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21 de mayo de 1851: La abolición de la esclavitud en la Colombia independiente tuvo distintos

percances y demoras como en casi todos los países del mundo. La libertad de los esclavos fue
una de las promesas de Simón Bolívar en las guerras de Independencia —con la cual buscó
también el apoyo de Haití— y las primeras constituciones de la República especificaron
medidas al respecto como la libertad de vientres (1821). No obstante, la conjugación de errores
legislativos y la influencia de poderosos esclavistas impidieron que la libertad de los
afrodescendientes fuera una realidad en la primera mitad del siglo XIX. Fue finalmente con la
presidencia de José Hilario López que la libertad de todos los esclavos se convirtió en una
prioridad del gobierno, aunque buscando medidas que evitaran el conflicto con los propietarios.
El debate en el congreso sobre la libertad de los esclavos se abrió en marzo de 1851 y finalizó
el 21 de mayo. Las decisiones se cristalizaron en la Ley de Manumisión, que entró en vigencia
el 1 de enero de 1852. Ese día todos los esclavos fueron declarados libres oficialmente y se
comenzaron a entregar bonos de compensación a los propietarios. Algunos hacendados y
esclavistas no quedaron del todo complacidos con la decisión y atacaron al gobierno en los
conflictos que sucedieron a partir de entonces.
Como celebración de esta fecha, el gobierno nacional declaró el 21 de mayo como el Día de la
Afrocolombianidad para conmemorar los lazos que nos unen con una de las raíces de nuestra
cultura nacional.