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475 años de la fundación de

CA
11
MANUEL DE ESESARTE PESQUEIRA
Presidente Municipal de la Ciudad de Oaxaca

ALFREDO HARP HELÚ


Presidente de la Fundación Alfredo Harp Helú, Oaxaca

MARÍA ISABEL GRAÑÉN PORRÚA


Directora de la Biblioteca Francisco de Burgoa

GUILLERMO QUIJAS-CORZO LÓPEZ


Director de la Proveedora Escolar y Editorial Almadía

SEBASTIÁN VAN DOESBURG


Director de la Casa de la Ciudad y Coordinador
Académico de la Biblioteca Francisco de Burgoa

1a edición, 2007

© 2007 o Ayuntamiento de la Ciudad de Oaxaca


Plaza de la Danza s/n, Centro Histórico,
68ooo, Oaxaca, Oaxaca

© 2007 o Fundación Alfredo Harp Helú, Oaxaca


Reforma 403, Centro Histórico,
68ooo, Oaxaca, Oaxaca

© 2007 o Proveedora Escolar y Editorial Almadía


Av. Independencia 1001, Centro Histórico,
68ooo, Oaxaca, Oaxaca

© 2007 o Casa de la Ciudad


Porfirio Díaz 115, esq. Morelos, Centro Histórico,
68ooo, Oaxaca, Oaxaca

PORTADA

Plano de la ciudad de Oaxaca (detalle), Juan Manuel Gijón, 1803


[plano completo, pp. 134-135]

Coordinación académica
SEBASTIÁN VAN DOESBURG

Coordinación editorial
VERÓNICA LO ERA Y CHÁ VE7

Diseño y formación
MARÍA LUISA MARTÍNEZ PASSARGE

Revisión de textos
JOSÉ VICENTE ANAYA

Asistencia editorial
JUAN PABLO RUIZ NÚÑEZ

Digitalización y retoque de imágenes


MARIO LUGOS

ISBN (VOL. I) o 978-970-95633-1-3

Hecho en México
475 anos
de la fundación de

I Fundación y Colonia

Sebastián van Doesburg


(coordinador)

Luis Alberto Arrioja Díaz-Viruell


Bejamín Ibarra Sevilla
Gerardo López Nogales
Carlos Sánchez Silva

FUNDACIÓN ~ e
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Alfredo CASA DE LA CIUDAD
AYUNTAMIENTO DE LA
Harp Helú S
CIUDAD DE OAXACA OAXACA Almadía
LUIS ALBERTO ARRIOJA DÍAZ-VIRUELL Y CARLOS SÁNCHEZ SILVA • 111

Antequera en el siglo XVIII


Espacio urbano, demografía, economía y vida social*

La ciudad como tal no existe más que por contraste LUIS ALBERTO ARRIOJA DÍAZ-VIRUELL •

con una vida interior a la suya; es una regla que no Investigador de la Universidad
admite excepciones, ningún privilegio puede susti- Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco
tuirla. No hay una ciudad que sea, que no tenga sus y de El Colegio de México.
pueblos, su parte rural anexionada, que no imponga a
su campiña las comodidades de su mercado, el uso de CARLOS SÁNCHEZ SILVA • Investigador
sus tiendas, de sus pesos y medidas, de sus prestamistas del Instituto de Investigaciones en
y de sus distracciones. Humanidades de la Universidad
[. .. ] Todo esto es evidente, campo y ciudad obede- Autónoma Benito Juárez de Oaxaca
cen a la reciprocidad de las perspectivas: yo te creo, tú y de la Universidad Autónoma
me creas; yo te exploto, tú me explotas, y así sucesiva- Metropolitana-Iztapalapa.
mente. En pocas palabras, las ciudades urbanizan los
campos, mientras éstos ruralizan las ciudades.

FERNANDO BRAUDEL, Las ciudades

( ( E n [Antequera] se siente una verdadera ciudad -se-


ñaló fray Francisco de Ajofrín en 1766-, ordenada
por su corregidor y por sus honorables cabildos civil
y eclesiástico. Los conventos son notables y todos los edificios fueran aún más sun-
tuosos si la ciudad no se viera combatida por frecuentes terremotos. Pero un milagro
los ha conjurado en buena medida. Por esta razón, las fábricas y edificios antiguos eran
humildes y bajos, pero en el día, con el favor del señor San José, levantan casas altas,
iglesias suntuosas y obras magníficas [ ... ] ". 1 Como una actitud muy de la época, el PÁGINA no · Diseño del convento
contiguo a la iglesia de los Príncipes
fraile completó su relato con un "tosco planisferio" donde cifró una serie de cons- de la ciudad de Oaxaca para religiosas
trucciones religiosas que delimitaban la traza urbana y configuraban la fisonomía de capuchinas recoletas indias.
Actualmente este convento es la Casa
de la Cultura y el Archivo General del
*Agradecemos la revisión y los comentarios al manuscrito original realizados por el colega Sebastián van Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca,
Doesburg. 1774. AGI, Sevilla, Mapas y Planos
1
Ajofrín, 1986, pp. 182 y 190. México, 673 y 674.
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La catedral
La plaza
3. Palacio del Obispo
12. Iglesia nueva del Patrocinio
13. San Matías
14. Cristo de Xaradaco [Jalatlaco]
23 . Nuestra Señora de la Defensa
24. Colegio de San Pablo de dominic os
25 . Capilla del Carmen
4· Colegio de Santa Cruz 15. Casa del Marqués 26 . Iglesia de las Nieves
5. Colegio de niñas 16. Convent o de San Francisco 27. Oratorio de San Felipe
6. Convento de monjas de La Concepc ión 17. Convento de mercedarios descalzos 28. Hospital de San Cosme
7. Convent o de agustinas 18. Convent o de Santo Doming o 29 . Las capuchinas
8. Jesuitas 19. Carmelitas descalzas 30. Convento de la Soledad de agustinas recoletas
9· Plazuela de san Juan de Dios 20. Santa Catalina , monjas dominicas 31. El Calvario
10. (sin anotar) 21. Iglesia de la Sangre de Cristo 32. Capilla de la Coronac ión
n. PP. Betlemitas 22. Nuestra Señora de la Consolación 33. Colegio de San Bartolomé
ANTEQUERA EN EL SIGLO XVIII • 113

la ciudad. Por cierto, una lectura conjunta del relato y el planisferio permiten descubrir PÁGINA 112 ·Plano más antiguo que se
conoce de la ciudad de Oaxaca, 1763,
una ciudad que parece haber salido de un largo proceso donde las construcciones se
tomado de Francisco de Ajofrín, Diario
multiplicaron, las calles se poblaron y las actividades económicas se diversificaron. del viaje a la Nueva España. Biblioteca
Tal vez esta experiencia resulte más evidente al revisar las fuentes del siglo XVII y Andrés Henestrosa.
los registros del siglo XVIII. En primer lugar, en los 187 años entre la descripción con que
cerró el capítulo anterior (1579) y el mapa de Ajofrín (1766), la ciudad había ad-
quirido el máximo número de establecimientos religiosos, conservando a la vez, sin
mayor cambio o crecimiento, el modelo establecido para las ciudades novo hispanas,
donde los trazos reticulares, las calles en ángulo y la convergencia de espacios (públicos
y privados) fueron una constante. 2 En segundo lugar, la ciudad experimentó un im-
portante cambio en su fisonomía: dejó de ser "un pueblo lindo y alegre [ ... ] con un ve-
cindario de apenas dos mil personas" 3 para convertirse en "una verdadera ciudad [ .. . ]
donde se levantan casas vistosísimas y de singular hermosura [ ... ] y con una vecin-
dad de casi veinte mil personas de comunión". 4 En tercer lugar, dicha transformación
implicó necesariamente un crecimiento demográfico, una diversificación económica
y una mayor relación entre los espacios urbanos y los llamados rurales.
Es interesante resaltar que en los tres aspectos antes señalados, el elemento indígena
fue esencial. De entrada, Antequera fue una ciudad que desde su fundación constituyó
parte de un conglomerado urbano con pueblos indios en sus orillas, de ahí que cual-
quier cambio urbanístico necesariamente los debía tomar en cuenta. Además, su cons-
trucción y crecimiento semisecular dependió necesariamente de la fuerza de trabajo
nativa. Por si esto no bastara, la conformación de la limitada economía ganadera y
agrícola española (labores, haciendas, molinos, etc.) se hizo sobre las tierras que los in-
dios poseían. Sobre esto último cabe recordar los múltiples litigios que protagonizaron
los vecinos españoles de la ciudad con los pueblos de Jalatlaco, Santa Cruz Xoxocotlán,
San Juan Chapultepec, San Felipe del Agua y San Jacinto Amilpas por el abastecimien-
to de agua, el acceso a tierras húmedas, tierras de labranza y tierras de agostadero. 5
Ante este panorama cabe preguntarse: ¿qué factores alentaron el cambio urbano
de Antequera durante los siglos XVII y XVIII?, ¿cuáles fueron las características de di-
cho cambio? A diferencia de otras ciudades novo hispanas (como Guadalajara, Gua-
najuato, Querétaro y Valladolid) donde el periodo 1640-1750 significó la debacle de
la población nativa, el retroceso de la producción agrícola y ganadera, así como el
deterioro de las actividades mercantiles, en Antequera dichas contrariedades no pa-
recen haber tenido la misma cronología. 6 Según las investigaciones recientes, después

2 Para seguir el crecimiento de la ciudad y sus instituciones religiosas podemos comparar las descripciones
de 1579 (Relación geográfica deAntequera) , 1585 (el viaje del padre Alonso Ponce), 1597 (el Estado e inventario de
las iglesias[ ... ] que hay en el obispado de Antequera), 1638 (el viaje de Thomas Gage), 1669 (Burgoa, Geográ-
fica descripción, 1989, 1: 29-30 y 270-272), 1742-1746 (Villaseñor y Sánchez, Theatro americano) y 1766 (el
viaje de fray Ajofrín).
3 Gage, 1987, p. 87. Los dos mil habitantes que registró el presbítero Thomas Gage en 1638 no difieren mucho de
las estimaciones presentadas por la Audiencia de México en 1622 y el Memorial de Juan Díez de la Calle de 1643.
4
Ajofrín, 1986, p. 182. PÁGINAS 114-uy Plano de la ciudad
5
Méndez Martínez y Méndez Torres, 1999, pp. 25-26, 28, 54, 123-155, 167, 169 y 254. de Oaxaca, 1777. AGI, Sevilla, Mapas
6 y Planos México, 543 -
Rabel!, 2001, pp. 71-75.
n6 · LUI S ALBERTO ARRIOJA DÍAZ- VIRUELL Y CARLOS SÁNCHEZ SILVA

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de la caída demográfica y económica del periodo 1580-1640, Antequera experimentó


Mapa de la villa de Oaxaca del
Marquesado al píe del Cerro del una recuperación que se prolongó hasta 1750. 7 En cuanto a los índices de población,
Fortín. Enfrente de las Casas Reales se sabe que entre 1626 y 1766, la población urbana pasó de dos mil a casi veinte mil
se encuentran los tres sabinos
personas. Si se consideran estas cifras como base hipotética, salta a la vista que, en
mencionados en el mapa del
Marquesado de 1743; uno de ellos aún un lapso de ciento cuarenta años, la población aumentó casi diez veces. Además, se
sobrevive en los terrenos del ferrocarril tienen noticias de que la ciudad y su entorno agrario se posicionaron como uno de
(véase p. 8 del presente volumen).
los centros agrícolas más importantes del virreinato, especialmente al distinguirse por
A la derecha se ve el inicio de la traza
regular de la ciudad de Antequera.
su producción y comercio de trigo. Aunado a esto, el comercio de grana cochinilla y al-
Frente a la garita está la casa de la godón colocó a Antequera en la esfera de influencia de los principales comerciantes
cacica indígena de la villa. AGN, México, de esa época; asimismo, convirtió a la ciudad en una auténtica capital de provincia
Hospital de Jesús, vol. 119, exp. 2, 1760.
que mantenía múltiples vínculos mercantiles, tanto con las zonas productoras como
Autor: José Carrión.
FOTOGRAFÍA: Vicente Guijosa. consumidoras del tinte. Todo esto incidió en la estructura de la urbe, ya sea acumu-
lando capitales, estimulando la inmigración de hombres o aumentando la demanda
de bienes de consumo. A juzgar por algunos especialistas, estos cambios en la ciudad
parecen explicarse a partir de la recuperación demográfica y el incremento del

7
Rabell, 2001.
ANTEQUE RA EN E L SIGLO XVUI • 117

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diezmo. 8 Independientemente de las dudas que puedan generar las cifras de dichas Mapa del pueblo de San Juan

variables, el argumento demográfico parece ser el más plausible: conforme creció la Chapultepec del Marquesado sobre las
faldas de Monte Albán. Se aprecia el río
población se multiplicaron los productos agrícolas gravados por esta carga. Atoyac y el barrio de Santa Annita. AGN,
Así, tanto el aumento de la población como el de la producción agrícola se ma- México, Hospital de Jesús, vol. 119,
nifestaron en Antequera. De hecho, los mapas de la época dieron cuenta de este pro- exp. 2, 1760. Autor: Juan Fancisco
de Beyttia.
ceso y comenzaron a cifrar una ciudad que, día con día, se extendía en el sentido de
FOTOGRAFÍA: Vicente Guijosa.
la propiedad y el trabajo. Basta cotejar la información cartográfica con las fuentes es-
critas para distinguir que, en poco más de cien años, la ciudad "no de grande exten-
sión [ ... ] y situada en un valle agradable [ ... ] donde se cuentan seis conventos, entre
los de frailes y monjas [ ... ] ",9 se convirtió en una capital que ''se mira como reina
de todas sus provincias [ ... ] su vecindad es crecida, su comercio rico y opulento
[... ] y en el día [ ... ] las fábricas antiguas como las modernas son vistosísimas y de
singular hermosura [ ... ] ". 10

8
Trabulse, 1979, p. 13; y Rabell, 2001, pp. 65-68 .
9
Gage, 1987, p. 87. Estos conventos eran el nuevo Santo Domingo (San Pablo estaba en ruinas) y los de San
Francisco, La c;=ompañía, San Agustín, Santa Catarina de Sena y La Concepción.
10
Ajofrín, 1986, p. 182.
u8 · LUIS ALBERTO ARRIOJA DÍAZ-VIRUELL Y CARLOS SÁNCHEZ SILVA

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Medición del territorio de San Jacinto Durante los no años entre 1640 y 1750, la ciudad se cubrió de templos, edificios
Amilpas; cuatro villas del Marquesado
públicos, casas, calles, puentes, labores, molinos, etcétera. Desde por lo menos 1646,
de Oaxaca. Escala en cordeles y varas.
AGN, México, Hospital de Jesús, vol. 119,
por ejemplo, el episcopado oaxaqueño invirtió cuantiosas sumas para reconstruir la
exp. 2, 1760. Autor: Juan Fancisco de iglesia catedral, el palacio episcopal, el convento de los betlemitas, el convento de los
Beyttia. carmelitas, el convento de San Juan de Dios, el convento de San Hipó lito y la iglesia
FOTOGRAFÍA: Vicente Guijosa.
de la Sangre de Cristo; asimismo, para edificar el colegio seminario, la cárcel de la
Perpetua, el templo de Nuestra Señora de la Soledad, el Colegio de Niñas, el sagrario
del Santísimo Sacramento, la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, el convento de
las religiosas capuchinas, el templo de San Felipe Neri, la iglesia de Jalatlaco y la igle-
sia del Patrocinio de la Santísima Virgen. 11

11
Véase Pérez, 1999, pp. 33, 36, 38-41, 43-44 y 51-52; "Sobre la reparación del convento de las carmelitas
(1728)", Archivo Histórico Municipal de la Ciudad de Oaxaca (en adelante AHMCO),Actas de cabildo, libro 2,
ff. 52-54; "Sobre la fabricación de la iglesia de San Felipe Neri (1728 )': AHMCO, Actas de cabildo, libro 2, f. 86; "So-
bre las reparaciones en la iglesia de San Hipólito (San Francisco) (1728)", AHMCO, Actas de cabildo, libro 2,
f. 97; "Sobre reparaciones en la iglesia de la sangre de Cristo (1732)", AHMCO, Actas de cabildo, libro 2, f. 388;
"Sobre la construcción del convento de religiosas capuchinas (1733) ': AHMCO, Actas de cabildo, libro 2, f. 508; "So-
bre reparaciones en el convento de San Juan de Dios (1733)", AHMCO, Actas de cabildo, libro 2, f. 650.
ANTEQUERA EN EL SIGLO XVIII • 119

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Durante este mismo lapso, los vecinos de la ciudad contrataron más de cuatro- Mapa de San Jacinto Amilpas; cuatro
villas del Marquesado de Oaxaca. AGN,
cientos mil pesos a censo redimible para construir casas, labores, molinos, almácigos,
México, Hospital de Jesús, vol. 119,
bardas, pozos, alcantarillas. Del mismo modo, el cabildo metropolitano destinó bue- exp. 2, 1760. Autor: Juan Fancisco de
na parte de sus fondos para edificar las casas reales, la cárcel, la alhóndiga, los acue- Beyttia.

ductos, la plaza de armas, las garitas de San Antonio y La Trinidad, las estancadas de FOTOGRA FÍA: Vicente Guijosa.

los ríos Atoyac y Jalatlaco, y los puentes que rodeaban la ciudad. 12


Otras fuentes donde se corrobora el crecimiento urbano y demográfico de An-
tequera se relacionan con la crisis agrícola de 1733. Ese año la ciudad enfrentó una
escasez de lluvias y un severo desabasto de alimentos, y también experimentó algu-
nos brotes de violencia entre "la muchedumbre [ ... ] que vive y trabaja en ella". A
juzgar por el cabildo metropolitano, dicha violencia irrumpió cuando los indíge-
nas que trabajaban en la construcción de la catedral y el convento de las capuchinas

12
"Sobre la reparación de las casas reales y la cárcel de la ciudad (1730)", AHMCO, Actas de cabildo, libro 2,
f. 239; "Sobre las composturas de las estancadas de los ríos Atoyac y Xalatlaco (1730) ", AHMCO, Actas de ca-
bildo, libro 2, f. 240-240v; "Sobre la construcción de un quinto patio para la cárcel de la ciudad (1731)':
AHMCO, Actas de cabildo, libro 2, f. 293; "Sobre la construcción de cañerías (1732) ", AHMCO, Actas de cabildo,
libro 2, f. 390; Sobre la construcción de alcantarillas (1733)", AHMCO, Actas de cabildo, libro 2, f. 652; "Sobre
la construcción de la real cárcel (1742)': AHMCO, Actas de cabildo, libro 3, f. 112.
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122 • LUIS ALBERTO ARRIOJA DÍAZ-VIRUELL Y CARLOS SÁNCHEZ SILVA

PÁGINA 123 ·Plano del convento de padecieron una rebaja en sus jornales, los cuales se liquidaban con "reales y maíces".
religiosas capuchinas, 1748. Actualmente Esta situación se agravó en el momento en que la "muchedumbre de la ciudad" pade-
alberga la Escuela de Bellas Artes y una
escula primaria. AGN, México, Historia,
ció el desabasto de granos. Lo anterior obligó al cabildo a emitir un bando para que
vol. 98, exp. 2, f. 261. También véase AGI, los pueblos de Etla, Zaachila, Cuilapan y Tlacolula "siembren maíz de humedad que
Sevilla, Mapas y Planos, 719, 1733. permitan para saciar la demanda de este vecindario [ ... ]"; de igual forma, solicitó al
episcopado oax:aqueño celebrar un "novenario para la Virgen de la Soledad, rogán-
dole que llueva, y si terminando el novenario no llueve, se solicite a los capitulares
sacar en procesión a la excelentísima y adorada Virgen". 13 Como puede observarse, las
acciones del cabildo tenían como propósito remediar un conflicto que se apoderó de
una ciudad cuya población y demandas -económicas y sociales- iban en aumento.
Sabido lo anterior, resulta pertinente anotar que el periodo 1640-1750 fue de cam-
bio para Antequera. Durante este lapso, la población creció y produjo importantes
modificaciones en la estructura urbana. Dicho crecimiento generó una mayor deman-
da de alimentos, bienes y servicios, lo que, a su vez, estimuló la producción agrícola y
ganadera, la edificación de viviendas, la construcción de edificios públicos, el surgi-
miento de talleres, la diversificación de espacios y una mayor integración del entorno
rural. Dentro de este esquema, bien puede decirse que el crecimiento poblacional del
periodo 1640-1750 proveyó un incentivo para el desarrollo urbano de la ciudad. 14
Para explicar qué pasó en Antequera desde 1740 hasta 1821 se han vertido algunas
interpretaciones; unas sostienen un crecimiento demográfico y económico constante
que modificó la traza de la ciudad; otras, que la ciudad alcanzó sus mayores visos
de esplendor durante los ochenta años referidos. Sin embargo, al revisar los docu-
mentos y la cartografía de la época no encontramos las huellas de ese crecimiento y
esplendor urbano. 15 Basta cotejar los planisferios de 1766 y 1795 para distinguir que
Antequera apenas experimentó algunas modificaciones, pero nunca una profunda
alteración; aun mejor, las cifras demográficas del periodo 1777-1824 ponen de relieve
que los habitantes de la ciudad pasaron de 19 305 a 18 ooo personas aproximada-
mente; de igual forma, los registros sobre la construcción de edificios públicos y ci-
viles apenas pueden contarse. Así las cosas, parece evidente que los cambios ocurridos
no derivaron de un crecimiento demográfico y económico, sino más bien de una po-
lítica ilustrada que pretendía establecer un gobierno más eficiente para "la mejor
administración de la justicia y gobierno económico y político de las ciudades [ ... ]': 16

13
"Sobre la construcción del convento de religiosas capuchinas (1733)", AHMCO, Actas de cabildo, libro 2, f.
508; "Sobre la petición al obispo para realizar un novenario y una procesión (1733)': AHMCO,Actas de cabildo,
libro 2, f. 6n; "Bando del cabildo para que los pueblos del valle de Oaxaca siembren sus cultivos de humedad
(1733)': AHMCO, Actas de cabildo, libro 2, f. 618.
14
Para una reinterpretación del siglo XVII como la centuria de consolidación del régimen colonial en la
América hispana y Brasil, con una economía que miraba "hacia dentro" y no sólo como abastecedora de la
PÁGINAS 124-125 ·Mapa de la metrópoli, véase Macleod, 1986; Brading, 1986; Mauro, 1986. Para el caso particular novohispano, véanse
Intendencia de Oaxaca, 1774. Bekewell, 1984; y Calderón, 1988.
15
AGN, México, Correspondencia Chance, 1978, pp. 72-74, y 1986, pp. 375-376; y Taylor, 1972.
Virreyes, vol. 50. 16
"Ordenanza para el establecimiento e instrucción de los alcaldes de barrio (1796)", México, impreso por
FOTOGRAFÍA: Vicente Guijosa Mariano de Zúñiga y Ontiveros, 1796, p. 1.
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Plano de la Real Alhóndiga, 1753. Este Antes de documentar las modificaciones que experimentó la ciudad entre 1750 y
edificio se proyectó sobre el predio
1821, conviene decir que durante este lapso la Corona española desplegó una serie
donde estaban las ruinas de la casa
de Hernán Cortés. Al construirlo se
de proyectos que buscaban -entre otras cosas- reformar las ciudades coloniales,
hicieron varias modificaciones, por corregir su vida interna, estimular su desarrollo económico, impulsar el crecimiento
lo que el plano no representa el edificio de su población, transformar sus corporaciones y erradicar los vicios que alteraban
que se construyó. Enfrente se ve el
el orden y la vida en policía. Como era de esperarse, esta política no tardó en llegar
Portal Alhóndiga, que existió hasta
1930 en la actual calle de Flores Magón. a la capital oaxaqueña. De hecho, entre 1757 y 1810, la Corona instó a sus funcionarios
AGN, Alhóndigas, vol. 1, ex:p. 4- metropolitanos a poner en práctica un sinnúmero de medidas para "conocer la
FOTOGRAFÍA: Vicente Guijosa.
población de su dominio y con ello corregir sus vicios e imponer las reales órdenes
del Soberano". Dado esto, no es casualidad que en 1757 el ayuntamiento de Antequera
pusiera en práctica las "Ordenanzas para tejedores de algodón de la ciudad" con el
objeto de conocer los telares que funcionaban en la ciudad, el número de maestros
y aprendices que se empleaban en ellos, la ubicación geográfica de los mismos, los vo-
lúmenes de su producción y las "reglas que debían seguir los tejedores [ ... ] en la ela-
boración y comercio de sus principales productos".
ANTEQUERA EN E L SIGLO XVUI • 127

Casamata de la ciudad de Oaxaca, 1810.


Proyecto de un cuerpo de guardia para
custodiar la casa m ata (pólvora) de esta
ciudad. Situada cerca de la garita del
Marquesado. AGN, México, Pólvora, vol.
46, exp. 245, f. 3. Autor: Miguel Vendrell
y Puig. Véase también AGn, México,
Indiferente de Guerra, vol. 16B (1810).
FOTO GRAFÍA: Vicente Guijosa

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En 1773, el cabildo y la diputación del comercio establecieron una "oficina de


granas", encargada de registrar la producción regional del insecto, regular su comer-
cio y velar para que los indios productores no adulteraran el tinte, pues recurrente-
mente vendían la grana "mezclada, falseada y maleficiada [... ] al menudeo en tianguis
como en los tendejones al por mayor, sin que llegue a esta ciudad para su registro".
En 1777, el obispo de Antequera levantó un censo de población para "saber con
individualidad y certeza el número de vasallos y habitantes que tiene la ciudad";
asimismo, recopiló una serie de informes -geográficos e históricos- sobre cada
una de las parroquias metropolitanas. Luego, en 1779, el ayuntamiento elaboró una
128· LUIS ALBERTO ARRIOJA DÍAZ-VIRUELL Y CARLOS SÁNCHEZ SILVA

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Mapa de Coyotepeque, Xoxocotlán noticia sobre las curtidurías de la ciudad, el número de operarios que empleaban y
y Cuilapa; villa del Marquesado de
los "vicios" que reinaban en el interior de sus talleres. Del mismo modo, en 1796, el
Oaxaca, 1658. AGN, México, Tierras,
vol. 2764, exp. 33, fe. 396. Anónimo.
regimiento de la ciudad puso a prueba las "Ordenanzas para el establecimiento de los
FOTOGRAFÍA: Vicente Guijosa alcaldes de barrio" con el propósito de promover el bien público, mejorar la admi-
nistración de justicia, establecer el orden, evitar la vagancia y perseguir los excesos
entre los vecinos de la urbe. Ese mismo año, el cabildo realizó una investigación para
corregir los "vicios económicos" que reinaban en los 350 telares-y los aproximada-
mente dos mil operarios ocupados en las manufacturas textiles. 17
Aparejada a la necesidad de conocer y reformar la vida urbana, las autoridades
de Antequera alentaron numerosas acciones para atender "las urgencias del vecin-
dario"; urgencias que, ocasionalmente, tuvieron que ver con las construcciones ur-
banas. Sobre esto último, fray Francisco de Ajofrín dejó entrever en su relato de 1766
que uno de los factores que recurrentemente afectaba la fisonomía de la ciudad eran

17
"Ordenanza, método, o regla que se ha de observar a efecto de cerrar la puerta a la penetración de fraudes de
grana cochinilla (1773)': en Dalhgren, 1990, apéndice rn; "Informe del administrador de alcabalas de Oaxaca sobre
las curtidurías de la ciudad (1779)", AGN, México, Alcabalas, caja mo; Rabell, 2001, pp. 35-40; "Ordenanza
para el establecimiento e instrucción de los alcaldes de barrio (1796)': AGN; "Informe del administrador de al-
cabalas de Oaxaca sobre los telares y tejidos de la ciudad (1796) ·: AGN, México, Alcabalas, vol. 37, ff. 223-225v.
ANTEQUERA EN EL SI GLO XVIIl • 129

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los "terremotos", los cuales atemorizaban a la población residente y causaban múlti- "Consulta de la Junta Superior de
Hacienda sobre la aplicación de pagos
ples daños en la estructura urbana. Se sabe, por ejemplo, que el cabildo encabezó un
y recursos de Oaxaca para el travajo
proyecto de reconstrucción de la ciudad luego de los sismos de 1787 y 1801. Tan sólo en el edificio de las Casas Reales", 1788.
el primero de éstos dejó en ruinas la casa real del cabildo, la casa real del corregidor, Urgencia de reparar las casas reales
la cárcel, la alhóndiga, la plaza de armas, las cañerías y más de setenta viviendas de la afectadas por temblores. AGN, México,
Obras Públicas, vol. 41, exp. 17, 6 fs.
ciudad; asimismo, dañó el convento de Santo Domingo, el convento de los padres be-
tiernitas y el convento de las capuchinas. Por su parte, el sismo de 1801 volvió a destruir
las casas reales, la cárcel, la alhóndiga, los acueductos, cerca de cien viviendas e in-
cluso el refugio que las autoridades municipales habían habilitado en 1790 para que la
población se "protegiera de los daños causados por los recurrentes terremotos que
padece esta ciudad [ .. . ] ".18
Como puede observarse, el crecimiento secular de la ciudad de Antequera duran-
te el periodo 1750 - 1810 fue relativo, pues los cambios que refieren las fuentes gráficas

18 Véase "Informe de los escribanos de su majestad sobre el terremoto que afectó esta ciudad (1787)", Archivo
General del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca (en adelante AGEO ), Alcaldías mayores, leg. 40, exp. 17; "Sobre
las reparaciones en los arcos del acueducto de la ciudad (1810 )", AHMCO, Actas de cabildo, libro 4, f. 58;
"Sobre la reconstrucción de las casas reales (1810 )", AHMCO, Actas de cabildo, libro 4, ff. 64 y 77; Romero,
186o, pp. 468-469.
132 • LUIS ALBERTO ARRIOJA DÍAZ-VIRUELL Y CARLOS SÁNCH EZ SILVA

El pueblo de San Felipe de la Tarjea


provee de "agua dulce y muy delgada
que se conduce hasta la ciudad por
una cañería de cal y canto" (Relación
geográfica de San Miguel Tlalixtac, 1777) .
Colección particular.

y escritas tienen que ver, básicamente, con una política ilustrada que buscaba, por un
lado, reorganizar la vida interna de la ciudad y, por el otro, atender los sismos que
dejaban en ruinas a la ciudad. De ahí que las obras emprendidas durante la segunda
mitad del siglo XVIII no fueron resultado del supuesto esplendor urbano de Anteque-
ra, sino de la necesidad de levantar una ciudad que -como la capital provincial más
importante en el sureste novohispano- aglutinaba un número abultado de fun-
cionarios, religiosos, comerciantes, artesanos y hombres de labor.
En la segunda mitad del siglo XVIII Antequera se distinguía como una capital pro-
vincial que albergaba la estructura y el poder de un corregimiento, un obispado y un
ayuntamiento; asimismo, fungía como un centro donde confluía la producción mer-
cantil indígena de toda la provincia y como un sitio de descanso para los comerciantes
que recorrían el camino real entre México y la capitanía general de Guatemala, con sus
necesarias conexiones con el puerto de Veracruz, mismo que conectaba a la econo-
mía novohispana con el "Viejo Mundo". 19 A decir verdad, estas condiciones favore-
cieron su crecimiento; además, por sus características políticas y económicas, siempre
recibió importantes contingentes de población que llegaron -parafraseando a
Braudel- en busca de las comodidades de su mercado, el uso de sus tiendas, de sus
pesos y medidas, de sus prestamistas y de sus distracciones.
Como otras ciudades coloniales, Antequera siempre tuvo a su favor ser una ca-
pital provincial con un gran entorno indígena. Tan sólo en el siglo XVIII, Ante-
quera estaba rodeada por más de veinte pueblos de indios que le proveían de energía,
alimentos, ganado, materias primas, tierras de labranza y campos de agostadero. 20 Así,

19
Sobre la importancia comercial de Oaxaca en general y de su ciudad capital a partir de la segunda mitad
del siglo XVIII, véase Hamnett, 1971 y 1976.
20
Martín Minchom, refiriéndose al corregimiento de Quito, anota lo siguiente: "La ciudad de Quito fue
cabecera del corregimiento que lleva su nombre. Esta jurisdicción comprendía la ciudad y sleguas cuadradas
ANTEQUERA EN EL SIGLO XVIII • 133

por ejemplo, el autor de la Relación geográfica de San Miguel Tlalixtac refirió en 1777 Plaza de armas. Al fondo, las iglesias
de La Soledad (izquierda) y San Felipe
que dicho pueblo proveía a la ciudad de frutas de temple caliente, verduras, aves de
Neri (derecha), 1875.
corral y algo de grana cochinilla. 21 Por su parte, el autor de la relación de Jalatlaco FOTOGRAFÍA: Instituto Iberamericano
dio un amplio informe sobre la estrecha relación que mantenía la ciudad con el de Berlín, Teobert Maler

pueblo vecino de San Felipe de la Tarjea para la provisión de "agua dulce y muy del-
gada [ ... ] que se conduce hasta la ciudad por una cañería de cal y canto"; también
indicó que dicho pueblo suministraba leña de encino, carbón, frutas, trigo, maíz y
animales silvestres. 22 Por si esto no bastara, destacó que el pueblo de Ixcotel sumi-
nistraba la cantera que servía "para fabricar las casas y templos de la ciudad [ ... ]
siendo los indios del pueblo los barreteros que sacan y cortan dicha piedra". 23

donde crecían cerca de 30 villas. A lo largo de esta jurisdicción se encontraron diferentes ecosistemas que
proveyeron de alimentos y fuerza de trabajo a la ciudad. Por ejemplo, de la parte alta llegaban patatas, trigo
y algunas frutas; de las planicies arribaba maíz, verduras y ganado; de las partes bajas, procedía la caña y el
azúcar. Véase Minchom, 1994.
PÁGINAS 134-135 ·Plano de la ciudad de
21
Esparza, 1994, pp. 297-299 . Oaxaca, 1803. Mapoteca Orozco y Berra,
22
Esparza, 1994, pp. 401-402. CEA-SAGAR, Vara, vol. 1, núm. 787, 78.
23 Autor: Juan Manuel Gijón.
Esparza, 1994, p. 406.
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ORDENANZA
PARA EL ESTABLECIMIENTO É IN~TRUCCION

DE LOS ALCALDES ])~ .B-ARRIO NTRE todos los est:tbledmientos que se h~n plan-

DE LA CIUDAD DE OAXACA,
CAPITAL DE LA PROVINCIA DE SU NOMBR&

FORMADA
E teado pnra la mejor administr~1 cion de just icia y
gobierno económico y político de las Ciuda des ,
tal vez no hay otro que haya ac1rreado tanta.~ \'en-
tajas y utilidades como la divi sion de ell3s en Qn ~ rtei ts ma-
yores y menores, sujetos los primcro_q al cuid ado de Ir-;' Jue-
ces principales, y los segundos :JI de los A lcaldc.:s de lhrrio,
DE ORDEN DEL EXMÓ. SEÑOR
subordin.1dos en todo :í estos primeros Cefes.
1\(!ARQUÉS DE :BRANCIFORTE La simple retl exion de que no hay ho111brc, por. ~él i•: o
que sea, que pueda atender ~í rodo qn ~mro 'OC ll iTt" en 11:1.1 Ciu -
VlRHEY Dé: ESTA NUEVA ESPAÑA. dad populosa, persuade con evidencia es m ~ -~.: rdad , llltl\'(¡ r-
mente quando todos saben por expel'ic.: ncia qut: l:t rnuil i1ud L1e
asuntos, á proporcíon que di vide la att ncilln del es píl'il u, 1o
debilita y le impide el poder lixJrsc sobre ni nguno W ll L·x:.tc-
riwd.
De aquí ha dimanado que en l:t ~ Nacione..; rn:ts fl til :l< ~e
vea planteado semejante cstabkcimiento , y (j lle 1 ~ C' <~pii .rl t:t:
este Reyno lo haya ado pt~ do a~ ímismo con :~r¡ut.:ll .t ~ wo•.i iiJ _
caciones prudentes que demandaba su sitllacion y p;:; 1ILL:i a
res circunstancias.
Seria fácil demostrar con otr:1s nri::s ra?.onc' ¡-l.ill:,il,!cs
y sólidas la utilidad de tan recomendabl e id e~\, y b que ~·e
seguirá :i la Capital de esta Provincia de.: proporcion.: rl:.: igu;d
beneficio ; pero como út:ts están y:1 prc.;cnc::d:t:i <_on !:1 cl ::ri-
dad y energía de (jlll! son digna-; en !.1 Superior Ord:·n • ~¡'.:­
·n¡.: OH DEN SUPFHIOR. dida cn 24 de Ofl ubrc de• 1 7 94 por d E:m<<'>. SLilo r :\ i :11qt ,·,
de Branci[orte, ha pat'l'Cido quL' no S•! podi:ttt m . o~ , :i\..'i.;r :i
J-S .\11 ·: XLCO : Por Dun f-l.trian<'l de Zuiiiga y Ontivcros l callU <'~te Público m:ts de.-nostratil'.tlllt:nlv, tl lk: da1Hin p:-inci ¡··io á
del l·:'l' lritu Sanln , ~1Í O ,\e 17 96. est:t Ordenanza con diclu ()rden Supt: riPr.
Ha inliuido igualmente para esto último la jn ~ta comi-

~
deracion de que recopilándose en la insinuada Superior Ór-
glamento, mereciendo todo este benéfico plln que S. M. se
a
den Jos principios que deben servir de norma para la forma-
don de la Ordenanza, debía esta ocupar pür todos títulos el : dignara aprobarlo por otra Real Cédula de 2 2 de Julio de
primer Jugar en ella. A que debe añadirse, que habiéndose ,J?8~ .
prevenido.el establecimiento de tan im~r'tanre proye~1o ~t No han sido ménos favorables sus buenos é 1mpon-
,
, derabJes efeélos, resistié~d9los todos los R amos del gob'rer-
dicho Exm6. Señor Marqués de Branoforte, era de JUStiCia
que á la frente de una Ordenanza que se ha formado de sú " no político en est~ ~ap1t~l, .e~ 1~ que no obstante su vasta
órden Superior, corriese un testimonio auténtico de su infati- exrcnsion se adrmmsrra JUSlJcra a los pobres y sobre todo
g:~ble zelo por el bi<'n públlcn , y de la :1tencion que le me- ~-negocio Jigero con prontitud: ~ ati~nd~ c~o suma vigilan·
recen 13s Pro1·incbs rn :t.~ dist:lnlcs. , cia á la conservacion de la qurt>tud publica: el 6rden se
.. La division de las Ciudades populos:~s en Quarteles ., manriene con exMlirud, y por último la policí1 ha encon-
~· <) B.; rrios es un punto tan calificado eh~ d gobierno y poli · ~~ erado abrigo y defens:~, habit!ndose conseguido se nore ~
, t!ca y en J;¡s leyes, como necesario al úrdt:n y butna ad- , rod~.~ horas, y lográdose extenderla hasta Jos arrJbales e
, minisrr~cion de jusrici:L , inmediaciones de esta grande poh!acion. . .
, Ella es !J mas convwiente :\ la quietud pública y :i ., Con esta experitnci:J, y con el ohJ<:~ to de evitar los
,.los Jueces, y ha producido !;)~ m:tynres \'Cnt :Jj:ls h:íci:t otros , exce:~os y desórdenes que perturbaban la quietud püblica en
, m ~Jchos res pet1os ec o nómi c o~ , ~i c nd o muy f.icil :í un MI!- 11 Qm~répro, dctcrrninó mi antecesor 1:1 Fxm,'!, Sdíor Conde

:' gi.> trado rel.1r sobre la p.1rre qut:: k roque respl'é1il·:tmente , de Revilla Cigl·do se dividiera aquella Ciudad cn ~~tl:lrte­
., de una gr:tnd..: Ciud:1d, y dilicultosí' illlo alt·ntkr <Í wd.1 con " ks mayorl'S y menores; se.: pusit.:ran esto~ ;Í cargo de '\leal-
, ningun des n :lo. ,, des de Barrio, snhallerno~ 1k lns Jut.'l'cs nl:lyorr~, qut: lo
,, Al mismo li<'mpo se logra con dicho método el pun- , fuesl'n etc sus rcs¡:x:é1ivns <Jnartdl:s Jl' l:r mi~m:t clase} y se
:· w .tl cumplimi::nto de l.ts Lcyc.:s, que m:llldan que rodo~ /,J.¡ , distribuyesen entre el Corregidor, Subdelt'gado, y Jos dos
•.. lt l<:C~s ro nj:: n y .' e ocupt n eo ,~u~ empl eos de noche y de , Alcaldes Ordinarios: idea qnc ignalmelltc ha maecid(J !:1
., Lii.l ; porq t;e lo' de l i ro~ de Jo<; bombn:~ 'llll cl~.: wdos lllO- , aprobacion dtd So\xrano, maniftstada en reciente RealCé"
}" mt mo.;, y lm Ciutbd,mos dcscan\an y duermen con()ados , dula de 17 de Junio último.
:· en que la ri,gilanci3 de ac¡utllos ccmriene á los malhechores ,, Tengo por de mas cntitbd las clrcunst;mdas de e;a
,, p~ra que 00 in~nlren SU~ persona~ y esc:lien SUS CfiSII~. , Ciud;~d, así por su magnitud, gL'Tltío y lnsrre, como por la
,,Tan ~,·llido~ principios, y ),,, poderHsas ra:wne.9 que ,, distincion que go1.:r de ser CapÍ(al de ut1a de bs Prodncias
,. hahia p·tr.t Hd .,pt.trln; tí esta C'Jpilal, induxeron ;Í lllÍ'S pre- , de esre Rey no, para que no se extienda á ellJ J¡¡ exccucion
'' dt·C<',I)J'(.'<; ¡ ,_.~ ExrniJ~. Señores n. Martín de MHyorg:r y D. , d~ ~cm~.:jante lxnéfico proyt-élo, facilit11do en la mayor par·
, Le ton la f,>rm.tcinn dd P:ídro.,.
,.. \.J.~tia<; de <;aire~. :\ promover, in ~ tntir y dcterminur la re-
" noi'.1CÍ<JO de su di l' i ~ ion, mucho 1iempo úntes prevenida ,, Mo1·ido igualmente de est.l~ con~idcr:tcioncs, de no
.. p<¡r Real Ctdul.l. (·n ~2u:ti-rch:s mayores y flll:llOfl:s, y esta- , mmor ¡x:so qm: las que indt:troo ;Í los n{~::ridos &ñore5
:> blecirni<.:JllCJ de :\ !-::.dtil!s dl: Barrio b~xo su panicular Re-
, Virrtyc~ r~.:~pt·~lo de t%1 Clpital de N. K y :um de Que-
" rétaw, he rcsuclco desdt Juego se divida eu Ciudad en t~s
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4
= Br:mclfortc. =
c:~da uno de ~tos en otros
5
, 6 q\Wro Qu:trteles m:~yores, y ,años. México ~4 de OOubre de t794·
, :t:mto.s 6 dos menores: aquellos que hlyan de qned:1r al car- , Señor Intendente de Oaxaca. = Secretaria.
'' p;o de V. S. 6 de su Tenieqte Lctr:tdo y de Jos dos Aleal-
·, des Ordinarios, y los doce, nlle\'e 6 seis menor~~ que re- I.
., sulten, al de Alcaldes de Barrio d ctlos t~otre los Vecinos A conseqüencia de-la precedente Superior 6rden se h~
~' de n:~cimiebto decente, honrados, y de E1cultadcs propor- dividido esta Capital en quatro Q¡¡arteles mayores, . y éstos
,, ciooadas á sostener el empleo. se hnn subdividido despues en otros ocho menores, como se
· , Al cfdlo had V. S. qnc inmcdiat~mcntc se levante puede ver en el Plano adJunto en que están delineados.
• un Pl:10o de la Cindad, inclusm sus barnos, y tom:~d ,, s con
·' ioual prontitud t1s noticí:1s é in~truccioncs neces.trbs d::: 2.
, h . J'
, Sugetos pr.Wicos y del ll n~rrc _Ay nnt :t mlt~ nt_o ,_ atcnt,lcndo El primer Quartel mayor, que debe quednr al cuidado
•. r:unbicn tí l.t forma cion de la C1ud:1d , rc p:trtlnliL'nro y Clr- del Corregidor Intendente y comprehellde el ¡ •. y 2 °. me-
~: cun$t.lnci:~s Jd l·ccind.lri\) 1 di<:pond d \ '. S. la cómod:t di- nores, comiem~a en la esquina de Enrique~. (1\ ) tom:1ndo de
•. ri$iOn de Quartdes m :~ yorcs y menores segun corre,pond:l N. :í S. por la acera que mira al Oriente la call<! de Santo
J:\ ]:¡ extemion de b s rn:.~ n7.:m<l S, y :í b proporcion de que
Domingo hasta su salida (B), y de5dc allí dando rul'lra por
:· gucd-in en los se-gundo<:, Vecinos capaces de exercer L'1 cm- el Poniente hasta el solar de Fraga, que :In te.~ fue de Talle-
•. pl:!o de i\lcalde;, forma ndo V. S. ron no menor brevedad dos, (C)- se sube háci;J el Norte por la R.1ya dt:l M :~rque.~ado
,: l.t Ordenan1.:1 qu~ ck:b~ !it-rvi r p.tr:t d H!gimc:n ck c:~t c: im- la calle de este nombre y la acera que mira al Poniente
:: portant e y urili ,imo c:s:;tblc:cimit;ntn. hnsm Ja ·csquina que cst:í frente de la n11cva Plaza de Callos
, PJrJ em: fin :~co;npJiío á V. S. un Excmplar ~e la (0), donde .~ e tomará l:t calk ele Sq~ovi.1 c:rmin:mdo de Po-
~ · fcroud~ p~ra c:ta C:1pital ér>n su ::ciicion sobre clecc1on y ni~· nte {¡ Orit: nte por la acera que mira al 1\iortc: h.!Sta la mis-
•. nr.:nhramítmo de i\lr.:!l,ic:~, ntrn del lndicc de calle_.~, y dos ma esquina de Enriquez (A), donde <.:omem.ó.
:. Re:~lJmcnio~ de. Ah:mbr:;ch y Pil!quc:ri~~, p:1r:t que tcnien-
~' ·¿q ' \ '. S. rrc<~nt <.: <.:<tOS do~:IOllCilíO~ , se am:gle <Í ellos en 3·
,, to:.h In qu!: CIJrr ~.~ pcJn (1 la ob<::r•:anciJ de la~ Leyes so-
El ~egundo Qnarrel mayor , á que tocan el 3•. y 4•. me•
.. br.: los pm1ros :\ g~c ~¿ re.. cr : y c:n Jo dt:más adapte V. S.
~' trdo )o qt:.:: le 'p:rre7.Ctt condn ·al intento con atcncion
nores, perreneccr:í al Teniente Letrado, y comi~n1.a en es- !a
quina de· F.charri (E) tomando la calle de Segov1a de Onente
.. :í Jac; <ircu :Ftanc iJ~ d!: c:~:t Cittcbd.
á Ponil·nte por l:t acera que mir3 ni Snr hasta la c.llle de la
. ~~~o du:lo ll•:'t!li p:~ÍI.tr;Í V. S. ~·~te <:ncargo con la efi-
Ray~t dd Marquesado , y dobl:111do la coorraesguina de la
' ' c~< iJ y 1.l: lt• I)H:· ¡,. •:e; propio y h:• manif"..:st:ldo sit:mprc h•Í·
nueva Vlaza de Callos (F), se sube al Norte por el callejon
"'Í:t l:l ~t n· ido público , y t·~p::ro me n:mitiní V. S. IJ ope-
que hacen (•J Conw nto de l:t Soledad y la Ibya dd Marque-
.. rad<m concluida ~in r1avor c!cmnra ,·puec; ddx·d rr:ner eft:e·
-~ado (G), Jk d ndosc esta :\ m:1no izquierda, y •Í la derecha
:: to ti c:nunc.i~do ht:thl~cimicntr>, ~ i fuere poc;iblc, deooe
los rérn\inos dl· la Ciudnd, -~<.! c:tmin:t por los extremos del
;; ¡;rir.cipio:Js dd af:o pd>xímo. =Dios guarde á V. S. muchos
l'ouiente de las calks de h1s Nieves y Sol á salir al Cerro (H),

6.
y trayendo i auno derecfla las casas de la Ciudad, se sigue
por tras de todas ellas hasta eocontrar el callejon (1) en que
por Ja parte del Norte remata la calle de San Juan de Di~s.
De allí caminando á este rumbo con l:ls · casas de la Cm-
llega á la de la Cadena y esquina del Jutgo de Pelota (V),
,
dad, siempre á mano derecha, se continúa hasta introducirse
por trus del qu:tl y acera que mira al Poniente .se sigue hasta
en los Arqoitos por el que corresponde á la calle del Peneque
encontrar el rio de Xalatlaco (X), desde donde por toda su
(J), divisoria de Juchimilco, la qua! se seguirá de Poniente orilla, en la part.t que mira á h• Ciud;~d, se camina hasta -el
á Oriente por Ja ólcera que mira al Norte basta (R) la de San
extremo oriental de las calles de las Nieves y Pal:ado (Y), de
Bernardo, que se toma de l\!orte á Sur por la act•ra qul! mi-
donde se pa.~ará de Norte á Sur eo bu«:a de la mojonera d~
al
ra Oriente hasta encontrar la tapia del Con\'ento de Santo
IM Labores Peregrina y Cinco &:í>Ores (Z), que t~tá al fin de
Domingo (L), de donde se dar:í vudta por el Poniente yace· la c~lle de Segovia, y tomando ésta de Oriente á Poniente
ra que mira al Sur hasta la cerca del Carmen (M) , y d~sde por la acera que mira al Sur, se rcm..ra co la misma esquina
aquí, volviendo al Sur por la calle de San Francisco y acera de: los Muñozcanos (0), donde comenzó.
que mira l!l Oriente, se llega á la plazuel<1 de Santo Domin-
go (N), de c;ionde se tomará la aceril que mir<1 al Norte hasta 5·
la esquina que hace la misma plazuela con la calle de S:~nto
El quarto Quartel mayor, que comprehende el ?"·y 8°,
Domingo, y baxando por esta de ;\ort~: :í Sur tonündo~e la
menores, y debe correr al cuidJdo del Alcalde Ordinario mé-
a.ctlra que mira al Orienre, se llcg;¡ á la c:squim de Eclurri,
00$ antiguo, comienza desde la esquina de Vílla~ntc (a) ~o­
donde comenzó (E).
mando la calle de Segovia de Poniente á Oriente JlDr la ace-
4· ra que mira al Norte h<!sta su salida y paragc donde se halla
una piedra (Z) que sirve de mojonera á la~ Labon:s de Pere-
El tercer Quartel m:~yor, compur~to del ~ • y r,•. me- 0

grina y Cinco Seiiores. Desde este punto, volviendo hácia el


nores, que corresponded al Alcaldt: Ordinnrin lll:ts antiguo, Sur, se pasa á otra i~u3l piedra (b ), que tambil·n sirve de mo-
comienza en la esquina de los l\luñoz.cN'lo~ (O; romam!o por jonera á la misma Labor Cinco Sdíorc:!i, y estii situada al ex-
la acera qu~ mira al Poniente la callt: dt: Santo Domingo has· tremo oriental de la calle de la Luna, que pasa por delante
ta la puerta del cementerio dd Convento de Rc:tigiosos de de la Iglesia del Pueblo de la S;~ m í~ima Trinidad de las Huer-
su Orden (P), y dando \'uelra por la plaz.u~la dd ~ismo nom· ms. Dtsde esta última mojonera se sigue la prop~ calle: de la
bre y acera que miról al Sur hasta la esquma de drc~o Con- Luna por la ;~eera que mira al Sur ba~ta la esquina que for-
\'eoto (Q), se toma hasta .la otra esquina por la calle de San m:m ella y la de S:tn Juan (e). T6mase é~ta por el rurr:bo del
Fr:~ncisco y acera que mira al Poniente (R ). Dt:sde estt: lugar Sur y acera que mira al Oriente hasta su salida (d), y pasan-
se vueh·e por la calle del Desafio y la acera que mirt1 :d i.\or- do por el extremo de la calle cerrada de San Pablo , dando
te ha!ita encontrar la cnlle dt: San Bernardo (S), por la qual vuelta al recínro de la Noria (e), se lleg• á Ja catle de &nro
de Sur á Norte y acera que mira al Poniente, ~e .<íl·guirá has- Domingo (B), la qtul se toma de Sur á Norte por la acera
ta la dd Peneque (T): Por esta y act:ra que mira al Norte se que mira al Poniente basta lltgar á la esquina de Vüluaotc
(a), doode ~nzó. ·
8
6. 9
Si por aust>ncia, enfermedad ú otro justo motiro falta- govia caminando de Poniente á Oriente por In ncera que mi·
se alguno de los Jueces mayores, suplid por el !111t:nlknre ra al Norte hasta la misma tsquina de Alezon (q), donde co-
en el gobierno de su Quartel el Teniente Letrado. D: el que menz6.
pertenece á éste se encargará en las misml\s ocurrencias aquel 9·
Magistrado, y de Jos que tocan á los Alcaldes Ordin:trios el
Regidor Alferez Real, en quien por pri\·il egi o de su em pleo Él tercero d~de la esquina de Echarri (E) tomand~ la
se depositan las Varas de éstos con causas s~ mcjames a las catte de Scigovia de Oriente á Pqoiente por la acera que rilira
e1plicadas. al Sur hasta la esquina que hace esta misma calle con"la de
San Juan de Dios (h), la qua! se toma siguiendo para el N~·
te por la acera que mira al hasta su salida (1}. De
Por lo tocante i las Quarteles menores, cuyo cuidado allí caminando al mismo rumbo del Norte con las casas de
~:ará i cargo de los Alcaldes que oda -dos años 5e nom- Ja Ciudad á la mano derecha, se continúa hasta introducirse
bren para servi_rlos, se sitúa el primero desde la e5quina de en los Arquitos por el que corresponde á la calle del Pene-
Enriquez. (A) tomando al Sur y por la aét:ra que mir:t al - que (J) divisoria dd Pueblo de Juchimilco. Sígues~ esta pro-
Oriente la Cllle de Santo Domingo hasta su salid:~ (B) . Oes,le pia calle de Poniente á Oriente por la acera c¡ne mira :11 Nor-
allí dando ruelta por el Poniente para cortar las calles de S. te hasta la d~ S. Bernardo (I<), que se toma de i\'ortc á Sur
· FranciS<:o, 13 Alhondiga y S3n Juan dtt Dim h:1~t:1 llt:g:u· :1l por la acera que mira al Ori~nte hasta encontrar l:t tapia dd
puente de Aroyaque, que se halla en d t•xtrcmo de c~t:t úl- Convento de S~nto Domingo (L), de donde ~e dar:í vm·lt:t
tima(f), se sube por ella h:lcb tl..l\nrtc y por b :lCcr:t qth! por el Poniente y acera que mira al Sur ha~t•t ,la cerca dd
mira al Poniente en · busca de la calle de Segm·i:t, por _la qual Convento del Carmen (M)\ y dL·sdc aquí volvi~ndo al Sur
y acera que mira al ~orce se vudl'l! hácia d Orit:nte hasta por la calle de _San Francisco y acera que mira al Oriente, se
dichs ~squina de Eorique:z. (A). llega á la pluuela de Santo Domingo (N), de donde se to-
mará la acera que mira al Norte hasta la esquina que hace la
8. misma plazuela con la calle dé Santo Domingo, y b;l'rando
El st"gUndo desde la esquina de Alczon tomando (q) por ésta de Norte á Sur tomándose la acera que mira :JI Orien·
tl Sur por la a.cera que mira al Oriente la_calle dt: S. Julo de te, $<! llega á la misma esquina de Echarrl (1!:), donc!e se co-
menzó. -
Dio~ huta el puente de Atoyaque ( f): desde donde se vu<:l-
T-e hácia el Poniente ham 1;~ e~pald:t dd solar de Fragn, r¡ue 10.
'ntes fué <k Tall~os (C;, y de allí se SIJ~ hácia el t\orre
p()r la Raya dd Marque~¡¡do la calle de este nombre y la ace· El quarto desde la esquin:~ de D. Domingo Garcia (i)
ra que mira al Ponitme hasta la esquina qUl: cstá frc:ntc d~ la tomando la calle de Sq~ovia de Oric:nrc á Ponienre por la ace-
nuc:va Plaza de: Gallo~ (D), doadc S\! lOmará la <:alle de Se- ra que mira al Sur hast:t la calle de la Raya dd Marquesado,
y doblando la contracsquina de la nue1•a Plaza de Gallos (F),
se toma de Sur á Norte por el calJfjon (G) qtie Hacen e! Con·

10
vento de la Soledad y los términos divisorios dr! Marquesado.
lle''ándose éstos á mano izquierda y á la dt;:recha Jos de la
Ciudad por los extremos del Poniente de las calles de las Nie- I 2.
''es y Sol á salir al Cerro (H), y trayendo á mauo derecha El Rito desde la esquina que blceia.IU cal~ de Sep
las casas de la Ciudad, se sigue por tras de rodas ellas hasta
encontrar el allejon (1) en que .por la parte del Norte remata
•i• y el Patrocinio ( 1) tomando esta última de Sur ' NOrte
por la a<:e(a q.u~ mira al Poniente huta Ja esquina de Ja Jg~
]a calle de San Juan de Dios, la qua! se toma de Norte á Sur sil del Patroctnto (m). Desde ella por el llano deGuad1Jope
bam buscar la ~uina de D. Domingo Garcia (i), donde co- y cerca del Convento de .Belemiras (s) hasta el río de Xala-
lñén.W: tlaéo (X} en ·la parte que J.o atra,'ie5a el c-Jmino que vá para
JI. S. Felipe del agua. Tomándose el rrusmo río por roda su ori-
Jia que mira á la Ciudad, se camina hasta el extremo orien-
El quinto desde la esquina de Jos Muñozcanos (O) to- tal de la alle de las Nie~-~P<~lació (V)", de ~ ~pi­
m3ndo de Sur á Norte por la acera que mira al Poniente la sari de Norte i Sor en bu~ de la mujonera de las l.abor(l
calle de Santo Domiug0 hasta la puerta del cem~nterio del Pmgrina y Cinco Sellores ( Z) que est~ al fin de lll alle de
Convento de Religiosos de su Órden (P), y dando vuelta Segovb, y t6m~ndose ésta de Ori.:nte á Poniente por la ace·
por la pluuela del mismo nombre y acera qu!.! mira al Sur ra que mira al Sur, se remata el Quartel en la c~quina ( 1}
hasta la esquina de dicho Convt:nto (Q), se toma hasta la otra donde comenzó.
esquina (R) por la calle de San F~aocisco y acera que mira al
Poniente. n~sde este 1t1gar se vm:lvc por la calle del Desafio
IJ.
y la acera que mira al Norte h~1~ta cncontnlr la calle dt: San El séptimo desde b ·esquin:l de Vill:a~nte (a) tOm:lndo
Bernardo (S), por la qua! de Sur á ~:orte y ann que mir·a l:a.éalle de Segovia de Ponkote ~ Or~nte por b Km que
al Poniente s~ seguirá hasta la del Ptnequ~ (T). Por t!sra y mtra al Norte lwt:a su Mlida y p:ar--.rge donde se halla una pie-
acera que mira al Norte se llegl :i la de la C:~dt'llJ y e.~quina dra (~ que sirve de mojoner~ :í bs Lábores &rtgrina y Cin-
del Juegn de Pelot:l (V), ror tras dd c¡u:d y acera que mira al co Se~r~. Desde este punto, volvic::ndo boicia el Sur, se pasa
Poniente se sigue hasta encontrar el rio dt' Xalatluco (X) en á otra 'W:'al pi~ra (b), q~~e t:.&mbien sin•e de mojonera '.líl
J¡¡ parte que atfli\'Íesa el camino c¡ue d á S:1n Fdipe dd :tgua. Lábor Ctóco Señort:S, y está al ntremo oriC!nt•l dt la calle
Desde:: c::ste punto se baxa al Sur por el llano de Gu.tddlupe de l~ (.una. Camin,ndose de ésra. tomo una quadra h~cía al
por frente del Conl'ento de Eelemiras iÍ buscar la eSGuina de! Pomenre, y huta Ja e5quioa <kl solar de D. Antonio V1m1
la Iglesia del PJtrocinio (j.), y C0:1tinuando de Norte á s~r (o), se sube por las cercas de éste de Sur ;i Norte hasta encoD- .
Ja calle de este nombre por la acera qut: mira al Oriente , se tra~ el ~trem~ de lu c_ alle ckl Angd (o), la qu:d se si~ dé
llega á la esquina que hacen esta misma calle y la de &go- Or1en~e a Pomeote por la :.ct-ra que lhira al Sur hasta encoo.
via (k), la qual se tomará de Oriente á Poniente por la acera trar con la de Santo OominRO, ck donde se gira al Norte por
que mira al Sur hasta la esquina de: lus Muíwzcanos (0), don· b áCera que mira al Pooiente hasta la aquioa de Viu..ote
de se C::omen:z.6. (•),doade- ~ .
13
El oétavo desde la esquina que hacen las calles del An- alguo otro delito atroz 1 darán inmediatamente parte á su Ge-
gel y de Santo Domingo (p), la qual se toma de Norte á Sur fe, pero sin dexar por esto de continhar las diligencias para
por la acera que mira al Ponit:ntt! hasta su s;~\ida (B), y dan- la curacion de Jos heridos &c. , y de diélar todas las que es-
do vuelta al recinto de la Nori:l (e), se toma 1<~ calle de San timen conducentes; púes seria muy reprehensible que por pa-
Juan hasta 'la ·esquina que forman ella y la de la Luna (e). ·sar semejante aviso, dexasen escapar al reo 6 desangrarse al
Tómase ésta de Poniente á Oriente por frente de !:1 Iglesia de enfermo, exigiendo este lance unas proridencias executivas,
)a Santísima Trinidad hasta la esquina (q) que se halla ánt.es y pudiendo cumplirse con Jo segundo 6 despues de lo ex-
de llegar al solar de D. Antonio \",¡reJa, y dando vuelta de puesto,.6 al mismo tiempo, si hubiere comodidad.
Sur á Norte por' delante de éste, se 1legará á la calle del An-
·-gel (r), Ja ·que se seguirá de Oriente á Poniente por la acera I 7·
que mira al .Norte hasta la esquina ( p) donde se comeni.Ó el Supuesto que Jos Alc~ldes de Barrio pueden prender á
·Qu'artel. · Jos delinqüentes y fonnarles su sumaria, es consiguiente que
15. puedan instruirlas tambien, ramo por querella de parte como
de oficio (excepto el caso en que prectda aqtrella) y eri su
·cof!'!O quiera--que el objeto principal en el e~tableci­ substanc;:i:.~cion se arreglarán á las .Leyes, y debt:nín ter.er par-
:Jl,iento de e~tos Alcaldes de Barrio se dirige á dar al~un au- ticular cuidado de que haya constancia dd cuerpo del dc'lito
'liliÓ á Jo'S Jt.~ttts, y de nipgun modo a limitar ó restrin~ir ~u y de que los reos no s~ escapen.
autoridad, se debe advertir que 1~ tienen expedita para ?.t:l:lr
y cuidar dé que en 1:1 Ciudad rcyne t:l mejor órdcn; .pues ro- t.B.
Jo se designan rus res~ivos ~luandcs para que cuiden de Para la consccucion d~ e~tl' último objeto ~e pnsnr:l la
-ellos ·con mas p;~rticularidJd y csmcr~. 6rde!) oportuna á los Alcaydc~ de las Cárcl'it:~, pn: vini~ndo­
16. les la obligaci0n que tienen de recibir y cuscodi:~r Jos presos
que aquellos les remiran, en la propia forma que si los remi-
Los Alcaldes de Barrio tendrán tambien jurisdiccion, tieran los Jueces mayores, c::on la · diferencia de que no po-
pero ésta no st"rá tan ámplia (:orno la de los Jueces !Tlayorcs, drán ponerlos en libertad por splo la 6rden de dichos Alcal-
~ino limitada á un conocimiento puramente sumario y en pun·
des de Barrio, sino que deberá prectder para esto la del Juez.
tos criminales. En una ·palabra: ello~ podrán prendn á Jos
del Quartel mayor.
delinqüentes que sorprendieren en el hecho 6 que fueren hu-
yendo, é instruirles su sumaria; pero con J;¡ prcci.~a condi-
ción de que concluida ésta, deberán dar cuenta con tila á su Será asimismo de su obligacion 'l.elar y cuidar de ~u res·
respet1ivo Ju~ lll3yor. Si d crímeó fuere de considtrli<:ion peélivo Quartel, no permititndo riñ~s ní p~ndencias en 1<~5
y de gra\·edlld, como un bomiddio, una herida ptligrosa, ó calles, como tampoco cantos l;~scivos y deshonestos en las es·
quinas, ni mucho ménos corrillos de Upcros entretenidos en
juegos de d~dos, alburtS y otros prohibidoa.

20. 1~
Siendo regular el que los mayores delitos se cometan
al entrar la noche, porque ésta con su obscuridad todo lo en- Los juegos de suerte y envite, como la portacion de
cubre, doblarán los Alcaldes su vigilancia y procurarán ron- armas veciJidas, están asimismo prohibidos con las mas rigo-
dar con la mayor exáélitud, haci éndolo con mas freqüencia rosas penas por las Leyes y repetidos Bandos. Será pues uno
en Jos lugares sospechosos, á fin de no dcxar hueco á los mal- de los principales objetos de los nuevos Alcaldes cuidar que
hechores para que executen impunemente sus perniciosos de- estos teog3n su total cumplimiento, como en general todas las
signios. superiores órdenes expedid<! S tanto por el Superior Gobierno,
21. como por la Real Sala del Crímen para disipar todo género
de abusos.
Entre los partg~ sospechosos ~ deben colocar m pri-
mer Jogu las Pulquerías, Vinaterias &é. por ser éstos.:~que­
Jios en que ordin:~riamente se cometen mas desórdenes. Ten- En todas las N'!9<>nes cultas se ha mirado siempre la
drán pues particular cuidado de vi~irarlos á menudo, para evi · ociosidad como el funesto y fecundo erígen de los vicios. En
tar· las embriaguef.es y dem:b viciós de que abundan dichos esta ateodon, jamás podrán Jos Alcaldes cuidar demasiado de
.lugares. · que en sus respeélivos Quarteles se m;mtenga la ~ente ocupa·
22.' da cada una en su oficio correspondiente, lo que se con~ui­
rá con f¡tcilid.!d exhortándolos al tr:.b:tjo, cnid:111d0 que no
Además de lo expoe~to observado el número y calid:~d Jo dexen el dia Lunes entre~;índosc :í la bebida, y ¡x:rsiguicn-
'd e los condlrremtrs; ia~ disensíon~s que hubiere, !Js nlrcrca- do por rodas partes á Jos vagamundo.;.
ciones que se excitaren, cc,mo tambien lo.s milri\'os de qul!
procedieren, y asimismo si se cierran ó dcsocupall dichas ca- 26.
-sas á las botas correspondientes. De: todo )()que informado Por lo concerniente á éstos y gente mal entretenid:~, les
á su respeéivo ]ue1., próvey~ndo sr.io en lo que fuere exccu- prev.endrán que en el término de ocho dias bmquen destino
tivo: Jo que igualmente h~dn por p11nto r;cneral en· todo lo 6 se acomod~:n con Amo conocido, baxo el ~tpcrccbimiento
que ocurra de notable, obr:.~nd::> siempre con acuerdo de su de que si no Jo hicieren en esre término, se procederá con-
Juez mayor y :m~lándosc & sus <)rJcm:s. tra ellos con todo el rigor de las últimas órdenes que hubie-
re sobre el particular.
23.
Por qunnto, á pe~nr de la~ <)IH~ hay ,fif.l:td.l.~ por la Su-
perioridad, no se han podido de.~truir h1s casas d~ tepacheria Tampoco tolerarán qu_e los Jóvene5, así Aprendices d~
y de orra5 bebida~ prohiuidas, ~ ~p~ra dd r.clo de los Al- Artistas como Sirvientes de las casas, estén parados en l2s
caldes de Barrio que pongan todo el cuidado posible! par¡¡ ex- esquinas ó en medio de las calles jugando al picado, nueces
tirparld eotet:uneote. &c. oyendo si fuere preciso á sus Amos en el particular pa·
ra corregirlos y apercebirlos si no se en!pendauo.
S
Una de lns eaasas de l:t holgazancri:~
proviene de la in- Qu:~rteles haya Maestras de Amiga, que no solo les enseñen
,,.
dolencia de algunos p,¡dre~, que ni educan bien á sus hijos,
las primeras letras, sino tambien la Doélrina Christiana, y en
ni piensan en destinarlo~ t\ n~gnn 0ficio, eh: donde dimnna
suma todos nqucl)os exercicios propios de su sexó, y con los
que viéndose adultos e imposibilitados :Í l'u~car ~~~ subsisten-
que des pues puedan buscar cómodamente su subsistencia, dan·
cia, 1:1 vay:m á solicit:tr por medios iniquos y rcprob:tdos;
do cucnra á su respet1ivo Juez. de lo que en este puqto hi-
y siendo justo poner remedio :í c~tos m;~h;s, se rccomicnd:t á cieren y de Jo que estimen conducente para su mejor arreglo.
Jos Alcald-:s empk~n el nuyor e~ml'ro l'll que los Padres y
1\hdrcs :~pliquen :í Stl .~ hijos :ti oficio (pe rms los inclin:~rc 32-
luego gue teng.tn edad compckntc. Si entre los Niños de su Qtnrtel hubiere alguDO!I que
~9-
por muerte de sus Padres quedaren huérfaoós sin t~ner Abue-
IOt 6 P.rient~ que·Jos reéojan, procur.irín recomeDtkffos á
Respe[lo á ser ést:~ una de l:ls proridencias m:u impor- Jas Personas _piedosas dd mismo Quartel, y persuaditl~s á
tantes, si not3ren algun descuido en los Pildrc~. les asignarán que Jo.<i n:cib:m tn sus cuas, ~pecialmente si fueren óonte•
un pbto prudente .para que dentro de él exploren la Yoluntad llas, m3nifestándole~ que no put.-del'l haar obra mas icepta-
de sas hijo~ tocante al olido que quiJ>il'rcm aprender, <.·n la ~~~­ ble á lo.~ ojos de Dios, que· preservando J estos iofdiées del
pc:Kicion de qu~ l'll~ido ,:~te no podr:ín \'ariarlo sin muy jns- peligro á que por precision lus puede exponer su indigencia
r~s cau~n~, c i r.ml¡lfJCO mnd.1r d:: ~Lt::~!fCI no h:thiutdo pJr:t
y su poca edad.
el k> moti\·,, gr J\"e, que lkbl•r:in h.l r,·r prl·~~·nll.: al .Jt:c1..

;lO. 33·
En lo pertenecitnte á aquell3s Doncellas y Viudas ho-
L:J~ :mteriPre!i dispo~icion:.'s d\:bcr:ín ignJ!mcnte 3Jlli-
nest3S de mayor edad, <lUe> se conocen coo el nombre de Po-
c~r<c p:~ra ol->lh~.,~ :i lo< P.1dn:~ :í t;m· l"I: I"Íl"ll :i ~~~~ hij•1s :í 1:&
bres. vergonz.antes, procurarán atenderlas, no permitiendo que
E•!:u·:l.\, Y•l ~l· a ,¡ la púhlk:r q•: · (.,¡_¡ p:tra l~t.th!t:c;·r;·:, t'J y:a
nadie las insulte oi :~rropclle, Y respctl:o :1 que t!stu soo tnas
~-::1 á ~Jgun3 orra pririld.l. cr.r. r.•l c¡11.: 1.:n dl:t se cuide de Ja
acreedoras que ningutlo OtrO á la c:~ridad y beneficencia pú-
l:.:.:~n.a <.m::f:;m..l y cJnu::Í()O, ,.,br.: •J:Ie tam~il:n csrarán nmy
bUca.; procurarán recomend9rlas ;i las Personas carituivas por
á l:l mirc& di;:.hos Alcald~.:~, procurando .S!.! cst:.blc:t.can si no
si quisieren contribuirJe:¡ con alguoos limosnas, y para que
la; hubi~•c.
las prefieran en las costuras é ~liados que se le!! ofrezcan.

Supuc~to q\le á In ~~il·dad no le interesa mC:nos la bue·


34·
Siendo los empedrados y limpieza de 111~ calles uno d~
na educacioo de los Jórcncs c¡u~ la de.: bs Mu~t·rcs, cuid.,r~n
1os ob~to.• mas importantd de .una buena poliéí•, atidarán
umbitn con la ml)'Or dkólcia d(: que en c:1 dimito de sus
tambi~n de ambas C0$35, no permititndo que se ensoden en
ellas .ni las descompongan , peo;\ndolos con arreglo á las 6r-
nes publicadas en estos asumas, y obl~:mdo á lós \~-á .

18 19
que manden barrer y rtgar Ja plrte de c-.1!1e que les corres-
ponde, á Jo méoos el Domingo por la m.1ñaoa hasta las ocho,
38.
en cuya hora deberán estar todas limpias. Siendo muchos Jos daños que se origiom del abolO que
reyna en esta Ciudad de que los Sirvientes asalareados anden
35· mucbndo continuamente de Amos, tal vez no b~iendo de-
Como quiera que de la pruderda de los Su¡retos que .~ ve.o~,r:.do Jo que se les suple con anticipacioo para vestirse, cojo
han de nombrar por Alcaldes de Barrio se do:be e~pe·rar que darán muy particularmente de que núlie, baxo la pena de diez
usen de todas las facuJr¡¡d~ que Se! les conced~n con c:l tino pesos, reciba en su servicio niogun Criado que no mostrare
y circunspeccionque es debido, no h:1 p:m~cido necc~:~rio 3d· con papel de su Amo haberse despedido de su CilSa en paz. y
,·mir, que aunque :1 ellos se les fr3nquea autorid:~d de conte· despues de haberle desquitado todo lo que debía. Y á d'edo
ner todos Jos desórdenes que reynaren en ~u Qu:mcl, no por de qoe en este ponto no baya eKCeJO rampoco de parte de los
esro se les aucori2:3 p:ua ir á rurb:tr Id pJz y armenia de l:•s .Amos,· eswío éstos enteodidos que deben dar á sus Criados
familias, ni impedir bs reprehensiones y correcciones !1Ue un lenlejante papel , siempre que no les deban nada y no qu.ieran
Padre de r.. milia puede hacer d~ntro de su CólSd para el mejor continuar eo.su servicio.
gobierno de dla:
39·
Si contra Jo prevenido en los artículos anteriorc5 los
Tampoco se entrometer:ín cn inquirir curio~:tmcnrc lo Amos no quisieren dar dicho papel sin justa causa, ú los Al-
que pas3 c::n !.as c:~sas, y en gem·ral rodo aquello que.: 11o pul~ caldt'!l ob~rvaren que traun í Jos Crindo~ con .demasiada
da turbar el órden publico, a'í por t·star prohibida .~ la~ pL"s- crueldad 6 me7.quindad, no dándoles lo nccx.~rio para su sus-
quisas geoer:Jic:s por las Lr:yt's dd Rcyno, como porq1tc tam- tento, podrán en dichos casos dlrlcs ello$ d indiCKio p3pel,
poco es justo ínf.m1ar las t'.imili:ls por chismc.:s cascros y dr: con la c:llidad de que si esruví~ren debiendo :algo, d nuevo
poca monta. Amo que los reciba se obligue á pag:tr lo que les hubiere ade·
lant;~du el aot~ior.
37·
La prudencia .diaa que en el ca~o de ob~errarse al~un
exceso ó norarse algun descuido en las ca."1~ de lo~ particuiJ· En arencion á haber en esta Cíud:~d muchos Indituelos
rt;, se ad\•ierta secrr:tament~ al P:.dre de: .f.m1ilia, 6 al que hi- que se acomodan á servir en las casas solo por el vestidó y
ciere sus \"eces, para que pon~a rtmtdio tn ello, cuid •ndo . porque se les enstñe la Doddn:a y las primeras letras, ten-
de no apurar dema~iado las· r:o~as, ni procurando rr:strin~ir dr:in cuid3do los Aly¡ldes de que sus Amos cumplan exiaa-
tanto la libertad dr: tstos, que se presuma que ellos quieren 01ente m estos puntos, no permitiendo que los tengsn desmJ-
gobernar hasta lo que no les importa. dos, y que abusando de su ru.stiddad, se valgan de su servi-
cio sin instruirlos en los primerbS rudimentos de la Fe &e

6
SIO
!U
xarán en blanco todas las hojas que parezcan bastantes para
No pudiéndose evacuar todo lo que anteriormente se asentar las familias que durante el año las ocuparen, expre-
ha prt'Venido sin que los Alcaldes de Barrio teng:~n un per-
sando el número de los individuos que las componen, su es-
fe8o conocimiento de su Quartel, se les f:1cilit:td para el
tado &c.
efeélo el respeétivo tro1.0 dd Padron correspondiente á su
enunciado Quartel, para que gobern:\ndose por él puedan, for- 44·
mar otro, ·enmendando las vHrilcioncs que h:tya h ~ bid o, y Siempre que alguno de los Vecinos mudare de habita•
puedan te!)er así norici:1 individual de todas las famili .ts sujt:- don , se a nott~ rá al m:í rp;en el dia en que lo hiciere 1 y el
tn ~ -·su cuidado y direccion. Al citado.fin se les encarga es- Quartd y número de la casa á donde pa:.are.
trecnamente tomen razon puntual de sus estados, condicio-
.nes, oficios &c., sin ·distincion de Sugetos , por privilegiados
que sean. Y l'e$petlo i -que freqüentemente mudan los Inqui- 45·
linos de domicilio, se les previene á todos (y á los F.cbi:ís· Quando alguno muera se anotará asim ismo al márgert
ricos de ruego y enc3rgo) que ántes de verificarlo dt:n parte su muerte y el dia de su fallecimiento; y para que en esta
bno la pena de seis pesos, y á los que no los ruvi.·rc:n de parte no haya el menor descu ido 1 se prevendr:i :1 todos los
'Otros tantos di:lS de Cárcel, á el Alcalde en cuyo Quartt'l \'i· Vecinos que pasen ti avi~o correspond ientt: 1 ap..-rceb idos á
vieren, etpresando el otro en que intentan mudarse con el qt¡e de no hacerlo se procederá conrra ellos con todo d ri-
nombre de I:J calle y número de la casa, p~r:1 qut· lo asienre gor nece.>a rio.
en el Libro c¡ue al efeélo debe tener, pratticando lo mi .,mo
el Alcalde dtl Quartel adonde .~ mudaren, á qL:ien por 1'
misma razon deberán tambien dar parte. P;tra que estas providencias no se eludan con facilidad,
se pasar:ín mutulmente noticia los Alcalc:ies cad:t mes por es-
42. crito de los que se hayan mudado ó ¡¡ vccindado en su re~pec ­
Para e\•it3r la coofusion que dd a.~ienro de e~ta~ r~ 7011t · , tivo Quarrel, guardando la mejor armon ía así en esro como
pudiera origin,trse, todos los :\Jc;t lde ~ de !'hrrio, ltte~o <1 '1..: en todos los detmís puntos en que el Alcalde de un Quartel
tomen pose$ion de su empleo, debenín dis pun~r 110 Lihro:de necesit are dd auxilio de el del otro, sin precis;on de parri:.
á folio en que con separ¡¡cion de c.11les estcin a~ent:1dll~ con ciparlo ántes al Juez. mayor, si el auxilio que se pidiere fue•
sus números, que deberán renovJrM/ si c,;ruvieren horrad1 , ~, re para un laAce executivo.
tod~s las qué componen su Quartel, llrreghiodosc lll l-llauo y
su Oescripcioo. · ·. · · 47·
43· Sí en las Rond:1s que hicieren durante la noche 6 dé
dia encontran:n algu n frn ude contra la Re:tl Hacienda.., ase~
El dkho Libró se esctibiri á medio nt:irgen, y ~t' lk- gura dn los e::ftél.o y aprehenderán á los dclinqüentes ínrerin
con previa noticia dt! su Juez mayor hubiere comodidad d~

!l!)
remitir los reos y efeétos al Gefe de la Renta á quien tocare, ~3
recogiéndose el recibo de ellos. de un baston negro de vara y media de alto con puño de
48. mJrfil: podrán tener dos Alguaciles que Jos auxilien y acom·
pañen, y vestirán el uniforme de casaca y calzan azul, vuel·
Si hallaren delinquiendo •Í .algun Soldado ó qualquiera t:1 de manga encornada, y enmedio de ella á Jo largo un tia.
'OtrJ persona que goce de fu ero , Jo :tsegur:tdn y entregarán mar de plata; y además de esto goz.arán de fuere pasi-vo en
al Juez á quien toque el conocimiento de su causa, pa,ra que sus causas ci viles y criminales, para no ser convenidos sioo
Jo castigue. ante el Juez. de su Quartel con apelacion á la Real Audienciit
y á la Real Sala dd Crímen , segun la distincion de los ca-
49· sos , qut:d:wdn e xceptua d o.~ los a¡untos de Reales Rentas y
Siendo indispensable p:ml el uso de las facultndes judi- aquellos en que por su juri~díccio n pri\'a tiva debe conocer el
ciales qne se conceden ;Í los Alcaldes de B:m io l'l :~O.ua r con Real Tribunal del Consulado y el de Minería.
Escrib:m os, y no siendo sufi cit:ntes Jos que :tél ua lmenre hay
en estil Ciuda.:i ni aun para el despacho de los Jueces rñ:iyo- sx.
res: C3da uno de tistos podrá proponer al Superior Gobierno
por rr.edio del Intendente un \~ecino honrado é inteligente, Siendo justo que Jos que entren á servir estos emple<St
p:~ra que habilit:~do con form:~I nombnmiento en los térmi-
formen de ellos el concepto de que son di~n05, se declara
nos que se c~r.i praO.ic;tndo en 1:1 Capit.tl dt: 1\k~íco, y hc:cho que son honot íficos, y que los que los desempc:í1cn con exác·
el jur:unento de estilo, attúc en Gtlidad de Escribano , pero titud y e~m~:ro ~eráo atendidos en todas sus pretensiones y
prefcr:ído~ en igual~s circumtancia~. Que ad~· m's de esto se
lloica }' prcCÍ <3mcntc en l:ts cama~ criminak~ dd Qu:trtd Ú
tendrán dicho~ empleos por a~os po.~itivos, sirviendo en ade:
Qu:Jrreks q t:~ se k s::íiakn , c:n l : t~ Hond a~ y dl'llds l 'll qnc
]ante :\ ~u.~ fiunili :t~ para prul•has y otrm casos de honor,, :1
intl'rr.:nga el :\lc:Jide, sin mel.cl:trse en otra co~.l; con :~pc: r­
cuyo fin se les d:H:Í por t i Juc7. de su Quartd una Certific:~­
ccbimí(:nto, de que si se· cxcc:diere d~: s u~ lirnit :td 3 ~ facultJ-
cion exprcsi\•a de sus scn•icios.
dc.s ~ se 1:: proc ~~Jr;í como corrc~ pon d ::: y l·ntrcr:mio que c~t!>
s~ ;·eíifica )O$ E;cribanos que h:ty t:n e~!:l Capit al, ramo Rt:a-
k > COmO dd número, 3Ch.ilr~ !1 : bJXO !J p<:n3 dt: prÍVaCÍOil de 52.
<.Jiicio : con dichos Alcald~; dt: Ihrriu sio.:mpre que éstos lo.~ . Dcm:mcbndo hs f:~cultades que en Jos artículos pr~­
IJ¿ffiJ(tO. dentes se conceden á Jos Alcaldes de Barrio lll mayor pru-
dencia y tiento, loo se podrán elegir para estos cargos sino
)0. Vecinos honrados de los de la mejor conduéla y reputacion,
El empleo de Alcaldes de Barrio es uno de los mas úti· y que á un decente nacimiento reunan las f;~cultades necesa-
les C: importante; al bien publico ; y siendo conrenicntc:: que rias para los gastos que indispensablemente habrán de ero-
t>te !CJs mire con aquel respeto y rene::racíon que se debe ge- garse.
m:ralmente ;[todos Jos ]uc:ces~ se ks cond t!corará ·con <:I.uso
53·
A este ñn paes, y al de qoe en la eleccion de los Sa-
JIIl'OI ptra Alcaldes de Barrio se proc«ia con toda la exiai-
s6.
tad y tSttUpolosidad de que es digna una materia tan grave: Dichos empleos serán bienales, y concluido el bienio,
Jos Jueces mayores, á quienes tocan las propuesta.s de sus res· quedar-án los que Jos hubieren servido ea perfeaa libertad de
peétivos Qduteles, que deberán h:rcerse cada dos, años en e~cusarse, siempre que los telijao, con tal que no hayan pa,.
principioS-de Diciembre, las formalizarán proponiendo á Jos sado eres a6os.
~ividuos que les paracan mas á propósito, y en los que 57·
éoocorran las circunstancias y calidad~ insinuadas en ~1 an-
terior artículo, para que remitidas por el conduélo del Inten- Siendo precisa la asi$tencia freqüente de los Alcaldes
dente al Exm6. Señor Virrey, y confirmadas por S. E., pue- de Barrio en todo .el distrito de su Quartel, se les previene,
dan hacer los propuestos el juramento acostumbrado, y en- que no son libres para tener su habitacion en otra parte, sino
trar á servir sus empleos el dia 1 •. de Enero siguiente. que deben residir precisamente en él.

5+
bada que le~ ~ la po~ion, y hecho él jur:¡mento de Se prohibe estrechamente á los referidos Alcaldes baxo
~tilo de exercer el cargo conformt.> :í derecho, se ll·s dar;í un la pena de cien pesos, el que teogan refrescos, banquetes,
uemplar de ~:~ta Orden:a01.a par:• que se instruyan de sus obli· bayles, ~¡ otra demostracion de gastos, por pequeña que sea,
'Raciones, y lo devuel\'an IU<.-go que e~pircn sus car~os con to- con motivo de su clcccion 6 salida.
dos los documentos relath·os á dios, ascnr ;índo~c todos estos
aélos en un Libro que p:~ra el cfetlo habrá de formar~ y 59·
uürir en el Archi\'O de la lntendc:ncia.
. Aconteciendo que durante el bienio falte algun Alcal•
55. de por muerte ú otra justa causa, deberá encargarse del cui-
Supuesto q~ los empleos de Alcaldes de Barrio se de- dado, atcncion y despacho de su Quartel el Alcalde mas in~
<btn reputar como carg3s concejiles, ~tarán todos los que se mc:di~to sujeto al mismo Juez mayor, ó deberá proponerse
nombren para ellos obligados :.í St:rvirlos sin excu.~a ni pre- por e:~ te otr:~ P~rsona, s~·su falta fuere al principio de su nom-
·testo, hato la pena de cien pesos, y la de docientos si conri- brannmto, o SI se rem1ere que no podrá suplirla el otro Al-
calde con efic¡¡cia y zelo.
nuaren etcusáodose; pues en el caso de tener algun motivo
legítimo para dio, deberán sen·ir el <"mpko con la op:ortuna 6o.
prote~ta, é instruir des~~ en el término de treinta dias todos
los oc;ursos que les convengan. A la~ anteriores dispo~iciones pudieran agregarse otras
much:t~ ~ue f~1eran ~uy_ ~onducenres para el buen gobierno
Y admu11Stracwn de JUStiCia; pero no siendo posible compre·

Jtl MAPA DE LA CIUDAD DE OAXA.CA


bmdet todos los casos qoe pueden ocurrir en 1:l vida huma-
DIVIDIDA EN QUARTELES.
DI, le espera de la integridad, juicio y circunspeccion de los
Sagetos que Je hayan de elegir por Alcaldes, y de el de Jos Se halla en este M~pa dividida esta Capital en qúatro Quartelel r;m.
Jaeces ma)UC!S i quienes deben quedar &Ubordinados y con yores, compuesto cada Uno de dos menores, que hateo número de el
cuy.o acuerdo deben obrar en todos los asuntos de entidad, ocho. Los mayores Jos manifiestan los colores , y su número Ju letras
que suplan con discrecion quanto ~ haya omitido, arregláo- grandes situadas en sus centros de color negro, que signlfian pritne-
close en todo al espíritu de esta Ordenanza. ro, ~ndo, tercero y quarto. En cada Quartel mayor se ven los dos
Ouaca Diciembre 1 8 de i 79 5. menores divididos ron líneas tambien negras: en su centro tienen del
mismo color el número que les corresponde, y e o sus e$qu~nas y de-
Mora. mas sitios, que ha sido necesario demarcar, las letras que en la
elplicac:ion siguiente señ.tlan los nombres de los lugares
que sirven de límites.

A. E..qulna de Enriquez. 1 Z. Mojonera de lu Laboru ~cregrina y


.B. Salida de la calle de Sanlo Doa!i.ngo. Cincu SciJures. ,
C. Solar de Fraga. a. Esquin;t de \"illasantc.
D. &quina fccnle de la nueva Plua de h. M<~uncra de la Labor y Onco Señoru.
Galloc. c. Esquina de l~s callr• de la Luna y San
E. Elquina de Ecl¡arri. . . Juan.
F. Cenera aquina de la Plaza de Gallos. d. Sali1la de la calle de S¡¡n Juan.
G. Callcjon llc la Solccbd. r. Hcdnto tk la Nuria, .
H. ExtrclllOI de la CJllc drl Sol. f. l'ut' llll' de Atnvaquc.
L Callejon ~n que P'.'' rl ~une rcm:Uil b 11-1· 1·;.-.¡u~na tk Ai,•,.un.
call~ de San Juan ?e l~ulS. h. [._.¡,¡tuna de la~ calles <le Sq;cvia y San
J. SalidJ de Jos Arqunll' a 13 calle del Pe-~ Ju:111 de l>ins.
M<Jue. ~ E.~quin3 de n. OmninR" Carda.
K. Principio "ck J¡¡ c:~Ue de San ~rnardo ~ E ...¡uina treme de la Iglesia del Patroo
pan el None. cinio.
L Tapia del Convento de Santo Do!Dingo. k. E&quina de w CJ!les de Segovia y el
M. Cerca dd Carmen. l:'atrocin«t.
N. Plazt:rla de Samu Dominf:!O. l. La e~quina que en frente de la antcriot
O. E¡qu;:ta de JO$ Muííc~nt>s. hacc:n 1u mismas calles.
P. Puena de Samo Domingo qoe mira a1 m. Iglesia del Patrocinio.
Sur. n. E¡quina del Solar de Don Antonio \"a•
Q. Esquina de dicho Convcnro. rtla,
R. ~Y!~ dd mi.:mo. o. Estreti!O oriental de la calle del A~i.
S. PrtnapiO <le la calle de San .BeniUdo p. Eaqoina de la calle del Aapl y Saino
ror e~ Sur. . Dobaingo.
T. Eaqt1~1111 de la • - mn la del l'meqtR. q. E.qui1111 'ntes dt Uepr a1 Salar de Va~
V. Esquma de ia Cadena y Joe¡o de Pe- rela.
X.~ dt :X:ab&Jaco. r. Eltm!IO oriental dt 1á callé deJ .Ált.o
Y. Extrc.o orialraJ de 11 calle dt Palacio. • ~ . . ~. BldaMM.
ANTEQUERA EN EL SIGLO XVIII • 147

Como puede observarse, los pueblos que rodearon la ciudad operaron como sa-
télites que atendían las demandas de la urbe. Lo anterior permite suponer que este
proceso suscitó que muchos de ellos se especializaran en la producción de mercan-
cías. Esta relación fue muy intensa; incluso algunos documentos revelan que la di-
námica diaria de Antequera asumió muchos rasgos indígenas, especialmente en sus
mercados, rutas de abasto, fuerza de trabajo, consumo de alimentos, etcétera. Tal vez
la prueba más fehaciente de esta influencia sea el inmenso tianguis que sábado a
sábado se llevaba a cabo en la ciudad y que congregaba a un sinnúmero de indígenas,
mestizos, castas y españoles. Sobre esto último destacan los informes del intendente
Antonio Mora y Peysal, que subrayaban la importante presencia indígena en el abas-
to de la alhóndiga, el rastro y el tianguis de Antequera. 24
En términos generales podemos decir que entre 1810 y 1812 el abasto de maíz de
la ciudad de Oaxaca no sólo era controlado por hacendados españoles y criollos,
sino que en él desempeñaban un papel destacado los caciques indígenas. De acuerdo
con un informe del encargado del pósito capitalino en esos años, una labor relevante
la tuvo el cacique de Teposcolula, Manuel Mendoza, con sus remesas de este grano. 25
Asimismo, de una manera más general, el registro de alcabalas de la ciudad de Oaxa-
ca en 1810 nos permite diferenciar entre los productos que introducían los indios y
los no-indios al mercado capitalino de Antequera y donde los primeros participaban
activamente con los productos más diversos (grana cochinilla, carneros, cueros, chi-
les, reses, sal, algodón, pita, carne y manteca). 26
Además de la estrecha relación con los pueblos de indios, diversos documentos
señalan el fomento de los vecinos de producción agrícola y ganadera al interior de
la ciudad. Tan sólo en 1734, el español Manuel de Vanegas registró en su memoria tes-
tamentaria que en su casa ((ubicada a poca distancia de la plaza principal" poseía 74
árboles de sidra, 28 de granada, siete de membrillo, diez de durazno, dos de albari-
coque, tres de toronja, dos de naranja grande, uno de mamey, ocho de aguacate, 40
de lima, cuatro palos de olivo, 28 pies de romeros, un palo de guayaba, un pie de
jazmín de china, dos lichos de guayaba, un nogal y dos pies de limón. 27 En este mismo
orden, el comerciante español Joseph de Echeverría solicitó en 1723 un préstamo al
convento de los padres betlemitas, dejando como hipoteca una ((casa de altos y bajos"
que poseía en la esquina de la plaza con ((ocho piezas, un aljibe, dos pozos, una huerta,
ganado y aperos [ ... ] ". 28 Otro ejemplo ilustrativo fue el de Francisca Ramírez, quien
en su lecho de muerte testó a favor de su madre una casa de ((altos y bajos" junto a

24
En su informe de 1788, el intendente de Oaxaca, don Antonio de Mora y Peysal, anotaba cómo los indios
abastecían de maíz cotidianamente la alhóndiga de la ciudad de Oaxaca. Véase Archivo General de Indias, Au-
diencia de México [en adelante AGI/ AdeM) y Sánchez Silva, 1998, p. 73.
25
Véase AGEO/Real Intendencia 2, leg. 24, exp. 6,1810-1812, s.f. Oaxaca. "Balance que remitió el señor encar-
gado del pósito al señor intendente de la compra y venta de maíz entre 1810-1811".
26
AGEO-Tesorería Principal de Oaxaca, leg. 8, exp. 12, 1810. "Sobre productos que no causan alcabalas".
27
"Memoria testamentaria del maestro Manuel de Vanegas (1734)", AGEO, Alcaldías mayores, leg. 19, exp. 8.
28
"Escritura que hace el convento de los betlemitas de esta ciudad a favor de Joseph de Echeverría, comer-
,ciante de la ciudad, por la cantidad de tres mil pesos (1723)", AGEO, Alcaldías mayores, leg. 21, exp. 1.
148 • LU IS ALBERTO ARRIOJA D ÍAZ-VfRUELL Y CA RLOS SÁNCHEZ SILVA

Mercado ambulante en las calles del la iglesia de la Compañía de Jesús, con seis piezas, un corredor, un pozo, dos huertas
centro de la ciudad de Oaxaca.
y un terreno plano que utilizaba para criar marranos y aves de corral. 29
Colección Foto Rivas.
Los grupos sociales que habitaron la ciudad, de acuerdo con su presencia numé-
rica, son los siguientes: españoles, indios, mestizos y castas. Sobre esto, el censo levan-
tado en 1777 por el obispo de Oaxaca reveló que la estructura social de Antequera se
organizaba con una pequeña élite de funcionarios y religiosos españoles, un grupo
mayor de artesanos indígenas (zapateros, curtidores, herreros, tejedores, sastres, to-
cineros, aguadores, etcétera) y numerosos indios y mestizos dedicados a diversas tareas
agrícolas y urbanas; en una proporción menor se encontraban las castas, general-
mente relacionadas con el trabajo doméstico y las actividades ganaderas.
Como toda capital provincial, Antequera tuvo un orden social-espacial; es decir,
las primeras cuadras de la ciudad sirvieron para levantar edificios públicos y religio-
sos, y para construir viviendas de familias económicamente poderosas, mientras que
las cuadras de la periferia se destinaron a la construcción de talleres, comercios y vi-
viendas de la población en general. Es de señalar que a lo largo del siglo XVIII la calidad

29
"Memoria testamentaria de doña Francisca Ramírez (1739)", AGEO, Alcaldías mayores, leg. 21, exp. 10.
ANTEQUERA EN EL SIGLO XVIII • 149

étnica no fue una condicionante para radicar en dichos espacios, sólo socioeconó- Mercado ambulante en las calles del
mica; es decir, españoles e indios pobres residieron en las mismas zonas, lo que su- centro de la ciudad de Oaxaca.
Colección Foto Rivas.
cedió también con los indios y españoles ricos.
Margarita Menegus ha documentado que desde 1709 el cacique de Etla y Tejupan,
Francisco Ramírez de León, adquirió una casa ubicada en la esquina del convento de
Santo Domingo cuyo valor ascendió, para los parámetros de la época, a la nada mo-
desta suma de 4 500 pesos. La misma autora relaciona también el caso de otros
caciques indígenas que por la misma época también tenían propiedades urbanas en
la ''verde Antequera". 30 Años después, el censo de 1777 revela que alrededor de treinta
y dos familias de caciques, muchas de ellas con apellidos conocidos por los historia-
dores que han trabajado los Valles Centrales, radicaban en la ciudad. 31 Don José
Ramírez, por ejemplo, heredero del cacicazgo de Etla, vivía en la casa identificada por
su propio nombre y era vecino de don Diego Villasante, rico comerciante español en
cuya casa radicaban, además de su familia, ocho cajeros y ocho criados. Ambas casas

PÁGINAS 150-151: Mercado en la plaza


30
Mc;lnegus y Aguirre, 2006, pp. 154-163.
principal de la ciudad de Oaxaca.
31
Rabell, 2001, p. 145 . Archivo Fundación Bustamante
32
Ral,ell, 2001, p. 145 . Vasconcelos.
152 • LUIS ALBERTO ARRIOJA DÍAZ-VIRUELL Y CARLOS SÁNCHEZ SILVA

estaban de cara a la plaza mayor, a un lado de la catedral. Además de su mujer -tam-


bién cacica-, don José tenía cuatro sirvientes indios, dos de ellos con apellido Ra-
mírez. De las treinta y dos familias de caciques que registró el censo, la de don José
es la única semejante a las de los ricos españoles de la ciudad. Las demás familias no
presentan evidencias de opulencia y las hay, incluso, que sugieren mucha pobreza. 32
Se sabe que a pocas cuadras de la catedral, en una zona donde predomina lapo-
blación española, radicaban dos caciques oriundos del valle de Tlacolula dedicados
al comercio. Don Manuel Velasco, viudo de 40 años, vivía solo en su tienda, mien-
tras que don Juan Ignacio Ramírez, de 56 años, era viudo y vivía con su hijo de diez
años y un pequeño huérfano de seis años. El otro caso es el de don José Mariano Silva,
de 26 años, que habitaba junto con su esposa Lugarda, una mulata de 28 años, una
accesoria de la casa de Morales, propiedad de doña Isabel Ibáñez, española. Según
parece, las familias de caciques llegaron a radicar en casas solas, lo que probablemen-
te indique su holgura económica. En la casa de Vázquez vivió el cacique Lucas V ázquez
con su mujer, la cacica María Teresa, y sus dos hijas de siete y nueve años. No tenían
sirvientes ni agregados, y aunque su casa estaba a tres cuadras de la plaza real, se encon-
traba en una manzana donde predominaban las castas y los mestizos. Otros caciques,
por su parte, ni siquiera ocuparon una casa sola ni encabezaron el listado censal. En la
casa de Salazar, ubicada en la periferia de la ciudad, vivían treinta y cuatro personas,
la mayoría mestizas. La primera familia era del español Victoriano Díaz. La segunda, del
cacique Juan Antonio Pérez, de 70 años, casado con la cacica Luisa Loria, de 44 años,
y su hija Rosalía, de 23 años. Luego seguían muchas familias de indios y castas. 33
Como hemos observado en este recorrido por el siglo XVIII -iniciado, de hecho,
en la cuarta década del siglo XVII-, la "verde Antequera" tomó poco a poco la fiso-
nomía de la ciudad capital más importante en el sureste novohispano al finalizar la
etapa virreina!. Esta importancia se construyó, sin duda, no sólo con la concurrencia
de los capitales civiles y eclesiásticos y el trabajo del sector español-tanto criollos
como peninsulares-, sino con la participación vital e imprescindible de los indios y
de las castas, quienes con su interacción cotidiana le dieron la fisonomía a la ciudad de
Oaxaca en el tránsito del periodo colonial al republicano.

FUENTES UTILIZADAS

ACERVOS

Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca (AGEO), Ciudad de Oaxaca.
Archivo General de Indias (AGI), Sevilla, España.
Archivo General de la Nación (AGN), Ciudad de México.
Archivo Histórico Municipal de la Ciudad de Oaxaca (AHMCO), Ciudad de Oaxaca.

33
Rabell, 2001, p. 146.
ANTEQUERA EN EL SIGLO XVIII • 153

LIBROS Y ARTÍCULOS

AJOFRÍN, Francisco de, 1986, Diario del viaje a la Nueva España (introducción, selección y notas de
Heriberto Moreno), México, SEP [col. Cien de México].
BEKEWELL, Peter, 1984, Minería y sociedad en el México colonial. Zacatecas, 1546-1700, México, FCE.
BRADING, David A., 1986, "Bourbon Spain and itsArnerican Empire", en Leslie Bethell (ed.), The Cam-
bridge History of Latin America, Cambridge, Cambridge University Press.
BRAUDEL, Fernando, 1984, Civilización material, economía y capitalismo, siglos XV-XVIII, Madrid, Alian-
za Editorial, t. I.
CALDERÓN, Francisco R., 1988, Historia económica de la Nueva España en los tiempos de los Austrias,
México, FCE.
CHANCE, John K., 1978, Race and Class in Colonial Oaxaca, Stanford, Stanford University Press.
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Índice

Presentación 6

La ciudad de Oaxaca como patrimonio de la humanidad 9


BENJAMÍN !BARRA SEVILLA

El patrimonio de la humanidad y sus inesperadas consecuencias 12


Protección y conservación 13
La ciudad de Oaxaca, valores tangibles e intangibles 22
La urgencia de un plan rector efectivo 27
Referencias 31

La fundación de Oaxaca. Antecedentes y contexto del título de ciudad de 1532 33


SEBASTIÁN VAN DOESBURG

La etapa prehispánica (1250-1520) 35


Los señoríos 40
El Lienzo de Xoxocotlán 43
La llegada de los españoles (1521-1523) 51
La fundación de Antequera 66
Comisión para poblar la Villa de Guaxaca 71
Armas de la ciudad 82
Título de ciudad 86
Reflexión 96
Referencias 101

Amojonamiento del Marquesado y la ciudad de Antequera 102

Antequera en el siglo XVIII. Espacio urbano, demografía, economía y vida social 111
LUIS ALBERTO ARRIOJA DÍAZ-VIRUELL • CARLOS SÁNCHEZ SILVA

Referencias 152

Testamento del capitán Manuel Fiallo 154

El monasterio de Santo Domingo de Soriano (San Pablo)


SEBASTIÁN VAN DOESBURG • GERARDO LÓPEZ NOGALES

El virreinato temprano 168


Fundación y construcción del primitivo monasterio dominico • 168
Destrucción provocada por los temblores de 1603, 1604 y 1608 • 178
El virreinato tardío 180
Reconstrucción del primitivo convento • 180
Fin de la parroquia de los nahuas • 187
La Independencia
El Instituto de Ciencias y Artes en San Pablo • 189
El monasterio transformado ·194
Referencias 195

Fuentes adicionales sobre la fundación de Antequera (fines del siglo XVI hasta 1810) 196

Agradecimientos 198