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Cálculo
diferencial
e integral
Silvanus P. Thompson
Martin Gardner

Revisión técnica
María de la Paz Álvarez Scherer
Facultad de Ciencias, UNAM

MÉXICO • BOGOTÁ • BUENOS AIRES • CARACAS • GUATEMALA • MADRID • NUEVA YORK


SAN JUAN • SANTIAGO • SAO PAULO • AUCKLAND • LONDRES • MILÁN • MONTREAL
NUEVA DELHI • SAN FRANCISCO • SINGAPUR • ST. LOUIS • SIDNEY • TORONTO

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Director general: Miguel Ángel Toledo Castellanos
Coordinadora editorial: Alejandra Martínez Ávila
Editor sponsor: Sergio López Hernández
Supervisor de producción: Zeferino García García
Diseño de portada: José Palacios Hernández

Traductora: María del Pilar Carril Villarreal

CÁLCULO DIFERENCIAL E INTEGRAL

Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra,


por cualquier medio, sin la autorización escrita del editor.

DERECHOS RESERVADOS © 2012, respecto a la primera edición en español por:


McGRAW-HILL/INTERAMERICANA EDITORES, S.A. de C.V.
A Subsidiary of The McGraw-Hill Companies, Inc.
Punta Santa Fe,
Prolongación Paseo de la Reforma 1015, Torre A,
Piso 17, Colonia Desarrollo Santa Fe,
Delegación Álvaro Obregón
C.P. 01376, México, D.F.
Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Reg. Núm. 736

ISBN: 978-607-15-0711-2

Translated from Calculus Made Easy,


Copyright 1998 by Martin Gardner, All rights reserved. For information,
address St. Martin Press, 175 Fifth Avenue,
New York, N.Y. 10010, U.S.A.
ISBN: 0-312-18548-0

1234567890 1345678902

Impreso en México Printed in Mexico

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Contenido

Acerca de los autores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . vii

Prólogo a la edición en español . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ix

Prefacio de la edición de 1998 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1

CÁLCULO DIFERENCIAL E INTEGRAL (primera parte) . . . . 9

CAPÍTULO 1 ¿Qué es una función? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

CAPÍTULO 2 ¿Qué es un límite? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18

CAPÍTULO 3 ¿Qué es una derivada?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27

CÁLCULO DIFERENCIAL E INTEGRAL (segunda parte) . . . . 33

Nota del editor sobre la tercera edición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35

Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36

CAPÍTULO 1 Para librarte de los terrores preliminares . . . . . . . . . . 37

CAPÍTULO 2 Sobre los diferentes grados de pequeñez . . . . . . . . . . 38

CAPÍTULO 3 Sobre el crecimiento relativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41

CAPÍTULO 4 Los casos más sencillos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45

CAPÍTULO 5 La etapa siguiente: qué hacer con las constantes . . . . 50

CAPÍTULO 6 Sumas, diferencias, productos y cocientes . . . . . . . . . 57

CAPÍTULO 7 Derivación sucesiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69

CAPÍTULO 8 Cuando el tiempo varía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72

CAPÍTULO 9 Presentación de un truco útil . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81

CAPÍTULO 10 Significado geométrico de la derivada . . . . . . . . . . . . 91

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vi Contenido

CAPÍTULO 11 Máximos y mínimos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99

CAPÍTULO 12 Curvatura de las curvas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 112

CAPÍTULO 13 Fracciones parciales y funciones inversas . . . . . . . . . . 118

CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley


de crecimiento orgánico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128

CAPÍTULO 15 Cómo ocuparse de senos y cosenos . . . . . . . . . . . . . . 149

CAPÍTULO 16 Derivación parcial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 157

CAPÍTULO 17 Integración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 162

CAPÍTULO 18 Integración como inverso de la derivación . . . . . . . . 166

CAPÍTULO 19 Búsqueda de áreas mediante la integración . . . . . . . . 176

CAPÍTULO 20 Métodos, escollos y triunfos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188

CAPÍTULO 21 Búsqueda de soluciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195

CAPÍTULO 22 Un poco más sobre la curvatura de las curvas . . . . . . 206

CAPÍTULO 23 Cómo calcular la longitud de un arco


en una curva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 217

Epílogo y apología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227

APÉNDICE A Algunos problemas recreativos relacionados


con el cálculo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 228

APÉNDICE B Una tabla útil de logaritmos neperianos . . . . . . . . . . 247

APÉNDICE C Respuestas a ejercicios selectos . . . . . . . . . . . . . . . . . 248

APÉNDICE D Fórmulas de integración estándares. . . . . . . . . . . . . . 261

ÍNDICE ANALÍTICO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 265

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Acerca de los autores

Hijo de un profesor, Silvanus Phillips Thompson nació en 1851, en York, Ingla-


terra. Fue presidente de la Institution of Electrical Engineers, elegido miembro
de la Royal Society en 1891, fungió como presidente de varias sociedades cientí-
ficas y recibió muchas distinciones y grados extranjeros.
Escribió numerosos libros técnicos y manuales sobre electricidad, magnetis-
mo, dinamos y óptica. También fue autor de biografías populares de los científi-
cos Michael Faraday, Philipp Reis y lord Kelvin.
Cuáquero devoto y caballero templario activo, escribió dos libros sobre su fe:
The Quest for Truth (1915) y A Not Impossible Religion (publicado póstumamente
en 1918).
También fue un conferencista popular, lo mismo que un diestro pintor de
paisajes. Murió en 1916.

Martin Gardner nació en 1914 en Tulsa, Oklahoma y fue hijo de un geólogo


petrolero. Obtuvo el grado de licenciatura en filosofía por la Universidad de Chi-
cago en 1936. Sus primeros empleos fueron como reportero del Tulsa Tribune,
redactor de la oficina de relaciones con la prensa de la Universidad de Chicago
y trabajador social de la Administración de Ayuda de la ciudad en la franja sur
de Chicago, conocida como Black Belt por su población negra. Después de pasar
cuatro años en la marina, empezó a trabajar por su cuenta con la venta de obras
de ficción a Esquire. En la ciudad de Nueva York trabajó ocho años como editor
y colaborador de Humpty Dumpty’s Magazine, antes de empezar una racha de
veinticinco años en Scientific American como autor de la columna “Mathematical
Games” de la revista.
Es autor de más de sesenta libros, la mayoría de ellos sobre matemáticas y
ciencia. Entre las condecoraciones que recibió figuran dos doctorados honoríficos
y varios premios por sus textos de matemáticas (fundamentalmente, de matemá-
tica recreativa) y ciencia. Murió en 2010.

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Prólogo a la edición en español

Prologar un libro como el que tienes ahora en las manos no es tarea fácil. Para
empezar, el que a un siglo de su primera edición (1910) tenga más de un millón
de ejemplares vendidos es su mejor presentación. Para seguir, precisamente por
tener más de 100 años está marcado por la polémica de su época y, más aún, está
teñido de cierta exageración comprensible viniendo de alguien que, con claridad,
estaba vehementemente involucrado en el centro mismo de la discusión sobre la
enseñanza del cálculo. Por último, y no por ello menos importante, este texto ha
tenido ya dos revisores de mucho prestigio: F. G. W. Brown y Martin Gardner.
En la nota introductoria de la edición de 1945 se dice, textualmente, “(…)
en estos 26 años ha habido muchos progresos y los métodos usados en 1919 no
son como los empleados en 1945(…)”. Imagine el lector lo que ha evolucionado
tanto la enseñanza del cálculo como los métodos de esta disciplina en los más
de 100 años que nos separan de la primera edición de la obra. El propio Martin
Gardner agregó en 1998 tres capítulos preliminares para subsanar algunos de
estos problemas.
Aun así, hay varios párrafos en que se antojaba introducir un comentario
o incluir una nota al calce. Sin embargo, pocas veces lo hicimos así en aras de
respetar las revisiones realizadas previamente al libro. Además, de ese modo hace-
mos un llamado a los estudiantes y profesores que utilicen este texto a que sean
críticos, a que no se conformen con una sola versión, a que busquen en otros
medios.
Al respecto, hemos incluido llamadas de atención (una señal de terreno resba-
ladizo como la que aparece en el costado) en los conceptos o notas que, a nuestro
juicio, son poco precisas o presentan alguna formulación que puede mejorarse.
Otra tentación que evitamos –con mucho trabajo, habría que decir– fue en-
trar en polémica con el autor acerca de su concepción de la enseñanza del cálculo.
Sin embargo, no podemos dejar de señalar que el cálculo no es una caja de trucos
que se usan para resolver problemas, como expresa Thompson (acaso con ironía).
El cálculo es una de las creaciones más poderosas de la humanidad y cada una de
sus técnicas y resultados forman parte de un sólido cuerpo teórico.
No se trata de que propongamos inundar a los estudiantes de bachillerato
con formalismos. El aprendizaje del cálculo (y, más en general, de las matemáti-
cas) no se basa en la presentación (por más clara que sea esta) de conceptos, de
su significado, de sus aplicaciones; sólo al ponerlos en práctica se logra saber si
realmente se aprendió o si hace falta consultar otros libros, tener asesorías. Lo
fundamental será, siempre, en el trabajo individual o en equipo explorar, conje-
turar, proponer nuevas formas de resolver los problemas.
Además de que en una gran cantidad de estudiantes el mundo sigue acudien-
do a este texto para entender el cálculo, un aspecto central para realizar esta edi-
ción en español fue la opinión que vertieron profesores de cálculo de bachillerato
después de revisar la obra en inglés:

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x Prólogo a la edición en español

Debo mencionar que el enfoque que da el autor es el de los infinitésimos y de-


sarrolla la mayoría de los temas sin utilizar el concepto de límite, lo cual implica
una sencillez importante en algunas de las demostraciones más complejas del
cálculo.

Las demostraciones son claras y consta de aplicaciones variadas; además, entra


en detalle en la interpretación de los resultados.

Este texto trata los temas sin excederse en el rigor que puede resultar agresivo a
un alumno de bachillerato.

Tiene la gran ventaja, sobre otros textos, de ser menos abrumador por el núme-
ro de páginas y de ser menos denso.

Contiene todos los conceptos básicos del cálculo diferencial e integral presenta-
dos de una forma muy clara y muy bien ejemplificada.

No existe, hasta donde recuerdo, un libro tan bien hecho para el buen aprendi-
zaje del cálculo.

Finalmente, serás tú, profesor, estudiante, quien decida si este es el libro que
necesitabas.

Ma. de la Paz Álvarez Scherer


Coyoacán, 2012

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Prefacio de la edición de 1998

Los cursos de introducción al cálculo se imparten hoy en día a alumnos de pre-


paratoria y a estudiantes de primer año de ciertas carreras universitarias. Para
quienes aspiran a ser matemáticos o desean dedicarse a profesiones que requieren
conocimientos de cálculo, esos cursos son el obstáculo más difícil que han de
superar. La investigación demuestra que casi la mitad de los estudiantes univer-
sitarios de primer año que toman un curso de cálculo no lo aprueban. Los que
reprueban casi siempre abandonan sus planes de especializarse en matemáticas,
física o ingeniería, tres campos en los que el cálculo avanzado es esencial. Incluso
pueden optar por no dedicarse a profesiones como la arquitectura, las ciencias de
la conducta o las ciencias sociales (en especial, economía), en las que el cálculo
resulta útil. Se apartan de un camino que temen será muy difícil para inclinarse
hacia carreras que consideran más accesibles.
Una de las razones de este alto índice de abandono es que la enseñanza intro-
ductoria del cálculo es muy deficiente. Las clases tienden a ser tan aburridas que
a veces los estudiantes se quedan dormidos. Por añadidura, cada año los libros de
cálculo son mucho más voluminosos y contienen más y más láminas de todos los
colores, gráficas hechas en computadora y fotografías de matemáticos eminentes
(para empezar, de Newton y Leibniz); no obstante, nunca parecen ser más fáciles
de comprender. Uno los hojea buscando en vano una exposición clara y sencilla y
problemas que despierten verdaderamente el interés. Los ejercicios tienen, como
alguna vez dijo un matemático, “la dignidad de resolver crucigramas”.
Los libros de cálculo modernos a menudo contienen más de mil páginas (son
suficientemente pesados para usarlos como tope de puertas) ¡y más de mil pavo-
rosos ejercicios! Sus precios se acercan a paso veloz a los 100 dólares.
“¿Por qué los libros de cálculo pesan tanto?”, preguntó Lynn Arthur Steen
en un ensayo titulado “Veinte preguntas para reformadores de la enseñanza del
cálculo” que se reproduce en Toward a Lean and Lively Calculus (Mathematical
Association of America, 1986), editado por Ronald Douglas. Porque, responde,
“la economía de la edición obliga a los autores [. . .] a incluir cualquier tema
que alguien pudiera necesitar, de modo que nadie objetará el libro porque omi-
te un tema específico. El resultado es un compendio enciclopédico de técnicas,
ejemplos, ejercicios y problemas que se parece más a un cuaderno de trabajo
excesivamente voluminoso que a una introducción a una maravillosa rama de las
matemáticas que estimule el intelecto”.
“La enseñanza del cálculo es una vergüenza nacional”, afirmó después Steen,
matemático del St. Olaf College. “Es muy común que profesores inexpertos en-
señen cálculo a estudiantes mal preparados en un entorno que no cuenta con
suficiente retroalimentación.”

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2 Prefacio de la edición de 1998

Leonard Gillman, en un artículo titulado “The College Teaching Scandal”


(Focus, vol. 8, 1988, pág. 5), afirmó: “La enseñanza del cálculo ha sido abomina-
ble desde hace muchos años, y dada la inercia de nuestra profesión, puede seguir
así por muchos años más”.
Se dice que el cálculo es el tema que a los matemáticos más les encanta odiar.
Cabe esperar que esto sea verdad sólo en lo que se refiere a los maestros que no
aprecian el enorme poder y la belleza de esta materia. Howard Eves, autor de
Great Moments in Mathematics y un matemático que disfrutaba mucho enseñar
cálculo, escribió lo siguiente:

Sin duda, no existe ningún otro tema en los primeros cursos universitarios de
matemáticas cuya enseñanza sea más emocionante o más divertida que el cálcu-
lo. Es como ser el maestro de ceremonia de un gran circo de tres pistas. Se dice
que uno puede reconocer a los estudiantes universitarios que han estudiado
cálculo porque no tienen cejas. Como reacción de absoluto asombro ante la in-
creíble aplicabilidad de la materia, las cejas de esos estudiantes han retrocedido
cada vez más hasta desaparecer finalmente en su nuca.

En los últimos años ha habido un clamor general en los círculos matemáticos


para mejorar la enseñanza del cálculo. Se han celebrado innumerables conferen-
cias, muchas financiadas por el gobierno. Se han puesto en práctica docenas de
programas experimentales por doquier.
Algunos líderes de la reforma de la enseñanza del cálculo afirman que a medi-
da que los libros de texto se hacen cada vez más y más voluminosos la necesidad
del cálculo avanzado va disminuyendo. En su popular Introduction to the History
of Mathemathics, Eves escribe con tristeza: “En la actualidad, una gran parte de
las matemáticas tiene muy poca o ninguna conexión con el cálculo y sus exten-
siones”.
¿Por qué? Una razón es evidente. ¡Las computadoras! Las computadoras mo-
dernas se han vuelto increíblemente rápidas y potentes. Las funciones continuas,
que alguna vez sólo podían manejarse con máquinas analógicas lentas, ahora pue-
den convertirse en funciones discretas que las computadoras digitales manejan
eficientemente mediante algoritmos.
Las calculadoras de mano llamadas graficadoras trazan al instante la gráfica de
una función demasiado compleja para dibujarla con lápiz en papel milimétrico.
La tendencia es alejarse de las matemáticas continuas para usar lo que solía de-
nominarse matemáticas finitas, pero que hoy se designa más comúnmente como
matemáticas discretas.
Paulatinamente, el cálculo va dejándose de lado para dar cabida a la com-
binatoria, teoría de gráficas, topología, teoría de nudos, teoría de grupos, teoría
de matrices, teoría de números, lógica, estadística, ciencias de la computación y
muchos otros campos en los que la continuidad desempeña una función relati-
vamente menor.
Las matemáticas discretas están por todas partes, no sólo en la esfera de las
matemáticas, sino también en la ciencia y la tecnología. La teoría cuántica está
plagada de ello. Ahora resulta que hasta el espacio y el tiempo se pueden “cuanti-
zar”. La evolución funciona por saltos mutacionales discretos. En la industria de

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Prefacio de la edición de 1998 3

la televisión se está sustituyendo la transmisión analógica continua por la trans-


misión digital discreta que mejora en gran medida la calidad de la imagen. La
forma más precisa de conservar una pintura o una sinfonía es convertirla en
números discretos que duran sin deteriorarse toda la eternidad.
Cuando estudiaba preparatoria tuve que dominar el cálculo de raíces cua-
dradas con papel y lápiz. Por fortuna, no me obligaron a resolver raíces cúbi-
cas ni superiores. Hoy es difícil encontrar matemáticos que recuerden siquiera
cómo calcular una raíz cuadrada. ¿Por qué habrían de hacerlo? Pueden obtener
en menos tiempo la n-ésima raíz de cualquier número con sólo oprimir teclas en
menos tiempo de lo que les llevaría consultar un libro con tablas de raíces. Los
logaritmos, que en alguna época se usaron para multiplicar números enormes, se
han vuelto tan obsoletos como las reglas de cálculo.
Algo semejante está ocurriendo con el cálculo. Los estudiantes no compren-
den por qué deben dominar métodos tediosos para derivar e integrar a mano
cuando una computadora puede hacerlo a la misma velocidad con que calcula
raíces o multiplica y divide números grandes.
Por citar un caso, Mathematica, un software que se usa mucho y que desarro-
lló Stephen Wolfram, obtiene la derivada, integra al instante y traza las gráficas
respectivas de cualquier problema de cálculo que probablemente exista en mate-
máticas o en ciencias.
En la actualidad, las calculadoras que derivan e integran cuestan menos que
la mayoría de los libros de cálculo. Se estima que más de 90% de los ejercicios
contenidos en esos voluminosos textos pueden resolverse con tales calculadoras.
Los líderes de la reforma de la enseñanza del cálculo no proponen que ya
no se enseñe cálculo; lo que recomiendan es dar menos importancia a la resolu-
ción de operaciones, cosa que las computadoras pueden hacer con mucha mayor
rapidez y precisión, y centrarse en comprender lo que hacen las computadoras
cuando responden a preguntas de cálculo. El conocimiento del cálculo es incluso
esencial para saber qué se puede pedir a una computadora.
Ante todo, los cursos de cálculo deben inculcar en los estudiantes la con-
ciencia de la enorme riqueza y elegancia de esa disciplina. Sin embargo, aunque
hay muchísimas sugerencias para mejorar la enseñanza del cálculo, aún no se
ha alcanzado el consenso general. Varios matemáticos han propuesto introducir
el cálculo integral antes que el diferencial. Un ejemplo notable es Differential
and Integral Calculus (1936-1937), obra clásica, publicada en dos volúmenes, de
Richard Courant. Sin embargo, en vista de que derivar es mucho más fácil que
integrar, esta propuesta no se ha llevado a la práctica.
Varios reformadores de la enseñanza del cálculo, sobre todo Thomas W. Tucker
(véase su “Rethinking Rigor in Calculus”, en American Mathematical Monthly, vol.
104, marzo de 1997, págs. 231–240), han recomendado que en los textos se sus-
tituya el importante teorema del valor medio (tvm) por el teorema de la función
creciente (tfc). (Véase mi nota al final del capítulo 10 de Thompson, en la segunda
parte, acerca del teorema del valor medio.) El tfc postula que si la derivada del
intervalo de una función es igual o mayor que cero, la función es creciente en ese
intervalo. Por ejemplo, si el velocímetro de un automóvil siempre muestra un nú-
mero igual o mayor que cero durante un intervalo de tiempo específico, entonces,
durante ese intervalo, el automóvil no está en movimiento o está avanzando.

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4 Prefacio de la edición de 1998

En términos geométricos, se dice que si la curva de una función continua,


durante un intervalo determinado, tiene una tangente horizontal o con pendien-
te ascendente, la función en ese intervalo no cambia o es creciente. Esta propues-
ta tampoco se ha puesto en práctica.
Muchos reformadores de la enseñanza del cálculo proponen sustituir los pro-
blemas artificiosos de los libros de texto tradicionales con problemas sobre apli-
caciones del cálculo en probabilidad, estadística y ciencias biológicas y sociales.
Por desgracia, para los principiantes que todavía no han estudiado estas materias,
los problemas “prácticos” pueden resultar tan aburridos y tediosos como los ar-
tificiosos.
Los reformadores más radicales consideran que el cálculo ya no debe enseñar-
se en la preparatoria, ni siquiera en el primer año de las carreras universitarias, a
menos que los estudiantes hayan decidido seguir una en la que se requieran co-
nocimientos de la materia. Además, hay opositores a la reforma que no ven nada
malo en cómo se ha enseñado tradicionalmente el cálculo, suponiendo, desde
luego, que lo enseñen maestros competentes.
En la edición de Science del 28 de febrero de 1992 se presentó una investi-
gación acerca de Project Calc, un curso de cálculo basado en la enseñanza con
computadoras que se ofrece en la Universidad de Duke. Sólo 57% de los estu-
diantes prosiguió con un segundo curso, en comparación con 68% que continúa
después de tomar un curso más tradicional. A algunos alumnos les gustó el curso
experimental, pero a la mayoría no. Un estudiante lo llamó “la peor clase que he
tenido en mi vida”. Otro lo describió como “un enorme ejercicio de confusión”.
Science cita a otro más que dijo: “Envidio mucho a mis amigos que toman cálculo
normal. Haría cualquier cosa por haber tomado un curso de cálculo regular con
papel y lápiz”.
Se han emprendido esfuerzos para combinar las matemáticas continuas con
las discretas en una sola obra. Un ejemplo sobresaliente es Concrete Mathematics
(1984, revisado en 1989), entretenido libro de Ronald Graham, Donald Knuth
y Oren Patashnik. Los autores acuñaron el término concretas (refiriéndose a las
matemáticas) tomando con del principio de continuas y cretas del final de dis-
cretas. Sin embargo, incluso este estimulante texto presupone conocimientos de
cálculo.
William James, filósofo y psicólogo estadounidense, preguntó en una carta
de 1893 dirigida a Theódore Flournoy, un psicólogo de Ginebra: “¿Puedes citar
un libro sencillo de cálculo diferencial que ayude a comprender la filosofía de la
materia?”
A pesar de la agitación actual por las nuevas maneras de enseñar cálculo, no
conozco ninguna obra que responda tan bien a la pregunta de James como la que
tienes en las manos. Se han emprendido esfuerzos semejantes, con títulos como
Calculus for the Practical Man, The ABC of Calculus, What Is Calculus About?, Cal-
culus the Easy Way y Simplified Calculus. Todos ellos pecan de muy elementales o
muy avanzados. Thompson dio con el justo medio.
Es verdad que este libro es anticuado, intuitivo y su orientación es tradicio-
nal. No obstante, ningún autor ha escrito sobre cálculo con mayor claridad y hu-
mor. Thompson no sólo explica la “filosofía de la materia”, sino también enseña
a sus lectores a derivar e integrar funciones sencillas.

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Prefacio de la edición de 1998 5

Silvanus Phillips Thompson nació en 1851, hijo de un maestro de escuela en


York, Inglaterra. Desde 1885 hasta su muerte en 1916 fue profesor de física en el
City and Guilds Technical College, en Finsbury. Fue un prestigiado ingeniero
eléctrico, electo miembro de la Royal Society en 1891 y presidente de varias
sociedades científicas.
Thompson escribió numerosos libros técnicos y manuales sobre electricidad,
magnetismo, dinamos y óptica, muchos de los cuales tuvieron varias ediciones.
También fue autor de biografías populares de los científicos Michael Faraday,
Philipp Reis y lord Kelvin. Cuáquero devoto y caballero templario activo, escri-
bió dos obras sobre su fe: The Quest for Truth (1915) y A Not Impossible Religion
(publicado póstumamente en 1918). Fue un conferenciante muy solicitado y se
dice que era un pintor paisajista diestro. También escribió poesía.
En 1920, dos de sus cuatro hijas, Jane Smeal Thompson y Helen G. Thomp-
son, publicaron un libro sobre su padre, titulado Silvanus Phillips Thompson: His
Life and Letters.
La editorial Macmillan publicó Cálculo diferencial e integral por primera vez
en Inglaterra en 1910 bajo el seudónimo de F.R.S., iniciales que significan Fellow
of the Royal Society (miembro de la Real Academia). La identidad del autor se
reveló hasta después de su muerte. El libro se reimprimió tres veces antes de que
finalizara 1910. Thompson hizo una revisión muy considerable en 1914 para
corregir errores y añadir material. La obra se revisó después y se amplió póstuma-
mente en 1919, y de nuevo en 1945 por F.G.W. Brown. Algunas de estas adicio-
nes posteriores, como el capítulo sobre fracciones parciales, son más técnicas que
los capítulos de la obra original de Thompson.
Es curioso, pero la primera edición de Thompson, con su gran sencillez y
claridad, se aproxima más en cierto sentido al tipo de libro introductorio que
recomiendan los reformadores de la enseñanza del cálculo que desean destacar
las ideas básicas de la disciplina y restar importancia a las tediosas técnicas de
resolución de problemas que hoy en día las computadoras resuelven en un abrir
y cerrar de ojos. Los lectores que deseen entender sólo lo esencial del cálculo
pueden omitir los capítulos más técnicos y no es necesario que se empeñen en
resolver todos los ejercicios. El libro nunca se ha descatalogado. St. Martin’s Press
publicó su edición rústica en 1970.
Casi todas las reseñas de la primera edición fueron favorables. Un crítico de
The Athenaeum escribió:

No es común que un crítico de publicaciones matemáticas tenga la fortuna de


leer un libro tan alegre y bullicioso como esta “introducción muy sencilla a los
bellos métodos de hacer cuentas que en general se denominan con los nombres
terroríficos de cálculo diferencial y cálculo integral ”. De hecho, los matemáticos
profesionales recibirán con mucho agrado este libro, tan ortodoxo en su ense-
ñanza y tan vigoroso en su exposición.

El profesor E.G. Coker, un colega, afirmó en una carta a Thompson:

Me complace mucho saber que probablemente su pequeño libro de cálculo se


pondrá a la disposición del público en general. Como usted sabe, he enseñado
los elementos de esta materia en cursos iniciales desde hace algunos años y no

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6 Prefacio de la edición de 1998

conozco ningún otro libro tan bien adaptado que presente las ideas fundamen-
tales. Uno de los grandes méritos de su obra es que descorre el velo de misterio
con el que los matemáticos profesionales envuelven la materia. Estoy seguro de
que su pequeño texto, con su exposición plena de sentido común al tratar las
ideas elementales del cálculo, será un gran éxito.

Muchos matemáticos y científicos preeminentes han aprendido cálculo con


el libro de Thompson. Morris Kline, autor de una obra imponente sobre cálculo,
siempre lo recomendó como el mejor texto que podría ofrecerse a un estudiante
de preparatoria que quisiera aprender esa materia. El finado economista y espe-
cialista en estadística Julian Simon me envió un ensayo, aún inédito, titulado
“Why Johnnies (and Maybe You) Hate Math and Statistics”. Dedica grandes
elogios al libro de Thompson:

La obra de Silvanus Thompson ha sido denostada por todo matemático profe-


sional al que he preguntado por ella. Por tanto, hasta donde yo sé, no se usa en
ningún curso de cálculo en lado alguno. No obstante, casi un siglo después de
su primera publicación, sigue vendiéndose como pan caliente en ediciones rús-
ticas hasta en las librerías universitarias. Enseña un sistema de aproximación que
aclara a la perfección la idea central del cálculo; esa idea es extraordinariamente
difícil de comprender usando el elegante método de los límites que siguen los
matemáticos.

Más adelante, Simon señala:

Pregunta: ¿por qué los chicos de preparatoria y universidad no aprenden cálculo


a la manera de Thompson? Respuesta: el sistema de Thompson tiene un defecto
fatal irremediable: es feo a los ojos de los matemáticos de talla mundial que esta-
blecen las normas de cómo debe enseñarse las matemáticas en todos los niveles;
los maestros comunes y corrientes de preparatorias y universidades y, en última
instancia, sus alumnos, están sujetos a esta hegemonía de los gustos estéticos de
los grandes. Thompson simplemente evita los mecanismos de deducción que
cautivan a los matemáticos con su belleza y elegancia.

Mencioné antes un libro titulado Toward a Lean and Lively Calculus, que
contiene ensayos de matemáticos que participaron en un congreso en 1986 en la
Universidad de Tulane sobre cómo mejorar la enseñanza del cálculo. La mayoría
de los colaboradores solicitan reducir las técnicas para resolver problemas, desta-
car la comprensión de las ideas, integrar el cálculo con el uso de calculadoras y
reducir el tamaño de los libros de texto para ofrecer volúmenes más esbeltos y es-
timulantes. Ahora bien, la introducción más esbelta y estimulante al cálculo que
se haya escrito es Cálculo diferencial e integral, de Thompson; sin embargo, Peter
Renz fue el único matemático de la conferencia que tuvo el valor de elogiarlo y
mencionarlo como referencia.
Los dos conceptos más importantes en el cálculo son las funciones y los lími-
tes. Debido a que Thompson supone más o menos que sus lectores comprenden
ambos, en los dos primeros capítulos de la primera parte he tratado de aclarar
qué significan. Además, agregué un breve capítulo sobre derivadas. Aquí y allá,
a lo largo del libro he insertado notas de pie de página donde me pareció que

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Prefacio de la edición de 1998 7

podía decir algo de interés sobre el texto. Estas notas llevan las iniciales mg para
distinguirlas de las notas originales de Thompson.
Donde Thompson habla de la moneda británica, cambié los valores a dólares
y centavos. Actualicé la terminología. Thompson emplea el término, hoy obsole-
to, coeficiente diferencial. Lo cambié por derivada. El término integral indefinida
sigue empleándose, pero rápidamente está cediendo el paso a antiderivada, razón
por la que hice esta sustitución.
Thompson siguió la práctica británica de elevar el punto decimal donde se
confunde fácilmente con el punto que representa la multiplicación. He bajado
cada uno de estos puntos para ajustarlo a la costumbre que se sigue en América.
Donde Thompson usó un signo (ahora descartado) de factorial, lo cambié al co-
nocido signo de exclamación. Donde Thompson empleó la letra griega épsilon,
la cambié a la letra latina e. Donde Thompson usó el símbolo loge, lo sustituí por
ln. Por último, en un apéndice extenso, reuní una variedad de problemas relacio-
nados con el cálculo que tienen un aire recreativo.
Espero que mis revisiones y adiciones a esta nueva edición revisada de Cálculo
diferencial e integral faciliten aún más la comprensión de la materia, no sólo a los
estudiantes de preparatoria y universidad, sino también a los legos mayores que,
como William James, se interesan en saber de qué se trata el cálculo.
Casi todos los aspectos matemáticos se refieren a objetos estáticos, como
círculos, triángulos y números. Sin embargo, el gran universo que nos rodea, no
creado por nosotros, se halla en estado de cambio constante, como lo denominó
Newton. En cada microsegundo se convierte, como por arte de magia, en algo
diferente.
El cálculo es la matemática del cambio. Si el lector no es matemático o cientí-
fico, ni se propone llegar a serlo, no hay necesidad de que domine las técnicas para
resolver a mano problemas de cálculo. Pero si evita adquirir cierta comprensión
de los fundamentos del cálculo, de lo que James llamó su filosofía, se perderá de
una gran aventura intelectual. Se perderá de un atisbo sumamente emocionante
a una de las creaciones más maravillosas y útiles de esas computadoras pequeñas
y misteriosas que tenemos en la cabeza.
Agradezco mucho a Dean Hickerson, Oliver Selfridge y Peter Renz por haber
revisado el manuscrito de este libro y haber hecho una multitud de correcciones
y sugerencias, todas ellas bien recibidas.

Martin Gardner
Enero de 1998

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Cálculo diferencial e integral
[ Primera parte ]

Martin Gardner

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Capítulo 1
¿Qué es una función?

Ningún concepto en matemáticas, en especial en cálculo, es más fundamental


que el de función. El término se usó por primera vez en una carta de 1673 escrita
por Gottfried Wilhelm Leibniz, el matemático y filósofo alemán que inventó el
cálculo independientemente de Isaac Newton. Desde entonces, el significado de
ese término ha pasado por una ampliación gradual.
En el cálculo tradicional una función se define como la relación entre dos
términos denominados variables precisamente porque sus valores varían. Repre-
sentemos estos términos con x y y. Si cada valor de x se asocia exactamente con un
valor de y, se dice que y es una función de x. Se acostumbra usar x para designar la
variable independiente, y y para lo que se conoce como variable dependiente, pues
su valor depende del valor de x.
Como Thompson explica (véase el capítulo 3 de la segunda parte), las últimas
letras del alfabeto se aplican tradicionalmente a las variables y el resto (en general,
las primeras, como a, b, c, . . .) a las constantes. Las constantes son términos de
una ecuación que tienen valor fijo. Por ejemplo, en y = ax + b, las variables son
x y y, mientras que a y b son las constantes. Si y = 2x + 7, las constantes son 2 y
7. Permanecen sin cambio aunque x y y varíen.
Un ejemplo sencillo de una función geométrica es la dependencia que tiene
el área de un cuadrado de la longitud de sus lados. En este caso, la función se
conoce como función inyectiva (o uno a uno), ya que la dependencia es mutua. El
lado de un cuadrado es también una función de su área.
El área de un cuadrado es la longitud de su lado multiplicado por sí mismo.
Para expresar el área como función del lado, representemos con y el área y con x el
lado, y entonces escribimos y = x2. Desde luego, se supone que x y y son valores
positivos.
Un ejemplo un tanto más complicado de una función inyectiva es la relación del
lado de un cuadrado con su diagonal. La diagonal de un cuadrado es la hipotenusa
de un triángulo rectángulo isósceles. Por el teorema de Pitágoras, sabemos que el
cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados
(catetos). En este caso, los lados son iguales. Para expresar la diagonal como función
del lado del cuadrado, sea y la diagonal y x el lado, y escribimos y  =  2 x 2 , o de
modo más sencillo, y = 2. Para expresar el lado como función de la diagonal, sea
y el lado y x la diagonal, escribimos y  =  x 2/2 , o de modo más sencillo, y = x Ⲑ 2 .
La forma más común de denotar una función es sustituir y, la variable de-
pendiente, por f (x) (se usa f porque es la primera letra de la palabra función). Por

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12 Cálculo diferencial e integral (primera parte)

tanto, y = f (x) = x2 significa que y, la variable dependiente, es el cuadrado de x.


En lugar de escribir, por ejemplo, y = 2x – 7, escribimos y = f (x) = 2x – 7. Esto
significa que y, una función de x, depende del valor de x en la expresión 2x – 7.
En esta forma la expresión recibe el nombre de función explícita de x. Si la
ecuación tiene la forma equivalente de 2x – y – 7 = 0, se denomina función implí-
cita de x porque la ecuación implica la forma explícita. Se obtiene fácilmente de
la ecuación con sólo reorganizar los términos. A menudo se usan otros símbolos
en lugar de f (x).
Si deseamos dar valores numéricos a x y y en el ejemplo y = f (x) = 2x – 7,
sustituimos x por cualquier valor, digamos 6, y escribimos y = f (6) = (2 · 6) – 7,
lo que da a la variable dependiente y el valor de 5.
Si la variable dependiente es función de una sola variable independiente, la
función se conoce como función de una variable. Son ejemplos conocidos (todos
ellos funciones inyectivas):
• La circunferencia o área de un círculo en relación con su radio.
• La superficie o volumen de una esfera en relación con su radio.
• El logaritmo de un número en relación con el número.
Los senos, cosenos, tangentes y secantes se denominan funciones trigonomé-
tricas. Los logaritmos son funciones logarítmicas. Las funciones exponenciales
son funciones en las que x, la variable independiente, es el exponente en una
ecuación, como y = 2x. Por supuesto, existen incontables ejemplos de funciones
más complicadas de una variable a las que se ha dado nombre propio.
Las funciones pueden depender de más de una variable. Una vez más, hay
una infinidad de ejemplos. La hipotenusa de un triángulo rectángulo depende
de sus dos lados, que no necesariamente son iguales. (La función, desde luego,
comprende tres variables, pero se llama función de dos variables porque tiene dos
variables independientes.) Si z es la hipotenusa, el teorema de Pitágoras nos dice
que z = x 2 + y 2 . Ten en cuenta que esta es una función inyectiva. Si conoce-
mos x y y, podemos obtener un valor único de z, pero si conocemos el valor de z,
no podemos obtener valores únicos de x y y.
Otros dos ejemplos conocidos de una función de dos variables, ninguna de
las cuales es inyectiva, son el área de un triángulo como función de su altura y
base, y el área de un cilindro recto circular como función de su radio y altura.
Las funciones de una y dos variables están siempre presentes en toda la física.
El periodo de un péndulo es una función de su longitud. La distancia que recorre
una piedra al caer y su velocidad son, cada una, funciones del tiempo transcu-
rrido desde que se dejó caer la piedra. La presión atmosférica es función de la
altitud. La energía de una bala es una función de dos variables que depende de
la masa y la velocidad. La resistencia eléctrica de un cable depende de la longitud
de éste y del diámetro de su sección transversal circular.
Las funciones pueden tener cualquier cantidad de variables independientes. Un
ejemplo sencillo de una función de tres variables es el volumen de una habitación
rectangular. Depende de los dos lados y de la altura de la habitación. El volumen de
una hiperhabitación de cuatro dimensiones es una función de cuatro variables.
El estudiante que empieza a aprender cálculo debe reconocer cómo las ecua-
ciones con dos variables pueden modelarse con curvas en un plano cartesiano.

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CAPÍTULO 1 ¿Qué es una función? 13

(El plano se llama así en honor del matemático y filósofo francés René Descartes,
quien lo inventó.) Los valores de la variable independiente se representan por
medio de puntos a lo largo del eje horizontal x. Los valores de la variable depen-
diente se representan por medio de puntos a lo largo del eje vertical y. Los puntos
en el plano significan un par ordenado de números x y y. Si una función es lineal,
es decir, si tiene la forma y = ax + b, la curva representa los pares ordenados en
línea recta. Si la función no tiene la forma ax + b, la curva no es una recta.
En la figura 1 se presenta una gráfica cartesiana de y = x2. La curva es una pa-
rábola.1 Los puntos a lo largo de cada eje representan números reales (racionales e
irracionales), positivos en el lado derecho del eje x, negativos en el lado izquierdo;
positivos en la parte superior del eje y, negativos en la parte inferior. El punto de
origen de la gráfica, donde los ejes se intersecan, representa el cero.
Si x es el lado de un cuadrado, suponemos que no es cero ni un número
negativo, por lo que la curva pertinente se situaría sólo del lado derecho de la
parábola. Supón que el lado del cuadrado es 3. Muévete en dirección vertical as-
cendente desde el 3 en el eje x hasta la curva, luego ve a la izquierda hacia el eje y,
donde encontrarás que el cuadrado de 3 es 9. (Ofrezco una disculpa a los lectores
para quienes todo esto no sea ninguna novedad.)
Si una función tiene tres variables independientes, la gráfica cartesiana debe
extenderse a un espacio tridimensional con los ejes x, y y z.
Alguna vez me contaron de un profesor, cuyo nombre no recuerdo, a quien
le gustaba dramatizar este espacio ante sus estudiantes y corría de un lado a otro
mientras exclamaba: “¡Este es el eje x!” En seguida corría de un extremo a otro del
pasillo central gritando: “¡Este es el eje y!” Por último, saltaba y gritaba: “¡Este es
el eje z!” Las funciones de más de tres variables requieren un espacio cartesiano
con más de tres ejes. Por desgracia, un profesor que corre y salta no puede dra-
matizar más ejes que tres.
Observa las leyendas dominio y rango que aparecen en la figura 1. En décadas
recientes se ha puesto de moda generalizar la definición de función. Los valores

Figura 1
Gráfica de y = x 2 o f (x) = x 2. (Nota: las
escalas son diferentes en los dos ejes.)

1
Para trazar esta figura, lo mismo que para
otras que aparecen a lo largo del libro,
se empleó GeoGebra, software libre para
aprender matemáticas que puede obtenerse
en http://www.geogebra.org. (Nota del
editor.)

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14 Cálculo diferencial e integral (primera parte)

que puede adoptar la variable independiente se conocen como el dominio de la


variable. Los valores que puede adoptar la variable dependiente se conocen como
el rango. En el plano cartesiano, el dominio consiste en números a lo largo del eje
horizontal (x). El rango está formado por números a lo largo del eje vertical (y).
Los dominios y rangos pueden ser conjuntos infinitos, como el de los núme-
ros reales o el de los enteros, o cualquiera de ellos puede ser un conjunto finito,
Dominio Rango
digamos, una parte de los números reales.
1
Los números de un termómetro, por ejemplo, representan un intervalo finito
2 2
de números reales. Si se usan para medir la temperatura del agua, los números re-
3 presentan un intervalo entre las temperaturas a las que se congela y hierve el agua.
4 En este caso, la altura de la columna de mercurio en relación con la temperatura
5 5 del agua es una función inyectiva de una variable.
6 6 En la teoría de conjuntos moderna, esta forma de definir una función puede
7 7 extenderse a conjuntos de números completamente arbitrarios para una función
8 que se describe no por medio de una ecuación, sino por un conjunto de reglas. La
Figura 2 forma más sencilla de especificar las reglas es mediante una tabla. Por ejemplo, la
Una función arbitraria. tabla de la figura 2 muestra un conjunto de números arbitrarios que constituye el
dominio a la izquierda. El conjunto correspondiente de números arbitrarios en el
rango aparece a la derecha. Las reglas que rigen esta función se indican por medio
de flechas. Estas flechas señalan que cada número del dominio se correlaciona
sólo con un número a la derecha. Como puedes observar, más de un número de
los de la izquierda puede conducir al mismo número de los de la derecha, pero
no al contrario.
Otro ejemplo de estas funciones se presenta en la figura 3, junto con su grá-
fica, consistente en 6 puntos aislados en el plano.
Debido a que cada número de la izquierda conduce exactamente a un núme-
ro de la derecha, se puede decir que los números de la derecha son una función

Dominio Rango
1 1
2 2
3 3
4
5 5
6

Figura 3
Gráfica de otra función discreta de
números enteros arbitrarios.

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CAPÍTULO 1 ¿Qué es una función? 15

de los de la izquierda. Algunos escritores llaman a los números de la derecha


imágenes de los números de la izquierda.
Se dice que las flechas proporcionan una asignación de dominio a rango. Al-
gunos llaman regla de correspondencia a las flechas que definen la función.
En la mayoría de las funciones que se usan en cálculo, el dominio consiste
sólo en un intervalo de los números reales. El dominio podría ser todo el eje
x, como ocurre con la función y = x2. O podría ser un intervalo limitado; por
ejemplo, el dominio de y = arcsen x consta de todas las x, tales que –1 ≤ x ≤ 1.
O bien, podría estar limitado por un lado e ilimitado por el otro. Por ejemplo, el
dominio de y = x está formado por todas las x ≥ 0.
Una función así se llama continua si la gráfica puede trazarse sin levantar el
lápiz del papel, y discontinua si ocurre lo contrario. (Esta es una idea intuitiva de
función continua; la definición formal de continuidad, que también es aplicable
a las funciones que tienen dominios más complicados, está más allá del propósito
de este libro.)
Por ejemplo, las tres funciones que acabamos de mencionar son continuas.
En la figura 4 se muestra un ejemplo de una función discontinua. Su dominio se
compone de todos los números reales, pero su gráfica tiene una cantidad infinita
de partes que no están conectadas entre sí. En este libro nos ocuparemos casi
exclusivamente de funciones continuas.
Observa que si la recta vertical que sale del eje x interseca más de un punto en
la curva, entonces ésta no representa una función porque asigna un número x a
más de un número y. En la figura 5 se presenta una gráfica que evidentemente no
es una función, ya que las rectas verticales, como la que aparece punteada, inter-
seca la gráfica en tres puntos. (Cabe señalar que Thompson no usó la definición
moderna de función. Por ejemplo, la gráfica que se presenta en la figura 30 del

Figura 4
Esta función se conoce como mayor
entero porque asigna cada número
real (en el eje x) al entero más grande
del eje y que sea igual o menor que el
número real.

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16 Cálculo diferencial e integral (primera parte)

y capítulo 11 no pasa esta prueba de la recta vertical, pero Thompson la considera


una función.)
En esta definición generalizada de función, una función de una variable es
cualquier conjunto de pares ordenados de números, de forma tal que cada nú-
mero de un conjunto corresponda exactamente a un número del otro conjunto.
x x
Dicho en otras palabras, en los pares ordenados, ningún número de x puede
repetirse, aunque un número de y sí.
Desde este amplio punto de vista acerca de las funciones, la combinación
arbitraria de una caja fuerte, o la secuencia de teclas que deben oprimirse para
y
abrir una puerta son funciones de contar números. Para abrir una caja fuerte es
necesario girar la perilla de un lado a otro en un conjunto aleatorio de enteros.
Figura 5
Gráfica que no representa una función. Si la combinación de la caja fuerte es, digamos, 2-19-3-2-19, esos números son
una función de 1, 2, 3, 4, 5. Estos últimos números representan el orden en que
aquellos otros números deben marcarse para abrir la caja fuerte, o el orden en
que deben oprimirse las teclas para abrir una puerta.
De modo parecido, las alturas de los pequeños “picos” en la llave de una ce-
rradura son una función arbitraria de las posiciones a lo largo de la llave.
En años recientes, los matemáticos han ampliado aún más la noción de fun-
ción para incluir cosas que no son números. De hecho, pueden ser cualquier cosa
que sea elemento de un conjunto. Así, una función es simplemente la correlación
de cada elemento de un conjunto con exactamente un elemento de otro conjun-
to. Ello ha desembocado en usos de la palabra función que parecen absurdos. Si
Samuel es pelirrojo, Juan tiene el cabello negro y Roberto es canoso, el color del
cabello es una función de los tres hombres. Las posiciones de las ciudades en un
mapa son una función de sus ubicaciones en la Tierra. El número de dedos de los
pies en una familia normal es una función del número de personas que constitu-
yen la familia. Diferentes personas pueden tener la misma madre, pero ninguna
persona tiene más de una madre. Esto permite decir que las madres son una fun-
ción de las personas. Las madres elefantes son una función de los elefantes, pero
no así las abuelas, porque un elefante puede tener dos abuelas. Como lo planteó
hace poco un matemático, las funciones se han generalizado “hacia arriba, hasta
el cielo; y hacia abajo, hasta el subsuelo”.
Una forma útil de pensar en las funciones de esta forma generalizada es ima-
ginar una caja negra con orificios de entrada y de salida. Todos los elementos de
un dominio, sean números o no, se meten en la caja. De ella sale un solo elemen-
to del rango. La maquinaria dentro de la caja proporciona por arte de magia las
correlaciones mediante la aplicación de las reglas de correspondencia que rigen
la función. En cálculo, las entradas y salidas casi siempre son números reales, y la
maquinaria de la caja negra funciona con base en las reglas expresadas mediante
ecuaciones.
Debido a que la definición generalizada de una función lleva a extremos
absurdos, muchos educadores contemporáneos, en especial quienes estudiaron
ingeniería, consideran que es confuso e innecesario presentar una definición tan
amplia de las funciones a quienes empiezan a aprender la disciplina.
No obstante, una cantidad cada vez mayor de libros modernos de cálculo
dedican muchas páginas a la definición generalizada. Sus autores consideran que
definir una función como una asignación de los elementos de un conjunto a otro

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CAPÍTULO 1 ¿Qué es una función? 17

conjunto cualquiera es un concepto unificador que debe enseñarse a todos los


estudiantes de la materia.
Los críticos de esta práctica consideran que el cálculo no debe ocuparse de
dedos de los pies, ciudades, madres y elefantes. Sus dominios y rangos deben
limitarse, como siempre lo han estado, a los números reales cuyas funciones des-
criben el cambio continuo.
Es un hecho afortunado y sorprendente que las leyes fundamentales de nues-
tro increíblemente inquieto universo se basen en ecuaciones relativamente senci-
llas. Si no fuera así, de seguro conoceríamos mucho menos de lo que hoy sabemos
acerca de cómo se comporta, y Newton y Leibniz probablemente nunca habrían
inventado (¿o descubierto?) el cálculo.

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Capítulo 2
¿Qué es un límite?

Es posible, aunque difícil, entender el cálculo sin comprender plenamente el sig-


nificado de límite. Una derivada, el concepto fundamental del cálculo diferencial,
es un límite. Una integral, el concepto básico del cálculo integral, es un límite.
Para explicar qué se entiende por límite, en este capítulo sólo nos ocupare-
mos de los límites de las funciones discretas, pues son más fáciles de entender en
términos discretos. Cuando leas los capítulos de la segunda parte aprenderás a
aplicar el concepto de límite a lo que se conoce como funciones de una variable
continua porque las variables tienen valores en los números reales que varían
continuamente. Las funciones de variables discretas tienen variables cuyos valores
saltan de un valor a otro. También existen funciones de variables complejas en las
que los valores son números complejos (números que se basan en la raíz cuadrada
imaginaria de –1). Las variables complejas están fuera del ámbito del libro.
Una sucesión es un conjunto de números dispuestos en cierto orden. No es
indispensable que los números sean diferentes o enteros. Consideremos la suce-
sión 1, 2, 3, 4, . . . Se trata sólo de los números enteros positivos. Es una sucesión
infinita porque continúa sin cesar. Si tuviera fin, sería una sucesión finita.
Si los términos de una sucesión finita se suman para obtener una suma finita,
esto se llama serie. Si una serie es infinita, la suma hasta un término específico
cualquiera se llama suma parcial. Si las sumas parciales de una serie infinita se
aproximan cada vez más a un número k, de modo tal que si la serie continúa la
suma puede acercarse a k tanto como se desee, k se conoce como el límite de
las sumas parciales, o el límite de la serie infinita. Se dice que los términos con-
vergen en k. Si no hay convergencia, se dice que la serie diverge.
El límite de una serie infinita se denomina a veces como suma al infinito, pero
desde luego no se trata de una suma en el sentido aritmético habitual donde la
cantidad de términos es finita. No se puede obtener la “suma” de una serie infi-
nita mediante una operación de suma, ya que la cantidad de términos por sumar
es infinita. Cuando se habla de la “suma” de una serie infinita es sólo una forma
abreviada de designar su límite.
Una serie infinita puede converger en su límite de tres formas:

1. Las sumas parciales se acercan cada vez más al límite sin llegar a alcanzarlo en
realidad, pero nunca lo sobrepasan.
2. Las sumas parciales alcanzan el límite.
3. Las sumas parciales sobrepasan el límite antes de converger.

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CAPÍTULO 2 ¿Qué es un límite? 19

Examinemos ejemplos de los tipos 1 y 3.


En el siglo v antes de Cristo (a.C.), el filósofo griego Zenón de Elea inventó
varias paradojas famosas que tenían la finalidad de demostrar que hay algo su-
mamente misterioso en el movimiento. En una de ellas, imagina a un corredor
que va de A a B. Primero, corre la mitad de la distancia; luego, vuelve a correr la
mitad de la distancia restante; en seguida, corre la mitad de la distancia restante
y así sucesivamente. Las distancias recorridas se van acortando cada vez más en
la serie de mitades 2 + 4 + 8 + 16 + . . . + 2n . Las distancias desde B se aproximan
1 1 1 1 1

a cero como su límite, en tanto que las distancias desde A forman una serie que
converge en 1. El corredor, por supuesto, es el modelo de un punto que se mueve
sobre una recta que va de A a B. ¿Llegará algún día el corredor a la meta?
Depende.
Supón que después de cada paso de la serie, el corredor hace una pausa para
descansar un segundo. Esto puede modelarse con un peón de ajedrez (que repre-
senta un punto) que uno empuja por el tablero, de un extremo al otro. Primero,
el peón recorre la mitad de la distancia y hace una pausa de un segundo. Luego
avanza la mitad de la distancia restante y de nuevo hace una pausa de un segun-
do. Si este procedimiento continúa, el peón (punto) se acercará cada vez más al
límite, pero jamás lo alcanzará.
Hay una vieja broma basada en esto. Un profesor de matemáticas coloca a un
estudiante de un lado de un salón vacío y a una bellísima chica en la pared con-
traria. Al dar la orden, el muchacho camina la mitad de la distancia hacia la joven,
espera un segundo, avanza la mitad del resto de la distancia y entonces se detiene
otro segundo, y así sucesivamente, siempre haciendo una pausa de un segundo
antes de recorrer la mitad de la distancia que queda. La chica dice: “¡Ja! ¡Jamás me
alcanzarás!” El muchacho responde: “Cierto, pero me puedo acercar lo suficiente”.
Imagina ahora que en vez de esperar un segundo después de avanzar el peón,
lo mueves a velocidad constante. Supón que la velocidad constante es tal que el
peón avanza la mitad de las distancia en un segundo, la mitad de la distancia
restante en medio segundo y así sucesivamente. Sin pausas. Un proceso discreto
se ha transformado en uno continuo. En dos segundos el peón alcanza el extre-
mo opuesto del tablero. El corredor de Zenón, si avanza a velocidad constante,
alcanzará la meta en un periodo finito de tiempo. La serie de mitades, modelada
de este modo, converge exactamente en el límite.
El corredor de Zenón produce una variedad de paradojas divertidas que se
relacionan con lo que se denomina máquinas de infinito. Un ejemplo sencillo
es una lámpara que se apaga al cabo de un minuto, luego se prende al cabo de
medio minuto, se apaga después de un cuarto de minuto y así sucesivamente en
una serie infinita de encendido y apagado. La serie de tiempo converge a los dos
minutos. Al finalizar los dos minutos, ¿la lámpara está prendida o apagada? Por
supuesto, este es un experimento mental. No se puede realizar con una lámpara
propiamente dicha, pero ¿se puede responder en lo abstracto? No, porque no
hay una operación final en una serie infinita de encendido y apagado. Es como
* Sobre las máquinas de infinito, véase
preguntar si el último dígito de π es par o impar.* “Alephs and Supertasks”, capítulo 4 de mi
Una forma fácil de “ver” que el límite de 12 + 14 + 81+ . . . es 1 consiste en mar- obra Wheels, Life, and Other Mathematical
Amusements (W. H. Freeman, 1983), y las
car las longitudes fraccionales sobre una recta numérica, como hizo Thompson referencias citadas en la bibliografía de ese
en la figura 46 (página 163). Una prueba de “vistazo” como ésa, en la que se capítulo. (MG)

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20 Cálculo diferencial e integral (primera parte)

advierte que la serie converge en 1 se muestra con el cuadrado dividido de la fi-


gura 6. Las sumas parciales de esta serie se generan con la función discreta 1 − 21n ,
donde n adopta los valores enteros 1, 2, 3, 4, 5, . . .
Examinaremos ahora una serie infinita que sobrepasa su límite antes de con-
verger. Se presenta un ejemplo en el que cada segundo signo de la serie de mitades
se cambia a un signo menos: 12 − 14 + 81 − 161 + . . . Las sumas parciales de esta “serie
alternante” se sitúan, alternadamente, por encima y por debajo del límite de 13.
1
La diferencia respecto a 3 puede hacerse tan pequeña como se desee, pero cada
suma parcial será mayor que el límite.
Figura 6 En vista de que una serie infinita se aproxima pero nunca llega al límite, las
Demostración de “vistazo” diferencias entre una suma parcial y el límite se aproximan cada vez más a cero.
bidimensional de que
1 De hecho, se vuelven tan cercanas a cero que se puede suponer que son cero y, por
+ 4 + 8 + 16 + . . . = 1.
1 1 1
2
tanto, como le gusta decir a Thompson, pueden “desecharse”.
En los primeros libros de cálculo, los términos que se aproximan infinitamen-
te a cero se denominaron infinitesimales. Como es evidente, hay algo fantasma-
górico en los números que radican en una “tierra de nunca jamás” infinitamente
cercana a cero pero que no es cero.
Por ejemplo, en la serie de mitades, las fracciones que se aproximan a cero
nunca son infinitesimales, ya que siempre siguen siendo una parte finita de 1. Los
infinitesimales son una parte infinitamente pequeña de 1. Son más pequeños que
cualquier fracción finita que se pueda mencionar; no obstante, nunca son cero.
¿Son entidades matemáticas legítimas, o deberían erradicarse de las matemáticas?
El opositor más franco de los infinitesimales fue el obispo George Berkeley,
filósofo británico del siglo xviii, que los atacó en un libro de 1734 titulado The
Analyst, Or a Discourse Addressed To an Infidel Mathematician (El analista o dis-
curso dirigido a un matemático infiel). El infiel era el astrónomo Edmond Halley,
cuyo nombre lleva el cometa Halley y que persuadió a Newton de publicar su
famosa obra Principia.
He aquí algunas de las quejas del obispo Berkeley relativas a los infinitesima-
les (el término que usó Newton para referirse a las derivadas fue fluxión).

¿Y qué son estas fluxiones? Las velocidades de incrementos evanescentes. ¿Y qué


son estos mismos incrementos evanescentes? No son cantidades finitas ni infi-
nitamente pequeñas ni nada. ¿No podríamos llamarlos fantasmas de cantidades
difuntas?
Y de las fluxiones antes mencionadas hay otras fluxiones, dichas fluxiones de
fluxiones se llaman segundas fluxiones. Y las fluxiones de estas segundas fluxiones
se llaman terceras fluxiones, y así sucesivamente, cuartas, quintas, sextas, etcétera,
ad infinitum. Ahora bien, así como nuestros sentidos se ven forzados y descon-
certados con la percepción de objetos extremadamente pequeños, así también la
imaginación, cuya facultad deriva del sentido, se ve muy forzada y confundida
para formar ideas claras de las mínimas partículas de tiempo o los incrementos
mínimos engendrados durante ellas, y mucho más aún para comprender los
momentos o aquellos incrementos de las cantidades fluyentes in status nascenti,
en su primer origen o principio de existencia, antes de convertirse en partículas
finitas. Y parece aún más difícil concebir las velocidades abstraídas de tales enti-
dades nacientes imperfectas. Pero las velocidades de las velocidades, la segunda,
tercera, cuarta y quinta velocidades, etcétera, sobrepasan, si no me equivoco,

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CAPÍTULO 2 ¿Qué es un límite? 21

todo entendimiento humano. Cuanto más analiza y persigue la mente estas


ideas fugitivas, tanto más perdida y perpleja queda; los objetos, que en principio
son fugaces y diminutos, pronto desaparecen de la vista. Por cierto, en cualquier
sentido, una segunda o tercera fluxión parece un misterio oscuro. La velocidad
incipiente de una velocidad incipiente, el aumento naciente de un aumento
naciente, esto es, una cosa que no tiene magnitud; tómese eso desde cualquier
perspectiva que se desee tomar, a menos que me engañe, su concepción clara
resultará imposible. Si es así o no, lo dejo al juicio de todo lector pensante. Y si
una segunda fluxión es inconcebible, qué podemos pensar de las terceras, cuar-
tas, quintas fluxiones y así sucesivamente hasta el infinito.
El que pueda digerir una segunda o tercera fluxión no necesita, en mi opi-
nión, andarse con remilgos en cuanto a la Divinidad.

Johann Bernoulli, matemático suizo que realizó trabajo precursor en el de-


sarrollo del cálculo, expresó sucintamente la paradoja de los infinitesimales. Son
tan pequeños, afirmó, que “si una cantidad aumenta o disminuye un infinitesi-
mal, dicha cantidad no aumenta ni se reduce”.
Durante dos siglos, casi todos los matemáticos coincidieron con Berkeley y
se negaron a usar el término. El lector no lo encontrará en la obra de Thompson.
Bertrand Russell, en Principles of Mathemathics (1903, capítulos 39 y 40), em-
prende un vigoroso ataque contra los infinitesimales. Se refiere a ellos como “ma-
temáticamente inútiles”, “innecesarios, erróneos y autocontradictorios”. Incluso
en 1941, el renombrado matemático Richard Courant escribió: “Las cantidades
infinitamente pequeñas ahora se descartan definitiva e ignominiosamente”. Lo
mismo que Russell y otros, creía que el cálculo debía sustituir los infinitesimales
por el concepto de límites.
Charles Peirce (1839-1914), el gran matemático y filósofo estadounidense,
amigo de William James, discrepaba de manera rotunda. Prácticamente se aisló
en su época cuando tomó partido por Leibniz, quien creía que los infinitesimales
eran tan reales y legítimos como los números imaginarios. Los siguientes son
algunos comentarios típicos de Peirce que descubrí cuando busqué infinitesimales
en los índices de los volúmenes que componen Collected Papers y New Elements
of Mathematics de Peirce.

Los infinitesimales pueden existir y ser sumamente importantes para la filosofía;


estoy convencido de que así es.
La doctrina de los infinitesimales es mucho más sencilla que la doctrina de
los límites.
¿Es congruente. . . admitir sin reparo los imaginarios y rechazar los infinite-
simales por considerarlos inconcebibles?
Los infinitesimales, en el sentido estricto y literal, son absolutamente inteligi-
bles, a diferencia de la enseñanza del enorme acervo de libros de texto modernos
con que se enseña el cálculo.
No hay nada contradictorio en la idea de tales cantidades. . . Como mate-
mático, prefiero el método de los infinitesimales al de los límites, ya que es
mucho más sencillo y está menos infestado de trampas.

Peirce habría quedado encantado si hubiera vivido para ver el trabajo de


Abraham Robinson de la Universidad de Yale. En 1960, para la enorme sorpresa

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22 Cálculo diferencial e integral (primera parte)

de los matemáticos de todo el mundo, Robinson halló la forma de volver a in-


troducir los infinitesimales de Leibniz como entidades matemáticas legítimas y
definidas con precisión. Su forma de usarlos en cálculo se conoce como análisis
no estándar. (Análisis es un término aplicado al cálculo y a todas las matemáticas
superiores que emplean cálculo.)
El análisis no estándar ha producido soluciones más sencillas que el análisis
estándar para muchos problemas de cálculo y, desde luego, se parece más a una
forma intuitiva de interpretar series de convergencia infinitas. Sería muy difícil
entrar en detalles del logro de Robinson en este espacio, pero el lector interesado
hallará una buena introducción en el artículo “Nonstandard Analysis”, de Martin
Davis y Reuben Hersh, publicado en la edición de junio de 1972 de Scientific
American.
En su libro Infinity and the Mind (1982), Rudy Rucker, matemático y escri-
tor de ciencia ficción, defendió con vigor los infinitesimales:

Es tan grande el miedo al infinito que siente la persona común que hasta la
fecha, en todo el mundo, el cálculo se enseña como el estudio de los procesos de
los límites, en lugar de lo que en realidad es: análisis infinitesimal.
He pasado una buena parte de mi vida adulta impartiendo cursos de cálculo
para ganarme la vida y sé lo cansado que resulta tratar de explicar la compleja y
engañosa teoría de los límites a oleada tras oleada de estudiantes de primer año
que no logran comprenderla. . .
Sin embargo, hay esperanza de un futuro mejor. Las investigaciones de Ro-
binson y los números hiperreales han colocado a los infinitesimales en un pe-
destal lógico impecable, y aquí y allá han aparecido libros de cálculo basados
en ellos.

¿Qué es preferible? ¿Hablar de cantidades tan infinitamente pequeñas que,


como diría Thompson, pueden “descartarse”, o hablar de valores que se acercan al
límite? El debate sobre el uso de infinitesimales o límites no lleva a ningún lado,
pues son dos formas de decir lo mismo. Es como escoger entre designar triángulo
a un polígono de tres lados o a un polígono de tres ángulos.
Los cálculos para derivar o integrar son exactamente los mismos sin importar
cómo prefieras llamar a lo que estás haciendo. Ahora que los infinitesimales han
vuelto a ser respetables gracias al análisis no estándar, no es necesario dudar: si te
gusta, usa la palabra.
Cabría suponer que si los términos de una serie infinita se vuelven cada vez
más pequeños, la serie debe converger en algún momento. Nada más lejos de la
verdad. El más famoso ejemplo es 11 + 12 + 13 + 14 + 15 + . . . Esta serie, denominada
armónica, tiene innumerables aplicaciones en física y matemáticas. Aunque las
fracciones se vuelven progresivamente más pequeñas y convergen en cero, sus su-
mas parciales crecen sin límite. El crecimiento es exasperadamente lento. Luego
de cien términos, la suma parcial es apenas un poco mayor que 5. Para llegar a la
suma de 100 se requieren ¡más de 1043 términos!
Si eliminamos todos los términos de la serie armónica que tienen denomina-
dores pares, ¿convergerá? Sorprendentemente, no, aunque la velocidad a la que
crece es mucho más lenta. Si se eliminan de la serie todos los términos cuyos de-

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CAPÍTULO 2 ¿Qué es un límite? 23

nominadores contienen un dígito específico una o más veces, la serie convergerá.


En la tabla siguiente se presenta el límite con dos posiciones decimales de cada
dígito omitido:

Dígito omitido Suma


1 16.18
2 19.26
3 20.57
4 21.33
5 21.83
6 22.21
7 22.49
8 22.73
9 22.92
0 23.10

Los límites de series infinitas pueden expresarse con fracciones decimales in-
terminables. Por ejemplo, 0.33333. . . es el límite de la serie 103 + 100
3 3 1
+ 1 000 + . . . 3.
A propósito, hay una forma tan sencilla de determinar el límite integral de
cualquier número decimal periódico que raya en lo ridículo. El truco consis-
te en dividir el número periódico (la sucesión de dígitos que se repiten) entre
un número formado por el mismo número de nueves como tenga el número.
Por tanto, 0.3333. . . se reduce a 93 = 13. Si el decimal recurrente es, por ejemplo,
123 41
0.123123123. . . , el límite es 999, que se reduce a 333.
Los números irracionales como las raíces irracionales, así como los números
trascendentales como π y e, son límites de muchas series infinitas. Por ejemplo,
π es el límite de series que siguen un patrón, como 41 − 43 + 45 − 74 + 94 − . . . El
número e (lo encontrarás en el capítulo 14 de la segunda parte) es el límite de
1 + 1! + 2 ! + 3 ! + 4 ! + 9! + . . .
1 1 1 1 1

Aunque Arquímedes no conocía el cálculo, anticipó la integración al calcular


π como el límite del perímetro de los polígonos regulares a medida que el núme-
ro de lados aumenta. En el lenguaje de los infinitesimales se puede considerar
que un círculo es el perímetro de un polígono regular con una infinidad de lados,
ya que su perímetro está compuesto por una infinidad de segmentos de recta,
cada uno de longitud infinitesimal.
Se han desarrollado numerosas técnicas ingeniosas para determinar si una
serie infinita converge o diverge, así como maneras, no siempre sencillas, de de-
terminar el límite. Si los términos de una serie disminuyen en progresión geomé-
trica (cada término es la misma fracción de la que le precede) es fácil calcular el
1 1
límite. He aquí cómo funciona con la serie de mitades 1 + 2 + 4 + 8 + . . . Sea x
1

igual a toda la serie. Multiplica cada miembro de la ecuación por 2:


2 2 2 2
2x = 2 + + + + +. . .
2 4 8 16
Reduce los términos:
1 1 1
2x = 2 + 1 + + + +...
2 4 8

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24 Cálculo diferencial e integral (primera parte)

Observa que la serie después de 2 es la misma que la serie de mitades original


que tomamos como x. Esto nos permite sustituir la sucesión por x y escribir 2x
= 2 + x. Reordenamos los términos, 2x – x = 2, y se obtiene el valor de x, el
límite de la serie: 2.
El mismo truco demuestra que 12 es el límite de 13 + 91 + 271 +811 + . . . ; fun-
ciona con cualquier serie en la que los términos decrecen en progresión geomé-
trica.
Los problemas de rebotes de pelotas son comunes en las publicaciones sobre
límites. En ellos se supone que una pelota idealmente elástica se deja caer desde
una distancia específica a un piso duro. Después de cada rebote se eleva una frac-
ción constante de la altura anterior. He aquí un ejemplo típico.
3
Se deja caer una pelota desde una altura de 4 pies. Cada rebote la lleva a 4 de
la altura anterior. Por supuesto, en la práctica una pelota de goma rebota sólo un
número finito de veces, pero la pelota idealizada rebota una infinidad de veces.
Las elevaciones se aproximan a cero como límite, pero como las veces que cada
rebote también se aproximan a un límite de cero, la pelota (como el corredor de
Zenón) al fin alcanza el límite. Después de una infinidad de rebotes, alcanza el
estado de reposo después de un periodo finito de tiempo. Cuando la pelota deja
de rebotar, ¿qué distancia ha recorrido?
Podemos resolver este problema usando el mismo truco empleado con la
serie de mitades. No tengamos en cuenta por un momento la caída inicial de 4
pies; la pelota se elevará 3 pies, luego caerá 3 pies para recorrer un total de 6 pies.
En seguida, cada rebote (elevación y caída) es de tres cuartas partes del rebote
anterior. Sea x la distancia total que la pelota recorre después de la primera caída
de 4 pies para plantear la ecuación:
18 54 162 486
x = 6+ + + + +...
4 16 64 256
Reducimos las fracciones:
9 27 81 243 . . .
x=6+ + + + +
2 8 32 128
Como cada término es igual a 43 del siguiente, se multiplica cada término por
4
3
para obtener:
4x 9 27 81 . . .
=8+6+ + + +
3 2 8 32
Observa que después de 8 la sucesión es igual a x, por lo que se sustituye por
ella:
4x
=8+x
3
4x = 24 + 3x
x = 24
Esta es la distancia que la pelota rebota después de la caída inicial de 4 pies.
La distancia total que recorre la pelota es 24 + 4 = 28 pies.

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CAPÍTULO 2 ¿Qué es un límite? 25

Sam Loyd, el gran creador estadounidense de acertijos, en su Cyclopedia of


Puzzles (página 23), y su homólogo británico Henry Ernest Dudeney, en Puzzles
and Curious Problems (problema 223), presentan cada cual por su cuenta el pro-
blema siguiente de una pelota que rebota.
Una pelota se deja caer a 179 pies desde lo alto de la Torre de Pisa. Cada
rebote es una décima parte de la altura del rebote anterior. ¿Qué distancia reco-
rre la pelota después de una infinidad de rebotes para quedar al fin en reposo?
(figura 7).
Este problema puede resolverse con el truco empleado antes, pero como cada
fracción es una décima parte de la anterior, hay un método aún más rápido para
obtener la respuesta. LA
Después de la caída inicial de 179 pies, la altura del primer rebote es de 17.9. T ORRE
Los rebotes sucesivos tienen alturas de 1.79, 0.179, 0.0179, y así sucesivamente, INCLINADA
DE
ya que el punto decimal se mueve una posición a la izquierda después de cada
rebote. La suma de estas alturas da un total de 19.8888. . . A continuación dupli- PISA.
camos esta distancia para obtener las distancias de subida y bajada de cada rebote Un problema
y así llegamos a 39.7777. . . Por último, sumamos la caída inicial de 179 pies para clásico
DE
obtener la distancia total que la pelota recorre: 218.7777. . . , o exactamente 218
7
y 9 pies.
Sam Loyd
Las series convergentes que no decrecen en progresión geométrica a menudo
pueden resolverse por otros medios ingeniosos. El siguiente es un ejemplo inte-
resante:
3 5 7 9 11 . . .
x = 1+ + + + + +
2 4 8 16 32
Figura 7
Observa que los numeradores son impares en sucesión y que los denominado-
El problema de la pelota que rebota
res son una serie que se va duplicando. He aquí una forma sencilla de determinar de Sam Loyd.
el límite.
Primero, cada término se divide entre 2:
x 1 3 5 7
= + + + +...
2 2 4 8 16
Restamos esta sucesión de la original:

3 5 7 9 ...
x =1+ + + + +
2 4 8 16
x 1 3 5 7
= + + + +...
2 2 4 8 16
x 1 1 1
= 1 +[1 + + + + . . .]
2 2 4 8
Observa que después del 1 que está dentro de los corchetes, la sucesión que
sigue es una vieja conocida: la sucesión de mitades que, como ahora sabemos,
converge en 1. Sumar 2 al 1 inicial da a la serie un límite de 3. Puesto que 3 es la
mitad de x, x debe de ser 6, el límite de la serie original.

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26 Cálculo diferencial e integral (primera parte)

Thompson no dedica mucho tiempo a las series y sus límites. Yo lo he hecho


en este capítulo por dos razones: son la mejor manera de entender el concepto de
límite, y los libros de cálculo modernos incluyen por lo general capítulos sobre
series infinitas y su utilidad en muchos aspectos del cálculo.

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Capítulo 3
¿Qué es una derivada?

En el capítulo 3 de la segunda parte, escrita por Thompson, se deja perfectamente


claro qué es una derivada y cómo calcularla. Sin embargo, me pareció útil hacer
algunos comentarios introductorios sobre las derivadas que quizá ayuden a en-
tender con mayor facilidad ese capítulo.
Comencemos con el corredor de Zenón. Supón que corre 10 metros por
segundo en una pista que va de cero a 100 metros. La variable independiente es
el tiempo, representado por el eje x de un plano cartesiano. La variable depen-
diente y es la distancia que se desplaza el corredor desde el punto de partida. Se
representa en el eje y. Puesto que la función es lineal, el movimiento del corredor
se representa gráficamente como una recta inclinada hacia arriba desde cero, el
origen del plano, hasta el punto que representa diez segundos en el eje del tiempo
y 100 metros en el de la distancia (figura 8). Ahora bien, si por distancia se en-
tiende la distancia medida desde la meta, la recta de la gráfica se inclina en sentido
opuesto (figura 9).
En un momento determinado, ¿a qué velocidad se mueve el corredor? Como
se trata de una simple función lineal, no se necesita cálculo para saber que a cada
instante avanza a diez metros por segundo. La ecuación de la función es y = 10x.
Ten en cuenta que la pendiente de la recta en la gráfica, medida en términos de
la altura en metros en cualquier punto dividida entre el tiempo transcurrido en
segundos en ese momento, es 10. A cada instante, el corredor avanza en metros
diez veces el número de segundos transcurridos. La velocidad instantánea a lo
largo de la carrera es de diez metros por segundo.
Considera cualquier momento del tiempo en el eje x, luego ve en dirección
vertical hacia arriba en la gráfica hasta la distancia recorrida en metros. Comproba-
rás que la distancia siempre es diez veces el tiempo transcurrido. Como aprenderás
cuando leas la segunda parte del libro, la derivada de una función es simplemente
otra función que describe la razón de cambio de la variable dependiente respecto
a la razón de cambio de la variable independiente. En este caso, la velocidad del
corredor nunca cambia, por lo que la derivada de y = 10x es simplemente el
número 10. Esto indica dos cosas: 1) que en cualquier momento la velocidad del
corredor es de diez metros por segundo, y 2) que en cualquier punto de la recta
que representa gráficamente esta función, la pendiente de la recta es 10.
Lo anterior se generaliza a todas las funciones lineales en las que la variable y
cambia respecto a la variable x a una razón constante. Si una función es y = ax,
su derivada es sencillamente la constante a.

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28 Cálculo diferencial e integral (primera parte)

Figura 8
Gráfica del corredor de Zenón. El eje
x es el tiempo, el eje y es la distancia
medida desde el punto de partida de
la carrera.

Como ya dije, no se necesita saber cálculo para llegar a esta conclusión, pero
es bueno saber que el cálculo de derivadas da el resultado correcto incluso cuando
las funciones son lineales.
Un caso aún más sencillo de una derivada, demasiado obvio para requerir
reflexión, ya no digamos cálculo, es el caso de un corredor que se queda absolu-
tamente inmóvil. Supón que el corredor está a diez metros de la salida y se queda
ahí, simplemente de pie. La función correspondiente es y = 10. La gráfica se

Figura 9
Gráfica del corredor de Zenón que
muestra la distancia desde la meta. La
ecuación es y = 10(10 – x).

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CAPÍTULO 3 ¿Qué es una derivada? 29

Figura 10
Gráfica de un corredor que se queda
inmóvil a una distancia de diez
unidades del punto de partida.

vuelve una recta horizontal como se muestra en la figura 10. La pendiente es cero,
lo que equivale a decir que la velocidad a la que cambia la distancia del corredor
desde el punto de partida, en relación con los cambios de tiempo, es cero. La
derivada de la función es cero.
Incluso en este caso extremo es reconfortante saber que el cálculo sigue tenien-
do aplicación. En general, la derivada de cualquier función constante es cero.
El cálculo deja de ser trivial cuando las funciones no son lineales. Considera
el caso de la función no lineal y = x2, que Thompson usa para empezar su capí-
tulo sobre derivadas. Veamos cómo se aplica al crecimiento de un cuadrado, la
interpretación geométrica más sencilla de esta función.
Imagina un monstruo que vive en Planolandia, un plano bidimensional.
Nace un cuadrado de lado 1 y área 1, luego crece a velocidad constante. Desea-
mos saber, en un instante determinado, a qué velocidad crece su área respecto al
crecimiento de su lado.
El área del monstruo es, desde luego, el cuadrado de su lado, por lo que la
función que debemos considerar es y = x2, donde y es el área y x el lado. (La gráfica
es la parábola que se muestra en la figura 1 del capítulo 1 de esta primera parte.)
Como aprenderás al leer la segunda parte, la derivada de la función es 2x.
¿Qué indica esto? Que en cualquier momento específico, el área del monstruo
crece a un ritmo que es 2x veces más veloz que el crecimiento del lado.
Supón que el lado del monstruo crece a una velocidad de 3 unidades por se-
gundo. Si empezamos con un lado de una unidad, al cabo de 10 segundos el lado
habrá alcanzado 31 unidades. El valor de x en este punto es de 31. La derivada
indica que cuando el lado del monstruo mide 31, su área se incrementa respecto
al lado a razón de 2x, o 2 ⋅ 31 = 62 unidades. Cuando el cuadrado llega a 100 de
lado, el área aumentará respecto al lado 2 ⋅ 100 = 200 unidades.

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30 Cálculo diferencial e integral (primera parte)

Estas cifras expresan la velocidad del crecimiento del cuadrado respecto a su


lado. En el caso de la razón de crecimiento del cuadrado respecto al tiempo, es
preciso multiplicar estos valores por 3. Así, cuando el cuadrado tiene un lado de
31 (después de 10 segundos), crece a una velocidad de 3 ⋅ 2 ⋅ 31 = 186 unidades
cuadradas por segundo. Cuando el lado es de 100, la tasa de crecimiento por
segundo es de 3 ⋅ 2 ⋅ 100 = 600.
Imagina que el monstruo es un cubo de lado x que crece a una velocidad
constante de 2 unidades por segundo. El volumen del cubo, y, es x3, es decir,
y = x3. La derivada de la función y = x3 es 3x2. Esto indica que el volumen del
cubo en unidades cúbicas crece 3x2 veces tan rápido como crece el lado. Por
consiguiente, cuando el lado del cubo llega, por ejemplo, a 10, el valor de x, su
volumen, crece 3 ⋅ 102 = 300 unidades cuadradas más veloz que el lado. La razón
de crecimiento por segundo es de 2 ⋅ 3 ⋅ 102 = 600.
Aunque Thompson evita definir una derivada como el límite de una sucesión
de razones, es evidente que así es. Supón que el cuadrado creciente tiene límites
que aumentan a una unidad por segundo. El crecimiento del área puede tabularse
en tiempos ligeramente mayores que dos segundos, como se muestra en la tabla
siguiente:

Tiempo Lado Área


2 3 9
2.1 3.1 9.61
2.01 3.01 9.0601
2.001 3.001 9.006001

La razón promedio (o razón media) de crecimiento del tiempo 2 al tiempo


2.1 es:
9.61 − 9
= 6.1
2.1 − 2

Y del tiempo 2 al tiempo 2.01:


9.0601 – 9
= 6.01
2.01 – 2

Y del tiempo 2 al tiempo 2.001:

9.006001 – 9
= 6.001
2.001 – 2

Como es evidente, los promedios se acercan al límite de 6. Por tanto, la de-


rivada del área respecto al tiempo es el límite de una sucesión infinita de razones
que convergen en 6.
Dicho en palabras llanas, una derivada es la velocidad a la que crece la varia-
ble dependiente de una función respecto a la velocidad instantánea de crecimien-
to de la variable independiente.

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CAPÍTULO 3 ¿Qué es una derivada? 31

En términos geométricos, determina la pendiente exacta de la tangente de la


curva (o gráfica) de una función en cualquier punto específico sobre la curva.
Esta equivalencia de las definiciones algebraica y geométrica de una derivada
es uno de los aspectos más bellos del cálculo.
Espero que este capítulo y los dos anteriores te ayuden a prepararte para en-
tender el resto de la obra.

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Cálculo diferencial e integral
[ Segunda parte ]

Lo que puede hacer un necio, puede hacerlo otro.

Antiguo proverbio de los simios sabios1

Silvanus P. Thompson

1
El autor atribuye este proverbio falso a los simios o monos del viejo mundo
(primates superiores), a los que, por supuesto, pertenece el hombre. Recuérdese
que en la época en que se publicó la primera edición de la obra, El origen de
las especies…, de Charles Darwin, tenía relativamente poco tiempo de haber
salido a la luz (unos 50 años más o menos) y aún era motivo de burlas y bromas
sarcásticas. Thompson se burla así de los matemáticos tontos (necios, insensatos)
que complican el cálculo cuando en realidad es “muy sencillo”. Así, el proverbio
viene a ser una suerte de comparación de esos monos sabios con los matemáticos
arrogantes, o lo que es lo mismo, “cualquier tonto puede hacerlo”. (N. de la T.)

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Nota del editor sobre la tercera edición

Sólo una vez en su larga y útil vida, en 1919, se amplió y revisó este libro. Sin
embargo, en veintiséis años se ha avanzado mucho y, seguramente, los métodos
de 1919 no son los mismos que los de 1945. Por tanto, para que este libro siga
siendo útil, es esencial que se reacondicione de cuando en cuando para ponerlo
al día donde sea posible y que no se quede a la zaga de la marcha inexorable de
los adelantos científicos.
Para esta nueva edición se ha reformado el libro y se han modernizado los
diagramas. El señor F.G.W. Brown ha tenido la amabilidad de revisar el libro
entero, pero puso mucho cuidado de no afectar el plan original. Así, maestros y
alumnos seguirán reconociendo esta guía para internarse en las complejidades del
cálculo. Aunque los cambios realizados no son mayores, su importancia no deja
de ser considerable. No parece haber motivo ahora, aun cuando haya existido
alguna vez, para excluir del ámbito de este texto esas funciones intensamente
prácticas, conocidas como seno, coseno y tangente hiperbólicos, cuyas aplicacio-
nes a los métodos de integración son múltiples y potentes. En consecuencia, se
introdujeron y aplicaron, con el resultado que algunos de los métodos largos y
tediosos de integrar han quedado desplazados, del mismo modo que un rayo de
sol disipa una nube que obstruye su paso.
Asimismo, la introducción de las integrales muy prácticas:

∫e pt
sen kt ⋅ dt y ∫e pt
cos kt ⋅ dt

implicó la eliminación de algunos de los métodos más antiguos de “búsqueda de


soluciones” (capítulo 21). Gracias a su aplicación, han aparecido naturalmente
otros más breves y comprensibles.
En el tratamiento de sustituciones, todo el texto se reorganizó para que re-
sultara metódico y congruente. Además, se añadieron algunos ejemplos donde el
espacio lo permitió y todos los ejercicios y sus respuestas se revisaron, compro-
baron y corrigieron con sumo cuidado. Así, se eliminaron problemas duplicados
y muchas de las sugerencias proporcionadas en las respuestas se adaptaron a los
métodos introducidos, más nuevos y modernos.
No obstante, es preciso destacar que el plan del autor original no se modificó
en absoluto; aun en su forma más moderna, el libro sigue siendo un monumento
a la destreza y al valor del finado profesor Silvanus P. Thompson. Lo único que
el presente revisor intentó hacer fue revitalizar la utilidad de la obra al adaptar su
distintivo sesgo práctico a las necesidades modernas.

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Prólogo

Considerando cuántos necios saben calcular, es sorprendente que se estime una


tarea difícil o tediosa que cualquier otro necio aprenda a dominar los mismos
trucos.
Algunos trucos de cálculo son muy fáciles. Otros son sumamente difíciles.
Los necios que escriben los libros de texto de matemáticas (y en su mayoría son
necios muy listos) rara vez se toman la molestia de demostrar lo sencillos que
son los cálculos fáciles. Por el contrario, parecería que desean impresionar con su
inmensa astucia, acometiendo la materia de la manera más difícil.
Como soy un tipo extraordinariamente tonto, he tenido que desaprender
las dificultades y ahora ruego se me permita presentar a mis compañeros, igual
de necios que yo, las partes que no son difíciles. Si uno las domina bien, el resto
vendrá por añadidura. Lo que puede hacer un necio, puede hacerlo otro.

Letras griegas más comunes que se usan como símbolos


Mayúsculas Minúsculas Nombre Mayúsculas Minúsculas Nombre
Α α Alfa Λ λ Lambda
Β β Beta Μ μ Mu
Γ γ Gamma Ξ ξ Xi
Δ δ Delta Π π Pi
Ε ε Épsilon Ρ ρ Ro
Η η Eta Σ σ Sigma
Θ θ Theta Φ ϕ Fi
Κ κ Kappa Ω ω Omega

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Capítulo 1
Para librarte de los terrores preliminares

El terror preliminar, que sofoca a la mayoría de los estudiantes de preparatoria y


les impide hacer siquiera el intento de aprender a calcular, puede disiparse de una
vez por todas con sólo explicar qué significan —en términos de sentido común—
los dos principales símbolos que se usan en cálculo.
Estos temibles símbolos son:
1. d, que simplemente significa “un pedacito de”. Así, dx significa un pedacito
de x; du significa un pedacito de u. Los matemáticos comunes y corrientes
creen que es más culto decir “un elemento de”, en lugar de “un pedacito de”.
Como quieran. Sin embargo, descubriremos que estos pedacitos (o elemen-
tos) pueden ser infinitamente pequeños.
2. ∫, que simplemente es una S alargada y puede designarse (si te parece) “la
suma de”. Por tanto, ∫dx significa la suma de todos los pedacitos de x; ∫dt
significa la suma todos los pedacitos de t. Los matemáticos comunes llaman
a este símbolo “la integral de”. Ahora bien, cualquier necio puede darse
cuenta de que si x se compone de muchos pedacitos, cada uno de los cuales
se llama dx, y se suman todos ellos, se obtiene la suma de todos los dx (que
es lo mismo que el total de x). La palabra “integral” simplemente significa
“el total”. Piensa en la duración del tiempo durante una hora; si lo deseas,
imagínala como cortada en 3 600 pedacitos llamados segundos. El total de
los 3 600 pedacitos sumados es una hora.
Cuando veas una expresión que empieza con este símbolo aterrador, de
ahora en adelante sabrás que se ha puesto ahí sólo para darte instrucciones
que debes ejecutar en la operación (si es posible) de totalizar todos los peda-
citos que se indican mediante los símbolos que siguen.
Eso es todo.

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Capítulo 2
Sobre los diferentes grados de pequeñez

En nuestros procesos de cálculo habremos de tratar con cantidades pequeñas de


diversos grados de pequeñez.
También habremos de aprender en qué circunstancias podemos considerar
que las cantidades pequeñas son tan menudas que podemos omitirlas. Todo de-
pende de la pequeñez relativa.
Antes de establecer reglas pensemos en algunos casos sumamente conocidos.
Hay 60 minutos en una hora, 24 horas en el día, 7 días en una semana. Por tanto,
hay 1 440 minutos en el día y 10 080 en la semana.
Como es lógico, un minuto es una cantidad de tiempo muy pequeña en com-
paración con toda una semana. De hecho, nuestros antepasados la consideraron
pequeña en comparación con una hora y la llamaron un minuto,2 con lo que
se referían a una fracción menuda, esto es, una sexagésima parte de una hora.
Cuando necesitaron subdivisiones de tiempo aún más pequeñas, dividieron cada
minuto en 60 partes más pequeñas, las que, en la época de la Reina Isabel I de In-
glaterra, se llamaban segundos minutos (es decir, cantidades pequeñas de segundo
orden de pequeñez). En la actualidad denominamos segundos a estas cantidades
pequeñas del segundo orden de pequeñez. Pero pocas personas saben por qué se
les llama así.
Entonces, si un minuto es tan pequeño en comparación con todo el día,
¡cuánto más pequeño en comparación será un segundo!
Una vez más, piensa en cien dólares comparados con un centavo: este sólo
1
vale una 1 000 parte. Un centavo tiene muy poca importancia en comparación con
cien dólares: no hay duda de que puede considerarse una cantidad pequeña. Sin
embargo, compara un centavo con diez mil dólares: en relación con esta suma
mayor, un centavo no tiene más importancia de la que tendría una centésima
parte de un centavo respecto a cien dólares. Incluso cien dólares es una cantidad
relativamente menor en la riqueza de un millonario.
Ahora bien, si pensamos que una fracción numérica cualquiera constituye
la proporción que para todo propósito podemos llamar relativamente pequeña,
podemos expresar con facilidad otras fracciones de un grado mayor de pequeñez.
1
2
Minuto, del latín minutus, pequeño. Por consiguiente, si para efectos de tiempo, se puede decir que 60 es una fracción
1 1
* Los matemáticos pueden hablar del segun- pequeña, entonces 60 de 60 (que es una fracción pequeña de una fracción pequeña)
do orden de “magnitud”, es decir, grandeza, puede considerarse una cantidad pequeña del segundo orden de pequeñez.*
cuando en realidad quieren decir segundo 1
orden de pequeñez. Esto confunde mucho a
O si para todo propósito aceptáramos que 1% (esto es, 100) es una fracción
1
los principiantes. pequeña, entonces 1% de 1% (es decir, 10 000) sería una fracción pequeña del se-

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CAPÍTULO 2 Sobre los diferentes grados de pequeñez 39

1
gundo orden de pequeñez; y 1 000 000 sería una fracción pequeña del tercer orden
de pequeñez, ya que es 1% de 1% de 1%.
Por último, supón que para un propósito muy preciso, consideramos que
1
1 000 000
es “pequeña”. En consecuencia, si un cronómetro de primera clase no debe
retrasarse ni adelantarse más de medio minuto al año, debe marcar el tiempo con
la exactitud de una parte en 1 051 200. Ahora, si para tal propósito, considera-
1 1
mos que 1 000 000 (o una millonésima) es una cantidad pequeña, entonces 1 000 000
1
de 1 000 000 , es decir, 1000 0001 000 000 será una cantidad pequeña del segundo orden de
pequeñez y puede, en comparación con la primera, descartarse del todo.
Vemos que cuanto más pequeña sea una cantidad diminuta, tanto más insig-
nificante será la correspondiente cantidad pequeña del segundo orden. Por tanto,
sabemos que en todos los casos tenemos una buena justificación para no tener en
cuenta las cantidades pequeñas del segundo orden, o del tercero (u otros superiores),
si sólo aceptamos que la cantidad pequeña del primer orden es suficientemente
pequeña por sí misma.
No obstante, debe recordarse que las cantidades pequeñas, si se presentan
en expresiones matemáticas como factores multiplicados por algún otro factor,
pueden ser importantes si el otro factor es grande. Incluso un centavo cobra im-
portancia si se multiplica por algunos cientos.
En cálculo escribimos dx para representar un pedacito de x. Estas partes,
como dx, du y dy, se llaman diferenciales, el diferencial de x, de u, o de y, según
sea el caso. [Se leen así: de equis, de u, o de ye.] Si dx es una parte pequeña de x, y
es relativamente pequeña en sí misma, de ahí no se deduce que cantidades como
x ⋅ dx, o x2dx, o axdx sean insignificantes. Pero dx ⋅ dx sería desdeñable porque es
una cantidad pequeña del segundo orden.
Un ejemplo muy sencillo servirá para ilustrar lo que estamos explicando.
Considera la función f (x) = x2.
Imagina que x es una cantidad que puede crecer una cantidad pequeña para
llegar a ser x + dx, donde dx es el pequeño incremento añadido por el crecimien-
to. Su cuadrado es x2 + 2x ⋅ dx + (dx)2. El segundo término no es insignificante
porque es una cantidad de primer orden; en tanto que el tercer término es del
segundo orden de pequeñez porque es un pedacito de un pedacito de x2. Así, si
1
entendemos que dx significa numéricamente, digamos, 60 de x, el segundo tér-
2 3
mino sería 60 de x2, mientras que el tercer término sería 3 600 de x2. Este último
término es evidentemente menos importante que el segundo. Pero si ahondamos
1
un poco más y entendemos que dx significa sólo 1 000 de x, el segundo término será
1
2
1 000
de x , mientras que el tercer término será sólo 1 000 000 de x2.
2

En términos geométricos, esto puede bosquejarse como sigue: dibuja un cua-


drado (figura 1) y representa con x su lado. Ahora supón que el cuadrado crece
porque sumamos un pedacito dx a dos de sus lados. El cuadrado agrandado que- x
da formado por el cuadrado original x2, los dos rectángulos en la parte superior
y a la derecha, cada uno de los cuales es de área x ⋅ dx (o juntos, 2x ⋅ dx), y un
cuadrado pequeño en la esquina superior derecha, que es (dx)2. En la figura 2 x
1
hemos tomado dx como una fracción muy grande de x: aproximadamente 5. Pero
1
supón que la hubiéramos tomado sólo como 100, más o menos el grosor de una
línea dibujada con un bolígrafo de punta fina (véase la figura 3). Entonces, el Figura 1

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40 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

dx 1
x cuadrado pequeño de la esquina tendría un área de sólo 10 000 de x2, y sería prácti-
dx dx
camente invisible. Está claro que (dx)2 es desdeñable sólo si consideramos que el
incremento dx es suficientemente pequeño.
Consideremos un símil.
x x
Imagina que un millonario dice a su secretaria: “la próxima semana le daré
una pequeña fracción del dinero que gane.” Supón que la secretaria dice a su hijo:
x dx “Te daré una pequeña fracción de lo que reciba”. Supón que la fracción en cada
1
Figura 2 caso es una centésima parte, 100. Ahora bien, si el millonario recibiera $1 000
durante la semana siguiente, la secretaria recibiría $10 y el hijo 10 centavos. Diez
dólares sería una cantidad pequeña en comparación con los $1 000; pero diez
centavos es una cantidad muy, pero muy pequeña, de un orden muy secundario.
1
Pero, ¿cuál sería la desproporción si la fracción, en lugar de ser 100, se hubiera
1
x ∙ dx (dx)2 establecido en 1 000 parte? Entonces, aunque el millonario recibiría sus $1 000, la
secretaria recibiría sólo $1.00 y el niño ¡sólo una décima parte de un centavo!
El ingenioso Dean Swift escribió una vez:
x2 x ∙ dx
Así, observan los naturalistas, una pulga.
Tenía pulgas más pequeñas que se alimentaban de ella.
Y estas tenían pulgas más pequeñas que las picaban.
Figura 3 Y así continúa la historia ad infinitum.
Un buey podría preocuparse por una pulga de tamaño normal: una criatura
pequeña del primer orden de pequeñez. Pero probablemente no se afligiría por
la pulga de la pulga; como esta es del segundo orden de pequeñez, sería desde-
ñable. Incluso una gruesa de pulgas de pulgas no sería demasiado problema para
el buey.

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Capítulo 3
Sobre el crecimiento relativo

En cálculo se manejan cantidades que crecen y razones de crecimiento. Todas las


cantidades se clasifican en dos tipos: constantes y variables. Las que tienen valor
fijo, a las que llamamos constantes, generalmente se representan en términos
algebraicos con las primeras letras del alfabeto, como a, b y c; por su parte, las
que se considera que pueden crecer o, como dicen los matemáticos, “variar”, se
simbolizan con las últimas letras del alfabeto, como x, y, z, u, v, w, incluso a
veces t.
Además, por lo común se maneja más de una variable a la vez y se trata
de discernir cómo una variable depende de otra. Por ejemplo, reflexionamos
en cómo la altura que alcanza un proyectil depende del tiempo necesario para
llegar a ella; o consideramos un rectángulo de área determinada e indagamos
cómo todo aumento en la longitud de uno de sus lados crea necesariamente
un decremento correspondiente en la anchura; o bien, investigamos cómo
toda variación de la pendiente de una escalera hace que la altura alcanzada
cambie.
Supón que tenemos dos variables que dependen una de otra. El cambio de
una producirá el cambio de la otra a causa de tal dependencia. Sea x una de las
variables y la otra, que depende de la primera, y.
Imagina que hacemos que x varíe, es decir, la modificamos o suponemos que
varía, sumándole un pedacito que llamaremos dx. Por consiguiente, lo que esta-
mos haciendo es que x se convierta en x + dx. Luego, como hemos modificado
x, y también habrá cambiado y se convertirá en y + dy. En este caso, el pedacito
dy puede ser a veces positivo y a veces negativo; además, no tendrá, salvo en con-
tadas ocasiones, el mismo tamaño que dx.

Ejemplo 1
Sean x y y, respectivamente, la base y la altura de un triángulo rectángulo (fi-
gura 4), del cual, la pendiente del otro lado es fija en 30°. Si suponemos que
este triángulo se expande, pero conserva los ángulos iguales que al principio,
cuando la base crece a x + dx, la altura cambia a y + dy. Aquí, la x crecien-
te produce un incremento de y. El triángulo pequeño, cuya altura es dy, y
cuya base es dx, es semejante al triángulo original; y es claro que el valor de la

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42 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

dy
razón dy /dx es el mismo que el de la razón y /x. Como el ángulo es de 30°, se
verá que en este caso:3
y y
dy 1
=
30°
dx 1.73. . .
x dx
Figura 4

Ejemplo 2
En la figura 5, x representa la distancia horizontal, respecto a la pared, del pie
de una escalera, AB, de longitud fija; y es la altura que alcanza la escalera en la
pared. Está claro que y depende de x. Es fácil darse cuenta de que, si separamos el
extremo inferior A un poco más de la pared, el extremo superior B se situará un
tanto más abajo. Expresemos lo anterior en lenguaje matemático. Si incrementa-
B mos x a x + dx, y será y – dy; es decir, cuando x recibe un incremento positivo, el
incremento que produce en y es negativo.
Sí, pero, ¿cuánto? Supón que la escalera es tan larga que cuando el extremo
inferior A se halla a 19 pulgadas de la pared, el extremo superior B alcanza una
y altura de sólo 15 pies. Ahora, si tiráramos del extremo inferior una pulgada más,
¿cuánto bajaría el extremo superior? Expresado en pulgadas: x = 19 pulgadas,
y = 180 pulgadas. El incremento de x, que denominamos dx, es de 1 pulgada, o
lo que es lo mismo, x + dx = 20 pulgadas.
¿Cuánto disminuirá y? La nueva altura será y – dy. Si calculamos la altura si-
O x A guiendo el teorema de Pitágoras podemos averiguar cuánto mide dy. La longitud
Figura 5 de la escalera es:

(180)2 + (19)2 = 181 pulgadas


Como es evidente, la nueva altura, que es y – dy, será tal que:
(y – dy)2 = (181)2 – (20)2 = 32 761 – 400 = 32 361
y − dy = 32 361 = 179.89 pulgadas

Ahora bien, y es igual a 180, por lo que dy será 180 – 179.89 = 0.11 pulgadas.
Vemos que dx, que equivale a un incremento de 1 pulgada, produce un de-
cremento dy de 0.11 pulgadas.
La razón de dy a dx se expresa de esta forma:
dy 0.11
=
dx 1
También es fácil entender que (salvo en una posición particular) el tamaño de dy
será diferente al de dx.

Pasando al cálculo diferencial, lo que buscamos, buscamos y buscamos es


3
La cotangente de 30° es 3 = 1.7320. . .
1
Su recíproco, 1.7320, es 0.5773. . . , la tangente
algo curioso, una simple razón: la proporción que dy guarda respecto a dx cuando
de 30°. (MG) ambos son infinitamente pequeños.

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CAPÍTULO 3 Sobre el crecimiento relativo 43

Cabe hacer notar que la razón dy /dx sólo puede calcularse cuando y y x
guardan alguna relación entre sí, de modo que siempre que x varía, y también lo
hace. Por citar un caso, en el ejemplo 1 presentado párrafos antes, si la base x del
triángulo se alargara, la altura y del triángulo también aumentaría; y en el ejemplo
2, si la distancia x del pie de la escalera respecto a la pared aumentara, la altura
y que alcanzaría la escalera disminuiría de manera correspondiente, despacio al
principio, pero cada vez más rápido a medida que x se hiciera más grande.
En estos dos ejemplos, la relación entre x y y está perfectamente definida y
puede expresarse en términos matemáticos como y /x = tan 30° y x2 + y2 = l 2
(donde l es la longitud de la escalera), respectivamente, y dy /dx tiene el significa-
do que se obtuvo en cada ejemplo.
Si, mientras que x es, como antes, la distancia del pie de la escalera respecto
a la pared, y es, en vez de la altura alcanzada, la longitud horizontal de la pared,
o el número de ladrillos que tiene, o el número de años que tiene de construida,
cualquier cambio en x, como es natural, no alteraría nada en y; en este caso, dy /dx
no tiene significado alguno y no es posible hallar una expresión que la denote.
Siempre que se usen diferenciales dx, dy, dz, etcétera, está implícita la existencia
de algún tipo de relación entre x, y, z, etcétera, y esta relación se llama función en
x, y, z, etcétera.
Por ejemplo, las dos expresiones dadas párrafos antes, es decir, y /x = tan 30°
y x2 + y2 = l 2, son funciones de x y y. Tales expresiones contienen implícitamente
(esto es, contienen sin hacerlo evidente) el medio de expresar ya sea x en términos
de y o y en términos de x, y por esta razón se llaman funciones implícitas en x y y;
pueden expresarse, respectivamente, en las formas
y
y = x tan 30° o x=
tan 30°
y
y = l 2 − x2 o x = l2 −y2
Estas últimas expresiones indican explícitamente el valor de x en términos de y,
o de y en términos de x, y por este motivo se llaman funciones explícitas de x o y.
Por ejemplo, x2 + 3 = 2y – 7 es una función implícita de x y y; puede escri-
birse y = x 2 + 10 / 2 (función explícita de x) o x = 2y − 10 (función explícita
de y).
Se entiende que una función explícita en x, y, z, etcétera, es simplemente algo
cuyo valor cambia cuando x, y, z, etcétera, cambian, ya sea una a la vez o varias
al mismo tiempo. Por ello, el valor de la función explícita se denomina variable
dependiente, pues depende del valor de las cantidades de la otra variable en la fun-
ción; estas otras variables se denominan independientes porque su valor no queda
determinado por el valor asumido por la función.
Por ejemplo, si u = x2 sen θ, x y θ son las variables independientes y u es la
variable dependiente.
En ocasiones, la relación exacta entre varias cantidades x, y, z se desconoce o
no es conveniente expresarla; sólo se conoce, o es conveniente expresar que existe
algún tipo de relación entre esas variables, para que nadie pueda modificar x, y o
z de manera individual sin afectar las demás cantidades.

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44 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

La existencia de una función en x, y, z se indica entonces por medio de la


notación F (x, y, z) (función implícita), o x = F (y, z), y = F (x, z), o z = F (x, y)
(función explícita). En ocasiones se usan las letras ƒ o ϕ en lugar de F, por lo que
y = F (x), y = f (x) y y = ϕ(x) significan exactamente lo mismo, esto es, que el
valor de y depende del valor de x de algún modo que no se expresa.
La razón dy /dx se conoce como el coeficiente diferencial de y respecto a x. Se
trata de un nombre científico solemne de algo muy sencillo. Pero a nosotros no
nos van a atemorizar los nombres solemnes porque sabemos que las cosas en sí
son muy sencillas. En lugar de asustarnos, simplemente proferiremos una breve
maldición por la necedad de dar nombres largos y difíciles de pronunciar y, ha-
biendo aliviado la mente, seguiremos adelante con la cosa sencilla en sí misma,
es decir, la razón dy /dx.4
En el álgebra ordinaria que aprendiste en la escuela, siempre andabas a la
caza de una cantidad desconocida, llamada x o y; a veces, había dos cantidades
desconocidas que debías buscar al mismo tiempo. Debes aprender a cazar de
una manera nueva: ahora, el zorro no es x ni y. Ahora debes salir a la caza de un
cachorro muy curioso llamado dy /dx.
El proceso de buscar el valor de dy /dx se llama derivar. Sin embargo, recuerda,
lo que se desea obtener es el valor de esta razón cuando dy y dx son infinitamente
pequeños. El verdadero valor de la derivada es aquel al que se aproxima en el caso
límite, cuando cada uno de ellos se considera infinitesimalmente pequeño.
A continuación aprenderemos a ir en busca de dy /dx.

Cómo leer derivadas


4
He conservado aquí la crítica justificada de
Thompson al término coeficiente diferencial,
Nunca caigas en el craso error de pensar que dx significa d multiplicado por x,
que estaba en uso cuando escribió el libro. porque d no es un factor, sino que significa “un elemento de” o “un pedacito de”
El término fue sustituido posteriormente por lo que sea que siga. Por consiguiente, dx se lee: “de equis”.
derivada, una palabra más sencilla. De aquí
en adelante, en vez de coeficiente diferencial En caso de que no tengas a nadie que te guíe en estas cuestiones, aquí simple-
en este libro se le llamará derivada. (MG) mente te diremos que uno lee las derivadas de esta manera:
5
Newton llamaba fluyente a una variable y
fluxión a una derivada, ya que su valor fluía • La derivada dy /dx se lee: “de ye de equis”, o “de ye sobre de equis”.
o fluctuaba continuamente. En el capítulo • La derivada du /dt se lee “de u de te”.
10 Thompson relata que Newton indicaba
una primera derivada escribiendo un punto Las segundas derivadas se explicarán ulteriormente. Son así: d 2 y /dx 2, que se
sobre un término, una segunda derivada
escribiendo dos puntos, una tercera derivada
lee: “de dos ye sobre de equis cuadrada”, y significa que la operación de derivar y
con tres puntos y así sucesivamente. respecto a x se ha ejecutado (o debe ejecutarse) dos veces.
Morris Kline, en su obra de dos volúmenes Otra forma de indicar que una función se ha derivado consiste en poner
Calculus (1967), es el único matemático
moderno, hasta donde yo sé, que adoptó un apóstrofo al símbolo de función. Así, si y = f (x), que significa que y es una
la notación de puntos de Newton para las función no especificada de x, puede escribirse f ′(x) en lugar de d ( f ( x )) /dx . Del
derivadas. Sin embargo, los físicos usan a
menudo la notación de puntos para denotar
mismo modo, f ″(x) significa que la función original f (x) se ha derivado dos veces
derivación respecto al tiempo. (MG) respecto a x.5

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Capítulo 4
Los casos más sencillos

Ahora veremos, sobre principios esenciales, cómo podemos derivar una expresión
algebraica simple.

Caso 1
Empecemos con la expresión simple y = x2.6 Recuerda que la noción funda-
mental en cálculo es la idea de crecimiento. Los matemáticos lo llaman varia-
ción. Como y y x2 son iguales, es evidente que si x crece, x2 también lo hará.
Y si x2 crece, y también crecerá. Lo que debemos hallar es la razón que hay
entre el crecimiento de y y el de x. En otras palabras, nuestra tarea consiste en
averiguar la razón entre dy y dx o, en suma, calcular el valor de dy /dx.
Así, x crecerá un poco y será x + dx. Por su parte, y crecerá un poco y
será y + dy. Entonces, como es lógico, seguirá siendo válido que y agrandada
es igual al cuadrado de x agrandada. Si escribimos lo anterior, tendremos:
y + dy = (x + dx)2
Desarrollamos el miembro que está elevado al cuadrado:
y + dy = x2 + 2x ⋅ dx + (dx)2
¿Qué significa (dx)2? Recuerda que dx significa un pedacito, un poquito de x.
Entonces, (dx)2 significa un poquito de un poquito de x2; es decir, como
se explicó antes, se trata de una cantidad pequeña del segundo orden de
pequeñez. Por tanto, se puede descartar por ser muy insignificante en com- 6
La gráfica de esta ecuación es una parábola
paración con los otros términos. Así pues, la omitimos y tenemos: como la mostrada en la figura 1 de la primera
parte. (MG)
y + dy = x2 + 2x ⋅ dx
* Esta razón dy /dx es el resultado de
Ahora, y = x2; lo restaremos de la ecuación para quedarnos con: derivar y respecto a x. Derivar significa
encontrar la derivada. Supón que tenemos
dy = 2x ⋅ dx otra función de x, por ejemplo, u = 7x 2 + 3.
Entonces, si nos pidieran que la deriváramos
Al dividir entre dx obtenemos: respecto a x, tendríamos que calcular
du /dx, o, lo que es lo mismo, d(7x 2 + 3) / dx .
Por otro lado, podría presentarse el caso en
dy
= 2x que el tiempo fuera la variable indepen-
dx 1
diente, como en y = b + 2 at 2. Luego,
si nos pidieran que la deriváramos, eso
Y claro, esto* es lo que debíamos calcular. La razón del crecimiento de y significaría que debemos encontrar su
derivada respecto a t, por lo que nuestra
respecto al crecimiento de x es, en el caso que nos ocupa, 2x. tarea sería tratar de calcular dy /dt, es decir,
calcular d ( b + 12 at 2 ) / dt .

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46 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Ejemplo numérico
Supón que x = 100 y, por tanto, y = 10 000. Luego, imagina que x crece hasta
101, es decir, sea dx = 1. Entonces la y agrandada será 101 ⋅ 101 = 10 201. Pero
si aceptamos que podemos pasar por alto las cantidades pequeñas del segundo
orden, podemos rechazar 1 en comparación con 10 000; así, para redondear, la
y agrandada será igual a 10 200; y ha crecido de 10 000 a 10 200; el pedacito
añadido es dy, que por consiguiente es 200.
dy 200
= = 200
dx 1
De acuerdo con los cálculos algebraicos del párrafo anterior, tenemos que
dy /dx = 2x. Y así es, porque x = 100 y 2x = 200.
Pero, exclamarás, ¡hemos descartado toda una unidad!
Bueno, vuelve a intentarlo, pero haz que dx sea una cantidad aún más peque-
ña. Prueba con dx = 101 . Por tanto, x + dx = 100.1, y
(x + dx)2 = 100.1 ⋅ 100.1 = 10 020.01
El último 1 es sólo una millonésima parte de 10 000, y es absolutamente
insignificante; por ende, podemos aceptar 10 020 sin el pequeño centésimo
del final.7 Y esto hace que dy = 20 y dy /dx = 20 / 0.1 = 200, que es lo mismo
que 2x.

7
Muchos autores de libros académicos de
Caso 2
cálculo prefieren usar la letra griega delta (∆) Tratemos de derivar y = x3 de la misma forma.
en vez de la d para representar un incremen- Digamos que y crece a y + dy, en tanto que x crece a x + dx. Entonces
to lo suficientemente pequeño para tomarlo
como cero. Una derivada se define como tenemos:
f ( x +∆ x ) −f ( x)
dy
= ∆ lím y + dy = (x + dx)3
dx x→ 0 ∆x
Esto expresa el límite cuando ∆x va decre- Desarrollemos el miembro al cubo para obtener:
ciendo hacia cero. Por ejemplo, si f (x) = 2,
la fórmula queda de este modo: y + dy = x3 + 3x2 ⋅ dx + 3x(dx)2 + (dx)3
∆y 2 −2 0
= = Sabemos que podemos descartar cantidades pequeñas del segundo y
∆x ∆x ∆x
tercer órdenes; puesto que dy y dx son infinitamente pequeños, (dx)2 y (dx)3
Puesto que ∆x tiende a cero, la derivada
de 2 es cero, y su gráfica es una recta hori-
serán infinitamente más pequeños en comparación. Por tanto, si considera-
zontal. mos que estas cantidades son insignificantes, queda:
Si f (x) = 2x, la fórmula resulta en
2 ∆y / ∆x . Como ∆x se aproxima a cero, la y + dy = x3 + 3x2 ⋅ dx
derivada de 2x es 2, y la gráfica correspon-
diente es una línea recta con pendiente hacia Pero y = x3; entonces la restamos y tenemos:
arriba.
Thompson no usa la notación delta; en dy = 3x2 ⋅ dx
realidad, evita cualquier notación de límites.
Pero ello no causa ningún daño. Resulta fácil y
traducir la técnica de Thomson del “agota-
miento” o exahución de cada decremento al dy 2
punto donde pueden “despreciarse” en la = 3x
forma actual de definir las derivadas como dx
límites. (MG)

02_Ch01-09_THOMPSON.indd 46 24/2/12 11:55:19


CAPÍTULO 4 Los casos más sencillos 47

Caso 3
Tratemos de derivar y = x4. Comenzamos como antes, y y x crecen un poco
y tenemos:
y + dy = (x + dx)4
Hacemos las operaciones para elevar a la cuarta potencia y obtenemos:

y + dy = x4 + 4x3 dx + 6x2(dx)2 + 4x(dx)3 + (dx)4


Luego, eliminamos los términos que contienen todas las potencias su-
periores de dx, por ser insignificantes en comparación, y queda:
y + dy = x4 + 4x3 dx
Restamos la ecuación original y = x4 para obtener:

dy
dy = 4x3 dx y = 4x
3
dx

Todos estos casos son muy sencillos. Reunamos los resultados para ver si po-
demos inferir alguna regla general. Los ordenamos en dos columnas y escribimos
los valores de y en una y los valores correspondientes calculados de dy /dx en la
otra:

dy
y
dx
x2 2x
3
x 3x2
x4 4x3

Mira estos resultados: parece que la operación para obtener la derivada tuvo
el efecto de disminuir en 1 la potencia de x (por ejemplo, en el último caso, x4
se redujo a x3) y, al mismo tiempo, de multiplicar por un número (de hecho, el
mismo número que apareció originalmente como la potencia).
Una vez que se ha entendido esto, es fácil conjeturar cómo se desarrollará lo
demás. Cabe esperar que derivar x5 dé por resultado 5x4, o que la derivada de x6
resulte en 6x5. Si tienes dudas, deriva una de estas y comprueba si la conjetura es
acertada.
Comprobémosla con y = x5:
y + dy = (x + dx)5 = x5 + 5x4dx + 10x3 (dx)2 + 10x2 (dx)3 + 5x(dx)4 + (dx)5
Descartamos todos los términos que contienen cantidades pequeñas de órde-
nes superiores y obtenemos:
y + dy = x5 + 5x4 dx

02_Ch01-09_THOMPSON.indd 47 24/2/12 11:55:19


48 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

restamos y = x5 y queda:

dy = 5x4 dx

de donde se desprende dy / dx = 5x 4, precisamente lo que ya suponíamos.


Haciendo un seguimiento lógico de nuestra observación, podríamos concluir
que si queremos trabajar con cualquier potencia superior (llámese xn), podríamos
resolverla de la misma manera.
Sea y = xn; entonces, cabe esperar que:
dy n −1
= nx
dx
Por ejemplo, sea n = 8, de modo que y = x8; si derivamos, obtendremos
como resultado dy / dx = 8 x 7.
De hecho, la regla según la cual derivar xn da por resultado nxn –1 es válida
para todos los casos en los que n es un número entero positivo. [Si expandes
(x + dx)n según el teorema del binomio, de inmediato demuestras lo anterior.]
Sin embargo, la cuestión sobre si sigue siendo válida para los casos donde n tiene
valores negativos o fraccionales requiere considerarse más a fondo.

Caso de un exponente negativo


Sea y = x–2. Procederemos como antes:

y + dy = (x +dx )−2

( )
−2
dx
= x−2 1+
x
Expandiendo según el teorema del binomio obtenemos:

[ ( ) ]
2
−2 2 dx 2(2 +1) dx
= x 1− + −...
x 1⋅ 2 x

= x−2 − 2x−3 ⋅ dx + 3x−4(dx)2 − 4x−5(dx)3 + etcétera


Si descartamos las cantidades pequeñas de grandes órdenes de pequeñez ten-
dremos:

y + dy = x–2 – 2x–3 ⋅ dx

Restamos la ecuación original y = x–2 y obtenemos:

dy = −2 x−3dx
dy
= −2 x−3
dx
Como vemos, este resultado sigue estando de acuerdo con la regla antes in-
ferida.

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CAPÍTULO 4 Los casos más sencillos 49

Caso de un exponente fraccionario


Sea y = x 1/2. Entonces, como antes,

( ) ( )
1/2 1/2
dx dx
y + dy = (x +dx )1/2 = x 1/2 1+ = x 1+
x x
1 dx 1 ( dx )2
= x+ − + términos con potencias superiores de dx
2 x 8 x x

Restamos la ecuación original y = x 1/2 y descartamos las potencias superio-


res para quedarnos con:
1 dx 1
dy = = x –1/2 ⋅ dx
2 x 2
y
dy 1
= x – 1/2
dx 2
Esto concuerda con la regla general.

RESUMEN
Repasemos cuánto hemos avanzado. Hemos llegado a la regla siguiente: para
derivar xn hay que multiplicarla por el exponente y restar uno del exponente, lo
que da por resultado nxn –1.8

[ EJERCICIOS I ] Obtén la derivada de:

1. y = x13 5. z = 3 u 8. y = 2xa

q
2. y = x–3/2 6. y = 3 x −5 9. y = x 3

1 Has aprendido a
1
3. y = x2a 7. u = 5 10. y = n
derivar potencias de
x8 xm x. ¡Qué fácil es!

4. u = t2.4 8
Esta regla se conoce en la actualidad como
regla de la potencia. Es la regla que se usa
con mayor frecuencia para derivar funciones
de orden menor. (MG)

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Capítulo 5
La etapa siguiente:
qué hacer con las constantes

En nuestras ecuaciones hemos considerado que x crece, y como resultado de esto,


y también cambia su valor y crece. En general, pensamos que x es una cantidad
que puede variar; y considerando la variación de x como una especie de causa,
podríamos pensar que la variación resultante de y es el efecto. En otras palabras,
consideramos que el valor de y depende del de x. Tanto x como y son variables,
pero x es con la que trabajamos y y es la variable dependiente. En los capítulos
anteriores hemos tratado de hallar reglas que se apliquen a la razón en que la
variación dependiente de y se relaciona con la variación independiente de x.
El paso siguiente consiste en averiguar el efecto que produce en el proceso de
derivación la presencia de constantes, esto es, números que no se alteran cuando
x o y cambian de valor.

Constantes sumadas
Empecemos con un caso sencillo de una constante sumada.
Sea y = x3 + 5. Igual que antes, supongamos que x crecerá a x + dx y que y
crecerá a y + dy. Entonces:
y + dy = (x + dx)3 + 5 = x3 + 3x2 dx + 3x(dx)2 + (dx)3 + 5
Descartamos las cantidades pequeñas de órdenes superiores, con lo que que-
da:
y + dy = x3 + 3x2 ⋅ dx + 5
Restamos la ecuación original y = x3 + 5, con lo que se obtiene:

dy = 3 x 2 dx
dy 2
= 3x
dx
El 5 ha desaparecido. No aportó nada al crecimiento de x y no entra en la deri-
vada. Si hubiéramos escrito 7, 700, o cualquier otro número, en lugar de 5, habría
desaparecido de todos modos. Por tanto, si aceptamos que la letra a, b o c repre-
senta una constante cualquiera, simplemente desaparecerá cuando derivemos.

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CAPÍTULO 5 La etapa siguiente: qué hacer con las constantes 51

Si la constante adicional hubiera tenido valor negativo, como –5 o –b, habría


desaparecido igualmente.

Constantes multiplicadas
Tomemos este caso como un simple experimento.
Sea y = 7x2. Procedemos como antes y obtenemos:

y + dy = 7(x + dx)2
= 7{x2 + 2x ⋅ dx + (dx)2}
= 7x2 + 14x ⋅ dx + 7(dx)2

Luego, restamos la ecuación original y = 7x2 y descartamos el último térmi-


no; obtenemos:
dy = 14 x ⋅ dx
dy
= 14 x
dx
Para ilustrar este ejemplo, trazaremos las gráficas de las ecuaciones y = 7x2 y
dy / dx = 14 x, asignando a x el conjunto de valores sucesivos 0, 1, 2, 3, etcétera, y
calculando los valores correspondientes de y y de dy / dx. Estos valores se tabulan
como sigue:

x 0 1 2 3 4 5 –1 –2 –3
y 0 7 28 63 112 175 7 28 63

dy
0 14 28 42 56 70 –14 –28 –42
dx

Ahora graficaremos estos valores a una escala conveniente para obtener las
dos curvas que se muestran en las figuras 6 y 6a.
Observa detenidamente las dos figuras y comprueba que la altura de la or-
denada de la gráfica de la derivada (figura 6a) es proporcional a la pendiente de
la gráfica original (figura 6), en el valor correspondiente de x. A la izquierda del
origen, donde la gráfica original tiene una pendiente negativa (es decir, hacia
abajo de izquierda a derecha), las ordenadas correspondientes de la gráfica de la
derivada son negativas.
Si volvemos a las páginas anteriores, veremos que si derivamos simplemente
x2 obtendremos 2x. De modo que la derivada de 7x2 es siete veces mayor que la
de x2. Si tuviéramos 8x2, la derivada sería ocho veces mayor que x2. Si escribimos
y = ax2, obtendremos:

dy
= a ⋅ 2x
dx

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52 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Figura 6
Gráfica de y = 7x 2.

Si hubiéramos empezado con y = axn habríamos obtenido:

dy n−1
= a ⋅ nx
dx

Por tanto, una simple multiplicación por una constante reaparece como una
simple multiplicación cuando el objeto se deriva. Y lo que es válido respecto a la

Figura 6a
dy
Gráfica de = 14x .
dx

02_Ch01-09_THOMPSON.indd 52 24/2/12 11:55:20


CAPÍTULO 5 La etapa siguiente: qué hacer con las constantes 53

multiplicación es igualmente válido en cuanto a la división, ya que, en el ejemplo


1 1
anterior, si hubiéramos tomado como constante 7 en lugar de 7, el mismo 7 ha-
bría desaparecido en el resultado después de derivar.

Otros ejemplos
Los ejemplos siguientes, totalmente resueltos, te permitirán dominar por com-
pleto el proceso de derivación según se aplica a las expresiones algebraicas ordina-
rias, y te facilitarán resolver por tu cuenta los ejercicios que se presentan al final
del capítulo.

Ejemplo 1
Obtén la derivada de
x5 3
y= −
7 5

Solución
Aquí tenemos que –3/5 es una constante sumada y desaparece. Por tanto, pode-
mos escribir de una vez:
dy 1 5−1
= ⋅ 5 ⋅ x
dx 7
dy 5 4
= x
dx 7

Ejemplo 2
Obtén la derivada de
1
y =a x − a
2
Solución
El término −1/2 a desaparece porque es una constante sumada; y como a x ,
en notación de potencia, se escribe ax 1/2, obtenemos:
dy 1 a
=a ⋅ ⋅ x 1/2−1= ⋅ x−1/2
dx 2 2
dy a
o =
dx 2 x

Ejemplo 3
El volumen de un cilindro recto circular de radio r y altura h se obtiene con la
fórmula V = πr2h. Calcula la razón de cambio del volumen con el radio cuando

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54 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

r = 5.5 centímetros (cm) y h = 20 cm. Si r = h, calcula las dimensiones del ci-


lindro para que un cambio de 1 cm en el radio produzca un cambio de 400 cm3
en el volumen.

Solución
La razón de cambio de V respecto a r es:
dV
= 2π rh
dr
Si r = 5.5 cm y h = 20 cm, el resultado es 691.2. Esto significa que un cam-
bio de 1 cm en el radio causa un cambio de 691.2 cm3 en el volumen. Podemos
comprobar esto con facilidad, pues los volúmenes r = 5 y r = 6 son 1 570.8 cm3
y 2 262 cm3, respectivamente, y 2 262 – 1 570.8 = 691.2.
Además, si h = r y h permanece constante,

dV 2 400
= 2π r = 400 y r =h= = 7.98 cm
dr 2π
Sin embargo, si h = r y varía con r, entonces:

dV 2 400
= 3π r = 400 y r =h= = 6.51 cm
dr 3π

Ejemplo 4
La lectura θ de un pirómetro de radiación Féry se relaciona con la temperatura t
en grados Celsius del cuerpo observado por medio de la relación θ /θ 1 = (t / t1)4,
donde θ1 es la lectura correspondiente a una temperatura conocida de t1 del
cuerpo observado.
Compara la sensibilidad del pirómetro a temperaturas de 800 °C, 1 000 °C,
1 200 °C, si se sabe que la lectura fue de 25 cuando la temperatura era de
1 000 °C.

Solución
La sensibilidad es la razón de cambio de la lectura respecto a la temperatura, es
decir, d θ / dt. La fórmula se escribe:
θ1 4 25t 4
θ= t =
t14 1 000 4
y tenemos:

dθ 100t 3 t3
= 4 =
dt 1 000 10 000 000 000

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CAPÍTULO 5 La etapa siguiente: qué hacer con las constantes 55

Cuando t = 800, 1 000 y 1 200, obtenemos d θ / dt = 0.0512, 0.1 y 0.1728,


respectivamente.
La sensibilidad se duplica aproximadamente de 800 a 1 000°, y es de tres
cuartas partes más a 1 200°.

[ EJERCICIOS II ] Obtén la derivada de:

az n − 1
1. y = ax3 + 6 3. y = 12x 1/2 + c 1/2 5. u =
c

2. y = 13x 3/2 − c 4. y = c 1/2 x 1/2 6. y = 1.18t2 + 22.4

Crea otros ejemplos y trata de obtener su derivada.


7. Si lt y l0 son las longitudes de una varilla de hierro a las temperaturas de
t °C y 0 °C, respectivamente, entonces lt = l0 (1 + 0.000012t). Calcula
el cambio en la longitud de la varilla por grado Celsius.
8. Se ha calculado que si c es la potencia en candelas (unidad de intensi-
dad luminosa) de una lámpara eléctrica incandescente, y V es el voltaje,
c = aV b, donde a y b son constantes.
Obtén la razón de cambio de la potencia en candelas con el voltaje y
calcula el cambio en la potencia en candelas por volt a 80, 100 y 120 volts
en el caso de una lámpara para la cual a = 0.5 ⋅ 10–10 y b = 6.
9. La frecuencia n de vibración de una cuerda de diámetro D, longitud L y
gravedad específica σ, estirada con una fuerza T, está dada por:

1 gT
n=
DL πσ

Calcula la razón de cambio de la frecuencia cuando D, L, σ y T varían


individualmente.
10. La mayor presión externa P que un tubo puede soportar sin derrumbarse
está dada por:

( )
2E t3
P=
1 − σ 2 D3
donde E y σ son constantes, t es el espesor del tubo y D su diámetro. (Esta
fórmula supone que 4t es pequeña en comparación con D.)
Compara la razón a la que P varía con un cambio pequeño de espesor
y con un cambio pequeño de diámetro que tienen lugar por separado.

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56 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

11. Calcula, con base en los principios esenciales, la razón a la que lo siguien-
te varía respecto a un cambio en el radio:
(a) la circunferencia de un círculo de radio r
(b) el área de un círculo de radio r
(c) el área lateral de un cono cuya dimensión de inclinación es l
(d) el volumen de un cono de radio r y altura h
(e) el área de una esfera de radio r
(f ) el volumen de una esfera de radio r

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Capítulo 6
Sumas, diferencias, productos y cocientes9

Hemos aprendido a derivar funciones algebraicas simples, como x2 + c o ax4, y


ahora debemos considerar cómo trabajar con la suma de dos o más funciones.
Por ejemplo, sea
y = (x2 + c) + (ax4 + b)
¿Cuál será su dy /dx? ¿Cómo vamos a encarar este reto nuevo que nos sale al
paso?
La respuesta es muy sencilla: simplemente hay que obtener sus derivadas, una
después de la otra. Por tanto:
dy 3
= 2 x + 4ax
dx
Si tienes alguna duda acerca de si esto es lo correcto, probaremos con un caso
más general y lo trabajaremos a partir de los principios esenciales. Así se hace.
Sea y = u + v, donde u es cualquier función de x y v cualquier otra función
de x. Así, si x crece a x + dx, y aumentará a y + dy; u aumentará a u + du, y v a
v + dv.
Entonces tendremos:
y + dy = u + du + v + dv
Restamos la ecuación original y = u + v para obtener:
dy = du + dv
y dividimos entre dx para obtener:
dy du dv
= +
dx dx dx
Esto justifica el procedimiento. Cada función se deriva por separado y luego
se suman los resultados. Por consiguiente, si ahora tomamos el ejemplo de párra-
fos anteriores e insertamos los valores de las dos funciones, tendremos, usando la
notación mostrada:
9
Las reglas que se presentan en este
dy d ( x 2 + c ) d ( ax 4 + b ) capítulo se conocen en la actualidad como
= + regla de la suma, regla de la diferencia,
dx dx dx
regla del producto y regla del cociente.
= 2x +4ax 3
(MG)

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58 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

que es exactamente lo que teníamos antes.


Si hubiera tres funciones de x, que llamaremos u, v y w, de manera que
y=u+v+w
entonces,
dy du dv dw
= + +
dx dx dx dx
En cuanto a la regla de la sustracción se deduce de inmediato, ya que si la
función v tuviera signo negativo, su derivada también habría sido negativa; por
tanto, derivando
y=u–v
debemos obtener:
dy du dv
= −
dx dx dx
Sin embargo, cuando se trata de productos la cosa no es tan sencilla.
Supón que nos piden obtener la derivada de la expresión:
y = (x2 + c) ⋅ (ax4 + b)
¿Qué vamos a hacer? Desde luego, el resultado no será 2x ⋅ 4ax3, pues es fácil
notar que ni c ⋅ ax4 ni x2 ⋅ b se han considerado en ese producto.
Hay dos formas en las que podemos trabajar.

Primera forma. Hacemos primero la multiplicación y, después de resolverla, ob-


tenemos la derivada.
En consecuencia, multiplicamos x2 + c ⋅ ax4 + b, lo que da por resultado
ax + acx4 + bx2 + bc. En seguida derivamos y obtenemos:
6

dy 5 3
= 6ax + 4acx + 2bx
dx

Segunda forma. Volvamos a los principios esenciales y consideremos la ecua-


ción:
y=u⋅v
donde u es una función de x, y v es cualquier otra función de x. Entonces, si x
aumenta a x + dx; y a y + dy; u a u + du, y v a v + dv, tendremos:
y + dy = (u + du) ⋅ (v + dv)
= u ⋅ v + u ⋅ dv + v ⋅ du + du ⋅ dv
Ahora bien, du ⋅ dv es una cantidad pequeña del segundo orden de pequeñez
y, por tanto, puede descartarse en el límite, con lo que queda:
y + dy = u ⋅ v + u ⋅ dv + v ⋅ du

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CAPÍTULO 6 Sumas, diferencias, productos y cocientes 59

Luego restamos la ecuación original y = u ⋅ v, y nos queda:


dy = u ⋅ dv + v ⋅ du
que dividimos entre dx para obtener el resultado:
dy dv du
= u +v
dx dx dx
Esto demuestra que las instrucciones que debemos seguir son las siguientes:
para derivar el producto de dos funciones multiplicamos cada función por la derivada
de la otra y sumamos los dos productos así obtenidos.
Observarás que este proceso se reduce a lo siguiente:
1. Trata a u como constante cuando derives v.
2. Luego trata a v como constante cuando derives u.
3. Toda la derivada dy /dx será la suma de los resultados de los dos pasos ante-
riores.
Bueno, después de haber aprendido esta regla, apliquémosla al ejemplo con-
creto que consideramos párrafos antes.
Queremos obtener la derivada del producto:
(x2 + c) ⋅ (ax4 + b)
Llamemos (x2 + c) = u y (ax4 + b) = v.
Luego, por la regla general que acabamos de establecer, escribimos:
dy 2 d (ax 4 + b ) 4 d (x 2 + c )
= +
( x c ) + ( ax + b )
dx dx dx
2
= ( x +c )4ax
3
+ ( ax + b )2 x
4

= 4ax 5 + 4acx 3 + 2ax 5+ 2bx


dy
= 6ax 5 + 4acx 3 + 2bx
dx
Exactamente como antes.
Por último, tenemos que derivar cocientes.
Reflexiona en este ejemplo:

bx 5 + c
y=
x2 + a
En este caso no tiene sentido tratar de resolver la división de antemano, por-
que x2 + a no puede dividirse entre bx5 + c, y estas expresiones tampoco tienen
un factor común. No queda más remedio que volver a los principios esenciales y
hallar una regla.
En consecuencia, escribimos:
u
y=
v
donde u y v son dos funciones diferentes de la variable independiente x. Enton-
ces, cuando x aumenta a x + dx, y aumentará a y + dy; u será u + du, y v será
v + dv. Por tanto,

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60 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

u + du
y + dy =
v + dv
Ahora realizamos la división algebraica como sigue:

u du u ⋅ dv
v + dv u + du + − 2
v v v
u ⋅ dv
u+
v
u ⋅ dv
du −
v
du ⋅ dv
du +
v
u ⋅ dv du ⋅ dv
− −
v v
u ⋅ dv u ⋅ dv ⋅dv
− −
v v2
du ⋅ dv u ⋅ dv ⋅dv
− +
v v2
Como estos dos residuos son cantidades pequeñas del segundo orden, pue-
den descartarse, y la división puede detenerse aquí, ya que cualquier otro residuo
sería de magnitud todavía más pequeña.
Entonces tenemos:
u du u ⋅ dv
y + dy = + − 2
v v v
que puede escribirse:
u v ⋅ du − u ⋅ dv
= +
v v2

Ahora restamos la ecuación original y = u /v, y nos quedamos con:

v ⋅ du − u ⋅ dv
dy =
v2
donde
du dv
dy
v−u
dx dx
=
dx v2
Esto nos da las instrucciones para obtener la derivada de un cociente de dos
funciones. Multiplicamos la función del divisor entre la derivada de la función del
dividendo; luego multiplicamos la función del dividendo por la derivada de la fun-
ción del divisor, y restamos el segundo producto del primero. Por último, dividimos la
diferencia entre el cuadrado de la función del divisor.

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CAPÍTULO 6 Sumas, diferencias, productos y cocientes 61

Volviendo a nuestro ejemplo:


bx 5 + c
y=
x2 + a
Llamemos bx5 + c = u y x2 + a = v. Entonces
d (bx 5 + c ) d (x 2 + a)
(x 2 + a) 5
− (bx + c )
dy dx dx
= 2 2
dx (x + a)
( x 2 + a )(5bx 4 ) − (bx 5 + c )(2 x )
=
( x 2 + a )2
dy 3bx 6 + 5abx 4 − 2cx
=
dx ( x 2 + a )2
A menudo, la resolución de cocientes resulta tediosa, pero no tiene nada de
difícil.
A continuación se presentan algunos otros ejemplos totalmente resueltos.

Ejemplo 1
Obtén la derivada de
a 3 a2 a2
y= 2 x − x+ 2
b b b

Solución
Como es una constante, a2/b2 desaparece, por lo que queda:

dy a 3−1 a2
= 2 ⋅ 3 ⋅ x − ⋅ 1 ⋅ x1−1
dx b b
Pero x1–1 = x0 = 1; por tanto, obtenemos:
dy 3a 2 a 2
= x −
dx b 2 b

Ejemplo 2
Obtén la derivada de
3b 3 a
y = 2a bx 3 − − 2 ab
x

Solución
Si ponemos x en forma de exponente tenemos:
y = 2 a bx 3/2− 3b 3 ax−1 − 2 ab

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62 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Ahora,
dy 3 −1−1
= 2a b ⋅ ⋅ x 3/2−1− 3b 3 a ⋅ (−1) ⋅ x
dx 2
dy 3b 3 a
o = 3a bx + 2
dx x

Ejemplo 3
Obtén la derivada de
1 4.4
z = 1.8 3 − − 27
θ2 5 θ

Solución
Esta expresión puede escribirse como
−2/3 −1/5
z = 1.8θ − 4.4θ − 27
Ahora sabemos que al derivar el 27 desaparece y tenemos:
dz 2 −2/3−1 1 −1/5−1
= 1.8 ⋅ (− )θ − 4.4 ⋅ (− )θ
dθ 3 5
dz −5/3 −6/5
o = −1.2 θ + 0.88θ

dz 0.88 1.2
o = 5 6 −3 5
dθ θ θ

Ejemplo 4
Obtén la derivada de
v = (3t2 – 1.2t + 1)3.

Solución
Más adelante explicaremos una manera directa de hacer esto; por el momento
podemos desenvolvernos sin ninguna dificultad. Si desarrollamos la expresión al
cubo obtenemos:
v = 27t6 – 32.4t5 + 39.96t4 – 23.328t3 + 13.32t2 – 3.6t + 1
por tanto,
dv
= 162t − 162t + 159.84t − 69.984t + 26.64t − 3.6
5 4 3 2
dt

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CAPÍTULO 6 Sumas, diferencias, productos y cocientes 63

Ejemplo 5
Obtén la derivada de
y = (2x – 3)(x + 1)2

Solución
dy d [( x +1)( x + 1) ] d (2 x − 3)
= (2 x − 3) + ( x + 1)2
dx dx dx
d ( x +1) d ( x +1)
[
= (2 x −3) ( x +1)
dx
+ ( x + 1)
dx ]
d (2 x − 3)
+ ( x + 1)2
dx
= 2( x + 1)[(2 x − 3) +( x +1) ] = 2( x +1)(3 x −2)
o, más sencillamente, multiplica y luego deriva.

Ejemplo 6
Obtén la derivada de
y = 0.5x3(x – 3)

Solución
dy
dx
= 0.5 x [
3 d ( x − 3)
dx
+ ( x − 3)
d (x 3)
dx
]
= 0.5[ x 3 + ( x − 3) ⋅ 3x 2 ] = 2 x3 − 4.5 x 2
Mismos comentarios que en el ejemplo anterior.

Ejemplo 7
Obtén la derivada de
1 1
w = θ+ ( θ )( θ+
θ )
Solución
Esto puede escribirse de esta forma:
w = (θ +θ−1) (θ 1/2+ θ−1/2)

d (θ 1/2 + θ−1/2 ) d (θ +θ −1)


dw

= (θ +θ )
−1

+ θ +θ
1/2
(−1/2

)
−1 1 −1/2 1 –3/2
= (θ +θ ) ( θ − )θ + (θ + θ )(1−θ−2)
1/2 −1/2
2 2

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64 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

1 1/2
=
2 ( ) (
θ + θ−3/2− θ−1/2− θ−5/2 + θ 1/2 +θ−1/2− θ−3/2 −θ−5/2 )
=
3
2 ( θ − 1θ ) (+ 12 ) ( 1θ + θ1 )
5 3

De nuevo, este resultado puede obtenerse más sencillamente si multiplica-


mos primero los dos factores y luego derivamos. Sin embargo, esto no es siempre
posible; véase, como referencia, el ejemplo 8 del capítulo 15 (de esta segunda
parte), en el que es indispensable aplicar la regla para derivar un producto.

Ejemplo 8
Obtén la derivada de
a
y=
1+ a x + a 2x

Solución
d(1 + ax 1/2 + a 2 x )
dy (1 + ax 1/2 + a 2x ) ⋅ 0 − a
dx
=
dx (1+ a x + a 2x )
2

a ( 12 ax –1/2+ a 2)
=−
(1+ a x 1/2 + a 2x )
2

Ejemplo 9
Obtén la derivada de
x2
y=
x 2 +1

Solución
dy ( x + 1) 2x − x ⋅ 2 x
2 2
2x
= = 2
dx ( x +1)
2 2
( x + 1)2

Ejemplo 10
Obtén la derivada de
a+ x
y=
a− x

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CAPÍTULO 6 Sumas, diferencias, productos y cocientes 65

Solución
En la forma de exponente
a + x 1/2
y=
a − x1/2
Entonces:

) ( 2 x –1/2) − (a + x 1/2)(−2x –1/2)


1 1
dy (a − x
1/2
a − x 1/2+ a + x 1/2
= 2 = 2
dx (a − x –1/2) 2(a − x 1/2) x 1/2
por tanto,

dy a
=
dx ( a − x ) 2 x

Ejemplo 11
Obtén la derivada de
1− a 3 t 2
θ=
1+ a 2 t 3

Solución
Ahora,
1− at 2/3
θ=
1 + at 3/2
2 3

=
( 3( )
1 + at 3/2) − at 1/3 − (1− at 2/3) at 1/2
2 ( )
2
dt (1+ at )3/2

4a
5a 2 6 t 7 − 2
3 − 9a t
t
=
( )
2
6 1+ a 2 t 3

Ejemplo 12
Un embalse de sección transversal cuadrada tiene lados con un ángulo de incli-
nación de 45° respecto a la vertical. El lado del fondo mide p metros de longitud,
y el agua fluye en el embalse a razón de c metros cúbicos por minuto. Encuentra
una expresión para la velocidad a la que la superficie del agua se eleva en el ins-
tante en que su profundidad es de h metros (m). Calcula esta velocidad cuando
p = 17, h = 4 y c = 35.

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66 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Solución
El volumen de una pirámide trunca de altura H y bases A y a se calcula con
V = H / 3( A + a + Aa ). Es evidente que, como la pendiente es de 45°, para
una profundidad de h, el largo del lado de la superficie cuadrada superior de agua es
de (p + 2h) metros; por tanto, A = p2, a = (p + 2h)2 y el volumen de agua es de
1 4
h [ p 2 + p( p + 2h ) + ( p + 2h )2 ] = p 2h + 2 ph 2 + h 3 m2
3 3
Si t es el tiempo en minutos que necesita este volumen de agua para fluir,
entonces:
4
ct = p2 h + 2 ph 2 + h 3
3
A partir de esta relación obtenemos la razón a la que h aumenta con t, que es
dh /dt, pero como la expresión anterior está en la forma t = función de h, y no
h = función de t, será más fácil calcular dh /dt y luego invertir el resultado, para:
dt dh
⋅ =1
dh dt
Por tanto, puesto que c y p son constantes, y
4
ct = p 2h + 2 ph 2 + h 3
3
dt
c = p + 4 ph + 4h 2 = ( p + 2h )2
2
dh
2
de modo que dh /dt = c / (p + 2h) , que es la expresión requerida.
Cuando p = 17, h = 4 y c = 35, esto es igual a 0.056 metros por minuto.

Ejemplo 13
La presión absoluta P (en atmósferas) de vapor saturado a la temperatura de t °C
5
es de P = (40 + t /140) , siempre que t sea superior a 80 °. Calcula la razón de
cambio de la presión cuando la temperatura es de 100 °C.

Solución
Puesto que
5
40 + t dP 5(40 + t )4
P=
140 ( ) ;
dt
=
(140)5
de modo que cuando t = 100,
dP (5)(140)4 5 1
= 5 = = = 0.036
dt (140) 140 28
Por consiguiente, la razón de cambio de la presión cuando t = 100 es de
0.036 atmósferas por cada grado Celsius de cambio en la temperatura.

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CAPÍTULO 6 Sumas, diferencias, productos y cocientes 67

[ EJERCICIOS III ]

1. Obtén la derivada de
x2 x3
(a) u = 1 + x + + +...
1⋅2 1⋅ 2 ⋅ 3
(b) y = ax2 + bx + c
(c) y = (x + a)2
(d) y = (x + a)3
dw
2. Sea w = at − 12 bt 2. Calcula .
dt
3. Calcula la derivada de
y = ( x + −1 )( x − −1)
4. Obtén la derivada de
y = (197x −34 x 2 ) ( 7 + 22x − 83x 3 )

5. Sea x = (y + 3)(y + 5). Calcula dx /dy.

6. Obtén la derivada de y = (1.3709x)(112.6 + 45.202x2).


Calcula las derivadas de
2x + 3
7. y =
3x + 2
1+ x + 2 x 2 + 3x 3
8. y =
1+ x +2 x 2
ax + b
9. y =
cx + d
xn +a
10. y =
x−n + b
11. La temperatura t del filamento de una lámpara eléctrica incandescente se
asocia con la corriente que pasa por la lámpara según la relación dada por
C = a + bt + ct2.
Halla una expresión que indique la variación de la corriente que co-
rresponde a una variación de temperatura.
12. Se han propuesto las fórmulas siguientes para expresar la relación entre la
resistencia eléctrica R de un alambre a la temperatura de t °C y la resisten-
cia R0 de ese mismo alambre a 0 °C, con a y b constantes:
R = R0 (1 + at + bt 2)
R = R 0(1 + at + b t )
−1
R = R 0(1 + at + bt 2)

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68 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Calcula la razón de cambio de la resistencia respecto a la temperatura


como se indica en cada una de estas fórmulas.
13. Se ha descubierto que la fuerza electromotriz E de cierto tipo de celda
estándar varía con la temperatura t de acuerdo con la relación
E = 1.4340[1 – 0.000814(t – 15) + 0.000007(t –15)2] volts
Calcula el cambio de la fuerza electromotriz por grado, a 15, 20 y 25°.
14. Se ha determinado que la fuerza electromotriz necesaria para mantener
un arco eléctrico de longitud l con intensidad de corriente i es de
c + kl
E = a + bl +
i
donde a, b, c, k son contantes.
Halla una expresión de la variación de la fuerza electromotriz (a) res-
pecto a la longitud del arco; (b) respecto a la potencia de la corriente.

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Capítulo 7
Derivación sucesiva

Probemos el efecto de repetir varias veces la operación de derivar una función.


Empezaremos con un caso concreto.
Sea y = x5:
• Primera derivada, 5x4.
• Segunda derivada, 5 ⋅ 4x3 = 20x3.
• Tercera derivada, 5 ⋅ 4 ⋅ 3x2 = 60x2.
• Cuarta derivada, 5 ⋅ 4 ⋅ 3 ⋅ 2x = 120x.
• Quinta derivada, 5⋅4⋅3⋅2⋅1 = 120.
• Sexta derivada, = 0.10
Existe cierta notación, con la cual ya estamos familiarizados, que emplean
algunos autores y es muy práctica. Consiste en usar el símbolo general f (x) para
cualquier función de x. En este caso, el símbolo f ( ) se lee como “función de”, sin
decir la función específica. Por tanto, la expresión y = f (x) simplemente indica
que y es una función de x, la cual puede ser x2, axn, cos x o cualquier otra función
complicada de x.
El símbolo correspondiente para la derivada es f ′(x), que es más sencillo de
escribir que dy /dx. Esto se llama función derivada de x.
Supón que volvemos a derivarla; obtendremos la segunda función derivada o
segunda derivada, que se representa con f ″(x); y así sucesivamente. Ahora gene-
ralizaremos.
Sea y = f (x) = xn:
• Primera derivada, f ′(x) = nxn –1
• Segunda derivada, f ″(x) = n(n – 1)xn –2

10
Cuando se aplica a un objeto que se mueve a velocidad constante, la primera derivada da su cambio de posición por
segundo. Si el objeto se acelera, la segunda derivada da la velocidad a la que cambia la primera derivada, es decir, su
cambio de posición por segundo por segundo. Si la aceleración cambia, la tercera derivada da la velocidad a la que la
segunda derivada cambia, esto es, el cambio de posición por segundo por segundo por segundo. Los físicos llaman a este
cambio tirón o sacudida, como cuando un automóvil viejo se sacude cuando hay un cambio demasiado brusco en como
se acelera.
Las segundas derivadas, en las que el tiempo es la variable independiente, aparecen por todas partes en la física, pero
son menos frecuentes en otras ciencias. En economía, una segunda derivada puede expresar la razón a la que aumenta (o
disminuye) un incremento anual del salario de un trabajador. Las terceras derivadas también son útiles en muchas ramas
de la física. Más allá de la tercera, las derivadas de orden superior rara vez se necesitan. Esto da testimonio del hecho
afortunado de que el universo parece favorecer la simplicidad en sus leyes fundamentales. (MG)

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70 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

• Tercera derivada, f ‴(x) = n(n – 1)(n – 2)xn –3


• Cuarta derivada, f ⁗(x) = n(n – 1)(n – 2)(n – 3)xn –4
etcétera.
Pero esta no es la única manera de indicar derivadas sucesivas. Si la función
original es
y = f (x)
obtener la derivada una vez da, dy /dx = f ′( x ); obtener la derivada dos veces da

(dx )
dy
d
= f ″(x ),
dx
lo que se escribe de forma mucho más práctica como d 2y /(dx)2 o, más general-
3
mente, d 2y /dx2. Asimismo, podemos escribir d y /dx 3 = f ‴( x ) como el resultado
de obtener la derivada tres veces.

Ejemplos
1
Ahora probemos con y = f ( x ) = 7 x 4 + 3.5 x 3 − x 2 + x − 2:
2
dy
f ′( x ) = 28 x +10.5 x − x +1
3 2
=
dx
d 2y
= f ″( x ) = 84 x 2 − 21x −1
dx 2
d 3y
= f ‴( x ) =168 x + 21
dx 3
d 4y
= f ⁗( x ) =168
dx 4
d 5y
= f ⁗′( x ) = 0
dx 5
Del mismo modo, si y = ϕ(x) = 3x(x2 – 4), entonces:
dy
ϕ′( x ) = = 3[x ⋅ 2x + (x2− 4) ⋅ 1] = 3(3x2 − 4)
dx
d 2y
ϕ″ ( x) = 2 = 3 ⋅ 6x = 18x
dx
d 3y
ϕ‴ ( x ) = 3 =18
dx
d 4y
ϕ⁗ (x ) = 4 = 0
dx

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CAPÍTULO 7 Derivación sucesiva 71

[ EJERCICIOS IV ] Obtén la derivada de:

Obtén dy /dx y d 2y /dx2 en las expresiones siguientes:

1. y = 17x + 12x2
x2 +a
2. y =
x +a
x x2 x3 x4
3. y = 1 + + + +
1 1⋅2 1⋅ 2 ⋅ 3 1⋅ 2 ⋅ 3⋅ 4
4. Calcula la segunda y tercera derivadas de los ejercicios III, números 1 a 7,
y de los ejemplos presentados en el capítulo 7, números 1 a 7.

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Capítulo 8
Cuando el tiempo varía

Algunos de los problemas más importantes de cálculo son aquellos en los que el
tiempo es la variable independiente y hemos de pensar en los valores de alguna
otra cantidad que varía cuando el tiempo cambia. Algunas cosas crecen con el
transcurso del tiempo; otras, se empequeñecen.
La distancia que un tren recorre desde su punto de partida sigue aumentando
a medida que pasa el tiempo. Los árboles se hacen más grandes con el paso de
los años. ¿Qué crece a mayor velocidad: una planta de 12 centímetros de altura
que en un mes alcanza 14 centímetros, o un árbol de 12 metros que en un año
alcanza 14 metros de altura?
En este capítulo usaremos mucho la palabra velocidad (o tasa). No tiene que
ver con la tasa de natalidad o mortalidad, aunque estas palabras indican un deter-
minado número de nacimientos o muertes por millar de habitantes. Cuando un
automóvil pasa volando junto a nosotros, decimos: ¡Vaya velocidad a la que va!
Cuando un derrochador gasta dinero a diestro y siniestro, comentamos que ese
joven vive a una velocidad desaforada.
¿Qué significa velocidad? En estos dos casos estamos haciendo una compara-
ción mental de algo que está sucediendo y el tiempo que tarda en ocurrir. Si el
automóvil va a 10 metros por segundo, un poco de aritmética mental nos demos-
trará que esto es equivalente, mientras dure, a una velocidad de 600 metros por
minuto, o 36 kilómetros por hora.
¿En qué sentido es cierto que una velocidad de 10 metros por segundo es lo
mismo que 600 metros por minuto? Diez metros no es lo mismo que 600 me-
tros, ni un segundo es lo mismo que un minuto. Lo que queremos decir cuando
expresamos que la velocidad es la misma es que la razón que hay entre la distancia
recorrida y el tiempo necesario para hacerlo es igual en los dos casos.
Ahora tratemos de poner algunas de estas ideas en notación diferencial. En
este caso, sea y el dinero y t el tiempo.
Si uno gasta dinero y la cantidad que gasta en un lapso breve dt se llama dy,
la velocidad de gasto será de dy /dt; o en lo que se refiere a ahorrar, con un signo
de menos, será –dy /dt, porque entonces dy es un decremento, no un incremento.
Pero el dinero no es buen ejemplo en cálculo porque, en general, va y viene en
saltos, no en un flujo continuo: usted puede ganar $20 000 al año, pero el dinero
no fluye continuamente todo el día en un hilo delgado; llega sólo una vez a la
semana, o al mes, o trimestralmente, de bulto; y su gasto también sale en pagos
súbitos.

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CAPÍTULO 8 Cuando el tiempo varía 73

Una ilustración más adecuada de esta idea es la velocidad de un cuerpo en


movimiento. La distancia que separa a Londres de Liverpool es de 200 millas. Si
un tren sale de Londres a las 7 en punto de la mañana y llega a Liverpool a las 11
en punto, sabemos que, como ha recorrido 200 millas en 4 horas, su velocidad
promedio o media debe ser 50 millas por hora, porque 200/4 = 50/1.
Aquí estamos haciendo una verdadera comparación mental entre la distancia
recorrida y el tiempo necesario para hacerlo. Dividimos una entre la otra. Si y es la
distancia total y t el tiempo total, es evidente que la velocidad promedio es de y /t.
Ahora bien, la velocidad en realidad no fue constante todo el tiempo: al princi-
pio y al final del viaje, al entrar en el andén, la velocidad fue menor. Probablemente
en algún punto, cuando iba de bajada, la velocidad fue de más de 60 millas por hora.
Si durante algún elemento particular del tiempo dt, el elemento correspondiente de
la distancia recorrida fue dy, en esa parte del trayecto la velocidad fue de dy /dt.
La velocidad a la que una cantidad cualquiera (en el caso presente, la dis-
tancia) cambia en relación con otra cantidad (en este caso, el tiempo) se expresa
correctamente si planteamos la derivada de una respecto a la otra.
Una velocidad, expresada en términos científicos, es la razón a la que se re-
corre una distancia muy pequeña en cualquier dirección y, por tanto, podemos
escribir:
dy
v=
dt
Sin embargo, si la velocidad v no es uniforme, debe aumentar o disminuir.
La razón a la que una velocidad aumenta se llama aceleración. Si, en cualquier
instante determinado, un cuerpo en movimiento adquiere velocidad adicional dv
en un elemento de tiempo dt, la aceleración a en ese instante se escribe así:
dv
a=
dt
dy
Pero como v = ,
dt
dv d dy
a= =
dt dt ( dt )
que en general se escribe a = d 2y /dt 2, o lo que es lo mismo, la aceleración equi-
vale a la segunda derivada de la distancia respecto al tiempo. La aceleración se
expresa como un cambio de velocidad por unidad de tiempo; por ejemplo, se
dice que la velocidad es de tantos pies por segundo por segundo; la notación que
se usa es pies/s2.
Cuando el tren empieza a moverse, su velocidad v es pequeña, pero gana
velocidad con rapidez; se apresura, o acelera, por el esfuerzo del motor. Por tan-
to, su d 2y /dt 2 es grande. Cuando alcanza su máxima velocidad, ya no puede
acelerarse y entonces d 2y /dt 2 se reduce a cero. Sin embargo, cuando el tren se
aproxima a la estación empieza a disminuir la velocidad; de hecho, esta puede
reducirse muy rápido si el conductor aplica los frenos a fondo, y durante este pe-
riodo de desaceleración en que el tren aminora el paso, el valor de dv /dt, es decir,
de d 2y /dt 2, será negativo.

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74 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Para acelerar una masa m se requiere la aplicación continua de fuerza. La


fuerza necesaria para acelerar una masa es proporcional a la masa, y también es
proporcional a la aceleración con que se imparte. En consecuencia, podemos
escribir para la fuerza f la expresión

f = ma
dv
o f =m
dt
d 2y
o f =m
dt 2
El producto de una masa por la velocidad a la que se mueve se llama momen-
tum o cantidad de movimiento, y se expresa con los símbolos mv. Si derivamos la
cantidad de movimiento respecto al tiempo obtendremos d (mv ) /dt para la razón
de cambio en la cantidad de movimiento. Sin embargo, como m es una cantidad
constante, esto puede escribirse m dv /dt, que como vimos antes es igual que f. Es
decir, la fuerza puede expresarse ya sea como masa por aceleración o como razón
de cambio de la cantidad de movimiento.
De nuevo, si se emplea fuerza para mover algo (contra una fuerza igual en
sentido opuesto) se hace trabajo; y la cantidad de trabajo realizado se mide por el
producto de la fuerza por la distancia (en la misma dirección) que recorre desde
su punto de aplicación. Por tanto, si una fuerza f recorre cierta longitud y, el tra-
bajo realizado (que representaremos con la letra w, del inglés work) será:
w=f ⋅y
donde f es una fuerza constante. Si la fuerza varía en diferentes partes los límites
de y, debemos encontrar una expresión de su valor de un punto al otro. Si f es
la fuerza a lo largo del pequeño elemento de longitud dy, la cantidad de trabajo
realizado será f ⋅ dy. Pero como dy es sólo un elemento de longitud, únicamente
se realizará un elemento de trabajo.
Si representamos trabajo con w, un elemento de trabajo será dw, y tene-
mos:
dw = f ⋅ dy
que puede escribirse

dw = ma ⋅ dy
d 2y
o dw = m ⋅ dy
dt 2
dv
o dw = m ⋅ dy
dt
Además, podemos transponer la expresión y escribir:
dw
=f
dy

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CAPÍTULO 8 Cuando el tiempo varía 75

Esto nos da una tercera definición de fuerza: si se usa para producir un des-
plazamiento en cualquier dirección, la fuerza (en esa dirección) es igual a la tasa
con que se realiza el trabajo por unidad de longitud en esa dirección. En esta últi-
ma oración, la palabra tasa no se usa con sentido de tiempo, sino en su acepción
de relación entre dos magnitudes, es decir, como razón o proporción.
Sir Isaac Newton, quien fue, junto con Leibniz, inventor de los métodos del
cálculo, consideraba que todas las cantidades que variaban eran fluyentes; y a la ra-
zón que nosotros llamamos derivada en la actualidad, la consideraba como la tasa
de flujo, o la fluxión de la cantidad de que se tratara.
No usó la notación de dy, dx y dt (esta notación se debe a Leibniz), sino que
tenía una notación propia. Si y era una cantidad que variaba, o “fluía”, el sím-
bolo de la tasa de variación (o “fluxión”) era y.. Si x era la variable, su fluxión se
llamaba x..
El punto encima de la letra indicaba que se había derivado. Sin embargo, esta
notación no indica la variable independiente respecto a la que se efectuó la deri-
vada. Cuando vemos dy /dt, sabemos que y debe derivarse respecto a t. Si vemos
dy /dx, sabemos que y debe derivarse respecto a x. Pero si vemos simplemente y.,
no podemos saber, sin examinar el contexto, si quiere decir dy /dx o dy /dt o dy /dz
o cuál es la otra variable.
Por tanto, esta notación de fluxión es menos informativa que la notación
diferencial y, en consecuencia, ha caído en desuso. No obstante, su sencillez le
confiere una ventaja si convenimos en usarla únicamente para los casos en los que
el tiempo es la variable independiente. En ese caso, y. significará dy /dt, u. significará
du /dt, y ẍ significará d 2 x /dt 2.
Si adoptamos esta notación de fluxión, podemos escribir las ecuaciones de
mecánica estudiadas en los párrafos anteriores como sigue:

distancia x
velocidad v = x.
..
aceleración a = v. = x
. ..
fuerza f = mv = mx
..
trabajo w = x ⋅ mx

Ejemplo 1
Un cuerpo se mueve de manera tal que la distancia x (en pies), que recorre desde
cierto punto O está dada por la relación

x = 0.2t2 + 10.4

donde t es el tiempo en segundos transcurrido desde un cierto instante. Calcu-


lemos la velocidad y la aceleración 5 segundos después de que el cuerpo empezó
a moverse; además, obtengamos los valores correspondientes cuando la distancia
recorrida es de 100 pies. Calculemos también la velocidad promedio durante los
primeros 10 segundos de movimiento. (Supón que las distancias y el movimiento
hacia la derecha son positivos.)

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76 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Solución
Ahora, x = 0.2t2 + 10.4; por tanto:
dx . . d 2x
v = x. = = 0.4t y a = x = 2 = 0.4 = constante
dt dt
Cuando t = 0, x = 10.4 y v = 0. El cuerpo empezó desde un punto situado
10.4 pies a la derecha del punto O, y el tiempo se calculó desde el instante en que
el cuerpo empezó a desplazarse.
Cuando t = 5, v = 0.4 ⋅ 5 = 2 pies/s; a = 0.4 pies/s2.
Cuando x = 100, 100 = 0.2t2 + 10.4, o t2 = 448
y t = 21.17 s; v = 0.4 ⋅ 21.17 = 8.468 pies/s.
Cuando t = 10:
• distancia recorrida = 0.2 ⋅ 102 + 10.4 – 10.4 = 20 pies.
20
• velocidad promedio = = 2 pies/s.
10
(Es la misma velocidad que la velocidad a la mitad del intervalo, t = 5, pues,
como la aceleración es constante, la velocidad ha variado uniformemente desde
cero cuando t = 0 a 4 pies/s cuando t = 10.)

Ejemplo 2
En el problema anterior, supongamos que x = 0.2t2 + 3t + 10.4.

Solución
. . d 2x
v = x. = dx = 0.4t + 3; a = x = 2 = 0.4 = constante
dt dt
Cuando t = 0, x = 10.4 y v = 3 pies/s, el tiempo se calcula desde el instante
en el que el cuerpo pasó por un punto a 10.4 pies del punto O y su velocidad era
ya de 3 pies/s en ese momento.
Con el fin de calcular el tiempo transcurrido desde que comenzó a moverse,
sea v = 0; entonces, 0.4t + 3 = 0, t = – 3/0.4 = –7.5 segundos. El cuerpo
empezó a moverse 7.5 segundos antes de que comenzara a observarse el tiempo;
5 segundos después de esto da t = –2.5 y v = 0.4 ⋅ –2.5 + 3 = 2 pies/s.
Cuando x = 100 pies,
100 = 0.2t2 + 3t + 10.4 o t2 + 15t – 448 = 0
por tanto, t = 14.96 s, v = 0.4 ⋅ 14.96 + 3 = 8.98 pies/s.
Para calcular la distancia recorrida durante los primeros 10 segundos de mo-
vimiento es necesario saber a qué distancia estaba el cuerpo del punto O cuando
empezó a moverse.
Cuando t = –7.5,
x = 0.2 ⋅ (–7.5)2 – 3 ⋅ 7.5 + 10.4 = –0.85 pies

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CAPÍTULO 8 Cuando el tiempo varía 77

es decir, 0.85 pies a la izquierda del punto O.


Ahora, cuando t = 2.5,
x = 0.2 ⋅ 2.52 + 3 ⋅ 2.5 + 10.4 = 19.15
Por tanto, en 10 segundos, la distancia recorrida fue de 19.15 + 0.85 = 20
pies, y la velocidad promedio 20/10 = 2 pies/s.

Ejemplo 3
Considera un problema parecido al anterior, pero ahora cuando la distancia está
dada por x = 0.2t2 – 3t + 10.4. Entonces, v = 0.4t – 3, a = 0.4 = constante.
Cuando t = 0, x = 10.4 como antes, y v = –3, de forma que el cuerpo se estaba mo-
viendo en dirección contraria al movimiento de los casos anteriores. Sin embargo,
como la aceleración es positiva, veremos que esta velocidad disminuirá con el paso
del tiempo hasta llegar a cero, cuando v = 0 o 0.4t – 3 = 0; o t = +7.5 segundos.
Después de esto, la velocidad se vuelve positiva, y 5 segundos después de que
el cuerpo empezó a moverse, t = 12.5, y v = 0.4 ⋅ 12.5 – 3 = 2 pies/s.
Cuando x = 100,
100 = 0.2t2 – 3t + 10.4 o t2 – 15t – 448 = 0
y
t = 29.96; v = 0.4 ⋅ 29.96 – 3 = 8.98 pies/s
Cuando v es cero, x = 0.2 ⋅ 7.52 – 3 ⋅ 7.5 + 10.4 = –0.85, que nos informa
que el cuerpo se mueve a 0.85 pies más allá del punto O antes de detenerse. Diez
segundos después t = 17.5 y
x = 0.2 ⋅ 17.52 – 3 ⋅ 17.5 + 10.4 = 19.15
La distancia recorrida es 0.85 + 19.15 = 20.0, y la velocidad promedio es
de nuevo 2 pies/s.

Ejemplo 4
Considera otro problema más del mismo tipo con x = 0.2t3 – 3t2 + 10.4;
v = 0.6t2 – 6t; a = 1.2t – 6. La aceleración ya no es constante.
Cuando t = 0, x = 10.4, v = 0, a = –6. El cuerpo está en reposo, pero listo
para moverse con aceleración negativa, es decir, para ganar velocidad hacia el
punto O.

Ejemplo 5
Si tenemos x = 0.2t3 – 3t + 10.4, entonces v = 0.6t2 – 3 y a = 1.2t.
Cuando t = 0, x = 10.4; v = –3; a = 0.

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78 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

El cuerpo se mueve hacia el punto O a una velocidad de 3 pies/s, y precisa-


mente en ese instante la velocidad es uniforme.
Vemos que las condiciones del movimiento siempre pueden comprobarse
de inmediato con la ecuación de tiempo y distancia y sus derivadas primera y
segunda. En los últimos dos casos, la velocidad media durante los primeros 10
segundos y la velocidad 5 segundos después del inicio ya no serán iguales porque
la velocidad no aumenta uniformemente y la aceleración ya no es constante.

Ejemplo 6
El ángulo θ (en radianes) en que gira una rueda está dado por θ = 3 + 2t – 0.1t3,
donde t es el tiempo en segundos desde cierto instante. Calcula la velocidad an-
gular ω y la aceleración angular α, (a) después de 1 segundo; (b) después de haber
ejecutado una revolución. ¿En qué momento está en reposo y cuántas revolucio-
nes ha dado hasta ese instante?

Solución
En este caso:
. dθ .. d 2θ
ω = θ = = 2 − 0.3t 2 y α = θ = 2 = −0.6t
dt dt
Cuando t = 0, θ = 3; ω = 2 rad/s; α = 0.
Cuando t = 1, ω = 2 – 0.3 = 1.7 rad/s; α = –0.6 rad/s2.
Esto es un atraso; la rueda se está desacelerando.
Después de una revolución:
θ = 2π = 3 + 2t – 0.1t3
Si resolvemos esta ecuación numéricamente, obtendremos el valor o los valo-
res de t para los cuales θ = 2π; estos valores son aproximadamente 2.11 y 3.02
(hay un tercer valor negativo).
Cuando t = 2.11,
θ = 6.28; ω = 2 – 1.34 = 0.66 rad/s
α = –1.27 rad/s2
Cuando t = 3.02,
θ = 6.28; ω = 2 – 2.74 = –0.74 rad/s
α = –1.81 rad/s2
La velocidad se invierte. Como es claro, la rueda se encuentra en reposo entre
estos dos instantes; está en reposo cuando ω = 0, o sea, cuando 0 = 2 – 0.3t2, o
cuando t = 2.58 segundos, ha dado:
θ 3 + 2 ⋅ 2.58 − 0.1 ⋅ 2.583
= = 1.025 revoluciones
2π 6.28

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CAPÍTULO 8 Cuando el tiempo varía 79

[ EJERCICIOS V ]

dy d 2 y
1. Sea y = a + bt2 + ct4. Calcula y 2.
dt dt
2
dy 3 d y
= 2b + 12ct
2
Respuestas: = 2bt + 4ct ;
dt dt 2
2. Un cuerpo en caída libre en el espacio describe en t segundos un espacio s,
en pies, expresado por la ecuación s = 16t2. Traza una gráfica que muestre
la relación entre s y t. Además, determina la velocidad del cuerpo en los
tiempos siguientes desde que empieza a caer: t = 2 segundos; t = 4.6
segundos; t = 0.01 segundos.11
..
3. Sea x = at − 12 gt 2. Calcula x. y x .
4. Sea un cuerpo que se mueve de conformidad con la ley

s = 12 – 4.5t + 6.2t2
Calcula su velocidad cuando t = 4 segundos; s = distancia en pies.
5. Calcula la aceleración del cuerpo mencionado en el ejemplo anterior. ¿La
aceleración es igual para todos los valores de t?
6. El ángulo θ (en radianes) de giro de una rueda en rotación está relaciona-
do con el tiempo t (en segundos) que ha transcurrido desde el principio 11
Es buena idea tener en claro cómo se apli-
según la ley can las derivadas a los cuerpos en caída libre,
el ejemplo más conocido de movimiento
acelerado. Sea t el tiempo en segundos desde
θ = 2.1 – 3.2t + 4.8t2 el momento en que se deja caer una piedra,
y s la distancia que recorre en su caída. La
Obtén la velocidad angular (en radianes por segundo) de la rueda cuan- función que relaciona estas dos variables es
do han transcurrido 1 12 segundos. Calcula también la aceleración an- s = 16t 2. (Se representa gráficamente como
una parábola perfecta.) Así, después de un
gular. segundo la piedra ha caído 16 pies, después
7. Un deslizador se mueve de forma tal que durante la primera parte de su de dos segundos ha caído 4 ⋅ 16 = 64 pies,
después de tres segundos, 9 ⋅ 16 = 144 pies,
movimiento, su distancia s en pulgadas desde el punto de partida está y así sucesivamente. La primera derivada es
dada por la expresión s = 6.8t3 – 10.8t, con t en segundos. 32t. Esto da la velocidad instantánea a la que
la piedra cae al cabo de t segundos. Después
Determina la expresión de la velocidad y la aceleración en cualquier del primer segundo, la velocidad es de 32
momento y, después, calcula la velocidad y la aceleración después de 3 pies por segundo. Después de dos segundos,
segundos. la velocidad es de 64 pies por segundo,
etcétera.
8. El movimiento de un globo en ascenso es tal que la altura h, en millas, La segunda derivada es simplemente
está dada en cualquier instante por la expresión h = 0.5 + 101 3 t −125 , 32. Esta derivada de una derivada de una
función es la aceleración de la piedra (la
con t en segundos. razón a la que la velocidad aumenta). Los
Encuentra una expresión de la velocidad y la aceleración en cualquier físicos la llaman constante de gravitación
universal y la aplican a los cuerpos que caen
momento. Traza gráficas para mostrar la variación de la altura, velocidad a la superficie de la Tierra.
y aceleración durante los primeros 10 minutos del ascenso. Más adelante, en los capítulos sobre
integración, veremos que la integración de la
9. Se deja caer una piedra en el agua y su profundidad p en metros en cual- primera derivada de la piedra en caída libre
quier instante t segundos después de haber tocado la superficie del agua da la distancia recorrida por la piedra entre
dos momentos cualesquiera en su avance
está dada por la expresión: desde el principio de su caída hasta el mo-
mento en que el suelo la detiene. (MG)

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80 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

4
p= + 0.8t −1
4 +t 2
Encuentra una expresión para la velocidad y la aceleración en cualquier
momento. Calcula la velocidad y la aceleración después de 10 segundos.
10. Un cuerpo se mueve de forma tal que el espacio descrito en el tiempo t
después de haber empezado a moverse está dado por s = tn, donde n es
una constante. Calcula el valor de n cuando la velocidad se duplica del
quinto al décimo segundos; además, calcula también su valor cuando la
velocidad es numéricamente igual a la aceleración al final del décimo se-
gundo.

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Capítulo 9
Presentación de un truco útil

A veces uno se queda perplejo cuando se da cuenta de que la expresión que debe
derivar es demasiado complicada para emprender la tarea de manera directa.
2 2 3/2
Así, la ecuación y = ( x + a ) resulta muy difícil para un principiante.
El truco para sortear esta dificultad consiste en lo siguiente: escribe algún sím-
bolo, como u, para la expresión x2 + a2; en seguida tendrás la ecuación y = u 3/2
que puede manejarse con facilidad, pues
dy 3 1/2
= u
du 2
A continuación, resuelve la expresión u = x2 + a2 y obtén la derivada res-
pecto a x:
du
= 2x
dx
Entonces, todo lo que queda es pan comido, ya que
dy dy du
= ⋅
dx du dx
esto es,
dy 3 1/2
= u ⋅ 2x
dx 2
3 2
= (x + a ) ⋅ 2x
2 1/2
2
= 3x ( x + a )
2 2 1/2

y eso es todo.12

12
El “truco útil” de Thompson se conoce en la actualidad como la regla de la cadena. Es una de las reglas de cálculo más
útiles. La función que presenta para ilustrarla se denomina función compuesta porque contiene “una función de una
función”. La expresión entre paréntesis (x 2 + a2) se llama función interior. La función exterior es el exponente 3/2.
Para tratar de derivar esta expresión, podríamos elevar al cubo (x 2 + a2) y obtener la raíz cuadrada, o expandir
( x + a 2 )3/2 por el teorema del binomio, pero ninguno de estos dos métodos funciona muy bien. Como Thompson deja en
2

claro, una manera mucho más sencilla consiste en derivar la función exterior respecto de la interior y luego multiplicar el
resultado por la derivada de la función interior respecto a x.
Se denomina regla de la cadena porque puede aplicarse a funciones compuestas con más de una función interior.
Simplemente se calcula la cadena de derivadas y luego se multiplican. Los textos de cálculo moderno ofrecen demostra-
ciones del porqué funciona la regla de la cadena.
Para un ejemplo trivial de cómo funciona, considere tres niños A, B y C. A crece dos veces más rápido que B, y B crece tres
veces más rápido que C. ¿Cuánto más rápido crece A que C? Como es evidente, la respuesta es 2 ⋅ 3 = 6 veces más rápido. (MG)

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82 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Con el tiempo, cuando hayas aprendido a tratar con senos, cosenos y expo-
nentes, te darás cuenta de lo útil que es este truco.

Ejemplos
Practiquemos este truco con algunos ejemplos.

Ejemplo 1
Obtén la derivada de y = a + x.

Solución
Sea u = a + x; entonces:
du dy 1 –1/2 1
= 1; y = u1/2; = u = (a + x )–1/2
dx du 2 2
dy dy du 1
= ⋅ =
dx du dx 2 a+x

Ejemplo 2
Obtén la derivada de
1
y=
a + x2

Solución
Sea u = a + x2; entonces:
du dy 1
= 2 x ; y = u–1/2; = − u–3/2
dx du 2
dy dy du x
= ⋅ =−
dx du dx ( a + x 2 )3

Ejemplo 3
Obtén la derivada de
a
p
(
y = m − mx 2/3+
x 4/3)
Solución
Sea u = m −nx 2/3 + px −4/3

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CAPÍTULO 9 Presentación de un truco útil 83

du 2 4
= − nx −1/3 − px −7/3
dx 3 3
dy
y = ua; = au a−1
du
p a−1 2 −1/3 4 −7/3
( ) ( )
dy dy du
= ⋅ = − a m − nx 2/3 4/3 nx + px
dx du dx x 3 3

Ejemplo 4
Obtén la derivada de
1
y=
x −a 2
3

Solución
Sea u = x3 – a2; entonces:
du –1/2 dy 1 3 2 –3/2
= − (x −a )
2
= 3x ; y = u ;
dx du 2
2
dy dy du 3x
= ⋅ =−
dx du dx 2 ( x 3 − a 2 )3

Ejemplo 5
Obtén la derivada de
1− x
y=
1+ x

Solución
Escribe esto como
(1− x )1/2
y=
(1 + x )1/2
Entonces:
d (1− x )1/2 d (1 + x )1/2
(1 + x )1/2 −(1 − x )1/2
dy dx dx
=
dx 1+ x
(También podemos escribir y = (1 − x )1/2 (1 + x )−1/2 y derivar como un pro-
ducto.)

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84 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Procedemos como en el ejemplo 1 y obtenemos:


d (1− x )1/2 1 y d (1+ x )1/2 1
=− =−
dx 2 1− x dx 2 1+ x
Por consiguiente,
1/2 1/2
dy (1 + x ) (1− x )
=− −
dx 2(1 + x ) 1 − x 2(1 + x ) 1 + x
1 1− x
=− −
2 1 + x 1 − x 2 (1 + x )3
o bien,
dy 1
=−
dx (1 + x ) 1 − x 2

Ejemplo 6
Obtén la derivada de
x3
y=
1+ x 2

Solución
Esto puede escribirse así: y = x 3/2(1+ x 2 )–1/2; por tanto:

dy 3 1/2 2 –1/2
d [ (1 + x 2 )–1/2 ]
= x (1 +x ) + x ⋅
3/2
dx 2 dx
Derivando (1 + x 2 )–1/2 como se muestra en el ejemplo 2 obtenemos:
d [(1 + x 2 )–1/2 ] x
=−
dx (1 + x 2 )3
de forma que

dy 3 x x5 x (3 + x 2 )
= − =
dx 2 1 + x 2 (1 + x 2 )3 2 (1 + x 2 )3

Ejemplo 7
( )
3
Obtén la derivada de y = x + x 2 + x + a .

Solución
Sea u = x + x 2 + x + a ; entonces:

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CAPÍTULO 9 Presentación de un truco útil 85

du d [( x 2 + x + a )1/2 ]
= 1+
dx dx
dy
( )
2
2 2
y = u3 y = 3u = 3 x + x + x + a
du
Ahora, sea v = ( x 2 + x + a )1/2 y w = ( x 2 + x + a ); entonces:
dw dv 1
= 2 x ⫹ 1; v = w 1/2; = w −1/2
dx dw 2
dv dv dw 1 2
= ( x ⫹ x ⫹ a ) (2x ⫹1)
−1/2
= ⋅
dx dw dx 2
Por consiguiente,

du 2 x +1
=1 +
dx 2 x 2 + x +a
dy dy du
= ⋅
dx du dx

( ) (1 + 2 2 x +1
)
2
= 3 x + x + x +a
2

x 2 + x +a

Ejemplo 8
Obtén la derivada de
a2 + x2 3 a2 −x2
y=
a 2 − x 2 a 2 +x 2

Solución
Obtenemos

(a 2 + x 2 )1/2(a 2 − x 2 )1/3
y= = (a 2 + x 2)1/6(a 2 − x 2)–1/6
(a − x ) (a + x )
2 2 1/2 2 2 1/3

dy d [( a 2 − x 2 )–1/6] d [( a 2 + x 2)1/6]
= (a 2 + x 2 )1/6 +
dx dx (a 2 − x 2)1/6dx
Sea u = ( a 2 − x 2)−1/6 y v = ( a 2 − x 2) ; entonces:

du 1 dv
u = v –1/6; = − v–7/6 ; = − 2x
dv 6 dx
du du dv 1
= x(a − x )
2 2 –7/6
= ⋅
dx dv dx 3

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86 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Sea w = ( a 2 + x 2)1/6 y z = ( a 2 + x 2); entonces:


dw 1 –5/6 dz
w = z 1/6; = z ; = 2x
dz 6 dx
dw dw dz 1
= x(a + x )
2 2 –5/6
= ⋅
dx dz dx 3
Por consiguiente,

dy 1/6 x x
= (a 2 + x 2 ) 2 7/6
+
dx 2
3( a − x ) 3(a − x ) (a − x 2 )5/6
2 2 1/6 2

o bien,

dy x
=
dx 3 [(
6
a2 + x 2
a −x
2
)
2 7
+
6
1
( a 2 − x 2)( a 2 + x 2) ]
5

Ejemplo 9
Obtén la derivada de yn respecto a y5.

Solución
d ( y n) ny n−1 n n−5
= = y
d ( y 5) 5 y 5−1 5

Ejemplo 10
x
Obtén la primera y la segunda derivadas de y = (a − x )x .
b

Solución

dy x d ( a − x) [ 1/2
] (a − x )x
= +
dx b dx b
1/2
Sea u = [( a − x )x] y sea w = (a – x)x; entonces, u = w1/2 y
du 1 –1/2 1 1
= w = 1/2 =
dw 2 2w 2 (a − x )x
dw
= a −2 x
dx
du dw du a −2x
⋅ = =
dw dx dx 2 (a − x )x

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CAPÍTULO 9 Presentación de un truco útil 87

Por consiguiente,
dy x (a − 2 x ) (a − x )x x (3a − 4 x )
= + =
dx 2b ( a − x )x b 2b ( a − x )x
Ahora,

2b ( a − x )x (3a −8 x ) −
( 3ax − 4 x 2) b( a −2 x )
d 2y (a − x )x
=
dx 2 2
4b ( a − x )x
3a −12ax +8 x 2
2
=
4b(a − x ) (a − x )x
(Necesitaremos estas dos últimas derivadas más adelante. Véase el número 11
de los ejercicios X.)

[ EJERCICIOS VI ]

Obtén las derivadas de lo siguiente:

1 x 2 −a 2
1. y = x 2 + 1 3. y = 5. y =
a+x x2

a 3
x4+ a
2. y = x 2 + a 2 4. y = 6. y =
a −x2 2
x3+ a

a2 + x2
7. y =
( a + x )2

8. Obtén la derivada de y5 respecto a y2.

1−θ 2
9. Obtén la derivada de y = .
1−θ

El “truco” para tres derivadas


El “truco” puede extenderse a tres o más derivadas, así que
dy dy dz dv
= ⋅ ⋅
dx dz dv dx

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88 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Ejemplo 10
Obtengamos dy /dx de las funciones siguientes:
7
z = 3x 4 ; v = ; y = 1 +v
z2

Solución
Tenemos
dy 1 dv 14 dz 3
= ; =− 3 ; = 12 x
dv 2 1 + v dz z dx
dy 168 x 3 28
=− =− 5
dx ( 2 1+ v ) z 3
3x 9 x 8 + 7

Ejemplo 11
Obtén dv /d θ de las funciones siguientes:
1 t 7x 2
t= ; x =t3+ ; v = 3
5 θ 2 x −1

Solución
dv 7 x (5 x − 6) dx 2 1 dt 1
= ; = 3t + ; =−
dx 3 3 ( x −1)4 dt 2 dθ 10 θ 3
Por consiguiente,

dv
=−
(
7 x (5 x − 6) 3t 2 +
1
2 )
dθ 30 3 ( x −1)4 θ 3
una expresión en la que es necesario sustituir x por su valor, y t por su valor en
términos de θ.

Ejemplo 12
Calcula d ϕ / dx de las funciones siguientes:

3a 2 x 1−θ 2 1
θ= ; ω= ; ϕ= 3−
x 3
1+θ ω 2

Solución
Obtenemos
1−θ 1 −1
θ = 3a 2 x –1/2; ω = ; ϕ= 3− ω
1+θ 2

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CAPÍTULO 9 Presentación de un truco útil 89

de donde

dθ 3a 2 dω 1
=− ; =−
dx 2 x3 dθ (1 + θ) 1 −θ 2
(véase el ejemplo 5 páginas antes); y

dϕ 1
=
dω 2 ⋅ω 2

Así,

dϕ 1 1 3a 2
= ⋅ ⋅
dx 2 ⋅ ω 2 (1 + θ) 1 −θ 2 2 x 3
Ahora sustituimos primero ω, luego θ por su valor.

[ EJERCICIOS VII ]

Ahora puedes resolver correctamente lo siguiente.

1. Obtén dw /dx de las funciones siguientes:


1 3 1
u= x ; v = 3(u + u 2 ); w = 2
2 v
2. Obtén dw /dx de las funciones siguientes:
1
y = 3 x 2 + 2; z = 1 + y ; v =
3 + 4z
3. Obtén du /dx de las funciones siguientes:

x3 1
y= ; z = (1 + y )2 ; u =
3 1+ z
Los ejercicios que siguen se presentan aquí por razones de espacio y porque su solu-
ción depende del truco explicado en el capítulo anterior, pero no deben intentarse
sino hasta después de estudiar los capítulos 14 y 15.
1
4. Si y = 2a 3 ln u − u(5a 2 − 2au + u 2 ) y u = a + x, demuestra que
3
dy x 2 (a − x )
= .
dx a+x
5. Para la curva x = a(θ – sen θ), y = a(1 – cos θ), calcula dx /d θ y dy / d θ .

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90 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Deduce de ahí el valor de dy /dx.

6. Obtén dx /dθ y dy /dθ para la curva x = a cos3 θ, y = a sen3 θ. Obtén de ahí


dy /dx.

7. Puesto que y = ln sen (x2 – a2), obtén dy /dx en su forma más sencilla.

8. Si u = x + y y 4x = 2u – ln(2u – 1), demuestra que


dy x+y
=
dx x + y − 1

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Capítulo 10
Significado geométrico de la derivada

Es útil considerar el significado geométrico que tiene una derivada. En primer


lugar, toda función de x, por ejemplo, x2, x o ax + b , puede trazarse como
gráfica o curva; en la actualidad, casi todos los estudiantes están familiarizados
con el procedimiento que deben seguir para trazar gráficas.
Sea PQR, en la figura 7, una parte de una gráfica trazada respecto a los ejes de
coordenadas OX y OY. Considera cualquier punto Q en esta gráfica, cuya abscisa
es x y cuya ordenada es y. Observa cómo cambia y cuando x varía. Si x crece en
un pequeño incremento dx, a la derecha, se advierte que y también (en esta gráfica
en particular) aumenta en un pequeño incremento dy (porque en particular esta
es una gráfica ascendente).
Entonces, la razón de dy a dx es una medida del grado en que la gráfica se
arquea hacia arriba entre los puntos Q y T. De hecho, se puede observar en la
figura que la curva entre Q y T tiene muchas pendientes, por lo que en términos
estrictos no se puede hablar en realidad de la pendiente de la curva entre Q y T.
Sin embargo, si los puntos Q y T se hallan tan cerca uno de otro que la pequeña
parte QT de la curva es prácticamente recta, es correcto decir que la razón dy /dx
es la pendiente de la gráfica en QT.
La recta QT producida por ambos lados toca la gráfica únicamente en la parte
QT, y si esta parte es infinitamente pequeña, la recta tocará la gráfica práctica-
mente en un solo punto y, por tanto, será tangente a ella.
Esta tangente a la gráfica tiene, como es evidente, la misma pendiente que
QT, así que dy /dx es la pendiente de la tangente a la gráfica en el punto Q para el
cual se calculó el valor de dy /dx.
Hemos visto que la frase “pendiente de
una gráfica” o “pendiente de una curva” no
tiene significado preciso, pues una gráfica tie- Y R
ne muchas pendientes; de hecho, cada peque- T
ña parte de una gráfica tiene una pendiente Q dy
dx
distinta. Sin embargo, “la pendiente de una P
gráfica en un punto” es algo perfectamente
definido; es la pendiente de una parte muy y
pequeña de la gráfica situada precisamente en
ese punto; y hemos visto que esto es lo mismo
que “la pendiente de la tangente a la gráfica
O x X
en ese punto”. dx Figura 7

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92 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Y Observa que dx es un paso corto a la derecha, y dy, el correspondiente paso


dy corto hacia arriba. Estos pasos deben considerarse lo más cortos que sea posible
dx (de hecho, infinitamente cortos), aunque en las gráficas debemos representarlos
por pedacitos que no sean infinitesimalmente pequeños o, de lo contrario, no
podrían verse a simple vista.
De aquí en adelante usaremos ampliamente el hecho de que dy /dx representa la
pendiente de la tangente a la gráfica en un punto cualquiera. Así:
O X
• Si una gráfica tiene pendiente ascendente de 45° en un punto específico,
Figura 8
como en la figura 8, dy y dx serán iguales y el valor de dy /dx será 1.
Y • Si la curva tiene una pendiente ascendente de más de 45° (figura 9), dy /dx
será mayor que 1.
• Si la gráfica tiene una ligera pendiente ascendente, como se muestra en la
dy figura 10, dy /dx será una fracción menor que 1.
dx • Para una recta horizontal, o un punto horizontal en una gráfica, dy = 0 y, por
consiguiente, dy /dx = 0.
• Si una gráfica tiene pendiente descendente, como se muestra en la figura 11,
O X dy será una disminución y, en consecuencia, debe calcularse con un valor
Figura 9 negativo; por consiguiente, dy /dx también tendrá signo negativo.
Y • Si la gráfica es una línea recta, como se muestra en la figura 12, el valor de
dy /dx será igual en todos los puntos a lo largo de la recta. En otras palabras,
la pendiente será constante.
dy • Si una gráfica se inclina más hacia arriba a medida que se desplaza a la dere-
dx
cha, los valores de dy /dx serán cada vez mayores conforme aumente la pen-
diente, como se muestra en la figura 13.
• Si la gráfica se vuelve cada vez más y más plana, los valores de dy /dx serán
O X
cada vez más pequeños a medida que alcanzan la parte más plana, como se
Figura 10
muestra en la figura 14.
• Si una gráfica desciende primero y luego vuelve a subir, como se muestra en la
Y
figura 15, y presenta una concavidad ascendente, es claro que la razón dy /dx
Q dx
dy primero será negativa, con valores decrecientes a medida que la gráfica se
aplana, luego será igual a cero en el punto donde se alcanza el punto más bajo
de la gráfica, y después, a partir de este punto, dy /dx tendrá valores positivos
y que seguirán en aumento. En este caso, se dice que y pasa por un mínimo
local. Este valor no es necesariamente el valor más pequeño de y, sino el valor
O x dx X que corresponde a la parte inferior de la gráfica; por ejemplo, en la figura 28
Figura 11 (véase la página 105), el valor de y que corresponde a la parte inferior de la
gráfica es 1, en tanto que y adopta valores en otros puntos que son menores
que 1. La característica de un mínimo local es que y debe aumentar por am-
Y
bos lados. (Nota: en cuanto al valor en particular de x que hace que y sea un
dx
dy mínimo, el valor de dy /dx = 0.)
dy • Si una gráfica asciende primero y luego desciende, los valores de dy /dx serán
dx positivos al principio; luego serán de cero, al alcanzar la cima, y después serán
dy
dx negativos, cuando la curva empiece a descender, como se muestra en la figura
16. En este caso, se dice que y pasa por un máximo local, pero este valor no es
O X necesariamente el valor más grande de y. En la figura 28, el máximo local de
Figura 12 y es 2 1/3, pero este valor no es, de ningún modo, el más grande que puede

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CAPÍTULO 10 Significado geométrico de la derivada 93

tener y en algún otro punto de la gráfica. (Nota: en cuanto al valor en parti- Y


cular de x que hace que y sea un máximo, el valor de dy /dx = 0.)
• Si una gráfica tiene la forma particular de la figura 17, los valores de dy /dx dy
siempre serán positivos; sin embargo, habrá un lugar específico donde la pen- dx
diente sea menos pronunciada, donde el valor de dy /dx será un mínimo; es dy
decir, menos del valor en cualquier otra parte de la gráfica. dy
dx
• Si una gráfica tiene la forma de la figura 18 (observa que esta gráfica no es dx
O X
función, pues no pasa la prueba de la recta vertical), el valor de dy /dx será
Figura 13
negativo en la parte superior y positivo en la parte inferior; en la “nariz” de la
gráfica, donde esta se vuelve, de hecho, una perpendicular, el valor de dy /dx Y
será infinitamente grande.

Ahora que comprendemos que dy /dx mide la pendiente de una curva en un


punto cualquiera, volvamos a algunas de las ecuaciones que ya hemos aprendido
a derivar.
1. Pondremos como caso más sencillo el siguiente:
O X
y=x+b Figura 14
En la figura 19 se muestra la gráfica de esta ecuación, usando escalas iguales Y
para x y y. Si suponemos que x = 0, la ordenada correspondiente será y = b; es
decir, la gráfica corta o interseca el eje y a la altura b. De ahí asciende a 45°; para
cualquier valor que demos a x a la derecha, tendremos una parte igual de y que
asciende. La línea tiene un gradiente de 1 en 1.
Ahora derivamos y = x + b según las reglas que hemos aprendido para ob-
tener dy /dx = 1. y mín.
La pendiente de la recta es tal que por cada pequeño paso dx a la derecha, O X
damos un paso igualmente pequeño dy hacia arriba. Esta pendiente es constante, Figura 15
esto es, siempre es la misma pendiente.
Y
2. Veamos otro ejemplo:
y = ax + b
Sabemos que la gráfica respectiva, como la anterior, empezará desde la altura
b en el eje y. Pero antes de trazar esa gráfica, calculemos su pendiente obteniendo y máx.
la derivada, que resulta en dy /dx = a. La pendiente será constante, en ángulo,
cuya tangente llamaremos aquí a. Asignemos a a un valor numérico; por ejemplo,
1/3. Entonces debemos darle una pendiente que ascienda de 1 en 3; o dx será 3 O X
veces más grande que dy, como se ilustra de manera amplificada en la figura 21. Figura 16
Por tanto, la recta de la figura 20 está trazada con esta pendiente.
Y
3. Ahora estudiaremos un caso un tanto más difícil. Sea
y = ax2 + b
Una vez más, la gráfica respectiva comienza en el eje y a la altura b arriba del
origen. Ahora, derivamos (si ya se te olvidó cómo hacerlo, regresa al capítulo 5;
mejor aún, no regreses, piensa y obtén la derivada):
dy O X
= 2ax
dx Figura 17

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94 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Y dx Esto demuestra que la pendiente no es constante: aumenta conforme x crece.


dy En el punto de partida P, donde x = 0, la gráfica (figura 22) no tiene pendiente,
es decir, es plana. A la izquierda del origen, donde x tiene valores negativos, dy /dx
también tendrá valores negativos, o descenderá de izquierda a derecha, como se
muestra en la figura.
Q
Para ilustrar esto resolveremos un caso específico. Tomemos la ecuación
1 2
y= x +3
dy 4
dx
Derivamos para obtener:
O X
dy 1
Figura 18 = x
Observa que esta gráfica no es función. dx 2
Ahora asignaremos algunos valores sucesivos a x; por ejemplo, de 0 a 5, y
Y
calcularemos los valores correspondientes de y con la primera ecuación, y de
dy /dx con la segunda ecuación. La tabulación de los resultados queda de este
modo:

x 0 1 2 3 4 5
dy
dx 1 1 1
y 3 3 4 5 7 9
b 4 4 4
O X dy 1 1 1
Figura 19 0 1 1 2 2
dx 2 2 2

Y
Luego los trazamos en dos gráficas (figuras 23 y 24); en la figura 23 se gra-
fican los valores de y contra los de x, en tanto que en la figura 24, los de dy /dx
contra los de x. Para cualquier valor asignado de x, la altura de la ordenada en la
segunda gráfica es proporcional a la pendiente de la primera.

O X
Figura 20

Figura 21

Y
R

Q
P

O X
Figura 22 Figura 23

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CAPÍTULO 10 Significado geométrico de la derivada 95

Figura 24

Si la gráfica alcanza una cúspide, como se muestra en la figura 25, la pendien- Y


te en ese punto cambia de pronto de una pendiente ascendente a una descenden-
te. En ese caso, dy /dx sufrirá, como es evidente, un cambio brusco de un valor
positivo a uno negativo.13
En los ejemplos siguientes se presentan otras aplicaciones de los principios
que acabamos de explicar.

O X
Ejemplo 1
Figura 25
Calcula la pendiente de la tangente a la curva y = 1/2x + 3 en el punto x = –1.
Halla el ángulo que esta tangente forma con la gráfica de y = 2x2 + 2.

Solución
La pendiente de la tangente es la pendiente de la gráfica en el punto donde se
tocan; es decir, es la dy /dx de la gráfica en ese punto. Aquí, dy /dx = − 1/2x 2 y
para x = –1, dy /dx = − 1/2, que es la pendiente de la tangente y de la gráfica en
ese punto. 13
Cúspide es el punto preciso de una curva o
En vista de que la tangente es una línea recta, tiene la ecuación y = ax + b, gráfica en el que esta cambia abruptamente
y su pendiente es dy /dx = a; por consiguiente, a = − 1/2. Además, si x = –1, de dirección 180°. Si cambia en cualquier
otro ángulo, el punto se llama vértice. Por
y =1/2(−1) + 3 = 2 1/2, y como la tangente pasa por este punto, las coorde- supuesto, una cúspide o vértice puede
nadas del punto deben satisfacer la ecuación de la tangente, a saber: apuntar al Norte o al Sur, Este u Oeste, o en
cualquier otra dirección. La tangente en la
cúspide que se muestra en la figura 25 es
1
y =− x +b vertical. La gráfica se acerca a la tangente por
2 un lado y se aleja por el otro. En el punto
cúspide no hay derivada. Un ejemplo típico
de modo que 2 1/2 = − 1/2 ⋅ (−1) +b y b = 2; por tanto, la ecuación de la es la gráfica de y = (x – 4)2/3. Su cúspide
apunta al Sur en x = 4.
tangente es y = − 1/2 x + 2. Los vértices pueden presentarse en gráficas
Ahora bien, cuando dos gráficas se encuentran, la intersección es un punto de funciones continuas que están hechos de
líneas rectas. Por ejemplo, la función valor
común a ambas y sus coordenadas deben satisfacer la ecuación de cada una de las absoluto, que se define como x si x ≥ 0 y –x
dos; es decir, deber ser una solución del sistema de ecuaciones simultáneas forma- si x < 0, tiene un vértice en x = 0. (MG)

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96 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

do por la unión de las ecuaciones de las gráficas. Aquí las gráficas se encuentran
en puntos dados por la solución de
y = 2x 2 +2
{ 1 1
y = − x + 2 o bien, 2x 2 + 2 = − x + 2
2 2
esto es, x(2x + 1/2) = 0.
Esta ecuación tiene las soluciones x = 0 y x = –1/4. La pendiente de la grá-
fica de y = 2x2 + 2 en cualquier punto es
dy
= 4x
dx
En cuanto al punto donde x = 0, esta pendiente es cero; la gráfica es horizon-
tal. En el punto donde x = –1/4, resulta que dy /dx = –1; por consiguiente, en
ese punto tiene pendiente descendente a la derecha, formando un ángulo θ con
la horizontal tal que tan θ = 1; es decir, a 45° respecto a la horizontal.
La pendiente de la recta es –1/2 es decir, se inclina hacia abajo y a la derecha
y forma con la horizontal un ángulo ϕ tal que tan ϕ = 1/2; esto es, un ángulo
de 26° 34′. Se deduce que en el primer punto la gráfica corta o interseca la recta
en un ángulo de 26° 34′, mientras que en el segundo, la corta en un ángulo de
45° – 26° 34′ = 18° 26′.

Ejemplo 2
Se trazará una línea recta por un punto cuyas coordenadas son x = 2 y y = –1,
como tangente a la gráfica de y = x2 – 5x + 6. Determina las coordenadas del
punto de contacto.

Solución
La pendiente de la tangente debe ser igual que la dy /dx de la gráfica; es decir,
2x – 5.
La ecuación de la línea recta es y = ax + b, y como se satisface con los valores
x = 2, y = –1, entonces –1 = 2a + b; además
dy
= a = 2x −5
dx
La x y la y del punto de contacto también deben satisfacer tanto la ecuación
de la tangente como la de la gráfica.
Entonces, tenemos:

y = x 2 − 5 x + 6, ................................... (i)

{ y = ax + b , ........................................... (ii)
−1 = 2a + b , ........................................... (iii)
a = 2 x − 5, ............................................ (iv)
cuatro ecuaciones en a, b, x, y.

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CAPÍTULO 10 Significado geométrico de la derivada 97

Las ecuaciones (i) y (ii) dan x2 – 5x + 6 = ax + b.


Sustituimos a y b por su valor en esta y obtenemos
x2 – 5x + 6 = (2x – 5)x – 1 – 2(2x – 5)
que se simplifica a x2 – 4x + 3 = 0, cuyas soluciones son x = 3 y x = 1. Sustitu-
yendo en (i) obtenemos y = 0 y y = 2, respectivamente; entonces, los dos puntos
de contacto son x = 1, y = 2, y x = 3, y = 0.

Nota: en todos los ejercicios relacionados con gráficas (es decir, curvas) es
sumamente instructivo para los estudiantes trazar estas para comprobar las de-
ducciones obtenidas.

[ EJERCICIOS VIII ]

1. Traza la gráfica de y = 3/4x2 – 5 usando una escala milimétrica. Mide en


los puntos correspondientes a los diferentes valores de x el ángulo de su
pendiente.
Mediante la derivada de la ecuación, obtén la expresión de la pendiente.
Comprueba con una calculadora si esto concuerda con el ángulo medido.
2. Calcula la pendiente de la gráfica de y = 0.12x³ – 2 en el punto donde
x = 2.
3. Si y = (x – a)(x – b), demuestra que en el punto preciso de la gráfica don-
de dy /dx = 0, x tendrá el valor de 1/2(a + b).
4. Calcula el valor de dy /dx de la ecuación y = x³ + 3x. Además, obtén
los valores numéricos de dy /dx de los puntos que corresponden a x = 0,
x = 1/2, x = 1 y x = 2.
5. En la gráfica de la ecuación x2 + y² = 4, calcula el valor de x en los puntos
donde la pendiente es 1.
6. Obtén la pendiente, en cualquier punto, de la gráfica cuya ecuación es
x 2/3 2 + x 2/2 2 = 1. Además, indica el valor numérico de la pendiente en
los puntos donde x = 0 y donde x = 1.
7. La ecuación de una tangente a la gráfica de y = 5 – 2x + 0.5x³ tiene
la forma y = mx + n, donde m y n son constantes. Obtén el valor de
m y n si el punto donde la tangente toca la gráfica tiene como abscisa
x = 2.
8. Indica en qué ángulo las gráficas de las ecuaciones

y = 3.5x2 + 2 y y = x2 – 5x + 9.5
se cortan o intersecan.

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98 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

9. Las tangentes a la gráfica de y = ± 25 − x 2 se trazan en puntos donde


x = 3 y x = 4, y el valor de y es positivo. Obtén las coordenadas del punto
de intersección de las tangentes y su inclinación mutua.
10. Una recta y = 2x – b toca la gráfica de y = 3x2 + 2 en un punto. ¿Cuáles
son las coordenadas del punto de contacto y cuál es el valor de b?

Posdata
Martin Gardner
Si la gráfica de una función continua corta el eje x en dos puntos a y b, y es derivable
en el intervalo cerrado entre a y b, debe haber por lo menos un punto en la curva
entre a y b donde la tangente sea horizontal y la derivada cero. Esto se conoce como
teorema de Rolle, en honor del matemático francés Michel Rolle (1652-1719).
c El teorema de Rolle es un caso especial de lo que se denomina teorema del
valor medio de Lagrange, en honor del matemático francés Joseph Louis Lagrange
(1736-1813), que postula que una línea recta entre los puntos a y b en la gráfica
de una función continua derivable es paralela a la tangente de por lo menos un
a b punto c en el intervalo cerrado entre a y b (véase la figura 25a).
Si aplicamos esto a la velocidad de un automóvil que va de A a B a una ve-
Figura 25a
Teorema del valor medio de Lagrange.
locidad promedio de, por ejemplo, 45 kilómetros por hora, no importa cuántas
veces modifique la velocidad a lo largo del camino (incluso si se detiene), habrá
por lo menos un momento en que su velocidad instantánea será exactamente de
45 kilómetros por hora.
Intuitivamente, los dos teoremas son evidentes; sin embargo, en ellos se ba-
san muchos teoremas importantes del cálculo más complicados. Por ejemplo, el
teorema del valor medio es la base para calcular antiderivadas.
El teorema del valor medio de Lagrange se generaliza además a lo que se
conoce como teorema del valor medio de Cauchy, en honor de Augustin Louis
Cauchy (1789-1857), un matemático francés. Se refiere a dos funciones conti-
nuas que son derivables en un intervalo cerrado. Aprenderás al respecto en libros
de cálculo más avanzados.

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Capítulo 11
Máximos y mínimos

Se dice que una cantidad que varía continuamente pasa por (o a través de) un
valor máximo o mínimo local cuando, en el curso de su variación, los valores
inmediatamente precedente y subsiguiente ambos son menores o mayores, res-
pectivamente, que el valor al que hacen referencia. Un valor infinitamente grande
no es, por tanto, un valor máximo.
Uno de los principales usos del proceso de derivación consiste en averiguar
en qué condiciones el valor de la cosa derivada se convierte en un máximo o en
un mínimo. Esto suele ser sumamente importante en cuestiones de ingeniería y
economía, donde es muy deseable conocer las condiciones que harán que el costo
de un trabajo sea mínimo o que la eficiencia sea máxima.
Para empezar con un caso concreto, tomemos la ecuación
y = x2 – 4x + 7
Si asignamos un número de valores sucesivos a x y calculamos los valores co-
rrespondientes de y nos daremos cuenta de inmediato que la ecuación representa
una gráfica con un mínimo

x 0 1 2 3 4 5
y 7 4 3 4 7 12

Estos valores se representan gráficamente en la figura 26, donde se muestra


que, al parecer, y tiene un valor mínimo de 3 cuando x es igual a 2. Pero, ¿estamos
seguros de que el mínimo se presenta en 2 y no en 2 1/4 o en 1 3/4?
Por supuesto, con cualquier expresión algebraica sería posible calcular mu-
chos valores, y así llegar paulatinamente al valor específico que podría ser un
máximo o un mínimo.
He aquí otro ejemplo. Sea
y = 3x – x2
Calculamos algunos valores así:

x –1 0 1 2 3 4 5
y –4 0 2 2 0 –4 –10

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100 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Figura 26

La gráfica de estos valores (y de la ecuación ) es como se muestra en la figu-


ra 27.
Será evidente que habrá un máximo en algún punto entre x = 1 y x = 2;
parece que el valor máximo de y debería ser aproximadamente de 2 1/4. Probe-
mos con algunos valores intermedios. Si x = 1 1/4, y = 2.1875; si x = 1 1/2,
y = 2.25; si x = 1.6, y = 2.24. ¿Cómo podemos estar seguros de que 2.25 es el
verdadero máximo, o que se presenta exactamente cuando x = 1 1/2?
Podría parecer que hay que hacer malabares para asegurarse de que hay una
forma en la que podemos llegar directamente a un valor máximo (o mínimo) sin
hacer demasiadas pruebas preliminares o conjeturas. Y esa forma depende de la
derivación. Repasa los comentarios sobre las figuras 15 y 16 del capítulo 10 y te

Figura 27

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CAPÍTULO 11 Máximos y mínimos 101

darás cuenta de que siempre que una gráfica alcanza su altura máxima o mínima,
en ese punto su valor es de dy /dx = 0. Esto nos da una pista para llegar al truco
hacia el que nos dirigimos.
Cuando se te presente una ecuación y desees calcular el valor de x que hará
de y su valor mínimo (o máximo), primero obtén la derivada; después de haberlo
hecho escribe su dy /dx como igual a cero y luego obtén el valor de x. Inserta este
valor de x en la ecuación original y entonces obtendrás el valor requerido de y.
Este proceso recibe comúnmente el nombre de igualar a cero.
Para entender la sencillez con que funciona, tomemos el ejemplo con el que
abrimos el capítulo:
y = x2 – 4x + 7
Derivamos y obtenemos:
dy
= 2x − 4
dx
Ahora igualamos esto a cero y, por tanto:
2x – 4 = 0
Resolvemos la ecuación para obtener el valor de x y tenemos:
2x = 4
x=2
Ahora sabemos que el máximo (o mínimo) se presentará exactamente cuan-
do x = 2. Insertamos el valor x = 2 en la ecuación original para obtener:
y = 2² – [(4)(2)] + 7
=4–8+7=3
Vuelve a examinar la figura 26 y advertirás que el mínimo ocurre cuando
x = 2, y que este mínimo es de y = 3.
Prueba con el segundo ejemplo (figura 27), que es
y = 3x – x2
Obtenemos la derivada,
dy
= 3 −2 x
dx
Igualamos a cero,
3 – 2x = 0
de donde
1
x =1
2
Insertamos este valor de x en la ecuación original para obtener:
1 1 1
2 2 (
y =4 − 1 ⋅ 1
2 )
1
y =2
4

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102 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Esto nos da exactamente la información que buscamos, a diferencia del mé-


todo de probar muchos valores (el de tabulación) que nos dejó con la duda.
Antes de proseguir con otros casos debemos hacer dos precisiones. Cuando
se te pida igualar dy /dx a cero, al principio sentirás un poco de resentimiento
porque sabes que dy /dx tiene todo tipo de valores diferentes en distintas partes
de la gráfica, según la pendiente sea ascendente o descendente. Entonces, cuando
de pronto se te pide que escribas

dy
=0
dx

lo resentirás y te sentirás inclinado a decir que eso no puede ser verdad.


Debes entender la diferencia esencial entre “una ecuación” y “una ecuación
de condición”. Normalmente trabajas con ecuaciones que son verdaderas por sí
mismas; pero, en ocasiones, de las cuales son ejemplo las presentes, has de escribir
ecuaciones que no necesariamente son verdaderas, sino que sólo pueden serlo si
se cumplen ciertas condiciones; y escribes esas ecuaciones en orden, resolviéndo-
las, para determinar las condiciones que las hacen verdaderas.
Queremos calcular el valor particular que tiene x cuando la gráfica no tie-
ne pendiente ascendente ni descendente, es decir, en el punto concreto donde
dy /dx = 0. Así, escribir dy /dx = 0 no significa que siempre sea dy /dx = 0, sino
que la escribimos como una condición para comprobar cuánto se obtendrá para x
si dy /dx es igual a cero.
La segunda precisión es una que ya habrás notado: que este proceso tan ca-
careado de igualar a cero no indica de ningún modo si la x que calculamos nos dará
un valor máximo o uno mínimo de y. ¡Exactamente! No discrimina por sí solo;
calcula el valor correcto de x, pero nos queda averiguar si la y correspondiente es
un máximo o un mínimo.
Desde luego, si trazaste la gráfica, ya sabrás cuál será. Por ejemplo, tomemos
la ecuación:
1
y = 4x +
x
Sin detenernos a pensar a qué gráfica corresponde, obtenemos la derivada e
igualamos a cero:
dy −2 1
= 4 −x = 4 − 2 = 0
dx x
donde x = 1/2 o x = –1/2. Sustituyendo estos valores en la ecuación original
tenemos que:
y=4 o y = –4
Cada uno será un valor máximo o mínimo. Pero, ¿cuál es cuál? Más adelan-
te aprenderás un método que depende de una segunda derivada (véase el ca-
pítulo 12).
Sin embargo, por el momento basta que probemos otros dos valores de x que
difieran un poco del que obtuvimos: uno más grande y otro más pequeño, para

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CAPÍTULO 11 Máximos y mínimos 103

comprobar si con alguno de los valores modificados los valores correspondientes


de y son menores o mayores que los ya calculados.
Intentemos otro problema sencillo de máximos y mínimos. Imagina que te
piden dividir un número cualquiera en dos partes, de tal modo que el producto
sea un máximo. ¿Cómo lo harías si no conocieras el truco de igualar a cero? Su-
pongo que lo resolverías por el método de probar una y otra vez.
Sea 60 el número. Podemos dividirlo en dos partes y multiplicarlas. Por
ejemplo, 50 por 10 es igual a 500; 52 por 8 es 416; 40 por 20 es 800; 45 por
15 es 675; 30 por 30 es 900. Parece ser que este valor es un máximo; probemos
a variarlo: 31 por 29 es 899, que no está muy bien que digamos, y 32 por 28 es
896, que es aún peor. Por tanto, parece que obtenemos el mayor producto cuan-
do dividimos el número en dos mitades.
Ahora ve lo que indica el cálculo. Sea n el número que dividiremos en dos
partes. Entonces, si x es una parte, la otra será n – x, y el producto será x(n – x) o
nx – x2. Por tanto, escribimos
y = nx – x2
En seguida obtenemos la derivada e igualamos a cero:
dy
= n −2 x = 0
dx
Resolvemos para (o sea, despejamos) x y obtenemos
n
=x
2
Ahora sabemos que sea cual fuere el número n, debemos dividirlo en dos
partes iguales para que el producto de las partes sea un máximo; y el valor de ese
producto máximo siempre será igual a 1/4n2.
Esta regla resulta muy útil y se aplica a numerosos factores, de tal manera
que si m + n + p = un número constante, m ⋅ n ⋅ p es un valor máximo cuando
m = n = p.

Caso de prueba
Apliquemos de inmediato nuestro conocimiento a un caso que podemos probar.
Sea y = x2 – x y calculemos si esta función tiene un máximo o mínimo; y de ser
así, comprobemos si es un máximo o un mínimo.
Derivamos y obtenemos:
dy
= 2 x −1
dx
Igualamos a cero y queda:
2x – 1 = 0
de donde
2x = 1
1
x=
2

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104 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Es decir, cuando x se iguala a 1/2, el valor correspondiente de y será un máxi-


mo o un mínimo. En consecuencia, sustituimos x = 1/2 en la ecuación original
y obtenemos:
1 1 1
y= ( 2) −2
2
o bien,
4
y =−

¿Se trata de un máximo o de un mínimo? Para comprobarlo, tratemos de que


x sea un poco mayor que 1/2, por ejemplo, x = 0.6. Entonces,
y = (0.6)² – 0.6 = 0.36 – 0.6 = –0.24
Además, probaremos con un valor de x un poco menor que 1/2, por ejemplo,
x = 0.4. Entonces,
y = (0.4)² – 0.4 = 0.16 – 0.4 = –0.24
Ambos valores son mayores que –0.25, lo que demuestra que y = –0.25 es
un mínimo. Traza la gráfica y comprueba el cálculo.

Otros casos
Un caso muy interesante es el que presenta una gráfica que tiene tanto un máxi-
14
El punto máximo de la gráfica de la figura mo como un mínimo. Su ecuación es:
28 se llama máximo local porque la gráfica,
como resulta evidente, tiene puntos más al- 1
tos en otras partes más adelante. Del mismo y = x 3 −2 x 2 + 3x + 1
modo, su punto mínimo es un mínimo local
3
porque hay otros puntos más bajos en partes Ahora bien,
anteriores de la gráfica. Si los puntos máximo
y mínimo son los puntos más alto y más dy 2
bajo de una gráfica, como se observa en las = x − 4x +3
figuras 26 y 27, se llaman máximos y mínimos
dx
absolutos. En la figura 28, la gráfica no tiene Igualamos a cero y obtenemos la ecuación cuadrática:
puntos máximo y mínimo absolutos porque
se extiende al infinito en ambos extremos.
En la figura 28, el punto de la curva en
x2 – 4x + 3 = 0
x = 2 se conoce como punto de inflexión.
Se trata del punto en el que la gráfica es
Resolviendo la ecuación cuadrática obtenemos dos raíces:
cóncava hacia arriba por un lado y cóncava
hacia abajo por el otro. Dicho de otra forma, x=3 y x=1
es el punto en el que la tangente a la curva,
yendo de izquierda a derecha, deja de girar Ahora, cuando x = 3, y = 1; y cuando x = 1, y = 2 1/3. Lo primero es un
en una dirección y empieza a girar en sentido mínimo y lo segundo un máximo.14
contrario. Cuando la segunda derivada de
una gráfica es positiva, la gráfica es cóncava
Podemos trazar la gráfica (como en la figura 28) con los valores calculados,
hacia arriba (como una sonrisa), y cuando como se muestra a continuación, a partir de la ecuación original
la segunda derivada es negativa, la gráfica
es cóncava hacia abajo (como un ceño
fruncido). Algunos textos de cálculo suelen x –1 0 1 2 3 4 5 6
distinguir las dos gráfica diciendo que una
1 1 2 1 2
“puede contener agua” y la otra no. y −4 1 2 1 1 2 7 19
En ocasiones, una curva tiene un punto 3 3 3 3 3
de inflexión en un punto donde dy /dx = 0.
En este caso, el punto no es un máximo ni
un mínimo. Por ejemplo, esto se aplica a El caso siguiente es otro ejemplo de máximos y mínimos. La ecuación de
y = x ³ en x = 0. Por tanto, después de igua-
lar la derivada a cero debemos comprobar los
un círculo de radio r, que tiene su centro en C en el punto cuyas coordenadas
puntos en ambos lados de x para determinar son x = a, y = b, como se ilustra en la figura 29, es:
si hemos calculado un máximo, un mínimo o
ninguno de los dos. (MG) (y – b)² + (x – a)² = r²

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CAPÍTULO 11 Máximos y mínimos 105

Figura 28

Esta ecuación puede transformarse en:


y = r 2− ( x − a )2 + b
donde la raíz cuadrada puede ser positiva o negativa.
Sabemos de antemano, por simple inspección de la figura, que cuando x = a,
y estará ya sea en su valor máximo, b + r, o bien, en su valor mínimo, b – r. Pero
no nos aprovechemos de este conocimiento; calculemos mejor el valor de x que
hace de y un máximo o un mínimo, por medio del proceso de derivar e igualar
a cero:
dy 1 1
= ⋅ (2a −2 x )
dx 2 r −( x −a )2
2

Figura 29

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106 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

que se reduce a
dy a −x
= 2
dx r −( x −a )2
Entonces, la condición para que y sea un máximo o un mínimo es:
a −x
=0
r −( x −a )2
2

Puesto que no existe ningún valor de x que haga el denominador infinito, la


única condición para dar cero es:
x=a
Sustituimos este valor en la ecuación original del círculo y obtenemos:

y = r2+ b
y puesto que la raíz de r ² es +r o –r, tenemos dos valores resultantes de y:
y=b+r o bien, y=b–r
La primera ecuación es el máximo, en la parte superior; la segunda, el míni-
mo, en la parte inferior.
Si la gráfica es tal que no existe ningún punto que sea máximo o mínimo, el
proceso de igualar a cero producirá un resultado imposible. Por ejemplo, sea
y = ax³ + bx + c
Luego,
dy 2
= 3ax + b
dx
Igualamos a cero y obtenemos 3ax2 + b = 0, x 2 = −b /3a, y x = −b /3a, que
es imposible en los números reales, suponiendo que a y b tienen el mismo signo.
Por tanto, y no tiene máximo ni mínimo.
Algunos otros ejemplos resueltos te permitirán dominar por completo esta
aplicación muy interesante y útil del cálculo.15

Ejemplo 1
¿Cuánto miden los lados del rectángulo de área máxima inscrita en un círculo de
radio R?

Solución
Si uno de los lados es x, entonces el otro lado = (diagonal)2 − x 2 ; y como la
15
Esto es quedarse corto. La búsqueda de va-
diagonal del rectángulo es necesariamente el diámetro del círculo que lo circuns-
lores extremos (máximos y mínimos) de una cribe, el otro lado es igual a 4 R 2 − x 2 .
función es uno de los aspectos más bellos y Entonces, el área del rectángulo es
útiles del cálculo diferencial. ¡Sólo hay que
igualar la derivada a cero y despejar x! ¡Como
por arte de magia! (MG) S = x 4R 2 − x 2

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CAPÍTULO 11 Máximos y mínimos 107

Derivamos:
dS d ( 4R 2 − x 2 ) d (x )
=x ⋅ + 4R 2 − x 2 ⋅
dx dx dx
(Si ya se te olvidó cómo derivar 4 R 2 − x 2 , aquí tienes una pista: escribe
w = 4R 2 – x2 y y = w , y luego obtén dy /dw y dw /dx; esfuérzate por resolver
este problema, y sólo si no puedes proseguir, repasa el capítulo 9.) Obtendrás:
dS x 4R 2 − 2 x 2
=x ⋅ − + 4R 2
−x 2
=
dx 4R 2 − x 2 4R 2 − x 2
Para el máximo o el mínimo, debemos tener:
4R 2 − 2 x 2
=0
4R 2 − x 2
es decir, 4R 2 – 2x2 = 0 y x = R 2.
El otro lado = 4 R 2 − 2 R 2 = R 2; los dos lados son iguales. La figura es
un cuadrado cuyo lado es igual a la diagonal del cuadrado construido sobre el
radio. En este caso, se trata, por supuesto, de un máximo.

Ejemplo 2
¿Qué radio tiene la abertura de un recipiente cónico cuyo lado inclinado tiene
una longitud de l cuando la capacidad del recipiente se usa al máximo?

Solución
Si R es el radio y H la altura correspondiente,
H = l 2 −R 2
Volumen:
H l 2 −R 2
V = πR 2 ⋅ =πR 2 ⋅
3 3
Procedemos como en el ejemplo anterior y obtenemos:
dV R 2πR
= πR ⋅ − l 2 −R 2
2
2 +
dR 3 l −R
2
3
2πR (l 2 − R 2 ) − πR 3
= =0
3 l 2 −R 2
para el máximo o el mínimo. O bien,
2
2πR(l 2 – R 2) – πR 3 = 0 y R =l
3
para un máximo, como es obvio.

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108 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Ejemplo 3
Calcula los máximos y mínimos de la función
x 4−x
y= +
4−x x

Solución
Al derivar obtenemos:
dy (4 − x ) −(−x ) −x −(4 − x )
= + =0
dx (4 − x )2 x2
para el máximo o mínimo; o bien,
4 4
2 − 2 =0 y x =2
(4 − x ) x
Hay un solo valor, por tanto, hay sólo un máximo o mínimo:
para x = 2, y=2
para x = 1.5, y = 2.27
para x = 2.5, y = 2.27
es, por tanto, un mínimo. (Resulta muy aleccionador trazar la gráfica de la fun-
ción.)

Ejemplo 4
Calcula los máximos y mínimos de la función

y = 1 + x + 1 −x
Será muy instructivo trazar la gráfica respectiva.

Solución
Derivando obtenemos el resultado de inmediato (véase el ejemplo 1 del capí-
tulo 9):
dy 1 1
= − =0
dx 2 1 + x 2 1 – x
para el máximo o mínimo. Por tanto, 1 + x = 1− x y x = 0, la única solu-
ción
para x = 0, y = 2.
para x = ±0.5, y = 1.932
por lo que este es un máximo.

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CAPÍTULO 11 Máximos y mínimos 109

Ejemplo 5
Calcula los máximos y mínimos de la función
x 2 −5
y=
2x −4

Solución
Tenemos que
dy (2 x − 4) ⋅ 2x −( x 2− 5)2
= =0
dx (2 x − 4)2
para máximo o mínimo; o bien,
2 x 2 −8 x +10
=0
(2 x − 4)2
o x2 – 4x + 5 = 0, que tiene las soluciones siguientes:

x = 2 ± −1
Como son imaginarias, no hay ningún valor real de x para el cual dy /dx = 0;
por tanto, tampoco hay máximo ni mínimo.

Ejemplo 6
Calcula los máximos y mínimos de la función
(y – x2)2 = x5

Solución
Esa función puede escribirse así: y = x 2 ± x 5/2. Entonces,
dy 5
= 2 x ± x 3 /2 = 0
dx 2
para máximo o mínimo; es decir,
5 y
x ( 2 ± x 1 /2) = 0,
2 0.3

que se satisface para x = 0 y para x ( 2 ± 5/2 x 1 /2) = 0, esto es, para x = 16/25. En
consecuencia, hay dos soluciones. Tomemos primero x = 0: 0.2

y = 0.25 ± 2 −(0.5) ,
5
si x = –0.5,
0.1
si x = +0.5, y = 0.25 ± 2 (0.5)5 .

Por un lado, y es imaginario; es decir, no existe ningún valor de y que pueda


x
representarse en una gráfica; el segundo se sitúa, por tanto, por completo del lado 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1.0
derecho del eje y (figura 30). Figura 30

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110 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Al trazar la gráfica se verá que va hacia el origen como si hubiera un mínimo


ahí; pero en vez de seguir más allá, como debería ocurrir con un mínimo, da
marcha atrás sobre sus pasos (formando una cúspide). Por tanto, no hay mínimo,
aunque la condición de un mínimo se satisfaga, es decir, dy /dx = 0.
En consecuencia, es necesario comprobar siempre tomando un valor de cual-
quiera de los lados.16
Si tomamos x = 16/25 = 0.64. Si x = 0.64, entonces y = 0.7373 y y =
0.0819; si x = 0.6, y = 0.6389 y 0.0811; y si x = 0.7, y = 0.9000 y 0.0800.
Esto muestra que hay dos ramas de la gráfica; la superior no pasa por un
máximo, pero la inferior sí.17

Ejemplo 7
Un cilindro cuya altura es el doble del radio de la base está incrementando su
volumen de modo tal que todas sus partes siempre guardan la misma proporción
entre sí; es decir, en cualquier instante el cilindro es semejante al cilindro original.
Cuando el radio de la base es de r pulgadas, el área aumenta a la razón de 20 pul-
gadas cuadradas por segundo. ¿A qué razón por segundo se incrementa entonces
el volumen?

Solución
Área = S = 2(πr2) + 2πr ⋅ 2r = 6πr²
Volumen = V = πr2 ⋅ 2r = 2πr³
Derivamos:
dS dr dr 20
= 12πr = 20; =
dt dt dt 12πr
dV 2 dr
= 6πr ;
dt dt
y
16
La terminología actual amplía el significado
de valores extremos y permite extremos dV 20
= 6πr ⋅
2
locales en cúspides, vértices y puntos finales = 10r
de intervalos en el dominio de una función. dt 12πr
(MG)
El volumen cambia a la razón de 10r pulgadas cúbicas por segundo.
17
En este punto, Thompson introduce un
problema que no tiene nada que ver con
extremos, pero lo he dejado tal cual. Tenga
en cuenta también que el problema 10 de los
ejercicios está asimismo fuera de lugar por el
Prepara otros ejemplos. Hay algunos temas que ofrecen gran abundancia de
mismo motivo. (MG) casos interesantes.

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CAPÍTULO 11 Máximos y mínimos 111

[ EJERCICIOS IX ]

1. Indica qué valores de x hacen de y un máximo y un mínimo si se tiene la


ecuación siguiente:
x2
y=
x +1
2. Indica qué valor de x hace de y un máximo en la ecuación
x
y=
a + x2
2

3. Una recta de longitud p se cortará en cuatro partes con las que se formará
un rectángulo. Demuestra que el área del rectángulo será un máximo si
cada uno de sus lados es igual a 1/4p.
4. Un trozo de cordel de 30 pulgadas de largo tiene los dos extremos unidos
y se estira con tres tachuelas para formar un triángulo. ¿Cuál es el área
triangular más grande que puede delimitar el cordel?
5. Traza la gráfica correspondiente a la ecuación:
10 10
y= +
x 8−x
Además, calcula dy /dx y deduce el valor de x para el cual y es un mínimo;
calcula ese valor mínimo de y.
6. Sea y = x5 – 5x, y calcula los valores de x que harán de y un máximo o un
mínimo.
7. ¿Cuál es el cuadrado más pequeño que puede colocarse dentro un cuadra-
do determinado para que cada esquina del cuadrado pequeño toque un
lado del cuadrado mayor?
8. Inscribe en un cono, cuya altura es igual al radio de la base, un cilindro
(a) cuyo volumen es un máximo; (b) cuya área lateral es un máximo;
(c) cuya área total es un máximo.
9. Inscribe en una esfera, un cilindro (a) cuyo volumen es un máximo;
(b) cuya área lateral es un máximo; (c) cuya área total es un máximo.
10. Un globo esférico aumenta de volumen. Si cuando su radio mide r pies,
su volumen aumenta a razón de 4 pies cúbicos por segundo, ¿a qué razón
aumenta entonces su superficie?
11. Inscribe en una esfera un cono cuyo volumen sea un máximo.

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Capítulo 12
Curvatura de las curvas

Volviendo al proceso de derivación sucesiva, cabe preguntar: ¿por qué querría


alguien derivar dos veces? Sabemos que cuando las cantidades variables son es-
pacio y tiempo, derivamos dos veces para obtener la aceleración de un cuerpo en
movimiento, y que en la interpretación geométrica, según se aplica a las curvas,
dy /dx representa la pendiente de la curva. Pero ¿qué puede significar d 2y /dx2 en
este caso?
Es claro que significa la razón (por unidad de longitud de x) a la que cambia
la pendiente; en pocas palabras, es una indicación de cómo varía la pendiente de la
parte de la gráfica considerada; es decir, es una señal de si la pendiente de la gráfica
aumenta o disminuye cuando x aumenta. Dicho con otras palabras, es una indi-
cación de si la gráfica se arquea hacia arriba o hacia abajo a la derecha.
Supón una pendiente constante, como se muestra en la figura 31. Aquí,
dy /dx es un valor constante.
Imagina, sin embargo, un caso en el que, como se muestra en la figura 32, la
pendiente misma aumenta en sentido ascendente; entonces

d (dxdy )
,
dx
es decir, d 2y /dx2 será positiva.
Si la pendiente se va haciendo menos pronunciada hacia la derecha (como
se muestra en la figura 14), o como en la figura 33, entonces, a pesar de que la
gráfica puede ser ascendente, como el cambio es tal que disminuye su pendiente,
su d 2y /dx2 será negativa.

Y Y

O X O X

Figura 31 Figura 32

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CAPÍTULO 12 Curvatura de las curvas 113

Llegó el momento de iniciarte en otro secreto: cómo distinguir si el resultado Y


obtenido “igualando a cero” es un máximo o un mínimo. El truco es el siguiente:
después de haber derivado (para obtener la expresión que se iguala a cero), hay
que derivar una segunda vez y comprobar si el resultado de la segunda derivada
es positivo o negativo.
Si d 2y /dx2 resulta positiva, entonces sabrás que el valor de y obtenido es un
mínimo; pero si d 2y /dx2 sale negativa, entonces el valor de y que se obtuvo debe
ser un máximo. Esa es la regla.
El porqué debe parecerte muy evidente. Piensa en cualquier gráfica que tenga O X
un punto mínimo, como la de la figura 15 o como la de la figura 34, donde el Figura 33
punto mínimo y está señalado por M, y la gráfica es cóncava hacia arriba. A la
izquierda de M la pendiente es descendente, es decir, negativa, y se está volviendo
menos negativa. A la derecha de M la pendiente es ascendente y se dirige cada Y
vez más hacia arriba. Evidentemente, el cambio de pendiente cuando la gráfica
atraviesa M es tal que d 2y /dx2 es positiva, porque su operación, a medida que x
aumenta hacia la derecha, es convertir una pendiente descendente en otra ascen-
dente. M
Asimismo, considera una gráfica cualquiera que tenga un punto máximo,
como la de la figura 16 o la de la figura 35, donde la gráfica es cóncava hacia y mín.
arriba, y el punto máximo está señalado por M. En este caso, a medida que la
gráfica pasa por M de izquierda a derecha, su pendiente ascendente se convierte O x X
en una pendiente descendente o negativa, por lo que en este caso, la “pendiente Figura 34
de la pendiente” d 2y /dx2 es negativa.
Vuelve ahora a los ejemplos del capítulo anterior y comprueba de esta forma
las conclusiones a las que llegamos en cuanto a si hay un máximo o un mínimo
en algún caso en particular. A continuación se presentan algunos ejemplos re- Y
sueltos.
M
Ejemplo 1
Obtén el máximo o mínimo de (a) y = 4x2 – 9x – 6; (b) y = 6 + 9x – 4x2, y
y máx.
comprueba si se trata de un máximo o un mínimo en cada caso.

Solución
O x X
(a) La derivada es: Figura 35

dy 1
= 8 x − 9 = 0; x = 1 y y = –11.0625
dx 8
La segunda derivada es:
d 2y
=8
dx 2
Se observa que el resultado es positivo; por tanto, es un mínimo.
(b) La derivada es:
dy 1
= 9 − 8 x = 0; x = 1 y y = +11.0625
dx 8

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114 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

La segunda derivada es:


d 2y
= −8
dx 2
Como el resultado es negativo, se trata de un máximo.

Ejemplo 2
Calcula los máximos y mínimos de la función:
y = x3 – 3x + 16

Solución
Derivamos:
dy
= 3 x 2 − 3 = 0; x 2 = 1, y x = ±1
dx
La segunda derivada es:
d 2y
= 6x
dx 2
para x = 1, el resultado es positivo; por tanto, x = 1 corresponde a un mínimo,
y = 14. Para x = –1, el resultado es negativo; por consiguiente, x = –1 corres-
ponde a un máximo, y = 18.

Ejemplo 3
Calcula los máximos y mínimos de
x −1
y=
x2 +2

Solución
La derivada es:
dy ( x 2 + 2) ⋅ 1−( x −1) ⋅ 2 x 2 x − x 2 + 2
= = =0
dx ( x 2 + 2)2 ( x 2 + 2)2
o x2 – 2x – 2 = 0, cuyas soluciones son x = 2.73 y x = –0.73.
La segunda derivada es:

d 2y ( x 2 + 2)2 ( 2 −2 x ) −(2 x − x 2 + 2)(4 x 3 +8 x )


= −
dx 2 ( x 2 + 2)4
2 x 5 − 6 x 4 −8 x 3 −8 x 2 −24 x + 8
=
( x 2 + 2)4

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CAPÍTULO 12 Curvatura de las curvas 115

El denominador siempre es positivo, por lo que basta confirmar el signo del


numerador.
Si escribimos x = 2.73, el numerador es negativo; el máximo, y = 0.183.
Si escribimos x = –0.73, el numerador es positivo; el mínimo, y = –0.683.

Ejemplo 4
El gasto C de manejar los productos de cierta fábrica varía con la producción
semanal P de acuerdo con la relación C = aP + b /(c + P ) + d , donde a, b, c, d
son constantes positivas. ¿Para qué producción será menor el gasto?

Solución
Aquí tenemos que la derivada es:

dC b
=a − =0
dP (c + P )2

para máximo o mínimo; por tanto, a = b /(c +P)2 y P = ± b /a −c .


Como la producción no puede ser negativa, P = + b /a −c. Ahora bien,

d 2C b(2c + 2 P )
2 =+
dP ( c + P )4

que es positiva para todos los valores de P; por tanto, P = + b /a −c correspon-


de a un mínimo.

Ejemplo 5
El costo total por hora C de iluminar un edificio con N lámparas de un cierto
tipo es

Cl EPC e
C =N (t +
1 000 )
donde E es la eficiencia comercial (watts por candela)
P es la intensidad luminosa (en candelas) de cada lámpara
t es la vida promedio de cada lámpara en horas
Cl es el costo de renovación en centavos por hora de uso
Ce es el costo de energía por 1 000 watts por hora.

Además, la relación que conecta la vida promedio de una lámpara con la


eficiencia comercial a la que opera es de aproximadamente t = mE n, donde m y
n son constantes que dependen del tipo de lámpara.
Calcula la eficiencia comercial con la que el costo total de iluminación será
el más bajo posible.

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116 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Solución
Tenemos:
Cl PC e
( m E +1 000 E)
C =N −n

dC PC nC
=N( )=0
e l −(n+1)
− E
dE 1 000 m
para máximo o mínimo.

1 000 ⋅ nC l 1 000 ⋅ nC l
E n+1 = y E = n+1
mPC e mPC e
Como es evidente, esto es para un mínimo, puesto que
d 2C nC
dE 2 = [
N (n +1) l E −(n+2)
m ]
que es positiva para un valor positivo de E.
Para un tipo en particular de lámparas de 16 candelas, Cl = 17 centavos,
Ce = 5 centavos; y se calculó que m = 10 y n = 3.6:

1 000 ⋅ 3.6 ⋅ 17
E = 4.6 = 2.6 watts por candela
10 ⋅ 16 ⋅ 5

[ EJERCICIOS X ]

Es recomendable que traces la gráfica de los ejercicios numéricos.


1. Calcula los máximos y mínimos de

y = x3 + x2 – 10x + 8
2. Dada y = (b /a)x – cx 2 , obtén las expresiones de dy /dx, y para d 2y /dx2;
además, calcula el valor de x para el cual y es un máximo o un mínimo, y
demuestra si es máximo o mínimo. Supón que c > 0.
3. Calcula cuántos máximos y cuántos mínimos hay en la gráfica cuya ecua-
ción es:
x2 x4
y =1− +
2 24
y cuántos hay en la gráfica cuya ecuación es:

x2 x4 x6
y = 1− + −
2 24 720

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CAPÍTULO 12 Curvatura de las curvas 117

4. Calcula los máximos y mínimos de


5
y = 2 x +1+
x2
5. Calcula los máximos y mínimos de
3
y= 2
x + x +1
6. Calcula los máximos y mínimos de
5x
y=
2+ x2
7. Calcula los máximos y mínimos de
3x x
y= 2 + +5
x −3 2
8. Divide un número N en dos partes de modo tal que tres veces el cuadrado
de una parte más dos veces el cuadrado de la otra sea un mínimo.
9. La eficiencia u de un generador eléctrico a diferentes valores de produc-
ción x se expresa con la ecuación general:
x
u=
a + bx +cx 2
donde a es una constante que depende principalmente de las pérdidas
de energía del hierro y c una constante que depende principalmente de
la resistencia de las partes de cobre. Halla una expresión para el valor de
producción en que la eficiencia sea máxima.
10. Supón que se sabe que el consumo de carbón de cierto buque de vapor
puede representarse con la fórmula
y = 0.3 + 0.001v³
donde y es el número de toneladas de carbón quemadas por hora y v es la
velocidad expresada en millas náuticas por hora. El costo de los salarios,
interés sobre el capital y depreciación del barco son en conjunto iguales,
por hora, al costo de 1 tonelada de carbón. ¿A qué velocidad el costo
total de un viaje de 1 000 millas náuticas será un mínimo? Si el carbón
cuesta 10 dólares por tonelada, ¿a cuánto ascenderá ese costo mínimo del
viaje?
11. Calcula los máximos y mínimos de
x
y =± x (10 − x)
6
12. Calcula los máximos y mínimos de
y = 4x3 – x2 – 2x + 1

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Capítulo 13
Fracciones parciales
y funciones inversas

Hemos visto que cuando derivamos una fracción debemos realizar una operación
muy complicada; y si la fracción no es simple, el resultado será, de seguro, una
expresión complicada. Si pudiéramos dividir la fracción en dos o más fracciones
más sencillas, de forma que su suma fuera equivalente a la fracción original, po-
dríamos proceder entonces a derivar cada una de estas expresiones. Además, el
resultado de derivar sería la suma de dos (o más) derivadas, cada una de las cuales
es relativamente sencilla; por añadidura, la expresión final, que desde luego será
igual a la que se obtendría sin recurrir a este subterfugio, se obtiene con mucho
menos esfuerzo y aparece en forma simplificada.
Veamos cómo se llega a este resultado. Primero nos daremos a la tarea de su-
mar dos fracciones para formar una fracción resultante. Tomemos, por ejemplo,
las dos fracciones
1 2
y .
x +1 x –1
Podemos sumar estas fracciones y hallar que el resultado es (3x + 1) /(x2 −1).
De la misma manera se pueden sumar tres o más fracciones.
Desde luego, este proceso puede revertirse: si nos dan esta última expresión,
no hay duda de que, de un modo u otro, podemos volver a dividirla para obtener
sus componentes originales o fracciones parciales.
El problema es que no sabemos en todos los casos que se nos presenten cómo
podemos dividirla. A fin de averiguarlo, para empezar consideremos un caso sen-
cillo. Sin embargo, es importante recordar que todo lo que sigue se aplica sólo
a lo que se denomina fracciones algebraicas propias, que son las fracciones como
la que se presentó antes, que tienen numerador de menor grado que el denomi-
nador; es decir, aquellas en las que el exponente más alto de x es menor en el
numerador que en el denominador.
Si tenemos que trabajar con una expresión como (x2 + 2) /(x2 – 1), podemos
simplificarla por división, puesto que es equivalente a (1 + 3)/(x 2−1); y 3/(x 2−1)
es una fracción algebraica propia a la que podemos aplicar la operación de divi-
dirla en fracciones parciales, como acabamos de explicar.

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CAPÍTULO 13 Fracciones parciales y funciones inversas 119

Caso i
Si hacemos muchas sumas de dos o más fracciones cuyos denominadores
contengan sólo términos en x y ningún término en x2, x³ o cualquier otra
potencia de x, siempre obtendremos que el denominador de la fracción final
resultante será el producto de los denominadores de las fracciones que se suma-
ron para formar el resultado.

De lo anterior se desprende que si factorizamos el denominador de esta frac-


ción final, encontraremos todos y cada uno de los denominadores de las fraccio-
nes parciales que estamos buscando.
Supón que deseamos volver de (3x + 1)/(x 2 −1) a los componentes que ya
sabemos, que son 1/(x + 1) y 2/(x – 1). Si no conocemos esos componentes, de
todos modos podemos preparar el terreno; para ello, escribimos:
3 x +1 3 x +1
2 = = +
x −1 ( x +1)( x −1) x +1 x −1
dejando en blanco los lugares de los numeradores hasta que averigüemos qué
hemos de escribir ahí. Podemos suponer que el signo entre las fracciones parciales
siempre es más, puesto que si fuera un signo menos, simplemente comprobaría-
mos que el numerador correspondiente es negativo.
Ahora bien, puesto que las fracciones parciales son propias, los numeradores
son solo dígitos sin ninguna x, y podemos llamarlos A, B, C. . . o como más nos
guste. Así, en este caso, tenemos:
3 x +1 A B
= +
x −1 x +1 x −1
2

Si sumamos estas dos fracciones parciales obtenemos


A( x −1) + B ( x +1)
( x +1)( x −1)
y este resultado debe ser igual a (3x + 1)/( x +1)( x −1). Además, como los deno-
minadores de estas dos expresiones son iguales, los numeradores también deben
ser iguales, lo que nos da:
3x + 1 = A(x – 1) + B(x + 1)
Ésta es una ecuación con dos cantidades desconocidas, y parece que necesita-
mos otra ecuación para resolverla y obtener A y B.
Pero hay otra forma de salir airosos de esta dificultad. La ecuación debe ser
verdadera para todos los valores de x; por tanto, debe serlo para valores de x que
den lugar a que x – 1 y x + 1 sean iguales a cero; esto es, para x = 1 y para x = –1,
respectivamente.
Si x = 1, obtenemos 4 = (A ⋅ 0) + (B ⋅ 2), por lo que B = 2. Y si x = –1,
obtenemos –2 = (A ⋅ –2) + (B ⋅ 0), por lo que A = 1. Sustituyendo A y
B de las fracciones parciales por estos nuevos valores obtenemos 1/(x + 1) y
2/(x – 1). . . ¡y listo!

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120 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Como otro ejemplo, tomemos la fracción


4 x 2 + 2 x −14
x 3 + 3x 2 − x −3
El denominador es cero cuando el valor de x es 1; por tanto, x – 1 es un factor
del denominador y, obviamente, el otro factor es x2 + 4x + 3. Esta expresión
puede descomponerse una vez más en (x + 1)(x + 3). Por tanto, podemos escri-
bir la fracción así:
4 x 2 + 2 x −14 A B C
3 2 = + +
x + 3 x − x − 3 x +1 x −1 x + 3
que son tres factores parciales. Procedemos como antes y obtenemos:
4x2 + 2x – 14 = A(x – 1)(x + 3) + B(x + 1)(x + 3) + C(x + 1)(x – 1)
Si x = 1 obtenemos:
–8 = (A ⋅ 0) + B(2 ⋅ 4) + (C ⋅ 0)
esto es, B = –1.
Si x = –1, obtenemos:
–12 = A(–2 ⋅ 2) + (B ⋅ 0) + (C ⋅ 0)
de donde A = 3.
Si x = –3, obtenemos:
16 = (A ⋅ 0) + (B ⋅ 0) + C(–2 ⋅ –4)
de donde C = 2.
Entonces, las fracciones parciales son:
3 1 2
– +
x +1 x −1 x + 3
que son mucho más fáciles de derivar respecto a x que la expresión complicada
de la que las obtuvimos.

Caso 2
Si algunos de los factores del denominador contienen términos en x2 y no
están convenientemente puestos en factores, el numerador correspondiente
puede contener un término en x, así como un número sencillo y, por tanto,
se hace necesario representar este numerador desconocido no por el símbo-
lo A, sino por Ax + B; el resto de los cálculos es igual que como acabamos
de explicar.

Probemos, por ejemplo, con


−x 2 −3
( x 2 + 1)( x +1)

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CAPÍTULO 13 Fracciones parciales y funciones inversas 121

En principio, tenemos que

−x 2 −3 Ax + B C
2
= 2 +
( x + 1)( x +1) x +1 x +1
–x2 – 3 = (Ax + B)(x + 1) + C(x2 + 1)

Si x = –1, obtenemos –4 = C ⋅ 2 y C = –2, de donde


–x2 – 3 = (Ax + B)(x + 1) – 2x2 – 2
y
x2 – 1 = Ax(x + 1) + B(x + 1)
Si x = 0, obtenemos –1 = B; por tanto,
x2 – 1 = Ax(x + 1) – x – 1 o bien, x2 + x = Ax(x + 1)
y
x + 1 = A(x + 1)
de modo que A = 1, y las fracciones parciales son:
x −1 2

x +1 x +1
2

Citemos como otro ejemplo la fracción

x 3 −2
( x 2 + 1)( x 2 + 2)
Obtenemos
x 3 −2 Ax + B Cx + D
= 2 + 2
( x +1)( x + 2)
2 2
x +1 x +2

( Ax + B )( x 2 + 2) + (Cx + D )( x 2 +1)
=
( x 2 +1)( x 2 + 2)
En este caso, la determinación de A, B, C, D no es tan fácil. Será más sencillo
proceder como sigue: puesto que la fracción dada y la fracción obtenida mediante
la suma de las fracciones parciales son iguales y tienen denominadores idénticos,
los numeradores también deben serlo. En ese caso, y con expresiones algebraicas
como las que ahora nos ocupan, los coeficientes de la misma potencia de x son igua-
les y del mismo signo.
Por tanto, como
x3 – 2 = (Ax + B)(x2 + 2) + (Cx + D)(x2 + 1)
= (A + C )x3 + (B + D)x2 + (2A + C )x + 2B + D
tenemos 1 = A + C; 0 = B + D (el coeficiente de x2 en la expresión de la izquier-
da es cero); 0 = 2A + C, y –2 = 2B + D. Aquí tenemos cuatro ecuaciones, de las

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122 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

cuales obtenemos fácilmente A = –1; B = –2; C = 2; D = 2; por consiguiente,


las fracciones parciales son
2( x +1) x + 2

x 2 + 2 x 2 +1
Este método puede usarse siempre; pero el método mostrado primero es el
más rápido en el caso de factores en x.

Caso 3
Cuando entre los factores del denominador hay algunos elevados a una po-
tencia, hay que tener en cuenta la posible existencia de fracciones parciales
que tengan por denominador las diferentes potencias de ese factor hasta el
más alto. Por ejemplo, al dividir la fracción

3x 2 – 2 x + 1
( x +1)2 ( x – 2)

debemos considerar la posible existencia de un denominador x + 1, así


como (x + 1)2 y x – 2.

Sin embargo, se puede pensar que, como el numerador de la fracción cuyo


denominador es (x + 1)2 puede contener términos en x, debemos tenerlo en
cuenta y escribir Ax + B como numerador, de forma que
3 x 2 − 2 x +1 Ax + B C D
2 = 2 + +
( x +1) ( x −2) ( x +1) x +1 x − 2
No obstante, si tratamos de obtener A, B, C y D en este caso fracasaremos, ya
que tenemos cuatro incógnitas y sólo tres relaciones que las conectan:
3 x 2 − 2 x +1 x −1 1 1
2 = 2 + +
( x +1) ( x −2) ( x +1) x +1 x − 2
Pero si escribimos
3 x 2 − 2 x +1 A B C
2 = 2 + +
( x +1) ( x −2) ( x +1) x +1 x − 2
obtenemos
3 x 2 − 2 x +1 = A( x −2) + B ( x +1)( x − 2) +C ( x +1)2 .
Para x = –1; 6 = –3A, o A = –2
x = 2; 9 = 9C, oC=1
x = 0; 1 = –2A – 2B + C
Sustituyendo los valores de A y C:
1 = 4 – 2B + 1

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CAPÍTULO 13 Fracciones parciales y funciones inversas 123

de donde B = 2. Por tanto, las fracciones parciales son:


2 2 1
− 2 +
x +1 ( x +1) x −2
en lugar de
1 x −1 1
+ 2 +
x +1 ( x +1) x −2
que se plantearon antes como las fracciones de las que se obtuvo (3x 2 − 2x +1)/
( x +1)2 ( x −2). El misterio se aclara si observamos que (x −1)/( x +1)2 se puede
dividir a su vez en dos fracciones, 1 / (x +1) − 2 / ( x +1)2, de modo que las tres
fracciones dadas son, en realidad, equivalentes a:
1 1 2 1 2 2 1
+ − 2+ = − 2 +
x +1 x +1 ( x +1) x − 2 x +1 ( x +1) x −2
que son las fracciones parciales obtenidas.
Observamos que basta tener en cuenta un término numérico para cada nu-
merador y que siempre obtenemos las últimas fracciones parciales.
Sin embargo, cuando hay una potencia de un factor de x2 en el denominador,
los numeradores correspondientes deben ser de la forma Ax + B; por ejemplo:
3 x −1 Ax + B Cx + D E
2 2 = 2 2+ 2 +
(2 x −1) ( x +1) (2 x −1) 2 x −1 x +1
que da
3x – 1 = (Ax + B)(x + 1) + (Cx + D)(x + 1)(2x2 – 1) + E(2x2 – 1)2.
Para x = –1, esto da E = –4. Sustituyendo, trasponiendo, reuniendo térmi-
nos semejantes y dividiendo entre x + 1 obtenemos:
16x3 – 16x2 + 3 = 2Cx3 + 2Dx2 + x(A – C) + (B – D)
En consecuencia, 2C = 16 y C = 8; 2D = –16 y D = –8; A – C = 0, o
A – 8 = 0 y A = 8; y finalmente, B – D = 3 o B = –5. Así, obtenemos como
fracciones parciales:
8x −5 8( x −1) 4
2 2 + 2 −
(2 x −1) 2 x −1 x +1
Es útil comprobar el resultado. La manera más sencilla es sustituir x por un
solo valor, por ejemplo, +1, tanto en la expresión dada como en las fracciones
parciales obtenidas.
Si el denominador contiene sólo una potencia de un solo factor, un método
muy rápido es el siguiente. Tomando, por ejemplo,
4 x +1
( x +1)3
sea x + 1 = z; entonces, x = z – 1. Sustituimos y obtenemos:
4( z −1) +1 4 z − 3 4 3
3 = 3 = 2− 3
z z z z

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124 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Por tanto, las fracciones parciales son:


4 3
2−
( x +1) ( x +1)3
Si aplicamos esto a la derivación, imagina que debemos derivar
5 −4x
y= 2
6 x + 7 x −3
Se obtiene:
dy (6 x 2 + 7 x −3) ⋅ 4 + (5 − 4 x )(12 x + 7)
=−
dx (6 x 2 + 7 x −3)2
24 x 2 − 60 x −23
=
(6 x 2 + 7 x −3)2
Si dividimos la expresión dada en
1 2

3 x −1 2 x + 3
obtenemos, sin embargo,
dy 3 4
=− 2 +
dx (3 x −1) (2 x + 3)2
que es en realidad el mismo resultado que obtuvimos antes, sólo que dividido
en fracciones parciales. No obstante, esta división es más complicada si se realiza
después de derivar, como puede advertirse con facilidad. Cuando estudiemos la
integración de tales expresiones comprenderemos que dividir en fracciones parcia-
les es un auxiliar muy valioso.

[ EJERCICIOS XI ]

Divida en fracciones parciales:

3x + 5 x −8
1. 5.
( x − 3)( x + 4) (2 x + 3)(3 x −2)

3x − 4 x 2 −13 x + 26
2. 6.
( x −1)( x −2) ( x − 2)( x −3)( x − 4)

3x + 5 x 2 − 3 x +1
3. 2 7.
x + x −12 ( x −1)( x + 2)( x − 3)

x +1 5 x 2 + 7 x +1
4. 2 8.
x − 7 x +12 (2 x +1)(3 x −2)(3 x +1)

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CAPÍTULO 13 Fracciones parciales y funciones inversas 125

x2 x +3
9. 14.
x 3 −1 ( x + 2)2 ( x −1)

x 4 +1 3 x 2 + 2 x +1
10. 15.
x 3 +1 ( x + 2)( x 2 + x +1)2

5x 2 + 6 x + 4 5 x 2 + 8 x −12
11. 16.
( x +1)( x 2 + x +1) ( x + 4)3

x 7 x 2 + 9 x −1
12. 17.
( x −1)( x −2)2 (3 x − 2)4

x x2
13. 2
18.
( x −1)( x +1) ( x 3 −8)( x −2)

Derivada de una función inversa


Considera la función y = 3x. Puede expresarse en la forma x = y /3; esta segunda
forma se denomina función inversa de la original.
dy y dy 1
Si y = 3x, = 3; si x = , = , y vemos que
dx 3 dx 3
dy 1 dy dx
= o bien, ⋅ =1
dx dx dx dy
dy
Considera y = 4x2, dx /dy = 8x; la función inversa es x = y 1 /2 /2 y
dx 1 1 1
= = =
dy 4 y 4 ⋅ 2x 8x
Aquí, de nuevo,
dy dx
⋅ =1
dx dy
Se puede demostrar que para todas las funciones que pueden expresarse en
forma inversa siempre es posible escribir
dy dx dy 1
⋅ = 1 o bien, =
dx dy dx dx
dy
Se deduce entonces que, cuando se nos da una función, si es más fácil derivar
la función inversa, debes hacerlo primero, y el recíproco de la derivada de la fun-
ción inversa produce la derivada de la función original.

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126 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Ejemplo 1
Supón que deseamos obtener la derivada de

3
y= −1
x
Hemos visto que una forma de hacer esto consiste en escribir u = ( 3 /x) − 1
y obtener dy /du y du /dx. Esto nos da
dy 3
=−
dx 3
2x 2 −1
x
Si se nos olvidara cómo proceder según este método, o deseáramos compro-
bar el resultado por alguna otra forma de obtener la derivada, o si por cualquier
otro motivo no pudiéramos usar el método común y corriente, podríamos proce-
der como sigue: la función inversa es x = 3 /(1 + y 2), y su derivada
dx 3 ⋅ 2y 6y
=− 2 2 =−
dy (1 + y ) (1 + y 2 )2
Por consiguiente,
2
3
dy
=
1 (1 2 2
+y ) x(
1 + −1 ) 3
=− =− =−
dx dy 6y 3 3
6⋅ −1 2x 2 −1
dx x x

Ejemplo 2
Obtengamos la derivada de
1
y= 3
θ +5

Solución
La función inversa θ = (1 /y 3 ) − 5 o θ = y–3 – 5, y


= −3 y −4 = −3 3 (θ + 5)4
dy
Se deduce que
dy 1
=− 3
dθ 3 (θ + 5)4
como podríamos haber obtenido por otros medios.
Más adelante este pequeño subterfugio nos será de suma utilidad; mientras
tanto, conviene que te vayas familiarizando con él y que compruebes por este

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CAPÍTULO 13 Fracciones parciales y funciones inversas 127

medio los resultados obtenidos en los ejercicios I (capítulo 4), números 5, 6, 7;


ejemplos (capítulo 9), números 1, 2, 4, y ejercicios VI (capítulo 9), números 1,
2, 3 y 4.
Por este capítulo y el anterior sin duda habrás notado que, en muchos aspec-
tos, el cálculo es un arte, más que una ciencia: un arte que sólo puede adquirirse,
como todas las demás artes, con la práctica. Por consiguiente, debes trabajar mu-
chos ejemplos y ponerte otros para ver si puedes resolverlos por tu cuenta, hasta
que el uso te familiarice con las diferentes estratagemas.

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Capítulo 14
Sobre el verdadero interés compuesto
y la ley de crecimiento orgánico

Sea una cantidad que crece de forma tal que el incremento de su crecimiento,
durante un periodo determinado, siempre será proporcional a su propia magni-
tud. Esto se parece al proceso de calcular interés sobre dinero a una tasa fija, pues
cuanto mayor sea el capital, tanto más grande será el monto del interés que se
pague sobre él en un periodo determinado.
Ahora bien, debemos distinguir con claridad dos casos en nuestro cálculo, se-
gún se relacionen con lo que los libros de matemáticas llaman interés simple o interés
compuesto. En el primer caso, el capital es fijo, en tanto que en el segundo, el interés
se suma al capital, que aumenta, en consecuencia, por las sucesivas adiciones.

Interés simple
Consideremos un caso específico. Sea el capital inicial $100 y la tasa de interés 10%
anual. Entonces, el incremento para el dueño del capital será de $10 cada año. Su-
pón que el dueño retira su interés cada año y lo guarda, ya sea en un calcetín o en
una caja fuerte. Luego, si continúa haciendo esto durante 10 años, al final de ese
plazo habrá recibido 10 incrementos de $10 cada uno, o $100, lo que sumado a los
$100 originales, da un total de $200. El dinero se habrá duplicado en 10 años.
Si la tasa de interés hubiera sido de 5%, el dueño habría tenido que guardar
el interés durante 20 años para duplicar su dinero. Si sólo hubiera sido de 2%,
habría tenido que guardarlo 50 años. Es fácil entender que si el valor del interés
anual es de 1/n del capital, el dueño debe acumularlo durante n años para dupli-
car su riqueza.
O si y es el capital original y el interés anual es y /n, al cabo de n años su for-
tuna ascenderá a

y
y +n
n=
2y

Interés compuesto
Retomemos el caso anterior y ahora supón que el dueño comienza con un capital
de $100 que devenga interés a la tasa de 10% anual; pero en lugar de retirar y

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CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley de crecimiento orgánico 129

guardar el interés, prefiere que se sume al capital cada año y, por tanto, el capital
crece de un año a otro. Entonces, al cabo de un año, el capital habrá aumentado
a $110; y en el segundo año (todavía a 10%), esta cantidad ganará $11 de interés.
Empezará el tercer año con $121, y el interés sobre ese monto será de $12.10;
luego, empieza el cuarto año con $133.10, y así sucesivamente.
Es muy sencillo desarrollar este problema y llegar al resultado: al final de los
diez años, el capital total habrá aumentado a más de $259. De hecho, observamos
que al final de cada año, cada dólar habrá ganado 1/10 de un dólar y, por tanto, si
esta cantidad siempre se suma al monto inicial, cada año multiplica el capital por
11/10; y si esto continúa a lo largo de diez años (lo cual multiplica por este factor
diez veces más), el capital original se habrá multiplicado por 2.59374.
Expresemos esto en símbolos. Sea y0 el capital original; 1/n, la fracción que
se suma en cada una de las n operaciones, y yn, el valor del capital al final de la
n-ésima operación. Entonces,
n
1
( )
yn = y0 1 +
n
Pero este modo de calcular el interés compuesto una vez al año no es muy justo
en realidad, pues incluso durante el primer año, los $100 deberían haber crecido.
Al cabo de seis meses, la cantidad debería haber sido por lo menos de $105, y sin
duda, habría sido más justo que el interés de la segunda mitad del año se hubiera
calculado sobre $105. Esto sería equivalente a tener una tasa de 5% semestral; por
consiguiente, habrá 20 operaciones y en cada una de ellas el capital se multiplicará
por 21/20. Si se calcula de esta forma, al final de diez años el capital habrá aumen-
tado a más de $265, ya que
20
1
(1+
20) = 2.653

No obstante, aun así, el proceso sigue siendo un tanto injusto, pues al final
del primer mes habrá cierto interés ganado, y un cálculo semestral supone que el
capital se queda inmóvil seis meses a la vez.
Supón que dividimos el año en 10 partes y calculamos 1% de interés para
cada décima parte del año. Ahora tenemos 100 operaciones que abarcan los diez
años, o
100
1
yn = $100 1 + ( 100 )
que da por resultado $270.48.
Incluso entonces esta cantidad no es definitiva. Dividamos los diez años en
1 000 periodos, cada uno de 1/100 de un año; el interés será de 1/10% para cada
uno de estos periodos; así,
1000
1
yn = $100 1 + ( 1000 )
que da por resultado un poco más de $271.69.
Siendo mucho más minuciosos, dividamos los diez años en 10 000 partes,
cada una de1/1 000 de un año, con interés a 1/100 de 1%. Entonces,

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130 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

1 10 000
(
yn = $100 1 +
10 000)
que asciende aproximadamente a $271.81.
Por último, se verá que lo que estamos tratando de encontrar en realidad es
U el valor último de la expresión
n
1
P
2 ( )
1+
n
1
el cual, como vemos, es mayor que 2; y que, conforme n se hace cada vez más
O 1 2 3 4 5 6 7 8 9 T grande, se aproxima cada vez más a un valor límite específico. Por más grande que
Figura 36
se haga n, el valor de esta expresión se acerca cada vez más al límite

2.71828. . . ,
U un número que nunca debe olvidar.18
Veamos ilustraciones geométricas de estas cosas. En la figura 36, OP repre-
senta el valor original. OT es todo el tiempo durante el cual crece el valor. Se di-
2∙7182 vide en 10 periodos, cada uno de ellos representado por un peldaño de la misma
P
altura que los demás. En este caso, dy /dx es una constante; y si cada peldaño es
1 1/10 del OP original, entonces, con 10 de estos peldaños, la altura se duplica.
O 1 2 3 4 5 6 7 8 9 T Si hubiéramos colocado 20 peldaños, cada uno de la mitad de la altura mos-
Figura 37 trada, al final la altura se habría duplicado igualmente.
O n peldaños iguales, cada uno de 1/n de la altura original OP, bastaría para
duplicar la altura. Es lo que sucede con el interés simple. Aquí, 1 va creciendo
hasta que se convierte en 2.
En la figura 37 tenemos la ilustración correspondiente a una progresión
18
Este número es trascendente: se trata de un geométrica.19 Cada una de las ordenadas sucesivas es de 1 + 1/n, es decir,
número irracional que no es la raíz de nin-
guna ecuación polinomial con coeficientes
n + 1/n veces la altura de su predecesora. Los peldaños que suben no son igua-
enteros. Se le dio el nombre de e en honor les porque cada uno es ahora 1/n de la ordenada en esa parte de la gráfica.
de Euler (1707-1783), un famoso matemático Si tuviéramos, en realidad, 10 escalones, con (1 + 1/10) como factor de
suizo. Él fue el primero en probar que e es
el límite de (1 + 1/x)x conforme x se acerca multiplicación, el total final sería de (1 + 1/10)10 o 2.594 veces el 1 original.
al infinito. Pero si hacemos que n sea suficientemente grande (y el correspondiente 1/n su-
Igual que todos los números
irracionales, la expansión decimal de
ficientemente pequeño), el valor final (1 + 1/n) al que crecerá la unidad será de
e (2.71828 18284 59 045. . .) nunca se repite. 2.71828. . .
(La repetición curiosa de 1828 es mera coin-
cidencia.) Su mejor aproximación fraccional
con enteros menores que 1 000 es 878/323 = e
2.71826. . .
El número e es tan ubicuo como π; A este misterioso número 2.7182818. . . los matemáticos le han asignado la letra
aparece por todas partes, en especial, en latina e. Todos los estudiantes saben que la letra griega π representa 3.141592. . . ,
la teoría de la probabilidad. Si seleccionas
aleatoriamente números reales entre 0 y 1 y
pero cuántos de ellos saben que e representa 2.71828. . . No obstante, ¡es un nú-
continúas hasta que la suma de éstos sea su- mero aún más importante que π! Pero ¿qué es e?
perior a 1, el número esperado de selecciones Supón que dejáramos crecer 1 a interés simple hasta que se convirtiera
es e. Consulta el capítulo sobre e en mi obra
Unexpected Hanging and Other Mathemati- en 2; entonces, si a la misma tasa de interés nominal, y por el mismo tiempo,
cal Diversions (1969). (MG) dejáramos crecer 1 al verdadero interés compuesto, en vez de simple, crecería
19
Recuerda, una progresión geométrica al valor e.
es una sucesión en la que el valor de un
elemento se obtiene de multiplicar el anterior
Algunas personas llaman razón exponencial de crecimiento a este proceso de
por un factor. (N. del E.) crecer de manera proporcionada, a cada instante, a la magnitud en ese instante.

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CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley de crecimiento orgánico 131

La razón exponencial de crecimiento unitaria es aquella que en una unidad de


tiempo hará que 1 crezca a 2.718281. . .
También podría llamarse razón orgánica de crecimiento, ya que es caracterís-
tica del crecimiento orgánico (en ciertas circunstancias) que el crecimiento del
organismo en un tiempo determinado sea proporcional a la magnitud del propio
organismo.
Si tomamos 100% como la unidad de la razón, y cualquier periodo fijo
como la unidad de tiempo, el resultado de que 1 crezca aritméticamente a la
tasa unitaria, por unidad de tiempo, será 2, en tanto que el resultado de que
1 crezca exponencialmente a la tasa unitaria, durante el mismo tiempo, será
2.71828. . .

Un poco más sobre e


Hemos visto que necesitamos indagar qué valor se alcanza con la expresión
(1 + 1/n)n cuando n llega a ser infinitamente grande. En términos aritméticos, a
continuación se presentan muchos valores tabulados obtenidos bajo el supuesto que
n = 2, n = 5, n = 10 y así sucesivamente, hasta n = 10 000.

1 2
(1+
2 ) = 2.25

1 5
(1+
5 ) = 2.489

1 10
(1+
10 ) = 2.594

1 20
(1+
20 ) = 2.653

1 100
(1+
100 ) = 2.705

1 1 000
(1+
1 000 ) = 2.7169

1 10 000
(1+
10 000 ) = 2.7181

Sin embargo, vale la pena encontrar otra forma de calcular este número tan
importante.
En consecuencia, nos valdremos del teorema del binomio y ampliaremos la
expresión (1 + 1/n)n de esa bien conocida manera.
El teorema del binomio postula la regla según la cual:

a n−1b a n−2b 2 a n−3b 3 . . .


+ n(n −1) + n(n −1)(n − 2) +
n n
(a + b ) = a + n
1! 2! 3!
Si a = 1 y b = 1/n, obtenemos:
1n 1 n −1 1 (n −1)(n −2) + 1 (n −1)(n −2)(n − 3) + . . .
( )
1+
n
= 1 +1 +
2! n( + )
3! n2 4! n3

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132 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Ahora, si suponemos que n llega a ser infinitamente grande, por ejemplo, mil
millones o un millón de millones, entonces n – 1, n –2 y n –3, etcétera, todos
serán prácticamente iguales a n; y la serie será:
1 1 1 ...
e = 1 +1+ + + +
2! 3! 4!
Si llevamos esta serie rápidamente convergente a la cantidad de términos que
más nos plazca, obtendremos una suma que tenga el grado de precisión deseada.
Aquí está el trabajo de diez términos:
1.000000
dividiendo entre 1! 1.000000
dividiendo entre 2! 0.500000
dividiendo entre 3! 0.166667
dividiendo entre 4! 0.041667
dividiendo entre 5! 0.008333
dividiendo entre 6! 0.001389
dividiendo entre 7! 0.000198
dividiendo entre 8! 0.000025
dividiendo entre 9! 0.000003
Total 2.718282
e es inconmensurable con 1 y se parece a π porque es un decimal infinito no
periódico.

La serie exponencial
Necesitaremos otra serie más. Usando de nuevo el teorema del binomio, desarro-
llemos la expresión (1 + 1/n)nx, que es lo mismo que ex cuando n es indefinida-
mente grande
2 3

() () ()
nx−1
1 nx−2 1 nx−3 1
1 1 1
n n n
e x = 1nx +nx + nx (nx −1) + nx (nx −1)(nx − 2) +. . .
1! 2! 3!
1 n2x 2 – nx 1 n3x 3 – 3n 2x 2 + 2nx . . .
= 1+ x + ⋅ + ⋅ +
2! n2 3! n3
3x 2 2x
x
x2– + 2x3–
nn n
=1 + x + + +. . .
2! 3!
Sin embargo, cuando n es infinitamente grande, esto se simplifica a lo si-
guiente:
x2 x3 x4 . . .
e x =1+ x + + + +
2! 3! 4!
Esta serie se llama serie exponencial.
La razón fundamental por la que e se considera muy importante es que ex
posee una propiedad, que no tiene ninguna otra función de x, y es que cuando se

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CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley de crecimiento orgánico 133

deriva, su valor permanece intacto; en otras palabras, su derivada es igual a sí mis-


ma. Para demostrar esto al instante, la derivamos respecto a x, por tanto:

d (e x ) 2x 3x 2 4x 3 5x 4
= 0 +1 + + + + +. . .
dx 1⋅ 2 1⋅ 2 ⋅ 3 1⋅ 2 ⋅ 3 ⋅ 4 1⋅ 2 ⋅ 3 ⋅ 4 ⋅ 5

x2 x3 x4
o =1 +x + + + +. . .
1⋅ 2 1⋅ 2 ⋅ 3 1⋅ 2 ⋅ 3 ⋅ 4
que es exactamente igual que la serie original.
Podríamos haber trabajado de otra manera y decir: vamos, encontremos una
función de x tal que su derivada sea igual a sí misma. ¿O existe alguna expresión,
en la que sólo intervengan potencias de x, que no varíe con la derivación? En
consecuencia, supondremos como expresión general que
y = A + Bx + Cx2 + Dx3 + Ex4 + . . .
(en la que los coeficientes A, B, C, . . . tendrán que determinarse), y obtenemos
su derivada:
dy
= B + 2Cx + 3Dx 2 + 4 Ex 3 + . . .
dx
Ahora, si esta nueva expresión va a ser realmente igual a aquella de la cual
se derivó, es evidente que A debe ser = B; que C = B / 2 = A / (1 ⋅ 2); que
D = C /3 = A / (1 ⋅ 2 ⋅ 3); que E = D / 4 = A / (1 ⋅ 2 ⋅ 3 ⋅ 4). . .
Por tanto, la ley de cambio es que:

x2 x3 x4
( )
x
y = A 1+ + + + +. . .
1 1⋅ 2 1⋅ 2 ⋅3 1⋅ 2 ⋅3 ⋅ 4
Si aceptamos que A = 1 para simplificar un poco más, tenemos:
x x2 x3 x4
y =1 + + + + +. . .
1 1⋅2 1⋅2 ⋅3 1⋅2⋅ 3⋅ 4
Si derivamos cualquier cantidad de veces, siempre obtendremos la misma
serie una y otra vez.
Si tomamos el caso particular de A = 1 y evaluamos la serie obtendremos
simplemente:
cuando x = 1, y = 2.718281. . . , es decir, y = e
cuando x = 2, y = (2.718281. . .)2, es decir, y = e2
cuando x = 3, y = (2.718281. . .)3, es decir, y = e3
y, por tanto,
cuando x = x, y = (2.718281. . .)x, es decir, y = ex,
con lo que finalmente se demuestra que
x x2 x3 x4
e x =1 + + + + +. . .
1 1⋅ 2 1⋅ 2 ⋅ 3 1⋅ 2 ⋅ 3 ⋅ 4

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134 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Logaritmos naturales o neperianos


Otra razón por la que e es importante es porque John Napier, el inventor de los
logaritmos, convirtió este número en la base del sistema. Si y es el valor de ex,
entonces x es el logaritmo de y en base e. O bien, si
y = ex entonces x = loge y
Las dos gráficas trazadas en las figuras 38 y 39 representan estas ecuaciones.
Los puntos calculados para la gráfica de la figura 38 son los siguientes:

x 0 0.5 1 1.5 2
y 1 1.65 2.72 4.48 7.39

En tanto que los puntos calculados para la gráfica 39 son los siguientes:

x 0 0.69 1.10 1.39 2.08


y 1 2 3 4 8

Se observará que, si bien los cálculos producen diferentes puntos para tra-
zar la gráfica, el resultado es idéntico. Las dos ecuaciones significan en realidad
lo mismo.
En vista de que muchas personas que usan los logaritmos comunes, que
se calculan en base 10 en lugar de base e, no están familiarizadas con los lo-
garitmos naturales, vale la pena decir algo sobre ellos.20 La regla habitual según
la cual la suma de logaritmos produce el logaritmo del producto sigue siendo
válida:
ln a + ln b = ln ab
También es válida la regla de potencias:
n ⋅ ln a = ln an

Figura 38

20
En la actualidad se acostumbra escribir ln
en lugar de loge para simbolizar los logarit-
mos naturales. A partir de este punto sustituí
el loge de Thompson por el ln actual. (MG)

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CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley de crecimiento orgánico 135

Figura 39

Pero como 10 ya no es la base, no podemos multiplicar por 100 o 1 000


simplemente añadiendo 2 o 3 al índice. Un logaritmo natural está conectado al
logaritmo común del mismo número por las relaciones:
log10 x = log10 e ⋅ ln x y ln x = ln 10 ⋅ log10 x
pero
log10 e = log10 2.718 = 0.4343 y ln 10 = 2.3026
log10 x = 0.4343 ⋅ ln x
ln x = 2.3026 ⋅ log10x
En el apéndice B se presenta una tabla de logaritmos neperianos.

Ecuaciones exponenciales y logarítmicas


Ahora trataremos de obtener derivadas de ciertas expresiones que contienen loga-
ritmos o exponentes. Citemos por caso la ecuación:
y = ln x
Primero la transformamos en:
ey = x
de donde, puesto que la derivada de e y respecto a y es la función original inalte-
rada, se obtiene:
dx y
=e
dy
y, volviendo de la inversa de la función original,
dy 1 1 1
= = y=
dx dy e x
dy

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136 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Este resultado es muy curioso. Puede escribirse así:


d (ln x ) −1
=x
dx
Ten en cuenta que x–1 es un resultado que nunca habríamos podido obtener
por la regla de derivación de potencias. Esa regla consiste en multiplicar por la
potencia y restar 1 a la potencia; por ejemplo, derivar x³ resulta en 3x2; y derivar
x2, en 2x1.
Pero derivar x0 nos resulta en 0 ⋅ x–1 = 0, ya que x0 es por sí mismo 1, y es una
constante. Tendremos que volver a este hecho curioso de que derivar ln x resulta
1/x cuando lleguemos al capítulo sobre integración.
Ahora tratemos de derivar
y = ln (x + a)
es decir,
ey = x + a
Tenemos

d (x + a) y
=e
dy
puesto que la derivada de e es precisamente e y. Esto resulta en
y

dx y
=e = x +a
dy
de ahí que, volviendo a la función original, obtenemos:
dy 1 1
= =
dx dx x +a
dy
A continuación, probemos derivar
y = log10 x
En primer lugar, para cambiar a logaritmos naturales, multiplicamos por el
módulo 0.4343, con lo que se obtiene
y = 0.4343 ln x
por consiguiente,
dy 0.4343
=
dx x
Lo que sigue no es tan sencillo. Probemos con esta función:
y = ax
Tomamos el logaritmo de ambos lados para obtener:
ln y = x ln a

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CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley de crecimiento orgánico 137

o
ln y 1
x= = ⋅ ln y
ln a ln a
Puesto que 1/ln a es una constante, tenemos que
dx 1 1 1
= ⋅ = x
dy ln a y a ⋅ ln a
Por tanto, volviendo a la función original,
dy 1
= a ⋅ ln a
x
=
dx dx
dy
Se advierte que en virtud de que
dx dy dx 1 1 1 dy
⋅ =1 y = ⋅ , ⋅ = ln a
dy dx dy y ln a y dx
Comprobaremos que siempre que tengamos una expresión como ln y = una
función de x, invariablemente tendremos que 1 / y ⋅ dy /dx es la derivada de
la función de x, por lo que podríamos haber escrito de inmediato, a partir de
ln y = x ln a
1 dy dy x
⋅ = ln a y = y ln a = a ln a
y dx dx
Intentemos ahora con otros ejemplos.

Ejemplo 1
Derivemos y = e–ax.

Solución
Sea z = –ax; entonces, y = ez
dy z dz dy z −ax
=e ; = −a ; por tanto, = −ae = −ae
dz dx dx
Así:
1 dy dy −ax
1n y = −ax ; ⋅ = −a ; = −ay = −ae
y dx dx

Ejemplo 2
Derivemos y = ex /3.
2

Solución
Sea z = x2/3; entonces, y = ez
dy dz 2 x dy 2 x x / 3
= ez;
2
= ; = e
dz dx 3 dx 3

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138 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Así:
x2 1 dy 2 x dy 2 x x /3

2
ln y = ; = ; = e
3 y dx 3 dx 3

Ejemplo 3
x
2 x +1
Derivemos y = e / .

Solución
2x 1 dy 2( x +1) −2 x
ln y = ; =
x +1 y dx ( x +1)2
por tanto,
dy 2y 2
e 2 / x +1
x
= 2 =
dx ( x +1) ( x +1)2
Para comprobar, escribimos
2x
z=
x +1

Ejemplo 4
x 2 +a
Derivemos y = e .

Solución
Empecemos por escribir
ln y = (x2 + a)1/2
Luego,

x ⋅ e x +a
2
1 dy x dy
⋅ = 2 y = 2
y dx ( x + a )1/2 dx ( x + a )1/2
Pues si u = (x2 + a)1/2 y v = x2 + a, u = v1/2,
du 1 dv du x
= 1/2 ; = 2x ; = 2
dv 2v dx dx ( x + a )1/2

Para comprobar, escribimos z = x 2 + a .

Ejemplo 5
Derivemos y = ln(a + x³).

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CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley de crecimiento orgánico 139

Solución
Sea z = (a + x³); entonces, y = ln z
dy 1 dz 2
= ; = 3x
dz z dx
por tanto,

dy 3x 2
=
dx a + x 3

Ejemplo 6
(
Derivemos y = ln 3 x 2 + a + x 2 . )
Solución
Sea z = 3 x 2 + a + x 2 ; entonces, y = ln z
dy 1 dz x
= ; = 6x + 2
dz z dx x +a
x
dy
=
6x +
x +a 2
=
x 1+ 6 x 2 +a ( )
dx 3 x 2 + a + x 2 (
3x 2 + x 2 + a x 2 + a )

Ejemplo 7
Derivemos y = ( x + 3)2 x − 2.

Solución
1
ln y = 2 ln( x +3) +
ln( x − 2)
2
1 dy 2 1
⋅ = +
y dx ( x + 3) 2( x − 2)
5( x + 3)( x −1)
( )
dy 2 1
= ( x + 3) x − 2
2
+ =
dx x + 3 2( x − 2) 2 x −2

Ejemplo 8
Derivemos y = (x2 + 3)3 ( x 3 − 2)2/3.

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140 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Solución
2
ln y = 3 ln( x 2 +3) + ln ( x 3 − 2)
3
1 dy 2x 2 3x 2 6x 2x 2
=3 2 + 3 = 2 + 3
y dx x + 3 3 x −2 x + 3 x −2
Entonces, si u = ln (x2 + 3), z = x2 + 3 y u = ln z,
du 1 dz du 2 x 2x
= ; = 2x ; = = 2
dz z dx dx z x +3
Asimismo, si v = ln (x3 – 2),
3x 2 2x 2
dv
( )
dy 6x
= y = ( x 2
+ 3)3 3
( x − 2) 2/3
+
dx x 3 − 2 dx x 2 + 3 x 3 −2

Ejemplo 9
Derivemos
2
x2 +a
y= 3
x 3 −a

Solución
Escribimos
1 1
ln y = ln( x 2 + a ) − ln( x 3 −a )
2 3
1 dy 1 2 x 1 3x 2 x x2
= − = −
y dx 2 x 2 + a 3 x 3 − a x 2 + a x 3 − a
y

x +a
( )
2 2
dy x x2
=3 3 −
x −a x + a x −a
2 3
dx

Ejemplo 10
Derivemos
1
y=
1n x

Solución
1
1n x ⋅ 0 −1 ⋅ x
dy 1
= 2 =− 2
dx ln x x ln x

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CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley de crecimiento orgánico 141

Ejemplo 11
Derivemos y = 3 ln x..

Solución
Empecemos por escribir
y = 3 ln x = (ln x )1/3
Entonces, sea z = ln x y ␷ = ␨1/3 ; derivamos
dy 1 −2/3 dz 1 dy 1
= z ; = ; = 3 2
dz 3 dx x dx 3 x ln x

Ejemplo 12
Derivemos
ax
1
y= ( )
ax

Solución
ln y = –ax ln ax = –ax2 ⋅ ln a
ax

( )
1 dy dy 1
= −2ax ⋅ 1n a ⋅ ln a = −2 x a1−ax ⋅ ln a
2
y = −2ax x
y dx dx a

[ EJERCICIOS XII ]

1. Obtén la derivada de y = b(eax – e–ax).


2. Calcula la derivada respecto a t de la expresión u = at2 + 2 ln t.
d (ln y )
3. Sea y = nt; obtén
dt
1 a bx dy
4. Demuestra que si y = ⋅ , entonces = a bx.
b ln a dx
dw
5. Si w = pvn, obtén .
dv
6. Obtén la derivada de y = ln xn.
7. Obtén la derivada de y = 3e −x/(x−1).
8. Obtén la derivada de y = (3 x 2 +1)e−5x.
9. Obtén la derivada de y = ln (xa + a).

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142 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

10. Obtén la derivada de y = (3 x 2 −1)( x +1).


ln( x + 3)
11. Obtén la derivada de y = .
x +3
12. Obtén la derivada de y = ax ⋅ xa.
13. Lord Kelvin demostró que la velocidad de una señal enviada a través de
un cable submarino depende del valor de la razón del diámetro externo
del núcleo al diámetro del alambre de cobre recubierto. Si esta razón se
llama y, el número de señales s que pueden enviarse por minuto se expresa
con la fórmula
1
s = ay 2 ln
y
donde a es una constante que depende de la longitud y la calidad de los
materiales. Demuestra que dados estos valores, s será un máximo si 1/e1/2.
14. Determina el máximo o mínimo de y = x3 – ln x.
15. Obtén la derivada de y = ln (axex).
16. Obtén la derivada de y = (ln ax)3.

La curva logarítmica
Volvamos a la gráfica que tiene ordenadas sucesivas en progresión geométrica,
como la que representa la ecuación y = bpx. Podemos observar, si establecemos
x = 0, que b es la altura inicial de y. Entonces, cuando
x = 1, y = bp; x = 2, y = bp2; x = 3, y = bp3, etcétera.
Y Además, vemos que p es el valor numérico de la razón entre la altura de cual-
quier ordenada y la inmediatamente anterior. En la figura 40 hemos tomado p
como 6/5, por lo que cada ordenada es 6/5 más alta que la precedente.
Si dos ordenadas sucesivas se relacionan así en una razón constante, sus loga-
ritmos tendrán una diferencia constante; por tanto, si trazamos una nueva grá-
b fica (figura 41), con valores de ln y como ordenadas, sería una línea recta cuya
O 1 2 3 4 5 6 X pendiente asciende por peldaños iguales. De hecho, de la ecuación se desprende
Figura 40 que
ln y = ln b + x ⋅ ln p
Y de donde
ln y – ln b = x ⋅ ln p
log y

Puesto que ln p es un simple número y puede escribirse como ln p = a, se


log b
deduce que
O X y
ln = ax
Figura 41 b

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CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley de crecimiento orgánico 143

y la ecuación adopta la nueva forma Y

y = beax

b
La curva que se desvanece
Si tomáramos p como una fracción propia (menor que la unidad), la gráfica ten-
dería, como es lógico, a inclinarse hacia abajo, como se muestra en la figura 42, O 1 2 3 4 5 6 X
donde cada ordenada sucesiva es 3/4 de la altura de la que le precede. Figura 42
La ecuación sigue siendo
y = bpx
pero como p es menor que 1, ln p será una cantidad negativa y puede escribirse
como –a; por consiguiente, p = e–a, y ahora la ecuación de la gráfica adopta la
forma
y = be–ax
La importancia de esta expresión radica en que, en el caso en que la variable
independiente sea el tiempo, la ecuación representa el curso de muchos procesos
físicos en los que algo se desvanece paulatinamente. Así, el enfriamiento de un
cuerpo caliente se representa (en la célebre ley del enfriamiento de Newton) por
medio de la ecuación
θ t = θ 0e −at
donde θ0 es el excedente de temperatura original de un cuerpo caliente respecto
a su medio, θt es el excedente de temperatura al final del tiempo t, y a es una
constante, la de decremento, que depende de la cantidad de superficie expuesta
del cuerpo y de sus coeficientes de conductividad y emisividad, etcétera.
Una fórmula parecida,
Q t = Q0e–at
se usa para expresar la carga de un cuerpo electrificado que originalmente tenía
una carga de Q0 que se disipa con una constante de decremento a. Esta constante
depende en este caso de la capacidad del cuerpo y de la resistencia de la trayecto-
ria de disipación.
Las oscilaciones de un resorte flexible disminuyen hasta desaparecer después
de cierto tiempo, y la disminución paulatina de la amplitud del movimiento
puede expresarse de manera similar.
De hecho, e–at sirve como factor de desvanecimiento o decaimiento de todos
estos fenómenos en los que la razón de decremento es proporcional a la magnitud
de lo que está disminuyendo; o donde, en nuestros símbolos habituales, dy /dt es
proporcional en cada momento al valor que y tiene en ese momento. Sólo debe-
mos examinar la gráfica (figura 42) para darnos cuenta de que en cada parte de
ella, la pendiente dy /dt es proporcional a la altura y; la gráfica se vuelve más plana
a medida que y se hace más pequeña. Expresado con símbolos,
y = be–ax

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144 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

o bien,
ln y = ln b – ax ln e = ln b – ax
y, derivando,
1 dy
= −a
y dx
por tanto,
dy −ax
= be ⋅ (−a ) = −ay
dx
o, expresado en palabras, la pendiente de la gráfica es descendente y proporcional
a y y a la constante a.
Habríamos obtenido el mismo resultado si hubiéramos tomado la ecuación
en la forma
y = bpx
porque entonces,
dy
= bp ⋅ ln p
x
dx
Pero ln p = –a, lo que nos da
dy
= y (−a ) = −ay
dx
como antes.

La constante de tiempo
En la expresión del factor de desvanecimiento e–at, la cantidad a es el recíproco
de otra cantidad conocida como la constante de tiempo, que se representa con el
−t/T
símbolo T. En consecuencia, el factor de desvanecimiento se escribirá e , y en-
tonces se verá, al establecer que t = T, que el significado de T (o de 1 / a) es que
este es el intervalo de tiempo necesario para que la cantidad original (llamada θ0
o Q0 en los ejemplos anteriores) se reduzca a la 1/e-ésima parte, esto es, a 0.3679
de su valor original.
Los valores de ex y e–x se requieren continuamente en diferentes ramas de la
física y como se presentan en muy pocos conjuntos de tablas matemáticas, algu-
nos de ellos se presentan en la tabla 1 para tu comodidad.
Como ejemplo del uso de esta tabla, supón que hay un cuerpo caliente que
se está enfriando y que al principio del experimento (es decir, cuando t = 0) está
72° más caliente que los objetos que lo rodean, y si la constante de tiempo de su
enfriamiento es de 20 minutos (esto es, si se necesitan 20 minutos para que el ex-
ceso de temperatura se reduzca a la 1 / e parte de 72°), entonces podemos calcular
a cuánto habrá disminuido en cualquier momento dado t.

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CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley de crecimiento orgánico 145

TABLA 1. Valores de ex y e–x.

x ex e–x 1 – e–x
0.00 1.0000 1.0000 0.0000
0.10 1.1052 0.9048 0.0952
0.20 1.2214 0.8187 0.1813
0.50 1.6487 0.6065 0.3935
0.75 2.1170 0.4724 0.5276
0.90 2.4596 0.4066 0.5934
1.00 2.7183 0.3679 0.6321
1.10 3.0042 0.3329 0.6671
1.20 3.3201 0.3012 0.6988
1.25 3.4903 0.2865 0.7135
1.50 4.4817 0.2231 0.7769
1.75 5.755 0.1738 0.8262
2.00 7.389 0.1353 0.8647
2.50 12.182 0.0821 0.9179
3.00 20.086 0.0498 0.9502
3.50 33.115 0.0302 0.9698
4.00 54.598 0.0183 0.9817
4.50 90.017 0.0111 0.9889
5.00 148.41 0.0067 0.9933
5.50 244.69 0.0041 0.9959
6.00 403.43 0.00248 0.99752
7.50 1 808.04 0.00055 0.99945
10.00 22 026.5 0.000045 0.999955

Por ejemplo, sea t 60 minutos. Entonces,


t
= 60 ÷ 20 = 3
T
y tendremos que hallar el valor de e–3 y luego multiplicar los 72° originales por ese
valor. En la tabla se muestra que e–3 es 0.0498. Por tanto, al cabo de 60 minutos
el exceso de temperatura habrá disminuido a 72°(0.0498) = 3.586°. Veamos
otros ejemplos.

Ejemplo 13
La potencia de una corriente eléctrica en un conductor en el tiempo t segundos
después de la aplicación de la fuerza electromotriz que la produce está dada por
la expresión
E
C= (1−e −Rt /L )
R
La constante de tiempo es L / R.

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146 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Solución
Si E = 10, R = 1, L = 0.01, entonces, cuando t es muy grande, el término
1−e −Rt/L es igual a 1 y C = E/R = 10; además,
L
=T = 0.01
R
Su valor en cualquier tiempo puede escribirse así:
C = 10 −10e−t/0.01
y la constante de tiempo es 0.01. Esto significa que se necesitan 0.01 segun-
dos para que el término variable disminuya a 1/e = 0.3679 de su valor inicial
10e−0/0.01 = 10.
Para obtener el valor de la corriente cuando t = 0.001 segundos, por ejem-
plo, t /T = 0.1, e −0.1 = 0.9048 (según la tabla 1).
Se deduce que, después de 0.001 segundos, el término variables es
0.9048 ⋅ 10 = 9.048
y la corriente real es de 10 – 9.048 = 0.952.
Del mismo modo, al cabo de 0.1 segundo,
t
= 10 y e −10 = 0.000045
T
el término variable es 10 ⋅ 0.000045 = 0.00045, y la corriente es de 9.9995.

Ejemplo 14
La intensidad I de un haz de luz que pasa por un medio transparente de l cm de
espesor es de I = I0e–Kl, donde I0 es la intensidad inicial del haz y K es una cons-
tante de absorción.
Esta constante se usa a menudo en experimentos. Si se determina que, por
ejemplo, la intensidad de un haz de luz disminuye 18% al pasar por 10 cm de
cierto medio transparente, esto significa que 82 = 100 ⋅ e–K ⋅10 o e–10K = 0.82, y
en la tabla 1 vemos que 10 K = 0.20 aproximadamente; por tanto, K = 0.02.

Solución
Para obtener el espesor que reducirá la intensidad a la mitad de su valor es nece-
sario hallar el valor de l que satisface la igualdad
50 = 100 ⋅ e–0.02l o bien, 0.5 = e–0.02l
Para calcularlo hay que plantear la ecuación en su forma de logaritmo na-
tural:
ln 0.5
l= = 34.7 cm, aproximadamente
−0.02

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CAPÍTULO 14 Sobre el verdadero interés compuesto y la ley de crecimiento orgánico 147

Ejemplo 15
Se sabe que la cantidad Q de una sustancia radiactiva que aún no ha empezado
a desintegrarse se relaciona con la cantidad inicial Q0 de la sustancia por medio
de la expresión Q = Q0e–λt, donde λ es una constante y t el tiempo en segundos
transcurrido desde que comienza la desintegración.
En el caso del radio A, si el tiempo se expresa en segundos, el experimento
demuestra que λ = 3.85 ⋅ 10–3. Calcula el tiempo requerido para desintegrar la
mitad de la sustancia. Este tiempo se conoce como vida media de la sustancia.

Solución
En este caso tenemos que 0.5 = e–0.00385t, log10 0.5 = –0.00385t ⋅ log10 e y
t = 3 minutos, aproximadamente.

[ EJERCICIOS XIII ]

1. Traza la gráfica de y = be–t/T, donde b = 12, T = 8 y t tiene varios valores


de 0 a 20.
2. Si un cuerpo se enfría de modo tal que en 24 minutos su exceso de tempera-
tura se ha reducido a la mitad de la cantidad inicial, deduce la constante de
tiempo y calcula cuánto tardará en enfriarse a 1% del excedente original.
3. Traza la gráfica de y = 100(1 – e–2t).
4. Las ecuaciones siguientes producen gráficas muy similares:
ax
(i) y =
x +b
(ii) y = a (1 −e−x /b)
a x
(iii) y =
90 ° ()
arctan
b
Traza las tres gráficas considerando que a = 100 milímetros y b = 30
milímetros.
5. Calcula la derivada de y respecto a x cuando
(a) y = xx
(b) y =(ex)x
x
(c) y = ex
6. Para el elemento torio A, el valor de λ es 5. Determina la vida media, es
decir, el tiempo que tarda en desintegrarse una cantidad Q de torio A para
llegar a ser igual a la mitad de la cantidad inicial Q0 en la expresión
Q = Q0e–λt
t se expresa en segundos.

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148 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

7. Un condensador de capacidad K = 4 ⋅ 10–6, cargado a un potencial V0


= 20, se descarga por medio de una resistencia de 10 000 ohmios. Deter-
mina el potencial V después de (a) 0.1 segundo; (b) 0.01 segundo. Supón
que la caída del potencial sigue la regla V = V0e–t/KR.
8. La carga Q de una esfera metálica aislada electrificada se reduce de 20 a 16
unidades en 10 minutos. Halla el coeficiente μ de fuga, si Q = Q0 ⋅ e–μt,
donde Q0 es la carga inicial y t se expresa en segundos. Calcula el tiempo
que tarda en fugarse la mitad de la carga.
9. El amortiguamiento de onda de una línea telefónica puede determinarse
a partir de la expresión i = i0e–βl, donde i es la potencia, después de t
segundos, de una corriente telefónica de potencia inicial i0; l es la longi-
tud de la línea en kilómetros, y β es una constante. En el caso del cable
submarino franco-inglés que se tendió en 1910, β = 0.0114. Calcula el
amortiguamiento al final del cable (40 kilómetros) y el tramo en el que i
sigue siendo 8% de la corriente original (valor límite del nivel de audición
muy bueno).
10. La presión p de la atmósfera a una altitud de h kilómetros es de aproxima-
damente p = p0e–kh para cierta constante k; p0 es la presión en el nivel del
mar (760 milímetros).
Las presiones a 10, 20 y 50 kilómetros son de 199.2, 42.4 y 0.32 mi-
límetros, respectivamente. Calcula k en cada caso. Usando el promedio de
estos tres valores de k, halla el error porcentual en el valor calculado de la
presión a las tres altitudes.
11. Calcula el mínimo o máximo de y = xx.
12. Calcula el mínimo o máximo de y = x1/x.
13. Calcula el mínimo o máximo de y = xa1/x, con a > 1.

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Capítulo 15
Cómo ocuparse de senos y cosenos

En virtud de que es común usar letras griegas para representar ángulos, tomare-
mos como letra habitual para cualquier ángulo variable la letra θ (theta).
Consideremos ahora la función
y = sen θ
Debemos investigar el valor de d (sen θ ) /dθ ; dicho en otras palabras, si el
ángulo θ varía, hemos de hallar la relación entre el incremento del seno y el in-
cremento del ángulo; ambos incrementos son infinitamente pequeños.
Observa la figura 43, donde, si el radio del círculo es la unidad, la altura de
y es el seno y θ es el ángulo. Si suponemos que θ aumenta por la adición del pe-
queño ángulo dθ (un elemento del ángulo), la altura de y, el seno, aumentará en
la medida del pequeño elemento dy. La nueva altura y + dy será el seno del nuevo
ángulo θ + dθ o, si lo planteamos como ecuación:
y + dy = sen (θ + dθ)
Restamos la primera ecuación de esta y obtenemos:
dy = sen (θ + dθ) – sen θ
La cantidad del miembro derecho es la diferencia entre los dos senos, y los
libros de trigonometría explican cómo resolverla; nos advierten que si M y N son
dos ángulos diferentes,
M +N M −N
sen M − sen N = 2 cos ⋅ sen
2 2

y
θ
O

Figura 43

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150 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Si establecemos la igualdad M = θ + dθ para un ángulo y N = θ para el


otro, podemos escribir:
θ +dθ+θ θ +dθ – θ 1 1
dy = 2 cos
2
⋅ sen
2
o dy = 2 cos θ + dθ ⋅ sen dθ
2 2( )
Pero si consideramos que dθ es infinitamente pequeño, entonces, en el lími-
te, podemos descartar 1/2 dθ en comparación con θ, y también podemos tomar
sen 1/2 dθ como igual que 1/2 dθ. Así, la ecuación queda:
1
dy = 2 cos θ ⋅ dθ
2
dy = cos θ ⋅ dθ
dy
y, finalmente, = cos θ

En las gráficas correspondientes (figuras 44 y 45) se muestran, trazados a escala,
los valores de y = sen θ y de dy /dθ = cos θ para los valores correspondiente de θ.
A continuación obtendremos el coseno.
Sea y = cos θ. Ahora,
π
cos θ = sen ( 2 −θ)
Por tanto,
π π
( ( 2 −θ)) = cos ( 2 −θ) ⋅ d (−θ )
dy = d sen

π
= cos ( 2 −θ) ⋅ (−dθ )
dy π

= − cos −θ
2 ( )
De ahí se desprende que
dy
= −sen θ

y y
1 1

0.5 0.5

θ θ
O 30° 60° 90° 120°150° 180° 270° 360° O 30° 60° 90° 180° 270° 360°

–0.5 –0.5

–1 –1
Figura 44 Figura 45

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CAPÍTULO 15 Cómo ocuparse de senos y cosenos 151

Por último, obtengamos la tangente. Sea y = tan θ, de donde


sen θ
y=
cos θ
Aplicamos la regla que establecimos en el capítulo 6 para derivar un cociente
de dos funciones y obtenemos:
d (sen θ ) d (cos θ )
cos θ − sen θ
dy dθ dθ
=
dθ cos 2 θ
cos 2 θ + sen2 θ
=
cos 2 θ
1
= 2
cos θ
O simplemente
dy 2
= sec θ

En la tabla 2 se presentan en conjunto estos resultados.
En ocasiones, en preguntas de mecánica y física, por ejemplo, en el movi-
miento armónico simple y los movimientos de onda debemos tratar con ángulos
que aumentan en proporción al tiempo. Por ende, si T es el tiempo de un periodo
completo, o movimiento alrededor de una circunferencia, entonces, puesto que
el ángulo que describe toda la circunferencia es igual a 2π radianes, o 360°, la
cantidad de ángulo que se describe en el tiempo t será de:
t t
θ = 2π en radianes o θ = 360 en grados
T T
Si la frecuencia, o número de periodos por segundo, se simboliza con n, en-
tonces, n = 1 /T , y podemos escribir:
θ = 2πnt
Entonces tendremos y = sen 2πnt. Si queremos conocer cómo varía el seno
respecto al tiempo, debemos derivar no respecto a θ, sino a t. Para ello, hemos de
recurrir al subterfugio explicado en el capítulo 9 y escribir:
dy dy dθ
= ⋅
dt d θ dt

TABLA 2. Derivadas de funciones


trigonométricas

dy
y

sen θ cos θ
cos θ –sen θ
tan θ sec2 θ

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152 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Es evidente que dθ /dt será 2πn; por tanto


dy
= cos θ ⋅ 2π n
dt
= 2π n ⋅ cos 2πnt
Del mismo modo, se deduce que
d ( cos 2π nt)
= −2π n ⋅ sen 2π nt
dt

Segunda derivada de seno o coseno


Hemos visto que cuando se obtiene la derivada de sen θ respecto a θ, se convierte
en cos θ, y que cuando cos θ se deriva respecto a θ, se convierte en –sen θ; expre-
sado en símbolos,
d 2 (sen θ )
= −sen θ
dθ 2
Así, tenemos el curioso resultado de haber calculado una función tal que si la
derivamos dos veces obtenemos lo mismo que cuando comenzamos, pero con un
cambio de signo de positivo (+) a negativo (–).
Lo mismo es válido para el coseno, pues al derivar cos θ obtenemos –sen θ, y
si derivamos –sen θ, obtenemos –cos θ; o así:
d 2 (cos θ )
= − cos θ .
dθ 2
Los senos y cosenos constituyen la base de las únicas funciones cuya segunda deri-
vada es igual y de signo contrario a la función original.
Con lo que hemos aprendido hasta ahora podemos derivar expresiones de
carácter más complejo, como se verá en los ejemplos siguientes.

Ejemplo 1
Derivemos y = arcsen x.

Solución
Si y es el ángulo cuyo seno es x, entonces x = sen y
dx
= cos y
dy
Pasando ahora de la función inversa a la original, obtenemos:
dy 1 1
= =
dx dx cos y
dy
Ahora
cos y = 1 −sen 2 y = 1 − x 2

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CAPÍTULO 15 Cómo ocuparse de senos y cosenos 153

por tanto,
dy 1
=
dx 1− x 2
un resultado más bien inesperado. Puesto que, por definición, −π /2 ≤ arcsen
y ≤ π /2, sabemos que cos y es positivo, por lo que usamos la raíz cuadrada po-
sitiva en este caso.

Ejemplo 2
Derivemos y = cos3 θ.

Solución
Esto es lo mismo que y = (cos θ)3. Sea v = cos θ; entonces, y = v³, por lo que
dy 2
= 3v
dv
dv
= −sen θ

dy dy dv
⋅ = −3 cos θ sen θ
2
=
dθ dv dθ

Ejemplo 3
Derivemos y = sen (x + a).

Solución
Sea v = x + a; entonces, y = sen v; entonces
dv dy dy
= 1; = cos v y = cos( x + a )
dx dx dx

Ejemplo 4
Derivemos y = log sen θ

Solución
Sea v = sen θ; y = ln v; entonces
dv dy 1 dy 1
= cos θ ; = ; = ⋅ cos θ = cot θ.
dθ dv v d θ sen θ

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154 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Ejemplo 5
Derivemos
cos θ
y = cot θ =
sen θ

Solución
dy −sen 2 θ −cos 2 θ
=
dθ sen 2 θ
2 2
= −(1 + cot θ ) =−csc θ

Ejemplo 6
Derivemos y = tan 3θ.

Solución
Sea v =3θ; y = tan v; por tanto
dv dy 2 dy 2
= 3; = sec v y = 3sec 3θ
dθ dv dθ

Ejemplo 7
1/2
Derivemos y = 1 +3tan 2 θ = (1 +3 tan2 θ ) .

Solución
Sea v = 3 tan2 θ, entonces, y = (1 +v )1/2
dv 2 dy 1 dy 6 tan θ sec 2 θ 6 tan θ sec 2 θ
= 6 tan θ sec θ ; = y = =
dθ dv 2 1 + v dθ 2 1+ v 2 1 + 3 tan 2θ

pues si u = tan θ, v = 3u2, entonces


du 2 dv
= sec θ ; = 6u
dθ du
por tanto,
dv 2
= 6 tan θ sec θ

de ahí que

dy 6 tan θ sec 2 θ
=
dθ 2 1 + 3 tan2 θ

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CAPÍTULO 15 Cómo ocuparse de senos y cosenos 155

Ejemplo 8
Derivemos y = sen x cos x.

Solución
dy
= sen x (−sen x ) + cos x ⋅ cos x
dx
2 2
= cos x − sen x

Los senos, cosenos y tangentes tienen una relación estrecha con otras tres fun-
ciones muy útiles: el seno, el coseno y la tangente hiperbólicos, que se abrevian
senh, cosh y tanh, respectivamente. Estas funciones se definen como sigue:
1
senh x = (e x – e −x )
2
1
cosh x = (e x + e −x )
2
senh x e x − e −x
tanh x = =
cosh x e x + e−x
Entre senh x y cosh x hay una importante relación, pues
1 1
cosh2 x − senh 2 x = (e x + e −x )2 − (e x − e −x )2
4 4
1
= (e 2x + 2 + e−2x −e 2x + 2 −e −2x ) = 1
4
Ahora,
d 1
(senh x) = (e x + e−x ) = cosh x.
dx 2
d 1
(cosh x) = (e x − e −x ) = senh x.
dx 2
d d
cosh x (senh x) − senh x (cosh x)
d dx dx
(tanh x) =
dx cosh 2 x
cosh 2 x − senh 2 x 1
= 2
=
cosh x cosh 2 x
por la relación que acabamos de demostrar.

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156 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

[ EJERCICIOS XIV ]

1. Obtén la derivada de:


π
(
(i) y = A sen θ −
2)
(ii) y = sen2 θ y y = sen 2θ
(iii) y = sen3θ y y = sen 3θ
2. Encuentra el valor de θ (0 ≤ θ ≤ 2π) para el cual sen θ ⋅ cos θ es un
máximo.
1
3. Obtén la derivada de y = cos 2π nt .

4. Sea y = sen ax. Calcula dy / dx.
5. Deriva y = ln cos x.
6. Obtén la derivada de y = 18.2 sen (x + 26°).
7. Grafica y = 100 sen (θ – 15°) y demuestra que la pendiente de la gráfica
en θ = 75° es la mitad de la pendiente máxima.
8. Si y = sen θ ⋅ sen 2θ, encuentra dy /dθ.
9. Sea y = a ⋅ tanm(θn). Calcula la derivada de y respecto a θ.
10. Obtén la derivada de y = ex sen2x.
11. Deriva las tres ecuaciones de los ejercicios XIII, número 4, y compara
sus derivadas en cuanto a si son iguales, o casi iguales, para valores muy
pequeños de x, para valores muy grandes de x, o para valores de x en las
cercanías de x = 30.
12. Obtén la derivada de:

(i) y = sec x. (ii) y = arccos x.


(iii) y = arctan x. (iv) y = arcsec x.
(v) y = tan x ⋅ 3 sec x.

13. Deriva y = sen (2θ + 3)2.3.


14. Obtén la derivada de y = θ3 + 3 sen (θ + 3) – 3senθ – 3θ.
π π
15. Determina el máximo o mínimo de y = θ cos θ, para − ≤ θ ≤ .
2 2

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Capítulo 16
Derivación parcial

A veces debemos enfrentarnos a cantidades que son funciones de más de una


variable independiente. Así, quizá encontremos un caso en el que y depende de
otras dos cantidades variables; llamaremos u a una de ellas y v a la otra. Escrito
en símbolos,
y = f (u, v)
Examinemos el caso concreto más sencillo. Sea y = u ⋅ v. ¿Qué podemos ha-
cer? Si tratamos a v como una constante y derivamos respecto a u, obtenemos:
dyv = v du
o si tratamos a u como una constante y derivamos respecto a v, tendremos:
dyu = u dv
Las letras pequeñas escritas aquí como subíndices indican la cantidad que se
ha tomado como constante en la operación.
Otra forma de indicar que la derivada se ha obtenido solo parcialmente, es
decir, que se ha realizado solo respecto a una de las variables independientes con-
siste en escribir las derivadas con un símbolo basado en la letra griega minúscula
delta, en lugar de una d minúscula.21 Así:
∂y ∂y
=v y =u
∂u ∂u
Si insertamos estos valores en lugar de v y u, respectivamente, tendremos:
∂y

}
dyv = du, 21
Robert Ainsley, en su ameno folleto Bluff
∂u que son derivadas parciales. Your Way in Mathematics (1988), define las
∂y derivadas parciales como “derivadas sesgadas
dyu = dv, hacia x, y o z en lugar de dar trato por igual a
∂v las tres; el símbolo de esto es una especie de
seis escrito al revés. . .”.
Pero, pensándolo bien, observa que la variación total de y depende de ambas El adjetivo parcial indica que la deri-
cosas al mismo tiempo. Es como decir, si las dos varían, el verdadero dy debe vada es parcial respecto a una variable
escribirse independiente, y la otra u otras variables
se tratan como constantes. Una derivada
∂y ∂y se llama derivada parcial mixta si es una
dy = du + dv derivada parcial del orden 2 o superior que
∂u ∂v se relaciona con más de una de las variables
independientes. Las derivadas parciales su-
y esto se conoce como derivada total. En algunos libros lo hallarás escrito de esta periores son derivadas parciales de derivadas
forma: parciales. (MG)

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158 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

dy dy
dy = ( du ) du + ( dv )dv
Ejemplo 1
Halla las derivadas parciales de la expresión w = 2ax2 + 3bxy + 4cy3.

Solución
Las respuestas son:
∂w

}
= 4ax + 3by
∂x
∂w 2
= 3bx +12cy
∂y
La primera se obtiene suponiendo que y es constante; la segunda se obtiene
suponiendo que x es constante; entonces, la derivada total es:
dw = (4ax + 3by)dx + (3bx + 12cy2)dy

Ejemplo 2
Sea z = x y.

Solución
Si tratamos primero y y luego x como constantes, procedemos de la manera acos-
tumbrada:
∂z

}
= yx y−1
∂x
∂z
= x y ln x
∂y
para que dz = yx y –1 dx + x y ln xdy.

Ejemplo 3
El volumen de un cono, que tiene altura h y radio de base r es V = 1/3πr2 h. Si
la altura permanece constante pero r cambia, la razón de cambio del volumen res-
pecto al radio es diferente de la razón de cambio del volumen respecto a la altura
que ocurriría si la altura variara y el radio se mantuviera constante, pues
∂V 2π

}
= rh
∂r 3
∂V π 2
= r
∂h 3
La variación cuando tanto el radio como la altura cambian está dada por

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CAPÍTULO 16 Derivación parcial 159

2π π
dV = rh dr + r 2 dh
3 3

Ejemplo 4
En este ejemplo, F y f denotan dos funciones arbitrarias de la forma que sea.
Por ejemplo, pueden ser funciones seno, o exponenciales, o simples funciones
algebraicas de dos variables independientes, t y x. Una vez entendido lo anterior,
pongamos por caso la expresión
y = F(x + at) + f (x – at) o y = F(w) + f (v)
donde
w = x + at y v = x – at
Entonces,
∂ y ∂F (w ) ∂w ∂ f (v ) ∂v
= ⋅ + ⋅
∂x ∂w ∂x ∂v ∂x
= F ′(w) ⋅ 1 + f ′(v) ⋅ 1
(donde el número 1 es simplemente el coeficiente de x en w y v); y
∂2 y
= F ″ (w ) + f ″ (v )
∂x 2
También,
∂ y ∂F (w ) ∂w ∂ f (v ) ∂v
= ⋅ + ⋅
∂t ∂w ∂t ∂v ∂t
= F ′(w) ⋅ a – f ′(v)a
y
∂2 y 2 2
= F ″ (w )a + f ″ (v )a
∂t 2
de donde
∂2 y 2
2∂ y
= a
∂t 2 ∂x 2
Esta ecuación diferencial es de suma importancia en la física matemática.

Máximos y mínimos de funciones de


dos variables independientes

Ejemplo 5
Volvamos a examinar los ejercicios IX, número 4. Sean x y y las longitudes de
dos de las partes de la cuerda. La tercera es 30 – (x + y), y el área del triángulo es

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160 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

A = s(s − x )(s − y )(s −30 + x + y ) , donde s es la mitad del perímetro, por


lo que s = 15 y A = 15P , donde
P = (15 – x)(15 – y)(x + y – 15)
= xy2 + x2y – 15x2 – 15y2 – 45xy + 450x + 450y – 3 375
Como es evidente, A es un máximo cuando P es un máximo
∂P ∂P
dP = dx + dy
∂x ∂y
Para un máximo (queda claro que no será un mínimo en este caso), es nece-
sario tener simultáneamente
∂P ∂P
=0 y =0
∂x ∂y
esto es,
2xy −30x + y 2 −45 y + 450 = 0
2xy −30 y + x 2 −45x + 450 = 0 }
Restamos la segunda ecuación de la primera y factorizamos para obtener
(y – x)(x + y – 15) = 0
por tanto, ya sea x = y o x + y – 15 = 0. En el segundo caso, P = 0, que no es
un máximo; por consiguiente, x = y.
Si ahora introducimos esta condición en el valor de P, queda
P = (15 – x)2(2x – 15) = 2x3 – 75x2 + 900x – 3 375
Para máximo o mínimo, dp /dx = 6x 2 −150x + 900 = 0, que resulta en
x = 15 o x = 10.
Es evidente que x = 15 produce un área de cero; x = 10 produce el máximo,
pues (d 2P )/(dx2) = 12x – 150, que es +30 para x = 15 y –30 para x = 10.

Ejemplo 6
Calcula las dimensiones de un vagón de ferrocarril común que transporta carbón
y tiene extremos rectangulares, de modo que, para un volumen V, el área de los
lados y el piso sea lo más pequeña posible.

Solución
El vagón es una caja rectangular abierta por la parte superior. Sea x el largo y y el
ancho; entonces, la profundidad es V /xy. El área es S = xy + (2V )/x + (2V )/y;
por ende

∂S ∂S 2V 2V
dS =
∂x
dx +
∂y ( )
dy = y − 2 dx +
x y2
dy( )

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CAPÍTULO 16 Derivación parcial 161

Para un mínimo (sin duda, no habrá un máximo en este caso),


2V 2V
y− =0 y x− =0
x2 y2
Multiplicando la primera ecuación por x, la segunda por y y restándolas re-
sulta x = y. Por tanto, x3 = 2V y x = y = 3 2V .

[ EJERCICIOS XV ]

1. Obtén la derivada de la expresión


x3 3 2 y
− 2x y − 2 y x +
3 x
respecto solo a x y respecto solo a y.
2. Halla las derivadas parciales respecto a x, y y z de la expresión
x2yz + xy2z + xyz2 + x2y2z2.
3. Sea r2 = (x – a)2 + ( y – b)2 + (z – c)2. Calcula el valor de
∂r ∂r ∂r
+ + .
∂x ∂y ∂z
Además, calcula el valor de
∂2r ∂2r ∂2r
+ + .
∂x 2 ∂y 2 ∂z 2
4. Obtén la derivada total de y = uv.
5. Obtén la derivada total de y = u3 sen v; de y = (sen x)u; y de y = (ln u)/v.
6. Comprueba si la suma de las tres cantidades x, y y z, cuyo producto es la
constante k, es un mínimo cuando estas tres cantidades son iguales.
7. ¿La función u = x + 2xy + y tiene un máximo o un mínimo?
8. Una norma del servicio de correos estableció alguna vez que ningún paque-
te podía ser de tamaño tal que la suma de su longitud y su circunferencia
fuera superior a 6 pies. ¿Cuál es el mayor volumen que se podía enviar por
correo (a) en el caso de un paquete cuya sección transversal es rectangular;
(b) en el caso de un paquete cuya sección transversal es circular?
9. Divide π en tres partes de manera tal que el producto de los senos de
dichas partes sea un máximo o un mínimo.
10. Halla el máximo o el mínimo de u = ex + y/(xy).
11. Halla el máximo y el mínimo de u = y + 2x – 2 ln y – ln x.
12. Una cubeta de cierta capacidad tiene la forma de un prisma triangular
isósceles horizontal con el ápice hacia abajo, y la cara opuesta abierta. Cal-
cula sus dimensiones para que pueda usarse la menor cantidad de lámina
de hierro en su construcción.

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Capítulo 17
Integración

Se ha revelado el gran secreto que encierra este misterioso símbolo ∫, que a fin


de cuentas no es más que una S alargada: simplemente significa “la suma de” o
“la suma de todas las cantidades tales que. . .”. Por tanto, se parece a este otro
símbolo: ∑, la letra griega sigma, que es el signo de sumatoria. Sin embargo, hay
una diferencia práctica en cuanto al uso de uno y otro: en general, ∑ se usa para
indicar la suma de varias cantidades finitas, en tanto que el signo de integral ∫
se emplea para indicar la suma de un gran número de cantidades pequeñas, de
magnitud infinitamente diminuta, meros elementos, de hecho, que contribuyen
a formar el total requerido. Así, ∫dy = y y ∫dx = x.
Cualquiera entiende que el todo de cualquier cosa puede concebirse como
constituido por muchas partes pequeñísimas; y que cuanto más pequeñas sean
estas partes, tantas más habrá. Por consiguiente, podemos pensar que una línea de
un centímetro de largo está formada por 10 partes, cada una de 101 del largo
1
de un centímetro; o de 100 partes, cada una de 100 del largo de un centímetro; o de
1
1 000 000 de partes, cada una de las cuales mide 1 000 000 del largo de un centí-
metro; o, si llevamos esta idea a los límites de lo imaginable, podemos pensar
que se compone de un número infinito de elementos, cada uno de los cuales es
infinitamente pequeño.
Sí, claro, pero ¿de qué sirve concebir así cualquier cosa? ¿Por qué no pensar
en ella tal como es, como un todo? La razón es muy sencilla: hay muchos casos en
los que no es posible obtener la magnitud de la cosa como un todo sin calcular
la suma de muchas partes pequeñas. El proceso de integrar nos permite calcu-
lar totales que de otro modo no podríamos estimar de forma directa.
Estudiemos primero uno o dos casos sencillos para familiarizarnos con esta
idea de sumar una gran cantidad de partes. Considera la serie
1 1 1 1 1 1
1+ + + + + + +. . .
2 4 8 16 32 64
En este caso, cada elemento de la serie se forma dividiendo a la mitad el valor
precedente. ¿Qué valor tiene el total si podemos seguir contando hasta un núme-
ro infinito de términos? Evidentemente, la respuesta es 2. Piénsalo, si lo deseas,
en términos de una línea. Empieza con un centímetro; suma medio centímetro;
suma un cuarto; suma un octavo y así de manera sucesiva. Si te detienes en cual-
quier momento de la operación, siempre faltará un elemento para llegar al total
de 2 centímetros; y el elemento faltante siempre será del mismo tamaño que el

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CAPÍTULO 17 Integración 163

último elemento añadido. Por consiguiente, si después de sumar 1, 1/2 y 1/4 nos
detenemos, faltará 1/4 para llegar a 2. Si continuamos hasta haber sumado 1/64,
1 1 1 1
todavía faltará 1/64 para llegar a 2. El remanente necesario siempre será igual al 2 4 8
último término sumado (figura 46). Figura 46
Solo con un número infinito de operaciones podríamos llegar en realidad
a los 2 centímetros. Prácticamente alcanzaríamos esa magnitud cuando llegára-
mos a partes tan pequeñas que no podríamos dibujarlas; eso ocurriría después
1
de sumar unos 10 términos, porque el undécimo término es 1 024. Si queremos
llegar al extremo que ninguna máquina de medir podría detectar, debemos sumar
aproximadamente 20 términos. No podríamos ver el término decimoctavo ¡quizá
ni siquiera con un microscopio!
Así, el número infinito de operaciones no resulta tan enorme, después de
todo. La integral es simplemente el todo. Sin embargo, como veremos, hay ca-
sos en los que el cálculo integral permite llegar al total exacto que obtendríamos
como resultado de un número infinito de operaciones. En esos casos, el cálculo
integral brinda un medio rápido y fácil de llegar a un resultado que, de otro
modo, requeriría un interminable desarrollo sumamente elaborado. Por tanto,
será mejor que no perdamos más tiempo para aprender a integrar.

Pendiente de una gráfica y la gráfica en sí


Hagamos una breve investigación preliminar sobre la pendiente de una gráfica.
y
Hemos visto que derivar una gráfica significa hallar una expresión de su pendien-
te (o de sus pendientes en diferentes puntos de ella). ¿Podemos realizar el proceso
inverso de reconstruir toda la gráfica si nos dan la o las pendientes?
Vuelve al capítulo 10, al caso 2 (figura 47). En ese caso tenemos la gráfica más
sencilla de todas: una recta inclinada que corresponde a la ecuación
y = ax + b b

Sabemos que b representa aquí la altura inicial de y cuando x = 0, y que a, O x


que es lo mismo que dy /dx, es la “pendiente” de la recta. La recta tiene una pen- Figura 47
diente constante. A todo lo largo de ella, los triángulos rectángulos

dy
dx

tienen la misma proporción entre altura y base. Supón que tomamos las dx y dy
de una magnitud finita, para que 10 dx formen un centímetro; entonces, tendría- y
mos 10 triángulos pequeños como estos:

Ahora supón que nos piden reconstruir la gráfica, empezando simplemente


con la información que dy /dx = a. ¿Qué podemos hacer? Tomando en consi-
C
deración que las pequeñas d son de tamaño finito, podemos dibujar 10 de ellas,
todas con la misma pendiente, y después unirlas, una tras otra, como se muestra O x
en la figura 48. Figura 48

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164 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Además, como la pendiente es igual en todas las partes, se unirían para


formar, como en la figura 48, una recta inclinada con la pendiente correcta que
dy /dx = a. E independientemente de que tomemos las dy y las dx como can-
tidades finitas o infinitamente pequeñas, como todas son iguales, es claro que
y /x = a, si consideramos y como el total de todas las dy y x como el total de to-
das las dx. Pero ¿dónde vamos a poner esta recta inclinada? ¿Debemos empezar
por el origen O, o más arriba?
Como la única información que tenemos se refiere a la pendiente, carecemos
de instrucciones respecto a la altura específica por arriba de O; de hecho, la altura
inicial es indeterminada. La pendiente será la misma, sea cual fuere la altura ini-
cial. Por tanto, hagamos nuestro mejor intento y comencemos la recta inclinada
en la altura C por arriba de O. Es decir, tenemos la ecuación
y = ax + C
Ahora es evidente que, en este caso, la constante añadida significa el valor
específico de y cuando x = 0.
En seguida resolveremos un caso más difícil: el de una gráfica cuya pendiente
no es constante, sino que cada vez es más pronunciada. Supongamos que la pen-
diente ascendente se vuelve cada vez mayor, proporcionalmente, a medida que x
aumenta. En símbolos, esto es:
dy
= ax
dx
Para citar un caso concreto, consideremos a = 1/5, de forma que
dy 1
= x
dx 5
A continuación, para empezar, lo mejor es calcular algunos de los valores
de la pendiente en diferentes valores de x y dibujar diagramas pequeños de esos
valores. Cuando:
dy
x = 0, =0
dx

dy
x = 1, =0⋅2
dx

dy
x = 2, =0⋅4
dx

dy
x = 3, =0⋅6
dx

dy
x = 4, = 0 ⋅8
dx

dy
x = 5, =1⋅ 0
dx

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CAPÍTULO 17 Integración 165

Tratemos ahora de reunir todas las piezas, colocándolas de modo que la mi- y P
tad de la base quede a la distancia exacta a la derecha y que todas encajen en los
extremos, como se ilustra en la figura 49. El resultado, por supuesto, no es una
gráfica bien delineada, sino una aproximación. Si hubiéramos tomado el doble
de partes, pero cada una de ellas de la mitad de largo, como en la figura 50, ten-
dríamos una mejor aproximación.22 O 1 2 3 4 5 x
Para obtener una gráfica perfecta tendríamos que tomar una cantidad infinita Figura 49
de cada dx y su correspondiente dy, ambas infinitamente pequeñas.
Entonces, ¿cuánto debe ser el valor de cualquier y? Por supuesto, en cualquier
punto P de la gráfica, el valor de y será la suma de todas las pequeñas dy que van y P
de 0 a ese nivel, es decir, ∫dy = y. Y como cada dy es, en el ejemplo que estamos
siguiendo, igual a (1/5)x ⋅ dx, se desprende que el total de y será igual a la suma de
todas las partes pequeñas (1/5)x ⋅ dx, o, como debemos escribirlo, ∫(1/5)x ⋅ dx.
Ahora bien, si x fuera constante, ∫(1/5)x ⋅ dx sería igual a (1/5)x∫dx, o
(1/5)x2. Pero x empezó siendo 0 y aumentó hasta alcanzar el valor específico de x O 1 2 3 4 5 x
en el punto P, por lo que su valor promedio, de 0 a ese punto es (1/2)x. Por ende, Figura 50
∫(1/5)x dx = (1/10)x2; o y = (1/10)x2.
Sin embargo, como en el caso anterior, esto requiere la adición de una cons- y
tante indeterminada C, ya que no nos han dicho a qué altura por arriba del ori-
gen de la gráfica debemos comenzar cuando x = 0. Por tanto, escribimos como
ecuación de la gráfica trazada en la figura 51
1 2
y= x +C y
10

C
[ EJERCICIOS XVI ] x
Figura 51
2 1 1 1 1
1. Calcula la suma final de + + + + +. . .
3 3 6 12 24
1 1 1 1 1 1 ...
2. Demuestra que la serie 1 − + − + − + es convergen-
2 3 4 5 6 7
te, y calcula su suma hasta 8 términos. 22
La aproximación de una gráfica conti-
nua mediante triángulos rectángulos cada
3. Si vez más pequeños debajo de la gráfica se
conoce hoy día como la regla del trapecio,
x2 x3 x4 . . . pues los triángulos pequeños, unidos a los
ln (1+ x ) = x − + − + rectángulos estrechos debajo de ellos forman
2 3 4 trapezoides, como se ilustra en la figura 47.
Una aproximación más precisa, aunque
determina ln 1.3. mucho más difícil de aplicar, consiste en
4. Siguiendo un razonamiento similar al explicado en este capítulo, calcula dibujar parábolas pequeñas debajo (o arriba)
de los segmentos de una curva. Entonces, la
y cuando suma se aproxima por medio de la regla de
la parábola, también conocida como regla
dy 1 de Simpson en honor del matemático inglés
= x Thomas Simpson (1710-1761). Thompson no
dx 4 entra en detalles, pero el estu-
diante puede leer sobre la regla
5. Si dy /dx = 2x + 3, calcula y. de Simpson en libros de cálculo
modernos. (MG)

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Capítulo 18
Integración como inverso de la derivación

Derivar es el proceso mediante el cual, cuando y se presenta como una función


de x, podemos obtener dy /dx.
Como casi toda operación matemática, el proceso de derivación puede inver-
tirse.23 Por tanto, si derivar y = x4 resulta en dy /dx = 4x3, entonces, si empeza-
mos con dy /dx = 4x3, es lógico suponer que si invertimos el proceso obtendremos
y = x4.
Sin embargo, aquí se presenta algo curioso. Obtendríamos dy /dx = 4x3 si
hubiéramos empezado con cualquiera de lo siguiente: x4 o x4 + a o x4 + c o x4 con
cualquier otra constante que se le sume. Es evidente que al trabajar hacia atrás,
de dy /dx a y, debemos tener en cuenta la posibilidad de que exista una constante
añadida, cuyo valor será indeterminado hasta que lo confirmemos por algún otro
medio. Por consiguiente, si derivar xn produce nxn–1, ir hacia atrás partiendo de
dy /dx = nxn–1 producirá y = xn + C, donde C representa la posible constante
aún sin determinar.
Como es evidente, cuando se trate de potencias de x, la regla para trabajar
hacia atrás será la siguiente: aumentar la potencia en 1 y luego dividir entre esa
potencia aumentada y sumar la constante indeterminada.
Así, en el caso donde
dy n
=x
dx
trabajando hacia atrás obtendremos
1 n+1
y= x +C
n +1

23
En aritmética, son ejemplos conocidos de operaciones inversas la resta o sustracción como el inverso de la suma o
adición; la división como el inverso de la multiplicación, y la extracción de raíz como el inverso de elevar a potencias
superiores.
En aritmética, para comprobar una resta A – B = C se suman B y C para ver si se obtiene A. Del mismo modo, para com-
probar una integración o una derivación se puede invertir el proceso para ver si se llega a la expresión original.
En su modelo geométrico, la derivación de una función da una fórmula que determina la pendiente de la gráfica de
una función en cualquier punto dado. La integración ofrece un método con el que, a partir de la fórmula de la pendiente,
es posible determinar la gráfica y su función. Esto, a su vez, constituye una forma rápida de calcular el área entre interva-
los en una gráfica y el eje x de esta. (MG)

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CAPÍTULO 18 Integración como inverso de la derivación 167

Si derivar la ecuación y = axn nos da


dy n−1
= anx
dx
es cuestión de sentido común que comenzando con
dy n−1
= anx
dx
e invirtiendo el proceso, obtendremos
y = axn
De este modo, cuando tratamos con una constante multiplicadora, simple-
mente debemos poner esta como un multiplicador (factor) del resultado de la
integración.
En consecuencia, si dy /dx = 4x2, el proceso inverso resulta en y = (4/3)x3.
Pero esta expresión está incompleta, pues debemos recordar que si hubiéramos
empezado con
y = axn + C
donde C es cualquier cantidad constante, igualmente habríamos obtenido
dy n−1
= anx
dx
Por tanto, cuando invertimos el proceso siempre debemos recordar sumar
esta constante indeterminada, incluso si aún no sabemos cuál será su valor.24
Este proceso, el inverso de derivar, se llama integrar, pues consiste en hallar el 24
Hasta hace poco circulaba un chiste entre
valor de la cantidad entera y cuando solo nos dan una expresión de dy o de dy /dx. estudiantes y maestros de matemáticas.
Dos estudiantes de un instituto técnico
Hasta el momento, hemos mantenido juntas tanto como fuera posible a dy superior, Bill y Joe, están comiendo en una
y dx como una derivada; en adelante, lo más frecuente será que debamos sepa- cafetería de la escuela. Bill se queja de que
rarlas. la enseñanza de las matemáticas es tan mala
en Estados Unidos que la mayoría de los
Si empezamos con un caso sencillo, estudiantes universitarios no saben ni jota
de cálculo.
dy 2 Joe discrepa. Mientras Bill va al baño, Joe
=x
dx llama a una mesera rubia muy bonita. Le
da cinco dólares para que gaste una broma
podemos escribir esta expresión, si lo deseamos, como a Bill. Cuando les lleve el postre, Joe le
hará una pregunta. No le dice cuál será la
dy =x2 dx pregunta, pero le indica que debe responder:
“un tercio de x cúbica”. La mesera sonríe, se
guarda el billete y acepta.
Esta es una ecuación diferencial, que nos informa que un elemento de y es Cuando Bill regresa a la mesa, Joe le pro-
igual al elemento correspondiente de x multiplicado por x2. Ahora bien, lo que pone la siguiente apuesta de veinte dólares.
necesitamos es la integral; por tanto, escribiremos con el símbolo correcto las Preguntará a la mesera sobre una integral.
Si ella responde correctamente, él ganará la
instrucciones para integrar ambos miembros, así: apuesta. Joe sabe que no puede perder. Los
dos amigos cierran el trato con un apretón
∫ dy = ∫ x2 dx de manos.
Cuando la mesera se acerca a la mesa,
Expresión que se lee así: “La integral de de-ye es igual a la integral de equis Joe le pregunta: “¿Cuál es la integral de x al
cuadrada de-equis”. cuadrado?”
“Un tercio de x cúbica”, responde ella.
Todavía no hemos integrado nada: solo hemos escrito las instrucciones para Luego, mientras se aleja, dice por encima del
integrar, si podemos. Hagamos la prueba. Muchas personas pueden integrar, ¿por hombro: “más una constante”. (MG)

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168 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

qué nosotros no? El miembro izquierdo es la simplicidad misma. La suma de to-


das las partes pequeñitas de y es igual que la propia y. Por ello podemos escribir:
y = ∫ x2 dx
Sin embargo, cuando llegamos al miembro derecho de la ecuación, debemos
recordar que lo que debemos sumar no son todas las dx, sino todos los términos
x2 dx; y esto no será lo mismo que x2 ∫ dx, ya que x2 no es una constante. Algunas
de las dx se multiplicarán por grandes valores de x2 y otras por valores pequeños
de x2, según lo que resulte ser x.
Por lo anterior, debemos sopesar lo que sabemos de este proceso, esto es, que
la integración es el inverso de la derivación. Nuestra regla para este proceso a la
inversa cuando se trata de xn es “incrementar la potencia en uno y dividir entre
el número de esta potencia aumentada”. Es decir, cambiaremos x2 dx a (1/3) x3.*
Insertamos esta ecuación, pero no hay que olvidar que debemos sumar la “cons-
tante de integración” C al final. Por tanto, obtenemos
1
y = x 3 +C
3
Ahora sí hemos realizado la integración. ¡Qué fácil! Hagamos la prueba con
otro caso sencillo. Sea
dy 12
= ax
dx
donde a es cualquier multiplicador constante. Bueno, cuando derivamos (véase
el capítulo 5) comprobamos que todo factor constante en el valor de y reaparecía
inalterado en el valor de dy /dx. En el proceso inverso, es decir, en la integración,
ese factor reaparecerá, por tanto, en el valor de y. Así que podemos trabajar como
antes:
dy = ax 12 ⋅ dx

∫ dy = ∫ ax 12 ⋅ dx

∫ dy = a ∫ x 12 dx
1 13
y =a ⋅ x +C
13
¡Listo! ¡Qué sencillo!
Ahora empezamos a comprender que integrar es el proceso de encontrar el
camino de regreso respecto a derivar. Si alguna vez, durante la derivación, encon-
tramos una expresión específica (en este ejemplo, ax12), podemos hallar el camino
* Tal vez te preguntes: ¿y qué pasó con la
pequeña dx al final? Bueno, recuerda que en de regreso a la y de donde se derivó. El contraste entre los dos procesos puede
realidad era parte de la derivada, y cuando ilustrarse con el ejemplo siguiente de un reconocido maestro. Si dejamos en Ti-
cambiamos al miembro derecho, como en el
caso de x2 dx, sirve como recordatorio de que
mes Square a una persona que no conoce Manhattan y le decimos que halle por
x es la variable independiente respecto a la su cuenta el camino para llegar a Grand Central Station, es probable que la tarea
cual se efectuará la operación; y, en razón le resulte prácticamente imposible. Pero si antes lo llevamos en persona de Grand
de que el producto se suma, la potencia de
x aumenta en uno. Pronto te familiarizarás Central Station a Times Square, sería relativamente sencillo para él orientarse
con todo esto. para volver a Grand Central Station.

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CAPÍTULO 18 Integración como inverso de la derivación 169

Integración de la suma o la diferencia de dos funciones


Sea

dy
= x2 + x3
dx
entonces

dy = x2 dx + x3 dx

No hay ningún motivo por el que no debamos integrar cada término por
separado, ya que, como vimos en el capítulo 6, comprobamos que cuando de-
rivamos la suma de dos funciones, la derivada era simplemente la suma de las
dos derivaciones separadas. Por tanto, cuando trabajamos hacia atrás, es decir,
cuando integramos, la integración será simplemente la suma de las dos integra-
ciones.
Nuestras instrucciones serán:
2 3
∫ dy = ∫ (x + x )dx
2 3
= ∫ x dx + ∫ x dx
1 1
y = x 3 + x 4 +C
3 4
Si cualquiera de los términos fuera una cantidad negativa, el término corres-
pondiente en la integral también tendría que ser negativo. Así, las diferencias se
tratan fácilmente como sumas.

Cómo tratar con términos constantes


Imagina que la expresión que vamos a integrar contiene un término constante,
como esta:

dy n
=x +b
dx
Esto es muy sencillo. Solo hay que recordar que cuando derivamos la expre-
sión y = ax, el resultado fue dy /dx = a. Por tanto, cuando trabajamos al contrario
e integramos, la constante reaparece multiplicada por x. Así, tenemos

dy = x n dx + b ⋅ dx

∫ dy = ∫ x n dx + ∫ b dx
1 n+1
y= x + bx +C
n +1
A continuación se presentan muchos ejemplos con los que puedes poner a
prueba tus conocimientos recién adquiridos.

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170 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Ejemplo 1
Dada dy /dx = 24x11, calcula y.

Solución
y = 2x12 + C

Ejemplo 2
Obtén ∫(a +b)(x +1)dx .

Solución
Es
(a +b) ∫ (x +1)dx

o bien,

(a +b) [ ∫ x dx +∫ dx]

o bien,
x2
(a +b ) ( 2 )
+ x +C

Ejemplo 3
Dada du/dt = gt1/2, calcula u.

Solución
2 3/2
u= gt + C
3

Ejemplo 4
Se tiene dy /dx = x 3 −x 2 + x . Calcula y.

Solución
dy = (x3 – x2 + x) dx
o bien

dy = x 3dx − x 2dx + x dx; y = ∫ x b dx − ∫ x 2dx + ∫ x dx

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CAPÍTULO 18 Integración como inverso de la derivación 171

y
1 1 1
y = x 4 − x 3 + x 2 +C
4 3 2

Ejemplo 5
Integra 9.75x2.25dx.

Solución
y = 3x3.25 + C

Todos estos ejemplos son muy fáciles. Probemos con otro caso. Sea
dy −1
= ax
dx

Procediendo como antes, escribimos

dy = ax–1 ⋅ dx, ∫ dy = a ∫ x −1 dx

Bueno, pero, ¿cuál es la integral de x–1 dx?


Si examinas de nuevo los resultados de derivar x2, x³ y xn, etcétera, compro-
barás que nunca obtuvimos x–1 de ninguno de ellos como valor de dy /dx. Obtu-
vimos 3x2 de x³; obtuvimos 2x de x2; obtuvimos 1 de x1 (es decir, de la propia x);
pero no obtuvimos x–1 de x0 por una muy buena razón. Su derivada (obtenida de
seguir como esclavos la regla habitual) es 0 ⋅ x–1, y esa multiplicación por cero da
por resultado ¡cero! Por tanto, cuando ahora tratamos de integrar x–1 dx, vemos
que no encaja en ninguna parte de las potencias de x dadas por la regla:

∫x dx = n +1
n 1
x n+1

Se trata de un caso excepcional.


Muy bien, intentémoslo de nuevo. Busquemos entre todas las distintas deri-
vadas que obtuvimos de varias funciones de x para ver si encontramos entre ellas
x–1. Una búsqueda exhaustiva mostrará finalmente que obtuvimos dy /dx = x–1
como resultado de derivar la función y = ln x.
Por supuesto, como sabemos que derivar ln x da x–1, también sabemos que
si invertimos el proceso, la integración de dy = x–1 dx nos dará y = ln x. Sin
embargo, no debemos olvidar el factor constante a que está dado, ni debemos
dejar de sumar la constante indeterminada de integración. Así, como solución del
presente problema resulta lo siguiente:

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172 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

y = a ln x + C

Pero esto solo es válido para x > 0. Para x < 0, debes comprobar que la
solución es

y = a ln (– x) + C

Por lo general, estos dos casos se combinan al escribir:

y = a ln x + C

donde x es el valor absoluto de x: x si x ≥ 0 y –x si x < 0.


Nota: Observa muy bien el hecho extraordinario de que no podríamos haber
integrado en el caso anterior si por casualidad no hubiéramos tenido conoci-
miento de la derivación correspondiente. Si nadie hubiera descubierto que deri-
var ln x daba por resultado x–1, nos habríamos quedado totalmente sin saber qué
hacer para resolver el problema de cómo integrar x–1 dx. Incluso, hay que admitir
con franqueza que esta es una de las características curiosas del cálculo integral:
que no se puede integrar nada antes de que el proceso inverso de derivar otra cosa
haya producido la expresión que se desea integrar.
Veamos otro caso sencillo. Calcula

∫(x + 1)(x + 2) dx

Al examinar la función que integraremos, nos damos cuenta de que es el pro-


ducto de dos diferentes funciones de x. Podríamos pensar que se puede integrar
(x + 1) dx, por un lado, y (x + 2) dx, por el otro.
Por supuesto que se puede. Pero ¿qué haríamos con el producto? Ninguna
de las formas de derivar que hemos aprendido hasta ahora ha producido como
derivada un producto así. En ausencia de esto, lo más sencillo es multiplicar las
dos funciones y luego integrar. Esto nos da:

∫(x2 + 3x + 2) dx

que es lo mismo que

∫x2dx + ∫ 3xdx + ∫ 2dx

Realizando las integraciones obtenemos


1 3 3
x + x 2 + 2x + C
3 2

Algunas otras integrales


Ahora que sabemos que la integración es el inverso de la derivación, podemos
buscar de inmediato las derivadas que ya conocemos y ver de cuáles funciones se
derivaron. Esto nos da las integrales siguientes, listas para usarlas:

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CAPÍTULO 18 Integración como inverso de la derivación 173

x −1: ∫x −1
dx = ln x +C
1
x +a
: ∫ x +a
1
dx = ln x +a +C

x
ex: ∫ e dx = e x +C

e–x: ∫e
−x
dx =−e −x + C

pues si

−1 dy e x ⋅ 0−1 ⋅ e x −x
y= , =− =e
e x dx e 2x

sen x: ∫ sen x dx = – cos x + C

cos x: ∫ cos x dx = sen x + C

Además, podemos deducir lo siguiente:

ln x: ∫ ln x dx = x(ln x – 1) + C

pues si y = x ln x – x,
dy x
= +ln x −1 = ln x
dx x

log10 x ∫ log10 ⋅ dx = 0.4343x(ln x −1) +C

ax: ∫a dx = lna a + C
x
x

cos ax: ∫cos ax dx = 1a sen ax + C


pues si y = sen ax,
dy
= a cos ax;
dx
por tanto, para obtener cos ax debemos derivar y = 1/a sen ax

sen ax: ∫sen ax dx =−1a cos ax + C


Hagamos la prueba con cos2 θ; una pequeña estratagema simplificará las
cosas:
cos 2θ = cos2 θ – sen2 θ = 2 cos2 θ – 1

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174 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

por tanto,
1
cos 2 θ = (cos 2θ + 1)
2
y

∫cos θ dθ = 12
2
∫ (cos 2θ + 1)dθ

=
1
2
∫ cos 2θ dθ + 12 ∫ dθ
sen 2θ θ
= + +C
4 2
Consulta también la tabla de formas estándares al final del último capítulo.
Es recomendable que prepares una tabla de este tipo para tu uso personal y que
incluyas solo las funciones generales que has logrado derivar e integrar. ¡Verás qué
rápido crece!

[ EJERCICIOS XVII ]

1. Calcula ∫ y dx cuando y² = 4ax.

2. Calcula ∫ x3 dx.
4

3. Calcula ∫ x dx.
1 3
a
4. Calcula ∫(x2 + a) dx.
5. Integra 5x −7/2
6. Resuelve ∫(4x3 + 3x2 + 2x + 1) dx.
dy ax bx 2 cx 3
7. Si = + + obtén y.
dx 2 3 4
8. Resuelve ∫(x2 + a
x +a
dx. )
9. Resuelve ∫(x + 3)3 dx.
10. Calcula ∫(x + 2)(x – a)dx.
11. Resuelve ∫ ( x + 3 x )3a 2 dx.

12. Resuelve ∫ (sen θ − 12 ) d3θ .


13. Resuelve ∫ cos² aθ dθ.

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CAPÍTULO 18 Integración como inverso de la derivación 175

14. Resuelve ∫sen² θ dθ.


15. Resuelve ∫sen² aθ dθ.
16. Resuelve ∫e3x dx.

17. Resuelve ∫ 1+dxx .


18. Resuelve ∫
dx
.
1−x

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Capítulo 19
Búsqueda de áreas
mediante la integración

Uno de los usos del cálculo integral es permitirnos comprobar los valores de las
áreas delimitadas por curvas. Tratemos de abordar el tema paso por paso.
Sea AB una curva, cuya ecuación se conoce. Es decir, y en esta curva es alguna
función conocida de x (figura 52). Piensa en un tramo de la curva del punto P
al punto Q.
Sea PM una perpendicular que parte de P; sea QN otra perpendicular, esta
que parte del punto Q. Entonces hagamos OM = x1 y ON = x2, y las ordenadas
PM = y1 y QN = y2. Así, hemos marcado el área PQNM que está situada debajo
del tramo PQ. ¿Cómo podemos calcular el valor de esta área?
El secreto para resolver este problema es concebir el área como si estuviera
dividida en muchas franjas angostas, cada una de las cuales es de anchura dx.25
Cuanto más pequeño sea el elemento dx, tantos más habrá entre x1 y x2. Es evi-
dente que el área total es igual a la suma de las áreas de todas estas franjas. Nuestra
tarea consistirá entonces en descubrir una expresión para obtener el área de cual-
quiera de las franjas angostas, e integrarla para sumar todas las franjas.
Piensa en cualquiera de las franjas. Será algo así: está delimitada por dos
lados verticales, con una base plana dx, y una parte superior con una ligera
25
Thompson explica la integral como la suma inclinación hacia arriba (figura de página 177). Supón que calculamos la altura
de un número finito de franjas delgadas promedio y obtenemos y; entonces, como la anchura es dx, su área será y dx. Y
debajo de la curva, cuya anchura se aproxi-
ma al límite de cero. Cuando estas franjas
como podemos hacer la franja tan delgada como nos plazca, si solo la estre-
se sitúan en su totalidad por debajo de una chamos lo suficiente, su altura promedio
curva, actualmente la suma se llama suma será la misma que su altura en el centro.
inferior de Riemann en honor del matemá- B
tico alemán George Friedrich Bernhard Rie- y
Q Llamemos al valor desconocido de toda
mann (1826-1866). La misma suma se puede el área S, que significa superficie. El área
obtener cuando las franjas se extienden por
encima de la curva, como se muestra en la P
de una franja será simplemente una parte
figura 52, en cuyo caso la suma se denomina A de toda el área y, por tanto, podemos lla-
suma superior de Riemann. Si las franjas y2 marla dS. En consecuencia, escribimos:
se dibujan de modo que la parte superior
y1
corte la curva, la suma se llama simplemente área de una franja = dS = y dx
suma de Riemann. Independientemente de
cómo se dibujen las franjas, siempre tendrán M N
la misma integral de Riemann en el límite,
Entonces, si sumamos todas las fran-
O x1 x jas, obtenemos:
cuando su número llega a ser infinito y su
anchura se vuelve infinitamente pequeña. x2
(MG) Figura 52 superficie total S = ∫ dS = ∫ y dx

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CAPÍTULO 19 Búsqueda de áreas mediante la integración 177

De esta forma, nuestro cálculo de S depende de si podemos integrar y dx para


el caso concreto, cuando sabemos que el valor de y es una función de x.
Por ejemplo, si te dijeran que para la curva en cuestión y = b + ax², sin
duda insertarías ese valor en la expresión y dirías: ahora debo hallar ∫(b +
ax²) dx.
Todo eso está muy bien, pero un poco de reflexión te indicará que hay algo
más que debes hacer. Como el área que tratamos de determinar no es la que se
halla debajo de todo el tramo de la curva, sino solo la limitada a la izquierda por
PM y a la derecha por QN, se desprende que hemos de hacer algo para definir
nuestra área entre estos límites.
Ello nos introduce a un nuevo concepto, el de integrar entre límites.26 Supo-
nemos que x varía y, para nuestro propósito, no necesitamos ningún valor de x
por debajo de x1 (es decir, OM), ni ningún valor de x por encima de x2 (es decir,
ON).
Cuando una integral se define así entre dos límites, decimos que el menor de 26
La palabra límite es confusa en este caso
los dos valores es el límite inferior y el valor mayor es el límite superior. Llamamos porque no es un límite en el sentido de la
suma de una serie infinita. La palabra acota-
integral definida a toda integral limitada de este modo para distinguirla de una miento o cota son mucho más claras. Lo que
integral general a la que no se asigna ningún límite.27 Thompson llama límites inferior y superior de
En los símbolos que dan las instrucciones para integrar, los límites se marcan un intervalo cerrado a lo largo de una curva
continua son las cotas inferior y superior,
escribiéndolos en la parte superior e inferior, respectivamente, del signo de inte- aunque en la actualidad muchos libros
gración. Así, la instrucción siguen llamándolos límites inferior y superior
de la integración o extremos izquierdo y

∫ x=x 2

x=x 1
y ⋅ dx
derecho de la integración. (MG)
27
El término de Thompson integral general ya
no se usa. En el pasado también se conocía
como integral primitiva y después como
se lee: calcular la integral de y · dx entre el límite inferior x1 y el límite superior integral indefinida. En la actualidad, gene-
x 2. ralmente se le denomina antiderivada. La
razón es evidente. Es el inverso de una deri-
En ocasiones esto se escribe más sencillamente: vada. Los autores difieren en cuanto a cómo


simbolizarla. Thompson simplemente la
x2 pone entre corchetes. Hoy en día, un símbolo
y ⋅ dx común de antiderivada es F (x), en el que se
x1 usa F mayúscula en lugar de f minúscula. En
todo lo que sigue, sustituí el término integral
Pero ¿cómo se calcula una integral entre límites cuando nos dan estas instruc- general de Thompson por antiderivada.
ciones? Como el propio Thompson aclara, una
derivada no tiene una sola antiderivada, ya
Examina de nuevo la figura 52. Supón que podemos calcular el área debajo que una antiderivada puede tener cualquiera
de un tramo más grande de la curva de A a Q, es decir, de x = 0 a x = x2, cuya de un número infinito de constantes aña-
didas. Estas constantes corresponden a las
área se designará AQNO. Ahora imagina que podemos calcular el área debajo de diferentes alturas que puede tener una curva
un tramo más pequeño de A a P, es decir, de x = 0 a x = x1, o sea, el área APMO. arriba del eje x. Por ejemplo, la derivada de
Si en seguida restamos el área menor de la mayor, nos quedará como residuo el x2 es 2x. Pero 2x también es la derivada de
x 2 + 1; x 2 + 666; x 2 + π, y así sucesiva-
área PQNM, que es precisamente la que necesitamos. mente. Puede ser x 2 más o menos cualquier
Aquí tenemos la pista de lo que debemos hacer: la integral definida entre los número real. Como existe una infinidad de
números reales, si una derivada tiene una
dos límites es la diferencia entre la antiderivada obtenida para el límite superior y antiderivada, tendrá un número infinito de
la antiderivada obtenida para el límite inferior. ellas. Solo difieren en lo que se conoce como
Prosigamos entonces. Primero, calculamos la antiderivada: sus constantes de integración. La antideriva-
da es indefinida porque no es única.
En esta obra, y en todos los libros de
∫y dx cálculo, cuando el sustantivo integral se usa
sin adjetivo, se refiere a la integral definida.
y, como y = b + ax2 es la ecuación de la curva (figura 52), Es el concepto fundamental de la integra-
ción. (MG)

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178 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

28
En vista de que la técnica que Thomson des-
∫(b +ax 2 )dx
cribe es la parte medular del cálculo integral,
permítanme aclararla un poco más.
es la antiderivada que debemos hallar.
Para transformar una antiderivada en una Una vez realizada esa integración, tenemos
integral definida es necesario especificar las
a
cotas en la curva continua. Cada cota tiene un
bx + x 3 + C
valor en la antiderivada de la curva. La integral 3
definida es la diferencia entre esos dos valores.
Simplemente hay que restar el valor de la y esta será toda el área desde 0 hasta cualquier valor de x que asignemos. Cuando
antiderivada en la cota izquierda, donde x es
menor, del valor de la antiderivada en la cota x es 0, esta área es 0, por lo que C = 0.
derecha, donde x es mayor. El resultado es la Por consiguiente, el área más grande hasta el límite superior x2 será
integral definida.
La integral definida no es una función. Es a
un número que es la suma límite de todos los bx 2 + x 32
rectángulos angostos debajo de la curva, entre 3
las cotas superior e inferior, a medida que su
anchura se aproxima a cero y su número se y el área más pequeña hasta el límite inferior x1 será
vuelve infinito. La situación es análoga a cortar
a
un trozo de cuerda. Supón que esta mide un bx1 + x 31
pie de largo y deseas obtener una parte de 9 3
pulgadas que abarca de la marca de 3 pulgadas
hasta el extremo de 12 pulgadas. ¿Qué debes Ahora, restamos el valor menor del mayor y obtenemos para el área S el
hacer? Pues cortar las 3 primeras pulgadas.
El hecho de que la integral definida sea la
valor,
diferencia entre dos valores de la antiderivada a
se conoce como el teorema fundamental de área S = b(x 2 −x 1 )+ (x 23 −x13 )
cálculo. El teorema se puede expresar de otras 3
formas, pero es la más sencilla y la más útil. Es
un teorema asombroso, que une la derivación Esta es la respuesta que buscábamos. Asignémosle algunos valores numéri-
con la integración. Funciona como por arte de cos. Supón que b = 10, a = 0.06, y x2 = 8 y x1 = 6. Entonces, el área S será
magia, ¡casi demasiado bueno para ser verdad!
Jerry P. King, en su Art of Mathematics
igual a:
(1992) asemeja el teorema a la piedra angular 0.06 3
de un arco que une los dos lados del cálculo. 10(8 − 6) + (8 − 63 )
Como existe un cálculo unificado, muchos 3
matemáticos han recomendado abandonar los = 20 +0.02(512−216)
términos cálculo diferencial y cálculo integral y
sustituirlos con cálculo de derivadas y cálculo = 20 +0.02 ⋅ 296
de integrales.
Es imposible, escribe King, exagerar la = 20 +5.92
importancia de este arco. “Sobre el gran arco = 25.92
y sustentado por él descansa todo el análisis
matemático y las partes más importantes de la
física y las otras ciencias que el cálculo funda- Establezcamos ahora una forma simbólica de expresar lo que hemos averi-
menta y explica. Las matemáticas y la ciencia se guado sobre los límites:
basan en el cálculo…”
Newton fue el primero en construir el arco.
Eric Temple Bell, en su capítulo sobre Newton
en Men of Mathematics (1937), llama a este
∫x=x2

x=x1
y dx =y2 − y1
arco “sin duda uno de los descubrimientos
más extraordinarios que hayan hecho los donde y2 es el valor integrado de y dx correspondiente a x2, y y1 el correspondiente
matemáticos”.
El teorema del valor medio (véase la posdata a x1.
del capítulo 10) define un punto p en una Toda integración entre límites requiere la diferencia entre los dos valores así
curva de función continua entre los límites a y
b. El valor y del punto es el valor medio de la
obtenidos. Además, ten en cuenta que al hacer la resta, la constante C que se
función. Si uno traza una línea horizontal que había sumado desaparece.28
pase por este punto, y dibuja líneas verticales
a través de a y b hasta el eje x, formará lo que
se conoce como rectángulo del valor medio de
Ejemplo 1
la función” (figura 53a). El área de este rectán- Para familiarizarnos con el proceso, citemos un ejemplo cuya respuesta conoce-
gulo, que aparece sombreado, es exactamente
igual al área debajo del intervalo de la curva
mos de antemano. Vamos a calcular el área del triángulo (figura 53) cuya base es
de a a b. (MG) x = 12 y altura y = 4.

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CAPÍTULO 19 Búsqueda de áreas mediante la integración 179

Solución y

Sabemos de antemano, por medición lógica, que la respuesta es 24. 4


Ahora bien, aquí tenemos como “curva” una recta inclinada cuya ecuación es
y = x /3. El área buscada será O 12 x

∫ ∫
Figura 53
x=12
x=12 x
y ⋅ dx = ⋅ dx
x=0 x=0 3

Integramos x /3 dx y escribimos el valor de la antiderivada entre corchetes


con los límites marcados arriba y abajo y obtenemos:

área = [13 ⋅ 12 x + C]
2
x=12

x=0
P

= [ + C]
2
x x=12

6 x=0

área = [ +C] − [ +C]


2 2 a b
12 0
6 6 Figura 53a
144 El rectángulo del valor medio.
= = 24
6

No olvides que cuando trabajamos con integrales definidas, la constante C


siempre desaparece por sustracción.
Para sentirnos satisfechos con este procedimiento sorprendente de cálculo,
lo comprobaremos con un ejemplo sencillo. Consigue papel milimétrico, de pre-
y
ferencia una hoja que esté dividida en cuadrados pequeños de un octavo o un
5
décimo de pulgada de cada lado. En este papel traza la gráfica de esta ecuación: 4
3
x 2
y= 1
3 O 3 6 9 12 x

Los valores que se graficarán son los de esta tabla: Figura 54

x 0 3 6 9 12
y 0 1 2 3 4

La gráfica se presenta en la figura 54. y


Ahora, para calcular el área debajo de la curva, cuenta los cuadrados pequeños
que quedan debajo de la línea, desde x = 0 hasta x = 12 a la derecha. Hay 18
cuadrados enteros y cuatro triángulos, cada uno de los cuales tiene un área igual
a 1 1/2 cuadrados; o, en total, 24 cuadrados. Por consiguiente, 24 es el valor
numérico de la integral de x /3 dx entre el límite inferior de x = 0 y el límite b
superior de x = 12. a

Como otro ejercicio, demuestra que el valor de la misma integral entre los
límites de x = 3 y x = 15 es 36. a x x
O
Figura 55

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180 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

Ejemplo 2
Calcula el área entre los límites x = x1 y x = 0 de la curva y = b /(x + a).

Solución

Área = ∫ y ⋅ dx = ∫ x +a
x=x1

x=0
b
dx
x=x1

x=0

= b [ ln(x +a) +C]


x1

= b [ ln( x 1 +a)+ C −ln(0 +a) − C ]


x 1 +a
= b ln
a
Cabe hacer notar que este proceso de restar una parte de otra mayor para ob-
r2
tener la diferencia es en realidad una práctica común. ¿Cómo se calcula el área de
un anillo plano (figura 56), cuyo radio externo es r2 y cuyo radio interno es r1? De
r1 seguro recuerdas que el área del círculo exterior es igual a πr22; luego calculas el
área del círculo interior πr12; en seguida restas la segunda cantidad de la primera y
obtienes el área del anillo, que será igual a π(r22 – r12). Podemos escribir esto así:
Figura 56
π(r2 + r1)(r2 – r1)
que es igual a la circunferencia media del anillo por el ancho del mismo anillo.

y Ejemplo 3
Aquí tenemos otro caso: el de la curva que se desvanece. Calcula el área entre x = 0
y x = a de la curva (figura 57) cuya ecuación es y = be–x.

b Solución

O a x
Área = b ∫x=0
x=a
e −x ⋅ dx

Figura 57
La integración da

[ ]
= b −e −x
a

0
−a
= b [−e −(−e −0 )]
= b(1−e −a )

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CAPÍTULO 19 Búsqueda de áreas mediante la integración 181

Ejemplo 4 P

Tenemos otro ejemplo sencillo con la curva adiabática de un gas ideal, cuya ecua-
ción es pvn = c, donde p representa la presión; v, el volumen y n tiene el valor
1.42 (figura 58).
Calcula el área debajo de la curva (que es proporcional al trabajo realizado al
comprimir repentinamente el gas), del volumen v2 al volumen v1. p1

p2
Solución O v1 V
v2
Aquí tenemos
Figura 58

área = ∫ cv ⋅ dv
v=v2

v=v1
−n

= c[ v ]
1 1−n
v2

1−n v1

=c
1
1−n
(v −v )
1−n
2
1−n
1

=
−c
0.42 v( 1
0.42
2 v
1
)−
0.42
1

Ejercicio 1
Comprueba la fórmula geométrica común que el área A de un círculo cuyo radio
R es igual a πr².

Solución
Considera una zona elemental o anillo de la superficie (figura 59), de anchura dr,
situada a una distancia r del centro. Podemos imaginar que toda la superficie está
dr
formada por zonas igualmente estrechas y que toda el área A simplemente será la r
integral de todas estas zonas elementales del centro a la orilla, esto es, integradas
de r = 0 a r = R. R
Por consiguiente, debemos hallar una expresión para el área elemental dA de
la zona estrecha. Imagina una franja de anchura dr, y de una longitud igual a la
Figura 59
periferia del círculo del radio r, es decir, la longitud de 2πr. Entonces tenemos
como área de la zona estrecha:

dA = 2πr dr

De ahí que el área de todo el círculo será:

∫ ∫
A = dA =
r=R

r=0
2π r ⋅ dr = 2π ∫ r=R

r=0
r ⋅ dr

Ahora bien, la antiderivada de r · dr es (1/2)r2. Por tanto,

A = 2π [ ]
1 2
2
r
r=R

r=0

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182 Cálculo diferencial e integral (segunda parte)

o bien
1 2
A = 2π [ 12 R 2
− (0)
2 ]
de donde A = πR2.

M Ejercicio 2
y
Calculemos el valor medio de la parte positiva de la curva y = x – x2, que se mues-
1/4
N tra en la figura 60. Para hallar la ordenada media, tendremos que calcular el área
O 1 de la parte OMN y luego dividirla entre la longitud de la base ON. Pero antes de
Figura 60 calcular el área, debemos comprobar la longitud de la base para saber hasta qué
límite vamos a integrar.

Solución
En la ordenada N, y tiene valor de cero; por tanto, debemos examinar la ecuación
y ver qué valor de x hace que y = 0. Como es evidente, si x es 0, y también será
0 y la curva que pasa por el origen O; pero también, si x = 1, y = 0, por lo que
x = 1 nos da la posición del punto N.
El área que buscamos es

∫ x=1

x=0
(x −x 2 )dx = [ 12 x − 13 x ] = [12 − 13] − [0−0] = 61
2 3
1

Pero la longitud de la base es 1. Por tanto, la ordenada promedio de la curva


es 1/6.
[Nota: Es un bonito ejercicio muy sencillo de máximos y mínimos calcular
por derivación qué altura tiene la ordenada máxima. Tiene que ser mayor que el
promedio.]
La ordenada media de toda curva, en un intervalo de x = 0 a x = x1, está
dada por la expresión:

media de y =
1
x1
∫ x=x1