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1.7 Domótica, Inmótica y Edificios inteligentes.

Domótica
En la sociedad actual se requiere, cada vez mas, una mayor accesibilidad a la
información así como una mejor calidad de vida. Para llevar a cabo este cometido
se desarrollan nuevas tecnologías y se integran las ya existentes. La domótica
define la incorporación a la vivienda de elementos que permiten su control y
gestión, aumentando el bienestar y la seguridad de sus habitantes, y
racionalizando los distintos consumos. Se trata de dar respuesta a las exigencias
de los usuarios en áreas y conceptos tales como el ahorro energético, la
seguridad, el confort y las comunicaciones, aspectos claves a la hora de hablar
de calidad de vida. La concepción de los edificios públicos y privados conlleva
hoy en día, inevitablemente, la integración de los diferentes sistemas de control
bajo los conceptos de eficiencia energética y seguridad. Así como también la
incorporación de las nuevas fuentes de energía. Tanto en el sector de la
domótica como en los edificios inteligentes, las empresas involucradas buscan
posicionarse, consiguiendo una implantación real de la tecnología en los hogares
de una forma transparente y sostenible para sus usuarios. Para ello necesitan
de profesionales idóneos y en constante perfeccionamiento.

Se entiende por domótica al conjunto de sistemas capaces de automatizar una


vivienda o edificio, proporcionando servicios de gestión energética, seguridad,
confort y comunicación. Estos sistemas suelen estar integrados por medio de
redes de comunicación (interiores y exteriores, cableadas o inalámbricas) que
permiten el control desde dentro y fuera del hogar.
La domótica hace uso de tecnologías como la informática, la electrónica y las
TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones).
La asignatura Domótica e Inmótica es una materia optativa de carácter
mayoritariamente práctico y tiene como objetivo que el estudiante tenga una
perspectiva global de las tecnologías utilizadas en este campo y adquiera las
competencias necesarias para realizar proyectos reales de instalaciones
domóticas. Se fomenta también el desarrollo de habilidades y competencias
genéricas como el trabajo en equipo, aprendizaje autónomo y la capacidad de
aplicar los conocimientos a la práctica.
Un sistema domótico es capaz de recoger información proveniente de unos
sensores o entradas, procesarla y emitir órdenes a unos actuadores o salidas.
El sistema puede acceder a redes exteriores de comunicación o información.
La domótica permite dar respuesta a los requerimientos que plantean estos
cambios sociales y las nuevas tendencias de nuestra forma de vida, facilitando
el diseño de casas y hogares más humanos, más personales, polifuncionales y
flexibles.
El sector de la domótica ha evolucionado considerablemente en los últimos años,
y en la actualidad ofrece una oferta más consolidada. Hoy en día, la domótica
aporta soluciones dirigidas a todo tipo de viviendas, incluidas las construcciones
de vivienda oficial protegida. Además, se ofrecen más funcionalidades por
menos dinero, más variedad de producto, que gracias a la evolución tecnológica,
son más fáciles de usar y de instalar. En definitiva, la oferta es mejor y de mayor
calidad, y su utilización es ahora más intuitiva y perfectamente manejable por
cualquier usuario. Paralelamente, los instaladores de domótica han
incrementado su nivel de formación y los modelos de implantación se han
perfeccionado. Asimismo, los servicios posventa garantizan el perfecto
mantenimiento de todos los sistemas. En definitiva, la domótica de hoy
contribuye a aumentar la calidad de vida, hace más versátil la distribución de la
casa, cambia las condiciones ambientales creando diferentes escenas
predefinidas, y consigue que la vivienda sea más funcional al permitir desarrollar
facetas domésticas, profesionales, y de ocio bajo un mismo techo.
La red de control del sistema domótico se integra con la red de energía eléctrica
y se coordina con el resto de redes con las que tenga relación: telefonía,
televisión, y tecnologías de la información, cumpliendo con las reglas de
instalación aplicables a cada una de ellas. Las distintas redes coexisten en la
instalación de una vivienda o edificio. La instalación interior eléctrica y la red de
control del sistema domótico están reguladas por el Reglamento Electrotécnico
para Baja Tensión (REBT). En particular, la red de control del sistema domótico
está regulada por la instrucción ITC-BT-51 Instalaciones de sistemas de
automatización, gestión técnica de la energía y seguridad para viviendas y
edificios.
¿Qué aporta la Domótica?
La domótica contribuye a mejorar la calidad de vida del usuario:
Facilitando el ahorro energético: gestiona inteligentemente la iluminación,
climatización, agua caliente sanitaria, el riego, los electrodomésticos, etc.,
aprovechando mejor los recursos naturales, utilizando las tarifas horarias de
menor coste, y reduciendo así, la factura energética. Además, mediante la
monitorización de consumos, se obtiene la información necesaria para modificar
los hábitos y aumentar el ahorro y la eficiencia.circulos-pag-7-2
Fomentando la accesibilidad: facilita el manejo de los elementos del hogar a las
personas con discapacidades de la forma que más se ajuste a sus necesidades,
además de ofrecer servicios de teleasistencia para aquellos que lo necesiten.
Aportando seguridad mediante la vigilancia automática de personas, animales y
bienes, así como de incidencias y averías. Mediante controles de intrusión, cierre
automático de todas las aberturas, simulación dinámica de presencia, fachadas
dinámicas, cámaras de vigilancia, alarmas personales, y a través de alarmas
técnicas que permiten detectar incendios, fugas de gas, inundaciones de agua,
fallos del suministro eléctrico, etc.
Convirtiendo la vivienda en un hogar más confortable a través de la gestión de
dispositivos y actividades domésticas. La domótica permite abrir, cerrar, apagar,
encender, regular... los electrodomésticos, la climatización, ventilación,
iluminación natural y artificial, persianas, toldos, puertas, cortinas, riego,
suministro de agua, gas, electriciad...)
Garantizando las comunicaciones mediante el control y supervisión remoto de la
vivienda a través de su teléfono, PC..., que permite la recepción de avisos de
anomalías e información del funcionamiento de equipos e instalaciones. La
instalación domótica permite la transmisión de voz y datos, incluyendo textos,
imágenes, sonidos (multimedia) con redes locales (LAN) y compartiendo acceso
a Internet; recursos e intercambio entre todos los dispositivos, acceso a nuevos
servcios de telefonía IP, televisión digital, por cable, diagnóstico remoto,
videoconferencias, tele-asistencia...
Además, la domótica facilita la introducción de infraestructuras y la creación de
escenarios que se complementan con los avances en la Sociedad de la
Información:

Comunicaciones: Transmisión de voz y datos, incluyendo textos, imágenes,


sonidos (multimedia) con redes locales (LAN) compartiendo acceso a Internet,
recursos e intercambio entre todos los dispositivos, acceso a nuevos servicios
de telefonía sobre IP, televisión digital, televisión por cable, diagnóstico remoto,
videoconferencias, etc.
Mantenimiento: Con capacidad de incorporar el telemantenimiento de los
equipos.
Ocio y tiempo libre: Descansar y divertirse con radio, televisión, multi-room, cine
en casa, videojuegos, captura, tratamiento y distribución de imágenes fijas (foto)
y dinámicas (vídeo) y de sonido (música) dentro y fuera de la casa, a través de
Internet, etc.
Salud: Actuar en la sanidad mediante asistencia sanitaria, consultoría sobre
alimentación y dieta, telecontrol y alarmas de salud, medicina monitorizada,
cuidado médico, etc.
Compra: Comprar y vender mediante la telecompra, televenta, telereserva,
desde la casa, etc. Finanzas: Gestión del dinero y las cuentas bancarias
mediante la telebanca, consultoría financiera....
Aprendizaje: Aprender y reciclarse mediante la tele-enseñanza, cursos a
distancia...
Actividad profesional: Trabajar total o parcialmente desde el hogar, posibilidad
viable para ciertas profesiones (teletrabajo) , etc.
Ciudadanía: Gestiones múltiples con la Administración del Estado, la Comunidad
Autónoma y el Municipio, voto electrónico, etc.
Acceso a información: Museos, bibliotecas, libros, periódicos, información
meteorológica, etc.

Inmótica
La inmótica es un modo de gestión remoto, centralizado y automatizado que
supone la incorporación de numerosos subsistemas en las instalaciones de
edificios terciarios con el fin de optimizar recursos, reducir costes y disminuir el
consumo de energía innecesario, al mismo tiempo que aumenta la seguridad y
el confort.
¿Qué es la inmótica?
La inmótica utiliza la alta tecnología para conseguir un ahorro energético
considerable a través del uso responsable y eficiente de la energía
Bajo el concepto de Inmótica se define la automatización integral de inmuebles
con alta tecnología. La centralización de los datos del edificio o complejo ,
posibilita supervisar y controlar confortablemente desde una PC, los estados de
funcionamiento o alarmas de los sistemas que componen la instalación, así como
los principales parámetros de medida. La Inmótica integra la domótica interna
dentro de una estructura en red.
La inmótica incorpora a los edificios de uso terciario o industrial (oficinas, edificios
corporativos, hoteles, empresas y similares) sistemas de automatización y
control electrónico con el objetivo de gestión técnica para el ahorro energético,
el confort y la seguridad.
A la vista de la definición, podemos asegurar que realmente la inmótica no es
muy diferente del concepto de domótica, sin embargo el hecho de que la inmótica
está enfocada a edificios de uso terciario o industrial hace que en función de la
actividad que se desarrolle en el edificio, los sistemas y las redes de
automatización sean totalmente diferentes y adaptadas a las necesidades
concretas del mismo. No será para nada igual la inmótica en un hotel que en una
fábrica de leche o en un taller de automóviles, sin embargo la domótica de un
chalet, casa o piso es similar, porque las funciones que se pueden automatizar
en una casa están, por lo general, ya definidas. Esta es la clave para entender
que la inmótica es una disciplina diferente a la domótica.

Ámbito de aplicación
Estos sistemas se pueden instalar en cualquier tipo de edificio terciario en
función de las aplicaciones y funcionalidad que se busque. Algunos ejemplos en
los que un sistema de automatización y control puede ser muy útil son:
 Hoteles
 Hospitales
 Centros comerciales
 Comunidades de vecinos
 Edificios de negocios
 Naves industriales
 Gimnasios
 Centros de respiro (Discapacitados)
 Colegios
 Ayuntamientos
 Instalaciones deportivas
 Aeropuertos
 Tanatorios
 Parkings…
Cómo podemos observar el ámbito de aplicación es muy variado, y las
exigencias de cada una de estas instalaciones son muy diferentes unas de otras.
La inmótica de un parking no se parecerá en nada a la de un gimnasio, por
ejemplo. Por este motivo el estudio de las exigencias, objetivos y aplicaciones
para un proyecto inmótico es, normalmente, más costoso que en un proyecto
domótico, y la elección del sistema inmótico a implementar es más crítica.
Además la herramienta de gestión del sistema inmótico es fundamental para
obtener unos buenos resultados en el ahorro energético y económico de la
instalación. Esta aplicación de gestión debe integrar todos los subsistemas de
control de accesos, CCTV, seguridad, control consumos, etc. bajo un mismo
marco software y claramente personalizado para cada solución.
Beneficios
La mayor parte de los sistemas eléctricos y electrónicos instalados en edificios
terciarios son ineficientes, porque generan gastos innecesarios y excesivos en
todo tipo de recursos –energéticos, hídricos, etc.-, incidiendo no sólo de forma
económica sino también medioambiental. Esta falta de control y gestión
provocan probablemente pérdidas de productividad para la empresa, derroche
de energía e incluso falta de condiciones óptimas para atender situaciones de
emergencia.
El buen diseño de la gestión técnica de las instalaciones cobra una máxima
relevancia tanto en la optimización de los recursos del centro como en el
bienestar y la comodidad de los usuarios y sus trabajadores. El sistema inmótico
lo forma el conjunto de nodos de control y de equipos necesarios para realizar
esta gestión, y es gracias a esta gestión cuando se logra un gran ahorro de
energía y de recursos.
Gracias a la inmótica podemos lograr un ahorro energético en las instalaciones
de una empresa de hasta el 40%, un ahorro en servicios de mantenimiento
porque todo está automatizado y la gestión de eventos se produce al instante,
supervisión en tiempo real de eventos, gestión del personal del edificio, gestión
de históricos y tiempos de funcionamiento, avisos de averías, alarmas técnicas,
telegestión remota del edificio y de la maquinaría, supervisión de consumo
eléctrico y un alto grado de seguridad.
Dotar a unas instalaciones de inmótica contribuye a hacerlas más sostenibles
con el medioambiente, además de ofrecer un atractiva apariencia de modernidad
y progreso.
Funcionalidades
La funcionalidad de la inmótica depende directamente de su aplicación. De
manera que para entender funciones inmóticas como control de la iluminación,
control de la climatización, control de accesos, control ventilación, supervisión de
alarmas técnicas, supervisión de cuadros eléctricos, control y supervisión
ascensores, supervisión del sistema de incendios, sistemas de seguridad y
gestión de consumos; sólo se entienden en un contexto de aplicación concreto
(no es lo mismo un restaurante que un colegio, o una industria azulejera que un
gimnasio o un hotel…)
Parece lógico que presentemos algunos ejemplos de ámbitos de aplicación y las
funcionalidades que la inmótica les ofrece.
 Descripción de algunos subsistemas que componen el sistema inmótico
 Subsistema de control de accesos, está compuesto como mínimo por:
 Tarjetas magnéticas personalizadas, RFID o sensores biométricos.
 Monitorización del estado de la estancia mediante cámaras y sensores de
presencia.
 Almacenar todos los accesos en registros de Bases de Datos
 Control de la iluminación:
 Sensores de luz exteriores y regulación de luz en el interior, de manera
que en función de la luminosidad de la luz del exterior regulamos la
intensidad de luz en el interior para mantener el nivel de luminosidad
constante.
 Sensores de luz en el exterior para que cuando se haga de noche
encender las luces del interior.
 Sensores de presencia para encender luces al paso.
 Programaciones horarias, para diferenciar la iluminación entre días
laborables o festivos, o entre días invernales o estivales, por ejemplo.
 Creación de escenas, para proyección de imágenes, reunión con
proveedores, reunión con clientes, etc.
 Sistema de seguridad:
 Sensores de presencia y de intrusión
 Activación y armado de la alarma tras abandonar la instancia
 Aviso en tiempo real en caso de intrusión.
 Alarmas técnicas:
 Alarmas de inundación
 Alarmas de humos
 Alarmas de incendios
 Supervisión del cuadro eléctrico
 Generación de aviso de fallo en el puesto de control.
 Monitorización de interruptores de planta y edificios.
 Atención rápida sin esperar aviso personal.
Los equipos y sistemas de automatización y control de edificios (BAC)
proporcionan funciones de control efectivas para las aplicaciones desde
calefacción, ventilación, refrigeración, agua caliente, iluminación, etc., esto
conduce a una mayor eficiencia energética y operacional. Se pueden configurar
funciones y rutinas de ahorro de energía complejas e integradas, basadas en el
uso real del edificio, dependiendo de las necesidades reales del usuario, con el
fin de evitar un consumo de energía y unas emisiones de CO2 innecesarios.
Las funciones de la gestión técnica de edificios (TBM), como parte de la gestión
de edificios (BM), proporcionan información sobre el funcionamiento, el
mantenimiento, los servicios y la gestión de edificios; especialmente para la
gestión de la energía, capacidad de medición de registro de tendencias, y de
generación de alarmas y diagnóstico del consumo de energía innecesario. La
gestión de la energía es una condición para la documentación, regulación,
supervisión, optimización, determinación y para soportar las acciones correctivas
y preventivas que mejoren la eficiencia energética de los edificios.
Las funciones que tienen efecto sobre la eficiencia energética de los edificios se
dividen en tres grupos: funciones de regulación automática, funciones de
sistemas de automatización y control de edificios y funciones de gestión técnica
de edificios.
Edificios inteligentes
Los edificios inteligentes surgen a partir de la crisis energética mundial durante
la década de los setenta, lo que motivó a los arquitectos e ingenieros a crear
formas de edificar inmuebles considerando el control automatizado de sus
sistemas, además del ahorro de energía, intención que se desarrolla desde las
investigaciones en casa solares desarrolladas en Estados Unidos desde los años
treinta y cuarenta. Así, surgieron las primeras edificaciones que emplearon un
consumo de energía mínimo para operar, y con el paso del tiempo se les fueron
incorporando servicios que optimizaron su funcionalidad.

Actualmente, el concepto de edificio inteligente se ha adaptado a los avances


tecnológicos sucesivos, de manera que este concepto se aplica tanto para
construcciones de oficinas, como a hospitales, hoteles, bancos, museos, casas,
etc. Además, las construcciones inteligentes deberán estar diseñadas para
poder incluir, en un futuro, los nuevos avances que se vayan generando.
Se puede definir a un edificio inteligente como aquel inmueble que desde su
diseño incluye la automatización de sus sistemas, además del cuidado del medio
ambiente donde se edificará, y permite obtener ahorros de energía en su
operación, incentivar las labores diarias con instalaciones adecuadas y
funcionales, facilitar su administración y mantenimiento, favorecer la operación y
control con programas interrelacionados de todos los sistemas del edificio:
hidrosanitarios, eléctricos, telecomunicaciones, seguridad, así como una
flexibilidad para adecuaciones e innovaciones futuras. Deben asegurar un
mantenimiento eficaz a bajo costo. Asimismo, garantizar una larga vida al
inmueble y que sea flexible a las adecuaciones para su ocupación.

Se pueden concentrar los requerimientos del edificio, para denominarlo como


edificio inteligente, en cuatro elementos:
• Estructura del edificio. Se refiere a la estructura y diseño arquitectónico,
incluyendo los acabados y el mobiliario.
• Los sistemas del edificio. Se consideran todas las instalaciones que integran
un edificio, tales como aire acondicionado, calefacción y ventilación, energía
eléctrica e iluminación, controladores y cableado, elevadores y escaleras
mecánicas, seguridad y control de acceso, seguridad contra incendios y humo,
telecomunicaciones, instalaciones hidráulicas, sanitarias y seguridad contra
incendios.
• Los servicios del edificio. Se incluyen los servicios o facilidades que ofrecerá el
edificio, entre los que se pueden mencionar las comunicaciones de video, voz y
datos, automatización de oficinas, salas de reuniones y cómputo compartidas,
área de fax y fotocopiado, correo electrónico, seguridad del personal, limpieza,
estacionamiento, escritorio de información en el «lobby» o directorio del edificio,
facilidad en el cambio de teléfonos y equipos de computación, centro de
conferencias y auditorio compartidos, y facilidades para videoconferencias.
• La administración del edificio. Comprende su operación de manera eficaz y
eficiente en su mantenimiento, administración de inventarios, reportes de
energía, análisis de tendencias, administración y mantenimiento de servicios y
sistemas.
La optimización de cada uno de estos elementos y la interrelación o coordinación
entre sí, es lo que determinará la inteligencia del edificio, es decir, la interrelación
y coordinación automatizada de todos los sistemas.
Grados de inteligencia de un edificio
Los grados de inteligencia de un edificio se determinan en función de la
automatización de las instalaciones, y desde el punto de vista tecnológico se
clasifican en:
 Grado 1. Inteligencia mínima o básica. Existe sistema de automatización
de la actividad y de los servicios de telecomunicaciones, aunque no estén
integrados.
 Grado 2. Inteligencia media. Tiene un sistema de automatización del
edificio totalmente integrado, pero sin una integración compleja de las
telecomunicaciones.
 Grado 3. Inteligencia máxima o total. Los sistemas de automatización del
edificio, la actividad y las telecomunicaciones, se encuentran totalmente
integrados.
Al grado de inteligencia se ligan los siguientes niveles de los sistemas de control,
caracterizados por: independencia, centralización y distribución en red.
El control independiente refleja un grado definido por una inteligencia básica. En
este sistema los dispositivos incluyen sus algoritmos y elementos de control, y
las acciones que realizan no están ligadas a otro sistema de integración.
El control centralizado permite integrar en un elemento de mando central las
señales de los diferentes dispositivos instalados. Estos elementos de mando
pueden ser los controladores lógicos programables, o cualquier otro sistema que
maneje entradas y salidas, y que puedan comunicarse con una PC, o cualquier
aparato que permita visualizar los cambios de estado de los dispositivos.
Este puede ser un sistema de grado 2, donde se tiene una automatización
totalmente integrada, o de grado 3 cuando se incorporan las telecomunicaciones.
En este sistema se encuentran algunas limitaciones, como las entradas y salidas
máximas, que se pueden manejar con los autómatas programables y el tipo de
comunicación. Un problema frecuente, que se soluciona con sistemas
modulares, es la cantidad de cables que se deben manejar, puesto que todos los
dispositivos deben ser conectados a la unidad central.
Entre las ventajas que presenta la centralización están las comunicaciones de
voz, datos y video, facilidad de registro y cambio de lugar de equipos de
computación y teléfonos, salas de juntas y de trabajo flexibles, ingresos
restringidos, seguridad, limpieza, información, estacionamiento y alimentación
ininterrumpida. El sistema maneja variables como administración de inventarios,
análisis de tendencias, mantenimiento, etcétera.
Los edificios inteligentes tienen numerosas opciones sobre sus diseños, pero
todos deberán garantizar el confort y la seguridad de sus ocupantes mediante la
su-pervisión y el control centralizado de sus sistemas, basados en una
arquitectura funcional, eficiente, flexible y confiable para optimizar la gestión
energética, el ahorro de los recursos, el ciclo de vida y la disposición final.
El control distribuido en red maneja dispositivos independientes que controlan un
sistema superior y ejecutan funciones específicas. Utiliza un medio físico para su
comunicación (cable conductor o bus).
Sistema de automatización del edificio
El sistema de automatización del edificio se divide en sistema básico, de
seguridad y de ahorro de energía.
• El sistema básico de control es el elemento que permite monitorear el estado
de las instalaciones: eléctricas, hidrosanitarias, elevadores y escaleras
eléctricas, así como suministros de gas y electricidad.
• El sistema de seguridad protege a las personas, los bienes materiales y la
información. En la seguridad de las personas se destacan los sistemas de
detección de humo y fuego, red de rociadores, extracción automática de humo,
señalización de salidas de emergencia y el voceo de emergencia. Para la
seguridad de bienes materiales o de información se tiene el circuito cerrado de
televisión, la vigilancia perimetral, el control de accesos, el control de rondas de
vigilancia, la intercomunicación de emergencia, la seguridad informática, el
detector de movimientos sísmicos y el de presencia.
• El sistema de ahorro de energía es el encargado de zonificar la climatización,
el intercambio de calor entre zonas, incluyendo el exterior, el uso activo y pasivo
de la energía solar y otras fuentes renovables de energía, la identificación del
consumo, el control automático y centralizado de la iluminación, el control de
horarios para el funcionamiento de equipos, el control de ascensores y
programas de emergencia en momentos críticos de la demanda.
Edificios de energía cero y casi cero
Uno de los beneficios más prometedores derivados de los edificios inteligentes
y redes inteligentes, es la coordinación y la integración de muchos tipos de
recursos energéticos. Los sistemas de fuentes renovables, el almacenamiento
de energía, las aplicaciones combinadas de calor y potencia, y las demandas
energéticas de las cargas, pueden unirse de una manera muy significativa. El
resultado es una gran disminución del consumo de energía y de las huellas de
carbono. A medida que los edificios se vuelven más inteligentes, se generan más
instancias de edificios de energía neta cero, protagonista clave de la economía
de bajo carbono del futuro.
Estos edificios son muy eficientes desde el punto de vista energético y funcionan
principalmente con energía generada por una fuente renovable en el mismo sitio.
Comúnmente utilizan electricidad de la red en ciertos momentos del año, cuando
la energía generada por fuente renovable no es suficiente para satisfacer la
demanda. Sin embargo, en otros momentos, la energía generada en el lugar es
mayor que la que el edificio necesita. Entonces, el exceso de energía eléctrica
se exporta a la red del servicio público. En el mundo existe un número
relativamente pequeño de estos edificios, pero esta cantidad va en aumento y
se han elaborado (fundamentalmente en los países más desarrollados) políticas,
programas, normas y certificaciones para brindar sostén a su adopción más
amplia.
Se suele denominar edificio de energía cero o casi nulo, a aquel edificio que sin
ser de energía cero, tiene un nivel de eficiencia energética muy alto, en el cual
la energía requerida deberá estar cubierta, en muy amplia medida, por aquella
procedente de fuentes renovables, incluida la producida in situ o en el entorno.
Edificios verdes
Los edificios verdes pueden ser inteligentes, de estructuras específicamente
diseñadas para reducir el impacto negativo en la salud humana y el medio
ambiente del entorno construido. Sus objetivos son:
• El uso eficiente de la energía, el agua, la tierra y los materiales.
• Proteger la salud de los ocupantes y mejorar la productividad de los
trabajadores.
• Reducir los residuos y la contaminación generada por el edificio.
Los edificios verdes logran un alto rendimiento dentro de todo su ciclo de vida,
con la selección del terreno, la construcción, la operación, el mantenimiento, la
renovación y la demolición. La construcción verde es, por tanto, una práctica de
crear estructuras y utilizar procesos que son medioambientalmente responsables
y eficientes en el uso de recursos a través del ciclo de vida de las edificaciones.
El ahorro en los costos de mantenimiento y gestión del inmueble debe justificar
el costo de la inversión inicial.

¿Qué objetivos se deben conseguir en un edificio inteligente?


Nivel arquitectónico. A nivel constructivo un smart building, debe cumplir las
necesidades funcionales de sus usuarios en cuanto a confort, seguridad,
operatividad y durabilidad actual y futura, además de aportar un diseño estético,
práctico y flexible que permita remodelaciones rápidas y económicas gracias a
su desarrollo modular tanto en instalaciones como en estructura, y genere una
estimulación positiva que aumente el rendimiento productivo en las actividades
realizadas dentro de éste.
Nivel tecnológico. A nivel de tecnología un edificio inteligente debe de contar con
un gran número de servicios integrados mediante la automatización de sus
instalaciones y controlados a través de sistemas de telecomunicación
avanzados.
Nivel ambiental. A nivel de medio ambiente éste tipo de edificios, deben cumplir
una serie de compromisos respetuosos con el medio ambiente que pasan por el
tipo de materiales utilizados en su construcción, optimización de los elementos
de iluminación y ventilación natural, eficiencia energética, y previsión de una
máxima reducción de residuos y vertidos contaminantes en su funcionamiento.
Nivel económico. A nivel económico un edificio inteligente debe conseguir reducir
todos sus costes de funcionamiento y mantenimiento, consiguiendo alargar su
vida útil, además de generar un mayor interés de adquisición y/u ocupación, con
la consiguiente repercusión en los precios de venta y alquiler que aumentan en
paralelo con la mejor valoración de los inmuebles. Los edificios inteligentes
aportan un plus en la imagen de las compañías que se instalan en ellos, y a
cualquier otro nivel, aportan información sobre el estatus de sus propietarios y
usuarios.