Está en la página 1de 41

Bases Fundamentales de la

Organización Judicial Chilena

Prof. Gonzalo Cortez Matcovich


2018
Bases Fundamentales de la Organización Judicial Chilena
El ejercicio de la función jurisdiccional está encomendado a los tribunales
de justicia, los que están organizados jerárquicamente y distribuidos en
el territorio nacional.
La organización de los tribunales y los jueces está sujeta a ciertos
principios, que le dan una fisonomía propia. Estos principios determinan
la estructura del Poder Judicial, reglan el ejercicio de la jurisdicción y le
señalan a los magistrados las normas de acuerdo a las cuales deben
someterse.
Se encuentran en la Constitución Política de la República y en el COT.
Son los siguientes:
1.- INDEPENDENCIA JUDICIAL.
2.- INAMOVILIDAD.
3.- RESPONSABILIDAD.
4.- PREDETERMINACIÓN LEGAL DE LOS JUECES.
5.- TERRITORIALIDAD.
6.- PRINCIPIO DE OPORTUNIDAD.
7.- INAVOCABILIDAD.
8.- PUBLICIDAD.
9.- GRADUALIDAD.
10.- GRATUIDAD.

1.- LA INDEPENDENCIA JUDICIAL.


Fundamento: Arts. 7 y 76 CPR; art. 12 COT; y art. 222 C. Penal
(Usurpación de Atribuciones)
Si los jueces deben ejercitar su función de manera imparcial,
esta imparcialidad se asegura con jueces independientes que aplican el
derecho objetivo.
Se trata de la nota más importante y característica de la jurisdicción,
sin cuya presencia no podrían denominarse propiamente tribunales a los
órganos que ejercieran funciones juzgadoras.
La independencia judicial exige:
i) no injerencia del legislativo y, sobre todo, del ejecutivo en la
potestad jurisdiccional, ni tampoco intromisión de los
tribunales superiores.
El principio de separación de poderes conlleva la necesidad de que cada
ámbito constitucionalmente establecido se limite al cumplimiento de las
funciones asignadas.
La CPR lo reconoce cuando establece que: “ni el Presidente de la
República ni el Congreso pueden, en caso alguno, ejercer funciones
judiciales, avocarse causas pendientes, revisar los fundamentos o
contenido de sus resoluciones o hacer revivir procesos fenecidos” (art. 76
CPR). Y el art. 12 COT señala “el poder judicial es independiente de toda
otra autoridad en el ejercicio de sus funciones” (artículo 12).
Por otro lado, el juez cuando ejerce jurisdicción no está sometido a
ningún otro tribunal, ni siquiera a los de rango superior jerárquico:
“ningún tribunal puede avocarse el conocimiento de causas o negocios
pendientes ante otro tribunal, a menos que la ley le confiera
expresamente esta facultad”. (art. 8 COT)
 ii) la sumisión única y exclusivamente al imperio de la ley,
como premisa de la independencia.
Los tribunales en el ejercicio de la potestad jurisdiccional quedan
sometidos única y exclusivamente a la ley. La independencia no supone
discrecionalidad ni que el juez quede sujeto sólo a su conciencia a la hora
de ejercer su potestad. Se es independiente para poder quedar sometido
sólo a la Constitución y las leyes.
En un sentido positivo significa vinculación a la Constitución y al
ordenamiento jurídico. Su proyección negativa significa desvinculación de
cualquier norma contraria a la legalidad vigente. Los órganos
jurisdiccionales no están obligados a la aplicación de normas contrarias a
la Constitución o a la ley (los artículos 6º y 7º CPR obligarían a los
tribunales a ello).
La independencia supone, además, que los jueces, en el ejercicio de
la jurisdicción no deben obedecer órdenes ni instrucciones de los
tribunales superiores, los que sólo a través de los recursos procesales
pueden corregir su interpretación.
La independencia no es absoluta. El Poder ejecutivo interviene en el
nombramiento de los magistrados; el Presidente de la República tiene la
facultad del indulto. El legislativo interviene en el nombramiento de
ciertos magistrados.
2.INAMOVILIDAD.
El derecho que asiste a los jueces para no ser separados o removidos
de sus cargos, mientras conserven el buen comportamiento exigido por la
la Constitución y las leyes.
Los jueces permanecerán en sus cargos durante su buen
comportamiento (80 CPR). Complementando esta disposición, el art. 247
COT establece que esta inamovilidad rige no sólo respecto de los jueces
propietarios, sino también respecto de los interinos y suplentes.
En el caso de los interinos, durará hasta el nombramiento del
respectivo propietario, y la de los suplentes hasta que expire el tiempo
por el cual hubieren sido nombrados.
Se trata de un principio complementario del anterior, toda vez que su
fundamento es garantizar realmente la independencia del juez en el
ejercicio de sus funciones. Si el juez observa un buen comportamiento
puede tener la seguridad de que no será removido de su cargo, lo que le
proporcionará la tranquilidad necesaria para ejercer la función judicial,
dejándolo a salvo de persecuciones, presiones o influencias de los
justiciados, posibilitando que el juez falle sin temor con estricta sumisión
a la ley, cuestión que sirve para reafirmar su independencia.
Cuando el juez no observa buen comportamiento, el ordenamiento
prevé un conjunto de mecanismos que tienen en común estar dirigidos a
hacer cesar la referida inamovilidad.
Los medios para hacer cesar la inamovilidad :
a) Delitos cometidos por el juez.
b) Mal comportamiento de los jueces.
c) Causales de orden constitucional.
a) Delitos cometidos por el juez.
Los delitos que pueden cometer los jueces son delitos comunes o bien
delitos ministeriales.
Frente a la comisión de un delito común por el juez (homicidio,
robo, violación, por ejemplo), la ley lo sanciona en los mismos términos
que a cualquier ciudadano que los comete.
Las funciones de juez se suspenden por haberse formulado acusación
contra el juez, tratándose de delitos comunes y cesa en dichas funciones
si es condenado por crimen o simple delito que no sea por Seguridad
Interior del Estado (arts. 335 Nº 1, 256 Nº 5 y 6 y 332 Nº 1 COT).
A los delitos ministeriales, que son aquellos cometidos por el juez en
el ejercicio de sus funciones y que reciben el nombre genérico de
prevaricación, se refiere el art. 79 CPR señalando que los jueces son
personalmente responsables por los delitos de cohecho, falta de
observancia en materia sustancial de las leyes que reglan el
procedimiento, denegación y torcida administración de justicia y, en
general, de toda prevaricación en que incurran en el desempeño de sus
funciones.
Sin embargo, el inciso 2º de la disposición señala que tratándose de los
miembros de la Corte Suprema, la ley determinará los casos y el modo
de hacer efectiva esta responsabilidad y a su vez el inciso 2º del art. 324
COT establece que esta disposición no es aplicable a los miembros de la
Corte Suprema en lo relativo a la falta de observancia de la leyes que
reglan el procedimiento ni en cuanto a la denegación ni a la torcida
administración de la justicia.
Existe una contradicción entre la norma del inc. 2º del art. 324 COT y el
art. 79 CPR, dado que mientras el primero establece la irresponsabilidad
penal de los jueces de la Corte Suprema, el texto constitucional admite
esa responsabilidad, aún cuando se remite a la ley, la que si bien no ha
sido dictada hasta la fecha, tiene por cometido establecer los casos y el
modo de hacer efectiva esta responsabilidad.

La responsabilidad de los jueces por este tipo de delito se persigue por


medio de una acción especial llamada Querella de Capítulos, que está
regulada en los arts. 424 y sgtes. CPP y tiene por objeto hacer efectiva la
responsabilidad de los jueces, fiscales judiciales y fiscales del Ministerio
Público, por actos ejecutados en el desempeño de sus labores, que
importen un delito.
El fundamento de este procedimiento previo o antejuicio es garantizar
una mínima independencia e imparcialidad en el ejercicio de las funciones
que corresponden a los jueces frente a acusaciones infundadas. Así, la
querella de capítulos cumple el rol de un fuero, pero de alcances
limitados pues solamente ampara a los jueces, fiscales judiciales y
fiscales del ministerio público en el ámbito propio de su responsabilidad
penal ministerial quedando excluidos, por tanto, la responsabilidad
derivada de la comisión de delitos comunes como ocurre en el caso de
los parlamentarios.
Mediante estas restricciones se pretende asegurar la seriedad de las
acusaciones formuladas en contra del juez y protegerlo de las presiones
o venganzas de los litigantes que se sienten perjudicados por un fallo.
Si se declara la admisibilidad de la acusación se inicia el verdadero juicio
criminal y el funcionario quedará suspendido de su cargo. Si ese juez es
condenado, en definitiva queda separado de sus funciones (arts. 332 Nº
9 y 335 Nº 1 COT).
b) Mal comportamiento de los jueces:
Otra forma por la cual también puede hacerse cesar la inamovilidad
se refiere al mal comportamiento que puede tener un juez en el ejercicio
de su función, en la medida que su conducta no sea constitutiva de un
delito.
El art. 337 COT indica los casos en que se presume de Derecho que
un juez no tiene buen comportamiento.
Existen distintos procedimientos para hacer cesar la inamovilidad
por mal comportamiento del juez:
1.- Procedimiento constitucional.
2.- Juicio Político.
3.- Juicio de Amovilidad.
4.- Mala Calificación.
1.- Procedimiento Constitucional (art. 80 inc. 3º CPR)
De acuerdo con esta disposición, los jueces cesan en sus funciones
cuando la Corte Suprema, por requerimiento del Presidente de la
República o a solicitud de parte interesada o de oficio, declara que el juez
no ha tenido el buen comportamiento requerido por la ley.
Para hacer tal declaración, la Corte Suprema precisa un informe
previo del inculpado y de la Corte de Apelaciones respectiva y la decisión
se adopta por la mayoría del total de sus componentes. Este acuerdo se
comunica al Presidente de la República para su cumplimiento.
Vinculado a lo anterior, el art. 32 CPR menciona como atribuciones
especiales del Presidente de la República: 13º.- Velar por la conducta
ministerial de los jueces y demás empleados del Poder Judicial y requerir,
con tal objeto, a la Corte Suprema para que, si procede, declare su mal
comportamiento, o al ministerio público, para que reclame medidas
disciplinarias del tribunal competente, o para que, si hubiere mérito
bastante, entable la correspondiente acusación;
2.- Juicio político (art. 52 Nº 2 letra c) y art. 53 Nº 1 CPR).
El juicio político sólo se refiere a los magistrados de los Tribunales
Superiores de justicia. El funcionario queda suspendido en sus funciones
desde el momento que la Cámara de Diputados declara que ha lugar a la
acusación y una vez declarada la culpabilidad por el Senado queda
destituido de su cargo (art. 336 COT y art. 53 Nº 1CPR).
3.- Juicio de amovilidad (arts. 338 y 339 COT)
Tiene por objeto declarar que el juez no ha tenido el buen
comportamiento exigido por la ley y está reglamentado en los arts. 338 y
339 COT. Se inicia de oficio o a requerimiento del fiscal Judicial.
Una vez que el juez es notificado de la sentencia de primera instancia
que lo condena a destitución, queda suspendido en sus funciones; y cesa
en su cargo una vez ejecutoriada esa sentencia (arts. 335 Nº 2 y 332 Nº
4 COT).
Carece de aplicación práctica por su complejidad, prefiriéndose el
previsto en el art. 80 CPR, que establece un procedimiento más expedito.
4.- Mala calificación del funcionario realizada por la Corte
Suprema (arts. 273 a 278 bis COT)
Los Jueces y funcionarios del Poder Judicial, con excepción de los
ministros y el fiscal judicial de la Corte Suprema son calificados
anualmente atendiendo a la conducta funcionaria y desempeño
observados en ese período, en la forma en que se dispone en el COT.
La calificación deberá fundarse en antecedentes objetivos y
considerar, además de las anotaciones practicadas en la respectiva hoja
de vida y el informe de calificación, lo siguiente: responsabilidad,
capacidad, conocimientos, iniciativa, eficiencia, afán de superación,
relaciones humanas y atención al público, en consideración a la función o
labor que corresponda realizar y magnitud de la misma. (art. 277 bis
COT)
El resultado de la calificación se expresará en un puntaje de 1 a 7.
El puntaje definitivo determinará la lista en que figurará el calificado.
Existe Lista Sobresaliente (6,5 a 7); lista Muy Buena (6 a 6,49); lista
Satisfactoria (5 a 5,99); lista Regular (4 a 4,99); lista Condicional (3 a
3,99) y lista Deficiente (menos de 3).
Aquel funcionario que figure en lista deficiente o por segundo año
consecutivo en lista condicional, quedará removido de su cargo por el
sólo ministerio de la ley, una vez firme la calificación (art. 278 bis COT).
c) Formas, motivos o causales de orden constitucional (art. 80
inc. 2º y 4º CPR y art. 310 COT).
El art. 80 inc. 2, señala motivos o causales de orden constitucional, en
virtud del cual cuando ellos ocurren significan que el juez cesa en el
ejercicio de sus funciones:
a) Por edad, al cumplir 75 años de edad.
b) Por renuncia.
c) Por incapacidad legal sobreviniente (art. 332 Nº 1 COT)
Por su parte, el inciso 4º del art. 80 CPR establece que la Corte
Suprema, en pleno especialmente convocado al efecto y por la mayoría
absoluta de sus miembros en ejercicio, podrá autorizar u ordenar,
fundadamente, el traslado de los jueces y demás funcionarios y
empleados del Poder judicial a otro cargo de igual categoría.
3.- LA RESPONSABILIDAD (art. 76 CPR y art. 13, 324 y sgtes. COT)
Este principio es una aplicación del concepto o principio de
responsabilidad general que afecta a los funcionarios por los actos
abusivos que cometen en el ejercicio de su autoridad y constituye una
norma básica del Derecho Público.
La responsabilidad judicial es aquella que nace con ocasión o motivo
del desempeño de las funciones de los jueces, sea por omisión de lo que
deben hacer o por hacer lo que deben omitir, transgrediendo con ello sus
deberes ministeriales.
Está estrechamente vinculado al principio de independencia. Es la
otra cara de la misma moneda. Se relaciona también con la inamovilidad,
en cuanto es un factor de compensación y equilibrio entre éstos.
El ordenamiento nacional contempla varias clases de responsabilidad
judicial:
a) Responsabilidad Disciplinaria o Administrativa.
b) Responsabilidad Penal.
c) Responsabilidad Civil.
d) Responsabilidad Política.
a) Responsabilidad disciplinaria o administrativa.
Esta Responsabilidad se hace efectiva cuando el juez comete una
falta o abuso en el ejercicio de sus funciones, que no alcanza a constituir
delito.
Se hace efectiva de dos formas:
- De oficio, a través de la Jurisdicción disciplinaria y que
corresponde ejercer a los Tribunales Superiores de Justicia quienes
vigilan la conducta ministerial de sus inferiores jerárquicos.
- A petición de parte, por medio de la queja o del Recurso de
Queja.

b) Responsabilidad criminal.
Sabemos que un juez puede cometer delitos comunes o ministeriales,
y debemos descartar los primeros, pues la ley lo sanciona en los mismos
términos que cualquier ciudadano.
Aludimos a la responsabilidad de los delitos ministeriales. Art. 79 CPR
y 324 COT
c) Responsabilidad Civil.
Esta aparece de los arts. 325, 326 y 327 COT y deriva de los
principios generales, que imponen la obligación de resarcir o reparar todo
daño o perjuicio causado por el hecho ilícito (2314 y ss CC).
En el evento de tratarse de un tribunal colegiado afecta
solidariamente a todos los jueces que hubieran cometido el delito o
cuasidelito (327 COT).

d) Responsabilidad Política.
Es aquella que afecta a los tribunales superiores de justicia, cuando
sus miembros incurren en "notable abandono de sus deberes", cuyo
alcance ha sido controvertido.
Entre 1990 y 2014, han existido siete acusaciones constitucionales
contra Magistrados de los Tribunales Superiores de Justicia.
El procedimiento inicia con la acusación, que debe ser entablada por no
menos de diez ni más de veinte diputados. Las acusaciones podrán ser
interpuestas mientras el afectado esté en funciones y dentro de los tres
meses siguientes al término de su cargo. En el caso del Presidente de la
República, el plazo para interponer la acusación es mientras esté en
funciones y dentro de los seis meses siguientes al término de su
cargo. Una vez interpuesta la acusación, la Cámara deberá escoger al
azar una comisión de cinco diputados para que informe si procede o no la
acusación. La comisión deberá estudiar y pronunciarse sobre la
acusación.
La Cámara de Diputados deberá votar respecto a la procedencia de la
acusación, lo que será aprobado por la mayoría de los diputados
presentes, o por la mayoría de los diputados en ejercicio en caso que el
acusado sea el Presidente de la República. Una vez declarada la
procedencia, el acusado quedará suspendido de sus funciones mientras
dure el procedimiento.
El Senado resuelve la acusación como jurado, limitándose a declarar si el
acusado es culpable o no. La declaración de culpabilidad debe ser
pronunciada por la mayoría de los senadores en ejercicio, o por los dos
tercios de los senadores en ejercicio para el caso de una acusación
contra el Presidente de la República.
El año 2014, la Cámara de Diputados rechaza acusación constitucional
contra Ministro de la C. Suprema Héctor Carreño por el denominado caso
Sename, que sostenía el "abandono de deberes" y la omisión en la
información sobre casos de abusos contra niños de centros del Sename.
Para hacer efectiva la responsabilidad penal y civil derivada de delitos
ministeriales, la ley ha colocado limitaciones en su ejercicio, restricciones
que tienden a evitar que los jueces puedan ser víctimas de mala fe, de la
torpeza, venganza o enemistad de los litigantes.
Estas limitaciones son:
a) No pueden hacerse efectiva estos tipos de responsabilidad
mientras no haya terminado por sentencia firme la causa por la que se
supone causado el agravio (art. 329 COT).
b) La persona perjudicada debe haber reclamado del agravio
interponiendo oportunamente todos los recursos que la ley franquea (art.
330 inc. 1º COT).
c) La acción para perseguir la responsabilidad penal o civil
proveniente de delitos ministeriales prescribe en el plazo de 6 meses que
se cuentan desde la notificación al reclamante de la sentencia firme, que
se supone influído el agravio.
d) No puede hacerse efectiva esta responsabilidad sin que
previamente sea calificado de admisible por el juez o tribunal que es
llamado a conocer de ella. El permiso previo se obtiene mediante la
querella de capítulos, para la responsabilidad penal. (art. 328. COT)
En todo caso la sentencia que recaiga en el respectivo juicio de
responsabilidad no tiene ninguna influencia en aquel fallo en que haya
podido cometerse delito o cuasi delito ministerial del que se está
reclamando (art. 331 COT).

4.- PREDETERMINACIÓN LEGAL DE LOS JUECES (art. 19 Nº3 inc. 4


y 5; art. 76 inc. 1º y art. 77 CPR y art. 1º COT).
Conocida también como “derecho al juez natural”, consiste en que
todo tribunal debe estar establecido por ley y los jueces deben, tanto en
la tramitación de los procesos, como en la dictación de los fallos,
proceder con estricta sujeción al ordenamiento jurídico vigente.
El principio de juez legal o natural debe contemplarse desde un doble
aspecto.
- Aspecto negativo, Se traduce en que ni el Poder Ejecutivo, ni
ninguna otra autoridad pueda determinar ni el tribunal ni su composición
para conocer de un caso concreto, lo que implica la prohibición de
tribunales de excepción.
- Aspecto positivo, se refiere a que el juez que debe conocer de un
asunto concreto debe estar determinado previamente por normas
generales, y esas normas deben precisar el órgano judicial que debe
conocer del asunto, su competencia objetiva, funcional y territorial.
El derecho a un juez natural (art. 19 Nº 3 inc. 5º CPR). Nadie
podrá ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que
señalare la ley y que se hallare establecido por ésta con anterioridad a la
perpetración del hecho.
El derecho al juez natural se materializa, según Romero Seguel, en las
siguientes garantías procesales:
- la competencia sólo la concede la ley y sin que pueda existir una
pluralidad de jueces que al mismo tiempo entren a conocer de un mismo
asunto. Esto significa que ninguna norma jurídica de rango inferior puede
regular este presupuesto procesal: sólo la ley puede crear un órgano
jurisdiccional y asignarle su competencia (arts. 6,7, 63 Nº 3 y 76 CPR).
- El tribunal que conoce de un asunto debe conocer también de las
cuestiones accesorias que en él se susciten.
- Las partes tienen derecho a que la sentencia sea pronunciada por el
mismo tribunal que se avocó al conocimiento del asunto. Una vez fijada
la competencia, queda fija e inmutable hasta el final del proceso (art.
109 COT).
- La actuación del juez natural está asegurada por la continuidad de la
función jurisdiccional. Por esta razón, el legislador prevé un conjunto de
disposiciones para hacer frente a circunstancias que impidan que el juez
natural no pueda desempeñar su función, como las reglas sobre
subrogación e integración, que aseguran la continuidad en la actuación
del órgano jurisdiccional, aun cuando falte el juez.
- El juez natural goza de inamovilidad en su función. Se trata de un
complemento indispensable para la actuación del juez natural (art. 80
CPR).
5.- LA TERRITORIALIDAD.
Este principio está consagrado en el art. 7 COT, cuyo texto se
explica por sí solo.
Tiene, sí calificadas excepciones:
a) Los Exhortos. (art. 7 inc. 2 COT; y art. 71 y ss. CPC).
b) Inspección Personal del Tribunal: Se trata de un medio de prueba
que consiste en el examen que el juez, hace por sí mismo acerca de las
circunstancias o hechos materiales que tienen incidencia en la cuestión
controvertida. De acuerdo al art. 403 inc. 2º CPC la inspección puede
verificarse aún fuera del territorio señalado a la jurisdicción del tribunal.(
art. 403 inc. 2 CPC.)
c) Los juzgados civiles de la Región Metropolitana de Santiago a los
cuales se fije un territorio jurisdiccional exclusivo, podrán practicar, en los
asuntos sometidos a su conocimiento, actuaciones en cualesquiera de las
comunas que la integran. (art. 43 inc 2º COT).-
d) Determinados Jueces del Trabajo de Santiago, pueden decretar
diligencias para cumplirse directamente en otras comunas, sin necesidad
de exhorto. (art. 439 bis CdelT)
e) Podría citarse el 6º COT

6. PRINCIPIO DE OPORTUNIDAD. (art. 10 COT)


El sistema procesal civil se basa en una concepción liberal de la
sociedad, en que el derecho que la parte solicita sea protegido por el
tribunal es privado. En el proceso civil lo determinante para la iniciación
del mismo es la voluntad del individuo, el cual, atendiendo a razones de
oportunidad, acudirá o no al proceso para la defensa de sus intereses.
Es la regla de siempre en el proceso civil que significa que la actividad
jurisdiccional sólo puede iniciarse ante petición de parte y, siendo las
partes las únicas que pueden promover la iniciación del proceso, pueden
también ponerle fin.
Cuando los intereses en juego son de carácter público,
estamos frente al principio de necesidad , que determinará el
nacimiento y contenido del proceso.
Estos dos modelos básicos se corresponden con los
procesos penal y civil; en el primero predomina el interés
público, siendo su realización necesaria; en el segundo, lo
determinante para la iniciación del mismo es la voluntad del
individuo, el cual, atendiendo a razones de oportunidad,
acudirá o no al proceso para la defensa de sus intereses.
Este principio también tiene sus excepciones:
a) La declaración de nulidad absoluta del un acto o contrato cuando
aparezca de manifiesto en el acto o contrato, puede y debe ser declarada
de oficio por el tribunal. (art. 1683 CC)
b) La nulidad procesal que debe ser declarada de oficio o a petición
de parte (art. 83 CPC) y las facultades oficiosas para tomar medidas
tendientes a corregir ciertos vicios o errores de procedimiento. (art. 84
CPC)
c) Las medidas para mejor resolver, que el juez puede dictar en un
proceso sea civil o penal, una vez que las partes han sido citadas para oír
sentencia. (art. 159 CPC y art. 499 CPP).
d) La Declaración de incompetencia absoluta, así como la derivada de
la competencia relativa, cuando la prórroga de competencia es
improcedente.
e) Art. 775 y 785 CPC que permiten a las Cortes de Apelaciones y a la
Corte Suprema anular de oficio las sentencias en ciertas y determinadas
condiciones (casación de oficio, ya sea en la forma, ya sea en el fondo).
f) Reconocimiento de Peritos: que puede decretar de oficio el tribunal
de acuerdo con el art. 412 CPC.
7.- LA INAVOCABILIDAD (art. 8 COT; y art. 76 Constitución).
Conforme lo previene el art. 8 COT Ningún tribunal puede
avocarse el conocimiento de causas o negocios pendientes ante otro
tribunal, a menos que la ley le confiera expresamente esta facultad.
Avocarse, significa entrar a conocer del negocio por propia
iniciativa sin que las partes ejerciten ningún recurso para llevarlo a su
conocimiento.
Por excepción, la ley puede conferir en determinadas situaciones
la posibilidad que un tribunal entre a conocer, se avoque al conocimiento
de un asunto pendiente ante otro tribunal. Así ocurre con las visitas
extraordinarias a los juzgados y pueden facultar al Ministro visitador para
que se avoque al conocimiento de las causas que allí se encuentren
pendientes.
8.- LA PUBLICIDAD (art. 9 y art. 380 Nº 3 COT)
La Publicidad es la facultad que la ley le confiere a toda persona para
imponerse de las actuaciones judiciales aun cuando no sea litigante
interesado en ello, a través de los medios que la misma ley franquea.
La aplicación de este principio o base se entiende desde un doble
punto de vista:
a) De los litigantes
b) De los terceros
La Publicidad adquiere relevancia en cuanto a los terceros ajenos
al juicio que no tienen interés directo en este conflicto y no respecto de
los litigantes, ya que éstos necesariamente deben imponerse de las
actuaciones y resoluciones que dicta el tribunal en la causa en que
figuran como parte, como manifestación de la garantía del debido
proceso.
También presenta excepciones
Por consideraciones de interés público o por la necesidad de
mantener la reserva sobre algún litigio, habida consideración de su
naturaleza especial, el legislador ha consagrado ciertas excepciones a
esta base fundamental de la publicidad:
a) Las actuaciones de investigación en el proceso penal son secretas
para los terceros ajenos al procedimiento (art. 182 CPP)
Incluso puede disponerse que determinadas actuaciones, registros o
documentos sean mantenidas en secreto respecto del imputado o de los
demás intervinientes, cuando lo considerare necesario para la eficacia de
la investigación y bajo ciertas circunstancias.
b) Los acuerdos de los tribunales colegiados, es decir, las discusiones
y deliberaciones que sostienen para llegar a un veredicto. (art. 81 COT)
c) Conforme al art. 15 de la Ley 19.968 sobre Tribunales de Familia, el
juez de Familia puede excepcionalmente y a petición de parte, cuando
exista un peligro grave de afectación del derecho a la privacidad de las
partes, especialmente niños, niñas y adolescentes, disponer una o más
de las siguientes medidas: a) Impedir el acceso u ordenar la salida de
personas determinadas de la sala donde se efectúa la audiencia. b)
Impedir el acceso del público en general u ordenar su salida para la
práctica de diligencias específicas.
d) En el proceso civil, ciertas presentaciones y materias cuya eficacia
requiera de reserva serán accesibles únicamente al solicitante mientras
no se haya notificado la resolución recaída en ellas. (art. 1 letra c) Ley
20.886 sobre tramitación electrónica).
e) Pliego de posiciones antes de que se preste la confesión (art. 386
CPC).
9.-LA GRADUALIDAD (art. 188 COT)
Dentro de nuestra organización judicial en materia civil la doble
instancia constituye la regla general. Excepcionalmente los asuntos se
conocen y fallan en única instancia.
En materia civil el principio de la doble instancia se extiende a la
mayoría de los casos. En cambio en materia penal está muy restringido y
las resoluciones del tribunal de juicio oral son inapelables (art. 364 CPP).
También está muy limitado en materia laboral y de familia.
Para lograr hacer efectivo este principio existe en Chile una
organización jerárquica de los tribunales de justicia. Así, existen
tribunales de primera instancia y de segunda instancia, siendo las Cortes
de Apelaciones los tribunales de segunda instancia por excelencia.
El fundamento de esta base se encuentra en el deseo de la ley de
evitar resoluciones erróneas o arbitrarias, a la vez de satisfacer el anhelo
de todo litigante de poder hacer revisar las resoluciones que le causan un
agravio.
Instancia es la denominación que se da a cada una de las etapas o
grados del proceso, que va desde la iniciación del juicio hasta la primera
sentencia definitiva o desde la interposición del recurso de apelación
hasta la sentencia que sobre él se dicte. (COUTURE). La instancia,
considerada como cada grado jurisdiccional en que un asunto es
conocido por el tribunal, presenta como nota distintiva el habilitar al
órgano jurisdiccional para extender su conocimiento y decisión tanto a
cuestiones de hecho como jurídicas.
El tribunal de segunda instancia conociendo del asunto fallado en
primera instancia puede confirmar, revocar o modificar ese fallo de
primera instancia.
La segunda instancia se genera por el recurso de apelación.
NOTA: Los Recursos casación (en la forma o en el fondo) no constituyen
una instancia pues en ellos sólo se examina la aplicación del derecho y
no los hechos sobre los cuales verse el pleito.
10.- LA GRATUIDAD.
Si el estado monopoliza la justicia y prohíbe en consecuencia la
autotutela, surge como contrapartida, el deber de hacerla accesible a
todos aquellos que la requieran.
De ahí que, la administración de justicia por ser un servicio público,
tiene un costo que debe ser asumido por el Estado. Esto significa que los
litigantes no tienen la obligación de remunerar a los funcionarios
judiciales (jueces y empleados judiciales) porque se trata de funcionarios
públicos que paga el Estado.
Sin embargo, las partes deben pagar los honorarios que correspondan
a ciertos auxiliares de la administración de justicia, que por uno u otro
motivo tengan injerencia en el litigio o gestión.
Así por ejemplo, si interviene un Receptor la parte que lo ha requerido
deber pagar los Derechos que correspondan; igual ocurre con el
Conservador de Bienes Raíces, Notario, etc.
Por otro lado, los litigantes deben soportar el costo de los honorarios de
los abogados y procuradores de les asistan, sin perjuicio de lo que se
resuelva sobre costas y el privilegio de pobreza.
La gratuidad hay que entenderla referida respecto de los jueces que
conforman el Poder Judicial, pues hay jueces árbitros a quienes las
partes deben pagar sus honorarios.