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IMPROVISACIÓN:

La improvisación es un valioso recurso en la actuación, que estimula la creatividad de los actores,


tanto en las habilidades del pensamiento, como las expresiones corporales. La improvisación está
al comienzo de toda creación y es aplicable a todo lo que se hace, ya que toda acción puede
realizarse como un trabajo penoso, como un oficio o como un arte. La improvisación es un trabajo
pactado entre una o varias personas, con la peculiaridad de dejar que los sentimientos fluyan por
el alma, olvidándonos de la parte racional durante el tiempo que dure el ejercicio.

La improvisación es un recurso que nos ayuda a desarrollar nuestra capacidad interpretativa. Es


una exploración de la subjetividad. En algunas ocasiones puede utilizarse esta palabra de modo
descalificativo para aquellas actuaciones con falta de profesionalidad, pero puede expresarse
como una unidad técnica y teórica, debido a que no podemos olvidarnos de seis elementos
fundamentales:

Espacio, vínculo, deseo, circunstancias, emergencia y estado.

El espacio:

Nos ayudará a situar la actividad, donde se encuentran la o las personas que van a desarrollar la
acción, donde sus deseos van a entrar en conflicto. Debemos hacernos cargo de los elementos que
crean nuestro espacio, por ello, normalmente, resulta más fácil el llevar un objeto que nos vincule
con nuestra vida personal.

El vínculo:

Nos ayudará a establecer la relación entre las personas que van a desarrollar el ejercicio. Cada una
de ellas deberá tener presente cuál es su deseo.

Deseo:

Que deberá llevar al límite para poder alcanzarlo con éxito. Dicho deseo debe pasar por las
personas que están realizando el ejercicio, ya que, si no, la improvisación finalizaría en el
momento en el que cada uno consiguiese su objetivo, sin haber entrado en conflicto. El objetivo
principal de la improvisación es el juego reglado y la exploración de contenidos, emociones y
sentimientos.

Circunstancias: “yo soy yo y mis circunstancias”.

Emergencia:

La improvisación, más bien consiste en la habilidad para hacer una tarea escénica pronto y sin
previa preparación, de ahí que los deseos de los participantes deban resolverse con inmediatez.

El estado:

Es el actor quien debe crearse su propio estado físico y psíquico.


El “aquí y ahora” juega una gran importancia en la improvisación. El actor debe estar preparado
para cualquier incidencia en escena, no podemos olvidarnos que no hay nada predecible y
perfecto. Todo esto nos lo enseña la improvisación. Una improvisación, si mil veces se hiciese, mil
veces sería distinta.

La improvisación te permite desplegar un universo entero completo de sensaciones, nunca


podemos olvidarnos que en escena “somos antes que actuamos”.

En la improvisación no podemos olvidarnos del compañero o compañeros, siendo generosos con


los mismos, porque aunque parezca increíble gracias a su comportamiento o comportamientos
una improvisación puede hacerte transitar por sensaciones jamás descubiertas y habilitadas por
nosotros mismos. El actor es aquel que es capaz de crear, el que tiene que conocerse a sí mismo y
aunque en ocasiones te cause rabia, dolor, impotencia... tan solo es el principio de una larga
trayectoria.

Myriam Blas

—Estás en una calle. ¿En qué calle? —En Main.— ¿Qué tienda hay ahí? —Una pescadería.—¿Con
qué te apunta el dueño? —Con una pistola.-¿Qué sale de ella? —Vinagre.

De nuevo todos ríen muy complacidos. Contestar tales preguntas es fácil. Formularlas es muy
difícil, porque cada vez hay que cambiar el "set" de las preguntas. A continuación reproduzco una
secuencia grabada en relación a un show de TV. Trabajé con una alumna que recién venía
conociendo.

—¿Dónde estás? —¡Aquí! —No, no estás aquí. ¿Dónde estás? —Dentro de una caja.—¿Quién te
puso ahí? —Mi mamá.—En realidad no es tu mamá. ¿Quién es? —Es mi tía.—¿Cuál es su plan
secreto? —Matarme.—¿Con que? —Con un cuchillo.—¿Dónde te clava el cuchillo? Esta pregunta
la asusta, debido a su connotación sexual.—En... en... en el estómago.—Lo abre cortándolo y saca
un montón de? —Cajas.—¿En las cajas dice. ..? —¡Socorro! —¿Quién lo escribió? —Yo.—¿Quién
está saliendo de la caja? —Una araña.—¿Una araña con una marca que dice? —¡Socorro! —¿Qué
hace la araña? —Me come.—¿Con quién te encuentras adentro de la araña?
—Con mi padre.—¿Qué lleva? —Un. .. un. .. un. . . elefante.—Tomado por la. . .—Cola.

Todos ríen a carcajadas, como si hubiéramos estado contando chistes, y se dan cuenta que ha
finalizado algún tipo de secuencia. Un alumno que se convierte en un interrogador experto, es
decir, que llega a ser muy ingenioso para cambiar el "set" de las preguntas, se convierte en un
mejor improvisador. La velocidad es importante, ya que las preguntas y las respuestas deben ser lo
suficientemente rápidas para evitar el pensamiento "normal". Algunos interrogadores comienzan
haciendo todo el trabajo. Por ejemplo:

-Vas caminando por un sendero.-Sí.-Te encuentras con un gigante.-Sí.-Caen a una laguna y unos
cocodrilos se los comen.-Sí.-Eh. . . eh. . .

Esto se podría refrasear y entonces funcionaría.

—¿Por dónde vas caminando? —Por un sendero.—¿Qué te hace un gigante? —Me empuja a una
laguna.—¿Qué se comen los cocodrilos?

Mientras más "insanas" sean las preguntas, más fácil será sacarle respuesta espontáneas a la
"víctima". [...]Comencé este ensayo diciendo que un improvisador no debería preocuparse del
contenido, porque este llega automáticamente. Esto es verdadero y también falso. Los mejores
improvisadores sí saben, en alguna medida, de qué se trata su trabajo. Puede que tengan
problemas para expresarlo, pero sí entienden las implicaciones de lo que están haciendo; y
también el público. Recuerdo una improvisación que hicimos hace años: Anthony Trent
representaba a un prisionero en una celda. Lucy Fleming llegaba —no recuerdo cómo— y él la
dotaba de invisibilidad. Al principio estaba aterrorizado, pero ella lo tranquilizaba y le decía que
había venido a rescatarlo. Lo sacaba de la prisión, y cuando daba su primer paso en libertad, caía
muerto. Produjo el mismo tipo de efecto que la historia de Ambrose Bierce,

El puente sobre el río del Búho.

Recuerdo a Richardson Morgan representar una escena donde yo decía que él iba a ser despedido
y él decía que no podía cumplir con su trabajo porque tenía cáncer. Me parece que Ben Benison
era el jefe, y trataba a Ric con una rudeza increíble. Es una de las escenas más crueles que he visto
y el público reía histéricamente. Nunca he escuchado a la gente reírse tanto. Los actores parecían
estar sacando a la luz todos los mayores temores del público, dejando al descubierto todas sus
inseguridades, y la ansiedad se liberaba en olas de estrepitosa risa y los actores sabían
exactamente lo que estaban haciendo y cuán lento enroscar el tornillo. A los alumnos hay que
engañarlos para que crean que el contenido no es importante y que se desarrolla solo, de otra
manera nunca progresan. Es el mismo tipo de truco que se utiliza cuando se les dice que ellos no
son su imaginación, que su imaginación no tiene nada que ver con ellos y que no son en absoluto
responsables de lo que su "mente" les proporciona. Al final aprenden a abandonar el control al
mismo tiempo que lo ejercen. Comienzan a entender que todo es sólo un caparazón. Hay que
dirigirlos equivocadamente para absolverlos de responsabilidad. Luego, mucho después,
adquieren la suficiente fortaleza para asumir la responsabilidad por sí mismos. A esas alturas
tienen un concepto más exacto de lo que son.
La Improvisación
Como técnica teatral, la improvisación proporciona la oportunidad de actuar
constantemente realizando ejercicios con los recursos disponibles y la imaginación.

Mediante este procedimiento se fortalece el trabajo en equipo y la creatividad.

Para Improvisar:

- No buscar seguridad

- No buscar lo correcto

- No pensar

- No tener miedo

- No desechar ninguna idea

- Atreverse a jugar

- No existe el error

Por lo general en una improvisación, se parte de una premisa, por ejemplo: se les dice a
dos personas que están esperando el colectivo. Eso les da un marco de referencia, los
contextualiza para empezar a crear una historia. Otras veces se deja a los intérpretes que
empiecen por lo primero que se les cruce por la cabeza, sin ningún tipo de premisa.

En la improvisación no debemos pensar "lo que nos sienta cómodo" o "lo que está bien",
tenemos que dejar llevarnos y jugar con los disparadores propios y los de nuestros
ocasionales compañeros.
Reglas Para Olvidarse:

- No niegues

- No hagas preguntas

- No des ordenes

- No discutas

- No enseñes

- Muestra, no expliques

Estas son cosas que debemos evitar en una improvisación, porque pueden llevar a un
nudo, a un estancamiento. La improvisación debe ser siempre fluida y nunca forzada. Por
ejemplo, si me dicen "hola Carlos, vengo de lo de tu tío": y yo digo "que? yo no me llamo
Carlos". Y la otra persona sigue insistiendo "si, te llamas Carlos", y yo sigo diciendo que no,
y la otra persona que si...

Por eso en la improvisación hay que interactuar con el otro y utilizar la información que se
nos da para ir avanzando en una historia que se teje en conjunto.
La Escena:

Surge cuando se establece una relación.

Toda escena encierra un juego que hay que saber descubrir.

- Hay que ESCUCHAR

- Decir lo necesario y en forma clara

- Aportar información concreta

- Escuchar el tono emocional

En la improvisación debemos aportar información al otro para que surja un ida y vuelta
que vaya creciendo a medida que surgen datos nuevos y prestar atención al tono
emocional. Ejemplo:

Vemos a alguien compungido. Le preguntamos:

- "Ey, que te pasa? "

- "Estoy triste, corte con mi pareja" <--------- nos esta brindado información de por qué esta
triste.

- "Uhhh... bueno, pero cuéntame, somos amigos desde la primaria, sabes que podes
confiar en mi" <-------- estamos brindando información sobre el vínculo existente entre los
dos personajes.
Elementos De La Improvisación:

- Personaje: se va armando en el transcurrir de la escena.

- Entorno: define el lugar físico y sus características, objetos, etc.

- Situación: es lo que sucede, el conflicto y la resolución.

- Compromiso Emotivo: Matices de la improvisación.

Mecanismos De La Improvisación:

- Motor: impulsa la improvisación.

- La Soga: la pregunta o lo que el otro aporta le da continuidad.

- La Información: precisar lugar, tiempo, personajes, etc. Nunca un "no sé".

- La Escucha: el elemento más importante. Escuchar lo que se dice y lo que no se dice.

Los "elementos de la improvisación" y sus "mecanismos" hacen que la improvisación sea


más fluida. El personaje no nace desde un primer momento. Lo ideal es que no tengamos
nada pensado, pero si tenemos algo pensado (por ejemplo: es un ladrón), puede que
cambie radicalmente con el transcurso del ejercicio si nos dejamos llevar, y terminar
siendo un camionero o un extraterrestre.

También son importantes el entorno, que nos sitúa en un lugar y un momento. Y debemos
hacer crecer nuestra historia hasta que surja un conflicto. Ese conflicto tiene que llevar a
una resolución, a veces se da sola, por decantación, y a veces hay que buscarla porque no
se vislumbra una resolución.

Así como no es conveniente negar, sino utilizar la información que se nos brinda para
crear nuestro personaje, tampoco es buena la imprecisión. Si a todo lo que nos preguntan
o dicen contestamos con "no se" o vaguedades, la improvisación no tiene forma de
continuar.
1. Trabajo en equipo
Improvisar en grupo tiene una gran ventaja: Al ser un juego colectivo nos permite buscar
oportunidades e interaccionar constantemente con los demás para alimentar la historia y seguir
con nuestro acting. Nuestros compañeros pueden darnos un nombre, una localización o una
actividad durante la improvisación. Como ves, esto requiere de una gran capacidad de
comunicación y cocreación. No hay que olvidar que el resultado, mejor o peor, dependerá de
todos y no sólo de uno mismo. Deja que todos se involucren y nunca intentes ser el centro de
atención.

2. Escucha
La magia de la improvisación consiste en escuchar y conectar, es decir, la acción-reacción. Por eso
debes prestar atención a todo y perderte nada de lo que está pasando. El guion no está escrito, y
si no observas y escuchas atentamente se te escapará parte de la historia. Intenta comprender lo
que está pasando, tanto el texto como el subtexto de este nuevo guion. Piensa dónde van las ideas
de tu compañero y sobre todo, donde crees que irán.

El truco es estar muy presente, vivir el momento, escuchar y escucharte.

3. Acepta (“si”)
Queda prohibida la palabra NO. Cuando tu compañero dice o hace algo, siempre es correcto y
verdad, incluso si no lo es. Acepta las ideas tus compañeros y nunca las discutas, por muy tontas
que te puedan parecer. Lo que está hecho esta hecho, y el público lo ha oído y lo ha visto. Tu
misión ahora es integrarlo en la historia. Lo peor que puedes hacer es ignorar ideas, y forzar las
tuyas en la escena. Queda soso, amateur y se le quita la gracia.

En la improvisación nunca se cometen fallos: se crean oportunidades.

4. Suma (“si, y…”)


Esta regla es totalmente esencial en improvisación. No solo debemos aceptar lo último que dijo o
hizo nuestro compañero, sino que debemos añadir siempre una nueva idea o información a la
historia. El “sí, y…” (u otras frase que signifique lo mismo) tiene que salir casi sistemático.

5. Te ponemos un ejemplo.

Lo que NO hay que hacer:


- Qué guapa está, no puedo creer que con 80 años por fin haya encontrado el amor.
- Qué va, si aquel ligue solo le duró unas horas, la pobre sigue sola con sus gatos.

Lo que SÍ hay que hacer:


- Qué guapa está, no puedo creer que con 80 años por fin haya encontrado el amor.
- Ya ves, ¡fue un acierto pedir tantos chupitos en el bingo!
Una diferencia, ¿verdad?

6. Sé natural y espontáneo
El público tiene que confiar, y para eso debes reaccionar de manera natural y no calculada.
Por tanto, usa la cabeza, pero no demasiado: deja que fluya tu mente. Hay muchos actores que se
autocensuran, que pasan un filtro a las palabras antes de dejarlas salir. Si gastas mucho tiempo
pensando en vez de reaccionando, el público notará el retraso, incluso si se trata de “sólo” un
segundo. Cuando tu personaje reacciona de manera auténtica la escena fluye y se generan
conexiones. ¡Vive el momento!

Utiliza localizaciones y atrezo


Mira a tu alrededor: posiblemente haya algún elemento de atrezo que puedas utilizar, aunque sea
una botellita de agua. Estas herramientas visuales pueden hacer que la improvisación parezca
incluso planeada a ojos del público.

Sin embargo, no siempre (de hecho casi nunca) dispondrás de atrezo, y serán tus movimientos los
que envíen el mensaje que deseas transmitir. ¿Estás en un avión o en la piscina? Cambia el
contexto y utiliza mimo para definir la época y el espacio que te rodea.

7. Utiliza tu cuerpo y tu voz


No tengas miedo de utilizar todas las herramientas que tengas a tu disposición. El cuerpo es una
de ellas, así que explótalo. Trata de integrar la mente, las manos, las piernas, el tronco… para
moverte de forma orgánica, como si de un equipo se tratara. Muchas veces tendemos a estar más
pendientes de lo que decimos verbalmente, y nos olvidamos de acompañarlo con el cuerpo, y eso
es un gran error.

Tu voz puede ser también una excelente aliada, pues te permite crear todo tipo de variaciones a tu
antojo, desde la más tímida y suave a la más confiada y fuerte. Además, puedes disponer de
acentos o cualquier otro cambio a demanda de la situación: personajes de diferente edad o sexo…
¡Aprovéchala!

8. Disfruta
No pierdas tiempo considerando si la historia puede fallar o no. El tiempo que pierdes
preocupándote es tiempo que pierdes para crear la historia.

Por último, te planteamos una idea: ¿Por qué no pruebas a improvisar también en tu vida diaria?
Verás lo útil e interesante que te puede resultar. Deja de programar tu cuadriculada vida, juega y
experimenta como los niños, rompe moldes, reinvéntate. Si lo que quieres es llegar lejos… ¡la
imaginación te da alas!
Como dijo Einstein: “La mente es como un paracaídas, funciona mejor si está abierta”.

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