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Talcahuano, a siete de noviembre de dos mil doce.

VISTO:
A fs. 14, comparece doña MARÍA DEL ROSARIO ALMAGUER
MARIN, labores de casa, por si y en representación de la menor NATALIA
ALEJANDRA MENDOZA ALMAGUER, estudiante; ELVIRA DEL CARMEN
MENDOZA HIDALGO, empleada y doña PALMIRA HIDALGO, labores de
casa, todas domiciliadas en la comuna de Hualpén, calle Bristol 2247, quienes
deducen demanda de indemnización de perjuicios por responsabilidad
extracontractual por la muerte de Pablo Antonio Mendoza Hidalgo, cónyuge de
María del Rosario, padre de Natalia Alejandra, hermano de Elvira del Carmen, e
hijo de Palmira Hidalgo, en contra de la COMPAÑÍA SIDERÚRGICA
HUACHIPATO, del giro siderúrgica, representada por su gerente general don
Iván Flores Klesse, ambos domiciliados en la comuna de Talcahuano, calle
Gran Bretaña 2910, a fin de que se le condene a pagar la indemnización de
perjuicios que más adelante indican, en consideración a los siguientes hechos y
consideraciones de derecho. El 17 de diciembre de 2008, alrededor de las
10:30 horas, don Pablo Antonio Mendoza Hidalgo (Q.E.P.D.), sufrió un
accidente del trabajo que le ocasionó la muerte en circunstancias que se
desempeñaba como empleado de la demandada. Sus funciones eran de
Operador de Metalurgia Secundaria o cualquier labor afín que le encomiende la
supervisión de Huachipato, tal como da cuenta su contrato de trabajo. El día y a
la hora ya referida, a Pablo Mendoza Hidalgo (Q. E. P. D.), se le ordenó
desarrollar labores de limpieza del interior del foso N° 1 de la Estación de
Desgasificación de la Sección Estación de Metalurgia Secundaria del
Departamento Acería- Colada Continua de la Planta Huachipato. En el
mencionado foso durante el proceso de producción del acero se introducen
unas cucharas llenas de acero líquido a 1.500°C. Una vez, dentro del foso se
tapa y se procede al tratamiento de la cuchara extrayéndole al acero los gases
que deterioran la calidad estructural del acero. Agrega, que previo a la
ejecución de esas labores específicas, el jefe de sección, Rodrigo Espinoza y el
operador, René Galvez, tenían la obligación de cumplir con todos los protocolos
de seguridad, planificar las actividades y preparar las maquinarias para que “al
momento de la faena de limpieza” se encontraran aptas y sin residuos de
gases. Ahora bien, Rodrigo Espinoza quien da la orden de limpiar el foso, debía
comunicar la ejecución de esas labores al responsable de turno, don Alexis
Cortés, coordinador de la estación de ajuste meteorológico que estaba

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operando, lo cual no hizo. Así las cosas, aproximadamente a las 10:30 horas de
la mañana del 17 de diciembre de 2008, don Pablo Mendoza Hidalgo (Q. E. P.
D), que se encontraba en el foso de la estación cayó desmayado afectado por
la falta de oxígeno y la acumulación de gases mortales, consecuencia de lo
anterior Pablo Mendoza Hidalgo y otros dos trabajadores fallecieron. Señala
que de los manuales de operación de la Estación de Desgasificación al Vacío
de la Unidad de Acería y Colada de la Planta Huachipato y los respectivos
instructivos (Danieli Centro Met- Italia), se desprende que los encargados de la
operación de la estación de desgasificación, tienen responsabilidad en los
hechos acaecidos el día del accidente porque infringieron en forma negligente y
culposa los procedimientos previos a la mantención de la estación. La
demandante agrega, que en la propia investigación interna que realizó la
empresa, y cuya copia obra en carpeta de investigación del Ministerio Público
de Talcahuano, se señala con claridad que los encargados de procedimientos
previos a la mantención, fallaron e incumplieron con tales procedimientos, y con
eso impidieron que los gases mortales se disiparan del lugar en donde
ocurrieron las fatales muertes de los tres trabajadores. Añade la demandante
que una vez ocurrido el accidente, la empresa inició una revisión de los
procedimientos de seguridad y determinó que el lugar donde ocurrió la muerte
de Pablo Mendoza Hidalgo (Q. E. P. D) fuese incluido en la lista de Espacios
Confinados a fin de incrementar las medidas de seguridad y prevenir los
accidentes asociados. Concluyendo, señala que el accidente ocurrido se trató
de un accidente del trabajo en virtud que laboraba con un contrato de trabajo
que lo ligaba a su empleador y el accidente ocurrió en horario de trabajo,
mientras efectuaba las labores que le fueron ordenadas y obedecía las
instrucciones recibidas. En la especie, al trabajador fallecido se le ordenó
efectuar labores riesgosas, sin que el empleador velara porque se cumplieran
las mínimas medidas de seguridad, puesto que de haberlo hecho así, el
accidente no habría ocurrido. Así las cosas, en materia de accidente del trabajo,
el Código del Trabajo y la Ley N° 16.744 y sus reglamentos hacen responsable
al empleador de los accidentes que sufran sus trabajadores debido a la falta de
previsión de riesgos y deficientes condiciones de seguridad. Concluye, que es
evidente que existió culpa del empleador al no adoptar las medidas de
seguridad pertinentes y no planificar adecuadamente las faenas. Por parte del
trabajador fallecido, afirma, no existió culpa alguna, pues sólo cumplía órdenes
y realizaba las labores que ese día se le encomendaron, sin que se hayan

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adoptado medidas para prevenir y evitar este tipo de accidentes por parte del
demandado. En cuanto a los daños reclamados, señala que los demandados
deben responder del daño moral, ya que la muerte del cónyuge, padre,
hermano e hijo, les ha causado graves daños morales, ya que han padecido un
sufrimiento psicológico evidente, que se traduce en dolores, privaciones, pesar,
depresión, miedo, temor, frustración, y demás secuelas que alteran sus
condiciones normales de vida, ya que la pérdida del hombre que es sustento de
la familia resulta extremadamente doloroso. En relación al nexo de causalidad,
éste existe entre el obrar culpable de la demandada, representada por sus
empleados, operarios, supervisores, jefes y demás dependientes y los daños
que han sufrido son consecuencia inmediata, directa y necesaria del obrar de la
empresa demandada, conforme a los artículos 1437, 2284 y 2314 y siguientes
del Código Civil, y todas las disposiciones laborales, de previsión social y
reglamentarias señaladas o que sean aplicables en la especie. Pide, en
definitiva, conforme a las disposiciones legales citadas y lo dispuesto en los
artículos 2314 y siguientes del Código Civil, artículos 254 y siguientes del
Código de Procedimiento Civil, artículos 184 y 210 del Código del Trabajo,
artículos 5, 6, 68 y 69 y demás pertinentes de la Ley 16.744, tener por
interpuesta demanda de indemnización de perjuicios por responsabilidad
extracontractual, en contra de la Compañía Siderúrgica Huachipato y, en
definitiva, declarar que se acoge la demanda y se condena a la demandada a
pagar a la demandante María del Rosario Almaguer Marín, la suma de
$250.000.000; a Natalia Alejandra Mendoza Almaguer, la suma de
$250.000.000; a la actora Elvira del Carmen Mendoza Hidalgo, la suma de
$250.000.000 y a la demandante Palmira Hidalgo, la suma de $250.000.000,
cantidades que estiman como indemnización de perjuicios por daño moral, o las
sumas mayores o menores que se este Tribunal determine, con los reajustes e
intereses, y que se condene con costas a la demandada.
A fs. 43, comparece el Abogado don Andrés Franchi Muñoz, por
la demandada, Compañía Siderúrgica Huachipato S.A., contesta la demanda
solicitando desde ya su entero rechazo, con expresa condenación en costas.
Frente a los hechos descritos en el libelo, señala que el día 17 de diciembre de
2008, aproximadamente a las 10:05 horas, el trabajador Pablo Mendoza
Hidalgo (Q. E. P. D.) ingresó al foso N° 1 de la estación de desgasificación al
vacío perteneciente a la unidad de Acería y Colada Continua de la empresa, de
mutuo propio y en forma imprudente, sin que se le haya ordenado su ingreso

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por ninguno de sus superiores jerárquicos directos, para enganchar y despegar
un residuo de escoria; que al momento de bajar, lo hizo sin su equipo detector
de monóxido de carbono. Señala que yerran los demandantes al afirmar que se
le habría ordenado a Pablo Mendoza Hidalgo (Q. E. P. D.) por la empresa
demandada, que ingresara al foso N°1 a realizar labores de limpieza, pues
nunca existió ni hubo esta orden, ingresando el trabajador fallecido en forma
independiente y sin previa orden, a despegar un residuo de escoria que no se le
había encomendado por nadie hacer, jugándole su espíritu proactivo una mala y
lamentable pasada que ocasionó su muerte, adoptando una actitud temeraria e
insegura pues, además, hizo ingreso al lugar del accidente sin su equipo
detector de monóxido de carbono, el cual, de haberlo llevado consigo, le
hubiese advertido la existencia de eventuales gases que le impidieran su
ingreso al lugar de los hechos; que tampoco midió previamente la existencia de
gases. Afirma el compareciente que nadie puede ingresar a ese foso sin
efectuar dicha medición previa y sin colocarse todos y cada uno de los
implementos de seguridad necesarios e imprescindibles para tal ingreso, sin
embargo, sostiene la demandada, el trabajador Mendoza Hidalgo lo hizo,
ingresando en forma intempestiva y temeraria. Agrega que las funciones del
occiso y para las cuales la usina lo contrató, fue para desempeñarse como
Operador Metalúrgica Secundaria, de modo que no estaba dentro de sus
funciones contractuales, la de ingresar a los fosos de la estación de
desgasificación al vacío a realizar ninguna labor, lo que es corroborado por el
hecho que las labores de limpieza del tanque de vacío N°1, las debe realizar
personal de la contratista Newen Ltda. De esta manera, afirma, siendo la culpa
de la víctima la causa única y exclusiva del hecho dañoso, no existe relación de
causalidad en el hecho que se imputa a la demandada, como generadora de
responsabilidad aquiliana y los perjuicios que pudieron haberse originado.
Por otra parte, la demandada sostiene que siendo los actores,
todos terceros ajenos a la relación laboral entre el occiso y su parte, el contrato
que los unía, por ser intuito persona, termina indefectiblemente con la muerte
del trabajador, por disponerlo así el artículo 159 N°3 del Código del Trabajo, sin
que sus causahabientes puedan hacer valer a título de herederos, derechos u
obligaciones emanados del vínculo laboral, siendo la única tipología de
responsabilidad que ellos pueden perseguir, de naturaleza extracontractual y
fundada en la comisión por parte de la empresa, de un hecho ilícito, sea
culpable o doloso, que les haya ocasionado daño, debiendo existir la relación

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de causalidad entre ambos y debiendo formular esta petición en forma concreta
al tribunal para que así lo declare, lo que no ha ocurrido, por cuanto se han
limitado a solicitar que se les paguen las cantidades dinerarias excesivas a
título de indemnización de perjuicios por daño moral, sin solicitar declaración en
orden a declarar que ésta nace a la vida del derecho, por haber cometido la
empresa un hecho o incurrido en una omisión imputable y generadora de
responsabilidad aquiliana. Continúa la demandada señalando en su acápite 4.,
la falta de imputabilidad a su respecto, señalando que se ha ejercido en autos
una acción indemnizatoria extracontractual en su contra como persona jurídica
y como sujeto pasivo, esto es, como responsable directa del hecho que los
actores estiman lesivo para sus intereses; no se ha ejercido una acción que
pretenda perseguir la responsabilidad de la industria por los hechos de sus
dependientes, de lo que deriva que la culpa que debe imputársele debe ser por
el incumplimiento de su deber de cuidado, pero no puede, en ningún caso,
basarse o fundarse en la culpa en concreto de dependientes específicos, como
ha ocurrido en autos, pues para ello, el legislador ha establecido una acción
resarcitoria en particular, que es la contemplada en el artículo 2320 del Código
Civil, la que tiene requisitos propios para su procedencia, distintos en varios
aspectos a la responsabilidad por el hecho propio, principalmente en lo que se
refiere a la prueba de la culpa.
En cuanto al daño moral, su cuantía y procedencia, la
demandada niega expresamente que las actoras hayan padecido daño moral
en la forma, condiciones y cuantía que señalan, agregando que la sola relación
de parentesco que los actores puedan tener con el trabajador fallecido, no
permite presumir o suponer padecimiento de daño moral y, por otra parte, se ha
solicitado como indemnización para cada uno de los actores, por un monto de
$250.000.000 a cada uno, cantidades que son abiertamente
desproporcionadas. En subsidio, de las alegaciones señaladas y para el caso
que la demanda sea acogida, pide que la indemnización que se fije se rebaje
prudencialmente, en razón de haberse expuesto el trabajador imprudentemente
al daño, según lo establecido en el artículo 2330 del Código Civil.
A fs.54, la parte demandante replica dando por reproducidos
todos y cada uno de los argumentos de la demanda y, además, con respecto a
la contestación, en que se indica que ninguno de los superiores ordenó al
trabajador faenas de limpieza, que habría obrado por iniciativa propia y otros
argumentos similares, la parte demandante sostiene que el informe policial

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respectivo, desvirtúa totalmente tales afirmaciones. Además, la actora reitera
que la demandada no adoptó todos los controles necesarios para eliminar los
factores de riesgo inherentes a la actividad, así es que los trabajadores no
sabían con certeza, ni estaban preparados para enfrentar riesgos que
desconocían, resultando así que la culpa única y exclusiva del hecho, es de la
empresa y sus ejecutivos.
A fs.60, la demandada en la dúplica reitera sus afirmaciones, en
cuanto a que el trabajador Sr. Mendoza Hidalgo ingresó al foso de mutuo propio
y que las labores de limpieza en el lugar del accidente, no se encontraban
dentro de la esfera de sus funciones siendo, de este modo, la culpa de la
víctima, la causa única y exclusiva del daño y, por tanto, no existiría relación de
causalidad.
A fs.65, se realizó la audiencia de conciliación, con asistencia
de ambas partes.
A fs.68, se recibió la causa a prueba, fijándose los hechos
sobre los cuales ésta debía recaer.
A fs.669, se citó a las partes para oír sentencia.
CON LO RELACIONADO Y CONSIDERANDO:
I. En cuanto a la objeción de documentos deducida por la parte
demandada a fs.161:
1º. Que, a fs.161, la parte demandada objeta por falsedad los
documentos acompañados por la actora en el otrosí de su presentación de
fs.147, específicamente, los signados con los N°2, 3, 4, 5, 13, 14, 15, 17, 23,
24, 25 y 26, argumentando que emanan de terceros que no han declarado
como testigos, por lo que carecerían de valor probatorio y, además, fueron mal
acompañados al proceso. Los documentos signados con los n°12, 16, 18, 19,
20 y 21, los objeta por falsedad también, fundado en que no están firmados ni
suscritos por su parte, ni emanan de ella, debiendo acreditarse por los actores
su autenticidad.
2º. Que, habiéndose conferido traslado, la demandante no
contestó recibiéndose a prueba la incidencia a fs.283.
3º. Que, se objeta un certificado emanado de la psicóloga
Patricia Sepúlveda; un certificado emanado del psiquiatra Juan Ibieta Cruz de
17 de abril de 2009; un certificado del mismo médico Ibieta Cruz, pero de 16 de
abril del mismo año; un certificado de la psicóloga Patricia Sepúlveda del 7 de
abril de 2009; un contrato de trabajo en copia firmada por el trabajador, de

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fecha 22 de enero de 2007; un contrato de trabajo en copia firmada por el
empleador, de 01 de septiembre de 2007; un contrato de trabajo transitorio de
01 de julio de 2008, firmado por empleador y trabajador; el signado con el N°17
consistente en una matriz de procedimiento para entrada a espacios confinados
que carece de firma; un informe psicológico con fecha de evaluación con fecha
20 y 27 de enero de 2009, firmado por la psicóloga Pamela Sanhueza Torres; el
signado con el N°24, que consiste en una copia del informe policial N°98-1002
de 16 de marzo de 2009, de la Policía de Investigaciones de Chile, firmado por
el Subinspector Valdés Alarcón y los oficiales Noel Caro Geisser y Rodrigo Jara
Guerra; y, además, copias de noticias on line, signadas con los N°25 y 26.
4º. Que, los fundamentos de dicha objeción se expresan de la
siguiente manera. En primer lugar, por ser falsos; en segundo lugar, porque se
trata de documentos emanados de terceros que no han declarado en juicio
como testigos por lo que carecen de valor probatorio. Expresa, además, que
dichos documentos no serían parte del juicio y, en consecuencia, no se pueden
acompañar bajo el apercibimiento del artículo 346 N°3 del Código de
Procedimiento Civil.
5º. Que, al respecto, la sentenciadora tiene presente que las
características propias del instrumento privado son que no interviene en ellos
ningún funcionario público que acredite su autenticidad y, en cambio, es
otorgado por particulares en forma escrita, se encuentre firmado o no.
6º. Que, el artículo 346 N°1 y 2, en relación con el artículo 352
N°3 del Código de Procedimiento Civil dan a entender que la firma no sería
exigencia esencial, bastando el texto escrito, debiendo hacerse la diferencia
según se trate de constatar hechos a través del instrumento o de reconocer que
una persona asume cierta obligación en el acto o contrato de que el documento
da cuenta. Siendo en este último caso la firma un requisito esencial, pero si sólo
se trata de constatar hechos, bastaría que emanara del otorgante, sin haberlo
escrito y sin necesidad de haberlo firmado.
7º. Que, desde otro punto de vista, el reconocimiento tácito a
que se refiere el artículo 346 N°3 del Código de Procedimiento Civil, esto es,
reza únicamente contra las personas que aparezcan o se reputen haber
suscrito o extendido el documento y que, por ende, están en disposición de
saber a ciencia cierta si es falso o falto de integridad y de oponer la pertinente
tacha o consentir en su reconocimiento.

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Al respecto, se ha señalado que aún no siendo procedente el
apercibimiento contra el tercero no suscriptor del documento privado, éste debe
ser agregado a los autos y, en definitiva, asignarle el valor probatorio que pueda
tener (“La Prueba ante la Jurisprudencia”, E. Rioseco E., Edit. Jurídica de Chile,
pág.401),
8º. Que, en el caso de autos, resulta improcedente negar todo
valor probatorio a los documentos impugnados, desde que la parte que los
objeta por falsedad, no ha explicado en qué consiste ésta, esto es, a juicio de
esta sentenciadora, no basta decir que objeta por falsedad, desde que, en tal
circunstancia, la contraria queda en la indefensión y no resulta suficiente para
desvirtuar la presunción de buena fe que acompaña todo acto o trámite jurídico
procesal. No se sabe si se objeta por falsedad por falsificación de la firma o
falsificación del contenido. En cambio, se desprende de lo expresado por la
demandada que en realidad se objetan los documentos porque emanan de
terceros que no han declarado en juicio como testigos y que por ello carecen de
valor probatorio, lo que en definitiva constituye un error y una falta de precisión,
desde que invocando la falsedad no se describen los hechos de los que ésta
emana, sino que se ataca el valor probatorio de los mismos, lo que no
corresponde como fundamento de la objeción, por lo que se deberá resolver de
acuerdo a lo concluido.
9º. Que, en cuanto a la objeción de los documentos signados
con los N°12, consistente en la lista de equipos críticos de Acerías y Colada
Continua con logo de Huachipato S.A.; el documento N°16, que lleva el título
“Puesta en Marcha DV” y se refiere a las horas extraordinarias de personal
Particular Larraín. El signado con el N°18, que lleva el título de Informe Prueba
de Cuchara con Acero; el signado con el N°19 bajo el logo de Huachipato y con
el título Reglas de Metalurgia Secundaria; el signado con el N°20 bajo el logo de
Huachipato y con el título Inyección de Calcio y el signado con el N°21, bajo el
logo de Huachipato que corresponde a comprobante de remuneraciones y para
no repetir los fundamentos entregados por la suscrita respecto de los
documentos anteriores, se reitera que el error en el fundamento de la objeción
se encuentra en utilizar el concepto de falsedad y, en seguida, agregar que ello
se funda en no encontrarse firmados por la suscrita, lo que no constituye una
causal de falsedad, como ya se expresó en el motivo precedente, motivo por el
que también deberá rechazarse esta objeción.

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II. En cuanto a la incidencia promovida por la parte demandada
a fs.194;
10º. Que, en la audiencia de prueba testimonial de fs.194, la
parte demandada se opone a que ésta se reciba, fundada en que los testigos
Aguayo Moraga, Figueroa Quezada, Valle Vallejos, Valenzuela Cisternas y
Santander Norambuena ya declararon en autos, en audiencia realizada en
período inhábil, situación que fue reclamada, aceptada por la contraria y
acogida por el Tribunal; sin embargo la resolución que se pronunció a ese
respecto, a la fecha de la audiencia no se encuentra ejecutoriada.
11º. Que, contestando, la actora pide el rechazo de la incidencia
fundamentada en que no se han vulnerado los derechos de la articulista, toda
vez que ha promovido su incidencia en la misma audiencia, lo que asegura su
derecho a la bilateralidad.
12º. Que, en definitiva, el fundamento de la oposición se refiere
a que la resolución de 8 de julio que se pronuncia sobre la nulidad y el
allanamiento de la parte demandante, no se encuentra firme y ejecutoriada, lo
que recién acaecería el 14 de julio, según la incidentista. No obstante, cabe
atender, en primer lugar, que no se ve la posibilidad de recurso alguno sobre
dicha resolución, por cuanto se acogieron las pretensiones de ambas partes,
una sobre la nulidad y la otra aceptándola in integrum y, como se sabe, para
que haya recurso debe haber perjuicio que se pretenda salvar y, en el caso de
autos, no se divisa alguno, en consecuencia, dicha resolución a lo menos causa
ejecutoria desde el momento que fue dictada, lo que hace carente de
fundamento la pretensión del incidentista y así deberá resolverse.
III. En cuanto a las tachas deducidas a fs.184 y 187:
13º. Que, a fs.184 y 187, la parte demandante deduce tacha en
contra de los testigos Espinoza Henríquez y Valderas Chamorro, por la causal
del N°5 del artículo 358 del Código de Procedimiento Civil, esto es, tener los
testigos la calidad de empleados, trabajadores, dependientes remunerados de
quien los presenta, lo que aparecería de sus propios dichos y, además, en el
caso del testigo Valderas, por el N°6 de la misma disposición, es decir, por falta
de imparcialidad por tener un interés indirecto atendidas sus funciones y las
labores que desempeñaba en la empresa.
14º. Que, contestando su tacha, la demandada pide el rechazo
por haberse deducido mal en cuanto no se señaló previo a las preguntas, sobre
qué fundamento ésta versaría; también se deduce la tacha, porque la norma

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invocada no está de acuerdo con la Constitución Política de la República de
Chile, que garantiza a todas las personas un procedimiento racional y justo,
esto es, un debido proceso y, en su caso, la única prueba testimonial de que
puede valerse su parte, que sean verídicos y tengan conocimiento de los
hechos, son dependientes de la demandada.
15º. Que, el artículo 358 N°5 del Código de Procedimiento Civil,
es claro y preciso en señalar que son inhábiles los trabajadores dependientes
de la persona que los presenta, lo que en el caso de autos no sólo emana de
las declaraciones del testigos, sino de los propios dichos del demandado al
contestar la incidencia, por lo que deberá resolverse conforme a lo señalado.
IV. En cuanto al fondo:
16º. Que, doña María del Rosario Almaguer Marin, por sí y en
representación de la menor Natalia Alejandra Mendoza Almaguer, Elvira Del
Carmen Mendoza Hidalgo y doña Palmira Hidalgo, deducen demanda de
indemnización de perjuicios por responsabilidad extracontractual por la muerte
de Pablo Antonio Mendoza Hidalgo, cónyuge de María del Rosario, padre de
Natalia Alejandra, hermano de Elvira del Carmen, e hijo de Palmira Hidalgo, en
contra de la Compañía Siderúrgica Huachipato, del giro siderúrgica,
representada por su gerente general don Iván Flores Klesse, fundamentada en
que el 17 de diciembre de 2008, don Pablo Antonio Mendoza Hidalgo
(Q.E.P.D.), sufrió un accidente que le ocasionó la muerte mientras se
desempeñaba como empleado de la demandada.
17º. Que, las funciones del trabajador eran de Operador de
Metalurgia Secundaria o cualquier labor afín que le encomiende la supervisión
de Huachipato, tal como da cuenta su contrato de trabajo y el día en cuestión,
se le ordenó la limpieza del interior del foso 1 de la Estación de Desgasificación
de la Sección Estación de metalurgia Secundaria del Departamento Acería –
Colada Continua de la planta; que mientras se encontraba en el interior del
foso, el occiso cayó desmayado por la falta de oxígeno y la acumulación de
gases y posteriormente junto a otros dos trabajadores, falleció. Señala que
tanto los manuales de operación de la Estación de Desgasificación al Vacío de
la Unidad de Acería y Colada de la Planta Huachipato como los respectivos
instructivos (Danieli Centro Met- Italia), atribuyen responsabilidad en los hechos
a los encargados de la operación, porque infringieron en forma negligente y
culposa los procedimientos previos a la mantención de la estación. La
demandante agrega, que en la propia investigación interna que realizó la

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empresa, se señala con claridad que los encargados de procedimientos previos
a la mantención, fallaron e incumplieron con tales procedimientos; que el hecho
corresponde a un accidente del trabajo toda vez que el occiso laboraba con un
contrato de trabajo que lo ligaba a su empleador y el accidente ocurrió en
horario de trabajo, mientras efectuaba las labores que le fueron ordenadas y
obedecía las instrucciones recibidas.
18º. Que, en cuanto al Derecho, los comparecientes afirman
que en materia de accidente del trabajo, el Código del Trabajo y la Ley N°
16.744 y sus reglamentos hacen responsable al empleador de los accidentes
que sufran sus trabajadores debido a la falta de previsión de riesgos y
deficientes condiciones de seguridad; en este caso, afirma, no se adoptaron las
medidas de seguridad pertinentes y no se planificaron adecuadamente las
faenas.
19º. Que, señalan los actores, los demandados deben
responder del perjuicio ocasionado, ya que la muerte del cónyuge, padre,
hermano e hijo, les ha causado graves daños morales, ya que han padecido un
sufrimiento psicológico evidente, que se traduce en dolores, privaciones, pesar,
depresión, miedo, temor, frustración, y demás secuelas que alteran sus
condiciones normales de vida, ya que la pérdida del hombre que es sustento de
la familia resulta extremadamente doloroso.
20º. Que, de la etapa de la discusión, aparece que los hechos
han sido reconocidos por las partes en cuanto a que el 17 de diciembre de
2008, alrededor de las 10:30 horas, don Pablo Antonio Mendoza Hidalgo sufrió
un accidente del trabajo que le ocasionó la muerte. Tal hecho no ha sido
discutido en sí mismo por la demandada, sino que lo que ésta ha invocado, es
que el evento ocurrió por culpa de la víctima como única y exclusiva causa. En
efecto, expresa que la víctima ingresó al foso N°1 de la estación de
desgasificación al vacío, perteneciente a la Unidad de Acería y Colada Continua
de la Compañía Siderúrgica Huachipato S.A. de mutuo propio y en forma
imprudente, sin que le haya sido ordenado su ingreso por ninguno de sus
superiores jerárquicos directos, con el propósito de enganchar y despegar un
residuo de escoria, y al momento de bajar lo hizo sin su equipo detector de
monóxido de carbono.
21º. Que, la declaración y reconocimiento que el demandado
hace en los términos consignados precedentemente, constituyen una confesión
respecto de los siguientes hechos: 1º Que el trabajador laboraba para la

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Compañía Siderúrgica Huachipato S.A.; 2º Que realizaba una acción laboral; 3º
Que dicha acción laboral la realizaba sin supervisión alguna; 4º Que para los
efectos de realizar ese trabajo, la empleadora no había entregado al trabajador
los equipos esenciales para su protección personal y para realizar una labor de
tanto riesgo como la que le causó el fallecimiento.
El contrato de trabajo contiene un elemento único y
característico que se refiere a que la función realizada por el trabajador lo es
bajo subordinación y dependencia. Ello implica que el trabajador no tiene
niveles de ejecutividad dentro de la empresa y que toda acción que realiza lo es
porque hay un procedimiento o instrucción que determina su actuar porque
alguien le ha dado una instrucción al respecto o porque su superior jerárquico lo
ha autorizado para realizar esa función. Ello implica que en las labores que se
realizan, la organización empresarial tiene un supervisor destinado a vigilar que
las medidas de seguridad se apliquen en todas y cada una de las acciones
productivas o de mantenimiento que sean necesarias para la producción. En
este sentido, el artículo 184 del Código del Trabajo exige al empleador que
debe tomar todas las medidas necesarias y eficaces para resguardar la vida y la
salud de los trabajadores. La eficacia se pierde cuando por razones de
desorden organizacional, de mala conducción de los procedimientos
productivos o de la falta de éstos, o cuando no hay supervisión en las acciones
que realizan los trabajadores, ocurre un evento o siniestro que causa daño a la
integridad física o a la vida del operario, lo que en definitiva significa que no se
cumplió con el artículo 184 del Código del Trabajo en el sentido de tomar todas
las medidas, o que las medidas que se tomaron no tuvieron la condición de ser
eficaces.
22º. Que, así las cosas, no basta señalar, como lo hace la
demandada, que ninguna persona puede ingresar al foso N°1 sin que
previamente se proceda a medir el nivel de gases, porque él mismo reconoce
que el trabajador al momento de actuar no tenía equipo detector de monóxido
de carbón, teniendo la empresa la obligación de proveerlo de un equipo de
protección personal de carácter esencial.
23º. Que, del mismo modo, no basta expresar que Mendoza
Hidalgo tenía como función contractual laboral ser operador metalúrgico
secundario, lo que implica que la acción que realizó no estaba dentro de sus
funciones contractuales. Esta confesión de la demandada implica un
reconocimiento de la falta de gestión en prevención de riesgo y de la aplicación

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de la normativa de seguridad vigente, en especial de la falta de organización
empresarial en esta materia, desde que el hecho en el que las partes se
encuentran de acuerdo, es que la víctima ingresó al foso de la Estación de
Desgasificación a despegar un residuo de escoria, acto laboral que obliga a
concluir que el trabajador al momento de realizar dicha acción en beneficio de la
empresa demandada, carecía de todo apoyo en cuanto a elementos de
protección personal y a supervisión.
24º. Que, para entender cabalmente la disposición del artículo
184 del Código del Trabajo, debe la sentenciadora atender a que como lo ha
señalado la Excma. Corte Suprema, el empleador es un deudor de la seguridad
de sus trabajadores. La obligación de otorgar seguridad en el trabajo, bajo
todos sus respectos, es una de las manifestaciones concretas del deber general
de protección del empleador; su cabal cumplimiento es de una trascendencia
superior al de una simple obligación de una de las partes en un negocio jurídico,
pues ella mira a la prevención de los riesgos profesionales, lo que importa a sus
trabajadores, a sus familias y a la sociedad toda, tanto para proteger la vida y
salud de sus trabajadores, como por razones éticas y sociales.
Agrega la Excma. Corte Suprema, que los fundamentos legales
en relación con la obligación de prevención y seguridad que pesa sobre el
empleador, emana de los artículos 66, 67 y 68 de la Ley 16.744 y del
Reglamento aprobado por el D.S. N°40, además del ya citado artículo 184 del
Código del Trabajo señalando que la palabra eficazmente empleada por esta
disposición aparentemente apunta a un efecto de resultado, el que sin dudas se
encuentra también presente; pero fundamentalmente debe entenderse la
referida a la magnitud de responsabilidad y acuciosidad con que el empleador
debe dar cumplimiento a su obligación de prevención y seguridad, en relación
con lo cual cabe inferir inequívocamente una suma exigencia del legislador, de
ello se deduce que el empleador responde hasta de la culpa levísima y de las
palabras expresadas en la contestación aparece claramente que ella se ha
dado en el caso de autos al no vigilar a la víctima y al no otorgarle los
elementos de seguridad necesarios para realizar su trabajo y al desorden
organizacional que emana también de los dichos consignados en el escrito de
contestación.
25º. Que, debe entenderse que si bien es cierto se trata de una
causa civil por responsabilidad extracontractual de la demandada, ello no
implica que en el hecho que sirve de fundamento a la acción deducida, no deba

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atenderse a las disposiciones legales vigentes en materia contractual laboral y,
en especial, aquellas que se refieren al deber de cuidado y de protección del
empleador respecto de sus trabajadores, asunto que prima sobre la
responsabilidad extracontractual civil de carácter general, conforme a que las
normas de protección son especialísimas y, en consecuencia, respecto de ese
hecho de la situación fáctica tienen especial importancia.
26º. Que, de esa manera, resulta dudoso frente a la extrema
exigencia de cuidado del empleador, culpar a la víctima de un actuar que única
y exclusivamente conduce al siniestro porque, como ya se dijo, la función que
realiza el trabajador es bajo subordinación y dependencia, lo que implica
sujeción a las órdenes, directrices, mandatos del empleador y sus agentes.
27º. Que, en este mismo sentido, se olvida por parte de la
demandada, que el D.S. 594 obliga al empleador a mantener las condiciones de
higiene y seguridad dentro de la empresa, a fin que no haya condiciones sub
estándar que pongan en riesgo la vida y la salud de los trabajadores, por lo que
tampoco puede establecerse como si se tratara de un negocio jurídico de
carácter civil, el comportamiento riesgoso de la víctima, pues de la legislación
vigente aparece que el trabajador dentro de la empresa y dentro del tiempo de
faena se encuentra bajo la protección, cuidado, vigilancia y control de su
empleador y sus agentes, de tal modo que no es posible entender que el
trabajador se haya expuesto imprudentemente al daño y eso sea causal de
exoneración de responsabilidad del empleador, pues si ha podido actuar de ese
modo, lo que se está expresando y reconociendo es una falta de organización y
de gestión en materia preventiva y de seguridad, de tal magnitud donde los
trabajadores deciden y actúan por su propia cuenta, lo que constituye una
condición que va más allá de la disciplina interna de una organización
empresarial, que atenta contra el concepto lógico de subordinación y
dependencia y que, además, es contraria al sentido común, es decir, al orden
habitual en el desarrollo interno de una industria.
28º. Que, reconocido por la parte demandada que el día 17 de
diciembre de 2008, aproximadamente a las 10:05 horas, el trabajador Pablo
Mendoza Hidalgo ingresó al foso N°1 de la Estación de Desgasificación al Vacío
perteneciente a la Unidad de Acería y Colada Continua de la Compañía
Siderúrgica Huachipato S.A., ha establecido en ese reconocimiento la culpa de
la empleadora en los hechos que se generaron a raíz de esta acción, sin que la
circunstancia de haber actuado de mutuo propio sea suficiente para exonerar a

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la demandada de la responsabilidad que se le imputa, culpa que es reconocida
también en las palabras del letrado de dicha empresa, en el escrito de
contestación, cuando señala que lo hizo sin equipo detector de monóxido de
carbono y sin supervisión. Por otra parte, no aparece que el trabajador haya
actuado en forma imprudente al intentar enganchar y despegar un residuo de
escoria, pues, si bien es cierto, en el contrato de trabajo aparece que éste era
operador metalúrgico secundario, también expresa que está en condiciones de
realizar cualquier otra labor que le encomiende Huachipato, comprendida dentro
de la naturaleza del trabajo contratado, lo que emana del documento de fs.210.
29º. Que, en cuanto a la prueba aportada por las partes, la
demandante acompaña a fs.1 y siguientes, certificados de nacimiento;
formulario de solicitud de posesión efectiva de don Pablo Mendoza Hidalgo;
formulario de declaración y pago de impuesto a las herencias intestadas;
fotocopia de un P.E.S. (Procedimiento Especial de Seguridad); documento
denominado Espacios Confinados en Acería Colada Continua. A fs.147,
acompañó los documentos que se encuentran custodiados bajo el N°1843-2011
y que consisten en certificados de nacimiento de los actores, de matrimonio de
la demandante Almaguer Marín y de defunción de don Pablo Mendoza Hidalgo;
copia simple de sentencia; certificados médicos y psicológicos; P.E.S. N°548-
123 de 5 de agosto de 2008; P.E.S. N°549-020 de 30 de diciembre de 2008;
procedimiento seguro de trabajo N°54-009 de 30 de enero de 2009; Manual de
Instrucciones entregado al trabajador Mendoza Hidalgo como parte de su
capacitación; documento denominado Competencia, Toma de Conciencia y
Formación PG-27-003 de 6 de octubre de 2008; contratos de trabajo del occiso;
lista de equipos críticos Acerías y Colada Continua; comprobante de horas
extraordinarias del trabajador fallecido; documento sobre espacios confinados;
bitácora de hornada del 28 de abril de 2008;Documento relativo a Reglas de
Metalúrgica Secundaria de 8 de mayo de 2008; documento de seguridad de 17
de abril de 2008; liquidaciones de remuneración del occiso y finiquito de trabajo;
informe de la Policía de Investigaciones de Chile e impresiones de diario de la
zona.
30º. Que, a fs.167 y siguientes, la parte demandada acompañó
copia de informe de investigación de accidente, actividades realizadas en las
instalaciones de la Compañía Siderúrgica Huachipato S.A. A fojas 210 y
siguientes, se acompañaron documentos consistentes en copia de contrato de
trabajo del occiso; copia de registros firmados de entrenamientos en terreno,

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Departamento Acerías y Colada Continua; recibo firmado del Reglamento
Interno; Registro de Charla de Inducción del trabajador Pablo Mendoza H.;
documentos denominados Información de Riesgos Laborales; actas de charlas
de prevención de riesgo en Sección Acería y Colada Continua; copias de
contratos de servicios industriales fechados el 2 de enero de 2007, 14 de julio
de 2009, 31 de agosto de 2009 y el 23 de marzo de 2010; anexo de contrato.
31º. Que, además, se exhibieron por la demandada, según
consta de acta de fs.298, formularios de P.E.S. (Procedimiento Especial de
Seguridad y P.S.T. (Procedimiento Seguro de Trabajo); Manuel de Operaciones
y un CD que contiene diversos manuales en idioma inglés, documentos que
permanecen bajo la custodia N°2703-2011.
32º. Que, la demandada, a fs.179, hace comparecer al testigo
Álvez Marín, quien expresa ser Superintendente de la Unidad de Acería y
Colada Continua y sabe que el día anterior al accidente se realizó un programa
de mantención general en esa sección, deteniéndose las unidades operativas
para realizar tareas de limpieza y mantención. En la tarea de cambio de rieles
de la grúa N°31, comenzó a proyectarse cerote con restos de soldadura, el que
caía sobre las instalaciones de la estación de vacío, que es donde ocurrió el
accidente. La persona que estaba a cargo de las faenas de reparación de rieles
contactó a los operadores de la estación de vacío. Los operadores Pablo
Mendoza y René Gálvez procedieron a mover la tapa en modo automático
activándose el sistema de protección de la cámara de video, que consiste en
una inyección de argón hacia el lente de la cámara, situación no habitual que se
mantuvo hasta las 08:00 del día 17 de diciembre. Ese día 17, René Gálvez y
Pablo Mendoza realizaron faenas de limpieza en la Estación de Vacío,
ingresando éste al interior a retirar salpicaduras de acero, desvaneciéndose en
su interior, por lo que su compañero Gálvez bajó a asistirlo pero se sintió
mareado y salió a pedir ayuda, todo lo que sabe por haber hablado con los
involucrados y en ese momento era el supervisor de toda el área. Más adelante
expresa que había un procedimiento especial de seguridad en el cual se
definían las tareas a realizar para la limpieza del pozo y las responsabilidades y
la tarea de Mendoza y Gálvez consistía en instalar una escalera y determinar la
presencia de monóxido de carbono y luego autorizar al personal de Newen para
ingresar al foso. Señala que no tenían forma o artefacto para monitorear el gas
argón, es decir, no disponían de artefacto para detectar la presencia del gas.
Afirma que el procedimiento especial de seguridad era confeccionado por una

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mesa de expertos, donde también participaba personal contratista, personal de
seguridad y personal de operaciones y él personalmente lo autorizaba y daba el
visto bueno. Dice el testigo, que ellos procedieron a hacer lo que normalmente
hacían para limpiar el foso, sin considerar los efectos de la condición de
excepción que existía y que el Sr. Mendoza ingresó sin medidor de monóxido
de carbono y agrega que nadie le instruyó ni autorizó para que ingresara en
esas condiciones, siendo su jefe el Sr. Rodrigo Espinoza y el Jefe General de
Turno, Alexis Cortés Úbeda. Expresa que la condición de excepción no pudo
ser prevista y que fue generada por los mismos involucrados. Agrega que este
procedimiento, con posterioridad al accidente, fue modificado y se incorporaron
medidas adicionales de seguridad y, además, fue considerado espacio
confinado. Dice que Mendoza había participado en el proceso de construcción y
puesta en marcha de la estación de vacío.
33º. Que a fs.196 y siguientes, la demandante llama a declarar
a los testigos Santander Norambuena, Valenzuela Cisterna, Figueroa Quezada,
Aguayo Moraga quienes declaran acerca del sufrimiento y los daños morales,
psicológicos y económicos de la familia del fallecido. A fs.201, el testigo Aguayo
Moraga expresa, al punto 1, que Pablo Mendoza fue contratado para labores de
operador de la Estación de Vacío junto a otros trabajadores y a Pablo Mendoza
y a Vladimir Ochoa se les destinó bajo su supervisión y se les instruyó también
sobre la Estación de Vacío y los peligros de dicha labor y el día del accidente
tenía seis meses trabajando; que según los dichos de René Gálvez, compañero
de Pablo, se le ordenó limpiar el foso de la Estación de Vacío y quien le ordenó
fue Rodrigo Espinoza. Afirma haber llegado al lugar del accidente junto con
Alexis Cortés y allí estaba Cristian Deride, experto en seguridad, además, René
Gálvez, Francisco Noccetti, paramédico y Alejandro Muñoz, capataz mecánico
de Colada Continua. Cuando entró el paramédico, le preguntó a Deride si había
gas CO2, y le señalaron que no había peligro de gas y que posteriormente
Gálvez declaró que la orden de ingresar se la había dado Rodrigo Espinoza.
Agrega que la tapa de la Estación de Vacío era refrigerada por nitrógeno, pero
posteriormente se cambió por argón, sin que se le comunicara a nadie y
tampoco se le comunicó que la tapa, al ser colocada, en cualquiera de los dos
fosos, está conectada a un sistema supervisorio que permite conocer el estado
de los equipos; además, luego que la PDI informara que el foso se llenaba
aproximadamente en 4 horas, dicho hecho no fue comunicado por ninguno de
los operadores ni por los jefes generales de turno, ni por personal de la

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estación. Afirma que fueron Mendoza y Gálvez quienes movieron la tapa y si
tanto Pablo Mendoza como René Gálvez hubieren tenido conductas
imprudentes, no habrían sido contratados por Huachipato. Por otra parte, afirma
que nadie entra a un foso por la propia voluntad, siempre hay alguien que
ordena un determinado trabajo. Agrega que si se hubiera sabido de la
existencia de argón, nadie hubiera entrado allí.
34º. Que, la declaración de los testigos de autos, tanto del
aportado por la demandante, como por el llamado a declarar por la demandada,
avalan lo concluido precedentemente en el sentido que se trata de un accidente
laboral ocurrido en circunstancia que un trabajador ordenado por su supervisor,
en este caso don Rodrigo Espinoza, quien no estaba presente en el lugar de los
hechos, realizó una acción de mantenimiento de los equipos en circunstancias
que había sido capacitado para ello, sin que se le informara oportunamente que
dicho lugar contenía gas argón, cuyos efectos son mortales. Asimismo, sin
contar con la supervisión, la vigilancia y el control adecuado, y sin haber tenido
artefacto, medio o elemento alguno para detectar la peligrosidad del gas
contenido en el foso donde descendió. Más aún, por la declaración del testigo
Aguayo Moraga, los trabajadores no tenían conocimiento alguno de la
existencia de dicho gas, pues la refrigeración se había hecho generalmente
usando nitrógeno y sobre este elemento emplearon las medidas de precaución,
resultando de todo lo anterior, que el trabajador recibió instrucciones para hacer
ese trabajo y que no fue un acto propio y, además, imprudente, sino que lo que
en definitiva fue la falta de planificación oportuna, organización y gestión en
prevención de riesgo, falta de fiscalización, vigilancia y control y de elementos
de protección personal, es decir, se violentó tanto el artículo 184 del Código del
Trabajo, como los Decretos Supremos 40 y 594, además de la normativa de la
Ley de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales 16744.
35º. Que, así las cosas, los hechos establecidos en el proceso
han contribuido a que los elementos de la responsabilidad extracontractual se
manifiesten con meridiana claridad, es decir, una acción ordenada por un
superior jerárquico con infracción a la reglamentación vigente en materia de
seguridad y prevención que causó la muerte de un trabajador como resultado,
vinculado entre la acción negligente de la empresa y sus agentes y el daño
causado al trabajador y ciertamente a quienes se han visto perjudicados por el
accidente laboral.

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36º. Que, el artículo 69 de la Ley 16.744 da una acción criminal
y una acción civil para perseguir la reparación de los perjuicios conforme a las
reglas del Derecho Común, incluyendo el daño moral.
37º. Que, en el caso de autos, lo que se demanda por la actora
María del Rosario Almaguer Marín, cónyuge del trabajador fallecido; la menor
Natalia Alejandra Mendoza Almaguer, hija del mismo, representada por su
madre, resulta claramente acreditado no sólo por la documental de autos, sino
que por el hecho de encontrarse ligadas al fallecido por razones sentimentales y
de afecto, como son las que dan origen al matrimonio o por el parentesco, como
ocurre en la relación de padre a hija, en especial la de la menor Natalia
Alejandra Mendoza Almaguer, quien se ha visto apartada de su padre a la
tierna edad de 5 años y que obviamente deberá sufrir el dolor psicológico,
interno o moral con mayor intensidad a medida que va tomando conocimiento
de la forma dramática del fallecimiento de su padre.
38º. Que, respecto de estas actoras, la sentenciadora estima
que el perjuicio moral o extrapatrimonial sufrido por ellas, no puede
compensarse o repararse monetariamente y sólo para los efectos de esta
sentencia, se estiman para María del Rosario Almaguer Marín en la suma de
$100.000.000 y para Natalia Alejandra Mendoza Almaguer, en la suma de
$150.000.000.-
39º. Que, respecto de la hermana Elvira del Carmen Mendoza
Hidalgo y de su señora madre, Palmira Hidalgo, siguiendo el mismo orden de
ideas y la fundamentación del daño moral, la sentenciadora estima que
respecto de la progenitora el daño moral que éste no puede fijarse en una suma
superior a los $50.000.000 y respecto de su hermana, en una cantidad
equivalente a $30.000.000.-
Por estas consideraciones y visto, además, lo prevenido en los
artículos 1437, 2284, 2314 y siguientes del Código Civil, artículos 254, 346, 358
y demás pertinentes del Código de Procedimiento Civil, artículo 184, 210 y
demás pertinentes del Código del Trabajo, artículos 5, 6, 66, 67, 68, 69 y demás
pertinentes de la Ley 16.744 sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades
Profesionales, Decreto Supremo N° 40, y Decreto Supremo N° 594, se
resuelve:
1) Que, se acoge la demanda de autos, en consecuencia, se condena
a la demandada Compañía Siderúrgica Huachipato, a pagar a las
actoras, a título de indemnización de perjuicios por responsabilidad

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extracontractual, las siguientes sumas de dinero que se desglosan
así: a) $100.000.000 (cien millones de pesos) a doña María del
Rosario Almaguer Marín; b) $ 150.000.000 (ciento cincuenta millones
de pesos) a la menor Natalia Alejandra Mendoza Almaguer,
representada por su madre doña María del Rosario Almaguer Marín;
c) $ 50.000.000 (cincuenta millones de pesos) a doña Palmira
Hidalgo; y d) $ 30.000.000 (treinta millones de pesos) a doña Elvira
del Carmen Mendoza Hidalgo. Todas estas sumas deberán pagarse a
las actoras dentro de tercero día contado desde que esta sentencia
quede firme y ejecutoriada.
2) Que, se rechaza la objeción de documentos de fojas 161, con costas.
3) Que, se rechaza a incidencia promovida por la demandada a fojas
194, sin costas.
4) Que, se acogen las tachas deducidas a fojas 184 y 187, con costas.
5) Que, se condena en costas a la demandada.
Anótese, regístrese y archívese en su oportunidad.
Rol N° 1074-2009.-

Dictada por doña ELENA SOTOMAYOR PINTO, Juez No Inhabilitada del


Segundo Juzgado Civil de Talcahuano.
Autoriza doña Cecilia Guerrero Barra, Secretaria Subrogante.

En Talcahuano, a siete de noviembre de dos mil doce, notifiqué por el estado diario del día de hoy el
hecho de haberse dictado sentencia y di cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 162 del Código de
Procedimiento Civil. Secretaría.

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