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a comunicación positiva es la comunicación que nos permite expresar lo que

sentimos, pensamos y deseamos de modo claro, sin afectar o dañar a los demás.
Implica la expresión teniendo en cuenta los sentimientos, necesidades y deseos de
los demás.
Cuando se establece una comunicación positiva la persona se siente bien consigo
misma, ya que ha podido hacer o decir lo que piensa y desea, sin ofender o molestar
a los otros, y estos a su vez sienten que ha sido justa y honesta. Sienten que han sido
tenidos en consideración y esto favorece la comprensión.
Comunicarnos positivamente requiere honestidad,
sinceridad, valentía, firmeza y autocontrol.
Exige tener en cuenta a los otros, explicarles lo que pensamos, queremos, sentimos o el
por qué hemos tomado una decisión en la que están implicados, pero que no les dañe o
lastime. Con frecuencia agredimos a los demás, a veces conscientemente, y otras, sin
darnos cuenta, pensamos sólo en nosotros mismos y nos olvidamos de lo que el otro
piensa y siente y de cómo le puede afectar lo que le estamos diciendo o lo que hemos
decidido hacer.
¿Cómo podemos practicarla? 6 claves para practicar
la comunicación positiva
1. Evitar el NO. El “no” es una construcción del lenguaje; las experiencias son todas
en positiva. Busquemos siempre el positivo. Algunos ejemplos. “No corras” vs. “Ve
despacio”.
2. Deber/Tener Vs. Querer /Poder. El “deber/tener” son sin ninguna duda limitantes
mientras que el querer/poder son posibilitadores. Veamos un ejemplo: “Tengo que aprobar
el examen” vs. “Puedo aprobar el examen” uno es represivo el otro mueve a la acción.
3. Palabras Trampa ” nunca, siempre, nadie, otra vez” eliminarlas de nuestro
vocabulario En contrapartida, definamos la situación de manera concisa exactamente
qué pasa sin generalizar. Por ejemplo: ” Tu habitación siempre está desordenada” vs ”
Ordena tu habitación aún está desordenada”.
4. PERO vs Y. Uno (pero) es ver el vaso medio vacío el Y es ver el vaso medio lleno.
Con un ejemplo “He ahorrado 10 euros PERO no puedo comprar el videojuego, no ha
servido de nada” vs ” Has ahorrado 10 euros y puedes comprar chucherías, cromos y
ahorrar para el videojuego “
5. Evitemos las etiquetas (“el gracioso” “el listo” “el deportista””el despistado”) Las
etiquetas hacen que los niños se creen una auto-imagen determinada y que no mueven a
la acción, por determinismo; para contrarrestar las etiquetas definamos con precisión los
hechos e introduzcamos el AUN en nuestro vocabulario . Por ejemplo ” Soy malo con las
mates ” vs ” Aún no te salen las matemáticas”.
6. Lo que pienso vs lo que siento. Delante de un hecho tratemos de poner el foco
en nosotros no en ellos, genera mucha más empatía y no es culpabilizador. ” Eres un
impuntual ” vs. ” Me siento mal cuando llegas tarde, podrías llegar puntual la próxima vez”