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HENRI LEFEBVRE

~~,

) LA VIOLEN CIA Y EL
FIN DE LA HISTOR IA

EDICIONES SIGLO VEINTE


BUENOS AIRES
Henri Lefebvre es demasiado cono-
cido en Francia y fuera de ella por sus
opiniones sobre el candente panorama
intelectual contemporáneo, para que ne-
cesite presentación. Este libro que, se-
gún su autor, no ~~ la obr:=t de un filó-
sofo ni de un socwlogo, m tampoco de LA VIOLENCIA Y EL FIN
un historiador, resume empero en ade-
cuada síntesis la posición de un hom-
bre que se mueve lúcidamente en el DE LA HISTORIA
ámbito más exigente de la vanguardia
intelectual.
El perfil polémico es sin duda la ca-
racterística saliente de este trabajo, en
el que el tema de la historia y sus su-
puestos fines, la historicidad del conte-
nido, y el significado de las ciencias
positivas, se entrecruzan h~bilmente y
son discutidos con ardoroso empeño. Las
tesis de Hegel y Marx aparecen a la luz
de sus consecuencias en la vida del pre-
sente, y un audaz paralelo con Nietzche
denota que el afán inquisitivo de Le-
febvre no se detiene ante ningún esco-
llo ideológico.
La historia y la historicidad son con-
ceptos engañosos para Lefebvre, y la
capacidad para la historia sigue siendo
la aptitud de aceptación del riesgo, de
asumir la lucha a riesgo de la muerte,
lo cual está vinculado a su vez con la
conciencia de clase. En este orden de
cosas, el grado alcanzado por las fuer-
zas productivas, es decir, la riqueza so-
cial y el despilfarro, plantea en la so-
ciedad de hoy el problema de la nega-
ción del trabajo. La burguesía se ve de
este modo enfrentada a la tremenda pa-
radoja de aceptar, denb·o de su propio
sistema, a los ociosos, y de tolerar a los
grupos marginales rebeldes de artistas
e intelectuales, porque le resultan indis-
Pf'nsables para la producción de ideas.
Estas y otras contradicciones son acu-
muladas en este libro vibrante, que pone
al desnudo gran parte de los antagonis-
mos más agudos de la sociedad en que
v;vimos, y en cuya crítica las teorías
sociales de vanguardia son implementa-
das con destreza sin par.
La vindicación de la dialéctica inma-
nente en los procesos y las cosas, la que
debe revelarse por la acción humana, y
entre cuyas variantes la violencia impo-
ne su vigencia y su posibilidad es la
conclusión que surge de esta n~vedosa
reflexión social filosófica.
Título del original en francés
LA FIN DE L'HISTOIRE
Les Editions de Minuit, París

Traducción de
ALFREDO LLANOS
ADVERTENCIA

Este libro no es la obra de un filósofo aunque contenga


algunas consideraciones filosóficas (más la crítica metafilo-
sófica de toda filosofía). No es el trabajo de un sociólogo, si
bien contiene elementos de sociología, ni el de un historiador,
aun cuando el autor ha realizado algunas investigaciones his-
tóricas antes de permitirse el cuestionamiento de la historia.
¿Será "inclasificable"? ¡Pesado título para llevar! Sin embargo,
¿por qué no declarar desde el comienzo que este libro sale de
los cuadros de la división del trabajo intelectual, tal como ella
se ha instaurado en el pensamiento sometido a las instituciones
culturales? Vale más prevenir. He aquí lo hecho. ¿No podrá
ubicarse esta obra? En absoluto. Ella se desliza en una línea
de crestas entre vertientes: filosofía, historia, sociología, bus-
cando dominarlas. Hay que recordar que las obras de Hegel,
de Marx, de Nietzsche que servirán de punto de partida para
un trayecto difícil no entraban en los cuadros según separa-
ciones bien delimitadas. ¿Pensaba Hegel como enciclopedista?
¿Y Marx? Sus obras no pueden encerrarse en departamentos
estancos: filosofía, economía política, historia, sociología, etc.
En cuanto a Nietzsche, se ha querido interpretarlo como poeta,
filosófica o científicamente insignificante; advertimos que es
el último filósofo occidental, iniciador, con Marx, de una línea
que no puede definirse ni por la filosofía clásica ni por la
ciencia catalogada.
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 En 1968, los estudiantes ¿no han rechazado -entre otros
© by EDICIONES SIGLO VEINTE - Maza 177 - Buenos Aires aspectos de la sociedad y del mundo actuales-, la división
Impreso en la Argentina - Printed in Argentina
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del trabajo, técnico en aparien cia, en realidad social vale decir tativo hasta en las reivindi cacione s y aspiraci ones obreras. La:
deter~nadas por el mercad o y sus exigencias, hasta en el técnica y la tecnología, con el soporte social de su importa ncia,.
plano Intelect ual y mental? Cierta e incierta mezcla de des- esto es, la tecnocr acia y la burocra cia asociadas, ejercen presión
menuza miento especial izado y degrada do enciclopedismo no, sobre lo que las interfie re. Se supone a veces que ese medio
content a más que a los instituc ionalist as del saber. social, técnicos y tecnócr atas, en una palabra , "tecnoe struc-
~ún por algún tiempo, el pensam iento en Europa , tura", puede desemp eñar un "papel históric o". Si así fuera,.
en .l
Francia , y la simple concien cia (individ ual y/o social) con- sería en detrime nto de la historia . La concien cia históric a
s~rva~ v~~adas dimensi onesJ así este pensam iento y esta turba a esa gente y sobre todo, le es extraña .
con-
Ciencia difieren del pensam iento y de la concien cia en otros La concien cia (individ ual y jo social) no se percibe en
países, y sobre todo del pensam iento reducido a la sóla dimen- Europa y sólo se concibe con ciertos reparos. Espontá neamen te
sión del empiris mo y de la compro bación. · toma como referenc ia el tiempo histórico. ¿Cómo podría ser
Tres dimensi ones: filosófica, históric a, práctica dan su de otra manera en una región del mundo que "cultur almente "
c?mp~ejidad a la forma europea de pensam iento y' de con- posee dos mil años de recuerd os, de epopeya s revolucionarias?·
Ciencia. Por las dos primera s, filosófica e históric a, tiene un Suprem a riqueza . En Francia cada uno sabe y siente que la
enfoque y un designio críticos. Para "nosotro s", europeo s, razón filosófica se acerca más al buen sentido crítico definido
nada de conocim iento sin teoría (sin conceptos elabora dos) por .Descartes que a la razón de Estado o del intelect o prag-
y sin crítica de lo que se realiza. La práctica no puede conce- mático. ¿Acaso no podrían descubr irse aquí las motivac iones
birse ni hacerse indepen dientem ente de esta reflexió n· lo que ha dado al movimi ento estudian til en Aleman ia y en
práctico -crítico predom ina, no lo pragmá tico y lo "positi~o". Francia , su impulso y su capacid ad, que permiti eron desbord ar
¿Por cuánto tiempo? los objetivos limitado s, como el de encerra rse en una micro
. ~ambién la clase obrera está marcad a -actos y con- sociedad margin al y cuestion ar la sociedad en su conjunt o?
ciencia - por la historia y la reflexió n crítica. Ella posee, a Sí, ¿mas por cuánto tiempo todavía?
su manera indistin ta y pujante , la dimensi ón históric a (refe- El america nismo (ideología de la product ividad, empi-
rencia a las revoluc iones) y la dimensi ón negativ a. ¿Tendr ía rismo y positivismo, pragma tismo) destruy e y sofoca tanto·
una concien cia de clase, en el sentido de una autocon ciencia, la concien cia como el pensam iento. La potenci a ideológica del
separab le, opuesta a la de la burgues ía como clase? Exacta- Estado que utiliza para todo sin discrim inación y la filosofía
mente no, porque la burgues ía misma no puede deshace rse y las conmem oracion es históric as, contrib uyen a la degrada -
fácilme nte ni del pasado ni del criticismo, en la medida en ción. Sometidas, reducid as a la categorí a de instrum entos
que las "tradici ones", todavía no desgarr adas en ritos con- ideológicos, la filosofía y la historia se deterior an.
memora tivos, en recitaci ones anecdóticas, perman ecen en el Esta presión sobre las dimensi ones de la concien cia, del
cent~o d~ la "cultura ". En la concien cia proletar ia y en conocim iento y de la "cultur a", de ahora en adelant e no
la
concien cia burgues a, las acentua ciones se diferenc ian más que tendrá lugar sin desgastes. Abunda ntes humare das ideológicas
la "esenci a" o las "dimens iones". Ahora bien, se anuncia una asciend en sobre los campos devastados; la historia ya no di-
crisis europea de esta "cultur a". Una amenaz a se cierne sobre funde claridad es; se la utiliza para operacio nes tácticas. Mien-
esas dimensi ones; se trata de reducirl as, de sofocarlas. ¿De tras que en los proyect os iniciale s (Marx) , la historia y el
dónde procede esta amenaz a? La exclusiv a preocup ación del conocim iento debían disipar las ideologías, la historia misma
crecimi ento económico desemp eña el papel de una ideología se ideologiza. ¿No llegarem os a escribir la otra vez y muchas
que constriñ e, así como la priorida d que se acuerda a lo cuanti- veces, en función del presente , es decir, de una apología de·

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tal o cual potencia actual? En cuanto a la filosofía, jamás


{Cómo? ¿Estrategias conscientes? ¿Manipuleos? Las i,d~~s
ha logrado salir de la ideología. ¿Esa ha sido su verdadera
pierden toda inocencia, devienen nidos de víboras. El an~l~s~s
,ambición? Pocas fórmulas tan falsas como las que anuncia el
de estos enredos debe dirigirse según las reglas del anahsis
"fin de las ideologías" y considera realizado este fin. (Cf.
_Daniel Bell: On the Exhaustion of Political Ideas in the crítico. . .
¿Con qué objeto? ¿La protesta? El pasabsmo pierde tod_o
Fifties- The End of the Ideology, Free Press Paperback,
sentido. Imposible volver atrás. Pretend~r restable~er un pn-
MacMillan, 1967; en particular "Epílogo", p. 343 y sig.) En
verdad es lo contrario. Las ciencias más exactas limitan con vilegio, el de una conciencia y .de un t~po de sabi? ho~esto
y "serio", no sólo es perder el tiempo, smo que es Ilusono Y
la ideología, en la medida en que los conocimientos fragmen-
peligroso. La protesta en nombre del pasado no puede escapar
tarios suscitan interpretaciones, en que el detalle del saber
al vasto movimiento que liquida ese pasado. . . .
parcelado requiere comentarios generales y, por consiguiente,
Si resulta inadmisible dejarse estar y asis_t;r sin un g_esto
una filosofía o una ilusión filosófica. La propia cientificidad
a la muerte de la historia (a la transformaciOn de la histo-
.se vuelve ideología; el empirismo, el positivismo lógico son
ricidad en ideología, ligada a su aniquilami~nt?), es men~st~r
ideologías; igual que el estructuralismo. Ninguna ideología ha sobre todo prever nuevos sentidos, nuevos obJetiVos. El aniqui-
desaparecido pero nuevas nubes ideológicas ascienden en el
lamiento de la historicidad y de la historia tanto como el de la
horizonte.
filosofía profundiza un abismo, lugar del nihilismo. La. cue~­
La presión sobre la conciencia histórica (comprendida tión reside en remontar el nihilismo, puesto que la histona
la dimensión precisa de la cultura y del saber: la referencia
no ha cumplido sus promesas y se la v_itup~ra en _la escala
histórica) se acompaña con una crisis del pensamiento histo-
ideológica mundial. Tácticamente el pnnCipiO es srmple en
riado. Hallaremos algunos índices de esta crisis en los escritos
su dualidad: defender la historia contra los que la atacan,
-de los historiadores, en sus controversias, en la reducción de
atacarla contra quienes la defienden. Estratégic~~ente, es un
la problemática histórica desde hace un siglo. Cuanto más se
nuevo estilo de inteligibilidad que hace falta d~fmir. .
estrecha la problemática del historiador, más sólido él se cree Hace un siglo y medio, la historia apareciÓ al comienzo,
y su saber se mezcla más con la ideología. Las pruebas de en toda la majestad de la gran ciencia, del saber supremo.
,esta crisis también se encuentran en los escritos contempo-
Después de la solemne proclamación por parte ~e Hegel, ell~
ráneos consagrados a la epistemología. La historia ve restringir pretendió ser ciencia global de una completa reahdad. Intento
su parte. N o es la parte del león, sino la de una servidora; ser juez y soberano, pronunciándose respecto de todas las cosas.
se llega hasta a negarle el estatuto teórico (epistemológico) La gigantesca estatua con vestimenta de pliegues tensos lleva
y el humilde lugar que aún reclama en la "episteme".
una antorcha en lo alto de una mano y en la otra la espada;
Un proceso irreversible tiende práctica y teóricamente a
ia justicia es la historia; l_a libertad _es ~ambién ~a historia.
reducir la historicidad y la historia de lo de adentro y lo de El saber libera. Este se define como Ciencia de la hbertad. En
afuera. Se operan a favor de este proceso extrañas e inquie- el mundo oriental uno sólo era libre. En el mundo antiguo
tantes substituciones. Los objetivos de la ciencia histórica, las
algunos eran libres. En el mundo moderno, tod?s. ~erán ~ib:es.
ambiciones del método y del pensamiento crítico son reempla-
Así transcurre el tiempo. Se agregaba a esta vis~on. optlilllsta
zados por otras miras, otros intereses, otros objetos y objetivos. una representación fácil de retener: el evoluciOnismo, q_ue
La teoría "pura", proclamada con más fuerza, se utiliza de no tardó en convertirse en ideología corriente; lo supenor
:manera más sutil que antes. Sobre su plano, el de la "verdad", nace de lo inferior, lo mejor de lo peor. A la luz del progreso
.se entrecruzan las intrigas. Las ideas sirven. ¿A quién? todo se presentaba entonces como formación, génesis, tran-

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sición pero de un bien rmnrm o hacia un estado mejor. Lo·
inteligible se definía por la continuidad. :siempre ocurrir á algo. El tiempo no puede termin ar. Pues
Desde entonc es, el mundo ha cambia do mucho . La fabu- la histori a y el tiempo andan juntos; una misma idea, una
losa, la monstr uosa Mere Gigogne *, la Histori a ( ¡H!) ha. .mi~ma re~lidad .condu cen a dos interro gantes. Luego,
puesto al alcance una lista de pequeñ as ciencias llamad as la his-
tona no tiene fin.
, l,os gustos:
s~gun. '
human as, sociales, etc. Lo que compli ca la Este pretend ido silogismo, formul ación del sentido común ,
situacw n, es que una de esas pequeñ as ciencias todavía se· oscurece la proble mática fundam ental. En esta perspe ctiva
llama: histori a (h). No se parece mucho a su madre. A veces que no es más que una ausenc ia de perspec tiva:
usa la vestim enta · de su madre y otras ofrece sus encant os 1) El términ o "histor ia" sólo designa una sucesión de
person ales .. Esto no es todo. ¿Actua lmente , quién lo ignora? acontec imiento s sin vínculo raciona l, los hechos sin concate-
Desde el final del siglo xrx, lo discont inuo aparec e e invade· nación . Todo es históric o o parece que lo fuera. Lo anecdó tico
~o~o a p~co todos. los domini os, a partir de la biologí y lo históric o se confun den, cada vez con mayor holgur a para
a y la
fisica: Sol.~ la recient e moda de la lingüís tica ha confirm ado los que escribe n relatos. ¿El acontec imiento ? Entre el hecho
esta Invasw n (que engend ra una unilate ralidad simétri ca de· ·diverso y el hecho mundi al, el ámbito es amplio . ¿Quién elige
la preced ente, cuando la época privile giaba lo continu o). Se· el hecho llamad o histórico? ¿Según qué criterio s? A cada
propon e entonc es una nueva figura de inteligi bilidad : deli- -instante ocurre "algo" y ese "algo" se disuelve, se esfuma
neado y montaj e. Desarm ar y recons truir así se definió la como una humar eda, quizá dejand o alguno s rastros . ¿Dónde ?
operac ión que torna inintel igible lo real.' Las transic iones ¿En lo "real" o sólo en la memor ia? V estigios, una sucesión
se s?~tit:uyen por lo.s c?rtes; el deveni r, por la estabil idad y ei de vestigios no hacen una historia .
e51uihbn?; las. continu idades por las estruct uras y configu ra- 2) Podem os tratar de definir la historia por el tiempo
ciOnes discont inuas. histórico, y a la vez ésta es una definic ión implíc ita y vulgar ;
~sta figura remite a la intelig ibilida d el esquem a históric ·pero se reduce a una tautolo gía. Todos podemos verific ar que
o
del tiempo . La amena za contra el tiempo histórico tiene pues en la realida d hay tiempo s múltip les, tiempo físico, biológico,
razo?e s en, el pla_no ~eór:ico; no sólo consiste en una presión social, tiempo s cíclicos y lineale s. Que "natur alment e" se
de. I~eologias e InstituciOnes sobre el pensam iento teórico. privile gie uno u otro de esos tiempo s, el fisiológico o cotidia no,
As1strmos al ataque contra el fundam ento de la historicidad· .es una eviden cia familia r. ¿No debe el pensam iento teórico
y, por otra parte, a emocio nantes esfuerz os por defend erla o, liberar se de tal eviden cia? Si el histori ador constru ve el
reenco ntrarla , para impedi r el desman telamie nto de la histori a tiempo históric o como objeto según un modelo que asillne y
Y proteg er la march a clásica del pensam iento historia do. postula y si ese tiempo no fuera fundam ental, se reduce a una
ficción o a una lógica abstrac ta. ¿Se conced erá que la histori a
no se define? ¿Que hace falta admiti r una realida d o una
II verdad exacta de lo histórico? ¿Acaso lo que aún designa mos
como "histor ia" siempr e está unido al "golpe por golpe"? Esta
¿El fin de l~ historia ? Parece que estas palabra s impli--
caran una parado Ja y hasta una contrad icción interna . ¿Cómo hipótes is niega simult áneam ente la histori a como realida d y
podría tener final la histori a? Siempr e habrá acontecimientos;· como verdad ; ella remite a la historic idad como objeto de
conoci miento científi co aunque permit a una interes ante revi-
* Personaje de cuentos, sinónimo de madre con muchos hijos (N .. s~ón de las represe ntacion es sistema tizadas que concie rnen
del T.).
al
pasado .
La historia no se define sino por un fin. De tal maner a
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ella tiene únican1ente una orientación, un término. La expre-
total de una nacionalidad por triunfar sobre las otras). Los:
sión "fin de la historia" no sólo tiene un sentido, sino que
fines presupuestos han perdido así su sentido, o amenazan
fuera de ese sentido la historia no se define y carece de sentido.
perderlo.
Sólo el fin permite concebir la historicidad sin el cual no es
Resta encontrar otro término, otra hipótesis: el de un
historia sino caos. Esto es lo que establecerá una parte de
"fin" que no coincidiría con las finalidades encaradas por los,
la obra.
creadores del pensamiento histórico.
Si supusiéramos que definimos la historia de manera teoló-
Aquí se encuentra y adquiere toda su vigencia el pensa-
gica, como sustituto o soporte de la divinidad, se la definiría
miento de Nietzsche. Para Hegel, para Marx, para los otros
además y siempre por un fin: el juicio últ~o, _la r~alizació~
pensadores de la historia, existe una poshistoria, pero ella nace-
de la justicia, el triunfo de la Verdad. La Irracio:r:ahdad atn-
de la historia de manera casi natural. Surge de lo histórico
buida al devenir, no se deja pensar si no se le myecta esta
como de una cuna y de la historia como de una matriz.
mínima dosis de racionalidad. En cuanto a la entera y plena
Nietzsche es el primero en abordar la hipótesis de una civili-
racionalidad que podría atribuirse al tiempo en oposición a la
zación diferente que la nuestra porque ella nació repudiando
teología y a la metafísica tradi~iona~, igua~en~e su~on,e la historia, la historicidad, lo histórico, el pasado y su conoci-
el objetivo, el término, el fin. Racwnahdad y flnah~ad h~sto­
miento como sobrecargas inútiles, fardos de la memoria, inven-
ricas marchan juntas, se definen una a otra. La r~cwnahdad
tario cada vez más estéril de lo realizado. El nacimiento de
implica nexo y concatenación de los hechos segú:r: cierta ~a usa-
esta civilización implicaría un corte radical, una disconti-
lidad, formal o eficiente, que no pued~ concebirs_e r~cwnal­
nuidad total, una renovación de los métodos del conocimiento,,
mente sino de acuerdo con una causa final. La fmahdad no
luego un repudio del pensamiento histórico.
supone que el objetivo sea fijo y realmente representado, sin_o
Hasta ahora, jamás ha sido proseguida, desarrollada, com-
que el tiempo (el devenir) tenga una dirección, una dete:rnn-
parada esta hipótesis con otras. Pues ella dialectiza la fina-
nación a través de un término. lidad. ¿Fin de la historia? Sí y no. N o según la acepción
Resta designar los fines concebibles. Se vuelven _a encon-
hegeliana y marxista, según el compromiso liberal y pro-
trar aquí las grandes hipótesis hegelianas -y m~rxista~. El gresista. Y sin embargo sí; la historia terminará o terminó
sentido de la historia es la plenitud de la racwnahdad rmsma,
ya, contradictoriamente, con un peso más acentuado del saber
la realización humana. Con mayor precisión la historia, para
y de la cultura históricas, en su descomposición. Terminó
Hegel, se define por la realización de la. f_ilosofía co~o ~istema extinguiéndose, lo que obliga a concebir una salida de la
político: como teoría del Estado que legitima una practica que
historia. Salir de la historia, bien es terminarla, mas no es ni
justifica su constitución, que est~b~~ce s~ ca~ácter a~so~u!o, cerrarse en ese término, ni por otra parte atenerse a su realidad
casi divino. En cuanto a Marx, defimo la histona, en prmCipiO, cristalizada.
por la praxis industrial, por la revolución proletaria, por la
La hipótesis de una salida de la historia, expuesta en otra
soberanía del hombre social respecto de la naturaleza: por
parte de esta obra, involucra algunas obligaciones teóricas.
la sociedad sin clases en la abundancia. Esta salida comporta concebir una superación, en función de
Ahora bien, la historia, desde hace un siglo no verifica
la superación hegeliana y morxista (Aufheben), pero tam-
con certeza, en la medida en que ella puede comprende~se o bién de la superación nietzscheana (Uberwinden: ascensión).
interpretarse, ninguna de esas hipótesis. Tampoco registra
Salir de la historia, en el plano teórico, es volverse primero
hipótesis más imprecisas (aquella simple y pura de~ "p_r,o- hacia ella en una vasta retrospección; es totalizarla por el
greso", por ejemplo) o más particulares (la de la reahzacwn pensamiento; es retomar en lo sucesivo la historicidad misma

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como materia d?mTI:ada. Por consiguiente, es hacer un amplio. se la atribuye. Esa gente se arroga el derecho de decisión en lo
bloque de l~ histona para perderla. Los historiadores y su que concierne el pasado y por cierto al porvenir. En el pasado
saber se dedican a formar ese "bloque histórico" (las comillas "hubiera hecho falta que ... ". En el porvenir "será necesario
son irónicas). ¡Sin que ellos lo sepan! ¡Salir de la historia para continuar la historia ... ". Estos argumentos justifican
sería arrojarla audazmente a ella, con sus representantes, todas las crueldades, todas las arbitrariedades .
los portadores de las verdades históricas, a los muy conocidos El pensan1iento no sale de las dificultades y dilemas sino
"basureros de la historia"!
defin]endo un método para situar unas sociedades en relación
Di~ho en otros términos, desde que se definió la historia con las otras, las culturas, las civilizaciones. El método com-
Y la historicidad, simultánea e inevitablement e también se parativo (objetivo) aplicado en profundidad debe permitir
{:oncibió:
descubrir las diferencias en lugar de reducir los términos
a) la prehistoria (caracterizada por una presencia y jo enfocados ya sea a uno de ellos o a un modelo. Trátase de
un~ ausencia: el Estado, la escritura, la mercancía, la organi- una confrontación en una simultaneidad conceptual, sin nive-
zaciÓn económica y la división del trabajo, etc.). lamiento ni reducción .
.b) la poshistoria igualmente caracterizada por una pre- Es imposible no evocar desde ahora la enorme presencia
sencia y por una ausencia, la apropiación por parte del ser que domina el debate y que en cierta medida lo explica. Este
humano de su propio ser, presencia en sí que excluye esa -debate tiene lugar en un espacio que rodea y delimita un
:ausencia, la historicidad, la dependencia en relación con el colosal monumento. No es la gran estatua de la historia? la
pasado, la determinación por lo superado. justicia y la libertad la que se erige. Un coloso con pies
. ~n la salida de la historia puesta así en perspectiva, ¿cómo .de arcilla contempla la escena con mirada fría: el Estado.
deJana de haber desigualdades? Ciertos pueblos aspiran a
entrar en la historia, y tal vez serán defraudados; otros quieren Hay que recordar respecto del Estado que Marx había
preparado y anunciado la caducidad; que, según Marx, la
y pueden salir de ella, y quizá serán retenidos. Las desigual-
revolución teórica y práctica coincide con la crítica radical
dades en el desarrollo asumen todo su alcance. Por una parte,
.el peso y la importancia del "factor histórico", por la otra, del Estado, con la acción que lo lleva hacia su fin .
1~ capacidad de liberación, la apertura y la aventura poshistó- La existencia que se prolonga de un Estado (más fuerte
ncas se reparten de manera desigual en el mundo moderno ·que antes de la revolución que se origina en rv1arx), la exis-
·donde las diferencias pueden concebirse y analizarse en es~ tencia de ese Estado omnisciente, omnipresente, todopoderoso,
horizonte y a esa luz. No resulta improbable que la salida de tipo hegeliano, que parece apuntar a la eternidad po~que
de .la historia difiera en Oriente y Occidente, puesto que en representa lo eterno en la tierra, explica las tendencias diver-
'Ünente la propia historia del "modo de producción asiático" gentes que se manifiestan en el pensamiento contemporáneo :
sería diferente de la historicidad occidental. a) un neohegelianism o (que ve en el mundo moder~o
. l':To es pues cuestión de eliminar pura y simplemente la la realización transhistórica del sistema hegeliano, vale deCir,
h:stona como lo proponen el empirismo y el estructuralismo , ·del saber, de la historia y del Estado definido por Hegel);
TII prolongar la historicidad como quieren los "mensajeros de b) un neonietzschean ismo (que trata de superar la an-
verdades históricas". La salida de la historia acontece entre gustia y el nihilismo nacidos de la enorme presión estatal sobre
-esos dogmatismos que degeneran, cada uno por su parte. la sociedad, yendo más allá de esta triste historia);
¿No sería el caso más inquietante el de la gente que posee e) un neo marxismo (que busca adaptar el marxismo a
Ia evidencia histórica y la extiende a la política? De paso las condiciones históricas o pretendidamen te históricas, tanto

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más imprevistas puesto que tergiversan el pensamiento de beneficio en una transición cuyos trazos característicos co-
Marx pretendiendo descender de él) . mienzan a manifestarse. Esta parte polémica proveerá la
Si se quisiera un cuadro completo de estas fuerzas ideoló- materia para otro libro que será publicado si las controversias
gicas daría algunos detalles sobre esas tendencias y los matices en torno de éste merecieran la pena. Mientras se aguarda,
que aparecen en el interior de cada "escuela" (cuando se trate ¿para qué esgrimir pretextos, ya sean ataques venenosos, o la
de escuelas) . Si se agregan a este resmnen, por una parte, conspiración del silencio? No se evitarán sin embargo algunos
algunas consideraciones sobre el empirismo y el positivismo agrados y desagrados.
lógicos en el mundo, y por la otra, sobre el pensamiento
historiado y sus dificultades, se tiene una visión imparcial
del ámbito teórico.

III
Este libro se compone de tomas discontinuas sobre una
continuidad profunda, lo cual deja claros que el lector llenará
a su antojo, por medio de la reflexión o por la imagin~ción.
Este carácter voluntariamente fragmentado no oculta ningún
ardid, aun cuando se quiere representar, simulando desorden
e incoherencia para oponerse mejor a la pesadez y lo serio,
espíritu a la moda, más mundano que lo que se cree, que
recubre la ausencia de gravedad y el sometimiento a las cons-
tricciones.
La primera parte reproduce la formación del pensa-
miento histórico (Hegel y Marx), seguido luego por su crítica
(Nietzsche).
La segunda parte reemplaza la pregunta: "¿Qué es la
historia? ¿Dónde se hace?", por los interrogantes: "¿Qué era
la historia en su «belle époque»? ¿Y qué esperábamos de ella
antes de las decepciones? ¿Y qué conclusión sacar?".
La tercera toma de frente la pregunta: ¿Qué quiere decir-
fin de la historia? Si es verdad que los fundadores de la
historia la han definido como un fin, ¡hora es de extraer el
sentido no tanto de la historia sino de su fin!
Una última parte debiera resumir y refutar las ideologías.
contemporáneas a propósito del cuestionamiento central. La
mayor parte de los ideólogos circunscriben la problemática
dándola vuelta. Algunos quisieran tomar partido para su

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CAPITULO PRIMERO

HEGEL, MARX, NIETZSCHE


SOBRE LA HISTORIA

1. HEGEL, MARX, NIETZSCHE

Hegel

Piensa en términos de Estado y hasta hoy permanece


como el pensador del Estado por excelencia. El ha querido
fundarlo teóricamente, consolidarlo prácticamente, conducirlo
a su término (histórico-socio-lógico). La potencia y la cohe-
sión del Estado devienen en I-Iegel criterio de apreciación
política de sus elementos y estructuras portantes, comprendido
en ello el conocimiento, la autoconciencia, la cultura. El uso
ele la autoridad y tal vez el abuso, se legitima en nombre de la
razón de Estado, forma superior y definitiva de la razón.

Marx

Piensa en términos de sociedad. Lo social, más concreto


y más racional que lo político, es constitutivo de lo "humano".
Las relaciones sociales se transforman, según una línea ascen-
dente: la historia. El desarrollo supera los obstáculos, los
destruye o los atraviesa en un tiempo histórico, continuo y
discontinuo a la vez. ¿El Estado? Instrumento de crecimiento

21
que deviene obstáculo para el desarrollo, desaparece en el curso e) finiquitación, vale decir realización, perfección, según
de una transformación decisiva, de una crisis radical. Mediante el modelo del Arte (realización y perfección conformes con la
esta mutación, las relaciones de producción elaboradas (re- "naturaleza" o con la "esencia" de la cosa, en consecuencia
laciones de propiedad) y codificadas (relaciones jurídicas y formas, adecuadas a su contenido) .
contractuales que tienen por fundamento la propiedad privada) Tres aspectos igualmente necesarios y racionales (necesa-
se enriquecen, se liberan de sus limitaciones. La sociedad rios para la razón y según la razón). Inseparables. Nada de
absorbe y reabsorbe por una parte lo económico, por la otra, realización, de perfección sin la finitud que deplora el ro-
lo político; manifiesta así su carácter esencial. Y es también manticismo. N acla de finalidad sin la orientación (sentido)
lo esencial del proceso histórico: de la historicidad. inherente al devenir creador, que fija sus objetivos, conscientes
o inconscientes.
N. B. Por una vez, la lengua francesa es filosóficamente
Nietzsche más precisa y más rica que la alemana.
Piensa en términos de civilización. Para Nietzsche esta
noción engloba y refuta la de cultura (que ha criticado severa- 3. VIDA Y MUERTE DE LA HISTORIA SEGÚN HEGEL 1
mente desde sus primeras obras). No sólo hay diferencia entre
las civilizaciones, sino jerarquía. Algunas son superiores a las La Revolución Francesa ha hecho historia. No sólo por
otras, porque son creadoras. ¿De qué? De nuevas diferencias. aportar un cambio introduciendo lo nuevo. No como aconte-
Además toda civilización comporta una jerarquía interior: cimiento que conmovió el Inundo existente al inaugurar otro
evaluaciones, que dan sentido a los actos, a las cosas, a la gente, "mundo" mejor o más racional. Más fuertemente aún: en
y los alinean según cierto orden, el cual no coincide con el
tanto religó en acto (en una actividad total: social, económica,
orden oficial. Una gran civilización crea un estilo (un arte política, "ideológica") todas las realidades que parecían exte-
de vivir, más que una "cultura") que nace aquí y no allá, riores unas a las otras y permanecían adheridas a las relaciones
que tiene una genealogía, pero no depende de una historia de exterioridad, a saber: la naturaleza, la razón, el pueblo,
en la misma medida que cuando ha y creación. la nación, la ciencia y el conocimiento, las diversas institu-
ciones, el derecho, la 1nanera de vivir (moral objetiva y sub-
jetiva), las representaciones, las costumbres y vestimentas, las
2. HEGEL Y LA HISTORICIDAD
fiestas, etc. Una práctica (una acción) que pueda decirse, o
más bien que sea necesario llamar histórica, constituye una
La historia se define. En toda definición y en esta en totalidad; ella la crea, la produce, en la acepción más ajustada
particular, existe un fin, en un triple aspecto: de esos términos. No es una totalidad filosófica, ininteligible
a) finitud, es decir determinación y limitación del pro- pues, sino porque la acción revolucionaria ha creado ese todo
ceso, hitos inherentes a las condiciones de lo que nace en el que lleva un nombre: el Estado. Este haz, esta reunión, es
movimiento; la historicidad. La Revolución Francesa ha creado (o más
b) finalidad, esto es, orientación, sentido (doble: objetivo bien ha perfeccionado) la historicidad. Por cierto, preparada
y/o subjetivo) , destinación o destino anunciado, devenir pre-
visible y no obstante sorprendente, en resumen, inteligibilidad
1 Cf. Hegel, Lerons sur la philoscphie de l' histoire, trad. Gibelin,
bajo las contingencias superficiales; Vrin, 1946 (págs. 404 a 409).

22 23
dura nte largo tie1npo por la fllosofía, la histo
ricid ad apare ce no elim ina el tie1npo. El tiemp o es el puro
plena ment e en 1789. No basta , pues , decir Sí exter ior, intuid o,.
que la Revo lució n no capta do por el Sí, el concepto sólo intui
hace (con struy e) la histo ria, sino que la do; cua~do el
histo ria nace de la conc epto se capta a sí misin o, supri me su
revol ución (con la histo ricid ad). Sin esta noció form a de tiemp o,
n de la histo ria concibe la intui ción, es intui ción conc ebida
agreg ada a la histo ricid ad, ¿qué decir del relat y concipi~nte. El
') histó rico, sino tiemp o se mani fiest a, en cons ecue ncia como
que lo muer to capta lo vivo? el destu~o y. la
Así Hege l, con su apara to conc eptua l, ha queri nece sidad del espír itu que aún no se 4a reali
do, por lo zado en el1n teno r
contr ario, capta r la histo ria en lo vivo. Defi de sí mism o ... " (Phénoménologie, trad. Hypp
nir el conc epto olite , II, 309) .
de histo ria, para él, no es sólo elabo rar las nocio Así, el conc epto del fin es inhe rente al tiemp
nes del "suje to" o con su triple
o del "obje to", o del "esp íritu " históricos aspecto (fini tud, final idad, "fini quita ción" )
, es conc ebir una por el solo ?ech o
práctica histórica. La Revo lució n Fran cesa que el tieinp o se concibe, y lleva en sí su conce
y Napo león han pto. El tiem po
alcan zado esta práct ica histó rica. Napo león no es apari encia sino apari ción: mani festa
surgi ó de la his- ción. Desp ués del
toria cons tituid a por la r-evolución; al uníso tiem po llega y de él nace el reino espir itual
no, con el mism o : la conte mpla ción
impu lso, la comp leta. del tiemp o realiz ado. El Sabe r absol uto, así
gene rado, apor ta
La época ulter ior surge -es decir , ella no la reali zació n supre1na. El Sí (el Sujeto:
surge de sí Ego,_ el filósofo)
mis ma- sino de los prob lema s de la Revo lució devie ne Dios, se recon oce Dios, en y por el
n Fran cesa, de saber que se con-
las respu estas a esos prob lema s que aport ó ten1pla, que conc ibe y perci be su autoc reaci
Napo león, el cual ón, su desarrol_lo,
supe ra (dero ga y reali za) la revol ución : al su perfe cción . El tiemp o, racio nal en su fondo
estab lecer la Ley, y en su fund a-
el Dere cho, los Estad os mode rnos -al most ment o, se defin e como recur renci a y regre
rar en acció n al so a Sí a parti r de-
ciuda dano sold ado- , denw stran do su legit imid lo origi nal.
ad. Pues to que el tie1npo se reali za, en él lleva
Exist e enton ces: prehi stori a, luego histo ria, su fin. Lleg a
despu és pos- un mom ento en que todo es conocido y recon
historia. Los elem entos de la histo ria nace n ocido, todo está
y apare cen en el cons umad o: histo ria y saber , espír itu objet
curso de la prehi stori a, cmnp rend ida allí la razó ivo y subjetivo.
n y el lengu aje, "El objet ivo, el sabe r absol uto, el espír itu
el traba jo organ izado y los oficios, la fami lia que se conoce·
y la ciuda d, etc. a sí mism o como espír itu, tiene por vía de
La histo ria (la histo ricid ad) no agreg a nada acceso la reun ión
::t esos mom entos
o elem entos preex isten tes. Y sin emba rgo, de los espír itus, conw son en sí mism os, y segú
les agreg a todo: en n ellos reali zan
reali dad un todo real y racio nal a la vez. la organ izaci ón de su reino espir itual . Su conse
Desp ués de lo cual rvaci ón, con el
el tiemp o incie rto se term ina. Lleg a la posh aspec to de su ser deter nlÍna do libre , que
istori a. La tota- se mani fiest a en
lidad no es filosófica sino porq ue es histó la form a de la conti ngen cia, es la histo ria;
rica (vale decir, pero, en el aspecto.
práct ica y real) . de su organ izaci ón conc eptua l, es la cienc
ia del saber feno-
méni co. Reun idos los dos aspectos, conc ebida
la histo ria en
otros térm inos, form a la reun ión y el calva
rio del espír itu
4. HEGE L y EL TIEM PO absol uto la afect ivida d, la verd ad y la certe
za de su trono,.
sin la c~al sería certe za sin vida" (Fina l de la
Fenomenología)·-
"El tiemp o es el conc epto niism o que exist e
y se prese nta
a la conc ienci a como intui ción vacía. Por eso
es que el espír itu
se mam fiest a nece saria ment e en el tiempo~
y él se mani fiest a
en el tiemp o en tanto que no capta su conc
epto puro , es decir,.

24
25
:5. LA HISTORIA Y LA MUERTE SEGÚN l-fEGEL El lugar de este encuentro se descubr~ en la finitud .Y p_or
consiguiente en la muerte (comprendi da 1~ de la lnstona,
Sí, los revolucionar ios y las revoluciones hacen la historia, reinando el sistema en el desierto de la esenCia) .
·en la medida en que ellos asumen la lucha y la muerte Si el esclavo deviene hombre histórico por la lucha y
(¿contra los otros "sujetos", las otras conciencias? En efecto, ·el trabajo, al someter el .An.10, si el Esclavo deviene "hombre"
pero también contra los objetos instaurados entre las relaciones libre y satisfecho (befriedigt) , si da paso al "hombre" p_ortador
.de exterioridad ) . de la verdad realizada -el Filósofo-, esto pone fm a la
Napoleón, en tanto que Weltgeist, se ha hecho cargo de historia ( cf. Kojeve, La dialéctica del amo y el esclavo en
·esta lucha, abandonada a la muerte de los revolucionar ios. He gel, Ed. La Pléyade, Bs. As.).
Total (totalizante -totalizada) , finitud privilegiada pero que .
Si es cierto que el conocimient o en el fondo es re-conoci-
termina como las otras (trágicamen te), exterrninant e-extermi- miento, él realiza el devenir comprendie ndo y concibiénd~lo.
.nada, es decir, llevando a su término las otras realidades, la Si la naturaleza se transforma (por la lucha y el trabaJO)
historicidad manifiesta la finitud y su nexo con la finalidad en mundo histórico, el fin deseable de estas luchas sangrientas
(sin omitir la "finiquitaci ón"). suprime el devenir histórico.
¿De dónde procede este privilegio de hacerse cargo de la . . ,
Si la filosofía sistemática resume y contiene las f~losoflé~s
lucha a muerte? ¿Será el de una conciencia más elevada, anteriores, el momento capital es aquel en que todas las acti-
de un conocimient o, de una intuición, de un gusto por la tudes filosóficas han sido formuladas y realizadas. Es el mo-
aventura, por el riesgo y por el juego? mento de la filosofía total, por consiguiente verdadera, en el
Esto no siempre está claro en Hegel, aunque el último que conserva y suprime todas las filosofías, realizándola s. Es
y supremo privilegio resida en el conocimiento. Sin embargo, el momento del saber absoluto.
no hay práctica histórica (acción creadora de la historia) sin A través de la historia y las luchas históricas, la filosofía
un riesgo total, tan total como lo objetivo y la apuesta (el ha devenido práctica. Es decir política. El sistema filosófico
"fin"). Expresado en otros términos, los que hacen la historia y el sistema político no sacen sino una totalid~d de doble
.son aquellos que presentan una guerra total con un objetivo aspecto. Al comienzo disociadas una de otra (alienadas), lo
total (compromet iendo "todo" en la causa y en el juego). real se eleva a lo racional, lo racional se encarna en lo real.
Desde el tiempo de Hegel_, ningún ataque, ninguna injuria La realidad (la filosofía) coincide con la realidad (Estado). La
fueron perdonadas a Napoleón. El filósofo de la totalidad filosofía se realiza y la historia se acaba.
histórico-política no ha mantenido menos la eminente dignidad
del emperador de los franceses, usurpador y tirano de Europa,
como W eltgeist, héroe mundial que realiza el tiempo y las
·estructuras del espíritu. Lucha a muerte llevada a término: .7. HEGEL Y EL FIN DE LA HISTORIA

esa es la verdad de la historia. El riesgo de muerte de Napoleón


U na vez que se ha señalado la importancia de esta tesis
·ejecuta su propio decreto: la muerte de la historia.
(la historicidad definida por su fin), se vuelve a encontrar y
:se reconoce a todo lo largo del pensamiento hegeliano. Aparece
·6. LA HISTORIA Y EL SISTEMA SEGÚN HEGEL y se insinúa de múltiples maneras. Sabiduría y cien~ia se
recrean en la satisfacción filosófica ante la plenitud realizada.
La conexión interna entre la historia y el sistema en Contraparti da de esta satisfacción filosófica: la angustia
Hegel ha sido profundame nte explicada por Akxandre Kojeve. :igualmente filosófica ante el final inminente y la finitud gene-

26 27
rali,zada ( cf. Kojeve, La concepción de la antropología y del
atezsmo en Hegel, Ed. La Pléyade , Bs. As.). La inminen cia real con lo raciona l, ocupa el Tiempo . Este tiempo compac to,
de la muerte y la c~nciencia de la muerte se mezclan , por colmado corno un huevo, se re-cono ce por complet o en el
~na parte,. c?n el SuJeto, .Y por la otra, con el Sisten1a Sistema . El Sí, alienado, se encuen tra y se muestra como ser,
, que trayend o hacia sí su pretexto , el objeto. La forma del concept o
JUntos se dingen con el rmsmo paso hacia la realizac ión hacia
la co~sumación de los tiempos ( cf. íd., La dialéctica de 'lo real recuper a por entero el contenid o, abandon ado en el espacio y
Y. la zdea de la nzuerte en Hegel, Ed. La Pléyade , Bs. As.). en el tiempo. Un triple recorrid o (de la conciencia desde su
Finalm ente el Est~do ~n s~ plenitud y 1~ vejez en su perfecta comienz o, el hic et nunc, sensació n y percepc ión -del concepto
Y crepusc ular sal11duna tienen algo analogo en lo profund o a partir de su iniciaci ón, la desgarr ante diferenc ia entre el
( cf. Ler;ons sur la philosop hie de l' histoire, Introdu ction, págs. ser y lo verdade ro, entre el concept o y la vida- de la historia
100-101, trad. Gibelin : "El cuarto momen to de la historia desde que empieza , la natural eza y el combate entre el hombre
univers al: compar ado con las edades de los hombre s corres- y la natural eza), este triple recorrid o se unifica. Esta unifica-
po~Jdería a la, -yejez. La vejez natural es debilida d,' pero la ción, historia profund a por sobre la historia manifie sta, con-
VeJez del esp1ntu es la madure z perfecta ." El espíritu ha centra la totalida d dispersa (alienad a) . El saber regresa a
"produc ido su obra". Las oposiciones y conflictos sobre todo través de las mediaci ones hacia la inmedia tez perfecci onada.
aqu;l~os entre la Iglesia y el Estado, han desapar ecido; el Allí está, final en el con1Íenzo, comienz o en el final. Es un
Espintu adaptán dose a la realidad la ha constitu ido en exis- círculo, o mejor un círculo de círculos: el sistema .
tencia ,orgánic~. "El Estado no es ya inferior a la Iglesia y El conocim iento se identifi ca (recono ce la identida d) al
no esta ~~bordinado a ella; ésta no conserv a más privileg ios "conoce rse". El objeto se reabsor be en el sujeto mientra s que
y el espintu ya no es extraño para el Estado. La libertad ha el sujeto se cohna de objetivi dad, pero triunfa en la plenitud
encontr ado el Inedia propio para realizar tanto su concept o del Saber. El triunfo señala el momen to que separa la historia
como su verdad. Es el fin de la historia univers al ... "). de la poshisto ria. En ese lugar privileg iado se alza un gigan-
. ~1 pen~a~ient? hegelian o es una reflexió n sobre el agota- tesco monum ento: el hegelian ismo.
mienLo (aniqui lamient o) del ser. ¿El impulso creador ? ¿El En efecto, ¡pero entonce s el objeto no es más que apa-
~eseo? ¿La práctica históric a? ¿La lucha a muerte? riencia, pretexto , obstácu lo, ilusión! Conocerlo no es sino
Ellos
tienen límites. La Revoluc ión crea y pone en el mundo el recorre r su historia por un camino prepara do para la Eternid ad
Estado mod~rno con su apoyo social y político, la nación, oculta, impulsa do o atraído por una ilusión que sirve de
la clase media, la burocra cia raciona l. Bien. Y ha termina do. anzuelo , persigu iendo un espejismo: espejism o de Sí. ¿Efecto
Una vez establec idas estas formas ya no hay más que con- de espejo? ¿Imagen -espejis mo de la diferenc ia entre el Yo y
serv~r, c?:r:nentar filosófic amente, contem plar el product o de el No-Yo, entre el ser y la nada, entre lo verdade ro y lo falso,
l~ historic idad. Es el fin. El Estado, product o del tiempo, entre lo Mismo y lo Otro? ¿Mas, la In-difer encia (Gleich-
dispone del espacio. gültigke it)? ¿No se halla al acecho? ¿Dónde ? ¿Del lado del
Sujeto? ¿Del Objeto? ¿Por todos lados?
La ironía (hegelia na) de la historia , superio r a la histo-
8. HEGEL Y LA HISTORI CIDAD
ricidad (hegeli ana), interesa a la historia (hegelia na).
~n ~onsecuencia, el saber absoluto , entera y plena auto-
concienCia, concept o realizad o, unidad inicial y termina l de In

28
29
9. LAS CONTRADICCION ES DEL HEGELIANISMO que la abandonan la finitud y lo infinito. Sin embargo, "el
hombre" se conoce y se reconoce no tanto en la muerte, como
Antes de hablar de las contradicciones (insolubles) inhe- en la certeza que tiene de morir. Para IIegel, "el hombre" en
rentes a la teoría hegeliana de las contradicciones (según Hegel general, es el infinito malo en tanto que infinito abierto, que·
resueltas en la marcha), podemos referirnos a las paradojas se cree inacabado y que lo es. Lo Verdadero entonces es per-
hegelianas. · fectamente circular. Por eso es que la verdad filosófica y la
La filosofía de la historia pone fin a la historia después realización de la filosofía (política y práctica) coinciden con
de haber definido y haber puesto en evidencia la historicidad el fin de la historia. ¿El porvenir? Si hubiera porvenir éste·
del ser humano. ¿No es paradójico? sería imprevisible. ¿El tiempo y la historia tienen una reali-
Si la historia no terminase, si no se definiera por su fin, dad? En efecto, pero lo que es verdadero y real, libre y
ella consistiría en un deber ser (Sallen) sin fin, lo cual no necesario es el espíritu absoluto, no el hombre histórico. Este
supone el pensamiento hegeliano. Esperanza o desesperanza, Geist no es nada mús ni es distinto que la totalidad realizada:
Hegel refuta esta teoría del Sallen (kantiano). ¿Por qué? de la historia: la pos historia.
Porque su pensamiento implica una teoría de la práctica, del
acto y de lo actual.
Hay que reconocer el mérito de I-Iegel: haber extraído el 1O. FIGURAS y SIS'J EMA EN HEGEL
concepto de praxis. En él todo nace de la praxis, todo es
producto de la práctica teórica, todos los momentos de la Observando los contornos un siglo y medio después del
sociedad civil y política. La historia también es producción "acmé" del hege1janismo, podemos admirar en Hegel el uso
y producto. Y si para Hegel el conocimiento teórico es el magistral de los conceptos ahora familiares: inconsciente y
elemento dominante de la práctica, es precisamente así como consciente, significación y sentido, símbolo y figura. Sin em-
se define el concepto (que habría que atribuir a Hegel si se bargo, cada figura (momento) de la Fenomenología permanece
verificase que es un concepto) de "práctica teórica". Marx ha siempre enigmátka y comprendemos que algunas conserven
señalado enérgicamente este aspecto del hegelianismo en los el proyecto de una aclaración última, de una hermenéutica.
Manuscritos de 1844, oponiéndolo a la pasividad (al pasivismo) Cada figura de la conciencia es inconsciente de lo que acontece·
del materialismo corriente y de la antropología feuerbachiana. en ella y a través de ella. ¿Sabe bien de qué es vehículo y
He aquí que esta producción, que esta práctica histórica (crea- cuál es su mensaje, su código? No. Ni el amo ni el esclavo,.
dora de la historicidad) no puede sino seguir el rastro de la ni su lucha a muerte proporcionan la claridad que llegará
Idea, reflejar el sistema. La idea revolucionaria de la pro- después: al final de la carrera. ¿El sentido y el símbolo? Todo-
ducción (la idea de una producción revolucionaria ) aflora en tiene una significación "para sí" y otra significación "para
Hegel y se autosuprime. La práctica teórica se autodestruye. el otro", vale decir, para la serie. Todo tiene un sentido que
¿La contradicción principal aparece allí donde Engels se revela a posteriori y que sólo al final aparece con plenitud;
laboriosamente la señala: entre la apertura dialéctica y la y es el sentido histórico. La pluralidad (el carácter "plural")
clausura del Sistema? También existe y sobre todo la contra- de los sentidos torna además problemática la existencia de un
dicción subyacente entre lo posible y lo imposible, entre lo sentido último, de un mensaje, o de un esclarecimiento último.
infinito y lo finito. "El hombre" genérico tiene infinitas ¿Por qué esta privilegiada ocultación? Porque es necesario·
posibilidades y es porque muere el "hombre" individual y detenerse. Y no obstante, el pensamiento sistemático e histo-
sabe que muere y lo acepta. La conciencia de la muerte prueba rizante afirma la existencia del sentido último, de la aclara-

30 31
La reflexión retrospectiva sobre el hegelianismo encuentra
·non completa. Si elude esta tarea, lo .veremos detenerse en aquí sin duda una línea de separación y por c~ns~guiente de
cualquier afirmación.
partida. De esta interpretación de la Fen_omenologza ( opue~ta
De tal manera la figura hegeliana remite a lo indeter- a la Lógica; diríase hoy: de lo diacrónico opue~to a lo sin-
minado -o a sí nlisn10 corno dato (inmediatez) privilegiado. crónico) parte el hegelianismo llamado de 1zqu1erda; luego
Se descifrará la historia a partir de alguna figura privilegiada
Marx.
(el Amo y el Esclavo, Napoleón y el Weltgeist, etc.). O bien Este último comienza por una penetrante crítica, pero
nos veren1os re1nitidos a otra interpretación, y aun a otra,
aún abstracta, de la filosofía del Estado y del Derecho ( 1842-
hasta el infinito. Considerada en su marcha, la historicidad
1843). Ya vuelve contra Hegel la teoría .heg~liana de la col}-
se define ahora y siernpre por su fin. Salvo si se ~firma ~n tradicción · evidencia el carácter contrad1ctono de una teona
·nombre de Hegel que ninguna figura p~ede reahz~r~e s1n que pone ~n término a las contradicciones en ]a historia y la
una lucha que no tenga fin, sin que las figuras cont1nuen el sociedad. Después, lVIarx encuentra apoyo en la Fenomeno-
combate, que el Amo y el Esclavo y el W eltgeist jamás nor:
logía; allí descubre la teoría del "hon1bre" qu~ por sus. es!~er­
malicen sus asuntos, y que ninguna figura puede entonces n1 zos su traba;o y sus luchas en el curso del tiempo h1stonco,
se ~roduce a Jsí {nismo; unió la antropologia feuerbachiana (~e
vencer ni morir.
la que denuncia el aspecto pasivo a pesar de la importancia
de lo práctico sensible que revela Fe~erbnch) ,con la fenonle-
11. HEGELIANISMO Y FENOMENOLOGÍA HEGELIANA
nología hegeliana, en 1844 (Manuscrztos). ~1as tarde, mucho
más tarde (1857), .J\1arx se dirige a la Lógzca de I-Iegel para
Mucho se ha discutido sobre el puesto que ocupa la Feno-
reafirmar y formular su pensamiento dialéctico (mé~odo). ...
·menología del Espíritu en el pensamiento y en el sistema Así la Fenomenología puede separarse retrospectlvamenLe
·hegelianos. . . de la Lógica y de la sisten1atización. En efecto, esta. h~rme­
¿La Fenomenología no sería (no sería más .qu~) carmno
néutica de la imperfección humana, no es y~ el hegeh~n1smo,
y marcha, itinerario, viaje y ascension, aprendizaJe, tradu~­ sistema perfecto, sistema de sistemas, totahdad q~e Integra
ción conceptual de la Bildungsroman goe~?eana, ~arch~ hacia todas las totalidades parciales, saber absoluto, conocido y ~eco­
la ciencia? ¿De 1nanera tal que tamb1en podna abnr una
nacido, cerrado, perfecto. En cuanto al Estado, el rmsmo
·vía hacia lo desconocido, hacia algo imprevisto?
problema a título filosófico-político.
¿Ella introduciría propedéuticamente la lógica, introduc-
ción desautorizada v desmentida por ésta? (Lo que Hegel
parece haber pensado al final de su vida). ¿No sería una
12. SOBRE LA RACIONALIDAD HEGELIANA
parte lateral, situada en el "elemento de la exteriorid~d", ~e
1a filosofía de la historia de la filosofía y/o de la fllosofla
La (doble) categoría de "significación" y "sentido", :r:nuy
de la histo;ia? ¿Debiera definirse por la búsqueda de figuras
elaborada en I-Iegel, que la trasmite a sus sucesores, ?esigna
y símbolos por medio de una hermenéutica? una ambigüedad, pero subordinada a la verdad, es .deCir, con-
Pode~os oponer la Fenomenología al Sistema en lo que cebida según una verdadera relación con la totahdad. (Ver
se refiere a que toda figura del Espíritu allí se presenta ~omo
por ejemplo Phénoménologie, I, 263, sobre la ambig.~eda~ de
no realizada. Sólo el espíritu incierto buscándose a traves de
la significación y del sjgno, en relación con 1~ conc1enc1a Y
los "fenómenos", tiene porvenir y posibilidades, trae a la luz lo
en relación con el ser, en relación con el contenido y la forma:
-que se oculta. Sólo él descubre y se descubre.
33
32
expresión con relación al ser y al contenido, significación con cia perfecta. La re-inscripción del tiempo se coml?leta sin el
relación a la conciencia, a la forma, al conocimiento.) "El" menor obstáculo. La filosofía proporciona el paradigma ( cua-
placer que llega al goce bien tiene la significación positiva de dro sistemático y cerrado de oposiciones) así como la ordena-
-haber devenido certeza de sí pero como autoconciencia objetiva; ción (nexo, concatenamiento) de los procesos (cadena "vivida"
mas también hay una significación negativa, la de suprimirse sin conciencia del encadenmniento). ¿De qué historia se trata?
a sí mismo". (lb., pág. 299). La doble significación hace el De la historia del espíritu (referida a la idea y jo ideal)
sentido, que tiene su puesto en la verdad, sin que pueda haber coincidente por hipótesis con la historia "real". .
allí conflicto insoluble entre esos términos. El sentido en ¿Las figuras, n1omentos, elementos, pueden combinarse
Hegel, no amenaza la verdad. sólo por el pensamiento? No. En la reflexión hegeliana, un
El deseo quiere y se quiere. Deviene deseo de esto y pensamiento que cornbina sólo puede llegar tardíamente, ~omo
aquello, sin por ello dejar de "ser" deseo: deseo de desear, puesto en última forma. Los "momentos" y sus conexi?nes
deseo de ser deseado. Se transforma en necesidad de un (oposición y concatenamiento), ha sido menester concebirlos
objeto, con mira a ese objeto, obstáculo, distancia, resistencia. en una lucha real. "El hombre", o más bien "el espíritu",
Es a través del objeto deseado que es y se conoce y se reconoce pasa por las pruebas que lo llevan de lo original al conoci-
deseo. Quiere realizarse. En tanto que doble y redoblado miento. Tal es el designio y el orden; paso a paso "el espíritu"
deseo, se hace necesidad, lenguaje, acción. ¿,Qué quiere? Gozar fue el deseo y el entendimiento, el amo y el esclavo, el traba-
del objeto, tenerlo, consumirlo. Al actuar de tal manera, el jador y el desengañado. ¿Esta violencia, esta exigencia, ~sta
deseo quiere su fin. Se suprime realizándose en el goce. Así necesidad se relacionan, según Hegel, con una naturalzdad
se termina su historia. Tal es su sentido. Tal es su verdad: original y originaria? No. La exigencia de la lucha a muerte
totalidad "parcial" en la Totalidad (total). Conflictualmente. no viene de m1a naturaleza sino del propio espíritu; de la
La significación es actual, el sentido se revela "de pronto". finitud en la cual se realiza el espíritu absoluto.
Comprendido en ello el sentido del tiempo y de la historia La lógica inmanente en la historia en nada impide que
(de la totalidad histórica) . Por tanto en cada acto existe el haya que recorrer (y volver a recorrer) la historia sin saltar
momento del Deseo. Pero el Deseo nunca es más que un mo- del comienzo al fin. El conocimiento filosófico mismo no puede
mento que se suprime gozando para permitir que aparezca la abolir el tiempo y sustituir la no realización fenomenológ~ca
verdad de la conciencia, de la reflexión, del concepto. En por el cuadro terminado. Y sin embargo, el que haya lógic.a
definitiva, el Sujeto reconoce tanto la verdad de cada momento y verdad de la historia, unidad reglada de figuras en el movi-
de cada deseo, de cada placer como la verdad del conjunto. miento, ¿no anuncia esto la posibilidad del cuadro (de la
Une la significación de los momentos, comprendiendo en ello sincronización final)? Sí. La formulación de la Lógica coincide
el deseo y el goce, con el sentido, es decir, la verdad total. con el fin: vejez, sabiduría, crepúsculo, noche. l\t~uert~ la
historia, finiquitada, terminada, porque sólo podemos Imagmar
(no concebir y no hacer) un tiempo no histó:rico.
13. LA FINITUD HEGELIANA

Hay una cantidad (enumeración) finita de figuras, mo- 14. A PROPÓSITO DE LA "siSTEMATICIDAD" DE HEGEL
mentos inherentes al devenir. Su relación, su re-conocimiento,
su concatenación perrniten el relato global que podemos llamar Desde el punto de vista de los que buscan una grieta,
"historia". En términos poco hegelianos, existe una recurren- que desean una abertura, que intentan la salida, existe cierta-

34 35
mente una contradicción interna en el hegelianismo. Contra- y que él corona, el carácter represivo que detenta. Estos po-
dicción mil veces declarada desde Marx y Engels: el sisten1a - deres no le resultan suficientes. Le hace falta, además, el
destruyó la dialéctica, y de paso, su propia génesis. certificado de buena conducta, de vida normal y costu_mbres:
A la inversa, desde el punto de vista de los que mantienen el testimonio de racjonalidad y de moralidad que sólo el filósofo
enérgicamente la inteligibilidad sistemática (la Sistematicidad) puede discernir.
y que hacen de ello una condición del pensamiento coherente, Desde Hegel hay alguna objeción fundamental en la ca-
hay contradicción en el hegelianismo. Hegel no ha sabido rrera oficial del filósofo, y es en ese sentido que Hegel ha
postular ni sostep_er el Sistema, vale decir, la inteligibilidad, llevado la filosofía hasta su término. I-Ia marcado a la filo-
el conjunto de las relaciones, la transparencia, sin hacer refe- sofía, ha puesto sobre ella un sello distintivo. Y él se ha
rencia a otra cosa: un origen, un fondo (y no un fundamento), marcado a sí mismo. Al devenir servicio público la filosofía
una opacidad o por lo menos una ambigüedad rnal denunciada (con el mismo criterio que los otros "servicios" administrativos,
y jamás eliminada, un símbolo poco racional (la Idea, el "morahnente" un poco por encima de ellos, pero de igual
Espíritu absoluto, el Infinito bueno o malo). manera: al cumplir una función, orientándola hacia los inte-
Si para unos el hegelianismo se lleva mal con la histo- reses del Estado y a su legitimación) , el filósofo se torna
ricidad, para los otros no se aviene con la naturalidad. servidor. Ya no de la religión, sino del Príncipe. Sin grandes
¿No queda de este examen una impresión extraña? El recompensas o beneficios. La desdicha del neo-hegelianismo
sistema kantiano de las categorías, tomado estáticamente, re- es que no llega a hacerse reconocer, a pesar de sus esfuerzos.
mite a un "incondicionado": trascendente, noúrneno, cosa en El stalinismo, neo-hegeliano por esencia, no pretendía serlo
sí, origen y conclusión, comienzo y firl. El sistema hegeliano ni se consideraba como tal. Antes bien, proscribía el hegelia-
elaborado dinámicamente (historia y dialéctica) remite aún nismo por ser alemán.
a algo original, pero deja ese "algo" en la ambigüedad. Esta cuestión no está agotada. Ni Hegel ni el hegelia-
El problema que emerge del hegelianismo (de su esta- nismo han terminado su carrera. La destrucción marxista del
llido) ¿no sería el de esta ambigüedad que luego analizaremos: hegelianismo, su puesta en obra utilizando fragmentos (la
naturalidad e historicidad? ¿Cuáles son sus vínculos? ¿Hay alienación, la dialéctica, etc.) no acarrearon su muerte. El
historicidad en tanto que naturalismo, génesis, genealogía, dragón resucita.
punto de partida? ¿El naturalismo no es acaso un postulado
de la historicidad? ¿Simbolismo retenido en falso? ¿Residuo Los neo-hegelianos ofrecen sus servicios. Proponen el
del análisis? ¿Se hundirá ante el sistema, arrastrando con él ter.ceno de los compronlisos entre el capitalismo de Estado y
la historicidad? Puede preguntarse si el pensamiento filosófico el socialismo de Estado ( mnbos fetichizan el Estado, al recla-
después de Hegel no oscilará entre un "substancialisn1o" que mar su legitimación por una ideología "adaptada" a este fin).
jamás llegará a legitimarse y un "formalismo" que no llegará Lo extraño es que el neo-hegelianismo aun parezca una
a cerrarse. ¿No sería ésta una situación susceptible de superar audacia a los ojos de ciertos ingenuos.
por medio de una metafilosofía?

16. EL HEGELIANISMO Y EL MUNDO MODERNO


15. EL NEO-HEGELIANISMO

Así el Estado no se satisfacía con su policía, con su ejército, "Nuestro" mundo es razonable y hasta raóonal: cada cosa
con sus tribunales, las múltiples instituciones que lo' consagran se produce y se conduce conforme a su concepto, sin que jamás

36 37
lo realice por completo. Por consiguiente, cada objeto tiene Tiene esa función. El neo-hegelianismo sirve al Estado y lo
una doble existencia: material y formal, social y mental, sabe: sabe que allí reside su saber.
práctica e institucional, concreta y abstracta, efectiva y buro- Este mundo, pues, tomado sin las fuerzas de discusión y
crática. La primera nnita la segtmda, próxima o lejana. No .de negación que lo corroen, fuera de la crítica radical que lo
se trata solamente del Estado, sino de los objetos cotidianos cuestiona teóricamente, es neo-hegeliano, profundamente y por
y de las múltiples "esencias". Así la literatura, cada vez mejor tanto sin profundidad histórica. Por el contrario: al suprimirla
definida por su concepto, el de escritura, vale decir por la 110 conserva sino el resultado. Hegelianos, los hombres de
manera en que el "escritor", literato especializado, adopta o Estado que creen en su perennidad. I-Iegelianos, los hmnbres
adapta los signos visibles y legibles de lo literario para utili- de ciencia y de técnica, convencidos de la unidad (en e~l~s
zarlos en el 1nercaclo de lo escrito. Podría creerse que el uso y por ellos) de lo real y de lo racional. Hegelianos, los pnn-
y el abuso de estos signos perjudicarían a esta actividad espe- legiados del conocimiento, que lo privilegian y lo institucio-
cializada, que los lectores se fastidiarían pronto de este juego: nalizan.
reconocer en "la obra'' que se les presenta, los signos, el género
y la diferencia específicas, el estilo y la técnica de fabrica-
ción, etc. Punto. Al contrario: la satisfacción racional, ciencia 17. HisTORIA y DIALÉCTICA DESPUÉS DE HEGEL
y sabiduría, confirma su potencia en cada oportunidad.
¿Este mundo, el nuestro, sería hegeliano? No sólo porque Que la teoría hegeliana del Estado, que la inmanencia
el Estado, más sólido que nunca, no se contenta con gobernar, constriñente de la lógica en el devenir, que la tesis de la
porque corona y cimenta la sociedad, sino porque cierta racio- extinción del tien1po histórico signan la condena de muerte de
nalidad (una racionalidad que parece cierta) ha penetrado por 1a dialéctica, es comprensible y demasiado conocido. Aporte
todas partes. • de la filosofía crítica y crítica de la filosofía, el pensamiento
N o sólo Hegel domina el horizonte llamado filosófico y dialéctico (pensamiento negativo y pensamiento de lo nega-
aquel más amplio del saber y de la acción, sino que queda como tivo) muere en el triunfo del Estado y del Sistema., Heg~l
el test, la prueba del pensamiento, el criterio que se admite, o lega esta situación con su herencia a los que despues de el
que no se admite. IIoy, en plena "modernidad", que acepta quieren perpetuar la filosofía.
el hegelianismo como modelo de la filosofía, que recibe esta O bien la dialéctica continúa sobre un plano abstracto,
herencia filosófica sin crítica fundamental de la filosofía, es especulativo, a la vez desprendido de la lógica, de la acción,
la que admite también la filosofía del Estado, el Estado legi- de la práctica y de la problemática concretas, y lo _que n_o _es
timado (implícita o explícitamente) por la filosofía, la filo- 1nás que sofística, erística, discusión y confrontaciÓn tnvial
sofía como institución y servicio público. El erige la identidad de los contrarios; por otra parte, no se preocupa_ en absol~t~ del
de lo real y de lo racional en inteligibilidad suprema. Con la fin de la historia ni de su apertura. La dialéctica, negatividad
filosoiía, se acepta la lógica y el sistema del Estado. El mismo <1islada, gira sobre ella misma. La lógica aceptada (socio-
"espíritu" admite la interpretación entre la lógica y la historia: }óaica ideo-lóaica) es la del Estado; ella se disuelve en el
la lógica del Estado en nombre de la lógica de la historia; en e~pirismo de ~ aceptación, mientras que la dialéctica se pierde
definitiva, el Estado en nombre de la historicidad. Todo pensa- ·en la vanidad de las negaciones abstractas de lo real.
miento que no retoma la critica radical (la crítica en su raíz, O bien se admite el final de la dialéctica, ya sea en una
en el cmnienzo y en el fundamento) prolonga la filosofía polí- ciencia especializada, ya en un pragmatismo, ya ~n f~n en la
tica de Hegel. Ella justifica y legitima el orden establecido. .aceptación de una enorme "positividad" (lo que rmphca acle-

38 39
más, por otra vía, la aceptación del Estado, de la racionalid ad manifiesta s: para liberar la dialéctica desuniénd ola de la lógica
instituida ). para luego juntarla mejor, para elucidar la ligadura entre el
He aquí la situación teórica de la dialéctica, después de fetichismo del Estado y el fin de la historia invirtiend o la
I-Iegel. Si la crítica radical no la desprende del Sistema filo- relación hegeliana, afirmando el fin del Estado como condición
sófico y hasta de la filosofía, como se separa la rama de un para un vuelco de la historia. ¡Qué labor! Trabajo de abeja
árbol para injertarla en otro lugar, ella se pierde. Si no y de ave de presa, elaboració n lenta y vuelos bruscos ...
encuentra un contenido que atacar con su punzante crítica Marx quiere mostrar primero que la historia continúa y
ni aplicar su cap?cidad constructi va, la dialéctica se pierde. que hasta cuandp comienza, por lo menos la verdadera , la
La situación no ha cambiado desde hace ciento cincuenta años. humana, no puede conocer el desaliento , siendo inagotable
Hay un dilema. El problen1a reside en escapar de él, el fluir heraclíteo , y dado que el Estado hegeliano, su base
en no dejar que se cierren las tenazas sobre el pensamien to. social y su soporte (la clase media, la burocracia de Estado,
Es así que el dilema se formula filosóficamente. Es interno con su competenc ia y su racionalid ad) se hundirán con los
de la filosofía. Para no permanec er prisionero el pensamien to golpes de la Revolución.
filosófico debe dar un salto y si es necesario también huir ¿El hegelianisn10? Es la teoría del mundo al revés, que
adelante hacia la metafiloso fía. hay que dar vuelta con ese mundo. Dar vuelta: volver al
anverso, no sin modificaciones. En el momento en que ter-
mina la historia "real" y en que comienza la historia "verda-
18. MARX-HEG EL
dera", Hegel declara su muerte. La clase media, esa inter-
mediaria, y la burocracia de Estado, son por él eternizada s
Dejemos de lado aquí la transición efectiva, la exégesis
y el aparato filológico. ¿Los textos? Mil veces se los ha publi- • con su racionalid ad limitada. Las lleva a lo absoluto. Que-
se hunda ese sisten1a, declara el joven Marx, quien ya filosofa
cado, clasificado, recortado, arreglado, construido y recons- "a golpes de martillo". Por tanto el sistema ha estallado en
truido, manipulad o, triturado. ¿Quién no los conoce? El trozos, puesto que se tiene la derecha y la izqtúerda hegelianas .
que los desconoce puede encontrarl os directame nte. Agregue- Marx absorberá esta separación , superará esa "izquierda " que
mos a grandes rasgos, es decir a la relación conflictua l Hegel- no ha sabido más que desmemb rar (deshacer) el hegelianis mo.
Marx, relación que no se reduce ni a una "influenci a", ni a
una complicid ad, ni a una hostilidad ; que no se define simple-
mente por una continuida d (filosófica o científica) o bien por 19. MARX Y LA HISTORICID AD
una discontinu idad (epistemol ógica o política) pero que abarca
todos esos aspectos. ¿,Qué quiere expresar Marx cuando declara en 1845
Hegel es para Marx el Padre inmortal. Es el Patrón, ¡ (/deología alemana) , que no conoce más que una ciencia, la
que detenta el capital intelectua l. Alienado- alienante, este historia? Esta afirnmció n parece completam ente clara. Pero
propietari o posee los medios de producció n (intelectua les). el contexto muestra que el pensamien to de Marx no sale de
¿Para qué suplicar a este amo del Patrimoni o? Es menester una ambigüed ad cuyo sentido se revelará por lo que sigue.
sacarle su bien: saquearlo, estafarlo, disimular lo que se le En esta obra él caracteriz a la historja bien por la acción hu-
saca, sacar públicame nte las piezas sin importanc ia; volver mana orientada hacia un objetivo (finalidad ), o simple1nente·
de noche con paso de bandido, para lo esencial. por la sucesión de las generacion es humanas (pone el acent(}
Casi medio siglo de complicad as relaciones , latentes o en la finitud y no en la finalidad) .

40 41
Por cierto que Marx no sólo quería decir que existe para una revolució n total: final de todas las alienacio nes, creación
·el historiad or la posibilid ad de distingui r, clasificar , y concate- de un mundo que somete las necesida des y se libera de las
nar los hechos considera dos históricos, que constituy en un cono- constricciones. Después de este período, que algunos rechazan ,
cit"'Uiento llamado "historia ". Quiere significa r que existe una que otros llar.aan "mesiáni co" y que con audacia no era sino
realidad, la historia, obra de una práctica política, la revolu- revolucio nario, para Iviarx los fines se escalona n de manera
ción; esta realidad producid a por la acción a su vez produce 1nás realista, esbozand o una estrategi a. He aquí la sucesión
1Jn conocimi ento. No hay historia sin historicid ad. Esta no de etapas previstas por Marx, realizand o cada una de ellas
,consiste en una sucesión o una serie de hechos, de aconteci- una posibilid ad, poniendo fin a una alienació n, abriendo una
mientos, de actos, sino en una creación racional de obras (ins- nueva perspect iva y una salida:
titucione s, ideas). La historia así concebid a es activa. Ella
a) fin de la religión (¿por qué no decir: "muerte de
reemplaz a a la filosofía. Retiene los resultado s más generosos
Dios"? Porque esta formulac ión patética no ha sido traída
del desarroll o humano: la lógica y el derecho, las técnicas y
a cuento por Marx). En consecue ncia, fin de la alienació n
los datos de las ciencias. Ella los utiliza. La concepci ón revo-
religiosa por la crítica radical, por la transform ación práctica
lucionar ia de historicid ad -historic idad de la revoluc ión-
evita el historicis mo. La vuelta del mundo al revés consiste y el enriquec imiento de las relacione s sociales:
·en que la historia com.o reflexión y discurso se subordin a a b) . fin de la filosofía (y de la racionali dad contemp lativa,
la historia como práctica subversiv a, como historicid ad activa, sistemáti ca) por la realizaci ón de los proyecto s filosóficos
en lugar de pretende r dmninar la. concebidos de Sócrates a I-Iegel, concerni entes a la libertad y
Al hacer esto y al decirlo, 1\!Iarx continúa el hegelian ismo; a la necesida d, la carencia y el goce, el deseo y la razón, la
Tetiene la sustancia de la historicid ad hegelian a: lucha a verdad y la felicidad ;
Tauerte, práctica revolucio naria, ideas e institucio nes introdu- e) fin del "hornbre" (y de la antropolo gía abstracta ) por
cidas por el Weltgeis t. Sin embargo , Marx somete la forma la sustituci ón de las compleja s relacione s sociales y no obstante
del hegelian ismo (sistema ) y el contenid o (resultad os de la transpar entes frente a los vínculos disociados en abstracci ones
historia) a su crítica radical. De inn1ediato. en ese movi- triviales y en ciegos determinis1nos:
Iniento se hunden las murallas del hegelianism~. El contenid o d) fin de las ideologías y de la "verdad" abstracta (por
(praxis e historici dad unidas en la dialéctic a revolucio naria) la sustituci ón de la verdad concreta , vale decir práctica y
,emerge, no obstante que la forma ( sisten1aticidad, inteligibi - social, en lugar de las interpret aciones y represen taciones uti-
lidad realizada ) , se desmoro na. lizadas por las clases dominan tes) ;
e) fin del Estado (por deterioro , la gestión social de los
medios de producci ón y de los asuntos globales suplanta n
2.0. EL "REINO DE LOS FINES" SEGÚN MARX
las relacione s basadas en la propieda d privada de los n1edios
Este término kantiano , "reino de los fines", puede reto- de producci ón y reen1pla zan el poder político y las represion es
1narse -no sin ironía- a propósito del pensami ento marxista . policiale s) ;
Según Marx, la teoría hegelian a no desapare ce. Se transform a. f) fin de la economía política (por el paso a la abun-
"El fin de la historia se cambia en historia de los fines. dancia, al no ser la economí a más que la ciencia de la penuria
Marx primero concibe una revolució n total, sobre el im- y el arte de repartirl a) y de la rnoral (por el regreso a una
pulso del hegelian ismo (dado vuelta, vuelto contra sí mismo) costumb re razonada ) ;

42 43
g) fin de la historicidad ciega, basada en los determinis- ·cia teórica) de esta historicidad; 3) la conciencia histórica en
mos económicos, las luchas de clases, las contingencias y las tanto que reunión de la práctica y del conocimiento en una
voluntades "privadas"; autoconciencia.
h) fin último pero no el menor: fin de las clases mismas, ¿Pero a título de qué? Aquí los conceptos y las cosas se
creadoras y jo productoras de historicidad, en la sociedad sin complican. Según Iv1arx, en cierta cantidad de textos filosó-
clases. ficos (hegelianos, en consecuencia dialécticos) el proletari~do
Camino hecho a tambor batiente, si así puede decirse, interviene por su negatividad. Rechaza todo lo que ha ten1do
este cuadro del "reino de los fines~' ha omitido como cosa antes. ¿Por qué? ¿Porque no tiene nada? ¿Porque no es nada?
secundaria algunos pequeños fines: los de la familia, los de la Lo uno y lo otro. La clase obrera no tiene para perder más
nación, los del capitalismo. . . Fines subsidiarios que van de que sus cadenas (l'd.anifiesto). Niega la sociedad burguesa
suyo, como quien dice, sometidos tanto a los grandes Fines porque ella existe. ¿Espontáneamente ella sería sujeto his-
como al fin de los fines. tórico? Por cierto que IV1arx no lo ha pensado. Haciendo la
Esta secuencia -aunque estaríamos tentados de escribir: historia es como la clase obrera se hace sujeto histórico, "pro-
esta agenda de "fines"- implica evidentemente que el prole- duciendo" la efecti:va negación de la existencia y su reemplazo
tariado se pone fin; que se niega en tanto que tal, es decir, por "otra cosa". No es sujeto sino en tanto que negación y en
en tanto que negador de la sociedad burguesa, en su propio primer término con1o negación. Así es como Marx retoma,
seno. refiriéndola al proletariado, la tesis hegeliana de la negación,
vale decir de la lucha a 1nuerte. El proletariado luchará a
muerte contra lo que existe, hacia y para otra cosa. Pero
21. ¿QuiÉN HACE LA HISTORIA SEGÚN MARX?
entonces, ¿por qué no rechazar la historia que la ha precedido
y la historicidad misma?
¿Quién? Seguro que no el Espíritu absoluto enfocado No obstante, ¿la miseria absoluta impulsa a la acción?
con1.o Sujeto. Ni la razón y jo el conocer, igualmente defi- ¿A qué acción? ¿Revuelta espontánea y sin objetivo o revolu-
nidos como sujetos. Ni tampoco los pueblos que pueden batirse ción total? ¿No hacen falta condiciones para tentar la revo-
entre ellos y provocar acontecimientos (crónicas, anales, re- lución y para que ésta triunfe? Las condiciones que permiten
latos épicos, tragedias) sin que por ello tengan un nexo y la acción la limitan. ¿La clase obrera no tiene necesidad de
por éste, un sentido. Las luchas de los pueblos dan lugar una "positividad" para que su situación negativa se cambie
a peripecias, no a una historia. Sus grandes acciones van y ·en proyecto, en programa, en acción política determinada, en
vienen sin ley interna. ¿Pues quién hace la historia, según estrategia? ¿Dónde encuentra este apoyo, este comple1nento o
Marx? Las clases. Y en prin1.er término la burguesía. Luego
suplemento indispensable? ¿En otras capas y clases? ¿En qué
y en la actualidad la clase obrera. No existe historia (y por cuadros desde entonces aceptados? ¿No posee en sí misma
consiguiente inteligibilidad y transparencia) sino en la medida necesidad de un recurso, de una vitalidad que tiene aquí o allá,
en que interviene la clase obrera donde hace la historia. no siempre, en conjunciones o condiciones particulares que
Según Marx, ella es el agente, el sujeto que puede unir en sí pueden ser nacionales y presentar por ello vinculas con un
el conocimiento, la voluntad, el utilizamiento de las contin- naturalismo? De 1nanera que estamos en presencia de cuatro
gencias como determinismos. En la actualidad .ella asegura términos: negatividad yjo positividad; historicidad y/o na-
por su práctica social y política: 1) la historicidad (objetiva, turalidad.
racional: producción de realidades); 2) el conocimiel'J-to (cien-

44 45
22. HEGEL, MARX y LA LUCHA A MUERTE La lucha a muerte produce (en el sentido n1ás estricto}
el ser humano; es lo que explica para Hegel la realización; el
¿Cómo escapan, primero Hegel, luego Marx de esa pesadez. ciudadano que lucha (como revoluciona rio) y trabaja, el sol-
que no siempre les han disculpado los filósofos adherentes de· dado-ciudad ano de los ejércitos napoleónicos. Con él aparece
sus respectivas teorías? No hay en ellos el raciocinio bueno y en la historia el ciudadano del Estado absoluto, superando.
bello, ni la buena voluntad, ni el alma bella. No hay espera dialécticame nte la particularid ad en la universalida d y consti-
pasiva del porvenir mejor, ni la conciencia tranquila que sabe· tuyendo la individualid ad total.
tener razón. Se libran de las molestias por la teoría de la lucha l\1arx retiene ese doble carácter; precisa su estructura y
perpetua y doble: contra la naturaleza. entre las formaciones su movimiento dialéctico: trabajo y lucha. La lucha entre·
históricas. La lucha entre las fuerzas sociales V políticas no es las figuras de la historia se concentra en las luchas de clases,
un accidente o un incidente con relación al trabajo. Ya por consiguiente alcanza su plenitud con el período industrial.
en Hegel, el trabajo es doble lucha: contra la materialidad , Recusa la teoría histórica del soldado ciudadano del Estado
contra el Amo (que domina al esclavo y lo explota). Ahora absoluto y por lo mismo la teoría política de la racionalidad
bien, toda lucha dev-iene lucha a n1uerte para alcanzar su de los burócratas y de la clase·media . La clase obrera asume
térr.aino. en cambio la n1isión histórica, la de continuar la historia y
La naturaleza se transforma en mundo histórico sólo conducirla a destino.
cuando interviene y se realiza la negatividad. ¿Cómo? Por
la guerra y el trabajo. La historia según Hegel es historia de·
luchas sangrientas -guerras, revolucion es- por el reconoci- 23. LA HISTORICIDA D SEGÚN ]\1ARX
miento de los que actúan, luego, por el de los trabajadores que
transforman la naturaleza. (Cf. Kojeve, op. cit.). A través de De tal manera la fórmula de 1845 sobre la priinacía
los trabajadores , el esclavo, esa nada que aún es el "hombre" absoluta de la historia y la posición teórica de los escritos de
con relación al ser natural, entra en la existencia, adviene· este período son claros. Pero la posición no ha sido sostenida
al mundo. La existencia del "hombre" y su libertad, pasan mucho tiempo.
por la lucha y la angustia de la lucha a muerte. Así el a) Hay cierta fluctuación respecto de los conceptos: pre-
"hombre" nace en el rnundo no como una esencia prefabricada historia, historia, por;historia (este últiino presupuesto , iinpli-
sino como una intervención de la nada (de lo virtual) que· cado, nunca explicitado) . El período durante el cual "los
elimina el ser determinado inicial (natural) en y por el hon1bres" hacen su historia mas no saben cómo y por consi-
tiempo histórico. Nace en y por la doble determinaci ón de la guiente tampoco saben lo que hacen siendo llevados por los
acción práctica: trabajo y lucha. Aunque la teoría de la alie- resultados de sus acciones, este período concluye. La transpa-
nación permanezca ambigua en Hegel, no siempre se define· rencia comenzará. Lo que llamamos "historia" no es 1nás que·
en él por la pérdida del ser inicial, puesto que el "ser deter- la prehistoria de la humanidad. Marx declara que la prehis-
minado", perdido desde hace tiempo, ha debido ser abolido· toria se termina; es entonces cuando comienza la historia con
(superado) por la lucha y el trabajo. Según Hegel, la aliena- la revolución proletaria: la historicidad conocida, reconocida y
ción se define por la detención de la lucha, por el estanca- · sobre todo hecha (producida) conscientem ente por la clase·
miento del proceso y el bloqueo de lo posible, más bien que· obrera. Mas si desaparecen las alienaciones y si la producción
por la pérdida de la "esencia" extraviada. A pesar de todo· en sentido global y total (producción del "ser humano" por-
esta tesis en Marx sólo deviene neta y clara, en 1844. sí mismo) deviene plenamente consciente, ese salto introduce

46 47
una historicidad que nada tiene en con1Ún con lo pasado. ¿En ni un simple objeto de conocimiento que plantea a ese título
qué se convierte la historicidad ciega? ¿Ella se concibe retros- algunos problemas episten10lógicos y que sin embargo para
pectivamente, por recurrencia, por referencia, a la natura- el filósofo testimonia un origen natural y un final humano
lidad? Y sin embargo, ¿no era ya lucha en contra de la natu- del tiempo. ¿La historia? El vocablo designa la mayéutica
raleza, lucha a muerte, trabajo, necesidad y a veces también general del "ser humano", su formación, su nacimiento, y su
goce? ¿En qué se convierten esos criterios antropológicos? crecimiento, su educación por la madre Naturaleza, por sus
b) Algunos años después de haber tmnado, en la 1deología propias producciones y productos, por sus luchas. La filosofía
alemana, una po.sición teórica radical sobre la historicidad y ha pretendido ser teoría y práctica de esta Bildung; ha fraca-
la historia, Marx se empeña en las investigaciones de economía sado. La conciencia, la del individuo y la de la sociedad
política que desembocan en EL Capital. En el curso de esas ("civil"), no sólo concierne a la filosofía y no se refiere
búsquedas encuentra (con su doble aspecto: crítico y cons- únicamente a las filosofías. Ella es también y sobre todo
tructivo) la dialéctica hegeliana. ¿En tanto preparaba y publi- resumen del devenir. El individuo tiene una historia, así como
caba la obra magistral, El Capital, Marx abandonó su tesis de cada una de sus aptitudes, facultades, relaciones; se define y
la prünacía de la historia (en el conocimiento y ]a estrategia)? se piensa históricamente . En cuanto a la historia general,
¿Había adoptado la tesis que se le asignará por mucho tiempo llega a pensarse y reconocerse en los individuos y en sus
y que hará en gran medida el éxito de su obra, el del primado relatos. Actividad más profunda, más "radical" que la filosofía,
de la economía, el del determinismo económico? ¿Habría la historia, adviene y sobreviene como el aspecto concreto
adoptado una interpretación "economista" de la historia modi- de la filosofía. Si no existiera o si no hubiera más historicidad,
ficando su concepto de historicidad? ¿ O bien se habría espe- ya no habría pedagogía en la acepción estricta del término.
cializado, a la n1anera moderna, en una ciencia parcelaria: La pedagogía fundada en la historia no desciende al rango de
la economía política? actividad limitada, profesional y especializada, que provee
Marx sabe que mantiene simultáneamen te el carácter conocimientos fragmentarios, comandados desde afuera; y esto
histórico de las leyes económicas y su carácter de leyes na- en la exacta medida en que produce al individuo y re-produce
turales. El reúne naturalidad e historicidad en el materialismo la historia, producción del ser humano. Tanto para Marx
histórico. Esta reunión anunciada y preparada en el período -como para Hegel la historicidad proviene de la capacidad
precedente a partir de Hegel (historicidad) y de Feuerbach "propedéutica" del saber, introducción a la vida práctica y
(naturalismo) toma en El Capital una amplitud y una impor- social, en la totalidad. "El hombre" que carezca de historia
tancia mayores. Ella articula la ciencia con la superación (la perderá su calidad de hombre. Retrocederá hacia el natura-
realización) de la filosofía. lismo abstracto (animalidad). Por encima de los dos términos
(la historicidad como práctica y creación reales, la historia
como conocimiento racional) existe pues el tercero que consiste
'24. J\1ARX Y LA "oBJETIVIDAD'' HISTORICA en la conciencia histórica, tan importante como los otros,
uniéndolos en la acción y la "cultura".
El concepto de historicidad aparece ahora en toda su am- La burguesía, según Marx, ha comenzado, anunciado,
plitud. Primero para Hegel, después para Marx, la historia preparado la historia; la ha concebido y realizado con la Revo-
no sólo consiste en una interpretación o en una explicación lución y el Estado. Incumbe a la clase obrera la misión histó-
del tiempo, en un conjunto de hechos racionalmente encade- rica de conducir la historia a su desarrollo práctico y teórico.
:nados según relaciones de causa a efecto. N o es un discurso Por consiguiente, a su fin.

48 49
En cuanto a la objetivi dad históric a, no se trata de una
¿O la prehisto ria? ¿Es la poshisto ria que comienz a? ¿La his-
cuestión de método. Ella procede de la historia como realiza..:
ción objetiva , como práctica revoluc ionaria que tiende hacia toria (ciega: la prehisto ria) termina con lo raro, con el Est~do,
con la totalida d de las alienaci ones? Mas si el Estado persiste ,
una totalida d nueva, tan real como la antigua , más raciona l
(y mejor) a través de la disoluci ón y la destrucc ión de la ¿qué sucede con la historic idad y la historia ?
anterior . Si el deterior o del Estado consiste en un proceso contro-
lado, sometid o (por la dictadu ra del proletariad~, aspecto real
de la práctica política cuya extendi da democraCia present a _el
25. FINALIDAD DE lado raciona l), lo que parece la tesis de 1\tiarx, ¿es en fin
LA HISTORIA SEGÚN MARX la historia la que cmnienz a con ese proceso? ¿O la que ter-
Dejand o de lado el idealism o hegelian o, es decir, la con- mina con él?
cepción de un devenir encasill ado (provocado, suscitado, orien- Pero entonce s, ¿,qué acontec e con el fortalec imiento y la
descomnosición del Estado esas otras posibilidades, esas alter-
tado, dirigido, "planifi cado") por la Razón y por la Idea, ¿Marx .!: '

no se impedía pensar en la finalida d legitimá ndola? El lo nancias o alternat ivas? ¿Si se tonifica el Estado, no es asrmismo
• •

el fin de la historia otro fin (un fin diferent e ... ) que el


sabía; el lector lo siente atonnen tado, dubitati vo. ¿Cómo pos-
tular (y no suponer ) el objetivo, el término , el fin, sin acudir anuncia do? Y si ocurrie ra su descomposición, ¿no sería el fin
a una trascend encia, a una divinida d laica~ la Idea, la Razón, de la sociedad, como lo fue para Ronia y el imperio ro~ano?
Y si inesper adamen te la historia continu ase al mismo t1empo
el Hombre ? A este interrog ante de la finalida d respond en
las conside raciones especiales sobre la "esenci a humana "; luego que el Estado, por ejemplo como lucha a muerte de lo.s Estad~s,
las previsio nes sobre las etapas del socialismo y del comuni smo. ¿qué pasaría con la historic idad? Al no .h~ber ~e~l~zado aun
En verdad la finalida d sólo persiste y se define como fin; el proletar iado, hasta nueva orden, su mzszon hzstorzca (de ~o
desorde n absoluto, crítica radical, revoluc ión total, producc ión cual no hay que excluir la decaden cia del Esta~o y su ,fm.
so pena de traicion ar al niarxism o), ¿en la actualid ad que es
de otro mundo (de mundo distinto ), inversió n del mundo.
La reflexió n que anuncia el fin de la sociedsd y del Estado posible yJo imposib le? ¿Lo posible y lo imposible depende n
existent es, que presum e y asume este fin, constitu ye así la aún de la historia concebi da por Marx?
raciona lidad del proceso. Pero, ¿en la acción práctica (como
en algunos momen tos y textos hegelian os) la lucha a muerte
no es la que deviene criterio de historic idad? La negativ idad 26. EL FIN DEL EsTADO EN MARX
proletar ia, a la que Marx adjudic a la misión históric a por
En los primero s escritos de 1\tlarx, una extraor dinaria
excelencia, como es la de llevar a término la historia , esta
inquiet ud dramati za una situació n teórica que podrí~ parecer
famosa negativ idad no tiene sentido, ni existenc ia, ni esencia
"suficie nte" puesto que definía poco antes de mediado s del
si no coincide con la lucha a muerte (la guerra) contra el
siglo XIX la satisfac ción mental y social. ¿A qué se dirige?
orden existent e. Si nadie (ni individu o ni clase) se hace cargo
A la endrme masa del Estado, a su saber. Hegel muestra la
de la lucha a muerte, ¿en qué se convier te la historic idad?
transpa rencia -la raciona lidad- de esta mole; Mar::c afir~a
¿Qué deviene la raciona lidad?
que él como su maestro , está en ese lugar por su propia razon.
Otro interrog ante. ¿Cuál es en Marx la relación exacta
entre el fin de la historia y el fin del Estado? Si el Estado Marx 'se agita en el interior de esta prisión de cristal. Q~iere
se debilita , una época históric a termina . ¿Es la 4istoria ? romperl a. Intenta la apertur a. La encuent ra. ¿A partir de
qué? De los problem as políticos de su tiempo y para comenz ar

50
51
de los , que planteab_an las difíciles relaciones (a pesar de la de sociedad, como las que incluye el mundo de producción
armonia preestablecida postulada por Hegel) entre la religión asiático), el Estado desempeña un papel activo hasta en la
Y el Estado.. De allí la doble crítica radical de la religión y producción de obras inclusive, del pensamiento y del arte, si
del Estado (Incluyendo la crítica del derecho) en los textos bien ello no es razón suficiente para que se mantenga. El
de 1842-1843. Estado perecerá porque la racionalidad estatal es limitada;
_La religióJ?- no puede aportar el sentido del mundo, el porque desde el período industrial la práctica social elabora
sentido de la VIda humana y de lo posible. La crítica teórica una racionalidad más elevada; porque ésta absorberá a aquélla
le basta para quitarle toda apariencia de verdad· en la lucha al resolver las contradicciones entre la sociedad civil y la
a muerte entre la filosofía (nacida de la religión pero volvién- sociedad política.
dose contra ella) y la religión, ya ha vencido la filosofía. El Estado, potencia constriñente (y en consecuencia limi-
Aunque conserve el halo de un mundo desagradable, su crédito tada y limitativa, en sentido racional) es doblemente peligroso.
su reserva y su recurso enciclopédicos, la religión se hunde~ El poder re-presenta una clase a cuyos intereses superpone sus
Fal_ta ~emo~trar que el Estado no es la última palabra propios intereses (en tanto que aparato de Estado y burocracia).
de la histona, sino un obstáculo en el camino de la historia Doble limitación, doble peligro: dos razones para disolverlo.
Para Ma~x, ex~st; inco~pat~bilidad entre la historia y ei
Esta_do. ~1 conhnua la h1stona, es que el Estado se dirige a
su f~n. ~I el Estado se consolida, Hegel tiene razón: concluye 27. EL FIN DE LAS IDEOLOGÍAS SEGÚN MARX
la h1stona. Marx revela el sentido de la historia. Lo declara.
El Estado no es un fin en sí, esto es una realización. El Estado Este fin se anuncia en la Ideología alemana y todo acon-
no puede definirse por la sola razón (de Estado o no) . Es el tece como si Marx y Engels lo hubieran logrado. El concepto
poder, por consiguiente, la constricción. No es un inst~umento de ideología se da como algo revolucionario por completo.
político, ,u~ medio. La den1ostración es doble. Respecto del Coincide con el proyecto de la revolución total, porque erradica
plano .t~onc~,, es menester quitar al Estado su justificación y de golpe de la conciencia y del conocimiento todas las ilusiones.
su legit~ac10n, su atadura con la verdad y la racionalidad. Destruye la confianza en las representaciones, las recusa,
~s preciso mostrar en él una mezcla de ideología y de institu- las cuestiona. Para destruirla compone una totalidad, la de las
Ciones, una super_estructura. Con referencia al plano práctico, ilusiones y falacias de clase, comprendida en ella la religión
hay que descu~nr l~s fuerzas sociales y políticas capaces de y la filosofía, la moral y la econon1ía política. Marx y Engels
llevarlo a su fin. 1 al es el contenido de los escritos sobre sustituyen esta totalidad llamada "ideología" por la praxis
la teoría hegelian~ d~l derecho y del Estado; allí se produce el revolucionaria global: la construcción por la clase obrera del
fracaso . ~el hegelianismo. Lo que no viene a significar su nuevo mundo ( trastrocanliento del mundo). No obstante, no
de~apanCIÓn teórica, su eliminación como objeto de conoci- salen de la ambigüedad respecto de este importante punto.
miento. Al contrario. ¿Definición anterior de los análisis críticos de la ideología?
El Est~do no perecerá porque es parasitario de la sociedad, ¿Principio de una crítica radical? ¿Teoría explicativa que
porque se Instala por sobre ella con sus propios intereses, con elimina en bloque las ideologías porque ella las denuncia como
el poder y el abuso y las justificaciones del poder. Marx no resultado de la historia y las considera ilusiones? ¿Punto de
rechaza esta tesis moralizante, mas no constituye el nervio partida de una desconfianza política que constantemente habrá
des~ _argumentación. A mayor abundamiento, si es necesario que volver a formular? Todo esto aportan Marx y Engels
admitir que en las sociedades desarrolladas (o en ciertos tipos en sus escritos sobre la ideología, pero de manera incompleta.

52 53
Prometen más de lo que dan. Su definición de la ideología la estructura que, transformándo se, absorbe y reabsorbe las
con relación a la certeza del saber es ella misma incierta. ¿La superestructura s. Ellas están destinadas a terminar en el
teoría explicativa? Sigue siendo programática. ¿La descon- conocimiento y en las formas de organización social, es decir,
fianza? Destruye la confianza. ¿En qué? En las ideas y en las estructuras de la sociedad socialista o más bien comu-
representacione s, en las conciencias, en las voluntades decla- nista. El movimiento dialéctico integra, sirviéndose de ellas,
radas. Es importante, mas no suficiente. De allí las vicisitudes las consideracione s estructurales. Su expresión utiliza el con-
por que atraviesa desde hace más de un siglo el concepto de la cepto de "estructura", pero no cae en la ideologí~ llamada
ideología y de la teoría (conocimiento crítico) de las ideologías. "estructuralist a".
Esta teoría ha devenido ella misma ideología porque se ha
apoderado de las ideologías y el marxismo se ha "ideologizado".
Confusión que culmina en el interrogante: "¿El concepto de
28. EL FIN DE LA FILOSOFÍA, SEGÚN MAR.,X.
ideología no será ideológico?" Aporía que podría señalar
de manera imprevista, el fin de las ideologías, a la vez que el
Como las ideologías, la filosofía con las ideologías y las
fin de la teoría de las ideologías. superestructura s, puesto que ella misma es ideología y super-
Pareciera que la tesis del fin de las ideologías disimula estructura, según Marx, se dirige a su fin. Ella tan1bién se
una tesis más profunda: el fin de las superestructura s. Cono-
define por este fin. Sin postular el fin de la filosofía, no
cemos la distinción de los tres niveles: base (fuerzas produc-
podemos ni definirla, ni atribuirle sentido. Los fragmentos
tivas y relaciones de producción), estructura social (relaciones
llamados "filosóficos" contienen explícitamente estas af]rma-
de producción elaboradas como relaciones de propiedad, codi-
cwnes.
ficadas, formuladas), superestructura s (ideologías e institu-
Esto dice que como para las ideologías, el pensamiento
ciones). La distinción de los niveles no puede culminar en
de l\1arx no sale de la ambigüedad. ¿Qué es lo que pone fin
una separación. ¿Qué es lo que asegura un acuerdo momen-
a la filosofía? ¿La ciencia? Esta tesis positivista no tiene nada
táneo? ¿Cómo y dónde, en qué nivel, se rnanifiestan las en común con el profundo pensamiento de l\tlarx y sin em-
contradicciones y los conflictos? Por una parte la praxis y
bargo, a veces lo adopta; "el marxismo" se expresa entonces
por la otra la historia, responden, según Marx, a estos inte-
como fin de la metafísica, fin de la especulación, fin de la
rrogantes. Sin embargo las estructuras desempeñan un papel abstracción vacía, porque es ciencia. Si es verdad que para
que se trata de elucidar. Para empezar ellas sirven de me-
Marx la filosofía se distingue estrictamente de la ciencia, ¿su
diación entre los otros dos niveles, la base y las superestruc-
pensamiento se resume en una sustitución de aquélla por ésta?
turas. ¿Puede decirse que se revelan como estructuradas y
N. Para Marx la filosofía se realiza. l\tias para él no se
estructurantes (estructuradas con relación a las fuerzas pro-
realiza en el Estado, como sostiene Hegel. Remontándose a
ductivas, a la división del trabajo, a las relaciones de produc-
las fuentes, al pensamiento griego, a la historia de la filosofía,
ción; estructurantes con relación a las ideologías e instituciones
Marx comprueba que:
y en relación con la sociedad como totalidad)? En efecto. Su
1) La filosofía, anterior a la división del trabajo, deve-
elaboración acrece su importancia. Esta elaboración implica
nida, no obstante, actividad especializada, no por ello contiene
la lógica y el derecho, que no son estructuras. ¿En qué nivel
menos el proyecto de superación, como lo es ]a división del
interviene el conocinuento? ¿En qué nivel la acción se torna
trabajo. Por otra parte, ese proyecto no puede ser tomado
eficaz? Todo ocurre como si la mediación deviniera esencial
como trivial, como un simple ideal (idealista); debe ser rete-
y central, no sin conflictos. La base es sometida en y por
nido porque el examen analítico de la división del trabajo lo

54
55
legitima. Este examen presenta en el proceso del trabajo El fondo opaco del ser humano, su naturalismo, se ven domi--
productivo factores que le resultan parcelarios, que lo mini- nados, apropiados. El tiempo de la apropiación reemplaza al
Inizan, así como otros factores que anuncian una totalidad tiempo de la ceguera en el cual el encadenamiento de las
restituida (por la ciencia y por la técnica, sobre todo en la causas y los efectos (comprendidas allí las voluntades y
automatización) . las ideas) escapaba al conocimiento, a la razón, a la previsión.
2) La filosofía aparece desde entonces no como una inter- La naturaleza produce al "hombre". Por la lucha y el
pretación trivial del mundo sino como proyecto de transfor- trabajo la producción continúa en el "hon1bre" el proceso·
mación. La filosofía no transforma el mundo; sin duda hace de la naturaleza. ¿La primera gran obra de esta producción,
falta haberla interpretado para encarar su transformación. La no es la historia, proceso en cuyo curso "el ser humano" se·
filosofía deviene mundo cuando el mundo deviene filosofía. produce a sí mismo? Cuando el "hombre" llega a producir
Simultánea y recíprocamente, la filosofía como totalidad pro- y a reproducir en sí mismo y en torno suyo a la naturaleza
yecta una idea del "ser hun1ano" (racionalidad y deseo, nece- (¿una "segunda naturalezan?) la historia cesa. Y quizá el
sidad y libertad, verdad y goce), idea que no puede aún "hombre" en general ...
elucidar sus propias contradicciones internas. De tal manera la producción tornada en su plenitud
La filosofía termina, realizada por la praxis revolucio- envuelve la creación y caracteriza al "ser humano". El ser
naria. La revolución coincide con la realización de la filosofía. produce y se produce. No existe sólo producción de objetos,
No es en ello sólo contemporánea. Está definida por esta sino producción de espacio y de tiempo, producción de rela-
realización, como proyecto, después del largo trayecto de la ciones, producción y autoproducción y autorreproducción (la
filosofía y las filosofías, y cuyo agente en lo sucesivo será conciencia) y de lo otro (el mundo). El tiempo así elaborado
la clase obrera revolucionaria. por la práctica social y el pensamiento filosófico, ese tiempo
no puede detenerse. Es el que se expande después del tiempo
histórico o prehistórico. Si no hay n1ás historia en sentido de
29. FIN DE LA HISTORIA EN MARX un devenir necesario y ciego, no comprendido y no dominado,
la historicidad se despliega en el seno de un devenir en el cual
Lo que llamamos historia concluye con una revolución se inscribe el conocimiento para orientarlo y sobre todo gozar
total (aun si las fases y los "momentos" de esta revolución en él. A pesar de los límites de la acción, del conocimiento,
se suceden en el tiempo). La historia aparece entonces, en del goce humanos. Más exactamente, la historicidad deviene
esta perspectiva, como prehistoria. ¿Mas tal vez esta "pre- el desarrollo (diferenciado con nitidez del simple crecimiento
historia" debiera llamarse "historia natural de la humanidad", económico) .
designando así el período durante el cual el ser genérico, "el Esta teoría implica la unidad dialéctica (reconciliación
hombre", lucha en su seno contra la naturaleza, sin despren- después del conflicto) del naturalismo y la historicidad. Im-
derse de ella, sin someter la materia? En consecuencia, la plica la superación de ésta, es decir, la abolición de una y
historia propiamente dicha sería la de lo "humano", creci- de otra, de una por la otra. La realización del "ser humano"
miento y desarrollo social, cuyo doble aspecto define la his- supera la naturaleza y la historia -a la filosofía y la ciencia-
toricidad. ¿Termina esta historia? Sí, por cuanto que se tomadas separadamente.
desenvuelve al azar, mientras el hombre duda, atormentado
por determinismos que desconoce y no domina. Y la pos-
historia? Puede considerarse que es la historicidad realizada.

56 57
30. QuÉ ES LA HISTORIA, SEGÚN MARX toria de la economía, de la política, del conocimiento, s1no
también historia de la individualidad.
La relación entre producción (en sentido amplio, no res-
tringido todavía por los economistas) y producto (en sentido
igualmente amplio, aún no reducido a la cosa) es un vínculo 31. LA HISTORIA Y LA ECONOMÍA EN "EL CAPITAL"
histórico. "El producto, en forn1a de capital, expresa una
relación determinada y característica de una forma histórica Recordemos una vez más que El Capital lleva un subtítulo
de sociedad ... " ( Grundrisse, trad., I, pág. 212). En esta cuya importancia no han comprendido los intérpretes durante
forma, en el seno de las relaciones de producción, el capitalista largos años: "Crítica de la economía política", subtítulo que
y el obrero se producen y se reproducen uno al otro; reprodu- reproduce el título de un trabajo anterior del autor. Trátase
ciéndose en el otro cada uno se reproduce a sí mismo. De tal ?e ~a c:ítica de una seudo ciencia, que disimula ideológica e
manera la producción (en sentido amplio) es re-producción, 1nst1tucwnalmente la práctica social en la sociedad capitalista.
no sólo biológica, no sólo de stocks y de reservas, de útiles y Formula esta práctica pero disfrazándola. La "representa" en
·de instrumentos, de cosas consumidas o destruidas luego re- lugar de conocerla. El lector comprueba muy pronto que
constitt.üdas, sino de relaciones. El "cuerpo orgánico" de la la obra de Marx contiene tanto historia, en la acepción
sociedad se produce y se reproduce en el "tiempo histórico", ~orrien~e del tér~ino, como economía política y sociología.
implicando la producción y reproducción de los individuos ~l Capztal, despues de los capítulos sobre la mercancía (fonna
como tales y por consiguiente de la individualidad social: "Es del valor de cambio), provee numerosas indicaciones, general-
necesario que las condiciones de un modo tal de reproducción mente extraídas de la historia particular de Inalaterra sobre la
-de su vida y de su proceso vital de producción sean primero acumulación del capital; por tanto, si los elem~ntos se reúnen
creadas por el propio proceso económico e histórico" (lb., II, en una teoría general de acumulación, ésta no ha sido llevada
pág. 3 79) . Luego, el análisis y el desarrollo de la producción a término por el autor; la historia ilustra una teoría en vía
terminan por poner en evidencia la reproducción como esencia ·de elaboración. Marx no deja de caracterizar breve o extensa-
y llave de la comprensión del proceso, no siendo concebida mente a la familia burguesa, el ahna o la conciencia del
esta reproducción como hechura o formación de objetos, sino capi~alista, la evolución y el destino de las ciudades, la impar-
como creación y re-creación de las relaciones, que incluyen tanela de las peculiaridades nacionales en la formación social
lo individual y su nexo con lo social. ·económica. Lo que depende tanto de eso que podemos llamar
Lejos de partir del "hombre" como individualidad, Marx "'sociología", como de la historia con carácter de ciencia.
:sostiene que el "hombre" sólo se individualiza en el proceso Podría decirse que El Capital quiere expresar en su tota-
histórico. Así, de animal biológico que era y de miembro de li?ad e~ devenir del capitalismo competitivo, partiendo de una
la especie, o más bien del grupo arcaico, deviene animal polí- hipótesis teórica: su fin inevitable. Además, vn fin entre los
tico. De animal rural. también deviene animal urbano. Sin fines .. Para Marx esta idea se vincula con su idea general del
salir por tanto de la a~imalidad antes de una revolución deci- ·deven1r, con el proyecto de autorrealización por el ser humano.
siva que lo individualice. No obstante, los cambios en general ¿Hi~to~ia? Filosofía. Pone en evidencia la génesis y el fin del
(de bienes materiales así como también de conocimientos y cap~tahsm~; su "historia total" se despliega en diversos planos:
·de obras diversas) son uno de los agentes esenciales de esta cntlca radical, elaboración de un vocabulario a ]a vez científico
individualización (lb., I, pág. 456). Y revolucionario, estrategia política. Con todo, persiste una
En consecuencia, para Marx, la historia no sóJo es his- 'dificultad. Si es exacto que el capitalismo se caracteriza por

58 59
su modo de produccíón en donde predomi~a 1~ económico,, si
cíclicas después de las cuales recomienza el ciclo, amplias
la sociedad burguesa ha realizado esta pnmaCI~ e~camotean­ perspectivas de acumulación, etc.) ;
dala ideológicamente, si hay que atacar al ca1:ntahsmo en el
e) una teoría que concierne a la esencia del capitalisrrw,
plano económico para destruirlo y superarlo,_ ;1 lueg? recons-
a saber, la teoría de la plusvalía (explotación de la clase
truimos así la historicidad, ¿esta reconstruccwn no mvolu_cr~
obrera), completada por el estudio (inacabado) del reparto de
una desgarrante revisión del papel de la historia?. E~ deflm-
esta plusvalía entre las diversas capas de la sociedad burguesa
tiva, ¿el papel de la econom~a política? del. conocrm1ento del
(propietarios del suelo, campesinos diversos, comerciantes,
capitalismo y de 1\i estrate~Ia revo~~~wnaria, no es J:'"a una
clases medias, clase obrera, Estado, etc.) ; la única fuente de
especie de "fin" de la histona, parad?JI~am~nte necesano para
"recurso nacional'' es la plusvalía en tanto que los economistas
que continúe la historia? ¿Pero que histona?
separan la tierra y su renta, el capital y su provecho, el
trabajo y el salario;
f) el análisis de las fuerzas que conmueven el capitalismo
32. SoBRE "EL CAPITAL"
competitivo en el plano económico (tendencia a la baja de
interés medio) y en el plano sociopolítico (acción de la clase
En fin, la lectura literal de la gran obra de Marx dis- obrera y acción del capital monopolístico).
crimina: " ,) La parte más elaborada de la obra se refiere a una
a) la operación reductora que cumple la forma pura.
"forma" cuyo carácter lógico, esto es, "transhistórico", aparece
(abstracta) del valor de cambio y la ley del valor, las rmp}I-
de inmediato: el valor de cambio. ¿La crítica de la economía
cancias teóricas de esta forma (la estructura de la mercanc1~,.
política burguesa y de la sociedad burguesa como sociedad
el dinero y sus funciones), y las relaciones sociales así defi-
donde domina la economía basta para definir una historicidad?
nidas, regladas por otra forma, jurídica, el c~ntrato;
En este vasto conjunto, sólo puede llamarse "histórica"
b) la operación que al eluci~a~ el con~e~Id? de esta form~ .a la parte que concierne a la acumulación. ¿No constituiría
r
-el trabajo social- con su movlilllento dialect~co sus opos.l- el conjunto una "historia total" del mundo de producción
ciones inmanentes (trabajo cuantitativo y cuahtatry-o, trab~JO capitalista, historia que se despliega sobre planos múltiples
parcelado y global, trabajo simple y co:-nplej?, trabaJO maten_al utilizando las otras ciencias? El Capital analiza el capitalismo
y trabajo intelectual, etc.) lo que perrmte sa~Is~acer una praxis, ,competitivo y anuncia su fin. Lo que en efecto ha ocurrido.
la del capitalismo, que impulsa hasta sus ultrmas consecuen- Ahora bien, el capitalismo sobrevive. En verdad, ya no es
cia:; la división del trabajo productivo; ., .
el capitalismo competitivo. ¿Es esta misma historia u otra?
e) el estudio del proceso de acumulacwn del capital por ¿O el mundo más allá de la historia?
la actividad de una clase, la burguesía, la que por ?tra parte
mientras acumula se transforma (primero comerCial, luego
manufacturera, industrial, financiera); este. estudio llega ?asta 33. FIN DEL DINERO, SEGÚN MARX
la concentración y la centralización del capital (monopolista);
d) el análisis crític~ de los meca~Iismos autorr~guladores El Capital no sólo presenta dificultades para su lectura.
del capitalismo competitivo, que confle:~n ~ la soc~e~ad bur- Contiene paradojas (aporías) poco señaladas en su carácter
guesa una cohesión interna, de los equ~h~nos proVIsiO~~les o de tales, que explican esas dificultades. "Encara el movi-
reconocidos, de las posibilidades de crec1rmento ( formacwn. ~e miento social como un concatenamiento natural de fenómenos
la tasa de interés medio, papel "expurgador" de las cnsis históricos", afirma de Marx un autor citado y aprobado por él
60 61
( cf. Prefacio y epílogo a El Capital). Lo cual no resulta escla- decisivo. Con el reino del dinero se termina el mundo de la
recedor. Si Marx concibe las leyes de la economía política como mercancía. La ~orma de~ cambio deja de ser oprimente, pro-
leyes naturales (sobre el modelo de las leyes físicas), por una ductora d~ opacidad y dispensadora de una falsa luz (con su.
parte también las vincula al método hegeliano "puesto sobre contraparti~a, la forma jurídica y contractual, escrita, en
sus pies" y, por la otra, a una forma "pura", la del valor de consecuenci?, congelada, estipulada, definitiva en apariencia,.
cambio (primer capitulo de El Capital). La dialéctica hegelia- de las relacwnes sociales) .
na, en fin, parece reducirse a algunas afirmaciones naturalistas:
todo lo que existe nace, crece, envejece y muere; hay luchas
en todas partes. En cuanto a la historicidad, ¿de dónde viene? 34. EL FIN DE LA NATURALEZA EN MARX
¿Cuál es su ubicación?
No menos paradójicamente, existe según Marx, un "mun- Durant~ un períod? (respecto del cual habría que discutir
do de la mercancía" con una forma coherente, con su lógica para saber SI es necesariO llamarlo "feuerbachiano") Marx no
inmanente, su lenguaje, sus estructuras y funciones. Explica sólo ~~epta una antropología sino una ontología. Si Marx hace·
cómo ese "mundo de la mercancía" se apodera de todo lo que la cnti.ca de ~egel.p.or Feuerbach y la de Feuerbach por Hegel,
existe, de todo cuanto le preexiste. El planeta y la gente, las es decir, el histoncismo por el naturalismo y el naturalismo
costumbres, la familia, la vida y la muerte. El mundo de la por ~na concepción de la historia, extrae por~ sí mismo de ese
mercancía se instala, recubre, absorbe a los otros "mundos", confhcto una noción de lo práctico-sensible y una concepción
los de la ciencia y la conciencia, el del arte y las obras. ¿No de 1~, natural~za .como punto de partida (origen) de la pro-
es él el que constituye la mundialidad en la cual se abisma ducciOn por SI mislno "del ser humano". Eso que llamamos
la historia? ¿Cón10 hacer aún historia de ese mundo del que " mun do" se descubre como producto y obra de la actividad.
Marx describe, analiza, explica el poder, la agresividad, la Por otra parte, .la Natur~leza es a la vez materia y madre del
capacidad de universalización y de recuperación? ¿Una revolu- ser humano, ongen y obJeto de su actividad creadora.
ción que surgiera como un volcán en el océano de la mercancía El regreso (inversión) del hegelianismo al que se le in-
tendría carácter histórico? Si supusiéramos que la intensa y~~~a una teoría del "ser humano" práctico-sensible de esta
productividad y la automatización hicieran decaer un día el VIsiOn en la cual la Naturaleza reemplaza a la Idea. La
valor de cambio y restituyeran la supremacía del valor de uso Na~urale~~ no es sólo :llu~ar de n~cimiento del ser humano,
(hipótesis de Marx), ¿dónde y cómo tendría lugar este inmenso su In.s;rcmn en la existenCia. Segun Marx, hacia 1844· -y
acontecimiento? ¿Cuándo desaparecerán el dinero y su poder? tamb1en en Goethe y Spinoza-, ella tiene al "ser humano"'
¿Por decreto? ¿Por decisión política? No. Cuando las condi- como hij.o privilegia~o al que trata duramente, pero a quien
ciones de su desaparición se realicen, el dinero y sus poderes ed?ca e rmpulsa hacia su elevado destino. Uno de los JI;Janus-
se disolverán en las relaciones sociales transformadas. Con crztos. de 18~4 lo afir~a: las pasiones humanas (deseo y
el Estado y el resto, las otras alienaciones. ¿Voluntad? No. necesidad) tienen una rmportancia ontolócica. Ellas no se
Proceso. ¿Histórico? No es seguro ... r:ve1an, Sin~. .que. ," son " . Y son los fundamentos
o de lo que
Cualesquiera sean los vínculos entre la historia y este VIene a continuacwn.
"fin", Marx no ha dejado de anunciar el fin del dinero. La Después de 1844 y los célebres Manuscritos o más bien
cesación de la propiedad privada (abolición o superación), no e? el ,mismo curs? de su redacción (en el que ~onfronta la
tiene más sentido ni objetivo que el "fin" del rlinero, accidente f~osof1a feuer~ach~ana de la Naturaleza con la filosofía hege-
que ha devenido esencial, intermediario que se ha vuelto liana de la Histona), la naturaleza pierde su lugar. No es.

62 63
todos, libres
no" por sí entr~ una visión, ~oral (el respe to de todos por
más el terren o de la produ cción del "ser huma p~r, I.gual en los hmite s de la libert ad de los otros ) y una visión
hijo privil egiad o de ·
mism o, produ cción por la cual emer ge el cción estetlca. Esta cuen ta con su prefe renci a. lV[arx no gusta de
que el objeto de la produ
la Madr e natur aleza . No es más tiend e la mora l.
pto de "prod ucció n~' al preci sarse
indus trial. El conce citado , ~Quién previ ó la muer te del arte? I-Iegel.
La muer te
nunc a haya expli
.a restri ngirs e, no obsta nte que 1\tiarx en el sis-
esta In:olu,c~ada en,t~e las realiz acion es que entra n
entre mate ria-
esta reduc ción. Exist e una especie de conflicto tema .filosof1co yohti co. En cada época el arte la expre sa
carác ter histór ico de la produ cción
lidad y natur alism o. El (antig ua
con el recon ocim iento del prim ad? de. la . a~un Ciando s~ fin, agotá ndola . El arte de cada época
fini~
(que culm inará · onen tal, mediev~l.' etc.) por consi guien te, expre saba una
do de la histo na),
econo mía políti ca, en un mom ento deter mina
tud. El R?~anticismo expre sa sünul tánea rnent
corta el e la finitu d del
parte , Marx jamá s
conse rva aquel rasgo. Por otra y arte Y l.a finitu d huma na. Arte de la muer te y muer te del arte
une "lo huma no" (la produ cción
anda n JUntas. l\1ed~t~ción poéti
cordó n umbi lical que y lo ca, dram áticá, épica , sobre la
lo inicia l
el produ cto) con lo origin ario y el modelo, con muer te, el Homa nticis mo concl uye la histo ria del arte no
nal: el natur alism o. El víncu lo se empe queñe ce. No gener al cuh;l ina
termi obsta nte que por otra parte , la histo ria en
errad o decir , que tamb ién
en el.Est~do mod; rno y su fi~~sofía: el
desap arece . Sin emba rgo no sería sistem a hegel iano.
se defin e por un final: su desap arició n
en Marx la natur aleza
. c:Se Im~ondna una elecc wn entre la teoría hegel la teoría
iana, que
form a. En el
en y por la activ idad produ ctora que la trans VIncu.la el fin del arte con. el fin ele la histor ia, y
Grun drisse , hacia 185 7),
límit e (que Marx a borda desde los vive a la
; a la vez elimi na la natur aleza ~arxi~ta, l~ que parec e afirm ar que el arte sobre
la produ cción se autom atiza
histo na Y a~n a la mora l, a la políti ca, a la ideolo gía? Nietz sche
aleza (una antin atura leza, la del ser que lleva
n?s ha en~enado que el
y devie ne natur probl ema es profu ndo de otra mane ra.
muev e a sí mism o:
·en sí el princ ipio de su movi mien to, que se o. S~ no .existe, poesí a sin lo trágic o, si no hay trage dia sin
natur aleza habrá desap arecid
el autóm ata). Un día, pues, la ca, VlO~enCia, ¿como conce bir una activ idad cread ora, seren a y
la. "El homb re", arma do con la técni
Habr á que repro ducir satisf echa? , ¿La poesía, el a:te dram ático , la músic a, depen den
ándol o. ¿En
repro ducir á lo que destr uyó, domi nándo lo y utiliz
df' c~t~gona~ ~ue el marx ismo ha desea do prom over? Si la
otro. Parad ójica ment e,
·él? ¿En torno de él? Uno va con lo al que creac10n este·~·~ca no muer e, sin duela que
no será según
dada (de la rique za natur
este fin de la natur aleza ipio el esquem~ fiJa.do por. lYiarx, pues el homb re
poshi stóric o y
de la espon tanei dad, marca r~ el princ
viene como un don), Y lo posrevoluciOI~a~IO conti nuará despl egand o libre y razon able-
propi o ser.
de la apropiación por el ser huma no de su ment e su a~tlv1 clad cread ~ra. El arte se destr uye a sí mism o,
·crear á. lo mata mas
lue~o resuCita de sus ceniZas. La cotid ianei dad
pod~r de
reviv e p~a,ra mata r lo cotidi.a~?· Se perpe túa como
os). Su
destruc.c.~.on (la desco mpos1 c1on, como dicen alrrun
0
·35. LA MUER TE DEL ARTE
perennJdacl no pued e segui r un traye cto apaci ble.
del arte.
Marx , que anun cia tanto s fines, no prevé el fin de
suced e que se le repre senta el desar rollo
Ante s bien, en la 36. MARX , ¿HOM BRE HisTÓ Rico?
activ idad cread ora
la activ idad estéti ca como mode lo de dram a-
uno deven drá poeta , músic o,
socie dad futur a. Cada la Crítica
.turgo , etc. Por cierto , Marx rehus a antic ipars e:
a los homb res No es sin argun 1ento s que podem os prese ntar
co de Marx , como
,del porve nir, la soluc ión de sus probl emas . Duda , ·él, en efecto, del Prog rama de Gotha, el testam ento políti

64 65
obra esencial. Es necesariO aún, precisar y situar esta afir-
mación. palabras más que como conceptos. ¿Qué dice .1\!arx? . ~a~er
El texto de !v1arx hace pública una angustia y contiene o no hacer la historia, he aquí el dilema. La actividad histonca
una queja. La "historia" ya no toma el sentido previsto por define al ser humano. Esta actividad pone fin a todo lo que
Marx. El teórico, el pensador, no ha sido ni será jefe político. existe. La nación, el Estado, el dinero, el n1ercado y la J?er-
Ya la práctica política, la dirección del partido y la de las masas cancía, las clases, la fanlilia, terminarán, entre otros fines.
van por otra parte y proceden de otra manera. Y a los cuadros Los nroletarios no tienen nada que perder, como no sean sus
históricos que l\!Iarx quería ron1per, la nación, el Estado, cade~as. Ellos no tienen patria, declara el Manifiesto del Partido
anuncian su persistencia. Ellos proveen las estructuras en las Comunista. ¿Cómo podríamos reprocharles que abandonen o
cuales entrarán, por las buenas o por las malas, las coyunturas. traicionen lo que no tienen? Las leyes de la economía política
El texto de 1\tlarx termina trágicam_ente con palabras que son leyes naturales. Por consiguiente, la economía política
acusan la impotencia del pensador ante el hecho terminante: desaparecerá. ¿Qué subsistirá después de la revolución abs~­
los acontecimientos no se ajustan al esquema racional de la luta? Nada de lo que antes existía. ¿Qué es lo que determi-
historia. Esta historia, concebida por Marx, se desn1entirá. naba (estructuraba) la práctica social? ¿En q~é se ba~aba?
Marx no podía saber que esa desmentida llegaría hasta la ¿Qué implicaba en todas sus relaciones? La propiedad pnvada
autodestrucción. que ha de abolir el proletariado. La clase obrera hará ,la
¿Quién es desde entonces el "hombre histórico" que ha historia una historia transparente que "los hon1bres no haran
desviado el curso de los acontecimientos, que ha orientado más ci_e~ame_nte", de n1odo que ella no los llevará jamás donde
las instituciones, sus modificaciones llamadas "históricas"? Es no quieren Ir. . . .
Ferdinando Lassalle, inventor del socialismo de Estado, con- Todo acontece como si l\1arx hubiera Influido el curso
tinuador de Heael descubridor de las zonas de coincidencia de los acontecimientos con sus fórmulas exageradas. .
;:::, ' · Todo ocurre io·uahnente como si el fluir de los aconteCI-
entre lo "real" y lo "racional", entre la revolución y el orden b ••

establecido. Lassalle ha sabido desnaturalizar ciertos conceptos mientos llamados históricos hubiera delineado esas posiCiones,
marxistas (la plusvalía se convierte en "ley de bronce"). Sus esas exageraciones. Como si éstas hubieran desviado el fluir
partidarios conscientemente o no, han sabido contornear las espontáneo sin haberlo dominado. .
tendencias' revolucionarias de la clase obrera europea, el iz- Así las afirmaciones excesivas hacen época y Circulan
quierdismo, el anarquismo. ¿Ferdinando Lassalle no ha hecho bien. Y luego la práctica las gasta, las deprime. Sin embargo,
historia poniéndole fin a ésta, por la consagración del Estado? se las recue~da. No nos acordamos sino de ella_s.
Es él quien merece el título de "hombre histórico", el que ha ¿En lo que llamamos historia sería necesario _resumir ~l
triunfado, no Marx. conjunto creciente de los comprmnisos, n1alentendidos, ambi-
güedades jarnás resueltas, empujadas hacia esto o aquello p8r
un hábil golpe de mano de los políticos, fabricantes de aconte-
37. ¿MARX IZQUIERDISTA?
cimientos que luego los exceden? . .,
Un siglo después de El Capital, parece que la sltu~cwn
Marx ha empleado algunas fórmulas sorprendentes. Ha no hubiera cambiado tanto. El izquierdismo, las formulaciOnes
marcado los hechos históricos (o pretendidamente tales) con exageradas, las tesis excesivas distinguen los acontecimientos.
frases excesivas cuya falsedad "histórica" aparece de1nasiado Pero la ola y el flujo (así como el reflujo) pasan de lado, van
pronto. Los inspirados en él han aceptado esas fórmulas como por otra parte, proceden de otra manera. Lo que no r~futa
el "izquierdisn1o", sino por lo contrario, señala su necesidad,
66
67
aún y sobre todo si no se realiza literalmente. Las fórmulas no sólo de la historia, sino del mundo. Por la purificación
excesivas no contienen quizá la verdad y sin embargo tienen y la negación del querer.
un sentido. Y tal vez tengan más sentido cuando menor sea De esta disociación, Nietzsche retiene el conflicto entre
su exactitud. El cientificismo no basta para la acción. La Dioniso (la violencia, la crueldad oscura, la embriaguez, el
ingenuidad de los economistas es inmensa, pues creen que la éxtasis) y A polo (el sosiego, el sueüo, la luz).
gente se hace matar por el desarrollo, por la ciencia y el plan; 2) Mas hay otra cosa. Existe la historia. Después del
es menester la esperanza, el sueño, la voluntad, la utopía. fracaso de la revolución europea de 1848, llegó Bismarck.
¿"Izquierdista~' l\!Iarx? Comprendemos mejor por qué su Vence ( Sadowa, Sedan, V ersailles) . El ha hecho la historia
eliminación (de afuera) y su desintegración (de adentro) en beneficio de Prusia. 1-:Ia comprendido los objetivos de la
están a la orden del día. revolución, las posibilidades de la práctica histórica. Efectiva-
mente, él ha realizado allí la unidad nacional alemana y ha
"modernizado" a Alemania. De él ha podida decir Engels
38. DE I-IEGEL A NIETZSCHE (al cual Nietzsche ignoraba) que intentaba una revolución
desde arriba. De la primera gran prueba después de las
La meditación y la obra de Nietzsche comienzan en el guerras napoleónicas, el nuevo Estado, el de Alemania, sale
momento mismo en que el pensamiento de Marx declina, fortalecido. Puesto a prueba, la clase obrera ha sido vencida.
habiendo alcanzado su culrninación con El. Capital ( 1867). Ha Bismarck se entenderá, maniobrará con ella. Pareciera que
transcurrido un cuarto ele siglo desde los vibrantes comienzos Nietzsche lo presiente. Resulta de esos hechos que la cultura
de Marx. Menos de Inedia siglo desde la muerte de Hegel ... alemana ha devenido histórica. Como lo anunció Hegel, la
No se ha seüalado lo suficiente que el punto de partida . historia no es una ciencia como las otras; contiene una cultura.
de Nietzsche coincide con el de l\!Iarx: la crítica del hegelia- Alemania, después de 1871 es hegeliana sin saberlo. La
nismo y particulannente la del hegelianismo de izquierda. Sin continuidad del pensamiento hegeliano está representada por
embargo, la situación teórica ha cambiado profundamente. el viejo David Strauss. Contra él se lanza Nietzsche, pero
apuntando más lejos. Las Consideraciones intempestivas pro-
1) Contra 'Hegel y su racionalismo unitario, Schopen- claman el fjn de la historia por decadencia, por destitución.
hauer ha querido mostrar la escisión fundamental del "ser" La historia concebida por Hegel se realiza. En la medida en
(y del "ser humano"). Por consiguiente si hay escisión hay que ésta se realiza se desacredita. La crítica radical no apunta
"alienación", pero esta alienación es constructiva. El "ser" más a la continuación de la historia y al relato de su fin
es por una parte impulso, querer, profundidad ciega, elemental después de la realización de una serie de objetivos. La crítica
y vital; y por otra parte, conciencia, claridad, reflexión. ¿Cuál se lanza directamente contra la historicidad mostrando lo que
es la relación entre esos dos términos? En el mundo el ser se produce: el imperialis1no alemán, el fortalecimiento del Estado,
desdobla en voluntad y representación. ¿La historicidad? No la turbación de la conciencia, la podredumbre "cultural".
puede ni definirse. La temporalidad resulta del conflicto
insoluble entre el querer-vivir (tan espontáneo e inconsciente
como oscuro) y la representación de ese querer en el plano de 39. LAS "INTEMPESTIVAS"
lo que ha realizado para destruirlo luego. Sólo el filósofo llega
a sostenerse en la incierta línea de cresta entre la voluntad y Con frecuencia se las ha considerado como panfletos,
la representación. Frontera de tormenta. Allí concibe el fin: opúsculos de circunstancia. Pero ellas seüalan un gran viraje.

68 69
El título tiene liD sentido muy claro: Nietzsche provoca a sus
de sus conocimientos, de sus asuntos. Strauss, completo filisteo
contemporáneos; los desafía; desde ese instante fuera de su
y profeta del filisteo cultivado, sólo rechazó cierto cristianismo
comunidad (de su propia nacionalidad y de su propia cultura),
para constituirse en fundador de una nueva fe. ¿Neocreencia?
se ubicará fuera del tiempo histórico. Sólo Karl LOwitt ha
Ella exalta hasta las nubes a la nueva Alemania, la ciencia y
tenido el sentilniento, n1uy oscuro, de este sesgo ( cf. De Hegel
la cultura alemanas, la historia alemana (la de Alemania,
a Nietzsche, 1q. parte, cap. IV). Sentimiento oscuro, pues
escrita por alemanes al estilo de la juventud alemana), la
Lowitt relata históricamente (corno una historia), las dificul-
música alemana, la filosofía alemana, etc. Ese charlatanismo
tades del pensamiento europeo después de Hegel, vale decir,
procede del culto hegeliano de lo real identificado con lo
después del pensamiento historiado.
racional, vale decir, del culto del éxito (pág. 97). El gran
Primera intempestiva (1873). Nietzsche se enfrenta con
idealismo se convierte en pragmatismo.
los "filisteos cultivados", representados por el viejo hegeliano
La verdad, dice Nietzsche, es que Strauss tiene miedo.
'~de izquierda", David Strauss. Este escrito comienza con una
¿De quién y de qué? Del socialismo y de los socialistas. De
advertencia: una gran victoria comporta un gran riesgo. Las
manera que hábilmente remite a sus lectores a Bismarck,
victorias de Alemania han acreditado la idea que la historia
objeto de la nueva fe de la historia. "Creo en todo esto"
ha pronunciado su juicio, que la cultura alemana ha tri~nfa~o
(pág. 107). Mundo estéril, mundo perdido. "Aquí ya no
en la lucha. Lo que corre el peligro de transformar la VIctona
habrá primavera".
en derrota: la del espíritu alemán en provecho del imperia-
lismo alemán. ¿El enemigo interior? Es la pretendida cultura
con base histórica, que confunde el éxito con la legitimación
40. LAs "INTEMPESTIVAs" (continuación)
ante la historia. Nietzsche no conoce la palabra "ideología"
y no emplea ese concepto. Cuando escribe "cultura", ello
La Primera Intempestiva concluye con una abjuración.
puede interpretarse como "ideología". De todas man~r.as, él
Federico Nietzsche se dirige a una "cultura posible, la que
distingue la grande y verdadera cultura de la de los fihsteos.
cumplimentaría el deseo de una vida más intensa y más ele-
La gran cultura consiste en un estilo. Saber mucho y haber
vada, en lugar de perjudicarla. Evoca y trata de descartar
aprendido mucho, lo que concuerda muy bien con la barbarie,
los obstáculos. Critica al especialista como tipo social y cul-
vale decir con la ausencia de estilo o la mezcla caótica de
tural, a sus caracteres morfológicos, a su estridente mal gusto,
los estilos' (Ed. Aubier, trad. Bianquis, pág. 25). Al devenir
a su falta de espíritu, a su grosería. La cultura considerada
dmninante el fjlisteísmo, éste se creyó promovido al rango de
como un compendium de opiniones sobre la filosofía, el arte,
"cultura" por constituirse en sistema, mas puede haber sistema
la literatura, no es sino un factor de "rebarbarización". En
de incultura (Svstem der Nicht-Kultur) tanto más pesado
puesto que poneJ fin a la búsqueda: el filisteo cultivado cr~e la marcha, Nietzsche cmnprueba y deplora la simpatía que
habe:i:lo encontrado. Los satisfechos se apoderaron de la his- unió al proletariado con los sabios de la cultura filistea.
toria y procuraron transformar todas las ciencias en disciplina Apunta a Dühring a quien parece conocer pero del cual ignora
histórica, comprendiendo en ella la filología y la filosofía. que también Engels lo tratará de "filisteo". La verdadera
Ellos han buscado en la conciencia histórica (pág. 39) y han cultura, que nada tiene en común con la cultura que se ll~ma
llegado a encontrar una fórmula para divinizar su trivialidad verdadera, ha desaparecido; en las universidades, la germma-
cotidiana. El filisteo afirn1a la unidad de lo real y de lo ción de una cultura nueva deviene imposible (pág. 119). El
racional en él, en torno de él, en la seriedad de sus actividades, colmo del filisteísmo, es la identificación de la religión y de
la ciencia en la "nueva fe", la transferencia a este universo

70 71
concebido por los filisteos de "la piedad que los creyentes 41. LAs "INTEMPESTIVAs" (continuació n)
experimenta ban para con su dios". En ese sentido y a pesar
de la lógica, la ciencia de la naturaleza y la ciencia histórica La ironía dialéctica de Nietzsche revela una. contradicció n
se_ encuentran. Ellas construyen un "habitáculo " que, según aún no percibida. Existen dos aspectos de la historia (la histo-
Nietzsche, no es ni un templo ni un palacio, ni tampoco una ricidad, Geschichte, y el conocimient o del devenir: Historie).
verdadera vivienda, sino una villa: un pabellón, dotado de La coincidencia entre estos dos aspectos postulados por I-:Iegel,
una terraza, desde donde se contempla el cielo y el mar y un acept_ada por l\1arx, no es evidente. Según Nietzsche, hay
pequeño jardín enc,antador. ¡Un pabellón tal es el símbolo confhcto. Una vez admitida la historicidad -no sin proble-
de la cultura moderna y de su ausencia de estilo! mas- el conocimient o histórico la destruye. Ella cierra la v:ía,
La Segunda Intempestiv a ataca directament e a la historia oscurece el horizonte que (por la voz de la historia) la histo-
y ya no al historiador: la requisitoria no se funda en el cuestio- ricidad pretende descubrir, mostrar, señalar y significar. El
namiento de la objetividad, asunto secundario, que aparece conocimient o de la historia indica y marca el fin de la histo-
tardíamente ( cf. pág. 279 y sig.). La cr:ítica golpeará en el ricidad, esto es, de la capacidad creadora (de crear histórica-
corazón mismo del pensarniento histórico. ¿La historia? Es mente, ¡de crear la historial). Polvo y ceniza, el pensamiento
el "mundo del espectáculo" para Nietzsche: hasta la cultura histórico vuelve a caer para extinguir lo en la efervescenci a
sedicenteme nte moderna, ninguna generación ha sabido desa- volcánica. Los pueblos, "los hombres", sólo hc:cen la historia
rrollar "el espectáculo, fuera del alcance de la vista, que al ciegamente, espontáneam ente. A partir del momento que saben
presente nos ofrece la historia convertida en ciencia del deve- lo que hacen dejan de hacer. Parodian. ¿No es en Nietzsche
nir universal" (pág. 253). El hombre moderno halla ante sí inevitable la conclusión de la teoría de la finitud, de la sabi-
"la masa enorme y confusa de piedras para la construcción del duría crepuscular? Lo histórico es el dominio de lo finito,
saber" (pág. 256). Es en lo que se distingue de los griegos de Jo que se conjuga en el tiempo, después de haber creado
a los que pretende parecerse; los griegos sabían no abrumarse. el tiempo. Marx hubiera dicho: "De práctica revoluciona ria,
El exceso de historicidad y de conocimient os históricos llega la historia se convierte en ideolog:ía", y la imitación se torna
a confundir, a corromper el devenir histórico, a detenerlo. caricatura. Dijo Nietzsche: "La historia se convierte en cul-
Diríase que Nietzsche agrega irónicament e a las alienaciones tura", involucrand o el conocimient o de la historia. La historia
descritas, analizadas y criticadas por I-Iegel y Marx una alie- como cultura y como ciencia precisament e es el pensamiento
nación por la historia (una alienación de la historia por sí que proclama la terminación , que conoce, reconociéndolos, lo
misma): separación entre lo interior y exterior del "sÚjeto" finito y el fin: que termina~ en el sentido de matar. El papel
histórico, cinismo, creencia en la perfección, apología de lo que desempeña el conocimient o no es otro que el de agotar
actual. Mientras la especie humana permanece ajena, quizá estipulando el agotamiento , perfecciona r la obra del tiempo
frustrada, sin duda imperfecta ( cf. pág. 204-205) y por consi- emprendién dola y reconociénd ola. La historia o más bien la
guiente la idea de una madurez de la especie, del individuo,. historicidad , lleva en sí misma su ley: hace nacer la historia
del tiempo, no tiene ningún sentido. como conocimient o, y es su fin. "Un fenómeno histórico pura
y completame nte conocido, reducido (aufgelost) a un fenó-
:n:eno de conocimient o, está muerto para el que lo haya cono-
cido" (Id., pág. 221). ¿La historia concebida como ciencia
suprema, saber absoluto? Eso sería el suicidio de la especie·
humana.

72 73
Dicho en otros térrninos, la dialéctica nietzschean a tras- Impulsado por la ironía la extrae de lo que conocieron mal
-troca a su 1nanera el hegelianism o, vuelve contra Hegel la sus predecesores: Oriente, Grecia y la época helenística, Es-
tesis hegeliana ele la íinitud. La historicidad y el conocilnient o paña. Sería del lado del "modo de producción asiático" (los
histórico no escapan a la ironía, 1nientras que para Hegel persas, etc.), caso reservado por Marx, lo que él observaría
había superación del infinito malo en la realización de lo 1nás bien que el aspecto de Europa o de Inglaterra contem-
íinito. La finitud históricame nte pensada deviene teoría del poránea, para reunir objeciones contra la historicidad.
agotmniento , y por consiguiente de la decadencia. ¿Dónde, A) El Amo y el Esclavo. Esta figura hegeliana, el Amo
cuándo, có1no, en quién, se manifiestan los síntomas mórbidos y su relación con el Esclavo, no es más que una figura
de la fatiga, de la decli_nación, del fin? r·-Jietzsche pasará su abstracta que funda de manera ilusoria la historicidad. ¿La
vida en deducir los síntmnas de la enfermedad , en luchar inversión hegeliana? ¿El Amo que languidece en medio de los
contra esta enfer1nedad, el nihilismo, y en proponer un placeres? ¿El Esclavo que se fortifica en contacto con la
remedio: otros sentidos, otros objetivos. realidad por el trabajo? ¿La lucha a muerte que retoma y da
La noción de superación persiste pero se modifica profun- vuelta la situación? No es así como esto ocurre. Es bueno
damente; ya no se trata de superar por la historia un momento para los amos que se sientan amenazados . Entonces inventan.
histórico, sino superar (sgbrepasar) el nihilismo que p~oviene ¿Qué? Ideas ("ideologías "). Razones para vivir y actuar, para
ele lo que la historia no ha superado. De tal n1anera la historia combatir y morir. Valores. Un estilo. Si ellos no son capaces,
T la historicidad serán abolidas. La überwinden nietzschean a sucmnben. Bajo los golpes de otros amos, los conquistado res.
difiere del Aufheben hegeliano-m arxista. En cuanto a los esclavos, sobreviven. O bien, perecen. Si
sobreviven, es porque tienen una moral que los sostiene, una
definición del Bien y del Mal que les pron1ete un mundo
42. LA LIQUIDACIÓN NIETZSCHEA NA DE LA HISTORIA distinto. El modelo "hegeliano" de la historicidad no vale
nada (no comprende nada).
Con y después de las consideraciones intempestiva s Nietz- B) No es por el "hombre" en general que el sentido llega
sche persigue obstinadame nte esta liquidación, en los planos: al mundo. Ni por ·el "ego" o el "yo" o el "Sujeto". Los
a) de la historicidad , fundamento o esencia de la historia; pueblos han ejercitado todas las posibilidades para mantenerse,
b) de la historia como "disciplina" , ciencia, formación, cul- para responder a los desafíos de otros pueblos. Dios y la
tura. La distinción por demás clara entre Geschichte e l-Iistorie verdad no fueron sino n1edios para sobrevivir. Y lo mismo
lo ayuda en gran medida; la lengua alemana -hecho lin~ís­ la Sabiduría. Pero esos valores, al mismo tiempo que diversos
tico e ideológico observado con frecuencia - ignora la conf~sión medios según los pueblos, son también medios diferentes sobre
y la ambigüedad del vocablo francés "historia''. En el voca- los cuales algunos se superan. Los valores aportan un sentido
·bulario de la epistemología actual, Nietzsche impugna simul- doble; actual y virtual. Es así que los pueblos han erigido
táneamente el objeto real y el objeto de conocimient o, la múltiples valores ( cf. Zaratustra: "De los mil y un propó-
hipótesis historizante que concierne a los hechos y a los sitos"). Es imposible someter lo realizado a un criterio único,
1nodelos construidos por los historiadore s. Emplea los grandes a un esquema unitario extraído ya sea de la racionalidad en
1nedios. lVIientras que Hegel ha leído sobre todo a los filósofos, general (Hegel), ya de la práctica. La visión sobre el pasado
·en tanto Marx, después de haber leído a los filósofos, asimiló hace surgir una prodigiosa diversidad que retiene un pensa-
_(~e manera crítica) los trabaios de los economistas , el filólogo miento más profundo que el de la esquematiza ción histori-
.1\hetzsche dispone de una información histórica considerable. zante. Lo que tenemos costumbre de llamar historia se vuelve

74 75
a definir pues por la comparacwn y la confrontación de los 223 y sig.). La segunda Grecia ignora esta regla y subordina
sentidos (de sus diferencias y sus desafíos). A la historicidad Eros al Logos. Es verdad que hace falta consultar a los
hegeliana se sobrepone la meditación sobre las diferencias, y griegos, pues revelan sus contradicciones. ¿Cómo explicar
por consiguiente sobre lo posible y no sobre lo realizado. históricamente el fin de la Grecia? No es necesario hacer una
lista de pruebas y enfrentamientos, las guerras médicas o las
luchas entre ciudades, entre las razones y las causas, entre
43. NIETZSCHE y GRECIA los síntomas esenciales. Esas luchas tuvieron un aspecto viril.
"En todo es menester ser el primero y superar a los otros;
Sí, Grecia ha ~reado todo, todo de cuanto aún vive Occi- tu celosa alma no amará jamás a nadie que no sea tu amjgo,
dente comprendiendo en ello a la historia. Comprendiendo el he aquí lo que hacía palpitar el alma griega", dijo Zaratustra.
Estado, la lógica, la filosofía, la técnica, el conocinüento. Todo, La historia y la conciencia histórica, instrumentos del impe-
salvo el derecho romano y la Iglesia. Todo, con excepción rialismo ateniense, y simultáneamente "puros" conocimientos,
de la tendencia de cada "elemento" o "momento" de afirn1arse tales serían, según Nietzsche, los síntomas de la crisis final,
por sí nüsmo. ¿Qué Grecia? La de los primeros siglos, antes de la crisis mortal. Excrecencia parasitaria, cáncer de la poten-
de Pericles, antes de la ciudad instituida y constituida como cia creadora, la historia es mortal para las civilizaciones.
tal, antes de enfrentar los peligros. Antes del Estado y el
imperialismo atenienses. Antes de la filosofía. Antes de las
divisiones: la del trabajo intelectual y manual, la del ciuda- 44. EL PROCESO A SóCRA. TES
dano y del político, la ·del poeta y del filósofo. La Grecia del
gran impulso creador ha descubierto lo trágico y la tragedia, Para comprender la relación IIegel-Nietzsche, y en cada
la música y la fiesta, el apaciguamiento de la angustia en la uno de ellos el juicio histórico y la elección del juicio sobre la
alegría, antes de separar Eros y Logos. Aquello cuyo mérito historia, podemos evocar el proceso de Sócrates. Uno de los
se atribuye al "milagro griego" sólo llegó después, tardíamente, más resonantes y de los más "históricos".
como consecuencia y declinación. La Grecia socrática, la del Para Hegel: la muerte de Sócrates sef1ala una fecha, un
Logos y de la lógica, la de la Ciudad Estado, la del conoci- cambio. Con Sócrates, con su reflexión, con su enjuiciamiento
miento "puro" y del relato histórico, señala el fin de la Grecia y su sentencia de muerte, el pensamiento proclama el principio
antigua y el de su potencia creadora: la decadencia. La de su independencia y de su interioridad. Se afirma la razón
Grecia del siglo de Pericles ha realizado a la Grecia de la libre. Lo que no era, el Y o, entra en la existencia por una
"pre-historia". El fin de Grecia, este fin que tratan de explicar doble negación, la de lo empírico y la razón limitada. Debía
los historiadores, contiene una doble lección: el fin de una morir Sócrates para que este suceso deviniera élcontecimiento.
historia y el fin por la historia. Definir un gran estilo, una ·r Sócrates ha descubierto el concepto; lo ha trasladado al len-
gran civilización, es expresar los riesgos que han corrido, las guaje, a la universalidad. El anuncia el final de la Ciudad
derrotas y las victorias, los gérmenes de muerte que desde su griega, cosa perfecta, obra eminente pero imagen limitada de
nacimiento llevan en sus flancos. El fin ejecuta la detención la razón. Al ejecutar a Sócrates, los atenienses se condenan;
implicada desde el conüenzo en la definición. La primera el mal, los conflictos están en ellos y he aquí que matan a
Grecia ha sabido que la capacidad creadora debia servirse del quien los descubre. De tal manera se borran los límites que
conocimiento, de la historia (y que sólo la historia monumental Grecia había trazado entre lo justo y lo injusto, entre la cos-
aporta incitaciones para vivir, cf. Segunda 1ntempestiva, pág. tumbre y el derecho. Ya una racionalidad más elevada ha

76 77
penetrado en los griegos; pero se niegan a realizar el decreto- los grandes espíriJus religiosos se r~alizan de otra 1nanera que·
de la historia. En tanto que la combaten confirman esta como ellos lo cre1an. ¿Por actos ntuales, gestos ceremoniales
razón superior que surge de ellos. ¿Sócrates? Un fin y un Y palab~as mágicas, adoraciones y sacrificios? ¿En otro mundo?
comienzo. El sujeto de la historia (el pensamiento que procede· ~o. Hzc et nunc. No en la felicidad. En lo alegre y lo trá-
por conceptos) se manifiesta, prediciendo la continuación. gico. No en una trascendencia, sino en la üunanencia absoluta.
Para Nietzsche: con Sócrates, la gran inspiración creadora, No. en una sustancia, sino en una paradoja: la repetición,
lo que aún es válido para Grecia (la poesía, la tragedia, la enzgma y certeza. Dios, el Sujeto y el Yo la Naturaleza ¿qué·
1núsica) se agotó; ha puesto fin al período heraclíteo y par- son? Metáforas de la repetición. Lo mismo que la hi~to;ia.
menídeo en que el filósofo era poeta y dirigente político. ¿Qué· Lo repetitivo, "incesante", engendra la diversidad. Lo dife-
es lo que comienza? El hmnbre teórico, el hombre especiali- rente se engendra por y a través de la repetición, pero disimula
zado, el hon1bre del raciocinio abstracto. Cuando los atenienses su génesis (genealogía).
juzgaron a Sócrates, no supieron qué hacían. Si Grecia había Para Nietzsche la filosofía .está fuera de :ímbito, fuera de
dejado nacer y crecer a Sócrates, ¿por qué condenarlo? Sócrates juego.. De los filósofos, unos han querido conocer y los otros
criticaba a la Grecia de la decadencia, y esto era lo que ponía reflexiOnar sobre el conocimiento. Todos han olvidado el fun-
en evidencia. El sostuvo ese juicio no por su muerte, sino por damento, hecho y valor, sin el cual no habría ni conocimiento
su vida: por su existencia. ni reconocimiento, ni permanencia ni novedad ni identidad
lógica ni fulguraciones creadoras. La tragedia e;,oca la muerte
del héroe: la repite Inetmnorfoseándola en un lucrar asignado
45. HEGEL, l\1ARX, NIETZSCHE y LA FILOSOFÍA con un texto en sí mis1no respetable. ¿La música?o 1\lás todavía'
que la t~agedia, la :núsica revela el enigma y da mejor que la
Según Hegel, la filosoÍÍa se realiza, a partir de entonces palabra Idea del enigma. ¿No es en base a repeticiones: inter--
(en el Estado y/o en el sistema) . Para lVfarx, la filosofía se valos, rit::no~, ~onos,? . En cuanto al conocin1iento, de la lógica
realizará de otra manera que como la piensan los filósofos: Y del pnnCiplü de Identidad a la memoria v al reconocer
por la Revolución. Sin embargo, la filosofía era verdadera; impli~a repetición. El filósofo ha buscado en ¿tra parte, haci~
atraía al mundo la verdad y lo conducía hacia su verdad. el SuJeto o hacia el Objeto. La filosofía se reduce a ese desvío.
¿Nietzsche? Es a la ·filosofía a la que ejecuta, no por El filósofo ha r:erdido su ruta. Ha olvidado lo esencial: ¿qué? El
resentimiento contra el orgullo de los filósofos sino como n_ud.o de lo M1smo y de lo Otro, de la creación y del recono-
síntoma de enfermedad, decadencia, inmaculado conocimiento cm~_lento, 1~ repetición. I-Ia querido pensar absolutamente~
y prédica del mundo rezagado. s~h~~do asi de lo que es y pasando a lo que no es, por una
¿No sería la religión más bien que la filosofía lo que, ficcion. Ha abandonado el arte y la diferencia por el conocÍ-·
según él, se realiza? N o la religión de los sacerdotes, los cultos· miento "puro" y la identidad vacía.
oficiales y las iglesias; más bien la de los heréticos. "Yo" soy Con la filo~ofía cae la historia. La metafilosofía nietz-
y no soy; "yo" soy mortal y finito pero "yo" soy otro, infinito. scheana conserva una forma tan pura y poderosamente deter-
"Yo" soy el mismo y soy el Otro. "Yo" soy Dios. "Yo" (ego) n1inada como el concepto y la lógica hegelianas, cmno la forma
no soy nada, luego "yo" soy todo. "Yo" soy la eternidad. Los· del cambio según l\1arx. Es la forma de la existencia como
grandes espíritus religiosos han percibido (si no concebido) conocimiento y conw creación, del reconocimiento tanto en
que poseían, a través del tie1npo, algo de más y de menos, la memoria como en la evocación trágica. Con esta forma, el
algo 1nás acá y más allá del tiempo. ¿Qué? Las promesas de· conocer difiere del conocimiento definido por los filósofos, los-

78 79
historiadores y los sabios. El arte (la tragedia, la música) se de lo que llama "historia". Jamás ha entrevisto lo que impli-
ubica en el centro del conocimiento en el sitio de la raciona- caría la "liberación" tan ansiada, la desacralización de la
lidad filosófica y í o histórico-científica. El conocimiento no ha Sagrada Familia, el fin del Estado, de la moral y de la religión.
sido destituido en provecho de lo irracional, como se ha pre- ¿Presentiría qué terrible nueva aportaba al m.undo esta pe-
tendido. Se despl~za. Se sitúa de otra manera (distinta). queña frase: "Dios ha muerto"? ¿Qué acontecimiento sería?
Adopta otro centro (momentáneamente). sangre, con la propia sangre. No sabe lo que dice. ¿Su virtu~?
La historia, como conocimiento, como génesis ficticia, disi- No. Nada entendía de arte, de música, de poesía. ¿La tragedia
mulaba el devenir en lugar de revelarlo, igual que la filosofía. antigua? La leía a manera de relato, luz más bien que sangre.
La tragedia, la música, esos devenires, nada tienen en común Tampoco ha sospechado las fuerzas que pacificaba, desper-
con el devenir del conocilniento y el conocimiento (histórico tándolas, la potencia de la expresión llamada "estética". Su
y filosófico) del devenir. Se diferencian de éste, salvo en lo cultura es muy limitada. ¿No será un retórico charlatán
que les comprenden sin estar. involucrados en él. metido a lógico? Anuncia sin pudores que un día todos escri-
birán poemas, tragedias, epopeyas. Eso que. se escrib~ con
sangre, con la propia sangre. No sabe lo que dice. ¿Su virtud?
46. MÁs soBn.E HEGEL, MARX, NIETzscHE La honestidad. Se ubica en el lugar del trabajador honesto
y le promete lo que él desea: el mundo. ¿Pero qué mundo? El
¿Qué papel hace el viejo Hegel ante el Príncipe Vogelfrei, del trabajo. Mundo triste y oscuro. Esta visión del "hombre"
que canta hasta perder el aliento? Pedante pedago~o q~e deja de lado, razonablemente, la violencia, lo trágico, la alegría,
golpea con la regla los dedos de los educandos. Funcwnano €1 mal, la crueldad, la voluptuosidad, la danza y el trance, el
importante, prueba la importancia de los funcionarios. El éxtasis, la juventud exasperada, en una palabra: la vida. Ma_rx
viejo filósofo no tiene un porte brillante ante el poeta erran~e hablaba en nombre de la historia; creíase el portavoz, el eJe-
y el metafilósofo: es un burgués (alemán para colmo; y sm ·cutor testamentario. ¿Así han pasado las cosas? No. ¿Por
embargo: "Nosotros alemanes, somos hegelianos, aunque Hegel suerte o por desgracia? La continuación lo dirá.
no hubiera existido, por lo que contrariamente a todos los
latinos instintivan1ente atribuimos al devenir en la evolución
una ~portancia más profunda, un valor más rico, que a lo 47. NIETZSCHE CONTRA LA CONCIENCIA HISTÓRICA

que es ". (Cf. El Gay Saber. Obras completas, en caste- "El hombre" este ser genérico abstracto, no existe según
llano, vol. VI, 1949). Nietzsche, más q~e en el hombre griego o alemán, italiano o
En cuanto a Marx, he aquí su fisonomía según rasgos francés en el hombre de la tragedia, de la música, de la poesía.
peculiares: un hombre de coraje, un barbudo cincuentón, pleno Este "hombre", que alcanzó Nietzsche por la filología,_ ha
de buena voluntad y de grandes ideas, quien ya adopta el tono perdido la inocencia, la del animal o del niño. El ha extravmdo
áspero de los poseedores de la verdad histórica. Se cree un la capacidad vital de olvidar, de estar de acuerdo con el pre-
sab}o y no es sino un inveterado moralista. Sin temor y sin sente de adherir al instante, y lo lamenta amargamente.
reproche, dice sus cuatro verdades a la gente. Arranca sus Cuando el "hombre" dice: "Recuerdo ... ", su delectación no
máscaras ignorando que debajo de cada una de ellas hay otra impide que añore el ser natural que vive una vida no histórica,
y aún otra. Posee una firme creencia: la razó_n ... Para este que no sabe disimular, que se muestra tal como es. La verd~d
üptilnista, existen trayecto y proyecto, en definitiVa armo- histórica sirve para mentir y alentar obsesiones, vale. dec~r,
niosos, de la Libertad. No ha comprendido bien la crueldad .debilidades. El hombre histórico, secundado por su conciencia,

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cargado por su conciencia, se ~ortalece contra el pa.sado, e~e del pensamiento. "EListoricidad" muy diferente de la de los
bloque que lo aaobia · se emociOna ante la cercana InocenCia historiadores puesto que está vinculada con la percepción afi-
del niño que no o renieaa
' de nada, que juega en su d"ICh osa nada de las diferencias. Los historiadores reducen las dife-
ceguera. ' Se enlaza con ~l pasado, con el enorme y admirable rencias persiguiendo analogías, mientras que los filósofos las
Monumento y su vida no tiene otro sentido que el de sobre-
reducen reuniéndolas en tautologías. Nada tan grosero como
vivir en su hijo cuya ingenuidad codicia tanto como su ausencia esas reducciones. Este "ser" temporal desmentido por la filo-
de memoria y la falta de recuerdos. Atormentado J?Or esta sofía y desconocido por la historia no tendría ya nada en
enfermedad, la con.ciencia histórica, este hombre aspira a la
común con el "naturalismo", residuo de la filosofía y la moral.
Gran Salud, a la Gran Inocencia del deseo. Ni con la "realidad" de los sabios.
La historia, es el peso, la masa que cuesta trasladar, la
Así sucede a la historia una n€J-historia. Es una sucesión:
morada difícil de ocupar. Es el monumento aplastan~e, salvo ella hereda después de la muerte o del suicidio. A la verdad
en el raro caso en que alguien produzca esa necesidad del
de la historia, que pretendía explicitar el sentido y no ha
pasado por su necesidad de venerar, de admirar y de am~r expresado más que el no sentido, sucede la verdad de la no
(cf. Intempestivas, pág. 237 y sig.). Algo más grave: la his-
historia y su sentido: eventualmente una no verdad, pero no
toria culpabiliza. La conciencia histórica nutre el sentimiento desprovista de sentido. Al contrario. Si la historia ha sido
de culpa, enfermedad incurable que interfiere la sal~d y la despliegue o desdoblamiento del Ser (también su ocultamiento,
creación. Así es como la historia es bella y es buena, y s1empre dirá Heidegger), y si el no sentido de la historia es su verda.d,
"teología camuflada" ( cf. pág. 237), llegada de incógnito ele la no historia podrá desplegar o desdoblar el no ser, vale decir,
la Edad Media, de su pesimismo, su nihilismo, imponiendo a descubrir el sentido del nihilismo, de la angustia, de la desespe-
sus servidores una actitud pasiva y retrospectiva. Lo que Marx ración y sunerarlos.
decía de la Filosofía, Nietzsche lo proclama de la historia. "Dios ha muerto". He aquí uno de los sentidos de esas
El precipita ésta con aquélla en el abismo del pasado superado palabras: el Cristianismo, con su dios que muere en la cruz,
(con el acento puesto en la abolición más que en la elevación, no tiene otro valor y sentido que esta proclamación de la
esto es, en lo trágico y no en lo razonable). Y es .así cómo muerte (de dios, del dios hombre, de la vida, del mundo) .
Nietzsche después de Marx, pero más neta y enérgica~ente, El Cristianismo ha ocultado ese sentido. De allí que se hayan
sale de la filosofía. El inaugura un nuevo modo de reflexiOnar sucedido veinte siglos de nihilismo disimulado, de falsa historia.
(sobre lo realizado) y de meditar (sobre lo posible) que es Pues el Cristianismo no ha creado nada. Ha devorado las
menester decidirse a llamar metafilosofía, a pesar del desagrado creaciones de Grecia y Roma. La religión cristiana no nació
de los filósofos (que refuerza el de los historiadores). bajo el signo de la creación, en una región y un período
creadores. A diferencia quizá, de las religiones orientales. De
allí veinte siglos de no creación bajo el manto de la historia,
48. EL FIN NIETZSCHEANO DE LA HISTORIA
de la historicidad ünaginariamente creadora. Además que esta
religión haya creído tentar grandes cosas, caen las vendas de
El fin de la historia como apariencia y de la filosofía los ojos sobre el nuevo cmnino de Damasco.
como legitimación de la apariencia permitiría la revelación del La refutación de la historia no sólo trae consigo la filosofía
"ser", es decir, de lo posible y los diferentes posibles. Lo que· (y a la inversa). Ella se acompaña por una crítica del Cristia-
un día conduciría a una temporalidad ligada al amor y 1o a nismo mucho más incisiva en Nietzsche que en Marx. La
la muerte, al juego y 1o al deseo, a la _poesía y a la gravedad. relieión, sobre todo la que permite la institución de una Iglesia,
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la del Cristo, no es sólo la adormecedora, la encantadora, la y la de Marx y Engels? Pero Nietzsche va más lejos y golpea
fl~r de las cadenas. Es la hechicera, la maga negra, la men- más fuerte.
saJera de muerte. Ella hace que se tome la muerte por la vida
y la '_'ida por la muerte. Ella suscita el fantasma: la historia, y
resuelta este otro van1piro: la filosofía, dotándolo de un enorme 50. REPETICIÓN Y ETERNO RETORNO
y maléfico poder. La religión tiene un sentido. Va más lejos
que la filosofía en profundidad o elevación. Ese sentido no se El estudio de la repetición para Nietzsche, es el punto
revela sino a una crítica aún más radical que la crítica mar- de partida, el fundamento. La repetición no se sitúa aquí o
xista, pues la crítica debe llegar hasta las raíces antropológicas en otra parte, en tal o cual dominio limitado. Ella cubre la
y ontológicas de la religión, sin limitarse a las raíces sociales extensión de la experiencia, de lo real a lo racional, sin
e históricas. establecer por ello su coincidencia. Tanto concierne a la lógica
y a las matemáticas como a la estética y a la moral, la física
y la teoría llamada "filosófica" del conocimiento, el pensa-
49. NIETZSCHE SOBRE HEGEL Y LA HISTORIA miento abstracto y el práctico, etc. El estudio de la repetición
descubre una Totalidad: que no coincide con la totalidad
"La historia comprendida a la manera hegeliana ha sido hegeliana.
llamada burlonamente la acción de Dios sobre la tierra no La punta y el filo, si es que así puede hallarse, de la tesis
siendo Dios mismo más que una creación de la historia. Pero nietzscheana se dirigen hacia (contra) la filosofía, hacia
ese Dios, dentro de los cráneos hegelianos, ha devenido trans- (contra) la moral, hacia (contra) la ilusión histórica. Al
parente e inteligible en sí mismo y ha trepado dialécticamente comienzo pues; una paradoja: la generación de la diferencia
todos los estadios de su devenir hasta esta revelación de sí a través de la repetición. Ejemplo fundamental para Nietzsche
mismo; si bien para IIegel, la cima y el término (der Hohe- y más que ejemplo, enfoque, conocimiento inicial antes de la
punkt und der Endpunkt des lVeltprozesses) del proceso tragedia y la consecuencia: la construcción o composición
universal terminan por coincidir con su propia existencia musical. El ritmo, la armonía y hasta la melodía surgen de
berlinesa. Podría haber dicho que todo lo que le preceda no la repetición de las vibraciones, de los intervalos, de los tonos,
tendrá más valor que el final del rondó universal ( als eine de los temas. La textura del devenir no aparece ya de igual
musikalische Koda des weltgeschichtlichen Rondas) o con manera: se aclara musicalizándose, comprendiendo el espacio
mayor pr~cisión, que sería superfluo. El no lo ha dicho; por como el tiempo de los ritmos y armonías. Extraña, maravillosa
lo contrano, ha implantado en la generación impregnada de transparencia. Sólo el artista conoce, a partir de la música.
su pensamiento la admiración por el "polvo de la historia" La repetición hace la música, luego la musicalidad despliega
q_u~ se transforma a cada instante en la admiración por el los tiempos; es movimiento que se desencadena, correntoso,
exito y conduce a la idolatría de lo real, esta idolatría en la imprevisibilidad (aparente). Para el que la escucha, la música
cual generalmente se ha ejercitado y repetido la fórmula mito- se identifica con la temporalidad "pura". Para el analista,
ló~ica: "hacer justicia a los hechos". Cuando se aprende a este infinito se resuelve en repeticiones que engendran la
baJar la cabeza y a inclinarse ante la "potencia de la historia" diversidad inagotable. Lo repetitivo es la posesión nietzscheana
.
se ternuna, como un mago chino, por asentir con un signo' de la finitud, pero en profundidad. La diferencia ya no puede
ante cualquier poder ... " disimular lo que contiene y quien la engendra. Las relacio-
¿Es necesario subrayar la convergencia entre esta crítica nes filosóficas "apariencia-realidad", "superficie-profundidad",

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"manifestación-late ncia", no tienen más razón ni en lo Mismo incompatibilidad entre el sentido y la verdad? La afirmación
ni en lo Otro. Luego, esas relaciones constituyen la filosofía. que se pretende verdadera tiene igual sentido que las otras:
El filósofo, mago y sacerdote, hacía desaparecer con un gesto ella sirve (un proyecto, una voluntad). Unicamente que es
la apariencia sacando a la luz la realidad oculta. En efecto, con más hábil, y la voluntad -el proyecto- mejor disfrazado.
su gesto hacía desaparecer lo "real" y lo reemplazaba con otra Del mismo modo la virtud. Ilusiones, engaños, tienen un sen-
apariencia, la suya, su verdad. Pretendía llevar al lenguaje, tido, lo mismo que la verdad. Postulan valores al servicio de
evocar y encarnar un Infinito. Afinnaba su verdad postulando una voluntad (de poder, de sobrevivencia, de superación) ( cf.
la Verdad, imponiendo con ello un orden social y mental en Jean Granier, Sentido y verdad en Nietzsche, que muestra la
nombre de esta verdad. En cuanto al historiador, también incompatibilidad, mas a veces parece aguardar una reconci-
pretendía hacer surgir una verdad del caos de los aconteci- liación armoniosa ... )
mientos, iluminar en la oscuridad de las palabras y de los No resulta inútil señalar el acuerdo y el desacuerdo,
actos. Y eso era aún un milagro. Por consiguiente un engaño. profundos por igual, entre la teoría marxista de las ideologías
La triple ilusión (filosófica, moral, histórica) cae de un solo y la teoría nietzscheana de los sentidos y valores. Por ambos
golpe. El aparecer, es el ser. Lo que desaparece apareciendo lados igual desconfianza respecto de la conciencia, del lenguaje,
y aparece desapareciendo, es la repetición, genealogía de la de las representaciones, de las ideas. Estos son instrumentos
diferencia. al servicio de una acción, la de una clase para l\'Iarx, la de
En lo sucesivo el devenir, el fluir heraclíteo, tiene su ley todo grupo capaz de desear y de actuar, para Nietzsche. No
y su transparencia, que no es la de la nada, opuesta a la obstante, para Marx, el conocimiento crítico (explicativo) de
opacidad de la cosa: "O Himmel über mir, du Reiner! Tiefer! las representaciones, de las ilusiones de clase, de los instru-
Du Licht Abgrund" (abismo de luz). El devenir cesa de ser mentos ideológicos, acarreará su decadencia global. Perma-
oscuro, atravesado por la luz del Retorno. "Lo 1\lismo y lo necerá sola y' fuerte la verdad (científica y revolucionaria a
Otro", este viejo enigma de la filosofía ha encontrado su la vez). Por otra parte, lVIarx no se pregunta si el concepto
palabra: la jdentidad de lo Mismo y de lo Otro en su diferencia; de la verdad persist~ y subsiste, mientras que los filósofos lo han
su diferencia en su identidad. elaborado y en tanto él alínea la filosofía entre las ideologías.
Pues para Marx, triunfa al fin la Verdad, después de una
compleja y accidentada historia, que tanto para él como para
51. SENTIDO y VERDAD EN NIETZSCHE Hegel se define conw historia de lo Verdadero y de lo Falso.
Por el contrario, para Nietzsche, todos los valores, todos los
El filósofo, el moralista, el historiador tienen la misma sentidos y significaciones, todas las representaciones se justi-
meta, el mismo interés: la Verdad (extraer lo verdadero, fican en tanto que 1nedios e instnunentos de los diversos
decirlo, proclamarlo, imponerlo) . Por consiguiente, el fin de pueblos y de las d~ferentes sociedades para sobrevivir (sostener
la historia, es también el fin de la verdad (esta arma tan sus condiciones de existencia) . Si la confrontación de valores
terrible como la oposición del Bien y del Mal que no pueden y sentidos los renüte a la nada con el objeto que surja del
separarse, arma de la que se sirven los filósofos en beneficio nihilismo el sentido de lo humano, es decir lo sobrehumano,
de su propia voluntad de poder, y que ellos pusieron al son todos "históricos" po:r igual, y están del mismo n1odo más
servicio de los Príncipes, de los Estados y de las Iglesias) . allá del error y de lo verdadero. Fueron y son aún actos
La Verdad más allá del devenir, la Verdad en el porvenir, vitales que pueden ·juzgarse, pe:ro no partiendo de la Verdad
tuvieron ese mismo sentido. ¿No es eso manifestar que hay (o del error).

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La verdad filosófico-histórica evalúa, aprecia y desprecia" y también las obras que siguen, es la autodestrucció n simul-
pero mediante una rnala evaluación: en nombre del ideal y tánea de la filosofía, la moral y la historia; en ello se incluye-
de lo verdadero opuestos a lo real. La verdad que se considera
lo "humano", la justicia, la ley, y tmnbién la Verdad y la
"pura" y el "puro" pensamiento son los más impuros. Sirven
cultura. La cultura en tanto que opuesta al Estilo e incom-
no obstante. ¿A quién y a qué? Al resentimiento. La historia
patible con él, n1archará de la prehistoria a la poshistoria.
y la filosofía llevan la marca del resentimiento, del instinto
Por el extenso trabajo de la prehistoria, la cultura llega al
de venganza que se dirige contra el Devenir, acus.ándolo en
individuo, en quien el hombre y la cultura se superan (por
tanto se culpabiliza. Concepción o visión de gente que se cree autodestrucción , la cual no se realiza sino por lo trágico).
culpable o cargada de la culpabilidad general (mas ¿cómo y
En la historia y con la historia, vale decir, en el período
por qué? ¡Los filósofos y los historiadores no tienen ninguna
histórico (conocido y señalado por la historia) , ¿qué sucede?
responsabilidad !) la filosofía y la historia agravan el senti-
Las fuerzas reactivas se apoderan de la cultura; la desvían.
miento de culpa, sin objeto, sin salida.
Su triunfo durante un largo período, no es un accidente, es
La lucha nietzscheana por el retorno al Gran Deseo y a el principio y el sentido de la vV eltgeschichte ( cf. Gilles
la Gran Inocencia implica el fin simultáneo de la filosofía" Deleuze, Nietzsche et la philosophie, págs. 158, 254). En
la historia y la moral. lugar de la actividad genérica de lo humano que prepara su_
superación, la historia nos presenta razas, pueblos, clases,.
Iglesias y Estados, en definitiva parásitos que absorben, recu-
52. LA AUTODESTRUCC IÓN DE LA HISTORIA, SEGÚN NIETZSCHE
bren, destruyen la actividad creadora: multitudes y manadas.
3. Nietzsche comprueba el deceso de la historia por suici-
1. Lo idéntico que genera (engendra) lo diverso, lo repe- dio (autodestrucció n). Esa comprobación libera: un grado de
titivo que produce la diferencia, lo Misnw, en fin, para hablar
libertad acaba de nacer con la muerte del "hamo historicus".
como los filósofos, que engendra lo Otro -pero también,
Ya no nos sentiremos solidarios con un pasado, responsa-
inversa y recíprocamente , lo diverso, lo diferente, lo Otro que bles de un destino, culpables de no se sabe qué más, obligados·
se produce a través de lo idéntico, lo repetitivo, lo Mismo-,
a iustificarnos ante la historia. Y a no nos consideraremos
he aquí lo que cambia la concepción del devenir. "hombres históricos~' ni tomaremos en serio a los que actúan
2. Si el estudio de la genealogía reemplaza a la historia, entre bambalinas en el teatro del mundo: dominantes y
la historia y el historiador tienen asimismo su genealogía. Como dominados.
todo lo que nace, la historia se afirma y luego se autodestruye.
Pues según Nietzsche no existe desaparición por proceso racio-
nal, por debilitamiento, sino por autodestrucción . La muerte, 53. ¿NIETZSCHE "REACCIONARi o"?
siempre trágica, repite sin cesar lo trágico, se acompaña con
la violencia. Asistimos a la autodestrucció n de la historia, a
Ha sido necesario levantar la hipoteca fascista sobre el
la vez como realidad y como racionalidad, como concatena-
pensamiento nietzscheano, con1o la hipoteca staliniana sobre
miento y como "disciplina". La historia como historicidad se
el pensamiento marxista para poder confrontarlos. Nietzsche
sumirá en el caos sangriento de las guerras mundiales; en
conserva nada menos que la reputación de un "crítico de-
tanto que conocimiento (ciencia) ella desaparecerá en la
derecha" de la metafísica, de la sociedad existente, del Estado
confusión y el tumulto "cultural". De este absurdo emergerá
y por consiguiente de la historia. ¿Es justo? No, ya que-
finalmente el Sentido. Lo que muestran las Intempqstivas,
podría mostrarse en él un extremismo anarquizante, un

88 89
·"izquierdismo" . Sus ataques contra el Estado, "el más frío tadora prometía nwravillas. El animal humano se mostraba
entre los n1onstruos fríos", no se parecen a los ataques de a sí mismo el incentiv-o que estimulaba sus fuerzas: otra vida,
gente que quisiera volverse más acá del Estado, hacia la otro mundo, desde esto, o en esto. Al final de la ascensión,
comunidad, la trihalidad, la sociabilidad de la pequeña parro- "el hombre" sobre la cin1a no puede más que hacerse cargo
quia; él, por el pensamiento, se traslada como Bakunin, más de su agotamiento. Cuando la conciencia culmina lo que
allá de la historia, n1ás allá del Estado. Cuando sostiene que indican la repetición velada y la conciencia desplegada de- la
la historia universal (la ~Veltgeschichte) jamás ha sido una repetición en la "autoconcienci a", ella advierte que la marcha
teología y una teodicea y que inevitablement e ella se ha (la historia) termina, que "el hombre" en el mundo no va ni
deslizado hacia la historia nacional, apología de los valores más alto ni mils lejos. ¿Culminación? ¿Impasse? ¿Círculo
locales y al fin moralidad política, no se ubica en el terreno infernal? Lo uno no nnpide lo otro y la comprobación se
nacionalista. Más aún: lo rechaza. ¿Hace falta agregar que jmpone de la finitud. El estremecimien to del poeta, la inspi-
Dioniso era el amigo y el dios de los esclavos y las mujeres, ración del creador, pronto lo dejan caer sobre la última
no sólo de los campesinos y provincianos semibárbaros de plataforma. No falta más que intentar la postrera meta-
Tracia? ¿Que la danza y el éxtasis, de la cual la tragedia no morfosis: lo "sobrehumano ".
fue más que un episodio -en verdad repetible, es decir, que De tal manera la "toma de conciencia" y el conocimiento,
podía presentarse y representarse - en una palabra, que la lejos de franquear un un1bral, señalan la detención y el
festividad se mantuvo por largo tiempo y quizá conservó comienzo de una caducidad. ¿Cómo asombrarse entonces si
un carácter subversivo? ¿Que Apolo era el Dios de los amos, la historia como conocimiento anuncia y provoca el-fin de la
poseedores del saber y la riqueza? Que Occidente, y la cultura historia como realidad (de la h1 storicidad) ? La conciencia
de los Amos, fueron apolíneos que rechazaron a Dioniso hasta nace en el crepúsculo de ese nuevo dios con relación a los
derribarlos: las revanchas de los sometidos, sus revueltas, sus dioses anteriores~ al gran Pan, a Dioniso, al propio Cristo:
llamados a Dioniso, al canto, a la danza, al ansia, al éxtasis, la historia. Ella canta el elogio del pasado sirviéndose de él.
.a la violencia, a lo arcaico, a lo "primitivo" a lo salvaje ... Entra en conflicto con el conocimiento en general (lo que
traducen las dificultades de la "objetividad" histórica). La
historia se pone al servicio de las pasiones y por cierto que
54. LA INFELICIDAD DE LA CONCIENCIA EN NIETZSCHE
de las pasiones políticas. Se autodestruye, no sin conmover
la cultura y el edificio del saber que ella quería sustentar.
Que la conciencia se constituya, que tome forma en "el La cultura que emerge de la historia refluye como cultura
mundo", que ascienda dificultosmnen te hacia una cúspide, es histórica: círculo vicioso que corresponde al círculo interno de
poco discutible. ¿Pero qué cúspide? ¿Y qué le ocurre a aquel la "autoconcienci a". Pronto la reflexión no es más que un
que llega? Para el filósofo clásico, de Platón a Hegel, es el conjunto de recuerdos, de anécdotas, de opiniones, de citas,
esplendor de la satisfacción espiritual al gran sol de lo Inteli- más o menos exactas. Es el tiempo del "último de los hombres"
gible; la conciencia devenida "autoconcienci a" reposa, reali- y del más "desagradable de los hombres" (Zaratustra). Por
zada, en esa altura. Para Nietzsche, ella no puede sino consiguiente, el último de los hombres y el más feo de los
observar fríamente y con1probar el horror de su situación. Se hombres son contemporáneo s del predominio de la historia y
.acrecienta: "autoconcienci a". La ascensión literalm~nte ago- de su fin. El eterno Retorno no tiene nada en común con un

90 91
recomienzo de la historia, con un estilo histórico. Por lo con-
trario, se aproxima, estremecimi ento nuevo, cuando termina
la historia. El se anuncia con el fin de la historia, repetición
velada, falsa diversidad, reacción de lo idéntico antes del salto.
La visión del Retorno coincide con la afirmación, la que cambia
en metáforas la filosofía y la historia; el "sí" dicho al ser.

CAPITULO Il

HISTORIA E HISTORICIDAD

1. LAs CONTRADICC IONES DE LA HISTORICIDA D

La historicidad (no debe entenderse historicismo ) definida


primero por Hegel, luego por Marx, no escapa a ciertas
contradiccio nes. En otros términos, la teoría de las contradic-
ciones en el devenir y del devenir contradictor io no llega a
formularse dominando las contradicciones. Si esta teoría devi-
niera lógicamente coherente sin dejar de involucrar, en tanto
las expone, contradiccio nes concretas, muchas dificultades
desaparecer ían. Luego:
a) Por un lado, relativismo. El devenir es ilimitado
y cada momento o elemento no es sino transición. Cada
"momento" que llega a su hora no puede pretender eternizarse.
Los elementos y momentos dialécticos (oposiciones, conflictos)
no tienen más que un alcance limitado en un contexto.
Ningún corte, ninguna periodizació n poseen por consiguiente
una verdad científica o práctica superior a las otras. Las
periodizacio nes son provisionale s, modificables. Ningún con-
cepto, ninguna teoría, ningún momento, ninguna figura, de-
tienen lo verdadero. El "hecho" incrustado en la trama, en
€1 encadenami ento de las razones y resultados, de las causas
y los efectos, el "hecho" no puede tener ninguna pretensión.
Las figuras claves, tipificadas, las de la fenomenolog ía hege-
liana, por ejemplo -¡marionet as de la idea!- que realizan
delante de nosotros sus tres pequeños giros sobre la escena y
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93
desaparecen de ella. En cuanto a las fases de la lucha de adhiriéndose a un criterio (la revolución) erigido él nnsmo.
clases en Marx, antes de la madurez del período industrial, en absoluto.
como la del señor y el siervo, la de los dirigentes y la plebe,
la de la ciudad y el campo (y así sucesivamente) ¡no deben
abusar de sus derechos históricos! Cada conflicto nace crece 2. MARX y EL MÉTODO HISTÓRICO
predomina, luego desaparece. ' '
b) Por otro lado, lo absoluto. Hegel privilegia el Tiempo Marx ha indicado claramente la marcha del pensamiento
y el Espacio, la intuición y el concepto, el Sujeto y el Estado. historiado. El historiador parte del presente y no puede más
En cuanto a Marx, la naturaleza, la revolución total, la clase· que partir de allí: experiencia práctica, conceptos en vías
obrera, la praxis, le sirven alternativa o simultáneamente como de explicación. Comienza con un primer conocimiento n1al
referencia privilegiada. Todo acontece como si lo relativo extraído de las con1probaciones inmediatas, mal situado sobre
(histórico) no pudiera definirse, pensarse, apreciarse, sino en un "campo ciego". Si trata de elucidar ese saber incierto se
relaci?n_ con un absoluto (periódicamente supuesto y postu- dirige a lo pasado. Su marcha es en primer término recurrente.
lado, afirmado y desmentido). ¿Las transiciones? Si se insiste De lo presente se dirige al pasado, después de lo cual vuelve
en ellas, se desdibujan, se fluidifican, se disuelven en un a lo actual, analizado desde luego y conocido en lugar de
c?ntinuo ( cf. en l\1arx, el crecimiento de las fuerzas produc- someter al análisis una totalidad confusa. Este principio o
tivas). Por lo contrario, si se pone el acento sobre las discon- precepto metodológico tiene un alcance general. El adulto
tinuidades, si se las señala, devienen un absoluto ( cf. estruc- permite que se pueda comprender al niño, afirma lVIarx, y
turalismo) . Podemos preguntarnos si para poder situarse la el hombre al mono. N o lo inverso, como lo supone una pre-
historicidad puede prescindir de una referencia que simule y matura conclusión genética. ¿Por qué? No sólo porque el
disimule lo filosófico absoluto. Cuando no es la Idea ni la "hombre" genérico, encarnado en la inteligencia de un sabio,
Razón, es la Naturaleza la que desempeña ese papel. La trata de conocer al mono, o porque un adulto intenta com-
historia se determina en relación con ese comienzo. el natura- prender a un niño. En el fondo, es porque el adulto surge
lismo, lo originario, el modelo, desde que ella no. se postula del niño y el hombre del nwno, y el problema reside en saber
ni se piensa con relación a la finalidad. realización de la cómo es que el niño llega a ser adulto, contiene esta posibilidad
racionalidad o del "hombre". ' por ser un infante; y cómo el mono en la naturaleza ha sido
Por otra parte, si existen fines para Marx (fin de la un momento del hmnbre en formación. Ni el niño ni el mono
religión, fin de la filosofía, fin de la política y del Estado), pueden aislarse del devenir global del que constituyen mo-
no es en razón de la historia como conocimiento. También es mentos: de la historia (natural, social, psíquica). No obstante,
y sobre todo en razón de la historicidad como práctica revolu- conserva mucho de niflo siendo adulto, queda mucho de mono
en el hombre para que esta marcha pueda volver hacia lo
cionaria. Elimina la religión y realiza la filosofía. Merced a
actual, captada en fin en sus diferencias: en su génesis con-
la racionalidad inmanente, superior a la irracionalidad reli-
creta.
giosa y asimismo a la incierta racionalidad de los filósofos, Asimismo, según lVIarx, la sociedad burguesa ilumina
la práctica revolucionaria absorbe y reabsorbe la religión, la retrospectivamente la sociedad feudal; la economía capitalista
filosofía, el Estado, en una actividad unitaria que proviene aclara la economía medieval y antigua. Es necesario analizar
de la industria, según Marx, aunque su agente sea la clase· las rentas del campo y la hacienda y el papel que desempeñan
obrera. En esta perspectiva, la historia deviene lo absoluto,. en el capitalismo para comprender lo que fue (y lo que no

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fue) el provecho del suelo en las otras sociedades· tributos pensamiento-ac ción, sin que tenga esta operación más mérito
diezmos, impue~~os, r.en~a.s diversas. "La sociedad' hurgues~ que las otras en el corte definitivo.
es la organizacwn histonca de la producción más desarro- a) La idea de la revolución total puede parecerse a la
llada. y más diversific.ada. Las categorías que expresan las Idea hegeliana de la totalidad, pero insistiendo sobre la inver-
relacwnes de esta sociedad y aseguran la comprensión de sión del mundo, en la cual la filosofía hegeliana es, según
.su estructura nos permiten al mismo tiempo perfeccionar la Marx, la última y supren1a expresión; lo que le otorga el
·estructura y las relaciones de producción en las sociedades singular privilegio de ser completamente falsa y colmada
pasadas". ( Grundr:isse, pág. 35). Texto metodológico y hasta de verdades. El acabamiento de la historia en y por el Estado
-epistemológico bien claro. Luego: (y el sistema filosófico político) se transforma en un proyecto
a) ¿Qt~ién ?a con1prendido, quién ha seguido esta marcha, revolucionario total. Por un salto decisivo, la clase obrera
arrastra a la sociedad entera, y supera el abismo entre la
-entre los histonadores? 1\!Iuy pocos han realizado la articu- l necesidad (ciega) y la libertad (consciente, actuando y cognos-
lació~ e;ntre el conociiniento histórico y la historicidad del ¡
conocrmiento; entre la recurrencia (regresión analítica) y la cente). Cambia radicalmente todo (la totalidad). poniendo
progresión (histórica). fin a todas las alienaciones.
b) La mayor parte han saltado sin precaución en el
1 b) La idea total de la revolución (la Idea de la revolu-
pasado y sin regresar progresivar.aen te hacia lo actual. De ción total) se revela como ilnposible-posible. Nada que no sea
allí el problen1a de la objetividad. 1 concebible. Nada que no sea inaccesible, sobre todo el conjunto
e) Ciertos aspectos indicados por Marx referidos a la his- de los fines. La hipótesis de una acción total no puede soste-
toria han sido subestimados. (Por ejemplo: la tesis según la nerse mucho tiempo. La confrontación con las condiciones
cual los bárbaros pusieron fin a la corrupción de la romanidad reales culmina en una primera relativización. Los fines se
Y posibilitaron un nuevo comienzo para un mundo trans- 1 escalonan en el tiempo.
formado). Se precisa la teoría del tiempo. La relativización de los
. d) Los que siguieron, conscienten1en te o no, las indica- fines revolucionarios por realizacimles, en sí mismas relativas,
ciOnes de Marx, han practicado la etnología y la antropología en el curso de un período cuyo carácter se define cada vez
para tornarlas contra la historia. ¿Por qué? ¿No será por- 1 mejor, es el período de transición ( cf. Crítica del Progrwna
que Marx, en tanto que sabio (historiador) tiende a invalidar al de Gotha). Pero entonces la teoría de la historia se transforma
Marx teórico de la práctica revolucionaria? Luego la historia en estrategia, de la cual ya no se ve muy bien la relación
para él, lleva, a partir del presente, hacia una transformació~ con la historicidad y que quizá la suprima o la reabsorba.
total del mundo y en ello concluye; poco después vuelve hacia Según Marx, sólo se sabe que teoría y estrategia no se con-
·el pasado simplemente para esclarecer el presente. Falta la funden, como tampoco teoría y práctica. ¡Mas no se separan!
articulación. El gozne económico no acciona el pesado conjunto. ¿No será que la teoría a retener es la de El Capital: teoría del
mercado, de la ley del valor, de la forma del cambio? ¿El
relativismo histórico no aboliría de este modo, en el límite,
3. MARX Y EL RELATIVISMO HISTÓRICO la historicidad, considerada siempre como absoluto, como
tiempo pensante y pensado, naturalizante y naturalizado,
Existen en Marx tres nociones sucesivas de la historia madurante y madurado, estructurante y estructurado, auto-
-y _la historicidad, que corresponden a las fases de su pensa- determinado?
-miento. De allí puede extraerse una . "periodización " de su Falta profundizar el concepto, el problema que se dejó

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en suspenso: el período de transición. Tendremos la audacia
la lógica y del derecho) . La programática marxista ha quedado
de agregar aquí a los caracteres de este período indicados por
en promesa. La liberación no ha seguido el anuncio, ni en el
Marx, otra característica: la salida de la historia. Este con-
plano teórico ni en el terreno de la práctica.
cepto tennina de relativizar la historicidad.

5. MÁs soBRE "EL CAPITAL"


4. l-ÜSTORIA E IDEOLOGÍA

Nada que allí no sea captado en el tiempo y según un


El concepto de ideología era para IVIarx y Engels, radical-
ritmo te1nporal: crecimiento, desarrollo, declinación. Nada que
mente revolucionario. Sepámoslo con claridad. Extirpaba de
no sea comprendido de manera dinámica y conflictual: rela-
raíz la religión, la filosofía, las ideologías injertadas en la
ciones de fuerzas, coyunturas y estructuras, contradicciones
lógica y el derecho. ¿Qué quedaba de la filosofía? Un presen-
múltiples en múltiples niveles. El predominio de la economía,
timiento, un proyecto utópico metamorfosead o a la vez que
característica del n10do de producción capitalista, es asimisn10
realizado por la práctica industrial (orientada por el prole-
concebido históricamente .
tariado revolucionario ). De la estética y del arte, de la ética
En efecto, todo en El. Capital es concebido según la histo-
y de la moral, ¿qué podría sobrevivir a la crítica de las ideo- ricidad, todo salvo el principio y quizá lo principal: la forma
logías? Nada. La potencia crítica, negativa y destructiva del
del valor de cambio. Se advierte que esta forma allí está
concepto y de la historia de las ideologías, según Marx, no
presente virtualmente, desde el trueque y la dote, modalidades
podía ni debía hallar lhnites. Potencia asoladora del pasado, arcaicas del cambio. Ella se constituye, se desprende, se
ahondaba el lugar de la nueva teoría y de la práctica revo-
formula a lo largo de la historia entera. No puede hablarse
lucionaria. de una formación a este resnecto, lo aue no conviene sino a
Un siglo más tarde, se ha pasado de la historia de las las funciones y estructuras .... Como fo;ma lógica permite las
ideologías a la historia como ideología. La historia (en su formaciones. No nace a su manera, no madura. Se libera
doble sentido: historicidad y conocimiento) aparece como
por abstracción, socialmente (por el cmnercio). Y mental-
penetrada de ideología. Ella no aporta ningún criterio de mente (con la ciencia económica). ¿No corre el riesgo de
separación. Si hay criterio, éste es lógico: el conoónuento
sobrevivir al capitalisn1o, a menos que el capitalismo no sobre-
obedece a una ley de coherencia interna (la ideología no
viva por ella? ¿No representa acaso un continuo suprahistó-
tiene coherencia ni en sí misma ni en su relación con la
rica, paradójicamen te unido a una pureza formal cercana de
práctica).
la lógica? ¿Hasta dónde se prolonga ese continuo?
Conocimiento de la historia e historja del conocimiento
En cuanto al predominio de la economía en el modo de
(variante: sociología del conocilniento y conocimiento socio-
la producción capitalista, que lo caracteriza con1o tal, que
lógico) interfieren al punto que la distinción aparece difícil constituye un determinismo y determina el carácter opaco de
y hasta imposible. las relaciones (característica que el conocimiento disipa des-
De tal manera la critica ideológica de la historia tal vez echando los fetichismos), Marx no ha explicitado las conse-
haya matado la historia de las ideologías, que por otra parte cuencias. Podemos retener un esquema como el que sigue:
jamás se ha constituido corno conocimiento, aunque l'viarx y a) Primer momento. Transparencia (relativa) de la
Engels hayan indicado los principios, los conceptos esenciales, sociedad. Predominio de lazos directos en la sociedad antigua
las orientaciones (historia de la religión, de la filosofía, de (esclavista) y medieval (feudalismo). Esas sociedades tienen

98 99
una "base" econó1nica, pero ésta no rige el conjunto, lo a) la ley del valor, tal como lo concibe lV1arx, permite
esencial -el nivel estructural- radica en las relaciones per- conocer y dominar el mercado, luego el "mundo de la mer-
sonales, en los conflictos en el seno de esas relaciones, en las cancía", en consecuencia poner fin a su expansión y a su
luchas por el poder y la riqueza (utilizamiento del magro dominio, rasgo preponderante de la historicidad;
subproducto social). Dentro de ese cuadro, la historia se reduce b) la ley del valor en sí misma se debilita y desaparece
a la decadencia de los imperios. con el mercado, en la abundancia futura (posible).
b) Segundo nwmento. Crecimiento económico, acumula- Así terminaría cierta historia (una historia cierta) ; si
ción en múltiples qspectos (técnico, científico, etc.) ; división nuevas rarezas no vinieran a oscurecer el horizonte; rareza
cada vez más avanzada del trabajo en la empresa y en la del espacio y del tien1po, etc.
sociedad. Sometimiento de la naturaleza material, pero cre-
ciente opacidad de relaciones en un doble aspecto: importancia
de las "cosas", incluso el dinero, carácter contractual, estipu- 6. NATURALEZA E HISTORIA
lado, escrito, de las relaciones. En consecuencia, importancia
creciente de lo económico, que pronto pasa a primer plano. Marx no ha podido definir la historicidad y la historia
Primacía de lo económico y prioridad de la estrategia política sin una referencia. La concepción del tiempo histórico remite
en el seno de la sociedad capitalista. En ese cuadro se de- al "naturalismo" como origen, como cuna y hasta como 1nadre
finiría la historicidad: ciega y brutal, operando en la sombra, del devenir o matriz de las leyes del devenir dialéctico (naci-
no sin estar ligada con la acumulación. Durante ese período, miento, crecimiento y desarrollo, madurez, declinación, muer-
el proceso social tendría este doble aspecto: historia-acumula- te; luchas y conflictos en diferentes niveles). La historicidad
ción. Este tendería (y tendremos oportunidad de insistir en parece tener necesidad de un soporte "positivo". Por tanto
este aspecto) hacia la homogeneidad, por reducción teórica y la acción (práctica revolucionaria de la clase obrera) debiera
práctica, filosófica e histórica, de las particularidades. y podría, según Marx, definirse por la sola negatividad. En
e) Tercer momento. Restitución de la transparencia en las Obras llamadas filosóficas, la clase obrera aparece como
la sociedad nueva, socialista o comunista. Dominio de lo eco- clase universal, totalmente revolucionaria, que introduce en
nómico reabsorbido en lo social, desvalorizado ante el co- la historia un vuelco total (incluyendo el fin de cierta histo-
nocimiento, o más bien valorizado luego sólo por y en el ricidad y de la propia historia) puesto que negación de lo
conocimiento, con implicancias y consecuencias imprevistas. existente (la sociedad burguesa y capitalista) y por consi-
Primacía de la expropiación. guiente haciendo tabla rasa del pasado. No obstante, cuando
¿Un esquema semejante restituye la historicidad? ¿Toda- Marx se pone a reflexionar políticamente, es decir, estratégi-
vía es marxista? ¿Por qué privilegiar la transparencia y la camente, este pensamiento global de la acción revolucionaria
relación "opacidad-transparencia"? Si lo hace Marx (al co- (negativo-positivo) ya no basta. La acción política tiene
mienzo de El Capital) cuando enfoca lo pasado y lo posible, condiciones concretas. El proletariado necesita aliados, un
¿no sale de los límites de su reflexión científica? ¿No entra programa y razones para intervenir con posibilidad de éxito
en la esfera de. los sentidos y los valores de las diferencias? ( cf. el Manifiesto, de 1848, pero también la Crítica del Pro-
Lo que no dejaría de tener interés y comunicaría como un grama de Gotha, 1R75) .
puente, el pensamiento marxista con el pensamiento nietz- Dicho esto, se estaría tentado de atribuir incoherencia a
scheano ... la teoría marxista, esa con1pleta incapacidad para definir la
Puede decirse también que: historia (y "ce1Tar" el discurso que la definió) ; quizá esa

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falta de cohesión tenga un sentido profundo. Se sabe y muy 7. INDUSTRIA E HISTORIA
bien, que la clase obrera de los países industriales, apoyada
o no en la negatividad, no ha podido realizar la misión revolu- En 1844, cuando Marx escribió los famosos lVlanuscritos,
cionaria realizada según el concepto de Marx. Lo intentó; ¿no sería él tan sansimoniano como hegeliano o feuerbachia-
pero ha fracasado. Allá donde ella ha tomado el poder ha sido no? Pero, ¿por qué esta manía de clasificar los períodos, de
ayudada. ¿Por qué? ¿Por las condiciones nacionales? ¿Por descomponer la formación de un pensador unitario que fue
una vitalidad rnás poderosa? ¿Por la alianza con los can1pe- un acopiador, un colector de epítetos? En Renania, en Europa,
s1nos? En los tres casos, que no se excluyen entre sí, el prole- la industria era demasiado nueva y demasiado importante para
tariado ha sido ayudado apelando al recurso de lo "natural", que Marx, filósofo, se preocupe de ella. Esta práctica reciente,
sin que esto le haya evitado las dificultades, vale decir, los la lee como filósofo (hegeliano) porque ve en ella el gr.an
fracasos. Las revoluciones se han convertido en revoluciones libro del mundo en el cual se inscriben los poderes y las
agrarias y campesinas. ¿No es esta la prueba de que la fracasa- capacidades humanas. Por eso es que encuentra y prolonga
da marginalidad de la naturaleza en la teoría 1narxista de la a Saint-Simon, no sin confrontar sus adquisiciones con la
historia tenía un alcance "histórico"? La historia de la revo- antropología de Feuerbach, con lo que ese materialista afirma
lución proletaria continúa en y por el naturalismo y tal vez de la especie humana (del hombre en general, u hombre
se agota en él. Los mejores observadores y críticos (Jacques genérico) .
Berque para el Islam) han señalado que los grupos que más La industria se le aparece a Marx como una práctica
actúan, militar y políticamente en la "descolonización", no histórica y social. Esa nueva praxis global difiere radical-
han sido ni los obreros ni los campesinos a los que se ha mente de la praxis agraria. No sólo introduce productos sino
expropiado y despojado, pero sí otros grupos unidos a su suelo, el modo de producir: nuevas relaciones de producción. Y ello
amenazados más que abatidos (es el caso de los campesinos según la escala de la sociedad entera. Ella transforma simul-
del Sahel, en Lúnez). Luego si la revolución continúa, quizá táneamente el n1undo (la naturaleza) y los hombres (la
encuentre en el canlino nuevos impulsos, nuevas razones, sociedad). La burguesía retiene en sus limitados cuadros los
nuevos objetivos. Si el elemento agrario y el industrial pierden nuevos poderes de la industria: los reduce a la división parce-
su capacidad revolucionaria, ¿de dónde sacará aliento la trans- laria del trabajo, a la organización (racional) de la empresa,
formación del mundo? Respuesta: en la problemática y la a las incertidumbres (irracionales) del mercado. La industria
práctica urbanas. en sí misma contiene más y mejores perspectivas. Falta que
Expresado en otros términos: reconocer el papel del natu- 1a clase o bréra la tome a su cargo y la organización industrial
ralismo en la historicidad definida por Marx, en nada implica :así impulsada y administrada conducirá a buen término la
la aceptación de las tesis sobre el campesinado como clase sociedad y su historia. La historia de la industria termina
revolucionaria (Fanon). Esto significa: afinar los análisis, 1a historia general de la humanidad. El libro abierto de la
evitar todos los dogmatismos. La tesis mencionada depende industria permite conocer las capacidades humanas y su his-
de un subjetivismo que precipitadamente quiere repensar y toria.
continuar la historia. Un siglo y medio más tarde:
a) Lo que se cuestiona, es la capacidad atribuida por
1\1arx a la praxis industrial (o, si se quiere, de la industria,
que no aparece ya como despliegue central de las capacidades
l1umanas). Los asuntos relativos a la producción, a la produc-

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tividad, son muy importantes mas no comprenden todos las como ciudadano, el ciudadano dibuja la cara del "hombre";
cuestiones. El productivismo desvía la problemática general éste se comprende como ser histórico, vinculado a un destino,
de la sociedad y del "hombre"; impone soluciones ideológicas, colectivo, el de la ciudad a la cual pertenece. En esas condi-
vale decir, malas soluciones: ciones el Estado llega a ser la suma de las voluntades indivi-
b) La práctica industrial se ha precisado y reducido. En duales en una voluntad general. "El Estado griego realiza
las empresas y sólo en ellas tiene su lugar privilegiado: La en la democracia, durante algunos años, su propia esencia"
racionalidad de la época industrial extiende a la soCiedad (Id., pág. 407). Esto es lo que dice Herodoto y hasta Tucídides.
entera los procedimientos de organización de empresa: el Esas condiciones ¿no tienen en Grecia cierta analogía con
espíritu de empresa, eficiente y limitado. El salto de la parte las condiciones concretas de la realidad francesa en tiempos
al todo es incoherente y nefasto; de Saint-Sin10n (la Revolución y el Imperio) y la realidad
e) Al margen de la empresa y de la división técnica del alemana en tiempos de Hegel (la lucha nacional contra
trabajo (en la empresa) reina el mercado, lugar de la división Napoleón, el conflicto entre el Weltgeist y esta acción cargada
social del trabajo. Además por ese sesgo y en ese terreno ~s de sentido y porvenir? ¿No tendría entonces la historia el
que en el presente intervienen la racionalidad general, plani- carácter total que, parecería, le es inherente, carente del cual
ficadora, estatal por esencia. Lo que de ninguna manera ella se desintegra, sino en tanto que conocimiento de esta
había previsto Marx. La muy fomentada división del trabajo práctica política "totalizante", irreductible a una simple con-
en la empresa coexiste con una atribución de cualidades tras- ciencia y a una existencia subjetiva: el Estado? La historicidad
cendentes a las que actúan en nombre del Estado para la consistiría en la conciencia activa (ella misma práctica)
organización general del mercado y por consec~encia d: la so- de pertenencia a un Estado, con participación en la racionalidad
ciedad. Luego, la práctica industrial no ha tenido las virtude~ del Estado, en su soberanía (legítima).
que le atribuía Marx. No es histórica como él esperaba. SI Esta teoría (la Historia, ciencia del Estado) coincidiría
ella concluye la historia, esto no se logra perfecciOnando la ciertamente con el pensamiento de Marx, conciencia crítica
verdad filosófica y política. de la historia y del Estado. A condición de descartar la parte
crítica. . . Por dicha y/o por desdicha, la teoría conduce direc-
tamente al obstáculo. Ella confunde el saber del Estado y
8. EL SABER DEL EsTADo Y LA CIENCIA
la ciencia. El Estado tiene necesidad de un saber; los funcio-
narios poseen ese saber casi como en propiedad privada. Su
La historia nació en Grecia con el Estado. Cuando la Ciu- competencia les pertenece, y la selección se realiza por exá-
dad se constituye como Estado, la historia emerge del relato menes y concursos que se refieren a ese saber. Asimismo,
anecdótico, de los anales, del poema épico, para proclamar esta por el aparato burocrático se constituye en una especie de
constitución para referir las luchas de la Ciudad-Estado (de- propiedad privada (burocrática) de las instituciones y del saber·
mocracia l~itada pero real). "Fue necesario que la Ciudad institucionalizados. No obstante, la ciencia del Estado, que
estuviera amenazada en su existencia y hallase en la demo- tiene al Estado por objeto, no coincide con ese saber. Ella
cracia su realización para que el discurso del devenir humano conoce ese saber del Estado de una manera crítica. Distingue
diera lugar a un discurso dirigido a asegurar la memoria y la los caracteres burocráticos. En cuanto a IVIarx, la historia
inteligibilidad" (Franc;;ois Chatelet, La naissance de l' histoire, a partir de la actividad revolucionaria sería conocimiento
Ed. de Minuit, 1962, pág. 405) . (activo) de la decadencia del Estado. La realización y el fin
En esta Ciudad-Estado, "el hombre" no se realiza sino de la historia acompañarían de todos modos el fin del Estado.

104 105
Si se adhiere (el hegelianismo y el neohegelianismo) el luchas de clases. Este descendiente de feudales, según él de
saber histórico al Estado, se reconoce que la historia no es más carolingios, conocía las antiguas crónicas. Según los anales,
que ideología. En tanto que ella continúa, en que no se la historia de Francia se resume en la lucha secular de dos
contenta con repetir la génesis del Estado y la identidad entre razas: los galo-romanos y los francos. De esta teoría oficial o
el conocimiento y la racionalidad estatal, la historia como casi oficial bajo el antiguo régimen, resultó una interminable
ciencia sólo puede presentar la política. La representa para discusión. ¿Quién aportó lo nuevo e introdujo la libertad? .
aquellos que no deciden pero sufren y padecen. La historia ¿Los francos al abatir el imperio rmnano y su opresión estatal,
disimula esta contra,dicción y ese es el papel de la ideología. tl·ayendo con ello las franquicias y los privilegios de las comu-
nidades? ¿O bien, por lo contrario, los galo-romanos, al proveer
el derecho escrito, comprendido el derecho de testar con la
'9. NACIMIENTO DE LA HISTORIA (EN FRANCIA). noción de contrato, con leyes n1unicipales y actas de ~Ideas y
ciudades? Saint-Simon, feudal, resuelve la cuestión ponién-
El caso de la historia como ciencia no puede compararse dose de parte de los "bárbaros". No son razas las que se
con el de tal o cual ciencia particular, que aparece en primer enfrentan desde hace siglos, sino clases. La historia de Francia
término corílo disciplina especializada, como puesta en forma se ha formado por la lucha de clases: por un 1ado los feudales
de una práctica (parcial), que asciende en el horizonte de la (herederos de conquistadores) y por el otro el tercer estado,
episteme y luego pretende ser total (ciencia Je las ciencias, campesinos y burgueses, continuadores de los galo-romanos.
c2ntro del saber, modelo epistemológico). Por ejemplo, la Estos últimos, vencedores, aportan con la Revolución el derecho
lingüística o la. economía política. y la libertad (el contrato), los vínculos contractuales fundados
En efecto, la historia ha nacido como totalidad, como en la libre propiedad y la libre empresa. l\1arx y Engels
ciencia total (de lo real y de lo ideal o racional) , como conoci- aceptaron esas tesis con muchas reservas. Ellos consideran que
miento simultáneo de la naturaleza, de la sociedad, del pensa- son los "bárbaros" quienes han reavivado las comunidades
Jniento. Después, y sólo después, ha llegado al estadio de desaparecidas e introducidas nuevamente, no porque sus jefes
disciplina particular, obra de especialistas (en competencia o hayan devenido feudales, sino porque vivieron en comuni-
€n cooperación con otras especialidades) . Si está ligada a una dades, como primitivos.
práctica, lo fue a una práctica en sí misma total, la de la Saint-Simon elabora con la idea de clase una suma his-
Revolución. Después de lo cual ella perdió, en tanto que disci- tórica. Como Hegel. Agustín Thierry viene después de Saint-
plina parcial, todo vínculo con una práctica, si ello no sucede, Simon y escribe la historia del tercer estado. Las ciencias
con la práctica pedagógica (institucional) y la propaganda. especializadas de la realidad humana, comprendidas en ellas
Esto es evidente con Hegel en Alemania. Pero no es la sociología y la historia, tanto en Francia como en otra parte,
menos claro en Francia con Saint-Simon. Este ha sido clasi- surgen de la historia total: de su desintegración. Saint-Simon
ficado ulteriormente como "sociólogo", fundador de la socio- se acerca a Hegel por la amplitud de su concepción y se aleja
logía. Decreto arbitrario. Saint-Simon, continuador de los por su aporte. La visión de la historia, en Francia, no procede
Enciclopedistas, proponía una concepción global y total, cuyo del Estado. Al contrario, implica su crítica. Por ello es que
centro era provisto por la historia. Sai~t-Simon anuncia a Marx, y se vincula con la gran
Ubicando a Saint-Simon entre los sociólogos (y hasta cornente crítica del pensamiento francés. La sociología nació,
-entre los precursores sociológos de la tecnocracia moderna), me~clada con la historia, como "crítica de izquierda" de la
se llega con ello a olvidar su descubrimiento: las clases y las sociedad burguesa (capitalista).

106 107
~'sujeto", en qué es histórico, dónde se realiza políticamente.
1O. CQNDICIONES DE LA HISTORICIDAD. Ninguna hipótesis ha durado. Se aguardan los candidatos.
Las dificultades del "sujeto", por lo que aquí nos concierne,
Para que haya historia, vale decir, concatenamiento deter- van lejos. No hay alienación que no golpee un "sujeto" en
minado, dotado de sentido, ¿no hace falta reunir ciertas el curso de su historia, que no lo bloquee. Mas si el "sujeto"
condiciones (necesarias si no suficientes) , condiciones que huye, desaparecen con él la alienación y la desalienación y
puedan analizarse con conceptos tomados de la filosofía, pero la historicidad, y el sentido de la acción con el de la historia.
no sujetos a la sistematización filosófica? No se trata entonces Entonces, ¿hay que reconstruir el sujeto? Sí. ¿Dónde? ¿Cómo?
de condiciones históricas sino de condiciones de la historicidad. b) Es necesario un Objeto. No una objetividad (ésta
a) Es menester un Sujeto. El concepto puede pasar como vendrá o no vendrá por añadidura) sino uno o más contenidos.
tipo de los que se desprenden del contexto filosófico y de .las Un Objeto para el Sujeto: por ejemplo, un determinismo o
referencias especulativas para significar otra cosa. Por otra · más determinismos, que el sujeto conocerá, orientará o some-
parte, tiene "históricamente" un doble sentido: actividad, foco, terá según su voluntad. ¿Qué determinismo? ¿Lo económico?
o centro de acción que posee cierta continuidad; conocimiento Quizá, pero ¿no se marcha en esa perspectiva hacia el econo-
y razón, capacidad de iniciativa que puede orientar los medios mismo y el productivismo, vale decir, hacia una sociedad civil
e instrumentos de acción hacia un objetivo, elaborar un pro- tarde o temprano aniquilada por la sociedad política que fun-
yecto, darse un programa (una táctica y una estrategia) . ciona como "sujeto", como en la U.R.S.S. (marcha inversa de
El espíritu absoluto, definido por Hegel, poseía eminentemente la prevista por Marx)? No puede excluirse ninguna hipótesis,
estas dos propiedades: fuente de acción, agente; racionalidad sino que ninguna proporciona, ni en el pasado ni en el pre-
y previsión. Asimismo para Hegel, el Estado era encarnación sente, un Objeto bien definido al Sujeto, en sí mismo desfalle-
terrestre y social del Espíritu (Idea). Para Marx, la clase ciente, vacante, ausente ...
detenta (mejor que la sociedad o el grupo, o el pueblo, o la e) Es necesario, en fin, disponer de una memoria. Antes,
nación) esta doble capacidad que hace de ella el sujeto histórico. la memoria fue imperfecta y real: inscripciones, escrituras.
Desde entonces, el Sujeto se fragmenta en sistemas de Esta memoria imperfecta ha permitido en primer término
decisión, en tácticas y estrategias, en representaciones y volun- inventar una memoria mejor, la del historiador. Por otra
tades. ¿Quién es y dónde está? ¿El Estado? Hipótesis acep- parte, ¿qué ocurre hoy? La memoria perfecta existe. No es la
table para aquellos que tienen apetito de satisfacción, y no del historiador. ¿La de los ordenadores no modifica la recu-
obstante el Estado bloquea la historia en tanto finge conti- rrencia en el tiempo? Verdad. Tenemos una memoria que
nuarla. ¿"El hombre"? Ya no hablemos de él. ¿La clase se encarga de acumular informaciones sobre el pasado sin
obrera? Ha decepcionado. Se ha intentado buscar el sujeto saturar un cerebro humano, una men1oria que anula el tiempo,
por todas partes. ¿Los pueblos, las naciones? De pronto, tene- que se separa del Sujeto y lo torna inútil; una huella imborrable
mos una multiplicidad de "sujetos" tal, que el concepto se parte de ese Sujeto que deviene Objeto, tomando una existencia
borra. ¿Los intelectuales, porque son críticos? ¿Los estudian- distinta, amenazante. La memoria absoluta ya no está de
tes, porque pasan a la acción después de la crítica? ¿El tercer acuerdo con la historicidad, pues ella la reemplaza. En el
mundo, en lugar de los países industriales? ¿El "bloque límite la historia absoluta coincidiría con el tiempo, con
histórico" previsto por Gramsci, por ejemplo los aliados de la el acontecimiento, con los actos y las estrategias. Se inscribiría
clase obrera, conducidos por ella, bajo su hegemonía? Nos en la memoria absoluta. El nuevo absoluto (tecnológico)
preguntamos en qué semejante "bloque" es un bloque y un destruye aquello del cual lo relativo (la memoria relativa, que

lOS 109
se buscaba a través de las aproxi_maciones necesarias del saber) por Hegel y por Marx. Con sus reformas y sus revoluciones
contenía una condición. específicas.
e) lo urbano, en principio subordinado a lo agrario y a
lo industrial, luego cada vez más fuertemente predominan te
11. FUNDAMENT OS DE LA HISTORICIDA D.
con sus fenómenos (concepcion es del espacio y del tiempo)
y su problemátic a (reformas y revoluciones urbanas, autori-
tarismo y liberalismo específicos, espacio y tiem.po, organiza-
Que Marx haya hecho el aporte de la periodización más
ción y distribución ). .
sólida de la historia, la mejor fundada, con la teoría de los
Por cierto que esta separación teórica no impide el estudio.
modos de producción, sobre esto no cabe ninguna duda. A
de las transiciones , los conflictos, los desajustes, las superpo-
partir de allí, las dificultades comienzan (o más bien: han
siciones, las desigualdad es de crecimiento y de desarrollo. Esa
comenzado) . Los modos de producción concebidos como enti-
separación ciertamente lo permite, conduce a ello. Tanto más.
dades, conjuntos, coherencias, ¿cómo mezclarlos con las rela-
que ella no puede responder a las exigencias del relativismo
ciones de producción, siempre cambiantes, así como con su
por la proclamació n de un absoluto.
desigual elaboración, su lógica diferente, en relaciones de
En la perspectiva que aquí se presenta, lo urbano inaugura
propiedad (en derecho formal, codificado y formalizado ) ?·
lo transhistóric o, luego lo constituye y lo establece. Así ocurre
¿Cómo realizar el pasaje de un modo de producción a otro?'
desde el período antecedente , a través de este período (in-
El pensamiento que acentúa la coherencia interna de un modo
dustrial).
de producción torna incomprens ible la transición de un modo
Reencontrar emos más de una vez estos períodos.
de producción a otro (y recíprocan1e nte, con una especie de
relación de incertidumb re ... ) . Nota sobre la cual no sabría-
mos insistir demasiado: lo continuo remite a lo discontinuo
12. LA HISTORIA COMO REFERENCIA .
y lo discontinuo a lo continuo, en un movimiento dialéctico
(¿de la reflexión? ¿de la realidad? ¿cómo separarlas?) . Si la
La historia no sólo ha servido de contexto general (de
periodizació n marxista se relativiza, ¿por qué no completarla ,
todas las proposicione s realizadas durante cierto período, de to-
afinarla, modificarla? · das las emisiones y recepciones de mensajes). Esta pretendía
De allí surge la siguiente proposición. Se pueden dis- ser, era referencia privilegiada , fondo sobre el cual se des-
criminar tres sedimentos, tres capas, tres "esferas" de hechos, prendían las comunicacio nes, los mensajes, los conjuntos de
mentales y sociales (relaciones prácticas, pero también sím- signos. La historia se presentaba como sistema de sistemas
bolos y simbolismos, concepcione s del tiempo y del espacio, (según Hegel tenía ese carácter junto con la filosofía), entonces
productos y obras) : fondo transparente , elucidado por un análisis más profundo
a) lo agrario con sus particularid ades extraídas del suelo, que los otros y por una exposición más amplia que toda otra
del clima, de la "naturaleza ". Con su autoritarism o propio síntesis.
(patriarcal) , con sus reformas y revoluciones específicas; Por otra parte, al comienzo del siglo xx, las referencias
b) lo industrial cuyo impulso modifica radicalmen te se hundieron, del espacio concebido y percibido (espacio eucli-
(compleja introducción de razones y resultados) las relaciones diano, espacio de la perspectiva clásica) al tiempo vivido, de
propias del campesinado . Surgimiento homogeneiz ante, cons- la línea de horizonte a la tonalidad, de la ciudad a la historia.
titutivo, por algunos de sus efectos, de la historicidad concebida Respecto de este hundimient o de la historia como refe--

110 111
:rencia no se ha dicho casi nada. En efecto, la historia de los
agotar ciclos. He aquí la historia ... ", habría que respo~der:
histori~dores se ha esforzado por disimular la situación silen- "Primero, no todo lo que cambia es historia. El verse precisado
ciando el hecho histórico crucial (que, es verdad, fue silen-
a adaptar la pequeña tarea, repetir los ciclos, etc., no. debe
cioso) a fin de sobrevivir. Asi mismo es sobre este punto que ·.confundirse con las modificaciones, con las transformaciOnes.
se hace particularmente vulnerable a los ataques, al mostr~r
Observemos bien. Las relaciones sociales, por ejemplo aquellas
Jos lingüistas que la literalidad puede prescindir de ~eferencia
que llamamos "contractuales", ¿han cambiado? ¿El Estado
externa y que la función referencial puede concebirse como
no se transformaría, en fin, en un dios? En cuanto a las
interna del lenguaje. Lo que por otra parte engendra otras
relaciones de clase que menos se aprecian con relación a
dificultades (la relación del metalenguaje con el lenguaje).
fisuras horizontales y por anticipado en función de jerarquías
La disolución de la historia como sistema de referencia
verticales, ¿ese hecho no las ha agravado? Los cambios que
no puede haber dejado de tener repercusiones en la moral, en
se advierten dejan intactas las estructuras, ¿no sería esa la
la "cultura". Y ello en el momento en que la historicidad
verdad del estructuralismo?"
devenía cultural y moralizante.
Por lo contrario, si alguien dice: "Nada se ha mo~i~o.
Eso que se transparenta es la naturaleza humana, el espintu
huma:r:to, su inmovilidad mental y social ... ", respóndase: "No,
13. UN CURIOSO MITO: LA ACELERACIÓN DE LA HISTORIA.
¡pero no! Se anuncia una metamorfosis tal, que los vocablos
·corrientes «mutación», «cambio» ¡resultan débiles!"
La aceleración de la historia. Esta ambigüedad en la
ideología y en la mistificación ha conocido sus horas de gloria.
Ha seguido con rapidez el curso del degeneramiento ideológico,
14. LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA
cayendo de la élite al periodismo y de allí a las charlatanerías
sentenciosas de los padres de familia y de los políticos; los
Conocemos la definición, movible e irrisoria, de la historia
cuales la han abandonado. La república de Luis Felipe ya
contemporánea en la historiografía oficial. Ese período co-
no pretende acelerar la historia. Mas bien quisiera detenerla,
mienza en 1789. A partir de esa fecha, la histor!a entra en
a su manera: enlodada. ¿Qué encubría ese mito? La recon-
·este campo sólo en puntas de pie. El terreno mmado no le
fortante certeza de ir hacia un objetivo accesible y de acercarse
ofrece ninguna garantía, ninguna seguridad; por todas partes
a él con creciente velocidad. ¿Qué objetivo? El mito no lo
hay trampas políticas. El buen terreno se detiene en los
decía. Sin duda a los Jefes correspondía proclamar y anunciar
alrededores de esta fecha: en el siglo XVIII.
el color. Todo iba a cambiar, todo, sin alterar demasiado a la
¿Cómo la historia contemporánea podría ser de otra
:gente. Voluntarianiente o por fuerza todos vivían, en buena
manera que esencialmente política? ¿No consistiría ~caso en
o mala época, de la historia acelerada. Alegría. Alegría de
el análisis de esta nueva contradicción: cuestionannento del
no ser más contemporáneo de sí, sino estar más allá; alegría
Estado, consolidación del Estado? Lo que bas~aría para d~fi­
de avanzar. "Hacer adelantar la historia". Los que así se
nirla a condición de encarar un tercer término no previsto
·expresaban percibían la aceleración como su meta, su propio
por Marx: la descomposici~n del Est~d.o,. su deterior~ l~s
sentido. ¿Stalin? Aceleración un poco forzada. ¿Hitler?
fisuras que amenazan la sohdez del edificio y que los poh- 2
Aceleración loca. ¿Churchill? Un moderado. liace falta.
ticos" se empeñan en restablecer.
Si alguien dice: "Todo cambia y tan pronto que no hay
Así el pensamiento de Marx sobre el Estado, la manera
tiempo de habituarse, que siempre es necesario ~daptarse,
en que la historia sobre su declinación ha desviado o defor-

112 113
mado la historicidad concebida por Hegel y Marx, proporcio- _ no sin dificultades y objeciones. No olvidemos que ciertas
narían la temática y la problemática más amplias a un pensa- afirmaciones ruidosas que aspiraron a ser "mundiales" como
miento que por otra parte parece ante todo preocupado por "el fin de Occidente" no tuvieron ningún fundamento histórico,
estrecharse en torno de un "cientificismo" en sí mismo pro- pero desplegaron cortinas de humo sobre oscuras tentativas e
blemático. intenciones.

15. ¿QuÉ ES LA ~'DISCIPLINA" HISTÓRICA? 16. ALGO SOBRE LA HISTORIA INSTITUCIONAL (Y LA FILOSOFÍA)

La historia se ha desviado (derivado) de la historia uni- Hegel ha impulsado la filosofía hacia la pendiente fatal,
versal hacia las historias nacionales; asimismo, ha derivado la de la declinación, la de la muerte (por autodestrucción).
(desviado) del conocimiento hacia la moral. No resulta inútil El la ha proclamado como realizada, plenamente acabada;
repetir trivialidades tales como que: la historia siempre ha la ha oficializado, en nombre del Estado. La ha declarado
sido y casi siempre ha querido ser "ejemplar". Cuando el "servicio público". El filósofo tiene oficina; distribuye certifi-
conocimiento ha querido eludir las violencias, se ha logrado cados de civismo, de buena conducta, de buena salud y de
imponerlas. El conocimiento no puede permitirse la inmora- costumbres. ¡Oh ironía de la historia! Los países llamados
lidad. Cuanto más el cinismo. Quizá el maquiavelismo (la socialistas han institucionalizado su filosofía bajo el patronazgo
revelación del maquiavelismo presenta tanto menos peligro de Marx, al realizar el programa hegeliano. La filosofía oficial
cuanto la época considerada más se aleja en el tiempo). Aquí ha perdido su carácter crítico, el de los tiempos en que los
la institución funciona y ésta es la "disciplina''. Cada país poderes públicos, la religión, el Estado, perseguían a los filó-
se otorga un pasado. Cada régimen se descubre antepasados sofos. Institucional, bien definido en su esencia y en sus
y precursores. Cada época sale al encuentro de sus orígenes. objetivos, el discurso filosófico no es más que el tic-tac del reloj
No por satisfacer una curiosidad gratuita o una necesidad estatal; a las horas previstas, el cu-cu se asoma para cantar
intelectual, sino para justificar tal estrategia, para legitimar los elogios del poder. En los países capitalistas, por lo contrario,
tal política. ¿Por los conceptos? No, por una moral inherente hay menos coherencia; un compromiso liberal, no definitivo
(y casi siempre subyacente y por consiguiente "inconsciente") pero agradable, tiende a establecerse entre las tradiciones y
a la puesta en perspectiva del pasado. De allí surge un con- las exigencias, entre la especulación y el saber científico, entre
flicto destructor para la "historicidad" en tanto que dimensión la filosofía crítica (que implica la crítica de la filosofía) y la
fundamental. La historia que se pretendía (ilusoriamente) filosofía sometida. Compromiso variable, tan represivo como
práctica teórica degenera en ideología de uso político, con hipócrita, parece que dejara un margen de libertad. Así es
aspecto de moral. ¿Fracaso de la ciencia y de los intelectuales? como la filosofía ha sido impulsada hacia la ideología. ¿No
¿Presión de la sociedad política, de los sistemas de normas y regirá lo mismo para la historia? Enérgicamente establecida
valores? Lo uno no impide lo otro, y aún lo uno explica lo por Hegel, ésta pronto deviene institucional. La historia ingresa
otro. El resultado está claro, pero la situación no es menos; en la enseñanza, en todos los niveles. En seguida, los poderes
ambigua. hoy llamados "culturales" publicaron programas, instauraron
Algunos se proponen terminar de este modo con la historia pruebas, exámenes, títulos. Se instauró la historia cuidadosa-
de Francia (o de Alemania, o de Rusia, o de China) y pasar en mente filtrada. Se deplora que la historia no sea científica
fin a la historicidad planetaria y mundial. Loable proyecto, sino idolátrica (Nietzsche), luego "ejemplar", vale decir mora-

114 115
vaciones de los elernentos de la vida social (que según Hegel
lizante. ¿Cómo podría ser de otro modo en un marco institu- conduce al Estado soberano perfecto; según Niarx hacia la
. cional? La historia sometida no puede consistir más que en sociedad sin clases y sin Estado; según ambos, hacia el fin de
una recopilación de actos heroicos, al servicio del orden (patria, la historia) .
trabajo, familia). Después de algunas oscilaciones, el "método La Revolución Francesa sacudió a Europa. Luego vino
científico" no ha emprendido la lucha contra la historia sojuz- Napoleón, Jano de doble faz: continuador y enterrador de la
gada; está verdaderamente integrado con ésta, es su legitima- Revolución, tirano, explotador, protector de todos los que apro-
ción, la cobertura ideológico científica. Establecer un hecho; vecharon de las circunstancias; portavoz de aventureros y
pasar correctmnente· de las comprobaciones evidentes a las banqueros, pero también destructor de las monarquías. feudal~s,
inferencias; construir una serie de acontecimientos singulares, liberador del continente europeo contra la Inglaterra Industnal
¿pero cómo? ¿Quién selecciona los hechos? ¿quién declara las que lo había colonizado, garante de la transf~rencia revolu-
evidencias? ¿Por qué y según qué criterios se construyen las cionaria de la propiedad, vale decir, de la pn...'Tiera reforma
~eries? Nietzsche ha dicho con justicia, que el conocimiento
agraria, redactor en jefe del Código, etc. , . . ,
del pasado sirve y debe servir, porque los que viven y actúan Ahora bien, ¿qué sucede en torno de esta practica histo-
buscan lecciones. Pero, ¿quién? ¿En beneficio de quién, cómo rica? ¿De esta revolución fértil en decisiones, en actos, en
y con qué objeto? Nietzsche acusa a la historia de haber acontecimientos?
devenido cultura. No ha podido llegar hasta la historia institu- Goethe lo interpreta en imágenes draináticas. Su obra
cional, que en su tiempo comenzaba. Hace falta ir más lejos entera se vincula con el período revolucionario. El Fausto
y con preferencia comprender por qué la critica nietzscheana (el segundo Fausto con más claridad que en el primero)
ha sido neutralizada, tergiversada. ¡También ella! En nombre ¿habría sido concebido sin los repetidos choq~es del. pensa-
de la historia institucional, moviéndose cómodamente en ese miento crítico y de la crítica por las armas? ¿Y el Bzldungs-
cuadro, más de un historiador profesional rechaza formular roman sin la historicidad?
ciertas preguntas, la de la historicidad, por ejemplo. ¿Pregunta Si Kant ha sido el moralista de la Revolución Francesa,
inaceptable? "¡Que la discutan los filósofos, si les gusta! Esto Hegel ha sido su filósofo. Cmno lo ha afirmado y confirmado
no me concierne. ¿La historia? Sé de qué se trata porque Marx, el alemán ha concebido (con referencia al l~nguaje y
la hago; es mi oficio."
al concepto) lo que hacían los franceses: Robespierre, ~a­
poleón. Al mismo tiempo, Saint-Simon llega~a por otro ca~no
a una concepción de igual magnitud, anunciando la contmua-
17. REVOLUCIÓN E HISTORICIDAD
ción de su proceso. Balzac interpretó en imágenes noveladas
el fin de la Revolución, su fracaso (relativo), el orden y el
Según la tesis hegeliana y marxista hay simultánea e desorden que surgieron: las consecuencias del Código.
indisolublemente:
¿Pero qué significa lo negativo? (En Goethe, Mefistófeles;
1 ) U na práctica histórica, creadora de historia porque en Hegel, la negatividad designada y proclamada como tal; en
reúne los elementos de la sociedad civil y política y los trans- Balzac, Vautrin). ¿Qué otra cosa es sino el símbolo de l~
forma en el curso de esa operación; clarifica el pasado, ago- Revolución latente o resplandeciente, creadora de aconteCI-
tándolo retrospectivamente; permite comprender y volver a mientos? El significado común de esta inmensa elaboración
captar lo que conduce a ella; conceptual y no conceptual, imaginaria y realista, dramática
2) una práctica revolucionaria, meta y culminación de luego novelesca, es la historicidad definida en y por la Revo-
la práctica política, acelerando los agrupamientos y las reno-
117
116
lución (democrático burguesa). Hacia la mitad del siglo XIX, ilusiones, mentiras y mistificaciones, que la historia tiende
esta capacidad creadora se agota. Se iniciará entonces el a eliminar, este individuo procura afirmarse definiendo su
cuestionamiento nietzscheano y la vasta ideologización de la autenticidad.
historia. Este individuo se diferencia de su padre. En consecuencia,
se dirige y avanza hacia la madurez. No duda de la pa-
ternidad. No cuestiona el estatuto del adulto, su primada.
18. SoBRE LAS ÉPOCAS HISTÓRICAS (HISTORIA E INDIVIDUO, Normalmente se dirige de la infancia hacia el estado de per-
HISTORIA Y NOVE~A) fección, hacia la felicidad, hacia el desarrollo "total". Retoma
(o más bien el novelista es quien retoma) el esquema general
Una época histórica ¿no es aquella en que cada grupo y de la historicidad en el plano individual, dentro de su escala.
cada individuo se siente y quiere ser histórico? ¿Dónde no El fin y la finalidad se definen con nitidez: es el estado de
se desarrolla la historia por encima de las cabezas sino donde perfección. En la vida individual, el adulto corresponde a
todos "participan"? (Y tal vez esta metáfora, "participar", la madurez de la especie y de la sociedad y del espíritu humano
sólo tenga sentido en esos períodos: el individuo "participa" en comprendido a través del tiempo histórico. Como ese individuo
una historia, o la rechaza) . imita y continúa a su Padre, el hijo imita y sigue la historia,
En esta situación, el individuo tiene una historia. Es una con el aporte de su contribución. Su historia transcurre en el
historia. El también. Pues no se limita a contemplar la his- sentido de la historia y todos los sentidos andan juntos.
toria. Tanto que participe como que no participe, lo haga o
no lo haga conscientemente, el individuo es.
Tengamos en cuenta que el período revolucionario que
comienza hacia 1750 (las armas de la crítica) y termina un 19. ¿QuÉ ES EL DEVENIR?
siglo más tarde, en 1850 (la crítica por las armas ha dejado
de desempeñar su papel), es también el gran período de la Si se formula abiertamente esta pregunta (que algunos
novela que refiere la historia de un individuo. Prototipo, ideólogos consideran irrealizable porque conmueve su propia
ejemplo, modelo de ese relato: Los años de aprendizaje de ideología), de pronto se advierte un cambio extraordinario en
Wilhem Meister. Pero las novelas de Stendhal que también la situación teórica desde hace un siglo.
refieren una vida entera, ¿no entran en esta categoría o mejor Para Hegel y para Marx la historia se define, sin ninguna
dicho en este ciclo? übjeción: maduración (de la especie, de la sociedad, del pensa-
El carácter histórico del individuo comprende pero do- miento) y marcha hacia el acabamiento. Así es como para
mina su carácter problemático, puesto en evidencia por Lukacs ellos la historia se define por su fin: el estado adulto del
en su Teoría de la novela. El héroe, o más bien el ser indi- hombre genérico, vale decir, de la especie humana, del pensa-
v~dual, no es problemático ante sí mismo y ante los demás miento, de la sociedad, etc. Ninguna duda en lo que concierne
smo porque aguarda el porvenir. Lo posible se anuncia desde a la madurez y su valor supremo, a pesar del carácter ambiguo
su infancia. Se busca. Sale de su medio natal; aprende lo (a la vez naturalista e historizante) del concepto. La relación
que ni su familia ni su comunidad original hubiera podido ·entre el tiempo individual y el tiempo histórico debe elevarse
enseñarle. Actúa. Ni entregado a sí mismo ni sujeto a una al concepto. Los fundadores del pensamiento histórico no los
fatalidad, produce su historia en el marco de la historia separaban. Ellos concebían uno por el otro en una armonía
en general en que transcurren sus vicisitudes. A trayés de preestablecida; la especie, la sociedad, el pensamiento, el Estado

118 119
(para Hegel) se dirigen como el individu o hacia el mmnent o la acepción más precisa y restringi da, se refiere a la acumu-
superior: la madurez , el estado adulto, el acabamie nto. lación primitiv a; habría motivo para retomarl a y asignarle ·
Ahora bien, una respuesta en contrario surge hoy de jerarquía de teoría general (reconoc iendo en ella el papel que.
nuestros labios. Espontán eamente , esto es, como una expresió n el Estado desempe ña en el proceso, papel diverso según los
ele espontan eidad. La historia y la historicid ad sería el no países y cada vez más ilnportan te, si se tienen en cuenta
acabamiento. ¿Cómo podría haber historia si ésta ha concluido? los problem as de la acumula ción socialista ; lo que restituirí a
¿Qué es el acabami ento sino el final del ser que ha tenido su una historicid ad concreta y no una aparienc ia) . El proceso'
historia, que la ha terminad o, que llegó a su "fin"? acun1ula tivo sería el eje en torno del cual se ordenarí a y
Esta respuesta lapidaria procede de Nietzsch e. Este, él centraría el conociln iento de las peculiari dades nacional es y
solo, el primero que ha tenido el coraje de declarar el no· regionale s, las diversas modalida des del proceso (demogr afía,
acabami ento de "el hombre" , ele la ~ocieclad, de la cultura, y cultura y civilizac ión material es, objetos, producto s, organiza -
de proclam ar que así está muy bien. Con la hipótesis: tal vez. ción de la producci ón, cmnbios en los mercado s, etc.). Nume-
la especie humana ha sido frustrada , irremedi ablemen te. Desde rosos fenómen os económicos, ideológicos, políticos, sociológicos,
entonces , es necesario superarla , sobrepas arla, precipita rla en se encontra rían n1ezclados y conectados en torno de este eje:
el pasado ( Uberwin den y no Aufhebe n). central.
La hipótesis nietzsch eana ha sido retomada con audacia ¿La prehistor ia? Se la concebir ía con mayor claridad.
por la literatur a ( Gombrov itz), por la teoría llamada "neo- Diversas sociedades han prohibid o la acumula ción y han to-
técnica" (Bolk), por la psicosociología (Georges Lapassad e y mado precauci ones en contra del enriquec imiento de los privi-
René Lourau) . Sin embargo , la problem ática rebota. ¿No legiados, circunscr ibiéndolo s a los gastos de prestigio , creadore s
acabami ento de qué? La infancia, la adolescen cia, ¿se con- de obras, edificios, manifest aciones momentá neas, festividades.
vierten en modelos? Si se admite que la realizaci ón del adulto Las sociedades llamadas "arcaica s" se oponían "inconsc iente-·
no es más que un mito, se perfila, no obstante, un acabami ento mente" a la acumula ción, por los festejos, la guerra, el despil-
sin réplica: la muerte. La represen tación de lo inacabad o se farro. Falta saber cómo el Occident e europeo puso fin a esta
desdobla: -deber ser sin fin y sin término, porvenir ilimitado prohibic ión milenari a. ¿Quizá a partir de la acumula ción de·
meta infillita - fin mortal. Un viejo problem a filosófico resu~ cono_cimientos y de técnicas en la Ciudad griega, en la villa
citará: "Sallen oder Sein?" ["¿Debe r o ser?"]. Así es, si se· medieva l? ¿O por el muy antiguo "espíritu de economí a",
pern1ane ce en él. No, si se halla otro sentido y con ello se evita por un acto ele concienc ia y sin embargo "inconsc iente"? ¿Por·
resucitar una ideología. ~ acto "cultura l"? Habría que encarar estas hipótesis ,
o
bien propone r otras.
. Los marxista s oficiales toman empírica mente el creci-
20. AcUMUL ACIÓN E HISTORIC IDAD miento ele las fuerzas producti vas ele acuerdo con un criterio
ele "progres o" y de "raciona lidad". Estos no han llevado hasta
¿Puede ligarse la historia al vasto proceso acumula tivo el fin~l la tesis, autorizad a por Marx, la que identific a acu-
que culmina con el "mundo moderno "? ¿Podría definirse la nJulaCIÓn e historia. Llegando a la culminac ión ele esta hi-
historicid ad por ese proceso? Por cierto que sí. Esta tesis surgió pótesis, el proceso ele industria lización recibiria un estatuto·
aquí y allá, aunque nadie la haya sistemati zado. En torno histórico , con su anverso y su reverso: las contradic torias
de ella pueden aglutinar se algunos marxista s y reclamar que aspiracio nes ele libertad y expansió n, y el enriquec imiento y
procede de Marx. En El Capital, la parte más histórica en el goce; con sus síntomas precurso res del tiempo del capita-

120 121
Iismo comercial: la piratería, la búsqueda del oro; con sus ·ducción del "hombre" por sí mismo, su autocreación (liberada
·consecuencias y secuelas en el imperialismo. Este proceso por Marx del poder monárquico y divino de la Idea). En ese
¿no ha sido y no es aún factor (autor) de la historia, creador contexto, el materialismo histórico tiene un sentido estrecho
.de acontecimientos que dejan huellas? ¿Acaso no fue Napoleon e impreciso. Luego, Marx duda y retira a la historicidad sus
·el hombre de la lucha a muerte contra Inglaterra ya industria- privilegios. Frases y fórmulas sorprendentes comienzan con:
lizada (el bloqueo continental) tanto como el héroe de la lucha "La historia no es sino ... " Esta no es más que la actividad
.a muerte contra el feudalismo? "del hombre" persiguiendo sus propios fines; "el hombre", es
Exacto, ¿pero las revoluciones se sumarán a los est~agos la masa. En y por la historia, en el teatro de la historia, las
.realizados por la industrialización, con las guerras coloniales, .masas intervienen y actúan. La historia no hace nada. Antes
la guerra mundial, el imperialismo? ¿Pondremos el acento en la bien "el hombre" real y viviente es el "que actúa y lucha"
acumulación de las riquezas o sobre los conocimientos? ¿No (cf. La Sagrada Familia). Mas, según la Ideología Alemana,
terminaremos en la apología de lo real, del statu quo, de la la historia sólo es la sucesión de las generaciones ...
importancia de los grandes países industriales? La hipótesis no , Debía haberse impuesto una gran prudencia en lo que
tiene nada de inocente y no es inofensiva. ¿No será que ingresa -concierne al materialismo histórico. Este oscila también, entre
·en una estrategia, con apariencia de cientificismo? ¿Cuál? Es la. tautología (generalidades vacías) y la analogía (los acerca-
fácil responder. La tesis del crecimiento indefinido según la mientos entre esto y aquello, sociedades o regímenes y sistemas
cual la producción y la productividad pueden y deben aumen- políticos). O bien se declara que en el curso del devenir
tar indefinidamente, esta tesis, en apariencia científica, es una aparece algo nuevo y que en esas inovaciones se revelan
ideología con el mismo derecho y de la misma manera que ·capacidades humanas, "facultades". Evidencia que no lleva
el liberalismo en el curso de los siglos XVIII y XIX. ¿A quién lejos. ¿No es poco más o menos lo que había dicho Hegel?
sirve? A los países más industrializados y a su estrategia. La De manera que el materialismo histórico se diferencia escasa-
ideología mantiene en su órbita a los países más débiles y mente del hegelianismo (salvo en lo que lo invierte y anuncia
·menos desarrollados y les propone los mismos objetivos, inac- el fin de lo que para Hegel, coronaría la historia: el Estado) .
cesibles para ellos. O bien se carga el acento sobre el trabajo, sobre el trabajador,
La tesis es aún más pérfida si se considera que la inversa sobre la clase obrera (no como negatividad, sino como positi-
(limitación del crecimiento, de las necesidades, de los objetivos vidad), sobre la economía política y la producción en sentido
económicos) no es menos sospechosa. Y que la senda que estricto; se trata entonces de interpretar la historia, de desci-
invita a asegurar el desarrollo, al que distingue del crecimiento, frarla en función de este conocimiento ya especializado.
-esta vía debe buscarse, y no se define de antemano. En lugar de reconocer esas incertidumbres, de perseguir
1a elaboración de una doctrina de/sobre la historia, la mayoría
,¿e los marxistas han dogmatizado. Las oscilaciones del mate-
21. ILUSIÓN HISTÓRICA rialismo histórico han desaparecido, compensadas y encubiertas
·por un barniz filosófico. El materialismo dialéctico, en tanto
Los marxistas han vivido una ilusión que ellos alentaron. que sistema filosófico, formulaba las leyes del devenir erigién-
·Han olvidado, han silenciado las incertidumbres y fluctuacio- ·dose con ello por encima del devenir, en una verdadera tras-
nes de Marx en lo que concierne a la historia. Hacia 1.844-45, cendencia (la de la institución filosófica y del Estado) . El no
Marx identifica la historicidad con la producción en sentido res- se refería a la lógica ni a sus problemas (coherencia del
tringido, en la concepción filosófica heredada de Hegel:_ la pro- ·discurso), ni a la problemática de la historia. Lo que satisfizo

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a todo el1nundo: autoridades políticas e institucionales y hasta
a los filósofos. Su autoridad dogmática se fortalecía de dos· intelectual. En una palabra, Gramsci trataba de reencontrar
maneras: la ilusión histórica (el apoyo de la historia) y la -o más bien crear el sujeto (histórico y político: el pensador
ilusión institucional (el poder político erigido en criterio de colectivo, el "Nous" organizador de todos los grupos sociales,
verdad). liberándolos de los límites y de los horizontes estrechos de
la burguesía) . Para Gramsci, el sujeto histórico no era el
Estado. Ya no era el monarca. El vislumbraba la constitución
2.2.. HISTORICISMO del Bloque histórico, vale decir, de un sistema de alianzas
políticas centradas en torno del proletariado. Bloque histórico
Este térrnino se vincula con un matiz peyorativo respecto por consiguiente, en el sentido exacto de los dos términos:
del pensamiento de Antonio Gramsci. ¿Es injusto? Realmente. un contrato de alianzas firmes basadas en la historia, esto es,
El historicismo de la mayor parte de los historiadores es mucho en las clases y la estructura de clases de la sociedad.
más miope que el de Gramsci. Se advierte menos. La doctrina a) Puede acusarse a Gramsci de subjetivismo. La ideo-
de Gramsci se declara política. logía y el conocimiento no se distinguen en él. Estas se mezclan
:flacia 192.5, Gramsci trataba de resolver los problemas en la filosofía y el filosofismo historizante; todo pensamiento
políticos de Europa occidental, teniendo en cuenta la .expe- no es más que un medio para el pensador colectivo, un mo-
riencia soviética, sin seguir pasivamente ese modelo. DeJemos mento y un intermediario para el Sujeto histórico y político.
de lado las condiciones específicamente italianas y los pro- b) Sin e1nbargo, esta acusación es injusta, pues hubo allí
blemas históricos particulares de Italia que Gram~ci tomaba una admirable (y desesperada) tentativa para concebir el
en cuenta (en especial el gran problema de las relaciOnes entre papel hegemónico de un partido de la clase obrera en las
el norte y el sur de la península) . Para Gramsci, la experiencia {:Ondiciones de Europa occidental.
italiana no desaparecía ante la importancia y la magnitud
históricas de las experiencias soviéticas. Estimaba que la acción e) Esta tentativa se sitúa entre la revolución de Octubre
y la estrategia políticas no podían descuidar la con1plejidad y el stalinismo. En esa época aparece rica de sentido. Más
de cada sociedad, la ideología, las relaciones entre ellas de rica que la de Georg Lukács que construyó una "conciencia
todas las clases (con sus aspectos ideológicos) , las tradiciones de clase" abstracta, que fracasó. El stalinismo implica el
(comprendiendo las tradiciones religiosas) , etc. . . fracaso y la condena. Lo que confirma un juicio muchas veces
Gramsci procuraba prever y preparar las condicwnes .formulado. El stalinismo clausura la historia (si hay "clau-
en las cuales la clase obrera podría ejercer su hegemonía. sura"). Simultáneamente pone fin a la historicidad y al
historicismo.
Por ese vocablo el pensador marxista designaba una versión
occidental de la dictadura del proletariado. La hegemonía d) En la medida en que hoy pueden concebirse las alian-
de una clase implica que involucra otras clases y fracciones zas políticas, trátase de fracciones de clases (intelectuales,
de clases en la construcción de una sociedad, con todo lo que estudiantiles, obreros de industrias recientes, la juventud obre-
comporta una sociedad: cultura, transmisión del saber, peda- ra, etc.). ¿Es aún el bloque histórico? ¿Cómo esas alianzas
gogía, escuela y universidad, arte y creación estética, mor?l. no se limitarían a una coyuntura? ¿Se trata en verdad del
Para ejercer la hegemonía de la clase obrera, es necesana, "'sujeto colectivo"?
sino suficiente una condición: el Partido, nutrido de teoría,
perpetuamente enriquecido por la investigación en el plano

124
125
23. HISTORIA Y MOVIMIENTO DIALÉCTICO fines. Nietzsche, en fin, busca saber cuáles son las virtudes;
que sirven al vencedor (por ejemplo, la de soportar los sufri-
Supongamos que fuerzas reales, materiales o sociopolíticas,. mientos de la lucha) y cuáles son los valores que la sostienen.
se hallan en tal situación, dentro de un vínculo determinado, b) La relación entre el movimiento dialéctico y la racio-
y que se enfrentan. El conflicto pasa por fases: latente, virtual; nalidad en la lucha a muerte, en consecuencia, permanece·
luego franco y brutal, llegando desde luego hasta la lucha. confusa. La racionalidad del movimiento dialéctico supone
Una de esas fuerzas vencerá, la otra será vencida. La situación que las contradicciones corresponden a una problemática
habrá cambiado: ·sucedió algo, un acontecimiento o una suce- (a un problema o a varios problemas entremezclados pero
sión de acontecimientos, que produjo consecuencias para los determinables), que la solución emerge en el curso de la
interesados. Semejante movimiento dialéctico ( conflictual) lucha y sale del conflicto, que esta solución supera los términos
¿puede llamarse "histórico"? Efectivamente. y datos del conflicto resolviendo siempre el o los problemas.
Si el movimiento dialéctico produce (engendra) una ¿Se impone esta versión optimista de los movimientos conflic-
historia y una historicidad, la argumentación inversa (que tuales? ¿La humanidad no se plantea en el curso de su
partiría de la noción de historia para culminar con el movi- historia sino los problemas que puede resolver históricamente?
miento dialéctico) no tiene nada de evidente. En verdad, es Si la historicidad se define dialécticamente, pudiera ser que·
una definición de la historicidad lo que se ha postulado al algún día el movimiento dialéctico, al definirse, involucre la
proponerse la teoría general del movimiento dialéctico, en su historicidad.
origen teoría filosófica (Hegel), pero que se desprende de la
filosofía sistematizada para vincularse con la lógica general.
¿Por qué no retener esta posición hegeliana del problema, 24. TRASTROCAMIENTO DEL HEGELIANISMO
modificado profundamente por la crítica marxista? ¿Por qué
no definir la historicidad y la historia comenzando por la Hegel ha dado una respuesta ingenua al ingenuo interro--
l6gica general y la lógica dialéctica, continuando por la teoría gante: "¿Qué es la historia y la historicidad? ¿Quién las
de las contradicciones dialécticas? Hipótesis tentadora. realiza?", pero bien disfrazada por una sutil elaboración, que
Las dificultades son: encubría en sí misma la versión trágica de la historia, la
a) En la situación de enfrentamiento ¿quién empieza el lucha a muerte. En él la filosofía (y por consiguiente, el
combate? ¿Quién lanza el desafío y qué lo alienta? Con estas filósofo) hace la historia. Es verdad que el filósofo no inter-
preguntas se pasa de la historia al análisis de las estrategias, viene en forma directa. Inmediatamente no es ni el agente
cuya relación con la historia no está elucidada. ¿Cómo descifrar (actor, el que actúa), ni el autor (el escritor, el que escribe·
fuera de tiempo los mensajes de actores o agentes históricos? las crónicas), sino que se esconde detrás de ellos. ¿La razón
Sobre todo luego, ¿quién lo conduce y por qué? Según Hegel, filosófica no es idéntica a la que opera en los acontecimientos?
el vencedor ha aceptado la lucha a muerte; la conduce sin La primera implica/explica la segunda. Si el filósofo no es
consideración cuantitativa (recursos, relaciones de fuerzas siempre el primero que habla, si a veces llega después de las-
"reales") porque ha aceptado la lucha a muerte. ¿Esto es batallas, por lo menos es el que habla, enuncia lo realizado,
exacto? Para Marx, cuando el proletariado toma a cargo la denuncia las razones, anuncia lo posible. El es quien extrae
negatividad hegeliana, por definición acepta la lucha a muerte. los grandes trazos de lo "real" que así se ha formado. En
Pero ocurre que Marx supone que la clase obrera tiene otras otros, los detalles de ejecución, las ilusiones y los errores.
razones para actuar, más "positivas", otros medios y otros Hegel no hubiera utilizado en contra de Napoleón las mez--

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bili~ad ilusoria, su falsa transparencia, la magia de la evocación
,quindades, el pillaje, los favoritismos y nepotismos. Hegel escrita. A partir de lo escrito, se (el lector) ve el pasado como
sabía que el W eltgeist se encarna en un hombre, lleva panta- un cuadro ya terminado, pero con la ridícula impresión de
.lones, tiene necesidades fisiológicas y otras: debilidades. El estar destinado a hacerlo.
doble aspecto del W eltgeist en nada le impide dirigir la Luego, la historia y lo histórico en tanto que sistema
historia e ir donde ella lo conduce. Si el historiador encuentra sospechoso. Las ilusiones históricas de la escritura: no sólo
los aspectos mezquinos de la histol'ia, si no hay héroes para su la transp.~rencia ilusoria sino la recurrencia (del tiempo, de
valet, el filósofo no incurre en este error en sí mismo mezquino. la regreswn, de adelante hacia atrás).
Igual que el actor, ·ve lo grande. En definitiva, _lo realizado que desaparece en y bajo el
.¡Ing.enuidades filosóficas! Marx replica mostrando que documento. El testrmonio llamado histórico considerado como
la histona ha hecho la filosofía y no a la inversa. La razón el ~estructor (más por ilusión que por engaño) del Tiempo.
filosó~ica elabora, elucida la razón práctica (la razón que
La Ideo~ogía que adquiere autoridad y fuerza de ley en y por
constituye la práctica social, y en especial la práctica indus- la e~cntura. Que adquiere consistencia y coherencia por
trial). En la base de esta razón, en su fundamento, existe la acudir a la recurrencia y a la repetición.
producción en todos los sentidos del ténnino (sentido amplio: El establishment en y por la historia, etc .
.ia producción de obras, la producción de lo "humano" y de su
.mundo por la acción de los hombres en sociedad; sentido
estricto: la producción de productos por la mediación de técni- 26. EscRIBIR Y HACER
'cas y conocimientos).
Sí, pero el interrogante del fin permanece en pie y en El historiador profesional, en el cuadro de la historia insti-
consecuencia no está resuelto. ¿Fin de quién y de qué? ¿De tucionalizada, puede creer que escribiendo hace la historia. Un
la filosofía? ¿De la historia vinculada con la filosofía? ¿Conti- "hecho", un acontecimiento, un acto devienen históricos cuando
nuación de la filosofía sin la historia? ¿O de la historia sin han sido seleccionados, aclarados, admitidos por los profesio-
filosofía? ¿Ambas conjunta y/o concurrentemente? Un siglo
n~l~s. 1- ~eg~~ qué criterios? Según los criterios metodológicos
más tarde, así se formula la problemática. ( cientificos ) ,que ellos han regulado. El biógrafo hace (o
de~truye) al heroe. El cronista hace (o elimina) el aconteci-
rme~to. La acción histórica se revela en lo inscripto, en lo
25. HISTORIA Y ESCRITOS
escrito, en e! tra~o, y P?r consiguiente, en ese trazo en segundo
grado, la histona escnta por el historiador. La división del
¿La historia no sería lo escrito? Admitamos. Continuemos trabajo intelectual, fijada por las instituciones "científicas"
la hipótesis. ¿Lo escrito? Es lo que puede escribirse, lo que que operan por lo escrito sobre lo escrito, funciona eficazmente.
na sido retenido para escribir, lo que ha sido hecho para ¿No. es éste un hermoso ejemplo del poder de lo escrito y la
permanecer escrito. La gesta. Lo notable. Las gestas de los escntt~ra, según se comprueba, ya para felicitarse por él, ya
notables. En cuanto a la palabra, se esfuma en el aire. Efín1era. para JUzgarlo con reticencia, pero raramente para llegar al
Scripta manent. Pasado el tiempo hacemos decir a la palabra extremo de la crítica radical?
1o que queremos. ~ntiénda~e, l~ hi.s~oria (ciencia) encarada como profesión
Debemos considerar: lo escrito como anotación de lo no- organizada e Institucion establecida en terreno cultivado (ro-
~able (actos notables). Lo escrito, lo inscripto, el poder, van deado de postes y alambre de púas). La ciencia quiere entonces
JUntos. No olvidar el lado engañoso de lo escrito, su inteligi-

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pasar por filosofía. Pero aquí reside el punto débil, la abertur a Mundia l. Ha legado a las generac iones futuras una obra
(que ningun a cerradu ra llega a clausur ar) de la barrera . Por · colosal: una Rusia que se piensa históric amente y .no parece
una curiosa inversió n, ocurre que los historia dores reconocidos verse jamás en donde está y tal como es, .don?e ~ein.a (~alvo
secretan una filosofía (Toynb ee, Spengle r, etc.), es decir una en algunos intelect uales) una falsa concien cia InstituciOna-
ideologí a, que hace repercu tir la discusió n entre los historia - lizada dogmát ica o más bien ultradog mática, formula da en
dores, pues los filósofos encuen tran que esta filosofía es un ' ario marxist
vocabul ' a con menosp'
tanto endeble . Ellos mismos hallan su piedra basal en la recio de toda veraci"da d y
verdad. Y que señala la volunta d de poder tal como Nietzsc he,
historia de la filosofía. Allí se adhiere n y se encarna n a
ese maldito , la ha definido. . . .
continu ación de 'Hegel, mas ya no encuen tran articula ción Ultima paradoj a: cada uno de e~os autore~ de histona , que
entre la historia de la filosofía y la filosofía de la historia . la han destruid o y por los cuales ha sido destrui~~' no. ha tenido
De tal manera , el poder de la escritur a en sí mismo se ningún conocim iento, ningún . sentido de l~ histona . ~o??s
limita. Quisier a ser mágico, pero la magia pertene cería más creían en su estrella en su geniO, en la eternida d de su mision
bien a la palabra y lo escrito mata el encanta miento (para y de su pensamient~. Y de su patria. Ellos. veía.n la histori,a
reempla zarlo por la tiranía de la cosa). Así, el hacer por lo como místicos , como emocion ales ultranac wnahsta s. ¿Ideo-
escrito remite al hacer por el acto y la palabra ; así sucesiva- lagos? Tampoc o. Empiris tas maquiav élicos emp~jad~s por ~na
mente. Sin fin. pasión. Por eso se han desmen tido al hacer la histona . DeJan
despojos. Nos dejan sobre ruinas. .
Los sociólogos han hallado un nombre para designa r !3.
27. Los GRANDES HOMBRES esos hombre s de Estado. Los llaman "carism áticos". La magni-
ficencia de imágen es adherid as a esa bella" pal!l br~ .dis,~ula
Al hacer la historia , a veces escribié ndola, inventá ndola la pobreza del análisis . El hombre llamado cansma tico sabe
a su manera (cada uno según la suya, muy persona l), los identifi car el Estado con su persona , ocultan do su persona en
grandes hombre s históric os han doblado las campan as de la el Estado. Asimism o sabe servirse de la historia trayénd ola
~istoria. Esto es lo que Hegel pensaba y decía de Napoleó
n, hacia sí, vale decir, empujá ndola a su desapar ición.
JUzgado por el filósofo el 13 de octubre de 1806. En término s
nietzsch eanos puede decirse que la historia realizó su auto-
destrucc ión por y a través de los grandes hombre s históric os
28. HISTORIA Y SOCIOLOGÍA
(aunqu e los grandes historia dores ignoren esta muerte ). ¿El
más grande? Stalin. No obstante , si la posterid ad se digna La priorida d y la primací a de la historia , su hegemo nía,
escribir la historia de la autodes trucción de la historia , no que Marx después de Hegel intenta procl~mar, no pud~ m~n­
excluirá ni a Hitler ni a Mussoli ni. Tampoc o a Church ill y tenerse. Se dirá que entonce s han emergid o las otras ci~n~ras
al general De Gaulle. Esta lista no es exhaust iva y no supone de la realidad "human a" o "social" , han hallado su codigo,
que afecte a estos "grande s hombre s" el mismo coeficie nte de delimita do sus campos , determi nado dominio s, métodos, objetos.
historic idad. Todo sucede como si ese conjunt o de hombre s En verdad el reino sin división de la historia , desde Hegel Y
históric os, desigua lmente dotados, de diferent e actuació n, que Marx, no era más que una ficción legal en el conocn;ü~nto.
han conocido éxitos y fracasos desigua les, hubiera n realizad o La historia hegelia na compar tía la sobe~a?ía con la lo~I~a Y
la historic idad. Stalin ha consum ado el descalab ro (relativo : la ciencia de la naturale za, Sagrada Famiha o Santa T~Inidad
históric o) de la revoluc ión, en y después de la Segund a Guerra de la última filosofía. Despué s hubo por ello confhct o en

130 131
Marx, entre la historia como guía, la economía política cmno Lo que ratifica y fija el statu qua, esto es, la división del tra-
ciencia, la política como estrategia. Validas de ese conflicto, bajo institucion alizada;
las otras ciencias han realizado su promoción .
Considere mos la sociología. Tenía su sitio, su lugar, al
lado de la historia. N a ció más o menos al mismo tiempo como 29. CRÍTICA DE LA "HISTORIA "
"crítica de izquierda" de la sociedad que nacía de la historia
( cf. Fourier y Saint-Sim on). Sin embargo, esta ciencia que Con frecuencia el pensamien to crítico se circunscri be a
pretendía ser y se aceptaba como especializ ada, jamás ha la crítica de la enseñanza de la historia. como discurso en
podido definir verdadera mente su ámbito teórico ni su ámbito segundo grado, definiéndo se el primero c~mo discurso de los
social. Separarse de la historia significab a arrojar la sociología historiado res sobre la acción histórica, presente o ausente.
hacia la filosofía. Acercarse a la historia conducía a que la En efecto, no es difícil comproba r que la historia, tal
sociología aceptase tal concepció n de la historia que refutaba como se la enseña (desde la enseñanza primaria hasta 1a
a la sociología. Ni la sociología, ni la historia han obtenido universida d) consiste en un discurso ideológico, en una disci-
un "código epistemológico". ¿Qué puede ser la sociología, sino plina de ejemplare s, en un arte oratorio que prolonga:
refutada-r efutante, vale decir, lugar y terreno donde se expre- a) el humanism o clásico, con sus héroes, los de las bellas
san (se dicen, se declaran) todas las contradicc iones de la épocas y los de los períodos menores en que el historiado r
sociedad, esto es, en fin, sin código definitivo? No ha podido extraía lecciones de los fracasos y las enseñanza s de las deca-
constituirs e e instituirse una relación dialéctica entre la historia dencias;
y la sociología ( Georges Gurvitch) , tan cierto es esto que el b) la moral cívica, la de las clases medias (laico-teológica,
movimien to dialéctico implica conflicto y asnnismo unidad. la que va del radical-pa triotismo, llamado de izquierda, al
Resta una perspectiv a: sociologizar la historia, historia- radical-na cionalismo , llamado de derecha, en Francia) en que
lizar la sociología. Que se ponga fin a la historia "historiza nte" el historiado r expone el nacimient o, la juventud, la madurez,
pero también a la sociología que rechaza la densidad histórica, la edad adulta de Francia y que presentab a entonces una
mientras que la dimensión temporal, por así decir, quiere continuida d fabricada para la circunstan cia y un organicism o
atenerse simpleme nte a su objeto. apropiado (saltando por encima de los modos y relaciones de
producció n y las discontinu idades) ;
¿Por qué no? Tendremo s pues una sociología histórica, e) el enciclopedismo, que subordina las contribuci ones de
pero también una psicología histórica, una economía histó- las otras ciencias al panorama histórico, mientras el histo-
rica, etc. Este compromi so no termina con la problemát ica de riador tiende, por un lado, la mano a la antigüeda d greco-
la historia. ¿Sólo se trata de determina r su ámbito epistemo- romana (que Francia hereda), y por el otro, al mundo mo-
lógico (lo que permitiría concebir mejor el ámbito de las otras derno en el que Francia juega un papel privilegiad o.
ciencias especializ adas)? No. Esto significa plantear el pro- Resulta claro que ese saber institucion al no comporta un
blema dentro de una sistematiz ación no explicitad a, una conocimie nto del tiempo (del devenir), al que no logran captar
especie de neokantism o en donde la conciencia se define por ni las fechas, ni una cronología, ni los relatos, ni una con-
categorías , donde la problemát ica que concierne a "la cosa tinuidad lineal, ni un organicism o evolutivo, ni, a la inversa,
en sí" es rechazada . El conocimie nto y su ámbito teórico se "períodos" separados por cortes absolutos.
concebían a partir de la suma de las categorías filosóficas y Estas notas ponen el acento sobre el aspecto ideológico
científicas (matemáti cas, físicas, históricas, sociológicas, etc.). del discurso histórico. No resuelven el problema esencial:

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"¿Qué es la historia y la historicidad ?" Ellas no contienen .a los que lo denuncian y hasta a quienes un día podrían
el principio metodológico para una renovación del pensamiento denunciarlo . Por primera vez "los hombres" han querido
histórico. La pedagogía discutida de tal manera sin duda no saltar de la necesidad a la libertad y hacer conscientem ente
es sino una degradación de la pedagogía concebida anterior- .su historia. Por última vez (¿será en realidad la última?)
mente, o soñada, a partir del gran Saber de la Mayéutica han hecho ciegamente su historia, las acciones y los aconteci-
identificada con la historia. Ninguna crítica parcial da cuenta mientos históricos teniendo consecuenci as imprevistas y con-
de este deterioro. trarias tanto a las intenciones como a los objetivos. De esta
prodigiosa pulsación creadora, el fracaso (si se quiere ser con-
ciliador: el casi-fracaso) tiene un sentido excepcional. ¿Qué es
30. LA HISTORIA COMO PROBLEMA en el presente la historia? El mundo se disocia: socialismo,
neocapitalis mo, tercer mundo. Diversas estrategias se enfren-
¿Quién ha postulado concretamen te, es decir, práctica- tan. Por lo menos tres: americana, soviética, china. No es
mente, el problema moderno de la historia y la historicidad ? seguro que el proletariado como clase tenga su estrategia. La
La revolución de octubre debía verificar teórica y prácti- historia "mundial" debía crear el mundo: y ese mundo no
camente, en las perspectivas marxistas-le ninistas, la histori- aparecería como "mundial" sino en la separación y el enfren-
cidad definida por Marx. Ahora bien, la revolución de 1917 tamiento. La clase universal (según Marx: el proletariado )
precisament e ha desmentido esta concepción. Esta ha trastor- no puede organizarse mundialmen te. No es ella la que crea
nado el mundo capitalista pero no lo ha destruido. ¿Por qué la "mundialida d". ¿Esta mundialida d no va a realizarse contra
Alemania, el país más industrializa do de entonces, con la clase la historia (lo que no significa sin historia, sino sin unidad y
obrera más fuerte y mejor organizada, no ha seguido la van- racionalidad precisament e histórica) ?
guardia revoluciona ria surgida en un país menos industria- Las estrategias suplantan a la historicidad. La relación
lizado, menos avanzado? ¿Por qué la clase obrera alemana ha ·entre "estrategia" e "historia" permanece oscura, pero sin
respondido de manera conformista y lassallista a la exigencia duda torna problemátic a la historia. Los juegos de estrategias
de la lucha a muerte? ¿Por qué una minoría aislada se ha difícilmente permiten contarse, sobre todo cuando los que
lanz~do, y sola, a la lucha? ¿Por qué los campesinos, al participan son más que dos. La formalizació n para tres se
comienzo fuerza de apoyo, devinieron los principales agentes torna difícil, y la parte de lo imprevisto (previsible como tal),
históricos de la revolución "proletaria" ? Puede responderse considerable .
históricame nte (explicar), ¿pero no es ya ésta la autodestruc-
ción de la historia en el sentido de Marx? Además, la revo-
lución de 1917 ha tenido consecuenci as demasiado conocidas: 31. Los CAMPOS CIEGOS DE LA HISTORIA
el stalinismo, la reafirmació n del Estado, la constitución de la
política absoluta, el advenimien to de la era estratégica. Sin No hablemos de los "enigmas", de las sombras que se
olvidar la ideologizaci ón del pensamiento que pretende des- deslizan o manejan los historiadore s. Fuera de esas zonas,
cender de Marx, el filosofismo que reina juntamente con la historia enceguecía y enceguece aún. Aclara algunas cosas
el cientificismo , el tecnicismo, el economismo ; y la más ·de manera enceguecedo ra, y disimula u oculta otras.
dura y estúpida presión para disimular precisament e que La historia, por ejemplo, se ha desprendido del evolucio-
se utiliza el marxismo y su transformac ión en lo contrario. nismo y del organicismo extraídos de la filosofía (o de otras
Semejante operación supone que el poder del Estado apresa .ciencias, también ellas impregnada s de filosofismo: la biología,

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entre otras) para ligarse con la economía, para proclamar "histórico ", vale decir, el fetichisn1o de la historia ligado al del.
la iinportanc ia de los fenómeno s y "factores" económicos. Tesis Estado.
injustame nte puesta bajo el patronazg o de Marx, pues en
especial el economism o no puede definirse sino como revisión
debilitada y versión unilateral del materialis mo histórico; es 32. HISTORIA Y CAUSALIDA D
una ideología compleme ntaria de un filosofismo abusivo.
En Francia por tal causa la historia de los historiado res Una historia "causal", ligazón racional y conociiniento.
está articulada con las preocupac iones de orden industrial . objetivo de causas históricas, ciencia que tierie por objeto los
Los libros de los historiado res, como los de los geógrafos, están hechos eslabonado s según leyes y que constituye series bien
llenos de detalles sobre el naciinient o y el crecimien to de la determina das, siempre ha sido una caricatura de historia: una
industria, sobre los recursos y los centros de exportació n, sobre física social (que tiene por modelo, como en tiempos de Saint-
el mercado nacional y mundial. (Siempre sin llegar al fondn Simon, la física del siglo XVIII). Esta concepció n bastarda,.
de esas preocupac iones; ha sido necesario el pensamien to del diciéndose objetiva, permitía tejer la historia al historiado r,
historiado r marxista anarquiza nte Daniel Guérin para elucidar elegir la trama y la malla, selecciona r las series causales según
la política de la Revolució n Francesa en función de la situación su ideología, en gusto, en una palabra, su subjetivid ad. De·
. económica, del mercado mundial, de la revolución industrial allí que oscile esta reflexión histórica, adherida a la causalidad ,
en Inglaterra ) . entre el positivismo y el subjetivism o, entre el iinpresion ismo
A través de esas obras, con frecuencia muy important es, y lo iinaginario . Tal concepció n metodológica y teórica nada
los problemas de la industrial ización han alcanzado la iinpor- tiene en común con el pensamien to de Marx, aunque se haya
tancia y la escala llamadas "histórica s". ¿Dónde se sitúa el agregado un "determin ismo histórico" (o económico) del que·
"campo ciego", ya que ese sector, tanto tiempo en la sombra,. no hay huellas en él. Por lo contrario: Marx manejaba la
está inundado de luz? racionalid ad subyacent e en la historia sin reducirla a una
La ciudad y los centros urbanos, la relación dialéctica causalidad . Marx introducía en la historicida d un fin sin
"ciudad-ca mpo", sus modalidad es diversas y sus transform a- finalidad (por cierto una "causa final"). Y esto desde la
ciones, las funciones urbanas, las formas y estructura s de la concepció n del fin revolucion ario y desde la instauraci ón del
realidad urbana, quizá en el presente sea éste el campo ciego método (analítico- regresivo en su primer momento, progresivo-
de la historia. Ciego, porque está en la sombra y aquí y allá histórico en su segundo momento: el capitalism o permite com-
salpicado de claridades brutales. La historia de los aconteci- prender y exponer la Edad Media, de la que salió y marcó
mientos acontece al margen de la problemát ica urbana. Una el fin, no a la inversa). Asimismo, Marx parece haber
presentaci ón de la Comuna de 1871 como priinera revolución reencontra do la teoría más profunda de la causalidad la de
urbana no ha gustado mucho a los historiado res especializados, Aristóteles. En sus investigac iones y trabajos histórlcos, la
sean o no sean marxistas. En cuanto a la historia "institu- causalidad es concebida de manera amplia y ligera, dialecti-
cional" ésta se alza al nivel del Estado y allí permanec e, trátese zando la doctrina aristotélic a de las causas múltiples. En el
de la historia de las institucion es o de la historia como institu- encadenam iento de las causas eficientes (determin ismos) ,
ción. Lo que marcha junto. Esta historia penetrada de ideo- Marx introducía formas y causas formales. El valor de cambio·
logía, con toda buena conciencia y/o inconcienc ia, propone (la mercaderí a) actúa históricam ente como una forma de rela-
normas y modelos. En tal sentido, hace falta una revolución ciones con su contrapart e: el contrato, lo que en nada excluye'
teórica para poner fin a los campos ciegos, destruyen do lo el análisis de causas materiales (económic as).

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La concepción mecanicista de la historia tenía una ven- 33. ILUSIONES Y SOFISMAS
taja: clara, simple, en la escala de la racionalidad analítica
(cartesiana), ella se vinculaba con una concepción clara y El mejor análisis de la relación causal sigue siendo el de
.simple de la acción histórica. El "agente" (la clase, el partido) Aristóteles (que distingue la causa material, la causa eficiente,
.atrapa un eslabón de la cadena, el buen eslabón en buen la causa formal y la causa final). ¿Podemos aplicarlo a la
momento (papel del jefe y de la ocasión), tira con fuerza; la historia? En efecto. Retomemos la cuestión:
cadena funciona. Puede preguntarse cuál ha precedido al otro: Causas materiales: los determinismos parciales, el "fac-
la concepción niecanjcista de la acción política, o el concepto tor" geográfico, o geopolítico, la economía y la producción (en
.mecanicista de la historia. Se vuelven a juntar en un carácter la acepción restringida de ese término), el nivel de las fuerzas
unitario, coercitivo, centralizador. productivas, los recursos y sujeciones de la economía. Causas
Hoy la historia ya no está ahí. El historiador, especialista eficientes: los acontecimientos, las actitudes y voliciones, los
en tal período, ya no pretende inspirar la política. La historia actos de los gobernantes y agentes políticos, las ambiciones.
:se fragmenta, en tanto que disciplina. Sin embargo, para el Causas formales: las formas diversas, desde las formas institu-
.análisis de la menor parcela del tiempo y del espacio histórico cionales y contractuales adoptadas por las relaciones sociales
(tanto con1o pueda hablarse de él), el historiador tiene nece- hasta la exigencia lógica de coherencia en el establecimiento
:sidad de todos los otros especialistas, del economista, del demó- de los sistemas o subsistemas de decisión, de valores, de con-
grafo, del psicólogo, del matemático, del versado en estadísticas, ductas. Causas finales: los objetivos, las estrategias, los cálcu-
·del sociólogo, etc. Por otra parte, esos especialistas están en los profundos o superficiales de los dirigentes (y por consi-
·esto en el mismo punto, o poco más o menos. guiente de las clases sociales).
La crisis del determinismo histórico ha devenido una crisis Con todo, en esta presentación, el esque1na aristotélico
de la historia como ciencia y más aún como modelo de acción. ya no basta. Este exige una dialectización. Si se cambia cada
Y no es más que una crisis entre otras. Comprendida en ello parte de este esquema en categorías definidas y definitivas,
la crisis del saber científico (a la que se pone remedio por la se cristaliza la razón aristotélica en un neokantismo; las cate-
búsqueda del puro y absoluto cientificismo, búsqueda mortal gorías sistematizadas modifican los hechos y los clasifican.
de un absoluto mortal) que comprende la crisis de la enseñanza Entre las causas materiales, se cuentan varios determinismos
(de la historia, de la sociología, etc.) . El enciclopedismo se parciales cuyas interacciones dejan un amplio margen al azar;
-descompone; el saber está destrozado. ¡Pero el saber de cada por donde se introduce una relación dialéctica: necesidad-
trozo implica, llama, exige, un saber enciclopédico! contingencia. De igual manera la relación entre la forma (las
Unica vía: centrar momentáneamente (por un momento) formas) y el contenido (los contenidos) sólo deviene concreta
el saber en torno de una problemática y no en torno de un concebida dialécticamente. Ninguna forma (lógica, contrac-
logro definitivo. (Por ejemplo: la problemática urbana, en la tual, etc.) se adecua al contenido y a la inversa; lo que
cual la contribución de la historia y del historiador sería produce la contradicción dialéctica en el esquema.
jmportante sin que por ello sea capital; el aporte del demó- El esquema permite comprender algunas ilusiones y sofis-
grafo, del economista, del sociólogo tiene la misma impor- mas. ¿La "causa final"? ¿Qué se entiende por ello? ¿Es la
tancia.) Aquí mismo se ha jalonado tal propósito: centrar meta o bien el resultado final de una sucesión de acciones
(momentáneamente) la meditación, la investigación sobre lo y acontecimientos llamados históricos? Lo sorprendente del
social y lo mental, en torno de un problema: el fin de la examen son las divergencias, es decir, las contradicciones,
historia. entre los objetivos y los resultados. Una política persigue el

138 139
fortale cimien to de un Estado , el acrece ntamie nto de su poder; ·de los campo s ciegos? En prime r términ o, la natura leza,
ella provoc a su decade ncia. ¿Qué preten día Napol eón? ¿Exac luego
- la sociedad en genera l, después lo económico y lo polític
tamen te lo que hizo? ¡De todas ma~eras, n? quería su frac~so o y
r finalm ente lo psíqui co habría n existido largam ente antes
de
Según l\1arx, sólo la interve nciOn n1as1va del prolet anado ser descubiertos. El proceso, en sí mismo elucid ado, nos
como clase puede aprox imar los objetivos y los resulta diría
dos, lo que se oculta bajo la histori cidad vulgar ; la histori a latent
produc iendo así una racion alidad superi or que realiza la e
his- bajo la histor ia manif iesta. ¿Mas no se trata de reduci r,
toria. Ahora bien esta hipótesis por lo menos no está ahora
veri- y siemp re, la histor ia genera l a la del conocimiento?
ficada por compl~t~. Esto, en cuanto a las ilusion es hi~tóri Este
cas. enfoqu e de especi alista, o de filósofo, no otorga más
que
En cuanto a los sofismas, se produ cen porqu e equivo
cada- la moned a menud a del hegeli anism o. La repres entaci
mente se toman causas por razone s y resulta dos por metas. ón de
"napa s" sucesivas de lengua je, de activid ades, a veces perfo-
El pueblo , la clase obrera misma quisie ron mucha s veces radas por la luz de la intelig encia, sólo satisfa cen a ese
la inte-
liberta d. Alcan zaron el crecim iento económico. ¿Esa lecto que se erige en maest ro del tiempo , sobre el model
era
la causa de sus acciones? ¿La razón? Ni uno ni otra. o
El del Estado y que tarde o tempr ano éste recupe ra.
sofism a históri co acentú a el papel de la ideología, la
que
permi te manio bras, sustituciones (de causas y efectos, ~e
razo-
nes y objetiv os). J\!Ias es entonc es que hay que afu1ar 35.
el ¿HISTO RIA LATEN TE? ¿HISTO RIA MANIF IESTA?
esquem a en el punto en que esas distinc iones causal
es se
confun den. H~pótesis: Bajo la histori a concebida, escrita
, repres en-
tada, n0 sucede ría otra cosa: ¿histo ria concre ta? ¿En y a través
de la histori a oficial, manif iesta, no estaría la histori a latente
34. HISTO RIA E INCON CIENC IA ?
De maner a que el campo ciego de la histori a (y de
los
histor iadore s), sería la histori cidad misma , falsa luz, falsa
Para salvar la histori a, record ando su caráct er ciego, según con-
cienci a, campo de sombr as, ilusori o domin io del tiempo
Marx, ¿por qué no remiti r la histori cidad a la inconc iencia a
? través del pensam iento.
¿No existe el Aquí para acoger todos los proble mas? ¿~o
es Remit ir el tiempo y la histori a "en profun didad" a lo
el lugar privile giado de las dificul tades, el que las recibe
y incons ciente , sería distint o que afirma r: "La histori a verda-
las embal sama o las sepult a? ¿Acaso después de la muert
e de dera, es la histori a de lo incons ciente ." Habri a que aclara
Dios y del deseng año de la religió n, no es el nuevo opio r,
de sacar a luz esta histori a oculta . Esto sería el fin de la histori
los pueblo s? a,
pero sólo el fin de la histori a repres entada (las repres
Pero las dificul tades renace n: enta-
ciones histór icas), la histor ia que se hace revela ndo algo
a) ¿A qué concie ncia atribu ir la histori cidad? ¿A lo que
no son las repres entaci ones somet idas a las leyes de cohere
incons ciente de las estruc turas menta les que operan desde ncia
los -o de analog ía e identid ad.
orígen es de la human idad, orígen es conocidos por la antro-
pología? ¿O bien al incons ciente de una libido omnipres~nte Hipóte sis seduct ora, pero:
? a) ¿Cuál sería esta histor ia abism al, más acá o más allá
En ambos casos la histori cidad se confía a un pensar mento
de la signifi cación y del sentid o, de lo inmed iato y
infrah istóric o (y no suprah istóric a). de lo
media to, de la causal idad y de la finalid ad? Esta histori
b) ¿La histor ia y la histori cidad podría n compr enders a
e subter ránea, esta aventu ra teórica , ¿no es la puerta abiert
como ocupa ción seguid a de ilumin ación (si así puede decirs a
e) a cualqu ier mistifi cación ? Ya ciertas ideologías preten den
que
140
141
la historia "real" o "verdadera" es la historia del erotismo, . en esta exploración del abismo: "Si lo que llan1amos vida nO>
que las mujeres han hecho la historia, ~ue las prof~ndidades fue más que esto, ha llegado el momento de transformar la
psíquicas místicas y misteriosas han onentado el tiempo ... de punta a cabo."
b) Desde que ~e condena la re-presentac ión en lugar de
someterla a una crítica (en tanto que ideología), ya no se
sabe a dónde se va. No nos contentamos con destruir simul- 37. PsiCOANÁLi sis E HISTORIA
táneamente el sentido, la finalidad, la virtualidad, sin más
examen. La historia deviene historia de cualquier cosa y es Desde hace cincuenta años, ¿cuántas veces nos hemos
la degradación del pensamiento histórico, no su renovación sentido tentados de requerir la ayuda de los psicoanalista s
o su metamorfos is. odiados, ~erseguidos, despreciados? Imposible. ~¿Por qué s~­
torn~ban Insoportable s? Muchas veces, alguien dotado de un
sentido de los "valores" -afinado por Nietzsche- ha debido
36. LA HISTORIA ABISMAL decirse: "Es~os liberadores de lo instintivo, ¿producirán una
~ueya. especie de seres humanos? ¡No! La liberación de lo
Podemos suponer que los tumultos de la historia, los Instintivo, complement o y suplemento del cristianismo fabri-
grandes espectáculos guerreros~ religiosos o. políticos, los de~­ cará un círculo vicioso: represión-lib eración-repr esión: falta-
pliegues de fuerza y de astucia, no han sido y no son mas exceso-falta y así sucesivamen te. Ellos tienen sobrada razón
que una máscara: una manera de ocultar algo, de enterrar en denunciar los mecanismos por los que la moral ahoga el
un terrible secreto, de desviar los pensamiento s. ¿Qué secreto? deseo, mas no descubren la nueva faz del deseo· no conducen
¿Qué insoportable verdad? ¿Qué sentido ~ qu~ ausencia de haci~ la gran salud, hacia la gran inocencia, h~cia la espon-
sentido? ¿Y si hubiera sido necesaria la historia entera para taneidad reencontrad a ... " Entonces, uno (el ego) se encon-
llenar el hastío? ¿Y si la especie humana, fracaso de la natu- traba confundido por ellos entre la multitud de sus detractores.
raleza (mientras que los filósofos se esfuerzan por presentarla Los psicoanalist as han tenido sus mártires (Wilheim
como su éxito) debiera desaparecer ? ¿Si la conciencia fuera Reich) ~ su publicidad se sirve de la persecución . Tienen
una desdicha, un error irreparable? ¿Y si lo que llamamos la audacia de pretender que tres mil años de historia sólo han
"historia" no fuera más que entretenimi ento y extravío? preparado el advenimien to de Freud, amasado con materiales
Podemos suponer también que las bellezas del arte re- P?ra la interp7etaci ón freudiana. ¡Exorbitante pretensión! Y
visten de ilusiones la fealdad de la vida, del mismo modo que bien, e:r; eso tienen ::azón. En efecto, esos siglos han demos-
la tragedia transforma los dolores de la existencia. ¿Y quizá trado como se manhene el deseo, se fortifica bajo lo que lo
la poesía amorosa, el erotismo, no son más que los vel,os del abruma, .Y que la reflexión discursiva y crítica procura libe-
fracaso de la libido, amargamen te comprobado por Freud? ra~lo, onentarlo hacia la apropiación del ser humano en sf
¿Acaso el más miserable no deviene sostén del esplendor, el mismo Y para sí mismo. Como lo había concebido Reich.
más triste, de la alegría (apariencias de alegría) ? . A~í la ¿No es eso un sentido y un fin de la historia? Pero no basta
infancia, la femineidad, la muerte. Y tal vez las IlusiOnes para resolver todos los problemas, está muy lejos de poder
más agobiantes hayan permitido sobrevivir a los hombres hacerlo.
soportando la conciencia: la desgracia, las desdichas. . ,
Grandeza de Nietzsche: haber explorado hs peores hipo- 143
tesis hasta el final. Sin embargo, el revoluciona rio replica

142
38. EPISTEMOLOGÍA E HISTORIA trucción del tiempo, saber absoluto en el silencio cristalino
de su espacio absoluto. . . ¿El silencio eterno dP. esos espacios
¿La claridad que dispensan las elaboraciones epistemo- -epistemológicos y helados a nadie espanta?
lógicas es tan deslumbrante como lo creen los depositarios La reducción de la historia tiene consecuencias graves.
de sus investigaciones? No. Para determinar el conocimiento ¿A quién abandona ella lo actual? ¿Al nihilis:r..-1.0 o bien a
adquirido ( thesaurus o corpus), para captar los núcleos o 1as estrategias?
señalar los terrenos sólidos, los epistemólogos tienen la ten- No se sabría oooner demasiado netamente la superación
dencia de separar ~l conocimiento de su propia historia. de la historia a su liquidación.
Aceptan para cada período, sobre todo para el nuestro, la
división establecida del trabajo intelectual, las representaciones
que la justifican. Se sitúan pues, sin crítica anterior, en los 39. LINGÜÍSTICA E HISTORIA
marcos de la ciencia institucional.
Si la epistemología dírige su punta (o su filo) contra la Consideremos sintomáticamente la trayectoria de la lin-
historia y la historicidad y llega a poner el acento en nociones güística contemporánea (con su superfluidad ideológica, el
radicalmente antihistóricas (discontinuidades cmnpletas, cortes estructuralismo; con los entornos que podemos llamar de ma-
absolutos), no resulta sorprendente que la epistemología histó- nera un poco maliciosa, "egología" y "logología"). ¿Basta
rica se muestre desfalleciente; es lo menos que puede decirse. decir que la lingüística amenaza a la historia como ciencia
Es fastidioso para el pensamiento historiado (y para ]a dominante, centro del pensamiento científico y de la reflexión
"conciencia histórica") no tener lugar -en los inventarios del filosófica? ¿Que ella ha puesto fin al prestigio magistral de
conocimiento científico y figurar entre las configuraciones la historia, que ha demolido la alta torre, el faro de la cúspide
perimidas de la episte1ne. ¿Qué conclusión sacar? Nada. La del tiempo? El discurso hablado y "vivido" acarrea una
crítica epistemológica de la historia representa una tendencia ilusión sobre lo referencial. El naturaliza e historializa el
liquidadora, "derechista" (en lenguaje político). En su contra -objeto del cual se habla tanto como al que habla; de manera
habría que defender la historicidad y restablecer los derechos que el análisis disipa esta doble ilusión y simultáneamente
de la historia, si es que no hubiera otra crítica y otros derriba a los dos fantasmas de lo vivido, el naturalismo y la
argumentos. historicidad. Achnitamos. Tal es la dirección del ataque.
Simultáneamente, la reflexión filosófica y la epistemo- Pero, ¿qué sentido tiene esta empresa? La historia no sólo
logía antihistóricas se encuentran ante un abismo. El discurso está amenazada como dominio científico. El síntoma dice más
y el pensamiento, comprendido el que reflexiona sobre el y otra cosa. La historia como realidad se esfuma al mismo
tiempo, se presenta como un sistema intemporal de desvia- tiempo que la historia como cientificismo. La promoción de
ciones. ¿Con relación a qué? ¡Al silencio! (Cf. sobre este la lingüística amenaza los dos aspectos de la historia. Esta
punto las declaraciones de Fran~ois ,Wahl, "Philosophie et indica una situación notable. Ni la Historia, "objetivamente",
structuralisme" en Qu' est-ce que le structuralisme? Seuil, 1968, ni la historia "subjetivamente" definida continúan asumiendo
pág. 305 y sig. sobre la episteme, pág. 309 sobre el dominio -su antiguo papel, conw eje de la práctica y centro de la teoría.
histórico en Marx y el espacio epistémico, etc.). ¿La omnipre- Los modelos lingüísticos reemplazan el modelo histórico
sencia de la muerte y del silencio, en torno del "puro" saber, (la historicidad deja de ser vía y es modelo y se esteriliza
no tiene algo extraño que merece ser meditado? Muerte de en ese título), ya sea por la hipótesis de una combinatorja
"Dios, muerte del "hombre", muerte de la historia, autodes- generalizada (modelo fonológico de Troubetzko1), ya por el

144 145
proyecto de un metalenguaje que comenta el conocimiento Hipótesis seductora. ¡Además es el fin de la histori~! Las
adquirido hasta el agotamiento (Jakobson, etc.). Si el modelo perturbaciones en torno de las grandes Formas luminosas,
histórico ha resistido n1al y sólo se defiende bien en el plano las turbulencias en torno de las transparencias pierden su pres-
institucional, es que la historia devenida modelo ya no era tigio desde que se formula esta concepción. La historia, tor-
historia y no podía resistir. mentosa e insignificante, se disipa ante los ojos. E igual, no
¿La nueva lingüística de Chomsky termina con la lin- sirve para nada. Termina, y eso es todo.
güística estructural y su excrecencia ideológica, el estructu-
ralismo? Quizá, p~ro la discusión debe continuarse. La lin-
güística continúa ligada a la lógica, a la informática, a la 41. EL DISCURSO HISTÓRICO
cibernética, disciplinas que también pueden intentar suplir a
la historia sin reemplazarla por una concepción del devenir. La El pensamiento contemporáneo no se contenta con alinear
metafilosofía debe controlar particularmente la confusión entre arbitrariamente la historicidad y la historia en los productos
información y conocimiento. La teoría de la información toma envejecidos de la razón (en la arqueología del saber). De
en cuenta los rasgos diferenciales que distinguen los elementos, buena gana iría más lejos. l\1ás de un teórico cuestionaría
hechos, objetos, acciones y situaciones. Esta importante inno- el discurso histórico rnismo. ¿No sería la mezcla de todos los
vación no da a la información el derecho de absorber el discursos, comprendidos el ideológico, el psicológico, el s~­
conocimiento. Estas técnicas no bastan ni para definir ni para bólico o interpretativo, es decir, filosófico? ¿Existe algún código
agotar el concepto de diferencia (lo diferencial: tiempo-espacio- (con clave específica) que pueda atribuirse a la historia, y
lugares) que ellas utilizan. que permita una lectura propiamente histórica de los men-
sajes? Como el relato novelesco, el relato histórico se compone
de tal manera que· el lector aguarda lo inesperado, parte de
40. LAS FORMAS Y LA HISTORIA
la exposición para seguir la intriga y se prepara para el
desenlace. El orden lejano atribuido a los tiempos se impone
Concebimos (imaginamos) grandes formas "puras", in- al orden cercano de los elementos, hechos y/ o acontecimientos,
cluyendo la lógica, el pensamiento riguroso, la reflexión mate- palabras y frases; lo que permite creer en lo maravilloso y
mática, las relaciones contractuales (formalizadas), las formas lo sustancial que surge a lo largo de la narración (mientras
plásticas de las obras de arte (simetría, etc.). Concebimos que se trata de datos simples, análogos a los hechos diversos) .
(imaginamos) largos recorridos transparentes pero rodeados ¡Cuántas dificultades para liberarse de imágenes, de metáforas
de turbulencias, ele vibraciones, las de las subjetividades, de teológicas (como el "milagro griego") ! ¿El historiador llega
los "contenidos", de lo "vivido". Así la forma "pura" de una a librarse? ¿No será él quien plantea obstinadamente cues-
composición armónica produce perturbaciones variadas y va- tiones de origen, rnientras que el avance del conocimiento
riables, no sin relación con ella, pero sin vínculo directo,. desde hace un siglo consiste en una destitución de los proble-
causal, racional: las "emociones" musicales. mas de origen? (El lenguaje no tiene origen; es o no es, según
¿No habría desde entonces, lo inverso de una historia la ley de todo o nada. ¿Qué es lo que precede al lenguaje?
abismal? Se ocultaría una historia en la lucidez de las formas. Nada, la nada, el abismo, el vacío ... ) . Si la lingüística y
La historicidad se desdoblaría en un resumen de turbulencias, el psicoanálisis pasan a primer plano, si el saber aspira a ser
y en un análisis de las formas, de sus desplazamientos y sus: sistema, no es para permitir que se reconstituya ese saber
trayectos. incierto y perimido: la historia. Con mayor profundidad, ¿el

146 147
discurso histórico no es el de la extrema confusión, donde se suponen la superación. Lo que según la concepción de Hegel
superponen el sujeto que escribe y el que actúa (que se piensa (Aufheben) sólo implica una tendencia racional de mayor
que actúa) y donde esos "sujetos" se acoplan sin regla con coherencia. En I-Iegel, el Aufheben se forma y se cierra por
"objetos", cosas, hechos, acontecimiento s, series? De manera síntesis. No es esta la superación abierta por la revolución,
que el discurso histórico no ocupa un lugar, sino quizá el de según Marx, y tmnpoco el "überwinden" nietzscheano ~d que
donde se (el sujeto que enuncia) conte1npla brumas que flotan precipita lo abolido, lo remite '"zu Grunde", lo trasc1ende.
sobre el abismo. La presencia-ause ncia del sujeto y del objeto ¿Cómo refutar la superación racional, cómo rechazarla sin
en el discurso, de lo :M:ismo y de lo Otro, que pretende ser refutar la historicidad?
presencia absoluta y se revela como ausencia absoluta. La Tal vez, pero:
ausencia se llena de ilusiones. Tal sería el significado del dis- a) N o se ha probado que la forma lógica posea la eficacia
curso histórico ... que le concede Hegel. Según él esta forma tiene el poder de
Tal vez. ¿Mn.s podemos contentarnos con decir que al orientar los contenidos y hasta suscitarlos, de conducirlos hacia
n1arxismo historicista sucede un 1narxismo de la práctica teó- la cohesión, de jerarquizarlos, aunque ocupen nivele~ y domi-
rica? ¿La "práctica teórica", no es una contradicción lógica y nios diversos. Si la forma lógica "pura" es en sí m1sma sólo
el pretexto de un discurso abstracto, de un metalenguaje, salvo una tautología (abertura, vacío), ¡nada más oscuro que la
si por esas palabras justamente se entiende la historicidad, capacidad que Hegel atribuye a esa nada! La "nada" puede
centrada en torno del conocimiento? En cuanto a la práctica definir el con1ienzo del pensamiento "puro" que busca su
social, esta lleva uno o varios non1 bres. La praxis industrial, la camino con el no-saber, con ausencia de toda realidad y de
que sirve de apoyo a la burguesía para construir el modo de toda actividad. No hay capacidad organizadora de otro tiempo
producción que domina y que el socialismo, según Marx, debe que no sea el del saber.
reen1plazar, ¿esa práctica desaparece por encanto verbal? ¿Y b) ¿No hay varias formas al margen de la lógica "pura"?
la práctica urbana? ¿Y el pasaje de una a otra? l\1arx dedujo otra forn1a, la del cambio (valor de cambio). ¿No
existe también la simetría, la recurrencia, el encuentro y el
agrupamiento, luego la centralización, etc.? Ahora bien, esas
42. LóGICA E HISTORIA formas no se identifican unas con las otras, ni cada una con la
identidad (lógica). Su relación con el contenido difiere de la
¿No sería la de Hegel la única marcha correcta para relación con su contenido de la forma lógica. ¿No sería ésta
"fundar" la historia? Este no la sustenta sobre un suelo con una diferencia fundamental? Ella interfiere la inmanencia de
superficie firme bajo el que fermentan "profundizacio nes". Al la lórrica en la hjstoria. Refuta la analogía con la tautología.
contrario, le agrega una clave de bóveda: la lógica. Inmanente Si..'TI~Itánemnente aunque no sea para lo mismo, si hay historia
al devenir del conocimiento teórico y al devenir de la práctjca e historicidad, es que la contradicción y el antagonismo lo
en una doble historia, la lógica asegura su convergencia. Ella llevan por 1nomentos a los otros "momentos" del pensamiento
define el centro. El discurso y la acción obedecen a las mismas y de lo real. En especial sobre la cohesión, el equilibrio. Sólo
exigencias. Uno y otro tienden a constituir objetos (materiales hay historia en un lugar y un tiempo en que el movimiento
y 1o sociales, mentales y1o políticos) dotados de estabilidad, de dialéctico arrastra y disuelve la lógica. Acontece lo que se
cohesión, de equilibrio provisionales. Si la potencia de la con- deriva.
tradicción lo lleva sobre la coherencia, ésta tiene pronto su
desquite en un nuevo '~objeto". Así la historia y la historicidad

148 143
43. FILOSOFÍA DE LA HISTORIA Y/O HISTORIA DE LA FILOSOFÍA origen, con el derecho de Roma: tiempo, recorridos s~~t,errá­
neos hacia una salida, prueba con un resultado, a cond1c1on de
Primera pregunta: ¿Existe una historia de la filosofía in- seguir a un guía ... ) . . .
dependiente (con relación a la historia en general, o bien con Tercera pregunta: ¿La historia de la filosofía así conside-
relación a la historia de las ideas e ideologías, o aún con rela- rada, puede servir de eje o centro de la historia en general?
ción a la historia de la "producción" y modos de producción) ? Respuesta: No. La filosofía ha conocido su más bella época
Respuesta: No. Cada sistema filosófico, en tanto que tal, cuando parecía coincidir con la historia en el saber a~soluto.
tiene su coherencia ~terna. Extrae ternas, deduce problemas, La exposición del devenir parecía entonces esclareCiente y
utiliza los instrumentos conceptuales, las categorías. Si cada €sclarecida. El filósofo (Hegel) creyó poder abandonar su
gran filósofo recibe de sus predecesores una temática, una pro- papel de héroe transgresor para devenir el pedagogo . de la
blemática y categorias filosóficas, éste las aborda a su manera sociedad. Ahora bien, el trastrocmnient o de esta perspectiva ha
y hace surgir de ello un conjunto dotado de su propia cohesión. sido operado por Marx y por Nietzsche. Lo meditativo ya no
El análisis que desarticula (descompone, si se quiere) los sis- se refiere a los orígenes; no piensa más el terminus a qua, sino
temas no los junta con la historia general de las representacio- con toda clase de precauciones. Explora los obstáculos, el hori-
nes (ideologías) sino después de esta operación. zonte, lo posible y lo imposible, en suma, el terminus ad quem.
Segunda pregunta: ¿La historia de la filosofía se reabsorbe Se convierte en héroe transgresor. ¿Pero aún es filósofo,. es
en la historia de las superestructura s, la de los diversos modos decir, contemplativo y sistemático? ¿No sería más justo lla-
de producción, la de las sociedades particulares establecidas marlo "metafilósofo"?
sobre la "base" de las relaciones de producción propias de cada Filosóficament e, la metafilosofía se definió como discurso
modo de producción? de/sobre la filosofía. Hablando con precisión, ese discurso ya
Respuesta: No. En efecto, a través de la sucesión de las no es filosófico· v sin embargo aún lo es. Extrae y formula los
'o..l
filosofías se transmiten, continuamente elaborados, la lógica '
lineamientos de las filosofías; los acerca para ver meJOr .
sus
y el derecho (Marx y Engels han insistido sobre esta conti- diferencias. La historia de la filosofía sirve entonces de terreno
nuidad). La filosofía, de igual manera que la ciencia, no puede al pensamiento metafilosófico. A partir de la historia, ésta
en consecuencia figurar entre las superestructura s que desapa- reúne a las filosofías, separa su vínculo en tanto que proyecto
recen con el modo de producción y las relaciones de produc- de un "ser humano" que supera las contradicciones y que ha
ción. Admitiendo que la filosofía comporte un coeficiente de sido realizado por una acción específica, a la vez sabiduría y-
ideología mayor que la ciencia, ella se vincula en su elabora- ciencia, revolución y apropiación.
ción no sólo con el saber científico, sino con la lógica y el
derecho. Un lenguaje filosófico, una problemática esencial
atraviesan así la sucesión de los sistemas y sus crisis. Su con- 44. HISTORIA DEL SER
frontación permite extraer un proyecto filosófico del "ser
humano" ligado con la problemática esencial: "¿Cuál es el Heidegger responde a la pregunta: "¿Qué es la historia?"
lugar del ser humano en el universo?" Los grandes símbolos Dice: "Es la historia del s·er, que nada tiene en común con la
representan su papel en las formulaciones: el cosmos (imagen.:. historicidad de los historiadores."
concepto en el origen, con la lógica, de Atenas y de Grecia; Heidegger refuta la metafísica y no obstante retoma .su
espacio poblado de una materia natural, armoniosamen te preocupación por lo originario y por lo primigenio. No medita
repartida según leyes) y el mundo (imagen-conce pto en el sobre el terminus ad quem (horizonte de horizontes, surgi-

150 151
miento del Ser después del gran estrago del mundo por la toria del Ser ilnplica un Ser de la historia, el que precismnente·
técnica) sin haber escrutado el terminus a qua. ¿De dónde está en cuestión.
nacemos en tanto que seres hun1anos? Yo (ego) no puedo
prod{rcirme a n1í mismo. Ni el "hombre" en general. ¿Quién
me lleva hasta el yo por la memoria y el lenguaje, hasta ese 45. CLAUSURA DE LA HISTORIA
"yo" aue1 momentáneam ente habita el Ser, ese "yo" que no es
y que es el lugar de este pasaje (passag~)? Respecto de es.e
¿Podría clausurarse la historia señalando con el dedo el
paisaje (paysage). del Ser -selvas, caminos, claros- ~el­
lugar y el instante en que cesa, establecer una barrera que·
degger multiplica los juicios con profundidad. Con demasm_da
delimite el campo trazando una frontera, colocando un poste·
"profundidad" para la gente que ha tomado gusto por la explo- con la inscripción: "Aquí termina la historia"?
ración de las superficies y desconfía de los abismos que susci-
tan los gestos de un mago. No obstante, ¡qué belleza filosófica No. A otros con in1ágenes ingenuas y sutiles supercherías.
revive melancólicame nte en la evocación! La Physis, según Cuando J acques Derrida quiere "cerrar" la metafísica occi-
Heidegger, ¿no tiene cmno símbolo, cmno índice, como presen- dental, ¿en qué consiste su ambición ( cf. La Voix et le phéno-
cia, la flor (en Oriente la flor de loto) que ofrece su esplend~r,. mene)? Sólo quiere probar ( den10Strar) lo que otros, y en
su color y su perfun'le, y sin embargo se abre a un porvenir, primer término Marx y Nietzsche, han dicho, que la gran filo-
e "inconscientem ente" prepara el fruto y el grano? La rosa es: sofía occidental termina con Hegel.
sin por qué y no sabe que es bella. No obstante,. ella es, es Semejante fin (frontera y barrera) no puede concebirse·
bella, ofrece la belleza. De igual manera la Physzs entera se sino en un plan "puramente" teórico, a propósito de una teoría
ofrece y se abre y el Logos nace de ella. Destino ~istórico: la que pretende ser "pura": la metafísica. No es así como puede
historia ( Geschichte), eso que es enviado (geschzckt) p~r el terminarse aquello por lo cual nosotros (usted y "yo" y ellos,
destino (Schicksal). El juego de esas palabras aclara la situa- los otros) smnos lo que somos, eso que "nos" ha producido. Lo
ción del Ser porque es el Ser quien las reúne. Si la 1neditaci~n que no es un modo teórico de existencia ni una modalidad de·
escucha al Ser, si ella cmnprende lo que nace de la Physzs, la expresión escrita. Sólo una confusión que reduce la historia
descubre dos símbolos: la Morada y el Errar. El lenguaje es a su epistemología (a su código teórico), por otra parte inha-
la morada del Ser, mas esta morada aún está vacía. La pre- llable, puede reclamar una "clausura", o extraer conclusiones;
sencia-ausencia allí se revela y la meditación deja toda morada del hecho de que no hay "clausura".
por el errar. Sólo el juego anuncia la llegada del Ser, más allá ¿El fin de la historia? Este no se define por una frontera
de los entes. La técnica ocupa la abertura. Ello devasta su lugar sino al contrario por una salida. La salida de la historia, tran-
de nacimiento, la naturaleza. En esa devastación, después de sición (período de transición), aún es historia y ya no es más
ella, el Ser deja de ocultarse; se revelará. historia. El devenir continúa pero se transforma. Pasa de lo·
histórico a lo transhistórico (esto es, de las particularidade s a
Según Heidegger hay prehistoria (la Naturaleza); histo-
las diferencias y de la homogeneizaci ón a la práctica diferen-·
na (el Logos y la Técnica); poshistoria (presencia del Ser). ciada). Numerosos índices señalan y jalonan esta salida.
¿Permite esta sucesión definir la historicidad de manera
que satisfaga? En verdad no. El pensamiento heideggeriano
sólo permite ridiculizar lo que satisfacía el espíritu de algunos.
especialistas, lo que no podría terminar la controversia. La his-

152 1G3
46. HISTORIA Y COTIDIANIDAD ·es inconcebible. Sólo hay estrategia contra otra estrategia (un
adversario, un contrincante).
En las sociedades antiguas, se comía, se bebía, se traba- e) Para que haya estrategia es necesario que haya capa-
jaba; había casas, calles y lugares, muelle~, obje~o~ ú~iles, ins- cidad de unificación de fuerzas sociales y políticas múltiples,
trumentos y demás. Sin embargo, no hab1a cotidianidad. En localizadas, adheridas a un suelo y a las particularidades, pero
la unidad de la ética y de la estética, de la práctica y del cono- que pueda desprenderse de ellas para someterse a un proyecto
cimiento, en un estilo, la superposición actual de lo cotidiano _global. Esta capacidad comporta el poder de orientar esas
y de la "cultura" (alta, media, baja) no tenía razón ni sentido. fuerzas hacia un obietivo lejano, a largo plazo (los térnlinos
En el presente, la importancia de la cotidianidad, su gestación corto y medio dependen de la táctica). Debe advertirse que el
y su consolidación, su monotonía en la satisfacción, quiere concepto de estrategia resulta de una reflexión sobre los actos
decir que ella escapa de la historia. La historicidad se aleia. y las guerras de :t..Japoleón, pero que este último tuvo una estra-
Sus últimas descargas de truenos estallan en la estratósfera. tegia sin concepto. ¿No fue esa la situación y el caso de Stalin?
Sometido, consolidado por un incesante apisonamiento, ¿Esos hombres de Estado no son más empiristas que estrategos?
nivelado, lo cotidiano deviene el terreno en que se apoya el d) En el presente habría, según algunos teóricos, por lo
edificio de las instituciones y la institución suprema: el Estado. ·menos tres estrategias a la vista: la americana, la soviética y
Las instituciones ajustan lo cotidiano y lo recortan: lo estruc- la china. La primera apunta hacia el conservadorismo; la
turan. Nada tienen en común este edificio y las obras de la .segunda está destinada a sorprender a los revolucionarios so
historia. Tanto como comparar el Palacio Pitti y un edificio pretexto de unidad y de coexistencia; la tercera cuya divul-
·neoyorquino. gada expresión: "campaña mundial en contra de la ciudad
mundial", no podría suscitar la convicción.
e) En efecto, puede pensarse que hoy sea posible otra
47. HISTORIA Y ESTRATEGIA ·estrategia y que esa pueda "mundializarse": la estrategia
urbana, que supera los problemas ligados con la industrializa-
¿Qué aporta la noción de estrategia? ¿Ella obliga a. rec~n­ ción, y unifica las fuerzas sociales y políticas nuevas, adelan-
siderar la historicidad? ¿Las estrategias prolongan la histona? tando la reforma urbana (confiscación del suelo para trabajar),
¿La trasladan a un nuevo plano? ¿Esta noción reemplaza a la 1uchando por diversos medios (incluso la guerrilla urbana)
de historia? contra las nuevas formas de autoritarismo y de poder, relacio-
a) Es posible que el concepto de estrategia, cada vez más ·nadq.s con la problemática urbana. A esta perspectiva puede
claramente formulado, cada vez mejor separado desde hace un llamársela transh]stórica.
siglo y medio (Clausewitz), explicita la racionalidad inma-
nente en la mezcla y la concatenación de los hechos llamados ..
históricos (actos, acontecimientos). La noción de estr~tegia -48. PARA UNA RENOVACIÓN DE LA HISTORIA
supera las oposiciones y distinciones habitualmente utihzadas
en el análisis de esos hechos: causalidad y finalidad, azar y Podría indicarse cómo y por qué se han producido las
-determinismo. ·superestructuras (que en Francia comprenden la literatura
b) En todo caso, la racionalidad inmanente debiera for- clásica, la filosofía racionalista y naturalista, las costumbres,
mularse en una estrategia, en lo que fue historia ciega (en la 1a manera de comprender y hacer el amor, las relaciones del
práctica y la teoría). Por otra parte, una estrategia- (única) Eros y del Logos, la forma de utilizar las riquezas), quizá cons-

154 155
tituyendo una historia, y no sólo la historia de esto o aquello, . lo con la historia, ciencia parcelaria, con las otras ciencias
que, por otra parte, no sería nuevo. Ya sea que se trate del parcelarias, relación que fun:ciona como sostén de ideología.
jansenismo o de las revueltas del campesinado en el siglo xvn,
En primer término es menester explicar por qué y cómo
del contorno material o de la vida cotidiana, los historiadores
la Gran Ciencia, la Ciencia de las ciencias, la I-Iistoria en la
ya se han extendido al respecto, de manera incompleta. Tal
plena acepción del ténnino, descendió al estadio de ciencia
vez aún no han seguido en forma precisa la producción en
parcelaria y en consecuencia de parcela científica, de cono-
sentido amplio~ según se advierte en Marx. Esta historia podría
cimiento fragmentario, de disciplina especializada: pequeña
y debiera extenderse en el espacio y en el tiempo. Algo se ha
ciencia entre tantas otras, y aún ·así discutida porque está
estudiado sobre las "mentalidades". Todavía no se ha delnos-
penetrada de ideología.
trado la producción social del espacio (primero agrario, luego
comercial e industrial, luego urbano), sus capas sucesivas, sus Tal vez entonces pueda encararse una renovación, a
tramas mezcladas, superpuestas, dominadas por tal o cual partir de una renovación de la problemática.
forma de producción, por tal ideología o tal forma de Estado.
De igual 1nanera para el tiempo, primero naturaleza y ciclos,
luego lineal y racional, después complejidad ( complejización) 49. ¿CÓMO SALVAR LA HISTORIA?
cuyo desarrollo se efectúa en lo urbano.
Una historia que se dirigiera hacia lo concreto, vale decir, Momento decisivo de la historicidad, si se procura pre-
hacia la práctica social, no sólo estudiaría la civilización mate- cisar el concepto: el rechazo de una cultura y de una sociedad,
rial y la vida cotidiana (instrmnentos, objetos de uso corriente, el cuestionamiento de una totalidad (concebida o más bien
comida) sino tan"lbién y simultáneamente los cmnbios percep- presentada como tal, precisamente, por la negación global en
tibles o ünperceptibles, en la vida y las condiciones de diversos un momento tal).
grupos y clases, hombres y mujeres, en el ámbito de la religión Cuando aparecen los agentes o sujetos históricos, ya existe
y de las ideologías, en las expresiones de la piedad, en los una exigencia generalizada, confusa y difusa, de modificación:
"valores" (lo serio y lo frívolo), en el lenguaje y los sistemas crisis de las superestructuras (ideologías e instituciones) . Se
de signos no lingüísticos, etc. Esa historia expresaría las ideo- cuestionan el orden establecido y el sistema anterior, los cuales,
logías, pero yendo más profundamente hacia sus razones. minados en la base, se desmoronan. Ya no es un sistema. Con
Es verdad, mas aquí no se trata sólo de perfecciona- frecuencia, grupos que piensan y actúan ya han tratado de
mientos, de ordenamiento de detalle, de orientación para intervenir, ya de manera parcial (reformadores y reformistas),
trabajos parciales. La problemática general, vale decir, la ya con objetivos más amplios que apuntan a la totalidad y
determinación de la historicidad, no desaparece. Con muchos la conciben como tal atacándola en el sitio vulnerable (revo-
descubrimientos en ese sentido, no habremos respondido a las lucionarias). ¿De dónde arrancan las nociones parciales o
preguntas: "¿Quién? ¿Por qué?", o lo que es igual, a los ·globales? De los "núcleos" que algunos llaman "culturales"
interrogantes que conciernen a los Sujetos, a los agentes porque éstos nacen de y en el pensamiento reflexivo, el que
históricos, las relaciones entre las causas y las razones, etc. cuestiona, innova, asimila experiencias pasadas o extrañas, sin
No basta con "sociologizar" la historia e inyectarle un -eludir los conflictos entre tradición e investigación, entre logro
poco de economía política o de psicología (o psicoanálisis) ·e intrepidez. En todo caso, el término "cultural" no basta
para "desideologizarla", para suprimir o resolver el interro- para determinar el lugar de nacimiento y de influencia de
gante fundan1ental de la historicidad; ni para elucidar el víncu- .esos núcleos. El término marxista "superestructura~' posee

156 157
más evidencia. La reflexión y la accwn que conmueven las: accwn ya discrin1inados por el pensamiento gnego: el azar,.
estructuras y superestructuras se sitúan a su nivel. el determinismo (destino), la voluntad?
Sigue entonces el descubrimiento del sin-sentido. Lo que En lo que concierne a las "masas", los pueblos, las clases
parecía rico de sentido y poderosamente real aparece de pronto y fracciones de clases (en especial las clases dominadas, puede
o casi de pronto absurdo, manifiesta su irracionalidad: tal suponerse que los cambios reales siguen a los cambios en las
institución, tal ideología y bajo esas superestructuras, tal divi- representaciones y aspiraciones. Esos cambios proveen las
sión del trabajo. Lo "real" se muestra de otra manera que razones de cambios más amplios o más profundos. Falta de-
como aparecía: apariencia, ilusión, absurdo. ducir sus causas, en cada situación o caso. Antes del momento
Un grupo portador de historicidad toma la cabeza del crítico, el orden parecía establecido, similar a la bóveda celeste,
movimiento cuando se muestra capaz de formulaciones gene- al firmamento en las cosmogonías antiguas. A partir de
rales, capaz de argumentar para designar objetivos comunes cierto momento este orden, presenta algunos puntos fuertes
a él y a otros grupos, capaz, en fin, de elaboración estratégica. v otros endebles. Los grupos referidos perciben esas rupturas,
Entonces, sólo entonces aparece en escena la violencia (directa, esas fisuras. Se elaboran aquí y allá proyectos más o menos
proclamada, en lugar de la violencia latente). La presión confusos para comprender una dinámica social cuyo carácter
económica y social deviene insuficiente, la violencia extra- móvil se acentúa, por razones "profundas", generalmente
económica toma la iniciativa y apela a la violencia adversa. imperceptibles, a menudo económicas, aunque no siempre.
Las ideologías reformistas están en quiebra. El juego de las Las relaciones de fuerzas sociopolíticas y el sistema de deci-
contradicciones se revela y su impedimento cesa. El movi- siones se modifican. De allí que se manifiesten las relaciones
miento (dialéctico) lo impulsa, y con él se quiebran las estabi- dialécticas: interno-externa, estructura -coyuntura.
lidades, los equilibrios. Inevitablemente, el código más general de la sociedad
(código del honor o de la honestidad, sistemas relativamente
e~aborados de valores) y diversos códigos subparciales, cam-
50. CuESTIONES DE MÉTODO HISTÓRICO (CONTINUACIÓN) bian, así como sus relaciones. Se entremezclan reajustes y
renovaciones. No hay coincidencia irrefutable o acuerdo entre
Las cuestiones sobre método histórico pueden formularse las modificaciones de los sistemas de decisión y las de los
en términos sacados de la filosofía y extraídos de los sistemas sistemas de valores. Las modificaciones se acompañan con
filosóficos: sujeto, objeto, condiciones, proyectos. También cambios en la temática social: ideología y "cultura", ética y
ellas pueden formularse en los términos elaborados por los lin- estética. Codificación y decodificación -por ejemplo el estudio
güistas: ¿Quién (habla, escribe, actúa)? ¿Cómo? ¿Con quién? de la obra llamada filosófica y literaria, la manera de interpre-
¿Por qué? ¿Hacia qué? En consecuencia, ¿quién llega, pro- tarla- se transforman. Las formas de percibir al "hombre"
duce un cambio que pueda llamarse histórico? ¿Cómo nace o y a la "sociedad" son arrastradas en el cambio; lo cual se
desaparece, se transforma o se modifica un "sistema" un modo comprueba en el análisis semántico o ideológico de las obras.
de producción, un "conjunto" dotado de cierta cohesión in- La totalidad de la transformación debe poder desprenderse
terna? ¿Hay espontaneidad incondicionada? ¿Proceso cuya yendo .de los signos (obras, lenguaje) a las significaciones,
complejidad desborda el análisis? ¿Encuentro de contingen- es decir, de los mensajes y códigos a los que los emiten;
cias? ¿Llamado a una posibilidad? ¿Carácter específico de la lo que renueva la teoría marxista de las condiciones. (Ese
acción de determinado grupo o clase? ¿Estrategia determi- desarrollo se inspira en trabajos sobre el siglo XVIII, sobre-
nable? ¿Cuáles son las relaciones entre esos aspectos de la Rusia al comienzo del siglo, sobre el Islam, etc.).

158 159
nación. De tal manera las peculiaridades y el localismo la
:51. LA HISTORIA Y LA BURGUESÍA
llevan decidida y definitivamente hacia la pretensión de lo
universal (por el rodeo de lo natural y lo eterno) . Liberadas,
Una contradicción interna (una de las menores) en esta
consideradas por sí 1nismas, las particularidades nacionales y
clase, entre las representaciones y la práctica aún no ha sido
locales, originales o adquiridas, se afirman por sí mismas. Se
localizada. '
aíslan. Cada una de ellas amenaza a las otras sin esperar
. La burguesía como clase ha hecho la historia, ya sea
siquiera la capacidad de definir la diferencia. A la historia
~hr~ctamente en el curso de la Revolución Francesa, ya sea
desmembrada corresponde la generalización de las rivalidades,
1ndrrectamente por interpósitas personas (Napoleón, Bismarck,
de los enfrentamientos y del reinado de la indiferencia en el
~os ,"grandes h?~bres" del siglo xx). No obstante, ella (sus
particularismo.
1deologos y teoncos) jamás ha concebido adecuadamente la
historicidad. ¿Por qué? Porque los ideólogos se han precipi-
tado en "naturalizar" las obras y los productos de la burguesía;
52. ¿ONTOLOGIZACIÓN DE LA HISTORIA?
-el derecho 1 las relaciones sociales, las instituciones. Ellos han
becho aparecer corao si las producciones históricas fueran na-
Se ha observado ya muchas veces que el pensamiento his-
turales. I-Ian procurado presentar el derecho como si fuera
tórico más audaz y consecuente (el de Marx propone su tipo)
natural, la familia burguesa como familia natural la pro-
' no puede abstenerse de una referencia: la naturaleza. Entre
piedad privada como un hecho natural, etc.
tanto se introduce en el pensamiento histórico un elemento
. Es verdad 9-ue el propio l\llarx ha recurrido (no ha podido
extraño-foráneo que lo desgasta. Un filósofo "puro" definiría
.deJar de recurrir) a la naturaleza para constituir y legitimar
así la naturaleza, tomada ontológicamente: "Aquello a partir
:su propio pensamiento. Vano recurso, base resbalosa más
de lo cual se interroga a los seres. Aquello de lo que parto y
·que fundamento, la naturaleza y el naturalismo traicionaron
que vuelvo a hallar para seguir el nacimiento, la formación
la historicidad hasta en el pensar.aiento marxista introduciendo
del ser y de mi ser. Lo preobjetivo y lo presubjetivo." Otro filó-
un elemento sospechoso, marginal, descentrado en relación
sofo menos puro agregará corrigiendo estas afirmaciones: "La
·con la .clase obre:a y su misión histórica. Sin embargo, el
naturaleza no es el lugar en que el hombre falta, donde la
natn:~hsmo no tiene en la ideología burguesa, la misma
ausencia de hombre se revela, lugar que por esta ausencia
funcwn que en los tanteos del pensamiento marxista. JVIás
toma para el que se aproxima la presencia fascinante del
·exactament~,. ella tiene una función, mientras que en l\1arx,
abismo. La naturaleza no se representa porque ella no se
trata de d1srmular un vacío, señala una carencia. En la
presenta jamás. Es sólo ausencia, pasado vacío, futuro indeter-
ideología burguesa, ella no distingue un rasgo extraño a la
minado. Los símbolos de la naturaleza sobreviven eri la me-
~istoricidad; la impregna, la corron1pe, la mina. El natura-
moria cuando alguien quiere significar el tiempo antes del
lismo se apodera de la historicidad, conduciendo a todas las
tiempo, el lugar antes del lugar, la palabra jamás pronunciada
categorías, .tan pronto a lo originario, como a lo imaginario:
antes del discurso. Ese lugar privilegiado se llama lo originario,
.a las esenCias eternas. De donde proviene el desconocimiento
en tanto nosotros no estábamos allá. Esta fascinación del pre-
ae la historicidad.
cipio y jo de la altura tiene algo de extraño. ¿Será porque
<?uando esta ideologización fracasa, las representaciones
substituyen al naturalismo por otra entidad, que por igual indica el dominio de la acción posible?"
¿Ese diálogo sobre la interpretación de la naturaleza
par~ce eterna: la nación con su corolario ideológico, el nacio-
nalismo. La historia deviene historia nacional, historia de una depende del pensamiento histórico o de su crítica?

160 161
En l\1arx, la historia es a veces a tal punto unitaria que
trata de captar esta naturaleza original. La historia parece al 53. EL STALINISM O Y LA HISTORIA
mismo tiempo historia natural del hombre, historia hmnana
de la naturaleza , historia de la sociedad y del conocimie nto, En síntesis, la tesis staliniana del refuerzo del Estado en
totalidad no establecid a o constituid a sino sólo revelada, y ello el curso de la lucha de clases proclama la condena:
no por la filosofía de la naturaleza sino por la praxis indus- a) Del marxismo en general.
trial: "La industria es la relación real de la naturaleza , y por b) De la teoría marxista de la historia .. , .
tanto de las ciencias de la naturaleza con el hombre; si en Ella implica la renuncia a la concepc10n marx1st~ del
consecuen cia se la canta como la revelación exotérica de las devenir y debiera cesar de considerar se vin~ulada al.marxism o-
fuerzas esenciales del hombre, se comprend e así la esencia leninismo . Esta tesis permite decir cualqtuer .cos.a Incluyen? o
humana de la naturaleza , o la esencia natural del hombre". en ello: autotitula rse marxista en tanto se aniquila el marxis-
¿La naturaleza ? l'vladre fecunda del hombre, éste es su hijo mo, llamarse histórico a pesar de repre~entar ~a a-~to~e~truc­
privilegiad o. El conocimie nto de la naturaleza comprend e el ción de la historia. Lo que de manera rmprevista JUstifica la
conocimie nto del hombre por sí misn1o. Y más que el conoci- concepció n marxista de la ideología. ¿No es acaso e.n ese ~en­
miento: no hay una base para la vida y otra para la ciencia. tido que los staliniano s siguen discutiend o sobre las Ideolog~as:
La naturaleza en devenir, en la historia humana, en el arte de burguesa, proletaria , socialista? La ironía supera la medida.
nacinlient o del hombre y de la sociedad. La Naturalez a es ¿La de la historia? Sí, pero sobre todo la de los "portadore s
pues, el Ser; es In. naturaleza real del hombre, en consecuen cja de la verdad histórica" .
''su naturaleza tal como la industria lo ha hecho, aunque con
una forma alienada, es la naturaleza antropológ ica del hom-
bre". Tal es la respuesta que en 1844 l\Iarx ha dado a Feuer- 54. LA GLORIOSA DECADENC IA
bach: la naturaleza , madre del "hombre" genérico (especie)
deviene su obra. "La historia mis1na es una parte real de No, el tiempo no se detendrá. Algo sucederá, can~id~d~s
la historia de la naturaleza , de la transfonn ación de la natura- de cosas. A cada instante. Cada día, cada gesto se tornara histo-
leza en hombre." Habrá una sola obra, cmno hay una sola rico: "El histórico discurso de N. N." "La intervenci ón his-
historia (Manuscri tos de 1844) . tórica del presidente ... " Cada familia, cada localid~d,, ~a da
Por tanto, la historia unitaria y total no evita la ontología empresa tendrá su historia, sus fechas y sus palabras histor~cas.
(ni la antropolog ía). Pero ese carácter capta la historia entera, La historia se generaliza . Y no hay folklore, éste se convierte
que deviene ontología: génesis de la especie humana, de la en historia.
sociedad, del conocimie nto, a partir de un origen o dato origi- Lo histórico irnagen de una marca, se imprime en los
nario: "el Ser". El pensamien to histórico discute, rechaza la objetos. La sociedad llamada de consumo re~up~ra así e~ pa-
metafísica . Mas el problema ontológico se vuelve a plantear sado, por la publicidad y la propagand a. La h1stona se deb1hta;
como en la antigua filosofía. Además y sobre todo, si la historia está en la gloria. . ,
se ontologiza ya no es cuestión de salir de ella. La Naturalez a El stalinismo aún mal elucrdado, ¿acaso no tenia, entre
es la cuna y la tumba. Conclusió n: ¿para Iiqu;dar la ontología otros este aspecto~ el de la utilización de la histori~? E~, la
no será necesario superar y liquidar la historia? ... ideología stalinista se presentab a como una fuerte afirmac10 n,
aunque no separada (fuerte, porq~e n~ se daba separ~da):, la
imagen del coronamie nto de la histona, de su culmmac1 0n.
Convergía n hacia el Sistema las rutas del pasado. Englobaba
162
.163
la ética (del trabajo, del heroísmo) y la estética (el realismo racionalista: la historia progresa; yendo a cualquier parte,
nuevo y lo imaginario clásico) . muy lejos, avanza con paso medido, ya rápida, ya lentamente.
De esta manera el socialismo ha tomado la delantera. Ha La expresión, debilitada, estimula además una vaga conscien-
innovado. Ha sido "piloto" en la utilización cínica de la his- cia, la de recibir las lecciones del pasado para ir un poco más
toria. El capitalismo sigue, lenta pero eficazmente. Impulsa la lejos.
utilización hasta el detalle: lo histórico sobre las latas de con- La fórmula revolucionaria se transforma en cultural.
serva. En el capitalismo, la política deviene comercio sin perder
por eso su carácter ,político. La explotación de la historia ya
no alcanza lo grandioso y por ello no es menos rentable. La 56. EL FRACASO DE LA HISTORIA
historia se debilita transformándose en signo histórico, signifi-
cación histórica, intercambiable, vendible, consumida. Esta hipótesis también debe examinarse. Si se confirrna
que la "modernidad" crea ilusiones y que una regresión está
en curso, es menester consultar los datos antropológicos. Quizá
55. REVOLUCIÓN E HISTORIA resulte indispensable renunciar al catastrofismo, cesar de ima-
ginar un melodrama, un abismo. Para advertir un vasto pan- :
Hay inversión de la relación entre esos términos. Para tano, un hundimiento, con múltiples reapariciones de un
Marx (con anterioridad a él para I-Iegel), la revolución pro- pasado que el historicismo creía superado.
duce la historia. l\1ás tarde, se pensó que la historia hace la Recurrir (como se apela después del juicio) a los campe-
revolución. Los revolucionarios (o los que se dicen tales) sinos (Frantz Fanon) para continuar la historia, ¿no es acaso.
marchan en el sentido de la historia. Devienen portadores de la desesperación histórica, la comprobación no reconocida del
las verdades históricas. En cuanto a la historia como conoci- fracaso? Si la clase obrera no puede cumplir su "misión", si
miento de una práctica ("histórica", es decir, revolucionaria) las organizaciones propiamente obreras (sindicatos, y sindi-
se transforma en ideología. En principio la lucha a muerte calismo) han evidenciado poco a poco su estrechez esencial
hace la historia. Más tarde el impulso de la historia dispensa -corporativismo, reivindicaciones cuantitativas-, de modo,
de la lucha a muerte. que la apelación a las masas desposeídas, arruinadas, expro-
Para Marx el sentido de la historia coincide con su fin. piadas de campesinos se impondría, vale tanto como registrar
No como un vencimiento milenarista o catástrofe terminal el fracaso.
sino como la sustitución de una sociedad por otras sociedade~
históricas (nacidas de la historia, en el curso de la historia)
así como la sustitución de un devenir por otro devenir histórico. 57. MuERTE DE LA HISTORIA
Que esto quede claro; según Marx, el fin de la historia era
por cierto el fin de todo (de lo existente) para la realiz~ción ¿Muerte del hombre? Una vieja historia fechada: Marx,
d~ lo .total. ,Tal era el sentido, por consiguiente, el fin. La Nietzsche. Ellos han interrogado al hombre genérico (la
h1stona deb1a llevar hasta la metamorfosis y la realización especie humana), después lo han condenado porque no res-
supremas aquello para lo que servía de vehículo· moribunda pondía. Desde entonces la sorpresa es que ha sido necesario
l ~'beraba esos germenes.
, '
Después de Marx, la expresión "sen-' retomar la consulta antropológica, resucitar mágicamente la
tido de la historia" y la relación de la historia con la revolución momia, extraer la "naturaleza humana" o el "espíritu hu-
se oscurece, se degrada, se invierte. Se la interpreta de manera mano" del reino de las sombras.

164 165
¿l\1uert e de Dios? Tambié n ella lleva su fecha y su
marca: el nihilism o judeocr istiano. Pendien te durante veinte rnente necesid ad de referirs e a "algo": el lenguaj e, el discurso.
siglos (Nietzs che). Sin embarg o, el problem a es grave. Para El discurso históric o que implica referencia? ya s~a. a. lUla s~ce­
1\!Iarx, un decreto signado por la Razón debía ejecuta r a Dios, sión objetiva de período s, ya a un naturah smo ImCial y f1nal
la religión , las iglesias. Pero Nietzsc he lo ha visto: los dioses (por ejemplo la nación) aportab a mucho más que temas de
no mueren en su carna. Las religion es no termina n pacífica - convers ación 'de propósit os compar aciones irónicas , anécdot as.
mente. Al margen de esas degrada ciones daba el "arraigo ':. El con-
¿Muert e del arte? Pasemo s. Se lo reencon trará. senso con lo históric o era y sigue siendo la ún1ca fonna
¿Muert e de las ideologías? ¿Por qué no? Mas, ¿con qué concret a de ese acuerdo de que tanto hablan los sociólogos Y
y cómo reempla zarlas? ¿Por la cientific idad, ilusoria mente que ellos no llegan a definir con c~ar~dad. A través de .l~s
tecnocr ática? ¡Es verdad que las ideologías más falsas aportan razones de la historia , ese consentrm1ento, esta aceptac10n
un sentido! ¡Cómo se envidia un buena mentira después de permití an todo tipo de confron taciones útiles q~~ no res~ltan
los fríos excesos de la técnica y de la ciencia, después del de una presión , de una opresión , de una represw n. .El fin ~e
conslL"'llO de los trozos del saber! ¡Cómo encanta lo imagi- la concien cia históric a amenaz a el consens o de la v1da socml
nario! ¡Cómo se compre nde a la gente si se recurre a la misma.
imagina ción, si nos precipit amos en la utopía, cualqui era sea! Pero ese acuerdo sobre lo históric o que permiti ría aceptar
¿Muert e de la historia ? Es otro problem a, otro dios, otro (o "legitim ar") un poder en l~ medida e~, qt:e .~arecí,a ~u~~
testame nto, otra herenci a. ¿No sería el desenla ce de una .dado sobre la historia consohd aba una opm10n pubhca
' .
tragedia clásica, la del mundo occiden tal, de Grecia en el capaz de resistir el poder, de rechaza r la potenCi.a represiv ~,
siglo xx? ¿No sería la aniquila ción de una concepc ión del ·de plantea r cuestion es no impuest as. En !os grandes :r:novl-
mientos políticos, desde hace siglo y medio, en Franc1~, el
mundo, de una vasta ideología: la represe ntación del tiempo
como una tragedia con un desenlac e? La palabra fin no sería papel y la acción de la concien cia histórica. no yue~e:r; ~Iscu­
del todo aquella que se esperab a. tirse. El origen revoluc ionario de la conci~ncla histonc a es
¿Puede haber muerte de la historia ? Ni Dios ni el hombre iQUalmente incontes table. Si se degrada , s1 desapar ece sor-
han podido suicidar se. ¿Pero la autodes trucción de la historia ;render á el vacío. Sorpren de ya. La logología ( cienci~ del
(la que Marx y Lenin han concebido, previsto y querido ) lenguaj e) no puede obturar el hiato. El ~etalenguaJ~ lo
no es la posibili dad que apunta, lo posible- imposib le que .ahonda. Mas, ¿es posible combat ir este d~tenoro, p~ner. fin a
amenaz a? ¿Las contrad icciones que se acumul an no reempla - ·esta situació n proclam ando la importa ncia de la histor~~' su
zan la acumul ación históric a, la de conocim ientos, riqueza s, .carácte r científic o, su valor pedagógico? Ilusione s reforrm stas.
medios de vida? .Al afirmar esos "valore s" se confirm a el carácte r cultura l
,de la concien cia históric a, lo cual precipit a la degrada ción.
Es necesar io pues, hallar otra cosa: otra vía. Se tiene derecho
58. FIN DE LA CONCIEN CIA HISTÓRI CA
a discutir el sentido históric o del movjmi ento (obrero, revolu-
óonario ) sólo si se le otorga otro sentido. Si el sentido histó-
Esta concien cia no puede termina r sin convuls iones. Ni rico se debilita es que se anuncia otro sentido ...
sin inconve nientes. Una referenc ia, la historia , el pasado, el
tiempo históric o, dejan un amplio vacío. Porque una refe-
rencia única persiste , que no es un puesto que tiene precisa-

166
167
59. "HaMO HISTORICU~"

En la galería de retratos, el hamo historicus ahora se erige


al lado del hamo oeconomicus. Esto no le daña. En el dominio
de las sombras reina la coexistencia pacífica. El hamo histo-
ricus, tipo relativam ente nuevo, ha logrado menos que el
oeconomicus, o el antlzropologicus vulgaris. Es menos conocido,
más peligroso quizá, segurame nte más arrogante. Cuando un CAPITULO 111
aparato político se' compone de gente de ese modelo, imbuida
de su papel y de su responsab ilidad ante los tiempos pasados y LA SALIDA DE LA HISTORI A
futuros, penetrado s de una ideología (filosofía) absoluta de
la historia que legitirna una visión estratégica de la política
absoluta, "legítimam ente" podemos sentirnos conmovidos. En 1. SENTIDO DEL FIN
efecto, el hamo historicus se ve, se percibe, se sabe sujeto
absoluto de la historia, sujeto de la estrategia absoluta, justi- Fin de la historia. Fin del sentido de la historia. Sentido-
ficada por la filosofía, legitimada por la historia integral. del fin de la historia. Los tres temas se entrelazan . El tercer
Sin embargo, la fuerza y la cohesión del hamo historicus tema aquí domina a los otros.
son más aparentes que reales. Con él, el "mundo", es decir, la
Para sus fundadore s (Hegel y lVIarx), la historia unía
historia que culmina en él, el Estado y el aparato del Estado se indisolubl emente verdad y sentido. La verdad se ha quebrado.
disocia en voluntad y representa ción. Según el esquema cono- ¿La historia aporta la verdad de todas las cosas? ¿La historia
cido, al criticar el unitarism o hegeliano, hay disociación en la ofrece su propia verdad? Esas afirmacion es se convirtier on en
totalidad concebida. Las modalidad es políticas de la separación interrogan tes y la duda sucedió al cuestionam iento. El sentido
filosófica entre sujeto y objeto, teoría y praxis, pueden pre- se separa de la historia y se vuelve contra ella. ¿Cuál era, pues,
verse. Por un lado. la voluntad con los corolarios: volunta- cuál es su sentido? A falta de verdad, ella declara su dirección.
rismo, subjetivism o de clase, de aparato o de partido, de grupo,. Pero, su sentido era su fin. Y los fundadore s lo sabían. Y el fin
de fracción y de nación; por el otro, la representa ción, es decir, también contenía la verdad. Mas entonces, si la historia debe
la ideología adoptada para servir, modeland o la historia y la terminar, si es a la vez su verdad y su sentido, ¿este fin_
filosofía según las exigencias de la hora, y el cínico manejo de no sería un hecho en vías de realizació n y aún realizado?
la gente y el saber (de modo que el llamado a la "pura" cien- Nietzsche tendría razón (tendría para él la razón y no sólo su
tificidad no sirva sino para liquidar la conciencia crítica, y el interpreta ción). Así pasa al primer plano la cuestión del sen-
acuerdo proclamad o o reclamado , en nombre del conocimie nto, tido del fin.
entre lo real y lo ideal, entre la voluntad y la representa ción,
ya no tiene sentido) .
Con esas nuevas contradicc iones se acelera la descomposi- 2. LA GRAN DECEPCIÓN
ción del hamo historicus (aunque su estatua de cera, lívida
y doliente, se mantenga intacta en el museo Grévin de la. ¿Por qué no gritarlo una vez más? Nunca es demasiado·
"Cultura" ). tarde para extraer lecciones de la historia (no de sus ironías-
y de su falencia) . ¿Sería necesario callar porque se ha come-

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'Lido el error de dejarse engañar y porque la decepción tiene llamada so~ialista atraviesa dificultade s tales que hay que pre-
_ya mal sentido: culpabilid ad, debilidad, irresponsa bilidad? ,g~ntarse SI ella alcanzará ese grado. Situación esta que des-
¿Porque la decepción es un estado subjetivo, un instante "vi- miente todo optimismo histórico. Los americano s no son sovié-
vido"? Buena ocasión para restablece r el desafío, para mostrar ticos. enriquecid os ni los soviéticos, americano s pobres, como se
que hay un mom.ento subjetivo en toda reflexión, que lo vivido ha di~h~ exagerand o las analogías (entre capitalism o de Estado
tiene su importanc ia. y soc1ahsino de Estado), y reduciend o sus diferencia s a varia-
Se nos ha engañado. ¿Quién, "alguien" ? ¿Quién, "nos- ciones ~n torno de~ desarrollo económico considerad o como eje.
·.otros"? En primer término: nosotros, aquellos que partieron ~a sociedad amencana muestra una imagen caricature sca e
a la lucha plenos de esperanza s, exagerado s, quizá, pero a Inversa de la sociedad prevista por Marx. La sociedad soviética
quienes se halagaba. ¿Quién, "alguien" ? ¿La historia? Cierta- muestra su feto abortado.
mente. Mas sobre todo aquellos que hablaban en su nombre:
·"¡La historia está con nosotros!"
En nombre de la historia se nos ha prometido la realiza- 3. Lo QUE No TERMINA
ción de dos obietivos muy distintos, que se creía ligados por y
e? esta historia: contra la opresión y la represión burguesa, la Marx había anunciado el fin (revolucio nario) de todo lo
J,bertad; la felicidad por la producció n y la productivi dad, más q~e existe para dejar lugar a lo total (hombre, vida, conoci-
allá del capitalism o. Utopía histórica con la cubierta del cono- miento). ¿Qué es lo que debía terminar? Enumerém oslo una
cimiento. ¿Utopía o chantaie? vez más: la religión, la filosofía la ideología el Estado la
Dejemos de lado la intermina ble serie de anécdotas, deta- familia, la economía política, el p;oletariad o, y las clases so~ia­
lles (importan tes), razones para encoleriza rse. Vayamos a lo les, la moral, el derecho. Sin omitir la causa de todas esas
esencial. La revolución no ha aportado la libertad sino otras bellas cosas, la historia misma.
modalidad es de opresión y de represión, a menudo más terri- Pero, en verdad que nada ha llegado a su fin ni la reli-
bles y más eficaces que la represión burguesa (en la democra- gión ni la filosofía, ni . . . etc. De ahí el triunfo de aquellos
cia). Por otra parte, los Estados Unidos han alcanzado un que c?mprueb an esas perennida des y discuten la historicida d
·grado ?e. productivi dad, de producció n, de riqueza que supera marxista, sea para oponerle su propia eternidad, sea para
al soc1ahsmo. ¿La razón profunda de la amargura sería la reeinplaza rla por la historia según su gusto.
Tiqueza americana , esta sociedad de la opulencia, del despil- Y sin embargo, si se las considera con más detenimie nto
farro, del consumo, de masas? No. Esta superiorid ad económica -e~as a.ctividades y esos estados superiores, esos niveles y esa~
no conoce la contrapart e. Recuerde el lector la tesis que aquí s~t~ac10ne~ d~ "é.l~tes" no ~ienen tan buen aspecto. ¿La reli-
se sostiene: la sociedad americana no ha conocido una crisis giOn? La Institucwn sobrevive a la fe y en la medida en aue
r;rave durante su industriali zación; va a conocerla en el pro- 1a fe persiste, ésta ataca a la insti~ción la discute· ya ~no
:-eso de urbanizac ión. En consecuen cia, esta opulencia, el obedece. "~Abajo la iglesia de clase!" Las i~lesias se defienden ;
'"'n1odelo americano ", el estilo americano de vida, si es que así e!l~s son ncas; los ritos subsisten, ¡pero al precio de qué sacri-
puede decirse, no son las razones de la amargura . Esta se fiCios en 1~ ,que concierne a la dogmática! ¿La filosofía?
nroduce por el hecho que la sociedad americana alcanza, en Cua:r;do el filosof? ya no puede servir al Estado (lo que por lo
los cuadros y las relaciones sociales del capitalism o, sin haber dem,as no vale s1no. pequeños honores y magras prebendas ),
~uprimido la "explotaci ón", el grado de riqueza que, según ¿que representa la filosofía? Ella también sobrevive como ins-
Mnrx, permitiría el comunism o. Mientras tanto la sociedad titución; ha trasmitido a otras formas de pensamien to y a otros

170 171
conjuntos conceptuale s su capacidad c~ítica.. Sobre la fa~lia -agregar que el socialismo de Estado, a su manera, y por tanto
y la nación, pasamos alegremente . Que decrr del Estado,. s.n:o· utilizando la historia, prosigue la misma empresa?
que su prosperidad es sólo aparente, qu~ el enorme .e~ficin Como núcleo de resistencia, el neocapitalis mo ha encon-
cubierto de ornamentos se cuartea; que de contradiccio nes trado el pensamiento histórico (sobre todo en el marxismo).
aparecen, nuevas, profundas y se comprueba que la eternidad Núcleo duro. Un poco más, un poco menos ideológico: cen-
del Estado no tiene nada de seguro. trado en torno de una conciencia social y de conocimient os
En las institucione s que corresponde n a la lista de fines acumulados , alrededor de una teoría de la praxis, y, en fin,
establecidos por Marx, ¿qué hay de sólido? ¿Cuál ~scap~ a la de peculiaridad es y particularisn1os. De ahí la intensidad del
crisis mundial que presenta el planeta y cuya existencia no ataque en el curso del cual los ideólogos del neocapitalis mo
niega ningún espiritu lúcido? ¿Esta crisis, que alcanza a to~~s han empleado todos los medios. Han hallado cómplices: ciertos
los sectores y dominios, a todas las actividades (y a las actlvi: escolásticos del pensanúento marxista, ayudados en esta opera-
dades "institucion alizadas" más fuertemente que a las otras si ción por el marxismo instituciona l, por la tendencia de esta
bien los burócratas llegan a enmascarar sus fisuras, lagunas o ideología a poner el acento sobre la técnica, las estructuras
baches) no corresponde al drama previsto por Marx? Sin estables, lo económico (abandonan do la historia, en la forma
embargo, la crisis carece de intensidad. ¿~a descom~osición no de "materialism o histórico", a la filosofía más desgastada) .
sería una modalidad privada del dramatismo del fin mortal: ¿El peso de la historia? La "hlstoria" no es ya un impulso
un fin que no termina? ni siquiera un escenario. Esa palabra sólo designa globalmente
carencias: la falta de recursos, competencia , conocimient os,
técnicas, hombres calificados. ¿El peso de la historia? Es lo que
4. EL "PESO DE LA HISTORIA" impide a Europa y a Francia alcanzar a los Estados Unidos y
al tercer mundo alinearse entre los grandes países industriales .
Esta fórmula ha hecho su aparición acá y allá hace algu- Es la inercia, el peso que empuja hacia atrás. Es la explicación
nos años. Ella ha señalado la intervención de un pensamiento de lo negativo, en tanto que se opone a lo positivo, a la acción
expresamen te (expresivam ente) antihistórico , el de los técn~­ tecnocrática , a la energía creadora (según ellos) de los diri-
cos y tecnócratas, de los "estructurad ores" sin pudor. El capi- gentes. Las particularid ades se resisten a la acción unificante
talismo de empresa quiere modelar la sociedad, modelar las de las planificacio nes, de los tecnócratas, de los sistematiza-
relaciones sociales, aislar o destruir los núcleos de resistencia dores. ¡Abajo las particularid ades! Proclamemo s la muerte de
tanto en el pensamiento como en la práctica. Este organiza el la historia en el plano teórico, al mismo tiempo que la supre-
consumo según las exigencias de la producción (según sus sión de las particularid ades históricas que tieneñ la audacia
relaciones de producción) . El consumo, es decir, las necesi- de no dejarse reducir. ¡Esa será la "crítica de derecha" de la
dades y el deseo ... El conocimient o (esclavizado ) y la acción historia y la historicidad!
(servil) han emprendido esta tarea inmensa y muy digna de
ellos: dominar el consumo y conservar las relaciones de pro-
ducción. En síntesis, sirven así de manera muy eficaz a la 5. LAS PARTICULAR IDADES HISTÓRICAS

situación anómala creada. Dominar el mercado quiere decir


Las particularid ades históricas permiten que haya una
adaptar los compradore s a los modelos. La historia no tiene sociedad francesa, inglesa o alemana, en los cuadros (palabra
nada que ver con este asunto (¡con los affaires!) ¿Es necesario de falsa precisión) del modo de producción capitalista, de las

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relaciones sociales inherentes a la sociedad burguesa ( domi- 6. DE LA HISTORIA A LA PAUFERIZACIÓN (INTELECTUAL)
nada por la burguesía cmno clase) . Asentada esta afirmación ABSOLUTA
comienzan las preguntas. ¿La particularidad se introduce a
ese nivel en lo general para dar una singularidad, tal sociedad . Con Hegel la historia conducía al saber absoluto (o más·.
y no otra? ¿Corresponde a la historia y al historiador mostrar b1en, ya era ese saber). Según 1\.tlarx, la revolución total iba a
cómo lo económico y lo social se insertan en un proceso? ¿Es c!ear (producir) ~ Inundo enteramente nuevo, teórica y prác-
necesario poner el acento sobre el carácter unitario de ese pro- ticamente, perfecciOnando la historia; ese mundo debía com-
ceso, llamándolo, por ejemplo, "formación económico-social"? prender su propio saber. En los dos casos la historia coincidía
¿Hay en la particularidad una suma de contingencias, una serie o P?co mas,
o menos, con el saber absoluto.' Ella permitía tras-'
de condiciones anteriores al capitalismo, esto es, arcaicas, un mitirlo, enseñarlo.
efecto del contexto geográfico o geopolítico? Un siglo más tarde el saber se pulveriza. El no saber lo
Sea lo que fuere el historiador capta las particularidades absorbe. El conocilniento se fragmenta indefinidamente· cada
cmno positivas. Las ve con sin1patía, las investiga, las expone: especi~lista sólo conoce una :ínfima parte de un saber qu~ nada
trata de explicarlas. Sin ellas, ¿qué haría? Las piensa como o~gan1za ~n su totalidad; los llamados a la historia para que-
históricas por esencia: como objetos de su saber. Por lo con- sir':"a de. eJe ~ de. cei?-tro, las apelaciones a la filosofía y a la
trario, el economista, el planificador, el prospectivista, el estra- racwnahdad InstituciOnal (la del Estado) resultan inútiles.
tego perciben las particularidades cmno negativas. Estas les No. pue~e hablarse de destrucción de la razón, puesto que la
molestan. Impiden que la gente se adapte: hacen que los bre- racwnahdad del Estado y la organización industrial continúan
tones sigan siendo bretones, los franceses, franceses, con los su ca~rera. No hay destrucción del saber porque las ciencias
defectos que ello comporta. ¿Qué amables tecnócratas querrían (par~I~les) avanzan a pasos agigantados, sobre todo en los
recorrer masivamente la población para comunicarle al pueblo dom1n1?s d: ~a naturaleza. Y sin embargo, con la desaparición
que ellos aprecian a su manera, las virtudes del horno tech- de la histoncidad., el saber se torna no-saber. ¿Cómo se produce
nicus: gusto simultáneo por la previsión y el beneficio, la Y se r.epa~~e la nqueza en el neocapitalismo (o capitalismo de
errtpresa y el bien colectivo, etc.? Esos protectores del pueblo org~niz~cwn) ~ue sucede al capitalismo competitivo cuyo fin
remiten a la historia y a su miseria las molestas particulari- habia srd? preVIsto por l\1arx? ¿Quién lo sabe? ¿Quién conoce·
dades. Lo histórico, he ahí el enemigo. el mecamsmo del poder en los países "socialistas"? En cuanto
Si unos perciben las particularidades como positivas, al individuo él no conoce más que triunfos ilusorios. Se reduce
benéficas, objetivas, y otros como negativas, viscosas, ilusorias, a u:r:_a supe:;ficie sin volumen, sin sustancia. ¿Freud no le
etcétera, ¿qué queda para la reflexión? Resta concebirlas dia- ensena que el desconoce su pronio deseo? Victoria del no-saber
lécticanJente, a manera de diferencias que lentamente emergen testimonio de no apropiación. . . '
en el curso de conflictos selectivos, iinponiéndose unas a pesar
de las construcciones, otras debilitándose a través de lo "cultu- . A la ilusoria riqueza histórica sucede la pauperización
ral" y el "folklore". Entiéndase que ese movüniento dialéctico (n1telect.ual¿ r~lativa y absoluta, llamada "cultura" (oficial-
no puede ocurrir sólo en el pensamiento. Si se lo desarrolla ll1ente, Inst1tucwnaln1ente) . Esta tesis famosa la pauperiza-
., "1 . ' '
en una práctica social (una práctica diferencial) subsiste como Cion, I...usona alla donde se pretendía verificarla, es verdadera
visión del espíritu. en tanto se la creía falsa. ¿Dónde aún se la cree falsa general-
mente?
La historia no ha sido ree1nplazada. El centro históric<Y

174 175
·del saber no puede n1antenerse. ¿Dónde y cómo hallar la Hoy, más justificacion es históricas. El imperialism o debe
centralidad? reivindicar una pura y simple ideología (por ejemplo: la ideo-
¿Esta pregunta no coincidiría con la del "sujeto" y la logía de la "gran sociedad" americana o la expansión obterrida
reconstrucc ión del "sujeto"? merced a los capitales extranjeros) en el momento preciso en
que tales ideologías se desmoronan . En cuanto a la revolución,
ella se llama "ideología", lo que no carece de coraje pero no
7. EcLIPSE DE LA HISTORIA .evita ninguna dificultad. ¿Aquellos que oponen a la ideología
.burguesa la ideología proletaria no se arrogan a sí la autoriza-
Esas palabras,· a veces oídas, parecen decir que hay mo- ción de decir lo que desean sin el control de un saber? Aquí
-mentáneam ente un simple desfallecimi ento del pensamiento . .aún, en la práctica y la teoría políticas la historia no ha sido
La historia se oscurece. Ella no es el centro de las preocupa- reemplazad a. ¿Qué la reemplazarí a? ¿Es necesario hacerlo?
ciones. Ha dejado el hogar, el núcleo del conocimiento. El ,¿Las estrategias no renuncian por cierto a la historicidad , aún
punto focal, el horizonte, se desplazaron ; el paisaje intelectual .si en la ocasión saben servirse de ella?
habría cambiado con la episteme. Mas podría ser un episodio,
una fase (ella misma histórica ... ) .
Esta metáfora, el eclipse, disin1ula la situación. Indica .8. HISTORIA y CULTURA

un período que terminaría rápidamente , de modo que después


.del eclipse, ¿la historia y el pensamiento resplandece rían de La "Historia" (en tanto que práctica histórica) así como
nuevo? ¿No conviene, por lo contrario, considerar sintomática- la "historia" (en tanto que ciencia y conocimient o) se truecan
mente este ocultamient o, e interpretarl o como índice de hechos en cultura histórica. Después que esta cultura se libera de sus
-más ocultos o graves? Lo esencial, en efecto, es que nadie .orígenes, deja su tierra natal. Deviene simplement e "cultura".
cuenta respecto de la historia para fijar fines, para determinar Así pues, la historia no es más que un fenómeno cultural, una
,estrategias. "disciplina" parcial: un sector que separándose de la cultura
Hasta mediados del siglo xx, tanto el imperialism o (el llamada general, la cual se disuelve y se fragmenta en culturas
capitalismo) como la revolución proletaria se justificaban his- ,particulares y especializad as (teatral, cinematográ fica, musi-
tóricamente y daban a sus actividades objetivos históricos. El cal, etnológica, sociológica, etc.) .
proletariado debía cumplir su misión histórica; desde que esta ¿Esta cultura no representa la decrepitud y el deterioro
-misión se formulaba en términos políticos y prácticos, los tér- rde la historia? ¿O bien representa un progreso, un camino
-minos se tomaban de la historia: tomar el poder en tal capital, hacia un mayor interés, mejores conocimientos más dife-
rencias? '
poner fin a tal autoridad alusiva, extender el movimiento a tal
país, reclamar tal territorio. En cuanto al imperialism o se . Lo uno y/ o lo otro puede decirse. La primera tesis tendría
.atribuía también una misión histórica: exportar, al mismo ·s1n embargo argumentos más convincente s, si es exacto que en
tiempo que sus capitales, la ciencia, la técnica, el derecho, la . el curso de los tiempos antehistórico s después históricos nacie-
civilización. O la verdadera religión. O la verdadera filosofía. ro~ l_?s estilos y que la ausencia de estilo (que no excluye la
Los territorios ocupados o reivindicado s por razones históricas: actividad devoradora de estilos, su consumo) marca lo que
Alsacia (metamorfo seada en región francesa por ]a gracia del oficialmente se designa con los mayores elogios, "cultura". De
espíritu francés); Ucrania (complemen to según Hitler de las modo que esta cultura tiene sus moradas, sus institucione s su
_zonas industriales de Alemania). :ministerio (y su inserción en el orden establecido) perd su

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capacidad creadora nada tiene de e-vidente. Con más exactitud, el curso del tiempo, su actividad cultural construye un simu-
a la inversa de la perspectiva oficial e institucional, la vía de lacro de la historia que la descongela. Así la cultura de las
la creación pasa por una anticultura: no la ausencia de cultura clases medias, que sofoca la creatividad (supuesta) del prole-
sino la transgresión y la trascendencia con respecto a la "cul- tariado, obstaculiza la historia, utilizándola para el consumo
tura". ("cultural", en efecto).

9. LA CULTURA Y LAS CLASES MEDIAS 10. SoBRE LA MODERNIDAD

Ese nuevo fetiche, "la cultura", ha destronado a la histo- Tiempos modernos, vida moderna, modernidad. ¿Qué
ria. La ha reemplazado. La reconoce en el debilitamento. No quiere decir ésto? ¿Esas palabras designan conceptos? No.
la ha atacado a traición: fue al devenir "cultura" y fenómeno ¿Retórica? Sí. Un ramillete de ideologías; flores venenosas,
"cultural" como la historicidad y la historia perdieron su lugar flores secas, flores falsas artificialmente perfumadas, algunas
en la suma del pensamiento y de la vida social. brillantes.
La cultura, es indispensable comprobarlo y decirlo, es Si la modernidad pretende liquidar la historicidad es una
problema de las clases medias. La élite se separa de ella. ambición abusiva. Tan falsa, como por ejemplo, reducir el
Tiende a otra cosa o busca algo distinto: el arte de vivir, la conocimiento a la información. La modernidad brilla y vacila
dolce vita, simplemente el goce. Las clases medias únicamente sobre el estancamiento. Ella enmascara lo no cambiado bajo
son cultivadas (activamente) y culturales (pasivamente). Sólo. las apariencias, a veces groseras, a veces sutiles, de la nove~ad.
ellas se adjudican importancia e interés, aspiran a la alta cul- Contra el análisis crítico apela al esnobismo que ella cultiva,
tura y rechazan la cultura "baja", llamada "de mas", que no y que pasa por alta cultura. Sobre todo recubre con su flujr
es nada más ni otra cosa que la mercancía cultural vendida multicolor, el deslucido suelo de lo cotidiano. La modernidad
para provecho. La verdadera burguesía se ve por encima y y la cotidianidad, dos cómplices prostituidas: la bella y la fea,
fuera de la cultura, aun sobre todo cuando ella invierte sus la opulenta y la mustia actúan conjuntamente , hacen trampas,
capitales en la producción y la industria culturales, en el engañan, multiplican las supercherías. Su asociación. no
comercio de productos de la cultura. En cuanto a la clase suprime la historicidad. Indica su falencia, quizá la detenc1Ó~.
obrera resiste pasiva pero obstinadament e, ante un problema ¿La historicidad no deviene, por su parte, un disfraz de lo coti-
que casi no le concierne. Algunos hombres de buena voluntad, diano?
venidos del pueblo, llegan por razones diversas, ideológicas o
políticas, a la cultura llamada superior. El conjunto del "pue-
blo" se contenta con la cultura de masa que repele la alta 11. ¿BORRAR LA HISTORIA?
cultura, fondo sobre el cual ella se perfila con arrogancia. Si
las clases medias son así "portadoras de cultura", no son por Es el sentido implícito, inconsciente pero práctico de la
cierto "creadoras de historia". Para ellas y por ellas Ia histori- cotidianidad. Y del fetichismo de lo actual, de lo informativo,
cidad se torna anécdota, pequeña historia, desprecio de los de lo in_mediato, fetichismo inherente a la modernidad ( cam-
héroes, alejamiento de la grandeza. Temen a la historia; bios en la superficie que se hacen pasar por profundos). ¿No
aspiran a desentenderse de ella, a reducirla a su propia talla. es también el fin y el sentido de muchas ideologías, cuyo
Aun si no pueden suscitar el acontecimiento que .bloquearía estructt:'!.ral:smo, red:Uce el tier:npo ya a la inmovilidad canden-

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sada de estructuras, o a las combinaciones de las cuales sus statu quo el inn10vilismo del equilibrio, de la coexistencia
elementos fijos se enumeran? pacífica).
Error e ilusión. La historia ha construido la morada, aun e) Separar la problemática ligada al fin de la historia
cuando ella no dice quién viene a habitarla. El sentido y el (fin doble como acción y como conocimiento), con las reservas
fin de la historia es precisamente que no se puede borrar la hechas sobre el término "problemática", tal como los filósofos
historia. Ella está ahí determinando las condiciones de su lo emplean, que significa en ellos una certeza en la sistema-
propio fin. Su fin la hace aparecer íntegramente. Según el tización de los problemas.
profundo pensamiento de Marx el tiempo se descubre regresi- En ese sentido y así reapareció la distinción clásica (leni-
vamente. Si tiene término la historia, si nos aproximamos a nista) entre crítica de derecha (no ha habido historicidad,
él, sólo un pensamiento poco sutil puede pretender que tocamos sólo invariantes, constantes ocultas en los hechos y los aconte-
la extremidad. ¿Cómo definir el recorrido terminal sin consi- cimientos, estructuras descubiertas al levantar los estratos
derar lo que hay más acá? El móvil camina hacia la escisión. puestos sobre ellas, totalidades fijas, "cosificadas"), y crítica
A cada instante, puede saltar hasta el fin; mas puede también de izquierda (revelar la historicidad al mostrar las ilusiones
emplear un tiempo muy largo para franquear cualquier espa- y los errores de aquellos que se afirman en ella) .
cio, por pequeño que parezca. El límite no está menos ahí, y
la dirección: el destino del recorrido. Así como el matemático
describe lo que sucede en las cercanías de un punto (frontera, 12. Los CAMBIOS
límite, centro) también el pensamiento histórico describirá
minuciosamente lo que sucede en las cercanías de la disconti- La historia fue también la de la rareza (con la excepción
nuidad que le pondrá fin. La negación no coincide con la des- concerniente a un punto por lo demás importante: el trabajo
aparición, con la abolición pura y simple, con la liquidación. no retribuido, la "plusvalía" a escala global extraída, acapa-
Respecto del fin de la historia, muchas actitudes se esbo- rada por los más fuertes, los más enérgicos, los más violentos,
zan o se afirman violentamente: castas y clases dirigentes, utilizada hasta una época reciente
a) Detener la historia. Bloquearla por la fuerza. Es la para las obras de arte, para la festividad, el juego y el amor).
actitud de los hombres de Estado que tratan de mantener el ¿Cómo pasar de la rareza a la no rareza? Los valores (lo
statu quo cuando les conviene. Es la actitud reaccionaria. En precioso) fueron los de la rareza. La historia ha sido también
el límite: el fascismo (retorno a la tierra, a la raza, a la la del trabajo (con excepción de la importancia del ocio, del
sangre y al mito, a los particularismos desmesuradamente goce prometido y obtenido). ¿Cómo pasar del trabajo al no-
afirmados). trabajo? ¿Acostumbrados al trabajo, hechos por y para el
trabajo, "los hombres" pueden liberarse de él?
b) En terminar con la historia, que parece amenazante Así termina una historia y se anuncia otra historia. Que
y de los que han querido conjurar la amenaza, la que obstuye quizá (ya) no es una historia.
la reflexión sobre el presente, de la que no se sabe bien a Del hambre a la saciedad. De las privaciones al despil-
dónde va y a dónde va el pensamiento con ella. Esta negación farro. De la labor al ocio. De lo vacío a la saturación. ¿Pero
no dialéctica se halla en la base de las ideologías más o menos enseguida? No olvidar en este esquema las nuevas rarezas:
complejas, la más simple de las cuales es desde hace tiempo el espacio, los elementos, la tierra, el cielo, el agua, la claridad
el empirismo, y la menos simple el estructuralismo. Actitud, (y tal vez el tien1po, el deseo ... ) .
en el límite, perfectamente conservadora (mantener en un

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13. EL INDIVIDUO Y LA HISTORIA supuesto. Ya la teoría del "héroe problemático" no explica
-en nada la Comedia humana, admitiendo que ella convenga
N o está prohibido proponer una periodización pensando aún al héroe stendhaliano. Es por cierto la explosión del genio
la historia a partir del individuo y no (solamente) ~l individuo adolescente, la inmadurez contra lo adulto, la discusión de los
en el cuadro histórico: mitos de la 1naduración (el Padre," el Patrón, el Patrimonio).
a) La historia del individuo (que tiene su historia) co- La 1nadurez, aberrante y estúpida, no es sino una falsa reali-
rresponde, puesto que ella la reproduce, a la historia de la zación. En tanto que la sociedad afirma más que nunca al
sociedad; a través de ella la historia individual simboliza la del Adulto y al Padre como "sistema de valores" y modelos de
mundo. Una musicalidad oculta, contrapunto y armonía, se conducta, el pensamiento y la práctica se erige~ contra esos
manifiesta en las relaciones entre los individuos, la vida en modelos. La juventud deviene "valor". Cierto psicoanálisis,
sociedad, el mundo. Armonía estática, definible filosófica- üficial e institucionalizado a su manera, reformista y confor-
Inente, en Leibniz: Dios mónada suprema, la mónada indi- mista, ree1nplaza a la historia desfalleciente. Todo ello so
vidual que refleja, refracta lo divino y los acordes preestable- pretexto de rechazar la imagen del Padre, mantiene la del
cidos. Armonía dinámica: Wilhem Meister. Efectúa la meta- Adulto, de la Madurez. Sin embargo, se borra la afinidad
morfosis que hace de él un adulto; su mutación corresponde entre la I-Iistoria general, la de la sociedad, la del pensamiento
a la de la sociedad. La historia se desarrolla, para aquellos y la del individuo. Ninguna armonía. Ni el acabamjento de
que tienen ojos para ver y oídos para oír, como una epopeya. la sociedad, ni el del Ü1dividuo, ni el de la historia tienen
Ese aspecto épico, ligado a la revolución, se refleja en los sentido ni acuerdo.
relatos novelescos que evocan las aventuras de un individuo. e) Otros tipos individuales se indican, se esbozan, margi-
Sí, las deidades están presentes: los que hacen la historia, que nales, aberrantes, anónin1os: héroes de la re·vuelta, revolucio-
invocan a los héroes, la Razón, la Gloria. Sí, la vida tiene narios no conceden ya su confianza a la historia, a su sentido,
un sentido, orientación y significado. ¿Cómo disociar, en aquel a los "portadores de la verdad histórica". . . El adulto, como
momento, hechos y derechos, realidad y valor? No es un mo- el Padre, ve disr11inuir su prestigio. Lo "maduro" opuesto a
mento cualquiera ni un momento único. Es el 1nomento lo "inmaturo" comienza a mover a risa. La inversión de los
de la historia. A la posibilidad de un empleo de energías que valores prosigue.
va hasta el heroísmo se une la búsqueda de una felicidad
que puede devenir la de todos. El individuo y la sociedad, sin
mezclarse, tienen una historia común. El relato novelesco 14. LA ALIENACIÓN HISTÓRICA
corresponde al relato histórico. El "héroe problemático" re-
suelve sus problemas en la sociedad, pero contra ella si es ¿Se puede concebir una historia de la alienación que
necesario y a pesar de ella. La vida para él tiene sentido: atravesara la historia general, la de las ideas y de las ideo-
alcanzar la perfección a la vez felicidad y libertad. Lo posible logías, la de los conocimientos y del Estado, que tuviera su
y lo imposible se le ofrecen, mezclados. A él le corresponde periodización propia y aportara una nueYa dimens}ón y un
discernidos y devenir lo que era. nuevo sentido a las otras "historias"? Sí. A condición de
b) Esta afirmación de una armonía esencial no dura definjr bien la alienación, no por la pérdida de una esencia
mucho. Complicaciones y conflictos, concebidos de antemano extraviada, de una "humanidad" genérica e inicial sino por
como dominados por el pensamiento y subordinados al orden la pérdida de lo posible, por su bloqueo (por la categoría dia-
general (a sus modificaciones históricas) la someten al acuerdo léctica de lo posible-imposible). Además aquí es necesario

182 183
reemplazar la expreszon (la alienación con1o expres10n de 15. LA HISTORIA EN TROZOS (LA DESTRUCCIÓN DE LA HISTORIA).
pérdida, de pasado) por el sentido (la alienación como imposi-
bilidad de realizar una posibilidad, como virtualidad blo- Admitamos que se pueda afinar la noción (metodológica
queada). Lo que concuerda con la inversión de perspectivas· y teórica) de nivel. hasta aquí empleada de manera un poco•
aquí propuesta, con el reemplazo de lo virtual por lo cumplido tosca; y ello en el propio Marx, cuando expone los niveles
(lo real) como criterio de saber y de acción. de las fuerzas productivas y los niveles de la práctica social
Mas no es posible contentarse con esta operación que (base, estructura, superestructura). Admitamos, pues, que se·
renueva un concepto un tanto gastado por haber servido en pueda atribuir a cada nivel una estructura (en consecuencia,
demasía, y que, como quien dice~ se esfuma en el momento a lo económico, a lo científico, a lo político, a lo filosófico, etc.)
de su victoria. En efecto, si casi no puede hablarse de aliena- para considerar luego la jerarquía bien articulada de esos
ción es porque la alienación deviene total, borra sus rasgos, niveles bien estructurados. ¿En qué consiste la totalidad? ¿Hay
altera la conciencia hasta que la protesta no pueda ser más una práctica que domina y reúne los niveles ya separada-
que voluntad. Por eso el uso oficial del término disimula su mente descritos y analizados (descifrados y/o codificados),
sentido dramático. El discurso representa un papel de des- práctica que correspondería al nivel de la práctica estatal en
gaste, aquí como en otros lugares. Hegel, a la práctica revolucionaria, constitutiva y creadora
Lo importante es mostrar que hay nuevas formas de (productiva) de historicidad, según Marx? ¿O bien esta bús-
alienación (por ejemplo: burocrática y tecnocrática, en la queda de lo "total" sólo consiste en un recurso, un llamado,
medida en que la burocracia de Estado y la técnica se erigen a la vieja filosofía? Perspectivas desconcertantes. ¿La tota-
en funciones autónomas estableciendo una práctica específica lidad se constituye y no es sino una instancia intelectual, una
en el seno de la práctica global, modificando la estructura misión del espíritu, un modelo epistemológico? En este últimO>
de la praxis, esas capas sociales que procuran constituirse en caso, cada nivel, cada particularidad debe recibir su norma y
clases, etc.). ¿No hay una alienación histórica? Sí. ¿Cómo aún su tiempo propio. La descomposición de la totalidad se
definirla? Por la fascinación de la historia. Por la confusión acompaña con la construcción de las particularidades. El
entre la historicidad y la historia (relatada, escrita, institucio- tiempo histórico unitario queda relegado entre los mitos. Habrá
nalizada, al servicio de tal o cual potencia política y jo ideoló- pues tiempo de esto y aquello, historia de esto y aquello ( orga-
gica). Por la aceptación del "peso de la historia" y su trans- nizada por un paradigma de oposiciones pertinentes: historia
formación en "razones históricas". de la razón y/o historia de la locura; historia de la medicina
¿Alienación impersonal? No. Ella adopta rostros. El del y/o de tal enfermedad, etc.). Es la historia en trozos.
"alienado" pasivo que cree en la historia y notoriamente en
Para Marx como para Hegel el método dialéctico permite
la historia que se le presenta (en la representación que se
captar un movimiento en su totalidad, sin que al hacerlo se
elabora para su uso). El del "alienante" activo, el portador ¡;

de la verdad histórica, el hombre providencial, el Jefe, el lo reduzca a trozos. Lo que supone la implicación de estos
hombre importante. La cola de la historia, si puede decirse, términos: movimiento y totalidad (historia y praxis; ésta ti'ene·
contiene todos los venenos. Esta situación contribuye a obs- una estructura: cotidiana y revolucionaria, productora de cosas
taculizar la vía, a aniquilar la conciencia reemplazándola y creadora de obras). La práctica revolucionaria, según Marx,
por una falsa conciencia. creará la totalidad realmente posible, la estructura del capi-
talismo se disuelve entretanto por la descomposición de la
estructura en una coyuntura única. El método dialéctico;

184 185
supone otra concepc1on del proceso y de las relaciones tota- histórico no tendría nada en cmnún con la historia "vivida".
lidad-elementos, estructura-quiebra de estructura. El conocimiento intemporal del tiempo sólo podría consistir
Otra perspectiva: ya no se trataría de concebir y realizar en una especulación dogmática, lo que reserva sorpresas.
una totalidad histórica superando todas las separaciones sino d) El concepto del tiempo si no está en el tiempo (vivido,
de concebir la historia como totalidad superando el parcela- .sufrido, ciego) no consiste menos en un discurso coherente
miento de la historia y de la sociedad, que termina los tiempos sobre el tiempo. Si no puede pasar por "reflejo" del tiempo
llistóricos. ¿Esta perspectiva es diferente? Sí, ella introduce no es menos verdad del tiempo. Por consiguiente, si existe
la diferencia. como concepto teórico y si puede mostrarse reúne todos los
caracteres del devenir que escapan a aquellos (los "sujetos"
conscientes y actuantes) que están en el tiempo. Por ejemplo:
16. CoNcEPTO DE TIEMPo continuidad y jo discontinuidad, ritmos y medidas, previsibi-
lidad, espontaneidad y/ o reflexión, etc. Cada uno de esos
Se explica el concepto de tiempo diciendo que no tiene rasgos corresponden a algo ciego vivido. La totalidad escapa
nada en con1ún con el tiempo "vivido", puesto que se cons- a lo vivido, porque lo vivido nunca lo alcanza. Hay que notar
tituye mentalmente, y difiere de lo "vivido" como el perro ,que el tiempo "vivido" no es sólo un tiempo mental ( subjeti-
real difiere del concepto perro (el cual no ladra) . Esta tesis vo). Es también tiempo social, tiempo biológico, tiempo físico
-exige algunas reservas: .Y cósmico, tiempo cíclico o lineal. Y a plural (diferencial) .
a) Conduce a una restauración de la filosofía especulativa
y aun de la metafísica. Descartando toda referencia a la
praxis, ella justifica elaboraciones abstractas en la acepción 17. PLURALIDAD DE TIEMPOS
no científica del vocablo. ¿Si el pensamiento no tiene ocasión
de confrontar con una práctica sus modelos, quién lo contro- Esta teoría viene en línea recta de la sociología y de los
lará? La teoría se encierra en sí misma y justifica un repliegue .sociólogos, en particular de Georg-es Gurvitch, y de sus refle-
·estratégico de la acción cuyos fracasos disimula. La vieja xiones fenomenológicas sobre planos y niveles en la sociedad
concepción filosófica del "puro" conocer se reconstruye. Se ·"en acto". Se la encuentra acá y allá en el pensamiento
liquida. Se subasta el marxismo. Lo mental se separa de lo llamado estructuralista. Es aquí el lugar de recordar que
social. La esquizofrenia filosófica entra en escena. una parte de esas indicaciones que pasan por originales vienen
b) En efecto, en la metafísica tradicional se halla la hipó- de elaboraciones en curso desde hace tiempo. Poco importa
tesis (bien conocida) según la cual el espacio inteligible no €1 origen. Sin embargo, no hay ninguna ventaja teórica en
tiene nada en común con el espacio real. El espacio inteligible tomarlas de tal contemporáneo más que de los predecesores
no es extenso. El tiempo conceptual será rápidamente intem- y precursores donde ellas se hallan en estado nativo, más
poral si no lo es al comienzo. Porque el concepto de perro libres de ideología 1 .
110 ladra se olvida que un concepto (en comprensión y exten-
Georges Gurvitch mostraba con extrema perspicacia que
sión) indica el género y las diferencias específicas (en qué el
perro difiere de otros animales, en qué dieron las especies
1 Cf. L. Althusser, Lire Le Capital, II, pág. 48, etc., y las considera-
de perros). Esto remite a la práctica. ·ciones de este autor sobre el "efecto de sociedad". Su puesta en forma
e) En esta hipótesis metafísica se liquida la historia, sin poco agrega a los análisis anteriores, como no sea aquello que satisface el
tDtra forma de proceso. El conocimiento del tiempo llamado IJensamiento llamado estructuralista.

186 187
el tiempo no es nunca contemporáneo de sí mismo, sino que b) Ya sea emplear el lenguaje y la hipótesis de lo no-
siempre avanza hacia lo posible, o se retarda sobre lo posible, · numerable, buscar bajo la división un continuo, descubrirlo:
medido por operaciones y actos distintos según los móviles;. trayectos y proyectos, unidades globales, voluntades y estra-
determinado nivel domina en tal momento (revolucionario,. tegias, interacciones altamente complejas.
efervescente, o bien por lo contrario, regularizado y frenado). ¿Esos dos lenguajes, esas dos hipótesis son incompatibles?
No hay pues sólo un tiempo social, un tiempo mental, un N o. Puede empleárselos simultáneamente con la evidente
tiempo físico o biológico, sino que cada temporalidad como condición de no mezclarlos entre sí. Cada u~o de ellos incluye-
presa de la diferencia difiere de sí misma. excluye al otro; cada uno de ellos es verdadero y jo falso. No
Georges Gurvitch, es útil recordarlo, establecía un vínculo habría pues univocidad de la historia considerada como repre-
dialéctico entre la historia y la sociología: una lucha en la sentación del tiempo, sino desdoblamiento (doble determi-
unidad. A la historia pertenecen las continuidades en el nación).
tiempo; la sociología prefiere las discontinuidades y las esta- Así en el pensamiento marxista:
blece con fuerza así como sus consecuencias (períodos, tipo- e) el análisis puede dividir, periodizar, jalonar, escindir
logías). Sin embargo, en Gurvitch el fenómeno total (la tota- de múltiples formas (relativas) el tiempo histórico, tratando
lidad) dependía de lo social y de la sociología, no de la historia de fechar los comienzos y los fines, las fases, los "momentos":
y de la historicidad. modos de producción discontinuos, concebidos como totalidades
La teoría del tiempo deviene diferencial, como la del espa- -sociedades particularizadas-, niveles de fuerzas producti-
cio y en consecuencia del espacio-tiempo y jo del tiempCJ- vas-, entrada en acción de tal técnica tal forma política
espacio. No es sólo que el tien1po y el espacio se diferencien tal ideología; ' '
pasivamente (para y ante el pensamiento). Se conciben y d) Puede seguirse el crecimiento continuo (relativamen-
se perciben como aptitudes de diferir: tiempo y movimientos te) de las fuerzas productivas, o aun el desarrollo continuo
múltiples, topías diversificadas, contrastadas. El campo de la (relativamente) del cambio y del valor de cambio desde el
conciencia (reflexión, acción) se diversifica y deviene efecti- trueque y el donativo arcaicos hasta el "mundo de la mer-
vamente un campo, multiplicidad de recorrido y de sentido. cancía" y su fin eventual.
Cada marcha remite a otra y no puede pretender la ver-
dad absoluta. Cada marcha proporciona una representación
aceptable de lo que se presenta en el curso del tiempo.
18. DE LA HISTORIA COMO REPRESENTACIÓN
Si retomamos la terminología filosófica, la historia rela-
tivizada como representación (situada y constituida como tal)
Dado un intervalo, puesto por definición como "histórico",. se opondría a la historia como voluntad la de los "hombres
entre acontecimientos localizados, numerados O (comienzo heroicos", que se sirven de la historicidad, la de los portadores
del intervalo) y 1 (fin del intervalo en la periodización consi- ·de verdades históricas.
derada) se puede:
a) Ya sea emplear el lenguaje de la enumeración y
encarar en ese intervalo objetos distintos y conjuntos discretos 19. LAS DESIGUALDADES DEL DESARROLLO
de objetos: actos, hechos, cuadros institucionales, actividades
diversas (el número de esos elementos, de sus grupos, distri- La ley del desarrollo desigual no cesa de adquirir mayor
buciones, no es limitado) ; ·extensión. En todos los dominios, en todos los sectores se

188 189
acentúan desajustes y distorsiones. Nadie existe que discurra raleza". Esto no es más que el origen, el lugar de nacimiento,
lo Inismo que. el resto, nadie que avance de acuerdo con su · la cuna, el comienzo de la diferencia. Esta puede atrofiarse
circunstancia. Ni en las técnicas y las ciencias, ni en la en la ruta, degenerar, morir por asfixia. En ese sentido, la
"cultura" ni en las relaciones sociales. Aquí, cambios rápidos; nación no es más que un mito de sus orígenes, una imagen
allá, estancamiento, acá, regresión. Crece la distancia entre que data de la era campesina. Pero "algo" nace con la na-
la cabeza y los pies. ción que le sobrevive: una diferencia. Entre otras.
Las causas y las razones de los desarrollos desiguales son
incontestablem ente históricas. Si determinado país, determi-
nada región, determinada rama de la industria no evoluciona 20. DEL ACONTECIMIEN TO
como determinados otros, la causa reside en el pasado. Com-
probación burda, trivial: casi una tautología. . En las concepciones racionales del devenir histórico (es
Determinada estrategia puede gravitar -conscientem ente d~CI:, en particular, en el marxismo), ¿qué representa el adve-
o no- sobre determinada desigualdad de desarrollo para con- nnmento? Un instante privilegiado, el de una crisis. Cuando
servarla, para agravarla. Otra estrategia apuntará a disminuir se produjo un acontecimiento revolucionario, ese momento
ciertas diferencias sin suprimirlas, empero, dejará subsistir decisivo permitió el salto hacia adelante, sonaba la hora del
otras para servirse de ellas. Tales estrategias tornan n1ás pe- parto por la violencia (más o menos brutal) . En todos los
noso el "peso de la historia". casos y en todas las situaciones, el acontecimiento se concebía
¿Puede concebirse una estrategia que encare la lucha como una resultante. Causas y razones diversas converaían
contra todas las desigualdades del desarrollo? Sí, es la estra- en él, explicándolo integralmente. El acontecimiento se definía
tegia revolucionaria concebida por Lenin. Sin embargo, los pues cmno la expresión: de una relación de fuerzas de una
fundamentos de esta estrategia deben reconsiderarse, y quizá t~nsión conf~ictual, llevada al paroxismo, una situaciÓn explo-
sus fines. Los problemas urbanos desempeñan un papel mucho SIVa conducida a la Inaduración. El acontecimiento no se
más ilnportante que en tiempos de Lenin y tornan más com- concebía_ c~~i partiendo de una virtualidad ya en marcha, de
plejo un desarrollo que podía, hace cincuenta años, definirse una pos1~1hd~d tendiente a realizarse. Por ejemplo, en el
sólo por la industrializació n. Además, y sobre todo, las des- estud1o h1stónco de la Comuna de París, jamás intervenía
igualdades de desarrollo ocultan diferencias que se trata de la categoría de lo posible: las virtualidades de la práctica social
no borrar cuando se combaten ciertos resultados de particu- (de la sociedad francesa) aparecían a través de la eferves-
laridades históricas. Al confundir crecimiento y desarrollo, casos y en todas las situaciones, el acontecimiento se concebía
al proponer como fin la desaparición de desigualdades en el cencia de .la. Ciudad y del proletariado urbano. En tanto que
seno de un crecimiento indefinido, se tiende a suprimir las el acontecliDlento en lo real no se advertía cuando se eliminaba
diferencias. Aquí el error fue y es aún proponer modelos ~u se~t~d_?: la presencia de lo posible (en consecuencia, una
exclusivos (dogmáticos) para el crecimiento erigido en abso- Imposibilidad momentánea).
luto, reduciendo así el desarrollo al crecimiento en tanto se . El acontecimiento , en esta concepción racionalista, no
eliminan las particularidade s históricas de los pueblos en lugar tiene nada de azaroso, si ello no es su iniciación en tal o cual
de buscar para cada uno de ellos la vía que les permitiría instante. Este encarna la necesidad histórica orientada hacia
expandir sus particularidade s en diferencias específicas. La un fin lejano que no aparece ni en las causas 'ni en las razones
diferencia no coincide con la particularidad, idea importante. Y ~otivaciones del. acontecimiento . Así la 'acción del prole-
La particularidad proviene de una u otra manera de la "natu- tanado que va hacia el crecimiento económico, hacia la des-

190 191
trucción de las trabas del rápido aumento de las fuerzas 21. IRONÍA DE LA HISTORIA
productivas; mas él no lo sabe e interviene por la libertad,
por la paz, contra la opresión. Los imperativos de la historia Los que de esto hablan continúan haciéndolo fina e iróni-
terminan en el acontecimiento y lo explican, mas para el camente. . Aun cuando la ironía de la historia ha superado
historiador y no para el actor. toda medida. Aun cuando su suprema ironía consistiera en
En el curso de la crisis simultánea del pensamiento del haber desaparecido ya, casi sin gritos, dejando en su lugar
historiador y de la realidad histórica, el acontecimiento apa- " a 1guna otra cosa " . p ero, ¿que(
'"
rece muy a menudo azaroso y coyuntural. Se espera que se
. evapore y desaparezca sin dejar rastros. Sin embargo si es
histórico deja rastros. Y él se adhiere a ese fenómeno desde 22. JuEGO DE PALABRAS
·entonces privilegiado: el rastro. Se tratará de comprender
el acontecimiento considerado histórico sobre el plano de un No se han inventariado y considerado aún de cerca los
encadenamiento serial descubierto por los rastros. más estimulantes juegos de palabras, aquellos que han menos-
Esto dice: mayo de 1968. El acontecimiento ha con- cabado la "historia" del pensamiento: Lagos (griego), Auf-
:movido las estructuras y más aún las superestructuras de la heben (alemán) , serts (en francés y alemán) , diferencia, etc.
sociedad existente, no sólo la universidad sino los "valores" En el comienzo fue el Verbo. Pero el Lagos no puede repre-
.Y sistemas de valores: la información, las instituciones rela- sentarse su comienzo. Pues su presencia no puede evocar su
tivas a la seguridad, el derecho, la justicia, el urbanismo, las propia ausencia. Por lo contrario, si pretende ser sustancia,
.artes, etc. Puede suceder que esta sociedad reconstruya sus sólo puede representarse como ausencia (de sustancialidad,
superestructuras por la vía institucional y también que no porque no se percibe sino como forma "pura"). Presencia en
logre volver a hallar los "valores" y viva (o sobreviva) sobre acto, 1~ palab,ra comienza y todo ~astro no expresa más que
'"valores" ya cuestionados desde hace largo tiempo. Sea lo que ausenCia. ¿Como resolver este enigma? Declarando que el
fuere, esos productos o resultados de la historia han sido dura- Lagos es divino. El Verbo es dios, pero no el dios paternal,
·mente sacudidos por un acontecimiento cuya definición tiene la sustancia, el comienzo. El Verbo es un dios en segundo
así carácter histórico. ¿Esto es un rastro? grado, aunque eterno; el hijo de dios. El es y no es sustancia:
Este carácter es ambiguo, es decir rico de sentido, com- él la expresa y la declara. El la torna consciente de su poder
plejo. Al mismo tiempo, los estudiantes y sus aliados han (creación). La lleva a buen término. El abarca la historia
puesto de manifiesto los rasgos inadaptados, envejecidos de que no es su historia, de modo que la historia -como el
1a sociedad francesa, y han entrevisto por la crítica radical Lagos- es derivada: declaración de lo divino, condenado a
'("izquierdista") otras formas de vivir, la de la sociedad urbana comenzar y a terminar, siendo el comienzo y el fin sólo apari-
que transforma la vida cotidiana. flan querido liberarse del ciones (aparición de la apariencia, ¡pues el comienzo es desde
pasado, pero en nombre de cierta conciencia histórica aún entonces la aparición del fin!). El camino, el trayecto del
·viviente en ellos, en la conciencia y la cultura (la Comuna Lagos, es la marcha hacia sí mismo: ilusión de producirse
de París). ¿Resultado de la historia que la enmascara? ¿Quién en. el tiempo, a las órdenes de lo eterno. . . Hay, por consi-
1a desmiente? ¿Quién la niega? ¿Pero éste es un rastro? g~uente, d?ble determinación del devenir: apariencia y apari-
ciÓn, comienzo y recomienzo, vale decir, fin. Espera (algo
menos que nada) de la última reconciliación en el Espíritu.
Desde el Evangelio según San Juan a Joaquín de Fiare y a

192 193
Hegel, ¡qué continuidad histórica! Y de Hegel a las investiga- el que se precipitaban los condenados a muerte y los infantes
ciones modernas. En el trayecto, la gran decepción, el Verbo· rechazados por el padre. "111.undus est immundus".
negado y renegado, el llamado al Espíritu, tercer término,. La historia universal (Bossuet) formula esta visión trivia-
tercera persona de la trinidad. lizándola: la torna laica y la racionaliza. El devenir del
La superación; abolir para elevar. El sentido (órgano "mundo" no se compara sólo a un pasaje en las tinieblas, a
de la percepción, orientación del movimiento, significacio~es un tortuoso y doloroso camino hacia la luz. Ello advierte ya,
próximas y lejanas). ¡Qué riquezas! ¡Qué desafío a la semiO- hic et nunc, la claridad divina: la Providencia conduce al
· · d d e 1a pa1a b ra "h'1stona
logía!La dualidad· y la duphCida · " no pobre mundo.
Es así como se plantea la cuestión del comienzo y el fin
tienen quizá menos alcance. Ellas permiten deslizarse del con- de la historia. El pensamiento histórico comienza por una
junto al detalle, de la historia mundial a la de Francia y a la reflexión sobre la iniciación de la historia. Sin embargo, este
de la ciudad, del conocliniento global a la anécdota. Ellas pensamiento no reflexiona sobre sí mismo, en tanto que
autorizan todas las sustituciones. "Fundar la historia", ¿qué comienzo. No se sitúa por relación a los acontecimientos que
es lo que significa? ¿Se ha de tomar en el senti~o en que u~ lo estimulan (como en la segunda mitad del siglo XVII y en
héroe funda una ciudad? ¿Se trata de Napoleon o de MI- el curso del XVIII). Reflexiona sobre el origen de los comienzos
chelet? ¿La historia no ha sido instituida y luego j~stif~cada (el origen y el modelo). ¿Los fines? Deja su cuidado a la
por los trabajos históricos? ¿El discurso sobre la h1st?na .n.o Providencia, a la presciencia divina.
habría tenido muchos comienzos en tanto que la historiCI- Luego, la reflexión sobre lo futuro y sobre lo posible
dad no ha comenzado jamás? Y si alguien piensa que la (y lo imposible) pasa a primer plano. Al final del siglo XVIII,
historicidad presupone la acumulación (de riquezas, conoci- es cuando el nensmniento histórico alcanza su madurez. Se
mientos, técnicas) se le responderá que los hmnbres han acu- compromete a~ explicar todo por la formación, la génesis;
mulado siempre recuerdos, que los historiadores no cesan de a partir del origen pero indicando el fin, el término del pro-
acumular saber, y que la cuestión de la historicidad? d~ ,su greso, la finalidad. Sustraído a la potencia divina, el reino
comienzo y de su fin, de su fundamento y de su constltucwn,. de los fines pasa a cuenta del pensamiento humano, de la
debe trasladarse a la metafísica, a la ontología, como cuestión práctica.
trascendental. El discurso sobre la historia se tornaría así el Así de Bossuet a Kant y de Hegel a l\1arx, la historia
desquite contra el discurso de la historia, contra la historicidad universal deviene historia mundial. La visión del "mundo"
y contra la conciencia histórica. Impediría la salida ... halla su conclusión luminosa. El hombre sale gloriosamente
del largo trayecto en las tinieblas. El camino se abre sobre
una armoniosa jerarquía. El cosmos (imagen griega) y el
23. DE LA HISTORIA UNIVERSAL A LA HISTORIA MUNDIAL mundus (imagen romana) se reconcilian en la gran esperanza
histórica. En la ilusión y la utopía históricas. En la aliena-
La historia universal se extiende desde la creación al ción histórica .
. juicio último. Implica una visión bastante próxima de aquella
que contiene la imagen cristiana del nzundus, imagen ligada
a esta institución de la ciudad itálica y romana: vorágine en 24•. DISOCIACIÓN DE LO "VVELTGESCHICHTLICH"
medio de la ciudad, nexo entre los vivientes y los muertos, Desde hace n1ucho, la noción de lo "histórico n1undial"
pasadizo sombrío, lugar de tránsito de las almas, agujero en se ad1nite sin examen. Hoy, esta unidad ya no se im.pone. Lo
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histórico y lo mundial no coinciden más. Lo mundial se erige naturales y de la naturaleza entera, forman parte la acumu-
sobre las ruinas de la historicidad, como no histórico, poshistñ- lación (de conocünientos, técnicas, riquezas) como la preocu-
rico, transhistórico. pación cada pez más exclusiva del desarrollo (el economismo),
Resulta difícil pensar que una vía real, que pasa bajo un la primacía de la técnica y la afirmación de un modelo de-
gigantesco arco de triunfo, desemboque en la mundiali~a~. terminado, la filosofía y la historicidad proclamadas ( siste-
¿No será necesario franquear un umbral en cuyas proxurn- máticas).
dades se descubra un horizonte de terrores: terror nuclear, Fase /1: Hay resistencias al proceso de homogeneidad,
terror estatal, terror generalizado por la violencia, extraña residuos, originalidades irreductibles. Un conocimiento más
contrapartida de la poco extraña satisfacción de los consu- elevado, formas de conciencia afinadas nacen en el curso de
midores? la fase I; luchan a su manera -revolucionaria- para mani-
La Puerta del lVIundo, tal enigma, coincide con la posi- festarse, van hacia las divergencias y las diferencias. Al misn1o
bilidad del aniquilamiento del mundo. Así se sitúa en el tiempo que la homogeneidad aparecen simultáneamente dife-
centro de la conciencia, lo posible-imposible, la supervivencia rencias y conciencia de las diferencias. El conocimiento acom-
y por fin la vida en su lugar, lo mundial en lugar de lo paña ese proceso doble y uno. Jalona la vía de la esponta-
histórico. El mundo del Terror pone fin al de la historia, neidad y la confirma.
a la unidad tranquilizadora de lo W eltgeschichtlich. La fase I está ligada al proceso de industrialización. La
Los unos, pues, olvidan la historia, gesto mágico para fase II (es también la hipótesis técnica) estaría ligada al pro-
acelerar la llegada de lo que debe advenir, lo mundial. Otros ceso de urbanización (subordinado de antemano a la indus-
descubren "sentidos" superiores al de la historia. En la tra- trialización, pasando luego a primer plano y tendiendo a
gedia, en el juego, en el amor, Eros y el erotismo, quieren constituir la sociedad urbana).
hallar el secreto del enigma: la mundialidad.
A esos descubridores (troveros o trovadores) del siglo xx Si la hipótesis se verifica, hay lucha intensa por cierto,
se les reprocha erróneamente la búsqueda. Por lo menos para inconscientemente, entre las potencias homogeneizantes y las
ellos, la historia tiene un sentido; lleva hacia lo mundial, que potencias diferenciales.
s·e revela y revela el enigma de la historia, su secreto y su fin. Aún hoy la fase I es histórica. La fase II, bien que na-
ciendo de la historia, sería transhistórica. La historia, presente
pero en curso de superación, se concibe y se advierte como
25. SoBRE LA HISTORIA MUNDIAL ("'WELTGESCHICHT E") totalidad, en razón aun de esa superación. Ella está ahí,
masa enorme de causas y razones, que nos conduce adonde
No hay que olvidar que la historia mundial es tan1bién estamos y nos abandonará rápidamente para que vayamos más
la mundialización de la historia. ¿No tendría esta metamor- lejos. A otra parte.
fosis un sentido más profundo que aquel que se le atribuye
generalmente, representándose una continuidad?
Habría dos fases (por lo menos dos): 26. EL PERÍODO DE TRANSICIÓN Y LA SALIDA DE LA HISTORIA
Fase 1: Las potencias que convergen "inconscientemente "
(industrialización técnica, conocimiento, neocapitalismo, a ve- El testamento político de Marx, la Crítica del Programa
ces revoluciones) empujan hacia la h01nogeneidad. De esas de Gotha, propone ese concepto y determina ciertos rasgos del
potencias homogeneizantes, destructoras de particularidades período transicional (del capitalismo al comunismo) . Luego,

196 197
los teóricos no han cesado de reflexionar sobre este período, de historia puede ser su destrucción violenta, su autodestrucción.
elucidar y enriquecer ese concepto. La tragedia retoma sus valores. Es lo menos que puede decirse.
Sería paradójico que el estructuralismo, que salta por en-
cuna de las transiciones, que acentúa discontinuidades y des-
ajustes, que tiende a concebir los modos de producción como 27. LAS FASES
totalidades coherentes (a tal punto que el tránsito de un modo
de producción a otro deviene tanto más ininteligible en tanto Las divisiones, las periodizaciones, las fases se relativizan.
signiíica la desaparición de un tipo de inteligibilidad), sería En consecuencia se diversifican, divergen o convergen, se cen-
paradójico pero no inconcebible que este período en que el tralizan o descentralizan. En un sentido, en cierta medida,
inmovilisn1o ha sido fetichizado lleve a una profundización .se pueden discernir tres fases puestas en perspectiva por rela-
del concepto de transición. -ción al período histórico (donde hay historia).
A los rasgos transicionales propuestos por Marx, ¿por qué a) Las sociedades antehistóricas (lo que no coincide con
no agregar otro? El periodo transicional es el fin de la historia. las sociedades llamadas arcaicas, o prehistóricas, o carentes
Ha de ·reflexionarse bien al detenerse en esta proposición. ¿Se de escritura). En esas sociedades, un conjunto de símbolos
trata de liquidar la historicidad? ¿Declarar terminada la his- representa un papel determinante; esos símbolos traducen par-
toria como conocimiento y hacer una cruz sobre el pensa- ticularidades originales y lugares específicos que los distinguen.
miento histórico, la reflexión histórica? Absolutamente no. Así el sol, la fuente, el pozo, la noche, la flor, el camino, etc.
Tampoco se trata de suprimir la filosofía. Trátase de una idea .Esos símbolos no forman un sistema, es decir, un grupo o
muy distinta. El fin de la historia no significa su supresión conjunto coherente de términos estrictamente dependientes
por decreto "episten1ológico". unos de otros. Sin embargo, no están aislados. Componen una
No se puede eludir el examen de las hipótesis nietzschea- ·especie de soporte inicial, de topología fundamental, ligada al
nas. Al enfocar racionalmente la situación J\1arx decía más o período agrario, a la vida campesina, a los ciclos de la natu-
menos: "I-Ie aquí que el pueblo no tendrá ya necesidad de raleza. Esta trama expresa a la vez la "naturaleza" y la vida
ese opio, la religión; el mundo tendrá otras esencias; ese punto humana, el orden cósmico y el orden social, las pasiones y
de honor, esta alma de un mundo sin alma, ese saber ilusoria- las acciones, los sentimientos y los pensamientos. En este
mente enciclopédico perderán su sentido ... " Pero, la religión, ·sentido ella aporta un primer modo de descifrar el "ser" (na-
la 1noral terminan en medio de tragedias, genocidios, matan- tural, originario y original); algunos llegaron hasta a hablar
zas gigantescas. Y la historia. Y sin duda el Estado. ¿El caos ·de un "código del ser" (y de un modo de descifrarlo). De tal
del mundo moderno, satjsfacciones e inquietudes, búsqueda manera, los sín1bolos tienen una larga duración y no han
de la seguridad y masacres, se explican sólo por la economía? perdido su sentido en el curso del período histórico. Al lado
No, sin ninguna duda. El hombre genérico, que depende de del conjunto simbólico inicial existen subcódigos, el de la
la antropología, se hace, se realiza, se supera, afirmaba Marx. ·1nagia y el de la religión, de la familia, del honor, etc. La
Quizá la especie humana no está más que frustrada, agrega continuidad domina y el tiempo cae fuera de la conciencia,
profundamente Nietzsche. Si es necesario que el hombre se .fuera del pensamiento naciente.
supere, ¿no es a otro "ser" al que le es indispensable apuntar? b) Las sociedades históricas se liberan de los símbolos y
¿Hacia qué regiones lleva este extraño desfiladero? ¿Es cierto ·subcód.igos anteriores. Por transgresiones y rupturas. En
que más allá de los obstáculos habrá una tierra prometida, el consecuencia, por discontinuidad. La filosofía y su asociada,
país de las delicias, las islas bienaventuradas? El fin de la la historia, se atribuyen un papel considerable que rivaliza

198 199
con las grandes acciones guerreras y las luchas revolucio- sal, no se concibe sin relaciones con lo particular (particula--
narias. El tiempo llega al centro de la conciencia, deviene ridades) , con lo singular (las singularidades: los individuos)
referencial a todos los niveles (económicos,. estéticos, mora- y por tanto, con las diferencias; esas relaciones quedan por
les, etc.) . Es un tiempo homogéneo. Existen tendencias a la estipular y dependen a la vez de la lógica y de la historia.
constitución de un código general (el del intercambio contrac- El concepto de forma, por lo contrario, tiende a liberarse
tual: bienes, mercancías, gente). En consecuencia, tendencia del contexto y de la referencia histórica. Teórica y metodo-
a la identificación. No obstante, se constituyen y se instituyen lógicamente. Se ha advertido en lo precedente una dificultad
subsistemas de decisiones, conductas, "valores" (que contri- del pensamiento marxista: vinculado a una concepción general
buyen a modelar y consolidar las instituciones). Este período de la historia, a saber, el materialismo histórico, el estudio de
y la práctica correspondiente (industrial) devastan la natu- la sociedad capitalista, aquél sin embargo construye el análisis.
raleza y las particularidades naturales, y ello de la misma y la exposición crítica a partir de una forma (intemporal en
forma en todas partes, tendiendo así hacia la homogeneidad, tanto que "pura" forma), el calor de cambio.
resultado de una historia unitaria. La naturaleza, destruida, Diversas parejas de conceptos transhistóricos han sido
desaparece hasta exigir ser reproducida (comprendiendo el introducidas en el curso de estas páginas:
aire, el agua, la luz). Esta extinción de la naturaleza, así a) Trayecto-proyecto. Nada de pensamiento, nada de
como a la contradicción entre la homogeneidad y las diversi- reflexión que no sea acto. Tal es la doble determinación del
dades, alcanzan su intensidad en el momento de la salida de saber. Todo conocimiento tiene un objeto, es un querer. Toda
la historia, período transicional. reflexión sigue un trayecto a partir de su comienzo, naci-
e) En la práctica social poshistórica que se libera de las miento o emergencia; en cada momento, implica un fin, un
tendencias anteriores (es decir, según esta puesta en perspec- objetivo al mismo tiempo que un objeto. El trayecto y el
tiva, en la sociedad urbana) hay descubrimiento e invención proyecto no se separan.
de múltiples códigos. En caso de necesidad hay restitución de b) Discurso-recorrido. El encadenamiento de signos ver-
códigos antiguos. El tiempo histórico (unitario), en tanto bales, el discurso, es también un recorrido a través de lugares
que referencial, es abandonado. Si el instante y el presente marcados (mental o socialmente). De igual modo, todo re-
se imponen sobre el pasado, lo actual se diversifica y se dis- corrido puede expresarse en un discurso. De ahí la concor-
tancia. El tiempo se multiplica y se reduce. La diversidad dancia entre lo mental y lo social, y su diferencia.
de los mensajes (por tanto, los códigos y su modo de desci- e) Posible-imposible. Esta pareja llega al centro momen-
frarlos) se acentúa, dando la impresión de un desorden sin táneo de la reflexión (o de la meditación) . Las relaciones.
fin. El reino de la diferencia comienza. de lo posible y lo imposible son conflictuales, bien que el
conflicto no queda siempre a plena luz. Lo posible, inhibido,
abrumado, alienado deviene imposible. E inversamente, en
28. LAS CATEGORÍAS TRANSHISTÓRICAS la praxis lo imposible se transforma en posible cuando la vía
se abre y la salida se descubre.
Entre los conceptos, algunos llevan la marca de la historia d) Ultima pareja: diferencia-transparencia, sobre la cual
y otros se libran de la historicidad circundándola. Los con- volveremos.
ceptos de nación, pueblo, sociedad implican la adhesión a un
territorio en fases sucesivas. De igual modo las relaciones
de producción y las relaciones sociales. En cuanto a lo univer-

200 201
~29. LA SUPERt:.~.CIÓN DE LA HISTORIA -ción de los grandes n1omentos: las liberaciones, las victorias,
los cantos del Te Deum? ¿Cómo perpetuar esta drmuatización?
En esta vía, la de un pensamiento diferencial (y ¿por Las grandes horas históricas han deformado a más de un
qué no?, de una historia diferencial, la que reemplazaría adolescente. El reclama heroísmo. ¿Cuál? Aquel que atribuye
retrospectivamente a la historicidad homogeneizante que sería a los vencedores. El héroe es el adulto; es el Padre.
historia de las originalidades y de su cmnbio cmno diferencias, Y o he vivido la hora en la cual he creído poder decir:
que cesaría de descartar las divergencias, de someter la forma- "Detente, eres tan bella", la culminación del tiempo. Lo
ción de ideas a modelos idénticos y a modelos de identidad, siento en verdad. Digo: "¡Ah, qué momento!" Y después me
que no los centraría ya alrededor de una tesis y de una posi- convierto en aquel que dice: "¡Ah, cuán bello era ese mo-
ción de la racionalidad), una enorme escolástica intercepta mento! Entonces había hombres ... " Y devengo aquel de
.el horizonte. Este pensamiento cmnplicado (y no complejo) quien se dice que repite: "Ah ... " Así se escribe la historia .
comenta indefinidamente el período anterior: industrializa- Durante ese tiempo un enorme sentimiento de ausencia se
ción, objetivos militares y totalitarios, modelos, proyecciones, insinúa, se establece. ¿La gente? Se asemeja a los animales,
ideologías. Cree a veces oponerse a él en tanto que lo pro- se dice aún. No ha arriesgado su vida, ni ha luchado hasta
longa. Una lista ya larga de oposiciones impertinentes, se la muerte por esto (o por lo contrario: aquello) . Le falta el
prolongará todavia: drama y más aún la dimensión trágica. Y es verdad. No es
menos cierto que los animales (inocentes, ¿quién lo ignora?)
el racionalismo contra la razón. no conocen ni el respeto ni la admiración.
el nacionalismo contra las naciones, La utopía histórica explica por su ausencia la falta de
el individualismo contra el individuo, interés. Su presencia puede brindar cierto interés a la vida,
el estructuralismo contra la estructura, a las cosas, a la gente. Se descubre, por desgracia, que este
el formalismo contra la forma, interés desfallece, que la grandeza histórica decae. El ciclo
napoleónico termina en el ridículo. Así van las glorias: hacia
el funcionalismo contra la función. la comedia.
el urbanismo contra lo urbano, La utopía histórica, la peor de todas, se coloca del otro
el cientificismo contra la ciencia, lado por relación con la utopía creadora, aquella que no se
el crecimiento contra el desarrollo, lanza a lo imaginario pasatista sino a lo posible-imposible,
lo original contra la diferencia, la que ocupa el lugar de lo que no tiene lugar (aún).
el verbalismo contra la comunicación,
el historicismo contra el devenir,
etc. 31. EL TEDIO POSHISTÓRICO

La historia interesa, sólo ella interesa verdaderamente.


~30. LA UTOPÍA HISTÓRICA A la aventura no le debe faltar un elemento violento; desafío
al tie1upo y al espacio, velocidad, abismo, altitud. Sin peligro no
¿Se trata de una ideología o de una utopía? Desde hace hay interés. El riesgo ha servido a los cosmonautas, en tanto que
:mucho se ha cuestionado la historia cmno ideología. Ahora en el detalle de sus relatos, como en los comentarios, se trasluce
.enfoquémosla como utopía. ¿Cómo mantenerse en la exalta- una innegable vulgaridad. La historia se identifica a través

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del relato en la aventura, con la lucha a muerte. La novela ghettos. Son aspectos contradictorios de la era transhistórica.
también tenía ese sentido: contar a los lectores sentados en· En esas condiciones, ¿qué será del individuo digno de ese
sus sillones, a mujeres, niños, hechos y gestas guerreras. nombre? Aquel que resuelva las contradicciones en torno
Alejandro Dumas, que respiraba el aire de las revoluciones de él, en él. Si se aburriera no sería digno de ese nombre.
parisienses, lo había comprendido maravillosamente. ¡Qué
entrecruzamientos y centellear de espadas! Después, la novela
policial y la ciencia-ficción han tomado su lugar. Nada impide 32. LAS PARODIAS DE LA HISTORIA
inventar actividades peligrosas (salvo la represión policial);
la ficción del riesgo aumenta el atractivo. La poshistoria (la transición) puede reservar sorpresas.
Por medio de diversos vocablos, socialismo y comunism.o, El desconocimiento de la historia engendra ilusiones. Su des-
sociedad de la abundancia y del consumo, o aún "era posindus- mentida y su denegación acompañarán la descomposición de
trial", se anuncia una sociedad sin violencia. ¿Se encontrará los "estados" existentes, instituciones, cuerpos constituidos. Se
ella con el reino del tedio? Es un grave problema. Suecia y puede alcanzar una "no-historia": acontecimientos disconti-
Suiza, al margen de las grandes guerras del siglo xx, vienen nuos, ideologías que se forman como una tormenta y se
al caso como ejemplo. Por sobre todo la gente se aburre. a tal evaporan, intervenciones brutales de grupos parciales que
punto que el erotismo (espontáneo o artificial, ideológico o inscriben sus actos en el tiempo social y signan sus inter-
comercializado) no llega a eliminar este tedio. ¿Serán indis- venciones sin que la sucesión de tales actos constituya una
pensables para la felicidad la memoria dramática, los recuerdos historicidad.
de las masacres? ¿Aportarán densidad, profundidad, la dimen- Poshistoria: Ello no quiere decir que ya no pase nada.
sión que por otra parte ellos necesitan? Es posible. Pero, tales Por lo contrario, lo que acaece pasa y se repite, pero no tiene
recuerdos no perduran. Se embotan y el aliciente de la feli- más carácter histórico, es decir, encadenado cmno discurso, acu-
cidad se debilita, en consecuencia. mulativo como enriquecimiento. Los acontecimientos "puros"
Sin embargo, nada garantiza que la sociedad que se anun- se disuelven sin rastros; los dramas amplificados o reducidos,
cia sea la de la tranquilidad total. Nuevas contradicciones se las convulsiones y las descon1posiciones serían y quizá ya son
acu1nulan, en tanto que ninguna antigua contradicción se re- "hechos" poshistóricos. Tales hechos no excluyen nada sino
suelve por completo. Nada certifica que la nueva época habrá que, inversamente, estimulan la investigación de las signifi-
de superar todos los conflictos, que las contradicciones llamadas caciones, y pueden empujarla hasta la locura.
históricas desaparezcan; que la dialéctica circunscriba la histo- En cuanto a la potencia del Estado, iglesias, ejército, apa-
ricidad en el reino de las sombras. La lucha contra la natu- ratos políticos, sistemas represivos, puede pensarse que inaugu-
raleza y contra la muerte no termina, ni la lucha contra ran las parodias de la historia. Los grandes cuerpos instituidos
aquellos que sólo se ocupan de la lucha contra la naturaleza y constituidos pueden imitar las circunstancias de su consti-
(posesión y dominio técnicos, y por consiguiente el saqueo tución e institución. El ceremonial, las fiestas conmemora-
mortal de la naturaleza). El trayecto que va de las particu- tivas rehacen la historia y la prolongan. La guerra ideológica
laridades a las diferencias conocidas y reconocidas como tales puede hasta llegar a reconstruir completamente el pasado.
no carecerá de animación. La problemática urbana recubre Aun pueden imaginarse guerras rituales para celebrar la
las causas y razones de los conflictos; los no violentos, sus historia recomenzando los enfrentamientos "espontáneos". El
grandes reuniones, no permiten pasar a la cuenta de la histo- ~'sentido de la historia" no puede disolverse sin frases. Sólo
ricidad perimida ni la guerrilla urbana ni la revuelta de los: desaparece reabsorbiéndose en la política absoluta (estrategia

204 205
"pura") la cual tiene algo de parodia. La política "pura" imita el saber y se cree privilegiado, detentar de un saber absoluto ..
la historia y la historicidad revistiéndolas de oropeles (véase Se ve ubicado en la roca epistemológica agitando la bandera
el comienzo del Dieciocho de Brumario de Luis Bonaparte) . de la cientificidad. Opera de modo que protege esa roca_
La historia ofrece el aspecto de continuar, de avanzar de tener sagrada, purifica las manchas para dirigirse al océano de las
una dirección, que va a cualquier parte: hacia el fin fijado, ideologías. ¡Qué conserve esa ilusión!
por tal o cual jefe de Estado, general o mariscal. Se tratará El filósofo realista, por cierto, plantea cuestiones "con-
de conservar todavía la expresión: "sentido de la historia". cretas": la personalidad, el Sujeto, la libertad del individuo-
La historia no, será sólo institucionalizada sino consolidada y su papel en el grupo, el proyecto como intencionalidad, etc.
represivamente. El trayecto del tiempo será fijado por decretG Esas cuestiones le parecen concretas. Lo son en sentido li-
y será programado el pasado. mitado.
Finalmente, viene el filósofo especulativo. Sí, ¿por qué
no retomar ese título modificando su sentido? El metafilósofo
33. FILOSOFÍA Y METAFILOSOFÍA especula preguntando qué porvenir le aguarda a la especie
hun1ana. Este no duda ante la hipótesis extrema: especie-
El filósofo secreta un cristal (curioso animal abstracto). deteriorada cuya desaparición es necesario entrever. Para re-
Ese cristal (casi) transparente, duro y puro, persiste, inalte- futar la hipótesis es indispensable desplegarla. ¿"El hombre"?
rable. Por su frialdad y su rigor corre el riesgo de figurar ¿Cómo no referirse a él? Su inacabamiento le presta interés
en un orden mental y en un orden social represivos. La y encanto; la culminación -el estado adulto, la madurez, la
met~filosofía, por el contrario, desprende, libera temas. Y historia terminada, "el hombre hecho"-- lleva al desastre. El
esos ten1~s., precismnente porque presentan (y no representan) filósofo especulativo intenoga lo posible, y advierte la reve-
una posi.bihda.d (y no ~n pasado) se actualizan, pasan a la lación de lo real. La verdad y el sentido se vuelven a hallar-
conciencia social, se confirman en la praxis. Entonces la obra anticipadamente. La categoría de lo posible deviene priori-
metafilosofía, por lo contrario, desprende, libera te~as. Y taria en él y reemplaza lo original, lo originario, lo primordial,
reabsorbida en la conciencia y la práctica. Igual el tema de lo adquirido, el equilibrio, etc. Así pues, la historia deviene·
la alienación. Así el de la vida cotidiana. No sistemáticos, problern.a metafilosófico, porque ella no depende ya ni de la
esos temas se expanden y se desvanecen. historia de la filosofía ni de la filosofía de la historia. Por In
La. re~lexión. (meditación) metafilosófica no puede probar contrario: esta nueva problem_ática subraya y acentúa el fra-
su ~ovrmiento sino en la marcha. ¿Trabajo específicamente caso de la filosofía. Pero nada más difícil que la inversión-
teónco? . Sí y no. Ese. trabajo teórico no se prosigue sino por de perspectiva: poner lo posible en lugar de lo real, cuando
referencia a la práctica (no a una práctica representada lo posible parece obstruido, y lo in1posible gravita con todo su
grosera y globalmente, sino a la práctica analizada, captada peso. El de la historia.
en sus estructuras y conflictos). Así, la teoría de la sociedad
~rb~na y la del. ~iempo-espacio diferencial sólo pueden cons-
tituirse en relac10n, por una parte, con la lógica de las dife- 34. LA APROPIACIÓN
rencias (lógica dialéctica) y, por otra con la mutación de la
práctica industrial en la práctica urba~a. La noción marxista de apropiación ha sjdo abandonada.
El filósofo preocupado por la epistemología continúa sien- Aquellos que la tenían en cuenta la identificaban casi siempre·
do el que está más próximo al filósofo tradicionaL Privilegia con la desalienación (el fin de la alienación). Lo que res--

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tringe el alcance del concepto y su contenido activo (digamos,
positivo). Aun la crítica radical implicada en el concepto ?nt:a ya en esta sociedad y en este período. Síntomas e
Indices: tanto la guerrilla urbana como las vastas aglomera-
(crítica de la propiedad como no apropiación, como caricatura,
parodia, interdicción de la apropiación· concreta), ha sido Ciones de jóvenes "no violentos", ávidos de contactos, de en-
cuentr~s, de amor, de erotismo, de goce, de alegría y olvido.
velada. En efecto, no se trata de un simple concepto tomado
de Hegel por Marx, preservado en el curso de la "destrucción" . (SI se c~nfirmB: que Heidegger ha entrevisto la impor-
·del hegelianismo para hacer de él un uso crítico. Ese concepto tanCia de la diferencia y de la apropiación, podrá decirse, reto-
tiene muchas más exigencias. Espera, apela a una teoría más mando su esquema, que lo urbano viene después de la técnica
completa, destinada a reemplazar otras teorías. La ausencia sobre la ví~ ~el ser y su desarrollo. Pero puede objetarse que
de tal teoría, hasta el momento tiene un sentido y no sin razón. esas proposiciones aún filosóficas no tienen gran importancia
para esclarecer la praxis ... )
a) La posesión de los procesos naturales, el dominio sobre
la naturaleza material, la búsqueda de medios, conocimientos
y técnicas a utilizar en ese fin marcan con su impronta un
largo período. Comienza con los orígenes del "hombre" (que
35. LA SOCIEDAD POSHJSTÓRICA

.esa iniciación se vincule con la invención de herramientas,


con la organización del trabajo, el lenguaje, la prohibición Ahí están. Esas pesadas e imponentes masas aparecen
del incesto, es una cuestión secundaria). En el curso de este delante. de todos, por encima de todas las cabezas: el Estado,
período se organiza la acumulación (de riquezas y recursos, la Iglesia, ¿se ven? Están allí y allí está su ser. En torno de
conocimientos, técnicas, en resumen: del capital). Este pe- todo_ el mu;n~o, abajo: la zona cenagosa, las napas estancadas,
ríodo, el de la industrialización, de la historia y de las grandes la vida cotidiana, la familia. El saber se extiende, en el gran
luchas históricas para la conquista y el dominio de la natu- dulzor de una luz filtrada: egología (apaciguada), logología
raleza (el combate contra la naturaleza se acompaña de luchas ( co~fortante). Las formas se elevan: colinas, islas que aún
encarnizadas entre las naciones, los pueblos, las clases, las se dice que son bienaventuradas; ciudades, pabellones, terra-
fracciones de clases) es una época que toca a su fin. Termina zas, de donde surgen, mientras se bebe whisky, lánguidas
en una burla encubierta bajo el saber, en una locura donde volutas de humo. De ese mundo marcusiano (es decir, descrito
coinciden la razón y la sinrazón: el sacrificio de una parte por Herbert Marcuse, descripción que aquí se retoma en
,considerable de los recursos terrestres, para poseer uno de los forma irónica) no olvidemos ciertos rasgos. l\1uchos niños.
más repulsivos entre el montón de piedras que vagan en El boom de los nifws. Vida y supervivencia se mezclan en
los espacios. Pasemos. ese mu:r:do donde reinan la distinción y la estructuración.
b) Un nuevo período se anuncia con su problemática, su Mue~~ JUVentud que reserva sorpresas. Después del boom de
temática, sus categorías, (conceptos) : el de la apropiación. los ninos, el boom cultural. Del arte, en particular del arte.
El psicoanálisis, esfuerzo defectuoso pero testimonio de un Una refle~iva _cientificidad enciclopédica parcelaria ocupa y
·cambio de orientación, el deporte, incompleto, especializado, pr~oc:upa Intel,Igentemente a los habitantes de ese paraíso
tendiente a una jerarquía paralela o superpuesta con las otras, so~Istlcado. Mas drama. Más tragedia, pero como espectáculo
prepararon la apropiación del deseo, la apropiación del cuerpo, (hberado del señuelo de la piedad y del terror) . Afirmación
·del tiempo y del espacio, las nuevas posibilidades. d~l espect~culo, de la forma, de las formas. Algunos ritos
Tesis: El período de la apropiación, período poshistórico, bien maneJados para disimular la repetición y simular la crea-
~no puede pensarse sino en función de la sociedad urbana. Se ci~n. ~á.s !as ciencias del bienestar mental y social: psicología,
psicoanahsis, sexología y economía. Un paisaje turístico per-
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manente. Si se fuerzan algunos rasgos de ese cuadro, resulta que la tranquilidad del can1bio generalizado? Advirtamos que
el idilio, el Edén de nuevo encontrado. Si se acentúan sin las masas se inquietan, las que están por encima de nuestras
pena otros rasgos, tenemos el tedio final, la ridícula satisfac- cabezas, las que nos rodean, las que fermentan en el suelo.
ción que atrae a su complemento y su suplemento del alma,. Lo transhistórico quizá no sea lo que se espera.
como decía ya no se sabe quién: la violencia.
De esta 1nanera se habría producido un reiterado tumulto,.
un rudo y colosal esfuerzo para llevar al "hombre" a dar lo 36. EL SENTIDO DE LA HISTORIA
mejor de sí, para adecuarlo elevándolo por encima de sí. La
historia, era la superación (ya por la Aufheben o la tJber- El sentido de la historia es pues el de terminar; no para
winden, matiz secundario). Breve locura. ¿El hombre? Un dejar el lugar a la metafísica, a la religión, al inmovilismo o
animal privilegiado o dotado con mejores medios que los otros a la eternidad. Su sentido es superarse (por tJberwinden más
para procurarse cosas para comer, beber, vestirse y habitar. que por un sabio y tranquilo Aufheben). ¿Cómo podría haber
Mas con certeza no se sabe qué: una simiente de locura, la historicidad sin superación? Hegel y Marx lo han afirmado
conciencia de morir. De allí se han extraído maravillas, hoy con todas las razones concebibles y probantes. Si la historia
vanas pero agradablemente consumibles. Esto ha terminado. consiste en superaciones, es decir, si ella tiene un sentido,
Cuando los nobles, los privilegiados hasta la burguesía im- ¿no puede y no debe superarse a sí misma? El sentido de la
perialista (la inglesa, por ejemplo) conseguían apoderarse por historia es permitir el pasaje del discurso de la historia (Hegel)
astucia o habilidad de bienes hasta entonces raros, éstos les· al discurso sobre la historia, que la revela y va más lejos. El
resultaban doblemente preciosos: por la rareza, y por el riesgo. sentido de la historia fue unir el sentido y la verdad hasta su
Mas he aquí que en Francia, en la segunda mitad del si- disociación. Después de lo cual el sentido continúa con la
glo XVIII, los locos han pensado cambiar el mundo, alcanzar búsqueda del sentido, pero ya no es la verdad que se busca,
la abundancia de los bienes conservando las virtudes de la la misma, la antigua; y esto no es ya la historia. La negación,
rareza y el precio de la lucha a muerte. Delirio. El gran por no tener el carácter "puro" que toma la negatividad
culpable: Robespierre, ese genio moroso incomprendido que hegeliano-marxista, por tener aspectos dramáticos e inciertos,
quería transferir a la paz y a la razón las cualidades conquis- no es menos dialéctica. Con el fin de la historia, el movi-
tadas por la guerra y el lujo. Después o al mismo tiempo~ miento dialéctico no pierde sus derechos. Por lo contrario:
Goethe, Marx. Ilusiones del humanismo histórico: del roman- los vuelve a hallar, los descubre y los extiende. En definitiva,
ticismo al surrealismo se mantiene la promesa de una mara- se concibe la historia, determinada como tal, según la teoría
villa lograda por la aventura y la razón conjugadas, reconci- general del movimiento dialéctico, que abarca lo histórico
liadas. Pero esto ha terminado. como tal.
¿Qué pensamos de lo dicho? Atención a las conclusiones. El fin de la historia revela la historia y la historicidad;
Pensemos ahora que alrededor del país y del paisaje "fin de las revela tales como fueron; sus rasgos se debilitan desde el
la historia" la violencia se extiende cada vez más, causa daños momento histórico en que la historia pasa a primer plano.
por todas partes, aún si no le asiste razón o resonancia "histó- A partir de ese instante, el proceso sociohistórico fue profun-
rica". ¿Será creadora? No se sabe. El acabamiento, ¿sería damente creador, a la vez renovador y totalizante, en la praxis
el "hombre", que goza a su medida, que come de acuerdo y en el conocimiento. El fin de la historia retoma esa doble
con su hambre, bebe según su sed, el hombre finito? Las característica. Permite un enfoque de conjunto respecto del
diferencias, para afirmarse, para situarse, ¿no exigen· algo más período transcurrido, sobre la práctica y la teoría durante ese

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En tanto que precisamente nadie conoce y no puede discernir
período. El enfoque sobre la historia no se limita a la historia las necesidades artificiales de las reales, la propaganda de la
como ciencia o "cientificidad". Apunta hacia el conjunto de espontaneidad, las necesidades llamadas culturales de las ma-
los conocimientos parcelados, hacia las implicaciones y conse- teriales. De modo que el conjunto, bajo el patrocinio de la
cuencias de la fragmentación. Ese enfoque analítico y sintético ideología estructuralista, se hunde en la confusión.
también puede escrutar el horizonte. Se advierte que el período histórico ha definido un cuerpo
Esto describe una actitud intelectual (y práctica, es decir, de necesidades. Definición incompleta, contradictoria. Las
política) separada por una inmensa distancia de aquella que necesidades sociales, que no pueden sino aumentarse en la
rehusa la historia por estar cargada de subjetivismo. Otra sociedad urbana, se presentan mal captadas, mal definidas,
distancia, no menos considerable, la separa del vano esfuerzo rechazadas sin lo "cultural". No obstante, puede retenerse
por unir la historia partiendo de la subjetividad, para reno- esta noción de "cuerpo histórico", como resultado y resumen
varla como ciencia y prolongarla como realidad. Algo de estas antropológico de cierta historicidad. El esquema de los períodos
actitudes y esfuerzos se descubren en todas partes, en forma sería entonces el siguiente:
más o 1nenos coherente. Se los reconocerá fácilmente en los. a) período agrario: vitalidad fuerte, dura y espontánea;
ideólogos contemporáneos más distinguidos. el deseo, mal definido y no diferenciado, pero potente;
b) período industrial: mutación del deseo en necesidades
clasificadas y catalogadas, organizadas, sometidas a una prác-
37. EL CUERPO HISTÓRICO tica homogeneizante en contradicción con la diversidad, de
donde surge un profundo malestar;
Hacia 1844, cuando se descubrió el alcance de la antro- e) período urbano: restitución del deseo, reconquista de
pología de Feuerbach (la realidad práctico-sensible y práctico- la realidad y de la separación de las necesidades (esquema
crítica del "ser humano") J\'Iarx veía en la naturaleza el economista), no más acá del individualismo (esquema natu-
cuerpo orgánico del "hombre". Visión antehistórica. Marx ralista) sino más allá, es decir, reconocimiento de la diversidad
iba a complementarla sirviéndose de la concepción hegeliana: (de la diferencia) de los deseos en la unidad del deseo. ¡La
el ser humano se produce a sí mismo, por la lucha (contra "corporeidad" reemplaza a la vez a la ontología y a la historia!
La naturaleza, contra sí mismo) en el curso de una historia
accidentada. La antropología no tenía por eso menos su lugar,
ya en el seno de la historia como historia natural, ya junto 38. LA COMUNA DE PARÍS
a la historia como ciencia complementaria. Ella daba el punto
de partida de una teoría de las necesidades (del "ser humano" La Comuna de París proporciona el más hermoso ejemplo
como "ser de necesidad", dedicado a la actividad y al trabajo de ideologización de una historia y de la historia. U na imagen
por la carencia, produciendo así sus propias necesidades) . mítica, una interpretación partidaria (en la acepción precisa
Hoy la situación teórica ha cambiado. El período indus- del término) ha entrado en la cultura y' se ha impuesto elimi-
trial finaliza. En el curso de este período histórico (de este nando las otras versiones. Oficialmente, puede decirse, la
período que fue el de la historia) la noción de "necesidad" Comuna de París fue una revolución proletaria, la primera.
se ha impuesto en forma grosera, dominante. U na filosofía Tuvo los mismos objetivos, en consecuencia, que el movi-
de las necesidades (que tiende a cambiar al propio marxismo miento obrero, socialista o comunista. A saber: el crecimiento
en filosofía de la necesidad) deviene la moneda ideológica de (económico). ¿A qué se debe su fracaso? A una ausencia;
los "expertos" que se agitan en los cuadros de la sociedad dada.
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un partido político capaz de dirigir la acción revolucionaria €n la historia, llegaba más allá del momento histórico, hacía
les faltaba a los partidarios de la Comuna. lo posible a través de lo imposible.
¡Cuántas reservas habría que formular sobre esta impo- La Comuna propuso las primeras formas de autogestión,
nente imagen ideológica! El movimiento popular, al terminar a la vez que unidades de producción y unidades territoriales
el sitio de París, no reunía sólo a los proletarios, entonces (comunas urbanas).
P.oco numerosos y difíciles de definir como tales. ¿Sus obje-
tivos? Tan vastos como confusos. Sin relación con el desarrollo
de las fuerzas productivas. Los proyectos de los partidarios de 39. LA CAPACIDAD HISTÓRICA
la Comuna eran, además, tales como la vida política fran-
cesa los incluye, desde hace un siglo, paso a paso en la orden ¿Se expresa en toneladas de acero? ¿En batallones?
del día y los realiza más o menos bien (incluyendo la descen- Semejante opinión, groseramente exacta, comporta cierta de-
tralización). En cuanto al fracaso, respondía al contexto y a generación. La capacidad histórica fue y es aún la capacidad
l~s. condiciones polí~icas; la ausencia de un grupo o partido de aceptar el riesgo, de asumir libremente la lucha a muerte.
d1ngente se halla dentro de ese contexto. ¿No es histórica- Lo que vincula la capacidad histórica con la lucha de clases,
mente absurdo afirmar que una revolución fracasa por falta cuando ésta alcanza la culminación. La clase "ascendente"
de tal o cual elemento determinado en tanto que se propone (por tanto cargada de negatividad aunque no definiéndose
una teoría de las condiciones económicas e históricas? por esta única capacidad negativa) acepta libremente la lucha
En segundo lugar, el movimiento popular (en amplia y quiere conducirla hasta el fin.
medida proletario) tuvo un aspecto y un sentido desconocidos. Durante el antiguo régimen, en Francia, sólo los nobles
La espontaneidad representó en él un gran papel, una gozosa podían portar armas y batirse libremente, sea por el rey o
espontaneidad. Guerra civil, lucha a muerte, celebraciones por su propia cuenta. A fines del siglo XVIII la burguesía y
no se separan sino en el curso de los acontecimientos. Además, el pueblo arrancaron a la aristocracia ese derecho. Y se baten
y sobre todo, fue la primera revolución urbana. Los obreros y se apoderan del derecho de batirse al mismo tiempo que
y el pueblo parisienses no se batieron sólo en la ciudad sino de armarse. Esto redobla su voluntad. El riesgo y la violencia
por la ciudad. París no era solamente el teatro de la historia, forman parte de la acción. Lo que se atenúa muy pronto. En
el lugar pasivo de la acción. La lucha tenía por fin la ciudad tanto el movimiento obrero de los países occidentales se hallaba
y su centro, el ayuntamiento. La Comuna de París no repre- imposibilitado de mantener la paz, ¿al apoderarse del paci-
sentaba sólo un medio político, un instrumento, sino algo más fismo no ha renegado y desmentido sus propias condiciones?
y n1ej_or: el sentido de la lucha. Despojados de su ciudad, En 1871 además, fue por recuperar sus cañones que el pueblo
desaloJados del centro por Haussmann, los obreros y el pueblo de París se puso en marcha.
apelaron a la fuerza, el 18 de marzo de 1871, y retomaron No se trata pues sólo de recursos que entran en una
su ciudad. En ese sentido, los partidarios de la Comuna relación de poder, los que permiten que un "agente" organice
vivieron en un tiempo más allá de sí mismos: en una tempo- un desafío, un control de la situación, un "blanco". Se trata
ralidad política anticipada sobre lo económico, el psiquismo también de la motivación profunda que impide a los Estados
y la ética, sobre los intereses particulares de los grupos y Unidos, en Asia, en Vietnam, el uso de sus recursos, el control
clas~s presentes. Llegaron hasta a plantear con audacia, a de la situación, la posibilidad de alcanzar el "blanco". Esta
partir del centro retomado por ellos, las cuestiones de descon- motivación invierte radicalmente los sistemas, las estrategias,
gestión y descentralización. Ese tiempo que tenía sus raíces la teoría de las guerras, en síntesis, la relación de fuerzas en

214 215
una simple diada (relació n "frente a frente" de los poderes ). pasaje de una situació n a otra: golpes recibidos e inferido s
Esa relación de fuerzas en tanto que tal engend ra la inmovi- a la alianza o a la aceptac ión de la derrota por el vencido. La
lidad (el equilibr io, la coexiste ncia) o redistrib uciones de lucha a muerte trascen día las otras formas de lucha.
recursos sin cambio radical. Pero, desde el siglo xx la guerra y la paz se mezclan , se
El concept o de estrateg ia así cuestion a a la historia : en confund en. Francia , en particul ar, ha atravesa do un largo
t~nto. que forma raciona l "objetiv a" de la acción y por período indiscer nible. ¿La diferenc ia entre la guerra y la paz,
insufi-
ciencia de esta forma pura, que remite a la lucha a muerte la violenci a y la no violenci a habrá desapar ecido? No. Pero
mome~to '>~bjetivo". En ~o~secuencia, ese concepto restituy ; los índices se debilita n. El peligro nuclear tiende a reducir·
una histonc idad pero modific ando el concepto de la historia las distinci ones entre la guerra y la paz; se las reempla za
objetiva , hasta desmen tirla. por una diferenc ia más potente : entre el ser y el no ser. Sin
. Tal~s considerac~ones confirm an aquellas que sugieren la embarg o, la estructu ra del tiempo históric o desaparece, des-
existenc ia de estrateg ias entre más de dos socios. aparició n disimul ada por la ideología. ¿Qué queda de la
historic idad "clásica "?
40. LA GUERRA Y LA PAZ
41. REIVIND ICACION ES TRANSH ISTÓRIC AS
La historia y el tiempo de la historia tienen necesid ad de
ser estructu rados. Los períodos deben dividir el continu o tem- El grado actualm ente alcanza do por las fuerzas produc-
poral para tornarlo inteligib le, para situar las unidade s dis- tivas, dicho de otro modo, la riqueza social y el despilfa rro
tintas (discret as). Genera lmente los períodos llevan fechas. Sin (que en los grandes países industri alizados andan juntos)
que cada distinci ón se disuelva en el continu o en el cual nada legitim a la reivindi cación del no-traba jo. La burgues ía no
lleva marca. ¿Cómo datar mejor, periodiz ar y clasifica r los puede oponers e a ello. Jamás ha podido liquida r una bur-
hec~os históric os, los acontec imiento s y los actos como no guesía- lumpen y un lumpen proletar iado de desclasados, aven-
sea
partiend o de la guerra y la paz? Aquí se dan dos estados tureros, crimina les, pillos, vagabun dos, prostitu tas, de los que
distintos, una oposición cuya pertinen cia no soporta ningun a tiene la mayor necesid ad para no sucumb ir en el tedio. Ella
duda. Pues ella no se define abstrac tamente sino en forma ha debido tolerar a los grupos margina les de artistas, intelec-
de práctica : por la violencia. Desde la más remota antigüedad,. tuales, indispen sables para la producc ión de ideas. ¿Con qué
desde los comienzos de la .civilización, se declara la guerra. razones suprimi ría a los grupos anónim os que reclama n su·
El tránsito del es~ado de paz al estado de guerra se estipula,. derecho al goce? Tales grupos son inevitab les, indispen sables
se establec e por ntos y ceremon ias (desafíos, injurias rituales , en una sociedad que se titula "evoluc ionada" . Ellos marcan
ruptura s de alianzas y aun .de vínculo s de parente sco retiro su grado de crecinli ento y sus límites. Desde el punto de vista
de embajad ores, etc.). Inversa mente, el retorno a la paz de esta sociedad, éstos forman parte del derroch e social, el
( ~upues~o estad? "n?rma l") se indica por un ceremo nial apro- consum o de lujo, en el sentido de Veblen. Si quiebra n los
p.mdo, ntos expiatoriOs para apacigu ar las pasione s, para poner conform ismos es porque el grado de crecimi ento y desarrol lo
frn a los deseos de venganz a, a la muerte que provoca la no los soporta más. Se anuncia otra sociedad. La experi-
muerte. Una discont inuidad corta el tiempo, dentro del cual mentan , la propone n. ¿Sus justifica ciones? Son éticas (pro-
el tratado de paz no es sino la estipula ción escrita. Por In testa moral y/o inmora l contra la moralid ad reinante , la del
común se acumul aban los índices de ruptura para acusar el orden regresiv o), o estéticas (revoluc ión contra el arte que·

216 217
ha devenido instrumento "cultural" de represión y de oposi- -vivir (en lugar de Dios, la religión, la moral), nuevas activi-
ción). Esos motivos tienen poca importancia. Las causas y· dades creadoras, un gusto por el goce que escapa tanto a las
las razones están en otra parte. normas de la sabiduría como a las causas de la lasitud, una
Por desgracia, las sociedades que proclaman el marxismo, metamorfosis de la vida cotidiana transformada en obra no
la ideología socialista y proletaria, no pueden sino erigirse se descubre y no se realiza en un día. Es lo posible-imposible.
contra esas aspiraciones. No sólo porque ellas sean pobres Durante ese tiempo, el drama alcanza la culminación. La
(todavía, y quizá por largo tiempo) . Las rechazan en nombre rnuerte de Dios deja el campo libre a la crueldad, a la locura.
de su ética (el trabajo) y de su estética (el realismo), en una No basta discurrir sentenciosa y razonablement e para elnninar
palabra, de sus sistemas de valores. . su peligro a las situaciones transicionales.
Una reivindicación transhistórica se opone, pues, confhc- Sólo la lucha a muerte libremente decidida, la lucha de
tualmente a una posición ideológico-política apoyada sobre clases y la guerra revolucionaria han producido la historia.
la historicidad: la de los portadores de verdades históricas que Sobre este punto, Marx concuerda con Hegel. En el período
adjudican sus evoluciones y sus "sentidos" al pasado: escas~z, final, ¿esta proposición se mantiene verdadera? Una guerra
trabajo, alienación, acumulación. La oposición entre el socia- eventual entre China y la URSS se parece más a la autodes-
lismo cientHico y la utopía comunitaria forma parte del pasado trucción de la historia que a una secuencia o fin racional.
.superado que se rechaza y que aparece en el camino para ¿Pero la autodestrucció n no sería el momento final para todo
obstruirlo. lo que existe (lo que ha dicho Nietzsche, poniendo fin a una
concepción naturalista y racional -racionalidad limitada-
del fin)?
42. LA SALIDA DE LA HISTORIA ¿Qué quiere hoy Mao-Tse-tung? ¿Retornar la lucha a
muerte abandonada por los soviéticos? ¿IIabrá para él una
La historia no termina ante un "stop", carente de luz razón más justa y más fuerte que la racionalidad conocida
verde que le permitiría continuar. El análisis rechaza la y reconocida en todas partes? Quizá. Pero ¿verdaderamen te
noción filosófica (que tiene en otra parte su lugar) de "termi- toma en serio la lucha a rnuerte o actúa como fantoche, con
nación", o de "cierre". Con el examen de la historia, el pensa- lo que continuaría el discurso en la historia? Además, en la
miento dialéctico se adueña de sí, más aún si la cuestión pone actualidad, la lucha a muerte corre el riesgo de exponer a
.en juego la historia. No hay instante final, que se corresponda muerte a la Madre Tierra ...
con una connotación nihilista en el salto de la ciega necesidad Sea lo que fuere, parece imposible presentar el período
en el reino de la libertad, según Marx. No. Esas palabras, incriminado como un simple fin de los remolinos históricos,
·"la salida de la historia", designan un período histórico (aún detención del movimiento, y en consecuencia, de las violen-
histórico) durante el cual aparecen, se disciernen, se confir- cias llegadas al estancamiento sin fin. Podría imaginarse una
man, los síntomas e índices de lo poshistórico (de lo trans- perpetua violencia, acontecimiento s sin tregua, pero sin que
histórico) . Entre esos rasgos pueden precisarse algunos y los cambios se encadenen de manera histórica. Así los fenó-
notoriamente el siguiente: la historia ya no basta para motivar menos urbanos: guerrillas, inmensas asambleas pacíficas, etc.
los actos, proporcionar los objetivos, orientar las estrategias. No es por tanto más que una hipótesis extrema, que no tiene
"Otra cosa" se abre paso. en cuenta ciertos elementos: la lucha de clases llevada a su
Nietzsche ha visto el drama mejor que Marx, quien término, la intervención del pensamiento teórico, etc.
:atenúa las dificultades de la transición. Nuevas razones de

218 219
RESUMEN Y CONCLUSIONES

En tanto que al ponernos en marcha la mirada escrutaba


.el horizonte, ahora echemos un vistazo circular hacia atrás.
Conforme con el anuncio, el trayecto nos condujo rápidamente
.a un lugar central, punto dominante desde donde pudimos
examinar el paisaje en su conjunto y elegir el mejor camino
(no el más fácil ni el más corto) para intentar la travesía.
(Estas metáforas topológicas son algo más que metáforas,
.según ya sabemos).
Habíamos anunciado una problemática y una temática
fuertemente centralizadas. En efecto, el fin de la historia
permite comprender cómo se oponen y se refuerzan las in-
fluencias dominantes, las de la triada Hegel, Marx, Nietzsche.
Aquí el error consistiría en dejar las obras unas al lado de
las otras, examinarlas aisladamente, o someterlas a una siste-
matización previa. La reflexión evita esos errores al deter-
. minar la problemática común a esos tres pensadores. Cada
uno a su manera plantea el fin de la historia.
Pero ese tema central no está reservado al examen de las
ideqs que han marcado un siglo y medio de historia (y de
no-historia) europea. El fin de la historia concierne también
a la cultura actual, a las dimensiones de la conciencia (incluso
la conciencia de la clase obrera y jo la ausencia de conciencia
propia).
La cuestión del fin de la historia incluye otra: la de la
relación entre el Estado y la historia. Así pues, hemos plan-
-teado tres hipótesis:
1~ hipótesis: La de la perpetuidad. Continúa una parodia
,de la historicidad. El Estado (y la cadena de Estados) se

221
consolida. Estrategias y tácticas (entrelazadas entre tres y histórico y de lo transhistórico. En el curso de esta transición
más participantes) entrañan cambios en las relaciones de· dramática la historia misma se concibe como totalidad cum-
fuerzas, sin que se pase a otra cosa que no sean conflictos plida, en vías de superación. Ya no domina, se debilita, no·
locales. La política absoluta reina sobre el mundo. Debe sin haber dado las condiciones de su superación.
notarse que el examen de esta hipótesis se impone, no su Dos fases se entremezclan con mayor precisión:
aceptación; en efecto, la descomposición del Estado -de tal
Estado o del conjunto de Estados- puede reemplazar el debi- A) Fase caracterizada por la acumulación de conocimien-
litamiento racional y controlado, tal como Marx lo había tos, técnicas, recursos y riquezas, capital (incluso en los "países
socialistas"). Fase igualmente definida por el dominio sobre·
previsto. No sin riesgos. la naturaleza y la sustitución del espacio de las particulari-
2° hipótesis: La de la catástrofe. No es sólo el discurso· dades naturales por otro espacio Inental y social. De allí el
: histórico lo que continúa, sino que la historia alcanza su predominio del desarrollo, de la tecnología, de una raciona-
desenlace trágico. La degradación de la revolución y la conso- lidad definida y limitada. Esta fase A es el período histórico·
lidación del Estado no impiden la erupción de fuerzas brutales: que desencadena las potencias homogeneizantes en una escala
y espontáneas. Que el resultado sea una guerra mundial o cada vez mayor y devastadora.
una guerra. limi~ada entre países (socialistas o no), los juegos· La lucha de clases comienza en esta fase. Implica ante
d.e estrategia deJan el terreno del juego; ya no es la historia todo una duración homogénea o que tiende hacia la homo-
Sino la autodestrucción de la historia (la autodestrucción pla- geneidad, así como los fines y métodos (estrategias) unitarios.
netaria y la muerte de la especie humana suceden eventual- Tiende, pues, hacia esta unidad, a través de procedimientos
lnente a la muerte abstracta del hombre, a la muerte de Dios, que constriñen: dogmatismo, disciplina. Implica entonces lo·
a la muerte teórica de la historicidad) . inverso y la transformación de ese proceso.

3° hipótesis: Unicamente ésta es favorable. Pero u-tópica B) En el curso de este mismo período, poco a poco el
(c?n el. agregado que hoy más que nunca el pensamiento no acento se desplaza sobre aquello que resiste, sobre los residuos.
~xiste .sin utopía, e~to es, sin exploración de lo posible y de lo·
"irreductibles" a la homogeneidad. Originariamente son par~
rmposible, vale decir, de lo posible-imposible concebido dialéc- ticularidades (nacionales, locales, naturales), pero se trans-
tica~ente). Esta vía supone que las fuerzas ciclópeas que· forman en el curso de su resistencia y por su resistencia.
donunan el mundo no impondrán ni sus voluntades ni sus I-Iumilladas o humildes por origen, aplastadas, abrumadas,
re~resentaciones. La hipótesis favorable se formula: IIay las particularidades sobreviven. A veces éstas caen en ei
sahda de la historia, en otros términos, apertura, salida. La folklore; a menudo, la resistencia las confirma, las afirma.
noción de fase o período transicional dejada por l\!Iarx, preciosa Devienen prácticamente teóricas, se elevan a lo diferente.
parcela de su herencia política, puede ahondarse, enriquecerse,. Así se entra en una nueva problemática: la de la dife-
eventualmente realizarse en una práctica. rencia. El tema de la diferencia se descubre y se elabora en
todas pa~tes. Incita a plantear la cuestión en toda su amplitud,
Por una parte, y en cierta medida, la historia continúa. a concebir las categorías que permiten reforzar las resistencias
Es necesario llevarla a conclusión. ¿Cómo concebir un fin y conferirles un sentido hasta definir el nuevo tipo de inteli-
brutal, distinto del catastrófico, del tiempo histórico? Sin gibilidad (y de racionalidad).
embargo, parece que lo nuevo ya no depende de la historicidad. Imposible, entonces, liquidar la historia.
El período transicional se concibe como interacción de lo- Ni teórica ni prácticamente ella puede desaparecer de la

222 223
noche a la mañana. Las tareas de la historia, si se me permite,
no han terminado. Es necesario además, acelerar la indus- { cf. la Crítica del Programa de Gotha), y notoriamente el
trialización y conducirla a su fin sin ver en ella un porvenir quebrantamiento del coloso de los pies de arcilla: el dominio
indefinido. Lo mismo rige para la lucha de clases. La historia .estatal. ¿Quebrantamiento inevitable? Aquí se vuelve a en-
llega hasta el período transicional, es uno de sus elemen- contrar la inevitable u-topía, que sólo permite pensar y actuar.
tos constitutivos. La historia dura, ya se trate de la histo- ¡Qué sorpresa: la enorme realidad, el paso colosal de las cosas
ria como discurso o de la historia como acción, de la historia -se transforma en realidad extraña desde que interviene esta
como búsqueda o como cultura adquirida; pero su fin adquiere nimensión de la conciencia transparente!
sentido. No es el sentido de la historia lo que importa y sobre Pero en definitiva, Nietzsche tiene su lugar eminente.
el cual se refiere la cuestión, sino el sentido de su fin. Este El es quien ha inaugurado el pensamiento y la búsqueda de
fin llena una época. lo diferente, quien ha proclamado la diversidad y el sentido
La distinción leninista continúa siendo capital. La crítica ,de los valores, y en consecuencia abrió la vía de la afirmación
·de derecha utiliza las falencias de la historicidad y la crisis en la diferencia.
del pensamiento histórico para proclamar la muerte de la his- Ya se manifiestan conceptos transhistóricos ligados a la
toria. Lo que arrastra al nihilismo. Lo que impide la com- concepción diferencial del pensamiento, de la acción, de la
prensión teórica y obstruye la salida de la historia. La crí- :afirmación. Entre estos conceptos, momentáneamente uno
tica de izquierda, por lo contrario, da sentido a las falencias, toma lugar en el centro, el de lo posible-imposible. No se
.a la crisis. Tiende a superar la situación, primeramente en el
trata de la distinción trivial entre lo que puede (hacerse,
plano teórico, y simultáneamente en la práctica. Enseña
el camino. alcanzar, etc.) y lo que no puede (alcanzarse, realizarse, etc.).
De tal manera, la fase actual sería la del conflicto De modo más profundamente dialéctico, lo imposible nace y se
. (intenso pero más que nunca dialéctico) entre las potencias muestra en el corazón de lo posible. Y por supuesto, a la
homogeneizantes y las potencias diferenciadoras. El análisis inversa. Ninguna comunicación que no implique en su posi-
dialéctico es ahora particularmente indispensable para ver bilidad el proyecto de lo imposible: decirlo todo. Ningún
claro en la confusión de las contradicciones. La violencia toma amor que no suponga el amor absoluto. Ningún saber que
un nuevo sentido. ¿No será el de la afirmación, con frecuencia no asuma el saber absoluto, lo ilimitado y lo infinito incon-
prematura, a veces ingenua, vinculada o adherida a particu- cebibles.
laridades condenadas, sino "positiva" en una acepción nueva, La exploración de lo posible-imposible tiene otro nombre:
transhistórica, del ténnino? u-topía. Ningún pensamiento, hoy más que nunca, sin esta
Hegel tiene razón. Una potencia homogeneizante domina exploración; la mirada del descubridor no se aparta de los
-lo mismo en todas partes, imponiendo lo l\!Iismo (filosófica- obstáculos, sobre todo si quiere contorneados. Esta conciencia
mente hablando) contra lo diferente (metafilosóficamente de lo posible-imposible reemplaza a la conciencia de lo pasado.
percibido y concebido). El Estado reina soberano y su ley
Razón de la doble crisis, la de la conciencia histórica y la de
aplasta las resistencias. ·
Es verdad, pero Hegel se equivoca, y los neohegelianos la práctica histórica, la exploración de lo posible-imposible
abusan de la situación. Ellos disimulan la profundidad de los reanima la lucidez. Nuevamente ella sitúa la reflexión y la
conflictos, que sólo Marx ha previsto. En efecto, l\Iarx meditación en su terreno. Ningún lugar sin el lugar distinto
-anunció y hasta determinó los grandes rasgos de la transición y el otro lugar, sin el en otra parte y el en ninguna parte.
Ninguna topía sin u-topía. Ninguna topología ni tipología
224
225
sin lo imaginario. Ningún país ni pmsaJe sin caminos, sin
búsqueda de salida. !~ingún trayecto sin proyecto (y recípro-
camente). Lo Mismo no puede afirmarse sin lo Otro; lo Otro
(lo diferente y lo en otra parte) se revela a través de lo Mismo,
se alcanza atravesando lo Idéntico. La lucha por diferenciarse
comienza y no terminará con la historia.

BIBLIOGRAF1A

He aquí algunas indicaciones. Ellas serán completadas en


una obra consagrada a las discusiones y conb"oversias en (con)
la ideología contemporánea:
A) Sobre el neokantismo (será necesario consultar casi
todos los filósofos contemporáneos, pero más particularmente
la tendencia fenomenológica. En efecto, el ego husserliana ha
reemplazado, por sustitución tautológica o analógica, al "su-
jeto" kantiano como soporte de las categorías mentales) :
J. P. Sartre: C1·ítica de la razón dialéctica, Losada, B. Aires.
P. Ricoeur: De l'interprátation~ Seuil, 1967.
B) Sobre el neohegelianismo:
A. Kojeve: La dialéctinca del amo y el esclavo en Hegel~ La
concepción d[J la antropología y del ateísmo en He gel~
La dialéctica de lo real y la idea de la muerte en He gel,
Editorial La Pléyade, Bs. Aires, 1971 y 1972.
E. Weil: Philosophique politique, Vrin, 1956.
F. Chatelet: Hegel, Seuil, 1968.
C) Sobre el neomarxismo: Seguir la paciente desintegra-
ción del pensamiento y la obra de Marx so capa de recons-
trucción según los criterios de la cientificidad absoluta, en
los libros de L. Althuser, desde Pour Marx~ Maspero, 1965,
hasta la edición reciente del Capital, Flammarion.
D) Sobre el neonietzscheanismo:
J.Granier: Le Probleme de la verité dans la philosophie de
Nietzsche, Seuil, 1966.

226 227
G. Deleuze: Nietzsche et la philosophie, P. U. F., 1962. íNDICE
G. Deleuze: Différence et repetiti.on, P. N. F., 1968.
M. Foucault: Les mots et les choses, Gallimard, 1966.
M. Foucault: L'Archéologie du savoir, íbid., 1969.
E) Los otros:
C. Levi-Strauss: La Pensés sauvage, Plon, 1962.
K. Lowith: De Hegel a Nietzsche, Sudamericana, Bs. Aires,
1968.
K. Axelos: V ers la pensés planétaire, Ed. De Minuit, 1964.
K. Axelos: Le ]eu du monde, íbid., 1969.
F) Del autor:
Nietzsche, F. de C. Ecom., 1940.
Lógica formal, lógica dialéctica, Siglo Veinte, Bs. Aires.
La proclamation de la C.ommune, Gallimard, 1965.
Introduction a la modernité, E. de Minuit, 1962.
M étaphilosophie, íbid., 1965.

228
pág.
Advertencia . . . . . . 7

Capítulo primero
HEGEL, MARX, NIETZSCHE:
SOBRE LA HISTORIA
l. Hegel, Marx, Nietzsche . . 21
Hegel 21
Marx . . . . . . . . . . . . 21
Nietzsche . . . . . . . . . . 22
.2. He gel y la historia . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
.3. Vida y muerte de la historia según Hegel . . 23
4. Hegel y el tiempo . . . . . . . . . . . . . . 24
.5. La historia y la muerte según Hegel . . 26
6. La historia y el sistema según Hegel . . 26
·7. Hegel y el fin de la historia . . . . . . . . 27
.8. Hegel y la historicidad . . . . . . . . . . . . . . 28
9. Las contradicciones del hegelianismo . . . . 30
10. Figuras y sistema en Hegel . . . . . . . . . . 31
11. Hegelianismo y fenomenología hegeliana . . 32
12. Sobre la racionalidad hegeliana . . . . . . . . 33
13. La finitud hegeliana . . . . . . . . . . . . . . 34
14. A propósito de la "sistematicidad" de Hegel 35
15. El neo-hegelianismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
16. El hegelianismo y el mundo moderno . . . . 37
17. Historia y dialéctica después de Hegel . . . . 39
18. Marx-Hegel . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40
19. Marx y la historicidad . . . . . . . . . . 41
20. El "reino de los fines" según Marx . . 42

231
pág~.
21. ¿Quién hace la historia según Marx? pág..
44· Capítulo II
22. Hegel, :Marx y la lucha a muerte .. 461
23. La historicidad según Marx . . . . . . 47 HISTORIA E HISTORICI DAD
24. :Marx y la "objetividad " histórica . . . . 48:
25. Finalidad de la historia según Marx l. Las contradiccio nes de la historicidad . . . . 93
5.0 2. Marx y el método histórico . . . . . . . . . .
26. El fin del Estado en Marx . . . . . . 51 95
27. El fin de las ideologías según Marx 3. Marx y el relativismo histórico .. 96
53 14. Historia e ideología . . . . . .
28. El fin de la filosofía, según :Marx .. 55· 9&
29. Fin de la historia en Marx . . . . . . 5. Más sobre "El Capital" . . . . . . 99
56 6. Naturaleza e historia . . . . . . . .
30. Qué es la historia, según Marx .. 58 101
31. La historia y la economía en "El Capital" 7. Industria e historia . . . . . . . . . . 103
59 8. El saber del Estado y la ciencia ..
32. Sobre "El Capital" . . . . . . . . . . 60' 104
33. Fin del dinero, según Marx . . . . 9. Nacimiento de la historia (en Francia) 106
61 10. Condiciones de la historicidad . . . . . .
34. El fin de la naturaleza en Marx .... 63 108.
35. 11. Fundamento s de la historicidad . . . . . . 110
La muerte del arte . . . . . . . . . . . . 64' 12. La historia como referencia . . . . . . . . . . . . 111
36. Marx, ¿hombre histórico? . . . . . . . . . . . . . . 65 13. Un curioso mito: la aceleración de la historia 112
37. ¿Marx izquierdista? . . . . . . . . . . 60
38. De Hegel a Nietzsche . . . . . . . .
14. La historia contemporá nea . . . . . . . . . . . . 113
68 15. ¿Que es 1a "d'IScip
1
. 1'ma" h'1stonca.? . . . . . . . . . .
1

39. Las "intempestiv as" . . . . . . . . . . 69·



114
40. Las '"intempestivas" (continuació n)
16. Algo sobre la historia institucional (y la filosofía) 115
71 17. Revolución e historicidad . . . . . . . . . . . . . .
41. Las "intempestiv as" (continuació n) 116.
73· 18. Sobre las épocas históricas (historia e individuo, his-
42. La liquidación nietzscheana de la historia 74
43. Nietzsche y Grecia . . . . . . . . . . . . . . . . . . toria y novela) . . . . . . . . . . . . 118,
76: 19. ¿Qué es el devenir? . . . . . . . . . . . . . . . .
44. El proceso a Sócrates . . . . . . . . . . . . . . . . 77
119
20. Acumulació n e historicidad . . . . . . 120
45. Hegel, Marx, Nietzsche y la filosofía . . . . 78; 21. Ilusión histórica . . . . . . . . . . . . . . . . . . 122-
46. Más sobre Hegel, Marx, Nietzsche . . . . so· 22. Historicismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . 124
47. Nietzsche contra la conciencia histórica .. BI 23. Historia y movimiento dialéctico . . . . 126
48. El fin nietzscheano de la historia . . . . 82 24. Trastrocami ento del hegelianism o . . . . 127
49. Nietzsche sobre Hegel y la historia . . . . 84 25. Historia y escritos . . . . . . . . . . . . 128-
50. Repetición y eterno retorno . . . . . . . . . . . . 85 26. Escribir y hacer . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129
51. Sentido y verdad en Nietzsche . . . . . . . . 86
52.
27. L~s g1:andes h?mb~es . . . . . . . . . . . . . . 130
La autodestrucc ión de la historia, según Nietzsche 88 28. H1stona y socwlogm . . . . . . . . . . . . . . 131
53. ¿Nietzsche "reaccionario"? . . . . . . . . . . . . 8~l 29. Crítica de la "historia" . . . . . . . . . . . . . . 133
54. La infelicidad de la conciencia en Nietzsche 9(1
30. La historia como problema .... 134
31. Los campos ciegos de la historia 135
32. Historia y causalidad . . . . . . 13T
33. Ilusiones y sofismas .. 139;

232 233
pág. pág.
·34, Historia e inconsciencia . . . . . . . . . . . . . . 140. 7. Eclipse de la historia . . . . . . . . . . . . . . 176
35. ¿Historia latente? ¿Historia manifiesta? . . . . 141 8. Historia y cultura . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
36. La historia abismal . . . . . . . . . . . . 142 9. La cultura y las clases medias .. 178
37. Psicoanálisis e historia . . . . . . . . . . 143 10. Sobre la modernidad . . . . . . . . 179
38. Epistemología e historia 144 .i,
11. ¿Borrar la historia? . . . . 179
39. Lingüística e historia . . . . 145 12. Los cambios . . . . . . . . 181
-40. Las formas y la. historia .. 146 13. El individuo y la historia 182
41. El discurso histórico . . . . 147 14. La alienación histórica . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183
42. Lógica e historia . . . . . . 148 15. La historia en trozos (la destrucción de la historia) 185
43. Filosofía de la historia y 1o historia de la filosofía 150 16. Concepto de tiempo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
44. Historia del ser . . . . . . . . . . . . . . . . 151 17. Pluralidad de tiempos . . . . . . . . 187
45. Clausura de la historia 153 18. De la historia como representación 188
46. Historia y cotidianidad . . . . . . . . 154 19. Las desigualdades del desarrollo .. 189
47. Historia y estrategia . . . . . . . . . . 154 20. Del acontecimiento . . . . . . . . . . 191
48. Para una renovación de la historia 155 21. Ironía de la historia . . . . . . . . . . 193
49. ¿Cómo salvar la historia? . . . . 157 22. Juego de palabras . . . . . . . . . . . . . . . . 193
50. Cuestiones de método histórico (continuación) 158 23. De la historia universal a la historia mundial 194
51. La historia y la burguesía . . . . . . . . 160 24. Disociación de lo "Weltgeschichtlich" . . . . . . 195
52. ¿Ontologización de la historia? . . . . 161 25. Sobre la historia mundial ( "Weltgeschichte") .. 196
53. El stalinismo y la historia . . . . . . 163 26. El período de transición v la salida de la historia 197
54. La gloriosa decadencia . . . . . . . . . . 163 27. Las fases . . . . . . . . . . · ......... . 199
55. Revolución e historia . . . . . . . . . . . . 164 28. Las categorías transhistóricas .. 200
56. El fracaso de la historia . . . . . . . . . . 165 29. La supe;aci~n ,d~ la historia . . . . 202
·57. Muerte de la historia . . . . . . . . . . 165 30. La utopm h1stonca . . . . . . . . . . 202
58. Fin de la conciencia histórica . . . . . . 166 31. El tedio poshistórico . . .. .. .. 203
:59. "Horno historicus" . . . . . . . . . . 168 32. Las parodias de la historia . . . . . . . . 205
33. Filosofía y metafilosofía 206
Capítulo III 34. La apropiación . . . . . . 207
35. La sociedad poshistórica 209
LA SALIDA DE LA HISTORIA 36. El sentido de la historia 211
l. Sentido del fin . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169 -~ 37. El cuerpo histórico . . . . 212
2. La gran decepción . . . . . . . . . . 169 38. La comuna de París .. 213
171 39. La capacidad histórica .. 215
3. Lo ,~ue no termi?a ... , . . . . . . . . . . . .
.4. El peso de la h1stona . . . . . . . . . . . . 172 40. La guerra y la paz . . . . 216
173 41. Reivindicaciones transhistóricas . . . . 217
5. Las particularidades históricas . . . . . . . .
s6. De la historia a la pauperización (intelectual) ab- 42. La salida de la historia 218
soluta . . . . . . . . . . . ............ . 175 Resumen y conclusiones .. 221

234 235
1

..),

Este libro se terminó de


imprimir el 10 de mayo
-de 1973, en los Talleres
EL GRÁFICO 1 IMPRESORES,
_Nicaragua 4462, Bs. Aires.