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Estudiante: Georvic Tur

Carnet: 12-11402

Causa de muerte: castigo divino

Un carácter frío, silencioso, huraño y solitario suele invitar sospechas de quien lo padece,
especialmente si esta persona está implicada en algún hecho macabro. Precisamente esto ocurre en
“Sredni Vashtar”, un cuento escrito por el escritor británico Hector Hugh Munro entre los años 1900 y
1911. En él, Conradín, su joven protagonista, enfrenta con calma el tratamiento distante y seco de la
señora De Ropp, su prima y tutora, hasta que ésta termina encontrando su muerte. Si bien se puede
detectar deseos malévolos en Conradín hacia su prima, veremos que éstos no son inesperados para
alguien que haya sufrido lo mismo. En efecto, demostraremos que este pequeño niño sufre del trastorno
de la personalidad esquizoide y que esto explica sus patrones conductuales.

En primer lugar, el cuento enfatiza la percepción que se tiene del chico cuando el médico
menciona que éste no vivirá otro lustro. Por esta razón, su tutora actúa con una disciplina hierática, sin
mostrar afecto alguno por él. Viendo esto, Conradín, sin poder hacer nada más y sin ánimos de
contrariar a su parienta, decide emprender un viaje por su imaginación.

Este viaje comienza cuando el chico descubre una casilla de herramientas en el jardín de su
casa. En ella encontró una gallina del Houdán y un hurón salvaje encerrado en un cajón enrejado. En
estas criaturas Conradín encontró el sosiego y el calor que no había podido encontrar en su casa.
Inmediatamente después de familiarizarse con ellos, el chico empezó a imaginar que el rabioso hurón
era un Dios y lo empezó a denominar “Sredni Vashtar”; mientras tanto, la gallina de Houdán se tuvo
que conformar con ser anabaptista a los ojos del pequeño. Este tema religioso fue una reacción
antagónica a la devota y respetuosa religiosidad de su tutora. En efecto, uno de los rituales que
Conradín solía desarrollar era espolvorear nuez moscada robada alrededor del cajón del hurón para
celebrar cualquier infortunio que ella sufriera.

Sin embargo, la fantasía de Conradín no llegaría muy lejos. Su tutora eventualmente se daría
cuenta de sus frecuentes viajes hacia la casilla y de los huéspedes que ésta albergaba. Por tal motivo,
ella empezaría por deshacerse de la gallina de Houdan. Esto generó en el pequeño una profunda
afectación que sólo pudo ocultar con su expresión hierática. Por esta razón, la tutora, al observar que
las visitas del pequeño a la casilla no habían cesado, decidió volver a ella.

Conradín no había dejado de visitar la casilla, pero sí había cambiado sus rituales. En efecto,
ahora él, en lugar de celebrar infortunios, le pedía al hurón la muerte de su prima. Cuando ella
finalmente pudo atisbar al hurón e intentó deshacerse de él, éste la mató. Ella era miope y no se pudo
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defender del ágil animal. El cuento termina con Conradín comiendo serenamente unas tostadas que su
prima le había preparado, mientras escuchaba el alboroto que causó la remoción de su cuerpo inerte.

Ahora bien, el efecto que el autor provoca en el lector es de suspicacia hacia el niño, pues éste
siente que Conradín es responsable de la muerte de su prima, a pesar de que sus deseos sólo eran
coincidencias respecto a este hecho. Sin embargo, esta percepción puede cambiar si se entiende que
Conradín era víctima del trastorno esquizoide de la personalidad. Para probar esto, se hace referencia a
un texto titulado “Split Object / Split Self”, escrito por el psicólogo clínico estadounidense Philip
Manfield en 1992.

De acuerdo a Manfield, el trastorno de la personalidad se puede definir de la siguiente manera:

The term personality disorder, also called a disorder of the self, refers to a lack of
a genuine sense of “self” and a consequent impairment of self-regulating abilities.
Instead of looking within themselves to locate feeling or make decisions, patients
with personality disorders look outside themselves for evaluations, directions,
rules, or opinions to guide them. (Manfield, 1992; 3)

Ciertamente, Conradín buscaba en el comportamiento errático del hurón cualquier interpretación


que le permitiera actuar de manera justificada. Por ejemplo, él pudo ser capaz de justificar el hurto.

Para Manfield otra característica que ha de tener un paciente con trastorno de la personalidad
esquizoide es el splitting:

The essential characteristic of splitting is that the person who is splitting has a
distorted view of reality and in particular of relationships. He views himself and
others (objects) in essentially all positive or all negative terms, black or white
without grays. (Manfield, 1992; XVI)

Este término describe los sentimientos que siente el niño hacia su tutora y su mundo. Aunado a
esto, Conradín decide recurrir a la fantasía como sucedáneo de las relaciones emocionales que le son
negadas y que él considera peligrosas. Respecto a esto, Manfield dice lo siguiente:

Especially for the lower level schizoid, fantasy serves as his tenuous tether to the
world of relatedness… Another example of how a schizoid can create an internal
substitute for relatedness is by feeling connected to God or spirituality. (Manfield,
1992; 224)
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En efecto, Conradín ha desarrollado una suerte de religión hacia el rabioso hurón. A pesar de
que el lector percibe esto como risible, el cuento toma la perspectiva de un niño y, por lo tanto, trata
con neutralidad este comportamiento.

También se puede evidenciar que Conradín da muestras del “dilema esquizoide”. Si bien la gran
mayoría de esquizoides evitan formar relaciones por el peligro de ser afectados por ellas, estos siempre
las desean. Adicionalmente, cuando un esquizoide forma una relación, ya sea con una persona o con
alguna mascota, muestra un comportamiento excesivamente complaciente. En efecto, sobre esto
Manfield detalla lo siguiente:

Alternatively, the patient may be unable to perceive his relationships in other than
a "master/slave" form, so that although the patient feels that he is controlled and
exploited by his boss, this is the best that he can hope for. (Manfield, 1992; XIX)

Finalmente, cabe preguntarse por qué Conradín sufre del trastorno de la personalidad
esquizoide. Según Manfield, esto se debe a figuras paternas que no responden adecuadamente a las
necesidades emocionales de los infantes; se debe a muestras de rechazo y agresión pasiva hacia él (p.
216, Manfield). La prima y tutora del niño, no sólo era físicamente miope, sino también
emocionalmente. Él no la percibía como una fuente de calor emocional; por el contrario, ella sólo
pretendía invadir el mundo de fantasías que había creado para protegerse de ella; él aprendió que su
ambiente le era hostil y, siendo sólo un niño, no podía hacer nada. Por esa razón, el dios de ese mundo,
Sredni Vashtar, la castigó.

Referencias

Hugh Munro, Hector (1912). “Sredni Vashtar”. Londres. Mayflower Press.

Manfield, Philip (1992). Split Self / Split Object - Understanding and Treating Borderline, Narcissistic,
and Schizoid Disorders. Northvale. Jason Aronson Inc.