trabaja y
lucha por tus objetivos de manera sana, sin compararte y sin descalificar a los demás.

– Eres un ser único e irrepetible y valioso solo por existir y por ser quien eres, no necesitas que
los demás te lo recuerden cada día. Tú ya sabes quien eres, empieza a quererte más y a ser
libre y menos dependiente.

– No tienes que demostrarle a nadie nada. No eres el centro del universo, la gente está
ocupada en sus asuntos. Cultiva tu propio interior y el amor y respeto hacia tí mismo. Si te
quieres a ti mismo, muestras seguridad y humildad, los demás empezarán a admirarte y
quererte también.

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